Quest C Hiyoko no Basket [Raisa & Hanz]

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Soncarmela

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"Hiyoko no Basket”
a) NPC que la solicita: Garen Oppenheimer
b) Descripción de la misión: Tratando de salir de la rutina de clases e investigaciones, uno de los miembros de Digital Security ha decidido organizar un partido de Basket amistoso, con el fin de enseñar a los Digimon sobre los deportes humanos. ¿Te animas?
c) Descripción del campo de juego: Tamer's Academy
d) Objetivos a cumplir:
  • Participar en un partido amistoso de Basket
e) Notas
  • El partido durará cuatro cuartos de 10 minutos cada uno. Entre cada cuarto habrá un período de descanso de cinco minutos.
  • El partido es entre humanos, sin embargo Digimon pueden participar si posee forma y tamaño humano (o cercano). Un Digimon participante no tiene permitido el uso de vuelo, técnicas o fuerza que pudiera dañar a un humano.
  • En caso de ser modalidad party, los miembros participarán en un mismo equipo, en caso de ser en Solo (o no completar el equipo) se hará uso de NPC improvisados
  • No hay necesidad de ganar el encuetro
Tamer: Raisa Nóvikova & Hanz Von Kaulitz
NPC: Garen

  • Mínimo de post en Party/Guild: 3 por persona.
  • Tiempo Límite para Completarla: 14 Dias.
  • Paga máxima: 300 Bits.
  • Máximo 2 puntos de stat.
  • En caso de activo: Máximo 2 puntos de fama/infamia.
  • En caso de activo: Máximo 30% de Blast Gauge
  • Digivice: Burst (Raisa) D-3 (Hanz)

M Maiku Kira Kira Tengo miedo... Pueden empezar xD
 
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Aquella figuraba ser otra mañana tranquila para ambos, el día estaba medianamente soleado y un clima bastante agradable deleitaba a cualquiera que se paseara por las calles de la ciudad. Ese día no tenían agendada ninguna clase por impartir; sin embargo, al salir del INN, Raisa siguió el mismo camino que solían tomar cuando se dirigían a la Academia, intrigando bastante a su compañero lobuno. Otra cosa que extrañaba a Gabumon era la peculiar forma en que su Tamer iba vestida en aquella ocasión: shorts de aspecto deportivo, una blusa ligera sin mangas, amarrada con una especie de nudo en la parte inferior -que dejaba al descubierto parte de su abdomen y cintura- y tenis blancos, un calzado que jamás la había visto usar. Además de eso, antes de partir, la joven había preparado un conjunto de botellones de agua y dos toallas pequeñas, ¿qué se suponía que harían ese día? Gabumon estaba lejos de averiguar con puras suposiciones lo que su compañera traía entre manos y fue ahí en donde se aventuró a preguntar.

¿Por qué te cambiaste de ropa? —cuestionó con bastante curiosidad, al mismo tiempo que veía como Nóvikova iba ocupada atándose el cabello en una coleta tras haberle pedido que le cuidara las cosas que traía en sus manos. Una vez su característico peinado quedó listo, volvió a tomar sus pertenencias, echándose ambas toallas sobre uno de sus hombros. — ¿Hay algún evento en especial?

¿Me veo mal? —preguntó con simpleza, observando a su amigo con una calma envidiable. El lobo negó con la cabeza.

Pero me resulta extraño ese estilo, te ves muy... deportiva —comentó, esperando que el término que había empleado fuese el correcto para denominar el look de la joven rubia. Raisa esbozó una media sonrisa y giró su mirada al frente.

Pues... estuve pensando —dijo tranquilamente — no hemos tenido un tiempo de distracción en un buen rato, las últimas misiones a las que fuimos, así como el examen, han sido bastante agitadas. Así que me tomé la libertad de elegir el trabajo esta vez —puntualizó con cierta firmeza, como si estuviera totalmente segura de su decisión aquel día. El Child la miró con extrañeza, mientras ladeaba su cabeza hacia un lado.

Creí que hoy no tomaríamos misiones... —mencionó algo desorientado por el súbito cambio de planes. Esperaba que hubiera una razón detrás del cambio de vestimenta que su amiga solía utilizar, pero aún no comprendía qué motivo tendría para hacerlo si se trataba de una quest para la Central.

Bueno, ésta es un poco distinta.

Dicho esto, y aún con una misteriosa sonrisa en sus labios, se adelantó unos pasos en cuanto vio el edificio del Green Gym a unos cuantos metros de distancia de ellos. Sin embargo, contrario a lo típico y lo que Gabu esperaba, la fémina rodeó la edificación y caminó por uno de sus costados, dirigiéndose a la parte trasera de la institución. Gabumon se apuró hasta darle alcance, finalmente arribaron al área de canchas y complejos deportivos localizada a espaldas de la Academia. Los terrenos dedicados a los distintos deportes humanos eran iluminados por todo el esplendor del astro solar, bañando con sus rayos las canchas y brindándole a los presentes en ellas una buena dosis de calor y sudoración para sus cuerpos. Raisa caminó sin decir nada hacia las de basketball, eran tres canchas en total las especializadas en dicho deporte, y dos de ellas estaban ocupadas en medio de sus respectivos partidos. Fue entonces que el lobo comprendió de qué trataba todo eso al ver a los humanos, que jugaban a lo lejos, vestidos de una forma bastante similar a la de su Tamer. Aunque también había Digimon jugando el mismo deporte que las personas ahí presentes, se lanzaban la pelota de cuero de un participante a otro, mientras unos cuantos se encargaban de realizar una especie de disparos. Gabumon quedó, momentáneamente, atónito por lo que veía, ya que era la primera vez que veía un deporte así en acción. La de ojos dorados se agachó hasta quedar a su altura, notando que la mirada de su compañero digital no se apartaba de una de las canchas.

Te dije que hoy haríamos algo distinto —la habló de cerca.

Creí que los deportes no te interesaban —comentó, aún sin salir de su impresión. La vez que habían visitado ese lugar en compañía del educado y solemne Hackmon, Gabumon no había tenido la oportunidad de ver cómo se jugaba alguno de esos deportes, pero debido al desinterés que su Tamer había mostrado en esa ocasión dedujo que no eran de su agrado, a pesar de saber de qué iba cada uno. En ese momento deseaba que el dragón blanco aún estuviera por ahí, así él también podría apreciar un poco del sazón del intrigante mundo humano.

Nunca dije que no —respondió sin más, sonando sin querer un poco brusca.

¿Entonces hemos venido a eso? ¿Ser espectadores de los partidos?

No en realidad, vamos a participar en uno —le sonrió, sacándole un gesto que sobrepasaba todas las reacciones de asombro que había tenido en el pasado.

Erh... ¿cómo dices? —arqueando una ceja, se viró totalmente a la rusa, contrariado por lo que acababa de escuchar.

Sin embargo, antes de que su conversación continuara, una figura, que se había mantenido observando los otros partidos desde la línea que separaba a ambas canchas, se había aproximado a ellos. Era un hombre alto, si acaso unos diez centímetros más alto que la chica, su cabello era castaño al igual que la tonalidad de sus ojos. La corta barba que decoraba su mentón se acoplaba bastante bien al aire tranquilo y calmado que emanaba de aquel sujeto, que miró a ambos con una expresión cálida, haciendo que de inmediato Nóvikova se reincorporara para recibirlo y presentarse.

¿Han venido por el partido amistoso? —preguntó sin inmutarse, pero presentando en todo momento cierta amabilidad intrínseca en sus palabras.

—afirmó seriamente — Me llamo Raisa Nóvikova y él es Gabumon —aprovechó para presentar a ambos, el pequeño lobo inclinó levemente la cabeza a modo de saludo, antes de darse cuenta que el castaño no era el único que había estado presenciando los partidos, pues un ave humanoide, con grandes alas que crecían en su espalda, se había quedado entre ambas canchas para vigilar que los encuentros se desarrollaran de buena forma, como una especie de arbitro. — Según lo que leí en la Central, ¿usted es de Digital Security, no? —preguntó cordialmente, pues a leguas notaba que el hombre frente a su persona era mayor a ella, así que de algún modo no podía evitar dirigirse a él de ese modo en lo que agarraba confianza.

Así es, aunque no es necesaria tanta formalidad —comentó con una sonrisa, estirando su brazo para estrechar la mano de la joven — Mi nombre es Garen Oppenheimer —el irlandés se presentó y acto seguido se giró levemente hacia atrás, señalando con su mirada al Adult con sombrero de paja — Y él es mi compañero, Buraimon —al escuchar su llamado, el ave samurai estiró sus alas y se elevó de inmediato, volando en línea recta hacia su Tamer, dejando detrás de sí un rastro de plumas amarillas con el simple aleteo de sus extremidades. Buraimon le sonrió al par de Gungnir al llegar.

Veo que han venido bien preparados —mencionó, señalando con su pico gris las cosas que la joven cargaba consigo. — Me alegra que la competencia se toma las cosas en serio. Garen, ¿cuándo comenzamos? —preguntó el ave, visiblemente emocionado por el inicio del partido. Incluso, en ese momento, se retiró el enorme sombrero de su cabeza, así como también las dos katanas que cargaba a ambos costados de su cuerpo. Hecho esto, procedió a dejar sus pertenencias encima de un banco cercano, de modo que no le molestaran a la hora de correr y jugar.

Ya casi, han llegado temprano —dijo el castaño, refiriéndose a la rubia y su Digimon, pues habían arribado al lugar del encuentro minutos antes de la hora pactada. La estricta puntualidad de la soviética no podía escasear nunca. — Falta que el resto llegue.

¿El resto?

Así es, jugaremos en equipos de cinco. A ti te hacen falta tres jugadores más y...

Corrección: dos —acotó Buraimon. Para cuando Garen volteó, casi se echa para atrás cuando un pequeño “niño” de fuego le saltó frente al rostro, con un semblante de entusiasmo y una energía desbordante emanando de él.

¿He llegado a tiempo? ¿O ya terminó el partido? Ow, ¡díganme que aún no empieza! —exclamó el Flamon desconocido, realizando una suerte de arranque infantil frente al tranquilo policía.

Tranquilo, Flamon. Hoy no has llegado tarde —pronunció el varón, posando la palma de su mano encima de la melena del humanoide digital. Por lo que escuchó, Raisa dedujo que el Digimon frecuentaba bastante las canchas deportivas y que Oppenheimer lo conocía desde antes. Tenía sentido, después de todo esa actividad organizada por el irlandés era una de las tantas hechas para conmemorar la inauguración de la Tamer's Academy, la cual llevaba semanas de haber abierto sus puertas al público; aunque no por ello la afluencia y el interés de humanos y Digimon diminuía. En cambio, con cada nuevo e innovador evento la llama de la pasión y entusiasmo parecía avivarse más en todos. — Mi equipo también está incompleto, así que esperaremos unos minutos más. Mientras tanto, observaré el final de esos partidos, vayan calentando si gustan.

El castaño abandonó temporalmente al grupito y se dirigió de regreso a las últimas canchas, acompañado de Buraimon, quien no desaprovechó el camino para ir haciendo una serie de estiramientos, brincos y aleteos a modo de calentamiento. Del mismo modo, Flamon comenzó a imitarlo tras haberse presentado con aquel par que representarían a su equipo para ese partido, preguntando de paso si el Gabumon planeaba jugar así. Dicho hecho, el Child se alejó un poco de ellos y comenzó a flexionar las piernas, estirar sus brazos y a ejecutar movimientos para animarse mucho más de lo que ya estaba. Nóvikova fue a sentarse en la misma banca en donde el Adult samurai había dejado sus pertenencias y dejó las suyas a un lado, siendo observada por la atenta e inquisitiva mirada del lobo.

Raisa, ¿has jugado antes? Porque yo no sé cómo se juega... —confesó, ligeramente apenado de que eso fuese a significar un peso para su Tamer al no saber de qué iba dicho deporte.

Yo tampoco, pero siempre existe una primera vez, Gabumon —expresó la rubia, dedicándole un gesto sereno a su compañero, que no se molestó en ocultar su sorpresa. Generalmente Raisa decidía hacer algo porque sabía del tema y era buena en ello, mas nunca (o casi nunca) se lanzaba a un abismo desconocido. ¿Por qué se había ofrecido para tal trabajo? Y, ¿por qué el policía había decidido montar un juego amistoso cuando existían asuntos más “serios” que tratar? Ese tipo de cuestiones rondaron su cabeza por un rato, recordando las encomiendas que otros miembros de la Guild policial tenían durante las celebraciones de la apertura de la escuela: Gale, Siegfried... incluso el vago de Seth tenía cosas que hacer enfocadas al trabajo de todo un policía, muy a su pesar. Pero Garen... parecía no estarse preocupando por ello. — Vamos, no puede ser tan malo —acotó la rusa, posando una mano sobre la cabeza de su amigo al verlo tan pensativo.

¿Y cómo jugaré yo? —le preguntó, recordando la pregunta que Flamon había hecho. A diferencia del niño de fuego, él no poseía un cuerpo apto para jugar baloncesto, porque si se fijaba en los jugadores de las otras canchas, en los Digimon principalmente, todos contaban con fisonomías humanoides que les permitían equiparar los movimientos de los jugadores humanos. Podían agarrar el balón sin problemas, correr rápido y estirarse para lanzar el objeto redondo. Pero él no.

Eso se resuelve fácilmente —dicho esto, Nóvikova manifestó el aura platinada alrededor de su cuerpo y de inmediato la transmitió al mejorado iC -ahora llamado Burst-, otorgándole a Gabumon un Digisoul Full Charge que le permitió acceder a su etapa Perfect. — ¿Lo ves? Así podrás jugar y lo harás bien —le animó. Acto seguido metió su mano en uno de los bolsillos de sus shorts y extrajo un objeto de tela de color blanco. — Póntela, es una muñequera, servirá bastante cuando empiece a hacer mucho calor...

Oh, gracias... vienes preparada —afirmó el licántropo, tomando el objeto con su garra y colocándosela en su muñeca, aunque le quedó un poco ajustada no le incómodo. Especialmente cuando vio que Raisa tomaba otra de esas, color negra, y se la colocaba.

¿Te sorprende? —dijo, sonriendo de manera algo altiva, aunque WereGarurumon supo diferenciar que se trataba de una expresión en broma de su parte.

¿Debo hacer lo mismo que él? —se preguntó, mirando el calentamiento de Flamon a unos cuantos metros de ellos.

La rubia supuso que sería lo esencial antes de comenzar el partido, después de todo, Oppenheimer también lo habia sugerido. De ese modo, el Perfect empezó a imitar los movimientos del Digimon ígneo, resultándose satisfactoria y placentera la sensación de sus músculos estirándose con cada nuevo movimiento que realizaba. No era muy distinto a las veces que entrenaba y se ejercitaba a sí mismo, pero al tener en mente que se trataba de un entrenamiento previo a realizar un deporte humano, se imaginó que sería un poco diferente.

Por su parte, Nóvikova se quedó en su asiento, agachándose hacia sus pies para ajustar de nueva cuenta las agujetas de sus zapatos deportivos. Si bien quería entrenar junto a su compañero, estaba consciente de que por una pequeña “debilidad” suya no podía cansarse en ese momento. Por fortuna, WereGarurumon no parecía recordar ese problema y eso la aliviaba de algún modo, porque así su compañero no se preocuparía por ella ni le prohibiría seguir con esa tarea, que más que tarea parecía un juego amistoso entre conocidos. No obstante, se preguntaba qué clase de compañeros tendría en su equipo y si podría hacer buena conexión con ellos para el partido, después de todo sería su primera vez jugando Basket y quería hacerlo bien. Nunca se había interesado por ese deporte, su interés recaía en el Tenis, pero desgraciadamente Garen sólo había montado ese evento para un deporte en particular. Quizás en otra ocasión tendría de practicarlo como nunca lo había hecho.

De pronto, la curiosidad de Wolfmon pareció llamarlo a materializarse detrás de su portadora, escaneando el entorno, contemplando el ejercicio previo de WereGarurumon y comparándolo con el del Flamon, quien parecía todo un profesional y conocedor de ese deporte humano. Volteó a ver los otros partidos, intrigado por ver cómo debían desarrollarse. Eso era totalmente nuevo para él, y mucho más interesante pues era algo que pertenecía propiamente al mundo real, el antiguo hogar de aquella joven que ahora cargaba con su herencia. Aunque ver el final de los partidos no fue la única cosa que llamó su atención y de pronto sintió una presencia en extremo familiar acercándose al lugar. La reconoció enseguida y se aguantó un suspiro. ¿Por qué el destino se empeñaba en juntar a ese par cada que podía? Solo esperaba que el buen humor que Raisa cargaba ese día no desapareciera cuando los recién llegados doblaran esa esquina...



M Maiku perdona la tardanza D:<
ahora sí, te toca meterlos a "ellos" hue hue... ah, y a Hanznazi también (?) -va preparando musiquita de KnB-

Cosas que no interesan a nadie pero yolo:
Blusa (y de paso los tenis pero en blanco... marca "DigiNike" (?)):

Shorts:
 

Maiku

Mr. Nobody
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Un grito infantil e infinitamente exagerado llamó la atención del trío que estiraba, mas solo la fémina endureció sus facciones con escepticismo. Veemon venía trotando, como nunca, mientras decía frases sacadas de algún programa de televisión como “Súper estiramiento justiciero” “Trote vence malicia” y tonterías por el estilo. A su lado venía Hanz, vistiendo su musculosa negra como era costumbre, pero esta vez había cambiado sus pantalones de mezclilla por unos shorts negros holgados que le llegaban unos cuantos dedos sobre la rodilla, mismos que remarcaban sus fuertes piernas. Junto a ellos venía flotando el representante del trueno, quien seguramente ya les había notificado de la presencia de Wolfmon, pues el par no se inmutó al ver a la rusa allí parada, encorvando su espalda levemente hacia un lado mientras forzaba con una mano a estirar su brazo libre. El primero en reaccionar fue el dragón, quien se acercó corriendo a la figura femenina en pantaloncillos con evidentes motivos pervertidos, mas una garra lupina le previno de iniciar una escena incómoda. Von Kaulitz se acercó, había un poco de sudor en su cuerpo, lo que indicaba que se habían venido trotando desde hacía un buen trayecto.

¿En serio, ricitos? ¿Bascketball? —la aludida enarcó una ceja y, contra todo pronóstico, el germano liberó una fuerte carcajada. Rió hasta que comenzó a dolerle el abdomen, asunto que incomodó al Perfect y fastidió a la mujer, pues ella sí entendía el motivo de burla— No sabía que los duendes lo jugaban, perdón —fingió sacarse una lagrimita del ojo, todo con el afán de joder a su colega.

Tranquilo —respondió tras un suspiro—, yo tampoco sabía que los imbéciles como tú jugaban en equipo. Supongo que todos nos llevamos una sorpresa hoy —ácida como de costumbre, faltó que alguien hiciera el típico sonido para avivar la riña, pero nadie tomó ese rol. Hanz sonrió ladino e imitó el estiramiento que estaba haciendo la rubia.

Túche —mal pronunció, sonsacando una risita en los presentes.

¡Entonces nuestro equipo está completo! —Celebró el infante de cabellera naranja, acercándose para saludar a los recién llegados— Mi nombre es Flamon, seré el capitán del equipo y no aceptaré un no como respuesta —infló el pecho. Nadie se opuso, poco les importaba ese detalle, estaban más ocupados tragándose la sorpresa de que tendrían que trabajar juntos. Nóvikova se acarició la sien y cerró los ojos, instintivamente, lo de conectarse con sus compañeros de equipo se había ido por el caño en menos de cinco minutos.

¿Qué jugaremos? ¿A las traes? —interrumpió Vee. Fue el supuesto líder quien se tomó el trabajo de explicarle las reglas del deporte, cosa que WereGarurumon también aprovechó de escuchar. Los humanos, en cambio, siguieron con el calentamiento muscular. Si bien ninguno de los dos había jugado con anterioridad, tenían consciencia de las normas, pues alguna vez en su infancia tuvieron la oportunidad de oírlas. Bueno, Hanz era aficionado a ver los partidos de la NBA, así que las dominaba a la perfección.

Parece que te volvió a tocar una pandilla de ineptos —se escuchó, de pronto. La misteriosa voz había interrumpido a Flamon con su explicación sobre los tiros que anotaban tres puntos y cómo esa misma distinción se aplicaba a las faltas—. Nada qué hacer —suspiró, caminando frente al Child. Se trataba de un lobuno antropomorfo que provocó un gesto de rechazo en la rubia, cosa que se vio fomentada por su insoportable actitud—, haré que se traguen el balón.

¡Ya verás! —Gruñó el leon humanoide— ¡Vamos a barrer el suelo con ustedes!

Ver para creer, cachorro —sonrió socarrón, para luego barrer con la mirada a los cuatro acompañantes de su “rival”. Vee chistó, frunciendo el ceño, no le agradaban los engreídos como su tamer en lo absoluto. Para su sorpresa, WereGarurumon mostró una reacción similar, lo que contrastaba un poco con su personalidad de Gabumon y, en cierta forma, motivó a sus homólogos.

Apenas Strabimon se retiró para anunciar su llegada a Garen, el trío de seres digitales empezaron a intercambiar ideas sobre cómo hacer que ese Digimon llorara al final del partido. Fue el Perfect quien sugirió idear distintas estrategias, aprovechando siempre a Flamon y los humanos como ofensiva, por ser los que se manejaban mejor en el juego, hasta que él y Vee se acostumbraran. Este último no dejaba de sorprenderse por la jovialidad y entusiasmo que mostraba el evolucionado, pues estaba acostumbrado a considerarlo como alguien recatado e, incluso, un poco aguafiestas.

Mientras Flamon y los demás se divertían creando planes, los miembros de Gungnir habían iniciado una nueva discusión a raíz de los comentarios de sus respectivos Spirits. Blitzmon, quien captó la aversión de Raisa frente al Child lupino, no pudo evitar soltar un comentario burlesco a su homólogo, pues ese ser digital era “su descendiente”, en sus términos. Wolfmon omitió comentarios, pero la aludida no tardó en defenderlo con un insulto y, obviamente, eso hizo que el germano volviera a mostrar los dientes. Justo cuando las cosas entre ambos empezaban a tensarse, tergiversando la discusión a asuntos más personales, ambos dieron un saltito bastante humillante, acompañado de un gritito de sorpresa. Habían recibido una leve descarga eléctrica en sus nalgas. De inmediato, ambos clavaron su mirada en un pequeño renacuajo verde que les observaba con inocencia en espera de una respuesta, mas como hubo un silencio amenazador, el Child repitió su descarga de amor.

¡Betamon! —regañó una voz masculina, que se acercó corriendo a tomar a su compañero entre los brazos. Observó el rostro de enojo que cargaba el germano y la mirada acusadora de Raisa con simpleza, dedicándoles una sonrisa cálida en respuesta que los descolocó— Disculpen a mi compañero, de seguro se entusiasmó.

¡Se ggggggggggggg-ustan! —respondió el anfibio. El par de Gungnir no podía creer lo que estaba escuchando, ¿acaso esa rana insinuaba algo entre ellos? ¿Precisamente entre ellos dos?

En serio, disculpen —volvió a decir el desconocido—. Supongo que ustedes también jugarán en el partido de demostración —entonces sus interlocutores cayeron en cuenta que él también traía ropa deportiva, solo que en vez que pantaloncillos cortos, traía consigo un buzo negro—. Mi nombre es Alexander Addison Knightley, pueden decirme Alex. A Betamon ya lo conocen —rió el pelinegro de ojos ambarinos. Von Kaulitz no pudo evitar sentir un aura extraña en el sujeto, siendo la espontaneidad con la que manejaba la situación lo que más llamó su atención. Sin embargo, pronto la atención se desvió a una segunda figura que, a paso tranquilo, caminó hasta a alcanzar al chico.

¿Sucede algo? —expresó con firmeza. Nóvikova entrecerró levemente los ojos, concluyendo que aquella mujer también participaría del evento por sus prendas. La desconocida correspondió la mirada de la rusa, captando que estaba siendo observada y, para sorpresa de esta, pudo sostener el intercambio con una tranquilidad espeluznante.

No, nada, Wolfie —aquél apodo causó un respingo en el germano y su compañera—. Disculpen, ella es Ashley Wolfgang y su compañero Gabumon —el aludido saludó con un gesto cordial, mas su atención se centró en el trío digital que conversaba animosamente a unos metros de ellos. La rubia ceniza, por su parte, hizo un gesto desinteresado para saludar.

Garen nos espera, Alex —señaló la rubia alta, iniciando el caminar en dirección al miembro de Digital Security. El aludido se despidió con un gesto del grupo y, a trote relajado, alcanzó a su amiga.

Hanz y Raisa los quedaron viendo, a medida que se acercaban al desdeñoso Strabimon y a Oppenheimer para conversar. Ninguno de los dos podía explicarlo, pero la presencia de esos humanos había causado algo más que intriga en ellos, era como si una semilla de nerviosismo empezara a brotar dentro de sus cuerpos. Quizás por eso sintieron que sus actitudes de siempre no surtirían efecto en Alex y Ashley, encontrándose en una situación en la que pocas veces se veían sumidos.

¿Quiénes eran ellos? —Reventó la burbuja el capitán— Oh, el resto del equipo de Strabimon —concluyó al verlos con el policía—. Lo que sea, será mejor que escuchen nuestras ideas de estrategia.

Ya —señaló distraído el germano.

¡Tierra llamando a Macaco! —gritó Blitz en su oído, provocando que él y Raisa despabilaran— No es tiempo de pensar en meterte en los pantalones del niño bonito —espetó—. Hay un partido que ganar. Lo demás lo verás en los vestidores —finalizó ladino.

Beetmon tiene razón, o algo así —señaló el espíritu de la Luz, para centrar a su propia tamer, quien asintió ante su comentario.

Flamon pestañeó un par de veces, confundido de ver a los humanos haciéndole muecas al aire, para luego llamarlos y obtener su atención. Les obligó a acercarse al punto donde WereGarurumon y Veemon esperaban, siendo su primera instrucción dirigida al de ojos azules, pidiéndole que por favor evolucionara a su compañero a su etapa Adult. Este había comentado que podía jugar en su forma de ExVeemon sin problemas, siendo una ventaja su figura humanoide y la altura que adquiría en dicha etapa. Hanz no tardó en acatar, dejando que su Digivice brillara y diera paso a la evolución. Una vez hecho eso, el león inició la explicación de su estrategia. Señaló que Garen siempre utilizaba la misma formación inicial en los partidos, cosa que les daba una pequeña ventaja. Esta consistía en el policía como Centro, mientras que su compañero digital y el lobito se encargaban de ser la Base y la Escolta. En pocas palabras, Oppenheimer cuidaba la zona interior de juego, mientras que Buraimon y Strabimon armaban las jugadas. Eso daba a presumir que los humanos invitados serían Alero, en el caso de Ashley, y Poste bajo para Alex. Eso podría cambiar, pero era lo más sensato juzgando la altura de ambos y el hecho de que la rubia cenizo estuviese practicando tiros desde posiciones diversas en la cancha.

El ígneo señaló que lo mejor sería que él se encargara del lobo, pues tenían la misma experiencia y podría igualar su condición física. Todos asintieron. En cuanto al resto, WereGarurumon fue asignado a bloquear a Buraimon. Lo que el último tenía como experiencia, el primero podría contrarrestarlo con su superioridad física y ventaja de altura. Por su parte, ExVeemon jugaría el mismo rol frente a Garen, ya que este era bastante habilidoso y necesitaban a alguien que pudiera pelearle las pelotas en aire.

Eso no quiere decir que puedan volar o abusar de su fuerza como Digimon —advirtió el capitán—, eso se considera falta por el árbitro —los aludidos asintieron—. Finalmente, me gustaría que Raisa se encargara de la otra chica y Hanz del chico, al menos hasta el término del primer período —los humanos aceptaron sin escollos—. Bien, equipo… ¡a ganar!

Flamon rió nerviosamente cuando el grupo caminó hacia la cancha, sin secundar su grito o hacer alguna clase de fiesta. Aunque no le agradaba esa falta de camaradería, al menos se sintió aliviado por la seriedad demostrada: ninguno quería perder el juego.

Un conocido de Oppenheimer haría las veces de juzgador en el partido, soltando un pitido para llamar a Von Kaulitz y Knightley al centro de la cancha. El primero mantenía un gesto intimidante, mientras que el segundo se mostraba completamente relajado, como si en verdad fuera un partido cualquiera en la Tierra. Hanz intentó decir una frase provocativa, pero el otro pelinegro lo calló llevando los dedos a sus labios y guiñándole el ojo, tomándolo por sorpresa. Entonces, el silbato volvió a sonar y el árbitro lanzó el balón lo más alto que pudo. Hanz se hincó, al igual que Alex, esperando que la esfera empezara a descender para dar un salto con todas sus fuerzas. La mano del germano se estiró con violencia, pero sus dedos no alcanzaron a rozar el material naranja, pues los dedos escurridizos del otro se le adelantaron. Con agilidad, Alex tomó la pelota entre sus manos, aterrizando con fuerzas antes de dar unos cuantos botes y lanzar el proyectil en dirección a Strabimon. Este sonrió socarrón ante la guardia subida por Flamon, pues pronto desvió el pase a las manos de Ashley. Nóvikova se puso en posición.

Entonces, Wolfgang azotó la pelota con fuerza al suelo, aumentando así la velocidad con la que se movía y, de un momento a otro, dribleó a su oponente. Raisa quedó con los ojos abiertos de par en par: la habían dejado atrás con facilidad. Chistó.

¡Muévete, Ricitos! —regañó el germano, quien inició su carrera hacia la canasta propia para protegerla.

¡Silencio! —gruñó ella, corriendo en dirección a la otra rubia. Sorprendió a varios con la velocidad de su trote, mas le faltó altura para evitar que la chica hiciera su salto y anotara.

¡Dos – cero! —celebró Alex, acercándose a Ash para darle los cinco. Garen les pidió que no se confiaran, aunque no regresó atrás sin celebrar la jugada, sabía muy bien que el primer tanto era determinante para la moral del equipo. En las bancas, Betamon y Gabumon celebraron a sus tamers con gritos y porras improvisadas. Buraimon, por su parte, dedicó una mirada desafiante a WereGarurumon. Pudo darse cuenta que el Perfect no lo dejaría participar de jugadas como aquellas con facilidad.

Kira Kira let the war begin :1010:

  • Base o Point Guard: El jugador que dirige al equipo en pista, ordena las jugadas, y habitualmente es la extensión del entrenador en el terreno de juego.
  • Escolta o Shooting Guard: Su función consiste, por un lado, en dar un apoyo al base a la hora de subir el balón, y por otro, en desempeñar las funciones de tirador de larga distancia.
  • Alero o Small Forward: Capaces de anotar tanto desde larga distancia como penetrando a canasta, así como provocar faltas.
  • Poste bajo o Power Forward: Su característica principal es la potencia. Jugadores altos. Cumplen, a veces, funciones de centro.
  • Centro o Pívot: Los jugadores más altos de un equipo, jugando en posiciones cercanas al aro, tanto en ataque como en defensa. Su principal rol dentro del equipo es el de rebotear en ambas canastas, y el de intimidación en defensa.
 
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El primer cuarto había dado comienzo, con un equipo inferior en cuanto a experiencia en el deporte se refería, el cual trataba por todos los medios de adecuarse a las posiciones que el improvisado capitán del equipo había señalado para cada uno. Ninguno tenía experiencia previa jugando baloncesto mas que Flamon, caso contrario eran todos los jugadores del equipo opuesto quienes ya llevaban tiempo practicándolo, especialmente el miembro de Digital Security y, aparentemente, Strabimon. Aunque ni su compañero digital ni los humanos invitados se quedaban atrás en el manejo de dicho deporte.

El pitido volvió a sonar y WereGarurumon se encargó de pasar el balón desde el perímetro de la cancha al jugador que vio más libre y apto para recibir su pase. Fue así que el león ígneo fue su elección, pero antes de que el Child pudiera recibir el pase, el lupino humanoide apareció de la nada y se hizo con el balón nuevamente, apresándolo entre sus garras y dirigiendo una rápida y filosa mirada al resto de los jugadores, maquinando a una velocidad impresionante el rumbo que debía seguir. Flamon pronto lo interceptó, buscando recuperar el balón que nunca llegó a tocar, tratando de evitar que diera su pase o corriera. Strabimon sonrió mientras hacía botar el balón contra el pavimento y, por un segundo, el león llegó a creer que estaba esperando el momento para dar el pase. Contra todo pronóstico, el lobo hizo una finta, engañando al ígneo de que iría a la derecha cuando cambió de dirección en el último instante y corrió con una rapidez envidiable hacia el aro contrario.

¡ExVeemon, defiende! —ordenó el capitán. El dragón despabiló y, ubicado muy cerca del aro, aguardó a que Strabimon se acercara, mientras el resto de sus compañeros se encargaban de cederle el camino libre al marcar a sus propios objetivos.

Oi, el dragoncito me cree predecible —se mofó el lupino, ensanchando su sonrisa desdeñosa. Para sorpresa del equipo de Gungnir, Strabimon se detuvo unos pasos adelante del centro de la cancha, confundiendo a Vee pues no tenía idea de qué estaba a punto de realizar. — Panda de ineptos... —murmuró, antes de erguir su cuerpo, estirar ambos brazos y lanzar el balón hacia el aro, ejecutando una impecable anotación a larga distancia.

Cinco – Cero —anunció el árbitro, concediendo el tiro triple. El equipo celebró momentáneamente, incrementando así el ego y la sonrisa petulante de su Escolta, Strabimon. El rostro de ExVeemon se desfiguró, ni siquiera había tenido la oportunidad de moverse de su posición y el lobo había logrado encestar limpiamente frente a sus narices. Gruñó levemente.

Dragoncito... —balbuceó para sí mismo, clavando sus ojos en el Child. No fue hasta que la garra del Perfect fue a posarse sobre su hombro lo único que pareció centrarlo nuevamente.

Aún quedan unos minutos del primer cuarto, vamos a darle —acotó, dedicándole una sonrisa segura. WereGarurumon se retiró en cuanto vio que el ave samurai planeaba tomar su posición para un nuevo pase desde el perímetro.

Él tampoco estaba feliz con el desarrollo del partido, pero confiaba en que mientras más jugaran más iban a irse acostumbrando al mecanismo del mismo juego. Desvió su atención hacia su Tamer por unos segundos, quien intentaba bloquear con su cuerpo a la otra rubia a fin de que el pase no le llegase a ella. Sin embargo, la leve diferencia de alturas le daba cierta ventaja a Ashley a la hora de moverse, así como la facilidad de volver a quitarse a la rusa de encima. No obstante, el pajarraco optó por no cederle la esfera a ella, temiendo que por la proximidad con la otra humana su pase fuera a fallar sin querer. Hanz estaba en una situación similar con el otro azabache, reteniendo sus escurridizos movimientos cada que intentaba zafarse de su fisonomía; aunque estaba consciente del cuidado que debía tener debido a las posibles faltas accidentales que el contacto físico a veces podía ocasionar. En tanto, Garen estaba en su lugar muy cercano al aro del otro equipo, manteniendo ese semblante sereno en todo momento. El dragón no le quitaba la vista de encima.

Finalmente, el ave lanzó la pelota, repitiendo la misma jugada anterior en cuanto vio cómo Strabimon se escabullía de la defensa del león ígneo, para cólera del último. Sin embargo, el balón nunca llegó a las manos del lobo ya que una garra más grande que la suya tomó el objeto redondo en un abrir y cerrar de ojos, demostrando que, si deseaba probarse en velocidad, él era su oponente ideal. WereGarurumon corrió con el balón, rebotándolo a medida que se aproximaba al terreno enemigo. Fue Buraimon quien corrió detrás de él frente a la molesta mirada del Strabimon. Knightley también pretendió moverse, pero fue retenido por el germano, quien detuvo su cuerpo con el suyo y, de paso, le dedicó una mirada sugestiva. ExVeemon gritoneó desde el otro lado de la cancha, apoyando a su compañero de Guild desde lejos, mientras Flamon cuidaba del resto de los jugadores por si intentaban bloquear la carrera del licántropo. Ni siquiera Strabimon pudo igualar su velocidad debido a su reacción tardía, pues eran raras las ocasiones en que alguien le robaba el balón de esa forma.

¡Vamos WereGarurumon, anota ya! —exclamó el azabache de ojos azules, viendo que el lobo se había quedado parado bajo el aro, acomodándose para anotar y que el tiro fuera igual o más perfecto que el del Child lobuno anteriormente.

Hey, se han olvidado de mí —se escuchó una voz risueña. Y cuando estuvo a punto de lanzar el balón, una mano apareció por debajo, atizando un fuerte manotazo contra la bola y zafándola de las garras del Perfect. El irlandés había aparecido de la nada frente a WereGarurumon, quien no se molestó en ocultar su gesto de asombro, pues sí, había cometido el desliz de olvidarse del policía cuando vio que nadie más lo seguía.

¡Rebote, vayan por el rebote! —exclamó un casi histérico Flamon, corriendo como pudo para ir por la pelota en caso de que nadie hiciera caso a sus indicaciones.

El dragón enarcó una ceja, igual que el licántropo. Ambos surgieron con la misma duda: ¿Qué demonios era un rebote? Por otro lado, los humanos tuvieron una ligera noción de a lo que se refería Flamon, y Von Kaulitz fue el primero en moverse quitando su marca sobre Alexander. Sin embargo, fue Raisa quien había reaccionado primero a la orden del león, principalmente incitada por estar junto a su Digimon y apoyarlo. Garen había sido bloqueado por WereGarurumon para que no se hiciera con el balón, dejándole vía libre a la soviética de tomarlo entre sus manos ahora que había deshecho el bloqueo de la neoyorquina. El lobo la animó a que fuera ella quien encestara el punto a su favor, pero justo cuando estaba por imitar el tiro de su compañero, una garra le cortó el paso, bloqueándola desde arriba. Al voltear, vio a Strabimon junto a ella, estirando el brazo y trabando todo intento suyo de ejecutar ese lanzamiento tan cercano al aro.

Por asuntos de fuerza física, el lobo bípedo terminó arrebatándole el balón a la rusa, inmediatamente después lo lanzó hacia Ashley que había aprovechado la intromisión en ese encuentro de la otra rubia para adentrarse más a la cancha y así acercarse al aro del equipo contrario. El pase largo fue lanzado desde un extremo a otro, pero la de ojos azules recibió limpiamente la pelota, girándose y encestando otro tiro impecable.

Siete – Cero —dictaminó el juez tras un pitido. Y de paso anunció que restaban tres minutos para el término del primer cuarto.

Strabimon le dio los cinco a Wolfgang en cuanto su equipo se reunió para festejar brevemente, al parecer esos dos eran los tiradores estrella del grupo por el momento, ya que Oppenheimer había mostrado ser más del tipo defensivo y un jugador con la potencia para interceptar a otros debido a su físico. Mientras Buraimon y Alex, hasta el momento, eran quienes lanzaban los pases a sus compañeros, pero quién sabía qué otras sorpresas tendrían bajo la manga. Sobraba decir que se notaba a leguas la falta de coordinación en el equipo de Flamon, el cual trataba de calmarse para no entrar en crisis. Estaban siete puntos detrás y no tenían ni una sola anotación a su favor, pero aún faltaban poco más de treinta minutos en total del partido, así que algo debían lograr en ese tiempo.

Raisa, ¿estás bien? –el Spirit apareció a sus espaldas momentáneamente.

¿Eh? ¿Por qué lo preguntas? –susurró.

Porque te siento molesta –mencionó antes de desaparecer de nuevo, no sin antes aconsejarle que se relajara y se divirtiera, después de todo era un juego amistoso. Pero a Raisa le costaba tomarlo de esa forma con la presencia de Strabimon por el área.

Tsk... –chasqueó la lengua, regresando su atención a la cancha y enfocándose en la rubia para evitar que volviera a anotar. Aunque al pasar de largo a un lado del alemán, este pudo escuchar su reacción, acompañada de un gesto severo, lo cual le indicaba que Wolfy estaba molesta por algo.

Una vez más, el balón fue a parar a manos del equipo de Garen, siendo Knightley el que se encargaría esta vez de conducirlo hasta el aro opuesto, seguido de cerca de Buraimon. Von Kaulitz no perdió ni un segundo más y se adentró más en la cancha, ostentando una rapidez y precisión que, lejos de intimidar al neoyorquino, fue más bien un gesto desafiante y un estímulo para él. Alex dijo algo en inglés cuando sintió al mayor corriendo a su lado, palabras que Hanz no entendió y que lo incitaron más a robarle el balón al pelinegro. Sin embargo, de un ágil movimiento, Knightley se detuvo, giró sobre su propio eje y lanzó la pelota hacia su compañero que venía corriendo tras él, Buraimon. El Adult cogió el balón y apresuró el paso hasta aproximarse a la canasta enemiga, quedando a escasos metros de ella, mientras Alex volvía a bloquear la ofensiva del alemán que intentó darle alcance al pájaro.

Ahora fue el turno de ExVeemon de defender su zona, pues había permanecido allí, buscando la oportunidad adecuada para ayudar a su equipo. Ambos Adultos se toparon frente a frente, gozaban de la misma estatura y una fisonomía bastante similar, así que al dragón no le costó mucho cerrarle el paso cuando el ave espadachín trató de alzar los brazos para disparar, levantando también él los suyos. Buraimon rápidamente buscó a los alrededores alguien a quien pasarle el balón cuando se vio bloqueado, pero aparentemente sus compañeros habían sido retenidos. No le quedaba otra, debía buscar la manera de tirar. Realizó una finta, esperando que el dragón se confundiera y fuera hacia otro lado, pero sorpresivamente ExVeemon supo leer sus movimientos y, cuando el ave lanzó el balón, él estiró un brazo y logró tocar el objeto redondo con sus garras, causando que el tiro fallara y no entrara a la red. El haber permanecido vigilante por un rato le había permitido saber qué clase de jugadas hacían los otros, y de ese modo aprendió un actuar básico en el baloncesto: las fintas.

Mandril, ve por ese tal rebote –exclamó el bicho, apareciendo momentáneamente en medio del partido, llamado por la emoción de presenciar tal encuentro. Aunque ni él mismo sabía qué era el rebote, solo imitaba la orden de Flamon. El azabache escuchó nuevamente esa orden, pero ésta vez provino del histérico león.

Qué fastidio –gruñó y se apresuró a quitarse de encima al americano para obtener el balón que ya había impactado con la canasta y ahora volvía a caer. Se hizo de él y así inició una carrera de regreso al aro contrario, esperando que el resto de su equipo hiciera lo suyo y marcaran al resto.

Ashley intentó moverse para interceptar el trayecto del alemán, pero Nóvikova fue insistente y defendió de buena forma, negándose a permitir que la menor volviera a dejarla atrás. WereGarurumon apoyó el trote de Hanz reteniendo a Strabimon junto a Flamon, haciendo un bloqueo doble al Child que más problemas parecía causarles por su velocidad y talento para ese juego. Buraimon quedó atrás, tratando de evadir la defensa del dragón, mientras que solo quedaban Alexander y Garen quienes rápidamente corrieron para alcanzar al azabache antes de que pudiera anotarles un punto. Ambos se colocaron a los costados de Von Kaulitz, quien se sintió levemente intimidado por la presencia de ese par intentando cerarrle el paso.

Hanz no iba a dejar que esa oportunidad se desperdiciara tirando a lo loco y con el nervio que le causaba la tranquilidad del tal Knightley a su lado, así que, en una acción un poco desesperada, se detuvo en seco y giró, lanzando la pelota a la primera persona que vio medio desocupada. Raisa atrapó el balón por acto reflejo al ver que iba dirigido a ella y, gracias a un grito por parte de WereGarurumon, logró moverse a tiempo antes de que la mano de Wolfgang azotara nuevamente sobre la bola. Estaba muy lejos del aro y dudaba mucho poder encestar desde esa distancia, pero la constante presión de Flamon gritoneando que lanzara fue lo que provocó que disparara sin apuntar bien. El balón golpeó el tablero con fuerza y Garen lo recuperó al caer, transmitiéndoselo a Strabimon que ya había comenzado a correr hacia la canasta opuesta, listo para recibir el pase largo y así volver a encestar limpiamente.

Nueve – Cero, con esto finaliza el primer cuarto –indicó el árbitro, dando un fuerte pitito que indicaba el final de los diez minutos.

Descansen cinco minutos, en breve continuaremos –indicó el irlandés a todos los presentes con una sonrisa. Dicho esto, se retiró a reposar un poco junto a su compañero digital y los neoyorquinos.

No valen ni mi esfuerzo si así lanzan, humanos enclenques –tajó el lobo, cruzado de brazos con una sonrisa maliciosa en sus labios. Luego se dirigió a su homólogo – Siento pena por ti, Flamon –y dicho esto, Strabimon se retiró, aunque no a descansar, sino a maniobrar un poco con el balón a un lado de su banca mientras el resto de sus compañeros descansaban y tomaban agua.

Tal arrogancia y presunción, sobre todo porque el comentario fue dirigido a la rusa en especial, no hicieron más que incrementar el enojo de Raisa. ¿Por qué no pudo atinarle al aro? ¿Falta de concentración, quizás? No parecía ser una tarea difícil, y aún así había fallado. Fue la primera en sentarse en la banca para beber un poco de agua, seguida del resto. Flamon observó a todos con ojos inquisitivos, parándose frente a ellos con ambas manos en su cintura, como si estuviera analizando la situación y los posibles escenarios que podrían ocurrir a su favor. Los cuales se reducían a cero. Como su propio marcador.

Mmm... tendremos un ligero cambio de posiciones –dijo, tratando de aparentar seriedad en extremo, cosa que no le resultó – ExVeemon te encargarás de Buraimon, mientras WereGarurumon pasará a ser el Centro –señaló.

Eso es lo que veníamos haciendo, ¿no? –espetó el germano de mala gana, bebiendo un poco de una botella que agarró, obviamente, sin permiso de la rubia; aunque a ésta ni pareció importarle.

Sí, pero se pasaron mis órdenes por el arco del triunfo... –gruñó, cruzándose de brazos.

Pues a la próxima fíjate a quién pones en cada posición, WereGarurumon es un poco más alto que ExVeemon por si no lo has notado, sirve más para bloquear a Garen, flamita –pronunció nuevamente en el mismo tono, provocando cierto disgusto en el Child.

Eh... ¿y si planeamos alguna estrategia? –sugirió el dragón azul, para así evitar que una discusión innecesaria se desarrollara entre ellos. Flamon volteó a verlo interesado.

Tiene razón, –secundó el Perfect – este primer tiempo nos sirvió para acostumbrarnos a los movimientos del otro equipo, ahora podemos usar eso en su contra y lograr anotar.

¿Cómo? –inquirió el león.

Bueno, no sé, eres el experto en baloncesto –WereGarurumon parpadeó un par de veces, podría haber sonado muy seguro de ese plan, pero en realidad no tenía ni idea de qué hacer, como todos los demás. Flamon suspiró con pesar, sobre él recaía levantar a ese equipo o irse con la cola entre las patas otra vez frente a su rival de vida.

Mientras el Child ideaba alguna estrategia, Nóvikova estuvo en completo silencio, dedicándose únicamente a mirar desde lejos a Strabimon, quien seguía haciendo maniobras con el balón, rodándolo por sobre sus brazos, espalda y finalmente haciéndolo girar en una de sus garras, como si de todo un profesional se tratase. Seguía molesta de no haber podido encestar aquel tiro, cuando ese lobo engreído lo hacía parecer como el trabajo más sencillo del mundo. ¿Cómo le hizo para dominar el deporte humano con tanto talento? Era algo que no terminaba de entender. Y esa molestia incrementaba aún más cuando recordaba que había sido Hanz quien le cedió el pase que ella falló, causándole cierta incomodidad que no lograba entender del todo. Le gustaba que las cosas salieran bien, era un hábito medio perfeccionista que tenía, pero ahí no le estaba resultando nada.



M Maiku intenté darles a todos un poco de participación x_x dale, mátalos(?)
 
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Maiku

Mr. Nobody
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Poco pasó para que el árbitro tocara el silbato y caminara al centro del campo de juego, indicando que el segundo tiempo estaba por comenzar. Flamon repitió en tono célere las explicaciones que había dado, entre ellas lo que era un bendito rebote y una finta, de manera que los Digimon pudieran reaccionar de mejor manera a esas situaciones. Intentó dar unas palabras de ánimos para el resto, mas los humanos le ignoraron rotundamente y sus homólogos no parecían entender mucho, en sus ojos se veía que no querían perder. No pudo evitar suspirar pesadamente cuando cayó en cuenta de aquello y miró a cancha, pensativo. Hasta el momento el partido iba lento, pero gracias a que su equipo era bueno bloqueando, a pesar de su inexperiencia, tan solo les faltaba lograr una anotación para subir la moral. Al menos así pensaba el capitán, dentro de su histeria, negándose a creer las palabras venenosas de su rival.

Nuevamente, los dos pelinegros llegaron al punto indicado por el juzgador, quien sostenía el balón en mano. Knightley sonrió divertido por el gesto serio que traía su contrincante, quizás porque le recordaba a como él era antes de su pequeña aventura. Notó entonces, desde su posición, que los Digimon habían intercambiado su posición inicial.

Veo que no desperdiciaron el tiempo de descanso —comentó, pero no obtuvo respuesta—. Buena suerte.

Quédatela —espetó Hanz al momento del pitido, lanzándose con todas sus fuerzas en dirección a la pelota. A diferencia de la primera vez, esta vez sus dedos alcanzaron la esfera antes de que Alex siquiera llegara a la altura, demostrándose una superioridad física en el boxeador—, este juego apenas empieza —susurró para sí mismo al caer, para luego iniciar una carrera en dirección a la cesta enemiga.

Una serie de gritos resonaron y pronto se escucharon las pisadas veloces tras el alemán, cada uno tomando posiciones para atacar o defender, según correspondía. Von Kaulitz no se sorprendió al ver que la misma situación de hacía un rato se repetía, solo que esta vez eran Garen y Ashley los que le bloqueaban, ya que Nóvikova no pudo contener a la neoyorquina y optó por cerrarle el paso al otro americano. Insistente, como nunca, la rusa mostraba una determinación que pocas veces se veía, impulsada por su terquedad de no cometer otro error. Para sus adentros, Hanz agradeció que su compañera tomara esa decisión, pues si bien la actitud de Alexander lo ponía incómodo, no podía decir lo mismo de los otros dos. ExVeemon gritó desde el fondo, apurándolo en encestar, pues él y el otro par de seres digitales no podrían contener a sus símiles por mucho tiempo. Wolfgang apresuró el paso, colocándose frente al atacante en el último instante y, por un mintuo, el miembro de Gungnir pudo sentir cómo ella sacaba sus colmillos con su semblante frívolo. Para desgracia de la menor, el pelinegro tenía un doctorado en vale madrismo y siguió corriendo como pudo, apartándola con una suerte de finta. Hanz había utilizado su manejo de pies, heredado de su disciplina, para dar un salto veloz hacia el costado y retomar la carrera. Garen no tardó en alcanzarlo y enfrentarlo.

No te dejaré encestar —soltó Oppenheimer con gesto determinado.

¡Mira cómo me importa! —gritó Zeth. Entonces, ambos saltaron y sus cuerpos chocaron en el aire, a medida que sus manos se batían en un duelo de fuerzas por empujar el balón de un lado a otro. Wolfgang se preparó para el rebote, a medida que Strabimon arribaba para secundarla, pues había logrado pasar su doble bloqueo. Sin embargo, el característico sonido del balón al pasar por las hebras de la cesta los desanimó en cuestión de segundos: Hanz había triunfado y anotado para su equipo— ¡Boolla! —celebró al aterrizar, secundado por Blitzmon.

¡9 – 2! —sentenció el árbitro. Raisa frunció el ceño automáticamente, continuando con sus cavilaciones sobre haber fallado aquel tiro. ExVeemon y WereGarurumon se sonrieron el uno al otro, contentos de ver que el segundo cuarto partía de mejor manera.

¡No se relajen! —gritó el capitán ígneo, de pronto— ¡Defensa! ¡Defensa!

Flamon corrió devuelta a la zona de su equipo, mientras el resto despabilaba y miraba lo que ocurría. Oppenheimer no había perdido ni dos segundos en retomar la esfera, lanzándola con violencia en manos de su compañero, quien había quedado sin marcas con la última jugada del alemán. A pesar de los esfuerzos del león, Buraimon se las arregló para llegar al perímetro de dos puntos y, como si tratara de mandar un mensaje provocativo, realizó la misma clavada hecha por Von Kaulitz. Luego, dirigió una mirada un tanto engreída, sacando así su lado competitivo. Raisa y los demás no tardaron en recibir un regaño por parte de su capitán, quien les explicó que debían estar atentos, pues los contraataques eran las jugadas más rápidas y agresivas dentro del deporte. Una vez terminado con eso, pidió a ExVeemon que sacara debajo del “arco”. Este asintió y tomó la pelota, dirigiéndose al lugar. Entonces frunció el ceño.

A diferencia de ellos, el equipo de Strabimon se había movilizado con rapidez. Oppenheimer estaba solo y sin marcas esperando bajo su “portería”, mientras que los demás marcaban a sus respectivos oponentes, salvo por Buraimon que se hacía cargo de WereGarurumon por mientras. Un pitido apresuró al dragón para que sacara, pero este trastabilló, indeciso de a quién mandar su tiro.

¡ExVee! —contra todo pronóstivo, fue Nóvikova quien gritó, corriendo horizontalmente hasta llegar al otro lado de la cancha, de manera que el humanoide pudiera realizar su saque con tranquilidad. Wolfgang no tardó en perseguirle, pero para cuando llegó, la bola ya descansaba entre las manos de la rusa. Ambas intercambiaron miradas desafiantes, mas ninguna dirigió comentario alguno, completamente concentradas en sus tareas. Eventualmente Sköll se movió hacia un lado, generando un reflejo en su rival, mas pronto detuvo sus movimientos y rebotó la pelota entre las piernas de la más alta. Aprovechando su confusión, pasó corriendo junto a ella y recobró el balón. Strabimon no tardó en dejar su marca para interrumpir a la humana, sonriéndole con petulancia, insinuando que no lograría pasarle a él— Lindo perrito —musitó con sarcasmo, descolocando al Child.

Sin que nadie lo esperara, Raisa se dio media vuelta y lanzó el esférico hacia Flamon. Wolfgang, quien había corrido para secundar al lobo se detuvo en seco, para luego correr en dirección al felino. Entonces, el capitán del equipo más débil corrió a toda velocidad, denotando ser tan bueno como su rival en juego. Oppenheimer intentó hacerle frente, pero la inmensidad de WereGaruru lo mantuvo a ralla en todo momento, mientras que Hanz y ExVee hacían lo propio con sus respectivas marcas. Con toda la energía del mundo, Flamon saltó desde el inicio de la zona interna del juego, clavando el balón en la cesta con violencia. Todos los que no habían visto al león jugar quedaron boquiabiertos, siendo tan solo los que conocían el deporte capaces de identificar su movimiento: Meteor Jam.

¡Mandril, mueve el trasero! —gritó entonces Blitz, sacando de su estado de sorpresa al alemán. Knightley se le había escapado, seguramente para repetir la jugada contraria, pues Garen no tardó en correr tras el balón para dar el saque.

¡Defensa! —gritó Hanz, instintivamente. Todos le escucharon, siendo WereGarurumon el primero en correr a toda velocidad devuelta a su lado del campo, consolidándose como el jugador más veloz dentro del juego. Gracias a eso, cuando Oppenheimer lanzó el balón, se vio obligado a lanzarlo en las manos de Strabimon, ya que los otros tres habían quedado marcados a tiempo— No van a jodernos esta vez.

Es un juego, no te esponjes —sugirió Alex, sin darle mucha importancia a la provocación.

¡Ashley, avanza! —ordenó Strabimon, mientras se acercaba lentamente hacia la mitad del campo de juego. Flamon mantenía la distancia con él, dándole la facilidad de avanzar a ese paso, pero listo para intervenir en otro intento de tiro como el anterior. Nóvikova, por su parte, no pudo evitar tomarse la orden del lobo como un insulto— Estos novatos se creen la gran cosa, hay que callarlos…

Esa fue la gota que rebasó el vaso para la rubia, ofuscándose por el enojo que provocaban las palabras ponzoñosas del perro faldero. Por lo mismo, no fue capaz de contener a Wolfgang en su avance y, apenas la pasó, Strabimon inició una carrera espeluznante, dribleando a su oponente con facilidad. Nóvikova, en vez de ir por la neoyorquina, corrió en dirección al Child. Este sonrió ladino, pues todo resultó como esperaba, regodeándose en el hecho de que la rubia fuera tan fácil de provocar. Frenó en último instante, agachándose para dar un tiro de tres puntos, descolocando a Ashley con esa decisión. Entonces, Flamon gritó a Raisa para que detuviera su carrera, pero fue demasiado tarde y cuando la chica se puso en plan de saltar, se vio arrastrada por la fuerza de su carrera, chocando con el lobo. Un pitido resonó, mientras que el balón lanzado por Strabimon entraba.

¡Falta! ¡Tres tiros para el equipo de Garen! —ordenó el árbitro. Hanz y los demás no tardaron en quejarse, pero Flamon les explicó que estaba bien la decisión del juez— ¡11 – 4!

Eso fue adrede —musitó Raisa.

No sé de qué hablas —rió el lupino, colocándose en la zona de tiros libres—. Te pasa por tonta —susurró.

No lo escuches —apareció Wolfmon—, solo quiere desconcentrarte. Recuerda que es importante mantener la mente despejada en este juego —habló, aunque no estaba muy seguro de si era verdad, sino que fue lo que dedujo observando lo ocurrido hasta el momento. Nóvikova asintió de mala gana, sonsacándole una mueca de disgusto al guerrero, ya que el gesto serio de la rubia se endureció más con las tres anotaciones del lobo—. Ahora van diez puntos abajo y por tu culpa, ¿eso es lo que piensas? —la rusa le observó detenidamente.

Don’t mind, don’t mind! —Gritó el león, quien sin poder ver o escuchar la conversación del Spirit con su portadora, era capaz de entender que la moral del equipo estaba bajando— Estamos jugando mejor, hay que seguir así —celebró como pudo.

Los siguientes minutos de juego fueron bastante reñidos, tal y como había sido en las últimas jugadas. Aparentemente, la estrategia ideada por Flamon estaba dando frutos, ya que con el cambio de los seres digitales y la explicación de las jugadas simples, estos habían logrado mantener a raya a dos grandes jugadores del equipo contrario: Oppenheimer y su camarada. Por su parte, tanto la rubia como el germano mostraban una determinación impresionante por no dejarse vencer frente a los neoyorquinos, cosa que los impulsaba a jugar de mejor manera. Si bien en habilidad se veían en desventaja, Raisa había probado ser más rápida que Wolfgang y con mejor noción del campo de juego, no por nada había optado por dar su pase hacia atrás, donde el capitán estaba libre. Por otro lado, Von Kaulitz tenía excelentes reflejos y lograba imponerse con su fuerza física, lo que generaba problemas a los demás. Sin embargo, no podían confiarse, Strabimon se las ingeniaba para rebatir cada jugada que ellos armaban y entraba con facilidad en la cabeza del resto, sacándolos de quicio momentáneamente. Garen no aprobaba mucho la forma de jugar del lobo, pero tampoco podía negar que su actitud estaba generando competitividad y obligando a sus contrincantes a superarse dentro del mismo partido. Pocas veces se veía eso.

Ya quedaba un minuto para el término del segundo cuarto. El marcador estaba veintiuno para los locales, dígase Garen y los suyos, mientras que tenía diez para los visitantes. Buraimon había sacado, ya que el último tanto había sido de WereGarurumon, lanzando el balón en dirección a su tamer. A diferencia de las veces pasadas, el castaño no tardó en dar un pase rápido a las manos de Alex, quien repitió lo mismo en dirección a su amiga de infancia. Wolfgang recbió la pelota y corrió, encontrándose con una jadeante Raisa en el paso, empecinada en detenerla. La rusa nunca esperó, empero, que su oponente diera un pase a la derecha y el balón cayera en manos de un Strabimon sin marcas. Flamon chistó, le habían tomado por sorpresa.

Touché —pronunció el lupino, a medida que se encorvaba y daba un ligero salto con dirección hacia atrás. La bola voló por los aires, cayendo elegantemente tras haber agarrado un poco de altura y, como todos esperaban, encestó— 24 – 10 —sentenció.

El silbato indicó el inicio del nuevo período de descanso que, por ser el de la mitad, era un poco más largo que el resto. Todos caminaron en dirección a sus respectivas bancas a tomar agua y secarse el sudor, esta vez incluso el Child odioso, pero Raisa se mostró un poco aturdida. Justo antes de sentarse, trastabilló, alcanzando a ser agarrada por Hanz para evitar que se cayera. De pronto, al rusa comenzó a sentir que su pecho se agitaba violentamente y su piel le ardía, recordando el detalle de su deshidratación. Fue WereGarurumon el que corrió en busca de su botella de agua, pasándosela cuanto antes. La rubia bebió a tragos largos, sin siquiera darse el tiempo de agradecer.

Oi, ¿estás bien, ricitos? —preguntó lo obvio el azabache.

No es nada —mintió ella, jadeante.

Raisa —la regañó el Perfect, a lo que ella reaccionó bebiendo más agua—. Tiene problemas de deshidratación —soltó, sorprendiendo a su misma tamer con aquella actitud—, quizás deberíamos pedir un alargue del descanso.

¡No! —discutió ella, mas ninguna razón vino a su mente. ExVeemon y Flamon intentaron convencerla de seguir los consejos de su compañero digital, pero ella se mostró obstinada, frustrándose. Sabía a la perfección que su condición física le molestaría en aquella quest, pero nunca esperó que tan pronto y, mucho menos, que su orgullo le impidiera mostrarse débil frente al perro faldero— Puedo continuar, no se preocupen —zanjó.

Mientras ellos discutían, Hanz suspiró y trotó en dirección a la cafetería. A diferencia de la mayoría de los presentes, salvo por Garen, él tenía mejor resistencia física y no mostraba tanto desgaste a esas alturas del partido. Por lo mismo, y siendo conocedor de los problemas que podría acarrear la condición de Wolfy, se decidió por ir a preguntar algo en los locales de la Academia. Con un poco de suerte, encontraría lo que necesitaban justo antes del reinicio del partido.

Kira Kira fue por jugo isotónico, tan lindo que es (?) xD
 
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Los minutos de descanso continuaban vigentes, cada uno de los jugadores haciendo lo que podía por recuperar algo de energías en ese breve lapso de reposo. Raisa se encontraba con la mirada agachada, apoyando ambos codos sobre sus piernas mientras trataba de estabilizar su respiración y que el inminente dolor de cabeza no le afectara tanto, pues ya había comenzado a manifestarse como leves punzadas en la sien. El licántropo la miraba con preocupación al mismo tiempo que se hidrataba con la botella de agua que había tomado, lo mismo hacía el dragón, solo que también estaba atento por ver en dónde se había metido su Tamer. De un momento a otro, la joven sintió cómo un objeto ligero y suave caía sobre su cabeza, supuso que era una pequeña toalla, y esto se confirmó al alzar su mirada levemente, topándose con la de Von Kaulitz frente a ella. El varón le extendía una botella de un brillante líquido azul y esperó unos segundos a que su compañera tomara el envase. Nóvikova aceptó esa bebida, sin tener idea de si eso iba a ayudarle en algo; aún así la bebió, retirándose la toalla que el alemán le había tirado sobre la cabeza para espabilarla, pues recién notaba que ésta estaba algo húmeda. No había forma en la cual Raisa le agradeciera ese gesto, pero el que hubiera aceptado el jugo isotónico le era suficiente.

El pitido que indicada el final del medio tiempo se escuchó, haciendo que de inmediato todos los jugadores se pusieran de pie y caminaran de regreso a la cancha, portando gestos desafiantes y determinados a no perder ese partido campal. La rusa fue la última en levantarse, dejando la bebida y la toalla, con la cual se secó algunas gotas de sudor, sobre la banca. Sin embargo, antes de que pudiera alcanzar al resto de su equipo, su compañero digital le cerró el paso, mirándola con un gesto indagador.

Si conoces tu condición y estás al tanto de ella, ¿por qué tomaste este encargo? Y esta vez dime la verdad —pidió en un tono serio, sin dar rodeos ni permitir que su Tamer volviera a salirse por la tangente. Miró a los ojos amarillos del lobo, los cuales demandaban escuchar una explicación real a todo ese asunto. WereGarurumon conocía a Raisa de pies a cabeza, ella no elegía las misiones solo porque sí, siempre existía un motivo detrás de esas elecciones, y ese día no podía hacer más que recordar aquella ocasión en que decidió asistir a un científico en las labores de investigación de la cámara de lava del Túnel Taladro, exponiendo su salud debido a las altas temperaturas. Incluso en aquella ocasión tuvo sus razones, ahora quería escuchar las de ese día. La rubia suspiró, viéndose entre la espada y la pared.

Nunca tuve la oportunidad de jugar a algo así en el pasado, como cualquier persona de mi edad, no me lo permitían —confesó, ladeando su mirada hacia el pavimento de la cancha. — Pero el otro día, al verte a ti y a Hackmon entusiasmados por todo esto, caí en cuenta de algo importante: no comparto momentos así contigo, WereGarurumon —dijo con cierta aflicción, para así elevar su mirada hacia la de él, la cual se mostró confundida.

¿A qué te refieres? Siempre vamos juntos a todas partes.

Pero nunca tenemos momentos de relajo, de distracción en nuestros deberes, generalmente todo gira en torno a mí y tú tienes que soportar mis malos ratos o los problemas que ocasiono con los demás. Quiero compartir vivencias contigo más allá de nuestras responsabilidades en este mundo, quiero que, por un día, no tengamos que preocuparnos por ponernos en riesgo —expresó abiertamente, mostrándole a su compañero una faceta que hasta ese día no había logrado ver en ella. El lobo se le quedó viendo por largos segundos, comprendiendo que incluso Raisa podía llegar a desear tener un rato de diversión, aún si no usaba esa palabra o no estuviera consciente de ella; pues no todo era trabajo en la vida. Le sonrió con calidez y posó una mano sobre su cabeza, ignorando los gritos de Flamon a lo lejos de que volvieran ya a la cancha.

Entonces vamos a divertirnos, que para eso estamos aquí, Raisa —indicó, retirando su garra y asintiendo — Olvídate de él y juguemos por diversión —le pidió, refiriéndose claramente a Strabimon.

WereGarurumon corrió hacia la cancha, pidiendo disculpas a su capitán por la demora. Entre tanto, Nóvikova se quedó por unos segundos absorta en las palabras de su amigo, quería creer que él tenía razón y que se había olvidado del motivo principal por el cual estaban ahí. Inhaló aire profundamente y lo fue soltando poco a poco, preparándose para el inicio del tercer cuarto. De ese modo regresó con su equipo y, tras asegurar que todo andaba bien, el partido reinició, siendo el turno del león ígneo de sacar, buscando de inmediato a quién pasarle el balón. Todos sus compañeros estaban marcados, incluso tuvo que descartar a su primera opción de pase en cuanto vio que el Perfect estaba recibiendo un doble bloqueo por parte de Oppenheimer y Strabimon. Chistó y luego la voz del dragón corriendo al fondo de la cancha llamó su atención.

¡Estoy solo, pásamelo! —exclamó ExVeemon, alzando ambos brazos sin dejar de correr. Era un pase de larga distancia, pero más que preocuparse por su habilidad al sacar, a Flamon lo que en verdad le consternaba era que el Adult tuviera la capacidad para recibir la esfera sin problemas. Buraimon le pisaba los talones, alcanzándolo con facilidad y denotando que ambos mantenían una rapidez similar, así que el que Vee hubiese encontrado el momento justo para quitárselo de encima no le resultó demasiado favorable. Sin embargo, el Child estaba consciente de que tenía que jugárselas de ese modo y fue así como terminó lanzando el balón por encima de su cabeza en dirección al dragón. ExVeemon apresuró más su trote y elevó sus brazos, buscando alcanzar la esfera antes de que el ave volviera a juntársele. — ¡Gotcha! —exclamó en cuando lo tuvo entre sus garras, aunque por poco y pierde el balance al no estar acostumbrado a recibir ese tipo de pases de larga distancia.

El dragón corrió en dirección a la canasta enemiga, decidido a ser él quien encestara el primer punto en ese cuarto del partido. Strabimon, quien era el que más le preocupaba que lo siguiera, fue retenido por su homólogo en un abrir y cerrar de ojos, impidiéndole el paso a como de lugar. Esta vez no lo tomaría por sorpresa, así que Flamon estaba más centrado que nunca en no dejarlo pasar, así tuviera que dejar los tiros al resto de sus compañeros. Sorpresivamente, ExVee se encontró con que el ave samurai logró alcanzarlo, así como también Ashley corrió del otro lado secundando a su compañero. Aquello indicaba que Raisa no había podido marcar a la rubia por mucho tiempo, o si es que lo había hecho su estado actual le había jugado en contra y la neoyorquina había logrado pasarla con facilidad. De pronto, ambos lograron aventajarlo hasta colocarse frente a él, obligándolo a frenar y afianzarse más al balón. Vee gruñó, ya no podía volver a correr, por lo que se giró sobre su eje y les dio la espalda, rebotando la esfera mientras se le ocurría algo.

Von Kaulitz lo llamó, pero al voltear notó que su Tamer se encontraba marcado por el otro pelinegro, quien ya había demostrado ser demasiado escurridizo y era muy probable que si decidía darle el pase a Hanz el otro encontraría la manera de adueñarse del balón. WereGarurumon también estaba ocupado con su propia marca, lidiando con la dura fisonomía del policía que no le dejaba colarse por ningún lado. Fue entones que ExVeemon vio una pequeña oportunidad de pase, si Wolfgang se encontraba marcándolo a él junto al ave, ¿quién marcaba a Raisa? La buscó con la mirada, encontrándola sin defensa alguna y al centro de la cancha. Sin pensarlo mucho lanzó la esfera hacia ella, recibiéndola con cierto nerviosismo por volver a tener el balón en sus manos. Sin embargo, hizo a un lado cualquier atisbo de duda y se aferró al objeto que ahora estaba bajo su posesión, dispuesta a emprender una carrera frontal hacia el terreno contrario. El lobo humanoide al ver quién traía la bola, gruñó, quitándose como pudo a Flamon y haciendo gala de su superioridad en cuanto a rapidez. Strabimon sorprendió a Nóvikova colocándose frente a ella, cerrándole el camino y dedicándole otra de sus miradas altivas, mientras estiraba ambos brazos a sus costados.

¿Vas a alguna parte, rubia? —dijo, buscando provocarla nuevamente. Raisa no respondió y mantuvo el balón botando a uno de sus costados, cuidando en todo momento de que una de las garras de Strabimon no se estirara y lograra alcanzarla en esa posición. Su mirada filosa también estaba puesta en el Child, sin darle tregua a que de nuevo volviera a tomarla por sorpresa. — Vuelve a la banca, un equipo de cuatro sería lo mismo con o sin ti... —soltó de manera venenosa.

La fémina endureció aún más su gesto, pero para sorpresa del lupino no dijo más, causando que solo fuera él el que terminara molesto porque sus provocaciones no estaban resultando. Y, aunque Wolfmon no se encontrara presente, recordó sus palabras, mismas que siempre repetían cuando realizaban la Spirit Evolution: mantener la mente clara y despejada. Strabimon no volvería a sacarla de sus cabales, esa era una labor exclusiva del idiota nazi en su equipo y no estaba dispuesta a encontrar un reemplazo. Y fue precisamente, en ese instante, que Raisa escuchó unas pisadas fuertes y firmes a sus espaldas. No quiso girarse a ver y simplemente siguió sus instintos, rebotando con dureza el balón mientras dirigía el pase hacia atrás, sacándole un gesto de asombro al Child. Hanz recibió la pelota y corrió, pasando de largo a la rubia y deteniéndose más adelante, aunque sin salir de la zona céntrica, de ese modo lanzó el balón y, tras tambalearse levemente por el aro, finalmente ingresó.

24 – 13 —dictaminó el juez, al mismo tiempo que los ánimos en el equipo más débil comenzaban a alzarse nuevamente. Incluso Raisa se veía desconcertada por lo que acababa de ocurrir, pero dentro de ella se sentía cómoda con el resultado.

¿Sabías que era yo? —preguntó, trotando a un lado de la rusa mientras ambos se dirigían de regreso a su canasta, al mismo tiempo que Knightley se preparaba para sacar.

No —negó, un poco jadeante — Pero quise creerlo —dicho esto apresuró el paso, dejándolo atrás para marcar a su objetivo, pues la rubia cenizo ya había comenzado a moverse para recibir el pase de su amigo de la infancia. Hanz dejó a un lado sus cavilaciones y se puso en marcha, buscando la oportunidad ideal para hacerse con el balón nuevamente.

Alexander volvió a repetir el mismo pase hacia su amiga, quien fácilmente evitó la marca de la mayor por mucho tiempo y corrió con el balón. Aunque no pasó mucho hasta que Strabimon se colocó a un lado de ella, pidiéndole que se lo pasara; pero la neoyorquina se negó a hacerlo, consciente de que el lobo se encontraba levemente irritado, y en cambio transmitió el pase a Garen, que había logrado burlar la defensa del licántropo y ahora se encontraba a escasos metros del poste contrario. Von Kaulitz alcanzó al miembro de Digital Security, dejando que Raisa volviera a marcar al neoyorquino, mientras WereGarurumon hacía lo mismo con Strabimon, dedicándole una mirada severa al Child, posiblemente por lo que anteriormente había hecho. Entre el azabache y el castaño se batieron en un duelo de fuerza física, oponiendo toda la resistencia que sus cuerpos les permitían dar para que ese tiro no se viera efectuado. Al final, y a base de puro empuje, la mano de Hanz logró una mayor presión y el balón terminó resbalándosele a Oppenheimer, anulando de inmediato su tiro; aunque por desgracia la pelota no fue recuperada por nadie y salió de la cancha.

Ya que el último contacto fue el del alemán, le tocaría al equipo que llevaba la ventaja sacar desde el perímetro. La jugada volvió a repetirse y quien recibió el pase esta vez fue Wolfgang, adentrándose al terreno de juego con cierta fiereza intimidante, sin que nadie la marcara pues el tiempo de reacción de Nóvikova se había visto mermado por las punzadas que sentía en su cabeza, relegándola al fondo de la cancha mientras el resto corría. WereGarurumon y ExVeemon intentaron cerrársele a la rubia, quien sonrió confiada en el último instante y se frenó, dirigiendo sin siquiera ver su pase a Buraimon, quien posteriormente le lanzó la pelota a su Tamer bajo el aro de la canasta. El irlandés flexionó ligeramente sus piernas y se dispuso a saltar para encestar un tiro contundente; sin embargo, el pequeño cuerpo del felino de fuego apareció frente a él, saltando con toda la fuerza que tenía para arrebatarle el balón al castaño. Flamon pisó con fuerza el pavimento al caer y dirigó una mirada determinada a su equipo, mientras el ave amarilla se le cerraba para interceptar cualquier intento de pase.

¡Avancen, todos avancen! —gritó el Child, ordenándoles a todos que comenzaran una suerte de retirada de regreso a su área de juego. Buraimon no se la dejaría tan fácil, así que comenzó a defender al mismo tiempo que Garen se colocaba detrás del león ígneo y usaba su cuerpo para marcarlo. — Tsk... —chistó. Divisó que los únicos sin marca eran el dragón y el Perfect, pero Strabimon aún se mantenía rondando el terreno, usando sus rápidos reflejos para interceptar cualquier pase, sea quien fuera el elegido por su homólogo para lanzarle el balón. Incluso Wolfgang se mantuvo cerca, teniendo la misma estrategia en mente que Strabimon. Al fondo distinguió a Raisa, pero era un pase demasiado largo y la fisonomía de Buraimon frente a él le impediría realizarlo.

Vamos, termina ya con tu sufrimiento —incitó el lobo humanoide, aludiendo al hecho de que Flamon no tenía oportunidad alguna de dirigir ese pase a ninguno mientras él estuviera presente.

No, yo confío en este equipo —refutó.

Eso has dicho de todos —zanjó con petulancia.

Oi, es que aún no nos conocía a nosotros —inesperadamente, el alemán arribó a la zona, dedicándole una mirada determinante a su capitán, él no entendió sin palabras y le cedió el balón, mientras veía cómo a sus espaldas ExVeemon se encargaba de bloquear a Alexander, a quien en un descuido Hanz lo había dejado atrás para acercarse al área de presión. Al mismo tiempo, WereGarurumon actuó rápidamente y se encargó de marcar tanto al policía como a su compañero, permitiéndole a Flamon poder pasar la pelota.

¡Strabimon, retrocede! —ordenó la neoyorquina, entendiendo de inmediato la jugada formulada por el azabache. El lobo la miró enarcando una ceja, pero para cuando Ashley le señaló con la mirada, notó que su canasta estaba desprotegida, siendo únicamente resguardada por Nóvikova.

Maldita sea... —gruñó e hizo uso de su envidiable velocidad para adentrarse nuevamente a su lado de la cancha. Con el Perfect ocupado no tendría que preocuparse por él, ya que debía admitir que en cuanto a rapidez el otro lobo lo superaba con creces.

Hanz corría en dirección al aro contrario, con una decisión desorbitante reflejada en sus zafiros, dispuesto a encestar de una vez por todas por su equipo. Ashley había iniciado una carrera por apoyar al Digimon humanoide, pero fue marcada a tiempo por Flamon antes de que pudiera siquiera cruzar la línea céntrica de la cancha. Sin embargo, lo que muchos no se esperaban, era que Strabimon le diera alcance a Von Kaulitz en cuestión de segundos, cruzando toda la cancha hasta encontrarse con él y bloquear su carrera. El azabache se vio obligado a frenar estrepitosamente, de lo contrario, habría chocado con el cuerpo del lobo y eso les habría ameritado otra falta; por suerte pudo leer las mañosas intenciones del Child a tiempo. Se batieron en un duelo de miradas, en donde el gesto de Strabimon ahora había cambiado a uno frívolo y cortante, pues ahora ya no se daba el lujo de portarse arrogante frente a sus adversarios, no cuando ya lo habían burlado varias veces en ese corto período.

No obstante, aún había alguien sin marca en el área y que Strabimon, en su hábito de hacerla menos, había olvidado por completo. Mientras el resto comenzaba a movilizarse como podían, acercándose a ellos, Hanz encontró una resolución y no dudó en llamar a la rusa para pasarle el balón, aprovechando su altura superior a la del lobo bípedo. Raisa volvió a tomar la pelota entre sus manos y dio un ligero respingo cuando Strabimon se vio con las intenciones de arrojarse contra ella para recuperar el balón, si el Child volvía a encararla no tendría tiempo de quitárselo de encima dado su condición de fatiga. Sin embargo, Von Kaulitz marcó al lobo, frenándole todo intento de estropear el momento de su compañera. Lo escuchó gruñir y refunfuñar algo, pero hizo caso omiso y en su lugar se volteó a la rubia.

Házlo, Raisa —le indicó, seguro de sus palabras y confiado en que ese era el mejor pase que pudo dar. La aludida observó con asombro al germano, quien servía como una especie de escudo para defenderla de Strabimon.

Fue hasta entonces que cayó en cuenta de algo, de algo que los involucraba a ella y a Hanz Von Kaulitz. Remontándose a su experiencia en el Bosque de las Pesadillas recordó ciertas palabras lanzadas hacia ella en medio de aquella pesadilla: Serás la espada que se encargue de darle fin a Gungnir. Esas palabras habían quedado grabadas en su memoria de manera atroz y desagradable, pero ese día habían surgido con un significado distinto al de aquel entonces. Especialmente al ver como Hanz defendía, impidiendo que el perro faldero volviera a acercársele. Sonrió para sí misma, sin preocuparse por ocultar ese gesto y se giró, comenzando a correr en dirección al aro.

Puede que nosotros seamos los culpables de la situación en Gungnir y puede que hayamos fallado... —se dijo a sí misma en su mente a medida que se aproximaba a la canasta, — pero un escudo fuerte y una espada veloz es lo que se necesita para levantar a Gungnir de sus cenizas, para protegerlos en las buenas y en las malas...

Raisa se detuvo bajo el aro y alzó ambos brazos, acariciando el costado del balón con una de sus manos mientras la otra se dedicaba a ejercer un delicado impulso contra la superficie de la pelota para hacer que se elevara. El tiro fue ciertamente elegante y sutil, pero fue debido a eso que el resultado fue una impecable anotación sin que la red sonara siquiera. Nóvikova se mantuvo en la misma posición aún después de haber encestado, procesando lo que había pasado, y con el resto de la cancha sumida en un silencio tras ver lo ocurrido. No fue hasta el pitido del árbitro que todos salieron de su ensimismamiento, escuchando el nuevo puntaje: 24 – 15. La rusa abrió los ojos con sorpresa, sin podérselo creer todavía, ella había anotado un punto a su equipo, no había fallado esa vez.

Instintivamente se giró hacia Hanz, quien también la recibió con el mismo gesto de asombro y, sin que ninguno pudiera predecir lo que iban a hacer, se dieron los cinco en lo alto, sonriéndose en el proceso. Fue el contacto entre sus manos lo que les hizo volver en sí y alejarse de inmediato, aunque no sin antes dedicarse una mirada de determinación, para después volver cada quien a sus respectivas posiciones. Raisa nunca le contaría la suerte de revelación que había tenido en ese lapsus, quizás se guardaría sus pensamientos para sí misma o tal vez algún día se los haría saber. Pero por ahora estaba disfrutando el momento, y no tanto por haber logrado anotar, sino porque, de algún modo, lo estaba pasando bien a pesar de su pequeño problema.

El partido continuó su curso, faltando alrededor de tres minutos para que finalizara el tercer cuarto. En ese tiempo, los ánimos en el equipo de Flamon habían vuelto a avivarse, pues ahora estaban nueve puntos atrás y, a esas alturas, parecía más probable que lograran ajustar el marcador a su favor. Todos pudieron notar un cambio en la actitud petulante de Strabimon, ahora ya había dejado de soltar comentarios venenosos y estaba enfocado únicamente en el juego, mostrándose molesto cuando sus compañeros no le cedían el balón. Pues así como la rubia rusa era fácil de provocar, a él su buen juicio se le nublaba cuando se encontraba irritado. Aunque, por lo menos, Nóvikova había logrado sobrepasar ese desliz suyo. En algún punto del partido, el lobo humanoide cometió una falta en contra de Flamon, provocada por su enojo y un fuerte empujón que le propinó al león, lo que fue favorable para su equipo al tener la oportunidad de tiros libres. Flamon atinó dos de ellos, subiendo el marcador a un 24 – 17; aunque por fortuna su equipo logró recuperar el balón tras el rebote y esta vez fue ExVeemon quien encestó, clavando el balón duramente en el aro. 24 – 19 era el nuevo marcador y el equipo de Garen comenzaba a incomodarse levemente al ver que les estaban alcanzando.

Alex, avanza —indicó Oppenheimer, conduciendo a su equipo del otro lado de la cancha mientras el tenía la posesión del balón. Knightley acató la orden y se deshizo de la marca del azabache, girándose para correr y penetrar, mientras Wolfgang hacía de relevo y bloqueaba el avance de Hanz, ya que por un momento la otra rubia había quedado relegada por su propia cuenta, apoyando sus manos sobre sus rodillas mientras respiraba de manera agitada. Aparentemente, por lo que restaba de ese cuarto ya no podría apoyar en mucho a su equipo.

WereGarurumon intentó robarle el pase al irlandés, pero su garra apenas logró tocar un poco el balón cuando este ya había sido lanzado al aire, llegando a manos el neoyorquino, quien se encontraba libre para poder encestar, y así fue. Alexander fue el encargado de elevar su marcador con un tiro que, si bien no fue impecable, logró atinar después de que la pelota tamborileara por segundos sobre el aro, hasta pasar por la red.

26 – 19, con esto termina el tercer cuarto, tómense unos minutos para descansar —indicó el juez, haciendo sonar otra vez su molesto silbato. Ambos equipos fueron a sentarse a sus respectivas bancas, no sin antes dedicarse miradas retadoras y desfiantes, especialmente por parte de Raisa y Strabimon. Su riña aún no quedaba saldada y eso cada uno lo sabía, había cuentas por cobrar, pero ya se veían de frente en el último período del partido.




M Maiku /o/ espada y escudo, you know what I mean <3
 

Maiku

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Aún cuando ese par tuviera un pleito que resolver, ninguno de los dos podía pasar por alto que el cansancio empezaba a jugarle en contra a todos los presentes. Ya no era Raisa la única que jadeaba, aunque probablemente era la que peor se encontraba, razón por la que volvió a beber de la botella con líquido azul eléctrico que le habían traído. Flamon se tiró agua en el rostro, siendo incapaz de hablar por mucho tiempo producto de su respiración apresurada, mas se dio el trabajo de felicitar a todos por su desplante. Ignoraba si era porque lograron enojar a su rival o porque ya se estaban acostumbrando a jugar en equipo, pero el último cuarto lo habían dominado en cuanto a posesión de balón y anotaciones. Con todo, fue WereGarurumon el que bajó al león de las nubes, haciéndole ver que nadie podría jugar al cien por ciento en lo que quedaba de partido. Incluso Garen mostraba signos de fatiga, lo que era evidente desde donde se encontraban, ya que estiraba sus piernas con ejercicios de calentamiento y descansaba bebiendo agua como condenado. Buraimon y los neoyorquinos se mostraban igual de cansados, aunque se las habían arreglado para mantenerse hidratados gracias al trabajo conjunto de Gabumon y Betamon.

Blitzmon hizo acto de aparición cuando notó que Hanz se apartó un poco del resto, preguntándole cómo se encontraba. Ya llevaban varios meses juntos y muy pocas veces lo había visto tan corto de aire, aunque el boxeador se mostró tranquilo. Más que fatigado, aparentemente, tenía problemas con agarrar un ritmo de inhalación pertinente para el cambio de velocidades que llevaban a cabo jugando. Entonces ambos se concentraron en la rusa, quien se mantenía bajo una toalla húmeda, como en el descanso pasado, y daba exhalaciones profundas con tal de calmar su ritmo cardiaco. El guerrero de la luz no tardó en materializarse tras ella, evidentemente preocupado por su estado físico, gesto que compartía con el Perfect.

Estoy bien —murmuró, leyéndole el pensamiento a los cuatro que la observaban. ExVeemon y Flamon no pudieron evitar escuchar el comentario, dirigiendo su atención a la chica—. Podré jugar los últimos diez minutos.

No deberías sobre exigirte —comentó el licántropo, el resto asintió, apoyando su comentario.

¿Por qué no evolucionas en Wolfmon? —sugirió Blitz— Supongo que así te afectará menos el agotamiento.

No funcionará —contestó el aludido—. Recuerda que para evolucionar, Raisa y los demás portadores deben estar en condiciones óptimas.

Pff, maldita letra chica —contestó el insecto, cruzándose de brazos—. Deberíamos demandar a Yggdrasil por ese pequeñismo, ya es suficiente con no poder probar comida por nuestra cuenta. En todo caso, Vee, comenta lo que te dije el descanso pasado.

Tengo una idea —respondió ExVee, entonces, recordando las palabras dichas por el representante del trueno minutos atrás. Antes de que Hanz fuese por el jugo isotónico, el espíritu había conversado con el Adult un par de apreciaciones sobre el partido. Los miembros del equipo le observaran con curiosidad, a medida que este dibujaba un rectángulo en el suelo con su garra escamosa. Claramente, su atención no estaba pendiente de los comentarios recientes de su compañero etéreo, sino que se mostraba centrado en recordar lo que conversaron. Identificó a todos con cruces, mientras que al enemigo con círculos y empezó a explicar posibles jugadas, donde Nóvikova podría descansar lo más posible, siempre que él y WereGaruru pudieran responder a tiempo. Este no tardó en asentir, estaba dispuesto a dar su vida por la rubia, así que no iba a poner trabas en cubrirla para no presionar su condición física. Flamon se mostró sorprendido por la habilidad del dragón, mas era el único que ignoraba que dicho plan venía de la mente del estratega de los Juttoushi—. Para eso, sin embargo, será necesario que Hanz y Raisa cambien de posiciones.

No hubo mucho tiempo más para discutir las cosas, pues pronto el árbitro los llamó a la cancha para reanudar el partido y se vieron forzados a aceptar así como así la sugerencia del dragón. Con un pitido dio inicio todo, siendo el equipo de Strabimon los que se hicieron con el balón. Garen, quien rebotaba la pelota mientras analizaba la situación del partido, se mostró curioso al ver la rotación hecha por el nuevo equipo. Obviamente, no era el único, ya que Knightley se mostraba incómodo con la presencia de la pequeña rusa y Ashley no lograba sacarse de encima al alemán. Sin embargo, pronto dejó ese detalle de lado, ya que su mayor preocupación estaba parada frente a él. WereGarurumon tenía los brazos extendidos, bloqueando lo más posible el rango de visión de Oppenheimer y mostraba una mirada asesina, como la de un verdadero animal salvaje. El policía no pudo evitar reír nerviosamente antes de lanzarse contra él, logrando pasarlo con un doble drible, digno de un experimentado en el baloncesto.

¡Alex! —gritó él, lanzando un pase decisivo en dirección al neoyorquino. Acto reflejo, todos en el grupo del pelinegro se movieron en torno a la canasta enemiga, presionando la defensa enemiga con cuerpos y amagues de movimientos bruscos. El aludido recibió el balón sin problemas, quedando solo contra Raisa.

¿Estás bien? —Preguntó el ojimiel— Te ves muy cansada.

Estamos jugando —fue lo único que dijo Raisa, asunto que robó una sonrisa al americano, pues le recordó levemente a cierta personita. Knightley suspiró antes de abalanzarse contra la rubia, mas pronto sintió una presencia adentrarse en su zona de juego y, antes de poder hacer nada, el Perfect le robó el balón con habilidad. Aparentemente, mientras el neoyorquino se preocupaba de su oponente, el lobo aprovechó de acercarse—. Te lo advertí.

¡Addison, focus! —se oyó desde el otro lado. Wolfgang no estaba nada contenta con la actitud de su amigo, aunque tampoco podía culparlo, sabía que estaba en su naturaleza. Para su mala suerte, ella tampoco podía apoyar al resto, ya que la inmensidad de Hanz se lo impedía.

Pronto la jugada quedó compuesta entre los dos Digimon de Gungnir, quienes avanzaron paralelamente, haciendo gala de su velocidad para dejar atrás momentáneamente a sus oponentes. Claramente, estaban conscientes de que Garen y Buraimon les darían alcance en cuanto pudieran, razón por la que apenas llegaron a la zona interna contraria, el lobo hizo un pase al dragón. Confundidos por aquella jugada, fue el ave quien se apresuró a ir a bloquear al azul, pero entonces este lanzó con fuerza la pelota en dirección al cuadrado protector de la secta. Oppenheimer se preparó para un eminente rebote, al menos hasta que sintió una sombra sobre sí. WereGarurumon ya había saltado de antes, dominando de antemano cualquier batalla aérea y, con facilidad, recibió la pelota: todo aquello había sido otro pase. Apenas aterrizó, el licántropo lanzó el proyectil, encestando dos puntos más para su equipo.

Ahora iban veintiséis contra veintiuno. La mínima diferencia empezó a molestar a Strabimon, quien empezó a gritar para pedir el balón, en orden a contraatacar. Fugaz como si de un rayo se tratase, el lobo corrió de un extremo a otro, quedándose en la zona de tres puntos para luego encestar con suma elegancia. Inmediatamente dedicó una mirada de altanería a Raisa, dejándole claro que él también podía dar esos tiros y que no iba a darse por vencido. Para su mala suerte, la incitada simplemente suspiró, pasándose su actitud por el arco del triunfo.

¡Vamos, aún podemos dar vuelta esto! —inesperadamente, fue Hanz el que comenzó a dar ánimos en el equipo. Por alguna razón, sentía que no podían perder ese juego, al menos no sin darlo todo. Inconscientemente, estaba demostrando más trabajo en equipo que nunca antes y fue en ese momento que Blitzmon asintió para sí, para volver a desaparecer, ya que había estado volando sobre su portador durante el partido.

Más lento que nunca, el resto del partido fue una seguidilla de pases e intentos de anotaciones, siendo WereGarurumon el único capaz de volver a encestar gracias a que poseía mayor stamina que todos los demás. Aún así, cada vez que acortaban la diferencia a los cinco puntos, el otro grupo se las ingeniaba para volver a anotar y mantener la diferencia. La cosa se puso más complicada cuando quedaron solo dos minutos de partido, pues todos jadeaban en exceso y Raisa apenas ya podía moverse de su posición, peleándose con las migrañas que atacaban su sien. Para entonces, iban treinta y cinco contra veintinueve, las cosas empezaban a pintarse negro para el equipo de Flamon.

¡No se desanimen, podemos lograrlo! —gritó entonces el capitán, encontrando energías de su fuerza de voluntad para poder pasar al lobo y correr en dirección a la cesta. Sabía que lo suyo no era lanzar tres puntos, por lo que no tardó en detenerse y dar un pase— ¡Raisa!

¡Olvídalo! —gruño Strabimon.

Alexander enarcó una ceja cuando vio al Child correr hacia su posición, con el afán de detener a la rusa. Esto molestó un poco al neoyorquino, pues aunque sonara arrogante, él se encontraba en una posición muy ventajosa en relación a la rubia y podría detenerla. Su ánimo se tensó más cuando el lupino colisionó con él, buscando presionar a la rubia, quien dio unos pasos hacia atrás para ganar espacio. Chistó al rato, admitiendo que no podría contra esa doble guardia y devolvió el pase a Flamon, quien ahora estaba solo. Knightley no tardó en regañar al can humanoide, pues el ígneo encestó con la mayor de las libertades y todo se debía a la actitud de él. Strabimon no dijo nada, solo caminó en dirección a la canasta, ya que sería él quien sacaría esta vez.

Jeez —se rascó la nuca—, it’s just a game —fue todo lo que dijo Alex antes de volver a trotar, dejando a Nóvikova sola, intentando reponerse del cansancio. Sin que el neoyorquino supiera, había subido los ánimos de la chica con ese comentario, pues aparentemente los papeles entre ella y el lobo se habían invertido definitivamente.

WereGarurumon gatilló la adrenalina en el juego, interceptando el pase lanzado por su homólogo de menor tamaño con una agilidad bestial y lanzando un pase largo a las manos de su capitán nuevamente. Garen y el resto apenas sí pudo reaccionar, ya que ninguno tenía las piernas para poder correr tanto a gran velocidad, quedando con el ceño fruncido cuando Flamon logró encestar otros dos puntos de su equipo. Ahora le diferencia era de tres y eso tensaba la cosa, pues quedaban cuarenta segundos de partido. Hanz gritó para animar a los suyos, centrándose en mantener a raya a Ashley, trabajo que había hecho excelentemente a costa de no poder participar mucho en las jugadas. Lo mismo ocurría con el dragón humanoide y Buraimon, cuyos esfuerzos mutuos por obstaculizarse habían resultado en una suerte de anulación de jugadas para cada quien. Por lo mismo, Garen se vio forzado a sacar el balón hacia Knightley, quien parecía ser el único jugador libre y con la mente tranquila dentro de su equipo. Incluso él había dejado de confiar en Strabimon desde su último error: enojarse en un deporte de equipo era el peor de los errores.

Alexander no perdió el tiempo en correr, sorprendiéndose cuando una agotada Nóvikova trotó lo suficiente para interponerse en su camino. Con el resto del equipo ocupado, dependía de ella detener la jugada en lo que se libraban de las respectivas marcas, asunto que el neoyorquino también tenía en consideración. Knightley evaluó su entorno: quedaban quince segundos, junto a él estaban Ashley con el germano peleándose en la marca, frente a él tenía a una rubia de ojos afilados y el resto de los seres digitales, junto a Garen, se marcaban mutuamente en el extremo opuesto de la cancha siendo bastante difícil que lograsen llegar a tiempo. Suspiró y se echó hacia atrás, sorprendiendo a Raisa.

Es una finta —Wolfmon apareció en el acto, en cierta medida agachado para observar mejor la posición de su oponente—, no caigas.

Nóvikova puso el pie firme en el suelo, siguiendo los instintos de su espíritu y descolocando al americano en el proceso. Este no tuvo más remedio que detener el amague de movimiento y re pensar la situación, mas pronto escuchó el grito de Wolfgang en el fondo y unos pasos agigantados acercarse con velocidad. El encontrón entre Hanz y Alex fue fuerte, a pesar de que no hubo contacto físico, era posible ver la presión de ambos en sus rostros, como si estuvieran discutiendo quién sería el que se dejaría vencer. Para mala suerte del de Gungnir, su oponente gozaba de más ceso que él y, apenas vio la oportunidad, dirigió un pase rápido en dirección a la única persona en que podía confiar con los ojos cerrados. Raisa corrió para intentar detener la jugada, mas sus piernas flaquearon en el último instante. Las manos de Ash recibieron la esfera con firmeza, saltando justo en el último segundo para lanzar el balón, quedando este suspendido en el aire cuando se detuvo. Un pitido anunció el final del partido cuando la pelota pasó a través de la malla y Strabimon empezó a reír como histérico, pues terminaron ganando.

¡37 — 33! —sacó en cara el lobo.

No festejes tanto —Garen fue quien dio un coscorrón al Child, callándolo al acto. El ser digital no se atrevió a responder, pues Buraimon mantuvo su ojo de halcón sobre él en todo momento—, un poco más y nos ganan. Jugaron muy bien, Flamon.

Lo sé —sonrió este—. Estoy muy orgulloso del equipo que me tocó.

Mientras tanto, los seres digitales de Gungnir se acercaron a sus tamers para ayudarlos a volver a la banca, pues ambos habían quedado agotadísimos con la última jugada. Pronto, las caras de Veemon y Gabumon aparecieron de nuevo, cayendo exhaustos al suelo. Ninguno podía creer que en el mundo humano hubiese personas capaces de jugar esto sin problemas, mucho menos cuando supieron que los partidos podrían durar más de lo que habían jugado. Raisa se colocó la toalla luego de beberse su segunda botella de agua de un sorbo, dejando que la misma tapara su rostro de decepción por haber perdido, culpando silenciosamente a su problema de hidratación. Por su parte, Hanz miraba el cielo confundido, pues nunca antes había jugado baloncesto y, para su sorpresa, le resultó tan entretenido como boxear. Aunque, para ser sinceros, su mente iba y venía entre ese pensamiento y otro muy profundo que golpeó su mente cuando cayó en cuenta de que estuvo animando a su equipo a viva voz.

Al poco rato Alexander se acercó a saludar a los miembros de Gungnir, preguntándole al germano si lo acompañaba a buscar bebidas isotónicas para todos en la cafetería. Este aceptó a regañadientes, luego de recibir una carga leve del renacuajo tarado que sostenía el neoyorquino entre sus brazos. Vee no movió ni un músculo, dejando a su tamer ir solo, estaba demasiado cansado como para caminar y cargar recipientes.

Fue un gran juego —comentó amistosamente— ¿te divertiste?

Eso no es de tu incumbencia —gruñó Von Kaulitz en respuesta.

Vaya carácter —sonrió con resignación. Guardaron silencio el resto del camino, comprando las botellas necesarias para todos sin problemas, incluso Beta ayudó llevando una en su boca y dando pequeños brincos para seguir a los humanos en el camino de vuelta—. Sabes, tú y tu amiga me recuerdan mucho a dos conocidos míos.

Mira tú.

Hanz —soltó Alex en un tono sorpresivamente serio, luego de haber dado un suspiro pesado por su respuesta—, hasta que no derribes esos muros del pasado que te atormentan, no podrás ser feliz —el aludido frunció el ceño con fuerza.

Este chico —Blitz interrumpió a su tamer antes de que explotara—. Me pregunto si habría pasado la prueba del Templo del Trueno —Hanz bufó, lo que sacó una risita en su espíritu—. Tranquilo, no te cambio ni por chicle, mandril —su tono fue tan dulzón que sonsacó otro gruñido en su portador.

Lo digo en serio —reiteró Alex, interpretando sus sonidos guturales como respuestas a su propio comentario—. Todos tenemos luz en nuestros corazones, es solo que escogemos cerrar los ojos e ignorarla cuando las cosas se ponen difíciles.

¡Kataplam! —una descarga atacó a ambos pelinegros, quienes reaccionaron exactamente igual, arrimando el puño hacia un sonriente Betamon. Entonces el tarado del alemán entendió quiénes eran los “conocidos” de Knightley.

Mientras los chicos iban por los refrescos, una suerte de discusión había iniciado entre Flamon y Strabimon, puesto que este último esperó a que Garen saliera de encima para volver a sacar sus colmillos. Obviamente, Buraimon terminó interviniendo y mientras él retaba al parcito, Ashley caminó desde aquel extremo de la cancha hacia las bancas contrarias, donde reposaba la rusa. Se sentó junto a ella con desinterés, buscando un lugar más tranquilo, donde el griterío no la persiguiera. En ese entonces, su Gabumon aprovechó de conversar con el otro de su especie y con el pervertido digital, encontrando la grata sorpresa de que ambos eran muy agradables. Wolfgang les observó por un rato, hasta que por fin desvió la mirada en dirección a Raisa, quien no se había movido ni un solo centímetro desde el término del partido.

Te lamentas por cosas banales —soltó, volviendo su mirar una vez más a los Digimon—. Valora más a quiénes te rodean, Raisa.

¿Disculpa? —la rusa no pudo evitar ponerse a la defensiva con la frivolidad de la menor, mas su intervención fue completamente ignorada, como si aquel comentario jamás hubiese sido dicho. Raisa no supo si responder o guardar silencio, ya que la solemnidad que irradiaba la neoyorquina le distraía. Por un momento, se vio reflexionando lo dicho por ella, hasta que una botella golpeó su rostro.

Anda, ricitos —comentó Hanz, pasándole otro juego—. Si te mueres, tus príncipes vendrán a llorarnos en la cabaña.

¿Príncipe? —inquirió Alex, curioso.

Ignore him —Nóvikova cerró los ojos, tras arreglarse la coleta—, he’s just an asshole who can’t understand the others.

That’s funny —contestó el nativo de Estados Unidos, dándose cuenta de que el alemán no entendía—, you’re both alike.

Vamos, Alex —interrumpió Ash, colocándose de pie, evitando así que la rusa respondiera—. Tenemos que volver a WWW, el resto nos espera —aquella declaración tomó por sorpresa a los de Gungnir, quienes habían jurado que ellos eran Amateurs por poseer el Digivice default. Entonces, el neoyorquino asintió y se despidió de ellos con un gesto alegre, evolucionando a su compañero en MetalSeadramon, quien los sacó del lugar volando. Garen también se despidió, al cabo de unos minutos, ya viéndose superado por la rivalidad infantil que traían los Child.

Así son los críos —soltó Nóvikova, triunfante, pues el lupino logró escucharla. Antes de que este pudiera responder, una D-Gate se abrió entre ambos, cortesía de Hanz. Este entró tras despedirse con desinterés, invitando a los otros a que lo siguieran.

Gabumon, Raisa —intervino Vee, antes de que entraran a la puerta—. Necesito decirles algo —entonces soltó lo inesperado: en pocos días sería el cumpleaños del nazi. Ninguno de los dos supo cómo reaccionar ante tal revelación, pues pronto fueron empujados por el dragón dentro del portal, antes de que se cerrara.


Así, el cuento de la espada y el escudo daba vuelta a la primera página de un extenso libro. Uno cuyo final, esperaban, tuviera a su guild sana y salva.

Kira Kira dejé corto y preciso el diálogo de ellas, porque bueno... son ellas (?).
Soncarmela Soncarmela listo! Para que sepas, just in case, Alex y Ash son ex-personajes nuestros.

Pd. Alex es pelinegro, ojimiel, estudiante de derecho y de 18 años. Mide 1.78 app
Ashley es rubia cenizo, ojiazul, nini (?), de 18 y mide 1.72 app
 
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Narrativa: Ambos poseen un buen nivel en este rubro. Como siempre no encontré grandes fallos pero igualmente hay pequeñas cosas que me gustaría comentaros. Kira, se me hizo raro que nada más empezar a leer me encontrara una redundancia: cambio y cambio. Pasó muy seguido. También aquí, no sé si soy yo, o fue una equivocación leve: <<Te dije que hoy haríamos algo distinto—la habló de cerca.>> En este caso, Raisa se dirige a Gabumon, entonces yo opino que habría quedado mucho mejor: le habló. <<así que de algún modo no podía evitar dirigirse a él de ese modo en lo que agarraba confianza.>> Arbitro – Árbitro ;

Maiku, por tu parte no tuve ningún problema. Divisé, eso sí, una palabra que, imagino yo, pusiste así porque se te pasó el dedo: palabras de ánimos. De lo demás no vi nada extraño y eso que escribieron un montón. Por lo que felicidades, se nota que se esforzaron mucho para esta misión. Y no sólo eso, pero mis comentarios los guardo para los siguientes puntos, ya que tienen más relación. Kira: 24/25 Maiku 25/25

Interpretación: Me sorprendió que en esta misión pusieran a sus personajes más centrados, quizá fue que el partido de básquet les robó todas las ganas de discutir. No obstante, tiene su justificación y me parece que fue adecuado ponerlos así. También debo comentar sobre los humanos que metieron, se notó que lo conocían bastante bien. Ah, y como olvidar a Hanz y Raisa, escriben de ellos como si fueran los propios, no habían cambiado de un post a otro, seguían a su ritmo. Personajes pasados… Me dieron una idea, la verdad, y creo que es un genial plan, porque el partido pareció más vivo, como si lo estuviera viendo en una televisión. Y, obviamente, no podían faltar los idiotas de turno, en esta caso fue Strabimon. Se me hizo curioso, porque casi todo el mundo que lo usa le ponen una personalidad arrogante. ¿Por qué será? En fin, de la misma manera me agradó como usaron al NPC y a su compañero. Ambos: 25/25

Realismo: Siendo un partido, poco puedo decir. Manejaron bien el cansancio y siempre dejaron claro que los digimon tenían una ventaja por encima de los humanos, pero supieron cómo controlar todo eso sin que fuera exagerado. Fácilmente pudieron haber metido una pelea contra Strabimon, me alegro que no lo hicieran. 25/25

Desarrollo: Al principio se me hizo un poco pesado, si les soy sincera. No veía nada del partido y todo era una introducción larga donde los personajes se encuentran y conocen a sus rivales. Y ya pensaba bajarles por eso, hasta que me di cuenta que los demás post tenían mucho contenido y compensaron con creces ese relleno, que en parte fue necesario pero que yo hubiera acortado un pelín. Sobre el partido en sí, debo decir que fue muy entretenido. Las jugadas estaban muy bien descritas –agradezco a Maiku por anotarme cada palabra y posición, porque aunque conozco el juego, los términos no- y nunca se me hizo aburrido. Todo lo contrario, estaba ansiosa de saber qué pasaba y cómo lo harían. Otro punto a favor fue saber que eran novatos pero que hicieron todo lo posible para ganar, sin embargo, perdieron. No por mucho, pero saborearon la derrota. La verdad, no sé que más deciros, fue un gran trabajo. 25/25


Nota: M Maiku 100/100 Kira Kira 99/100
Paga: 300 y 295
EVO: +1 a Gabumon y Veemon
Fama: +2
Stats: +1 VIT a Gabumon y Veemon
Blast Gauge

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