+18 Rol Hogwarts Romance

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La palabra “cita” retumbó en la cabeza de Robert, ¿acaso él le pidió una cita a Raven?, la mente lo consumió y de inmediato sus mejillas se enrojecieron de manera increíble haciendo que pudiera escuchar la risa coqueta y mal disimulada de Raven.


Ehh… no, o sea digo si… quiero decir, si no tienes algún plan podríamos cenar juntos… no sé cómo llamarle a eso— Robert para ese momento ya estaba muy nervioso y avergonzado, por lo que no podía mirar a los ojos a Raven— Si decides venir, te espero a las 9 pm en el septimo piso, frente al tapiz de Barnabas, el Chiflado— Antes de poder escuchar alguna respuesta Robert ya se había bajado de la roca y caminaba hacia el castillo.

[…]

Ahora ya se había vuelto completamente loco, como se le ocurría invitarlo a una cena, pero la situación lo dominó y después de verlo tan decaído ni siquiera lo pensó, las palabras salieron por si solas de la boca de Robert, invitación que al parecer funcionó porque pudo ver por un pequeño segundo como la mirada del azabache se le iluminaba y saber que él tuvo el poder para provocarle eso, hizo que Robert tuviera una sensación de satisfacción.

En ese momento, se dirigía apresurado hacia las cocinas, donde estarían la mayoría de los elfos domésticos. Al estar cerca de su casa Robert siempre pasaba y los saludaba antes de irse a sus clases y al ser de los pocos alumnos que tenían ese gesto con ellos, estos le tomaron cierto aprecio, por lo que sabía que no iba a ser un gran problema si llegaba y les pedía ayuda.

Robert por fin llegó a las cocinas intentando que nadie lo viera para evitarse algun problema o inconveniente con su cena y se encontró con Crabbles, quien era el jefe de las cocinas y un buen amigo suyo, el cual siempre le daba una galleta de chocolate extra cada que lo iba a saludar.

Hola Crabbles— Robert llegó sonriendo amistosamente

Oh buenas noches, amo Robert— dijo el elfo de manera sumisa pero sonriendo.

Crabbles, ya te he dicho que no me digas amo, somos amigos, así que, puedes decirme simplemente Robert— Robert negó con la cabeza sonriendo, desde siempre le había dicho amo, y aunque lo entendía, no podía evitar sentirse incomodo cuando Crabbles lo llamaba así.

Está bien, amo, Crabbles llamará al amo Robert, solo por su nombre— Robert simplemente se golpeó en la frente mentalmente y le sonrió, sabía que eso no iba a cambiar nunca.

Bueno, en fin, venía a pedirte un favor, sé que es algo muy repentino — Robert se sonrojó ligeramente mientras jugaba con su corbata— Quería ver si me podrían preparar una cena especial para dos personas, algo sencillo, pero que esté delicioso.

Robert pudo ver como el elfo se sorprendió y le sonrío asintiendo mientras afirmaba que sería todo un honor para él poder ayudar a su amo. Era otra de las cosas que no entendía, puesto que, desde que comenzó a tratar al elfo, éste lo empezó a llamar amo y el tejón ni siquiera lo era, pero le hacía muy feliz que lo pudiera ayudar con esa “cita” improvisada que iba a tener con Raven.

Durante las siguientes horas Robert se la pasó ayudándole a Crabbles con la cena, el elfo se había tomado ese favor como algo muy importante y especial y no dejó que otro elfo lo ayudara. Cuando se acercaban las 11:30 pm, todo ya estaba casi listo, la lasaña que habían preparado ya estaba cocinándose en el horno y el pastel de chocolate había salido hacia solo unos minutos, el cual tenía un relleno de chocolate derretido dentro, que esperaba que le gustara a Raven.

Disculpándose un poco con Crabbles, Robert se dirigió rápidamente a su habitación para tomar un baño rápido y se cambió de ropa poniéndose unos pantalones oscuros y una camisa blanca de vestir con un chaleco color mostaza, siempre respetando los colores de su casa. Una vez que se terminó de vestir, se miró al espejo y para él parecía algo muy común, quería impresionar a Raven y parecía solo un nerd, nada espectacular. El castaño se iba a volver a cambiar, pero vio la hora y faltaban tan solo 10 minutos para las 9 en punto, por lo que, decidió bajar así.


Se dirigió al área de las escaleras y subió corriendo las escaleras movibles hasta el séptimo piso. Robert durante todo ese tiempo había escuchado rumores sobre la manera en la que se podía invocar la Sala de Menesteres, pero nunca supo que algún día la necesitaría, cuando llegó al séptimo piso, caminó varias veces por en frente de un tapiz de Barnabas, el Chiflado, y se quedó esperando a Raven para que llegara, esperaba que no tardara tanto.


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Yato Yato que si quiere si puede ser una cita, pero si no quiere que no es una cita, dice xD
Espero que les guste la continuación de las aventurillas de Robert, Crabbles es un elfo inventado que metí para interactuar con Robert.
Cualquier error o duda me pueden mandar mensaje privado o al grupo
 
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Somewhere into nowhere
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Moon Ha-Neul
Baños, primer piso. Jueves

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El corazón de Hani latía con fuerza en su pecho por el susto inicial de haber sido descubierto, y en sus oídos sintió el golpeteo de sus latidos, resonando desde dentro.

– ¿Debería buscar otro baño para ducharme? – Volvió a preguntar Asterius. Ha-Neul abrió la boca para hablar, pero las palabras no le salieron. Su actitud relajada lo tomó con la guardia baja, incluso más que el hecho de que lo hubiese atrapado con un sostén y falda… ¿No estaba demasiado tranquilo este chico?

Al final contestó negando con la cabeza suavemente, y este continuó su camino a la regadera más cercana. El Sly, por su parte, lo siguió con la mirada, como examinándolo. Nunca había tratado con el Gryffindor, pero lo recordaba de algunas clases en común y conocía su reputación. Por lo que había escuchado, no era la clase de persona capaz de aprovecharse de la situación, a pesar de sus comentarios coquetos y fuera de lugar…

– ¿Quieres ducharte conmigo? – ¡Y vaya si eran incomodos! Pensó Ha-Neul, que quiso responder algo esta vez, al menos con un simple no. Pero la repentina visión del torso desnudo del león lo descoloco.
Asterius continuó hablando, pero Hani no pudo entenderlo del todo. Aunque su atención siguió en él, más no en lo que decía.
Definitivamente ese era el cuerpo de un cazador… -
– …te quedará un poco grande, pero creo que es mejor que andar en falda. –

La serpiente se acercó entonces al cambio de ropa que el otro le ofreció al recomponerse, alejando el pensamiento anterior de su cabeza, y la examino por un segundo. La regla era no cambiar hasta encontrarse con Moon Nala, pero ya lo habían descubierto… y estaba tan cansado que no se creía capaz de lograr una metamorfosis completa, al menos no por las siguientes horas.

Sólo tomaré tu pantalón. Puedo cubrir la blusa con mi capa. – Aceptó al final. - …gracias. – La última palabra la dijo bajo y desviando la mirada. Ahora que el susto se le había pasado, comenzaba a sentirse avergonzado de verdad.
La sonrisa juguetona de Asterius se ensancho al escucharlo. – Sus orejas están rojas… - Pensó divertido al verlas, apenas cubiertas por el cabello blanco que poco a poco volvía al castaño habitual, pero no dijo nada más y le dio la espalda para ir a abrir la llave de la ducha.

Al escuchar el ruido del agua caer, Hani se volteó por completo casi por inercia. La zona de las duchas en ese baño no tenía divisiones, a excepción de una pared que las separaba del área de los sanitarios y lavabos. Suponía debía darle privacidad, ¿no? Quiso usar esa oportunidad para cambiarse, buscando el cierre de la falda y quitándosela con cuidado de que no tocara el piso.

– Eso es un poco decepcionante, de verdad no llevas pantys que combinen… - Ha-Neul dio un brinco al sentir la voz del otro tan cerca, ¿No se estaba bañando…? - ¿Qué es eso? ¿Bóxers de mujer…? Se ven muy ajustados… - Observo sonriente y divertido.
No son bóxers… – Sentía que la cara le ardía por la vergüenza. - …es lo que usan las chicas bajo las faldas para no mostrar la ropa interior por accidente… - O eso le había dicho Nala.

Ha-Neul se apresuró a ponerse los pantalones entonces. Le quedaba un poco holgado y largo en los tobillos, pero no tanto como para que fuese un problema. Se envolvió en su capa y caminó a la salida.

…te devolveré el pantalón más tarde. – Dijo a Asterius.
Es un poco tímido para ser una serpiente. - Pensaba divertido el joven Olivas, cuya atención fue rápidamente atrapada por un pequeño detalle olvidado. El sostén blanco con encaje que Ha-Neul se quitó. Asterius lo tomó de su lugar, tratando de suprimir una leve risa. – Oye, ¿Te vas a ir así? O me estás dejando un recuerdo… -


⚡
Blair Blair esta bien, le puedes agregar diálogos y pequeñas acciones si quieres. Sólo me gustaría que pidan permiso en caso de que lo quieran mover a algún otra zona o hacerlo participar en algo, por ejemplo.
Espero los diálogos que le agregue al tuyo estén bien, sino dime y modifico.
 
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25
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«Y ahí va de nuevo: ¡el mago escapista!», pensó Raven mientras le daba la última calada a su pipa, vigilaba como Robert desaparecía camino al castillo bajo el cuidado de la luna llena. Exhaló el humo lentamente, estaba feliz y esa sonrisa boba dibujada en su rostro lo delataba... ¿Sonrisa boba? ¿Él?... Sacudió la cabeza rápidamente percatándose del rubor que le calentaba las mejillas. Una ráfaga de viento que provenía desde el Lago Negro empujó algunas hojas caídas hacia el interior del Bosque Prohibido, el ojiazul se giró hacia atrás, aún sentado, las copas de los árboles se mecían lentamente de un lado a otro, de una manera oscura y sombría que le provocaba una sensación de frío intenso, permaneció inmóvil unos minutos, hasta que su cabello dejó de ondear por el viento, luego se levantó, se puso su túnica, guardó su pipa y su varita en la maleta y se pasó la correa por el hombro comenzando a caminar de regreso al castillo. Un ligero temblor le recorrió la espalda, se preguntó si sus amigos estarían bien, si los profesores ya los habrían encontrado... Mientras caminaba observó el bosque, en la noche parecía cobrar vida y daba la sensación de que incluso los árboles te vigilaban; esperaba que todos estuvieran bien y por unos instantes se sintió mal al no haber hecho nada por ayudarlos, pero pronto recordó ese sentimiento de que algo se había roto entre ellos. Giró los ojos y sonrió burlón, lo que sea que les pasara se lo habían buscado solos.​
Apresuró el paso hacia el castillo enfocando sus pensamientos en cosas más importantes como qué debería ponerse para esa noche; el corazón le dio un vuelco y sintió su estómago revolverse, un calor le bajaba del pecho al los pantalones cuando recordaba sin querer las escenas del lunes en la mañana: los jadeos, la respiración entre cortada de ambos, el olor embriagador que destilaba Robert... Raven se llevó una mano a la cara para cubrir su boca, su nariz y parte del notable sonrojo que se extendía más allá de sus mejillas. ¿Cómo demonios iba a controlarse estando a solas con el Hufflepuff si a duras penas podía controlarse estando solo y pensando en el Hufflepuff? Subió los escalones a brincos, de dos en dos o de tres en tres, hasta llegar al quinto piso donde se encontraban las escaleras del lado oeste hacia la Torre de Ravenclaw. Al llegar a la Sala Común ignoró a todos subiendo a su habitación, encerrándose para hacerse cargo del bulto que le apretaba bajo los pantalones.​
La campana que marcaba la hora de inicio de la cena en el Gran Comedor resonó fuerte y claro por todo el castillo, Raven acababa de salir de las duchas del sexto piso cuando el eco de la campana se desvaneció por completo, se envolvió la cadera con su toalla y se puso su túnica; salió del baño justo como había ido, secándose el cabello con una toalla más pequeña. Siempre elegía los baños del sexto piso pues casi nadie los usaba ya que corría el rumor de que, después de la Batalla de Hogwarts, en las noches de luna llena se podía escuchar lamentos y golpeteos de las cañerías, incluso había quienes juraban que se formaba un charco de sangre que provenía de ningún lado y se esfumaba con la misma rapidez; pero Raven nunca había escuchado ni visto nada, más que su atractivo reflejo en los espejos de los lavabos y uno que otro gemido cuando jugaba con su pequeño yo. Una vez en su habitación, después de desfilar medio desnudo por su Sala Común, cosa bastante habitual, se vistió con parsimonia y dedicación; se decidió por una playera color azul marino, de mangas largas, cuello en ve y tres botones que no abrochó, un pantalón de mezclilla oscura y unos tenis cómodos también de un color oscuro. Se peinó como siempre: todo el cabello hacia atrás, excepto esos tres o cuatro cabellos rebeldes que siempre se le escapaban. Al finalizar se contempló al espejo, estaba emocionado y algo nervioso por la "cena"... La "cita"... Aún así, tenía mucha curiosidad por saber cómo terminaría todo. Se sonrió triunfante y salió de la habitación.​
El punto de encuentro sería en el séptimo piso, donde la era más probable encontrar la Sala de los Menesteres, cuando el águila llegó, el tejón ya estaba ahí; las mejillas de Raven se tiñeron un poco cuando el primer pensamiento lujurioso, de muchos que seguramente tendría, le asaltó fugaz la cabeza. Ciertamente Robert se había esmerado al elegir su conjunto, se veía mucho más atractivo que de costumbre, más formal que el azabache, quien lo estudió detenidamente de arriba a abajo una vez estuvo parado a su lado.​
—Te ves bien, Robert —le halagó en un tono seductor.​
—Tú también... te ves bien, Raven —el castaño bajó la mirada con la intención de ocultar su evidente sonrojo, el azabache sonrió.​
Ambos se quedaron en silencio una vez más, sumidos en sus propios pensamientos, aún así, el ambiente era tranquilo y agradable; pasaron unos cuantos minutos y Raven estaba comenzando a desesperarse, quizás la maldita Sala de los Menesteres no aparecía cuando uno quería, sino cuando la sala quería; un calor comenzó a emanar del cuerpo del azabache debido al malhumor que crecía lentamente dentro de él, de pronto, sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo desde su mano derecha, cuando bajo la mirada, pudo ver la mano de Robert estrechando la suya, el tejón no lo miraba y Raven no pudo evitar esbozar una sonrisa de oreja a oreja. Segundos después, la gran puerta a la Sala de los Menesteres apareció ante ellos. Al entrar, ambos contuvieron la respiración, Robert soltó la mano de Raven rápidamente y lo miró lo más serio que pudo, tratando de esconder una sonrisa juguetona.​
—Sólo vamos a cenar, ¿eh?​
Raven desvió la mirada avergonzado mientras se sobaba la nuca sin saber muy bien qué decir, y es que en la Sala había aparecido una mesa perfectamente decorada para dos, con pequeños y discretos guiños románticos... Y al fondo, una cama equipada con algunos nada discretos objetos sexuales.​





Rob_Potter Rob_Potter Que no sabe cómo pasó eso, dice~
 
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Windrunner
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Artaith Gwynn~

Suspiró. Había olvidado cuán exigente podía ser la escuela y sus profesores. Aun así, ese año comenzó de una manera bastante agradable para él… Solo lamentaba no haber estado en clase de Pociones cuando aquel desastre magistral se formó. Oh, sí, enterado estaba: no había sido muy difícil sacarle la información a uno de los alumnos de Hufflepuff que cursaba junto a quien fuera el foco principal de atención de su hermano gemelo (sí, claramente hablaba de Robert). Y ese arrepentimiento de no asistir a clases claramente surgía de una razón muy particular que tenía nombre: Raven. ¿Por qué? Era muy simple: le fascinaba jugar con las personas, sus pensamientos y emociones, manipularlas para poder hacer que hicieran lo que quisiera… Y con secretos de aquel Cuervo en mano seguramente ese trabajo podría ser más sencillo.

Ahora se encontraba peinando su cabello mientras su compañero animal, Koda, disfrutaba de una barra de un chocolate especialmente hecho para osos por su hermano. Ah, sí: a Cris se le daba tan bien el cuidado de criaturas (mágicas o no) que había logrado crear unos deliciosos alimentos para algunos animales. Y cuando terminó de acicalarse, tomó en brazos a “su chiquito” como si de un bebé se tratase; aquello solo lo hacía cuando sabía que estaba completamente solo y, claro, de noche, cuando todo el mundo dormía. Koda estaba acostumbrado a eso, ya que sabía que su amo deseaba mantener una imagen relativamente dura.
¿Será posible, Koda? —Preguntó mientras el pequeño animal devoraba su alimento—. Encontrarme con alguien que sea interesante se hace casi imposible. Aunque —se detuvo, pensando en otro Cuervo en particular, uno que había destacado en muchas de sus clases por verse como un pretencioso cualquiera—… hay alguien a quien quizá podamos volver loco, si es que no nos sigue el paso, claro está —hizo memoria de su nombre, ¿cómo era? Sabía que empezaba por “Mo…”—… Morgan, claro.
Koda dio un pequeño brinquito de los brazos de su amo, cayendo en la cama y rebotando ligeramente sobre esta. Su segunda caída fue la definitiva, y no tardó en recostarse sobre la almohada de Artaith. Gwynn le sonrió por su acción: Koda sabía que era hora de que él se marchase a buscar un poco de diversión. Mientras tanto, el osito tomaría una siesta muy típica de él.
Subir y bajar por escaleras no era lo suyo. ¿Y por qué había pensado que iba a ser tan fácil encontrar al susodicho Morgan? Que presentara un desafío ubicar a su “presa” era solo otra razón de motivación para él; quería encontrarlo y ponerlo a su disposición. Se daba por enterado de que aquel individuo era muy bueno para los encantamientos, así que debía tenerlo de su lado para poder mejorar un poco más sus notas en la materia. Además, por lo que recordaba, Carrow no era en absoluto feo; todo lo contrario, tenía un atractivo particular debido al color de su cabello, uno que era tan llamativo como el de su hermano.
Y lo ubicó. Se encontraba sentado en una de las mesas del Gran Comedor, tomando un aperitivo nocturno mientras leía un libro. No dudó en acercarse a él; muchas mirada se posaron sobre su persona al momento de sentarse frente al muchacho de cabellera rojiza, quien no se percató de su presencia hasta el momento en que carraspeó para hacerse sentir. Carrow levantó apenas un poco la mirada, sorprendiéndose muy ligeramente ante la aparición del mellizo de Crisiant.
La sonrisa que tenía en su rostro no era un buen augurio, y la suavidad con la que fueron pronunciadas unas palabras de saludo solo lograron que un escalofrío le recorriera por completo la espalda.

Mención a Raven ( Yato Yato ) y Robert ( Rob_Potter Rob_Potter )​
 
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スパークル
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Aquel comentario no hizo más que enviar otra ola de pánico por el cuerpo del asiático, cuyo cabello se tornó blanco nuevamente; Avery soltó una risilla al ver aquello y alzó la mano frente a sus ojos, dejando ver el sostén en todo su esplendor colgando del dedo índice del cazador.

– Debo decir que no esperaba este tipo de regalo de parte de un chico, pero no me desagrada. – Sonrió nuevamente y Ha-Neul apenas fue capaz de darse la vuelta para encararlo, más porque no quería dejar la ropa interior de su hermana en manos de algún tercero, no quería tener que explicar eso a Nala.

Fue un accide… – Casi se atragantó y no pudo terminar de hablar, Olivas ya solamente portaba su ropa interior y no dejaba mucho a la imaginación, ¿¡es que aquel hombre no sentía vergüenza alguna!? El color rojo invadió la pálida piel de la serpiente, quien a pasos apresurados se acercó únicamente a tomar el sostén y acto seguido salió corriendo, prácticamente huyendo del lugar sin voltear atrás.

Mmm, tal vez lo molesté demasiado~ – Soltó otra risita y cuando dejó de escuchar los apresurados pasos del asiático a la distancia, finalmente se volvió a la ducha, tomando el baño que había estado alargando por los últimos minutos al haber estado entretenido con la presencia del de Slytherin.

[…]


Luego de ducharse optó por caminar hacia la biblioteca, había unas cosas que quería repasar para prepararse antes de las clases del día siguiente; aún tenía tiempo libre antes de la hora de la cena, por lo que era el momento perfecto para realizar aquello. Se llevó las manos a las bolsas del pantalón conforme caminaba, escuchando pedazos de conversaciones en el camino referente a una pelea (o no pelea) que hubo ocurrido ese mismo día, ¿qué rayos había pasado mientras él estaba en su entrenamiento o mientras se bañaba? La curiosidad le picó considerablemente, pero al mismo tiempo suponía que podría enterarse al día siguiente, al fin de cuentas compartía clases con varios de los involucrados. O amigos directos de éstos.



asdasd solo vine a molestar un poco más a Hani (?) Krauser Krauser

Asterius anda en la biblioteca, por si alguien quiere interactuar (?)
 
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A las ocho de la noche, el Gran Comedor no era el único lugar que se llenaba de murmullos, risas, maldiciones y gemidos de placer por la comida, ni tampoco era el único lugar donde los estudiantes de Hogwarts se juntaban a degustar una deliciosa cena, claro que no, porque el Baño de Prefectos del quinto piso también era un lugar que se llenaba de murmullos, risas, maldiciones y gemidos de placer por la comida, era otro lugar donde algunos estudiantes de Hogwarts se juntaban a degustar otro tipo de cena.​
Las morenas, grandes y ásperas manos del Premio Anual, Spencer Hazel, sujetaban al prefecto de Slytherin del séptimo año de las caderas mientras lo seguía embistiendo a un ritmo regular, el Slytherin estaba totalmente empinado, su pecho se raspaba sobre el frío suelo del baño ya que Spencer mantenía sus manos firmemente atadas de las muñecas con cuerdas mágicas sobre su espalda, estas cuerdas le recorrían el torso y la espalda, desde el cuello hasta el glande, demasiado rojo por la exagerada acumulación de sangre; lo había cegado con su propia corbata verde con plateado y con un Silencius sus gemidos eran visibles pero no audibles. El león se percató de los primeros temblores de la serpiente previos al orgasmo, dejó escapar un gruñido grave de placer al comenzar a moverse un poco más rápido penetrándolo con más fuerza, el Slytherin levantó brevemente su torso en una arqueada placentera.​
—No tienes permiso de correrte —ordenó con la voz más ronca que de costumbre.​
—¡Ah! ¡Spens! Mghnnn~ Ya cas-- ¡Mmmn!​
Sonrió con perversidad y miró hacia su derecha: a escasos metros estaba sentado el pelirrojo Adam Blacke, otro Gryffindor, su mejor amigo y compañero de juegos; Adam también estaba atado con cuerdas mágicas: sus tobillos a las patas delanteras de la silla y ambas muñecas en el respaldo; el pelirrojo también tenía cuerdas al rededor del cuerpo que finalizaban en su rojo y duro miembro; además, Spencer había sumado el Encantamiento Locomotor a la cuerda que rodeaba el pene de Adam para que ésta subiera, bajara, se apretara o aflojara de manera autónoma. Penetrando con más potencia al prefecto de Slytherin, Spencer recogió su varita del suelo y con un rápido movimiento lanzó un encantamiento no verbal para afianzar el amarre de las cuerdas impidiendo así los movimientos de cadera que hacía Adam.​
—¡Ay, Merlín! —gritó en respuesta logrando levantar las caderas muy apesar del amarre.​
Spencer tiró de las puntas de la corbata, jalando la cabeza del Slytherin hacia atrás con mayor fuerza de la que requería pues el grito de Adam le hizo perder el control, con un gruñido casi animal que resonó en su pecho, el Premio Anual se dejó correr sobre la espalda del prefecto quien había llegado minutos antes que él. Una risita se dejó escuchar de la garganta de Adam, minutos después, un gemido gutural indicó que también había alcanzado el orgasmo. El baño se llenó de jadeos por varios minutos mientras los tres recuperaban el aliento.​
—S-Spen... cer —Adam fue el primero en hablar, aún gemía y se retorcía en la silla, pues el Encantamiento Locomotor seguía funcionando contra su miembro. Spencer sonrió de lado, tomó su varita y con un rápido movimiento de muñeca pronunció:​
Finite Incantatem, Emancipare —casi al mismo tiempo, el movimiento de las cuerdas y éstas mismas desaparecieron.​
Adam se dobló hacia adelante jadeando y riendo con fuerza, escuchó como Spencer liberaba de sus ataduras y le devolvía la voz al prefecto. Después de unos minutos pudo enderezarse, Spencer ya estaba remojado en la bañera, disfrutando del agua llena de burbujas y espuma de diversos colores; el prefecto también se había metido y Adam puso una mueca de disgusto al darse cuenta de la mirada que este último le lanzaba al Premio Anual, sin decir nada, se unió al baño.​
—Te viniste antes, tramposo —le reclamó el pelirrojo al moreno esbozando un mohín.​
—Fue tu maldito grito de sumiso —murmuró con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, disfrutando del relajante baño.​
—Apúrate, que aún quiero cenar.​
Spencer esbozó una sonrisa delicada sin moverse de su posición como respuesta a lo que Adam dijo, el prefecto de Slytherin se bañaba en silencio, admirando de vez en cuando a Spencer Hazel, Premio Anual de Hogwarts.​
Habían pasado aproximadamente cuarenta minutos cuando por fin llegaron al Gran Comedor, se unieron a la mesa designada para los leones y con calma comenzaron a cenar. Adam se debatía internamente entre decirle lo que había notado del prefecto o no, pero se llevó una sorpresa al escuchar las palabras de Spencer.​
—Voy a cambiar de sumiso.​
—¿Y eso? —el pelirrojo ya sabía la respuesta, pero de todos modos quería escucharlo de la boca del moreno.​
—El prefecto está enamorado —en su voz se pudo distinguir claramente una nota de disgusto.​
—Vaya, casi seis meses y todavía le dices "el prefecto".​
—No me interesa una relación con él, ni siquiera como compañero sexual, sólo es un sumiso que voy a remplazar —Adam soltó una risotada.​
—¿Ya tienes a alguien en mente? —Spencer sonrió y apuntó con un movimiento leve dea cabeza hacia la mesa de Ravenclaw, específicamente a un Slytherin que estaba en la mesa de Ravenclaw—. ¿Otro Slytherin? Tienes que salir de ese círculo vicioso, Spens —se burló observando detenidamente al prospecto, entrecerró los ojos haciendo memoria para reconocer su físico—. Ah, ya sé quién es, va en sexto: Artaith Gwynn, tatuajes, provocador de situaciones incómodas, manipulador, tóxico, prepotente... Sí, tiene todo lo que te gusta —explicó el león más joven con una sonrisa juguetona en los labios—... Y es gemelo —agregó alzando las cejas de manera sugerente.​
—Genial, premio doble —sonrió complacido el de ojos ambarinos mostrando los pulgares en señal de aprobación.​
Dicho eso, se levantó airoso, casi solemne, y con tranquilidad ceremoniosa, caminó hacia su nueva presa. Al llegar a donde estaba Artaith, ignoró por completo la mirada soprendida del Ravenclaw pelirrojo, tomó al Slytherin por la barbilla y le obligó a mirarle, percatándose al instante que, a pesar de que éste no lo había notado hasta ese instante, no hubo nada en él que lo delatase, nada, exceptuando esa chispa en sus rubíes que no supo si representaban irritación o sorpresa.​
—Esa sí es una mirada propia de un Slytherin —su voz era gruesa, ronca y algo melódica, le sonreía lujurioso mientras trataba de descifrar ese gesto sonriente pero amenazador del menor—. Impresionante, ojos poderosos, rostro exquisito, labios de ensueño —le ladeó la cabeza delicadamente, sin soltarle la barbilla, para exponer parte del tatuaje que se asomaba por su cuello—... y unos tatuajes que me hacen agua la boca. ¿Qué dices, Artaith Gwynn? Puedes invitar a tu amigo si quieres —el Slytherin se soltó del agarre de Spencer con un elegante movimiento, sus ojos seguían destellando.​
— ¿Se te perdió algo? —fueron las palabras que salieron de la boca de Artaith mientras delineaba sus propios labios sutilmente con su lengua, atrayendo toda la atención de Spencer—. ¿O es que acaso piensas tomarme como tu próxima presa, leoncito? —el ofidio acortó un poco la distancia entre ellos y llevó sus labios cerca de la oreja derecha del moreno, murmurando para él lo siguiente: —. Dudo mucho que puedas aguantar el veneno que producen serpientes como yo…​
Dicho aquello, el tatuado tomó su distancia del león y enfocó sus orbes rojizos en los ámbar del moreno, manteniéndose sonriente. Al escuchar la respuesta, Hazel se relamió los labios mientras le sonreía casi perversamente. Se sostuvieron la mirada unos minutos que parecieron eternos, bufó una risita y se dio la vuelta sin dejar de sonreír, caminó con ese aire de Premio Anual hacia la salida del Gran Comedor, pero antes de irse le guiñó un ojo coqueto a Adam, quien sonrió como cómplice antes de continuar su cena.​





Tanshiro Stray

Se me acabó la imaginación para Adam, se las debo~

 
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Windrunner
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Artaith Gwynn~


¿Se te perdió algo? —Fueron las palabras que salieron de la boca de Artaith mientras delineaba sus propios labios sutilmente con su lengua, atrayendo toda la atención de quien fuera conocido como el Premio Anual de Hogwarts—. ¿O es que acaso piensas tomarme como tu próxima presa, leoncito? —Morgan, que observaba expectante aquel encuentro, no pudo evitar sentirse como una “lámpara” cuando el ofidio acortó un poco la distancia entre él y el Gryffindor. Y no quedó allí: Artaith llevó sus labios cerca de la oreja derecha del moreno, murmurando para él lo siguiente: —. Dudo mucho que puedas aguantar el veneno que producen serpientes como yo…
Dicho aquello, el tatuado tomó su distancia del león y enfocó sus orbes rojizos en los ámbar del moreno, manteniéndose sonriente. Artaith era alguien difícil de persuadir debido a su propia personalidad manipuladora, pero quería hacerlo; lograr dominarle era algo que muchos de su propio año habían querido hacer antes, y todos fracasaban estrepitosamente al intentarlo. ¿Él? Quería estar seguro de que sería la excepción. Aun así, sabía que la conversación terminaba allí… por aquella oportunidad.
Cuando el Premio Anual abandonó el Gran Comedor, Arwyn situó su atención nuevamente en el Ravenclaw. Carrow parecía bastante impresionado por lo que acababa de pasar; Spencer era altamente reconocido por sus méritos y, por supuesto, por los rumores de que era uno de los mejores estudiantes en la cama. Artaith no pasaba desapercibido en el aspecto sexual: él también era conocido, especialmente por ser un cazador manipulador y persuasivo, digno de pertenecer a la casa de las Serpientes.
¿En dónde estábamos, Carrow? —Preguntó retóricamente—. Ah, sí… Verás, Cris me dijo que eres muy bueno en lo que te propones —cada una de sus palabras fue pronunciada de manera delicada, pero con un tono que rozaba lo morboso—. Me encantaría que me ayudaras con unos asuntos —en ese momento, Morgan sintió cómo el calor invadía su cuerpo. Enfocarse en esos orbes carmín era lo peor que podía estar haciendo, ya que también alcanzaba a ver cómo gesticulaba el rostro del ofidio; el todo era muy hipnótico—. ¿Estarías dispuesto a…?
S-Sí —soltó sin importarle lo que quería—. Y-Yo te ayudaré.
Tras regalarle una sonrisa divertida y juguetona al muchacho, Artaith se levantó con la idea de largarse. Sin embargo, antes de ello, se apoyó en la mesa para acercarse al rostro del pelirrojo y regalarle un delicado beso en la comisura de los labios. Aquella acción tan atrevida no pasó desapercibida a los ojos de nadie, tampoco el hecho de que Carrow hubiera aceptado sin más.
Morgan era pansexual, sí, se guiaba más por los sentimientos y la personalidad que por el morbo… Pero cada quien tenía sus necesidades y, cabía destacar, Arwyn era un chico que siempre le había puesto el mundo de cabeza por lo apuesto que era.
Entonces estamos en contacto, darling~ —y con aquel acento londinense sentenció su futuro.
Morgan sentía como si le hubieran puesto un collar con correa en el cuello, y quien sostenía la correa era Artaith.




Crisiant Gwynn~



Detestaba Herbología, aunque se le diera bien, no soportaba tener que ir a las clases de dicha materia. Sin embargo, ya era de noche; el día se le había pasado extremadamente rápido gracias al reto que Artaith y él se habían propuesto cumplir… ¿Que en qué consistía? Sencillo: conseguir un compañero de juegos. ¿Y qué? ¿No tenía prospectos? Por supuesto que sí, pero él era más el tipo de persona que deseaba probar el producto antes de dejar que su mellizo también lo consumiera.

Pero ahora tenía un rumbo distinto: iba en camino directo a la biblioteca. Su querida lechuza tenía la necesidad de comer otra cosa, se empezaba a aburrir de las croquetas que había logrado inventar para que pudiera disfrutar el sabor del caramelo. ¿Era extraño que un ave ingiriera tal cosa? Sí, pero él había dado con el clavo para que no le cayera mal. Todo lo referente a animales era lo suyo; su lema de todos los días es: “Tiembla, Newt Scamander”.
Pero qué es eso que mis ojos ven…
¿Lo conocía? Sí, claro que sí. Asterius era un joven de su año que pertenecía a la casa de Gryffindor. ¿Y era un prospecto? Claro, aunque él no lo sabía; ya había tenido ciertos acercamientos y roces con él en el pasado, pero jamás se concretó nada entre ellos. Como prefecto, antes de ser quien era actualmente, había tenido que mantener cierta imagen… Pero con el pasar de los años eso le importaba poco. Él hacía cumplir las reglas como se debía y era responsable con sus propias acciones. ¿Que no era una personalidad ideal? No, pero por algo lo habían elegido para interpretar dicho rol en su promoción.
El de cabellos negros no tardó en divisar una cabellera única al otro lado de la estantería que él estaba ojeando, y sonrió.
Pero si es Crisiant Gwynn —fue Asterius quien inició la conversación con el mellizo de Artaith—. Es raro verte alejado de tu gemelo… ¿Te soltó la correa?
A veces eres peor que una serpiente, ¿sabes? —Aquella broma provocó que el león soltara una pequeña risa—. Pero soy igual; la honestidad suele dolerle a muchas personas —aquello lo dijo moviendo a un lado un libro para poder verlo directamente a los ojos, aún separados por la estantería.
Eso depende de la persona y de cómo se digan las cosas —y lo sabía perfectamente, él era el tipo de gente que era bastante directo.
¿Quieres que te sea honesto con una verdad que no te va a doler en absoluto? —El de cabello negro enarcó una ceja, acercando su rostro al inmueble lo suficiente como para que Crisiant pudiera mirarlo con mayor facilidad—. Es algo que seguro te complacerá escuchar —esas palabras llenas de lujuria solo podían significar una cosa. Y la mente de Asterius se puso a trabajar; mordió su labio inferior sutilmente ante ello, sin dejar de sonreír—. Tengo unas ganas inmensas de llevarte a un lugar menos... poblado, y estudiar un poco tu cuerpo. Ya lo debes saber… nosotros los Ravenclaw somos muy curiosos con todo.
Asterius rió bajamente ante su propuesta. Vaya, no esperaba que aquel chico lo abordara tan directamente… Pero eso le prendía, especialmente porque no dejaba de ser juguetón en ningún momento.




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Yato Yato Did you think this was going to be easy?[?
Blair Blair Lista la iniciación de la coqueteación[? Krauser Krauser si quiere puede apartar y postear tipo un "pov" de su personaje viéndolos interactuar[?
 
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So_Chibi

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[Theo]


Había dejado a Dan ya en el suelo, rogando por que Rhys acabara ya con aquel hechizo que tenía a su amigo entre estornudos y mocos. Realmente no entendía nada de lo que estaba pasando o el por qué habían decidido correr al bosque. Suponía que Rhys tendría un plan y una buena justificación, pero se le veía más en pánico que a cualquiera.
Volteo a ver al prefecto cuando sintió que zafaba su mano y se preocupó un poco más. Se lo veía pálido, aunque sus mejillas parecían arder en contraste y los cabellos revueltos lucían extraños en el pulcro muchacho. Theo se acercó a él, preocupado, aunque sabia reconocer cuando alguien se había pasado por mucho con el ejercicio. Teniendo en cuenta que solo había sido una carrera, el rubio no debía tener exactamente el mejor estado físico.

- ¿Estas bien? - Pregunto con algo de preocupación en la voz, posando una mano en su hombro, aunque el hecho de que pudiera quejarse con Rhys sin quedarse sin aliento era una buena señal. Ya cuando salieran de aquello se pondría como objetivo personal el entrenar un poco al Prefecto.

La preocupación fue en aumento cuando Rhys no logro quitarle la maldición a Dan y la actitud nerviosa del albino solo le hacía sentirse más preocupado. Estaba comenzando a tener la seguridad de que aquello había sido una gran gran mala idea... y él los había arrastrado estúpidamente a ello. Saco su varita, preocupado por lo que pudiera haber en el bosque. Muchos rumores y leyendas pasaban en aquel momento por su mente.

-No es como que te fueramos a dejas aquí Rhys. Tienes muy mala cara, peor que Astorian. - Su tono intentaba ser ligero y hasta bromista, pero las acciones del águila lo tenían alerta. - Hey... -Sopeso un momento la pregunta. - ¿Por qué te estaban persiguiendo los profesores?


Sirlanca Sirlanca
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Sirlanca

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Astorian D’Water

Miro alrededor sopesando por donde habían llegado pero todo parecía igual, los árboles se abalanzaban sobre ellos para impedir el paso de la poca luz solar que aún quedaba y se desvanecía rápidamente. Sus ojos pasaron con desagrado de Dandelion que se limpiaba los mocos a Rhys queriendo también respuestas - Fantástico - Murmuró al verlo comenzar a colapsar y retroceder cual animal asustado tratando de abrir un pequeño termo que en cualquier momento iba a caérsele de las manos por lo nervioso que estaba. Entonces lo vio… Sus ojos se abrieron de par en par, aquel sutil humo azul no se veía en cualquier poción, si, ya no cursaba la materia pero había prestado atención en su momento y también durante DCAO. Ignoró las bromas de Theo y Dan, su cerebro intentaba trabajar contra el terror que empezaba a embargarle, miro nervioso al cielo ¿Cuanto tiempo tenían? Era imposible saberlo con certeza.

Con manos temblorosas tomó a Theo del brazo tratando de jalarlo sutilmente para que no se acercara al peli blanco y llamar su atención - Ethelbert - Sus manos estrujaban la manga del uniforme sin poder evitar temblar, trago duro volviendo a llamarlo - Ethelbert… ¡Theoderic! - Su voz salió más nerviosa de lo que hubiera querido.

Lo miro aterrado - Dejen de estresarlo por favor - Pidió deseando que aquella poción realmente surtiera efecto en el Ravenclaw, volteó a ver a Rhys sin soltarse del guardián.
- Rhys… respira por favor y cálmate-
Eran tres magos, quizá podrían hacer algo, desmayarlo, atarlo, inducir un hechizo paralizante … No, no había tiempo para idear un plan, el que más probabilidades tenía de salir de allí con vida era Theoderic si es que no se topaba con alguna otra cosa mortal del bosque, Dandelion no alcanzaría a salir con la condición en que se encontraba y el, bueno… él podía darse por muerto. Quería soltar el brazo de Theoderic para que este pudiera echar a correr cuando fuera el momento.

Dandelion Gretchen

Los estornudos no habían parado pero eso no le preocupaba en ese momento, ya ni si quiera trataba de recordar el contrahechizo pues toda su atención estaba en Rhys que lucia más nervioso a cada segundo y con dolor, también quería saber que ocurría.
- ¿Rhys? - Preguntó con una sonrisa vacilante dando un paso hacia este pero el grito de Astorian diciéndole -¡No Gretchen, déjalo! - le hizo voltear a verlo molesto.
- No voy a dejarlo - Gruñó con voz gangosa dispuesto a avanzar - Es mi amigo.

- ¡Que lo dejes en paz maldita sea Gretchen! ¡Es un hombre lobo!

Se quedó helado en su sitio viendo a Astorian como si se hubiera vuelto loco, la sombra no ayudaba mucho a distinguir si estaba actuando así por el miedo de encontrarse en el bosque prohibido o había perdido la cabeza.
-Lo que bebió es poción mata lobos - el rubio trataba de convencerlos lo más rápido que podía - Tu debiste notar algo Dandelion ¡Los ciclos! ¿No te cuadran? - Astorian soltó el brazo de Theo y le miraba suplicante para que le hicieran caso aún que fuera una vez en la vida mientras lo bajaba del pedestal de genio caótico al de el mayor imbecil.
Parpadeo tardando apenas un segundo en repasar cada ciclo de Luna llena en que Rhys se ausentaba, los cambios de humor, su delgadez extrema… ¿Por que no lo había visto?

- Oh por Merlin… - Jadeó sintiéndose definitivamente el hombre más imbecil del mundo, volteó a ver a su amigo peliblanco - Perdón… yo… ¿Como no lo vi?… lo… lo siento - sus disculpas se cortaron con algunos estornudos pero quería pedirle perdón por haber sido un pésimo amigo

———
So_Chibi So_Chibi y Maka Evans Maka Evans bebés de luz :3
 

Lord of Shipping
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No pudo evitar soltar una risa dolorosa mientras se quedaba quieto contra el árbol en el cual había terminado resguardándose, mirando de forma casi dolorosa a su amigo.

L-lo siento, Dan… —observó a Astorian y Theo, riendo—; lo siento chicos, ¿de-debía haberles dicho? —su voz sonaba jadeante, cansada casi. La poción lo había relajado, sin duda, pero podía sentir claramente como sus huesos crecían dentro de su piel y aquello lo hizo encorvarse, aún tenía algo de tiempo, ¿no?​
La luna aún no se asomaba y eso le daba algo de consuelo al albino, que no dudó en dejarse caer en el piso, casi en ovillo. Se apretó los hombros con ambas manos y jadeó suavemente.​
Su-supongo que un l-lo siento no arregla e-esto, ¿verdad? —tembló un poco y jadeó al sentir en su espalda un dolor punzante, claro síntoma de que algo no andaba bien. La luna no tardaba en asomar—; t-tengo mucho que explicarles, chicos. Pe-perdón por arrastrarlos a-aquí, conmigo.​

No podía dejar de sentirse culpable, tembló ovillado, dejando que gruesas lagrimas rodaran por sus mejillas. Sentía miedo, culpa y dolor. Soltó un suave gemido adolorido y se encorvó un poco más, era como si quisiera volverse una bolita humana.

Chi-chicos, se-será me-mejor que salgan de aquí-nhg —de entre las nubes asomaba lentamente los primeros rastros lumínicos de la luna llena, cosa que hizo que el albino cayera de rodillas al suelo, soltando un sonoro grito ahogado, mientras clavaba sus manos en la tierra húmeda. Deseaba resistirse con todas sus fuerzas, deseaba detener aquel cambio…​

Miró con terror al cuarteto de chicos que había arrastrado con él y dejó escapar un suave sollozo. Era como si todo se nublara.

Hu-Hullangh… —estaba asustado, no deseaba lastimar a sus amigos, no deseaba mancharse de sangre, pero… la luna bañó su rostro y todo se fue a negro, como cada mes.​

[…]

Finalmente, la luna se había asomado de entre las nubes. Magnifica y esplendida, bañando con su luz cada rincón debajo de ella, cada sitio, cada ser…

Rhys no había sido la excepción y, como cada mes, el desgarrador grito que abandonó su cuerpo resonó e hizo eco por todos lados, aunque a diferencia de otras veces, ahora el grito no se había quedado atrapado en las pareces de la casa de los gritos, sino que había escapado en todo su esplendor, viajando con el viento, permitiendo que un vago eco llegara a oído del grupo de maestros que se movía con rapidez por el bosque.

Lentamente Rhys abandonó su postura en ovillo, estirándose en el piso, mientras sus dedos y espalda crujía, entre lágrimas y gritos. Sus manos viajaron a su frente, donde tiró de sus cabellos antes de doblarse con dolor. Sus ropas pronto cedieron, mientras su cuerpo mutaba, creciendo y dejando ver pelaje níveo donde antes solo había piel. Hocico largo, intensos ojos amarillos donde antes había violetas.

Cuando la luna finalmente la luna había alcanzado un punto máximo de luminosidad, los gritos dejaron de ser escuchados y un aullido inundó el lugar, haciendo que el ahora lobo, que descansaba sobre los jirones de ropa que alguna vez fueron del joven Ravenclaw, se replegara, con la cola entre sus patas.

Era como si vieran a un enorme perro, si bien gruñía, no se movía. Rhys era caracterizado por ser un canino tranquilo, solía dormir durante gran parte de las noches de luna llena y no solía temerles a los humanos, de hecho, el poco contacto que tenía con estos durante sus periodos de licantropía, se limitaba a sus padres o docentes. Jamás los había atacado, pero guardaba su distancia, justo como en ese momento.

Aulló en advertencia, un suave aullido tímido, esperando que aquellos chicos no se acercaran, pero podía escuchar y oler a la distancia a los estridentes docentes.

[…]

Aquel aullido había llegado a oídos de los docentes y la directora de Hogwarts resopló, no dudando en lanzar destellos de color carmín al cielo nocturno.

Debemos permanecer alertas, y aunque el joven Loughty no de indicios de malicia, no podemos dejarlo que se acerque a la escuela.



Sirlanca Sirlanca So_Chibi So_Chibi <3 Listo~

NOTA IMPORTANTE:
Rhys queda OFF (No jugable) hasta el final de mi siguiente Post. Favor de no moverlo <3 Gracias.


El castaño observó con atención a Fleur y suspiró, soltando su mano, aun dudoso. Realmente temía que, si le daba acceso libre, este se iría corriendo de nuevo al bosque.

Quédate aquí, si entramos al bosque seguramente solo vamos a volver la búsqueda de Hagrid, torpe… lo retrasaríamos porque somos presa facial.

Le intentó regalar una de las sonrisas más calmas que tenía mientras se dejaba caer a los pies de la escalera principal del guardabosque. Observó en silencio durante unos minutos al contrario y cerró sus ojos, como si estuviera pensando bien en lo que iba a decir.

Dime, ¿podrías contarme exactamente qué fue lo que pasó y que te alteró tanto?

Sin duda no había estado presente durante los eventos que se dieron cerca del lago negro, pero había escuchado rumores. Una parte de sí mismo se encontraba más que inquieto por aquellas suposiciones que se formaban en su cerebro, pero realmente, otra parte de si, una más racional, lo hacía creer que todo estaba bien. Tragó saliva.

¿Po-podrías confiarme que pasó con exactitud?


Shademan Shademan Disculpa la demora y lo corto.
 
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So_Chibi

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Se quedo de piedra, como si no llegase a procesar las palabras del rubio prefecto. Sonaba absurdo y al mismo tiempo tan escalofriantemente lógico. Tomo la mano que se sujetaba por el brazo, como intentando anclarse a algo para no entrar en pánico. Podía ser todo lo valiente que se creyera, pero aún tenía suficiente sentido común como para aterrorizarse ante la idea de haberse perdido en el bosque prohibido con un hombre lobo a punto de transformarse. Una cosa estaba clara, debían salir de allí inmediatamente.

-Rhys... - Dijo, intentando que no le temblara la voz. Sabía que si estaba tomando la matalobos no sería tan agresivo, pero aun así era de locos permanecer cerca. - Tu no te preocupes, los sacare. Solo. - Tomo a Dan por la muñeca, tirando de él. - Solo intenta correr hacia el otro lado ¿Sí? Si es que puedes... intenta alejarte.

-Vamos, no puedes hacer nada. -
Le dijo a su amigo, quien parecía clavado al suelo como si aun dudara en alejarse del albino. - Sera peor para el si te quedas y mueres. -

Tiro de Dandelion con fuerza, sin soltar a Asto en ningún momento y se internó en el bosque con rapidez. Ni siquiera pensaba hacia donde estaba caminando, solo quería poner tanta distancia entre ellos y el hombre lobo como fuera posible. Lamentablemente no podían salir corriendo, así como habían llegado. El estado de Dan no ayudaba y Astotian estaba físicamente fatigado, por más fuerte que fuera Theo no podría cargar con ambos; menos después de la carrera con su amigo al hombro.

Los quejidos de Rhys parecían llenarlo todo, sin importar cuando se alejasen. El bosque parecía a la expectativa y un silencio mortuorio se había asentado entre ellos. Estornudos o respiraciones agitadas era todo lo que cortaba el mutis ambiental. Si bien no corrían, Theo no les permitió parar en ningún momento aquel rápido paso que casi los traía al trote.

El aullido les helo la sangre.

Astorian fue el primero en notar las luces rojas en el cielo. Gracias a Merlín estaban más cerca de los lindes del bosque de lo que habían temido. Aun así, les llevo un buen rato de enérgica caminata el salir. Theo estaba tan preocupado por alejarse del lobo que no se había puesto a pensar en todos los horrores que se podrían haber topado en el camino. Bendita ignorancia, quizá si hubieran tenido mayor conciencia del peligro rondarte no habrían salido tan fácilmente.

El regaño les llego al salir, teñido de montones de alivio que parecían suavizar la situación. Aunque eso era de momento.

Taciturnos, aun algo asustados y bastante lastimados se vieron por segunda vez en la semana en la enfermería. Chocolate en mano, con Dan ya libre de la maldición y la enfermera acabando de ocuparse de los montones de arañazos que se habían ganado sin notarlo al salir con tanta precipitación. Estaban bien y eso era lo importante.

Ahora tocaba el castigo.

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Sirlanca

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Dandelion Gretchen
Dio un paso para socorrer a Rhys, no podía quedarse sin hacer nada y verlo sufrir, era su amigo, este le necesitaba, pero el agarre sobre su muñeca lo hizo voltear a ver a Theo quien le decía que no podía hacer nada. Su cerebro no cooperaba en buscar alguna solución razonable a las palabras del Slytherin, no podían dejar a Rhys allí a su suerte pero tampoco había nada que hacer, volteó a ver sobre su hombro desesperado por ver a Rhys pero la figura de su amigo retorciéndose … esa sería una imagen que le acompañaría hasta el final de sus días.



Astorian D’Water

Si no estuviera tan aterrado, habría notado nuevamente aquel calor que emanaba Ethelbert y probablemente abría quitado su mano para no sentirlo, pero no tenía fuerzas, le dolía el costado derecho como si algo por dentro se estrujara con cada respiración y las piernas le temblaban, se movió por inercia cuando el golpeador los arrastró como niños pequeños, sus dedos apretaron aquella fuerte mano sin objeción, aferrándose a querer salir con vida y tratando de ignorar los gritos de Rhys. No sabía en qué momento había sacado la varita y murmurado lumus para tratar de ver en el espesor del bosque, Theoderic tenía ambas manos ocupadas y Dandelion parecía sumido entre estornudos. El no estaba mejor, quería tirarse a llorar y ya no seguir caminando, levantó la cabeza un segundo y entonces allí un destello rojo seguido de otros más.
McGonagall los veía con los ojos rojos, su cara era un poema de emociones, furia, alivio al saber que no habían tenido más que pequeñas heridas por las ramas, preocupación maternal forjada tras años de generaciones de alumnos. Quería gritarles por ser tan idiotas y quizá tomarse media botella de Whisky de fuego para calmarse… Aún tenían que encontrar a Berrycloth.

- Ustedes tres … me decepcionan ¡¿En que estaban pensando?!

El rubio solo se encogió en su lugar sin atreverse a elevar la mirada aún con la barra de chocolate casi integra entre sus manos temblorosas.



Dandelion Gretchen

Tenía su cabeza en el bosque prohibido y los gritos de Rhys mientras lo dejaban atrás, quería volver a por el pero la presencia de McGonagall le hizo desistir de momento.

La directora suspiró al verlos aún en shock - Debería expulsarlos… - Alzó una mano para evitar que se atrevieran a hablar en ese momento - Pero me interesa más saber que no dirán nada imprudente de lo que vieron esta noche sobre la condición del señor Berrycloth.

Alzó la cabeza de inmediato - Yo no dire nada, Rhys es nuestro amigo ¿Verdad Theo? - Preguntó volteando a ver al guardián y de nuevo a la directora. No quería apelar por evitar la expulsión, quería saber que pasaría con Rhys y si estaría seguro allí solo en el bosque.

Por su parte Astorian alzó la mirada cuando McGonagall lo llamó esperando su respuesta, desconcertado miró a sus compañeros y no supo por qué se sintió molesto con ellos por esas miradas interrogantes. Se abrazó a sí mismo en señal de protección desviando la mirada - Se lo que es tener un familiar maldito - Recordó a su tatarabuelo que padecía de vampirismo, los prejuicios y persecuciones que existían aún que en Transilvania las leyes eran más flexibles que en Inglaterra sobre las criaturas nocturnas- No dire nada.
Eso le bastó a la directora - Bien, su castigo jóvenes será hacer un escrito de cincuenta centímetros por cada criatura mágica conocida que habita en el bosque prohibido, pueden preguntarle al profesor Hagrid para guiarse. Van a limpiar el salón de trofeos sin magia - Volteó a ver a los jugadores de Quidditch asegurándoles que ese castigo no iba a anular el de pociones - Tendrán prohibido ir a Hogsmade por dos meses y si cometen una sola falta señores, les prohibiré participar en el torneo de Quidditch y a usted señor D’Water se le quitará la posición de prefecto además de que los castigaré por el resto del ciclo escolar ¿Está claro? - No iba a expulsarlos de momento.

Astorian D’Water
Estaba cansado y adolorido, madam Pomfrey se había encargado de curar todas las heridas en su rostro y manos pero los músculos se quejaban del sobreesfuerzo, la adrenalina le había abandonado, solo quería bañarse y dormir en ese orden.
- Ethelbert… no te vayas a dormir sin bañarte - Gruñó sin siquiera verlo, no quería pasar el resto de la noche en vela pensando en su compañero sucio a un lado.
La sala estaba vacía quizá por orden de Slughorn de que todos se fueran a descansar mientras se resolvía el “incidente” del bosque.

Apenas entro al dormitorio ignoró cualquier pregunta y se metió al baño, Al verse en el espejo no pudo reconocerse, el cabello estaba revuelto con hojas y ramas al igual que el uniforme, algunas partes de la túnica rasgadas. Se apresuró a quitarse todo y meterse en una de las duchas para tratar de quitar lo mejor posible todo rastro de suciedad con manos temblorosas preguntándose cuando había ido la última vez que había sentido tanto miedo, no podía recordarlo.

Se metió a su cama y corrió las cortinas del dosel para acostarse bocaarriba notando que ni siquiera la hermosa sonrisa del pelirrojo de aquel póster lograba hacer sentir mejor, tenía frío y miedo, seguía temblando inconscientemente, se giró a un lado para acurrucarse en posición fetal mientras veía sus manos sintiéndose impotente. Apretó los puños y los llevó a su pecho mientras se aferraba a algún recuerdo agradable… el calor de las manos de Ethelbert fue el último pensamiento que tuvo antes de quedarse dormido.
 
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Moon Nala

Sala común de Slytherin Jueves

Tan pronto como entró a la habitación, los ojos de Nala fueron a dar sobre la figura de su meditabundo hermano y este, casi de inmediato, levantó la cabeza de su regazo y le devolvió la mirada como si la hubiese presentido, a ella y a sus orbes almendradas que lo veían.

Era una curiosidad de ellos. Siempre que encontraban la espalda del contrario, incluso estando separados por una multitud o gran distancia, el otro lo advertía y lo buscaba de vuelta. La joven encontraba esta conexión reconfortante. ¿Se debía a qué eran gemelos? ¿O su afinidad con la adivinación…? ¿O a una combinación de ambos? Moon Nala prefería pensar que era debido enteramente a lo primero.

La chica sonrió contenta mientras se le acercaba y pensaba en ello, pero cuando Ha-Neul correspondió a este gesto con una expresión apagada, ésta se le fue borrando.

¿No vas a ir a cenar? – Preguntó Hani, removiendo de sus piernas una prenda doblada a la mesita de al lado antes de que ella se sentara.
Quería hablar contigo primero. – Contestó acomodándose en el sofá de cuero negro, examinando disimuladamente el pantalón que acababa de mover, que obviamente, no era de él. – Hoy estás azul. - Comentó, peinando con los dedos el cabello de su hermano, acomodándolo detrás de su oreja. - ¿O acaso hoy es un día azul?
Sólo estoy azul. – Respondió de inmediato. – De verdad.
Bien, te creo. – Nala suspiró con alivio y se recargo sobre Ha-Neul para acurrucarse. Cuando este mentía apretaba la boca y se tardaba mucho en responder.

Hani, por su parte, le rodeo los hombros con el brazo en un gesto fraternal, tratando de centrar su atención en las llamas ondulantes de la chimenea frente a ellos, pero sin poder evitar desviarse de vez en cuando al pedazo de tela a su lado, y Nala no necesitó verlo para darse cuenta.

¿De quién son? – No estaba en su naturaleza preguntar por cosas que él no abordaba primero, más no pudo evitarlo en esta ocasión.
…Asterius Olivas, o algo. – Respondió después de un rato, seguro de que evitar la pregunta sería extraño.
Ah, el león cazador. – Lo recordó por compartir varias clases juntos, ambos tomando el lugar del otro incluso. - ¿Y por qué los tienes?

Ha-Neul relato su encuentro, tan casual y despreocupado como sus escasas dotes actorales se lo permitieron. Nala se irguió para verlo mientras hablaba y lo escuchó en silencio.
La tenue luz de las lámparas iluminó el rostro de su hermano con un tono verduzco y espectral, que le confirió a su expresión un aura un poco más lúgubre. La joven frunció el ceño, pues esto la hizo sentir una mezcla de emociones para las que no se preparó. No ese día.

Hani, perdón por no regresar a tiempo hoy. – Interrumpió en coreano.
¿Eh…? No, esta bien. Ya te dije que no importa. – Lo confundió que se disculpara de nuevo cuando ya habían zanjado el asunto, pero lo extrañó aún más el cambio en el idioma. Sólo hablaban en su lengua materna cuando trataban algo muy importante y secreto, puesto que no asistían muchos coreanos al colegio que pudiesen prestar atención a sus conversaciones de esa forma.
No fui a Hogsmeade con mis amigas. – Volvió a decir. – Estuve en el baño de Myrtle con alguien.
¿Qué…?
Comenzó hace un año, aunque no es nada serio ni quiero que lo sea… sólo nos divertimos. Quiero decir, si voy a Hogsmeade con las chicas a veces, pero no siempre. - Continuó.
¿Por qué me estás diciendo esto ahora…?
Nala suspiró pesadamente y tomo una de las manos de Ha-Neul entre las suyas. – Hani, - Lo llamo con cariño, y al mismo tiempo con tristeza. – Hogwarts no es para siempre. – Su agarre se hizo un poco más fuerte, como si buscara consuelo al mismo tiempo. La verdad, es que le dolía admitirlo en voz alta. – Cuando regresemos a Corea, la poca libertad que tenemos se ira… y no quiero tener arrepentimientos por no haberla disfrutado, ¿Tu sí? – Sus ojos se encontraron, y por un momento se dio esa comunicación silenciosa que tenían desde siempre.

Después de unos minutos, Ha-Neul dejo escapar un suspiro de calma, aunque mezclado con resignación y angustia.

¿Me guardas algo para cenar? – Preguntó, poniéndose de pie y tomando los pantalones.
Nala asintió, sintiéndose sumamente ligera ahora que se habían comunicado, con y sin palabras. – Ah, y Hani… - Lo detuvo antes de que se fuera. – de rosa te ves más lindo.


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Moon Ha-Neul

Biblioteca Jueves

Dar con el paradero del Gryffindor fue más rápido de lo que creyó, puesto que el cazador no pasaba desapercibido para los demás, al parecer. Aun así, tan pronto dio con él en lugar de acercarse, se ocultó.

– ¿Quieres que te sea honesto con una verdad que no te va a doler en absoluto? - Escuchó Ha-Neul desde la clandestinidad de su escondite, una estantería a espaldas del peli blanco y el león. - Es algo que seguro te complacerá escuchar – La voz del primero, así como la expresión del segundo al escucharlo hizo sentir a Hani mal por continuar oyendo… y sin embargo, no pudo obligarse a moverse. - Tengo unas ganas inmensas de llevarte a un lugar menos… poblado, y estudiar un poco tu cuerpo. Ya lo debes saber… nosotros los Ravenclaw somos muy curiosos con todo. -

Lo que sea que Asterius respondió, Ha-Neul no lo escuchó y tampoco vio su reacción. Antes de que si quiera el ahora cuervo terminara, este se dio la vuelta sobre su mismo lugar, escondido por los libros en los estantes. Mirando el pantalón que le había prestado se sintió algo decepcionado. Por primera vez tenía la resolución para actuar, pero parecía había perdido la oportunidad…

– Me preguntaba de quién era la cabeza rosa que nos estaba espiando… - La voz de Asterius lo tomo desprevenido, igual a como había hecho en los baños. ¿Es que acaso era un felino de verdad? – Oh, ¿venías a devolverme eso? – Preguntó al notar su ropa entre sus manos.

Al levantar la cabeza para mirarlo, Ha-Neul se encontró no sólo con el azabache, sino también con el Ravenclaw con el que estaba hablando tan íntimamente segundos antes. Sus ojos, los cuales no eran ninguna broma, lo observaron de arriba abajo… y luego sonrió, repentinamente curioso y divertido. Ante esto, la serpiente se sintió expuesta de una forma que no supo explicar, nervioso y con ansias, más no por haber sido descubierto y tampoco de una manera del todo desagradable.

Cuando Asterius tomo el pantalón para quitárselo, Ha-Neul afianzo su agarre sobre él y no lo soltó. – Uh? –

Sin apartar la mirada, en ese momento rosada, de Crisiant, dijo. – Yo… – Los ojos azules del cabello plateado destellearon y Asterius ladeo la cabeza, interesado. El vientre de Ha-Neul ardió con una anticipación y emoción totalmente nuevas para él. - ¿Puedo acompañarlos? - Las palabras de su hermana resonando en su cabeza le dieron el valor para seguir. – Resulta que los cuervos no son los únicos curiosos, ¿Sabes?
Al león se le escapo un resoplido, como cuando la risa de uno es interrumpida por la sorpresa. - ¿Estás seguro? – Preguntó.
Si. – Respondió este, tomando la mano con la que intento quitarle el pantalón. Su piel estaba caliente por los nervios, y estaba seguro la sangre en sus orejas ya lo habían traicionado para entonces.
– Siendo ese el caso… - Cris acorto la distancia que lo separaba de los otros dos rodeando los hombros de Hani con el brazo, rosando ligeramente su nuca en el camino. – conozco un lugar perfecto para nuestra sesión de estudio. –

Desconocía qué clase de relación el meta morfo Sly y el cazador de Gryffindor tenían, pero no planeaba arruinar el buen ambiente y la oportunidad preguntando en ese momento.


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Blair Blair Tanshiro Stray Perdón por tardarme mil años por tan poco en calidad de acción :c
 
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Se sentía aturdido, después de todo no te perdías todas las noches en un peligroso bosque mágico en compañía de un hombre lobo a punto de transformarse. Tenía los sentidos embotados y simplemente asintió cuando el rubio le “sugirió” que se duchara. No es como si no estuviese deseando algo de agua caliente que le quitase esa sensación de seguir perdido en la foresta. Estuvo un rato largo bajo el agua de la ducha, perdido en sus pensamientos.

Para cuando salió, con los negros cabellos aun húmedos, las cortinas de la cama del prefecto estaban bien cerradas. Se sentó en la suya y simplemente se quedó viendo en esa dirección, buscándolo una vez más para que fuera su ancla y no lo dejase a la deriva con el miedo. Mao se subió a sus piernas y, casi por costumbre, Theo comenzó a rascarle detrás de las orejas.

Una parte de él seguía allí en el bosque, preocupado de que Rhys llegase a perseguirlos, preocupado por no dejar atrás a sus amigos. A aquellos que había arrastrado estúpidamente al peligro. Sabía que al otro día las cosas serian mejor, a la luz del día y al hablarlo con sus amigos. Sabía que con el tiempo podría reírse de aquella insensatez. Pero ahora, esa noche, el temor le atenazaba.

Le preocupaba dormir, tener pesadillas que lo persiguieran por oscuros bosques sin fin. Quizá debería haberle pedido a la enfermera una poción para soñar sin sueños. Eso habría sido útil. Pero para eso tendría que haber sido capaz de hilar más de dos pensamientos y en ese momento le había resultado difícil.

En algún momento acabo recostado en la cama, con las cortinas cerradas para envolverse en su privada penumbra. Mao ronroneaba sobre su pecho y aquel sonido lo relajaba hasta casi caer dormido. Llevaba un buen rato perdiendo la lucha contra el cansancio. Estaba exhausto, pero también podía resultar increíblemente terco en su determinación por no dormir.

Aunque a la larga, todos acaban perdiendo.



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Si la propuesta de Cris ya había picado su interés, la repentina ola de valor del coreano no hizo más que aumentar su de por sí ya alta lujuria; no tardó en sentir el calor aumentando en la parte baja de su abdomen, al tiempo que comenzaba a sentir el pantalón ligeramente más ajustado en su entrepierna.

Y ¿Cuál es el grandioso lugar? – Asterius emitió aquella pregunta con una sonrisa coqueta en su rostro, sus ojos estaban fijos sobre el de Ravenclaw, pero no tardaron en ir a dar de nueva cuenta hacia el de Slytherin, cosa que le envió más nervios al último. No quería acobardarse, por lo que seguía repitiéndose las palabras de su hermana mentalmente.
Ya lo verán, a esta hora ya está vacío. – Crisiant igualmente coqueteó con su puro gesto y Ha-Neul reconfirmó que su conocimiento y práctica en ese campo eran completamente nulos a comparación de aquellos dos… o de cualquier otro. Aunque ahora se encontraba con un par de varones que realizaban aquello con tanta naturalidad que resultaba un poco intimidante.
No estés tan tenso, Ha-Neul, no te voy a morder. – Le dio un apretón en la mano con completa naturalidad y luego paseó su dedo por el dorso de ésta, provocando que un cosquilleo se extendiera desde esa zona y a lo largo del brazo del coreano.
A menos que eso sea lo que quieras, no es así, ¿Asterius? – Gwynn alargó sus palabras a modo de jugueteo y una mirada sugerente fue a dar en el azabache de Gryffindor; el cazador se mordió el labio inferior ligeramente conforme caminaban por las escaleras hacia el quinto piso. Olivas y Moon finalmente cayeron en cuenta de hacia dónde se dirigían.
¿El baño de prefectos? ¿Qué pasará sí…? – El de cabellos rosados no terminó de hacer la pregunta, pues Cris le colocó el dedo suavemente sobre los labios. Aquel contacto provocó otra corriente eléctrica en el cuerpo de la serpiente, quien para entonces no sabía si estaba nervioso, ansioso, aterrado o emocionado. Quizá era una combinación de todas esas emociones.
Soy un prefecto… Y como dije, a esta hora ya no hay nadie. – Mostró sus dientes tras otra sonrisa y el coreano se sonrojó todavía más, si es que eso era posible. Fue cuestión de minutos para que le trío entrara al baño en cuestión, con la puerta cerrando tras de ellos y dejándolos en silencio por unos instantes. El metamorfo sintió el peso de los nervios invadiéndolo todavía más, especialmente cuando las manos de Cris acariciaron el costado de su rostro. – ¿Qué tanta curiosidad tienes, pequeña serpiente? – Siseó, aquello casi se sintió amenazante, como si fuera su última oportunidad para retractarse de su arranque de valentía.

No lo presiones, tengo la sensación de que no ha hecho esto antes. – Olivas intervino con calma, con aquella voz tranquila que Ha-Neul fue capaz de escuchar antes, una que emitía extrema amabilidad.
Mmm… ¿Se unirá cuando se sienta listo, entonces? – Ambos varones miraron al tercero, el cual tragó saliva pesadamente, aun sosteniendo los pantalones del de Gryffindor entre sus manos.
S…sí. – Atinó a decir, nervioso, Olivas sonrió complacido.
Entonces, empecemos. – Asterius se relamió los labios al decir aquello, claramente era quien más impaciente se encontraba, cosa que era evidente debido al bulto que ya se podía observar en sus pantalones. Ha-Neul fue casi obligado a percatarse más claramente de esto debido a que la mano de Cris fue a colocarse en esa zona, por encima del pantalón ajeno y el de Gryffindor gruñó por lo bajo en respuesta ante aquel contacto.

Esta sesión de estudios será bastante fructífera, ¿no lo crees? – La voz juguetona de Crisiant fue apagada gracias a los labios de Gastrell, quien tomó la iniciativa para conseguir aquel contacto. Las manos de Gwynn se movieron con una fluidez casi nata, desabrochando los pantalones del león para dejar a la vista su ropa interior; Moon sintió el calor aumentando tanto en sus mejillas como en su estómago, era la segunda vez que veía al jugador de Quidditch en ropa interior, aunque en ésta ocasión era mucho más fácil apreciar el contorno de su miembro debajo de la ropa interior.
Claro, me aseguraré de eso… Soy un buen maestro. – Dijo aquello tras separarse un poco del cuervo, tomándose un momento para respirar y de paso le dirigió una mirada llena de lujuria al coreano. Si no había sido ya extremadamente directo más temprano en el baño, ahora Ha-Neul no tenía duda alguna de que Asterius buscaba algo más con él, no todo lo ocurrido eran bromas del león.
No puedo estudiar mucho tu cuerpo si tienes tanta ropa puesta. – Una de sus manos ya había ido a meterse bajo la camisa del azabache, el cual se comenzó a desabotonar el uniforme, dejando la capa a un lado y lanzando la corbata y su camisa encima de ésta. Por segunda vez en el día, el torso del cazador quedó a la vista, aunque ésta vez no era solamente para ojos de Moon. – Mmm…. – Se relamió los labios, Avery se pasó una mano por su propio cabello.
El estudiante no está exento de quitarse la ropa. – Y fue él quien le retiró la capa al albino, mientras que éste se desabotonaba la camisa; Asterius movió las piernas ágilmente, deshaciéndose del pantalón y quedándose únicamente en ropa interior. Fue cuestión de minutos para que Cris estuviera en las mismas condiciones y el coreano mientras tanto apretaba sus dedos contra el pantalón prestado del cazador; su mente estaba siendo sobrecargada de información, tanto por lo que estaba presenciando como por las emociones que él mismo estaba sintiendo. En algún momento en el intercambio de los otros dos hombres, comenzó a sentir una presión en su propia entrepierna, misma que trató de ocultar con su capa.

En un instante Asterius tomó a Gwynn por los muslos, alzándolo con extrema facilidad ante la mirada expectante de la serpiente, ¿qué es lo que planeaba hacer? Las respuestas vinieron rápidamente cuando Olivas dio unos pasos hacia adelante, recargando la espalda de su “presa” contra la pared, dejándolo prácticamente atrapado en esa posición, con el león encajado entre sus piernas, a la par que comenzaban a besarse nuevamente. El miembro del de Gryffindor seguía siendo masajeado por encima de su ropa interior y las respiraciones se volvieron cada vez más agitadas; el ambiente cambió ligeramente cuando los labios de Avery se separaron nuevamente de los del cuervo, dirigiéndose hacia la oreja de éste y mordiendo suavemente el lóbulo, para después besar el cuello de Cris conforme comenzaba a mover su cadera suavemente, haciendo que los miembros de ambos rozaran entre sí a pesar de estar aún ocultos bajo los bóxer.

¿Quieres ir rápido o lento? – Atinó a preguntar el león repentinamente, conteniendo sus impulsos de hacer todo aquello de una forma más agresiva. Si bien sus deseos carnales eran bastante altos, no era del tipo que forzara a alguien más a ir más rápido de lo que desearan hacerlo; sus ojos llenos de lujuria se encontraron directamente con los de Crisiant, quien respiró agitadamente un momento y luego alzó la cabeza, viendo el rostro sonrojado del asiático.

¿Aún no quieres unirte? – Soltó con un tono coqueto, Hani sentía su corazón latiéndole en los oídos. A pesar de no estar participando en aquel intercambio, la expectativa y el deseo comenzaban a tomar cada vez más y más terreno en su cuerpo pero… ¿Estaría preparado para responder a dichas sensaciones? O quizá sería suficiente con verlos en esa ocasión, antes de decidir participar activamente en un contacto físico tan íntimo que nunca había compartido con otra persona. Volvió a tragar saliva cuando notó que Gwynn había sido atraído nuevamente a los labios de Gastrell, quien seguía esperando una respuesta de cómo proseguir, mas no detenía sus movimientos de cadera que buscaban mantener el contacto entre ambos miembros.



Tanshiro Stray Krauser Krauser Si algo está mal me dicen para cambiarlo :408:
 

Windrunner
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~Crisiant Gwynn


El deseo carnal era completamente notorio en los orbes de ambos varones. Sus miradas se encontraban aun entre besos; ninguno de los dos tenía el más mínimo sentido de pudor en aquel momento, y no querían perderse por un solo instante cualquier gesto de placer que el otro dejase ver. Gwynn sonreía de una manera socarrona por la manera en la que Gastrell lo miraba, hipnotizado por esos zafiros penetrantes; el movimiento de caderas de Avery era marcado y tenía un fin concreto: más allá del contacto entre sus miembros, buscaba sacarle el lado impaciente al albino… Y parecía que lo estaba logrando.

Hani se sentía acalorado por las vistas. Asterius se había olvidado por completo de él para dedicarse a recorrer el cuerpo de su amante de turno con sus labios, iniciando con besos en sus pectorales, para luego deleitarse con los pezones de éste, mordiendo esos puntos tan delicados con el fin de provocar más reacciones en el chico que cargaba contra la pared. Cris mantenía su cabeza recostada en la pared, disfrutando de los tratos del pelinegro, queriendo que aquello no terminase nunca; hacía tiempo que llevaba esperando ese momento y planeaba disfrutar cada maldito segundo, aunque la necesidad de ir al grano le ganase.
¿Te parece que estamos como para esas ridiculeces? —Pensó en voz alta Cris al recordar la pregunta que no había sido respondida. Avery dedicó una sonrisa ladina al muchacho, no tardando en proceder con algo que seguramente lo haría darle una respuesta menos ambigua.
¿Te es tan difícil contestarme? —Una de las manos que utilizaba para cargarlo se introdujo debajo del bóxer ajeno; Cris abrió sus ojos de par en par cuando sintió unos dedos intrusos dentro de su interior, mordió su labio y entrecerró los ojos buscando no darle el gusto al Gryffindor—. Vamos, Cris… ¿Cómo lo quieres~?
Gwynn estaba desarmado. Ese no era el tipo de escenarios en el que normalmente se encontraba, incluso con su mellizo, pese a ser el pasivo, lograba ser dominante en el sexo, pero en ese preciso instante Avery lo tenía de la manera en que lo quería. La forma en que sus dedos se movían de adentro hacia afuera y en círculos para prepararlo, sumado al vaivén suave que mantenía el Gryffindor rozando su miembro con el propio… Lo estaba volviendo completamente loco.
Detente... —aquella palabra fue casi gruñida por el cuervo.
¿Qué? No sabía que las aves también podían gruñir~
Asterius… en serio… detente...
Pero por más que lo implorase, el Gryffindor seguía con aquellos tratos. Y, al darse cuenta de que las piernas de Cris lo sujetaban con fuerza, terminó por usar la otra mano con la que antes le sujetaba los muslos para obligarlo a mantener el contacto visual que, en ocasiones, el Ravenclaw decidía evitar. ¿La razón? Sencillo: la mirada de depredador que mantenía Asterius le podía. Y dicho fuera el caso, aprovechando la ocasión, el león no tardó en volver a prestar atención a los labios del albino, casi privándolo de cualquier gemido que pudiera soltar; en aquel momento, esos jadeos solo le correspondían a él y a nadie más.
Crisiant no pudo más con el juego. Arqueó su espalda cuando sintió el orgasmo llegar a él, sin dejar de besar al maldito león que tanto le encendía, notando que éste sonreía complacido por ello. Y aunque era algo notable debido a la reacción y a la respiración agitada del Ravenclaw, Avery se detuvo por un momento y llevó la mano con la que antes sostenía el mentón del albino hasta el bóxer del mismo, utilizando uno de sus dedos para halar el elástico y observar lo mojado que estaba allí dentro; aún quedaban restos de semen que no se habían adherido al bóxer, y tomó un poco de éste con dos de sus dedos: uno lo llevó a su boca, saboreándolo frente a su presa, sorprendiéndose por el sabor dulce y agradable del mismo, mientras que el otro lo llevó a la boca del cuervo: como era de esperarse, no dudó en abrir la misma para lamer y después chupar delicadamente su dedo.
¿No te parece injusto que te hayas corrido antes que yo? —Preguntó con una sonrisa, logrando desviar la atención del muchacho hacia sus palabras mientras que, por su cuenta, rompía el bóxer de éste por detrás; la practicidad de la magia era que se podía usar, también, para cosas como arreglar objetos rotos, incluyendo ropa, así que no tendría que preocuparse por ello—. Mírame —pero sus palabras eran específicas: tanto él como Cris bajaron su mirada hacia el bóxer del pelinegro, que se encontraba muy ajustado—. Jugamos un poco, pero ¿no crees que es hora del acto principal? —Y al hacer esa pregunta, lo que obtuvo por respuesta fue una acción: Crisiant rodeó con sus brazos su cuello, acercándose a él, sintiendo su calor corporal. Aquello le benefició al Ravenclaw, pues su intención principal era murmurarle unas palabras que terminarían por desatar la bestia que era Avery realmente.
—Mé-te-me-lo~

Blair Blair Ai dio mío, estos no se van a dar tregua pronto[?
 
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Lord of Shipping
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Apenas y había sido ahuyentado por la presencia del personal docente, el lobo albino se lanzó a la espesura del bosque, ante la vista incrédula de los maestros. Ninguno se atrevió a seguirlo, solo agradecían a Merlín que Rhys hubiera conservado la calma suficiente para no saltar contra sus amigos.

Lo mejor sería dejarlo hasta que dejara de ser una amenaza latente, pero esperaban que no se alejara mucho de la escuela o el bosque.

[…]

Sin embargo el can no tenía planes de ir muy lejos, encontrarse por primera vez en seis años rodeado de vegetación nocturna, la cantidad innumerable de olores intensos y una sensación de plenitud era algo nuevo. Desde la suave tierra cediendo bajo sus patas ante su peso, hasta las hojas y ramitas que se enredaban en su pelaje; era feliz y el modo cual hélice en el que agitaba su cola era señal de cómo se estaba divirtiendo. Saltaba con alegría por todos lados, podría decirse que Rhys era la vergüenza de cualquier manada de lobos.

Pero a él no le importaba.

Él seguía dejando que su instinto lo guiara, permitiéndose correr por todo el bosque. Saltaba, rodaba, aullaba, mordía troncos; todo lo que por mucho tiempo había intentado reprimir estaba saliendo en aquel momento, impulsado por la naturaleza. Fue entonces cuando sucedió. Un aullido no muy lejano lo hizo alzar sus orejas y, un instinto arraigado y casi primitivo lo hizo emprender la carrera rumbo a donde podía escuchar aquel llamado fraternal; podía escuchar claramente crujir de la hierba seca bajo sus patas, la tierra pegándose en su pelaje, pero nada de eso importaba, solo quería buscar a uno de los suyos.

La carrera del licántropo se detuvo cuando, no muy lejos de aquella pequeña colina, pudo observar al enorme can de Hogwarts, familiar de Asterius, saltando alrededor de algunos unicornios y agitando entre su hocico su pelota. El lobo albino ladeó su cabeza con emoción, observando atentamente aquello. La emoción de jugar con aquellos animales le ganó y aulló para llamar la atención del can, que en respuesta ladró, echándose atrás; aquello hizo que el licántropo replegara sus orejas a su cráneo, bajando su cola.

¿Lo consideraba una amenaza? Esperaba que no pues, realmente deseaba jugar. Se acercó lentamente, pegado al suelo, como pidiendo permiso de acercarse. El norme can mestizo gruñó un momento. Reconocía ese aroma de algún sitio. Si bien era un animal, no era ajeno a la inteligencia y reconoció de inmediato ese aroma que aquel lobo desprendía. Ese no era un lobo común, ¿mestizo como él? No. Era algo más.

Sabía que en parte estaba delante del humano con el que su dueño solía platicar y que siempre intentaba lanzarle la pelota o tocarlo. Bufó receloso y retrocedió a cada nuevo centímetro de acercamiento del lobo blanco. Este aulló bajito, respetando la distancia que el canino había marcado entre ellos.

Se observaron en silencio durante largos minutos y, de la nada, tras un resoplido de Ace, lanzó la pelota con la que jugaba en dirección de Rhys. Un movimiento de hocico fue suficiente para aquello, logrando que la pelota rodara en dirección al lobo albino. Rhys no dudó en tomarla, golpeándola con la pata; la emoción lo embargaba y tan pronto como aquel esférico llegó a su ser, su cola se agitó y sus orejas se alzaron. Aquello fue suficiente para que Ace notara que el lobo frente a él, si bien no entendía que hacía ahí y en esa forma, no era TAN malo. Porque sí, que aquel mago tuviera más atención de Asterius le quitaba puntos.

Pero en aquel momento no era una amenaza, de hecho era aceptable tener un compañero de juegos.

[…]

La noche seguía transcurriendo de forma regular y aquel sitio se había convertido en algo extraño. Ambos cuadrúpedos habían dejado la pelota en algún punto de la noche, no solo se había perdido entre la espesura del bosque, sino que en aquel momento ya no tenía siquiera la firmeza de un inicio, claramente los colmillos del lobo albino eran de cuidado.

En aquel momento la concentración de ambos lupinos era seguir corriendo en rededor de los unicornios que, si bien no parecían asustados, si algo cansados de ser perseguidos por aquellos dos. Relinchaban y golpeaban el piso con algo de amenaza, pero eso no detenía a los caninos. Ace les labraba y Rhys aullaba.

Una dupla bastante interesante.

[…]

La noche transcurrió con relativa calma para el licántropo, paseando por aquí y por allá en compañía del can-lobo. Habían terminado con su larga sesión de carreras con los unicornios y en ese momento el tema era otro; era notable que el hambre que los embargaba sobre todo para el albino ser, ya que al haber roto su rutina de luna llena, Rhys se había saltado la cena y el hambre se apoderaba de él, siendo llevado casi de modo hipnótico por el piar de algunas aves…

Por eso había terminado ahí, agazapado entre los arbustos que rodeaban aquel claro donde las lechuzas de los estudiantes terminaban por pasar la noche. Observaba con atención aquel emplumado grupo de mascotas; las había de todos los tamaños y colores, haciendo que su estómago rugiera. Ace parecía poder contener su hambre con una sesión de descaso.


Pero Rhys era diferente.

Tenía un par de presas ante sus ojos y no las dejaría escapar tan fácilmente.

Se relamió el hocico al notar una pequeña lechuza café, redondita y de ojos enormes, y otra con un plumaje más claro, que con la iluminación de la luna, daba ligeros destellos dorados. Eran las más alejadas y perfectas. No dudó en saltar cuando el momento llegó, atrapando a la más pequeña en su hocico y a la más vieja aplastándola con la pata.


No le importó nada en ese momento, solo saciar su hambre… Aunque seguramente por la mañana notaría a la pequeña Gryffindor de primer año y a cierta bruja de Puff, llorar por no encontrar sus lechuzas durante el desayuno.

No muy lejos de ahí, cierto guardabosque seguía de cerca los movimientos y rastros de aquella singular dupla. Hagrid debía asegurarse que Rhys no se metiera en problemas.

[…]


NOTA IMPORTANTE:
Rhys queda OFF (No jugable) hasta el final de mi siguiente Post. Favor de no moverlo :252::252:Gracias.

PD: Gracias Blair Blair por dejarme jugar con Ace :3
 
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スパークル
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Aquellas palabras sonsacaron una risa ladina en el azabache, quien bajó una de sus manos para finalmente dejar libre su miembro del bóxer que hasta ahora lo habían mantenido oculto. Los ojos de Hani pudieron observarlo con claridad, al menos el tiempo que le fue posible, puesto que Asterius no dudó en colocarlo entre las nalgas del cuervo, las cuales separó con ayuda de sus manos. Con sus dedos ubicó su objetivo y sostuvo su miembro en la entrada de éste, tras lo que empujó con su cadera para abrirse paso en el interior. Sintió los brazos del albino sosteniéndolo firmemente y una nueva sonrisa juguetona apareció en sus facciones.

No te atrevas a pedirme tregua después de haberme dejado con las ganas más de una vez. – Advirtió y realizó un movimiento más brusco, empujando gran parte de su pene dentro del mellizo. Gruñó al sentir el calor y la presión sobre su miembro, siendo extremadamente consciente del aumento de fuerza en los brazos de Crisiant tras aquella embestida, sin embargo el albino parecía resistirse a reaccionar como el león deseaba.

Tendrás que hacer más que eso. – Suspiró, puesto que a media frase Olivas comenzó a moverse, sus manos seguían separando las nalgas de Cris para permitirle moverse con más libertad, mientras que el tenerlo contra la pared facilitaba sus arremetidas para hacerlas más bruscas cada vez. Con sus movimientos buscaba llegar tan profundo como le era posible, empujando con fuerza y luego retrocediendo pero sin sacar su pene por completo. Inhaló profundamente al sentir la respiración agitada del de Ravenclaw contra su cuello y oreja, tras lo que volvió a arremeter con otro movimiento de su cadera; esta vez un leve gemido se escapó del interior del mellizo, lo que provocó un gesto triunfante en el de Gryffindor.

Lo tengo bajo control. – Susurró aquello enviando un escalofrío por toda la espina dorsal de quien estaba siendo penetrado, el cual atinó a acercar sus labios de vuelta a los del cazador, quien contestó sin protesta. Sus besos tronaron en el ambiente, con la temperatura aumentando gradualmente y el sonido de los cuerpos chocando extendiéndose hasta los oídos del coreano, el cual inevitablemente a esas alturas sentía un cosquilleo en la parte baja de su abdomen.

Asterius aumentó la velocidad de sus embestidas, mismas que mantenían una fuerza considerable y poco a poco derrumbaban el muro de orgullo elevado por Gwynn, quien cada vez se permitía más el expresar su placer a través de gemidos que aumentaban junto con el ímpetu del jugador de Quidditch. Ha-Neul observó con atención cómo las manos del albino contorneaban la espalda del león, dejando algunas marcas rojizas en el camino, en algún punto los dedos de Cris dejaron de moverse para ejercer presión en una zona en particular, aquella acción iba de la mano con algún movimiento más duro del de mayor altura: Cris estaba extasiado y era algo que el coreano podía interpretar por cómo encajaba sus uñas en la espalda del otro.

No te atrevas a venirte de nuevo antes que yo. – Aquello sonó casi como una amenaza, a pesar de que estaba bastante concentrado en sus acciones, seguía siendo consciente del miembro ajeno, el cual chocaba constantemente contra su abdomen y ya se había percatado de que éste se encontraba duro nuevamente, listo para liberar otra carga de aquella sustancia viscosa.

Cállate. – Exigió el mellizo, volviendo a atrapar los labios de Olivas entre los propios. Gastrell se aventuró a introducir su lengua en la boca contraria, aumentando la intensidad del beso conforme continuaba con sus embestidas, moviendo su cuerpo ligeramente hacia adelante para recargar todavía más el peso de Cris contra la pared y de aquel modo se habilitó a sí mismo para embestirlo todavía con más fuerza. Un gemido bastante sonoro de parte de Crisiant fue como música para los oídos del león, el cual volvió a penetrarlo con fuerza.

Me voy a venir. – Informó, volviendo a besar al varón con lujuria mientras continuaba sus movimientos. Moon observó cómo los músculos de ambos se tensaron al tiempo que una última embestida agresiva por parte de Avery anunció que ambos habían llegado al clímax, tanto el azabache como el albino respiraban agitadamente y el de mayor edad extrajo su miembro en un único movimiento, permitiendo que la sustancia que acababa de salir de éste se escurriera desde el cuerpo ajeno hasta el piso.

¿Ya te cansaste tan pronto, leoncito? – Cris habló entre jadeos, todavía sintiendo su cuerpo bastante caliente, aún no tenía suficiente.

¿Qué te hace pensar eso? Solo quiero otra posición. – Sonrió y depositó al de menor altura en el suelo, acto seguido lo tomó por los hombros y lo hizo girarse, encarando la pared en lugar de al de Gryffindor. Se acercó nuevamente a él, volviendo a dejarlo entre su cuerpo y el muro; Cris no tardó en sentir el miembro ajeno nuevamente presionando contra su cuerpo, percatándose rápidamente de que éste se encontraba duro nuevamente. Tras usar una de sus manos para acomodar su miembro y así poder penetrar de nueva cuenta a su acompañante, Asterius dirigió su atención hacia el miembro ajeno, comenzando a masturbarlo lentamente con su diestra mientras que la mano contraria se encontraba apoyada en el muro, sirviendo como soporte para las nuevas embestidas del león. Esta vez se movía con más calma, si bien sus arremetidas eran intensas, éstas eran más espaciadas entre sí.



Tanshiro Stray sígale puej
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[ JUEVES 7 DE SEPTIEMBRE, NOCHE ]----
★ Robert & Raven • Sala de los Menesteres ★

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Robert, completamente desnudo, se retorcía arqueando la espalda debido a las constantes caricias y lamidas que recibía en sus pezones; Raven, también desnudo por completo, estaba en cuclillas sobre sus rodillas entre las piernas del tejón; la ropa regada en el suelo marcaba el camino que habían tomado desde la mesa hasta la cama, la cena a medio terminar marcaba qué tanto habían tardado en ceder a sus instintos. El de cabellos castaños abrió la boca para decir algo, su rostro estaba completamente rojo y no lograba mirar a los ojos del azabache debido a la vergüenza, se quedó mudo y el águila aprovechó el gesto para atrapar sus labios con un beso apurado lleno de lujuria y pasión; sin separarse, Raven comenzó a jugar con la entrada ajena con una mano, Robert se deshacía en gemidos, el calor de la habitación subía precipitadamente, el águila sentía el pecho pesado, su corazón latía tan fuerte que temía que su amante pudiera escucharlo; también tenía el rostro sonrojado, pero se debía a que estaba demasiado excitado, demasiado deseoso de todo. Con un nuevo beso, esta vez iniciado por Robert, el azabache supo que ya estaba listo, acercó su miembro a la entrada del Hufflepuff y comenzó a presionar haciendo un ademán de vaivén.
—Raveeen~ —el aludido gruñó desde el pecho—. ¡Raven! —dio un respingo dejando de apoyar la barbilla en su mano, parpadeó un par de veces antes de reparar en la presencia de Robert, sentado frente a él en la mesa, observándolo con un gesto confundido; el azabache dejó salir una risita nerviosa y tomó agua rápidamente, tratando de disimular su sonrojo, estaba soñando despierto—. ¿En qué pensabas? —su gesto era ahora especulativo, como si ya supiera la respuesta.​
—En Cheyenne —mintió rápidamente diciendo lo más alejado de la verdad pero enseguida se arrepintió al percatarse de la tristeza que ahora reflejaba el rostro del Hufflepluff—. ¡No! No de esa manera, Robert, nada raro ni sexual —torpemente estiró la mano para tratar de alcanzar la ajena tirando su vaso en el camino—... Oh, perdón —ahora sí tenía levemente las mejillas sonrosadas de la vergüenza por sus actos, sin embargo, todo se limpió mágica e inmediatamente; volvió a su posición, se aclaró la garganta y miró fijo a los ojos marrones detrás de los vidrios transparentes—. En realidad... En realidad pensaba que no hemos tratado de hablar lo que pasó... Bueno, ella trató, pero yo no quise —Robert aún mantenía el semblante decaído.​
—Sobre Dandelion —agregó con la voz apagada.​
—¿Qué? No, sobre nosotros —hizo un ademán con la mano señalando primero a su persona y luego a Robert, se dio cuenta que el rostro del tejón se iluminó inmediatamente, esbozando una sonrisa.​
—¿Nosotros? —respondió entre emocionado y nervioso.​
Raven lo miró sorprendido por unos segundos, luego esbozó una sonrisa completa, de oreja a oreja, al darse cuenta que esa palabra también lo hacía feliz. Entonces, el de cabellos castaños se levantó sobre la mesa y jaló del cuello de la playera hacía él pero se quedó a medio impulso, como si se acabara de dar cuenta de lo que estaba por hacer, pero el azabache no se iba a quedar con las ganas, lo tomó de las mejillas y se abalanzó sobre los labios del otro; el ósculo comenzó tierno, casi reservado, pronto se fue transformando en uno más pasional, se querían devorar uno al otro y ambos podían sentirlo, sus respiraciones comenzaron a hacer eco a medida que se entrecortaban con la prisa, a los poco minutos se separaron lo suficiente como para poder disfrutar la mirada del otro.​
Un sonido metálico llamó su atención hacia el centro de la mesa: un pastel de chocolate acababa de aparecer donde antes estaban los platos vacíos de la cena; la mirada de Raven era casi infantil. Ambos se sentaron para degustar el postre. El resto de la cena se desarrolló de manera natural, entre risas, sonrisas y pláticas sobre las banalidades de los días anteriores; al terminar, Raven acompañó a Robert hasta su Sala Común; estaban por llegar cuando retumbó por los pasillos la gruesa y ronca voz del Premio Anual:​
—A todos los estudiantes, se les hace la atenta invitación de regresar a sus Salas Comunes inmediatamente, repito: por favor, diríjanse a sus Salas Comunes de inmediato. Prefectos, esto es un simulacro que debe ser llevado acabo con la mayor seriedad posible —el mensaje se escuchó una vez más antes de que solo el eco de esa voz quedara flotando por el castillo.​
—¿Habrá pasado algo? —Robert fue el que rompió el silencio, el ojiazul se encogió de hombros escudriñando el techo como si éste fuera a contestarle.​
—Será mejor que entres —contestó después de unos segundos—, te veo mañana —agregó ladeando una sonrisa. Robert asintió y se despidió con un gesto de la mano antes de dirigirse a los barriles que los Hufflepuff tocaban como contraseña.​
Raven, por otro lado, regresó sobre sus pasos, en el camino desistió de la idea de salir a fumar y subió las escaleras junto con algunos de los estudiantes que ya acataban las órdenes dadas por Spencer Hazel; y era una pena, porque de haber salido, pudo haber visto a sus amigos salir ilesos del bosque... Bueno, menos a uno.​
★ Spencer • Vestíbulo ★
1626927390090.pngSpencer Hazel, el Premio Anual de Hogwarts, no podía ocultar la sonrisa perversa y juguetona que le provocó la voz de Artaith cuando le canturreó aquel desafío, desafío que el moreno estaba dispuesto a tomar demasiado confiado en sus habilidades seductoras. Abandonó el Gran Comedor con paso seguro maquinando su plan de ataque detalladamente en su tenaz cabeza; sin embargo, a los pocos metros de la Gran Escalera, el profesor Flitwick, jefe de la casa de Ravenclaw, le salió al paso bastante apurado.​
—Ah, señor Hazel —pronunció el profesor algo agitado, daba la impresión de que había corrido una larga distancia buscándolo.​
—Buenas noches, profesor Flitwick.​
—Dejemos las formalidades, señor Hazel, necesito que intervenga como Premio Anual y ayude a trasladar a los estudiantes a sus Casas, es de suma importancia que se haga de inmediato... La directora McGonagall y otros profesores están... Haciéndose cargo de un asunto importante... En los terrenos-- Pero usted no necesita saber más, sólo cumpla con su deber como Premio Anual.​
—Por su puesto, señor.​
—¡Excelente! Un placer verlo.​
Dicho eso, el profesor Flitwick continuó su apurada carrera hacia la entrada del colegio, cerrando mágicamente las grandes puertas tras su salida. Spencer frunció las cejas viendo sin ver cómo la puerta principal se aseguraba mientras que su astuta mente llegaba rápidamente a una conclusión considerando en primer lugar la luna llena. Estaba un noventa por ciento seguro que toda esta situación giraba en torno a un hombre lobo suelto y merodeando por los alrededores del castillo; ¿un estudiante? ¿un intruso?, lo más probable es que fuera la primera opción. Sus ojos brillaron con interés y una media sonrisa apareció en sus labios. Rápidamente sacó de su túnica su querida varita, pegó la punta a su cuello y carraspeó al tiempo que lanzó un Sonorus no verbal.​
—A todos los estudiantes, se les hace la atenta invitación de regresar a sus Salas Comunes inmediatamente, repito: por favor, diríjanse a sus Salas Comunes de inmediato. Prefectos, esto es un simulacro que debe ser llevado acabo con la mayor seriedad posible —repitió el mensaje una vez más antes de que solo el eco de esa voz quedara flotando por el castillo.​
De la misma manera (no verbal) lanzó un Quietus para contrarrestar el primer encantamiento; se asomó al Gran Comedor para comprobar que los prefectos ya estuvieran movilizando a los estudiantes presentes, y después de unos minutos volvió a irse, no sin antes lanzarle un poderoso guiño pervertida al joven Slytherin, Artaith, podría estarse incendiando el Bosque Prohibido pero él no iba a desaprovechar ninguna oportunidad. Se encaminó hacia las escaleras con el propósito de recorrer todos los pasillos y acarrear con los estudiantes que estuvieran vagando fuera de sus Casas.​
Aproximadamente fueron cuarenta y seis minutos lo que les tomó a los prefectos cumplir con las órdenes dadas y resguardar a todos los estudiantes en sus respectivas Salas Comunes, y, aunque no estaba muy lejos el toque de queda, el tiempo apremiaba en una situación así; Spencer caminaba con paso formal pero apresurado hacia el despacho de la directora, pues un cuadro que le dijo a otro cuadro, le informó que era requerido de manera urgente. Al entrar, estaban reunidos la mayoría del cuerpo docente del colegio, todos le sonrieron e hicieron gestos de aprobación con ademanes orgullosos por su pronta y efectiva repuesta, también fue felicitado por su acertado manejo de la situación, impidiendo que los alumnos entraran en pánico por posibles rumores. Spencer agradeció con pocas palabras y algunas inclinaciones de cabeza, se sentía poderoso y lleno de vitalidad, su deporte favorito era que lo reconocieran, premiaran y alabaran por las cosas que hacía. Además, el recuerdo fugaz del rostro de Artaith mientras era acarreado con el resto de los Slytherin no tenía equivalente en su memoria, no estaba seguro si lo había visto, pero no quiso suprimir las ganas de acechar al ofidio en un contexto donde debía comportarse, obedecer y seguir, y su sonrisa ladeada le habría delatado a quien lo hubiera visto el sinfín de pensamientos lujuriosos que se le arremolinaban en la cabeza.​
—Gracias, directora, es un placer cumplir con mi deber. ¿Hay algo más para lo que pueda ser útil?​
SEPTIEMBREVIERNES 8SÁBADO 9DOMINGO 10LUNES 11MARTES 12MIÉRCOLES 13JUEVES 14
Amanecer - 6:30 am🌤⛅☀⛅🌤🌤🌤
Tarde - 11°C a 19°C🌤☀☀🌦🌤🌤🌤
Anochecer - 7:30 pm🌕🌖🌖🌖🌖🌖🌓
[ VIERNES 8 DE SEPTIEMBRE, DÍA]----
★ Raven, Robert & Juniper • Casa Hufflepuff ★

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Al salir de su Sala Común, Robert sonrió sin ataduras al ver al capitán de Ravenclaw ante él; Raven le devolvió el saludo con una sonrisa ladeada, mantenía las manos dentro de la túnica y la correa de su maleta le cruzaba el pecho. Estuvo a punto de decir algo referente a la cita de la noche anterior cuando una enérgica voz lo sorprendió, casi con la boca en la masa.​
—¿Gale? ¿Qué haces aquí?​
—¡Júpiter! —un rápido movimiento de ojos que indicaban que iba a mentir fue lo primero que Juniper vio antes de captar el sonrojo en las mejillas de su hermano, sin embargo, no dijo nada—. Vine a buscarte, por su puesto.​
—Ah, ¿y para qué?​
—Cosas de... Quidditch, claro.​
—¿Partido de entrenamiento?​
—Por favor, tengo hora libre.​
—Que bien, también yo, solo me visto y vamos —los ojos de Raven se abrieron por completo, acababa de notar que Juniper estaba cubierta solamente con una toalla que ni le tapaba muy bien el cuerpo, su busto se apretaba sugerentemente mientras que la toalla se abría una mano debajo de su feminidad​
—¡Oye! ¡¿Qué haces desnuda por el castillo?!​
—¿Qué? Ay, por favor, tú lo haces todo el tiempo, ¿crees que no escucho los rumores sobre el exhibicionista capitán Silverknigth?
—Pero yo soy hombre.
—¡Y yo soy mujer! Ahora, quítate, don macho —Juniper se abrió paso de dos zancadas introduciéndose en el pasillo que llevaba a la entrada de su Sala Común, pero se sintió tan desdichada al encontrarse cara a cara con Robert—. ¡Por Merlín! ¡Robert, por favor no me mires! —balbuceó doblándose y tratando de estirar la toalla hacia todas las direcciones, Raven se carcajeó audiblemente— ¡Cállate! Si tuviera mi varita te lanzo una maldición que te dure por años —Raven se seguía riendo de su hermana mientras ella trataba sin éxito de tocar la canción para poder entrar a su casa.
—D-Deja que te ayude, Juniper —se ofreció Robert sin mirarla, Juniper sentía que se quería morir ahogada en el Lago Negro, cualquier cosa menos esto. Al abrirse la entrada, la joven bruja entró corriendo sin decir nada más. Robert miró a Raven buscando las palabras para tratar de aminorar lo sucedido, pero antes de poder hablar fue interrumpido por Raven.
—¡No puedes andar en cueros por la escuela sin varita, niña precoz! —gritó mientras su hermana desaparecía dentro—. ¿Qué tan seguido hace eso? —el azabache estaba evidentemente molesto.
—Ah —rio nervioso—... B-Bastante seguido.
—Hija de su... Bruja madre. ¡Eso haré, le escribiré una carta a mi madre y le diré! Le diré lo que esta mocosa hace...
—¿Raven, no vas a esperarla?
—¿Qué? No, que me vea en el campo. Necesito golpear algo... O a alguien —lo último lo dijo sólo para sus oídos.

Y así, Raven se fue con pasos firmes y sonoros hasta el campo de Quidditch.






Perdón por el post tan largo, Maka Evans Maka Evans me obligó(?


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~Crisiant Gwynn



La sensación de aquel miembro abriéndose paso en su interior era extremadamente deliciosa para él, ya que Asterius, pese a que ahora movía sus caderas de manera más calma, lograba tocar aquel punto sensible dentro de él que le provocaba placer. Mantenía su frente apoyada en la pared, sosteniéndose un poco también con las manos, puesto que las arremetidas del león no dejaban de ser intensas.

Me las vas a pagar… leoncito —fue lo que soltó, tras lo que mordió su labio inferior; suspiraba gracias a las caricias y las corrientes de placer que las embestidas le generaban. Asterius no se quedaba atrás, estaba extasiado por tenerlo allí, completamente dominado—. Mierda…
¿Qué pasó, pajarito? —Cris sintió la respiración de Avery sobre su oreja derecha; el lóbulo no tardó en ser mordido por el Gryffindor, logrando que su presa soltara un nuevo jadeo. Aumentó un poco la velocidad en la masturbación del albino, consiguiendo esas expresiones en su rostro que tanto deseaba—. Y, ¿en serio te atreves a decirme algo así? —Sonrió.
La mano que Asterius usaba para apoyarse en la pared la llevó hasta el mentón del sumiso, sujetándolo por un momento para que volviese un poco su cabeza para mirarlo; compartió un beso fugaz con él, alejándose un poco del Ravenclaw a mitad del mismo, consiguiendo que éste buscara acortar la distancia desesperadamente por obtener nuevamente ese contacto. Rió suavemente. Lo tenía donde lo quería, y Cris estaba consciente de ello.
Pero, tras unos pocos segundos que parecieron eternos para el cuervo, éste decidió tomar las riendas del asunto en aquella segunda ronda; empujó con su espalda al león para apartarlo. Escuchó una queja por parte de Avery cuando consiguió que su miembro erecto saliera de su interior, misma que fue callada con un beso por parte del albino y que olvidó de inmediato, ya que el mellizo le tomó por los hombros y lo obligó a arrodillarse. En un principio pensó en lo más lógico: quería dominarlo obligándolo a hacerle sexo oral. Sin embargo, le sorprendió cuando recibió otro empuje hacia atrás, cayendo de espaldas al suelo y teniendo una vista completa del cuerpo del menor.
Creo que esta posición es mucho más cómoda. —En cuanto Gastrell estuvo completamente cómodo en el suelo, Cris se posó sobre las caderas de éste, tomando su pene en una de sus manos y buscando acomodarlo en su entrada. Avery suspiró ante los roces de su miembro contra la piel del cuervo; la desesperación del león se notó cuando tomó su hombría con una de sus manos y terminó por colocar el glande en la entrada de Gwynn, no tardando en elevar ligeramente sus caderas para introducir esa parte y lograr que el Ravenclaw se tambaleara un poco—. Imbécil…
¿Yo? Eres tú el que sigue queriendo jugar conmigo —dicho aquello, Asterius tomó de las caderas al albino y lo sentó sobre él al mismo tiempo que bajaba sus caderas nuevamente y su trasero se apoyaba en el suelo. Crisiant dejó salir un gemido de placer que elevó el líbido de Avery; ¿cómo es que habían esperado tanto tiempo para tener ese momento?
Gwynn se apoyó con ambas manos del pecho del león, comenzando a mover sus caderas de arriba a abajo, marcando un ritmo lento al inicio con la clara finalidad de desesperar al otro varón. Por su lado, Asterius llevó una de sus manos al miembro del mellizo, logrando que éste, junto al movimiento de sus caderas, simulara una penetración. Avery había perdido el control por un momento, estaba hipnotizado con la lenta cabalgata del menor; su interior se sentía cada vez mejor, ya que le apretaba cada que Crisiant bajaba.
Pero sabía que iba a sentir más si hacía lo que estaba pensando. Por ello, dejó de ayudar al cuervo para tomarlo nuevamente por las caderas y, cuando éste subió y dejó salir un poco su pene, no tardó en volverlo a sentar con fuerza sobre él, introduciendo por completo su virilidad dentro del albino. El gemido que dejó salir Gwynn solo lo excitó aún más, y no tardó en volver a tomar el control de la situación, ayudando al Ravenclaw a elevarse para penetrarlo de nueva cuenta.
Te lo dije… tengo todo bajo control.



Blair Blair Estos dos son una vaina seria[?
 
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