Original Fic Hora del té -Taza Final-

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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Gemidos y gritos de placer muy suaves se escuchaban en el fondo de una mansión, sonidos lujuriosos que provenían de una habitación que le pertenecía a la única sirvienta de esa casa. Sobre la cama, atada de sus muñecas al respaldo de la cama, una bella joven desnuda, era el alimento erótico de una rubia que parecía tener menos edad que ella. Los dedos de la rubia jugueteaban con la morena provocándole bañar la sabana con las mieles de su vagina, mientras su boca disfrutaba de unos bien proporcionados pechos.



- Tendré que comprar un colchón nuevo para ti, Liria.
- Dijo la rubia sentándose en la cama, acariciando las mejillas de la otra. - te das un baño por favor, vendrá una amiga que tengo meses sin verla y quiero que le des una buena impresión. -

- "Está bien, señora Innes." -



La joven afirmó con su rostro y habló en un tono casi como susurro, siendo desatada por esa chica que parecía tener dominio sobre ella. Liria se bañó y vistió con un atuendo de sirvienta, coqueto sin llegar a ser vulgar, con una falda llegando a una mano por encima de las rodillas y un escote circular en el pecho. Era claro que pasaba ahí, Liria era la sirvienta de esa rubia, a la cual, empezó a atenderla en la sala, llena de muebles lujosos y un juego de sofás de terciopelo rojo. La joven rubia se veía hermosa, estaba con un vestido blanco de verano que resaltaba sus ojos verde azulados, sin dudas, era bonita, y eso no lo podía negar la sirvienta que no paraba de mirarle con cierta fijación.


- Liria, tu té está exquisito como siempre.
- Sonrió la joven a la morena, quien le respondía con una sonrisa similar y una reverencia. - vamos, trae una taza extra, quiero que también me acompañes esta mañana. -

- "¿Segura? Yo soy su sirvienta y... " -


- No eres mi sirvienta, también eres mi amiga, por favor, acompáñame. -


La sirvienta atendió la orden de su patrona, la cual le jaló la mano para sentarla a su lado, provocando que agachara su rostro por la vergüenza de recordar que noche tras noche, así como por las mañanas, ella disfrutaba de su cuerpo y no le era molesto, pero, sí incómodo al ser ella una mujer casada y que era sexo solo por tenerlo, al menos así lo sentía ella.

Liria volvió en sí cuando escuchó el timbre de la puerta, y por los dedos de la rubia señalándole, fue a abrir, encontrándose con una mujer castaña alta, de grandes senos y un rostro precioso, la cual ella le calculaba unos treinta y pico de años.


- Buenos días ¿Se encuentra Poett?
- Preguntó la castaña mientras Liria le confirmaba con su cabeza y le dejaba pasar, extrañándole a la mujer esa actitud.

- Marianne, es un gusto verte ¿Cómo te fue en Estados Unidos? -



La rubia se levantó y abrazó a la mujer, para luego, hacerle agacharse un poco para darle un suave beso en los labios, Liria le tomaba por sorpresa eso ya que sospechaba que, su patrona, o era muy confiada con su amiga, o había algo más. Las dos damas se sentaron en el sofá, mientras la sirvienta le servía un poco de té y se sentaba en un sofá cercano, mirando a las dos mujeres.


- Fue aburrido, no entiendo cuál es el afán de Victor de ir a Nueva York, odio el ruido de los coches, no se puede ni respirar y dios mío, que personas tan escandalosas son los americanos. -


- Lo sé, por eso le insistí a Alfred que no iría esta vez, prefiero quedarme en casa, nada como la calma de despertar con el aroma del Mar Mediterraneo. -


- Ojalá me hiciera caso mi esposo como a ti. -


- Tú sabes sus razones, si hay una queja mía de él hacía mi papá, que se olvide de ser el próximo presidente de la empresa.
- Rio la rubia mientras su amiga sacaba un cigarro y Liria se acercaba para encendérselo, notando que Marianne le miraba.

- Tienes una sirvienta muy hermosa, pero ¿Qué no te gustaba tener a personas extrañas en tu casa? Por eso no tenías servidumbre. -


- Liria no es una extraña, es una sirvienta muy confiable y una compañía más que agradable.
- Contestó Poett con una sonrisa coqueta, haciéndole entender a su amiga que pasaba. - Como sabes, mis padres apoyan a la iglesia de la comunidad y ella hace trabajo comunitario para esa iglesia, ella es una hermana religiosa que, en busca de apoyar más y poder ayudarle con su problema, me pidió trabajo, claro que no iba a decirle que no. -

- Así que, contrastaste a esta preciosa virgen de Dios… ¿Trabajas a gusto aquí, Liria? -


- “Sí… La señora Innes es muy buena conmigo.”-


- ¿Podrías hablar más alto? No tienes que sentirte apenada, sí Poett te pide que estés sentada con nosotras, significa que te tiene aprecio y confianza. -


- Discúlpala, ella tiene paresia cordal. -


- ¿Qué es eso? -
Preguntó la mujer mientras sujetaba la taza sin aún probar su sabor.

- “Es un problema en mis cuerdas vocales, me impiden subir el volumen de mi voz, no es que hable entre dientes, es lo más fuerte que puedo hablar. “ -


- En verdad que cada día hay más enfermedades... Pero no te preocupes, ya has escuchado la frase, calladita te ves más bonita, y esa voz dulce que tienes suena agradable, preferiría escuchar tu vocecita a todo lo que soporté en Nueva York
- Contestó Marianne probando el té, sorprendiéndose. - Poett, esto sabe exquisito. -

- ¿Verdad? Liria tiene unas técnicas para preparar el té que aprendió de su vida en su pueblo, también se puso a trabajar porque quiere someterse a una operación para atender su problema, pero, le dije que no tiene que preocuparse, su voz suave me encanta. -


- “Gracias, señora Innes.” -


- Ya te pedí que me llames por mi nombre, soy más grande que tú por pocos años. -


- “Pero, usted es la señora de la casa.” -


- Que linda, es tan educada.
- Sonreía Marianne mientras miraba todo el cuerpo de Liria. - Dime, Liria ¿Cuántos años tienes? -

- “Tengo veintiuno.” -


- Cuatro años más chica que Poett, no tienes que verla distinta, aún son unas jovencitas, no como yo que te llevo diez. -


- “Pero.” -


- No la estreses Marianne, ya luego tendrá más confianza de decirme así… Liria, ve por más té, por favor. -



La joven se levantó y tomó la bandeja para ir a la cocina, momento que Marianne aprovechó para acercarse a la rubia y sonreírle con coquetería, acariciándole uno de sus muslos.


- Dime ¿Ya te acostaste con ella? ¿Verdad? -


- Desde el primer día, es una belleza, es tan obediente, logré convencerla de quedarse a vivir conmigo para contar más con mi ayuda y así no gaste en rentas. -


- ¿No te preocupa que tu esposo se meta con ella? -


- ¿Crees que no lo pensé? Le dije que, si se atrevía a ver con malos ojos a Liria, estuviera preparado para un divorcio y la furia de mi padre. -


- Eres una mujer perversa, meter a tu casa a una hermosa jovencita, que pondría loco a cualquier hombre, y eres tú quien disfruta de ella. -
Susurraba la mujer cruzando su brazo por detrás del cuello de Poett, sin parar de acariciarle su pierna. - sabes, me acosté con una modelo estando en Nueva York, pero, me fue insípida, lo que tienen de guapas lo tienen de frías en la cama, no se compara lo bien que lo paso contigo. -

- No tienes remedio. -


- Lo dice quien le encanta lo que hacemos. -


- Te lo dije, es sólo sexo, así que no me pongas esa cara que me harás creer que estás enamorada de mí. -


- Estoy consciente de que lo nuestro es por gusto, pero, sólo quería decirte que te extrañé, disfruto más tu compañía que la de mi esposo. -


- Te comprendo, igual prefiero estar contigo o con Liria que con mi esposo, no digo que no sea bueno en la cama, lo es, pero, me gusta hacerlo a mi ritmo, las caricias, los besos, con él, es más jugar al mete saca. -


- ¿Y cuándo me dejarás jugar con tu muñeca? -


- ¿Por qué no ahora como regalo de bienvenida? -
Respondió Poett con una sonrisa coqueta, mordiendo el labio inferior de esa mujer.


Liria llegó con la bandeja, dejándola en la mesa mientras veía con cierta pena a esas dos mujeres besándose y tocándose tan íntimamente, recordándole como desde el día que llegó a esa mansión, Poett le hizo conocer el placer de la carne. La joven religiosa poco entendía del sexo, su tímidez le mantenía alejada de los chicos, así como algo como los besos y más allá lo veía como algo sólo reservado al matrimonio, pero esa rubia le provocó tanto deleite y tanta intensidad por su piel, que le hizo entender que no era tanto miedo a los chicos, sino, que, quizá, sentía atracción por las mujeres. No podía decírselo a su familia ni al grupo religioso al cual apoyaba, así que probar más de esas sensaciones que le brindaba la señora de la casa, eran su único escape para sentirse aceptada, después de todo, no hacía nada malo ¿O sí?


- ¿Qué pasa, Liria? ¿Te molesta que bese a tu patrona?
- Preguntaba la mujer mientras subía el vestido de Poett para alcanzar a acariciar por encima de su braga.

- “Yo… Las dejaré solas.” -


- Liria, quítate la ropa y acompáñanos un rato, tu cara me dice que quieres hacerlo. -


- “Pero… “-
Titubeaba la morena mientras Poett sacaba una de las tetas grandes de esa mujer, empezando a chuparle su pezón, notando como su sirvienta temblaba al excitarse.

- No te preocupes, sólo ven y disfruta. -



La joven veía como esas dos mujeres, casadas, se desvestían hasta quedar desnudas, tocando sus cuerpos, tan contrastantes, Poett con un cuerpo delgado y busto menor, al lado de Marianne, alta y de grandes atributos, las dos se besaban sin preocupación, sin titubeos, era claro que era frecuente la manera en cómo se tocaban. Liria quedó desnuda frente a ellas, y vio una señal de la rubia, y sin poder resistir más, se inclinó para empezar a lamer la vagina de la castaña y masturbar el ano rosado de su dueña, algo que ella disfrutaba mucho.




- ¿Ves que lo deseabas? Eres una chica muy caliente, Liria.
- Dijo la rubia acariciando los glúteos de su sirvienta, quien sólo cerraba sus ojos apenada por lo que hacía.

- Liria… Dios, que bien lo haces. -


- “Por favor, no nombre a Dios en esta situación.”
- Murmuró la joven haciendo reír a las mujeres quienes volvieron a besarse.

- Eres una depravada, convertir a una joven de la iglesia en tu sirvienta sexual. -


- Yo no hice nada malo, sólo le hice descubrirse así misma… Mmm… Liria, no te olvides de mí, también lámeme. -



Los suspiros y gemidos crecían en la sala, el sofá estaba impregnándose del sudor de las tres, en un cambio de postura, Marianne devoraba la boca de Liria y jugaba con sus tetas, mientras Poett hacía lo suyo con la vagina estrecha de su sirvienta, sin dejar de masturbarse al estar teniendo un trío que había fantaseado desde que se metió con la morena.


- Cuando te aburras de trabajar con Poett, puedes venir conmigo, te voy a tratar muuuuuy bien.
- Le susurraba Marianne a Liria metiendo su lengua en la boca, mientras sus manos pellizcaban sus pezones duros.

- No creas que te voy a dejar que te la lleves, Liria quiere estar conmigo ¿Verdad? -


- “Señoras… Yo… No puedo… No puedo más. “
- Hablaba Liria moviendo sus caderas corriéndose nuevamente, mientras las mujeres ignoraban su petición.


En el piso limpio de la sala, las tres le practicaban sexo oral en un triángulo erótico, los dedos de ellas se convertían en instrumentos de placer que seguían un ritmo acorde a las caderas de cada una. Liria estaba ardiendo en calor, pensaba que el pecado de la lujuria estaba ganándole, pero, no podía evitar disfrutar de sentir su vagina siendo penetrada por la lengua de Marianne, al estar sentada sobre su rostro con cuidado, mientras que, de pie, Poett le sujetaba la cabeza obligándole a hacer lo mismo con su parte intima.

Pasada más de una hora, las tres mujeres descansaban en el suelo, abrazadas, Poett no paraba de besar a Liria, su boca aterciopelada era de su mayor gusto, y la chica, no podía evitar disfrutar de besar a otra mujer, calentándole más al sentir las manos de Marianne sujetándoles la cabeza como si las obligara a besarse.


- No paren de besarse, me calienta mucho verlas así.
- Dijo la mujer mientras Poett rodeó el cuello de Liria, quien hizo lo mismo, besándose de forma más candente. - Para ser una monjita, eres una lesbiana muy caliente. -

- “No… No soy monja…. Mmm…. ¿Les… Lesbi…?” -


- Eso eres ¿O no, Liria? Dijiste que no estabas interesada en los hombres, pero parece que no soy sólo yo, también Marianne te gusta, eres una lesbiana, y no me molesta, así me aseguro que no le darás ánimos a mi esposo... Aunque, si te interesa probar un hombre, en un trío... -


- “Señora, yo nunca haría eso, no me siento cómoda cerca de los hombres. “
- Susurró Liria entre los besos, haciendo reír a la rubia.

- Lo sé, pero, podría ser cuestión de intentarlo. -


- Bien, señoritas, descansemos un poco… Necesitamos fuerzas para seguir en la cama. -


- “¿Seguir?”-
Preguntó tenuemente Liria poniéndose roja.

- ¿Crees que acabamos? Nuestros maridos estarán fuera todo el mes, tenemos mucho tiempo de sobra para divertirnos, entre las tres, así que se buena y tráenos té de nuevo, que se enfrió él que nos trajiste hace rato. -


- “Un mes… Un mes, para divertirnos. “
- Murmuraba Liria parándose y caminando desnuda hacia la cocina, mientras las dos mujeres le veían su trasero redondo.

- Me gusta, encontraste a una chica muy linda para divertirnos. -


- Sí, me pregunto en que momento aceptará que disfruta del sexo tanto como nosotras. -


- ¿Y si le consigo un uniforme de monja o colegiala de escuela religiosa? -


- Perfecto, será tan divertido. -



En la cocina, Liria preparaba más té, mirándose en el reflejo del refrigerador, desnuda y colorada, con los ojos llorosos por la excitación, se arrodilló frente a una cruz que estaba pegada en la pared, juntando sus manos y cerrando los ojos por pena.


- “Dios, te juro que no es mi intención pecar, el adulterio es un pecado, pero, sí es de mujer a mujer ¿Puede llamarse pecado? No entiendo, sólo, perdona a tu hija, yo… Por más que lo intento, no me resisto a la señora Innes… ¿Y si ella es una demonio de la lujuria que me está tentando?”
- Pensaba Liria con sus manos temblorosas, sin aceptar todavía, que en verdad, le gustaba el sexo con otras mujeres.






Aquí una pequeña historia, owo no estoy seguro si dejarlo en ONE-SHOT o hacerlo un fic con más capítulos nwn todo depende del agrado de los demás, si quieren saber más sobre estas dos mujeres casadas, y la pobre Liria :d que es su sirvienta sexual.
PD: Cualquier parecido con Thames es mera coincidencia Kissu Kissu XD
 
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Te digo que queda como historia larga, así como el bar =P
Hasta eso me cuesta ver a Liria como alguien religiosa jaja, será porque anda desnuda por ahí.
 

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Te digo que queda como historia larga, así como el bar =P
Hasta eso me cuesta ver a Liria como alguien religiosa jaja, será porque anda desnuda por ahí.
Liria es religiosa más no devota, práctica y vive de acuerdo a la doctrina que decide, XD no es creyente así como tal una monjita, :d como dijo Poett, ya la bonita como que no pensaba que su miedo o incomodidad a los hombres era porque prefería las mujeres. =d Y pues esta chica dijo, de aquí soy y uwu aprovechó el bug jajaja.
 

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SEGUNDA TAZA



Un día más en la mansión Innes, para Liria no fue novedad ver por segundo día consecutivo a la señora Marianne, que estaba de visita. La presencia de esa mujer alta y tan bella ponía nerviosa a la sirvienta, le recordaba lo hecho el día anterior, donde se entregó a ambas señoras con tanto deseo y lo disfrutó tanto, que ya le estaba quedando más que claro que sentía atracción por las mujeres.

Mientras servía un poco de té y unas galletas que ella horneó, veía como ellas se besaban totalmente despreocupadas, jugando con sus lenguas y tocándose como si fuesen una pareja en tiempos de luna de miel, pero, era lo que le parecía raro a Liria.


- ¿Qué tienes? Ya tienes rato mirándonos así.
- Preguntó Poett separándose un poco de Marianne, sonriéndole con coquetería. - ¿Acaso también quieres que te besemos? -

- Liria es una celosa de ti, seguro le molesta que bese a su jefa. -


- “Si, digo, no… Señoras ¿Por qué engañan a sus esposos?” -


- Mmm… ¿Por qué? Diversión, placer, picardía, espontaneidad, con Marianne, cada vez lo disfruto más, entre mujeres, conocemos mejor que nos gusta. -


- Poett es una amante perfecta, no sólo es una gran amiga, tenemos muy buena química, además, Liria, lo nuestro es sólo sexo, hasta ahí, no pensamos interferir en el matrimonio de la otra. -


- “Pero, es malo, el adulterio es un pecado.” -


- Es malo cuando este afecta al matrimonio ¿Nos has escuchado quejarnos de nuestros maridos? Más allá de lo flojos que son a veces en la cama, son buenas personas. -


- Para ti ¿Qué es el sexo, Liria? -


- “El acto de hacer el amor”. -
Dijo Tímidamente la sirvienta mientras las dos mujeres la miraban con ternura.

- Que linda, hasta me hace sentir mal de lo que le hacemos. -


- Liria, el amor y el sexo son cosas distintas, puedes amar y no tener sexo, puedes tener sexo y no amar, el amor es una emoción que nace del corazón, el sexo es un deseo que nace del cuerpo, en algún momento pueden relacionarse, en otros, como en lo que pasa entre nosotras tres, es deseo, placer, gusto. -


- Tal vez, lo que le falta a ella es probar con un hombre ¿No lo has hecho con un chico o sí? -


- “No, no tengo interés aún en los chicos. “
- Respondió algo apenada Liria siendo observada fijamente por esas señoras. - “Yo… Creo que no me siento cómoda con ellos. “ -

- Eso es porque eres lesbiana, lo descubriste conmigo. -


- Pero hay otras formas de que pruebe un pene.
- Mencionó Marianne haciendo que Poett sonriera traviesa.

- Marianne, traviesa ¿Quieres que conozca a tus hijos? -


- “¿Sus hijos? “ -


- Tú tranquila, Liria, mañana te haré conocer a mis hijos y verás que conocerlos te hará muy feliz. -


- “Pero yo no, no me atrevería a algo con ellos, señora Marianne, no creo que sea correcto algo entre una mujer y un hombre antes del matrimonio. “ -

- Recuerda esas palabras muy bien, Liria, mañana verás que no te servirán de mucho. -

- Por hoy, te dejaremos descansar, Poett hará favor de bañarte muy bien. --



Liria se quedó confundida con las palabras de Marianne, no quería conocer a ningún chico, desde que intimó con la señorita Innes, notó que cuando algún chico le miraba o se le acercaba, se sentía incómoda, pero, eso cambiaba al lado de las chicas, pensó que eran nervios hacia el sexo opuesto, no obstante, entre más tenía relaciones con Poett, más lo disfrutaba y más se sentía cómoda en los brazos de una mujer.

Al día siguiente, muy temprano, Poett llevó a Liria a su jacuzzi, para bañarla adecuadamente, aprovechando para tocar su cuerpo y besarla con tanto deseo, ya que la boca de su sirvienta era un manjar por lo suave de sus labios. La joven se sentía tan nerviosa por ser bañada de esa manera por su jefa, en especial, por el lavado que le hizo a su ano con un aparato y un jabón especial, ella siempre se había limpiado debidamente esa zona, pero no a ese nivel de hasta sentir una frescura extraña y placentera en ella. Ya lista para trabajar, Liria comenzó a colocar varios cobertores de los más acojinados sobre una explanada que tenían con vista al jardín, no entendía porque Poett le había encargado eso, tal vez, pensaban tener algún tipo de picnic en ese lugar. La sirvienta se dirigió a la puerta al escuchar el timbre, mientras la rubia seguía en su cuarto vistiéndose para la ocasión. Al abrir la puerta, al sirvienta se vio sorprendida al ver a esa hermosa mujer, con cuatro grandes perros, de un metro de altura, fuertes, con un gran porte que intimidaban, pero por sus colas agitadas, se notaba que eran perros juguetones.


- Buenos días Liria, te presento a mis hijos. -
Dijo la señora Marianne con una sonrisa. - el negro se llaman Poseidon, el blanco Neptuno, el beige es Ares y el más grande, este precioso gris, es Zeus. -

- “Son hermosos… ¿Qué raza son? “-


- Todos son grandes daneses, no te preocupes por lo que hagan, ya están acostumbrados a la casa de Liria y ya saben que deben de hacer sus necesidades en los árboles al fondo del jardín, vamos hijos, vayan a jugar un rato. -
Habló la mujer quitándoles la correa y viendo como salieron corriendo los cuatro al enorme jardín. - ¿Te gustaron? -

- “Si, son muy bonitos, me encantan los perros. “ -


- ¿Te gustó uno en especial? -


- “No sé, todos son tan…” -
Hablaba suavemente Liria, viendo como el perro más grande, estaba en la puerta que daba salida al jardín, mirándole fijamente con su cola agitada.

- Que lindo, creo que le gustaste a Zeus, mira como está feliz de verte. -


- “Es… Precioso. “ -


- Tienes buen gusto, es un buen perro, y en especial, un gran macho.
- Dijo Marianne con una sonrisa pícara que no captaba liria su significado. - Por cierto ¿Y Poett? -

- “Dijo que se iba alistar para las visitas.” -


- Esta mujer, es una impaciente, pero, no me quejo, después de todo, es la perra favorita para mis hijos. -


- “¿La perra?”-



Liria reaccionó al escuchar un fuerte gemido en el exterior, corrió hacía el jardín y lo que vio fue algo que la puso fría, el perro blanco, grande y fuerte, estaba encima de Poett, sobre los cobertores, ese animal estaba penetrando con un pene grueso, largo y rojo a la mujer de baja altura, como si fuese una hembra de su especie. Liria no sabía qué hacer, ni entendía porque su patrona estaba vestida con una microfalda de tul, un sostén de encaje con corte en U que dejaba libre sus medianos pechos y un collar rosa con un diamante.


- “!Señora Marianne! Ayuda." -
Hablaba Liria sin poder alzar su voz, intentando separar al animal de Poett, mientras la dueña de los canes salía al patio caminando tranquila. - “!Ayúdeme, su perro está violando a la señora Innes!”-

- Aaah…. ¡Liria, nn, déjalo! … Ay dios, se nota que me extrañaban…Aa….Aa… -


- “¿Señora Innes?” -


- Tranquila, Liria. -
Dijo Marianne sujetándole de los hombros a Liria, quien estaba roja por ver que su señora estaba gimiendo de gusto al estar atrapada por ese gran perro. - Poett ya está acostumbrada a ser una buena perrita para mis hijos. -

- “Pero eso es malo, es un perro y ella una mujer. “-


- ¿No dijo tu Dios ámense los unos a los otros?
- Rio la mujer mientras trataba de confundir a Liria. - mis perros están bien entrenados y cuidados, no te preocupes por la higiene que me encargo de que siempre estén en perfecto estado para jugar conmigo y con Poett, además, tú dijiste que está mal meterse con un hombre fuera del matrimonio, pero, no aplica con un perro ¿O sí? -

- “Yo… Yo creo que no, pero… Un perro. “-


- Creas o no, un perro es mejor que un hombre, son fieles, obedientes, dependen de una para vivir y lo mejor de todos, cogen tan rico.
- Le susurró Marianne al oído de Liria quien sintió un escalofrío mientras sentía como le aflojaba su uniforme al abrazarla por detrás. - ¿No quieres intentarlo? -

- “No… No creo que sea correcto. “-


- No te pregunto si es correcto, te pregunto, si quieres intentarlo… Además, uno de mis hijos ya te echó el ojo, el pobre se pondrá triste si se va sin que al menos le des un abrazo, mira como los otros dos están al lado de Poett mientras ella los masturba, pero él te está mirando, hasta creo que se enamoró de ti. -


- “Su perro… ¿Enamorado de mí? “ -


- ¿Piensas romperle el corazón?
- Susurraba Marianne besando la boca de Liria jugando con su lengua, mientras ella cerraba los ojos al sentir como la mujer lograba alojar su vestido, dejándolo caer al suelo, quedando sólo con sus medias blancas y un colaless blanco de encaje. - Ve con él y mímalo, aunque sea un poco. -


Marianne empujó a Liria hacia uno de los cobertores, quedando ella de pie frente al animal que le miraba fijamente y movía su cola. La chica, tímidamente empezó a acariciarle la cabeza, sin dejar de mirar como su dueña era empalada por uno de los perros. La vergüenza de Liria se incrementó al ver como Poett, acostaba a uno de los perros y lo abrazaba, para luego, acomodar el pene del animal en su vagina y al estar en esa postura, el danés beige se acomodó sobre su espalda, clavando su verga entre los glúteos de ella, dando a entender que ellos ya habían practicado eso muchas veces, la señora de cuerpo más juvenil estaba siendo penetrada al mismo tiempo por esos dos grandes animales como si fuese una hembra. Liria sentía su zona intima palpitar y humedecerse, fue cuando el animal bajó su hocico a las bragas de ella, empezando a lamerla, el susto hizo que Liria cayera de pompas al cobertor, queriendo cubrirse con las manos, pero el animal lamía y lamía, empezando a estremecer más y más a ella.


- “Zeus, tranquilo, no, yo no estoy lista, buen chico, buen…”
- Hablaba Liria pero su vocecita no le ayudaba para calmar al gran perro.

- Así… Poseidon, buen niño, disfruta de tu mami. -


- “Señora Marianne…” -
Susurró la sirvienta al ver a la dueña de los animales, desnuda, con las piernas abiertas, dejando que el perro negro lamiera su vagina, arqueándose del gusto.

- Vamos, Liria, quítate tu braga y deja que mi hijo te haga saber lo que es estar con un verdadero macho.-


- “¿No me morderá?” -


- No, hará algo más rico.
- Sonrió la mujer al ver como Liria estaba excitada por la situación, cerrando los ojos al momento que se quitó sus pantaletas, y sintió el cielo.


Las tres mujeres, estaban entregadas a los canes, Poett gemía fuertemente al ser penetrada doblemente por dos daneses, Liria amasaba sus senos y se arqueaba de gusto al sentir por primera vez la lengua de Zeus lamiendo su vagina bañada en saliva, y cerca de ella, Marianne era penetrada por Poseidon, quien la tenía en cuatro patas. La castaña, aprovechando su posición, acercó su boca a la de Liria, metiendo su lengua en su boca, escuchando su grito al sentir como era atrapada por las fuertes patas delanteras de Zeus, previo a ser penetrada de golpe por la bestia, quien empezaba el mete saca frenético que hacía que la joven sintiera un orgasmo casi instantáneo. Los gemidos y gritos de las tres se escuchaban por todo el patio, no tenían que preocuparse que alguien las escuchara ya que no había nadie en un kilómetro a la redonda de esa mansión bien protegida, por lo que podían dejarse llevar. Las posiciones cambiaron, ahora era Liria quien era atrapada por dos perros, quedando a su vista como las dos señoras se besaban acaloradamente mientras los otros dos canes las penetraban como si fuesen sus hembras.

Liria perdió el tiempo, no recordaba cuantas veces los perros intercambiaron lugares, cuantas veces cada uno de ellos penetró su vagina y ano, lo que ella nunca le permitió a ningún hombre, se lo dio a ellos, sería la calentura de ver a Poett en ese instante, tener la curiosidad o ser fácil de manejar por esas mujeres, que estaba disfrutándolo como no había pensado. La sirvienta veía como la rubia, estaba recostada boca abajo, con sus caderas alzadas, recibiendo la polla roja de Ares entre sus glúteos, mientras Neptuno penetraba a Marianne en cuatro patas y ella chupaba el pene de Poseidon, estaban perdidas en el placer, y Liria estaba en lo suyo, ya que Zeus era el más insistente de los perros en estar penetrándola, fue cuando sintió como algo duro y redondo entró en ella, asustándose.


- “Señora Innes, señora Marianne ¡Algo me aprieta mucho ahí!
- Hablaba lo más alto que pudiera Liria al estar nerviosa, haciendo sonreír a la mujer que la veía.

- Tranquila, Zeus te tiene abotonada, sólo relájate y deja que haga lo suyo. -


- “¿Lo suyo?”
- Preguntó la sirvienta poniéndose roja y volteando por su hombro al ver como el perro se daba la vuelta dándole la espalda mientras algo caliente corría dentro de su vagina. -“!Señora, algo caliente está llenándome!” -

- Liria…. Aaah… Dios… Zeus se corrió dentro de ti, te está llenando de su esperma. -


- “¿Qué? ¡No, no puede, deténganlo!”
- Hablaba Liria tratando de zafarse del perro, pero el abotonamiento los tenía pegados como si ella fuese una hembra, teniendo los ojos con lágrimas. - “¡No puede ser, no me suelta!” -

- Trata de no jalar, sólo deja que se descargue en ti… ¡Espera, Ares, ya voy! -



Poett se acomodó en cuatro patas al momento que sintió que el perro se volteaba para pegarse a ella, haciendo que Liria se corriera al excitarse por ver a su estimada señora Innes, pegada a un perro como si fuese una linda perrita por sus vestimentas y collar, al igual que Marianne que le ocurría lo mismo, quedando las tres mirándose frente a frente. Marianne gateó con cuidado para lamer los labios de Poett y meter su lengua de manera lujuriosa, la rubia jaló a su sirvienta para que fuese un beso triple, un beso pervertido entre tres hermosas mujeres que estaban siendo usadas por esos animales para saciar su libido.

Cuando se zafaron de los animales, las tres mujeres descansaban en los cobertores, Liria era la única que estaba atrapada entre las patas de Zeus, quien parecía no querer soltarla, causándole risa a las dos mujeres.


- ¿Qué tal, Liria? ¿Lo disfrutaste? -


- Creo que está demás preguntárselo, sí Zeus no la soltaba, creo que le encontré novia nueva a mi hijo.
- Hablaba Marianne mientras Liria se ponía roja por el comentario. - ¿Te gustaría ser la novia de mi lindo Zeus? -

- “Pero él es un perro, y… No, no está bien, esto no debió pasar. “ -


- Pero pasó y lo disfrutaste, Liria.
- Sonrió Poett acariciando la mejilla de su trabajadora. - No te estoy obligando a nada de lo que pase entre las tres, aun así, lo haces, no me digas que es por el trabajo o que es por quedar bien conmigo, tú sabes bien porque lo haces… Porque, te estás descubriendo con nosotras. -

- “Señora Innes.” -


- Bien… Descansemos un poco, vaya que tenían ganas de hembra, hacía meses que no los sacaba a descargarse con nosotras. -


- Marianne ¿Y sí me los dejas? Los pobres han de estresarse mucho por el viaje, además, creo que a Zeus le gustaría pasar más tiempo con su “novia”.
- Rio la rubia haciendo que Liria se sonrojara por el comentario. - ¿O me dirás que no te gusta Zeus? Es con quien más te dejabas llevar, hasta lo abrazabas y lo acariciabas, lo besabas como si fuese una pareja real. -

- “Es que… Él lo hacía con más cuidado que los otros, y parecía gustarle que lo trate así.” -


- Bueno, los dejaré aquí, la verdad, es cansado traerlos en mi camioneta y llevármelos cada día. -


- No te preocupes por la comida, sabes que siempre guardo para cuando los traes. -


- Dejemos la charla, que estoy agotada.
- Susurró Marianne cerrando los ojos, mientras las otras dos mujeres trataban de dormir también.


Para la noche, Liria estaba cambiándose en su habitación, recién había salido del baño, tratando de despabilarse lo ocurrido en la mañana. Mientras se ponía su sostén blanco, se miraba al espejo, ahora entendía que, en verdad, era una chica muy agraciada, tenía un buen cuerpo, sin ser vanidosa, podía decir que era guapa de cara, una mujer que sería atractiva para cualquier hombre, pero, era ese el detalle, estaba entendiéndolo más y más, no le atraían los hombres, le gustaban las mujeres, en especial, le gustaba pasar tiempo con la señora Innes, además, recién parecía descubrir un gusto muy pero muy pecaminoso, un gusto que asomaba su nariz por la puerta.


- “¿Señora Innes?”
- Preguntó Liria al haber dejado la puerta abierta de su cuarto y escucharla abrirse, notando que era Zeus, quien se metía al cuarto moviendo la cola. - “Zeus… ¿No te había sacado al jardín con tus amigos?” -


El perro movía la cola y se sentaba frente a Liria, quien se ponía nerviosa por la mirada tan dulce de ese enorme can. La joven miraba fijamente al perro, notando que su falo ya se asomaba, seguro le excitaba verla en ropa interior, tal vez, en la mente de ese perro, era un hombre tal cual, quien veía a una linda chica semidesnuda y se alborotaba.


- “¿Te gusta lo que… Lo que ves, Zeus?”… “¿Quieres ver… Ver más?”
- Titubeaba con su vocecita la sirvienta, mientras se quitaba su sostén quedando con su colaless de encaje. - “Eres un chico malo, no deberías de ver a la novia así sin estar comprometidos.” -


Liria se reía al hablar así con él, como si en verdad fuese “su novio”, Zeus movía más y más su cola, hasta que se movió, acercándose a ella, empezando a lamerle por encima de su braga, alterando su cuerpo otra vez.


- “Espera… No, aquí no Zeus, tranquilo”… “Espera… Aaah”.
- Susurraba Liria al empezar a excitarse de nuevo, y viendo que nadie estaba presente, se dio la vuelta y se quitó su braga, subiéndose a la cama en cuatro patas. - “Ven… Ven, Zeus, soy… Soy tu novia ¿Verdad? No es pecado si es contigo, tú no eres un hombre, eres un lindo perrito” -


La joven cerró sus ojos al sentir como el animal lamía su vagina como si fuese un delicioso jugo, ella no podía esperar más, movió sus caderas como le enseñó Marianne para indicarle que buscaba, y dicho y hecho, el perro la montó empezando a penetrarla sobre la cama, mientras ella se sujetaba del respaldo de la cama y mordía sus labios al arquearse de gusto.


- Oye, Liria, cuando les fui a servir agua Zeus se metió ¿Me ayudas a buscar…-
Iba a continuar Poett hablando, cuando vio la cara roja de Liria, mirándole por su hombro, mientras el perro la estaba montando, provocando que la rubia se riera. - Disculpen, dejaré a los novios a solas. -

- “Señora Innes, no es lo que usted cree. “-


- Ya, no te preocupes, Marianne te dijo que no le molestaba que fueses la perrita privada de Zeus, parece que él no te quiere compartir. -



La dueña de la casa cerró la puerta lentamente, mientras Liria trataba de zafarse para explicarle las cosas, pero el can era tan fuerte que terminó ella cediendo. Por esa noche, Liria entendió que sin lugar a dudas, Zeus la había querido tomar como su hembra personal, así como una cosa muy estremecedora para su corazón, no sólo le gustaban las mujeres, disfrutaba ser poseída por esos lindos y enormes perros.







:3 Y Liria descubrió que le gustan los perritous u3u
 
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TERCERA TAZA




Liria servía el té a las dos mujeres que no dejaban de verse cada mañana desde que Marianne volvió de su viaje, mismas que se reían del sonrojo y timidez de la sirvienta, que tenía que pelear con la falda al ser olfateada por Zeus, el perro más grande de los cuatro que estaban en la casa.


- “Ya… Zeus, tranquilo, harás que tiré el té.” -
Hablaba Liria tratando de alzar la voz, pero el perro sólo le movía la cola y jadeaba feliz.

- Nunca pensé ver a un perro enamorado de una mujer, hasta la fecha. -


- Algo le das que nosotras no para tenerlo así, mira que ponerse a llorar para que lo dejes entrar en vez de estar en el patio con sus amigos.
- Reía Marianne agregando un terrón de azúcar al té, mientras Liria se sentaba y cerraba las piernas tras las insistencias de Zeus.

- “Señora Marianne, haga algo, Zeus no me hace caso, no deja de olfatearme y querer hacerme eso.” -


- Ahora sabes lo que es estar con un hombre.
- Rio Poett mientras bebía de su té y dejaba la taza. - Lo que pasa, es que seguro que le encanta lo delicada que eres y lo entregada que fuiste con él, y tu vocecita no te ayuda de mucho, a un hombre debes de como si fuese un perro, para tu mal, no eres capaz de gritar. -

- ¿Y porque no sólo le pones una cadena? Traje todo lo de ellos. -


- "Es que… Luego, cuando quiero sacarlo, me pone una carita y…" -


- Vaya monjita nos saliste, además de lesbiana, te enamoraste de un perro. -


- “No soy monja, señora Innes, y no estoy enamorada de él… Creo. “
- Contestó con un sonrojo la chica mientras acariciaba la cabeza del animal, que se sentaba frente a sus piernas.

- Liria, de una vez te digo, sí te quieres quedar con Zeus, te saldrá muy caro. -


- “Pero yo no puedo quedarme con él, es su mascota. “ -


- El problema es que él no quiere apartarse de ti, así que hay dos opciones, te lo quedas o te vienes conmigo. -

- Claro que no, Marianne, Liria es mía, ya te lo dije. -

- Eres muy celosa de tu sirvienta, hasta podría decir que la adoras. -


- Es mía, así de sencillo.
- Dijo Poett tomando de su té elegantemente, sin molestarse por el comentario, notando que Liria estaba curiosa. - ¿Qué sucede, Liria? -

- “Señoras… ¿Cuándo supieron ustedes que les gustaban también las mujeres?” -


- Buena pregunta para una chica que recién conoce su sexualidad ¿O no, Poett? -


- Cierto, mmm… Recuerdo que fue hace doce años, tenía catorce cuando estaba en una escuela cristiana, fuimos a un campamento y me tocó estar bajo los cuidados de la hermana Martina, era una joven muy bella, no entendía como alguien tan bella podía olvidar querer tener una vida normal por dedicarse a la iglesia.
- Explicaba la rubia mientras tomaba su té y cruzaba sus piernas. - Esa noche, la hermana Martina me pidió que fuera a su cabaña, para platicar sobre algo que le llamaba la curiosidad sobre mí, no sabía que era, pero, cuando entré, ella empezó a tocarme, a besarme, me dijo que tenía ganas de hacerme eso desde que me vio, que me deseaba y pues… Lo demás es historia. -

- “¿Fue violada por una hermana de la iglesia?” -


- Creo que fue violación, mi primera vez fue con una mujer y una muy bella, creo que no conté nada por qué lo disfruté mucho, varias veces buscaba la oportunidad para ir a verla y disfrutaba mucho que me enseñara a hacer el amor, incluso me ha tocado encontrarme con ella cuando voy a Venecia y recordamos esos lindos días, para tener casi cuarenta años, sí que se ha conservado… Es cierto, debería de presentártela, se llevarían muy bien. -


- “No creo que deba… No puedo creerlo, una hermana de la iglesia, atreverse a eso. “ -


- Es más común de lo que piensas, no tiene nada de malo sentir atracción emocional y sexual por las mujeres. -


- “¿A usted también le ocurrió algo parecido?”
- Murmuró Liria curiosa por escuchar las historias de esas dos mujeres.

- No, en mi caso, fue algo más dulce, pasó en la universidad, con mi mejor amiga que era mi compañera de habitación, ella estaba pasando una depresión y la traté de ayudar, fue cuando entendí que estaba así por mi culpa, me confesó que estaba enamorada de mí y ya no podía soportar ocultarlo o fingir salir con chicos para tratar de negarlo, ella siempre fue tan cariñosa conmigo, tan atenta, un abrazo llevó a un beso, un beso a caricias y como dijo Poett, lo demás, es historia. -


- “¿Ya no volvió a saber de ella?” -


- Claro que sí, es la tía menor de Poett, fue quien me presentó a su sobrina en una fiesta, justo en esta casa y me quedé encantada con ella, no sólo heredó la belleza de su tía, también, su agradable forma de ser, me deprimí un poco cuando supe que ya no podíamos tener nuestros encuentros como hace años por su matrimonio, creo que esta pequeña sospechó algo porque en cuanto pudo, me sedujo para meterme a su cuarto aun cuando todos estaban debajo en la fiesta. -


- “¿Usted la buscó a ella, señora Innes?” -


- Me daba curiosidad saber quién fue la mejor amiga de mi tía, ella hablaba mucho de ella, yo admiraba a mi tía y por eso quería saber cómo era la mujer a quien idolatraba. Me sorprendió que Marianne fuese tan bella y creo que no evité querer ver hasta dónde podía llegar, quien iba a saber que me había ganado a mi mejor amiga y a mi amante en la misma noche. -


- “Pero… ¿En la fiesta? ¿Nadie se enteró?” -


- Poett, estos cuartos son a prueba de ruido, mi padre me mandó a hacer está casa lejos del ruido de la ciudad por mis problemas de migraña, el único ruido que hay aquí son los gritos de mi esposo cuando un negocio le sale mal, por cierto, gracias por tu ayuda.
- Sonrió Poett alzando su taza. - gracias a tu maravilloso té, he podido dormir muy bien. -

- Creo que también te ha ayudado tener sexo con él, es muy suavecita que te dan ganas de dormir abrazándola. -

- “Señoras, es algo incómodo que digan eso frente a mí, me… Me apena que luego piensen mal de mí. “-

- ¿Qué pensemos mal de ti? -


- “Sí, que luego piensen que sólo estoy con ustedes por eso y no por mi trabajo. “
- Dijo tiernamente Liria, haciendo que las dos mujeres pusieran caras de incrédulas y se empezaran a reír.

- Jaja… Ay, Dios, Poett, tienes que prestármela unos días, es taaaaan dulce, la pobre piensa que ella es quien está haciendo algo malo. -


- Sí, jiji…
- Rio Poett con unos ojos traviesos y tapando su boca con una palma. - Mi linda Liria, nunca pensaríamos mal de ti, eres un pan de amor, si no me lo crees, pregúntale a tu novio que todas las noches rasca tu puerta hasta que lo dejes entrar. -

- “ !Señora Innes, no diga eso frente a la señora Marianne!” -


- Zeus ¿Tanto te gusta Liria que no quieres dejar de hacerla tuya? ¿Tanto la quiere mi hijito como su perrita?
- Hablaba la mujer de forma mimada a su perro, jugando con sus orejas. - ¿Quieres que mami compre a esta perrita para ti? -

- Oye, Liria no tiene precio, es mi perrita. -


- “Señora Innes, me… Me apena que me diga algo así, yo no soy una … Ya sabe…” -


- No lo dijo en el sentido vulgar, me refiero en el sentido de que tú eres la hembra de Zeus ¿Y cómo se le llama a la hembra de un perrito? -


- “Pe…Pe… Perrita. “-


- Exacto, ahora, se buena perrita y trae un poco más de té por favor.
- Ordenó Poett a Liria, quien sentía escalofríos por ser llamada así, al mismo tiempo que un palpitar en su área intima que le daba a entender, que, en parte, le gustaba.


Liria se levantó y se dirigió a la cocina, siendo seguida por Zeus quien no paraba de olfatearla y terminaba haciéndola caer al suelo, para que él se colocara encima de ella lamiéndole la cara y las tetas por encima de su blusa, mientras las mujeres sólo disfrutaban de verla ser tomada por aquél gran animal.


- ¿Le ayudamos? -


- Déjala, es divertido verlos, en verdad, tu perro está encantado con ella. -

- Y parece que tú también ¿En serio no me la prestarás por unos días? -

- No, sí quieres jugar con ella, que sea en mi casa.
- Dijo la rubia encendiendo un cigarro y mirando fijamente a la joven que estaba siendo acosada por el can. - De niña, nunca presté mis muñecas fuera de mi habitación, parece que hay hábitos que no se me quitaron. -







:3 Y así conocemos un poco más de estas mujeres.
 

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Jajajajaja, Liria y Zeus se besan, se toman de las manitas y tienen sexo salvaje (8)
Me caen bien las tres, son muy relajadas :3
 

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Jajajajaja, Liria y Zeus se besan, se toman de las manitas y tienen sexo salvaje (8)
Me caen bien las tres, son muy relajadas :3
:3 si, lo de Liria y Zeus es lindo jaja, XD y son muy relajadas, ven lo sexual como algo normal y Liria es alguien curiosa, que al ser un poco mojigata, :3 todo lo que ellas les cuentan es algo sorprendente y temerario xd

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Sigamos :3 algo cortito pero, un tema muy interesante.


CUARTA TAZA



Marianne llegaba al mediodía a la casa de Poett, siendo que la joven dueña de esa mansión tendría un evento de caridad organizada por su familia, a la cual acudiría con la compañía de Liria. Al entrar a la casa, se sintió un ambiente sombrío, con sólo ver la cara de la rubia que estaba de mal humor y con copa de vino en mano, sabía que la había pasado mal.


- Creo que llegué en mal momento. -


- “La señora Innes ha estado así desde que estuvimos en el evento.” -


- ¿Qué esperabas? Odio la hipocresía. -


- Mmm… Adivino ¿De nuevo las amigas de tu madre te hicieron enojar? -


- Sí, mujeres estúpidas. -


- “¿A qué se refiere con otra vez? Señora Marianne?”
- Preguntó Liria con su voz casi imperceptible, sentándose al lado de su patrona.

- Como sabes, los padres de Poett siempre han sido serviciales con la gente más necesitada, hacen eventos para obtener dinero, así como su padre invierte en el campo y actividades propias de la región para incentivar la economía. -


- Mi padre no se hizo millonario de la noche a la mañana, con el sudor de su frente logró su posición, por eso es que aprecia tanto a esta provincia y decidió vivir aquí pudiendo elegir cualquier lugar del mundo, él apoya a la gente por gusto, no como esas hipócritas. -


- “No lo entiendo, esas señoras estaban apoyando. “ -


- ¿Apoyando? Para nada Liria, solamente se cuelgan de esos eventos para alzarse el cuello y darse de tener mucha moral y empatía por la gente, pero no ponen ni una moneda de su dinero. -
Hablaba Poett tomando del vino y moviendo su mano para que le sirviera más su sirvienta.

- “Pero juntan mucho de la colecta y de recursos. “-


- Esa es la palabra clave, Liria, juntan, pero no ponen, van a los eventos y convencen a otras personas, ya sean políticos o empresarios, de apoyar a la causa de la familia de Poett, suena algo bueno, no obstante, esas mujeres tienen dinero de sobra y prefieren que otro ponga antes que ellas. -


- Me enojé porque mi madre hizo el comentario de que faltaba cierta cantidad para cumplir la meta que quería para incrementar la capacidad de atención de un hospital en el pueblo donde ella nació, y una de esas gordas tuvo el descaro de decir: ¡Uy! ¿No les da vergüenza a esta gente? Tanto que hacemos por ellos, podrían organizarse y cooperar entre ellos para levantar al menos una pared.
- Exclamaba la rubia frunciendo su mirada. - Mujer idiota, vergüenza debería de sentir ella, que también nació ahí y siempre ha dicho que es oriunda de Santorini. -

- “No pensé que fuesen así, se ven como buenas personas. “-


- Hay mucha gente así, mira, querida Liria, no está mal que consigan apoyo, pero, sí se ve mal que ellas tienen las facilidades para apoyar aún más y no lo hacen, porque les pesa, nadie obliga a nadie a apoyar por caridad, tampoco significa que por eso andes presumiendo cuando haces algo que parece una broma comparado a lo que puedes hacer con todo lo que dispones. -


- Yo siempre le he dicho a mi madre, sólo invita a quien le nazca hacerlo, muchas de sus amistades solamente van y hacen un relajo mediático para aparecer en los noticieros o periódicos, cuando no hacen nada, todo lo hacen mis padres. -


- “Pero… ¿Es posible eso? ¿Hacer algo por los demás sin tener un interés propio?”


- Es posible, pero, difícil de que sea interpretados por todos de la misma manera. -


- Muchas personas piensan que mi padre hace todo esto para evadir impuestos, cuando no saben que él no necesita de eso, siempre ahorra de sus propias ganancias lo que planea usar para apoyar a los poblados, otros piensan que está promoviéndose políticamente para luego buscar ser ministro o gobernador, a él le da igual todo eso, sólo le gusta dar un poco de lo que le dio el pueblo cuando él no tenía nada. -


- Es difícil creer que alguien haga algo bueno por otra persona sin esperar algo a cambio o alguna ganancia de por medio. -

- “Es lo que dicen en la iglesia y en la universidad, solidaridad. “ -

- Así es, hacer algo simplemente porque tú piensas que es lo correcto, ayudar a alguien porque te nace. -


- Y eso es lo que me enoja, sé que mis padres lo hacen de buena voluntad, pero esas cerdas ricachonas, se aprovechan de lo que hacen ellos para colgarse y lucirse. -


- Ya, no tienes que seguir enojándote por ellas, se te harán arrugas en la cara. -


- “Yo pienso que está mal la forma en que piensa, señorita Innes. “ -



Las dos mujeres se sorprendieron por lo que dijo esa suave voz, volteando a verla y provocando que Liria llevara sus manos al pecho como si se estuviera protegiendo de los nervios.


- ¿Qué dijiste? -


- Esto se pondrá bueno.
- Rio en su mente Marianne, ya que era la primera vez que escuchaba que alguien le dijera tan directamente a Poett que estaba en desacuerdo.

- “Creo, qué no debe de pensar así, ya que la intención de sus papás se cumple al final, a ellos no le importa si esas mujeres se hacen de fama, lo que importa, es que se logra obtener apoyo para las personas ¿O no?” -


- Mmm… Tienes razón.
- Dijo Poett sonrojándose un poco y tomando más vino, mientras Marianne le sujetaba una mejilla.

- Parece que alguien te puso en tu lugar, Poett. -

- Ya, basta, no me parece divertido que mi sirvienta me corrija y me haga ver que me comporto como una chiquilla aún. -


- Pues, si nos vamos por edad, sigues siendo una chiquilla, apenas tienes veintiséis. -


- Mmmm… -


- “Perdóneme señora Innes, no quería entrometerme. “-


- Por el contrario, gracias, Liria… Tienes razón, estoy siendo inmadura… Al final, lo que importa es que se logra apoyar a tanta gente se pueda, la fama es momentánea, pero, un “gracias” de las personas que te ven por la calle y te saludan y abrazan con todo el aprecio que te tienen por lo que ayudas a esos pueblos, es por creces, lo más gratificante que puede uno recibir. -

- Liria, que te responda de esta forma Poett, te hace entender que ella en verdad te toma en cuenta, es para que entiendas, cuanto te estima. -

- “Gra… Gracias, señora Marianne.”
- Dijo tímidamente la castaña poniéndose algo roja de la cara.

- En parte, es porque ella es muy agradable, la mayoría de las chicas del pueblo y de la ciudad son tontas, soñando con encontrar el hombre ideal o tener un trabajo bien pagado sin tanto esfuerzo, mientras que Liria, no sólo estudia y trabaja, también ayuda mucho en la iglesia, ella si es un ejemplo de alguien solidario y dedicado a ser servicial. -


- “Aunque… Ya no he ido a la iglesia, me da mucha pena entrar. “ -


- ¿Por qué te da pena? No has hecho nada malo, eres un pan de amor. -


- “Es que… No sé si confesarle al padre lo que he hecho. “
- Susurró Liria haciendo que las mujeres se acercaran a ella colocándola contra el sofá y ellas.

- Ni se te ocurra, lo que pasa en la casa se queda en esta casa ¿Entendido? -


- “Sí, sólo.. Es que… Quiero preguntar algo al padre, pero, me da mucha pena. “ -


- ¿Por qué no nos preguntas a nosotras? No somos unas santas, pero, al menos yo tengo más años que ustedes y más experiencia en la vida. -


- “Yo… “ -
Titubeaba la sirvienta, mirando hacia el patio, donde las mujeres vieron a Zeus sentado en la puerta moviendo la cola. - “Es que… Quería saber, si era cierto, lo que dijo la señora Marianne. “-

- Lo que yo dije… Espera, ay, linda ¿Estás pensando en eso? -


- ¿En qué piensa? -


- Querida… Claro que no es pecado, no tiene nada de malo que tengas relaciones con Zeus o los demás perros, la biblia no aplica con animales. -
Dijo Marianne sorprendiendo a Poett, poniendo toda roja a la castaña.

- “¿Es cierto?” -


- ¿Estas preocupada por tu relación con ese perro? -


- “No sé qué pensar, señora Innes, Zeus no quiere dormir más que en mi cuarto y sobre mi cama, intento sacarlo al patio con los demás, pero luego me pone esa carita y no puedo decirle que no, igual cuando me empieza a insistir en hacer eso. “
-Hablaba Liria mientras las mujeres se sorprendían por lo que contaba. - “A veces, le regaño un poco, pero también pone esa cara triste y termino abrazándolo y jugando con él. “ -

- Dios… Liria ¿Estás dejando que un perro juegue contigo? -


- Niña, el problema está en que estás tratando a Zeus como a un chico y un perro al mismo tiempo, y sí siempre caes en su carita de perrito tristón, él te va a traer a su santa voluntad. -


- Me consta que tu perro no se quiere apartar de Liria, a veces no la deja trabajar a gusto ¿Y sí te lo llevas? -


- “!No!”
- Alzó suavemente la voz Liria, lo más que pudo, colorándose nuevamente sus mejillas y haciendo reír a las mujeres.

- Quien te entiende, quieres mejorar tu “noviazgo” con Zeus, pero tampoco quieres que se separen un rato para que se calme. -


- Para mí que lo que te preocupa es eso, eres lesbiana, Liria, pero, tienes que aceptar que te da muchísimo por una relación zoofílica amorosa con mi hijo, aunque, si lo piensas, sales ganando, un perro es más fiel que un hombre y más obediente. -


- Siempre y cuando no seas Liria, que la obediente de la relación, es ella, mañana y noche que la busco, ya está tu perro prendida sobre ella. -


- “Es qué es muy fuerte e insistente. “-
Murmuró Liria estremeciéndose al recordarlo.

- Pues todo se soluciona con cerrarle la puerta, pero ¿Crees que no te he visto que tú lo metes a tu cuarto a ocultas? -



Poett y Marianne se rieron juguetonas por ese comentario, mientras Liria se avergonzaba ya que no tenía forma de responder algo que ya no era secreto para su patrona.





xd
 

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QUINTA TAZA





Era una mañana tranquila para Liria, quien estaba en el jardín podando la enramada y quitando la hierba mala de las flores. Mientras la joven hacía su labor, Poett disfrutaba del desayuno en la mesa del jardín, deleitándose con ver como Liria enseñaba su hermoso trasero por la falda corta de su vestimenta, así como sus pantaletas blancas que le obligaba a usar y que eran de corte a medio glúteo.

La rubia escuchó el pitido de alerta de que alguien llamaba al portón de la entrada del terreno de su casa, tomando el comunicador portátil para ver la cámara, notando que era Marianne, quien le saludaba desde su camioneta. Con un clic, le dio pase a su amiga, y con la sacudida de una campanita, captó la atención de Liria.


- Liria, por favor, trae un plato más a la mesa, Marianne viene a acompañarnos. -


- “Está bien, señora Innes.” -



Liria caminó rápidamente, quitándose los guantes y lavando sus manos, teniendo listo otro platillo para Marianne, quien ya había tomado lugar cuando ella regresaba al jardín, notando que esa mujer traía un rostro algo decaído, a pesar de traer a sus queridos perros corriendo por todo el lugar.


- “Buenos días, señora Marianne ¿Por qué esa cara tan triste?” -


- Buenos días, Liria… No es nada… Es el idiota de mi esposo. -


- ¿Qué hizo ahora tu marido? -


- No hizo nada, al menos aún no, pero está molesto, y no sé qué hacer.
- Hablaba la mujer empezando a comer de su estofado de carne. - Zeus tumbó uno de sus trofeos de golf y lo quebró, le insistí en que no se preocupara, que lo iba a mandar a reparar, pero está jode y jode con que no lo quiere en la casa, todo por ser tan inquieto. -

- “Pero es sólo un trofeo, no tendría que ser tan drástico ¿O no?” -


- No sabes cómo son los hombres, entre más trofeos o reconocimientos tengan, más varoniles se sienten, mi esposo tiene un cuarto lleno de ellos, sólo falte que den un premio por él que escupa más lejos y seguro él ganaría. -


- “No pensé que fuesen tan vanidosos. “ -


- Querida, los hombres pueden llegar a ser más vanidosos que las mujeres, les encanta presumir que tienen algo que otros no, un mejor carro, un mejor yate, una mejor casa, la esposa más sexy, las compras más ridículas, lo que sea con tal de que los demás digan, quisiera ser él. -


- “No entiendo ¿Cómo eso los hace ser más hombres?” -


- Exacto, incluso dicen que entre más grande sean lo que tienen, casa, carro, logros, más chico su pene, todo eso que hacen sólo es para compensar ese complejo. -


- “¿Y eso es verdad?”
- Preguntó Liria sonrojándose por ese comentario, haciendo reír a las mujeres.

- No lo sabemos, tranquila, además, no tienes que preocuparte por eso, después de todo, tu hombre está bien dotado. -


- Muy bien dotado. -


- “¿Mi hombre? Oh… Se refieren a…”
- Hablaba Liria con su voz baja, poniéndose más roja al voltear a ver a Zeus quien le miraba moviendo su cola alegremente.

- Que dichosa tú, que tu hombre sea un perro, no tienes que aguantar sus berrinches, sus gritos, sus tonterías, en cambio, es todo un amor. -


- ¿Y qué piensas hacer? -


- No lo sé, no quiero deshacerme de Zeus, es el más juguetón de mis hijos. -


- ¿Y sí me lo regalas? Mi marido no se atrevería a decirme algo, le diría que quería un poco más de compañía en la casa, además, sé de alguien que estaría encantada de tenerlo todos los días. -


- “Yo no he dicho nada, señora Innes. “-


- Pero te delataste rápido. -
Rio la rubia haciendo que la sirvienta escondiera su rostro con la bandeja.

- “Señora, no se burle de mí. “ -


- No nos burlamos de ti, es la primera vez que conozco a alguien que tenga algo así como un romance zoófilico, es algo muy curioso. -


- Sí, muy curioso ¿Qué dices, Marianne? ¿Me regalas a Zeus? -


- “Diga que sí, diga que sí. “ -
Susurraba Liria en voz más baja, haciendo sonreír a Marianne quien, al ya acostumbrarse a su vocecita, la escuchó.

- Está bien, veo que Liria estará encantada de cuidarlo. -


- ¿Escuchaste Liria? Ya tenemos nueva compañía en la casa. -


- “Gracias, señora Marianne. “ -


- Pero, antes de cerrar el trato… Déjame verlos. -


- “¿Qué?” -


- Mejor dicho, quiero grabarlos.
- Sonrió la castaña haciendo que Liria se pusiera nerviosa.

- “¿Grabarnos?” -


- Poett me ha contado lo lindo que tratas a Zeus en la cama, quiero verlo. -


- “Yo… “ -


- Es una orden, Liria. -



La joven no tenía mucho que decir, era una orden de su patrona. Tímidamente, se puso de pie y susurró la voz de aquel animal, quien levantó sus orejas al lograr escucharla, corriendo detrás de ella mientras caminaba hacia la habitación, seguida por esas mujeres. Liria entró a su cuarto y le ordenó que se sentara a su animal, Poett y Marianne se sentaron en el sofá frente a la cama, disfrutando de ver los nervios de esa joven sirvienta. Liria sacó de un cajón lo que parecían unos calcetines hechos a la medida de las patas del animal, colocándoselos con paciencia, algo que llamó la atención de la dueña del perro.


- ¿Y esos calcetines? -


- “Es que me raspaban sus garras, por eso hice esto. “-


- ¿Ves Marianne? Liria está más que preocupada por su relación con Zeus. -

- Que linda, yo no había pensado en eso. -

- “Zeus… Mira bien… “
- Susurraba Liria quitándose el vestido lentamente, quedando solamente con un liguero a juego con su braga blanca de corte cachetero y sus medias, tapando sus senos tímidamente mientras era observada.

- Eres una belleza en toda la extensión de la palabra, Liria. -


- “Señora, no me diga eso… Zeus, ven… Ven, amor. “ -
Hablaba la joven subiéndose a la cama, seguida por el animal quien empezaba a lamer sus senos mientras ella lo acariciaba y sonreía al sentir su fría nariz y lengua por su cuerpo. - “Buen chico, buen chico. “ -


Liria lentamente se quitó su braga, separando sus piernas, lo cual, por instinto del animal, rápidamente fue atacada por su hocico, empezando a lamerla con frenesí, provocando un chispazo en el cuerpo de la joven, quien se arqueó y soltó un gemido de voz baja seguido por otros, cerró sus ojos y sujetó el respaldo de la cama, moviendo sus caderas para excitar más al animal, mientras las dos mujeres la grababan.


- ¿No te molesta que lo hagan sobre la cama? -


- No, Liria mantiene su cuarto muy limpio, además, es algo excitante, verla entregada a él como si fuese su hombre.
- Sonrió Poett mientras veía como Liria gemía al ser complacida por el animal, decidiendo pararse.

- ¿Les harás compañía? -


- ¿Por qué no? Quiero hacerles mal tercio a los enamorados.
- Dijo la rubia con una sonrisa traviesa, recibiendo una nalgada por parte de Marianne.

- Ve y pórtate mal, niña traviesa. -



Poett se quitó la ropa, subiéndose a la cama y sorprendiendo a Liria al ver como se acomodaba sobre su rostro, sujetándose de la pared y moviendo sus caderas para que la sirvienta le complaciera oralmente, justo al momento en que Zeus, la atrapaba de la cintura buscando penetrarla. Marianne tenía su mano dentro de su braga, acariciando su vagina húmeda mientras grababa a esas dos jóvenes y a ese perro, en un trío peculiar. Pronto, Liria y Poett hacían la posición de piscis, deleitándose con el sabor de sus intimidades, mientras el falo del perro penetraba el ano de la rubia quien hacía lo mismo con sus dedos sobre el culo de su sirvienta.

Minutos tras minutos, las mujeres intercambiaban su momento con aquel animal, cuando este descansaba, ellas seguían complaciendo sus cuerpos con besos, caricias, masturbaciones, mientras la mujer que las grababa había dejado la cámara hacía tiempo y se había desvestido para tocarse con más gusto.

Al acabar la faena, Liria abrazaba a Zeus quien jadeaba por tener que complacer a dos hembras en celo, mientras que Poett se besaba con Marianne mostrando una gran calentura entre las dos y sonrisas de complicidad que tenían por sus aventuras.


- ¿Te gustó lo que grabaste? ¿Dos jovencitas lesbianas teniendo sexo con un perro? -


- Aunque sería una bisexual y una lesbiana con un perro. -
Sonrió la mujer mientras besaba a Poett y volteaban a ver a Liria, quien empezaba a dormirse. - ¿Aún no es su hora de descanso o sí? -

- No importa, creo que las tres necesitamos descansar… Y la cama es muy grande. -

- Danos espacio, Liria. - Dijo Marianne, subiéndose ambas mujeres a la cama, quedando las tres chicas abrazando al animal, siendo vencidas poco a poco, por el cansancio.

- “Señoras… No van a mostrarle a nadie ese video ¿O sí? “-


- Claro que no, nunca mostraría los vídeos que tendré de ti, querida Liria. -

- “Gracias… ¿Los videos?” -


- Tú tranquila, ni notarás cuando los grabe.
- Rio Poett haciendo que Liria se pusiera roja al saber que sus momentos de debilidad carnal serían grabados.






:d
 

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Es que con los perros hay que ser el alfa LOL (o eso dicen el César). Eso me recuerda que mi señor padre tenía un perro al que le tocaba los testículos pero a él sólo le gustaba que se lo tocaran las mujeres (nunca me gustó ese perro, por cierto, pero era buena gente el pobre).
 

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Es que con los perros hay que ser el alfa LOL (o eso dicen el César). Eso me recuerda que mi señor padre tenía un perro al que le tocaba los testículos pero a él sólo le gustaba que se lo tocaran las mujeres (nunca me gustó ese perro, por cierto, pero era buena gente el pobre).
El perro sabía jaja XD

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Siguiente capítulo x3 final de temporada y una sorpresa!!





SEXTA TAZA





Marianne llegaba de visita a la casa de su amiga, sorprendiéndose al ser recibida por Poett en vez de su sirvienta, y por su cara, parecía que algo pasaba.


- ¿Y esa cara? -


- Mejor ven conmigo, he tratado de animarla, pero está muy deprimida.
- Habló Poett cerrando la puerta detrás de su amiga y guiándola hasta la sala, donde estaba Liria con unos ojos rojos y una cara triste.

- ¡Liria! ¿Qué te paso? -


- “Nada señora Marianne… Sniff… Sólo… No me podrán operar. “-


- ¿Qué? No logré entenderte bien.
- Dijo la castaña sentándose al lado de la joven, abrazándola y frotando su brazo.

- “No me pueden operar, mi voz siempre será así”. -


- Si te limpias un poco la nariz y te calmas, podré entenderte mejor. -


- Liria tenía ya casi todo el dinero que se necesitaba para la operación que quiere, pero, en unos estudios recientes, le dijeron que el porcentaje de éxito es muy bajo y está en riesgo de que se quede sin voz. -


- ¿Qué? ¿No pediste una segunda opción? -


- La llevé con mi otorrino, él dijo lo mismo, la voz de Liria quedará así. -


- “No es justo, me esforcé para nada. “
- Hablaba Liria tallando sus ojos, mientras Marianne la abrazaba.

- No digas eso, no te ves linda cuando lloras así. -


- No importa si no puedes operarte, tu voz es preciosa tal cual. -


- "Pero mi mamá me decía que ocupaba tener una voz más fuerte, que eso me daría más autoridad cuando estuviera casada." -



Ambas mujeres cruzaron sus miradas, para después, sonreír, podían reírse, pero estaba demasiado sensible esa chica, como para hacerlo, por lo que le tomaron de las manos y la miraron fijamente.


- Liria ¿Y tus papás ya saben que eres lesbiana? -

- “No, no lo saben. “ -


- ¿Y piensas casarte? -


- “Yo…”
- Susurraba Liria quedándose pensativa, era algo que no se le vino a la cabeza. - “Tal vez, no, creo que no, menos si es un chico. “-

- ¿Entonces? -


- “Pero, mi voz es fea. “-


- Claro que no, tu voz es tan linda.
- Dijo Marianne frotando la mejilla de Liria y besándole la otra. - tu voz es un encanto, aunque no sea fuerte, es una voz suave y muy femenina. -

- “¿En serio?” -


- No tienes que sentirte fea por tu voz, eres una belleza de chica, servicial, atenta y amable, cualquier chico o chica se morirían por tenerte como pareja y no creo que te rechacen sólo por tu vocecita. -

- “¿En verdad lo creen?” -


- No lo creemos, te lo aseguramos. -


- En vez de gastar tus ahorros en algo que ya te dijeron que te podría perjudicar más, úsalos para algo más divertido, como un viaje ¿No hay algún lugar que te gustaría conocer? -


- “Mmm… Me gustaría ir a Roma. “-


- ¿Por qué algo tan cercano? -


- “Mis papás se conocieron en Roma, me gustaría ir a conocer la ciudad donde ellos vivieron. “-


- ¿O será que crees que tendrás una historia de amor allá?
- Preguntó Marianne haciendo que Liria se pusiera roja.

- “No, no pienso en eso, además, dudo que encuentre a alguien como la señorita Poett.” -


- Liria ¿Estás enamorada de mí? -


- “!No! Bueno, no enamorada, usted…. Usted me gusta mucho, y fue quien me enseñó eso. “ -


- Que lindo, eres su primer amor, Poett. -


- Sí no estuviera casada, con gusto podríamos divertirnos más, Liria, pero sabes lo difícil que es mantener las apariencias, al menos aquí que son tan cerrados de mente. -


- Deberíamos de buscarle una novia a Liria ¿No crees? -


- Mmm… No lo sé, sí le conseguimos novia, tendría que ser alguien que no le moleste su romance con Zeus. -


- “No es un romance… Creo. “-
Contestó Liria con la cara roja, mirando hacia la puerta de cristal que daba al patio, donde estaba ese perro moviendo la cola al verla.

- Además ¿Qué si su novia es celosa y ya no nos deja jugar con ella? -


- No seas egoísta, seguro que Liria quiere algo más formal que disfrutar del sexo con nosotras ¿O no?-


La sirvienta puso su cara roja y trató de taparla con su mandil, tomando por sorpresa a Marianne por su reacción y causándole una sonrisa de triunfo a Poett, al saber que Liria le había agarrado gusto a estar juntas.


- “Sí… Si tengo pareja, no creo que me permita pasar el tiempo con ustedes, perdónenme.” -


- ¿Y sí invitamos a su pareja a estar con nosotras? -


- ¡Poett, eres una traviesa! -
Rio Marianne mientras miraban como Liria se ponía a imaginar esa posibilidad. - ¡Se lo está pensando! -

- “No, no es cierto. “-


- Entonces, buscaremos una novia para Liria que sea de mente abierta y que también le gusten los perritos. -


- “Señoras, pero no sé si pueda salir con alguien, no he salido con nadie nunca. “ -


- De eso déjalo a nosotras, verás que podrás tener una pareja que te acepte y dejarás de preocuparte por tu voz. -

- ¿Y si vamos con ella a Roma? -

- ¿Un viaje entre las tres? -

- ¿Qué opinas, Liria?
- Preguntó Marianne tomándole la mano y mirando a su carita serene. - Nosotras conocemos muy bien Roma, así podemos de disfrutar un viaje de relax para las tres, además, te llevaremos a un restaurant bar que siempre me recomienda mi modista favorita. -

- “¿En serio harían eso por mí?” -


- Por la más pequeña del club, con gusto lo haremos, ahora, deja de llorar y sirve un poco de té para las tres, y algo de desayuno que me muero de hambre. -


- Pero Poett, será la más chica de edad, pero en cuerpos. -


- Hum, no tengo que preocuparme por eso, tengo la ventaja de que a mi esposo le gustan las colegialas, incluso me suele pedir que use el uniforme que traía en el colegio que me queda perfectamente. -


- “Ahorita traigo el té y el desayuno, señoras. “-
Respondió Liria con una gran sonrisa, dirigiéndose a la cocina y dejando a solas a las mujeres.

- Que bueno que se calmó, no soy buena para relajar a las personas, me la pienso mucho en que decir. -


- Lo sé, aunque, pudiste llevarla a la cama y demostrarle cuanto la quieres. -


- Oye, que me guste el sexo lésbico no significa que sólo pienso en eso, bueno, sí pienso mucho en él, pero no significa que no quiera intentar ser una buena patrona y amiga con ella. -


- Hiciste bien. -
Dijo Marianne abrazando a Poett, para luego, besarla en la boca lentamente y sonreírle. - ¿Estás dispuesta a dejarla ir? -

- Para nada, Liria me pertenece, pero, sé que le haría bien tener una pareja que le dé el afecto que ella quiere y yo no le podría dar. -


- Eres una buena chica, Poett, aunque intentes comportarte de cierta manera, siempre te preocupas por quienes te rodean. -


- Ya, basta, me haces sentir que me ves, así como ella, que parece que ven a una santa. -


- Está bien, pero tienes que aceptarlo, estimas mucho a Liria, no es sólo sexo. -


- Claro que no es sólo eso, ella es una amiga muy valiosa, tanto como tú.
- Sonrió Poett al ser abrazada por Marianne, siendo ahora ella quien la besaba. - por nuestra amiga, le conseguiremos la mejor pareja posible. -

- Dicho y hecho. -







x3 Y nos veremos en un bar!!! ¿Cuál será?
 

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:3 EL FINAL




ÚLTIMA TAZA




Fue una mañana en un restaurante de Roma, que la dueña del local, con vestimenta de conejita sexy, arreglaba las mesas y sillas al tener una visita especial. Una de sus mejores amigas le había pedido de favor, abrir el sábado por la mañana, ya que una de sus compradoras por excelencia le realizaría una visita, para Julia, esas visitas significaban realzar la fama de su querido negocio “Omen Mint”, la emoción de ella había contagiado a sus dos amigas y trabajadoras de medio tiempo, Aida y Claire, mientras eran observadas por Mariela, novia de Julia, así como Margaret y Gabrielle, las mayores del grupo (por unos años).


- Oigan, dejen de ver y ayuden, que son tus invitadas.
- Reclamó Claire mientras Mago tomaba vino y Mariela cerveza.

- Yo soy quien anda supervisando prima. -


- Le pagué el día a Julia ¿Cómo voy a trabajar cuando ya pagué el trabajo? -


- Yo ando alimentando a Shannon.
- Rio Margaret mientras amamantaba su pequeña bebé pelirroja. - como comes, serás tan grande como tú mamá… Espero que no tanto como tu prima Cecilia. -

- No tienen remedio… Mi conejita ¿Por qué tu sonrisa? -


- ¿Cómo que por qué? Vendrán Poett Innes y Marianne Rennaus, son grandes clientes de Mago. -


- ¿Y quiénes son esas? -


- Poett Innes es esposa de uno de los más importantes negociantes de arte de Europa, me ha comprado varios cuadros, aunque, no me agrada verla en persona por razones que me reservo, la señora Marianne tiene un negocio de bienes raíces y está casada con uno de los mayores dueños hoteleros de Estados Unidos. -


- ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Eso es más dinero para el bar, más dinero para Julia, más dinero para viajar! -


- ¡Mariela! ¿Cómo puedes decir eso? Ganas mucho como gerente. -


- Pero la mayoría se lo gasta en ti ¿O no? -


- Bueno, eso sí… Perdón. -


- Ya, no te pongas así, mi conejita, terminemos de arreglar, sé cuánto quieres tu negocio así que lo dejaremos hermoso. -


- ¡Gracias! -



Un coche elegante se detuvo en el estacionamiento de ese restaurant, bajando de ella una joven rubia con un vestido de color celeste y hombros blancos, luciendo como una princesa, una castaña de aires más maduros cercano a los cuarenta, con un traje ajustado color tinto, con el cabello recogido dándole más porte a su aspecto, por último, una castaña con un vestido que tenía la parte de la blusa un estilo sencillo de manga corta con botones y la falda llegaba a la rodilla con un diseño a cuadros entre blanco, celeste y marino.


- “¿En verdad puedo pasar con ustedes? “-


- Claro que sí, son tus vacaciones y queremos que las disfrutes al máximo.
- Señaló Poett dándole el pase a Liria, asombrándose por el hermoso interior del local.

- “Es tan bello.” -


- Bienvenidas a Omen Mind, soy Julia, la dueña, pueden ir tomando asiento y pronto las atenderemos. - Dijo una hermosa rubia con traje de conejo, mientras las tres mujeres pasaban.


- Que sorpresa verte por Roma, pensé que no te gustaban las ciudades. -


- No me gustan, pero de vez en cuando hay que pasear.
- Contestó Marianne saludando de beso a Gabrielle, para luego, hacerlo con Margaret. - Que preciosa bebé tienen, más la veo y más se va pareciendo a ti, Margaret. -

- Gracias, Shannon será una niña preciosa, aunque creo que será del lado de la familia que somos talla grande, si sabes a lo que me refiero. -


- “Que bebé tan bonita. “ -


- Guau ¿Ya viste a esa de cabello corto? Está preciosa y se ve que es como me gustan. -


- ¡Mariela, eres mi esposa! ¿Cómo puedes decir eso? -
Exclamó Julia al escuchar los susurros de su pareja.

- Ups, lo pensé en voz alta. -


- Prima, mejor compórtate que tenemos invitadas. -


- También tú, no creas que no vi como mirabas a la rubia. -


- Es porque se parecen ¿No son familia? -


- Mmm… Recuerda que mis padres me rechazaron, dejé de tener familia hace mucho, ustedes son la única familia que necesito.
- Dijo Aida con una tierna sonrisa, alegrando a Claire.

- Oye, Poett ¿Esa chica no se parece a ti? -


- Sí… Aida, no ha crecido nada, al igual que yo… -


- No sé lo digas, pero ellas son primas. -
Le susurró Gabrielle a la castaña sorprendiéndola.

- ¿En serio? -


- Sí, te lo digo por qué sabes que conozco bien a los Innes, pero Aida tuvo problemas con sus papás, te recomiendo que no lo menciones por ahora. -


- Ok. -


- ¿Y qué van a pedir? -


- Lo mejor que tengas por favor. -


- ¿Quieres algo en especial, Liria? -


- “Podría ser una rebanada de pie de fresa, por favor. “ -


- ¿Disculpa? No alcancé a escucharte. -


- Lo siento, mi amiga tiene un problema de volumen de voz, no puede hablar fuerte. -


- ¡Oh, perdón! -


- “No se preocupe, está bien. “ -


- Ella quiere un trozo de pie de fresa ¿Algo más, Liria? -


- “Nada más. “ -


- Estás muy extraña ¿Acaso no te agrada el lugar? -


- “No es eso, es que… Estoy pensando en eso que dijo usted, señorita Innes… ¿Aquí podré conseguir una pareja?” -



Todas las chicas voltearon hacia Liria, sorprendidas por la pregunta, rodeándola y provocando que la castaña se pusiera algo apenada.


- ¿Buscas novia? Te puedo presentar a algunas amigas de la facultad de arte. -


- Yo tengo algunas conocidas, aunque son de mi edad, te juro que te van a tratar bien. -


- ¿No quieres ser mi amante? -


- ¡Mariela! -


- ¿Qué? Es mejor mala conocida que mala por conocer ¿O no? -


- Ya, la van a asustar. -


- “Señora Innes ¿Puedo ir al parque de al lado? “
- Preguntó Liria toda nerviosa por estar hostigada por las mujeres.

- ¿Es seguro ese parque? -


- Sí gustas yo la acompaño.
- Dijo Claire con las manos en la cintura. - no se preocupen, a diferencia de estas mujeres, no ando buscando acostarme con la primera chica bonita que veo. -

- Excepto cuando estás ebria que hasta con tu prima te metes. -


- Bien dicho. -
Señaló la policía a su esposa, sonriéndose con complicidad.

- No sé por qué sospecho que este bar tiene todo menos lo de familiar. -


Liria salió del bar acompañada de Claire, dejando a las mujeres pensativas, ya que querían que Liria se relajara un poco y de repente la preocuparon con tantas chicas presentes preguntándole sobre el tema.


- ¿Esa es la chica de la que me contaste? -


- Sí, es algo tímida con las personas desconocidas, pero, es buena chica, nos gustaría que saliera con alguien que le tuviese mucho aprecio y tengan cosas en común. -


- Y que no la aleje tanto de nosotras, obviamente. -


- ¿Y si las seguimos? -


- ¿Y eso, Aida? Tú no eres de espiar a los demás. -


- Lo sé, pero, es Claire, capaz de que se pasa de lujuriosa con eso que pasa tanto tiempo con su prima. -


- Oye, a mí no me culpes de nada, quien me pone lujuriosa es mi conejita. -


- ¡Mariela! No digas cosas que se deben de decir en privado.
- Susurró Julia poniéndose roja mientras las chicas decidían salir a perseguirlas.


Liria caminaba por el parque, el aroma del césped mojado en primavera era de lo más agradable para ella, le encantaba ese ambiente tan grato de ese sitio, con familias jugando y personas con sus mascotas. Claire notó que no habría de que preocuparse, así que se sentó en una banca observando a la joven. A lo lejos, veía como una chica bañaba a un hermoso perro labrador, el cual parecía contento por ser refrescado con esa mañana cálida.



- Espera Serj, deja que te seque antes de jugar.
- Dijo la joven sacando de un bolso una secadora de cabello portátil para secar el pelaje de su perro. - ¿Te gustó refrescarte? -


El perro volteó a ver a Liria, corriendo hacia ella y olfateando debajo de su falda de repente, haciendo que la castaña se pusiera roja y tratara de detenerlo, pero su vocecita no le ayudaba.


- “Detente, buen chico, detente. “


- ¡Serj, atrás! -
Dijo la joven haciendo que el perro saliera de la falda de Liria y diera vueltas alrededor de ella. - Perdón, no suele ponerse así de alterado, creo que le caíste bien. -

- “Está bien, no me pasó nada. “-


- ¿Segura? ¿No te mordió ni nada? -


- “No, es un perro juguetón, me recuerda a uno que tenemos en casa. “-


- Sí, aunque no se había puesto así por otra persona, creo que algo olió en ti. -


- “¿Algo? Tal vez fue el aroma de Zeus… Es un lindo perro ¿Qué raza es?” -


- Es un labrador… Mmm… En verdad que está inquieto.
- Habló la joven quien sonrió tiernamente al pensar en algo. - ¿Puedo preguntarte algo? -

- “¿Algo?”-



La chica se le acercó a Liria, para susurrarle al oído algo muy íntimo y que revelaría el porqué de la actitud de ese animal.


- ¿No usas un jabón intimo? Después de jugar con tu perro, debes de lavarte bien para que no quede su esencia y eso ayuda a que esté tranquilo. -


- “¿En serio? ¿Sirve con cualquier perro?”
- Preguntó Liria sin pensarlo, poniéndose roja al ver como la chica le sonreía.

- Ahora entiendo porque Serj se alborotó contigo, ven, apartémonos un poco. -


- “No es lo que crees. “-


- No ocupas susurrarlo tampoco, aquí nadie nos escuchará. -


- “No susurro, así es mi voz. “-


- Que curioso… -
Sonrió Alba mientras se acercaban a las llaves de agua. - Así que, también tienes un novio canino, seguro mi perro rápido olió tu cuerpo y supo que eres una “perrita”. -

- “No es mi novio, y no soy una perrita, creo… Pensé que sólo mi señora y su amiga hacían algo así. “-


- ¿Tu señora y amiga? -


- “Perdón, no me he presentado… Soy Liria, trabajo para la señora Innes en Risa, vine de viaje con ella y su amiga, Marianne. “


- Es raro que una patrona saque de viaje a su trabajadora. -


- “Ella dice que soy su amiga, aunque no quiero que me tome muchas consideraciones, ha hecho mucho por mí al darme trabajo como sirvienta. “-
Dijo Liria con una tierna sonrisa, alegrando a Alba por esa cara dulce que tenía.

- Así que eres una sirvienta… Con un novio canino. -


- “No es mi novio… “ -
Dijo tímidamente la castaña mientras Alba se reía.

- Está bien apenarse, no es algo bien visto por todo el mundo, igual yo lo mantengo en secreto. -


- “Oye… ¿Cómo haces para que sea obediente?” -


- Mmm, es fácil, tienes que alzar la voz y recordar quien man…
- Iba a hablar la chica, cuando notó los ojos algo llorosos de Liria. - ¿En verdad no puedes alzar la voz? -

- “Es un problema en mis cuerdas vocales, no tiene remedio. “-


- Podría ayudarte a entrenarlo, si quieres, cuando empecé a salir con Serj, era muy encimoso, pero, con el tiempo, se ha convertido en un buen chico. -
Sonreía Alba mirando fijamente a Liria. - Y dime ¿Tú novio no te dice nada o es un secreto para él? -

- “No tengo novio, me… Me gustan las chicas. “-


- Que chico es el mundo, a mí también. -


- “Es muy curioso ¿O no?” -
Soltó unas risitas Liria mientras platicaba con esa chica y las demás las observaban detrás de Claire.

- Chicas, no ocupan esconderse, ellas están muy concentradas en su plática. -

- Parece que se llevan bien. -

- Mmm… Es bonita, pero, no sé, me parece que Liria es mucho para ella. -


- Poett, no andes de celosa, es una chica bonita y parece que tiene iniciativa, sólo mira como le sonríe, se nota que le gustó. -


- Espera, creo que mira hacia acá. -


- “Señora Poett, justo pensaba en usted. “ -
Habló lo más fuerte que pudo Liria, saludando al ver a Poett quien se acomodó el cabello y sonrió con elegancia.

- ¿Ven? Ella sabe a quién le pertenece. -


- Esperen aquí, mejor la acompaño o luego arruina el plan. -



Las dos mujeres se acercaron a las dos jovencitas, quienes eran perseguidas por ese perro tan juguetón, que de igual forma daba vueltas alrededor de las señoras al ser consentido de las orejas por sus manos.


- “Señora Poett, ella es Alba. “ -


- Mucho gusto, Alba, parece que te estás haciendo amiga de Liria. -


- Sí, es una chica muy bonita.
- Dijo Alba haciendo que Liria se sonrojara por el cumplido. - Ella me dijo que usted podría ayudarme. -

- ¿Yo? -


- “Alba acaba de salir de la carrera de botánica y no ha encontrado trabajo. “ -


- Lo mejor que me ofrecen es ser jardinera, pero me pagan como si fuese una broma.
- Rio la joven rascándose la nuca. - Me apena pedírselo cuando apenas la conozco, pero, sí sabe dónde pueda trabajar, lo agradecería mucho. -

- ¿Y por qué estudiaste botánica? -


- Me gustan mucho las flores, no esperaba que no tuviera tan poca demanda.
- Sonrió Alba haciéndole notar a las mujeres que no era de lo más lista, al menos en la lógica.

- “¿Cree poder ayudarle, señora Poett? “-


- ¿No necesitabas una jardinera?
- Dijo Marianne con una sonrisa traviesa a Poett, quien le correspondió.

- Tienes razón… Viéndote bien, no estás nada mal, con un buen cambio de ropa, serías perfecta para nosotras. -


- Pero no quiero ser jardinera. -


- Créeme, te pagaría muy bien, hablo de muy bien, además, necesito alguien que cuide de Zeus y parece que eres muy buena con las mascotas. -


- ¿Habla en serio? -


- Hablo muy en serio ¿Qué dices? ¿Te gustaría trabajar para mí? -


- “Señora, sólo trabajará para usted ¿O será como yo? “
- Preguntó tímidamente Liria mientras Alba le daba la mano a Poett.

- ¿Cómo tú? -


- Detalles, detalles, verás que lo vas a disfrutar. -


- ¿Por qué presiento que esas mujeres son unas cazadoras? -


- Mmm… Claire ¿Por qué no dejas de ver a la rubia? -


- Sólo pienso, que me alegra haber elegido a la correcta. -


- No entiendo a qué te refieres. -


- Que mejor quede así. -


- “Espero que nos llevemos bien, Alba. “ -


- Claro que nos llevaremos bien, Liria. -
Sonrió Alba abrazando a la castaña y subiendo una de sus manos al rostro de ella, acariciándola. - Más que bien. -

- “Ah, tu mano. “ -


- No es nada, es de felicidad porque seremos compañeras de trabajo. -


- De una vez te digo, hay unas reglas en la casa, la primera, la primera en tocar a Liria soy yo. -


- ¿Qué? -


- Mejor síguenos, para poder explicarte mejor.
- Dijo Marianne mientras todas volvían al bar, siendo la más preocupada Liria, ya que, sin saberlo, había hecho que Alba cayera en las manos de esas mujeres.

- Oye, chica coneja, ve preparándonos la mesa de nuevo, que ya es la hora del té. -


Liria y Alba entraron detrás de Marianne y Poett, quienes iban con la alegría de incluir a alguien más en sus juegos de placer, que nunca eran mal intencionados, solamente buscaban, divertirse entre mujeres y disfrutar de la libertad que se sentía entre ellas, libertad, que Liria había conocido muy bien e iría conociendo entre más se sumergiera en las manos de ellas dos, en cada mañana de té que se daría.







Y así, otra chica cayó en las manos de estas dos mujeres :3/, termina la temporada, pero las volveremos a ver junto a las chicas del Bar por ahí en Diciembre.
 

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LOL Sí buscaron a otra chica para ser su víctima de amor jajajaja.
Esperaba este final un poco más... no sé, ¿largo tal vez? Siento que todo pasó muy rápido y como muy perfecto (encontrar a otra chica justo como ella justo en ese momento justo así).
 

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LOL Sí buscaron a otra chica para ser su víctima de amor jajajaja.
Esperaba este final un poco más... no sé, ¿largo tal vez? Siento que todo pasó muy rápido y como muy perfecto (encontrar a otra chica justo como ella justo en ese momento justo así).
Es un fic de relax XD recuerda que estos son medio wdf, todo muy al momento jaja :3

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