Original Fic INFERNO (FINAL)

I-AM-ROSY!!

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Tras 2 meses atrasado, doy comienzo a la cuarta entrega de esta saga épica y romántica, :3 No tengo un nombre real para esta historia, pero sí acaso, lo llamaría Leyendas de Prika, :3.
RECOMENDACIÓN: ANTES DE LEER ESTE FIC, LEE TODA LAS PARTES EN ESTE ORDEN:

Eternal: La saga de Prika :3 Original Fic - Eternal -Cap.27 / Final- - Fanfics y Roles Yuri | Foros Dz

Edenechoes: La saga de Euridice :3 Original Fic - EDENECHOES (FINAL) - Fanfics y Roles Yuri | Foros Dz

Heaven: La saga de Ankhara :3 +18 - Original Fic - HEAVEN -FINAL- (RONDA FINAL 30 VICIOS) - Fanfics y Roles Yuri | Foros Dz

Y esta parte será La saga de Gaile, :d. Bienvenidos a INFERNO.



1.





Las ruinas de una pequeña ciudad parecían tener algo de movimiento entre el polvo y el viento. Dos jóvenes se paraban frente a unos edificios al haber acabado de enterrar unas runas de obsidiana. Ambas se arrodillaron colocando sus manos al suelo, mirándose fijamente.


-¿Lista?-


-Sí…
-Respondió la chica más alta de ella, cerrando los ojos mientras se concentraban y una línea se dibujaba entre todas las runas. De pronto, de la tierra árida, empezó a brotar hierba, dejando lo yermo atrás para dar paso a un paisaje lleno de verdor.

-¡Terminamos! ¿Quién lo diría? En un mes, ya purificamos todo el ducado del Sur. –


-A este paso, alcanzaremos Rosu Pamant-
Dijo la joven levantándose y limpiando su sudor, para luego ver un mapa. – hemos avanzado mucho y aún tenemos once meses por delante. –

-¿Qué tal si revisamos la ciudad y buscamos donde bañarnos y cambiarnos?-


-Tienes razón, odio estar sudada con estas ropas…-


-Mira, ¿No dice ahí tienda de ropa?
-Señaló la pequeña hacia un viejo edificio. - ¡Vamos!-


En el interior de una tienda de ropa, dos sombras se movían, revisando la bodega donde había aún prendas resguardadas que mantenían una buena condición al estar con sus envolturas y en cajas de aluminio.

Una jovencita de piel clara, con un hermoso color blanco de cabello e intensos ojos rojos, paseaba dentro de la bodega estando en ropa interior, revisando las cajas hasta encontrar una a su gusto, un uniforme escolar de estilo marinero con sus tallas, como el último que uso antes de cambiar su vida. Empezó a vestirse mirándose en el reflejo del metal, observando atrás de ella a una alta joven de brillante cabello negro y ojos de su color, de igual forma, dejaba ver su ropa interior de encaje antes de ocultarla tras ponerse unos jeans y una blusa sin mangas.


-Extrañaba usar ropa de gente normal, jaja. –


-No digas eso, la ropa de Regalea es muy suave, fina y linda.
–Dijo la morena mientras bajaba su blusa y tomaba una chaqueta de mezclilla, sacudiéndola antes de ponérsela. – aunque, es algo más cómoda esta ropa. –

-¿Ves? Este lugar es maravilloso, podemos llevarnos un montón de ropa y regalarla a mis tías y a mis papás, seguro mi padre se verá genial vistiendo algo casual, con la altura que tiene. –


-Dudo que él use algo así, diría que es demasiado extraña.
– Rio suavemente la joven acercándose a la chiquilla, abrazándola. – Los extrañas mucho, ¿Si?-

-Sí… Apenas los conocí hace meses y siento que los conozco de toda la vida. –


-Tonta, los conoces de toda la vida, Ankhara. –


-Ey, la única tonta eres tú, te pusiste la blusa al revés. –


-¿En serio?
-Preguntó la joven quitándose la blusa, dándose cuenta que era mentira, al mismo tiempo, Ankhara la llevó contra la pared, empezando a besar sus senos por encima del sostén- ¡Ankhara!-

-Te ves tan sexy con esas ropas, no me pude resistir, Sol. –


-Eres una traviesa
- Rio Sol mientras sentía las pequeñas manos de su esposa desabrochando su sostén mientras sus labios se juntaban.


Pasada la hora, ambas estaban recostadas entre un puñado de ropa que no era de su agrado, estando desnudas y cubiertas con unas sábanas, sonriéndose al pensar que eran demasiado pervertidas al atreverse hacer el amor en el fin del mundo.


-Deberías de aprender a controlarte. –


-Lo dice la chica que me provoca
-Sonrió Ankhara mientras se acurrucaba en el pecho de Sol – podríamos pasar una noche aquí, no hemos descansado desde que salimos. –

-Eso es por qué tu eres muy impaciente, Ankhara, tenemos mucho tiempo para conquistar y purificar el continente. –


-No quiero decepcionarlos, menos por lo qué paso. –


-Prometimos no recordar eso.
–Dijo Sol abrazando a la albina contra su pecho- ese lado tuyo ya no existe, ahora eres Ankhara, hija de Seele y Norwell, duquesa del paso del norte. –

-Lo sé… es solo…!Arg! Quisiera poder recuperar todo lo que perdieron, todo lo que dejaron atrás por las personas que no apreciaron lo que ellas hicieron por todos. –


-Es algo lindo que pienses así, pero, recuerda lo que dijo la emperatriz, es mejor evitar el presionar a las personas, por eso hemos ocultado que somos eternas, ¿O no? Y no queremos que te pase de nuevo eso... que, te vuelvas a descontrolar.-


-Sí… rayos, a veces pienso que tú y ellos me ven como una niña berrinchuda. –


-Pero una niña muy linda
-Rio la joven haciendo que la albina inflada sus mejillas- por cierto, ahora que estamos lejos, tengo una duda que me ha llamado la atención desde que vivimos en Regalea. –

-¿Cuál es? Si lo preguntas por el cabello azul de papá y el verde de la profesora Demine, sí, también me llamó la atención, pero me contaron que la gente del pueblo donde vivía tenían ese color de cabello, mi tía Preyvice tenía ese mismo color pero le cambió por la magia, la profesora Ledwin tiene algo de esa sangre y por eso tiene una tonalidad azul oscuro, el verde de la profesora, es por qué su madre era descendiente de elfos del bosque que se extinguieron y Demine heredó parte de sus rasgos como su cabello. –


-Eso no lo sabía, mi duda era, ¿Cómo logró la emperatriz conquistar a tu tía Preyvice? Se ve que es una chica de principios, no la veo aceptando estar en una relación de tantas mujeres. –


-Estamos a solas, puedes decirle tía a la emperatriz también. –
Rio la albina, acomodándose en el cuerpo de Sol para mirarle a los ojos- mi tía me lo contó cuando me explicaba algunas cosas sobre la manera de repartir los recursos recabados por los impuestos pues a sus palabras, si ella decidiera descansar un tiempo, yo tomaría su lugar como emperatriz… me dijo que durante los años que siguieron a la reunión de las cuatro, empezó a sentirse atraída por mi tía Preyvice, no solo por su belleza, también, por el honor y entrega total hacia el amor que tenía por mi tía Prika así como para Euridice. Por alguna razón, ella no sintió celos de que mi tía Euridice viera de una manera amorosa a Preyvice, incluso eso le alegró pues sabía que ambas podían proteger y hacer felices a las gemelas, pues son parte de una misma persona. –

-Oh..-


-Llegó un momento en que entendió que se había enamorado también de Preyvice, disfrutaba las prácticas de esgrima y arco con ella, los paseos, las pláticas, y poco a poco empezó a seducirla, aproximarse a ella, notando que ella no le era indiferente, logró llevarla a la cama aprovechando que estaban en una excursión a solas. –


-¡Que atrevida!
-Dijo Sol sonrojándose y tapando su rostro con sus palmas- pensaba que la emperatriz era una mujer muy tranquila y centrada. –

-Lo es, pero, también es muy orgullosa, mi tía Magna no estaría contenta si no tenía a Preyvice bajo sus manos, deseaba verla rendida a sus pies, implorándole amor con la mirada, por eso me agrada, de grande quisiera ser como ella, jaja. –


-¡Ankhara!-


-Es broma, jaja… como te contaba, así empezó una aventura entre las dos, mi tía Magna buscaba cada momento para poder hacerse de Preyvice, y por más que ella le imploraba que estaba mal, terminaba cediendo, una noche, ella le dijo que no podían seguir así, que estaban traicionando a Prika y Euridice.
-Hablaba la pequeña sonriendo- entonces le dijo: “Significa que si ellas lo aprueban, no pondrás objeción en ser mi segunda esposa”.-

-¿Pero cómo convenció a tu tías gemelas de aceptarlo?-


-Fue sencillo, Magna platicó con Euridice y aceptó que también se había enamorado de mi tía Preyvice por lo amorosa y atenta que era con ella y su hermana, con mi tía Prika, pues es la reencarnación de mi tía Euridice, por lo que sus sentimientos y recuerdos seguían en su corazón, solamente los reavivó hasta lograr hacer que Prika terminara enamorándose de ella nuevamente, al tener a las dos gemelas de acuerdo a su relación, mi tía Preyvice terminó cediendo como tanto lo deseó. –


-La emperatriz es sorprendente, hacer todo eso para tener a las tres mujeres que ama y desea. –


-Sí
-Sonrió Ankhara recostándose en los senos de Sol- es una mujer genial, ahora entiendo por qué la admira tanto la gente, no solo es gentil y noble, sino, que es decidida y cuando desea algo lucha por ello, algún día seré como ella y todos me adorarán como una diosa y hasta besarán el piso por donde camine, jajaja. –

-Pero… algo no me cuadra en tu historia. –


-Es pura verdad, fue lo que me contó ella. –


-No es eso, dijiste que la emperatriz te dijo que serías su sucesora en caso de que ella se diera un descanso, pero, todas las demás incluso tus padres me han dicho que yo lo seré. –


-¿Tú? Pero yo soy la hija de sangre de ellos. –
Dijo sorprendida la albina mientras Sol se reía tiernamente.

-Lo sé, pero ellos también dijeron que es por qué soy alguien más madura y prudente que tú. –


-¿Qué mierda dijeron? ¿Ves? ¡Te dije que me siguen viendo como una niña!-


-Es por qué aún eres muy berrinchuda, Ankhara. –


-¿Berrinchuda? ¡Eso amerita un castigo!
-Gritó Ankhara acomodándose encima de ella causándole risas al empezar a besarla nuevamente.


Pasada otra hora, las jóvenes empezaron a vestirse y poco a poco llevaron varias de las ropas a un vehículo con una gran cabina, mismo que se quedaron tras haberlo encontrado en una bodega abandonada, siendo capricho de la albina llevárselo por gusto a la tecnología que conoció desde niña. Tras terminar de llenar el vehículo y ver el mapa, ambas decidieron que no era mala idea volver a Regalea unos días, no solo por recursos y entregar los suvenires, también, para avisarle a la emperatriz de sus logros.


-¡Vamos, guapo, vamos, vamos!
-Gritaba Ankhara tratando de hacer arrancar el camión.

-No lo hará, este vehículo es muy viejo, de milagro llegamos hasta aquí. –


-Qué poca confianza tienes, ambas lo reparamos ¿O no? Vamos, vamos…!Si! Así me gusta, vamos a casa. –


-¿Crees que estén contentas con lo que llevamos de terraformación?-


-Claro que sí, la profesora Ledwin dijo que probablemente tardaríamos un año en conquistar todo el territorio de Rosu Pamant, quiero ver su cara cuando sepa que llevamos un tercio en un mes. –


-Extraño a tu mamá, quedó de enseñarme a preparar ese estofado de faisán que tanto te gusta. –


-Uy, si te sale como ella, te voy a amar más. –


-Entonces me esforzaré más.
– Río Sol mientras empezaban a viajar, deteniendo el viaje de pronto al escuchar un disparo y ver como una bala atravesaba uno de los retrovisores. - ¿Qué fue eso?-

-Parece que no está tan solitario este sitio, espérame dentro del coche. –


-Ankhara, mejor vámonos, tal vez es algún saqueador. –


-No voy a correr, nadie destruye mi precioso coche y menos intenta lastimar a mi chica-
Dijo Ankhara saliendo del coche, cerrando sus ojos para concentrarse y aumentar sus sentidos, logrando escuchar el sonido de un rifle cargando, sacando rápidamente una pistola para disparar hacia ese lugar. - ¡Nada mal!-

-¿Lo mataste?-


-No, solo logré desbaratarle la mira, notó que le apunté y alcanzó a moverse un poco, no creo que nos moleste… quien fuera ese tirador, era muy bueno, casi tanto como mi maestra. –


-Vámonos por favor, sabes que no me gusta que andes peleando. –


-Está bien, igual no es divertido pelear con los humanos, ahora que soy eterna, es como quemar hormigas con un cristal. –



La joven nuevamente subió al vehículo, empezando su viaje de regreso a Regalea. Mientras el vehículo se alejaba, la persona que disparó contra ellas tiró el arma al quedar inservible, estaba sorprendida de qué a tal distancia haya sido detectada y el disparo recibido tuvo esa precisión. Caminó hacia las escaleras del edificio, llegando a una habitación oscura. En el piso de esa habitación, estaban varios cobertores tendidos y en ellos, una hermosa mujer de exuberante curvatura dormía tranquilamente, aun con el aroma a pólvora, armas y polvo.



Con cuidado de no despertarla, esa persona pasó al lado de ella, tomó su rifle favorito y empezó a limpiarlo, siguiendo su camino hasta sentarse en una silla de viejo aspecto. Una pequeña luz que entraba por la ventana logró iluminar un poco la imagen de esa persona, resultando en una joven de edad similar a Ankhara, una linda rubia que ocultaba un ojo con un parche.


-Mmm… Maestra, tienes razón, tu mascotita albina es mejor que yo… por ahora.-










OAO Empezando y ya está en problemas Ankhara.
¿Quién es esa chica? ¿La maestra de Ankhara se hace presente? O3O
Disculpas por haber atrasado está historia, tanto el trabajo como mis revisiones en notas me hizo detenerlo, pero :3 sin duda estoy contento con lo que tengo planeado.
 

Dani :v

FLY ME TO THE STAR~

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Esto comienza bien. No sé yo pero notó un poco más madura a Ankhara. Ya extrañaba los parches. Ojalá y todo se ponga más interesante, con un comienzo así solo me quedá desesperarme hasta que salga conti y saber como sigue todo, en buen idioma pop, ya me está llegando mucho hype
 

I-AM-ROSY!!

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Esto comienza bien. No sé yo pero notó un poco más madura a Ankhara. Ya extrañaba los parches. Ojalá y todo se ponga más interesante, con un comienzo así solo me quedá desesperarme hasta que salga conti y saber como sigue todo, en buen idioma pop, ya me está llegando mucho hype
Más que madura, Ankhara es más tranquila y prudente, owo recuerda que estuvo a punto de destruirlo todo y perder a Sol, no deja de ser esa niña juguetona, solo que sabe los límites, o mejor dicho, los sin límites de su propio poder. :v el jaip es tremendo morro.
 

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Sigamos =3


DOS



La casa de Seele brillaba por la presencia de Ankhara y Sol, quienes regresaban tras un mes de viaje. Las mujeres de la familia se asombraban por las ropas que traían como regalo, causando la risa de la emperatriz al ver a las gemelas ruborizarse al probarse faldas cortas y blusas, pues eran ropas muy atrevidas para su pensamiento, pero todo superaba en risas al ver a Norwell, héroe y ángel de la muerte, vistiendo ropas casuales.


-¡Te ves cool, papá!-


-¿Cool? ¿Qué significa eso?
-Dijo el hombre rascando su cabello al desconocer esa palabra.

-Significa maravilloso, suegro, perdone a Ankhara, aún le gusta hablar como si estuviéramos fuera de Regalea. –


-Bien señoritas, la ropa que trajeron es muy peculiar, algunas son de mi agrado y otras podrían servir con mis esposas
-Rio Magna mirando a Preyvice quien se ruborizaba al ver un vestido corto- pero me interesa más saber su avance. –

-¡Está bien, se sorprenderán!-


-Deja limpiar la mesa primero-
Dijo Sol quitando vasos y platos de la mesa tras haber comido, para que Ankhara extendiera un mapa. – Lo que marcamos con pintura roja es lo que llevamos purificado, justo como nos indicó la profesora Demine. –

-En verdad han progresado mucho, mira, Prika, ya tienen cubierto casi la totalidad de tus tierras. –


-Pronto podremos visitar el ducado del Sur, Euridice. –


-¡Si! La tierra del sur es muy buena para cultivos de legumbres, bastarían por alimentar todo el continente.
–Habló animada una de las gemelas abrazando a la otra.

-Si seguimos así, en dos meses más podremos revivir la tierra de Rosu Pamant, mamá. –


-Eso es tan maravilloso, hija, ¿No es lindo, Norwell? Pronto podremos visitar las tierras de Geglaceed?-


-Tengo una duda, emperatriz. –


-¿Si? Dime, Sol. –


-¿Por qué no lo intentaron antes? No dudo que con la fuerza de todas hubieran recuperado el continente. –


-Lo tenía prohibido-
dijo la emperatriz mientras acariciaba el mapa- no quería que mi gente se involucrara de nuevo con el territorio perdido, por eso permití que ustedes dos se aventuraran, si pueden hacerlo solas, poco a poco permitiré que nuestro pueblo regrese a esas tierras y el imperio de Regalea crecerá bajo nuestra protección, no volveremos a dejar que caigan en el veneno de las tecnologías y la avaricia. –

-Pues la tecnología no es tan mala, regresamos muy rápido gracias a ese vehículo motorizado que trajimos. –


-Pudieron regresar mucho antes volando y lo saben
- Respondió Magna cruzando sus brazos- ¿Y? ¿Cómo les fue? ¿No tienen otro detalle que quisieran contar? –

-Pues… Alguien nos atacó en el bloque que conocemos como F-12, donde encontramos la ropa. –


-Pero no se preocupen, le di su buen susto con esta preciosura.
–Habló Ankhara mostrando un revolver- ¿A poco no es linda? Extrañaba usar una de estas. –

-¿Quién las atacó?-


-No fue nadie, se los juro, solo uno de tantos tiradores y saqueadores que rondan en esas tierras. –


-Magna, ¿No puedes mandar algunos guardias con ellas? No me gustaría que nuestra sobrina y su esposa sufran por no estar cuidándolas. –


-Buena idea, Euridice
-Sonrió la emperatriz frotando el cabello de ella haciéndola sonrojar por la muestra de afecto.

-No es necesario, Sol y yo somos eternas, saben que no nos mataría un arma mortal. –


-No seas arrogante, hija, lo que tememos es que si eres provocada, tu furia vuelva a aparecer.-


-Se mejor que nadie el peligro que represento para todos-
Contestó Ankhara mirando a todos con intensidad- por eso es que trato de estar tranquila todo el momento… y saben que la mitad de mi fuerza está en el corazón de Sol, mientras ella no se descontrole, tampoco lo haré yo. –

-Entiende a tus tías, hija mía, nos preocupa que quieran aventurarse solas, ¿Segura que no quieres compañía de alguien más? Puedo acompañarte, o quizá tu papá. –


-Gracias, mamá, pero quiero hacer esto por nuestra cuenta, y sé que Sol me apoya, ¿O no?-


-Sí, me gustaría mostrarles que pueden confiar en el autocontrol de Ankhara, y si llega a pasar algo, me aseguraré de tranquilizarla-
Dijo con firmeza Sol, haciendo que las jóvenes suspiraran, volteando todas al escuchar la puerta abrirse, entrando Ledwin y Demine con unas bolsas de tela.

-Perdón por la tardanza, trajimos más runas para su viaje, hice unos grabados distintos y ahora cada runa puede cubrir cien leguas, así se ahorraran tiempo y esfuerzo al realizar los encantamientos.-


-Gracias, profesora ¿No es genial, Sol? Con estas runas podremos terminar más pronto. -


-Díganme, ¿Ha funcionado la terraformación?-


-¡Ha funcionado de manera maravillosa! De regreso, pudimos ver que la vida vegetal se ha mantenido muy bien y el aire se ha purificado, ya hasta algunos animales que vivían en el estrecho se atrevieron a cruzar a las tierras bajas del ducado del sur. –


-¡Es maravilloso, Ledwin!-
Exclamó emocionada la reina verde abrazando a su esposa- podremos recuperar esas tierras y ayudar al imperio de Magna a florecer.-

-Esto fue por qué dedicaste todo de ti para crear esos conjuros, nunca pensé que supieras magia del bosque. –


-Fue gracias a Seele, me ayudó a ver un poco de la vida pasada de mi familia y descubrí el vínculo que tengo con la sangre de elfos del bosque, y fue capaz de entender los libros elficos que había en la biblioteca imperial. –


-La veo contenta, emperatriz. –


-Preyvice, estamos entre familia, llámame Magna
-Rio la eterna rubia mientras la caballero se ruborizaba. – vamos, sé que siempre quieres mantener las formas, pero no tiene que ser todo el tiempo así. –

-Lo siento, Magna…-


-Así está mejor, y sobre lo que me dijiste, ¿Cómo no estar contenta? Nuestra pequeña Ankhara nos trajo una buena noticia, esperaré a que tengan un mayor control de territorio viejo para mandar a nuestros exploradores y establecer colonias, las personas del pueblo estarán contentos con la noticia de qué ellas recuperaron la vida en el yermo del norte. –


-Pero, empe… digo, Magna, ¿Está bien si las dejamos solas? Si me lo permites, puedo acompañarlas.-


-Te preocupas mucho, no pienses que yo no lo hago, pero, quiero confiar en ellas dos, además, estas niñas crecieron en esas tierras y sobrevivieron todos estos años, conocen mejor de ese continente que nosotras. –


-¡Gracias, tía!-


-¡Es emperatriz, no seas grosera, Ankhara!-


-Vamos, tranquila
-Susurró Magna acariciando la mejilla de Preyvice ruborizándola más, dejando ver un rostro dulce- ¿Puedes perdonarlas? Esta niña me quiere tanto que por eso me dice tía. –

-Está bien, solo por qué me lo pides.-


-Se ven tan lindas cuando se portan así, ¿Verdad, Prika?-


-Sí, Preyvice se pone muy feliz cuando Magna la trata así de amable, siempre quiere su aprobación. –


-Ya basta de platicar de conquistas, pasemos al postre, ¿Si? Preparé un pastel de frambruesas silvestres que Euridice y yo juntamos por la mañana. –


-¡Sabrá delicioso, incluso ayudé a cocinar!-


-Espero sepa rico, entre las dos, yo sé cocinar mejor. –


-Pero yo siempre te he ganado al momento de la costura. –


-No es justo, tú tienes miles de años más de ventaja
-Refunfuñó Prika haciendo que todas se rieran.


A lo lejos, en las tierras recién revividas por Ankhara y Sol, una mujer de exuberante cuerpo y larga cabellera negra, se levantaba de su prolongado sueño, a causa de haber viajado tanto. La mujer estiró su cuerpo mientras una joven rubia le quitaba su bata, dándole una toalla blanca, lentamente se dirigió hacía una habitación, donde una tina llena de agua tibia estaba lista para ella. La preciosa dama entró al agua, suspirando al disfrutar esa tibieza, mientras la joven que le asistía se paraba a su lado.


-Novedades. –


-Nada, maestra…
-Dijo la rubia dudando un momento para seguir hablando- solo, un pequeño altercado. –

-¿Pequeño? Viendo que intentaste ocultar ese rifle destrozado detrás de las cajas, parece que no fue tan pequeño. –


-Creo que conocí por fin a su mascotita albina. –


-¿Ankhara?-
Respondió la mujer sobresaltándose agitando el agua de la tina. - ¿Ella está aquí?-

-Estaba, usted me ordenó disparar en advertencia a cualquiera que se acercara a este lugar, y… vi a una niña de piel albina, cabello blanco como la nieve y pude ver que tenía ojos rojos. –


-¡Sin duda es mi Ankhara!-


-Le disparé al retrovisor del vehículo que traía, y no sé cómo lo hizo, pero, con un revolver fue capaz de dispararme con certeza estando a más de trescientos metros de distancia. –


-Te lo dije-
Habló la mujer descansando sus brazos en el borde de la tina, sonriendo- Ankhara tiene un no sé qué, desde que la encontré, noté que sus habilidades y sentidos eran mayores que los de una persona normal. –

-Pude haberla matado si quise, no es la gran cosa. –


-No lo hiciste porque sabes que, si lo hacías, tendrías que huir toda tu vida de mi venganza.
–Habló la mujer recostándose de nuevo en la tina. – sabes que la quiero viva. –

-Por cierto, un detalle más, estaba junto a una chica. –


-Seguro sigue vendiéndose a mujeres de dinero, como escuché en algunos pueblos. –


-No parecía una mujer de dinero, era una joven, calculo entre dieciocho y veinte años, muy bonita, pude notar que eran muy cercanas. –


-Seguro son ideas tuyas, Ankhara no tiene mente más que para dos cosas, su sueño de ir a Regalea y en especial, yo. –


-No entiendo por qué tanto interés en ella, aunque, si lo piensa en su valor monetario, la única albina de la tierra se vendería a cualquier coleccionista de mujeres por muchos recursos. –


-Haré como que no escuché eso....¿Por qué me interesa? Simple, es la única que me ha interesado en verdad, fui estúpida al dejarla ir.
–Dijo la mujer mirando el anillo en su dedo- creyendo que tendría la vida arreglada con esa perra, pudiendo ser feliz con esa niña, ¿Por qué esperaba encontrar felicidad con una mujer cuando eduqué y crié a Ankhara para ser la mejor amante?-

-Pero no creo que ella quiera volver con usted, se veía muy contenta con esa chica. –


-Conozco a Ankhara, ella siempre me dijo que quería estar a mi lado, eres muy negativa Herzia, eso arruina tu cara bonita. –


-No soy negativa, soy realista.
–Respondió la rubia mientras miraba hacia otro lado, mordiendo su labio al sentir celos de esa chica. – Maestra Neidis, me cuesta creer que viniera hasta aquí por una mocosa. –

-Aún eres muy chica para entenderlo, no es agradable sobrevivir en este jodido sitio sin alguien que te ofrezca una pizca de alegría. –


-Yo podría ofrecerle esa pizca que necesita
-Murmuró Herzia mirando a la ventana, sorprendiéndose por lo que veía, un campo lleno de verdor se asomaba a lo lejos. –Maestra, ¿Qué rayos es eso?-


La mujer salió del agua acercándose junto a la rubia a la ventana, quedando ambas perplejas al ver el verdor extendiéndose por el campo que antes era árido, algo había ocurrido que llenó de vida todo, haciéndoles ver por primera vez.


-Creo que es una señal, de que Ankhara cumplió su sueño… y eso acerca a que se cumpla el mío. -







OAO La maestra de Ankhara anda tras sus huesitos
Herzia parece celosa de ser la sombra de Ankhara D=
 
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Dani :v

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Uff, estuvo bueno. Aunque esperaba más participación de Neidis y Herzia (¿Hay algún significado en especial para sus nombre?). Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde \:v/, ¿Le pasaría lo mismo con Herzia?
Magna y Cecilia se llevarían tan bien :v jajaja.

P.D. En vista de que quizá hacerte y spoilie sin querer el shipping en GLS, me da miedo opinar un poco más.

P.D.2. Yo solo espero un baño de sangre en algún punto.
 

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Uff, estuvo bueno. Aunque esperaba más participación de Neidis y Herzia (¿Hay algún significado en especial para sus nombre?). Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde \:v/, ¿Le pasaría lo mismo con Herzia?
Magna y Cecilia se llevarían tan bien :v jajaja.

P.D. En vista de que quizá hacerte y spoilie sin querer el shipping en GLS, me da miedo opinar un poco más.

P.D.2. Yo solo espero un baño de sangre en algún punto.
Neidis viene de la palabra Neidisch que es alemana y significa celosa, Herzia viene del mismo alemán, Herz, que significa corazón. Está fue su presentación, además, faltan más personajes que se involucrarán en la historia.
Más que bien, ambas son personajes muy similares.
PD: Neh, :v tu te autospoileas compas, :v /.
 

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owo sigamos, xwx ya mero entro a trabajar otra vez.


TRES




Un vehículo motorizado se divisaba al horizonte, dejando los verdes prados recién surgidos en el paso del ducado del Sur. Ankhara estaba más que contenta al ver el color de la vida alrededor de ella, y Sol no dejaba de sonreír por el trabajo que habían realizado por la terraformación del continente. Ambas jovencitas se tomaban de mano durante el viaje, sonriéndose, disfrutando del bien que le hacían al mundo tras el caos que significaba la existencia de Ankhara, junto a la presencia de Sol, la única persona que servía como cadena a la manifestación de la destrucción que representaba la energía de la albina.


-Oye, y si, después de purificar a todo el continente, convencemos a mi tía de que nos dé un pequeño territorio, ya sabes, no mucho, unas cuantas hectáreas, o un bosque para nosotras, y… tener nuestro pequeño retiro, es una idea.
–Sonreía ruborizada la pequeña de la pareja mientras se reía la mayor.

-No es una mala idea, tener un sitio para nosotras, podríamos tener una casa y nuestro propio taller de vehículos. –


-¡Por eso te amo! Me robaste la idea. –


-No eres la única que le gusta la mecánica, jeje. –


-Pasando el sector T11 y 15, tomaremos el control de la mitad de lo que fue Rosu Pamant, con eso sería suficiente para que mis tías se animen a avanzar a las personas de Regalea para expandir las tierras de cultivo y será genial empezar a ver pueblos con las banderas de nuestro imperio. –


-Ya suenas como la emperatriz. –


-¡Claro! Recuerda que yo seré la próxima emperatriz
-Rio la niña de ojos rojos haciendo que su novia se riera apenada.

-Pero si ya te dije, seré yo la emperatriz, después de todo, eres Ankhara, esposa de Sol. –


-Hum, te gusta recordarme ese pequeño detalle. –



Mientras el viaje seguía, Ankhara pudo notar un reflejo extraño a lo lejos, una serie de chispazos de luz que, al mirarlo detenidamente, se dio cuenta que era una señal en código morse, sorprendiéndose por la invitación hacia uno de los últimos edificios que quedaban en esa ciudad.


-Alguien nos está llamando. –


-¿Cómo lo sabes?-
Preguntó curiosa Sol mientras la joven albina manejaba.

-Esas señales de luz, me las enseñó mi maestra, ¿Será ella?-


-Podría ser una trampa, recuerda que cerca de aquí nos dispararon el otro día. –


-Sí, pero dudo que esa persona sepa las señales que la maestra me enseñó, ella me contó que muy pocas personas lo conocían. –


-Podemos ir a echar un vistazo, si vemos que es algo sospechoso, nos retiramos. –


Ankhara dirigió el vehículo hacia ese último edificio, parando el auto en la entrada. La albina tomó su arma y sujetó la mano de Sol para llevarla detrás de ella, caminando lentamente hacia el interior de la infraestructura. Al llegar al segundo piso, la chica de ojos rojos notó un aroma que se le hizo conocido, por lo que bajó el arma y mostró una sonrisa, caminando hasta una habitación, abriendo la puerta, sorprendiéndose al ver a una mujer de exuberante físico y precioso rostro, vistiendo una bata y sentada en una silla elegante, mostrando una sonrisa calida a la niña.


-Hola Ankhara, ¿No piensas saludar a tu maestra?
-

-¡Maestra! ¡Sabía que sería usted! Olí su aroma en la entrada-
Gritó Ankhara corriendo hacia la mujer para abrazarla- se ve muy bien, hacía mucho que no la veía. –

-Demasiado diría yo, mi pequeña Ankhara…-


-¿Me puedes presentar, Ankhara?-


-Ah, sí, sí, maestra, le presento a Sol, ella… es mi esposa-
Exclamó la chiquilla sonriendo por completo sonrojada, acercándose a la alta joven para abrazarla y besarla causándole mucha felicidad, y el celo de su maestra.

-¿Esposa? ¿Cómo?-


-Bueno, no iba a estar soltera todo el tiempo, ¿O si? Jaja, Sol es la chica de mi vida, no puedo vivir sin ella y la amo y amaré eternamente, en todo el sentido de la palabra. –


-No le cuentes que somos eternas-
Le susurró Sol al oído a su pequeña esposa- sabes que se lo prometimos a tus padres. –

-Guau, no sé qué decir, mi pequeña aprendiz, criada para ser la más perfecta de las amantes, dedicándose a una sola mujer. –


-Eso es tiempo pasado, maestra, ¿Y cómo le fue con su esposa? Esa terrateniente con la que se desposó.–


-¿Esposa? Ah, me divorcié, mejor dicho, la dejé, simplemente, no me sentía cómoda con esa mujer. –
Hablaba Neides qué estaba sorprendida por lo revelado, pero, enfocó su mirada a algo que no había notado al principio, los ojos de Sol – es imposible… tus ojos. –

-¿Sí? O, mis… mis ojos. –


-Son rojos, como los de Ankhara… pensé que solo una albina podía tenerlos. –


-Ah, es… es por qué ella es medio albina-
Trataba de explicar algo nerviosa Ankhara, pero Sol la sujetó de sus hombros para calmarla.

-En mi sangre, corre sangre de ella, tuve un accidente muy grave y ella me dio de su sangre para recuperarme, el efecto secundario fueron estos ojos que puede ver. –


-Ya veo… No pensé que pudiera ocurrir eso. –


-Pensé que sabía todo de su mejor discípula, maestra. –
Habló una joven rubia que entraba a la habitación con una bandeja con cuatro vasos de agua – Siento por el disparo del otro día. –

-¿Fuiste tú? Vaya, ahora entiendo como lograste atinarme, si te enseñó la maestra, sin duda eres una gran tiradora. –


-¿Pudo darnos mirando con un solo ojo?-


-Este parche solamente cubre esto
-Dijo Herzia levantando su parche dejando ver una cicatriz parecido a una cortada que cruzaba en medio de su ojo- no estoy ciega ni nada, es cuestión de estética. –

-Vamos, Herzia, te ves linda, y esa cicatriz te da personalidad. –


-¿Y qué hace aquí, maestra? Pensé que estaría en una de las ciudades centrales. –


-Solamente ando investigando, escuché la historia de una joven de cabello blanco y ojos rojos que andaba conquistando ciudades, así que pensé que podía ser mi mejor discípula. –


-¿Conquistando? Jajaja, para nada, ni que fuese un ejército andante, igual y fueron solo historias. –


-Puede ser, puede ser-
Sonrió Neidis mirando a su alumna, para después, mostrar una mirada distinta hacia Sol. – Dime Sol, ¿Has cuidado como se debe de ella? Ella debe de tener un tratamiento para que no se le lastime la piel, entre otras cosas. –

-Eso ya no es necesario, aprendimos que su piel es más resistente de lo que pensaba. –


-¿Aprendimos o lo forzaste?-


-Aprendimos-
Respondió la joven sin inmutarse, acariciando el cabello blanco de su pareja- Ankhara, no quiero ser grosera pero, ya casi anochece y no tenemos donde quedarnos, podemos buscar un sitio y mañana volver a platicar con tu maestra, ¿Qué opinas?-

-No se preocupen, tomé este edificio como mi centro de operaciones en el Sur, tengo lo suficiente para estar cómoda y no me molesta recibir dos huéspedes, mucho menos cuando se trata de mi discipula favorita. –


-¡Muchas gracias, maestra! ¿Ves, Sol? Todo está solucionado, ¿No es genial?-


-Sí, genial, y gracias, pero, no tengo sed.
Dijo la joven sin tocar un vaso.

-Con gusto las llevo a la habitación, por cierto, solo hay una cama. –


-No hay problema, como pareja, dormimos juntas.-
Respondió Sol notando que la profesora fruncía su rostro.


En la habitación, Sol cerró la puerta mientras Ankhara buscaba ropa en una de sus mochilas, quitándose sus prendas para quedar desnuda, vistiéndose con una camisa de algodón, para después, correr a abrazar su esposa.


-Me alegra ver que mi maestra esté bien, es una mujer genial, ¿O no?-


-Sí, algo… aunque, no me gusta cómo te mira
-Habló Sol algo incomoda, mientras Ankhara recostaba su cabeza en su pecho.

-¿No estás celosa o sí? ¡Vamos! Eres mi esposa, eres la chica más importante para mí, y lo sabes, sin ti, no sabría que le pasaría a mi corazón y al mundo. –


-Lo sé, pero, sé que fue la primera mujer importante en tu vida, y, no me gusta que te mire de esa forma, como si estuviera atraída por ti. –


-Nah, son cosas tuyas, Sol
-Sonrió la albina abrazando fuertemente a su esposa, empujándola hasta la cama para subirse encima de ella y llenarla de besos provocando sus risas- la maestra es alguien muy importante para mí, pero, eres mi todo, tu nombre lo dice, eres mi Sol, y yo giro alrededor de ti. –

-Ankhara… a veces puedes ser muy tierna. –


-Lo soy contigo, por qué tú me provocas serlo.
–Dijo la jovencita sintiendo las manos de su pareja rodeando su nuca, para prenderse en un lento y suave beso.


Ambas no sabían, que por el agujero de la pared oculto entre los viejos muebles de metal, alguien observaba como testigo de su amor, mismo testigo, que sentía su sangre hervir de coraje, pues estaba observando a la niña que crío para ser su compañera de vida, mostrando los más dulces sentimientos hacía a quien veía ella como un estorbo.






OAO Celos, esos malditos celos, ¿Cómo se propagaron esas historias de que una albina andaba conquistando? O.o
Se ve que a Sol no le agradó para nada Neidis. o3o
 

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=3 sigamos, algo cortito (Xd la verdad, no me siento del todo bien, ewe comí un poquito de carne de puerco y me pegó en la presión, xd intentaré subir la continuación del bar más al rato).






La mañana siguiente a la llega de las chicas al escondite de Neidis, Sol se levantaba lentamente, disfrutando de ver a esa niña de cabello blanco durmiendo a su lado. Sin despertarla, cubrió su cuerpo con la sabana y se vistió para revisar la condición del vehículo en el que viajaban, pues quería irse cuanto antes, pero, al salir del edificio, se encontró con la maestra de su enamorada, que estaba sentada en el capó del vehículo.


-Buenos días. –


-Buenos días.-
respondió Sol por cortesía, terminando de abrochar su blusa mientras miraba a esa mujer quien parecía ignorar su presencia.

-¿Y Ankhara?-


-Sigue durmiendo… Desayunaremos, y nos iremos, no quiero causar más molestias. –


-No tienen que irse tan pronto, no las estoy corriendo. –


-No a ella, pero, con mirarme sé que no soy bienvenida ¿O me equivoco?-
Dijo la joven haciendo que la mujer sonriera al atinar sus palabras.

-Eres perspicaz, además de muy bonita, quizá eso le gusta de ti. –


-Gracias por el halago, pero solo quiero que me los diga mi esposa. –


-Esposa, esposa… mm… al final, solo es una palabra
-Respondió Neidis recargando sus manos en el vehículo. – yo estuve casada, así que lo sé bien, solo por decir que es tu esposa no significa que sea algo importante, es solo un título. –

-Sí es así, ¿Por qué te molesta que lo sea?-



Neidis apretó sus puños al escuchar la respuesta de Sol, era claro que esa joven no era para nada tonta, entendía bien que estaba detrás de esa niña. La de ojos rojos ignoró por un instante a la mujer, levantando el capó para revisar el motor del vehículo, siendo cerrado de golpe por esa maestra.


-Es obvio que ninguna de las dos le agrada la otra. –


-En algo coincidimos.
–Dijo Sol mirando a la mujer detenidamente. - Puedo olerlo, sé que deseas a Ankhara, pero, como la mujer adulta que eres, te pido que aceptes lo nuestro, por su bien. –

-¿Por su bien? ¿Qué sabes de ella? Yo la críe, cuide de ella y le enseñé a ser la más dulce de las compañeras, si la eduqué así, fue para que fuese mi pareja de toda la vida. –


-Si fue así, ¿Por qué se fue con otra mujer? Ankhara me contó que tuvo más amor a los lujos, así que no sé con qué cara me viene a decir que ella le pertenece. –


-¿Y tú? Se nota a leguas que no sabes cuidarte, seguro eres un estorbo para ella, conociendo a mi linda Ankhara, te tuvo lastima y por eso te siguió el juego de ser tu esposa. –


-¿Juego? Fue ella quien me pidió ser su esposa.
– Dijo Sol sonriendo tranquilamente para irritación de la mujer. – haga el favor de alejarse de ella, mi esposa necesita paz, necesita evitar tener problemas, por qué sino, ocurriría una tragedia. –

-¿Cuál tragedia? ¿Que vea que solo eres una chiquilla mezquina y te deje?-


-No…
-Respondió Sol cruzando al lado de Neidis, susurrándole- morirían todos, como las simples ratas que son ustedes, humanos. –


Neidis sintió un escalofrío al escuchar esa voz extraña emerger de esa joven, era una voz fría, cruel, distinta a la juvenil de Sol, pero, no quiso tomarle importancia, no quería pensar que le estaba dando miedo una adolescente que le había arrebatado su puesto como pareja de Ankhara.

La maestra regresó al interior del edificio, mirando con molestia como Sol y Ankhara se besaban en la sala, odiaba verla así de feliz por motivo de otra, solo se dedicó a sentarse en sofá mientras extendía su mano para recibir una taza de sustituto de café por parte de Herzia.


-Buenos días, maestra. –


-Buenos días, Ankhara, ¿Dormiste bien?-


-Sí
-Sonrió la albina con esa sonrisa ruborizada que le encantaba a la mujer- gracias por dejarnos quedar aquí, quisiera platicar mucho con usted, pero Sol tiene razón, tenemos que seguir nuestro viaje. –

-¿Puedo saber hacia dónde van?-


-A ningún lugar en especial, solamente viajamos, jaja. –


-Algo así, como una luna de miel muy larga.
–Dijo Sol haciendo que la mujer apretara el mango de la taza con molestia.

-Pero, no tienes que irte de ya, ¿O sí? Puedes pasar unos días más, si gustas, puedes acompañarnos y regresar a mi casa, seguro te traerá muchos recuerdos. –


-No, en verdad, gracias maestra.
–Respondió Ankhara a la propuesta abrazándose de Sol. – este es un viaje que solo ella y yo podemos hacer y no queremos tener contratiempos, se lo prometí a mis papás que no tardaría mucho. –

-¡Ankhara!-



Ankhara tapó su boca al recordar que debía de mantener en secreto todo lo relacionado a Regalea, entre eso, la existencia de sus padres. La maestra se paró para acercarse a la albina quien se escondió detrás de Sol para no responderle, pues era muy seguro que querría inmiscuirse más. Sol tenía razón, debían irse cuanto antes de ahí.


-¿Tus papás? Acaso… ¿Conociste a tus papás?-


-A…. si… los conocí. –


-¿En serio? ¿Cómo son? ¿No me dijiste que si alguna vez los encontrabas les reclamarías por abandonarte?-


-Son buenas personas, y entiendo los motivos del por qué no estuvieron conmigo-
Habló Ankhara asomando su rostro por debajo del brazo de Sol. – mi padre es todo un caballero y lo admiro, mi madre, es hermosa y muy dulce, de ella heredé mi albinismo. –

-Si los perdonaste significa que son muy buenas personas… ¿Puedo conocerlos? ¿De dónde son? ¿Viven en el Sur? De ahí venían ustedes, ¿O no?-


-No creo que pueda conocerlos, no les agrada la gente que sea ajena a lo que conocen. –


-Ankhara, estás hablando de más, mejor guardemos nuestras cosas y vámonos. –


-Tienes razón, disculpe maestra.
–Dijo Ankhara algo nerviosa mientras se dirigió con Sol por sus pertenencias, dejando a Neidis pensativa.

-Parece que no sabe todo de su mascota, y ella no parece dispuesta a contarle todo. –


-Es por esa chica, ¿Notaste como la regañaba con la mirada? Parece todo un ángel, pero es un demonio. –


-La demonio aquí es usted, que no la deja ir, acepte que su mascota albina es feliz con esa chica y vea otras opciones a su alrededor. –Mencionó Herzia mandando una indirecta que ignoró la mujer.


-Hablo en serio… por un segundo, esa chica me dio miedo… -


-¿Usted? ¿Sentir miedo?
-Preguntó Herzia pensando que tan peligrosa podría ser esa chica para darle miedo a una de las mejores mercenarias del mundo. – Al menos ya se le quitará su ansiedad por ver a su mascota, será mejor que le desee un buen viaje. –

-¿Un buen viaje? No la dejaré sola, no me agrada que mi Ankhara esté con esa chica. –


-¿Y qué hará? ¿Perseguirlas sin saber a donde van?-


-Qué poco me conoces, ya puse un rastreador en su vehículo. -



Pasado unos minutos y Ankhara y Sol ya estaban viajando a gran velocidad hacia el noroeste, la albina suspiraba preocupada por haber hablado de más mientras Sol acariciaba su cabello tiernamente para calmarla. La niña había olvidado por la alegría de ver a su maestra el mantener en secreto la existencia de Regalea, pues, siendo el continente un mundo donde la supervivencia y el egoísmo eran el pan de cada día, si se enteraban de que había tal paraíso al Sur, se vendría una invasión y una guerra que los humanos del exterior estaban condenados a perder.


-Perdón, Sol… se me fue. –


-Tranquila, fue la emoción-
Dijo la joven de cabello oscuro abrazando a Ankhara mientras manejaba- al menos estamos lejos y no nos seguirán, nos meteríamos en problemas si de repente empiezan a llegar personas a Regalea. –

-¿Qué opinas de mi maestra? Es genial ¿O no?-


-Es una mujer muy guapa, se ve que te tiene mucha estima. –


-Sí…
-Hablaba la albina conduciendo y sonriéndole a su pareja- la veo como otra madre, pero no le digas a mi mamá, ¿Si?-

-No se lo diré… Así que una madre… me alegra eso. –


-¿Dijiste algo?-


-Nada… nada.
–Sonrió Sol mientras el viaje seguía y la joven se presionaba la sien sintiendo algo de malestar, recordando las palabras de amenaza que le dio a Neidis. - ¿Por qué le dije eso?







OAO ¿Qué le pasa a Sol? OAO CHANCHANCHANCHAN!!!!!!!!!!!!!!
 

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Mmm, ¿algo va a poseer a Sol? (algo así como el otro yo de Ankhara)
Interesante.
u3u Ya te expliqué por inbox pero lo vuelvo a decir aquí, sino mal recuerdas, Ankhara compartió parte de su vida y fuerza con Sol, no es que la reviviera, le cedió parte de ella a su cuerpo además de su sangre, por lo cual, esa entidad (el otro yo que en realidad es el verdadero yo de Ankhara) owo vive en ambas, es más fácil para las dos poder soportar su existencia, pero vemos que, así como para Ankhara, la avaricia y crueldad humana despierta esa entidad, en el caso de Sol, -3- parece que son los celos, esos malditos celos xd que conozco bien que disfrutas ver.
 

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owo Continuamos con la historia.


CINCO




El viaje de las dos jóvenes de ojos rojos seguía con dirección a las tierras del norte, a lo que antes era conocido como Geglaceed. Poco a poco la terraformación cubría las áridas tierras dejando la evidencia del paso de ambas chicas por el continente, quedando el color verde como testigo del esfuerzo de Ankhara por redimirse.

Ya casi anochecía, pero la albina no quería dejar de conducir, estaba emocionada por conocer lo que fueron las tierras donde nacieron sus padres y tías, con la curiosidad de saber que había ahí, pues a palabras de su tía Preyvice, ni ellos supieron más de esas tierras tras abandonar el continente.


-¿Cómo es Geglaceed?-


-Creo que no sabría decirte, mi padre me contó que estaba llena de bosques frescos y hasta el último punto de ese reino, estaban bellas montañas bañadas de nieve, tan blancas como las nubes.
–Hablaba emocionada Ankhara mientras conducía- me pregunto cómo estará actualmente. –

-Tal vez… esté como todo lo demás, árido. –


-No lo sé, mi madre me dijo que las tierras de Geglaceed estaban protegidas por el mismo clima e incluso tras el progreso de las naciones interiores, no se aventuraron a habitar hasta allá, solamente alguien con sangre de las tierras del sur o alguien con sangre de un geglaceed podría soportar el clima. –


El viaje siguió avanzando, y para sorpresa de ambas jovencitas, tras subir una empinada colina, se toparon con la imagen de blancas montañas a lo lejos, tras largas faldas vestidas de frondosos y altos árboles que parecían perderse entre las nubes. Ankhara sentía su piel erizarse de la emoción, así como Sol, las historias de su padre sobre la nación donde él nació aún continuaban, Geglaceed seguía siendo esa tundra mágica.


-Es imposible… ¿Cómo?-


-No lo sé, Geglaceed se había unido a Rosu Pamant para crear la nación de Cetatea, pero la división territorial seguía existiendo para facilidad del comercio, se supone que todos los recursos del continente fueron explotados hasta el final-
Dijo Ankhara arrancando de nuevo el motor del vehículo para continuar con su viaje- puedo sentirlo, algo hay en Geglaceed. –


Sol se metió a la caja del vehículo para sacar una jaula, donde estaba una paloma mensajera, escribió una nota y con mucho cuidado la ató a la pata del ave, dejándola volar. La mayor de la pareja regresó a su asiento, mirando que Ankhara había cambiado su rostro de alegría por uno de confusión.


-No tendría por qué estar así, mis papás me juraron que todo fue consumido por el humano. –


-Hay que ir con cuidado, Ankhara, no sabemos que puede haber, mandé un mensaje a la emperatriz, deberíamos de esperar a que ellas vengan. –


-Echemos un vistazo primero, así, cuando ellas lleguen, podemos ponerlas al tanto de que está ocurriendo. –


-Ankhara, por favor. –


-Tranquila, ¿Si?-
Sonrió la albina tomando la mano de Sol- si sentimos algo de peligro, nos regresamos, te lo juro. –

-Está bien, aunque seamos eternas, no dejo de temer por ti, que te ocurra algo. –


-No nos pasará nada, mi papá me ha entrenado bien-
Dijo Ankhara flexionando su brazo para mostrar un pequeño bicep- podría destruir una montaña de un golpe si quisiera. –

-No necesitas demostrarlo, sé bien que puedes hacerlo. –



El vehículo proveniente de Regalea avanzó aún más, atravesando varias leguas de bosque, cada vez que se acercaban más a la montaña, sentían más y más frío, por lo que no le quedó de otra a Sol que vestirse con sus ropas imperiales más tibias, en el caso de la albina, al ser su padre y madre nacidos en las tierras frías de Geglaceed, había heredado esa resistencia al frío.


-¿En verdad no tienes frío?
-Decía Sol temblando envolviéndose con un abrigo de bisonte.

-No, solo se siente algo fresco. –


-Pero si hace un frío del demonio, cúbrete un poco Ankhara-
Habló la joven metiéndose a la caja del vehículo para mantenerse caliente, sorprendida al ver a Ankhara con su uniforme escolar manejando cómodamente.

-Mi tía Preyvice me dijo que los que tenemos sangre de Geglaceed tenemos una gran resistencia al frío, las vestimentas tan cortas que usa para pelear son similares a las que usó en su tierra. –



El trayecto de las viajeras se detuvo al toparse con una extraña formación rocosa, como si fuese un arco que señalara la entrada a algún pueblo. Ankhara tomó la pistola y ordenó a Sol esperar dentro del coche, pero la chica decidió soportar el frío y se bajó para seguir a su esposa, portando una espada que había aprendido a blandir por enseñanza de su suegro. Siguieron avanzando lentamente, revisando aquella estructura humana, notando que las rocas lucían recién cortadas, como si esa formación no tuviese la antigüedad que debería tener si fuese un vestigio.

Un extraño ruido llamó la atención de Ankhara, quien dirigió sus pasos al interior del bosque, encontrándose con una pequeña cabaña apenas alumbrada por la luna reflejada entre todos los cristales de esa tierra. Sol se sujetaba de los hombros de la niña temiendo por la oscuridad, y justo cuando ella le iba a pedir que retrocedieran, una vo se escuchó emergiendo de esa casa.


-¿Qué hacen aquí, forasteras?-


-Mejor dicho, ¿Qué haces tú aquí? ¿Cómo alguien puede seguir viviendo en las ruinas de Geglaceed?-


-¿Ruinas? ¿Así llaman a mi pueblo? La gente de las bajas tierras es tan vanidosa y engreída como cuentan las historias. –



Una figura femenina y delgada de la misma altura que Ankhara se asomó de entre la noche, blandiendo un estoque. Esa joven se detuvo al ver el revoloteo de unas extrañas mariposas azuladas que no parecían preocuparse por la ausencia del Sol o el extremo frío, y ella, parecía escuchar sus murmullos como si fuesen sus informantes. Su mirada hacía ver que estaba tomando a las dos como invasoras, por lo que la albina apuntó su arma y protegía a Sol detrás de su cuerpo, pues en el combate, ella tenía mucha más experiencia que la mayor.



-Váyanse de aquí sino quieren problemas, alteraron a las mariposas de cristal, significa que son un peligro para ellas. –

-No nos iremos hasta que nos expliques quien puso este arco. –


-Fue el pueblo de Geglaceed. –


-¡Mientes! El pueblo de mi padre dejó de existir hace mucho tiempo. –


-¿Tu padre? Tal vez te mintió, mi pueblo se ha mantenido gracias a la bendición de la diosa Seele, quien, a nosotros, los simples mortales, nos dejó el rubí glacial y le dio vida a nuestras tierras. –


-¿Seele?-


-¡Grosera!
-Exclamó la jovencita que al acercarse más notaron su cabello oscuro con tonos azulados y ojos de color azul celeste- ¿Cómo puedes referirte a su persona de esa manera? –

-¡Lo hago por qué Seele es mi madre!-


-¿Tu madre?-


-¡Soy Ankhara, hija de la reina de Schwarzwald, Seele, y del guardián espiritual de Geglaceed, Norwell de la tribu del norte!-


La pequeña guardiana se acercó más a ellas, sorprendiéndose al ver el color de cabello blanco como la nieve de Ankhara y sus ojos rojos, los mismos que relataban las leyendas de la diosa de su pueblo. Ella guardó su espada y se arrodilló repentinamente frente a ambas, colocando sus manos en el suelo en señal de respeto.


-¡Bienvenida a sus tierras, princesa Ankhara, hija de nuestras deidades!-


-¿Qué mierda?
-Pensó Ankhara mientras la niña mostraba sus reverencias- levántate por favor, no es necesario tanto respeto. –

-¡Es lo mínimo que debo de hacer, levante mis armas contra usted y su acompañante!-


-No es mi acompañante, es mi esposa-
Dijo la albina mientras la chica seguía mostrando respeto.

-Vamos, ponte de pie, nos apena más verte así. –


-Gracias… Su gente estará emocionada, las leyendas del regreso de nuestras deidades eran ciertas.-


-¿Leyendas?-


-Ankhara, tus papás no nos contaron nada de esto. –


-Tal vez ellos no lo sabían, ellos me juraron que no encontraría nada. –


-¿Sus papás? ¿Acaso ellos siguen en nuestro mundo terrenal?-



Al momento de decir esas palabras, una bruma negra y blanca emergió detrás de ellas, misma que se expandió por el suelo derritiendo la nieve y hielo. Un hombre alto con una armadura color celeste y decorados en color obsidiana emergió de un portal formado por esa neblina oscura, desplegando sus largas alas. Aquel hombre, se arrodilló frente al portal ofreciendo su mano, y de esa misma neblina, una mano se asomó y tomó la del caballero alado, saliendo de ahí mismo, una hermosa mujer de cabello blanco y ojos rojos como los de Ankhara, de complexión delgada y curvas que sobresalían de su vestido blanco con adornos dorados.

Ambos seres divinos miraron con asombro las tierras blancas de lo que fue Geglaceed, sorprendidos por qué el mensaje enviado no había sido una mentira, la tierra de donde ellos eran originarios lucían totalmente integras, como si el progreso del hombre nunca hubiera atravesado los bosques que complementaban las faldas de esas altas montañas.


-Cariño, ¿No es una ilusión lo que veo? –
Dijo Seele siendo abrazada por Norwell quien estaba igual de alegre que ella.

-No, Geglaceed en verdad sigue siendo como era antes… -


-¡Mamá, papá!-
Gritó emocionada Ankhara corriendo a ellos para abrazarlos- ¿Pueden creerlo? Su pueblo sigue vivo, esa niña de ahí nos lo contó. –

-¿Esa niña?-


-No puedo creerlo… Ser yo la destinada a recibirlos…
-Balbuceaba la pequeña temblando de emoción al ver a sus dos deidades frente a ella, arrodillándose en la nieve y ofreciendo su espada a Norwell- yo, Junno, guardiana espiritual de Geglaceed, les doy la bienvenida a ..a… a Geglaceed, Seele, diosa de la vida y la muerte, reina de Schwarzwald… Norwell, el verdadero guardián espiritual de Geglaceed, ángel guardián de nuestra diosa y líder de las lanzas de hielo de nuestro reino. –

-Nuestro reino, mi querido Norwell... volvimos a casa. –


-A casa...-



Norwell alzó su mano hacia las montañas, provocando que la neblina se disipara con el aleteo y control del frío de aquél legendario guerrero, asombrándose al ver que las montañas escarpadas estaban llenas de pequeñas luces, cada luz era una vela que representaba que alguien vivía ahí. Tanto Seele como Norwell estaban alucinados, de alguna manera, sin que ellos lo hubieran imaginado, las personas de Geglaceed habían sobrevivido lejos de todo. Las más sorprendidas eran Sol y Ankhara, era como un viaje de miles de años al pasado, ellas habían llegado a donde empezó todo.






OAO CHANCHANCHAN ¿Geglaceed no cayó como los demás reinos? OAO
 
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