Actividad [J.M. & OverLord_Gabriel]

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Bueno, ser el segundo equipo en publicar no está mal.XD
Dejo la primera parte correspondiente, la hubiese puesto ayer pero el internet es un asco estos días y anoche no funcionaba el Internet ni para desconectarme del foro.XD
Y gracias por no dar límite de extensión. Pero tranquilos, no fueron veinte páginas. Solo fueron diez.XDXD

Titulo: Pensamientos de Hawkmon "Los archivos de la felicidad"
Genero: Comedia
Características: (Universo Adventure - Solo se usarán digimons)
Extra: Esta historia está inspirada en el estilo de comics latinos ochenteros en los que el protagonista tiende a relatar la historia divagando y filosofando sobre todo en su entorno. (No, no soy tan viejo, pero de niño me gustaba leer las revistas de mis tios)XD




-Bueno… esto pudo salir mejor –opinó Veemon.

-Eres sabio, muy sabio –articulé con sarcasmo.

Ok, ok, si… sé que es un cuadro un poco extraño, bueno… muy extraño. Pero si me permiten explicarles les aseguro que todo tendrá sentido.

“Arde Roma arde”, tal vez son las palabras más apropiadas para este dilema. Mi querido amigo y yo nos encontrábamos sentados en lo alto protegiéndonos de la lluvia y con una vista directa a la ciudad juguete adornada con luces, pero no navideñas como es la costumbre, sino con llamas ardientes que hacían juego con gritos de terror escuchándose a lo lejos siendo un mal reemplazo a los tradicionales villancicos. En simples palabras: la ciudad se incendiaba.

-Y para colmo llueve –se quejó el azulito.

Ya no respondí. A pesar del aguacero el fuego no se extinguía, quizá porque ya era muy grande o porque al digimundo justo se le antojó a juguetear con las leyes físicas como era su maldita costumbre.

¿Cómo comenzó esto? ¿Cómo es que una celebración por las fiestas de diciembre cuyo objetivo era la felicidad terminó así? Bueno, aun sostengo que la felicidad no debería ser tan complicada, por mí parte, los buenos recuerdos y una vida tranquila eran mis dos recetas para ser feliz...
¿A dónde quiero llegar? Pues comencemos por relatar cómo comenzó esto. Como siempre por supuesto. O sea de la manera más inocente del mundo…

¡Ah! Y por si algunos dudan, está no es una historia moral. No tiene mensaje ni pretensiones. La cuento porque sin querer, estuve envuelto en ella… y porque por varias razones creo que vale la pena oírla…











¿Habían visto un árbol tan majestuoso como esté? ¿Un espécimen vegetal nacido con tan privilegioso favor de la naturaleza? ¿¿Lo habían visto?? Bueno… quizá sí, de hecho hay cientos iguales a su alrededor, y probablemente otros incluso mejores. Irónicamente eso lo hace perfecto para mí.

Si. Si señores, este enorme pedazo de madera es mi hogar y como dije antes es perfecto tal y como se muestra. Soy alguien simple, y como un ser simple sé que no hay nada más simple que la simpleza de un hogar que se mezcla muy bien y que nadie envidiará, y eso me ahorra muchas peleas por territorio que son una tradición tan antigua como el digimundo mismo. Pero dejémonos de trabalenguas y sigamos…


Una gran fiesta estaba en sus vísperas y como es una que se nos pegó del mundo real no estábamos muy al tanto de todo el proceso. Pero como digimons curiosos se tomó la decisión de celebrarla por primera vez en el digimundo. Después de todo… ¿Qué tan malo podría resultar?

Si. Si, no me vengan con sus burlas que ya sé lo estúpido que sonó eso considerando de como concluyó… Pero permítanme decirles que eso de reírse de las desgracias ajenas es una reverenda por-que-ría. Pero hoy no se va a reír. ¡No señor! Hoy le aseguro que va a llorar. Aunque no de amargura como a mí me hubiera gustado que sucediese, compartiendo los sinsabores de nuestras cotidianas tragedias.

Hoy va a llorar porque… Porque se acerca Navidad. No. No es que la navidad sea triste pero algo de melancólico hay en ella, algo de cosa que nace y de cosa que termina y todo eso hace que Navidad sea algo así como un ajuste de cuentas con nosotros mismos… Y para muchos la Navidad puede ser una especie de déficit. Para aquellos que no han sabido querer o para aquellos que simplemente no han tenido suerte, la navidad puede ser un día muy triste…

Yo por mi parte prefiero mantenerme un poco alejado del ajetreo que seguramente se desencadenaba en la ciudad juguete. Mi idea de celebración consistía saludar a mis amigos y pasar el resto de la “noche buena” recostado en mi cómoda rama saboreando mis frutos favoritos esperando la mañana de navidad.

-Estos son los últimos –dije satisfecho en mi búsqueda de víveres arrancando las últimas fresas de unos arbustos.

Estaba atardeciendo. Y mí noche comenzaba bien, quizá demasiado. Y como yo no soy un ave que aspire a mucha suerte era obvio que la desgracia ya venía en mi búsqueda… y por partida doble.
Pues la voz dulce, invitante, suave como un gatito de esos que da gusto tener en casa se elevó modulando musicalmente las consonantes de tan oral mensaje;
-¡¡Hawkmon!! ¡¡Hasta que te encuentro!! –gritó furiosa la felina.

Y yo me puse de pie y volteé el cuerpo, fingiendo una sonrisa con todos los dientes que tenía, que contándolos uno por uno aun suman a… cero, incluyendo la muela de juicio que nunca me creció a pesar de que Yolei me aseguraba que nadie se salvaba de esa.
En fin… Sacudiendo mi alita en gesto cordial murmuré tiernamente…
-¡¡Ah no!! ¡¡Olvídalo!! ¡Lo que sea que quieras pedirme desde ahora te digo que la respuesta es no! –exclamé eufórico a pesar que en mis adentros sabía que era una causa perdida.

Me miró fijamente frunciendo el ceño como un tigre a punto de atacar. Eso por supuesto es una señal de alarma. Gatomon es un ente femenino de pies a cabeza y aunque eso no abarca mucho espacio, basta y sobra para traer líos. Y considerando que por compañera humana me tocó una chiflada con mal carácter sobraba decir que mi suerte con las del otro género no es algo a que aspirar.
-Y como siempre nunca se puede dialogar contigo –opiné con fastidio y las alas cruzadas unos segundos después mientras Gatomon me arrastraba como a un conscripto reclutado sin voz ni voto en tiempos de guerra.

-Ya deja las quejas, el día de hoy todos ayudan para celebrar por la noche –respondió ella.

-Se supone que en navidad no se trabaja –objeté.

-¡Jamás lo has hecho!

-Nunca he trabajado pero aun espero ansioso mi jubilación –dije tratando de sonar gracioso pero ablandarle el corazón a la felina no era tarea fácil.


Pues no hubo de otra, con medio camino de quejas y otro de resignación llegamos a la ciudad juguete, que como predije estaba repleta de digimons que ayudaban encantados esperando su primera navidad. Adornos y bolitas de colores hechos con cualquier material disponible. Cables y cables de luces que desdeñando en una misión imposible trataban de desenredarlos sin mucho éxito. Y todos los habitantes intentando descifrar como diablos funciona el asunto del calcetín en la chimenea y porque esas dos cosas tienen un significado tan profundamente navideño. En simples palabras, un escenario muy tierno por no decir penoso.

Quizá lo más destacable a la vista era la gran montaña de regalos que habían logrado juntar entre todos en la isla. Sin duda regalos que rogaban ser abiertos a media noche.


-Espero que elijas un trabajo que puedas hacer –opinó ella.

-Si de verdad es mi elección pues…

-Olvídalo, será mejor que yo elija por ti –me interrumpió a tiempo antes de que se me saliera una de esas groserías difíciles de borrar con saliva y el pulgar… si tuviera uno…


Dadas mis atenuantes circunstancias no me quedaba otra opción que acudir a una fuerza superior a mí y susurrar.
-Por favor Yggdrasil todo menos las luces, todo menos las luces…

Y como extra esperaba que las orejotas de la minina no fueran tan útiles como se veían.
-Creo que necesitas un trabajo duro para aprender el valor del esfuerzo –sentenció mirándome con esa sonrisa tenebrosa que solo ella sabía dar –te encargarás de las luces

Ok. Al diablo… Vamos a hablar de la mala suerte. Exacto. De esa sospechosa sucesión de coincidencias, malentendidos, curiosas anomalías y otras “malas yerbas”, Por supuesto, hay malas suertes que no son tales. Porque hay dos clases de desgracias personales. Primero las que uno se busca con premeditación y alevosía contra uno mismo. Y otra la de las desgracias que te caen encima sin que uno tenga ninguna culpa de ello. ¿Ejemplo? ¿Quién no conoce el caso del pobre desafortunado que se topa con un hombre de esos que no perdonan? O en mi caso el pobre Hawkmon que se topa con una gata que lo pone a trabajar en vísperas de navidad. Y como postre malicioso te avienta justo el mal augurio que tratas de esquivar.
-¿Porque me odias? Yo no te he hecho nada

-¡Ya basta de lloriqueos! ¡Debemos poner lo mejor de nuestra parte si queremos que esto sea un éxito!


No dije nada más pues alguien se puso en nuestro camino.
-Que tal amigos –saludó Veemon con su envidiable optimismo que a veces me hastiaba veo que Hawkmon también se ofreció a ayudar

-Bueno, en realidad…

-Claro que ayudará –interrumpió Gatomon quizá porque se le hizo costumbre se vigilarán entre ambos, cada uno ya tiene su propia tarea

-¡A la orden mi señora! –asintió el pequeño –y si me permites decirlo, el ambiente navideño te hace ver más hermosa que de costumbre


La aludida no dijo nada y solo lo observó con una mueca de aburrimiento pues no era la primera vez que Veemon decía algo así. Pues verán… este azul reptiliano es una especie de fenómeno ciclotímico, un champaña con burbujas atómicas o una versión magnificada del huracán Neoguri o cualquier otro por el estilo. Además asegura que Davis es el mejor compañero del mundo, así que se imaginan que muy cuerdo no puede estar.
-¿Verdad Hawkmon? –me golpeó ligeramente con el codo buscando desesperadamente apoyo moral –¿¿verdad que se ve muy hermosa??

"Pelo blanco… ojos verdes…. Oh, misterio de la noche aterciopelada. Oh, misterio de la exótica belleza que emerge desde el vientre dorado de la aventura. Oh tú extraña desconocida…"

¡Jajaja! ¡Sí. Claro! Ahora bien. Ser macho es cosa sumamente atractiva cuando el serlo no incluye un viaje de ida sola al hospital, así que hice oídos sordos a mi orgullo viril… Porque como dijo aquel conocido poeta… que en realidad no dijo nada porque no le dio tiempo… “es momento de comportarme como caballero, o como lo que soy” ¿Y que soy? Sí. Solo un espíritu modesto y tranquilo cuya ambición jamás ha ido más allá de la segunda porción de manzanas en el desayuno, así que pueden imaginarse lo que quieran.



-Debiste apoyarme –se quejaba Veemon con la cabeza baja mientras caminábamos.

-No gracias. Ya tengo suficientes problemas con ella –respondí sin darle mucha importancia y por cierto, ¿Qué tarea te dieron a ti?

-Debo ir con Elecmon a la ciudad del inicio –respondió no muy seguro –algo sobre cuidar digihuevos supongo…

-Eso suena más sencillo –protesté con la injusticia de los cielos –definitivamente esa gata tiene algo contra mí

-Tú puedes volar, te será más sencillo adornar la ciudad con luces –dedujo mi amigo.


De nuevo la discusión se interrumpió al encontrarnos con un inerte Armadillomon que por muy irrisiblemente increíble que pareciera estaba más aburrido que yo.
-Hola muchachos –saludó con un gran bostezo –¿ocupados con sus tareas del día?

-Por desgracia si ¿y tú? No parece que estés haciendo nada…

-Me encantaría ayudar a adornar la ciudad –explicó depresivo pero Gatomon me ordenó ir a la costa para recibir a Digitamamon que traerá la comida del banquete que yo debo cuidar hasta que la fiesta comience

-El trabajo soñado y con esfuerzo mínimo –pensó el ave oye Armadillomon ¿te gustaría ser de verdad útil?


No estoy seguro si este fue el punto exacto en la que mi variedad de una mala… muy mala situación de caos y destrucción en cadena inició, y tampoco es que importe mucho ya que si nos ponemos a pensar con algo más de irrefutable intelectualidad llegaríamos a la conclusión de que esto sucedería no por destino sino porque todos conocen las formas de ser de los otros. Sí. Una mala excusa quizá, pero este es el momento preciso donde me conviene mucho encontrar similitudes sociológicas entre humanos y digimons por mi propio bienestar… ¡Oh, y esa es otra similitud! ¿Verdad que vale la pena?

Tan solo un par de minutos después mi amigo y yo caminábamos, por mi parte con una deliciosa sensación de victoria o como la del pillo que se salió con la suya. Claro que la expresión de mi anti-tocayo era todo lo opuesto.
-No debiste hacer eso, las luces eran tu trabajo –se quejó Veemon.

-No seas tan quisquilloso –objeté –¿viste como le brillaron los ojos de la felicidad? Literalmente le hice un favor al intercambiar tareas


Suspiré con fastidio. Armadillomon no tuvo que pensarlo mucho pues al final acepto el cambio sin pedir muchas explicaciones. ¿En que milímetro de este favorable asunto podría yo ser un tipo con maldad en el corazón? Con pereza quizá, pero no maldad. Como siempre, saber cómo eran los otros resultaba beneficioso, y todos sabíamos cómo éramos, siendo Veemon no muy listo pero entusiasta y capaz de animar a otros, y Armadillomon, alegre y dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de ayudar y sentirse útil para compensar su lamentable y casi incómoda forma móvil, no era complicado predecir mi agradable resultado de “menos trabajo hace un Hawkmon feliz”

Y pensándolo bien, quizá este análisis de mi físicamente poco prodigioso compañero amarillento debió ser mi primera señal para la cuenta regresiva que se avecinaba. Pero no tenía caso, en ese momento yo solo era un alma desesperada que ansiaba terminar rápido con todo y volver a mi árbol, esperando que siguiera tal y como lo había dejado y que ningún digimon se hubiese apropiado de él en mi ausencia. Eso era casi imposible pues como recordarán mi árbol está lejos de ser el mejor, pero por otro lado… también pensé que era casi imposible que yo trabajara este día…
-Te aprovechaste de sus ganas de sentirse útil –sentenció el azul.

En fin… quizá era por el exceso de fastidiogeno en mis venas pero me vino a la mente que tal vez estaba subestimando a Veemon. Si le contaba lo ocurrido a Gatomon, no poder regresar a mi árbol sería el menor de mis problemas. Pero como ya era costumbre mi aguda observación durante mi estadía con la humanidad me generaba nuevas ideas.
-Oye Veemon, Digitamamon aún tardará en llegar a la costa –dije dándole una palmada en la espalda y sonriendo lo mejor que podía –¿que te parece si te acompaño a la ciudad del inicio y te ayudo a vigilar esos digihuevos?

Y bastó esta oferta de “buena fe” para que el pequeño azulito mostrara una gran sonrisa y olvidara todo el asunto anterior.

Qué más da, incluso tomando en cuenta los valores morales de estas fiestas de diciembre… Quien no haya dicho una mentira desesperada en navidad que tire la primera piedra. De todas formas la felicidad parece darnos demasiados obstáculos.

Pero como la respectiva causa-efecto muchas veces me he detenido a pensar en la complejidad infinita del ser humano, en sus sentimientos, deseos, sueños, fracasos, realidades y mentiras, grandezas y miserias… Deseando la superación a cada instante y no saber detenerse cuando es suficiente y menos vislumbrar la diferencia entre lo correcto o su antónimo. Por qué las injusticias existen, pero la “necesidad” es un dictador que no perdona a nadie. Es alucinante el ver el mundo infinito que se puede cobijar dentro de un esqueleto y unas docenas de kilos de carne…... Nah…!! Yo aun no comprendo mucho de ello. Pero los humanos me habían enseñado útiles artimañas. No podía quejarme…
-El pueblo del inicio no está lejos –comenté –pero es mejor apresurar el paso todo lo posible

No podíamos ir caminando porque tomaría demasiado tiempo y ya era de noche. Y aunque la ciudad estaba llena de digimons a los que conocíamos, todos estaban ocupados y nadie podía ayudarnos. Veemon propuso que yo lo llevara volando. Ante tan pintoresca petición decidí responder con la coherencia que merecía.
-¡Si claro! ¡Gran idea! –respondí con una enorme sonrisa –¡¿y qué tal si también llevo volando a otro más?! total, sobra espacio. ¡O mejor! ¡yo traigo la comida del banquete desde el continente! ¡Oh, Oh! ¡O mejor de plano fundamos “Jet DigiAerolines Hawkmon” para que pueda transportar a todo habitante del digimundo!

Unos segundos de silencio.
-Hubieras dicho que no y ya –dijo Veemon encogido de hombros entendiendo tardíamente el sarcasmo.

No podía perder mi tiempo con eso y trataba de pensar cómo llegar rápido al pueblo del inicio, y afortunadamente la respuesta estaba frente a nosotros, o más bien recostada cerca a la pared de una casa cercana.

-¿Qué no pueden callarse? Deberían aprender a respetar y a no gritar tan fuerte, algunos tratamos de dormir…

Ambos volteamos a ver quién nos hablaba y como ya mencione, había un Jijimon recostado, medio dormido y aparentemente se había despertado por mis gritos.

Me hubiera gustado simplemente ignorarlo y seguir mi camino, pero situaciones desesperadas requerían… eh… este… bueno ya saben cómo va la frase esa.
-Bueno… creo que he dormido suficiente. Ahora debo irme o mi vieja va a matarme

Dicho esto, el anciano golpeo el suelo con su bastón y este comenzó a elevarse a la vez que se montaba sobre él. Ya estaba listo para irse.

Era ahora o nunca.
-¡Oiga, espere un momento! –le grite, y el anciano se detuvo para escucharme.

-¿Por qué los jóvenes siempre gritan? –dijo soñoliento –¿Qué quieres?-

-Me preguntaba si podría llevarnos hasta la ciudad del inicio –le dije, haciendo un esfuerzo por ser amable –en verdad nos ayudaría bastante si pudiera hacerlo

-¿Acaso los jóvenes no escuchan? –articuló en un tono entre molesto y confundido –mi esposa me está esperando en casa y no puedo perder más tiempo con ustedes


Bueno. No podía insistir mucho o tal vez simplemente quería evitar la fatiga. De todas formas no era justo culparlo, “¡perezosos uníos!” mmm… sería un buen eslogan. Me resigné por adelantado para no perder más el tiempo, pero mi amigo quiso intentarlo.
-Por favor señor –dijo Veemon, con una expresión mucho más convincente que la mía –hay muchos digihuevos que debemos cuidar, y si no llegamos nadie podrá estar pendiente de los digimons que están por nacer. Este es el primer trabajo importante que me dan. Por favor señor, le prometo que no lo molestaremos más…

No sé qué era peor, que ese viejo no me hiciera el favor cuando se lo pedí o que accediera cuando mi amigo lo hizo con esos ojos brillantes.

No sé porque se me ocurrió pensar en algo muy particular de nuestras vidas al ver esta escena, algo que nos lleva generalmente al placer o la frustración y pocas veces a la indiferencia. Sí. Ya sé que eso no es mérito de una cosa sino de muchas pero hoy vamos a charlar un ratito de ésta en particular. Me refiero a la estimulación…

Si. Si. La estimulación. El acicate. La zanahoria ante el asno, el oro ante el traidor, la rubia ante el romántico, la patada en…. En fin, todo aquello que consigue mover a cualquier ser con consciencia, despertar su ambición, etc. Desde que el hombre es hombre y desde que el digimon es digimon todos sabemos que si se le encuentra la vuelta, esta criatura de Dios hará lo que deba (y a veces hasta lo que no) siempre y cuando se consiga la zanahoria adecuada para que el asno se mueva. Y en nuestra situación, ofrecerme a acompañarlo fue suficiente para que Veemon me perdonara y por consiguiente bastó una súplica de este reptiliano para que aquel anciano gruñón se dejara invadir por aquel espíritu navideño hacia el prójimo.
-Bueno… suban ya, supongo que la vieja no se molestará por unos minutos más de retraso –dijo poco antes de montamos sobre su bastón y ponernos en marcha.

No tardamos mucho en llegar, pero durante todo el viaje fue escuchar a Veemon hablar, preguntándose como haría para cuidar a los digihuevos y si sería demasiado difícil, así como hablar de lo mucho que le gustaba Gatomon y como esperaba que ella le hiciera caso. Eso hizo los pocos minutos que duró el viaje complemente aburridos y molestos. Al menos cuando llegamos ya no tuve que escucharlo hablar más acerca de la señorita que me había alejado de mi hogar y metido en este dilema prácticamente a la fuerza. Mi compañero se dio cuenta de ello y no dudó en expresar su enojo.
-A veces no sé porque te cuento mis penas –comentó Veemon ofendido.

-Yo tampoco lo sé, pero estoy seguro que no te aliento a hacerlo –respondí cómicamente aunque con auténtica sinceridad.


Una vez aterrizamos agradecimos a Jijimon por el aventón y este se alejó caminando sin siquiera voltear la mirada.

Unos minutos después encontramos a Elecmon apoyado contra un árbol con un digihuevo entre sus garras. Lo saludamos y nos acercamos más a él.

-Lamento la demora Elecmon –se disculpó mi amigo, pero el digimon rojo no parecía para nada molesto.

-No te preocupes Veemon –le dijo el otro con una sonrisa –lo importante es que ya estas aquí

-Y bien ¿Dónde están los digihuevos que debo ayudarte a cuidar? Supongo que es a lo que vine

-Así es, ejemmmem… y de hecho es curioso que lo digas porque…


En ese momento, detrás de Elecmon salieron una enorme cantidad de digimons recién nacidos, todos felices y con muchas ganas de jugar.

-Los huevos nacieron antes de tiempo –continuó el digimon rojo –así que debo encargarme de ellos

Algunos de los recién nacidos fueron con Veemon y jugaban y reían a su alrededor, mientras que otros iban hacia mí y sin previo aviso se me tiraron encima y uno que otro no resistió en arrancarme las plumas de la cola, igualmente jugando y riendo en un aquelarre de desenfreno infantil. Mi compañero estaba de lo más entretenido y alegre con los pequeños, mientras que yo debía hacer un esfuerzo “sobredigimon” por no sacudirme para sacármelos de encima. O de lo contrario Elecmon me sacudiría a mí.
-Dime ¿quieres que te ayude a cuidar a estos pequeños? –pregunto Veemon, aun entretenido con los bebés.

-No te preocupes, yo puedo encargarme de ellos –comento con una sonrisa, pero ese gesto me decía que, o no confiaba en Veemon, o simplemente estaba seguro de poder cuidarlos solo –aunque creo que si existe algo que podría pedirte –aseguró acercándose a mi compañero y entregándole el digihuevo que sostenía, el cual Veemon tomo algo confundido –todos los huevos han nacido, con excepción de este. Estoy seguro que no tardara demasiado en romper el cascarón, pero ya que debo encargarme de estos niños tal vez tú podrías cuidar este, al menos hasta que nazca


Como Veemon siempre será Veemon aceptó encantado. Pero informó al digimon carmesí que debía acompañarme a otro lugar, este le había entregado una especie de bolsa o morral que podría usar para cargar el huevo. No creo necesario señalar que se veía ridículo con esa cosa puesta, pero Elecmon aseguraba que se veía encantador y a mi amigo le agradaba bastante el accesorio, y para nada le molestaba cargar el huevo.
-Creo que lo llamaré “Veemon Junior” –articuló el azul sujetándolo bien a su cuerpo emocionado más de la cuenta –oye Hawkmon ¿crees que se parezca a mí cuando nazca?

-Por favor amigo, ya basta, estoy haciendo un gran esfuerzo por no burlarme de ti –dije suspirando exhausto psicológicamente.

-Aunque los otros se adelantaron, espero que este pequeño cumpla con el plan original –comentó Elecmon –y que nazca justo a media noche para recibir la navidad


Más y más pérdida de tiempo, miraba con fastidio a ambos hablar de cosas que no me interesaban, entre las que estaban como cuidar ese digihuevo y que Elecmon se encargaría de vigilar a los recién nacidos, pero que se verían en la noche en la ciudad para la celebración de navidad. Yo por mi parte no podía ni imaginarme lo demencial que suponía cuidar bebés cada día de mi vida.

Aunque… no hace falta una profunda excavación espiritual para recapacitar, porque si algo me enseñó la televisión humana es que el mundo de los niños es muy difícil. No han sido desmoralizados aún por la lógica ni se han rendido al sentido común y al descubrimiento del “aguinaldo”, sea lo que sea eso. Para ellos las dimensiones no existen y su escala de valores es dislocada. ¿Cómo puede uno comprender el razonamiento de alguien que ve dinosaurios en las hormigas, fantasmas en una sábana y que sabe que la luna está hecha de queso? Y lo peor es que un día, el niño cruza una frontera gris y deja de serlo… y no solo pierde su niñez sino que pierde su memoria… Y tal vez es por ello que el adulto se enfrenta aturdido y confuso a ese loco bajito que él fue una vez pero que ya no recuerda. Y eso lleva a especular sobre aquella delgada línea temporal en la que ponemos todas nuestras esperanzas en un panzón de rojo que aseguran que traerá regalos gratis y a cambio de nada, ignorando la lógica de pensar cómo diablos hará ese humano inmortal para visitarnos en una dimensión digital… ¿será que los digimons somos tan inocentes o……?
-Oye… ¿estás bien? –dijo Elecmon interrumpiendo mis pensamientos y observándome un poco temeroso –llevas varios minutos con la mirada perdida y hablando muy raro, comienzas a asustarme…

Ok, ok, no soy perfecto ¿sí? A veces tiendo a pensar en voz alta sin darme cuenta. Y con respecto a un pensamiento filosófico es que esta historia empieza… y termina también, ya que si vamos al caso, como ven, hoy me siento histriónico, inspirado y preambulatorístico… En fin… Espero que ustedes no se dejen impresionar de una forma negativa por esta sísmica y arsónica manera de….
-¡Oye en serio, deja de hacer eso! ¡Es aterrador! –gritó Elecmon nervioso –será mejor que se vayan para no retrasarse, ¡y por favor no hables así de raro frente al bebé cuando nazca!

-Ehm...ejmmm... lo siento...



Y bien. Con ese asunto cerrado, nos despedimos de Elecmon y nos pusimos en marcha hacia el puerto donde se suponía que esperaríamos a Digitamamon. Pero la costa estaba mucho más lejos. Afortunamente nadie dijo que los milagros no vienen multiplicados por dos.
-Mirá –apuntó Veemon –¿acaso no es…?

Efectivamente el mismo Jijimon que nos trajo estaba frente a nosotros tratando de “encender” su báculo que parecía tener problemas para elevarse.
-¡Vamos, vamos! ¡Vuela, elévate! –exclamaba el anciano molesto –quizá se averió… creo que esos muchachos me trajeron mala suerte

Luego de un par de intentos más logró elevarse con éxito. Estaba a punto de alejarse cuando nos vio acercarnos.
-¿Ustedes de nuevo? ¿Qué quieren ahora?

-Pues… necesitamos ir a la costa del norte y nos preguntábamos si…

-¿Me toman el pelo? ¡Claro que no! –respondió tajante –ya me retrasaron demasiado, me voy a casa


Pero nuevamente Veemon apeló a la buena voluntad de sus ojos llorosos.
-Por favor Señor, si no llegamos a la costa los invitados de la fiesta no tendrán nada que comer –suplicó mostrando su morral –y mire este pequeñito, me lo encargaron y no puede abandonar a un padre soltero, no querrá que “Veemon Junior” nazca decepcionado de la navidad…

De verdad no tengo idea de cómo este azulito lo hace. Ya llevaban dos veces en las que había amasado el corazón del viejo a voluntad.
-Uff… Está bien –dijo resignado y obviamente molesto notándose con los sonidos que hacía con la nariz ante la ternura del reptiliano –pero esta es la última vez jóvenes. No pueden esperar que los mayores siempre les resuelvan todo. Además la vieja está esperándome y si no llego se pondrá como una fiera

Y sin darnos cuenta ya estábamos nuevamente surcando los cielos en el bastón del anciano. Debo admitir que en mi recién descubierta sensación de optimismo creí que todo saldría bien. Los regalos estaban listos, Armadillomon adornaba la ciudad y Veemon… pues… él cuidaba un huevo, supongo que las cosas no estaban mal. Al parecer sobreviviría a la furia de Gatomon, al menos por este día. Solo quedaba mi tarea intercambiada que consistía solo en recibir a Digitamamon y luego guiarlo a la ciudad Juguete con todo el banquete. Aunque no era propio de mí, tenía un ingenuo buen presentimiento en la cual podía ganarme mi bien merecida felicidad....







Hasta aquí mi parte.

Eso es todo. Como verán hay mucho sarcasmo comenzando desde el título.XD El argumento es que Hakwmon filosofea sobre todo (muchas veces erróneamente por su inocencia) basando sus análisis en su estadía con los humanos.
Ya sé que al principio ya se revela parte, OJO solo parte del desastre, pero optamos por este estilo de trama (que lo usan regularmente en la tele)XD. Además que ya está planeado una sorpresa real al final.

Ahora le dejo el resto a mi compañero O OverLord_Gabriel Suerte amigo y gracias por darme algunas ideas para incluir en esta primera parte.

Y también suerte al resto de los participantes, hace mucho que no le hecho tantas ganas inventando una historia en un concurso de fics. Me habrán animado las fiestas supongo.XD:D
 
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No sé por qué, pero algunos comentarios me hicieron reír mucho aunque seguramente no tenían esa intención... ¿o a lo mejor sí? Es un escrito curioso. Yo estoy bastante acostumbrada a escribir en primera persona, pero como que éste me llamó la atención. Usar a Hawkmon con la personalidad de Jos (a mí no me engañas, es Jos en pajarraco xD) creo que ha sido una excelente idea.

Lo único que no me gustó es que se sepa que una parte de como se arruinará todo será porque Armadillomon hará mal lo de las luces -eso supongo, ya que todo arde-. Pero espero esa sorpresa que prometiste. Y conociendo a Gabriel, la forma en que manejara a Hawkmon estará genial.

Nos vemos.
 
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Lo único que no me gustó es que se sepa que una parte de como se arruinará todos será porque Armadillomon hará mal lo de las luces -eso supongo, ya que todo arde-. Pero espero esa sorpresa que prometiste. Y conociendo a Gabriel, la forma en que manejara a Hawkmon estará genial.
Solo se revela parte del desastre al principio. No hay relleno en esta primera parte, todo lo mostrado hasta ahora es crucial para el desastre que se avecina.XD
 

Digital Hazard
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Leído! Prácticamente concuerdo con Soncarmela: vaticinar el desastre desde el principio quita un poco la intriga, lo cual no me complace, aunque la narración y la idea en sí, sí. Hablando de la narración, no estoy acostumbrado a escribir en 1º persona, pero me parece que has sabido aprovechar muy bien las ventajas que ello aporta (subjetividad, la clave de humor con los comentarios...) Además, ha sido muy directo, a diferencia del nuestro, en el cual divagamos más, en busca del ambiente perfecto. Espero el final con ansia. Buen trabajo y mucha suerte.
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Bien, primero dire que me rei mucho xD

Ahora, es curioso que eligieras narrar al mejor estilo de una caricatura, presentando primero el resultado de las desventuras de Hawkmon y V-mon para luego comenzar a explicar el "como diablos terminaron incendiando el pueblo" xDDDD

Nada mal realmente xD
 
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"The Heir of Chaos"
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Leído. Bien, debo admitir que tiene el característico toque J.M., lo que en lenguaje coloquial viene a decir: quedo estupendo. Conozco ese estilo de escritura: ha sido usado innumerables veces en series de televisión (Hay un capítulo de Stargate Atlantis que usa esta técnica) Ald ecir el final, más ansias nos da de saber como llegaron a ese punto. Onda: "lo importante no es el destino, sino el viaje"

Me gustó la caracterización de Hawkmon, pero no le veo parecido a Jos, ni a mi Hawkmon, sino algo más... Garfield. XD Y Gatomon me hizo recordar a un personaje de una novela que ando viendo solo faltaba que dijera:

Ya quiero ver como Armadillomon lo arruinó todo. Nos vemos próximamente. =D
 
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328
Por fin pude terminar de leer esta primera parte sin que me venciera el sueño (no porque me aburriera, sino porque ultimamente he estado atareado y me he cansado mucho). Le das un toque exquisito al hablar en primera persona porque controlas los tiempos de sus pensamientos a tu antojo, tanto en lo que razona para hacer su siguiente acción así como de comenzar a filosofar (siendo ésta a través de un pesimismo bien apuntado y también ingenuo pero muy entretenido a la vez), me encantó mucho cada vez que empezaba a divagar y se ve el empeño que le has puesto a tu narración, confieso que también el evento me hizo ponerle empeño a mi historia y tú no te quedaste atras amigo xD.

En cuanto a la idea de únicamente mencionar el cómo acabará arruinada la Navidad no tiene nada de malo aunque la opinión sea muy variada, creo que eso podríamos definirlo como un capricho tuyo ya que no altera ni afecta en nada la forma que esto acabará siendo un desastre, pues lo interesante está por manifestarse en la segunda parte.

Resumiendo todo mi sermón, una gran primera parte ya que me hiciste reír constantemente y más cuando resultó que el ave digimon llegaba a pensar en vos alta y asustaba a los presentes. Mucha suerte con la segunda parte que estoy ansioso por leer ñ_ñ

Esta historia está inspirada en el estilo de comics latinos ochenteros en los que el protagonista tiende a relatar la historia divagando y filosofando sobre todo en su entorno.
PD: me intrigó en demasía que la historia fuera inspirada en comics latinos ochenteros y os ruego que me mencionaras algunos, si eres tan amable ñ_ñ.
 
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Reconozco que los primeros párrafos me chocaron por dos razones: No me esperaba esa forma tan filosófica de narrar y por el estilo in extrema res. Lo primero me trae nostalgia, y no sé a qué me recuerda exactamente, pero al ir leyendo se me hace cada vez más divertido (y la verdad es que tengo curiosidad por ver como lo continuais en la segunda parte). Y admito que también resalta lo bien escrito que está.
Lo segundo hace que me aumente la intriga. Si alguien empieza por el final es porque solo está enseñando la punta del iceberg. Tengo que ver como acaba esto xD
¡Mucha suerte y ánimo con lo que queda!
 
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No creo haber leido nada con este estilo anteriormente, pero parece bueno. Por lo que veo, divides la historia entre lo que pasa en la trama y lo que pasa dentro de la cabeza del protagonista. Es interesante, porque la parte que explica lo que ocurre es necesaria para la trama, pero puede ser aburrida, por lo que la parte en la que el protagonista filosofea es necesaria para añadir diversion, pero asi su vez puede acabar siendo un tanto confusa, asi que necesita la otra parte para que la hisoria tenga sentido y avance.

En fin, que ha sido entretenido. Es bueno volver a leer uno de tus relatos, J. M., y este estilo que has adoptado esta bastante bien.
 
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Además, ha sido muy directo, a diferencia del nuestro, en el cual divagamos más, en busca del ambiente perfecto.
En serio? Si este fic es una divagación completa. Se divaga sobre cualquier detalle del momento.XD Aunque, creo que solo son estilos diferentes de divagación.XD



En cuanto a la idea de únicamente mencionar el cómo acabará arruinada la Navidad no tiene nada de malo aunque la opinión sea muy variada, creo que eso podríamos definirlo como un capricho tuyo ya que no altera ni afecta en nada la forma que esto acabará siendo un desastre, pues lo interesante está por manifestarse en la segunda parte.


Es lo que yo decía. Es clásico de los dibujos animados, donde muestran al inicio el desastre random del inicio para luego explicar y relatar como se llegó a ese punto.XD Gracias por tu comentario, ya espero que leas la segunda parte.

Reconozco que los primeros párrafos me chocaron por dos razones: No me esperaba esa forma tan filosófica de narrar y por el estilo in extrema res. Lo primero me trae nostalgia, y no sé a qué me recuerda exactamente, pero al ir leyendo se me hace cada vez más divertido (y la verdad es que tengo curiosidad por ver como lo continuais en la segunda parte). Y admito que también resalta lo bien escrito que está.
Lo segundo hace que me aumente la intriga. Si alguien empieza por el final es porque solo está enseñando la punta del iceberg. Tengo que ver como acaba esto xD

Gracias por tu comentario. Pues si, se le echó muchas ganas en la narración.XD Me da curiosidad saber porque te trae nostalgia, como que me llamó la atención que dijeras eso.
Y si, solo es la punta del iceberg.XD Me alegra que te haya gustado. También me leí el fic completo de tu equipo y por su puesto ya comenté.

Espero que te guste la segunda parte que ya se puso, me dices que te pareció.:)
 
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Ok, ¡basta! ¡Si, si! ¡Ya sé que quieren saber el resto de la historia, pero este es el momento oportuno para recordarles lo que dije al inicio de este circo.

Reírse de las desgracias de otros está pero muy mal. Y de por si existen suficientes maneras para divertirse sin entregarse a la algarabía experimental de mi pobre e insignificante vida… ¡Yo no soy su bufón con maestría en chascarrillos! ¡Así que por favor tengan piedad de mí si poseen algún ápice de consciencia! Solo me desahogo tratando de evitar la flagelación pública y encasilladora hacia la ciencia de lo absurdo.

Porque definiendo lo ridículo es decir que es como aquello que “está fuera del tiempo y del espacio”, algo así como ni una cosa ni la otra, ni fa ni fu, no tiene ninguna importancia, pero provoca risa por… por… Mmmm…. ¡no señores! ¡Como dije antes, me niego a ser su entretenimiento! ¿Pero para que pierdo mí tiempo esperando compasión? Así que terminemos con está insustancial e infructuosa anécdota…



PENSAMIENTOS DE HAWKMON
"Los archivos de la felicidad" (segunda parte)
Una vez en la costa el anciano nos arrojó de su bastón y se fue como alma que se lleva el diablo. O tenía prisa o ya estaba harto de nosotros.


Lo bueno es que habíamos caído en arena suave, así que ni nosotros ni el digihuevo resultamos dañados. Ahí tuvimos que esperar a que llegara Digitamamon, y ahora que lo pensaba ni siquiera preguntamos a Armadillomon si sabía cómo llegaría ese tipo o como haríamos para llevar toda la comida hasta la ciudad.

En fin, Digitamamon solo tardó unos minutos en llegar, pero en cuanto a cómo llego… digamos que no era nada de lo que hubiera imaginado.

Ya habíamos visto en el mar una enorme sombra que se acercaba cada vez más, que nos puso algo nerviosos. Cuando esa sombra llego a la orilla, pude ver que era un enorme digimon maquina con una apariencia de reptil llamado Deckerdramon con el chef Gourmet sobre él, acompañado de dos de sus asistentes u asesores.

-Así que ustedes son los encargados de guiarme a la Ciudad de los juguetes ¿verdad? –comentó –me habían comunicado que sería un Armadillomon el que lo haría

-Sí, pero él está ocupado en otro asunto por el bien de mi salud mental –respondí.

-Me da igual –dijo bajando del digimon máquina –lo único que espero es recibir una buena paga por mis servicios, después de todo… mi comida es bastante apreciada en diferentes partes del digimundo. Además… –agregó volviendo a subir a Deckerdramon –mis chicas tampoco trabajarán gratis, serán otro cargo extra…


La enorme caja en la espalda del “transporte” se abrió y dentro estaba una gran cantidad de deliciosa comida para el banquete de navidad, y seis camareras Lunamons que trabajan para él y ayudarían a repartir la comida.


-Oiga… Jamás pedimos que trajera camareras –comenté sin darle mucha importancia a lo que decía –acá sobran digimons para ayudar

-Siendo un evento tan importante y con tantos digimons se necesita camareras profesionales. Además… ellas querían ayudar y participar de la navidad



Mi amigo tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no chorrear la baba por lo hermosas que estaban esas digimons. De no ser como era, y por los problemas que había tenido con otras féminas diría que quizá no debí haber llevado a Veemon conmigo para recibir el banquete. En retrospectiva quizá debió ser mi séptima u octava señal ignorada para el desastre.

Francamente a mí me daba igual y no me dejaba manipular por ese tipo de tonterías femeninas, no por nada Gatomon solo me convenció de ayudar a la fuerza. Veemon por otra parte… era Veemon, y fácilmente fue conmovido por esas chicas, y no tardo demasiado en decir que se aseguraría un buen pago para Digitamamon y su prole por todos sus servicios.

Ya con todo listo, debíamos pensar en cómo llevar toda la comida a la ciudad, aunque afortunadamente la suerte había venido con nosotros… o algo así. El Digitamamon había mencionado que de hecho había sido por eso que había venido con un Deckerdramon. Resultaba que el enorme reptil podía moverse en tierra, y no hace falta mencionar que era obvio que a su lista de cobros incluiría el transporte de la comida por el mismo… típico.

En fin, con el problema de llevar la comida ya solucionado, Veemon y yo subimos al enorme digimon máquina y nos pusimos en marcha hacia la Ciudad de los Juguetes. Ya había anochecido hace mucho, así que debíamos apresurarnos si queríamos que el banquete estuviera listo a media noche.

Fue un viaje muy tranquilo pero también tedioso, además de ver a Veemon cuidando al digihuevo al mismo tiempo que trataba de llamar la atención de las camareras, quienes por cierto parecían interesadas en él y reaccionaban como típicas niñas bobas, agregándole además que aquel Deckerdramon cantaba un villancico, pero con una voz verdaderamente molesta… creo que solo deseaba arrancarme los oídos para no escucharlos a todos, si es que los tuviera…

-¡¿Viste amigo?! –se me acercó el reptiliano emocionado –¡parece que de verdad les gusto a las chicas!

-Son camareras que cobran por hora –respondí aburrido para que viera la realidad –coquetearían con un Sukamon si tuvieran que hacerlo. Además… ¿Qué no tienes un digihuevo que cuidar?


Mi amigo solo se encogió de hombros y admitió que debía concentrarse en su propia misión de navidad, y se dispuso a atender a su bodoque adoptivo.

Y esta fue una de las pocas ocasiones en las que me hizo dudar sobre la inteligencia sobreestimada de humanos y digimons. Porque hay etapas del amanecer cerebélico en la que podemos calcular con un par de números hasta el significado de la existencia pero llegando el crepúsculo de las neuronas hacia un infante terminamos por no saber porque no se puede encajar un cuadrado en un círculo. Tal vez yo debería ser más comprensivo con los pequeños, porque…
-Mira “Veemon Junior” –dijo el azul señalando a un Gaomon que pasaba cerca de nosotros –ese es un “guau-guau”

-Eh… Veemon –traté de interrumpirlo.

-¡Y mira! –prosiguió ignorándome ahora señalando a un Trailmon –ese es un “Chu-chu”

-Oye, Veemon…

-¡Y ya quiero que conozcas a Gatomon! –continuó más emocionado –ella es un “Miau-miau”


En fin… me rindo. Me es difícil entender a los seres inteligentes. Porque luego llegan esos eternos aficionados que aterrizan en la paternidad, inexpertos, torpes y llenos de pies izquierdos. Y no podemos culpar a los niños por agarrarse la cabeza desesperados, tratando de aceptar la idea de que ese tarado onomatopéyico es el tipo, que se supone, le enseñará a hablar en correcto castellano.

Y entonces el niño se vuelve astuto. Aprende a manejar a esos torpes adultos, estudia sus debilidades y las explota. Se convierte en un ser alevoso, calculador y cruel, implacable e inescrupuloso. O al menos hasta que a él le toque ser el idiota en turno y continúe la cadena de los supuestos seres pensantes. Y eso quizá explique porque siguen escribiendo todas esas cartas inútiles al polo norte. Puede que hasta los padres firmen por los hijos.
-Tu amiguito es todo un caso ¿no? –me habló Digitamamon sacándome de mis pensamientos.

-Este… si, igual que todo el mundo, pero un modo diferente –sentencié sintiendo un poco más de miedo de los que me rodeaban.


Al ver a todos estos sujetos a mi lado llegue a la cumbre de una inspiración vanidosamente estructural sobre un punto del día a día. La vocación.

Sí. La vocación, esa especie de bandera de señales que se alza alguna vez en nuestras vidas y que hace que los profesionales videntes puedan diagnosticar nuestro futuro con total absoluta suficiencia… Pero a veces la cosa no es tan sencilla. Si nos entregamos al análisis comenzando por esas Lunamons que venden su imagen, ese Deckerdramon que al parecer llegó tarde a la repartición de cargos con las Bestias Sagradas y finalmente con Veemon que de tan solo verlo hablar es imposible comprender porque alguien lo dejaría a cargo de otro ser vivo. Y esto me lleva a pensar que la justicia inequívoca de los talentos no es algo para tomarse a la ligera.

Pero bueno… Hay tartamudos que desean ser locutores, feas que quieren ser reinas de belleza, gordos que quieren bailar “El Lago de los Cisnes” y no se conforman con la laguna de los elefantes. Hay empleados que pretenden tener opinión personal y jefes que creen tener alma.

Así que me pone en una duda existencial o cualquier otra ramificación melancólica en cuanto a los bebés que acababan de nacer en la aparentemente mágica noche antes de navidad y el que nacerá pronto. Dado que es muy evidente que casi nadie obtiene la vida que quiere, al menos a mí no me dieron el lujo de escoger. Suerte que no soy muy ambicioso y que no me dieron el tiempo para soñar en una meta de la cual decepcionarme.

Porque en el peldaño final está el Digitamamon que tengo en frente que parece ser el único que si sabe lo que hace y lo que quiere. Algo que podría parecer poco impresionante pero en realidad abarca un espacio libertiginoso envidiable hasta por los digimons sagrados. Un tipazo obsesionado con el dinero otorgándole poder a cambio de un mínimo de riesgo. Ya que… en el afán de ponerme metafórico diría que este sujeto pertenece a aquella raza casi extinta que está hecha de alambres de púas oxidadas generosamente remojadas en vinagre.
-Eh… ¿tu amigo si sabe que podemos oír todo lo que dice de nosotros no? –preguntó Digitamamon está vez a Veemon.

-La verdad creo que casi nunca se da cuenta –respondió el azulito sin importarle mucho el asunto mientras pulía a su digihuevo.


Minutos más, minutos menos, el punto es que a final de cuentas regresamos a la ciudad de los juguetes cuando ya daban casi las once de la noche, y a simple vista todo se veía en orden. Entramos a la ciudad por una parte en la cual iniciaría todo el evento y donde había dispuesta una larga mesa con un mantel blanco con un elegante bordado de colores verde y rojo.

Como Deckerdramon era demasiado grande para entrar al centro de la ciudad, optamos por una alternativa.
-¿Alguno de ustedes podría ayudar a mis Lunamons a bajar la comida? –preguntó el Chef.

-¡Sí! ¡Yo las ayudo! –exclamó Veemon adelantándose.

-¡No! –lo detuve de inmediato –yo las ayudaré, tú quédate abajo para vigilar la mesa

-Pero… yo pensé…

-Ya sé lo que pensaste reptil libidinoso –dije con el ceño fruncido –pero estoy a unos minutos terminar con esto y quedar libre. No voy a arriesgarme a que lo arruines



Veemon obedeció refunfuñando mientras sacaba el digihuevo del morral para ponerlo sobre la mesa y poder descansar un poco del peso extra.




Enrollados, purés y salsas en un extremo
Vegetales tostados, crepés y marinadas en el otro
Champaña, cocteles y batidos al costado derecho
Suflés, pasteles y confites al izquierdo
Un precioso Pavo decorando el centro con sabores y temperaturas polémicas...
...bañado con las más puras esperanzas gastronómicas




Tardamos casi una hora en bajar y preparar el banquete. En medio del trabajo apareció alguien muy especial. El mismísimo alcalde de “Villa ñoña” se presentó con un saludo cordial y sincero, derrochando una hastiosa bondad, virtud y voluntad navideña.

-Buenas noches muchachos –dijo eufórico –veo que el banquete está casi listo, me muero de hambre

-Hola Monzaemon –saludé sin tanto entusiasmo –todo estará listo para la media noche

-Me alegro, veo que se esmeraron en adornar mi ciudad, es un honor para mí que eligieran este sitio para celebrar nuestra primera navidad –continuó con su discurso –¡y solo miren cuantos digimons extranjeros visitan la isla! ¡Están maravillados por la grandeza de la “Montaña Infinita” nuestra mejor atracción turística! A veces me gustaría visitar las otras maravillas… ¡quizá en el continente Server o Folder u otros más! ¿Tú que crees?


Los sueños trotamunderos del oso de felpa amarillo canario me dieron una opinión geográficamente distintiva. Porque… viajar es una solución muy fácil para muchos problemas. Apenas hay una cosa que no nos gusta de una ciudad “equis” podemos llenar una valija, encontrar una buena razón que lo justifique y mandarnos a mudar. Es muy cómodo.

Ver los diferentes monumentos del mundo es una cosa bastante rara. Primero, claro, hay que llegar hasta ellos… y cuando uno llega. Bueno… entonces los mira un poco… busca algo inteligente para decir y al final sale con algo como “¿qué grande no?” y lo mira dos minutos más y después se va a buscar un sándwich. Porque el problema con la torre Eiffel, el puente de Londres, el Obelisco, la catedral de Burgos… o en nuestro caso, la montaña Infinita, el templo de las Bestias sagradas o el árbol de Yggdrasil, es que más que mirarlos y decir una tarugada no se puede hacer otra cosa.
-Yo me conformo con volver a mi árbol –concluí suspirando sin nada más que agregar.

Por fin, el trabajo estaba hecho. Sacudí mis alas en gesto de triunfo. Ahora podía regresar a mi árbol a continuar donde me quedé. Aunque… lo más prudente era asegurarme de que Armadillomon hubiese cumplido con su tarea… o es decir, con la mía. Pero justo antes, las asistentes Vegiemons se me acercaron.
-Veamos… comida para trescientos invitados, utensilios, vajilla, seis camareras, y costo extra por envío –dijo una de ellas entregándole una hoja de papel.

-¿Y esto que es? –pregunté confundido.

-Pues la cuenta, y por favor todo en efectivo

-¿Le parece que soy alguien que trae un quinto encima? –articulé por primera vez riendo un poco por la ocasión.



Pero el chismógrafo del jefe se encendió y como por arte de magia reapareció detrás de mí.
-¡¿Acaso oí que no tienen dinero para pagar?! –gritó Digitamamon.

-Este… no, yo… yo no dije eso –mi expresión cambió por completo –pero nuestra compañera Gatomon fue quien lo contrató, solo es cuestión de ir a buscarla y…

-¡Aquí los espero! ¡¡Y más vale que no traten de timarme!!


Me dirigí a Veemon un poco más nervioso que de costumbre.
-Oye, ve a buscar a Gatomon y dile que “el padrino” necesita su pago –dije en voz baja –yo iré con Armadillomon, quizá le dejó el dinero a él, a final de cuentas este era su trabajo

El reptiliano asintió pero no podíamos dejar la comida sin vigilar. Afortunadamente un grandulón continuaba a nuestro lado.
-Monzaemon, ¿podrías vigilar la comida en lo que buscamos a nuestros amigos? –pidió Veemon.

-Oh, por supuesto –aceptó el gran oso yo me encargo de esto


E iniciamos la búsqueda. Por mi parte meditando que quizá intercambiar tareas no fue de lo más ventajoso.
-Mmm… delicioso –dijo Monzaemon no pudiendo resistir la tentación de probar un poco de crema batida con el dedo –me muero de hambre…

Yo sabía dónde encontrar a Armadillomon, al menos eso no sería muy difícil. Tal y como predije lo divisé sobre uno de los edificios. Volé hasta él, que por su parte me recibió contento.
-¡Hola Hawkmon! ¡¿Qué te parece?! –cuestionó con ojos brillantes.

Debía admitirlo. Se veía fantástico. Incluso más de lo que yo pudiese haber hecho. Y con mi orgullo de por medio junto con otros puntos de autoestima aledañas no comprendía como alguien sin manos podía lograr algo así. Pero no le di demasiada importancia. Demostré mi respectiva felicitación para luego volver al asunto. Por su puesto esa parte fue una decepción.
-No, lo siento –respondió el amarillento –se supone que Gatomon le pagaría en cuanto llegara la comida a la ciudad, deberían ir por ella

-En fin, ayudaré a Veemon a buscarla –comenté resignado alejándome volando –ah, y de nuevo, gran trabajo compañero




Veemon caminaba por las calles de la ciudad que como era de esperarse aún estaban repletas. Casi todos habían concluido con sus tareas y solo esperaban la media noche que estaba a quince minutos de llegar. Y por alguna razón se sentía más ligero que antes.

Detuvo su búsqueda al toparse con alguien con quien no esperaba volver a tener algún trato.
-¡Ey! ¡Es usted de nuevo! –saludó el azulito sonriendo.

-No es posible… hay cientos de digimons reunidos en la ciudad… uf… y me encuentro de nuevo con uno de ustedes –se lamentó Jijimon respirando agitadamente –espero que no quieran otro aventón porque te juro que…

-No, bueno, nada de eso –titubeó Veemon –pero, ¿Qué haces aquí? Hace mucho que debiste volver a tu casa

-Si… pero mi báculo volvió a fallar –explicó el anciano –y ahora… uf… no tengo otra opción que caminar… y notarás que eso ya no es tan sencillo para alguien de mi edad… y ahora tomo un descanso

-A este paso no llegará nunca –opinó inocentemente el reptil.

-No necesito… de tus ánimos –dijo Jijimon molesto y aun exhausto –y aun no me dices que quieres ahora conmigo

-No, nada, yo solo busco a una amiga

-Bueno, entonces sigue tu camino y deja de molestar a un pobre anciano –replicó.


En cuanto Veemon se alejó el viejo y cansado digimon sentenció a sí mismo.
-A estas alturas no sé si aún vale la pena volver a casa… Definitivamente estos chicos me trajeron muy mala suerte…



Estuve a unos minutos, tan solo a unos minutos de ser libre. Pero el destino suele ser cruel o mejor dicho los resultados de un capricho tan inocente como la navidad misma. Porque los refranes post-culturales no se aplicaban a mí. Mi puerta se había cerrado pero antes de tratar de completar la analogía caí en la cuenta de que no existían ventanas por abrir.

De no haber dejado a Armadillomon a cargo de las luces, si a Veemon no se le hubiese otorgado el cuidado de un digihuevo, si yo no habría recibido a Digitamamon en la costa… y si tan solo le hubiese pagado a tiempo… Mmm… en fin… aquí vamos:


Regresé al lugar del banquete al no encontrar a Gatomon. Afortunadamente Veemon se me adelantó y lo encontré de espaldas con vista a la mesa.
-Armadillomon no tiene ni un centavo ¿encontraste a Gatomon? –pregunté.

Pero el reptiliano no respondió. Me acerqué un poco más solo para ver que mi amigo tenía los ojos desorbitados mientras comenzaba a temblar.
-¿Oye que te sucede ahora?

-Ad… y… l… la… co… la co… la co-co… la co-co-co –balbuceó apuntando adelante.

-¿Cuál es el problema? –pregunté al girar la cabeza y ver únicamente la mesa del banquete, larga, elegante y… y… vacía… ok, ya me di cuenta –¡¡la co-co-co!! ¡¡LA COMIDA!! ¡¡¿DONDE ESTÁ?!!


Veemon no respondió.
-¡¿Dónde está Monzaemon?! ¡Él vigilaría la comida mientras…! –no terminé de hablar dado que al rodear la mesa encontré a Monzaemon semi-desmayado en el suelo con el estómago completamente hinchado.

-Lo siento… no pude parar… –susurró el oso a punto de entrar en coma alimenticio.

-¡¡¿Te comiste… te comiste todo?!! ¡¡ERA UN BANQUETE PARA TRESCIENTOS INVITADOS!!

Debo decir que hay situaciones que habría que dejar simplemente para la televisión… o por lo menos para que otros las sufran. Y esta se parecía sospechosamente a una de ellas. Pues mi efecto dominó estaba en su punto, que de no ser metafórico requeriría una fotografía para la prosperidad pragmática del karma.
-¿Y ahora qué hacemos? –preguntó Veemon esperanzado ingenuamente dándole demasiado crédito a mi inteligencia.

-Eh… pues –traté de forzar mi astucia a límites olímpicos u otros espacios mitológicos cerebrales –¡ya sé! ¡Hay una montaña de regalos por allá! ¡Si los traemos querrán abrirlos antes de comer y eso les llevará horas! con un poco de suerte tendrán demasiado sueño al terminar, ¡Vamos!


Pero claro. El final no tendría mucho sentido si todo fuese tan fácil. Y por cuestiones de una profesional narrativa no tengo alternativa que agregar el siguiente eslabón de aquella cadena de caos que mencioné al principio.

Cuando llegamos a la ubicación de los regalos nos encontramos con una escena que para nosotros fue una sorpresa inesperada, pero para ustedes quizá una situación inevitable.
-¡¿Y… y los regalos?! –cuestioné al borde de un ataque, dado que lo único que encontré en ese sitio fue a las seis Lunamons camareras.

-Digitamamon se cansó de esperarlos –informó una Lunamon como la comida no sobreviviría el regreso decidió llevarse esos obsequios a modo de pago

¡De acuerdo! ¡Suficiente! Esta situación llegó a un nivel en el que requería sacar a la luz una definición que sería inconcebible no encajarla en esta historia. ¡Lo ridículo!

¡Sí! Y no rían antes de tiempo. Yo por mi parte estoy cerca de hacer lo contrario. Lo ridículo es una categoría que puede expresarse de estás maneras:

O bien el artista capta la ridiculez propia de una persona o una época en una obra de arte, en cuyo caso transforma lo chocante de la actitud, las situaciones o las costumbres.... O bien tiende a exagerar mordazmente, no con el propósito, como en lo cómico, de provocar risa alegre, sino expresando de tal modo ciertas características de personas o situaciones que resulten ridículas…….. ¡¡Muchas gracias Yggdrasil, Universo, Galletas de la fortuna o como quieran llamarse!! ¡¡Ah y Santa Claus!! ¡¡Te maldigo a ti personaje cuyo concepto aun no comprendo!!
-¡¡¿SE LLEVÓ TODO?!!

-Si… él suele hacer eso a veces… pero agradezcan que no quiso cobrarles de una manera más violenta –dijeron las Lunamons muy tranquilas –pero cambiando el tema, ¿a qué hora nos tocará servir la comida a los invitados?

-Quizá al próximo año… –respondió Veemon resignado como un condenado a muerte.

-¡¡Veemon cállate, cállate!! –grité aterrado tratando en vano de conservar la calma –¡déjame pensar!

-Olvídalo, se terminó… en cuanto Gatomon se entere…

Oh, desgraciado de mí… Tal parece que mis problemas pudieran desentenderse de la gracia y prescindir de ella, porque puede pensarse que es un simple derivado de “vamos a reírnos del protagonista”; sin embargo, es tan maravilloso su encanto que aunque está ligada a la comicidad, cobra autonomía, logra independizarse y constituirse en categoría estética.

Pfff… Hay quien piensa, y no son pocos los que lo hacen, que la filosofía es un saber que no sirve para nada. Todo son especulaciones, divagaciones, conjeturas sobre temas que bien poco sirven para la vida real y actual. En cierto modo, y en este aspecto, bien podría decir que……… ¡tienen razón! ¡¿A quién trataba de engañar?! ¡Estaba bien muerto! ¡Y ni todas las palabras bonitas del mundo iban a salvarme!

-¡Bien, bien! –dije decidido –¡Es momento de atenernos a las consecuencias de nuestros actos! ¡Así que… Veemon ve a decirle la verdad!

-¡¿Quién yo?! ¡Olvídalo! ¡¿Por qué no vas tú?!

-Gatomon no mataría a un padre soltero ¿recuerdas? Además el nacimiento de ese digihuevo es la última actividad navideña que nos queda

-Ah sí… el digihuevo –se dijo aletargado tocando su morral solo para descubrir que estaba vacío –¡¡NO ESTÁ!! ¡¡VEEMON JUNIOR!! ¡LO DEJÉ JUNTO A LA COMIDA DEL BANQUETE ANTES DE IR A BUSCAR A GATOMON!



No lo puedo asegurar, pero cuando se trata de situaciones sencillas siempre se estropeaba todo a mí alrededor. Si alguien deseaba darme una sentimental lección de navidad habría preferido que me enviarán a los tres fantasmas de aquel cuento.
-¡¿Dónde está?! ¡Lo dejé justo aquí! –exclamó el azulito buscando por toda la mesa vacía.

-¿Estás seguro?


Fue solo cuestión de tiempo para que mi vista se fijara en Monzaemon que aún permanecía en la misma posición.
-¿No pensarás que él se… se lo…? –dije temeroso de terminar la pregunta.

-¡¿De qué hablas?! ¡¿Qué crees que pasó?! –dijo el reptiliano que era de entendimiento lento.


Y se lo dije…
-¡¡MI BEBEEEEEEEEEÉ!! ¡¡YO TE SALVARÉ VEEMON JUNIOR!! –gritó aterrado mi amigo subiéndose sobre Monzaemon y comenzando a sacudirlo.

-¿Ey… ey… que te sucede? –preguntó el oso apenas sintiendo el sacudimiento del pequeño –sé que están molestos por lo de la comida pero…

-Eh… no, no es eso –aclaré.

-¿Entonces?


Y se lo dijimos…
-¡¡AAAAAGHH!! ¡¡OHHHHHHG!! ¡¡¡SOCORROOO!! ¡¡ME TRAGUÉ UN DIGIHUEVO QUE ESTÁ A PUNTO DE NACER!! –gritó Monzaemon descontrolado –¡¡ALGIEN QUE ME AYUDEEEEE!!

Mientras Veemon le sacudía el estómago y Monzaemon se golpeaba la espalda esperando regurgitar “el milagro de la vida” Yo solo me quedé observándolos y preguntándole al universo como las cosas llegaron a ese extremo tan solo por la pereza de no encargarme de las luces. Tan solo en el lapso de diez minutos había arruinado el banquete, los regalos y el nacimiento del digihuevo a media noche. Y como era de esperarse el universo no me envió ninguna respuesta, pero si otra cosa…

Si, unos segundos después divisé en shock a mi querida amiga Gatomon a lo lejos dirigiéndose hacia nosotros.
-Oh… apuesto que ella va a culparme de todo…

De acuerdo… ¿Recuerdan cuando hablé de mala suerte y sus infranqueables divisiones dimensionales? ¿Sí? Pues será mejor que lo olviden… Yo no deseaba problemas, pero es como si me los buscara con premeditación, como aquel ingenuo que insiste en gastar horas en busca del cachorro que huye de casa cada dos por tres. Ya que esta situación no requiere un análisis de preámbulo o de una comparación rítmicamente conveniente de la psicología social. No tendría sentido. Ya que el susodicho embrollo no es más que el desencadenante efecto en base a decisiones faltas de razón. O resumiéndolo: una completa porquería.
-Eh… Veemon –le dije casi en un estado de trance para evitar el dolor –Gatomon viene para acá

-¡¡Distráela!! –exclamó el azul ocupado en su propio asunto –¡¡no puedo permitir que vea que maté a un bebé antes de nacer!! ¡¡Eso me pondría en un nuevo nivel de estupidez!!

-Si no nos largamos ahora ella nos pondrá en un nuevo nivel del inframundo –refuté temblando.

-¡¡Por favor Hawkmon!! ¡¡Solo ayúdame!!


Que más daba. Debía retener a Gatomon, y eso de por si era una proeza camicace en el mejor de los casos. Pero desde el otro ángulo ocular estaba aquel escenario para nada bonito y que no daba indicios de mejorar. De manera que hice corazón con cuantas tripas encontré, y haciendo reservas de coraje intestinal salí a la misión suicida de una “noche buena”, que realmente no estaba para chistes.
-Hola Gatomon ¿cómo estás? –dije con una sonrisa nerviosa, retocada pálidamente con el brillo de la luna

La gatita se vea algo sorprendida por haberme aparecido frente a ella de la nada, pero luego me respondió.
-He estado muy bien –dijo ella, aunque igual se vea algo confundida –he estado pendiente de los arreglos para la celebración y todo parece estar bien ¿Qué hay de ti?- acercándose más a mi rostro y mirándome con una expresión un tanto… intimidante. El día que ella consiga novio rezare por él –hiciste lo que te dije ¿verdad? –acortando la distancia entre nosotros, asustándome aún más.

-Ah… bue… bueno –trate de articular palabras pero me era difícil con ella mirándome así –no, de hecho… de hecho si… si… bueno… las luces están listas


Definitivamente parecía que estaba más muerto que vivo. Por su parte, Gatomon empezó a mirar de un lado a otro todas las luces que Armadillomon había instalado, o mejor dicho “yo”. Después de otra rápida mirada, se alejó de mí y finalmente empezó a sonreír y se llevó una de sus garras a la cintura, viendose ahora mucho más relejada.
-Debo decírtelo –me dijo, también con una voz mucho más relajada –has hecho un estupendo trabajo. Claro que me hubiera agradado más si no te hicieras de rogar y simplemente trabajaras –dándome un leve golpe en el estómago –pero lo has hecho bien

-Si –dije fingiendo terriblemente que me encontraba frente a un ser compasivo.

-Vaya… me alegra escuchar eso. ¿Y dónde está Veemon?


Analicé unos segundos para dar una respuesta digna.
-Pues… enseñándole un truco nuevo a su bebé…

-Oh sí, me topé con Elecmon y me contó lo del digihuevo, me parece algo tierno –continuó la felina –Veemon me agrada y es buen amigo, pero es algo molesto cuando se quiere poner a actuar como casanova, o no le pone seriedad al trabajo. Tampoco me gusta que me adule todo el tiempo. Pero por lo que dices parece que lo hizo muy bien, me alegra. Debo felicitarlo…


Casi me quise dar un golpe en la cara y entregarme sin remedio a mi lado más primigenio, aunque afortunadamente Gatomon no salió a buscarlo y se quedó a hacer comentarios sobre sus compañeros muy divertida.
-Pero bueno, el punto es que hizo un buen trabajo, al igual que tú. Incluso no quise dejar fuera al pobre de Armadillomon…

-¿Qué quieres decir?

-Pues veras, aunque Armadillomon es muy amable y siempre quiere ayudar no podía encargarle tareas tan delicadas. Lamentablemente tiene unas patas muy torpes para ciertas cosas. Por eso lo envié a recibir a Digitamamon y a cuidar la comida, al menos ahí no causaría ningún daño


Oh no… no podía estar pasándome eso. Si no estuviera tan aterrado estaría muy avergonzado dado que yo si había estropeado una tarea tan sencilla como el banquete. Y si lo que decía era cierto, Armadillomon iba a corresponderme de la misma manera.
-Oye ¿Qué sucede por allá? –preguntó la felina tratando de ver detrás de mí al escuchar un griterío.

De acuerdo… lo que tenga que ser será. Al menos tuve una larga vid…… ¡Por favor! ¡Es estúpido! ¡Ni siquiera puedo decirlo! ¡No tengo ni dos años de nacido!
-Ok, Gatomon, debo decirte algo…

Pero imaginarán que faltaba la cereza del pastel así que…
-¡¡Ya es media noche!! –gritó Armadillomon alegre sobre el edificio más alto sosteniendo dos cables mientras todos los invitados lo observaban ¡¡hora de ver nuestra ciudad completamente iluminada!! –dicho esto… los conectó –¡¡¡FELIZ NAVID…!!!



Los gritos de terror comenzaron. Y por supuesto Gatomon había quedado paralizada sin creer lo que veía. Con mucho gusto analizaría filosofalmente esta reacción al respecto, pero… entenderán que no quedaba tiempo. La ciudad comenzaba a incendiarse.
-Esto ya se fue al diablo… –me susurré a mí mismo con los ojos muy abiertos –hora de una elegante retirada estratégica

Finalmente la felina reaccionó.
-¡¡¿PE… PERO QUE RA…?!! ¡¡COMO ES POS…!! ¡¡HA… HAWKMON…!! ¡¡¿TÚ TIENES ALGO QUE VER CON…?!!............... ¿Hawkmon?

Sí. Adivinaron. Ya no estaba ahí. Porque contrariamente a la frase “morir con dignidad” llegué a la conclusión de que yo prefería vivir de cualquier otra manera.

Es preciso recordar que no porque se expresa la cursilería poética, la obra resulte ridícula, sino que es una obra de arte que representa la ridiculez y que por expresarla en forma adecuada, tiene tanto valor estético. Aunque en está ocasión intercambiamos lo cursi por una precavida falla neuronal así que en un ámbito inspirativo pues… este… eh… ¡Al demonio! ¡No se me ocurre nada profundo para adornar este disparate!
-¡¡¡HAWKMOOOOOOOON!!! ¡¡¡VUELVE AQUÍ DESGRACIADOOOO!!! –oí a la felina.

Jalé a Veemon listo para correr y dispuesto a ser víctima de la sugestión transceril con tal de creerme el mejor digivelocista aeronáutico si eso me salvaba de Gatomon.
-¡Pero Monzaemon! ¡El digihuevo! ¡¡Veemon Junior!! –balbuceaba el azul.

-¡Ya olvídalo! ¡No sé qué vaya a pasar cuando nazca pero estoy seguro que es una imagen que no quiero guardar en la mente! –sentencié obligándolo a correr a mi lado.




En un intento conclusivo otros digimons con fuerza combinada golpearon al gran oso por detrás con toda la fuerza o ira retenida que a final de cuentas llegaba a ser lo mismo. Ya que Monzaemon a plan de bombarda regurgitó el espécimen prenatal en un espectáculo casi circense. Una afirmación casi exacta dado que salió volando directo a los brazos del reptiliano aun mientras huía.
-Pero que…

Las coincidencias no son mi fuerte, y menos cuando deciden presentarse en un vaivén solo propio de comediantes. Al comenzar con aquel brillo mágico deduje que el digihuevo jugaba a ser inoportuno aunque… considerando su anterior hábitat quizá esta ovalada forma de vida tenía más razonamiento que todos nosotros juntos.

Pero al asunto. Al concluir la luminiscencia ahora en lugar de huevo había un rojo bodoque sin patas en manos de Veemon que este observó fascinado.
-¡Mira! ¡Se parece a mí! ¡Tiene mis ojos! –exclamó alegre.

-¡No! ¡Claro que no! –a pesar de mi instinto de supervivencia me sobraba suficiente espacio craneal para refutar la ingenuidad de mi amigo sin dejar de correr.


Al menos un objetivo del día se había cumplido, este bebé había nacido justo después de media noche que aunque irremediablemente no rescataría la celebración por causas de fuerza mayor al menos cuando pregunten sobre su primer día de vida tendría la historia más interesante de todas.

Pero si ser niñeros antes del nacimiento involucraba tan siniestros resultados no era de extrañarse que en el mundo real fuera uno de los empleos en los que todo dependería de una suerte existencial con tan pocas probabilidades a favor que más convendría un viaje a Montecarlo a perder hasta el último quinto en el que al menos no requeriría un exorcista de por medio.

Porque claro, están los queridos hermanos, primos, amigos y demás hipocresía en masa que con una sonrisa agradecida te someten a uno o más terribles monstruos mordedores, que nos depararán una noche espantosa para dormirse cinco minutos antes que vuelvan los mencionados hipócritas a decirnos que parece un angelito así…

Pero no sobraba tiempo para tiernos planes de a futuro entre padre e hijo. Lo único que nos quedaba claro es que ahora abríamos un cupo para tres exiliados en lugar de dos.
-¡¡Agarra al enano y corre más rápido!! –grité a Veemon para sacarlo de su trance paternal.

Luego de correr por un rato nos topamos con alguien que si de cantidad de encuentros se tratara ya vendría siendo nuestro compadre, padrino y “brother” combinados.
-¡O no! ¡Ustedes de nuevo! –exclamó Jijimon incrédulo ante tan caprichosa coincidencia multiplicada por cuatro –¡¿ahora qué es lo que quie…?!

-¡Rápido! ¡Vaya a Nínive y díganles que el apocalipsis se acerca! ¡¿Pero qué… qué diablos estoy diciendo?! ¡¡Digo…… llame a la sociedad protectora de digimons, luego al hospital y reserve dos habitaciones en la sala de terapia recontra intensiva!! –gritó Veemon aterrado abrazando al digimon bebé.

-¿Eh?

-Se le desconectan los cables cada vez que está bajo presión –expliqué llegando unos segundos después –pero no está exagerando tanto como crees…

-¡No sé de qué hablan ni me interesa! ¿Será que ustedes me están siguiendo? –dijo Jijimon molesto que se encontraba tan solo unas docenas de metros alejado de la Ciudad juguete –¡si buscan más favores les pido que me asalten de una vez para ahorrarnos tiempo!

-¿Qué hace todavía por aquí? –pregunté curioso.

-Eh… pues… ya estoy demasiado retrasado –confesó el anciano –y la vieja se pondrá furiosa cuando llegue, así que estoy considerando quedarme a vivir por acá algunos años hasta que se le pase el enojo, después de todo tener una bruja malhumorada en casa no es una buena vida y –en ese instante notó que el reptiliano llevaba otra cosa en las manos en lugar del digihuevo que recordaba –¿y eso?

-Ah… pues… es Veemon Junior –respondió el azul –acaba de nacer y trato de mantenerlo sano de la mente, pero no sé si pueda hacerlo si Gatomon nos alcanza

-¿Acaba… de nacer?


Jijimon acercó la mirada y su expresión cambio por completo.

Yo no estoy muy seguro de esto. Pero los puntos de vista suelen ser un verdadero dolor de cabeza. Son choques en un trasfondo de teorías contrarias que parecen no tener fin… y quizá tampoco principio. ¡Pero claro! A los seres conscientes nos encanta perder el tiempo o como quien dice tratamos de buscarle tres patas al gato. Pero sin intención de adentrarme demasiado en analogías que involucran felinos amputados… debo confesar que pocas veces me interesó saber que existe dentro de la cabeza de otro sujeto saber su opinión moral o las razones por las que actúa como actúa. Sin embargo el anciano frente a mí fue la excepción. No todas las cosas se ven desde el mismo ángulo, y hasta una silla si se la mira desde arriba cambia. Esa es una especulación interesante que me hace cuestionar si de verdad la Navidad es tan mágica como la representan, y si de verdad una pequeñez es suficiente para cambiar nuestros inamovibles puntos de vista.


-Vaya… que cosa más linda –dijo con un tono diferente, un tono que olía a nostalgia mientras que el bebé solo lo observaba en silencio con aquellos ojos fijos que pestañeaban de rato en rato –a veces… a veces se me olvidan estás cosas…


Ni yo ni Veemon entendimos nada en el preciso momento. Lo único que hacíamos era ver de un lado a otro con un nerviosismo estereotípico esperando que la “innombrable” blanquecina no apareciera detrás de nosotros.
-Escuché… sé que tiene la mente muy ocupada pero en serio debemos irnos –dije indicando a Veemon que continuemos huyendo.

-Eh… si ejemmjmm… –el anciano carraspeó un poco –en fin… ¿quieren que los lleve a algún lado?


No muy lejos se escuchó un trueno seguido del relámpago que anunciaba lluvia. Las primeras gotas comenzaron a caer.
-¿Es en serio? –cuestionó el reptiliano sin creerlo –creí que su báculo se había estropeado

-Acabo de repararlo –respondió –lo escondí porque quería evitar que ustedes de nuevo pues… eh… ¡bah! Olvídenlo, solo suban


No nos movimos. No era de extrañarse la desconfianza que inundaba el ambiente. Y no era fácil ceder al ofrecimiento de un sujeto que hace poco había dejado en claro que no deseaba volver a vernos. No era momento de decisiones apresuradas, quizá solo debíamos meditar un momento con calma y…
-¡¡HAWKMON!! ¡¡VEEMON!! ¡¡YA LOS OÍ!! –se oyó a Gatomon furiosa detrás de los árboles!! –¡¡QUEDENSE AHÍ QUE LES VOY A MOSTRAR ALGO INTERESANTE!!

-¡¡Ok como sea!! ¡¡Vuele, vuele, vuele!! –gritamos aterrados subiéndonos al báculo.


Nos elevamos en unos segundos pero era muy pronto para alegrarse. Debíamos encontrar un lugar donde permanecer y que la felina no conociera.
-Oigan… ¿Quién les estaba gritando? ¿y qué pasó en la ciudad exactamente? No entiendo nada –cuestionó Jijimon confundido.

No éramos tan tontos para responder estando en una complejidad de espacio entre el cielo y el porrazo cortesía de la gravedad. Sí. Indudablemente una desgracia como esta sigue siendo lo más parecido a un torneo de resistencia que se haya visto. ¿Qué? ¿No lo creen? Claro que sí. Se pone cara larga como si se tuviera el corazón traspasado por un clavo y se trata de hacerlo durar para estar acorde con el ambiente. Y para evitar una marejada oftálmica decidimos avocar al derecho de permanecer en silencio.
-¿No van a decirme? bien, como sea ¿Donde los dejo? –dijo Jijimon –yo también debo volver a casa

Aunque no deseaba para nada revelar la ubicación, solo conocía un lugar donde Gatomon no nos encontraría.
-Pues, tengo un árbol hacia el oeste…











Y bien… volvemos al inicio. Como verán todo suele tener sentido cuando se da una explicación digna de la sala de manicomio o una transacción espiritualista dedicada al pesimismo.

No estaba seguro cuanto le duraría el enojo a Gatomon, pero considerando que aún le guarda rencor a Myotismon y ya que él ni siquiera incendió una ciudad pues… Solo digamos que las estadísticas no estaban de nuestro lado.

¿Qué puede hacer uno en un caso así? Miré el escenario “ardiente” como si el solo mirarlo me trituraba las entrañas o cualquier extensión anatómica paralela y sacudiendo la cabeza como en la publicidad de Santa Claus supliqué a los cielos que me explicarán porque mi felicidad suele ser tan pero tan cara ya que en esta navidad no me alcanzó para cubrir la cuota. ¡Y de por si yo no pedía demasiado!

“Una vida tranquila y los buenos recuerdos…” Mis dos ingredientes para ser feliz no habían resultado este año, al menos no a mí…
-Bueno… Feliz navidad Hawkmon –comentó Veemon para romper el silencio.

-Uff… Cállate

-Sé que las cosas se ven muy mal pero estoy seguro que en el futuro vamos a reírnos de…

-En serio… cállate

-Este es un buen momento para reflexionar sobre nuestros errores y convertirnos en mejores…

-¡Cierra la boca Veemon!

-Mmm… Qué carácter, si continúas con esa actitud no dejaré al bebé jugar con su tío Hawkmon

-¡¡¿Cómo es posible que no puedas callarte?!!


Y ahora la noche se pone íntima y amable, y hasta la lluvia parece palmear el hombro de los solitarios en las calles, bosques y planicies, amigándose ya con el amanecer que se acerca.






En una cabaña apartada un Jijimon con un renovado ánimo ingresaba esbozando una sonrisa invisible a causa de su espeso vello facial, tan solo para ser recibido por el griterío de su esposa.

-¡Ah! ¡Al fin llegas! ¡¿Eh?! ¡Vaya plantón que me diste! ¡Y ya pasó la media noche! ¡¿Te parece correcto hacerme eso vegete raquítico?! –exclamó Babamon evidentemente molesta.

-Que tal vieja, que linda estás hoy –respondió el anciano tranquilo sin darle importancia –sabes… hoy caí en la cuenta de que a veces suelo olvidar cosas… cosas importantes…


Obviamente la esposa no entendía nada.
-¿Te haces el despistado o acaso…?

-Toma –interrumpió Jijimon regalándole un gran ramo de flores, un verdadero acontecimiento.

-Pero… –balbuceó Babamon confundida recibiendo el ramo –bueno… gracias, pero ya me estás asustando, ¿pasa algo? ¿Qué estuviste haciendo toda la noche para que vengas con esa cara?

-Recordando vieja, estuve recordando, nada más… ¿vamos a caminar un poco? Llueve y está muy lindo…







Sí. La noche está íntima y amable, con una lluvia buena que nos llena de caprichos de agua. Hay lindas cosas que a veces se nos archivan en la mente y que de tanto en tanto necesitan que se les saque el polvo y vuelvan a la memoria.


¿Y ustedes? ¿Qué esperan para pegarle una plumereada a los archivos de la felicidad? Anímense. A lo mejor está lloviendo afuera en este momento…



¡Ah! Y si se preguntan qué sucedió conmigo, con Veemon y con nuestro temporalmente adoptivo bebé...
Si… ya sé que en un cuento de navidad todo debe tener un final feliz para los protagonistas. ¡Y me di cuenta de algo! Yo deseaba recibir la navidad en mi árbol, así que…

Si lo pensamos bien… Técnicamente y poniéndolo en perspectiva pues… este… eh…

Mmmm, no ¿saben qué? Olvídenlo, no hay manera de que esto esté bien... y por favor no hagan más preguntas

FIN


Y bien, esto es todo, espero que les haya gustado.

Aunque hice mi mejor esfuerzo en escribir, sin duda es gracias a J J.M.que esta segunda parte vio la luz. A parte de ayudarme a llenar huecos y cosas que me habían faltado en lo que habia escrito, también puso su estilo de diálogos filosófico, las imágenes, y todo lo que tenia la primera parte, asi que J J.M. es quien se merece el mayor crédito, y claro, le agradezco el haber sido mi compañero y haber hecho conmigo este gran fic navideño, que realmente es una idea sencilla, genial, he hilarante (nunca hubiera hecho algo asi)


Gracias a Blair por extender el plazo para poder publicar esto y tener el tiempo para asi poder escribirlo y revisarlo, y sin mas que decir:

¡¡¡¡¡FELIZ 2015 PARA TODOS!!!!!

 
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No me había dado cuenta hasta ahora, pero tenéis una forma de escribir muy pero que muy similar.

Bueno, debo decir que no estaba mal, aunque al final lo de las llamas ha sido el plato principal, lo que más ha conseguido que la navidad se fuera al carajo. Si bien, he sentido algunas situaciones y personajes muy exagerados. Pero como el final ha sido huir del demonio -pobre gatomon xD-, entonces no opinaré más. Por cierto, conociendo a Gabriel, pensaba que las Lunamon tendrían más protagonismo. Pero ha sido aparecer, decir una frase y se acabó porque enseguida la comida ha desaparecido.

Me reído en muchas partes y ese toque filosófico en los pensamientos en voz alta de Hawkmon está claro que fueron idea de J.M. Tanto tiempo leyendo vuestras historias una ya os conoce perfectamente, jaja.

Suerte.
 
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Por cierto, conociendo a Gabriel, pensaba que las Lunamon tendrían más protagonismo. Pero ha sido aparecer, decir una frase y se acabó porque enseguida la comida ha desaparecido.
Nuestra historia es más extensa que la de los demás. No nos convenía meter mucho relleno innecesario para la trama. Gabriel quería agregar a las lunamons y yo no tuve problemas con ello, yo habría puesto a las vegiemons y listo.XD Gabriel quería agregar un poco de sentimentalismo a la historia y surgió la idea paralela de Jijimon, que aunque parezca que la historia es demasiado compleja era necesario para darle signficado al título de "Archivos de la felicidad"
Lo de los pensamientos filosoficos parecerá relleno pero eso le da el toque al fic además que en todos se hace referencia a la navidad.
 

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La nostalgia debe ser por algún libro que leí y que en su momento me gustó y debía tener un estilo parecido.

Porque hay etapas del amanecer cerebélico en la que podemos calcular con un par de números hasta el significado de la existencia pero llegando el crepúsculo de las neuronas hacia un infante terminamos por no saber porque no se puede encajar un cuadrado en un círculo.
Tres veces tuve que mirar esta parte, no se puede leer despistada (Alguno ha leido Homestruck por casualidad?).
Diferentes formas de ir cagandola, efecto dominó en estado puro. Y reconozco que esperaba que el trabajo de Armadillomon fuese fatídico ya desde el punto de vista estilísitico, pero se ve que tenía ganas de hacerlo bien (Aunque no las suficientes, viendo los resultados). Reconozco que mi parte preferida ha sido la trama secundaria (Jijimon y Babamon), al menos para alguien salió bien.
El toque filosófico se nota que bajó un poco, pero ya habéis explicado eso y el cambio no fue violento. No sé definir muy bien vuestro estilo porque no leo demasido lo que hay por aquí, pero yo creo que ha sido un buen trabajo en equipo.

Suerte y feliz año nuevo =)
 

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Me he leido la segunda parte y luego la historia entera desde el comienzo. Debo decir que la segunda parte ha sido la mas graciosa. Ha sido muy divertido como todo se iba arruinando por momentos y cuando llega el video de la explosion nuclear... usar ese video ha sido la guinda del pastel.XD

Mi mayor temor era que al escribir cada uno una parte de la historia, se escribieran de maneras distintas y se arruinara la lectura al leerse la historia entera, pero ambos lo habeis escrito de la misma manera, asi que ha quedado perfecto. Ha sido una lectura entretenida.
 
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La nostalgia debe ser por algún libro que leí y que en su momento me gustó y debía tener un estilo parecido.
Si, seguro los hay, aunque yo lo aprendí de comics de los 70 y 80 jeje

Tres veces tuve que mirar esta parte, no se puede leer despistada (Alguno ha leido Homestruck por casualidad?).
Mmmm?? Yo escribí ese párrafo para ayudar a Gabriel. Pero no leí a ese autor ¿alguna razón en particular?

Reconozco que mi parte preferida ha sido la trama secundaria (Jijimon y Babamon), al menos para alguien salió bien.
Me alegra. La verdad no estaba muy seguro si esa parte iba a encajar bien. :D

El toque filosófico se nota que bajó un poco, pero ya habéis explicado eso y el cambio no fue violento.
Jeje si, aunque todos aun tenemos hasta mañana para que acabe el plazo. Quizá hasta le agregamos un par de párrafos extra entre algún diálogo para sincronizar mejor los pensamientos filosóficos.XD


Me he leido la segunda parte y luego la historia entera desde el comienzo. Debo decir que la segunda parte ha sido la mas graciosa. Ha sido muy divertido como todo se iba arruinando por momentos y cuando llega el video de la explosion nuclear... usar ese video ha sido la guinda del pastel.XD
Gracias por comentar amigo. Pues si. La segunda parte es la más graciosa porque las reglas decían que el primero debía preparar la navidad y el otro debía arruinarla.XD
Jajaja, lo de la explosión creo que lo encajamos bien.XD


Mi mayor temor era que al escribir cada uno una parte de la historia, se escribieran de maneras distintas y se arruinara la lectura al leerse la historia entera, pero ambos lo habeis escrito de la misma manera, asi que ha quedado perfecto. Ha sido una lectura entretenida.
Cada quien escribió su mitad. Pero mentiría si dijera que no nos ayudamos entre si para nuestras respectivas partes.
Gracias por tu comentario.:)
 

New Legend
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Mmmm?? Yo escribí ese párrafo para ayudar a Gabriel. Pero no leí a ese autor ¿alguna razón en particular?
Es el nombre de la historia, seguramente habrás visto imagenes por internet (la mayoría de los personajes son de color gris con cuernos entre naranja y rojo). Ninguna realmente, solo fue que se me vino a la mente; los diálogos en la historia no son filosóficos (al menos no la mayoría), pero le gusta enrevesar las cosas.
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Ha no inventes, no tienen ida de como me rei xD Perdon por el comentario tardido pero tu sabes..fin de años, fiestas, resaca(?)

Anywaaaaaaaaaaaaay dejando mis desvarios(?) debo decir que en definitiva les quedo muy bien el trabajao. -Ese Digitamamon es un avaro buscando cada forma de cobrar más- Y es escape estilo Macgyver de Bobo y tonto diiigo V-mon y Hawkmon fue un exito total -con bebe incluido y too-.
 

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Esta genial esta historia !!! jajajajajaja ustedes si qe saben escribir comedia jajajaj no paro d reir
y el final de jijimon muy bonito la verdad
la narracion esta d lo mejor...... esas reflxiones muy bien trabajadas pero tmbien chistosas.......muy original ese estilo no e visto algo parecido antes

sto es todo gracias x acerme reir asi !! jajajajajajaja
 

Cerca de terminar mi carrera.
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Esta genial esta historia !!! jajajajajaja ustedes si qe saben escribir comedia jajajaj no paro d reir
y el final de jijimon muy bonito la verdad
la narracion esta d lo mejor...... esas reflxiones muy bien trabajadas pero tmbien chistosas.......muy original ese estilo no e visto algo parecido antes

sto es todo gracias x acerme reir asi !! jajajajajajaja
gracias por tu comentario, pero los de la comedia si es credito de JM, yo pense en muchas situaciones y las coloque, pero el fue quien puso la comedia y el estilo de narracion (que antes de trabajar con él tampoco lo habia visto)

Gracias por tomarte el tiempo de leer, es bueno ver que a varios les gusto este fic
 
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