Actividad [J.M. & OverLord_Gabriel]

Cerca de terminar mi carrera.
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Por cierto, conociendo a Gabriel, pensaba que las Lunamon tendrían más protagonismo. Pero ha sido aparecer, decir una frase y se acabó porque enseguida la comida ha desaparecido
originalmente habia propuesto eso, pero como ya habia dicho JM, hicimos varios cambios y no convenia enfocarnos tanto en personajes de fondo. al final todo quedo bien, aunque si no es porque JM me ayuda, hubiera sido todo muy diferente, y tal vez no tan bueno. De hecho, inicialmente no queria que fueran solo Lunamons, sino varias digimons hembras (aunque los digimons que escogi originalmente son machos, razon por la que se descarto la idea.


-Ese Digitamamon es un avaro buscando cada forma de cobrar más-
Fue idea mia, y es que eso pasa mucho, que cuando contratas a alguien a veces hace de todo por cobrar mas, y si ya se acepto pagarle, pues no queda de otra.


Cada quien escribió su mitad. Pero mentiría si dijera que no nos ayudamos entre si para nuestras respectivas partes.

eso es cierto, yo te ayude dando ideas y escribiendo, y tu me ayudaste puliendo las ideas, agregando el estilo general de todo el fic, y ayudandome a rellenar partes que yo no supe como llenar bien. al final basicamente ambos hicimos ambas partes (pero ya lo dije, tu te llevas la mayor parte del credito)
 

Digital Hazard
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Lo he leído, y me ha gustado, aunque el final me resultó predecible, debido a la primera parte (pero lo habéis querido hacer así, y lo respeto) Variedad de personajes bien empleados, aunque quizás algunos su aparición fue, un poco escasa (Lunamon...)

He notado, aunque ya me lo comento J.M. que el estilo y la forma de redactar es similar (quizás las reflexiones de Over eran menos tendenciosas que las de J.M. o eso me pareció) por lo que hay homogeneidad en el relato sí.

El humor (en algunos partes absurdo, aunque no por ello dejó de ser gracioso) si que me arrancó algunas risas.

Buen trabajo, y mucha suerte a los 2.
 

ѕyncнrony
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bueno, me he leido la primera parte de j.m. cx

estuvo gracioso y simpático, y el darse tantas vueltas pensando en algo lo hace divertido, aunque si me quejo un poco por la personalidad de hawkmon: estaba muy sacado de personaje. digo, haber usado otro hawkmon habría estado perfecto, pero el de yolei? no era tan sardónico, sarcastico ni ácido como éste (que juntos estos elementos hacen un buen personaje), pero el saber que era el de 02 me chocó un poco. por lo demás me reí un rato; vmon y armadillomon tan ingenuos como siempre xD ahora a ver cómo se arruina en la segunda parte.

un saludo~
 

Cerca de terminar mi carrera.
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aunque si me quejo un poco por la personalidad de hawkmon: estaba muy sacado de personaje. digo, haber usado otro hawkmon habría estado perfecto, pero el de yolei? no era tan sardónico, sarcastico ni ácido como éste (que juntos estos elementos hacen un buen personaje), pero el saber que era el de 02 me chocó un poco.
es culpa de JM XD, a mi me sorprendio un poco cuando vi su idea a este Hawkmon tan diferente al que conocemos, pero creo que es eso lo que hizo tan interesante leer y escribir esto. de haber sido igual al de 02 tal vez no hubieran salido tan graciosas las cosas.


Variedad de personajes bien empleados, aunque quizás algunos su aparición fue, un poco escasa (Lunamon...)
como dijo JM mas arriba, fue principalmente para no complicarnos muchos con demasiados personajes de fondo. En lo personal yo planeaba que Lunamon participara mas pero... fue mejor asi.

Tanto a D Digimon263 como Lady Beelze Lady Beelze, muchas gracias por tomarse su tiempo y leer esto
 

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Es el nombre de la historia, seguramente habrás visto imagenes por internet (la mayoría de los personajes son de color gris con cuernos entre naranja y rojo). Ninguna realmente, solo fue que se me vino a la mente; los diálogos en la historia no son filosóficos (al menos no la mayoría), pero le gusta enrevesar las cosas.
Pues gracias por decirme, lo revisé y me pareció genial de por si agoté casi todo en este fic, sería interesante leer a otros para sacar ideas.XD

Ha no inventes, no tienen ida de como me rei xD Perdon por el comentario tardido pero tu sabes..fin de años, fiestas, resaca(?)

Anywaaaaaaaaaaaaay dejando mis desvarios(?) debo decir que en definitiva les quedo muy bien el trabajao. -Ese Digitamamon es un avaro buscando cada forma de cobrar más- Y es escape estilo Macgyver de Bobo y tonto diiigo V-mon y Hawkmon fue un exito total -con bebe incluido y too-.
Gracias amigo por comentar, me alegra que te haya gustado. La verdad es que ese tipo de escapes son un clásico.XD

Esta genial esta historia !!! jajajajajaja ustedes si qe saben escribir comedia jajajaj no paro d reir
y el final de jijimon muy bonito la verdad
la narracion esta d lo mejor...... esas reflxiones muy bien trabajadas pero tmbien chistosas.......muy original ese estilo no e visto algo parecido antes

sto es todo gracias x acerme reir asi !! jajajajajajaja
Muchas gracias por tu comentario. Pues la comedia era el objetivo jeje.

Lo de Jijimon pues por suerte quedó tal y como queriamos, me preocupaba que no encajara bien en medio de tanta comedia, pero parace que fue un éxito. Curioso, ya que esto lo hice porque siempre me encantó ese episodio de relleno de Jijimon y Babamon en Tamers, desde siempre me parecieron una pareja de ancianos adorables.XD

Lo he leído, y me ha gustado, aunque el final me resultó predecible, debido a la primera parte (pero lo habéis querido hacer así, y lo respeto)


Gracias, aunque... ¿en serio es tan extraño?XD se utiliza mucho en televisión. Como en las locuras del Emperador 1 y 2 por mencionar un ejemplo:



Donde se muestra al inicio el desastre random para luego explicar en en curso de la historia como se llegó ahí.XD

bueno, me he leido la primera parte de j.m. cx

estuvo gracioso y simpático, y el darse tantas vueltas pensando en algo lo hace divertido, aunque si me quejo un poco por la personalidad de hawkmon: estaba muy sacado de personaje. digo, haber usado otro hawkmon habría estado perfecto, pero el de yolei? no era tan sardónico, sarcastico ni ácido como éste (que juntos estos elementos hacen un buen personaje), pero el saber que era el de 02 me chocó un poco. por lo demás me reí un rato; vmon y armadillomon tan ingenuos como siempre xD ahora a ver cómo se arruina en la segunda parte.
Mmm... sé que esto suena muy confuso, pero esto es más complejo si se piensa bien. Creí que quedaba explícito pero mejor lo explico bien.

El mismo título lo dice. Si excluyéramos las divagaciones filosofales de Hawkmon y dejáramos tan solo sus dialogos y acciones nos daríamos cuenta que no sería muy diferente al Hawkmon de la serie el cual segun su perfil es muy tranquilo, fresco y recogido. (a excepción de escenas de forzosa comedia)


En simples palabras, se quiere plasmar la idea de que cada mente es un mundo secreto. Hawkmon podría hablar y actuar casi igual al original (el cual tuvo una personalidad muy tranquila y desinteresada) pero todo su sarcasmo, malicia y opiniones extravagantes es algo que solo se lleva a cabo en sus pensamientos.


Para que quede claro. El título indica PENSAMIENTOS DE HAWKMON, que hace referencia a todas las divagaciones filosofales del ave, y "Los Archivos de la felicidad" es para dar el mensaje respecto a la historia paralela de Jijimon el cual tuvo un final feliz a diferencia del protagonista y todos los demás.XD Y claro el estilo de narrar estos pensamientos como dije antes me inspiré en comics latinos de los 70 y 80.


Gracias a todos por comentar.
 
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"The Heir of Chaos"
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Fue un buen final: por alguna razón imagino la escena final con Hawkmon y V-mon mirando hacia la ciudad del juguete con cenizas cayendo lentamente en primer plano mientras dice: "Y bueno: así es como pasaron las cosas" Cuando Gatomon dijo el motivo de porqué Armadillomon no tuvo el trabajo de las luces, pensé: "Oh, crap: se armó el apocalipsis" que eventualmente ocurrió. Un estilo no muy frecuente pero sumamente bueno para la comedia. Los felicito. :)
 

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Bueno, paso a dejar la primera parte de este segundo capítulo.XD Y nuevamente gracias a los jueces de la anterior ronda, ya que hemos cubierto los puntos negativos de sus criticas. El estilo de divagación sigue siendo el mismo pero ya no existen excesivas narraciones que entorpezcan los diálogos, y ya no hay factor que estropee la sorpresa.XD


Titulo: PENSAMIENTOS DE HAWKMON "Digi-millonarísimo"

Genero: Comedia
Características: (Universo Adventure - mismos personajes y escenarios del primer capítulo)





En fin… la vida suele ser una de esas inagotables y soberbias implicaciones traumatológicas en la que un grupito de situaciones al azar nos dan una breve pero clara idea de cómo van las cosas quizá con una deprimente lloradera de por medio. ¡Pero claro! No queda mucho que hacer sino entregarnos voluntariamente a esa sucia esquinita de la indiferencia autosugestionada y escudarnos como genios emberrinchados detrás de metáforas sobre el significado de la existencia, quizá solo para tolerarla…



Un millonario… ¿Qué es un millonario?

¡Ya lo sé, ya lo sé! Es un tipo con dinero que le sale hasta de las orejas, enchapado en oro y otros metales, generalmente a precios que le quitan el habla hasta a la vecina amargada y solterona de enfrente, que solía tener energía atómica en el paladar.

Oh, sí, los millonarios. Son aquellos seres hipotéticos y misteriosos de los cuales ignoramos todo y de los cuales nos vengamos con un lamentable “el-dinero-no-hace-la-felicidad”

¿De qué estoy hablando? ¿Qué ya vaya al grano? ¡Ok, ok! ¡Solo trataba de dar un preámbulo introductorio decente! ¡Pero al diablo! ¡Luego de esta desagradable muestra de incultura prefiero pasar al punto importante! A este estudio exhaustivo que se ha puesto de moda y como ha afectado a los que la han seguido.









Pero por supuesto el digimundo aún no conoce mucho de un tema tan complejo como este. Y si algo nos ha enseñado la experiencia es que una ecuación aritmética de lo nuevo sumado a la curiosidad instintiva que poseemos los monstruos digitales termina siendo una bomba de tiempo especialmente cuando aquella flecha de suerte recae en alguien… pues… fácil de influenciar.


Y esto nos lleva a un mes después de navidad.



El ambiente en la isla era silencioso, fúnebre con gotas de pesimismo aun cayendo de la última llovizna llenando a los habitantes de un indiscutible sentido de depresión e insatisfacción causada por las fiestas de diciembre. Habían oído de celebraciones que no salen de acuerdo a lo planeado pero… es imposible decidir cuantas estrellas darle a una en la que todo termina en cenizas. ¡Sí! ¡Ya sé lo que están pensando! ¡Puedo sentir sus miradas pero mejor evoquen a la calma y escuchen lo que sigue!


En el puerto de la costa, Deckerdramon llegaba nuevamente al atardecer para recoger a las Lunamons que aparentemente se habían quedado hasta ese momento para ayudar a los heridos del último desastre.
-¿Estás lista? –preguntó Monzaemon –el transporte ya llegó para llevarnos al continente

-Bien, no perdamos el tiempo –articuló Gatomon cargando sus cosas para el viaje.

Las Lunamons fueron las últimas en subir.
-No puedo creer que nos quedáramos aquí por un mes –dijo una de ellas –nuestros servicios son por hora, el señor Digitamamon les dará una cuenta muy costosa

-A eso es a lo que voy –aseguró la felina frunciendo el ceño –hay asuntos que debo hablar con ese sinvergüenza…

-Espero que podamos encontrar ayuda para reparar mi ciudad –comentó el gran oso decaído.

-No te preocupes, eso haremos –lo alentó Gatomon.


La ciudad había quedado inhabitable. Si bien la calma llegó luego de tan desastrosa tormenta los resultados… pues implicaba una completa negación a un merecido tiempo para relajarse. Las desgracias van y vienen, es un bonito concepto, pero… a estas alturas era tan inservible que le darían cadena perpetua y la silla eléctrica a quien osara si quiera mencionarla. En tiempos como este, el optimismo es un crimen con un amargo aderezo de intolerancia. ¡¿Y luego se preguntan porque es más fácil huir?!
-Y ¿has sabido algo de… esos dos?

-¡¡Ni me lo recuerdes!! –exclamó la felina furiosa –¡¡estuve tres días buscándolos por todas partes!! ¡¿Cómo pueden unos sujetos que estropean hasta el trabajo más sencillo ser tan listos para buscar escondites?!

Recuerdo haber dicho anteriormente que esta gatita es un ente femenino que abarca un sinfín de líos ajenos cuya representación general solo podría ser desafiada por alguien entregado al intrepidismo de lo extremo. Pero las situaciones no son alentadoras, si tomamos en cuenta que los enojos de Gatomon no se disfrutan, solo se sobreviven y en serio… pocas veces se sobreviven.

Sí. Sé que es muy cobarde de mi parte relatar esto sin tener la valentía de mostrarme pero les aseguro que mi entrada está muy próxima y no por gusto mío sino por fuerza de la trama misma. Ya que de lo contrario esta farsa intelectual no vendría al caso.



Deckerdramon inició la marcha a paso veloz, alejándose cada vez más. Por consiguiente tres digimons los despedían desde la costa. Elecmon, Armadillomon y también Patamon que por cuestiones de sindicato nos vimos obligados a meterlo en esta historia dado que no apareció en la anterior.
-Espero que vuelvan con buenas noticias –comentó el pequeño Patamon –las cosas en la isla no mejorarán hasta que la ciudad juguete sea reparada

-Solo nos queda esperar –respondió Elecmon para luego dirigirse a un montón de costales amontonados –por cierto, ¿me ayudarías a llevar estos sacos al pueblo del inicio?

-Claro, ¿Qué hay aquí? –preguntó el alado tratando de levantar un costal inútilmente.

-Comida, juguetes y otras cosas que pude recolectar –respondió el digimon carmesí –los pequeños han estado muy inquietos desde que la ciudad juguete se incendió

Patamon continuó en el esfuerzo de levantar un costal del doble de su tamaño, y aunque era un causa perdida a la dignidad personal, el pequeño divisó que el resto de los costales se movían por si solos.
-Oye… Elecmon, hay algo aquí –dijo un poco temeroso –algo se mueve entre los costales…

-¿De qué hablas? –cuestionó Elecmon echando un vistazo más cercano al montón –¿que podría estar…? ¡¿PERO QUE DIABLOS…?! –y entonces pudo observar claramente de que se trataba –¡¡AJA!! ¡¡Mira a quienes encontré!! ¡¡SALGAN DE AHÍ DESGRACIADOS!!

Y bueno, en retrospectiva, creo que con anterioridad hemos tocado el tema de la casualidad o al menos de modo histriónicamente superficial ¿no? Pero naturalmente, es un tema inagotable de la misma manera que son innegables los disparates que se cometen en aras de la necesidad que es lo que está en el punto central de esta historia y que más de una vez, si pudiéramos analizarlo, descubriríamos que es una tarugada más grande que esconderse entre costales en un intento desesperado de buscar comida. O… al menos eso pensé en el instante en que Elecmon nos jalaba a mí y mi amigo.
-¡Hawkmon! ¡Veemon! –la sorpresa de Patamon era evidente –¡Creíamos que estaban muertos!

Nos habían atrapado. Y aunque nuestra reputación se había estropeado nos quedaba algo de dignidad para ser honestos en nuestra penosa situación.
-Buscábamos comida –confesó el reptiliano temblando de miedo –llevamos un mes sin comer casi nada

-¡¿Dónde se habían metido cobardes?! –interrogó el digimon carmesí finalmente soltándonos.

-Nos escondíamos –respondí fastidiado con voz neutra mientras me sacudía el polvo sin mirarlos.

-¿Dónde?

-En mi árbol

-¿En qué parte?

-Al oeste de la isla

-¿Y porque salieron de su escondite? ¿Qué sucedió con tu árbol?

-¡¡Nos lo comimos!! ¡¿Contentos?! –concluí cómicamente.



"Mi melancolía herida del tiempo detenido tras la brillante sombra anegada de ilusión donde se despide cruelmente mi pasado eufórico de imágenes añosas, que gritan tu nombre esas nítidas voces y caricias, de generosa entrega es un vértigo glorioso solo al pensar en ti...

Ay… descansa en paz arbolito."


Mientras tanto sobre Deckerdramon. El oso amarillo comenzaba a tener resultados en un esfuerzo de calmar a su amiga.

Tratando de despejarse, la felina se acercó un poco al borde de la plataforma y observar el horizonte oceánico, encontrándose con su reflejo, con una expresión de enojo bastante marcada, y por un momento viendo los rostros de aquel despistado par, acrecentando su molestia.
-Sé que lo estropearon, pero esa ira solo te daña a ti misma –afirmó Monzaemon adoptando una posición de sabiduría y paz interior –aprende a calmarte, perdonar y hasta reírte de tus infortunios…

-Sabes… quizá tengas razón –admitió Gatomon pues si su amigo felpudo era capaz de conservar tal calma ante la destrucción de su ciudad quizá ella también podría –ahora que lo pienso, esto no es tan grave, jejeje, es hasta gracioso ¿no?

-¡Exacto! ¡A eso me refería! –dijo el oso más aliviado.

-“¿Quédense ahí que les voy a mostrar algo interesante?” —pensó, recordando que fue una de las primeras cosas que dijo mientras los buscaba —¿enserio? ¡Oh por Yggdrasil! ahora que lo recuerdo soné como toda una psicópata, loca, chica tsundere o lo que sea… jajaja


En fin. Quizá fuera por un efecto de penitencia eterna de disconformismo existencial. O un post reflejo de una madurez inquietante e inoportuna que se escabulle del destino como un velero al garete. Pero sé que uno conoce a las personas y eso implica diagnosticar sus futuras acciones, pero dicha teoría siendo desafiada por la anterior escena con una evidente falta de lógica no me deja más opción que reconsiderar mis afirmaciones, pues quizá, y solo quizá… Gatomon no era aquel monstruo sin piedad que aparentaba, posiblemente en el fondo…
-¡Ooooooooooigan! –gritó Elecmon a lo lejos desde la costa –¡miren a quienes encontreeeeé!

Ella enfocó su visión y luego abrió los ojos como platos preguntándose se estaba alucinando.
-Pero… si son ellos –balbuceó la felina tal como si fuera un espejismo que se negara a aceptar.

-Oh no… –susurró Monzaemon –escucha, solo trata de calmarte y no cometas una… ¡¡NO GATOMON!! ¡¡NO HAGAS ESO!! ¡¡CALMATE!!

-¡¡SUELTAME!! ¡¡AHÍ ESTÁN, NO LO ESTOY IMAGINANDO!! –gritaba ella tratando de zafarse del abrazo del grandulón –¡¡AHORA ME LAS PAGARÁN TODAS!!

¡Lo sabía! ¡Yo tenía razón! Jajaja.
Sí, sí. No es algo de lo que uno deba sentirse orgulloso. Pero los seres pensantes son todo un embrollo de moral dividida ante la irresistible bienaventuranza de nuestro alter ego. Ser quien se lleve la razón por delante es un sabor tan exquisito que deja de lado el instinto personal y donde las teorías artesanales y científicas quedan obsoletas y son incapaces de suplir lo que la vida nos enseñó. O en un modo resumido: no importaría si el mundo estalla si con eso nos dan la razón.
-¡¡Por favor!! ¡¿Qué pasó con la tranquilidad y tu paz interior?!

-¡¡PAZ INTERIOR UN RÁBANO!! ¡¡LOS VOY A HACER PEDACITOS!! ¡¡DÉJAME IR!! ¡¡SOLO ME TOMARÁ UNOS SEGUNDOS!!

-¡No Gatomon! ¡Ya estamos muy lejos y no sabes nadar!

-¡¡LO VALE!! ¡¡VALE LA PENA!!


Por supuesto a lo lejos no era posible escuchar nada. Solo divisábamos a la gatita moverse mucho, lo cual era una escasa información visual. No quedaban opciones, dado que irremediablemente Deckerdramon se alejó hasta perderse de vista.
-¿Crees que ya nos perdonó? –preguntó Veemon.

-Yo realmente lo dudo –dije con seguridad.

-¡Y no la culpo! –exclamó molesto Elecmon –¡si no estuviera tan ocupado yo mismo les daría una lección pero ya Gatomon se encargará de eso cuando regrese!

-¿De verdad las cosas están tan mal? –volvió a cuestionar el reptiliano apoyándose sobre una roca.

-Veamos… nadie comió esa noche, nos quedamos sin nuestros regalos de navidad, la ciudad quedó en ruinas –enumeró Patamon –y sin mencionar como quedó el pobre de Armadillomon…

-¿Qué le pasó a Armadillomon? –dijimos al unísono confundidos.

-Están... apoyados en él

-¿Qué?... ¡OH! –nos sobresaltamos al darnos cuenta que la supuesta roca no era más que nuestro cuadrúpedo amigo completamente vendado –lo siento… este… ¡¿Qué le sucedió?!

-Era el que se encontraba más cerca al momento de la explosión –respondió Elecmon con tono triste –salió volando como una roseta de maíz

-Hasta casi fue gracioso verlo –añadió cómicamente Patamon.

-¡Al menos él fue valiente en aceptar las consecuencias de sus actos! –sentenció el digimon rojo –¡cuando el incendio concluyó fue el primero en dar un paso al frente!

-¡¿Paso al frente?! ¡No puede moverse! ¡Ni siquiera estoy seguro de que pueda respirar bien! –exclamé sin creerme tal cuento de moral.


-¡Lo siento tanto amigo! –imploró Veemon avergonzado abrazándolo –¡nosotros te metimos en esto y mira como acabaste! ¿Algún día podrás perdonarnos?

-Bbssrrrsnssnsnnnnmmmmrrrrggg –balbuceó el herido.

-Eso suena a un “si” para mí –opiné.

-¡Hawkmon! ¿Cómo puedes ser tan insensible? –me reprochó Veemon.


Por supuesto este es el punto en el que tomamos como tema un sentimiento tan obvio, renovado que en mi calidad como relator aspiraría sin pensarlo a la negación total. ¿Cuál? Pues la culpa. ¡Sí! esa molesta linterna metafórica cuya luz provoca cubrirnos el rostro temiendo por una visión de rayos X, capaz de ver lo que ocurre en nuestro interior. La madurez se empieza a escurrir lentamente, gota a gota al entrar a los albores de una pataleada de malas decisiones y berrinchitos cuya responsabilidad no aceptaríamos ni a punta de pistola. Estado el cual tiene algo de naufragio, pues la vida te enseña a través de virtuosos cándidos y grises justo lo que debes saber del “prestigiosísimo” amor al prójimo… ¡JA! ¡No gracias!
-Nadie lo mandó a estallar la ciudad –me defendí cruzado de brazos –pudo haber dicho que no sabía poner las luces y nos habríamos ahorrado este desastre…

-¡¡Hawkmon!! –exclamaron todos.

-Ahora si me disculpan debo ir a recolectar algunos víveres antes de que Gatomon regrese –dije ignorando a todos –y si me buscan estaré en camino a la digiPatagonia

-¡No irán a ningún lado! –se interpuso Elecmon –todas las costas están cerradas y dudo que ninguno pueda nadar o volar por mucho tiempo, estarán encerrados en la isla y rueguen que Gatomon esté de mejor humor cuando vuelva

-Rayos… –susurré.

-Al menos podrían darnos algo de comer, “Veemon Junior” tiene hambre de nuevo –pidió el azulito sacando de entre los costales al pequeño digimon bebé.

-¡¿Pero qué…?! –Elecmon abrió los ojos como platos –¡¡no puedo creer que ese bebé aun esté vivo!! –se acercó para arrebatárselo –¡¡Dámelo ya!!

-¡¿Qué?! ¡¡NOOOO!! –gritó Veemon como si le hubieran arrancado un pedazo del alma –¡yo lo cuidaba bien!

-¡Te lo di temporalmente y de por si fue un gran error! –sentenció el digimon carmesí llevándoselo junto con su costal.

-Aaaaah... Hawkmon, se llevaron a mi hijo –se quejó Veemon deshaciéndose en lágrimas.


En fin… mi preocupación banal y única, no son estos folletines de ternura espiritual, la idea de la sustitución de algún tropiezo de inteligencia o lo que nos lleva por caminos imprevistos donde divagamos mentalmente.

Andar al garete respecto de los sentimientos es frecuente e intenso. Cuesta simular los ímpetus y el vértigo que produce tamaña cantidad de mermelada o cursilerías que abundan y sobran en el universo infinito. ¡Ah, pero quién lo diría! ¡Esta ave tiene corazón en el fondo! Bueno… el sentir estas sensaciones que ayudan a perpetuar el sentimiento de liberación sin fronteras reales, tan solo místicas que menosprecian se burlan y atragantan en nuestras propias entrañas……. ¿Y Veemon? Ah no, él solo es un tarado que se tragó su propio papel de padre sustituto.



En un claro apartado a las orillas de un río y un par de horas después, luego de sentirnos satisfechos por un alimento que si fuera “comestible”, nos encontrábamos cabizbajos y sin muchos ánimos adentrándonos cada quien a su propio mundo de dolencias mentales esperando encontrar consuelo en el silencio profundo. Y por supuesto cuidando al inerte Armadillomon porque nadie más deseaba hacerlo.

No, no se trata de una tesis, sino de una visión personal, una rebelión en contra de las existencias sombrías y atormentadas por la angustia de la soledad y desamparo del desaliento. La ausencia de este básico sentimiento provoca, a mi juicio, reacciones errantes y sin esperanza, esos dolores desgarradores y tremendos que crean la soledad humana y nos hacen pensar en la inutilidad de la vida. ¡Vaya enfermedad que nos contagió el mundo real!
-Ay… “Veemon Junior” –suspiró el azulito.

-Ay… mi árbol –sumé yo por consiguiente.


Si, las cosas se veían mal. Pero por mucho que cueste creerlo no era el momento de venirnos abajo. Quedaban muchos cabos sin resolver. Gatomon regresaría en 4 o 5 días a lo mucho.
-Debemos arreglar esto –dijo Veemon levantándose con una gran decisión en sus ojos.

-No nos apresuremos, la situación no puede estar tan mal –dije bostezando.

-¡¿En serio?! –increpó el azul apuntando hacia las ruinas que una vez fue la ciudad juguete.


-Mmmm… ok, admito que tienes un punto –asentí –pero no tiene caso, no somos constructores ni tenemos dinero para costear uno

-Sí, es cierto –dijo Veemon perdiendo muy rápido aquel ánimo.


Y las “grandes premoniciones” no caían del cielo. Muchas de mis ideas fijas desaparecían irremediablemente en las largas y tediosas noches de insomnio que pasamos durante el último mes. Porque cuando uno se levanta, se mira al espejo y ve profundas arrugas y dientes atacados incesantemente por troncos mordisqueados sabe que algo anda mal. Sin embargo seguimos adelante con la fuerza que nos otorga la esperanza y el profundo deseo de vivir... O para ser más franco el enorme deseo de no morir.
-Ey muchachos… pss… pss… –una voz nos susurró.

-¿Dijiste algo? –pregunté.

-No, no dije nada –respondió Veemon –¿y tú Armadillomon?

-Bbbrrrrssssgggsssmmmm

-Ey, fui yo, detrás de ustedes –dijo el recién aparecido revelando que se trataba de un Bakemon.


-¡¡AAAAAH!! –gritamos aterrados por la sorpresa –¡¿Pero qué…?! ¡¿Quién eres?! ¡¡¿De dónde saliste?!!

-Debajo de aquella roca pero eso no es importante –aseguró el fantasma muy tranquilo con una voz tenebrosa de inframundo –escuché su problema y casualmente conozco a alguien que podría ayudar a reconstruir la ciudad juguete

-¿E… en serio? ¿Quién? –preguntó el reptiliano aun algo temeroso.

-Hay un Guardromon que vive en la parte central de la isla, en la base de la montaña Infinita –explicó muy rápido –es un gran arquitecto y constructor, y no cobra mucho, con un pago inicial comenzaría el trabajo

-Vaya… ¿y cómo sabes…?

-Bueno, eso es todo, ya me voy –y sin más que decir y dejándonos boquiabiertos se metió debajo de la roca, simultáneamente quedó un gran silencio.


Nos quedamos quietos sin dejar salir ni una palabra preguntándonos si lo que presenciamos fue real. Yo mismo me acerqué a la roca golpeándola levemente tratando de comprender qué había sucedido y como fregados era posible la inusual escena anterior.
-Y bueno… ¿Qué estamos esperando? –articuló el azulito con una gran sonrisa –vamos a buscar a ese Guardromon

-E… Eh… no lo sé amigo, es decir… tomar el consejo de un sujeto que salió de una roca y luego volvió a meterse debajo de ella, pues… es muy extraño y no me da confianza, ni siquiera estoy seguro que acaba de suceder –respondí graciosamente temeroso y confundido.

-¿Tienes una mejor idea? A menos que prefieras lidiar con Gatomon


Debemos ser justos. Mi amigo quizá no era la ejemplificación exacta de un pragmático enfoque cerebelico ni la insinuación altruista de un sentido común incorruptible. Más allá de ello cuando tiene sus momentos suelen ser irrefutables, y debía reconocerlo… esas simples palabras eran un touché a mi selección de prioridades.
-Bien… voto por el misterioso Guardromon –suspiré resignado –pero iré yo solo

-Pero, pero…

-Yo puedo llegar más rápido volando, además alguien debe quedarse a cuidar a Armadillomon


Veemon aceptó a regañadientes mientras yo me alejaba.
-En fin, ¿Qué te parece si vamos de paseo al pueblo del inicio Armadillomon? –preguntó el reptiliano –aprovecharía en visitar a “Veemon Junior”

-Mrrmmnnnggmm…

-Sabía que te gustaría –articuló el azulito empujando a su amigo como a un mueble.


Continué volando con muy bajas expectativas sobre mi futuro hipotético que sin intención de adentrarme en la diáfana realidad sabía que la “porquería” de situaciones volvía a tocar a mi puerta. Esperaba en un breve plazo recobrar el dominio de mi vida, ¡porque claro! es fácil separar una frase reveladora de mi estado de ánimo, sin embargo no se me ocurre ni quiero mencionar ninguna.


Llegué a la base de la montaña sin muchos problemas. No me tomó ni dos minutos encontrar dicho hogar hecho de acero. Al menos eso era cierto, pero mi cabeza daba demasiadas vueltas en el intento de resolver el mar de confusiones que tenía dentro, al menos lo suficiente como para no dar crédito merecido a tal realidad.
Bajé con velocidad y del mismo modo toqué a la entrada. La respuesta fue inmediata.
-¡¿Quién es?! ¡¿Qué quieren?! –cuestionó una voz tosca.

-Hola, pues… quisiera contratar sus servicios como constructor –dije con cierta inseguridad.

Y finalmente abrió revelando que si se trataba de un Guardromon.
Pero era uno muy extraño. Tenía abolladuras y oxidaciones en diferentes partes del cuerpo posiblemente como resultado de la experiencia y el pasar cruel de los años. Cada movimiento suyo era un rechinido que suplicaba mejor cuidado y quizá uno que otro chorro de aceite.

Ah, y parecía ser un digimon viejo, muy viejo, o al menos esa fue mi conjetura al ver su barba… su graaaan y frondosa barba… hecha de puro metal. Sí. Dije una barba hecha de metal, y por favor no lo piensen demasiado………………………………….…………………… ¡Aja! ¡¿Lo ven?! ¡Ya lo están pensando demasiado!
-¿Cómo me encontraste?

-Un tipo que vive debajo de una roca me lo dijo –respondí con sinceridad.

-Ah… pues… eh… mmmm… o sea……….. ¿Qué?

-Sí, yo tampoco entiendo muy bien que sucedió ahí –increpé levantando los hombros resignado –pero el caso es que me dijo que usted podría ayudarnos a reconstruir la ciudad Juguete

-¡Oh sí! Ese lugar es un desastre, desde aquí pude ver la explosión “navideña” de aquella noche. Vaya que se produjo un pequeño Armagedón allá ¿no? –opinó el digimon mecánico –¿Cómo ocurrió exactamente eso?

Y como era costumbre, me tomé mi tiempo para dar una respuesta digna, honrosa de la cual pudiera retratar la imagen de la honestidad misma.
-Un Armadillomon torpe no supo colocar las luces –respondí sin dar muchas vueltas.


¡Sí! ¡Ya puedo sentir sus miradas acusadoras! ¡Pero sepan que sus moralistas seres que me ven desde la comodidad de sus hogares no me impresiona en lo absoluto! Es imposible dar a relucir lo mejor de nosotros cuando nuestro instinto de supervivencia se encuentra en la cúspide. Porque la fortuna no es una diosa que le llueva a todos. Pensé en ser un digimon afortunado, en el más desaforado de mis delirios, pero hace un mes descubrí que la fortuna es solo una quimera perdida en este pañuelo de lágrimas no derramadas. Sentí por primera vez este éxodo extraño de oscuras golondrinas que vuelan a ninguna parte, a ningún lugar....................... ¿No? ¿No los convencí? Ok, soy un enorme cobarde ¡¿Satisfechos?!


Me invitó a su fría vivienda. Luego de algunas charlas, explicaciones y elucubraciones aritméticas, Guardromon me entregó sus resultados en papel escrito.
-Este sería el pago inicial –dijo el metálico –apenas lo reciba podré iniciar el trabajo

-Oh vaya… –balbuceé tratando de no desmayarme ante tan grande suma “inicial” –pues verá… no tenemos mucho dinero, y de hecho estoy siendo optimista, literalmente estamos en quiebra, pero… quizá podamos llegar a un acuerdo

-Mmm… pues… –titubeó Guardromon algo inseguro.


Ok, debemos de tener en cuenta un punto que por más dolor que cause a nuestra vanidad debe ser tocado por el bien del cosmos psicosocial. Las discusiones inútiles. Sí. Ese tipo de conversaciones adornadas de perlas y diamantes falsos en el cual un ávido soldado entrega su alma al debate con tal esmero que al final causa un lloriqueo al descubrir que ha sido totalmente en vano. Y más cuando uno en el fondo sabía el resultado de antemano pero se niega a admitirlo. ¿Ahora de que hablo? Pues…
-¿Al menos tienes alguna herencia? –continuó Guardromon comenzando a exasperarse.

-Nací hace dos años así que lo dudo mucho

-¿Alguna propiedad?

-La única propiedad que tenía era un árbol que tuve que comerme por… por… pfff… mejor olvídelo

-¿Alguien que te aprecie en la isla y que pueda prestarte…?

-¡Ja! Siguiente pregunta

-¡Déjame ver si entendí! –exclamó el digimon mecánico harto de dialogar –¡¿quieres que reconstruya la ciudad juguete gratis?!

-No, quiero que comience la reconstrucción sin el pago inicial –expliqué –luego encontraremos el modo de conseguir dinero. Necesitamos que Gatomon vea que la reconstrucción ya inició y quizá no nos mate al regresar

-Lo siento pequeñín, eso es impos…


La “discusión inútil” fue interrumpida, pues alguien tocó la puerta nuevamente. Al abrirla observé confundido que se trataba de Veemon, y no estaba solo.
-Ey, veo que ya se ponen de acuerdo –dijo el azulito ingresando con una gran sonrisa –esta casa es muy sencilla de encontrar ¿Cómo es que no la habíamos visto ant......... ¡Wow! que clase de barba es esa? se interrumpió fijando la mirada al Guardromon que por su parte comenzaba a sentirse incómodo por la falta de tacto del recién llegado.

-¿Qué… que estás haciendo aquí? Te dije que esperaras en… –levanté la vista y pude encontrar nuevamente al pequeño bodoque adoptivo de Veemon sobre su cabeza –¡¿porque tienes a ese enano de nuevo?! ¡Se supone que había regresado con Elecmon!

-¡Es una larga historia, no me lo vas a creer! –reiteró Veemon aun con una sonrisa de lado a lado –pero antes quiero saber si Guardromon aceptó el trabajo

-Pues me temo que no –respondí –él pide un pago inicial y ya le dije que no tenemos ni un…

-No hay problema –aseguró el reptiliano y para sorpresa de todos sacó un enorme fajo de dinero –¿esto será suficiente?

-¡¿PERO QUE…?! –exclamé con una mirada desorbitada.

-¡¡Por supuesto que sí!! –interrumpió el digimon mecánico tomando velozmente el dinero –¡comenzaré a trabajar de inmediato!

-¡EY! ¡Alto, alto! –grité molesto batiendo mis alas –¡¿vas a explicarme de donde sacaste ese dinero?!

-Pues todo comenzó cuando fui al pueblo del inicio a visitar a “Veemon Junior” –respondió mi amigo –y debo decirte que ahí se me ocurrió una idea tan grandiosa que solo pudo salir de mi brillante mentecita…

-Oh… no me gusta a donde va esto –susurré aterrado.

-Y se pone mejor. Con esa idea podremos conseguir todo el dinero que necesitemos para reconstruir la ciudad Juguete e incluso más –continuó muy orgulloso –y a la vez dan una bella satisfacción moral a mi alma –concluyó con los ojitos brillosos.


Bueno… sabrán que este es el límite exacto de una típica proeza mundana hacia las desventuras de un dúo que parece destinado al vaivén de lo absurdo. Ya que está no sería una historia de “Hawkmon y Veemon” sin un desastre de por medio. Pero es curioso cómo se desenvuelven las cosas… Ya que con toda humildad su querido servidor suele cometer el mismo error. Y me lleva a: “si tan solo no hubiese dejado solo al azulito durante ese par de horas quizá…” y luego caigo en la cuenta que el lamento tardío es una desvergüenza inamovible. Y solo me queda culpar al universo (de nuevo) y como justa restitución mi lamentable ser va a ser… ser…. ¡No! ¡No de nuevo! ¡¡¿Yggdrasil porque me odias tanto?!!






Bueno hasta aquí mi parte, le toca a mi compañero O OverLord_Gabriel
Este iba a ser un OS que iba a publicar después (la imagen de título la tenía hace mucho) pero bueno, lástima, tendremos que usarla para el desempate.XD Y la acorté mucho. Parece larga solo porque le metí como 4 o 5 sangrías.XD

Suerte a nuestras competidoras.:D Quien sea que gane Dios sabe que todos nos exprimimos la cabeza hasta el final para entregar una continuación de nuestras historias.XD Esta si fue un concurso con muy dura competencia y me divertí.:5252:
 
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y también Patamon que por cuestiones de sindicato nos vimos obligados a meterlo en esta historia dado que no apareció en la anterior.
Ok, esto me mató xDDD

Elecmon nos jalaba a mí y mi amigo.
Me sigo preguntando como Elecmon hizo eso, no es que sea más fuerte que esos dos...

-¡¡Nos lo comimos!!
No tengo mucha información a base de qué se alimentan los digimon, pero... ¿cómo pudieron comerse un árbol entero? Todavía me lo sigo preguntando.

Ok, soy un enorme cobarde ¡¿Satisfechos?!
-¿Alguien que te aprecie en la isla y que pueda prestarte…?
Jos... ¿eres tú? xD

Sobre el tema de que ganara dinero igualmente me recuerda mucho a la familia J.M. xD Igual que Luigi yo imaginaba que la historia seguiría con la persecución de la gata psicópata, pero aunque salió un poco, parece que nos vamos a centrar en cómo ganar dinero en unos pocos minutos. Tampoco pasó mucho desde que Hawkmon fue a visitar al Guardro, así que no sé cómo se le ocurrió a Veemon la forma de ganar pasta.

Ah, por cierto... pobre Armadillomon, en la imagen parece que tiene la cara de Yoda xD

Nos vemos

 

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Bueno, dedicais la sequela a mostrar los efectos del desastre y como piensan arreglarlo, a ver si no lo empeoran. De momento, veo que la historia sigue con la misma narracion, no pierde continuidad. En lo que si me he fijado es en que Hawkmon parece hablar mas para el lector, como rompiendo la cuarta pared. Pero eso solo hace su filosofeo mas divertido.

A ver que piensa hacer Veemon.XD
 

Cerca de terminar mi carrera.
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Bien, aqui esta la ultima parte del desempate:

Al crear esta historia nos vino a la mente al recordar el epilogo de adventure 02 en la que todo el mundo tienen su compañero digimon, y se nos ocurrió una graciosa teoría de como quizá comenzó eso.XD
Toda la trama de este segundo capítulo está basado en que los protagonistas tratan de reparar los daños causados por el desastre de navidad.XD




Millonario… ¿Qué es un millonario? Sí, sé que es la misma pregunta, pero trato de seguir el hilo de preámbulo que genera esta desafinada segunda parte.

Ya que aparte de esa visión vaga y sumamente neutra de los “platudísimos”, debemos reconocer que no sabemos una pizca sobre ellos. Como viven, como son y que piensan… y esto es medio raro, ya que después de todo, tantos no hay.

Pero afortunadamente de nuevo la humanidad nos da análisis de sobra. Sabemos que existe aquel empresario que tiene kilos de negocios de los cuales ni él lleva la cuenta. O ese guapo broceado que nunca parece trabajar y siempre se lo ve en revistas manejando un convertible. O el clásico griego que tiene montones de yates e isla propia, que viste mal para parecer humilde y que no trae un centavo encima ni para el café pues se le olvidó lo que es pagar con menos de un billón.

Aun así, es difícil saber lo que un tonto bien intencionado puede llegar a causar.
-¡¿Y bien?! ¡¿Vas a decirme que sucede aquí?! –cuestioné, esperando una respuesta.


-Pues verás, todo comenzó hace un par de horas…




Era la primera que se sentía así de mal y que veía la gravedad de sus acciones. Se sentía terrible de ver las consecuencias que había tenido todo ese desastre en el pobre de Armadillomon, con quien por cierto había querido ir al pueblo del inicio para visitar a Veemon Jr. pero aun vendado y sin moverse mucho o sin que se le entendiera demasiado lo que decía, le había hecho una seña de que no quería estar con él.

Llegó a un pequeño prado que estaba repleto de Monitamons que prestaban sus servicios para comunicar a digimons con humanos en el mundo real. Desde que el tiempo de paz comenzó la puerta entre los mundos estaba completamente abierta, por ello mismo les fue posible regresar al digimundo para celebrar navidad. Los Monitamons eran el primer intento de acercamiento entre la humanidad y los monstruos digitales. El avance era constante aunque lento. Aunque solo existía una sola entrada funcional que conectaba a ambos mundos.

Varios digimons conversaban por primera vez con humanos de todo el planeta. Divisó en especial a su amigo Patamon.
-Hola Patamon, ¿Qué haces? –preguntó.


-Pues converso con TK –respondió el pequeño alado pero se veía notablemente incómodo –me dice sus ideas para un libro…

-¡De acuerdo, escucha! –dijo TK emocionado a través del Monitamon –tratará sobre un investigador árabe

-Oh, bueno…

-¡Y sabrá ocultarse porque estará vestido de árabe!

-Claro, quien sospecharía de un árabe vestido de árabe…

-Y se desarrollará en Dammam

-Sí, pues… Damman está llena de árabes vestidos de árabes

-¡Ah sí! ¡Y su transporte será un camello que habla!

-Ay no puede ser… –se dijo Patamon cubriéndose con su ala apenado –sabes TK… yo no soy un experto pero… ¿Por qué no simplemente escribes sobre nuestras aventuras en el digimundo?

-Mmmm… pues, no es tan mala idea –admitió el muchacho.


Veemon prefirió dejarlos en su conversación. Pero antes de alejarse observó que varios digimons bebés se paseaban por los prados.
-Oye Patamon ¿Dónde está Elecmon?


-Volvió a salir para recorrer la isla en busca de cosas para los pequeños, regresará mañana –respondió el alado –dejó a los bebés aquí ya que hay varios digimons pueden cuidarlos


Le bastó esa explicación. Luego pudo ver muy cerca a quien buscaba en primer lugar.
-¡Veemon Junior ahí estás! –exclamó el reptiliano alegre abrazándolo, el pequeño por su parte no dijo nada, lo cual era raro ya que desde que nació no había hecho ni un ruido.



Con el bebé en sus brazos, siguió caminando sin un rumbo fijo y restándole importancia a su entorno, hasta que se sintió algo cansado y se apoyó contra un árbol. No dejaba de pensar en todo lo que había pasado y sentirse como jamás se había sentido.
-He sido un estúpido. Sé que debo crecer y madurar y no le hecho. Por eso Hawkmon no le importa lo que diga, ni Gatomon me ve como yo la veo a ella. Por eso… me paso todo esto. En este momento no somos precisamente las personas favoritas de la isla. Debo cambiar… debo madurar y demostrar que no soy el mismo idiota que todos creen que soy. Debo aceptar mis errores y trabajar para reconstruir la ciudad… ¿Tú que crees Armadillomon?


-Mmmmbbbrrrsss…

-¿Y tú “Veemon Junior”? –preguntó y obviamente el bebé no respondió y solo lo miraba fijamente como siempre –neh… al menos son buenos oyentes, normalmente Hawkmon sale huyendo en medio de mis confesiones


Parecía raro, pero era como si todo lo malo que sucedía fuera la oportunidad de mejorar, de ser un mejor digimon y corregir sus errores. Eso era algo bueno y que le alegraba pero… aun había un problema.
-Pero… si quiero realmente hacer todo eso necesito dinero para reconstruir la ciudad. Pero… no tengo un quinto… ¿Dónde lo consigo? ¿Qué hago?


-Oye… ¿estás bien?- pregunto alguien.

Volteo a ver quién le hablaba y se encontró con un Monitamon.
-Eh… No, no estoy bien. Pero no es importante –contestó sin demasiado ánimo.


-¡Ey! ¡Tú eres uno de los que se comió un árbol! ¿No? Jajaja –se burló el digimon pantalla.

-¡¿Cómo sabes eso?!

-Patamon me lo dijo

-¡¿Él te lo contó?!

-Eh… se lo contó a todo el mundo –respondió muy divertido.

-Lo único que me faltaba… –se dijo avergonzado.


Ese comentario le cayó a Veemon como una patada y lo hizo sentir peor de lo que ya estaba. No respondió y empezó a alejarse y seguir pensando… hasta que un ruido llamo su atención.
-¿Eh?


Volteo a ver que era, y vio que en la pantalla del Monitamon empezaba a aparecer estática.
-¿Qué es eso? –pregunto confundido, acercándose un poco a la cara del digimon pantalla.


-Creo que detecte una comunicación


Veemon no entendía mucho lo que sucedía, pero igual presto atención.
Poco a poco la estática comenzó a desaparecer para dar paso a una imagen clara. Se trataba de una niña humana, aparentemente de unos siete años, de tez blanca y cabello castaño corto, y parecía estar frente a una computadora.

-¿Hola? ¿Hay algún digimon? –dijo la niña, acercándose más a la pantalla.


Veemon no estaba muy seguro de que sucedía y por un momento pensó simplemente en marcharse, pero la niña ya lo había visto, y la curiosidad de saber que podría querer la niña lo hizo hablar.
-Aquí estoy –dijo, poniéndose frente a Monitamon –¿Qué lo que necesitas?


-¡Oh, eres un digimon! ¡Qué lindo eres! –dijo con una sonrisa inocente y con mucha emoción. Se notaba que era una niña pequeña

-Pues gracias- dijo el reptil un tanto avergonzado –me llamo Veemon

-¡Hola Veemon, me llamo Vicky!

-Hola Vicky y… ¿en qué puedo ayudarte? ¿Por qué te has comunicado con nuestro mundo?

-Bueno… la verdad… es que…

-¿Si…?

-Quisiera poder tener a mi propio digimon


Todo se quedó en silencio por algunos minutos, hasta que Veemon pudo reaccionar, totalmente sorprendido y sin saber que decir, lo que dejo a la niña un tanto extrañada.

Veemon intentó calmarse, pero debía pensar bien en lo que diría.
-¿Estás diciendo que quieres tener tu propio compañero digimon? –preguntó Veemon y la chica solo asintió con una sonrisa.


-¿Te gustaría ser tú? –agregó a ella –eres muy lindo y te cuidaría bien

-Eh… bueno, verás, yo ya tengo un compañero humano

-¿En serio? Yo tengo una casa enorme, mucha comida y… ¡Ah! Ya puedo contar hasta diez

-Vaya, eso sin duda es más de lo que ha logrado Davis –pensó el reptiliano –pero creo que prefiero quedarme con él, tenemos historia juntos

-Oh que lástima, bueno, ¿tienes algún digimon pequeño que pudieras darme?


Definitivamente esa no era una buena idea
-Mira Vicky –dijo Veemon mirándola seriamente –aquí hay muchos digimons bebés. Pero no puedo darte ninguno. No solo no es algo que me corresponda, sino porque cuidar a un digimon bebe no es un juego. Créeme, lo sé por experiencia. Así que lo siento mucho, pero no puedo hacerlo…


La chica se veía muy desilusionada, pero Veemon estaba seguro que no era una buena idea. La chica insistía he insistía, incluso parecía que iba a llorar por no poder tener a su digimon, pero Veemon trataba de mantenerse firme.
-Solo quería a un bebé a quien poder querer y cuidar como a mi hijo –balbuceó la niña limpiándose las lágrimas.




Ok, paremos un momento este recuerdo para aclarar algo. ¿Saben lo que es dar en el clavo? Si es ese suceso improbable cuyo ángulo y blanco de tiro es tan pequeño que el solo intentarlo suena a una reveladora perdida de tiempo. Podemos gastar nuestras vidas enteras sin lograr nada en absoluto, y de por si algunos poseen menos puntería que un vaquero manco, así que otorgarle tal mérito a alguien sería considerado absurdo, pero si una niña de 7 años podía lograrlo deja en un estado de inercia en el sentido común. Ya que Veemon influenciado por su reciente concepto de padre sustituto más una niña que parecía compartir su opinión, era la receta para el desastre. Así que sí. Aquella pequeña había dado en el clavo. En fin, sigamos:

-Bueno… tenemos sobrepoblación de bebés, quizá nadie note si falta uno…


La chica estaba sonriendo y saltaba de felicidad, ya ansiosa por ver que digimon recibiría. Lo bueno es que Veemon no tuvo que buscar mucho al digimon que le daría por que un pequeño Petitmon se acercó al azulito y, vio a la chica y de inmediato quedo interesado con ella, y parecía que el interés esa mutuo.

-¿Quieres ir con Vicky pequeñito? –dijo Veemon sujetando al Petitmon y acercándolo a la pantalla para que viera mejor a la chica, y en verdad se veía emocionado de ir con la niña humana.


Veemon lo medito por un momento y respiro profundamente antes de hablar.

-Muy bien Vicky –acercando al digimon bebe –te daré a este. Sin embargo… –alejándolo de la pantalla –quiero que tomes conciencia de que cuidar a un digimon bebe es un trabajo y requiere mucha responsabilidad, así que debes prometerme que lo cuidaras bien. Quiero que en lo posible te trates de comunicar conmigo, y si me doy cuenta de que no lo cuidas bien, deberás regresarlo


-Te lo prometo


Definitivamente el reptiliano azul no sabía si era muy buena idea, pero tanto la chica como el Petitmon se veían entusiasmados por estar juntos, así que al final Veemon entrego al digimon, preguntó sobre su ubicación, luego se dirigió a la única entrada que había entre ambos mundos y lo envió.
Luego volvió a ver a Monitamon solo para comprobar que el bebé había llegado a salvo con su nueva compañera. Ambos se veían bastante contentos de estar juntos y eso le hizo reflexionar de qué había hecho una buena acción. Algo dentro de él se lo decía.
Ya terminado eso pensó en irse pero…
-¡Veemon! –escucho y volteo a ver la pantalla –toma esto –dijo la niña extendiendo la mano hacia su computadora antes de que el portal se cerrara


No entendía que era lo que pasaba, pero aun así recibió a través de la entrada digital lo que la pequeña le había enviado. Cuando vio lo que era casi no lo podía creer, era un billete $100.
-Son mis ahorros –dijo Vicky al notar a Veemon tan sorprendido.


-Pero… yo no puedo aceptar esto dijo él, tratando de regresar el billete.

-No, quédatelo, es mi forma de darte las gracias por mi nuevo compañero. Y no te preocupes, cuidare bien de él


Antes que Veemon pudiera decir algo más, la comunicación se cortó.
-Vaya… que curioso –se dijo Veemon sosteniendo el billete y el desastre de navidad volvió a su mente –ojalá existiera una forma de ganar dinero fácil como este y…


Inmediatamente levantó la mirada hacia los alrededores verdosos en los cuales todos los digihuevos y digimons bebés paseaban libremente con el compás de la bella noche que se acercaba.
Y entonces…
-¡Eso es! ¡¡Se me acaba de ocurrir la más estupend…!!


-¡¡¿ESTÁS VENDIENDO DIGIMONS BEBÉS?!! –grité completamente paranoico interrumpiendo su relato.

-Les damos un buen hogar en el mundo real…

-¡ESTÁMOS MUERTOS!

-… y los niños voluntariamente nos pagan lo que quieran…

-¡¡OH… ESTÁMOS BIEN MUERTOS!!

-…cumplimos el sueño de los elegidos, para que todo el mundo posea un compañero digital…….. a un precio razonable

-Creo… que voy a vomitar –balbuceé comenzando a marearme.


Un predicamento es quedarse cortos, ¿no creen? En mi vida las catástrofes empiezan casi siempre de la misma manera. Alguien o algo me las trae envueltas para regalo. Y yo me ensarto como un tonto. Pero bueno… como dice el catalán, ha de haber gente pa’ todo.

Durante las navidades dejé muy en claro que existían dos tipos de desgracias. Los que uno no busca pero encuentra. Y los que uno busca y encuentra. Pero… descarté la “innombrable” tercera opción, ¿Por qué? ¡Era demasiado aterradora para mencionarla o aceptarla en mi realidad! Pero ahora me veo en la penosa necesidad de abrir esta caja de pandora. Las peores desgracias son los que uno no solo busca y encuentra… sino que los mismos líos lo buscan a uno. Algo así como un misil porta-catástrofe. Una especie de predestinación hacia el estropicio.

Gatomon y Monzaemon ingresaban en el negocio de Digitamamon. El lugar estaba repleto. Aun así la felina se adelantó a la fila hasta llegar al mostrador en la que un Vegiemon parecía ser la encargada.
-¡Por favor necesito resolver algunos asuntos con el dueño! –exclamó ella dando saltitos con nerviosismo por la prisa –¡y que sea rápido que debo regresar a la isla File a masacrar a tonto y retonto!

-Por favor señorita acá nos regimos por un código –explicó Vegiemon –saque un número y nosotros la llamaremos

Ella sacó una ficha solo para descubrir que era la número 89.
-¡¿Qué?! ¡¿Están brom…?!


-Cálmate, solo hagamos lo que nos dice –le aconsejó el gran oso.

-¿Nos roban nuestros regalos de navidad y ahora me harán esperar por horas? –se quejó ella sin creerlo.



Solemos perpetuar los alcances de nuestra propia salud mental por el bien de una esperanza con un irresistible deseo de no ser imaginario. Y se re analiza los sucesos de una particular serie de eventos, no importaría si se da con la verdad absoluta, los pisoteamos una y otra vez aplastándolos en el fondo de lo olvidado, negando su existencia, esperando que desaparezca solo. Es una bonita filosofía de la vida que no me había dado problemas hasta hace un mes. Pero los límites existen, y de por si yo rebasé los míos hace un buen tiempo. ¿Pero por cuánto? Bueno… no me considero un experto, pero si uno cae en la cuenta que pasa de ser un perezoso a un traficante de bebés pues…

-¡Ok! ¡Debemos encontrar a los que les enviaste esos bebés y pedirles que los devuelvan! –dije corriendo y jalando al reptiliano tratando de conservar la calma.


-Esos niños se veían tan contentos con sus bebés –susurró Veemon sonriendo levemente sin prestar mucha atención.

-¡Veemon, concéntrate! –exclamé furioso –¡¿cuantos bebés enviaste al mundo real?!

-Mmmm… veamos –articuló el azulito contando con sus dedos –le di uno a esa niña… luego otro a aquel niño…así que……………………………….. ochenta

-¡¡¿Och… och…oche….?!! –simplemente no terminé la palabra así que decidí continuar –¡¿cómo es posible…?! ¡¡Solo te dejé un par de horas!! ¡¿Dónde está Elecmon?! ¡¿Cómo permitió esto?!

-Él no está, iba a darle una sorpresa…

-¡¡Apuesto a que la va a tener!! ¡Escucha y escucha bien! ¡¿De dónde son los niños a quienes vendiste los bebés?! –cuestioné sacudiéndolo.

-N… no… no lo sé, ya no recuerdo, eran muchos –balbuceó el reptiliano –y otros varios ya están reservados, era demasiado trabajo para mí solo, por eso fui a buscarte para pedirte ayuda…

-¡¡¿Ayuda?!! ¡Debemos regresarlos a todos antes de que Elecmon regrese o si no, se lo dirá a Gatomon y…! ¡Ooooh, Gatomon! ¡No puedo ni imaginar lo que nos hará!




-¡Ya pasaron 4 horas! ¡Esto es ridículo! –exclamó Gatomon molesta.

-Tranquilízate, seguro ya nos tocará –comentó Monzaemon muy tranquilo.

-¿Cómo puedes estar siempre tan calmado? –preguntó sinceramente curiosa.

-La paz interior es una cura para el alma –respondió respirando hondo sonriendo –además… no ganamos nada enfadándonos con los empleados de este negocio

-Si… es cierto –admitió ella –¡toda la culpa la tienen esos tarados de Hawkmon y Veemon! ¡Si no fuera por ellos no habríamos perdido los regalos y yo no tendría que haber venido hasta aquí!

-Espero que no se te ocurra comprar un arma –comentó el oso preocupado.

-¿Cómo se te ocurre? –dijo la felina ofendida pero luego se supo porque mostrando un rostro demoniaco –¡¡si los mato será con mis propias manos!!


La “infernal” conversación fue interrumpida.
-¡Número 83! ¡Última llamada para el número 83! –gritó la Vegiemon.


-¡Somos nosotros! ¡Somos nosotros! –saltó Gatomon poniéndose velozmente al frente –¡gracias a Yggdrasil, ya era hora!

-Dígame ¿Qué tipo de servicio desea contratar? ¿Banquetes, transportes o envíos?

-No, yo no quiero ningún servicio, tengo un reclamo que hacer con su jefe –negó la felina.


La encargada parecía no comprender.
-Me refiero a nuestros regalos de navidad ¡Digitamamon se los robó!


-¿Y porque robó los regalos?
-Porque no le pagamos

-¿Y porque no le pagaron?

-Porque no hubo tiempo

-¿Y porque no hubo tiempo?

-Porque él escapó

-¿Y porque escapó?

-¡Porque robó los regalos!

-¿Y porque robó los regalos?

-Oiga… ¿se está burlando? –preguntó la felina comprendiendo que iban en círculos.

-Por supuesto que no señorita, pero verá… este mostrador es solo para contratar servicios –explicó la Vegiemon fingiendo inocencia –las quejas son el en mostrador de allá… por favor saqué un número y la atenderán en cuanto puedan

-Pe… pe… pe

-Y por favor salga de la fila, está retrasando a clientes que desean contratar nuestros servicios


La felina temblando y casi de forma mecánica sacó un número del mostrador de quejas. Era la número 368.
-¡¡INFELICES HIJOS DE…!!


-Jejeje, lamentamos las molestias, esperaremos por allá –intervino Monzaemon sujetando a su amiga nuevamente para evitar que hiciera una locura.


Al día siguiente Veemon llegaba nuevamente muy temprano al hogar de Guardromon según indicaciones de este. Lo encontró recostado apoyándose en la entrada. Parecía dormido o algo parecido. Intentó hablarle y sacudirlo pero no mostraba señales de vida. Luego bajó la mirada y descubrió un pequeño botón que sobresalía de su pecho. Aunque un poco temeroso lo presionó.
-¡Uuuuaaaaaaaa! Gracias pequeñín –Guardromon se levantó de inmediato –bueno, a seguir trabajando


-Ey, un momento, ¿todas las mañanas espera ahí a que alguien lo active? –preguntó el azulito sorprendido.

-Uno necesita dormir ¿Por qué crees que te pedí que vinieras tan temprano? –respondió el digimon mecánico estirando los músculos que no tenía –pero a veces es difícil, una vez quedé seis meses “durmiendo” hasta que alguien pasara por aquí


Ambos digimons se pusieron en marcha a la ciudad juguete para continuar la reparación.
-¿Y dónde está tu amiguito el ave?


-Bueno… no estoy seguro –respondió el reptiliano rascándose la cabeza con cierta tristeza –creo que no piensa apoyar mi idea…



La de hoy podría ser otra historia sumamente interesante, señoras, señores y anexos. Porque las consecuencias de este nuevo desastre harán historia en mi vida y la vida de otros individuos a los cuales les debo varias cosas. La mayor parte de los que han seguido mis… vamos a llamarlas “desventuras” me conocen desde hace mucho, me han visto reír, sufrir, agonizar, correr, rodar, caer, saltar en paracaídas metafóricos. Hacer Karate, judo, yoga únicamente contra mis propios pensamientos, ser humillado y amenazado por una megaterio color marfil. Además… ¿Qué no he sufrido? ¡¿Cuántas estupideces no me he visto hacer?! ¡¿Cuántas?!.......... ¿Y porque? ¿Por qué tengo que llevar a cabo estos disparates? ¡¿Por qué diablos no me dejan vivir en paz?! Bueno… no es que tenga el coraje para quedarme a averiguarlo.
Por mi parte pues yo… arrastraba un gran tronco a la costa. Si, ya sé que suena extraño. Ya les explico.
-Oye, ¿Qué haces? –preguntó Patamon acercándose.


-¿Qué crees que hago? Me doy a la fuga –respondí fastidiado –ya no podemos arreglar lo que hizo Veemon, así que me voy antes de que todo estalle de nuevo frente a mí

-¿Te irás flotando en un tronco? Es una muy mala idea –opinó el pequeño volador.

-Me arriesgaré –continué decidido.

-Sabes… si de verdad quieres huir ¿Por qué no vuelves al mundo real con Yolei? Allá estarías seguro –aconsejó Patamon.


Dejé de arrastrar mi “vehículo de escape” quedando en silencio por varios segundos sintiéndome el más grande idiota del mundo. Di media vuelta regresando a la ciudad e ignorando la cara burlona del volador.
-¡Llevamos aquí toda la noche! –gritó la felina con un gracioso tic en el ojo –¡y ni siquiera van por la mitad!

-Ya lo sé pero…

-¡Me harté! –exclamó molesta nuevamente adelantándose a la fila.

-Señorita regrese a su lugar, aun no es su turno –pidió la encargada del mostrador.
-¡No me importa! ¡Tengo que hablar con…! Un momento ¿Qué no es la misma Vegiemon de la otra fila?

-Atiendo ambos mostradores ¿Por qué cree que avanzamos tan lento?

-¡Me da igual! ¡Yo lo único que quiero es que Digitamamon regrese los regalos de navidad que se robó!

-¿Y porque robó sus regalos?

-Porque no le pagamos

-¿Y porque no le pagaron?

-¡Porque no hubo tiempo!

-¿Y porque no hubo tiempo?
-¡¡YA BASTA!! ¡¡NO HICE TODO ESTE VIAJE PARA QUE SE BURLEN DE MÍI!!

-Lo lamento, pero como ya le dije me es imposible darle un servicio serio a menos que sea su turno, por favor siga esperando


Y jalándose las orejas regresó a su mesa sulfurando en la ira.
-¡¡Pero juro que cuando vuelva haré que ese par de tontos me las paguen todas!! ¡¡Es como si ya pudiera verlos aquí!! –gritaba ella descontrolada –¡¡¡apretaré sus cuellos y los estrangularé asi, asi asi!!!


-¡No, Gatomon detente por favor! –la detuvo el gran oso –¡mira lo que estás haciendo!


Gatomon se calmó por unos segundos y se dio cuenta que estaba asfixiando a un pobre Gekomon.
-¡Aaag… oggg, aaa… auxilio! –gritaba la rana.

-Oh, lo siento –dijo la felina soltándolo.

-De acuerdo, esto ya fue demasiado, no quería tener que hacer esto pero no me dejas otra opción –sentenció el oso.

-¿De que estas…?


Pero la felina no termino de hablar. El oso de juguete le había lanzado una burbuja de color rojo en forma de corazón que la envolvió por unos segundos y luego reventó. Ahora actuaba de una forma muy rara. Sonreía pero… no era una sonrisa de felicidad, sino una algo… boba, extraña, no sabía cómo describirla. Giraba sobre sí misma en la silla, hacia movimientos con sus garras como… pues… un gato.
-Oye ¿y eso también es parte de tu ataque? –preguntó el Gekomon que aún se recuperaba.


-Sí, bueno…. A veces suele tener ese efecto, suele poner a las victimas algo… contentas

-¿Contentas? ¿Así lo llamas tú? Yo diría que más bien esta como ebria, loca o incluso drog…

-Sí, ya entendí –interrumpió algo apenado –pero tranquilo, en cualquier momento se quedará quieta


Y tal y como lo dijo, luego de unos segundos volvió a sentarse quedándose completamente dormida y estrellando su rostro sobre la mesa.
-Uff… eso le va a doler mañana –susurró Gekomon.


-Al menos ya está calmada –dijo Monzaemon acomodándose con dificultad en los pequeños asientos y luego cerró los ojos –y dormir no es una mala idea…



Saben… la actitud de Veemon siempre me había parecido un enigma contemporáneo dedicada hacia la irrisible legión de la fantasía. Pero el dinero no parecía ser algo de lo que debiera preocuparme, al menos no con él. Pero en fin… Siempre hay una forma de tentar a nuestro prójimo, el hombre, y hacerle hacer cosas que en su sano juicio no haría o que por lo menos lo pensaría bastante.
Hawkmon buscaba a su compañero en desastres por toda la ciudad Juguete. Efectivamente la reconstrucción comenzaba a tomar forma.
Finalmente divisó al azulito que vigilaba el trabajo junto a su “hijo adoptivo”.
-¡Hawkmon! ¡Regresaste! –dijo Veemon contento –¿viniste a ayudarme?


-Claro que no caimán descerebrado –respondí cruzado de alas –¡quiero regresar al mundo real pero la entrada está bloqueada!

-Oh si, está algo sobrecargada por todos los bebés que enviamos, ya llegamos a 300 niños contentos con su propio compañero digimon –explicó orgulloso –¿pero porque quieres irte?

-¡¿Y todavía lo preguntas?!

-Pero esta es una buena idea ¿Por qué no puedes aceptarlo? –explicó el ingenuo “empresario” sacando varios fajos de billetes –y mira cuánto dinero ganamos, ya tenemos suficiente para reparar la ciudad y recompensar a todos los habitantes de la isla por el desastre de navidad, ¡seré algo así como el Santa Claus que llegó con algo de retraso!


Sé que durante las navidades toqué el tema de la estimulación, y uno de los métodos más sencillos siempre ha sido el de los premios… Si, una preciosa medallita colgada, prendida o pintada en un garboso espécimen de la raza que se queda contentísimo con él tras haber echado los méritos para conseguirlo. Y sinceramente no estaba seguro que trataba de conseguir mi reptiliano amigo ni cuál era su ambición, o si realmente poseía alguna. Y la cosa puede seguir así hasta el final de nuestros días. Pues la ambición de los seres pensantes es un verdugo que se abate sobre nosotros, anula nuestra personalidad y nos convierte en algo tan inútil como una aspirina en una farmacia.

Algo interrumpió la discusión. Guardromon se preparaba para su descanso de medio día.
-Es un trabajo duro, pero cada centavo vale la pena –se dijo acomodándose en un rincón.


Inmediatamente el digimon mecánico desenroscó un pequeño agujero en la parte superior de su cabeza por el cual metía varias frutas y alimentos. Hawkmon y Veemon se le quedaron viendo sin saber que decir.
-¿Estás… comiendo? –preguntó el reptiliano.


-Claro, ¿qué crees que estoy haciendo?

-Yo que sé, usted es un misterio biológico –dijo Veemon con sinceridad.

-Este sujeto no puede ser más raro –sumé yo.

-Bueno, ahora una corta siesta, actívenme en media hora –dicho esto el mecánico presionó su interruptor y se desplomó de golpe.

-Si… se hizo más raro –concluí.



Habían pasado 3 días.
-¡368! ¡Es la última llamada para el 368!


-Eh… ¿Qué? ¡Ah! –Monzaemon fue el primero en despertar –¡Gatomon levántate, es nuestro turno!

-¿Ah? ¿Qué? ¡Auch! Mi cabeza –dijo ella soñolienta tocándose el moretón de la frente –¿que… que ocurrió?


Ambos corrieron hasta llegar al mostrador justo a tiempo.
-Bien ¿en qué puedo ayudarles? –dijo la Vegiemon –¿cuál es su reclamo?


-Es sobre el banquete que nos envió –explicó la felina.

-Bien, déjeme anotar los detalles –dijo sacando su libreta –¿qué problema hubo con la comida que les envió?

-No, no, usted no entiende. La comida no tenía nada de malo

-Yo puedo asegurarlo, estaba deliciosa –añadió Monzaemon graciosamente.

-¿Entonces cuál es su queja? –cuestionó confundida.

-¡Queremos que nos devuelva todo lo que se llevó!

-Alto, ustedes quieren… ¿un rembolso? –preguntó comenzando a reír.

-Bueno…

-¡Oigan todos! ¡Estos sujetos quieren un reembolso! –gritó la encargada a los cuatro vientos.

-¡JAJAJAJAJAJAJA! –rieron todos, no solo los empleados sino los mismos clientes.

-¡¿De qué se ríen?! –cuestionó Gatomon comenzando a perder la paciencia nuevamente.

-Lo siento…. Jejeje –se disculpó la Vegiemon –pero es como si usted no conociera a nuestro jefe

-¡No queremos un reembolso porque no pudimos pagarle, y queremos recuperar lo que se llevó injustamente!

-Mmmm… esa es una queja muy peculiar, jamás la había oído –se dijo la digimon planta confundida sacando una gran guía –déjenme revisar mi guíade reclamos, veamos, mmmm… comida quemada… envíos destruidos… paquetes entregados a la dirección equivocada…




Haré otra pausa en esta historia pues cualquier persona cuerda diría que ya es suficiente de tantas tonterías. Y ahora que lo pienso creo que estarían en un justo balance de la razón. Unos sujetos pueden estar más ocupados que otros y que por lo tanto una estúpida conversación como la que están observando, no a cualquiera se le puede pasar por alto. Un lugar para cada cosa, y cada cosa en su lugar. ¿Creen que hago de nuevo un trabalenguas innecesario? Bueno… Gatomon podrá ser una fémina con mal temperamento, pero todos merecen su propio crédito, porque siempre es difícil mantener la cordura en este manicomio de caos y vergonzosas dimensiones.

Pero como en todos los casos mencionados y como lo dicta la prosaica tradición, el comienzo sigue siendo el mejor punto de partida. Pero ese barco zarpó hace mucho, de manera que retomemos donde nos quedamos.

Media hora después.
La felina se daba golpes en el mostrador tratando de no enloquecer, aunque quizá ya era tarde.
-…retraso de envíos… transporte defectuoso… comida envenenada, jeje ese si fue un día extraño…mmmm… Vajilla quebrada… falta de cubiertos…


-¡Ya es suficiente! ¡Solo queremos hablar con su jefe para arreglar este asunto!

-Aaaaaaah, ¿quieren hablar con el señor Digitamamon? Pudieron haber empezado por ahí –carraspeó antes de continuar –él no se encuentra

-¡¿QUE?! –exclamaron ambos sin creerlo.

-Ayer partió hacia la isla File, lo llamaron para un negocio importante

-¡¿Regresó a la isla File?! ¡¡Nuestro viaje fue para nada!!


La Vegiemon finalmente reconoció al par que tenía en frente.
-¡Ya sé quiénes son ustedes! ¡Contrataron un banquete de navidad para esa isla! –exclamó la digimon planta.


-¡Exacto! –dijo la felina aliviada por el avance.

-¡Ustedes se quedaron con nuestras meseras Lunamons por todo un mes! ¡Y el contrato era por solo una noche! –gritó molesta –¡¿tienen idea de cuánto nos deben?! ¡Más les vale que vengan a pagarnos!

-¡¿Qué?! ¡No! –dijo furiosa viendo que las cosas se le volteaban –¡escuchen montón de sinvergüenzas, no pensamos pagarles ni un centavo! ¡¿Qué no lo entienden?! ¡La ciudad Juguete se incendió! ¡Estamos en quiebra! ¡Y vine hasta acá solo para que nos devuelvan los regalos de navidad que Digitamamon nos robó!

-¿Y porque robó sus regalos?

-¡Porque no le pagamos!

-¿Y porque no le pagaron?

-¡Porque no hub…! ¡¡Bah!! ¡¡Olvídelo!! –gritó resignada a lo que era una causa perdida.

-No es necesario que grite –dijo la encargada –total… solo páguenos lo que nos debe y podrán irse

-¿Pagarles? ¡¿Qué no oyó?! ¡No tenemos nada!

-¡¡¿NO PIENSAN PAGARNOS?!! –la Vegiemon se levantó furiosa –¡¡SEGURIDAD!!

-¡Salgamos de aquí! –exclamó Monzaemon jalando a su amiga para huir.



En fin, queridos educandos. Debido a ciertos infortunados incidentes que han tenido lugar en estos días y que ustedes ya conocen, me veo obligado a tomar la dirección de la misma, lo cual será para mal de nadie y beneficio de todos. Y francamente podría haberme ahorrado todas estas parrafadas pseudo-intelectuales con la cual quizá trato de disimular el hecho de que lo más complejo que leí fue Caperucita Roja y ni siquiera pude llegar al final porque el lobo me dio miedo. Pero eso no quita la imbecilidad casualista mostrada a continuación.

Yo ingresaba a una improvisada oficina que Veemon había instalado. En los últimos días Veemon había vendido a 800 digimons bebés y la cuenta aumentaba.
-Eh… Veemon, ¿no crees que estás yendo demasiado lejos? –pregunté.


-¿Qué te hace pensar eso?


-Bueno, para empezar utilizas a Armadillomon como tu escritorio

-¿Eh? ¡Ah! Lo siento, olvidé que estaba ahí –dijo el reptiliano apenado –se supone que no debo perderlo de vista pero es difícil cuando no habla mucho


-¡No puedo creer que tu reciente cariño por ese bodoque recién nacido resultara tan peligroso! –grité apuntando al bebé que Veemon aún tenía a su lado

-¡Oye! “Señor vicepresidente Veemon Junior para ti” –aclaró el reptiliano.

-¡¿Al menos sabes qué significa eso?!

-No estoy seguro… pero se oye mejor –respondió el azulito graciosamente.

-Y otra cosa… ¡¿Por qué él está de nuevo aquí?! –dije señalando a alguien que conocíamos.


Digitamamon se encontraba parado junto a mi amigo.
-Lo llame para pagarle todo lo que le debemos, además también para promocionar nuestra causa –explicó feliz –ya que de los huevos nacen los digimons bebés así que… o sea… él es un huevo… y pues… eh… Ok, quizá no lo pensé bien


-A mí no me importa que me pidan hacer siempre y cuando me sigan pagando –añadió el digimon huevo emocionado.

-Además le pedí a Digitamamon que le informara a Elecmon sobre la situación y lo convenciera amablemente de que esto es una buena idea, y como comprobarás no he visto a Elecmon oponiéndose, eso significa que está de nuestro lado


Inmediatamente Guardromon ingresó.
-La reconstrucción de la ciudad está casi terminada –informó –solo vine por mi pago final


-Claro, ya lo tenía listo –respondió Veemon entregándole el dinero

-Bien, ahora firme aquí por favor para constar que hice un trabajo satisfactorio –continuó el digimon mecánico acercándole un recibo.


El reptiliano firmó con una cruz.
-Bien, ahora es mi turno –el Guardromon intentó firmar pero a causa de sus enormes manos le fue imposible –diablos… siempre me pasa lo mismo, espera un momento…


El digimon mecánico desenroscó otro agujero más grande en su espalda y ante el asombro de todos un Bakemon salió del interior. Firmó el documento y volvió a meterse.
-¡¿Pe… pero que…?! –tartamudeó el azulito sin comprender nada –¿usted es un Guardro… pero entonces de su cuerpo salió un… o sea… eh….? ¡¡AAAH QUE RARO ES USTED!!


-Un momento, ¿que no es el mismo Bakemon que me aconsejó buscarlo para reparar la ciudad…? –dije yo igualmente asombrado.

-Como mi trabajo terminó me retiro, fue un placer –articuló el Guardromon ignorándonos y saliendo del lugar.


Nos quedamos en silencio por un largo rato pensando en aquel digimon que desafiaba el pragmatismo de la biológica digital.
-Vaya… ese sujeto era muy extraño –opinó Digitamamon rompiendo el silencio –y lo digo yo, que tengo una dimensión alterna dentro de mi cascarón


-Sabes… me encantaría seguir en este análisis inútil pero en serio necesito irme, ya pasaron casi 4 días, Gatomon regresará mañana –dije respirando hondo –¿la entrada ya está despejada?

-Lo lamento amigo, los envíos son toda una locura –respondió el azul revisando su lista –podría hacerte un espacio la próxima semana…

-¡Claro que no! ¡Esto se acabó! –sentencié dispuesto a salir –me voy al mundo real ahora mismo aunque tenga que sacar de en medio a…


Saben… luego de una exhaustiva y desmoralizadora trama girando en un entorno poco usual, es sencillo llegar a conclusiones errantes poco alentadoras, especialmente si los porcentajes dejan en claro una vida llena de disparates que no contaríamos ni al más cercano de nuestros semejantes por temor a ser encerrados en un manicomio por tiempo indefinido. Porque las situaciones en las que me encuentro últimamente aun con la mejor de las explicaciones me es difícil descifrar cual es el algoritmo central en la que estás ridiculeces giran una y otra vez en un cliché de repeticiones catalogadas como humorísticas para cualquiera excepto para su servidor.

Y dicho esto entenderán que no es una gran sorpresa lo que ocurrió a continuación.
-¡¿Pero…?! –dijo Gatomon al toparse conmigo justo al abrir la puerta –¡¡Tú!!


-¡NOOOO, NO ME MATES! –grité poniéndome instintivamente detrás de Veemon.


La felina cerró la puerta por dentro. Aparentemente había vuelto un día antes. Y aparentemente no traía buenas noticias.
-Ho… hola Gatomon jejeje ¿Cómo te fue en el continente? –preguntó mi amigo con nerviosismo.


-¡Mal, muy mal, ni siquiera puedo expresar con palabras lo mal que me fue! –respondió ella crujiendo sus nudillos –¡pero ahora podré desahogarme con ustedes! ¡Llevo más de un mes esperando este momento! ¡Prepárense para…! ¿Eh?


Gatomon fijó su mirada a Digitamamon que la miraba algo confundido.
-¡Así que era cierto que usted regresó a la isla! –exclamó caminando hacia él –¡hice un viaje inútil para que nos regresara nuestros regalos de navidad!


-¿Qué regalos? –preguntó el digimon huevo.

-¡Los que usted nos robó!

-¿Y porque robé los regalos?

-¡Porque…! ¡¡AH!! ¡¡NO EMPIECE CON ESO DE NUEVO!!

Monzaemon ingresó de repente derribando la puerta.
-¡Amiga, es un milagro! ¡La ciudad juguete está reconstruida! –exclamó el gran oso eufórico.


-¿Qué? ¿Pero cómo…?

-¡Sorpresa! Nosotros la reconstruimos –se adelantó Veemon sonriendo y abrazándome.

-¡Ah no! ¡A mí no me metas en esto! –dije tratando de zafarme desesperado.


Mientras pensaba como desaparecer, Gatomon relajó sus facciones. Quizá recordaba lo que había sucedido antes. Había estado varios días buscando por los alrededores y preguntando por ellos. La explosión de ira inicial quizá ya se le había pasado, pero el enojo por todo aún seguía ahí. No iba a matarnos, nunca haría eso… Probablemente y viendo tras una muy delgada rendija metafórica de esperanza, talvez podríamos librarnos de esto si jugábamos bien nuestras cartas con una irrefutable sutileza lingüística y sincronía militar sin ningún margen de errores…

-¡Gatomon gracias a Yggdrasil que estás aquí! –gritó Elecmon saliendo de una entrada escondida en el piso golpeado y sucio –¡estos locos han estado vendiendo digimons bebés al mundo real durante días! ¡Y cuando quise evitarlo ese Digitamamon me encerró en el sótano!


Ok… olvídenlo. Estamos muertos.
Ante tal escena Veemon solo dijo:
-¿Tenemos un sótano?


-¡¡¿En serio esa es tu pregunta?!! –grité enloquecido.

-Es decir… eh… ¡¿Lo encerraste?! –reclamó el azulito al digimon huevo.

-No quería entrar en razones, habría arruinado el negocio –explicó Digitamamon.

-¡¡¿Negocio?!! ¡¡Ustedes son unos traficantes de bebés!! –exclamó Elecmon furioso.

-¡Y de nuevo con eso de “ustedes”! ¡Está vez yo no hice nada! –me defendí yo.


Detuvimos el ferviente debate de culpas pues la felina aún no había dicho ni media palabra. Giramos la vista hacia ella que solamente tenía mirada perdida. Luego de unos segundos comenzamos a asustarnos.

El fin del mundo… Tema interesante ¿no creen? Claro que no diré que sea algo nuevo, porque desde que el humano existe sobre la corteza de ese pobre planeta “no digital” lo primero que hizo fue pegarle una trompada al vecino y luego anunciar que se venía el fin de lo que acababa de comenzar.


Sí, hay un cierto placer perverso en el hombre que se solaza en preveer catástrofes, hecatombes de todo tipo, desalojos, visitas de suegra, etc. ¿Y porque negarlo? Yo suelo parecer muy influenciado por el planeta-humano en esta competencia de pesimismo. Aunque claro… a diferencia del mundo real los digimons sí hemos presenciado unos 3 o 4 “fines del mundo” lo que quizá justifique mi paranoia, pero… mi Armagedón estaba más bien dirigido a la furia de la felina que teníamos en frente. Así que sí. Era el fin del mundo para mí.
-¿Gatomon estás…?


-¡¡¡SON UNOS…!!!


Ooook, vamos a seguir divagando para cubrir esta palabrería por el bien social, ya que estamos en el horario de niños. En el intento de hacer tiempo podríamos concluir que el hecho de ver a Elecmon salir de una trampilla oculta en el piso no era del todo alocado. Tristemente era lo más normal que había ocurrido en estos días. Pero si bien la normalidad es un concepto abstracto no queda más que admitir que todo gira en torno al poder. Si uno posee el poder de obligar a otros, importaría menos que un cacahuate si tiene o no la razón. Un orgulloso ejemplo es Gatomon que estaba punto de descuartizar a mi amigo, y aun hasta ahora me encuentro en conflicto de saber si deseaba ver tal escena.
Bien, sigamos.
-¡¡¡VEN AQUÍ Y MUERE COMO HOMBRE-NIÑO-DIGIMON O LO QUE SEAS!!! –gritaba la felina correteando al reptiliano.


-¡¡Espera Gatomon por favor déjame explicarte!! –suplicó este huyendo y destruyendo todo a su alrededor.


Digitamamon, Mozaemon, Elecmon “Veemon Junior” y yo veíamos la persecución sin dar muchas esperanzas de vida al pequeño azulito. Esto me hizo reflexionar sobre lo fácil que algo puede torcerse sin opción a reivindicar su camino. Recordando los eventos de Navidad y lo sucedido últimamente me vino una premonición elucúbratera. Ya que si me dieran una moneda por cada vez que Veemon o yo hemos causado un desastre apocalíptico en el digimundo, pues tendría… dos. Lo que no es mucho realmente pero ya es curioso que sucediera dos veces seguidas ¿no lo creen?
-Uff… apuesto que a los de Tamers no les pasan estas cosas –concluí cómicamente resignado.


Veemon se detuvo y levantó ambas manos tratando de calmar a la gatita.
-¡Te lo ruego, si tan solo me dejaras explicarte! –suplicó desesperado.


-¡¡¿Qué quieres explicar maldito contrabandista?!! –gritó ella sin tranquilizarse –¡¡¿tienes idea el daño moral que le has causado al digimundo?!!

-Sí, sí, lo sé pero… –Veemon trató de pensar que decir –somos amigos, y todos cometemos errores, no podrías hacernos daño. Sé que no… todos reunidos acá nos convierte en compañeros de armas que hemos reído y llorado juntos, tenemos un lazo que jamás se romperá… un lazo que está reforzado con cariño, confianza y perdón…


Unos segundos de silencio.
-¡Buen intento! ¡Ahora prepárate! –sentenció la felina sacando sus garras.


-¡Ok, ok, déjame reformular! –exclamó nervioso intentándolo de nuevo –eh… este…. Mmmm… ¡Ah sí! Recuerda que siempre fue el deseo de Kari que todo el mundo tuviera un compañero digimon, y ahora estamos dando el primer paso, es un evento histórico. Y sé que no es perfecto ¿pero qué gran suceso lo fue? Este es el inicio de una nueva era de relaciones entre humanos y digimons… es el sueño de tu compañera…


La felina quedó inmóvil. De nuevo el silencio invadió el lugar, pero por más tiempo.
-¿Será que se lo cree? –preguntó Monzaemon.


-Si se lo cree es más tonta que él –opiné yo.


Gatomon dio un gran respiro antes de hablar.
-Sabes… tienes razón, ¡este es el sueño de Kari! ¡Y por fin comienza a cumplirse! ¡Este es un evento épico! –articuló ella volviendo a sonreír con emoción.


Por supuesto el resto quedamos con la boca abierta.
-Increíble… –dijo Elecmon sin poder procesarlo.


-Maldito bastardo con suerte- sentenció Digitamamon.

-Sé que me he equivocado Gatomon, no intento negarlo- agrego Veemon, al que ya estaba odiando por su... maldita suerte -quise hacer algo bueno... pero también se que me equivoque mucho. solo espero que lo he empezado a hacer pueda continuar y sobre todo... tener tu perdón, aunque se que no me lo merezco-

-Escucha... debes entender que has hecho bastantes tonterías- dijo Gatomon -aun que hayas tenido buenas intenciones cometiste muchos errores, pero al menos lo aceptas y eso es suficiente-

-¿Enserio?-

-Si. ademas no quiero estar enojada contigo y Hawkmon por siempre, y ha final de cuentas hiciste algo bueno... pero después de todo lo que has hecho deberás trabajar mucho para ganarte mi perdón al igual que Hawkmon pero... lo tendrán-

-De acuerdo-


Considerando como ha avanzado toda esta historia... tal vez nadie imaginaba que algo así pasaría, y menos que alguien tan idiota utilizara algo tan... tonto para salvarse. En fin.

Las cosas sin duda terminaron de un modo poco común. ¿Final feliz? No exactamente. A pesar de que no estábamos muertos, los resultados me hacían re formular al punto de desear un fallecimiento tranquilo Desde ahora los digimons bebés serían gratis, y todo el dinero fue devuelto, a lo que Veemon aceptó desanimado, aunque sabia que era lo correcto. Y lo que ya había gastado pues… Gatomon dejó en claro que debíamos reponerlo, lo que seguramente significaba trabajar por el resto de nuestra vida… y ya que somos inmortales pues, no era una perspectiva de vida agradable que hubiera deseado tener, pero no era como si tuviera opción, y la recompensa del trabajo duro que era el perdón de Gatomon no era un aliciente para mi, aunque para Veemon si lo era.

Al atardecer de aquel día. Veemon, Patamon y yo observábamos como la improvisada empresa de “ventas” era desmantelada fingiendo que nunca había existido por cuestiones morales.
-¿Estás bien compañero? –preguntó Patamon al verlo sumido en sus propios pensamientos.


-Por algunos días tuve a todo el mundo en mi propia jarra de poder –comentó el reptiliano tratando de filosofar –pero luego, resultó ser una de esas jarras falsas que usan para trucos de magia, es decir… ni siquiera hay leche de verdad adentro… ¿me entienden?

-Claaaaaaaaro –respondí siguiéndole la corriente en su inútil intento de sonar profundo –pero sabes, de una manera u otra gracias a ti, se dio este gran paso

-¡Sí! Ya imagino lo que se dirá en el futuro –dijo el azulito más animado –“Ahora todos tienen un compañero digimon, pero no fue fácil……………… ¡y todo comenzó cuando se nos ocurrió vender digibebés!”

-Eh… ¿Qué tal si quitamos esa última parte? –opiné ya que preferíamos que ese detalle de la historia quedara oculta –con un poco de suerte ese asunto de las ventas nunca se sabrá

-Sí, podría ser una gran frase –apoyó Patamon –le aconsejaré a TK que la incluya en su libro…

-Al paso que va tardará más de 20 años en publicarlo –bromeé.

-No exageres, no creo que tarde tanto-


Y bueno, así es como ha terminado mi tortuosa historia y...
y...

¿Saben qué? Al diablo el dialogo adornado, los pensamientos filosóficos y todo eso que solo ha servido para expresar de la mejor y más extensa manera mis pensamientos solo para ser tratado como su bufón real. Pero... ¿han pensado en mí? ¿Que ocurre cuando en mis días vivientes despierto con el ánimo gris y la vista clavada en un amanecer de frió sobre la superficie de nuestro mundo. ¿Que ocurre cuando una tristeza de invierno de árboles pelados inunda mi alma y la azotan los vientos digi-siberianos.


¡No! ¡Claro que no lo han pensado! Tengo que pintar la eterna sonrisa en mi rostro y traer la carcajada a sus vidas. Así que solo diré: Los niños que habían recibido digimons los cuidaban bien y eran felices, la ciudad de los juguetes se reconstruyo, trabajábamos para recuperar el dinero gastado y nuestro esfuerzo hacían que Gatomon al final nos perdonara, Veemon Jr. seguía creciendo junto a Veemon que iba madurando a paso lento, y al final todo volvió a su orden correcto.

¡¡FIN!!
...

...

¿Qué?



¿Acaso esperan algo más? ¿Acaso quieren ver algo más en esta historia? No hay nada más que contar, esto es todo, así que no insistan…



Bueno… tal vez no todo. Tal vez aún queda una última cosita que contar, y como estoy seguro que tengo sus miradas sobre mí, rogándome que cuente, no tengo más opción que hablar.

Aquí voy…

¿Recuerdan mi árbol? El que… ¡bueno ya saben que le pasó! Bien, unos días después, Veemon me pidió acompañarlo al bosque y dirigirnos al lugar donde alguna vez estuvo. Supongo que muy dentro de mí había un lado medio sentimental que no mostraba mucho a otros, pero que tratándose de ese árbol… salía a flote.
-¿Por qué me trajiste aquí? –preguntó cansado de los últimos sucesos.


-Bueno –dijo Veemon acercándose a mí y colocando su mano sobre mi hombro –ya es bastante tarde, pero igual creo que ahora sí puedo decirlo enserio… Feliz Navidad retrasada Hawkmon


Fue una gran sorpresa ver exactamente en el mismo lugar donde una vez estuvo mi árbol, y donde se supondría que había simplemente un agujero, un brote pequeño enterrado.
-Es la única rama que quedó de tu hogar –explicó el reptiliano –pasará un tiempo para que vuelva a ser enorme… pero al menos ya lo tienes de vuelta


Me acerqué a la rama recién plantada y la toqué suavemente aun con cierta incredulidad. Una lágrima de caprichosa y egoísta felicidad escapó de mis ojos la cual limpié inmediatamente agradeciéndole al reptiliano el obsequio. Estuve así por un largo rato mientras Veemon me miraba sonriendo, hasta que finalmente hablé.
-Amigo, no lo tomes a mal pero… ¿podrías largarte?-


-¿Eh? ¡Ah sí! Lo siento jejeje –balbuceó el azulito al comprender y retirándose.


Poniéndome cómodo opté por apoyarme sobre él, emocionado en llevar a cabo lo que había estado planeando desde navidad. Tal vez aún era muy pequeño, no daba mucha sombra y no podría descansar sobre sus ramas… pero algún día lo seria.
-Al fin… –me dije en un susurro llevando una fruta a mi pico y saboreándola sin prisa.


Quizá ese sería un concepto que mis amigos nunca comprenderían de mí, era algo que solo yo podía entender, algo muy lógico a mí parecer. Yo era un ave simple con gustos y ambiciones simples, y por ello mismo lo más importante que concebía en mi mente en ese exacto instante, es que ese árbol con todos sus defectos… era mío.




FIN



Y bien, asi termina este fic.
Una vez mas, es mi compañero J J.M. quien se lleva la mayor parte del crédito.
como al principio, nos ayudamos muchos, el me dio ideas que yo intente escribir y seguir y yo di mis propias ideas y escritos, pero al final fue él quien termino de darle forma e hizo este fic lo que es. Debo confesar que... aunque yo pueda escribir de vez en cuando una frase graciosa, como tal no se hacer comedia, y de hecho cuando nos escribíamos las ideas para esta parte, las mías tenían... algo mas de drama. solo el final por ejemplo, yo lo había pensado con mas personajes, pero él lo dejo solo a los protagonistas. en conclusión, cada uno dio su parte, pero este fic es lo que es principalmente por J.M. que le agradezco bastante que fuera mi compañero para hacer esta hilarante y divertida historia. si la hubiera hecho solo yo no hubiera sido tan buena.



Bien, creo que es todo, gracias por su tiempo y que estén bien.

Ahora... a esperar el resultado
 
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Reacciones: J.M.

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Me sigo preguntando como Elecmon hizo eso, no es que sea más fuerte que esos dos...


No sé que tiene de raro que un digimon novato jale a otro.XD

No tengo mucha información a base de qué se alimentan los digimon, pero... ¿cómo pudieron comerse un árbol entero? Todavía me lo sigo preguntando.


Bueno, es el mismo tipo de chiste cuando a un naufrago le preguntan donde está su ropa y él responde que se la comió para sobrevivir.XD Creí que el chiste era obvio.XD

Igual que Luigi yo imaginaba que la historia seguiría con la persecución de la gata psicópata, pero aunque salió un poco, parece que nos vamos a centrar en cómo ganar dinero en unos pocos minutos. Tampoco pasó mucho desde que Hawkmon fue a visitar al Guardro, así que no sé cómo se le ocurrió a Veemon la forma de ganar pasta.


Como verás en la segunda parte habrá más de Gatomon pero de todas formas queríamos una nueva trama que fuera totalmente basada en el desastre de Navidad, o sea de reparar los daños.

De nuevo hay dos títulos. y "Digi-millonarisimo" es la trama secundaria de ganar dinero para reparar la ciudad que quedó en ruinas en navidad.

Y está vez pusimos un final más cerrado sin opción a continuación.XD
 

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Creo que este segundo two-shot ha estado mejor que el primero. El unico fallo que le encontre al anterior era el final con Jijimon, que no encajaba bien en la historia. De echo, vosotros mismos admitisteis que era asi y que solo lo pusisteis porque la historia tenia que tener algo con el tema "felicidad". Pero en esta continuacion, el final de Hawkmon con su arbol replantado encaja perfectamente y sigue dando un buen mensaje de "felicidad".

Ademas, ha estado genial como habeis continuado con el tema navideño. No solo haceis que la historia tome lugar un mes despues, que es el mismo tiempo que ha pasado en la vida real, sino que continuais el tema navideño al dedicar la historia a como arreglan el desastre que hicieron en navidad, y el final con el regalo atrasado de Veemon a Hawkmon. Esta tan bien continuado que se puede leer como dos two-shots o como un fic de cuatro capitulos.
 

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Con la primera parte ya me pregunté que significa para ustedes algo corto, con la segunda volví hacérmela xD

Bueno, me gustó que de alguna forma siga con la misma historia pero independientemente. Aquí se lució más Veemon aunque los pensamientos sarcásticos siguen siendo de Hawkmon, realmente es lo que le da sabor y vida a la historia. La forma en que consiguieron dinero fue curiosa, y aunque les sirvió, todo trae problemas en esta vida, hagas lo que hagas. Por otro lado, es extraño, pero estoy segura que la trama la ideó J.M., eso de dinero y la forma de los diálogos y de conseguirlo es algo muy de él. O será que me leí su historia de comedia y comparto un ROL con su personaje más utilizado, así que de alguna manera ya me conozco sus géneros, igual que vosotros dos conocéis el mío.

Me gustó que se explicaran algunos detalles de la anterior historia y también de la primera parte. Lo que sí es que creo que se rellenó demasiado con pensamientos y algunas veces no iba al grano. Y la pobre Gatomon quedó como un digimon poseída por Demon xD

Mucha suerte en el concurso. Y disculpad por haber tardado tanto en comentar.
 

ѕyncнrony
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hey O OverLord_Gabriel cx
ya sé que han pasado algunos meses de que terminó esta actividad pero te habia dicho que terminaría de leer la parte que me faltaba -que era la tuya- y aqui estoy al fin, con tiempo libre para leer xD

la historia en general estuvo muy divertida en cuanto a narrativa y esa forma criticona de ser de hawkmon -como habia mencionado en el primer mensaje- porque los eventos en sí eran un tanto comunes y predecibles (el incendio, que un monstruo tragón se coma todo el banquete, que los regalos desaparezcan). lo que sí me sorprendió fue que en verdad monzaemon se comiera el huevo 0_o tenía esperanzas de que hubiera nacido y anduviera suelto por ahí o a vmon se le cayera del morral pero eso sí fue raro xDD la forma en que hawkmon empieza a entrar en pánico tambien fue muy graciosa.

ahora, no quiero ser pesada con este comentario pero..man, conozco muy bien la forma en la que escribes. te leo desde hace varios años y muchos capitulos de tus fics he leído tmb, así que para mi fue evidente en qué partes realmente participaste tú escribiendo en el fic, y también que el resto lo escribió casi todo j.m. ojo que no estoy diciendo que sea malo/ me estoy quejando (ni que j.m escriba mal, lo hizo muy bien en ambas partes), pero ansiaba ver más de tu propia mano (teclado?) ya que también puedes salir con cosas muy interesantes y chistosas. siento que el trabajo no fue muy equitativo y se cargó más para el lado de j.m. Tal vez estuviste corto de tiempo o ideas, pero en fin. el trabajo final quedó gracioso y cumplió el objetivo de arruinar la navidad y entretener a los lectores.

nos estamos leyendo.
 

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pero ansiaba ver más de tu propia mano (teclado?) ya que también puedes salir con cosas muy interesantes y chistosas. siento que el trabajo no fue muy equitativo y se cargó más para el lado de j.m. Tal vez estuviste corto de tiempo o ideas,
pues eso fue precisamente lo que paso. realmente estaba corto de ideas y por eso quedo como quedo. no estoy muy contento por eso porque siento que JM hizo mas que yo pero... bueno.

Gracias por tu comentario
 
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