+18 Juego de Tronos; El Rey de Reyes

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25 Feb 2018
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Mis estimados leyentes, aquí les traigo un cruce entre Juego de Tronos y Naruto, se llama “Juego de Tronos; El Rey de Reyes”, una historia que empecé a escribirla después de ver la serie de Juego de Tronos hasta donde va, al igual que los libros publicados de la Saga Canción de Hielo y Fuego.

Si tengo errores ortográficos, si me equivoco de las ubicaciones y de los personajes, pues hagan mención de ellos para que yo pueda corregirlos y de igual forma mejorar los siguientes capítulos si es que hay en un futuro.

“Vamos Naruto-kun” HABLANDO

*Ya veo con que así era* PENSAMIENTOS.

“Ya veo, con que así” ESENA RETROSPECTIVA

Kage Bushin no Jutsu —Jutsu Clon Sombra—“ JUTSUS.

“Maldito Mocoso” DEMONIO HABLANDO

*Volvió a mi* DEMONIO PENSANDO

SIGUIENDO EL PROTOCOLO QUEDAMOS CON QUE TODOS LOS PERSONAJES DE NARUTO SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO, SE HACE REFERENCIA QUE ESTE FANFIC ES SIN ANIMO DE LUCRO.


“Advertencia, este Fanfic tendrá altas connotaciones sexuales y sexo implícito, palabras inadecuadas y violencia gráfica, para aquellos no sean adeptos a este tipo de Fanfic se recomienda discreción”



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Capítulo 00 “Prologo” Parte 1

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El Nacimiento de la Leyenda “El Tornado, La Hojas, y El Remolino”

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En la noche fría del bosque del norte, donde el aire congelaban los huesos de los hombres, estos se encontraban un campamento, hombres de armas, desde jóvenes a viejos, de experimentados a novatos, todos tenían la mente hacia el enemigo, un enemigo silencioso, cruel y definitivamente poderoso.

Los hombres lazaban bocanadas de vapor de sus bocas, el nerviosismo corría por sus venas, ya casi llegaba el momento de la batalla, y con nueva información que llegaba hacia sus generales.
“¿Tenemos que esperar?” Murmuro entre dientes con rabia apenas contenida.

“Ordenes son ordenes, y eso fue lo que me dijeron” Respondió con la mayor tranquilidad que pudo reunir el hombre de mayor mando.

El antiguo soldado solo miraba con consternación hacia su líder “Pero ellos ya están avanzando, sin no los páramos en estos momento ya no tendremos otra oportunidad”

El líder del escuadrón soltó un leve suspiro “Es cierto pero como estamos ahora no seremos capaces de detenerlos, a pesar de nuestros números ellos tienen habilidades inimaginables y solo nos sacrificaríamos en vano”

El hombre solo miro con furia hacia su compañero y se alejó bruscamente del lugar.

“Entiende a Jared, su familia está a solo dos poblaciones de aquí, el teme que si les damos pase a ellos su familia no sobrevira” Dijo uno de los soldados presentes mientras que los demás observaban atentamente la conversación junto con Jared.

“Por supuesto que entiendo mis hijos y esposa están en el pueblo próximo, sé que si fallo ya no tendré nada a que regresar, aquellos a quienes esperamos tienen el poder de ayudarnos, por eso estoy dispuesto a esperarlos” Dijo el general.

“Si ¿Pero cuanto tiempo tendremos que esperar?” Dijo otro de los soldados.

Antes que el general pudiera responder una voz corrió entre los presentes “No demasiado tiempo, dado que aquí estamos”.

El grupo fue sorprendido por la voz repentina, dirigieron su mirada hacia quien hablo y vieron cuatro figuras, el primero era un hombre con edad aproximada de veinticinco años, piel blanca con casi 1.70 metros de altura, cabellera rubia oro, ojos azules que brillaban en la oscura noche como zafiros, traía puesto una armadura ligera color naranja quemado que moldeaba su cuerpo de guerrero, a su costado tenía una espada echa completamente de metal Fairy Tail, con su característico color rojo sangre que iban desde la punta hasta la empuñadura, en sus ojos encontraron el reconocimiento del metal, ellos mismos esgrimían espadas de casi igual forma, pero jamás en sus vidas habían visto una hecha completamente echas de Fairy Tail, se decía que el metal fue creado de la sangre de los antiguos espíritus de fuego, hacer una espada con un poco de tal metal era una verdadera odisea, solos los más expertos se atrevían a manejarlo sin salir completamente ilesos, y rápidamente se dieron cuenta de la razón, cuando la ligera nieve caía sobre ella se derretía al mínimo contacto, el segundo hombre en el claro era un poco mal alto que el primero con la misma edad que el primer hombre, tez morena, ojos almendrados y de larga cabellera oscura con una armadura roja que de igual forma se adaptaba a su cuerpo como una segunda piel, el tercero era el más extraño de todos y el mayor del grupo, su cabello era blanco como la nieve a pesar de estar a los mediados de sus treinta a cuarenta, piel pálida como si le faltaran la sangre, ojos oscuros con cierto porte regio, y unas distintivas marcas en las mejillas en forma de bigotes, traía puesto una armadura azul, por último el cuarto miembro o mejor dicho la cuarta, dado de quera una chica, la más joven del grupo con sus veinte primaveras, su hermoso cabello rojo caía como cascada por la espalda de la mujer, de piel blanca y cremosa, su porte era como una princesa, no como cualquier otra sino como una verdadera princesa guerrera, con su armadura plata que brillaba en la luz de la luna, ojos color lila, labios pequeños con una ligera sonrisa tranquila, los cuatro del grupo tenían una placa de metal en sus frentes, el primer hombre era un tornado, el segundo y el tercer hombre una hoja y la chica era un circulo con un remolino.

Un cierto alivio cruzo el rostro del hombre al mando cuando los vio, pero una vez que busco más personas detrás de ellos o en campamento pero no encontró algún otro hombre.

*Acaso era solo cuatro refuerzos los que nos mandaron* Pensó el general.

“Bienvenidos” Dijo con tranquilidad aunque por dentro cierta furia estaba quemando.

A pesar de la sorpresa inicial, los hombres salieron rápidamente del shock y empezaron a murmurar, sobre sus nuevos acompañantes, otros sin embargo no lo tomaron con gracia que solo eran cuatro refuerzos.

“Solo son cuatro, cuatro malditos refuerzos, tres hombres y una chiquilla, para eso estuvimos esperando” Exclamo con rabia Jared mientras observaba a los tres recién llegados *Espera un momento, tres, acaso no eran cuatro, donde diablos esta la chica*

Pero que antes que el hombre pudiera hablar una llama roja apareció frente, su cerebro tardo un segundo para darse cuenta que no era una llama, si no cabello rojo como el fuego, eso fue los último que recordaba hasta que cayó a la oscuridad de la inconsciencia.

Incredulidad era lo que aquellos hombres sentían ese momento, solo fueron unos segundos cuando la chica desapareció ante su mirada y aparecer cerca del general Jared, solo para verlo volar por los aires con un simple golpe, CON UN DEDO, solo un dedo le basto a la chica para derrotar aquel hombre, sus acompañantes soltaron una leve risa, incluso el osco de cabello blanco no pudo evitarlo.

Ante el centenar de hombres la única mujer soltó un leve suspiro “Nunca subestimen a un Uzumaki, y menos a una mujer Uzumaki” Hablo con tranquilidad la joven mujer.

“Tenemos la fama de tener ser muy temperamentales” Expresó con una linda sonrisa, pero aquellos hombres veían algo más en su sonrisa, algo siniestro que causo un escalofrió cruzar sus espaldas y no era por el frío del norte de eso estaban seguros.

El general al mando miraba a la mujer con los ojos abiertos, no solo por la exposición de fuerza y velocidad, si no por lo que había dicho.

“Espera un momento” Exclamo “Eres una Uzumaki, estás hablando del Clan Uzumaki de los Remolinos”.

La chica asintió con la cabeza.

“Disculpen por no presentarme, mi nombre es Mito Uzumaki, heredera del Clan Uzumaki, a sus servicios” Dijo con una ligera inclinación.

“Mis acompañantes son Arashi Namikaze, heredero del Clan Namikaze de los Tornados” Señalando al hombre rubio “Y por último pero no menos importantes los hermanos Senju, Tobibara y Hashirama, herederos del Clan Senju de los Bosques” Expreso mientras los dos hombres de cabello blanco y negro se acercaron a ellos.

El general no podía estar más sorprendido por los nuevos refuerzos, él había escuchado grandes cosas de los tres clanes guerreros “Gracias por venir a ayudarnos”.

“No es mucho la verdad” Dijo Arashi con una sonrisa fácil “El hecho que ellos vengan no solo es una amenaza para ustedes, sino también para nosotros”.

El resto del grupo asintió la cabeza, ellos eran una gran amenaza y se tenía que para como sea, el fracaso no era opción.

“Ya veo” Murmuro el general al mando.


A LA MAÑANA SIGUIENTE

El centenar de hombres estaban en fila en fila, el viento frió azotaba con fiereza la muralla humana, y cada vez el frió arreciaba, eso significaba que ellos se acercaban, unos los conocían como los fríos, hombres de las nieves, los caminantes blancos, pero mayormente se les llamaba como los otros, ya se podían divisar en el horizonte, tan grandes como el hombre, de caminar lento pero seguro, blancas como la nieves que llegaban al punto del camuflaje, e incluso en la distancia sus ojos azules brillaban como faros, como bestias al asecho, causando que varios de los hombres flaquearán en coraje.

“Ya vienen” Murmuro el general, dando una mirada ligera a los líderes de los clanes, los observo serios, con rostros duros listos para la batalla, muy diferentes de los que fueron ayer, con risas, chistes e incluso la heredera Uzumaki canto algunas canciones a los hombres con su hermosa voz, pero ya no ahora, él lo sabía, no era momento de chistes o de risas, sino de guerra por la supervivencia.

“Aburrido” Hablo con calma Arashi causando que los demás alzaran una ceja hacia el rubio “Son demasiado lentos, tal vez debería de darles la bienvenida antes que ellos lleguen” Expreso con una sonrisa salvaje mientras tomaba un cuchillo de tres puntas que era extraño o al menos lo era para los presentes y con rápido movimiento, lo lanzo hacia la dirección de los Otros “Bueno nos vemos en un momento” Al terminar de hablar desapareció.

“Espera que” Miro sorprendido el general en el lugar donde anteriormente permanecía el rubio oji azul.

“Arashi nunca fue paciente” Hablo con rudeza la chica pelirroja.

Eso causo un bufido de Hashirama.

“Mira quien lo dice, tu eres la más impaciente de los cuatro” Dijo con desdén el Pelinegro.

“Mmmm, has dicho algo Hashirama” Expreso Mito con una sonrisa hacia el joven Senju quien más rápido que cualquier otro hombre se escondió detrás del su hermano.

“N-oo na-nada Mi-mito” Expreso con un ligero temblor de voz el hombre de cabello negro.

“Pero aun así creo que debamos ayudar a Arashi” Dijo tranquilamente Tobibara Senju y mirando a la más joven de grupo “Nos darías una ayuda Mito”.

“Hermano que, no no no, yo prefiero espera aquí antes de usar eso, no no no” Queriendo retroceder de su compañera pero algo se lo impedía, tanto el cómo su hermano tenía a su alrededor una cadena roja flama que provenían del mismo cuerpo de Mito, incluso sentía poco a poco el aumento de temperatura de las cadenas enrolladas en su cuerpo.

“No te preocupes Hashirama seré delicada contigo, créeme que lo seré” Expreso con una sonrisa traviesa en su mirada, dio un salto a una buena distancia de los demás hombres, tomo las cadenas con sus manos empezando a dar vueltas y con ella los hermanos Senju, ganado cada vez mayor rapidez.

“Me estoy mareando Mito, bájame de aquí mujer” Grito Hashirama con miedo en su voz.

“No seas niña Hashirama, solo será poquito, haa haa ha haaa ha haaaa” Terminaba de hablar soltando una risa maníaca.

“Maldita sea bájame” Rogo el mas joven de los Senju.

“Mmmm está bien” Dijo Mito encongiendose en hombros.

“Eh, EEEEEEEEEEEH, MITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO MAAAALDITAAAAAA SEAAAASS MUJEEEEEEEER” Hashirama solo pudo grita mientras se encontraba en el aire.

Mito entrecerró la mirada hacia donde los lanzo “Fue un buen tiro, algo ligeramente desviado, pero por lo menos no los mande hacia las montañas” dirigiendo sus ojos hacia los demás hombres “Alguien más quiere un aventón” Pregunto.

La respuesta fue unánime, NO.

“Buuu, que aburridos” Pero se encogió en hombres “Bien ya saben lo que tienen que hacer, que no pase ninguno de los Otros, yo me voy con ellos así que Ya Ne” y nuevamente aparecieron cadenas de sus manos y pero ahora en dirección de los Caminantes Blancos una vez que sintió que chocaron con algo duro las cadenas se retractaron desde la chica provocando que esta fuera lanzada hacia los Otros.

“General” Hablo uno de los presentes.

“Si”

“No sé si tener miedo de los Otros o de la Mujer”

“Ya somos dos hijo, ya somos dos”

CON LOS OTROS

El crujir de las pisadas se escuchaban en la nieve, Los Otros caminaban lentamente, después de todo tenían todo el tiempo de un Invierno que iba a durar varios años, tan blancos y huesudos eran aquellas criaturas, con agudas espadas, pero estas no echas por hombre, eran casi transparentes, con un ligero toque azul, oían voces de los Caminantes blancos, pero no parecía ninguna lengua conocida por el hombre.

Un silbido tenue se escuchó en el páramo, varios de los Caminantes Blancos alzaron sus brillantes ojos azules al cielo donde provenía el ruido, observaron como un objeto pequeño se acercaba hacia ellos a gran velocidad, he impacto a uno se los suyos en el pecho, el Otro lentamente dirigió su mano hacia el objeto, pero antes que llegara a tomarlo, una figura humana apareció entre ellos, era un hombre rubio de ojos azules, con una de sus manos tenía el objeto y en la otra una espada roja, dando un ligero movimiento corto al Caminante por la mitad.

Arashi miraba atentamente a su alrededor, tanteo tranquilamente su mentón y volvió hacia ellos con una sonrisa tranquila.

“No sé si me entiendan, pero les daré dos opciones, la primera es regresar de donde volvieron o la segunda, patear sus blancos traseros y regresarlos por las malas” Dijo mientras empuñaba su arma.

Ellos miraban al hombre acechándolo, mientras que daban un rugido fueron a atacarlo “Mmmmm, al parecer será por las malas”.


Continuara..........




Que tal amigos les traigo una nueva entrega de crossover, cuyo prologo estará dividido 3 partes, el porque sera así es debido que el mismo me lleva casi 20 paginas escritas, hasta la fecha ha sido el prologo mas largo que he escrito, también tengo pensado que cada capitulo sera de ese tamaño por lo que la publicación entre capítulos serán de mas tiempo
 
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