Fanfic Kaiba, el cazanovas

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Aventura 1: ¡Tengo diarrea!, ¡¿okay?!

Mantener una compañía multimillonaria y multinacional no era una tarea fácil, por supuesto, tenía a su disposición a un equipo que le apoyaba, pero Kaiba era un individuo que se sobre-exigía a si mismo laborando hasta muy tarde. Si bien pese a tener a disposición a ese enorme arsenal de recursos, su única obsesión seguía sin cumplirse, ser el rey de los duelos, un trono que para su pesar ocupaba su rival, alguien al que respetaba pero que deseaba mucho derrotar. Quizás su adicción al trabajo no era más que una forma de ocupar su mente, distraerla, de aquello que le quitaba sueño y le generaba remordimientos.

Diligente como suele ser, Kaiba se encuentra en el piso más alto de la torre que simboliza su poderío, torre rodeada de amplios jardines adornados con estatuas de sus monstruos favoritos, con especial atención a su más conocida carta de su baraja. Fue en ese momento, mientras revisaba y hacía correcciones en su computadora al último informe de ventas sobre el comportamiento de su compañía en el mercado europeo cuando recibió una llamada inesperada y la voz le resultaba familiar, una voz femenina que puso en marcha hace tiempo atrás las ruedas del destino de aquel torneo de Ciudad de Batallas, se trataba de Ishizu.

-Hola Kaiba-dijo suavemente Ishizu

-¿Qué quieres Ishizu?, ¡estoy ocupado!-contestó abruptamente

-Supiste reconocer mi voz con bastante rapidez-replicó ella, a lo que agregó-necesito tratar un asunto privado contigo Kaiba, es de suma importancia-

-¡No tengo tiempo para tonterías!-indicó Kaiba bastante ofuscado-a no ser...-

-¿A no ser...qué...Kaiba?-

-Que tu llamada involucre cartas...¡cartas raras!-esto último vino acompañado de un breve lapso en el que dejó de teclear en su computadora para apretar fuertemente ambos puños mientras murmuraba-Yu...gi...grrr...-

-¿Sabes que tienes una obsesión un poco enferma?-a lo que Kaiba solo soltó un gruñido de fastidio y continuó tecleando su computadora-pero sabes qué...-continuó Ishizu-hoy hay una reunión en la mansión de Pegasus, y según tengo entendido, estará anunciando un nuevo grupo de cartas raras que quizás...¿Kaiba?-justo cuando mencionó lo de las cartas raras el tecleo dejo de sonar, Kaiba se había avalanzado por encima de su escritorio y posteriormente emprendió una carrera casi frenética fuera de su oficina para pararse frente a un elevador que al tenerle frente no abría sus puertas con solo pulsar un botón, como es lo usual, había más bien que ingresar un código de cuatro dígitos.

Precisamente Kaiba ingresó los cuatro dígitos a gran velocidad y las puertas del ascensor se abrieron ante sí, este entró al mismo, el cual inmediatamente comenzó a ascender. Si bien Kaiba estaba en el último piso de su torre, por encima de este se encontraba una pista de aterrizaje en donde se hallaba su avión dragon de ojos azules. Una vez ascendió a esta pista ingresó otro código en una pequeña pantalla táctil que se encontraba dispuesta a la derecha al momento de salir del ascensor. Al realizar esta acción se abrieron unas pequeñas compuertas con un diámetro de dos metros, de estas surge un tubo de color plateado con un grosor de metro y medio que llevaba la inscripción de la compañía Kaiba. El tubo plateado se abre de par en par para revelar un atuendo similar al que empleó en el torneo de Ciudad Batallas. Sin dudarlo se quitó la ropa que llevaba puesta, saco, corbata, pantalones y zapatos de marcas que solo unos pocos pueden costearse, los cuales arrojó al vacio como si no le representasen ningun valor. (PD: alguien recibió una contusión en la cabeza cuando le cayeron los zapatos encima). Una vez se hubo colocado su nuevo ropaje entró a su nave, encendió los motores de la misma y despegó a los pocos minutos.

Mientras esto ocurría, Pegasus recibía en su mansión a inversores, duelistas famosos, gente del mundo de la farándula e incluso políticos de otras naciones. El lugar de encuentro era una villa construida en la periferia del castillo de Pegasus, la cual contaba con lujos impensables para muchos de los mortales.

Unos 45 minutos después del despegue Kaiba arribó a la fiesta de la extravagante y rimbombante posible. El joven empresario descendió su caza dragon de ojos azules sobre la calle dispuesta para el recibimiento de los invitados, levantando un par de limosinas en el proceso y tumbando a algunos invitados en el proceso. Descendió de su nave acompañado de una maleta plateada con un contenido desconocido. Inmediatamente uno de los guardias de seguridad se acercó a Kaiba para interpelarle.

-¡joven!-decía notablemente molesto-¡no sé cuáles sean sus intenciones pero...!-antes de que pudiera acabar con la frase Kaiba escribía un cheque y se lo lanzaba a la cara

-¿dónde está Pegasus?-dijo fríamente

El guardia anonadado y sin palabras cae sentado al suelo sin saber cómo responder, la intimidante mirada de Kaiba había provocado que su inicial disgusto se esfumara con abrupta rapidez. Lo único que pudo hacer fue, entre balbuceos, indicarle en donde se encontraba Pegasus.

Al conocer la posición del anfitrión Kaiba partió inmediatamente hacia donde se encontraba su objetivo, sin importarle si empujaba o tropezaba con otros invitados, notablemente molestos por su agresividad, Kaiba solo tenía interés en encontrar a Pegasus. Sus ojos se abrieron de par en par y brillaron cuando finalmente localizó al anfitrión, al cual se dirigió a paso acelerado mientras su corazón latía a gran rapidez. La mano que agarraba su maleta plateada de metal apretó con fuerza el sostén de la misma, mientras que su otra mano se convirtió en un puño, estaba excitado por lo que podría encontrar, ¿serían las herramientas necesarias para poner fin a su obsesión con Yugi?

-¡Pegasus!-gritó estando a dos metros del mismo, lo que provocó que este se volteara pues en aquel entonces se encontraba charlando con el primer ministro japonés y una famosa estrella de pop coreana. Una vez que ambos hicieron contacto Kaiba aceleró el paso hasta estar a una distancia prudente de Pegasus.

-¡Querido Kaiba, has llegado!-replicó Pegasus con una sonrisa-¡me alegra enormemente verte aquí!, siendo sincero pensé que no habías recibido mi invitación, pero afortunadamente has llegado-en ese momento notó la maleta y dijo-¿es mi regalo?, ¡no debiste molestarte querido Kaiba!-

-¡No sé de qué hablas Pegasus!, he venido por cartas, ¡y de las raras! No me interesa el costo de estas, ¡estoy dispuesto a pagar el precio que sea!-a ello abre la maleta en donde se observa una gran cantidad de fajos de billetes bien ordenados-¡dime ya donde están!-vuelve y cierra la maleta

-¿Cartas raras?-preguntó Pegasus

-Así es, no me hagas perder el tiempo, sé que la celebración que realizas es para promocionar un nuevo grupo de cartas y las necesito en mi colección para derrotar a Yugi de una vez por todas-

-Kaiba, no sé donde obtuviste esa información, pero la celebración se debe a que es mi quinceañera-dijo Pegasus bastante efusivo-bueno, literalmente no cumplo quince años, pero ya sabes, quise hacer una celebración especial, incluso tocará para mi una de mis bandas favoritas de K-Pop, ¡estoy tan emocionado Kaiba que podría gritar!-

-¡¿Qué demoni...?!...¿quinceañera?-Kaiba se mostraba notablemente molesto-¡déjate de juegos ya y muéstrame las cartas de una maldita buena vez!-

-Pero Kaiba, te digo la verdad...no tengo cartas nuevas, pero si quieres te obsequio un Kuriboh que salió no hace mucho al mercado, ¡es de lo más cute!-

-No me fastidies con esas miserias-replicó con un tono de fastidio para luego caer en cuenta de que le habían mentido-maldita Ishizu....¡me mintió!-

-¿Ishizu?, que casualidad, ella se encuentra aquí precisamente-

-¡¿Dónde?!-inquirió Kaiba al mismo tiempo que sujetó a Pegasus con fuerza por el cuello de su fabulosa camisa de seda

-¡No lo sé!-indicó Pegasus al momento que se quitaba de encima el agarre de Kaiba-búscala tu mismo...-luego lo miro con preocupación-Kaiba, realmente necesitas relajarte, estas muy tenso, ¿quieres una margarita?, ¡son fa-bu-lo-sas!-

-¡No me digas que hacer!-le contestó al mismo tiempo que se alejaba de él unos pocos pasos

Justo en ese momento aparece la persona que había iniciado todo el asunto, Ishizu, la cual se presentó al lado derecho de Pegasus y justo en ese momento Kaiba la tuvo en su mirada. La joven vestía un ropaje similar al que utilizó en aquel duelo que mantuvieron los dos hace años atrás, con la diferencia de que la tonalidad era de un color más pálido, casi revelando levemente la ropa interior que esta portaba. También dejaba ver su largo y lacio pelo al descubierto, todo adornado con finas joyas de oro. Sus ojos se posaron sobre Kaiba, al cual sonreía mientras se acercaba lentamente a este, el cual se mostraba irritado y con ganas de espetar un insulto o más.

-Ishizu....-dijo con frialdad y luego con un tono de voz más medido agregó-espero que tengas una MUY buena razón para haberme mentido de esa manera-

-la tengo, pero necesitarás acompañarme a una velada privada, si es que quieres saberlo-

-bien-contestó escuetamente el joven empresario

Ambos procedieron a retirarse del lugar, mientras Ishizu pedía perdón a Pegasus por los problemas causados. La caminata los llevó a un lugar alejado de los ojos de los demás invitados. Dado que el castillo de Pegasus se encontraba cerca de un lago, el punto de celebración se trataba de un relleno artificial en la periferia de este en donde se habían levantado carpas, hermosos jardines, calles bellamente adoquinadas, estatuas con una temática romana y con ambiente de música de tipo jazz. A su vez, también había dispuesto un escenario para el concierto de Pegasus. Ese recorrido les permitió observar a ambos y siempre en silencio, los distintos elementos del lugar hasta arribar a un puente de madera que conectaba el relleno artificial con un islote artificial. Al final de este había una tienda, Ishizu abrió el cierre de esta para dejar ver un espacio privado para ambos. Allí se encontraba dispuesta una mesa con dos sillas y con miras al lago dispuesta en el centro de la tienda, la cual contaba a su vez con una pequeña cama sofá que se veía bastante cómoda y adornada con coloridos cojines y dispuesto al lado izquierdo de la mesa. Al lado derecho había un minibar al cual se acercó Ishizu para servir lo que parecía ser una botella de vino en dos copas, dio una de estas y le ofreció a Kaiba uno de los asientos. Kaiba, que aún esperaba respuestas por lo sucedido, solo miraba con atención el lugar. Notó a su vez aromas muy presentes en el lugar, notó entonces que en el techo de la tienda colgaba un pequeño incensario que despedía aromáticos humos.

Una vez sentados Kaiba colocó con suavidad su copa en la mesa y dejó al lado de su silla la maleta e inmediatamente dijo-bueno, basta de perder el tiempo, ¡habla ya!-

Ishizu se limitó a dirigir la mirada al lago con una sonrisa en el rostro, lo cual generó aun mayor irritación en Kaiba, y estrés. En su cabeza solo surgían pensamientos iracundos, se sentía manipulado y frente a él se encontraba la persona que había jugado deliberadamente con su mente y lo peor de todo era su osadía, quería respuestas y aún no las tenía. No era algo usual para él, pues siempre que pedía respuestas de sus trabajadores las obtenía con rapidez, pero esta mujer se estaba tomando el tiempo en contestarle y esto era inaudito para este.

-¡Habla de una buena vez!-objetó Kaiba, a lo que finalmente Ishizu tras unos breves segundos le dirigió la mirada

-¿No te lamentas de estar todo el tiempo obsesionado con tu derrota ante Yugi?, o de paso, ¿no te sientes atrapado en esa rutina diaria de trabajo excesivo?-

-¡Ahora resulta que estoy frente al papa!, ¿me dices que viniste a darme lecciones de moralidad?-preguntó Kaiba

-Para nada Kaiba, lo que quiero es brindarte un día de relajamiento...eso es todo, y si te mentí, fue solo con la intención de hacerte bien-a ello le siguió un suspiro mientras dirigió nuevamente su mirada hacia el lago-lo que tu y Yugi hicieron por mi familia, es algo por lo cual siempre estaré agradecida. Sin embargo, pese a que he alcanzado por mis propios medios una vida que considero plena, siento que al verte...en los torneos que aún organizas, en tus entrevistas y en general, en tus apariciones públicas...hay una gran tristeza-

-Demonios...¡¿esto van en serio?!-decía incrédulo ante lo que para él resultaba una ensalada de palabras sin sentido

-Kaiba, solo te pido una velada, date la oportunidad de hacer algo diferente por hoy y te prometo que obtendrás algo muy valioso al final, algo que recordarás para siempre-

-Pues para que sepas, yo no solo trabajo, es cierto que tengo una obsesión con Yugi...pero que sepas que también me gusta dibujar dragones ojos azules en mi cuaderno de anotaciones-saca un pequeño cuaderno de su bolsillo y le muestra sus dibujos-¡ja!, ¡el chiste es contigo Ishizu!-

Incrédula ante el limitado entendimiento de Kaiba frente a lo que significa usar el tiempo libro en actividades de ocio, esta solo se limita a beber un sorbo de su copa de vino mientras intenta pensar en una respuesta frente a lo que su interlocutor cree que es una jugada maestra.

-Kaiba...-empezó Ishizu con un tono un tanto pesimista-cuando hablo de algo diferente, me refiero a algo...bastante más diferente-

Esto dejó pensativo a Kaiba, el cual contestó tras pensar por unos segundos-¿te refieres dibujar otro tipo de dragones?-

-No Kaiba...quizás, si me dejas ayudarte-mientras colocaba suavemente su mano sobre el dorso de la mano derecha de Kaiba-te puedo enseñar un mundo muy diferente al que conoces-

-Solo tengo una pregunta...¿qué demonios gano con esto? Porque hasta ahora no veo ninguna razón sustantiva para seguir escuchando tu palabrería de libro de autoayuda-

-Hagamos algo, si te parece te pagaré los costos por haber llegado hasta aquí, siempre y cuando aceptes pasar una velada conmigo-

-Fascinante-dijo Kaiba al momento que alejaba su mano de la de Ishizu-espero que tu chequera pueda cumplir esa promesa y con intereses, pues tiempo no es barato-

-Créeme, tengo suficientes recursos-contestó ella

-Pero antes...necesito hacer una llamada-

-¿A quién llamarás?-preguntó ella calmadamente

-A mi mayordomo, si vamos a pasar una velada juntos al menos aprovecharé para cenar, por ello le pediré que traiga mis platillos favoritos y algo más-

¿Algo más? ¿A qué se refería Kaiba con ello? Esta pregunta atravesó la mente de Ishizu que sintió curiosidad por lo que este podría traer a la velada, ¿sería un elemento desconocido para ella? En todo caso, empezó a maquinar en su cabeza algo osado, después de todo, estarían un buen rato a la espera de tal mayordomo. La llamada fue contestada con rapidez y según pudo entender, el mayordomo de Kaiba estaría en este lugar en unos 30 a 40 minutos. En ese instante Ishizu comenzó a desvertirse y a revelar las prendas que estaban debajo de su ropaje, una ropa interior de una tonalidad blanca que en contraste resaltaba y acentuaba el color de su piel, e incluso las proporciones de su cuerpo. Las prendas por sí solas eran bastante reveladoras. Kaiba no parecía interesado en lo que ocurría.

-¿te molesta si me doy un chapuzón en el lago?-

-Haz lo que quieras-dijo Kaiba al momento que se ponía de pie-y mientras hagas eso, tengo que hacer algo, no demoro-

Así pues, Ishizu se lanzó a las aguas del lago, el agua tenía una temperatura agradable, pero no podría estar mucho tiempo en el mismo, pues empezaba a caer el sol y eso provocaría que la temperatura cayera con más velocidad. Pensaba que al revelarse de esa manera Kaiba se motivaría a actuar, pero el joven se retiro del lugar.

No obstante, a los 15 minutos ya estaba de vuelta. Ishizu también había culminado su breve chapuzón, y si ya de por si su ropa interior era reveladora, el agua la había hecho un poco más insinuante. Kaiba se limitó a lanzarle una toalla a ella, la cual la tomó y la uso para rodear su cuerpo cubriendo lo que hace poco dejaba poco a la imaginación. Pero para sorpresa de Ishizu Kaiba no portaba ya el traje con el que había arribado, ahora vestía un tuxedo bastante elegante.

-¿te cambiaste de atuendo?-preguntó

-No me digas Sherlock-contestó con un tono de sarcasmo-se lo compré a un idiota-

Aparentemente había abordado a alguien en la fiesta y le había intercambiado su vestimenta por la suya. En todo caso, aún faltaban unos 15 minutos más de espera, quizás este era el momento indicado.

-Falta tiempo aún-indicó Kaiba-creo que solo hay una cosa que podemos hacer para pasar el tiempo-

-¿En serio?...¿y qué sería eso?-pensando que podría tratarse de algo interesante Ishizu comenzó a tocarse levemente dejando ver un poco más su escote

-¡Un duelo de monstruos!-gritó Kaiba a lo que Ishizu queda sin palabras y fría-afortunadamente siempre traigo conmigo un set de barajas, un duelista nunca sale de casa sin su mazo-

¿Este tipo habla en serio?, se preguntó Ishizu. Quizás tenía que cambiar de estrategia, ser más enérgica y directa.

-Quizás debamos movernos hacia el sofá-agarró la mano de Kaiba y lo llevó hasta la cama sofá en donde estuvieron los dos frente a frente e Ishizu mostrando un pronunciado escote-dime Kaiba, ¿no hay algo que te gustaría hacer en este momento?-

-Pues sí, pero supongo que debajo de la poca ropa que llevas aún puesta no hay un mazo de cartas-luego medito por un rato mientras cerraba los ojos-pero supongo que...podemos hablar-

-¡me parece perfecto!-contestó ella animada y agarrando la mano izquierda de Kaiba y colocándola sobre su muslo derecho-dime, cuéntame...¿te gusta alguna serie?-preguntó lo primero y más genérico que se le pudo ocurrir, quizás podría encontrar algo en común

Kaiba sonríe en ese momento ante la pregunta-por supuesto, se trata de One Piece-

-¿Te gusta One Piece?-indicó animada-¿cuál es tu personaje favorito?, ¡el mío es Chopper, es super tierno y lindo!-decía mientras se acercaba más a él y sus rostros quedaban a unos pocos centímetros uno del otro.

-¿a qué te refieres?-

-emmm.....-esta pregunta provocó que su lento acercamiento hacia él frenase en seco-¿cómo que a qué me refiero?, Chopper es uno de los protagonistas de la serie, ¿lo sabes?-

-Oh...hablas del tipo de las espadas-

-¡No!-espetó Ishizu molesta, lo que provocó a su vez que soltase la mano de Kaiba y se alejara de este-¿en serio eres fan de One Piece?-

-Por supuesto, solo espero no estar muerto cuando encuentren el One Piece, lo están alargando mucho y no sé de que se trata todo lo demás, solo me parece muy interesante ese misterioso tesoro-decía sonriente-aunque sería una lastima que solo fuese una pieza de oro o de algún objeto valioso-

-Déjame ver si entiendo bien...¿tú ves One Piece solo para saber que es el One Piece?-

-¿Y para qué más vería algo como eso? Lo único importante es revisar si ya lo encontraron o no, solo buscas al final del tomo y si no lo han encontrado, entonces esperas al próximo-

-¡Pero y los personajes, sus historias, sus conflictos, la tensión, la narrativa...!-

-Es irrelevante, además no tiene sentido, ¿sabías que uno de sus personajes esta hecho de goma?, ¿exactamente cómo eso es un super poder?-

Ishizu se dio la vuelta y puso ambas manos sobre su rostro mientras gemía de dolor al no ser capaz de penetrar tan denso ego y estupidez.

-Si estas constipada debes tomar un batido de papaya, seguro que Pegasus tiene en el buffet-

-Necesito retirarme por un momento-indicó Ishizu

-¿Y la velada?-preguntó

-Solo dame unos minutos...-ella se retiró de la tienda de campaña mientras Kaiba esperaba sentado en el sofá cama.

El tiempo paso y finalmente arribó el mayordomo de Kaiba, un señor de aproximadamente unos sesenta y tantos años. A pesar de su avanzada edad, había sido expiloto de las fuerzas armadas, así que podía resistir un viaje en jet, pues era la única forma en la que hubiese podido llegar tan rápido.

-traje todo lo necesario-dijo el mayordomo de apellido Smith

-excelente...-

Al poco tiempo Ishizu arribaba a la escena, ya era de noche y había decidido cambiar su ropa por algo más modesto y menos revelador. Para su sorpresa cuando llegó al lugar, este estaba decorado con diversas representaciones del dragón ojos azules, a parte de algunos efectos de luz provocados por una tecnología que le era desconocida. La mesa central estaba finamente adornada y había sobre ella dispuesta una cena. Ishizu fue recibida en ese momento por Smith.

-Miss Ishizu, le estabamos esperando-

Ishizu un poco incrédula se acercó a la mesa. Kaiba se encontraba sentado ya y la observaba atentamente.

-¿Cuándo paso esto?-

-Eso no importa-indicó Kaiba-siéntate y empecemos con esta velada-

La joven se sentó, ambos estaban dispuestos al frente de cada uno. Y como platillo principal Smith reveló que se trataba de hamburguesas con papas, pero no cualquier tipo de hamburguesa y papas.

-Señorita aunque esto parezca una comida ordinaria-indicaba Smith-para el joven Kaiba tiene un significado muy especial, él solo come esta comida en ocasiones MUY especiales, así que siéntase afortunada-

Ante ello Kaiba se pronunció y dijo-cuando yo y Mokuba vivíamos en el orfanato-recordaba-nos llevaron una vez a comer en Nalgacdonalds...fue delicioso, especialmente la Nalgacburgers-

Ishizu se dispuso a comer su platillo, mientras meditaba las palabras de Smith, ¿solo en ocasiones especiales? Justo en ese momento Smith se retiró de la escena.

-Sabes Kaiba...el que hagas todo esto...me hace sentir especial-

-Ah...claro, me alegro por eso-contestó

-No conocía este lado tuyo....y solo por curiosidad, me encantaría saber qué hace este encuentro en particular tan especial, porque, ¿sabes una cosa? Me siento muy especial ahora-decía sonriente

-Pues no creo que te importe mucho...-

Okay, pasaba algo raro, Ishizu notaba que no parecían estar en la misma sintonía. En ese momento Smith arribó al lugar cargando sobre sus hombros una bolsa pesada y una pequeña mesa metálica. Colocó la mesa metálica cerca de Kaiba y luego sobre ella la bolsa.

-Si necesita algo más, no dude en avisarme Sr. Kaiba-indicó Smith, esto provocó que Ishizu se sintiese como mínimo anonadada y sumamente confundida.

-¿Qué es eso?-preguntó ella

-Oh señorita, pues se trata de una moneda llena de Sacagaweas-

-¿Llenas de qué?-

-Veo que no esta familiarizada con el término, pero básicamente son monedas de dólar. Cuando el señor Kaiba obtiene un buen día de ganancias hace que parte de estas sean sacadas del banco en formas de monedas de Sacagawea, la cual fue una mujer indígena y que en su honor se hizo...-pero fue interrumpido por Ishizu cuyo cerebro estaba por desplomarse

-Espera un momento...déjame ver si entiendo bien, ¿lo especial de esta velada se debe a que Kaiba obtuvo ganancias hoy y para celebrarlo decide tener una cita con una manifestación física de esas ganancias?-

-Así es-contestó Kaiba-después de todo, estoy haciendo dinero sin tener que trabajar, ¡y con intereses!-al momento daba un mordisco a su hamburguesa-¿no quieres papitas?-Ishizu no respondía-bueno...más para mí supongo-

La razón de no ser capaz de contestar a esa pregunta se debía a que el cerebro de Ishizu había implosionado y no registraba bien lo que acontecía en su entorno. Kaiba ajeno al sufrimiento de ella seguía ingiriendo su hamburguesa. Pero al rato como despertando de un largo sueño y casi tambaleando esta se puso de pie.

-debo....debo retirarme.....-decía aún mareada

-¿y la velada?...al menos espero que pagues-

-si...si....pagaré...haré la transferencia cuando me sienta mejor....-

-No te ves bien, quizás....-pero sin poder terminar Ishizu forzó su cuerpo a componerse y lanzó una mirada de ira hacia Kaiba.

-¡Tengo diarrea, okay!-a lo que se retiró y se esfumó para no regresar

Kaiba sin comprender lo que sucedió seguía consumiendo su hamburguesa.

-Asegúrate de que vigilar que esa transferencia se haga-le dijo Kaiba a su mayordomo, a lo que este asintió. Kaiba tenía a su diestra su mazo y sin saber muy bien por qué, sacó la primera carta de este, y resultó ser su dragón blanco de ojos azules-lo sé, tú tienes deseos de volver al campo de batalla....demonios-gruñía mientras fruncía el ceño y apretaba uno de sus puños pues con el otro sostenía su hamburguesa y solto la palabra-....Yu...gi...grrrr...-

Lejos de esa perturbadora escena, Ishizu que se encontraba bastante alejada ya de la tienda caminaba completamente fuera de sí, por poco se desmayó pero pudo frenar la caída al sostenerse sobre el tronco de un árbol cercano. Justo en ese momento escuchó una voz y luego pudo sentir que alguien intentaba ayudarle. Se trataba de uno de los guardias de Pegasus, precisamente el que se había topado con Kaiba al llegar a la fiesta.

-¿Señorita se encuentra bien?-preguntó notablemente preocupado

Ishizu recuperó sus energías en ese momento, el guardia llevaba consigo la ropa que trajo Kaiba a la fiesta inicialmente, aparentemente tenía ante sí al idiota que mencionó Kaiba antes. Sin saber bien por qué o como explicarlo ella se abalanzó sobre el hombre. Ambos cayeron al suelo, ella sobre él y esta comenzó a arrancarle frenéticamente la ropa, estaba poseída y a merced de sus instintos, eso mientras el sujeto gritaba que estaba casado e intentaba sacarse de encima a Ishizu, pero le fue imposible, pronto sus instintos le dominaron y ambos abandonaron su ropaje. No obstante, el guardia, pese a que no rechazaba ya el suceso y se limitaba a ser un falo que Ishizu cabalgaba furiosamente, pedía perdón entre sollozos a Salma (aparentemente su esposa). Todo esto mientras Ishizu gemía y sus senos saltaban al ritmo de los movimientos de su cadera, básicamente asumía la posición de vaquera. El momento fue fugaz, cerca de cinco minutos, el cual culmino cuando ella dejó que él acabara sobre sus senos.

Una vez terminó, ella se alejó unos metros de este mientras recogía su ropa y volvía a colocársela, dejando al guardia desnudo y en shock en el pasto. Dispuesta a retirarse, ella voltea la cabeza, le mira y le dice: gracias, pero esto será un secreto entre tú y yo, si hablas sobre lo acontecido esta noche lo lamentarás. Este contestó con un "Sí" mientras lloraba.

¿Fin?​
 
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