Rol Kimetsu no Yaiba: La nueva era

スパークル
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Salió de su camarote apenas se le fue instruido, su rostro extremadamente serio era resultado de la situación en la que se encontraba y sus esfuerzos por concentrarse lo más posible. Escuchó las instrucciones con extrema atención, tratando de memorizar cada detalle para así mantener fijo su objetivo: sobrevivir dos semanas; su rostro giró en torno al sitio donde las tablas motorizadas se encontraban y estaba por dirigirse en aquel rumbo cuando sus ojos captaron una figura conocida.

Lo primero que lo invadió fue un recuerdo de la infancia, ¿se estaría equivocando? Se acercó más para asegurarse, evadiendo a las personas que intentaban dirigirse al área de descenso. Una vez tuvo un mejor campo de visión se sintió más seguro, por lo que llamó a su amiga de la infancia, notando que ésta pareció no reconocerlo en un inicio. El abrazo consecuente fue una escena completamente fuera de lugar para los que se encontraban alrededor, más de uno les dedicó una mirada de disgusto, juzgándolos por tomar aquella actitud en ese sitio en particular.

¡Yo tampoco pensé que volvería a verte! Discúlpame por no escribirte, no me permitían hacer nada de eso. – Sus brazos afianzaron mejor el agarre, demostrando el cariño que seguía sintiendo por la de menor tamaño. – Me alegra saber que estás bien… – Su tren de pensamiento se detuvo de forma abrupta, recordando repentinamente el sitio en donde se encontraban, si bien seguía sin soltar a Himawari, su gesto se torció considerablemente a uno que ya no demostraba tanta felicidad. – Espera, ¿qué haces aquí? – Aquella pregunta pareció arrastrar a la chica de vuelta a la realidad, pues su gesto igualmente borró todo rastro de felicidad.

Al parecer mi familia, o al menos mi padre era cazador… – Hizo una mueca, Asuga depositó a Hima cuidadosamente en el suelo, sin soltarla del todo. – Lo supe después de que mi mamá muriera… – Aquella declaración golpeó duro en el interior del varón, el cual sintió una oleada de tristeza repentina, misma que solamente acrecentó a causa de no haber estado para ella cuando eso ocurrió.

¿Un demonio? – Ella asintió, Igarashi apretó un poco sus manos, ejerciendo cierta presión en la cintura de su acompañante. – Lo siento.
¿Por qué te disculpas?
Por no estar contigo cuando eso ocurrió. – Hima no comprendía la responsabilidad que su amigo sentía en ese momento, o el motivo de la culpa que comenzaba a abrirse paso en el cuerpo de éste; el rubio volvió a jalar a la chica hacia él, envolviéndola en un nuevo abrazo. Esta vez era uno que buscaba reconfortarla, como si las cosas trágicas que había vivido hubiesen pasado hacía apenas unos instantes; recargó su barbilla sobre la cabeza de ella sin dejar de abrazarla y acarició los cabellos de su amiga con una de sus manos. – ¿Tienes que hacer esto?
Sí. No cambiaré de opinión.
Nunca fuiste del tipo que cambia de opinión. – Soltó una risa ahogada, dejándola libre finalmente de su abrazo. – Hablaremos luego de esto, ¿vale? Tenemos muchos años de cosas que contarnos. – Le sonrió de manera cálida, luego desvió los ojos ligeramente, percatándose de que ya la mayoría de los aspirantes había abandonado el barco. Pronto debían hacerlo también.

No te mueras, porque vendré a buscarte y patearé tu trasero. Nos vemos al final de la selección. – Las palabras de Himawari lo tomaron por sorpresa, al igual que el rostro serio de ésta, pero lo que finalmente lo dejó sin saber ni cómo reaccionar fue la sensación que tuvo sobre sus labios. No se había dado cuenta de cuándo, pero la chica lo había jalado por la playera, obligándolo a encorvarse ligeramente para poder alcanzar sus labios con los de ella; aquello había sido efímero, apenas unos segundos, tras lo que la rubia se había apartado y prácticamente disparado a sí misma como bala directo a las tablas motorizadas.

Suga sintió la sangre subiéndose a su cabeza en el momento que su rostro entero se sonrojó, al mismo tiempo percibió algo más alzándose en su entrepierna, por lo que la pena que sentía no hizo más que incrementarse. Movió su brazo rápidamente para esconder aquella inesperada reacción de su cuerpo, respirando hondo y cubriendo su boca con su mano libre. ¿Qué acababa de pasar? ¿Hima lo había besado? Una corriente eléctrica recorrió su espina dorsal a la vez que los vellos de su brazo se erizaron. Un cambio considerable en el ambiente no le permitió analizar lo que había pasado, el entorno lo obligó a recordar dónde se encontraba.

Mawa-pan, ¿cómo se supone que me concentre luego de eso? – Susurró para sí, riendo nervioso. Tenía que tomarse unos momentos para recomponerse, puesto que luego de ello tendría que iniciar la prueba y no podía fallar; por el honor de su familia y de su maestro. Y ahora menos intenciones tenía de morir, porque también debía volver a ver a Himawari.

[…]

Apretó el agarre en su arma cuando subió a la tabla de motor, se encontraba nervioso y nuevamente en proceso de calmarse a sí mismo. Respiraba tan hondo como le era posible, soltando el aire lentamente mientras su vista estaba fija en la isla a la cual se dirigía; más de una vez percibió cambios en el ambiente, cosa que no ayudaba del todo a calmar sus nervios.

Vamos, entrenaste para esto. Por años. – Se golpeó las mejillas con ambas manos y apretó la mandíbula. – No lo arruines Asuga. – La tabla se detuvo en las orillas de la isla, permitiéndole tocar tierra firme finalmente; el rubio tomó el mango de su arma suavemente. – Somos tú y yo de nuevo. – Respiró una vez más y finalmente pudo colocar de nuevo su rostro sereno, comenzando a adentrarse en la naturaleza que yacía frente a sus ojos.

En ese momento lo único que podía escuchar era las olas del mar, fuera de ello, el silencio que lo rodeaba era incómodo. Se sentía en peligro constante, por lo que la ausencia de ruido solamente conseguía causarle cierta incomodidad; percibía aquello como la calma previa a la tormenta. A una terrible tormenta.

Sus pasos lo llevaron a encontrarse entre una cantidad considerable de árboles, algunos se veían dañados, otros en excelente estado. Se agachó lentamente y tocó la húmeda tierra con sus dedos, acto seguido alzó la vista para observar los árboles que seguían extendiéndose en un largo camino frente a él; su ceño se frunció, sintiendo cómo los vellos de sus brazos volvían a erizarse.

Desde el inicio, ¿eh? – No podía retroceder, ya que eso no era parte del examen y no habría honor en sobrevivir en la playa sin siquiera intentar tomar la prueba. Apretó la mandíbula y extrajo su arma lentamente, poniéndose en una posición defensiva y observando fijamente un punto en particular. – Primera postura. – Respiró hondo y sintió su pecho calentarse casi al instante, dio un paso más y su cuerpo entero percibió el cambio en el ambiente.

El primer demonio que debería enfrentar en ese examen estaba bastante cerca.



Maka Evans Maka Evans

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Lord of Shipping
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Su corazón latía con fuerza y podía escucharlo claramente contra sus oídos; sus mejillas hervían y no podía dejar de pensar en aquella suavidad y calidez que, hasta hacía pocos segundos, jamás había sentido. Imaginado, sí, pero no sentido de ese modo; casi de modo hipnótico Himawari tocó sus labios con suavidad, aun sorprendida de sus propias acciones. Pudo sentir como sus mejillas hervían nuevamente y tuvo que golpearse con firmeza ambas mejillas.

¿Qué hiciste, Hima? ¿Qué hiciste? —No dejaba de repetir aquello cual mantra, susurrante.

Estaba inquieta, distraída. No podía darse el lujo de estar en las nubes, no en ese momento; terminó ganándose una reprimenda por aquellos que ayudaban a los aspirantes a subir a sus respectivas tablas con destino a la isla, había casi de los últimos en abordar, no tenía prisa, sin duda, pero una ansiedad tremenda se había formado en su pecho. Aun no entraba y ya deseaba salir de ahí, deseaba terminar con esa prueba a como diera lugar.

Apretó la lanza contra su pecho y cerró sus ojos; debía alejar toda duda e inseguridad, toda distracción. Necesitaba volver a como diera lugar y para eso debía sobrevivir.

[...]

Conforme se había acercado a la orilla, el semblante de la rubia mutó, la serenidad que había conseguido durante su pequeño traslado se había esfumado apenas y sus fosas nasales fueron golpeadas con aquel nauseabundo aroma a demonio y sangre; claramente, el que estuviera atardeciendo no hacía las cosas más sencillas.

Aun su tabla no estaba del todo en la orilla, pero tomó el impulso sufiente para llegar a la misma de un salto, observando atrás con un gesto triste. El yate en el que habían llegado ahora no era sino un viejo recuerdo.

Solo debes sobrevivir, Hima —la Tsugoku del amor giró sobre sus talones, observando de modo decidido los enormes árboles que se alzaban imponentes y atemorizantes. No podía permitir que algo la detuviera.

Clavó con fuerza su lanza a un costado suyo y, con sumo cuidado, ató sus cabellos en torno al agarre de sus coletas, en dos simpáticos bultitos de cabello. No quería arriesgarse en ningún momento y, aquel movimiento resultaba el más seguro. Tomó grandes bocanadas de aire para animarse a si misma y comenzó a saltar en su sitio, como si intentara buscar impulso.

Tenía que lograrlo, si quería respuestas, si quería regresar…

Si quería hacer pagar al que le había arrebatado a su familia.

Miró con decisión al frente y sacó la lanza de su sitio, haciéndola girar un poco entorno a su cuerpo, antes de afianzarla contra ella. El arma le sacaba bastante altura y era curioso verla en contraste con esta, pero se miraba segura y, por como la maniobraba, era más que obvio que tenía experiencia con aquella.

Apretó los dientes y sonrió ligeramente, casi en una mueca torcida.

Vamos, tenemos que hacer esto.

Y sin más, la rubia se lanzó a la espesura del bosque de un salto, con paso seguro. No había prisa por correr a una muerte segura. Solo tenía que permanecer atenta a todo lo que le rodeaba y no permitirse agobiarse por aquellos olores…

Pero una cosa era segura.

Muchos ya estaban comenzando a caer.

[...]

Blair Blair Suga rompió a Hima, la mandó con corto circuito a la prueba.
Dr. Dragon_king Dr. Dragon_king Primer post del examen >:3 Denme mi wampiro
Lady Fortune Lady Fortune Si mal no recuerdo vamos en equipo. Por si quieres nos ponemos luego al día con eso.
 
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El joven de cabellos azabaches se había separado del joven que acababa de conocer para luego de un salto situarse en esas especies de vehículos motorizados, había visto esas cosas en tiendas de náuticas y jamas le llamo la atención ni mucho menos hubiese pensado que uno de estos aparatos le serviría como medio de transporte. Ryuuto observó con duda el aparato dándose cuenta de que estaba metido en un problema: ¿Cómo demonios voy a conducir esto hasta la isla sin morir en el intento?, y para colmo no podía mantener bien el equilibrio en la tabla, había separado un poco las piernas para tratar de mantener estable el vehículo y el mismo para no caerse al agua.

-Mmmmm – observó el motor como si de un bicho raro se tratase. No tenía ni puta idea de cómo echarlo a andar. Levantó la mirada y casi todos se habían ido a la isla, de seguro quedaría en último lugar por su falta de conocimiento tecnológico, ante esto empezó a temblar levemente producto de la desesperación de no poder moverse.

-Con un!! – perdió el equilibrio y agua patos. El chapoteo fue escuchado por la bella joven albina que conoció antes.

-¿Aun no te has ido? – preguntó con extrañeza la miko viendo al Shiba en el agua.

- Ammm Tsunami-san es que tengo un pequeño problema –.

La joven se le quedo viendo esperando a que le diga el incidente.

-No se manejar esta cosa –.

La Ubuyashiki alzó una ceja sin dejar de ver al joven, cosa que noto el Shiba asumiendo que ella debe estar pensando que es un tonto por no saber algo tan simple como conducir una tabla de motor(¿

-Vez ese botón rojo? – el chico asintió – con ese prendes el motor y con la palanca lo diriges, solo ten cuidado de no acelerar mucho o tendrás problemas, el botón blanco de la palanca controla las velocidades – indicó mientras veía que el chico volvía a incorporarse en la tabla.

-Oh gracias – se reverenció, pero al hacerlo casi perdió el equilibrio de nuevo, pero evito caerse por segunda vez al agua, cuando se dio cuenta la miko se había marchado de nuevo. Ahora centrándose nuevamente en su vehículo y con cierto temor presionó el botón de encendido del motor, este emitió un sonido fuerte de encendido que lo asustó, pero luego se llevó la mano al pecho aliviado al ver que no pasó nada exaltante, luego sujeto con delicadeza la palanca y apretó el botón, pero desgraciadamente al hacer eso se atoró y la tabla salió disparada rumbo a la isla.

Durante el trayecto temblaba como gelatina mientras por su cabeza pasaban pensamientos como “voy a morir” “espero que reconozcan mi femur” etc. La tabla recorrió varios metros de distancia desde el barco, y para mala suerte de Ryuuto la punta de la tabla se enterró en un montículo grande arena haciendo que el Shiba saliera disparado y cayera de bruces dos metros más adelante.

El azabache se levantó cubierto de arena, en el rostro se le formo una mascarilla de la misma y lo peor es que se le metió en su cabello.

-Por fin tierra firme…. Ufff ese fue el peor viaje de mi vida – suspiró restregándose la manga de su kimono para quitarse la arena del rostro.

Ryuuto vio la playa desértica y algunas tablas en la orilla. Con esto dedujo que estaba retrasado y que los otros chicos llevaban una gran ventaja sobre él, aunque esto no era una carrera para llegar a un lugar en específico sino un examen de supervivencia donde saldrían airosos los que tengan las mejores habilidades.

-Espero que no me la cobren – vio la tabla en la que viajo en el montículo toda averiada, pero le restó importancia y se adentró en la isla.


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Se alejó de la playa y se adentró en lo que parecía ser una densa y hermosa vegetación que dejó maravillado al chico, la isla sin duda tenía una bella flora a pesar de que es usado como un lugar de prueba y de seguro con algunas trampas y demás. Ryuuto esbozó una sonrisa mientras observaba una flor que estaba en un pequeño matorral a unos dos metros de él, esa flor era especial pues recordó que su difunta madre tenía un pequeño huerto repleto de ellas, el ejemplar era de un color rojo sangre lo que le hizo fácil identificarla así que se acercó para inspeccionarla mejor.

Una vez cerca paso suavemente la yema de sus dedos sobre los pétalos mientras la nostalgia le invadía recordando algo fugazmente.

-Sería una pena que este bello ecosistema sea usado como campo de batalla – pues el resultado sería la destrucción de dicha flora. – Si salgo vivo de aquí te llevaré te llevare estas flores a tu lugar de descanso madre – murmuró suavemente.


Su calma y melancolía se vieron interrumpidas al escuchar un ruido familiar – mmmm agua fluyendo, quizás haya un arroyo o un rio cerca. Debo conseguir comida y un sitio seguro donde pasar la noche, además necesito secarme o me resfriaré – dijo mientras continuó su camino sin embargo su oído agudo captó otro sonido que lo hizo ponerse en guardia.


“Hay algo tras esos matorrales” pensó y observó la vegetación “no quiero empezar una pelea aquí, no quiero que este lugar se manche de sangre quiero llevarle esas flores a mi madre” pensó mientras pasaba suavemente su mano por la empuñadora de su katana y avanzó lentamente tratando de evadir el matorral, si es un animal salvaje el ruido de sus pisadas lo ahuyentara, pero si era algo más que pueda perseguirle entonces tendría la oportunidad de alejarse de aquí. luchar no es una opción ahora y si puede evitarlo se daría por bien servido.




Listo Dr. Dragon_king Dr. Dragon_king disculpa la tardanza. Algo corto, la calma antes de la tormenta.
 

Lady Fortune

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El cuerpo le tembló cuando sintió una fuerte ráfaga de viento, las rodillas le tiritaron de miedo pero permaneció inmóvil asiendo con fuerza su espada contra su pecho. Se obligó a mantener la espada erguida mientras rechazaba fuertemente el impulso de huir, una fuerte y macabra risa inundó el ambiente, un escalofrió le recorriera la espalda. Observó un poco temblorosa como la sangre corría por su pierna, había sido muy descuidada y las garras de ese despreciable ser la habían alcanzado. Aunque no se trataba de una herida profunda o que amenazara su vida, la sangre no paraba de brotar.

Sé que estas aquí— el demonio se acercó peligrosamente —Puedo oler esa sangre extraña.

Tembló nuevamente
mientras rebuscaba entre sus ropajes, quizás con eso seria capaz de ocultar su olor.

¡No estaba!

Tuvo ganas de echarse a llorar, no estaban las glicinas que le había obsequiado su maestro, desde muy pequeña siempre había sido perseguida por demonios, al parecer su tipo de sangre les atraía mucho y como un medio de protección su maestro le había obsequiado un pequeño amuleto realizado a base de dicha flor. Tenia miedo, se sentía desamparada y perdida, estaba entrando en crisis cuando se dio una bofetada mental.

¡Alto! Estaba dejando que el miedo la hundiera de nuevo. Se relajo y suspiro muy suavemente.

Con un rápido movimiento salió de su escondite y echo a correr, el demonio lanzó un fuerte chillido y se apresuró tras ella. Con sus garras dio un zarpazo que fue evitado por Jinn interponiendo la funda de su espada.

Voy a devorarte— amenazó el demonio mostrando sus afilados dientes y relamiendo sus labios de forma asquerosa. La fémina le empujó y nuevamente busco refugio tras un par de arbustos. Su atacante la buscaba de forma desesperada, no podía esconderse por siempre, apretó con fuerza su espada.

Tenía que volver a salir, dependía mucho de su valor y fuerza de voluntad en ese momento, cerró los ojos y regulo su respiración tal y como le había mostrado su maestro. No podía huir y decepcionarlo, después de todo ese arduo entrenamiento.

Trago hondo y salió. La castaña desenvaino la espada y se colocó en posición de ataque mientras susurraba:

Primera postura: Destello del relámpago.

En un parpadeo la cabeza del demonio volaba por los aires mientras su cuerpo yacía inerte en el suelo.

Jinnora rasgo su falda e hizo una venda improvisada para la herida, blandió valientemente la espada. Con la sangre brotando de su herida era cuestión de minutos para que otro demonio apareciera frente a ella.

Ten valor Jinnora— se dijo en un susurró alzando la barbilla con valentía, ya no estaba dispuesta a huir más.



Algo muy corto, pero para demostrar que sigo viva :3

Maka Evans Maka Evans Ya veremos como se encontraran nuestros personajes :D
 
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