Oneshot La Degradación de B. Simpson (Age Regression/Femdom)

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19 Jun 2010
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Les paso mi primer fanfic, Age Regression masculina, spanking y humillación
Protagonizado por mi personaje favorito: Bart Simpson


LA DEGRADACIÓN DE B. SIMPSON

Las puertas del ascensor se abrieron con un bip y Bart salió, un tanto nervioso, a la sala de estar. Era noche de viernes en el sótano del edificio de la compañía, y a este joven pero exitoso empresario le esperaba un gran reto. A los pocos segundos, Bart recuperó la calma, se alisó el cabello y se acomodó la corbata; tenía que convencer a su superiora de hacer esa gran inversión, y usando su encanto natural lo lograría.

Jessica tendría más o menos su edad, y era una de las empresarias más notables de la ciudad, logrando éxito tras éxito, que le había valido llegar muy temprano a la posición de Jefa Junior, que compartía con algunos hombres que le doblaban la edad. Pero ella no se dejaba deslumbrar por ninguno de ellos, siempre era profesional, desenvuelta, directa y sumamente inteligente, preocupándose por ninguna otra cosa más que el dinero, sin importar si eso significaba herir algunos sentimientos... o incluso, cortar alguna que otra cabeza con despidos.

Pensando eso, Bart volvió a tensarse un poco. Sacó su spray para el aliento y se lo aplicó, repasando los casos. Desde luego Bart no era ni de lejos tan inteligente ni tan preparado como Jessica; a diferencia de ella, había dejado la escuela, y la posición que consiguió lo hizo a través de su encanto natural y su privilegio masculino, y poco más. “Tal vez Jessica sea inteligente”, pensó, “pero sigue siendo una mujer. Y hasta hora ninguna ha podido resistirse al encanto del joven Bart”.

Entonces sonó el chirriar de una llanta, y Bart de inmediato se puso firme. Por el oscuro estacionamiento del sótano se abrió paso un flamante Lamborghini rojo y se estacionó. La puerta se abrió en breve, y de inmediato salió Jessica, vistiendo su lujoso traje ejecutivo y zapatos de tacón rojo. Bart apenas pudo contener el aliento al verla quitarse las gafas oscuras con que ocultaba su ruda cara, y colgarlos del escote de su traje, justo en medio de sus impresionantes senos.

Jessica entró impaciente, con una mirada lista para matar, cuando reparó en Bart.

- ¿Qué haces aquí, Simpson?-, preguntó ella, ahorrándose el saludo.
- Jessica… - comenzó Bart. La joven jefa lo había tomado desprevenido y no puo expresarse más que con eso. - Lo que te comenté en la semana. Esta empresa… requiere una inversión del 20% para el final del mes.

Jessica se detuvo en seco contemplando a Bart, con una mirada condescendiente. El talentoso empresario de repente se sentía desnudo,
- Ya veo… sigues con esa tontería - dijo Jessica, igual de cortante que siempre, y terminó con un bufido de fastidio.

Bart tragó saliva, dándose cuenta de que Jessica lo había sabido desde un principio.

Jessica se arregló y volvió a ponerse firme, mirando a Bart directamente a los ojos. Fácilmente logró fue que Bart bajara la mirada como un perro regañado.

- Honestamente, Simpson… no tengo idea de qué sigues haciendo aquí - dijo ella con agresividad contenido, y un dejo humor. - pero todo este tiempo no has sido más que una molestia en mi zapato.

Bart comenzó a sudar. Ahora al parecer Jessica lo veía desde arriba, irguiéndose en su poder con toda la autoridad de una diosa, que sin duda en ese momento tenía control total sobre su destino.

- Creo que es hora de acabar contigo - proclamó Jessica en una voz tan clara que resonó por todo el estacionamiento.

Bart se sintió desmayar mirando cómo Jessica lentamente alzaba su dedo, decorado con una acusadora uña color carmín, y lo señalaba directamente, como culpándolo de un crimen. El joven Simpson no tenía idea de lo que pasaba, pero de repente el techo empezó a parecer más alto, y Jessica se alejaba de él.
Mirando hacia arriba, vio cómo Jessica sonría cruelmente, mientras Bart se hundía más y más abajo, sumergiéndose en sus propias ropas, que ahora habían quedado tan grandes que no le quedaban.

Al sentir su trusa deslizarse por sus muslos, hasta caer pesadamente sobre sus tobillos, Bart instintivamente colocó ambas manos frente a su pene, que ahora encogido y diminuto, quería esconderse de la diosa que lo había dejado en tan humilde estado. Mirándose a sí mismo, se dio cuenta de que su envidiable físico de joven adulto se había reducido en musculatura al cuerpo suave y débil de un chiquillo.

Pero la observación no pudo durar mucho. Casi de inmediato, la muñeca de Bart fue pescado por Jessica, quien lo jaló sin ningún esfuerzo para acostarlo sobre su regazo al tiempo que se sentaba en el sillón del lobby.

Bart se vio forzado a apartar la mano mientras Jessica lo doblaba detrás de su espalda, dejando expuestas sus pequeñas nalgas, que sacudía tratando de zafarse.

- ¿Esto es lo que querías, Bart? - preguntó ella, con dulzura fingida, mientras alzaba sus acusadora mano. Bart trató de alzar el fundillo para evitar el golpe, pero Jessica era firme, inamovible para un guiñapo como él… - ¡PUES AQUÍ LO TIENES!

*¡SLAAAP!* Una precisa nalgada cayó fuertemente sacudiendo el trasero de Bart, y arrancándole al niño un grito de horror.

- ¡¡AAAAHHHHH!!

- ¿Obligarme a perder mi inversión para que pudieras tener una casa en Malibu? - acusó Jessica, y terminó con otra tremenda nalgada seguida de un chillido de Bart.

*¡SLAAAP!*

- ¿Con cuántas otras te ha funcionado antes? - preguntó Jessica, irónicamente.

Y seguido de eso, asestó una tercera nalgada, que sonó con la potencia de un látigo y dejó el trasero de Bart al rojo vivo.

- Pues yo no soy ninguna tonta egresada de ninguna universidad local - explicó Jessica. - A mí no me traigan a un mocoso cáeme-bien para hacer negocios. ¡O le pasará lo que a ti!

*¡SLAP!* *¡SLAP! *¡SLAP!*

Sádicamente, Jessica descargó una y otra vez despiadadas nalgadas contra la tierna carne de Bart. El chico no pudo resistir más, sus piernas cedieron y comenzaron a temblar sin control, mientras él moqueaba y lloraba chorros. Y mientras lo hacía, su cuerpo se iba volviendo cada vez más y más pequeño, más y más joven, como si se achicara al sentir sobre él el gran poderío de Jessica. Fuera del lobby, el estacionamiento estaba sin embargo completamente en silencio.

Luego de siete fuertes nalgadas, una por cada año, Jessica inhaló aire y finalmente suspiró, contenta y satisfecha. Bart era ya solo un bebé sollozante, incapaz de hacer nada, sacudiéndose en su regazo.

- Bueno, eso fue terapéutico - la joven empresaria sonrió, relajada, mientras colocaba sus manos bajo los brazos bajo del pequeño bebé Bart. - Me alegra que hayamos podido resolver nuestras diferencias.

Bart, desnudo y mojado, con el trasero todavía castigado, lloraba descontrolado. Jessica sonrió al verlo, esta vez de buena gana, y lo llevó contra su pecho para ahogar los sollozos.

- Ya, ya - decía ahora, esta vez de buen humor, mientras lo envolvía con sus brazos y empezaba a darle palmaditas en la espalda. - Debes empezar a tomar las cosas de una forma más madura.

Luego de unos cinco minutos siendo acunado por Jessica, el bebé Bart poco a poco se fue relajando por el repetitivo bamboleo, hasta que sus sollozos fueron disminuyendo.

- Eso, eso - dijo Jessica, complacida, mientras sobaba las pompitas rojas del pequeño Bart para disminuir la hinchazón. Entonces, una vez lo halló lo bastante quedo, lo despegó brevemente de su pecho - Debes estar exhausto, dijo Jessica.

Bart se hallaba ahora frente a frente con dos grandes e hinchadas bolsas de deliciosa leche, que sobresalían bajo el entallado traje de empresaria de su chica. Con un par de dedos, Jessica pronto se desabotonó el saco y luego la blusa.

El bebé Bart estaba hipnotizado, y empezó a salivar tan pronto percibió la fragancia de dos rosados y deliciosos pivotes que brotaron de dentro, y en cuanto tuvo a su alcance se apresuró a cubrir con su boca, mamando desesperado como el necesitado infante que era.

- Eso, eso es… - dijo Jessica, mirando complacida a Bart allá abajo, mientras sujetaba su propio seno y lo apretaba para descargar un más fuerte chorro de adictiva leche en la boca del bebé, que no paraba de beberla a bocanadas como si de aire se tratara. - Como siempre lo supe, Bart, no eres más que un pequeño bebé inútil, un pequeño parásito totalmente necesitado de una mujer inteligente e independiente como yo.

A Bart, acurrucado en su pecho, ya no parecía importarle, seguramente ni siquiera entendía palabra alguna que llegara a sus oídos. Solo seguía hecho una pequeña bola junto a Jessica, con los ojos cerrados totalmente mientras seguía mamando tranquilo y contento de la leche de su ex jefa.

- Beba un poco más, Sr. Simpson. Solo un poco - se sonrió Jessica irónicamente, mientras acariciaba el suave y corto cabello de Bart. - Le espera a usted una nueva vida.

En el fondo del estacionamiento brillaron de pronto dos pequeñas luces, que se fueron haciendo más grandes conforme se acercaban al lobby del elevador. En breve, las puertas se abrieron y entró una chica de cabello castaño. Sería un poco menor que Jessica, pero de aspecto más dulce y vestimenta no menos lujosa, con una blusa entallada, una falda y dos grandes gafas redondas.

- Oh, Srta. Jessica, ¿la interrumpo? - dijo la joven, un poco sorprendida, al ver a su jefa sentada en el sillón del lobby con las piernas cruzadas, acunando a un pequeño bebé y dándole pecho.

- Oh, no es nada, Allison. Al contrario, qué bueno que llegas - dijo Jessica a su asistente, sin aparentemente reaccionar. - ¿Primera vez?

La chica lucía bastante confundida. Volteó a un lado y vio en el suelo una pila de prendas masculinas tiradas, incluso una trusa de hombre adulto, desvergonzadamente extendida en el suelo a sus pies, lo cual le hizo sonrojarse un poco.

Al ver esto, Jessica se levantó rápidamente del sillón, mientras se abrochaba la blusa y cargaba en sus brazos al ahora dormido pequeño bebé Bart.

- Oh, debes estarte preguntando qué es todo este desastre - explicó, avanzando hacia Allison. - Solo otro débil chico incapaz de competir con una exitosa mujer de negocios.

Jessica extendió los brazos y Allison hizo lo mismo con los suyos para recibir al pequeño Bart. Al verlo dormitando en sus brazos, la asistente tembló, un tanto nerviosa. Allison alzó la vista, para ver a su jefa de espaldas.

- Ponle un pañal y ponlo junto a los demás - dijo Jessica alzando un brazo sin voltear, mientras caminaba hacia la puerta, sus tacones sonando por todo el edificio al tiempo que contoneaba su fenomenal trasero y caderas. A mitad del camino, volteó para verla y decirle, con placer: - Esta noche tengo una importante cita con un hombre de verdad, y me estoy empezando a cansar de cuidar bebés que cagan los pañales.

Allison solo pudo quedarse congelada con el pequeño Bart en brazos, mientras Allison se calaba los lentes de sol y la despampanante mujer abordaba el coche y se alejaba en mitad de la noche.

FIN
 

Chaotic and Crazy~~
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24 Mar 2011
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2,188
...¿Sabes? Tomando en cuenta que sigues existiendo...casi te echaba de menos tu sentido retorcido de los fics...casi

-Tachandolo- Es un gusto verte
 

(ノ◕ヮ◕)ノ*:・゚✧
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13 Mar 2007
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Wow, creo que no no esperaba esto, pero ciertamente fue interesante. Ya me estaba preguntando qué era age regression xD
 
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