Rol La Escuela de Detectives Digitales {v. 2} | Primer caso!

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In the forces of stupidity
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Esta era ya la tercera reunión a la que Cuddy asistía, aunque era la primera “oficial” desde que le introdujeron en el Grupo Zero. A pesar de su profundo odio hacia las grandes masas de personas, se quedó y comportó; nadie le había provocado y por ende ella no reaccionó de forma negativa. Bernadette observó a los viejos miembros y encontró en sus caras un poco de todo, desde preocupación hasta agotamiento, algunos incluso con miedo; y si Minamoto o Alstrometria se quebraron en su fuero interno, por lo menos la enana no dejó que nadie lo notara.

Estos chicos estaban hechos polvo, y no dudaba que ella bien podría tener el mismo destino… o algo peor. Pero sin duda había algo bueno que ellos sí poseían y ella no: experiencia.

Vio al Director, el perspicaz y metódico, pero igualmente humano, romperse por una fracción de segundo. Algo dentro de ella reaccionó al ver al normalmente calmo Ichijouji, en ese papel, como si fuera victima y no el victimario de todos estos jóvenes; aquello le recordó a la mestiza por qué se había unido a esta Academia, y la razón real por la cual, en el fondo, quería ser Detective. Eso fue suficiente para que callara cualquier impertinencia suya, y aceptara silenciosamente la oportunidad.

Sólo Dracomon se percató de que, por un leve momento, brilló la simpatía en la mirada de la albina cuando salió de la oficina.


…​

-Sobre lo que quería hablarles –retomo el chico de la capucha- Sepan que entenderé si no quieren compartirlo conmigo. Pero esto es porque me gustaría ayudarlos el tiempo que permanezca dentro del grupo Zero si tengo la oportunidad. El asunto es que quería saber…¿Por qué están aquí? ¿Qué es lo que buscan lograr? –Aunque Ganta se tornó más serio después de esa pregunta a Hameln le impresiono la respuesta de Bernadette.
-Yo no quise entrar a este grupo. Solo vine por el plan de estudio de la academia. Así que no tengo alguna cosa súper interesante y misteriosa que pueda interesarte como metiche que eres.
-¡Uh! –Hameln se balanceo un poco a un lado como si fuera a caer y Cyberdramon contuvo una risa al ver que habían llamado a su compañero “metiche”- Entonces en verdad no tienes una motivación ni aspiraciones...
-¿A quién llamas sin motivación? –Le miro ella con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados- En lo que a mí respecta no tienes mucho derecho de preguntarnos acerca de nuestra vida privada, señor “Ni siquiera pueden verme la cara”.

Cyberdramon finalmente rompió en risas cuando Hameln inflo las mejillas con aire en forma de mofletes. Era un gesto claramente infantil y era lo único que podía verse de su cara. Parecía frustrado por que hayan dado en el blanco y justo en lo que no quería escuchar.
-No tienes por qué decirlo de ese modo tampoco…
-¿Herí tus sentimientos durante tu charla de sentimentalismo motivacional? –La albina apoyo un codo sobre una de sus rodillas arrimándose un poco más a donde Hameln estaba, ahora si mirándolo directamente desafiante- Tengo razón y lo sabes. Ni siquiera sé que hago aquí y no me das una buena razón.
-Lo que sea que pueda decirles no es nada de importancia…
-Bueno, lo mío tampoco lo es ¿Qué te hace pensar que te puedes armar una película escuchando cosas sobre mí? Chismoso –volvió a decirle o prácticamente escupírselo en la cara luego de darle un toque fuerte con el dedo en el lugar donde debería estar su frente- Deberías meter tus narices en tus propios asuntos y si te sientes solo búscate un perro, no me llames tan seguido –y volvió a golpearle la punta nariz con el dedo apuntando.

-Hoy estas especialmente acida –Hameln se pasó la mano por la nariz como masajeándosela luego del golpe y volvió a apartarla- Pero te equivocas en lo que dices, yo no intento hacer que se sientan incómodos…Lamento haberte molestado –se excusó bajando la cabeza como en una reverencia- Intentare no incomodarte si te molesta mi presencia.
-¡Tsk! ¡Levanta la cabeza! –le reclamo esta vez jalándole la cabeza con capucha y todo hacia arriba sorprendiendo un poco soltando una pequeña exclamación por lo bajo- No tienes por qué hacer eso tampoco ¡Eres tan raro Mr Halloween!
-Cálmense un poco –pidió Ganta como si algo lo aliviara- En realidad…yo si tengo un objetivo. Pero no estoy seguro de si deba compartirlo.
-No voy a obligarte a decirlo si no quieres hacerlo –Hameln sonrió un poco en cuanto volvió a hablar- Solo intento unirnos un poco más como equipo…Por lo menos por ahora, si podemos contar entre nosotros tres.
¿Equipo? Si… se supone que eso eran, por lo menos ellos tres. Suspiró. Realmente no le gustaba nada trabajar con personas, pero tenía que hacerlo; no podía hacer las cosas sola.

Ceder no es perder.

Ugh, maldita mujer.

La mestiza cerró los ojos, y volvió a suspirar, extrañando a sus acompañantes. Abrió los ojos con decisión, asegurándose mentalmente de que les daría un puñetazo si se atrevían a reírse de lo que tenía que decir.

Como Ganta aún parecía debatirse entre hablar o callar, Bernadette rompió el silencio que se había formado de repente.

En un principio usé de escusa el plan de estudios… y no es del todo mentira —dijo en tono bajo, pero suficientemente alto para que Ganta y Hameln la escucharan—, vine pensando en mi educación; también caí rendida cuando vi en el plan de estudios las asignaturas de Arte y Música —admitió—, pero luego de ver a Ichijouji quebrarse en la mañana… me di cuenta de que había otra razón.

El par de jóvenes escuchaban atentos, un tanto sorprendidos por que Cuddy fuera la primera en animarse a confesar a pesar de su teatro anterior, atraídos por el particular tono suave y ligeramente melancólico con el que hablaba. Era raro, porque usualmente hablaba con rudeza o de forma un poco tosca; sin eso, la voz de Bernadette tenía un timbre dulce. El enmascarado se preguntó su de casualidad cantaría.

Quiero saber qué mato a mis abuelos.

La declaración tomó por sorpresa a todos, a excepción de Dracomon; él ya lo sabía, quizá nunca lo habían discutido, pero lo intuyó durante la semana en la que recién habían llegado a Japón. Durante aquel tiempo la albina cuidaba demasiado la casa que sus abuelos le habían heredado, el Dragón la había atrapado más de una vez escudriñando con cierto cariño el lugar. Aunque al principio se mintiera y lo tratara como una transacción, un pago por bienes prestados, al fin había reconocido lo que verdaderamente sentía. ¿Quién dice que los misántropos no tienen corazón o sentido de la lealtad?

Siempre lo dijo y lo diría: su Tamer no era una mala persona. Eso sí, el cinismo nadie se lo quitaba.

¿Eh? —balbuceó Ganta, ligeramente sorprendido. Hameln también tuvo aquella reacción, pero ligeramente más calma.

Eso —Cuddy tragó dificultosamente. Le costaba demasiado abrirse a la gente, se sentía tan… expuesta.

Putas palabras de Miyako Ichijouji, su poder cursi le hizo algo a su podrido corazón.

Quiero saberlo. Deseo saberlo. Tengo que saberlo —prosiguió, apretando las manos con fuerza—. Ellos murieron de una forma demasiado extraña.

Suficiente —intervino el encapuchado—, si no quieres no…

Ya empecé —interrumpió la albina, carente de su habitual fiereza—, déjame terminarlo.

Por alguna razón a los jóvenes les sonó más a suplica que orden; ambos asintieron lentamente y prestaron atención al relato.

Regresé a casa de la primaria y los vi, así de simple; no hubo charcos de sangre ni mutilaciones feel like a Saw, sólo estaban allí: muertos en el suelo de la sala —expresó con una mueca extraña, que se supone debería ser una sonrisa irónica—. Estaban sonriendo. Ellos sonreían. Los cuerpos sin vida estaban sonriendo, como si fuesen sumergidos en un dulce sueño eterno. No lucían como victimas de cruel asesinato, ni como un par de suicidas, sólo como un par de ancianos tomando una siesta de la tarde.

¿Tu familia pidió una autopsia? —Ganta se atrevió a preguntar.

Claro que sí —asintió—, ni siquiera mi madre es tan idiota como para no exigir una. Pero no detectaron drogas, químicos, alguna enfermedad, algo razonable que explicara sus muertes. No detectaron nada aparte de que el corazón de ambos se detuvo. Nada —enfatizó, frustrada ante el recuerdo—. Y no eran tan ancianos como para haber muerto de vejez… lo digo todo al decir que mi abuelo apenas y tenía canas.

Sí, esa era la razón, y de alguna manera se sentía liberada al admitirlo en voz alta. Siempre quiso que alguien le explicara, que alguien le diera una respuesta; ¿Por qué murieron? ¿Cuál fue la causa? ¿Había un motivo? En esos tiempos era nada más una niña y no pudo hacer nada para saciar el deseo de saber. Por eso quería ser detective. Ella quería ser vocera de los muertos y descubrir sus secretos, revelar sus historias; descubrir la verdad. Por eso entró a la D.D.A

…​

La tarde era particularmente fresca en las calles abarrotadas de gente a más no poder. Bernadette se sentía irritada estando entre tantas personas, pero no tendría que aguantarlo por mucho tiempo más; estaban a pocas cuadras de la Academia, y obviamente iban de regreso. Era muy consiente de que estaría en problemas si la atrapaban volviendo, pues no tenía un permiso de salida, pero no iban atraparla ¿Cierto? Ni que fuera tan difícil escapar o regresar a la institución sin ser vistos, especialmente cuando Ichijouji estaba fuera, razón principal por la que habían tenido que escapar. La intención original de la albina fue pedir un permiso, pero como el Director no se encontraba presente para autorizarlo tuvo que tomar la salida poco ortodoxa.

¿Cómo era posible que una Academia tan prestigiosa tuviera seguridad tan deplorable? Sinceramente, a Dracomon le decepcionaba lo fácil había sido escaparse de la D.D.A a plena luz del día. Esperaba algo más emocionante.


Tu sí comprendes lo que significa emoción, Altair —habló a la pantalla de su PSP.

Bernadette no sabía cómo diablos el dragón podía estar concentrado en la pantalla y no chocarse con alguna cosa, pero mientras no tuviera algún accidente entonces no le importaba; aunque sí le gustaría que fuera un poco más cuidadoso en las calles.

Negó con diversión. Lo importante ahora era regresar, ya había hecho lo que tenía que hacer y se encontraba un poco más tranquila al respecto.

Mientras giraba despreocupadamente en la siguiente calle, alejándose de la molesta muchedumbre con cada paso, pensó en los giros extraños que habían ocurrido hoy; y no fue algo que sólo le ocurrió a ella, por lo que alcanzó a notar. Recordó la charla entre los novatos y se sintió bastante estúpida, y ¿por qué no? Avergonzada de haber expuesto un lado blando de ella; no estaba segura de si quería más sorpresas de ese tipo.

Pero el destino es caprichoso y un maldito entrometido, Cuddy lo tenía claro; y le quedó todavía más claro cuando dobló en la siguiente esquina.

Ouch —el dragón sobó su hocico después de haber impactado levemente con algo en su camino, o mejor dicho alguien. Alzó la mirada y observó a su Tamer, estática en medio de la calle y con una expresión de “¿Are you fucking kidding me?”—. ¿Bernadette? —se asomó detrás de las piernas de su amiga humana, y entonces lo vio—: Holy, shit.

Una cuadra más adelante, muy cerca de la calle que conducía a su destino, se encontraba la razón por la cual Cuddy se paralizó: era una hermosa mujer de figura envidiable, alta, con un largo y ondulado cabello de color blanco que llegaba hasta su cintura; sus ojos eran azules, y su piel era nívea, como la de la propia Bernadette. Ambos reconocerían donde sea esa figura ataviada en Chanel y con aquel bolso Louis Vuitton, y a la Angewomon que acompañaba a esa mujer.

La pregunta del millón era: ¿Qué carajos hacia Janette Marian Cuddy en Japón? Era demasiado rápido para que la encontraran, especialmente luego del minucioso recelo con el cual la albina estuvo moviéndose estas semanas; su cuenta bancaria no había sido usada en ningún momento, y claramente Ichijouji no la delató. Entonces ¿Por qué estaba allí? Tras recuperarse del shock, Bernadette rápidamente se escondió tras lo primero que encontró: un bote de basura. Afortunadamente Janette no la había visto, la modelo estaba muy ocupada hablando con otra mujer. Al igual que la albina mayor, era una mujer de figura hermosa, castaña y de ojos color miel; también se le apreciaba vestida de forma elegante; si mal no recordaba, era una buena amiga de su madre y también participó en ese fastidioso desfile al que asistió durante las vacaciones.

Muchas preguntas surgieron, millones en tan solo segundos, mientras que las mujeres esperaban que el semáforo diese la señal para cruzar la calle y seguir más cómodas el camino en dirección a la D.D.A; pero únicamente importaba esconderse, la albina no podía dejar que Janette la viera o estaría acabada. Por suerte aunque ellas tenían que venir caminando en su dirección, apenas llegaran a la acera doblarían a la derecha y asunto resuelto.

Bien, al menos no tendría que esperar mucho para que se alejaran.

Pero como si fueran invocados en el peor momento existente, Tomohisa Yuu y la enérgica de su compañera, aparecieron detrás de ella; al parecer Bernadette no era la única fugada. El hada fue la única en considerar la presencia de la humana, mientras que Yuu se paralizó al ver a Dracomon gracias a su miedo a los dragones.

¡Hey, Cuddy! ¡¿Qué haces?! —se extrañó el hada, sobresaltando a Bernadette, que estaba concentrada observando de forma ansiosa cada paso que su madre daba en su dirección ahora que el semáforo estaba en verde.

Presa del pánico, de la adrenalina, de las pocas ganas que tenía de enfrentar un drama brasileño en plenas calles de Tokio, o de la estupidez monumental momentánea que la posesionó cuando Tinkermon habló; no lo pensó, y tacleó al petrificado Tomohisa al callejón que se encontraba a su izquierda ante la mirada compartida de “WTF” de Tinkermon y Dracomon.

¿Pero qué…? —Yuu reaccionó con el golpe, y por que el dragón estaba considerablemente alejado de su persona, viendo a la albina con extrañeza.

¡It’s for a good cause, i swear! —explicó Cuddy atropelladamente, lastima que lo hizo en ingles.

Lo que ella dijo —secundó Draco, sacándole un gritito de niña a Tomohisa cuando se acerco—. Dude, eso es patético.

¡Ejem! —exclamó el hada, que claramente no estaba a gusto siendo ignorada—. ¿me pueden explicar que pasó aquí?

Bernadette señaló la calle y el hada se asomó, soltó un “oh” al ver perderse a Janette en dirección a la Academia. Al igual que lo anterior, no lo pensó, sólo lo hizo; la mestiza no pensó que realmente lo entendería y que le tomaría por loca, pero sorprendentemente dijo:

No pensé que esto pasaría —suspiró Tinkermon—, pero al menos compruebo al cien mi teoría.

¿De que hablas, Tink? —Tomohisa se encontraba sinceramente confundido.

El hada señaló a la albina que lo había tacleado de la nada.

Nosotros nos hemos topado con Bernadette antes, Yuu —dijo como quien le explica a un niño pequeño.

El antiguo miembro del Grupo Zero no tenía ningún tipo de interés en la nueva, pero reconocía haberse saltado algo como eso era sencillamente… idiota de su parte. No estaba seguro, pero si Tinkermon lo afirmaba entonces debía ser cierto.

¿En serio?

—afirmó la albina, aunque no supo por qué. Lo cierto es que el rostro de Tomohisa le había parecido familiar desde el primer día de clase, pero jamás se puso a pensar respecto a ello; aquel había sido un día muy agitado para Bernadette, y no es como sus actuales días fueran calmos—, en un desfile durante las vacaciones… —Cuddy hizo vagamente memoria, y de inmediato recordó el grito de niña que Yuu profirió hace menos de cinco segundos—: ¡Tú eres el que se apartó como niña asustada cuando Draco pasó a su lado!

Ese mismo —reconoció Tinkermon en un suspiro, asomándose nuevamente a la calle. Las féminas ya no estaban a la vista—. ¿Es tu familiar? —preguntó casualmente, intentando recaudar información para su causa.

Desgraciadamente —después del show que montó, no tenía sentido negarlo.

Modelo… —continuó el hada, con cierto deje incrédulo; si bien Cuddy era bonita, su carácter y forma de vestir no la hacían ver como una niña rica.

Ajá.

¿Aparecerán fotos tuyas si googleo tu nombre? —preguntó sólo para molestar, la vio demasiado agitada y eso le causó aún más curiosidad.

Atrévete y estrenaré un mata moscas eléctrico… —replicó la chica de forma casi inmediata.

Pero aunque pareciera bastante segura por fuera, en su fuero interno la albina rogaba a los dioses en los que no creía que la pequeña hada no se atreviera. La razón por la que pasaba desapercibida era por que, como modelo, su madre usaba su nombre de soltera, Janette Cheney; pero si alguien buscaba “Bernadette Cuddy” irremediablemente se toparían con Leonard Cuddy, el chef, y también con el jugoso montón de chismes que la prensa se inventó al saber que su madre estuvo casada con aquel hombre.

Solo de pensar en las preguntas de la hada si leía esos artículos empezó a provocarle dolor de cabeza.

Keep calm and Hakuna Matata —musitó el pequeño dragón.

Este día no podía ser más raro. ¿o sí?

[MENTION=218552]N![/MENTION]

[MENTION=1028579]Megu[/MENTION], ya puedes postear. [MENTION=1033583]Mr Pumpkin[/MENTION]

No traigo mis lentes, avísenme cualquier cosa y corrijo mañana,
 
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El nipón apreció la foto del aterrador digimon reptiliano, había sido tomada a la rápida, mientras el dragón se escabulló por algún callejón. Seguramente Ken había notado la presencia del digimon y le había estado siguiendo la pista, el juego se debió de haber convertido en alguna suerte de cazador cazado. Se podía deducir que la foto había sido tomada desde un auto.
Eso fue todo lo que razono Tomohisa, años en la academia lo habían preparado para el trabajo detectivesco, pero el joven siempre tenía en mente todas las demás cosas, que lo que sea que tuviera en frente.
Sus cobrizos contornearon el resto de la habitación apreciando a sus compañeros,todos con un aire distinto, cansado, cabreado,preocupado, calmado o dolido; El techo , al detective y su evidente intromisión personal en el caso, a Tinkermon la cual investigaba cada fotografía y cada letra dentro del folder color beige. Se detuvieron al notar la fugaz mirada verdosa de la chica que hacía exclusivo todo el interés del enamorado, los orbes esmeralda echaron un vistazo hacia su dirección, para luego caer bajo los párpados de la agotada jovencita, sombreados por un sereno y adorable para de ojeras. Una sonrisa se dibujó en el rostro del peter pan. La fatigada silueta de la americana le recordaban al japonés todo por lo que había pasado su enamorada últimamente, La inclusión de los nuevos, su estado de salud el cual aparentemente no andaba muy bien y además lo ocurrido con renamon hace poco. Ciertamente Valentine era una chica independiente y fuerte, pero para Tomohisa no era difícil ver su lado vulnerable. Le agradaba estar cerca de ella, siempre había ese pequeño ápice de competencia durante las misiones, o durante las clases, aunque no era algo manifiesto, Yuu sentía la motivación para superarse y alcanzar el nivel de Vi, y aunque sabía que la americana tenía habilidades por sobre la media en lo que se refiere a condición física y razonamiento lógico, ella era también la única persona con la que no se sentía presionado, a la única a la que no tenía que demostrarle nada para lograr que se sintiera feliz con el. Ni Siquiera con su pequeño hermano, o su compañero digimon podía lograr sentirse así y ciertamente era la primera chica que realmente le interesaba al peter pan. La chica de cabellos oscuros no era una chica cualquiera ciertamente y en ese momento la peor frase imaginable y mas cursi de todas se cruzó por la mente del japonés “Vi es especial”, estaba enamorado y lo sabía...Estaba perdido.
Lamentablemente la mirada verdosa no había sido dirigida a él, sino a la chica de cabellera café claro y ojos zafiro sentada dos puestos más allá , al típico asiento junto al germanó

Termino la reunion, el caso había sido entregado y la tensión en el ambiente se sentía tanto por miembros nuevos como antiguos. Pobres Alysson y Mitsue. Tink le indicó que las entrevistas eran necesarias, pero Yuu le dejó en claro que no era el momento correcto ni ellos los indicados, a lo que el hada respondió con una mueca e inflando sus mejillas.
El japonés llevó su cuerpo hacia la puerta de salida buscando la delgada figura de su compañera. No le costó mucho divisar la armoniosa y desaliñada imagen más adelante de sus ojos, caminaba con un andar lento y evidentemente somnoliento, su uniforme infaliblemente completo se veia mas desordenado que otros días y la falda se tambaleaba al unísono de su oscura cabellera.
El nipón apuro el paso para alcanzarla, y estando lo suficientemente cerca con seguridad paso su diestra y su siniestra por debajo de los brazos de la abatida doncella y dejó caer sus manos una sobre la otra. La jovencita se detuvo con lentitud ante el abrazo que le había propiciado el asiático. La tomó por sorpresa al principio, pero enseguida pudo notar que era Yuu.
Con cuidado de las heridas y moretones que habían quedado como evidencia del digimon corrupto en la delgada muchacha, el practicante parkour acercó desde la cintura el cuerpo de la estudiante hacia el suyo, hasta que estuvo lo bastante cerca como para apoyar su pecho contra los hombros de ella. Besó la coronilla de su cabeza, aprovechando su ventaja en altura y cuidadosamente descendió acariciando con su nariz desde aquel punto hasta la nuca de su amada, el cabello de esta no olía a shampoo como era habitual, daba la impresión de que se levantó justo a la hora de clases y tuvo que salir lo más pronto posible de su habitación. el Joven dio un respiro lento y profundo sin preocuparse de la mirada de los presentes en el corredor. Estaban tan cerca que la chica pudo sentir el expandirse y contraerse del pecho del japonés. En ese momento posicionó sus manos sobre los antebrazos de este
-¿Como te encuentras princesa? - pronunció con voz grave y la inevitable cursilería que corría por su interior en ese preciso momento.
Los brazos de Valentine hicieron presión zafandoce del agarre del chico.
-Ahora no es buen momento Yuu….- alegó ella, para recibir la consternada mirada del chico, la cual llevo desde el rostro de Aoi hasta el piso, solo para subir como una calmada acompañada de una leve sonrisa.
-entiendo...debes estar cansada- la morocha evitaba hacer contacto visual con su novio, desviando la mirada hacia otro lugar. Si chocaba la vista con el solo veria una sonrisa y su mirada comprensiva.
-lo mejor será que hablemos más tarde- contestó ella, para voltear e irse, pero antes de poder alejarse lo suficiente, su muñeca se vio envuelta en la mano de tomohisa, quien hizo un poco de fuerza para parar su andar y luego dio otro pequeño jalón , no muy fuerte, pero fue suficiente para acercarla a su cuerpo una vez más y recibirla con un beso. Ella se demoró en contestarlo, como si el unir de labios hubieran despertado en su mente una serie interminable de dudas. Los labios de la muchacha temblaron ante el movimiento de los de su compañero, pero luego se dejó llevar y el movimiento de ambos se coordinó. Yuu volvió a atrapar a Vi de su cintura la pego aun mas a él, pero rápidamente la chica se soltó de los brazos del de ojos rojizos una vez más para alejarse velozmente.
Tomohisa se quedó en el lugar, con una mueca desconcertada. Ni Siquiera noto a diferencia de Tink que la cadena que le había regalado no colgaba desde su cuello hacia el interior de su uniforme.
(...)
Ya había terminado la hora de almuerzo y la ausencia de Valentine en el comedor había vuelto amarga toda la comida ingerida por el nipón, y para rematar Miyako lo había llamado a la sala de profesores. Asumieron el y Tink que le tocaría hablar con la famosa psicóloga del grupo...un psicólogo otra vez, no le hacían demasiada gracia…

-¿Se puede pasar?- preguntó tras la puerta.
-Claro Yuu- sonó desde el otro lado.
-Miyako-san, ¿que necesitabas?-pregunto extrañamente formal apoderándose de una silla
-Sí , Yuu-kun, tu padre llamó hace unos minutos.
-¿Mi padre? …¿ todo bien ?
-De maravilla, dijo que vendrá a visitarte, pasara por ti en un par de horas.

(...)

Maravilloso, su padre no era un mal hombre, para nada, pero su visita siempre significaba problemas. No lo regañaba ni nada por el estilo y sinceramente se preocupaba más que su madre. Pero al primer hijo de los Tomohisa no le agradaba mucho pasar tiempo de calidad con el señor Makoto-san, diseñador gráfico y mangaka frustrado ni lady Keiko la super abogada pseudo japo-inglesa...Sí ciertamente no le agradaban los intentos de conversaciones hombre-a-hombre ni las instrucciones de modales dignos de una institutriz francesa.
Un par de horas era tiempo suficiente para escabullirse de la academia y salir a recorrer las calles en son de despejar su mente de la esquiva valentine y su empalagoso progenitor.
Todo parecía ir de maravilla, hasta que por esas vueltas del destino terminó siendo embestido por Bernadette Cuddy como si sostuviera un balón de rugby entre sus manos y ella perteneciera al equipo contrario.
Así que resultaba que la nueva integrante del grupo zero era hija de una famosa modelo y nadie tenía idea, y ya casi parecía el guión un dorama, cuando Janette se apareció por las calles de japón. A pesar del miedo que le producía estar al lado de Dracomon, el callejero les hizo un favor y los condujo por un camino hacia la academia apartado de los pasos de su madre y la otra mujer.
-Así que eres hija de una modelo famosa y no te agrada, vaya… Mi madre también es un dolor de cabeza...Oye Bernadette ¿Porque no lo dijiste? Serias instantáneamente popular- preguntaba el de cabello negro a la chica blanca.
-Por si no lo haz notado, mi madre no sabe que estoy aquí ¿Te imaginas si termino etiquetada en algún twitt? sería el fin de mi paso por japón.-le respondió con énfasis
-No tienes porque ser antipática siempre, Cuddy, menos con alguien que te esta ayudando
-Disculpa, por un momento olvidé que nos dieron un bonito baño espero que de lodo como bienvenida, se preocupan tanto por nosotros.
-oh….-recordó la novatada el japonés- lo siento por eso- respondió con rubor de vergüenza en sus mejillas.
-Oh eres tan considerado- gesticulo mucho al decirlo e hizo una gran cantidad de ademanes, como si fuera sarcasmo a prueba de idiotas, de paso Draco salió de su psp para lanzarle un pequeño gruñido que hizo chillar a Tomohisa como niña otra vez. Tink se abalanzó a patear la cabeza del dragón.
-Entiendo que estes enojada Cuddy, pero la verdad es que no tengo nada contra ustedes tres, se que no quieren reemplazar a los demás, pero la verdad es que los ánimos estaban revueltos y me pareció divertido hacer la novatada...después de todo es la escuela, ¿no se acostumbra hacer cosas así?
-Es una escuela no una película de fraternidades.-alegó, continuado por una pausa- Parece que ustedes solían ser un grupo muy unido
-Yo diría eso exactamente...pero en este trabajo...pasan cosas.- La frase la lanzó rememorado cada momento vivido con Vi reflexionando cómo había evolucionado su relación, en especial en el mundo digital.
-...Como sea , en todo caso No me interesa juntarme con esos cabeza hueca de los “populares” , así que esta bien que nadie sepa quien es mi madre.
-Te entiendo bien, mi tia tambien es una modelo muy famosa, pero esos vacíos no me agradan nada, no soporto a los abusivos.- Irónicamente el ya le había hecho bullying a su interlocutora, Quien se limito a mirarlo con una mueca. Pero de todas formas esa frase explicaba que hacía Yuu en el desfile en Alemania durante las vacaciones.
Los 4 caminantes pararon frente a la parte trasera del imponente edificio. Cuddy jamás había visto la D.D.A desde atrás , la dirección estaba aún más desprotegida que el resto del edificio y un agujero se podía ver debajo de la cerca. La verdad, Yuu se había hecho amigo del guardia Nanimon , así que tenía esa entrada y salida disponible para cuando la necesitara.
-Ahora si no te importa llenar de tierra tu ropa, puedes entrar y librarte de tu madre.- Bernadette miró a Tomohisa con una mueca de “es un reto” y Se escabulló por debajo de la cerca tiñendo su camisa blanca de café sin ningún remordimiento . ¿Esa chica realmente era hija de una super modelo?​
 
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Here comes Miss Ana (?)

:v Se lo robo a la Carrie (?)
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Si no lo pienso, no existe.

El agua tibia ayudaba a despejar sus ideas, mientras que el vapor que emanaba ayudaba a despejar su nariz,atormentada por el llanto.
Le dolía recordar y aun mucho mas saber que era su culpa todo aquello, el no haber podido cuidar de sus hermanos menores, el saber que aun estaban desaparecidos y tal vez Izumo, su hermano menor, muerto.

Izumo no debió haber hecho enojar a Papá...
Alyssa no debió haber dicho eso de Papá...
Alysson puede dejar a Papá...
Los 3 eran simples muñecos de aquel que llamaban papá

Por la mente de la pelinegra aun rondaban los gritos desesperados de sus 2 hermanos, rogando que detuvieran los golpes y los abusos, todo sin éxito. Rondaban los últimos gritos que escucho de su querido hermano y la ultima escena que vio, la sangre en el piso, buscando la forma de llegar a la libertad.
Se sentó en el piso de la regadera, dejando que el agua tibia siguiera cayendo sobre su cabeza, esperando a que el golpe del agua le hiciera olvidar por lo menos un instante y le diera paz.Trataba de no pensarlo, de negarlo, de negarse que aquel hombre al que llamaba "padre" no era mas que un vil asesino y corrupto;aquel que había matado a su hermano menor y posiblemente había matado a Alyssa, aquel que les había hecho pasar mil infiernos aunque no lo merecieran.
Tal vez debía seguir el mismo camino de su hermana menor y huir.... Sí... Esa era la mejor opción... Huir, por muy cobarde que sonara.
Se levanto y cerro los grifos de la llave, se rodeo con la tibia toalla celeste que habia elegido para cubrirse y se dispuso a salir... a Buscar su ropa y algunas pertenencias para poder salir de ahí.
Antes de abrir la puerta del baño ya había formulado un pequeño plan, aprovecharía que Daika y Mitsue habían salido e iría a buscar algunos alimentos;jugos, galletas, pan, barras energéticas. Cualquier cosa que sirviera para poder comer en lo que encontraba un lugar donde esconderse. Tomaría una mochila, algo de ropa, la comida... Dejaría una nota para Daika y Mitsue, aquellos que habían sido como una familia los últimos meses... y se iría sin mas. Noir no se quejaría, iría a donde ella y sin rechistar en lo mas mínimo, solo por complacerla y por huir de Leomon.

Escucho un pequeño ruido y no dudo en abrir la puerta, temerosa de que alguien fuese a agredirle o ya por no menos, a molestarle....Menuda sorpresa que se llevo al ver a sus compañeros medio desnudos y en pleno decline del deseo pasional(?) al verle ahí de pie. le estaban poniendo jorge al niño (?) Tantas cosas que pudo haber dicho o simplemente pudo haberse retirado sin mas y dejarles continuar... U ofrecerles condones y darles algunos consejos (?)

-Dai-Oniichan tiene un buen trasero...-Soltó con toda sinceridad la pequeña germana... Sin inocencia y con cierto morbo,burla y perversión.

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TARDE TARDE TARDE
[MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=41491]Miyako[/MENTION]
 
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I, can never heal you but I promise I could try
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Pásamela, ¡Pásamela! ¡Mueve la pelota imbécil! —Demandó a gritos el castaño alemán que se encontraba trotando por toda la duela del gimnasio de la escuela.

La práctica de básquetbol aquella tarde no venía siendo fructífera, encestar tan sólo tres tiros de diez era una marca deplorable. Sebástian gruño e imploró en voz alta una vez más para hacerse del balón, teniendo el esférico en sus manos siempre habría nuevas oportunidades para reivindicarse. Botó el balón, localizó el tablero desde la esquina de su ojo, amagó un tiro para fintar al adversario y después se coló por debajo del aro para saltar como titán hambriento cazando a su presa; insulso y desdichado era todo, la pelota se desistía a cruzar con alevosía para llenarle de gloria. Quería alcanzar la gloria.

Caso contrario a lo último, la gente entre el público comenzaba a abuchear el pobre desempeño del alero germano, no había excusas porque a nadie le importaba el humor o estado mental de éste.

¡Verdammt!


— Hoy te ves menos radiante —pronunció por lo bajo consiguiendo evadir la atención de Ken— pero afortunadamente aún me gustas. ¿Qué te sucede Lieb?
Shut up idiot —replicó la norteamericana a su lado— mis asuntos no son de tu incumbencia.
— Lo son.

El silbato sonó y con aquello el entrenamiento había terminado, Bástian tendió su fisionomía sobre la pista, cerró fuertemente sus ojos mientras dejaba escapar un suspiro.

¿Tres de once? ¿A quién tratas de impresionar, idiota? —Profirió ‘animoso’ el compañero digital del basquetbolista.
Cállate inútil, ¡INÚTIL! —Hizo énfasis en lo último— ¿Sabes cuál es la única virtud que tienes? Si algún día pierdo la cabeza como Vi, tu no saldrás armando un alboroto transformándote en tu línea corrupta porque ¡oh! Tú ya eres un digimon corrupto.
¡Menudo tarado, desquita tus problemas alguien más! —El murciélago emprendió vuelo hacia la salida.
¡Bien! —Replicó el alemán antes de perder de su rango de vista al digimon.

En alguna galaxia no muy remota, el murciélago tenía un punto: Había estado desquitando sus problemas con lo demás. El nuevo caso le parecía inquietante, la brecha con la estadounidense se iba haciendo más grande y comenzaba a pensar que Lukaz jamás iba a ser encontrado. Tal vez la idea de una psicóloga dentro del grupo no era tan mala después de todo.

Se levantó del piso y comenzó su andar lento y desganado, salió del gimnasio y caminó por los terrenos campestres de la academia hasta llegar al Ala Sur en donde pudo divisar a lo lejos las figuras de dos compañeros emprendiendo carrera desde la calle para entrar por la puerta trasera de la Academia. No había gran sorpresa en la violación de la norma, sino más bien el asombro residía en el nombre de las personas que huían tal cual fervientes enamorados lejos de los prejuicios sociales: se trataba de Peter Pan y Barney.

¿Quién lo diría? Me pregunto qué pensarían Wendy y Llanta(¿) —Después de unos segundos sacudió su cabeza, al final no sentía ánimos de desatar una tormenta.

Siguió su camino hacia la dirección administrativa de la academia pues tenía pactada su sesión terapéutica individual para aquella misma tarde. Al estar frente al despacho de la doctora, titubeó un poco antes de llamar con golpes a la puerta.

Sebástian, adelante. —El germano cruzó el umbral un tanto incómodo por la íntima referencia en el tono de voz hacia su nombre, después de todo la psicóloga no era más que otro extraño a quien, si bien, había visto tan sólo un par de minutos en toda su vida. Cruzó la habitación hasta posicionarse en uno de los lujosos sillones de piel que adornaban el ambiente.
¿Y bien? —Comenzó tan pronto como pudo el castaño— ¿Qué es lo que quiere de mí?
Conocerte —Rebatió firme y con completa serenidad
Pff, no soy tan interesante como aparento ser…




Cortito pero ya me voy poniendo al corriente D:
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Bernadette alias Barney Cuddy y Yuu Tomohisa lograron esquivar las garras de Janette, y nadie se había percatado de su huida además.
La conversación era amena, Yuu no solía hacerse de amigos, pero si sabía entablar diálogos amenos.
A pesar de que Cuddy era cínica por naturaleza, en aquel se podía oler su desesperación. ¿Que hacia su madre en Japón? , seguramente la habría encontrado , pero ….¿Como? La mente de la aspirante a detective trabaja a mil, pensaba en cada detalle que pudiera haberle develado sus movimientos a Janette.
¿Había rastreado el movimiento de su visa? ¿Su madre sabía acaso rastrear el movimiento de una visa? ¿Enserio no había hecho movimientos agresivos en su cuenta bancaria? ¿ La habría delatado Ichijouji?

Tinkermon debía admitirlo, el videojuego de Dracomon había logrado cautivarla y estuvo callada todo el trayecto hasta el pasillo principal viendo los coloridos movimientos del personaje virtual del dragón. El escenario cambio de todas formas, cuando paradas frente a ellos se encontraban dos mujeres relativamente altas e indudablemente bien vestidas, de contextura delgada, y hermosas. Una de ellas era precisamente la adorada (?) madre de la novata.

-Oh no- Chilló Cuddy , frenando en seco con una no muy femenina pose - Me ha encontrado, ¡Mierda!- miro para un lado y otro, escondiéndose tras la sudorosa espalda del nipón. Dracomon la siguió casi ganándose un game over con el shock.
Ambas mujeres estaba hablando con la secretaria, y no había notado a la chica, pero el digimon que iba con ellas, si lo hizo, un admirable angewomon, que robaba tantas miradas como las féminas, había notado algo extraño y se volteo hacia la dirección de los grupo zero.
Yuu también se congeló en aquel instante, tanto que casi olvido que Cuddy estaba agarrando su camiseta hasta el punto de bloquear su respiración.Ya no sabía si no se podía mover por el impacto de ver a la mujer ahí o porque Dracomon tenía su asquerosa cara de reptil presionada contra su trasero, pretendiendo que eso lo volvería invisible.
El angel digimon les dijo algo a las mujeres en voz baja, no pudieron distinguir que era, pero se percataron de que ya los había notado y caminaban hacia aquella dirección. La expresión en el rostro de Cuddy era indescriptiblemente impactada. Todo su esfuerzo estaba a punto de irse por el caño, pero no, jamás permitiría que su odisea terminara así. Empujó al héroe Tomohisa hacia adelante, quizás las iba a chocar pero era un sacrificio necesario, necesitaba que el bólido humano las distrajera mientras ella entraba a alguna habitación aledaña. Si los reflejos del pobre joven hubiesen sido más lentos, habría colisionado con ambas mujeres llenando el corredor de bolsas y accesorios brillantes, como si un elfo diseñador de modas hubiese vomitado un arcoiris en el lugar. Pero en cambio cayó de rodillas, mientras bernadette y draco se encerraban tras la puerta del baño de profesores. Pudo ver frente a él solo dos zapatos color rosa, por cierto eran hermosos, no es que el supiera de modas, pero había pasado el verano conviviendo con una modelo. “Clip” “Clop” se escucharon detenerse con seguridad….el muchacho no fue capaz de subir la mirada, estaba perdido, Cuddy estaba apunto de irse a una correccional y él había quedado metido en medio de alguna manera. Mas que miedo, estaba incómodo con todo eso. Para empeorar las cosas, Tinkermon se encontraba extrañamente callada. Se acercaba el momento, Cerró los ojos cuando una palabra salio de la boca de la mujer en frente de el, seria una frase tan apuñalante y enojada que no queria ni escucharla, pero no podia tapar sus oidos porque sus manos estaban en el piso de madera sintetica. Y lo escuchó
-¡¡¡Corazón!!!- Los ojos de Yuu se habrieron de repente, de forma impresionante y se apresuro en reincorporarse
-¡¡¡Tia Ai!!!- Se lanzo a abrazarla y elevarla en el aire.
Ai era una mujer hermosa, japonesa, con la piel tostada y el pelo color café claro, de contextura delgada pero bien dotada y siempre vestia muy bien (ahora mejor que cuando el era niño incluso) media casi lo mismo que Yuu, así que se podia considerar una mujer alta, pero su mayor atractivo era la sedosa y lisa piel de su rostro, un deleite a los ojos de cualquier expositor de joyas. Llevaba un vestido rosado , apretado arriba y holgado en la falda que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas y que sujetaba a su cuerpo con un botón en la espalda, unos tacos del mismo color,que seguramente eran parte del paquete, en el cuello lucía un elegante collar de pedrería y en las manos un discreto anillo en la derecha y una muñequera delgada de color plateado en la izquierda. Sus aretes eran de perla bastante sobrios contrarrestando el resto.
La mujer que iba con ella era la reconocida madre de Cuddy, iba igual de bien vestida, pero mucho más llamativa que su compañera. Un vestido corto y apretado de color plateado , zapatos azules , un gran número de pulseras en una mano, y aretes grandes de argolla que llamaban la atención, su cabello iba largo y suelto, de color rubio, casi blanco y terminaba el conjunto con una expresión altanera.
-¿Que- que haces aquí?
-¿Esperabas a tu padre no es cierto? , pues , ¡sorpresa! vine a verlos.
-Ai- se apresuró Tink a abrazar su hombro- ¡Te vi a lo lejos y me paralicé!
-Eres un amor Tink, te ves mas fuerte que en el verano y brillas mas lindo también.- Respondía con calma la linda mujer- Yuu, Tink, les presento a mi colega y amiga Janette y su compañera Angewomon, la verdad estamos en japón para acordar detalles con una famosa diseñadora que dará un desfile pronto, y les insistí que vinieran a conocerte.
-Encantada- Estiro su mano la farandulera dama.
-OOH, igualmente , ¡Así que tu amiga Janette vino a la academia acompañadote a ti, Tía Ai! - Grito exageradamente Yuu para calmar los ánimos de Bernadette, parecía que estaba a salvo por ahora.
-Exactamente-Confirmó Ai Tomohisa- pero ahora basta de rodeos, quien es la chica que estaba contigo tan cerca hace un rato, ¿ella es tu famosa novia?-inquirio hacercandose a golpear la puerta del baño de profesores- ¿hola?, ¿estás ahí?-La calma despues de la tormenta aun no llegaba, si ellas no se iban toda la misión se daría por fracasada junto con la carrera en la D.D.A y la vida(?) de Cuddy. Pero por muy despistado que fuera Peter Pan no era para nada un tonto. Sabía que tenia que hacer.
-S-Sí claro, ella es Vi, Pero Oh Tía ha estado algo mal ultimamente, ya sabes como son ustedes las chicas,estamos en esa parte del mes y todo eso, ¿Porqué no me acompañan a recorrer la escuela? les encantara-Comenzó a llenar el silencio, arrastró a su tía lejos de la puerta sin parar de hablar- las llevaré a la cafetería mientras me doy una ducha ustedes esperenme tomense un té y las llevaré por los mejores lugares de la ciudad- Aseguraba llevándola hasta la puerta- Señoritas - Hizo un gesto a Angewomon y Janette para que los siguieran, el cual obedecieron encantadas , aunque sin cambiar jamás su ceño fruncido Y aunque ya de señorita no les quedara ni el recuerdo.
Antes de retirarse Tink voló hasta la puerte y golpeo dando una señal.
-Ya es seguro salir- se fue para retroceder y hacerlo de nuevo- No vayan a la cafetería- Se volvió a ir , para retroceder por tercera vez en menos de 10 segundos- Y con esto nos deben más de una.



Me demore en editar Sorry, Vamos chicos que despues así se nos mueren los fics :,c

---------- Mensaje agregado el 03/10/2013 a las 00:26 ----------

Kira. [MENTION=176369]October[/MENTION] [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=1033583]Mr Pumpkin[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=400623]Blair'[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=41491]Miyako[/MENTION]
Si olvido alguien no me maten despues edito los colores de los dialogos, si quieren.
PD: Puro relleno, pero es divertido.
PD2: Si me equivoque en algo con la madre de Barney me dicen.
 

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Sí, esa era la razón, y de alguna manera se sentía liberada al admitirlo en voz alta. Siempre quiso que alguien le explicara, que alguien le diera una respuesta; ¿Por qué murieron? ¿Cuál fue la causa? ¿Había un motivo? En esos tiempos era nada más una niña y no pudo hacer nada para saciar el deseo de saber. Por eso quería ser detective. Ella quería ser vocera de los muertos y descubrir sus secretos, revelar sus historias; descubrir la verdad. Por eso entró a la D.D.A
Ganta miró a la chica, sin duda tenían cosas en común... y gracias a eso él se animo a hablar.
Bueno, mi madre falleció - Fue la primera palabra que pudo mencionar, solo atinó a mirar a sus dos lados para asegurarse que Pandamon estuviera cerca, y sin duda era así, estaba sentado con los otros dos Digimons acompañantes de los que ahora era sus mas cercanos pero aún no podía llamar amigos.. - No tengo ni la menor idea de como sucedió, como, por qué... aún no logro entender nada..

Los compañeros de este miraron al castaño, quizás era el destino, pero algo los tenía juntos y sus metas eran claras y casualmente una sola - Lo único que pretendo es encontrar la verdad - Dijo algo serio mirando al cielo (?) cosa no común para el estar así, pero aún así esos días habían estado agitados, tanto como por el castigo de Ichojouji y sus retos, como los rechazos del grupo zero.

Pero de un momento a otro Ganta cambió su mirara a una más alegre, bajo su cabeza hasta mirar a sus dos compañeros y les sonrió, y estos dentro de sí sonrieron, este era el chico que conocieron en primer lugar y así lo querían ver , y de pronto se acordo - Ahhh sí, se me olvido mencionar una cosa - sobó su cabeza con su mano derecha y siguió - Me uní al club de Béisbol

- Ahh?, pensé que nos uniríamos en un club en común - dijo Hameln tomando con una mano su mascara, y en ese momento los dos lo miraron sorprendidos pensando que se la quitaría - No me miren así (D: )

- Bahh, que ocultas Hameln? - Dijo Cuddy con una sonrisita burlona - Muestranos!

- Hummm (u_ú) - Mencionó el de la mascara haciendo un leve movimiento en esta haciendo como si se la fuese a quitar (?) y haciendo que los chicos cada vez más curiosos lo vean más y más de cerca - NO! - Fue el mensaje final y dejo su mascara donde estaba - Y como iba diciendo..

*Brr Brrr Brrr* Sonó la alarma del celular de Ganta

- Gomen gomen! - El castaño dijo levantándose - Ahora empezará el entrenamiento ...Vamos Pandamon! - El digimon se levantó, hizo una reverencia para disculparse a los otros digimons y se fue con Ganta - Nos vemos mas tarde en la cafetería! - Lo último que dijo y se fue alzando su brazo de un lado para otro.


_____


Relleno relleno rellenooooo ~
Ahora todos se encontraran xd jajaj
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In the forces of stupidity
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Este día era una locura tras otra: primero la noticia de la Misión, luego su momento asquerosamente femenino y terminamos con ella perdiendo los nervios frente a Tomohisa.

Podría haber sido peor —intentó animarse—. ¿A quién demonios trato de mentirle? —murmuró. Mientras Janette estuviera en la Academia ella estaba jodida de cualquier forma.

Uhm… Cud, ¿Irás a la cafetería? —Preguntó su compañero digital, a pesar de conocer ya la respuesta—. Si no recuerdo mal, quedaste con esos allí —y con “esos” probablemente se refería al hermano perdido de El Zorro y Ganta.

¿¡Estás loco!? ¿No oíste el exagerado grito de Tomohisa? —Bernadette apuró el paso por el pasillo mientras tecleaba en la pantalla de su Nokia Lumia 1020 y su asqueroso Windows 8, continuó hablando con un tono más bajo—: mi madre está en la D.D.A, no puedo dejar que me vea y no puedo confiar en Tomohisa otra vez. Ya le debo dos favores, no iré a deberle el tercero a pesar de que no sea tan cretino como los amigos que tiene —negó fervientemente—. Por una vez que no me siente en la mesa no pasará nada —Guardó su celular en el bolsillo de su pantalón, recién acababa de enviarle un mensaje a Ganta diciendo que hoy no asistiría “por actividades de Club”. Tenía el numero del rararito desde que les pasó sus fotos grupales cubiertos de… lo que sea con lo que los cubriera el Grupo Zero.

¿Y si, por ejemplo, te delata? —Dracomon apartó la mirada de su PSP y se puso serio.

Las posibilidades de que me asocien con Janette son nulas, odia el apellido Cuddy y si no se lo cambia es porque tiene tarjetas de crédito con ese nombre; si le preguntan su apellido dará el de los abuelos. De todas formas no creo que Tomohisa haya terminado de asimilar que su tía y mi madre son… amigas —un escalofrió la recorrió al decir eso—. Tengo que darle un premio a la tal Ai si la soporta.

Bernadette suspiró sonoramente. ¿Por qué le pasaban estas cosas?

¿Karma?

Shut up, Draco.

Sólo quería ir a su habitación y tirarse allí hasta la mañana siguiente, pero justo cuando doblaban una esquina en dirección a los dormitorios escuchó unas voces:


Y me dijo: "¡No puede ser!"
¿Y qué hiciste?
Le dije: "pues claro que sí, honey".

Reconocería a leguas la voz de la pelirroja teñida del otro día. Pero no tenía ganas de pelear, o mejor dicho: no podía darse el lujo de pelear. Menos de soportar a una estúpida que recibió lo que se merecía, pero que probablemente seguiría enfadada porque Dracomon mordió su cabeza.

Haremos una retirada estratégica, de nuevo —tomó a su compañero y se metieron dentro de una de las aulas.

Tras un par de minutos, Bernadette escuchó a la pelirroja teñida y su amiga pasar por allí y continuar su camino, ahora ella podía irse; sin embargo, la albina se había quedado observando con cierta fascinación la sala repleta de instrumentos musicales. Estaba por obviedad en la sala de música. Sin poder resistirlo, se adentró un poco más y e inspiró profundo el aire de ese lugar; Dracomon observó el semblante perdido de su compañera, sin extrañarle, para Bernadette un salón de música era el cielo en la tierra. El dragón observó a su Tamer pasar suavemente sus dedos por las teclas de marfil del piano para luego dejarse caer sentada en el taburete. Oh, el ya sabía lo que venía, precisamente por eso se olvidó de la consola y se acercó a ella mientras, bastante segura de sí misma su Tamer empezaba a tocar la melodía de las olvidadas partituras que yacían sobre el teclado.



Era una tonada bonita, sutil y tenía potencial para ser emotiva. La mestiza se imaginó un sutil acompañamiento de violín en la tonada, lastimosamente no podía tocar dos instrumentos a la vez; tuvo que conformarse con tararear. Dracomon escuchaba atento y con semblante relajado, adoraba escuchar a Bernadette tocar o cantar, lastimosamente no pudo quedarse mucho tiempo escuchando. Todo lo bueno tiene su final, y aquella tonada acababa de terminar. Cuddy, un poco más relajada, se mantuvo en silencio por unos segundos; se sobresaltó al escuchar un ruido leve provenir detrás de ella, inmediatamente se puso de pie y giró para encarar al “intruso”.

¿Quién está ahí? —preguntó a la defensiva.

Un hombre ingresó a la sala poco después, no lo hizo por la puerta principal sino más bien por una adjunta al salón; ¿Un deposito, quizá?

Tranquila, soy el profesor de música. Mi nombre es Kouichi Kimura —se presentó—. Llevo aquí un buen rato… —dijo, a pesar de que posiblemente ambos ya sabían eso—. Fue una interpretación interesante.

Nada especial… —ella bufó y se cruzó de brazos.

La partitura estaba sin terminar, yo no diría que fue “nada especial”. Me gusto bastante.

Hn.

Dracomon miró a su Tamer y luego al profesor, iba a decir algo, no sabía bien qué, pero iba hacerlo. En eso la puerta del salón fue abierta repentinamente, se trataba de Miyako Ichijouji.

Kouichi has visto a… —la mujer reparó en la presencia de Cuddy y Dracomon—. ¿Bernadette? ¿Qué haces aquí?

La albina no tenía una escusa, y aunque podía inventarse una cualquier otro día, ahora no tenía cabeza para pensar en algo que pudiera sonar creíble. Por suerte o desgracia, el profesor Kouichi se adelantó a darle una respuesta a la mujer del Director.

Miyako, te presento al próximo miembro del club de música.

“Tiene que estar bromeando…” —Bernadette miró al hombre como si tuviera algún tipo de déficit mental. Lo peor es que Miyako parecía aceptar lo que él estaba diciendo, muy probablemente por que el hombre no estaba bromeando en lo absoluto.

¿Qué te trae por aquí? —continuó él, ignorando adrede la mirada envenenada que le enviaba la estudiante. Miyako pareció agitarse, seguramente acababa de recordar algo importante.

Venía a preguntarte por el paradero de Mitsue… necesito encontrar a los chicos, Ken los solicita en su oficina —informó. La albina se tomó la libertad de bufar por lo bajo.

¿De nuevo?

Ha pasado algo importante —dijo la mujer de cabellos lilas, recordando a su esposo herido.

Hn.

La peliblanca se encaminó a la salida.

Bernadette, si vez a los chicos, aunque sea a Ganta o Hameln, por favor avísales… —pidió Miyako.

No prometo nada —dijo antes de marcharse. Genial, ahora tenía que ir a la oficina del director por segunda vez en el día.

-Recordando vagamente que en el ultimo post de Carla Ken tenía que hablarnos…(¿?)-. Aporto mi grano de arena para que no seamos presa del relleno infinito. xD


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Sorry, I'm dead.
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Luego de la reunión con los chicos ambos se retiraron. No pregunto hacia donde, Ganta tenía el club de Beisbol mientras que la Cuddy no dio explicaciones. Era de esperar que asistieran a clubes diferentes, ahora que lo pensaba, Hameln no tenía el más mínimo don para ningún deporte en particular.
Aun así eso no lo salvaba de tener que elegir un club. No tenía duda de cuál escogería y Cyberdramon estaba al tanto de su decisión, por eso incluso había llenado la planilla de inscripción por él.
Pero antes tenía algo importante que preguntar. Aunque no esperaba que antes de hacer una búsqueda siquiera lo encontraran a él.
-¡Hameln!
Miyako doblo en una esquina del pasillo, sorprendiéndose tanto como el en lo que casi se impactaban el uno contra el otro. Sin embargo el chico se detuvo en buen momento y ella también. No necito decir nada, la expresión de la mujer ya lucia muy extraña y poco usual en ella, entre seria y preocupada.
-Estoy buscando a todos…Ken…
-Iré
-Pero no te preocupes –le detuvo ella poniéndole una mano en el hombro tan pronto vio que Hameln tenía la intención de correr- No fue nada grave.
Ella continuo buscando siguiendo su camino, y Hameln fingió tranquilidad, una muy hipócrita calma hasta que ya no escucho los pasos de Miyako detrás de él, entonces hecho a correr.
Cyberdramon no pudo tampoco fingir mucho, se mantuvo en silencio ya conociendo la impaciencia de su tamer y le siguió con su misma ansiedad.

El director, que ya había tenido suficiente acción por un día no pudo evitar sobresaltarse y casi ponerse a la defensiva cuando las puertas dobles se abrieron de repente casi chocando con las paredes detrás.
-Ah…eres tu –dijo simplemente volviendo a estar tranquilo.
-¿Qué paso? –Pregunto de inmediato Hameln acercándose al director.
Ni siquiera se molestó en improvisar una sonrisa falsa o cualquier excusa por el estilo. Era inútil mentirle a alguien como él.
-Me encontré con Alstrometria y Leomon. Pero nos herimos mutuamente –Explico del mismo modo tranquilo y casi con demasiada seriedad.
-Pero…Su brazo…
-No es nada de lo que debas preocuparte.
Hameln pestañeo algunas veces y frunció levemente el ceño debajo de la máscara en una expresión de incredulidad, luego de que Ichijouji le hablara tan cortante y severamente con solo algunas palabras. Ni siquiera cerro los puños, solo movía constantemente los dedos como si fuese a hacerlo en algún momento. Cyberdramon callaba cualquier comentario y retenía el deseo de intervenir, solo al lado de Wormon buscando alguna explicación de parte de este. Ambos digimon tenían el mismo nivel de entendimiento que sus tamers con solo una mirada.

-Escucha –Ken suspiro y miro por un momento hacia la puerta entreabierta, para luego extender la mano del brazo sano y pasarla por la cabeza de su estudiante. De un solo movimiento ya le había retirado la máscara- Me alaga que te preocupes por mí, pero ya hablamos muchas veces de esto. Yo puedo cuidarme a mí mismo.
-No me parece justo.
En esos momentos deseaba tener por lo menos algo del tacto de Miyako. Tantos años de trabajo y casos lo estaban volviendo recio, y una persona como el con tantas diplomacias estaba a la misma altura que ese joven que a la primera seña suya de querer acercarse se alejó, solo se cruzó de brazos y clavo la mirada a un lado. Claramente parecía molesto.
-Usted tiene que estar todo el tiempo detrás del grupo Zero ¿No cree que es un poco hipócrita que salga y ya le hayan disparado? En un tiempo fue su caso pero ahora también es el nuestro y eso…
-Eso no implica que puedas salir a hacer lo que se te da la gana –recalco Ken otra vez sonando severo. Cyberdramon y Wormon guardaron distancia. Ya conocían ese tono de voz que indicaba un muy pronto enojo.
-Ellos juegan con esas reglas, si me dejaras yo podría...
-¡Esto no se trata de disparar a matar!
Le dio un puñetazo seco a la pared, pero eso no intimido a Hameln que solo apretó la mandíbula y entrecerró los ojos amatista aun empeorando su rostro de molestia.
-Esas cosas ya acabaron. Quiero que se defiendan, no que sean iguales a ellos. Por eso los estoy llamando aquí…Te dije que no volverías a esos días, ni por mí ni por nadie.
-¡¿Entonces pretendes que me quede aquí de brazos cruzados?! ¡¿Qué se supone que haga?! –Esta vez fue Hameln el que subió la voz, abriendo los brazos a los lados con descontento.
-¡Pretendo que seas un estudiante normal!
-¡Son puras tonterías!
-Todos los días…-se tranquilizó Ken a lo que Hameln se vio obligado a intentar hacer lo mismo- Veo al grupo Zero y te veo a ti entre ellos. Todos los días espero que puedan mejorar o que algún día vengas como el resto, con malas calificaciones, quizás alguna travesura o una novia. Eso es lo que hace un chico normal Hameln…Aun no aprendes nada.

Se formó el silencio luego de aquellas palabras y pareció calmarse de su rabia, igual que el director. Sabía que había sonado duro y probablemente de saberlo Miyako le reclamaría por aquello, pero al parecer el chico solo entendía de esa forma.
-Un chico normal recibe un disparo sin poder hacer nada…Un detective lo devuelve cauteloso…Y las personas como yo persiguen al culpable hasta reducirlo a solo huesos. Pero no tiene por qué decir nada –le detuvo en cuanto ya lo vio abrir la boca nuevamente- No estoy aquí para ser la misma persona…Yo solo intento ayudarlo porque me dio una oportunidad única en la vida. Intento entender su forma de pensar…y también ser ese detective…Pero es difícil…
-Yo sé que puedes hacerlo –Levanto nuevamente la mano como si intentara ponerla sobre la cabeza de muchacho pero este se la hizo a un lado con el antebrazo moviéndolo sobre él.
-Dijiste que llamaste a todos aquí para que “se defendieran” Entonces si vas a hacer eso. Dámelas.
-Tienes que esperar a que los demás lleguen –le dijo y escucho otra queja del azabache que se cruzó e brazos y mascullo por lo bajo- Además, si voy a hacerlo tengo que pedirte que tengas cuidado.
-No profesor, estaré disparando y atacando a mis compañeros en unas horas –Dijo con claro sarcasmo-….No confía en que haya hecho ningún progreso ¿Verdad? Tampoco va a darme el beneficio de la duda.

Sin más saco un portafolios negro debajo de la mesa, de un tamaño bastante considerable y lo extendió al chico. No podía dejar de sentir que lo que hacía era como entregar drogas a un adicto, pero luego de su ataque no tenía más opción. Ya se había arriesgado desde el primer momento que trajo al chico a la academia, no tenía más opción.
-Las he modificado. Y si aun así las quieres, hay una condición para ellas –Le aviso en cuanto Hameln puso una mano sobre la manija- La mayoría de los chicos…quiero creer…No saben usar armas. Si ves que tienen algún problema confió en ti para ayudarlos. Sabes que hacer.
-Claro, no tengo problemas en ayudar a Bernadette o Ganta –al escuchar aquello el director se llevó una mano al costado de la cabeza y volvió a suspirar- ¿Algo más?
-Sí. Quiero que vayas a ver a la doctora Geffroy.
-Muy Bien –afirmo para poner la máscara en su lugar y subir la capucha nuevamente sobre su cabeza empezando a caminar hacia fuera del salón de reuniones- Le preguntare a Miyako sobre la reunión más tarde.
-Cyberdramon no me decepciones –le dijo el director al digimon que estaba a punto de seguir a su tamer y se detuvo un momento a escuchar al director.
-Lo intentare –aseguro este más bien sabía que si Hameln ya había perdido la calma nada podía hacer. Era diez veces más inconstante que su tamer. Sin más se retiró.

Miyako se cruzó con Hameln en el pasillo sin llamarle la atención. Ver el portafolios ya había sido más que suficiente. Se paró en el marco de la puerta y vio a su esposo allí de pie con esa mirada distante y pensativa.
-¿Discutieron?
La forma pesada en que el Ichijouji se dejó caer sobre la silla le dijo todo. Tenía una mano sobre la frente.
-Este chico es todo un caso…-Entonces vio a Miyako reír un poco llevándose una mano sobre la boca- ¿Qué es tan divertido? No te rías, estoy exhausto –pidió con cierto tono suplicante.
-Tienes que entender que le preocupas. Pero es solo que…-rio un poco más antes de continuar- Ambos son tan tercos que no pueden decirlo abiertamente, por eso se pelean –y Ken no pudo hacer más que sentirse en desventaja nuevamente con su esposa, pero había que admitir que tenía razón- No puedes quejarte de él, es igual a ti cuando tenías su edad.
-¿Qué hay de los chicos? –El cambio de tema volviéndose a poner de pie.
-Ya vienen en camino.


...


-Profesor Kimura
El nombrado se dio la vuelta y se encontró con Cyberdramon haciendo que sonriera de inmediato al verle.
-Hola Cyberdramon ¿Qué te trae por aquí?
-Quería darle esto –dijo el alado pasándole una hoja de papel y el profesor no pudo evitar sonreír triunfal al verla- Así que finalmente Hameln se dio por vencido y acepto mi propuesta.
-Es una suerte ¿No es así? –El digimon no pudo evitar sonreír cómplice- Creo que le hará muy bien asistir a su club rutinariamente.
-Es bueno saberlo, porque ahora tenemos también una nueva pianista –dijo él y Cyberdramon pareció interesado- Quizás ya la conozcan, Bernadette Cuddy.
-Cómo olvidarla profesor. Esa niña se hace notar –fue la respuesta del ser que se achico de hombros- Solo eso tenía que decirle, debo volver con Hameln.
-Me parece extraño que no estés con él. Siempre estás tan empeñado en protegerlo.
-Ah, créame profesor. Por lo menos en este momento lo que menos necesita es que yo lo proteja –le dijo relajado antes de retirarse volando por una de las ventanas.


...


Ya había caído la noche y el digimon estaba descansando sobre un tejido de metal, sentado con las rodillas flexionadas arriba y un brazo apoyado en la rodilla derecha. Estaba alerta a pesar de todo y era comprensible. Nunca creyó que él y su tamer se unirían a la lista de estudiantes desobedientes que se escapaban de la academia a pesar de las reglas.
A su lado se encontraba tendida la larga túnica con plumas negras de cuervo y el casco de hueso de su camarada, porque ahora mismo estaba frente a él, apenas una sombra distinguible entre la obscuridad vestida en su totalidad de negro como hace mucho no lo hacía. Por lo menos no con ese atuendo en particular.
Se ajustaba los guantes negros y finalmente tomo las dos armas que guardaba en las altas botas y sostuvo su largo considerable hacia arriba. Nada que pudiera llamar la atención en ese lugar, un paraje desolado que solo un terreno baldío con un pobre taller abandonado podía ofrecer, algo perdido entre los árboles, un bosque con algo de lejanía de la ciudad.
Anteriormente había sido algo como un sitio donde se guardaban cargas pesadas, de camiones o de barcos, lo que le hacía un lugar de lo más amplio por dentro, pero descuidado y polvoriento.
-Relájate Cyberdramon –le escucho decir- No pienso enfrentarme al enemigo sin comprobar que no lo he olvidado todo –le dijo girándose apenas a un lado. Al perfil brillándole los ojos de un color rojo intenso en la obscuridad.


-No es eso lo que me preocupa. No tenemos que llamar la atención y lo sabes.
Se levantó del rejado de metal y puso sus pies sobre la tierra. Sin embargo solo recibió un gesto con los hombros y esa sonrisa tan burlona de su tamer que durante aquellos últimos meses había estado cubierta con una máscara. Con su rostro estaba diciéndole sin palabras “No me trates como aun estúpido”.
-¿Quién podría venir? No tientes a la suerte y únete ¿Quieres? Este lugar no ha cambiado. Sigue igual de muerto y deshabitado que siempre.

Tenía que admitir que tenía razón. Nadie podría seguirles a esas horas a menos que estuviera loco o no tuviera mucho que hacer. Podía descartar con toda seguridad al grupo Zero, seguramente en sus propios asuntos, o si rompían las reglas no le costaba nada imaginarlos de fiesta en algún lugar de bailes, fiestas y bebidas.
Pero no, su tamer se alejaba mucho de eso y no sabía si aquello le relajaba. Al suyo le gustaba más girar aquellas armas como lo hacía con una muñeca que no había perdido la costumbre, romper y disparar a blancos inmóviles.
Sin hacer más espera los sonidos se escucharon estrepitosos de inmediato vio que el azabache cruzaba las manos para disparar a dos lejanos blancos, unas latas de metal que fácilmente fueron atravesadas por dos grandes clavos blancos. Entonces lo supo.
Levanto vuelo y sin más se abalanzo sobre el azabache con sus garras preparadas. Este empezó a correr y del mismo modo trepo un muro tomando impulso y saltando con un rol hacia atrás. El dragón se prendió al muro y volvió a lanzarse empuñando las garras a lo que su tamer retrocedía con las armas listas y volvía a apuntarlas disparando a discreción.
El mismo tenía que ponerse a prueba, y esquivo cada disparo con algo de alivio. Esas cosas podían llegar a atravesarle si no tenía cuidado.
Corrió en su dirección golpeando todo a su paso y en cuanto bajo la zarpa para impactar al muchacho este descubrió la hoja oculta del brazo y la puso delante de si parando su golpe.
Con la garra libre Cyberdramon intento darle, obligándolo a tener que ceder su fuerza y rodar hacia atrás, no sin antes usar una de las largas pistolas para darle un golpe en la cabeza y obligarlo a retroceder por igual.
Esta vez el tomo la delantera, volviendo a disparar y persiguiéndolo, obligando al digimon a levantar vuelo para eludir sus tiros con más eficacia. Cada tanto bajaba una de las pistolas para lanzar las dagas largas hacia él. Sus tiros eran precisos, pero no podía esperar con ellos acertar a su Cyberdramon que ya los conocía perfectamente a él y a sus tácticas. Por eso cada entrenamiento era un nuevo desafío.
No previno que, al acertar unos tiros en las alas de su compañero este cayera hacia abajo, engañándolo de que por un momento se había dejado vencer, pero con toda su fuerza impacto hacia el suelo llevándoselo por delante. Así quedo sobre él, apoyando sus garras sobre las muñecas del humano que estaba de espaldas contra el suelo y cuyas pistolas se habían apartado a unos cuantos metros.

No pudo evitarlo más, soltó una carcajada y continuo riendo así por un buen tiempo hasta que se la contagio a Cyberdramon, que se apartó poniéndose de pie normalmente y vio a su tamer buscar sus armas nuevamente.
-No perdiste la habilidad –le dijo el seguro- Pero quería sorprenderte.
-Está bien, está bien –decía Hameln dejando de reír de a poco- Es mi culpa. Debí haberlo previsto. Vamos otra vez –y se arqueo como si en cualquier momento fuera a correr, nuevamente con las pistolas hacia arriba- Aun tenemos un buen tiempo antes de regresar para dormir.







Creí que iba a incluir a alguien pero al final no lo hice –That’s suspecious- En fin D: ¡Post relleno! ¡Fuck Yeah!
 
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-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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¡Okay! Me costo mi rato pero al fin logre ingeniármelas LOOL





http://www.youtube.com/watch?v=B7NWhhIWHlg


El silencio tras ello reino en la alcoba, Daika quedo en perfecto estado de shock, comenzando a recitar las vocales una y otra vez intentando, infructuosamente, pronunciar una frase mientras Mitsue se quedaba mirando a su pequeña hija/hermana.


Intentando absorber la información del evento y de la frase ambos intentaron moverse y actuar... en resultado, Daika cayéndose de la cama y sin lograr poder moverse más que eso por el caos emocional que recorría su mente. ¿Como es que no se dieron cuenta que Alysson estaba en el baño? ¿Cuanto habría escuchado de la situación en si? Y hablando de eso... ¿Como era posible que la pequeña niña a la cual acobijaban como si fuese una hija a pesar de la corta diferencia de edad pudiera entender lo que estaban por hacer y reaccionar con una frase tan... morbosa?


Ambos ya sabían que esta tenía mucha inocencia y la conocían bien, aun así esa respuesta les dejo fuera de si. No tardo mucho para que Daika entrara en un estado de pánico absoluto, algo que muy rara vez se veía en él.


Pronto Mitsue pudo articular su mente y actuar arrojando una manta a Daika, logrando cubrir del torso para abajo mientras este intentaba no gritar ante nada y jadeaba con fuerza intentando recobrarse mientras Mitsue se levantaba


- Alysson... especificamente ¿por que tuviste esa reacción? - le preguntó la allegada madre/hermana a la más pequeña del grupo mientras el Motomiya comenzaba a soltar leves sollozos y comenzaba a reaccionar e incorporarse de manera sumamente torpe al temblar todo el rato; solo para acabar sentado y cubrir bien su torso mientras buscaba sus pantalones y su camisa para regresar estos a su lugar respectivo sobre su cuerpo.


- Ah bueno... eh ¿Por que es verdad? - le cuestionó un tanto inocente.


- No es correcto hacer ese tipo de puntuaciones en situaciones así - le preguntó Mitsue, aun intentando recobrarse


- No, ¿Por qué? - le preguntó Alysson, comenzando una secuencia de preguntas de “¿Por qué?” y sus respectivas respuestas una tras otra mientras Daika seguía en estado de pánico, tras ponerse bien su ropa, comenzó a caminar de un lado a otro murmurando cosas en japones, intentando aplacar su emoción mientras la cuestión en si seguía presente.


Al final Daika logro contenerse y articular palabra


- Oi... - dictó finalmente de manera algo coherente – Alysson, creo que tienes una larga explicación que darnos


 

スパークル
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Literalmente no podía sentirse más confundida, la noche anterior se había ido a una fiesta desenfrenada con su roommate la cual había terminado en un…“peculiar” suceso entre las americanas, ahora Yuu se comportaba más “dominante” que antes, como si tuviese miedo a perderla sin saber que en verdad había pasado por la cabeza de la morena la idea de terminar con su relación ¿Se habría percatado de ello? Vi prácticamente observó como todo su ‘plan’ se desmoronó y su recién semi-recuperada helada armadura se mermaba frente a sus ojos y en manos de un enamorado Peter Pan. Chistó. Le molestaba el hecho de que Tomohisa tuviese tanto poder sobre ella, no, no le molestaba, le aterraba; estaba apanicada con la simple idea de que alguien pudiese cambiar todos sus planes y convicciones por medio de sentimientos que ella, antes de llegar a la academia, repelía por completo.

Algo similar le ocurría con su compatriota, todo lo que había pasado anoche simplemente le creaba más nudos mentales que, en lugar de ser sencillos de deshacer, se iban enredando más y más como si el objetivo fuese nunca soltarse. ¿Drogas, alcohol y un night club? Jamás en su vida había combinado esas tres cosas, es más, nunca antes se había drogado. Sí, había asistido a uno de esos lugares antes, pero solo una vez y fue tan incómodo que se había prometido no volver a ir; en cuanto a beber, lo había hecho un par de veces pero nada como la noche anterior. Iris Cooper movía cosas en ella que nadie había logrado mover antes y eso, igualmente, le preocupaba en algún modo.

Ella no quería crear lazos con nadie pues sabía que iba a morir de todos modos, pero ese grupo le estaba volviendo las cosas bastante difíciles, su plan de no congeniar se iba lentamente al demonio.

¿Qué pensaría él si…? — Se detuvo en seco, ¿Qué pensaría él? ¿Desde cuándo lo que él creyera le importaba en lo más mínimo? Rió de manera irónica, instantáneamente Renamon apareció a su lado con un semblante serio, como de costumbre. — Irónico, ¿No? Que todo ésto me recuerde sus palabras.

Era de esperarse.

Lo sé… — Suspiró luego caminó acompañada por la entidad digital hasta la cafetería, entró por una de las puertas alternas solo para ver a Yuu entrar por otro portal siendo seguido por un par de mujeres, una de ellas le pareció familiar. Caminó un tanto más deprisa en un amago por alcanzar al varón, pero éste salió casi volando tras dejar a sus acompañantes en una mesa, la morena llegó hasta el sitio solo un tanto confusa ¿Por qué tendría tanta prisa? La cercanía le permitió identificar mejor a una de las dos féminas que se sentaban en la mesa, sonrió sin motivo alguno, o al menos no por uno que ella entendiera. — ¿Usted es la Tia Ai? — La mujer giró su rostro para poder apreciar a la morena que le dirigía la palabra.

¿Y usted quién es, jovencita? — Vi reparó en que aquella a quien le dirigía la palabra no la conocía, no se había tomado fotos con Tomohisa por lo que era imposible que él le hubiese mostrado alguna imagen como lo había hecho con ella para que conociera a su tía.

Lo siento, soy Vi — atinó a contestar, el par de mujeres cruzaron miradas dudosas, ¿Ella era la novia de Yuu? ¿No se sentía mal? — ¿Saben a donde fue Yuu? Apenas y lo alcancé a ver cuando salió de la cafetería.

¿No estabas con él hace unos minutos? Nos dijo que te sentías mal y por eso no nos presentó cuando los vimos en el pasillo. — Cuestionó la tía del nipón, observando con cierta sospecha a la morena, Aoi se descolocó de inmediato. Ai no separó sus ojos de la joven que tenía frente a sí ¿Acaso su sobrino le estaba siendo infiel a su novia? sisupieranloquehizoVilanocheanterior

Ehh.. — La norteamericana se quedó sin respuesta, sintió algo extraño en su estómago, le ardía, ¿Celos? ¿Por qué sentiría celos? Miró por sobre su hombro para encontrarse con la mirada azulada de su digimon, Renamon asintió como entendiendo el mensaje y desapareció. — Disculpen, iré a buscarlo. — Soltó sin más antes de alejarse de la mesa, salió a un paso apresurado de la cafetería y, tras aguardar unos minutos, su compañera reapareció de la misma forma como se había esfumado.

No lo encontré, pero Ken los está buscando.

¿De nuevo? — Renamon asintió de manera muda, Aoi bufó, aún tenía esa sensación en el estómago que la hacía sentir mal, sólo por un vago comentario. Resignada caminó hacia el punto de reunión, su digimon le seguía de cerca, transcurridos unos minutos llegó hasta el sitio y no veía señales de nadie más que el mandamás en compañía de Miyako, ninguno de los pertenecientes al grupo zero se encontraba allí. Paseó sus iris verdes por el lugar, un maletín, Ken herido y no en muy buen estado de salud, Miyako con una extraña seriedad abordándola. La entidad digital fue la primera en notar las armas de fuego, instintivamente haló a su tamer hacia atrás, como si quisiera alejarla de dichos artilugios.

¿Cuál es tu problema? — Vociferó la norteamericana tras el imprevisto jaloneo cortesía de Renamon, miró, de nuevo, sobre su hombro y esos ojos azules no reflejaron nada más que seriedad, fría y típica seriedad.

¿Es una broma? — La digimon zorro ignoró olímpicamente a su tamer y clavó sus orbes en el mandamás de la academia, éste se descolocó por la pregunta ademásdeescucharaRenamonhablar y negó con la cabeza tras unos segundos.

Es necesario.

Está loco. — Aseveró la de pelaje amarillo, Vi hacía un vaivén con sus ojos entre el par que intercambiaba palabras sin entender aún el asunto ¿Qué había puesto a su digimon tan a la defensiva? Llevaba bastante tiempo sin verla reaccionar de esa forma y, ciertamente, la última vez que la había visto actuar de esa forma había sido… Abrió los ojos de par en par y de golpe, se irguió y evadió el cuerpo de su acompañante para asomarse en el dichoso maletín: Armas. Elevó la mirada hacia Ichijouji y aguardó una explicación.

Hay que esperar a los demás. — Fue lo único que salió de los labios del varón tras la mirada expectante y escrutadora de la menor, Aoi se dio la vuelta y se sentó en una de las sillas cruzándose de brazos sin separar los orbes de Ken.

Ni se te ocurra — Renamon susurró al oído de la estadounidense, Vi entornó sus ojos hacia ella y guardó silencio, la digimon chistó con fastidio —, dijiste que no volverías a usar una.

Quiero escuchar su explicación. — Acotó con firmeza poniendo fin al diálogo, Renamon resopló antes de hacerse un poco hacia atrás, la puerta se abrió, alguien más estaba llegando.

[MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=176369]October[/MENTION] [MENTION=53682]Kira.[/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=1033583]Mr Pumpkin[/MENTION] [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION]

[MENTION=218552]N![/MENTION] ME DEBES UNA EXPLICACIÓN POR DECIR QUE BARNEY ERA VI!! (????) -drama- Te cargará tu tía por infiel (??) -ironic-
 
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Speed Star
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El transcurso de la mañana a solas le ayudó a recordar pequeños fragmentos de la noche anterior, pues aún había lagunas mentales que la abordaban desconsideradamente. También ocupó ese tiempo para ir nuevamente a su habitación, darse una refrescante e imperiosa ducha, y así arreglarse de manera adecuada, de la forma tan pulcra y escrupulosa que solo Iris conocía. Al menos los envases de suero que había encontrado en la cocina le habían ayudado con la jaqueca y el mal sabor de boca, dentro de poco la resaca se iría, más no los recuerdos de esa noche. Cooper suspiró una vez más mientras contemplaba su reflejo un tanto vació contra el espejo de su tocador, al mismo tiempo que cepillaba delicadamente su húmedo cabello. Gabumon estaba, contrario a todo posible pronóstico, tendiendo la cama de la castaña y arreglando un poco el desastre que había en el territorio de su compañera.

Oteó un par de veces el lado de Vi, como queriendo hacer algo respecto al mismo caos que había en la otra parte de la habitación. Las sábanas estaban completamente revueltas, ni siquiera se veía un principio ni un fin de aquellos lienzos blancos. Pero temía que Aoi pudiera llegar a tomar a mal su buena acción, así que mejor lo dejaba como estaba. Dio un brinco a la cama y se sentó, comenzando a hojear la carpeta que esa mañana Ichijouji les había entregado, y que había sido olímpicamente ignorada por la norteamericana. Había leído la misma información como por quinta vez ese día, no era que tuviera nada mejor que hacer cuando Iris no parecía tener las intenciones de hablar. Alzó su mirada borgoña, encontrándose con la espalda de su camarada. Abrió el hocico un par de veces, pero ningún sonido salió de su interior, estaba dubitativo sí preguntar sería una buena idea, porque la misma duda lo venía carcomiendo desde el inicio de aquel día.

Sin embargo, y como si sus pensamientos fuesen escuchados y entendidos, Cooper se viró lentamente sobre el aterciopelado asiento, dejando el cepillo sobre la madera del mueble. Sus orbes zafiro se veían aún agotadas, pero nada a comparación de a cómo la encontró esa mañana, al menos el maquillaje podía disimular un poco las bolsas debajo de sus ojos, así como el delineador tenía la fabulosa capacidad de enmarcar mucho más sus fatigados zafiros, haciéndolos lucir un poco más 'vivos'. Se arrimó a Gabumon y lo envolvió en un abrazo, apoyando así su rostro contra el suave pelaje de su amigo. El lobo se espantó de pronto por tal reacción, dando un ligero e imperceptible respingo cuando vio a la castaña abalanzarse sobre él.

¿Iris? —preguntó perplejo, moviendo un poco su rostro para ver a la chica a su lado. Ésta mantenía sus ojos cerrados, sin una clara intención de separarse del gesto. Gabumon no supo cómo reaccionar, aunque lo único que atinó a hacer fue corresponder el abrazo, alzando sus garritas para rodear la espalda de la castaña. — ¿Estás bien? —Cooper sonrió ligeramente.

Sabes que no lo estoy, Gabumon. —la escuchó reconocerlo abiertamente y por primera vez en su vida. Aún a pesar de ya haberlo descifrado con anterioridad, el lobo había decidido callar y hacerse de la vista gorda ante los conflictos internos de su compañero. Quizás por el mismo temor de no saber cómo ayudarla, tal vez porque aún a esas alturas su inseguridad seguía presente en él, por mucho que utilizara esas gafas de sol, su naturaleza siempre seguiría siendo la misma, la del tímido y retraído Gabumon que no podía competir con la exuberancia de la estadounidense. — Pero creo que no quería aceptarlo. —ambos se separaron del abrazo y quedaron frente a frente.

¿Cómo te diste cuenta? —ante esa cuestión, Iris alzó su siniestra frente al rostro del lupino y comenzó a retirar lentamente la venda que desde la noche anterior no se había cambiado. Para Gabumon no fue un motivo para sorprenderse, porque de algún modo, al ver su muñeca vendada la tarde anterior, ya había intuido que algo así había vuelto a suceder. El corte sobre su zurda era bastante extenso y aún no cicatrizaba del todo, por lo que aún podía notarse la herida viva sobre su piel. — Iris, ¿por qué? —no sonó a un regaño ni a una pregunta sorprendida, su tono había sido uno más afligido y amargo.

No lo entiendo Gabumon. —sollozó, frotándose suavemente la herida abierta en su siniestra.

Es que pienso que ni tú misma pareces entenderte. —el Digimon daba en el clavo. La respuesta era tan simple como esa, Cooper no tenía ni sus ideas ni sus emociones en orden como antes solían estar. Sus demonios internos parecían comenzar a aflorar a su regreso a la D.D.A., cuando antes de aquel solitario verano en Seattle las cosas estaban más claras que nunca, sabía que estimaba a esas personas y sabía que, aunque por fuera lo negara, en su interior había comenzado a brotar cierto afecto e interés por el alemán. Pero, ¿también por Valentine? Esos pensamientos fueron sacudidos de su mente con un inesperado movimiento de su cabeza. No, no podía ser cierto, o quizás si. No podía mentirse a sí misma diciendo que no sentía ni un pequeño atisbo de cariño por su compatriota, a quien en un inicio comenzó odiando. ¿Qué había despertado ese cambio entonces? Quizás, ahora que conocía el secreto de su enfermedad, se había acercado más a ella a raíz de eso y aquello había crecido hasta convertirse en algo más que una rivalidad amistad-odio. — Iris, esta mañana...

Lo que viste, eso fue. —se apresuró de inmediato a decir. No iba a darle vueltas al asunto frente a su compañero digital, no quería tener más secretos con él y lo de Vi y ella no sería la excepción. Gabumon parpadeó varias veces, como sí intentara convencerse de que aquello si había sido real y no un 'accidente nocturno', o algo, él qué iba a saber de esas cosas. — Sí vamos afuera, te contaré en el camino.

Sin mucho detalle, please. —no sabía absolutamente nada de relaciones humanas, mucho menos entre personas del mismo género, por lo que entre menos ahondaran en los detalles de la noche, mucho mejor.

(...)

Caminaron por la academia sin un rumbo fijo. Para entonces, Gabumon ya estaba al tanto de lo que había sucedido entre ambas norteamericanas y la verdad era que no supo el modo correcto de reaccionar o las palabras adecuadas que decir. Simplemente calló y preguntó por pormenores, nada más. Comprendía que hablar del tema tan pronto incomodaba de algún modo a Iris, porque en su modo de actuar y hablar se veían señales de confusión, por lo que él se enteraría hasta el punto que la castaña decidiera contarle.

Inesperadamente ambos llegaron al gimnasio de la escuela y pudieron notar en primera fila como una breve riña de básquetbol se daba a cabo, de la mano de nada más y nada menos que de Bastian. Casi por acto reflejo Iris se escondió detrás de las gradas del estadio, seguida de cerca por el lobo azul. Ni siquiera supo porqué había reaccionado de ese modo, aunque en el fondo algo le decía que un sentimiento de culpa iba a empezar a abordarla muy pronto. Se quedaron en silencio detrás de las maderas que conformaban los asientos y por entre las aberturas de los mismos se dedicaron a contemplar la práctica de baloncesto. Obviamente la molestia de Sebástian se daba a notar a kilómetros de distancia y la castaña comenzaba a darse una idea del motivo de aquellos actos iracundos por parte del germano. Cuando el silbato pitó, se dio por finalizado el entrenamiento diario y la poca gente que había comenzaron a abandonar el pabellón. Lo único que quedó atrás fue a Kohler tendido sobre la duela de la cancha y a Cooper refugiada detrás de las gradas. Bastian profirió algunas palabras irascibles contra el murciélago y éste decidió abandonarlo tras no soportar más el desquite contra él.

Iris escuchó perfectamente la conversación desde su sitio, asomando su cabeza entre las gradas, pero siempre cuidando de no ser sorprendida husmeando por ahí. En otro momento, Gabumon incluso habría salido tras Demidevimon para calmarlo a él también, pero en ese instante quería estar al lado de la castaña más que en otra parte. Cuando Cooper parecía querer ir hacia el alemán, éste se levantó súbitamente y se encaminó a la salida. La chica suspiró frustrada, ¿por qué no podía acercarse a él como normalmente lo hacía? Si claro, se sentía como una traidora de alguna forma. Fue entonces que su compañero digital le informó sobre la siguiente cita programada con la psicóloga, y precisamente era Kohler el próximo en la lista.

(...)​

Por uno de los pasillos había cruzado su camino con el de Ganta y su Pandamon. Quiso pasarlos de largo, pero el chico se dirigió a ella antes de perderla de vista, avisándole sobre la reunión en la que Ken quería presentes a todos los del Grupo Zero. Sin más que decir Ganta desapareció tan rápido como llegó por el mismo corredor. Pero antes de acudir por segunda vez consecutiva a la oficina del Director, tenía que ir por alguien.

Tocó repetidas veces la madera, más no esperó a que le respondieran para pasar. Al entrar al consultorio se encontró con la afamada terapeuta sentada frente al castaño, y por la abrupta interrupción en la plática entre ambos, supuso que llegaba en un mal momento. De inmediato Sebastian se puso de pie y se apresuró a 'recibir' a la castaña en el umbral de la entrada del despacho.

Lieb, podías esperar a que saliera de consulta para verme. —dijo con su usual tono altanero, acariciando por breves segundos el cabello aún húmedo de la americana. Iris se retiró con suavidad y no hizo ningún comentario ácido al respecto, por lo que simplemente medio sonrió. — Ya sabía que ese mal humor de la mañana iba a desaparecer.

No era mal humor, en realidad era... —Cooper calló al instante y viró su vista a la mujer dueña de aquel despacho. Había sido una desconsiderada al ni siquiera pedir permiso para entrar. — Disculpe psicóloga, es que Ken quiere vernos, de nuevo. —se excusó por su abrupta introducción, haciendo denotar un especial desprecio por la profesión de la fémina. La aludida cerró los ojos y sonrió, para después ponerse de pie.

Bastian, por hoy doy por concluida tu consulta. Pero ya nos estaremos viendo en otra ocasión. No olvides nada de lo que platicamos. —echó un fugaz vistazo a la norteamericana a un costado de él y luego volvió a intercambiar miradas con el europeo. Él simplemente asintió y se encaminó junto a Cooper a la salida.

E Iris, —llamó a la jovencita antes de que salieran por completo de su despacho. La susodicha se detuvo y miró por sobre su hombro a la mujer. — Estaré esperando ansiosa tu visita, eres la próxima.

Dicho esto volvió a retomar su asiento y comenzó a ordenar los documentos y papeleo que había sobre su escritorio. La puerta se cerró detrás de ambos alumnos, dejando a la castaña intrigada por el repentino interés de verla a ella muy pronto. ¿Sería que ya sabía de sus problemas? No había manera, nadie dentro de aquella academia lo sabía, sólo su amigo lupino.

Bastian e Iris se quedaron a solas en aquel pasillo desolado, olvidando por un momento que tenían asuntos que atender con Ichijouji. Gabumon estaba al lado de su compañera, pero por respeto a ambos ladeó su mirada a otro lado, simulando no estar ni presente en aquel momento. El ambiente se tornó en algo sumamente incómodo, pues a Cooper los nervios comenzaron a abordarla súbitamente, ¿sería capaz de contarle lo que pasó? Pero es que ni siquiera eran algo 'formal' como para deberle alguna clase de explicación, aunque muy en el fondo sabía que el germano no se merecía esa clase de 'engaño'. Al final, cuando estuvo a punto de soltar las palabras, no pudo y cambió de tema en un santiamén.

Como dije, Ken nos espera. —indicó sin más, cayendo rendida a su vano intento de confesarse. Kohler redujo el espacio entre ambos, como usualmente solía hacerlo, pero extrañamente se detuvo en su acto. Iris lo miró confundida al notar un ligero arqueo en su ceja que poco a poco iba incrementándose aún más. — ¿Bastian? —la respuesta del castaño no llegó y sin decirle nada, alzó su diestra hacia el cuello de la chica, apartando parte de su cabellera que cubría dicha parte. Iris contempló fijamente los movimientos del germano hacia ella, sin comprender aún qué era lo que el alemán estaba haciendo.

¿Qué significa esto? —demandó saber en un tono firme y un tanto dolido, aún con su palma señalando aquella parte a un costado de su cuello. Gabumon tampoco entendía nada, hasta el momento en que alzó sus borgoñas para ver lo que la mano del alemán estaba señalando. Quedó boquiabierto en un abrir y cerrar de ojos al ver una especie de moretón, bastante extenso, en el cuello de Cooper. Iris retrocedió algunos pasos hasta que topó con pared y se llevó su propia mano al área marcada, no tuvo que utilizar un espejo para saber de qué se trataba, la molestia que le causó tocar aquella zona le dio la respuesta a su duda, pues no era la primera vez que algo así le sucedía. — Iris...

La castaña no quiso quedarse a escuchar al germano y pegó carrera hacia la oficina del Director, aún a sabiendas que ahí volvería a encontrarse a Sebástian tarde o temprano. Traía a Gabumon entre sus brazos para el momento en que se adentró en la famosa sala de reuniones, y para su fortuna, las únicas presentes eran Vi y Renamon. Qué coincidencia. Inmediatamente cubrió el moretón haciendo su cabello a un lado e inconscientemente volteó a ver a la morena, quien evadió su mirada con cierto nerviosismo.

Iris intentó tranquilizarse, por lo menos en presencia de Ken, de por sí ya la tenía tachada -bajo su perspectiva- como una pésima alumna y detective, no quería darle más motivos para que su imagen se deteriorara aún más. Pero algo más había llamado la atención de Cooper, y no fue el hecho de que el Director se encontraba vendado, sino la presencia de varias armas de fuego a un lado del escritorio del hombre de cabellos azules. Gabumon endureció la mirada y optó por bajarse de los brazos de su compañera. Tener acceso a una navaja era un arma de doble filo para Iris, literalmente, pero un arma de fuego era un caso totalmente distinto si caía en las manos de la castaña con su estado actual.

¿Ahora qué demonios había pasado?


[MENTION=176369]October[/MENTION] [MENTION=400623]Blair'[/MENTION] [MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=218552]N![/MENTION] ptoh! [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=1033583]Mr Pumpkin[/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION]

Se viene el dramón de la Barbie y el Ken (?) :V
 
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we rise
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¿Estás seguro que vas a estar bien? —Miyako le perseguía de cerca tras haberle traído una camisa limpia y otro saco, fijando sus ojos castaños en su esposo, éste le sobaba suavemente la cabeza en un gesto cansino—. No es primera vez que te hieren y admito que has tenido heridas más graves, querido, pero...
Miya —la cortó con calma, besándole la frente—. Estaré bien, cariño, de verdad. Deja de preocuparte, mis chicos me necesitan.

La mujer asintió y le quitó el estuche negro que cargaba con las armas ligeras para su grupo, caminando cerca de él, sin mutar su expresión preocupada. El hombre, con muchas más canas que el año anterior, Miyako notaba incluso algunas arrugas en su rostro que antes no estaban, ¡qué daño hacía el estrés! Pero en fin, lo había seguido a lo largo de la realización de su sueño y no se detendría así como así.

Los chicos llegarán en breve —informó la pelivioleta, dándole una taza de café dulce a su esposo.
Gracias, querida, eres un cielo —medio sonrió, besándola en la mejilla—. Mejor les diré la verdad, de que las cosas desde ahora están críticas.

[ . . . ]

Los chicos siguieron inmersos en el mismo silencio sepulcral, Daika se medio levantaba del piso, cubriéndose con la manta, Mitsue se terminaba de arreglar las ropas y ordenaba sus cabellos, disimulando las leves marcas de dientes y chupones entre el cuello y el pecho.

Creo que esto lo hablaremos en otra ocasión —condescendió por ambos, Alysson le miraba enfurruñada y Daika frustrado en cierta forma. Acto seguido agarró las ropas del rojizo y lo alzó de una brazada, empujándolo hacia el baño—. Dejemos que Alysson se vista.

Él asintió, entrando con ella al baño. Allí, Mitsue se sentó sobre el tocador, quedando con los pies colgando, Daika se terminó de vestir y arreglar sus ropas dándole la espalda, completamente avergonzado y notando unas dos marcas pequeñas en su cuello, mirando completamente estupefacto a su novia.

¡No tengo cabello largo para disimularlo! —Le chilló, Mitsue bajó de un salto y comenzó a rebuscar en las gavetas del tocador, encontrando un maletín lleno de cosméticos—. Ah no, ni se te ocurra Mit-chan, se me va a embarrar la camisa y será peor.
Shhht, es eso o lidiar con explicaciones —comentó, sentándolo sobre el excusado, procediendo a maquillar el área con prisa.
¿Explicaciones? ¡Mitsue, eres mi novia, por amor a Dios!
Te recuerdo que mantener relaciones sexuales en la academia está fuera de reglamento, totalmente prohibido, ¿te cito la parte del reglamento que lo dice? —comentó la pelinegra con malicia, terminando su labor tras aplicar una pisca de polvo compacto—. Ya estás.

La pareja se quedó en silencio, sin decirle nada, Daika le arreglaba correctamente la falda y le subía las largas calcetas que cubrían las cicatrices de sus rodillas, arreglándole la blusa y la corbata al final, al colocarse de pie terminó por peinarle el cabello con las manos, suspirando y apoyando brevemente su cabeza sobre su hombro.

Gracias Mit, por todo —comentó, besándole la mejilla por detrás.
No hay de qué. Las gracias a ti... —siguió ella, con una sonrisa cansada.

Tras eso y el aviso de Alysson de que ya estaba lista, salieron ambos del baño como si nada hubiera pasado hace apenas unos minutos, Mitsue tendía la cama rápidamente en lo que su D-Terminal señalaba un nuevo mensaje. La pelinegra lo tomó y miró a sus dos compañeros.

El director nos tiene una noticia, debemos ir —simplificó, tomando su bolso—. Vamos.

Los otros dos asintieron, caminando lentamente en compañía de sus compañeros —traídos por Noir— a la sala de reuniones.

¿Cuándo terminaría aquel eterno día?

[ . . . ]

Los chicos llegaron todos pasadas las seis y treinta de la tarde, la atmósfera se sentía tensa, tirante, como si se dijera un secreto a voces. Aún así, los futuros detectives esperaron cautos a lo que dijera el director, quien, contrario a la mayoría de las ocasiones, estaba sentado con clara expresión de fatiga.

Alysson seguía con expresión de molestia, en parte por las palabras de Daika, quien a su vez seguía sin asimilar de todo el shock de haber sido pillado en plena faena. Sólo Mitsue parecía mantener una aparente y cínica calma, cruzada de piernas y esperando con paciencia.

Chicos, en primer lugar, lamento haberlos convocado tan así —se excusó el ojiazul, ganándose miradas de odio de parte de los jóvenes—. Iré al grano; a quien le seguimos los pasos me atacó este mediodía mientras salí... —dudó antes de continuar— al cementerio a dejar algo a un difunto —carraspeó y le dio otro trago a su nuevo café humeante. Mientras, Miyako depositaba algo sobre los respectivos puestos, frente a los chicos—. A partir de ahora aprenderán técnicas de tiro, sobre armas de fuego... no quiero correr riesgos y deseo asegurarme que sabrán defenderse en caso de encarar el peligro. Confío plenamente en ustedes.

Los jóvenes casi en sincronía abrieron el estuche frente a ellos, notando allí las armas con la correspondiente inscripción y una recarga de quince proyectiles. Se miraron entre todos en solemne silencio, ¿acaso Ken estaba demente para darles armas reales a diez mocosos? Su silencio sólo indicó que iba muy en serio.

Mitsue pasó saliva, cerrando la caja en el acto; su madre murió por culpa de un arma, un arma no pudo salvarle la vida a Ayako pese a su presteza. Suspiró y finalmente acercó más el estuche negro hacia su cuerpo, asintiendo. Daika la imitó de forma discreta.

Sensei, pero fuera de todo esto... ¿está bien usted? —la mestiza soltó la pregunta con mucha cautela, fijando sus orbes verdosos en el hombre mayor—. Alstrometria nos sigue también, ¿no? ¿No somos una suerte de cazador cazado?
—soltó sin más.

Alysson temblaba en su asiento, Mitsue le pasó los brazos por el cuello y la abrazó de manera protectora, acariciando su cabeza con ahínco, susurrándole “tranquila, tranquila” de manera repetitiva.

Les he traído a un conocido sniper de guerra... es un as en cuanto al tiro, tanto a distancia larga como corta... él les instruirá mejor de lo que yo puedo hacer... —miró a la puerta y lo llamó—. Ivanov, adelante.

El hombre que entró les resultaba intimidante, su clara apariencia tosca, su nariz afilada, sus facciones endurecidas por la guerra, los ojos que lo han visto todo, toda clase de depravaciones y decadencia humana... en realidad, el ojo, pues el otro lucía un soberbio parche negro, clara ausencia del otro globo ocular. Las cicatrices en el rostro tensaron a más de uno.

Jóvenes, él es Vladimir Ivanov, ex sniper del ejército Ruso.

El hombre de cabellos largos les miró de manera severa, escaneándolos a todo. Al lado de él, una Witchmon sólo observaba en silencio, con las manos tras la espalda y sobre su escoba, flotando a poca distancia del suelo.

Buenas tardes, Grupo Zero. Desde hoy mismo comienza su entrenamiento en tiro.

Su voz.

Por Dios, su voz. Todos podrían jurar que escucharon al mismísimo satanás en aquella voz carente de emoción alguna, cargada de severidad, esa voz ronca y acento marcadamente eslavo los erizó por unos segundos a todos.

Los chicos supieron, irremediablemente, que lo serio del caso apenas comenzaba.


Y creo que ya. Habemus terror(?)
@N!, @Kira., @Blair', @Rozenkristall, @Doc. K-9, @October, @ArisuDokuro, @Mr Pumpkin, @Megu

Y aquí el tal Vlad (?)
 
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I, can never heal you but I promise I could try
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Se empeñaba en escuchar las palabras del director con atención, quería mantenerse enfocado en las indicaciones para no pensar en más nada, pero sus intentos eran casi en vano. Se encontraba sumido en un estado de conmoción y el nombre de la culpable daba vueltas en su cabeza desoxigenando su mente; Iris Cooper. La susodicha se hallaba sentada del otro lado de la mesa, algún par de veces el germano trató de intercambiar miradas con ella, pero en todo momento resultaba ser rechazado. Era entonces que no entendía el por qué, ¿por qué tenía aquél sentimiento? Y como si se le hubiese propinado una profunda punzada, tan sólo él era conocedor de cuan grave era la herida que le estaba carcomiendo, mermando sus sentidos, infligiendo cruel y despiadado dolor.

Y los pensamientos seguían arremolinándose, ¿es que acaso para Cooper todo había sido un juego? Se maldijo para sus adentros, ¿quién era el infame que se atrevía a ocupar su lugar? ¿Quién osaba a recorrer caminos por su piel mismos que él ya había recorrido antes? Porque al final la estadounidense era suya, o al menos eso había estado creyendo todo este tiempo.

No estaba bien; nunca lo aceptaría, nadie lo sabría.

Agitó su cabeza intentando volver a la realidad y seguido se aproximó para abrir el estuche que tenía frente a sus ojos, algo había escuchado decir al director sobre una nueva clase de tiro, no pudo disimular la sorpresa cuando descubrió que el adiestramiento se llevaría a cabo con armas reales.

Jóvenes, él es Vladimir Ivanov, ex sniper del ejército Ruso.

Estaba ante él tal vez la persona más horrenda que había visto jamás en su vida, tan pronto escuchó la indicación para abandonar el recinto se puso en pie, las clases comenzarían al instante. Salió de la habitación cargando consigo el diminuto pero pesado maletín que contenía su arma, sus pasos dejaban al descubierto su cuantioso ánimo por abordar el campo de tiro cuanto antes. A su lado marchaba casi al mismo son su estimado compañero ‘Peter Pan’, era estúpido pensar que ni siquiera sentía las ganas de querer joderle un poco la vida a su acérrimo rival, le dirigió tan sólo una corta mirada misma que se desvaneció al cabo de unos segundos.

Te vi con Barney, no engañes a Wendy —jamás percibió las palabras salir de su boca, había enunciado casi como por reacción automática y por fortuna su tono de voz había sido tan leve que nadie más le había alcanzado a escuchar, ni siquiera Tinkermon. Su mirada puesta al frente no alcanzaba a vislumbrar la expresión en el rostro del Tomohasa, pero seguramente sería algo más parecido a la sorpresa.
Mantén la boca cerrada Köhler, no es lo que crees que viste —alegó el nipón, había un deje de nerviosismo en su hablar.
Como sea, no es que en realidad me importe —replicó después el germano, tratando de restar importancia a lo que había pronunciado al principio.

Bástian entonó su vista hacia todas partes; el grupo Zero marchaba casi que ordenado y a las órdenes del tal Ivanov, alcanzaron pronto la salida de las instalaciones y se adentraron a campo traviesa con dirección al centro de entrenamiento. Justo cuando los rayos del sol alcanzaron a acariciarle los castaños cabellos y el desfachatado rostro, las palabras de la psicóloga aquella misma mañana inundaron súbitamente sus recuerdos, una sonrisa cínica adornó su gesto.

— Olvidemos a las demás personas, hablemos de ti. Esta sesión tiene por nombre Sebástian Köhler.
— No puede esperar que le cuente sobre mi vida y que omita a Iris Cooper al mismo tiempo, eso es casi imposible.
Irónico era todo, trataba de mantener a la estadounidense al margen pero la susodicha estaba presente en cada detalle. Apretó su puño libre con fuerza.

Se formarán en parejas chico/chica para la práctica —escuchó al ruso demandar, todo parecía empecinarse en hacerle caer en desdicha. Las parejas dentro del grupo Zero ya se encontraban casi que bíblicamente escritas, no fue sorpresa que al final terminaran quedándose a la fuerza como compañeros él y Cooper pues todos los demás daban por sentado su inexistente lazo. Sebástian se aproximó a la posición de la estadounidense, lo que se venía ya era inevitable.
No es como si hubiese tenido otra opción —exclamó con disgusto el alemán
Lo mismo digo —respondió de la misma manera la chica. Ambos cargaron sus armas, se encontraban en una de las tantas estaciones de tiro y se disponían a probar su puntería en contra de la diana.
Hagamos esto rápido, ¿quieres? —Propuso con más disgusto el castaño— entre menos tenga que ver contigo, mejor. —Gabumon retrocedió en silencio dándoles espacio, aquello último eran palabras que The Majesty no podía permitirse. Sabía del malestar del germano, sabía que ella era la culpable, pero el tono de voz en las aseveraciones del chico constataba un rechazo al que no estaba acostumbrada y que no iba a admitir por parte de nadie. En seguida contraatacó.
¡Tú y yo no somos nada!
¡Y ahora no lo seremos nunca! —su voz se había elevado casi a gritos y no podía evitarlo, pero debía tranquilizarse si es que quería lanzar la gran interrogante— ...¿Estuviste con alguien más?

Hubo silencio; la ausencia de palabras por parte de Iris daba por sentadas las cosas. Sebástian estaba colapsando, había tanto que hubiese querido decir, pero su orgullo estaba por encima de todo así que no escupiría aquello, todo atentaba con morir en su boca. Impulsado por sus deseos le abordó, acortó la distancia, soltó el arma para poder tomarla del rostro con ambas manos y besarla por la fuerza.

Iris Cooper le había dejado enganchado desde el primer momento en que le descubrió durante la primer sesión del grupo Zero, sus compañeros y allegados daban por hecho el innegable vínculo que había entre ellos, pero más allá de las miradas externas, Iris era para Bástian el tipo de chica por la cual hubiese luchado, hubiese respetado, a veces se planteaba si su forma de tratarla era demasiado estúpida o si estaba siendo por demás imbécil. Ya nunca lo sabría, sin darse cuenta algún malaventurado se le había adelantado en la carrera.

Justo cuando Iris comenzaba a ceder ante el forzado tacto Sebástian se soltó, la mirada horrenda y acosadora de Ivanov les analizaba por detrás de ellos y preguntaba a la vez si existía alguna clase de problema entre ellos.




Si algo está mal me avisan y edito mas tarde que ando con prisas.
[MENTION=53682]Kira.[/MENTION] ¡PTAH! Deal with the drama (?) [MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=400623]Blair'[/MENTION] [MENTION=218552]N![/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=1033583]Mr Pumpkin[/MENTION]
 

スパークル
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Como era de esperarse, el nipón y la oriunda de Chicago habían terminado como dupla en la primera práctica conjunta de tiro. Los iris verdes de la norteamericana se perdieron en el arma que sostenía con su diestra, estudiándola, detrás de ella estaba Renamon de brazos cruzados y con aires molestos rayando en lo fúrico; a un lado Yuu observaba atentamente a su novia y, finalmente, el hadita digital seguía con los ojos la misma dirección que su compañero, atisbos de fastidio se podían percibir en las facciones de la pequeña alada.

¡Muévanse señoritas! A este paso ya les hubieran disparado treinta veces. — Tajó el Ruso de manera agresiva arrastrando a la morena de vuelta a la realidad y provocando un ligero, casi imperceptible, respingo en el varón de orbes carmín.

Valentine, andando — añadió Peter Pan tomando a la fémina por la muñeca para alejarla del instructor y acercarla hacia la estación de tiro, Aoi ni se inmutó, estaba aún semi-ausente y eso se le notaba en la pura mirada que poco o nada reflejaba al ver la pistola que aún reposaba entre sus manos —, no entiendo para qué quieren que usemos esto. — Soltó de pronto, mirando aún de reojo a la chica que lo acompañaba.

Defensa, supuestamente… — Finalmente Vi había salido de su mundo alterno para emitir ese par de palabras que relajaron un poco al varón, no por el tema, sino porque le había contestado de una manera suave y no tan alejada como hace un rato que Aoi casi exigía estar lejos de él. Respiró hondo y sonrió de manera tenue, la estadounidense permaneció con su acostumbrada seriedad.

¿Practicamos entonces? — Yuu dio un par de pasos veloces tras sus palabras, Valentine ya se le había adelantado y se colocaba cuidadosamente un par de tapones en los oídos para evitar que el sonido del disparo la aturdiera, él repitió la acción. La entidad amarilla siguió de cerca al par, notablemente molesta, acosaba con los iris azules a su compañera y ésta se limitaba a evitar el contacto visual, sabía el por qué de su comportamiento y no quería enfrentarlo, al menos no en ese momento. Preparó el arma con movimientos diestros y apuntó en silencio.

El disparo de Tomohisa se adelantó al de la morena, éste dio en el blanco pero no en una zona vital, escuchó uno, dos, hasta tres disparos a su lado y luego presenció como la azabache dejaba el arma con fuerza sobre la mesa antes de darse la vuelta musitando distintas palabras en su idioma natal, Renamon le contestaba con total conocimiento y fluidez. Vladimir se acercó ante aquel suceso, la de orbes verdes lo miró callando al instante su conversación con la de pelaje amarillo, Ivanov la observó con severidad a lo que Vi volvió a chistar y se alejó retirándose los tapones, el nipón se apresuró a seguirle, no sin antes disculparse con el Ruso que parecía más molesto de lo que su semblante común exteriorizaba, esos niños iban a causarle unos horribles dolores de cabeza. Se asomó, entonces, hacia el lugar donde la joven había disparado en cosa de segundos, los tiros norteamericana habían acertado en el tórax del lado del corazón, en el centro de la frente y el último lo erró por más de dos centímetros pero había atentado con dar en el cuello.

[...]​

¿Sabes? — Yuu se detuvo instantáneamente al escuchar la voz de Vi, además de que ésta se paró en seco en medio del pasillo sin virar hacia él —, ayer pensé en terminar contigo. — Tomohisa se congeló inevitablemente, tenso, la pequeña hada instintivamente se abalanzó sobre la fémina.

¿De qué hablas? — Aún atónito y casi obligando a que las palabras salieran sin sonar quebradizas, apenas alcanzó a detener a su digimon con sus manos evitando que hiriera a la morena.

Lo que escuchaste — giró su cuerpo para verlo de frente, elevando levemente la mirada para que sus iris esmeralda se cruzaran con los guindos del asiático —, no sé que hacer Yuu, lo siento. Lo único que he ocasionado desde que regresamos han sido problemas, no estoy manejando las cosas como antes, no puedo. — Agregó, su voz sonó más débil en cada palabra nueva, sintió una punzada en su pecho pero la ignoró e hizo un esfuerzo sobrehumano porque su mente siguiera maquinando las oraciones que necesitaba decir. — El caso es, no he sido sincera contigo y, aunque antes en muchas situaciones de mi vida eso no me molestaba, no puedo hacerlo contigo… Hay algo que me carcome con cada asunto que me guardo y evado en tu presencia, me siento mal por no decírtelo y eso me da miedo.

¿Miedo? — Aún más desconcertado que al principio al escuchar el semi-monólogo de la estadounidense, no sabía como reaccionar y, aunque le dolía, quería seguir escuchando aquello que la fémina había comenzado a decir.

Si Yuu, miedo. Me aterra que tengas el poder de cambiar tantas cosas en mí con un simple gesto. — Bajó la mirada al instante, el varón se acercó y tomó el rostro de Aoi entre sus manos, tembloroso, lo elevó unos cuantos centímetros para volver a encontrarse con los ojos de ella.

¿Puedo cambiar algo? Vi yo… — La aludida lo silenció al unir sus labios y en cuestión de segundos se alejó de él, deshaciéndose a su vez del agarre, las manos de Tomohisa estaban húmedas debido a un par de lágrimas que habían escapado de los orbes esmeralda.

Perdóname, hice algo malo, sería una cínica si siguiera contigo y no puedo ser así estando a tu lado, no es justo. — Sin más se alejó de él, el nipón hizo un amago por seguirla pero, como cruel jugarreta del destino, el timbre sonó y miles de alumnos inundaron los pasillos provocando que perdiera de vista a la norteamericana ¿Habían terminado? ¿Así como así? Se quedó helado pensando en nada y todo a la vez, sintiendo el frío de la situación abrazándolo pero el cálido sentimiento aún aferrándose a sus labios, Vi estaba arrepentida de algo y él no sabía de qué, no entendía nada, quería asirse a la idea de que eso no había sucedido, que Aoi estaba en uno de sus miles momentos ambivalentes, que las cosas iban a solucionarse como lo habían hecho antes, pero había una fuerza invisible haciendo lo posible porque se soltara. No. él quería explicaciones, quería luchar por lo que habían logrado, Valentine había cambiado tanto desde que se habían conocido hasta ese día que no quería dejar las cosas escaparse entre sus dedos cual agua.

[...]

Estática, irónicamente sola en un pasillo repleto de gente, se abrazó a sí misma con fuerza sintiendo una helada apoderarse de sí, estaba perdiendo la cabeza. Debía calmarse en ese mismo instante o todo se pondría peor, ya no quería causar lástima, ya no quería expresar todo lo que comúnmente guardaba, lo que le habían enseñado a guardar. Una mochila golpeó su costado, un hombro golpeó el contrario, no importaba. Había algo dentro de ella que la hería peor, algo todavía más doloroso que cualquier impacto físico: las emociones. Mordió su labio inferior, internamente deseaba haber prolongado más ese último contacto con Yuu pero por otro lado se reclamaba a sí misma por haber actuado instintivamente y besarlo, ¿Cómo podía besarlo si la noche anterior había sucedido eso con Iris? Sintió como sus rodillas amenazaron con doblegarse ante la situación pero una fuerza externa lo impidió, los brazos protectores de su digimon se habían aferrado a su cintura evitando que cayera de rodillas en medio del tumulto de gente.

Era lo mejor Vi.

Lo sé.

Pero odio que te estés resignando — no hubo respuesta, la morena simplemente no pudo articular otra palabra, Renamon tenía razón, se estaba resignando —. Tú no eres así, por algo viniste aquí en contra de todo, incluso en contra de lo que Shura y Murae te pidieron. — Aoi cerró los ojos y aferró sus manos a los brazos de la digimon, Renamon entendió el gesto y a base de saltos inició un trayecto hacia un lugar menos abarrotado de gente, sabía que su tamer estaba en uno de esos momentos en los que necesitaba hablar con ella y nadie más.

[MENTION=41491]Miyako[/MENTION] you're next o3o

[MENTION=218552]N![/MENTION] ahí dejé más drama(?)
 
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Speed Star
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Aquel beso, aquella caricia contra los labios del Europeo, fue todo lo que Iris necesitó para darse cuenta de la dulce y a la vez tan cruda realidad a la que había ingresado. Para ella Bastian no era un idiota más, uno del montón al cual trataría con la punta del pie; aunque esas fueran sus intenciones en un inicio. El germano se había cernido en ella como sí de humedad se tratase, colándose en su ser con el paso del tiempo hasta llegar al punto en que la norteamericana lo aceptaba. Su visita al Digimundo había sido el detonante para que esas emociones engañosas y mezcladas terminaran por aclararse para ambos, pero especialmente para Cooper, para quien le era difícil aceptar la entrada de alguien en su vida. Era una muralla impenetrable que Köhler había logrado derribar con tal esmero, empeño y dedicación a lo largo de un año, e Iris lo había permitido. El beso no duró nada, pero ella sintió que fueron largos los minutos que transcurrieron desde que comenzó. Sin embargo, antes de que pudiera ceder al tacto del alemán, fue este mismo quien se alejó de ella.

Cuando se separaron fue Sebástian quien sintió la horrenda mirada de Ivanov analizarlos por detrás, pero Cooper aparentemente no había reparado en eso, o quizás le restaba importancia. También ella tenía muchas cosas por decir, pero algo la detenía de hacerlo, era su maldito orgullo que casi competía con el de Köhler, eso y el admitir que tal vez se había equivocado frente a los ojos miel del castaño ponían en juego su barrera de acero externa que con tanto esfuerzo había creado. Pero, ¿estaba dispuesta a perderlo a él por su ego? Iba a murmurar algunas oraciones que había estado maquilando en su mente, cuando de nueva cuenta el germano se le adelantó.

A ver, dime. —carraspeó con molestia y se dedicó a contemplar al resto del Grupo Zero. Su miraba denotaba enojo y frustración, ocultando con sublime perfección el verdadero dolor que sentía. — ¿Fue con el Llanta? ¿O quizás pasaste tu noche de brujas con el Señor Halloween, eh? —soltó en un tono corrosivo, hiriente y mordiente en contra de la castaña. No había pensado dos veces antes de hablar, simplemente zanjó aquello que sentía que le carcomía en sus adentros sin chistar. Sebástian claramente no estaba razonando con precisión, a tal punto que parecía valerle sí lastimaba o no a Iris con sus ácidas palabras. Y dio en el blanco. Gabumon retrocedió aún más al escuchar a Bastian vitorear aquellas oraciones, estaba boquiabierto y casi podía predecir lo que sucedería a continuación.

Eres un imbécil, Sebástian. ¡UN REMEDO DE IMBÉCIL! —exclamó, sin preocuparse de sí iba a ser escuchada por los otros o por la escuela entera. Era claro que los más cercanos a ellos del grupo dirigieron sus miradas desconcertadas hacia ambos. Y si, por la mente de Cooper había transitado el pensamiento de soltarle una bofetada al castaño, pero cambió de idea, porque no iba a golpearlo cuando no se merecía tanta atención suya. Sus palabras habían sido la gota que derramó el vaso en Iris, haciendo mella en ella como nunca antes. Era inaudito que Köhler osara, siquiera, suponer que ella había tenido algo que ver con Hameln o Ganta. ¿Cómo se atrevía a tacharla de tal forma, como una cualquiera?

¿Entonces tu reacción me da la razón? —alzó la voz, encarando fervientemente a la castaña frente a él. En ningún momento Iris había negado sus suposiciones, más que nada porque a cualquiera en su sano juicio le hubieran parecido imposibles y absurdas. Pero en realidad Bastian no se molestaba en analizar aquello, su único deseo era conocer el nombre de aquél que osó poner un dedo encima de la persona que él tanto apreciaba.

Maldita sea Köhler, ¿quieres saber quién fue? —con aquello, Iris admitía haber estado con alguien, por lo que el temor más grande del germano se estaba convirtiendo en realidad. Bastian estuvo callado, mientras mordía su labio inferior con nerviosismo. Igual su semblante exasperado no parecía abandonar su rostro. — Una chica, imbecile. —soltó abruptamente. Dicho esto, Cooper dejó al lobo a cargo de su arma y abandonó el campo de entrenamiento, no sin antes soltar un par de lágrimas que se perdieron en su rápida huida.

La mirada del alemán vagó por entre los presentes cuando Iris se perdió de la vista de todos. No tuvo que darle muchas vueltas en su cabeza para encontrar la respuesta a la última interrogante, pues su vista se fijó inmediatamente en la compañera de habitación de la castaña. ¿Iris y Vi, juntas? Valentine observó el camino por el que Cooper había salido casi corriendo e ignoró olímpicamente la atención que Bastian le estaba otorgando en ese momento. Siguió con lo suyo en compañía de Tomohisa, este último dio un veloz vistazo a Köhler, quien seguía en su intento por asimilar lo que acababa de escuchar. Al menos no había sido otro hombre, ¿pero con Aoi? ¿Por qué?

(...)

Estaba atardeciendo y las clases vespertinas daban por concluidas aquel día. Mientras los alumnos, todos ellos ajenos a las vivencias y frustraciones del dichoso Grupo Zero, salían de las aulas rumbo a los dormitorios o a cualquier otra parte para distraerse y divertirse un rato. Iris vagaba por el mismo pasillo en dirección opuesta a la muchedumbre estudiantil, iba cabizbaja y con la mirada retraída, aquello era suficiente para que pasara desapercibida entre tanta multitud.

Algo en su pecho le dolía, le daba la sensación de que había errado, pero al mismo tiempo no se lamentaba lo que había ocurrido con Vi. ¿Entonces por qué se sentía tan mal, tan abatida? Tal vez no eran sus acciones las que le lastimaban tanto, era la situación actual de Bastian, el verlo así y saber que ella era la culpable le atormentaba por dentro. Cerró sus puños con fuerza, igual él tampoco tenía ningún derecho a tan siquiera considerar que ella se había ido a liar con otro, y por ahora no iba a perdonarle las últimas palabras hirientes contra su persona. El pasillo comenzó a vaciarse, hasta que únicamente quedó su silueta de pie en medio del corredor. Su sombra se proyectaba contra el suelo a consecuencia de que el astro solar comenzaba a descender. Iris se detuvo cuando notó que se había quedado sola.

Comprendía que era ella la del problema principal, porque entendía que desde hace mucho pudo haber iniciado una relación con el castaño, para dejarse de juegos y visitas nocturnas hasta convertirse en algo más formal. Sin embargo, Iris jamás dio ese paso porque su propia iniciativa se veía frenada por algo más grande. Cooper no estaba hecha para tener relaciones largas ni de apegarse tanto a las cosas ni a las personas, ¿cómo podían esperar que alguien tan superficial como ella llevara una relación con alguien? Tenía una naturaleza tal vez indomable, una que había encontrado quién le pusiera los pies sobre la tierra.

Iris se acercó a uno de los muros contiguos y recargó su espalda, dejando que ésta se deslizara sobre el frío cemento, hasta quedar sentada sobre el suelo. El atardecer se reflejaba en sus zafiros, humedecidos por las ganas contenidas de soltar toda la carga emocional que hasta entonces se había guardado.

¿Qué demonios estoy haciendo? —se dijo a sí misma sin quitar su vista del anaranjado horizonte. La pregunta iba más encaminada a lo que estaba haciendo con todos a su alrededor: con Gabumon al cual lo sentía más lejos y distante que nunca; con Vi por haber desarrollado un afecto enorme por ella, que hasta la noche anterior había permanecido oculto; y con Sebástian a quien de algún modo le había sido infiel, aún si no llevaban un título oficial de por medio, y al cual continuaba lastimando con sus acciones. — ¿Por qué no puedo ser sincera con nadie? —se preguntó y bajó la mirada azul a su siniestra. Comenzó a desvendarla lentamente y, cuando terminó su labor, contempló con disgusto la herida en su muñeca que apenas y comenzaba a cicatrizar.

Llevó ese mismo brazo a su frente y se recargó en él, dejando que algunas finas gotas recorrieran la herida semi-abierta al caer desde sus zafiros cristalinos. Recordó más fragmentos de la noche anterior y entornó sus orbes. Su efímera experiencia con Aoi le había servido de mucho, y discernía que quizás ambas lo habían necesitado y obtenido en el momento adecuado. Le agradecía muchas cosas a su compatriota, no sólo por ser una especie de soporte para ella desde que habían vuelto del Digimundo, sino que también se había convertido en su primer y mejor amiga, a pesar de las circunstancias en las que se habían conocido y lo que había ocurrido a partir de ese día. Sonrió levemente y cerró los ojos, aún postrada sobre el frío suelo de la Academia, sin ningún alma que reparara en su solitaria presencia.

Y entonces vino otro recuerdo a su memoria, uno de hacia ya unos meses atrás, en aquella dimensión alterna a la suya.

Nuestro primer amanecer, lieb. ¿No es casi de novela? —susurró el germano, quien tenía a la castaña entre sus brazos, mientras sus piernas descansaban a ambos costados de Cooper. La aludida asintió levemente y apoyó su cabeza contra el pecho del castaño.

Considerando que hace pocas horas casi nos matan, si, de novela. —ambos estaban situados en el techo de alguna de las tantas viviendas digitales que les servían de refugio. Tal cual lo había dicho, por la madrugada de aquel día habían sido atacados por sorpresa. — Bastian, eh...

¿Qué sucede? —Iris abrazó las extremidades de Köhler que le rodeaban y suspiró. Estaba indecisa y un tanto insegura de proclamar lo que tenía que decir, así que se dio por vencida. Por suerte, el holandés emergió del interior de la choza y miró a ambos sobre el tejado.

Mira, Lukaz ya despertó. —la americana intentó zafarse para bajar pero fue inútil, el alemán ejerció mayor fuerza en su abrazo y la atrajo más hacia su cuerpo. De algún modo logró que su rostro se virara hacia él, hasta quedar casi de frente y así le plantó un inesperado beso que dejó perpleja a Cooper. Cerraron sus orbes casi por instinto y se dejaron llevar, mientras terminaba de amanecer en el Digimundo.
El roce de algo contra su hombro la hizo despertar y pegó un pequeño brinco. Alzó su mirada y se encontró con lo que a muchos les parecía espeluznante, el severo e inexpresivo rostro de Vladimir Ivanov observándola. No se sobre exaltó al verlo ahí, pues intuyó que la práctica ya había finalizado y el instructor había ido a buscarla para reprenderla o algo por haber escapado sin decir nada. Sin hablar, el hombre le indicó con su aguda mirada que se pusiera de pie e Iris obedeció sin objetar. Rápidamente se limpió las mejillas humedecidas y los ojos con la manga del uniforme; aunque su reacción llegó demasiado tarde para cuando el ruso ya había reparado en aquello.

¿Estás bien? —su voz, aunque tétrica la primera vez que la escuchó, cargaba un aire más acogedor en ese momento. Iris parpadeó un par de veces antes de responder a la duda del mayor.

Perdón por escaparme de la práctica, yo no...

Pregunté que sí estás bien. —insistió sin cambiar su tono severo. Su mirada seria y escrupulosa en ningún momento dejó de observar a Cooper. Fue hasta que la castaña asintió en silencio que Vlad quitó sus orbes de ella. — Ven conmigo. —indicó con calma, dio la media vuelta y comenzó a caminar por el largo corredor.

Cooper siguió al sniper con cierta extrañeza reflejada en su mirar, ¿qué quería con ella? ¿Acaso regañarla por su actuar? No sería para nada una sorpresa. Sin protestar nada, la castaña siguió al ruso con sigilo, manteniendo el mismo paso que él en su andar. Era muy curioso pero desde el primer momento en que lo vio parado en la oficina de Ichijouji había despertado cierto interés en la americana por saber más de él, por aprender de sus enseñanzas y demás. Su 'horrendo' aspecto no le causaba ninguna aversión o temor a su persona, al contrario, Ivanov le parecía alguien bastante interesante e intrigante.

Caminaron por la Academia hasta que finalmente anocheció. Sin embargo, en todo ese trayecto, habían tenido la oportunidad de presenciar en los jardines exteriores del complejo el encuentro de la línea corrupta de uno de los suyos, una LadyDevimon se había enfrentado contra su propia compañera, Mitsue. Ninguno de los dos pudo intervenir debido a la ausencia de sus propios Digimon, aunque no era que Vladimir tuviera intenciones de hacerlo. Todo pareció tranquilizarse en ese momento y continuaron como sí nada, reanudando el tema de la conversación que llevaban a cabo.

Su plática con Vlad le había servido mucho más que asistir a su cita con la psicóloga, y definitivamente disfrutaba más conversar con el ruso que con aquella mujer. Era difícil de explicar, pero también Ivanov se había interesado en Iris al conocer un poco más sobre ella y su apellido, el cual hacía referencia a un accidente ocurrido años atrás en una embarcación. Inexplicable, pero el hombre de aspecto recio veía el reflejo de una de sus tantas sobrinas en Iris y tal vez era por ello que un ligero atisbo de preocupación nació en él. Aunque no le haría saber aquello.

Por favor, quisiera que usted me ayudara. —pidió en cuando se detuvieron al doblar un pasillo, inclinando ligeramente la cabeza hacia adelante. Cualquiera que escuchara a Cooper hablar así se extrañaría al instante, pues no era adepta a dirigirse a las personas mayores tan respetuosamente. — Tengo ciertos...problemas. —reconoció con algo de pena.

¿Sentimentales? Lamento no ser de mucha ayuda en esa área. —el ruso de guerra tenía la leve corazonada, después de haber visto su escena con el alemán, que se trataba de algo así.

No tanto de ese tipo. —evocó de inmediato. — Usted estuvo en la guerra, ¿no? —elevó sus zafiros hacia él, y le vio asentir. — Entonces ha de tener un temple de acero, ha visto y hecho de todo me imagino. Yo necesito esa fuerza.

Me parece que hay otros que necesitan más eso que tu, Iris Cooper.

La verdad, las apariencias a veces engañan. —sin tener vendaje alguno que la cubriera, la castaña alzó su siniestra frente al ojo descubierto del soviético, develando así la extensa herida que tenía en su piel. Siendo un hombre con experiencia, y por la posición de dicho corte, dedujo que era una herida infligida por la misma chica. Volteó a verla con su único ojo desprovisto de parche y entonces comprendió la clase de ayuda que la estadounidense estaba demandando de su parte.

Entonces primero necesitas pulir el manejo de tu arma. A primera hora mañana, no me falles. —dicho esto, Ivanov dio la media vuelta y se retiró en la tenue oscuridad del pasillo.

Cooper tomó esto como una señal positiva de sus peticiones al ruso, no supo bien qué le había llevado a aceptar su pedido, pero le alegraba que fuera él quien le ayudara y no una demente psiquiatra. Ya era de noche, por lo que el pasillo estaba en silencio, a excepción de algunas voces que provenían del interior de las habitaciones. Sin darse cuenta había ido a parar a los dormitorios comunes de la Academia, su residencia especial quedaba del otro lado.

Con los ánimos un poco más renovados se dirigió a los dormitorios del Grupo Zero, tenía que dormir lo necesario para recuperar el sueño perdido de esa mañana. Estuvo a escasos metros de doblar por la esquina que la conduciría hacia su alcoba cuando se frenó y ladeó su vista a un costado. El corredor que comunicaba las habitaciones de los varones estaba en completo silencio, siendo apenas iluminado por las delicadas lámparas en lo alto de los muros. De inmediato ubicó la habitación del germano y se preguntó sí Bastian ya estaría reposando en su interior.

Suspiró resignada, lo fuera a aceptar o no, le debía una explicación y quizás una disculpa a Köhler, así él todavía estuviera molesto o decepcionado de ella. Se acercó lentamente hasta la puerta de entrada y dio ligeros golpecitos con los nudillos de su diestra, no hubo respuesta. Repitió la acción una segunda vez y tampoco. Fue entonces que Iris se agachó y visualizó la sutil luz de la lámpara de noche del alemán colarse por debajo de la madera, lo que significaba que Bastian estaba presente en su cuarto.

Bastian, sé que estás ahí, ¿podrías abrirme? —musitó, acercando su rostro a la madera para que pudiera ser escuchada desde el interior. Otra vez nadie le respondió y entonces Iris tomó la manija de la puerta e intentó abrirla, pero sorprendentemente estaba con seguro, ya que el germano siempre solía dejar su cuarto abierto. — Bastian, quiero explicarte...

Ya has dicho demasiado, Cooper. —un nudo se creó en su garganta la escucharlo referirse a ella de esa forma, de un modo tan despectivo. Oprimió con algo de fuerza sus puños y enseguida intentó relajarlos. — Vete.

No me iré hasta que abras. —insistió con terquedad.

¿Y que hará la Barbie Cooper, eh? ¿Quedarse en vela toda la noche? —se mofó, recostado en la comodidad de su cama, a sabiendas que la castaña jamás haría tal acción. Su confort, dignidad y orgullo siempre iban primero que cualquier otra cosa. Aunque para Iris aquello le había incentivado a demostrar todo lo contrario, todo lo opuesto a lo que ella representaba. Le estaban retando, la estaban poniendo a prueba para que mostrara la fuerza voluntad que poseía por aquello que le importaba.

Puedo hacerlo.

No puedes, Iris. —la americana se mordió un labio y entornó sus zafiros en contra de la puerta. El imaginarse que Sebástian estaba del otro lado le daba ese motivo para permanecer ahí hasta que se dignara a abrirle, así tuviera que pasar toda la madrugada esperando.

No me moveré de aquí, así me cueste toda la noche, Bastian. —y dicho y hecho, Cooper no regresó a su habitación y se mantuvo de pie, aguardando el momento en que el portón se abriera para ella y así pudieran platicar como era debido.

Eres tan caprichosa. —susurró, pero fue lo suficientemente audible para traspasar la entrada.

Hay cosas que lo valen. —refutó y se cruzó de brazos. Quizás ahora que habían tocado su ego aquello se había convertido en una batalla por demostrar lo que podía realizar, y por hacerle ver al castaño de una forma algo indirecta que sí le importaba pese a todo.

Las horas transcurrieron sin que Bastian le abriera la puerta, mientras tanto Iris había tomado distintas posiciones en lo que aguardaba, desde estar recargada sobre la pared adyacente, hasta tirarse en el suelo contra el umbral de la entrada. Sin embargo, el cansancio terminó por apoderarse de ella y, sin saber a qué hora, se quedó dormida a un costado de la puerta del alemán.



Blegh, lamento la tardanza D; no vuelve a pasar asgf ;-;
[MENTION=176369]October[/MENTION] ya discúlpala ptah ;w; [MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=400623]Leonhardt[/MENTION] [MENTION=218552]N![/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=1033583]Lunatic Pumpkin[/MENTION]
 
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we rise
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Brazo derecho recto, a un ángulo perfecto de noventa grados, pistola al frente, seguro removido, ojo en la mira... y las piernas temblando. Dejó a Daika guiando a Alysson, por lo que por esta vez Ganta le ayudaba, sin demasiada simpatía, aún guardaba ciertos "rencores" tras la novatada, incluso si la Minamoto sólo fue testigo. Mitsue le dedicó una mirada que sólo duró segundos y detonó el primer disparo, sin siquiera mirar del todo.

La bala dio en un aparente punto "defensivo", en la pierna derecha, cerca de una arteria. La pelinegra sólo abrió los ojos, sorprendida.

Pierna derecha, a dos centímetros de la arteria femural. Puedes ganar tiempo, pero para la otra dispara en un brazo. Dos centímetros más y podrías matar a alguien por shock.

Los vellos de su nuca se erizaron un momento, ya se habituaría a la voz profunda de Ivanov. Daika la miró desde su sitio, con una mano sobre el hombro de la pequeña y la otra bajo su brazo derecho, ayudándola a apuntar a la diana.

Mitsue volvió la vista al frente mientras Ganta le apretaba el hombro derecho para que relajase su espalda, que aflojase siquiera un poco el nervioso agarre al arma. El castaño apenas la tocó, pero se posicionó detrás, cerca de su oído dijo la única palabra:

Dispara.

Quiso cerrar los ojos, pero no lo hizo, tiro certero, entre los ojos. Segundo tiro, cuello, arteria carótida, tercer tiro, boca del estómago, cuarto tiro, corazón. Se quedó sin municiones, soltó el arma y la dejó caer al piso. Miró con miedo, con terror; es decir, ¿ella había acertado los cuatro tiros a matar?

«¿Disparar a matar? ¿Y te haces llamar detective? —No fue la voz de Ivanov la que sonó esa vez; fue la voz de su presta consciencia—. ¿Vas a reaccionar así? ¡¿ES QUE QUIERES MATARLO REALMENTE?!»
Mitsue-san... —la voz de Ganta se escuchaba... lejana.
¡Claro que tomaré su maldita vida por mis propias manos! —Volvió a tomar el arma, recargó y disparó al tercer blanco. Cinco tiros certeros otra vez.

Prosiguió tres veces más, Ivanov se movió como la sombra que era y se posicionó justo detrás de la joven, colocando sus manos sobre los frágiles hombros.

Suficiente. Es turno de tu compañero.

Sólo entonces se detuvo, sentía la pólvora en sus dedos, estaba ciertamente ensordecida por los constantes disparos. Entregó el arma a Ganta y le indicó cautelosamente cómo posicionarse para atacar los puntos "distractores".

Apenas terminó el entrenamiento, salió, no esperó ni a Daika ni a Alysson y corrió... corrió... corrió.

[ . . . ]

¡Voy a matarte y bailaré sobre tu maldito cadáver, Samuel Alstrometria! —¿A qué le gritaba tan febrilmente? Una fotografía colgando de un árbol, llena de toda clase de objetos filosos, desde dardos a agujas de coser. Terminó por enterrarle una enorme tijera de costura, rajó la fotografía a la mitad y decidió que era tiempo de volver, ya había anochecido hace mucho y si no volvía, podrían preocuparse por ella.

¿Tailmon? Tailmon miraba en silencio a su compañera, temerosa... si bien la había visto molesta, jamás la había visto tan furiosa. No sólo tenía miedo por Mitsue, sino por sí misma, ¿y si sus emociones la influían y terminaba en su forma corrupta? La gata blanca se acercó lentamente a la pelinegra.

Aléjate.
Mitsue... —la voz de Tailmon se oía en susurros. Esto no iba a terminar nada bien.
¡Aléjate!
¡NO SEAS IDIOTA!
¡TAILMON ALÉJATE!

La gata blanca miró a ambas partes y le propinó tal cabezazo en el estómago que la dejó sin aire, la tumbó de espaldas en la hierba y la pelinegra quedó en una semi inconsciencia por algunos minutos.

Tú... —maldijo, levantándose entre quejidos, sobando su ya de por sí maltrecha espaldas, quedándose boquiabierta—. L-LadyDevimon...

Quizás el miedo, quizás la adrenalina la detuvo, apenas se quedó sentada sobre el césped cuando las garras de la dama oscura la alzaban en el aire, agarrándola por el cuello. Mitsue ni intentó patalear en el aire, no se movió siquiera, sus ojos brillaban mezcla de la agitación y la rabia.

¡Eres una mocosa malcriada y obstinada! —LadyDevimon la sacudió en el aire como si se tratara de una muñeca inherte—. ¡Irracional, estúpida, insensata, PENDEJA!
¡A-AL MENOS YO QUIERO HACER ALGO POR MAMÁ! —Gritó con todas sus fuerzas.

Si alguien no las escuchó a esas alturas, es porque debía ser rematadamente sordo, los curiosos no tardaron en llegar, muchos rodearon la inverosímil escena, como no, Daika y Alysson salieron ante el alboroto y pensando que se trataba de un ataque. Ambos se llevaron una sorpresa enorme al ver la escena... ambos sabían que aquella era ni más ni menos que Tailmon... Tailmon corrupta, desde luego.

¿Qué... diablos? —murmuró el joven, haciendo a su espalda a la germana de manera disimulada, se acercó a paso lento.
¡A ver si entra en razón de una buena vez! —La ángel caído lanzó a su desmayada compañera a los brazos del chico—. Llévatela a su habitación.

Tras eso, LadyDevimon echó a volar mientras los alumnos murmuraban entre sí sobre el incidente.

¿Qué mierda había sido todo eso?

[ . . . ]

Será mejor que descanse —comentó la enfermera tras hacerle curaciones simples y salir de la habitación de las chicas, saliendo junto con Daika, Alysson y Ken.

Los tres asintieron, Ken habló algo breve con Jessica y se fue de los dormitorios, dejando a la pequeña alemana y al japonés perplejos, ambos entraron en la habitación y se quedaron próximos a la cama.

El silencio era tenso, Veemon y Sistermon Noir miraron desde cerca la situación, preguntándose dónde estaría LadyDevimon, qué pudo haberla llevado a evolucionar de forma corrupta... tantas preguntas que quedaban en el aire... Los chicos, por su parte, sólo esperaban, pero ¿qué?

Daika se puso de pie y sacó su celular, sabía que aquella llamada podría significar el fin de su relación con Mitsue, pero era un riesgo que debía asumir. Alysson le miró, miró a Mitsue y volvió la vista a su "hermano mayor".

Kouji-san... disculpa que te moleste a esta hora... es... sobre Mit-chan... creo que... deberías llevártela a casa. Sí, ha vuelto a colapsar... LadyDevimon... s-sí...

No alcanzó a seguir llamando, no supo cómo tenía a una enfurecida Mitsue sobre sí, quien le había arrebatado el móvil de las manos y lo había estrellado con fuerzas contra la puerta.

¡NI TE ATREVAS, DAIKA! —Vociferó la pelinegra y se dejó caer encima de él, deshecha en llanto—. No... interfieras... con mi misión... e-ese hombre pagará. Pagará todo lo que ha hecho... aunque me cueste la salud... aunque me cueste la vida.


++++++
Moar drama (?) [MENTION=1028579]Megu[/MENTION], incluí a Ganta para que cambiara ambiente (?). [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION], [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] :vvv
 

スパークル
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Ya varias horas habían pasado desde que Renamon y Valentine se habían alejado de todo y todos para charlar a solas, la morena se veía más tranquila que antes, igualmente eso se notaba en el semblante de la de pelaje amarillo que simplemente descansaba recostada en el techo del edificio, ambas compartían un pacífico silencio que claramente habían extrañado y ahora que lo tenían disfrutaban de él como si fuera el último que se les permitiría vivir. Otra hora pasó, el manto nocturno arropó al dúo y, casi al mismo tiempo, un fuerte alboroto las sacó de su momento de paz.

Tsk, ¿Qué está pasando? — Fastidiada por la intromisión de quien fuera en su tranquilidad, la norteamericana se irguió observando desde las alturas en la dirección de donde provenían los gritos, Renamon repitió la acción y el par se sorprendió al ver que se trataba de Minamoto y… ¿LadyDevimon? Aoi apretó sus puños instintivamente, la digimon le aplicó poca fuerza sobre el hombro para que se calmara. — Creo que lo esperaba de cualquiera menos de ella.

¿Qué cosa?

Tu entiendes — tajó la norteamericana sin separar sus orbes del suceso, sacó su digivice provocando que una luz iluminara a Renamon y momentos después ésta evolucionara a Kyubimon, la fémina subió al lomo de su compañera que, rápidamente, salió corriendo por sobre los techos persiguiendo a la ángel caída —, apresúrate Kyubimon, la perdemos de vista.

La alcanzaremos. — Replicó aumentando a su vez la velocidad de sus movimientos, la entidad amarilla cortó camino dando un giro cerrado, luego comenzó a descender apoyando hábilmente sus patas en los muros de concreto de varios edificios; volvió a ascender con la misma facilidad y, de un largo salto, salió de las instalaciones de la DDA. Tras unos minutos de carrera LadyDevimon se detuvo, levitando en el aire, estaban en una calle oscura de Tokyo extrañamente vacía a pesar de la hora, la evolución negativa observó de manera amenazante a sus perseguidoras y rió con un tono fastidioso, altanero, autosuficiente.

Mira nada más, una zorra y la supuesta princesa de hielo… una mocosa a fin de cuentas. — El gesto ladino se acrecentó en sus facciones al ver a Valentine endureciendo su gesto al escuchar la palabra ‘mocosa’. Hizo un ademán con su diestra y luego lamió su labio inferior. — ¿Se perdieron o acaso intentan ser heroínas?

Ser héroe no va conmigo. — Aoi alzó la voz ante los comentarios de la digimon oscura, LadyDevimon rió a carcajadas.

Cierto, no va contigo, eres tan inútil como tu compañera y el grupo zero. — Vi chistó al escuchar aquello, Kyubimon hizo un ruido silenciando y calmando al mismo tiempo a la morena quien descendió del cuerpo de la entidad digital.

Volvamos por las buenas, la situación es peligrosa, el caso es importante para tu tamer, no es momento para que la dejes. — La de orbes azules se dirigió a la ángel caída con una voz tranquila, apacible, hace bastante tiempo que no se le escuchaba así, sin dirigirse de manera ofensiva/defensiva o prepotente a alguien más.

¿No te mordiste la lengua, zorrita? — La gota que derramó el vaso, Vi sabía que en ese estado no podrían tratar con la digimon, conocía bien ese tipo de situaciones, era una pérdida de tiempo tratar de arreglar las cosas por medio de diálogo.

Kyubimon — nuevamente el digivice fue visible en su diestra, apuntándolo a su compañera, la luz volvió a hacer lo suyo ayudando a la aludida a aumentar otra etapa tomando una forma más humanoide —, por las malas será. — Sentenció la americana, Taomon asintió y endureció sus facciones al instante preparándose para pelear, LadyDevimon blandió su brazo izquierdo rasgando el suelo y amenazando el físico de su contrincante quien evadió con un par de saltos hacia atrás cargando entre sus brazos a Aoi para alejarla igualmente de la ofensiva.

Vi, quédate atrás. — Ordenó con un tono gélido y severo, la azabache se limitó a guardar silencio. Un montón de murciélagos se abalanzaron contra ellas de pronto, Taomon cayó al suelo un tanto confundida y en cosa de nada LadyDevimon había emprendido vuelo en contra de la fémina estadounidense, su brazo había asimilado la forma de un arma que amenazaba con arrancarle la vida en un segundo a la humana, sin embargo, la de pelaje amarillo evitó el impacto con un escudo mágico, luego hizo retroceder a la ángel caída con sellos de papel que detonaron tras haber sido lanzados. Automáticamente dibujó un símbolo con su pincel para realizar otra ofensiva en contra de la corrupta, pero ésta evadió con singular facilidad el ataque.

Como dije, inútiles. —Se burló la alada negra, disparando un láser desde sus ojos el cual, nuevamente, fue detenido gracias al escudo que rodeó al dúo de compañeras.

Taomon.

¡Ya sé Valentine, ya sé! — Se apresuró a contestar la aludida lanzando más sellos explosivos mientras maquinaba un plan en su cabeza, se acercó súbitamente dando una fuerte patada en el abdomen a la antagonista, en respuesta recibió una fuerte cachetada que la hizo trastabillar, un nuevo grito de Aoi le ayudó a reaccionar para girar sobre su eje y volver a patear a la alada, lanzó al menos tres sellos antes de volver a usar el pincel, ésta ocasión el símbolo rojizo que se formó tras el movimiento grácil del instrumento artístico impactó fuertemente contra el cuerpo de la corrupta.

El blandir de las alas alertó a Taomon, sin tiempo a reaccionar se heló en su sitio al ver a su tamer siendo amenazada por las largas garras rojizas, la mano contraria de LadyDevimon sostenía por el mentón a la joven levantando unos centímetros su rostro dejando el paso libre a la diestra para atentar contra su cuello, a pesar de ello, no se movía, su labio inferior nuevamente fue recorrido por la lengua, disfrutaba de lo que había provocado y más aún del gesto que se formó en las facciones de Taomon al ver la escena de la cual la alada oscura era protagonista.

¿Qué pasó? ¿Se te acabaron las ganas de jugar? — Sonrió con malicia y elevó escasos centímetros una de sus garras, la digimon zorro se debatía entre combatirla o no, Aoi asintió pero cuando Taomon dio un paso la garra rojiza se clavó superficialmente en la mejilla de la morena, luego descendió lentamente provocando que el líquido carmín comenzara a brotar, deslizándose por la herida, el cuello y llegando hasta su uniforme; Valentine se mordió el labio con fuerza tratando de no emitir sonido alguno que le diera el gusto a su agresora. La garra salió y volvió a posicionarse cerca del cuello femenino. — Un paso más y la siguiente herida será un verdadero problema para ella. — Amenazó, su sonrisa aumentó sin disimulo.

Quieres que Mitsue entre en razón cuando tu no eres para nada racional. — Escupió con coraje la agredida, los orbes rojizos se clavaron sobre ella sin letargos, Taomon aprovechó la distracción y lanzó sellos explosivos a los lados que, al estallar, despistaron a la alada provocando que soltara a la azabache; apenas hubo tocado el suelo -algo aparatosamente- Vi gritó el nombre de su digimon, la entidad amarilla se abalanzó rápidamente aprovechando la humareda para golpear con la rodilla a su contrincante, LadyDevimon se dobló hacia adelante por el rodillazo y recibió una secuencia de golpes aún más intensos que los anteriores, luego otra serie de sellos explosivos y sin más cayó al suelo, derrotada. Taomon respiraba de manera agitada, se preparaba para embestir nuevamente a la alada pero Aoi la detuvo interponiéndose entre ambas.

Basta, Taomon, no necesitamos más problemas. Como que tu entres en tu otra línea por el enojo.

Pero…

¡Basta! — frunció su entrecejo al repetir esa palabra, la digimon zorro bufó antes de presenciar como la dama negra era rodeada por una tenue luz y poco a poco volvía a su forma child, la cachorra blanca estaba inconsciente y notablemente herida —. Vamos de vuelta. — Taomon contestó de manera muda, con la pura mirada. Mientras tanto, Aoi, que había vuelto a su habitual seriedad, se agachó para tomar entre sus brazos a la digimon cachorro luego esperó mientras su compañera de-evolucionaba una etapa para facilitarles el trayecto de vuelta a la academia.

¿Se la llevarás a Mitsue? — Aoi dudó, bajó sus iris esmeralda para observar a la inconsciente digimon que cargaba y luego regresó su vista al frente, mantuvo el silencio. — Tendrás que tratarte la herida.

No es grave. — Replicó, el silencio fue el predominante en el resto del trayecto.

con permiso de [MENTION=41491]Miyako[/MENTION] (?) terminé con el asunto del digimon corrupto o3o y si no les gusta se aguantan, me dio hueeeva alargarlo mucho, ya me quiero ir a dispararle a la gente(?) okno, posteen vagos que el caso no se resolverá por sí mismo e_é.
 

In the forces of stupidity
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El entrenamiento con Ivanov fue una completa molestia de principio a fin, más que entrenamiento fue como ser extra de una novela brasileña. Bernadette se compadecía completamente del hombre. Creepy o no, el tutor debió estar tentado a pegarse un tiro en la sien sólo para dejar de aguantarlos; Barbie y Ken con su melodrama adolescente, Mitsue y sus problemas psicóticos, etc. No fue difícil enterarse con cada grito que pegaban, y más con el oído sensible que Cuddy tenía. ¿Cómo carajos la psicóloga Fayette aguantó las terapias de esos chicos? Seguro que tenía amigos tan o más subnormales que sus pacientes.

No obstante, Bernadette sabía que ella misma también andaba en las nubes, pero su problema era mucho menos estúpido… sí, claro. Ni siquiera ella se tragaba eso. De todos los problemas estúpidos, la albina sabía que su problema estúpido se llevaba el premio al problema más estúpido del año. Tendría que hablar sí o sí con Ken más tarde, y lo más seguro es que con Tomohisa también. Dos Top Model pisaron la D.D.A y fueron vistas con Tomohisa Yuu en dirección al comedor, la noticia estaría regada antes de que fuera el toque de queda; y como él salvó su trasero, Bernadette tenía que pagar la deuda con el pelinegro.

Su entrenamiento fue “satisfactorio”, ya que a diferencia de sus compañeros ella era una simple mortal sin súper poderes feel like a Scott Pilgrim vs The World. Acertó dos tiros, falló cinco, rozó con uno. Fue un desempeño mediocre, y tendría que mejorar rápido si no quería que la mataran, pero no podía haber hecho algo mejor por que nunca había tocado un arma en su vida. Esperó a que la mayoría se largara por su propio camino antes de imitarlos, guardó el arma en el maletín, y justo cuando estaba por darse la vuelta para marcharse, una voz la hizo detenerse.

—Sigues siendo estúpida, novata —fue un susurro, pero Cuddy pudo escucharla perfectamente.

No había que ser un genio para saber que se trataba de Alysson… la aún más estúpida e hipócrita mocosa de Alysson, para ser más exactos.

Dracomon le gruñó, enseñando sus dientes y más que dispuesto a digievolucionar para defender a su Tamer. Le importaba poco que fuera una niña de doce años, si Alysson vivía buscándose problemas pues con Cuddy los iba a encontrar. Quizá Ken Köhler se asustaría de la Alstrometria, pero Bernadette no, la mestiza no se dejaba pisotear por nadie verbalmente, menos de alguien del Grupo Zero; suficiente fue con aquel “regaño” hipócrita que dio en la oficina del Director, sólo en ese entonces se lo dejó pasar. Aun si la mocosa fuera una enferma mental, que no dudaba que fuera así, eso no iba a detenerla de ponerla en su sitio esta vez.

—Una estúpida mayor reconoce a otra de su clase, Sempai —descarado era poco para describir el tono de Bernadette—, ¿superaste tu propia estupidez nuevamente? ¿O sólo quieres desfogarte? Porque si es lo segundo, entonces mejor vete a molestar a quien pueda soportar tu drama… si es que existe alguien, a veces olvido que tus niñeros no pueden soportar los suyos como para aguantar ajenos —miró a la Sistermon que acompañaba a la mocosa, que la observaba con odio.

—Metete en tus asuntos, gringa wannabe —siseó la pequeña.

—Metete en los tuyos entonces, mocosa con complejo de octogenario —espetó en respuesta—. Me vale un comino si quieres hacerte la sabia, no me arrastres en tu estúpido juego; si tienes algún problema conmigo entonces di la verdad en mi cara, para algo tienes una lengua y cuerdas vocales —frunció el ceño, sobando sus sienes. Genial, otro dolor de cabeza—. Pero no lo harás —continuó—, ¿y sabes por qué? Porque eres una cobarde que se escuda en otros y no tiene agallas para hablar o defenderse por sí misma; y por la cara de tu Digimon, parece que voy por buen camino sacando conclusiones —chistó con la lengua—. Tú no eres una víctima, Alstrometria… sácate la estúpida idea de la cabeza de una buena vez. Las víctimas no existen. Víctimas y victimarios son la misma cosa. ¿Y sabes qué más? Cuando menos lo esperes, estarás repitiendo tu historia hostigada otra vez, ¡y otra vez!, ¡y otra vez!

Bernadette bufó, y sin esperar a que la mocosa tuviera tiempo de reaccionar violentamente, comenzó a emprender la marcha de regreso a los dormitorios.

—Nosotras dos somos igual de estúpidas, por que somos humanos, que te quede claro mocosa —murmuró para sí mientras se alejaba.

Al volver a los dormitorios femeninos, a la mestiza terminó de darle un dolor de cabeza monumental sólo con escuchar los rumores que pululaban de habitación en habitación; todos hablando de lo mismo, la persona que más le fastidiaba desde que tenía uso de razón: Janette Cheney. Se arrepintió de haber acertado con su teoría. Janette y Ai no dejaban de ser comentadas en ningún momento, nadie dejaba de preguntarse lo mismo: “¿Cómo dos Top Model acabaron en la cafetería de la D.D.A?” Se preguntaba si las féminas de esa escuela no tenían nada mejor que hacer como, por ejemplo, estudiar, en lugar de hablar de dos mujeres treintañeras vestidas con alta costura.

Tomó sus audífonos y empezó a realizar sus deberes con la música a todo volumen, ignorando por completo todos los rumores que se estaban esparciendo en ese momento.

[…]​

Dracomon maldecía de lo lindo a Pokemon X y su estúpido fallo en no-le-interesaba-dónde, Bernadette le miró con resignación mientras terminaba de guardar sus cosas en un bolso deportivo. La luna ubicada en lo alto del cielo indicaba que ya había anochecido, ¿qué hora era? Hora de escapar de la Academia, según el reloj de Bernadette.

Llamó al dragón, que se vio forzado a dejar la consola 3DS para concentrarse en el escape, y salieron lo más silenciosamente que pudieron. Al lograr escabullirse con éxito de los dormitorios femeninos emprendieron una silenciosa carrera hasta la puerta que los conduciría fuera de la D.D.A. Y no, no era un escape definitivo, de hecho, Barney procuraría volver en la madrugada. Sólo tenía que ir a resolver un asunto pendiente que le había quedado de la tarde y no pudo ajustar debido a la “linda” sorpresa de Ken. Sin embargo, la entrada de la Academia no estaba tan despejada como pensó.

—¿Tomohisa? —reconoció al chico, que parecía llevar rato recostado contra la entrada principal perdido en el universo de ‘todo me la suda’. Se hundió de hombros. Iba a pasarla de largo, pero Tinkermon la llamó con un grito de “¡no me ignores maldita sea, que nos debes!” chasqueó la lengua, dándole la razón a regañadientes al hada. Siendo imposible irse tal cual tenía previsto, y algo fastidiada por saber que tenía una deuda con el chico de ojos rojos, sacó al hombre de su letargo golpeándole fuertemente con un dedo bajo la costilla derecha.

—¡Ouch! —se quejó Yuu. Tinkermon bufó, ¿por qué no se le ocurrió eso a ella? Tomohisa parpadeó, y se extrañó al notar la figura de Bernadette frente a él— ¿Qué pasó? —el muchacho despabiló luego de que Dracomon gruñera, ocasionando que Yuu gritase como niña y Bernadette tuviera que taparle la boca.

—Cállate, Tomohisa —ordenó, pero Yuu no la escuchó. Chistó con la lengua—. Draco, retrocede ya —a regañadientes el Digimon obedeció, Tomohisa se recuperó de a poco mientras más pasos se alejaba el Dragón. Cuando lo supo calmado, la peli blanca dejó de callarlo a la fuerza—. Dude, si yo fuera una asesina te habría matado al menos siete veces en lo que te tomó reaccionar —rodó los ojos—. ¿Qué haces aquí a estas horas y mirando estúpidamente a la nada? ¿Acaso quieres que te maten?

—¿Te importa? —cuestionó Peter Pan, extrañado.

—Te debo dos favores, y no me gusta deberle a nadie, ya sabes —se excusó calmadamente la mestiza.

—Ya veo…

Por dios, algo iba mal con este tipo y era evidente. ¿Qué no era más “alegre”?

—¿Te drogaste o algo? —pasó su mano frente a él, parecía levemente aturdido. Quizá no absorto en otro mundo, pero indudablemente lo notaba meditabundo, sólo yisus sabría en qué estaba pensando, porque Bernadette no era un Esper.

La verdad es que no se esperaba una respuesta, por eso se sorprendió de que Tomohisa contestara.

—Vi me terminó —explicó simple, quizá triste, pero no devastado, de hecho lucía bastante normal considerando que su novia lo acababa de botar. Cuddy se debatió entre decir “¿Y eso como te hace sentir?” en tono de Terapeuta Hollywoodense ó “¿Me puedo reír ahora?” Al final, como todavía estaba en deuda, decantó por una tercera.

—¿Y me tiene que importar?

Él se hundió de hombros.

—Tú preguntaste.

Touché, chérie—torció sus labios en una sonrisa ladina—. Bueno, fue una interesante historia, cambio mi vida —abrió los ojos y pestañeó demasiado, dejando clara la burla—, pero yo tengo que irme. Adiós.

—¿Eh? Espera, ¿a donde vas? —Tinkermon y su curiosidad intercedieron.

—No te interesa.

¿Es que Cuddy contestaba siempre lo mismo? Yuu suspiró. Por mucho que le encantaría seguir pensando como reconquistaría a Vi, él estaba metido en problemas con Cuddy y eso también tenía que solucionarlo.

—Me parece que tenemos que discutir el asunto de la tarde… mi tía y tu madre, ya sabes —dijo.

—Ahora no puedo —dijo ella, tajante—. Juro que no trato de evitar hablar de eso —se adelantó a las acusaciones del Hada—, sólo tengo cosas que hacer y no puedo hablar ahora.

Yuu y Tinkermon se miraron, extrañados, y luego la observaron con una expresión de “explícate” por que con aquella ropa tan común y casual no daba la impresión de que fuera hacer algo importante.

—Grr —Dracomon gruñó en dirección a Tomohisa, que gritó otra vez como niña. No le gustaba el rumbo que estaba tomando todo esto, y menos le gustaba que Peter Pan estuviera involucrado con su dueña.

—Nos debes un favor —Tinkermon sonrió cuando fue la peli blanca gruñó.

—No tengo tiempo para esto… —bufó—. Si quieren hablar de ese asunto y saber a dónde voy, ¡bien! Pero con esto no les deberé nada —advirtió—. Y sí, vale eso —no aceptó objeciones de la tipo virus—. Tómenlo o déjenlo.

Empezó a correr lejos, pues se le hacía tarde. Yuu y Tinkermon se miraron un par de segundos e, intrigados, la siguieron.

Lo que ninguno sabía es que ambos jóvenes fueron vistos saliendo juntos de la D.D.A por Sebastián.

[…]​

Tinkermon no dejaba de reírse como loca mientras volaba, siendo perseguida por Dracomon que intentaba comérsela para que dejara de reír.

—¿Me estás jodiendo, Bernadette? —Yuu, que no era de los de reír a carcajadas, también tenía ganas de romper a reír con la escena que tenía en frente.

Y es que, aunque pensaron que la chica exageraba con todo su misticismo y cobrándoles los dos favores de una vez sólo por seguirla, ahora comprendían que sí valía aquello. Después de todo, no todos los días observas a la pseudo-amargada Bernadette Cuddy atender un Café Cosplay luciendo un traje de Maid y orejas de gato.

“Odio mi trabajo”, pensó la mestiza. Nunca antes se alegró tanto de saber que era su último día operando en aquel lugar.

—¿Crees que estoy jodiendo-nya? Las facturas no se pagan solas-nya… y desgraciadamente pagan mucho por esta estupidez-nya, no hay de otra… nya —dijo con desgane. Por política del café no podía decir más de diez palabras sin el “nya”, lo cual nunca le fastidió tanto como en ese momento. Las orejas blancas electrónicas, cubiertas de felpa, que traía sobre la cabeza, se movieron acorde a su expresión de irritación. Lució tan adorable que fue hilarante.

—PFFF —Tinkermon se retorció e intentó gesticular algo pero lo único que podía hacer era gritar algo similar a un “¡B-basta…! ¡Me vas a matar de la risa!”

—Deja que tu amigo se divierta, Shi-chan ~ —sonrió la cliente que siempre pagaba para que ella le atendiera, y que por diversión permitió a Tomohisa y Tinkermon acompañarlos. Se traba de una mujer extremadamente pálida y de cabellos negros que llegaban un poco más debajo de los hombros, sus ojos eran rojos como los de Yuu y también llevaba lentes con un marco de dicho color. Vestía como hippie, pero con colores fuertes; en resumen, muy colorida y casual. Su actitud era animada y vivaz, casi igual a Tinkermon pero más pasiva. Su nombre era Yui Shirai.

—No es mi amigo, Oujou-sama… nya —agregó la palabra casi a regañadientes.

—Mentir está mal —Yui reprochó con una sonrisa—, ¿galleta? —Le tendió un plato de galletas de canela a Peter pan, que la aceptó por cortesía, todo bajo la mirada atenta de Bernadette—. ¿Quieres, Shi-chan? Yo sé que sí, son tus favoritas. ~

Alejó lo más que pudo la vista de aquel... tentador plato de deliciosa masa azucarada, ¡que por supuesto no quería! Tinkermon iba a morir de tanta risa, sus continuos jadeos en busca de aire se lo afirmaban.

—N-no… no la quiero, Ojou-sama —sí la quería, pero ya tenía su orgullo herido. Cruzó los brazos bajo su pecho. Pero Yui no se rindió, picoteó su mejilla con una galleta alrededor de 26 veces, hasta que la albina cedió; Bernadette le arrebató la galleta rápidamente y se la comió como una ardilla a una nuez, sólo hasta que terminó fue consiente de lo que hizo.

Mierda.

—Si le dices a alguien de esto te mato, Tomohisa… —murmuró.

—Se te olvida algo. ~ —Yui canturreó con una sonrisa amable, a pesar de que tras ella se extendía un aura maligna.

—Nya ~

En serio odiaba su trabajo.

---

Me dio flojera poner color después de todo lo que tuve que pasar para subir esta wea.

XD Final WTF, ¿a qué no? Pero de alguna forma debía mantenerse la niña hasta ingresar a la D.D.A y no se me ocurrió mejor forma de dejar a Barney en ridículo que esa.

Bueno, me tardé tanto porque gracias a la luz perdí TODO el post que tenía hecho, así que me tocó rehacerlo. El original era más largo, pero bueno…

Como querías [MENTION=218552]N![/MENTION] lo de Sebastián.

[MENTION=53682]Kira.[/MENTION] [MENTION=176369]October[/MENTION] [MENTION=1033583]Lunatic Pumpkin[/MENTION] [MENTION=400623]Leonhardt[/MENTION] [MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION]
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I, can never heal you but I promise I could try
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Vagó como de costumbre a aquellas horas de la tarde, el balón de básquetbol no dejaba de girar sobre su mano en una sincronía perfecta con los pensamientos refundidos en su mente; le estaba carcomiendo duro y completamente hasta los huesos, ¿cómo se había permitido rogar tanto por aquella chica? Y peor aún, ¿cuándo había fallado en el intento? No era la primera, tal vez no sería la última.

Y aún no se lo creía, la tercera persona en cuestión era la mismísima Valentine, no imaginaba cómo debía sentirse Peter Pan, a ciencia cierta ni siquiera le importaba. Llegó hasta la bodega de intendencia, tan solo correr las cadenas del acceso para poder inmiscuirse, un pequeño cachorro salió corriendo a su encuentro; debía ser aquella una de los mejores bienvenidas que recibía en toda su vida.

¡Quieto Lukaz! —sentenció Sebástian, dirigiéndose al cachorro que no dejaba de saltar entre sus piernas— Si no te detienes no te daré comida, tranquilízate —amenazó, mostrando la bolsa de croquetas que colgaba de su mano izquierda y el cachorro pareció entender.
Vaya, creí que el rey Köhler no se preocupaba por nadie más que por sí mismo —habló una voz entre las sombras, Bástian brufó con fastidio reconociéndole al instante—, seguro tenías asuntos más importantes de qué preocuparte, así que no entiendo por qué estás aquí.

Las palabras entonadas por Demidevimon venían cargadas por un tono hiriente, ¿es que acaso había un deje de reclamo ante la desfachatez de aquella mañana? Sebástian no iba a creer que su compañero hubiese resultado herido ante las palabras pronunciadas en su contra. No, aquel pedazo de inútil enmarañado no podía tener sentimientos.

Cierra la boca tarado, no te metas en lo que no te interesa —pronunció mientras tomaba al cachorro entre brazos
Claro, después de todo no me interesa —el murciélago se alzó al vuelo, cruzó la magnificente bodega y amenazó con salir por uno de los ventanales que daban a la azotea. El germano admiró todo como si estuviese en cámara lenta.
Alto —ordenó casi al final, rodó sus ojos con molestia y aspiro pesadamente el aire con aroma a perro en sus pulmones— si estás esperando una disculpa de mi parte, sabes de sobra y mejor que nadie que no la obtendrás, ¡imbécil! —Entonó lo último con total honestidad— así que, depende de ti si decides irte… O tal vez prefieras quedarte.

Claramente, las palabras por pronunciar de parte del alemán salían de la boca con exorbitante grado de dificultad. No estaba en su persona o en su forma de ser ofrecer disculpas, mucho menos la aceptación ante los errores cometidos por uno mismo, no, Sebástian Köhler ni siquiera tendría por qué estárselo recordando al murciélago hormonal.

Me quedo —pronunció por fin después de largos y tensos segundos el ser alado. Se dio vuelta en su marcha para posicionarse en el hombro del castaño con una gran sonrisa de oreja a oreja. Para él, aquello significaba por primera vez una gloriosa victoria.
¿De qué te estás riendo, idiota? ¿A caso no puedes ver que eres un saco de datos sentimentales? ¡Marica! —espetó el germano molesto mientras vapuleaba al acompañante como de costumbre.

El sol bajaba sobre el horizonte, pronto llegaría la noche y el humor de Bástian no parecía mejor ni por un segundo. Lukaz engulló con prisa y desesperación sus alimentos, al parecer el cachorro iba creciendo y comía más cada día con día, tendría que prestarle más atención y cuidados. Encadenó de nueva cuenta las puertas de acceso a la bodega y se marchó, durante su trayecto a campo traviesa hasta las instalaciones de la academia pudo divisar de nueva cuenta la figura de la nueva pareja de ‘enamorados’ escabulléndose entre medio de la oscuridad y bajo la luz de las estrellas: Tomohaya y Barney. Sebástian sonrió de lado y enarcó su ceja, ¿cómo hacía aquel muchacho precoz para superar con tanta facilidad las adversidades? ¿Sería que tal vez, la traición por parte de las norteamericanas no era demasiada cosa? Probablemente él se lo estaba tomando muy a pecho, tal vez debiera escuchar las palabras de Iris y ponerlas en juego; no eran nada, nunca lo fueron.

¿Qué mierda estás pensando idiota? —cuestionó el murciélago maltrecho revoloteando por la habitación del germano, agradecía mentalmente por estar dentro de un cuarto cómodo y no reposando dentro de aquella bodega de mala muerte y olorosa a pulgas.
No me presiones inútil, cierra la boca.

Se iba a desatar otra batalla campal, de no ser que alguien comenzó a llamar en la puerta. Alguna persona del otro lado de la madera aporreaba con sus nudillos en un tono de exigencia, una vez la susodicha hubo alzado su voz, la expresión facial de Bástian varió desde una de fastidio hasta una de rencor; apretó sus dientes irascible.

Ya has dicho demasiado, Cooper, vete.

Demidevimon abrió sus ojos con más amplitud ante la escena que se suscitaba en su presencia. Claramente no entendía nada, se preguntaba si su camarada lobezno se encontraba al tanto de la situación, ¿qué era lo que había sucedido entre aquellos dos? ¿Por qué Cooper dejaba de lado su orgullo y pisoteaba su dignidad en aquel acto de desesperación? The Majesty reposaba en el suelo y pegada al madero de la puerta esperando ser atendida por el germano. En palabras del virus, Bástian Köhler no valía tanto.

¿Le vas a dejar ahí, menudo imbécil?
Ni siquiera voy a molestarme en contestar tu pregunta —refunfuñó de vuelta apagando la luz de la recámara.

Demidevimon se mantuvo de pie sobre el borde de la ventana, desde aquella cómoda posición tenía una visión completa de la habitación del germano: prendas de ropa regadas por todas partes, balones de básquetbol en donde se supone debieran estar los libros y cuadernos de estudio, restos de comida chatarra sobre el piso, inclusive botellas y latas de alcohol. Nadie apelaría el hecho de que el chico basquetbolista era bastante desordenado, pero aquello estaba rozando la demencia, el murciélago se pronunció preocupado por vez primera. Contrario a cualquier razonamiento cuerdo, el digital huyó del acto saliendo por la ventana; estaba casi seguro que encontraría muchas más respuestas si indagaba en los conocimientos de su estimado compañero digimon lobezno.

El castaño, por su parte, no dejaba de reacomodarse una y otra vez entre los cobijos de la cama, ¿cómo se supone que debiera dormir si se encontraba la razón de sus lamentos llamándole desde la puerta? Los minutos pasaron, el tiempo se tornó después en horas. No podía apagar sus emociones, no podía detener sus ojos empañarse detrás de una cortina roja. Y ni si quiera entendía nada, ya no sentía dolor, todo se había tornado en cólera.

Se realzó sobre el borde de la cama, cerró sus puños con fuerza mientras tragaba saliva y recomponía su compostura, debía presentarse con una fina e impecable imagen para no dar cabida a debilidades ante la norteamericana. Se apresuró entonces a la puerta.

La castaña yacía dormida en el suelo y recargada a la pared, se preguntaba el chico cómo es que ningún profesor o prefecto, o en su defecto algún otro estudiante le descubrió ahí en medio del pasillo rompiendo la ley(¿). Bástian evitó mirar su apacible rostro, se acercó con sigilo y le tomó entre brazos para llevarla consigo dentro de la habitación y recostarla sobre la cama, y una vez se hubo recostado el mismo junto a su adorada le rodeó entre brazos por la cintura, aprisionándole con fuerza. Cooper pareció reaccionar después de momentos al sentir latente la respiración del germano erizándole los cabellos en la nuca.

Déjame explicarte.
Cualquier cosa que digas no cambiará los hechos, Iris —cerró sus ojos y redescubrió el valor para pronunciar lo restante- y contrario a ti, me gustaría ser honesto.

Aspiró el aroma de la chica, la ira se convertía en dolor y éste se volvía en cólera de nueva cuenta, posó sus labios en el cuello de Cooper y los besos se fueron deslizando hasta llegar a los hombros, sus manos se mantuvieron férreas a las caderas.

Te quiero, lieb, pero no estoy dispuesto a perdonar.




No hice rehearsal, luego edito ;; ¡PTAAAH! [MENTION=53682]Kira.[/MENTION] -se pone sus ptohtacones para correr antes de que le golpee- xD
[MENTION=41491]Miyako[/MENTION] [MENTION=400623]Leonhardt[/MENTION] [MENTION=218552]N![/MENTION] [MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION] [MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION] [MENTION=1028579]Megu[/MENTION] [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION] [MENTION=1034276]Mr[/MENTION] Pumpkin
 
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we rise
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Motomiya, Alstrometria, déjennos a solas un momento —la voz de Valentine los desconcertó a los tres un momento, Mitsue sólo alzó la cabeza para mirar a la otra pelinegra—. Minamoto y yo tenemos que hablar.

Entonces, Mitsue lo notó, notó a la inconsciente Plotmon en los brazos de la americana. No se pronunció al respecto, sólo le pidió al par salir unos momentos en lo que recibía a la cachorra, arropándola con cuidado en su cama.

Una vez quedaron solas, Mitsue se puso de pie, cerrando la puerta con seguro para evitar interrupciones, mirando a la Aoi a los ojos con expresión neutra, con el cabello todavía algo pegado a las mejillas y la invitó a sentarse en la silla de su escritorio, el cual de momento lucía tan desordenado como sus pensamientos. Valentine miró un momento los libros y reportes desparramados y volvió a ver a Mitsue, a quien le temblaban las manos pese a la aparente serenidad de sus facciones.

¿Crees que vengo a regañarte? —La voz de Valentine sonó baja, Mitsue desvió la mirada—. Pensaba en hacerlo, pero al verte...
¿Al verme qué? —Soltó la japonesa, quizá sonando demasiado brusca al preguntar.
Al verte he comprendido que estás tan mal como yo.

Ambas se quedaron otra vez en silencio, mirándose fijamente, como si estuvieran buscando mutuamente en la otra, sin saber qué. Al final la que relajó su postura fue Minamoto, yendo a sentarse en la cama y sólo entonces sus ojos llegaron a ver el destrozado móvil de su novio tras aquel arrebato, Valentine lo notó y fue a tomar dicho objeto ante la mirada sorprendida -más bien aterrada- de Mitsue. Luego, la americana lo depositó en las manos de la nipona, sin cambiar sus gestos.

¿Por qué?

La pregunta de Aoi quedó dando vueltas en el aire por un tiempo que se le hizo realmente eterno a ambas, Mitsue sabía el punto de su pregunta, sabía que condensaba todo, «¿Por qué corrompiste a tu digimon?, ¿Por qué atacaste a tu propio novio?, ¿Por qué te rehúsas a reconocer que no estás bien?»

Podrías empezar por sincerarte —fue lo primero que se le ocurrió decir a Minamoto, desconcertando a Aoi por un momento—. Digo, si dices que yo debería admitir ciertas cosas...

Otro silencio incómodo, más largo que el anterior. Valentine dejó su puesto en la silla y se fue a sentar a la izquierda de la Minamoto, mirando hacia la pared y la cama de Alstrometria.

¿Cómo puedes querer a alguien como Alstrometria? —La pregunta sonó casual.
No lo sé, simplemente ¿porque sí? Hay cosas que no puedes ponerte a pensarlas, Valentine —Mitsue se encogió de hombros, mirando también el mismo punto.
Ya veo porqué el emblema del amor te respondió... —Valentine evidenció algo casi obvio
Ni aunque fuera así, Valentine... hay cosas que no están para ponerlas en tela de juicio y hay que sólo hacerlas o sentirlas, aunque no nos guste... —se mordió los labios un momento—. ¿Y...?
¿Y qué? —Valentine volvió a mirarla.

Volvieron a quedarse calladas mientras cada una cavilaba en qué decir.

Moriré pronto —soltó finalmente la Aoi, desconcertando del todo a Minamoto—. Yo... estoy enferma. Mi corazón está mal.

Sin rodeo alguno, Valentine se lo dijo a la Minamoto, la cual sólo le miraba con sorpresa. Ni lástima, ni pena ni compasión, sólo una gran sorpresa, puesto que rápidamente su cerebro hizo todas las conexiones y todo ahora encajaba perfectamente. Asintió por miedo a decir alguna bobería fuera de contexto y terminó por regalarle una sonrisa. Eso simplemente, una sonrisa que no transmitía sino cortesía.

Podrás ver que no estoy precisamente bien de la cabeza... sufro de constante ansiedad y desde que comenzamos a fallar entre las misiones, Valentine, la angustia, por Dios, la angustia, la culpa... han minado en mí y en mi estado en general. Vi, tengo miedo a veces... miedo de... no reaccionar la próxima vez —Mitsue suspiró un momento, mirándole con expresión sombría y sí, el miedo dibujado en la mirada.
Creo que puedo comprenderlo —simplificó la Aoi.

Ambas se dedicaron una última mirada y Mitsue fue a abrir la puerta para encontrar allí a Daika y Alysson, quienes esperaban.


I'm not in the dramatic mode. [MENTION=400623]Blair'[/MENTION]
 
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