Fanfic La Guerra de los Dramon

Templario escritor, con poco temple para escribir.
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Bueno. Como muchos habrán notado estoy re-subiendo este Fic. Pese a que la historia es básicamente la misma decidí darle un cambio radical a la manera de contarla. La historia se va a desarrollar de una manera diferente al de mi Fic anterior y la voy a ir actualizando a medida que pueda escribir nuevos capitulos. Sin más que agregar, un pequeño inicio para la historia que va a continuar

La Guerra de los Dramón:

"Como muchos saben, el digimundo tuvo una historia mucho antes de que los Niños Elegidos pisaran por primera vez la Isla File. Hubo un tiempo en que la Isla ni siquiera existía, desde el inicio del digimundo siempre hubo guerras entre diferentes agrupaciones, y la Ley del Más Fuerte regía en el digimundo sin que nadie impusiera el orden. "

Pensamiento de Alphamon en sus últimos momentos antes de ser ejecutado...

Capitulo 1: "Dragon Mountain"

Una noche oscura y con la luna llena iluminando las altas montañas del digimundo, un joven Dracomon caminaba sigilosamente en dirección a la cima de la "Dragon Montain". La montaña era famosa por ser la única montaña en el sur del digimundo, aunque la historia que la hizo llamar así quedó en el olvido.


El joven digimon era de color verde claro con blanco en el vientre, brazos cortos y ojos rojos y grandes en forma de disco, como la mayoría de los de su especie. Había oído hablar de un pedestal en lo alto de la montaña y que había algo sobre este. Las versiones cambiaban de un tesoro a una espada encantada u otros objetos de valor, sea como sea, el pequeño digimon dragón estaba ansioso por saber que le esperaba al final de su trayecto.

A pesar de ser bastante listo e inteligente, el joven dragón no tenía muy claras sus ideas, y en vez de pensar en su meta siempre se detraía con algún detalle extraño o pensaba para sí sin prestar atención a su entorno. De no ser porque la montaña tenía unos antiguos pero bien marcados escalones, ya se habría caído al menos una docena de veces por andar pensando para sus adentros:

"A pesar de que soy un digimon dragón, mis brazos son algo cortos con respecto a mi cuerpo"- se decía a sí mismo- "Si no fuera por mis cuernos y alas, cualquiera diría que soy un digimon dinosaurio"

Pronto volvió a distraerse por la brillantez del camino que tenía que seguir. Claro que a los de su especie le interesaban las cosas brillantes y hasta les gustaban comerlas, pero los escalones de la montaña sí que eran extraños. La luz de la luna los hacía brillar como si tuvieran incrustados cientos, de no ser miles, de diminutos diamantes que le mostraban el camino. Ver esto solo le hizo pensar que debía apresurarse a llegar a la cima, y apresuró el paso.

No tardó más de una hora en llegar a la cima y vio que estaba cubierta por plantas y que la escalera daba a un circulo de piedras con un menhir en el centro. Grande fue su desilusión cuando vio que de una hermosa escalera de piedra brillante solo lo guiaba a un simple trozo de madera, perfectamente conservada y con un muy buen tallado de una criatura o digimon que poseía un hacha y un escudo en cada mano, pero un montón de madera al fin.

(Imaginándolo de noche, claro)

Estuvo a punto de maldecir y comenzar el descenso cuando le llamó la atención que el camino brillante no se detenía al final de la escalera, seguía hasta llegar al Menhir y luego lo rodeaba haciendo que el tallado sea completamente visible. Se acercó con cautela hasta el pedestal y tocó el tallado. Apenas su mano tocó la madera, el menhir comenzó a brillar y un haz de luz fino salió disparado desde la parte superior del monumento hacía el cielo, donde la imagen que estaba tallada en la madera se copió en el cielo en forma de constelación.

Dracomon quedó encantado con esa maravilla, y se preguntaba cómo era posible que un monumento pudiera afectar las estrellas de tal manera. Ya se estaba diciendo que todo el viaje valió la pena pese a la falta de cosas valiosas cuando de repente toda la cima se oscureció de golpe. Donde antes la luna daba su luz ahora solo había oscuridad y la única luz visible provenía del Menhir.

Dracomon se quedó inmóvil y atónito cuando observó que se formaba de repente un banco de niebla que lo rodeaba y comenzaba a soplar un viento frio que traía consigo copos de nieve dejándolo empapado y helado. De la niebla, comenzaron a sonar sonidos fuertes y graves como truenos, y el pequeño digimon sintió que algo enorme estaba cerca de él, rodeándolo.


(Por favor, ignorad el personaje en medio)

Estaba a punto de salir corriendo pero no alcanzó a dar un paso cuando la enorme cabeza de león de una enorme criatura apareció frente a él con una mirada de reproche y enojo. Dracomon descubrió que la cabeza tenía cuernos y, pese a la poca luz que había, logro vislumbrar que era de color rosa claro. El cuerpo de la criatura alcanzaba a rodear toda la cima y pese a que Dracomon no podía sacar los ojos de la mirada de su anfitrión descubrió que se trataba nada más ni nada menos que de uno de los Grandes Dragones del digimundo, Magnadramón.



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Bueno, heme aquí otra vez, me doy cuenta de que tardo demasiado en publicar cosas demasiado pequeñas, bueno... que se le va a hacer. Aquí está el segundo capitulo, es casi tan corto como el anterior. La historia principal todavía no va a ser contada, como la mayoría de este Fic sería como un Flash-Back, pienso que lo mejor sería "preparar el escenario" para que una historia comience a ser contada, y eso es lo que quiero hacer con este segundo capitulo. El próximo tendrá lo que sería el principio de la verdadera historia, hasta entonces, disfruten este escenario.

Invoco a [MENTION=485095]ElohimEditor[/MENTION], [MENTION=517717]Soncarmela[/MENTION], [MENTION=497372]Acero_la12[/MENTION], [MENTION=1029804], [MENTION=473470]Dark Sparkle[/MENTION] y [MENTION=1037692]digimon263[/MENTION] a leer mi humilde inicio.



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Capítulo 2: El comienzo de una historia

Dracomon seguía paralizado ante la mirada de Magnadramon. Era una digimon de nivel Mega, aparte de que era enorme, la longitud de su cuerpo alcanzaba para rodear toda la cima de la montaña. Era lo suficientemente grande para comerse al pequeño dragón de un solo bocado, no había chance alguna de plantarle cara si la dragona decidía comérselo.

Dracomon se dio cuenta de esto y se habría hecho un ovillo y esperado a que lo comieran de no ser porque tenía orgullo de dragón pese a ser tan pequeño. Armándose de un valor que ni el sabia de donde lo sacaba, se puso serio y le devolvió la mirada seria a la megadigimon.

Al ver ese acto de desafío, Magnadramon lanzó un rugido que hizo vibrar la montaña entera y casi habría sacado volando a Dracomon. Este se paró firme y, al mismo tiempo, le devolvió el rugido, que no movió ni la más pequeña hoja de los arboles, y la miró desafiante sabiendo que estaba condenado a muerte. Magnadramon abrió los ojos sorprendido y luego cambio su mirada a una de ternura, casi de afecto.

- Lo siento- Dijo la gigantesca dragona con una voz profunda que hizo temblar al pequeño digimon- Debía confirmar que tenías sangre en las venas, y fuego en el vientre.

Dracomon se quedó de piedra al ver que la dragona le sonreía. Aún temeroso de causar una mala impresión (y de que la anfitriona decidiera cambiar de idea) decidió que lo mejor era irse de allí lo más rápido posible. Estuvo a punto de comenzar a correr cuando la dragona se le adelantó:

- No hace falta que corras. No voy a comerte, pese a que sé que viniste hasta aquí solo para encontrar riquezas, poder, o lo que sea...
- En ese caso le pido disculpas-contestó con nerviosismo- Ya... ya me iba.
- ¿No deseas quedarte y comer algo?- insistió la dragona haciendo aparecer de debajo de una de sus gigantescas patas una fuente con carne cruda (Un manjar para los tipo dragón)- Hace mucho que estoy sola en esta montaña sin tener más compañía que la de los digimon que espanto. Y estoy segura que un joven dragón que tuvo valor para hacerme frente no despreciará el ofrecimiento de una superior.

En realidad, esa afirmación era un golpe al orgullo de Dracomon. Si hay algo que los dragones odian, es que los hagan quedar como bestias o poco elegantes. Eran una raza noble y orgullosa, y el hecho de que una dragona, (aunque sea de mayor edad, nivel y tamaño que él) le enseñe modales como si fuera un recién nacido fue algo que a Dracomon no le hizo ninguna gracia. Con algo de enojo, aunque manteniendo un tono respetuoso y tranquilo, el pequeño dragón le contestó:

- Le agradezco su ofrecimiento, y para que vea que no soy un mal agradecido, me quedaré aquí. Pero quisiera saber que es este lugar, y porque es tan importante para que uno de los cuatro Grandes Dragones lo cuide.
- ¿Cuatro Grandes dragones?- Respondió Magnadramon con un tono divertido- ¿Hay un grupo llamado así? Yo solo soy un digimon como cualquier otro y yo decidí quedarme en esta montaña. Pero... ¿Como es posible que no sepas la historia de este lugar? ¿Quien es el líder de los dragones actualmente?
- Nuestro rey es Éxamon. ¿Pero qué tiene que ver con que usted se quede aquí?

Magnadramon soltó un bufido de descontento y acomodó su vientre cerca de la entrada, que hasta ahora estaba flotando. Su enorme cuerpo apenas hizo ruido cuando se posó sobre la montaña. Antes de contestar arrancó unas ramas de un árbol y las apiló cerca de Dracomon.

Este las encendió, era costumbre que el huésped de un dragón sea quien encienda el fuego de la cena, era una manera de indicar cuando el invitado deseaba comer.

Una vez iluminados con la cálida luz del fuego y las estrellas iluminando el resto de la montaña, Magnadramon comenzó a contestar su pregunta:

- El motivo por el que cuido este monumento es para mantener en el recuerdo de los antiguos digimon los sacrificios que se dieron en la antigua Guerra de los Dramón, aunque parece ser que Éxamon necesita que le refresquen la memoria. Dime... ¿Nunca has oído la historia de Dovahkiimon, el que terminó con la Guerra de los Dramón?
- ¿Dovah... kiimon? No, jamás escuché ese nombre, creí que la Guerra de los Dramón terminó con el pacto de los Royal Knights, el cual convirtió a Éxamon en uno de ellos e hizo jurar a los dragones que jamás intentarían tomar el digimundo por la fuerza.
- ¡Ja! ¡Solo cuentan la parte formal de la historia, no mencionan el conflicto interno de los dragones! No me extraña, Éxamon puede tragarse su orgullo como para firmar un tratado con los Royal Knights pero no puede admitir el hecho de que un digimon inferior lo humilló delante de su pueblo.
- ¿Éxamon... humillado? ¿A qué te refieres?
- Lanza un suspiro- Ah... Supongo que tendré que contarte la verdadera historia, después de todo, si no instruimos a nuestros pequeños con los antiguos valores y conocimientos jamás superarán a sus predecesores. Ponte cómodo y disfruta la comida, será una historia que hará que veas el amanecer de una manera distinta.

La dragona comenzó a relatar la historia, y no fue solo una conversación. Mientras hablaba la imaginación de Dracomon se extendía y elevaba más allá de lo que un par de alas le podrían elevar. La voz de Magnadramon era suave y profunda, contaba la historia casi como una canción. Dracomon no solo pudo percibir cada detalle que le describía la dragona en su mente, sino que veía el fuego ardiendo, las estrellas brillando y una y otra vez entraba de nuevo en la ilusión de la historia, viviéndola bajo un hechizo invisible que salía de la boca de su anfitriona.

"Empezó, bueno... como la mayoría de las historias empiezan: Hace mucho tiempo. Pero esta vez tendrás que disculparme, puesto que de esta historia solo se una gran parte y la otra me fue contada de la misma manera que te la estoy contando aquí.

Empezó en una lejana tierra del norte, dentro de las montañas, profundo dentro de los picos, se hallaba una gran llanura rocosa, tan gigantesca y firme como si las rocas fueran de las raíces de la montaña misma: Vroengard.

Obviamente, tu ya la has visto, un paisaje rocoso tan grande como para que todos los dragones de todos los tamaños pudieran vivir en él. Nuestra historia se va a centrar en dos pequeños digimon: Un Dracomon y un Monodramon.



Ambos eran jovenes, de la misma sangre, sus padres los criaron como los tuyos de seguro te crearon a ti, y ambos empollaron al mismo tiempo. Dada la casualidad de que el padre de ambos era el lider de la manada, y su madre ya había muerto hace tiempo, a ambos cachorros no les afectaba. Desde pequeños a los dragones se les enseñaba que todo en la vida tiene un principio y un final, que el fin podía aparecer en cualquier momento, y que la vida es aquel tiempo que se disfruta mientras uno vive y disfruta viendo los cambios en el mundo y haciendo los suyos propios.

Como sea, ambos crecieron juntos, cazaron juntos a sus primeras presas (Presas pequeñas, obviamente, de iniciados en la manada) y eran tan unidos que los dragones ancianos se preguntaban "¿Quien sería el sucesor de su padre?". Y justamente ese día, ambos disfrutaban de sus últimos momentos de entrenamiento y de juego porque era una ocasión especial: Era el día en que finalmente digievolucionarían.

Deberías saber que los digimon tipo dragón, no digievolucionan por su cuenta, y si lo hacen es por meses y meses de entrenamiento y trabajo. Pero en las manadas se da de una manera distinta. Los pequeños entrenaban durante meses para convertirse en expertos en la lucha, la supervivencia, la cacería, etc. Una vez que llegaba el momento, los adultos reunían a los pequeños y juntos entonaban cierta canción que alteraba sus datos de manera que se produjera una evolución expontanea. Hay digimon que utilizan esa herramienta de manera opuesta para hacer que sus oponentes pierdan sus fuerzas.

Todo comienza ese mismo día, cuando ambos hermanos peleaban en un entrenamiento arduo pero diviertíendose, sería su última vez como digimon en etapa de crecimiento..."

 
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Perdón, había leído esto hace tiempo.
No sé bien por donde empezar: bueno, parece una historia interesante. Holydramon parece buena (pensaba que era uno de los Ancient Dragon). Bueno, este Dracomon tiene el espiritú... ¿será un Slayerdramon a futuro?
Y me imagino que el Monodramon y el Dracomon evolucionarán y luego sé fusionarán a Examon. Sino, Dracomon es el bueno y Monodramon es el malo.

¡Saludos!
 

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Bueno. ¡Tanto tiempo sin subir nada! Perdón por la poca actividad pero entre la facu y la presión de hacer el curso de ingreso me quedó muy poco tiempo para continuar la historia. Les dejo esta actualización corta de este Fic. Esta vez voy a continuarlo y terminarlo. Invoco a los lectores: Invoco a [MENTION=485095]ElohimEditor[/MENTION], [MENTION=517717]Soncarmela[/MENTION], [MENTION=497372]Acero_la12[/MENTION], @, Dark Sparkle, [MENTION=1037692]digimon263[/MENTION], [MENTION=1021791]Hikari Motomiya[/MENTION], [MENTION=1028084]anothertamer-x12[/MENTION] y [MENTION=1029804]so[/MENTION]

Capitulo 3: El rito de Evolución:


Ambos hermanos peleaban con todas sus fuerzas, se encontraban en la cima de una de las múltiples mesetas del valle de Vroengard, tenían bastante espacio para pelear y ninguno parecía tener suficientes fuerzas para tumbar al otro.

- ¡Golpe de Cola!
- ¡Batido de Nudillos!

Ambos ataques chocaron por cuarta vez en el combate y seguía teniendo el mismo efecto: Ambos sentían algo de cansancio extra pero su determinación no flaqueaba.

Dracomon, queriendo sorprender a su hermano, se dio vuelta y lanzó un ataque con sus garras directo al pecho de Monodramon, este simplemente cubrió el golpe usando sus alas de murciélago unidas a ambos brazos. Como contra-ataque, Monodramon arrojó varios arañazos de manera brutal y descontrolada, que el otro esquivó con movimientos agiles y con gracia.

Una vez concluido el intercambio con el mismo resultado de cansancio, pero aún así ninguna herida, Dracomon decidió atacar la moral en vez del ataque físico.

- ¡Vamos, puedes hacerlo mejor! ¿O es que ya te cansaste, enanito?- Comentario bastante cínico puesto que el jadeaba tanto como Monodramon y ambos eran casi de la misma altura de no ser porque Dracomon le llevaba tres centímetro de ventaja-
- ¡No me llames así! ¡Cierra el pico y terminemos con esto!

Ambos continuaron la pelea, que en realidad parecía un encuentro ensayado, sin hacerse nada más que hacer que suden el uno con el otro. Si uno terminaba arañado, el otro recibía un golpe en las costillas, y así continuaban con un empate que se les hacía eterno. Finalmente, hartos de quedar siempre en tablas, decidieron recurrir al último recurso: Tomaron algo de carrera, se abalanzaron el uno contra el otro a toda velocidad y se dieron un cabezazo que sonó con un fuerte sonido hueco, como si una roca golpeara con una pared.


Los dos cayeron al suelo mareados y aturdidos, sufriendo las consecuencias de tener una cabeza tan dura. Quedaron acostados boca abajo frente a frente con los morros a pocos centímetros el uno del otro, y con los ojos entrecerrados a causa del golpe. Dracomon levantó con sus últimas fuerzas el brazo, le dio un pequeño toque a su hermano en la frente con su garra y sonrió.

- Te gané...- dijo con una mirada burlona.
- ¡Un pequeño empujón en la frente cuando estamos cansados no significa que ganaste!- Protestó el otro, que también sonrió a pesar de que estaban discutiendo.
- Rompí el empate - Contestó mientras se levantaba y le tendía una mano a Monodramon- Eso quiere decir que gané.

Monodramon gruñó en señal de desacuerdo pero agarró la mano de Dracomon y ambos se dirigieron a una escalera tallada en la ladera de la meseta.

- Ya veremos quien es el "enano" al final- Exclamó Monodramon para cambiar el tema mientras bajaban al valle y veían pasar a otros dragones volando- Después de todo, hoy es el día.
- Si... Hoy es el día...- corroboró una voz áspera y gruesa que hizo a ambos fijar su atención hacia el cielo.

Cerca de ellos apareció volando un enorme dragón rojo rayado con negro. Sus alas eran de color plateado al igual que el cuerno de su frente, su vientre era blanco, poseía una joya roja arriba de su cuerno y de la punta de su cola sobresalía una cuchilla dorada.


- Hola padre- Saludaron ambos hermanos al instante.
- Buenos días pequeños- contestó Dorugreymon con una mirada benevolente- Veo que empezaron este día con excitación desde temprano. No recuerdo la última vez que pelearon con tantas ganas en una lucha amistosa.
- ¿Estabas observándonos?- Preguntó Monodramon algo avergonzado.
- Entre otras cosas... Aún así estoy orgulloso de ustedes, fueron fieles estudiantes y sobresalieron en todas sus clases honrando la memoria de los Antiguos dragones. Es por eso que hoy pasarán el Rito de Evolución.
- ¡SI!- Exclamó Monodramon, ansioso -Yo ya quiero ser Gigadramon.
- ¿En serio?- Se burló Dracomon mientras seguían bajando hasta el final de la escalera mientras su padre los seguía volando a su lado- ¿Querrías tener armas en vez de manos por el resto de tu vida, y no tener piernas? Eso sí que es desesperación por volverse fuerte.
- ¡No te burles!- le contestó el otro señalándolo- ¡Apuesto a que a ti te tocará ser un débil Airdramon, que no podrá hacer nada más que agitar sus alas todo el día y quejarse bajo ese feo casco de cráneo!
- Ya... ya...- Les reprendió su padre intentando evitar otra discusión. En ese momento llegaron a la base de la meseta y Dorugreymon pudo caminar en sus cuatro patas mientras los otros ahora caminaban a su lado- No importa en que digimon lleguen a convertirse mientras sigan siendo fieles y útiles a la manada de los dramón. Con la ayuda de los Antiguos dragones, y su sabiduría para guiarnos, se convertirán en miembros adultos de nuestra comunidad y podrán caminar con orgullo sabiendo que avanzaron a un siguiente nivel en su etapa de crecimiento.
- ¿Es cierto que tu digievolucionaste a una forma anterior a esta, papá?- Preguntó Dracomon mostrando interés, su hermano se mostraba tan entusiasmado- ¿Que fuiste una vez un digimon diferente? Yo creí que ya habías evolucionado a esta etapa en el rito que haremos en unas horas?
- ¿Yo? No... - contestó Dorugreymon con franqueza- Yo digievolucioné a un simple Dorugamon cuando tenía su edad. Con el tiempo, y bastante voluntad, alcancé la siguiente etapa por mi cuenta mientras peleaba en un duelo contra un Strikedramon. Luego de eso fue cuando conocí a su madre. ¡Pero no quiere decir que no vayan a digievolucionar forzadamente a un digimon de etapa adulta!- se apresuró a decir mientras veía la cara de asombro de sus pequeños- El Rito de Evolución es una ceremonia muy misteriosa en sí, poco se sabe del verdadero efecto que tiene sobre la Data. No se puede saber en qué digimon terminarás convirtiéndote hasta que termina, luego de eso, todo lo que queda es aceptarte como eres y vivir sabiendo que tu Data, o la misma ceremonia que la alteró, quiso que te convirtieras en un digimon de cierto tipo y cierta etapa. Los Antiguos creen que la Data en sí es un ser viviente que altera las cosas de un modo u otro según su voluntad. Tonterías, en mi opinión.
- ¿Y qué hay de los Grandes Ángeles, papá?- Preguntó Monodramon con algo de sarcasmo, le encantaba menospreciar a las otras razas y oír a otros hacerlo- ¿Qué opinas de su creencia de que hay un "Dios del Digimundo" llamado Yggrassil, que vive en lo más alto de su montaña?
- Si realmente hay un Dios del digimundo- contestó Dorugreymon con frialdad- No ha hecho mucho acto de presencia, ¿No creen? No importa cuántas veces claman esos emplumados por su ayuda, nunca vino para evitar que nosotros les mostráramos que su derecho para gobernar a los digimon no es más legítimo que el derecho mío de controlar el clima: No pueden y no deben aspirar a hacerlo.


Siguieron charlando acerca de las obligaciones de un miembro del clan y las otras razas hasta que llegaron a su “casa” (Una cueva grande para los tres en una da las elevaciones del valle). Almorzaron una comida no tan típica de los dragones pero que aun así lo consideraban una delicia: Gemas. Y luego de estar satisfechos y que sus cuerpos asimilaran las diferentes rocas, se prepararon para el gran evento.

- Tranquilos…- les explicó su padre en un tono suave y tranquilizador, la emoción de ambos hermanos se convirtió poco a poco en nerviosismo, miedo y dudas a medida que se acercaba la hora- Simplemente deben saludar a los Antiguos mostrándoles el respeto que merecen y luego deben arrodillarse uno frente al otro, es costumbre que cada hermano vea con orgullo en que digimon se convirtió su pariente y que así ambos sepan que garantizan el futuro del clan.
- Si papá- contestaron los dos pequeños digimon con decisión
- Y hagan lo que hagan, no lleguen a mirarse hasta que el rito haya terminado, eso solo muestra su inseguridad o que en realidad no confían en el rito. Y al no hacerlo solo se consigue deshonor y crisis. Ahora… ¡Vayan, y que sepan que su padre está orgulloso no importa cuál sea si evolución!

Dracomon y Monodramon se despidieron de su padre y salieron de su hogar en dirección a la más alta de las elevaciones en Vroengard, un pico solitario entre medio de las diferentes elevaciones y paredes del Valle que en su cima se encontraba un templo enorme donde los diferentes dragones Antiguos los esperaban. En aquel entonces, era la única construcción de Vroengard, y lo seguiría siendo hasta varios años después.

Ambos digimon comenzaron a escalar una pendiente hasta una caverna en la altura media del pico. La caverna estaba adornado por dentro con gemas y piedras preciosas, solo que muchas de ellas eran de colores que solo brillaban con la luz de la luna, por lo que el suelo era de color negro en ese momento. El techo estaba recubierto con cristal que parecía moverse dando la impresión de tener un lago sobre sus cabezas, por último, las paredes eran de oro en su estado natural. Las vetas del preciado metal recorrían las paredes y daban luz como ninguna llama grande o pequeña podría dar.

Entraron y caminaron por un túnel hasta que entraron a una cámara enorme donde los tres Antiguos los esperaban. Eran tres en su momento, y realmente únicos en su especie: Volcdoramon, Hisyarumon y Dorbickmon.



Por fin. El momento llegaba, y tal como su padre les indicó durante varios días antes, se inclinaron con respeto hacia sus ancestros. Lo más curioso acerca de estos era que todos mantenían su nivel perfeccionado. Ninguno había alcanzado, o no querían alcanzar, su nivel mega. Pero a pesar de ello, nadie se atrevió jamás a cuestionar su mando. Eran los principales consejeros del líder de la mandada, que en muchas ocasiones esto representaba más un problema que una ventaja, y los únicos que entendían por completo el procedimiento del ritual de evolución.

- Bienvenidos, jóvenes- Dijo el dragón-volcán- El tiempo pasa y su fuego se aviva. Me alegra ver que aun hay jovenes dispuestos a mantener vivo nuestro legado.
- Volcdoramon, déjate ya de formalidades- Intervino Dorbickmon con cara de pocos amigos- Estas crías no parecen ser la gran cosa
- Tampoco nosotros lo parecíamos en nuestro tiempo, Dorbickmon, y aun así...
- ¡Bueno, ya basta!- Gritó tajante Hisyarumon- Tenemos siglos para discutir, pero estos jóvenes solo tienen minutos para pasar el tiempo con estos ancianos. Comencemos el ritual.
- ¡Ya lo oyeron, pequeñas langostas!- ordenó Dorbickmon- ¡En posición, frente a frente! ¡Más rápido, he visto más disciplina en las cámaras de apareamiento!- Los dos hermanos corrieron hacia sus lugares y los otros dos Antiguos suspiraron avergonzados de su compañero.

Monodramon y Dracomon ya sabían lo que tenían que hacer, ambos debían inclinarse con una rodilla en el suelo frente a frente mientras los Antiguos se colocaban alrededor para comenzar el cántico. La idea era que, al ser de la misma familia, el primero que vea en qué digimon se habían convertido era de su propia sangre. De no haber sido hermanos, tendrían que haberse puesto de espaldas, que los Antiguos los inspeccionaran y luego se darían vuelta para ver cómo le fue a su compañero.

Una vez puestos todos en posición, el brillo del oro en las paredes comenzó a volverse más tenue, la habitación bajaba su brillo y las pocas cosas visibles comenzaban a ser los mismos Antiguos (Sobre todo Volcdoramon considerando de que estaba hecho de lava). Cada uno comenzó un cántico que pese a que parecía ser un coro mal hecho de un montón de ancianos, la habitación vibraba con el poder de sus palabras. Era un lenguaje antiguo que casi nadie conocía, y las pocas palabras que los jóvenes descifraban no parecían tener ningún sentido.

Ambos cerraron los ojos y comenzaron a oír los latidos del corazón del otro. Las palabras hacían su efecto: Comenzaban a sentir como su propio ser cambiaba, el poder crecía, sus cuerpos se alteraban, cada dato en su se dejaba llevar por el cambio. Nunca abrieron los ojos, pero dentro de ellos creían ver un torbellino que les enseñaba toda su experiencia y como su crecimiento los llevaría a la siguiente etapa, en sí el ritual requería conocerse mucho a sí mismo.

Dracomon sentía como la melodía bajaba y ya sus patas aguantaban el peso de su cuerpo más pesado.

"Qué curioso- pensó- Siento que mis garras están en el aire, ¿seré un dragón bípedo? Y... ¿Qué es lo que me pesa tanto en los brazos, estoy agarrando algo?"

Abrió los ojos y se dio cuenta de que ya no veía como antes, ahora los colores se veían más brillantes, más coloridos que antes, era extraño. Lo primero que vio fue a su hermano, convertido en un gran dragón azul con una larga cola, un casco sobre su cabeza y una gran lanza sobre su espalda en el medio de la base de sus alas gigantes. Era mucho más grande que él, ¿cómo era posible? Lo siguiente que notó es que este lo miraba con los ojos llenos de asombro, ¿Porque parecía tan sorprendido? ¿Hasta asustado?


De seguro hubiera deseado no mirar hacia abajo para verse a sí mismo. En vez de garras vio un par de brazos con pelo que portaban una espada y un escudo entre sus dedos. En vez de fuertes escamas llevaba una extraña armadura de hierro que no alcanzaba a cubrirle la totalidad de su cuerpo. Sus pies parecían estar cubiertos con unos extraños calzados de piel que parecía hacer juego con la armadura.

Un sentimiento de terror y de culpa comenzó a florecer dentro de él como una tormenta y se quedó de piedra ante la atónita mirada de su hermano y de los antiguos. No era un dragón... ¿Qué demonios era?


*Vroengard: Es un nombre sacado de la saga Eragon. En los libros, Vroengard era la isla en donde los Jinetes de Dragón se entrenaban y su cuartel general.
 
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wow, debo decir que la ultima parte me dejo con la intriga, yo también me haría esa pregunta si fuera el.

en cierto punto, empece a creer que la historia de estos dos digimons sera como la historia de Loki y Thor en los cómics de marvel, pero bueno eso es lo creo.

durante el primer capitulo note cierta referencia a la mitología original de los dragones, el que les atraigan objetos como los diamantes y oro fue un detalle que quedo perfecto.

voy a esperar el siguiente capitulo con ansias.
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Viejo, me olvide de comentar esto xD.
En fin, no me acuerdo mucho, sólo que me sigo preguntando a que evolucionó el Monodramon. Y yo tengo entendido que Dorbickmon es Ultimate y no Perfect.
Bueno, esperando a ver como sigue el capítulo.

PD: Lamento no ser tan extenso, es que hace mucho no leía xD
 
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