Colección La Niña y Yo [2/2]

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Aún recuerdo esos pequeños y brillantes ojos carmesí. Su pelo corto, liso y de un suave tono verdoso como el de los primeros brotes de un hermoso césped. Su cara tan tierna reflejando esa curiosidad que solo aquellos que llegan por primera vez a este mundo poseen.

Me sentí confundido, asustado incluso. No era normal que un humano eclosionara de un huevo. De pronto entendí esa carta. Aquella que llegó dentro del paquete dónde estaba ese enorme huevo.

"Por favor, cuídala."



Tres de la mañana. Hacía solo unos minutos antes de presenciar este... ¿Nacimiento?, me encontraba cepillando mis dientes antes de ir a dormir cuando tocaron a mi puerta de una forma tan desesperada que incluso me hizo brincar y tragar un poco de pasta dental antes de atender y encontrar solo una caja sin ningún tipo de etiqueta.

La niña me miró, alejándome de mis pensamientos y yo la miré de vuelta. Sus pequeños ojos se cerraron un poco al mismo tiempo que soltaba la sonrisa más hermosa que haya visto en todo el mundo y sus pequeños y rosados labios soltaran la frase más bella pero horripilante que un hombre como yo pudiera haber escuchado:

"¿Papá?"
 
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Monzón

血液破綻
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¿En serio es todo?

Digo, ya sabía que era poco a simple vista, pero al empezar a leerlo y terminarlo rápido me iba dejando conforme avanzaba el deseo de que hubiera sido más extenso. Me gustó bastante la redacción porque es muy fluida y entendible. Me deja pensar que es solo un prólogo para algo más adelante y no solo un one-shot (verdad???)...


En fin, vamos a lo demás; persona promedio que se prepara a dormir a las 3 a.m. todo normal, la incógnita de saber de dónde provino la persona que dejó ese huevo, el "terror" de escuchar tal palabra proviniendo de la boca de un ¿humano? que recién nació, el conflicto de sentimientos que lo asedia y qué futuro desconocido depara para el personaje, son las cosas que me enganchan a este tipo de trabajos, bien hecho y bien cuidado he de decir.

Mientras me mantengo pendiente si decides publicar algo más, por ahora, esto es lo que tengo que decir.
 
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¿En serio es todo?

Digo, ya sabía que era poco a simple vista, pero al empezar a leerlo y terminarlo rápido me iba dejando conforme avanzaba el deseo de que hubiera sido más extenso. Me gustó bastante la redacción porque es muy fluida y entendible. Me deja pensar que es solo un prólogo para algo más adelante y no solo un one-shot (verdad???)...


En fin, vamos a lo demás; persona promedio que se prepara a dormir a las 3 a.m. todo normal, la incógnita de saber de dónde provino la persona que dejó ese huevo, el "terror" de escuchar tal palabra proviniendo de la boca de un ¿humano? que recién nació, el conflicto de sentimientos que lo asedia y qué futuro desconocido depara para el personaje, son las cosas que me enganchan a este tipo de trabajos, bien hecho y bien cuidado he de decir.

Mientras me mantengo pendiente si decides publicar algo más, por ahora, esto es lo que tengo que decir.
Me alegra que te haya gustado. Espero las partes siguentes también sean de tu agrado. No pensaba publicar más de dos oneshots, pero tal vez pueda iniciar un LF.

Espero les guste la segunda parte.

Seis de la mañana. No encuentro la forma de explicar qué es lo que está sucediendo ni por qué hay una pequeña de cabello verde y ojos carmesí durmiendo en mi cama.

La niña me llamó su padre hace unas cuantas horas después de salir de un huevo. A mis 24 años, aún sin haber recibido una educación formal completa, puedo asegurar que los humanos no nacen así. Incluso lo investigue en internet, pero no ha habido reporte de algún caso similar. Supongo que no es humana, pero de ser verdad… ¿Qué es entonces?
Volteé hacia mi cama desde el suelo. Las cobijas que había acomodado no eran lo suficientemente acolchonadas para llamarlo un buen lugar de descanso, sin embargo, era lo único que tenía disponible. ¿Por qué no dormir en el sofá entonces?, por ella.

Al poco tiempo de llamarme papá se lanzó sobre mí, me abrazó fuerte y se echó a dormir sobre mi regazo. Solo la miré y coloqué mi mano sobre su espalda desnuda. Su respiración era tranquila y sus manos se encontraban cerradas en un puño sobre mi playera, halando suavemente. Su apariencia era aquella de un infante de no más de cuatro años; supongo que tiene alguna explicación lógica al haber nacido de esa forma, si es que eso hace algún sentido.
Pensé en llamar a quien fuera, la policía incluso, pero dudé que pudieran creerme. Además, ¿Qué pensarían si se enteraran de que una niña desnuda llegó de un huevo dentro de una caja a mi pequeño apartamento?
Opté por evitar ese tipo de problemas, no necesitaba más drama del que ya tenía entre mis manos. La vestí con una de las camisas más chicas que pude encontrar y la arropé en mi vieja cama. La pequeña se aferraba con fuerza a mi playera mientras lanzaba un suave sollozo. Susurré que todo estaría bien y que me quedaría con ella. Se sonrió y me dejó ir sin abrir sus ojos, cubriéndose hasta la mitad del rostro.
No niego que todo esto es adorable pero, ¿Qué demonios voy a hacer?
No tengo suficiente dinero para cuidarla, ni siquiera sé de donde viene o por qué me llama papá. Dejé caer mi mano sobre mi rostro para verificar que todo esto fuera un sueño pero el dolor demostró que era real. Suspiré y cerré mis ojos mientras me concentraba en dormir. Me quedé así por lo menos alrededor de 10 minutos y empezaba a sentir como mi cuerpo se relajaba por fin. Sin embargo, mi paz interior no duró por mucho. Algo había pisado a mi costado y no fue hasta pocos segundos después que me di cuenta de que en realidad había sido alguien. Abrí mis ojos un poco, divisando una sombra que se escabullía dentro de la cobija con la que me estaba tapando y se acurrucaba a mi lado. Su cabeza se acomodó sobre mi pecho y sus manos se cerraron sobre mi nuevamente.

“Papá…”

Murmuró mientras bostezaba y se acomodaba. No pude evitar sonreír un poco y asentir. Besando su cabeza y cerrando mis ojos dije suavemente:

“Aquí estoy contigo”


Nunca habría imaginado que todo lo que me rodeaba cambiaría drásticamente con su llegada. Ella se volvió mi todo, mi luz y esperanza, mi Luna.
 
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