Misión B La voluntad del aliado | Charquito de sangre

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Dattebayo
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¿Qué debería hacer? Complicaciones y más complicaciones, la cabeza de Sakura estaba tan saturada de información y de sucesos que creía que iba a explotar. Tenía ganas de romperlo todo, matar a alguien llorar hasta que derramara sangre en ve de lágrimas... No podía más.

Como era típico, a pesar de acercarse la primavera, Iwagakure se encontraba oculta por una gran nube negra, la cual precipitaba con fuerza en la aldea rocosa. Sakura preparó su bolsa de viaje más grande, metió su ropa y pertenencias más importantes, como las cartas de sus padres y la de Shigeki la cual no fue capaz de leer todavía. La rubia se quedó unos segundos mirando el sobre blanco, apretó con fuerza su dentadura y metió con fuerza la carta en la mochila. Minami colgó la bolsa a un lado de su hombro, y en el otro el gran pergamino que contenía a Batto, antes de salir de su habitación la contemplo durante un tiempo... no quería, ¿por qué debía siempre ser tan sumisa hacia las órdenes de su padre? Entonces recordó todos los sucesos ocurridos antriormente, era lo correcto eso repetía una y otra vez Sakura en su mente.

La médico apagó todas las luces, se giró a ver el pequeñó salón donde había compartido tantos momentos con Yusuke. Miró la ventana donde se enconraban sus flores rojas casi marchitas por el exceso de agua... La Kunoichi dejó un papel arrugado encima de la mesa, se dirigió hacia la puerta, puso sus zapatos y salió de la casa para no volver nunca más, ese era el final de Bloody Trail.

Justo al salir, la rbia se llevó la sorpresa de ver a Inkei caminar por allí con un paragüas, levantó su manos y comenó a totar para alcanzar a la Chuunin, está se paró y espero que el menor llegara con una sonrisa.

¡Mira! ―levantó una bolsa que sostenía con una mano. ―Son dango recién hechos, están aún calientes y olían muy bien.
Inkei...
Los compré de oferta, podríamos comerlos en tu casa y...
Inke me voy.
¿Eh? Pero puedes esperar a comer los dango, se vana enfriar y... ―el chico contempló el rostro de la Kunoichi, estaba empapada y con mirada triste, entonces observó la mochila. ―¿Qué clase de misión es para que guardes tus cosas?
No es una misión, me voy de Iwagakure... así que ―Sakura lo miró sonriente. ―¡Nos vemos! ―La médico se dio media vuelta y comenzó a andar, alejándose cada vez más del dragón humano, el cual ocultaba su mirada gracias a su flequillo rubio. Inkei apretó su mandíbula con fuerza y lanzó la bolsa de dango a la espalda de la Kunoichi. El dulce japones chocó con Sakura y luego cayó al suelo, provocando que el envoltorio de plastico donde se encontraba se abriera y dejara que las bolitas de pasta de arroz y la salsa de soja dulce mancharan el suelo rocoso.
Eres una... ¿a qué viene esto? ¿por qué de repente? Pensé... ―tragó saliva. ―Pensé que nos lo estabamos pasando bien, ¿por qué?
Cuando era pequeña... en la academia ninja me preguntaron "¿Por qué quieres ser ninja?" ―Sakura sonrió al recordar eso. ―En ese momento respondí "¡Quiero salvar a la gente que quiero! Además... me convertiré en Mizukage." Jeje... más tarde mi abuelo me dijo "¿Cual es tu camino ninja?" ―Inkei obsrvaba a la rubia, la cual apretaba con fuerza supertenencias. ―Le respondí lo mismo, el sonrió y me carició la cabeza, dijo el camino Ninja no eran tus sueños... que tus sueños eran una cosa y tu camino ninja otro. Sakura se giró. Yo no entiendo eso Inkei ¿tú lo entiendes? ―el chico no sabía que responder, por lo tanto guardó silencio. ―Lo sé... es complicado, si me camino ninja es proteger a la gente... ¿por qué deben protegerme ellos a mi? No... ese no es mi camino ninja, ese es mi deseo para el futuro pero... mi camino, lo que que hago y haré como Kunoichi en esta vida es algo totalmente distinto el cual aún no he podido averiguar cual es...
¿Por qué me cuentas todo esto?
Tenía la esperanza de aburrirte y que te fueras... así no tendría que despedirme ―un silencio incómodo se formó durante unos minutos, Sakura comenzó a andar de nuevo dándole la espalda por última vez a su compañero de equipo.
¡Sakura! ―Esta se detuvo, pero sin volverse a ver a su amigo. ―Cuídate rubia... ―dijo en un susurro, aunque la Chuunin pudo escucharlo, por lo tanto, levantó su puño y siguió caminando, Inkei sonrió y se dio media vuelta tenía trabajo que hacer en casa.

Sakura caminó por los puentes de la aldea hasta llegar a la salida/entrada de esta, miró de reojo a su espalda para ver por última vez la aldea rocosa y luego de un suspiro, pisó la tierra fuera del límite, adiós Iwagakure. El paisaje de la aldea mojada por la lluvía sería el último recuerdo del lugar para la Kunoichi, o eso pensaba pues una figura alta se paró justo en frente de ella. Estaba totalmente mojado, en su puño izquiero se enconraba la carta que Sakura le había dejado, toda arrugada y mojada.

¿Te ibas sin despedirte...?
Odio las despedidas... ―Sakura iba a esquivar al pelirrojo, pero este no la dejó. ―Tengo prisa, lo tienes todo en esa nota. Hay comida en la nevera y te he dejado algunas recetas fáciles que puedes... ―la mochila y el pergamino de Sakura cayeron al suelo lleno de barro. Esta abrió sus ojos lo máximo que pudo y vio como el pelirrojo la abrazaba con fuerza.
Todo lo que ha pasado... todo lo que pasa y lo que va a pasar, podemos afrontarlo juntos ―Sakura correspondió al abrazo y lo agarró con tanta fuerza que si quisiera irse no podría.
No se trata de eso... debo hacerlo, esto no es seguro para mi.
Yo haré que sea seguro.
No Yusuke ―Sakura se apartó para mirarlo a los ojos. ―Ni siquiera tú...
Una vez me dijiste ―el pelirrojo apartó los mechones mojados de la cara de la fémina. ―"Quédate..." ¿por qué no puedes hacer tú lo mismo? Quédate conmigo por favor... ―No quería llorar, quería evitar llorar, quería evitar senir como su corazón se paraba con cada palabra del pelirrojo pero... no podía parar sus lágrimas y a pesar de la torrencial lluvia, Masamune sabía perfectamente que su compañera lloraba tanto como el cielo en aquella tarde.
Yusuke, acabo de decirle a Inkei que no tengo ni idea de mi camino ninja... Pero ―guardó silencio unos segundos y continuó. ―Creo que estoy empezando a comprenderlo jajaja ―Sakura limpió sus ojos. ―Mi camino, mi sendero quiero detener a esa persona... quiero acabar con él, quiero proteger a mi clan, quiero ser una gran líder... mi camino ninja es...
Shh ―Yusuke la calló. No puedo ir contigo.
No quiero que lo hagas, es mi carga, no la tuya. Pero no será la última vez que nos veamos, así que... ―Sakura sonrió y levantó su dedo meñique ―Es una promesa. ―Masamune correspondió el gesto con su dedo, y lo cruzaron.


Luego de las despedidas, Sakura salió de la aldea por fin, sacó su carta y la leyó detenidamente.

La voluntad del aliado (B)

Descripción: Modan se vuelve cada día un lugar más ruin, el mundo ninja es absorbido por los fines ante cualquier medio, por más impío que sea. Los Minami son fieles conocedores de este hecho, en especial Sora, indignado por los acontecimientos recientes entorno a su aldea de residencia: Kirigakure se ha vuelto un campo de batalla entre trincheras alegóricas en busca del poder, y ni se imagina lo que ampara fuera de sus límites geográficos; lo menos que desea es ver a su hija envuelta en tal situación; Sakura lleva algún tiempo viviendo en Iwagakure, pero la paranoia de su padre le ha llevado a redactar una carta, rogándole a su retoño lo único que ve admisible para idear la paz: dejar dicha aldea. Desde el último enfrentamiento se enteró de los ideales añorados por el líder de los Hozuki, y al saber de su participación como protector de la fémina, no dudó ni un instante en pedir su ayuda.

Objetivos:
-Llegar hasta el punto de encuentro, en las cercanías de La Niebla.
-Reunirse con Sakura.
-Notificar a Sora tras cumplido el encargo.

Notas:
-Las razones para temer aumentaron en Minami al enterarse de que un grupo clandestino de ninjas circunda las áreas limítrofes de la aldea, ni se quiere imaginar una ocurrencia como ésta cerca de su hija.
-Dicha organización se ha enterado del posible reclutamiento a través de un medio espía, sondearán la zona intentando una emboscada.
- El escuadrón encargado de vigilar los movimientos de la fémina está integrado por tres shinobis. Los miembros del grupo ostentan el rango chuunin, aunque se dice que su líder tiene conocimientos propios de un Jounin.

El objetivo de Sakura según la carta de su padre era llegar a Kirigakure, o al menos cerca de allí. La rubia tenía entendido de que alguien iría a recogerla en ese punto, realmente no entendía porque tanto secretismo, al principio pensó que era una trampa pero era la letra de su padre, y él no era un hombre débil, no iba a dejar manipularse por nadie.

Pero Sakura no estaba equivocada, algo pintaba mal, por supuesto nuestra heroina favorita lo iba a tener complicado. No muy lejos de la posición de la Kunoichi, un grupo de Shinobis se ocultaba en una cueva. Era un trio y tenían aspectos de creerse los malos del lugar, tenían un mapa en el suelo y uno de ellos jugeteaba con un Kunai.

¿Y bien? ―Dijo el del kunai, dirigiéndose a un pelirrojo que se encontraba sentado con las piernas cruadas, parecía estar muy concentrado.
Jeje, se ha puesto en marcha.
¡Bien! ―El que parecía el líder, lanzó el kunai a una parte del mapa, concrétame en un lugar más alejado del punto donde se encontraría Sakura con el contacto de su padre. ―Llevaremos a la Princesa a donde queremos.

 
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Oiseau rebelle
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La noche proclamaba su presencia junto con la tempestad. Para ningún habitante del Horizonte resultaba habitual verse envuelto entre ventiscas y estruendosos relámpagos que emulaban un hecatombe celeste, pero como buena zona tropical, tenía sus desfachateces climáticas de cada en cuanto. Los negocios cerraron temprano por tal razón, resguardándose en sus locales respectivos a la espera del cese y escampado; Fatamorgana se hallaba bien despierta en altas horas de la noche, tal clima auguraba los pronósticos bélicos estudiados desde hacía meses, y el contexto entero señalaba lo peor.

Hacía semanas que Hogaku y Nagare recibían noticias sobre los atrincherados en las afueras de cada aldea, grupos paramilitares de diversa índole que aguardaban ante el descuido de cualquier alma deambulando por los senderos de Modan. Justo esa noche, el aguado recibió una carta empapada por las innumerables gotas de lluvia, traída por una pobre águila en el mismo estado, además de exhausta. Hasta ese momento se encontraban discutiendo la posibilidad de un cierre total de la entrada en Tensai, pero el contenido en el manuscrito provocó un cambio de planes tan súbito como su noticia en sí. Ruigetsu abrió el sobre sin mayor cuidado, leyendo su contenido con rapidez.

“Buenas, Ruigetsu Hozuki.

Me habrás conocido durante tu vivencia en La Niebla. Soy Sora, miembro de los Minami.

No tengo pudor en ser directo contigo, confiando en tu gran comprensión. La situación actual en torno a las aldeas me preocupa cada día más y más; yo puedo proteger a mis allegados aquí en la aún inestable Kirigakure, pero temo por mis seres queridos allí afuera.

Le he enviado una carta a mi hija para que se dirija hacia un punto acordado en este mismo sobre; lo menos que quiero es ver a Sakura peligrar en un ambiente sin la protección adecuada; confío en que tú lograrás inculcar los principios Hozuki tan bien como alguna vez te vi.

Por favor, protege a mi hija.

Sora Minami.”

Las líneas se fueron diluyendo en la mirada perdida del joven, atónito por su contenido. Lo menos adecuado en tal situación habría sido alertar a Toshio, pero no le quedaba de otra, su mirada ya le había fijado como sospechoso de resguardar algún secreto. Dio un paso frente a la mesa de operaciones, en lo alto del edificio Kami, postrando la carta y deslizándola hasta Genjin. No temió ni un segundo en reorganizar la estrategia de manera espontánea, dejando a la vista el nuevo objetivo. Un trueno iluminó la sala tras el ventanal de cristal, el clima persistía en adecuarse a la tensión del ambiente.

No estoy de acuerdo.
Es Sakura, la considero mi responsabilidad.
Tuya, pero por ella no haré peligrar la vida de todos aquí.
Dame unos días ―atinó a pronunciar por lo bajo Sirenoman―. Si no vuelvo en una semana, cierra las puertas, me las arreglaré.
Lo mismo dijiste la vez de los Altos Tengoku maldito, sigo creyendo que comiste pollo a la brasa para lograr salir ―Sus labios se sellaron por breves momentos al rememorar la horripilante imagen, pero debía retomar el tema:―. Le pedí a Mameha contratar un escuadrón de bloqueo, el Hiraishin no te funcionará para regresar.
¿Cuántas veces he logrado salvarme sin él?
Regresa pronto ―El castaño se dispuso a salir presuroso del recinto, listo para emprender su travesía personal, pero un llamado repentino del otro ANBU le hizo petrificarse como estatua―. Mira maldito, devuelve mi billetera a su lugar antes de irte.

Dejar frases a interpretación era el plato favorito de Ruigetsu, más cuando le permitía pensar algo como “si pasa más tiempo conmigo que con él, no hay mejor lugar para dejarla que en mi bolsillo.” De cualquier forma, Red ya estaba acostumbrado a ver sus fondos agotados por una cuenta de cien hamburguesas en Mc Modan’s. Finalmente huyó disparado del lugar, recorriendo la calle principal de la aldea entre chapoteos por la velocidad de sus zancadas mientras se acomodaba su capucha e invocaba un pájaro tan grande como él, montándolo sin detener su carrera. El cielo se había calmado, por los momentos, pero bien sabía que su vuelo no era pasado por alto; desde que puso un pie fuera de la isla llamó la atención de un grupo previamente asignado para la captura de Minami.

Entre varios arbustos empapados en tierra, un trío de forajidos veía a la rapaz sobrevolar entre la ventisca, dejando una estela de rocío visible para los más detallistas. Dos de ellos se enfocaban en tomar registro del recorrido llevado por el ave, confirmando la suposición antes establecida por el movimiento de Sakura: el punto de encuentro se hallaba en altamar, donde una isla intentaría servir como refugio, lejos de aquellos maleantes. Las fantasías eran válidas, incluso en este caso, pero sin siquiera ver a sus perseguidores Rui pudo saber que el plan tenía sus puntos flojos; no existía otra opción.

La tormenta meció las aguas con suma agresividad, junto con los vientos que surcaban el cielo alrededor de nubes tan negras como el codo de un Kumogakurense. Todo indicaba que el viaje sufriría retrasos, lo clave sería evitar volverse un blanco entre el cielo y el mar hasta pisar tierra firme.

Jefe, se dirigen a la isla, el muchacho decidió ir volando ―notificó uno de los centinelas entre risas roncas.
Me dijiste que la Princesa embarcó esta mañana, ¿cierto?
¡No le haga caso, mi señor, la rueda de molino está en vigor! ―Tal parloteo hizo que el de mayor rango esbozara un gesto de disgusto incomparable, encestándole una impía bofetada al instante.
Tienes suerte de sernos útil, Teorodo ―su voz cambió de la dura y firme anteriormente escuchada a la de un gentil caballero de buen nombre que sobaba su mejilla enrojecida con delicadeza―. Si no fueras tan bueno ya te hubiese degollado, de seguro tu carne le encantaría a mis mascotas ―Dos sombras de atroz apariencia salvaje se proyectaron en las afueras del arbusto tras la última frase, con ojos purpúreos y dientes desfigurados que pedían comida a gritos; el aludido comenzó a carcajear sin razón aparente. Un lunático más. Fueran quienes fueran, ni siquiera Nagare tendría un viaje fácil contra esos fenómenos.
¿Qué debemos hacer ahora, mi señor?
Crea otras réplicas, hemos descuidado a la Princesa por varias horas ―tomó aire mientras contemplaba el volar de su otro objetivo―. No queremos que el príncipe azul se lleve el protagonismo, ¿verdad?

De inmediato, siluetas empezaron a formarse a partir de un líquido pastoso, similar a la brea o al petróleo, hasta crear un trío de clones idénticos a los presentes, con la única diferencia que portaban los mismos orbes violeta que aquellas bestias umbrías. ¿Ninjas? Sus habilidades iban más allá de lo que una barrera de sangre podía comprender, o de lo que un habitante del continente hubiese visto en su vida, por más longeva que fuera.


Sakura Sakura síguele
 
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Dattebayo
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Maldita sea... ¿todo siempre tenía que ser tan complicado? Tormentas, vamos a por la pobre Sakura contra más sufriera mejor ¿no? Minami se sentía completamente aterrorizada con aquel clima, sentía que en cualquier momento sería alcanzada por uno de esos asquerosos rayos, se iba a convertir en carne asada, no demasiado hecha con ese punto de sangre tan jugoso. La rubia quería meter la cabeza bajo ese oleaje tan violento y no escuchar nada, así que se limitó en tapar sus orejas y hacerse una bola mientras dejaba que la lluvia calase sus huesos.

Tsk, señorita lo sentimos pero quiás tardemos más en llegar. ―Claro, sin problemas quizás una vez en tierra sufriría un ataque al corazón o algo similar, no había problema.

Dos tormentas, una externa y otra interna en la mente de Sakura, se preguntaba ¿quién sería el contacto de su padre? ¿Quién la recogería y la protegería? ¿A dónde iria? Demasiadas preguntas sin ningún tipo de respuesta, demasiado frustrante. Tan sumida en su pensamientos y gracias a los acontecimientos climáticos, la Chuunin no pudo darse cuenta que dos extrañas figuras subían al barco. La pareja se miraron y rieron al unísono.

¡Ah s-señorita! ―Sakura abrió sus párpados, cuando miró al frente se vió las dos extrañas figuras sonrientes.
¿Eh?

Una de las tres copias hizo una serie de sellos con las manos para luego, escupir un aceite por toda la cubierta del barco. Seguidamente, el otro hizo otra cadena de sellos: serpiente, tigre, oso caballo y tigre, igual a ¡mágia! una bola de fuego salió de la boca del hombre pelirrojo, haciendo arder el aceite deramado por el otro, incendiando todo el barco. Sakura no sabía como reaccionar, todo era demasiado precipitado ¿cuándo había comenzado todo aquello? Los truenos, los rayos, la lluvia, el oleaje "Despierta". Una voz misteriosa se escuchó en la mente de la médico, y como si aquello hubiera sido su jarra de agua fría, Sakura golpeó con su pierna el estómago del hombre además lanzó uno de los chalecos salvavidas, el señor junto al flotador cayeron al agua, si seguía en el barco moriría quemado ademñas, Sakura miró hacia el orizonte y podía ver la isla donde debía ir, estaban cerca... solo un poco más ¡mierda! Pero esa no era su mayor preocupación, si no ella misma pues ahora estaba contra esos dos hombres en un barco ardiendo ¿qué podía hacer? Si lanzaba un Fuuton solo haría que el barco ardiera más deprisa, si lanzaba un Katon lo mismo...

Espera... quizás no sea tan mala idea ―Sakura cogió sus cosas y se las puso encima, seguidamente se lanzó por la borda, cayendo de pie en el agua, aunque las olas le difulcataban la estabilidad. Rapidamente agarró al señor del barco. ―¡Agarrese a mi todo lo fuerte que pueda! ―Minami agarró al señor con fuerza y miró hacia la isla, de repente, el cuerpo de la rubia se movió con muchísima rapidez hacia la dirección deseada.
M-mierrrda ¡¿qué fue eso?! ―Mientras el señor estaba totalmente asustado, Sakura se encontraba agitada pero no podía descansar ahí, así que rapidamente se giró mirando al barco e hizo otra cadena de sellos.
¡Mugen Sajin Daitoppa! ―Un tornado se formó frente a la Kunoichi, este avanzó rapidamente hacia el barco ardiéndo, provocando más al fuego y lanzándolo todo por los aires. Por suerte el tornado estaba en su límite de distancia lograda, así que una vez que impactó con la embarcación desapareció. ―¡Bien, jajaja!
Jajaja dios ―el hombre tenía risa nerviosa, pues estaba llorando.
Lo siento señor... ―Sakura hizo otra serie de sellos y puso su mano en el agua. Dos serpientes de unos 15 metros aparecieron. ―Por favor súbase a una, le llevará a tierra segura yo debo continuar mi camino ―Sakura miró a la serpiente. ―Llévalo sano y salvo... y no te lo comas ―El hombre se atemorizó al escuchar las palabras de la rubia, pero igualmente obedeció, así que subió al reptil y se largó de allí.

Sakura miró como el hombre se alejaba, no había rastro de aquel par ¿habían muerto en la explosión del barco? Debía ser cuidadosa. Minami subió a la escamosa invocación y esta comenzó a nadar con rapidez hacia la pequeña isla. Sakura abrió su bolsa y sacó la carta de Shigeki, estaba mojada pero si la dejaba ecar quizás podría salvarla, así que la guardó en el interior de su obi y abrazó a la serpiente con fuerza.

Esta horrible, pequeña ―habló el reptil.
Lo sé... está siendo un día difícil para mi.
No te relajes ahora ―Sakura lo sabía, pero quería aunque sea respirar un momento. ―Ya casi vamos a llegar.
Está bien, puedes irte en cuanto lleguemos.
Gracias.

Tal y como la médico ordeno, la gran ovípero se esfumó una vez pisada tierra. Sakura se colocó bien sus pertenencias y comenzó a caminar por la arena de la playa, debía meterse en el espesor del bosque, el punto donde había quedado no estaba muy lejos. Justo entre los matorrales había una sombra alta, Minami se había retrasado bastante por los acontecimientos ocurridos, seguramente era el contacto de su padre así que procedió a saludar, pero a medida que este salía de la espesura Sakura se daba cuenta de que tenía los mismos ojos que los oros dos individuos.

Tsk... ―la médico sacó un Kunai y optó por una pose defensiva. ―¿Quiénes sois y qué queréis de mi? No tengo muy buena recompensa. Juto en la espalda de Sakura aparecieron los otros dos del barco, estaba rodeada.

El trio hizo un sello extraño al unísono, de sus cuerpos un líquido negro y viscoso comenzó a emanar, pero aquel líquido parecía tener vida propia, pues rapidamente se lanó contra la Chuunin, atrapándola en aquel líquido negro. Sakura se encontraba boca abajo, sentía como sus piernas y muslos estaban pegados al asqueroso líquido, no podía levantar la cabeza aunque eso no fue necesario, pues el hombre que se encontraba frente agarró el cabello de la rubia, levantándola unos centímetros del suelo. Una sonrisa se dibujó en el rostro del hombre y una no precisamene bonita.


St. Mike St. Mike Dale
 

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Sora añadía los últimos retoques a la carta con destino al Horizonte, sellándola en forma de pergamino para atarla a la pata de un águila en simultáneo. El mensaje a su hija había zarpado hacía ya varias horas, confiaba en que ésta no dudara de su veracidad al distinguir su grafía, pero le preocupaba la distinción del aguado, quien nunca leyó palabra alguna proveniente de su puño y letra, fue por ello que recurrió a un mensaje más personal y relacionado con el pasado, algo que le indicara fraternidad; sin más preámbulo, soltó el ave desde su ventana, viéndole alzar vuelo entre el clima templado pero húmedo de ese día, mientras el cielo comenzaba a dibujar una aglomeración de nubes poco problemáticas para aquella zona.

Lo dejo en tus manos, joven Hozuki.

Las esperanzas fueron fielmente plasmadas en el papel, esperando recibir noticias en pocos días de cómo su retoño se hallaría sana y salva en la aldea de paz que tanto se presumió en aquellos días. La esperanza es lo último que se pierde, pero el papel que las contenía fue el inicio del problema: el águila fue atrapada a los pocos minutos de vuelo por un gancho retráctil color ónix, bajándola de golpe hacia tierra donde se mostró que tan artilugio provenía de la muñeca desnuda de un hombre junto con sus dos secuaces; el dúo de subordinados reía con suma morbosidad mientras su líder arrancaba de golpe el rollo, rodeando al ave con el mismo engrudo negro hasta descuartizarla.

Veamos qué dice la hermosa carta de auxilio.

La abrió y detalló sin pudor alguno, buscando formas de replicar las palabras del mensaje de una forma polémica y prestada a la confusión, pero no encontró nada; sin embargo, fue el sobre blanco que cubría la superficie escrita el que le brindó su as bajo la manga: mostraba un mapa donde señalaba como punto marcado el archipiélago que comprendía las islas entre el mar fronterizo del País de la Tierra, específicamente la isla del Norte. El espía sonrío perverso, retirando el sobre original y echándolo al lodo bajo sus pies, justo cuando comenzó a llover; las gotas empaparon el material hasta volverlo una pasta inentendible.

Sería una lástima que nuestro príncipe azul llegara tan rápido a la torre del dragón, ¿no lo creen?
¡¿Dragón?! ¡¿Cuál dragón?!
Cállate de una vez, Teodoro, mejor ponte a trabajar. Lograste ver la carta antes de que el jefe la destruyera, ¿no es así?
Con mucho placer ―contestó el lunático, vomitando un brebaje blanquecino que pronto se materializó en forma de un sobre idéntico al original, sólo que éste marcaba a la isla Sur.
Excelente Teodoro, comienzo a recordar por qué no te he matado aún.

Le tiró una galleta envuelta en lo que parecía ser estiércol, la cual degustó como si fuese un manjar legendario por su utilidad. Fue entonces cuando el trío se retiró cada una de sus capuchas celestes, develando ropajes idénticos en cada quién, pero con morfologías inversamente proporcionales en similitud: el cabecilla portaba un semblante extremadamente serio, con cejas de curva pronunciada además de ser gruesas, rasgos y tez afilados además de unos ojos dorados; su piel era tan blanca como el sobre y su peinado propio de un hombre adicto al gel fijador, como si lo hubieran halado hacia atrás o pasándole una aplanadora, pero basta de comparaciones innecesarias: le llamaban Elbicho. Teodoro se mostró como un hombre obeso, jorobado, más parecido a una esfera que a cualquier humano; con ojos tan negros como el brebaje producido por su jefe y un cabello casi inexistente ante dos entradas gigantescas, le llamaban RafBenit. Por último el que parecía ser mano derecha, con un gran afro oscuro, misma tonalidad portada en su piel además de unos rasgos tan gruesos como su encrespada melena, se hacía llamar Marcel.

Muy bien señores, vamos a enseñarles un par de cosas a esos dos tórtolos. La operación Basílica Anti Ruigetsu Sakura Ancestral comienza.
¿No sería más fácil decir Barsa? ―cuestionó Marcel. Elbicho le propinó un sonoro puñetazo sin opción de réplica al instante.
Vuelves a pronunciar ese nombre y terminarás más retrasado que RafBenit.

[...]

La tormenta no mostraba señales de querer parar, y la visión desde el cielo vertiginoso resultaba cada vez más difícil para el ANBU. El viento comenzaba a doblar levemente las alas del pobre animal, sumido en tal situación por más lealtad a su amo que gusto alguno. Era jugar a la ruleta rusa en un tablero de balas eléctricas, con cada relámpago cayendo más cerca de su posición que el anterior; no debía detenerse, incluso ante la mayor de las vapuleadas eólicas, si pudo ser aguerrido en el pasado frente a criaturas indomables, un poco de aire y salitre no le haría daño, pero la amenaza de freírse entre los relámpagos le cegaba la razón a pasos agigantados.

Como un oasis, a pocos metros se mostró tierra firme, el archipiélago de La Roca cada vez más cerca. Inició su descenso, recordando las instrucciones del manuscrito, las cuales señalaban a la isla norte como meta; inspeccionó desde su privilegiada vista aérea la zona, en búsqueda de cualquier indicio de peligro, pero nada, sólo veía una llanura de arena junto con algunas palmeras, pero ni mera señal de humanidad. Concluyó su descenso, posándose sobre la superficie húmeda justo cuando las gotas de lluvia comenzaban a cesar, pero persistiendo entre una llovizna de tensión. ¿Dónde estaba Sakura?

Contempló todo el panorama sin rastro de la fémina, extrañado de su ausencia en el lugar. Se dispuso a inspeccionar el islote con precisión en cada recoveco, cada pequeña gruta formada bajo los montículos de arena; fue entonces cuando una figura de cabellos rubios similares a los de Minami se vislumbró en la lejanía; Ruigetsu corrió con los brazos abiertos directo hacia tal aparición, pero para cuando se percató de su naturaleza, ya era tarde.

¡¿Qué demonios?!

Un engrudo azabache surgido desde las profundidades áridas comenzó a escalar alrededor de su cuerpo entero, arropándole en un manto rígido pero maleable del que no lograría salir en estado sólido. Pensó en teletransportarse, pero su brazo yacía entumecido entre dicho brebaje y la idea de licuarse se descartaba por obviedad, no quería terminar envenenado con algo tan particular como aquello. Su cuerpo se vio envuelto hasta el cuello sin posibilidad de movimiento.

Tendré que usar el Nami si quiero salir de esto ―pronunció por lo bajo.
Ni lo intentes ―Un hombre encapuchado se presentó frente a él―, esa gelatina tan maleable está hecho a base de energía Yin, si usas tu Nami te pulverizará como si fueras una migaja.
¡Oye! ¿Cómo supiste que tengo eso?
Tan infantil como me habían dicho ―se quitó su capucha―. El gran Ruigetsu Hozuki es solo un niño.
Y tú tienes pinta de tener cuarenta.
¡Silencio! Tengo treinta y un años de pura gloria.
Pues no he oído hablar de ti, en todo caso, ¿qué quieres? Debo salvar a una damisela en peligro.
No te preocupes ―replicó mientras soltaba una leve risa―. La Minami está bien resguardada por nosotros.

Ruigetsu intentó zafarse por reflejo, intentando embestir a su interlocutor. El sólo imaginarse a Sakura envuelta en una situación mortuoria le hacía hervir la sangre. No obstante, debía mantener la calma que tanto le caracterizaba si deseaba salir con vida de tal circunstancia. Respiró sin exteriorizar impulso alguno, permaneciendo en su ambiente tranquilo que solía irritar a más de uno. Pensó con prontitud en alguna solución admisible, mientras evitaba diálogo con su enemigo, pero ello sólo se presentaba lentamente en su cabeza, pues en realidad no pasaron ni cinco segundos tras gritar Eureka para sus adentros.

Lamento decírtelo ―dibujó una sonrisa confiada en su rostro―, pero tal parece que no me investigaron tan bien.
¿Eh?

Nagare fulminó con un último vistazo a Elbicho. Expulsó una sustancia de la misma tonalidad y naturaleza desde su boca haciendo que chorreara por todo el caparazón que recubría su cuerpo. El adversario no se rindió e intentó volver intangible su técnica para evitar su destrucción, pero justo eso permitió al aguado salir de la jaula de un salto. El hombre le miró con impotencia, mostrando sus dientes chirriantes de desesperación; Hozuki aguardó por su contestación, pero el encuentro ya había llegado a un punto muerto, o eso aparentaba.

Bah, qué importa ―masculló, liberando todo su estrés―, no lograrás encontrarte con la Princesa de cualquier forma. Adiós.

Elbicho montó una especie de balsa hecha con su material predilecto, tomando por objetivo la isla del sur a varios kilómetros de allí. Ruigetsu chistó por un momento, retomando su travesía al invocar a Nanami. El pingüino se develó entre la acostumbrada nube de humo para caer sobre el agua enseguida.

¿Ahora qué quieres? Shiro ya me contó que preferiste invocar a un rapaz antes que a mí. ¿No te da pena?
Deja los complejos, eso es pasado pisado. Debemos ir hacia esa isla ―señaló―, tienen a Sakura.
¿La de buen busto? Andando.

El aguado embarcó su buque singular, tomando el sendero de espuma dejado por su atacante. Lograron alcanzarle a los pocos minutos de recorrido, ubicándose en paralelo para mirarle cara a cara. En tal sitio no había más que agua, la lluvia cesaba por completo pero la marea aún se revolcaba en un vaivén interminable; lo único que interfería su nado eran algunos pequeños montículos arenosos, esquivados ágilmente por cada uno. El aguado comenzó la ofensiva, lanzando un dragón de su misma naturaleza contra la embarcación, haciéndole tambalear hasta voltearse; Elbicho demostró su agilidad al remontarla como si fuera una tabla de Surf, replicando con lanzas negruzcas en dirección al ovíparo, pero un tajo de su aleta fue suficiente para desviar el ataque.

¡Ríndete Hozuki! ¡La Princesa es nuestra!
¡Si me ofrecieras comida me atrevería a pensarlo!

Otro vendaval llegó con inmediatez, generado por guadañas de viento que lograron vapulear de golpe al hombre, provocando que volase por los aires. Habían perdido la noción del lugar, fue entonces cuando Nagare contemplo cómo el cuerpo del adversario chocaba contra la ensenada, alegre, hasta percatarse que Nanami frenaría abruptamente para no generar un choque mortal. Terminó por salir disparado de la misma manera, como una pelota de golf que chocó contra el palo, pero en este caso no había tal, sino el tronco de una cocotera donde Sakura yacía atada.

Buenas buenas, joven Hozuki ―RafBenit le escupió al verle.
Por fin.


Sakura Sakura dele
 
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Dattebayo
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Sakura se encontraba en una situación algo desesperada, estaba completamente a merced de esos tipos o mejor dicho, esas cosas. ¿Qué podía hacer? Sí almenos pudiera hacer sellos haría un Katon, o sí almenos hubiera sangre de por medio... debería haberse hecho algún rasguño antes de avanzar más. Los tres indivíduos desaparecieron, Teodoro y RafBenit aparecieron de nuevo, pero esta vez con sus cuerpos originales.

Vosotros... ¿por qué me habéis capturado? ―El duo comenzó a reir.
¿Quizás es por qué eres una Chuunin talentosa? Ultimamente hay muchos rumores de ti por ahí, y parece que hay personas interesadas en capturarte y eso es igual a...
¡Dinero! ―Terminó de decir Teodoro.
Exácto, mucho dinero y tú preciosa rubia tonta nos vas a ayudar a conseguir todo eso.
¿Y cómo sabéis que os lo darán? ¿Cómo sabéis que cuando me entreguéis no os mataran? ―Aquello hicieron dudar al duo, tenía razón la chica ¿y si todo era un trampa y no obtenían ningún beneficio? La pareja le dio la espalda a la chica y comenzaron a murmurar.
Oye... Sakura tiene razón.
No seas estúpido Teodoro... esta mocosa no puede valer tanto ―ambos guardaron silencio unos segundos, pero por supuesto el más tonto tuvo que empeorar las cosas.
¿Y si realmente ella es una princesa?
¡¿Ah?!
Piénsalo, todos la llaman princesa por algo, quizás sea una Princesa de verdad ―Sakura no daba crédito a lo que estaba escuchando, pero aquello era una oportunidad. Con la punta de sus dedos intentó llegar a su muslo para agarar la parte trasera de un Kunai, mientras que con la otra mano que tenía más alejada comenzó a llamar a Batto.
Pss Batto, vamos ayúdame ―dijo en un susurro.
Hmmm ¿crees que tendrá la sangre azul?
¡Oh... yo siempre tuve esa duda! ―Dijo Teodoro. ―¿Y si se lo preguntamos? ―La pareja se giró, pillando a Sakura con las manos en la masa. RafBenit no dudo en darle una patada en la cara a la rubia.

Sakura sentía como aquel idiota le había dado la oportunidad perfecta para poder escapar, por lo tanto, movió sus dedos índice y corazón y la sangre de su labio se volvió un filo que arremetió contra Teodoro. Este no se lo esperaba por lo tanto no lo esquivó a la perfección, provocándo que le hiciera un rasguño, gracias a ese rasguño Sakura pudo controlar la sangre de Teo, moviendo su cabeza hacia la de su compañero y consiguiendo que ambos chocasen entre ellos. Teo cayó al suelo mareado y justo en ese momento por alguna extraña razón, el alquitrán donde se encontraba atrapada la médico se volvió más flojo, por lo tanto aprovechó para intentar levantarse y escapar, Raf iba a detenerla pero Sakura le propinó una patada en sus partes más sensibles, dejando al hombre K.O. La chica comenzó a gatear por la arena, aún tenía residuos de alquitrán en su cuerpo y no podía moverse con soltura, pero entonces sintió como alguien la arrastraba del rosado obi, era Teo. Sakura sentía como cada parte inimaginable de su cuerpo se llenaba de arena ¡era muy incómodo!

¡Déjame! ― La Kunoichi se dió la vuelta, quedando debajo del asqueroso tipo el cual sonreía, la Chuunin propinó un cabezazo a Teo lo cual lo dejó de nuevo algo mareado, pero en su último movimiento pegó un sello en el muslo de la Kunoichi.
¡Quieta ahí joder!
¡¿Q-qué demonios?! ―Sakura se sentía sin fuerzas, apena se podía mover.
Es un sello que deja tu chakra sellado, además relaja tus músculos, así que ahí quieta... ―Teo miró a su compañero. ―¡¿Cómo estás?!
Bien... ―dijo con voz de pito.
¡Jódete cabrón, no traerás hijos a este mundo! ―Sakura intentaba patalear, pero le era imposible. ―¡Adefesio!
¡¿Es qué tú no te callas ni debajo del agua?!

Ambos "Shinobis" si es que se les podía llamar así, agarraron a Sakura y la ataron a un cocotero, en espera a que su principe aguado llegara. Y oh... por supuesto lo hizo.

Al rato, Sakura divisaba el pingüino de Ruigetsu, lo había visto en varias ocasiones, se veía bastante genial luchando en el agua contra ese tipo, aunque aquel respeto y admiración que sentía la rubia se quitó cuando su senpai chocó contra el cocotero donde ella estaba atadada. Hozuki cayó justo frente a la chica y ambos ojos verdodos, los de ella y los de él chocaron.

¡S-senpai...! ¿Qué hace aquí? ―Rigetsu sonrió y comenzó a incorporarse, aunque aquello le costara un crujido en su espalda.
Salvarte preciosa, ¿tú que crees?
¡¿Tú eres el tipo que envió mi padre?!
¿No lo sabías? ―Sakura negó con la cabeza. ―Bien, déjame encargarme antes de estos tipos y luego hablamos tú y yo ―Nagare se crujió sus dedos, era hora de hacer unas putas Chimichangas.
 
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Oiseau rebelle
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El desenlace de esta travesía sinsentido comenzaba a presentarse junto con las últimas gotas de lluvia cayendo en el despeje total del cielo, desde donde se logró contemplar la luna de media noche, llena como sólo el aguado podría estar en el mundo terrenal. Nagare encestó una estocada en seco a las ataduras de la fémina, liberándola al instante y ayudándole a levantarse. RafBenit y Marcel contemplaban los hechos con suma cautela, conscientes del poder relatado por su líder, uno que dejaba de ser mera palabrería para convertirse en un peligro inminente; por su parte, el líder aguardaba por la primera intromisión de sus peones en combate, más analítico que participativo.

¿Quiénes son ustedes? ―Sakura terminaba por retirarse, a duras penas, los últimos residuos del fango negruzco entre su ropa, no sin quedar relegada en el combate.
Mi querida princesa, no importará mucho quiénes somos cuando te vendamos, algunos samurái en Sanrou pagarían una fortuna por ti ―Sin menor vergüenza, miró el cuerpo de Minami de arriba abajo, desviando su mirada hacia Hozuki antes de continuar―. Creo que darán más al saber tu relación con este muchacho.
Sí sí, muy bonita la historia, pero, ¿cómo planeas capturarnos?
Joven Ruigetsu, qué incauto te ves al subestimarnos ―No se escuchó más que una risa sonora y macabra a todo pulmón antes de que Elbicho comenzara a formar lo que parecía ser su arma maestra.

La arena se levantó del árido suelo, sus granos formaban un remolino visible alrededor del trío misterioso. Los cuerpos de cada uno comenzaron a emanar luces incandescentes tan blancas como la luna, mientras sus cuerpos se derretían en el mismo líquido espeso que tanto presentaron anteriormente, aunque en una cantidad significativa en comparación; una estructura con alrededor de diez metros se materializaba poco a poco ante el dúo ninja inmóvil por el impacto del momento; la plastilina azabache dio forma a un ser tricéfalo de apariencia reptil, con una boca en su pecho y ojos amarillentos encima de la misma, además de poseer brazos acordes a su envergadura, tan grandes como para aplastar a Blood y Water fácilmente.

Ruigetsu supo desde el primer avistamiento que no sería pan comido derrotar a tal criatura, más cuando su cuerpo reflejaba un brillo proveniente de su material con características idénticas a las del elemento Yin; resultaría una experiencia más que útil para su historial como shinobi, pero más allá del poder que pudieran tener aquellos hombres, el hecho de poseer un poder como el espiritual no auguraba victoria alguna. Debían confiar.

Fijaron su atención en el adolorido Nanami aún entre sus filas por detrás del gran ser; una oportunidad perfecta para el ataque sorpresa. El ANBU llamó su atención de un silbido, indicándole la tarea a seguir; al instante, el ovíparo se deslizó a bocajarro contra las patas del gigante, haciéndole caer mientras pasaba bajo su sombra, reuniéndose con su amo y la kunoichi.


La mente del castaño se iluminó de golpe, quien ahora analizaba los torpes movimientos del rival mientras intentaba levantarse. Creó una pared acuífera frente a sus seres queridos pidiéndoles que saltaran fuera del rango proyectado por un chorro de brea recién lanzado por el rival, no entendían por qué, si la protección fronteriza suponía brindarles seguridad, pero acataron sin más; fue entonces cuando vieron al supuesto escudo ser traspasado cual fantasma por el líquido, confirmando la teoría formulada.


Es Inton, no cabe duda.
¿Inton? ―cuestionó Minami ante la declaración del pingüino, muy acorde con los gestos de afirmación dados por su invocador.
Es una de las energías utilizadas por los Otsutsuki, primera vez que la veo de forma aislada en alguien que no sea el idiota aquí presente.
No le veo funcionalidad, ni siquiera tocó la barrera.
Mira más de cerca ―Hozuki señaló la zona de impacto en la arena, totalmente corroída en una profundidad indistinguible en la oscuridad nocturna―. Debemos forzarlo a permanecer tangible, estoy seguro que su cuerpo tiene las mismas capacidades. Nanami, tú lo distraerás.

El pingüino asintió con su pico, recobrando posición de ataque para dirigirse hacia los pies del enemigo nuevamente; Nagare invocó un pájaro de gran tamaño, el suficiente como para cargarlo a él sin problema, montándolo de inmediato. Sakura no sabía qué hacer, se encontraba más que preocupada ante la fugacidad en los acontecimientos de aquel día, mirando hacia el suelo, perdida en un mar de pensamientos confusos. Rui la cogió de ambas manos mirándola de frente, dándole la señal de que no se preocupara tanto, después de todo y para variar, él estaría allí para salvarla. La abrazó y alejó en un movimiento duradero pero sutil antes de darle la instrucción definitiva.

Quiero que te prepares para golpearlo directo en el pecho, usa toda la fuerza que tengas.
No creo poder yo sola ―replicó cabizbaja. Sirenoman levantó su mentón con delicadeza para lograr contacto visual.
Sakura ―Hizo una pausa para mirarle por última vez, esbozando una sonrisa confiada―, nunca has estado sola.

El shinobi le soltó de inmediato, montando su rapaz personal y alzando vuelo al instante. La Princesa quedó paciente en la arena, esperando su momento de actuar. Nanami hacía su mayor esfuerzo por enfrentar a la bestia de frente, aunque esta lograra volverse intangible en varios de sus intentos por golpearle, aún así, cada uno lograba propinarse un daño considerable; en medio de la lucha entre titanes, Ruigetsu sobrevoló analizando el panorama para confirmar que todo iba acorde a su plan; no esperó más para su entrada en escena, lanzando chorros de agua desde su espalda hacia las cabezas del monstruo, mismo momento en que el pingüino rozó la pierna megalítica con una de sus aletas, confirmando la capacidad en el portento espiritual para volverse traspasable en totalidad.

Llegó el momento.

El aguado le silbó a su compañera en tierra, haciéndole una seña breve pero clara para que avanzase hacia el objetivo; también alertó a su invocación, quien entendió los pasos a seguir al instante. Hozuki emprendió vuelo hacia las alturas, desapareciendo de escena; Sakura se acercaba cada vez más a paso veloz, cargando sus puños en un chakra que emanaba la fuerza tan requerida para triunfar.

Fue entonces cuando Nanami se levantó, adoptando una posición poco acostumbrada pero necesaria para la efectividad del siguiente ataque; se aferró en el tórax del trío fusionado en un intento por detenerlo, pero su habilidad le permitió hacer que el pingüino cayera desplomado como si hubiera intentado agarrar el aire, sin embargo, tal acto dio tiempo suficiente para que la kunoichi llegara a escena, saltando sobre el lomo del ave hasta tomar la altura necesaria para encestar su golpiza. La criatura rugió en una mezcla de las voces escuchadas en RafBenit, Elbicho y Marcel, creyendo tal cosa como un intento de ineptitud perceptiva por parte de la fémina.

¡Ahora!

Ruigetsu exclamó desde lo alto, había caído en picada hasta quedar a pocos metros del tope negruzco. Concentró una gran cantidad de chakra en su estómago, expulsándolo en forma de un engrudo con el mismo color que su contrincante, quien se arrepintió por inercia de su intento de intangibilidad, conservando un estado sólido a sabiendas de que la brea cayendo sobre sí podría tocarle incluso con dicha habilidad. Craso error. El aguado volvió intangible su brebaje mientras éste traspasaba el cuerpo sólido del coloso, Minami entonces pudo propinar su cargamento de puñetazos sin temor a fallar, deshaciendo la masa negra como si de plastilina se tratase con cada golpe hasta llegar a los cuerpos del trío en su centro, hechos de carne y hueso tal y como los habían conocido.

¡Tomen esto! ―dio un último golpe sobre los tres, haciéndoles volar por los aires hasta chocar con una roca de la playa, quedando noqueados finalmente.

Nagare descendió con una sonrisa, yendo a donde Sakura y Nanami le aguardaban. La primera mencionada le recibió con un abrazo presa de la emoción del momento, que tras pasada se diluyó en un momento incómodo frente a la presencia de las invocaciones. El ovíparo entendió que su tarea terminaba, esfumándose en una nube de humo junto a su compatriota picudo sin dejar rastro.

Princesa y Chico Percebe, reunidos finalmente, se apresuraron en atar a los rufianes, no sin antes recibir un Genjutsu del ANBU que les adormeciera para evitar sorpresas en el viaje de vuelta a casa. Ambos se dieron vuelta para que invocase a otro pájaro, esta vez lo suficientemente grande como para llevarles volando hasta el puente Kamichi en un solo viaje; abordaron el ave con dirección al Horizonte.

Rui-senpai ―exclamó la Kunoichi con una suave y silenciosa voz, deslizando sus brazos en el pecho de Hozuki y apoyando su cabeza en la espalda del shinobi, serena como nunca antes ―. Gracias por todo.
No hay de qué ―Rara vez la voz de Ruigetsu se escucharía tan afable y grata, algo raro pasaba ―. ¿Significa que me comprarás comida? ―Olvídenlo.


Sakura Sakura
 
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Dattebayo
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El cielo oscuro iba desvaneciéndose, la luna se ocultaba dando paso al gran sol. Sakura miró al horizonte sin dejar de abrazar al Hozuki, instintivamente tuvo que cerrar sus ojos ya que los rayos del sol los dañaban. Aunque algo llamó la atención de la rubia, pues algo opacaba el centro del sol, una isla grandísima justo en el horizonte, Ruigetsu volvió su rostro y sonrió.

Ya estamos cerca.
¡¿Qué es?! ―Dijo la Kunoichi sonriente y a la vez impaciente.
Pues es donde vivo ahora, y donde lo harás tú también ―Sakura volvió de nuevo la mirada, ya quería verlo.

A los minutos, la pareja aterrizó con la invocación la cual se esfumó luego de cumplir su cometido. La Chuunin veía como un gran puente se abría paso frente suya, al parecer, es lo que unía la tierra firme con la isla. A pesar de ser tan temprano por la mañana, ya había carros y personas circulando por el lugar ¿sería el comercio de Tensai?

¡Bieeen! ―Ruigetsu se estiró. ―Este es el puente Kamichi, es la única entrada para la aldea, bueno... la única accesible para civiles
Oh... ―Sakura se acercó y pisó el puente, luego tocó la madera, era áspera y gruesa, ese puente parecía bastante firme. ―Me gusta, este puente parece algo muy importante ¿verdad? ―El castaño asintió algo melancólico. ―Me gusta su nombre, es bonito y le da personalidad...
Era el nombre de mi madre.
Oh... ―Sakura comprendió la actitud de su superior, así que con una sonrisa juntó sus manos y cerrós sus ojos. ―Gracias Kamichi-san, por soportar todo este peso y ayudar a las personas a cruzar. Además... ―Sakura suspiró. ―Gracias por unir a Ruigetsu-senpai conmigo.

¿Cómo debería reaccionar? Quizás debería acercarse y abrazarla por ser una persona tan tierna y dedicada, o quizás debería ignorarla y pensar en el atracón que se iba a dar al llegar a la aldea...

Gracias ―El aguado despeinó el cabello de la médico. ―Vamos, tengo hambre.

A pesar de la longuitud del puente, el trayeto no se hacía muy pesado y andar por encima del agua sin usar chakra era genial, es decir, tenías otra perspectiva de las cosas ¿no? Al final del puente, un camino preparado para el comercio de la aldea y ¿lo mejor de todo? ¡Estaba rodeado de arena y de una playa grandísima! Sakura no resistió la tentación, aquella no era la playa en la que había estado hace unas horas, mojada y oscura. La arena era blanca, el agua transparente y había mucha vegetación. Minami se lanzó cual niña pequeña, no aguantó las ganas de dejar caer su cuerpo sobre el cálido suelo blando, retiraba lo dicho estar llena de esa arena era totalmente genial. Ruigetsu no podía parar de reir de ver como la niña se lo pasaba en grande, pero aquella risa no duró demasiado ya que su estómago comenzó a rugir como un león, por lo tanto, agarró el rosado obi de la chica y comenzó a jalar de ella en dirección a la aldea.

A medida que iban entrando en el centro de la isla, los edificios se hacían cada vez más abundantes. Al llegar justo al centro, Sakura abrió sus ojos en su máxima capacidad.

Bienvenida a Tensaigakure no sato ―Había tres pagodas justo en la parte central, rodeadas por el rio y a este lo rodeaban edificios, era realmente grande. Sakura observó a Ruigetsu, ¿en tan poco tiempo había logrado tanto?
Me gusta ―susurró, el castaño la miró. ―¡Me encanta! ―La médico llevo sus manos a su boa para ocultar tanta efusividad, aunque realmente le gustaba lo que veía.

La pareja comenzó a andar hacia la pagoda izquierda. El rio era hermoso y bastante grande, incluso había puentes en etos que unían una parte de tierra con la otra. Las calles estaban abarrotadas a esas horas y los niños no paraban de corretear, tal que así, que Sakura tuvo que parar ya que unos pequeños comenzaron a rodearla en su juego, para luego, seguir su camino hacia otra parte. Hozuki y Minami observaron a un trio, dos tenían el símbolo Uchiha en su espalda y el otro veía como su mano se volvía agua.

¿Uchiha? ―Ruigetsu sonrió. ―¿Ese niño no era un Hozuki?
Hmmm básicamente esta aldea esta formada por Uchiha y Hozuki, es complicado quizás deba contartelo todo más tarde.
Entiendo lo de Hozuki pero... ―Sakura se quedó pensando unos segundos. ―¿Uchiha? No entiendo que hace gente del clan Uchiha aquí...
Bueno eso es porque...
¡Buahahahaha! ―Sakura fue embestida por alguien... no, mejor dicho, por algo. Su nombre era Phoolan Devi y tenía complejo de Koala en ese momento. ―Te tengo.
¡¿Phoolan?!
¡Sakura! ―Dijo Kagura saludando con una mano. ―¡Qué de tiempo! ―Decía con una sonrisa.
¡¿Kagura-san?! ―Minami no daba crédito. ―No entiendo nada...
Parece que nuestro destino es estar juntas ―decía Kagura. ―¿Vienes a vivir aquí?
¿Cómo lo sabes? ―Kaguya señaló sus pertenencias que se hayaban en el suelo, gracias a Phoolan. ―¡Oh! S-sí... supongo que partir de ahora viviré aquí ¡jajajaja! La controladora de sangre no podía dejar de reir. ¿Acaso falta alguien más? Esto parece un reencuentro ―Justo en ese preciso momento, una mujer de cabellos castaño oscuro se acercó.
¿Nueva adquisición? ―Ruigetsu asintió. ―Mi nombre es Mameha Nohara.
Oh yo soy Minami Sakura, un gusto ―Mameha correspondió con una sonrisa, la cual se fue a los segundos pues Airon se lanzó contra el ANBU, atrapandolo por el cuello y aprentando con sus musculosos brazos. ―Pequeñajo, el idiota de ahí arriba te esta esperando, ve rápido a decirle que estás aquí o acabaré matándolo.
Como si puedieras maldita... ―Mameha no dejó pasar por alto aquello, a pesar que fue dicho en un susurro.
No... ―apretó. ―me subestimes ―apretó más fuerte. Si no fuera porque Ruigetsu se hacía charquito, su piel se hubiera vuelto en una tonalidad morada.

Tal como avisó Mameha, Ruigetsu y Sakura se despidieron del trío de féminas, dirigiéndose a la torre Hogaku. El edificio era tan enorme y lleno de abanicos, o sea el símbolo Uchiha, a medida que subía pisos la espalda de Sakura comenzaba a acomular tensión, aquello no le gustaba pues se estaba oliendo lo que se encontraría.

Quizás esté de mal humor, pero tú tranquila ―Ruigetsu abrió una gran puerta y justo al hacerlo, un Kunai apareció entre ojo y ojo verdoso del chico. Hozuki lo esquivó y suerte de que Sakura era mucho más baja que él, consiguiendo que solo impactara contra la pared que tenían ambos detrás. Sakura se mantuvo estática.
Ya era hora, devuélveme mi puto dinero.
C-casi... casi muero ―Sakura se desplomó en el suelo con las rodillas flexionadas y la mirada perdida. Le importaba muy poco ver a Toshio Uchiha frente suya, aunque un lado de su mente estaba flipando, pero la mayoría de su cerebro estaba llorando por el acontencimiento sucedido.
¡Sakura! Venga... levanta ―Ruigetsu la agarró por el brazo incorporándola. Hozuki miró al Uchiha. ―Discúlpate.
Lo siento.
¿E-en serio? ―Sakura no podía creer que Toshio hubiera cambiado.
No ―Pues eso, que todos felices y contentos. ―¿Por qué será que siempres me causas problemas? ―Sakura caminó hasta quedar frente a él, no le quedaba otra que escuchar su sermón. ―¿No puedes cuidar de ti? Pones la vida del idiota este ―lo señaló. ―En peligro, ¿acaso no eres una Kunoichi?
Yo también me alegro mucho de verte, Toshio-san... ―dijo mientras agachaba su cabeza e inflaba sus mejillas. Toshio agarró uno de sus mechones y comenzó a jalar de él.
Toshio-sama para ti, mocosa. Además ¿en algún momento dije que me alegra verte? No, encima de inútil sorda ―el moreno tomó asiento en su escritorio y cruzó sus brazos para luego suspirar. ―Al menos servirá como criada ¿sabes cocinar, limpiar etc? Deberías saber ya que ser ninja al parecer no se te da tan bien.
¡Está bien, está bien! ―Ruigetsu se colocó a un lado de ambos. ―¿Tregua sí? Vamos... Toshio, Sakura es una ninja médico y es buena, incluso me superó a mi ¿no crees que es bueno que Tensai tenga Kunoichi como ella?
Toshio... ―este la miró. ―Toshio-sama, yo no le molestaré estaré a cargo de Ruigetsu-senpai, ni siquiera tendrá que tratar conmigo...
Ese es el problema precisamente...
Esta bien pues... yo me las arreglaré sola, siento todos los problemas sucedidos ―la chica se inclinó, haciendo una reverencia. ―Prometo no ser una molestia ―al decir esto se incorporó y regaló a ambos ANBU una sonrisa.



St. Mike St. Mike -3- pos... finiquitao?
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
Hola :D

Por fin la corrección. Aviso que si encuentran algún error de typeo es porque mi teclado está fallando horrible con varias letras.

Después de leer toda la misión me dije que lamentablemente se vendió como una que fue creada para salir del paso y solo justificar un cambio. Los enemigos mostraron mucho potencial pero ¿para qué? Si fueron owneados de forma vil xD. Demasiada bulla alrededor de ellos para terminar como terminaron. Y es una lástima que la trama se diera así porque pintaba para algo muy bueno.

A los dos les sugiero que tengan cuidado con detalles claves muy notorios y que no se deberían perder en un post y otro (al momento del cambio de narrador). En una parte Sakura pone que su personaje está enfrentándose a los dos tipos que le sirven a Elbicho. A uno de ellos le hace actuar como ese tipo que mencioné cuando los dos son “tontos” por lo que describió y demostró Mike en sus post. Luego de ese post de Sakura, Mike pone que el enfrentamiento era con Elbicho y Marcel. Marcel nunca sale en el post de Sakura, de hecho, los que estaban con ella eran réplicas. Tampoco se ve cuando los tipos (todos los que estaban con Ruigetsu en la otra isla) llegan hasta ella. Y lo menciono porque ellos se fueron primero que Ruigetsu, y éste les persiguió sobre Nanami.

En fin, ni ustedes entendieron mi arroz con mango. Así me sentí yo al leer ese rejuego de transiciones para con los villanos.

No quiero sonar peor de lo que ya les sueno pero para la próxima deberían ponerse de acuerdo para evitar tantos nombres raros y detalles que se puedan obviar o perder fácilmente entre escritores.

Algo curioso que quiero extraer del post final de Sakura es: (sobre Tensai)

Sakura observó a Ruigetsu, ¿en tan poco tiempo había logrado tanto?
Yo me pregunto lo mismo. Bueno, me lo sigo cuestionando la verdad.

Sakura Sakura
Es muy notoria la cantidad de faltas ortográficas en tus escritos. Si no es que te comes una letra, es por la falta de signos de puntuación y viceversa. No planeo enumerarte todas las palabras que dejaste a medias y que parece curioso que te suceda porque en ocasiones y en una misma frase o párrafo te salen correctamente. Es muy imperioso que releas tus post para que puedas minimizar ese detalle.

Debo admitir que ya no abusas de las comas pero creo que a falta de ellas te has olvidado de otros signos de puntuación que igual son importantes para que tus post tengan sentido. A veces, aunque no lo coloques, se entiende lo que quieres expresar (igual no aplaudo eso) y otras tantas no lo suficiente y hay que echar para atrás e interpretar, como imaginarnos que en cierta parte debió estar un punto y seguido, punto y coma o hasta una coma para poder leer correctamente. Un ejemplo de eso es este cacho de post:

Una de las tres copias hizo una serie de sellos con las manos para luego, escupir un aceite por toda la cubierta del barco. Seguidamente, el otro hizo otra cadena de sellos: serpiente, tigre, oso caballo y tigre, igual a ¡mágia! una bola de fuego salió de la boca del hombre pelirrojo, haciendo arder el aceite deramado por el otro, incendiando todo el barco. Sakura no sabía como reaccionar, todo era demasiado precipitado ¿cuándo había comenzado todo aquello? Los truenos, los rayos, la lluvia, el oleaje "Despierta".
La primera frase no debió tener la coma ahí porque cortó la fluidez de lo que querías transmitir. A veces no es necesario que una frase tenga signos de puntuación en medio (aunque se crea que sí). Después de usar signos de exclamación se empieza con mayúscula (cosa que hiciste muchas veces pero en otras no). Usaste mucho la palabra “otro” para hablar de las personas; es recomendable que trates de buscar cualidades o crearlas para tus personajes (los que vayas a inmiscuir en tu texto). Y sé que al final quisiste dar un toque de “impresión” cuando pusiste el “Despierta” con otro color, pues no entiendo a qué se debió que lo escribieras en mayúscula como si hubiese un punto y seguido por ahí. Para el caso convenía un punto y coma.

Aprovecho para decirte que después de colocar puntos suspensivos, no se inicia con mayúscula.

Ten cuidado con la mezcla de tiempos pues no siempre se verán bien, por ejemplo como hiciste aquí:

debería haberse hecho algún rasguño antes de avanzar más. Los tres indivíduos desaparecieron, Teodoro y RafBenit aparecieron de nuevo, pero esta vez con sus cuerpos originales.
“Debería haberse hecho”… debiste poner ahí: “debió haberse hecho” porque hablas de un acto pasado que no fue y que debió suceder.

―¿Y cómo sabéis que os lo darán? ¿Cómo sabéis que cuando me entreguéis no os mataran? ―Aquello hicieron dudar al duo, tenía razón la chica ¿y si todo era un trampa y no obtenían ningún beneficio? La pareja le dio la espalda a la chica y comenzaron a murmurar.
Cuando narres alguna batalla trata de buscar sinónimos y de no ligar frases donde en un momento te veas golpeando a un primero y ahí mismo a un segundo. Mira tu propio ejemplo:

Sakura sentía como aquel idiota le había dado la oportunidad perfecta para poder escapar, por lo tanto, movió sus dedos índice y corazón y la sangre de su labio se volvió un filo que arremetió contra Teodoro. Este no se lo esperaba por lo tanto no lo esquivó a la perfección, provocándo que le hiciera un rasguño, gracias a ese rasguño Sakura pudo controlar la sangre de Teo, moviendo su cabeza hacia la de su compañero y consiguiendo que ambos chocasen entre ellos. Teo cayó al suelo mareado y justo en ese momento por alguna extraña razón, el alquitrán donde se encontraba atrapada la médico se volvió más flojo, por lo tanto aprovechó para intentar levantarse y escapar, Raf iba a detenerla pero Sakura le propinó una patada en sus partes más sensibles, dejando al hombre K.O. La chica comenzó a gatear por la arena, aún tenía residuos de alquitrán en su cuerpo y no podía moverse con soltura, pero entonces sintió como alguien la arrastraba del rosado obi, era Teo. Sakura sentía como cada parte inimaginable de su cuerpo se llenaba de arena ¡era muy incómodo!
Y para terminar, ten cuidado con la coherencia justamente en las batallas: si Sakura no se podía mover correctamente por el alquitrán, fue extraño que pudiera patear a alguien de manera tan exacta y certera cuando el movimiento debió haber sido forzoso, inexacto o para nada posible.

St. Mike St. Mike
Antes de que se me olvide, te aconsejo no usar colores muy oscuros en tus post. La idea no es tener que sombrear para poder leer.

En varias ocasiones vi que preferiste optar por usar comas o punto y comas en vez de puntos y seguidos. No sé si es por el cliché de que los puntos hacen que las frases se vean más cortas (¿?) o por cualquier otra causa, pues es importante que sepas que no importa que varias frases te queden cortas por eso. El punto es que al leerlo se lea “bien”. También te sucede que quieres demostrar que eres muy culto con el juego de las palabras y, pese a que tienes talento, no siempre lo que quieras decir tendrá sentido. Cuidado con ese “don”, pues nunca es muy bueno abusar de ese tipo de cosas. A veces es mejor usar lenguaje simple (sin demasiadas analogías/referencias, también).

Entrando a la trama, me pareció curioso que empezaras a recontar lo que sucedió con la entrega de la carta al segundo post (tuyo) y sin ningún tipo de aclaratoria (cuidado, eso puede confundir). Sumado a eso, pensaba que la carta que llegó a Ruigetsu estaba completamente seca cuando pusiste que “la deslizó a Toshio”, pues una carta mojada no va a moverse ni con un ventilador. Y más que Ruigetsu la abrió sin ningún tipo de cuidado… oye, pudo romperse.

Creo que bajoneaste demasiado el nivel que debieron tener los criminales en esta misión de una forma burda, al hacer que ellos “convenientemente” atrajeran a Ruigetsu a una isla pero “estúpidamente” contaran todos sus planes como si nada. Ni siquiera porque tenían información suya a la mano (la del libro bingo, tal vez). Ese traspaso de “ven aquí pero luego nos vamos para allá” no habla muy bien de lo que se hubiera esperado de una misión con este calibre de trama (sí, porque el enunciado te pinta algo muy serio la verdad). Y ni se diga el factor del ave interceptada, atacada por ellos y que llega como si nada a Ruigetsu (sin ni siquiera decirle nada o sin que éste percibiese que esa no pertenecía a sus aves, en dado caso).

Pagas:

Sakura: 280 Ryo's. 2 PR's.
Mike: 300 Ryo's. 2 PR's.

Pagas para Iwa y Tensai: 175 Ryo's. 1 PP.
 
Estado
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