Quest C L'arc en Ciel [Ewain Blake Wilson & Hanz Von Kaulitz]

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"さあ、往こうか"
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El ambiente dentro del principal centro de investigaciones de File era más que extenuante, con cientificos y trabajadores trasladándose de un lugar a otro y comparando datos en sus respectivas computadora. Se acercaba el día de la revelación de su último proyecto, un comunicador inter-dimensional conocido como el "L'arc en Ciel", que permitiría a los humanos comunicarse con el Mundo Real.

- ¿Ya enviaron los papeles a Andromon? - Preguntó uno de los cientificos, un hombre de unos treinta años, con una bata de laboratorio ligeramente descuidada. En sus facciones podía notarse el cansancio, y su voz delataba un tono de irritabilidad a causa del trabajo acumulado.

- Aún no - Contestó otro de los miembros, uno un tanto más joven - Ya le pedimos a la Central que nos enviara un Tamer para eso.




"L'arc en ciel” (C)
a) NPC que la solicita: -
b) Descripción de la misión: Los científicos de la ciudad se están preparando para hacer los últimos ajustes del proyecto del "L'arc en ciel". Un sistema que permitirá grabar y enviar mensajes del Mundo Digital al Mundo Real, con la intención de que los Tamers interesados envíen un mensaje de navidad a sus familiares y amigos del otro mundo. Mientras los cientificos trabajan, estamos buscando Tamers que les ayuden con un par de entregas para terminar el proyecto
c) Descripción del campo de juego: Ciudad
d) Objetivos a cumplir:
  • Ir hacia el laboratorio donde se está realizando el proyecto
  • Recibir unos papeles importantes con datos para ser entregados a un Andromon
  • Recibir de Andromon unas piezas de maquinaria para ser entregadas en el laboratorio
e) Notas
  • Quest Navideña: Solo disponible por tiempo limitado
  • Quest disponible en modalidad individual o party
  • El Andromon al que deben entregarle los papeles vive al otro lado de la ciudad
  • Las piezas de maquinaria que recibirán son un poco delicadas, trasladenlas con cuidado
  • Debido a que L'arc en Ciel es un proyecto de comunicación interdimensional, deben tener extremo cuidado que ni los datos ni la maquinaria caigan en manos equivocadas
  • Paga Máxima: 400 Bits
Ficha: Ewain & Hanz
Mínimo de Post: 3 C/U
Plazo: 14 Días
Digivice: D-Scanner (Ewain) y D-3 (Hanz)

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Esposo Canon de Hoppie
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La nieve caía delicadamente sobre el pavimento de Star City al ritmo de las pequeñas ráfagas de viento helado. Había poca gente en las calles, el frío los obligaba a refugiarse en los distintos edificios bajo el calor que emanaban las chimeneas, sin embargo, en una de las avenidas principales de la ciudad caminaban dos chicos abrigados con sus respectivos compañeros digitales: Veemon y Patamon. Los dos hombres, de la misma altura aproximadamente, mantenían una distancia prudente entre ellos y avanzaban silenciosamente, a diferencia de los pequeños, quienes jugueteaban de vez en cuando y llevaban una plática bastante amena.

El peliazul colocó sus manos en las bolsas de su abrigo, mirando hacia diferentes lados para ver si lograba distinguir a algún conocido o a alguien que los sacara de ese ambiente tan tenso que se sentía. Hanz, por la época, estaba más enfurruñado que de costumbre, y aunque eso le causaba cierta ternura al escocés, lo hacía sentir también un poco incómodo. Soltó un largo y tendido bostezo, producto de haberse levantado temprano para hacer el pedido de los científicos de la ciudad. Todavía les faltaba recorrer una buena parte de la ciudad, así que haciendo caso a su cansancio, Blake tomó del brazo a su acompañante y recargó su cabeza en su hombro. La primera reacción del germano fue de quitarse, haciendo que Ewain se molestara un poco por no poder descansar.

No soy una almohada —se quejó el menor de los dos. El aludido volteó la mirada para encontrarse con la de Hanz y lo miró con reproche, pero la decisión de él no había cambiado.

Al ver que el chico puso resistencia, lo dejó ser y permitió que descansara un poco sobre él mientras dirigía la expedición hasta el laboratorio. El calor humano que despedían ambos chicos era bastante agradable, especialmente para el mayor de ellos, pues aunque le gustaba el frío en exceso, calentarse con la persona que le gustaba era de lo mejor que le podía suceder en un día.

Sabes —habló de nueva cuenta el pelinegro, llamando la atención de Ewain al observar que lo volteaba a ver—, esto te lo cobraré eventualmente.

Estoy dispuesto a pagar el precio —dijo seguro de sí mismo, volviendo a tomar la posición que tenía antes de ser interrumpido por Von Kaulitz.

Sí, con cuerpo —soltó el alemán, provocando un golpe en el brazo izquierdo como respuesta a lo que dijo. Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro por la reacción de Ewain—. No hagas eso, sabes que me pone.

Una mirada de soslayo penetró hasta el diminuto cerebro de Hanz, pero no le dio importancia y se dio por bien servido por los comentarios incómodos y sexuales que había hecho a su acompañante. Lo que no sabía es que por la cabeza del escocés toda clase de pensamientos iban y venían, la verdad es que un poco más de “calor humano” no le vendría mal, incluso lo agradecería. Al darse cuenta de lo que estaba procesando en su mollera, un sonrojo repentino apareció en sus mofletes pero lo disimuló al pegarse de nuevo en el brazo musculoso del menor.

Continuaron caminando bajo la pequeña y leve nevada que había hasta que llegaron a un edificio, la dirección que habían proporcionado era donde estaban, así que sin más llamaron al timbre del lugar. Una voz contestó desde el otro lado del intercomunicador, abriéndoles en cuanto se presentaron. Pasaron a una sala donde un guardia de seguridad estaba, el cual les tomó los datos solamente por precaución justo antes de dejarlos pasar. Subieron unos cuantos pisos hasta llegar al 5to y entraron. Varios científicos en batas blancas corrían de un lado para otro, la tensión en el lugar se sentía y era mucho más abrumadora que la que sentían los dos chicos cuando se encontraban solos. Veemon, sin perder el tiempo, divisó a una hermosa científica que intentaba realizar unos cálculos y en menos de dos segundos ya se encontraba frente a ella, intentando convencerla de ser un gran científico Digimon.

Algún día lo matarán por eso —dijo Patamon desde la cabeza de Ewain con una cara bastante sombría, provocando una pequeña risa de su Tamer.

Hanz se acercó hasta la guapa científica y, dándole un coscorrón al pequeño ser azulino, lo trajo de vuelta hasta donde estaban los demás. El escocés se acercó al investigador que se veía más tranquilo para preguntarle por la persona encargada del proyecto de L’arc en ciel, que se encontraba hasta el final del piso junto con otras cinco personas más. Se acercaron hasta ellos para presentarse, pero debido al gran apuro de todos nadie les prestó gran atención.

Somos los Tamers enviados por la Central —Hanz ignoró completamente la actitud de todos los presentes, estuvo a punto de hacer un comentario estúpido de no haber sido porque su acompañante lo detuvo en el momento indicado.

Oh, sí, sí —respondió uno de los científicos, el que había hablado directamente con la central—. Discúlpenos, como ven estamos muy atareados —se dirigió a uno de los escritorios cercanos y sacó unos cuantos papeles que entregó a los chicos.

Es importante darlos a Andromon —otro de los investigadores se acercó, este parecía todavía mucho más joven que los demás, posiblemente un pasante o algo por el estilo—. Contiene datos significativos para nuestro proyecto.

¿De qué va el proyecto? —preguntó la patata que sobrevolaba a su Tamer.

Es un sistema que, si se desarrolla bien, podrá permitir que la gente se comunique con los habitantes del mundo real —al terminar de dar la explicación, el primer científico se acomodó las gafas como si se tratara de un cliché—. Por ende, deben saber que no cualquiera puede poner sus manos encima de estos papeles y lo que les vayan a entregar.

Bueno, daremos lo mejor de nosotros —Ewain asintió a la advertencia del investigador, después echó un vistazo a los complejos documentos que se le habían dado, no entendía nada pero ahora sabía que era de extrema importancia que se los entregaran al Digimon androide y no dejarían que cayeran en las manos equivocadas. Por otro lado, Hanz se había limitado a ignorar a todo lo que estaba en ese laboratorio, el comunicarse con el mundo real era algo que definitivamente no le emocionaba.

Agradecieron, o más bien el escocés agradeció, a los presentes y salieron del edificio en búsqueda de Andromon. De acuerdo a la información dada por los investigadores, el Digimon se encontraba del otro lado de la ciudad, así que les tocaría regresar un poco sobre lo que habían recorrido para poder reunirse con él.
 

Maiku

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Abandonaron el laboratorio para volver a las calles de Star City, donde había pocos peatones por culpa de la repentina oleada de frío y nieve que atacó la ciudad ese mes. Hanz miró el cielo con cierta indiferencia, era como si esperara que las nubes le dieran la respuesta a algo que estuviera reflexionando, mas pronto el momento fue interrumpido por un agarre en su brazo. Ewain se veía determinado en caminar junto al alemán en esa posición, una que incomodaba en demasía al azabache y no porque los pudieran ver juntos o porque le desagradara el contacto del escocés, sino que todo lo contrario, lo hacía sentir un poco atado a lo que fuera que tuvieran. Dejó, en todo caso, que Blake lo mantuviera preso por el momento, excusándose mentalmente con la idea de que él cargaba con los documentos y era bueno tenerlo cerca en caso de que sucediera algo.

Caminaron devuelta por dónde habían venido, pero a paso tranquilo. Para ellos era un verdadero paseo en el parque, donde los seres digitales eran los pequeños que corrían ocasionalmente alrededor de ellos y se detenían en diversos lugares del camino para curiosear. Eso hizo sentir un poco fuera de lugar a Hanz, pero en el fondo, también lo tranquilizó. A primeras se negaba a la idea de sentar cabeza con alguien, especialmente cuando esa persona producía en él semejante tranquilidad, mas tampoco podía negar que la idea de compartir más y más con Blake se le hacía algo tentador, por no decir agradable. Así, hundido en sus pensamientos, el germano obvió cómo las orbes de su acompañante analizaban sus facciones detenidamente con un cierto deje rosado sobre sus pómulos. Ewain era el caso contrario al menor, pues estar en esa posición con él caminando por la calle se le hacía algo romántico y, de alguna manera u otra, se sentía completamente seguro junto a él. Perdido en aquellas duras facciones empezó a recordar cómo fue que empezó a gustarle aquel joven, repasando con cierta diversión los enojos e incomodidades que le sacó en su momento, deteniéndose especialmente en aquella noche en que por fin se dejaron llevar por la tensión sexual entre ellos. Tuvo que desviar la mirada al suelo para ocultar nuevamente su sonrojo, definitivamente no podía sacarse ese día de la cabeza los últimos días y ahora que estaba a solas con Hanz de nuevo, lo recordaba con más frecuencia que antes.

Entonces Veemon y Patamon se pararon frente a la pareja, expectantes. Ambos tamers miraron con cierta confusión a los seres digitales, cuyas miradas simplemente se agudizaban sobre ellos. Aquel silencio fue más que incómodo, pero para su suerte, el dragón lo rompería en cuestión de segundos.

Será mejor si transitamos por la calle principal de la ciudad —se veía serio—, mientras más público, menos probabilidad de ladrones.

Y podrán comprar golosinas porque tenemos hambre —infló los mofletes la patata, sentada sobre la cabeza del azulino.

Y chicas, si es que hay chicas sexys.

De hecho es una buena idea que vayamos por la calle principal —Wilson les sonrió.

¿Qué? —chistó— Pero no pienso comprar ninguna golosina —empezó a caminar, siendo tironeado en parte por el escocés—, mejor los pondré a trotar.

Gruño gruño —le respondieron los tres a modo de burla, ocasionando que Hanz frunciera el ceño y mirara hacia otro lado, indignado.

Chakkmon se materializó tras ellos sin que lo notaran, para luego observar la retaguardia con un deje de desconfianza. A diferencia de los cuatro caminantes, él había estado constantemente vigilando los alrededores para poder cumplir con su objetivo y así ser útil para su tamer. Fue así que sintió una extraña presencia tras los humanos, pero tampoco podía alejarse lo suficiente como para verificar, pues su vínculo con el D-Scanner no se lo permitía. Esperó silente mientras caminaba hacia atrás, mirando el callejón que abandonaban para luego entrar en la avenida central de Star City, mas no hubo nada. Supuso que quizás se estaría imaginando cosas, pero lo mejor sería mantenerse alerta y, así, desapareció en su digivice nuevamente.

¡Hanz, Wayne! —exclamó Vee— ¡Churros!

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Los dos Digimon corrieron como si hubieran visto un vaso de agua en el desierto, estaban muy emocionados pues llevaban con el antojo de los churros desde hacía más de una semana así que aprovecharon el momento en el que los divisaron para forzar a sus Tamers a comprarles uno de esos bocadillos. De mala cara tuvieron que acceder los dos, pero no sin antes de que el escocés les riñera porque se encontraban en medio de una misión y no debían distraerse tan fácilmente, menos con la importancia que tenían los papeles que estaban transportando. Sin embargo, tanto el alemán como el escocés no pudieron resistirse a los encantos de los churros ni sus implicaciones sexuales, así que también compraron un par para ellos.

Bueno, debemos seguir —apuró el peliazul, haciendo que todos comenzaran a movilizarse por segunda ocasión hasta su destino.

La ciudad era un poco más grande que File City, por lo que el tiempo invertido para recorrerla de extremo a extremo sería un poco mayor al que estaban acostumbrados, así que debían meterle un poco más de velocidad al trayecto para que no fueran reprendidos por los investigadores. Tomaron de nuevo la ruta y entre juegos y bromas no se percataron de que dos sombras los seguían, posiblemente algunos ladrones. No obstante, el guerrero de hielo se materializó atrás de los chicos y sus respectivos Digimon, pues había sentido que eran perseguidos por segunda ocasión, así que evitó volver al D-Scanner de su portador y se mantuvo detrás de ellos, observando en todo momento la parte de atrás para ver si alguien realmente los estaba acechando o si simplemente era su imaginación.

El camino fue bastante tranquilo, y la verdad Ewain no esperaba que los atacaran por la naturaleza del proyecto, pues era algo beneficioso para todos, así que la guardia del escocés estaba por los suelos y se dedicaba a bromear un poco con sus compañeros digitales y entre el otro chico y él. No obstante, Von Kaulitz se mantenía alerta aunque no tenía los sentidos “arácnidos” que los Digimon poseían. Avanzaron por la plaza principal de Star City y luego tomaron la calle que los sacaría directamente hasta la fábrica de Andromon, una avenida que en horas pico era bastante transitada, donde cambiarían los papeles que les habían encargado por unas piezas delicadas para llevarlas hasta los investigadores.

Oye, Hanz —interrumpió el silencio incómodo que se había creado luego de unos minutos, llamando la atención del aludido—. Te quería pedir un favor.

No está bien visto tener sexo en las calles, Ewy —bromeó, recibiendo el típico golpe en el brazo por parte del escocés.

Me gustaría escribirle a mis padres cuando este proyecto esté terminado.

¿Padres? —saltó a la conversación Veemon de manera repentina—. Eso involucra dos, osea un hombre y una mujer. Wayne, ¿qué edad tiene tu madre? ¿Ella es guapa? ¿No tienes una foto suya para que pueda admirarla un…?

El golpe en la cabeza por parte de Hanz sorprendió a Veemon, haciendo que se apartara de la cara de Wilson pues ya estaba a escasos centímetros de ella. El alemán lo reprimió con la mirada y el dragón digital simplemente se alejó unos cuantos metros hasta donde estaba Patamon para iniciar una nueva plática con él sin darle mucha importancia a lo sucedido. Recuperando el hilo de la conversación, la cara del alemán fue sustituida prácticamente por un signo de interrogación, pues aunque no sabía mucho de la situación con los padres de Ewain, sí sabía lo suficiente como para percatarse que la comunicación entre ellos y el escocés no era algo que deseara con mucho ahínco. En un principio Hanz dijo que no, pero luego de meditarlo unos cuantos minutos al avanzar, cambió su decisión y accedió a ir con él al proyecto de L’arc en Ciel con él, aunque no tenía planeado escribirle a alguien.

Siguieron el recorrido durante un tiempo considerable, ya el sol estaba alzándose sobre las cabezas de los seres digitales y sus Tamer, indicando que el mediodía estaba llegando y con ello, el calor que ayudaba a contrarrestar el frío mañanero al que se habían enfrentado unas horas antes y que derretía un poco la nieve que estorbaba un poco en la caminata. La gente comenzaba a salir a las calles debido a esto, y para esas horas la cantidad de personas en la avenida era significativa, pero esto jugaba en contra de ellos sin que lo supieran ya que gracias a eso las dos sombras se pudieron mover de mejor manera para seguirlos hasta la fábrica de Andromon. Al llegar a dicho lugar, presionaron el intercomunicador de la puerta para después ser observados por Andromon desde una cámara instalada en el pórtico.

Diga.

Hola, venimos a entregar unos papeles —fue Ewain el que saludó ya que sabía de los modales que el alemán podía tener y prefería evitar cualquier tipo de discusión con el androide para sacar la misión de una manera más rápida.

La puerta se abrió y hasta que entraron los cuatro, Andromon dejó de observar la televisión por la que se proyectaba lo grabado por la cámara. Salió a recibirlos en la sala principal de la fábrica y los invitó a sentarse en uno de los sillones que estaban por ahí. Patamon fue el que le informó al androide que se encontraban ahí para intercambiar unos documentos que les habían dado en el edificio de los científicos para el proyecto L’arc en Ciel. El peliazul le extendió los papeles a Andromon, quien los recibió y comenzó a leerlos de inmediato. La actitud del androide pasó a una de felicidad, finalmente tenía lo que necesitaba para poder continuar con su trabajo, por lo que pidió a los chicos y sus Digimon que esperaran tan sólo unos cuantos minutos mientras terminaba de desarrollar algunas cosas. El tiempo pasó relativamente rápido y el Perfect retornó con dos bolsas, dándole una a cada uno de los chicos.

Verán, en una bolsa están las piezas que deben llevarle a los científicos —señaló uno de los saquitos que acababa de entregar—, mientras que en la otra no hay nada con importancia.

¿Para qué las dos bolsas entonces? —Veemon preguntó curioso mientras veía los objetos.

Es probable que alguien quiera robarlas, así que podrían usarlas de cebo o darles el uso que crean más conveniente —dijo Andromon, contestando al pequeño ser azulino—. Recuerden que las piezas son extremadamente delicadas, eviten golpearlas y demás.

Los cuatro asintieron y salieron de la puerta, pero Chackmon se les interpuso en el camino para advertirles de sus sospechas. Tanto Hanz como Ewain se miraron entre sí, sabían que era muy probable ahora que fueran emboscados, pero tenían la ventaja de tener conocimiento de esto antes de que pasara, por lo que tenían tiempo de idear una táctica para poder enfrentarlos.
 

Maiku

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No fue sorpresa que gran parte de la estrategia fuera ideada por Ewain, ya que el resto no se mostraba muy interesado o sus ideas no resultaban cien por ciento satisfactorias, aunque uno que otro aporte hicieron. Tardaron unos cuantos minutos en tomar las precauciones necesarias y abandonar el lugar, siendo esta vez el alemán quien sostenía la bolsa con los encargos, sin haber rastros de la otra entregada por Andromon. Caminaron lentamente, intercambiando palabras sobre lo que harían para navidad dentro de unos días con los demás de la guild, a pesar de que el grinch no se mostraba emocionado en lo absoluto. Veemon y Patamon caminaban tras ellos en silencio, atentos a cualquier indicio de emboscada o cualquier cosa sospechosa que pudiera poner en peligro a sus tamers. Lo mismo hacía el representante del hielo, solo que gracias a su invisibilidad podía recorrer los metros cercanos a su tamer sin que lo notaran, dándole una ventaja notable al grupo.

Abandonaron la calle principal y entraron a una menos transitada, casualmente, con el fin de provocar a quien fuera su persecutor y, de paso, prevenir lastimar a civiles. Sin embargo, para su sorpresa no hubo ningún amague de trampas o ataques sorpresas, sino que el camino se vio tan tranquilo como el que transitaron cuando se dirigían donde Andromon. A este paso llegarían en tan solo quince minutos más al laboratorio y tan absortos iban en sus pensamientos de extrañeza hacia la situación, que no notaron cómo dejaba de haber peatones a su alrededor y un hedor se expandía por todo el sector. No fue hasta que sus narices se irritaron por el eminente olor a mierda que se vieron forzados a detener su paso. En ese momento una lluvia de excrementos rosados amenazó con caer sobre ellos, provocando que tuvieran que tirarse al suelo y rodar para evadir la muy desagradable ofensiva. Desde los tejados, dos digimon amarillentos fruncían el seño a medida que preparaban más de sus proyectiles, mas fue un sonido similar al de un cohete el que los detuvo. Mechanorimon flotaba sobre ellos y se acercaba hacia los humanos.

Entreguen la maquinaria y nadie saldrá lastimado —advirtió el androide.

Como si fueramos a hacerte caso —el dragón azul se paró frente a todos, con una pose digna de superhéore de tira cómica barata— ¡El mal nunca vencerá!

Ya cállate y evoluciona —lo interrumpió Hanz, sacando su D-3. Para su desgracia, en ese momento otra lluvia de caquita cayó sobre ellos, sin darles tiempo de poder utilizar sus aparatos. Inmediatamente después, el ser mecánico aterrizó frente a ellos para lanzar un láser a modo de advertencia, fallando a propósito. El ambiente se tensó de pronto, los ladrones los habían estado estudiando lo suficiente como para entender que si no les permitían utilizar los digivice, tenían el combate asegurado.

Ewy, te daré solo un instante —mencionó Hanz, sacando de su cinturón un aparato rectangular y dos cartas— ¡Símbolo del Valor! —deslizó, otorgándole un boost temporal de estadísticas a su compañero y provocando que el dúo de las alturas reanudara su ofensiva de excrementos. Sin embargo, el alemán no tardó en deslizar la segunda carta "Hum" para hacer aparecer un campo de fuerza alrededor de su compañero, que sirvió para amortiguar las mierdas voladoras el suficiente tiempo como para que Blake sacara su D-Scanner y, con rapidez, hiciera evolucionar a su compañero en Angemon. Entonces el ángel tomó la línea frontal para contrarrestar otro Twinkle Beam del androide con su Heaven’s Knuckle.

Mientras el ser angelical luchaba con Mechanorimon, el par de Sukamon saltó desde los edificios lanzando más de sus excrementos, forzando a los tamers y al dragón a tomar refugio tras una banca que había por allí. Hanz se emputó cuando el dúo fétido se alternó con sus ofensivas, sin darles chance de poder utilizar sus digivice bajo ningún respecto y, hundido en su enojo, fue que se levantó activando el D-3. Más de un proyectil cayó en el torso del joven, quien quiso vomitar pro el hedor, mas se mantuvo firme para que ExVeemon hiciera acto de presencia.

ExVee —gruñó Hanz con un rostro aterrador—, destrúyelos.

Señor, aprovechemos de unirnos al combate.

Dalo por hecho, Chakkmon.


Takerudark Takerudark post meh.
Sukamon: http://wikimon.net/Sukamon
Gennai (?): http://wikimon.net/Mechanorimon
 
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Esposo Canon de Hoppie
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Mientras ExVeemon se lanzaba contra los Digimon que los acababan de atacar, Ewain aprovechó y con un movimiento hizo aparecer una base de datos de color azul en su mano derecha para luego unirla a su D-Scanner. Una luz lo envolvió dejando salir posteriormente a Chackmon, el guerrero del hielo. Tanto los Sukamon como el Mechanorimon se sorprendieron por el cambio del escocés, dejando de lado la pelea que tenían y centrándose en el guerrero antigüo, nunca habían visto que un humano se convirtiera en un Digimon. Ahora se encontraban parejos, pues de un lado estaban los tres adultos que habían “emboscado” a los humanos, y del otro se encontraban también tres adultos, dispuestos a defender todo. El plan marchaba a la perfección, y era muy obvio que ellos sabían que Hanz tenía la bolsa, especialmente porque todo lo hicieron en la calle para que sus acosadores pudieran observar bien, así que había que protegerlo para no levantar sospechas.

Snow Bomber —desenfundó a Romeo y contra-atacó el pedazo de mierda que uno de los Sukamon había lanzado hacia el oso de las nieves. ExVeemon no perdió el tiempo y aprovechó el inicio de la pelea para disparar un rayo láser hacia el androide, pero éste lo respondió con otro, reduciendo la ofensiva a ceros. El ángel tomó su bastón y comenzó una pequeña pelea contra el otro Digimon amarillo, quien tomó la defensiva con sus brazos cada que el arma de Angemon amenazaba con propinarle un buen golpe.

Los ataques terminaron al tiempo que el ángel se retiraba para poder esquivar unos disparos de caquita y los dos bandos se detuvieron por unos cuantos segundos. Tanto Angemon como ExVeemon observaban con mucho cuidado a sus oponentes mientras Chackmon veía con una mirada analizadora su entorno. Estaban en una calle pequeña y el movimiento le iba a ser complicado a todos en una pelea. Volteó a mirar a sus compañeros y señaló hacia arriba, haciendo que ellos entendieran qué era lo que quería el guerrero del hielo, así que el dragón azul tomó a su Tamer y voló hasta llegar a la azotea de uno de los edificios, siendo seguido por Angemon y Chackmon. Los otros Digimon treparon por distintas partes laterales de las edificaciones hasta que alcanzaron a sus objetivos, y sin desperdiciar un segundo, los seis se vieron envueltos en una pelea constante en ataques y burlas por parte del miembro de la Tropa Polar. Hanz se quedó atrás, observando, pero detestaba no poder ayudarles e invocar a Blitzmon no era una opción en ese momento debido a que no llevaba su D-Scanner o canalizador, por lo que volvió a sacar su lector de cartas y algunas de ellas para asistirles en lo único que podía en ese momento. Deslizó la carta pero antes de que pudiera decir algo, se vio atrapado entre las garras del Digimon androide, lastimándole físicamente y obligándolo a soltar tanto el lector como las cartas.

—Devimon Death Claw —fue lo único que dijo en voz apenas audible.

De alguna forma, Mechanorimon había logrado evadir a ExVeemon mientras que los Sukamon se hacían cargo de los tres al lanzar una cantidad de mierda impresionante. Tanto el dragón azul como el oso se percataron de que Hanz se encontraba en peligro, y fue Ewain el que se dirigió hacia allá sin pensarlo mientras que ExVeemon extendía sus brazos de Devimon recién transformados, tomaba a ambos Sukamon con ellos y los lanzaba a otro edificio para luego dispararles una bola de fuego que les pegó directamente, dejándolos de inmediato desmayados.

¡Tsurara Lala! —Chackmon transformó parte de su cuerpo en hielo y salió en picada hacia el androide, propinándole un golpe bastante certero que hizo que liberara al germano.

Hanz, ¿te encuentras bien? —su Digimon se acercó para protegerlo del Mechanorimon. Angemon tomó posición junto a su Tamer y éste volvió a su forma habitual de oso.

Sí, pero no sabe con quién se metió —una sonrisa, que asustaría a cualquiera que no conociera a Hanz, se dibujó en su cara. Tomó de nuevo su lector y sus cartas, descartando de su uso la de Devimon Death Claw junto con las otras dos que anteriormente había utilizado.


M Maiku el último y terminamos.
 
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Maiku

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Maldijo no andar con su Canalizador de Spirits en esa quest, pues de otro modo ya habría evolucionado al modo Hybrid para volver añicos a sus enemigos. Hanz estaba muy enojado y el olor a mierda que expelía su chaqueta no ayudaba en nada, por lo que pronto sacó dos cartas que había adquirido hace poco, con el fin de terminar de una vez el combate. Primero deslizó por el lector una carta que mostraba la figura de un guerrero blanco, cuyo efecto en ExVeemon no se hizo esperar, siendo rodeado por un aura blanca que llamó la atención de los presentes. Dicha estela tomó la forma del digimon que se encontraba en la carta, adoptando exactamente la misma posición que el dragón alado, como si se tratase de su sombra. Inmediatamente después deslizó otra carta que materializó una gran espada frente a su amigo, quien sintió el poder de su raza en la misma y automáticamente reaccionó aumentando drásticamente sus atributos físicos. Se sentía más poderoso que nunca e intimidaba con su posición, pero eso no lo privó de realizar una pose exagerada, restándole un poco de miedo a su figura.

Mechanorimon atacó como respuesta al soporte del Card Slash, lanzando de nuevas cuentas un rayo láser, pero un disparo de Romeo nulificó su ofensiva. Angemon se encargó de quedarse junto a Hanz mientras su tamer tomaba una faz más activa, pero pronto el foco de atención se lo volvió a llevar ExVee, quien aterrizó violentamente en el tejado y posó el Ryugonken sobre el suelo, provocando que el arma reaccionara súbitamente y liberara un montón de dragones de energía que persiguieron al androide en el aire. Mechanorimon se las ingenió para evadir unos cuantos, pero pronto se vio víctima de uno y luego de otro, recibiendo el espeluznante ataque de lleno. Por si fuera poco, Angemon y Chakkmon se encargaron de rematar al ladrón combinando un gélido aliento con un tornado de viento, noqueando al Adult apenas recibió el impacto.

Esto no termina aquí —gruñó Von Kaulitz.

Cálmate, soldado —replicó el oso—. Inmovilicemos al enemigo ahora que podemos.

A la orden —respondió con ironía el germano, llamando a su compañero para que lo ayudara a bajar donde se encontraba el digimon metálico. Por su parte, Angemon se encargó de ir por los dos seres amarillentos y los lanzó sobre su líder, dejando al grupo a merced del guerrero del hielo. Sin pensarlo dos veces, el oso repitió su técnica KachiKachi Kocchin para formar una capa gélida sobre el grupo de malhechores, de manera que quedaran imposibilitados de huir si despertaran. Luego Ewain volvió a su estado humano y sacó su D-Terminal, notificando a Gale Hardis sobre los recientes acontecimientos, quien aseguró que pronto llegaría alguien de Digital Security para hacerse cargo del trío. Patamon y Veemon también retomaron sus formas de Child, intercambiando rápidamente exclamaciones sobre el desempeño de ambos en el combate, admirándose mutuamente. Pocos minutos después apareció una joven acompañada de su compañero digital, identificándose como miembros de la guild que hacía las veces de policías en el Digimundo y, tras tomar unos cuantos datos, agradeció que capturaran a sus ladrones.

Hanz fue quien presionó a Blake para que retomaran el camino al laboratorio, pues ya se hacía tarde y necesitaba darse un baño con urgencia. De paso botó a la basura la bolsa que supuestamente traía la maquinaria de Andromon, un tanto cabreado, pues aún le molestaba el abdomen a causa del agarre del androide. El resto se mantenía a una distancia prudente del azabache, tapándose la nariz con los dedos para disminuir la intensidad del hedor que expelía el humano, claramente divertidos con que fuera él quien recibiera la mierda encima.

No digan nada o juro que les tiro mi chaqueta —amenazó.

No, por favor no —respondió Vee—. Se me puede pegar la peste.

Sí, aléjate —añadió la patata inútil.

Estoy hablando en serio —se dio vuelta, con esa misma expresión intimidante que adoptó antes de usar el combo de Card Slash—, no estoy de humor.

Gruño, gruño —le respondió Ewain, sonriente.

El alemán chistó y tocó la puerta del laboratorio, ignorando olímpicamente al resto, quienes no pudieron evitar carcajear al ver la mueca de asco con que lo recibió un científico. Von Kaulitz se ahorró todo tipo de explicaciones, tomando de su cinturón el Digimon Keychain para materializar sobre sus manos la bolsa que contenía la preciada mercancía para el proyecto L’arc en Ciel. El de bata blanca les agradeció emocionado, cual pequeño de cinco años con juguete nuevo, cerrándoles la puerta en la cara sin darse cuenta. Hanz volvió a chistar e inconscientemente recordó que Blitzmon lo estaría esperando enojado en el HQ de Gungnir, pues había olvidado accidentalmente su canalizador sobre el velador esa mañana.

Necesito una ducha larga y relajante.

Sí, ya apúrate —le dijeron los digimon, causando otra sonrisa en Blake.


Takerudark Takerudark Masaru Masaru Done~​
 

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Narrativa
Sin quejas en este aspecto, ambos manejaron una narrativa y ortografía excelentes y amenas, lo cual hizo que leer esta quest se me hiciera sencillo, rápido y entretenido. En este aspecto también me gustaría hacer mención a Takeru, ya que noté cierta mejoría sobre el problema de la estructuración que había mencionado en evaluaciones anteriores. Esta vez lo sentí todo bien fluido, a excepción de alguno que otro momento aislado de redundancia. 24/25

Interpretación
Si bien no noté problema con el manejo de los personajes o el de la misión en sí, si hubo un asunto menor que no acabó de convencerme, relacionado con la llegada de la policía. Según lo que explicó Maiku, Ewain se comunicó con Gale Hardis para que llamara a un oficial para que se llevara a los ladrones, la cual llegó unos minutos más adelante. El problema con esto es que Gale es un policía de File City/Island, no uno de Folder/Star City. Si bien es cierto que se puede justificar diciendo "él le avisó a la sede de Star" me parece que "unos pocos minutos" es un intervalo muy corto de tiempo para que Gale lea el mensaje, lo conteste, reenvíe a Star, lo lean allá, manden a una oficial y ésta llegue. De todas maneras, esto es un asunto menor, y realmente habría hecho poca diferencia si la policía hubiese venido o si hubiesen dejado a los Digimon tirados en el suelo. 24/25

Realismo
Sin quejas en este aspecto realmente. Aunque me gustaría hacer una breve mención a la forma en que los dos Sukamon "mantenían a raya a los tres Adult con una lluvia de mierda" o a como la batalla se mantuvo un buen rato como un equitativo 3 contra 3. Los Sukamon (al igual que las especies de Numemon y Nanimon) son extremadamente débiles, por lo que se me hace un poco exagerado que esos dos hayan durado tanto en combate (más que uno de ellos pudiera "defenderse de los golpes de Angemon" en el post de Take) 23/25

Desarrollo
Aquí considero que es el aspecto que no me terminó de encantar del todo, por un simple motivo. Si bien la interacción entre Ewain y Hanz fue entretenida de leer (incluso hasta a mí que no soy fan del yaoi), sentí que no le dieron la importancia necesaria a la Quest, ni a lo que ameritaba. El trabajo trataba de trasladar información y equipo sumamente importante sobre un proyecto de transportación dimensional, sin embargo la mitad de la Quest se sintió más como una cita entre ambos y la otra mitad fue dedicada a una pelea que no pude tomarme muy en serio por la presencia de los Sukamon. Ojo, me pareció entretenido y me gustó leerla, sin embargo, Mechanorimon aparte, considero que los enemigos fueron más de broma que una amenaza palpable, y me pareció extraño que fueran justamente esos los encargados de robar algo tan importante. Lo mismo pasaría con el combate, que si bien estuvo bien narrado, considero que los Sukamon les dieron mas problemas de los necesarios, cuando en realidad ese combate debió volverse un 3vs1 rápidamente. En resumen, me agradó mucho la quest, solo que no la sentí más como un rol ligero/"Slice of Life" que como una Quest con riesgo o transcendencia en sí. 22/25

Nota: 93/100
Paga: 375 Bits
Fama: 1 Punto C/U
EVO +1 (XV-mon, Angemon, Chackmon)

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