+18 Crossover Legend Chronicles. Arco 7. Capítulo 105.

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Capítulo 56: "Una batalla de vida o muerte"

De un momento a otro, muchos pensamientos pasan por la mente de una persona, a veces suelen ser dolorosos, pero en ciertas ocasiones, esos pensamientos pueden servirle a uno para ser más fuerte, a final de cuentas, una sola decisión puede decidir el destino de muchas vidas, pero ¿cómo tomar esa decisión si no tienes la fuerza suficiente para aplicarla? A veces… no, quiero decir, siempre, la fuerza de los sentimientos como la amistad o el amor, son más fueres que incluso la misma fuerza de la mente, en especial, si tienes que tomar esa decisión, obligatoriamente en contrarreloj.

La decisión de Sakura de luchar sólo con su magia, no parecía la más idónea para sus amigos, parecía un suicidio, pero ella estaba decidida en liberar de la maldad el cuerpo de Pikachu y el alma de Goku. Siquiera ella sabía cómo hacer algo así, pero confiaba en que encontraría el método de hacerlo.

—Sakura, por favor ten cuidado —le pedía Gary a la brujita—. Sabes que no tienes el poder suficiente para luchar contra él. Si necesitas ayuda, te auxiliaremos.

—¡Ni pelearé contra el señor Goku, ni quiero que ustedes se involucren, amigos! —le exclamó la aludida muy decidida— Esto lo haré a mano limpia —decía a mano limpia, pero en realidad, si se podía decir de alguna forma, su única arma era su bastón y sus cartas.

—Eres muy insolente niñita —le gritó altaneramente el Pikachu— ¡Te hare ver las diferencias entre nosotros! —la cola del roedor comenzó a brillar, y corrió a asestar su cola de acero en el frágil cuerpo de la joven.

—¡Jamás dije que me dejaría golpear, maldito! —con la única mano que tenía bien, intentó tomar una de sus cartas, pero no tuvo mucho tiempo, ya que sus movimientos eran muy torpes.

—¡Typhlosion, usa lanzallamas sobre Pikachu, ahora! —ordenó apuradamente Whitney, haciendo que el Pokémon disparara su ataque de fuego contra el Pokémon.

—¡Idiotas, no molesten! —de pronto, el ataque había cambiado a un impactrueno deshaciendo el lanzallamas, produciendo una explosión, mandando a volar a Sakura unos metros, cayendo pesadamente al suelo.

—¡Ay! —se quejó levemente— ¡Mi brazo me duele mucho, apenas si puedo mantenerme consciente del dolor! —se decía mientras trataba de disimular el dolor— ¡Espero que esta vez sí pueda sacar las cartas que necesito! —sacó su mazo de cartas y comenzó a buscar, hasta encontrar las que necesitaba— ¡Perfecto! —exclamó en voz alta.

—¡No permitiré que uses tus poderes! —esta vez, el Pikachu comenzó con un ataque rápido, el cual fue a llegar a la mano de Sakura, quién soltó las cartas quedando desparramadas en el suelo— ¡No te pases de lista, pendeja de mierda! —y volvió a cargar su cola de acero muy cerca de la joven. Esta vez, nadie podía asistirla a tiempo.

—¡Salto, velocidad! —la señorita Kinomoto por los pelos, alcanzó a activar sus cartas, desapareciendo de la vista del Pikachu, haciendo que este falle su ataque.

—¡Maldita, donde te metiste! —reclamaba furioso, buscando a Sakura por todas partes— ¡Maldición, no me digas que…! —exclamó sorprendido mirando al cielo, encontrando a Sakura a gran altura— ¡¿Cuándo llegó a ese lugar?!

—¡Lamento decírtelo, pero no necesito tomar las cartas para activarlas! —le confesó desafiante— ¡Árbol, ven a mi ayuda! —de la nada, una de las cartas que estaba en el suelo voló directamente hasta Sakura— ¡Por favor, atrapa a Pikachu con tus cadenas de justicia! ¡Árbol! —cuando activó la carta, de esta salió un espíritu que comenzó a alzar ramas y látigos, los cuales supuestamente atraparían al Pikachu.

—No puede ser tan ingenua —dijo maliciosamente, mientras esperaba que las ramas llegaran.

Sorprendentemente, antes que las ramas lo atraparan, el Pikachu comenzó a correr sobre estas, acercándose vertiginosamente a Sakura, preparando nuevamente su cola de acero, lista para impactar en la peli castaña. Sakura solo veía paralizada al roedor eléctrico, y cuando lo tuvo encima, puso su bastón para protegerse. La cola de acero impactó fuertemente contra el báculo, ganando con facilidad en fuerza, tirándolo al suelo, el Pokémon giró en sí, e impactó una poderosa cola de acero en su brazo lastimado, haciendo que la joven cayera a gran velocidad contra el suelo, al parecer, provocándole heridas aún más graves de las que ya tenía.

—¡Saku! —gritó espantada la joven de Ecruteak, corriendo a atenderla— ¡Saku, ¿estás bien?! —comenzó a sacudirla, muy angustiada.

—¡Tranquila amiga… —decía quejumbrosa—, estoy bien! —con el único brazo bueno que tenía, intentó levantarse con muchas dificultades, a lo que la peli morada la asistió— ¿Dónde está mi báculo? —preguntaba mirando a todas partes, hasta ver como Dugtrio se lo acercó hasta sus pies— ¡Gracias pequeño! —le agradeció con una sonrisa.

—Estás muy lastimada, te ayudaré —le ofreció, mientras sostenía a la peli castaña pasando su brazo por su espalda, y con la otra mano tomaba el báculo de la estrella.

—No es necesario Sakura, se cuidarme sola —le dijo la peli castaña, mientras volvía a tomar su bastón, y volvía a su largo—. Tú ve a protegerte.

—¿Estás segura? —le preguntó muy insegura por su pedido.

—Hazlo…, por favor —le suplicó mientras usaba su báculo como apoyo, y se separaba de la joven.

—Como digas. Pero no te despegaré la vista, no me quiero sentir culpable por otra muerte más. Intervendré si lo hallo necesario.

La card captor veía como Pikachu bajaba del cielo preparando un nuevo ataque, mientras pensaba en qué estrategia usaría para detenerlo.

...

Dawn, la ahora guerrera del viento, veía fijamente a Marte, quien solo la miraba con rabia. No podía creer que las habilidades de la joven eran superiores a las suyas, aun estando con aquel poder obtenido gracias a la energía de los guardianes sagrados.

—¡Vamos Marte, haz tu primer movimiento! —le desafió Dawn con una expresión de mucha seguridad.

—De acuerdo —dijo maliciosamente—. ¡Aurora, sé que estas aquí, muéstrate ahora!

Todos miraron muy extrañados a Marte por su llamado, no entendían a quién llamaba, y mucho menos quien era Aurora, claro, con excepción de Dawn, quién solo sonreía.

—¡Marte —comenzó a decir Dawn—, desde hace mucho que no te veía, la última vez te dejé sellado junto con tus secuaces y Arades!

Los compañeros de Dawn miraban confundidos la forma de hablar de la peli azul, era como si lo hubiese conocido desde hace mucho tiempo.

—¿Por qué Dawn habla así? —preguntaba Kenny muy extrañado— Tiene algo extraño en su habla, es como si fuese otra persona.

—No te equivocas —le dijo Vegeta—, es otra persona, no es Dawn la que habla. ¿Acaso será esa tal Aurora?

—Pero ¿cómo puede ser? —preguntó Mimí confundida— Vinimos solos aquí. Además, no creo que alguien viva en un lugar así, aquí solo hay información de computadoras.

Prefirieron guardar silencio y escuchar atentos la conversación, esperando alguna respuesta entre la charla de Aurora y Marte.

—Aurora, que estúpida, se ve que ni mil años muerta fueron suficientes para que te dieras cuenta de mi verdadero poder —dijo Marte en una postura arrogante.

—Marte, se supone que nuestro sello era lo suficientemente fuerte para mantenerlos sellados, ¿cómo se liberaron? —preguntó Aurora furiosa.

—¡Ja-ja-ja-ja! —rio con holgura— En verdad sí que eres estúpida, pero si quieres saberlo, primero tendrás de derrotarme.

—¡No te preocupes, pelear conmigo sería una pérdida de tiempo! ¡Dawn luchará contra ti, con ella bastará! —respondió con tanta arrogancia como Marte.

—¡¿Te refieres a la mocosa inútil?! ¡No me hagas reír, por favor! —dijo burlescamente— En un inicio, realmente creí que ella tenía tal poder, pero me doy cuenta que tú eras quien le prestó esa energía.

—¿Quieres probar?

—Como tú quieras, pero cuando termine con ella, tú seguirás, Aurora.

Dawn en su mente, pensaba en lo que decía Aurora. ¿En verdad con ella bastaría para derrotar a Marte?

—Aurora, ¿estás segura de lo que haces? —le preguntó Dawn muy insegura a Aurora por su proposición.

—Quiero que confíes en ti, tú tienes mucho más potencial del que crees.

—¿Y qué quieres que haga?

—Dame un segundo —hizo volver a Dawn a su cuerpo, y continuó su habla de forma telepática— ¡Vamos Marte, quiero que me demuestres tu poder máximo! —le desafió muy confiada.

Todos escucharon sorprendidos la petición de Aurora.

—Aurora, ¿en verdad estás segura de lo que haces? —volvió a preguntar Dawn muy preocupada por la petición— Yo no sé pelear y no sé qué hacer.

—Si sigues todas las instrucciones que te daré, no tendrás problemas para derrotarlo —le respondió, intentando tranquilizar a la coordinadora.

—De acuerdo… ¡Te dije que haría todo lo que me dijeras, confío en ti hasta el final! — le respondió decidida la joven.

Marte solo reía, no podía creer que Aurora, según ella, fuera tan estúpida como para pedirle que luchara con su máximo poder contra una novata.

—¡Ja-ja-ja-ja! —volvió a reír de forma maliciosa— ¡Como tú quieras Aurora, ahora verás mi verdadero poder! —al terminar de decir, comenzó a concentrarse, viéndose como su energía aumentaba de forma abrumadora.

—¡Eso es Marte, muéstranos tu verdadero poder! —dijo Aurora muy desafiante— Dawn —comenzó a decirle mentalmente—, concéntrate en ver como Marte aumenta su energía. ¿Puedes notar como aumenta su energía?

—Creo que si —respondió sin quitar la vista de Marte—, es similar a como el señor Vegeta aumentaba su energía y cuando Marte absorbió la energía de las bestias sagradas.

—Mira atentamente. ¿Crees que puedas aumentar tu energía de esa forma?

—No se ve muy difícil. Creo que, si no lo intento, no lo sabré.

Todos, con excepción de Dawn, veían impresionados como Marte aumentaba sin parar su poder, se sentía un ser inalcanzable, no podían creer que ocultara tal poder. ¿Eso quería decir que siempre estuvo jugando con Vegeta? Dawn esperaba tranquila a que su contrincante terminara de revelar su verdadero poder, y de un momento a otro, Marte provocó una gran explosión, dando a entender que su poder estaba expuesto completamente.

—¿Estás lista, Dawn? —preguntó Marte desafiante, a una Dawn que solo seguía mirando.

—Espero que esto funcione. Creo que era más o menos así —se decía Dawn mientras comenzaba a concentrarse— ¡Marte, no sé si podré vencerte, pero de algo si se, es que pagarás por todas las cosas malas que has hecho! —de pronto, Dawn comenzó a expulsar algo de energía. Estaba muy concentrada en lo que hacía.

—¡Eso es, continua así Dawn! —le celebró Aurora en su mente.

Dawn continuaba concentrada mentalmente, estaba absorta en lo que hacía, no se daba cuenta que el aura a su alrededor se hacía tan grande como la de Marte, y no era todo, continuaba aumentando su energía.

—¡Esto es imposible —comentaba asombrado Vegeta—, el poder de Marte es abrumador, pero Dawn lo supera con mucha facilidad, y no es todo, aún tiene mucho poder oculto!

—¡¿En verdad?! —preguntó Mimí igual de asombrada— ¡¿Eso quiere decir que Dawn podría ganar?!

—No lo creo —comentó Gatomon—, es igual que con Misty y May. Eleva su poder a dimensiones inalcanzables, pero su cuerpo no lo aguantará. Si no hacemos algo rápido, terminará muy lastimada.

—¡Entonces hay que decirle ahora a Dawn! ¡Si muere, estaremos perdidos! —exclamó Kenny preocupado— ¡Dawn, no continúes haciendo eso, podrías morir! —pero no recibió respuesta alguna de la joven.

Dawn estaba tan concentrada con sus sentidos en subir su nivel, que no escuchó palabra alguna. De pronto, comenzó a sentir algo extraño en el cuerpo.

—¡Maldición…, me estoy empezando a sentir mal…! —se decía mientras sentía que su cuerpo comenzaba a resentirse— ¡Siento que mi cuerpo… se destruye por dentro…! —pero de pronto, algo sucedió con la joven. El aura que la cubría comenzó comprimirse en su cuerpo— ¿Qué me sucede? —mientras su masa muscular aumentaba de tamaño— ¡Necesito liberar… esta energía…, sino…, mi cuerpo se destrozará…! —dio un fuerte grito, y la energía que contenía estalló a su alrededor, quedando la joven con un aura bastante más pequeña que la de Marte— ¿Qué sucedió? —se preguntaba mientras miraba sus manos y su cuerpo, notando que este había aumentado un poco— Mi cuerpo es un poco más robusto, pero me siento cómoda —comenzó a practicar un poco, lanzando unos puñetazos y patadas al aire, comprobando que tenía una gran velocidad— ¡Increíble, no sabía que fuera tan veloz!

Los demás veían a Dawn sorprendidos por su figura, sentían que tenía algo extraño, no sabían con exactitud que era, pero les daba tranquilidad.

—¿Qué sucede? —se preguntaba Agumon— Se supone que su cuerpo no soportaría tal peso.

—¿Pero no crees que se siente cómoda? —le preguntó Mimí extrañada.

—Así parece ser —decía extrañado Gabumon—, no siento a Dawn como a Misty o May.

—Eso debe ser porque algo está controlando su energía —explicó muy serio Vegeta—. Por alguna razón, puede usar más energía de la que puede controlar su cuerpo sin sobrecargarlo, por lo que puede disponer de ella cuando quiera. ¿Cómo aprendió a hacer eso?

Mientras, Marte esperaba ansioso el primer movimiento de Dawn. Este miraba a Dawn fijamente, y como su energía terminaba de liberarse de su cuerpo.

—¡¿No me digas que con eso planeas derrotarme, Dawn?! —le preguntó burlescamente.

—No necesito de más, Marte —le respondió, sorprendiendo a Marte por la espalda—. ¿Quieres comenzar?

—¡Imposible, no vi cuando llegó detrás mío! —exclamó girando en sí, impresionado por la rapidez de la joven, mirando cómo le sonreía desafiante— ¡No me vengas con mierdas! —y se fue directo a atacarla físicamente, muy desesperado.

Por fin la batalla de Dawn contra Marte se había reanudado, dejando ver tanto en Marte como en Dawn sus verdaderos poderes, solo que, en esta ocasión, era Marte quien estaba asustado.

...

Sakura continuaba insistiendo en su tarea, hasta el momento infructuosa, de recuperar la consciencia del Pokémon. A diferencia del Pokémon, quien no estaba ni siquiera agitado por la batalla, Sakura estaba con muchas heridas de distinta consideración, salvo su brazo derecho, el cual estaba inutilizado. No solo seguía cubierto de sangre, sino que también, al parecer, estaba gravemente fracturado en distintas partes. La brujita no sabía cómo aún se sostenía en pie, en especial porque el dolor que sentía en el brazo era insoportable, fuera de tanta golpiza que ya la tenía moribunda.

Los demás miraban con rabia, ganas de intervenir no les faltaba, pero cuando lo intentaban, Sakura se los impedía por todos los medios, incluso era capaz de interponerse si alguien atacaba al Pikachu, recibiendo cualquier clase de ataque.

—¡Por favor, sé que aún queda algo del señor Goku en esa consciencia, no pudo haber sido invadido por completo por la energía oscura! —gritó de corrido la peli castaña, para después respirar agitadamente.

—¡No puedo creer tu persistencia, ¿acaso eres estúpida?! —le preguntó furioso el Dark Pikachu.

—¡Aún creo… que puedo rescatarlo… sin necesidad de hacerle daño… y sé que lo haré! —esta vez dijo entre quejidos.

—¡¿Acaso no te importa morir?! —le preguntó con mucha rabia, confundido por la actitud de la joven— ¡No puede ser que te arriesgues así por solo una rata, o una persona!

—¡No los llames así, ellos son mis amigos! —el Dark Pokémon abrió los ojos de golpe ante las palabras de Sakura— ¡Yo me comprometí con mis amigos y no les puedo fallar…, sé que ellos harían lo mismo por mi…, esa es la base de la amistad!

—¡Eso se llama conveniencia, los amigos solo están contigo porque quieren algo a cambio!

—¡Mentira! —le gritó con rabia Sakura— ¡Mis amigos están conmigo porque confían en mí y yo confío en ellos, eso se llama lealtad, dar la vida por el otro, la valentía, el querer al otro sin importar el como sea, el amor, tres conceptos que ustedes jamás entenderán!

—¡Cállate! —el Pokémon preparó su ataque impactrueno, disparando directo contra la joven— ¡Intenta escapar de esto, a ver si tus amigos te pueden rescatar!

—¡Vuelo! —una de las cartas se dirigió a Sakura, y con algo de dificultad alcanzó a activarla, escapando del ataque volando— ¡Es verdad…, creo que no podré continuar huyendo!

—Eres mía —de pronto, el ataque eléctrico cambió de dirección, siguiendo a Sakura al cielo, quien solo miraba asustada como el ataque se le acercaba, mientras ella estaba sin poder moverse.

—¡No, va a matar a Sakura! —gritó la entrenadora peli morada, sabiendo que no tenía tiempo de reacción— ¡Esquívalo!

Pero era tarde, el ataque había llegado directo a Sakura con una fuerza descomunal; solo se sentía el gritar de la joven, mientras lo demás veían atónitos la escena.

—¡Ya no voy a continuar cumpliendo promesas estúpidas! —gritó Piccolo, quien comenzó a avanzar rápidamente hasta la joven, pero el Dark Porygon, quien no hacía nada por el momento, vio el intento de ayuda, atravesándose en el camino del Namek— ¡Muévete, estorbo! —y le lanzó una esfera de energía, la cual el Porygon se la devolvió con un contrataque, esquivando el ataque por los pelos— ¡Ahora verás! —pero de pronto, el Pokémon comenzó un movimiento de doble equipo, rodeando al guerrero.

—¡Piccolo —le gritó Marina—, los cuatro Porygon son reales, te ayudaremos! ¡Tú solo ve a salvar a Sakura!

—¡Les agradecería que me sacaran a este monstruo! —pero al terminar de hablar, el ataque de Pikachu sobre Sakura había terminado.

La joven comenzó a caer al suelo sin conocimiento, mientras sus alas desaparecían. Los demás veían impactados como Sakura caía. Era extraño, pero nadie se movía, se sentían impotentes, no tenían muchas posibilidades de ayudar a Sakura, sus mentes estaban en blanco. Y a los segundos, cayó pesadamente al suelo.

—Por fin acabé contigo. Fuiste muy persistente, pero en algún momento tenías que morir —comentó muy serio el Pikachu—. Ahora —y desvió su mirada a los demás—, ustedes siguen.

—¡Espera un momento! —se escuchó de pronto, increíblemente, la voz de Sakura. ¿Aún continuaba consciente? — ¡No… te metas… con ellos…! —decía entre quejidos— ¡Estás peleando… conmigo…!

—Esto no puede ser… —se decía impresionado el Pokémon— ¿De dónde saca ese espíritu de lucha y supervivencia? —se preguntaba sin creer lo que veía— ¿Acaso esto es a lo que ella le llama lealtad, valentía y amor? ¿Serán esas cosas las que le dan la fuerza para continuar?! ¡Tiene heridas internas, quemaduras graves, un brazo totalmente destrozado, está al borde de la muerte, es ilógico que continúe así! —no comprendía de donde sacaba esas energías la joven, o al menos eso parecía— ¡Ya ríndete, o te mataré en serio!

—¡Te dije que no lo haría! —gritó desafiante Sakura— ¡Continuaré… hasta que el señor Goku vuelva…! —decía, mientras trataba de tomar su báculo.

—¡No permitiré que sigas usando tus poderes! —usó su ataque rápido como ayuda para avanzar, e impactó una cola de acero en el brazo izquierdo de Sakura, impidiendo que pudiera tomar su báculo.

—¡No…! —gritó con mucho dolor la joven— ¡Mi brazo, me duele mucho!

—¡No, Saku! —la entrenadora de Ecruteak no aguantó más ver tanto maltrato a su amiga, por lo que, por instinto, corrió hasta la joven para asistirla— ¡Amiga, ¿estás bien?!

—No lo sé… ya no quiero ver más a Pikachu así… prefiero morir… —decía llorando.

—¡No digas eso! —le gritó con rabia a la señorita Kinomoto, haciendo que abriera sus ojos de golpe— ¡Tú misma lo dijiste, los amigos estamos para protegernos, y eso es lo que haré!

—Sakura… —la peli castaña levantó su vista, y busco la mirada de la joven, quien le daba una sonrisa— Pero… ¿qué puedo hacer?

—¡Yo te ayudaré!

—¿Estás segura?

—Los he abandonado, y no encuentro justo que tú sola estés enfrentando esto. Aun estando aquí no te he ayudado, y no lo he hecho porque no he querido. Tú tratas de cumplir una promesa, y creí que lo más leal era que lo hicieras sola, pero un poco de ayuda no te haría daño, ¿no crees? —la peli castaña no supo que responder— ¡Te ayudaré a levantarte! —pero al tomarla, vio como Sakura apenas aguantaba el dolor— Mejor no continúes con esto, te relevaré.

—No te preocupes… —le respondió con una sonrisa, entrecerrando su ojo izquierdo—, no pienso terminar esto… hasta que el señor Goku vuelva a la normalidad.

—¡Es increíble —se decía sorprendida la entrenadora de Ecruteak—, su sinceridad y nobleza es pura, tiene un corazón tan limpio e ingenuo como el de los Pokémon y los bebes, nunca creí que existiera alguien igual a Ash…! No, Sakura tiene algo en especial, no sé qué es, ¿acaso será eso que nos dijo Arceus?! —se preguntaba, hilando muchos cabos sueltos, según ella.

—¡Seguiré atacándote hasta que no puedas volver a pararte, Sakura! —le gritó furioso el Pikachu a la peli castaña, a quien le dirigió una nueva cola de acero, pero esta vez a sus piernas.

—¡Sakura, sal de aquí o te lastimará! —la card captor embistió con su cuerpo a su amiga lanzándola lejos, y recibió el ataque directo en sus canillas, dejando a Sakura tirada en el suelo, ya no gritando de dolor; los golpes ya no los sentía.

Definitivamente, a Sakura no le quedaba más que esperar el ataque que finalizaría con su vida, por mucho que los demás la ayudaran, no servía de mucho.

...

La batalla de Dawn contra Marte aún se desarrollaba, con una clara ventaja de Dawn, esto causó que el descontrol se apoderada de Marte.

—Es increíble cuanto nos hiciste sufrir, Marte —comenzó a decirle Dawn a Marte, con mucha tristeza—. Intentaste acabar con mis amigos, y no solo eso, me humillaste, me quitaste las ganas de seguir luchando y en especial de vivir, y mírate ahora, no has sido capaz de acertar un solo golpe… En verdad, no puedo creer como alguien como tú, fuera capaz de hacer algo así, no lo encuentro justo.

—¡Esto es imposible —se decía Marte—, no puede estar pasando esto! —de pronto, miro a su alrededor, y vio a los compañeros de Dawn— ¡Veamos que prefieres, o la destrucción de este espacio informático, lo la vida de tus amigos! —de pronto, con sus manos, comenzó a cargar una gran cantidad de energía— ¡Híper fuego mortal!

Dawn seguía mirando seriamente, pese a que sabía que, si ese ataque llegaba a impactar, todo sería destruido. No se inmutaba, es más, la joven se movió a una gran velocidad hasta el grupo, y comenzó a preparar la contra defensiva.

—¡Viento defensivo! —con solo un movimiento de su mano, produjo una gran ráfaga de aire verdosa, la que impactó contra el híper fuego mortal de Marte y devolvió contra él.

—¡No puede ser! —gritó Marte aterrado por el movimiento de la guerrera elemental.

EL ataque impactó íntegramente a Marte. Cuando terminó, Marte apareció gravemente herido y muy cansado; era la gran oportunidad de Dawn para derrotarlo.

—¡¿Qué sucedió?! —preguntaba Kenny, sin entender la situación— ¿¡Que hizo Dawn?!

—El poder de Dawn es enorme, no sabía que pudiese tener tanto poder oculto —comentó Vegeta, muy impresionado pero serio—. Pese a que Marte tiene un gran poder, no significa nada. Usó su técnica de viento para devolver el fuego mortal, pese a que se veía un ataque simple, era de gran poder. ¡Marte no tiene posibilidades! —sentenció, sonriendo maliciosamente— ¡Dawn, acaba ahora con Marte, deja de jugar con el!

—¡Si, señor Vegeta! —y Dawn volvió a aumentar su energía, mientras desviaba su vista a Marte.

...

Mientras, en el interior del laboratorio de la profesora Larch, cierta joven estaba muy apurada y desesperada.

—¡Rápido, no me importa lo que me pueda suceder, es el único método para salvar a Sakura, no tenemos tiempo, si no actuamos rápido, la mataran! —les gruñó Yui muy alterada.

—¡De acuerdo, si piensas que es lo único que podemos hacer, entonces lo haremos! —le respondió Bulma muy seria.

—¡Si es verdad que Marte absorbió toda la información de los entrenadores de esta dimensión, si destruyen a Marte, también destruirán la energía de las bestias sagradas, y Pikachu jamás volverá a ser el mismo, ni ninguno de los Pokémon de esta dimensión! —les advirtió aún más alterada Yui.

—¡Si lo que dices es cierto, entonces no perdamos el tiempo, abriré el umbral para que la detengas rápido! —dijo muy apurado Izzi.

Bulma e Izzi comenzaron a teclear algunas cosas con rapidez, logrando que el umbral volviese a abrirse.

—¡Escúchame bien, no podremos volver a abrir más este umbral, si quieren salir de ahí — le decía Izzi, mientras le entregaba una tarjeta con varios números —, tendrán que hacerlo con esto!

—¿Qué es? —preguntó la joven, mientras tomaba la tarjeta y veía unos códigos de barra y números que tenía.

—Es una tarjeta de identificación. El profesor Oak nos entregó las contraseñas de acceso a los cortafuegos, solo con esto podrán volver a salir —le explicó Bulma.

—¡De acuerdo! —y con mucha prisa, apenas se abrió el umbral saltó a él…

...

…y yendo a gran velocidad, partió al lugar de la batalla— ¡Traje elemental, híper descarga!

De la nada, su traje cambio completamente, transformándose en un traje muy hermoso… pero extraño. Una falda de bajaba hacia los costados color rosado, además de unas botas que le llegaba un poco más arriba de los tobillos, arriba, un traje rosado de mangas largas y color dorado le cubría su pecho, en su espalda salían unas extrañas alas, y en su mano izquierda portaba un bastón color azul con una esfera color rosado y alas como detalle en su parte más alta. El traje parecía sacado de un cuento de hadas.

—¡Sakura, Dawn, amigos, por favor resistan! —se decía ansiosa— ¡Yui, por favor, llega a tiempo!

—¿Cómo lo derrotaré? — se preguntaba Dawn.

—Utiliza el ataque más poderoso que tienes —respondió Aurora a la pregunta.

—¿El ataque más poderoso que tengo?

—Así es. ¿Qué tiene en común nuestros nombres?

—Aurora, Dawn… ¿Qué tienen en común? —pensó detenidamente, hasta percatarse de las coincidencias— ¡Ya lo sé!

—¡Entonces elimina a Marte y volvamos a casa!

—Si —le dijo asintiendo con su cabeza—. ¡Marte, llegó tu hora, ahora te demostraré de lo que es capaz una niña llorona! — le dijo con coraje.

—¡¿De que estas hablando?! —le preguntó extrañado, a la defensiva.

—¡Nosotros hemos pasado por muchos desafíos, hemos estado en grandes peligros y hemos salido adelante, y que te quede claro, esta no será la excepción! —levantó sus brazos con las palmas abiertas, y separó sus piernas, formando una "X" con su cuerpo— ¡Esto será por nuestros sueños, por lo que nos depara el futuro, por lo último que muere en medio de la oscuridad, por lo que demuestra el corazón de Aurora y el mío, el primer y el último rayo de luz, el amanecer y el anochecer!

—¡¿Qué mierda estas diciendo, mocosa?! —le preguntó muy asustado Marte, al ver tanta concentración de energía en Dawn.

—¡Te demostraré el poder de nuestros sueños y esperanzas, ese pequeño rayo de luz que ilumina la oscuridad, prepárate para recibir nuestro último resplandor de luz, el que acabará contigo! —en sus manos seguía concentrando una gran cantidad energía, a lo que cambió su posición de manos, juntándolas frente a ella, creando una esfera de energía— ¡Este ataque no solo es de parte de Aurora y mío, también es de parte de todos mis amigos! ¡El ataque… de nuestro resplandor final!

La cantidad de energía que continuaba acumulando Dawn era mucho mayor a la que cualquiera podría contener. En verdad quería borrar del mapa a Marte.

—¡Estúpida, adelante, destrúyeme, pero si lo haces, no solo destruirás la energía de las bestias sagradas, sino que también destruirás toda la información de los entrenadores Pokémon, jamás podrás volver a la normalidad a esos monstruos!

—¡Que no te deje intimidar Dawn —le gritó Mimí—, solo lo dice para asustarte!

—¿En verdad quieres saber si miento? —de pronto, de una de sus manos hace ver una imagen proyectada de lo que sucedía en el laboratorio de Larch, en la cual proyectaba como el Dark Pikachu destruía el cuerpo de Sakura— Espero que sus amiguitos no los odien por creer que esto es solo para asustarlos.

—¡No, Sakura! —gritó fuertemente Dawn, mientras comenzaba a bajar el poder del ataque, al parecer, retractándose de terminar con el— ¡Malditos!

—¿Quieres que continúe con las malas noticias? —todos dirigieron sus miradas a Marte nuevamente— ¡Además, jamás podrán salir de aquí, se quedarán encerrados para siempre! —todos abrieron los ojos ampliamente ante tal noticia. Pese al poder que tenía Dawn, no servía de nada, tenían la batalla perdida— ¡Adelante, derrótame, eso significaría la victoria de Arades, y no solo eso, también la muerte de todos sus amigos! —Dawn había disminuido tanto el poder de su ataque, que estuvo por deshacerse.

—¡Esperen un momento! —el grito repentino de la voz femenina, desconcentró la atención de todos, provocando que todos voltearan la mirada a la recién llegada— ¡Uf! Que suerte, llegué justo a tiempo… —dijo muy agitada, soltando una bocanada de aire— ¡Marte, sé que planeas! —exclamó muy desafiante, mientras miraba a Marte y después al grupo— Perfecto —se dijo muy sonriente— ¡Marte, déjalos ir, te tengo una proposición!

—¡¿Y qué te hace creer que aceptaría algo de ti, tonta?! —preguntó sarcásticamente.

—Tengo información que te puede servir. Los datos de los Pokémon de Satoshi y Sakura, y no solo te entregaré eso, también el anillo de fuego. Si, el mismo que usa la guerrera del fuego —decía mientras le mostraba una memoria y el anillo de fuego— ¿Qué te parece mi proposición?

—¡Idiota, tengo toda la información de los entrenadores!

—Si no me crees, puedes averiguarlo —le desafió muy tranquila.

—¡¿Qué?! —extrañado por la confianza de la peli castaña, Marte volvió a proyectar una imagen, dejando ver a algunos Pokémon que seguían como si nada, luchando contra los Dark Pokémon, junto con Inuyasha y Kikyō— ¡Maldición, me engañaron!

—¡Nadie te ha engañado, Satoshi creó su propio sistema, como le dice él, es por eso que no fueron afectados!

—Ya veo —se decía—, por eso no tengo el poder que deseaba —Marte sonrió y le dijo a la extraña— ¡De acuerdo, acepto! —y gracias a su energía psíquica, tomó ambos objetos, transformándolos en energía— ¡Por fin, tengo tanto, no, más poder que Arades, soy el ser más poderoso de todos los universos!

El poder de Marte comenzó a aumentar a medida que absorbía ambos objetos, llegando hasta el borde de igualar el poder de Dawn, incluso superarlo.

—¡Chicos, vámonos, no tenemos tiempo! —le gritó la recién llegada a los demás.

—¿Y quién les dijo que los dejaría huir? —les dijo Marte de forma amenazante— ¡Los eliminaré, saldré de este lugar, y terminaré con lo que queda de sus amigos!

—Veo que eres como todos Marte, un mentiroso —comentó muy seria la joven—. ¡Dawn, concéntrate en ese ataque y acabalo, rápido!

—¡Si lo hacemos, nos quedaremos atrapados aquí, y no podremos ayudar a los demás! —le respondió con rabia Dawn.

—¡Por favor, confía en mí!

—¡Al menos dime quien eres!

—¡Soy Yui! —le exclamó desesperada la peli castaña— ¡Dawn, tienes que eliminar a ese sujeto, sino Sakura morirá!

—¡¿Yui?! —exclamó sorprendida— ¡Es verdad, tengo que acabar ahora con esto! —se decía Dawn, muy pensante en la situación— ¡De acuerdo, haré lo que me dices! —y volvió a aumentar el poder de su resplandor final, volviéndolo de nuevo a un ataque de alto nivel.

—Están… locos —dijo sorprendido marte, no podían creer que harían un acto suicida.

—¡¿Acaso creías que haría todo esto sin un plan C?! —le advirtió Yui.

—¡¿Qué?! —exclamó intrigado Marte.

—¡Bulma, Izzi, activen el virus, ahora! —gritó fuertemente.

—¡Listo Yui, virus activado! —se oyó en el ambiente la voz de Bulma.

—¿Virus? —preguntaron todos al unísono, muy extrañados.

De pronto, Marte comenzó a tomar extrañas deformidades en el cuerpo, provocando que su poder comenzara a disminuir radicalmente.

—¡Maldición, me volvieron a engañar! —gritó Marte por la desesperación.

—¡Vegeta —el aludido miró a Yui ante su llamado—, necesito de tu ayuda, tenemos que arrebatarle la energía a Marte, atácalo con todo lo que tengas!

—¡Como tú quieras! —exclamó Vegeta, quien se dirigió hasta estar frente a Marte— ¡Marte, te encanta engañar a las personas, pero veo que no te gusta probar un poco de tu medicina, ¿verdad?! —le dijo de forma sarcástica— ¡Me las pagaras por lo que me hiciste! —y comenzó a bombardearlo con una lluvia de esferas de energía, lastimando de forma grave a Marte.

—¡Vamos, aparece energía, solo necesito que te muestres un poco! —se decía Yui, esperando cualquier indicio físico de tal energía— ¡Perfecto, ahí está! ¡Vegeta, apártate! —el saiyajin se apartó y Yui comenzó con su único movimiento— Marte, eres un estúpido, el anillo de fuego era falso, y en esa memoria lo único que había era un virus de computadora. ¡Ahora pagarás con el mayor castigo que te mereces, y ese es ser borrado! ¡Corrector, iniciar, ahora!

Con el bastón que tenía hizo unos movimientos, haciendo que de este saliera energía bastante extraña, la que impactó a la energía de las bestias sagradas, purificándola, y por acto reflejo, Vegeta la atrapó.

—¡Se ve muy interesante esta energía, pero el verdadero poder se obtiene mediante el entrenamiento y trabajo duro, peleando con seres más poderosos, pero tú, solo eres escoria! —y le lanzó una última esfera de energía como despedida, estallando en Marte— ¡Dejaré que Dawn termine contigo, veo el odio de ella en ti y le daré el gusto!

—¡Gracias señor Vegeta! — al terminar de cargar el ataque, toda la energía de su cuerpo la concentró en aquella esfera de energía que había creado— ¡Recibe mi ataque del resplandor final!

—¡Mierda! —fue lo último que pudo gritar Marte, al ver como el ataque iba dirigido a él.

¿Este será el final del último general de la oscuridad? ¿Qué pasará con Sakura? ¿Y de verdad el plan de Yui funcionará para terminar con esta batalla? ¿Tendrán más dificultades? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…
 

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¿Quién iba a llegar a pensar que una mocosa llorona y dependiente de los demás, como decía Marte, iba a acorralar y terminar una batalla contra un ser, que ni el mismo príncipe de los saiyajin transformado en aquel milenario súper guerrero, le pudo hacer frente? Sonaba ilógico, sin sentido, pero en estos mismos instantes estaba ocurriendo.

—¡Dejaré que Dawn termine contigo, veo el odio de ella en ti y le daré el gusto!

—¡Gracias señor Vegeta! —al terminar de cargar el ataque, toda la energía de su cuerpo la concentró en aquella esfera de energía que había creado— ¡Recibe mi ataque del resplandor final!

—¡Mierda! —fue lo último que pudo gritar Marte, al ver como el ataque iba dirigido a él.

El ataque había sido de gran potencia, abarcando un rango muy amplio; los demás veían entre sorprendidos y admirados, si se podría decir así, la supremacía de tal poder. Cuando el ataque había finalizado, en el espacio donde estaba Marte no había nada, salvo una pequeña nube negra, dando a conocer que antes ahí había algo, o alguien. Marte por fin había desaparecido. Por fin, después de tantas batallas, esfuerzos y sacrificios, habían acabado con los siete generales de la luz, corrección, generales de la oscuridad.

Había resultado increíble la batalla, Dawn por fin se había transformado en la guerrera del viento, ahora solo faltaba volver a su dimensión. ¿Tendrán más problemas? Aún quedaban las amenazas de Marte.

...

Capítulo 57: "Un minuto para sobrevivir"

El Dark Pikachu por fin había terminado de cargar su ataque eléctrico, con la suficiente energía para matar a Sakura, pero de pronto, el roedor comenzó a sentir algo extraño en su cuerpo.

—¡Maldición, no… no puede estar pasando! —decía mientras se quejaba, apenas aguantando su cuerpo.

—¿Qué le sucede? —preguntó Whitney, muy extrañada de la actitud del roedor.

—¡Su ki… su ki está disminuyendo, por alguna razón se está debilitando! —exclamó sorprendido Piccolo.

—¡¿Qué?! —exclamó Gary algo confundido— ¡¿Qué quiere decir eso?!

—Al parecer —agregó el coronel Mustang—, no solo está perdiendo la capacidad de mantener su transformación, sino también, ese algo está siendo rechazado.

—¿Pero por qué sucede algo así? —preguntó curiosa Hikari.

—¡Perfecto, funcionó a la perfección! —se oyó celebrar a la entrenadora de Ecruteak, Sakura— ¡Excelente trabajo, Yui!

No quedaba más que hacer, para la suerte y bienestar de Sakura Kinomoto, ya no había más que luchar, ya no había más que sufrir, todo había terminado.

De pronto, un ser oscuro apareció del cuerpo de Pikachu, quien cayó desmayado al suelo.

—¡¿Esos no son los seres con los que hemos estado luchado en las dimensiones?! —exclamó sorprendido Taichi.

—¡Así es, esa escoria era quien tenía bajo control el cuerpo de Pikachu! —exclamó furiosa Sakura.

—No puedo creer que esas basuras nos causaran tantos problemas —dijo Piccolo con rabia, justo cuando el ser, muy asustado, comenzó a huir del lugar— ¡Maldito, regresa! —en eso, vieron como muchos otros seres comenzaron a surcar por los cielos, eran los que habían tomado posesión de los demás Pokémon— ¡Increíble, son muchos!

—¡Basuras, ni crean que huirán! —se escuchó gritar una voz masculina, quien apareció detrás del edificio; se trataba de Inuyasha, quien venía acompañado de Kikyō en su espalda.

—¡Chicos, es ahora o nunca, ataquemos con todo lo que tenemos! —gritó la entrenadora Eevee con mucha prisa.

Todos acataron al acto, ejecutando todos los que podían un ataque combinado, logrando acabar con todos los seres oscuros del lugar. Por fin la región Goldate era libre de aquellos seres, y volvía a ser un lugar seguro.

—¡No puedo creerlo, por fin terminamos con esto! —exclamó por fin Marina, soltando una bocanada de aire, cayendo pesadamente al suelo.

—Sera mejor atender a Sakura, Marina. Esto aún no ha terminado —dijo Gary también totalmente cansado, soltando una bocanada de aire, pero sin quitar la vista de Kinomoto, quien solo sonreía.

Todos se le acercaron a la joven, salvo Hikari quien fue a recoger al desmayado Pikachu, y luego acercarse al grupo.

—¡Veo que terminaste exhausta, Sakura! —dijo en tono burlón Gary.

—¡Jejejeje! No seas malo…, no me hagas reír…, me duele todo el cuerpo… —le pidió entre risas, aun con el habla entre quejidos.

—Aun así — agregó Piccolo —, nunca creí que fueras a soportar tanto castigo, es como para admirarte y regañarte, siendo que apenas eres una niña.

—Aun así…, creo que todo lo que hice no sirvió de nada… —dijo algo frustrada.

—Eso lo conversaremos cuando te vea un doctor, Sakura —le pidió la entrenadora peli morada—. Ahora lo importante es que descanses —decía mientras Piccolo tomó en brazos a la esforzada brujita.

Lo que no sabían, era que aún era muy pronto para festejar la liberación de Pikachu; las Pokédex comenzaron a dar señales, cosa que notaron las entrenadoras Marina y Sakura.

—¿Qué sucede? —Marina sacó de su bolso su Pokédex, cosa que también hizo Sakura— Parece que tengo un mensaje.

—No me parece extraño —agrego Sakura—, las comunicaciones estuvieron suspendidas por la invasión a las redes —las dos abrieron sus Pokédex, y Sakura comenzó a decir el mensaje recibido —. A ver, dice "Lamentamos los inconvenientes por la interrupción del servicio a los entrenadores. Por causa de un virus, los datos han sido corrompidos, por lo que se restaurará el ultimo respaldo de la base de datos de los servidores". ¡Perfecto, las redes funcionan a la perfección, podremos contactarnos con otras regiones! — en eso, la Pokédex dio un aviso de notificación— Llegó otro mensaje. Dice "Para un mejor servicio, se les solicitará que sus Pokédex se conecten a nuestros servidores para crear una copia de seguridad de los registros de sus Pokémon" —ambas chicas aceptaron la solicitud, haciendo lo mismo Gary con la Pokédex de la card captor— "Mientras este proceso se realiza, los servicios se reiniciarán y se realizara una mantención a las redes para eliminar el malware y todo tipo de peligros, esto tomará aproximadamente un minuto. Gracias por su comprensión". Bueno, eso es todo —tanto texto leído, hizo que todos la miraran sin entender mucho, salvo dos personas, quienes estaban, por decirlo menos, asustados.

—¡No puede ser! —gritó la profesora Larch.

—¿Qué sucede profesora? —le pregunto Gary extrañado.

—¡Tenemos que sacar a Dawn y los demás de ese lugar, sino desaparecerán para siempre! —respondió Rowan tan preocupado como su colega.

—¡¿Qué?! —exclamaron todos al unísono, sorprendidos.

—¡Eso… no lo… permitiré…! —exclamó Sakura, quien con lo que le quedaba de energía, intentaba bajar de los brazos de Piccolo.

—Todos iremos adentro. No te esfuerces, terca —le pidió con tono burlón Piccolo.

...

Y en la otra dimensión, Kenny les leía exactamente lo mismo que la Pokédex de Marina o Sakura.

—¿Qué significa esto? —preguntaba Kenny muy extrañado.

—A lo mejor es solo un control de rutina —acotó Mimí, sin entender tampoco el mensaje.

—Tampoco creo que tenga mayor importancia —dijo seriamente Dawn—. Tenemos que volver a nuestra dimensión, aquí ya no tenemos nada más que hacer —en eso, la energía de las bestias sagradas comenzó a emanar una fuerte luz, pero no lo suficiente para dejarlos ciegos— ¿Qué pasa? —y al irse la luz, aparecieron los Pokémon que habían sido sellados.

—¡Son los Porygon! —exclamó sorprendido Kenny.

—¡Deben haberse liberado después de eliminar a Marte y purificar la energía de las bestias sagradas! —acotó alegre Mimí.

—¡Qué bueno, los Pokémon son libres! —exclamó Kenny alegre, pero en eso, notó como un Porygon entraba a su Pokédex— ¿Qué pasa?

—¿Por qué entró ese Porygon a tu Pokédex? — preguntó Dawn confundida, al momento que vio como una de las evoluciones, un Porygon 2, entraba a su Pokédex que se encontraba en sus cosas— ¿Qué está pasando?

—Esto me da muy mala espina —acotó preocupado Vegeta— ¡Será mejor irnos rápido de este lugar, a lo mejor es una trampa de Marte y esos monstruos lo saben!

—¡Ja-ja-ja-ja! —se escuchó la risa de fondo, la que pertenecía a Marte— No Vegeta, los genios de sus amigos hicieron esto. ¡Cómo les dije, se quedarán aquí, encerrados por siempre!

—¡Chicos, soy yo, la profesora Larch, ¿me escuchan?! —se escuchó en el ambiente una voz muy apresurada.

—¡Profesora Larch, ¿qué sucede?! —preguntó Dawn algo asustada por tanta cosa extraña que sucedía.

—¡Tienen que salir de ese lugar ahora, solo tienen un minuto, sino serán borrados para siempre!

—¡¿Qué como dice?! —exclamaron todos asustados.

—¡Rápido, no tienen tiempo, salgan de ahí! —termino de decir Larch.

—¡Kenny, mi bolso! —el joven solo atinó a lanzarle el bolso, y sacó sus pokébolas— ¡Rápido, regresen todos!

—¡Ustedes también, chicos! —gritó Kenny imitando la acción de Dawn.

De la nada, casi por instinto, los Digimon evolucionaron a sus formas ultra, al parecer, con ayuda de la energía, la cual había comenzado a brillar en ese instante.

—¡Genial — exclamó Mimí —, con que para eso era esa energía!

—¡Después nos fijaremos en los detalles — le reclamó Vegeta —, no tenemos más de cincuenta segundos para salir de aquí!

Y sin más tiempo que perder de aquellos valiosos segundos, regresaron al umbral por donde entraron, pero no sin antes pasar por ciertos puntos que les impedía continuar.

—¡Esperen un momento! —les exclamó Yui para que todos se detuvieran— Espero que esta cosa funcione —tomó la tarjeta que le había entregado Bulma, y la pasó por el sistema de reconocimiento, pero solo salió un mensaje de "Vuelva a acercar la tarjeta, no se ha identificado el ID", lo que provocó que entrara en desesperación— ¡Maldición! —volvió a pasar la tarjeta, pero esta vez con el mensaje "Tarjeta identificada, firewall desactivado"— ¡Perfecto, sigamos!

Así, pasaron por dos portales más sin ningún problema, pero el tiempo se agotaba, se notaba que las redes volvían a la normalidad, ya que los niveles de seguridad se levantaban uno por uno.

—¡Apresúrense, no les queda más de veinte y cinco segundos! —exclamó nuevamente Larch muy angustiada.

—¡Maldición, esas puertas son muy molestosas! —y el mayor problema del carácter de Vegeta, era que otra puerta sellada se les apareció en su camino— ¡No tengo tiempo para jugar a abrir puertas! —esta vez, solo lanzó una esfera de energía contra la puerta.

—¡Deténganlo, no ataquen nada en ese lugar! —les exclamó Larch nerviosa, pero era tarde. Algo tomó la energía, y se la devolvió a Vegeta.

—¡Maldición! —gruñó furioso Vegeta.

—¡Señor Vegeta, tenga cuidado, no sabemos cómo reaccionará este lugar ahora que está volviendo a la normalidad! —le pidió preocupada al saiyajin, pero en eso se escuchó un "Presencia de virus, activando antivirus", lo que provocó que muchos rayos de energía comenzaran a atacarlos.

—¡Gracias genio, ¿podrías ser un poco más paciente?! —le regañó furiosa Mimí.

—¡Ahora tardaremos más tiempo en salir! —Dijo Dawn muy preocupada— ¡Yui, rápido, abre esa puerta!

—¡De acuerdo Dawn! —imitó la misma acción repetitiva, y logró abrir el portal.

—¡No nos quedan más que diez segundos para salir de aquí! — exclamó desesperado Kenny — ¡Vámonos, ya!

Solo quedaba tiempo para pensar en huir de ese lugar, no había tiempo de pensar en más cosas. Aun el camino era largo, más que nada por las trabas de la red.

—¡Chicos, no quedan más que cinco segundos y aun no vemos la salida! —exclamó preocupada Mimí.

—¡Dawn, escúchame —comenzó a hablarle Aurora—, no alcanzarán a salir de este lugar, tendrás que ayudarme!

—¡¿Qué harás?! —le preguntó preocupada la joven pelíazul.

—¡Tu derrotaste a Marte aun arriesgando tu vida, no puedo quedarme sin más, así que les daré una pequeña ayuda! ¡Dile a Vegeta que te entregue la energía de las bestias sagradas!

—¡De acuerdo! —y rápidamente giró su atención a Vegeta— ¡Señor Vegeta, la energía de las bestias, la necesito! —y sin más, se la lanzó.

—¡Qué bueno fue conocerte Dawn, cuida nuestro mundo! —le dijo solo quedando dos segundos del tiempo límite.

—¡Miren detrás, algo viene, está borrando todo! — exclamó Yui asustada, mismo estado en el que estaban todos.

De pronto, todo alrededor se desvaneció, convirtiéndose en nada misma, al tiempo que comenzaba lentamente a crearse una nueva matriz.

...

—"Tiempo de limpieza y formateo completo, gracias por su paciencia. Se restaurarán las bases de datos y comunicaciones" —decía una voz desde los altavoces del laboratorio.

—No… alcanzaron… —dijo una herida Sakura, ahora no solo de su cuerpo, sino también, ahora de su corazón.

No era extraño verla así, todos estaban congelados por la angustia, la rabia, todo había resultado de mil maravillas para Dawn y los demás, pero por una simple rutina de mantención de los servidores, habían desaparecido.

—¡No, no puede ser! —exclamó Marina— ¡No puede ser, no pudieron haber…! —la joven solo lloraba de rabia.

—Niños, por favor discúlpennos —comenzó a decir Rowan, muy apenado y con rabia—. Creamos el sistema lo más eficiente posible, para recuperar servicios lo más rápido que fuera posible, pero en estos momentos, resultó ser un arma de doble filo. Marte no nos atacará más, pero jamás volveremos a ver ni a Dawn ni los demás.

—No profesor —le respondió Gary con rabia—, no fue culpa de ustedes, esto fue circunstancial… Lo mejor será no continuar buscando culpables y continuar la batalla.

En eso, los equipos comenzaron su reinicio, dando a entender que todo volvía a funcionar con normalidad, y confirmando que toda energía negativa, por fin había desaparecido.

—¿Eh? —Marina metió su mano a su bolsillo y cogió su Pokédex, la que había avisado una notificación más, y comenzó a leer el nuevo mensaje— "Gracias por su paciencia, su Pokédex está operativa en un cien por ciento. Que tenga un buen día" —Marina sólo soltó una pequeña carcajada irónica— Buen día. ¡Je! Que mal deseo en estos momentos.

—"Sistemas funcionando en un cien por ciento. Identificación de identidad" —se escuchó por el alto parlante.

—Profesora Larch, investigadora Pokémon de la región Goldate —dijo mientras ponía su mano en un identificador de huellas.

—"Acceso concedido. Bienvenida, profesora Larch" —al terminar de sonar los altoparlantes, se escuchó un silencio sepulcral, el cual, a los pocos segundos fue interrumpido por el cantar de un Pidgey en los altoparlantes, y la animación de un Pidgey tocando a la pantalla.

—Parece que tiene un correo, profesora —le dijo Izzi.

—¿Podrías abrirlo, por favor? —le pidió la profesora.

—De acuerdo —al abrirlo, notó que lo único que tenía era un paquete de archivos—. Que extraño, no hay nada escrito, solo son archivos.

—Qué extraño, no esperaba nada… A lo mejor debe ser spam —dijo extrañada—. De todos modos, ábrelo, seguramente es un informe del sistema, se habrá enviado automáticamente.

—De acuerdo —le dio un clic, y apareció un mensaje que decía "¿Está seguro que desea iniciar la descarga de archivos?", a lo que aceptó.

—"Iniciando descarga —se escuchó en los altos parlantes—. Desactivando cortafuegos" —pero de pronto, los sistemas comenzaron a fallar, o al menos eso parecía.

— ¡Profesora, perdí el control del sistema! —exclamó Izzi muy preocupado. En eso, desde la pantalla principal comenzó a salir una luz muy fuerte.

Todos estaban algo asustados, ¿acaso Marte aún continuaba vivo? Lo único que podían hacer, era prepararse para cualquier ataque sorpresa. Pero mayor fue la sorpresa al ver quienes saldría de aquel umbral. De sorpresa, salieron Yui, quién ya no estaba transformada, Kenny, los Digimon en su etapa bebé, Vegeta, y por último Dawn, quien aún seguía transformada; en ese mismo orden.

Todos quedaron pasmados, sin creer lo que veían. Por algún motivo desconocido, inexplicable, totalmente extraño, por decir menos, todos estaban bien.

—¡Por fin… —decía Dawn muy agitada— salimos!

—¡Sabia que volverían…, chicos! —dijo mucho más tranquila y feliz la brujita Sakura.

—¡Si… volvimos…! —pero la joven no aguantó más y se desmayó, volviendo sus ropas a la normalidad.

—¡Dawn, ¿estás bien?! —exclamó muy preocupado Gary.

—Tranquilízate, solo está dormida, quedo muy exhausta —dijo una voz en el aire.

Todos miraron por todos lados buscando al dueño de la voz, hasta que de pronto, de la tiara que traía Dawn, salió Aurora. La presencia de la joven, para los que la veían por primera vez, era de incredulidad.

—¡¿Tú…, ¿quién eres?! —preguntó Gary, incrédulo de lo que veía.

—Soy Aurora, la antigua guerrera del viento —respondió calmadamente.

—¿Eso quiere decir que eres compañera de Ondine y Flora? —preguntó curiosa la Sakura de Johto.

—Veo que ya las conocen, eso nos ahorrará mucho tiempo.

—Disculpa por ser poco pertinente —intervino Inuyasha aun extrañado—, pero creo que más de alguno aquí exige saber, ¿cómo rayos se salvaron y lograron escapar de ahí sin ningún problema?

—¡Es verdad! —exclamó nerviosa Aurora— Verán, Dawn y los demás chicos intentaron por todos los medios salir, pero por más que avanzaban, el final nunca se vio, así que yo misma tuve que salvarlos…

Hace unos minutos.

Solo faltaban dos segundos para terminar la cuenta regresiva, y la salida estaba lejos de verse, por lo que Aurora solo atinó a hacer algo muy arriesgado para salvar a todos.

—¡Dawn, prepárate! —le exclamó apurada Aurora— ¡Usa la protección espacial!

—¡Protección espacial! —la joven levantó su brazo derecho, y con su mano abierta comenzó a formar un campo de energía verde, la cual comenzó a agrandarse, atrapando a todos.

—¡¿Qué rayos pasó?! —exclamó Vegeta extrañado por la situación, mientras todos veían como el exterior desaparecía— ¡La dimensión, está desapareciendo!

—Pero ¿quién hizo esto? —preguntó extrañado Kenny.

—¡Chicos, miren, fue Dawn! —decía Mimí en voz alta indicándola, haciendo que todos la miraran.

—¡¿Están… todos bien… chicos?! —preguntó la joven con mucho esfuerzo.

—¡Gracias Dawn, nos salvaste! —le celebró Yui muy feliz.

—¡Que… bueno…! —decía sonriente la guerrera del viento.

—¡¿Estás segura que no tienes problemas?! —preguntó con algo de miedo Vegeta— ¡Tu energía disminuye a gran velocidad, y no solo eso, la energía que rescatamos te la estás acabando!

—¡Es verdad… vinimos en especial… a rescatar la energía sagrada… no puedo usarla por completo…! —así que decidió deshacerse de ella.

—¡Esto es peligroso, si Dawn continua así, morirá en unos cuantos segundos! —exclamó Yui preocupada.

—¡¿Y qué haremos?! —preguntó angustiada Mimí.

—¡No sé ustedes, pero yo no me quedaré de los brazos cruzados! —y Vegeta comenzó a elevar su energía.

—¡¿Qué piensas hacer?! —le preguntó Kenny un poco asustado de lo que haría, pero la única respuesta de Vegeta, fue la formación de energía en sus manos, la que lanzó en forma de rayo a Dawn.

—¡Excelente idea! ¡Dawn, toma toda mi energía! —y de su brazalete que tenía en la muñeca izquierda, Yui comenzó a emanar un rayo similar al que Vegeta disparaba.

—¡Nosotros también ayudaremos! —exclamaron al unísono los Digimon, imitando la misma acción de Vegeta y Yui.

—¡Gracias chicos… haré lo que sea para… salvarlos…! —agradeció con mucho esfuerzo Dawn.

—¡Dawn, te daré lo que me queda de energía! —le exclamó Aurora— ¡No puedes rendirte, tienes que demostrar de lo que está hecha una guerrera elemental!

—¡Gracias Aurora…, no te fallaré!

Con toda la energía que tenían, asistieron a Dawn. Sin importar cuanto debían esforzarse, lo único importante era que, no solo que Dawn pudiese mantener esa barrera, sino también que no desfalleciera. A los pocos segundos, tanto Kenny como Mimí observaron como el lugar comenzaba a normalizarse.

—¡Chicos, la dimensión está volviendo a la normalidad! —exclamó alegre Mimí.

—¡Por favor Dawn, resiste un poco más! —le pedía Kenny muy preocupado, al ver que ya comenzaba a agotarse.

—¡Maldición… —se decía Dawn muy preocupada—, han sido muy pocos segundos, pero el desgaste ha sido como si hubiesen pasado muchas horas! —y movió la vista a Vegeta, Yui y los Digimon— ¡El señor Vegeta y los demás se están quedando sin energía! —preocupada de la situación, les gritó — ¡Por favor, ya deténganse, tengo la suficiente energía para continuar!

—¡¿Estás segura?! —preguntó Yui, insegura de su petición.

—¡No quiero que mueran de nuevo, no podría soportar que murieran por culpa mía! —exclamó con rabia Dawn.

—Dawn… —pensaba Yui— Es verdad. Si continuamos así, no nos quedará más energía, salvo para serle una carga —decidida, gritó a todos— ¡Detengan su transmisión de energía! —todos miraron extrañados a Yui, mientras ella dejaba de hacerlo, dejando la energía suficiente para mantenerse viva— ¡No quiero que Dawn se desconcentre, y debilitarnos seria lo peor!

—¡Como quieras! —respondió Vegeta, imitando la acción, perdiendo la transformación de súper Saiyajin— ¡Será mejor que ustedes también disminuyan su energía, no querrán convertirse en un estorbo!

—¡Jejejeje! —rio nerviosa— Buen consejo —y obedeciendo, Yui deshizo su transformación, al igual que los Digimon, quienes perdieron completamente sus evoluciones, volviendo a sus etapas bebé.

—¡Dawn —le exclamó Kenny—, según la Pokédex, queda poco para que este lugar vuelva a la normalidad, ¿podrás resistir?!

—¡No se preocupen… podré con esto…! —gritaba, mientras hacia un gran esfuerzo para mantener el campo de energía— ¡Maldición, esto es mucho peso…, nunca creí que desafiar la destrucción de una dimensión y la existencia fuera tan difícil…! —se decía muy concentrada de lo que hacía.

—¡Dawn, tampoco me queda mucha energía, así por favor, no te rindas! —le suplicó Aurora— ¡Usa hasta la última gota de mi energía!

—¡Detente tú también, por favor! —le pidió suplicante— ¡Tampoco quiero que desaparezcas, quiero que vayas al otro mundo a descansar en paz! ¡No es justo que hayas estado encerrada mil años en ese lugar, solo para despertar y sacrificarte, eso no lo permitiré!

—¡Dawn…! —dijo perpleja. Pese a ser solo un espíritu, la quería proteger— ¡No, seguiré contigo hasta el final!

—¡Escúchame, ahora yo soy la guerrera del viento, tú eres una vieja jubilada, y si no haces lo que te digo, te odiare por el resto de mi vida, y rezare para que sufras las peores penurias en el otro mundo! —le exclamó un nada sincero comentario.

—¡Dawn! —exclamó sorprendida Aurora— De acuerdo, haré lo que digas. Al fin y al cabo, es verdad, ahora tú eres la guerrera del viento, y tú eres la que manda.

—¡Gracias! —le agradeció muy amable— ¡Ya no me queda energía, pero mientras no vuelva a la normalidad este lugar, nos seguirá tratando como seres extraños…! ¡Si me rindo, todos moriremos! —al decir esto, comenzó a decaer.

—¡Dawn! —gritaron todos al unísono.

—¡No se preocupen… todo saldrá bien…! —tomó posición fetal, se estiró de brazos y piernas de golpe, y gritó a todo pulmón— ¡Máximo poder! —provocando que el campo de energía se fortaleciera.

Para suerte de la joven, el lugar estaba terminando de rearmarse. El esfuerzo de Dawn era enorme, pero hacia valer la pena para ella, ya que estaba salvando a sus amigos.

Dawn por fin estaba cumpliendo su promesa, demostrarle a los demás, muy en especial a Vegeta, que no era una niña llorona, consentida y dependiente de los demás. Ahora era ella quien hacia algo por los demás, los estaba defendiendo, los estaba salvando, y lo mejor de todo para ella, había destruido a Marte, y muy en especial, había logrado algo que le había subido mucho la autoestima, había recuperado el objeto que le habían encomendado en la dimensión donde vivía Taichi, Hikari y los demás, aquel objeto que habían perdido por su causa.

Tanto esfuerzo de Dawn, ya había sido suficiente, el lugar estaba terminando de volver a la normalidad.

—¡Dawn — le suplicó Kenny —, ya detente, la Pokédex dice que los sistemas volvieron a la normalidad, no es necesario que continúes con esto!

—¡Qué bien…, ya me estaba… cansando…! —bajó sus brazos, y el campo de energía desapareció casi al acto— Ya…, vámonos de este horrible lugar… —soltó muy cansada.

Nadie sabía que decir, la joven había hecho demasiado y más, su sacrificio había sido enorme.

—Es verdad Dawn —acotó Kenny—, nos están esperando, deben estar preocupados por nosotros.

—No solo eso —añadió Mimí —, deben creer que desaparecimos —por lo que partieron rápidamente de ese lugar, pero Vegeta notó algo extraño.

—¡Dawn! —exclamó abriendo sus ojos de golpe— ¡Su ki… desapareció por completo! —se dijo muy preocupado. Volteo su atención a Dawn y la vio inconsciente— Está al borde de la muerte —volvió con Dawn, la tomó de un brazo, y le dio un poco de su energía.

Era increíble ver como Vegeta, un ser tan frio y calculador, egoísta y orgulloso, se comportaba de forma amable con una niña depresiva y caprichosa.

—¿Eh? —Dawn levantó su mirada, y vio como alguien la tomaba del brazo, levantó un poco más la vista, y vio a quien la había ayudado— Señor Vegeta.

—Al fin despiertas. Por poco, mueres por usar todas tus reservas de energía —le dijo fríamente—. Tendrás que aprender a usar tu energía, no volveré a ayudarte.

—Ya veo —comento muy decaída—. No medí las consecuencias de lo que hice, aun así…

—Nos salvaste, aunque me cueste decirlo —Dawn miró perpleja a Vegeta—. Me prometiste que no serias un estorbo, y terminaste siendo tan amable e idiota como Kakarotto, y tan decidida y calculadora como un guerrero de clase alta —la joven solo bajó la mirada—. Aun así, te falta entrenamiento, así que veremos cómo acondicionarte para que puedas pelear sin gastar tanta energía —Dawn volvió a mirar perpleja a Vegeta, pero esta vez se asomó una sonrisa en el rostro de la peli azul.

—¡Señor Vegeta! —exclamó muy alegre.

—¡Pero si le dices a alguien todo lo que te dije, te mataré, ¿me escuchaste?! —advirtió muy nervioso, tratando de tomar una tonalidad arrogante.

—¡Si, señor! —respondió con mucho respeto… y un poco de miedo— Que orgulloso es… —se dijo muy nerviosa.

Fin de recuerdo.

—¡Y agradece que solo yo oí todo lo que le dijiste a Dawn, Vegeta! —le dijo a su mente Aurora, haciéndole notar que no diría su secreto, a lo que Vegeta desvió la mirada a otro lugar.

—¡Es increíble! —exclamó sorprendido Gary— ¡No puedo creer que Dawn haya sido capaz de hacer todo eso! —su mirada no se despegaba de la coordinadora.

—Aun así —irrumpió Rowan—, lo que acaba de pasar no es bueno.

—Disculpe, pero ¿qué quiere decir con eso? —preguntó muy extrañada Aurora.

—Viajamos desde Hoenn hasta acá, porque los ataques eran constantes, y apenas al llegar, ya tenemos a Sakura, a Dawn y a Goku debilitados por este último ataque.

—A propósito, me dijeron que conocieron a Ondine y a Flora, eso quiere decir que despertaron las guerreras del agua y de la tierra —acotó Aurora muy extrañada.

—Es verdad —le respondió la entrenadora de Ecruteak—, pero cómo Sato no pudo sellar la energía máxima de Misty y May, ahora están heridas —todos miraron extrañados a Sakura, no sabían de que hablaba—. Luego les explicaré con mayor claridad, pero les puedo decir ahora, que por esa causa Sato sacrificó su vida.

—De todos modos —continuo Aurora—, veo que aún no ha aparecido la guerrera del fuego —todos miraron suspicaces a la antigua guerrera—. Creo que acerté —dijo algo nerviosa.

—Siendo así —comentó Rowan muy serio—, solo faltaría ella… —detuvo su hablar, pensó en sus palabras, y volvió a tomar la palabra— Aun así, si tuviésemos de nuestro lado a la guerrera del fuego, no creo que podamos hacer algo contra Dark, y mucho menos contra Arades, siquiera conocemos el verdadero poder del líder del escuadrón de la oscuridad.

—Lamento decirles que no sé mucho —le contestó con algo de desánimo Aurora—, y tampoco podré quedarme más tiempo en este lugar, he usado más energía de la que tenía en mente para ayudar a Dawn, pero si les puedo decir que, en las ruinas milenarias, podrán averiguar información muy importante sobre lo que sucedió en el pasado con Arades.

—Ya veo —dijo Larch muy seria—. No te preocupes, iremos a las ruinas milenarias.

—De todos modos, tengan mucho cuidado, cuando la guerrera del fuego despierte, tendrán que prepararse para la batalla contra Arades —esta última frase sobresaltó a todos. ¿Acaso faltaba muy poco para enfrentar al líder del escuadrón de la oscuridad? —. Será difícil, pero tengo fe que podrán contra el —todos asintieron en respuesta a la arenga de Aurora.

De pronto, Aurora se convirtió en una esfera de energía. Al parecer, se había convertido por fin en un alma, lista a partir al paraíso, pero no sin antes entrar a la mente de Dawn.

...

—Dawn, ¿me escuchas? —preguntó directo a la consciencia de la pelíazul.

—¡Aurora, por fin te encuentro! ¿En dónde estoy? —exclamó con mucho miedo.

—Tranquila, solo perdiste la consciencia, esta es tu mente —le respondió muy calmada.

—¿Mi mente? —le preguntó muy extrañada.

—No sé si lo recuerdes, pero nos salvaste a todos de desaparecer. Hiciste un excelente trabajo.

—¿En verdad? —le preguntó algo incrédula, pero unos recuerdos muy vagos, le hicieron ver que tenía razón— ¡Qué bien, lo hice! —exclamó muy feliz, saltando de alegría.

—Veo que he dejado a una digna guerrera elemental en este tiempo. Dawn, guerrera del viento, cuida de tu familia, tus amigos, y de tu planeta por mí.

—¿Por qué me dices todo eso? — le preguntó, presintiendo algo no muy agradable.

—Recuerda que solo soy un espíritu, lo que ocurra en este mundo ya no me corresponde, ahora es tarea de ustedes cuidar su hogar —le respondió con algo de tristeza contenida.

—Es verdad —la joven bajó la mirada muy triste, llorando desconsoladamente— Te extrañaré… ¿Volveré… a verte?

—Dawn, no llores por favor —posó su mano en el mentón de la joven, y levantó su rostro—. Quita esas lágrimas de ese lindo rostro —y con su otra mano secó sus lágrimas—. Bien, ahora dame una sonrisa, que quiero tener esa última imagen de ti antes de partir —la joven entre aquella tristeza y sus mejillas coloradas, esbozó una tierna sonrisa; sonrisa que solo emanaba cariño y lealtad— ¡Así está mejor! —a lo que la antigua guerrera imitó la sonrisa de su sucesora— Y escúchame, siempre estaré observándote desde el otro mundo, pero si quieres mi compañía, solo piensa en mí y vendré a acompañarte.

—¿Sabes? —Aurora acercó su mirada a la joven, mirándola melancólica— Fue lindo conocer a mi antepasado de hace mil años, creí que íbamos a compartir más cosas, que ibas a poder quedarte más tiempo, pero me doy cuenta que, si te pido algo así, sería muy egoísta —tomó la mano derecha de Aurora, y la acerco a su rostro—. Sé que al lugar donde iras ahora, descansaras en paz y te tratarán como una reina, pero, aun así, cuídate por favor, y por el resto no te preocupes —y separó la mano de Aurora de su rostro— ¡Déjanos a nosotros el cuidado de este lugar, de nuestro hogar!

—Cuento contigo, Dawn —decía mientras desaparecía—. Sé que derrotarán a Arades y terminarán con la raíz del mal en las dimensiones. Cuídate mucho y ahora descansa, que te lo tienes bien merecido —y antes de terminar de desaparecer, puso su mano derecha en la cabeza de Dawn, y la acarició.

—Si… iré… a descansar… —y de la nada, la joven se quedó dormida.

...

Y de ese modo, terminó la batalla de Dawn, pero aun quedaba mucho que hacer, el camino hasta Arades era muy largo. Aun no se podía dar esto por concluido, como lo había dicho el profesor Rowan, habían viajado hasta Goldate para protegerse de los ataques, pero al final resultó Dawn inconsciente y Pikachu en similares condiciones. Pero lo que preocupaba realmente, era la condición de Sakura, había recibido una gran paliza, imposible de aguantar para un humano común.

Terminada la pequeña reunión, Piccolo con Sakura en sus brazos, Mustang con Dawn y Hikari con Pikachu, siendo guiados por la profesora Larch, entraron al cuarto donde estaban descansando Misty y May, mientras Hari ordenaba tres camas más.

—Por suerte los cuartos de este laboratorio son enormes…, por una extraña razón —comentó Hari extrañada.

—Hari, Goldate es de las pocas regiones en las que viven Pokémon del hemisferio norte y sur, por lo que aquí hacen muchas conferencias, y muchas veces los hoteles del pueblo no dan abasto —respondió Larch con cierto tono de regaño.

—¡Jejejeje! Es verdad, lo había olvidado —dijo entre risas nerviosas—. Las camas están listas.

—Gracias Hari —le agradeció Hikari—. ¿Habrá algún doctor en el pueblo? Me preocupa mucho el estado de todos.

—Llamé a un especialista apenas llegaron con las chicas, tendría que llegar en unas horas —acotó Hari.

—Mientras tanto, dejemos descansar a las cabezas duras —decía muy tranquilo Piccolo—. Se esforzaron mucho para salvarnos, pero si fuesen más controladas, no sufrirían tanto castigo.

—Ahora lo importante es concentrarnos en crear un plan de ataque —irrumpió Mustang—. Como dijo Aurora, cuando despierte la guerrera del fuego, tendremos que luchar contra Arades.

—La pregunta es —preguntó la profesora Larch—, ¿quién será la guerrera del fuego? —Mustang, Piccolo, Hikari y Hari, se quedaron mirando a la profesora muy preocupados, y no era para menos, era la pregunta clave para terminar con este infierno—. Salgamos, hacemos mucho ruido, aún hay cosas que descifrar y estamos contra el tiempo —y sin decir una palabra más, se retiraron para dejar a las jóvenes y al Pokémon, descansar.

—Dawn, Sakura, hicieron un buen trabajo, nunca pensé que llegarían a esos extremos, pero no me quejo, salvo por ti Sakura. Te pedí que no te parecieras a Ash, y lo primero que haces es parecerte a él. Cada vez me convenzo más que ustedes dos son hermanos, pero es imposible, son de dimensiones distintas, eso sería una paradoja. ¡Ja! Qué ironía —terminó por decir Misty en su mente, quien había despertado por todo el ruido que habían hecho al entrar los demás, pero al instante, volvió a su letargo.

Todo parecía indicar, que quedaba muy poco para el enfrentamiento contra las guerreras elementales de Arades y él mismo, pero ¿quién sería la guerrera del fuego? ¿Qué secretos esconderán las ruinas milenarias de Goldate? ¿Y que pasara con Sakura, Pikachu, Dawn, Misty, May y Goku? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…

...

Y así, señoras y señores, es como termina esta batalla. Técnicamente, esta fue la ultima batalla que escribí, a partir del subsiguiente capítulo, es todo nuevo... Si... capítulos escritos después de 5 años...

El próximo capítulo, fue el último que escribí, y donde murió todo, por allá, por el 2013. Y con eso, los saludo y me despido. Ah, si, y lamento no dejar comentarios en estos capítulos, pero no quería romper el momento.

Hasta el próximo sábado!
 

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Y después de cinco años, he vuelto al mismo punto. Hola a todos, y debo darle las gracias a quienes leyeron con anterioridad, el aguantar tantos años. Este fue el ultimo capitulo que escribí, por allá el 2013. y bueno, los dejo con lectura!

...

Capítulo 58. Especial: "Recuerdos Compartidos"

¿Cuándo vale la pena un sacrificio, cuando este es consumado, o cuando se valora? Era lo único que daba para pensar en ese momento, al ver a Misty, May, Dawn, Sakura, Pikachu y Goku acostados, inconscientes, sin conocimiento de lo que sucedía a su alrededor.

Otro grupo, en un gran salón usado como laboratorio, conversaba, pensaba, reflexionaba, pero en especial, intentaba buscar una solución ante los últimos hechos. Ni el regazo de una tierra sagrada, era lo suficiente para la protección contra las energías malignas que los atacaban, y eran conscientes de aquello.

—¿Y qué haremos a partir de ahora? —preguntaba Hikari con mucha preocupación— No sabemos el estado de salud de las chicas ni de Pikachu.

—No te preocupes —decía Larch—. Cuando llegue el doctor, nos dará un diagnostico mucho más detallado de como están.

—Al menos sabemos que la guerrera del aire era Dawn, como lo habíamos previsto — agregó Inuyasha—. Lo que me llama la atención, es que soportó la transformación de mejor forma que Misty y May, ¿pero por qué habrá sido? —llevó su mano derecha a su mentón, mientras miraba a todos buscando una respuesta.

—Pudo soportarlo por la misma razón que Sato se sacrificó —respondió rápidamente Sakura, quien muy seria miraba a Inuyasha. Los demás miraban a la joven, sin entender la respuesta con claridad—. ¿Recuerdan que Dawn y Marina, antes de partir a Hoenn a detener a Kyogre y Groudon, fueron afectadas por una extraña energía? —los demás le asintieron— Sato invocó un conjuro de protección a las chicas, y bueno, fue solo casualidad el hecho que las dos fueran afectadas.

—Espera un momento. Si ustedes conocían a las guerreras elementales con las que nos enfrentamos, también suponían quienes eran las guerreras elementales de esta época, ¿o me equivoco? —concluyó Piccolo muy intrigado.

—No es así —negó la joven de Ecruteak.

—¿Entonces en que se basaron para saber que Misty, May y Dawn eran guerreras elementales? —reformulo Piccolo.

—Fue muy extraño, pero un presentimiento nos indicó que Misty y May estaban destinadas a salvar el tiempo y el espacio. Sinceramente, no sabíamos mucho de que pasaba en ese momento, solo presentimos algo… claro, la existencia de las joyas elementales y la conexión con los Pokémon legendarios parecía un cuento de hadas.

—Pero, aun así, ¿no tuvieron una mayor noción de ese presentimiento, o por lo menos tomarle el peso? —preguntó Mustang.

—No le tomamos el peso suficiente, creíamos que solo era un mito tonto, pero si éramos conscientes de la leyenda del elegido por Ho-oh, y como volvería la paz entre humanos y Pokémon, pero después de todo, nos dimos cuenta que aquella leyenda era solo una pantalla inventada en el pasado para distraernos de la verdad.

—Aun así —interrumpió Rowan—, durante todo el tiempo que estuvieron con Ho-oh, con Dialga y Palkia, y con las guerreras elementales en especial, ¿nunca notaron algo extraño? No lo sé, que les diera un mensaje de algún hecho en el futuro.

—No, absolutamente nada, a menos que nos lo hayan ocultado.

—Pero si conocían en un inicio ese cuento de hadas, igual hubiesen tomado los resguardos. ¿Acaso no lo hicieron? Claramente, si hubiesen actuado desde antes, no estaríamos en esta situación —añadió Bulma, sin entender aun lo que pasaba.

—Como te decía, fue solo casualidad, Sato tenia a Ryaquaza, Pokémon regente de la guerrera del viento, y Heatran, el regente de la guerrera del fuego… —pero cayó en un pequeño y crucial detalle— ¡Esperen un momento, aquel Pokémon lo tiene Paul!

—¿Y eso que quiere decir? —preguntó Taichi algo extrañado.

—Los Pokémon legendarios con los que contaba Sato en ese momento, eran Ryaquaza y Ho-oh… Eso quiere decir, que Ho-oh es el Pokémon regente de la guerrera de fuego, o al menos eso creo.

—Eso quiere decir que las leyendas están mal escritas —agregó Marina—, o las transcribieron mal…

—O las escribieron mal intencionalmente —agregó Larch, lo que provocó que todos la miraran—. Es solo una teoría, pero tal vez, por alguna razón, tenían miedo por algo, e hicieron esos escritos con ese contexto, para distraer a los demás.

—Eso solo significa una cosa —Sakura se dirigió a su bolsa, y comenzó a buscar algo—, este Pokémon ya no me corresponde —y sacó una pokébola—. Quienes deben portar a los Pokémon legendarios, son los guerreros sagrados —dejó sus cosas, y comenzó a caminar en dirección a…—. Llegó tu turno de proteger el tiempo y el espacio, eres la única en quien podemos confiar ahora, guerrera del fuego, Marina.

—¡¿Qué…?! —gritó muy exaltada la joven, no podía creer lo que oía, ¿ella era la guerrera elemental más poderosa? — ¡¿Estás segura, Sakura?! ¡¿No te estarás confundiendo de persona?!

—Marina, al igual que Dawn, fueron afectadas por el conjuro de protección de Sato, eso solo quiere decir una cosa, tú debes ser la guerrera del fuego.

—De la forma en que lo dices, puede ser cierto. ¿Estás muy segura de lo que dices? —preguntó con algo de inseguridad Piccolo.

—Muy segura, y solo porque confío en lo que hizo Sato —tomó las manos de Marina, y con mucha dulzura, le pidió—. Por favor Marina, no hagas que el sacrificio de Sato haya sido en vano, y hazlo valorar con la aceptación de tu destino.

—No lo sé… —dijo muy dudosa, con mucho miedo— Déjame reflexionar lo que me has dicho, aun no caigo en tus palabras.

—No te preocupes, ve a descansar y piénsalo —le pidió con algo de inseguridad.

—Gracias —la joven de New Bark miró la pokébola que Sakura le había entregado, y se retiró ida en sus pensamientos.

Marina aun no encontraba en su mente los pensamientos exactos para despertar, cerró la puerta del laboratorio, y apoyó su espalda en ella. ¿Cómo podía cargar con tal peso? Las inseguridades vinieron de pronto a ella, por lo que corrió en dirección al cuarto donde descansaban Misty y las demás chicas.

La joven apenas cruzó la puerta, miró a sus amigas, quienes habían luchado arduamente contra las guerreras elementales y el reciente ataque al laboratorio.

—Yo… ¿una guerrera elemental? —se dijo en voz baja, mientras caminaba por el cuarto, hasta llegar a una cama contigua donde descansaba Pikachu— ¿Por qué yo, y no otra persona? —esos pensamientos la atormentaban, por lo que se recostó, y se quedó viendo al Pokémon que seguía durmiendo. Era inevitable, al igual que los demás, no había descansado lo suficiente, por lo que el sueño la había vencido con gran facilidad.

...

—¿Dónde estoy? —se preguntaban la peli celeste, desconociendo por completo el lugar donde estaba, y no era para menos, estaba todo muy oscuro, hasta que apareció alguien conocido por ella— ¡¿Goku?!

—¿Quién me habla? —el adulto de traje rojo y cabello negro miró para todos lados, hasta encontrar a quien lo llamaba— ¡Marina! —exclamó sorprendido— ¿Acaso será un sueño?

—Es imposible, si Goku está en el cuerpo de Pikachu —se decía sin explicarse la situación—. ¿Cómo es que ahora está de nuevo en su cuerpo?

De pronto el espacio se volvió muy brillante, y reaparecieron en un lugar menos engorroso para sus mentes.

—¡Este lugar lo conozco, es la ruta que separa Kanto de Johto, está cerca de la meseta Añil! —exclamó Marina muy sorprendida.

—¿Y qué hacemos en un lugar así?

—En verdad, no lo sé —de pronto, sintieron las voces de tres niños de unos doce a quince años de edad—. Esas voces las conozco —y partió corriendo en dirección donde provenían las voces.

—¡Oye, espérame! —exclamó Goku muy confundido, persiguiéndola y alcanzándola de inmediato, ya que se habían topado con dos niños y una niña.

El más joven, vestía una polera negra, acompañada de una chaqueta de manga corta color azul, blue jeans y una gorra con un símbolo triangular, el otro joven, de tez morena, vestía una polera naranja, chaqueta verde sin mangas y pantalón color café, y la chica, vestía un peto amarillo y unos short azules, muy cortos y ajustados, sujetado por tirantes color rojo y un moño en su cabello anaranjado, acompañados por un Pikachu y un Togepi. No creo que les cueste mucho trabajo imaginar de quienes se trataban.

—¡Es imposible, son Ash, Brock y Misty! —exclamó fuertemente Goku— ¿Pero por qué se ven tan diferentes?

—¡No solo eso, este lugar estaba cayéndose a pedazos cuando pasamos, pero ahora está muy tranquilo…! Además, que recuerde, Misty no tenía ningún Togepi.

—Esto es muy extraño —decía muy preocupado Goku—. Vamos a hablar con ellos, a lo mejor nos pueden decir que es lo que sucede —y partieron a alcanzar a los tres jóvenes.

No se sabía si era algo muy natural, o real, o común lo que sucedía, pero si era claro, era que los tres no estaban de ánimos de nada, en especial Ash y Misty.

—¡Ash, Misty, ¿qué sucedió?! —pero no obtuvieron respuesta, por lo que Goku intentó tomar del hombro derecho a Ash, pero su mano atravesó su cuerpo— ¿Qué sucede aquí?

—No es por nada, pero esto no tiene nada de normal, Goku —decía con algo de temor Marina.

—No los escucharán, ni saben que están aquí, así que no lo intenten —de la nada, dijo aquella voz familiar para los dos—. Lo que están observando, son solo los recuerdos míos, o sea, del Pikachu que ya conocen —de pronto, apareció un brillo a sus pies, sucedido de un pequeño Pikachu—. Hasta que por fin encuentro a los dos.

—¡Pikachu, ¿qué haces aquí?! —preguntó algo sorprendida Marina.

—No te alarmes Marina, solo soy parte de la consciencia de Pikachu.

—¡Eso es imposible —refutó Goku muy extrañado—, Pikachu está en mi cuerpo! ¡¿Cómo puedes ser la consciencia de Pikachu?!

—Tranquilos, solo soy parte de los recuerdos míos, estoy creando una paradoja aceptada, todo lo tenía bien planeado —les respondió el roedor muy calmado.

—Entonces ¿qué es lo que estamos viendo ahora? —preguntó Marina sin entender la escena de Ash, Misty y Brock.

—Comprendo sus confusiones, les explicaré lo más simple que pueda —dirigió su mirada a los tres jóvenes, y comenzó a explicarles—. Lo que ven, son los recuerdos de Pikachu, lo que Pikachu ha sentido con Ash, los momentos más depresivos de Ash, lo que más lo ha marcado.

—¿Lo que más lo ha marcado? —preguntaron al unísono Marina y Goku, y vieron como Ash, Misty Y Brock tomaban caminos distintos. Brock orgulloso por algo que había pasado, Misty con una sonrisa en su rostro, sonrisa envuelta en la tristeza, y un Ash corriendo hacia el sur con la miraba baja, llorando.

—Separarse de los amigos es lo más doloroso que hay, pero si te separas de la persona que más amas, es aún más triste —el Pikachu comentó muy serio la escena.

—No entiendo, si no querían separarse, ¿por qué lo hicieron? —le preguntó Marina, sin entender el por qué se separaban.

—Porque una enfermera aprendió a reparar bicicletas.

—¿Reparar bicicletas? —los dos se miraron muy confundidos, ni Marina, ni Goku entendían que pasaba.

—Para que entiendan mejor, veremos más en el pasado de Pikachu.

De pronto, el lugar donde estaban cambió por completo, llegando a un bosque muy espeso, en el cual había un riachuelo y la caída de una cascada en la alto del paisaje.

—Ahora entenderán a lo que me refiero —los dos aun no entendían muy bien que decía el Pikachu, quién les señalaba a una pequeña Misty, quién se encontraba pescando, hasta lograr pescar algo. Eran Ash y Pikachu, quienes estaban abrazados de forma sumisa.

—¿No me digas que así se conocieron? —preguntó Marina algo nerviosa, a lo que el Pikachu le asintió.

—No es muy común conocer a alguien así —comentó Goku, para después ver como Misty le daba una fuerte bofetada a Ash, muy molesta por alguna razón—. Y veo que se peleaban desde el inicio esos dos. ¡Jejejeje! —comentó muy nervioso.

Poco después, vieron como Ash tomó una bicicleta, aparentemente de Misty, puso a su Pikachu en la canastilla que esta tenia, y salió arrancando.

—¿Ash un ladrón? —preguntó Marina algo perturbada— Lo veo y no lo creo.

—Marina, mira arriba —le pidió Goku, quien miraba muy serio el cielo.

—¡Increíble, una parvada de Spearow! —dijo muy impresionada— ¡Espera un momento, no me digas que…!

—En un inicio odié a la familia Ketchum, por lo que desobedecía todas las ordenes de Ash, por causa de eso, una parvada de Spearow nos atacó —dejó de hablar, y comenzó a correr en dirección donde se había ido Ash con Pikachu— ¡Síganme si quieren saber más!

—Marina, sube a mi espalda, iremos rápido —le pidió Goku.

—¡Si! —respondió asintiendo y subió a la espalda del saiyajin.

Avanzaron hasta alcanzar a Ash y Pikachu, quienes seguían huyendo de la parvada.

—¡Ash, cuidado, te están alcanzando los Spearow! —comenzó a gritar inútilmente Marina.

—Si lo alcanzan, los van a matar —comentó Goku muy preocupado—. ¿Cómo salieron con bien de ese ataque?

Si bien, se veía a Ash pedalear muy rápido, los Spearow estaban alcanzándolos, comenzando a picotear tanto a entrenador como al herido Pokémon, hasta que perdieron el control de la bicicleta, cayendo pesadamente al suelo.

—¡Tengo que ir a ayudarlos! —Marina bajó de la espalda de Goku, y fue inútilmente a interponerse entre los Spearow y Ash, ya que los Pokémon voladores atravesaron a la joven de Johto.

—Marina, se lo que sientes, pero recuerda que es la memoria de Pikachu —le recordó Goku—. ¿Qué está haciendo Ash? —preguntó al ver como sacaba una pokébola de su cinturón.

—Jamás he estado dentro de mi pokébola, a diferencia de otros Pokémon entrenados, y aquella fue la única vez que Ash me obligó a entrar a aquella pokébola… una vez más.

—¿Una vez más? — preguntaron al unísono Marina y Goku.

—No quise cometer el mismo error por segunda vez, por lo que decidí salvar a alguien de la familia Ketchum.

Ninguno de los dos entendía nada de lo que decía el Pikachu, lo único que miraron, fue como el Pikachu que trataba de salvar Ash, iba directo a atacar a la parvada de Pokémon voladores aprovechando la tormenta eléctrica que había, atacándolos con una gran descarga eléctrica, dejándolos fuera de combate.

Pasada la tormenta, se dejó ver un arcoíris en el cielo, siendo cruzado por Ho-oh.

—Ahora veo como salieron de ese ataque, fue casi un milagro —decía Goku mirando al entrenador y Pokémon tirados en el suelo.

—¡Miren al cielo, es Ho-oh! —exclamó Marina mientras indicaba al cielo, mas especifico al arcoíris, cosa que provocó que todos miraran al Pokémon legendario— Pikachu, ¿acaso los Pokémon legendarios siempre han estado cuidando de nosotros por las razones que creo que son?

—Si quieren más respuestas, los enviaré aún más al pasado. Todo comenzó hace más de trece años atrás de este recuerdo, antes del nacimiento de Ash.

—Ya veo —respondió Marina—. Pero antes de irnos, ¿qué quisiste decirnos con eso de reparar bicicletas? —preguntó algo molesta, al ver como el Pokémon trataba de esquivar el tema.

—Creo que se refiere a eso, Marina —le respondió Goku, indicando la bicicleta de Misty… o lo que quedaba de ella…—. Por tu reacción, algo me dice que no es la primera cosa que destruyes, Pikachu —le dijo algo extrañado.

—Bueno, para serles sinceros… —de la nada, el lugar cambio completamente a unas praderas, dejando ver a Ash, al profesor Birch, May y el equipo Rocket, quienes trataban robarse a Pikachu, y como este trataba de detenerlos con su ataque eléctrico, terminando… en la bicicleta de May.

—¡Buenos, estaban en apuros… —trataba de defender Marina—, fue solo circunstancial! —de pronto, todo volvió a cambiar, volviendo a un bosque, solo que esta vez estaba con Dawn y Piplup solos, quienes intentaban capturar al Pokémon eléctrico. Claramente no se dejaba, y con un ataque eléctrico, dejó fuera de combate a Piplup… y la bicicleta de la joven.

—Obviamente no nos conocíamos, Dawn creía que era un Pokémon salvaje y me estaban atacando… —intentó excusarse el Pikachu muy serio— Me tenía que defender —finiquitó serio.

—¡Esa no es excusa, Pikachu! —le regañó fuertemente, mirándolo de reojo— ¡¿Le tienes rencor a las bicicletas o le buscabas novia a Ash?!

—¡Tranquila Marina! —Goku trató de tranquilizarla, muy nervioso— Gracias a esas circunstancias, no estamos peor de lo que estamos.

—¡Solamente porque tiene razón, no seguiré! —sentenció Marina muy molesta, sin dejar de mirar de reojo a Pikachu— ¡Sólo guárdate esto en la cabeza, si me entero que vuelves a destruir una bicicleta más, la pasarás muy mal!

—¡Jejejeje! De acuerdo —le respondió con algo de miedo—. Muy bien. Ahora viajaremos al pasado, cuando el padre de Ash tenía casi la misma edad de Ash, ahí sabrán muchas cosas, en especial por qué tú Goku, estas en mi cuerpo ahora, y a ti Marina, algunas lecciones para que no dudes de tu destino y tomes las mejores decisiones para tu futuro —la joven abrió de golpe los ojos. ¿Cómo se había enterado de tantas cosas?

—¡¿Y cómo sabes tantas cosas, si hace unos minutos me enteré que soy la guerrera del fuego?! —le preguntó muy sorprendida.

—¡¿Qué tu eres la guerrera del fuego?! —preguntó muy sorprendido Goku, sin creer lo que escuchaba.

—Eso ya lo sabía Marina. Ahora quiero que veas lo que te quiero mostrar, y aceptes de la mejor forma lo que te han dado.

—¿Quién demonios eres tú? —preguntó Marina blanca de la impresión.

—Si quieres saber quién soy en realidad, vámonos ahora mismo —de la nada, el lugar volvió a cambiar, solo que ahora estaban en las afueras de un pueblo—. Bienvenidos a Pueblo Pallet, el inicio de los entrenadores en Kanto.

—¡Vaya, pero que cambiado está! —exclamó Marina muy emocionada por el gran cambio que había habido en más de una década.

Los tres estaban en lo alto de una pradera mirando el pueblo.

En verdad sí que había cambiado el pueblo, tenía rasgos más campestres, no había tanta tecnología, salvo el laboratorio de investigación del profesor Oak, el cual era un edificio muy grande, y se veía muy avanzado.

—Vamos al laboratorio del profesor Oak, ahí tendrán las respuestas a todas sus dudas —dijo Pikachu para comenzar a caminar hacia el pueblo, dejando a los dos muy extrañados.

Apenas llegaron a la entrada, lograron ver campesinos transitando con carretas cargadas de verduras y frutas, ayudados por Pokémon.

—Como siempre muy tranquilo Pueblo Pallet —comentó Marina muy relajada, mirando a su alrededor.

—Antes que el profesor Oak se estableciera de forma permanente en Pueblo Pallet, esto era un pueblo perdido en la nada. La gente era muy pintoresca, y aún más tranquilo, pero por extrañas razones, el profesor llegó a establecer su laboratorio de investigación. En un inicio, había dicho que era porque era el mejor lugar para investigar, pero existen rumores que dicen que, en su niñez tuvo un incidente, y eso lo hizo volver aquí.

—¿Sabes que fue lo que le pasó? —preguntó Goku.

—Nadie lo sabe, ni siquiera su hijo y su señora. Como les digo, es solo un rumor.

—Nos dices que antes este lugar era muy tranquilo —decía muy extrañada Marina—. ¿Hace cuánto vino a establecerse en este lugar?

—Antes, el profesor Oak tenía su laboratorio en las cercanías de la meseta Índigo, pero a este tiempo que les hago recordar, hace dos años, comenzó la construcción del laboratorio. Claro, antes había visitado todo Kanto para analizar qué lugar sería el más cómodo para los Pokémon que les iba llegando de los entrenadores, pero hace siete años, el profesor vino de visita buscando candidatos a entrenadores, y escogió al padre de Ash, Henry Ketchum, quien escogió un Charmander y partió su viaje con sus dos Pokémon.

—¿Dos Pokémon? —preguntó Marina muy extrañada.

—Por fin llegamos al laboratorio —dijo el Pokémon, parándose frente a una reja de madera, la cual era baja; más servía para delimitar la parcela—. Vamos atrás, ahí está el profesor y otras tres personas más.

—Eres muy misterioso —le comentó algo incómodo Goku—. Todo lo que nos muestras y dices, ¿qué tiene que ver con nosotros?

—No coman ansias, ahora lo verán —y así, aun mas confundidos, siguieron al Pokémon—. Todo lo que vean a partir de ahora, es para ustedes, más qué hablar, quiero que escuchen y miren atentamente, lo demás que les diga, ya no tiene importancia.

Hasta que llegaron a la parte trasera del laboratorio. Saltaron aquella reja, y se adentraron a la propiedad. A medida que caminaban, iban notando como aquel lugar contrastaba con el resto del pueblo; Pokémon, tanto entrenados como salvajes, correteaban y descansaban en aquel lugar.

—Ahora verán al profesor Oak. Ahora está trabajando con dos jóvenes que vivieron a entrenar… les interesará mucho saber quiénes son —el Pokémon volvió a correr, hasta detenerse unos metros más adelante, siempre siendo seguidos por Marina y Goku.

Y era como lo había dicho Pikachu, había tres hombres y una mujer. El mayor claramente era el profesor Oak, mucho más joven, aun de cabello castaño, pero con su ropa característica, acompañado de tres jóvenes de unos dieciséis años de edad, una chica y dos jóvenes. La joven, muy hermosa, vestía una camisa a cuadros combinando el rojo y el negro, jeans azules, y su cabello castaño largo hacían juego con sus ojos marrones; uno de los jóvenes era acompañado por su Charizard y su Pikachu, tenía cabello negro con tintes azulados, camisa azul con detalles cuadriculados en negro y uno pantalón café, los que estaban algo gastados; él era un poco más alto que la chica. Lo extraño, era el tercer joven, quién, también de cabello negro muy desordenado, era el más alto de los tres, vestía un buzo rojo, y pantalones del mismo color, su cuerpo era un poco más robusto que el de Henry, pero lo raro, era que aquel joven…

—¡¿Es mi imaginación, o ese niño tiene algo parecido a una cola?! —preguntó muy extrañada Marina.

—No parece una cola… —iba a decir el Pikachu, pero Goku lo interrumpió.

—Es una cola… —decía, mirando a aquel joven con la mirada perdida en el— No sé qué es lo que pasa, pero siento que esto lo he vivido —Marina solo miraba a Goku sin entender lo que decía, y volvió la mirada al grupo que estaba con el profesor Oak.

¿Qué es lo que querrá mostrarles Pikachu a Marina y a Goku? ¿Y el chico con cola será…?

Esta historia continuará…

...

A partir de la próxima semana, comenzaré a postear los nuevos capítulos, así que los espero. Hasta el próximo sábado!
 

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Hola a todos, espero que estén bien. Después de tanto tiempo, ahora si les tengo un nuevo capítulo. Creo que hacer esperar tanto tiempo, le hizo mejor a la historia de lo que creo. De la misma forma que añadí ciertos factores de la saga BW, aquí también lo hice con la saga XY. Creo que logré que el capítulo no resulta tan extraño. Y bueno, espero les guste.

...

Capítulo 59. Especial: "Un entrenamiento afectivo"

Pallet Town, también conocido en Kanto como "El lienzo en blanco en tu camino". Es un pequeño pueblo campestre perdido al suroeste de aquella región. Jamás ha resaltado por ninguna motivación alguna, ni nadie conocido ha salido de aquel lugar, con excepción del afamado profesor Oak.

Cuando un niño cumple los diez años, puede pretender comenzar con su viaje para ser entrenador Pokémon, eligiendo a uno de los tres Pokémon iniciales del profesor, Bulbasaur, Charmander o Squirtle. Así sucede todos los años, con la pretensión de ganar las ocho medallas de gimnasio, y ser el campeón de la liga Índigo.

Un joven muy en especial, Henry Ketchum, también comenzó su viaje de esta forma. Él era un joven de descendencia de Kanto, pero cuando cumplió los diez años, se mudaron de dónde había nacido, la región Kalos, y decidieron que al igual que todos los miembros de su familia, debía comenzar en Kanto su entrenamiento.

Pese a las dificultades en sus inicios, de a poco fue ganando experiencia. En Kanto y Johto no tuvo muy buenos resultados, pero esto le sirvió para mejorar, dando a notar su fuerza en Unova y Kalos. Por este motivo, era conocido como uno de los entrenadores más fuertes, y siempre fue retado por todos los entrenadores que se le cruzaban.

La habilidad de Henry nunca opacó el cariño a sus Pokémon, y aquellos valores siempre los compartió con sus rivales, y aquella humildad le valió tener no solo un amigo, también un alumno muy particular.

Después de su participación en la liga Kalos, Henry volvió a Pallet Town con el trofeo de campeón, lo que lo había convertido en toda una celebridad en aquel pequeño pueblo rural, quién en esos momentos disfrutaba de un pequeño descanso mental.

En esos momentos, Henry se encontraba en el laboratorio del profesor Oak. Junto al profesor, una adolescente Delia y un joven… ¿con cola?

—Te lo advierto Goku, el entrenamiento que propongo es algo distinto a lo que estás acostumbrado —le advirtió Henry algo contrariado.

—¡No te preocupes, por algo Kamisama me envió a entrenar contigo! —dijo con mucho entusiasmo Goku, muy entusiasta de comenzar rápido con el entrenamiento— Quiero saber qué clase de entrenamiento me darás.

—Pikachu, ¿quieres probar? —le preguntó Henry con entusiasmo, mientras saltaba de su hombro izquierdo al campo de entrenamiento— No seas muy rudo con nuestro amigo.

—¿Voy a pelear contra ese pequeño? —le preguntó Goku muy decepcionado— No va a durar ni un segundo.

—Creo que esta será tu primera lección, Goku —le dijo muy calmado Henry—. Jamás juzgues a tu enemigo por su tamaño… Ah, sí, y levanta tu defensa, no respondo si Pikachu te hace daño.

—¿Eh? —Goku miró muy extrañado a Henry, justo en el momento que Pikachu apareció frente a él para golpearlo con su cola de acero— ¡Espera, aún no estoy listo! —levantó sus brazos usándolos como barrera, pero la cola de acero acertó en la cadera del joven peleador, siendo mandado a volar unos metros— ¡Uaaa! ¡No puedo creerlo, es muy fuerte! —se levantó de un brinco, y se paró de forma ofensiva— ¡Es verdad, no importa su aspecto o tamaño, sino su poder! —y esta vez, sin esperar al Pokémon, Goku se lanzó a atacarlo.

Henry no le daba instrucciones a Pikachu, aun así, luchaba de forma fluida, mientras que Goku lanzaba golpes al azar, más por la desesperación de intentar asestar alguno.

De pronto, Pikachu asestó un ataque rápido en el abdomen de Goku, haciéndolo retroceder, y comenzar a preparar una tacleada de voltios.

—¡Chicos, suficiente por hoy! —exclamó algo sería Delia— Les sugiero que se lo tomen con calma…

—Delia, ¿por qué nos detienes? —le preguntó Henry algo molesto.

—Goku vino a entrenar, no a que lo hagas pedazos —le respondió de reojo la joven—. Tendrán mucho tiempo para entrenar.

—¡Por mí está bien! —exclamó con entusiasmo Goku— ¡Sigamos!

—¡No, no pueden, es una orden! —les regañó muy molesta Delia.

—¿Qué te pasa, Delia? —le preguntó muy extrañado Henry.

—Ustedes dos comen mucho, así que tendrán que ir al mercado a comprar para el almuerzo —respondió la peli castaña con una sonrisa traviesa—. Si no van, se mueren de hambre.

—¡Ya vamos, ya vamos! —exclamaron aterrados Henry y Goku, partiendo al acto dentro del laboratorio.

—Te has convertido en toda una madre para Henry, Delia —le comento muy incómodo Oak, levantando la ceja izquierda—. No lo trates como si fuera tu hijo, tienen la misma edad.

—Henry se ha esforzado mucho para llegar a donde está, así que no me quejo, más cuando solo nos tenemos a los dos —dijo muy nostálgica—. Lamentablemente, nuestros padres nunca aceptaron el compromiso de Henry y el mío, y como ese tonto sigue comportándose como un niñito de cinco años, no me deja de otra —dio la vuelta, y se retiró al interior del laboratorio—. También preparé su almuerzo, profesor. Cuando termine, volveré a la agencia de modelos, hoy termino la última sesión de fotos.

Luego que Delia les entregara la lista de compras y el dinero, Henry y Goku partieron al mercado para comprar.

—¿Y qué te ha parecido nuestro mundo, Goku? —le preguntó muy entusiasta Henry.

—Apenas llevo un día aquí, pero es espectacular —le respondió con el mismo entusiasmo—. No sabía que en este mundo hubiera seres tan fuertes.

—Me gustaría que no fuese así, amigo.

—¿Por qué lo dices así? —le preguntó Goku muy confundido— ¿Acaso no te divierte pelear con gente más fuerte?

—Por supuesto que sí, pero no de la forma en que se derivó todo —le respondió algo molesto Henry.

—¿Existe algún motivo que te moleste?

—Hay constantes guerras entre las regiones, es difícil encontrar la paz entre nosotros… Nuestros padres murieron en el conflicto que hay actualmente contra Johto, por eso te lo digo. Hubiese querido al menos, que aceptaran a quién escogí como mi pareja para toda la vida…

—Veo que no la han pasado bien —respondió algo incómodo Goku.

—Después que nos comunicaron la muerte de nuestros padres, tuve que esforzarme más con mi entrenamiento, y Delia tuvo que comenzar a trabajar —continuaba frustrado Henry— ¡Pero como dicen, al mal paso, darle prisa!

—Tú entrenamiento lo haces por Delia, ¿verdad Henry?

—No solo por ella —le comentó Henry, mientras sonreía muy feliz, mostrando un brillo en sus ojos—. Quisiera formar una familia, y deseo que mis hijos no vivan los conflictos que pasamos ahora… Me hago más fuerte para demostrarle a todos, que soy capaz de acabar con esta guerra.

—Ahora comprendo —decía algo suspicaz Goku—. Yo también tengo una misión similar a la tuya, el mismo motivo por el que me enviaron contigo a entrenar.

—¿También hay guerras en tu mundo?

—No —le negó el joven—. Hace dos años hubo un sujeto llamado Piccolo Daimao, quién intentó apoderarse del mundo. Provocó miedo con sus malas acciones, pero logré derrotarlo.

—¿De casualidad, alguien está buscando venganza por haberlo derrotado? —le preguntó muy preocupado Henry.

—Si. Kamisama me dijo que su hijo está entrenando, y busca venganza por la muerte de su padre —le comentó Goku muy serio— ¡Por eso tengo que hacerme más fuerte, para derrotarlo en el próximo torneo de las artes marciales!

—Creo que tenemos metas iguales. ¡Entonces entrenaremos al máximo para hacernos más fuertes!

—¡Así se habla, amigo! —le celebró Goku.

—Pero primero vamos por las cosas que nos pidió Delia, si nos demoramos, nos va a dejar sin almuerzo —comentó aterrado el entrenador.

Luego de visitar el mercado para comprar lo necesario para el almuerzo, volvieron al laboratorio. La segunda comida del día fue cuanto menos… desconcertante. Henry y Goku comían como si no hubiese mañana, habían acabado con todo lo que había en la mesa.

—¡Muchas gracias, estuvo delicioso! —exclamó satisfecho Goku.

—¡Delia es la mejor cocinera del mundo, es lo menos que podrías esperar de ella! —le celebró muy orgulloso Harvey.

—Les recomiendo que reposen el almuerzo, muchachos —les aconsejó Delia—. Yo me tengo que ir ahora, tengo trabajo que hacer.

—No te preocupes, Delia. Qué te vaya bien en la sesión de fotos —decía Henry sin mirarla, con la cabeza atrás y los ojos cerrados.

—Luego nos vemos, chicos —Delia se levantó, y partió fuera del laboratorio.

—Le he dicho muchas veces a Delia que deje su carrera de modelo, se sacrifica mucho, casi no come y eso me preocupa.

—Si pusiera un puesto de comida, iría todos los días a comer —dijo con entusiasmo Goku.

—Yo también —le asintió Henry—. Si abriera un restaurant, no estaría viajando tanto de Pallet Town a Celadon, trabajaría aquí y podríamos establecernos en la casa que dejó papá.

—¿Y por qué no lo hace? —le preguntó muy extrañado Goku.

—Este es un pueblo pequeño, nadie lo conoce, y si no fuera por el profesor Oak, Delia y yo, este lugar seguiría sin surgir.

—No entiendo mucho de lo que quieres decir con surgir, pero suena algo muy importante —le comentó muy confundido Goku.

—No te preocupes, así somos felices, y lo que más me importa ahora, es la felicidad de Delia —comentó muy pensante, sacudió su cabeza, y exclamó con entusiasmo— ¡Vayamos afuera, quiero mostrarte algo!

Una vez afuera, en el campo del laboratorio, se veía al profesor Oak terminando con los últimos exámenes a los Pokémon del rancho. Muy alejados de lo que hacía el profesor, Henry estaba parado en medio del campo, mientras que Goku estaba sentado, mirándolo atentamente.

—¿Qué vas a hacer Henry? —le preguntó muy curioso Goku.

—Primero, quiero que pelees un momento con Charizard, quiero que analices su fuerza y me des tu opinión —le pidió con entusiasmo, mientras el Pokémon se paraba en medio del campo de entrenamiento.

—De acuerdo —le asintió mientras se levantaba, sin entender mucho a que debía tal pedido.

—¿Puede luchar con todo su poder? —le preguntó Henry, a lo que Goku le asintió con entusiasmo— ¡Charizard, con todo lo que tienes!

Así, Charizard comenzó con un envite ígneo contra Goku, a tal velocidad, que apenas pudo esquivarlo. Goku trataba más de esquivarlo, ya que como estaba envuelto en un aura de fuego, le era imposible un ataque físico.

—¡Maldición, si no hago algo rápido, me va a quemar! —Goku continuaba corriendo, hasta que, con mucho esfuerzo, logró quedar a espalda de Charizard— ¡Lo siento mucho, pero no me rendiré tan fácil! —a lo que comenzó a acumular energía en sus manos— ¡Ka… me… ha… me… ha! —por suerte del joven, su ataque dio de lleno en el Pokémon, logrando lanzarlo al suelo— ¡Muy bien!

—Amigo, ¿qué opinas? —le preguntó Henry con entusiasmo.

—Es muy fuerte. Si hubiese dado un ataque, estaría en problemas —le respondió Goku con entusiasmo.

—Entonces veamos qué opinas de esto. ¡Charizard! —el Pokémon se levantó, y dio un fuerte rugido al cielo— Es hora que seamos uno.

Henry cerró sus ojos al igual que Charizard, y de pronto, un aura rojiza los invadió a los dos, comenzando a ser envueltos por una extraña luz, la que cuando pasó, mostró un Henry muy sereno, y a Charizard con un tono de piel distinto. Lo que debía ser su piel naranja, ahora era rojiza, y el fuego de su cola, era azul.

—¡Esto es increíble! —exclamó impresionado Goku— ¡¿Qué fue lo que hiciste?!

—Antes de explicarte, quiero que vuelvas a pelear contra Charizard, ¿te parece? —le propuso Henry muy concentrado.

—¡De acuerdo! —exclamó el joven con entusiasmo.

Apenas terminó de hablar, se lanzó a atacar al cuerpo.

Charizard prefirió solamente esquivar sus ataques sin siquiera mirar, mientras que Goku se desesperaba aún más.

—¡Increíble, su velocidad aumentó el triple… no, aún más! —se decía incrédulo el joven peleador— ¡Volveré a probar el Kame hame…! —pero no terminó de hablar, y Charizard lo había impactado por la espalda con su cola, terminando en el suelo completamente derrotado.

—¡Creo que con eso será suficiente! —le exclamó Henry— ¿Qué te pareció ahora, Goku?

—¡¿Qué fue lo que hicieron?! —le preguntó muy sorprendido Goku, quién se sentó en el suelo algo adolorido— ¡Eso fue genial!

—Le llaman sinergia afectiva —le respondió Henry—. A diferencia de todos los Ketchum, yo nací en Kalos, y este es un estado que lo pude aprender allá.

—¿Sinergia afectiva? —se preguntaba muy extrañado Goku— ¿Y qué es eso?

—Es la unión de sentimientos y pensamientos entre el entrenador y su Pokémon. Mientras mayor sea la sincronización entre ellos, más fuerte y estable será… —explicaba Henry, mientras se sentaba en el suelo muy agitado.

—¡¿Te sientes bien, Henry?! —le preguntó muy preocupado Goku.

—Tranquilo, aún estoy entrenando para perfeccionarla, todavía me canso mucho al usarla —le respondió, cuando de pronto comenzó a respirar agitadamente.

—¡Llamaré al profesor Oak, no te veo muy bien! —pero en el momento que Goku se iba a levantar, Charizard impactó su cola dragón con mucha fuerza en el cuerpo del joven saiyajin, mandándolo a volar contra un árbol cercano— ¡¿Esa es la fuerza que puede llegar a tener?! —se decía muy asustado, ya que el golpe lo lastimó mucho más de lo que creía— ¡Oye, detente! ¡Tenemos que ayudar a Henry! —pero Charizard lo miro con una expresión extraña, parecía fuera de sí— ¡No es consciente de lo que hace, tengo que detenerlo!

Pero antes de poder moverse, Charizard ya estaba encima de él, no tenía tiempo ni para defenderse. Pero de la nada, vio como alguien se había interpuesto en el ataque. Sólo pudo ver cómo Henry puso su cuerpo para evitar que recibiera el envite ígneo, quedando completamente inconsciente en el suelo al igual que el Pokémon, perdiendo ambos completamente los efectos de la sinergia afectiva.



—¿Qué… pasó…? —se preguntaba el joven Henry, quién estaba en una cama acostado, con un paño húmedo en su frente.

—¡Pasó que intentaste usar esa cosa sin supervisión de nadie, idiota! —le regañó una voz femenina, muy asustada— ¡Sabes que aún no tienes control de la sinergia afectiva, si querías usarla, debiste haberme esperado!

—Delia… —la nombró muy apenado— Perdóname, no creí que pasaría algo así.

—Tuviste suerte que el profesor Oak estaba cerca y pudo ayudarte —comentó Goku igual de preocupado.

—Creo que esa es una lección de Delia para los dos. Si vamos a actuar como estúpidos, que sea con supervisión —comentó con sarcasmo Henry.

—Descansa lo que queda de hoy, de todos modos, son las once de la noche —le dijo Delia algo molesta—. No puede ser que aún te tenga que cuidar como un niño de cinco años —y antes de decir algo más, prefirió salir del cuarto.

—Yo también me retiro —se despidió Goku—. Descansa, nos vemos mañana.

—Mañana nos vemos —se despidió sin quitar su mirada del techo del cuarto—. Tú también descansa.

La mente de Henry estaba enfocada en que aquel estado que había aprendido durante su viaje por Kalos, le ayudaría a terminar con la guerra que afectaba en la región, ¿pero que podía hacer si no podía controlarla? No sólo era un peligro para los demás, también para Charizard y él mismo. Con esas molestias en su cabeza, decidió levantarse de la cama, e ir al baño para darse una ducha, con la idea que, según él, sus ideas se despejarían. Cuando salió del baño, fue al armario en búsqueda de ropa limpia, se arregló lo mejor que podía, y salió a escondidas por la ventana.

Mientras tanto, Goku, quién estaba en el patio del laboratorio, pensaba en qué tal vez, ser muy fuerte era lo ideal para el momento por el que pasaba, pero ¿qué haría si no podía controlarse? Sólo tenía un objetivo en ese momento, el próximo torneo de las artes marciales y derrotar al hijo de Piccolo Daimao. En eso, notó por coincidencia como Henry salía a escondidas del laboratorio.

—¿Henry? —se preguntó muy extrañado Goku— Delia se va a enojar mucho si ve que sale a escondidas.

—No te preocupes —dijo una voz femenina tras el—. Casi todas las noches hace lo mismo.

—¿Crees que esté perfeccionando la sinergia afectiva a escondidas? —le preguntó Delia.

—Henry tiene ciertos derechos únicos sobre cualquier entrenador en este mundo, y lo que hace por la noche, es parte de esos derechos —le respondió muy tranquila.

—¿Qué derechos?

—Como el entrenar personas de otras dimensiones como tú, Goku.

—Ya veo —de pronto, en medio del bosque un haz de luz con tonalidades rosas apareció y desapareció al acto—. ¿Lo que hace es arriesgado?

—No me lo ha dicho en concreto, pero espero que sepa lo que hace —decía con una mirada cómplice—. Henry regresará mañana, vamos a descansar.

Y con esa gran duda, Goku, en compañía de Delia, partieron a descansar.

Al otro día…

Tal cual lo había dicho Delia… Henry llegaba a la casa a las diez de la mañana… una vez más. Esto no parecía molestarle a la peli castaña, pero a Goku se le hizo muy extraño.

—¡Hasta que te dignas a llegar! —le regañó Delia apenas le abrió la puerta, llevando sus manos a su cintura.

—¡Jejejeje! ¿Ya te dije que te amo? —le preguntó muy nervioso.

—¡Entra, te prepararé desayuno! —y regañando al aire, Delia se retiró— ¡Cuándo va a cambiar este tonto!

—Oye Goku —le preguntó con algo de temor Henry— ¿Delia está muy enojada?

—Creo que si… —le respondió muy confundido.

—¡Rayos! —se lamentó— Mejor vamos a tomar desayuno, tenemos que continuar entrenando —y rendido, se fue caminando con los brazos caídos.

—Ni siquiera entiendo de qué están hablando —dijo al aire Goku, mirando a Henry muy extrañado.

Una vez terminó el desayuno, volvieron a los campos del laboratorio, sólo que, en esta ocasión, Delia los acompañaba.

—De acuerdo —comenzó a explicar Henry—, continuaremos donde nos quedamos ayer…

—¿Llevándote desmayado a tu cama? —le preguntó Delia fingiendo ingenuidad.

—¡Ejem…! —carraspeo bastante incómodo Henry— Goku, en esta ocasión no serás tú el que peleará —aquellas palabras confundieron mucho al saiyajin—. Usarás a Pikachu para pelear contra… —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó— ¡Sal, Corsola!

—¿Qué quieres que haga? —seguía preguntando muy confundido.

—Quiero que centres tu mente no solo en Corsola, también en Pikachu —comenzó a explicarle—. La importancia en una batalla no solo pasa por intentar leer los movimientos de tu rival, también pasa por saber que puede llegar a pensar.

—Eso suena difícil —le dijo muy desconcertado Goku.

—Por eso quiero que pelees con Pikachu, con el podrás canalizar tus pensamientos. Intenta comunicarle con tu energía lo que quieres.

—¿Es como tratar de ubicar a mi enemigo por su ki?

—Algo así —le asintió Henry—. Si quieres, puedes decirle a Pikachu que ataque con su rayo, y recuerda, no bajes tu guardia.

—De acuerdo —asintió poco seguro Goku, mientras miraba al Pokémon—. Ataca con rayo…

En cuanto Goku le ordenó, el Pokémon acumuló energía eléctrica y atacó al Corsola, quién usó su manto espejo para contraatacar, y dirigiendo el ataque directo al saiyajin, quién lo esquivó con lo justo.

—¡Eso estuvo cerca! —exclamó aterrado.

—Ten cuidado —le advirtió Delia—, el manto espejo contraataca con el doble de potencia.

—Recuerda, comunícale tus sentimientos, no esperes a que las cosas pasen —le recordó con entusiasmo Henry—. ¡Corsola, poder pasado! —y formando piezas rocosas, continuó su ataque.

—¡Esquiva el ataque! —le exclamó Goku haciendo caso Pikachu, quién se movió a la derecha, mientras era seguido por el ataque tipo roca— ¡¿Puedes dirigir el ataque?!

—Corsola está usando psíquico para dirigirlas —le advirtió Delia, logrando llamar la atención de Goku—. Dile a Pikachu que use su cola de acero para deshacer el ataque.

—Si Delia —y volvió la atención a Pikachu—. ¡Deshazte del ataque con cola de acero! —y apenas escuchó, Pikachu golpeó los fragmentos deshaciendo el movimiento— ¡Qué bien!

—¡Goku, ¿notaste las palabras de Delia?! —le preguntó Henry.

—Creo —respondió pensaste—. Todos los ataques que le ordené a Pikachu, los realizó, en cambio tú Henry, sólo ordenaste una vez un ataque a Corsola, pero realizó al menos tres o cuatro ataques. ¿Cuándo se los ordenaste?

—No era necesario que se los ordenara, simplemente le transmití con mi ki mis pensamientos. Veamos… —decía algo pensante— Es como si usará telepatía.

—¡Increíble! —exclamó muy sorprendido Goku— ¿Y de que me podría servir algo así? Yo no tengo nada que ver con los Pokémon.

—No solo puedes usarlo con ellos, también puedes comunicarte con tu energía con otras personas —le respondió—. ¿Puedes comunicarle con tu energía algo a Pikachu?

—Déjame probar —Goku se sentó en el suelo, y Pikachu se le acercó, se quedaron viendo a los ojos, pero el Pokémon lo miró muy curioso— ¡Rayos, esto es más difícil de lo que parece!

—¡Tranquilo! —le pidió muy nervioso Delia— A Henry le tomó un año de entrenamiento lograrlo.

—Goku —le dijo Henry mientras se le acercaba y le daba la mano para que se levantara—, cuando yo te enseño todo esto, también me estoy enseñando a mí mismo. Lo prometimos, hagámonos los dos muy fuertes.

—Henry —el saiyajin lo miró algo perplejo, ¿también se enseñaba a el mismo? Se preguntaba— ¡Es verdad, tenemos que hacernos muy fuertes!

—¡Pero sin hacer estupideces! —les regañó fuertemente Delia, intuyendo hacia donde iba esas palabras.

—¡Tranquila Delia, te prometo que no volveré a usar la sinergia en el rancho! —le prometió muy nervioso— Goku, ¿continuamos?

—¡Si! —le asintió con entusiasmo.

Pese al poco tiempo que llevaban juntos, tanto Henry, Goku y Delia se llevaban como si fuesen los mejores amigos del mundo. Lo que no sabían, es que esa noche sucedería algo muy en particular.

Como todas las noches, cenaron como si fuesen una familia, pero Harvey tenía otros planes. Como siempre, saldría de la casa muy cerca de la medianoche, pero hubo un pequeño detalle que no tomó en cuenta. Esa noche, tan solo salir a escondidas por la ventana de su cuarto, Goku decidió seguirlo, siendo apoderado por la curiosidad.

—Tengo mucha curiosidad —se decía Goku, mientras seguía a escondidas a Henry—. ¿Por qué saldrá a escondidas?

En eso, notó como Henry se detenía, y un ser de gran tamaño apareció frente a Henry.

—¿Cuando les vas a contar tu secreto? —le preguntó aquel ser, que era identificable por sus dos brazos, los cuales tenían una especie de espadas.

—No tengo el valor, Palkia —le respondió algo asustado Henry—. Ni siquiera sé si lo que estoy haciendo es correcto.

—¿Y Goku? ¿Está aprendiendo algo? Recuerda que esa fue la condición para que aceptáramos esas visitas a otras dimensiones —le preguntó una voz, mientras aparecía un segundo ser, el cual era representado con una extraña cola.

—Dialga… ¡Goku es mi amigo, sé que aprenderá todo lo que le enseñaré! —dijo muy seguro de sí mismo Henry.

—Recuerda que esto no lo haces sólo por ti, también por el futuro de todos — ahora le dijo un tercer ser de mucho menor tamaño, color rosado.

—Mew, se lo que me contaste sobre ese tal Ash y el escuadrón de la oscuridad, pero si me contaran más del pasado, podría ayudarlos de mejor manera —les pidió Henry muy preocupado.

—A su tiempo lo sabrás —le respondió muy serio Mew—. Si te lo conté, fue porque solo podemos confiar en ti ahora.

—¿Al menos conoceré a Ash? —le preguntó algo desesperado— Si él es el elegido como dicen ustedes, puedo entrenarlo yo mismo.

—Eso jamás pasará —le respondió tajante Dialga—. En estos momentos, tu único deber será entrenar a su futuro maestro, y al maestro de las guerreras elementales.

—¿Goku será quién los entrene? —les preguntó desconcertado.

—¿Por qué crees que lo enviamos para que entrenara contigo? —le preguntó Palkia.

—¿Entonces jamás conoceré al elegido? —volvió a preguntarles muy desanimado.

—Lo conocerás, pero no esperes mucho de tu futuro —volvió a responderle Dialga.

—¿Así que este era el motivo por el cual Kamisama me envió a esta dimensión? —les preguntó Goku, saliendo de golpe de su escondite.

—Hasta que por fin sales —dijo Palkia—. Tu destino siempre estará marcado por las dificultades, pero como hasta ahora, tu fuerza de voluntad debe prevalecer.

—Goku, no sabía que habías venido —le dijo algo asustado Henry—. Ni siquiera Delia sabe de esto, pero sé que tarde o temprano terminará involucrada.

—¡Ustedes! —les exclamó el saiyajin— Díganme sin rodeos, ¿tan peligroso es ese escuadrón de la oscuridad que no confían en nadie?

—Ellos no son peligrosos, pero si se confían de su individualidad, no podrán ganar —le respondió Mew, quién se acercó al joven.

—¿Por eso querías que luchara con Pikachu, Henry? —le preguntó muy serio Goku.

—Los que pelearán contra aquellos seres malignos aún no han nacido, o al menos eso me dijo Dialga, por eso tenemos que hacernos fuertes, para cuando ellos estén listos, los ayudemos… o al menos tú, amigo.

—¿Sólo yo? —le preguntó algo asustado Goku— ¿No me digas que tú…?

—Creo que no tendré el honor de participar —le respondió muy triste.

—Ya veo —Goku miró al suelo, muy pensante de todo lo que había escuchado—. Cuándo ellos nazcan, quién sabe qué edad tendremos —volvió su atención a Dialga y Palkia, y muy inseguro les preguntó— ¿El destino de ellos es inevitable?

—El destino de cada uno es el que cada uno quiera plantearse, no tiene importancia pensar en el destino de alguien que ni siquiera está en la etapa de concepción —le respondió Dialga—. Ellos sabrán qué camino tomar, cada uno tiene el poder de decidir su propio destino. Tú trabajo, Son Goku, es el de guiar el destino que ellos quieran seguir.

—Ya veo —de la nada, Goku le lanzó un puñetazo a Henry, quién lo esquivó por reflejo—. Lo suponía, tú también eres muy fuerte, lo supe cuando usaste la sinergia afectiva.

—Eres muy observador Goku, te felicito —le respondió muy animado, también lanzándole un puñetazo, quién también lo esquivó sin problemas.

—¡Vamos, pelea conmigo! —le exclamó Goku muy emocionado.

—Lo siento, pero no quiero que aprendas fuerza física conmigo —le negó Henry—. Dialga y Palkia me contaron varias cosas, y si de algo tienen mucha razón, es que la fuerza física no lo es todo.

—Son Goku —le llamó Palkia—, tu ambición por el poder podría ser más negativo que positivo.

—Puedes hacerte más fuerte cuando quieras —ahora le dijo Dialga—. Tu sangre siempre te llamará a hacerlo.

—Pero tienes que aprender que tú solo no podrás ganar, llegará un momento en que no serás más que una carga, y eso sucede con todos los seres vivos —le explicó Mew.

—¿Quieren que aprenda a pelear en equipo? —les preguntó el saiyajin muy pensante.

—Así es —le respondió Henry—. No queremos que seas el más fuerte del universo, queremos que dirijas al equipo más fuerte del universo, el más fuerte en todos los aspectos.

—Es una lástima que no puedan decirnos que va a suceder en el futuro, ¡pero si ese escuadrón de la oscuridad es tan peligroso como dicen, entonces pondré todo de mi parte para vencerlos!

—¡Gracias Goku —le dijo muy animado Henry—, sabía que podía contar contigo!

—Recuerda Henry, Goku tiene dos meses para perfeccionar su fuerza emocional y afectiva —le recordó Dialga.

—¡De acuerdo! —exclamaron los dos al unísono.

—A propósito, Henry, ¿cuál es ese secreto que tienes? —le preguntó muy intrigado el saiyajin.

—Verás… yo… —comenzó a decir muy dudoso.

—¡Quiero conocer tu secreto! —le exclamó emocionado.

—No lo sé, Goku… —decía algo asustado Henry.

—¡Vamos, no le diré a nadie! —comenzó a rogarle.

—Creo que con que lo sepas tú, hará liberar un poco mis nervios —decía muy pensante el entrenador— ¿Palkia, podrías…?

—Si esa es tu decisión, la respetaremos, sólo recuerda que lo que haces está prohibido para cualquier ser vivo —dio un fuerte rugido, y con una de las espadas de sus brazos rasgó el espacio.

—Vamos —y sin más, Henry cruzó el portal, siendo seguido por Goku.

Y así, después de ese preocupante encuentro, pasaron rápidamente los dos meses.

—¡Vamos Goku, sé que puedes dar más! —le exclamó Henry, mientras Charizard usaba su lanzallamas.

—¡Siempre puedo más! —le exclamó desafiante Goku, mientras Pikachu usaba su rayo para detener el lanzallamas.

En ellos cuatro se veía que llevaban mucho tiempo luchando, estaban algo agotados.

—¡Es suficiente! —le exclamó Delia— Felicidades Goku, lograste conectar tu mente con la de Pikachu en sólo dos meses.

—Ahora tienes que practicar esa habilidad con tus amigos —le dijo con mucho entusiasmo Henry.

—Si. No te preocupes, seguiré practicando —exclamó muy decidido Goku.

—Mañana partes a tú dimensión, ¿verdad Goku? —le preguntó Delia algo triste.

—Así es. Sé que falta un año para el torneo de las artes marciales, y por lo mismo tengo que seguir ganando más experiencia.

—¡Entonces esta noche les haré una gran cena de despedida! —exclamó muy animada.

—¡Qué bien! —exclamaron los dos al unísono.

Sea quien reciba este mensaje, sé por qué Pikachu se los está comunicando. Sea cual sea la decisión que tomen a futuro, siempre piensen en sus familias y amigos, a quienes deben proteger, y quienes nunca jamás los abandonarán.

Y el día de la despedida había llegado. Henry y Goku, acompañados de Charizard y Pikachu estaban donde se habían visto con Dialga, Palkia y Mew. En ese mismo lugar, los esperaba Kamisama.

—Goku, cuídate mucho y espero que puedas ganar el torneo por el bien de tu mundo —le despidió muy animado, intentando contener sus lágrimas.

—Henry, tú también, y espero puedas perfeccionar la sinergia afectiva —se despidió Goku también muy animado.

—Y gracias por darme la posibilidad de compartir mi secreto contigo.

—Puedes confiar en mí para lo que sea —le declaró muy tranquilo—. Por favor, en cuanto comience lo que nos dijeron, avísame para venir a ayudarte.

—Gracias, lo haré —y con un simple apretón de manos, se despidieron.

Cuándo Goku y Kamisama cruzaron el umbral creado, este desapareció.

—Pikachu, Charizard, no sé qué nos deparará el futuro, y tampoco sé quién será ese Ash, tampoco si habrá nacido y lo hará en cincuenta años más, pero tenemos que seguir haciéndonos fuertes para poder ayudarlo —los dos Pokémon escuchaban absortos a su entrenador—. Volvamos a casa, Delia nos debe estar esperando.

Lamento mucho haber fallado a mi promesa, lamento haberles fallado a mis hijos, y muy en especial, lamento haberles fallado a mis Pokémon. Ash, seas quien seas, aprende todo lo que puedas de Goku. Guerreras elementales, las cosas que conocen estarán a sus manos, siempre piensen en eso. Y por favor Goku, dile a Delia que me perdone por haberla abandonado. La conozco, y sé que aún está furiosa conmigo. Le confiamos a nuestros pequeños, y sé que hizo lo que le pedimos. Jamás supe sus nombres, pero sé que serán como su padre y su madre, unos jóvenes fuertes y con mucho valor. Confío en los valores que les enseñarán, y sé que se convertirán en personas de bien.

Lamento mucho… que hayamos partido… de esta forma de sus vidas…

Esta historia continuará…

...

Espero les haya gustado el capítulo, y espero sus comentarios. Muchas cosas las avancé gracias a lo que me decían, y espero que los siguientes capítulos tengan las misma tónica, hacerlos participes a todos.

Los esperó el próximo sábado. Cuídense!
 

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Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Con este, termina el pequeño especial. Les recomiendo que lean el capítulo con mucha calma, ya que yo tuve que hacerlo cuatro veces. Disfrútenlo, y espero lo disfruten.

...

Capítulo 60. Especial: "Un pasado aceptado"

—¿En serio pasó todo esto? —se preguntaba muy confundida Marina.

—Si —le asintió Goku con el ceño fruncido—. No puedo creer que haya olvidado todo esto. Henry, amigo…

—Supongo que el señor Piccolo es el hijo que aquel ser malvado que te atacó en el pasado, ¿verdad?

—Así es —le asintió.

—¿Eso quiere decir que podemos hacer que las guerreras elementales sean nuestras amigas? —preguntó muy seria Marina, sin quitarle la mirada al saiyajin.

—Esas niñas no son personas malas, pero por el momento es imposible —le negó Goku.

—Ya veo —dijo muy pensante Marina, bajando su mirada al suelo—. ¿Por qué crees que olvidaste todo esto?

—No lo sé, y quisiera saberlo —decía igual de preocupado Goku—. Algo si estoy seguro ahora.

—¿El porqué de aquel entrenamiento?

—Así es —le asintió mientras daba la vuelta, dándole la espalda a la peli celeste—. Cada cosa, cada paso, cada movimiento, todo ya lo tenían previsto, en especial lo de mi enfermedad, por eso Henry me enseñó a unir mi mente con la de Pikachu, por eso me enseñó cómo funciona la sinergia afectiva, sabía que esto pasaría.

—Lo que aun no entiendo, es como sabían que Sakura iba a cambiar tu cuerpo por el de Pikachu —comenzó a pensar muy extrañada Marina.

—Salgamos de este sueño, tengo que ir a hablar con Delia —resolvió Goku, evadiendo completamente la duda de Marina.

En esos momentos, Marina y Goku se encontraban solos en el bosque, observando el lugar donde Henry y Goku se habían despedido, ahora sin nadie en ese lugar.



En aquel cuarto, las cinco jóvenes y el Pokémon seguían durmiendo, se veía que no despertarían por un buen tiempo, salvo Marina y el Pikachu, quienes con mucha pereza estiraron sus cuerpos, mientras bostezaban largamente.

—¡Qué bien dormí! —exclamó muy animada Marina.

—¡Es verdad, y creo que me dio hambre! —comentó sin vergüenza Goku.

—¿Cómo se siente? —le preguntó muy preocupada la peli celeste— Aquel ser oscuro abusó de su máximo poder.

—Estoy en perfectas condiciones, gracias —le asintió el Pikachu.

—No —le negó mientras sonreía con orgullo—, a quien debe darle las gracias es a Sakura, ella hizo todo lo que pudo para rescatarlo sin que saliera lastimado.

—¡¿En verdad?! —muy sorprendido buscó la mirada de Marina, notando un brillo muy especial en sus ojos— ¡¿Dónde está ahora?!

—Está allí acostada —le decía la joven, mientras le indicaba la cama contigua a la de ella—. Aquel ser la torturó, desconocemos su real estado de salud, pero algo si es seguro, es que no sabemos cómo pudo aguantar tal castigo.

—Sakura… —Goku muy preocupado, corrió hasta la cama de la joven, donde la vio dormir tranquilamente, esbozando una sonrisa de satisfacción— Está sonriendo…

—Sakura es una chica alegre, y le gusta transmitir esa felicidad a todo el mundo —le comentó Marina—. Ella nos salvó, esa es la única realidad, aunque ella cree que fracasó en su misión.

—Ya veo —comentó nuevamente muy pensante Goku—. Pikachu nos mostró lo que necesitábamos para seguir. Marina —le llamó, volteando a verla muy preocupado—, tú eres una guerrera elemental, pero será como lo quería Henry, quiero que tú misma busques tu destino.

—Me he dado cuenta que incluso el padre de Ash, quién sabía que no podría conocerlo, preparó su camino sin importar su futuro —decía muy seria, mientras miraba a sus amigas—. Misty, May, Dawn, Sakura, cada una asumió un destino que les correspondía, ayudar y salvar a sus familiares y amigos a costa de sus vidas… Yo tampoco quiero que les pase algo, los quiero proteger, y si me dan las herramientas para hacerlo, entonces ese es el destino que quiero forjar.

—Bien dicho, Marina —le sonrió el Pikachu muy tranquilo—. Así como ese es el destino que tú quisiste tomar, yo quiero que mi destino sea el de guiarlos para que no pierdan el rumbo —bajó de la cama, y caminó lentamente hacia la puerta—. Ahora quiero cerrar este círculo, necesito cerrar el círculo de Henry y Delia —y sin decir otra palabra, se retiró muy calmo.

—Creo que lo contrario, yo acabo de iniciar mi círculo —decía en voz baja la peli celeste—. ¿Qué es lo que ocultaba Henry que era tan prohibido? ¿Y por qué Henry jamás conoció a Ash? —bajó sus pies al suelo, miró sus zapatillas— Necesito respuestas —se las colocó, y partió—, y sé quiénes me las pueden dar.

Para fortuna de Marina, no se encontró con nadie en el camino hasta el rancho del laboratorio. Se veía que no tenía prisa, caminaba tranquilamente buscando a quienes supuestamente les daría las respuestas, hasta que desistió seguir la búsqueda, deteniéndose.

—Dialga, Palkia… Yo, Marina, la guerrera del fuego, ¡solicito su presencia, ahora! —dijo muy seria, al tiempo que aparecían frente a ella—. Hola.

—Así que ya lo sabes —dijo muy serio Palkia.

—Supongo que ustedes lo sabían —pero ante tal afirmación, no recibió respuesta—. Se lo de Henry, Goku y Delia.

—Ya veo —dijo cortante Dialga.

—Quería preguntarles sobre el secreto que tenía Henry, y por qué no conoció a Ash ni a sus hermanos.

—No somos quienes para darte una respuesta a esas dudas —le respondió Palkia—, es un…

—Problema familiar. Qué respuesta tan predecible —comentó muy molesta Marina—. De acuerdo, entonces díganme, ¿por qué nadie en ninguna parte conoce nada de Henry?

—Aún no podemos darte una respuesta —le respondió Mew, quién apareció de golpe—. Por favor, confía en…

—¿Saben? A todos nosotros nos han pedido confianza y paciencia desde el inicio de todo esto, pero de algo si soy consciente, es que esto no es algo que haya comenzado ni hace una semana, ni hace seis meses, ni hace quince años —decía muy dolida Marina—. ¿Todos nos protegían porque somos unas herramientas invaluables para ustedes? —pero no hubo respuesta— Al menos supongo que Delia es la madre de Ash —los tres Pokémon le asintieron al unísono—. ¿Y sus hermanos?

—No te preocupes por ellos, están en buenas manos —le respondió Palkia.

—No les preguntaba si estaban bien o no —les cuestionó casi furiosa—, ¿qué sabe Ash de ellos?

—Lo siento, pero ni siquiera nosotros sabemos el paradero de ellos —les respondió Mew.

—Esto solía leerlo en novelas románticas, nunca pensé que lo viviría en la realidad —comentó Marina, cerrando sus ojos para no cometer alguna locura—. Sean claros, ¿de qué son conscientes de los hermanos de Ash?

—Todo se revelará a su debido momento —le respondió Dialga muy pensante.

—¡Conmigo no funcionan sus respuestas filosóficas! —terminó gritándoles al borde de la ira— De acuerdo —inhaló, y exhaló para intentar tranquilizarse—. Se los pido de corazón, cuando termine la guerra contra el escuadrón de la oscuridad, cuéntenle la verdad a Ash, más que nadie merece la verdad.

—¿Esa es tu condición para aceptar tu destino? —le preguntó muy serio Palkia.

—¡Si me vuelves a decir una estupidez como esa, les diré la verdad a todos! —exclamó entre lágrimas— ¡Esto lo hago por proteger a mi familia, mis amigos y este planeta, por eso lucharé! —dio media vuelta, y prefirió retirarse— Como me lo pidió Pikachu, todo lo que vi, sólo será para mí —se detuvo, y miró a los tres Pokémon de soslayo— Una última pregunta. ¿Quién es realmente Satoshi? ¿Al menos se llama así? ¿Al menos es un humano?

—Satoshi se ofreció a ayudar a Sakura en todo lo que podía, a ella es a quien realmente le fue asignada la misión de destruir al escuadrón de la oscuridad —le respondió Palkia.

—No es la respuesta que esperaba, pero creo que sí Sakura es feliz, entonces está bien —y volvió su camino al laboratorio—. Un consejo de entrenador a deidad. Estén seguros de lo que hacen, no vayan a arrepentirse para siempre.

Los tres Pokémon se quedaron mirando a Marina, mientras volvía al interior del laboratorio, pensando en los hechos pasados.

Apenas el Pikachu terminó de pensar el cómo comenzar a explicarles las cosas que debía decir o preguntar, cruzó la puerta donde se encontraba descansando Goku, encontrándose con quién esperaba.

—Delia —fue todo lo que dijo el Pikachu, esperando alguna palabra de la señora Ketchum.

—Veo que por fin me recuerdas, viejo amigo —le respondió Delia, dejando su vista fija en Goku—. Te extrañé mucho. Debo confesarte que me dio mucha rabia y tristeza cuando volviste a Pallet Town y no me reconociste.

—No te reconocí porque no quería, de hecho, había olvidado por completo lo que había sucedido —le respondió algo serio.

—Veo que Milk se ha convertido en una excelente madre, y Gohan ha crecido fuerte —le dijo muy nostálgica Delia.

—Lamento mucho lo que sucedió con Henry, nunca tuve la oportunidad de decírtelo. De haber podido recordar lo que había pasado, hubiésemos usado las esferas del dragón para revivirlos…

—Si hubieses hecho algo así, los dos te hubiesen matado ahí mismo —dijo algo sarcástica Delia—. Creo que hay cosas que no estaban planeadas, mi Ash eligió su propio camino de entrenamiento. ¿Cuándo empezarás con Misty, May, Dawn y Marina?

—En cuanto se recuperen. Ahora puedo hacerlo… —el Pikachu hizo una pausa algo incómoda, a lo que siguió— Gracias a Henry y Pikachu puedo hacerlo.

—¿Ahora te das cuenta de lo que decía Henry? —le respondió, ya volteando su atención al Pikachu, mirándolo con lágrimas de felicidad— Puedes hacerte fuerte cuando quieras, pero tu mente era la que debías fortalecer.

—Se lo que pasó con Henry, pero aun así siento su presencia —le dijo muy pensante el Pikachu— ¿Sobrevivió en realidad?

—Goku… Henry es feliz, sabía lo que hacía.

—¿Logró dominar la sinergia afectiva? —ante la pregunta, Delia le negó— Ya veo.

—Goku, su real objetivo era que tú dominaras la sinergia afectiva con Pikachu —le dijo muy pensante Delia—. ¿Ahora comprendes por qué quería que lo lograras?

—¿Sabía que Sakura iba a cambiar mi cuerpo por el de Pikachu? —le preguntó el Pokémon muy extrañado.

—A él le gustaba ponerse en todos los casos. Para él, todo era posible —Delia bajó hasta ver más de cerca al Pikachu, y lo miró a los ojos—. Tú no tienes límites, jamás has tenido límites —tomó al Pikachu en sus brazos, y lo abrazó tiernamente en su regazo—. Cuídate por favor, no quiero perderte como a Henry, me dolería muchísimo.

—Delia… —el Pikachu no se movía, no entendía que le trataba de decir, ni por qué el abrazo— No puedo prometerte nada, pero si puedo continuar las cosas donde las dejó Henry —levantó su rostro de su regazo levemente para poder ver a Delia, y le dijo—. Al final, ese tal Ash del que hablaba Henry resultó ser su hijo. Te felicito Delia, tu hijo tiene mucho valor. Cuando rescató a Misty de Elix, lo hizo aun estando enfermo, y no decayó en ningún segundo, hasta nos ordenó como debíamos atacar. Es tan suicida como Henry, jamás dejaría que a nadie le pase algo.

—¿De tal palo, tal astilla? —le comentó Delia de forma traviesa.

—Eso nos dice mucho Bulma, ¡Jejejeje! —le comentó algo nervioso.

—Yo me quedaré aquí para cuidar tu salud, y haz que el sacrificio de Pikachu valga la pena —le pidió con ternura Delia, dándole un beso en la frente al Pikachu—. Ahora ve.

—Si… —le asintió muy confundido, mientras era liberado del abrazo— ¡Me voy!

Mientras salía del cuarto, Delia pensaba en toda la situación que pasaba por la mente de los dos, más por los hechos del pasado.

—Delia —le interrumpió el pensamiento el Pokémon, mirándola de soslayo muy serio—, Henry me pidió que lo perdonaras por no poder estar con nosotros, y te agradeciera por haber hecho tú mejor trabajo por sus hijos.

—No tiene por qué preocuparse, siempre le ha gustado arrancar en el momento preciso, y sigue haciéndolo —le comentó Delia, dándole una sonrisa cómplice.

—¿Sabes qué pasó con los dos hermanos de Ash? —le preguntó algo pensativo.

—Hicimos lo que nos pidieron, nunca nadie jamás sabrá donde están —le respondió muy segura.

—¿Y los demás que saben de Henry?

—Que soy su flamante esposa, y el padre de Ash —le respondió muy orgullosa.

—Ya veo —le respondió muy pensante—. Luego nos vemos, Delia —y se retiró del dormitorio.

Los pensamientos de Goku y Marina eran como una madeja de lana, era complicado saber que pensar o que decir, más que ellos sabían que, cómo se los había dicho Pikachu, lo que habían visto, sólo era para ellos, y que no era más que para reafirmar el destino que debiesen tomar.

Goku decidió salir al patio, necesitaba despejar sus ideas, tanta información, la cual no entendía aún por qué la había olvidado, había llegado de golpe a sus recuerdos.

—Aun no comprendo, ¿por qué no recordaba nada? —se preguntaba algo molesto— Les prometí que si necesitaban ayuda, que me llamaran para ayudarlos, y en sí pude ayudar a Ash, pero jamás pensé que él nos fuera a salvar.

—¿Qué pretendías, gastar energía en balde cuando no lo valía? —le preguntó una voz muy seria, al momento que aparecían Dialga y Palkia frente a él.

—¡Díganme por favor, ¿por qué olvidé todo?! —les preguntó Goku muy desesperado— Si hubiésemos peleado con Pikachu de la forma que nos enseñó Henry, ninguna de esas niñas estaría lastimada.

—¿Y caer en la confianza de la victoria fácil? —le cuestionó Palkia— Te lo había dicho anteriormente, tu sangre te permitirá hacerte tan fuerte como quieras, pero si no eres inteligente, no servirá de nada.

—Delia me dijo que Henry quería que perfeccionara la sinergia afectiva, algo que él jamás logró —les preguntó algo preocupado—. ¿Acaso el objetivo real, era que supiera unir mi espíritu con el cuerpo de Pikachu?

—Nosotros te enviamos para que ayudaras a las guerreras elementales y a Ash a entrenar, ese es tu único cometido, lo que te haya enseñado Henry, tú también debes aprender a aplicarlo —le respondió Mew, quién se le apareció de golpe—. Yo hice lo que pude en el pasado, pero soy consciente que no será suficiente.

—"Cuando yo te enseño, yo también aprendo", eso me solía decir mucho Henry —les comentó, dándoles una sonrisa ladeada—. Aún después de casi quince años, me sigue enseñando cosas. Mi viejo amigo…

—¿Entonces que harás? —le preguntó Mew.

—¡Le cumpliré aquella promesa a mi amigo Henry! —exclamó con entusiasmo, volviendo al interior del laboratorio.

—Creo que se está acercando la hora de que actuemos —dijo muy preocupado Palkia.

—Espero que sepan controlar los poderes del tiempo y el espacio —agregó igual de preocupado Dialga.

Una frustrada Marina se acercaba al cuarto donde Delia cuidaba a Goku, muy molesta por las respuestas que había recibido por parte de los controladores del tiempo y el espacio. Quería respuestas claras, no frases en clave, que lo único que hacían era darle más interrogantes.

Algo insegura, miró la puerta con el ceño fruncido. ¿Era correcto lo que quería hacer? Se preguntaba, pero estaba convencida que los secretos debían terminar, y sin siquiera pensarlo, por acto reflejo, llamó a la puerta.

—Señora Ketchum —le llamó con algo de miedo Marina.

—Puedes pasar —le contestó, a lo que la joven entró sin valor para mirarla a la cara— ¿Qué necesitas, Marina?

—¿Puedo preguntarle algo personal? —le preguntó muy cohibida.

—Es sobre Henry, ¿o me equivoco? —le preguntó Delia, a lo que Marina levantó de golpe la mirada, notando como la miraba con ternura.

—Discúlpeme por entrometerme en lo que no me importa, pero lo que me mostró Pikachu es muy distinto a lo que se sabe de él —comenzó a cuestionarle, hablándole con algo más de valor—. ¿Por qué solo se tiene registro de su viaje por Kanto? Revise en las bases de datos de entrenadores, pero aparece que era un entrenador más del montón.

—Hija, Henry estaba preparando todo para este momento —le respondió tranquilamente—. Lo que aparece de él es verdad, pero no tenemos que gritarle a todo el mundo que era uno de los entrenadores más poderosos del mundo, ¿no lo crees?

—¿Tenía miedo de algo?

—Si —le asintió—. Tenía miedo de fallarles a ustedes.

—¡¿De fallarnos?! —exclamó muy preocupada— ¿Por qué preocuparse de alguien que ni había nacido? No existíamos bajo ningún concepto.

—¿Tú sabías que antes que ustedes nacieran, Kanto estaba en guerra contra Johto?

—No conozco los detalles, pero Pikachu nos mostró que Henry quería que sus hijos vivieran en un lugar donde no hubiera conflictos.

—¿Te gustaría pelear para que tus hijos no vivan en este caos? —le preguntó Delia, mientras le tomaba las manos.

—¡Yo…! —exclamó muy sonrojada— Bueno… ¿Puedo abrir mi corazón con usted?

—¿Te gusta Kenta? —le preguntó de forma traviesa Delia, a lo que Marina le asintió.

—Si le soy sincera, quisiera tener un bonito futuro con él, tener hijos y enseñarles a ser buenas personas.

—Muchas veces el destino nos pone sorpresas en el camino —le dijo Delia mientras cerraba sus ojos.

—¿Y qué significa eso? —le preguntó muy extrañada.

—Creo que Dialga y Palkia ya te lo dijeron, deja que las cosas se descubran a medida que pase el tiempo.

—¡¿Por qué siempre me responden lo mismo?! —le preguntó muy frustrada Marina, haciendo un pequeño berrinche.

—Las cosas pasan cuando tienen que pasar, si no ha sucedido nada, es porque así debe ser… o algo así me decía Henry… —comentó Delia muy confundida de sus propias palabras.

—Dejar que los hechos fluyan por si solos, ya que toda acción tiene una consecuencia —se decía en voz alta Marina—. Creo que ahora lo estoy entendiendo mejor.

—¿Sabes porque Misty, May y Dawn nunca supieron que eran guerreras elementales hasta ahora? —le preguntó Delia, a lo que la peli celeste le negó— ¿Tiene algún sentido gastar energías por algo que no ha sucedido?

—Pero Henry…

—Henry era consciente que no participaría de este conflicto, aun sabiendo que podría ayudarlos, así que gastó sus energías en preparar todo hasta el momento que ustedes quisieran aceptar su destino.

—¿Él quería que aceptáramos este destino? —le preguntó muy extrañada.

—No —le negó con la cabeza Delia—, él quería que Goku guiara el destino que ustedes quisieran tomar. No habría obligado jamás a pelear a quien no quería.

—Ya veo —soltó muy pensante la peli celeste—. Muchas gracias señora Ketchum por escucharme, y perdóneme si la hice sentir incómoda —dijo muy apenada haciendo una reverencia.

—Hija mía, siempre que necesites una mano para continuar caminando, nunca dudes en pedirla, ahora que sabes que eres la guerrera del fuego, es cuando más la necesitas.

—Qué bueno que usted sabe más de lo que todos nosotros creíamos —dijo muy feliz Marina—. ¿Puedo hacerle una última pregunta? —algo extrañada, Delia le asintió— ¿Qué opina de Satoshi?

—Él es un buen chico, es muy amigo de Ash y Gary desde la infancia —respondió muy tranquila la señora Ketchum—. Si quieres conocer de su infancia, puedes preguntarle a Gary y cierta jovencita.

—¿Cierta jovencita? —le preguntó muy extrañada.

—Te dejo la sorpresa —le respondió de forma cómplice, dejando muy confundida a Marina.

—De acuerdo… —respondió muy confundida— Con su permiso, me retiro —dio de nuevo una reverencia, y salió del cuarto.

—Henry, ¿ahora cosecharás lo que sembraste? —decía en voz alta, mientras veía a Goku—. En verdad te gusta perderte de las cosas importantes.

Tanto Goku como Marina habían logrado conectar sus sentimientos con sus pensamientos. El recordar y el aceptar sus vidas, era lo que necesitaban para continuar.

Antes de estar en tal situación, no entendían como hacer las cosas, pero algo si habían aprendido de aquella situación, es que las cosas pasan cuando tienen que pasar, y por algún motivo, era mejor así. No valía la pena pensar en que podría pasar, o cómo podría pasar, sólo se debían enfocar en lo que ellos querían, en lo que ellos anhelaban, por lo que ellos luchaban.

Sus mentes estaban por fin enfocadas en el destino de cada uno. Luchar hasta el final. En el momento que ambos se encontraron frente a la puerta de acceso al laboratorio, ambos se miraron a los ojos, y vieron mucha decisión en ellos.

—Señor Goku —dijo Marina con mucho entusiasmo—, quiero que me guíe por favor, no quiero perderme.

—Marina —la nombró muy extrañado— ¿Acaso tú…?

—¡Quiero que me enseñe a cuidar mi mundo, así podré enseñarles de que estoy hecha, de que está hecha la guerrera elemental más poderosa de todas! —le exclamó desafiante.

—¡Entonces no perdamos el tiempo, por fin es hora de comenzar! —le respondió con el mismo tono desafiante a Marina, mientras subía a su hombro izquierdo.

—No, no vamos a comenzar. Sólo continuaremos las cosas donde quedaron —reflexionó Marina muy pensante, mientras se disponía a abrir aquella puerta, ya no viendo a aquella gente con los mismos ojos que antes.

Esta historia continuará…

...

Desde el próximo capítulo, retomaremos la historia. Cuídense y nos vemos el próximo sábado!
 

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Hola a todos, después de tres capítulos reflexivos (por decirlo de alguna forma), retomaremos las historia. Como decía la premisa, pese a entrar en actos de la quinta y sexta generación, no quise quitarle la esencia de lo que venia haciendo. Espero les guste el capítulo, y que a sus ojos esté correctamente escrito.

...

Capítulo 61: "Recomenzando en un nuevo camino"

Por fin la paz volvía a las regiones del norte, o al menos eso se veía de a poco. Los desastres se veían en decadencia, y gracias a la ayuda de no solo civiles y entrenadores, sino también de parte de agencias gubernamentales y organizaciones, que llevaban participando desde el inicio de la guerra, todo parecía comenzar de a poco volver a la normalidad. El fin de Marte se veía en los Pokémon entrenados, ya que después de su fin, todos fueron libres de aquella energía negativa, y con la ayuda del profesor Shinbara y la organización con la que trabajaba, los Pokémon Ranger, lograron poner a raya a los Pokémon salvajes, logrando controlarlos en su gran mayoría.

Muy lejos de esta realidad, en la región Goldate, para ser más precisos en el laboratorio de investigación de la profesora Larch, todos continuaban evaluando tal ataque, ya que había sido mucho más crítico de lo que habían creído. La tarea de Dawn había sido el final del enfrentamiento contra los generales de la oscuridad, pero había un nuevo punto preocupante. Se suponía que aquel lugar era seguro, pero al menos por parte de Sakura, no lo fue. La pelea que había tenido la había dejado moribunda, mientras todos se preguntaban qué había pasado con Goku, ya que había podido soportar todo el peso de aquel enorme poder en tan pequeño y extraño cuerpo.

En esos momentos se encontraban en el laboratorio la profesora Larch, el profesor Birch, Krillin, Kakashi, Shaoran, Tomoyo, y la entrenadora Eevee, Sakura, quién era acompañada de una desconocida en ese momento, quién no parecía despegarse de ella. Todos estaban reunidos en aquel lugar, observando el único registro existente de la batalla, grabado con una cámara casera, ya que el circuito cerrado de televisión del laboratorio también había sido saboteado por aquel ataque. Mientras miraban atentos las imágenes, Marina acompañada del Pikachu en su hombro izquierdo, entraban al laboratorio principal.

—Hola muchachos, disculpen la demora —les saludó muy animada.

—Hola Marina —le saludó la entrenadora de Johto, viéndola algo sería, y volviendo la atención a la pantalla.

—Sakura, ¿qué están viendo? —preguntaba muy curiosa la joven, intentando ver por todos los ángulos algo de lo que veían, de forma infructuosa.

—Estamos analizando la batalla que tuvo Sakura —le respondió Shaoran—. Estamos intentando saber por qué el cuerpo de Pikachu aguantó tanto poder.

—¿En serio pudieron registrarla? —exclamó algo sorprendida Marina— ¿Podemos verla? —todos la miraron muy seria, por lo que dejaron libre visión a Marina y Goku a la pantalla.

Lo único que se veía en el registro audiovisual, era como aquel Pikachu atacaba de forma descarnada y sin piedad el cuerpo de Sakura, quién no hacía más que recibir el castigo sin jamás acatar, e intentando defenderse sin jamás lograrlo. Marina veía compungida aquel video, tenía ganas de llorar, pero reconocía que ese fue el destino que eligió la card captor y debía hacerlo valer, ahora ella debía continuar. Los sentimientos de Goku eran completamente distintos, miraba impactado, impresionado cada escena, no podía creer que le había hecho algo así a la pequeña Sakura, quién sólo tenía como arma, su fe para poder salvarlo.

—¿En verdad… yo hice… algo así? —preguntó con mucha culpa interna el Pikachu.

—Tú no fuiste, fue la energía maligna que tomó control de tu cuerpo —le respondió muy pensante la desconocida, quién desvío su mirada a la peli celeste—. No te culpes por algo que no hiciste.

—Disculpa, no te había visto antes —le comentó algo curiosa la coordinadora de Johto.

—Ella fue la que me entregó el talismán con el que pude usar la carta del tiempo y pude ayudar a Sakura —dijo con entusiasmo Shaoran.

—Así es —le asintió Sakura—. Es mi protegida, y amiga de la infancia de Ash, Gary y Sato.

—Hola, mi nombre es Serena, soy de pueblo Vaniville —la saludó con tono elegante.

—¿Pueblo Vaniville? —preguntó muy intrigada Marina, mirando a la joven con curiosidad.

—Se encuentra en Kalos —le respondió más relajada Serena—, por eso nunca lo habías escuchado.

—¡¿Dijiste Kalos?! —preguntaron al unísono Marina y Goku algo extrañados.

—¿Les sucede algo? —les preguntó algo preocupada Sakura, pero no obtuvo respuesta.

—Señor Goku —soltó Marina, a lo que el Pokémon asintió, entendiendo perfectamente aquel llamado de atención, volviendo los dos la vista a las imágenes, mientras los demás los veían confundidos—. ¿Esto es un registro del circuito cerrado de televisión del laboratorio? —preguntó seriamente.

—No —le negó la profesora Larch—. Las cámaras de vigilancia estaban inutilizadas por el ataque de Marte.

—Yo le pedí a Tomoyo que grabara la batalla —intervino de golpe Serena—. Fue muy doloroso para todos, pero era la única forma que teníamos para examinar los movimientos de Pikachu.

—Tomoyo… —Marina la nombró muy preocupada— ¿Estás bien?

—Tranquila —le respondió algo relajada la joven—, estoy acostumbrada a filmarla en situaciones peligrosas, y estoy muy orgullosa de mi amiga Sakura por el valor que tuvo.

—Íbamos a ayudarla, pero Serena nos detuvo. Nos dijo que la mejor de ayudarla, era registrando la batalla —le apoyó Shaoran—. Creo que sí valió la pena…

—Chicos… —los nombró Marina muy sorprendida— Creo que tengo envidia de Sakura, todo el mundo la quiere, incluso yo… —pensó, volvió su atención a la pantalla, y observó muy seria el video— Sakura, tu sacrificio no será en vano, te lo juro por mi vida —tomó el mouse de la computadora donde transmitía todo, y puso el video justamente en el tiempo donde el Pikachu aumentaba de golpe su energía— ¿Qué opina, señor Goku?

—Déjame observar primero, quiero analizar primero la batalla —comentó muy serio, mientras bajaba hasta la mesa de trabajo.

—Marina —la nombró Sakura muy feliz—, gracias por aceptar tu destino.

—¿Mi destino? —le preguntó muy extrañada Marina.

—Sato se sacrificó para ayudarte, y quiero que hagas valer su deseo —le pidió muy tranquila.

—Sakura —le respondió con una expresión iluminada—, no tomé el destino que me tenían deparado, sólo tomé mi propio camino —todos miraron muy extrañados las palabras de la joven—. Tranquilos, sólo estoy divagando.

—Eso fue muy profundo, debo decirlo —le acotó el profesor Birch.

—Creo que necesitaba un poco de aire fresco. Disculpen mi inseguridad —se disculpó Marina con una reverencia.

—Pero ahora tienes seguridad de tu futuro, y en eso nos concentraremos —le dijo con seguridad Goku—. Ahora lo más importante es nuestro pasado —comentó muy serio, dirigiendo su mirada a Serena—. Nos dijiste que venías de Kalos, ¿no es así? —a lo que la aludida le asintió— Krillin, necesito pedirte un favor —le dijo ahora dirigiendo su atención su viejo amigo.

—¿Sucede algo Goku? —le preguntó muy extrañado.

—Vamos afuera, quiero probar algo —y luego volteó su atención a Tomoyo— ¿Podrías grabar por favor lo que quiero hacer?

—Por supuesto —le respondió muy extrañada.

Todos veían muy extrañados la actitud de Marina y Goku. ¿Qué estarían planeando? Eso se preguntaban, mientras se dirigían al rancho del laboratorio, algo ansiosos por la curiosidad.

En medio del campo donde anteriormente habían luchado, el Pikachu se paró muy concentrado, se veía relajado, y tras de él, Marina esperaba algo en especial.

—¡Krillin, tengamos una batalla! —le exclamó muy serio Goku.

—¿Estás seguro? —le preguntó poco seguro de tal pedido— Aún no estás acostumbrado a ese cuerpo, además, acabas de recuperarte de la posesión.

—¡Krillin, quiero que luches con todas tus fuerzas! —le exclamó aún más fuerte, ignorando completamente las palabras de su amigo.

—De acuerdo, de acuerdo, como tú digas —dijo resignado ante la porfía de su amigo— ¿Estás seguro que quieres que luche con todas mis fuerzas?

—Por algo te lo estoy pidiendo —le dijo como ido de su consciencia, parándose en sus cuatro patas—. Y recuerda, no bajes la guardia —le recomendó estando tras su espalda.

—¡¿Cómo hiciste eso?! —le exclamó muy impresionado Krillin, retrocediendo varios pasos— ¡No vi cuando llegaste detrás mío!

—¿Comenzamos? —le pidió Goku al tiempo que saltaba, mientras estaba frente a Krillin a punto de asestar su cola de acero.

—¡Maldición! —y casi por instinto, logró esquivarlo.

La forma en que se movía el Pikachu era impresionante, no sabían cómo, pero sus movimientos eran casi indetectables; de hecho, Krillin apenas si podía detenerlos.

—¡Tomoyo, ¿estás grabando todo?! —le preguntó Larch completamente absorta en la batalla.

—¡Si…! O eso creo… —respondió muy insegura.

—¿Cómo puede moverse con esa soltura? —se preguntaba Shaoran incrédulo, sin tampoco quitar la mirada de la "prueba".

—Creo que esto es un poco injusto —comentó Kakashi, quién bastante emocionado comenzó a prepararse, y avanzar hasta el Pokémon, usando una pequeña espada la que usó como bloqueó.

—Seguirá siendo injusto, no podrán ganarnos —comentó Marina, quién parecía ida de su mente.

—Les falta para ganarnos —completó el Pokémon, mientras retrocedía, y usaba su ataque rápido en zigzag.

De pronto, el Pokémon parecía multiplicarse a la vista, logrando confundir a todos, hasta que dirigió su ataque rápido contra Krillin.

—Esto se terminó —finiquitó muy enfocado el Pokémon.

—¡Ka… me… ha… me… ha! —Krillin comenzó a enfocar su ataque en el Pokémon, ejecutando el ataque en él— ¡De esto no te escapas!

—¿Estás seguro? —le desafió Marina, justo cuando el Pikachu usó su cola de acero para enviar al cielo el ataque, y continuar el ataque contra Krillin— Te lo acabo de decir, no bajes la guardia.

—Eres muy astuto, pero no lo suficiente —le dijo muy desafiante Kakashi, exactamente en el momento que la cola de acero asestaba en Krillin, y este se convertía en un muñeco—. Caíste muy ingenuo en un truco muy viejo.

—De acuerdo, ustedes ganan —les dijo Marina, al tiempo que Pikachu volvía a ejecutar su cola de acero, estrellando con la suficiente fuerza aquel muñeco contra el suelo, como para que rebotara y lo usara como trampolín, dirigiendo ahora su ataque rápido contra Kakashi.

Increíblemente, el Pikachu estaba usando todo el campo de batalla y los movimientos de Krillin y Kakashi para realizar sus movimientos. Su esfuerzo no era demasiado, al contrario, era como si leyera los movimientos de sus adversarios antes de que pudieran ejecutarlos.

—No… no puede ser… —pensaba incrédula Sakura— Quiero confirmarlo primero.

—¿Qué sucede Sakura? —le preguntó muy extrañada Serena.

—Espera aquí. Si ves algo extraño, ya sabes que hacer —le pidió muy seria, para luego dirigirse con Marina.

—Los movimientos de Goku son distintos a los que usó aquel ser oscuro —comentó muy seria la profesora Larch—. Cómo lo había dicho Sakura, aquel ser usaba y abusaba del poder de Pikachu y Goku, pero no sabía pelear, en cambio ahora…

—Es como si el cuerpo de Pikachu y la mente de Goku fuesen uno —completó igual de sorprendido el profesor Birch—. ¿Aquel fenómeno habrá liberado su máximo potencial?

—Es como comparar la batalla de Misty y May —le respondió muy pensante Shaoran—. Tenían mucho poder, pero sus cuerpos no resistieron.

—Muy al contrario de Dawn —completó Serena—. Gracias al conjuro de protección de Satoshi, pudo aguantar la misma cantidad de poder sin ser afectada físicamente.

—¿Entonces que creen que sucedió con Pikachu? —preguntaba muy curiosa Tomoyo— ¿Creen que pudo pasar por la misma protección?

—Puede ser una posibilidad —le respondió muy pensante Serena, mientras llevaba su mano derecha a su mentón.

De pronto, vieron como tanto Krillin como Kakashi retrocedían por el impulso del rebote de un ataque rápido.

—Terminemos esto —de pronto, el Pikachu comenzó a avanzar rápidamente, hasta comenzar a cargar su tacleada de voltios.

—¡Lo siento mucho, pero está exhibición termina aquí! —gritó de forma muy traviesa Sakura, comenzando a hacerle cosquillas a Marina, quién abrió de golpe los ojos y comenzó a reír frenéticamente, revolcándose en el suelo.

—¡Sakura… para por favor… no aguanto más! —le pidió entre las risas.

En eso, el Pikachu perdió el control de la tacleada de voltios, logrando simplemente estrellar cabeza contra cabeza con Krillin… y llevarse las manos a ésta, para calmar el dolor.

—¡Rayos Goku, sigues teniendo la cabeza igual de dura! —le regañó muy molesto el calvo.

—¡Ay! ¡Eso duele mucho! —exclamaba del dolor, imitando la acción de su amigo— ¿Qué sucedió? —comenzó a preguntarse, hasta notar como Sakura le hacía cosquillas a Marina— Ya veo, perdimos la conexión ¡Jejejeje! —rio desconcertado.

—¿Conexión? —preguntaron Krillin y Kakashi al unísono.

—Incluso yo tengo dudas —les decía Goku, mientras volvía su atención a Serena—. Esa niña de Kalos, tal vez pueda responderme a tales dudas —y luego desvío su atención a Marina, quién aún era "atacada" por Sakura—. Ellas tienen mucho de qué hablar —se levantó, y se dirigió a paso rápido con el grupo.

—¿Qué habrá descubierto Goku? —preguntaba Krillin.

—Seguramente descubrió la forma de luchar aún en un cuerpo extraño —respondió Kakashi con la misma duda, al tiempo que también partían con los demás.

Las dudas aún rondaban por la mente de Goku, pero la extraña situación era mucho más extraña para los demás. Aquellas dudas, según Goku, sólo podrían ser respondidas por la joven de Kalos.

—¡Es increíble —exclamó muy sorprendida la profesora Larch—, ¿cómo lograste luchar sin problemas con el cuerpo de Pikachu?

—¿Fue algo que pasó durante la posesión? —le preguntó muy serio Shaoran.

—Eso quisiera saber —les respondió a ambos, volviendo su atención a Serena—. Nos dijiste que venías de Kalos.

—Así es —le asintió la peli castaña.

—¿Alguna vez has escuchado de la conexión entre entrenador y Pokémon? —aquella pregunta dejó perplejos a todos. ¿Por qué sabía de algo así?

—Si —le asintió muy seria—. Es uno de los puntos más importantes para realizar la mega evolución. ¿Pero cómo sabes de aquella conexión?

—No te preocupes por eso —respondió secamente—. Espérenme un minuto —y partió en dirección a Marina y Sakura.

—¿Hay algo que no sepamos? —le preguntó Krillin a Serena, atrayendo la curiosidad de todos.

—¿Se percataron de Marina? —todos le negaron— Tomoyo, lograste grabar todo, ¿verdad?

—Con algo de dificultad, pero lo logré —le asintió muy tranquila.

—¿Lograste tomar con tu cámara a Marina?

—¡Por supuesto!

—Volvamos adentro, les explicaré con mayor detalle mientras vemos el video —les pidió mientras volvía su atención a Marina y Sakura, quién esta última, estaba comenzando a hacer algo más que cosquillas a la coordinadora—. No puedo creer que no tenga vergüenza… —comentó muy sonrojada, mientras entraba a paso rápido al laboratorio, siendo seguida de los demás.

Mientras tanto, Sakura tenía atrapada con sus brazos a Marina, quién ya no hacía mucha guerra para liberarse, mientras de a poco pasó de sufrir de cosquillas, a sentir las manos de Sakura en sus pechos.

—¡No hagas eso…, es vergonzoso! —le pidió la joven muy sonrojada.

—¡No, hasta que no pienses en nada! —le respondió de forma lujuriosa la peli morada.

—Sakura —ambas muy curiosas, miraron a quien les había hablado, notando al Pikachu frente a ellas, quién las miraba muy serio—, quiero saber más de la sinergia afectiva.

—¡¿Cómo sabes de la sinergia afectiva?! —le exclamó muy sorprendida.

—¿Ese fue el motivo por el que desconcentraste a Marina? ¿Sabías lo que estaba pasando?

—¡¿En verdad lo sabías?! —le preguntó muy sorprendida Marina, mirando a una Sakura que continuaba en las mismas condiciones.

—No es necesario que seas discreta con nosotros, Pikachu nos mostró todo, los dos sabemos del entrenamiento de Henry. Recordé todo.

—Ya veo —comentó muy seria Sakura—. De acuerdo, les contaré dentro de lo que sé.

—Sakura, antes necesito pedirte un favor —le pidió algo sería Marina.

—¿Qué necesitas?

—¡Quita tus manos de mis pechos! —le gritó muy sonrojada… y furiosa.

—¡Jejejeje! Lo siento, me dejé llevar —se disculpó muy nerviosa, retirando sus manos de donde las tenía, para recomponer su compostura.

—¡No puedo creerlo, tenemos como líder a una pervertida! —comentó muy avergonzada Marina.

—Qué curioso —le comentó Sakura muy suspicaz—, lo mismo me decía Sato cuando comenzaba a…

—¡No quiero tanta información, con lo que escuchamos en el templo de Dialga y Palkia nos basta! —le gritó aún más furiosa la peli celeste.

—¡Marina…, mejor tranquilízate! —le pidió muy nervioso el Pikachu— ¿Mejor hablamos de la sinergia afectiva? —les recomendó al ver que Marina estaba roja de furia, y Sakura reía de los nervios.

—¡Jejejeje! Si tienes razón —le apoyó entre una risa tonta Sakura, comenzando a hablar con entusiasmo—. Cómo sabrán, la sinergia afectiva es la sincronía emocional entre entrenador y Pokémon, y para llegar a ella, ambos deben tener igualdad de pensamientos.

—Recuerdo que Henry intentó perfeccionarla, pero jamás lo logró —comentó el Pikachu, mientras subía al hombro izquierdo de Marina— ¿No estaban los suficientemente enlazados?

—Dialga y Palkia nos contó sobre el entrenamiento que tuvo el padre de Ash, y nos dijeron que era un entrenador de buen corazón, muy esforzado, que todo lo que quería era proteger a los Pokémon y a su familia, pero por seguir su camino de intentar pensar como un Pokémon, fue que nunca pudo lograr la sinergia.

—Uno siempre debe pensar como lo que es —agregó Marina muy pensante—. Su unión nunca pudo realizarse porque Henry quería pensar como sus Pokémon, pero eso le sirvió para comunicar su empatía hacia ellos.

—Te seré sincera Marina, comenzamos a estudiar sobre la sinergia afectiva cuando el profesor Rowan nos invitó a viajar a Kalos, pero no fue mucho lo que logramos averiguar por causa del poco tiempo que teníamos, por esa razón le pedimos ayuda a Serena, aparte de ser una vieja conocida de Ash, Gary y Sato.

—La forma en que peleamos, fue la misma que me enseñó Henry —le comentó muy pensante Goku—. Pero esto no es la sinergia afectiva.

—Es y no lo es —le comentó con entusiasmo Sakura, confundiendo a los dos—. Cuándo Sato averiguó sobre este estado, decidió entrenarlo. No solía usarlo mucho, ya que conlleva perder parte de tu fuerza y voluntad, pudiendo llegar a ser controlado, incluso por su propio Pokémon.

—Con que era eso —resolvió el Pikachu con algo de rabia—. ¿Existe alguna forma de perfeccionarlo?

—Son, la última persona que logró controlarla fue hace quinientos años —le respondió algo desconcertada.

Mientras tanto, Serena les contaba a los demás la misma historia dentro del laboratorio.

—Así que puede que solo sea un mito no concreto —resolvió muy pensante el profesor Birch.

—Hay ciertas cosas que no me contó ni Satoshi ni Sakura, pero según oí, hace aproximadamente quince años, hubo un joven de Kalos que quiso perfeccionarla, pero jamás lo logró.

—¿Existe la posibilidad que Goku y Marina lo hayan logrado? —le preguntó Krillin con algo de entusiasmo.

—Es imposible —intervino Shaoran—. La unión entre el cuerpo y la mente sólo puede lograrse si ambos nacieron en el mismo, pero aquí existió un intercambio de almas —ante aquellas palabras, todos miraron a la joven de Kalos.

—Aciertas en todo —le felicitó muy sorprendida—. Seguramente, lograron esa unión porque lograron alguna empatía entre ellos, pero seguramente fue algo instintivo, no creo que vuela a pasar.

—¿Y cómo supo utilizar tan fácil esa empatía emocional? —preguntó muy ocurrente Tomoyo, llamando la atención de todos.

—Lo siento, pero me dijeron que aquella respuesta solo debía dársela a las guerreras elementales —le respondió muy pensante Serena—. Creo que aplicaría una de las frases de Satoshi, "que las cosas pasen cuando tengan que pasar" —aquellas palabras sólo desconcertaron a todos—. ¡Tranquilos, los secretos no pueden estar ocultos por siempre! —les exclamó con entusiasmo.

— Si así son tus órdenes, no podemos hacer más —le respondió muy frustrado Shaoran.

Mientras terminaban de hablar, Sakura entraba con Marina y Goku.

—¡Listo! —exclamó muy aliviada Sakura.

—¿Qué hacemos ahora? —le preguntó igual de aliviada Serena.

—Ahora tengo que volver a las ruinas milenarias, queda trabajo que hacer —dijo la profesora Larch, mientras arreglaba unos archivos en su notebook—. Si quieren pueden acompañarme. Después de lo que nos dijo Aurora, más trabajo tenemos.

En eso, Hari llegó en compañía de un hombre de unos cincuenta años, quien vestía un pantalón informal color café, una camisa blanca y una bata del mismo color, tenía su cabello canoso y una expresión muy seria.

—¡Profesora, ya llegó el doctor! —le exclamó algo nerviosa Hari.

—Buenas tardes, doctor —le saludó de mano—, lo llevo con sus pacientes.

—Para las prisas con que me lo pidió Hari, debe ser algo de mucho cuidado —concluyó el doctor muy extrañado.

—Hari a veces es un poco exagerada —dijo algo nerviosa la profesora, haciendo que su ayudante se sonrojara—, pero si, es de extremo cuidado. Sígame por favor —volteó a los demás, y les dijo—. Espérenme aquí por favor, regresamos luego —y ambos salieron del laboratorio principal.

—Supongo que el profesor Oak y Gary están alistando los últimos detalles para la excursión —dijo algo suspicaz Marina, a lo que Serena le negó.

—Les dije a todos que fueran a descansar. El profesor ha estado trabajando desde el inicio de todo esto, y Gary casi se desmaya del cansancio. Recuerda que en especial Gary, no ha descansado nada.

—Es verdad —comentó Marina muy preocupada—. Espero no le afecte su salud.

—Sakura —ahora le dirigió Serena—, tú también ve a descansar, tu situación es tan grave como la de tus amigas.

—No —le negó algo engreída—. Sé que Sato te dejó a cargo de todo, pero eso no quiere decir que… —pero en eso, el teléfono del laboratorio sonó.

—Laboratorio de investigación de la profesora Larch —contestó rápidamente Hari—. Buenas tardes.

—¡Por fin contestan! —exclamó una voz muy nerviosa— ¡Aquí el centro de investigación espacial de Hoenn!

—¿Sucede algo? —preguntó Hari muy preocupada, al tiempo que encendía los altoparlantes de la sala.

—Soy el profesor Birch, ¿qué sucede?

—Profesor, qué bueno es escucharlo. Nuestros satélites han registrado un fenómeno no identificado en Sinnoh —comenzó a explicar una voz más calma—. Como usted está con el equipo a cargo de todo, suponíamos que sabrían algo.

—Qué extraño, no nos han informado nada —comentó muy extrañado el profesor.

—Pondré las noticias, seguramente están informando algo —Hari tomó el control remoto que tenía en el bolsillo derecho de su bata de trabajo, y encendió la pantalla principal.

Pasó por varios canales, hasta que sintonizó uno por el cual estaban transmitiendo sobre el extraño fenómeno de Sinnoh.

Por alguna razón, Sinnoh se estaba cayendo a pedazos por arte de la nada, no había explicación a tanto desastre.

—Desde ayer en la tarde, se han registrado distintos tipos de desastres naturales sin epicentro alguno —anunciaba la periodista—. Científicos de distintas regiones se encuentran buscando el epicentro, hasta el momento, encontrando el origen al ataque del escuadrón de la oscuridad…

—¿Cómo que no pueden encontrar su epicentro? —se preguntaba Shaoran igual de impresionado que los demás.

—¿Habrá tenido alguna relación con la posesión de Dialga y Palkia? —preguntó Tomoyo muy preocupada.

—No —le negó Sakura—. Tampoco sé el origen de lo que sucede… Vamos con Dialga y Palkia, seguramente tendrán una respuesta a lo que sucede.

¿Qué estaría pasando realmente en Sinnoh? ¿Acaso será producto de lo que sucedió con Dialga y Palkia?

El grupo estaba reunido en el exterior junto a Dialga y Palkia, quienes escuchaban atentamente la situación de Sinnoh, encontrando sólo una solución.

—Denme un momento, revisaré la estabilidad de las capas dimensionales —les pidió Palkia algo preocupado.

—¿Hay algo que no nos han contado? —les preguntó Sakura muy preocupada.

—Creo que si —respondió Dialga—. Parece ser que alguien accedió a la dimensión distorsión.

—¿Dimensión distorsión? —preguntaron todos muy extrañados.

— La dimensión distorsión es el hogar del guardián del camino al inframundo, es quién guía las almas al otro lado, y a la vez es una dimensión espejo de esta —le contestó Palkia—. Pude comprobar que alguien entró a la dimensión distorsión.

—¿Qué significa que sea una dimensión espejo es esta? —le preguntó Kakashi muy extrañado.

—Significa, que lo que suceda ahí, también pasará en este mundo.

—¡¿Qué?! —exclamaron todos al unísono. ¿Estaban destruyendo aquel mundo desde adentro? O al menos eso entendieron.

—He leído acerca de aquel guardián —comentó una voz femenina, mientras aparecía desde el sector de cuidado de los Pokémon—. Disculpen mi intromisión. Mi nombre es Lyra y soy de New Bark, Johto.

—¡¿También eres de New Bark?! —exclamó muy emocionada Marina— ¡Qué coincidencia!

—Un gusto, Lyra —le dijo Sakura dando una reverencia—. ¿Qué conoces de aquel guardián?

—Dentro de la mitología de Sinnoh, se cuenta de quienes controlan el tiempo y el espacio, y de un tercer ser que cuida del equilibrio de ellos, hablo de Giratina.

—¿Giratina? —preguntó muy extrañada Serena— Creo haber oído de él, sobre su enorme poder.

—Él tiene el mismo poder que nosotros —les comentó Dialga.

—Pero aquel sujeto que entró, tomó control del guardián con ayuda de su orbe representativa —agregó Palkia.

—La Griseous Orb —respondió Lyra—. Quién la tenga, podrá tener el control total de Giratina.

Ambas noticias no parecían muy alentadoras para nadie. Si cuando Sakura hizo que tanto Dialga como Palkia atacaran al grupo, no pudieron hacer nada, contra el tercero en discordia parecía aún más difícil. Aquella preocupación provocó el silencio de todos, se veían muy asustados.

De pronto, comenzaron a sentir el grito de una joven, quién gritaba de forma reiterada la misma frase sin cesar.

—¡Prisma lunar, transformación! —se escuchaba de fondo, llamando la atención de todos.

—Esa voz la conozco —dijo Sakura muy preocupada, partiendo al acto en dirección dónde provenía tal gritó.

Siendo seguida por todos, incluyendo Dialga y Palkia, Sakura llegó donde una joven que gritaba constantemente aquella frase, mientras sostenía lo que parecía un joyero.

—¡Prisma lunar, transformación! —continuaba gritando infructuosamente.

—Lo siento mucho Usagi, pero no podrás transformarte en sailor moon hasta que sea seguro —le dijo Sakura con culpa—. Recuerda que Espeon y Pikachu bloquearon sus energías.

—Eso llevamos diciéndole desee hace dos horas, pero parece no escucharnos —le respondió con tristeza una joven peli castaña.

—Minako, Makoto, lamentamos mucho los inconvenientes —se disculpó muy apenada Serena—. Ustedes pueden continuar luchando, pero tú Usagi… Te sugiero que vayas a descansar.

—¡Prisma lunar, transformación! —pero Usagi seguía en el intento. Se veía muy fatigada, pero no parecía rendirse, hasta que sus piernas cedieron, cayendo arrodillada al suelo— ¡¿Cómo quieren que esté tranquila?! —les gritó con rabia, comenzando a soltar lágrimas— ¡Se supone que soy sailor moon, soy quién los protege, no a quien deben proteger!

—Comprendo tu situación —le consoló muy tranquila Sakura, logrando la atención de Usagi—. Cuando ocurrió el incidente de la rueda de la fortuna, en el lugar donde vive Sakura, los chicos nos dijeron que le habían prometido a Ash que cuidarían de ella a toda costa, incluyéndome sola a ese pacto.

—Lo sé, y ninguno de nosotros fue capaz de cumplir aquella promesa —le dijo con rabia Usagi—. ¡No es justo para ellos…!

—¿Tú crees que Sakura estaba preocupada de si las cosas eran justas o no? —le preguntó muy sentimental Marina— Ella tenía un arma muy poderosa, pero prefirió no usarla. Tú, que no tienes ninguna arma para luchar ahora y tienes el valor para hacerlo, ¿quieres continuar tu camino? —Usagi escuchó muy sorprendida cada palabra, notándose en su rostro— ¿Sabías que yo soy la guerrera del fuego?

—¡¿En verdad?! —exclamó aún más sorprendida la rubia, a lo que Marina le asintió con una sonrisa— ¡¿Y ya puedes transformarte?!

—No, y no me interesa.

—¡Pero si te transformas, terminaríamos esta maldita guerra ahora! —le exclamó algo desesperada.

—¿Tendría algún sentido acelerar las cosas? —Usagi volvía a mirarla muy extrañada— Deja que las cosas fluyan, que las cosas pasen por alguna razón… ¡Si no ha pasado nada, es porque así debe ser!

—Marina… ¿Crees que mi destino es luchar por mi cuenta y voluntad? —le preguntó Usagi mucho más tranquila.

—Seguramente —le respondió Sakura, mientras se le acercaba y la abrazaba—. Quién sabe con qué cosas te puede sorprender el futuro.

—Sakura, calma tus pasiones… —le gruñó de reojo Marina.

—¡Jejejeje! Me tienen vigilada de nuevo —comentó muy nerviosa Sakura, mientras se separaba de la rubia—. Acompáñanos a las ruinas milenarias. Sé que no pelearemos en aquel lugar, pero nos serás de gran ayuda.

—¿Están seguros? —preguntó con algo de temor Usagi— No quiero molestarlos.

—Jamás molestarás —le dijo Marina muy calma—. Eres nuestra amiga, y los amigos jamás molestan.

—De acuerdo —respondió con mejor ánimo—. ¡Ya no podré transformarme en sailor moon, pero prometo ayudarles en todo lo que pueda!

—¡Qué bueno escucharlo! —exclamó alegre Larch, quién apareció detrás del grupo— Estamos haciendo estudios en las ruinas milenarias, así que necesitamos toda la ayuda posible con nuestras investigaciones.

—¿Dijeron… estudios…? —preguntó al aire Minako.

—Creo que escogieron a la persona equivocada —completó muy nerviosa Makoto.

—¡Bua! —comenzó a llorar exageradamente Usagi— ¡Me piden algo así con las malas calificaciones que tengo, soy una tonta!

—¿Así que no sabes nada? —le preguntó Larch algo incómoda, a lo que la agarró de los hombros y le dijo muy tranquila— Eso me deja más tranquila, nosotros estamos en las mismas condiciones, no sabemos nada —aquel comentario hizo que Usagi dejara de llorar—. Eso quiere decir que ambas aprenderemos cosas nuevas, ¿qué te parece?

—Profesora Larch —la nombró en susurro— ¡Cómo me gustaría que mis profesoras fueran como usted! —gritó en otro llanto exagerado, poniendo nerviosos a todos.

—¡Jejejeje! Al menos está mejor —comentó algo nerviosa Serena—. Será mejor prepararnos —ahora comenzó a explicar muy seria—. Tenemos dos misiones, detener a Giratina en el mundo distorsión, e investigar las ruinas milenarias.

—Quienes quieran ir a pelear al mundo distorsión, les recomiendo que se preparen —les advirtió Dialga.

—Nosotros los acompañaremos, no podrán detener al guardián con sus poderes —agregó Palkia.

—En cuanto Palkia encuentre un lugar seguro donde llegar, partiremos —finiquitó Serena.

—Marina, chicos, lo siento, pero no podré ir —les dijo el Pikachu muy preocupado—. Palkia, ¿podrías volverme a mí dimensión?

—¿Sabes lo riesgoso que es transportarse entre dimensiones en estos momentos? —le cuestionó algo molesto.

—Lo sé, pero tengo que ir a buscar un método para curar a Sakura y las demás… Si ustedes van al mundo distorsión, no tiene sentido que yo vaya. Te lo pido, por favor —le suplicó algo ansioso.

—De acuerdo, pero será bajo tu riesgo —aceptó, rendido de la porfía del Pokémon.

Y así, de la nada, una situación previamente planeada y otra sorpresiva, aparecía en el camino de nuestros amigos. ¿Quién será el culpable de la situación del mundo distorsión? ¿Descubrirán algo en las ruinas milenarias? ¿Qué clase de solución tendrá Goku al pésimo estado de salud de las chicas? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…

...

Y por ahora sería. Espero que la inclusión de Serena les vaya a gustar; y si la notan muy distinta a como la conocieron en la serie, tengo la respuesta a eso. Nos vemos el próximo sábado!
 

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Hola a todos. Antes de nada, quería hacer una dedicatoria a Unshö Ishizuka, quien dio la voz a personajes como el proferor Oak, Mr. Satan y Van Hohenheim, entre varios mas. Una lástima su pérdida, mas por los motivos de su muerte, cáncer al esófago.

Ahora entrando al capítulo, les aviso que la tranquilidad término, así que volvemos a las batallas. Técnicamente debería decir que tengan cuidado con el capítulo por contener lemon algo explicito, pero a quien engaño. Disfrútenlo!

...

Capítulo 62: "Preparando una extraña excursión"

Tras el fin al ataque a las redes de comunicación digital, comenzaron a aparecer varios cabos sueltos. Primero estaban las palabras de Aurora sobre la aparición de la guerrera del fuego. Segundo, estaba la crítica situación de Sakura, quién estaba en condición desconocida. Y tercero, la destrucción por la que pasaba Sinnoh por la invasión al mundo distorsión. Los tres tenían el mismo nivel de prioridad, por lo que decidieron comenzar lo más pronto posible.

En esos momentos, todos estaban reunidos nuevamente dentro del laboratorio principal, junto al doctor de cabecera de Goku y las jóvenes.

—Doctor, ¿cuál es su diagnóstico? —le preguntó muy preocupada la profesora Larch.

—Les resumiré —contestó el doctor—. Dawn tiene muy bajas sus defensas, intentamos despertarla, pero fue imposible. Estará inconsciente quién sabe por cuánto tiempo.

—¿Cuándo calcula que podría despertar? —le preguntó muy asustada Marina.

—No lo sabemos. Podrían pasar días, meses, o tal vez años, pero algo si es seguro, es que necesita recuperar energías. Sobre May, tiene casi todos sus músculos desgarrados, debe tener mucho cuidado con sus movimientos, sino no podrá volver a moverse nunca más.

—¿Qué podemos hacer por ella? —le preguntó muy preocupada Tomoyo.

—Hacer todo por ella, ayudarla en lo que necesite, necesitará una dura terapia de recuperación. Sobre Misty, su estado es peor al que me habían mencionado, todos sus huesos están fracturados, no tiene posibilidad de volver a caminar nunca más, y si llegara a soldar todos sus huesos, para lo que tomaría mucho tiempo, sólo podrá trasladarse en silla de ruedas.

—Pobre Misty, no se lo merece —comentaba con rabia Shaoran.

—Los que más me preocupan son Goku y Sakura —les dijo aún más preocupado.

—¿Qué sucede con ellos? —preguntó muy asustado Krillin.

—Detectamos un virus que atacó al corazón de Goku. Lamentablemente no tiene cura.

—¡Eso significa que…! —exclamó aterrada Sakura.

—Así es jovencita, no creo que le quede mucho de vida —todos escucharon shockeados las palabras del doctor—, y Sakura… internamente está destrozada. Tiene quemaduras y derrames internos, varias fracturas y músculos inutilizados… Les seré sincero, no sabemos cómo sigue con vida.

Era como lo habían sospechado, quién estaba en peor estado era Sakura, era quién estaba al filo de la muerte, y saber aquello fue doloroso para todos.

—Ustedes son quienes lucharon de Hoenn, ¿no es así? —les preguntó el doctor.

—Así es — respondió Serena por los demás —. Sabemos que esto escapa de sus manos, pero por favor, haga lo que esté en sus manos para ayudarlos.

—Les administramos calmantes y adrenalina, así que descansarán bien por el momento —le respondió muy serio el doctor.

El Pikachu sin pensarlo, saltó del hombro de Marina al de Sakura, quién se le pegó rápidamente su oído.

—Sakura, ¿podemos salir un momento? —le susurró al oído, a lo que simplemente asintió.

—Perdón chicos, me retiro un momento —se disculpó algo apenada Sakura.

—Yo me encargo del resto —le dijo muy despreocupada Serena—. Cualquier cosa te busco.

La joven peli morada asintió, y se retiró con Pikachu.

Una vez cruzó la puerta, ambos se dirigieron hacia los cuartos donde descansaban Goku, Sakura y las demás chicas.

—Esto es terrible —se decía compungida la entrenadora Eevee—. Ahora que lo pienso, realmente no es justo… El sacrificio de Pikachu y Sakura están a punto de desvanecerse.

—¡Oye, no pierdas el ánimo! —le intentó animar Goku— ¡Yo no pienso rendirme, recuerda que iré a buscar más semillas del ermitaño y las tendremos de nuevo peleando entre ellas!

—Mi querida amiga Misty… —decía muy triste, mientras la veía como en ese momento, estaba conectada a lo que parecía una bolsa de suero— He hecho todo mal… Si tan solo…

—No te culpes por esto, ellas conocían los riesgos —le pidió con algo de rabia—. Si en verdad valoras a Misty, entonces preparémonos para nuestro siguiente destino.

—¡¿Y Pikachu?! ¡¿Y Sakura?! —ahora le preguntaba con rabia— ¡Usted sabe que las semillas no curan enfermedades y ese virus no tiene cura! —pero ante aquellas palabras, Goku no respondió— ¡¿Qué le hace creer que llegará con las semillas antes que Sakura muera?!

—¡Sé que lo haré! —le exclamó desafiante— ¡Sakura es mucho más fuerte que todos nosotros juntos, puede con esto y más!

—¿Y qué hará si no llega a pasar? —le preguntó ida en sus pensamientos— ¿Qué le diremos a Ash? ¿Qué dejamos morir a su mejor amigo del mundo y a su novia?

—Ash no se rendiría —dijo de pronto una voz de fondo—. Ash buscaría una solución, aún después que todo estuviera resuelto, aunque estuviese entre la espada y la pared.

—¡¿Gohan?! —exclamaron muy preocupados Sakura y el Pikachu, saliendo de inmediato del cuarto y encontrándose al joven en el cuarto donde dormía Goku.

—¿Cuándo pensaban decírnoslo? —les preguntó con rabia Gohan.

—El doctor recién nos dijo el diagnóstico —respondió Sakura—. No te preocupes, no pensábamos ocultarlo.

—¿Irán a las ruinas milenarias? —les preguntó algo más serio.

—Así es —le asintió la peli morada.

—Es una lástima, ya no podré luchar con los demás —decía de forma despectiva—. No podré usar mi fuerza física, pero podré ayudarlos con mis conocimientos.

—¿Estás seguro? —le preguntó el Pikachu muy inseguro.

—Por supuesto. Después de todo, mi sueño es convertirme en un gran investigador —dio la vuelta, y miró a los ojos a Sakura— ¿Puedo acompañarlos? Si en verdad existe algo que nos pueda ayudar a derrotar a Arades, entonces lo averiguaremos.

—Como dice Marina, si ese es tu camino —le decía muy alegre Sakura, mientras tomaba con sus manos la mano derecha del joven saiyajin—, entonces todos nosotros te guiaremos. Espero que cumplas tus sueños.

—¡Muchas gracias, Sakura! —exclamó Gohan con decisión— ¡Prometo dar mi mejor esfuerzo!

—Goku, Gohan, ¿podrían adelantarse? —les pidió de mejor ánimo la peli morada— Serena nos ordenó movernos, y yo no he ido por mis Pokémon.

—Entonces te vemos en el laboratorio principal —decía Gohan, mientras el Pikachu saltaba hasta él, y se miraban muy extrañados—. Esto es muy extraño, papá.

—Lo sé —le respondió muy tranquilo—, por eso le dije a Sakura que me viera como Pikachu.

—¿Es consciente que, si Pikachu y Sakura mueren, usted se quedará en ese cuerpo para siempre?

—Si —le asintió con la misma tranquilidad—, por eso quiero hacer las cosas con tranquilidad y de la forma más normal posible.

—Si usted lo dice —comentó algo perpleja la entrenadora de Ecruteak, mientras se acercaba al Pokémon y lo acariciaba por su cuello—. A Pikachu le gusta que lo acaricien por el cuello —volvió a mirarlo con tranquilidad— ¡Luego nos vemos! —y salió a paso rápido del cuarto.

Sakura continuaba ida en sus pensamientos, pero los sucesos, las decisiones de sus amigos, y la toma de liderazgo de Serena, la ponía más tranquila; podía enfriar su cabeza, pensar con calma todas las situaciones, y tomar las decisiones correctas.

—Ahora veo por qué dicen que uno siempre debe aceptar su pasado, sea bueno o malo, uno nunca sabe de dónde puede salir una mano ayuda —reflexionó muy tranquila y feliz Sakura, y después escuchar el ruido de cosas cayendo— ¿Qué sucede?

Sin pensarlo dos veces, corrió en dirección donde venían los ruidos, encontrándose con un desastre en el sector de recuperación Pokémon. En el suelo había varias pokébolas tiradas, y a Sora encima de Yamato, aterrada por un pequeño Spinarak que estaba en una de las mesas.

—¿Qué sucede, Sora? —le preguntó muy preocupada.

—¡De esa pokébola salió esa araña! —gritaba fuera de sí— ¡Sácala de mi vista!

—¡Jijijiji! —rio Sakura traviesamente, mientras la miraba de forma traviesa— Yo creo que buscabas una excusa para abrazar a tu novio.

—¿Novio? —dijeron al unísono algo extrañados, se miraron a los ojos, y se sonrojaron mientras rompían el contacto visual.

—Tranquilos —les dijo muy relajada Sakura—, disfruten cada segundo juntos, sean felices —aquellas palabras fuera de alentar a los "tórtolos", sólo hicieron sentir mal a los dos, más por la misma Sakura—. ¿Quieren dejar de preocuparse por mí? Vengo por mis Pokémon… ¿O no me digan que son los que están en el suelo? —les preguntó de reojo.

—Eh… ¡Jejejeje! —el par sólo rio nervioso.

—Tengan cuidado chicos, es fácil confundir las pokébolas, más cuando no son de ustedes —les recomendó, mientras iba a recoger una de las cápsulas esféricas— Dejen ayu… —pero antes de lograr tomarla, el Spinarak usó su tiro de soga para agarrarla— ¿Qué estás haciendo? —le preguntó muy extrañada, mientras el Pokémon insecto reía traviesamente y arrancaba al techo— ¡Oye, devuelve esa pokébola!

Algo fastidiada, Sakura comenzó a perseguir al travieso Spinarak por toda la sala… también ayudando a desordenar más de la cuenta, mientras Sora y Yamato intentaban ordenar casi al segundo el paso de la peli morada. Al poco tiempo, Sakura se rindió, deteniéndose muy cansada.

—Tiene más energía de la que creía —decía muy emocionada Sakura.

—¡¿Ahora ves por qué no me gustan las arañas?! —exclamó algo exagerada Sora— ¡Son terribles!

—Tranquila, sólo está jugando con nosotros. Míralo con atención —muy extrañados, vieron como el Spinarak se reía de la situación—. Los Pokémon son seres de buen corazón —volvió a caminar hasta donde estaba el Spinarak y estiró su brazo derecho hasta el—. ¿Me devolverías esa pokébola por favor? Te prometo que volveré y jugaremos —y sin mediar más, el Pokémon le entregó la pokébola—. Muchas gracias.

—Creo que tenemos que ser más compasivos —dijo muy apenada Sora—. Perdóname por gritarte tan feo —se disculpó dándole una reverencia.

—Pero nunca tan feo como Misty —le comentó Sakura muy traviesa.

—¿Les tiene miedo a los insectos? —le preguntó muy extrañado Yamato.

—Y muchísimo —le asintió mientras reía maliciosamente—. Pero Ash le enseñó que los Pokémon son iguales sin importar su aspecto, así que comenzó a ver con otros ojos a los insectos.

—¿Entonces perdió su miedo? —le preguntó muy sorprendida Sora.

—Al contrario, el miedo es cada vez peor —aquel comentario desconcertó a los dos, quienes perdieron el equilibrio—. No los molesto más —miró al suelo, y vio cinco pokébolas tiradas—, tengo mucho trabajo que hacer.

—Sabemos que tienen que ir a pelear contra un ser tan o más poderoso que Dialga y Palkia —les dijo algo serio Yamato.

—Si quieres, podemos acompañarlos —completó muy decidida Sora.

—Muchas gracias, chicos —les agradeció muy feliz Sakura—. En estos momentos, toda ayuda nos viene de maravilla.

—¡Entonces iremos por Gabumon y Biyomon! —exclamó con entusiasmo Yamato— ¡Vamos, Sora! —y raudo, salió del laboratorio.

—¡Adelántate —le gritó Sakura—, tenemos que arreglar unas cosas!

—Es verdad, no podemos dejar este lugar tirado sin más —dijo algo agitada Sora, dirigiéndose a una estantería donde había varias pokébolas.

—Es cierto, aún tenemos mucho de qué hablar —le apoyó Sakura con una voz… seductora—. ¿Por dónde empiezo?

—¿Eh? —algo extrañada, Sora volvió su mirada a la peli morada, quién sin que se percatara, la tenía encima de ella… acariciando con sus manos… sus pechos— ¡¿Qué haces?!

—Sólo cumplo la promesa que le hice a Sato —le respondió con malicia—. Eres muy bonita, ¿lo sabías?

—Sakura… deja de hacer eso… Yamato podría entrar —le suplicó entre suspiros.

—¡Yamato no, pero yo sí! —exclamó de golpe una voz femenina muy molesta, al tiempo que agarraba de las manos a Sakura, alejándola del cuerpo de Sora— ¡Creo que haré lo que Satoshi haría en estos casos!

—Serena, ¿qué estás haciendo? —le preguntó algo asustada.

—Sora, agárrala de las piernas —le ordenó de forma maliciosa Serena.

—¿Qué vas a hacer? —le preguntó Sakura con algo de miedo.

— Adivina —le respondió dándole una sonrisa maliciosa—. Te mueves mucho, así que te amarraremos. ¡Por favor Spinarak, átala de brazos y piernas! —le pidió mientras la daba vuelta, y obedeciendo el Pokémon sin entender— Perfecto. ¡Muchas gracias, puedes volver a tu pokébola, lo que haremos no quiero que lo veas! —y sin seguir entendiendo, volvió a su pokébola.

—¡Oye, no harás lo que yo creo que harás! —Sora le comentó muy nerviosa y roja.

—No es la primera vez —le comentó muy seria, mientras le subía la falda y bajaba un poco su ropa interior—. Satoshi hizo un buen trabajo transformándote en una pervertida —del bolsillo de su falda sacó lo que parecía… ¿un consolador? Se lo introdujo a Sakura por su vagina, y lo activó—. Diviértete sola, pervertida.

—¡Serena… no me dejes… también quiero ser tuya! —le suplicó entre suspiros y quejidos.

—No le prestes atención, vámonos —le dijo muy molesta Serena, mientras salía de la sala.

—De acuerdo… —le asintió Sora, comenzando a sentir mucho calor, mientras salía del cuarto.

Al salir, Serena cerró la puerta con llave, y puso un cartel de "No molestar".

—¿Estás segura de lo que hiciste? —le preguntó muy preocupada Sora.

—Satoshi ha sido el único hombre de quién se ha enamorado Sakura —le comentó con algo de rabia.

—Entonces le gusta las mujeres —sentenció algo sorprendida Sora.

—Satoshi ya no está con ella, así que buscará el cariño en quién encuentre algo en especial para ella.

—¿Cuánto la dejaras adentro? —le preguntó algo preocupada.

—Volveremos por ella en quince minutos —le dijo Serena algo incómoda, usando su índice derecho para rascar su sien—. Acompáñame afuera, ya tenemos todo listo, necesito coordinar los últimos detalles con Dialga y Palkia.

—Acerca de ellos —comenzó a interrogarla Sora mientras comenzaban a caminar—, el ser que vive en el mundo distorsión es tan fuerte como ellos. Se sincera conmigo, ¿qué posibilidades tenemos de ganar?

—Creo que no son buenas —le respondió muy preocupada la oriunda de Kalos—. Si tiene alguna vinculación con el escuadrón de la oscuridad, ni Palkia ni Dialga tendrán alguna posibilidad.

—Ya veo —le respondió con algo de miedo—. ¿Qué te motiva a seguir si sabes que, seguramente no saldremos vivos?

—Ash —le respondió Serena muy sonrojada.

—¿Ash?

—Él fue y es mi primer amor, y si necesita mi ayuda, entonces haré lo que sea por él —le respondió con mucha decisión.

—Creo que no se ha enterado de lo de Sakura —Sora pensó muy incómoda—. ¿Y cómo lo conociste?

—Lo conocí cuando era pequeña. Estaba perdida en el bosque de Pallet Town, y cuando lo vi y me ayudó, sentí que era un chico espectacular… Lo quería para mí, y lo quiero para mí.

—¿Así que amor a primera vista? —le preguntó Sora con una mirada lascivia, a lo que Serena le asintió muy avergonzada.

—Vamos rápido…, no tenemos tiempo que perder… —le dijo muy nerviosa, partiendo a paso rápido al exterior del laboratorio.

Una vez reunidos con Dialga y Palkia, Serena y Sora comenzaron a hablar con ellos, comenzando a preparar lo que parecía una misión suicida.

—¿Tienen establecido algún punto de llegada a Sinnoh? —Serena les preguntó muy seria.

—Hay un punto cercano del acceso al mundo distorsión, fue lo que pudimos localizar —les informó Palkia.

—Según lo que escuché de la profesora Larch, las ruinas milenarias se encuentran a un día de aquí —les comentó Sora—. Podrían ir a dejarnos primero a las ruinas, y después partir al mundo distorsión.

—¿Podrían? —le preguntó muy extrañada Serena.

—Lo siento mucho, quiero ayudar, pero si voy con ustedes al mundo distorsión, seré un estorbo —le comentó muy apenada—. Soy buena investigando cosas extrañas, así que creo que en las ruinas seré más útil.

—Será como tú digas —le asintió Serena conforme—. Es buena idea. De todos modos, Sora, cualquier duda o consulta que tengas, Iris estará para ayudarles.

—¿Quién es Iris? —le preguntó muy curiosa la joven elegida.

—Es una experta en Pokémon tipo dragón de Unova, tiene más conocimientos en arqueología y leyendas que todos nosotros juntos. Ahora debe encontrarse en las ruinas con el equipo de investigación de la profesora Larch.

—De acuerdo. Les deseo suerte en el mundo distorsión.

—Gracias Sora —le agradeció muy feliz Serena.

—Iré por Yamato, le avisaré que partiremos ahora —y salió en dirección al sector de cuidados del rancho.

Lo que los jóvenes no sabían, es que los sucesos del mundo distorsión habían sido gatillados por la ingenuidad de Magma y la sed de venganza de Cyrus, el cual solo tenía una cosa en mente, acabar con Ash. Muy al contrario, las ruinas milenarias parecían esconder más secretos de los que creían. Y quedaba una tercera misión, Goku volvería a su dimensión en búsqueda de semillas del ermitaño, y debía volver lo más rápido posible, ya que las condiciones, muy en especial de la card captor, era de muchísimo cuidado.

Después de treinta minutos, y varias discusiones de organización, estaban listos para comenzar el viaje. Junto a Shaoran y Tomoyo, estaban listos quienes irían al mundo distorsión, el profesor Birch, Serena, Krillin, Lyra, Marina, Daisuke y Ken en compañía de Wormmon y Veemon, y los que comenzarían la investigación en las ruinas milenarias, la profesora Larch, Usagi, Minako, Makoto, Gohan, Yamato, Sora, Kenshin y Mugen, y Goku que estaba listo para volver a su dimensión. Estaban listos junto a Dialga y Palkia para iniciar el viaje.

—¿Seguros que quieren ir? —Serena les preguntó algo preocupada a Daisuke y Ken, no muy convencida.

—¡Por supuesto que sí! —exclamó con entusiasmo Daisuke.

—Hacemos un gran equipo, les seremos de gran ayuda —le apoyó Ken.

—Chicos, preferiría partir ahora —les dijo muy apurado Goku—. Mientras más rápido vuelva con las semillas, más rápido podremos sanar Sakura y las demás.

—De acuerdo —accedió Palkia—. Apenas recojas las semillas, comunícate con nosotros para traerte de vuelta —y dando un fuerte rugido al aire, al igual que en los inicios de los viajes dimensionales, se abrió un agujero en el suelo—. Ya puedes irte.

—No deberías viajar solo, aún no sabes con exactitud cómo se comportará tu cuerpo —le recomendó un joven de armadura negra, siendo acompañado por una joven de piel morena y cabello rojizo.

—Latis, Caldina, ¿piensan acompañarlo? —le preguntó Serena muy extrañada.

—Es verdad lo que dice —le respondió Shaoran, viendo muy serio al Pikachu—, si te llegara a pasar algo extraño, estarías solo.

—De acuerdo, si ustedes lo quieren así —accedió algo confundido Goku—. No tenemos más tiempo que perder —y terminando muy decidido, se lanzó al umbral seguido por Latis y Caldina.

—¿Y Sakura? —preguntó muy extrañada Tomoyo— Se suponía que sería la primera en estar lista.

—Es cierto —comentó muy pensante Yamato—. Se suponía que vendría contigo, Sora —dijo mirando de reojo a la aludida.

—Qué extraño, la última vez que la vimos fue… —pero al segundo que recordó lo último sucedido, dejó de hablar— ¡Jejejeje!

Automáticamente, junto con Serena, partieron raudas al interior del laboratorio.

Claramente, ambas habían olvidado por completo a Sakura en la sala de recuperación… ¿Cómo estaría la peligrosa pervertida? Eso se preguntaban a medida que corrían, hasta que llegaron a la puerta de acceso. El cartel de "No molestar" continuaba dónde mismo, y la puerta seguía con llave, o al menos eso parecía, ya que se veía forzada. Ambas se asustaron mucho al ver el forcejeo de la cerradura, y se miraron muy preocupadas.

—Parece que la agarraron —comentó aterrada Sora.

—¿Tú crees? —le preguntó igual de aterrada Serena— Abriré con calma la puerta —Curiosamente, la puerta estaba cerrada con seguro, así que Serena usó la llave que tenía para poder abrir—. Creo que no lograron abrir la puerta.

Lentamente abrieron la puerta, ambas asomaron un ojo por el pequeño espacio, y extrañamente, su amiga ya no estaba atada en el suelo… Estaba sentada arriba de un joven peli morado. Se movía sobre él, como si sentadillas hiciera. Ante los nervios, las jóvenes se retiraron y Serena cerró suavemente la puerta.

—¿Acaso… esa era… Sakura? —preguntó Sora muy roja y acalorada.

—Si… —respondió Serena igual de roja y acalorada— Pero, ¿quién era con quien… estaba…?

—No puede ser que sea quién yo creo que era —le respondió aterrada Sora—. Mejor escuchemos.

—¡¿Estás loca?! —le reclamó muy avergonzada la joven de Kalos.

—No me quites la emoción… Además, tú lo comenzaste —le respondió muy molesta Sora mientras pegaba su oreja derecha a la puerta.

—¡Oye, también quiero escuchar! —le reclamó algo desesperada Serena, imitando la acción de su amiga entrometida.

—¡Por favor…, no me dejes sola…, quiero estar contigo…! —exclamaba entre gemidos Sakura— ¡Por favor Paul…, abrázame!

Las jóvenes escuchaban atónitas las palabras de Sakura. ¿Estaba intimando con el rival de Ash y a quien dejó como un hazmerreír a la card captor?

—¿Cómo puede hacer algo así con ese imbécil? —le preguntó Sora a Serena muy desconcertada.

—En un inicio, según lo que me confesó Satoshi, él era la peor persona que cualquier amigo podría tener —le respondió Serena.

—Ahora que recuerdo —le intervino Sora—, Sakura amenazó a Paul agarrándolo de su chaqueta, todos pensábamos que ella lo iba a golpear y viceversa… ¿Crees que encontró en Paul su regocijo?

—Satoshi sabía que después de hacer ese ritual, moriría —comentó con algo de rabia Serena, mientras entrecerraba sus ojos.

—¿Existe la posibilidad que esto lo haya tenido planeado también? —le preguntó algo sería Sora, dejando algo sorprendida a la joven de Kalos— De ese sujeto, aún después de muerto, nada me sorprende. En Pallet Town lo vi con mucha confianza con Paul.

—Te doy la razón. Satoshi resguardaba cualquier movimiento, hasta los improbables —ambas volvieron a abrir un poco la puerta, y vieron como Sakura estaba abrazada con fuerza al joven, sin detener su movimiento—. Seguramente, Satoshi quería que conociera a Paul, no quería que Sakura decayera y se juntara con alguien débil.

—¿Pero no es peligroso? —le preguntó algo preocupada Sora.

—¿Tú crees que Sakura es tonta? —le preguntó con un todo de voz lascivo.

—¡Jejejeje! Creo que tienes razón —le respondió con una risa nerviosa.

Ambos jóvenes seguían en su acto amatorio. Sakura se movía a mayor ritmo, mientras que Paul la agarraba de su cintura ayudándola con el movimiento.

—Eres una tonta —le dijo algo agitado Paul—. ¿Por qué haces algo así conmigo? Yo no siento nada por ti.

—Porque siento… que contigo puedo seguir… —le respondió Sakura muy agitada— No me importa lo que me digas…

—¿Y Satoshi?

—¡No me hables de ese imbécil! —le gritó furiosa mientras se detenía y lo miraba a los ojos, notando en el rostro del joven algo de cansancio— Ese egoísta… se sacrificó para salvarnos a todos… ¡Lo odio! —gritó con rabia.

—¿Y qué querías, también morir a su lado? —le preguntó Paul algo fastidiado.

—Ahora no lo sé —le respondió entre lágrimas—. Pero me dejó sola, y no quiero…

—¿Estás buscando en mí su reemplazo?

—Estoy buscando en ti… lo que amo de un hombre —le confesó mientras le sonreía—. Si no tuvieses agallas para comportarte como un cretino… no hubiese visto lo buen chico que eres…

—¿De qué estás hablando? —le preguntó Paul muy nervioso, mientras sentía como Sakura acariciaba su rostro.

—Estoy sola… quiero volver a amar… —le respondió muy nerviosa— Vamos a ir a Sinnoh, y no creo que salgamos con vida, y si me quiero despedir de este mundo, que sea amando a alguien a quien pueda tocar.

—¡No puedes cambiar de persona de un minuto a otro! —le exclamó muy molesto el joven de Sinnoh.

—Sé de lo que hablo… y tú… estabas destinado para mí —le respondió muy feliz—. Lo prometimos, si uno caía, el otro seguiría… y preocuparme por un muerto no cambiará mi futuro… Ahora, tú eres mi mano para no perderme, Paul…

—Sakura… —la nombró muy pensante, mientras la veía a sus tristes ojos, los cuales no dejaban de derramar lágrimas— Jamás he tenido novia, de lo único que me he concentrado ha sido en ser más fuerte…

—Y yo quiero ayudarte… —se le ofreció Sakura con entusiasmo.

—En verdad eres una tonta —con algo de impulso, Paul tomó de los hombros a Sakura, y la terminó recostado en el suelo, poniéndose arriba de ella—. Si no quieres estar sola… creo que podré acompañarte… Pero no te prometo nada… —y ahora era Paul quien retomó el encuentro, con un vaivén algo brusco.

—¡Gracias… por hacerme sentir bien! —le agradeció muy feliz la peli morada entre gemidos— ¡Terminemos esto… juntos!

Y sin más que mirar y escuchar, Sora y Serena volvieron a cerrar la puerta, volviendo a poner cerrojo. Ambas se sentían más miserables que avergonzadas; tal vez, el mirar el acto sexual era insultante para ambos, pero escuchar las palabras de Sakura, era más denigrante aún.

—Es horrible lo que hicimos —concluyó con rabia Sora.

—Ella ha confiado ciegamente en nosotros… —pensaba igual de miserable Serena— Es verdad, cada uno debe seguir su propio camino y elegir a quien quiera uno que lo acompañe.

—Mejor vámonos, no quiero que Sakura se sienta peor de lo que ya se siente —le pidió Sora muy desanimada.

Pero la demora de ambas jóvenes preocupó al grupo, por lo que, desde el acceso al rancho, vieron como aparecía Tomoyo en búsqueda de las jóvenes.

—¿Sucede algo? —les preguntó muy extrañada Tomoyo, haciendo sobresaltar a Serena y Sora— Se están demorando mucho… —pero detuvo su habla al ver como ambas jóvenes le hacían un gesto de silencio.

—¡Shhh! ¡No hagas ruido! —le pidió en voz baja Serena.

—¡Sakura y Paul están… bueno…! —le indicó muy nerviosa Sora.

—¡Jijijiji! ¡Ya veo! —rio traviesamente Tomoyo, mientras volvía con los demás— Les diré que irán en cinco minutos —y se retiró.

En eso, la voz de Paul y Sakura comenzaron a escucharse algo fuerte, se sentían desesperados.

—¡Sakura… no aguanto más…! —le exclamó en voz alta, mientras tomaba a Sakura y la volvía a sentar frente a frente, acelerando aún más sus movimientos.

—¡Hazlo por favor… yo también voy a terminar! —le suplicó, mientras volvía a abrazar al joven.

Y con más cariño que afecto entre ellos, el acto terminó con un fuerte abrazo entre ellos, intentando contener aquel orgasmo que querían comunicar, lográndolo en la mirada de ambos.

—¿Puedo ser tu novia? —le preguntó Sakura con timidez— Quiero una motivación personal para morir.

—¿No hacías todo por tus amigos? —le preguntó muy agitado Paul.

—Mis amigos son eso, y no voy a enfocar mis energías en un muerto, peleamos por quienes siguen vivos y quiénes vendrán… Y tú —le dijo, mientras le daba un pequeño beso en los labios—, quiero que tú seas mi motivación.

—Haz lo que quieras entonces —le respondió algo molesto, volteando su mirada a cualquier parte, muy sonrojado.

—Espérame aquí, quiero volver y decirte con orgullo que le gané al guardián —le pidió con orgullo.

—¡Ja! En verdad eres una tonta —le dijo de forma despectiva el joven—. Iré contigo, no podrás sola.

—Paul… —Sakura estaba sorprendida, aquel ofrecimiento tan desinteresado no lo esperaba.

—¡No te confundas! —le recalcó muy sonrojado el joven— Ustedes son muy débiles, terminarán derrotados rápidamente. Además, Sinnoh es donde nací —le aclaró con mucha severidad— ¡No voy a dejar que un idiota destruya el lugar donde nací!

—¿Entonces me darías el honor de ayudarte? —le preguntó con ternura Sakura, mientras se levantaba y le daba la mano al joven para que se levantara.

—Si tú quieres… ¡Pero no me molestes! —a cada palabra, Paul se escuchaba más nervioso, pese a que intentaba aparentar frialdad.

En eso, llamaron la puerta, alarmando a los dos jóvenes.

—¡Chicos, Marina y Lyra me pidieron que les llevara sus Pokémon! —les pidió Tomoyo de forma descarada, con un tono de voz suspicaz.

—Tomoyo, ya le entregamos sus Pokémon a Marina y Lyra —le comentó algo intrigada Sora.

—Lo sé —le asintió mientras esbozaba una sonrisa pícara.

En eso, comenzaron a escucharse voces algo… alteradas.

—¡Date prisa, si no nos apuramos, van a echar la puerta abajo! —le exclamó muy nerviosa Sakura a Paul.

—¡A mí no me culpes, yo solo vine por mis Pokémon! —le exclamó algo molesto Paul— Deberías enojarte con quién te haya dejado como te encontré.

—¡¿Quieres dejar de gruñir?! —le pidió de forma amenazante— ¡Te dije que te apuraras!

—¡No eres quién para darme órdenes, niñita!

Se veía que ambos no daban el brazo a torcer… aunque fuera por una estúpida pelea de egos. De pronto, comenzó a escucharse el sonido de cosas que caían al suelo, cosa que preocupó Serena, Sora y Tomoyo, por lo que abrieron la puerta de golpe, logrando ver a Sakura y Paul… revolcándose nuevamente, arriba de una de las mesas de trabajo.

—¡Ustedes dos! —les gritó muy molesta Serena, lo que hizo que ambos se pararan rectos, muy sonrojados.

—¡Maldita sea Paul, tapate! —le exclamó roja de vergüenza Sora, dando vuelta la mirada.

—¡¿Quién les dio autorización para entrar sin llamar?! —les gritó furioso Paul, mientras ambos arreglaban sus ropas de la forma más rápida y torpe posible.

—Los demás están listos para partir a las ruinas milenarias y al mundo distorsión, faltan ustedes dos —les dijo Tomoyo mirándolos de forma cómplice, siempre manteniendo aquel tono pícaro.

—¡Sakura, mis Pokémon! —le pidió de forma ruda Paul.

—¡De inmediato! —Sakura partió a la estantería de recepción, tomó las seis pokébolas del joven, y se las entregó— Aquí las tienes.

—Que escandalosas son —seguía quejándose, mientras devolvía sus pokébolas a su cinto, y tomaba de la mano a Sakura—. ¿Podemos irnos? No quiero perder más tiempo —y sin desaparecer la pena, con el ceño fruncido, Paul se fue con Sakura de la mano.

—Cada uno tiene una visión distinta de la compañía —comentó mucho más tranquila Tomoyo.

—Creo que tenías razón, Sora —le dijo mucho más tranquila Serena—. Ese tonto de Satoshi, incluso después de muerto, sabe lo que hace.

—Creo que lo que sucedió aquí, es mejor que nadie lo sepa. Si esos dos quieren formalizar algo, que ellos nos lo digan —agregó igual de tranquila Sora.

—Bien —suspiró Serena muy decidida—, llegó la hora.

Cuando los integrantes faltantes llegaron, los demás los vieron algo extrañados, más a Paul, quien venía de la mano con Sakura.

—¿Qué les pasó a ustedes dos? —les preguntó Marina algo extrañada por la pareja.

—Nada, sólo hubo un momento de reflexión —le respondió Tomoyo, haciendo que la pareja se sonrojara, y los demás entendieran de buenas a primeras las palabras.

—¡Dialga, Palkia, estamos listos! —le exclamó Serena muy seria.

—Lo sentimos, pero con Daidouji nos quedaremos —les avisó Shaoran—. Somos pocos los que estamos activos y hay mucho que hacer.

—Entonces les encargo el laboratorio —les pidió la profesora Larch—. Cualquier inconveniente o duda que tengan, molesten a Hari con confianza —les comentó algo traviesa.

—No se esfuercen mucho, ustedes también han pasado por mucho desde el inicio de todo —les pidió Sakura.

—No se preocupen por nosotros, al contrario, los esperamos aquí con bien —les pidió Tomoyo con un tono de voz risueño, notándose mucha preocupación en su rostro.

—Entonces partiremos a las ruinas milenarias —avisó Dialga, mientras daba un fuerte rugido al aire.

—¡Volveremos con bien, se lo prometemos! —le exclamó con decisión Sakura, para después todos desaparecer en lo que parecía una curvatura dimensional.

—¿Crees que llegarán con bien? —le preguntó Tomoyo muy angustiada a Shaoran.

—Espero que sí, Daidouji —le dijo muy preocupado Shaoran—. Acompáñame, aún tenemos trabajo que hacer.

—Es verdad, aún tienes la misión que te encomendó Eriol —comentó igual de pensante Tomoyo.

Una difícil excursión comenzaba, y no estaban seguros de los resultados finales. Como siempre, los secretos continuaban al día, pero ya no eran por parte de Satoshi y Sakura. ¿Lograrán averiguar algo de información en las ruinas milenarias? ¿Lograrán hacerle frente a Giratina? ¿Sakura habrá tomado la mejor decisión con Paul? ¿Serena, Sora y Tomoyo seguirán espiando la intimidad de Sakura? Pero había algo aún más inquietante, ¿cuál será la misión que Eriol le encomendó a Shaoran? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…

...

Y sería todo por esta semana. Los dejo por ahora, y si quieren algo en especial, dejen sus sugerencias con confianza. Hasta el próximo sábado!
 

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Hola a todos. No los aburriré en esta ocasión, así que seré breve. Esta historia pasa mucho por hechos relatados en el pasado, como se han dado cuenta, y este capítulo no es la excepción. Pero esta vez es muy distinto, ya que cuento mucho sobre el némesis principal de la historia. Todos los capítulos llevan varias pistas, al borde que todo se intenta hilar dentro de cosas reales. Disfruten de capítulo, y nos vemos el próximo sábado!

...

Capítulo 63: "Acostumbrándose a una extraña vida. La historia de los inicios y los guerreros sagrados"

Tal como lo esperaba Goku, había llegado con bien a su dimensión en compañía de Latis y Caldina. El viaje de Palkia los había llevado hasta una pequeña isla perdida en medio del océano.

En aquella isla había una casa pintada en blanco y su techo rojo, con un clarísimo "KAME HOUSE" sobre el pórtico principal. Parecía hacer buen clima ya que estaba despejado, mientras la tranquilidad se respiraba por aquellos lugares.

—¿Dónde estamos? —preguntó muy intrigada Caldina, mirado a su alrededor con una expresión algo incómoda— ¿Cuál era la idea de Palkia al mandarnos en medio del mar?

—Si nos mandaron a un lugar así —le comentó muy pensante Latis, mientras miraba la casa en cuestión—, quiere decir que en esa casa debe haber alguien que nos pueda ayudar… —al pausar sus palabras, desvío su mirada al Pikachu— O para ayudarte a ti.

—Es la casa del maestro Roshi —respondió rápidamente Goku—. Algo saben Palkia y Dialga, por alguna razón me enviaron con él.

—¿Vas a entrar? —le preguntó algo apurada Caldina— Recuerda que tienes que ir por las semillas.

—Es verdad —asintió algo pensante.

Con muchas dudas en su mente, Goku se dirigió hasta el pórtico principal, mientras la puerta de acceso era abierta por la joven. El interior de la casa se veía muy espacioso, algo desordenado, pero había espacio suficiente para caminar. En el sillón principal dormía un anciano, de quién sabe qué edad, pero se veía en el séptimo sueño, siendo su cara cubierta por una revista.

—¡Maestro Roshi! —le llamaba Goku, pero no contestaba; roncaba profundamente— ¡Despierte, maestro Roshi!

—Olvídalo, no lo despertarás —le advirtió Latis.

—Si no roncara, sacaría por conclusión que se murió —acotó bastante desconcertada Caldina.

—Tiene más vidas que un gato, así que no lo creo —le respondió algo complicado Goku, mientras subía hasta el sillón y se colocaba al lado de su oído derecho— ¡Maestro Roshi!

Aquel gritó provocó que el maestro Roshi despertara muy sobresaltado, golpeado por impulso el cuerpo del Pikachu, quién terminó estampado contra la muralla.

—¡¿Qué sucede?! —preguntaba muy agitado, al tiempo que se sentaba y comenzaba a mirar a su alrededor, hasta dar con los extraños— ¿Quiénes son ustedes?

—Por fin despierta, Maestro Roshi —dijo algo adolorido el Pikachu.

—¿Quién eres tú? —preguntó muy extrañado el anciano— Jamás había visto un monstruo o animal como tú. ¿De dónde vienes?

—¡Maestro, soy Goku! —le respondió mientras se le acercaba— Estoy en otro cuerpo por razones de fuerza mayor.

—¿En verdad eres Goku? —le preguntó muy desconfiado— Pruébalo.

—Es verdad, mire —le asintió el Pikachu con entusiasmo, mientras subía al hombro izquierdo de Caldina— ¿Recuerda cuando nos hizo traerle una chica linda para aceptarnos como sus discípulos? —ante aquel dato, Caldina miró muy extrañado al Pokémon— Ella es linda, ¿cierto maestro Roshi? Es una lástima que Lunch se haya ido de la casa.

—¡¿En verdad eres Goku?! —volvió a preguntar, ahora muy sorprendido por lo asertivo de sus palabras, mientras se le acercaba, lo miraba con curiosidad… y manoseaba un pecho de Caldina…— No creo que lo seas…

—¡Viejo pervertido! —le gritó con mucha vergüenza la joven, mientras lo golpeaba y mandaba a volar… hasta una de las murallas de la casa— ¡No sé acerque más a mí, se lo advierto!

—Sí, eres ese tonto… —terminó de convencerse el anciano… sin sentido…

—¿Está bien, maestro Roshi? —le preguntó algo preocupado el Pikachu.

—Eres el único que me trae chicas violentas —le reclamó algo adolorido el maestro mientras se recomponía—. ¿Qué te sucedió que estás con ese cuerpo?

—¿Krillin le contó sobre el ataque de Elix?

—Con bastante detalle —le respondió el maestro Roshi—. Aquel jovencito, Ash… Me contó que, si no hubiese sido por él, hubiesen sido derrotados.

—Así es —le asintió muy serio, mientras lo ponía al corriente.

Goku comenzó a informarle sobre todos los hechos pasantes desde el día que llegó Ash, Misty y Kenshin, las misiones que tenían, la batalla contra las guerreras elementales, el escuadrón de la oscuridad, el cambio de cuerpo que había sufrido, la posesión por la que pasó, y sobre su amnesia sobre el entrenamiento que le había dado Henry.

—Por lo que están pasando es terrible —reflexionó muy serio Roshi—. Vamos afuera Goku, quiero probar algo contigo.

—¡Maestro Roshi, no tengo tiempo, Sakura y las demás necesitan las semillas del ermitaño! —exclamó muy impaciente Goku.

—¿Tiene algún sentido apresurarse? —le preguntó muy preocupado el anciano.

—Viejo, ¿nos estás tratando de decir que sabes algo? —le preguntó Caldina muy sorprendida.

—De algo si soy consciente, es que tendrás que aprender a unir tu propia mente con ese cuerpo —comenzó a explicarle Roshi mientras se levantaba y salía de la casa—. Si eres capaz de pasar la prueba que te tengo, podrás irte.

—Maestro, me está asustando —le comentó muy preocupado Goku—. ¿Sabe a qué nos enfrentamos?

—No pierdas el tiempo, muchacho —le dijo mientras terminaba por salir.

Para Goku, el tono con que de pronto comenzó a hablarle el maestro Roshi, era muy preocupante. ¿Qué sabrá sobre el ataque del escuadrón de la oscuridad? Se preguntaban los tres, mientras salían y veían al viejo parado, mirando fijamente al Pikachu.

—Goku, ¿aún recuerdas como usabas tu cola? —le preguntó algo estricto Roshi, mientras los tres se paraban a unos cuantos metros de él.

—Así es —le asintió muy extrañado—. Cómo le conté, aquel ser usaba mi cola como canalizador de ki.

—¿Puedes crear una esfera de energía con tu cola?

—Creo que si —le asintió poco convencido, mientras levantaba su cola y desde su punta se veía una pequeña concentración de energía.

—Atácame con ella.

—De acuerdo —y con mucha dificultad, le lanzó la esfera de energía, deshaciéndola Roshi con su mano sin ninguna dificultad— ¿Por qué no puedo controlar mi cuerpo como lo había logrado con Marina?

—Según lo que me contaste, ella te dio su voluntad para pelear, transmitió su energía a tu cuerpo y viceversa —le respondió Roshi muy pensante—. Al menos puedes controlar tu ki. ¿Puedes usar la teletransportación?

—No lo he intentado —le comentó aún menos convencido, intentando llevar su pata derecha delantera a su frente, infructuosamente—. ¡Ni siquiera alcanzo!

—Usa tu cola —le recomendó Latis—, es con lo único con que podrás canalizar tu energía.

—Fue una suerte que la mamá de Ash nos encontrara y nos dijera que te acompañáramos —comentó algo molesta Caldina—. Te conoce mejor que tu esposa.

—¡Jejejeje! Es verdad, Delia es la mejor —rio muy nervioso Goku—. Lo intentaré —e intentó llevar la punta de su cola a su frente, logrando llegar hasta su nuca—. Hasta ahí llegué.

—Con eso será suficiente —le dijo muy severo el maestro Roshi—. Ahora intenta sentir mi ki, y teletranspórtate a mi lado.

—De acuerdo —le asintió el Pikachu, comenzando a concentrarse en su objetivo—. Siento su ki, pero no logro teletransportarme.

—Fortalece tu mente, no te concentres en la fuerza del otro —le aconsejó Latis.

—¿Delia era tu amiga o tu mamá? —le preguntó muy molesta Caldina.

—Es verdad —comenzó a pensar Goku—, creo que olvidaré la fuerza física y energética, necesito fortalecer mi mente —cerró sus ojos, tranquilizó sus pensamientos, y logró la teletransportación con éxito—. Lo logré…

—Ahora entrenarás la teletransportación por una hora —le ordenó el maestro Roshi—. Ustedes dos, manténgase en constante movimiento, así le costará más trabajo que los encuentre.

—¡¿Nosotros?! —exclamaron muy extrañados.

—Yo voy a volver adentro, tengo cosas importantes que hacer —les respondió muy desentendido, mientras se dirigía al interior de su casa—. Suerte.

—No tenemos tiempo que perder, comencemos —dijo muy decidido Goku, mientras cerraba los ojos, comenzando a meditar.

—¿Qué estará ocultando ese viejo? —le preguntó Caldina a Latis, mirándolo de forma intrigante.

—Después que terminemos el entrenamiento le preguntaremos todo lo que sabe —le respondió algo evasivo—. Tiene razón Goku, no tenemos tiempo que perder.

Los hechos que estaban ocurriendo eran mucho más sospechosos que antes, parecía que todos tenían algo que ocultar. Goku llevó su entrenamiento de forma ligera, sabía por dónde comenzar, sabía que aquella conexión que tuvo con Marina había sido casual y no se repetiría nuevamente, y que la única forma de volver al campo de batalla, era conectar su alma con el cuerpo de Pikachu.

Gracias a su habilidad y en parte algo de suerte, había logrado al menos volver a dominar la teletransportación al cabo de la media hora; ahora entendía de mejor forma las palabras de Delia y Henry. Era consciente que aquello era solo un pequeño paso, pero ahora podía ayudar de forma más ágil a todos.

Cumplida la hora, Goku, Latis y Caldina volvieron al interior de la casa del maestro Roshi. El anciano maestro estaba parado, mirando a la ventana muy pensante, pero su rostro reflejaba preocupación.

—Maestro Roshi, terminamos el entrenamiento —le dijo muy serio Goku—. ¿Quién se lo pidió? ¿Fue Kamisama, Kaiosama… o fue Palkia?

—Ninguno de ellos —los tres miraron muy extrañados aquellas palabras.

—Si no fue ninguno de ellos, ¿entonces quién fue?

—Lo conoces mejor que nadie —le respondió mientras rascaba su cabeza, hablando con una voz frustrada—. Quién le pidió ayuda a Krillin, Vegeta, Piccolo y Bulma…, fue Ash.

—¡¿Ash estuvo aquí?! — exclamaron muy sorprendidos los tres.

¿Cómo podía ser algo así? Supuestamente Palkia había mantenido selladas las aperturas dimensionales. ¿Acaso él había descubierto un método para abrirlas sin ayuda de nadie?

—¡¿Él sigue aquí?! —le preguntó muy desesperado Goku— ¡Voy a ir por el ahora! —intentó detectar su presencia, pero sucedió algo extraño— Creo que siento su presencia, pero no estoy seguro —comentó muy extrañado.

—Según nos contó a todos, está entrenando para derrotar a Arades —le comentó el maestro—. Veo que recuerdas lo que sucedió hace catorce años.

—Le prometí a Henry que yo entrenaría a Ash —pensó con algo de rabia.

—Ash no es de los que espera a que las cosas sucedan, él va por ellas —le comentó el maestro Roshi—. ¿Conocen la historia de la confrontación contra Arades?

—Hemos escuchado de la batalla que hubo hace mil años —le contestó Latis—. Se supone que las guerreras elementales de la dimensión donde vive Ash lo sellaron.

—¿Qué tiene que ver aquella batalla con su extraño comportamiento? —le preguntó muy molesta Caldina.

—Según cuentan, hace mil años apareció un ser tan poderoso, que ni todos los dioses juntos pudieron hacerle frente —comenzó a relatar Roshi—. Es una historia que le fue contada a mi maestro, el maestro Mutaito, la cual ha pasado de generación en generación.

—¿A qué nivel fue aquel ataque? —le preguntó Goku algo preocupado.

—Aquella batalla fue terrible, hubo muchos sacrificios, casi todos en vano, no había nadie que pudiera hacerle frente a aquel ser, no solo tenía el poder de controlar todo a su voluntad, también podía manejar el tiempo y el espacio a su voluntad.

—¿Y cómo lograron derrotarlo? —le preguntó muy asustada Caldina.

—No pudieron, todos cayeron —aquella respuesta dejó helado a los tres—. Aquel ser, Arades, según cuentan, vino desde otra dimensión a atacar a este lugar. Su objetivo jamás fue este pequeño y miserable planeta, su objetivo real era la dimensión completa.

—Hemos escuchado con anterioridad aquellas palabras de los generales de la oscuridad —comentó muy pensante Latis.

—Los generales en total eran siete, y tenían tanto poder como un semidiós, y cada uno tenía una habilidad distinta —continuó el anciano—. Tuvieron mucha suerte al lograr eliminarlos, ya que hace mil años, ningún guerrero lo logró.

—Ese Arades… ¿Qué tan malo es? —le preguntó muy pensante Goku.

—Lo suficiente como para decirte que no le importa sus hombres. Sus hombres son herramientas, su objetivo es ver todo sumido en la maldad.

—¿Por qué lo hace? —le preguntó muy extrañada Caldina.

—Él es la concentración de toda la maldad que ha existido a lo largo de la vida de todas las dimensiones —le respondió muy tranquilo—. Por la misma razón es imposible derrotarlo, siempre tendrá donde alimentarse, su poder es infinito…

...

—El origen de todo lo que existe es un misterio, nada se conoce, salvo que las energías negativas y positivas siempre deben estar en equilibrio —les describió la profesora Larch, mientras llegaban a las ruinas.

Aquel lugar parecía abandonado desde hace mucho tiempo. Constaba de unas extrañas pirámides, restos de murallas que aún seguían en pie, y extrañas marcas en el suelo, las que eran resaltadas por el pasto del lugar.

—Las pruebas de carbono catorce nos han arrojado que este lugar tiene más de cien millones de años, el idioma pertenece a una lengua muerta, pero según Aurora, este lugar es la clave para saber el origen y la forma de vencer a Arades.

—Tiene muchos años y aun así se ha mantenido en un estado aceptable —comentó Sakura algo sorprendida— ¿De qué material está hecho este lugar?

—Antiguamente, este lugar era azotado por diversos tipos de desastres naturales, así que las estructuras estaban hechas para resistir incluso los embates del tiempo —comentó una joven de piel morena, cabello azulado muy largo, quién vestía una polera manga larga amarilla y usaba un tapado rosado como falda—. Eso logré investigar antes que viniéramos con Serena a Goldate —y al llegar al grupo, se presentó con demasiada confianza— Hola, soy Iris, soy la segunda protegida de Satoshi y Sakura y la líder de gimnasio de ciudad Opelucid, región Unova.

—¿Han logrado averiguar algo más? —le preguntó algo sería Sakura.

—Ha sido imposible —le negó, mientras comenzaba a desordenar su cabello desesperada— ¡No hay ningún registro de que puedan significar esos jeroglíficos!

—Iris… relájate —le pidió algo nerviosa Sakura.

—Por la misma razón he venido con más gente para ayudarnos —le explicó más tranquila la profesora Larch—. Seguramente, hay cosas que ellos si saben.

—¡¿Todos ellos vinieron a investigar?! —exclamó muy sorprendida Iris.

—No —le negó Sakura—. Con Serena iremos al mundo distorsión, alguien tomó control de Giratina y está destruyendo el mundo por dentro —le explicó muy preocupada, y luego voltear a ver a Dialga y Palkia—. Vámonos ahora, no hay tiempo que perder —y volvió su atención a Iris—. Lamento no poder quedarnos más tiempo, pero nos urge ir lo más rápido posible.

—Descuiden, sólo no se arriesguen mucho y vuelvan con bien —les dijo bastante tranquila Iris.

Y cuando el grupo que iría al mundo distorsión se separó a cierta distancia de los demás, Palkia volvió a rasgar el espacio y desaparecieron.

—Acompáñenme, los demás están en el interior de las ruinas —les pidió Iris mientras se retiraba.

A medida que caminaban, iban percatándose que había muchas estructuras que parecían de un extraño tipo de metal, los cuales eran separados por lo que parecían rieles, también metálicos.

—¿Por qué habrán construido un lugar así en una zona tan alejada? —preguntó muy extrañado Yamato.

—Goldate también es conocido como el triángulo sagrado —comenzó a explicarle la profesora Larch—. Todas las calamidades que han azotado a lo largo de la historia, Goldate no las ha sentido ni participado.

—Las teorías que tenemos, es que estas estructuras fueron erguidas en este lugar para que quedarán como testimonio futuro —completó Iris.

—¿Esto es todo? —le preguntó Makoto— Me parece sorprendente que después de cien millones de años, aún logremos ver gran parte de la estructura.

—Lo que ves es el cinco por ciento de lo que hemos descubierto —le respondió Iris—. Steven, Touko y N están en la excavación principal, apuremos el paso.

Era realmente curioso que un lugar así, continuara mostrándose pese a tantos años, pero más lo era cuando accedieron a la excavación principal. Parecía una sala enorme, con tecnología muy avanzada, invadida por la naturaleza y Pokémon debido a su abandono.

—¡Este lugar parece una nave espacial! —exclamó muy sorprendido Gohan.

—¿Han logrado activar algún dispositivo? —le preguntó la profesora Larch a Iris.

—Hemos intentado traducir los jeroglíficos, pero no hemos logrado nada —en eso, vieron como Steven, Touko y N se les acercaban—. Se los presento, ella es Touko —decía mientras indicaba a la peli castaña—, y es la actual campeona de Unova. N, uno de los entrenadores más poderosos de Unova —la joven se acercó al grupo, y susurró—, y el novio de Touko.

—¡Te oí, Iris! —le gruñó muy molesta la aludida— Tonta… —soltó entre dientes muy sonrojada.

—Disculpen el mal momento —les pidió el joven de cabello plateado—. Mi nombre es Steven, y soy el actual campeón de Hoenn. Me enteré por Cynthia lo sucedido en mi región natal, y lamento no haber estado para ayudarlos.

—No fue tu culpa. Cuando sucedió el ataque de Kyogre y Groudon te encontrabas en Kalos —le recordó Iris bastante despreocupada.

—Hubieses estado o no, no hubiese cambiado el resultado, si eso te ayuda en algo —le comentó aún más despreocupada Usagi.

—Disculpa, pero ¿qué hacías en Kalos si debías estar en Hoenn? —le preguntó muy curiosa Sora.

—El motivo fue por el mismo al que vine aquí —le respondió Steven—. Iris y Serena estaban investigando sobre Arades, según me había comunicado Cynthia, por lo que decidí hacer varias investigaciones en Hoenn.

—¿Qué lograste averiguar? —le preguntó Yamato.

—Las leyendas hablan sobre el momento de la creación, y como Kyogre y Groudon están involucrados con la creación de los océanos y continentes. Entonces comenzamos las investigaciones en la cueva abisal, donde supuestamente descansaban ambos. Los encontramos, y también jeroglíficos que nos daban pistas a Kalos.

—¿Por qué la unión de todos los puntos, están dispersas por todo el mundo? —se preguntaba muy extrañado Gohan.

—Debe tener alguna relación con el despertar de las guerreras elementales, o las palabras de Sakura. Todo lo que sabemos son historias disueltas, sin sentido, en otras palabras, falsas.

—Puede ser, pero hay un punto que hemos pasado —comentó Touko bastante sería, ganándose la atención de todos—. Las piedras evolutivas.

—¿Piedras evolutivas? —preguntaron al unísono quienes desconocían del tema.

—Las piedras evolutivas se utilizan para hacer evolucionar a un Pokémon —comenzó a explicar Steven—. Ahí fue cuando me llevé la sorpresa que las piedras también tenían la capacidad de cambiar, transformándose en piedras mega evolutivas.

—¿Te refieres a la mega evolución? —le preguntó algo sería Larch.

—Para lograr la mega evolución, un Pokémon debe tener una sincronía emocional perfecta con su Pokémon, pero Kyogre y Groudon…

—¡Espera un momento! —le interrumpió de golpe Usagi— Cuando estuvimos luchando contra Kyogre y Groudon, ellos emanaban mucha más energía de la que sus cuerpos podían. ¿Acaso eso era su mega evolución?

—Así es —le asintió Iris—. La primera vez, cuando Mewtwo los salvó, pudieron conocer sus mega evoluciones, o formas primitivas, pero la perla de Shikon ayudó a hacerlos más poderosos.

—¿Y todo esto que tiene que ver con Arades? —les preguntó Sora algo nerviosa.

—Las guerreras elementales siempre han intentado enlazar sus mentes con los Pokémon creadores, pero les ha sido inútil, jamás lo han logrado —les respondió Iris—. Se supone que la forma primitiva de las guerreras elementales revelaría el máximo poder de ellas, y aquel poder serviría para derrotar a Arades.

—No olvides que todo queda en conjeturas y mitos sin fundamentos —le recordó N bastante pensante—. Es como la leyenda de Unova, sobre los héroes elegidos por Reshiram y Zekrom.

—¿Héroes elegidos? —les preguntó muy curiosa Makoto— ¿Quiénes son ellos?

—Supuestamente somos nosotros dos —le respondió Touko, indicándose con N.

—¡Es increíble! —exclamó muy emocionada Usagi.

—Lo siento, pero hemos comprobado que no lo somos —le negó de forma tajante N—. Reshiram es el portador de la verdad y Zekrom es el portador de los sueños, ellos son quiénes nos guían en nuestra propia búsqueda.

—¿Tendrán algo que ver con Dark? —con sólo nombrar a Dark, Usagi logró llamar la atención de todos— Recuerdo que se hacía llamar la guerrera de los sueños, o algo por el estilo.

—Existe la posibilidad, no la podemos desechar —le comentó muy pensante la profesora Larch, mientras llevaba su mano derecha a su mentón.

—En Unova, se cuenta sobre los elegidos por Reshiram y Zekrom, y como ayudaron hace mil años a sellar un ser de poder inalcanzable —comenzó a relatar N—. Ambos portaban las energías que mantenían el equilibrio de los cuatro elementos, los que determinaban si eran dadores de vida o muerte.

—Misty representa el agua, May la tierra, Dawn el viento y Marina el fuego… —comentó muy pensante Gohan—. Debe referirse a las guerreras elementales y la batalla contra Arades hace mil años.

—¿Recuerdan lo que nos contó Misty durante el ataque de las guerreras? —les comento Usagi— Cuando visitaron la dimensión de Sakura, las cartas poseyeron a las chicas. Hablaron sobre el ser que reuniría a los guerreros del quinto y sexto elemento. ¿Puede ser que Reshiram y Zekrom sean esos quinto y sexto elemento?

—Eres buena sacando conclusiones —admitió muy sorprendida Larch—, te felicito.

—¿Y eso de que sirve si siempre sacó malas calificaciones? —le comentó muy desanimada, dejando a todos muy desconcertados.

—Existen distintos tipos de inteligencia —le comentó N muy tranquilo, mientras se le acercaba y posaba su mano derecha en el hombro izquierdo de la joven—, nunca abandones tu intuición —ante aquellas palabras, Usagi levantó su mirada, y vio como el joven de larga cabellera la miraba con una cariñosa sonrisa.

—¡De acuerdo, lo haré! —le exclamó con ánimo, mientras iba a las murallas de las ruinas— ¡Ya lo verán, les seré de muchísima utilidad!

—¿Se lo dijiste para que no perdiera los ánimos? —le preguntó muy curiosa Minako.

—Es cierto lo que dije, todos tenemos distintos tipos de inteligencia, y creo que debería enfocarse en lo que más le acomoda —le comentó N con la misma tranquilidad, sorprendiendo mucho a la joven.

—¿Es verdad que Touko es tu novia o estás libre? —le preguntó muy sonrojada, pero de forma descarada Minako.

—¡Ni se te ocurra, aparecida! —le gruñó furiosa la aludida…

—¡Oigan, aquí dice sala de presentaciones! —gritó Usagi con algo de curiosidad.

—¡¿Qué?! —exclamaron todos al unísono muy sorprendidos.

¿Usagi entendía los escritos de las ruinas? ¿Cómo era posible?

—¡Es imposible, hemos estado investigando mucho que dicen esos jeroglíficos…! ¡No puede ser que los leas sin más! —le exclamó Touko muy incrédula.

—Creo que aplicaré lo que me enseñó Satoshi —comentó en voz baja Iris, mientras se dirigía con Usagi—. ¿Puedes entender algo más de este lugar?

—No me preguntes por qué, pero puedo leer todo lo que dice aquí —comentó algo incómoda la rubia.

—¿Crees que puedas encontrar algún método de darnos alguna pista de algo?

—Si no lo intento, no lo sabré —le comentó, mientras comenzaba a mirar detalladamente cada rincón.

—¿Puede ser que el idioma que está en esos jeroglíficos sean del reino de la luna? —preguntó aún sorprendida Minako.

—Es imposible, estamos en otra dimensión. ¿Cómo podría llegar algo así a este lugar? —le cuestionó Makoto algo asustada por aquella conclusión.

—Tu teoría suena completamente válida, Minako —le apoyó muy seria la profesora Larch—. No comprendemos nada de lo que sucede, pero considerando que el profesor Oak tiene datos importantes de otras dimensiones por alguna razón, quiere decir que siempre ha habido una conexión entre todos, de algún u otro modo.

—No es por nada chicos, pero esto está fuera de cualquier cosa que hayamos vivido —dijo algo temerosa Sora.

Mientras tanto, Usagi seguía mirando muy sorprendida toda la estructura, más aún por el hecho que entendía el lenguaje de aquel lugar. Se detuvo frente a un pequeño pilar, el cual estaba cubierto por el moho, lo limpió con un pañuelo que había sacado de sus artículos personales, y encontró lo que parecía un lector de huellas.

—Sólo por curiosidad… —se dijo muy curiosa, mientras posaba su mano en aquel aparato, y de pronto, no solo las luces, sino también el sistema de seguridad se había activado— ¡Lo siento, no fue mi intención! —gritó muerta de miedo.

—"Lectura de código genético completo. Bienvenida, reina Serenity" —se oyó por los altoparlantes del lugar.

—¡Ya, esto es imposible, la reina Serenity vivió en nuestra dimensión hace mil años, ¿qué tiene que ver este lugar con nosotras?! —exclamó entre la ira y el miedo Makoto.

—Esa es la gran pregunta y el motivo por el cual nos envió Aurora a este lugar —respondió la profesora Larch—. ¿Qué habrá pasado hace mil años?

—"Reina Serenity, tiene un mensaje marcado como urgente" —se volvió a oír.

—¿Dónde puedo verlo? —le preguntó muy seria Usagi, al tiempo que un pequeño robot salía del pilar.

—Acompáñeme, por favor —le pidió el pequeño ser tecnológico, dirigiéndose hasta lo que parecía una puerta de apertura automática.

—Chicos, vamos —les pidió Usagi, mientras comenzaba a seguir al curioso robot.

El pequeño robot condujo al grupo hasta lo que parecía un centro de operaciones. Cómo todo el lugar, estaba invadido por la naturaleza, cubierto por maleza y pequeñas flores. El pequeño robot se metió por una especie de compuerta de apertura automática, y todo el lugar comenzó a operar de la nada. Lo que parecía una simple muralla, proyectó una imagen en lo que parecía una pantalla, mientras aparecía un pequeño controlador frente a él, al tiempo que las luces del lugar se encendían.

—¿Se supone que esto es tecnología de hace cien millones de años? —preguntó Touko, mientras hacía un gesto de sospecha— Este lugar es mucho más avanzado que la tecnología que conozco.

—¿Cuántas civilizaciones habrán pasado por este lugar? —preguntaba muy sorprendida Minako.

—No solo eso —les dijo muy seria la profesora Larch—. Esto podría ser tecnología de algún rincón de este universo.

—¿No me diga que cree en extraterrestres? —le cuestionó algo perspicaz Yamato.

—Si lanzas cinco monedas al aire, ¿cuántas salen cara y cuántas salen sello? —le preguntó Larch igual de perspicaz— Ahora imagina que son más de mil millones de monedas, ¿cuántas caerían cara y cuantas caerían sello? —ante aquella pregunta, Yamato no pudo responder.

—Nunca des algo por obvio —le aconsejó Iris—. Siempre existe la improbabilidad dentro de lo lógico.

—Creo que tienen razón —les respondió el joven algo nervioso—. ¿Pero por qué estará está base en un lugar tan apartado?

—Por favor, muéstrame el mensaje —pidió Usagi, completamente ajena a lo que sucedía.

En eso, en la pantalla comenzó a proyectarse un paisaje bastante particular. De fondo había montañas, y muy a lo lejos, lo que parecía un gran árbol.

—Ese es el monte Moon —comentó Steven—. ¿Qué hace una grabación de ese lugar aquí?

Pero el lugar parecía muy intranquilo, ya que se veía algo destruido. De pronto, comenzó a oírse una voz femenina.

—¿Esta listo? —desde la grabación se escuchó una voz muy aterrada— No tenemos tiempo, es lo último que podemos hacer.

—¿Puede que sea una grabación de hace mil años? —preguntó Touko.

—Existe la posibilidad —le respondió Iris.

En eso, en la pantalla apareció una mujer joven, quién parecía tener el cabello grisáceo y un traje blanco con franjas naranjas a los costados de sus hombreras, y una falda que le llegaba hasta el suelo, también color blanco.

—¡No sé quién escuchará o verá este registro, pero les pedimos perdón a todos por lo que haremos! —comenzó a decir la joven, quién hablaba casi llorando.

—¡Reina Serenity! —exclamaron al unísono Usagi, Minako y Makoto.

—¡Se los juramos, queríamos eliminar de una vez por todas a Arades y al escuadrón de la oscuridad, pero nos es imposible! —continuó rompiendo en llanto— ¡Sabemos que el sello no durará más de mil años como siempre ha sucedido! ¡Perdónennos nuestros herederos, por favor…! —pero antes de poder terminar, lograron ver cómo algo la atacó, dejándola en estado de shock.

—¿Dejando tu último testamento, estúpida? —se escuchó de una voz que se sentía escalofriante, mientras aparecía en pantalla un ser de facciones reptiloide— ¿A quién le ibas a dejar esto, a la nada?

De pronto, todos comenzaron a sentir un miedo muy extraño; era una mezcla de angustia y desesperación. Nadie entendía que pasaba, pero si alguien con tal poder caía como si nada frente a ¿ese reptil?, quería decir que…

—¡Arades! —exclamó desesperada Usagi— ¡Maldito, tú mataste a mi madre!

—¡Usagi, ¿estás segura que él es Arades?! —le preguntó muy asustada Iris.

—Es muy poco lo que recuerdo que aquella época, pero su presencia me produce impotencia —respondió aterrada Usagi.

—¿Tú viviste en esa época? —le preguntó muy extrañado N.

—Usagi es la reencarnación de la princesa Serenity —le respondió Minako.

—Debe ser alguna reacción de tu vida pasada entonces —comentó muy pensante.

En eso, lograron ver como un guerrero de cabello dorado y ojos celestes atacaba a Arades, mandándolo a volar lejos de la reina.

—Oye, ¿estás bien? —revisó los signos vitales de la reina, percatándose que estaba muerta— ¡Aurora!

—¡Voy de inmediato! —le gritó la susodicha, enviando a volar lejos a con quién peleaba, parándose al lado del joven— ¡Bardock, me tomará un tiempo revivirla, intenta alejar a los generales y a Arades!

—¡¿De nuevo dándome órdenes?! —le preguntó de forma sarcástica, mientras veía como no solo los generales, sino también muchos seres malignos se les acercaban.

Ahora quién veía atónito la escena, era Gohan.

—¿Un saiyajin… peleando en esta dimensión? —se preguntaba Gohan atónito.

—Gohan, ¿no crees que se parece a tu papá? —le preguntó Yamato muy sorprendido.

—Es verdad… ¿acaso será algún antepasado de mi padre?

—De lo que sí estamos seguros, es por qué Aurora nos pidió que viniéramos a este lugar —concluyó muy preocupada la profesora Larch—. Chicos, no hemos empezado nuestra lucha, sólo la estamos continuando.

El vídeo seguía transmitiendo, mostrando como Aurora lograba resucitar a la reina Serenity, mientras Ondine se las llevaba y Flora ayudaba a Bardock a detener a los miembros del escuadrón. De pronto, notaron como alguien tomó aquella filmadora, apareciendo una joven de cabellos celestes, el cual llegaba hasta sus hombros.

—¡Mew, llévate esto a donde Arades jamás pueda encontrarlo! —le suplicó desesperada la joven— ¡No queda más, sir Aaron se sacrificó en vano, se agotaron todas nuestras posibilidades de ganar! —volvió su atención al lente, y comenzó a decir— Soy Dani, la guerrera del fuego. Si algún heredero de sir Aaron llegase a ver esto, por favor perdónanos, creíamos que su sacrificio bastaría para terminar con esta guerra, pero no fue así. Confiamos en ti el futuro de todo lo que existe —y la imagen se apagó.

Todos miraban impresionados todo lo que habían visto. Era increíble ver cómo, aquellos generales que tenían el poder de un semidiós, los generales de la oscuridad, quienes los tuvieron contra las cuerdas en todo instante, trataban a sus ancestros como si de juguetes se tratasen. No solo eso, por fin habían visto el rostro de aquel ser que quería que sufrieran por la eternidad.

—"Borrado de mensaje completado" —se escuchó por los altoparlantes.

—¡No, espera, no quiero que la borres! —le suplicó acongojada Usagi, pero el sistema había vuelto a apagarse.

—La información más digna que teníamos… completamente borrada… —pensó angustiada Iris.

—¡Listo, mensaje enviado! —exclamó Sora conforme—. No se preocupen, antes de venir, Tomoyo me entregó la cámara donde filmó la batalla de Sakura. Qué envidia, puede conectarse a internet desde aquí… Quisiera tener una…

—¡Eres la mejor! —exclamaron Usagi e Iris al unísono, lanzándose a abrazarla con mucho entusiasmo.

—De… nada… —les agradeció medio ahogada.

En eso, el pequeño robot salió de la máquina, y le entregó a Usagi lo que parecía una pequeña pastilla rosada con un botón en medio de este, color amarillo.

—Reina Serenity, esto es para usted —dijo el pequeño ser artificial.

—¿Para mí? —muy extrañada, tomó la pequeña pastilla y el robot se fue— ¡Gracias por todo!

—¿Qué será eso? —preguntó muy intrigada la profesora Larch, mirando con mucha curiosidad el extraño objeto.

—Parece ser que tiene un botón —dijo muy despreocupada la rubia, presionando como si nada el botón.

Apenas lo presionó, este proyecto un holograma de golpe, asustando a Usagi, mientras dejaba caer el ahora más extraño aparato, y a los segundos apareció una joven desconocida para ellos.

—Me alegra mucho que este mensaje haya llegado a tus manos, princesa Serenity —decía muy triste, mientras llevaba por acto reflejo sus manos a su vientre—. Soy la reina Rin, y soy lo poco y nada que quedó después de la batalla contra Arades…

Todos miraban muy sorprendidos a aquella joven, sin entender cómo sabía de Usagi.

—Hace muchos años atrás, vino un joven llamado Ash, pertenecía al futuro, y con sir Aaron estábamos convencidos que él era el elegido para derrotar a Arades de una vez por todas. Cuándo llegó, nunca comprendimos por qué su visita, pero gracias a su vida en el futuro, la que nos contó con mucho orgullo, pudimos prepararnos de la mejor forma posible. Lamentablemente no fue suficiente, todos los que pelearon contra Arades y sus generales perecieron, no sin antes lograr sellarlos por segunda vez en el monte Moon. La base en la que se encuentran ahora tiene más milenios de los que puedan contar, pero es el único lugar donde Arades no puede acceder…

...

—… aquella fortaleza fue creada durante la primera batalla contra Arades, o es lo que cuentan los antiguos escritos, pero todo parece información confusa. Lo único real, fue que en ese lugar pudieron resguardar la vida del planeta o dimensión donde atacaba aquel ser maligno.

—¿En verdad puede albergar a tantas personas ese lugar, Hiragizawa? —le preguntó muy extrañado Shaoran.

—Así es —le respondía lo que parecía una imagen proyectada desde un tablero con extraños símbolos—. Lo que fui antes, el mago Clown, vivió aquel enfrentamiento. Era muy joven, pero cualquiera que pudiese enfrentar a Arades, tenía la misión de enfrentarlo.

—Eso quiere decir que si podemos traer a todos hasta Goldate —concluyó muy pensante la profesora Ivy—, ¿pero por qué no nos habrán dicho algo así desde un inicio?

—Es cierto —cuestionó igual de pensante Kakashi—. Seguramente, alguien más está manejando las cosas, y por alguna razón querían que todos participáramos.

—En aquel entonces, la batalla fue muy distinta a como lo han hecho hasta ahora —les comentó Eriol—. En ese entonces, peleamos de forma individualista, pero ustedes cambiaron esa fórmula, han trabajado en equipo desde el inicio.

—Ahora veo por qué Satoshi quería que nos mantuviéramos callados —comentó algo irónica Mikami—. Quería que todo fuera en comunión.

—Cuando Ash y los demás fueron por las cartas, en todo momento pelearon en equipo —comentó Tomoyo—. ¿Había algo que quería demostrar Satoshi?

—Mientras las personas sigan siendo egoístas, la maldad seguirá aumentando —reflexionó Eriol.

—Ahora comprendo aquella batalla —comentó una voz femenina que entraba a la sala—. Satoshi no había ido a pedirnos ayuda, había ido a prepararnos.

—Duplica —Shaoran la nombró algo sorprendido— ¿A qué batalla te refieres?

—El día que Misty y los demás le organizaron aquella pequeña celebración a Ash por su paso por Sinnoh, llegaron Satoshi y Sakura —comenzó a relatarles—. Yo no alcancé a ver la batalla, pero Misty me contó que Satoshi había retado a Ash y Gary a una batalla en equipo; él solo contra los dos.

—¿Y cómo terminó esa batalla? —le preguntó Shaoran muy expectante, notando muy extrañas aquellas palabras.

—Satoshi no les dio ni la más mínima posibilidad de hacer algo, la batalla fue rápida —les respondió muy preocupada—. Y cuando fuimos al monte Coronet, aquellos seres malignos nos quisieron atacar, pero gracias a que Satoshi nos hizo trabajar en equipo, los vencimos sin ningún problema.

—Él siempre los ha estado ayudando en todo —les comentó Eriol—, y lograron algo que hace mil años no fuimos capaces, derrotar a aquellos seres que tenían la fuerza de un semidiós.

—Olvidas a las guerreras elementales. No pudimos contra ellas —le recordó muy serio Shaoran.

—Olviden vencerlas, no podrán —les advirtió muy pensante Eriol—. Ellas tienen el mismo nivel de poder de un dios.

—No me sorprende, han barrido el suelo con nosotros desde un inicio.

—Ahora concéntrense en ayudar a Misty y las demás chicas, ellas son las únicas que podrán hacerles frente.

—Cierto, tienen el mismo nivel de los dioses —completó algo molesta Mikami.

—No me refería a eso exactamente —le negó Eriol, provocando que todos lo miraran muy extrañados—. A su tiempo lo sabrán.

—De todos modos, no creo que puedan hacer mucho —comenzó a decirle muy seria la profesora Ivy—. Misty y las demás niñas están en una situación de extremo cuidado, no pueden moverse.

—Es verdad —comentó muy pensante Eriol, guardando silencio por un momento—. Es una lástima que no pueda ir para ayudarlos, aún tengo muchas cosas que hacer aquí.

—Que conveniente —le gruñó Duplica—, tu allá muy cómodo y nosotros aquí gastándonos la vida peleando.

—¿Acaso es sobre el sujeto que fue a visitarte y no te dio su identidad? —le preguntó de forma capciosa Shaoran.

—Algo así —respondió cortante.

—¿Fue Serena quién te visitó?

—No —le negó a Shaoran.

—Entonces fue Satoshi —dijo rápidamente Duplica.

—Tampoco fue él —volvió a negar Eriol.

—¿Entonces quién te visitó? —ahora le preguntó muy extrañada Tomoyo.

—Alguien muy querido y odiado por Ash —aquella respuesta desconcertó a todos, sin que ninguno de ellos entendiera—. Li, ¿aún tienes el talismán que te entregaron?

—Así es —le asintió el aludido.

—Mientras llega la ayuda para Sakura y las demás, puedes usar las cartas Sakura para ayudarlas.

—Ya lo utilicé, no sirve para nada —le respondió con rabia Shaoran.

—Aquel talismán funciona con la magia que tengas —comenzó a explicar Eriol.

—Sellaron mis poderes, no puedo usar magia.

—El talismán funciona como un canalizador y transformador de magia, así que podrás usarlo aún con tus poderes sellados —le interrumpió Eriol a Shaoran—. Lamento no poder continuar hablando con ustedes, pero hablar entre dimensiones gasta más magia de la que debería usar. No se preocupen en todo caso, nos volveremos a ver —y la imagen de Eriol desapareció.

—¿Creen que el señor Goku vuelva a tiempo con esas semillas? —preguntó muy acongojada Tomoyo.

—Goku es consciente del sacrificio de Pikachu y Sakura —dijo con mucha seguridad Duplica—. Volverá a tiempo…

...

—¿Y cuándo iremos por las semillas? —le preguntó Caldina algo impaciente.

—Ahora puedo usar la teletransportación sin problemas —comentó con entusiasmo Goku—, así que podemos irnos ahora.

—Tengan mucho cuidado —les recomendó el maestro Roshi—. Arades también ha sido conocido como el ser imposible de vencer, y no creo que aquel título desaparezca de la noche a la mañana.

—¡No se preocupe maestro —le dijo el Pokémon con entusiasmo—, seguro encontraremos la forma de derrotarlo! —y luego volteó a ver a sus dos acompañantes— ¡Latis, Caldina, tómense de las manos, nos vamos!

—Mientras terminemos esto lo más rápido posible, podremos buscar una forma de derrotarlo —comentó Latis, mientras miraba a los ojos del Pikachu y tomaba de la mano a Caldina—. Primero lo primero, tenemos que ir por las semillas.

—Es verdad —le asintió Goku, para dirigirse hasta la pierna de Caldina y tocarla con su pata delantera derecha—. Luego nos vemos, maestro —y de la nada, desaparecieron.

—Sabíamos que esto pasaría tarde o temprano —pensaba en voz alta el maestro Roshi—. Es una lástima por esos jóvenes, pero los sacrificios para alejar la maldad de la vida de todos, siempre serán necesarios.

De una forma muy curiosa, Goku había logrado volver a dominar la teletransportación; más no podía hacer, pero era lo que necesitaba en un momento así. De a poco se va revelando lo sucedido hace mil años, logrando averiguar qué Arades era mucho más terrible de lo que podían llegar a imaginar. ¿Logrará Goku llegar a tiempo con las semillas? ¿Cuántos otros secretos revelarán las ruinas milenarias? ¿Quién habrá sido realmente la persona que visitó a Eriol, antes de la visita de Ash a la dimensión de Sakura? Todo esto y más, en el próximo capítulo.

Esta historia continuará…
 

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Hola a todos, aquí les traigo un nuevo capítulo. En esta ocasión, volvemos a la batalla pura y dura, y durará hasta quien sabe. Espero lo disfruten!

...

Capítulo 64: "Enfrentando una cruel prueba"

Pese a que la región Sinnoh había sido, hasta antes del enfrentamiento contra Kyogre y Groudon, el lugar más seguro, siendo el templo de Dialga y Palkia el centro de operaciones principal, ahora era el lugar menos seguro de todos, ya que el guardián del mundo distorsión, Giratina, estaba siendo controlado por un sujeto que ya le había causado muchas molestias a Ash durante su viaje camino a la liga Sinnoh.

Cómo lo habían previsto, cuando Sakura y compañía llegaron a la región, lo único que quedaba a la vista de todos, era un paisaje desolador.

—Esto es terrible, no queda nada de la región —comentó con algo de rabia Sakura.

—Llegamos muy tarde —acotó Serena también con algo de rabia.

—¿Y el acceso al mundo distorsión? —Paul le preguntó a Dialga y Palkia rápidamente. Parecía querer terminar rápido con todo.

—¿Ven ese lago? —les preguntó Palkia, indicando a un enorme lago que se encontraba a lo lejos, provocando que todos lo miraran— Es la única entrada intacta que queda. Cuando lleguemos a él, partiremos.

—¿No pudieron haber buscado un lugar más cercano para llegar? —les preguntó Lyra muy extrañada.

—Las influencias entre esta dimensión y el mundo distorsión son anómalas, por eso buscamos el lugar más seguro —le respondió igual de serio Dialga.

—Entonces pongámonos en marcha, el tiempo es oro —dijo con mucha seguridad Marina, mientras emprendía camino.

Tampoco es que hubiera mucho lugar donde llegar; pese a que el lugar, en esos instantes parecía tranquilo, la destrucción era evidente. Después de treinta minutos de caminata, el grupo había llegado hasta el borde de aquel lago, el cual parecía mantener sus aguas limpias.

—Les aviso, esto será muy distinto a cualquier cosa que hayan visto —les dijo Palkia, mientras abría un portal en el agua—. Con Dialga iremos primero —les ordenó, mientras entraba por aquel agujero de gusano.

—¿Qué tan distinto es? —le preguntó Daisuke a Sakura.

—Jamás había escuchado del mundo distorsión, así que lo desconozco. Marina tiene razón, no tenemos más tiempo que perder —y con mucha prisa, la peli morada se lanzó, seguida muy de cerca por Paul.

Cuándo pisaron tierra firme dentro del mundo distorsión, pudieron darse cuenta de que hablaban Dialga y Palkia. La sorpresa fue la misma que había tenido Satoshi, en aquel lugar no había nada en orden, todo parecía completamente alterado.

—Ahora veo a que se referían —comentó muy sorprendido Krillin—. ¿Qué rayos es este lugar?

—En este lugar, las leyes físicas, el tiempo y la recta dimensional están alterados —comentó Ken—. Podrían hacer que un cuadrado sea una circunferencia o viceversa.

—Exacto — le asintió Dialga —. Todas las dimensiones tienen una dimensión espejo, y este lugar es la dimensión espejo donde estamos ahora.

—Es verdad, está todo roto aquí —le asintió Krillin—. Intento sentir la presencia de Giratina, pero cuando logró sentirla, cambia de dirección de inmediato, es como si pudiese teletransportarse o algo por el estilo.

—Los canales de energía tampoco sirven, las curvaturas cambian de dirección constantemente —le informó Palkia—. No nos quedará más que buscarlo a la vista.

—Entonces comencemos —dijo muy decidida Sakura, quién tomó de la mano a Paul con mucho temor.

—¿Estás segura que no quieres volver? —le preguntó muy extrañado el joven.

—Esto también es parte de la misión que me encomendó Ho-oh —dijo entre temerosa y obstinada la entrenadora de Ecruteak.

—Eres más tonta de lo que creía —le negó muy fastidiado el joven, mientras le apretaba con algo de fuerza la mano— ¡Ustedes dos, ¿dónde tenemos que ir?! —les preguntó a Dialga y Palkia.

—Nos tomará algo de tiempo, podría estar en cualquier lugar —le respondió Dialga.

—Cualquier movimiento extraño que logren divisar, avísenos —les ordenó Palkia.

En eso, a lo lejos, se sintió una explosión.

—Creo que no nos tomó mucho —comentó algo desconcertado Krillin.

—Tengan cuidado al avanzar, hay lugares donde no hay gravedad, y en otros está aumentada —les recomendó Palkia.

—Si —le asintió secamente Paul, yéndose rápidamente con Sakura—. ¿Quieren apurarse? Nos hacen perder el tiempo.

Y sin esperar a nadie, la parejita partió.

—Puedo definir a Paul en dos palabras —comentó muy capciosa Lyra—. Cretinamente cariñoso —y partió tras la pareja.

—¡Oigan los dos, espérennos! —le exclamó algo nervioso Daisuke, mientras partía con Ken, Veemon y Wormmon.

—Amor juvenil… Es como la historia de la bella y la bestia —negó muy desconcertado Krillin, también partiendo tras el grupo.

—¿No era que Sakura era feliz con Satoshi? —les preguntó algo molesta Marina a Dialga y Palkia, pero prefirieron guardar silencio— Lo sé, toda acción tiene una consecuencia… —a lo que suspiró rendida— Vamos, nos quedaremos atrás si no nos apuramos —y la peli celeste partió tras el grupo.

—¡Esto se va a poner bueno! —exclamó con entusiasmo Serena, también partiendo con los demás.

—¡Niños, espérennos! —exclamó algo apurado el profesor Birch, también partiendo tras el grupo.

—No creo que esto sea bueno —comentó Palkia.

—Bien lo dijo Marina, el problema será afrontar las consecuencias —concluyó muy pensante Dialga—. Sigámoslos.

¿Qué sabrían Dialga y Palkia sobre Sakura y Paul?

...

Mientras tanto, en las ruinas milenarias, continuaban las investigaciones sobre las pistas y escritos de aquella ancestral y tecnológica instalación.

—¿Por qué creen que este lugar está completamente escrito con el idioma del reino de la luna? —preguntó muy desconcertada Minako.

—Seguramente la reina Serenity fue la encargada de re administrar está base —comentó muy pensante Iris—. Si es cierto que este lugar tiene tanto tiempo, los idiomas habrán sido adaptados para la situación.

—¿Cómo va el avance de la traducción? —preguntó la profesora Larch, mientras se acercaba al grupo.

—Va mucho más rápido de lo esperado —le respondió muy animada Touko—. ¿A usted cómo le fue?

—Le di aviso a la profesora Ivy sobre esta base, y que en cuanto este lugar esté preparado, albergaremos a todos.

—Este lugar me recuerda mucho a las naves que usaba Freezer —comentó Gohan—. ¿Usarán la misma tecnología?

—Si llega a ser así, entonces deberías curiosear con Usagi como poner en funcionamiento este lugar —le recomendó la profesora.

—¡De inmediato! —y partió corriendo con la joven.

La gran ayuda de ofrecía Usagi con la traducción del idioma que usaba aquel lugar, ayudaba en mucho al rápido avance. Lograr aprender cómo funcionaba aquella tecnología ancestral, era la máxima prioridad.

...

Y en cuanto al laboratorio de la profesora Larch, la preocupación era otra. El grupo, ahora encabezado por Shaoran y Tomoyo, se encontraba en el cuarto donde descansaban Misty y las demás jóvenes.

—¿Qué es lo que quieres comprobar, Li? —le preguntó la profesora Ivy muy pensante.

—Según el estado de energía de cada una, podré saber cómo ganar tiempo hasta que regresen con esas semillas —le comentó muy serio, mientras tomaba la misma tabla que había usado para hablar con Eriol—. Comprobemos el estado de energía de cada una.

De la tabla salieron cuatro esferas pequeñas, las cuales fueron a parar al cuerpo de cada una. Cuándo estás entraron a sus cuerpos, las jóvenes comenzaron a emanar lo que parecía su aura.

—Todos los seres vivos tenemos alma, y aquella alma produce energía —comenzó a explicar Shaoran—. Llámenle como quieran, pero es la base de ciertos poderes que muy pocos son capaces de aprender. El reshinban nos dirá su real estado.

—Misty y May parecen estar en buenas condiciones —comentó Mikami—. Pese a sus lesiones, su energía espiritual sigue intacta.

—La de Dawn parece más baja —comentó Kakashi—. Ese doctor tenía razón, quién sabe cuánto tenga que dormir para recuperarse.

—¡Shaoran, es Sakura… no veo su energía! —exclamó muy angustiada Tomoyo, llevando sus manos juntas a su pecho.

—¡Imposible! —muy asustado, Shaoran y los demás voltearon a verla, logrando comprobar que no se veía el aura de Sakura— Seguramente no asimiló el revelador —volvió a concentrar en su reshinban una nueva esfera, se la plantó directamente al pecho de Sakura, pero no hubo efecto— Por qué… ¡Por qué no funciona!

—Déjame revisarla —le pidió Kakashi espacio, dejándolo poder revisarla, y apenas puso sus dedos índice y medio en el cuello de la peli castaña, punzó su dedo índice en la zona del corazón de la joven— ¡Por favor Sakura, resiste! —le gritó con desesperación.

—¡¿Qué le sucede a Sakura?! —exclamó espantada Tomoyo.

—Tiene un paro cardíaco —le respondió con rabia, al tiempo que le daba un pequeño golpe eléctrico en su pecho, logrando que volviera, notándose en una expresión de dolor—. Tuvimos suerte. Si hubiésemos esperado un poco más, hubiese sido su fin.

—Iré a hablar con Hari, deben poder facilitarnos algún monitor para vigilar a Sakura —comentó con algo de miedo la profesora Ivy, para retirarse algo apresurada.

—Creo que no tengo otra opción —pensó con rabia Shaoran, mientras miraba el velador que había en un costado, donde estaba la llave de la estrella y las cartas Sakura—. Cuándo usé la carta del tiempo en el parque de diversiones, no aguanté más que quince segundos.

—¿Qué quieres decir? —le preguntó muy preocupada Tomoyo.

—No hay nadie quien más me importe que Sakura… Si es necesario, me sacrificare por ella.

—Los poderes de Sakura son mucho más grandes que los nuestros combinados —le advirtió Mikami—. ¿En verdad crees que podrás resistir por mucho tiempo?

—¡No me interesa, no quiero que Sakura muera! —le gritó con rabia Shaoran— Fue por eso que fui feliz al ver que Sakura era feliz con Ash, porque no quiero verla triste nunca más…

—Si utilizas toda tu energía, morirás —le advirtió muy seria Mikami.

—A estas alturas de esta maldita guerra, no me interesa —resolvió con algo de miedo Shaoran.

Muy decidido, con sus manos temblorosas, Li Shaoran iba a tomar las cartas, con toda intención de, al parecer, paralizar el tiempo de Sakura, y así ganar tiempo hasta que Goku llegara con las semillas para salvarla. Pero algo insólito sucedió, Sakura levantó su brazo izquierdo con mucho esfuerzo, notándose un dolor insoportable en sus expresiones.

—¡Sakura! —exclamó muy sorprendido Shaoran— ¿Está consciente?

—Haz que baje su brazo, está sufriendo demasiado —le recomendó Kakashi igual de sorprendido, haciendo que el joven volviera a reposar su brazo en la cama—. Aún al borde de la muerte, esa tonta sigue peleando…

—Sakura nunca se rendiría ante nada —comentó muy feliz Tomoyo.

—¿Por qué esa sonrisa tan repentina? —le preguntó muy extrañada Mikami.

—Sakura no querría vernos tristes. Su felicidad también es la mía —aquellas palabras llegaron a los tres de forma profunda, mirando muy sorprendidos a Sakura, quién expresaba en su rostro tristeza.

—Ahora veo por qué todos dicen que es imposible no amar a esta niñita —sonrió rendida Mikami, al tiempo que notaba como Sakura tenía su mano izquierda abierta, como queriendo agarrar algo— Parece que Sakura quiere que le entreguen algo.

—Quiere la llave de las cartas —resolvió muy preocupada Tomoyo—. Creo que ella quiere activar la carta del tiempo.

—¡¿Estás loca?! —exclamó muy alterado Shaoran— ¡Yo lo haré, le prometimos a Ash cuidarte, no que tú nos cuidarías! —pero aquellas palabras provocaron que las expresiones de sufrimiento en la peli castaña empeoraran, comenzando a soltar lágrimas de sus ojos.

—Dásela —le pidió Tomoyo—. Sakura sabe lo que hace, confía en ella.

—Pero…

—Tampoco estoy de acuerdo, pero es su voluntad —le interrumpió—. Ayúdala a que nos ayude.

—De acuerdo —nulamente convencido, Shaoran tomó la llave y se la entregó a Sakura.

Para sorpresa de Shaoran y Tomoyo, Sakura liberó la llave tan solo tomándola.

—Transformó la llave en báculo sin su conjuro —dijo muy sorprendida Tomoyo.

—Puede que lo haya hecho en su mente, o tal vez… —pero Shaoran no dijo más.

—Sakura se está haciendo más fuerte, ¿eso tratas de decir? —le preguntó Mikami muy preocupada.

—No perdamos el tiempo —Shaoran tomó el talismán, puso encima de él la carta del tiempo, y sobre estos, el tope inferior del báculo—. Hagamos esto… juntos —en eso, notó como Mikami posaba sus manos sobre las de él—. ¿Qué estás haciendo?

—Creo que, en estos momentos, el dinero no tiene importancia —dijo algo orgullosa la pelirroja, mirando a los ojos al joven con una sonrisa—. Esto no estaba dentro de las cosas que me pidió Satoshi, pero no puedo permitir que Sakura siga sufriendo.

—¿Eres consciente que podrías morir? —preguntó muy poco convencido Shaoran, al momento que notó como Kakashi también ponía sus manos sobre las de él.

—Pese al estado en que está Sakura, sigue luchando. ¿Crees que quedarnos a mirar sería correcto? —Shaoran escuchaba muy sorprendido cada palabra, aquellos desconocidos estaban dispuestos a sacrificarse por… quién aún quería mucho— ¿Recuerdas la promesa que le hicimos a Ash?

—Pero…

—No pierdas el tiempo —le dijo algo nerviosa Mikami—. Ya, comienza.

—De acuerdo —les asintió—. Tomoyo…, necesito pedirte un favor.

—¿Qué necesitas? —le preguntó muy preocupada, más cuando la nombró por su nombre.

—Paralizaré el tiempo de los cuatro, será como si fuéramos a otra dimensión. A un lado de nosotros aparecerá un reloj de arena, en cuanto la arena pase al otro lado… significará que nuestras energías se acabaron… incluyendo las de Sakura…

—¡Eso significa que…! —exclamó espantada Tomoyo.

—No te preocupes, Sakura estará bien, no vamos a permitir que ella muera… No te puedo prometer lo mismo por nosotros —le dijo muy acongojado.

—¿Qué quieres que haga?

—Sakura no podrá mantenerse con vida por más de diez minutos —le dijo Kakashi—. Será tú deber el buscar un método de mantenerla con vida si no llegan con las semillas.

—De… acuerdo… —asintió con miedo.

—Confiamos ciegamente en ti, amiga —terminó mostrando una forzada sonrisa—. Tiempo —y los cuatro parecían tomar una tonalidad sepia, bajó un manto azulado.

En eso, a un costado de las otras cartas apareció un reloj de arena. Desde el segundo que apareció, comenzó a caer la arena.

—Tomoyo, soy Dialga —llamó a su mente—. Sé lo que acaban de hacer y sus riesgos. Con el poder que tienen, no podrán permanecer más de veinte minutos.

—Entonces no tienen mucho tiempo para volver —decía muy preocupada la joven—. Espero que vuelvan con las semillas a tiempo.

—Tengo la misma fe —decía con la misma preocupación Dialga.

—¿Pudieron encontrar al guardián?

—En eso estamos —le respondió con algo de precaución—. Cualquier cosa que suceda, te avisaremos.

—De acuerdo —asintió Tomoyo muy pensante—. No se arriesguen mucho, a Sakura le dolería mucho si no volvieran.

...

Cómo lo había dicho Dialga, aún continuaban buscando a Giratina, sin dar con él.

—¿Sucede algo, Dialga? —le preguntó muy preocupada Sakura, al ver muy pensante y serio al Pokémon temporal.

—No —le negó—. Concentrémonos en buscar a Giratina.

—De acuerdo —Sakura prefirió asentir a su orden, intuyendo que algo realmente no andaba bien.

—Este lugar sí que es para un anecdotario —le comentó Krillin al grupo muy sorprendido—. Es increíble cómo sólo una presencia pueda sentirse en un punto y de inmediato desaparecer.

—¡Pero ha sido entretenido, hay partes que parecieran que estuviéramos caminando en la luna! —exclamó muy emocionado Daisuke.

—Por la misma razón debemos tener cuidado a cada paso —le recomendó muy tranquilo Ken, intentando asimilar la emoción de su amigo—. Es imposible saber cómo se comportará ciertos sectores.

—Es verdad, pero no le quitemos la emoción al momento —comentó muy emocionada Serena— ¿Habrá algún lugar donde…? —de pronto, algo llamó la atención de la joven peli castaña— ¡Sal Delphox, lanzallamas!

Apenas salió el Pokémon zorro, disparó un lanzallamas al aire. Cuando lograron ver cuál era su objetivo, vieron como una esfera azulada hacia batalla contra el lanzallamas, hasta estallar en el aire.

—Creí que no volvería a ver más a niñitos mal criados —dijo una voz que retumbó en todo el ambiente.

—¡¿Quién eres?! —exclamó muy desafiante Sakura.

—Soy el nuevo señor del nuevo mundo que crearé, mundo donde ustedes no están invitados —en eso, apareció el guardián del mundo distorsión, y sobre él, a un hombre adulto—. Mi nombre es Cyrus, el líder del equipo Galaxy.

—¡Es imposible! —le cuestionó muy molesto Paul— ¡Tú desapareciste hace medio año, todos dijeron que habías muerto!

—¡Se supone que cuando desapareciste, el equipo Galaxy se desintegró! —también le cuestionó Lyra.

—No hay mal que por bien no venga —respondió con seguridad Cyrus—. Jamás moriría, sólo desaparecí para aprender cosas muy interesantes. En cuanto volví, el equipo Galaxy se reestructuró, y ahora somos más poderoso que antes.

—¡¿Tú enviaste a Hunter J a atacarnos?! —le preguntó Marina muy desafiante.

—Ella trabajó para nosotros, pero jamás más que para negocios —le respondió con malicia—. Lo que haya hecho y a quien atacó, no lo sé, y me tiene sin cuidado.

—Engañaste a Taiyō, nunca fue tu intención ayudarla —le gruñó furiosa Sakura—. No estaré de acuerdo con las cosas que hace… ¡Pero pagarás tu traición!

—¿Hablas de Magma? —le preguntó de forma irónica, mostrándole una sonrisa burlona—. Esa niñita ingenua, no sé cómo me confió un poder tan grande. ¿En verdad pensaba que trabajaría para ella?

—¡¿Entonces qué es lo que quieres?! —le preguntó Krillin igual de desafiante.

—Crear mi propio mundo —respondió con seguridad—. Haré desaparecer el tiempo y espacio, y crearé un lugar a mi gusto.

—Ya veo —le dijo Sakura muy molesta—. Con que de ahí sacaron esa horrible idea.

—¡Ya te lo mencioné, no sé cuál será el plan de esos sujetos, y tampoco me interesa! —dijo Cyrus muy molesto—. ¡Guardián, acaba con esos niñitos mal criados!

—¡Así que metiéndote con niños! —sin pensar sus movimientos, Krillin comenzó el ataque— ¡Métete con alguien de tu edad! ¡Ka… me… ha… me… ha!

Tanto Giratina como Krillin atacaron al mismo tiempo, ambos ataques chocando en el aire, sólo que el Kame hame ha sólo logró desviar la esfera aural.

—¡Sal, Altaria! —Sakura exclamó, llamando a su Pokémon dragón— ¡Serena, hagamos un ataque combinado!

—¡De acuerdo! —le asintió la entrenadora de Kalos— Delphox, ¿estás listo? —el Pokémon le asintió— ¡Ya sabes que hacer!

Altaria y Delphox comenzaron a moverse rápidamente contra Giratina, y cuando estuvieron frente a frente, estos se separaron, avanzando en distinta dirección.

—¡Altaria, pulso dragón! —ordenó rápidamente Sakura.

—¡Delphox, lanzallamas! —le ordenó Serena casi al acto.

—Tontas.

Cyrus sonreía maliciosamente, mientras Giratina usaba su pulso oscuro no solo para deshacer los ataques, sino también para mandar a volar muy lejos a los dos Pokémon, completamente debilitados.

—¡Altaria, regresa! —le pidió con algo de miedo Sakura.

—¡Tú también, Delphox! —gritó casi al mismo tiempo Serena, también devolviendo a su Pokémon a su pokébola— ¿Qué sucede aquí? —preguntaba muy asustada— ¡No puede ser que Altaria y Delphox hayan caído tan fácil!

—Si es posible, amiga —le contradijo con rabia Sakura—. Ese monstruo tiene el mismo poder que Dialga y Palkia, y si a eso le sumas la energía negativa…

—¡Veamos qué haces con esto! —le desafiaba con mucha seguridad Krillin, mientras formaba lo que parecía un disco de energía— Es mejor que desaparezcan a que sigan causando caos. ¡Kienzan!

—Otro intentó inútil —Giratina simplemente gritó, y devolvió el ataque al grupo.

—¡Al suelo! —gritó muy impresionado Krillin, mientras veía como el ataque pasaba por arriba de sus cabezas— No puedo creerlo, rechazó mi Kienzan solo gritando…

—¡Veemon, llegó la hora de luchar! —le exclamó muy decidido, pero muy preocupado Daisuke.

—¡Tú también, Wormmon! —le exclamó con la misma preocupación Ken.

—¡De acuerdo! —exclamaron al unísono ambos Digimon, al tiempo que comenzaban a brillar y cambiar sus aspectos; habían evolucionado a XV-mon y Stingmon.

—¡Ahora verás! ¡Rayo X! —con rapidez, XV-mon disparo desde su pecho un poderoso rayo de energía.

—¡Aguijonazo final! —y con los mismos ánimos, Stingmon también se lanzó a atacar con un aguijón que le creció de su brazo izquierdo.

—Creo que está inutilidad nos deja una moraleja —Cyrus hablaba con mucha tranquilidad, Giratina no se inmutaba ante nada, notándose en como mandaba a volar a XV-mon y Stingmon como si lo pensara—. Hay que saber escoger a nuestros contrincantes…

—¡Daisuke, ¿estás listo?! —le preguntó Ken muy rápido, conteniendo sus emociones.

—¡Por supuesto! ¡XV-mon, Stingmon, evolución DNA!

Ambos Digimon volvían a comenzar a brillar, pero esta vez parecían unir sus energías, ya que ambos se habían unido en una única luz. Para cuándo está desapareció, un ser de mayor tamaño apareció.

—¡Paildramon, si no derrotamos a Cyrus ahora, continuará destruyendo el mundo! —le exclamó con furia Ken.

—¡Increíble, se fusionaron! —comentó muy sorprendida Lyra.

—Sólo espero que sea suficiente —acotó Marina muy seria, intentando mantener los pies en el suelo.

—¡No sé preocupen, Paildramon acabará con esta batalla de un golpe! —les exclamó Daisuke con mucha seguridad— ¡Paildramon, ahora!

—¡Elemental Volt! —de pronto, Paildramon comenzó a concentrar una gran cantidad de corriente eléctrica, con la cual parecía ir a atacar directamente a Giratina.

—Yo sí los se escoger —pero Giratina, nuevamente con sólo un rugido, deshizo el ataque, golpeando al mismo Paildramon con él, perdiendo su evolución, volviendo a ser Veemon y Wormmon—. ¿Alguien más quiere intentarlo?

—¡Imposible… Paildramon no le hizo nada! —decía muy sorprendido Daisuke, notándose mucho miedo en su voz.

—Creo que no era sorpresa. Si no pudimos contra Dialga y Palkia, menos contra Giratina —comentó algo rendido Ken.

—Es nuestro turno —decía Dialga, mientras se dirigía al campo de batalla.

—Dos contra uno es injusto, pero no estamos en una situación de pelea justa —acotó Palkia muy serio—. Cyrus, no has aprendido nada de tu pasado. Lo mejor será hacerte desaparecer.

—Así que los mismísimos controladores del tiempo y espacio me harán frente… —decía Cyrus con malicia, ahora con una expresión que parecía alejarlo de la cordura— Si logro vencerlos… ¿Quiere decir que nada podrá contra mi poder?

Mientras tanto, los demás veían algo asustados el nuevo panorama… Confiaban en que Dialga y Palkia podrían darles pelea…

—¡Vamos chicos, ánimo! —comenzó a animar Lyra, con una voz muy sufrida.

—Si ellos no pueden, nadie podrá —comentó el profesor Birch, quién hasta el momento se mantenía en silencio—. No sé cómo ganó tanto poder, pero esto no es natural…

—¿A qué se refiere con eso, profesor? —le preguntó muy extrañada Marina.

—Siento como si nos enfrentáramos a un dios o algo por estilo…

Antes que terminara de hablar el profesor, Dialga atacó con su rugido temporal y Palkia con su corte espacial, dirigiéndose a mucha velocidad contra Giratina… pero cuando vieron como el guardián les devolvía los ataques como si fueran aire, dando de lleno en los controladores, el miedo terminó invadiendo a todos.

—¡Les enseñaré como es un verdadero ataque, escoria! —les dijo Cyrus maliciosamente— Fuerza oscura —y de pronto, Giratina y Cyrus se fundieron en el suelo.

Todos miraban para todos lados intentando encontrarlo, pero sin éxito.

—¡Dónde estás, maldito! —exclamó muy preocupado Krillin— ¡No puedo sentir su presencia, es como si se hubiese fusionado con este mundo!

—¡Tengan mucho cuidado! —les exclamó con rapidez Dialga.

—¡No sabemos dónde aparecerá! —les advirtió Palkia.

—Realmente vamos a morir aquí… —dijo aterrada Sakura, quién se abrazaba a sí misma— ¿Por qué tenemos que pasar por esto?

—¿Te vas a rendir? —le preguntó Paul con algo de rabia.

—No me quiero rendir, pero… ¡¿Y si nos elimina?! —le exclamó aterrada— Perdóname Paul, no era lo qué…

—Creo que fue buena idea acompañarte —le interrumpió de golpe Paul, mientras abrazaba con algo de fuerza a la peli morada— ¿No hace eso un verdadero hombre? —la joven levantó su mirada invadida en el miedo, notando como el joven la miraba con preocupación— ¡Te protegeré! —gritó con rabia.

—Entonces haz correctamente tu trabajo —dijo de forma prepotente Cyrus, al tiempo que una fuerte ráfaga de viento maligno salía de la nada, mandando a volar a todos, dejándolos sin sentido.

Era una contienda desigual, ni Dialga, ni Palkia, lograron hacerle frente a un Giratina invadido por la energía oscura.

...

En las ruinas milenarias continuaban las investigaciones, buscando cualquier dato que sirviera para detener a Arades y el escuadrón de la oscuridad.

En esos momentos, Usagi había encontrado un extraño tablero con un escrito, el cual parecía ser adornado por unas sobresalientes color blanco, y otra, color negro.

—¿Qué será esto? —preguntaba muy curiosa la joven.

—¿Qué pasa Usagi? —le preguntaba Gohan mientras se le acercaba— ¿Qué encontraste?

—Encontré estas esferas incrustadas en la muralla —decía mientras indicaba un escrito—. "Mientras tengas sueños, vivirás en la oscuridad. Sólo la luz te dará la verdad" ¿Qué significará eso?

—Algún mensaje oculto debe haber —comentó la profesora Larch, quién apareció de golpe tras los dos.

—Reshiram representa la verdad y Zekrom representa los sueños —les comentó N, quién se acercaba en compañía de Touko.

—¿Y qué relación tiene con la luz y la oscuridad? —preguntaba Gohan muy pensante, mientras llevaba su mano derecha a su mentón.

—A lo mejor, deben tener alguna relación con el equilibrio de las energías —comentó igual de pensante Touko.

—¿Y esas esferas? —muy curiosa, Usagi tocó la esfera blanca con el índice derecho—. Son suaves.

—Déjame ver —dijo igual de curioso Gohan, mientras tocaba con la palma de su mano derecha la esfera—. Es verdad, es muy suave.

—¿Qué relación tendrán esas esferas con Reshiram y Zekrom? —preguntaba muy pensante la profesora.

—No lo sé —ante aquella duda, N prefirió volver su atención a Usagi—. ¿Dice algo más aquel escrito? —pero la joven no respondió— ¿Sucede algo, Usagi?

—Estarán analizando con mayor atención esos escritos —dijo algo extrañada Touko.

Pero lo que estaba a punto de suceder, no se aproximaba ni por asomo a lo que creían que vivirían.

Usagi y Gohan dieron media vuelta, y miraron fijament Touko.

—¿Qué les sucede? —preguntó muy extrañada Touko.

—No creo que sean ellos —dijo muy preocupado N—. ¿Habrán sido esas esferas?

Y como si nada, Gohan embistió a N, y Usagi a Touko, dejándolos tumbados en el suelo.

—¡¿Oigan, que les sucede?! —les preguntó algo asustada la peli castaña de Unova.

—Miren, tienen unas pokébolas —dijo Larch, sin entender que sucedía con exactitud.

—¡No… es imposible! —N revisó su cinto, y notó que le faltaba una cápsula en especial— ¡Zekrom!

—¡¿Que…?! —algo sorprendida, Touko imitó la acción de su amigo, notando también la falta de una pokébola en especial— ¡Oigan, devuélvanme a Reshiram!

Para ser más exactos, tanto la mano derecha de Gohan, así como la de Usagi, sostenían una pokébola y una ultrabola respectivamente. Ambos tenían a los Pokémon legendarios de Unova.

—¿Pero cuando se los quitaron? —preguntó muy extrañada la profesora Larch.

—¡Chicos, ¿qué sucede?! —preguntó muy preocupada Iris, quién se acercó con todo el grupo.

—No lo sabemos —respondió la profesora muy expectante.

Ambos levantaron las pokébolas a la altura de sus rostros, y las miraron fijamente. No decían una sola palabra, más no sus acciones las que hablaban por ellos, más cuando lanzaron las pokébolas al aire, liberando a ambos Pokémon, mostrándose no en su forma corpórea, sino más bien, como esferas de energía. Estás rodearon a los jóvenes, moviéndose en forma circular rápidamente, hasta que cada una entró al cuerpo de ambos.

—¿Cuál es su sueño, humanos? —preguntó Gohan con una voz muy extraña, parecía hipnotizado.

—¿Cuál es su verdad, humanos? —ahora preguntó Usagi con el mismo tono de voz.

Todos veían entre extrañados y preocupados a ambos jóvenes, sin entender de que hablaban.

—Ya veo, esos orbes tienen relación con Reshiram y Zekrom —resolvió muy sorprendido N.

—¿Y eso qué significa? —les preguntó Sora muy preocupada.

—Cuando tocaron esos orbes, el poder de Reshiram y Zekrom afectó la energía de ambos.

—¿Pero por qué había artículos relacionados con ellos aquí, en Goldate? —preguntó muy sorprendida Touko, aún muy confundida con lo que sucedía.

—Recuerda, Goldate es la región donde cualquier cosa puede sobrevivir, por algo los antiguos lo llamaban el triángulo sagrado —volvió a confirmar N.

—¿No conocen su respuesta, humanos? —volvió a preguntarles Gohan.

—¡Reshiram, Zekrom, ¿son ustedes?! —les exclamó muy preocupado N— ¡Nosotros pasamos sus pruebas!

—Está es otra clase de prueba, N —le respondió Usagi… si es que era ella—. Queremos ver de qué son capaces.

De pronto, Gohan y Usagi se lanzaron de golpe contra N y Touko, alcanzados a ser detenidos por los dos espadachines que, hasta ese momento, observaban algo aburridos todo.

—¡¿Qué les pasa a ustedes?! —les preguntó Kenshin con algo de dificultad, ya que estaba haciendo fuerza contra Usagi.

—¡Esa cosa que se les metió… eso nos está atacando! —exclamó con la misma dificultad Mugen.

—¿Cuál es su verdad, intrusos de esta dimensión? —volvió a preguntar Usagi.

—¿Cuál es su sueño, invasores de esta dimensión? —ahora preguntó Gohan.

—¡Nuestro sueño es que nuestros seres queridos vivan en paz! —le respondió con decisión Kenshin.

—¡Y nuestra verdad, es que caerán derrotados por nuestras katana! —le respondió con la misma seguridad Mugen.

—Entonces demuéstrenlo —dijeron los dos jóvenes al unísono, al tiempo que mandaban a volar a los dos samuráis de un rodillazo.

Todos veían sorprendidos lo que pasaba, nadie se explicaba que había sucedido a ciencia cierta con Gohan y Usagi.

—Soy Reshiram, el juez de la verdad —decía Usagi.

—Y yo soy Zekrom, el juez de los sueños —decía Gohan.

—Y ahora, comienza nuestro juicio final —sentenciaron al unísono, dando a entender que esto no era un desafío como los otros.

Sakura apenas si sobrevivía a su crítico estado de salud, por lo que Shaoran, Mikami y Kakashi decidieron arriesgarse a usar la carta del tiempo para retardar lo que parecía inevitable. Giratina parecía un ser inalcanzable, cualquier intento de ataque era inútil. Gohan y Usagi habían caído bajo el poder de Reshiram y Zekrom, dando a conocer que comenzaría su juicio final. ¿Lograrán salvar a Sakura? ¿Cómo enfrentarán a Giratina? ¿Y cómo será el juicio de los jueces de los sueños y la verdad? Todo esto y más, en el siguiente capítulo.

Esta historia continuará…

...

Y eso sería por ahora. Les aviso de antemano, la próxima semana habrá fiesta en Chile, por lo que no aseguro que suba el capítulo correspondiente el sábado, y de no ser así, seguramente lo suba el jueves o viernes. Cuídense todos, y hasta la próxima!
 

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Hola a todos. Que bueno que me equivoqué sobre el posteo de este capítulo... por poco... Este capítulo tiene muchas cosas que ni a mi me gustan, y por eso las escribí. Espero les sea de su agrado. Nos vemos el próximo sábado. Cuídense!

...

Capítulo 65: "Un inesperado cambio de planes. El regreso de un viejo amigo"

Luego del profundo análisis de la actual situación con el maestro Roshi, Goku, Latis y Caldina continuaron su, según parece, sencilla misión. Goku sabía que la búsqueda de las semillas debía ser algo muy sencillo. Ir con el maestro Karin, pedirle las semillas, y volver con Sakura y las chicas.

La torre Karin se veía tan pacífica como siempre, y así lo pudieron constatar los tres visitantes apenas llegaron. En aquel lugar, curiosamente para Goku, se encontraba un hombre adulto, quién vestía un kimono café.

—¡Yayirobe! —exclamó con entusiasmo el Pokémon— ¡¿Cómo has estado?!

—¿Los conozco? —les preguntó con algo de recelo, observándolos de forma sospechosa— Tú… ¿Cómo sabes mi nombre?

—Es verdad, ¡Jajajaja! —rio algo nervioso Goku— Soy Goku, y estoy en el cuerpo de Pikachu. Me cambiaron de cuerpo por motivos de fuerza mayor.

—No tienes que darme explicaciones, de ti cualquier cosa es posible —le respondió muy desinteresado—. ¿A qué vienes?

—¿Está el maestro Karin? —le preguntó muy ansioso— Necesito con urgencia más semillas del ermitaño.

—¿Qué quieres semillas? —le preguntó muy extrañado Yayirobe— Si que eres inoportuno… como siempre —y se retiró a lo que parecía un piso inferior.

—Que amiguito más simpático —comentó sarcásticamente Caldina—, ¿dónde te los consigues?

—Fue durante la batalla contra Piccolo Daimahou —respondió de forma distraída.

—¿Y quién es el maestro Karin? —le preguntó Latis— ¿Él tiene esas semillas?

—El maestro Karin fue uno de mis maestros. El cultiva las semillas en este lugar.

—Y parece que las vuelves a necesitar —dijo una voz algo anciana en el aire, justo en el momento en que apareció un pequeño gato portando un bastón.

—¡Maestro Karin! —exclamó muy feliz Goku— ¡Necesito más semillas del ermitaño, rápido!

—¡Maleducado, primero se saluda! —le regañó Karin, pegándole al Pikachu en la cabeza con su bastón.

—¡Ay! Eso duele —se quejó Goku mientras se sobaba la cabeza— Disculpe. Buenas tardes, maestro Karin.

—Así que, si eres tú, Goku —comentó muy serio el extraño gato—. Kamisama tenía razón, sí que no llevaríamos una sorpresa.

—¡¿Ya lo sabían todos?! —preguntó muy sorprendido el Pokémon.

—Eres demasiado ingenuo —le comentó algo fastidiada Caldina—. ¿Dónde están esas dichosas semillas? Estamos algo apurados —le pidió muy apurada.

—Los jóvenes de ahora sí que son impacientes —sentenció muy molesto Karin—. Tengo que hablar con ustedes sobre las semillas. Síganme —les pidió mientras volvía al piso inferior.

—¿Sucede algo con ellas? —le preguntó Latis muy preocupado.

—Goku, ¿usaste todas las semillas que te entregué? —le preguntó muy preocupado Karin.

—Si maestro —le asintió el Pikachu—. Lamentablemente, no fueron suficientes.

—Ya veo —soltó secamente.

Una vez abajo, Karin les enseñó los almácigos donde cultivaba las semillas, completamente vacías.

—¡Genial, ya las tenía lista! —celebró Goku.

—No ha crecido ninguna —interrumpió muy cortante Karin.

—¿Cómo que no ha crecido ninguna? —le preguntó Caldina muy preocupada.

—¿No les llama la atención la paz de este lugar, considerando que desde la dimensión de dónde vienen, todo se cae a pedazos? —Karin les preguntó muy serio.

—¿Nos está diciendo que después del ataque del escuadrón de la oscuridad, esta dimensión quedó contaminada? —ahora fue Latis quién preguntaba muy preocupado.

—Después del ataque de Elix, no solo este planeta, sino que todo este universo comenzó a debilitarse —comenzó a explicar muy serio Karin—. Estuvimos conversando de la actual situación con Kaiosama y Ash, y creemos que todas las dimensiones no tardarán en desaparecer.

—Eso significa que no habrá más semillas —dijo Goku con mucha rabia—. Sakura…

—Nos dijo que estuvo con Ash, maestro Karin —le preguntó muy pensante Latis.

—Así es —le asintió—. Ahora debe estar en la habitación del tiempo y la mente entrenando con sus amigas.

—Vayamos a ver a Ash, seguramente conoce algún método de curar a Sakura y las demás —le recomendó Caldina, tan preocupada como el Pokémon.

—Gracias por todo, Maestro Karin —dijo muy desanimado Goku—. Lamento no poder quedarme más tiempo, pero estamos contra el tiempo —y sin más demoras, volvió al hombro de Caldina.

—Un consejo para los tres —dijo repentinamente Karin, ganándose la atención de los visitantes—, muy en especial para ti, Goku. Esa niñita, Sakura, no sé qué habrá hecho en el grupo, pero puedo analizar que están peleando más por ella, que por salvar a todos.

—Ella es mucho más fuerte que yo —le comentó el Pokémon—. Ella tiene fortalezas que ninguno de nosotros tiene.

—Y ese será su punto débil —dijo Karin, interrumpiendo las palabras de Goku—. Si se dejan influenciar por sus sentimientos, jamás lograrán vencer a Arades.

—¿Por qué lo dice? —le preguntó Caldina muy extrañada.

—Porque todos han caído por ese motivo —les respondió muy serio—. ¡Solo quería decirles eso! ¡No pierdan el tiempo, ya váyanse!

Aquellas confusas palabras confundieron a los tres, valga la redundancia. ¿Por qué querer tanto a una sola persona podría ser la perdición del grupo? Se preguntaban mientras se tele transportaban hasta el templo de Kamisama, siendo recibidos por Mr. Popo.

—Hola míster Popo —le saludó algo extrañado Goku—. ¿Y Kamisama?

—Pronto volverá —le respondió bastante tranquilo—. Cosas que hacer.

—¿No te sorprende verme en este cuerpo? —le preguntó muy extrañado Goku.

—¿Por qué estar sorprendido? —preguntó algo extrañado Popo— ¿O no recuerdas tu entrenamiento?

—¿Te refieres a Henry? —le preguntó algo preocupada Caldina.

—Así es, jovencita —le respondió una voz aún más anciana que la de Karin—. Tu cambio de cuerpo era parte de los planes que teníamos.

—¿Que teníamos? —le preguntó muy intrigado Latis—. Sabemos que Dialga y Palkia estaban tras todo esto, ¿o hay alguien más?

—Goku, tú la conoces mejor que nadie —le respondió en código Kamisama.

—Hola Kamisama. ¿Qué la conozco? —se preguntaba el Pokémon muy extrañado— No recuerdo a nadie en especial, más que a Henry y Delia.

—Sé que viniste por las semillas y no había ninguna —dijo rápidamente Kamisama, desviando rápidamente de tema.

—Así es —le respondió muy serio Goku.

—Vinimos a ver a Ash, seguramente él conoce algún método para sanar a Sakura y las demás chicas —acotó Caldina muy preocupada.

—Lo sé, lo he visto todo —comentó Kamisama mientras daba la vuelta, volviendo al interior del templo—. Síganme.

La fe que tenían en que Ash tendría algún método de sanar a su novia y amigas, ¿tenía validez? Desde el incidente en la rueda de la fortuna, Ash se convirtió en un verdadero misterio, pero el escuchar que estaba entrenando y se había vuelto fuerte, era un motivo para no perderla.

Kamisama caminó por casi todo el templo, hasta llegar a lo que parecía un comedor, donde lo único que había era una mesa y seis sillas, en medio de la mesa un jarrón azul, donde había rosas rojas y blancas, y a dos jóvenes en particular.

—Las conozco —comentó muy sorprendido Goku, haciendo que Caldina y Latis lo vieran algo sorprendidos—. ¿Ustedes no se habían quedado a cuidar con el profesor Oak y Delia a Dawn, Marina y Ash?

—Así es —le asintió la joven peli rosada.

—Y estamos aquí porque Ash nos pidió que nos quedáramos —completó la joven pelíazul.

—Así es —asintió Kamisama—. Ash le pidió a Sakura y Ami que se quedaran, porque sabía que vendrían.

—¿Le pidió? —preguntó muy extrañada Caldina.

—Ash partió con Kaiosama ayer —le respondió Kamisama—. Quiso ir a entrenar con él aún más.

—¿Aún más? —preguntó muy extrañado Latis— No conozco su régimen de entrenamiento, pero algún motivo tendrá.

—Ash se siente muy débil, por eso prefirió continuar su entrenamiento —le respondió Ami, simplemente esbozando una sonrisa.

—Eso me hace suponer que ustedes también entrenaron — concluyó muy pensante Goku —. ¡Quiero ver qué tan fuerte se han vuelto!

—Concéntrate por lo que viniste, Goku —le regañó Kamisama—. No tienes semillas, así que esas niñas están destinadas a morir.

—Es cierto, ya tendré tiempo para pelear —dijo muy pensante el Pokémon—. ¿Qué podremos hacer?

—Cuando llegamos aquí, Ash fue en primera instancia con el maestro Karin —comenzó a contarle Ami—, también tenía intenciones de venir por semillas del ermitaño, pero su cultivo ha sido imposible.

—Ahí fue cuando Krillin y Bulma nos ayudaron —continuó Sakura—. Ellos nos contaron algo muy interesante.

—Goku, ¿recuerdas la batalla en Namekuseijin? —le preguntó Kamisama.

—Por supuesto —le asintió—. ¿Pero qué tiene que ver la batalla contra Freezer con las semillas?

—Krillin nos contó que había un niño que los ayudó durante esa batalla —le respondió Ami—. Creo que su nombre era Dende, o algo así… —dijo algo dudosa— Lo importante, es que él los sanó cuando estaban muy heridos o al borde de la muerte.

—Ahora que lo mencionas, es cierto —comentó muy ocurrente—. Ese pequeño Namekuseijin tenía el poder de sanar a cualquier persona.

—Así que tendrás dos tareas, Goku —le ordenó muy serio Kamisama.

—¿Dos tareas? —preguntaron Latis y Caldina al unísono.

—Ir a buscar a Dende, es la única forma de sanar a esas jovencitas. Y la segunda…

—¿La segunda? —preguntaba muy ansioso Goku, muy extrañado por su repentino silencio.

—Necesitarán de las esferas del dragón para vencer a Arades… Goku, tendrás que ir por mi reemplazo.

—¿Reemplazo? —preguntaron los tres al unísono.

—Lo estuve conversando con Piccolo, y si volvemos a ser uno nuevamente, él será más fuerte —resolvió muy pensante Kamisama—. En estos momentos, lo que menos necesitamos es un insignificante dios, necesitamos guerreros.

—Kamisama —decía muy preocupado Goku—, si tú desapareces, las esferas del dragón también.

—Sin ellas, Arades está metido en problemas —comentó muy seria Sakura.

—Y nosotros también —le dijo muy molesta Caldina—. Ahora mismo estamos sufriendo sus ataques. Sin esas esferas, estaremos metidos en graves aprietos.

—Por esa misma razón debes ir ahora, no podemos darle más ventaja a Arades —dijo muy preocupado Kamisama.

—De acuerdo, pero primero iré con Kaiosama —resolvió rápidamente Goku—. Recuerda que el planeta Namek fue destruido por Freezer, y no sabemos dónde se fueron a vivir —y volteó a ver a Caldina y Latis—. Vámonos. Mientras más rápido terminemos esto, menor será el sufrimiento de esas niñas.

—¡¿Estás loco?! —le regañó muy molesta Caldina— ¡Quién sabe dónde están esos Nameku…! ¡Como se llamen! ¡¿Y dónde vive ese tal Kaiosama?!

—Está en el otro mundo —respondió Kamisama.

—¡¿Otro… mundo…?! —preguntó perpleja, muy confundida por… aquella respuesta— ¡Olvídalo, yo me quedo aquí!

—No sabemos cómo se comportará la teletransportación a distancias tan grandes —le recomendó Latis—. Si vas sólo, no usarás tanta energía y podrás venir con ese niño.

—Creo que tienen razón —asintió muy pensante, cruzándose de "brazos"—. Volveré pronto —y gracias a la teletransportación, partió en búsqueda de su nuevo objetivo.

La misión de ir por las semillas había tenido un cambio de planes, ahora Goku teniendo un nuevo objetivo, un viejo amigo de Gohan y Krillin.

...

—¡Sakura…! —se oía una voz que se sentía pérdida— ¡Sakura, despierta! —volvió a gritar la voz con mucha desesperación.

—¿Quién… eres…? —preguntó muy quejumbrosa.

—¡No te duermas, estás en medio de una batalla! —volvió a gritar la voz.

—¿Batalla…? —se preguntaba sin entender a qué se refería— ¡Es cierto!

La joven comenzó a abrir lentamente sus ojos, notando como un pequeño ser blanco, el cual se distinguía por unas hojas rojas en su cuello, acompañado de lo que parecían hojas verdes en su cabeza.

—Shaymin… ¿por qué saliste de tu pokébola? —le preguntó muy quejumbrosa.

—¡Estuvieron a punto de morir, Giratina los atacó con más poder del que cualquiera podría aguantar! —le respondió algo alterado.

—¿A punto… de morir…? —Sakura miró a un lado de ella, y logró ver como Paul, quién estaba inconsciente, aún abrazándola— Paul… ¿Acaso tú también…? —se lo sacó de encima, lo acostó en el suelo, y comenzó a sacudirlo con violencia— ¡No… maldita sea… tú no me vas a abandonar también! —comenzó a gritar con desesperación— ¡Por favor, vuelve conmigo!

—¡Ay! —de pronto, el joven comenzó a despertar, quejándose mucho— ¡¿Quieres dejar de hacer eso?! ¡Duele!

—Paul… —de pronto, Sakura sintió como si el alma le hubiese vuelto al cuerpo, rompiendo en llanto, lanzándose a abrazar al joven— ¡Perdóname, tenía miedo de perderte!

—Sakura… —en aquel momento, no sabía con exactitud qué sucedía, pero no aguantaba verla llorar de esa forma, por lo que con mucha seguridad la abrazó fuertemente— No llores. Ya te dije que te protegería, y lo seguiré haciendo.

—Paul… —Sakura miró a los ojos del joven, quién intentaba no cruzar miradas por la vergüenza, lo que la entrenadora de Ecruteak le respondió con un profundo beso en sus labios, separándolos a los segundos— Gracias por protegerme.

—¡Solo estoy cumpliendo con lo que te prometí! —le respondió muy sonrojado, mientras desviaba su mirada a cualquier parte.

—¡Oigan, par de tórtolos, ¿terminaron con su espectáculo?! —les gritó una voz femenina algo molesta.

—¿Eh? —ambos miraron a su alrededor buscando la dueña de la voz, hasta dar con ella— ¡Marina!

—¡Sí que son odiosos los dos! —les gruñó, mientras Sakura y Paul veían como la joven se les acercaba para protegerlos— ¡Cresselia, psíquico!

Por alguna razón, Sakura y Paul veían como la batalla continuaba mientras ellos estaban desmayados, con la única diferencia de que esta vez trabajaban en equipo.

—¡Creíamos que habían muerto en serio! —les regañó algo molesta Lyra, quién se mantenía con los demás en la batalla— ¡No creí que llegaríamos a estos extremos! ¡Meganium, prepara tu rayo solar!

La batalla se desenvolvía de forma muy detallista, no podían permitir que Giratina y Cyrus volvieran a tener ventaja.

—¡Se hubiesen quedado inconsciente, tontos! —les dijo muy desafiante Cyrus.

—¡Shaymin, ¿estás listo?! —le llamó con seguridad Sakura.

—¡Cuando tú quieras! —le respondió con la misma seguridad, partiendo al campo de batalla— ¡Ya te lo dije Cyrus, te haré pagar la traición a Taiyō!

—¡Ustedes también salgan, Heatran, Darkrai, Electivire! —exclamó Paul, también sacando a tres de sus Pokémon— ¡Cyrus, haré que te arrepientas de rodillas a mis pies, por haber tocado lo que más aprecio!

Todos miraron muy sorprendidos las palabras del joven, intentando entender si se refería a Sinnoh o a Sakura.

—Destruyan a ese sujeto —les ordenó de forma maliciosa— ¡Heatran, lanzallamas! ¡Darkrai, bola de sombras! ¡Electivire, trueno!

El trío había lanzado con todas sus fuerzas sus ataques, pero antes que golpearan, Giratina los deshizo con su cola.

—Necesitarás algo más que eso, niñito —pero de la nada, una esfera aural impactó en la espalda de Giratina, sin lograr hacer mucho daño, pero llamando la atención de Cyrus— ¿De dónde vino eso?

—¡¿Olvidaste que todos estamos luchando contra ti?! —le exclamó Sakura con furia— ¡Maldito sicópata, vas a morder el polvo!

Los demás seguían sorprendidos, y más con tan suelto lenguaje de Sakura.

—Creo que estar contigo será muy interesante —le dijo con mucho entusiasmo Paul.

—¡Lo mismo dijo, orgulloso! —le respondió con el mismo entusiasmo Sakura— Paul, Shaymin no podrá hacerle mucho daño a Giratina —comenzó a decirle muy pensante—. Si es como Dialga y Palkia, su tipo primario es dragón, así que ahórrate los ataques de Electivire y Heatran, pero según he escuchado, su segundo tipo debe ser fantasma… Concéntrate en atacar con Darkrai, del resto me encargo yo.

—¿Otra vez dándome órdenes? —le preguntó de forma irónica, dándole una sonrisa ladeada.

—Recuerda que soy la elegida por Ho-oh, la líder del grupo y tu novia. No tienes más opciones, así que obedece, guapo.

—¡Ja! Creo que tienes razón… pero no tanta —respondió muy indiferente— ¡Darkrai, doble equipo!

—¡Shaymin, prepárate! —le ordenó muy concentrada— ¡Ayudaremos a Paul en todo lo que nos pida! —a lo que el Pokémon simplemente asintió, formando una energibola.

Los movimientos del doble equipo de Darkrai funcionaban muy bien para confundir a Cyrus, mientras que las energibola, las cuales no eran muy poderosas, lograban desesperar al Pokémon, momentos que utilizaba el Pokémon siniestro para atacar con sus bolas de sombra desde distintos francos.

—Aún con Darkrai no estamos haciendo mucho daño —se decía muy pensante Sakura—. Dialga, Palkia, necesito de su ayuda —los llamó telepáticamente.

—¿Tienes algún plan? —le preguntó Palkia.

—Ataquen con todo lo que tengan, en algún momento encontraremos algún punto débil —les pidió con mucha rabia contenida— ¡No voy a permitir que ese sujeto se salga con la suya!

—Creo que es la única idea que tenemos por ahora —acotó algo desconcertado Dialga—. Será como tú digas.

—¡Prepárate Cyrus, porque esta vez vamos en serio! —exclamó muy desafiante, indicándolo con el índice derecho.

—Eso quisiera verlo.

Pese a la situación, para la entrenadora de Ecruteak y los demás, esto era una batalla que le quedaba mucho por terminar. Sakura era consciente que todos confiaban ciegamente en ella; su lógica, estrategia y habilidad, era la última arma contra Giratina y Cyrus.

...

La situación en las ruinas milenarias era igual de compleja, pero más extraña que los anteriores enfrentamientos, si es que se le podía decir así.

Usagi y Gohan habían subido su guardia, se veían listos para comenzar el ataque.

—¿Usagi, que te sucede? —le preguntaba muy desesperada Minako.

—No creo que te responda —le dijo muy seria Iris—. Reshiram y Zekrom los tienen bajo su control.

—¡Usagi, despierta, no te dejes controlar! —le exclamó con la misma desesperación Makoto.

—No será decisión de ella despertar, ustedes deben hacerlo —le dijo Usagi, más bien, Reshiram.

—Si no son capaces de saber, y mucho menos defender su verdad y sus sueños, ¿cómo pretenden despertar a sus amigos? —ahora les preguntó Gohan, o Zekrom.

—¡Eso significa que debemos vencerte! —les exclamó con entusiasmo Mugen.

—¡Entonces prepárense, porque no pararemos hasta despertarlos! —terminó muy desafiante Kenshin.

—Que esperan —ante aquellas palabras desafiantes de los Pokémon regentes de los sueños y la verdad, ambos samuráis se lanzaron a atacar.

Tanto Kenshin como Mugen se habían lanzado a atacar de frente, pero antes de llegar con ellos, prefirieron virar en noventa grados, y tomar distancia de ambos, como si quisieran separarlos y enfrentarlos uno a uno.

—¿Qué les pasa? —se preguntaba muy extrañado Kenshin— Por alguna razón, dudamos el ataque… Esto no será fácil.

—¡Maldición! —exclamaba para sí Mugen— Pese a estar parados como si nada, no encuentro vacíos en su guardia. Tendremos que atacar sin dudar.

—Sus dudas son su perdición —les comentó muy serio Gohan—. ¿Dudas de tus sueños?

—¡No eres quien para cuestionar mis sueños! —y con mucha furia, Kenshin se lanzó a atacar a Gohan— ¡Terminaré contigo ah…!

—¿En verdad podrás? — le preguntó muy serio Gohan, quién sujetaba el lado sin filo de su katana con el índice izquierdo.

—¡Maldito, ahora verás! —pero antes de darse cuenta, Mugen notó que no tenía su katana en sus manos— ¡¿Qué rayos…?! ¡¿Dónde está…?!

—¿Te refieres a esto? —le preguntó Usagi, quién hacía equilibrio con ella con la punta en su índice derecho— Tu verdad es tan débil como el filo de esta espada. ¿No crees en ti?

Todos miraban muy sorprendidos los movimientos de Gohan y Usagi. Se movían muy rápido, no daban tiempo para actuar a nada.

—¡Usagi, por favor perdónanos! —le exclamaron Minako y Makoto mientras se transformaban.

—¡Chicas, las ayudaré! —exclamó con sus sentimientos encontrados Touko, mientras lanzaba su pokébola— ¡Sal, Serperior!

—¡Zoroak, tú también! —ordenó N seguido de la joven— ¡Esta situación no me agrada para nada, pero ni no los derrotamos, no lograremos volver en sí a Gohan y Usagi!

—¿Lucharán por sus propios sueños? —les volvió a preguntar Gohan.

—Si esa es su verdad, entonces que así sea —ambos se pararon rectos, con la guardia descubierta, y Usagi terminó con sus desafiantes palabras—. Si realmente tienen valor, entonces ataquen.

De un momento a otro, la inseguridad se tomó la moral del grupo. ¿De verdad planeaban atacar a sus amigos? Esa pregunta comenzó a atormentar sus mentes, quitando los ánimos de pelear de todos.

—¡Reshiram, Zekrom —les gritó muy angustiada Iris—, ¿en verdad la prueba que nos tienen, es luchar contra nuestros amigos?!

—Para iniciar una batalla, se necesita de dos —le respondió Gohan.

—En el momento que Mugen y Kenshin nos atacaron, la batalla comenzó —finiquitó Usagi.

—Ya veo —muy pensante de la situación, tomó una pokébola, y la lanzó a lo que ahora veía… un campo de batalla— ¡Haxorus, por favor ayúdame! —y apenas el Pokémon salió, miró a los ojos de Iris, notando el miedo que sentía en aquel momento, a lo que dio un fuerte rugido al cielo— ¡Haxorus, se lo que nos enseñó Satoshi y Sakura, por la misma razón no nos podemos rendir ahora!

—Iris, ¿tienes alguna idea de cómo liberarlos? —les preguntó con mucha rabia Sailor Venus.

—¡Ahora solo podemos luchar y seguir así hasta el final! —simplemente arengó Iris— ¡Ataquen con todo lo que tienen, ahora!

Lo que más parecía una batalla, era en realidad una prueba. ¿Pero que querrían realmente Reshiram y Zekrom?

...

El contraataque planificado por Sakura era eficiente, en lo que trataba asestar ataques, pero para Giratina no era más que simples toques. Pese a todo tipo de combinaciones y movimientos, la derrota de Giratina se veía cada vez más lejos.

—¡Sakura, tienes que pensar en algo rápido! —le dijo muy preocupado el profesor Birch— ¡Lo único que estás logrando es gastar la energía de todos!

—Profesor, Giratina tiene más poder que un dios —le aclaró con rabia Serena, ya que Sakura seguía absorta en la batalla—. Realmente no sé qué método podríamos usar para derrotarlo.

—El plan de ataque de Sakura es excelente —le apoyó Ken, mientras se acercaba al grupo—. Cómo lo dijiste Serena, si superó el poder de un dios, no podremos derrotarlo.

—¡¿Acaso piensan rendirse?! —les gritó furiosa Sakura, dando a conocer que si estaba prestando atención.

—¡Sakura, no hay forma de derrotarlo…! —le exclamó con mucha rabia Serena— Tienes que aprender a escoger tus rivales, ¿no era eso lo que Satoshi siempre nos decía?

—¡Vuelve a hablarme de ese idiota y te mando como carnada! —le gritó aún más furiosa Sakura.

—¡Sakura, no seas tonta! —le gritó furiosa Serena— Vinimos hasta Goldate porque sabíamos lo que él haría… Todos nosotros estamos contigo… Recuérdalo, antes que tú protegida, soy tu amiga.

—¡Paul, prepara la bola de sombras de Darkrai! —casi le ordenó a su ahora novio, claramente ignorando cada palabra de la joven de Kalos— ¡Los demás, ataquen desde arriba y desde abajo, concentren los ataques en Giratina con tal de despejar un punto ciego!

—Sakura… —murmuró muy preocupada Marina— No es justo. Nosotros estamos simplemente obedeciendo, mientras ella tiene que pensar, observar y cuidar de nosotros… —la rabia de la joven la hizo cerrar fuertemente los ojos, y gritar— ¡No! —a lo que todos la miraron muy extrañados— ¡Cyrus, como la guerrera del fuego, te venceré!

—¡Ja-ja-ja-ja! ¡¿La guerrera del fuego?! —le preguntó con una risa sarcástica— Eso lo veremos. Giratina, fuerza oscura.

—¡Hagan lo que sea, pero no permitan que vuelva a fundirse con la dimensión! —le exclamó muy desesperada Serena— ¡Meowstic, bola de sombras! —le ordenó rápidamente también a su Pokémon.

Pese a que todos atacaron a la vez a Giratina, ambos habían vuelto a fundirse en la dimensión. Sólo era cuestión de tiempo para volver a ser atacados.

—¡Todos reúnanse! —exclamó rápidamente Serena, e inmediatamente todos se reunieron con la joven.

—¡Maldita sea, ese tipo me tiene harto con sus escondidas! —exclamó furioso Krillin.

—Al menos no nos hará tanto daño ahora, sabemos cómo actuará —comentó muy preocupada Lyra, mientras miraba para todos lados, intentando dar con el lugar del ataque.

—¡Les sugiero que se preparen, no bajen la guardia! —les recomendó el profesor Birch.

—¡No… no otra vez…! —de pronto, con mucha desesperación, Sakura comenzó a gritar de la nada— ¡Por favor, no quiero morir! —era tanto el miedo que sentía en aquel momento, que su rostro parecía desfigurarse, al tiempo que se abrazaba a sí misma.

—¡Te dije que no dejaría que nada te pasaría! —le gritó furioso Paul, mientras asistía a abrazarla con fuerza.

—¡Tranquila Sakura, no dejaremos que nada te pase! —le dijo con mucha rabia Serena, mientras pensaba en el estado de la joven— Creí que esas crisis por la oscuridad habían parado. No debí dejar que viniera.

—¿En serio quieren proteger tanto a su amiguita? —volvió a preguntar de fondo Cyrus— Debo reconocer que tienen decisión —en eso, unos extraños lazos de energía maligna, ató por los tobillos a la peli morada, al tiempo que la separaba a Paul—, lástima que no tengan fuerza para cumplirle.

De pronto, aquel golpe que habían sentido antes volvía al ambiente, con mucha menor fuerza, pero la suficiente como para mandar a volar lejos a todos. Sakura había logrado aguantar el golpe gracias a los lazos, está vez sin caer desmayada, pero estaba sola; estaba a merced de Giratina y Cyrus.

—Con que la elegida de Ho-oh y la líder del grupito de inútiles —decía Cyrus, mientras con Giratina se le aparecía a Sakura, quedando frente a frente— ¿Eso significa que, si acabo contigo, me puedo dar el vencedor?

—¡Deja de decir estupideces, ahora suéltame! —le gritó muy desafiante la peli morada.

—Maldita sea… —con algo de dificultad, Paul se levantó y corrió a por Sakura, pero un campo de energía lo rechazó— ¡Maldito, suéltala! —y aunque sabía que podría ser en vano, intentó volver a atravesar aquel campo de energía.

—¡Todos arriba, tenemos que salvar a Sakura! —les ordenó con rapidez Serena, al tiempo que se levantaba y partió corriendo con Meowstic, también contra el campo de energía— ¡Me da lo mismo sus métodos, tenemos que atravesar está cosa!

Todos atacaban con todo lo que tenían, pero el campo de energía no cedía. Mientras, Sakura seguía temerosamente amenazante, intentando no vacilar en su mente.

—¡Maldición, no cede! —gritaba con rabia Daisuke, ya comenzando a darle puñetazos a aquel escudo.

—¡Creo que es suficiente! —exclamó con mucha frialdad Cyrus—. Si no te hubieses entrometido en mi camino, ahora estarías en otra situación —le decía a Sakura, mirándola fijamente—, pero tu estúpido sentido de justicia hacía los humanos te llevó a esto. Te haré pasar el sufrimiento no solo de tus Pokémon, sino también el de todos.

—¿Qué… vas… a hacerme…? —le preguntó con algo de temor, mientras energía negativa comenzaba a invadirla a su alrededor— ¡No otra vez…! ¡Auxilio, no quiero morir! —volvió a gritar completamente aterrada Sakura.

—¡Por favor Sakura, resiste! —le pidió muy frustrada Serena, mientras seguía intentando atravesar aquel escudo.

—¡Cyrus, te dije que nadie tocaba lo que es mío y vivía para contarlo! —y con mayor rabia, Paul comenzó a embestir con más fuerza el campo de energía.

—¡Aún no nos podemos rendir, Sakura nos necesita! —comenzó a arengar Daisuke, imitando la acción de Paul.

—En verdad son patéticos —les dijo Cyrus, mientras los veía con odio—. Giratina, pulso oscuro contra esa niña. Acaba de una vez con ella.

Pese a los esfuerzos, no lograban atravesar el campo de energía, y antes que pudiesen darse cuenta, Giratina había ejecutado su pulso oscuro contra Sakura. Todo lo que quedó fue una gran nube de tierra dispersa, al mismo tiempo qué el campo pareció destrozarse por completo. El manto de polvo desapareció, y donde antes estaba Sakura, sólo había un impacto en el suelo.

—¡Sakura! —fue todo lo que gritaron al unísono.

—No… está… —cuestionó muy extrañada Serena.

Y un par de segundos después, sólo se escuchó un relincho. Todos miraron muy sorprendidos donde había venido tal gruñido, notando como… un joven, quién cabalgaba un Rapidash, tenía sobre el lomo del Pokémon a Sakura.

—¿Un Rapidash…? —se preguntó muy extrañada, y pasando rápidamente al asombro, cuando notó como apenas cruzaron la vista, el Pokémon le sonrió muy feliz— ¡No… es completamente imposible… no puede ser…!

—¿Qué no puede ser? —le preguntó de forma arrogante una voz muy familiar— ¿Qué el estúpido que tanto odias, te haya salvado por trillonésima vez, Saku? —la aparición del joven sorprendió a todo el mundo, nadie podía creer que ahí estaba… con ellos…

—¡Satoshi!

Esta historia continuará…
 

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Hola a todos. Lamento haber posteado hoy el capítulo, pero no me sentía en muy buenas condiciones. Este capítulo tiene un pequeño toque de songfic, en concreto, de una canción de Card Captor Sakura; Tomo e. Es una canción de Tomoyo, y la encontré muy acorde a lo que quería escribir. Espero les guste el capítulo.

...

Capítulo 66: "Una dura prueba que superar"

Todos se encontraban impávidos, nadie podía creer lo que sucedía, era una especie de milagro o algo por el estilo, ya que lo que veían era imposible que sucediera, y mucho menos de forma tan puntual. Lo cierto, era que Satoshi había salvado a Sakura del cobarde ataque a quema ropa de Giratina, ordenado por Cyrus.

—Hola Saku —le saludó el joven con mucho orgullo—. ¿Cómo has estado?

—Imposible… tú estás… —balbuceaba ida de sí Sakura, aún sin lograr dar crédito a lo que veía.

—Si —le asintió muy despreocupado—, estoy muerto.

—Sato… —de a poco iba despertando del trance, y en el momento que despertó, le gritó— ¡¿Qué cómo estoy?!

—¿Eh? —sin entender mucho la situación, Satoshi miró a la joven, muy extrañado, y cuando se dio cuenta, tenía ambas piernas de Sakura atrapando su cuello— ¿Por qué no traes ropa interior?

—¡¿Es todo lo que se ocurre preguntar?! —y completamente furiosa, Sakura lo lanzó de cabeza contra el suelo— ¡Maldito estúpido!

—¡Ayayay! ¡¿Qué estás haciendo?! —le preguntó muy asustado el joven, mientras veía como la joven se sentaba en su pecho, y comenzaba a jalar fuertemente del brazo— ¡No Saku, esa llave no, duele mucho!

—¡¿Y tú crees que a mí no me dolió tu egoísmo?! —le gritó entre lágrimas, dejando de tirar del brazo, ahora agarrándolo del cuello de la polera que llevaba— ¡Me dijiste que no harías ese conjuro, me mentiste!

—Lo sé, y perdóname por favor —se disculpó muy apenado el joven—. ¿Recuerdas que prometí que, jamás nunca nadie te haría llorar?

—¡Estúpido, nunca me importó si me hacías llorar o no! Yo solo… —la impotencia de Sakura era incontenible, a tal nivel que le dio una fuerte bofetada en mejilla derecha.

—Lo sé, la falta de confianza y la deslealtad —comentó Satoshi aún más apenado.

—Además me engañaste con Cynthia y Whitney el mismo día —le dijo aún más molesta.

—¡¿Cómo que cosa que?! —exclamó muy asustado— ¡¿De qué estás hablando?!

—¡Las dos me contaron todo, maldito! —le gritó aún más furiosa.

—¿Por qué habrán hecho algo así? —se preguntó muy extrañado, intentando disimular ignorancia— ¡Pero… sólo les di mis Pokémon, no hice nada más!

—¿Tú otra vez aquí? —se escuchó preguntar a Cyrus, mientras todos volvían la atención a él— Se suponía que te había eliminado.

—Lo siento mucho, pero no puedes matar a un muerto —le respondió Satoshi de forma engreída, mientras pensaba muy perplejo— ¡Si supiera que, si no hubiese calculado bien el tiempo, si qué hubiese muerto sobre muerto!

—¿Ya habías estado aquí? —le preguntó Sakura algo sorprendida.

—Apenas ese sujeto tomó control del guardián —le respondió Satoshi mientras se levantaba con Sakura—. Arceus me dio permiso de venir apenas ese sujeto había llegado aquí.

—Entonces Arceus realmente no nos contó todo —sentenció, mientras seguía acumulando rabia.

—¡Oye, no sé qué planes tendrás con el guardián, pero si no lo liberas por las buenas, no me dejaras más que obligarte a hacerlo!

—Sato, él es el líder del equipo Galaxy, Cyrus —le informó Sakura—, y el guardián se llama Giratina.

—¡¿Equipo Galaxy?! —soltó muy sorprendido— Ya veo. Aún con la paliza que le dio Ash, no aprendió.

—Muy por el contrario —se escuchó de la voz de Serena—, se alió al escuadrón de la oscuridad. Magma le entregó el poder de controlar a Giratina.

—Ah… Hola Serena —le saludó algo sorprendido—. Así que Magma.

—Disculpa —ahora se escuchó de parte de Lyra— ¿Así que tú eres quien me dio ánimos en las islas remolino?

—Entonces tú eres Lyra —le susurró algo sorprendido—. ¡Gracias por ayudarnos hasta este punto!

—¡Al contrario —exclamó muy sonrojada—, gracias por darme ánimos para seguir!

—No te preocupes —le respondió muy orgulloso, notándose una sonrisa muy segura en su rostro—, siempre ayudaré a quien así lo quiera —en eso notó la presencia de Paul, quién, a diferencia de la última vez, ahora lo miraba con odio—. ¿Qué haces aquí?

—Haciendo lo que tú deberías estar haciendo —y de forma muy amenazante, Paul lo agarró del cuello de la polera—. Puede que seas un gran entrenador, pero no vales más que eso —lo soltó, y se paró al lado de Sakura— ¿A qué viniste aquí, a hacernos perder el tiempo?

—¡Ja! Ya entiendo —río irónico el entrenador—. Les seré sincero, yo ya estoy muerto, y lo que suceda en el mundo de los vivos me tiene sin cuidado… pero las palabras de Arceus son las que realmente me tienen sin cuidado. No es la primera vez que lo desobedezco.

—Se más específico —le pidió algo sería Marina—. Si estás muerto y no te interesa el mundo de los vivos, ¿por qué te entrometes?

—El mundo distorsión está unido con el reino de Arceus, y aquel lugar también está siendo afectado por lo que hace ese sujeto —les explicó con una sonrisa burlona—. ¡Cyrus, la última vez que nos vimos no iba preparado, pero está vez —decía con mucha seguridad, mientras lanzaba tres de sus pokébolas de forma desafiante, y aparecían Machamp, Luxray y Floatzel—, no tendrás ninguna oportunidad!

—¿Qué piensas hacer Sato? —le preguntó muy extrañada Sakura— Floatzel podría hacer algo, Luxray solo tiene ataques eléctricos, mucho menos podría hacerle algo Machamp.

—No puedo creerlo —negó muy fastidiado Satoshi, llevando su mano derecha a la cara—. ¿Me despego un día de ti y se te olvida como pelear?

—¡¿Tienes que hablarme así frente a todos?! —le cuestionó muy ofuscada.

—Lo siento mucho —interrumpió de golpe Cyrus—, tengo muchas cosas que hacer. Podrán seguir hablando en el otro mundo —finalizó con voz maliciosa—. Esta vez asegúrate de acabarlos. Giratina, usa tu fuerza oscura.

—¡Floatzel, usa aqua jet! —y antes que pudiese moverse Giratina, el Floatzel de Satoshi impactó al Pokémon, comenzando a hacer fuerza.

—¿En serio crees que algo tan débil pueda botarnos? —Cyrus le preguntó algo sarcástico.

—No, pero me sirvió de distracción.

—¡¿Qué?!

—¡Floatzel, usa mordida! ¡Machamp, profecía! —gracias a la mordida, Giratina logró desconcentrarse de sus movimientos, logrando que Machamp atrapara con su vista— ¡Veamos qué harás ahora, perdedor! —celebró muy orgulloso Satoshi.

—¡Ja-ja-ja-ja! ¿De qué hablas? —preguntó riendo irónicamente Cyrus— En verdad pensé que harías algo, pero no eres más que un hablador.

—Luxray, onda trueno —ordenó en burla Satoshi, haciendo una pose de burla con sus brazos—. Sakura, Paul, no podré sólo con él. Se los suplico, necesito de su ayuda —dijo muy preocupado en voz baja.

—Sato… shi… —Sakura balbuceó su nombre muy sorprendida, más porque desde hace mucho no la llamaba de ese modo—. ¿No me digas que estás haciendo todo lo posible para que te odie? —se preguntaba muy sorprendida—. Tú… tú me trajiste a Paul a propósito… Porque sabias que me recordaría a ti, como eras antes… —la peli morada sacudió su cabeza— ¡Luego pensaré en esas cosas! —y volvió su atención a Satoshi— ¡¿Qué quieres que hagamos, Satoshi?!

—Logré paralizar a Giratina, y gracias a la profecía no solo anulé su ventaja de tipo fantasma, podrán golpearlo con lo que quieran si fallar —le avisó al grupo—. Chicos, si tienen que tirarle piedras con tal de derrotarlo, háganlo.

—¿Y tú qué harás? —le preguntó muy extrañado Paul.

—Yo veo que hago con lo que me queda… Pase lo que pase, suceda lo que suceda, no detengan el ataque por nada —les pidió el joven con rabia—. Sakura, Paul, cuídense los dos, por favor —y dirigió su atención a sus tres Pokémon—. ¡Cyrus, prepárate!

...

La situación en las ruinas milenarias se había convertido en algo exasperante, no parecía haber forma de darles cara a Reshiram y Zekrom; era como si ambos Pokémon legendarios hubiesen encontrado el método de hurgar en lo más profundo del alma de Gohan y Usagi, y usaran su poder oculto.

—¿Dónde estoy? —de pronto, Gohan se encontró en un lugar cubierto por la oscuridad— ¡Chicos, donde están!

—¿Cuánto valen tus amigos? — se escuchó una voz profunda de fondo.

—¡¿Quién eres?! —muy alarmado, el joven levantó su guardia.

—Esa es una pregunta que tú te debes responder. ¿Quién eres?

—¿Quién soy? —muy extrañado, gritó su respuesta—. ¡Mi nombre es Gohan!

—Noto mucha seguridad en tus palabras —concluyó la voz, al tiempo que aparecía un ser que era igual a él, formado gracias a su propia sombra, o eso parecía—. Yo soy tú, y tú eres yo.

—¿Yo soy tú y tú eres yo? —preguntó muy extrañado— ¡¿A qué te refieres con eso?!

—Tu curiosidad es fuerte —ahora le dijo aquel ser—. Vuelvo a preguntarte, ¿quién eres?

—Yo soy Gohan… y soy un guerrero —contestó muy serio.

—¿Y cuál es tu sueño? —ahora le preguntó aún más cerca de Gohan.

—¡Mi sueño es ser un importante investigador! —le exclamó con seguridad.

—No pregunté tu objetivo en la vida —le respondió con mucha seriedad aquel extraño ser—. No confundas tu objetivo en la vida con tus verdaderos sueños, joven Gohan.

—Si me lo preguntas de esa forma… Mi sueño es que los conflictos se solucionen sin necesidad de pelear.

—¿Esa es tu respuesta final?

—¡Por supuesto! —le exclamó con muchísima seguridad— ¡Por culpa de esta maldita guerra, mis amigos han resultado muy lastimados…! ¡Quisiera no tener que luchar contra nadie, no es justo que las personas sufran por culpa de unos pocos!

—¿Y cómo defenderás tu posición si no quieres pelear?

—No haciendo nada —le respondió con seguridad.

—Explícate.

—Arades, ese sujeto… No sé por qué peleará, pero si le hicimos algo malo, quisiera disculparme a nombre de todos.

—Es bueno ver que aún queda esperanza en los sueños de los humanos.

Al mismo tiempo, Usagi pasaba por algo similar.

—¡Profesora Larch, Iris, Gohan, Minako, Makoto! —les llamaba la joven de cabello largo, pero su alrededor parecía un lugar invadido por la luz.

—¿Ellos son tus amigos? —preguntó una voz igual de profunda— ¿Cuánto valen tus amigos?

—¿Quién eres? —preguntó algo aterrada Usagi, al ver que no había nadie— ¡¿Dónde estás?! ¡Muéstrate!

—Antes que nada, ¿sabes quién eres tú? —le preguntó aquella voz, al tiempo que aparecía un ser muy parecido a ella, creada por energía blanca.

—¿Quién soy? —preguntó muy extrañada— Mi nombre es Usagi Tsukino, tengo catorce años y voy en primero…

—Pregunté quién eras en verdad.

—¿Quién soy en verdad? —aquella corrección sorprendió mucho a la joven, respondiendo de forma nostálgica— La verdad, es que soy la princesa Serenity, aunque mis amigos me conocen como sailor moon.

—Vuelvo a preguntarte, ¿cuánto valen tus amigos?

—Si pudiera darles valor —comenzó a responderle—. ¡Valdrían mi alma, mi vida, mi corazón, mis sentimientos, todo!

—No hay dudas en tu respuesta —contestó aquel ser—. Si esos atributos desaparecieran de tu ser, tus amigos también sufrirían. ¿Serías capaz de sacrificarte, así significara el sufrimiento de ellos?

—¡Con que ellos estén bien, yo seré feliz! —respondió Usagi casi de forma instintiva.

—¿Le sirve de algo la felicidad a un muerto? —volvió a preguntarle—. Si tú murieras, tú no sufrirías, tus amigos lo harían.

—¿Entonces existe alguna forma de no hacerlos sufrir? —le preguntó Usagi con algo de miedo—. Si existiera algún modo que mis amigos no sufrieran bajo ninguna circunstancia, lo haría sin dudar.

—¿Esa es tu verdad?

—Como me suele decir Makoto, a veces la verdad duele mucho, y por eso hay que saber cómo conllevarla. Solo te puedo asegurar una cosa, ¡mi única verdad, es que haría lo que sea por mis amigos y mi familia!

—La base de la verdad es la sinceridad. Tus palabras son sinceras —le felicitó aquel ser.

De pronto, Gohan y Usagi se encontraron en lo que parecían las ruinas milenarias. Curiosamente, veían todo desde arriba.

—¡Gohan, por fin te encuentro! —exclamó aliviada Usagi mientras se le acercaba— ¿Estás bien?

—Si Usagi, gracias —le asintió con buenos ánimos—. ¿Dónde están los demás?

—Los demás están pasando su prueba —respondió una voz en el aire, al tiempo que volvían a aparecer aquellos seres.

—¡Ustedes de nuevo! —exclamó Usagi mientras levantaba su guardia— Respondan, ¿quiénes son realmente ustedes?

—Ellos son nosotros —le respondió Gohan.

—¡¿Son nosotros?! —exclamó muy sorprendida la joven— ¡¿A qué se refieren con eso?!

—Es simplemente eso, ustedes son nosotros y nosotros somos ustedes —respondieron ambos seres al unísono.

—Es verdad, es una prueba —se aclaró a sí misma Usagi, bajando de inmediato su guardia.

—Y la pasaron. Felicidades —respondió el ser de energía blanca.

—¿Qué la pasamos? —preguntó muy extrañado Gohan.

—No solo interpusieron la felicidad de sus amigos a la de ustedes, también prefirieron buscar una solución en vez de pelear —respondió el ser oscuro.

—Si hubiesen querido, nos habrían atacado, pero prefirieron buscar una solución en nosotros —completó el ser de energía blanca—. Es muy raro que alguien busque una solución en sí mismo, y ustedes si lo hicieron.

—¡¿Y los demás?! —preguntó muy preocupada Usagi.

—Ellos escogieron una forma muy distinta de pasar sus pruebas —respondió el ser blanco—. Sígannos —y partieron al interior de las ruinas, seguidos de Gohan y Usagi.

Con tan solo atravesar la estructura del lugar, pudieron llegar hasta los demás, y vieron a que se referían ambos espíritus, los demás luchaban arduamente contra ellos mismos. Todo el grupo se veía muy agitado, mientras que ellos mismos, o al menos sus cuerpos, no estaban ni exhaustos.

—¡¿Qué sucede aquí?! —exclamó muy sorprendida Usagi, al ver como sus amigos no podían con sus cuerpos— ¡Ya, no peleen más, por favor!

—¡No les harán daño! —también exclamó Gohan.

—No los escucharán —les dijo el ser oscuro.

—¿Quiénes están peleando con nuestros cuerpos? —les preguntó Gohan a los seres.

—Ustedes mismos, y a la vez no lo son —respondió el ser blanco.

—¡¿Qué significa eso?! —preguntó muy desesperada Usagi, ya que tanta respuesta en clave no la estaba ayudando en nada.

—Esa es una pregunta que ellos mismos deben responderse —le respondió el ser oscuro.

Mientras veían impotentes la batalla, o más bien, la prueba que les tenía Reshiram y Zekrom a los jóvenes, pensaban en cada palabra dicha por aquellos seres. ¿Que querrían comprobar? ¿Por qué estarían usando sus cuerpos para aquel cometido?

...

En el laboratorio de la profesora Larch, la situación era mucho más grave de lo que podían imaginar los demás. Tomoyo era la única presente consciente en aquel dormitorio; era la única consciente en esos segundos que, en cualquier momento, el plan de Shaoran podía ya no solo acabar con la vida de Sakura si no llegaban rápido con la ayuda, sino también con la de Kakashi, Mikami y él mismo.

—Por favor chicos, resistan… —pensaba la joven muy afectada, siempre intentando esbozar una sonrisa— Sé que no es mucho lo que puedo hacer en estos momentos, pero quisiera transmitirles lo que los demás sienten por ustedes, y por ti, amiga Sakura.

La luz del sol brilla entre las nubes derramando sus rayos. Ha comenzado la primavera.

Reshiram y Zekrom continuaban intactos, o al menos eso parecía, ya que no estaban ni cansados, seguían parados como si nada. Mientras los demás no podían continuar, estaban exhaustos, ni sus cuerpos se podían.

—Rendirse no es una opción cobarde —les aclaró muy serio Reshiram, quién continuaba dentro del cuerpo de Usagi.

—¿En verdad quieren enfrentar al escuadrón de la oscuridad? —ahora les preguntó Zekrom, quién continuaba dentro del cuerpo de Gohan.

—¡Si nos rendimos ahora, quiere decir que no podremos continuar nuestra batalla contra Arades! —le exclamó con rabia Yamato.

—Ya veo, se trata de eso —dijo Zekrom mientras miraba fijamente al grupo—. Con el poder que tienen no pueden contra nosotros, ¿y quieren luchar contra Arades?

—¡No tienen idea por lo que luchamos! —le exclamó con rabia Sora— Se suponía desde un inicio que nadie sufriría por un par de misiones que parecían sencillas, pero…

—Cada uno lucha por lo que cree correcto —le dijo Reshiram—. Realmente no lo sabemos, pero si creen que valen la pena aquellos por los que luchan, entonces deberían pensar en lo que ellos sentirían por ustedes.

—La empatía —resolvió rápidamente la profesora Larch—. Cada uno debe pensar en cómo se siente el otro y viceversa. Sincronía empática, la base de la sinergia afectiva.

—Veo que lo resolvió muy rápido, profesora Larch —le felicitó Zekrom—. ¿Entonces ahora sabe por quién peleas?

—Creo que la respuesta ahora es muy obvia —respondió con mucha seguridad la profesora.

Voy tras la voz de mi amiga. Ella siempre sonríe, regresamos a donde el sol brilla más.

—Ahora comprendo todo mucho mejor —pensaba Iris muy pensante—. Nosotros queremos recuperar a nuestros amigos, y la única forma de lograrlo, es luchando contra ustedes.

—Si aquello es en lo que crees, entonces quienes te acompañen, que lo hagan.

—Cada uno es dueño de su propia verdad —pensaba en voz alta Kenshin—. El sueño de cada uno debería ser compartido a todos; que quienes más te quieran sean igual de felices —envaino su katana, y se sentó en el suelo—. Sé que, si llego a morir, los demás sufrirán. No tiene caso pelear contra alguien que sé que no podré vencer.

—¿Te rindes? —le preguntó Reshiram muy serio.

—Muchas veces, analizar a tu rival es la mejor forma de vencerlo.

—Estoy de acuerdo —le apoyó Mugen, quién también enfundó su espada y se sentó en el suelo—. Creo que esto se llama escoger a tu rival, y veo que no puedo derrotar a una deidad —sonrió de forma irónica, y terminó—. No piensen que me estoy rindiendo o lo hago por mis seres queridos, simplemente esto está fuera de mis conocimientos.

—¿Qué están haciendo? —preguntaba Yamato muy sorprendido.

—Comprendo la situación —le respondió N, quién también prefirió devolver a Zoroak—. Comprendo a qué se refiere la profesora Larch.

—¿A qué se refieren? —preguntó muy intrigada Sora.

—Ustedes fueron escogidos desde un inicio —le respondía Touko, mientras también devolvía a Serperior a su pokébola—. Yamato, Sora, ustedes son los únicos que podrán contra Reshiram y Zekrom.

—¡¿Qué?! —exclamaron muy sorprendidos los dos jóvenes.

—¿Por qué nosotros? —preguntó Sora muy impactada.

—Porque Satoshi seguramente lo quiso así —respondió con una sonrisa Iris, mientras devolvía a Haxorus a su pokébola—. ¿Ustedes representan algo?

—¿Representar algo? —preguntó algo extrañado Yamato.

—Todos tenemos algo que nos identifica —le respondió Reshiram—. ¿No recuerdan lo que más los identifica?

—Amor —respondió Sora con seguridad, al momento que miró a los ojos a Yamato.

—Amistad —le acompañó con la misma seguridad el joven.

—¿Tienen lo suficiente para demostrar aquellos sentimientos? —les preguntó Zekrom.

— Pero… los emblemas… —respondió muy titubeante Sora.

—Lo siento, pero los emblemas no existen —completó muy desanimado Yamato.

Como si el camino fuera un invierno helado
Me animas y me ayudas incontables ocasiones.


Así como tú, quiero ser alguien
Que pueda dar ánimos a otros.

—¡No dejen que unos tontos emblemas hagan desaparecer sus verdaderos sentimientos! —les exclamó con mucha seguridad Minako.

—¡Sus sentimientos hacia sus amigos valen más que cualquier otra cosa! —le exclamó con los mismos ánimos Makoto— ¡Ustedes dos son los únicos que pueden terminar con esta estúpida prueba y salvar a Gohan y a Usagi!

—Chicos —agregó muy pensante Steven—, el amor y la amistad son sus atributos, lo único que deben hacer es dirigirlo hacia la persona correcta. Nunca pierdan lo que sienten.

—Es verdad —resolvió rápidamente Sora—. Mis sentimientos siempre seguirán intactos. ¡Birdramon!

—Jamás abandonaré a mis amigos, los apoyaré hasta el final —resolvió rápidamente Yamato—. ¡Garurumon!

—¿Entonces esa es su respuesta? —preguntaron al unísono Reshiram y Zekrom.

—¡Uno debe pelear por sus sueños, esa es la única verdad! —exclamaron con seguridad ambos jóvenes, al momento que Birdramon y Garurumon volvían a evolucionar.

—Es como la batalla contra Marte —resolvió la profesora Larch—. Sus emociones controlan sus poderes.

—De eso se trata la prueba de Reshiram y Zekrom —dijo bastante sorprendido N—. No sé refiere a nuestros propios sueños o nuestra propia verdad.

—Se trata de los sueños y la verdad de los demás —terminó Iris, al tiempo que aparecían en el campo de batalla Weregarurumon y Garudamon—. De ahí que Satoshi siempre quiso que peleáramos en equipo, que supiéramos luchar con un desconocido, confiando en él hasta el final… y supiéramos hasta los más escondidos y horribles secretos…

—La base de todo está en la confianza hacia el otro, y en comprender lo que siente el otro —volvió a resolver la profesora Larch—. Resonancia.

—Veo que están listos —dijeron algo más entusiasmados Reshiram y Zekrom.

—¡¿Estás listo, Weregarurumon?! —le preguntó con mucho entusiasmo Yamato.

—¡Cuando ustedes quieran! —respondió con entusiasmo.

—¡Esperen un momento! —gritó muy apenada Sora— Es que… bueno… eh…

—Te veo muy complicada —le comentó Zekrom—. Tu amiga no podrá luchar bien en este lugar. Salgamos afuera.

—¡Muchas gracias, se los agradezco, les prometo no molestar más! —se disculpó muy avergonzada Sora, haciendo repetitivas reverencias.

—Perdóname Sora —le pidió igual de apenada Garudamon.

—¡Qué poca vergüenza! —soltó algo fastidiada Iris.

De pronto, todo el grupo estaba en los exteriores de las ruinas, como si se hubiesen tele transportado.

—¿Ahora sí podrán luchar? —les preguntó Reshiram.

—¡Increíble, hicieron lo mismo que Palkia cuando nos trajeron aquí! —exclamó muy sorprendida Sora.

—Les sugiero que no pierdan el tiempo —les advirtió ambos, mientras todos veían como Gohan era envuelto en un campo de energía eléctrico y Usagi en un campo de energía de fuego de grandes proporciones, y estos al desaparecer, dejaron ver las verdaderas formas de ambos Pokémon—. Lucharemos en serio.

—¡Weregarurumon, ahora! —exclamó Yamato, así retomando la batalla.

—¡Garra de lobo! —y sin pensarlo dos veces, Weregarurumon se lanzó contra Zekrom con su garra, lista para acertar.

—Recuerda siempre analizar a tu oponente —le recordó el Pokémon eléctrico, mientras le lanzaba un rayo.

—Gracias por el consejo —y antes que asestara el ataque, el Digimon dio un gran salto quedando justo sobre Zekrom— ¡Terminaré ahora contigo!

—Nunca creas en tus pensamientos —le recordó, al tiempo que formaba un campo de energía eléctrico, el cual no sólo dio una fuerte descarga a Weregarurumon, sino también lo mando a volar—. En el momento que aprenden algo, lo olvidan al instante. Es un pésimo hábito que aún tienen los humanos.

—¡Garudamon, ánimo! —fue todo lo que gritó Sora.

—¿Así que representan el amor? Quiero comprobarlo —les desafió Reshiram.

—¡Alas de espada! —Garudamon comenzó a concentrar sus llamas en sus alas, y estás la lanzó en forma de ráfaga contra Reshiram.

—Hay una frase que dicen mucho los humanos —comenzó a decir el Pokémon de fuego—. El amor es la fuerza más grande que existe —y sin inmutarse, ejecutó un lanzallamas contra el ataque de Digimon, deshaciéndolo por completo.

—¡Es imposible, no pudo haber detenido esos ataques! —exclamó muy alarmada Sora.

Aún en caminos distantes.

Las nubes se alejan hacia el futuro.

—¡Rayo creciente! —apenas se escuchó el grito, notaron como varios rayos venidos de sailor Venus daban por el lomo de Zekrom.

—¡Trueno supremo! —y al mismo tiempo, sailor Júpiter atacaba por la espalda a Reshiram.

—¡¿Qué están haciendo?! —les preguntó muy extrañado Yamato.

—Sólo hacemos lo que creemos correcto —le respondió sailor Júpiter.

—¡Seguimos olvidando el objetivo de esto, el trabajo en equipo, y Usagi es nuestra amiga! —le respondió muy animada Sailor Venus— ¡Si ella no puede pelear, todos nosotros lo haremos por ella!

Algún día nos separaremos
Y comenzaremos con el futuro
Pero entonces seguiremos juntas.


...

Satoshi se veía muy serio, o al menos eso aparentaba, ya que había comenzado a sudar frío. En sus ojos gritaba angustia.

—Sakura, ¿de casualidad viniste con Slowbro? —le preguntó el joven muy serio, notándose una expresión muy confusa. Más parecía preocupado.

—Si —le asintió algo sería—. ¿Qué quieres hacer?

—Sabes que la parálisis no es ciento por ciento efectiva, así que cuando veas que vuelva a usar la fuerza oscura, haz que Slowbro lo deshabilite.

—Si… —le respondió algo temerosa— Haré lo que pueda.

—Paul, desde que conozco a Sakura ha tenido crisis cuando siente energía negativa o está en lugares oscuros. Tú deber es protegerla.

—No tienes por qué decirlo —le respondió con mucha seguridad—. Tú preocúpate por cumplir lo que te encomendaron.

—De acuerdo —le asintió mucho más aliviado—. Bien. Floatzel, necesito que sigas usando mordida. Machamp, tú concéntrate con tu lanzamiento vital. Luxray, usa tu rayo carga tanto como quieras. Rapidash, con tu carga de fuego bastará, la idea es que seas imposible de alcanzar para cualquiera —ante aquellas órdenes, los Pokémon simplemente asintieron—. Se los suplico, no se detengan ante nada. Es una orden —y volvió la atención a Serena—. Serena, tú con el profesor Birch, necesito que analicen cualquier movimiento de Giratina. Infórmennos de todo, incluso si miró hacia arriba.

—Como tú digas, Phil —le asintió Serena muy feliz.

—¿Phil? —preguntó algo desconcertado por como lo había llamado.

—Satoshi cometió muchísimos errores, creo que es hora que lo abandones —le pidió mientras le sonreía afablemente—. Creo que volver a usar tu verdadero nombre, hará que vuelvas a hacer lo correcto.

—Eso es algo que solo saben Sakura, Ash, Misty, Brock, Gary y tú… —el joven simplemente sonrió con ironía y le pidió a su amiga— ¡Je! Creo que Satoshi tendrá que seguir cometiendo errores —y cambió su atención al resto del grupo— ¡Me da lo mismo los métodos que usen, concéntrense en atacar con todas sus fuerzas!

—¿Qué tienes en mente? —le preguntó algo preocupada Marina.

—Simplemente que me ayuden a terminar mi misión —y terminó su atención en Cyrus—. Lamento la demora, pero cuando un grupo está muy disperso hay que reorganizarlo. Sabes más o menos a que me refiero.

—Si. Los subordinados por si solos son inútiles —le asintió muy serio Cyrus—. Podrías ser un gran capitán dentro del equipo Galaxy.

—Muchas gracias, pero no me gusta recibir órdenes de nadie —le respondió con cierto deje de superioridad—. Prefiero yo dar las órdenes.

—Notó un deje de egoísmo en tus palabras. Realmente te tienes mucha fe —le respondió mientras le daba una sonrisa ladeada.

—Como lo dijo Serena, Satoshi ha cometido muchísimos errores en su vida —se abrazó a Floatzel y le ordenó— ¡Aqua jet!

El joven en una actitud que parecía suicida, se dejó llevar por la técnica del Pokémon de agua directo contra Giratina, mientras los demás veían muy sorprendidos tan arriesgada maniobra.

—¿Qué está haciendo ese idiota? —se preguntaba muy abrumado Paul.

—Actos suicidas… Como siempre —le respondió muy molesta Sakura.

—Pero lo único que logrará, será salir muy lastimado —le cuestionó el profesor Birch muy preocupado.

—Será mejor que comiencen a concentrarse, ya comenzó el contraataque —les pidió Serena, quién miraba muy seria y concentrada los movimientos de Floatzel y Satoshi.

En eso, vieron como usando el cuerpo de Giratina, Floatzel cambió de dirección su ataque, quedando en lo más alto de dónde estaba Cyrus, hasta el segundo que Satoshi se soltó de su Pokémon de agua y comenzó a caer en picada contra líder del equipo Galaxy.

—¡Maldita sea, tu objetivo nunca fue el guardián! —le espetó con rabia Cyrus.

—¡¿Alguna vez cambié mi blanco?! —le preguntó de forma sarcástica Satoshi, casi llegando sobre el líder de los Galaxy, justo en el momento en que Giratina, con algo de dificultad logró moverse, quedando el joven sobre el lomo del guardián— Bueno, de nuevo a improvisar.

—¿Qué pretendes? —preguntó algo preocupado Cyrus.

—Trabajar con lo que tengo a mano —se afirmó con sus piernas con toda la fuerza que tenía, y comenzó a hacerle cosquillas a Giratina— ¡Vamos chiquitín, un poco de cosquillas no mató a nadie!

Curiosamente, ante la mirada desconcertante y atónita de los demás, Satoshi había logrado detener momentáneamente los movimientos de Giratina, quedando detenido en pleno aire.

—¡¿Van a atacar o se van a quedar mirando?! —les preguntó mientras los demás despertaban con el grito. El plan de Satoshi era él convertirse en un chivo expiatorio— ¡Floatzel, Machamp, Rapidash, Luxray! —pero se veía que sus Pokémon tampoco querían atacar— ¡Maldita sea, siempre tengo que hacer todo yo!

—¡Darkrai, bombardea a Giratina con bola de sombras! —ordenó después de unos segundos Paul, a lo que el Pokémon obedeció, lanzando una lluvia de bola de sombras por el lomo del guardián, impactando de forma directa y crítica, por fin logrando hacer daño.

—¡¿Qué hiciste?! —le exclamó muy espantada Sakura.

—¿No recuerdas la orden? —le preguntó Paul con algo de desagrado— En el campo de batalla no puede haber cobardía. Me decepcionas, esperaba más valor de ti.

—¿Valor? —muy pensante miró a la espalda de Giratina, notando como Satoshi seguía abrazado al Pokémon, comenzando a alcanzar sigilosamente a Cyrus— Es cierto… —comenzó a decir compungida— Sato siempre odió la falta de decisión y la cobardía…

—Sakura —le dijo Serena mientras le esbozaba una tierna sonrisa—, Satoshi no quiere cometer más errores, quiere volver a hacer todo de la forma correcta.

—Ya veo —dijo muy pensante nuevamente.

De pronto, Giratina volvió a comenzar a moverse de forma desordenada, comenzando a tratar de zafarse de Satoshi.

—Eres un poco más peligroso de lo que creía —sentenció Cyrus muy serio— ¡Giratina, fuerza oscura!

Aún si el futuro nos lastima y rompe nuestros sueños.
Quiero seguir con tu cariño y apoyo.
Quiero seguir siendo tu amiga.


—¡¿Otra vez?! —gritó Satoshi con rabia, al tiempo que dejaba caer una pokébola— ¡Togekiss, usa destello! ¡Quédate con Sakura suceda lo que suceda! —le pidió antes de terminar también fundido con la dimensión, y al siguiente segundo apareció el Pokémon hada.

—¡Sato! —Sakura gritó muy desesperada, parecía que el grito hubiese salido del alma, a lo que Togekiss se colocó a un lado de ella— ¿Qué pretende ese idiota? —en eso, comenzó a sentirse nuevamente una fuerte energía maligna en el ambiente, volviendo a provocar el ataque de ansiedad en la peli morada— ¡No… no otra vez…!

—¡¿Hasta cuándo seguirás con tu rastrera forma de pelear?! —le exclamó con rabia Paul, mientras volvía a abrazar a Sakura, pero en eso, Togekiss usó su destello, desvaneciendo la oscuridad alrededor de la joven— ¿Qué sucede?

—Que bien se siente — fue todo lo que dijo la joven, abrazándose fuertemente al regazo del joven.

—¡Señuelo! —se escuchó la voz de Satoshi de fondo, al tiempo que el Pokémon hada obedecía— ¡Todos dirijan sus ataques en dirección a Togekiss! —se escuchó gritar— ¡Y esta vez no duden!

Todos se miraban muy extrañados sin entender la estrategia del joven. ¿Ahora quería arriesgar a Sakura y a Paul?

—¡He peleado por mucho tiempo, he visto muchas estrategias de batalla, pero esto raya de lo absurdo y suicida! —exclamó Krillin muy dudoso.

—¡No pienso atacar donde están Sakura y Paul! —le gritó furiosa Marina.

—Confiemos en él —les pidió Lyra muy confiada—. Él nos ha demostrado que podemos confiar entre nosotros aún sin conocernos. Sé que sabe lo que hace.

—Pero… —intervino aún muy dudoso Krillin.

—¡Háganlo! —les gritó muy segura Sakura, quién levantó su rostro del regazo de Paul, mostrando una radiante sonrisa— ¡Él es nuestro mejor amigo y no podemos fallarle!

—Sakura… —susurró muy sorprendida Serena, para luego voltear a ver al grupo, quienes también veían muy sorprendidos la actitud de la joven, y concentrarse ahora en Dialga y Palkia— ¡Chicos, preparen su rugido temporal y corte espacial!

—¿Estás segura? —le cuestionó muy sorprendido Dialga.

—Satoshi confía ciegamente en que haremos lo que nos pidió, y yo… yo no quiero fallarle… —le contestó con algo de rabia contenida.

—Si esa es tu decisión, entonces lo haremos —acató Palkia, al tiempo que ambos preparaban sus ataques.

Y a los pocos segundos, comenzó a sentirse como la energía oscura volvía a invadir el ambiente. Pero algo extraño sucedió, en lugar de invadir todo el lugar, la energía estaba concentrada donde estaban Togekiss, Sakura y Paul.

—¿Qué está sucediendo? —preguntaba muy extrañado el profesor Birch— La energía sólo se concentra en un solo punto.

—¡Ya veo, para eso era el señuelo! —exclamó de golpe Marina— Pero no entiendo por qué concentrar el ataque en Sakura y Paul.

—¡Togekiss, relevo! —y de nada, como si fuera un acto de magia, en lugar de estar Togekiss, ahora estaba Satoshi— Sakura, Paul, lo siento mucho —y con todas sus fuerzas empujó a la pareja, cayendo pesadamente al suelo, alejándolos del radio de ataque— ¿Sabes por qué nunca te declaré lo que sentía, Sakura?

—Sato… —simplemente soltó al borde del llanto.

—Además de Ash, Misty, Brock, Gary y Serena, tú fuiste la única en soportarme… Simplemente tenía miedo de perder tu amistad… Que te rieras de lo que sentía… —el joven cerró sus ojos y le dijo, por último— Recuerda decirle a Slowbro que anule la fuerza oscura. Solo tendrás una oportunidad.

—Si… —y casi por inercia, Sakura sacó la pokébola de Slowbro dejándolo salir… y llevándose una gran sorpresa— ¡¿Lugia?!

No era ni mínimamente lo que tenían planeado. ¿Qué hacía Lugia con las pokébolas de Sakura?

—¡Eso es… imposible…! —comenzó a decir muy conmocionado Satoshi— Tú… estabas… con Duplica…

—¿Acaso el Spinarak que se puso a jugar en el laboratorio, era en realidad el Ditto de Duplica? —a lo que Lugia asintió en silencio— ¿Por qué lo hicieron?

—¡¿Puedes usar anulación para detener la fuerza oscura de Giratina?! —le preguntó rápidamente Satoshi.

—Por supuesto —le respondió el Pokémon—. Sakura, cuando me lo órdenes.

Y de la nada, Giratina dio de lleno en Satoshi, dejándolo muy lastimado, y al momento de salir, se percataron que Togekiss era quién estaba pegado al cuerpo del guardián.

—Así que… dragón fantasma. Qué coincidencia —celebró muy entusiasmado Satoshi, quién caía al suelo pesadamente— ¡Fuerza lunar! ¡Ataquen, maldita sea! —y apenas la combinación de ataques asestó, Giratina cayó pesadamente al suelo— ¡Ya!

—¡Lugia, anulación! —apenas ordenó Sakura, los ojos de Lugia brillaron, dando a ver en Giratina como si un pequeño calambre tuviese.

—El resto… será pan comido… —y terminado de decir, Satoshi cayó desmayado.

—Maldito idiota… —y casi por impulso, Sakura corrió hasta el joven— ¡Sato! —y apenas llegó, lo abrazó con fuerza— ¡Por favor, resiste!

—Tonta… te dije que estoy muerto… —le dijo entre quejidos, medio en burla.

—¡No me vengas con tus estupi… —pero en eso, notó como su mano derecha se desvanecía— ¡Sato!

—No grites… te tengo… al lado…

—¡Tú… tu mano… está desapareciendo! —le gritó casi al borde del colapso.

—Existe la posibilidad de revivir a Satoshi con las esferas del dragón… —le dijo Krillin muy serio, mientras se acercaba con Marina y Lyra—, pero si su alma desaparece, jamás volverás a verlo, ni en el otro mundo…

—¿Por qué… le das falsas esperanzas…? —le preguntó muy molesto Satoshi sin mirarlo— Pude volver a usar mi cuerpo… a cambio de no poder revivir bajo ninguna condición…

—Eso significa que… cuando termine la batalla contra Arades… —tartamudeo muy acongojada Sakura.

—No los volveré a ver… jamás…

—Qué situación tan conmovedora —de pronto todos voltearon a ver de dónde venía la voz, notando a Cyrus de pie junto a su Weaville— Cuchillada.

—¡Tortera, protección! —exclamó Satoshi de golpe, mientras lanzaba su última pokébola con mucha rabia y se levantaba con muchísima dificultad— ¡Tortera, cuida de todos!

—Te noto muy desesperado —le comentó fríamente el líder de los Galaxy, al tiempo que veía con mucha seguridad al joven— ¿Podrás proteger a tus otras dos amigas? ¡Golbat, ataque ala! —apenas salió el Pokémon de su pokébola, Golbat se lanzó contra las dos jóvenes.

—¡Marina, Lyra! —y en su desesperación, al ver a las dos jóvenes alejadas de la protección de Tortera, formó una esfera de aura en su mano derecha y la impactó contra el Pokémon, cayendo debilitado.

Todos vieron muy sorprendidos a Satoshi, quién tenía en su rostro una mezcla de desesperación y rabia. ¿Acaso también era un manejador de aura?

—Giratina, suficiente descanso. Acaba con ese sujeto —le ordenó Cyrus, mostrando mucha frialdad en su rostro.

Porque por ti, porque por ti
Quiero ser mucho muy fuerte
Cuando ríes, cuando lloras
Es un destello de primavera en invierno.


...

—Tienes una hermosa voz, Tomoyo —le comentó una voz muy conocida para la joven, quién entraba muy tranquila consigo misma.

—Gracias Duplica —le agradeció con una sonrisa mientras volvía su atención a Sakura—. ¿Estás segura de lo que hiciste?

—Yo no tengo la misma fuerza que los demás, ni tantos Pokémon —le respondió con mucha calma—. Disculpa si te metí en problemas. Cómo nos has ayudado desde que nos encontramos con Sakura, vi en ti la única persona en quien confiar.

—No te preocupes —le dijo muy despreocupada—. Si dejar que Lugia siga peleando con los demás, crees que ayude a mi amiga Sakura, entonces fue un honor ayudarte.

—Perdona que te pregunte, Tomoyo —le preguntó muy apenada Duplica—. ¿Qué significa Sakura para ti?

—Tú debes saber la respuesta —le respondió con mucha ternura la joven—. Creo que lo importante es lo que sienten todos por mi amiga.

—¿Lo importante? —le preguntó muy extrañada la joven.

—Sakura siempre ha pensado primero en el bienestar de todos, a ella le fascina ver feliz a todos, y es capaz de dar su vida por lograrlo.

—Si Sakura llegara a morir, creo que todos nosotros sufriríamos —le confesó muy triste.

—Por eso está luchando hasta el final, porque lo sabe —le respondió con los ojos cerrados—. Cree en que todos pueden ser felices.

—Pero eso es imposible —le cuestionó con algo de miedo.

—Ella sabe la verdad, por eso quiere seguir luchando por ese sueño —le dijo con muchos ánimos—. Ese es su deseo.

...

Todos veían horrorizados como Giratina golpeaba con su cola a Satoshi con mucha violencia, quién ya no reaccionaba a nada.

—Saku —comenzó a oírse en la mente de la joven la voz de Satoshi—, hice todo lo que pude para ayudarte. No le hagas pasar rabia a Paul, sabes que en el fondo es un buen chico. Cuídate mucho…

—No… por favor… —la joven lloraba desconsoladamente, pero esta vez parecía invadida por la rabia y la ira.

—Lyra —ahora se oyó en la mente de la peli castaña—, siempre cree en tu fuerza de voluntad… cree en que cualquiera sea tu acción, será significante para Ash, Dawn y Brock. Nunca pierdas tu ímpetu, y de la misma forma en que creíste en el verdadero valor de las alas arcoíris y plateada, quiero que creas en ti misma.

—No… no voy a dejar… no voy a… dejar… —comenzó a decir con algo de furia Lyra— No voy a dejarte solo… tú creíste en mí, y quiero que tus sentimientos tengan valor…

—Serena —ahora se oyó en la mente de la oriunda de Kalos—, gracias por tu sensatez. Dile a Iris que me perdone por no poder despedirme de ella. Y a los demás —ahora se oyó en la mente de todos—, nunca pude decírselos, pero gracias por su ayuda. Sin ustedes, no sé qué habríamos hecho.

Los demás oían con mucha rabia cada palabra. Satoshi se estaba despidiendo para siempre.

—Ash, amigo… hubiese querido verte en una situación muy distinta… espero que hayas tenido buenos resultados…

—¡Phil, tú no te irás de nuestro lado! —gritaron con mucha ira Sakura, Lyra y Serena— ¡Prepárate Cyrus!

Y de la nada, las tres jóvenes se lanzaron contra Giratina, impactando las tres en él, logrando alejar la cola del joven, y al tiempo se interponerse en el camino.

—¡Niñitas insolentes! —les gritó muy molesto Cyrus— ¡Pulso oscuro!

—¡Atrás las dos! —y sin pensarlo, Serena adelantó cinco pasos para intentar interponerse en el ataque, recibiéndolo de lleno mandándola a volar, siendo recibida en brazos por el Machamp de Satoshi, muy débil— Gracias Machamp… —le agradeció entre quejidos.

—¡Ya verás Cyrus, te demostraremos el poder de nuestro corazón, y la fuerza de nuestra alma! —exclamaron al unísono llenas de ira Sakura y Lyra— ¡Acabaremos contigo!

De pronto, se vio como una de las pokébolas de Marina se abría, dejando libre a Ho-oh, dejando a todos muy sorprendidos.

—¿Qué sucede? —se preguntaba muy extrañada Marina, quién no entendía por qué Ho-oh había salido.

Por alguna extraña razón, Lugia y Ho-oh comenzaron a danzar alrededor de las dos jóvenes, quienes los veían muy sorprendidas, al igual que los demás. Y cuando pudieron darse cuenta, Lugia envolvió con sus alas a Sakura, y Ho-oh a Lyra, apareció una extraña energía, plateada y dorada respectivamente, envolviéndolos, y de la nada, aquellas energías estallaron.

Cuándo la luz desapareció, Sakura y Lyra aparecieron envueltas por aquella energía, y una vestimenta muy distinta.

Todos estaban sorprendidos, más Marina; había sucedido algo que no esperaban; algo que no debía pasar. Eso era lo que todos creían. ¿Acaso Marina, realmente, no era la guerrera del fuego?

Esta historia continuará…

...

Y ahí quedó la sorpresa. Si no me vuelve a suceder ningún percance, los espero para el próximo sábado!
 

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Hola a todos. Estamos muy cerca de terminar este arco y comenzar el último de esta historia. Les recomiendo que se preparen para como terminará esto. Espero les guste.

Hasta el próximo sábado!

...

Capítulo 67: "Jugando la última carta"

En otra situación, las cosas hubiesen sido distintas, pero en esos momentos solo el cuerpo lo era. Lo importante, y sin mayores dificultades, Goku había llegado al pequeño planeta donde vivía Kaiosama. El lugar se veía exactamente igual a como siempre: un pozo de agua, un viejo auto color rojo, y una pequeña casa.

—¡Kaiosama! —comenzó a llamar de forma persistente Goku— ¿Dónde estará?

Como si del dueño se tratase, decidió entrar a la casa, sin encontrarse con su maestro.

—Qué extraño —se preguntaba el ser amarillo, haciendo un gesto de extrañeza— Se supone que debería estar aquí.

—Sigues igual de irrespetuoso, Goku —le regañó una voz tras él— ¿No te han enseñado a tocar antes de entrar?

—¿Eh? —volteó algo extrañado la mirada, y vio a quien buscaba— ¡Kaiosama, no te encontraba!

—Estaba en la parte trasera de la casa —le respondió bastante molesto—. Así que esa es tu apariencia temporal.

—¿No le sorprende? —preguntó muy extrañado el Pikachu.

—Lo que me sorprende es que puedas soportar la gravedad de este planeta con ese cuerpo —le respondió algo incómodo—. Cómo sea… Kamisama me contó todo.

—No te noto muy sorprendido —comentó muy extrañado Goku.

—He vivido lo suficiente como para decirte que no es la primera vez que Arades pone en peligro la existencia de todo —le comentó muy serio.

—¿Ya lo sabías? —le preguntó muy sorprendido— ¿Y por qué no me dijiste nada desde un inicio?

—¿Querías ir directo contra Arades? —le preguntó algo molesto— Si no fuera por Ash, Elix hubiese acabado con todos ustedes. Ni siquiera le llegas a los talones a Arades.

—Es verdad —resolvió muy pensante—. Kamisama me dijo que Ash vino contigo —le comentó algo entusiasmado—. ¿Dónde está? No lo he visto.

—Le dije que se fuera —le respondió muy serio—. Le hice pasar las mismas pruebas que a ti, y las pasó más rápido que tú, Goku.

—¡¿En serio?! —exclamó muy sorprendido— ¡Eso es genial! ¡¿Qué tan rápido fue con cada una?!

—Las hizo todas al mismo tiempo —le respondió con algo de molestia en su tono de voz—. No sé qué clase de entrenamiento habrá tenido, pero de algo estoy seguro… No está feliz con el poder que tiene, y se notaba mucho en su expresión de angustia, cuando le dije que no tenía nada que enseñarle…

—Increíble —soltó muy sorprendido—. Se nota mucho que es hijo de Henry.

—Ahora está en el infierno… —comentó con algo de nervios— Creo que fue una mala idea…

—¿Por qué lo dices? —le preguntó muy extrañado.

—Fue a desafiar a todos… y bueno… —comenzó a responder muy titubeante— ¡¿Me vas a decir a qué viniste?!— le gritó algo desesperado, intentando cambiar de tema.

—¡Es verdad! — exclamó sobresaltado el Pikachu— ¡Necesito que me digas dónde están viviendo los Namekuseijin ahora mismo!

—¿Qué sucede? —le preguntó algo asustado Kaiosama, al ver la desesperación con que se lo pedía, a lo que Goku le contó lo sucedido con Sakura, las otras chicas, y la importancia de buscar al pequeño Namek—. Ya veo. Dame un segundo y te lo diré.

—Tengo entendido que ellos se fueron a vivir a otro planeta. Fue una lástima lo que le sucedió a su planeta —le comentó algo incómodo— ¡Lo positivo es que Gohan se va a alegrar mucho cuando sepa que podrá volver a ver a Dende, o cómo se llame! —terminó con mucho entusiasmo.

—¡¿Ya quieres callarte?! ¡No puedo concentrarme! —le reclamó furioso Kaiosama, haciendo que el Pikachu pusiera sus "manos" en su boca, y volviera a su búsqueda, para que después de unos segundos— ¡Por fin los encontré!

—¡¿En serio?! —exclamó muy feliz Goku.

—Se encuentran viviendo del otro lado de la galaxia, pero creo que con la teletransportación llegarás de inmediato —le contestó bastante orgulloso.

—¡¿Hacia dónde están?!

—Derecho para allá —le respondió, mientras le indicaba hacía lo lejos.

—Busquemos —y muy concentrado, el Pikachu puso la punta de su cola en su nuca, y se concentró en buscar.

—Kamisama me contó que hace años conociste al papá de Ash —comenzó a interrogar muy intrigado Kaiosama—. ¿Cómo puedes manejarte con ese pequeño cuerpo? ¿En verdad lograste controlar la teletransportación? Me sorprende que lo lleves como si nada…

—Kaiosama, ¿podrías callarte? —le pidió algo ofuscado—. No puedo concentrarme —volvió a concentrarse, hasta que después de unos segundos— ¡Por fin los encontré! —y se fue como si nada.

Supuestamente Goku no tendría problemas para encontrar al pequeño Dende, ¿pero lograrían reconocerlo con tal apariencia?

...

Tanto Marina cómo los demás estaban algo impactados por lo que sucedía. Se suponía que el anillo de fuego y Ho-oh eran los regentes de la joven de New Bark, pero, sin embargo, al igual que Lugia terminó siendo la regente de Sakura, Ho-oh terminó siendo la regente de Lyra.

Lyra vestía una polera manga larga rojo intenso muy ajustado, y su cabeza no era cubierta por nada. La rodeaba una tela traslúcida, la cual según el perfil como era mirada, reflejaba los colores del arcoíris, unas calzas que le llegaba pasado las rodillas, una pequeña falda que solo cubría hasta donde comenzaban sus piernas y unas especies de zapatillas amarillas las que parecían ser talladas en rayas rojas.

Sakura vestía lo que más parecía una blusa plateada y unos pantalones azules, los cuales le llegaban hasta los tobillos; parecían bastante ajustados, acompañados por lo que parecían telas traslúcidas, las que parecían brillar como la plata, las que partían desde el cuello de aquella blusa hasta donde terminaba está, y también parecía tener zapatillas blancas.

Sus ropas las hacían apreciar majestuosas, pero la expresión de sus rostros reflejaba una mezcla de miedo y preocupación.

—Esto… no puede estar pasando… —dijo muy asustada Sakura.

—¡Es imposible, Ho-oh es el Pokémon de Marina, yo no debería estar en esta situación! —exclamó muy asustada Lyra.

Los demás estaban en similar situación. No podían creer lo que sucedía.

—¿Será que nos equivocamos con nuestras teorías? —se preguntaba muy preocupado el profesor Birch.

—Hasta el momento nos hemos equivocado en todas nuestras teorías —agregó Ken, quién junto a Daisuke y Paildramon se unían al grupo.

—Los que me preocupan son Marina, Serena y Satoshi… o Phil, como quieran llamarle —decía muy serio Daisuke.

No era para menos, Marina veía impactada a Sakura y Lyra; no comprendía que sucedía. Había tomado la decisión de aceptar ser la guerrera del fuego, ¿y su camino, como le había dicho, se desvanecía como si nada?

En cambio, Serena yacía sin conocimiento en los brazos de Machamp. Igual condición se encontraba Satoshi… o Phil, quién yacía tirado en el suelo.

—¿Acaso… no soy quién todos creían? —se preguntaba Marina al borde de la angustia— ¿Mi camino no valía nada? ¿Acaso este es mi destino?

En cambio, Cyrus veía muy sorprendido a ambas jóvenes. Por algún motivo, le parecían más poderosas.

—Ustedes dos, no sé qué hicieron —les decía Cyrus muy serio—, pero si creen que podrán vencernos, están muy equivocadas —y sin mucho que avisar, Giratina volvía a atacar con su cola a Sakura, Lyra y Phil.

—¡Sakura, Lyra, demuéstrennos el verdadero poder de las aves legendarias de Johto! —gritó completamente desafiante Marina en forma de arenga.

—Marina —Sakura y Lyra miraron muy sorprendidas a la joven, quién parecía mirarlas con una expresión de seguridad— ¡Sí!

—Lyra, haz todo lo que yo te diga —le pidió muy concentrada Sakura.

—Perdóname, jamás he peleado por mi cuenta —dijo muy apenada Lyra.

—¡Concéntrate en la batalla, después dame todas tus disculpas! —le ordenó muy seria— ¡Levanta tu brazo derecho con tu mano abierta y concentra tu energía!

—¡¿Y cómo se hace eso?!

—¡Enfoca tu ira! —y antes que la cola de Giratina volviese a asestar, un golpe de aire lo alejó— ¡Bien hecho! —le celebró muy entusiasmada, para después mirar al grupo— ¡Profesor Birch, llévense a Phil y a Serena de este lugar, con Lyra detendremos a Cyrus!

—¿Están seguras? —les preguntó muy poco convencido.

—No sabemos que pueda suceder a partir de ahora —le respondió muy seria la entrenadora de Ecruteak—. Algo si es seguro, es que Phil se sacrificó para tener esta ventaja contra Giratina, y no pienso desperdiciarla.

—De acuerdo —y el profesor partió corriendo hasta donde estaba Phil con la idea de salvarlo.

—¿En verdad creen que los dejaré ir sin más? ¡Weaville, ataque rápido!

Parecía un pequeño instante, pero sin que se percataran, el Pokémon de hielo estaba a unos centímetros del profesor, siendo interceptado por lo que parecía una sombra, quién hizo caer al Weaville sin conocimiento.

—¡Excelente trabajo Paildramon! —le celebró con mucha seguridad Daisuke.

—Eso estuvo demasiado cerca —comentó algo perplejo el profesor.

—¡Profesor, rápido! —le dijo algo apurado Ken, quién se apareció por su espalda— ¡Es verdad lo que dice Sakura, solamente ellas podrán detener a Cyrus!

—Es una lástima —reflexionó con algo de rabia el profesor de Hoenn, mientras tomaba en brazos al joven inconsciente—. Nosotros deberíamos estar luchando, no ustedes…

—Es la oscuridad que tienen todos los adultos, sin excepción —le respondió Cyrus de forma muy fría—. Ustedes no hacen más que contaminar la naturaleza, contaminar mentes… El mal de crecer, es creer saber lo que hacen, pero solo miran por ustedes…

—¡Tú no tienes más que un estúpido pensamiento, y dentro de ese también estas solamente tú! —le reclamó Sakura ante la ironía de sus palabras.

—No —le negó muy serio—. Mi meta va en que cada uno pueda hacer lo que quiera; todo se basa en el respeto y la armonía pérdida.

—Ni siquiera entiendo que estás tratando de decir —le comentó algo confundido Daisuke.

—Significa que te queda mucho que ver, pequeño —le comentó Cyrus mientras lo indicaba—. Giratina, pulso oscuro.

Sin tiempo a reacción, más por la velocidad del ataque, vieron cómo este impactó levantó una gran cortina de polvo, siendo desecha casi al acto por Dialga y Palkia, quienes aparecieron frente al joven.

—¿Ustedes también? —les preguntó Cyrus muy sorprendido.

—Tú no eres quien para decidir cómo deben funcionar las cosas —le recriminó Dialga.

—Si las cosas funcionan de tal forma, debes dejar que las cosas se adapten con el tiempo —ahora le recriminó Palkia—. ¿Pretender que las cosas cambien de la noche a la mañana?

—No eres más que un sujeto con aires de dictador —lo definió Sakura con mucha rabia—. Cualquier acción que signifique eliminar una vida, cualquiera sea la forma que tenga, sólo para beneficios de una ambición, debe ser eliminada.

—No creo en que una vida valga más que otra, es simplemente selección natural —con una mirada muy despiadada miró a Marina, y continuó—. Muy al contrario de Magma, que, pese a que odia a los humanos, aún tiene fe en ustedes —aquellas palabras sorprendieron a todos, salvó a Sakura—. Ahora me preguntó, ¿qué guerrera del fuego será más útil?

—¿De qué estás hablando? —le preguntó Lyra, intuyendo algo muy malo.

—Giratina, prueba a esa niñita —le ordenó—. Pulso oscuro —y como la vez anterior, Dialga y Palkia redujeron el ataque a nada, muy lejos que antes impactara.

—No hay caso contigo —dijo muy molesto Dialga.

—La mejor solución, será eliminarte —concluyó Palkia igual de molesto.

—No deberían cantar victoria tan rápido —les dijo de forma maliciosa, para después dejarse escuchar un fuerte grito de Marina, quién voló muy lejos del grupo, cayendo con violencia al suelo. El Golbat de Cyrus había atacado por la espalda de forma sigilosa.

—¡Togekiss, ve a proteger a Marina, rápido! —le pidió Sakura muy desesperada— ¡Oye, tú estás peleando contra nosotras!

—No te preocupes por ella, sólo estoy haciendo mi selección natural —decía Cyrus mientras sonreía de forma maliciosa.

—¡Lyra, tus manos al frente! —le ordenó nuevamente Sakura— ¡Deja que el resto lo haga Ho-oh!

—De acuerdo.

Las dos jóvenes levantaron sus brazos hacia adelante, apuntando directamente a Cyrus y Giratina, con sus manos abiertas, pero más no sucedió.

—¿Qué sucede? —se preguntaba muy extrañada Sakura, mirando sus manos y las de Lyra, intentando encontrar una respuesta.

—Esto será interesante —en la voz de Cyrus se volvía a escuchar la seguridad en su triunfo, volvía a mirar por encima a todos—. Giratina, aplástalas con tu cola.

Las jóvenes veían muy asustadas como la cola de Giratina caía con mucha fuerza e impulso sobre ellas; estaban por terminar como Phil. A lo único que atinaron fue a abrazarse fuertemente, cerrando sus ojos con mucha fuerza, muy asustadas, hasta que sintieron que el ataque había dado en alguien más.

—¡Paildramon! —tanto Daisuke como Ken estaban muy sorprendidos por la velocidad de reacción del Digimon, quién usó su cuerpo como escudo, recibiendo el ataque en su espalda.

—¡No dejaré que les hagas daño! —dijo muy rápido el Digimon.

—No… por favor… —decía algo abrumada Sakura mientras descubría su rostro— ¡Dialga, Palkia…!

—¡Sakura, dijiste que esto lo solucionaremos nosotras! —le gritó Lyra— ¡Dialga y Palkia no pueden caer, ¿qué haremos si los derrotan?!

—No podremos salir de aquí, y no podremos ayudar a Sakura y los demás —respondió Paildramon con voz seca.

—Eso será interesante —decía de forma maliciosa Cyrus, mientras lanzaba una nueva pokébola—. Honchkrow, canto mortal a Palkia.

Apenas salió de la pokébola, el ave siniestra dio un fuerte graznido, provocando que un extraño círculo rodeara tanto a él como a Palkia. Quienes sabían los efectos de aquel movimiento, quedaron abrumados.

—¡¿Qué hiciste, estúpido?! —le gritó con furia Sakura.

—¿Tengo que repetirlo de nuevo? —preguntó con cierta ironía el líder de los Galaxy— Esta es mi selección natural.

—Disculpen la ignorancia, ¿pero que hizo con exactitud? —preguntó Krillin muy intrigado.

—Canto mortal —le respondió el profesor Birch—. Si después de un tiempo no ha terminado una batalla, ambos Pokémon caerán debilitados.

—¿Qué significa eso? —preguntó aún más enredado el joven calvo.

—Cyrus sabe que, pese a todo, Palkia no es fácil de vencer. Si no terminamos esta batalla antes que el canto mortal haga efecto, Palkia caerá.

—¡¿Significa que nos quedaremos aquí para siempre?! —ahora gritó más asustado Krillin.

—No hasta que Palkia se recupere… Su idea es que no podamos salir de aquí. Cyrus quiere encerrarnos tanto tácticamente como sicológicamente.

—Eso significa que Goku no podrá volver con las semillas… —pensó con rabia— ¿No hay alguna forma de evitarlo?

—Volviendo a Palkia a su pokébola, pero la tiene Misty —le respondió con mucha seriedad el profesor—. De haber sabido que algo así sucedería, hubiésemos traído sus pokébolas.

En algún segundo, sin que se percataran, Cyrus volvía a tener la ventaja en la batalla. ¿Pero qué habrá sucedido con Sakura y Lyra que no pudieron contraatacar?

...

En las ruinas milenarias, la situación no parecía muy distinta. Tanto Reshiram como Zekrom continuaban con su prueba, mientras los demás, en base a sus propias conclusiones, continuaban luchando, por desgracia, en vano.

—Algo no estamos haciendo bien —pensaba muy preocupada Touko—. Se suponía que después de la batalla contra el equipo Plasma, Reshiram y Zekrom tenían todo resuelto.

—¿Crees que, en parte, nosotros somos parte de la solución? —le preguntó N, muy extrañado por tal conclusión.

—Según ambos, la única que pasó la prueba fue la profesora Larch —comentó muy pensante Steven—. Nunca los enfrentó. ¿Será que algo tan sencillo como un par de palabras terminen con todo?

—Ellos están enjuiciando nuestra verdad y nuestros sueños —le recalcó Iris—. Ningún individuo es igual a otro… Seguramente eso solo funcionará con la profesora.

—Ya veo —Steven observó muy pensante el cómo se desarrollaba la batalla, notando que, por alguna razón, se veía más equilibrio en los jóvenes y Digimon—. Si es así, entonces ayudaré en la batalla. Soy el campeón de Hoenn, es lo mínimo que puedo hacer —tomó una de sus pokébolas con toda intención de lanzarla — ¡Metagross, sal…!

—¡Steven, no lo hagas, sabes que está prohibido en estos momentos! —le reclamó algo molesta Iris— ¡La energía de la mega evolución solo nos delatará…!

—¡¿Y qué quieres que haga?! —le preguntó algo desesperado el joven peli plateado.

—Observar y confiar —le respondió—. Nosotros no tenemos nada que demostrar, pero ellos si lo sienten. Ellos han pasado por mucho más que nosotros… No solo pelean por ellos mismos, ellos pelean por alguien más…

—¿Lograste darte cuenta? —le comentó la profesora Larch con una sonrisa que demostraba seguridad.

—Ellos no solo pelean porque quieren liberar a Gohan y Usagi —ahora completó Kenshin—. Ellos están haciendo lo que creen que ellos harían.

—También quiero un motivo para luchar —se decía Iris algo compungida—. Cómo Serena, no somos más que las protegidas y ayudantes de nuestros amigos… —sin mediar mucho, la líder de gimnasio corrió hasta donde estaban luchando sorprendiendo a todos, haciendo detener la batalla— ¡Yo también quiero que me prueben!

—¡¿De qué estás hablando Iris?! —le preguntó muy sorprendida Sora.

—No estoy cien por ciento segura sus motivos reales para continuar, eso incluye a Gohan y Usagi —comentó muy pensante Iris—. Pese a todo, los dos son de mente fuerte… Algo me dice que también son conscientes de la prueba que les están imponiendo.

—¡¿Lo dices en serio?! —Minako le preguntó muy sorprendida por tal conclusión.

—Jamás en ninguna leyenda ha cambiado el objetivo de Reshiram y Zekrom, probar los sueños y la verdad de las personas —les comentó N, quién se les acercó con mucha tranquilidad—. Con Touko no tenemos que pasar por esta prueba, simplemente estamos ayudándolos. El objetivo, según creo, siempre fue acercarlos a Reshiram y Zekrom.

—¿Pero con que motivo? —le preguntó Yamato igual de extrañado.

—¿Tendrá algo que ver con la presencia de la reina Serenity en esta dimensión? —le preguntó muy perspicaz Makoto.

—Los felicito, están usando sus sentimientos, no sus pensamientos —les dijo Reshiram—. Acertaste. Tiene mucho que ver, y a la vez no.

—¿Qué significa eso? —le preguntó muy extrañada Iris.

—Todos quienes han aceptado nuestra prueba, han pasado por el mismo procedimiento, pero no muchos la han pasado —contestó Reshiram.

—Los sueños y la verdad de los humanos suelen ser individualistas, y aun pensando en terceros, prefieren privilegiarse a sí mismos —completó Zekrom—. Están quienes quieren ser héroes solo por reconocimiento o riquezas, sin importarles su alrededor, y quiénes lo hacen por sentido moral, como si fuese parte de sus vidas, sacrificándose a sí mismos.

—Tanto Gohan como Usagi preferirían sacrificarse y desaparecer del mundo, no les interesa reconocimientos ni cosas por el estilo… —resolvió Iris— ¿Fue por eso que los escogieron?

—No —le negó Zekrom—. Fue solo casualidad encaminada por la curiosidad de ambos.

—Ya veo —Iris guardó silencio unos segundos, y prosiguió—. Las pruebas para todos siempre serán distintas, no todos tienen los mismos sueños y la misma verdad… No sé si será mi sueño, verdad o ninguna de las dos cosas, pero deseo serles de mucha utilidad a mis amigos.

—¿Y cómo lo demostrarás? —le preguntó muy serio Reshiram.

—No lo sé… Ni siquiera sé por dónde comenzar —le respondió algo triste.

—Entonces cuando tengas tu respuesta, podrás desafiarnos —dijo Zekrom—. Tus sentidos son fijos, pero tus sentimientos son confusos.

—¿Continuamos? —les preguntó Reshiram.

—¡No! —les gritó Minako y Makoto al unísono, deshaciendo su transformación de sailor scout.

—¡¿Qué… les pasa?! —les preguntó muy asombrada Sora.

—Es verdad lo que dice Iris —le respondió Makoto, esbozando una sonrisa de satisfacción—. A veces, la respuesta más obvia es la correcta.

—Conocemos muy bien a nuestra amiga Usagi, y sabemos que ella no querría pelear para solucionar las cosas —le respondió Minako.

—Rendirse no es de cobardes, simplemente es la comprensión de elegir la batalla correcta —dijo Iris, mientras miraba al resto del grupo, y volvía su atención a Reshiram y Zekrom—. Ellos pasaron la prueba porque cedieron su puesto a quienes confiaban, ¿no es así?

—Tu misma lo mencionaste —le dijo Zekrom—. Los sueños y la verdad siempre serán distintos para cada uno, pero lo más importante, es intentar comprender los del otro.

—¡Reshiram, ¿podrías volver al cuerpo de Usagi, por favor?! —le exclamó Minako, notándose una voz cándida.

—¡Te lo pedimos, por favor! —ahora le pidió Makoto.

—¡Cómo digan! —de pronto, el gran cuerpo del Pokémon de la verdad comenzó a rodearse de un aura de fuego, y cuando esta se disipó, volvió a aparecer la joven.

Ambas jóvenes miraron con mucha paz a su amiga, se le acercaron, y la abrazaron fuertemente.

—Amiga, no sé si nos puedes escuchar —le dijo Makoto—. Gracias por todo, me has hecho muy feliz desde que te conocí, más cuando nadie se me acercaba porque me tenían miedo. Quédate con nosotros.

—Usagi, eres la mejor amiga que cualquiera quisiera tener… —ahora le dijo Minako— Lamento los malos momentos que te hemos hecho pasar. Nunca nos dejes, lo eres todo para nosotras.

—¿Ella las necesita, o ustedes la necesitan a ella? —le preguntó ahora Reshiram.

—El cariño es recíproco. Somos un equipo —le respondieron al unísono ambas sailor scout.

— Ya veo, entonces no son capaces de despegarse de ella. Son unos seres egoístas —y de la nada, una fuerte ráfaga de viento mandó a volar a ambas jóvenes cerca de Iris—. Mientras no aprendan a despegarse de su alrededor, jamás podrán lograr nada. Sus sueños se basan en la posesión, y su verdad no es más que una ilusión.

—Podrán simbolizar lo que quieran, pero jamás lograrán comprender lo que realmente significan las cosas —les dijo Zekrom mientras preparaba su ataque más poderoso—. No muchos han pasado esta prueba, y ustedes no serán la excepción.

Todos miraban muy sorprendidos como Zekrom se elevaba al cielo y se rodeaba de energía eléctrica, y como si nada, se lanzó contra Yamato y Sora.

—Esto terminará rápido. ¡Rayo fusión!

—¡Chicos, cuidado! —y de forma muy temeraria, Iris se lanzó contra Yamato y Sora, sacándolos de la trayectoria del ataque.

Había sido horrible lo que había sucedido. Iris había recibido directamente el ataque de Zekrom, quién fue mandada a volar electrocutada a gran velocidad, terminando en una de las murallas de las ruinas, la cual se destrozó apenas se estrelló.

—¡Iris! —se escuchó el grito unísono de todos.

Muy preocupados y asustados, todos fueron a ver su estado. Tuvieron que retirar los escombros que la cubrían, los cuales eran bloques bastante pesados. Cuando por fin lograron dar con ella, notaron que estaba muy lastimada; no solo su piel tenía graves quemaduras, también se veían su brazo derecho y su pierna izquierda fracturadas. La joven no tenía conocimiento; tal vez, siquiera seguía con vida.

...

Gracias a la teletransportación, Goku había llegado en un segundo hasta el planeta donde habitaban actualmente los Namekuseijin. El ambiente no parecía muy distinto a su antiguo planeta, de hecho, compartían el mismo clima, lo que ayudaba a que su flora y fauna continuara intacta.

—Increíble, este lugar se parece mucho a Namekuseijin —comentó muy sorprendido Goku, mientras admiraba el paisaje, y una pequeña aldea a la que había llegado—. Será mejor ir ahora por Dende, no hay tiempo que perder.

Apenas se introdujo a la aldea, pudo ver como la vida cotidiana que llevaban desde hace mucho, se veía interrumpida por tan extraño ser, o sea, él mismo.

—¡Increíble, todos son muy parecidos a Piccolo! —comentó mirando con mucha curiosidad a su alrededor.

—¡Oye tú, largo de aquí! —apenas dio la vuelta el Pikachu, notó como uno de los aldeanos tenía lista una pala para aplastarlo, logrando esquivarlo por muy poco.

—¡Espera un segundo, no soy malo, soy Goku! —le explicó muy asustado— ¡Vine por un niño llamado Dende!

—¡¿Plagas parlantes?! ¡Lo que nos faltaba! —y con mucha decisión, el namek continuó persiguiendo al Pikachu, quién huía desesperado de la herramienta de trabajo y el agricultor.

—¡Que no soy una plaga, soy Goku! —continuaba gritando desesperado, huyendo como alma que persigue el diablo.

De pronto, una gran multitud comenzó a reunirse, unos intentando ayudar a atrapar al roedor, otros simplemente mirando.

—¡¿Qué sucede aquí?! —se escuchó de fondo la voz de un anciano, provocando que todos se detuvieran y le prestaran atención.

—¡Gran patriarca, esa cosa llegó de la nada! —le respondió el "descubridor" del extraño ser— ¡Intenté eliminarlo, pero es demasiado escurridizo!

—¡¿Así que escurridizo?! —el anciano miró con mucha atención y suspicacia al roedor— Jamás había visto un ser como tú… Lo mejor será eliminarlo —dijo mientras lo agarraba de la cola—. Si hay más como tú, podría ser peligroso para nuestros árboles. No me voy a arriesgar —y procedió a llevárselo.

—¡Gran patriarca, no soy nada de lo que dice, soy Goku! —comenzó a gritar con desesperación el roedor, mientras intentaba liberarse— ¡Vine por qué necesito de su ayuda!

—¡¿Dices que eres Goku?! —le preguntó muy extrañado el patriarca, levantándolo a la altura de su rostro.

—¡Así es! —le contestó menos desesperado— ¡Necesitamos de los poderes curativos de Dende!

—¿Y cómo me demostrarás que eres el saiyajin que derrotó a Freezer y no una plaga? —le preguntó de reojo— Te veo más como un animal alienígena.

—¡No soy ninguna de esas cosas, estoy en el cuerpo de Pikachu, cambió su cuerpo por el mío por la misma razón por la que vengo a buscar a Dende! —le contó Goku algo menos desesperado.

—¿Y cómo sabes de Dende? —el gran patriarca seguía sin estar muy seguro de lo que le decía el roedor.

—¡Cuándo Gohan, Krillin y Bulma llegaron a su planeta, lo rescataron del ataque de los hombres de Freezer y se hicieron muy buenos amigos…! O al menos eso me contó Gohan… —ahora dijo con algo de duda— ¡Gohan me dijo que tenía poderes curativos…! Además, necesitamos de alguien que mantenga las esferas del dragón —terminó de decir muy sufrido.

—¡Jajajaja! —comenzó a reír el gran patriarca mientras lo soltaba— En verdad eres tú.

—¿Eh? —Goku no entendía muy bien que pasaba, pero algo si era seguro, es que parecía que esperaban su llegada.

—¡Lo sentimos, ya nos habían contado que aparecerías con este cuerpo! —le comentó de forma burlesca el gran patriarca.

—¿Y por qué hicieron esto? —les preguntó de forma ingenua el Pikachu.

—¡Solo queríamos hacerte una broma! —le respondió con tono travieso.

—¡Qué malos! —les refunfuñó bastante molesto.

—Malo es lo que nos contó Kamisama —le respondió el patriarca, mientras lo volvía a dejar en tierra firme—. Nos hemos mantenido en contacto desde que aquellos viajeros dimensionales llegaron a tu planeta. Kaiosama nos ha tenido informados constantemente.

—Qué extraño, Kaiosama dijo que no sabía exactamente dónde vivían —se dijo muy extrañado Goku.

—Lo que haya sucedido hace mil años, lo desconocemos —le comentó muy serio el patriarca—. No estamos seguros de como esos sujetos se enteraron de las esferas del dragón, más cuando hace mil años las esferas solo existían en la tierra.

—Es muy poco lo que sabemos también, gran patriarca —le comentó muy serio Goku—. De algo si estoy seguro es que, si ese sujeto llega a triunfar, será el fin de todo.

—Lo entendemos —le asintió el líder namek—. Sé que Dende les será de muchísima utilidad. Además, creo que se alegrará de ver a sus amigos —miró tras él, y llamó al aludido—. Dende, tú deber es dejar en alto a los Namekuseijin es esta difícil batalla. Ayúdalos en todo lo que puedas.

—¡Por supuesto, gran patriarca! —exclamó de forma militar el pequeño, para después acercarse al Pikachu.

—Dende, ¿es cierto que tienes poderes curativos? —le preguntó muy serio Goku.

—Así es, señor Goku —le asintió el pequeño.

—Te necesito con urgencia, Sakura está al borde de la muerte. Necesito de tus habilidades —le pidió el Pokémon muy urgido, mientras se paraba a un costado de él y lo agarraba de la ropa.

—¡Entonces vámonos ahora! ¡Mientras siga con vida, podré curarla! —le avisó Dende, dando un gran respiro al roedor.

—Lamento no poder quedarme más tiempo, pero estamos en una situación de emergencia —dijo algo desconcertado el Pokémon.

—Lo comprendemos. Mucha suerte en su batalla —le asintió con entusiasmo el gran patriarca.

—¡Luego nos vemos! —y ambos desaparecieron.

Y de la nada, volvió al planeta de Kaiosama.

—¡Muchas gracias por todo, Kaiosama! —le agradeció con entusiasmo Goku— ¿Pero por qué me dijiste que no sabías donde estaban los Namekuseijin? El gran patriarca me dijo que los tenías informados de todo lo que sucedía.

—¡¿Quieres calmarte?! —le regañó muy molesto— ¡¿Acaso no aprendiste nada del entrenamiento de Henry?!

—¡¿Conoces a Henry?! —le preguntó muy sorprendido.

—Sigues igual que siempre —suspiró muy ofuscado—. ¿No lo recuerdas?

—Puedo hacerme fuerte tanto como yo quiera, pero si mi mente y mi cuerpo no están unidos, no sacaré nada bueno —reflexionó muy pensante.

—Y el segundo motivo… —decía aún molesto— ¡Para que no vuelvas a entrar a mi casa sin autorización! —para rematarlo con un fuerte coscorrón.

—¡Auch! —se quejó mientras se sobaba la cabeza— ¡Ya te pedí disculpas por eso! —le dijo como berrinche.

—¡No pierdas el tiempo, ya vete! —le volvió a decir, ahora menos molesto.

—¡Luego nos vemos! —volvió a tomar a Dende, y volvió a usar la teletransportación.

Y de la nada, apareció en el templo de Kamisama.

—¡Hola chicos…! —ahora saludó al grupo.

—¡Hasta que por fin vuelves! —le regañó bastante pesado Caldina, asustando e interrumpiendo al Pokémon.

—Veo que pudiste encontrar a quien buscabas —comentó muy serio Latis.

—Así es —les asintió Goku—. Su nombre es Dende, y él salvará a Sakura.

—Y será el nuevo Kamisama —le comentó muy serio, curiosamente, Kamisama.

—¿Así que tú eres el pequeño Dende? —le preguntó muy curiosa Ami.

—Así es, señoritas —les asintió de forma muy educada el pequeño—. Mucho gusto en conocerlas.

—¡Qué lindo eres! —le comentó algo sonrojada Sakura— Somos Ami Mizuno y Sakura Haruno. Es un gusto.

—¿Y dónde está a quien debo sanar? —preguntó muy extrañado Dende.

—Está en otra dimensión —le respondió Goku algo apurado— ¡¿Qué les parece si nos vamos ahora?!

—Sobre eso… —comentó algo preocupada Caldina— Intentamos comunicarnos para avisarles que Ash, Sakura y Ami estaban bien, pero por alguna razón no nos han contestado.

—Pero si Palkia nos dijo que apenas estuviéramos listos, le avisáramos para volver —comentó muy preocupado Goku—. Si no podemos volver a nuestra dimensión, no solo todo lo que hemos hecho será en vano, sino también se quedarán aquí para siempre.

—¿Qué crees que pudo haberles pasado? —le preguntó muy extrañada la ninja de Konoha.

—Sólo se me ocurre una cosa —le respondió Latis—. El mundo distorsión y Giratina, su guardián.

—¡¿Acaso crees que fueron a pelear y cayeron derrotados?! —le preguntó algo exaltada Caldina.

—Recuerda lo que dijeron Dialga y Palkia —le recordó Latis—. El guardián es tan poderoso como los controladores del tiempo y el espacio… No se me ocurre otro motivo por el que no contestan.

—Significa que solo podemos confiar en que salgan a salvo… —resolvió con rabia el Pokémon— ¡Sakura, por favor resiste!

Los planes de Cyrus eran claros, quería dejar encerrados a todos en el mundo distorsión, y no encontró mejor solución que el canto mortal. La nula respuesta ante la prueba de Reshiram y Zekrom, provocaron que comenzara el juicio hacia los jóvenes que luchaban, terminando Iris moribunda. Pero la situación de Goku, Latis y Caldina era aún más desesperante; tenían todo listo para volver, pero no podían. ¿Cómo terminará la batalla contra Cyrus? ¿Qué pasará con el juicio de Reshiram y Zekrom? ¿Y podrán volver Goku y los demás a Goldate?

Esta historia continuará…
 

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Hola a todos. Nuevamente por motivos de fuerza mayor no postee el capítulo ayer, pero de hoy no iba a pasar. Este capítulo dudé mucho a la hora de escribirlo, por un momento no me había gustado, pero eso me convenció para dejarlo intacto. Espero les guste.

...

Capítulo 68: "Un espíritu envuelto en llamas. El extraño destino de la luz y la oscuridad"

Era una situación que no tenía explicación, no comprendían por qué estaba pasando, pero había sucedido. El estado de Iris impresionó a todos, más por el motivo de quiénes lo habían causado. Todo parecía una tragedia.

—¿Por qué lo… hicieron? —les preguntaba Sora muy impresionada.

—No fue decisión de nosotros, ella así lo quiso —le respondió Zekrom.

—¡Perfectamente pudiste haber detenido el ataque, ella no tenía nada que ver con esto! —le gritó furiosa Minako.

—¡Cuando tomas una decisión, tienes que afrontar sus consecuencias, sean buenas o malas! —le exclamó muy riguroso Reshiram— Cualquiera sea la decisión o acción que tomes, estás tienen una consecuencia. No asumas que todos van a pensar como tú, eso jamás va a pasar.

—¡¿Que todos somos distintos?! —le gritó furiosa Makoto— ¡¿Esa es su mejor respuesta?!

—No es nuestra respuesta —le respondió Zekrom—, es tu conclusión.

—Así que sueños y verdad… ¿todo se reduce a algo tan simple? —en cambio, se veía que Yamato apenas podía contener su propia ira— Ustedes no son quienes para juzgar lo que yo quiero, mucho menos lo que soy… —con mucha brusquedad, metió su mano derecha al bolsillo de su pantalón, y sacó su digivice— Weregarurumon, demostrémosles que no se juega con nuestros amigos… ¡Pagarán por lo que hicieron!

De pronto, tanto el digivice como Weregarurumon comenzaron a brillar fuertemente, situación que sorprendió a todos, y cuando el brillo del Digimon desapareció, se dejó ver un lobo metálico de un tamaño mucho más pequeño. Al igual que Yamato, se veía envuelto en la ira.

—¡Metalgarurumon, terminemos con esos dos! —gritó lleno de rabia— ¡Pagarán por lo que le hicieron a Iris!

—Pensábamos que eran seres justos, pero simplemente creen que pueden decidir por los demás —les reprochó el lobo metálico— ¡Aliento de lobo metálico! —y con mucha fuerza y velocidad, lo que parecía un rayo plateado que salía de su boca, impactó en ambos Pokémon a la vez, por fin haciéndolos retroceder.

—Tu ímpetu es fuerte —les dijo Zekrom.

—Pero no podrás con los dos al mismo tiempo —le advirtió Reshiram, quién volvía a su forma de deidad.

En una acción coordinada, Reshiram y Zekrom ejecutaron su lanzallamas y rayo al mismo tiempo, pero Metalgarurumon logró esquivarlo sin mayores problemas, al tiempo que este lanzaba unos pequeños proyectiles al lugar donde había llegado el ataque, congelando tanto el área como el ataque mismo.

Los demás veían muy sorprendidos lo que sucedía.

—¿Que le sucedió a Weregarurumon? —preguntó muy sorprendido Kenshin.

—Alcanzó su nivel mega —le respondió Sora igual de sorprendida—. Ahora es Metalgarurumon… Pero eso es imposible… ¿Cómo lo logró?

—Creo que fue el conjunto de hechos sucedidos desde que lograron rescatar la energía de las bestias sagradas —dijo muy seria la profesora Larch—. Creo que Yamato encontró la respuesta que buscaba. Dejó de pensar en su verdad y sus sueños. Está luchando por Iris.

—¿Por qué tuvimos que llegar a estos extremos para lograr descubrir nuestros verdaderos sentimientos? —se preguntaba muy triste Touko.

—Lo dijeron… —respondió con mucha seriedad Mugen, quién se acercó al grupo, muy serio—. Nuestras acciones y decisiones siempre tendrán una consecuencia… Él encontró la solución a ese paradigma, y gracias a eso ahora puede hacerles frente. Lo sentimos, pero ya no necesitan de nuestra ayuda.

—¿A qué te refieres con eso? —preguntó muy extrañada Sora.

—Nosotros decidimos ayudarlos, simplemente porque sabíamos que debíamos guiar a los verdaderos elegidos —comentó muy serio Kenshin.

—Detrás de todo esto hay algo mucho más turbio de lo que podríamos imaginar —les respondió Mugen muy preocupado.

—¿No me digas que aún nos ocultan más cosas? —le preguntó Makoto de forma amenazante.

—Si —le asintió el samurái—, pero es algo que incluso Satoshi y Sakura no saben.

—¿Y cómo lo sabes? —le preguntó muy extrañada Sora, ganándose la atención de todos.

—Fue mientras los mandaron por segunda vez a buscarlos. Tenía algunas dudas, así que decidí por cuenta propia no ir con ustedes.

Hace cuatro días atrás.

No se veía mucho movimiento dentro del templo de Dialga y Palkia, pero el poco movimiento era muy sospechoso. El joven samurái había decidido dar una vuelta al salón principal, más por el aburrimiento del momento, pero lo que vio, lo sorprendió de sobremanera. Dialga y Palkia tenían un portal abierto, del cual no sólo había salido un extraño cubierto por una especie de capa, también parecían tener una extraña conversación.

Muchas gracias, chicos —les comentó con entusiasmo el extraño, quién parecía tener voz femenina.

No. Gracias a ti, Serena —le respondió Palkia, mientras la joven se sacaba aquella capa que la cubría—. No teníamos a quien para que ayudara a Eriol.

Debo admitir que aquella enorme cuidad… creo que se llamaba Londres… —decía muy dudosa— Es muy misteriosa y hermosa. ¿Saben la distancia que hay de Londres a Hong Kong?

Por la misma razón tuvimos que solicitar de tú ayuda —le respondió Dialga—. Aquel joven, a quien solicitó ayuda Eriol, no hubiese llegado a tiempo.

Por Phil soy capaz de hacer cualquier cosa —le dijo con mucha seguridad Serena—. Con Ash y Gary prometimos ayudarlo y cuidarlo, hasta que él sintiera que ya no lo necesitara. ¿Pero por qué tanto miedo y nervios? —ahora les preguntó muy extrañada— ¿Aún hay algo que nos ocultan?

A su tiempo lo sabrán todo —le respondió Palkia.

Porque es curioso que hasta con Sakura y Phil estén siendo muy misteriosos —ahora les preguntó de reojo, un poco molesta— ¡Si sé que Gary, Phil, y muy en especial Ash están en peligro, se las verán conmigo!

Por el mismo motivo te pedimos esto, porque Ash y Gary están en la dimensión donde acabas de ir —le respondió Palkia—. Lo que acabas de hacer, será para que los salves.

¿Fueron solos? —les preguntó la joven muy sorprendida.

Hubo un pequeño altercado… —comentó algo nervioso Palkia— Desobedecieron las instrucciones de Sakura, y un grupo enorme saltó con ellos… Como sea… —desvió rápidamente el tema— Te devolveré a Goldate, Iris debe estar esperándote.

Como digas… —le asintió de reojo Serena, quién más o menos intuía el objetivo del "altercado"— De todos modos, tengo cosas que hacer. Descubrimos que la energía de los guerreros de la luz y la oscuridad están en las ruinas milenarias, y mientras más rápido lo sepa la profesora Larch, más rápido sabremos que más hay de por medio —y de la nada, desapareció.

El joven lo había escuchado todo. Sabía que Dialga y Palkia, incluso a sus mismos elegidos, les estaban ocultando cosas, y eso le molestaba muchísimo, por lo que decidió salir de dónde estaba.

¿Saben que no es bueno ocultar cosas? —les preguntó Mugen muy serio, apareciendo frente a los dos controladores.

Lo sabemos, pero si no lo hacemos, estaremos en muy graves problemas —le respondió Dialga.

No sabíamos que Satoshi realmente se llamaba Phil —comentó algo intrigado— ¿Acaso está ocultando su identidad?

No somos quienes para explicártelo —le respondió muy serio Palkia—. Como escuchaste, él mismo sabrá cuándo terminará su propia farsa.

Que dimensión tan complicada —les comentó muy fastidiado—. Se ocultan muchas cosas… Ese niñito, Ash… ¿qué tiene de especial? —les preguntó muy extrañado— No lo veo más que un niñito caprichoso.

Cuando llegue el momento en que sucedan las cosas, no tendrá importancia ocultar todo —le respondió Palkia—. Hace mil años, Ash y Mew comenzaron a organizar todo lo estás viendo organizado.

¡¿De qué demonios están hablando?! —muy confundido de las palabras de los controladores, les preguntó arqueando sus cejas— He oído estupideces en mi vida, pero esta las supera. ¡Ese niñito se peleó con Gary porque según él, no fue capaz de cuidar a Dawn del ataque de Tera! ¡¿Crees que alguien con esas condiciones puede mandarnos?! —le cuestionó bastante molesto.

Aunque no lo creas, Ash fue quien precisó todo. Estos viajes son parte de su plan.

¿Me van a decir ahora que ese idiota tiene más de mil años, jamás envejece y es inmortal? —les preguntó en burla.

No podemos decirte nada que no haya sucedido aún —le respondió Palkia—. Las respuestas llegarán a su tiempo.

Esto es una locura —soltó desconcertado, desordenado su cabello azabache con su mano derecha—. Lo que sucedió hace mil años, aún no ha sucedido…

Mejor no lo pudiste describir —le felicitó Dialga.

A menos que tenga que viajar al pasado, algo así sucedería, pero ustedes son conscientes que no pueden moverse de este lugar —les aclaró Mugen muy serio—. Haré como que nunca escuché tal conversación.

¿Nos seguirás ayudando? —le preguntó Palkia— Sabes que no estás obligado a continuar.

Les debo un favor a Sakura y a Satoshi… o Phil, como ya quieran llamarle. Tengo honor, y cumpliré la promesa que les hice —dio media vuelta, y volvió a los cuartos del templo—. Me quitaron las ganas de entrenar, me retiro a mi cuarto.

Fin del recuerdo.

—¡Maldita sea, todo sucedió como lo habían dicho esos inútiles! —exclamó de forma sarcástica Mugen.

Los demás simplemente escuchaban muy sorprendidos cada palabra.

—Todo este tiempo estuvimos a las órdenes de Satoshi y Sakura, incluso llegamos a sospechar que eran unos traidores… ¿Y todo fue idea de Ash? —las palabras de Sora hicieron que todos la miraran— ¿Por qué habrá hecho algo así?

—Lo mejor será preguntarles a quienes fueron a la dimensión de Sakura —concluyó la profesora Larch—. Cualquier cosa que haya sucedido, desde el momento que llegaron hasta cuándo volvieron, puede darnos una pista.

—Al menos tenemos dos cosas claras —decía muy triunfante Makoto, llamando la atención de todos.

—¿Qué cosa, Makoto? —le preguntó muy intrigada Minako.

—Primero, que Satoshi y Sakura son simplemente los peones de Ash.

—¿Y la segunda?

—Que Satoshi en realidad se llama Phil.

—Pero, ¿qué habrá pasado que se cambió de nombre? —preguntó algo intrigada Touko.

—Luego le preguntaremos —le respondió tajante la profesora—. Esperemos que Yamato y Metalgarurumon puedan contra Reshiram y Zekrom.

...

La batalla en la dimensión distorsión parecía cada vez más alejada de la victoria. Cyrus estaba demostrando por qué era el líder del equipo Galaxy, gracias a su inteligencia táctica. La ventaja que habían ganado gracias a Phil, se veía cada vez más desvanecida.

El canto mortal estaba en el campo de batalla, afectando directamente a Honchkrow y a Palkia, mientras quienes supuestamente serían la salvación, o sea, Sakura y Lyra, pasaron de tener el nivel de una guerrera elemental, a unas chicas ordinarias, por algún motivo desconocido.

—Esto se está poniendo peor —se decía con rabia Daisuke—. La ventaja que teníamos la estamos perdiendo.

—Lo que aún me preguntó, es por qué Sakura y Lyra perdieron sus habilidades —decía en voz alta el profesor Birch.

—Es verdad —cuestionó a la vez Krillin—. No sé por qué siento que he visto esta situación antes —comentó muy pensante.

—Tienes razón —le apoyó el profesor de Hoenn.

—Si se les ocurre algo, entonces actúen rápido —les dijo Paul muy molesto, mientras comenzaba a caminar al campo de batalla—. Ese sujeto me está cansando. Llegó la hora de terminar con esta estúpida batalla. ¡Darkrai, Shaymin, vengan! —y ante el llamado, los tres partieron con Lyra y muy en especial con Sakura.

—Tiene cierto parecido con Vegeta —comentó algo desconcertado Krillin, levantando su ceja izquierda—. Debería ser menos orgulloso y cerrado, y mostrar mejor sus sentimientos.

—Es cierto —comentó igual de desconcertado el profesor Birch, quién de golpe abrió sus ojos— ¡Sus sentimientos!

—¿Ocurre algo, profesor? —le preguntó algo preocupado Ken.

—¡La sincronía empática! —volvió a exclamar el profesor.

—¡Es verdad! —exclamó ahora de forma sorpresiva Krillin— Esto es muy similar… —decía mientras volvía su atención a Marina, quién estaba sin conocimiento en el suelo, siendo protegida por Togekiss del ataque del Golbat— a la batalla de práctica que tuvimos con Marina y Goku.

—¿Nos perdimos de algo? —preguntó muy extrañado Daisuke.

—Encontré dos patrones similares —comenzó a explicar muy pensativo el profesor—. Primero, la decisión de Marina de ir al ataque. Cuando le dio ánimos a Sakura y Lyra para atacar, fue muy similar a cuando aceptó que era la guerrera del fuego, pero cuando cayó inconsciente, ocurrió el mismo fenómeno cuando Sakura la desconcentro de aquella conexión. Tanto ahora, Lyra y Sakura, como en aquel momento Goku y Marina, perdieron aquella conexión.

—¿No se suponía que Ho-oh era el regente de la guerrera del fuego? —le cuestionó muy extrañado Krillin.

—Todas nuestras teorías, hasta al momento, han sido erróneas —volvió a comentar Ken—. Ho-oh no era el Pokémon regente de Marina.

—¡¿Entonces quién es?! —le preguntó algo desesperado Daisuke, quién se llevaba las manos a la cabeza al no entender nada.

—No tiene —les respondió el profesor Birch—. Las regentes de la guerrera del fuego, son las regentes de Lugia y Ho-oh, o sea, Lyra y Sakura.

Aquella conclusión dejó muy desconcertados a todos. ¿Cómo podía ser algo así?

—¡Krillin, ve con Marina! —le pidió rápidamente el profesor Birch— ¡Si es cierto que Lyra y Sakura son quienes pueden despertar a la guerrera del fuego, quiere decir que Marina lo es, pero sin la sincronización empática no podrá transformarse!

—¡De acuerdo! —y casi al acto, Krillin partió con la joven.

Llegar a ella no fue tan fácil, no solamente por la batalla que azotaba por parte de Dialga, Palkia, Darkrai y Shaymin, contra Giratina, sino también por la intromisión del Weaville de Cyrus.

—¡No tengo tiempo que perder! —y sin mayores opciones, se iba a lanzar contra el Weaville, pero de pronto vio como Floatzel lo embistió, comenzando ambos a probar sus fuerzas— ¡Que velocidad…! —comentó bastante sorprendido, mientras veía como el Pokémon de agua le indicaba a Marina— Sí. ¡Gracias! —y volvió a correr por la joven, hasta alcanzarla— ¡Marina, ¿estás bien?! —le preguntaba mientras la sacudía suavemente— ¡Por favor, despierta! —hasta que la joven comenzó a quejarse algo fastidiada.

—¡Ay! —con algo de dificultad, Marina comenzó a sentarse abriendo sus ojos con algo de dificultad— ¡Perdóname, no vi cuando me atacaron!

—¡Deja eso para después! —le interrumpió rápidamente el guerrero— ¡Sakura y Lyra necesitan de tu ayuda!

—¿Que necesitan de mi ayuda? —le preguntó muy extrañada la peli celeste— ¿De qué estás hablando? Ellas son más poderosas que yo.

—¿En verdad lo crees? —le preguntó mientras las indicaba.

—¡¿Que les sucede?! —apenas desvío su atención, las vio como estaban abrazadas, siendo protegidas por Paul y Paildramon de cualquier ataque de Giratina— ¡¿Por qué no atacan?! —le preguntó muy preocupada.

—Tu eres su fuente de energía —le respondió Krillin algo preocupado—. ¿Recuerdas cómo usar la sincronía empática?

—Si —respondió sin percatarse de que hablaba.

—¿Qué es lo que crees que quiere Sakura y Lyra, y tú quieres y compartes con ellas?

—¡Nosotras… —le respondió con mucha seguridad—, queremos cuidar a nuestros seres queridos y nuestros amigos! ¡Y quiero que ese sujeto deje a Giratina en paz, no se lo merece!

En ese mismo instante, tanto Lyra como Sakura sintieron algo muy extraño en sus cuerpos.

—¿Eh? —ambas se miraron, y comenzaron a sentirse extrañas.

—¿Lo sientes, Lyra? —le preguntó muy perpleja la entrenadora de Ecruteak.

—Si… —le respondió la peli castaña— Es el mismo sentimiento que tuve apenas nos transformamos.

—¿Quieres intentarlo? —le preguntó muy seria Sakura.

—¡Por supuesto que sí! —le exclamó con energía Lyra.

Ambas jóvenes, muy concentradas, comenzaron a acumular energía en sus manos apuntando hacia donde fuera Giratina, hasta que encontraron el momento exacto de atacar.

—¡Tornado de fuego! —exclamó con mucha energía Lyra.

—¡Cañón de aire! —exclamó con la misma energía Sakura.

No solo veían la gran velocidad del ataque, también fueron testigos de la fuerza de aquellos, ya que, al momento de impactar, Giratina salió expulsado a gran velocidad contra el suelo, siendo arrastrado varios metros.

—¡Giratina, tenemos su punto débil! —exclamó con mucha seguridad Cyrus— ¡Embiste al calvo y a la niñita de pelo celeste!

Usando la misma fuerza con la que era arrastrado, Giratina se acomodó, y dirigió todo su cuerpo contra Krillin y Marina, quienes de pronto tenían encima al guardián del aquel mundo.

—¡Esta vez no daré un paso atrás! —exclamó con mucha seguridad Marina, parándose con todas sus energías, abriéndose de brazos.

—Qué bueno que tu valor siga intacto —dijo una voz femenina de desconocida procedencia.

Antes que pudiesen darse cuenta, vieron como si de un muñeco se tratase, Giratina había sido expulsado a un costado, notándose como Marina y Krillin eran protegidos por un campo de energía.

—¿Qué sucede? —se preguntaba Marina muy extrañada, mientras miraba para todos lados, notando como frente a ella aparecía la joya que portaba la guerrera del fuego. El anillo de fuego.

—¡¿Quién… quién eres?! —preguntaba muy perplejo Krillin, aún muy impresionado de lo sucedido.

—Lamento mucho haber demorado la ayuda de las cuatro —decía la voz, mientras aparecía una extraña joven frente a ellos—. Perdóname por favor, Giratina. Debía detenerte —dio la vuelta, y la joven dio a conocer su identidad.

La extraña vestía lo que parecía un vestido rojo intenso, el cual le llegaba hasta los pies, los cuales calzaban unos zapatos de taco alto. Su cabello celeste era lo suficientemente largo como

para llegar hasta su cintura, y sus ojos cafés mostraban mucha seriedad. Su presencia se sentía tan sensual, como intimidadora.

—Tú eres una de las guerreras elementales —concluyó rápidamente Marina—. Tú eres la guerrera del fuego…

—¡Espera un momento —exclamó muy sorprendido Krillin—, ¿en verdad eres una guerrera elemental como Ondine, ¡¿Flora y Aurora?!

—Así es —le asintió mientras le dibujaba una sonrisa triunfante—. Mi nombre es Dani, soy la guerrera elemental de hace mil años atrás… y tú mi ancestro, Marina —terminó mirando a los ojos de la joven.

—¡¿Mi antepasado?! —exclamó muy sorprendida la aludida— ¡¿Eso significa que si soy la guerrera del fuego?!

—Casi —le respondió con orgullo—. Siento que estás enlazada con una de aquellas jóvenes —decía, mientras miraba a Sakura y Lyra con mucha seriedad—. Se suponía que las alas arcoíris y plateada funcionaban junto al anillo de fuego —se preguntaba para sí—. ¿Por qué esas niñas pudieron tomar control de ellas?

—Disculpa —le llamó Marina, viendo como Dani ponía una expresión de molestia—, ¿está todo bien?

—Tranquila, no es nada —le respondió con una sonrisa—. Veo que aceptaste rápidamente ser mi sucesora. Tú decisión también debe ir de la mano de tu valor, nunca lo olvides.

—Si —le asintió con seguridad Marina.

—No los aburriré con mi pasado, más sabiendo que ya conocieron a mis otras amigas —respondió muy cortante, mientras desviaba su atención a Giratina—. Marina, tu deber es volver a Giratina a nosotros. ¿Estás dispuesta a arriesgar tu vida por ello?

—¡Dime qué hacer, y lo haré! —le respondió con la misma seguridad la peli celeste.

—Ve con las jóvenes que portan las alas arcoíris y plateada, si logras sincronizar tus emociones con ellas, podrás convertirte en guerrera elemental.

—Espera un momento —comenzó a cuestionarle Krillin—. Cuando Misty, May y Dawn lograron transformarse, lo hicieron gracias a su ira descontrolada. ¿Por qué con ella es distinto?

—Porque no lo necesita —le respondió, dejando a ambos muy extrañados—. Siento que desde un inicio empatizaste con la joven regente de Lugia —aquel comentario hizo sonrojar fuertemente a la joven—, pero te falta la joven regente de Ho-oh.

—A Sakura la comprendo, abrió completamente sus sentimientos a mí y viceversa —le respondió algo apenada—. Pero Lyra… No la conozco, no sé nada de ella… Quiero conocerla, saber que quiere, las cosas que le gustan, que la pone triste…

—Entonces sabes que hacer —le comentó con seguridad Dani—. ¡Quiero ver esa sincronía empática funcionar!

—¡Si! —y sin vacilar, corrió en dirección a las dos jóvenes.

—Las otras chicas pasaron por muchas dificultades —le comentó algo preocupado Krillin—. Como las otras, Marina no tienen experiencia como guerrera, no soportará tanto poder.

—Nunca subestimes el poder del fuego —le dijo con demasiada seguridad Dani—. Supongo que ya sabes qué, lo que ocurra a partir de ahora no es de mi incumbencia, ya que estoy muerta.

—Algo así dijo Phil —respondió el calvo guerrero, desviando su mirada al inconsciente joven, quién seguía en brazos del profesor Birch—. A mí no me engañan, los muertos son más sentimentalistas que los vivos —volvió su mirada a Dani, y la miró muy serio—. Iré a explicarles a los demás lo que sucede, no tengo tu poder como para detener a Giratina —y partió corriendo—. ¡Perdóname por dejarte el trabajo sucio!

—Siempre me dejan el trabajo sucio —comentó mirando de reojo, muy fastidiada.

La aparición de Dani, la guerrera elemental del fuego de hace mil años atrás, había sido muy distinta a como habían aparecido Ondine, Flora y Aurora. ¿Habrá habido algún motivo?

...

A diferencia de antes del ataque a Iris y la evolución de Metalgarurumon, ahora, gracias al alto nivel que había alcanzado el Digimon, llevaban la batalla con una mayor igualdad. Seguía siendo una contienda desigual, pero ya no era tan evidente.

—¿En serio piensas pelear solo, en contra de tus dos amigos? —le pregunto muy serio Reshiram.

—¡Si no veo más opciones, entonces que así sea! —le respondió el Digimon, mientras volvía a cargar su aliento de lobo metálico.

—¡¿Cómo pueden preguntar algo así, después de lo que le hicieron a Iris?! —ahora les preguntó Yamato muy furioso.

—¿Eres consciente de por qué lo hizo? —ahora le pregunto Zekrom.

—¡Lo hizo para salvarnos, y no desperdiciaremos esta oportunidad que nos dio! —le gritó nuevamente Yamato, de forma desafiante.

—Los demás —Reshiram ahora dirigió su atención al resto— ¿De qué forma valoran el acto de Iris?

—¡No es muy distinto a lo que Yamato piensa! —le respondió Makoto con mucha seguridad— Si Iris nos protegió, quiere decir que cree en nosotros, pero el único que puede hacerles frente a ustedes ahora, es Yamato y Metalgarurumon.

—Es una lástima, quisiéramos luchar, pero lamentablemente solo estorbaríamos —ahora le respondió Minako—. Sabemos que la unión hace la fuerza, pero en esta ocasión, no somos más que una molestia… ¡Yamato, Metalgarurumon, sabemos que ustedes pueden vencerlos!

De pronto, vieron como la energía de Reshiram y Zekrom comenzó a disminuir de forma drástica, sin motivo aparente.

—Están muy cerca de la respuesta, pero no son capaces de desprender sus propios ideales —les dijo Zekrom con un tono muy serio.

—¿De qué están hablando? —les preguntó Yamato, creyendo que se estaban burlando de ellos.

—Lograste ver el significado de la amistad, pero te noto muy perdido, no sabes hacia dónde dirigirlo —le respondió Reshiram.

—¡¿Y eso qué significa?! —le preguntó Sora con la misma molestia.

—¡Por favor, no continúen! —se logró escuchar de fondo las voces de Gohan y Usagi, al momento que un campo de energía fuego y otro eléctrico aparecieran, se desvanecieran, y aparecieran ambos jóvenes, interponiéndose en la batalla.

—¡Gohan, Usagi, ¿están bien?! —les preguntó muy preocupado Yamato.

—¡¿Qué están haciendo?! —les preguntó muy furiosa Usagi.

—¡Deberían llevarse a Iris lo más rápido posible al pueblo más cercano, está grave! —ahora les gritó furioso Gohan.

—¿De qué están hablando? —les preguntó muy sorprendido Yamato— ¡Ellos hirieron gravemente a Iris, no podemos dejarlos como si nada!

—¡Comprendemos tu situación, pero no puede prevalecer su ira a la salud de nuestra amiga…! —respondió muy triste Usagi— ¡Si quieres seguir atacando, adelante, pero tendrás que pasar sobre nosotros!

—¿Están hablando en serio? —Yamato no entendía a qué se refería.

—Completamente, hasta que comprendas por qué Iris hizo lo que hizo —le respondió más calmado Gohan, mostrándose muy seguro.

—No puedo privilegiar mi rabia por mis amigos —dijo muy contendido el rubio, mirando fijamente a Reshiram y Zekrom—. ¿Ustedes también estaban tras todo esto?

—El orden de los factores no debe alterar el producto final —le dijo Gohan con voz firme.

—Sabemos que serían capaces de dar sus vidas por quienes más quieren —reflexionó Zekrom—, pero si quieren triunfar contra Arades, deben aprender a separar sus pensamientos de los sueños y la verdad de otros.

—Lo que ustedes quieran, tanto para ustedes como para los demás, no tiene importancia —reflexionó Reshiram—. No quieran algo para ustedes con tal de ayudar a los demás, lo importante en analizar, comprender y apoyar lo que sus amigos quieran, sin importar si les gusta su decisión o no.

—Es como cuando nuestros padres se separaron —reflexionó Yamato—. Éramos pequeños, simplemente nos separaron, y nadie nos preguntó si queríamos algo así… Simplemente, nuestros padres pensaron en su divorcio, y en qué podría ser lo mejor para nosotros… Perdóname Metalgarurumon, pensé que estábamos haciendo lo correcto, pero…

—Todos tenemos un concepto distinto de qué es correcto y lo que no es —le respondió Metalgarurumon, mientras volvía a ser Gabumon—. Qué bueno que tú símbolo de la amistad siga intacto.

—Es verdad... Lo había olvidado… —susurró muy pensante Yamato—. Empiezo a comprender… por qué Iris hizo lo que hizo.

—Yamato, si veo que necesitas mi ayuda, o si quieres luchar, siempre estaré ahí. Somos un equipo, ¿lo recuerdas?

—Lo se Gabumon. Gracias —le asintió dibujando una sonrisa que solo denotaba lo miserable que se sentía—. Por fin lo comprendo, Iris no se lanzó solamente para salvarnos, lo hizo porque creía y quería que nosotros pasáramos su prueba —resolvió Yamato muy pensante, mientras volteaba a ver a la joven, quién en ese momento, era atendida por la profesora Larch y Sora—. Pensar en lo que ella sueña, en lo que cree verdadero, y hacer valer su sacrificio.

—Felicidades. Acabas de pasar nuestra prueba —dijeron al unísono Reshiram y Zekrom.

—¿Que la acabo de pasar? —preguntó muy extrañado Yamato.

—Decidiste pensar en cómo se sentiría ahora Iris, abandonando tu sed de venganza y tú ira —le respondió Usagi.

—La sinergia afectiva, toda la respuesta se encuentra en algo muy sencillo —comentó la profesora Larch—. Sé lo que sientes, y sabes lo que siento. Pensamos en el otro y lo conectamos.

—Veo que sabe mucho, profesora —le comentó muy curioso Gohan.

—No solo soy investigadora Pokémon, también soy profesora de metafísica —le respondió con bastante orgullo—. Me pelean las universidades más importantes del país.

—Ya veo… —comento muy pensante Gohan. Se veía muy sorprendido.

—¿Son conscientes de lo que se les viene a partir de ahora? —les preguntó a todos Reshiram.

—No tiene sentido juntar un ejército para seguir luchando —comentó Sora—. Si contra los que lucharemos serán más poderosos que ustedes, debemos confiar en quienes sabemos que podrán triunfar —desvío su mirada a Iris, y su tono de voz se volvió triste—. La unión no hace la fuerza, la confianza en nuestros amigos sí.

—Contra quienes pelearán, tienen el mismo nivel de un dios —comentó una voz femenina en el aire—. Solo un dios puede enfrentar a un dios.

—Como lo decías, no tiene ningún sentido un ejército contra un dios, sería un desperdicio de energía —ahora comentó una voz masculina en el aire—. Si son conscientes que no podrán ganar, entonces deben dejar libres a quienes si lo harán.

Todos miraban para todos lados en búsqueda de ambas voces, hasta notar como unas esferas negras y blancas aparecieron frente a Reshiram y Zekrom. De pronto, de la nada, aparecieron dos extraños; un hombre y una mujer.

—Llegó el momento que enfrenten la realidad —les comentó la joven de cabello gris y vestido blanco.

—Quienes estén seguros de luchar y ganar, háganlo hasta desfallecer —les dijo ahora el joven de cabello negro desordenado, quién vestía una extraña armadura.

—¡Imposible… ustedes son los de aquel video! —exclamó muy nerviosa Touko.

—¿Cómo es posible? —preguntó muy incrédulo N.

—¡Reina Serenity, Bardock! —exclamaron a la vez Minako y Makoto.

—Es como cuando aparecieron Ondine, Flora y Aurora —comentó muy pensante Yamato.

—Si ya las vieron, significa solo queda Dani… Arades no tardará en aparecer y atacarlos —les advirtió la reina Serenity.

—¿Te refieres a la guerrera del fuego? —les preguntó Yamato muy extrañado.

—Discúlpanos —irrumpió con un tono muy serio Steven—, ¿por qué dices que Arades está por atacarnos?

—Si las cosas suceden bajo el mismo patrón, tendría que suceder —le respondió Bardock—. No soy de la época en la cual fueron atacados, fui enviado al pasado, hace mil años. En aquel entonces, cuando Ondine y las demás lograron transformarse y controlar aquellas joyas, Arades apareció, nos atacó, y acabó con todos. Se suponía que alguien que se hacía llamar el elegido aparecería y lograría detenerlo, pero no sucedió.

—Lo vimos todo —le comentó Steven—. Aquel video fue muy explicativo. ¿Eso significa que tendremos que pasar por lo mismo que ustedes?

—Nosotros hubiésemos preferido que no —le respondió con una voz cándida la reina—, pero así es. Sir Aarón nos contó de un joven llamado Ash, quién apareció cuando era muy joven, y le contó sobre un ataque que estaban sufriendo en su época, el futuro. Pese a que le advirtieron que no debía decir nada, igualmente lo hizo. Gracias a esa información, pudimos enfrentarlos más preparados, pero no fue lo suficiente.

—¿Fue Ash quien organizó todo? —le preguntó muy asombrado Steven.

—Nosotros no lo conocimos, pero veo que ustedes si —le respondió Bardock con una sonrisa de satisfacción—. ¿Dónde está ahora?

—Lo desconocemos —respondió rápidamente el campeón de Hoenn—. Ahora comprendo por qué tanto misterio desde un inicio. Si llegaban y nos decían que hace mil años, Ash comenzó a organizar la defensa para esta guerra, ninguno le hubiésemos creído.

—Les sugiero hablar con Mew —les recomendó la reina—, él sabe con mayor detalle todo.

—No puedo creer que quién tenía todo esto organizado, lo tuvimos siempre en nuestras narices —comentó muy sorprendido Gabumon.

—Ahora que sabemos que es Ash quién realmente organizó todo —decía Steven mirando fijamente a la reina Serenity y Bardock—. Eso nos da tranquilidad y seguridad.

—¿Y cómo llegaron a esta dimensión? —les preguntó de forma abrupta Yamato, provocando que todos los mirarán.

—Dialga y Palkia nos salvó antes que muriéramos —le respondió la reina.

—Les debíamos la vida y quisimos agradecerles, pero en lugar de eso, Sir Aaron nos aceptó bajo la condición que fuéramos amigos —continuó de forma sarcástica Bardock.

—Ya veo —respondió bastante perplejo Yamato, mientras los demás observaban la situación algo sorprendidos.

—Solo les queda decidir quiénes serán los guerreros de la luz y la oscuridad —les dijo Reshiram.

—Creíamos que ellos estaban elegidos como Misty y las demás —comentó muy extrañado Gohan.

—La luz y la oscuridad no son tan fáciles de conllevar, no pueden ser manipuladas, mucho menos poseídas —le respondió Zekrom.

—Eso quiere decir que ambas energías solo podrán controlarlas quienes sean conscientes de ellas —comentó muy pensante Usagi.

—¿Por qué no aceptan el puesto de guerreros sagrados, chicos? —aquellas palabras sorprendieron en gran medida a Gohan y Usagi, al tiempo que veían al dueño de la voz, N, acercándose en compañía de Touko.

—Creo que es la mejor idea que hemos tenido desde que llegamos aquí — le respondió con seguridad la joven.

—¡¿Están seguros?! —les preguntó con algo de miedo Gohan— Está bien que hayamos podido pasar la prueba de Reshiram y Zekrom, pero…

—No nos sentimos dignos, no podré controlar aquel poder —comentó con el mismo miedo Usagi.

—Si aceptan ser guerreros sagrados, serán más poderosas que las guerreras elementales —les comentó la reina Serenity.

—Tendrán tanto poder como un dios —les advirtió Bardock—. Recuerden, un gran poder es una gran responsabilidad, y en alguien tiene que caer aquella responsabilidad.

—Solo quería volver a ser sailor moon, no transformarme en un dios —comentó muy triste Usagi— ¡No acepto, no quiero!

—Por favor, háganlo por Iris —les rogó Yamato, provocando que ambos jóvenes miraran a su amiga de Unova, quién continuaba inconsciente—. Todos nosotros cometimos muchos errores, no los comentan ustedes también.

—Iris… —ambos continuaban mirándola fijamente, aguantándose las ganas de llorar— De acuerdo —susurraron al mismo tiempo, levantaron la frente, y gritaron a todo pulmón— ¡Aceptamos ser guerreros sagrados!

—¡Perfecto! —celebró muy animada la reina Serenity— Espero que puedan cumplir con su misión. Buena suerte.

—A partir de ahora, ustedes serán los guerreros más poderosos de este universo —dijo con el mismo entusiasmo Bardock—. Peleen hasta que sus cuerpos no puedan más. Recuerden que no sólo pelean por todos, también lo hacen por ustedes.

De pronto, vieron como Reshiram y Zekrom se convertían en energía, y envolvían a Usagi y Gohan respectivamente.

—¿Dónde estoy? —se preguntaba Usagi con algo de temor.

—Estás dentro de tu mente —le respondió la voz de la reina, quién se apareció de la nada—. En tu vida pasada fuiste mi hija, por lo que no dudó en tus capacidades.

—¡No he olvidado que tú eres mi madre, eso jamás! —le exclamó en llanto Usagi— ¿Por qué hay cosas que no recuerdo?

—La situación ha sido muy triste y complicada. Discúlpenos por modificar la memoria y los recuerdos de todos —le pidió muy sentida.

—No recuerdo la última vez que te abracé… —le comentó muy titubeante.

—Siempre puede haber una vez más —le respondió a la joven, mientras abrazaba con firmeza a su… hija…—. Tienes a tu familia y a tus amigos. Cuídalos y protégelos.

—¡Sí mamá! —le exclamó con la voz entrecortada, enterrando su rostro en su regazo.

—¡Chicos, ¿dónde están?! —gritaba Gohan con algo de nervios.

—Siguen a tu lado, pero el que continúen contigo, depende de ti —le respondió de forma seria la voz de Bardock de fondo—. Veo que también tienes sangre saiyajin, así que espero que dejes en buen pie nuestra raza.

—También eres saiyajin, así que lo comprendo —le respondió Gohan—. El señor Piccolo y mi papá siempre han esperado que sea un poderoso guerrero… ¡Este es el mejor momento para demostrárselos!

—Es bueno saber que aún quedamos saiyajin —le comentó con entusiasmo Bardock.

—Aparte del señor Vegeta, mi papá, Trunks y yo, no hay más —le respondió con ánimos.

—Así que el príncipe Vegeta sobrevivió —comentó muy serio Bardock— ¿Cómo se llama tu padre? —le preguntó ahora muy extrañado.

—¡Mi papá se llama Goku, y es el hombre más fuerte del universo! —le respondió con orgullo.

—¿Goku? —dijo con tono extraño— Que nombre más extraño para su saiyajin… —sacudió su cabeza, y volvió a lo principal— Te lo advierto, manejar esta energía es muy peligroso, así que sé muy inteligente a la hora de usarla.

—¡Sí señor! —le asintió con alegría.

Cuando los campos de energía desaparecieron, Usagi y Gohan reaparecieron con unas ropas muy extrañas.

Gohan parecía vestir unos pantalones largos oscuros, atado a un cinto rojo, una polera manga corta negra, y calzaba lo que parecían zapatillas azul oscuro. En cambio, Usagi vestía lo que parecía una falda blanca que llegaba hasta las rodillas, una blusa del mismo color, la que parecía tener detalles anaranjados en sus mangas, sus moños parecían ser afirmados por unas pequeñas esferas naranjas, y parecía calzar zapatos color café.

Era muy evidente el cambio, ya eran parte del grupo más poderoso.

—Increíble… —dijeron Steven, N y Yamato muy impresionados.

—¡Genial chicos, lo lograron! —exclamó muy alegre Touko— ¡Estoy segura que, con ese poder, podrán derrotar a Arades y su ejército!

Gohan y Usagi se miraban tan impresionados como incrédulos, ni siquiera estaban seguros de que había pasado.

—Ahora podremos partir a nuestras dimensiones a descansar en paz —comentó muy calmada la reina Serenity—. Ahora todo depende de ustedes.

—Recuerden que perder no es una opción —les dijo con algo de seriedad Bardock—. Esto no es sólo poder, también es fuerza de voluntad.

—¡No los defraudaremos, eso se los aseguramos! —exclamaron todos al unísono.

La reina Serenity y Bardock estaban listos para partir, parecía su asunto pendiente acabado… Pero por alguna razón, continuaban en ese lugar.

—¿Por qué no podemos partir? —la reina miraba para todos lados, sin entender que sucedía.

—Algo anda mal —comentó muy serio Bardock.

—Qué extraño —comentó muy pensante Yamato—. Ondine, Flora y Aurora no tuvieron problemas.

—¿Entonces que creen que pueda estar pasando? —les preguntó Touko.

—El mundo distorsión —soltó Steven—. Se supone que por aquel lugar pasan todas las almas.

—Pero ellos no tienen nada que ver con esta dimensión… —comentó N algo preocupado.

—¿Y si Palkia fue derrotado? —aquella probabilidad dada por Gohan, asustó mucho a todo el grupo.

—Cualquier posibilidad es válida —comentó Steven—. Reunámonos y analicemos la situación con la mente fría.

—De acuerdo —le asintieron todos.

¿Tanta relación tenía la partida de la reina Serenity y Bardock al otro mundo con la dimensión distorsión?

...

—¿Eh? —de pronto, Duplica y Tomoyo sintieron como si algo se quebrara, y cuando se dieron cuenta, el lugar donde estaba Shaoran y los demás pareció explotar— ¡Cuidado Tomoyo! —y por instinto, Duplica abrazó a la joven, protegiéndola de lo que fuera a pasar.

Cuando volvieron su atención al lugar, notaron como Shaoran, Kakashi y Mikami se levantaban con algo de dificultad, pero curiosamente sin cansancio.

—¿Ya terminó el hechizo? —Shaoran volvió su mirada al reloj de arena, y notó que estaba solamente la mitad pasada— ¡¿Por qué se rompió mi hechizo?!

—No se rompió, Sakura lo destrozó —dijo muy preocupada Mikami—. Sakura es muy poderosa, ni siquiera los tres juntos pudimos controlar en algo ese hechizo.

—Entonces no le quedan más que diez minutos antes que lleguen con las semillas… —comentó con algo de rabia Kakashi— No podrá vencer a la muerte.

Lo último que lograron ver de actividad en la card captor, fue como volvía su báculo a forma de llave, y definitivamente caía inconsciente.

Ya no quedaba más tiempo, y no parecía que la batalla contra Giratina fuera a terminar.

Aquella batalla, se había vuelto a un todo o nada.

Marina, tú eres la última pieza de la victoria y la salvación.

Esta historia continuará…

...

Aviso: la próxima semana termina este arco. Nos vemos el próximos sábado! Si es que no me vuelve a pasar algo...
 

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Hola a todos. Esta vez si subí el capítulo el sábado!

Esta vez no diré nada, el título da mucho spoiler... Espero que les guste, porque a mi no me gustó escribirlo...

...

Capítulo 69: "Un misterio tras la revelación. El final de Sakura Kinomoto"

Completamente ajenos a la situación crítica que aquejaban en Goldate, el grupo que luchaba en la dimensión distorsión vivía la propia. Tras la aparición de Dani, la guerrera elemental de hace mil años en el campo de batalla, Marina logró comprobar que ella sí era la verdadera guerrera elemental de aquel elemento, pero aún le faltaba algo para lograrlo. Debía sincronizar sus sentimientos tanto con los de Sakura, así como con los de Lyra. Con la entrenadora de Ecruteak lo había logrado sin mayores problemas, pero el problema ahora radicaba en, para ella, una desconocida entrenadora de New Bark.

Había sido una dura carrera, no por la distancia, sino porque el camino era el campo de batalla. Giratina había logrado recomponerse y continuar, por lo que Dialga, Palkia, Darkrai, Shaymin y Dani hacían todo lo posible para detener al guardián del mundo distorsión, mientras las tres jóvenes en cuestión eran protegidas por Paul, los Pokémon de Phil, el Cresselia de Marina y Paildramon.

—Marina, recuerda aquel enlace que tuviste con Goku en aquella batalla de práctica —le pidió algo impaciente Sakura.

—Lo tengo, lo sé de memoria, pero… —muy dudosa miró a Lyra— Lyra, no te conozco, no sé nada de ti.

—¿Por dónde podría comenzar? —se preguntaba muy pensante la peli castaña— ¡Mi nombre es Lyra, soy de New Bark, y me gusta mucho visitar el lago de la furia!

—¡No puedo creer que haciendo vida social tengamos el final de la batalla! —exclamó muy fastidiado Paul, quién estaba completamente concentrado en la batalla— ¡¿Podrían apresurarse?! ¡No sabemos cuánto tomará en hacer efecto el canto mortal!

—Perdónanos por ser una molestia, Paul —le pidió muy avergonzada Sakura—. No debe ser muy agradable tenernos conversando de nuestras vidas, mientras tú batallas por protegernos.

—¿Tengo más opciones? —el joven suspiró pesadamente, curiosamente dando una palabra de aliento— Ánimo… Sakura, sé que pueden lograrlo.

—Paul… —pese a que no lograba ver la expresión del joven, Sakura sonrió muy feliz— ¡Chicas, estamos haciendo perder el tiempo a este orgulloso, terminemos con esto!

Ambas jóvenes miraron muy sorprendidas a Sakura, como de una simple palabra lograba sacar los ánimos para seguir adelante.

—Qué envidia Sakura —le dijo algo sentimental Marina—, logras caerles bien a todos. Si tan solo…

—¡Por supuesto que sí, Marina! —le exclamó algo extrañada Lyra, poniendo sus puños en su cintura— ¿Olvidas que Sakura y Paul son novios? —aquel comentario hizo sonrojar fuertemente a los dos afectados.

—¡No digas esas cosas! —exclamó la peli morada muy avergonzada— De quien me enamoré antes, está frente mío… Te llames Satoshi o Phil, me da lo mismo, primero te debo respeto.

—Tienes razón —le dijo Lyra muy apenada—. Perdóname, no debí decir algo así.

—¡Siento lo mismo que Lyra! —exclamó Marina— ¿Recuerdas que ese idiota dijo que estaba muerto? —simplemente le sonrió, siguiendo con una voz muy reconfortante— No puedes vivir bajo la sombra de alguien que está muerto. Debes seguir adelante.

—Qué bueno que sientas lo mismo que Lyra, Marina —le asintió muy feliz—. Quiero respetarlo, y gracias por su comprensión y apoyo. Marina, da media vuelta, apunta a Giratina y grita lanzallamas.

—¿Eh? —la peli celeste no comprendía las palabras que le había dicho, pero dentro de su desconcierto la obedeció, apuntó a Giratina y gritó— ¡Lanzallamas! —y un lanzallamas muy poderoso salió de su mano, impactando directamente al Pokémon— ¡Que… que… que…!

—¡¿Qué hiciste?! —Lyra tampoco entendía que sucedía, miraba impávida.

—Empatizaste con los sentimientos de Lyra —le respondió Sakura muy tranquila—. Creo que sí las tres sincronizamos nuestros pensamientos y deseos, podrás transformarte en guerrera elemental.

—Las tres sentir lo mismo —repitió en voz alta Marina muy pensante—. Suena fácil decirlo, pero hacerlo…

—Es muy buena idea, pero no lo lograrán —les espetó Cyrus, quién como si nada, pese a la pose amenazante de los Pokémon, se paró frente a las jóvenes—. Todas las personas son distintas, y pese a que hayas logrado comprender los pensamientos de tus amigas, guerrera del fuego, nada te afirma que podrás lograrlo.

—¡Creo que nadie pidió tu opinión! —le desafió Paul mientras se interponía en su camino a las chicas, mirando con una sonrisa maliciosa al líder de los plasma— Creo que simplemente tienes miedo. Tú intención es hacerlas dudar.

—Te noto muy seguro —le respondió de la misma forma amenazante Cyrus—. A propósito —en eso, Giratina se vio liberado de su propio cuerpo—, tengan cuidado con sus movimientos. ¡Giratina, fuerza oscura!

Antes que pudieran hacer algo, el guardián pasó por un lado de Cyrus, y este subió a su cabeza, volviendo ambos a fundirse en la dimensión.

—¡Esto es malo! —muy preocupada, Dani fue hasta con las tres jóvenes— ¡Estén preparadas, podría atacar de cualquier lugar!

—¡No se preocupen, tengo un único blanco en estos segundos! —curiosamente les advirtió Cyrus, al momento que vieron como la energía era únicamente concentrada en Marina, Lyra y Sakura.

—¡Sakura! —muy desesperado, Paul corrió hasta la joven, pero fue rechazado por lo que parecía un campo de energía— ¡Maldita sea, Sakura! —gritaba muy desesperado.

—Tranquilo, estará… —pero las palabras de Dani fueron interrumpidas.

—¡Auxilio, no quiero morir! —comenzó a gritar descontroladamente Sakura, quién se abrazaba a sí misma— ¡Ayúdenme, se los suplico por mi vida!

—Sakura… —tanto Lyra como Marina también estaban asustadas, eran conscientes del peligro por el que pasaban. Pese a ello, ambas rodearon a la peli morada en un fuerte abrazo— Tranquila amiga, estamos aquí para protegerte. Nada te pasará.

Pero después de unos segundos, todos vieron como el ataque daba de lleno a las jóvenes, mandándolas a volar a distintas direcciones. Pero un detalle había pasado de Cyrus, Giratina seguía paralizado, por lo que después del ataque, notaron como el guardián quedó resentido de su cuerpo.

—¡Paildramon, por las chicas, terminemos con el! —exclamaron con fuerza Daisuke y Ken, notándose una combinación de furia y decisión.

Y sin titubeos, Paildramon comenzó a avanzar a gran velocidad contra Giratina, con la misma decisión e ira, mientras sucedía un fenómeno muy extraño.

De pronto, Paildramon comenzó a brillar fuertemente, aumentando considerablemente de tamaño y forma.

Para cuándo el brillo desapareció, se había transformado en un ser de proporciones similares a Giratina, parecía tener un casco en su espalda, su color azul prevalecía, pero asemejaba más a un dragón.

—¿Qué… sucedió? —se preguntaba muy extrañado Krillin.

—Es Imperialdramon —contestó Ken—. Increíble…

—Tendremos más sorpresas a futuro —les comentó igual de asombrado el profesor Birch—. Daisuke, Ken, vayan a ayudar a Marina, Lyra y Sakura, ¡rápido!

—¿Estarán bien solos? —les preguntó muy preocupado Daisuke, mientras miraba a Phil y Serena aún inconscientes.

—Con Krillin y Machamp nos la apañaremos, ahora lo importante son las chicas —le asintió igual de preocupado el profesor.

—De acuerdo —asintió, al parecer, intuyendo algo muy extraño— ¡Ken, ve por Lyra, yo iré por Marina!

—¡De acuerdo!

Por alguna razón, Paildramon había evolucionado en Imperialdramon, quién en aquellos momentos se veía luchando más a la par contra Giratina. Básicamente se había transformado en una contienda entre ambos, parecían atacarse sin tregua. Aún en esta situación, Daisuke y Ken se las arreglaron para llegar con las jóvenes, al tiempo que Paul llegaba con Sakura.

—¡Sakura, despierta! —comenzó a gritar con desesperación, mientras la sacudía— ¡Vamos!

—Mi cabeza… —comenzó a quejarse Sakura, mientras se levantaba con algo de dificultad— Tengo miedo… no quiero pelear más… —era lo único que balbuceaba la peli morada, temblando descontroladamente.

—Perdóname —claramente afectado por el estado de Sakura, Paul se lanzó a abrazarla con fuerza—. No quiero que sufras más. Me quedaré a tu lado hasta el fin de la batalla.

—Paul… —muy sorprendida, Sakura prefirió responder al abrazo— Gracias por tu compañía.

Mientras, Ken intentaba ayudar a Lyra.

—Lyra, ¿estás bien? —a diferencia de Sakura, Lyra se levantó con mucha menos dificultad, a lo que la ayudó a pararse.

—Si. Gracias —le asintió muy seria—. Estamos perdiendo mucho tiempo. Si la anulación de Lugia terminó, quiere decir que a Palkia no le debe quedar mucho para caer por el canto mortal.

—¿Tienes alguna idea?

—Lo primero es no permitir que Cyrus siga atacando con fuerza oscura a Sakura —le respondió con rabia la peli castaña—. Parece ser que ya sabe su debilidad, y si esto continúa así, terminará psicológicamente con ella. ¡Ken, nuestra prioridad es nuestra amiga!

—¡Por supuesto! —le asintió con seguridad.

Y Daisuke hacía lo propio con Marina.

—Marina… oye… ¿estás bien? —en cambio, Daisuke sacudía con torpeza a Marina.

—Estoy bien, no te preocupes —le dijo muy molesta, mientras tomaba del brazo de su socorrista y se lo zafaba— ¡Maldito Cyrus, me las vas a pagar! —curiosamente se levantó sin ningún problema, agarró del cuello de la polera a Daisuke, y le gritó— ¡¿Qué haces aquí?! ¡Sakura necesita más ayuda!

—¡Mamacita, que genio! —exclamó Daisuke bastante asustado, intentando zafársela— ¡Tranquila, Sakura está con su príncipe azul! Irónicamente…

—¿Eh? —volteó a mirar a la peli morada, y logró ver cómo Paul la tenía abrazada— Que envidia, Sakura —miró a Daisuke y lo soltó muy avergonzada— ¡Perdóname, no fue mi intención! —comenzó a pedirle haciendo reverencias muy rápido.

—Oye, está bien, no pasa nada —le pidió algo nervioso el joven peli castaño—. ¿Pero por qué fuiste la única que salió intacta del ataque?

—Es verdad —Marina se miraba muy sorprendida, no tenía ningún rastro de la fuerza oscura—. ¿Por qué habrá sido?

—Es cada vez mayor la sincronización —le comentó Dani, quién en esos momentos parecía algo exhausta—. Solo un poco más, y la sincronización empática estará perfeccionada.

—¡Eso es genial! —celebró con entusiasmo Daisuke— Al menos ahora tienes la resistencia para seguir por ti misma.

—No me conformaré con tan poco… ¡Quiero demostrarles el verdadero poder de una guerrera elemental! —Marina sin pensarlo dos veces, corrió hasta Lyra y Sakura, y les gritó— ¡Chicas —ambas la miraron algo sorprendidas—, sea lo que quieran, sea lo que deseen, sea lo que piensen, siempre estaré a su lado, pueden pedirme lo que quieran!

—Marina… —fue todo lo que susurraron, para darle ambas una sonrisa acogedora— El sentimiento es mutuo.

—Chicas… Sakura, Lyra… si puedo contar con ustedes en las buenas y las malas… se los pido… ¡Por favor, compartamos nuestro valor y esperanzas…! ¡Se los suplico, solo quiero pelear por ustedes!

De la nada, el anillo de fuego que mantenía aún Dani, comenzó a brillar con fuerza.

—La sincronización está completa —Dani miró a Daisuke y le comentó—. Es bueno ver que aún queda fe en las personas. Comenzó el momento final —la joven se transformó en energía, y se unió al anillo.

—¡Siempre creeremos en nuestros amigos, jamás los abandonaríamos! —espetó con orgullo Daisuke, levantando su mano derecha empuñada.

El anillo avanzó hasta Marina, y este envolvió completamente a la peli celeste en un campo de fuego.

Como ha sido la tónica hasta ese momento, Marina había cambiado completamente el aspecto de su vestimenta.

Vestía lo que parecía una polera roja manga corta, la cual era lo suficientemente ajustada como para entallar su figura, una pequeña chaqueta anaranjada también manga corta, la cual estaba bastante holgada, ya que la mantenía abierta, unos pantaloncillos cortos ajustados color azul con terminación hasta un cuarto de pierna, y zapatillas blancas.

Marina no quitaba su mirada de Giratina, se veía muy seria; parecía no percatarse de su cambio.

—¡Bien Marina, por fin lo lograste! —le celebró Daisuke mientras se le acercaba, pero Marina no parecía prestarle atención a su entorno— ¿Sucede algo? —le preguntó muy preocupado.

—Quiero que esto termine ahora —de la nada desapareció, y apareció frente a Cyrus.

Nadie logró percatarse cuando se movió, ni siquiera el mismo Cyrus, quién parecía mirar con odio a la ahora guerrera elemental.

—¿Qué… quieres? —Cyrus no parecía perder la calma, al contrario, parecía muy enfadado.

—Ya veo, estás bajo la influencia de energía en conflicto —y de un momento a otro, se vio a Marina con la Griseous Orb en sus manos—. Las personas que aman a los Pokémon no pueden ser personas malas. Tú no eres malo, quieres el bien para los Pokémon —le dijo muy triste—. Lo que te haya hecho Magma, te liberare.

—¡Ja! No seas tonta —respondió de forma burlesca Cyrus—. Ustedes son el problema, yo soy la solución. ¡Giratina, esta niña quiere una pequeña lección!

—¿Acaso olvidas por qué quieres un mundo donde los Pokémon vivan en paz? —mientras hablaba, Giratina se le iba acercando a una gran velocidad, y antes que pudiese lograr embestirla, Marina detuvo su avance con su mano izquierda abierta, al tiempo que le mostraba a Cyrus la Griseous Orb, la cual tenía en su mano derecha— No pienso pelear con ustedes, no pienso pelear contra alguien que no está en sus sentidos.

—¿Entonces qué piensas hacer? —volvió a preguntar en burla Cyrus.

—Nada en lo absoluto —le negó muy seria—. ¿Por qué te gustan los Pokémon? ¿Por qué quieres el bien para ellos?

—Porque fueron los únicos que me comprendieron cuando era niño —le respondió con odio—. Mientras todos me miraban como un raro, ellos eran los únicos que jugaban y me comprendían… ¡Los humanos son prejuiciosos, y no tienen piedad por ellos, solo quieren sacar beneficio de ellos!

—Pero hiciste que Hunter J trabajara para ti —le respondió con rabia Marina.

—Ella simplemente me traía los Pokémon que capturaba —le respondió más calmo—. No era lo mejor, pero el fin justificaba los medios.

—¿Acaso nunca pensaste en que querían los Pokémon? —Marina se quebró por un momento, parecía al borde del llanto— ¡Ellos también tienen derecho a decidir que quieren, ahí está el enlace entre el entrenador y Pokémon!

—Entrenadores Pokémon, la gran farsa inventada para esclavizarlos.

—No puedo decirte que todos seamos iguales, porque te mentiría —le dijo Marina muy apenada—. Creo que… si alguna vez alguno de mis Pokémon quisiera ser libre, no se lo negaría. Antes que todo, son mis amigos.

—¿Tus… amigos? —aquellas palabras sorprendieron mucho al líder de los plasma.

—Apenas voy a cumplir los catorce años, pero creo que para hacer amigos eso no importa —sin mayor importancia, Marina soltó la Griseous Orb y tomó de las manos a Cyrus—. También quiero saber cómo te sientes, qué piensas, que te gusta, ser amigo tuyo y de tus Pokémon. ¿Me darías la oportunidad?

Todos oían muy sorprendidos cada palabra de Marina. Por alguna razón, había preferido tomar la batalla desde un punto más afable. No tenía ganas de pelear, simplemente quería que todo terminara bien.

—¿Y por qué querría aceptar la amistad de una niñita? —está vez, Cyrus parecía confundido.

—Porque al igual que tú, por sobre todo amo a los Pokémon —esta vez le respondió muy alegre, mientras le soltaba las manos y le levantaba el dedo meñique de su mano derecha— ¡Y si alguno de los dos no cumple su promesa, que le caiga encima un Snorlax! ¿Promesa?

—Es increíble. En lugar de pelear, quiere que sea su amigo —comentó muy abrumado Krillin.

—Nos falta pensar en lo que los demás piensan, cómo se sienten —reflexionó el profesor Birch muy serio—. Marina no sólo fue capaz de lograr la sincronía empática con Lyra y Sakura, también quiere extender aquel sentimiento.

—Pero ¿qué habrá pasado que comenzó a mirar las cosas de otro modo?

—Lo desconozco.

El sentimiento de Marina parecía genuino, o al menos eso comenzó a sentir Cyrus, ya que aceptó el trato de la guerrera elemental, cuando con sus dos manos tomó la mano derecha de la joven.

Por alguna razón, aquel titubeo provocó que la energía que guardaba la Griseous Orb se desatara, la cual salió expulsada de esta y se apoderara completamente de Giratina.

Entre aquel hecho, Cyrus levantó la vista y comenzó a mirar para todos lados. Parecía muy confundido.

—¿Dónde estoy? —preguntaba Cyrus mirando para todos lados, hasta encontrarse con Marina— ¿Quién eres tú?

—¡Lo logré! —celebró muy feliz Marina— ¡Estabas bajo control de Magma, tomaste poder de Giratina y lo transformaste en un ser maligno!

—Recuerdo que Magma fue a visitarme, quería hacer un trato conmigo, pero me negué. Luego de eso, no recuerdo nada más —le comento aún más confundido.

—Luego hablaremos de eso —le comentó rápidamente Marina, interponiéndose en la trayectoria de Giratina a Cyrus— ¡Sakura, Lyra, el canto mortal pronto hará efecto, váyanse rápido a Goldate! —y volvió su atención a Cyrus— Vuelve a sus pokébolas a Weaville, Golbat y a Honchkrow, han sufrido mucho durante la batalla.

—¿Y tú qué vas a hacer? —le preguntó algo preocupado Cyrus.

—¡Váyanse rápido a Goldate les dije, yo me quedaré a distraer a Giratina! —les gritó muy desesperada Marina.

—¡No te dejaremos sola! —le gritó Lyra— ¡Entramos todos juntos y saldremos todos juntos!

—¡¿Y que Giratina los siga?! —le cuestionó la ahora guerrera del fuego— ¡Si los sigue hasta Goldate, estaremos todos perdidos!

—¡Está bien, Marina! ¡Haremos lo que nos pides! —le exclamó Sakura muy seria.

—¿Estás segura? —le preguntó muy preocupado Daisuke.

— Marina es consciente que Magma dejó un sistema listo en caso que la traicionaran —le advirtió Sakura— ¡Cyrus, ve por tus Pokémon, tenemos que irnos ahora!

—Si… —y muy extrañado de la situación, partió de inmediato por sus Pokémon.

—¡¿También vamos a llevar a ese tipo?! —ahora le preguntó muy extrañado Ken.

—¡Es la voluntad de Marina, no pienso cuestionarla! —le gritó muy molesta la peli morada— ¡Hay que movernos, no tenemos tiempo!

Marina parecía muy concentrada en cada movimiento descontrolado de Giratina. A cada segundo que pasaba, parecía más invadido por aquella energía.

—No te preocupes Giratina, me quedaré contigo hasta el final —le dijo muy acongojada Marina.

—Puedo ayudarte a luchar si quieres —le comentó Imperialdramon, al momento que se aparecía a un costado de Marina.

—Más me ayudarías si tuvieras algún método atraparlos y llevártelos de aquí —le pidió muy seria, mientras veía como Giratina se le acercaba a gran velocidad— ¡A tu derecha! —y con mucha precisión lograron esquivar el ataque.

—¿Estás segura?

—¡¿Quieren irse?! —le gritó muy nerviosa Marina— ¡Giratina tiene más poder del que puede controlar, no podré resistir mucho!

—De acuerdo —Imperialdramon miró a todos y les ordenó— ¡Reúnanse todos en un solo punto, rápido!

Cuando notaron que Imperialdramon bajó a tierra firme, rápidamente todos se le acercaron. Todos estaban muy extrañados y preocupados por la situación.

—¡¿En verdad pretende pelear sola?! —le preguntaba Sakura muy asustada— ¡No podrá, la va a destruir!

—Tú misma lo dijiste —le respondió el Digimon—, es su voluntad. Respétala por favor.

—Estamos pensando en nosotros cuando nos preocupamos por ella… —reflexionó el profesor Birch— ¿Pero ella es consciente de cómo nos sentiríamos si la perdemos?

—Es consciente, pero no le interesa —respondió Lyra—. Su meta es que terminemos con esta guerra.

—Entonces que sea como ella lo desee —Sakura volteó su atención a los controladores, y los miró muy seria— ¡Vámonos, no queda más tiempo!

Pero un sorpresivo grito de Marina detuvo la acción de todos. Veían como extrañas extremidades de energía negativa, las que parecían tentáculos, atraparon de tobillos y muñecas a la coordinadora de Johto.

—¡Suéltame! —Marina trataba de zafarse de sus amarres, pero era en vano— Lo siento, Giratina… ¡Llamarada! —de pronto, el cuerpo de Marina se vio envuelto en llamas, comenzando a acumular muchísimo más poder del que debía usar.

Los demás veían muy sorprendidos como, aún entre la espada y la pared, Marina no bajaba los brazos por ningún motivo.

—¡Si utiliza todo ese poder, su cuerpo reventará! —les advirtió Krillin.

—El resultado será similar como con Dawn —le comentó Sakura muy confiada, mostrando una sonrisa—. Por fin veré en acción el último acto suicida de ese idiota.

Cuando terminó de preparar su llamarada, Marina atacó con ella. El impacto provocó que Giratina saliera expulsado aún con ella atrapada, pero no le costó mucho reponerse. No fue mucho lo que le había afectado físicamente el ataque, pero si había logrado enfadar aún más al guardián, quién expulsó la suficiente energía maligna como para cubrirla completamente, comenzando a constreñir con mucha fuerza su cuerpo.

—¡Marina! —fue todo lo que se escuchó del grupo, mientras se oían los repetidos gritos desgarradores de dolor.

—¡¿Qué están haciendo…?! —les gritaba entre quejidos— ¡Váyanse de aquí, Sakura los necesita o va a morir!

—Misty y las demás tampoco están bien… —decía en voz alta Sakura— Ash se sacrificó para salvar a Sakura… ¿Todo para que nosotros la dejemos morir?

—No alcancé a conocer a su amigo Ash… —continuaba Marina, mientras de a poco su voz se apagaba— Si es cómo lo que he oído de él, hubiese sido muy bonito conocerlo…

—Misty y los demás le prometieron a Ash que cuidaríamos de Sakura, mientras él no pudiera… —dijo en voz alta Sakura— ¡Rápido, váyanse de aquí, el señor Goku ya debe estar esperando con las semillas, con Lyra distraeremos a Giratina!

—¿Están seguras? —les preguntó muy preocupado el profesor Birch.

—¡El deber de las dos es proteger a Sakura, no a mí! —les gritó Marina, mientras se volvía a oír un grito desgarrador, dejándola muy débil, mostrando una sonrisa de satisfacción— Misty… May… Dawn… Sakura… Ahora siento… el dolor que ustedes sintieron… Ahora me siento… una guerrera ele… men… tal… Gracias.

Lo último que vieron, fue como la energía negativa de Giratina salía de él, y cubrió completamente a la coordinadora de Johto. Aquella energía pareció comprimirse con mucha facilidad, y cuando esta volvió a expandirse, pudieron ver cómo comenzaba a caer sangre desde la parte baja. La energía volvió a Giratina, dejando al descubierto a Marina sin conocimiento.

Los tentáculos lanzaron con mucha fuerza a la joven contra el suelo, notándose claramente en el exterior como estaba destruida internamente. Era una escena muy escabrosa.

—¡No, Marina! —gritó horrorizada Sakura— Lyra, todo queda en tus manos —le comentó demasiado sería, intentando disimular su furia.

—¿Qué vas a hacer? —le preguntó muy asustada, intuyendo las intenciones de la joven.

—Distraeré a Giratina. Tú ve por Marina y vuelvan a Goldate, este lugar está perdido.

Pero sin aviso de nadie, Paul caminó con mucha calma hasta donde estaba Marina.

—Veo que las leyendas no eran más que una farsa. Eran solo cuentos para niños —comentó Paul de forma fría, mientras miraba a Marina, y luego la Griseous Orb.

—¡¿Paul, que estás haciendo?! —muy apurada, Sakura avanzó hasta su, ahora novio— ¡Váyanse de aquí, no hay más que hacer en este lugar!

—Existen tres orbes que sirven para controlar a los amos del tiempo, las dimensiones y al guardián del mundo distorsión —continuó haciendo oídos sordos.

—El Adamant Orb, el Lustrous Orb…

—Y el Griseous Orb —Paul tomó el orbe, y lo miró fijamente—. Tener un gran poder, también conlleva una gran responsabilidad… —sonrió fríamente, y gritó— ¡Giratina, a partir de ahora, yo seré tu amo, harás lo que yo te diga!

De pronto, el orbe comenzó a brillar, y comenzó a absorber toda la energía negativa, la cual terminó poseyendo a Paul.

—¡Maldito estúpido, que hiciste! —le gritó muy molesta Sakura— ¡Va a caer como Cyrus!

—¿En verdad crees que soy tan estúpido como para dejar que alguien haga lo que quiera conmigo? —de pronto, una sonrisa maliciosa poseyó el rostro del joven de Sinnoh— ¡A mí nadie me controla, yo soy quien controla todo!

Por alguna razón, Paul estaba demostrando toda su ambición de tener más poder.

—¿Dónde estoy? —de pronto, Paul se halló solo, en medio de la oscuridad.

—¿Por qué quieres tanto poder? —se oyó una voz muy profunda de fondo.

—¿Y a ti que te importa? —le respondió de forma prepotente— No es problema tuyo.

—Soy el guardián de este lugar, soy quien decide todo, si vas al paraíso o al infierno…

—¡Ja! Y también alguien que no es capaz de no caer a la ambición de un viejo lunático y un niño de catorce años —le respondió de forma amenazante—. Destruiste el cuerpo de esa niña tonta, y te atreviste a atacar consecutivamente a Sakura con tu fuerza oscura… No eres nadie para hablarme de decidir por otro.

—Lo sé, y estoy avergonzado por lo sucedido —dijo muy arrepentido la voz de fondo—. Es una suerte que tú hayas venido a mí.

—¿Por qué dices que fue una suerte? —preguntaba Paul muy extrañado.

—Tus palabras no son sinceras, siento una necesidad fuerte de querer proteger a alguien.

—¡No es de tu incumbencia! —le gruñó muy sonrojado— ¡¿Quieres ir al grano?!

—Veo que podrás controlar sin problemas la energía maligna que te poseyó. Tengo que pagar por lastimar a quienes no debía, más por aquella joven por la que veo sufres mucho.

Giratina se convirtió en energía, y entró al cuerpo del joven.

Cuando la energía oscura que rodeaba a Paul desapareció, el joven apareció con un aspecto que dejó impactados a todos. Vestía lo que parecía una chaqueta bicolor, la parte del pecho era negra y la parte baja burdeos, pantalones color gris, y lo que parecían zapatillas amarillas.

Era su misma vestimenta, pero había cambiado de color, y no solo eso, también era invadido por lo que parecía un aura plateada.

—Espero que sepas usar mi poder de forma sabía, guerrero aura —dijo para finalizar Giratina.

—¡¿Guerrero aura?! —exclamaron todos muy sorprendidos.

—¡¿Qué quieres decir con eso?! —Paul parecía algo molesto al formular la pregunta, pero no hubo respuesta.

—¡Dialga, Palkia, ¿me pueden decir que…?! —pero apenas Sakura volteó a verlos, notó como una especie de aro comenzaba a rodear al controlador de las dimensiones— ¡Palkia!

Del Pokémon solamente se escuchaban gruñidos de molestia, mientras caía al suelo. Por fin estaba haciendo efecto el canto mortal.

—¡¿No pueden anular ese canto mortal?! —gritó algo desesperado Daisuke.

—A menos que Palkia vuelva a su pokébola, será imposible —le respondió con rabia el profesor Birch.

—¿Entonces qué haremos? — Lyra también preguntaba con el mismo miedo y preocupación.

—Puedo abrir un portal a su mundo… —iba a comenzar a responder Giratina.

—¡Si solo quisiéramos eso, no estarían tan preocupados! —le respondió Paul con algo de rabia, más al ver el rostro de terror de Sakura— El único acceso a este lugar está en Sinnoh, y Goldate no se encuentra muy cerca… —y comenzó a mirar a su alrededor atentamente— ¡Maldita sea, necesitamos una…! ¡El Togekiss de ese idiota!

Ante la voz de sorpresa de Paul, miraron fijamente al Togekiss de Phil, quién parecía brillar extrañamente, de la misma forma cuando cambió de lugar con Phil.

—¡Va a usar relevo, quiere tomar el puesto de Palkia! —exclamó muy impresionado el profesor Birch— ¡Jamás había visto un Pokémon tomar esa clase de decisiones por sí solo!

—Phil le enseñó a sus Pokémon que debían tomar sus propias decisiones… —le contestó melancólica Sakura— Pero nunca lo creí de ti… ¿Estás seguro? —y antes que pudiera responderle, Palkia y Togekiss habían cambiado de lugar, siendo ahora el Pokémon hada el afectado— Muchas gracias… —le agradeció entre lágrimas— no era tú deber…

Y sin poder terminar de hablar, vieron como aquel extraño aro aprisionó a Togekiss, dejándolo completamente inconsciente.

—El poder que Magma le dio a mis Pokémon, según ella, es suficiente como para dejar moribundo a cualquier ser —les comentó Cyrus—. Niños, por favor perdónenme, si tan solo hubiese… —pero fue interrumpido por la fría voz del entrenador de Sinnoh.

—¿No que querían salvar a la novia del bueno para nada? —les preguntó Paul muy cortante, mientras tomaba en brazos a Marina— Y tú, grandote, Marina te mandó a algo. Apresúrate.

—Es verdad —le asintió Imperialdramon algo desconcertado.

—¡Palkia, ya escuchaste, no perdamos el tiempo! —le gritó igual de cortante Sakura.

—Entonces prepárense — les dijo el Digimon, mientras todos se volvían a reunir en un solo grupo, ahora con Marina y Togekiss fuera de combate.

De pronto, una extraña luz proveniente de la coraza de Imperialdramon invadió a todos, con excepción de Dialga y Palkia, y de un segundo a otro, se vieron en una especie de domo en la espalda del Digimon.

—Increíble, no sabía que podía hacer algo así —comentó muy sorprendido Krillin.

—Nosotros tampoco —comentó igual de sorprendido Daisuke, desconcertando al grupo.

—Estamos listos. Cuando quieras, Palkia —le avisó Imperialdramon.

Sin más aviso, Palkia formó un umbral, partiendo por fin de aquel sufrido lugar.

...

Apenas volvieron a Sinnoh, todos comenzaron a sentir una extraña sensación en el ambiente.

—¿Qué es este mal presentimiento? —se preguntaba en voz alta Sakura.

—¡Palkia! —se escuchó una voz muy desesperada en el aire.

—Soy Sakura. ¿Sucede algo?

—¡Maldita sea, por fin contestan! —se escuchó gruñir furiosa una voz femenina— ¡Los necesitamos con urgencia, regresen a las ruinas milenarias ahora!

—¿Qué habrá sucedido? —se preguntaba Lyra algo preocupada. Claramente su voz no la tranquilizaba.

—Volvamos ahora —y en un segundo, Palkia y los demás se hallaban en las ruinas milenarias.

Apenas llegaron, lo primero que vieron fue un desastre en el lugar. Claramente, según las conclusiones de todos, había sucedido una feroz batalla.

—Quédense aquí, iré a revisar —les pidió Sakura, al momento que Imperialdramon dejaba bajar a la peli morada—. Profesora Larch, chicos, ¿qué pasó aquí?

—¡Deja las sorpresas para después! ¡Hari nos llamó, Sakura no puede aguantar más, la tienen en trabajo de reanimación! —le exclamó Touko muy rápido, completamente desenfadada— ¡También Iris, necesita ayuda ahora, está gravemente herida!

—¡¿Qué Iris que?! —con desesperación, Sakura comenzó a buscar a su alrededor, notando como Sora, Minako y Makoto se encontraban a su cuidado— ¡Iris, amiga! —con mucha desesperación, corrió hasta la joven de Unova.

—Lo sentimos… —se disculparon muy avergonzadas las tres— Es nuestra culpa…

—¡Palkia, trae de inmediato a Son Goku! —le exclamó rápidamente Sakura, mientras gritaba en voz alta entre lágrimas— ¡Esto no debía suceder, se suponía que no debía sufrir nadie!

—Llevaban un tiempo llamándonos —le avisó Palkia—. Los traeré de inmediato.

Apenas Palkia abrió nuevamente un umbral, de aquel aparecieron Goku, quién seguía muy cómodo en el hombro de Caldina, Latis, Kamisama y el pequeño Dende.

—Hola chi…

—¡Deja los saludos para después! —le gritó desesperada Sakura al Pikachu— ¡Tenemos que volver ahora al laboratorio! ¡¿Tienes las semillas?!

—Algo así…

—¡Imperialdramon, súbenos a todos!

—¡De inmediato! —y sin más demoras, Imperialdramon los subió a su lomo.

—¿Por qué tanta protección? —le preguntaba muy extrañada Sora— Cuando llegamos a Goldate, no fue necesaria tanta.

—No tengo ninguna intención de dejarlos a su suerte de nuevo —le respondió muy desenfadada la peli morada—. ¡A partir de ahora, todos van a estar bajo mi supervisión ¿Me escucharon?!

Nadie entendía a qué se refería la joven, pero su sentimiento de miedo se veía cada vez más descontrolado. Era como la Sakura antes del mundo distorsión y después de este.

...

Sin mayor demora, nuevamente todos estaban en el sector de campo del laboratorio, lugar donde pudieron ver a varias personas cuidando de los Pokémon. La llegada del grupo resultó sorpresiva y preocupante.

—¡Por fin llegan! —les exclamó Inuyasha, quién se les acercaba en compañía de Kagome.

—¡Discúlpanos, nos retrasamos un poco! —se escuchó la voz de Sakura, mientras todo el grupo bajaba.

—¡¿Qué… les sucedió?! —les preguntaba incrédula Kagome— Sus ropas… esa bestia grande… ¿Y quiénes son ellos?

—¡Inuyasha, toma a Iris por favor… Machamp, Paul, profesor Birch…! —ante las rápidas instrucciones, las atendieron rápidamente— ¡Señor Goku, vamos adentro, no hay más tiempo!

—¡Dende, vamos!

—¡Sí señor!

Sin nunca desacelerar el paso, corrieron hasta el cuarto donde estaban Sakura, Misty y las demás. El que siempre les fue un trayecto corto, en esta ocasión parecía no tener final. La desesperación por sanar a la card captor les hacía perder la noción de todo su entorno.

De forma muy violenta, entraron primero Inuyasha, el profesor Birch, Paul y Machamp, con el objetivo de recostar a Serena, Iris, Marina y Phil en las camas que, todavía, quedaban disponibles. Detrás de ellos, entraron Sakura, Goku, Dende, Gohan, Usagi y Kagome.

—¡¿Qué… que…?! —se escuchó tartamudear una voz familiar.

—¡Deja tus tartamudeos para otro momento, Gary Oak! —le gritó Sakura, percatándose que, dentro del cuarto además de Gary, estaban Shaoran, Tomoyo, Duplica, Edward, Alphonse, Winry, Drew Kakashi y Mikami— ¡¿Por qué hay tanta gente aquí?! —les preguntó algo molesta.

—Sakura es mi amiga, no la voy a abandonar en estos momentos —le respondió el alquimista de acero—. Sé que, si estuviera en el mismo estado, ella estaría conmigo…

—¡Le prometimos a Ash cuidar de Sakura mientras él no pudiera! —le dijo con mucha seguridad Drew— ¡Para eso estamos los amigos!

—¡Lo que ahora necesitan es descanso, no a una multitud aquí dentro! —les dijo muy molesta Sakura— ¡¿Quieren dejarnos espacio?! —y muy molesta miró a Dende— ¡¿Y por qué traen a niñitos a este lugar?!

—¡Sakura, por favor tranquilízate! —le exclamó con rabia Duplica— ¡Nadie se va a mover de aquí, nosotros vamos a estar hasta el final con nuestra amiga!

—¡¿Trajiste las semillas?! —ahora le gritó muy sulfurada Sakura al Pikachu.

—No pude conseguirlas… —le respondió algo intranquilo Goku.

—¡¿Para eso me hicieron perder el tiempo?! —les gritó con aún más ira Sakura— ¡Saku va a morir, ¿y no fuiste capaz de traer una segunda solución?!

—Verás…

—¡Dejaron que todas mis amigas estén gravemente heridas…! —les gritaba completamente descontrolada— ¡Fuera de aquí, no los quiero ver, son unos inútiles!

—Sakura —le interrumpió muy compungida Duplica.

—¡¿Y tú qué quieres, ladrona de Pokémon?!

—Ódiame lo que quieras, porque lamentaré de por vida lo que haré —y sin más provocación, Duplica le dio una bofetada con todas sus fuerzas, dejándola tirada en el suelo—. ¡Tú misma lo vienes diciendo todo este tiempo, a Satoshi y a ti los escogieron para esta misión, perfectamente ninguno de nosotros debería estar aquí, deberían estar solos!

—¡¿Entonces por qué aceptaron?! —le preguntó aún más furiosa.

—¡Ya te lo dijo Ed y Drew, para eso estamos los amigos, para ayudarnos y cuidarnos, y sabemos que de la misma forma que ustedes necesitan de nuestra ayuda, nosotros confiamos en que nos ayudarían a cualquiera de nosotros, sin importar que! —ante aquellas palabras, Sakura no pudo responder, simplemente se quedó mirando el suelo, ocultando su rostro— ¿Sabes que un entrenador no puede portar más de seis Pokémon? ¿De qué otra forma te iba a ceder a Lugia?

—Yo… Al menos me hubieses dicho que…

—¡No nos digas nada a ninguno de nosotros, hacemos lo que creemos correcto! —le pidió entre llantos Duplica— ¡Todos le tenemos mucho cariño a Sakura, ella nos robó el corazón con su actitud positiva, siempre una palabra de aliento, más cuando desconfiamos de ustedes, creyendo que trabajaban para el escuadrón de la oscuridad!

—Lo siento… —soltó la entrenadora de Ecruteak con la voz entrecortada— Pasé de ser una elegida a una dictadora sin darme cuenta… ¡Lo único que quería, era que nadie saliera lastimado! ¡Perdónenme por favor!

—¿Sabes que es lo que me dice Ho-oh? —al escuchar aquella pregunta, volteó a ver al dueño de la voz, viendo a Lyra entrando al cuarto.

—Lo imagino. Que soy patética —le respondió de forma sarcástica.

—Llegó tu turno de dejar de pensar en los demás, comienza a pensar en ti misma —aquellas palabras sorprendieron de sobremanera a Sakura, quién levantó su vista, y miró a todos como le sonreían—. Tú deber aún no termina, pero para lo que fuiste elegida lo lograste con éxito —la peli castaña se arrodilló frente a Sakura, y continuó—. Sakura, por si no te has percatado, no estás siendo egoísta, sino hubieses perdido tu transformación —las palabras de Lyra llamaron poderosamente la atención de la joven, quién volteó a mirarse, y notó como su traje emanaba más energía de la que debía—. Fue gracias a ti que logramos la sincronía empática. Fue gracias a ti que ahora tenemos el suficiente poder para seguir. Gracias, amiga Sakura —tras aquellas palabras, Sakura se lanzó con desesperación a abrazar a la peli castaña, liberando algo de su llanto.

—Debe ser muy duro para todos —se decía Goku—. La vida de todos a cambiado completamente… Henry, ahora comprendo de mejor forma la misión que me encomendaste —y miró fijamente al pequeño Namek— Dende, por favor, comienza con curar a Sakura, es quién está más grave.

—Pero…

—Dende… —lo nombró Sakura— Me equivoqué, perdóname por favor. Te lo suplico por mi vida, salva a Saku, no dejes que muera —aquellas palabras fueron precedidas por un muy incómodo silencio.

—Si. De acuerdo —pero cuando el pequeño Namek se acercó a Sakura e iba a comenzar a sanarla, la peli castaña comenzó a negar sorpresivamente, comenzando a quejarse con energías que nadie sabía de donde había sacado— ¡No te muevas, estás muy grave!

—Se está negando —soltó Sakura—. Tonta… Quiere que sanes a Misty y las demás…

—¿Cómo sabes eso? —le preguntó muy extrañado Ed.

—Está señalando a Misty… —todos vieron a la card captor, notando como intentaba levantar su brazo herido mientras negaba.

—¡Tú estás en mayor peligro, Sakura! —le gritó muy molesto Ed.

—No la vas a hacer cambiar de opinión —le negó Gary—. Creo que somos el peor grupo de todos, hacemos lo que queremos.

—Es extraño, ¿cómo supo lo que pensaba Sakura? —se preguntaba muy extrañado Goku, al momento que volvía su atención a Dende— Cura a los demás. Si es lo que quiere Sakura, respetaremos su decisión.

Al momento que escuchó aquellas palabras, la card captor sonrió, y volvió la calma a su cuerpo.

—Misty nos va a matar antes —comentó con algo de miedo Ed.

—¿Tanto miedo le tienes? —le preguntó muy extrañada Winry.

—Misty no aguantaría que dejáramos morir a Sakura —le comentó Gary—. Misty sacrificó su amor por Ash, para que esos dos fueran felices.

—Para que la haya aceptado de forma tan cariñosa, quiere decir que la terminó queriendo más de lo que piensan —les comentó Winry muy acongojada.

Mientras hablaban, Dende hacia su trabajo sanando a Misty. Para cuando terminó, simplemente vieron volar las frazadas de la cama, y a Misty de pie completamente sana.

—¡¿Acaso todas las Sakura son tercas?! —gritó al aire Misty, intentando contener su enojo— ¡No tiene caso llorar sobre la leche derramada…! —miró a su amiga de Ecruteak, y le dijo muy triste— Amiga, por favor, no te culpes por lo que sucede.

—Misty… —con solo escuchar su voz, volvió su mirada a la peli naranja.

—Es la novia de Ash —le dijo la líder de Cerulean, dibujando una sonrisa en su rostro—. Esos dos son el uno por el otro.

—¡Sakura! —se escuchó de fondo el gritó de May, dando a ver que también estaba completamente recuperada— ¡Más te vale que no te mueras, no te dimos a Ash para que lo abandones! —le dijo entre broma, simulando enojo, acercándose a la cama de la joven.

—Gary tiene razón —comentó Drew soltando una sonrisa sarcástica—, somos un grupo terrible.

—¡Sakura! —ahora se escuchó el gritó de Dawn, quién también, completamente recuperada se levantó, corriendo hasta un costado de la cama de Sakura— ¡Amiga, te lo suplico, perdóname! —le gritó llorando, arrodillada a un costado de la cama — ¡Si hubiese acabado con Marte en vez de comportarme como una cobarde, ahora tú…!

—Misty ya lo dijo, no tiene caso llorar por cosas que ya pasaron —le comentó Kagome—. Sakura se preocupó mucho cuando supo que podías haber sido borrada para siempre. Por un segundo, ella creyó que les había fallado a todos.

—Muy al contrario, si no hubiese sido por Sakura, Marina jamás se hubiese transformado en guerrera elemental —todos voltearon en dirección a la voz, para algunos, desconocida, viendo como Serena también recuperada, se unía al grupo—. Si no hubiese sido por Sakura, todo hubiese sido destruido.

—Es verdad, Serena —le asintió Marina, quién despertaba de su inconsciencia, terminando de ser sanada—. A final de cuentas, ella me guio por el camino que yo quería tomar.

—Creo que todos peleábamos por el mismo objetivo —les comentó Usagi muy emocionada.

—Sakura jamás querría que ninguno de ustedes fuera infeliz —les comentó Tomoyo—. Ella cree que nadie debería estar triste por culpa de ella.

—Todos tenemos un camino distinto —comentó ahora Iris, quién seguía acostada, siendo recuperada por Dende—. Gohan, Usagi, qué bueno que hayan logrado recibir el poder de Reshiram y Zekrom. Sé que, en sus manos, ellos estarán bien.

—No las conocemos —les comentó muy feliz Misty—. Aun así, muchas gracias por sus palabras de ánimo.

—Son amigos de Sakura y Phil, es lo menos que podemos hacer por todos ustedes —le respondió Serena con la misma sonrisa.

—Esto parece un concurso de masoquistas —comentó de forma sarcástica una voz muy familiar—. Tranquilo Dende, los muertos nos recuperamos más rápido que los vivos. Ve por Sakura, ella no merece el mismo castigo que yo.

—De acuerdo —le asintió muy confundido el pequeño Namek.

—¡¿En serio eres tú, Satoshi?! —le preguntó muy sorpresiva Misty— ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Y por qué ella te llamó Phil?! ¿Acaso…?

—Tendremos mucho tiempo para respuestas —volteó nuevamente con Dende, pero notó que no hacía nada— ¡¿Qué esperas?!

—Lo siento, pero no puedo sanarla —le respondió muy triste.

—¿Acabaste toda tu energía? —le preguntó algo preocupado Goku.

—¿O sus heridas son muy graves? —ahora le preguntó Gary.

—No… Yo… no… —el tartamudeo de Dende hizo caer rápidamente a todos— Lo siento mucho, no puedo sanar un cuerpo sin vida.

—¡Jajajaja! —comenzó a reír de forma traviesa May— ¡Veo que eres muy bromista! —se arrodilló a sus pies, y puso sus manos en sus hombros— Ahora vas a sanar a Sakura como a nosotros, y volveremos a donde comenzamos…

—May… —le dijo Drew con algo de miedo— ¿Vamos afuera?

—No hasta que el pequeño Dende sane a Sakura — le respondió con una sonrisa y sus ojos cerrados, los que dejaban caer lágrimas, y volviendo con Dende— ¡Vamos, aún tengo mucho que contarle de mi vida a Sakura! ¡¿Quieres sanarla?! —de a poco, May iba apretando sus manos en los hombros del niño— ¡Por favor, queremos a nuestra amiga sana, hazlo por favor…!

—May —comenzó a decir con la voz entrecortada la entrenadora de Ecruteak—, todo terminó para Saku.

Por un momento, el silencio dejaba en evidencia el triste desenlace de la card captor. Todos miraban el ahora cuerpo inerte de la joven, entre la resistencia al llanto y la rabia.

—Esto no ha terminado —dijo Dawn conteniendo su rabia—. La voy a revivir —todos miraron muy sorprendidos a la pelíazul—. La guerrera del viento puede revivir a cualquier ser vivo…

—¡No te atrevas! —le gritó Sakura con miedo— ¡Es verdad, al igual que Wind puedes revivir a cualquier ser vivo, pero tu energía bajará hasta agotarte completamente!

—¡¿Crees que me interesa?! —le gritó de forma violenta la coordinadora de Sinnoh— ¡Ryaquaza…!

—¡Puedes haberte recuperado de tus lesiones y vuelto a la consciencia, pero no tu energía espiritual! —volvió a reclamarle Sakura— ¡Puede que Aurora te haya ayudado, pero cuando formaste aquel campo de energía para proteger a todos del borrado de la dimensión digital, terminaste con toda tu energía! —aquellas palabras hicieron que Dawn bajará su mirada— Resucitar a un muerto requiere de una cantidad energía tan grande, que solo los dioses pueden romper ese tabú, y aun siendo una diosa, primero eres humana, y nadie te va a asegurar que logres salir con vida, mucho menos resucitar a Sakura… Tú también morirías…

—Es verdad, Dawn —le dijo Ed, mientras se tomaba su brazo derecho—. No cometas los mismos errores que nosotros…

—¿Y si usamos las esferas del dragón? —les preguntó Misty.

—Las necesitamos —le respondió Goku igual de serio—. Si las usamos ahora, tardarán un año en recuperarse… No creo que Arades nos espere tanto tiempo.

...

—No tienes muchas opciones, siempre terminarás en el mismo círculo —decía Eriol mientras usa sonrisa aparecía en su rostro, la cual reflejaba mucha tranquilidad—. Conocer a ciertas personas puede a llegar a ser malo, aunque aquel era tu destino.

—¿Crees que Phil sepa manejar lo que le entregaste? —le preguntó una joven, quién simplemente puso sus manos sobre los hombros de Eriol— Me da mucha tristeza, nació para ser infeliz.

—Sabes el efecto que tiene Sakura sobre todos, Kaho —le respondió con la misma preocupación—. Phil siempre cargará con las malas acciones de todos, siempre ha sido así.

—El tiempo y el espacio son mucho más complejos de lo que cualquiera podría llegar a comprender —reflexionó Kaho.

—Phil lo sabe, tiene mucha experiencia sobre las consecuencias de jugar a ser dios.

...

—Creo que romper un tabú más, no me hará más daño del que ya me he hecho —pensaba Phil mientras metía su mano derecha al bolsillo del pantalón.

—Si van a hacer algo, háganlo ahora —les advirtió Paul—. El alma de esa niñita sigue atado a su cuerpo. Si no hacen algo ahora, partirá al otro mundo.

—¿Tú cómo sabes eso? —le preguntó muy extrañado Shaoran.

—Es el regente de Giratina —les respondió Sakura—. Desde ahora, el decide si se van al paraíso o al infierno.

Todos escucharon muy sorprendidos aquellas palabras. ¿Acaso se había convertido en el juez que lo decide todo? ¿Cuándo había sucedido? Era lo único que se preguntaban todos.

—Entonces eso me hará esta tarea menos humillante —comentó algo más tranquilo Phil, ahora ganándose la atención de todos con la misma sorpresa—. Es verdad, Sakura. No somos dioses, y tampoco podemos jugar a ser uno —tras sacar la mano de su bolsillo, sacó lo que parecía un reloj de manecillas doradas y marco transparente.

Tanto Shaoran, Tomoyo, Kakashi y Mikami miraron con algo de recelo aquel extraño objeto.

—¡¿De dónde sacaste esa cosa?! —le preguntó muy preocupada la caza fantasmas.

—Mis asuntos familiares no son de su incumbencia —le respondió muy serio.

—¿Acaso en verdad eres un dios? —ahora le preguntó Kakashi.

—Tu mejor que nadie conoce la respuesta a esa pregunta —le respondió Phil con una sonrisa sarcástica.

—No siento energía en ese reloj, pero aun así… —ahora le comentó Shaoran.

—Siento algo familiar en él —le respondió Tomoyo.

—¡Ja! —soltó una carcajada sarcástica— Menos lógica y más intuición.

—Phil, sea lo que vayas a hacer… —le dijo muy decidida Misty— Te lo agradeceremos de por vida.

—Sakura es muy especial para todos —le respondió muy nostálgico el joven—. Tampoco es que dejaría que la novia de uno de mis mejores amigos muriera tan fácil —se acercó a Sakura y miró a Dende—. Aléjate un poco. Cuando te diga, usa tus habilidades curativas. No podré hacerlo más que una vez.

—De acuerdo, señor —y muy atento a cada acción del joven, el pequeño Namek retrocedió un par de pasos.

Todos veían muy atentos cada acción de Phil, más por el hecho que no entendían que iba a hacer. Levantó la mano donde tenía aquel extraño reloj, lo miró, y una extraña aura comenzó a rodear al joven. Bajo el cuerpo sin vida de Sakura, de la nada, apareció su círculo mágico, el cual de pronto vieron cómo se invirtió y tomó tintes azules, y al cabo de un rato volvió a la normalidad. Cuando aquella energía desapareció, vieron como Sakura, con muchísima dificultad, volvía a respirar, mientras Phil la miraba con mucho miedo y preocupación.

—¡La reviviste! —le celebró May muy feliz.

—Dende —ante el llamado, el joven Namek no vaciló en ir con la joven y comenzar a curar sus heridas—. No solo la reviví, retrocedí el tiempo en su cuerpo —le respondió algo más feliz.

—¿Sabes que esos son dos tabú? —le preguntó muy preocupado Shaoran— Si es cierto que solo un dios puede romper las leyes y jugar con el tiempo y las dimensiones, entonces debes ser un dios.

—A menos que seas un joven que es consciente de lo que hace y sus consecuencias —comentó de forma bastante directa Tomoyo.

—Todos hemos cometido errores en la vida —le respondió Phil—. Yo ya no tengo vuelta atrás.

—Listo —celebró muy feliz Dende—. Internamente su cuerpo estaba inutilizado, me tomó más energía de la que creía, pero ahora está completamente recuperada.

—¿Estás seguro? —le preguntó muy extrañado Goku, al ver que Sakura seguía inconsciente. Muy curioso se le acercó a la joven, y la vio a la cara— Sakura… —le susurró.

Por alguna razón, Sakura no despertaba, seguía inconsciente. De pronto, comenzaron a sentir pequeños gruñidos de la joven.

—May… —comenzó a susurrar suavemente— Si sigues comiendo así, vas a engordar…

—¿Eh? —muy extrañada, May se miró, y notó como todos la miraban— ¡Oye, no estoy gorda! —le gritó muy enojada.

Extrañamente sorprendidos, todos voltearon a ver a Sakura, quién se acomodó a dormir boca abajo. Ella misma lo había confirmado, estaba completamente sana.

—Sakura… —aun completamente ida, May se le acercó, la miró, y comenzó a saltar de alegría— ¡Qué bien! ¡Sakura está bien! —en eso notó como todos la miraban algo intrigados— ¿Sucede algo, chicos?

—Ahora veo a que se refería Sakura con estar gorda —le comentó Misty, quién le indicó a un sonrojado Drew—. Qué envidia te tengo…

—¿Envidia? —miró a Drew, se miró a ella misma, y notó por qué le decían esas "palabras"— ¡No tengo la culpa de ser tan desarrollada a mis doce años! —les gritó algo molesta, ganándose la risa de todos.

Después de una no grata bienvenida a la región Goldate, por fin lograban respirar algo de tranquilidad y paz en el grupo. Las cuatro guerreras elementales habían sido reveladas, además de las sorpresivas guardianas de Johto y los guerreros sagrados.

Como lo había dicho Aurora, cuando la guerrera del fuego fuera revelada a todos, comenzaría la verdadera guerra contra Arades.

—Qué bueno que, después de dejarlos sufrir a su suerte, les dé una alegría —pensaba Phil para sí—. Es una lástima que las cosas fueran así, pero así lo decidieron. Ash, amigo, estés donde estés, te deseo lo mejor… Tu padre estaría orgulloso de ti.

¿Cómo sobrellevaran la batalla a partir de ahora? ¿Qué tan cerca estarán de enfrentar a Arades?

...

—¡Por fin te dignas a hablar, Eriol! —le reclamó muy molesto una voz muy profunda de fondo.

—Lamento mucho preocuparlos, Kerberos, Yue —decía muy tranquilo el aludido, al tiempo que las figuras de ambos guardianes aparecían, como si de hologramas se trataran—. Sé que están muy preocupados por Sakura.

—Explícanos, ¿qué está sucediendo con exactitud? —le preguntó igual de molesto Yue.

—Está sucediendo lo que comenzó hace catorce años atrás… Es hora que Fujitaka y Touya hagan sus movimientos.

En el próximo capítulo

Un nuevo comienzo.

...

Y no, como se dieron cuenta, nada en esta historia es gratis. Creo que a partir del próximo capítulo comenzaré el último arco de la historia, no estoy completamente seguro, pero esto se está terminando. Los próximos capítulos serán mas tranquilos y pasivos, mas por la gran carga de información. De todos modos, después de 69 capítulos de batallas constantes, el pequeño respiro se lo merece la historia, mas cuando lo que tengo en mente, no va a gustar a nadie.

Como sea. Nos vemos el próximo sábado!
 

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Hola a todos. Seré corto y preciso. Estos capítulos son como resolución, vale decir, son hilos atados de muchas cosas al aire. Los dejo con la lectura. Hasta el próximo sábado!

...

Capítulo 70: "Las curiosas y misteriosas consecuencias del pasado"

Tanto Kerberos como Yue se veían muy molestos, pero Eriol no hacía más que verlos con una sonrisa muy tranquila.

—Antes que comiencen a regañarme, ¿cómo han estado?

—¡¿Cómo se te ocurre preguntar algo así después de la trampa que me tendiste?! —le regañó muy molesto Kerberos, más por la tranquilidad con la que le hablaba— ¿Por qué la enviaste a atacarme en mi punto más débil?

—Eso sólo fue un motivo. Perdóname…

Hace dos días atrás.

Touya y Yukito se encontraban en el cuarto del joven peli azabache estudiando. En esos momentos, ni Sakura ni ninguno de los viajeros dimensionales estaban en casa, puesto que se encontraban en la casa de campo de Tomoyo.

¿Cuándo crees que volverá Sakura? —le preguntó muy preocupado Yukito.

No estoy seguro, pero si es claro que tiene mucho trabajo —le respondió Touya sin prestarle mucha atención al joven.

¿Crees que debamos entrometernos? —le preguntó algo preocupado el joven de cabello plateado.

¿Crees que con ese ejército de mocosos podamos hacer algo? —le respondió algo fastidiado.

Te noto muy tranquilo —le comentó algo extrañado Yukito.

En eso, la extraña voz de una joven comenzó a escucharse en el cuarto de Sakura.

Qué lugar tan femenino… Que incómodo —dijo algo sorprendida aquella voz— ¡Un peluche que se mueve! —gritó algo sorprendida.

¡¿Tú quién eres?! —le gruñó muy molesta la voz de tono fino— ¡¿Cómo entraste al cuarto de Sakura?!

Entonces este sí es el cuarto de Sakura —comentó algo extrañada— ¡Axew, por fin llegamos!

Aquella voz dejó muy intranquilos a ambos jóvenes. ¿De quién podría tratarse?

¿No habían ido todos a casa de Tomoyo? —le preguntó muy extrañado Yukito.

Así es —le asintió igual de extrañado sin mirarlo—. Si quieres ir a ver, hazlo.

¿No quieres acompañarme?

¿Y meter en problemas a Sakura? —le comentó de reojo Touya.

De acuerdo, iré —le respondió mientras se levantaba del suelo— ¿Qué será un Axew?

¿Quieres apurarte? —le volvió a decir algo molesto.

Enseguida regreso —y negando resignado, Yukito partió al cuarto contiguo.

Apenas Yukito abrió la puerta del cuarto de Sakura, pudo ver cómo aquel pequeño ser amarillo intentaba pelear, pataleando contra la joven de piel morena, quién tenía un peculiar animalito.

Disculpa, pero no es correcto que desconocidos entren en casas ajenas —le dijo Yukito muy tranquilo.

¡Disculpa, no fue mi intención! —le dijo algo nerviosa la joven— Mi nombre es Iris, y él es mi Pokémon, se llama Axew. Mucho gusto —le saludo con una reverencia.

Se parece mucho a esos animales con los que llegaron los amigos de Sakura —le comentó algo curioso—. ¿Y cómo entraste?

Palkia creó un umbral justo con salida a este cuarto —tomó con sus manos a la pequeña criatura amarilla alada, y lo miró fijamente— ¿Y tú qué cosa eres? —le preguntó con una mirada sospechosa.

¡No soy una cosa, niñita! —le reclamó muy enojado el pequeño— ¡Para que lo sepas, mi nombre es Kerberos, y soy el guardián del libro de las cartas!

¿Y con ese tamaño y fuerza quieres proteger algo? —le preguntó algo molesta— Palkia me dijo que eras un ser de aspecto formidable y muy poderoso… Ahora veo porque te pusieron Kero…

¿Y cómo sabes de nosotros? —le preguntó muy extrañado Kero.

Los jóvenes que vinieron nos han dado un informe completo de todo lo que ha pasado aquí —miró a Yukito, y le sonrió maliciosamente—. ¿Sabes? Eres muy guapo, pero quiero ver a tu otro yo, él me sirve más. ¡Yue, quiero hablar contigo!

Tanto Kero como Yukito se miraron muy sorprendidos, por lo que, ante esto, ambos decidieron tomar sus verdaderas formas.

¡A eso me refería! —exclamó muy emocionada Iris— Ahora si les queda mucho mejor sus nombres.

No creo que hayas querido vernos solo por qué si —le dijo algo extrañado Yue.

En realidad, si —le asintió muy sonrojada Iris—. ¡Se ven geniales!

¿Ahora puedes ver que si soy un verdadero guardián? —le dijo muy orgulloso y ególatra Kerberos.

Por la misma razón no puedo permitir que se entrometan en la misión de Sakura —ahora les comentó muy seria Iris.

¿De qué estás hablando? —Yue parecía muy extrañado por aquellas palabras.

Un jovencito no tan jovencito de anteojos, me dijo que ustedes dos harían lo que sea por proteger a Sakura —le respondió de forma burlona.

¿Hablaste con Eriol? —le preguntó muy sorprendido Kerberos.

Así es —le volvió a asentir muy seria—. Ocurrió algo muy peligroso para ella, y queremos que ni ella ni Ash se metan en problemas.

¿Hablas del niñito de la rata amarilla? —volvió a preguntarle muy extrañado Kerberos.

Fue información que nos entregó Tomoyo —llevó su mano derecha a su cabeza, y algo fastidiada comenzó a revolver su cabello— ¿Por qué se enamoraron esos dos? ¿Acaso quieren enojar a los dioses?

Ahora que lo mencionas —le interrumpió Yue—, incluso viajar por distintas dimensiones está prohibido, a menos que se te conceda una autorización. Si en verdad se enamoraron, solo causarán estragos.

Por lo que los separaremos. Eliminaremos a uno de los dos de esta misión —comentó de forma cortante Iris.

¡¿Planean matar a uno de los dos?! —le gritó muy molesto Kerberos.

¡¿Piensas que somos idiotas?! —le exclamó furiosa Iris, dándole un coscorrón en la cabeza— No te preocupes, no les pasará nada malo, pero no puedo decirte el método que utilizaremos.

¿Y por qué no puedes? —Yue seguía preguntando, tomando una pose de sospecha.

Cuando llegue el momento, lo sabrán.

Tengo un mal presentimiento de tus palabras —Kerberos la miraba de reojo, mientras se le acercaba a su cara—. Sé que no quieren que nada malo les pase, aun así, mejor iré a buscarlos y contarles…

¡Axew, lo que planeamos! —y de la nada, el pequeño Pokémon dragón saltó de entre el cabello de la líder de gimnasio, y comenzó a desordenar todo lo que encontraba— ¡Excelente trabajo, continua así!

¡Oye, ¿qué estás haciendo?! —Kerberos saltó de golpe sobre el pequeño, pero lo único que logró fue desordenar sobre lo desordenado— ¡Detente ahora mismo!

El gran tamaño y desesperación del guardián, solo facilitaba la tarea de Axew, provocando risa en Iris, y preocupación por Yue.

Los motivos por los cuales no quieren que nos entrometamos en lo que está haciendo Sakura… ¿Qué relación tiene con la llegada de Li?

Prefirieron no darnos detalles —le respondió con una sonrisa maliciosa, sin despegar la vista del show que tenían Axew y Kerberos—. Estamos haciendo todo lo posible para proteger a Sakura, esa son las órdenes que tenemos.

No la conocen —le cuestionó algo molesto—. ¿Qué importancia podría tener para ustedes?

Al final del día lo sabrán —le respondió volteando a verlo, dándole una sonrisa—. Tú amigo Touya, él es consciente de lo que va a suceder, así que, por favor hazle caso en todo lo que te diga —volteó nuevamente a ver a Axew, y le llamó muy feliz— ¡Suficiente Axew, buen trabajo! —el Pokémon se detuvo, miró a su entrenadora muy feliz, y se lanzó a su regazo.

¡Maldita sea, Sakura me va a colgar! —exclamó aterrado Kerberos— ¡Tengo que ordenar rápido!

¿Sabes? —comenzó nuevamente a decir Iris de forma maliciosa— Alguien me contó que te encantan los dulces.

¡¿Y eso que tiene que…?! —pero apenas Iris le mostró una bandeja con curiosos caramelos, los miró perplejo— ¿Qué son esos dulces?

Vuelve a transformarte en muñeco y te contaré —y sin ninguna demora, Kerberos volvió a su forma de muñeco pequeño.

¡Nunca había visto dulces como esos! —le exclamó muy emocionado el pequeño Kero— ¡¿De dónde los sacaste?!

Son galletas Lumiose, son hecha en Lumiose, la capital de Kalos —le respondió muy feliz—. Una amiga me los dio solamente para ti.

¿Dulces de otra dimensión? —los miró fijamente, y gritó muy risueño— ¡Qué bien! —y sin dudar un segundo, se lanzó por ellos.

Yue, te sugiero que vuelvas con Touya —le dijo muy tranquila Iris—. No se muevan de la casa, en cualquier momento nos comunicaremos con ustedes.

¿Y tú qué harás? —le preguntó muy extrañado Yue.

Estamos investigando las amenazas que han sufrido los chicos en esta dimensión —le respondió muy seria—. No estamos seguros de lo que está sucediendo. ¡No les quito más tiempo, chicos! ¡Luego nos vemos! —y muy apurada, apenas despidiéndose, Iris salió del cuarto de Sakura por la puerta.

¡Oye, espera…! —pero cuando abrió la puerta, ya no había nadie— ¿Qué estará sucediendo?

En eso, se sintió el abrir de la puerta principal de la casa y varias voces bastante escandalosas.

¡Por fin llegamos! —se escuchó exclamar una voz masculina, acompañada de un "Pika… Chu…" lleno de entusiasmo.

¡Hola mamá, volvimos a casa! —ahora se escuchó de fondo una voz femenina.

Disculpa Sakura, pero me llamó mucho la atención que saludaras a esa foto cuando llegamos. ¿Ella es tu mamá? —le preguntó otra voz femenina, la que sonaba muy sorprendida.

Así es, Misty —le respondió con mucha alegría—. Ella murió cuando yo tenía tres años.

Perdóname, no lo sabía. Lo lamento mucho… —le pidió muy avergonzada Misty.

Casi no tengo recuerdos de ella. ¡Pero sé que mi mamá siempre está a mi lado! —aquellas palabras fueron sucedidas de un profundo silencio— Chicos, ¿qué les parece si vamos a dar un paseo por la ciudad? —les propuso Sakura con mucho entusiasmo, así comenzando a organizar el paseo turístico.

Yue escuchaba atentamente cada palabra que decían, muy pensante.

Ahora veo a que se referían Touya y esa extraña niña —decía Yue muy preocupado—. ¿Aún faltará algo que no sepamos? —negó para sí, y suspiró— Estaré atento a cualquier movimiento —y sin decir más, volvió a ser Yukito, quién solo se veía algo preocupado mientras volvía al cuarto de Touya. Apenas entró al cuarto, notó a Touya mirándolo de reojo.

¿Que querían? —le preguntó de reojo.

No lo sé —le respondió muy confundido—. Solo sé que mi otro yo no quiere volver hasta que lo encuentre necesario.

Ya veo —y muy despreocupado, Touya volvió a sus estudios—. Será mejor que te concentres en tus estudios, mañana tenemos examen.

En eso, comenzó a escucharse la alegre y melódica voz de Sakura.

¡Podré seguir disfrutando de mis amigos…! —tarareaba muy alegre— ¡Verán lo bonita que es la cuidad…! —y Sakura abrió la puerta de su cuarto— ¡Hola Kero, perdóname por dejarte solo, ¿quieres…?! —pero su alegría había desaparecido abruptamente.

Apenas entró, encontró un "campo de batalla", por decirlo de alguna forma. Su cuarto estaba completamente desordenado; papeles, envoltorios de dulces, y una bola amarilla que, al parecer, respiraba, o al menos lo intentaba.

¡Kero…! —gritó como energúmena Sakura. Se sentía en su voz, la maldad encarnada…

Fin del recuerdo.

—Tengo que admitir que esos dulces estaban muy deliciosos… —continuó Kerberos, hablando muy maravillado— ¡Aun así, no tenías por qué meterme en problemas!

—Lo lamento, Kerberos —se disculpó con una mueca extraña—. Andas a la siga de Sakura, debía quitártela de encima.

—¿Por qué nos querías fuera del grupo? —le preguntó muy preocupado Yue— Nuestra ama no ha regresado. Al menos dinos que está bien.

—Tranquilos, en mejores manos no podría estar —la voz calmada y confiada de Eriol comenzaba a molestar de a poco a ambos guardianes, cosa que notó el brujo—. Hoy partimos a Japón, tenemos que reunirnos con ustedes.

—¿A qué te refieres con nosotros? —le preguntó muy extrañado Kerberos— ¿Van a venir todos?

—Así es —le asintió—. Seré breve con ustedes. Arades se encuentra buscando a los seres más poderosos de cada dimensión para aliarlos a su escuadrón.

—¿Quiere reorganizar su equipo?

—No Yue. Solamente está buscando a quienes tienen cierto odio a cualquiera de ustedes.

—¿Y vienes a establecer tu propio escuadrón a Japón? —volvió a preguntarle Kerberos— ¿Acaso planeas meter al padre y al hermano de Sakura?

—Te aseguro que ellos son mucho más importantes de lo que crees —volvió a responderles en clave—. Mañana los veo, iré directo a casa de Sakura —y la comunicación se cortó.

Ambos muy confundidos se miraron, no entendían que importancia podían tener Fujitaka y Touya en todo esto. ¿Acaso sabrían algo que nadie más sabía?

—No nos queda otra más que esperar hasta mañana —decía muy serio Kerberos—. Si es cierto que ese tal Arades planea reorganizarse, entonces debemos estar listos para la batalla.

—Recuerda que nuestra prioridad es resguardar la integridad de nuestra ama, lo que suceda con lo demás, será decisión de ella —le recordó Yue.

—No eres muy empático con los desconocidos —le comentó de reojo Kerberos—. Al menos Yukito es más amable —suspiró, y se tiró al suelo—. Gracias por ayudarme a ordenar el cuarto de Sakura —dio un vistazo a su alrededor, y pudo admirar el cuarto de la peli castaña impecable—. ¡Mocosa, te daré una lección cuando te vea nuevamente!

...

En el laboratorio de la profesora Larch, el viejo equipo que acompañó a Sakura en la recuperación de las cartas volvía a la acción. Ahora debían resolver ciertos misterios, más que nada, de cierto joven, el cual desde el primer segundo que volvió a Pallet Town, aún tenía.

—Muy bien chicos, está es la situación —comenzó a relatar la profesora Larch—. He mandado un comunicado a todos los gobernantes para que comiencen la evacuación a la región Goldate.

—¿Y dónde los refugiaran a todos? —le preguntó muy extrañada Marina— Goldate son solo islas.

—Considerando eso, estaremos muy apretados —comentó algo ingenua May.

—Descubrimos que el interior de las ruinas milenarias puede refugiar perfectamente a todo el planeta —les comentó muy seria Iris, notando como todos quienes no las conocían, la miraban muy curiosos—. ¿Tengo algo en la cara?

—Aparte de ojos, nariz y boca, no sabemos sus nombres —les comentó Misty algo intrigada, volteando la vista de golpe a Sakura y Phil—. ¿Creen que tenemos telepatía? —a lo que ambos jóvenes la miraron muy extrañados— Veo que ya no tienen mucha opinión en esto —les respondió de mala forma, volviendo su atención a las dos jóvenes—. Perdonen a estos dos —les pidió con una reverencia.

—Phil siempre ha sido muy despistado, ya nos acostumbramos —le dijo muy despreocupada la joven de cabello castaño miel—. Ella es Iris, la líder de gimnasio de Opelucid.

—Es un gusto, chicos —les saludó con una reverencia la susodicha.

—Y mi nombre es Serena, y soy…

—¡Por eso me era conocida tu cara! —exclamó de golpe Gary— Soy Gary, ¿me recuerdas?

—¿Cómo no voy a recordarte? —le espetó muy feliz— Te ves muy bien.

—¡Esperen un momento…! —interrumpió de golpe Misty— Gary, ¿la conoces?

—¡Es cierto! —ahora exclamó de golpe Marina, indicando a Serena de forma acusadora— ¡Tú eres la otra jovencita de la que me habló la señora Ketchum!

—Oigan… chicos… —dijo de forma muy tímida Phil, llamando la atención de todos— ¿Que quieren saber con exactitud?

—¡Primero, por qué esa niñita te llama Phil como si nada! —le reclamó Misty… algo celosa…— ¡Y segundo, si estás muerto, ¿qué rayos haces aquí?!

—Phil, ¿puedo responder por ti? —le pidió muy preocupado Gary, al verlo completamente acorralado.

—Si —le asintió algo compungido—. Me da vergüenza, pero corresponde que todos lo sepan.

—¿Qué te da vergüenza? —le preguntó con algo de extrañeza May.

—Es algo que solamente sabemos Ash, Misty, Brock, Serena y yo —le respondió Gary muy contrariado, ahora él ganándose la atención de todos.

—Hasta el día de hoy me preguntó —decía con algo de rabia Sakura, mirando fijamente a Misty—. ¿Por qué me metiste? En el gimnasio Cerulean me dijiste que desconocías el pasado de Phil, y resulta que lo sabías todo.

—Eras una desconocida para él —le respondió la líder de gimnasio algo contrariada—, no tenías por qué saberlo.

—Sakura —le interrumpió Gary de golpe—, esto no tenía nada que ver contigo, era algo entre nosotros. Te voy a ser honesto, nosotros conocemos a Phil desde que tenemos uso de razón, y Misty y Brock desde que comenzamos nuestro viaje.

—Creo que tienes razón —le contestó algo contrariada Sakura.

—Gary, ¿comienzas tú, o lo hago yo? —le preguntó Serena algo contrariada.

—Si quieren detalles… —Gary suspiró algo cansado, y comenzó su relato— Todo comenzó en uno de los campamentos de verano que hace mi abuelo. El siempre invitaba a distintos jóvenes de otras regiones a Kanto, para que conozcan cómo viven los Pokémon nativos de la región.

—El profesor Oak también ha hecho esos campamentos en Johto, Hoenn y Sinnoh —le comentó May—. ¿Acaso antes solo los hacía en su laboratorio?

—Así es, May. Pero, por lo que llamamos hasta hoy, una cadena de hechos desafortunados, mi abuelo dejó de hacerlos en su laboratorio.

—¿Tiene algo que ver con qué a Serena le guste a Ash? —las palabras de, hasta ese entonces, callada Sora, quién estaba acompañada de Yamato, hizo que todos la miraran— Ella me dijo que en un campamento de verano se enamoró de él a primera vista.

—Algo así —le respondió algo incómodo Gary, quién solo veía a una Serena completamente roja, con ganas que se la tragara la tierra—. En ese entonces teníamos seis años, y los tres éramos los menos queridos del pueblo.

—¿Por qué los menos queridos? —le preguntó muy extrañada Lyra.

—Tu sabes, cosas de niños —suspiró muy pesado Gary, mientras Serena lo veía muy preocupado, cosa que todos notaron—. Ash no tiene a su padre, Phil tiene a sus abuelos como sus padres, ya que su mamá viaja constantemente por Kanto por trabajo, y yo soy el niñito intocable, ya que soy el hijo del alcalde y nieto del profesor Oak.

—Ahora veo por qué hacemos somos un grupo terrible —comentó muy incómodo Drew—. Al menos yo tengo la suerte de tener a mis dos padres.

—Pero esos son solo detalles, más después de lo que sucedió en ese campamento de verano —le respondió Gary.

—¡Phil, no tienes por qué sentirte mal por lo que sucedió! —le exclamó con mucha seguridad Serena— Hiciste lo correcto.

—Hasta el día de hoy me culpo por lo que pasó ese pequeño Poliwag… —volvió a decir muy triste Phil, quién miraba al suelo— Gary, Serena, perdónenme por ponerlos en esta situación…

—Así que fue por culpa de un Pokémon —comentó muy suspicaz Duplica—. ¿Acaso se lo estaban peleando?

—Al contrario —le respondió Gary—. De hecho, después de esos sucesos fue que comenzaron nuestras rencillas, el odio de Phil hacia los humanos… y por qué se cambió de nombre a Satoshi. Les contaré…

Esta historia continuará...
 

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Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Como les conté, estos capítulos son para responder todos los hilos sueltos. Disfruten de la lectura!

...

Capítulo 71. Especial: "El ingenuo y extraño trio de Pallet Town"

Era un hermoso día, el sol pegaba con fuerza en lo alto del cielo, y nuestros amigos Ash, acompañado de Pikachu en su hombro derecho, Misty y Brock, iban camino a Isla Cinnabar. El objetivo era uno, ir a retar al líder de gimnasio y ganar la medalla volcán.

—Ash, ¿por qué no descansamos un momento? —le pidió Misty muy ofuscada.

—¡No podemos, aún falta para llegar a Isla Cinnabar! —le exclamó con mucho entusiasmo Ash, quién ni siquiera miraba a su fatigada amiga.

—Ash, el gimnasio no va a ir a ninguna parte. Además, si llegas cansado, no podrás hacerle frente —le comentó de forma muy tranquila Brock.

—¡De acuerdo, como digan! —les reclamó muy ofuscado Ash.

—Ash, ¿quién viene ahí no es Gary? —le preguntó muy extrañada la peli naranja, indicando al susodicho.

—¿Eh? —bastante más fastidiado, Ash volteó a donde indicaba Misty, y notó como su rival se le acercaba con total naturalidad— ¿Qué hace ese idiota aquí?

—Hola Ash… —en una pose bastante ególatra, Gary le ninguneo en su saludo— ¿Cansado sin hacer nada?

—¡¿Qué haces aquí?! —le gritó aún más molesto. Había logrado sacarlo de sus cabales con dos palabras.

—Tranquilo, solo voy al gimnasio de Cinnabar —notó la presencia de Misty y Brock, y algo menos prepotente les saludó—. ¿También van a retar al líder de gimnasio?

—No —le negó Brock—. ¿Crees que podrás contra Blaine? He oído rumores de su fuerza, y dicen que no es un líder a tomar a la ligera.

—¡Jajajaja! No se preocupen —les contestó muy tranquilo—, tengo Pokémon muy poderosos. No puedo perder. ¿Pero qué dicen de su amiguito, el perdedor?

—¡No soy un perdedor! —volvió a gritarle Ash— ¡Vas a ver, ganaré esa medalla y te la restregare en la cara!

—Ver para creer —Gary seguía en su pose de burla, levantando las manos, mientras simplemente sonreía de forma burlesca.

—¿Otra vez están peleando? —se escuchó preguntar de una voz muy amargada.

—¿Otra vez? —muy extrañada, Misty buscó al dueño de la voz, hasta encontrar a un joven muy extraño, de baja estatura y cabello desordenado, acompañado por un Eevee a sus pies.

Aquel joven vestía lo que parecía un buzo azul. Polerón manga corta, pantalón holgado y zapatillas negras. Su vestir era demasiado sencillo.

—¿Tú quién eres? —le preguntó muy extrañada Misty.

—¡Satoshi! —exclamaron muy sorprendidos Ash y Gary al ver al joven, calmando de golpe esa agresiva rivalidad.

—Es verdad —comentó de golpe Brock—. Te vimos salir del gimnasio de Koga.

—¡¿Cómo estás?! —le preguntaron Ash y Gary al unísono, muy alegres, llamando la atención de ambos, mientras Pikachu bajaba a saludar al Eevee.

—¿Por qué siempre que los veo están peleando? —les preguntó algo triste el joven.

—Perdónanos —tanto Ash como Gary parecían sincronizados, tanto en sus respuestas, como en sus posiciones sumisas.

—Chicos, ¿quién es él que tiene el poder de bajar sus revoluciones? —les preguntó Misty muy sorprendida.

—Él es nuestro mejor amigo desde que tenemos memoria —les presentó muy orgulloso Ash—. Se llama Satoshi, y también es de Pallet Town.

—Hola —el joven saludó tímidamente, viendo de reojo a Brock, pero curiosamente, quedándose mirando a Misty fijamente.

—¿Sucede algo? —le preguntó algo incómoda la peli naranja.

—¡No, no es nada! —le respondió muy nervioso y asustado, volteando a mirar a cualquier lado.

—¿También vas a isla Cinnabar? —le preguntó muy curioso Gary, con una voz más calmada y humilde.

—Así es —le asintió algo más tranquilo—. Aunque no tengo Pokémon tan fuertes como los suyos, daré mi mejor esfuerzo.

—¡¿De qué hablas?! —le preguntó Ash con mucha seguridad— ¡Tú eres mucho más inteligente que nosotros, no te costará nada ganar!

—No lo sé… —pero de pronto, notaron como dos manos mecánicas recubiertas de goma, atrapaban de la nada a Pikachu y Eevee— ¡Pikachu, Eevee!

—¿Esto es en serio? —muy fastidiada, Misty dirigió su vista al cielo, encontrándose con un globo aerostático en forma de Meowth, a dos sujetos muy bien conocidos, y al Pokémon que los representaba— ¡¿Otra vez ustedes?!

—¡Así es niñita, y esta vez con regalo adicional! —les dijo la pelirroja.

—¡Equipo Rocket, devuélvanos a Pikachu y Eevee, ahora! —les exigió de golpe Ash, quién también estaba furioso.

—¿Lo pides en serio, nene? —Jessie simplemente hablaba como si con un bebé hablara— ¡Entonces prepárense para los problemas!

—¡Y más vale que teman! —continuó James.

Mientras decían su lema, notaron que tanto Eevee como Satoshi, seguían igual de tranquilos.

Eevee parecía hablarle muy calmado a Pikachu, quién parecía prestarle mucha atención en cada palabra.

—¡Jessie!

—¡James!

—¡El equipo Rocket viajando a la…! —pero de pronto sintieron un extraño crujido— ¿Qué fue eso?

—¡El Eevee de ese bobo, nos está atacando con sus estrellitas! —le gritó muy asustado Meowth.

—¡Eevee, usa corte! —le ordenó muy calmado Satoshi, al tiempo que tomaba una de sus pokébolas, y la lanzaba a lo alto— ¡Butterfree, ve por Eevee! —y sin mirarlo, le ordenó a Ash— Si tienes un Pokémon volador, mándalo para que ayude a Pikachu.

—Si. ¡Pidgeotto, yo te elijo! —e imitando a su amigo, Ash también lanzó su pokébola a lo alto— ¡Rápido, ayuda a Pikachu!

Y cuando el equipo Rocket se dio cuenta, no tenía ni a Pikachu, ni a Eevee, ni globo, para variar. Sin más remedio, terminaron cayendo al suelo, mientras Pikachu y Eevee eran dejados en los brazos de sus entrenadores.

—¡Buen trabajo, chicos! —les celebró con mucho entusiasmo Ash.

—¿Otra vez esos payasos? —les preguntó Gary muy extrañado.

—¿Quiénes son? —les preguntó algo molesto Satoshi.

—Son del equipo Rocket, y siempre se las arreglan para darnos problemas —comentó con bastante desagrado Misty.

—¡¿A quién le dices payasos?! —le gritó furiosa Jessie— ¡Sal Arbok, picotazos venenosos!

—¡Tú también Weezing, gas venenoso! —le ordenó al mismo tiempo James.

—¡Pidgeotto, remolino! —apenas el remolino llegó a ambos ataques, estos quedaron sin efecto.

—Ash… —muy sorprendido, Satoshi vio a su amigo muy concentrado— ¿Puedes terminar esto sin lastimar a los Pokémon?

—¿Lastimarlos? —se preguntó Ash muy extrañado— Es verdad. Después del incidente del Poliwag, a Satoshi le da miedo lastimar a los Pokémon.

—¡Ash, te ayudaré! —le exclamó Gary rápidamente— ¡Sal, Growlithe! —y sin vacilar, envío al campo de batalla al Pokémon cachorro.

—¿Qué planean hacer los dos? —les preguntó Brock muy extrañado, más al ver que luchaban en equipo.

—¡Growlithe, rugido! —y tan solo soltar tan amenazante rugido, ambos Pokémon volvieron a sus pokébolas— ¡Excelente trabajo!

—¿Así que no quieren pelear? ¡James, la bazuca! —le gritó muy furiosa Jessie.

—¡A sus órdenes, jefa! —y de entre la canasta que cargaba el ahora inexistente globo, el joven peli morado sacó un arma de gran envergadura— ¡Ahora verán niñitos que con el equipo Rocket no se juega!

—¡Listos, apunten…! —y con el mismo entusiasmo, Meowth le daba "las instrucciones de uso"

—¡Pikachu, mándalos a volar con un impactrueno! —en cambio, Ash se veía bastante molesto por la intromisión.

Pero antes de poder lanzar el ataque, un pequeño Pikachu había aparecido de la nada entre el equipo Rocket.

—¿Y ese Pikachu? —Gary lo veía con mucha curiosidad, más sabiendo que no era un hábitat idóneo para él.

—¡Lo conozco! —exclamó de golpe Misty— ¿No es uno de esos Pikachu que vimos en el bosque?

—¿Tú crees que nos siguió hasta aquí? —en cambio, Brock veía muy extrañado a aquel Pokémon eléctrico.

—¡Oye, aléjate de ellos, ellos son del equipo Rocket y son malos! —le gritó Ash de forma enérgica.

—¡¿Además de molestoso, nos acusas de falsedades?! —le gruñó muy enojado Meowth.

—¡Ustedes son los únicos molestosos y mentirosos! —le gruñó muy molesta la peli naranja.

—¡Qué esperas James, ya dispárales para llevarnos a todos esos Pokémon! —le volvió a gritar el gato parlanchín.

—¡Y… fuego! —pero cuando James accionó el gatillo, el arma no hizo nada— Que extraño, no hizo su magia… —y de forma muy persistente, comenzó a presionar el gatillo de forma repetitiva, hasta notar como el aparato comenzó a sonar muy extraño— Chicos… esto suena a que se murió…

Antes que pudieran darse cuenta, el Pikachu de Ash usó su agilidad para intentar rescatar al pequeño Pikachu salvaje, pero cuando este lo alcanzó, el arma del equipo Rocket estalló, mandando a volar una vez más al trío.

—¡El equipo Rocket ha sido vencido otra vez…! —se escuchó perderse hacia la nada…

Pero la explosión también había alcanzado a ambos Pokémon eléctricos, mandándolos a lo que parecía un río, el que llevaba fuertes rápidos.

—¡Chicos, resistan! —sin que nadie alcanzara a actuar, Satoshi se lanzó al río a salvar a ambos Pikachu.

—¡Satoshi! —apelando a la desesperación, tanto Gary como Ash partieron a lanzarse, pero Brock se los impidió.

—¿A dónde creen que van los dos? —le preguntó algo molesto el moreno.

—¡A salvar a nuestro amigo, ¿qué otra cosa más íbamos a hacer?! —le gruñó furioso Ash.

—¡Veo que usar el cerebro no es el fuerte de los tres! —le gruñó igual de molesta Misty— ¡Sal Staryu, río abajo! —y al segundo que salió la estrella marina, Misty también saltó al río — ¡Los espero rio abajo! — y partió con Staryu.

Muy preocupados, Ash y Gary se quedaron mirando rio abajo, mientras Brock los analizaba detenidamente.

—¿Qué les sucede a los dos? —comenzó a interrogar muy extrañado Brock— Apareció Satoshi, y comenzaron a comportarse muy extraño.

—Entre los tres prometimos cuidarlo, hasta que él quiera volver a usar su verdadero nombre —le respondió muy serio Gary.

—¿Los tres? ¿Verdadero nombre? —Brock no entendía a que se referían— Del modo que sea, avancemos. Seguramente Misty y Satoshi nos esperarán esperando.

—Chicos, lo siento mucho —les decía Ash a Eevee y Butterfree, quienes se habían quedado—. ¡Les prometo que encontraremos a Satoshi! —pero los Pokémon se veían muy tranquilos.

—No los veo tan ansiosos como a nosotros —dijo muy extrañado Gary.

—Alguien tiene que poner la gota de calma, y que bueno que sean los Pokémon —comentó bastante más tranquilo Brock—. Avancemos.

Mientras, río abajo, Misty hacia lo posible para alcanzar a Satoshi, quién seguía siendo arrastrado.

—Los rápidos son cada vez es más fuerte —comentó muy preocupada Misty—. ¡Más rápido Staryu, este río debe socavar en una cascada! —a lo que el Pokémon le asintió.

A los pocos metros de distancia de ella, Misty logró divisar al entrenador.

—¡Un último esfuerzo! —y Staryu, con toda la fuerza que tenía alcanzó a Satoshi, haciendo que Misty lo alcanzara, lo agarrara, y llegaran hasta la cascada.

Misty solo atinó a abrazar fuertemente a Satoshi, quién aún inconsciente no soltaba por nada a los dos Pikachu. Irremediablemente cayeron desde lo alto, los dos terminando sin sentido a la falda de esta.

Con lo que tenían de energía, los dos Pikachu y Staryu, llevaron a ambos entrenadores hasta la orilla de la pequeña laguna formada.

Con algo de desesperación, los Pokémon comenzaron a sacudir a los dos jóvenes, hasta que Staryu logró despertar a Misty.

—Maldición… —comenzó a quejarse Misty, hasta que vio a su Pokémon— Muchas gracias, Staryu. Puedes regresar —lo regresó a su pokébola para que descansara, y notó como ambos Pikachu intentaban de forma infructuosa despertar a Satoshi— ¡¿Es que todos los entrenadores de Pallet Town son unos idiotas?! —corrió algo desesperada hacia el joven, y comenzó a sacudirlo con algo de fuerza— ¡Oye, Satoshi, despierta!

—No… déjame… —comenzó a gruñir el joven, aún inconsciente— Tengo que salvarla…

—¿Salvarla? —se preguntaba muy extrañada Misty— ¡Oye, todos estamos bien!

—¿Por qué no puedo decir tu nombre? —seguía balbuceando sin motivo aparente— ¡Déjenla! —y se sentó de golpe muy agitado— ¿Dónde estamos?

—Caímos por la cascada, y nos separamos de los chicos —le respondió Misty algo extrañada.

—¿Los demás? —miró a su alrededor, y notó únicamente a Misty y ambos Pikachu— ¡Eevee, Butterfree!

—¡Tranquilo, ellos deben estar con Ash, Brock y Gary! —Misty estaba algo nerviosa, más al ver lo desesperado que estaba el joven.

—Es verdad. Ash y Gary —soltó con algo de alegría.

—Parece que tuviste una pesadilla —le comentó Misty—. ¿Qué soñaste?

—No lo sé —le negó con la mirada perdida en la nada—. Desde que recuerdo, siempre he tenido ese extraño sueño, pero no reconozco a nadie.

—Ya veo —sin entender ni media palabra, Misty prefirió cambiar de tema—. Fue muy estúpido de tu parte lo que hiciste.

—¿Qué esperabas, que dejara a esos Pokémon a su suerte? —le preguntó algo molesto Satoshi.

—Si te soy sincera —le respondió con una sonrisa satisfactoria—, también hubiese hecho lo mismo. Mi nombre es Misty, y soy de ciudad Cerulean. Mucho gusto.

—Misty… —el ver cómo la peli naranja le saludaba de mano, mientras esbozaba una sonrisa, hizo que el joven se sonrojara por completo, desviando su mirada a cualquier dirección— ¡Mi nombre es Satoshi y soy de Pallet Town! También es un gusto…

—Estás muy rojo —le dijo Misty muy preocupada—. ¿Te sientes bien?

—¡Si… Perdóname…! —muy nervioso, Satoshi se paró de golpe, pero Misty lo detuvo de su mano derecha, petrificándolo por completo.

—¡No te vayas sin mí! —le regañó algo molesta— ¿Qué les dan de comer en Pallet que todos sus entrenadores son tan tontos?

—Lo siento… No quise… —muy compungido, Satoshi comenzó a disculparse con una voz quebradiza.

—¡Oye, tranquilo! —le pidió algo desesperada Misty— Perdóname, no tengo buen tacto con los hombres. Fui algo violenta contigo —ahora ella era la que le hablaba con la voz quebradiza, al momento que veía como el Pikachu de Ash veía al entrenador a los ojos— ¿También se conocen?

—No —le negó, mientras él también veía al Pikachu a los ojos—. ¿Sucede algo?

Pero la respuesta fue algo… electrizante. El Pikachu atacó a Satoshi con un impactrueno sin aviso de nada, dejando al joven tirado en el suelo… carbonizado…

—¡Pikachu! —le regañó muy molesta Misty— ¡¿Por qué hiciste eso?! —a lo que el Pokémon la vio, y volteó a mirar a cualquier parte.

—No lo regañes, por favor —le pidió el joven mientras se sentaba—. Habrá tenido algún motivo, como haberme lanzado sin ningún resguardo a salvarlos —notó al otro Pikachu que había salvado, y le llamó de forma muy entusiasta—. ¿Quieres? —le preguntó mientras golpeaba con la palma de sus manos sus piernas, a lo que el pequeño le asintió con entusiasmo, ahora ambos yendo a las piernas del extraño entrenador.

—Ash ama a los Pokémon, pero tu relación con ellos va más allá —le comentó muy impresionada Misty.

—Ven conmigo —le ofreció el joven Satoshi con mucho entusiasmo, con su mano derecha extendida.

—¡¿Qué quieres que?! —le gritó muy avergonzada.

—Ven —le volvió a pedir muy tranquilo.

— De acuerdo… —aceptó algo incómoda— ¡Pero si intentas sobrepasarte, te enterraré siete metros bajo tierra! —pero ante la aterradora amenaza de la joven, Satoshi seguía sonriéndole— Creo que puedo confiar en él —pensó, ahora con sus sentimientos encontrados.

La joven Misty se sentó a un lado de Satoshi, y este de golpe la miró de cerca a los ojos, sorprendiéndola y avergonzándola enormemente.

—¡Te advertí que no…! —pero antes que terminara su amenaza, notó como le puso en su cara al Pikachu salvaje, dejando a la peli naranja muy confundida— ¿Eh?

—¿Notaste que este Pikachu es distinto a otros? —le preguntó con mucho entusiasmo— Mira su cola.

—¿Su cola? —Misty fijó su atención a la cola del Pikachu, y notó que el final de su cola era diferente— ¡Es verdad, su cola es redondeada!

—¿Crees que al igual que Nidoran, los demás Pokémon tengan distinciones entre machos y hembras?

—¡Veo que los Pokémon son tu afición de vida, Satoshi! —le dijo con mucho entusiasmo la peli naranja— ¡El amor de Ash por los Pokémon queda en casi nada al lado tuyo, y ese cabeza hueca sí que ama a los Pokémon!

—Para mí, son parte de mi familia, los miro de igual a mí mismo —le respondió muy orgulloso, mientras miraba a ambos Pikachu—. Si quieren vayan a jugar. Son libres de hacer lo que quieran.

—¡Oye, está bien que Ash sea tu amigo y que ames tanto a los Pokémon, pero tampoco es bueno que los malcríes! —le comentó algo incómoda la entrenadora.

—¿Crees que por qué son distintos, yo tengo el derecho de decidir que quieren hacer? —le preguntó algo molesto el joven.

—¡Tampoco he dicho eso! —le negó muy desesperada la joven, mientras sacudía sus manos frente a ella— Pero lo que haces no es parte del entrenamiento Pokémon. Ellos también tienen reglas que seguir.

—Todos los humanos son iguales —le dijo con mucho desprecio—. Es decisión de ellos que hacen o que no, si me obedecen u obedecen a otra persona, o simplemente no obedecen a nadie. Son seres vivos, tienen voluntad, y ellos sabrán lo que hacen.

—¿Entonces por qué decidiste convertirte en entrenador Pokémon? —le preguntó Misty muy extrañada.

—Porque no confío en que manos pueda terminar cada Pokémon que alcanzo a unir a mi familia —le respondió de muy mala gana.

—Tienes razón —le asintió algo triste Misty—. Perdóname, no quise provocar un mal entendido —miró al suelo, y con algo de miedo le preguntó—. Tratas muy distinto a las personas, como si fuéramos seres inferiores, pero a los Pokémon los tratas como si fueran realmente parte de tu familia… ¿Por qué?

—No es que los trate como seres inferiores —reflexionó Satoshi—. No puedes comparar la lealtad y la amistad de una persona a la de un Pokémon…

—Entonces algo sucedió —le contestó muy asertiva Misty— ¿Tiene algo que ver con el extraño comportamiento de Ash y Gary de hace un momento?

—¿Puedo tener confianza contigo en que no le dirás nada a nadie? —le preguntó con algo de cuidado el joven.

—Tengo a alguien quién se hace llamar mi madre, pero la odio de corazón —le respondió Misty, mirando a la nada muy molesta—. Pasa tanto de viaje por sus negocios, que nos dejó a mis hermanas a cargo del gimnasio y mío.

—Debe ser muy duro —le dijo algo sorprendido Satoshi—. Al menos yo tengo a mis abuelos.

—Yo ni eso —la peli naranja volteó a ver al joven, y simplemente le sonrió—. Solo Ash sabe eso. Ahora es tu turno.

—De acuerdo —el joven suspiró, miró al suelo, y se puso a hacer líneas en el suelo con su índice derecho—. Todo comenzó hace cuatro años…

Esta historia continuará…

...

Les aviso de ante mano. No estoy seguro si podré subir capítulo el próximo sábado, así que tal vez los haga el domingo, a mas tardar el lunes. Hasta la próxima y cuídense!
 

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Hola a todos. Aquí les traigo un nuevo capítulo. Tengo que darles antes un aviso, ya que este capítulo es algo duro, no desde el aspecto historia, sino que son situaciones que a cualquiera podría pasarle, o ha pasado en algún momento de sus vidas. Muchas cosas, tengo que admitirlo, me inspiré en mi propia infancia. Y bueno, los dejo con la lectura.

...

Capítulo 72. Especial: "El origen de una ingenua amistad y rivalidad"

Una vez al año, como todos los veranos, el profesor Oak hace su campamento de verano, valga la redundancia. La idea de estos campamentos, es que los niños de distintas regiones conozcan a los Pokémon que únicamente viven en la región Kanto, todo como una inducción a la educación que ya reciben de los colegios que los envían.

En esa ocasión, había sido invitada una pequeña escuela de una región muy lejana, la región Kalos.

En esos momentos, se veía al profesor Oak junto a su asistente, preparando el material relacionado con aquel campamento, el cual iniciaría el día siguiente.

—Theresa, por favor alcánzame esos libros de la estantería —le indicó el profesor unos libros de tapa roja y otro de tapa blanca.

—En seguida, profesor.

Aquella mujer, que parecía aproximadamente tener la edad del profesor, vestía una polera manga larga color negro, una falda tableada color rojo, la cual llegaba hasta los tobillos, zapatos de taco algo, y su cabello negro tomado por un rodete. Parecía una mujer muy seria, al menos con su trabajo, ya que era muy ágil con lo que hacía.

—¿Dónde se hospedarán esos niños? —le preguntó al profesor, muy concentrada en revisar unos últimos informes.

—Llegarán a un hotel en ciudad Viridian hoy. Mañana en la mañana vendrán todos, eso incluye a los pequeños del pueblo —le respondió muy distraído el profesor.

—Entonces terminaré estos ensayos y me iré a descansar —le comentó Theresa mientras hacía tronar sus dedos y cuello.

Mientras tanto, en el hogar de Ash, aquel pequeño joven de seis años de edad esperaba muy ansioso el siguiente día, solo para poder entrar al laboratorio del profesor, y conocer a aquellos, para ese entonces, campo de descanso para los Pokémon de los entrenadores.

—Hijo, recuerda ir a dormir temprano —le dijo Delia con cierto tono estricto—. El profesor Oak comenzará a primera hora el campamento.

—Si mamá —le asintió muy alegre el joven, quién comía de forma muy desordenada su cena—. Después del campamento vendré con Phil y Gary, quiero mostrarles las fichas que me compraste.

—Solo si te vas a dormir temprano —volvió a advertirle en broma—, o terminarás haciendo el aseo de toda la casa.

—¡Sí mamá! —le exclamó muy alertado, terminando de comer, y después llevar su plato al lavaplatos— ¡Buenas noches, mamá! —le dio un efusivo abrazo, y partió al segundo piso.

—¡Recuerda lavarte los dientes antes de acostarte! —volvió a decirle Delia, mientras comenzaba a hacer las últimas tareas de la casa.

El hogar de, quién también era en ese momento el pequeño Gary, también se preparaban para irse a dormir.

—Gary, ¿sabes que es lo que les enseñarán mañana? —le preguntó bastante relajado quién parecía su padre.

—Como vendrán niños de Kalos, creo que el profesor Oak nos enseñará sobre los Pokémon de Kanto —le respondió muy animado.

—Que no se te olvidé que con Ash y Phil, son quienes mejor representan a Pallet Town, así que presten mucha atención a toda la clase —le dijo quién parecía la madre de Gary.

—A propósito —le interrumpió el pequeño Gary—, mañana después del campamento iremos con Phil a la casa de Ash.

—¡Jajajaja! —comenzó a reír muy fuerte el padre de Gary— ¡Sé que los tres mosqueteros de Pallet Town dejarán muy alto el nombre de este pueblo!

—¿Se quedarán la noche en casa de Ash? —le preguntó con la misma alegría su madre.

—Si me das permiso… —aquellas palabras solo alegraron más al pequeño pelicastaño.

—¿Cuando no te hemos dado autorización? —le preguntó su padre en burla.

—¡Entonces me iré a dormir temprano! —terminó de comer muy rápido, y partió al baño— ¡Buenas noches mamá, papá!

Y la situación en la casa de Phil no era muy distinta.

—¿Tienes todo listo para mañana? —le preguntó al joven con una voz un tanto sería, pero cariñosa.

—¡Sí abuela! —le respondió muy rápido, mientras se concentraba en comer su… tercer plato de comida…

—No olvides comportarte con los niños de Kalos —ahora le dijo quién parecía ser también una persona de edad adulta, quién parecía muy concentrado en leer algunos informes—. Vienen de muy lejos, y deben llevarse una buena imagen de Kanto.

—¡Lo sé, lo sé! —en eso detuvo su comida, y volvió su atención a sus abuelos— ¡Mañana iré con Gary a la casa de Ash, después del campamento!

—¿También se quedarán la noche? —le preguntó muy distraída su abuela, mientras terminaba de ordenar lo poco desordenado que quedaba de la cocina.

—Así es —le asintió.

—Seguramente, después del primer día de campamento, tendrán de mucho de que hablar — le comentó con algo más de entusiasmo su abuelo —. Ve a dormir temprano, o te quedarás dormido.

—¡Si! — terminó su último plato de comida, lo llevó hasta el lavaplatos — ¡Muchas gracias, todo estuvo muy rico! — y partió casi corriendo a su dormitorio — ¡Buenas noches!

Las vidas de Ash, Gary y Phil, parecía muy tranquilas. Al menos hasta esos momentos, se llevaban como los mejores amigos del mundo, y como eran los hijos de las personas más importantes en ese momento en Pallet Town, los trataban casi como el futuro de aquel pueblo perdido en la nada. Pero por la misma situación, tampoco eran muy queridos entre los otros niños del pueblo. Ash era hijo único y solo tenía a su madre, ya que su padre los había abandonado apenas supo que Delia estaba embarazada. Gary era el hijo del alcalde del Pallet Town y el nieto del profesor Oak, por lo que, todos creían que era intocable y el favorito. Phil era el nieto de quienes estaban encargados de la, aún reconstrucción de Pallet Town después de la guerra contra Johto, su madre pasaba trabajando todo el tiempo por todo Kanto, por lo que casi no la veía, y su padre los abandonó al igual que el padre de Ash, con diferencia que él lo hizo por distintos pensamientos post guerra.

Totalmente ajenos a la realidad de los adultos, Ash, Gary y Phil continuaban con sus sueños de, cuando cumplieran los diez años, partir en su viaje para ser maestros Pokémon, sin mayor interés en que tan conocido podría llegar a ser su pueblo por tales metas. Aún con seis años de edad, preferían jugar con los Pokémon y entrar a escondidas al campo del profesor Oak, cosa que estaba prohibida, salvo para los entrenadores.

Y el día del campamento había llegado. Eran las siete de la mañana, los Dodrio cantaban con el aparecer del sol, y los Pidgey comenzaban a ronronear en el pueblo.

—Ash, a levantarse —comenzó a despertar en voz baja Delia a su hijo—. Son las siete de la mañana —pero el joven simplemente se acomodó más en su cama, a lo que la joven madre infló sus pulmones, y gritó a viva voz— ¡Hay un Moltres por la ventana!

El grito hizo que Ash muy asustado, se sentara, se levantara y corriera hacia la ventana.

—¡¿Dónde está?! —comenzó a preguntar muy efusivo, abriendo la ventana y parándose sobre el techo, a un lado de un nido de Pidgey— ¡Mamá, son solo Pidgey!

—Eso vas a seguir viendo si no te levantas ahora —le amenazó con una sonrisa muy tierna… y un palo en su mano…

—¡Sí mamá! —y muy asustado, Ash volvió a entrar a su dormitorio, y comenzó a prepararse— ¡Mamá, no era necesario amenazarme con el palo que usas para amasar!

—¿Eh? —muy extrañada, Delia miró su mano derecha, y entendió a qué se refería su pequeño— ¡Jejejeje! Lo siento —dijo muy apenada—. Estaba adelantando el almuerzo, y cómo estarás en el campamento hasta muy tarde, te lo llevaré personalmente.

—¡Por favor, que sean fideos y salsa! —rogaba para sí el joven.

—Te tengo verduras solas —le respondió con orgullo, a lo que el joven se desanimó por completo—. ¡Mentira! ¡Te prepararé lasaña!

—¡Qué bien! —celebró aún más alegre— ¿Pero que podré ponerme?

—Estarán en el campo, así que te preparé ropa para la ocasión —le decía Delia, mientras iba al clóset, y sacaba la ropa que tenía previamente separada—. No tiene sentido que te diga que no la ensucies, aun así, cuídala por favor mi amor.

—¡Si mamá! —y de forma muy efusiva, el joven se puso lo que parecía una polera manga corta color amarillo con detalles rojo, unos pantalones cortos azules y zapatillas rojas— ¡Genial!

—¿Quieres que te lleve? —le preguntó Delia algo emocionada.

—Phil irá con sus abuelos, así que decidimos que Gary irá con sus papás —le respondió el joven igual de emocionado— Sí. Acompáñame por favor, mamá.

—¡Entonces tomemos desayuno y partamos!

—¡Si!

En la casa de los padres de Gary, la situación era algo distinta. El joven en cuestión era bastante más responsable que Ash, haciéndolo notar en que él solo se levantó, y aún en pijamas, fue hasta el living comedor, donde sus padres preparaban el desayuno.

—Buenos días, mamá, papá —les saludo Gary aún somnoliento.

—Buenos días —le saludó su padre con bastante más ánimo—. Así que decidiste levantarte.

—Hijo, tengo listo tu desayuno —decía su madre, mientras le llevaba una taza de leche recién hervida.

—¡Gracias mamá! —se sentó a la mesa, y comenzó con la primera comida del día— Papá, mamá, ¿podrían llevarme al campamento?

—¿Y por qué esa decisión? —le preguntó muy extrañado su padre.

—Con Ash y Phil acordamos ir con nuestros padres, aunque Phil irá con sus abuelos.

—Es verdad —comentó algo capcioso su papá—. A Phil siempre lo han sobreprotegido —volvió la vista a Gary, y le preguntó muy orgulloso— ¿Y ambos decidieron eso para que él se sintiera más libre?

—Así es —le asintió muy feliz—. Si alguno de nosotros necesita algo, ahí estaremos entre los tres.

—No habrá ningún problema —le respondió su madre, mientras se quitaba su delantal—. Entonces iré a arreglarme, no me puedo presentar así frente a esos pequeños de Kalos, menos siendo la esposa del alcalde.

—Opino lo mismo por mí —se dijo mientras se miraba, aún vestido en pijamas—. Espera querida, te acompaño.

Mientras, las cosas en la casa de los abuelos de Phil eran un poco más rígidas.

El pequeño Phil se levantaba con el sonar de la alarma que tenía a un costado, y con los ojos entreabiertos, fue directo a la cocina, donde estaba a su abuela preparando el desayuno.

—Buenos días, abuela —le saludó muy somnoliento.

—Buenos días, Phil —la mujer dejó de hacer las cosas que hacía, y comenzó a desordenar un poco el cabello del pequeño—. Aún no tengo listo el desayuno, así que ve a cambiarte y lavarte mientras tanto.

—¿Y mi abuelo? —preguntó muy extrañado Phil.

—Tuvo una urgencia —le respondió mientras volvía a hacer el desayuno—. Tomó desayuno y tuvo que partir a ciudad Saffron. Hubo unos problemas con la expansión de Silph.

—¿Entonces tú me llevarás al campamento? —le preguntó muy extrañado el joven.

—Así es —le asintió, mientras ponía tres panes a calentar sobre un tostador—. Pronto estará el desayuno, no creo que quieras tomarlo frío.

—¡Si abuelita! —y muy raudo, volvió a su cuarto.

Mientras los tres jóvenes se preparaban para salir de sus hogares, un furgón llegaba al frontis del laboratorio del profesor Oak. De aquel vehículo bajaron diez jóvenes; cuatro hombres y seis mujeres, los cuales miraban con mucha curiosidad el lugar, mientras eran recibidos por el profesor Oak y su asistente.

—Así que estos pequeños son nuestros aspirantes a entrenadores Pokémon —les comentó muy feliz el profesor.

—¡El profesor Oak! —y como si fuera una estrella de rock, o algo por el estilo, todos los niños se le lanzaron encima.

—¡Niños, sean respetuosos! —le exclamó con algo de molestia Theresa.

—No seas tan rígida —le pidió el profesor, mientras intentaba calmar a los pequeños— ¿Quién quiere aprender de los Pokémon de Kanto?

—¡Yo! —exclamaron aún más eufóricos los niños.

—Entonces entren a los campos, allí comenzaremos nuestra clase especial.

—¡Si! —y todos los niños entraron, salvo una pequeña de cabello castaño miel, quién vestía un vestido y un sombrero rosado, muy femeninos— ¿Qué te sucede, pequeña?

—Me quiero ir a mi casa —le respondió muy molesta.

—¿Cómo te llamas?

—Soy Serena, y no me interesan los Pokémon —le respondió aún más berrinchuda.

—¿Y qué te gusta entonces? —le preguntó el profesor, sin nunca perder la sonrisa.

—En verdad, no lo sé —le respondió algo dudosa—. ¡De lo que sí estoy segura, es que no me gusta este lugar!

—Entonces si no te gusta, ¿por qué viniste?

—Mi mamá me trajo engañada —le bufó la pequeña Serena muy molesta—. ¡Me dijo que iba a venir a un lugar muy bonito, y aquí no es bonito!

—Ya veo —miró hacia la entrada del laboratorio, y le intentó convencer—. Adentro hay algo más que Pokémon. A lo mejor, encuentras algo que te guste.

—Solo porque no tengo más opciones, entraré —le bufó muy molesta, mientras comenzaba a entrar al laboratorio—. Ni siquiera lo conozco, anciano —terminó, haciendo que el profesor perdiera el equilibrio.

—Pobre niña… —en eso, notó como alguien lo llamaba por el hombro derecho, dio la vuelta, y vio a su hijo, nuera y nieto.

—Hola papá —le saludo muy extrañado—. ¿Sucede algo?

—No… No, no es nada —sacudió un poco su cabeza, y volvió su mirada a Gary— Este es tu primer campamento, Gary. ¿Estás bien preparado?

—¡Si abuelito, estoy listo para aprender todo! —le asintió de forma enérgica.

—¡Gary! —algo extrañado por el saludo, el pelicastaño volteó, y notó acercarse los abuelos de Phil, y al susodicho.

—¡Hola Phil! —Gary se le acercó, y se saludaron chocando los puños— ¡¿Listo para ver los Pokémon que tiene mi abuelo?!

—¡Por supuesto, esperé mucho este momento! —le exclamó con los mismos ánimos.

—¡Chicos, no se olviden de mí! —gritó algo desesperado un tercer joven, quién se les acercó corriendo.

—Pensé que no llegarías, Ash —le dijo algo perplejo Phil.

—Por poco no venía, pero un pájaro de fuego que no era de fuego lo obligó a venir —les dijo de forma muy maliciosa Delia.

—¿Pájaro de fuego que no era de fuego? —se preguntaban al unísono Gary y Phil, sin entender a qué se refería.

—¡Mamá! —le gruñó muy avergonzado Ash— ¡Profesor, ¿podemos entrar ahora?!

—Por supuesto, solo faltaban ustedes tres para comenzar.

—¡El último es un huevo podrido! —sin siquiera despedirse de su madre, partió corriendo dentro del laboratorio.

—¡Oye, espéranos! —y con los mismos modales, Gary y Phil salieron a su siga.

—¡Controlen sus emociones, recuerden dar el ejemplo! —les gritó con mucho entusiasmo Delia.

—Ya habían visto Pokémon salvajes, pero esta es la primera vez que verán Pokémon entrenados, muy en especial conviviendo con salvajes —les comentó bastante más tranquilo el profesor.

—Es verdad —le comentó el padre de Gary—. Papá, no te molesto más. Hay mucho trabajo en la municipalidad —tomó de la mano a su esposa, y observó a la madre de Ash y la abuela de Phil—. Por favor, no olviden la reunión que hay en la tarde, y espero que pueda venir su esposo —ahora mencionó, mirando a la abuela de Phil—. Sabemos que la reconstrucción de Kanto ha sido muy difícil, así que espero tenga tiempo para los últimos detalles del pueblo.

—No se preocupe señor alcalde —le respondió de forma muy formal—. Apenas lo vea le avisaré, pero no puedo asegurar su asistencia a la reunión de hoy, ya que tuvo que partir de emergencia a Saffron.

—Por mí no se preocupe —le asintió con la misma formalidad Delia—. Cerraré más temprano el restaurante, además le prometí a Ash traerle su almuerzo… Y si no se molestan… —comenzó a decir con algo de duda—, también me gustaría traerles almuerzo a Gary y Phil. Como sé que aman la lasaña…

—No es ninguna molestia, Delia —le asintió muy tranquila la madre de Gary—. Muchas gracias.

—Recuerde servir el doble de porción a Phil, ese niño es un pozo sin fondo —le recordó la abuela del joven medio en broma.

—¡Jejejeje! Ni me lo recuerde… —le comentó bastante nerviosa.

—Entonces con el permiso de ustedes, me retiro —el profesor dio una reverencia—. Tengo a jóvenes ardidos de conocimiento.

—No lo molestamos más —y con aquellas palabras al unísono, también le dieron una reverencia al profesor y volvieron a sus respectivos hogares.

Mientras tanto, en el rancho del profesor Oak, muchos niños comenzaban a alegar por la demora, mientras otros se ponían a hablar.

—¡Niños, orden! —les pidió Theresa con cierto tono serio— ¿Tienen todo listo para comenzar?

—¡Si! —aquel unísono grito hizo que la asistente del profesor tuviera que taparse los oídos, quedando algo confundida.

—Oigan, ¿dónde está Serena? —preguntó uno de los jóvenes, haciendo que todos la buscarán en el grupo, sin encontrarla.

—La señorita Serena está en la biblioteca del laboratorio —les respondió Theresa—. Prefirió leer libros.

—¡Qué aburrida! —gritó una de las pequeñas.

—¡Señorita Theresa, buenos días! —de pronto se escuchó de fondo. Eran Ash, Gary y Phil, quienes llegaban muy agitados por la pequeña carrera.

—Buenos días, jovencitos —les saludó con algo de recelo—. Reúnanse con los demás, pronto vendrá el profesor Oak.

—¡Sí señorita! —y muy enérgicos, el trío entró al grupo.

—Iré por el profesor Oak, seguramente se entretuvo con algo —y Theresa se retiró por unos momentos—. ¡Compórtense mientras no estoy!

—¡Si!

Pero apenas la asistente del profesor desapareció, Gary y Phil notaron como de pronto, alguien tiró al suelo a Ash con mucha malicia.

—¿Así que te vinieron a dejar tus papás? —de pronto, un niño algo más alto que los demás apareció, preguntando con una sonrisa maliciosa— Es cierto, el tonto no tiene papá…

—¡Oigan, que les pasa! —les gritó muy molesto Gary— ¡No es su problema!

—No les prestes atención —le pidió Phil algo cohibido, mientras ayudaba a Ash a levantarse.

—Así que el rarito cuidando de sus amigos —y sin mayor provocación empujó a Phil al suelo, quién cayó pesadamente— ¿Por qué mejor no te vas a hablar con tus Pokémon? ¡Jajajaja!

—¡Ya es suficiente! —y ya muy contenido, Gary se iba a lanzar a golpearlo.

—Señorita Theresa, ¿no cierto que queda muy feo que el hijo del alcalde golpee a otros?

—¡¿Qué?! —y por impulso, Gary volteó a ver por si estaba la asistente, pero no había nadie.

—¡Qué tonto! —y sin más, también empujó a Gary al suelo— ¡Jajajaja! ¡Miren todos, el supuesto futuro de Pallet Town comiendo pasto!

Los tres jóvenes, pese a que no habían hecho nada malo, se sentían muy avergonzados por el nivel de matonaje que habían sufrido, mientras los jóvenes de Kalos simplemente miraban muy sorprendidos.

—Qué pueblo tan penoso —se comenzó a escuchar de fondo de los pequeños.

—Si en verdad ellos son el futuro de este pueblo, entonces están perdidos —se escuchó de fondo de una voz femenina.

—¡Los débiles no sirven para nada, y ustedes no sirven para nada! —el matón volvió a un pequeño grupo de cuatro niños, y les gritó— ¡No tenemos nada que aprender de ese viejo, solo tenemos que capturar Pokémon poderosos! ¡Nosotros somos el verdadero futuro de Pallet Town!

Y después de terminar tan vergonzoso espectáculo, aquel pequeño grupo se retiró tras los jóvenes de Kalos, como si nada hubiese pasado.

—¿Qué hacen ustedes tres en el suelo? —les preguntó el profesor, llegando algo desconcertado.

—¡Profesor, esos niños…! —iba a comenzar a acusarlos Ash.

—¡No es nada, profesor! —les respondió Phil— ¡Solo estábamos esperándolo!

—Entonces levántense, porque empezaremos ahora con el campamento —finiquitó algo serio el profesor, para después dirigirse al grupo completo.

—¿Por qué te quedaste callado? —le preguntó muy extrañado Gary.

—Tu abuelo se esmeró mucho en organizar este campamento, no quiero que se enoje por culpa de nosotros —le respondió muy triste Phil.

—¿Quieres que hagamos que no pasó nada? —le preguntó Ash, con algo de rabia contenida.

—Yo lo haré —le respondió entre lágrimas el joven—. Ese niño, solo por creerse más fuerte, siempre nos va a molestar. Ya encontraremos la forma que pague por todo.

—No llores, Phil —le pidió algo compungido Gary—. Haremos lo mismo entonces…

—¿Van a estar en el suelo todo el día? —les preguntó de forma muy rígida Theresa.

—No señorita Theresa —y de un solo impulso, los tres jóvenes se levantaron del suelo y se pararon rectos.

—Muy bien. Pequeños aspirantes a entrenadores Pokémon, mi nombre es Samuel Oak, y soy uno de los profesores que asigna a un entrenador novato su primer Pokémon…

Mientras la clase se desenvolvía, la pequeña Serena comenzaba a aburrirse de tanto libro que leía.

—Creí que me entretendría, aunque sea un poco, pero estos libros son más aburridos que ver un Slowpoke caminar —muy frustrada se levantó, y comenzó a mirar el librero en búsqueda de otro libro— ¿Acaso solo tienen libros de Pokémon? —suspiró pesadamente, y caminó hasta la puerta de salida— Si no salgo, me convertiré en rata de biblioteca.

Al salir, notó como sus compañeros jugaban alegres con los Pokémon del rancho.

—Veo que la están pasando bien —pensaba algo desconcertada.

—¡Estos Pokémon son muy aburridos, no hacen caso a nada! —de pronto escuchó de otro grupo— ¡Mejor vámonos de aquí!

Y a escondidas de todos, el grupo, el cual era el mismo que lideraba el matón, decidió entrarse al bosque.

—Debe haber un lugar más entretenido dentro de ese bosque que esos chicos conocen —pensó, mirando de reojo al grupo—. ¡Esperen, quiero ir con ustedes! —y partió corriendo a la siga del grupo.

Mientras tanto, no sólo el grupo de Kalos, sino también Ash, Gary y Phil, disfrutaban al máximo la estadía en el rancho.

—Todos estos Pokémon son de entrenadores que han salido de Pallet Town —comenzó a explicarles el profesor Oak—. Ellos tienen una conexión muy especial con sus entrenadores, ya que han estado juntos desde el primer día.

—¿Qué clase de conexión, profesor? —preguntó uno de los jóvenes.

—Los Pokémon son muy distintos a los humanos. Ellos siempre estarán para sus entrenadores, son completamente leales, y harían lo que sea por ellos… —les comentó muy orgulloso— Y ustedes también tendrán esa conexión, cuando logren ser entrenadores.

—¿Entonces esos Pokémon no nos obedecerán? —le preguntó una de las niñas del grupo.

—Como se los mencioné, ellos son completamente leales a sus entrenadores, y a menos que ellos lo decidan, jamás obedecerían a otra persona.

Pero el único que no prestaba atención a lo que decía el profesor, era Phil, quién hablaba con uno de los Rapidash.

—¡Te he visto en libros del colegio, tú te llamas Rapidash, y eres un Pokémon de fuego! —le dijo muy feliz— ¿Cómo estás?

—Ahora veo por qué le decían raro —se escuchó un murmullo de uno de los niños.

—No esperará que le responda —ahora se escuchó murmurar de otro niño.

—¡Qué bueno! —volvió a exclamar Phil, sin recibir ninguna señal de respuesta de Rapidash, salvo quedarse mirando a los ojos del joven— ¿Extrañas mucho a tu entrenador?

—Está loco —ahora le comentó una de las niñas.

—¡No está loco! —le gruñó furioso Ash.

—Normalmente, la tarea que está haciendo Phil le pertenece a su entrenador —le comentó muy entusiasta el profesor Oak.

—¿Sabes? Yo también extraño mucho a mi mamá, pero sé que trabaja para que a mí no me falte nada —le comentó con mucho entusiasmo Phil, al tiempo que Rapidash tomaba con su boca de la ropa al joven, y lo lanzaba a su espalda— ¡Muchas gracias!

Los niños de Kalos miraron muy sorprendidos como Rapidash subía al pequeño sobre su lomo con total confianza.

—A diferencia de muchos otros, Phil ha tenido otro tipo de trato con ellos —adjuntó el profesor Oak muy tranquilo, y pensante—. Desde muy pequeño ha podido comprender a los Pokémon, no sólo lo que quieren, sino también lo que sienten, sin necesidad de recibir una respuesta.

Pero esto solo hizo que los pequeños lo miraran con recelo y envidia, sentimientos que notaron Ash y Gary.

—Bueno, preparen sus cosas —les pidió el profesor—. Ahora iremos al bosque a ver los Pokémon salvajes. El bosque de Pallet Town está lleno de ellos, así que presten mucha atención a cualquier cosa que vean. Luego quiero ver sus descubrimientos, pequeños.

—¡Si!

Y con un pequeño bolso y cámara de mano, los jóvenes se prepararon para partir a la pequeña excursión.

El bosque de Pallet Town siempre fue muy frondoso, por lo que era un perfecto hábitat para Pokémon de todo tipo, además de ser su refugio y lugar de protección, gracias a que también era parte del laboratorio del profesor Oak.

—Siempre recuerden que los Pokémon son seres vivos, y su hábitat natural no es dentro de una pokébola. Así que, si van a ir por la vida capturando Pokémon, siempre piensen en que sería lo mejor para ellos.

—¿Sacarlos de su hábitat es malo? —preguntó uno de los pequeños muy extrañado.

—Cuando lo sacas de su hábitat sin su consentimiento, si —le asintió el profesor—. Es como si viniera algún familiar tuyo y te sacara de tu casa sin tu consentimiento.

—¿Consentimiento? —preguntaron todos al unísono.

—En contra de tu voluntad —le corrigió el profesor—. Pero también hay casos, cuando el Pokémon no quiere abandonar por nada a su entrenador, y este por protección se separa de ellos para siempre… —pensó algo triste el profesor, justo en el momento en que un pequeño Poliwag se atravesó en el camino de todos— ¡Hola pequeño! —le saludó con entusiasmo el profesor, al tiempo que recibía un ataque burbujas en su cara.

—¿Te sucede algo? —le preguntó Phil muy extrañado, mientras se le acercaba y lo miraba con atención— ¡Chicos, miren!

—¿Qué sucede? —le preguntó Ash muy extrañado, al tiempo que se acercaba con Gary.

—Tiene su patita lastimada —le dijo algo triste Phil— Profesor, ¿me da permiso para buscar una baya para que se recupere?

—Por supuesto. Te esperamos en el laboratorio.

—¡Muchas gracias! —el joven tomó en brazos a Poliwag, y partió corriendo al interior del bosque.

—¿Y si se pierde? —preguntó muy extrañado uno de los niños.

—Siempre se pierde en el interior del bosque, lo conoce como la palma de su mano —le respondió el profesor muy tranquilo—. Ustedes concéntrense en no perderse, no queremos que esto se transforme en una misión de búsqueda de perdidos. ¡Jajajaja!

—¡Si profesor!

Así, todo el grupo retomó la excursión, mientras Ash y Gary se habían quedado parados. Habían preferido no continuar con el grupo.

—¿Qué te parece si ayudamos a Phil a buscar las bayas para el pequeño Poliwag? —le preguntó con entusiasmo Ash.

—Si —le asintió con entusiasmo—. Mientras más rápido se recupere ese Poliwag, menos sufrirá.

Y sin avisarle al profesor Oak, ambos jóvenes partieron tras su amigo.

Mientras tanto, Phil comenzó a mirar por los árboles en búsqueda de una baya. Parecía muy entusiasmado en su búsqueda.

—¿Dónde está tu mamá? —le preguntaba, intentando distraerlo— Te daré una baya oran y buscaremos a tu familia.

No le tomó mucho tiempo encontrar la baya en cuestión, dando a ver qué aquel bosque lo conocía mucho mejor que cualquiera. Con algo de dificultad subió por el tronco del árbol, alcanzó la baya oran, y con la misma dificultad bajó del árbol.

—¡Aquí está, Poliwag! —exclamó sin perder el entusiasmo, corriendo hacia el Pokémon— ¡Con esto te sentirás mejor! —el pequeño Pokémon le asintió, y comenzó a comer muy feliz— Que bueno que te guste —le agradeció muy feliz.

Una vez que terminó de comer la baya, el Pokémon se vio mucho más animado, volviéndole las energías, y comenzó a decirle algo.

—¿Qué pasa? —le preguntó muy extrañado, a lo que el Poliwag le indicaba una dirección— ¿Quieres que te espere? —el Pokémon le asintió, y se metió entre los matorrales— ¿Me irá a dar algo?

Pero a los pocos segundos, se escuchó gritar al pequeño Poliwag, por lo que Phil corrió en dirección a lo que sucedía.

—¡Poliwag, ¿qué sucede?! —pero apenas llegó con el Pokémon, notó que los mismos niños que los habían molestado, ahora lo estaban haciendo con el pequeño— ¡Oigan, dejen a ese Poliwag en paz!

—Que Pokémon más inútil —dijo de forma despectiva el mismo que los había molestado, sosteniendo de la cola a Poliwag— ¡Evoluciona, inútil! Si fueras un Poliwrath, valdría la pena.

—¡Suéltalo, lo que le haces le duele! —volvió a gritarle, pero esta vez con algo de miedo.

—¿Es tuyo? —volvió a preguntarle de forma despectiva— ¡Entonces te lo devuelvo! —y lo lanzó a lo alto sin más miramientos.

—¡Te voy a acusar con la señorita Theresa! —le gritó muy molesto Phil, quien intentó atrapar al pequeño.

—No tienes valor —y de pronto, Phil sintió como alguien más lo tiraba al suelo, al tiempo que entre todos se reunieron y comenzaron a patearlo, y al segundo el Poliwag caía en su espalda.

—¡Ya déjennos, no les hemos hecho nada! —gritó entre sollozos de dolor.

—Entonces —el líder del grupito lo agarró del cabello, y lo amenazó—, si valoras tu vida y la de este inútil, no dirás nada… —pero fue interrumpido de golpe.

—¡Qué le hacen a mi amigo, tontos! —de pronto, vio como Ash comenzó a agarrar a puñetazo limpio a quien antes lo estaba amenazando.

—¡Poliwag, vete de aquí, no quiero que te lastimen más! —le gritó muy ansioso Phil, haciendo que el pequeño arrancara muy asustado del lugar.

—¡Oigan, se escapa! —uno de los que estaba con el grupo logró notar que el Poliwag estaba escapando, por lo que quiso ir tras él.

—¡Tú no te vas! —y con la misma furia de Ash, Gary comenzó a golpear fuertemente al niño.

—¡Ash, sigue a ese Poliwag! —le pidió muy angustiado Phil— ¡Puede que aún esté lastimado!

—¡Me vuelvo a enterar que le hicieron algo a mis amigos, y te volveré a golpear! —volteó a ver hacia Phil, y le asintió— ¡Voy de inmediato! —y salió a la siga del pequeño.

—Phil, volvamos al laboratorio…

—¿A dónde creen que van? —le preguntó uno de los tres niños que aún estaba bien.

—¿Quieren tener problemas con mi abuelo? — ahora Gary les amenazó— Ni querrán saber que les haría mi papá y mi mamá si ven algo raro.

—¡No le presten atención! —les gritó el líder, quién estaba muy golpeado— ¡Tenemos que agarrar a ese Poliwag!

Y con la rabia de haber sido apaleado por quienes consideraba inferiores, el grupo salió a la siga del Poliwag.

—¡Phil, ¿estás bien?! —le preguntó Gary muy preocupado.

—¿Por qué son malos con ese pequeño Poliwag? —preguntaba Phil— Acaba de nacer, no sabe nada de peleas.

—Porque son brabucones, por eso lo hicieron —le respondió muy molesto—. Volvamos al laboratorio, tienes que atenderte.

—¡Me duele mucho, Gary! —se quejó Phil, quién se tomaba del estómago.

—Caminaremos lento —le dijo Gary, mientras pasaba del brazo derecho de su amigo por los hombros—. Esta vez se sobrepasaron, le diremos a la señorita Theresa y a mi abuelo.

Mientras todo ese desastre sucedía, la pequeña Serena se encontraba pérdida dentro del bosque, tras haber perdido a quienes seguía; el grupo de matones.

—Creí que habrían menos Pokémon solo por estar cerca de ese rancho —pensaba algo preocupada Serena—. También, ¿quién me manda a seguirlos? —suspiró pesado, y resolvió— Soy una tonta. Será mejor volver.

Pero cuando se dio cuenta, se vio en medio del espeso bosque.

—¿Dónde estoy? —se preguntaba muy desesperada— ¡Oigan, ¿dónde están todos?! —con mucha desesperación, comenzó a mirar hacia todos lados, sin encontrar a nadie, hasta que cayó de tanto dar vueltas. De pronto, el pequeño Poliwag apareció entre los matorrales, la miró, y continuó. Parecía muy apurado— ¡Nunca quise venir a este campamento! ¡Mamá!

La pequeña Serena lloraba del miedo que sentía, pero aquel miedo aumentaría tras sentir más ruido de entre los matorrales. En eso, notó que un niño de su misma edad aparecía, buscando a aquel Pokémon.

—¡Poliwag! —le llamaba el joven, pero al ver a Serena, pasó su preocupación a ella— ¿Eh? ¿Qué estás haciendo? —ante la pregunta, lo miró a los ojos— Soy Ash. ¿Qué pasa contigo, tienes algún problema?

—Me duele la pierna… —le indicó con mucha pena.

—¿Estás bien? —y mientras se hincaba, sacó un pañuelo de su bolsillo— Esto debería ayudar —y con mucha delicadeza, amarró el pañuelo a su rodilla, lugar donde se había lastimado— ¡Listo!

Pero al intentar levantarse, Serena se quejó por el dolor que aún sentía.

—Este es un buen encanto —y con el mismo entusiasmo, Ash posó sus manos sobre la rodilla de la joven, sin tocarla— ¡Dolor, dolor, vete ya!

La jovencita, algo ingenua, intentó ponerse de pie, pero claramente el "hechizo" no había funcionado.

—¡No tiene caso, no puedo ponerme de pie! —se quejó muy adolorida Serena.

—¡Nunca te rindas hasta el final! —le arengó Ash con entusiasmo, dándole su mano izquierda— ¡Vámonos!

La tomó de su mano, la empujó hacia él, y la apegó a su cuerpo, dejando muy desconcertada a la pequeña de Kalos, quién se separó un poco para mirarlo a los ojos.

—Ya está —y aún de su mano tomada, le indicó fuera del bosque—. Volvamos al campamento —y comenzó a guiarla a paso lento—. Ya. Vámonos.

Había sido un encuentro fortuito y coincidente, pero para fortuna de Serena, había llegado su salvador.

—¿Qué hacías en medio del bosque? —le preguntó muy extrañada— ¿Estabas buscando a ese Poliwag que se apareció?

—Así es —le asintió con orgullo—. Un amigo me pidió que lo fuera a buscar, unos niños malos lo estaban lastimando.

—¡Miren a quien tenemos aquí! —de pronto se escuchó la voz de los brabucones, quienes rodearon a Ash y Serena— ¿Donde esta ese Poliwag?

—¡No lo sé, por fortuna se perdió en el bosque! —les gritó muy desafiante, intentando proteger a la joven.

—¿Y tú qué haces con esa niñita? —le preguntó muy extrañado uno de los niños— ¡No deberías estar con ese perdedor sin papá!

—¡Te dije que dejaras de hablar de mi papá! —le gruñó muy molesto Ash, quién se lanzó a golpear a quien lo había insultado.

—¡Esta vez estás solo, tonto! —y quién mandaba al grupo, lo agarró por la espalda, aprovechando quién lo iba a golpear de darle un puñetazo en el estómago.

—¡¿Qué están haciendo?! —les reclamó muy enojada Serena, mientras también era agarrada por uno de los niños.

—¡Si eres amiga de ese tonto, entonces también eres tonta! —le insultó quién la había agarrado.

—¿Qué tal si los lanzamos por el barranco? —les propuso uno de los niños— ¡Nadie extrañará a un par de inútiles!

—¡Ya déjennos en paz! —les gritó Ash— ¡¿Por qué son tan malos con nosotros?!

—Porque son tratados como especiales, y así nos deberían tratar a nosotros —le reclamó muy molesto uno de los jóvenes.

—¡No le des explicaciones, tirémoslos por el barranco! —le gritó quién los lideraba.

—¡No, déjennos! —comenzó a gritar desesperada Serena, intentando zafarse.

Entre los cinco se llevaron a Ash y Serena hasta el barranco que daba vista a Pallet Town. Parecía la última vista que tendrían en sus vidas.

—¿Sus últimas palabras? —les preguntó el mayor del grupo.

—¡Suéltanos! —le gritó desesperada Serena.

—Esperaba un "Mi amo todo poderoso, seré tu sirviente" —les dijo medio en burla—. ¡Despídanse!

Y entre los cinco, lanzaron de una patada a Ash y Serena.

—Perdóname por meterte en esto… —le pidió con miedo Ash, mientras abrazaba a la joven.

—Ash… —la joven, quién estaba aún más aterrada, solo gritó— ¡Auxilio! —por alguna razón, Serena notó como si algo en el aire detuviera su caída— ¿Qué sucede?

—No. Ustedes perdónennos por dejarlos solos —se escuchó de fondo una voz femenina.

—¡¿Quién eres?! —gritó muy sorprendida Serena, pero al no ver a nadie, prefirió cerrar los ojos fuertemente.

De pronto, apareció un extraño Pokémon color celeste azulado. Comenzó a correr rápidamente entre los peñascos del barranco logrando salvarlos, llevándoselos en su lomo nuevamente arriba. Los cinco brabucones veían muy perplejos al extraño Pokémon; jamás habían visto algo así.

—¿Qué Pokémon es ese? —se preguntaba uno de los jóvenes muy sorprendido.

—¡Debe ser muy raro! —celebró el líder de los cinco— ¡Si lo atrapamos, seremos muy poderosos y famosos! —pero aquellas palabras solo lograron molestar a aquel ser con forma de perro, quién los vio a los ojos y usó su malicioso, aterrándolos por completo.

—¡Nos quiere comer! ¡Mamá! —y gritando al unísono, salieron corriendo despavoridos.

Con algo de dificultad, con un Ash que parecía ido por la situación, aún abrazándola fuertemente, Serena bajó y ayudó a su nuevo amigo a despertar.

—¡Ash, estamos bien! —celebró muy aliviada la pequeña, pero el joven no soltaba el abrazo— ¡Ash, despierta! —le gritó más fuerte, logrando despabilar al joven.

—¿Eh? —Ash miró para todos lados muy confundido, y notó que estaban nuevamente en la parte alta del barranco— ¿Qué sucedió?

—El señor Pokémon nos salvó —le exclamó muy feliz Serena cuando lo quiso indicar, pero aquel ser había desaparecido— ¿Dónde está?

—Sea lo que sea, nos salvó —comentó algo confundido Ash—. Como sea. ¡Gracias señor Pokémon!

—¡Muchas gracias por salvarnos! —también le gritó muy feliz Serena— Pero parece que alguien más lo ayudó —ahora le agregó algo confundida.

—¿Por qué?

—Una voz femenina dijo, "Perdónennos por dejarlos solos".

—¿No viste a nadie más? —le preguntó muy extrañado Ash.

—No.

—Qué extraño —puso sus manos en las comisuras de sus labios, y gritó a la nada— ¡También, gracias señorita por ayudarnos! —y volvió su atención a Serena— ¡Volvamos al laboratorio, la señorita Theresa y el profesor Oak tienen que saber que hicieron esos niños malos! —le dijo muy molesto.

—¡Si!

Y sin mayores demoras, partieron a paso muy lento al laboratorio.

Llegar al laboratorio fue una de las tareas más frustrantes y agotadoras que pudieron haber pasado. Pero eran conscientes que, ese día, aquel matonaje había llegado a niveles intolerables. Debían decírselos, no podían continuar más sufriendo por culpa de unos niños que, simplemente, no les agradaban.

Los primeros en llegar con Theresa, fueron Gary y un muy lastimado Phil. Pero el recibimiento que tendrían, no sería el más agradable de todos.

—¡Aguanta Phil, ya llegamos! —le decía Gary con entusiasmo, a un Phil que seguía muy preocupado por aquel Poliwag.

—¡Señorita, ahí están! —de pronto, tanto Gary como Phil escucharon aquellas desagradables voces.

—¡Jovencitos, ¿qué sucedió?! —les llamó la atención fuertemente la asistente del profesor Oak.

—¡Señorita Theresa, esos niñitos golpearon a Phil…! —comenzó a explicarle Gary.

—¡No sea mentiroso! —le gritó Theresa muy molesta— ¡Me contaron todo, me dijeron que los golpeaste en compañía de Ash!

—¡Tuve que hacerlo, sino hubiesen matado a Phil! —les exclamó muy alterado Gary.

—¿Cree que por ser el nieto del profesor Oak, puede andar golpeando a quien no le simpatice? —le cuestionó nuevamente Theresa.

—¡Le estoy diciendo que ellos estaban golpeando a mi amigo…! —volvió a gritar muy alterado Gary.

—Ellos llegaron corriendo, muy asustados —le dijo, mirando a aquellos jóvenes con pena—. ¿Dónde está el señor Ash?

—¡Él fue a ver al Poliwag que ellos estaban maltratando! —le gritó furioso Phil.

—¡No me levanté la voz, jovencito! —le cuestionó muy molesta.

En eso, vieron llegar a Ash y Serena, quienes tenían sentimientos encontrados por lo que sucedió. Pero con tan solo ver a los cinco jóvenes, Ash se lanzó a golpearlos por instinto.

—¡Malditos, como se atreven a lanzarnos por ese barranco! —y dejando a Serena atrás, Ash agarró a quién mandaba a los cinco, y comenzó a darle puñetazos en la cara.

—¡Ash, detente! —le gritó desesperado Gary.

—Muy bonito señor Ash, continúe —le regañó muy enojada la asistente—. No me sorprendería para nada que usted haya dejado en tan malas condiciones al joven Phil —pero en esta ocasión, los tres jóvenes prefirieron morderse la lengua.

—Señorita Theresa —le interrumpió muy molesta Serena—, lo que dicen Ash y sus amigos es cierto.

—¿Usted que hacía en el interior del bosque sin supervisión? —ahora le preguntó a la peli miel, igual de rígida.

—Me aburrí de leer libros, así que decidí seguir al grupo, pero lamentablemente me topé con esos matones —les indicó muy enojada—. Sin ningún motivo, nos lanzaron con Ash por un barranco…

—No parecen haber sido lanzados por un barranco —les aclaró muy molesta Theresa.

—No me pregunte quién nos salvó, pero la dueña de aquella voz, y aquel extraño Pokémon color celeste nos salvó. Parecía un Vaporeon más grande que nosotros…

—¡¿Me está tomando el pelo, señorita?! —le regañó muy enfadada Theresa— ¡¿Me está diciendo que un fantasma y un Vaporeon más grande que ustedes los salvó?!

—¡No le estoy mintiendo, es la verdad! —le reclamó muy enfadada.

—¡No me levanté la voz! —ahora le gritó a la pequeña Serena— A usted la veía más lista e inteligente, pero no es más que una maleducada —muy molesta, fue hasta una mesa, donde tenía varios materiales, y de ella tomó cuatro reglones de madera no muy gruesos—. Los cuatro, los quiero formados frente mío.

—¿Que nos va…? —pero la pregunta de Ash fue interrumpida.

—No cuestione mis reglas. Perdió su derecho a defenderse —le volvió a decir muy molesta—. No puedo creer que jóvenes como ustedes, el supuesto futuro de este pueblo perdido en la nada, no sean más que matones —volvió con ellos, y los miró muy seria—. Quiero ver las manos de los cuatro —y con cierto miedo, los pequeños estiraron sus brazos frente a ellos, con las manos abierta—. Den vuelta sus manos.

—¡Lo sabrá mi papá y mi abuelo! —le desafió Gary.

—¡Y mientras ellos no estén, yo soy quien vela por la seguridad e integridad de todos! —y con la suficiente fuerza, Theresa azotó hasta romper una de las tablillas en el revés de las manos del joven.

—¡Oiga, usted no es nadie para maltratarnos! —le gritó desesperada, y muy asustada Serena.

—Esto no es maltrato —le regañó, mientras también azotaba una de las tablillas en el revés de las manos de la joven, también terminando quebrada—. Es un correctivo para que no vuelvan a cometer los mismos errores.

—¡No es justo, esos niños siempre nos están maltratado, ellos deberían estar aquí! —le gritó Ash, quién sin aviso, también recibió el castigo en sus manos.

—Al único que he visto golpear a sus compañeros es a usted, señor Ash —le recordó Theresa—. Primero discúlpese con sus compañeros por golpearlos, y luego hablaremos.

—Lo único que hicimos fue ayudar a un Poliwag lastimado de esos matones —decía Phil muy triste—, esos niños nos trataron muy mal, y la recompensa es su propia justicia. No vale nada…

Aquella respuesta tan frontal, no hizo más que enfadar a la asistente del profesor, quién golpeó por la espalda con la tablilla, y al no lograr romperse, también aplicó el castigo en sus manos, hasta lograr desahogarse. Ash, Gary y Serena miraban muy asustados. Phil, solo por decirle sus verdades, estaba recibiendo un peor castigo.

—Niñito malcriado —le dijo, mientras adicionalmente de dio una bofetada—. No vuelva a hablarme así. Aprenda a respetar a sus mayores…

—La odio… —comenzó a susurrar el joven, con la voz muerta— Golpeó a mis amigos, protegió a esos matones… Definitivamente, ese Poliwag fue mucho más agradecido que usted… Usted no vale nada… Los humanos no valen nada… ¡Muéranse!

Todos habían quedado blancos por aquellas palabras, y más cuando Phil levantó su mirada. No expresaba ninguna emoción, más que las ganas de hacer desaparecer todo.

—¡¿Qué sucede aquí?! —de la nada, el profesor Oak había aparecido— Phil, ¿qué te sucede?! —le preguntó muy sorprendido.

—Solo les apliqué su correctivo por asustar y golpear a estos jóvenes —le respondió Theresa, mientras indicaba a los cinco jóvenes, quienes también estaban algo intimidados por la actitud de la asistente.

—¿Correctivo? —el profesor concentró su atención en Ash, Gary, Phil y Serena, notando en sus manos el correctivo— Theresa, y ustedes cinco, acompáñenme al laboratorio —y luego desvío su atención a Ash y los demás—. Niños, ustedes quédense aquí.

Una vez que el profesor entró al laboratorio con su asistente y los cinco brabucones, comenzaría lo que sería, su rivalidad.

—Todo es tu culpa —le dijo muy molesto Ash a Gary—. Si no hubieras golpeado a ese idiota, nada de esto le hubiese pasado a Phil.

—¿De qué estás hablando? —le preguntó muy molesto el pelicastaño— ¡Si en vez de haber traído a esa niña, hubieses traído a ese Poliwag, no hubiésemos pasado por esto!

—¡No le llames niña! —le gritó muy molesto Ash— ¡Estaba perdida en el bosque, no podía dejarla!

—Si la hubieses dejado, creo que también me enojaría contigo, Ash —le dijo muy molesto Phil—. Abandonar… ¿es lo mejor que saben hacer?

—Perdóname Phil… —le dijo muy apenado Gary— No intenté decir que la dejara abandonada.

—Por favor, perdónenme —ahora dijo muy triste Serena, quién se sobaba las manos para intentar bajar el dolor—. De haber sabido que pasarían por esto por mi culpa…

—No fue tu culpa —le dijo Ash—. ¡Es culpa tuya, Gary! ¡¿Acaso creías que te perdonarían solo por ser el nieto del profesor Oak?!

—¡Al menos tengo a alguien, tú no tienes nada! —le reprochó Gary.

—¡Mi mamá es mejor que toda tu familia junta, idiota! —y furioso, se lanzó a golpear a puño limpio a Gary, ambos terminando enfrascados en una pelea.

De esa forma, el trío de oro de Pallet Town se había convertido en tres niñitos que no sé pudieron volver a ver nunca más como los buenos amigos que eran. Desde ese segundo, cada uno quería ser mejor que el otro. Mientras el tercero en la discordia, no volvió a ver a todos de la misma forma, transformándose en un niño que comenzó a ser arisco con las personas.

...

Y creo que eso sería. Desconozco si les habrá sido de su agrado el capítulo, pero creo que hacía falta algo así. Desde mi punto de vista, solo quiero darles un consejo: si sufren de bullyng, díganlo, cuéntenlo, y por sobre todo, jamás se rebajen a su nivel. Intenten no prestarles atención, y creo que puede sonar algo creido, pero, siempre tengan en mente que ustedes son mejores que ellos.

Desde la próxima semana, creo que volverán los posteos a la normalidad, así que... ¡Hasta el próximo sábado!
 

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Hola a todos. Y este es el ultimo capítulo de este pequeño especial. Curiosamente me coincidió con lo de Pikachu y Eevee, pero bue...

Disfruten del capítulo!

...

Capítulo 73. Especial: "Entablando una extraña relación"

Muy sorprendido, y a la vez muy impactado, Brock escuchaba cada palabra de boca de Ash y Gary.

—Fue muy cruel e injusto por lo que pasaron los cuatro —comentó muy serio Brock.

—Intentamos que nadie sepa sobre ese episodio —dijo muy avergonzado Ash—. Perdóname por no haberte dicho nada.

—Si era algo tan personal para ti, no tenías por qué hacerlo —le comentó Brock bastante más tranquilo, posando su mano derecha sobre el hombro izquierdo del joven.

—Por eso prometimos cuidarlo entre Ash, Serena y yo —le comentó Gary—. Él se convirtió en todo un héroe para ese Poliwag. Durante el castigo, dio la mayor clase de madurez.

—Pero todo en esta vida tiene un límite —completó Brock, mientras tomaba una de sus pokébolas y la lanzaba al aire— ¡Sal, Zubat! —y volvió su atención a Ash— Si Zubat y Pidgeotto buscan desde el aire, los encontraremos más rápido.

—Tienes razón —le dijo el joven peli azabache, ido en sus pensamientos.

—¿Ash? —le llamó Gary, pero el joven no parecía reaccionar— ¡Ash!

—Estaba pensando… —se decía Ash algo compungido— Si hubiésemos actuado de forma más madura en esos momentos, nada de esto hubiese pasado…

—Creo que tienes razón —le respondió Gary igual de pensante—. Llegaste y te lanzaste a golpear a diestra y siniestra.

—¿Y por qué no me detuvieron? —le preguntó algo molesto.

—¿Otra vez vas a comenzar a enrostrar tus errores en los demás? —esta vez, Gary parecía muy enfadado— Eres muy impulsivo, y eso te seguirá trayendo problemas hasta que madures.

—¡Es problema mío lo que hago con mi vida! —le gruñó muy molesto Ash.

—Haces muy bien el papel de perdedor, Ash Ketchum —le dijo con cierto deje de burla— ¡Solo eres un niñito malcriado!

—¡No soy ningún perdedor! —pero antes de lanzar un golpe, Brock lo detuvo— ¿Qué estás haciendo?

—Deteniéndote antes que cometas otro error —le dijo muy serio el moreno—. Veo que aún no cierran ese círculo, así que haré como que no escuché nada.

—Brock… —los dos miraron algo avergonzados al joven, para después mirar al suelo.

—Esto es algo que tienen que hablar entre los cuatro —reflexionó el joven, siempre manteniendo el temple y la calma— ¿Saben que sucedió con Serena?

—No lo sabemos —le respondió Satoshi—. Después de eso, el profesor suspendió el campamento de verano y todos volvieron a Kalos.

—Ya veo… —Misty se veía muy triste, intentaba contener el llanto, pero le era inútil— Entonces si en realidad te llamas Phil, ¿por qué te haces llamar Satoshi?

—Fue idea de Ash, Gary y Serena —le respondió con bastante tranquilidad—, pero el nombre lo ideó Serena.

—¿Y por qué Satoshi? —le preguntó muy extrañada.

—Me dijo que era porque fui el único maduro en ese momento —le respondió algo dudoso—. Qué lo que le había dicho a esa señora fue muy sabio.

—Ya veo… —dijo muy sorprendida Misty, mientras miraba a los ojos al joven, pensando— ¿Por qué siento que he visto a este niño en otro lugar?

—¿Sucede algo, Misty? —le preguntó muy extrañado Satoshi.

—¿Cómo puedo llamarte, Satoshi o Phil? —le preguntó con mucha curiosidad.

—Prometí que dejaría de usar el nombre de Satoshi cuando deje de cometer errores.

—Pero tú no has cometido ningún error —le comentó muy extrañada la peli naranja.

—Prefiero dejarlo así. Gracias de todos modos —le agradeció muy feliz.

—Será mejor ponernos en marcha, los chicos deben estar buscándonos —le comentó muy preocupada mientras comenzaba a levantarse, pero Satoshi se lo impidió— ¿Sucede algo? —le preguntó algo nerviosa.

—¿Te puedo mostrar un secreto? —le preguntó con mucho entusiasmo— Te quiero mostrar algo muy personal.

—¡¿Eh…?! —muy sonrojada, Misty quedó paralizada— ¡En serio, tenemos que…!

—¡Vamos, solo era un momento! —le exclamó con entusiasmo, volviendo a sentarla con brusquedad.

—¡Maldita sea, ahora como lo voy a mirar a la cara! —pensaba espantada— ¡No, no quiero ver! —y completamente roja, prefirió taparse la vista con las manos.

—Mira —mientras Satoshi llevaba su mano derecha a su bolsillo, Misty miraba entremedio de sus dedos—. A nadie más le he mostrado esto, y quiero que tú solamente lo veas.

—¡Ya no llegaré pura al matrimonio! —pensaba espantada.

—Mira —y cuando sacó su mano del bolsillo, Satoshi sacó un pequeño reloj muy extraño— ¿Verdad que es extraño?

—¿Eh? —y algo… desconcertada, Misty miró al joven, luego al reloj, y nuevamente al joven— ¿Eso era?

—¿Qué esperabas ver? —le preguntó muy extrañado Phil, mirando a la joven con mucha curiosidad.

—¡Creí que me ibas a mostrar tu…! —pero automáticamente tapó su boca con las manos, pensando— ¡Cállate estúpida, creerá que eres una pervertida!

—¿Te sientes bien? —ahora le preguntó muy preocupado, llevando su mano derecha a la frente de la peli naranja, creyendo que se sentía mal.

—¡Si, me siento bien! —le exclamó aún más agitada, quitándole la mano de golpe, después inhalar, exhalar, e intentar distraer sus nervios— ¿Qué es ese reloj?

—Mi mamá me lo dio el día que comencé mi viaje —le respondió con mucho orgullo—. Era de su abuelita, y me lo dio porque creía que me daría buenas energías.

—Pero su forma es muy extraña —volvió a mirar el reloj, y pudo notar sus detalles—. Manecillas doradas, marco transparente… ¿Es de vidrio?

—No —le negó con la cabeza—. Se me ha caído muchas veces, pero jamás se ha roto.

—¿Puedo verlo? —le pidió muy intrigada.

—Si… —aceptó muy apenado—. Yo…

—¡Gracias! —pero cuando tocó el reloj, ambos sintieron algo extraño.

Ambos se miraron a los ojos, y por alguna razón, la respiración de ambos comenzó a volverse agitada. Sin ningún motivo, Satoshi se lanzó sobre Misty, mientras ella seguía mirándolo, sin siquiera dar la pelea de zafarse.

—Por fin te vuelvo a ver… —decía con la voz ida.

—No deberías. Aún no… —dijo Misty también con la voz ida.

De pronto, ambos despertaron de golpe, y se vieron en un lugar muy extraño. Parecía invadido en la oscuridad, dejando un paisaje apocalíptico.

—¿Qué es este lugar? —se preguntaba Satoshi muy asustado.

—Phil, aún no es tiempo que comiences —le dijo de fondo una voz femenina—. Aún no comienza.

—¡Satoshi! —muy asustada, Misty apareció tras el joven, abrazándose por acto reflejo a él— ¿Qué lugar es este?

—Misty, maestra del agua —ahora le dijo la voz femenina—, debes hacerte poderosa. Y jamás te rindas por nada.

—¡¿Quién eres?! —le preguntó muy nerviosa la peli naranja.

—Me conoces, pero aún no me conoces —le respondió aquella voz—. Aún no están listos.

—¡¿Qué quieres decir con eso?! —le preguntó Satoshi muy nervioso— ¡¿Y cómo sabes mi nombre?!

—Porque te conozco mejor de lo que crees —le respondió—. Fue una mala coincidencia lo que sucedió, pero cuando estén listos, se los haremos saber.



Tanto Satoshi como Misty, vieron como ambos Pikachu los sacudían muy desesperados, al ver que no despertaban.

—¿Qué fue eso? —se preguntaba Satoshi, despertando muy confundido.

—Satoshi… disculpa… —decía Misty con voz nerviosa— ¿Podrías bajar de encima mío?

—¡Perdóname Misty…! No quise… —exclamó muy aterrado el joven, levantándose muy sonrojado y nervioso.

—Tranquilo —le negó muy tranquila—. Por alguna razón… —comenzó a decir muy dudosa Misty.

—¡¿No me digas que tuviste el mismo sueño?! —le preguntó muy sorprendido el joven— Maestra del agua…

—Phil… —susurró muy sorprendida Misty.

Los dos se quedaron mirando fijamente por un buen tiempo, apenas si pestañaban… hasta que un impactrueno de ambos Pikachu, terminaron rostizados en el suelo.

—Creo… que debemos avanzar… —comentó Satoshi muy quejumbroso… y chamuscado…

—Apoyo la moción… —le apoyó Misty… igual de quejumbrosa… y chamuscada…

Ambos Pokémon simplemente se pusieron a reír por tan curiosa situación.

Una vez repuestos, y más despiertos…, comenzaron a planear el cómo volver con Ash y los demás.

—¿Y cómo subiremos? —le preguntó Misty algo agobiada— Tendremos que escalar.

—¡Espera! —le gritó algo rápido Satoshi, hablándole algo nervioso— No lo hagas, te podrías lastimar…

—¡Tengo muchas marcas de guerra, una más no me hará nada! —le dijo muy orgullosa Misty.

—No quiero que te lastimes... —le dijo muchísimo más nervioso, y rojo— Tú…

—¿Yo que? —le preguntó extrañada, intentando mirar a sus ojos, pero el joven desviaba su mirada con tal que no lo viera— A ti te pasa algo —le dijo algo molesta.

—Yo… —pero el joven seguía tartamudeando.

—¡¿Yo que?! —ahora le preguntó muy molesta— ¡Se claro, no me gusta esos tartamudeos!

—¡No quiero que te lastimes, porque eres muy bonita! —le gritó el joven muy desenfadado— ¡Por eso! —terminó muy avergonzado.

—¡¿Eh…?! —y ahora ella terminando muy sonrojada, gritó de sorpresa— ¡Yo…!

—Sé que no tengo ninguna oportunidad contigo, Ash debe ser muy afortunado… —pero las tímidas palabras de Satoshi fueron interrumpidas.

—¡Oye, oye, espera un momento! —le gritó muy desconcertada— ¡Yo estoy con él porque somos amigos, y me debe una bicicleta!

—¿Una bicicleta? —le preguntó el joven muy extrañado.

—Cosas con él, no te preocupes —le comentó algo nerviosa—. Gracias, nadie me había dicho antes que era bonita —le agradeció muy feliz—, pero eso no nos sacará de este lugar.

—¡Espera un momento! —tomó una de sus pokébolas, y la lanzó al aire— ¡Sal, Pidgeot!

Apenas el ave salió, este estiró sus alas, como si se hiciera más grande.

—¡Es enorme! —exclamó muy sorprendida Misty— ¡Jamás había visto un Pidgeot tan firme y bien cuidado!

—¿Cómo no lo voy a cuidar? —le preguntó muy extrañado el joven— Es parte de mi familia.

—¿Tú familia? — la peli naranja miró muy sorprendido a Satoshi, y luego se acercó a Pidgeot a acariciarlo— Nunca había visto algo así en mi vida —en eso, notó al joven montar al Pokémon pájaro.

—¿Vamos por Ash y los demás? —le preguntó con entusiasmo.

—Si… —notó como le daba la mano para que subiera, y la aceptó muy feliz, al tiempo que ambos Pikachu subían a sus hombros.

—¡Pidgeot, vámonos! —y de dos aletazos, emprendió vuelo.

Desde lo alto del cielo podían ver todo el campo, y más allá, lo que los ayudaba a una rápida búsqueda.

—Misty… —decía el joven algo nervioso.

—¡¿Qué sucede?! —le preguntó algo asustada, abrazando con mucha fuerza a Satoshi.

—Siento tus pechos en mi espalda… —le dijo muy avergonzado— No quiero faltarte el respeto…

—¿Eh? —notó lo pegada que estaba al joven, y solo dijo— No te preocupes, no me faltas el respeto… Es solo que… Pidgeot vuela muy alto y rápido…

—Ya veo. Le diré a Pidgeot que baje la altura y velocidad…

—¡No te lo dije para que sientas pena por mí! —le gritó muy molesta— Aun así, gracias por ser considerado conmigo —le terminó con una sonrisa que reflejaba la pena que sentía.

—Me gustaría tener una novia como tú —le comentó muy feliz—. Debería tener envidia de Ash por tenerte de compañera, pero estoy feliz por él.

—¿Hablas de formalizar algo con ese niñito? —le preguntó muy extrañada Misty— Debe ser una broma.

—¿Tú no sientes nada por él?

—¡Por supuesto que sí, sino no lo acompañaría! —le aclaró algo triste— Pero no tiene ningún interés en tener novia. Solo piensa en los Pokémon y nada más.

—Tampoco lo culpo —le dijo algo molesto Satoshi—. Después que su padre lo abandonó, sólo porque ser padre arruinaría su carrera como entrenador, cree que tener novia haría sufrir más a quien tenga a su lado.

—Por la misma razón nunca le he dicho nada. Sé que me rechazará —le dijo muy triste—. Pero tú eres distinto. Pienso que solo odias a la gente mala, porque si odiaras a los humanos, también odiarías a Ash, a Gary, y a mí —se le abrazó con más fuerza a la espalda, y le preguntó—. ¿Crees en las segundas oportunidades?

—Solo si quién las tiene se las merece —le respondió muy serio.

—Entonces quiero darte una segunda oportunidad —y con una mezcla de temor y valor, volteó el rostro del joven, y le dio un profundo beso en los labios—. Aprovecha mi segunda oportunidad…

Pero la mezcla de valor y temor de Misty, provocó que Satoshi se pusiera muy nervioso, lanzándose a abrazar a Pidgeot, y haciendo que la joven cayera del Pokémon.

—¡Misty! —y sin siquiera pensar, el joven se lanzó en picada a rescatarla, alcanzándola rápidamente— ¡Pidgeot…! —y antes que pudiera terminar su grito, se vio de vuelta en la espalda del Pokémon en compañía de Misty, mientras los dos Pikachu los miraban muy preocupados— ¡Tranquilo chicos, estamos bien! —le dijo algo más tranquilo— ¡Misty, ¿estás bien?! —pero de respuesta solo recibió una bofetada.

—¡Maldito imbécil, te pudiste haber matado! —le gritó furiosa.

—¡¿Qué querías, que te dejara caer?! —le preguntó furioso— ¡Pidgeot es de mi confianza, sabía que nos rescataría!

—¡No vuelvas a actuar como un suicida! —le pidió llorando— Yo… yo… —pero las palabras no le salían— ¿Qué me sucede? ¿Por qué siento esto? —se preguntaba muy angustiada.

—No sé por qué, pero a veces siento que debo proteger a quienes más quiero, aún a costa de mi vida —decía Satoshi, haciendo una mueca extraña—. ¿Qué hubiese sido de ese Poliwag si no hubiese actuado así?

—¡Me rindo! —le gruñó muy fuerte— ¡Si no te comprometes con tu propia vida, entonces lo harás si tu vida la atas con la mía!

—¿Qué cosa que? —le preguntó muy extrañado.

—¡A partir de ahora, seré tu novia, te guste o no! —le declaró muy sonrojada, sin que el enfado desapareciera.

—¡¿Qué?! —el joven parecía demasiado sorprendido. No lograba procesar nada.

—No sé qué será, pero siento que mi lugar está a tu lado —decía muy confundida—. Y a la vez, ese algo me dice que aún no es el momento que estemos juntos.

—Si te refieres a seguir viajando con Ash, prefiero que lo sigas haciendo —le dijo bastante tranquilo—. No quiero que la pases mal.

—Que accesible… —dijo muy sorprendida, esperando otra clase de respuesta… más posesiva…— Muchas gracias… ¿Puedo decirte Phil?

—Si te sientes cómoda así —le contestó muy feliz, al tiempo que Pidgeot le avisaba de algo—. ¿Qué sucede, amigo?

—Phil, creo que es tu Butterfree, y el Pidgeotto y Zubat de Ash y Brock —le mencionó la peli naranja muy feliz— ¡Chicos, por aquí!

Los tres comenzaron a hacer señas para que los siguieran, a lo que Pidgeot atendió rápidamente.

Claramente, el temple y la paciencia de los Pokémon de Phil o Satoshi, como quieran llamarle, había sido más efectivo que cualquier plan de búsqueda.

Cuando llegaron y aterrizaron en tierra firme, Pikachu fue el primero en saltar a los brazos de su entrenador.

—¡Pikachu! —gritó de alegría Ash— ¡Qué bueno volver a verte, amigo! ¡¿Estás bien?!

—¡¿En verdad preguntas tamaña barbaridad, Ash?! —le gritó furiosa Misty, mientras se le acercaba de forma amenazante— ¡Phil cuidó muy bien de él!

—¡Misty, está bien! —le pidió algo nervioso Phil— Es natural tal preocupación. Ash quiere mucho a Pikachu.

—¿Eh? —tanto Ash como Gary, vieron muy sorprendidos a su amigo. No solo su actitud se veía muy distinta, ¿Misty lo había nombrado por su verdadero nombre?

—¿Qué les pasa, muchachos? —les preguntó muy extrañado Phil.

—A ti que te pasó… —le contradijo muy sorprendido Gary.

—Misty, ¿qué le hiciste? —ahora le preguntaba de reojo Ash.

—Yo… bueno… —intentó responder muy sonrojada— ¡Les traje a su amigo de vuelta, ¿y así me lo agradecen?! —ahora gruñó muy molesta.

—Amigo… de vuelta… —murmuraron Ash y Gary a la vez.

—¡Ash, no seré cobarde contigo! —le exclamó muerto de miedo Phil.

—¿Por qué me dices eso? —le preguntó muy extrañado el aludido.

—Tengo un motivo para continuar… Tengo… mi segunda oportunidad —dijo con la voz temblorosa, mientras miraba a Misty, quién simplemente se sonrojó por completo—. Y cómo sé que no entenderás las cosas como te las digo, te seré directo…

—Phil, amigo —le dijo muy feliz Ash—. Si pudiera confiar a quienes más quiero en la vida a ti, lo haría un millón de veces… —bajó su mirada, y dijo con la voz quebradiza— Misty, Phil, espero que la pasen muy bien juntos…

—¿De qué estás hablando? —le preguntó muy extrañada Misty.

—¡Sé que los dos viajarán solos, no es necesario que me lo expliquen con dibujos! —le gritó algo molesto.

—Pues parece que si hay que hacerte dibujos —le comentó medio en burla la peli naranja.

—¿Cuando he sido egoísta contigo, Ash? —le preguntó sentido Phil— Misty seguirá viajando contigo.

—¿Eh? —bastante sorprendido por aquellas palabras, Ash miró muy curioso a los dos— No entiendo.

—Misty es tu mejor amiga, y si la separo de ti, los dos se extrañarán —le explicó Phil muy tranquilo—. Y si se aburre de mí, ¿cómo volverá a encontrarte?

—Es verdad —dijo Ash, esbozando una sonrisa irónica—. Pensar en uno mismo y en los demás a la vez… ¿Eso significa que el trío de Pallet Town vuelve a la carga?

—No creo que sea tan fácil —le negó Gary—. El daño por el que pasaste Phil… Ese daño hecho raíces…

—Yo si quiero que vuelva —le dijo Phil con mejor ánimo que sus dos amigos, para después voltear a ver a Misty—. Sé qué será difícil, pero, ¿puedo llamarte al centro Pokémon, Misty? —le preguntó muy complicado Phil.

—Nosotros vamos camino a isla Cinnabar —le comentó muy feliz Misty—. Si es que coincidimos en algún momento, estaría encantada.

—¡Gracias! —le exclamó con entusiasmo Phil— ¡Suerte a los dos en Cinnabar!

—¿No irás con nosotros? —le preguntó muy extrañado Brock.

—Quiero ir a Saffron a retar a Sabrina —le dijo algo apenado, más sabiendo que estaba mucho más atrasado con las medallas que sus dos amigos.

—¡Entonces suerte en tu batalla de gimnasio! —le desearon al unísono.

—¡Gracias! —en eso, notó como aquel Pikachu salvaje se le subía al hombro izquierdo, al igual que Eevee lo hacía en su hombro derecho— ¿No preferirías ir con Misty? Ella te salvó, además pasarías más tiempo con el Pikachu de Ash.

—Tú te lanzaste a salvarlo —le recordó Misty—. Un Pokémon también puede elegir a su entrenador, ¿no lo crees?

—No te prometo muchas victorias, pero sí que la pasarás muy bien con nosotros —le dijo Phil muy cohibido, a lo que el Pikachu solo le acarició la mejilla—. ¡Entonces bienvenido a la familia!

—¡Y tú! —ahora le gruñó Misty— ¡No quiero saber que vuelvas a actuar como un suicida!

—¡Si, si, ya entendí, mamá! —le dijo algo nervioso.

—¿Mamá? —se le acercó a la cara, y le dio un golpe con el dedo índice en la frente— Pikachu, Eevee, Butterfree… Mis pequeños, cuiden a este idiota por mí, por favor —a lo que los tres le asintieron con entusiasmo.

—¿Mis pequeños? —le preguntó muy extrañado Phil.

—¡Jajajaja! Qué lento eres… para ciertas cosas… —le burló de forma lasciva, dejando marcando ocupado al joven—. Cuídate mucho —se despidió, mirándolo a los ojos directamente.

—Tú también cuídate, Misty.

Misty se alejó de su, supuestamente ahora novio, y siguió su camino con Ash y Brock, mientras Phil y Gary se quedaron mirando al trío.

—Phil… —le llamó tímidamente Gary.

—¿Quieres continuar bajando el ego de Ash con tu ego? —le preguntó muy tranquilo Phil.

—Entre los tres somos rivales, y creo que Ash es quién más necesita mantener los pies en la tierra.

—Deja que las cosas fluyan —le contestó muy tranquilo Phil—. Y si, puedes. Ash se aburriría mucho sin alguien que le haga la vida cuadritos.

Mientras tanto, Ash, Misty y Brock reiniciaron su viaje a isla Cinnabar. Pero Ash se veía muy pensante; distraído.

—¿Te sucede algo, Ash? —le preguntó muy preocupado Brock.

—Desde aquel incidente en el campamento de verano, siempre quisimos de vuelta a nuestro amigo Phil, pero…

—Él me contó todo —le comentó Misty muy preocupada—. Ash, si te comienza a molestar mi presencia, creo que lo mejor es que no continúe con ustedes.

—Ese es el problema que tengo —le interrumpió muy serio—. Ni tú, ni Phil son el problema. Tengo miedo de echar todo a perder.

—Conociendo tus habilidades, lo veo posible —le comentó medio en broma la peli naranja.

—¡Oye, no es para que me des la razón! —le gruñó muy molesto a Misty.

—Tranquilo —le dijo muy feliz Misty—. Algo me dice que, de alguna u otra forma, todo terminará bien. No te preocupes.

—Gracias Misty, necesitaba escucharlo —le agradeció bastante más tranquilo.

Y así, Ash, Gary y Phil tomaron distintos caminos, pero siempre viendo al mismo destino. La liga Índigo.

Tres semanas después…

—¡Vamos, por favor contesta! —pedía muy ansioso Phil, quién estaba frente a una de las gavetas telefónicas del centro Pokémon de Saffron.

De la nada, por la pantalla del comunicador, apareció una Misty muy radiante.

—¡Hola Phil! —le saludó muy feliz la peli naranja, al tiempo que Pikachu y Eevee también aparecían muy felices por el monitor— ¡Hola mis pequeños! Perdónenme por no haberles contestado de inmediato.

—No te preocupes —le dijo muy entusiasmado—. ¿Cómo les ha ido?

—Muy bien —le asintió Misty—. El Charmeleon de Ash evolucionó a Charizard.

—¡Eso es genial! —le gritó con entusiasmo.

—El problema es que aún no le hace caso en nada —le comentó muy desconcertada.

—Eso no es genial —le respondió con los mismos ánimos.

—Lo mejor es no apurar las cosas. Ash es un gran entrenador —le dijo con mucho entusiasmo Misty.

—A propósito —le preguntó muy extrañado el joven—. ¿Qué Pokémon es el que tienes en brazos?

—¿Eh? —Misty bajó su mirada al Pokémon, y volvió a la pantalla— ¡Se llama Togepi! ¡Saluda a papá, pequeño!

—¡¿Papá?! —aquellas palabras incomodaron un poco al joven.

—Si —le asintió con mucha felicidad—. Desde hoy es mi pequeño bebé.

—¿Cuándo lo capturaste? —le preguntó, mientras miraba muy extrañado al pequeño.

—En realidad, el me capturó —aquella respuesta dejó muy confundido al joven—. Un huevo que Ash encontró en una excavación, donde curiosamente nos encontramos con Gary.

—¿Sigue haciéndole la vida cuadritos a Ash? —le preguntó de forma traviesa.

—Tu sabes que si —ante aquella afirmación, ambos se largaron a reír.

—Entonces Ash te regaló a Togepi —Phil parecía muy emocionado.

—Verás… —comenzó a decir con algo de nervios— Hicimos un pequeño torneo para ver quién se lo quedaba…

—¿Qué hicieron qué cosa? —pero todo el buen humor del joven, había desaparecido de golpe.

—¡Pero al final Togepi me eligió a mi como su entrenadora! —intentó corregir de golpe.

—¿En verdad hicieron algo tan infantil? —definitivamente, el buen humor de Phil había desaparecido— ¿En verdad él te escogió como su entrenadora?

—Eh… —a cada palabra, Misty comenzaba a sentir mayor distancia con su, aún novio— En realidad… Togepi reconoce a la primera persona que ve como su mamá, y yo evité que Ash y Brock vieran su nacimiento…

—En verdad espero que no lo hayas hecho a propósito.

—¡Por supuesto que no, Phil…! — le gritó algo acongojada.

—Mi nombre es Satoshi —el joven miró al Togepi, quién miraba directo a la pantalla con mucha curiosidad, y dijo después de un suspiro—. Los Pokémon dicen más cosas que las personas…

—¿Qué quieres decir con eso? —Misty ya le hablaba muy asustada.

—Ash… —cerró sus ojos, y finiquitó— ¿Sabes? No voy a perder mi amistad con Ash por ti.

—¡Espera, no sigas! —le gritó desesperada.

—¿Recuerdas aquel sueño? —la joven muy triste, simplemente le asintió— Creo que tenía razón, esto fue solo una mala coincidencia… Adiós, amiga —y cortó la comunicación, mientras miraba a un costado de él— No me equivoqué, solo los tengo a ustedes —acarició a Pikachu y a Eevee, y los hizo subir a sus hombros—. Solo confíen en quienes ustedes crean, pero jamás en las personas —y muy serio, salió del centro Pokémon, mientras Pikachu y Eevee se quedaron mirando muy tristes la pantalla. Todo volvía a como era antes.

Mientras, del otro lado del teléfono, la joven peli naranja lloraba desconsoladamente, aún sin colgar el teléfono.

—¡La única persona que me ha amado tal cual como soy… y yo lo arruino todo! —gritó completamente desconsolada, mientras Togepi acariciaba su cabello— Soy una tonta —limpió sus lágrimas, y miró al pequeño—. Esto fue una mentira… Sabía que también tengo ojos para Ash… —colgó el teléfono, y partió a los cuartos del centro Pokémon—. Vamos a dormir, mañana tenemos que levantarnos muy temprano.

Lo siento mucho, pero aún no es el momento —decía una voz femenina de fondo—. Hasta entonces, cuídense por favor.

Esta historia continuará…

...

Si, lo se, nada termina bien en esta basura de historia... De modo que sea. Espero les haya gustado el capítulo. Nos vemos el próximo sábado!
 

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Hola a todos, he aquí un nuevo capítulo. Me demoré porque había mucho que mirar, entre Let's go y Bohemian Raphsody... El caso, ya saben que del domingo no pasaré. En este capítulo, haré arder el mundo un poco, y eso... Hasta el próximo sábado!

...

Capítulo 74: "Revelando la verdadera realidad"

Todos escuchaban muy sorprendidos cada pasaje de la historia contada entre Gary, Misty, Serena y Phil. Era increíble cómo pequeños hechos, los que parecían casi fortuitos, detonaron el estado actual del grupo.

Las emociones estaban a flor de piel, más por las mujeres, quieres parecían empatizar más con la situación.

—Nosotros perdimos nuestros cuerpos por nuestras propias acciones, por eso sufrimos cuando éramos pequeños —decía muy pensante Ed—. Pero a diferencia de ustedes, siempre tuvimos apoyo de todos, nadie nos abandonó.

—Los comprendo —ahora les decía Inuyasha—. Cuando uno es pequeño, no comprende por qué otros niños los tratan así… Como un raro…

Todos seguían muy pensantes por la situación, salvo una jovencita, quién había comenzado a tronar sus nudillos.

—¿Dónde dijeron que vivía esa vieja amargada? —preguntó May bastante molesta— No se preocupen, voy a ir a romperle la cara.

—No te preocupes por ella —le dijo una voz adulta muy conocida.

—Profesor Oak —ante su llegada, todos voltearon a verlo, acompañado por Delia— ¿Porque no deberíamos preocuparnos por esa tipa?

—Un contacto llamado Suicune me contó todo lo que había sucedido —le respondió muy tranquilo—. En ese momento, me dijo que había rescatado a Ash y Serena de unos brabucones, y sus posibles consecuencias.

—Ya veo —soltó de golpe la joven de Kalos muy feliz—. Luego iré a agradecerle a Suicune.

—¿Y qué pasó con los brabucones y la amargada? —le preguntó Usagi.

—Despedí a Theresa ese mismo día por impartir correctivos inapropiados, y a aquellos niños se les vetó para siempre la licencia de entrenadores, al menos hasta que hayan cambiado su conducta con ellos.

—Pero podría volver a trabajar con cualquier otra persona —le aclaró Dawn muy preocupada—. ¿Eso no sería peligroso?

—Pequeña, lo que le sucede al profesor Oak siempre será noticia mundial —le respondió Delia esbozando una sonrisa.

—Todos se enteraron del caso, por lo que también fue vetada de la asociación de investigadores —le comentó la profesora Larch—. Aún recuerdo esa reunión, fue una votación unánime —término medio en broma.

—Gracias a todos por su apoyo, chicos —le agradeció muy apenado Phil—. Se los suplico, nunca piensen en la venganza, eso solo ensuciara su mente y alma.

—El profesor hizo lo que tenía que hacer, y con ese castigo es suficiente —le apoyó Gohan—. Lo que me pregunto. ¿Quién habrá sido la de aquella voz?

—Chicos, creo que la respuesta a esa pregunta viene de mucho más atrás de la que podemos creer —le dijo Sora muy seria.

—Por la misma razón, queríamos que todos los que fueron a la dimensión de Sakura, Shaoran y Tomoyo estuvieran con nosotros —les completó Iris—. Se reveló información muy importante sobre lo que puede estar sucediendo ahora.

—¿Información importante? —se preguntaban Phil y Sakura al unísono.

—Ustedes son los únicos testigos presenciales de lo que sucedió hace mil años —volvió a decir Iris, mucho más seria—. Reina Serenity, Bardock, por favor.

—No importa la época, los humanos siempre cometerán errores —dijo una voz masculina muy seria de fondo.

—Jamás caer en la venganza —ahora dijo una voz femenina muy pacífica—. Qué bueno que existan personas que protejan e impartan esos pensamientos.

En eso, de la nada, los espíritus de la reina y el saiyajin aparecieron entre ellos.

—¿Quiénes son ustedes? —les preguntó muy sorprendida May.

—Quienes son, creo que estás alturas no los sorprenderá —le respondió Iris—. Ellos vienen de otra dimensión; para ser más exactos, donde viven Gohan y Usagi.

—¡¿Qué?! —el grito entre todos fue unánime.

—Delia, lo siento mucho, pero es nuestro turno de decir la verdad —le dijo muy serio el profesor.

—Estoy de acuerdo, Sam —le asintió igual de seria la señora Ketchum.

—¿Qué verdad? —le preguntó muy extrañado Ed.

—¿Ellos tienen algo que ver con lo que tiene guardado en el sector más escondido del internet, profesor? —le preguntó muy seria Dawn, sorprendiendo a todos.

—Es verdad —comentó algo molesto Phil—. Nunca preví que estuvieran escondiendo información en la subred.

—Dawn, Phil, esa información no estaba escondida, estaba lista para que la usara su verdadero dueño —le asintió Delia muy tranquila.

—¿Su verdadero dueño? —ahora preguntaron todos al unísono.

—Su verdadero… dueño —susurró muy pensante Phil, mientras iba al teclado de la computadora.

—¿Y de quién es toda esa información realmente? —le preguntó muy extrañada Dawn.

—Allí hay información de hechos sucedidos en varias dimensiones —respondió Oak muy cortante.

—Toda esa información es de Henry, el padre de Ash —le respondió Delia, como si no fuera nada.

—¡¿Qué?! —el grito unísono de todos, parecía escucharse en todo el laboratorio.

¿Qué era lo que escondía realmente Henry?

—¡Esperé un momento, profesor! —comenzó a cuestionar algo molesta Dawn— ¡La tarjeta que me entregó era de su propiedad! ¡¿Acaso también nos está escondiendo cosas más allá de lo que vimos ahí?!

—Ellos no están escondiendo nada —dijo Phil, mientras introducía su contraseña de entrenador, y la información que estaba escondida en la subred comenzaba a salir.

De pronto, todos los monitores de la sala comenzaron a mostrar imágenes no solo de ellos, de su vida cotidiana, sino también de sus familias y antepasados. Todos veían impactados a un Phil que no daba la cara; ni siquiera sabían que decir. No entendían que pasaba.

—¿Quién… eres realmente? —le preguntó Marina muy impresionada.

—No fue muy difícil reconocerte en tu desafío contra la elite four —le dijo con demasiada tranquilidad el profesor Oak—. Como se lo dije a Max y Tracey, Satoshi es un maestro de las batallas, es imposible ganarle.

—Y como lograste calmar las cosas cuando Duplica le hizo aquella broma a Ash y Misty —le dijo algo sarcástica Delia—. Bienvenido a casa, Henry.

—¡¿Qué?! —nadie en la sala cabía en lo que sucedía. Parecía más una broma.

—¡Es imposible que él sea Henry! —le gritó muy enojada May— ¡Partiendo que el abandonó a Ash, debería tener su edad señora Ketchum!

—Rompiste todas las reglas que existen, ¿verdad? —le preguntó la reina Serenity.

—Así es —le asintió Phil… o Henry…—. Jamás hubiese abandonado a mis hijos, quería a mi familia, pero…

—¿Podrías explicarnos en mayor detalle que es lo que sucede? —le preguntó la profesora Larch.

—Primero que nada, mi nombre es Phil y soy de Pallet Town, y hace muy poco descubrí que soy la reencarnación de Henry, el padre de Ash.

—¿En verdad planean que creamos esa historia? —les cuestionó Ed muy molesto— Primero trabajabas para el escuadrón de la oscuridad, después te quitas la vida para salvar a Dawn y Marina, ¿y ahora eres la reencarnación de un padre irresponsable?

—Hermano, cálmate —le pidió Al algo nervioso—. Eso significa, que el padre de Ash está muerto.

—Así es —le respondió Phil—. Lamentablemente, el murió durante la guerra contra Johto en manos del escuadrón de la oscuridad.

—¿Es lo que estoy pensando lo que ocurrió? —Ed parecía muy preocupado por la supuesta respuesta que tenía en su mente.

—Sí, es como Ishval —le asintió Phil—. La única diferencia, fue que aquella guerra fue provocada para eliminar a los tres hijos de Henry.

—¿Pero por qué motivo? —le preguntó muy extrañada Misty.

—Es por el mismo motivo por el que ellos dos aún no han ido a descansar en paz —le respondió Iris, señalando a la reina Serenity y a Bardock—. Sus respuestas los dejará helados.

Ante aquellas palabras, muy intrigados, todos dieron vuelta a ver a los dos espíritus.

—Permítannos terminar, y luego podrán preguntarnos todo lo que quieran —les pidió muy serio Bardock.

—Nosotros participamos hace mil años en la batalla contra Arades, y fuimos elegidos como los guerreros de la luz y la oscuridad —le respondió la reina.

—¿Recuerdan las amenazas que tuvieron durante la recolección de las cartas Sakura? —interrumpió Iris como complemento— Por esa y esta razón, necesitamos sus experiencias. Perdón —le pidió con una reverencia la joven—. Por favor, continúen.

—Les sugiero que sean breves —les dijo Paul muy serio—. No les queda más de diez minutos en este mundo, o terminarán como almas en pena.

—Qué bueno que alcanzamos a despedirnos —comentó muy conforme la reina Serenity.

—Como digas —le dijo Bardock con fastidio—. El elegido de nuestra época fue sir Aaron, y su tarea era la de terminar con Arades, pero su poder era abrumador.

—Hizo el intento de sellarlo en el árbol del inicio, pero no fue suficiente —continuó la reina—. Por suerte, las guerreras elementales de nuestra época lograron sellarlo sacrificando sus vidas, y todo gracias a que un joven del futuro nos advirtió del peligro.

—Creo que las guerreras a las que se refieren son Ondine, Flora, Aurora y Dani, ¿no es así? — le preguntó Marina.

—Así es — en eso, el espíritu de Dani apareció frente a todos —. Me presento. Soy Dani, y soy la guerrera elemental del fuego de hace mil años — desvío su mirada hacia sus dos viejos amigos, y les saludó —. Pese a mil años, siguen viéndose jóvenes — les dijo medio en broma.

—Que graciosa —le contestó muy molesto Bardock—. No sé por qué, pero algo me dice que ustedes conocen a quien nos ayudó.

—Tiene que ser una broma… —comentó algo desesperada May, mientras su pelo se desordenaba solo.

—No May —le negó Sora—. El verdadero organizador de todo esto, quién eligió a Phil y Sakura para esta misión, quién les ordenó a todos a protegernos, es el mismo que ha actuado en las sombras desde hace mil años. Es nuestro querido amigo Ash.

—¡Esto se está sobrepasando de lo estúpido! —les gruñó furiosa Misty— ¡¿Son sus mejores excusas para que los perdonemos por engañarnos todo este tiempo?!

—Mi Misty, es verdad lo que te dicen —le contestó Phil, mientras esbozaba una sonrisa irónica—. Conoceré a mis hijos, pero que no espere mucho de mi futuro.

—¡¿Mi Misty?! —exclamó muy nerviosa la peli naranja.

—Serena, ¿recuerdas bien aquella voz que escuchaste cuando Suicune los salvó? —le preguntó Sakura muy pensante.

—Si —le asintió—. Era una voz muy suave y tranquilizante.

—Eso significa que mi teoría es cierta —sentenció muy triste Phil, soltando unas cuantas lágrimas, golpeando con mucha fuerza la mesa— ¡Maldita sea!

—¿Quién es el dueño de aquella voz? — ahora les preguntó Marina muy preocupada.

—Esa voz es la razón por la que no puedo estar con Phil —sentenció con tristeza Sakura—. Aquella voz, es de la novia de Henry. Ella es la verdadera madre de Ash.

Todos miraron a la joven perplejos, y luego a Delia. Era demasiada información, no lograban procesar nada, y seguía el bombardeo de información.

—Señora Ketchum… —susurró Misty.

—Mi hermanito siempre fue muy infantil —les contestó medio en broma Delia—. Iba a extrañar su compañía, así que adopté a Ash como mi hijo.

—¡No! —le gritó May muy molesta— ¡No importa lo que haya pasado, usted seguirá siendo la madre de Ash!

—Es verdad lo que dice May, Delia —Phil dio vuelta, y miró a los ojos de la señora Ketchum muy orgulloso—. Mi amigo Ash, es lo que es gracias a usted.

—¿Y qué pasó con los otros dos hermanos? —le preguntó muy serio Ed.

—Un niño y una niña —les respondió Oak—. Nosotros escapamos con ellos, y los entregamos a las órdenes de Dialga y Palkia.

—Lo único que sabemos de ellos, es que la niña tenía el cabello castaño miel, y el niño tenía el cabello azulado, como su padre.

—Si soy la reencarnación de Henry, significa que efectivamente ella también reencarnó —soltó algo más tranquilo—. Aún no es el momento, aún no —decía mientras miraba a los ojos a Misty—. Sabremos cual es el momento…

—Cuando nos digan que lo es… —completamente paralizada y sorprendida exclamó— ¡Imposible! ¡No… no puedo… no puedo ser…!

—Solo tú lograste accionar mi reloj, nadie más —le explicó Phil—. Siempre me dijiste en mis sueños que nunca dijera tu nombre. Tú eres Misty, la líder de gimnasio de Cerulean… y la reencarnación de la madre de los hijos que tuvieron con Henry.

Misty no lograba procesar nada, su mente estaba ida.

—¡Esto es una verdadera locura! —le gritó furioso Ed.

—Uno es capaz de hacer lo que sea por sus hijos —le dijo la reina Serenity muy tranquila—. Y si es necesario romper todas las reglas que existen para velar por ellos, entonces lo haremos sin dudar un segundo.

—¿Qué se puede decir en un momento así? —decía muy desconcertado Gary.

—¡Me duele la cabeza tanto pensar! —exclamó muy molesta Dawn.

—¿Qué clase de reglas rompiste? —le preguntó muy molesto Shaoran, quién solo escuchaba atento todo ese descalabro— Nadie puede reencarnar tan rápido, y mucho menos Misty puede ser la reencarnación de aquella mujer.

—Por lógica es cierto —le comentó Ed—. Misty es seis meses mayor que Ash. Ella ya existía cuando Ash nació.

—A menos que haya habido alguna situación que expuso a la muerte a Misty —le completó la profesora Larch.

—Ahora que lo mencionan —comenzó a decir muy pensante la líder de gimnasio—, a los seis meses de vida, tuve un cuadro de apnea del sueño. Si no hubiera sido por mis hermanas, hubiese muerto…

—Los dos estuvieron jugando a ser dioses —le regañó Ed a Phil muy molesto—. Siempre debe haber una equivalencia de intercambio —ante aquellas palabras, todos se quedaron mirando al joven alquimista—. ¿Qué dieron a cambio?

—Solo quería seguir en la batalla… —susurró muy triste Phil— Así tuviésemos que entregar nuestras almas a cambio.

—¿Qué significa eso? —les preguntó May, ya muy asustada.

—Entregaron sus almas a cambio de reencarnar a toda costa —les respondió Shaoran—. Seguramente, después que termine la guerra, ambos desaparecerán para siempre.

—Según leí —intervino de forma impulsiva Tomoyo—, cuando una persona reencarna porque sintió que su misión en el mundo no la pudo concluir, lo hace casi de inmediato.

—¿Eh? —Phil miró muy extrañado a la joven.

—Mírenlo así —les dijo con mucho entusiasmo—. Tienes la misma edad de Ash, así que mientras estuviste dentro de tu madre, podías haberte adaptado a ese cuerpo — y luego desvío su mirada a Misty —. Y tú, Misty. Si el alma de la madre de Ash no hubiese intervenido en ese momento, tal vez, ahora mismo no estarías aquí.

—¿Tú lo crees?

—No son muchos los recuerdos que tengo de mi vida pasada, pero recuerdo que ella siempre fue muy feliz y gentil, velaba por mí y mis Pokémon, aunque era algo torpe —le dijo Phil algo sentimental.

—Tienen mucho de que conversar —les dijo Dani con un tono de voz calmado—. Ahora sólo concéntrense en continuar las cosas donde quedaron.

—Si no quieren que sus estupideces hayan sido en vano —ahora les decía muy serio Bardock—, les sugiero que se pongan a entrenar.

—Antes que se vayan —les interrumpió de golpe Phil, quién muy decidido caminó hasta Misty, y le dio la mano, llamando mucho la atención de la joven—. Arceus me dijo que él envió a Ash al pasado a entrenar. ¿Lograron verlo?

—Sir Aaron nos contó que lo conoció cuando era niño, pero según sus relatos, todos ustedes lo son todo para el —le respondió la reina Serenity.

—Hizo todo lo posible para hacerse lo más poderoso que podía —continuó Bardock—, hasta que lo logró.

—Y en todo momento habló de ustedes, y en lo maravillosos que eran —terminó Dani—. Fue gracias a él, el que están ahora aquí.

—Fue gracias a él que logramos derrotar a los generales de la oscuridad —le completó Sakura—. Aquel cuaderno que encontré en el monte plateado, perfectamente podría estar escrito por Ash.

—Pero, ¿cómo logró saber sobre los Pokémon poseídos? —ahora le preguntó muy extrañado Ed.

—Ahora que lo mencionas, es verdad —acotó muy extrañada Marina—. Él no logró participar en la batalla contra Kyogre y Groudon.

—Ese tonto, siempre pasándose de listo —dijo con tono sarcástico Misty.

—Creo que, a partir de ahora no deberías referirte a él de esa forma —le pidió algo nervioso Phil.

—Phil, discúlpame, pero aún no logro procesar tanta información —le negó muy desconcertada—. ¿Cómo lograste recuperar los recuerdos de tu vida pasada?

—A partir de ahora, son ustedes quiénes deben encontrar sus propias respuestas —les mencionó Dani.

—Lo que suceda a partir de ahora, es solo asunto de nosotros —le dijo de reojo May—. Podrían ser un poco más empáticos.

—Está bien —le asintió Marina—, es mejor dejarlo así.

—Entonces prepárense, porque cada uno volverá a su propia dimensión —les comenzó a ordenar Paul—. Haz lo que tengas que hacer, Giratina.

—¡Ya verán, les demostraremos lo poderosos que podemos llegar a ser! —le arengó Marina con mucha seguridad, la cual contagió a todo el grupo.

—¡No sabemos qué clase de sorpresas nos siga deparando la vida, pero de lo único que estamos seguros, es que derrotaremos a Arades! —ahora dijo Usagi.

—¡No se preocupen por nosotros, podemos con esto, y más! —les terminó Gohan.

—¡Están luchando por sus familias y amigos, sabemos que no bajarán con facilidad los brazos! —les respondió la reina, mientras comenzaba a transformarse en simplemente energía.

—Es su deber ser más poderosos que Arades, es la única forma que tendrán para ganar —dijo Bardock, también comenzando a transformarse en energía.

—Y Marina —dijo muy animada Dani—. Nunca olvides aquella conexión con tus amigos. Siempre mantén activa esa sincronía empática, es tu arma más poderosa.

—¡No lo haré! —le prometió a puño cerrado, mientras llevaba su mano izquierda a su pecho y cerraba los ojos— Ellos siempre tendrán un espacio aquí.

—¿En verdad? —le preguntó Sakura muy intrigada, mientras se acercaba… y comenzaba a jugar con sus pechos…— Son más grandes que los míos… Creo que si…

—¡Aléjate pervertida! —le gritó furiosa la joven, separándose de golpe tapándose, mientras los demás las veían muy nerviosos— ¡Me refería a mi corazón!

— Ya lo sabía —le dijo algo traviesa—. Pero eso no quiere decir que solo tú nos tienes aquí —le comentó con un tono más tierno Sakura, llevando de forma más cariñosa sus manos a su pecho—. Esa sincronía empática, es nuestra arma más poderosa.

— ¿Estás seguro que podrás solo con ella? —le preguntó por lo bajo Sora a Paul— También me atacó a mí.

— ¡¿Ya quieren apurarse?! —les gritó muy molesto el aludido— ¡No tengo su tiempo!

— ¡Jejejeje! Sí cariño —le dijo algo nerviosa Sakura, volteando a ver a Dani—. Si es que morimos, nos veremos en el otro mundo, aunque no creo que llegue a pasar.

— Tampoco creo que suceda —le respondió muy desafiante Dani—. Un último consejo. Observen y analicen todos sus pasos, nunca estén conformes con sus resultados.

— Analizar y conformidad… —susurró Phil— Creo que tengo mucho trabajo por hacer, aún.

— Recuerden que Arades no es como los demás enemigos que han enfrentado —terminó la voz de Dani de fondo—. Les deseo mucha suerte.

Todos se quedaron pensando en cada palabra de la guerrera ancestral. Era como si cada palabra que hubiese dicho, fuese más una advertencia que otra cosa.

—Partieron a descansar en paz, ¿cierto Paul? —preguntó muy sentimental Sakura.

—Tú misma lo dijiste, no vale la pena preocuparse por los muertos —le dijo muy serio el joven, desviando su mirada a Phil—. ¡Oye, comienza a hablar!

—¿Eh? —algo desconcertado, el joven sacudió su cabeza, y comenzó— Es verdad.

—Les explicaremos, chicos —comenzó a decir con algo de preocupación Sakura—. Todo comenzó cuando…

—Sakura —pero Paul la calló al acto, sin quitar la mirada de Phil—. No sé cómo te llamarás, pero a ti te dije que respondieras —le amenazó el joven.

—¡Ja! Qué sobreprotector —soltó con una risa irónica—. Hazle caso a tu novio, Sakura.

—¡Yo…! —muy nerviosa, intentó comenzar a dar explicaciones.

—Verán. Todo comenzó cuando Dialga y Palkia nos dio autorización para comenzar a visitar otras dimensiones…

Hace dos meses atrás.

¿A dónde iremos primero? —le preguntaba Satoshi a los controladores.

¿Comenzaremos de inmediato a buscar todos los objetos y personas? —ahora le preguntaba Sakura con la misma curiosidad.

No —le negó Palkia—. Primero irán a visitar a un mago que les ayudará mucho en su camino.

Sabemos que tienen dudas —ahora les comentó Dialga—, y creo que el podrá responder a ellas.

¿Un mago? —tanto Satoshi como Sakura se miraron muy extrañados.

Es poco y nada lo que sabemos —dijo algo incómodo Satoshi—. Si ustedes lo dicen, entonces envíennos.

¿Son seguros estos viajes? —preguntó con algo de temor Sakura.

Lo averiguarán en el camino —y sin ningún aviso, Palkia abrió de golpe un umbral a sus pies, solo quedando el grito de terror de ambos.

...

Después de un pequeño lapso de tiempo, ambos jóvenes aparecieron del otro lado, cayendo sentados pesadamente.

¡Ay! —se quejó Satoshi, sobando su trasero— ¡No, no son seguros!

¡Ya van a ver esos tontos cuando los vea! —gruñó furiosa Sakura, mientras también se sobaba, y miraba a su alrededor— ¡Sato, mira! —ahora dijo muy asombrada— Creo que llegamos.

No es muy distinto de donde vivimos —comentó muy capcioso Satoshi.

Disculpen, ¿están perdidos? —les preguntó una voz joven muy tranquila.

¿Eh? —los dos entrenadores voltearon a ver, y lograron divisar a un joven de cabello azulado y lentes, camisa morada, chaleco manga corta gris y pantalones azules, combinados con lo que parecían mocasines negros— ¡Jejejeje! Hola —saludaron algo nerviosos.

No parecen de aquí. Entren por favor —les pidió de forma amable el joven extraño.

Muchas gracias por tu ofrecimiento —dijo Sakura cortésmente con una reverencia—. Estamos algo apurados, buscamos a un joven.

Así es —le asintió Satoshi—. Es un mago, y nos dijeron que…

¡Deja de hablar demás, tonto! —le gritó entre asustada y furiosa Sakura, tapando la boca del joven con la ayuda de una llave de lucha— ¡Jejejeje! No le hagas caso, está loco.

Al contrario —le dijo muy sorprendido el chico de lentes—. A mí me encanta todo lo que tenga que ver con la magia. Puedo enseñarles algunos trucos si quieren.

¿En serio? —le exclamó muy emocionada la peli morada— ¡Entonces llévanos a tu casa!

De hecho… cayeron en el patio de mi casa —el incómodo comentario del extraño, hizo que ambos jóvenes miraran con más calma alrededor, notando el enorme lugar rodeado por una reja muy alta, y muy cerca, una enorme mansión.

El grito que pegaron al aire, perfectamente se escuchó en todo a la redonda.

¡Perdón, fue sin querer! —le pidió algo asustado Satoshi.

¡No llames a la policía, por favor! ¡No somos ladrones! —le pidió igual de asustada Sakura.

De hecho, los llamé apenas los vi adentro —en cambio, el extraño de anteojos los veía de forma maliciosa, aterrando aún más a los jóvenes—. Tranquilos, es broma.

¡¿Eh?! —y muy desconcertados, volvieron a mirar al joven, quién los miraba con mucha felicidad.

¡De pésimo gusto tu broma! —le gritó furiosa la peli morada.

¡Con un demonio, nos asustaste! —le reclamó Satoshi, con la mano izquierda en su pecho.

Será mejor que entren —extrañamente, ahora el joven les dijo algo más serio—, su llegada llamó demasiado la atención.

Aquellas palabras, no tanto el contexto, sino la tranquilidad con que las había dicho, llamaron mucho la atención de ambos viajeros. ¿Acaso para él era muy normal esas cosas?

Antes de empezar con el interrogatorio. Mi nombre es Sakura, y mi amigo se llama Satoshi.

Mucho gusto —les saludo de forma formal—. Mi nombre es Eriol, y espero responder a sus preguntas.

Me llama poderosamente la atención que no te sorprenda que hayamos aparecido de golpe —le cuestionó Satoshi—. ¿Eres humano?

¡No preguntes idioteces! —le gritó furiosa Sakura, volviendo muy apenada la vista a Eriol— ¡Jejejeje! Perdónalo…

Tranquilos, no soy un extraterrestre si a eso se refieren —comentó entre risas—. Creo que he vivido lo suficiente, como para que estos espectáculos me parezcan normales.

Saco a conclusión que tú debes ser aquel mago que nos puede ayudar — comentó algo pensante Sakura.

Eso depende de ustedes —el tono sospechoso con que había dicho aquellas palabras, sorprendieron muchísimo a los jóvenes, mientras veían como entraba a su casa.

¿Entramos? —le preguntó Sakura a Satoshi algo asustada.

Tenemos una misión que cumplir, Saku —le dijo muy decidido el joven—. No hay pie atrás.

El interior de la casa parecía sacado de una película antigua. La casa tenía toques muy clásicos; lámparas, cómodas, el detallado de las puertas y las murallas, los adornos… Parecía una casa de principio del siglo XX.

¡Qué casa tan bonita! —exclamó muy sorprendida Sakura.

Muchas gracias, señorita —le agradeció muy feliz Eriol—. Es complicado cuidar este tipo de casas, más cuando solo somos cuatro.

Me imagino cuanto les debe robar el restaurador —comentó Satoshi completamente absorto en la casa—. No sé por qué siento que he estado aquí antes.

¿Será porque te gustan las cosas antiguas? — le preguntó algo extrañada la joven.

Tu eres menor que yo, y también me gustas… —comentó sin darse cuenta Satoshi, haciendo que su compañera también se sonrojara a más no poder.

Qué bueno que se tengan tanta confianza —les dijo Eriol mucho más tranquilo—. La confianza es muy importante a la hora de relacionarse con quienes más quiere uno.

¿Eres mago o psicólogo? —pero Sakura parecía muy molesta por aquellas palabras— ¡Conozco a Sato perfectamente, no necesito que nadie me venga a decir tanta tontería!

¿Estás completamente segura? —volvió a preguntarles de forma sospechosa Eriol.

Bueno… —comenzó a decir Satoshi de forma dudosa— Sabe que mi nombre real es Phil. Yo mismo le pedí que no me llamara por mi nombre, hasta que no me sintiera seguro de volver a usarlo.

¿Estás seguro que eso es todo? —pero Eriol quería seguir con sus extrañas palabras.

No tengo nada más que contarle —le dijo algo molesto Satoshi—. Y si no se lo he dicho, mi mamá y mis abuelos se han encargado de hacerlo —remató con mucha vergüenza.

¡Mi niño lento! —comenzó a decir en burla Sakura, revolviendo su cabello.

¡No hagas eso! —y algo desesperado, el joven intentó quitársela de encima.

¿Y duermes bien? —ahora le preguntó más entusiasmado Eriol.

¡¿A qué viene esa pregunta?! —le preguntó muy sonrojada Sakura.

¡Jajajaja! No iba a eso, Sakura —comentó entre risas—. ¿Insomnio, hambre a medianoche, los mosquitos… o algún sueño extraño?

Ambos vieron muy sorprendidos al joven. Parecía saber más de lo que pensaban.

¿Tú cómo sabes de esos extraños sueños que tengo? —Satoshi se veía muy ansioso, sabía que podía ser el gran momento para conocer el significado de aquellos sueños.

Confiesa, ¿quién te contó? —en cambio, Sakura parecía muy desafiante.

Creo que ya saben quiénes lo hicieron —le respondió Eriol, mientras entraba con los dos jóvenes a la sala principal.

En esta, esperaban dos mujeres y un extraño muñeco volador. La mayor de las jóvenes, pelirroja, vestía una falda roja, la que caía hasta los tobillos, un sweater color blanco y zapatos taco medio. La más joven, de cabello oscuro, vestía una falda tableada que le llegaba hasta las rodillas, una camisa morada y zapatillas. Y el extraño ser oscuro, parecía tener alas…

¿Es tu familia? —le preguntó muy curiosa Sakura— ¡Señora, debería educar mejor a su hijo!

¿Hijo? —la pelirroja escuchó algo desconcertada aquel regaño, a lo que soltó una pequeña risa— ¿No les dijiste nada, Eriol?

¿Tenía que decirnos algo tu mamá? —le preguntó muy extrañado Satoshi.

Digamos que no es mi mamá —le respondió Eriol esbozando una sonrisa muy despreocupada—. Así como tú, Satoshi, yo también tengo una compañera.

¡Espera! —exclamó algo aterrada Sakura— ¡¿Cuántos años de diferencia se llevan?!

No creo que hayan venido a saber de nosotros —le respondió la pelirroja, desviando hábilmente la pregunta—. Mi nombre en Kaho Misuki.

Mi nombre es Ruby Moon. Es un gusto —ahora les saludó con una reverencia la joven.

Y mi nombre es Spinel Sun —se presentó el pequeño… ¿peluche?

Son muy curiosos los animales de este mundo —comentó algo sorprendida la peli morada—. ¿Qué opinas, Sato? —pero al verlo, notó que estaba en posición pensante.

Dialga y Palkia nos enviaron aquí a propósito por algún motivo —dijo Sato, sin retirar su mano derecha de su mentón—. Por algún motivo, no sé cuál, tengo ganas de desquitarme contigo, Eriol.

¿Crees que tenga alguna relación con ese extraño sueño que tienes? —ahora más serio, Eriol le preguntó.

Desde que tengo uso de razón que tengo ese sueño…

También me gustaría saber de qué se trata —le apoyó muy preocupada Sakura—. A veces tengo que dormir abrazada a él. Comienza a temblar y sudar, y solo grita que dejen tranquila a una persona.

Recuéstate en el sillón, Satoshi —le pidió, mientras tomaba lo que parecía una llave—. Desde hace mucho que no hago esto. ¡Libérate!

Y como si fuese magia, al menos para Satoshi y Sakura, aquella llave se transformó en un báculo, el cual parecía simbolizar el sol y la luna.

¡Increíble! —fue todo lo que exclamaron los dos entrenadores, muy sorprendidos.

¿Comenzamos? —Eriol se paró a un lado del sillón, y miró a ambos jóvenes.

He esperado mucho este momento —decía Satoshi muy nervioso, y tembloroso.

Tú también, Sakura —ahora le dijo Kaho—. Si ves algo extraño o violento, será mejor que te prepares.

Si —le asintió igual de nerviosa.

Sin decir ninguna palabra, Satoshi caminó hasta el sillón, y se acostó. De a poco, sus nervios y miedo lo comenzaron a invadir.

¿Qué me vas a hacer?

Primero indagaremos en el sueño que tienes —comenzó a explicarle Eriol—. Muchas veces, los sueños y las sensaciones vienen del alma de la persona. ¿Crees en la reencarnación?

Mi mamá si cree en esas cosas —le respondió algo extrañado—. ¿Me estás diciendo que lo que veo, son recuerdos de mi vida pasada?

Te veo muy bien informado —le asintió, esbozándole una sonrisa muy misteriosa—. Cierra los ojos y relájate.

Satoshi cerró sus ojos, y comenzó a seguir las instrucciones del joven mago. Mientras, Sakura veía con mucha atención cada movimiento de Eriol.

¿Qué está haciendo? —le preguntó Sakura a Kaho.

Está induciendo a dormir a Satoshi con ayuda de la hipnosis.

Con que no termine salpicando como un Magikarp…

¿Magikarp? —los tres miraron muy extrañado a la joven por tan extraño nombre.

Yo me entiendo —y sin querer ahondar más, prefirió cortar.

De un momento a otro, Satoshi se había quedado profundamente dormido, notándose en su tranquila respiración.

Dime, ¿cómo te sientes? —comenzó a preguntar Eriol.

Bien —respondió con voz muerta.

¿Cómo te llamas?

Soy Henry, Hiragizawa —ante aquella respuesta, todos miraron muy sorprendidos a Eriol, y después a Satoshi.

¿A quién ves?

Estoy con el profesor Oak. Estoy esperando algo.

¿Hay alguien más en dónde estás?

Está mi hermana Delia, y…

¿La madre de tus hijos? —le interrumpió Eriol.

Si. Pero por algún motivo, no recuerdo su nombre.

¿Cuántos hijos tienen?

Son dos niños y nuestra princesa —respondió esbozando una sonrisa—. Tienen tres días de vida, y mi deber es cuidarlos a costa de mi vida.

¿Cuidarlos de qué?

El escuadrón de la oscuridad —respondió con rabia—. Ellos comenzaron está guerra para eliminarlos.

Sakura escuchaba atentamente cada palabra. No lograba creer todo lo que escuchaba.

Phil… Imposible… —decía con la voz entrecortada— Es la reencarnación del papá de Ash.

¿Lo conoces? —le preguntó Kaho.

Él es un amigo… y supuestamente Phil también lo es… —Sakura se abrazó a sí misma, y comenzó a decir con la voz temblorosa— ¿Por qué no nos dijeron nada?

Seguramente fue por protección —le respondió Spinel.

De pronto, Satoshi comenzó a sudar frío.

¿Qué sucede? —a partir de ese momento, Eriol comenzó a verse muy preocupado.

Centurión… ahí viene… —dijo con voz enfadada— ¡Vete de aquí, no tocaras a nadie de mi familia!

Descríbenos todo lo que veas.

Le estoy pidiendo al profesor y a Delia que se lleven a mi novia y los niños. Debería bastar conmigo, Charizard y Pikachu para distraer a ese sujeto.

¿Tienes algún plan?

Es arriesgado, pero la sinergia afectiva será suficiente —comentó con rabia— ¡No, vete de aquí!

¿Qué sucede?

Ella… volvió para pelear conmigo… —le respondió con voz temblorosa.

¿Qué está haciendo?

Metió la mano a su bolsillo… ¡Centurión está encima de nosotros!

¿Y qué vas a hacer?

¡Ya te lo dije, protegeré a mi familia a costa de mi vida! —gritó Satoshi con rabia, mientras comenzaba a moverse.

¿Y tus hijos?

¡Están solos! —comenzó a calmarse, y volvió a hablar con una voz más calmada— Le ordené a Pikachu que se fuera con ellos. Su deber es velar por su bienestar.

¿Y ustedes dos?

Por más que lo intentamos, no logramos hacer nada —continuó con voz sufrida—. Ella… no puede moverse… Centurión destrozó su cuerpo y la envolvió con su energía… Seguramente está muerta…

Lo siento mucho…

¡Maldita sea, no logro controlar la sinergia afectiva! —comenzó a gruñir con miedo— ¡Charizard, tú no vas a morir!

¿Y cómo lo evitarás?

Lo regresé a su pokébola… Centurión solo me tiene a mi…

¿Y qué vas a hacer?

Pedirles perdón a mis hijos, a Delia y al profesor Oak… No quiero dejarlos solos… Pero no tengo más opción —Satoshi sonrió, y de pronto abrió los ojos de golpe.

El joven se sentó, su respiración parecía agitada, su expresión pérdida, miraba hacia la nada; miró a todos lados, como si buscara alguien, y posó su mirada en Eriol.

Como si actuara por instinto, Satoshi agarró del cuello de la camisa del mago, y le dio un puñetazo en la cara.

¡¿Qué hago aquí?! —comenzó a gritar, como si estuviese poseído.

¡Sato, ¿qué te pasa?! —muy preocupada, Sakura corrió hasta el joven con intención de abrazarlo, pero Satoshi la alejó de un manotazo, dejándola en el suelo— ¡Satoshi!

Esto no se ve bien —y sin dudar, Ruby tomó su verdadera forma—. ¡Detente ahora!

¡Está fuera de sí! —le comentó Spinel, quién también tomó su verdadera forma— Es como si su antiguo yo quisiera tomar control de su cuerpo.

Ambos se lanzaron a detenerlo, pero Satoshi levantó su mano derecha abierta, y con lo que parecía una esfera de energía, los hizo impactar contra la muralla.

¡Malditos, pagarán por lo que le hicieron a mi familia! —era todo lo que gritaba Satoshi, al tiempo que Espeon y Pikachu salían de sus pokébolas, haciendo que Sakura actuara al segundo.

¡Espeon, detenlo con psíquico! —y sin pensar a quién atacaría, usó su fuerza psíquica contra su propio entrenador— ¡Pikachu, cañón eléctrico! —pese a que el cañón eléctrico asestó en el joven, este solamente logró paralizar sus movimientos. Parecía invencible.

Está en estado de posesión —le comentó muy preocupada Kaho a Sakura—. El alma de Henry está descontrolada, y parece ser que nos ve a todos como sus enemigos.

Debió ser mucho más terrible por lo que pasó de lo que dijo —comentó muy triste— ¡Satoshi, por favor despierta!

¡Traidores, cuando me libere les haré pagar! —gritó Satoshi envuelto en la furia.

¡Espeon y Pikachu no son traidores, quieren lo mejor para ti! —le gritó desesperada Sakura— ¡Yo soy quien merece que la castigues! ¡Yo los obligué a que te atacaran!

¡Si eres parte del escuadrón de la oscuridad, por supuesto que pagarás! —le volvió a gritar furioso.

¡Te lo suplico, vuelve en sí! —y entre llantos, la peli morada corrió a abrazar al joven— ¡No pienso soltarte, aunque me vuelvas a golpear!

¡Aléjate de mí! —Satoshi intentó moverse, pero le fue imposible.

¡Espeon, deja la fuerza psíquica o se lastimara! —el Pokémon escuchaba muy sorprendido aquel pedido, sabía que, si dejaba de usar su fuerza, Sakura saldría muy lastimada— ¡Hazlo! —y sin más remedio, dejó de hacerlo.

¡Me molestas! —y con mayor movilidad, Satoshi agarró de la ropa a la joven, queriendo mandarla a volar muy lejos, pero le fue imposible— ¡¿Qué quieres, estorbo?!

¡Que vuelvas en sí, quiero a mi Sato de vuelta! —le gritó entre lágrimas— ¡Si realmente eres el padre de Ash, entonces compórtate como realmente eres!

¿Ash? —muy sorprendido, Satoshi logró calmar su ira— ¡Ese tal Ash por fin apareció! —exclamó con sorpresa.

Si —le asintió muy compungida la joven—. Ash Ketchum es tu hijo, Henry.

¡¿Qué?! —muy sorprendido miró a la joven, quién lo miraba muy angustiada— Ese tal Ash, terminó siendo… mi hijo…

¡Te lo suplico por mi vida, quiero de vuelta a mi Sato! —le gritó muy desesperada.

¿Sato? —miró al rostro de la joven, y sin saber por qué, la soltó— Por alguna razón, no me gusta verte llorar. No sé quién eres, pero…

No eres Satoshi… Eres Henry —la joven parecía algo más calmada—. Solo quiero que sepas que Delia cuidó muy bien de Ash, y que es uno de los chicos con más valor y coraje que he conocido en mi vida.

Ya veo… mi hermana cuidó muy bien de él. Eso me tranquiliza —y mucho más relajado, ya sin aquella energía que lo envolvía, le preguntó— ¿Y mis otros hijos? ¿Están bien?

Lo siento, pero no lo sé —le negó algo apenada—. Desconocíamos que Ash tuviera hermanos. Él desconoce que tenga hermanos.

Entonces están a salvo —suspiró Satoshi mucho más relajado—. Están en buenas manos.

¿Y cómo estás tan seguro? —le preguntó muy extrañada.

Solo lo sé —aquella respuesta dejó aún más confundida a la joven—. Espeon, Pikachu, lamento mucho todo —a lo que ambos Pokémon le asintieron con alegría y alivio.

Son tus Pokémon, no pidas que no se preocupen por ti —miró a los ojos del joven, y le dijo—. Dile a Sato qué me perdone —y le dio un pequeño beso en los labios—. Vuelve conmigo, idiota.

¿Por qué me tratas así? —le preguntó algo incómodo el joven.

Porque es la única forma de llamar tu atención —le respondió esbozando una sonrisa, mientras aún dejaba caer lágrimas.

Creo que, a partir de ahora, tendrás que convivir con tres hombres a la vez —le comentó algo desconcertado el joven—. No sé si sentirme orgulloso por ser la reencarnación del padre de mejor amigo, o sentirme frustrado.

Al menos eres consciente del porque aquellos sueños —le comentó Eriol muy serio.

No —le negó Satoshi—. No era un sueño, eran los recuerdos y la rabia de Henry… Tengo que decirles a todos, no me lo puedo guardar.

Te recomiendo que no apresures las cosas —le recomendó Kaho—. Si recordaste quien eras en tu vida pasada ahora y no antes, entonces deja que todo se dé cuando corresponda.

No apresurar las cosas, ya que toda acción tiene una consecuencia —meditó Satoshi—. Es verdad.

A partir de ahora, deja que quienes te enviaron aquí, te guíen. Yo ya hice lo que corresponde —le comentó Eriol—. Y no te preocupes, si me preguntan, diré que un hombre misterioso me vino a visitar.

Muchas gracias —le agradeció muy animado el joven.

Y tú, Sakura —ahora le dirigió la palabra el mago—. Son mil libras la sesión —le dijo muy relajado.

¡¿Me estás cobrando?! —le gritó muy fastidiada— ¡Pensé que lo hacías de favor!

No tienes dinero entonces —aquella afirmación desconcertó a ambos jóvenes.

Esto es todo lo que traigo —Sakura metió las manos a sus bolsillos, y le mostró un pañuelo, un moño, y tres monedas.

Dinero es dinero —y sin avisar, le quitó las tres monedas—. Soy numismático —comentaba muy curioso, mirando la extraña figura que tenía.

Tienen acuñada la imagen de Articuno —le comentó Satoshi algo curioso.

Monedas exclusivas de otra dimensión —comentó con entusiasmo—. Muchas gracias.

Lo sentimos, pero tenemos que irnos —le dijo Satoshi algo nervioso.

Aquellos dos seres me comentaron que están buscando las cartas Sakura —le comentó de golpe el joven—. Ellas están con su dueña, pero están en otro país.

¡¿Conoces a la dueña de esas cartas?! —le preguntaron muy sorprendidos los dos entrenadores.

Les dejo la sorpresa —en eso, un umbral se abrió a los pies de los jóvenes, tragándoselos junto a Espeon y Pikachu.

Fin del recuerdo.

...

—Es verdad que a Eriol le gusta hacer bromas —comentó algo pensante Tomoyo—. Creo que lo hizo para distraerlos.

—Te noto demasiado tranquila, Tomoyo —le comentó May muy extrañada—. ¿Qué oscuro secreto nos ocultas?

—¡May! —le regañó algo severa Misty, haciendo que la peli castaña la mirara con una sonrisa traviesa— Veo que descubrirlo no fue algo muy agradable, Phil.

—No les dije porque no quería, simplemente lo hice por su propia seguridad — le respondió el aludido muy pensante.

—¡¿De qué seguridad me hablas?! —le regañó May— ¡Casi nos matan!

—Lo sé, y perdóname por favor —le pidió algo complicado—. No calculé los alcances de lo que podía llegar a suceder.

—No te preocupes, lo importante es que estamos bien —dijo Serena con la mirada baja—. Mamá, papá… Estamos todos bien… —la joven simplemente sonrió, mientras dejaba caer lágrimas.

Aquellas palabras sorprendieron mucho a todos. Era como si Serena admitiera que era… la pequeña de cabello castaño miel…

Esta historia continuará…
 

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Hola a todos. Como lo prometí, aquí les traigo un nuevo capítulo... una vez más atrasado...

Como les había contado, continúo mi mar de fuego predecible. Debo admitir que en un inicio no me convencía en hacer esto, pero tenía otras cincuenta ideas y esta fue la que mas me convenció. Les dejo con la lectura y hasta la próxima semana! ...

...

Capítulo 75: "Aventurando conclusiones. Comenzando el final"

Todos veían muy sorprendidos a Serena, nadie lograba procesar o entender sus palabras, ni siquiera los que, según ella, eran… ¿sus padres?

—Eh… No entendí… —dijo perpleja Iris.

—Nosotros menos —le apoyaron todos al unísono.

—Yo vivo en Kalos, pero nací en Kanto —comenzó a explicar la joven—. Supuestamente, nos mudamos cuando cumplí los diez años.

—¿Qué estás intentando decir, amiga? —le preguntó muy preocupada Sora, quién se le acercó a verla a los ojos— Sinceramente, no quiero pensar en lo que estoy pensando.

—Rescatada por Suicune, mi residencia definitiva en Kalos…

—Nosotros vivimos en Kalos desde que tengo memoria, hasta que cumplimos los nueve años —le comentó Delia.

—Parece una coincidencia de hechos —comentó Ed muy pensante—. Y es a lo que se limita, no busques conclusiones apresuradas.

—Las coincidencias no existen. Solo existe lo inevitable —dijo Shaoran igual de pensante.

—Siempre lo decía la profesora Misuki —agregó Tomoyo—. Aunque Ed tiene razón, no nos apresuramos a sacar conclusiones.

—Si Serena realmente fuese mi hija, estaría muy decepcionado por como la volví a ver —comentó algo incómodo Phil.

—¡Solo quería lograr mi sueño de ser una performance Pokémon! —se excusó algo apenada.

—¿Y cómo se reencontraron? —les preguntó Gary.

—Lamento decir la palabra, pero creo que fue una coincidencia —dijo muy indiferente, cerrando los ojos—. Fue después que terminamos de visitar cada una de sus dimensiones.

—El profesor Rowan nos invitó a Kalos, creyendo que podríamos encontrar pistas sobre Henry —continuó Sakura—. El profesor organizó una reunión de emergencia por esta situación, a lo cual le pidió ayuda al profesor Sycamore y a la profesora Juniper…

Hace dos meses atrás.

Apenas aparecía el sol, y el avión donde viajaba el profesor, en compañía de Sakura y Satoshi, aterrizaba en la losa del aeropuerto de Lumiose.

Satoshi se veía muy pensante, mientras, según parece desde hace mucho, veía por la ventana la región donde su vida pasada había vivido.

Sato, ¿sucede algo? —le preguntó muy preocupada la peli morada.

Tengo una mezcla de nostalgia y felicidad —le comentó.

Entonces avísale a tu cara, porque parece que vas a un funeral —le pidió algo nerviosa.

Discúlpame Saku —el joven sacudió su cabeza, y volvió la vista a la ventana—. Tienes razón, después de todo, en este lugar me crie.

Será mejor que preparen sus cosas —les pidió algo serio el profesor—. Apenas bajemos del avión, partiremos al laboratorio del profesor Sycamore.

¡Si! —pese a la dureza de sus actuales vidas, podía notarse que querían seguir disfrutando la aventura como unos niños.

Ya bajados del avión, en la zona de embarque, fueron recibidos por los profesores de Unova y Kalos, quienes venían acompañados por dos jóvenes.

Profesor Rowan, bienvenido a Lumiose —le saludó de mano el profesor Sycamore.

Desde hace mucho que no nos veíamos —también le saludó de mano la profesora Juniper.

Les agradezco que hayan atendido a mi emergencia —les agradeció el profesor de Sinnoh—, aunque hubiese preferido algo más privado —les comentó, mirando fijamente a las dos jóvenes.

No se preocupe, profesor. Son de confianza —le respondieron al unísono ambos profesores.

Mi nombre es Iris, y soy líder de gimnasio de Opelucid —se presentó la joven con una reverencia.

Y mi nombre es Serena, y soy de Vaniville. Un placer —también le saludó con una reverencia.

¡Imposible, eres tú! —exclamó de golpe Satoshi.

¿Eh? —Serena miró atentamente al joven, con mucha curiosidad— ¿Phil?

¿Se conocen? —les preguntó Sakura algo sorprendida… y celosa…

¡Tanto tiempo, amiga! —le saludó con demasiado entusiasmo, al menos para el gusto de Sakura.

¡Te eché mucho de menos! —y con demasiada efusividad, Serena se lanzó a abrazarlo, recibiendo el joven el saludo con aún más felicidad.

¡Se me separan los dos! —gruñó furiosa Sakura— ¡Satoshi, ¿quién es esta niñita?!

Veo que aún usas el nombre que te di —le comentó mucho más alegre que antes la joven, logrando la total ira de la oriunda de Ecruteak, obligando al joven a explicarse.

¡Tranquila, linda! —le dijo muy nervioso— ¡Es solo una amiga!

¡Ese discurso solo te deja mal! —pero la peli morada parecía envuelta en un aura de fuego.

Nos conocimos en los antiguos campamentos de verano del profesor Oak —comenzó a explicarle Serena—. Allí conocí al trío de oro de Pallet Town.

Ya. ¿Y…? —pero Sakura seguía acumulando ira.

Nos hicimos muy buenos amigos… ¡Y encontré al amor de mi vida! —en ese momento, Sakura había encontrado un motivo para asesinarla— ¡Ash…!

¡Hasta aquí lle…! —pero aquel nombre, dejó marcando ocupado a Sakura— ¿Ash…?

Así es —le asintió Satoshi—. El la encontró pérdida en el bosque, y la llevó de vuelta al laboratorio.

¡Es tan caballeroso y guapo! —decía muy embobada.

Número cincuenta y dos —soltó al aire Sakura muy despreocupada, haciendo que la joven de Kalos la mirara algo curiosa—. No te preocupes, yo me entiendo… Eso creo…

Creo que esto hará las cosas más sencillas —dijo algo más tranquilo el profesor Sycamore—. Si es tan importante lo que nos tiene que decir, profesor Rowan, lo mejor será ir a mi laboratorio.

Aún nadie debe enterarse de lo que podría llegar a suceder —les comentó el profesor Rowan—, así que les pediré mucho cuidado y discreción.

Lumiose demostraba por qué era la ciudad capital de Kalos. A diferencia de Kanto o Johto, esta se veía mucho más tecnológica y avanzada. Las personas caminaban junto a sus Pokémon como si nada, y se veían mucho más despreocupados de lo que, para el profesor Rowan y los demás, deberían estar.

Apenas llegaron al laboratorio del profesor Sycamore, entraron al despacho de este, metió llave a la puerta, y comenzaron a hablar.

¿Desean algo para comer? —le preguntó Sycamore indicando una nevera.

Luego comeremos algo —le comentó Rowan, cuando fue interrumpido por un gran estruendo.

¡Yo sí tengo mucha hambre! —alegó Satoshi— ¡La comida del avión no era ni para degustación, además era asquerosa!

¡Compórtate! —le gruñó furiosa Sakura— ¡Ya escuchaste al profesor!

Yo no soy el que tiene hambre, es Henry… —dijo algo esquivo, mirando de reojo a la nevera.

¡Entonces los dos se aguantan! —le gritó aún más molesta.

¿Y Phil? —volvió a insistir con cara de perro regañado.

Se van a comer ésta si continúan… —les amenazó mostrando su puño izquierdo, del cual se podía notar una vena latiendo.

Les dije que podían. Adelante —volvió a insistir algo nervioso el profesor de Kalos.

¡Muchas gracias! —y sin esperar un segundo más, abrió la nevera, y sacó un envase— ¡Yogurt con frutos, mi favorito!

Las cucharas están en la mesa —le indicó algo serio el profesor.

¡Muchas gracias! —y por fin guardando silencio, procedió a comer.

Qué poca vergüenza —negó Iris muy apenada—. Es un niñito.

Le gusta ser directo —dijeron al unísono Sakura y Serena, haciendo que las dos se miraran y sonrieran.

Creo que yo también iré por una cuchara —dijo Sycamore, sin moverse de aquel lugar—. Algo me dice que tendré que ser psíquico para saber por qué lo de los tres nombres.

No se preocupe, les contaré. Solo espero que nos crean… —comentó muy insegura la peli morada.

Los oriundos de Kalos y Unova escuchaban con mucha calma y muy sospechosos, la historia de la joven. De lo único que podían estar seguros, es que, para haber hecho un viaje de dos días, debía ser completamente cierto, y mucho más serio de lo que parecía.

Soldados de la luz, escuadrón de la oscuridad, la reencarnación del papá de Ash… —decía Serena muy pensante.

Jamás había escuchado semejante leyenda o mito en mi vida —comentó la profesora Juniper.

Lo peor de todo es que las pruebas están en la mesa —ahora dijo muy preocupado Sycamore.

¿Creen que esos dos grupos tengan alguna relación? —le preguntó muy preocupada Iris.

Prefiero pensar que sí y no a la vez —comentó Satoshi, mientras sacaba un yogurt inexistente del pote con el dedo índice derecho, y se lo llevaba a la boca—. Soy consciente que Centurión es quién comanda está dimensión, pero eso es algo que ahora todos nosotros sabemos.

Que asqueroso… —comentó Iris con cara de desagrado.

Supongo que no solamente por eso vinieron hasta Kalos —dijo muy pensante Serena.

La sinergia afectiva —dijo, de pronto muy serio Satoshi—. Me crie en Kalos, empecé mi viaje en Kanto, pero después que me encontré con Dialga y Palkia en Sinnoh, decidí volver a Kalos. Aquí existía una leyenda sobre un entrenador que había logrado tal estado en compañía de su Greninja…

Como lo dices, Satoshi, es solo una leyenda —le confirmó el profesor Sycamore—. Eso sucedió hace quinientos años, y hasta el día de hoy continúan esperándolo.

Yo practiqué por muchos años la sinergia afectiva, pero jamás vi avances —decía mientras volvía a la nevera—. Dudo mucho que únicamente se logre con un Greninja, suena estúpido.

¿Crees que pueda lograrse con cualquier Pokémon? —le preguntó la profesora Juniper algo curiosa.

¿Queso o crema? —preguntó Satoshi bastante despreocupado— Sería injusto que solo a quien le guste el queso sea premiado.

¿A dónde quieres llegar? —le preguntó muy extrañado Sycamore.

Nada —le negó—. No sabemos nada, pero a la vez, somos los únicos que lo sabemos todo —volvió la vista a ambos profesores, y les pidió muy serio—. No quiero cambiar la forma de trabajo que comencé hace tiempo.

¡Si nuestro hogar está en peligro, entonces déjanos ayudarte! —le exclamó rápidamente Iris.

¿A eso viniste? ¿A pedirnos ayuda? —pero Juniper parecía algo más seria.

No quiero obligar a nadie a hacer nada que no quiera, pero si creen que podrían sernos de ayuda, se los agradecería de corazón.

No soy tan fuerte como un entrenador, pero prometimos ayudarte si lo necesitabas —le comentó Serena muy decidida.

Si están tan decididas, entonces quiero probarlas —les dijo con entusiasmo Satoshi.

¿Probarnos? —preguntaron muy extrañadas al unísono.

No quiero que suene feo, pero es la realidad —les respondió Sakura—. Tampoco queremos gente débil.

Para que lo sepan, soy una maestra de dragones —comentó con mucho orgullo Iris—. Soy una líder muy poderosa.

Y yo tengo una gran sincronía con mis Pokémon —comentó igual de orgullosa Serena.

¿Sincronía? —Satoshi parecía muy extrañado por aquella palabra.

Serena es la actual reina de Kalos. Es la más grande exponente en performance —comentó Sycamore.

¿Y qué es eso? —por cada palabra, el joven comenzaba a presentir algo desagradable.

En una performance, tus Pokémon tienen que lucir bien, verse bien, así como sus movimientos —comenzó a explicarle muy emocionada Serena—. La sincronía en cada movimiento es fundamental para cada presentación…

¿Me estás tratando de decir que esclavizas a tus Pokémon con ropas, adornos y basura farandulera…? —comentó muy molesto el joven— Dime qué no es cierto.

¡No los esclavizo! —le gritó muy ofendida Serena— ¡Es un trabajo en equipo!

Profesor, ¿tiene un campo de práctica? — le preguntó el joven, con un tono de voz muy amargado.

Síganme —el profesor se levantó, y tomó el ascensor del despacho.

Al lugar que llegaron era techado, parecía una pequeña reserva natural, dentro del cual vivían varios Pokémon.

Satoshi se paró solo a un costado, y simplemente tomó una pokébola. Parecía ansioso; al fin y al cabo, su curiosidad era más grande.

¡Iris, Serena! —les llamó bastante rígido— ¡Las dos pelearán al mismo tiempo contra mí!

Les sugiero que manden a sus Pokémon más fuertes —les aconsejó Sakura con una sonrisa maliciosa—. No bajen en ningún segundo la guardia.

De acuerdo —ambas muy confundidas, se miraron a los ojos.

¡Haxorus, yo te elijo! —y con mucho entusiasmo, Iris lanzó su pokébola al aire— ¡Te presento a la gran muralla de Opelucid! —le amenazó a Satoshi— Tampoco te lo tomes a la ligera.

¡Sal, Braixen! —en cambio, Serena parecía algo molesta, notándose la rabia con que había lanzado la pokébola— ¡Te mostraré nuestro trabajo en equipo, Satoshi!

Quiero hechos, no palabrería —en cambio, Satoshi parecía muy tranquilo, notándose cierto tono sarcástico en su voz, al tiempo de lanzaba su pokébola— ¡Ninetales, no seas dura con ellas!

¿Solo pelearás con Ninetales? —le preguntó muy extrañada Serena.

¡¿Te estás burlando de nosotras?! —le gritó furiosa Iris— ¡Ninetales es tipo fuego, no podrá contra los dos!

Y yo que quería pasear por Lumiose —negó frustrada Sakura.

Iris y Serena ya perdieron la batalla —resumió rápidamente Rowan.

No —les negó—. ¡Vamos preciosuras, les dejo el primer movimiento!

¡¿Encima atrevido?! —le gritó aún más furiosa Iris— ¡Haxorus, cola dragón!

¿Quién te enseñó a tratar así a una mujer? —le criticó fieramente Serena— ¡Braixen, psíquico!

Ninetales, cola de acero contra el suelo —en cambio, Satoshi ordenó de forma muy tranquila.

Antes que Haxorus y Braixen lograrán asestar sus ataques, Ninetales impactó sus nueve colas contra el suelo, provocando una grieta y levantando algo de polvo.

¿Ocultándote tras el polvo? —Iris parecía muy confiada, sonreía maliciosamente.

¿Cuánto debes tener, cuatro años menos que yo? —le preguntó muy pensante el joven— Cuando cumpla los dieciocho, tú tendrás quince, o eso creo…

Mientras Satoshi parecía cortejar a ambas jóvenes, los profesores se sorprendían del temple de Sakura.

No te noto molesta —comentó muy extrañada Juniper.

Está jugando con la paciencia de las dos —le respondió muy tranquila—. Un poco de ingeniería inversa.

¿Y si alguna cae? —le preguntó algo preocupado Sycamore.

Le rompo la cara y asunto arreglado —respondió bastante segura, como si fuera la mejor respuesta.

Mientras tanto, Serena e Iris seguían intentando adivinar los movimientos del Satoshi.

Iris, haz que Haxorus ataque frontalmente a Ninetales —le pidió en voz baja—. Braixen se enfocará en paralizar sus movimientos.

De acuerdo —le asintió— ¡Trampa rocas, Haxorus!

¿Trampa rocas? —de pronto, vio como el Pokémon dragón comenzaba a rodear el campo de batalla con varias rocas, disminuyendo el radio de movimiento, dejando muy sorprendido al joven— Inteligente. ¿Pero al menos sabes que tiene planeado Ninetales?

¿Planeado? — ambas se preguntaban al unísono, mientras veían como, si de un ninja se tratara, el zorro de nueve colas embestía a Braixen.

¡Vuelve a excavar! —le ordenó Satoshi rápidamente.

¿Vuelve? —Serena miró en el lugar donde estaba Braixen, y notó que había un agujero— ¡¿Cuándo se lo ordenaste?!

Veo que no se han dado cuenta.

Nos estás distrayendo con tus malos cortejos para ordenar a Ninetales sin que nos demos cuenta, eso es lo que pasa —le gritó aún más molesta Iris— ¡Dile a Braixen que suba arriba de Haxorus! —a lo que Serena atendió rápidamente— ¡Aprovechemos que está bajo tierra! ¡Terremoto!

Pero en el segundo que Haxorus pisoteo el suelo, este cedió, provocando una enorme fractura entre los agujeros que había hecho Ninetales.

¡Ataque rápido! —y desde el primer agujero salió el Pokémon zorro y a gran velocidad, embistió a Haxorus, haciendo que Braixen también fuera afectado— Usas mucha fuerza física, pero no sabes usar el campo de batalla.

Increíble, es un dos contra uno y no hemos hecho daño —le comentaba Serena a Iris muy sorprendida.

¿Estás segura que está luchando? —le cuestionó muy molesta Iris— Está jugando con nosotras, ni siquiera nos ha atacado.

¿Continuamos, o lo dejamos así mejor? —les preguntó con malicia el joven.

¡Danza dragón! —y sin responderle, le ordenó Iris a Haxorus, quién dio media vuelta, y golpeó con su cola el suelo.

¡Anulemos sus movimientos, Braixen! ¡Atracción! —y con el mismo ímpetu, Serena le ordenó a Braixen, quién parecía hacer movimientos coquetos.

¡Salta! —y algo sorprendido, Satoshi le ordenó a Ninetales, mientras miraba a sus rivales— Tienen mucho espíritu de lucha. Justo lo que necesito.

¡Braixen, sigue a Ninetales! —y en aquel pequeño descuido, Braixen saltó hasta Ninetales quedando cara a cara, guiñándole su ojo derecho.

¡Me descuidé! —y algo desesperado, ordenó al acto— ¡Súper calor! —pero por el desconcierto, Ninetales no logró ejecutar su ataque, siendo tocado por la atracción… sin lograr ningún efecto— Creo que Braixen es hembra, porque Ninetales también lo es…

¡Salta Haxorus, acabemos con esto con tu cola dragón! —le ordenó rápidamente Iris, haciendo que Haxorus también saltara.

¡Cola de acero! —y retomando la concentración en la batalla, Ninetales empujó a Braixen con su cola de acero contra Haxorus.

¡Usa psíquico para mantener distancia! —y a unos cuantos centímetros de impactar contra Haxorus, logró detener su avance, al tiempo que el Pokémon dragón seguía de largo.

¡Déjate caer! —y Ninetales no hizo ningún movimiento más, simplemente se dejó llevar por la gravedad.

Sin que Haxorus se percatara, Ninetales usó lo que quedaba de efecto de la cola de acero para desviar la cola dragón, anulando cualquier efecto, y terminando ambos parados en el suelo, al tiempo que Braixen bajaba con la ayuda de su psíquico.

¡Por eso me gusta mofa, siempre hace sacar lo mejor y lo peor de un entrenador! —Satoshi parecía muy emocionado, simplemente sonreía a la batalla.

¿Entonces todo lo que nos dijiste, fue mentira? —le preguntó algo decepcionada Iris.

Nunca dije eso —le respondió el joven algo apenado—. No me gusta mentir, a menos que sea necesario.

Pero tú estás ocultándonos tus verdaderas habilidades —le dijo algo seria Serena, sorprendiendo mucho al joven—. Fue poco lo que compartimos en ese campamento de verano, pero me ayudó a conocerte.

Serena —el joven se quedó mirándola fijamente, y le sonrió satisfactoriamente—. Ninetales, hagámoslo.

Ninetales tomó posición de ataque, y miró fijamente a Haxorus y Braixen, quienes esperaban algo impacientes el siguiente movimiento, para que, al siguiente segundo cayeran al suelo sin sentido, y Ninetales se sentara en el suelo.

La batalla había finalizado sin que nadie entendiera que había pasado.

¿Que… sucedió? —se preguntaba completamente impactada Iris.

Haxorus y Braixen aún tenían energía, podían seguir con la batalla —y de pronto, sintieron una ráfaga de viento en el aire— ¿Premonición?

Observen la ruta entre Ninetales, y Haxorus y Braixen —le pidió Satoshi algo serio.

El suelo está firmemente marcado por huellas —comentó muy sorprendida Juniper.

Pero no lo vimos moverse… Es imposible… —comenzó a negar Sycamore.

Es la base para lograr la sinergia afectiva —les explicó Satoshi—. Henry había logrado perfeccionarla, y gracias a que siempre traté a mis Pokémon como si fueran parte de mi familia, mis lazos con ellos son muy fuertes.

La sincronía empática —continuó Sakura—. Un momento en que tanto entrenador y Pokémon, entienden los sentimientos de ambos.

La primera vez que la vi funcionar, también me sorprendí mucho —comentó el profesor Rowan—. Intentó usarla en una batalla de práctica contra Cynthia, funcionó una única vez, pero…

Si pierdo el control de mis pensamientos, se pierde la conexión —completó el joven Satoshi muy nervioso.

Los dos querían demostrarnos sus verdaderas capacidades… —dijo muy sorprendida Iris.

Y el resultado fue este… —terminó Serena— ¡Increíble!

¡También quiero aprender a utilizarlo! —también exclamó Iris, con la misma emoción.

Ustedes no tienen que pedirlo —les dijo algo severo Satoshi—. Sus intenciones son egoístas, pero realmente da lo mismo —en eso, Ninetales se acercó a Haxorus y a Braixen, y comenzó a acariciarlos con su hocico, logrando despertarlos—. Los Pokémon deben decidir qué hacer con ellos mismos —y apenas se recompusieron, Ninetales comenzó a hablarles con mucho entusiasmo.

¿Que les estará diciendo? —preguntaba muy intrigada Iris.

Es una lástima que los humanos no puedan hablar con los Pokémon —sonrió Serena, algo celosa por la situación.

Ninetales les está preguntando si quieren lograr la sincronía empática, y que tanto las quiere a las dos —les respondió Satoshi muy orgulloso.

¡¿Puedes entenderlos?! —gritaron de golpe las oriundas de Unova y Kalos muy impresionadas.

Tanto Braixen como Haxorus opinan lo mismo —continuó muy feliz el joven de Pallet Town—. Están muy orgullosos de estar con ustedes, y que les gustaría seguir mejorando para que ustedes sean felices —pero de pronto, puso una mirada tonta—. Y que no le hagan caso al tarado de Satoshi… Creo que me lo merezco…

¿En verdad piensan eso de nosotras? —les preguntó muy sorprendida Iris, a lo que los Pokémon le asintieron.

Muchas gracias —le agradeció muy emocionada Serena—. Ustedes lo son todo para nosotras.

Olvidé por completo lo que me había dicho una amiga —comentó Satoshi con un deje miserable—. Los Pokémon también pueden escoger a sus entrenadores —miró a Sakura, y volvió su atención a Iris y Serena—. Al igual que con ella, con ustedes también me equivoqué.

Creo que empezamos con el pie izquierdo —comentó algo traviesa Iris.

Al contrario —le negó Satoshi—. Las dos son completamente sinceras, y sé que, si me vuelvo a equivocar, al igual que Sakura, ustedes me pararán.

¿Recuerdas la promesa? —le preguntó Serena muy feliz— Yo no pienso dejarte solo. Con Gary y Ash prometimos jamás hacerlo.

Pero si van a ayudarnos con ese poder, no durarían ni cinco segundos —les comentó Sakura, mientras se acercaba en compañía de los profesores.

¡Ya se! —la abrupta reacción del joven, sorprendió a todos— Lo siento Sakura, pero no quiero que les pase algo.

Yo tampoco… —comentó algo ida la peli morada, dejando confundidos a todos.

¡Entonces, hasta que terminen de entrenar con nosotros, serán nuestras protegidas! —les propuso con entusiasmo el joven— ¿Qué les parece?

Si algo nos llegara a pasar, las dos serán las únicas en saber que hacer —les comentó Rowan—. ¿Están dispuestas?

Creo que eso significa que tendrán que partir a Sinnoh —comentó algo desanimada Juniper.

Mi papá podrá encargarse del gimnasio, así que no tengo mayores inconvenientes —comentó algo despreocupada Iris.

Serena, tú tendrás que entregar tu título de Reina de Kalos —le comentó Sycamore—. No vas a poder estar para la competencia final.

No me interesa —le dijo con mucha felicidad—. Ahora mis amigos me necesitan, eso es lo único que me interesa.

¡Entonces comenzaremos a dejarlas a nuestro nivel! —gritaron eufóricos Satoshi y Sakura.

Fin del recuerdo.

—Creo que, si hubiese estado en los zapatos de Sakura, ahora serías un cuerpo sin cabeza… —susurró por lo bajo Misty.

—¿Dijiste algo, Misty? —le preguntó Phil, ya que no había alcanzado a escuchar su susurro.

—Que ahora veo por qué ese lazo tan temprano con Serena —contestó la peli naranja, desviando su mirada para cualquier parte.

—Eso comprueba que nada ha sido coincidencia —dijo muy serio Shaoran.

—Cuando Pikachu nos mostró sus recuerdos —comenzó a decir Marina, llamando la atención de todos—, pude descubrir que todos nos protegían porque éramos sus herramientas invaluables.

—No es así, Marina —le negó Phil—. Sabían que sin que lo supieran, podrían atentar contra sus vidas. Querían protegerlos, pero…

—El Pikachu de Ash —le interrumpió Marina—, ¿era tuyo?

—Así es —le asintió el profesor Oak—. Él fue quien nos acompañó hasta que separamos a los pequeños.

—Pero después de la muerte de Henry, quiso escapar —continuó Delia—. Su estado salvaje llegó a tal, que cuando Ash lo tomó, lo desobedeció completamente.

—"No quería fallarle por segunda vez a un Ketchum" —volvió a decir Marina muy pensante—. Ahora comprendo a qué se refería.

—Ahora solo queda un misterio —dijo muy serio Ed—. Esas niñitas, las otras guerreras elementales.

—¿Ellas vienen del futuro o del pasado? —les preguntó Inuyasha sin titubeos a Phil y Sakura.

—Las joyas elementales son únicas —continuó Misty—. Fue una conclusión que sacamos.

—Están en lo correcto —le asintió Phil—. Después que May recibió el collar marino de parte de Manaphy, comenzamos a creer que podía ser ambas posibilidades.

—Chicos —le interrumpió Sakura—, no sabemos con exactitud si son ancestros o descendientes de ustedes, pero algo si es seguro…

—Mientras tengan la cabeza lavada, son extremadamente peligrosas —completó Inuyasha bastante más tranquilo—. Al menos tenemos la tranquilidad que son buenas chicas.

—De acuerdo —Phil suspiró, y miró a Sakura—. Me siento mucho más relajado —estiró sus brazos, y volteó a ver a Serena—. Serena, del modo en que me mires, quiero que sigas siendo mi protegida.

—Y si necesitas ayuda de alguien, aquí estamos para ti —le completó Misty—. Y a ti también, Iris.

—¿Yo también? —la morena parecía muy curiosa por aquellas palabras.

—Somos una familia, como se lo dije a terca que aún está descansando —dijo entre risas traviesas.

—¡Muchas gracias! —le asintieron con entusiasmo.

—Supongo que eso es todo —soltó Paul, quien muy molesto se le puso cara a cara Phil—. ¿Nada más que confesar?

—Intenté ser lo más honesto posible —le dijo algo asustado.

—Tu vida se compone de una montaña de errores y trampas —el joven peli morado cerró sus ojos, y le dio un fuerte gancho en la boca del estómago—. Tu castigo por jugar a ser dios, papá.

—¡Mi estómago! —comenzó a quejarse, mientras se revolcaba en el suelo— ¡¿Qué quieres decir con eso?!

—Cuando pequeño tenía el cabello azulado, pero con el tiempo tomó el color que tengo ahora —le explicó aún más molesto—. Soy adoptado, solo sé que nací en Kanto, y como dijo Giratina, soy un guerrero aura.

—¡Es verdad! —exclamó fuertemente May— ¡A Ash también le dijeron que era un manejador de aura!

—Es verdad —le apoyó Sakura—. Solo fue por esa razón que Giratina aceptó ser parte de Paul.

—Hijo y hermano de buenos para nada —cerró los ojos con fastidio, refunfuñó, y se acercó a quien, supuestamente para él, eran su hermana y madre.

—¿Por qué hiciste eso? —le preguntó algo preocupada Misty.

—Si ese idiota las molesta, avísenme de inmediato —les pidió con algo de pena, para después retirarse del laboratorio.

—Puedo comprender a Paul —comentó algo nervioso Ed, para después mirar de reojo a Phil—. Sinceramente, yo te hubiese dejado peor.

—¡Rayos, esto va a doler mañana! —mientras seguía quejándose, se sentó con la mano derecha en la boca del estómago— También lo comprendo —dijo algo irónico—. Los padres de Henry no permitieron la relación con la mujer que amaba, y mi papá fue un cretino que, por sus ideologías, se mandó a cambiar…

—Y algo me dice que seguirás sufriendo —le dijo Inuyasha algo desconcertado.

—Eso ya lo tenía contemplado —se levantó, y miró a Misty—. ¿Podemos hablar en privado?

—Por supuesto.

—Y los demás —ahora decía mirándolos algo serio—. Necesito que inventen un buen cuento para la señorita Kinomoto.

—¡¿Nosotros?! —todos parecían algo desconcertados, mostrando algo de miedo en sus rostros.

—Pongámoslo de la siguiente forma —comentó algo pensante—. La novia de Ash, la actual entrenadora de Pikachu… Creo que podría considerarla nuestra líder.

—En otras instancias, iría a amenazarla de muerte —comentó algo pensante Serena, haciendo que todos la miraran preocupados—. Qué bueno que no sea necesario, porque me gusta mucho cómo es.

—¿Recuerdas lo de actuar con madurez? —le recordó algo severo Phil.

—Nunca debes dejar que tus celos prevalezcan, eres una chica fuerte —ahora le acotó Misty con la misma severidad.

—¡Ni que lo digas, estuviste con un amorío incestuoso! —le acotó bastante despreocupada May— Es como si Max y yo… —pero una cara de desagrado llegó a su cara, mientras los demás la miraban horrorizados— Creo que voy a vomitar…

—¡Qué asco! —le reclamó con desagrado Phil— Volviendo al tema —corrigió con un carraspeo—. Ustedes la conocen mejor que yo, puedo imaginarme su reacción, pero confiará en ustedes ciegamente. No quiero más sorpresas.

—¡De acuerdo! —exclamaron todos al unísono.

—Los espero afuera, estamos recién atando cabos, y pese a que estamos en un área de imposible acceso para Arades, sé que buscará un segundo método para entrometerse —y estiró su mano derecha, volviendo su vista a Misty—. Vamos.

—Si —tomó la mano del joven, y salieron del laboratorio.

—Todo esto es realmente estúpido —negó con una sonrisa sarcástica Ed—. Desde que vimos a Brock, a Duplica y a Ranma, primero pensé que estaban locos.

—Y ahora somos parte de esta locura —le respondió Al—. Al menos tendremos una gran aventura que contar en las fiestas.

—En verdad, a nombre de Phil y Sakura, les pido disculpas por todo —les pidió muy apenada Serena.

—No es tu obligación hacerlo, Serena —le dijo muy sentida la peli morada.

—¿De qué están hablando? —les preguntó muy extrañado Inuyasha— De no haber sido por los dos, estaríamos en una peor situación.

—Nosotros deberíamos disculparnos con ustedes —les dijo Sora, ahora ella muy apenada—. Cuando los vimos, creíamos que eran personas malas y raras… y esa carta sospechosa de Tera…

—Eso ya es parte del pasado —dijo firmemente Iris—. Ahora piensen en el futuro, y en como sobreviviremos.

—Lo primero —comenzó a ordenar Serena—. Esperemos a que despierte nuestra líder, y luego nos prepararemos para el último enfrentamiento.

—Ya aparecí —comentó Marina, haciendo que todos la miraran con extraños gestos— ¡Lo digo en sentido figurado! —les reclamó molesta— ¡Soy la guerrera del fuego, la pieza final de este rompecabezas!

—Mientras… yo… —comenzó a decir muy titubeante la oriunda de Kalos.

—Ve a conversar con ellos, te hará bien —le dijo de forma empática Tomoyo—. Debes aprovechar que tienes quien te escuche.

—Tomoyo… —miró al feliz rostro de la joven, y salió corriendo del laboratorio— ¡Perdón a todos!

Parecía que el bombardeo de información "ultra secreta" había terminado. Parecía no haber nada más que ocultar, lo que provocó muy apresuradas conclusiones.

En conclusión, y raya para la suma, Phil y Misty eran la reencarnación de los padres de Ash, quién a la vez, tenía dos hermanos: Paul y Serena.

Lo cierto era, es que aún era muy pronto para sacar conclusiones, ya que, ni siquiera se sabía el verdadero nombre de la madre de los tres jóvenes. Por alguna razón, estaba prohibido decirlo.

Esta historia continuará…
 
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