Especial Los Vikingos [Dario y Alec]

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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Somos Vikingos

Descripción: ¡los Vikingos atacan el pueblo!, espera, solo son Pokémon disfrazados de Vikingos… ya sabes con esos cascos con cuernos, abrigos de lana y sus barbas exageradas. A pesar de solo tratarse de simples Pokémon, estos fieros guerreros han atacado y saqueado el puerto de la locación donde te encuentras. Y no solo eso, han conseguido raptar a Pokémon inocentes y, por desgracia, algunos de ellos son tuyos. Los Vikingos han huido en un gran bote. Solo Odín sabe a dónde se dirigen…

Objetivos:
-Obedece a los Vikingos y realiza las tareas que te pidan.
-Busca una manera de salvar a los prisioneros y volver a casa con tu entrenador.

Datos Extras:
-En este trabajo los Pokémon no están con el entrenador.
-Las tareas que se les da a los esclavos son principalmente para darle mantenimiento al barco.
-Hay docenas de Pokémon esclavos, algunos de ellos ya tienen varios meses con los Vikingos, por lo cual su moral puede estar por los suelos y sus espíritus de pelea ya hayan menguado. Al contrario, puede que haya otros que aún posean una llama encendida y deseen salir de ahí a cómo de lugar.
-El jefe Vikingo es un poderoso Blastoise y su segundo al mando es un Walrein que es capaz de blandir un martillo con su boca. Estos Pokémon son extremadamente fuertes, batirse en duelo contra ellos no será fácil.
-La fase termina cuando has creado un plan para escapar y lo ejecutas. El plan fallará (el jugador decide por qué razón).

Ficha del entrenador: Cosmic-boy Cosmic-boy Alec Payne, Yuki Tiger Yuki Tiger Darío Mendoza

Inicien. Buena suerte y diviertanse o3o los repruebo si se atreven a ponerme cosas gheis X( (?)
 
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Yuki Tiger

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La cubierta del enorme barco Vikingo se mecía quedamente, siguiendo el ritmo del oleaje que golpeaba en su casco. El olor a agua salada me ponía el pelaje rojo y blanco de punta, pues tenía la sensación de que toda la humedad se me pegaba, volviéndome pegajoso. Con mis largas orejas podía detectar a los otros Pokémon esclavos moviéndose por toda la cubierta, y a pesar de que estaba holgazaneando, estaba alerta por si los que estaban usando ridículos disfraces se aproximaban. Pero no fueron sus pesadas pisadas las que se dirigían en mi dirección, sino más bien las de una tipo bicho que siempre andaba dando lata.
—No insistas, Shelly. No voy a mover ni una garra para limpiar esta porquería de barco— exclamé cortante, moviendo calmadamente mi cola para dar más énfasis a mis palabras.
—Tyrell, espero comprendas que mientras uno no trabaje, todos seremos castigados. ¿Acaso eso se te hace justo?— comentó ella con mucha energía y caballerosidad. Sonaba tan ridícula que incluso me recordaba un poco a mí humano, Darío, quién era un hombre de bien.
—Ya te lo he dicho tantas veces que parezco grabadora— salté de mi cómodo rincón oculto en la bodega, justo entre dos barriles para ponerme cara a cara con ella —No me importa en lo absoluto— y justo cuando me estaba dando la vuelta para irme a otro de mis lugares ocultos, la bicho se me interpuso.
—Pero está vez es importante, muy importante. Así que te ruego que por favor me acompañes— en sus ojos podía ver una energía que hace tiempo vi pérdida en todos los secuestrados a bordo: esperanza —Estamos planeando la huida.

Con esas simples palabras me emocioné tanto que incluso mi cola se azotó inconscientemente contra el suelo de madera. Así que, solamente por esta ocasión, acepté acompañar a Shelly, dejándola encantada. Salimos de la bodega hacía la cubierta, donde casi todos mis compañeros y sus amigos estaban concentrados en sus tareas, aunque al pasar rápidamente solamente pude distinguir a Agatio limpiando la cubierta superior, a Munchlax, Matt y Combee limpiando la inferior y a Valiente, que revoloteaba entre las cuerdas. El pelaje se me erizó en cuanto supe a dónde nos dirigimos: a la cocina, donde estaba la Meowth mandona.
—¿Para qué vamos a ir a ver a esa bola de pelos indeseable?— espeté malhumorado. No me llevaba para nada bien con esa gata adicta a la atención.
—Ella y Combee son quienes lo están planeando todo— comenzó a explicarme Shelly luego de esperar respetuosamente a que dejara de maullar —Meowth ya ha reclutado a todo Pokémon dispuesto a querer fugarse, y solamente faltan tus compañeros de equipo. Aunque no lo admita, ella cree que una vez tú estés dispuesto a cooperar, los otros lo harán también.
—¿Por qué ella cree que esos tontos me van a seguir?— sí, eran mis compañeros, pero eso no significaba que me preocupaba por ellos o algo así.
—Ellos te ven cómo su líder— explicó sin más. Debo admitir que recibir aquel reconocimiento me hacía sentir bien y querer sacar el pecho, pero luego recordé a quién íbamos a ver y la sensación se esfumó.

La cocina era quizás el cuarto más pequeño de todo el barco. Ninguno de los Vikingos cabía en ella, por lo que era normal que Shelly me trajera a hablar con Meowth aquí, aunque era su turno de trabajo. Nada más entrar fui emboscado por la felina color gris, quién me derribó y me sostuvo contra el suelo.
—Vaya vaya vaya, pero si es Tyrell— graznó con un obvio deje de burla en sus palabras —Me sorprende que esta vez no despacharas a la pobre de Shelly como siempre lo haces.
Con un ágil movimiento logré enganchar mis garras delanteras en el pelaje de su barriga y luego, con la fuerza de mis patas traseras, me impulse hacia adelante, alejándola de mí y provocando que callera con ruido sordo al suelo —Mencionó algo de escapar y, aunque te odio, no me opongo a largarse de éste maldito barco. Así que, ¿tienes un plan?
—Sencillo, bola de pelos— se levantó del suelo y se sacudió el polvo de su pelaje —Nos fugamos en la noche utilizando los botes salvavidas.
—Yo habría pensado en algo más complicado, no sé, envenenar sus comidas— antes de seguir hablando lamí una de mis patas delanteras, y con ella me limpie la oreja —Pero lo sencillo también es bueno. Iré con mis compañeros a decirles… ¿cuándo será?
—Hoy mismo en la noche, cuando todos estén dormidos— sus enormes ojos me miraban con odio y curiosidad, pues de todos a bordo yo era el único que no estaba dispuesto a tratarla como una reina —Así que no me falles.

Así que toda la tarde de aquel día me la pase hablando con mis demás compañeros. Layana y Iodem accedieron en automático al plan, pues estaban muy preocupados por nuestro humano y querían estar con él. Fueron Matt, Agatio y Alex en quienes tuve que desperdiciar más saliva para convencerlos, pues los tres tenían los ánimos por los suelos.
—No sé ustedes, pero yo no quiero quedarme aquí para siempre y ser un esclavo.
—Pero si nunca haces nada— comentó Tentacool y los otros dejaron escapar una risita.
—Bueno, pero no quiero seguir aquí y sé que ustedes tampoco. Así que, ¿nos van a apoyar?— pregunté, con las orejas tiesas de expectación.
—Estamos contigo— dijeron los otros cinco al unísono y asintiendo.


Cosmic-boy Cosmic-boy Tu turno :D
 
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La pequeña y caballerosa Shelmet, con una actitud y disciplina irreprochables como era de costumbre, continuaba hablando sobre el plan un poco más con la singular Meowth. Al parecer la gata egocéntrica temía un poco que las cosas se salieran de control, teniendo a Tyrell involucrado, después de todo siempre se le había hecho pan comido tener el control de todo y todos a pesar de estar en una situación de rehenes.

No te preocupes, sé que todo saldrá bien —aseguraba la tipo bicho—, si tenemos que enfrentarlos yo los protegeré, lo juro por mi vida— se plantó aún más firme que antes haciendo su constante rol de honorable caballero.

La felina simplemente la observó con desdén, con ambas patas en la cintura y mostró una sonrisa falsa. “Claro, como si pudiéramos hacer algo contra esos mastodontes”, pensó Meowth. Ya que pensó en esos ridículos pokémon se preguntó dónde estaban. Casi invocándolos escuchó fuertes golpes en la puerta.

¡Apresúrate con esos bocadillos, pedazo de percebe! —Los gritos eran de un barbudo Croconaw que, al terminar de balbucear su orden, se fue a seguir haciendo cosas de vikingos.

Tanto Shelmet como Meowth quedaron desconcertadas, ¿sabía él que estaban ahí? ¿Con quién hablaba? Las respuestas llegaron cuando escucharon algo moverse entre unas cajas cercanas.

Munchlax se levantó de un salto, alzando al aire un par de envolturas de comida que usaba como sábana. Emitió un eructo y se rascó la pansa, sin importarle nada.

¡Munchlax! Creí que estabas limpiando el piso inferior con Matt y Combee —emitió silenciosamente Shelly, temiendo que algún otro vikingo se encontrase cerca de la puerta.
Eso hacía, pero uno de esos tipos me ordenó que le llevara bocadillos de la cocina —explicó, recogiendo algunos que habían sobrado.
¿Cómo no te vimos llegar?
Entré por ahí —el rechoncho pokémon señaló una pequeña caja empolvada que escondía un agujero en el suelo, este conectaba, a través de almacenes abandonados con el otro lado del barco, donde estaba el piso inferior, la proa.

Sólo Munchlax hubiera preferido usar ese polvoriento y estrecho pasadizo para evitarse la fatiga de dar toda la vuelta y subir escaleras para llegar hasta la cocina, pero rápidamente Shelmet y Meowth se dieron cuenta de que podrían usarlo a su favor.

De forma sigilosa, los pokémon salieron de la polvorienta y telarañosa cocina, Munchlax se limpió las envolturas de comida y restos de dulces del pelaje mientras caminaba, llevando unos emparedados a medio comer en una bandeja. Llegó hasta donde estaba el malhumorado Croconaw y él, junto al jefe Blastoise que miraba por la borda hacia el mar con destino a quién sabe dónde, se comeron todos los emparedados de un solo bocado sin prestar atención a que la mayoría de ellos ya habían sido mordidos por el gordinflón Munchlax.

Shelly se apresuró para mover cajas de un sitio para otro, Rufflet limpiaba las velas y los mástiles del viejo barco. Por otro lado, Meowth esperaba paciente a que alguno de los esclavos terminara de limpiar alguna parte del barco, se acercaba una vez que se hubiera ido para que el captor que se acercara a inspeccionar pensara que la gata había hecho el trabajo. La felina oportunista sólo lo veía con recelo, insultándolo en sus pensamientos.

Un rato después, Valiente se acercó a la pequeña caballero bicho. Comenzó a usar sus alas para mover la tierra del suelo de madera de la popa, caminó disimuladamente donde estaban Combee y Layana. La pequeña criaturita de nieve usaba un trapo de una forma tan lenta y cuidadosamente para limpiar los escudos redondos y metálicos que era obvio que lo último que quería era ella misma ensuciarse y no precisamente dejar limpios los artefactos de decoración con temática vikinga.

Iodem apareció de forma fantasmagórica desde la penumbra de debajo de las escaleras, se acercó a los otros pokémon mientras comenzaban a hablar.

¿Entonces? ¿Cuándo será? —Preguntó impaciente Rufflet.
Esta noche, eso dijo Tyrell —respondió Layana, alzando la mirada y moviendo su brillante colita, liberando algunos copitos de nieve al suelo.
Sí, Meowth y Tyrell han estado afinando los planes, esta noche nos escabulliremos por… —pero antes de que Shelmet pudiera terminar de explicar el plan, escucharon unas compuertas pequeñas en el suelo, de forma horizontal, empezar a abrirse.

Temieron grandemente que fuera alguno de los vikingos, pero al abrirse un pequeño Cherubi salió de ahí, cayendo de bruces frente a ellos. Los pokémon se le quedaron viendo mientras la pequeña cerecita se ponía de pie y tras al notar lo que había sucedido se sorprendió, enrojecida del rostro y con unas lagrimitas en los ojos. Corrió algo desesperada buscando a su único compañero de equipo, un Vivillon que iba saliendo desde las escaleras que descendían y que habían revelado la puerta que apenas Cherubi abrió.

Hola, soy Vivillon y ella es Chubi, somos compañeros —se presentó.

Shelly ya los reconocía, antes había tratado de reclutarlos en su plan de escape pero Vivillon se había negado, alegando que era imposible salir del barco pues lo habían intentado varias veces y ya los habían atrapado, todo se volvía peor cuando intentabas escapar, según había contado.

Ho-hola… —saludó tímida la pequeña Cherubi.
Hemos escuchado sobre su plan de escape —susurró el bicho volador blanco y negro —. Queremos unirnos, queremos escapar con ustedes —mencionó.
¿E-en serio? ¿Va-vamos a esca-par? ¿Est-esta vez l-lo lograremos? —Preguntaba sorprendida la cereza, tímidamente.
Lo lograremos — aseguró con una sonrisa Shelmet, acercándose unos pasos. Unos minutos después les contaron todo el plan.

Los pokémon continuaron en la limpieza del barco, terminaron los quehaceres en la cocina, llevaron los alimentos a los vikingos en el gran comedor del barco y se fueron a dormir en los camarotes de los niveles más inferiores, cerca de la proa, la parte más húmeda y olorosa del barco.

Alex, el Tentacool de Darío abrió la puerta lentamente, provocando un rechinido apenas detectable. Asomó uno de sus ojos hacia los lados y tras ver que no había moros en la costa hizo una señal al siguiente centinela, Iodem, el celoso Duskull. El fantasma se deslizó con agilidad entre las sombras para recorrer todo el oscuro pasillo con su brillante y rojizo ojo único. Volteó hacia la puerta y alzó una de sus manos, dando la señal.

Los primeros en salir fueron los más pequeños: Layana, Shelmet, Tentacool, Tyrell, Combee, Cherubi, Rufflet, Munclax y otros pokémon que se habían sumado al plan de escape. El resto estarían en la cubierta, esperando a la siguiente fase.

Shelly asomó su rostro por encima de la cubierta observando si había moros en la costa, afuera, Agatio hizo una señal. Todos comenzaron a recorrer la proa de puntitas, con la intención de no hacer ningún ruido pues había algunos vikingos dormidos en la misma. Una Wartortle, un Krabby y un Octillery dormían en el suelo apoyados entre sus espaldas. Podían notar que estaban bien dormidos pues pequeñas burbujitas de moco se inflaban y desinflaban mientras los pokémon roncaban. Llegaron hasta los estrechos pasadizos, todo el pokémon que fuera lo suficientemente pequeño lo atravesó.

Del otro lado del barco, desde la polvorienta cocina, los pokémon comenzaron a salir, todos lograban comunicarse tácticamente por medio de señas para evitar hacer algún ruido. Cherubi fue la última en salir, seguida de Vivillon. Todos los pokémon se alarmaron al escuchar a la cerecita tropezarse, pensaron que alguien se despertaría, pero afortunadamente no fue así.

Llegaron hasta el punto de encuentro, los botes salvavidas. Sólo tenían que desatar algunas cuerdas y bajarlas lentamente para montarse en el bote y escapar.

Yo lo haré —susurró Rufflet.
Espera, tonta… —musitó la gruñona Meowth, temiendo que lo fuera a estropear todo. Pero antes que pudieran detenerlo, la emplumada Valiente llegó hasta el nudo y con su garra, lo deshizo.

Pareciera que habría desastre, pero Valiente había estado practicando cómo deshacer nudos toda la mañana, lo había hecho perfectamente. Una sonrisa se dibujó en el rostro de Tyrell, al fin saldrían de ese horrible lugar.

Pero antes de que pudieran siquiera comenzar a bajar el bote algo los sorprendió, una ráfaga de Burbujas voló hasta Valiente, golpeándola y haciéndola rodar por el suelo. Todos los pokémon del grupo de rehenes voltearon asustados, se trataba de Blastoise, acompañado de Walrein, junto con un buen número de vikingos en su espalda.

Vaya, vaya, ¿iban a algún lado? —Preguntó burlonamente la tortuga gigante, acomodándose la barba falsa y casco de cuernos que apenas cubría su gran cabeza.
Imposible, fuimos muy silenciosos, ¿cómo nos detectaron? —Maldijo Meowth, apretando sus puños y sacando ligeramente sus garras.

Una voz aguda y conocida se escuchó descender desde arriba.

Deberían elegir mejor a sus amistades —se trataba de Vivillon, que bajaba desde un mástil aterrizando en el hombro de Walrein, el cual blandía amenazante su gran martillo.
¡¿PERO QUÉ?! ¡¿NOS DELATASTE?! —Exclamó Tyrel, encendido en una tremenda furia.
Vivillon… ¿cómo… cómo pudiste? —Preguntó Cherubi entre tristes sollozos de decepción. La tipo planta no estaba enterada de las intenciones de Vivillon, nunca se habría imaginado que, desde el momento que le perdió de vista desde la cocina, el bicho iría a alertar a los vikingos del intento de escape.
¡ENTIÉNDELO, CHUBI! ¡ALANA NOS ABANDONÓ! —Comenzó a gritar enojado el bicho volador — ¡NUNCA VINO A BUSCARNOS! Estamos mejor aquí, les hemos servido por meses, ¿no te das cuenta que aquí tendremos seguridad —mencionó la última parte con cierta tristeza disfrazada de ira—, al menos aquí no tenemos que pelear y perder en cada batalla.
P-pero Vivillon, Alana era una buena chica, sólo… sólo era una niña, n-no sabía cómo entrenarnos… Sé que no nos olvidó...

¡Basta de charlas! —interrumpió Walrein — ¡Vamos a recordarles qué hacemos con los revoltosos!


Yuki Tiger Yuki Tiger
Luigi Luigi Fase terminada.
 
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La llamada de Odín

Descripción: no te has quedado con los brazos cruzados y has decidido ir a rescatar a tus Pokémon de las manos de esos supuestos Vikingos. Una experimentada cazadora se ha interesado en ti y te ha brindado su ayuda: zarparan en su bote para ir a buscar a esos supuestos Vikingos y detener sus fechorías. No obstante, las aguas que deben transitar son peligrosas: bloques de hielo, niebla y criaturas marinas furiosas complicaran el avance.

Objetivos:
-Sube al bote de la cazadora y naveguen por las aguas peligrosas.
-Protege el bote de todo peligro.

Datos Extras:
-En este trabajo solo participa el entrenador y aquellos Pokémon que no fueron secuestrados por los Vikingos.
-En algún punto, la cazadora confesará que los “líderes” de los Vikingos fueron Pokémon suyos, ahora les busca para detener sus fechorías.
-La cazadora sospecha que los Vikingos poseen su base en una isla remota, que los lugareños llaman “Valhalla”, sin embargo, en el pasado no ha sido capaz de llegar hasta ella por los obstáculos que hay en la ruta.

Yuki Tiger Yuki Tiger Cosmic-boy Cosmic-boy go go
 

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Me reusó, ¡me niego adejar las cosas así! —el Ranger estaba furioso, la sangre le hervía tras el fatídico suceso.

No nos quedaremos de brazos cruzados, Alec, rescataremos a nuestros compañeros —Darío, junto a él, estaba más tranquilo, pero por dentro también tenía una mezcla de ira y preocupación.​
El Ranger y el profesor se encontraban en el puerto, donde había ocurrido el atraco de los vikingos y muchos pokémon habían sido robados, incluidos los de Alec y Darío. Payne tomó una pokéball y la observó con algo de tristeza. “Eres mi única esperanza, pequeña”, pensó para sí. Lanzó la esfera liberando a su habitante.​
Sal, Squirtle —la tortuguita apareció, dentro de su caparazón. No estaba descansando o algo así, simplemente era su actitud tímida.​
Interesante, un Squirtle —mencionó fascinado el científico, tomando su pokédex para escanear al pokémon al pokémon agua para corroborar el conocimiento que ya conocía sobre él.​




Squirtle, el Pokémon tortuguita. Durante la batalla, Squirtle se esconde en su caparazón y lanza agua a sus oponentes cada vez que puede.

Técnicamente, Squirtle es una especies muy difícil de encontrar. Habita tanto aguas dulces como marinas, preferiblemente zonas bastante profundas, además de que… —el científico se dejaba llevar como era de costumbre, pero pausó de pronto.​
Alec se agachó junto a Squirtle, ella quería mantenerse así, sin salir de su caparazón.​
Vamos, Squirtle, necesito tu ayuda —la voz de Alec sonaba diferente, se notaba su preocupación y tristeza, contrario al ánimo que siempre tenía. Squirtle lo notó, pues asomó ligeramente su rostro para verlo, preocupada.​
¿S-Squirtle…?
Un grupo de pokémon llegó en un barco y se llevaron a todos; Meowth, Rufflet, Munchlax, Combee, Shelly, a todos —pausó el azabache—. Tenemos que recuperarlos, ¿me ayudarás?
Squirtle pensó unos segundos, la pequeña era muy tímida, hacía poco había apenas eclosionado del huevo pokémon, era dudosa en su actuar, a pesar de eso, se conmovió por la preocupación de Alec y accedió, saliendo de su caparazón. Payne sonrió y se puso de pie, volteándose hacia Mendoza.​
Sé que se llevaron a todos tus pokémon, a mí sólo me quedó mi Squirtle, pero eso no importa, tenemos que recuperarlos, ¿estás conmigo?
Claro que sí —asintió Darío, se sorprendió un poco al ver a Alec alzar la mano, a modo de saludo amistoso. El profesor la tomó, apretándola con firmeza—. Lo primero que tenemos que hacer es buscar un medio de transporte para seguir a esos pokémon —afirmó el pelirrojo después de soltar la mano del Ranger.​
Payne observó a su alrededor, no había muchos barcos cercanos, pero en cuanto divisaron uno en el puerto corrieron hacia él. Había un viejo juntando unas redes y cuerdas de pesca.​
Señor, ¿este barco es suyo? —interrogó el profesor.​
Sí, hijo, esta es Betsy, ha sido mi barco desde hace muchos años.
Señor, ¿ha visto a esos pokémon bandidos que asaltaron el puerto y se llevaron a los pokémon de los transeúntes. Se llevaron a nuestros pokémon.
Oh… sí, esos malhechores se llevaron a mi viejo amigo Ducklett —asintió apenado el anciano.​
¿Puede llevarnos en su barco?
Me encantaría, pero ahora mismo estoy reparándolo —afirmó el anciano—, cuando esos vikingos vinieron, uno de ellos, un Pelipper, destruyó mi vela, el bote está inutilizado hasta que lo repare —pausó el anciano—…Pero por favor, rescaten a mi Dicklett, debe estar asustado.
¡Yo los llevaré! —Una voz femenina gritó desde lejos.​
Ambos entrenadores giraron la mirada para ver quién hablaba. Se trataba de una mujer de entre 20 y 30 años, cabello corto y plateado, delgada, vestida de una gabardina oscura.​
Mi nombre es Jennifer, tengo un bote, si les interesa ir tras esos pokémon, pero les aseguro, el viaje es riesgoso, lo he intentado antes —aseguró la fémina.​
¿Cuándo nos vamos? —Preguntó Alec, siendo secundado por Darío. Ninguno de los dos estaba preocupado por el riesgo, su única preocupación era recuperar a sus compañeros.​
Jennifer sonrió y tras eso, los guio hacia su bote, el cual estaba atracado no muy lejos de ahí. Rápidamente los entrenadores zarparon, se trataba de un viejo bote. Si bien el motor aún funcionaba, se requería de manos extra para ajustar y sostener las cuerdas de las velas, era increíble cómo la fémina había navegado el bote ella sola.​
Lamentamos la descortesía, soy Darío Mendoza y él es Alec Payne —el mayor de los chicos estaba más tranquilo, no se olvidaba de la situación grave, pero mantenía la calma. Alec, por otro lado, estaba más distraído debido a la situación.​
Muy bien, Darío y Alec —la chica activó un par de palancas y giró el timón un poco, acelerando el navío—, les aviso de una vez que este será un viaje agitado.
Esos vikingos… ¿también se llevaron a tus pokémon? —Preguntó Darío. La fémina se quedó callada un par de segundos.​
Se podría decir que sí.
El viento comenzó a soplar fuertemente, parecía que habían llegado a una zona más agitada y mucho más fría. Pasaban los minutos, de vez en cuando Alec y Darío ayudaban a soltar cuerdas o a liberar velas, Jennifer sentía mucho más fácil la tarea de navegar con la ayuda extra.​
¿Sabes a dónde nos dirigimos?
No muy lejos de aquí hay una isla, los lugareños la llaman “Valhalla”, según lo que he investigado, sospecho que los vikingos tienen su base en esa isla —explicó la chica desde la cabina del timón—. Está en esa dirección —la fémina apuntó con el dedo hacia el oscuro horizonte.​
¿Hacia esa gran nube de niebla?
El barco daba pequeños saltos de tanto en tanto mientras atravesaba el oleaje que poco a poco se agitaba más. Pronto se encontraron cerca de su primer obstáculo. Jennifer sabía un poco los peligros que aguardaban más allá. En sus anteriores intentos no había podido ni pasar los pequeños icebergs que se ocultaban en la niebla, por eso su barco tenía tantos parches metálicos y enmendaduras.​
Pronto el viento sopló con violencia y un par de las cuerdas se soltaron, haciendo caer una de las velas, el barco de pronto comenzó a girar y a inclinarse peligrosamente hacia el lado contrario.​
¡SOSTENGAN ESAS CUERDAS O CAEREMOS! —Gritó desesperada la cazadora.​
Darío estaba más cerca, rápidamente tomó las cuerdas y las jaló tan fuerte como pudo, los mecanismos de poleas de las cuerdas lograron levantar un poco las velas, pero el viento soplaba fuerte, le tomaría unos minutos a Mendoza lograr hacer los nudos.​
Vamos a entrar a la niebla pronto, si pueden hacer algo para disiparla será mucho más fácil esquivar los bloques de hielo —afirmaba la chica de cabello plateado mientras luchaba por maniobrar el timón.​
Ocúpate, Alec… y-yo puedo —aseveró el profesor, esforzándose por no soltar la cuerda.​
Alec deseaba tener a Golbat en ese momento consigo, comenzaba a sentirse desesperado. Observó cerca de ahí un pequeño grupo de Wingull descansando en el agua, sólo se le ocurría una opción. Siempre se había tomado como regla el usar el Capturador sólo cuando la seguridad de un pokémon estuviera en riesgo, no para motivos personales, pero pronto el chico recapacitó, ¡sus propios pokémon estaban en peligro!​
Payne se acercó a la orilla del barco, se puso en posición y apuntó el aparato insignia de un Ranger en su muñeca hacia uno de las aves más cercanas. Debía apresurarse pues lo agitado del mar y el sonido del barco los asustaría pronto. Giró un mecanismo en el dispositivo y se preparó para lanzarlo.​
¡Capturador, activado! —El Ranger presionó un botón y el dispositivo giratorio tipo beyblade se lanzó hacia Wingull, Alec comenzó a hacer movimientos con la muñeca y el aparato lo imitó— ¡Ha, ha, ha! —Con cada grito de Alec el dispositivo giratorio formaba un aro de luz alrededor de la confundida ave y tras un instante el aro lo cubrió en un destello luminoso— ¡Captura, completa! —Aseguró el pelinegro, atrapando el dispositivo que regresó a su muñequera.​
Wingull se elevó y se paró junto a Alec, un poco confundido.​
¿Win-gull?
Hola amiguito, soy un Ranger pokémon, necesito tu ayuda —sonrió el entrenador—, ¿ves esa niebla? Necesito que uses tu poder para repelerla mientras nuestro barco pasa a través de ella, ¿estás listo?
¡Wingull! —El ave alzó vuelo y se dirigió hacia la nube de niebla.​
Comenzó a agitar sus alas usando Ráfaga de Aire, pronto la niebla frente a él comenzó a esparcirse, abriendo unos metros el camino. La gaviota avanzaba un poco más y repetía el proceso, despejando el paso para el barco. Pronto otro problema se presentó, frente a ellos el agua estaba lleno de bloques de hielo, no eran muy grandes pero la cantidad era el problema, si no los esparcían podrían dejar inutilizado el barco.​
¡Squirtle, sal ahora! —El Ranger tomó su pokéball y liberó a la tortuguita— Ayúdame a sacar del camino esos bloques de hielo —pidió.​
Squirtle saltó hasta la parte frontal del barco, observó los bloques de hielo y al ver la inmensidad del mar, así como la gran nube de niebla que Wingull esparcía, se sintió intimidada.​
¡Vamos, Squirtle, confío en ti, sé que puedes hacerlo! —Animó el pelinegro, ayudándole a Darío a contener otras cuerdas que se habían soltado.​
Squirtle sabía que no sólo Alec la necesitaba, indirectamente el resto de su equipo pokémon contaba con ella, no podía defraudarlos. Se agachó un poco y plantó sus patitas delanteras en el tubo del barco, para ganar estabilidad y soltó un potente Salmuera. El agua salada salía con tal presión que lograba empujar los bloques de hielo fuera del camino del barco, afortunadamente no eran tan grandes.​
¡Bien hecho, Squirtle! —Animó Jennifer, quien aún luchaba para mantener estable el barco tras los desperfectos.​
Pronto apareció un nuevo problema, un iceberg más grande que el movimiento tipo agua de Squirtle no era capaz de mover.​
Tienes que usar ese movimiento, Squirtle, ¡Vamos, puedes hacerlo! —Alec animaba a su compañera mientras jalaba con fuerza una de las cuerdas.​
Squirtle estaba dudosa, antes la ejecución de Pulso Dragón le había salido mal, era un movimiento difícil de controlar. Dudó un instante, pero una vez más pensó en sus compañeros. No los conocía mucho, pero sabía que estaban en problemas, tenía un sentido de valor y heroísmo interno que comenzaba a brotar. La tortuguita abrió sus fauces liberando una corriente de energía luminosa, casi podía escucharse el rugido de un dragón. Primero impactó el agua pero al aferrarse al barco con más fuerza logró dirigirla hacia el iceberg. Pronto el bloque de hielo se partió a la mitad, permitiéndole después usar Salmuera para quitarlos del camino.​
Unos instantes después salieron del lugar de la neblina, ambos entrenadores felicitaron a Squirtle y a Wingull por su trabajo. Jennifer se limpiaba el sudor de la frente una vez que dejaron el campo de icebergs atrás. Ahora estaban un poco más cerca de llegar a la isla, aunque aún no podían verla.​

Yuki Tiger Yuki Tiger Nunca me salen cortos los posts :c
 
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Desde que comenzamos nuestra travesía en alta mar en compañía de Jennifer me repetía a mí mismo que las cosas no podían estar peor. Sí, todos mis amigos me fueron arrebatos de mis brazos y ahora no estaba seguro de su estado actual. Sí, por la enorme desesperación casi golpeó al primer agente ranger con el que me topé por decirme un simple “de momento no puedo hacer nada”. Si, apenas pude contener las lágrimas de alivio cuando me crucé con Alec, un amigo reciente con quién ya había tenido un par de aventuras, y que sufrió del mismo acto vandálico que yo. Y sí, el mar que estábamos cruzando en este momento no era el más seguro de todos o mucho menos el más peligroso. A todo ello y más estaba intentando ver el lado amable, lo que no me dejaría caer en el vació que ahora mismo sentía sin contar con la presencia de mis pokémon, pero por más que me devanaba los sesos no podía conseguirlo. Ni siquiera el ajetreo de tener que atar cuerdas, desviar iceberg , estimar una más o menos eficaz distribución de peso, ni muchas tareas vitales más me hacían reducir la preocupación que me taladraba la cabeza.

—¡Vamos, Darío!— gritó el Ranger, sacándome de mi ensimismamiento. —¡Las cuerdas de la vela se volvieron a soltar!— rápidamente abandoné mi tarea actual y fuí a socorrerlo. Antes lo intenté hacer sólo y casi me disloco los brazos por la tremenda fuerza del viento, así que Jennifer nos indicó que lo mejor es que, cuando las cuerdas se soltaran, los dos dejarnos todo de lado para enfocarnos en ellas, pues eran la diferencia entre llegar la isla o probablemente morir ahogados.
Mientras sostenía las cuerdas con mis dos brazos noté que un par de brillantes ojos se posaban en mi espalda. Al darme la vuelta mi mirada se cruzó con la del Squirtle de Alec, que me observaba tímidamente. Pero pude detectar otra cosa en aquellos ojos color carmín: determinación. Alec me explicó rápidamente que no tenía mucho que había salido del huevo, por lo que todavía no conocía del todo bien al resto de su equipo pokémon… Pero aun así, la pequeña lo estaba dando todo para poder rescatarlos, a su familia. Aquellos ojitos me infundieron justamente la fuerza que necesitaba y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Yo también lo daría todo para recuperar a mi familia.

La protección del barco contra la indomable naturaleza fue bastante bien durante las primeras horas del trayecto. Claro, Alec y yo estábamos ya al borde del cansancio, completamente empapados y con los músculos adoloridos por la fuerza que debíamos de ejercer para sostenerlo todo.
—¿Cuanto... falta, señorita... Jennifer?— pregunté entrecortadamente en consecuencia al cansancio.
—¡No lo sé!— informó la capitana del barco. Entonces Payne y yo volteamos a mirarnos, confundidos.
—¡Pensaba que sabías dónde está la isla!— estalló el peli negro. Entre el cansancio y la incertidumbre hacía nuestros pokémon podía entender su ira que, de hecho, comenzó a aflorar también en mí.
—¡Nunca había llegado tan lejos!— su voz estaba cargada de frustración. —¡Pero por lo que me han dicho sé que no falta mucho!— se apresuró a decir.

Pero nadie tuvo ocasión de decir algo más, pues de pronto el barco dio una sacudida tan tremenda que automáticamente me imagine un trozo de hielo de mi estatura atravesando el casco del barco. Pero aquello era imposible, pues el barco no paraba de moverse y la pequeña tortuguita tipo agua desviaba eficientemente todo lo que obstruía el camino. Entonces el Wingull, nuestro amigo temporal, descendió rápidamente en picado y se fue a posar cerca de dónde estaba su empleador; se le notaba muy nervioso y no dejaba de apuntar con sus alas en dirección al mar, seguramente para incitarnos a ver por la borda.

Me arrepentí de inmediato de haberlo hecho. Un grupo enorme de Basculin embestir violentamente contra el casco del barco, intentando penetrar para hundirlo.
—¡Pero qué demonios!— graznó el Ranger, quién se le alejó instintivamente de la borda. —¡Es un banco entero de Basculin! ¿Por qué nos están atacando?
—¡Son pokémon extremadamente territoriales!— me apresure a explicar, sin rodeos ni datos curiosos, pues no teníamos el tiempo para ellos. —¡Seguramente entramos en su territorio…
Otro gran golpe corto mis palabras en seco, pues me di de bruces contra el suelo y poco faltó para que Payne acabara igual, incluso la capitana debía de estar aferrándose a los controles.
—¡Aléjenlos del barco!— nos gritó la mujer desde el cuarto de operación del barco.
Y otro golpe, solo que esta vez la vibración volvió a soltar las cuerdas. Corrimos a sujetarlas, pero sabía muy bien que de esa forma los Basculin terminarían perforando nuestro transporte acuático.

—¡Ve, Alec! ¡Usa tu capturador para conseguirnos más apoyo!— la squirtle y el Wingull lanzaban ataques contra la superficie del mar, pero casi parecía que no conseguían nada.
—¡Pero no podrás sólo con las cuerdas!— aseguró el joven entrenador.
—¡V-ve!— ¿qué demonios estás haciendo, Darío Mendoza? —¡Si no antes nos hundiremos por los Basculin!
Y el del capturador en el brazo me paso sus cuerdas con cierta duda. En el momento en que sus manos las abandonaron pude sentir como mis músculos se estiraban de tal forma que pensé que se romperían en cualquier momento. No podría aguantar mucho tiempo.

Los pokémon de nuestro lado se unieron para intentar alejar al banco de peces violentos que querían hundirnos. Con el rabillo del ojo pude ver como otro pokémon era capturado con la tecnología ranger. Un pequeño Horse saltó un par de veces desde la superficie del agua. Entonces se me ocurrió una idea:
—¡A-alec! Ejecuta… un ataque combinado… — comenté lo más fuerte que pude. Una vez en un libro había leído que un audaz pescador utilizó ataques de tipo agua junto a Pantalla de humo y Supersónico para crean un aturdidor ruido que espanto a un cardumen de Carvanha salvajes. Rápidamente comenté la idea y Payne se puso manos a la obra. Una esfera de agua echa de salmuera de la Squirtle, cargada de las partículas pesadas de Pantalla de Humo de Horsea, se estrelló contra la superficie del agua, siendo golpeada en ese instante por las ondas ultrasónicas que emanaron del Wingull. La explosión resultante hizo vibrar el barco, pero el cardumen apenas retrocedió. Así que ejecutaron la maniobra un par de veces más, resultando en que los poke peces comenzaban a alejarse, confundidos.
—Eso estuvo cerca— un cansado ranger estaba sentado a mi lado, disfrutando de los pocos minutos de calma de los que disponíamos.

El resto del viaje fue más de lo mismo: reparar el barco. Y finalmente, al cabo de lo que parecieron días enteros, Jeniffer gritó:
—¡Tierra a la vista!


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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Valhalla

Descripción: el entrenador ha llegado a la isla conocida como “Valhalla”, está decidido en salvar a sus amigos. Los Pokémon raptados han sido encerrados y quienes intentaron escapar han recibido un castigo de manos de Blastoise y Walrein. ¿Cómo terminará esta historia?

Objetivos:
-(Entrenadores): explora la isla, encuentra y salva a los Pokémon raptados.
-(Pokémon raptados): busca una manera de salir del calabozo y encuentra a tu entrenador.

Datos Extras:
-El barco que usan los Vikingos ha encallado en la playa, algunos Vikingos lo vigilan y no dudarán en atacar a los intrusos. En el barco no están los Pokémon raptados.
-La isla no es tan grande, cruzarla caminando de un extremo a otro te tomaría media hora.
-Blastoise y Walrein no permitirán que sus esclavos se marchen, al menos no sin ofrecer pelea.
-El ejército Vikingo contiene a diversos Pokémon, no solo del tipo agua. Eso sí, todos usan casco y/o barba postiza de ser posible.

Cosmic-boy Cosmic-boy Yuki Tiger Yuki Tiger last fase
 

Yuki Tiger

A shiny fish ♫
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Las pequeñas manitas de fantasma me temblaban por el frío, los nervios y las ganas de tener por lo menos un par de bolas de estambre para tejer. “Esto será su castigo por intentar huir” habían dicho los Walrein y Blastoise disfrazados cuando nos arrojaron al fondo de una pequeña, frío, oscura y húmeda caverna y luego sellaron la entrada con gruesos barrotes metálicos que arrastraron desde el encallado barco, incluida una puerta con llave y todo. El sol brillaba en lo alto antes de que nos encarcelaran. Sí, aquí estábamos todos a quienes descubrieron intentando fugarse del barco a la libertad… de no ser por esa estúpida Vivillon estaríamos ya con nuestros entrenadores. ¡Oh! Seguramente Darío ya está muerto sin mi protección… o algo peor, ¡vivo y torturado lentamente hasta volverse loco! No, Iodem… no pienses cosas así, no pasa nada. Pronto todos podremos salir de aquí, aunque siendo sincero no me importaría salir sólo yo para ser el único compañero de Darío…

—No te quemes los sesos, Iodem— espetó Shelgon, el dragón esférico, desde lo más profundo de la cueva con voz deprimente. —Ya no volveremos a ver la luz del día.
—¡No seas pesimista, gordinflón!— la Meowth de pelaje gris, que estaba de pie frente a las barras que nos separaban de la libertad, hablaba con tono autoritario.
—¿A sí? ¿Por qué piensas que tienes el derecho de reprender a mis compañeros?— graznó Tyrel con el lomo rojo de ira. Estaba con Layana y Alex, consolándolos por lo bajo. Había estado tan enfrascado en mis pensamientos sobre nuestro entrenador que no me percaté de lo mucho que el de tipo fuego se estaba acercando a todos nosotros: antes, parecía no importarle, pero ahora…
—¡Porque fue justamente por esperarlos que no pudimos huir antes!— explotó la otra, volteándose súbitamente y sacando las garras en dirección a mi amigo.
—No me parece sensato que comencemos a pelear entre...— Shelly intentó parar la discusión, pero los dos poke-gatos le gritaron:
—¡TÚ NO TE METAS!— y la pobre insecto se quedó callada.

Y lo que iba a iniciar en una pelea entre equipos, para la cual ya me estaba preparando pues floté en dirección a Layana para unirme, fue interrumpida por Munchlax, quién hace apenas unos segundos estaba durmiendo. Camino distraídamente entre ambos bandos y se dirigió a la pequeña Cherubi, quién sollozaba en silencio cerca de una gran roca.
—P-perdón— exclamó está cuando, de pronto, notó que se volvía el centro de atención. —S-si no… fuera por mí… Vi-vivillon no se habría enterado y… y… hubieran podido esc-capar.
—Hey, no lo sabías— las suaves palabras del perezoso tipo normal me sorprendieron sobremanera, pues no sabía que podía hacer otra cosa más que dormir. Sentía como mi ojo saltaba de una cuenca a la otra, mirando primero a Cherubi y luego al gordo pokémon.
—Creo que tengo una idea de cómo poder salir de aquí— dijo Layana, quién no dejaba de verme con sus hermosos ojos de hada.
—¡Otro plan!— se quejaron los felinos al mismo tiempo, y luego se miraron con tremenda furia. Pero todos los demás se acercaron a escuchar.
Agatio salió de su depresión constante y caminó hasta quedar al lado de la de hielo. Valiente voló y aterrizó en su dura coraza. Combee se paraban frente a todos, retando a cualquiera con la mirada a arrebatarle su preciado lugar para destacar. Shelly sacaba el pecho cerca de Alex, quién no dejaba de mirarla con admiración.
—Creamos una distracción y tú— la vulpina me señaló con su adorable naricita, —aprovechas para pasar entre las paredes y nos intentas liberar. No creo que Walrein ni Blastoise lleven la llave consigo. Está debe de estar cerca, quizás colgada en una palmera. Mientras, nosotros podemos fingir una revuelta.
Sinceramente no quería hacerlo, pero de nuevo pensé en un Darío torturado y… y… terminé cediendo a cumplir la nueva estrategia.

[Mientras tanto en otro lado de la isla]

—Recuerden que tenemos que esconder bien nuestro bote, si no de otra forma nos descubrirán— ordenó la capitana del barco, quién se dirigió al lado contrario de la isla, ya que pudimos detectar a tiempo el barco encallado de los pokémon secuestradores. Así anclamos el ya destartalado transporte cerca de una enorme palmera que cubría bien la embarcación.
Al pisar tierra por fin en lo primero que pensé fue en que quería a mis compañeros de regreso, y que no me iría de ese lugar sin conseguirlo.
La determinación que teníamos los tres nos hizo olvidar lo cansados que nos encontrábamos, permitiéndonos avanzar rápido, pero en silencio, entre las palmeras, pues pronto descubrimos que los criminales ya estaban explorando la isla también: vimos a un Golduck que cargaba troncos, un Arbok que derretía rocas e incluso un Krabby que cortaba pequeñas lianas. Todos tenían una ridícula barba postiza y un sombrero vikingo que los hacía ver más como una comedia como un grupo de ladrones pokémon.
—Hay que seguirlos— sugirió el ranger en un susurro apenas perceptible. Al mirarlo pude notar que en verdad había sido castigado brutalmente por el viaje en barco: tenía moretones y cortadas en la cara y los brazos. Luego me imaginé que no debía de verme mejor y la preocupación se esfumó tan rápido como apareció. Luego tendríamos tiempo para tratar nuestras heridas.

Caminábamos e palmera en palmera, procurando dejar varios metros entre nosotros y los falsos vikingos. Inmediatamente noté que la isla no era tan grande, pues podía ver la costa opuesta desde nuestra posición, y no es que hubiéramos avanzado mucho. Lo que sí podía agradecer era el breve, pero necesario descanso que tomamos antes de partir del barco, pues de otra forma, aún la determinación, no llegaríamos muy lejos. Caminamos alrededor de casi toda la isla, casi parecía que nos movíamos en todas direcciones menos al lugar donde tenían escondidos a nuestros amigos. Sentía la boca seca de los nervios y la deshidratación; el cabello seco y apelmazado de forma horrible; la ropa dura y más pequeña por el agua salada; y el cristal que me ayudaba a ver con el ojo derecho estaba roto: una grieta lo atravesaba de arriba a abajo.

—Entonces también te robaron a tus pokémon— le dije a la capitana, quién apenas nos había contado de su experiencia con los ladrones.
—Es… difícil de explicar— la fémina se llevó una mano a su nuca —La verdad es que yo…
—Creo que puedo ver a nuestros amigos— comentó Alec, quién estiraba el cuello detrás de la palmera en la que se estaba ocultando. En esos momentos su Squirtle estaba en su ball, y sus otros dos compañeros temporales fuera de la vista de los vikingos, pero cerca para actuar en cuando el ranger lo ordenara… Pero al final fue una falsa alarma y retomamos la búsqueda, a veces guiándonos por los ladrones que iban y venían a su antojo.

Continuamos explorando la isla por lo que fácil pudieron ser horas enteras hasta que, de un lugar no tan lejano, comenzó a escucharse mucho desorden, una señal de que quizás nuestros amigos estaban intentando pelear.


Cosmic-boy Cosmic-boy xwx Perdón por la demora… (Wtf con el perro de tu perfil jajaja)
 
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Cosmic-boy

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¡No, por favor deténganse! ―Shelly luchaba por detenerlos, pero no importa qué hiciera la de la armadura, pasaban por encima de ella.

Meowth parecía realmente molesta, usaba con destreza las garras que salieron de sus dedos, atacaba con Arañazo cual cuchillas. Tyrell esquivaba con destreza hasta que tuvo que usar otros medios para defenderse, desplegar sus propias garras para responder a Arañazo.​
¡Deténganse en este instante! ―Combee emitió un grito desesperado mientras batía sus alitas, liberando una ráfaga formando un Tornado.​
El ataque volador pasó entre ellos, separándolos, pero fugándose por las rejas llamando la atención de los vikingos que estaban cerca.​
Psst… si quieren que nos crean, tienen que hacer algo más creíble ―susurró disimuladamente Combee, una vez que notó que su bien intencionado Tornado llamó la atención de los Vikingos.​
Será un placer… ―musitó la gata grisácea.​
Meowth creó una pequeña esfera de luz en su pata y la apuntó hacia Torracat, estaba usando ayuda. Torracat se envolvió en un aura verde que absorbió su energía, dirigiéndola hacia la gata, era el Gigadrenado de Shelmet.​
Vaya, desafortunado ―sonrió para sí la gata, al saber que el gato de fuego no había recibido mucho daño.​
Tyrell apretó los dientes y contraatacó, abriendo las fauces liberando una ráfaga de brasas. Meowth se erizó en cuanto vio su lindo pelaje quemarse por las Ascuas.​
¡Compórtense o se arrepentirán, escorias! ―Los guardias, un Golduck y un Shelder gritaban desde los barrotes para callar a los prisioneros.​
El ojo carmín de Duskull observaba desde las sombras, observando el show barato que sus compañeros armaban. Una vez que comprobó que los vikingos estuviesen distraídos con el numerito, asomó la cabeza atravesando intangible las rocas de la cueva. No había moros en la costa y, por un momento, pensó en irse y quedarse con Darío sólo para él, pero cuando se dio cuenta ya estaba buscando las llaves.​
Buscó cerca de la celda, en las palmas, la arena y las rocas, pero Iodem no podía encontrarlo, tenía que apresurarse.​
¡Se los advertí! ―Gritó Shelder, retrayendo su singular lengua para escupir una ráfaga de agua.​
La gata gruñó y se erizó como nunca al ver el agua venir, dio un gran salto y se colgó de las rocas del techo de la cueva con sus afiladas garras, no había algo que odiara más que decir por favor y gracias…ah sí, y el agua también.​
Más les vale que se comporten o se arrepentirán ―mencionó amenazante el Golduck.​
Ambos vikingos hicieron una expresión de repudio y se alejaron, unos minutos después Iodem apareció de entre las rocas cercanas con la llave de la celda en sus manitas. Mientras esos abusones estaban ocupados rociando agua dentro de la celda Duskull aprovechó para quitarle la llave a Golduck, el cual la llevaba en el cinturón donde cargaba un pequeño martillo, un intento de copiar a Walrein.​
La tengo…―susurró fantasmagóricamente el del único ojo carmín.​
Apresúrate… ―Ordenó la gata, harta de todo el asunto.​
Iodem fungió de vigía, asegurándose que no hubiera nadie cerca y se pusieron manos a la obra, Munchlax usó la llave y abrió la puerta. Pronto los pokémon salieron de la prisión. Caminaron en sigilo pasando de la cueva hasta unas palmeras uno por uno para no llamar demasiado la atención. Todo iba tranquilo hasta que era el turno de Agatio, quien llevaba a Layana en el lomo. Le dijeron que no debía volar, o llamaría la atención de los vikingos, pero lo último que quería hacer un Salamance era caminar. A pesar de eso, los reclamos de Meowth no cesaron, pues le repetía una y otra vez que se tranquilizaba cuando veía que el dragón comenzaba a batir sus alas.​
[…]​
Alec, Darío y la cazadora, Jennifer, caminaban tan sigilosamente como podían, metiéndose entre las ramas de las plantas tropicales que crecían en la arena. Afortunadamente habían sido lo suficientemente silenciosos y ninguno de los vikingos los había detectado.​
Se acercaron hasta el lugar donde provenía el gran alboroto, Alec deseaba con todas sus ganas que fueran sus pokémon, pero a la vez deseaba que no fueran, pues parecía haber problemas y lo último que quería era saber que estaban siendo atacados por esos maleantes. El profesor asomó la mirada por detrás de unas rocas, divisando la celda a lo lejos, parecía cerrada.​
Tienen que estar ahí ―mencionó Darío.​
Los entrenadores y la fémina hicieron un reconocimiento de los alrededores, era hora de almorzar así que los guardias gruñones se habían ido. Corrieron casi de puntitas en la arena, se escondieron detrás de las rocas aledañas a la cueva y rápidamente, Darío echó un vistazo por la orilla de la reja de la celda.​
No están… ―susurró el profesor, acomodándose los empañados lentes.​
Alec apretó el puño, ¡¿dónde los habían puesto esos malditos?! Estaba comenzando a desesperarse.​
Tranquilo, no deben estar muy lejos ―aseguró la cazadora.​
Pronto se pusieron en marcha, debían seguir moviéndose si querían encontrarlos pronto. Avanzaron un poco a través de la arena hasta ocultarse entre unos frondosos arbustos y palmeras. Comenzaron a idear un plan, los vikingos no podían estar muy lejos. Sin embargo, su corta plática se detuvo cuando escucharon algo del otro lado de los arbustos tropicales. Alec actuó casi de forma automática, lanzando la única pokéball que tenía que no se había encogido.​
¡Squirtle, usa Salmuera!
La tortuguita comenzaba a ganar poco a poco confianza, la dotó con la suficiente determinación para ejecutar el movimiento en el momento en el que su entrenador se lo pidió. La corriente de agua atravesó los arbustos, bañando a cualquiera que estuviera escondido ahí. El gruñido de un gato se escuchó fuertemente, una criaturita saltó desde los matorrales y comenzó a aruñar lo primero que se encontraran sus garras, en este caso, la cara de Alec.​
El pelinegro cayó de bruces al suelo, llevándose las manos al rostro al sentir los Arañazos. Levantó el rostro y notó que era Meowth, un segundo después tenía a todos sus pokémon encima de él, abrazándolo. Los pokémon de Darío salieron del escondite, incluso Agatio le cayó de un salto, tirándolo al suelo y aplastándolo ligeramente con su gran cuerpo.​
¡Están bien, chicos! ¡Estoy tan feliz de encontrarlos! ―Decía Alec, casi con lágrimas en los ojos. Se sentía tan aliviado como nunca en su vida, de pronto toda su desesperación y terror se había convertido en felicidad.​
¡Lamento haber tardado tanto! ―Mencionaba Darío, se sentía igual que su compañero Ranger, estaba convencido de que todo lo que habían hecho para llegar hasta ahí había valido la pena.​
Cherubi se asomó tímidamente por el arbusto, Alec notó cómo los miraba con una mezcla de tristeza y timidez.​
Hola criaturita, acércate, no tengas miedo ―aseguró el Ranger. La cerecita dudó un momento, pero al ver cómo los pokémon la animaban, se acercó.​
Me alegra que los hayan encontrado, chicos, pero ahora tenemos que irnos ―mencionó Jennifer, rompiendo el momento emotivo.​
Tienes razón, debemos irnos.
Tenemos que liberar a todos los pokémon que raptaron esos cretinos ―afirmó el pelinegro, limpiándose la arena de la ropa.​
Es cierto, había olvidado que hay más pokémon que los nuestros en este lugar ―Mendoza se rascaba la nuca, con un poco de vergüenza.​
Alec hizo regresar a sus pokémon, a excepción de Meowth, quien se reusaba a regresar a ella. Darío hizo lo mismo, quedándose solamente con Iodem, quien no pensaba escatimar tiempo en proteger a su entrenador.​
Los entrenadores y sus pokémon, seguidos de la cazadora, comenzaron a moverse a través de la isla, un par de veces estuvieron a punto de ser descubiertos, pero lograban moverse a tiempo para ocultarse, despistando a los vikingos que andaban por ahí rondando en su trabajo rutinario.​
Regresaré al bote, prepararé todo para cuando regresen, tengan cuidado ―la mujer echó un vistazo y corrió a través de los matorrales, dirigiéndose a donde habían ocultado el transporte.​
Alec observó su Capturador, estaba muerto, gastó toda la batería en el Wingull y el Horsea salvajes. Deseaba poder agradecerles, pero era una situación delicada.​
Se escondieron detrás de unos barriles y redes, se asomaron por encima de ellos y observaron a los pokémon esclavos, trabajando en la orilla de la playa. Movían cajas de un lado para otro.​
¿Debían intentar un ataque furtivo? Sería imprudente, quizá, así que tal vez sería mejor separarlos y atraparlos uno por uno.​
Los entrenadores se alejaron un poco, se ocultaron entre unos arbustos no muy lejos y esperaron pacientemente a que uno o dos vikingos pasaran cerca. Alex, el Tentacool de Darío, usaba Supersónico para confundir a los desprevenidos vikingos, después, Cherubi acercaba la gran hoja de su cabeza a su boca, soplando con ella como si fuera un silbato. Los pokémon y los entrenadores se cubrían los oídos mientras Cherubi emitía una dulce melodía, logrando dormir a los pokémon. Rápidamente el Ranger y el profesor tomaban a los vikingos y los ocultaban en los arbustos.​
[…]​
En cuestión de minutos, repitiendo el proceso y moviéndose de vez en cuando de lugar, lograron reducir el número del ejército de los vikingos, tenían que hacer su movida antes de que los refuerzos despertaran.​
Se decidieron a ir a rescatar al grupo de esclavos que estaban por ahí, pero no contaban con que una criaturita maléfica había pasado volando y, con su Ojo Compuesto, divisó a los entrenadores y los pokémon que los seguían. Vivillon avisó rápidamente a los vikingos líderes, mostrándose con un gruñido.​
¡BLAAAAAAAAAAAASTOIIISE! ―Gritó la tortuga gigante, casi desprendiendo la barba postiza que llevaba en el mentón.​
No quisieron ni escuchar palabras de los entrenadores, se lanzaron a la ofensiva inmediatamente. Blastoise apuntó sus cañones hacia ellos, disparando un potente Hidropulso. Rufflet salió de su pokéball una vez que Alec lo llamó, levantando Protección para protegerlos. Walrein secundó con Triturar, intentando arremeter con sus grandes colmillos y con el pesado martillo que llevaba en el hocico. Agatio apareció tras ser llamado por su entrenador, respondiendo con Garra Dragón.​
Varios pokémon más aparecieron, uniéndose a la lucha. Shelmet atacó con Gigadrenado, Tyrell con Triturar, Munchlax con Cabezazo Zen, Squirtle con Carga Dragón y Layana atacó con Liofilización. Los ataques conjuntos impactaron en los líderes vikingos, haciéndolos retroceder ligeramente.​
Payne y Mendoza estaban por reiniciar la ofensiva cuando algo inesperado sucedió. Jennifer apareció corriendo velozmente, se puso en medio de la pelea y, volteada hacia los vikingos, extendió los brazos, pretendiendo detener la batalla.​
¡Ya basta! ¡Cyrus, Frances! ¡Por favor, deténganse! ―Gritó la cazadora.​
A caso… tú…―Payne estaba confundido.​
Son sus pokémon ―intuyó Darío, inmediatamente.​
¡Tienen que detener esta locura inmediatamente! ―Repitió la chica, con lágrimas en los ojos― ¡Esto es mi culpa, lo admito, no les di el tiempo suficiente por dedicarme a mi trabajo, por favor perdónenme! ―Rogó la mujer, acercándose unos pasos a los vikingos.​
Blastoise y Walrein estaban atónitos, casi avergonzados por lo que se habían convertido. La morsa gigante soltó el martillo y la tortuga se quitó el diminuto casco de la cabeza. La cazadora se acercó a ellos y los abrazó. Los líderes de los vikingos aún estaban algo reacios a la idea de aceptar a su entrenadora una vez más, pues se habían sentido abandonados una vez que Jennifer los dejó en la guardería pokémon, habían sentido que los había dejado a su suerte, por eso habían escapado.​
Una vida en el mar en el bote de Jennifer, además de las historias de los vikingos en comics y televisión los había llenado de ideas alocadas que llevaron a la realidad en la primera oportunidad. Lo pensaron unos segundos y aceptaron el abrazo de la entrenadora.​
Los entrenadores se tomaron unos minutos para acercarse a sus pokémon, les dieron tanto cariño como pudieron, había pasado un tiempo lejos de ellos, pero para los chicos parecía una eternidad.​
El resto de los reclutas vikingos observaban la escena, así como los prisioneros. Se veían felices, pues sabían lo que significaba, volverían a casa. Muchos de los reclutas vikingos también tenían entrenadores, habían abandonado la idea de regresar con ellos por el gran poder que Blastoise y Walrein iban ganando, pero de pronto la idea de volver con sus respectivos entrenadores los invadió con nostalgia.​
Vivillon se acercó tímidamente a Cherubi, esta se acercó y lo observó, con algo de tristeza. Vivillon comenzó a emitirle algunas palabras, estaba disculpándose.​
Cherubi, Cher-Cherubi… ―La cerecita se le acercó, abrazándolo y entendiéndolo. La mariposa siempre estuvo tan asustado como ella, pero lo había manifestado de otra forma.​
[…]​
Los entrenadores y la cazadora abordaron el destartalado bote, que había sido tripulado también por una parte de los pokémon raptados y propios vikingos que deseaban regresar. Blastoise y Walrein comandaban su barco vikingo, que era tripulado por otros vikingos y el resto de los pokémon secuestrados. Navegaron juntos a través del mar con camino al puerto, donde todo regresaría a la normalidad.​

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Hola(?) lamento la tardanza pero aquí tienen su evaluación. Yuki Tiger Yuki Tiger Cosmic-boy Cosmic-boy

Antes de empezar chicos, quiero iniciar con dos llamadas de atención seria pero que no van a repercutir en su evaluación.

La primera es el momento de posteo del último post de Cosmic. Se les aviso a ambos que el bonus de niveles y recompensas terminada el 7 de setiembre a las 12 am y se les indico que yo iba a tomar como prioridad mi zona horaria para la evaluación. Si bien el post de cosmic allá en su casa, fue subido a las 11: 40 pm. Aquí ya eran las 12:40 am, 40 minutos tarde y de haber dependido de mi, solo las primeras dos fases se hubieran valido con el bonus. Sin embargo, luego de consultarlo con la moderación, se decidió que por esta ocasión se haría la excepción y se les valdrá el bonus de todas maneras. Para próximos eventos, tengan en mente la zona horaria del evaluador o mejor aun, traten de no dejar las cosas literalmente, para ultimo instante.

La segunda llamada de atención es la siguiente: en un trabajo donde hubo una buena cantidad de pokemon npcs junto a los suyos, en más de una ocasión se referían a sus propios pokemon con cualquier cosa menos precisamente, el nombre de especie, que literalmente me ayudaba a ir teniendo una idea de quien era quien y que estaba haciendo. No solo eso, no dejaron colocado al final de algún post a su equipo pokemon, cosa muy importante viendo que luego del trabajo, hicieron rotaciones de equipo, dificultando todavía más el ubicar a sus pokemon.

Les recomiendo que siempre, cuando hagan un trabajo que involucren a muchos pokemon y luego realicen rotaciones, por consideración al evaluador de turno, para ayudarlo un poco en su labor, dejar puesto al equipo que tenían en esos momentos.

Como digo, no se lo tomen personal, pero si les señalo estos para poder evitar problemas en un futuro. Y si bien, no influirá en el resultado de evaluación, si les pediré que me digan, que pokemon específicos -y si, hablo de todos para asegurarme de no dejar olvidado a nadie- utilizaron, para luego cotejarlo con el escrito y proceder asignarles los niveles. Son los dos excelentes escritores, eso me consta porque los he leido a ambos en trabajos, capturas y alguno que otro trabajo de evento o especial y se que como humanos, se nos puedan escapar detalles, pero por favor tengan en mente lo que les comente.

Ahora, haré una evaluación a modo de comentario general para ambos.

En terminos generales, los felicito ambos: lograron crear una trama bastante entretenida de leer y plasmaron ciertamente la sensación de horror y tension que una situacion como la que afrontaron podia causar: literalmente, sus amigos fueron secuestrados, estaban solos haciendo quien sabia que cosa en la mente de sus entrenadores y el como eso llega a afectar en la mente tanto de Dario, Alec y de sus pokemon. Incluso, se dieron la tarea de darle trasfondos a otros pokemon secuestrados dentro del banco, incluso colocando escenas como Vivillon traicionado a los pokes y resentido con Alana. Les aplaudo, incluso los combates fueron bien llevados y realmente, los pocos detalles que me dejaron pensando levemente quedan totalmente opacados con todo lo que hicieron de manera bien en cada una de las fase. Como digo, bien hecho, ambos son grandes escritores como lo dije anteriormente y me consta. Solo no olviden lo que les dije con el jalón de orejas que realice porque los quiero mucho(?) Eso si, si me choca un poco el final de Blastoise y Walrein recuperando sus cabales de forma repentina a la primera disculpa de su dueña. Si se sintio un tanto conveniente.

Trabajo aprobado y validado

+3000 pokes a ambos
+tickete 10 niveles a un pokemon.

Los niveles los asignare en cuanto me pongan la lista de que pokemon usaron y lo cotejare con mis propias anotaciones para asegurarme de que no he cometido un error.

Edit de asignacion de niveles

Cosmic-boy Cosmic-boy


Fase 1: Shelmet, Meowth Alola, Munchlax, Combee, Rufflet +6 niveles cada uno
Fase 2: Squirtle+6 niveles
Fase 3: Shelmet, Meowth Alola, Combee, Munchlax, Rufflet, Squirtle +6 niveles cada uno

User Yuki Tiger Yuki Tiger

Fase 1: Torracat, Tentacool y Duskul +6 niveles
Fase 2: Todos fueron robados, así que a nadie
Fase 3: Torracat, Tentacool, Duskul y Salamance+6 niveles

Olvide asignar los pa

+2 PA a los pokemon participantes
 
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Cosmic-boy

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Luigi Luigi
Fase 1: Shelmet, Meowth Alola, Munchlax, Combee, Rufflet
Fase 2: Squirtle
Fase 3: Shelmet, Meowth Alola, Combee, Munchlax, Rufflet, Squirtle
 

Yuki Tiger

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Luigi Luigi
Fase 1: Torracat, Tentacool y Duskul
Fase 2: Todos fueron robados, así que a nadie
Fase 3: Torracat, Tentacool, Duskul y Salamance
 

Cosmic-boy

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Paso a distribuir niveles y stats. Agrego la personalidad de Squirtle y Meowth.

Pokémon: Squirtle
Nivel: 1 + 12 = 13
Personalidad: Tímida, insegura y asustadiza, se sorprende fácilmente y cada vez que sucede, se mete en su caparazón, saliendo de él poco a poco. Siempre dudará antes de hacer algo que le parezca arriesgado, para ella la seguridad siempre será primero. Es algo paranóica, imaginándose todos los peores escenarios posibles de casi cualquier situación. A pesar de eso, es una tortuguita muy dulce y agradable, confía más que nada en pokémon amistosos y pequeños, los de gran tamaño le asustan más. Tiene dentro un sentido de heroísmo y valentía escondido que poco a poco puede ir floreciendo. A pesar de que esté asustada o temeroza, si sus amigos le infunden ánimos actuará con valor.
Stats: 17 + 204 = 221
Stats Base: 17
PS: 2 + 24 = 26
Ataque: 3 + 24 = 27
Defensa: 4 + 48 = 52
At. Especial: 3 + 48 = 51
Def. Especial: 3 + 36 = 39
Velocidad: 2 + 24 = 26

¡Squirtle ha aprendido Látigo, Pistola de Agua, Refugio y Burbuja!


Shelmet tiene equivocados sus stats totales antes de agregar los ganados por este trabajo, debería decir 198 (11 * 18 = 198)

Pokémon: Shelmet

Nivel: 11 + 12 = 23
Stats: 198 + 216 = 414
Stats por nivel: 18[/COLOR] <-arreglar eso pls, si no es problema :30:
PS: 33 + 36 = 69
Ataque: 22 + 24 = 46
Defensa: 55 + 60 = 115
At. Especial: 22 + 24 = 46
Def. Especial: 44 + 48 = 92
Velocidad: 22 + 24 = 46
Puntos de Amistad: 1/10
Objeto: Raíz Grande

¡Shelmet ha aprendido Maldición, Estoicismo y Megaagotar!

Pokémon: Meowth Alola
Nivel: 1 + 12 = 13
Personalidad: Súper egocéntrica, toma ventaja siempre que puede y ve a los demás como inferiores, pero en el fondo tiene buen corazón, pues nunca va a abandonar a alguien que necesita ayuda. Cuando algo le sale bien los humos se le suben a la cabeza rápido, ganando aires de grandeza. Le encanta que Alec le de mimos y premios, a veces se aprovecha de que él nunca puede decirle que no. Es arisca con todo el resto de sus compañeros, tiende a salir de su pokéball sin permiso y cuando quieren hacerla regresar, a veces se reusa. Suele escapar de donde está a explorar y hacer lo que quiere. En batalla usalmente obedece a Alec para recibir alagos y cariños, pero cuando está enojada hará su parecer. Detesta por sobre todas las cosas el agua, y con ello, los pokémon de ese tipo.
Stats: 16 + 192 = 208
Stats por nivel: 16
PS: 2 + 24 = 26
Ataque: 3 + 48 = 51
Defensa: 2 + 24 = 26
At. Especial: 2 + 24 = 26
Def. Especial: 2 + 24 = 26
Velocidad: 5 + 48 = 53

¡Meowth ha aprendido Mordisco, Sorpresa y Golpes Furia!


Lo mismo pasa con Rufflet, debe tener antes 180 stats, no 100. Rufflet está en guardería, en mi ficha.

Pokémon: Rufflet

Nivel: 9 + 12 = 21
Stats: 180 + 240 = 420
Stats por nivel: 20
PS: 36 + 48 = 84
Ataque: 53 + 72 = 125
Defensa: 27 + 36 = 63
Ataque Especial: 1
Defensa Especial: 27 + 36 = 63
Velocidad: 36 + 48 = 84

¡Rufflet ha aprendido Ataque Ala, Afilagarras y Cara Susto!


Pokémon: Snorlax

Nivel: 5 + 12 = 17
Stats: 115 + 396 = 511
Stats por nivel: 33
PS: 26 + 96 = 122
Ataque: 21 + 72 = 93
Defensa: 26 + 84 = 110
At. Especial: 8 + 36 = 44
Def. Especial: 26 + 84 = 110
Velocidad: 8 + 24 = 32

¡Snorlax ha aprendido Amnesia y Guardia Baja!


Pokémon: Combee

Nivel: 5 + 12 = 17
Stats: 70 + 168 = 238
Stats por nivel: 14
PS: 11 + 24 = 35
Ataque: 12 + 36 = 48
Defensa: 9 + 24 = 33
Ataque Especial: 8 + 24 = 32
Defensa Especial: 9 + 24 = 33
Velocidad: 21 + 36 = 57

¡Combee ha aprendido Picadura!


Procedo a tirar dados para las habilidades de Meowth y Combee: Recogida y Recogemiel.
¡Meowth ha recogido MT! -> Terremoto a Snorlax.

everyday Soncarmela Soncarmela Jull Jull
Luigi Luigi Gracias por la evaluación, hasta otra~~
 
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Yuki Tiger

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Gracias Luigi Luigi por la evaluación, me alegra que te gustara y qué nos dieras tus observaciones. Ahora a repartir las weas~

>>Aquí también voy a actualizar los niveles de la siguiente Raid, para no tener que actualizar dos veces. Así, los niveles quedarían de la siquiente forma:
- Alex/Tentacool +12
- Tyrel/Torracat +12+10= +22
- Agatio/Salamance +6
- Iodem/Duskull +12+10= +22
- Layana/Vulpix de Alola +6

>>Utilizo la "piedra de evolución universal" en Vulpix de Alola/Layana y le enseño MT Ventisca y pulso umbrío que Darío tiene en la mochila:
+186 puntos stat +36 puntos stat [Mermeladas]= 222 puntos stat

Nivel: 1+6= 7
Stats: 17+222= 239
PS: 3+40= 43
Ataque: 1
Defensa: 2+30= 32
Ataque Especial: 3+82= 85
Defensa Especial: 4+30= 34
Velocidad: 4+40= 44
Pokémon: Ninetales de Alola.
Nivel: 7
Personalidad: Tan pulcra y repelente a todo lo que sea la mugre como es su madre, Nadia. En su pelaje jamás encontraras un pelo depeinado o una basurita, pues suele limpiarlo y peinarlo a consiencia al menos unas cinco veces al día, y sin excepción luego de un combate. Por lo mismo, disfruta bastante el sentarse cerca del pelirrojo, para que le cepille el pelo con suavidad. Layana es una pokémon muy segura de si misma, luce siempre su reluciente pelaje color de nieve con orgullo y un poco de fanfarronería, aceptando los halagos de los demás humanos. Cuando no está luciendo su blanco pelaje suele ser una pokémon muy tranquila que no busca pelea, sino ayudar en todo lo que puede a su entrenador y sus compañeros de equipo. Suele repeler un poco los combates, pues en ellos por lo regular siempre termina con un poco de suciedad encima.
Se enoja bastante si alguien quiere tocarla con las manos sucias.
Stats: 239
Stats por nivel: 31
PS: 43 [+2]
Ataque: 1
Defensa: 32
Ataque Especial: 85 [+2]
Defensa Especial: 34
Velocidad: 44 [+2]

+Movimientos:
—[MT]Ventisca.
—[MT]Pulso umbrío.
—Brillo mágico.
+25 puntos stat [1 nivel Torracat] +651 puntos stat [21 niveles Incineroar] +132 puntos stat [Mermeladas que por alguna razón no me fije que no las puse en su ficha en la última actu] = 808 puntos stat

Nivel: 29+22= 51
Stats: 764+808= 1572
PS: 131+150= 281
Ataque: 180+180= 360
Defensa: 114+128= 242
Ataque Especial: 85+75= 160
Defensa Especial: 109+125= 234
Velocidad: 145+150= 295
Pokémon: Incineroar [Shiny]
Nivel: 51
Personalidad: Metalero y chico rudo de los que hay por montónes. Es quizás el compañero más rebelde que tiene Darío y que llegará a tener en su vida. Esto se ve reflejado en que no suele seguir ninguna de sus indicaciones. Tampoco parece tenerle el menor respeto, aunque aún estando en su última forma evolutiva sigue adorando que Darío le rasque entre las orejas. Es un amante del hard metal, entrando en choqué con los gustos más calmados del pelirrojo; es muy común verlo con el pokenav de su entrenador, sintonizando en la radio música metal y escuchándola a todo volumen mientras finge tener una guitarra. Por cierto, su sueño es aprender a tocar la guitarra eléctrica.
Durante los combates es la única ocasión en que su rebeldía baja unos niveles, ya que en verdad ama combatir y sentir la sensación de adrenalina en su pelaje. Solamente durante las batallas escucha a su entrenador y a sus compañeros de bolsillo, pues fuera de ellas mantiene las distancias con todos, aunque en el fondo le importan mucho.
Cabe recalcar que es el hijo del gran súper héroe de los niños: Súper Incineroar, con quién disfruta de pasar el rato cuando es posible. Eso sí, detesta todo lo que tiene que ver con cámaras de vídeo o apariciones en la televisión, principal razón de que este ayudándole... muy a su manera, a Darío en sus investigaciones y vida de entrenador. Casi pareciera que no le importa la seguridad del científico, pero acude inmediatamente en su ayuda de ser estrictamente necesario.
Le tiene principal rencor a Mario, el entrenador de su padre, pues fue él quién intentó meterlo al mundo del espectáculo cuando su mente y corazón estaban en los combates.
Stats: 1572
Stats por nivel: 31
PS: 281 [+2]
Ataque: 360 [+2]
Defensa: 242
Ataque Especial: 160
Defensa Especial: 234
Velocidad: 295 [+2]

Puntos de amistad: +2= 2/10

+Movimientos:
—Golpes furia.
—Lariat oscuro.
—Golpe.
—Lanzallamas.
—Cara susto.
+95 puntos stat [5 niveles Tentacool] +210 puntos stat [Tentacruel] = 305 puntos stat

Nivel: 23+12= 35
Stats: 437+305= 742
PS: 66+60= 126
Ataque: 10
Defensa: 71+55= 126
Ataque Especial: 135+70= 205
Defensa Especial: 73+60= 133
Velocidad: 82+60= 142
Pokémon: Tentacruel.
Nivel: 35
Personalidad: Ahora que ya ha evolucionado es un pokémon mucho más drámatico y exagerado con todo lo que sucede. Puede parecer incluso que va a morir por un simple rasguño en uno de sus tentáculos cuando no es verdad. Pero a juego con su nivel de drama ahora es mucho más diestro utiliando su veneno, con el que puede crear hermosas pinturas al corroer diversos materiales.
Aparentemente por fin logró superar al amor de su vida que le fue arrebatado cuando era un Tentacool, pero muy en el fondo siempre querrá llorar con la menor mención de ella, solamente que ahora no lo externa y prefieré guardárselo.
Tiene la extraña manía de envolver a quién acaba de conocer con sus tentáculos, en una demostración de afecto muy propia de él.
Stats: 742
Stats por nivel: 30
PS: 126
Ataque: 10
Defensa: 126
Ataque Especial: 205
Defensa Especial: 133
Velocidad: 142

Puntos de amistad: +2= 4/10

+Movimientos:
—Rayo burbuja.
—Barrera.
—Puya nociva.
+210 puntos stat

[Nivel: 50+6= 56
Stats: 1154+210= 1364
PS: 190+40= 230
Ataque: 314+80= 394
Defensa: 190+15= 205
Ataque Especial: 60
Defensa Especial: 190+15= 205
Velocidad: 210+60= 270
Nivel: 56
Stats: 1364
Stats por nivel: 35
PS: 230
Ataque: 394
Defensa: 205
Ataque Especial: 60
Defensa Especial: 205
Velocidad: 270

Puntos de amistad: +2= 7/10
+374 puntos stat +132 puntos stat [Mermeladas] = 506

Nivel: 1+22= 23
Stats: 17+506= 523
PS: 3+80= 83
Ataque: 3+65= 68
Defensa: 4+110= 114
Ataque Especial: 1+65= 66
Defensa Especial: 4+110= 114
Velocidad: 2+76= 78
Nivel: 23
Stats: 523
PS: 83 [+2]
Ataque: 68 [+2]
Defensa: 114
Ataque Especial: 66
Defensa Especial: 114
Velocidad: 78 [+2]

Puntos de amistad: +2= 5/10

+Movimientos:
—Anulación.
—Impresionar.
—Profecia.
—Sombra vil.
—Persecución.

>>El Ticket +10 Niveles a la bolsa.

Cualquier cosita la arreglo de inmediato. Invoco a los mods.
-Dibuja un círculo de sangre con un Bidoof, un Steelix y un Exeggutor Alola en medio y le arroja sal-

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