Original Fic [M/?] Interregno Animal - [Cap 3: La emboscada de las brujas]

Mexxx

I'm not what you want, but I'm what you need~

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Advertencia: Si has venido a leer con la esperanza de encontrar yiff hard te recomiendo que des vuelta por donde has venido. Si has venido a leer algo un poco diferente, que te saque de los canones al que el furry está normalmente acostumbrado: entonces bienvenido. El siguiente relato puede experimentar escenas de yiff, sí, y también el planteamiento de un posible romance (con tendencia aleatoria... que probablemente sea homosexual porque me encanta) en el que la historia no estará enfocado.





INTERREGNO ANIMAL
(Sometido a cambio popular)

Prólogo.

Los seres de esta tierra han optado por organizarse en reinados separados unos de otros. Cada reinado independiente siempre velando por la pureza de su raza, especializado en lo que mejor saben hacer de manera innata: los zorros eran los intelectuales y quienes impulsaban el conocimiento; los conejos eran los agricultores y principales productores de toda la comida que se pudiera sembrar; los toros eran los herreros no sólo del hierro sino de metales extraños; los lobos eran los expertos cazadores y rastreadores, unos bárbaros que la mayor parte actuaban de mercenarios bajo el nombre de otros reinos; los osos con el gran tamaño y fuerza que poseían se volvieron el reino que imponía la seguridad; los equinos se volvieron los principales leñadores y carpinteros, toda la madera bien trabajada era producido por ellos; los leones con su orgullo eran los que ponían la justicia en su reino que ningún otro podía igualas. Cada uno de los reinos intentan mantener el equilibrio y al margen de los demás reinados para evitar la catástrofe de una segunda gran guerra.

La Gran Guerra de los 77 años devastó todo el terreno de los reinados hasta el punto que acabó con las 4/5 partes de cada urbe. En vista de la miseria y confusión que trajo a cada habitante, se instauró un acuerdo en el que cada reinado principal velaría para evitar la zozobra que casi destruía la vida que sus antecesores habían protegido, y para mantener el acuerdo evitarían el mínimo contacto necesario entre cada uno reduciéndolo a una mera sobrevivencia. A fin de evitar repetir los sucesos de la guerra, cada reinado principal firmó el
Acuerdo de Rubrun.

El daño estaba hecho hasta en el corazón de los más fuertes y pobres que con el orgullo herido y el dolor de la desdicha, desestabilizaban los reinados individualmente. Cada familia real tenía que ocuparse de los problemas que se empezaron a generar de manera interna, a pesar de que hasta el sol del presente una tranquilidad se mecía sobre los reinos.


Sucesos extraños están empezando a aparecer en todo el reino a pesar de esa aparente tranquilidad, y casos masivos de corrupción, desvelo de los misterios que yacen escondidos por una buena razón.


Muchos van a despertar del sueño que esa aparente paz les ha traído y que esos estragos del pasado les ha obligado a olvidar.



Capítulo 1: No sé como poner un link directo a un post, así que adjuntaré sólo la página que contiene al cap: Dar click aquí

Capítulo 2: Dar click aquí.

Capítulo 3: Dar click aquí

__________________________________________________________________________________


Notas personales al lector:
06/04/2018:

Me encantaría muchísimo recibir críticas y sugerencias, porque no soy perfecto y puede que cometa un error, como también sería un encanto que una de sus ideas esté plasmada en palabras por otro que le esté haciendo reconocimiento al mismo.

Actualmente el título está sometido a cambio, uno que puedan proponer de acuerdo a lo que más les parezca sea ahorita o más adelante. Luego será puesto a votación a ver qué deciden todos ¿no? APROVECHA! Tu título propuesto puede aparecer como el ganador.


No espero que sea popular ni que tenga muchas respuestas, la verdad mis intenciones son el de poder tener un lugar donde pueda subir poco a poco más y más cosillas que se me ocurran pensar, o imaginar, y donde pueda darle uno que otros detalles interesantes sobre como funciona nuestro querido mundo y universo, escondiendolos dentro del mismo fic hihihi divertido ¿no?

Si no recibo respuestas igual seguiré subiendo capitulos a mi tiempo...aunque..¿a quién no le gusta recibir un comentario para motivarse? quizás eso pueda agilizar la subida y disminuir el espacio de tiempo entre chapter y chapter x3.

Sí, la imagen la edité e hice yo a base de otras =3P ¿les gusta?
 
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Al merced de la discordia

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Pues mi querido amigo ya tienes a un seguidor de tu historia. A pesar de no contar mucho y sea totalmente básico (y muy genérico) suena como una buena trama que leer. Ademas de que tambien suena bien que no se base solamente en yiff.

Mencioname cuando hagas mas capitulos

Por el momento no creo poder aportar con un titulo pues el titulo tiene que ir con base a la trama e historia, sin aun una historia no hay buena idea para un titulo jeje
 

Raizu

I'm so glad you came

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Bueno ya tienes a otro seguidor de tu historia me parece interesante de leer y me gustan loa géneros de son de lucha cuerpo a cuerpo y magia y tiene
 

Toriel_D

Hi, I´m The Darkening

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buen comienzo me agrado la fracturación social que existe, de labores asignadas por raza, da para racismos y muchas cosas turbias que le pueden dar mucho realismo social y una distopia caótica a la historia, me gustaría ver como lo aplicaras.
 

Rin winter

Dales cariño aun que no te lo pidan n.n

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Llevo tiempo buscando una historia asi, estare encantado de leer y apoyar en lo posible este fic n.n

Tengo grandes espectativas <3
 

trax

Me alegra volver :3

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Ya van varios años desde lo ultimo que escribiste por estos lares, recuerdo haber disfrutado mucho lo ultimo que escribiste y se que esta historia sera algo que voy a leer con gusto, suerte con la elección de un nombre, ayudaría, pero soy pésimo en ello, estaré al pendiente de lo que escribas y lo esperare con ganas.
 

Mexxx

I'm not what you want, but I'm what you need~

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Debo ser sincero con ustedes, la verdad no esperaba una respuesta positiva de parte de muchos, quizás de uno o dos, pero más de eso me resultaba un poco improbable. Sea dicho, ando complacido de ver que a muchos les dejó que desear un prólogo, y me motivaron lo suficiente para poder prepararles esto en menos tiempo del que pensé que me iba a tomar o que tenía planeado.

Estando consciente que un prólogo suele ser mucho mejor que el resto, espero puedan tomarse sus respectivos 10 minutos para leer lo que a continuación les he traído y puedan sacar a la luz lo que sus corazones y mentecillas les dictan no importa por más duro que sea.




Capitulo 1: "Debimos haber traído un ciervo..."

Leyenda de colores para personajes relevantes:
Hoffer
Kuts
Abemed
La voz principal


Reino del lobo: puertas de Canavar.


Canavar era el nombre por el que la urbe de los lobos había sido bautizada. Era uno de los reinos que más al norte se encontraba, en un punto geográfico donde el verano era frío y los inviernos eran aún más fríos aún sin la necesidad de que la nieve se hiciera presente (los fuertes vientos superiores empujaban las nubes de precipitación lejos de Canavar, y si nevaba, las zonas más al norte eran testigos). Por esta razón, aún si rara vez el día se encontraba penumbroso con ánimos de llover/nevar/granizar, el viento soplaría con la fuerza suficiente para alejar la lluvia de hielo hacia otras zonas.

En esta ocasión en específico, los Canavarios debían de soportar el frío a sus pies mientras el sol cenital quemaba sus cabezas. Una cabeza en específico que correspondía al pelaje más rubicundo de todo el reino, era constantemente quemada por ese sol de mediodía, y rascada a causa de la incomodidad que cada pulso solar hacía sentir. Rebuznes y resoplidos que fácilmente se hubieran confundido con las de un toro en las calles de Canavar, eran emitidos con desesperación e impaciencia por parte del cánido sonrosado: nadie debería jugar con el tiempo de nadie, y mucho menos con el SUYO.

Una carreta de media alcurnia esperaba a su lado directamente atado a unos Gorgones*, y el puesto que correspondía al del cochero se encontraba vacío. ¿Dónde coño estaba el renacuajo que se suponía debía estar aquí hace UNA hora?

El ruido de pasos apresurados a su espalda lo sacó pronto de sus quejas, aunque tal era su descontento que no se atrevió a mirar hacia la fuente de esos trotes. Sólo esperó.

-¡Mi señor Hoffer, ruego que me le disculpe! ...Es culpa del boticario que ha hecho esperar con los pedidos – entre jadeos y palabras interrumpidas, una voz joven, gentil y algo chillona resonó a las acostumbradas orejas del lobo. Sólo entonces Hoffer, el lobo entrando en sus 40 años, se viró para hacer contacto visual en dirección hacia el piso donde un pequeño felino de color negro abrazaba una cartera de cuero. Dígase ‘pequeño felino’ porque pese a estar en su estatura acorde de la edad adolecente, su cara a penas y se nivelaba con el ombligo de Hoffer.

El gato de color negro miraba con aquella inocencia a Hoffer, como si clamara por un poco de piedad ante cualquier castigo que fuera a imponerle, pero el lobo no tenía tiempo para eso: ¡IBAN TARDE!

-No me interesa, luego hablaremos de tus responsabilidades nuevas …– dijo el lobo con el tono más grave y lleno de molestia que podía tener. En vez de eso, intentó relajar sus gruesas cejas castañas, arrebató con fuerza la cartera de los brazos del felino casi empujándole en dirección del jalón. -Ahora, mueve el culo hacia el norte que iremos a una de las aldeas Meléz por orden del Rey. Maldición… ¿por qué sencillamente no envían a un mestizo a hacer el trabajo o a alguien más inútil? – el pequeño gato no pudo evitar ahogar una pequeña risa a causa del comentario, aunque al momento de volver a tener esos ojos negros clavándose como puñal en él, sintió un escalofrío que le cortó toda inspiración de reír.

-Mi señor Hoffer, ¿qué tenemos asuntos qué hacer allá? –el felino preguntaba montándose para ser el cochero del carruaje. En esa pregunta se descubría el acento propio de su origen, una mezcla entre la gentileza de los gatos con la rigidez de un lobo además de la obvia torpeza para hablar. Sí, no había recibido la suficiente educación para unir palabras de forma coherente, algo que lo lobos ignoraban.

-La aldea Meléz** más lejana del norte ha enviado una carta que ha dejado muy preocupado al rey, al parecer una idiotez de que están combatiendo una enfermedad imposible de curar –respondió el lobo metiéndose en la comodidad del carruaje, haciendo crujir las ruedas ante su peso.

-Pero mi señor, ¿mejor no era enviar uno de los aprendices de los ciervos? Para ya, deberían saber lo sufí...

-No –interrumpió el lobo demostrando su falta de paciencia el día de hoy- no vamos a resolver el problema, sólo a reportar. Ya sabes cómo son las cosas con ese tipo de aldeas. Ahora calla y empieza a conducir o juro que te ataré a la rueda y conduciré yo mismo hasta allá.

No se hizo esperar, el pequeño gato sabía muy bien de lo que su dueño era capaz así que tragó saliva con fuerza tomando de las riendas muy nervioso, y en un azote como de un látigo al batir las cuerdas el carruaje de Hoffer comenzó a moverse hacia el norte saliendo de una vez por todas del castillo de Canavar.

Hoffer se encontraba mirando hacia la ventana muy pensativo, incluso a su criado le resultó muy raro que Hoffer no le haya dado una cachetada, un golpe en la cabeza o mínimo lo haya tratado mal en comparación a como lo suele hacer. Estaba acostumbrado. Gracias a los cielos y el creador que lo hicieron de color negro para esconder sus moretones.




*Gorgones: criaturas cubiertas en una malla de metal natural similar a escamas, con un cuerpo muy parecido al de un toro. Suelen ser agresivos en estado salvaje, pero los gorgones son utilizados como criaturas de carga y transporte una vez domesticados y criados debido a la resistencia y poco mantenimiento que requieren como seres vivos.

**Meléz: nombre que se le da a las aldeas adscritas al territorio del reino correspondiente, compuesta de mestizos, desertores de otros reinos, y el animal correspondiente al reino que no pudieron hacer lo que mejor saben hacer. Suelen ser tratadas con desprecio debido a la alta tasa de mestizos que hay, pero se mantiene un mínimo contacto simbiótico por el gran número de aldeas Meléz que la guerra de 77 dejó a su paso y así disminuir los conflictos internos.


Reino del zorro: calles de Rebané.

Las campanas de la torre más alta de la Universidad Principal de Rebané empezaron a atronar anunciando a toda la urbe del zorro que el sol se encontraba en la parte más alta del cielo sobre sus cabezas. Si uno no pertenecía a Rebané de nacimiento, el ruido se volvería totalmente su peor pesadilla por lo retumbante que era al tímpano; pero para los zorros que irónicamente tenían grandes orejas sensibles, el tiempo se había encargado de acostumbrarlos para soportar el ruido como uno más.

Durante un minuto las campanadas opacan cualquier otro sonido, volviéndose a veces frustrante para mucho el tener que cortar la conversación a medio camino sólo para retomarla sesenta segundos después. Otros en cambio aprovechaban la sordera a otros sonidos para salirse con la suya, y este día no era la excepción. El golpe de puños y una paliza no podía ser escuchada a causa de las campanas, y lamentablemente un ser vivo yacía en el suelo temblando intentando recobrarse de la… ¿lección? Que estaba siendo dada por unos zorros de alta estatura.

Uno podría pensar que los zorros sólo sirven para estudiar y generar conocimiento nuevo día a día, y la verdad es que es así. Pero esos zorros que estaban en un callejón golpeando y regocijándose de lo que parecía ser un canino en posición fetal todo mugriento y despeinado, son una de las razones de que los Meléz existan.

La paliza duró lo que duraron las campanadas, justo cuando el que pateaba el estómago del sujeto en el suelo, se tuvo que detener. Sólo entonces por fin unos quejidos, unos lloriqueos y una tos con gárgaras de sangre brotaban del puré de pelos golpeado y tembloroso.

-Como dirían en la Universidad: ‘la campana te ha salvado’ hahahahaha. A ver si te lo piensas dos veces antes de aparecerte por estos terrenos, mestizo –dijo el mismo que había estado pateando, y seguido escupió hacia el quejumbroso bulto intentando que le cayera en el rostro. El pelaje del zorro era de caoba que se camuflaría con el tronco del árbol si no fuera por los tonos blancos y detalles negros como guantes y medias que cargaba.

Los otros dos zorros a la entrada del callejón tenían tonos naranjas diferentes, pero tonos asociados a la temprana adultez. Cualquiera que los viera sabrían el año en la Universidad a la que iban, que para los del reino del zorro al parecer era información mucho más detallada que la mismísima edad.

-Se terminaron las campanas, será mejor que regresemos ahora si no queremos llegar tarde –dijo con una voz calmada uno de ellos, no parecía para nada interesado en el sujeto del suelo.

El único de ellos que no había hablado se caracterizaba por llevar un gran saco lleno de objetos a la espalda que la cubría por completo y hasta se elevaba detrás de su cabeza. Uno vería una mula de carga, no un zorro si a comparaciones vamos. De los tres, era visualmente más débil, y aunque parecía querer hablar algo se lo impedía. De los tres, parecía no disfrutar el dolor ajeno, sino ver con lástima al que tenía que soportar todo el abuso.

-Ya, nos retiramos por ahora. Quizás esto le enseñe al mestizo a no volver a mostrar su cara en la Universidad. –

Más quejidos ahogados brotaban como un perro llorando, retorciéndose en la tierra como una lombriz mientras se sobaba la barriga con una mano y con la otra se tapaba el rostro como medida de protección. Por lo visto la experiencia le había enseñado a tomar esa postura, pero no por mucho porque sus rezos habían sido escuchados y por fin lo iban a dejar.

-¿Pero qué estás haciendo todavía aquí? ¡camina que es tarde! –la mula de carga fue empujada hacia afueras del callejón oscuro, anunciando la retirada de los tres. El abusivo propició el empujón.

Ahora los minutos pasaban para el canino que usaba la tierra en su espalda como un nuevo colchón. ¿Cómo podría haber sido tan estúpido? Se maldecía a sí mismo por haber intentado entrar en la Universidad, pese que todo estaba en su contra. Sólo cuando el dolor había dejado sus entrañas y el sabor a hierro no le atormentaba sus papilas gustativas es que pudo quitar la mano de su rostro despeinado en lágrimas revelando así su raza.

No era un zorro… era… un zorro… no… parecía ser un zorro, pero el hocico estaba más alargado y grueso. Las orejas no eran puntiagudas cómo las de un zorro, eran un poco más pequeñas y curvadas en la punta. Ahora que no estaba en posición fetal, su estatura se veía cuando estaba acostado recto en el suelo, siendo inclusive mucho más grande que el zorro que lo pateaba unos minutos atrás no sólo en altura sino en grosor ¿Cómo es posible que algo más grande y aparentemente más fuerte se hubiera dejado denigrar por una tontera como un zorro? Sin embargo, el patrón de pelaje era muy diferente al de un zorro y era justamente lo que revelaba su casta: tonos de un gris negruzco formaban manchas irregulares en un mar de naranja bermellón muy intenso, como si hubiera sido una nueva especie de vitíligo que, en vez de descolorar el pigmento, ponía parches de gris aleatorios por todo el cuerpo. Ese patrón de mezcla de colores se daba de forma única y exclusivamente cuando el portador no podía ser nada más que: un mestizo, en este caso: producto de la cópula entre un lobo y un zorro.

Durante la guerra de los 77 años muchos prejuicios nacieron contra los demás reinos de parte de la población pobre y noble. De por sí los prejuicios alimentaban el fuego de los conflictos, y razas diferentes empezaron a detestarse entre sí. Los mestizos existían todo el tiempo, incluso antes de la guerra, pero los prejuicios que se levantaron contra las razas ajenas llevaron a los mestizos a un callejón sin salida al no poder definirse como una raza u la otra, quedando cómo las abominaciones del intermedio.

Los caballeros y soldados que arrasaban contra las aldeas o poblaciones pequeñas, en vez de matar a las hembras, las violaban para causarle una vida de sufrimiento al producto engendrado. Ese castigo sería visto peor que la muerte en algunos casos, porque el mestizo parido sería la causa del dolor a sí mismo como a la madre. El número de mestizos incrementó junto con el de cachorros abandonados por sus madres, así que no era raro asumir que un mestizo sería huérfano y sometido al servicio muchas veces voluntario, de algún noble en búsqueda de un siervo. Otros no contaban con tanta suerte y eran víctimas de la sociedad mal estructurada que la guerra ofreció, viviendo unas vidas violentas como en este caso y siendo así llevados por el camino de la violencia.

Rebané, a pesar de ser el reino principal más culto y llenos de razón, no podían borrar el dolor que las duras temporadas trajeron. A raíz de ello, la Universidad se volvió exclusiva para los habitantes zorros de Rebanés y no se permitía el ingreso a mestizos aún si eran descendientes de un pariente zorro porque la pureza se veía interrumpida y la inteligencia no sería la misma para un zorro promedio.

Ahora, ¿por qué Abemed no se defendió si ganaba en fuerza y tamaño? Eso mismo pensó Abemed a medida que caminaba sobándose el abdomen por los callejones de Rebanés. Su estatura era más grande que la de muchos zorros, por no decir todos, comparado muchas veces con un lobo transitando por las calles. Su cola era más larga que la de un lobo, y más peluda, pero más corta y menos voluminosa que la de un zorro. Como se dice: un monstruo en el medio. Abemed podía haberle dado una paliza al pequeño idiota que posaba el pie sobre su estómago momentos atrás, pero… Abemed es un mestizo. En el momento que le pusiera la mano a alguien encima, sería rápidamente encarcelado, aún si él no era el que empezó las peleas. Así tratan a los mestizos y a quienes no pertenecían en los reinos correspondientes, no sólo en Rebanés sino en todos los demás. Por su puesto que Abemed era lo suficientemente inteligente para preferir aguantar el dolor, y no levantar sospechas por correr por ahí con una banda de zorros detrás de él… como se ha dicho: mestizo zorro y lobo.


-¡Compre sus sextantes! ¡A sólo 50 monedas de cobre, sólo para zorros!

-¡Lleve las frutas traídas de Karnikel! ¡5 monedas de cobre para zorros nada más!

-¡Instrumentos de astronomía doméstico para sus zorritos! ¡ 1 moneda de plata y 3 de cobre! ¿Escuché un comprador?

Eran las frases cotidianas a las que Abemed estaba acostumbrado. Cuando quería comprar algo era un inconveniente por ser mestizo, los vendedores tendían a cobrarle en sobreprecio. Muy rara vez un vendedor era lo suficientemente dotado de razón y no dar pie a prejuicios del pasado para poder venderle al precio que ofertaba a todos por igual.



*Knock knock knock*

Tocó Abemed en la puerta trasera de un local.

*Knock knock knock*

La puerta tocó de vuelta.

*Knock knock*

Abemed tocó como respuesta y dijo:

-Ayer bastante esperé muy enamorado de debacle.

-¿Abemed? – respondió la voz desde la puerta, una voz jovial y fina, era claro que no era de hombre, tampoco de niño. Era una chica.

De golpe la puerta se abrió como si le hubieran dado una patada, con tanta fuerza que el mestizo dio un paso atrás en reflejo. Una pequeña zorrita que jamás pasaría desapercibido con el color blanco del pelaje recibió a Abemed en un apretado abrazo llegándole la cabeza hasta el nivel del esternón-Temía que algo te pasara ¡Doña Nunú lleva preguntando todo el día por ti! ¿Cómo te fue cariño? –ahogó sus palabras contra la camisa sudada y llena de tierra de Abemed. No le pareció importarle, pero el olor a sangre estaba impregnado ligeramente en sus ropas y nada vence la nariz de un depredador cuando se trata de sangre. Su cara se separó oliendo la tela, específicamente en unas marcas de color ocre ya secas.

Abemed plegó las orejas al cráneo por el abrazo recordando la mala pasada del día de hoy. Se suponía que hoy iría a la Universidad a pedir un ingreso, pero las noticias que traía no eran las mejores, y la zorra lo notó al ver a los ojos verdes del lobo-zorro.

-A eso he venido a contarles…- con la impotencia en la garganta, finalizó Abemed antes de pasar.

La puerta se cerró detrás con mucha suavidad.





Reino del lobo: en algún Meléz del norte.

Habían pasado 2 días, y las cosas parecían haber empeorado para el Meléz del norte que había mandado el comunicado. Algo no andaba bien, y de eso se percataron los dos únicos seres vivos de pie en las calles de la aldea.

Un par de ojos de color negro que fácilmente confundía la pupila con el iris estudiaban el perímetro como un radar, viendo que todas las casas tenían las puertas y ventanas cerradas. Algunas de ellas tenían colgadas una tela blanca en el picaporte de la puerta o entre la abertura de ventanas.

-Señor mio… ¿qué cosas esas son? –preguntó tembloroso un pequeño gato negro escudándose detrás de un lobo de pelaje pelirrojo oscuro. Los ojos azules del gato se opacaron detrás de sus parpados cerrados con fuerza igual que cuando se tiene una pesadilla y sólo quieres dejar de ver lo que te asusta.

El lobo dio un paso al frente desestabilizando al felino de su agarre –No lo sé, a eso hemos venido. Si te alejas de aquí, no te buscaré y me iré sin ti.

Hoffer era capáz de hacer eso, así que la dantesca visión del pueblo fantasma con un gato negro solitario en el medio, le pareció más aterrador que otra cosa.




Habían tenido que llegar con la voz principal de la aldea, que era un lobo pardo corso, algo robusto.

-¿Quién es usted? ¿No ve que andamos en medio de una crisis?

Hoffer suspiró en desgano alzando su mano derecha para revelar un anillo cuya alhaja como gema, al mínimo rayo luminoso que incidiese, rebotaba de un color azul. Un zafiro. La gema del lobo que sólo el rey y sus más allegados tenían que portar como muestra de su relación directa con la realeza. Al parecer 'una gema habla más que mil palabras'.

-¡Discúlpeme por favor! No sabía que era usted al que habían mandado para acá, resulta increíble que hayan tenido que recurrir a enviar un explorador real.

-Sí, bueno, lo mismo dije yo- sus palabras cortaron con frialdad y molestia a la voz principal- ¿Qué clase de enfermedad es la que no pueden deshacerse por su gran inutilidad? No me sorprende, los Melez tienen estas condiciones de salud muy pésimas. Culpa de ustedes.

La voz principal debía de soportar toda clase de insultos por parte de Hoffer, no podía atreverse a responderle mal al explorador del rey, así que se tragó toda gota de orgullo con un sonoro gulp.

-Al principio parecía un simple resfriado esporádico que suele venir con las lluvias…

-¿Pero? Habla más rápido mierda no tienes idea de lo que es estar con el culo aplanado por tu propio peso dos días.

-Pero… los aldeanos afectados por la gripe empezaron a empeorar con el paso del tiempo. La enfermedad se propagó más rápido… familias enteras han sido dadas de baja, y nos hemos quedado sin sepultureros. Así que les ponemos una sábana blanca en la puerta para indicar que toda la familia ha fallecido.

Hoffer recuerda haber visto casi toda la cuadra principal con sabanas en todas las puertas, y una gota de sudor se forma en su frente pese al frío dándole directo en la cara. ¿Tantas familias habían muerto?

-¿Y no tien…-

-¡SEÑOR! ¡SEÑOR! ¡Otro más! ¡Otro más! –una voz en pánico interrumpió la conversación. Era un conejo gris perlado bien jovencito. No… era un conejo en sus 35, pero la estatura de los conejos siempre los hacía ver más jóvenes de lo que en verdad eran. Su expresión facial parecía indicar una emergencia, y por toda la adrenalina parecía dar saltos al correr apresurado.

-Oh no, es el quinto del día… -el lobo pardo murmuró con horror.

Los cuatro se movieron siguiendo al conejo hasta llegar a un restaurante casi vacío de gente. Todos los que estaban dentro principalmente ahora estaban afuera, unas mujeres lloraban en los hombros de sus esposos, otras cargaban a sus niños en brazos y les impedía entrar al lugar.

El primero en pasar fue la voz principal, el lobo pardo. Detrás le siguió Hoffer y el felino negro.

Hoffer tuvo que cubrirse la nariz por la podredumbre del olor. Parecía que alguien llevara muerto más de una semana dentro del closet lleno de húmedas y ropa sucia. El felino se quejaba también cubriéndose la nariz detrás de Hoffer.

Cuando se detuvo la voz principal, miró a sus pies. Hoffer tenía la visión del panorama cubierta por el cuerpo del lobo pardo, sólo podía ver unas piernas sobresalir.

-¿Eso…es…?

Las palabras de Hoffer se cortaron, y sus ojos se volvieron pequeñas canicas con la pupila contraía al mínimo teniendo a sus pies una de las escenas que marcarían sus sueños, a pesar de ser lobo y haber visto muchas escenas que le darían pesadillas a cualquiera. Pero esta… esta era especialmente perturbadora.

Un mestizo conformado por la unión de un toro y un equino estaba extendido en el suelo. Se sabía su raza por los cuernos típicos del toro, con las puntas limadas y con un patrón de color de pelaje que constaba entre gris y marrón, sobretodo en el hocico que era más largo que el de un toro y más corto que el de un caballo. Lo peculiarmente perturbador era el ver su boca abierta como si le hubieran desencajado la mandíbula a la fuerza dejando ver claramente sus fauces, o al menos se vería, de no ser porque un líquido similar al alquitrán y putrefacto a muerte que burbujeaba sonoramente de su boca creando un charco bajo él. Las encías deberían estar de color rosado como la mayoría, pero en esta ocasión estaban teñidas de negro, y entre los dientes se seguía deslizando el líquido como si fuera bombeado aún por el corazón. El líquido no sólo le salía de la garganta, también le burbujeaba de la nariz, y del lagrimal de ambos ojos, igual que si hubiera llorado brea por un tiempo. Llagas del grosor del impacto que hace una bala estaban distribuidas por el rostro, cuello y partes descubiertas del equino segregando la misma sustancia negra que era una mezcla de bilis oscura con sangre coagulada. El iris había perdido color ya, ahogado en la bilis negra, se intentaban esconder en el parpado superior descubriendo una esclerótica con raíces negras apuntando hacia el centro. Las manos del muerto se plegaban hacia el pecho, con las muñecas flexionadas en una posición incómoda igual que resto de sus articulaciones.

El lobo marrón parecía estar acostumbrado a ver esta escena más de una vez al día, pero Hoffer sólo pudo poner la mano en su hocico como si aguantara las ganas de devolver el desayuno. El pequeño felino quedó horrorizado por la escena, pero gozaba de una peligrosa curiosidad. Con valor, dio un paso al frente pasando a ser el más cerca al cuerpo sin vida.

-Kuts, aléjate de él en este momento- el gato negro respondió a su nombre dando un salto atrás de nuevo escudándose detrás de su dueño. No fue el comando en sí lo que le sorprendió, sino el tono usado. Hoffer jamás había usado un tono tan grave en todo su tiempo con él. Pudo jurar haber escuchado un temblor en la voz… como si se tratara de… miedo.

-Debimos haber traído un ciervo…-



Notas personales al lector:
08/04/2018:

-NUEVO SUBREINO REVELADO: Subreino de los ciervos.
- ¿Qué podría significar la frase que dijo Abemed antes de que le abrieran la puerta? Cito: "Ayer bastante esperé muy enamorado de debacle"
- ¿Qué creen que signifique que Kuts y Hoffer se refieran tanto a llevar un ciervo con ellos?

Más adelante retomaré lo que son los subreinos, pero para darles una idea de reflexión: cada vez que me refiero a los reinos en conjuntos suelo añadir la palabra 'principal', es decir, me refiero a los reinos principales *guiño*.

Permitirme admitir que he sido un poco lento en describir las cosas y en como van sucediendo los eventos. No quisiera que suene a modo de excusa porque estoy retomando esto de ...redactar.. pero quizás lo he hecho así apropósito para darle un verdadero contexto a los hechos. Eventualmente sucederán las cosas interesantes que mostrarán lo muy inestable que es la sociedad de cada reino individual y como cada reino sufre de su propio problema diferente al de los demás.

Sí, como se habrán dado cuenta no me centraré en sólo una parte, y eso es porque no deseo ponerle un GPS a un personaje en específico todo el tiempo, sino irlos distrayendo con los eventos de otros reinos. Obvio que tampoco los voy a marear ¿no? hahaha.

Palabras clave para este capítulo: gorgones y Melez.

¿Alguna duda cariños? ¿Alguna crítica? ¿Alguna sugerencia? Quiero hacer seguimiento de sus opiniones y tener esa motivación, que tendrá influencia en el tiempo de subida entre capítulo y capítulo por obvias razones.

Cerberus Rex Rusky Raizu Heduan T Toriel_D R Rin winter T trax

He cumplido con etiquetarles, no sabía que podía hacer eso hahahaha sólo espero no les sea molesto. Tampoco seré de esos insistentes de 'uy uy uy uy ponte a leer anda anda anda anda!' Nah, todo a su tiempo.
 

Rin winter

Dales cariño aun que no te lo pidan n.n

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Esto es mas de lo que esperaba n.n

Tu forma de narrar es simplemente perfecta, te das a entender con mucha facilidad y en cuanto a la historia solo puedo decir que me ha atrapado con exito.

Ahora algunos asuntos de la historia:
-supongo que la raza secundaria de los ciervos se especializa en medicina(todas las razas tienen algo especial no?).por eso su mencion en el caso de la enfermedad.

-y la frase de abemed("Ayer bastante esperé muy enamorado de debacle"), no tengo una seguridad pero creo que se refiere a un sueño que se espera cumplir, posiblemente sea algo muy diferente, no se xD.(me intriga mucho este personje).

Espero que lo continues :)
 

trax

Me alegra volver :3

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No tengo idea por donde comenzar, la única queja que tengo es el hecho de que hay que esperar para seguir leyendo, pero fuera de eso no hay nada malo con la historia.

Creo que es el mundo mas ambicioso que he visto en este foro en varios años, aunque mucha de su complejidad e historia aun no se toca, también me agrada mucho el hecho de que las razas se diferencien aun mas de lo usual por temas de altura, hacen más creíbles y naturales todas sus diferencias, ademas de que causara que ciertas situaciones sean aun mas interesantes de lo normal.

Solo me queda esperar al próximo capitulo para saber que va a ocurrir con la expedición y con el híbrido, en ambas historias se podían sentir muy bien las emociones y era fácil imaginarse casi a la perfección los ambientes en los que estaban.
 

Mexxx

I'm not what you want, but I'm what you need~

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Los jamon a todos *Besos* no he querido responder porque no quisiera que fuera tomado como spam sino asegurarme de responderles (si es necesario) a la próxima vez que escriba, y sientan que yo también los leo pero no me pude resistir y tenía que hacerles saber xD

T trax
No tengo idea por donde comenzar, la única queja que tengo es el hecho de que hay que esperar para seguir leyendo, pero fuera de eso no hay nada malo con la historia.

Creo que es el mundo mas ambicioso que he visto en este foro en varios años, aunque mucha de su complejidad e historia aun no se toca, también me agrada mucho el hecho de que las razas se diferencien aun mas de lo usual por temas de altura, hacen más creíbles y naturales todas sus diferencias, ademas de que causara que ciertas situaciones sean aun mas interesantes de lo normal.

Solo me queda esperar al próximo capitulo para saber que va a ocurrir con la expedición y con el híbrido, en ambas historias se podían sentir muy bien las emociones y era fácil imaginarse casi a la perfección los ambientes en los que estaban.

Me he vuelto ambicioso con este en específico porque llevo años queriendo hacerlo pero sin tener las suficientes bolas para por fin dignarme de escribir (además que sabes del poco tiempo que dispongo como universitario x_x). He leído libros enteros con mundo totalmente detallados, y es justamente lo que les regalo a cada uno de ustedes: un nuevo mundo que explorar, uno que ya andamos un poco familiarizados de hecho. Eres un amor. Te jamon a tí también.

Seguiré explotándome para recrearles el mundo y que vean lo que quieran de él, que lo analicen, que lo estudien a fondo o simplemete lo disfruten.

R Rin winter
Esto es mas de lo que esperaba n.n

Tu forma de narrar es simplemente perfecta, te das a entender con mucha facilidad y en cuanto a la historia solo puedo decir que me ha atrapado con exito.

Ahora algunos asuntos de la historia:
-supongo que la raza secundaria de los ciervos se especializa en medicina(todas las razas tienen algo especial no?).por eso su mencion en el caso de la enfermedad.

-y la frase de abemed("Ayer bastante esperé muy enamorado de debacle"), no tengo una seguridad pero creo que se refiere a un sueño que se espera cumplir, posiblemente sea algo muy diferente, no se xD.(me intriga mucho este personje).

Espero que lo continues :)

Ding ding ding, alguien ha captado a los ciervos. Sí, lo he hecho parecer obvio, y obviamente quiero que sea didáctico para que entiendan que hay cosas que saldrán a la luz y será como un rompecabezas que haremos juntos, con dibujitos y todo incluído. ¿No es divertido?

Con la frase que ha dicho Abemed, no te diré la respuesta de manera directa pero te daré una pista: acrónimos. A ver si la pillas.

T Toriel_D
esta imagen resume mi sensación con este capitulo

A mi me encantas tú por como siento que te lo disfrutas con paciencia. No te decepcionaré, o bueno, intentaré no hacerlo ¿no? =D
 

Al merced de la discordia

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Puedo ver que das comienzo a la historia impartiendo de dos puntos de vista, provenientes de dos personajes completamente diferentes. Eso en verdad es ingenioso, el hecho de como irónicamente narras las situaciones iniciales de ambos dando a mostrar el sufrimiento y el egocentrismo.

Sin duda puedo decir que la narración es algo que no he visto en este foro antes, demuestras tener gran detalle, vocabulario y la forma de seguir la historia no tiene problema alguno, fue completamente entendible. Aunque también es lindo el detalle que le des un toque sofisticado a la narración.

Los reinos cumplen con su función y como se va empezando se ve que el primer reino que demuestra seguir su "naturaleza" son los zorros, quienes a pesar de ser puro cerebro dejan en claro hostilidad, se podría saber en un futuro que reino animal es el que mas indice de mestizos conlleva en sus territorios.

El grato comienzo de la trama con una enfermedad "incurable" y con casos de liquido negro me recuerda sin duda a algunas lecturas tales como "Cinder" o "Madrid zombie" las cuales demuestran ser epidemias con el mismo tipo de consecuencias catastróficas. Sin duda me gusta mucho el detalle que le das a los momentos.

Los personajes por el momento no demuestran ser tan "genericos" como normalmente son en toda historia en este foro.

Este trabajo sin duda va en un buen comienzo y con solo un capitulo puedo decir que a pesar de que fuera corto me encanto, muchas gracias por la mención
 

Raizu

I'm so glad you came

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Me gusto el capitulo no sabía que fuera a ser tan largó pero me gusto leer lo y en la enferme dad quiero pensar que se puede esparcirse por los demás reinós y que loa dos híbridos de conozcan mas adelanté
 

Mexxx

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De ahora en adelante colocaré al inicio de los capítulos la sección de 'Detalles' que servirá para dar información sobre número de palabras y tiempo estimado de lectura. Así no se asustarán al hacerlo.

Detalles del capítulo II:
Palabras totales: 5946
Tiempo estimado de lectura: asumiendo que todos aquí sean capaces de leer en promedio 250 palabras por minuto, significa que tomará alrededor de 24 minutos. Si terminas de leer el capítulo en menos de 24 minutos, felicidades: puedes leer más de 250 palabras por minuto.



Capitulo 2: "Oh vaya ¿de qué es esa bebida? que quiero un poco"

Leyenda de colores para personajes relevantes:
Hoffer
Kuts
Abemed

Luan de Lionel
Alpina
Pastor Alemán desconocido
Doña Nunú
Rey de los Lobos
Frimor Ludovico


Reino del León: Palacio de Justicia de Lionel


Los leones de estas tierras siempre han sido visualizados como figuras que desde nacimiento representan la justicia y liderazgo. Luego de la justicia divina ejercida por El Creador sobre todas las cosas, seguía la justicia impartida por los leones. Sus corazones estaban envueltos en una capa de orgullo, valor, y más orgullo, pero nadie sabía mejor como terminar con un conflicto como lo realizaban los melenudos que al parecer el sentido de justicia y legislador venía innato como un instinto primitivo.

Se dice que los precursores del Acuerdo de Rubrun fueron habitantes de Lionel y Rebané, porque los segundos más elocuentes y oradores expertos que venían después de los zorros: eran los leones. Todos sabían que los zorros pese a su elocuencia y astucia, eran muy tramposos con las palabras a su favor y era necesario un filtro modulado por los leones.

Luego de La Gran Guerra, cuando los reinos principales decidieron actuar por su cuenta de manera que fueran lo más independiente el uno del otro, los leones de Lionel se mantuvieron al margen instaurando sus propios tribunales para resolver los conflictos internos que se generaron en esos 77 años. Muy rara vez alguno que otro reino o subreino pedía/pide asistencia a los leones para que se lleven a cabo juicios en sus nombres, y así encontrar la mejor solución a problemas que su sistema judicial no vislumbraba. A cambio de aquellas peticiones, los jueces de Lionel ganaban total autoridad de los enjuiciados y toda la responsabilidad era relevada del reino auxiliado… aunque muchas veces, el acusado terminaba sufriendo un veredicto producto del racismo, por el simple hecho de no ser un león. Claro que los leones jamás aludían a ese hecho y lo intentaban disimular con cargos fantasmas, y por eso los reinos rara vez tomaban ese recurso en sus intentos de imponer justicia de la mejor manera.

Sería un error pensar que las tierras de Lionel estaban compuestas netamente de jueces. No. El ser juez era uno de los escalones más altos en el sistema jerárquico dentro de la raza de los leones, y había sólo siete (7) de ellos. En realidad, el ser un león de Lionel te convertía automáticamente en un animal hecho para la política, justicia y legislación, pues de los 8 reinos originales, Lionel era el que más leyes tenía y el que menor índice de inseguridad poseía.

Los juicios normalmente eran realizados de manera pública en la Plaza Central de Lionel, donde cada uno de los siete jueces era el responsable de dictar las sentencias de acuerdo al día de la semana que le tocaba. Pero en esta ocasión, un juicio en especial se llevaba a cabo dentro del Palacio de Justicia de Lionel: la construcción más ambiciosa y hermosa de todo el Reino del León, similar a un Partenón griego, pero techado por encima de las columnas corintias de soporte. En el capitel de cada columna, entre las hojas de acanto y las volutas, estaba colocado la efigie de un león con la mandíbula abierta como si rugiera.

Si un tribunal era realizado en El Palacio de Justicia, el asunto debía ser considerado de máxima prioridad por requerir la presencia de los siete jueces más un octavo, el juez patrono: El Rey de Lionel y los leones: Luan de Lionel.

Siete sitiales estaban dispuestos detrás de una mesa de media luna, con un asiento extra en el medio muy decorado con detalles de oros y estatuillas de leones posando heroicamente en el cabezal. Sí, el asiento del juez patrono. En cada uno, un gran león tomaba lugar notándose claramente la diferencia de colores como un degradado desde el león más claro en el primer asiento, hasta un león de color negro en el otro extremo.

Todos y cada uno de ellos vestía ropas ceremoniales similares a las de un clérigo con una caperuza anexada. El color negro era el mismo para los 7 jueces de forma que todos estaban en el mismo nivel jerárquico. El único que cambiaba era por obviedad el Rey que como juez patrono debía destacar de los demás usando una vestimenta casi igual pero más elegante y costosa, con colores rojos vinosos que enfatizaran lo negro oscuro de su melena y cejas, con un material que ocultara lo prominente de su barriga producto de los placeres que puede darse de pasar la mayor parte del tiempo comiendo, bebiendo, y cogiendo. Cualquiera que viera la ancha mandíbula del rey y su cara arrugada permanentemente en una mueca de enojo, se lo pensaría dos veces antes de si quiera acercarse a decir los buenos días.

-¡PFFT! ¿De verdad es necesario hacer todo esto por un par de lonjas de carne? ¡¿Desde cuándo juzgamos por robar a mercaderes de Canavar en estas necesidades?! – La voz de un altanero león rodeando los 20 años hizo eco desde el centro de la sala tribunal. Su queja resonó tanto como las cadenas que lo mantenían esposado en el estrado central.

-Debo recordarle que todo lo que diga puede ser usado en su contra- dijo el juez sentado en uno de los extremos de la mesa de media luna, el del pelaje más claro de un tono marfil perlado.

-Bien, hagan lo que quieran, igual saldré de esta como ciudadano de Lionel.

El murmullo se elevó en la sala a causa de un jurado ordinario compuesto puramente de leones de ambos sexos, edades superiores a los 30, tamaños, y de varias tonalidades de melena que discutían acerca de lo sucedido. El murmullo tuvo colaboración parcial por parte de una audiencia siempre presente pero que no tenía influencia alguna en el tribunal. Frases como ‘¿por qué un león está siendo juzgado en el palacio?’ y ‘¿no deberían dejarlo ir con una advertencia como siempre hacen?’ se escuchaban en el cuchicheo.

En esta ocasión la sala del tribunal llenaba cada asiento vacío con un ser vivo por lo peculiar de la situación. Normalmente quienes era juzgados en el Palacio de Justicia eran mestizos o habitantes de otros reinos por cargos menores en adelante; pero ver a un león parado en el estrado como ciudadano de Lionel siendo enjuiciado, era EXTREMADAMENTE raro para todos los presentes, incluyendo algunos jueces. Por alguna razón bajo órdenes directas del Rey se organizó este juicio como máxima prioridad.

-Tomaremos las palabras del acusado como una declaración directa que lo confirma culpable de los hechos- dijo en un tono suave otro de los jueces, el más joven de ellos que constantemente se arreglaba un par de anteojos como todo un nerd. Los 7 jueces discutieron asintiendo con la cabeza, todos excepto el Rey que muy concentrado miraba al acusado a pesar que por los gruesos de unas cejas negras parecía que sus ojos estuvieran escondidos debajo de estas.

El león acusado se impacientaba de estar de pie de lo que parecía ser un juicio innecesario, viendo con molestia a todos los jueces como un malcriado que sabe que tarde o temprano se saldrá con la suya.

-Juez patrono, mi rey, ¿cómo sería prudente el castigo de esta alma de Lionel para que aprenda la lección? – preguntó el león castaño sentado a la derecha de él.

Unos minutos pasaron, todos expectantes a la repuesta del Juez Patrono.

El Rey Luan exhaló aire en forma de vapor obstinado y miró directo al jurado de leones a un lado de la sala. Todos siguieron su mirada sincronizadamente. Entonces una grave voz con el tono más bajo profundo en la escala de voces, se hizo presente haciendo vibrar el piso bajo los pies de todo el auditorio: -¿Veredicto del jurado?

El cuchicheo del jurado empezó nuevamente hasta que el representante de ellos, una leona (se notaba por la falta de melena y largas pestañas) se levantó alzando la mano como previo permiso para hablar. Su vestimenta no era muy diferente a los del todo el jurado, compuesto de una copia de la vestimenta de los jueces a diferencia del color blanco. Se aclaró la garganta profesionalmente con una expresión muy seria y ejecutiva para decir las palabras más obvias: -El jurado lo declara culpable.

-Ya veo…

Nadie habló en ese momento, virando la vista de nuevo hacia la expresión inmutable del Rey Luan. Su barba negruzca se mezclaba con el pelaje de la melena como si fuera un accesorio de la misma, siendo peinada hacia abajo con ambos pulgares. Sólo entonces Luan, el Rey de los Leones, juez Patrono de la corte del Palacio de Justicia dictó la sentencia en una combinación de sílabas que todos recordarían y contarían a su descendencia:

-En ese caso, sentencio al señor Frimor Ludovico, a pena de muerte por decapitación pública a causa de todos los cargos en su contra. Esta misma tarde.

El Rey Luan no había terminado de pronunciar ‘pena de muerte’ cuando todos, absolutamente todos en la sala pegaron un grito ahogado hacia dentro, manifestándose lo pasmado que se encontraban. Los jueces estaban absortos, todos los 7 quedaron fríos ante lo inesperado de la sentencia. Una bulla se volvió insostenible por todo el ajetreo que habían causado las palabras de Luan, pero por sobre todas las cosas quién menos se imaginaba que se vería envuelto en esta situación, era el león que bajo el nombre de Frimor Ludovico, empezaba a temblar en el estrado con una expresión ojerosa de pánico.

-¡No puede hacer esto! ¡Esto no es dictado por nuestras leyes! ¡No puede condenarme a muerte por un crimen como este! ¡NO PUEDE HACERLO! –Frimor se quejó alzando la voz para superar al de los demás, intentando acercarse a la mesa de media luna con un enojo que le inyectaron los ojos en sangre y lágrimas de frustración. Para su desgracia, dos guardias lo retuvieron de acercarse más y tomaron de sus cadenas para arrastrarlo fuera del Palacio de Justicia, seguido por una horda que no se creían lo que estaba pasando -¡Juez Patrono está cometiendo un grave error! ¡Mi sentencia está errónea maldito seas Luan!

La sentencia dictada por el Rey Luan de Lionel, entra en la categoría de pena máxima para cargos graves que suelen ser cometidos normalmente por mestizos u ajenos al reino. Se sabe que era muy raro que un león de Lionel fuera juzgado en el Palacio de Justicia, mas no quiere decir que nunca había pasado antes porque la maldad no discrimina en especie. Sin embargo… JAMÁS en la historia de Lionel, se había condenado un León por pena de muerte hasta el día de hoy. La máxima pena utilizada era el ‘presidio perpetuo’ para crímenes de alto calibre y la pena de muerte se vislumbraba más comúnmente para extranjeros.

Algunos jueces anonadados por la sentencia que el Rey pareció dictar con orgullo, intentaron interceder por el sentenciado a muerte; pero ninguno logró mover ni un poco la voluntad decidida de Luan. Él siempre respondía con algo similar a “¿Estás poniendo en duda mi sentencia como juez patrono? ¿Quieres hacerle compañía?”.

Esa misma tarde frente a los ojos de una multitud asustada de leones y algunos extranjeros… un león había perdido la cabeza, y lo más difícil era saber cuál de los dos…

El ambiente no volvió a ser el mismo desde ese fatídico día.



Más tarde ese día, el Rey Luan decidió no asistir a las consecuencias de su sentencia, prefiriendo dirigirse hacia sus propios aposentos ubicados dentro del Palacio de Justicia, que también servía como su hogar. Mientras todos estaban digiriendo la escena intentando hallar una explicación, el Rey se movía por los pasillos del Palacio haciendo sonar el tacón de sus botas, y llevando a rastras una capa confeccionada de la misma tela que sus ropas que por estar sentado mucho tiempo no era muy sobresaliente de sus hombros. Los bordes de la capa estaban hechos de algún pelaje esponjoso desconocido de color blanco, que si se ponía en un fondo rojo vinoso como lo era el resto de sus ropas, pues sería imposible no notarlo estando de pie.

Al llegar a unas grandes puertas con dibujos artísticos de leones tallados, se detuvo enfrente de ellas frunciendo más aún su expresión al ver que una de estas parecía estar ligeramente movida. Recordaba haber dejado su propia recamara cerrada, así que sólo podía significar una cosa.

Gruñó inconscientemente llevando una de sus manos al otro lado de su cintura bajo la capa, cogiendo la empuñadura de lo que parecía ser una espada mientras con la otra mano separaba más la puerta teniendo un panorama mejor de su habitación. Gracias a la fortuna, las bisagras no rechinaron y fue totalmente silencioso al momento de entrar, ni siquiera los tacones emitieron ruido alguno contra el suelo de lo cuidadoso que fue Luan al entrar a su propia recamara.

Con cautela observó hacia todos lados, su cama totalmente ordenada, el escritorio, el columnatado de la habitación. Todo parecía vacío y totalmente tranquilo. Entonces empezó a usar su sentido del olfato, separando sus fosas nasales mientras agudamente percibía un aroma que su cuarto no debería de tener… ¿perfume?

Luan suspiró relajando la mano de la empuñadora -¿Cuándo vas a aprender a no esperarme aquí dentro, Alpina?

Una risilla jocosa y muy divertida se hizo de la nada por el cuarto, igual que si le hubieras contado un chiste a una mujer y esta reacciona de esa manera emitiendo el mismo sonido tímidamente cubriendo su rostro.

De entre las columnas una figura emergió, portando un vestido vaporoso de color negro y cuerpo completo. El tul negro del vestido era lo suficientemente transparente como para poder ver la silueta de las pantorrillas, la cadera, el abdomen, y capaz de revelar evidentemente que debajo del vestido había ropa interior femenina del mismo color. El vestido no ocultaba la forma de reloj de arena que portaba la figura, es más: la hacía sobresalir más. A medida que se aproximaba a la luz, los ojos del león se ajustaron mejor para ver una cara conocida.

-Ya sé para no usar tanto perfume, mi Rey –rió la voz de una mujer adulta de aquella figura. Sus colmillos delanteros se exponían en una sonrisa bien maliciosa a pesar de todo. Era una hiena. El patrón moteado de manchas de color marrón oscuro distribuido a los laterales del cuello hasta llegar a su rostro en forma de pecas más pequeñas, delataba la raza de la hembra. Lo peculiarmente resaltante de esta hiena, era el hecho de que tenía dos manchas de color negro, una en cada ojo pareciendo unos moretones que en realidad le quedaban muy bien, y al momento de abrir los ojos batiendo esas pestañas gruesas y largas contra el aire, un color … ¿violeta? Debía ser algún tipo de ilusión óptica creada por un juego de luces, pero para el León Rey siempre le parecieron de color violeta.

-Se supone que no deberías estar aquí, alguien podría verte y tendría que asesinarte.

-Uy y como si eso pudiera pasar, mi rey – la hiena de nombre Alpina, volvió a reír, invadiendo el espacio personal del rey al punto de a pegar el busto directo en su abdomen superior. Sí, era obvio que por ser una hiena su diferencia de altura se haría notable frente a un león.

Luan gruñó no en desaprobación sino en gusto, tomando delicadamente de la quijada a Alpina para plantarle un beso apasionado. La hiena se mostró receptiva inclinando la cabeza durante el corto tiempo que duró el contacto íntimo, cerrando los ojos a diferencia de su, aparente, amante. El león movía su mandíbula como si fuera un cachorro succionando de un biberón a pesar de que no succionaba en lo absoluto, sólo era un hombre clarificándose a sí mismo sobre un territorio, y al momento que sus labios se hincharon, decidió separarse emitiendo el característico chasquido jugoso. Un tercero calificaría de este acto como morboso y primitivo.

-¿Y por qué tanta conmoción allá afuera mi Rey? –preguntó divertida Alpina como un profesor haciendo preguntas trampas en exámenes, limpiándose los restos de los labios con el pulgar.

-He mandado a ejecutar a uno de los leones públicamente.

La hiena no pareció sorprendida a pesar de que la noticia sorprendería los demás reinos, más bien respondió con una caricia en la mejilla al juez patrono antes de volver a mostrar más de sus encías dientonas, deformándose enfermamente el rostro en el proceso.

-Excelente…



Reino del zorro: ‘Graduación’: posada de Doña Nunú.


La posada de Doña Nunú hacía función de taberna muchas veces, y ahí mismo estaban muchos reunidos pasando el rato bebiendo, comiendo y disfrutar de las historias de los demás.

“(…) luego de realizar mi presentación y disertar sobre la finalidad de mis estudios como compilador, el consejo de los magister consideró mi admisión como un caso excepcional. Es uno de los estudios más complicados hasta ahora, todos lo saben por eso creo que les llamó la atención que alguien de mi …proveniencia, se interesara por ser un compilador. Todo estuvo bien hasta que uno de ellos se opuso rotundamente. Supe entonces que la decisión a un caso excepcional debía ser unánime, y con que uno de los siete se negara, no podían aceptar mi petición. Para mi desamparo, intenté perseverar persuadiendo a los restantes seis que hicieran una excepción, pero como el octavo –El Rector- no estaba presente, nada podían hacer. Las reglas son las reglas y debía esperar a las audiciones del año que viene.

Más adelante, perseguí al que se negó… creo que su nombre era ‘Populum’. Esperé hasta el final de las audiciones para hablar con él a solas, pero no fue muy… productivo. Empezó a gritarme en frente de todo el patio central que yo no debía de estar allí y que no debía seguir insistiendo. Intenté explicarle mi situación de la mejor manera y que viera que podría dar la talla, pero en el proceso su nivel de terquedad fue en aumento y llamó la atención de muchos estudiantes alrededor. Creo que nadie había visto al Magister Populum tan alterado. Eventualmente los estudiantes se fueron sumando a sus amenazas y fue ahí cuando supe que era inútil seguir insistiendo.”
En la incomodidad de su relato, tomó sorbos evitando el contacto visual, especialmente con la energúmena de Doña Nunú.

Abemed contó la historia a los presentes en la posada, que por nombre popular se referían como ‘Graduación’ por la cantidad de recién graduados que solían ir a celebrar. Todos eran zorros allí, todos excepto el mestizo que bajo la condición de mestizo no era totalmente un zorro. Igual no quería decir que de vez en cuando uno que otro forastero no pasara a relajarse.

Los presentes constaban de Doña Nunú, una hembra ya entrando en los 50 que aún se mantenía fuerte y joven con pocas arrugas y marcas de vejez pese a la edad; Zofia, la cachorrita que recibió a Abemed, portando un tono de pelaje muy raro en los zorros como era el color blanco; y el resto de clientes que no tenían importancia.

-¡¿Y el idiota del rector no estaba presente dices? ¡ESE VIEJO DE MIERDA NUNCA SE ENCUENTRA EN SU OFICINA! ¡Para qué coño pago impuestos! ¡Y mi adorado Abe* que tan duro ha…!–mientras Doña Nunú centellaba las palabras y movía los brazos con enojo usando palabras que Zofia jamás había escuchado, pero por alguna razón entendía, todos bajaron la cabeza en temor de que el vaso de cristal que sostenía en la mano saliera disparado convenientemente hacia sus cráneos. Desahogo, argumentaría Doña Nunú.

-¡Oh si oh si oh si oh si! A Abe se le olvidó contar que tuvo una pelea con alguien. ¡Aún huele a tierra fresca!

-¡Zofia no! Eso no... es cierto… -Abemed se sumergió en su bebida temiendo que la preocupación de su Doña empezara a doler. Siguió sorbiendo el licor de frambuesas de su copa fingiendo demencia.

Doña Nunú se acercó dando pisotones que hacían temblar a toda la taberna, y tomando una de las manos de Abemed, comenzó a examinar los nudillos. Minuciosamente revisaba el pelaje de las falanges, extendía los dedos, respiraba sobre sus bigotes sobresalientes y los veía perfectamente sanos a pesar de tener solo un poco de tierra por mugre entre las hebras.

Un bofetón soltó la vieja no tan vieja, hacia la nuca de Abemed haciéndolo ahogarse en su bebida.

-¡Y esto es por no contar la historia completa! ¡Y esto es por no defenderte! ¡Y esto por no haber golpeado al Magister Mierda ese! ... –Abe se intentaba defender colocando su mano detrás de la cabeza para amortiguar los latigazos de Doña Nunú. Todos parecían reir ante la escena cómica que estaba sucediendo, y disfrutaban del supuesto acto. Obvio, todos menos Abemed que sufría la mano dura y temperamento de Doña Nunú.

-¡Ay abuela deja deja! ¡No quise causar problemas ni traerlos aquí, sabes bien que siempre cuido de ti y de Zofi!

-¡HA! ¿Cuidar a la vieja Nunú? Si esa sola puede ir a la fortaleza de los osos y hacerle frente sin ningún rasguño ¡HAHAHA! – mencionó uno de los hombres disfrutando de su cerveza ale negra. Por su puesto que Doña Nunú reaccionó rápido aplicándole el mismo escarmiento que a Abemed.

Sí, el pan de cada día en ‘Graduación’. Sabes que has visitado la posada de Doña Nunú si la ves gritando vulgaridades a todos, o abofeteando a alguien, o lanzando algún trasto de vidrio contra la pared u otro ser vivo. Si no la has visto haciendo eso, entonces no te ha graduado correctamente. Abemed a pesar de sobarse la nuca en un ardor, más que quejarse disfrutaba que alguien mostrara un poco de honesta preocupación por él como siempre lo hacían Doña Nunú y Zofia desde que tiene recuerdos, después de todo él consideraba a esas dos como su familia a pesar de que ninguno de los tres mantenía relación directa de sangre. Estaba en su lugar seguro, su santuario.

El ambiente de la posada favorecía que los prejuicios no se mostraran delante. Todos los que iban por una buena comida, bebida, buen servicio y/o entretenimiento por parte de Nunú como golpeadora profesional, jamás eran de los típicos prejuiciosas víctimas de las consecuencias de la guerra de los 77. Si alguien llegaba a ir, y llegaba si quiera mencionar lo mínimo sobre el mestizo de la posada o sobre alguno otro, sufriría la ira de la vieja zorra que con su delantal y su leve gordura era rival para todo hombre. Así que el entorno estaba bastante depurado de esas malas vibras, e incluso Abe lograba charlar con los ancianos y hombres que venían de paso fueran de la raza vulpina o de otras razas. ¿Hembras? A veces. Es un ambiente más masculino que otra cosa, lo cual explica la conducta de Doña Nunú.



Luego de un rato de estar tomando y pensativo, Nunú se acercó a Abemed acariciándole el lomo de forma maternal. Su cara se veía enternecida y muy preocupada por su cachorro mestizo. Aquellos ojos verdes de Abemed vieron a la abuela Nunú en silencio, y se notaba que la sonrisa era un poco forzada con toda una tormenta de ideas negativas detrás de ella.

-Abe cariño… No importa si no lo lograste este año ¿sí? Hay muchas otras cosas que puedes hacer sin la aprobación de los maestres. He visto a muchos graduados entrar por esa puerta –señaló a la puerta- y ninguno de ellos tiene el potencial que yo veo en ti. Tienes otro año para intentarlo mi amor, y si de nuevo el director no llega a estar presente pues tú mismo podrás expandir tus estudios en la universidad de la vida –Doña Nunú abrazó maternalmente la cabeza de Abemed, aplastando su prominente busto contra el rostro de él. Abe se sintió reconfortado y al mismo tiempo avergonzado, relajando sus medianamente largas orejas para corresponder el abrazo. Todas sus penas desaparecieron en esa tierna escena y no tuvo palabras para agradecer el cuidado de su abuela.

Pero entonces… un gruñido como el que hace un cerdo fue emitido por un sujeto que se aguantó una risa justo al lado de ellos.

Doña Nunú soltó a Abemed para ponerse una mano en la cintura y con la otra extendía los dedos hacia el sujeto dejando la palma hacia arriba -¿Se puede saber qué es lo que te causa tanta gracia, puerco indocto? –su lengua azarosa no se hizo esperar por menos, como todo un vulpino.

El perro alsaciano** emitió una pequeña risa por el sutil comentario de la abuela, mas no se sintió ofendido. Aún seguía sorbiendo su bebida alcohólica cuando aclaró su garganta –Me ha causado gracia lo que ha dicho sobre ‘esperar otro año’ sin saber que lo más probable no lleguen al año –pese lo casual del comentario, su tono de voz fue bajo como para que Abemed y Nunú escucharan. Abemed tuvo una pequeña incomodidad en el pecho al escuchar esas palabras y una chispa de curiosidad le obligó a preguntar antes de que Nunú comenzara a tirar maldiciones desaforadas.

-¿Por qué lo dices? Mientras no haga nada que llame la atención de la seguridad, todo debería salir bien.

-¿Quién dice que hablaba de ti muchacho? No me hagas reír, tú y los de tu tipo son el menor de los problemas, ahora deja de darte crédito y engulle tu bebida para niños – el perro hizo un gesto con la mano como para sacudir a un cachorro que molesta con sus preguntas.

A Nunú no le gustó el ademán, inflando el voluptuoso pecho y las mejillas como si se preparase para zampar una bofetada directa. Con la lengua.

-Escúchame tú palurdo, no voy a permitir que vengas a escupir desatinos cuando te venga en gana. Así que más te conviene modular esa porquería que llamas lengua, o la botella de la que te serví, te la parto en la cabeza y luego a por tu uretra como si quisiera prender fuego a madera seca ¿eh? ¿Mejor? – Abemed tuvo la desgracia de ser bendecido con una imaginación con mucha definición y tener una imagen gráfica como para erizar su lomo y sus cachetes moteados de naranja y gris. El perro también tembló un poco cerrando sus piernas.

-Ya ya, cálmese señora, no es para tanto. Sólo digo que por las cosas que están sucediendo no parece ser que Rebané llegue al año para contarlo, es más, no creo que los reinos en sí lleguen a contarlo.

-Oh vaya hahaha ¿de qué es esa bebida? que quiero un poco.

Abe permaneció curioso ante el pastor, esperando a que dijera algo más, algo que pudiera sacarlo de las dudas. Dios, ¿por qué nadie dice las cosas como son y de manera directa?

-Señora, me da muy igual que no me crea. Ya las noticias viajan más rápido que los gorgones, y al parecer están sucediendo cosas en el Reino del Lobo y el Reino del León. No sé qué más esté sucediendo en los demás reinos, pero hasta ahora la situación es muy rara por allá en el norte.

Nunú agarró atrevidamente el vaso de la bebida del perro, y la llevo a la boca vaciándola totalmente. El pastor miró alzando una ceja como queriendo decir “¿era necesario?”, pero luego suspiró cruzándose de brazos y recostando su espalda de la silla revelando que no era tan viejo como aparentaba ser, siquiera pasaba de los 30- ¿Ah sí? Pues soy todo oídos. Esta es una taberna, imbécil, aquí llegan rumores de los 8 reinos y subreinos, y hasta ahora ninguno de ellos menciona que haya problemas raros por allá.

-El rey Luan ha estado decapitando leones. Sí, el mismo juez patrono.

La sonrisa escéptica de Doña Nunú desapareció por completo, al igual que Abemed abrió más los ojos al no atreverse a creer lo que escuchó del perro. Por su puesto que no, ¿quién iba a creer que los leones ejecutaran a los suyos? No les conviene que se enteren los demás reinos de que una situación irregular esté ocurriendo dentro de las murallas de Lionel.

-Así mismo señora. El sistema judicial de Lionel se ha ajustado para los leones que ni ellos mismos pueden hacer algo, ahora todos los juicios se están llevando a cabo dentro del Palacio de Justicia –el galán de perro se escuchaba indiferente ante la situación, no le parecía noticia nueva, parecía que llevaba días que sabía de eso.

Abemed volvió a tomar la iniciativa en preguntar dado que Nunú aún seguía escéptica negando con la cabeza como si fuera un falso rumor –Suena difícil de creer, ¿a ver qué hay de Canavar?

-Canavar ha estado perdiendo Meléces*** a causa de una epidemia de rápida propagación, en dirección al castillo principal. No se sabe qué es exactamente pero acaso ¿No han notado que muchos han sentido el instinto de emigrar hacia otros reinos a pesar del peligro que pueda significar? Por favor, todos tenemos un sexto y más sentidos que nos advierten de algo incluso antes de que pase. Yo no me quedaré aquí sentado esperando que Rebané caiga

-¿Sí? Pues mi sentido me dice que estás muy ebrio, y que yo debería estarlo pronto si quiero seguir atendiendo este lugar hasta la noche. Uhmmm, te dejo la botella para que sigas inventando historias tan buenas como esas, a ver si me traes una de zorros-bestia la próxima –dijo la vieja limpiándose las palmas en el delantal y así quitar arrugas de la tela antes de darse media vuelta –Abemed, no pases mucho tiempo escuchando las idioteces del perro ese, ya sabes que los de su tipo no tienen nada mejor qué hacer. Me retiro.

-Cuando tenga la necesidad de emigrar a Karnikel, será muy tarde señora Nunú. Dicen que es el reino más tranquilo que existe ahora y está muy al sur, alejado de todo esto. Si me encuentra allá, seré yo el que le estrelle la botella en la cabeza a usted –el perro sin muchas ganas dijo antes de ponerse de pie y terminarse la botella de un fuerte licor de ciruelas, cuya fermentación espumosa era más agria y menos dulce que el que se hacía con frambuesas. Bebió sonoramente con *gulp gulp gulp*, saltándo su manzana de Adán -¿y tú qué? ¿También vas a unirte a la vieja y esperarás a morir aquí? Porque yo no, no señor.

Abe tenía cosas que digerir, pero lo primero era: ¿debería creerlo a un extraño que sólo vino a beber? Cualquiera en su posición pensaría lo mismo.

-…

-Bien, has lo que quieras tú y la vieja loca esa. Me iré de aquí en tres días para tomar provisiones y dirigirme hacia el Reino del Conejo. Disfruten de lo que viene hacia Rebané –el perro se retiró dejando la posada. ¿En qué estaba pensando al revelar algo tan absurdo como eso? Pasó por la cabeza del alsaciano.


Desde ese encuentro con el extraño, la maquinaria mental de Abemed empezó a tomar en cuenta las posibilidades. ¿Qué significaba que el Rey de los leones tuviera ese extraño comportamiento? ¿Por qué el reino de los lobos tenía tantas dificultades para defenderse de una enfermedad? Lo peor de todo ¿por qué asumir lo peor de esos dos eventos y que tendrán consecuencias elevadas en las vecindades? Abemed no sabía aún esas respuestas, pero él era mitad zorro, y los zorros lo que mejor saben hacer: es saber y hablar. Al final todo lo llevaba a lo mismo: aprender más. ¿Y dónde estaba la mayor fuente de información registrada en todo el mundo?: en la biblioteca central de la Universidad.

* Abe: diminutivo o forma corta de decir Abemed. Se pronuncia como 'Eiv'.

**Alsaciano: otra forma de decir pastor alemán. Suena contraproducente, pero todos estamos más familiarizados con Alemania que con Alsacia. No podía permitir que la palabra ‘alemán’ apareciera en los diálogos de alguna manera, porque se supone que ‘Alemania’ no existe. Lo mismo pasará con algunos nombres que tendré que cambiar que no tienen sentido su inclusión.

*** Meléces: plural de la palabra 'Meléz'. Revisar capítulo I para definición de Meléz.




Reino del lobo: Castillo principal de Canavar.

Un felino negro que por su edad mediría lo mismo que un conejo, estaba parado firmemente y estratégicamente al lado de unas grandes puertas. Sus manos estaban entrelazadas detrás de su espalda para reunir calor, y cuando podía se ponía de puntitas para acercarse más a la gran antorcha que flameaba debajo de él. A veces se balanceaba sobre la punta de sus pies hacia delante y hacia atrás con mucho ocio y aburrimiento.

-¡NO ENTIENDE! ¡Debe mandar a los ciervos de inmediato a los Melez! ¡Tenemos que pedir más de ellos para abastecer a cada una de las aldeas y a nosotros! Debe advertir a todos los reinos– se escuchó detrás de la puerta. Kuts tenía buenas orejas, aunque a veces no entendía cosas de los adultos ya que a pesar de ser un adolecente parecía más un niño. Era la voz alterada de Hoffer.

-Hoffer, no vamos a traer ciervos sólo para salvar a una cuerda de desadaptados social. Es un gasto de recursos innecesarios tanto eso como ponernos a alarmar a los vecinos sólo por que tienes una corazonada errónea – Kuts escuchó una voz hablar con más calma, una que no reconocía.

-¿¡Qué no me escuchó?! No tiene idea de lo que vi allí… No tiene idea. Aún no puedo comer bien... ¡A MI! Al gran Hoffer. No sé de donde ha venido, pero sé a dónde irá, y si no hacemos algo al respecto lo tendremos en las puertas de Canavar y usted será el responsable.

Un golpe fuerte contra lo que parecía ser una mesa se escuchó. Kuts tembló viendo hacia el frente nuevamente-

-¡No te atrevas a cuestionar mi lealtad a la manada de Canavar! –rugió- Pensé que mandarte allá haría algo bueno con los Meléz, pero veo que sólo harás que creen dependencia y quizás eso del ‘gran Hoffer’ te esté quedando grande a ti si ya no eres capaz de aceptar a la naturaleza como es… ¡Fuera de aquí Hoffer! Bastante toleré tu mierda altanera por hoy.

-Si tan solo esto fuera producto de la naturaleza.

Las puertas se abrieron de par en par y sólo un lobo salió de allí, uno de pelaje pelirrojo vinoso, panzón que hacía sonar el piso bajo sus pies con cada paso que daba. Kuts de inmediato se puso a seguirlo a su lado intentando seguirle el paso.

¿Debería preguntar? Kuts no estaba en capacidad aún de entender el gran problema que de alguna manera a Hoffer sí, y eso no era sólo porque él era tan sólo un pequeño bordeando los inicios de la pubertad sino porque su ecuación de vida era ‘obedecer a Hoffer = vivir’ y para haber formado todos sus recuerdos en base a eso, era suficiente. Aun así, algo le tenía especialmente incómodo, una sensación en su pecho que no había sentido antes y que le motivaba a preguntar como todo infante curioso. El detonante de esa flama de curiosidad fue cuando Hoffer le gritó cuando su dedo casi hacía contacto con el ominoso cadáver del mestizo deformado por la enfermedad extraña.

-Mi señor… uhm… -pensó bien sus palabras al ver el ceño fruncido de Hoffer y el cómo parecía no haberse percatado de su presencia- uhmm .. ¿tenido una duda desde que fuimonos de esa aldea?

Hoffe no pronunció una palabra, sólo frunció más su rostro por la estúpida y analfabeta manera de hablar de Kuts algunas veces. Por su puesto el gato negro tomó eso como una afirmativa a continuar.

-Cuando dijo que no me acercara al mestizo ¿se preocupaba por mí? –

El paso de Hoffer se detuvo en seco colocando una mano gruesa en su sien para masajearla e intentar un relajo ¿Qué clase de pregunta era esa en estos momentos? Por Díos –Escúchame y escúchame bien, chico, para que no me hagas repetirlo –tomó aire y tragó saliva sin titubear ni dudar lo siguiente- Te grité de esa manera porque no quería que, de regreso para acá, te lo trajeras dentro de la bota y empeoraras las cosas aquí. Además ¿quién iba a conducir de regreso a Canavar? No creerás tú que te iba a traer aquí

Kuts quedó pensativo por un momento, pero luego asintió con la cabeza entendiendo las palabras de Hoffer –Tiene razón señor mío-

-Bien, entonces prepárate.

El felino abrió grande esos ojos verdes desproporcionadamente característicos de los cachorros.

-¿Por qué mi señor?

Hoffer se volteó y siguió caminando.

-Porque iremos al sur.




Notas personales al lector:
12/04/2018:

Debo disculparme si has tenido que leer todas las 5946 palabras y te pareció muy largo y pesado de leer. Mi idea era hacerlo ameno, pero no podía estar tranquilo sin escribirle datos relevantes que no se dicen en los diálogos.

Por otro lado, si has llegado hasta aquí, debo felicitarte también, porque significa que he logrado mi objetivo de engancharte y te he motivado para pasar un buen rato. Recordemos que esto no es netamente una distracción para mi, también es una forma de querer divertirlos y distraerles. Su disfrute, es el mio.

Me alegra sentirme motivado con sus opiniones, aunque de seguro para este capítulo en específico no hayan pasado muchas cosas interesantes. No hay que preocuparse, era una excusa para poder introducir gente y empezar a hacer que armen el rompecabezas con las piezas que estoy dando. Más adelante pondré cosillas de acción, que de seguro es lo que estaban esperando ¿no? Los conozco pillín hihi.

Nuevamente, agradecería una retroalimentación a modo de críticas a ver si puedo sorprendenderles pronto con uno nuevo.

Y por último, sí... como se habrán dado cuenta soy terrible inventando títulos, así que en vez de ponerle un nombre 'original' a los capítulos, me dispondré a seleccionar parte de uno de los diálogos que me haya resultado gracioso, y lo usaré como título. No tiene que ver necesariamente con algo, sólo soy fatal con los nombres en grande, aunque debo reconocer que para los nombres de personajes me la he jugado esta vez.

Muchos besos y cariños a todos, ¡los estaré leyendo como siempre!

Cerberus Rex Rusky Raizu Heduan T Toriel_D R Rin winter T trax

Cerberus Rex Rusky Tu comentario es uno de mis favoritos, porque pude ver que pudiste aprovechar y disfrutar del mundo que he creado. Quiero dar cosas nuevas, es mi idea. Que horror leer siempre más de lo mismo, sólo rezo para no ser víctima de mis propias intenciones.

Leí la parte de letumosis cuando me mencionaste a 'Cinder' y la verdad es que me pareció similar y toda una enfermedad muy desagradable. ¡Bien! Gracias a cielo no están de la misma manera, y tengo pensado enfocarlo hacia otras cosas muy diferentes. Todo a su tiempo ¿eh? *Muacks*

Más bien preparate porque no será el punto de vista de dos personajes, sino de varios. Y obvio que no podré meterlos a todos en un mismo chapter, pero ahí veré como me organizo.

Raizu Heduan Lamento que se te haya vuelto muy largo, intento que sea leido en 20 minutos para que no les parezca muy corto tampoco. Espero que este logre cambiar tu opinión, mi pequeño.
 
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Rin winter

Dales cariño aun que no te lo pidan n.n

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Otro capitulo increible!, ciertamente sabes como entretener a alguien, primero quiero felicitarte y agradecerte personalmente por el "tamaño" de la lectura, normalmente las lecturas que son muy cortas terminan dejandome un poco insatisfecho, por eso te agradesco, de seguro fue todo un reto escribirlo pero cuando disfrutas algo el tiempo se va por la ventana.

Siento que ese "alsaciano" sera importante.

Abemed... ¿Que estas pensando?, ¿seguiras a un profeta loco o seguiras esperando bondad de los zorros?

Pobre hoffer, intentando evitar una catastrofe y es ignorado. Lo que le dijo al gatito me quedo en duda, ¿es su forma de decir que le importa verdad?

Esperare otro capitulo, sigue asi n.n
 

trax

Me alegra volver :3

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Primero quiero decirte que leí todo el capitulo, incluido las anotaciones en 23 minutos, quiero unas felicitaciones personales (?)

ahora poniéndome serio, el capitulo no se sintió largo en lo absoluto, debido a lo interesante de la historia y lo muy bien narrado que esta, a este punto ya no se que esperarme en el próximo capitulo y estoy aun mas ansioso que antes por poder leerlo.

los personajes y sus acciones me parecen interesantes, sobretodo lo que paso en la cuidad de los zorros (si no digo nombres es que soy horrible para recordarlos y me es mas fácil nombrarlos por lo que son), de momento hay un gran escepticismo frente a las noticias que dejo el pastor y ya quiero ver como siguen las cosas cuando vuelvan a llegar rumores de ese tipo, solo espero que no sea demasiado tarde para ellos pues sus personajes me gustan mucho.

Hablando de la parte técnica, solo tengo una queja y es que cerca del principio hay una frase que pudo ser mejor escrita, fuera de eso tanto la ortografía como la redacción son muy buenas y eso facilita no solo la lectura, si no el poder imaginar casi a la perfección todo lo que ocurre.


una vestimenta casi similar pero más elegante
Ese similar pudo ser un igual, idéntica o algún otro sinónimo, ya que algo casi similar es similar y resulta redundante.
 

Mexxx

I'm not what you want, but I'm what you need~

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Detalles del capítulo III
Palabras totales: 6600
Tiempo estimado de lectura: 26 minutos (asumiendo 250 palabras por minutos).


Capítulo 3: La emboscada de las brujas.
Leyenda de colores para personajes relevantes:
Hoffer
Kuts
Abemed

Etlam
Hiena #1

Reino del zorro: Calles de Rebané

Era el día siguiente para el Reino del Zorro, Rebané. Era un día más de clases para los zorros que asistían a la edificación más importante y resaltante de los zorros: La Universidad. Por su puesto existían muchos otros institutos, que se encargaban de adiestrar y enseñar a los más pequeños hasta que al alcanzar cierta edad y experiencia en muchas áreas, entonces se enlistaban para las audiciones de la Universidad. Lamentablemente para muchos esas audiciones habían sido ayer y quienes no lograron audicionar, les tocaba esperar un año completo para volver a presentarse ante el cuestionario de los Magisteres: los zorros más sabios entre los sabios, 7 específicamente, encargados de saber todo lo que puedan saber sobre un área en específico. Había un octavo Magister: El Rector y Rey de todo Rebané, líder de los zorros y obviamente un zorro, el que cumple el papel de los 7 si por alguna extraña causa fueran dado de baja al mismo tiempo. Todo el que conoce la historia de Rebané y su cultura, sabe muy bien que nadie es más sabio que El Rector, pero eso no significa que socialmente deba ser popular por sus decisiones, sobre todo para la población de mestizos.

Era el día siguiente en que un cierto alsaciano había visitado una cierta posada ubicada en los callejones de Rebané.

“…El rey Luan ha estado decapitando leones…” hizo eco en la cabeza de Abemed. De hecho, no es la primera vez que se escucha como un eco en su cabeza. Las ojeras que tiene el mestizo se deben a que ha pasado la mayor parte de la noche pensando en las palabras del alsaciano. Algo le sonaba muy familiar de esas palabras, sólo que no recordaba qué. Todos saben lo molesto que algo te parezca familiar y aun así no seas capaz de recordar qué es eso ‘tan familiar’.

No ser aceptado en la Universidad. Un posible caos. Su 'familia'. Abemed debía hacer algo.


* * *​

Las calles de Rebané así como el de muchos otros reinos, están pavimentadas con unos mosaicos de adoquines que forman varias figuras. La arquitectura de Rebané era sencilla, con cabañas de mínimo 2 pisos hechos de bloques adobados ordenados, usando todo un armazón de madera levantado hasta dar con un techo de dos aguas. Los castores se habían encargado de optimizar la arquitectura del norte para cada reino por separado, y les aconsejaron a los reinos de clima frío que las paredes interiores debían remacharse en madera para retener el calor, de esa manera materiales más baratos y mejores a la vista podrían ser usados a la intemperie. Los zorros tomaron la costumbre, y no era raro que la mayoría de las construcciones se parecieran entre sí con diferencias de dimensiones y decoraciones exteriores, una ventana adicional, o una bella dama puesta en la entrada para llamar la atención.

Esas callen que habían visto crecer a un cierto mestizo con parches de colores naranja y gris, hoy lo ven caminar con prisa y mucha seguridad. Sin dudar a donde ir, el mestizo tienes sus ojos verdes puestos hacia el frente, relamiéndose de vez en cuando los bigotes para refrescarse.

-Calle del Pensador… Avenida Magister… Instituto de los Oradores… –recitaba en un murmuro Abemed sin si quiera voltear la cabeza hacia esos lugares. Un mapa estaba trazado en su mente, y cuando daba un paso en físico, también lo hacía en su mente como si estuviera viéndose a sí mismo desde arriba. Esquivaba a todos los transeúntes y omitía a los mercaderes.

La diferencia de luz se empezaba a notar, de estar en calles iluminadas por la luz natural a estar empezando a alzarse una penumbra. Con cada paso que Abemed daba al frente sin vacilar, su alrededor cambiaba drásticamente. Ya no parecían las hermosas calles de Rebané, ahora parecía un simple recuerdo viejo del pasado que sigue aferrado al presente como puede. Las paredes de las casas ahora parecían resaltar más las grietas con la pequeña falta de luz. Debe ser porque aquí las construcciones son más altas, pensó Abemed intentando justificar que el sol parecía haberse ocultado tras las nubes pese que no había ninguna. Sin embargo, no era razón para detenerse, parecía estar en confianza porque a pesar de que los callejones se ponían más feos y de miedo, su vista estaba clavada una cuadra más al frente.

Apestaba a humedad, hongos, madera podrida, tierra mojada, incluso a orine de zorro (que suele tener un fuerte aroma, casi como el de los felinos). Su nariz se arrugaba, pero intentaba mantener un rostro invariable para darse coraje con los planes que tenía. No hacía falta mirar hacia los lados, los transeúntes inclusive habían cambiado. La proporción de zorros frente a otras especies era menor ahora, con mestizos caminando descalzos y huecos en las ropas, madres pobres de otras especies desterradas de sus reinos cargando con sus bebés cuya raza era diferente. Perros, gatos, conejos. Más de lo mismo en el lado oscuro que todo reino tenía, aunque Abemed se preguntaba cómo serían los callejones de los demás reinos principales ¿Serán así de horrible? ¿Habrá niños pidiendo limosnas porque los institutos se niegan a abrir sus puertas a quién no sea de la raza originaria del reino? Su garganta se le hizo un nudo en pesar sobre esas condiciones, y que de no ser por la gentileza de Doña Nunú, estaría en la misma situación sino peor. La gran empatía que poseía se hizo presente cuando algunos cachorros se acercaban sobándose la barriga con la esperanza de que “ese gran señor que parecía un zorro y lobo a la vez” les diera algo de comer…


‘Villa Sapien’ era el nombre de una de las casas horrendas que colgaba una lámpara en el pórtico. Frente a la casa estaba de pie un Abemed que parecía presentar duda en su corazón de si poner un pie frente al otro para entrar a esa horrenda casa iluminada. Sus uñas se clavaron en la palma de sus manos cerradas como un puño para darse el coraje necesario.

En cuestión de segundos, Abemed había abierto la puerta más chirriante de su vida para disponerse a entrar. Todo lo tenebroso que podría tener una casita, lo presentaba esta en específico: madera que crujía al mínimo peso, telarañas, unos chasquidos provenientes del interior de las paredes, una neblina de polvo que parecía ser permanente inmóvil y densa a los pies. Creo que era un buen momento para arrepentirse, pesó el mestizo.

La puerta se cerró detrás de él con fuerte estruendo, y Abemed fue impactado por la luz de un viejo candelabro colgado del techo. La luz reveló a los ojos de él una pequeña sala inhabitada dividida ¾ de esta por un divisor de madera, muy usual en las tiendas como mostrador. Había libreros llenos y otros vacíos haciendo función de pared, con una capa de polvo que indicaba que nadie los había tocado jamás. Excepto uno. Fue ahí donde Abemed se dirigió con confianza, traspasando la barra de manera familiar. Había estado aquí antes.

Puso su mano en el mentón estudiando el librero, y uno de los libros en específico parecía estar más limpio que el resto. Fue ese el que inclinó hacia afuera, y sorprendentemente así se mantuvo. Fricción entre metal empezó a escucharse, objetos en movimiento se arrastraban detrás del librero antes que en un movimiento nada espectacular para Abemed, este se fue deslizando hacia un lado, revelando una luz intensa que cegaba al zorro-lobo. Para alguien que fuera distinto de Abemed le causaría intriga siendo su primera vez, pero Abemed sabía qué hacer y cómo hacerlo para llegar a su objetivo: un zorro de espaldas en el medio de una gran sala de dos pisos, lujosa con un alfombrado caro, libreros cubriendo ambos pisos hasta las profundidades que haría dudar a cualquiera que esto fueran las dimensiones reales de una casita tan pequeña visto desde afuera… y la verdad es que no lo era, había una inclinación casi imperceptible por una ilusión del entorno que no te hacía dar cuenta que estabas bajando en vez de moverte por un plano.

Ahí se encontrada encorvado, moviendo los codos como si estuviera revisando algo. Su ropa era casi tapada por un gran mandil de cuero que le daba un abrazo, apenas y dejando un espacio para la arqueada cola que, con sagaces movimientos aleatorios, se descubría rápidamente que era un zorro en un estado de curiosidad infinita y divertida reflexión.

-¡El gran Etlam está trabajando! ¡Para que Etlam lo atienda, debe tomar número y esperar en la fila! –exclamó el zorro sin si quiera darse la vuelta, haciendo una pronunciación las ‘r’ más fuerte y larga. El mestizo sonrió ante la broma, aunque en realidad no lo era.

-El gran Abemed necesita del gran Etlam

-El gran..¿¡quién!? ¡Nadie es más grande que yo! –insistió irritado el zorro sin voltearse.

-A-BE-MED, EL GRANDE

El sonido de metal siendo soltado se escuchó. Abemed no sabe en qué momento, pero aquél zorro pareció teletransportarse al frente de él de lo rápido que corrió. Puestos de frente, no parecía haber mucha diferencia de edad, sólo de tamaño por obvias razones généticas que favorecían a Abemed en esta ocasión. Etlam usaba unos lentes con montura cromada que le daba un brillo a su rostro y su mirada celeste que acentuaba más su puntiagudo hocico perfilado. Unos bigotitos se movían a la par de sus nariceadas a Abemed, casi invadiendo su espacio personal como un animal salvaje, pero el aspecto más resaltante era que justo en el nacimiento de esos mismos bigotes, había unas marcas negras simulando la mitad de un mostacho a ambos lados de su hocico.

-Abemed..Abemed…Abemed…Bemed…Bemed…bed..menta…uhmm, me gusta el té de menta. ¿No quieres uno? El Gran Etlam siempre le gusta ofrecer té a sus invitados –con eso se alejó de Abemed hablando solo. Sonreía como un niño feliz moviéndose a una cacerola encima de un mechero de Bunsen.

Etlam, uno de los pocos zorros en querer ser realmente un compilador, aunque el único que ha sido expulsado de la Universidad por razones desconocidas. No le gusta hablar de eso y cualquiera que pregunte sólo será víctima del jarabe de lengua que te puede dar un zorro para destruir su psiquis. Luego de su expulsión, ejerció todo lo que sabía y fue reuniendo su propia información desde las sombras, porque al parecer lo que sea que haya sucedido en la Universidad, Etlam es buscado como un criminal de máxima seguridad por todo el reino del zorro. Aun así, atrapar a un zorro escurridizo y astuto es muy difícil, y él puede salir y entrar de la ciudad bajo las narices de los guardias.

Nadie sabe más de los 8 reinos que los compiladores, ese es su trabajo: colectar y unir la información de las culturas de los demás reinos y subreinos para formar una teoría sólida, y replicarlo en Rebané. Eso quiere decir que un compilador podría reunir información de los ciervos, y ordenar las teorías detrás de la habilidad médica de los ciervos, podrían asistir a los huertos de Karnikel y entonces desglosar todas las bases que usan los conejos para el sembrado, podrían estar presentes en los tribunales de Lionel para luego recopilar, compilar y emitir sus propios juicios desde dentro de Rebané. Por su puesto que no quedaba igual que si lo hiciera la raza original, pero eso era el trabajo de los compiladores: reunir, ordenar, y emitir; así con cada avance se vuelven un reino independiente de los demás. Etlam iba a ser uno de esos futuros compiladores oficiales antes de que fuera expulsado, pero es que Etlam no necesita una Universidad para ser quién es, porque él mismo es una Universidad por dentro.

Abemed lo admiraba, siempre que lo veía construyendo alguna novedad, o regresando de viajes le hacía sentir una mezcla de envidia con admiración.

Su sonrisa viendo a Etlam desapareció cuando vio al zorro remojando directamente dos tuercas llenas de grasa en la taza de té que le iba a ofrecer.

-Eh… no gracias, ya comí antes de venir.

-Pero esto es bebida, no comida.

-No quiero que me caiga pesado

Etlam se encogió de hombros desinteresado –tú te lo pierdes chico rico –

Sí, ya recordó por qué casi no viene para acá: Etlam está chiflado. Será reconocido como una leyenda, pero siempre dejaba en claro lo loco e impulsivo que era.


* * *​

-Entonces estaba en los desiertos del oeste y sabes ¿qué encontré? – preguntó un entusiasmado Etlam a Abemed sentado al frente de él en una de sus mesas de trabajo - ¡Nada! Se suponía que había registros de un reino milenario, pero no es por nada que sea un desierto. Mitad de los guías murieron intentando sacarme de allí. ¡Al gran Etlam!

Abemed estaba con los ojos fijos en las manchas del mostacho de Etlam para no desfallecer en una de sus historias que, aunque eran interesantes, el jodido zorro era lo muy orgulloso como para no dejarle hablar a Abemed hasta terminar de hablar él.

-Etlam, necesito acceso a la biblioteca –cortó el mestizo el aire con sus palabras y la risa de gozo de Etlam desapareció.

-Muy directo ¿eh? Supuse que los Magísteres no te iban a dejar entrar si El Rector no estaba presente…aunque dudo que su presencia hubiera ayudado en algo. ¿Fue Populum esta vez? ¿O Silentio? Magister Crumenan no parece ser… –Etlam cruzó sus dedos de manera profesional apoyando los codos sobre la mesa para ver inquisitivo hacia Abemed- No importa, a ver, cuéntale a tu Etlam qué es lo que pretendes hacer en la biblioteca.

Abemed se sorprendió un poco al ver la seriedad de Etlam – Quiero entrar por varias razones. Una de ellas es porque los libro en casa y los que me venden a sobreprecio en el bazar, ya no me están funcionando y no puedo seguir gastando en ellos. Debo ayudar a la abuela Nunú y a Zofia en caso de que algo suceda. –evitó el contacto visual para no ver los ojos de Etlam- y eso lleva a la segunda.

-¿En caso de que algo suceda? –Etlam hizo una mueca exagerada de incrédulo curvando una ceja por debajo del marco de sus lentes.

El mestizo suspiró, seguro Etlam le regañaría por lo que iba a decir a continuación –Un alsaciano llegó ayer a la posada anunciando unas imposibilidades y extrañezas del norte –Abemed quiso evaluar la expresión de Etlam, pero al ver que no cambió en lo absoluto, continuó tragando saliva- algo de una enfermedad hacia Canavar y unas ejecuciones por parte del juez patrono hacia sus mismos ciudadanos.

-…

-…



Etlam se quedó quieto un momento antes de estallar en risa.

-¡HAHAHAHA! –rió como un niño en un parque, muy exagerado, viéndosele la campanilla por lo grande que abría el hocico- ¿Eso fue antes o después de que Nunú le lanzara un vaso a la cabeza al pobre?

Claro, era de suponerse. Si un compilador y explorador como Etlam reaccionaba así, debía ser tan sólo balbuceos sinsentidos por parte de un extraño.

Suspiró de alivio ante tal reacción, aunque por dentro provocaba cachetearle por la manera de reír tan hiriente.

-Igual no les vendría mal unos ahorros. Tengo el cuarto lleno de libros aunque no se compara contigo que… tienes…más…y….tú… tienes más..y..tienes…mucho… -Abemed no podía creer lo que estaba pensando o mejor dicho: lo que no había pensado antes. Qué idiota era, se repetía una y otra vez por tener una solución más fácil y menos arriesgada al frente.

– Etlam, quiero retractarme de mi ingreso a la Universidad y del acceso a la biblioteca.. –Etlam curvó sus cejas con una sonrisa llena de malicia- quisiera saber si… que…que… uhmg…si pudiera.. –Abemed miraba a todos lados a todos los estantes de libros con esperanza de hallar esas palabras tan fáciles pero difíciles de decir. No es como si Abemed esté acostumbrado hablar mucho, normalmente lo hace con Zofia, Doña Nunú y uno que otro cliente. Los zorros sobre la superficie no son todos como Etlam (gracias a Díos) ni como Nunú (gracias a Díos otra vez).

-Acepto –el zorro extendió su mano al frente como una doncella presumiendo del anillo de bodas con una gran diadema- aunque espero no sea por el alsaciano, sino olvidate de mi, mi sapiencia, mis libros, mi casa, y MI TÉ DE MENTA.

Abemed tragaba saliva avergonzado con el brillo de sus ojos verdes siendo más intenso.

-Pero si aún no sabes que es lo que te iba a decir.

-Sí lo sé. Reconozco esa mirada –Etlam pausó dramáticamente- Es la mirada de alguien que tiene un objetivo para el saber, y no en el saber en sí –el tono que usó era tan suave, que pudo haber sido confundido con el que usaría una madre a su hijo enseñándole una lección con paciencia –Te tomó un cierto tiempo ganarla, pero al parecer mi muchacho por fin encuentra un objetivo a sus pies más que solo querer ser ‘un adobe más en la pared’.

El mestizo se paralizó ante la faceta de Etlam que no había visto antes. Tenían casi la misma edad, pero uno de ellos era un compilador experto y expulsado de la Universidad, el otro era apenas un pichón escapando del cascarón que toda la sociedad había creado alrededor.

-¿Cuándo empezamos?

Etlam corrió la silla hacia atrás para levantarse y darse la vuelta hacia uno de sus libreros. No respondió, pero tampoco se tomó mucho tiempo en regresar con una columna de archivos y libros forrados en un cuero. El primero de ellos dictaba ‘Historia Universal de los ocho reinos originales’.

Las glándulas salivales del mestizo empezaron a segregar más saliva y sus pupilas se dilataron reduciendo el grosor del verde en sus ojos.

-De inmediato. Ah, y te autorizo que te refieras a mi como Magister Etlam. Hace tiempo no uso esa partícula.

Abemed se conmovió ante la autorización de su maestro, y sonrió con determinación para ponerse a leer. El gran Magister Etlam, continuó con sus inventos en la mesa de al lado.

El mestizo había conseguido acceso a un mundo de información, sin la necesidad de arriesgarse en infiltrarse en la Universidad. Y la usaría.




Bosque virgen de Rubrun

El Bosque virgen de Rubrun es una masa vegetal caducifolia extendida entre los 8 reinos, compuesta mayoritariamente por acres de diferentes géneros y unas coníferas asociadas al norte. El territorio extenso le da un hermoso color dependiendo de la llegada de las estaciones, pues las hojas de los arces se tiñen de verde en la primavera y se mueven al color de la sangre cuando avanza el tiempo hacia el invierno, sólo ahí se desnudan del vestido que el otoño les regala y duermen para volver vestirse en el comienzo del ciclo estacional. Por esa razón, la posición de los reinos se puede saber por el color de las hojas de los árboles y de la estación, llegando a verse un difuminado del verde sureño, y cuanto más amarillo y rojo se ponen los árboles, más al norte te diriges. Si llegaste a los árboles sin hojas, es probable que hayas llegado a los reinos norteños: Canavar, Lionel, el Reino del Oso, etc, o están en los reinos intermedios cruzando por el invierno.

Comprende desde el norte tocando el Reino del Lobo, Canavar; y culmina en el Reino del Equino hacia el sur. Todos los reinos principales son limítrofes al bosque, sin ser parte de este y sin poseerlo como territorio propio, lo cuál que una vez que alguien ponga un pie en los confines vírgenes de los arces: queda totalmente fuera de la jurisdicción de todo reino.

Los mercaderes prefieren rodearlo para evitar bandidos refugiados dentro de la tierra de nadie, esto porque nada garantizaba que salieras ileso del bosque. Además, es muy misterioso y poca luz se filtra entre las hojas, nunca sabes quién o qué puedes encontrarte allí según las historias de los viejos ebrios en tabernas.

Esto no parecía importarle a un cierto lobo sonrosado de espalda ancha y barriga cervecera que estaba sentado al lado de un pequeño gato negro con pelaje brillante que dirigía el coche con los gorgones. El cuerpo de ambos se tambaleaba con el movimiento del coche sobre un terreno tan irregular, pero ya parecían estar acostumbrados por la cantidad de tiempo que llevan viajando.

El felino miraba con curiosidad de reojo al lobo que mantenía una vista fija al frente con esa típica expresión que lo hace ver enojado todo el tiempo. ¿Hoffer estaba consciente de que mientras más arrugara el rostro más arrugas le saldrían a temprana edad? Cuando los ojos negros del lobo cambiaron de dirección hacia los del felino, este se sobresaltó volviendo a ver al frente como si nada hubiera pasado.

-¿Ahora qué? –habló Hoffer con su grave voz.

Kuts permaneció en silencio viendo al frente, casi sudando de que Hoffer haya hablado luego de tanto tiempo en permanecer en silencio.

-Y-Yo estaba preguntando señor…

-No –Hoffer cortó la conversación y Kuts

-Pero usted pregun… -

-No me interesa –volvio a cortar Hoffer- no quiero más preguntas de ahora en adelante. Sigue el rumbo al sur y permanece callado todo el camino. ¿Crees que puedas hacer eso? Bien, tomaré tu silencio como un ‘sí señor Hoffer’

Kuts sonrió aliviado, parecía ser el mismo de antes pese que hace unos días se desarrolló una pequeña discusión entre su amo Hoffer y alguien que sería probablemente el Rey de Canavar, de los lobos. El pequeño gato no tiene el suficiente entendimiento para comprender en su totalidad la reflexión de Hoffer, pero quizás tiene que estar relacionado al Meléz que visitaron hace un tiempo y la horrible escena que ambos presenciaron. Desde entonces, Kuts escuchaba los gruñidos de Hoffer cuando los mensajeros llegaban a cada momento entregando malas noticias de que otros Meléces se encontraban en una situación de vida y muerte frente a una extraña enfermedad que diezmaba familias enteras a causa de secreciones negras con rojo oscuro brotando de cada orificio que tuvieran.

Ya era de noche, y Kuts había cumplido su palabra de permanecer callado dirigiendo los gorgones hacia el sur como podía. La poca luz que entraba no era suficiente, y unas linternas tuvieron que prenderse para alumbrar el camino. Kuts no lo quería admitir, pero el follaje naranja de los arces que lucía tan hermoso en las mañanas, ahora lucía tenebroso por las sombras que se formaban por una iluminación desde el suelo. A Hoffer parecía darle igual, cruzado de brazos rebuznando cada vez que podía.

Los únicos ruidos eran sus respiraciones, la madera chirriando contra el metal por el movimiento de las ruedas y el de los gorgones trotando dando coceos contra el suelo. El pequeño felino estaba desconcentrado por su propia imaginación cuando veía sombras moverse en la copa de los árboles o se imaginaba ruidos de ramas partirse detrás de ellos, cada vez más cerca. Hoffer no se inmutaba, pero Kuts estaba un poco desesperado viendo a todos lados como un paranoico cuando los ruidos se volvían más fuertes. ¿Debería preguntar? El gato estaba muy confundido.

Al final se decidió, y susurró con un hilo de voz tembloroso:

-Señor… ¿Está escuchando…?

Sorprendentemente para Kuts, Hoffer no se molestó por la pregunta, más bien parpadeó lentamente colocando su mano de manera disimulada sobre el pomo de la empuñadura de una espada envainada contra su cadera.

-Seh… -respondió altanero con una voz baja igual- Chico, tú sigue conduciendo. Yo me encargo.

El gato tragó saliva ante las palabras de su amo ¿qué quería decir con ‘yo me encargo’? ¿Será que algo sabía Hoffer que él no? No importaba ahora, porque su respuesta fue rápidamente respondida con el eco de un beso siendo arrojado por encima de sus cabezas.

Ambos miraron hacia arriba y tuvieron sólo unos segundos antes de ver el brillo de una esfera de fuego volviéndose más grande a medida que se acercaba. “¡BOOM!” el fuego impactó en una explosión contra el suelo a un lado de los gorgones asustándolos más de lo normal.

-¡No se te ocurra salirte del camino ni detenerte chico! ¡sigue! – Kuts estaba temblando con ojos llorosos y dientes apretados entre sí clavando las uñas en las riendas.


Otros besos sonorosos se escuchaban, esta vez 3, y lo mismo volvió a suceder: tres esferas del tamaño de un melón brillaron desde los árboles para ser disparadas contra los dos individuos del coche sólo para terminar fallando debido a los reflejos del felino.

Hoffer sacó la espada, muy desconcertado sobre lo que estaba pasando, ¿por qué estaba lloviendo fuego? ¿De dónde venía el fuego?

-¡¿Quién coños eres tú?! ¡Revela tu identidad en estos momentos bastardo!

Un gran peso impactó la parte de arriba del coche, con el levantamiento de una sobra encapuchada del color de la noche. La linterna alumbró unos ojos amarillos pertenecientes a un animal. Hoffer rápidamente identificó la raza del intruso, o intrusa, mejor dicho: era una hiena. Su espada se balanceó con un grito de coraje, pero la hiena se defendió con las mangas de su túnica. El lobo rabió frustrado, podía jurar que su espada cortaría a través de la tela, pero en vez de eso un sonido de metal con metal se escuchó al impactar contra la tela.

-¿Un lobo viajando sin su manada en el bosque virgen? Hay mejores maneras de suicidarse –habló la hiena en una voz femenina. Ahora que el lobo se percataba de ella, la túnica pronunciaba sus curvas de manera sensual y muy provocativa. No es que Hoffer no le atrajera o cosas raras, es que estaba muy encolerizado como para pensar en algo diferente a "tengo que matarte". La hiena en realidad era hermosa, mientras no sonriera y mostrara el negro de sus encías, de resto, sus labios negros quedaban muy bien curvados o sin curvar.

Hoffer no respondió, volvió a agitar su espalda contra la hiena con la intención de acabar con su vida, pero nuevamente el sonido de metal con metal se escuchó cuando esta alzó el brazo y la estela de su manga se elevó.

-¡¿Qué hace un hiena tan lejos de casa?!–Hoffer puso un pie encima del techo del coche e intentó hacer desequilibrar a la hiena con más impulsos de su espada.

-Uhmmm esta es mi casa y me pareció ver un lindo gatito en ella–la hiena parecía más a la defensiva según la perspectiva de Hoffer, pero como ambos parecían danzar encima del techo del coche, entre acciones que decidían la vida y la muerte para ambos. Hoffer consideraba que charlar en dichos eventos podría llevarlo a uno a dormir más rápido.

Kuts escuchaba voces venir de arriba, pero estaba en shock viendo el camino oscuro. El ruido de metal chocando lo ponía nervioso, mirando para arriba los ojos de la hiena, un amarillo que jamás olvidará por la forma en que brillaban. Entonces divisó dos figuras paradas más adelante en el camino, estaban vestidas de negro con una capucha cubriendo parcialmente sus frentes.

-¡Señor! ¡Señor! Al frente… - Kuts desvarió indeciso en si frenar y ser víctima de la ira de su amo, o seguir.

Hoffer cometió el error de voltear para verificar -¡¿Qué?! – en efecto vio al frente dos individuos que identificaba muy bien como otras dos hienas de sexo imposible de definir a la distancia. Estas hacían un movimiento extraño colocando sus manos en las bocas para luego recrear un brillo, el mismo que vieron cuando esto empezó. Sus pupilas se dilataron cuando una luz acompañada de un calor venía a sus espaldas. Las siguientes palabras lo pusieron en alerta:

-Adiós adiós lobito y gatito – cuando el lobo volteó su cabeza, vio a la hiena exponer sus labios negros como alguien cuando da un beso, pero unos centímetros más delante de su hocico unas chispas chisporroteaban y se concentraban en un punto en específico como un resplandor intenso que se hacía más grande cuanto más chispas condensaban en la esfera. La hiena colocó sus dedos contra sus labios con mucha delicadeza y finura, para escucharse el ruido de un beso al mismo tiempo que su mano se alejaba como si lo lanzara. La esfera entonces comenzó a girar muy caliente, teniendo que cerrar un ojo para protegerse del calor en la retina, y tuvo unos segundos antes de que dedujera que dicha esfera sería disparada hacia su rostro. Si golpeaba con la espada, impactaría el fuego contra su pecho acabando con su vida o al menos desorientándolo dando oportunidad que lo asesinen después.

-¡SEÑOR! – el grito de Kuts hizo reaccionar a Hoffer que vio que al frente las dos figuras imitaban a la hiena lanzando las esferas de fuego. Estaban acorralados, pero Hoffer pensó rápido y se agachó para tomar a Kuts de la cola de forma dolorosa. Sólo ahí saltaron antes de que una onda expansiva de explosión los dejara sordos.

“¡KABOOM!” su coche explotó segundos después de que saltaron.

No escatimaron en el aterrizaje, Hoffer tuvo que levantarse desorientado intentando analizar su situación. El gato yacía en el suelo a sus pies quejándose del dolor, pero gracias al cielo las hojas amortiguaron bastante su caída.

-Me cago en las hienas…

Un crujido lo puso en alerta, pasos se escucharon acercándose a él y cuando subió la cabeza, las mismas tres hienas estaban rodeándolo. De no ser por la luz que creaba el fuego de la madera del coche más adelante, hubiera dependido de su sentido auditivo.

-No tienes transporte para huir –se escuchó la misma voz de la hiena que estaba en el coche, forzándose por suprimir el impulso de reír- así que tienes que darme el gato negro que tienes allí.

Hoffer entendió. Algo dentro de él hizo click y sólo murmuró “brujas” mientras observaba al felino acurrucado en sus pies.

-Nadie dijo que huiría, y es una lástima. ¿Sabes algo? Si lo hubieras pedido amablemente te lo hubiera entregado después de llegar a mi destino, pero como cometiste la estupidez de atacar sin preguntar… pues te voy a matar aquí mismo. Nadie embosca a Hoffer y sale con vida.

En realidad, Hoffer estaba sudando un poco preocupado, enfrentarse a alguien armado era su fuerte porque sabía cómo predecir el movimiento de sus manos y las consecuencias que iba a tener, pero jamás en su vida había visto una bruja con vida y no es para menos que esté angustiado. Por eso veía a todos lados como un lobo acorralado, inclinando sus gruesas cejas en un fruncido mientras mostraba los dientes de forma amenazante.

La hiena explotó en una carcajada que la iluminación del fuego la hizo ver más macabra que otra cosa-Eso significa que no será por las buenas entonces… - Las otras dos se tapaban la boca con el excedente de tela de las mangas sofocando las suyas.

En sincronía las tres hienas colocaron sus manos en el borde de sus labios, entonces Hoffer notó algo que antes no pudo: sus labios se movían murmurando unas palabras que no entendía, justo después de ese momento volvía a ver las chispas reunirse al frente de sus rostros.

El lobo tomó al felino de la cola y se movió a un lado esquivando las tres bolas de fuego que iban directo a ellos, pero entonces veía que las hienas no se detuvieron allí. Siguieron insistiendo. Cada besuqueo al aire garantizaba el ruido de una explosión. Hoffer agradecía ser más rápido en sus reflejos, pero sabía que no podía continuar corriendo en círculos o correr en línea recta para perderlas si fueron capaces de incendiar el coche en movimiento.

-¡Maldito criajo! te van a sacar el corazón para sacrificio. Me das demasiados problemas ahora quédate detrás de esos troncos y no salgas hasta que te diga –no fue una sugerencia, fue una orden en enojo al momento que lanzó por los aires al gato y lo escondió aprovechando que la visión de las hienas se cubría con el fuego.

Hoffer no vio ninguna lagrima por parte de Kuts, mas sí lo vio temblando asustado.

-Hahaha lobo idiota, todo esto va a acabar si te deshaces del ga…-la hiena abultó los ojos cuando de entre el fuego, un lobo lo cortaba usando el ardiente metal de la espada para emerger de entre este. Parte de sus ropas se quemaron en el proceso, pero con la vista muy decidida al frente, clavó los ojos negros de muerte contra la hiena.

Hoffer gruñó -¡¡¡NNGGRRRRRRRRRRRW!!! -Ella sólo tuvo tiempo de cubrirse con las mangas en un acto reflejo pensando que sería golpeada por la espada… pero para su sorpresa no fue así. El sonido metálico contra el suelo le hizo preocupar, y ya era demasiado tarde. Hoffer tenía sus manos con las garras apuntando al frente para atrapar el cráneo de la hiena. Tan indefensa. Una circunferencia tan pequeña comparado con la palma de la mano del gran lobo rubicundo.

-No me importa quién eres, ni quién te mandó. Un jefe no puede ser así de estúpido como para tener sólo dos brujas al mando- las ‘r’ se pronunciaron más profundas por los gruñidos. El tabique nasal estaba arrugado en revelar los colmillos con saliva filtrándose fuera de estos.

-¡SUELTAME! ¡SUELTAME MALDITO! – la hiena se retorcía rasguñando las muñecas del lobo en desesperación. Las otras dos acompañantes dieron un paso atrás en guardia, pero lucían muy asustadas de que su líder fuera atrapada entre las garras del lobo.

-Van a entregar un mensaje. Díganle a su aquelarre que no me volverán a molestar, porque esta vez se irán con 1 menos… ¡LA PRÓXIMA VEZ SE IRÁ SÓLO 1! –su mirada asesina perturbó a las dos hienas. La que tenía entre sus dedos comenzó a gritar por su vida, emitiendo un rugido de agonía muy desgarrador cuando Hoffer empezó apretar los dedos alrededor de su cráneo.

-¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOESPERHAAAAAAAAAAAAAAAAHHRHRHR!!! –el crujido de huesos empezó a hacerse insoportables, y los gritos de la hiena fueron ahogados con sangre que le brotaba de la garganta. Las dos hienas dieron más pasos hacia atrás temblando por la horrible escena que estaban presenciando. El lobo estaba aplastando la cabeza de su líder con solo cerrar el puño, con hilos de sangre escapando de entre sus dedos.

Con el mismo sonido que hace una nuez cuando quieres sacarle el relleno, fue el mismo que hizo el cráneo de la hiena, pero más jugoso y con mucho más desastre. Los fluidos contenidos en su cavidad craneal fueron expulsados como lágrimas de sus ojos y como moco de la nariz teñido de rojo. Los rasguños en las manos de Hoffer cesaron. Los brazos de una hiena sin vida y con la cabeza desfigurada habían caído cansados sobre el suelo, junto a su cuerpo.

Gemidos de angustia y miedo por parte de las hienas resonó por el bosque cuando las dos últimas escaparon entre las sombras, dando una media vuelta con la túnica fundiéndose en la oscuridad de los arces.

-Ahh…..ahhh….ahhhh….ahhn…. –un jadeante Hoffer sacaba la lengua cansado, caminando hacia el frente, pisando apropósito los restos de los sesos de la hiena con sus botas. Un chasquido con las hojas se escuchaba acercándose a un par de troncos dispuestos a modo de muralla, escuchándose la respiración de una criatura más pequeña.

Uno esperaría ver a un traumatizado pequeño, llorando agarrado de sus rodillas. No era el caso con Kuts, él estaba sólo cubriéndose las orejas y cerrando los ojos con fuerza esperando a que todo pasara.

Hoffer abofeteó al gato en su cabeza -Pssst. Chico, levántate y vámonos. Van a regresar por más de seguro. Aunque si te quieres quedar, es tu problema– se sacudió las manos la sangre, y el resto se lo limpió en su ropa.

Kuts se sobaba su cabeza mirando hacia arriba con esos grandes ojos verdes -¿Ya todo termina señor? –preguntó en su tono inocente como si lo que acabara de pasar hubiera sido sólo ‘un sueño’.

-¿Por qué eres tan idiota? Te acabo de decir que nos vayamos porque pueden venir más. Presta atención coño

Hoffer se preparó como pudo tomando su espada del suelo mientras Kuts se limpiaba la mugre de la ropa y hojas enganchadas a la cola. El fuego aún seguía encendido, y aunque el coche estaba destruido, los gorgones estaban un poco más adelante muy tranquilos. No son el tipo de bestias que le temen al fuego.

El felino caminaba viendo al suelo el cuerpo de la hiena de hace unos momentos. El olor a hierro saturaba el aire, como si limaduras del metal hubieran formado una neblina y tuvieras que respirarlo. Veía con curiosidad y algo de asco el como la parte que iba sobre sus hombros estaba irreconocible con muchos fluidos brotando en una mezcla de rosado con rojo. ¿Es así como se supone que es una cabeza por dentro?

¿Qué acaba de pasar? Según Kuts: unas chicas malas vinieron para llevárselo, pero su amo se molestó mucho y mató a una de ellas. ‘Matar’ y ‘sangre’ eran unas palabras con las que Kuts estaba muy familiarizado pese su edad.

-Señor… uhm… gracias por protegerme –era la combinación de palabras que no quería escuchar Hoffer. Él estaba arreglando las riendas quemadas de los gorgones para poder montarlos y cabalgarlos, aunque no tenían una silla y el metal de sus lomos se volvía incómodo muchas veces.

-Basta ya. Ahora calla y sube, tenemos que llegar al sur lo antes posible – Hoffer cogió del pellejo del lomo al gato, y este se encogió de patas en el aire antes de ser depositado sobre la espalda del gorgón. Uno pensaría que Kuts es muy pequeño para montar y dirigir un gorgón, pero la verdad es que Kuts es un pequeño especial que ha sido enseñado especialmente por Hoffer para serle útil en los viajes.

-¿Por las brujas señor mio? –dio Kuts tomando de las riendas con ambas manos, lo más fuerte que podía. El cuero quemado se resbalaba de sus dedos.

-Chico idiota... llevamos yendo al sur desde antes de ellas. Las brujas no han existido desde después de la guerra. Que hayan salido especialmente en esta noche, quiere decir que no quieren que llegue al sur. Esa excusa de que te querían era falsa, en ningún momento les vi la intención de llevarte. Si lo hubieran querido, lo hubieran hecho mientras aplastaba la cabeza de la líder… o sólo son muy brutas.

-...Ni si quiera sé para qué te digo esto, aún ni habías nacido. Andando.

El sonido de la bota con metal choca contra los costados de los gorgones para empezar a moverse.

Kuts estaba un poco confundido, viendo hacia atrás el fuego alejarse de ellos y cortando tota la posibilidad de ver.

-Señor disculpe… ¿pero no cree que deberíamos llevar una antorcha con nosotros o algo? - preguntó tímido el felino viendo hacia el frente.

El lobo chasqueó su lengua amargado por las preguntas sin sentido –Maldita sea ¿No eres un gato? Se supone que ves mejor que yo en la oscuridad. Deja que entremos a oscuras y tú me guiarás. Más te vale hacerlo bien o dejaré que te saquen las tripas – Ahora Kuts sí entendía las intenciones de su amo. Si una fuente de luz de movía por el bosque de noche, serían fácilmente de localizar, pero si se movían en la oscuridad con ayuda de los sentidos del gato, entonces se esconderían.

El sentimiento de serle útil a su amo inundó el pecho del felino con un calor. Igual Hoffer no tenía que saberlo, eso era la manera de pensar del felino.

Hoffer por su parte se lamía las heridas de las muñecas saboreaba el hierro del pelaje, fuera suyo o del animal que acababa de asesinar, y mientras lo hacía, pensaba en lo que acaba de suceder, y aunque no pudiera ver muy bien en la oscuridad, tenía parte de la confianza depositada en su esclavo.

-(¿Por qué no quieren que vayamos al sur?...)-

...

“La última bruja que se vió, fue a finales de la guerra de los 77 cuando se usaban como armas. Luego de eso, la brujería disminuyó drásticamente al ser considerada un arma potencial que amenazaría el cumplimiento del acuerdo de Rubrún. Aquellos que seguían haciendo práctica de las artes oscuras exigían un pago de sangre por parte de especies específicas, especialmente gatos negros cachorros que creen las brujas que sus órganos son capaces de atraer la oscuridad de manera natural.

En cualquiera de los ocho reinos, se condenada automáticamente a muerte a cualquier que siguiera estas prácticas o tuviera relación alguna con ella. Cacerías enteras se dieron después de la guerra debido a que su presencia también se les asocia a catástrofes, y suelen usar los atributos de: euforia, lujuria y depravación.

No se entienden los procesos que están detrás de la brujería, pero los zorros han descubierto que mantiene una conexión con los elementos de la naturaleza y un fuerte vínculo de fe a la oscuridad que crea el canal necesario para manifestar los elementos a voluntad haciendo uso de sangre ajena como combustible.

Animal predilecto…. las hienas, más no es raro encontrar otras especies asociadas.”

Leyó un cierto mestizo de un libro en un cierto sótano lleno de libreros e inventos.



Notas personales al lector:
20/04/2018:

Buenas buenas mis pequeños, que gusto que estés leyendo estas palabras, eso significa que me has seguido en la aventura de estos personajes y como se sumergen inesperadamente en cambios que pasan a su alrededor.

Sé que para muchos esto pueda significar cansado, pero intento resumirlo lo más que puedo. No se crean, tengo que hacer revisiones y evitar redundancias que se me escapan sin querer. (Si has leído alguna en esta página, me disculpo mucho y apreciaría una ayudadida!)

Ahora, a los negocios.

¿Qué has aprendido de este capítulo? Cada vez que puedo, voy formàndo una idea de como era la sociedad y como es ahora, de como son las cosas, de qué eventos se desarrollan, teoría, algo así como lo necesario para formar una wikia (?) pero muy extenso.

Además, ha aparecido la primera batalla que me ha tocado redactar y... la verdad es que nunca había redactado una. Esta ha sido corta, aún sigo probando. Si ha sucedido muy rapido es porque es mi intención, pero tranquilo.. eventualmente aparecerán mejores cosillas.

Tal y como dería el autor Kazuma Kamachi: "bajo mi pluma por ahora" y tomaré un descanso para dejarles una bonita lectura. Siempre encantado de corresponderles.

En esta oportunidad no tengo muchos mensajes individuales para dar, porque siento que lo disfrutan como pueden y comentan lo que les gusta, y eso es bonito.

¡Nos olemos en el capítulo 4 que ya tengo idea de como será!

T trax R Rin winter ¿Les ha gustado el intento de mapa que he hecho? No sé edición ¡Me defiendo como puedo!

Me da un poco de pena etiquetar a los otros, por eso los dejaré tranquilos y les daré el tiempo si es que siguen aquí con nosotros ¿eh?
 
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Rin winter

Dales cariño aun que no te lo pidan n.n

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Otro gran exito n.n

La historia me esta robando todo el interes, y no me cansare de decirlo, eres increible narrando! Y la batalla estuvo muy intensa.

Esperare el siguiente capitulo con muchas ganas :D
 
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