Quest C Magic Training [Holly Antonich]

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Amaki

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Wizarmon se hallaba nervioso pero, a su vez, muy emocionado, jugaba con algunos mechones de su cabello rubio mientras en la otra mano sostenía un viejo libro con hechizos que le ayudarían a ser un mejor mago y sorprender a todos, especialmente a cierto ser que hizo que sus mejillas se tiñeran de rojo. Cerró sus ojos y se concentró, había venido desde muy lejos para entrenar y lo haría, sin embargo, necesitaba ayudantes. Por lo que, en las afueras de la ciudad, esperaba a sus discretos colaboradores. Estaba impaciente, como un niño pequeño, si todo salía bien se haría más fuerte y experimentado; cosa que deseaba con todo su ser por alguien que apreciaba mucho.

Uh... — miró para ambos lados, debido a la antigüedad del libro, temía que éste fuera objetivo de ladrones, tenía que encontrar un lugar discreto lo más rápido posible —. ¿A-A qué hora vendrán? — se preguntó a sí mismo nervioso y luego sostuvo su cetro —. Espero que los hechizos de este libro... no sean tan impredecibles — comentó en voz baja.

"Magic Training”
a) NPC que la solicita: Wizarmon
b) Descripción de la misión: Un Wizarmon viajero que estaba de paso por la ciudad ha hallado algo interesante en la biblioteca que visitaba. Un antiguo Grimoire, que contiene varios hechizos y técnicas de Hechicería de Witchelny. Interesado en probar los hechizos, el mago ha adquirido el libro, y necesita a alguien que lo ayude a entrenar discretamente
c) Descripción del campo de juego: Ciudad - Afueras
d) Objetivos a cumplir:
  • Acompañar a Wizarmon en la búsqueda de un lugar discreto para entrenar
  • Ayudar a Wizarmon a entrenar y practicar los hechizos del Grimoire
e) Notas
  • Debido a la antigüedad del libro, Wizarmon quiere encontrar un lugar lejos de la mirada de curiosos y ladrones
  • Wizarmon tratará de ser cuidadosos, sin embargo no se confíen: Ni él mismo está seguro del poder de algunos de los hechizos que quiere probar
Mínimo de posts en Solo: 5.
Paga máxima: 390 Bits.
Plazo: 14 días.
Máximo de puntos de stat: 2.
En caso de activo:
Máximo de puntos del sistema de fama:
2.
Máximo de Blast Gauge: 30%
Digivice: D-Arc.

Holly & Lopmon

Maka Evans Maka Evans, adelante. Te hice una intro toda personal y bien shonen ai. Siéntete libre de fangirlear <3
 

Lord of Shipping
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{...}
No muy lejos de aquel sitio donde Wizarmon esperaba, el dúo conejo-pecosa se acercaban, a un no muy normal, paso calmado. Aunque ya estuvieran retrasados para llegar a la cita que habían acordado, la discreción era primordial en aquel trabajo, por lo que intentaban no correr para no llamar la atención; era algo así como un trote veloz.

Ya vamos muy tarde. ¡Te dije que debíamos apresurarnos, orejón! —La holandesa se quejó mirando su D-Arc; de verdad esperaba que Wizarmon no se hubiese marchado ya.
Ya lo sé, Holly. No tiene que repetirlo —el camarada marrón de la pequeña holandesa suspiró sin muchos ánimos y bastante vergüenza. Lopmon sabía perfectamente que su retraso era debido a él, por lo que no podía poner queja alguna a las réplicas ni regaños de su Tamer—. Pero insisto; no me siento del todo cómodo, digo. No es una misión oficial, es muy extraño que ese sujeto te haya buscado.
¿Y eso que tiene? —Holly ladeó la cabeza con leve intriga ante las palabras de su camarada antes de continuar—. Wizarmon dijo que nos pagaría bien, no veo porque no ayudarle si tendremos una remuneración monetaria considerable.
¡Oh, por Yggdrasil! Hablas como mercenaria —el conejo se lamentó de modo dramático—. Juntarte con ese maldito niño raro te está afectando, pecosa.
No digas tonterías, Aki no tiene nada que ver —la joven Antonich reprendió a su camarada jalando su oreja suavemente y haciendo un mohín—. El dinero es un plus; ayer que me encontré con ese pobre Wizarmon, de verdad no pude negarme a darle una mano. S-se miraba necesitado…
Holly confesó aquello con bastante vergüenza, sus mejillas estaban teñidas de un intenso carmín; aquello último borraba cualquier ápice de rudeza que la Tamer deseara demostrar a su camarada. Lopmon se limitó a sonreír suavemente. Holly jamás cambiaría, su instinto siempre le ganaría, y apenas viese a alguien en dificultades, ella iría a ayudarle.

Ya, ya ~~ —Lopmon agitó una de sus patitas con suavidad, como restándole importancia al asunto—. Comprendo que Santa Holly necesite hacer su buena acción del día, e intentar arreglar el mundo.
No me llames así. Solo quería ayudar a Wizarmon; de verdad se miraba necesitado.
Hablando de ello —el conejo cambió su tono y miró a su Tamer con cierta curiosidad y seriedad—. ¿Cómo fue exactamente qué conociste a ese sujeto? Solo mencionaste que hoy tendríamos un trabajo, pero no explicaste como se conocieron, nada. ¡Podría ser un vándalo! ¡Oh peor aún! —Lopmon extendió sus brazos al aire, como dando énfasis y emoción al momento; aquello de inmediato llamó la atención de Holly.
¿Peor aún? —La Tamer ladeó la cabeza con intriga.
¡Sí! —El conejo saltó al cuello de Tamer, se inclinó levemente a la altura de su oído y le habló casi en un susurro—. Sí, podría ser...un testigo Iluminati.
¿Un qué? —Holly miró al conejo con completa sorpresa e incredulidad, ¿acaso aquello era cierto? —. Debes estar bromeando, orejón.
¡No bromeo! —Lopmon sostuvo el rostro de su Tamer entre sus garritas y le miró fijamente—. Esos sujetos son peligroso; aparecen de la nada, se hacen tus amigos, comienzan a manipularte y al final. ¡Te quieren vender un tiempo compartido! Te lo digo Holly, es muy raro que ese sujeto te buscara.
¡Deja de decir tonterías! —Holly le jaló la mejilla al conejo con fuerza—. Estas confundiendo conceptos e ideas; además, Wizarmon no me buscó. Solo coincidimos en el mismo sitio y las cosas se dieron…
Oh no, ¿qué clase de sitios frecuentas ahora? —Lopmon volvía a dramatizar—. Mi pequeña, pura e inocente Tamer lentamente se corrompe. Es por la mala influencia de esos chicos con los que frecuentas ahora.
Holly suspiró y se golpeó la frente con la palma de su mano. La imaginación de su camarada sencillamente no tenía límites, pero debía parar el tren del pequeño.

Deja de exagerar las cosas, gordito —la holandesa suspiró—. Te voy a contar las cosas como pasaron, así te evitaras comentarios fuera de lugar con el pobre Wizarmon. Que por cierto, espero y siga esperándonos donde quedamos; ya vamos muy tarde.
La fémina admitió aquello con suma vergüenza, antes de comenzar a explicarle a su camarada como habían terminado aceptando esa misión.

{...}

El encuentro entre Holly y Wizarmon se había dado un día atrás en la biblioteca. Recientemente la Tamer había comenzado a tomar interés por el llamado “examen de ascenso”, por ello la Tamer no pudo evitar intentar informarse un poco sobre File y sus alrededores.

Fue así como la fémina terminó en la biblioteca, buscando cualquier cosa que le sirviera para su futura travesía; no iba negar que el simplemente investigar no se comparaba con la experiencia misma de salir y explorar, pero al menos aquello la podría preparar un poco para lo que vería. Sin embargo, tras un largo periodo de búsqueda, e intentando encontrar referencias entre libro y libro, Holly terminó por llegar a una sección de la biblioteca que no tenía pensada.

Había quedado cautivada con algunos libros sobre leyendas y relatos del mundo digital, después giró su atención a un libro sobre especies de Digimon, en el cual explicaba detalles que no tenía en cuenta; de hecho, cuando llegó a encontrar a cierto orejón sonrió con alegría. Ataques, datos curiosos, inclusive una posible línea de evolución; fue entonces cuando la holandesa se encontró con dos datos curiosos.

Uno: Lopmon era considerado como un “perro”, esto a pesar de su aspecto de conejo, y dos: Su línea de evolución era jodidamente adorable. Aquel libro verdaderamente le había cautivado, y debía tenerlo. Lentamente, y sin darse cuenta, Holly se había sumergido tanto en la lectura que, cuando comenzó a avanzar, no se dio cuenta por donde iba, y a los pocos metros colisionó contra algo, o mejor dicho alguien.

¡Auch! —el choque fue inminente; Holly fue a parar al piso con brusquedad, al igual que pobre alma desdichada con la que chocó. Ambos habían caído de espaldas, y por ende, las pertenencias que llevaban entre manos había ido a parar al piso de la misma forma.
L-lo siento tanto, iba distraído y…—una suave, y tímida voz llegó a los oídos de Holly, provocando que la holandesa alzara la vista; no solo la movía la curiosidad, también las ganas de disculparse
De-descuida, yo tampoco estaba prestando mucha atención —finalmente Holly podía observar a su interlocutor; era una figura parecida a un mago, largos cabellos rubios y un inusual traje, de inmediato Holly supuso que aquel ser era un Digimon, esto a pesar de su aspecto humanoide. No pudo evitar sonreír.
N-no te lastimé, ¿verdad?
Para nada, estoy bien —la de anteojos agitó su mano al aire restando importancia, aun manteniendo una sonrisa en el rostro.
Holly se giró sobre sí misma y comenzó a intentar recoger los libros dispersos a su alrededor, lo hacía de una manera torpe, casi hasta graciosa; intentó ponerse de pie pero todo cayó al piso, logrando que la Tamer se maldijera y sonrojara de vergüenza. Aquel gesto bastó para que el Digimon con finta de mago soltase una risilla al tiempo que se ponía de pie.

Permíteme ayudarte —la mano del Digimon se dirigió, gentil y algo tímida a la fémina que aún estaba en el piso; Holly observó aquello y asintió ligeramente tomando la mano del otro sin dudarlo un segundo. En ningún momento soltó los libros, y penas estuvo de pie, con su mano libre, sacudió sus ropas.
Muchas gracias, de verdad —Holly miró al frente y rascó su nuca con leve vergüenza para después saltar en su sitio y tender su mano libre al frente—. Pe-perdona, con todo esto ni siquiera me presente. Soy Holly Antonich, un placer.
¿Eh? —el Digimon de cabellos rubios se sonrojó y tras un leve asentimiento, aceptó la mano de la chica— So-soy Wizarmon, un placer.
Oh, un Wizarmon —la chica sonrió—; es la primera vez que conozco o trato con uno, al menos en persona.
Y-ya veo —el mago asintió suavemente—. Lo tomaré como un halago.
Ya lo creo…
Po-por cierto, señorita Holly — Wizarmon agachó la cabeza con leve pena y señaló uno de los libros que la chica sostenía—. Cre-creo que ese libro es el que yo saqué —el mago puntualizó eso, logrando que las mejillas de la joven Antonich se tiñeran de carmín intenso.
¡Santo cielo! —Holly se cubrió el rostro con vergüenza, y tras revisar los libros entre sus manos, que no fue mucha revisión, finalmente regresó la pertenencia ajena.
Era un libro antiguo de una tonalidad café; el grosor del libro era bastante considerable, las hojas eran antiguas y de tonalidad amarilla, e incluso algunas parecían estar algo más dañadas que otras. La portada era otra historia. La portada y contraportada parecían estar hechos con una madera ligera; mientras que el lomo, así como las puntas y correas eran de cuero con remaches de metal dorados.

La holandesa miró curiosa aquel libro, e incluso detuvo el avance de la entrega mientras observaba con curiosidad los extraños grabados de metal dorados en la pasta del libro; eran unos símbolos extraños que la fémina sencillamente no comprendía. Wizarmon tragó saliva nervioso y dio un paso al frente.

Es un libro bastante curioso, nunca lo había visto —Holly alzó la vista y miró al mago mientras recargaba un poco el libro entre las manos ajenas.
Ah, s-sí —Wizarmon asintió con pena, recuperando con rapidez el libro y aparentándolo contra sí mismo—. E-es antiguo y bastante valioso.
Me lo imagino; digo se nota a simple vista.
Y que lo digas, es verdaderamente raro —el Digimon parecía haberse relajado un poco, sus mejillas ardían suavemente mientras decía eso—. Y por lo que estuve hojeado tiene hechizos muy interesantes; pe-pensaba practicar alguno pero…
¿Pero? —Holly le miró con intriga.
Bu-bueno; cu-cuando me puse a pensar en donde podría practicar —Wizarmon rió con bastante vergüenza—. Me di cuenta que no sabía en donde podría hacerlo, no soy de este continente.
Oh, vienes de fuera —Holly sonrió suavemente, y tras colocar una mano debajo de su mentón, en un claro gesto pensativo, habló—: si gustas podríamos ayudarte a buscar un sitio.
¿Po-podríamos? —Wizarmon ladeó la cabeza con duda por aquella palabra en plural, Holly se limitó a asentir.
Sí, podríamos —la Tamer alzó su pulgar señalando el techo de la biblioteca—; es más, te ayudaremos a practicar tus hechizos. ¿Te parece?
No me gustaría robarte tiempo y…
No pasa nada, es común ayudar a quien lo necesita —la holandesa colocó sus manos sobre los hombros del adult y le miró con decisión antes de hablar—: así que no lo dudes, además —el brillo en los ojos de la Tamer era sumamente intenso mientras hablaba, se notaba la emoción en su cara— sería muy educativo ver el manejo de magia, más aún si la utiliza un experto como tu…
Un pequeño sonido ahogado salió de la boca del mago; quería negarse, no deseaba involucrar a nadie más en aquello, pero no pudo, no tras el rostro y ojos esperanzados que Holly mostraba en aquel momento. Además, si deseaba mejorar, para sorprender y deslumbrar a su persona importante, aquello verdaderamente le vendría bien.

Aun así dudó.

Dudó un poco hasta que, tras innumerables mohines, y un suspiro agotador, terminó por aceptar la ayuda de la fémina. Y lo demás ya era historia.

{...}

Buena historia, Holly… —Lopmon rascó su barbilla con suavidad y cerró sus ojos—. Le hizo falta un coche explotando, pero fue buena.
Orejón…
Ya, como sea. Aun creo que es raro —el conejo resopló—; e insisto, ese tipo quiere venderte un tiempo compartido.
Y creo que debería comprárselo —la Tamer respondió aquello con leve risa ahogada, Lopmon le dedicó una mirada extrañada.
¿Eh? —El conejo ladeó la cabeza con curiosidad, frunció suavemente el entrecejo y observó con atención a su Tamer, la cual aun sonreía con malicia.
Sí, un tiempo compartido para ti y Nanimon —la fémina acomodó un mechón de cabello detrás de su oreja, Lopmon sencillamente se limitó a estremecerse—. Últimamente ha visitado mucho el INN, pero sencillamente no quieres salir con él, uno de esos tiempos compartidos les ayudaría en su relación…
¡¿Eh?! —Las mejillas del conejo ardieron con furia; su mirada viajó de un lado a otro nerviosamente, era como si intentara buscar donde ocultarse, aquel comentario sencillamente le había golpeado bajo—. ¿D-de qué demonios hablas, pecosa?
Hazte tonto —Holly se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y miró al frente—: mejor apresúrate, no quiero que Wizarmon piense que lo dejamos solo, o que nos arrepentimos de ayudarle.
Lopmon gruñó suavemente mientras apretaba el paso. Ya casi llegaban a la salida de aquel sendero boscoso; Holly sonrió y apretó la correa de su mochila mientras avanzaba el último tramo. Le urgía llegar donde se había citado con el mago.

{...}

Finalmente el dúo llegó a su destino, un pequeño claro al final del camino boscoso, ahí donde se habían quedado de ver con Wizarmon; sin embargo no había ni rastro del susodicho mago. Holly miró de inmediato, y con nerviosismo a todos lados. Lo peor que había pensado sucedió. Wizarmon no estaba.

¡Lo vez, Lop! —Holly miró a su camarada con molestia, el conejo se limitaba a estar cruzado de brazos, además su vista se mantenía de medio lado.
No es mi culpa… —Lopmon torció su boca y miró fijamente a su alrededor; todo estaba extrañamente tranquilo—. Mira Holly, el mago no está, yo creo que deberíamos hacer lo mismo y…
¡Oh, es Holly! —Una voz ajena al dúo sonó de modo temblorosa a sus espaldas, por lo que de manera inmediata, tanto Lop como Holly giraron; apenas y aquello sucedió el rostro de la Tamer se iluminó extendiendo los brazos y avanzando para recibir y estrechar las manos del dueño de aquella voz. Es decir, estrechar las manos de Wizarmon— Pe-pensé que no vendrías.
La voz del mago sonó tímidamente al tiempo que se sonrojaba, estrechando con más fuerza las pequeñas manos entre las suyas.

¡Nada de eso! —La holandesa negó enérgicamente con su cabeza y continuó—: Tuvimos algunos problemas antes de llegar, contratiempos menores, nada de qué preocuparse.
Me-menos mal, de verdad estaba preocupado —el de cabellos rubios miró por sobre el hombro de la holandesa y ladeó suavemente su cabeza al lograr enfocar a cierto Digimon marrón, por inercia alzó una ceja y después miró a Holly—. ¿Y él es…?
Él es el “podríamos” de ayer.
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Amaki Amaki /o/ Primer post~~
 
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El mago observó con detenimiento al conejo, éste se limitó a regresarle la mirada con leve desconfianza, sobre todo cuando los ojos del Digimon rubio parecieron brillar con alegría; alegría propia de alguien que sonríe ante una travesura. Lopmon se estremeció.

Oh, ya veo —una risilla abandonó el cuerpo de Wizarmon y continuó—: él es el “podríamos”. Me imagino que es tu camarada, ¿cierto?
Así es, es Lopmon —Holly asintió sonriente y avanzó hasta el Digimon marrón acariciando con tranquilidad su cabeza; Lopmon se limitó a refunfuñar y girar el rostro algo molesto. Wizarmon rió.
Parece alguien temperamental.
Está un poco molesto —Holly confesó aquello con vergüenza—. Discúlpalo.
Descuida, descuida~~~ —Wizarmon asintió levemente con las mejillas algo rojas, parecía que estaba avergonzado—. A-además, no hay nada que disculpar… —el mago dirigió una mirada gentil al dúo y continuó—. Ustedes se están tomando bastantes molestias para ayudarme, yo debería ser el que se disculpe.
Ante aquellas palabras el conejo, que hasta hacía poco estaba enfurruñado y mirando a un costado, se sintió miserable; más cuando notó como Wizarmon se inclinaba levemente en una clara señal de disculpa.

N-o tienes que pedir perdón —Lopmon interrumpió aquella disculpa y reverencia; se había acercado lo suficiente al Wizarmon y había detenido su reverencia mientras miraba a todos lados, menos al mago. Tenía que admitir que había pensado bastante mal sobre las intenciones de Wizarmon, pero el verle actuar de aquella manera fue la patada de realidad que necesitaba para darse cuenta que no era malo, y que su mentalidad era la de una cucaracha por andar mirando demonios donde no había—. E-es un trabajo después de todo, ¿n-no?
¿Eh? —Wizarmon estaba sorprendido ante la reacción del conejo; parecía tan molesto la primera vez que le vio, por lo que verlo actuar de aquella manera le parecía algo extraño. Adorable, pero extraño.
Nada de “eh”; solo di en que te ayudaremos —Lopmon subió de un salto al hombro de su Tamer y apretó una de las trenzas de la chica para señalar al adult. Holly sonrió animada—. ¡Habla!
Sí, ¿en qué querías que te ayudáramos, Wizarmon? —Holly sonrió suavemente, endulzando su tono de voz para no poner nervioso al Digimon, todo esto mientras se acercaba al mago y ladeaba su cabeza.
Wizarmon no podía creer la disposición que el dúo tenía para ayudarle, de hecho aquello le conmovía en muchos sentidos; el mago se limitó a sonreír mientras asentía y se giraba de medio lado, tomó algo de entre sus ropas, o mejor dicho, de la bolsa que tenía oculta debajo de su capa. De inmediato, el libro que Wizarmon tomó el día anterior de la biblioteca salió a relucir. Holly no tardó en escudriñar con la mirada el pequeño objeto, parecía sumamente interesada, sin duda comprendía un poco que era un Grimoire pero nunca había tenido la oportunidad de ver uno de cerca. Sonrió.

Pero antes de poder hablar, o decir algo, la voz de su cámara irrumpió en sus tímpanos.

Y eso… ¿Qué es? —el conejo acortó distancia mientras ladeaba su cabeza y observaba con interés aquel extraño libre que Wizarmon sacaba; pegó unos cuantos brincos intentando observar más a detalle aquel libro, el mago se limitó a sonreír.
Esto es un Grimoire —tajó el adult con un gesto avergonzado y gentil, intentando explicarle al conejo.
¿Un qué? —Lopmon ladeó su cabeza sin comprender, pero casi inmediatamente su Tamer intervino.
Sin temor a equivocarme —Holly hablaba con calma—: un Grimoire es un libro que posee un contenido de conocimiento mágico; algo así como un libro de magia. ¿O me equivoco? —la holandesa le dedicó una mirada rápida a Wizarmon, el aludido sencillamente asintió.
En efecto, este libro posee grandes hechizos entre sus páginas —el adult ahogó una risilla y prosiguió—; bueno, al menos eso es lo que mis investigaciones señalaron.
Oh… —el conejo asintió suavemente, comprendía un poco el asunto—. Creo saber por dónde va el asunto —se cruzó de brazos—; entonces lo que tú quieres es que te ayudemos a practicar lo que hay en el contenido.
Sí, así es —el Digimon rubio ladeó la cabeza suavemente y prosiguió—. ¿Qué dicen, me ayudaran?
No veo porque no —Lopmon giró a ver a Holly con atención, y aunque intentaba contener su voz, sus ojos le delataban. Estaba emocionado—. ¿Tienes alguna objeción, pecosa?
Para nada —la holandesa ahogó una risilla; había sido ella quién quiso ayudar al adult en primer lugar, así que aquello no le molestaba—. Mejor comencemos, ¿no?
Sí, comencemos —Wizarmon se estremeció y apretujó contra su pecho el libro, como si su vida dependiese de ello—. Estoy ansioso por probar estos hechizos, de verdad deseo mucho aprender y volverme más fuerte.
Parece que tienes un motivo muy intenso detrás de un simple gusto —Holly habló con su habitual sonrisa mientras se hacia a un costado.
Sí, quiero volverme más fuerte para poder proteger lo que amo…
Eso es un hermoso gesto, Wizarmon —la Tamer sonrió.
Sí, sí —Lopmon atacaba de nuevo, interrumpía aquella charla con un meneo de sus orejas—; solo dinos que quieres que hagamos, "Maguito".
¡Lopmon! —Holly reprendió a su camarada apenas escuchó aquella forma de hablar por parte del conejo.
Es que de verdad, me estoy impacientando —sin embargo, aun a pesar de sus saltos de un lado a otro, no pasó nada.
Wizarmon parecía haber disminuido sus ánimos. Aquello era raro y Holly no tardó en mencionarlo. La joven Antonich, sin perder tiempo, se acercó a Wizarmon y le miró con intriga en el rostro.

¿Sucede algo malo, Wizarmon? —la cabeza de la holandesa se ladeó suavemente, él mago se limitó a bajar su cabeza con pena y asentir.
S-sí —Wizarmon miró de medio lado a Holly, después a Lopmon, y finalmente resopló para continuar—: lo que pasa es que ahora caigo en cuenta de algo importante, Holly. Algo que no debí haber pasado por alto…
¿Algo importante?
Así es —el mago miró al dúo seriamente y habló con ligera vergüenza—: e-estoy viendo que Lopmon es un child, eso me hace recordar que yo soy un adult y…
Descuida, tenemos todo cubierto —Holly sonrió colocando sus brazos detrás de su cuerpo de modo juguetón.
¿¡De verdad!? —Los ojos de Wizarmon se iluminaron de inmediato— ¿¡Eso significa que qué Lopmon ya tiene su forma adulta!? Ahh~~, me siento más animado; me estaba poniendo de los nervios porque había olvidado preguntar ayer y…
No, apenas somos amateur —confesó Holly avergonzada, Wizarmon se dedicó a mirarle de modo impresionado.
Pero podemos dar batalla como un medium, tenemos nuestras artimañas —aquello enorgulleció al conejo; de hecho el orejón golpeó su pecho con ligera fuerza, reafirmando sus palabras inundas de valor y orgullo. Estaba seguro que Holly traía consigo su D-Arc, y por ende las cartas. Aquello prometía ser un espectáculo.
Ya veo pero… —Wizarmon no parecía muy convencido; el mago estaba algo renuente, de algún modo él se imaginaba un entrenamiento con alguien de su nivel. No estaba seguro del poder de aquel libro, y temía por dañar al conejo de la holandesa…
Confía en nosotros, Wizarmon —Holly interrumpió la meditación del Digimon rubio, su voz sonó suave y palmó uno de sus costados mientras hacía aquello—. Estamos preparados para cualquier cosa; desde el Digivice, hasta D-Terminal.
Inclusive listos para un Card Slash; así que no te preocupes, mucho menos te confíes. Podríamos sorprenderte —Lopmon sonrió animadamente—; te prometemos que será un entrenamiento provechoso.
Bi-bien, confiaré en ustedes. Y no crean que les dejaré las cosas sencillas —Wizarmon apretó su Grimoire contra su pecho y avanzó con el corazón acelerado. Era momento de que aquel entrenamiento comenzara.​
{...}
Amaki Amaki u_u Lamento la demora. No tengo perdón de Dios.
 
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El campo estaba listo, y finalmente el grupo había tomado sus lugares. Wizarmon se mantenía en su sitio, sosteniendo con una de sus manos aquel extraño libro y en la otra sencillamente nada, solo sus ansias de entrenar. Por su parte, tanto Lopmon como Holly se mantenían en su sitio, analizando las posibilidades que tendrían en aquel entrenamiento.

No lo sé, pecosa —el conejo ladeó la cabeza suavemente—, no estoy muy convencido de esto. Ya sabes él es un Adult y yo…
¿Te vas a echar para atrás? ¿Acaso te da miedo un entrenamiento? —Holly le sonrió dulcemente a su camarada mientras le acariciaba un poco entre las orejas. Le preocupaba aquella actitud por parte de su Digimon, el no solía ser tan “tímido” o “asustadizo” para los trabajos—. Ya te has enfrentado antes a otros adultos y en diferentes situaciones, ¿no? ¿Cuál es la diferencia ahora?
Yo… —los ojos de Lopmon se abrieron cual platos ante aquellas palabras. Era cierto que ya se habían enfrentado con anterioridad a Digimon de nivel adulto, pero últimamente se sentía verdaderamente afligido por la cuestión de la evolución y la diferencia de niveles. El conejo no pudo más que sentirse miserable y torpe. Era estúpido preocuparse por aquellas cosas, pero sencillamente el tema le agobiaba un poco; tenía que hacer que aquello dejara de afectarle.
Deja de poner esa cara —la holandesa resopló interrumpiendo el monologo interno del conejo—. No te estoy acusando, mucho menos culpando de algo. Creo que es normal que uno se asuste de vez en cuando.
Eso no es lo que pasa, Holly —Lopmon hubiese querido continuar pero no pudo.
¿Están listos, chicos? —La voz de Wizarmon distrajo al dúo, el cual inmediatamente miró al rubio—. Podemos comenzar cuando gusten, pero —el mago le dedicó una mirada preocupada a la Tamer y su camarada, más concretamente al regordete ser marrón, y continuó—: si no estás seguro podemos detenernos y…
No, no —Lopmon resopló mientras sacudía su cabeza de un lado a otro; intentaba alejar cualquier maraña mental que estuviera opacando su “buen juicio”, como el solía llamar a esa llama en su interior, ¡por Ygg! Debía concentrarse y disfrutar al máximo cualquier experiencia que se le presentara—. Estoy bien, algo expectante, pero bien. Así que comencemos, “maguito”.
Perfecto.
Un extraño brillo centelló en los ojos del mago ante la mirada decisiva que el conejo le brindaba; la mirada de la de Tamer se endulzó y sonrió con delicadeza, parecía que su camarada había recuperado un poco los ánimos. No le gustaba verlo desanimado; desde que la holandesa había tocado el tema del ascenso, el conejo había comenzado a actuar bastante raro, sobre todo a la hora de tomar trabajos. Pero verlo de aquella manera, con aquel brillo y emoción en su ojos y rostro le hacía sentir tranquila y animada. No iba robarle aquel sentimiento con ningún comentario inoportuno, lo dejaría disfrutar.

Holly, ¿qué esperas? —Lopmon señaló al mago— No lo dejemos esperando…
Ya voy orejón, ya voy… —la Tamer ocultó una sonrisa y se movió en dirección al dúo sin refutar nada más. Era hora de comenzar.​
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El conejo saltó esquivando el ataque que el mago había lanzado; lo había logrado esquivar por los pelos; aquello sí que le había costado. Wizarmon por su parte mantenía su vista fija en el conejo y su mano extendida hacia el frente con una mirada divertida.

Demonios, eso sí que estuvo cerca —Lopmon se detenía con una pata del piso, intentando sostener su peso; sus orejas caían grácilmente a los costados de su regordete y empolvado rostro mientras su respiración se mantenía agitada.
Lop, ten cuidado —Holly miró a su compañero y mordió su labio inferior con emoción.
Ya lo sé, Holly. Ya lo sé —el conejo se irguió—. De verdad comienzas a tener a control sobre ese tiliche, “maguito”
¡¿Tú crees?! —Wizarmon saltó levemente en su sitio aferrando con fuerza el Grimoire contra su pecho— ¡Estoy dando lo mejor de mí, y estos hechizos de verdad son sencillos! Mira, aquí hay otro…
Espera, ¿qué? —el conejo apenas y tuvo tiempo de reaccionar, puesto que las acciones y palabras del rubio fueron rápidas; una llamarada salió dirigida al pequeño Digimon marrón. Wizarmon vitoreó animadamente.
¡Sí, lo he logrado! —el rubio señaló el libro y continuó—: dice que es un hechizo de alta dificultad, me ha salido bastante bien.
Sí, ya me di cuenta —Lopmon estaba tirado en el piso, respirando agitadamente y con los ojos cerrados—. No me has dejado tomar ni un respiro; al menos ya sabemos que puedes usar bastantes hechizos…
Así es —Wizarmon asintió señalando el libro con calma—. Ya probamos el fuego, la electricidad, y la ráfaga de viento —el adult pareció avergonzado al recordar aquello último, Holly también.
Oh, ni me lo recuerdes… —la holandesa cubrió su rostro con vergüenza mientras sacudía la cabeza negando. Lo recordaba perfectamente, mientras intentaban probar una técnica con viento su falda había terminado por alzarse dejando ver su ropa. Vergüenza total e ira monumental, no había nada más que decir.
Sí, ni me lo recuerdes —Lopmon gruñó mientras se ponía de pie—. Mejor díganme, ¿qué otra técnica quieren usar?
¿Les parece el hielo? —El mago ladeó el rostro con incertidumbre, esperando la aprobación de su dúo ayudante.
Por mi perfecto —Holly sonrió asintiendo y Lopmon le imitó con gesto autosuficiente.
Da tu mejor golpe, pero te lo aseguro el hielo es mi elemen…
No pudo terminar de hablar, un pilar de hielo salió del piso provocando que el data saltara lejos del lugar, dedicándole una mirada molesta al mago; Wizarmon le dedicó una leve mirada divertida y picara, como quien dice “lo siento, no pude resistirme”

Deberías estar más atento , “conejito” —Wizarmon sonreía suavemente mientras ladeaba la cabeza—. Pero debo admitir que para estar distraído, y tener un cuerpo tan “regordete”, te mueves bien…
Gra-gracias, creo…—las mejillas del conejo se tiñeron de rojo mientras se sacudía su cuerpo.
Holly ahogó una risotada mientras miraba de medio lado con diversión; aquel momento parecía salido de una de esas novela románticas baratas, de esas que se encontraban generalmente en la sala de espera de un médico. De hecho si le agregaban a Nanimon a la ecuación quedaría casi como novela mexicana barata.

¡Pecosa, borra esa sonrisa de tu rostro! —Lopmon golpeó el piso con una pata mientras fruncía el ceño— Sé a dónde divagaba tu mente. ¡No lo hagas!
Pe-pero yo no dije nada —la holandesa cubría la sonrisa en sus labios con su mano; Wizarmon aprovecho aquella platica para acercarse al dúo con calma.
Chicos, no peleen, si hacen eso debería darle el Grimoire a Holly para que entrene por mí.
Que simpático, que simpático —Lopmon se acomodó detrás de la pierna de su Tamer con vergüenza y algo de pena. ¿Por qué demonios estaba tan sensible ese día?
El conejo resopló, intentaría olvidar todo aquello, de hecho quería utilizar la plática eventual entre Holly y Wizarmon para ahogar sus divagaciones, y hubiese sido así de no ser que algo llamó su atención. Algo o mejor dicho alguien.

Sus orejas se levantaron suavemente, alertadas por el sonido que escuchaba acercarse, frunció el ceño y enarcó una ceja mientras interrumpía en la conversación de su Tamer y el mago…

Lamento interrumpir, pero alguien se acerca...

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Amaki Amaki u_u aun tengo dos-tres días >_< sí llego ;_;
 
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Ante aquellas palabras, tanto Holly como Wizarmon inmediatamente le dedicaron una mirada de incertidumbre al de largas orejas. Debía estar equivocándose o algo por el estilo, aquel sitio solía caracterizarse por ser bastante solitario, ¿cuáles eran las posibilidades de que alguien más fuese aquel día? Claramente, pocas.

Holly suspiró, podían hacer dos cosas: la primera sería relajarse, aquella presencia podría ser de cualquiera; un simple viajero, alguien de paso, de hecho podrían fingir que ellos mismos solo estaban ahí por la misma cuestión. La segunda opción era menos alentadora; debían prepararse para pelear. Wizarmon ya lo había comentado anteriormente, aquel libro era poseedor de grandes dotes mágicos, quien lo tuviese bajo su poder tendría acceso a estos, y posiblemente lo volvería alguien de cuidado, más si las intenciones de esa persona llegaran a ser hostiles.

Holly se estremeció ante aquella idea, tenía que dejar de pensar así; las posibilidades de que aquel ruido fuese algún extraño espía eran mínimas, ¿qué tanto tenía que odiarlos la estadística, el universo, e Yggdrasil mismo para qué aquello fuese cierto? Seguramente mucho, tal vez Lopmon solo estaba siendo paranoico como él era.

La Tamer abrió la boca, tenía la clara intención de decirle a Lopmon que dejase de preocuparse, pero ni ella misa podía hacer aquello puesto que una idea rondaba su mente, ¿y si de alguna manera alguien les había estado siguiendo? Se estremeció, y la sola idea de llamar exagerado a Lop le abandonó; una de las manos de la fémina viajó a sus mejillas y suspiró agobiada antes de hablar, pero Wizarmon le ganó.

Chicos, no se preocupen —Wizarmon sonrió—; sé que ustedes no fueron descuidados, podría ser cualquier cosas, incluso Lopmon podría equivocarse, confundir el ruido con cualquier cosa… —a pesar del tono que aquel comentario tenía, bastante optimista, el adult aferraba con recelo su libro.
Lo cierto es que Lop tiene buen oído, me consta —la Tamer recordaba aquella misión cuando buscaban Digignomes, de alguna manera no era alentador ese recuerdo, aun así continuó—: es bastante bueno cuando de escuchar se refiere; si dice que escuchó algo no deberíamos tomarlo tan a la ligera. Aun así, hasta no saber exactamente quién o que sea… —Holly tragó saliva y apretó con fuerza el dobladillo de su ropa—. No deberíamos confiarnos.
— Bueno, bueno
—Wizarmon suspiró y habló—: podemos ir a revisar, solo para cerciorarnos de que estamos siendo paranoicos, de que nada está pasando, pero…
Descuiden —Lopmon frunció el ceño y siguió—: no es necesario que todos vayamos, puedo ir por mi cuenta…
Pero es peligros, Lopmon —Holly parecía preocupada, pero el conejo se limitó a negar suavemente.
¿Olvidas el D-Arc? —El orejón golpeó suavemente el digivice mientras sonreía—. Podrás ver por donde vaya, así que no te preocupes, todo irá bien.
Bu-bueno, pero… ¿de verdad estás seguro que quieres ir solo? —Holly tenía la preocupación a flor de piel.
Yo puedo acompañarte y…
No, tú te quedas cuidando de Holly, Wizarmon —Lopmon interrumpió al mago mientras suspiraba suavemente y continuaba—: Yo iré a ver que encuentro, te encargo a Holly.
No seas imprudente, conejo —la holandesa hablo enojada, parecía que le molestaba un poco la actitud de su camarada—. Déjame acompañarte, si algo malo pasase.
No te pondría en peligro; además, si algo llegase a pasar, Wizarmon y tú podrían huir.
Sigo sin estar de acuerdo —la pelinegra infló las mejillas mientras apretaba el dobladillo de su camisa con molestia, pero el ver a su camarada tan decidido, después de la actitud extraña que había estado teniendo gran parte del día, de alguna manera le hacía sentir tranquila. Holly suspiró levemente.
Bi-bien, po-podras ir, pero al menor peligro que note iré por ti —Holly tajó aquello mientras aferraba su digivice contra el pecho, Lopmon asintió.
Por mi perfecto. Wizarmon, deberás cuidar de ella…
Y que lo digas, la cuidaré. No tienes de que preocuparte —el mago ladeó la cabeza—. Solo ve con cuidado, y apenas tengas un problema iremos.
Exageran, ustedes preocúpense por cuidarse, a ustedes y el libro.
Sí, orejó, sí —Holly le dedicó una mirada seria y después, tras sonreír, continuó—: si no encuentras nada, regresa cuanto antes, me escuchaste…
Sí, sí~~ relájate pecosa —el conejo ya avanzaba lentamente hacia la espesura; era un paso lento pero seguro.​

La holandesa no pudo hacer más cerrar sus ojos y respirar suavemente, tenía que confiar en su compañero; la mano de Wizarmon se posó en su hombro intentando animarla, la chica se limitó a sonreír, y apenas y el conejo desapareció de su vista le dedicó una mirada al digivice.

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El paso del conejo era calmado; analizaba el sendero por el cual iba, era un camino distinto al cual habían utilizado Holly y él para llegar a su encuentro con Wizarmon, pero estaba seguro que aquel era el sitio correcto, los ruidos eran cada vez más claros en aquella dirección, aun así no veía nada. Se maldijo y chasqueó su lengua.

Por su parte, en aquel claro donde habían estado practicando minutos atrás, Holly miraba atentamente la pantalla de su Digivice, estaba atenta al camino que Lopmon seguía, de algún modo eso le mantenía tranquila.

¿No crees que la vista está algo baja? —Holly no pudo evitar soltar aquel comentario, después de estar viendo un rato el andar de Lopmon, no pudo evitar pensar que el regordete conejo era muy bajito, y que aquello de alguna manera acortaba su campo visual.
So-solo un poco, pff… —Wizarmon ahogó una risilla boba—. P-por cierto, Holly —el adult intentaba contener su risa, necesitaba sonar serio al hablar—. ¿No crees que ya ha sido suficiente? Digo, sé que es poco tiempo, pero no se ve nadie.
Sí, creo que deberíamos ir a por él, no sé qué haya nadie ni nada peligros, así que, ¿por qué no? Vamos por Lop.
Igual, y por cualquier cosa, vayamos con cuidado, ¿bien? —Ante aquella afirmación por parte de Wizarmon, Holly asintió suavemente, acomodaba la correa de su mochila y comenzando a andar en la misma dirección que su camarada había ido, además aun miraba por donde iba el conejo.​
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Finalmente Lopmon se detuvo, había llegado a un punto del camino donde los ruidos ya no se escuchaban, pensó lo peor. ¿Por qué todo estaba tan silencioso de golpe? ¿Por qué a pesar de que no había ruido Lopmon no podía dejar de estar alerta, como si algo le acechase desde las sombras? Todo aquello sencillamente no era normal.

Maldición —Lopmon no pudo evitar maldecirse, a él y a su suerte. Todo era endemoniadamente extraño, tenía una extraña sensación recorriéndole la espina, una incomodidad que difícilmente lograría olvidar.​

El conejo se estremeció y retrocedió unos cuantos pasos sobre su andar; lentamente se giró sobre sus talones, tenía la clara intención de volver con Holly y Wizarmon, pero apenas y había girado algo le sorprendió, algo le había tomado por los hombros justo antes de poder enfocar su vista.

Por inercia saltó y cayó de espaldas en el piso, gimiendo suavemente. Se sintió estúpido por haberse descuidado de aquella manera, e inmediatamente intentó lanzar su Blazing ice, pero apenas y enfocó la vista se dio cuenta con horror de que no debía hacerlo. Ahí delante, quien lo había asustado estaban su Tamer y el mago; pero ya era demasiado tarde, no podía cancelar el ataque.

Por inercia Wizarmon se puso al frente, si el ataque golpeaba a Holly podría ser malo, así que bloquearía el ataque, pero Lopmon también había pensado en aquello, por lo que, con torpeza, giró el rostro a otro lado lanzando aquel ataque a la nada… o eso creía…

¡Maldición, orejón! ¿Qué demonios te pasa? —Holly le reclamó a su camarada desde su sitio detrás Wizarmon, sus ojos estaban abiertos de par en par.
¡No fue mi culpa! —Lopmon, apenas y había terminado se ataque le dedicó una mirada asustada a su Tamer, como cerciorándose de que no estuviera lastimada—. Ustedes no deberían aparecer así, ¿y qué demonios hacen aquí? ¡Les dije que me esperaran!
Pero no parecía haber problemas, así que vinimos a ver si…

Wizarmon se vio interrumpido por un ruido proveniente del sitio donde Lopmon había lanzado su ataque, frunció suavemente el ceño y ladeo la cabeza; Lopmon de inmediato también se vio interesado en aquel sitio, es escuchaba un ligero ajetreo de la maleza, así como un quejido suave. El dúo de Digimons se dirigió una mirada el uno al otro, y tras asentir, en un acuerdo mudo, comenzaron a avanzar en dirección al lugar.

Chicos… —Holly miró a ambos Digimon—. Tengan cuidado.
Eso lo sabemos, Holly —Lopmon se colocó de inmediato frente a Wizarmon, le dedicó una mirada rápida y continuó—: tú aferra ese libro como si tu vida dependiera de ello, no sabemos que haya ahí detrás.
Claro, no debes decirlo dos veces. Andando.

Lentamente el andar del grupo continuó hasta aquel sitio de impacto; todos se prepararon para lo que les esperaba detrás de aquel arbusto con tintes congelados. Wizarmon movió ligeramente el follaje con ayuda de su mano libre, y tras esto el grupo observó aquel sitio.

Ahí estaban dos pequeños Digimon cual demonios, su color era de un simpático tono morado; uno estaba inconsciente, parecía ser el que había recibido el golpe del Bazing ice, mientras que el otro intentaba moverlo de manera inútil;

¿Eh? —Lopmon ladeó la cabeza—. Solo son Digimon salvajes…
¡Oh, por Ygg! —El pequeño demonio que estaba despierto saltó mientras dejaba caer a su compañero, provocando que golpease de nuevo contra el piso y de paso soltara un quejido ahogado.
¡Hey, calma! —Wizarmon habló para intentar relajar al pequeño ser, pero este parecía haber entrado en pánico, no sabía ni dónde meterse, miraba a todos lados, parecía nervioso.
¿Ustedes eran quienes estaban espiándonos? —Lopmon miraba fijamente al dúo de mini-demonios, ¿de verdad ellos eran la causa de su irracional preocupación? Se golpeó mentalmente, ahora lo creía, vaya que exageraba.
¡Waaaa! —El Digimon gimió mientras comenzaba a inclinarse en extravagantes reverencias— ¡Lo siento! ¡Lo siento!
— Oye no tienes que hacer eso, tú…

Petitmamon —Holly miró a los Digimon mientras sostenía su D-Arc—. Son pequeños demonios del tipo virus…


Entonces, ¿ellos eran quienes nos estaban siguiendo? —Wizarmon miraba con leve pena-diversión al pequeño demonio.
No tengo ni idea, si no hablan y solo están disculpándose no podremos saber —Lopmon miraba con frustración la escena— ¡Ahhh! Maldición, deja de disculparte.
¡Agg! —Petitmamon gritó con pánico— ¡Por favor, no me mates!
Tranquilo, tranquilo — Holly se adelantó mirando al dúo de Digimon y sonriendo con timidez—. Na-nadie les hará daño, solo queremos saber si eran ustedes quienes nos estaban viendo.

El pequeño ser dejó su dramatización para dedicarle una mirada de vergüenza a la holandesa y sorber su nariz mientras asentía suavemente.

S-sí, lo siento mucho —una nueva reverencia se hizo presente—: a nombre de mi hermano y el mío, me disculpo.
Descuida, no hay problema —Holly sonrió mientras se acomodaba en su sitio—. Solo que nos sorprendió un poco que nos estuvieras espiando, pensamos que querías hacernos algo.
¡Nunca! —El mini-demonio saltó cerrando sus puños—. No queríamos hacerles daño es solo que… —bajó sus rostro avergonzado mientras sostenía con gentileza a su hermano, el cual comenzaba a despertar.
¿Es solo qué? —Wizarmon les miraba atentamente.
Lo que pasa es que mi hermano y yo, teníamos tiempo queriendo ese libro, pero no lográbamos entender gran parte de los hechizos… —la atención del pequeño demonio se dirigió de inmediato al ser que comenzaba despertar.
Oh, ¿q-qué diablos me golpeó con tanta fuerza?
Es mi culpa, lo siento —el conejo se disculpó con el pequeño que recién despertaba—. Pero de verdad estaba nervioso, en parte fue su culpa.
Sí, lo sabemos… —el Petitmamon más grande suspiró—. Pero de verdad, queríamos aprender algún truco de ese libro; nuestro mayor anhelo es ser fuertes, queremos proteger a nuestros seres queridos, pero somos malos para leerlo. Y bueno pensamos que si mirábamos su práctica aprenderíamos algo…
Eso significa que solo estaban… ¿Estudiando? —Wizarmon preguntó aquello con leve tranquilidad.
Algo así —el pequeño Petitmamon que recién despertaba habló con suavidad mientras se sobaba la cabeza—. De hecho, cuando vimos que el señor Wizarmon tomaba el libro, teníamos la intensión de preguntarle si quería ayudarnos.
Pero luego apareció la señorita, y nos dios miedo que malinterpretaran todo.
De igual forma se malinterpreto —Lopmon suspiró cruzándose de brazos y sentándose un momento en el piso.
Lo lamentamos mucho, solo queríamos que nos enseñaran a usar magia…
Bueno, de igual manera si aparecían así como así podíamos habernos tomado mal su aparición —tajó Holly mientras acariciaba una de sus trenzas.
Lo bueno es que no pasó a mayores, nadie resultó herido —Lopmon dijo aquello mientras se levantaba y se sacudía.
Habla por ti, conejo —el más pequeño de los Petitmamon habló aun adolorido.
Lo siento mucho, estaba nervioso —Lopmon intentó justificarse con una torpe sonrisa.
De verdad lo sentimos mucho, no volverá a pasar —el mayor de los hermanos se disculpó—. De hecho, ya pensábamos irnos, después de todo no estábamos consiguiendo nada y…
No tienen por qué irse —Wizarmon interrumpió mientras sonreía—: si lo que en verdad quieren es aprender, al igual que yo…po-podemos entrenar juntos.
Esa no es mala idea —Holly habló animada y continuó—: Wizarmon podría enseñarles un poco, y ustedes practicar juntos, incluso podría ayudarles con algo.

Una sonrisa iluminó los rostros de los pequeños child mientras intercambiaban miradas incrédulas; después posaron sus ojos, bastante llorosos por cierto, en el mago y Holly, los cuales habían sugerido aquello. Se notaban agradecidos.

Sin poner objeción alguna, y con suma alegría en sus pequeños e infernales cuerpecillos, los mini-demonios siguieron al trío hasta donde habían estado practicando; Wizarmon por su parte parecía feliz de practicar a lado de aquellos pequeños seres, los cuales parecían compartir su convicción de proteger a quienes querían.

Suspiró levemente, ensoñado al recordar él porque de su interés por mejorar sus técnicas mágicas, sus mejillas se tiñeron de rojo casi de inmediato y se cubrió con ambas manos antes de sacudir su cabeza. Un grito llamó su atención, Holly y Lopmon le hablaban unos cuantos metros más alejados, Wizarmon espabiló un poco, y sin más les siguió.​


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Masaru Masaru & Amaki Amaki /o/ uno más ;_; Juro que posteo antes de las 12 -de mi ciudad-
 

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Wizarmon suspiró mientras detenía el Grimoire y le señalaba al pequeño demonio más grande como utilizar una de las técnicas elementales que había en la página, específicamente usar fuego; le daba indicaciones detalladas, y le deletreaba con cuidado cada palabra que el hechizo necesitara.

Solo con que recuerdes eso estarás bien, lo demás es sencillo —el mago rió y continuó—: así que no temas, hazlo con cuidado.
Bien —el mini-demonio asintió mientras frotaba sus pequeñas manos una contra la otra, cerró sus ojos, y tras concentrarse un rato comenzó con la invocación de aquel hechizo. Una pequeña abandonó sus manos y bufó con fastidio y frustración.
Comienzo a pensar que no servimos para esto, hermano —el Petitmamon más joven resopló dejándose caer en el piso con una ligera mueca de frustración.
¡No digas eso! —Wizarmon suspiró dedicándoles una mirada a ambos demonios—. Este libro tiene la capacidad de darle dotes mágicos a quien lo tenga en su poder, o que al menos conozca su contenido.
Pero no somos hechiceros como tú, solo somos demonios.
Puede que eso influya en la manera en que los hechizos funcionan en ustedes —Holly habló con calma mientras acomodaba un mechón de cabello detrás de su oreja—: tal vez por eso sus hechizos no son tan potentes, pero si el Grimoire promete ese poder, sin importa quien seas, tal vez solo hace falta practicar…
Sí, de hecho —Wizarmon sonrió levemente mientras guardaba el libro y miraba a los childs—. Yo he tenido el libro a mi alcance, aun no termino de aprenderlos por completo, bueno es decir, memorizarlos.
Eso significa que…
Que aún no controla del todo los hechizos —Lopmon sonrió y continuó—: por lo que tener el libro guardado nivela un poco las cosas, si se equivoca en alguno de los hechizos podría tener un resultado terrible.
Los pequeños demonios miraron fija y nerviosamente al mago rubio, el cual, mientras el conejo hablaba, no había dicho palabra alguna, se mantenía en silencio; los hermanos tragaron saliva de modo sonoro y se miraron el uno al otro. Querían aprender, querían mejorar, sabían que sus dotes mágicos eran escasos, casi nulos, pero ahí estaba el adult, dispuesto a ayudarles. No podían desaprovechar aquella ayuda.

¿Entonces? —Wizarmon ladeo la cabeza suavemente— ¿Qué dicen?
Bi-bien, hagámoslo —aquella respuesta fue en coro por parte de los hermanos Mamon, tenían en mente algunos de los hechizos que el mago les había enseñado, solo tenían que practicarlos y que mejor que aquella situación.
Bien, en ese caso comencemos —Lopmon alzó una de sus patas y suspiró—. Sugiero que hagamos dos equipos, y luego intercalemos.
Por mí no hay problema, me parece lo justo —Wizarmon rió—. ¿Qué dicen?
Sí, está bien —el menor de los hermanos asintió mientras avanzaba hacia Wizarmon, parecía que el dúo de pequeños mini-demonios no tenía problema con aquella decisión.
Una vez que los dos grupos estuvieron acomodados, Holly observó a ambos grupos mientras retrocedía un poco y se colocaba a una distancia prudente, mirando con calma a los Digimon, estaba segura que aquel entrenamiento tendría resultados interesantes.​
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El medio día le abrió paso a la media tarde, aquel entrenamiento entre el grupo de Digimon había sido prolongado más de lo debido, y ahora estaba teniendo estragos. Lopmon estaba tirado boca abajo en piso, jadeando cansadamente, era difícil seguirles el paso a esos tipos.

Lopmon no estaba usando magia, pero pensó que sería sencillo esquivar los ataques de los otros, después de todo estaban comenzando, ¡eran novatos por Ygg! Pero aun así había sido más difícil segundo con segundo. Al inicio esquivar los ataques eran sencillos, las confusiones de palabras, la potencia, nada era un verdadero enemigo; pero todo cambió conforme las manecillas del reloj avanzaron, la practica comenzaba a tener sus resultados, y por ende Lopmon comenzaba a sufrir.

Eso fue brutal, por favor ya no más —el conejo soltó su queja al aire, justo cuando una mano tocaba su frente.
Sí, yo creo que ya se merecen un descanso.
¿De verdad? —Aquella interrogante llegó por parte de uno de los pequeños demonios, el más joven de hecho—. ¿De verdad podemos descansar ya?
Y-yo creo que sí —Wizarmon estaba respirando agitando, sus mejillas estaban rojas y se recargaba sobre sus rodillas. De verdad se miraba exhausto.
Bien, entonces tomen un respiro —Holly sonreía con leve timidez—; iré a traerles un poco de agua para se relajen, ya cuando estén más calmados y descansados podemos volver a la ciudad.
E-eso parece buena idea pecosa —Lopmon intentó ponerse de pie, pero la gravedad ni el agotamiento le ayudaron, Holly rió ante aquello y negó suavemente.
Tú quédate ahí a descansar, yo iré sola. No soy una damisela en desgracia.
Pero pecosa... —como siempre el conejo parecía agobiado por lo que podría sucederle a su Tamer.
Nosotros la ayudaremos —los hermanos Mamon se pusieron de pie ayudándose el uno al otro, Lopmon les dedicó una mirada de intriga. Los hermanos se miraron el uno al otro y después rieron ante la mirada del conejo.
No nos veas así —el más joven sonrió colocándose al lado de la holandesa antes de hablar—: estamos menos cansados, y bastantes sedientos, no tenemos problema en acompañar a la señorita humana.
Me llamo Holly —la de pecas sonrió con suavidad mientras acariciaba al pequeño demonio a su lado—. Y yo no tengo problema en que acompañen.
La Tamer no se quedó a esperar el “visto bueno” de su camarada, sencillamente comenzó a andar con los pequeños demonios a cuestas, que si bien estaban cansados, sin duda aún tenían fuerzas para escoltar a holandesa hasta el riachuelo cercano para que tomase un poco de agua. Lentamente el pequeño grupo se comenzó a alejar y desaparecer en la espesura. Lopmon gruñó inquieto.

Relájate, orejón —Wizarmon sonrió mientras se acercaba al conejo, el regordete ser se incorporó lentamente hasta quedar sentado y miró al mago.
Estoy relajado, ¿qué insinúas?
Que te preocupas mucho, confía en ella —Wizarmon se dejó caer al lado del conejo—. Ella se esfuerza mucho por ti, por ambos.
Lo sé —Lopmon suspiró—, por eso mismo me esfuerzo por cuidarla, por mejorar para que no le pase nada.
Eso es muy noble de tu parte, Lopmon.
Gracias, viniendo de ti es un halago —Lopmon rió con vergüenza, el hechicero le dedicó una mira de asombro.
¿Eh, porqué dices eso?
Bueno, es que —las mejillas del conejo hervían mientras intentaba ocultar su rostro de manera inútil, aun así, tras tomar aire continuó hablando—: tienes una habilidad muy buena por ti mismo, y aun así…quieres mejorar, y lo has logrado de manera asombrosa. Es envidiable.
¡Ja! ¿Pero qué dices? Tú también eres bastante habilidoso, digo, para ser un conejo regordete... —Wizarmon colocó una mano sobre la cabeza del conejo mientras sonreía—. Cuando evoluciones, seguramente tendrás técnicas y habilidades aún más sorprendentes.
Tsk —el conejo marrón giró el rostro sin interés—. No creo, de hecho lo dudo —bajó su cabeza suavemente y continuó—: seguramente tendré una forma torpe y para nada agradable. En ocasiones me temo que Holly pueda quedar aterrada, es una chica sensible.
¿Eh? ¿De qué hablas? —El adult miró fijamente al conejo, no entendía muy bien lo que decía el child.
No tengo las mejores líneas evolutivas, así que…
¿De verdad? —Wizarmon ladeó la cabeza—. Eso me parece muy extraño, digo, después de todo tengo entendido que Wendimon es un Digimon bastante… —la voz de Wizarmon se cortó en seco al observar el rostro de molestia y pesar que invadía a Lopmon. Estaba intrigado—. ¿Pasa algo? ¿Dije algo malo?
No, no es eso —el orejón rió con pesar—; es solo que esa es la única evolución que no me gusta considerar.
Oh, ya veo — Wizarmon asintió mientras miraba al frente, como maldiciendo el comentario sobre las evoluciones, había tocado una fibra sensible incómoda, y se notaba. Tenía que cambiar de tema pronto.
Sí, la verdad eso me preocupa desde que Holly tomó la decisión de hacer el ascenso. La evolución — el conejo sacudió su cabeza—. Vengo de un sitio donde vi varias posibles evoluciones de mi especie pero…—arrugó la nariz—. No es algo que me tenga muy animado, ¡pero no le digas nada de esto a Holly! No quiero que la pecosa se sienta culpable o algo por mi falta de animo a mis evoluciones.
Descuida, descuida. No le diré nada a Holly, pero me ofendes un poco —Wizarmon llevó una mano de forma dramática a su pecho y otra a su mejilla, como secando una lagrima. Lopmon le miró con leve sorpresa.
O-oye, ¿qué sucede? —El conejo sencillamente no entendía esa actitud. Estaba preocupado, ¿había dicho algo malo? ¿Hecho algo? Estaba confundido.
¿Sabes? —Wizarmon sollozó—. Tengo un par de amigos, que mucho antes de ser Wizarmon fueron conejos orejones… —el mago secaba sus lágrimas imaginarias antes de continuar—: por ello tu comentario me ha herido, decir que los Wizarmon somos evoluciones no deseadas.
¡¿Eh?! —los ojos del conejo se abrieron— Y-yo no dije, bueno si pero…. ¡Agg! —Lopmon se revolvió las orejas—. ¡Yo no quería ofenderte ni nada!
Lo sé conejo, lo sé —Wizarmon rió—. Pero tenía que mencionarlo; muchos de mi especie antes fueron como tú, y te aseguro que si no sabías que podías evolucionar de esa manera, aun tienes opciones y oportunidades de evolución —la mano del Digimon adulto golpeó la espalda del child con suavidad y soltó una risotada—. Deja de preocuparte tanto por esas cosas.
Cla-claro, gracias por el consejo…—el Digimon sonrió con vergüenza mientras se rascaba suavemente la nuca, de alguna manera aquella platica le había sentado bien, inclusive le había animado.
Así que no todo estaba perdido, su destino no estaba marcado. Tenía más oportunidades. Lopmon no podía creerlo, quería saltar, gritar y…

¡Ahhh! —Lopmon brincó de su sitio al sentir como era mojado; alguien le había lanzado agua en la espalda. Se levantó con rapidez, dispuesto a arremeter contra el osado, pero al ver como su Tamer se reía detrás de él, junto a los hermanos Mamon, lo hizo tragarse su enojo—. Maldición, pecosa, ¿qué demonios pretendes?
Solo era una broma, orejón —la holandesa le tendió uno de los recipientes que había llenado con agua—. No te enojes y bebe eso.
Claro, claro —el conejo comenzó a beber con calma mientras miraba como Holly le daba a Wizarmon el otro recipiente, justo para después sentarse a su lado.
Trabajaron duro hoy —la Tamer miró tanto a su camarada, como a su contratista, y después al par de pequeños e improvisados ayudantes antes de continuar—: todos hicieron un gran trabajo, me siento muy orgullosa.
Yo estoy tan agradecido con ustedes, con todos —Wizarmon sonreía suavemente—. De verdad no se imaginan lo mucho que esto significa para mí.
Seguramente es algo muy importante, digo después de todo tienes tus razones para intentar mejorar —Lopmon habló con calma—; digo, todos las tenemos, ¿no?
Sí, sabemos a lo que se refieren —el Petitmamon más grande habló con calma—: por eso deseamos aprender magia, para proteger a nuestra amada familia.
Eso es muy noble de su parte, chicos —Holly les acarició con calma mientras sonreía.
Les agradecemos que nos dejaran ayudarles y verles sin que nos mataran —el pequeño demonio que durante medio día estuvo inconsciente sonrió—. Por cierto, cambiando un poco de tema —le dedicó una mirada a su hermano y continuó—: hermano, ya va siendo que volvamos a casa, se preocuparan.
Tienes razón, es hora de que volvamos —el pequeño demonio se puso de pie mientras sonreía y daba una reverencia—. Muchas gracias por todo.
— No tienen que agradecer nada, fue un placer ayudarles
—Wizarmon se puso de pie para despedir al dúo de hermanos.
Aun así, gracias por su tiempo, muchos no lo hubieran hecho —los pequeños demonios sonreían mientras les dedicaban una mirada a los presentes—. De verdad muchas gracias, esperamos que nuestros destinos se crucen de nuevo —los hermanos alzaron sus manos en señal de un amigable gesto, esto mientras lentamente comenzaban a ponerse en movimiento—. Esperamos verlos de nuevo.
Sí, que tengan excelente viaje — Holly se puso de pie para despedir a los pequeños seres los cuales ya se marchaban, lentamente. La despedida se prolongó unos cuantos segundos, hasta que el conejo rompió el silencio.
¿No creen que también va siendo hora de retirarnos?
Sí, eso es cierto —Holly miró el cielo—. Ya comienza a oscurecer y debemos volver al Inn, me imagino que Wizarmon también tienes que descansar.
Así es, además mañana debo seguir con mi viaje —el adulto sonrió con tranquilidad.
Eso quiere decir que solo estarás un día con nosotros —Lopmon parecía desanimado por aquella noticia.
Sí, lo siento mucho —Wizarmon habló con leve vergüenza—, el día de ayer se lo comenté a Holly, que el entrenamiento solo sería por un día.
Pero como Lopmon siempre está en su mundo, solo escucha lo que le conviene.
Soy un poco distraído, no me odien.
Descuiden, no pasa nada —el hechicero suspiró sacudiendo sus ropas y rascando su mejilla—. Pero así es, Lopmon, sólo estaría entrenando hoy con ustedes.
Es una pena… —Lopmon soltó aquello sin pensarlo, y casi de inmediato se sonrojó para contradecirse, esto ante la mirada de su Tamer—. ¡Ah! Qu-quiero decir, ya sabes porque solo fue un día, y-y la para-practica hace al maestro.
Lo que digas, Lop, lo que digas —la holandesa ahogó una risilla maliciosa.
¡Co-como sea! —El child saltó hasta el cuello de su Tamer y le sacudió suavemente con sus patitas—. Po-podemos ir juntos hasta la salida del bosque, si gustan.
Por mi no hay problema —el mago tajó aquello con una mirada gentil.
Pues bien, en tal casi, pongámonos en marcha —la joven Tamer de trenzas asintió con tranquilidad mientras tomaba sus pertenencias, siguiendo a Wizarmon el cual señalaba un sendero.
Vayamos por aquí, no afectará mucho el destino final, pero igual variemos un poco el paisaje.
Claro…
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El trayecto del grupo no tuvo mayor contratiempo, tal vez una que otra ligera distracción por observar alguna cosa curiosa del paisaje, pero nada de qué preocupar; en lo que se podía mencionar, la única cosa rara que les habida sucedido aquel día había sido ese extraño y furtivo encuentro con los hermano Mamon, pero nada del otro mundo.

Al cabo de un rato finalmente el grupo estaba fuera del bosque, de hecho habían llegado a las afueras de la ciudad, la cual les recibía con un lindo espectáculo de luces, propias de los faroles apenas y la noche caía. De algún modo marcando la bienvenida a la civilización, por otro lado, marcando una despedida inevitable.

Bueno, creo que hasta aquí llega nuestro trayecto juntos, ¿no? —Wizarmon confesó aquello con leve vergüenza.
Sí, es una verdadera lástima —Holly sonrió—; aun así fue un gran día el de hoy.
¡Sí! ¡Se los agradezco mucho! —Wizarmon aferró el Grimoire contra su pecho y se estremeció mientras sonreía con emoción—. Ahora estoy seguro que tendré la fuerza para proteger lo que amo, y seguramente mi señor Vamdemon me considerará más atractivo.
Espera... —Lopmon habló por fin, después de haber estado callado gran parte del trayecto; sin embargo su voz se escuchaba, ¿nerviosa? Sí, nerviosa por aquellas últimas palabras— Tú dijiste… ¿S-señor? E-entones t-tú eres...
Jajajaja~~ —la cantarina risa avergonzada del hechicero llegó a oídos de Lopmon, esto mientras el rubio bajaba su libro e intentaba ocultar su creciente sonrojo.
Oh, Ygg santo —la Tamer ocultó una sonrisilla maliciosa ante aquella confesión, de algún modo comenzaba a pensar en el futuro que le esperaba a su camarada con semejante imán.
¿Tiene algo de malo? —Wizarmon habló usando su tono dramático, combinado con uno algo infantil.
N-no tiene nada de malo —Lopmon agitó su cabeza mientras se balanceaba de un lado a otro, aun detrás de Holly—. D-de hecho, ¡de hecho admitir ese tipo de sentimientos es algo bastante imponente y varonil…!
El conejo cortó el rollo apenas y se dio cuenta de lo que acababa de decir, Holly sencillamente se limitó a abrir grandes sus ojos e intentar, con bastante dificultad, ocultar su risa. Wizarmon por su parte estaba bastante rojo, avergonzado por semejante confesión.

Mu-muchas gracias, Lopmon. Es la primera vez que alguien me dice algo así —el mago se acercó hasta el conejo y se agachó un poco para quedar a su altura, Holly por inercia retrocedió unos cuantos pasos, dándole espacio al hechicero—. Gracias.
Tras aquella palabra de gratitud, lo siguiente le llegó al conejo como balde de agua fría. Un delicado beso se posó sobre su mejilla, el adult lo había besado, Lopmon no podía creerlo; de hecho el conejo no pudo más que quedarse estático, cual piedra, mientras Wizarmon se alejaba con tranquilidad, aun con una sonrisa.

El conejo se quedó quieto, estaba helado en su sitio, por inercia llevó su mano a su mejilla y tocó con suavidad el sitio del beso aun sin creerlo.

Eres muy lindo Lopmon, es una lástima que no pueda corresponder tus sentimientos, ya tengo a alguien importante —el mago se acomodó sus pertenencias y se dirigió a Holly, la cual le miraba con ternura mientras mantenía sus manos cruzadas detrás de sí—. Entonces, ¿este es el hasta luego?
Así es —el mago abrazó a la chica con delicadeza y se apartó—. Tengo que irme de una vez, sabes que debo llegar al puerto para volver a mi región.
Lo entiendo, de verdad fue un placer conocerte.
Lo mismo digo; conocerlos a ambos fue asombroso —un nuevo abrazo se hizo presente, Wizarmon se apartó al poco rato y les dirigió una mirada dulce a ambos camaradas.
Que tengas lindo viaje, Wizarmon.
Lo mismo digo Holly, y suerte con su ascenso, a ambos.
Lo tendremos —Holly golpeó suavemente a Lopmon en un costado con su mano, intentando sacarlo del trance en el que se encontraba.
¡Ah! ¡Sí! —Lopmon sacudió su cabeza— ¡Que tengas buen viaje, nos veremos pronto!
Jajaja —el rubio soltó una corta risa mientras asentía y avanzaba— ¡Claro, nos veremos!
Sin más el viajero se giró y fijo su vista al frente, ahí donde su destino marcaba que debía seguir, de algún modo estaba conmovido por las maravillosas personas que había conocido. Estaría ansioso por volver a cruzar caminos con ellos, pero en aquel momento, sencillamente moría de ganas por ver a su querido señor Vamdemon.

Por su parte, a pesar de que el mago se había apartado por completo de la vista del dúo conejo-pecosa, el de largas orejas continuaba agitando su mano a la nada, notablemente ido. Holly no podía aguantarlo más, estalló en risas.

¡Jajajaja! —la holandesa se sostuvo el vientre debido a la ironía, Lopmon que tanto aborrecía sus novelas románticas, actuaba como muchas y muchos de los protagonistas de las mismas—. Pareces enamorado.
¿Eh? —Aquella palabra logró traer al orejón de vuelta al mundo— ¿Enamorado? ¿De qué demonios hablas? Na-nadie está enamorado.
Pareciera lo contrario, orejón, pero…—una palma en la cabeza del pequeño marrón hizo que el conejo saltara.
¿Pero qué? Holly, deja de decir cosas raras.
No digo nada raro, solo lo que vi —la Tamer negó suavemente—. Aunque es una pena, a pesar de tu hermosa confesión, fuiste dejado en la friendzone.
¿Y-y a quién le importa? —Lopmon se estremeció al recordar todo, estaba rojo de su rostro, de hecho giró rápidamente y echó a andar hacia el Inn con tal no tener que escuchar nada. Holly suspiró con leve resignación y ternura.
Oh, pobrecillo —la holandesa le dio alcance al conejo y, tomando a su camarada por la espalda le cargó.
¡Ah! ¡¿Qué demonios pretendes, pecosa?! ¡Suéltame!
Para nada, debes estar devastado por perder a tu primer amor, te haré un pastel enorme al llegar a casa.
¡No necesito nada! ¡Suéltame!
Oh, estás peor que de lo que pensé, de verdad necesitas una intervención…
Maldita, deja de tratarme así…
Pero a pesar de las quejas y réplicas del conejo, la chica no se detuvo, de verdad disfrutaba aquello.​

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Amaki Amaki /o/ al fin terminé!! <33 Justo a tiempo (?)
 
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Amaki

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Narrativa: En general posees una narrativa envidiable, Maka. Posees una capacidad de describir las emociones y actitudes con tal perfección, que no únicamente merecía ser puesta en interpretación sino también aquí, en cuanto tu gran léxico, fluida narrativa y agradable utilizo de las comas hacen que la labor de percepción del ambiente que intentas plasmar quede perfecto, sin embargo, sufres de algunas redundancias y una falta de constancia si nos referimos al nivel expuesto, te hago un ejemplo, cuando usas “estás” normalmente lo haces bien, poniendo las tildes, pero en otras frases te olvidas de ella como por ejemplo en esta “Estas confundiendo” (estás confundiendo), lo cual me resulta curioso porque el principio lo hacías bien, también noté dificultad con el “Aun”, al cual le faltaban tildes en situaciones donde era un “todavía” (aun), recuerda que aun va sin tilde cuando significa “tampoco”. También algunos errores de dedos como “Lo vez” en vez de Lo ves, algunos líos con las tildes “malinterpreto” cuando era malinterpretó ya que lo usaste como verbo en pasado, o confusión con el porqué, por qué y porque, como aquí: “ensoñado al recordar él porque de su interés” que debía ser: Ensoñado al recordar el porqué de su interés, debido a que ese porqué es sinónimo de “causa” “motivo”. Ten más cuidado, quitando eso, gozas de una narrativa increíble y que me ha fascinado por muchos motivos. Excelente. 23/25

Interpretación: Madre mía, fácil este ha sido mi apartado favorito y POR MUCHO. Veamos, adoré cómo pusiste a Holly, su carácter se sintió palpable en toda la quest y su sinergia con Wizarmon me encantó, prácticamente parecían destinados a encontrarse, pero el que sin duda se llevó las palmas aquí fue Lopmon, en toda la quest pude ver muchas facetas de él, así como el pequeño desarrollo de personaje con Wizar, al haberle confesado a éste su miedo por evolucionar y convertirse en algo malo o que Holly temiera, me resultó muy adorable y convincente en cuanto los Digimon no saben a qué evolucionarán y los Wendimon no son bien vistos (prácticamente Wikimon los pone como brutales hombres demonios); me resultó adorable como Wizar calmó sus dudas y le hizo darse cuenta que podía volverse un Wizarmon como él, me encantó, fácil ha sido una de las escenas más adorables que he leído en mi tiempo como evaluadora aquí y me sacó una sonrisa. Sobre Wizarmon, adoré cómo lo interpretaste, sé que usaste a mi Wizarmon de esta quest que yo creé e hice, y que puedo decir como creadora, usaste con tal perfección que sólo te puedo loar. Espero que si en alguna oportunidad haces Rescue, pueda volver a verlo, porque la sinergia que se creó fue asombrosa. Aunque también me dio pena el friendzoneo a Lopmon hahah, pero siempre tendrá a Nanimon (?) 25/25

Realismo:No noté problemas en este apartado, todo se mantuvo en orden, quizá podría apelar al cansancio de Lopmon que, al recibir tantas técnicas quizá debió haber caído antes en cuanto Wizarmon es un Adult (y si usaste el mismo de Rescue que le causó líos a mi Sangloupmon debe tener buenos stats). Sin embargo, me siento incapaz de bajarte puntos aquí en cuanto en ningún momento se dijo que Wizarmon usaba todas sus fuerzas (y seguro no lo hizo) ya que para él era un mero entrenamiento y en cuanto Digimon experimentado, puede perfectamente controlar su fuerza, por lo que tu puntaje se mantiene perfecto por aquí también. Bien hecho y más considerando que al final Lopmon no podía ni con su alma, por lo que el cansancio se percibió bien al final. 25/25

Desarrollo: Llegado a este punto no me queda más que felicitarte, realmente esta ha sido una de las quests que más me ha gustado evaluar y que esperaba con mucho ahínco como si fuera un fic que adoro mucho, la actitud de tus personajes, el desarrollo de personaje de Lopmon, el beso que le dio Wizar a Lop me mató, por un momento dejé de leer la quest como algo que debía evaluar para volverla algo que sencillamente quería continuar por mero placer, me entristeció el friendzoneo, pero que dejaras claro que Wizarmon ya tenía sentimientos por Vamdemon-sama le dio desarrollo de personaje al pobre orejón. La inclusión de los Petit Mamon también le dio un punto más adorable a la quest. No le encuentro fallas, sí, te tardaste, pero el producto fue uno que me encantó mucho y espero poder ver de nuevo a Wizarmon junto al orejón y puedan saludarse, sea en Rescue (que te aseguro que leeré apenas la hagas) u otra (que espero me avises). Gran trabajo que en ningún momento descuidó el entrenamiento y supiste equilibrar todo para que, como lectora, no sintiera que te ibas por los pelos y no seguías lo nombrado en la quest. Felicidades, Maka. 25/25


Nota: 98/100
Paga: 380Bits
EVO: -
Fama: +2
Stats: +2VIT Lopmon

Maka Evans Maka Evans Masaru Masaru Y Yggdrasil viva el yaoi entre digis, joder!
 
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