Fanfic Maldiciones (Capitulo 18: "Fic a medias")

Grey 03

Envuelto en una agradable oscuridad
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Bien, Grey ya se cansó y está aqui para retomar este viejo fic luego de un pequeño descanso.

Primero que nada quiero pedirles una disculpa a los que han seguido esta historia por la larga espera, pero nos habiamos quedado sin capitulos y debiamos avanzar un tanto para poder brindarles un capitulo semanal y no cada mes o cada dos meses. Ya tenemos una cantidad moderada, además de que en teoria ya tenemos la historia lista en un 75% o un poco más o un poco menos, pero por ahí vamos.

Maldiciones es un fanfic centrado en la tematica del terror o por lo menos eso se quiere intentar, porque dar miedo no da esta historia, ojala tuvieramos el don que tienen aquellos que hacen las creepypasta. Sé que con la pausa habremos perdido lectores, pero los pocos que sigan esperamos disfruten de la "segunda temporada" y si hay algún curioso que quiera leer el escrito pues ojala sea de su agrado. Sin más que decir aqui el capitulo 13, el número de la mala suerte.


PD: Deberian buscar temas estilo Silent Hill como ambientación, tal vez eso les ayude a sentirse más adentrados en la historia, solo digo.



Cap. 13

Se encontraba apoyado contra un muro y a su lado yacía un joven de cabellera rubia y gafas. Aquel chico de cabello castaño intentaba comprender lo que su nuevo compañero le había dicho. Al parecer desde que había ingresado a la mansión acompañado de sus amigos estuvo lloviendo, pero Nate no se había percatado de, en qué momento exactamente había comenzado a llover. Algo no andaba bien en esa mansión. Además del ambiente que sentía, este había cambiado de alguna forma, no sabía explicar el cómo o porqué, solo sentía algo diferente en todo lo que lo rodeaba.


— No entiendo cómo no pudiste darte cuenta en el momento en que comenzó a llover —se animó a decir el rubio mientras se acomodaba sus gafas.

— En serio, no sé cuánto tiempo tengo de estar aquí pero jamás había visto un clima tan perturbador como este —agregó el castaño llamado Nate mientras veía a través de la ventana y notaba como la lluvia azotaba los sucios vidrios de la mansión.

— Aproximadamente tienes una semana de estar en este lugar —Clemont se llevó la mano izquierda detrás de su cuello mientras se ponía un poco nervioso.

— ¡Una semana! pero… co-cómo es eso… —Nate se sentó en el suelo mientras soltaba un poco de aire de sus pulmones— mamá debe estar furiosa —sonrió débilmente al decir eso.

— Yo diría que más bien debe estar preocupada. Sus padres han hecho de todo para dar con ustedes pero ninguno imaginó que estarían en este lugar —Clemont observó hacía el techo mientras se le mostraba algo serio— si no salimos de este lugar, nosotros también preocuparemos mucho a nuestros padres… no quiero que eso pase. Bueno, no hay que pensar en eso —sonrió mientras veía al castaño— deberíamos ir al tercer piso, ahí se encuentran mis amigas, lo mejor será que nos reunamos.

— Supongo que es el mejor plan —su amigo intentó reponer sus ánimos y se puso de pie.


Caminaron por aquel pasillo a un paso acelerado ya que Clemont temía por sus amigas, más que todo porque era consciente de las horribles cosas que podían ocurrir en ese lugar. Ni siquiera se le cruzó por la mente que pudieran encontrarse con aquella extraña niña de horribles quemaduras. Luego de unos minutos se detuvieron ya que un dolor muscular comenzaba a invadirlos, pero por suerte las escaleras que conectaban el segundo piso con el siguiente se podían apreciar a unos cuantos metros. Caminaron lentamente hasta quedar frente a los escalones.


— Bien… ya solo es cuestión de subir estos es… —Clemont se colocó delante de su nuevo amigo y puso o mejor dicho intentó poner un pie en el primer escalón.


Su pie quedó a prácticamente un milímetro arriba del escalón cuando de pronto sintió como “algo” lo empujaba o mejor dicho le golpeaba el pecho mandándolo a volar. Nate reaccionó e intentó frenarlo pero se llevó la sorpresa de que la fuerza con la que el rubio había sido lanzado era aterradora ya que él también terminó volando. La fuerza fue tal que los dejó casi a dos metros de distancia de los escalones, mientras uno comenzaba a toser por la falta de oxígeno y el otro se quejaba por el fuerte dolor que sufrió su espalda al momento en que sirvió de amortiguador entre Clemont y el piso.


— Pero… pero… qué-qué… ¿Qué acaba de ocurrir? —Se preguntó el chico de gafas mientras se tocaba el pecho e intentaba recuperarse.

— No tengo ni la más mínima idea —respondió entre quejidos el de ojos cafés mientras se reincorporaba.


Ya un poco más repuesto, Nate se acercó a las escaleras mientras comenzaba a analizarlas. Ver volar a Clemont de esa forma y con esa clase de fuerza era algo que dejaba en claro que alguien no quería que subieran. El rubio por su parte ya se sentía más repuesto pero su respiración seguía siendo un tanto agitada.


— ¿Y ahora qué haremos? —Se preguntó mentalmente el castaño.

— Serena… Dawn… —murmuró en voz baja el de gafas mientras la preocupación en él aumentaba.


********


Se encontraban caminando por el pasillo, pero por alguna razón sentían que algo en el ambiente había cambiado. Después de que se encontraron con aquel chico tan fastidioso (según Serena), decidieron dejarlo y seguir en la búsqueda de Clemont. De vez en cuando escuchaban ruidos como de pasos que provenían de la sección más alta de la mansión… exactamente del tercer piso. La de corto cabello castaño se aferraba al brazo de su amiga de largo cabello azul mientras el temor en su corazón aumentaba.


— ¿No sientes, algo extraño? —Preguntó Dawn mientras veía por una de las muchas ventanas y se percataba que había dejado de llover. Además de que la oscuridad que se apreciaba en ellas era mayor.

— Algo extraño… ¿Cómo qué?

— No lo sé, solo que hay algo diferente aquí. Además, tenemos mucho tiempo de estar caminando y no damos con Clemont.

— Tal vez no le pasó nada grave, se habrá levantado y ahora debe andar por ahí… eso me quieres decir ¿verdad? —Preguntó con inseguridad la de ojos claros.

— Eso mismo, además desde hace ya mucho que no vemos a Ash. Es cierto que la mansión es grande pero… ¿tanto así como para no dar con él?

— Es-estás preocupada… ¿estás preocupada por Ash? —Por alguna razón una clase de temor muy diferente invadió el corazón de Serena.

— Eh… ¡Claro que lo estoy! ¡Después de todo es nuestro amigo!

— Tie-tienes razón —rió con nerviosismo luego de decir eso— entonces ¿Qué debemos hacer ahora?

— Regresemos al tercer piso, conociendo a Clemont, irá a buscarnos ahí.


Se giraron para regresar al lugar donde su amigo cayó desde un principio pero se detuvieron luego de dar unos diez pasos. Comenzaron a escuchar como un aparato generaba estática, se giraron para ver aquel oscuro pasillo y buscar el origen del ruido, pero no veían nada. Tragaron saliva al momento en que la estática dejó de ser escuchada y en su lugar se podía oír una melodía similar a la que produce una caja de música.

Era una melodía tranquila y un tanto hipnótica.

No sabían qué hacer, podían ignorar aquel hermoso sonido y seguir en la búsqueda del chico de cabello rubio o ir a investigar. Serena le indicó a Dawn que lo mejor era seguir pero cuando ambas iban a continuar con su caminar volvieron a detenerse ya que escucharon claramente la voz de Ash quien reía, era como si estuviese jugando con alguien. Rápidamente pensaron que tal vez se había topado con aquella pequeña y peligrosa niña y él no era consciente del peligro al que estaba enfrentando. Corrieron sin perder un segundo hacía el lugar donde se originaban las risas del azabache.

Llegaron al final del pasillo y vieron una puerta entreabierta. En el interior de ella se escuchaba aquella melodía que recordaba a una caja musical acompañada de las risas del chico llamado Ash. Serena tomó la perilla de la puerta y la abrió, sentía como los latidos de su corazón aumentaban a un ritmo acelerado y no era la única quien estaba sintiendo eso, ya que Dawn se encontraba en el mismo estado de ansiedad. Se sorprendieron al ver lo amplia que era la habitación, parecía prácticamente un salón.

La melodía se seguía escuchando pero las risas del chico habían cesado.

En un extremo del lugar había muchos cuadros que mostraban a una feliz pareja y a su hija, lo extraño era que en el otro extremo de la habitación se apreciaban también muchos cuadros pero mostraban a la niña sola y con la cabeza agachada haciendo que el cabello ocultara su triste mirada. El miedo las invadió al ver que el amplio salón contaba únicamente con esos aterradores cuadros ya que aun cuando algunos mostraban alegría, había algo que despertaba temor, o tal vez solo era el hecho de que el lugar estaba vacío a excepción de una pequeña mesa que estaba hasta el fondo.


— ¿No crees que lo mejor sería irnos? —Serena sentía que en cualquier momento su corazón se iba a salir de su pecho.

— Pero tú también escuchaste como la voz de Ash provenía de este lugar —Dawn por su parte comenzó a caminar lentamente, su intención era llegar a aquella pequeña mesa.

— ¡Es-espérame Dawn!


Caminaron lentamente, pero luego de unos segundos aceleraron el paso ya que pudieron sentir como si esos cuadros estuviesen observándolas profundamente. Inclusive los cuadros que tenían a aquella niña con la mirada baja generaban esa sensación. Al fin estaban frente a aquella mesa la cual tenía una pequeña caja musical. El objeto el cual era el causante de la hermosa melodía se veía en excelente estado si se le comparaba con las paredes, el piso y los cuadros de ese salón.


— ¿Qué significa esto? —Preguntó Serena mientras tocaba la pequeña y delicada caja musical.


Al momento en que tocó aquel objeto este dejó de sonar para que luego la puerta se cerrara violentamente y las pocas luces que iluminaban el lugar comenzaran a parpadear de forma intermitente. El ambiente se puso frío y el miedo en las chicas aumentó para que luego se fijaran que todos los cuadros por alguna razón mostraban a aquellas personas quienes parecían o hacían el efecto de que habían girado sus cabezas para verlas detenidamente.

Algo malo iba a ocurrir.


********


Se encontraba en el tercer piso de aquella vieja mansión.

Alan era un alumno quien cursaba su último año en uno de los tres institutos de aquella pequeña y casi urbana ciudad la cual estaba rodeada por los árboles. Era alguien bastante inteligente y responsable, el problema era que muchos lo juzgaban con solo verlo, y le temían por su aspecto que parecía ser el de una especie de delincuente juvenil. Pero a él no parecía importarle que lo aislaran, ya estaba acostumbrado a llevarse solo con los profesores quienes lo felicitaban y le decían que algún día sería una persona que haría famoso el nombre de aquella ciudad.

Se podría decir que Alan se volvió alguien antipático y sus calificaciones tan perfectas le hicieron creer que no necesitaba de nadie, que él solo podría salir adelante. Pero en ese mismo año conoció a una alumna quien había ingresado cuando las clases ya habían comenzado, era una chica de segundo año quien era de baja estatura y por eso mismo se había convertido en el objeto de burla de todos sus compañeros.

Manon se había mudado hace poco a la ciudad que parecía ser más un pueblo dado su ambiente, y por eso mismo estaba sola. Intentó llevarse bien con sus compañeros pero estos se aprovechaban de su alegría y deseos de hacer amigos, además de (como se dijo antes) molestarla por ser de baja estatura.

Un día de tantos, a la salida de clases, algunos chicos comenzaron a hacerle bromas pesadas y Alan quien se dirigía tranquilamente a su hogar notó eso y algo lo impulsó a ir a defenderla. Desde ese momento, la chica decidió estar a su lado, aun cuando él quería mantenerse distante. Y así, sin darse cuenta terminó aceptando la amistad y compañía de esa jovencita de cabello rojizo.

Manon escuchó un día de tantos el rumor o mejor dicho, las leyendas urbanas de aquella mansión abandonada y quiso ir a ver. Alan no era un creyente de lo sobrenatural, pero tampoco era alguien quien descartaba esos hechos, solo le parecían indiferentes las cosas sobrenaturales, y por eso mismo jamás sintió curiosidad de ir a los alrededores de aquel extraño lugar. Su pequeña amiga por su parte amaba esas cosas, veía programas en el canal PokeHistory, leí “creepypastas” por internet y veía videos relacionados a espectros y demás, por esa misma razón, ella quería conocer esa vieja mansión. El chico de cabello oscuro decidió ir con ella y de una forma u otra, terminaron encerrados en ese lugar sin que nadie supiera que se encontraban ahí.

No sabían cuánto tiempo había transcurrido, pero sentían que había sido una eternidad. Jamás se separaron y recorrieron cada rincón de esa vieja mansión, aunque a veces había lugares que no eran accesibles, pero gracias a ello conocieron a las dos inquilinas quienes jamás abandonaron ese lugar. La primera era una niña quien solo quería jugar… muy a su manera, y la otra una chica de tal vez quince años quien parecía molesta todo el tiempo y buscaba la forma para acabar con ellos. Las evadían con dificultad pero en un momento de tantos terminaron separándose.

Alan se convirtió en el guardián de Manon y solo quería sacarla de ese lugar, nada más le importaba, ni siquiera el hecho de que hacía no más de unos quince minutos que se había topado con dos chicas quienes querían estar con él. Ahora recorría el pasillo del lado izquierdo de la tercera planta de dicha mansión mientras la ansiedad y el enojo lo invadían a cada segundo.


— Espérame Manon, pronto estaremos juntos —dijo con total seguridad mientras se perdía en la oscuridad de aquel pasillo.



Esperamos el capitulo haya sido de su agrado, nuevamente les pido perdón por la tardanza en cuanto a los capitulos.

¿Cuándo se darán las publicaciones?, la verdad aún no lo sé, pero decidí subir el capitulo ahora para meterle presión a alguien a ver si eso funciona. Si se puede, me gustaria saber qué días les gustaria que se publicaran los capitulos, si es que aun hay alguno por aqui que quiere seguir leyendo esta historia, ya que las de "mello" son escasas aqui y no son muy llamativas que digamos. Supongo que no hay nada más que decir, salvo agradecerles por retomar la lectura y ojala tengan una agradable semana. Sin más que decir nos leemos en la siguiente continuación.
 
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Mucho sin saber de ti en este fic, ya lo daba por abandonado la verdad u.u
Notaba que ya no eras tu el que hacia los caps, sino demás usuarios. Solo espero que no hagas el fic Geeck D:
Cuando publicaban los otros usuarios se estaban pasando de momentos de clemont y Serena, dejando a Ash completamente de lado. Ahora en este cap me da esperanzas nuevamente de que hagas enserio un buen final, más en la escena de que Serena se preocupó cuando a Dawn enserio esperaba que Ash estuviera con ellos. Me dio alegría leer esa parte :')
Siendo todo lo que tenía que decir, nos leemos a la próxima y espero tomes lo que dije, por favooorsote. Cuidate!
 

Morpheus's Dream ♚
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Me siento como la curiosa que mencionó Grey ya que empecé a leer este fic hace, exactamente, unas horas. Y de noche, para mi suerte (?). No soy amante del terror, solo vine porque la historia era de Grey, e inconscientemente quedé atrapada por varias razones... Me gusta el RosaxHugh >-<, también -aunque no lo conocía- el AlainxManon... Y quiero ver cómo termina... Sé quién es la chica de quince años, bueno, lo sospecho... sigo ignorando quién es la pequeña macabra... Aún así, me siento ansiosa...
¡Hasta les ruego que sigan publicando!
 

Farz

Recuerdos, memorias ~
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Primeramente le debo una disculpa a todo aquel que haya sido víctima del hiatus que tuvo este fic.
Siendo sinceros llevo gran responsabilidad por la excesiva demora en los nuevos caps, así que gente si quieren lapidar a alguien pueden hacerlo conmigo.


Y así también, vengo a decir que no he muerto dentro de la mansión :'D así que les traigo ya el nuevo cap de este pequeño e indiferente fic.

Espero sea de su agrado~

Comentario random: Tuve una pequeña batalla pokémon vs Grey... me recordó a la primera vez que Ash y Paul tuvieron su 6 vs 6...


Cap. 14: Arte extraño



La oscuridad que entraba por las ventanas era abrumadora.


A la distancia se escuchaban estruendos, era como si en cualquier momento la lluvia fuese a llegar. Ash, el chico quien había ido a buscar a Nate y sus amigos se encontraba recorriendo el pasillo del ala izquierda de la mansión, siendo acompañado por Manon, una chica a quien encontró en el interior del lugar y quien al parecer ya tenía mucho tiempo de estar atrapada ahí. Había algo extraño en el ambiente, era como si las sombras estuviesen devorando las paredes, el piso y el techo de aquella mansión, inclusive parecía que deseaban devorarse la tenue luz que la lámpara de Ash producía.


Manon se aferraba fuertemente a la parte de atrás de la camisa de Ash mientras este tocaba puerta tras puerta llevándose la sorpresa de que cada una tenía seguro.


— Espero que Hugh y Rosa hayan tenido mejor suerte que nosotros. —Comentó el de ojos cafés.


— Estas puertas son tan raras, así como algunas abren, otras no lo pueden hacer y….


La pequeña pelirroja guardó silencio porque en ese momento ambos escucharon a la distancia el sonido de lo que parecía ser una caja musical. Les costaba trabajo identificarlo pero estaban seguros que venía del primer piso. El azabache tuvo un extraño sentimiento en su pecho y sintió deseos de ir a investigar, aun cuando eso iba en contra del plan principal; sin embargo, la melodía se detuvo cuando dio el primer paso y en su lugar el crujir de una puerta abriéndose se escuchó detrás de ambos.


La pequeña comenzó a sentir miedo al ver que de tres habitaciones, las cuales estaban algo alejadas de ellos, una de las puertas estaba entreabierta. Ash se giró lentamente e intentó iluminar esa área; no obstante, la oscuridad devoraba la poca luz y no podían ver absolutamente nada. Al parecer se encontraban demasiado lejos, debían acercarse, aun cuando eso podía ser una mala idea.


— Debemos acercarnos —fue la decisión que Ash tomó.


— ¡¿Estás loco?! —Exclamó completamente exaltada Manon mientras se colocaba delante de él— las puertas estaban con seguro, esa se abrió por sí sola, capaz esa chica está esperándonos ahí adentro.


— ¿Y qué tal si no es así? Tenemos que arriesgarnos, tal vez ahí encontremos algo que nos ayude a salir de este lugar. — Hizo una pausa. — Vamos, no tengas miedo, yo te protegeré — finalizó de forma sincera su casi recién conocido amigo.


— Pe-pero… —guardó silencio y se armó de todo el valor que podía recaudar para aceptar aquella petición de ir a investigar, después de todo necesitaban salir de ahí cuanto antes.


Caminaron a la puerta que estaba entreabierta y aun cuando Ash intentaba iluminar con la linterna, era difícil ver algo; solamente se podía apreciar la gran cama que había en ese lugar. Tomó la perilla y estaba a punto de abrir completamente la puerta, cuando de pronto una especie de sonido lo hizo detenerse.


En el otro extremo del pasillo, prácticamente en otra puerta que estaba detrás de ellos, se escuchó un sonido muy raro, como si fuese un murmullo. Manon se aferró a Ash por el miedo y él por su parte intentó prestarle atención a ese dichoso murmullo, era como si intentara decirles algo.


— Si… abres… puerta… pesadillas… sin… fin… no sabrás… distinguir… morirás… en un sueño… su sueño.


Parpadeó un par de veces luego de haber entendido perfectamente aquellos murmullos que venían de aquél lugar. Ash se giró lentamente hacía la otra puerta la cual seguía entreabierta y sin dudarlo tomó a Manon de la mano y la alejó de esa habitación. Ahora los chicos (aun cuando la pequeña tenía miedo) se habían centrado en la habitación en la que se escuchaban los murmullos.


El azabache tocó un par de veces la puerta pero no escuchó respuesta alguna del otro lado, lo peor era que su compañera comenzó a escuchar ruidos extraños, parecía como si alguien estuviese empujando un enorme jarrón de una punta a otra de forma muy lenta.


— A-Ash… —Manon comenzó a jalar del brazo a su compañero quien seguía fijo analizando la puerta que tenía seguro.


— Tranquila, mientras no entremos, estaremos bien —respondió el chico, era como si no le molestara mucho el hecho de que había algo detrás de ellos el cual podría salir de esa habitación en cualquier momento.


No lo dudó y lo abrazó mientras escondía su rostro en la espalda del azabache mientras él intentaba girar la perilla de la puerta, pero esa no cedía a diferencia del resto que por lo menos se podían girar un poco. En el interior de la habitación ya no se escuchaban aquellos murmullos, en su lugar se oía lo que parecía ser alguien respirando de forma profunda y entrecortada.




****


— ¿Qué hiciste, Serena? —Preguntó Dawn mientras comenzaba a ser presa del miedo.


— Y-yo… yo no hice nada… solo… toqué la caja porque… tenía curiosidad —respondió la de corto cabello quien se encontraba en un estado peor que el de su compañera.


No podían ocultar su miedo, la puerta se había cerrado repentinamente y ahora estaban encerradas en una habitación algo amplia y la cual no tenía nada más que cuadros los cuales generaban o mejor dicho despertaban una especie de temor difícil de explicar. En el extremo derecho habían muchos cuadros de una feliz familia quienes por la forma en como estaban girados sus rostros, daban el efecto de que estaban observando a las dos inocentes chicas con una expresión alegre, pero había algo en esos rostros que perturbaba y daban deseos de salir de ahí. En el extremo izquierdo habían cuadros de una niña sola con la cabeza agachada y parecía que su cabello generaba una especie de sombra que ocultaba sus ojos, dichos cuadros hacían el mismo efecto que los anteriores, era como si le hubiesen prestado toda su atención a las chicas y lo peor era que el temor que generaban era mayor que el que producían “los alegres cuadros”.


— Da-Dawn… —Serena se acercó lo más que pudo a su amiga quien no tenía el valor de dar siquiera un paso.


Las observaban fijamente, era como si esperaran que hicieran algún movimiento en falso. Dawn observó la pequeña caja musical que aún yacía en la mesa y la tomó mientras le indicaba a su amiga que se dirigieran hacia la puerta aun cuando eran vistas por aquellos cuadros. Caminaron a paso acelerado solo para darse cuenta que era un hecho de que esas pinturas las estaban observando, sus miradas las seguían y eso solo terminaba de aterrar a ambas jovencitas quienes querían salir cuanto antes de ese lugar.


La de cabello azul intentó abrir la puerta, pero esta estaba como atascada; le entregó aquella cajita musical a Serena y comenzó a forcejear mientras la desesperación se hacía presente, lo peor era que aquellas pinturas ladearon la cabeza como si intentaran comprender lo que las chicas intentaban hacer. No pudo evitarlo y en su frustración Dawn golpeó fuertemente la puerta con su puño haciendo que el sonido del golpe resonara como un eco en ese lugar.


— Da-Dawn… —Serena tomó el brazo de la chica de cabello azul con un tono de voz bastante débil.


— ¡Ahora no Serena, intento abrir esta maldita puerta! —Su amiga por su parte la ignoró y siguió forcejeando con la puerta.


— ¡Dawn, por favor… mi-mira!


Serena prácticamente la obligó a girarse solo para que se diera cuenta que lentamente y de una forma bastante bizarra, las imágenes que estaban en aquellos cuadros comenzaban a moverse de forma extraña, solo para que al final se viera como una de ellas se salía literalmente del cuadro cayendo de forma estrepitosa mientras manchaba el suelo de una sustancia oscura; intentó ponerse de pie, pero sus extremidades eran tan débiles que no podían con su propio pesor haciéndola caer nuevamente.


— ¡Maldita puerta ábrete! —Para Dawn, no era necesario seguir presenciando eso, así que siguió en lo suyo, en esa desesperación que la hacía golpear la puerta como si eso la llegara a hacer abrir.


Serena parecía estar en shock, no dejaba de contemplar como poco a poco cada imagen que pertenecía a algún cuadro caía al suelo e intentaba moverse, pero ninguna lo conseguía. Aun así, todas seguían con sus miradas puestas en las chicas mientras algunas comenzaban a arrastrase hacía ellas de una forma muy lenta, demasiado lenta, pero eso le daba siquiera unos segundos extra a las jovencitas para que hicieran hasta lo imposible por salir.


— Maldición… —golpeó con ambas manos la puerta por última vez para que luego la resignación comenzara a llenar el corazón de la chica de cabello azul— creo que hasta aquí llegaremos…


— No… no digas eso Dawn… —los ojos de Serena comenzaron a humedecerse al ver que su amiga ya no tenía fuerza alguna para seguir luchando por sobrevivir.


— Odio esta mansión, odio a esa niña, pero aun así —murmuró en voz baja para luego observar a Serena— no debo darme por vencida. Vamos Serena, dime qué podríamos hacer en una situación como esta —sonrió débilmente mientras observaba aquellos extraños seres que se arrastraban por el piso con unas expresión bastante perturbadoras.


La castaña observó a su amiga quien sonreía levemente para luego prestarle su atención a esas “ex pinturas”.


— Y… y si… ¿si hacemos funcionar la caja musical? —Preguntó tímidamente mientras curioseaba aquel delicado objeto.


Comenzó a tocarlo una y otra vez, intentó mover la pequeña llavecilla que le daba cuerda para que esta funcionara, pero nada; Dawn se la quitó de las manos a una gran velocidad para examinarla detenidamente, mas no había nada que indicara que el objeto se había roto. Por un momento la de largo cabello azul sintió deseos de tirar la maldita caja contra una de las criaturas.


La de chica de cabello castaño y ojos claros en su desesperación comenzó a…


Tararear.


— ¡¿Qué diablos haces?! —Dawn pensó que eso no funcionaría para nada, aun así Serena siguió tarareando la melodía que había producido esa caja musical.


La de ojos claros ignoró a su amiga y siguió tarareando, generando una gran sorpresa en ambas estudiantes al ver que las extrañas criaturas habían dejado de moverse, ahora estaban fijas con aquellas expresiones faciales de “alegría” y “tristeza” observando a las intrusas. Dawn ya no intentó interrumpir a Serena y se centró en forcejear con la puerta, mientras que su amiga intentaba contener el miedo que le producía el ver a aquellos seres tan raros quienes ladeaban de vez en cuando sus cabezas.


En su desesperación, la de ojos azules le quitó la pequeña caja a su amiga y la estrelló contra la puerta haciendo que aquel adorno se hiciera pedazos. Para su sorpresa algo hizo un sonido similar a un “click” haciendo que rápidamente tomara la perilla de la puerta y al girarla esta hizo que la puerta se abriera.


No perdió ni un segundo y tomó a su amiga del brazo y la jaló hacía afuera de la habitación mientras cerraba estrepitosamente la puerta. Ambas se apoyaron contra la puerta solo para sentir como “algo” comenzaba a golpear con fuerza desde el interior, era como si aquellos seres quisieran salir de la habitación. Los golpes siguieron por un par de minutos más hasta que al final desistieron y solo quedó el silencio


Ambas se alejaron lentamente de la puerta y paso a paso hicieron distancia para luego girarse y correr lo más lejos que se pudiera de ahí. Solo se alejaron posiblemente unos cinco metros cuando frenaron en seco al ver que frente a ellas se encontraba una chica a quien jamás habían visto en la mansión, una joven de cabello largo y castaño, la cual llevaba puesto un uniforme estudiantil bastante desgastado. No sabían quién era pero rápidamente su temor aumentó al darse cuenta que esa joven producía la misma sensación que la pequeña niña quien las había estado siguiendo desde que se habían separado de Ash y Clemont.


Espero que este cap haya sido de su agrado y hayan pasado un momento de suspenso al leerlo.

Sus críticas y sugerencias son siempre bienvenidas.

Y espero siga siendo de su agrado.

Quien quiera ser un cadáver en el fic diga: "yo"(?).

Ok no.
Bueno gente, hasta el próximo capítulo.


Nos vemos~
 
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Opino lo mismo, apoyo el Harem, ¡Viva el Harem!
Centrándose en la historia, creo que tienen que cumplir un objetivo para poder salir de ea maldita mansión, por algo todos llegaron ahí, creo que lo deben de cumplir y podrán salir.

Creí que el cap lo escribiría Grey e.e Pero te quedó bien :) Pero porfa, di NO al geeck y SI al AmourPearlShipping en el fic e.e

Nos leemos y cuidense!
 

Grey 03

Envuelto en una agradable oscuridad
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Bueno pocos lectores de esta historia, estoy aqui para subir la respectiva continuación y he de decir algo. Con mi compañero tenemos un metodo de escritura, debo adaptarme a su nivel y por eso mismo escribimos fragmentos para luego pegarlos o intercalarlos y así poder hacer un capitulo. Digamos que casi no seguimos un orden, solo escogemos a la pareja que queremos tocar y hacer que avance por la mansión y listo. Así que el capitulo anterior no lo escribió solo él. Debía aclarar eso.

Además esta historia (esto es otra cosa que debo aclarar) es de género de terror, y aunque tiene el género romance ahí, el romance en la historia es leve, porque la intención es indagar en la mansión y en los problemas que está pasando este grupo. Así que harem no habrá. En serio debía aclarar eso. Debo decir que otra vez estoy bloqueado y no he escrito nada, debo avanzar porque los capitulos que tenemos en la reserva son pocos.

Quiero agradecer a los que se toman sus minutos para leer esta historia y sin más que decir los dejo con la lectura.




Cap. 15


Estaban en el pasillo de aquella vieja mansión. Para ser más precisos se encontraban en el primer piso, en lo que era el ala derecha de aquel lugar abandonado. Serena y Dawn habían recién salido de una extraña habitación que contenía pinturas bastante particulares y justo en el momento en que salieron y se disponían a alejarse del lugar, se terminaron topando con una chica a quien nunca habían visto. Su mirada estaba dirigida al suelo y llevaba puesto un extraño uniforme estudiantil, su largo cabello castaño cubría gran parte de su rostro y su piel estaba bastante pálida.


— ¿Qué hacían… ahí? —Preguntó con voz débil.


Había algo en ella, algo que generaba temor, su sola presencia generaba deseos de alejarse de ella. Ambas chicas retrocedieron lentamente pero sabían que alejarse no sería una opción ya que el pasillo no tenía una salida y el único lugar al cual tenían acceso era a aquella habitación. Pero entrar en ella significaría volver a toparse con aquellos extraños cuadros y revivir la mala experiencia de hace unos momentos.


— En… en ese lugar… papá… papá guarda… sus pinturas….

— Eh… lo sentimos mucho, no sabíamos… no-nosotras… he… no-no —Serena ya no pudo seguir hablando, por causa de un nudo que se le había formado en su garganta.


Dawn también tenía miedo, pero si lo demostraba siquiera un poco, algo le decía que le iría muy mal si la chica que tenían enfrente lo notaba. Se armó de valor y tomó de la mano a Serena mientras se colocaban lo más que podían a uno de los muros y comenzaban a caminar para pasar al lado de aquella joven.


— Lamentamos tanto no poder quedarnos pero debemos buscar a nuestros amigos —intentó mantenerse firme mientras pasaban al lado de la joven quien en ningún momento levantó la mirada.

— Sus amigos… ¿Quiénes son sus amigos? —Esa pregunta hizo que frenaran en seco durante unos segundos; para que luego Serena alejara su miedo y jalara en esta ocasión a Dawn para que ambas se alejaran a gran velocidad.


Por alguna razón la chica no se molestó en seguirlas, se quedó fija observando el suelo.


— ¿Qué pesadillas tan extrañas? Pero… —sonrió de forma un tanto bizarra— me doy cuenta que les genero miedo a las pesadillas, eso se siente tan bien.


Corrieron hasta girar por el pasillo y ver las escaleras, decidieron que lo mejor era subir y al hacerlo por alguna razón el ambiente volvió a cambiar.



***********

Hugh y Rosa estaban en el área derecha del tercer piso de la mansión. Investigaban un poco, buscaban algo que les diera una pista para poder salir de aquel extraño y lúgubre lugar. Por alguna razón tocaban las puertas de aquel pasillo pero por más que las empujaban no podían entrar, de cierta forma daban la impresión de que eran parte de un decorado o de una gran pintura en el muro. Llegaron hasta el final del pasillo y ahí se sorprendieron al ver que una tenue luz salía por debajo de la puerta, era como si la luz de la habitación estuviese encendida. El de cabello pincho comenzó a forcejear con el pomo de la puerta pero parecía como si tuviese seguro.


— ¿Y ahora qué? —Preguntó la de largas coletas.

— Algo me dice que detrás de esta puerta debe estar la clave para poder salir de aquí —la determinación en las palabras de Hugh sorprendió a la castaña.

— ¿No te has preguntado cuál de las muchas habitaciones de este lugar pertenece a esa chica?

— ¿A qué te refieres? —el de cabello azul arqueó una ceja luego de escuchar esa pregunta.

— Es solo que esa chica ya no debe de ser alguien vivo… eso es obvio —sonrió ligeramente— y esta mansión debió haber sido su hogar, así que alguna de esas habitaciones debió haber sido suya cuando estaba viva.

— ¿Tú crees que esta habitación posiblemente le pertenezca? —observó el pomo de la puerta con seriedad.

— Es una posibilidad —la de ojos azules tragó un poco de saliva al pensar en ello.

— Bien, en ese caso con más ganas no debemos rendirnos y si es posible vamos a derribar esta puerta para entrar —Hugh preparó su hombro para comenzar con la destrucción.

— ¡Espera! ¡Si haces eso, esa chica sabrá sobre lo que intentamos hacer y no quiero ni imaginar lo que nos hará si nos encuentra! —Rápidamente Rosa se aferró a la cintura del pelopincho para intentar retenerlo ya que no quería confrontar a aquel extraño ser.

— Entonces ¿Qué quieres que hagamos? —Se alejó un poco de la puerta mientras se cruzaba de brazos y veía detenidamente a su amiga.

— Si la puerta está con seguro, solo debemos buscar la llave. Debe estar por aquí, vamos, ayúdame a buscar —Rosa comenzó a observar el piso como si estuviese buscando un objeto brillante mientras que Hugh por su parte suspiraba con pesadez y decidía seguirle el juego.



******

— Voy a tocarte.

— ¡Ash no lo hagas!

— Pero Manon, quiero hacerlo.

— ¡Pero yo no quiero que lo hagas! Así que por favor ¡quita tu mano de ahí!

— ¡Lo siento pero lo haré!


Comenzaron a forcejear.

Para Ash era increíble que la pequeña de cabello rojizo pudiera ponerle las cosas de forma bastante complicada, ya que se aferraba lo más que podía a él para que no hiciera ningún raro movimiento en falso.


— ¡Ya casi la toco! —Dijo entre medio del forcejeo el azabache.

— ¡No, no lo hagas! —Agregó Manon mientras se dejaba en claro que estaba usando todas sus fuerzas para detener a Ash.


Y sin nada más que pudiera hacer la pequeña, el azabache la tocó.

— ¿Qué te parece eso señora puerta? ¡Ni siquiera Manon me pudo detener! —dijo triunfante mientras estaban frente a una habitación.

— Ash no me gusta que toques las puertas de esta área porque…


En ese momento ambos pudieron escuchar perfectamente como alguien tocaba desde el interior de la habitación para luego forcejear con el pomo o perilla de la puerta pero esta no cedía. Al final tocaron una vez más para que luego el silencio reinara. Manon temblaba y se había aferrado al brazo de Ash, mientras que el de ojos color caramelo se llevaba su mano libre a la parte trasera de su cabeza para rascarse un poco.


— Pensé que con esta habitación no tendríamos el mismo problema.

— Por favor ya no sigas tocando las puertas —le suplicó la pequeña mientras tenía sus ojos muy cerrados.

— De acuerdo, de acuerdo, ya no lo haré.


Ash y Manon se habían encontrado con Hugh y Rosa, dos de los amigos de Nate, y luego de ponerse al tanto ambas parejas, habían decidido separarse por segunda vez para investigar toda la tercera planta de aquella lúgubre mansión. Mientras el pelopincho inspeccionaba el área derecha de la mansión, el azabache y la pequeña estaban a cargo del área izquierda.

Luego de haber escuchado una extraña voz en la habitación que estaba al final del pasillo, y que nuevamente el silencio reinara, decidieron seguir revisando los demás cuartos de forma cautelosa. El problema era que no podían acceder a ninguno de ellos, las puertas parecían tener seguro y cuando tocaban siempre recibían respuesta del interior, era como si alguien estuviese adentro.

Manon ya estaba muy alterada con lo que escuchaba ya que a veces tocaban levemente las puertas desde adentro y otras las golpeaban de forma estrepitosa. La pequeña solo quería encontrarse con Alan y poder salir al fin de ese lugar. Ash por su parte quería encontrarse lo más pronto posible con Clemont Dawn y Serena para que así entre todos intentaran salir de esa espantosa mansión.

Al haberlas revisado todas, optaron por regresar a la que estaba al final del pasillo, ya que era la única que les despertaba cierto grado de curiosidad. Caminaron hasta que llegaron al final del pasillo en el cual estaba aquel cuarto con su puerta, la cual era muy diferente al resto, ya que esta no tenía el típico y desgastado color blanco, sino que estaba pintada de morado y se veía en perfecto estado. En esta ocasión una tenue luz fluorescente salía por debajo de la puerta alertando a la de cabello rojizo.


— Ash… ¿no crees que ya investigamos lo suficiente? —la pequeña tragó saliva luego de decir eso.

— Si esta no es una señal de que estamos en el camino correcto, no sé qué será —Ash sonrió levemente mientras veía la puerta morada— ¿Quieres que la toque? —Observó a Manon y por su mirada parecía que quería molestarla.

— ¡No lo hagas!


Y con esas palabras comenzaron a forcejear nuevamente hasta que al final, y en un torpe movimiento Ash hizo que Manon perdiera el equilibrio y golpeara la puerta con su cabeza generando un ruido que hizo eco en todo el pasillo.

Por alguna razón ambos sintieron un extraño escalofrío que recorrió sus espaldas, además de que un lúgubre silencio se hizo presente. La pequeña se reincorporó rápidamente ignorando el dolor en su cabeza para luego ocultarse detrás del azabache quien por su parte sudaba un poco y sentía que había sido una mala idea siquiera acercarse a esa puerta.


— ¿Quién… quién…?


Volvieron a escuchar aquella débil voz, era como la de alguien recién despertándose. Además de ello había algo en esa voz tan grave y profunda que despertaba los mayores temores en ambos chicos, era algo que no habían experimentado y menos Manon quien se había topado tiempo atrás con aquella niña de serias quemaduras y la joven mayor. Ese ser transmitía un temor completamente diferente y posiblemente mucho peor que el de ambas.


— ¿Quién anda ahí?


Ambos tragaron saliva y lentamente comenzaron a retroceder.


— ¡¡Responda!! —El grito resonó no solo en los corazones de ambos sino que también en toda la habitación generando que por un instante la mansión se sacudiera como si un leve temblor hubiese pasado.


Aquel fenómeno no solo lo sintieron ellos, sino también Hugh, Rosa, la extraña chica y también las personas “de la otra mansión”. Ash y Manon estaban seguros que habían encontrado algo que posiblemente era una verdadera pista o la clave misma para salir de ese lugar.

Así que sin más que decir, el azabache inhaló aire y se armó de valor para dirigirse con firmeza a aquel extraño ser.

No sabían qué clase de evento estaba a punto de darse, pero no había vuelta atrás, debían seguir adelante si es que deseaban salir de ahí con vida.




Esperamos el capitulo haya sido de su agrado, hoy no tengo nada más que decir, salvo esperar sus comentarios ya sean positivos o negativos y que tengan un feliz fin de semana.
 

Farz

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Heme aquí nuevamente para subir un cap más de este pequeño e indiferente fic, el cual espero sea de su agrado.
No tengo mucho qué decir el día de hoy, salvo que disfruten la lectura.


Cap. 16


El ambiente había cambiado, no sabían cómo explicarlo, pero era cierto, la atmósfera era distinta y podrían sentir como sus sentidos se agudizaban. El pecho aún les oprimía, quizás más que antes y, por alguna razón, sentían como si se hubiesen despertado de un sueño.


Se encontraban en el segundo piso de aquella mansión. El lugar ya se les había vuelto algo familiar, mas eso no producía ninguna señal de calma, era todo lo contrario, sentían que daban vueltas sin parar y lo peor que les podría pasar sería encontrarse con esa niña pequeña… o con aquella otra que parecía mayor…


— Clemont… Ash… — Comenzó a llamar en voz moderada la castaña. — ¿Están ahí? — Suspiró y quedó cabizbaja unos segundos. — Incluso ni puedo gritar para llamarlos por el miedo que eso atraiga a una de esas chicas…


— Te entiendo, Serena. — Intentó animarla Dawn. — Descuida, sigamos subiendo, los chicos deberían estar por el tercer piso. — Hizo una pausa. — O deseas investigar un poco más esta zona.


La joven de cabello cortó se quedó pensativa unos instantes, en su mente figuraban dos opciones: la de seguir subiendo o permanecer ahí un rato más a ver si encontraban una pista que las guiara a sus amigos; tragó saliva, tenía miedo de terminar sacando un “final equivocado”, pero debía decidir.


— Clemont debería estar arriba buscándonos quizás también se encontró con Ash y están los dos juntos. — Colocó su puño derecho en su pecho al pensar en el azabache, ya había pasado mucho tiempo sin verlo y eso era lo peor, estaba sumamente preocupada por él. — Pienso que quizás… deberíamos subir.


— Está bien.


Ambas chicas dieron un vistazo rápido a sus alrededores antes de intentar subir por las escaleras que las conducirían al tercer piso. Antes que cualquiera pudiera decir algo sintieron como el piso se agitaba levemente aumentando la intensidad hasta cierto punto.


Lo más curioso no fue eso, lo curioso fue una extraña sensación… como si a ambas les perforaran el corazón con una estaca; sintieron como sus sentidos se agudizaron a su límite al instante y su piel se erizó, algo malo estaba ocurriendo, algo muy, pero muy malo.


Debían huir de lo que sea que fuese el causante de dicha sensación.


Lo más probable para ellas, era aquella niña… la cual podría estar acercándose en lo que ellas se recuperaban del shock.


— Vamos, Dawn. — Alertó Serena. — No es conveniente que nos quedemos quietas en un mismo sitio.


— ¡Sí!


Sin perder más tiempo ambas enrumbaron hacia la tercera planta del ala derecha. Cada paso que daban para subir las escaleras generaba un crujido, mas decidieron ignorarlo a pesar que les daba una sensación de vacío, en otras palabras, como si fueran a caerse al más mínimo paso en falso.


Sin mucha demora llegaron a esa sección del tercer piso, tal como las demás estaba oscura, fría y sobre todo tétrica; escucharon las gotas de lluvia arremeter contra los cristales desgastados de las ventanas. En ese momento notaron algo curioso, hace unos minutos habían dejado de percibir la lluvia y ahora recién volvían a darse cuenta que en las afueras caía una tormenta torrencial.


— Debió ser por lo que hemos pasado desde que bajamos. — Justificó la joven de larga cabellera para sí misma. — Uno no puede darse cuenta de todo en este maldito lugar.


— Me pregunto qué… — comenzaba a hablar la castaña. — habrá sido e…


Y sin poder terminar su frase se escuchó un gran estruendo acompañado instantáneamente por una luz que iluminó todo el lugar. Un rayo había caído en las cercanías provocando dichos fenómenos.


Serena giró su cabeza hacia la izquierda en lo que duraba ese efecto solo para abrir los ojos y la boca de golpe; sintió una punzada en el pecho al mismo tiempo que un nudo en la garganta se le iba formando impidiendo que pudiese expresar palabra alguna. Se tomó el pecho con ambas manos en lo que algunas lágrimas brotaron de sus ojos.


Al fondo, al fondo de ese pasillo, estaba… ¡Ash! ¡Era Ash! No lo había visto con claridad, pero podía jurar que había visto la silueta del chico al fondo del pasillo intentando abrir una de las puertas. Al fin… después de tanto… ahí estaba, ¡estaba vivo!


— ¡A-As-Ash! — Expresó con mucha alegría la joven para seguir derramando algunas lágrimas de felicidad, no le importaba que su voz se fuese resquebrajando. — ¡Dawn, es Ash!


Por su parte la joven de cabellera azulada giró su cabeza hacia la misma dirección que Serena, el pasillo nuevamente estaba envuelto en la oscuridad; no obstante, ella también juraría haber visto algo hace unos momentos, no estaba segura de qué era, pero si su amiga decía que era el joven de cabello negro… debía creerle.


— ¡Ash! — Gritó nuevamente la de cabello corto antes de comenzar a correr en esa dirección.


— ¡Espérame!


Por fin, por fin algo bueno estaba ocurriendo.


La castaña de ojos celestes llegó rápidamente al final de dicho pasillo; comenzó a mirar por todos lados.


Nada, por más que se esforzó en buscar, realmente no había nadie ahí.


Intentó llamando, mas nadie respondió. Su mejor amiga llegó solo para encontrarla de rodillas ante una puerta en la cual solo apreciaban tablones bloqueando la entrada.


Las lágrimas que hace minutos eran de alegría… se convirtieron en lágrimas de desesperación. Después de todo, no había ni una señal del joven azabache y lo peor… no había ningún otro camino por el cual él pudiera haberse ido.


— Serena…


— ¡Maldición! — Gritó con enojo mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas — ¡¿Por qué?!


Dawn no pudo contener algunas lágrimas que comenzaron a brotar de sus azulinos ojos, todo era demasiado para que lo pudieran soportar, a pesar que en su mente se repetía que debía ser fuerte, simplemente… había llegado a su límite.


Se arrodilló para poder quedar delante de su amiga y la envolvió en un abrazo tratando se consolarla y consolarse a sí misma.


Todo había sido una ilusión.


Después de un tiempo sin escuchar más que escuchar sus sollozos y la fuerte lluvia ambas se separaron; Dawn, por su parte, utilizó sus dedos para limpiar las lágrimas de la otra a lo que le esbozaba una débil sonrisa. Serena, por el contrario, solo se limitó a desviar la mirada al suelo.


— Sé que es doloroso… — Comenzó a decir la joven de largo cabello. — Pero debemos ser fuertes, debemos encontrar a los chicos… — Hizo una pausa para acomodarle el cabello a la castaña. — Vamos, amiga.


— Dawn… — La bella jovencita de cabello corto alzó la mirada para ver los ojos aún llorosos de su compañera. — No tienes por qué fingir fortaleza por mí, si algo te duele deberías decirlo.


Como era de esperarse, Serena era la única persona que podía entender bien a Dawn y viceversa. Sin embargo, para el alivio de la de cabello azul, la castaña no podía descifrarla en algo y ese algo tenía que ver con cierto chico que aún buscaban dentro de la mansión.


— Entiendo, entiendo. — Se limitó a responder Dawn sonriéndole.


Serena se levantó y observó aquella puerta preguntándose por qué tendría dichos tablones, quizás habría adentro algo muy importante y no querían que nadie lo viera o adentro se escondía un gran peligro y esos tablones eran para mantener “el peligro” encerrado.


— Me pregunto si con algo de fuerza podríamos quitarlos.


— Serena, ¿qué tienes en mente?


— Deberíamos revisar qué hay dentro.


— ¿Estás segura? No lo sé…


Ignorando a su mejor amiga la joven de cabello corto tomó uno de los tablones y con todo su esfuerzo tiró de este. Para sorpresa de ambas, aquel objeto salió rápidamente del lugar dejando el espacio libre.


— O no lo ajustaron bien o el paso de los años me está ayudando. — Comentó en voz alta. — Vamos, Dawn, ayúdame.


Aún con ese mal presentimiento la ayudó. Después de mucho esfuerzo ambas lograron retirar todos los obstáculos de dicha puerta; tanto fue el trabajo que tuvieron que sentarse un rato para recuperar energías antes de entrar. Ambas sabían que necesitarían más fuerza en las piernas por si necesitaban salir corriendo.


Después de unos instantes y con mucha cautela abrieron dicha puerta preguntándose por qué tenía ese obstáculo, lo más raro fue que no estaba cerrada con llave; caminaron lentamente hasta adentrarse lo que consideraron lo suficiente.


Se encontraba una amplia cama matrimonial en dicha habitación, la cual ya estaba muy desgastada; no obstante, aún conservaba las mismas sábanas, las cuales estaban bien deterioradas. Se observaba también unas dos mesas de noche a ambos lados de la cama y más al fondo una especie de escritorio de trabajo con muchos papeles ahí.


Las paredes conservaban su tapiz (obviamente maltratado y enmohecido) y se observaban algunos recuadros a lo largo de estas, más al fondo se encontraba lo que creían que era un baño personal y salía a relucir un gran armario que poseía la habitación.


— Estamos en un dormitorio… pero no parece uno cualquiera… — Comentó Serena pensativa.


— Se ve muy bien amoblado para ser de algún empleado del hogar…


Lo que realmente acontecía en la cabeza de la castaña era que prefería centrarse en buscar pistas para olvidar el mal trago que esa “ilusión” les hizo pasar, realmente… fue algo muy doloroso, tener esperanza y alivio por algo para que segundos después te hicieran trizas en sentimiento,


Debía mantenerse ocupada… aunque fuese de ese modo.


Se adentraron más en aquella lúgubre habitación sintiendo como su respiración se entrecortaba cada vez más, era raro y curioso a la vez, pero con cada paso que daban sentían su cuerpo más pesado y su respiración se hacía más dificultosa, como si hubiese algo ahí ejerciendo una gran presión.


— Es idea mía o mi cuerpo se entumece más.


— No solo eso, siento que podría quedarme dormida si toco esa cama. — Bromeó la castaña algo nerviosa, era cierto, no solo sentían esa pesadez, si no que comenzaban a sentir el pago por tanta actividad, sus cuerpos pedían descanso y en una habitación algo decente era obvio que extrañarían sus camas.


Se acercaron a una de las mesas de noche solo para distinguir que existía una especie de papel bien añejo, el cual estaba bien escondido entre las demás cosas que había y que ambas consideraron inútiles. Observaron dicho trozo de papel y al tomarlo se dieron cuenta que no era un papel común y corriente, era una especie de fotografía muy antigua a blanco y negro donde salía una joven de más o menos 15 años de edad algo decaída, pero con un semblante pacífico.


— “Las pesadillas no terminan”. — Leyó Dawn una frase escrita en la parte posterior de dicho objeto.


Sin embargo, antes de poder debatir lo recién encontrado sintieron una gran punzada en la cabeza la cual les quitó el equilibrio y cayeron estrepitosamente contra el suelo sujetándose con ambas manos la zona afectada; soltaron pequeños gritos de dolor en lo que trataban de levantarse nuevamente. Muchas imágenes invadieron sus mentes.


Entre las cuales pudieron ver a Ash perdiendo una de sus extremidades mientras la sangre salpicaba y él gritaba de dolor, en otra observaban claramente como Clemont salía volando y se estrellaba estrepitosamente contra una pared. Por último una escena bastante peculiar en la cual tanto como Serena y Dawn discutían fuertemente por algo en particular, habían lágrimas de por medio y por aquella imagen se daba a entender que la castaña era la que atacaba más con sus palabras.


¿Por qué pelearían?


Quizás por… no, no podría ser… ¿O sí?


¿Por un chico?, ¿por un suceso?, ¿por… comida?


La de cabello largo sintió un poderoso escalofrío, como si debiese evitar que esa imagen prosiguiera en su mente. Con mucho esfuerzo tomó aquella fotografía y con todo lo que pudo la dejó en su sitio. Por un segundo pensó que su cabeza estallaría; víctima del cansancio se dejó caer, mas fue interceptada por su amiga la cual aún hacía muecas del dolor.


— Deberíamos irnos de aquí…


— Te apoyo.


Y sin mediar más palabras, se fueron de la habitación sin mirar atrás, otro hecho curioso fue que mientras más se acercaban a la salida, mejor se sentían. Con mucho cansancio aún, lograron escapar de dicha habitación y así volvieron al oscuro pasillo.


Continúa en Cap 17: Disponible solo en Blu-ray
Ok no.
Espero que haya sido de su total agrado y sus opiniones son bienvenidas.


Nos vemos.
 

Grey 03

Envuelto en una agradable oscuridad
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Ese momento en el que uno descubre la saga Fatal Frame o Project Zero y se pone a pensar que hubiera sido bueno haber conocido esa serie de juegos antes, tal vez el ambiente de este fic fuese mucho "más mejor y menos pior". Bien a los pocos que aun siguen este escrito, he de decirles que como es obvio, estoy aquí para subir la respectiva continuación. Saben, siento un poco de inseguridad por el hecho de que ya tenemos bastante que otra vez no avanzamos con este escrito y los capitulos en reserva se acaban.

Me pregunto si alguno de los que leen este fic se hacen una idea en qué nos basamos para escribirlo. Les daré una pista, la base que tomamos viene de un "juego", vamos intenten hacerse una idea... creo que mejor hubieramos convertido la pequeña ciudad/pueblo de esta historia en un Silent Hill, tal vez hubiera tenido tanto impacto como ese video de Candy Hill.

Bueno ya mucho me extendí, así que sin más los dejo con la lectura, no sin antes agradecerles por no dejar esta historia que irresponsablemente hemos hecho mucho a un lado... esas ultimas palabras sonaron raras xD




Cap. 17

Se escuchaba la lluvia azotar, y la desesperación mezclada con enojo se hacía presente en un chico alto de cabello azul oscuro o morado claro (perdón este escritor es daltónico), el punto era que Alan, un alumno de tercer año estaba llegando a su límite; ya que tenía bastante tiempo de andar buscando a su pequeña amiga de cabello rojizo llamada Manon. Se dirigió hacia la terraza, la cual tenía acceso a través del segundo piso. Y aun cuando llovía, el chico no se molestó en salir y mojarse un poco, después de todo sentir el agua recorrer cada parte de su cuerpo le hacía sentir que aún había esperanza para sobrevivir, por muy pequeña que fuese.

Al ver a su alrededor solo se podían apreciar los árboles y un enorme muro que rodeaba el gran y casi muerto jardín de la mansión. Caminó tranquilamente ya que no sentía miedo hacia esa extraña niña o hacia esa chica, aun cuando sabía perfectamente de lo que eran capaces de hacer. Jamás creyó en fantasmas o mejor dicho, jamás se tomó la molestia de siquiera pensar si esos espectros existían, él solo se limitaba a vivir su vida.


— Siempre estás dándome problemas, Manon —dijo en voz baja mientras sentía como poco a poco su ropa se empapaba.


Había dado tantas vueltas por la mansión que ya comenzaba a conocer cada rincón, así que para él no era un secreto saber que a unos tres metros de distancia de su lado izquierdo habían unas escaleras que permitían bajar hacia el jardín, y si se caminaba un poco se podía llegar a una piscina la cual como era de esperarse tenía su agua completamente sucia, incluso parecía que estaba llena realmente de lodo y no de agua.


— Tal vez si bajo y luego me dirijo hacia las habitaciones de los empleados pueda dar con Manon —pensó— pero si no es así entonces… —recordó a las dos chicas con las que se había topado antes para que luego se girara hacia el lugar del cual había llegado— no, no debe importarme lo que pase con ellas, si están aquí es porque fueron unas tontas, debo centrarme en sacar a Manon de este lugar.


Caminó en dirección a las escaleras para luego bajar por ellas, estaban algo oxidadas y el ruido que hacían le daba un mal presentimiento de que en cualquier momento perderían su firmeza y él caería, pero por suerte no fue así.

Caminó un poco para dirigirse a la entrada trasera del lugar para después buscar el área donde se encontraban las habitaciones de la servidumbre, lo malo era que por el tipo de zapatos que llevaba puestos le costaba trabajo caminar en aquel campo lodoso. Pero antes de llegar a dicha entrada pudo ver a la distancia a aquella niña de vestido en pésimo estado mientras abrazaba a un Abra de felpa. Al parecer estaba fija observando la piscina llena de agua completamente sucia.

Alan era alguien quien no le temía a los fantasmas, eso era un hecho, así que no dudó en dirigirse hacia la pequeña.


— Mocosa, ¿le hiciste algo a Manon? —Fue lo primero que dijo al llegar.

— Eres un juguete algo viejo, ya ni me resultas divertido —respondió la pequeña mientras veía el agua sucia de la piscina.

— Si eso es verdad, entonces deja que Manon y yo nos vayamos de aquí.

— Tú eres aburrido, pero la otra muñeca me divierte aún, además cuando ambos ya no me sirvan los llevaré al sótano.


Alan hizo una mueca de disgusto y se quedó al lado de la niña.


— Por lo que me has dicho, supongo que Manon está bien.

— Hace tiempo que no “siento a esa muñeca”, capaz terminará perdiéndose como el resto de juguetes.

— ¿Acaso no sabe sobre la otra chica? —Solo hasta ese momento esa pregunta cruzó la mente de Alan.

— Mira —señaló un bulto que flotaba difícilmente en la piscina.


Alan al principio no entendía nada, pero luego de agudizar un poco la vista pudo comprobar que lo que estaba flotando era un cadáver. Se sorprendió un poco pero intentó disimularlo para que la niña no se diera cuenta, ya que creyó que si notaba algún cambio brusco en sus emociones no dudaría en utilizar eso como excusa para hacerle pasar un mal rato.


— ¿Uno de tus juguetes? —Por un instante pensó en esas dos chicas y aun cuando solo se podía apreciar la espalda tuvo el ligero temor de que se tratara de alguna de ellas.

— Hace un par de años vino aquí una chica, comentó algo de que estaba investigando la zona. Al principio era divertido jugar con ella pero luego se volvió algo molesto —dijo con tranquilidad la pequeña mientras se aferraba a aquel Pokémon de felpa.

— ¿Por qué se volvió molesto? —Era bastante extraño ver conversar tranquilamente al chico con esa niña.

— Hacía muchas preguntas, revisaba cada rincón de la casa y luego de que se rompió la primera vez comenzó a desesperarme por sus gritos y lloriqueos. Un día de tantos, luego de que la rompí y reparé por quinta vez, se lanzó a la piscina y bueno, ahí quedó hasta el día de hoy.

— No… no… ¿no intentaste repararla? —Preguntó Alan mientras se hacía una idea de lo mucho que sufrió la chica para haber llegado a la conclusión de querer ahogarse en ese lugar.

— ¿Y volver a escuchar sus gritos y lloriqueos?, no, no quiero volver a escuchar sus molestos ruidos.


Dicho eso se dio la vuelta y decidió regresar al interior de la mansión, no sin antes detenerse para dirigirle unas palabras al chico.


— ¿Tú también sentiste ese ligero temblor?

— Ahora que lo mencionas, sí —respondió el chico sin dejar de ver hacia la piscina.

— ¿Qué crees que haya sido?

— No lo sé… ¿acaso tienes miedo? —sonrió un poco luego de hacer esa pregunta.

— Por alguna razón sentí miedo cuando la casa se sacudió, y más al sentir ese algo tan extraño.


Alan se sorprendió con aquella respuesta mientras que la niña no dijo más y regresó a la mansión.


— Alguien como ella sintiendo miedo por un ligero temblor… algo debe haber escondido detrás de ese fenómeno —pensó mientras se mostraba bastante serio.


Observó detenidamente el cadáver que flotaba boca abajo en aquella sucia piscina para luego darse la vuelta y ver que ya no había rastro de la niña. Se masajeó un poco la parte trasera de su cuello para luego dirigirse hacia el interior de aquella lúgubre mansión. Debía encontrar a Manon antes que esa niña o esa chica lo hicieran, debía hacerlo ya que ahora su único objetivo era proteger a la pequeña de cabello rojizo.


********


Habían regresado a las escaleras que permitían el acceso entre el segundo y tercer piso, ambas chicas se sentían un poco confundidas y cansadas por todo lo que les estaba ocurriendo. Esa mansión se veía grande por fuera pero por dentro se había terminado convirtiendo en un verdadero laberinto. Sin importar a dónde se movieran algo las terminaría acechando, lo peor del caso es que ahora estaban separadas de Ash y Clemont, ni siquiera podían asegurar si seguían con vida. Aunque la esperanza es algo que se pierde al final….


— ¿A dónde vamos ahora? —Preguntó Dawn mientras se apoyaba contra un muro.

— No lo sé, pero no volvamos a dirigirnos a esa habitación por favor —agregó su amiga mientras soltaba un suspiro— ¿Dónde crees que estén?

— ¡Esos dos! ¿Acaso no se dan cuenta que dos indefensas señoritas necesitan ser protegidas? —La de largo cabello azul colocó sus manos en su cintura mientras hacía un gesto de enojo.

— Oye no te pongas así —rió ligeramente la de corto cabello castaño— tal vez ellos deben de estar pasando por cosas horribles también. Como sus amigas debemos hacer todo lo posible por encontrarlos —Dawn sonrió al escuchar los ánimos de Serena.

— Hay un lugar al que no hemos ido, así que ¿Qué te parece si investigamos el pasillo del lado derecho?

— Para mí ese es un buen plan.


El pasillo estaba oscuro, pero sus ojos ya se habían adaptado a ese nivel de oscuridad. Tenían miedo, pero sabían que nada malo les pasaría si estaban juntas. Tocaban delicadamente cada una de las puertas pero sin recibir respuesta, inclusive no podían abrirlas porque parecía como si tuviesen seguro. Llegaron al final del pasillo del cual se podía apreciar una ventana que dejaba al descubierto la enorme vista de aquel tenebroso y oscuro bosque. Lo raro era que ni siquiera se podían ver las luces de la pequeña ciudad a la distancia, todo estaba envuelto en un manto negro.


— Ya debe ser muy tarde —murmuró Serena mientras veía su teléfono celular y se percataba que la hora seguía estática— mamá debe estar muy preocupada.


Dawn rápidamente notó el decaimiento en su amiga e intentó animarla contándole una de las tantas anécdotas en las cuales le iba bastante mal, consiguiendo así sacar unas pequeñas sonrisas en Serena.


— Ahora que lo pienso, mamá también debe estar muy preocupada por mí —aprovechó para pensar eso al momento en que Serena le dio la espalda. Dawn debía ser fuerte no solo por su amiga, sino también por ella, debía confiar ciegamente que saldrían de ese lugar y regresarían todos juntos a casa.


Dejó de pensar en su madre cuando escuchó a Serena gritar.


— ¡¿Qué te ocurre?! —Preguntó con preocupación.

— ¡Vi a alguien por la ventana! —Su amiga estaba aterrada mientras no perdía tiempo y se escondía detrás de la de largo cabello.

— ¿A esta altura?

— Quie-quiero decir, a través del reflejo… sí ¡Vi el reflejo de alguien por la ventana!

— ¿No habrá sido tu propio reflejo?

— ¡Que yo recuerde no tengo el cabello largo ni peinado en largas coletas!


Dawn parpadeó un poco consternada con esas palabras y se acercó lo más que pudo a la ventana. Al principio pudo visualizar su reflejo y el de Serena para que luego por una fracción de segundo pudiera ver que detrás de ambas había pasado quien parecía ser un chico de cabello pincho de color azul, haciendo que la jovencita se sobresaltara mientras comenzaba a ser presa del miedo.


— ¿Acaso serán fantasmas?

— Por favor si los fantasmas no… —guardó silencio mientras su amiga la veía con enojo— cierto, tienes razón, pero igual no creo que se traten de fantasmas —intentó mantener su cabeza fría.


Por más que siguieron viendo por la ventana o mejor dicho a través de los reflejos que generaba ya no vieron a esos dos chicos, así que decidieron ignorar el asunto y se centraron en la habitación que tenían al frente, por alguna razón había algo en ella que les generaba una sensación bastante extraña, casi similar al de la habitación que estaba en el otro extremo del pasillo. Ahora estaban decididas a investigar cada rincón, sin importar que siguieran siendo presas del miedo.



Esperamos el capitulo haya sido de su agrado.

Quiero creer que ya estamos a la mitad de esta historia, en serio quiero creerlo, aunque hacer este tipo de escritos a nivel personal cuesta, porque debes darle un ambiente que por lo menos genere un poco de suspenso, claro que desde ya, uno sabe que no será tan así, pero se debe hacer un esfuerzo. Estaremos esperando sus comentarios ya sean positivos o negativos y si alguno tiene una idea para despertar inspiración del tipo "terror/suspenso" me encantaria mucho que la dijera, eso ayudaria mucho a la hora de escribir. Pasen un agradable fin de semana y nos leemos en la siguiente continuación.
 

Connor el Pro-failer

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Alan Lol nunca pensé que alguien le pudiera hablar así a esa niña mucho menos intentar trollear, no se si es valiente o simplemente un loco. Creo que esa ventana donde vieron los reflejos sirve como una especie de «portal» entre ambas mansiónes. Aora zi khe el rei unknown ¡korran! \:v\
 

Farz

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Buenas a todos~
Aquí trayendo un cap más de este pequeño e indiferente fic.


Hubiera salido ayer, pero tenía una exposición :'D... y no es que la haya dejado para última hora... no... que bonito el cielo, ¿no?
Siempre he tenido una duda, al momento de leer... ¿Escuchan alguna música, OST, BGM? Y si es así, ¿cuál?




Cap. 18


Frente a Dawn y Serena estaba una habitación con la puerta pintada de un color diferente al resto, aun así su pintura igual se encontraba desgastada. Viéndolo bien, podían notar que ese pasillo tenía muchas áreas teñidas de negro, era como si la madera hubiese sido devorada por incontrolables llamas. Habían escuchado el rumor o mejor dicho la historia de que en esa mansión se había dado un gran incendio, era cierto que toda la mansión tenía marcas que dejaban en claro eso, pero en ese pasillo precisamente se veía que el daño era mucho más notorio.


La castaña tomó la iniciativa y se acercó a la puerta y ni siquiera la empujó, simplemente la tocó cuando esta lentamente se comenzó a abrir; el rechinar resonó como eco en todo el pasillo despertando el temor en las chicas, temor de que ese ruido llegara a los oídos de aquella pequeña tan aterradora.


Con la puerta abierta y la oscuridad envolviendo la habitación, ambas no lo dudaron y entraron, pero sin bajar la guardia.


Al entrar, al momento en que pusieron un pie en la habitación las luces producidas por unas velas colocadas en un candelero se encendieron repentinamente. Se sorprendieron al ver que la habitación era bastante grande, contaba con un librero, una mesita de noche en la cual estaba colocado el candelero y una gran cama con sus sábanas blancas bastante sucias. Además había muchos Pokémon de felpa en estantes y algunos estaban tirados en el suelo.


El miedo comenzaba a dominarlas pero intentaron controlarse.


La de cabello azul decidió revisar el librero mientras su amiga se acercaba al candelero y buscaba algo que pudiera darle alguna idea de cómo salir de ese lugar. Lo único que Serena pudo encontrar fue una pequeña caja musical haciendo que recordara su mala experiencia en una de las habitaciones del primer piso, así que lo primero que su mente le dijo fue: “por favor, no tocar“.


Dawn, por su parte, se percataba que algunos libros eran de ilustraciones de paisajes y de Pokémon, inclusive pudo ver uno de esos libros en perfecto estado que tenía como título: Los Pokémon son amigos. Revisaron los peluches, el estante, la cama y una especie de viejo guardarropa, pero no encontraban nada más que cosas que dejaban en claro que esa era la habitación de una niña, de esa niña. Incluso revisaron debajo de la cama entre las dos pero no encontraron nada más que polvo, un pequeño Snorlax de felpa y más polvo.


— Supongo que no encontraremos nada aquí —habló la de ojos azules luego de unos minutos de silencio.


— Deberíamos irnos, después de todo esta es su habitación, en cualquier momento podría venir —Serena por su parte se sintió intimidada al pensar en eso.


— De acuerdo, aunque ahora que ya inspeccionamos el tercer piso no sé en dónde más podríamos buscar a Ash y Clemont.


— Aquí debe de haber una zona donde estén las habitaciones de los empleados, podríamos ir ahí.


— Suena como un plan para mí.


Estaban dispuestas a salir de la habitación; sin embargo, en ese instante a Serena se le dio de ver el estante de libros y levantar un poco la cabeza, pudiendo ver como la punta de un cuaderno sobresalía de la parte de arriba de aquel mueble. Rápidamente tomó a Dawn de la mano y le indicó aquel hallazgo haciendo que se dirigieran al librero y con mucho esfuerzo pudieran alcanzar aquel objeto.


Un viejo cuaderno con sus hojas en mal estado más que todo en sus orillas era lo que habían conseguido como “ítem”.


— Ahora, ¿qué hacemos con esta cosa? —Preguntó la de ojos claros mientras veía el cuaderno que sostenía con su mano izquierda.


— Ver si dice algo que sea de importancia —rio con nerviosismo Dawn al ver el miedo que su amiga le tenía a ese objeto.


— ¡¿Y qué tal si tiene algunas palabras malditas y terminen pasándonos cosas horribles?!


— No te preocupes, todo estará bien —la de ojos azules tomó el cuaderno y lo abrió aun cuando su amiga intentó detenerla.


Ambas se sorprendieron al ver las primeras hojas en blanco, para luego ver algunos extraños dibujos de un Abra seguido de algunos dibujos mal hechos de muchos paisajes, la vieja mansión y algunos árboles. Las chicas entre tanto revisar las hojas del cuaderno encontraron letras, muchas letras sin sentido. Luego de eso se percataron que la niña había escrito diversas situaciones acompañadas de un dibujo pequeño.


Hoja 1.


Desde que tengo memoria dormir en esta habitación me genera mucho miedo. En diversas ocasiones he tomado la decisión de ir a dormir con papá y mamá, ¿por qué mi habitación está tan lejos de la de ellos? Atravesar el pasillo por la noche es tan aterrador, siento como si en cualquier momento me aparecerá algún fantasma. Pero es que no puedo soportarlo, hay momentos en los que siento que hay alguien más conmigo aunque no puedo verlo.


Hoja 2.


Mamá me regaló un muñeco de felpa, me dijo que este me protegería de cualquier peligro y cuando tuviese miedo confiara en él. No estoy tan segura de que eso funcione pero si mamá lo dice supongo que… sí, debo confiar en ella. Con Abra todo estará bien.


Hoja 3.


Mientras buscaba un libro para leerle a Abra, terminé encontrando uno que guardaba la foto de una niña un poco mayor. Aparece con papá y mamá, y se les ve muy alegres. Observé la foto durante mucho tiempo y por alguna razón noté que esa niña se parecía un poco a mamá, es extraño, me pregunto quién será.


Hoja 4.


Papá se enojó mucho conmigo, nunca lo había visto tan molesto. Jamás imaginé que se pondría así y todo porque le pregunté sobre la niña que salía en la vieja fotografía que encontré. Por alguna razón vi que mamá se puso a llorar mientras veía la foto detenidamente. ¿Acaso hice algo malo?, he llorado mucho pero sé que todo estará bien, después de todo Abra está conmigo.


Hoja 5.


Últimamente he estado viendo cosas extrañas, aunque tal vez sea mi imaginación. Cada noche que salgo al pasillo veo una luz moviéndose de un lado a otro a gran velocidad, no debo tener miedo después de todo con Abra sé que todo estará bien. Tal vez solo se trate de algún Pokémon que ha entrado a la mansión y no encuentra la forma de salir, debería intentar ayudarlo, posiblemente él quiera ser mi amigo si le ayudo.


— ¿Solo escribió eso? —Preguntó consternada Serena al ver que las siguientes hojas estaban en blanco.


Las chicas estaban sentadas en la cama observando aquel cuaderno que tenía sus bordes devorados por lo que posiblemente había sido fuego. Los relatos de la niña rebosaban inocencia y los dibujos que había debajo de cada escrito eran de cierta forma algo graciosos. Por un instante llegaron a creer que se toparían con macabras confesiones, deseos de sangre y dibujos que rayaran lo absurdo, pero no era así, simplemente era un cuaderno que una pequeña había decidido usar como si fuese una especie de diario.


— Mencionó a una chica quien salía en una fotografía con sus padres ¿Dónde crees que esté esa dichosa foto? —Dawn se levantó de la cama y observó con seriedad a su amiga.


— Supongo que su papá se la debió haber quitado, pero es extraño que no mencione nada de esa otra chica que vimos en el primer piso.


— O tal vez la de la fotografía era ella.


— ¿Eso significa que tanto la niña como esa chica están relacionadas de alguna forma? ¿O tal vez simplemente se trate de otro espíritu que habitó antes esta mansión?


— No lo sé, deberíamos seguir investigando un poco.


— ¿Crees… crees que podremos salir de aquí? —Serena sonrió débilmente mientras se mantenía cabizbaja— saldremos de aquí y regresaremos a nuestras casas para preocuparnos solamente en cómo nos irá con los estudios, ¿verdad?


— ¡Por supuesto que sí! Pero para ello debemos ser fuertes y no caer bajo las tretas de nadie.


— Tienes razón —guardó silencio por unos segundos— ¿sabes?, por un momento escuché una ligera voz, era como si alguien murmurara en mi oído: no confíes en ella; creo que estar tanto tiempo aquí comienza a afectarme —rio un poco luego de decir eso.


Dawn tragó un poco de saliva cuando su amiga le hizo esa confesión y por un momento temió porque Serena volviera a recaer en ese extraño estado de locura. Tomó a su amiga de la mano y le indicó que debían salir de la habitación ya que habían visto suficiente. Mientras salían y caminaban por el pasillo, la de largo cabello azul no dudó en decirle a su tan querida amiga:


— Nunca dudes de mí, por favor —por alguna razón sintió que estaba diciéndole una verdad a medias pero ignoró la sensación y se centró en lo que era importante.


Continuará...

Espero haya sido de su agrado, críticas y sugerencias bienvenidas~
Saben este fic ya nos está comenzando a parecer: "La historia sin fin" :30:

Nos vemos en otra oportunidad, gente.
Paz~
 
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Que fic tan interesante, me ha gustado mucho, demasiados misterios envuelven la historia. Espero la continuación :)
 

Grey 03

Envuelto en una agradable oscuridad
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No sé cómo tomar esto....

Justo tenía que ser hoy, precisamente este día en el que luego de más de un mes de no pasar siquiera a ver la sección de reojo me animo a revisar y a pensar sobre ciertas cosas para que a los minutos cayera una notificación de actualización de un fic que lo tengo como una mancha, una mancha que no puedo quitarme a día de hoy. ¿Debería tomar esto como una señal? La verdad no lo sé. Bueno perdón por escribir sin sentidos.

Bueno aprovechando, debo decir que lastimosamente jamás pudimos terminar esta historia junto a mi compañero de quien YA NO SÉ NADA, (espero algún día lea esto), además luego de bloqueos y darle largas al asunto y sumado al hecho de no poder encajar las ideas pues llegamos a este día. Así que pido una disculpa al único lector que incluso a día de hoy recordó este fic.

.... En serio no sé si tomar esta casualidad como una señal....
 
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Qué gusto verte de nuevo por aquí después de tanto, me alegra saber que te encuentras bien. Recuerdo la primera vez que vi una historia tuya, hace más de 6 años, y me da bastante nostalgia ver que todavía te asomes a este foro. Yo también lo hago de vez en cuando y me da tristeza ver la poca actividad que tiene.

Apreciaría mucho el que siguieras este fic después de tanto tiempo, al igual que algunos otros proyectos que se quedaron en el pasado. También entiendo tus ocupaciones y responsabilidades, así que no debes sentirte obligado, solo si puedes. Agradezco mucho que te hayas tomado el tiempo de responderme, me sorprendió que lo hicieras tan pronto.

Cuídate mucho, estaré pendiente!
 
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