Vigilantes Misión Mario Kart 12 Plus Ultra | Noah Byrne

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Registro: Noah Byrne
Rango: V.C
Tipo: Minus.
Descripción de la misión: ¡Ha salido un nuevo juego para la Switch! Pero es tan popular que se han hecho largas filas en todas las tiendas de Tokio para poder adquirirlo. Una persona normal solo se rendiría, haría la cola o compraría la versión digital. Sin embargo, Noah no está dispuesto a esperar, JAMÁS adquiriría una versión digital y tampoco es alguien común. Así que se le ocurrió una brillante idea, ¿por qué no hacer un alboroto y luego robar el juego? Dos pájaros de un tiro. ¡Brillante, Noah, brillante!
Modalidad: Individual
 
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—Nananananananana, ¡Batman!

Noah sonrió mientras se dirigía al centro de Tokio. Takeshi, su sirviente personal dado por su padre ausente (y mafioso), iba conduciendo el vehículo. El anciano no pudo pensar en la ironía de que su protegido estuviese cantando esa canción mientras iba a su lado, vestido con ropas oscuras y pensando robar una tienda. Pero no dijo nada, casi nunca lo hacía, ¿para qué molestarse? Noah pudo sentir la incomodidad en la cara de su empleado, le miró fijamente durante unos segundos antes de hablar.

—Déjame adivinar: te parece ridículo que use mi Quirk para robar algo tan estúpido —El futuro villano sonrió ligeramente, mientras negaba con su cabeza. El conductor arqueó su ceja al notar la reacción del chico —Oye, considéralo como mi primer acto público. ¡Como una prueba para mis futuras fechorías! Es todo. La destrucción de edificios, asesinatos y otras cosas pueden venir luego.

Takeshi solo suspiró ante aquello. ¿Realmente había entrenado a Noah para que cometiera actos tan estúpidos como esos? JAMÁS ninguno de sus padres hizo tales estupideces, de hecho, su madre (a quien cuidó durante su niñez) lo primero que hizo fue dejar toda la ciudad sin luz para que el padre de esta pudiese ejecutar un robo en uno de los bancos más grandes de Japón. Y mejor ni pensar en Adam Byrne, que destruyó a la mafia enemiga de su familia a los 14 años en Reino Unido. Al lado de todo eso, el mocoso que ahora tenía a su lado era tan infantil. Además, lo conocía como la palma de su mano, no quería probar sus habilidades ni nada, solo era muy quejumbroso. No en vano lo había cuidado toda su infancia. Aunque bueno, con toda su familia ignorándolo tampoco es que podía lograr grandes cosas como villano, de todos modos nadie esperaba mucho de él.

—Llegamos, amo Noah.

—¡Excelente! Ya me estaba aburriendo —El joven se acercó a la ventana, escuchando como miles de bocinas sonaban tras de ellos (debido a que el conductor paró el auto a mitad de la calle. Notó la gran fila que había para adquirir el juego, eran como mínimo cinco cuadras llenas. Sonrió al notar que había muchos niños —Muy bien, hora de la diver…

—¿Lleva las vendas, amo Noah?

—¡AL DIABLO CON LAS MALDITAS VENDAS! ¿Me tiene que recordar de usarlas cada vez que voy a hacer algo? ¡PUTAS, QUE YA LO SÉ! ¡YA LO SÉ! —Sacó las vendas de sus bolsillos y empezó a amarrar sus manos y muñecas con estas, a la par que seguía con su refunfuño violento hacia el anciano, quien reviraba sus ojos. Aunque algo hay que aclarar: sí, se había olvidado de ponerse las vendas —¿Cómo diablos voy a olvidarlas? ¿A caso crees que me voy a quemar los dedos a propósito? ¡Cuando me haga con la maldita mafia de mi padre ya verás! ¡Haré que te envuelvan en unas malditas vendas! ¡Ya lo verás!

Bip bip. Sonó una bocina.

Noah agitó su cuerpo de ira, lanzó una mirada fulminante a su mayordomo, abrió la puerta del auto, quedando justo en frente de la tienda y gritó ferozmente. Todos los que yacían en la fila viraron su cabeza para ver a un encapuchado, vestido totalmente de negro, salvo por los tennis que usaba, que sí eran blancos. ¿Por qué rayos gritaba? Pensaron. Entonces todos abrieron sus ojos de par en par al notar que de sus manos brotó una espada eléctrica de medio metro; tras lo cual pegó un segundo chillido y se abalanzó sobre la muchedumbre. No debería hacer falta decir que muchos empezaron a correr, un par a volar despavoridos y algunos se quedaron paralizados del miedo. El futuro villano cayó sobre un chico, de aproximadamente su edad, pero de piel oscura y con cuatro brazos (los cuales tenía inmovilizados por las piernas flexionadas del maligno).

—Maldita sea, sus gritos me relajan —Noah sonrió, colocando la espada en el cuello de su víctima. Los alaridos de los demás le daban como un fresquito. Notó como los carros que antes tocaban sus bocinas ahora se echaban para atrás despavoridos. El caos. ¡Qué hermoso era el caos! Casi tanto como el juego que estaba a punto de robar —Hora de la maldita diversión, querido.
 
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EL ROBO.
AFUERAS DE TOKIO, 05:03 P.M.


—¿Qué rayos?

El par de empleados, en conjunto con las cinco personas que estaban pagando el videojuego dentro de la tienda, se sintieron intrigados (y un poco asustados) cuando escucharon el ajetreo de afuera. Los gritos eran ensordecedores, y de pronto notaron que ya no había nadie más haciendo fila. El que fungía como cajero envió al otro a revisar qué rayos pasaba, a lo que este (de mala gana) accedió. Los clientes se encogieron de hombros al notar el silencio espectral que ahora había, solo lograban oír una pequeña voz susurrante y espeluznante (de algún modo). Uno de ellos, el más alto y de piel azulada como la de un tiburón, tragó saliva, visiblemente nervioso.

—Que conste que si algo me sucede, será tu culpa, Kenjiro.

Los ojos los presentes estaban clavados en el albino que estaba a punto de asomarse, todo estaba en cámara lenta; el sujeto caminaba cual tortuga, como para no llamar la atención o para que nadie lo notara. Pero en cuanto asomó su cuerpo sintió como una pierna golpeó su estómago con fuerza e impulso, empujándolo un par de metros (chocando así con algunas de las estanterías con juegos y un par de consolas portátiles, de esas que son copia). Al instante, y dejando incrédulos a los civiles, un muchacho pequeño apareció de la nada, exaltado y con una gran sonrisa en los labios (aunque el resto de su rostro era oculto por la sombra que generaba su gorra). Con un brazo derecho rodeaba ligeramente el cuerpo de su rehén de cuatro brazos, al cual amenazaba con su sable azulado y chispeante. Por otro lado, con su otra mano apuntaba cual pistola hacia el frente, y fue señalando a cada uno de los que estaban dentro del local, hasta dar finalmente con el cajero.

—Eh, tú, ¿te quedan copias del Mario Kart 12 Plus Ultra?

—Y-yo yo y-yo, sí, aún n-nos quedan. ¡Te daré t-todos! Pero no nos hagas daño —El cajero miró a su amigo, quien recién se estaba poniendo de pie tras el golpe recibido. Tragó saliva. Ninguno de ellos dos tenía buenos Quirk como para defenderse, ¿brillar y transformarse en un Hamster? ¡Eso era totalmente inútil!

—¡¿QUÉ MIERDA VOY A HACER CON MUCHAS COPIAS DEL MISMO JUEGO, PELOTUDO?! ¡Solo quiero uno! —Exigió el futuro villano, golpeando el piso repetidas veces como irritado con tan solo pensar en tener su cuarto lleno de ese pendejo videojuego que se pasaría en dos o tres días y luego jamás volvería a tocar en la vida —¡PÁSAME EL MALDITO VIDEOJUEGO Y ME IRÉ EN P-PA-PAZ, TARTAMUDÍN!

—S-sí, se-señor.

—¡Es suficiente! ¡Llamaré a la policía! —Gritó uno de los clientes ya cansado, el más valiente de todos (a este punto era el único que permanecía de pie, todos los demás ya se habían tirado al piso como nenas). Curiosamente también era el más bajo de estatura. Sin embargo, a penas al tocar el teléfono sintió un chispazo en su mano que no solo lo lastimó ligeramente, sino que también le hizo abrir la palma, soltando el móvil de última generación y de pantalla de cristal que tenía (el cual no creas que compró por su cuenta, lo ganó en un concurso de esos que hacen en Instagram). ¿Resultado? Adiós celular —¡A la mierda! ¡Flacuchento desgra… —Levantó su mirada para encarar al ladrón, pero al hacerlo sintió como un chispa cayó ahora en su ojo —¡Puta mierda!

—¡Piti miirdi! —Se burló Noah —Y si me vuelves a decir una palabra haré que no puedas tener hijos, y cuando estés a punto de morir solo, iré a dónde quieras que estés y me reiré en tu puta cara de feto malformado, ¿quedó claro o volverás a llamar a la policía con la chatarra que tienes, feto malformado? ¡Por cierto, tartamudín, pasa unos cuantos yenes junto al juego y cóbraselos al hijo de mami con su puta compra!

—Sí-sí.

El chiquillo chasqueó los dientes mientras se agachaba lentamente junto al resto. Y lo próximo que pasó fue sencillo y rápido. El cajero tartamudo deslizó el juego, junto a un poco de dinero (no demasiado), hasta los pies del delincuente, quien sonrió ligeramente complacido con su éxito, aunque cierta parte de él estaba aburrido, ¿en serio todo iba a ser tan fácil? ¿Sin peleas? ¡¿Sin daños colaterales?! ¿Cómo iba a ser un gran villano si no había daños colaterales? Bueno, si las cosas iban a ser así, aunque sea se divertiría un poco.

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

El grito del cuatro brazos se escuchó ferozmente en cuanto su garganta empezó a ser velozmente cortada (aunque de forma profunda, al menos no para matarlo, viviría si tenía atención rápido). Noah le empujó con una patada hacia los otros civiles, cayéndoles encima y llenándolos de sangre. Todos empezaron a gritar desesperadamente. El protagonista y antagonista de esta historia se agachó rápido, tomó su premio y empezó a correr; feliz con el gran desastre que había causado. ¿No eran hermosos esos gritos? Sin duda eso saldría en las noticas. ¿Y lo mejor? ¡La tienda estaba en las afueras de la ciudad! En una zona donde no había ninguna agencia de superhéroes. De hecho, era un barrio un poco pobre. E incluso, el chico previó que todo ocurriese en poco tiempo para evitar cualquier choque con uno de los chicos buenos. Miró su celular (el cual yacía en uno de los bolsillos de su chamarra) y se emocionó al notar que lo había logrado: menos de cuatro minutos. Ahora solo quedaba usar las alcantarillas y…

—¡No tan rápido, villano! —La corrida de Noah se interrumpió al notar que un joven, un poco más alto que él, se posó en su camino. El moreno portaba un traje un poco ridículo (usaba medias en sus manos y pies), de color rojo y amarillo, su rostro estaba ligeramente descubierto, solo era tapado por un antifaz de los malos, de los que te dan en fiestas —Te detendré aunque sea lo último que haga, esa es mi voluntad, ¡la voluntad de…

—¡RAFAEL, ¿QUÉ HACES ALLÍ ABAJO?! ¿NO HAS ESCUCHADO QUE HAY GRITOS Y UN LOCO CON UNA ESPADA ELÉCTRICA? —Empezó a gritar una doña latina en uno de los edificios aledaños, hablaba en español cabe resaltar. No notaba aún muy bien lo que estaba sucediendo debido a su miopía, hasta que se dio cuenta que su hijo (y otro loco) usaban disfraces —¡RAFAEL, TÚ, ¿TÚ TE METISTE A DELINCUENTE?! Sagrado corazón de Jesús, mi hijo es un delincuente, ¡por favor Virgen de Fátima, de Guadalupe, protejan a mi chiquito para que siga el bien camino!

—¡NO SOY UN DELINCUENTE, MAMÁ!

—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJA! —Noah empezó a reírse sin cesar, ¿en serio eso estaba pasando? Por un momento pensó que las cosas iban a ponerse interesantes, pero lo único que tenía que hacer era derrotar a un llorón hijo de mami que se creía superhéroe por usar un calzón encima de los pantalones y unas medias en las manos —JAJAJAJAJAJA, ¡NO HAN PASADO NI DOS SEGUNDOS Y YA SÉ TU MALDITO NOMBRE! ¡¿Y CUÁL ES TU NOMBRE DE HÉROE?! ¡¿MEDIAMAN?!

—¡MI HIJO ES UN VILLANO, Y UNO CON MAL GUSTO PARA APODOS! —Gritó la señora desde la ventana, indignada con lo que pasaba —¡LO SIENTO, QUERIDO, PERO NO PUEDO VER COMO MI COSITO SE VUELVE UN SECUAZ DE SATANÁS, DEL SEÑOR DEL MAL! ¡Llamaré a la policía!

—¡SÍ, MAMÁ! ¡HAZ ESO! —El joven sonrió y regresó su mirada al frente, hacia el villano, quien ya se encontraba un poco más sereno —Y en lo que llega la policía, solo debo entretenerte.

—¿Cómo? ¿Lanzándome medias hasta acolcharme, Ra-fa-el? —Bufó.

—Algo parecido —Siguió la broma el vigilante, antes de envolver sus manos en llamas con dos simples chasquidos.

Noah carraspeó sus dientes y su cuerpo empezó a vibrar. ¿Quién lo diría? Era su primer trabajo, un simple robo de un videojuego cualquiera en un lugar lejano. Esperaba que las cosas se pusieran de cierta forma interesante, una pelea con algún civil quizás, pero jamás creyó que llegaría a ese nivel. Sonrió antes de ocultar la espada que tenía en su derecha, la cual ya empezaba a arder bastante (las vendas habían sido incineradas hace un tiempo ya). Una pelea directa con un vigilante, una mano ligeramente incapacitada y poco tiempo antes de que llegaran oficiales, o peor, héroes reales. Estaba en aprietos, pero eso no hacía nada más que excitarlo. Ahora es que la verdadera diversión iniciaba.
 
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LA HUIDA
AFUERAS DE TOKIO, 05:07 P.M.


La primera llamarada salió disparada de las manos del joven vigilante que, dedicado y valiente, decidió enfrentarse al villano que estaba aterrorizando a su barrio. El pobrecillo no había logrado entrar en UA ni Shiketsu, mucho menos a Rengō cuando ambas se unieron. Pero decidió que eso no lo detendría, no cuando su barrio desde años estaba tan desprotegido y marginado debido a la lejanía con la capital. Nadie se enteraba ni se preocupaba por lo que ahí acontecía, y cuando algo relevante ocurría, los héroes o policías llegaban demasiado tarde. ¡Pues ya no más! Ahora tendrían a su propio vigilante, capaz de velar por ellos, ¡al gran Saiyaman!

—¡No te saldrás con la tuya, villano! —Gritó el protector, antes de lanzar una segunda llamarada.

—Como digas, Rafael.

Noah se quedaba mirando fijamente las manos del joven, eran firmes, durante toda la discusión pasada fue determinado y muy directo, pero también un poco descuidado. Eso significaba una cosa, atacaría sin dudarlo, pero de forma recta. Y así fue, gracias a lo cual el villano pudo mover su cuerpo a un lado para evitar ambas llamaradas que, aunque grandes, eran un poco lentas, indicio de que era un novato (como él). Grandioso.

—Mediaman, ¿por qué te pondrías un nombre tan torpe si lanzas fuego? —Cuestionó el mal intencionado, en un claro afán de molestar a su contrincante para poder sacarlo de sí y hacer que se descuidara aún más de lo que ya lo estaba. Todo a la par que inició una carrera para acortar los cinco metros que los separaban, mientras su mano izquierda empezaba a llenarse de electricidad nerviosa en estado puro.

—¡Mi nombre es Saiyaman! —Vociferó antes de lanzar una tercera bola de fuego hacia el frente, que el villano logró desviar a tiempo, o al menos eso creyó, puesto que aunque giró ligeramente su cuerpo al intentar esquivar el ataque, este logró quemar un poco su hombro derecho. Sin embargo, la adrenalina siempre ayudaba en esas ocasiones, y por más que vería las repercusiones después, en el momento no sintió absolutamente nada —¡Demonios!

Estando ya a solo medio metro de distancia, Noah alzó su brazo con fuerza y agilidad (apuntando directo al cuello de su contrincante; y vaya que logró conectar con este, generándole un dolor insufrible y un latigazo que le hizo agitarse de dolor. Sin embargo, nuestro antagonista tampoco salió bien librado, puesto que las manos envueltas de llamas tocaban sus costados, quemando un poco sus ropas y su piel, que ya empezaba a arder. Noh estiró su pierna lo más que pudo (llegando hasta el estómago del otro) para patearlo con toda fuerza, mientras que el otro simplemente le bastó con dar un empujón fortísimo. Ambos se tomaron un poco de tiempo para respirar y recuperarse del dolor, desactivando inconscientemente sus Quirk, pues estos les requerían de un esfuerzo extra. Ahora yacían separados por dos metros, en el medio de la calle vacía. Para cuando se estaban recuperando, el delincuente lo notó, su enemigo estaba justo encima de su boleto de salida, la tapa de la alcantarilla. Debía sacarlo de ahí a como diera lugar, ¿pero sería tan fácil? Si bien el chico actuaba rápido, parecía que no era de mucho movimiento, durante toda la pelea había permanecido estático. Y así fue como una debilidad, se transformaba en una oportunidad del hacedor del bien para triunfar.

EL PLAN
RESIDENCIAS HASU, APARTAMENTO DE NOAH, 10:37 A.M


Noah se restregaba las manos en la cara, estirando su piel debido al estrés que tenía. Ya tenía 30 minutos en Google Maps buscando tiendas de videojuegos, y había encontrado muchas, pero no podía decidir cuál robar. Eran muchas opciones, y la verdad no sabía qué hacer. Empezaba a notar las desventajas de ser estúpido y no poder tomar decisiones tan fácilmente. Empezaba a entender por qué su padre le infravaloraba. A su espalda tenía a Takeshi, sereno como de costumbre.

—¡¿Cómo coño se supone que escoja uno?! Esto es demasiado trabajo.

—Solo sea astuto, amo Noah. Analice las ventajas y desventajas.

—¿Qué analice qué? Takeshi, no sé si te estás dando cuenta, pero son solo tiendas de videojuegos, no es que haya grandes ventajas o desventajas en eso. ¿Qué voy a investigar? ¿Su tamaño o algo por el estilo? ¿Si tienen sistema avanzadísimo de autodefensa y robots protectores?

—Sé que soy solo un anciano, amo Noah, pero no en vano he estado durante años en esta familia, viendo sus actos y planes malvados —Su pupilo arqueó la ceja, interesado por lo que estaba por decir, puesto que cuando su mayordomo introducía texto de esa forma es porque diría algo de destacar —A veces hay que tomar en cuenta factores como la ubicación o defensa para este tipo de atracos, cosas como la densidad de gente, métodos posibles de escape o…

—Centros de héroes cercanos —Terminó el joven —¡Takeshi, maldita rata astuta!

Aquel era el primer robo de Noah, ya un par de veces había salido a descargar su ira destruyendo cosas, molestando gente o cosas por el estilo, pero nunca nada “tan relevante”. Era por eso que se encontraba tan torpe, de no haber sido por su fiel compañero JAMÁS habría pensado en ese tipo de detalles. Y de ese modo por fin dio con una zona alejada del centro, donde no había hospitales, centros policiales ni agencias superheroicas cerca. De hecho, era un lugar bastante marginado donde incluso se protestaba con frecuencia, según podía notar en las noticias de allí.

—Muy bien, ¿pero cómo escaparemos?

—Pues en las alcantarillas, amo Noah. Si mal no recuerdo, en algún lugar de la casa debe haber algún mapa que…

—Ya lo conseguí —Enunció el chico, a lo que el viejo arqueó la ceja curioso —Amigo, si quieres conseguir algo rápido y de forma eficiente tan solo tienes que buscarlo en internet y es todo. Digo, tienes que saber dónde buscar, la Deep Web es muy útil para encontrar cosas como el mapa del alcantarillado de Tokio. ¡Esto es perfecto! ¿Cómo se te ocurrió la brillante idea de colarnos por ahí? Digo, olerá mal, pero eso es como un laberinto, jamás podrán encontrarnos.

—Es un truco viejo que nunca muere.

Así, una mente tonta, pero joven y fresca, se juntó con una poco creativa y rancia, pero llena de experiencia y conocimiento adquirido. Por separado habrían hecho un mal plan, pero en colaboración crearon algo increíble, un lugar finamente seleccionado y un escape casi perfecto. Al menos así lo era antes de que un idiota disfrazado de media se parara encima de la alcantarilla más cercana, la misma que Takeshi dañaría por dentro en lo que su pupilo robaba la tienda para que la pudiese abrir con facilidad. ¿Cómo? Sencillo, gracias al Quirk del anciano, o al menos su sub-especialidad. El viejo tenía dos poderes, los cuales le ayudaban perfectamente para su trabajo de cuidador: sanación (como principal) y destrucción (como secundario), ninguno muy bien desarrollados a decir verdad. Pero tenían la potencia suficiente para desestabilizar una alcantarilla y esperar adentro a su muchacho (y curar cualquier pequeño corte que se hiciera).

LA HUIDA
AFUERAS DE TOKIO, 05:09 P.M.


—Joder —Suspiró Noah, pero manteniendo una sonrisa entre jadeos —Espero que el viejo aunque sea haya logrado desestabilizar la tapa de la alcantarilla.

—Oh, ya no eres tan gracioso, ¿eh? —Jadeó el de fuego.

—¿Te gustan mis chistes, bebé? ¡Pues ven por ellos, saco de pies olorosos!

Un par de bolas salieron disparadas, unas tras otra, en línea recta hacia Noh, quien las logró esquivar justo a tiempo moviéndose a la derecha (con algo de dificultad, puesto que su brazo derecho ya le estaba doliendo bastante, no era para menos teniendo quemaduras de primer grado en manos y hombro). Reanudó su correr, en esta ocasión en formato de zigzag, lo cual paralizó al vigilante, quien movía sus manos de izquierda a derecha para poder apuntar de buena forma a su contrincante, sin éxito alguno. Pero cuando estaban ya frente a frente, disparó.

—Predecible, Rafael —El villano se agachó lo más rápido que pudo, y gracias al lento disparo de la llamarada, pudo evadir totalmente el daño. Y a su vez activar su propio Quirk en su mano izquierda, la cual se envolvió en electricidad y apretó con fuerza las bolas de su enemigo, quien no pudo evitar pegar un grito escalofriante, cosa que lo hizo desactivar su habilidad —¿No te gusta que te toquen las bolas? ¿Eres marica o qué? —Preguntó antes de ponerse de pie y asestar una patada que empujó al otro, quien cayó al suelo sobando sus partes.

—¡DESGRACIADOOOOOOU!

—Já.

Noah aprovechó el tiempo inhabilitado de su contrincante para abrir la puerta de la alcantarilla que… ¡SÍ! Estaba abierta. Con suavidad posó sus pies en las escaleras y empezó a descender lo más rápido que podía, aunque no era mucho tomando en cuenta que básicamente no contaba con una de sus extremidades. ¿Y esto qué ocasionó? Segundos valiosos que le dieron la oportunidad al “héroe” de gatear y abalanzarse (aunque aún pegado al suelo por el dolor) para apuntar con su mano hacia nuestro antagonista.

—¡Espera! —Gritó Noah, al ver que Saiyaman le estaba apuntando directamente y ya no tenía lugar para el cual esquivar —¿Ahorrarás las pocas energías que te quedan en liquidarme o en proteger a una pobre hormiga que morirá si no llega en poco tiempo al hospital?

—¿Qué? —El chico levantó la mirada, solo para ver cómo, de una tienda, salían algunos civiles con un joven de cuatro brazos cargado. Se petrificó al ver mucha, mucha, mucha sangre corriendo. ¿En serio el encapuchado había hecho eso? ¿Había llegado a ese límite? ¿Por qué? ¿Qué era tan importante como para cometer algo así? A lo lejos pudo escuchar cómo preguntaban cosas como: “¿dónde coño es que está el hospital más cercano?” o “¿siquiera está vivo? Mierda, pensó —¡Y-yo puedo ayudarlo! ¡Sé algo de medicina básica y primeros auxilios, puedo tratar de detener el sangrado y poner algunos puntos antes de que llegue una ambulancia! —Bajó la mirada en cuanto notó que los ciudadanos afirmaron a sus gritos y corrían hacia él, tratando de detener al causante de tanto desastre, pero no había nadie. Chasqueó sus dientes, aún sobando sus pobres y adoloridas bolas.

TRIUNFO
LAS ALCANTARILLAS, 06:15


—Ya hemos llegado, amo Noah, según el celular solo debemos subir por aquí y llegaríamos a la alcantarilla de la residencia —Informó el mayordomo a su pupilo, quien ya se encontraba en mejor condición, o bueno, más o menos. No es como que ya se hubiese sanado, pasaría al menos una semana antes de que pudiese curarse del todo, pero gracias a las habilidades curativas de Takeshi el dolor disminuyó casi al máximo; claro que dentro de unas horas volvería, tan infernal como lo era antes. La anestesia no era muy duradera que digamos —¿Ha valido la pena todo el alboroto que ha causado por un videojuego?

—¡Oh, mierda, sí que lo ha valido! Eso fue bastante entretenido, Takeshi, me encantará verlo en las noticias —Sonrió, complacido con todo lo que pasó —Además, no ha sido solo por un juego, también he conseguido un poco de dinero, el cual no viene ma, de todos modos el viejo nunca me da a pesar de que está forrado —El chico quiso sacar su premio de los bolsillos de la chamarra que cargaba, pero una gran sorpresa se llevó cuando notó que todos y cada uno de los billetes estaban parcialmente quemado a los bordes —¡PUTA MIERDAAAAAAA!

Bueno, al menos el juego había sobrevivido, ¡y también estaría en las noticias por el alboroto que había causado! Generalmente un villano normal no querría eso, pero en su caso era diferente, necesitaba la atención para empezar a ser nombrado, para ser conocido y que su plan a largo plazo empezara. No todo estaba perdido, creía, tratando de tranquilizarse. Por supuesto que no sabía que una dama gigante estaba atacando el centro de Tokio a la par de sus eventos, ¡y que el mismísimo Earthquake tuvo que aparecer para detenerla! Todas las noticias del día estuvieron enfocadas en eso. ¿Y qué hizo Noah al respecto cuando se dio cuenta de ello?

—¡MALDITA SEA, TAKESHI! ¡LO HIZO A PROPÓSITO, SÉ QUE FUE A PROPÓSITO! ¡ESE MALDITO DE EARTHQUAKE SE HABRÁ ENTERADO DE ALGÚN MODO DE MI PLAN Y HABRÁ QUERIDO LLAMAR LA ATENCIÓN PARA QUE NADIE ME VIESE! ¡¿PERO SABES QUÉ?! ¡¿SABES QUÉ?! ¡CUANDO MANEJE LA MAFIA DE MI PADRE HARÉ QUE UNA MUJER GIGANTE LO PISE HASTA LA MUERTE, ADEMÁS LO GRABARÉ Y LA TRANSMITIRÉ EN CADENA NACIONAL PARA QUE TODO EL MUNDO LO VEA! ¡SI QUIERE LLAMAR LA ATENCIÓN, ENTONCES LO HARÁ! ¡ESE MALDITOOOOOOOOOOOOOOOO!




Nya Nya LadyAzulina LadyAzulina Listoooou
 

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Bueno, todo pareció entretenido, se hizo desmadre y se logró el objetivo. Este niño... -no recuerdo como se llama- gana... o pierde 2 puntos de popularidad. Además obtiene 1 punto de estadísticas extra -solo uno porque se olvido mi juego (?)-.

Buen inicio, esperamos que te conviertas en un magnífico villano que solo la mención de su nombre aterre a las masas.

PD: DrVersátil DrTsuki , haznos saber dónde invertirás el punto de stat para que LadyAzulina LadyAzulina pueda hacer lo que corresponde.
 

Morpheus's Dream ♚
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Las estadísticas extra son control de quirk o tiempo, las otras son básicas, por lo que debes escoger a cuál de esas dos irá el punto.
 
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