Original Fic Metalord Revolution [180/???]

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CAPITULO 174 FUGA & CONFLICTO

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Con la puerta abierta, avanzamos lentamente por el pasillo, todo estaba a oscuras, la única parte iluminada por antorchas era la puerta que conducía al salón principal del Corazón del Oasis, como era de esperarse estaba custodiada por guardias. Todas las antorchas son encendidas a la hora de despertar a los esclavos para el trabajo y son apagadas cuando estos se van a dormir.



Dos cuartos cercana a la puerta que lleva al salón principal pertenecen a los guardias, seguro que mientras algunos vigilan, otros duermen y los turnos se rotan, sería lo más obvio. En todo pasillo hay un baño, y si alguien precisa usarlo, debe golpear su puerta para atraer la atención de uno de los guardias y esperar a que este habrá la puerta de tu habitación para pedir permiso.



Si alguien es sorprendido afuera de su habitación con las antorchas apagadas, en palabras de Amira, será castigada con trabajo pesado y escasa comida como agua, con latigazos incluidos de por medio. Riha y yo, no solo romperíamos su preciado toque de queda, de ser necesario (y lo será), eliminaríamos a varios de sus hombres.



—Riha, evita usar tu magia en lo posible, ¿de acuerdo? –Le pedí con el volumen de mi voz baja.



— Entiendo… –Contesto con el mismo volumen oral.



Ella era consciente de que últimamente se sentía más cansada de lo habitual, un mes no ha bastado para sanar su estado debilitamiento mágico, me excuse explicando que el fenómeno que nos atrapo le causo una cierta condición que afligía su reserva de mana. Su reacción era cernirse en dudas y confusión, su flujo de su magia fue alterado por aquel fenómeno que nos trajo a este continente y eso repercutió en parte a sus cualidades físicas como su estado de vigor o vitalidad.



Avanzamos lentamente por el pasillos hasta acércanos a una considerable distancia en que nuestras armas tenían un tiro seguro de 100% de acierto, desperdiciar balas no era opción. Dos guardias estaban apostado sobre la puerta, yo apunte con la TEC-9 al de la izquierda y Riha con la Beretta 92 apunto al restante.



—A la cuenta de tres… 1… 2… ¡3!...



Las armas son disparas al unísono, el fuerte ruido repercute por el pasillo, habría sido buena idea equiparles a cada uno con un silenciador, pero habría significado reunir más metal y tomar una semana más. Además de que inevitablemente este escape dejaría de ser sigiloso en cualquier momento y los silenciadores ya no tendrían su uso, habría sido un desperdicio de recursos que era mejor utilizarlo para crear toda la munición posible.



Mi arma se le fue incorporada un selector de disparo, con la opción de ráfaga de tres tiros y semiautomático, le habría puesto también la automática, pero mi intención es derrochar la menos munición posible. Los disparos de los dos aciertan como era de esperarse, el mío atraviesa uno de los ojos del guardia matándolo en el acto, el de Riha asesta sobre la yugular de su objetivo, quien agonizaba en el suelo en vano intentando detener la hemorragia que eventualmente culmina con su vida.



— ¡Iindrhataq!... –Oíamos exclamar en las habitaciones de los guardias.



Los disparos despertaron a los guardias dormidos, quienes salieron de su habitación armados con un escudo de hierro y un arma blanca en la otra mano, algunos con lanzas y otros con sables. 5 Objetivos se interpusieron en frente nuestro, quienes no tardaron sobre la oscuridad descubrir nuestra presencia y ponerse en posición de combate.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Con sus únicas defensas intentaron bloquear los disparos, solo para abrumarse al ver cómo estas eran atravesadas por las balas de la pistola o la TEC-9, uno valientemente con su lanza arremete velozmente con la esperanza de alcanzarme con la punta de su arma una zona vital. Es abatido con un disparo en la frente por parte de la loba, 4 de los 5 objetivos fueron eliminados, el último que quedaba en pie estaba herido con una bala en su abdomen.



— ¡Taqwakee!, ¡taqwakee!, ¡taqwakee! –Repetía el guardia restante aquella palabra.



Hasta incluso soltó sus armas para mostrarse que ya no era una amenaza, me acerque lentamente a él y dispare a su sien matándolo, no podía arriesgarme a ser misericordioso, estropearía nuestro plan de escape. Tome todas las posesiones metálicas de los guardias abatidos como sus armas y escudo para comprimirlo en una pequeña canica de metal, eran valiosos botines que usare más tarde para reponer munición para los dos.



—Hicimos bastante bullicio –Comento la Lupian mirando en dirección a las demás habitaciones.



Aunque estaba bastante oscuro, podía oírse puertas abrirse y voces susurrar en aquel idioma de este reino, eran los esclavos, con todo el escenario que montamos, el ruido los despertó. Con miedo y curiosidad, de seguro lo máximo que harán es mirar desde la seguridad de su habitación, nos verán pero eso poco importa.



—Puerta despejada, en marcha Riha –Le hable a mi compañera.



Ahora venía la parte difícil, la seguridad en el pasillo era un chiste, pues toda la fuerza de guardias de Amira estará apostada en la parte principal del Corazón del Oasis. Lo que enfrentamos solo era una mera escamaruza, ahora viene la verdadera batalla para asegurar nuestra fuga, sin piedad, se lo recordé a Riha, son ellos o nosotros.



— ¡Intense Iron - Modo Standard! –Exclame con la intención de invocar mi armadura estándar.



Pero nada ocurría, el collar negro permanecía como tal en su mismo estado, era incapaz de equiparme con la armadura, aun con todo un mes transcurrido, ¿por qué no responde aun?.



— ¿Roz? –La Lupian observo mi desconcertante mirada.



—No hay tiempo que perder –Fue la respuesta que di para evadir su preocupación.



Aún era incapaz de contar con Intense Iron, desde que llegue a este continente no he oído una sola palabra de Myldark en mi cabeza, ¿estará bien?, ¿acaso la teletransportacion afecto en algo el collar?. Demasiadas preguntas y no tenía tiempo para centrarme en tales incógnitas, enfoque toda mi atención a que el plan de escape terminara con éxito.



__________________________________________________________________​



PERSPECTIVA: Tercera Persona



40 Minutos antes – Cuarto de Amira…



Como propietaria absoluta de todo el Corazón del Oasis, su cuarto personal era lo bastante espacioso, adornado elegantemente con plantas, finas telas, muebles de impecable calidad y una cama grande de sabanas y almohada aromática. Pero no había tiempo para tales lujos banales, sentado sobre su escritorio, con una pluma a mano con tinta, atendía los asuntos administrativos de incontables papeleos.



—Por fin he terminado casi la mayor parte… -Suspira del alivio la joven de cabellera turquesa.



—Sigues pensando en esos ghrayb, ¿no es así? –Le pregunto la semihumana de cabeza de chacal, Namida.



Como su leal guardiana, siempre permanecía cerca de su ama, apoyado contra la pared, con los ojos cerrados y los brazos cruzados, no solo actuaba como la espada y escudo de Amira, sino también una fiel amiga.



—Me conoces bastante bien –Opino la propietaria entre risas.



—Solo porque sean unos niños, no deberías bajar la guardia, los ghrayb nunca han sido de confianza –Agrego Namida — ¿Has olvidado ya lo ocurrido hace 10 años?.



Aquella pregunta detiene la mano con la que escribía los papeles, sus ojos se cierran unos momentos reflexionando.



—No… no lo he olvidado… nunca lo he olvidado… y nunca lo hare… -Contesto Amira abriendo sus ojos y siguiendo con su labor —Simplemente, tengo una cierta corazonada sobre ese chico.



— ¿Corazonada?, ¿viniendo de un ghrayb?, diría que el trabajo finalmente te ha afectado bastante, ¿qué quieres decir con eso?.



—Honestamente, presiento que él…



De repente la puerta de su cuarto pronto es tocada interrumpiendo la conversación, Namida abre recibiendo a una sirvienta que llega con un importante mensaje.



— ¡Mi señora, siento interrumpir tan tarde…!



—Está bien, ¿qué ocurre?.



— ¡Es un lugarteniente del Muhaqdad Yusuf!, ¡exige una audiencia con usted cuanto antes!.



El rostro de la semihumana se torna de preocupación, pues ese nombre era sinónimo de problemas, pero Amira manteniendo la compostura, se levanta de tu escritorio y da su respuesta de inmediato.



—Que los sirvientes hagan los preparativos para recibir al lugarteniente en el salón principal –Ordeno Amira.



—¿Despertamos a los esclavos para que ayuden?.



—No, han cumplido su jornada de trabajo como corresponde, no les exhibiré más de lo necesario –Contesto la propietaria —Despierta a algunos sirvientes, diles que se les recompensara justamente más tarde por las molestia.



—¡Si mi señora!.



Cuando la sirvienta se marchó para llevar a cabo las ordenes de su ama, Namida cerró la puerta para dar su opinión de las circunstancias.



—Tengo un mal presentimiento, Amira –Declaro ella con incertidumbre en su tono.



—Ya lo sé, Namida, pero será peor si solo rechazo la audiencia –Ella Afirmo —Ese maldito sin duda nos tacharía de sospechoso y tendría la justificación para ordenar tomar este lugar, no puedo permitir que a ustedes les ocurra algo malo…



—Amira… -La semihumana replica su nombre con aflicción emocional y abraza a su ama —Sin importar que ocurra, siempre estaré a tu lado, incluso en la otra vida…



—Lo sé, no podría haber pedido una mejor guardiana –Sonríe devolviéndole el abrazo —Gracias, Namida.



__________________________________________________________________​



El salón principal, donde la clientela en su mayoría Alnabil, disfrutaba de la relajante experiencia del opio junto a la mejor bebida y comida, un par de cojines se situaron organizadamente para recibir de un lado al lugarteniente y en la otra a la propietaria. Los sirvientes y guardias se encontraban de pie, en completo silencio, a la expectativa de su señora.



De frente la mujer de cabellera turquesa en su asiento se encontró con la persona que exigía tal audiencia, sentado sobre su cómodo cojín, con una copa de vino en la mano y una sonrisa presuntuosa. Aquel individuo era un fornido hombre moreno de casi dos metros de altura, una cabellera oscura que cubría con un turbante negro, tenía una robusta papada y unos brazos como piernas exageradamente tonificados.



Namida como dictaba su manera de ser, estaba al lado de su ama, con una mano sutilmente cerca de la empuñadura de su sable rojo, pero la visita no venía completamente solo. Dos docenas de hábiles soldados armados con sables, báculos mágicos y arcos, acompañaban al lugarteniente, situándose a espaldas de este con una maliciosa expresión en la mayoría de ellos.



— ¿Qué trae aquí al lugarteniente del Muhaqdad Yusuf?, Omayat Kzur –Revelo Amira el nombre del individuo.



—Jo, veo que mi nombre es conocido por la encantadora Amira Yuzquell, actual propietaria del Corazón del Oasis, la reliquia más antigua y preciada del reino de Quíatar –Hablo el hombre sin quitar la vanidad de su expresión sonriente.



—Sus palabras me halagan, maestro Kzur –Expreso Amira con respeto — ¿Esta todo en orden con su excelencia Muer Afigad?.



—Sí, su excelencia tiene una buena opinión de usted, pero mi Muhaqdad… -Su sonrisa vanidosa se tiñe a una perversa —Tiene fuerte sospechas de que su propiedad, ha recibido incontables visitas de los rebeldes y su gente les ha brindado asistencia sin dudarlo, ¿entiende lo grave que es esto?.



Tal acusación sembró en el ser de la propietaria suma preocupación, pero su rostro se mantuvo sereno evitando delatar tales inquietudes.



—Ya lo he aclarado con anterioridad, desde la muerte de mis padres y desde que asumí la responsabilidad del corazón del Oasis, no me involucrare en los asuntos conflictivos del reino –Contesto Amira —Si, los rebeldes me han pedido en ocasiones ayuda, pero he rechazado ofrecérselas y que nunca jamás vuelvan a pisar mis tierras, ya he perdido demasiado, no deseo involucrar a mi gente en este dilema sin sentido.



Omayat Kzur tras escuchar las declaraciones de Amira, aplaude sarcásticamente, Namida comprendiendo el significado de tal gesto, adopta una expresión iracunda, pero su ama mantenía completa calma.



—Es una hermosa excusa, pero tengo órdenes de revisar este lugar de arriba a abajo, llevarme a unos cuantos de sus sirvientes y esclavos para un necesario interrogatorio y de ser necesario permanecer aquí en las próximas semanas con mis hombres para una vital vigilancia, ya sabe, no queremos que esos rebeldes vuelvan a molestarle.



Omayat tras su declaración termina el resto del vino de su copa y ordena a una sirvienta que la llene de inmediato, su arrogante sonrisa angustiaba a la propietaria, quien en el fondo deseaba apuñalar a aquel atrevido hombre. Pero con prudencia, evito manifestar cual gesto agresivo alguno, su guardiana semihumana por otro lado, le temblaban las manos de la rabia, con anhelo de desenfundar su arma contra él.



—Tenemos un pacto establecido con el Azim Alnabil, tales acciones agravantes violan el tratado acordado –Le recordó la mujer de cabellera turquesa.



— ¡Ja!, un pacto que data del anterior Azim Alnabil, pero que ya no tiene validez con su actual señor, ¿lo entiendes ahora?, no puedes oponerte –Argumento el lugarteniente con una petulante sonrisa — ¡Ahora ordena a tus sirvientes que me prepararen una buena habitación, con buen vino y mujeres!, y no te olvides de mis muchachos, también necesitan descansar, mañana será un día ocupado para todos.



El lugarteniente termina su segunda copa, para luego echarse a reír con satisfacción, la propietaria estaba en su límite psicológico, pero Namida ya no podía resistir tal abuso. Desenfundo su sable rojo y con el apunto al lugarteniente.



— ¡Miserable!, ¡abusas de tu autoridad!, ¡es evidente tus arrogantes intenciones! –Exclamo indignada la semihumana con cabeza de chacal.



— Namida, no… no lo hagas… -La propietaria intenta detenerle.



—Amira, él ya no tiene intenciones de dialogar, desde el principio era su propósito cuando vino aquí –Aseguro la semihumana.



—Vaya, cuanta insolencia, ¡Jajaja!, ¿te opones a mis órdenes?, ¡es equivalente a faltarle el respeto al mismísimo Muhaqdad Yusuf en persona! –El arrogante lugarteniente se levantó de su cojín manteniendo su orgullosa mueca sonriente y mirando a la semihumana con los brazos cruzados — ¡Los que se opongan serán considerados insurgentes y la pena por tal ofensa es la muerte!.



— ¡Tu muere primero entonces! –Clamo Namida arremetiendo contra el lugarteniente.



Con fortalecimiento, tanto su cuerpo y sable recibieron los aumentos físicos del mana, y con un hábil movimiento apunto a la cabeza del hombre, pero este reacciona a tiempo para cubrirse con uno de sus brazos. Para sorpresa de la semihumana, la hoja de su arma no atraviesa la piel de Omayat, incluso al impactar en la extremidad, oye con claridad como si hubiera acertado contra una superficie dura de metal.



— ¡Jajajaja!, ¡estúpida!, soy Omayat Kzur “El Luchador Inquebrantable” –Afirmo el lugarteniente —¡Ni las lanzas o las hachas pueden atravesar la dureza de mi piel!, ¡tiembla ante mi imponente armadura natural y abrumadora fuerza!.



La cabeza de chacal es tomada del cuello por el fornido hombre y acto seguido arrojada con notable fuerza para dar de espalda contra una gruesa pared que levanta considerable cantidad de polvillo. Quedando ella ante tal impacto recibido, totalmente inconsciente.



— ¡Namida! –Exclamo la propietaria con intranquilidad.



La firme calma de Amida finalmente había sido perturbada y su rostro se cierne de incertidumbre, la agresión perpetrada por el lugarteniente motivo a los guardias a ponerse hostil contra el fornido hombre.



— ¡La Protectora Namida ha sido agredida!.



—¡Protejan a la señora a toda costa!.



—¡No se apoderaran del Corazón del Oasis!.



Con la moral en alta, los guardias se lanzaron a atacar sin pensar a Omayat Kzur, quien por su parte no se molestó en responder tal agresión, pues sus soldados se ocuparon de tratar con ellos.



— ¡Protejan a nuestro honorable lugarteniente!, ¡por la gloria del Muhaqdad Yusuf y su señor Muer Afigad! –Exclamo uno de los soldados de Omayat Kzur.



La batalla entre los soldados del lugarteniente y los guardias del Corazón del Oasis se libró sin misericordia alguna, los sirvientes por temor de resultar heridos, se alejaron lo suficiente para presenciar tal violento evento. Aunque el número de combatientes en ambos lados era igual (dos docenas), la victoria ya estaba determinada para la fuerzas del lugarteniente, sus armas eran de mejor calidad al estar encantadas con magia.



Las hojas de los sables estaban dotado de un mejorado filo y mayor destreza para el usuario por el encantamiento mágico atribuido a estas, las flechas utilizadas por los arcos encantados brindaban a los proyectiles mayor fuerza de penetración que la flecha promedio. Los báculos que eran usados por los mejores adiestrados a la magia en la fila, tenían la habilidad de invocar rápidamente y lanzar potentes proyectiles de mana que atravesaba fácilmente el hierro.



Los guardias sufrieron una aplastante derrota con la muerte definitiva de cada uno, consiguiendo únicamente herir a un soldado y matar a dos de las fuerzas del lugarteniente. Eso debido a que los combatientes que asistían a Omayat Kzur, solo poseían escasas protecciones ligeras, que le hicieron vulnerables a los arqueros enemigos, de allí los responsable de herir a sus guerreros.



—“Esto… no tenía que ocurrir de esta manera… “–Pensó Amira observando con pesar a sus fallecidos hombres.



— Amira Yuzquell –El lugarteniente cito su nombre llamando su atención —Ha sido una noche verdaderamente nefasta, ¡cuánta insolencia he tenido que soportar y mi Muhaqdad sin duda no pasara por alto tal ofensa contra sus palabras! –Aclaro el fornido luchador —Sin embargo… soy alguien piadoso, podría hablar con mi Muhaqdad para convencerle de que no tome represalia contra ti y tu gente, por supuesto todo con una condición.



Omayat Kzur se acercó hasta Amira para tomarla de su barbilla con una mano y luego lamer su cara con indecencia.



—No hay hombre en Quíatar que no fantasee con pasar toda una noche contigo, prepararas un lujoso cuarto para los dos con una gran cama, ¡y luego hare toda clase de perversión con tu cuerpo hasta quedar satisfecho! –Fue la condición establecida por el lugarteniente con una repugnante sonrisa pervertida.



Una demanda lasciva por la vida de sus sirvientes, esclavos y el bienestar general de todo el Corazón del Oasis, Amira temblaba del horror, aceptar tal trato a su persona la perturbaba desde lo más recóndito de su ser. Pero rechazarlo, significaría que sus seres queridos y todo lo que había jurado proteger de aquel establecimiento, pagaran cruelmente las consecuencias.



— Maestro Omayat Kzur, ¿podemos los muchachos jugar con estas bellezas? –Uno de los soldados del lugarteniente pregunto reteniendo contra su voluntad a una de las sirvientas.



— ¿Qué clase de persona no recompensaría adecuadamente a sus hombres por su arduo trabajo?, ¡Jajaja!, ¡claro que pueden divertirse con ellas!, solo procuren no matarlas o dejarlas con heridas permanentes, tales bellezas merecen ser tratadas gentilmente –Su superior les concedió tal barbárico permiso.



Amira estaba por protestar ante tal inaudito petición aprobada por el lugarteniente, pero Omayat Kzur sujeto sus mejillas con una mano, silenciando toda palabra de su boca, siendo obligada a observar como sus sirvientas eran violentamente tratadas por los soldados y manoseadas sin pudor alguno. Sintiéndote totalmente impotente de la atroz situación que ocurría a su alrededor, la propietaria empezó a lagrimear, lamentándose ser tan débil, lamentándose no poder socorrer a su gente.



¡SLAM!...



El sonido de una puerta abriéndose violentamente de golpe resuena en todo el salón, los soldados hicieron a un lado a las sirvientas centrando toda su atención en la procedencia de aquel sospechoso ruido, con sus armas preparadas y en total alerta. Omayat Kzur aparto a Amira, con toda su atención y vista fija también de donde provenía tal inesperado sonido.



Tanto el lugarteniente como los soldados se encontraron entonces que quien habría abierto la puerta con tal sacudida eran dos individuos, dos jóvenes ghrayb. Rozuel Drayt y Riha Sharpsteel, quienes irrumpieron cesando sus pasos con sus respetivas armas apuntándoles en alto.



— ¿Quiénes son esos chiquillos?, esas apariencias… no son de este reino –Concluyo Omayat Kzur.



— ¡No sé qué demonios has dicho!, pero te conviene no entrometerte en nuestro camino –Rozuel le declaro haciéndole un gesto con su arma para indicarle que se apartara.



— ¡Jajajaja!, no entiendo una sola palabra de lo que dijo, los ghrayb no me interesan en absoluto, de hecho, los considero un estorbo, ¡maten a esos dos! –Ordeno el lugarteniente a sus hombres.



Sus soldados con diligencia obedecen al mandato de su superior, cargando hostilmente contra los dos ghrayb…



Continuara…
 
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CAPITULO 175 PETICIÓN IMPREVISTA


PERSPECTIVA: Tercera Persona



Los soldados del lugarteniente Omayat Kzur obedeciendo la orden de su superior, se lanzan hostilmente contra los ghrayb, Rozuel y Riha, ambos con sus armas en alto responden a la amenaza.



—“12 objetivos en totales, 6 con sables que corresponde a la unidad cuerpo a cuerpo, 4 arqueros y 2 con báculos, estos últimos unidades ofensivas a distancias” –Analizo detenidamente Roz a los hostiles.



Abriendo fuego con su TEC-9 en conjunto con la Lupian con su Beretta 92, los primeros en recibir las balas son los atacantes a distancia, los arqueros reciben disparos en zonas vitales antes de siquiera lanzar una flecha. Los magos de báculos con desconcierto y confusos, se distraen al ver como sus camaradas arqueros son abatidos fácilmente, impidiéndoles convocar los proyectiles en el tiempo necesario, siendo los únicos dos restantes eliminados cada uno por una bala en el cráneo.



El tiempo en que les tomo eliminar a los hostiles de los arcos y báculos, los soldados de sable aprovecharon para acercarse lo suficiente, el más cercano estaba a solo 1 metro y medio de alcanzar a Rozuel. El Esper no podía arriesgarse y cambio la modalidad de su subfusil a “ráfaga”, apuntando rápidamente al agresor cercano y abatiéndolo de tres disparos en el pecho.



Los demás no fueron la excepción en abrumarse al presenciar la rápida muerte dada a su compañero quien se había situado más delante de la fila, pero no cesaron sus pasos, al contrario la ira les alentó a acabar cuanto antes con el ghrayb responsable. Pero el próximo y más cercano a ellos, es eliminado de dos disparos de pistola en el cuello y rostro.



La siguiente ráfaga de la TEC-9 elimina al más próximo en cuestión de distancia hacia él y su Semihumana aliada, era lo lógico, eliminar a los que más cerca estaban de su posición. ¿Por qué al principio no eliminaron a los soldados de los sable y fueron primero a los arqueros y magos de los báculo?, aquella respuesta puede darse con el siguiente planteamiento, teniendo el primer golpe a tu favor: ¿eliminarías primero a quien se te acerca con un cuchillo o quien tiene una pistola?.



La respuesta obvia era a quien tuviera la mayor posibilidad de agredirte primero, los arqueros y los magos de báculos eran quienes desde su posición podían herir a Roz y Riha, eliminar a los hostiles a distancia era la razón más sensata. Dejando entonces al último a los agresores centrado en el cuerpo a cuerpo.



El último soldado del sable es abatido por Riha, llevando los dos a vaciar el cargador de sus respetivas armas de fuego y recargar por consiguiente rápidamente en el acto. Omayat Kzur estaba anonado, totalmente estupefacto al ser testigo de cómo dos jóvenes ghrayb habían conseguido eliminar a sus hombres con tal facilidad.



—Patrañas… ¡es absurdo!, mis hombres… quienes poseían en sus manos armas encantadas de notoria calidad… quienes recibieron años de entrenamiento.... y adquirieron experiencia de tantas batallas experimentadas… fueron completamente aniquilados… ¡por esos ghraybs! –Su asombro se convirtió en iracundo sentimiento.



Pero no era el único, Amira quien se encontraba tirada al suelo tras ser apartada violentamente por el lugarteniente, mira atónita al dúo de ghrayb, no tenía palabras para describir tal sentimiento de perplejidad. Noto que el collar de la Lupian y el brazalete del chico habían sido removidos de su lugar, en pocas palabras, los dos habían recuperado toda su libertad para moverse y actuar contra los intereses del Corazón del Oasis.



Pero lo más llamo la atención y sorpresa de la propietaria, era ver los cuerpos sin vida de todos los soldados del lugarteniente, aquellos estrenados hombres y bien armados que liquidaron fácilmente a sus guardias. Todos ellos fueron eliminados por esos dos ghrayb, en sus manos portaban instrumentos que nunca jamás había visto en toda su vida, pero tal es su poder que podían lidiar fácilmente con soldados.



—Última advertencia, hazte a un lado o muere –Rozuel hablando al lugarteniente, vuelve a hacerle la seña con su arma de que se apartara.



—No sé qué diablos dices maldito ghrayb, pero no pienses que te dejare salir de aquí con vida… ¡esos eran mis más leales y preciados soldados!, ¡¡y tú lo más matado, mereces morir, te matare aquí mismo!! –Exclamo Omayat Kzur enfurecido manifestando su mana.



Su cuerpo se envolvía en un aura de su energía mágica, alimentando su “armadura natural”, era la habilidad especial de Kzur, endurecer su propia piel para convertirlo en una armadura personal. Omayat combatía con un estilo marcial desarmado (con sus puños), carece de una velocidad notable, pero lo compensa con una formidable defensa y una fuerza física de nivel sobrehumano.



— ¡El lugarteniente Omayat Kzur, leal servidor del Muhaqdad Yusuf, se encargara de erradicar tu presencia de este mundo AQUÍ MISMO Y AHORA! –Aseguro el fornido hombre adoptando una postura de ataque.



Apunto de desplazarse hacia los dos con todo su poder mágico manifestado, Riha apunta al hombre, pero Roz le detiene y le pide no intervenir, que él solo se encargara de lidiar contra tal problema. La Lupian hace caso a su colega, baja el baja y entonces Rozuel confronta a su musculoso enemigo, cambiando su TEC-9 por la escopeta recortada de su cintura metálica.



Al apuntar con su arma al lugarteniente, Omayat Kzur presiente un mal augurio, uno en que su instinto de combatiente le indica no moverse de su posición, de defenderse de lo que estaba por recibir. Llevando a cubrir su cabeza y pecho con sus descomunales brazos marcados como si fuera un escudo, el esper aprieta el gatillo de la escopeta y dispara.



—“Es inútil, no importa que intente este ghrayb, ¡soy “el luchador inquebrantable”!, ¡nada de lo que haga puede herirme!, ¡soportare su ataque y luego contraataque, lo asesinare lentamente para disfrutar su miseria!” –Con orgulloso sentimiento, el lugarteniente ríe con satisfacción en su mente.



La habilidad defensiva de Omayat Kzur le permite activar una cualidad especial llamada “Fortaleza Critica”, un poder que al activarse consume buena parte de su mana y solo dura unos cuantos segundos. Consiste en recibir un aumento considerable del endurecimiento de su piel en una parte concreta de su cuerpo (torso, brazos, cabeza o pierna), es su arte más destacable y el que más defensa le otorga.



Sin embargo, “Fortaleza Critica” solo puede ser usado por un intervalo de tiempo y no en todo su cuerpo, solo una parte especifica que él elija a voluntad. Es gracias a esta cualidad que su habilidad destaco, permitiéndole resistir impactos hachas, flechas y lanzas capaces de perforar armaduras pesadas, este poder era su orgullo y el eje central de toda su confianza.



Cuando el instinto de Omayat le hizo que pasara del ataque a la defensa, cuando se cubrió con sus anormales brazos tonificados tanto su propios rostro y cabeza como buena parte de su torso. También aplico “Fortaleza Critica” en sus extremidades superiores, no tenía duda o nervios, estaba totalmente seguro de su defensa y contratacaría una vez consiguiera repelerlo.



Los perdigones disparados de la escopeta impactan de lleno en los brazos de Omayat, estos no consiguen atravesar la dureza mágica de su piel, pero dejan un inmenso daño sobre las extremidades. Sus brazos se habían teñido de morado, en proporción, más de la mitad de este estaba de dicho color, aquello eran hematomas, heridas internas causadas por la rotura de vasos capilares.



—“Duele… duele un montón… ¡DUELE!”…



El lugarteniente, quien antes había recibido en su endurecida piel golpes de armas pesadas hechas para perforar armaduras, nunca en su vida había experimentado dolor alguno, su defensa había repelido tanto daño que la dolencia consecuente era minúscula e imperceptible. Pero los proyectiles recibidos de la escopeta, eran un tipo de daño que transcendían por mucho todo aquello comparado con anterioridad.



Sus brazos quedaron marcados con extensas hematomas, el dolor escalaba a niveles intolerantes y un entumecimiento paralizo sus extremidades superiores, los había incapacitado. Aquella defensa de la que tanto estaba orgulloso, no pudo proteger sus preciados brazos, la magnitud del daño recibido fue más de lo que su armadura natural pudo soportar y en consecuencia, perdió la capacidad de usar sus miembros superiores, sus principales armas indispensable de su estilo marcial.



—Ridículo… ¿¡cómo puede ser esto posible!?... ¿¡qué clase de poder injusto es el que ese ghrayb está utilizando!?, ¿¡PORQUE, PORQUE, PORQUE!? –Exclamaba el lugarteniente entre rabia, desconcierto y penuria.



Amira al observar como la vanidosa sonrisa de ese fortachón hombre pasó a convertirse en una miserable cara cernida en la decepción absoluta, le lleno de regocijo en su ser. La mujer que presenciaba con impotencia como los suyos eran hostigados por ese ruin individuo que sonreía y reía con engreída actitud, ahora se pone de pie desvaneciendo de su mente todas sus aflicciones emociones.



—“¡Aun hay esperanza!” –Exclamo la propietaria al ver a ese lugarteniente de apariencia derrotada.



Omayat quien paso observando un considerable tiempo sus heridos brazos, volteo a mirar al chico ghrayb, este le apuntaba con su arma, pero ya no era la escopeta, sino la TEC-9. Ráfaga de tres tiros son disparados de este y asesten en su pecho, luego otros tres disparos vuelven a impactar en su torso y finalmente otra ráfaga siendo esta la última.



9 disparos en total habían dado en el pecho de Omayat Kzur, dos habían perforado cada uno de sus pulmones, otra bala le destrozo el hígado, pero la peor fue aquella que rozo y daño gravemente el tejido cardiaco de su corazón. El lugarteniente escurre sangre a montón de su boca, su consciencia se debilitaba a cada segundo, era una sensación que pocas veces experimento, pero ahora tenía la total certeza de cuál era su destino.



—“Yo… un poderoso lugarteniente al servicio del gran Muhaqdad Yusuf… quien en su niñez paso toda su vida entrenando arduamente para forjar el poderoso guerrero que soy hoy… tantos años de intentos entrenamientos… cientos de batallas a los que he conseguido sobrevivir… ¿¡y muero a manos de un chiquillo ghrayb!?... es injusto… ¡es malditamente injusto!... ¿qué clase de atroz poder ha usado contra mi quien ha obtenido todo lo que poseo a través del sacrificio personal?... es… injusto…” –Fueron las últimas palabras de Omayat Kzur.



Cae de espalda hacia el suelo, produciendo un fuerte estruendo como si una roca enorme hubiese caído, sangre brotaba de sus heridas de bala y también de su orificio bucal como nasales, el lugarteniente había muerto y sobre un charco de su esencia vital.



—Cuanto más grande más ruidosa es la caída –Comento Rozuel.



Amira quería llorar de la alegría, aquel perverso y autoritario hombre que amenazo a su hogar, se hallaba muerto, ya no era una amenaza para los suyos, pero no podía festejar tal hecho y menos ponerse sentimental. Aquellos ghrayb que lograron abatir a ese poderoso guerrero y a sus hombres, ahora apuntaban sus armas contra ella, acercándose lentamente, no necesitaba preguntarse la razón, le respuesta era clara.



—No te muevas, un paso en falso y terminaras como el gigantón ese –Le advirtió Rozuel.



La propietaria no podía fingir temor al poder de los artefactos que los ghrayb utilizaban, pero también sentía una gran ilusión de esperanza sobre esos dos.



—Por favor espera, no es nece…



Sus palabras son interrumpidas con el abrir de las puertas de golpe, ingresando docenas de hombres de vestimentas ligeras y turbantes, armados con lanzas y escudos, cimitarras, arcos y báculos con piedras mágicas incrustada en la punta, eran guardias y refuerzos del Corazón del Oasis. Rozuel y Riha apuntaron al instante sus armas contra ellos, los hombres armados observando tal escena y a los ghrayb sin sus artefactos mágicos de esclavos puestos, interpretaron que eran los enemigos, cuando todo estaba por volverse en una nueva balacera, Amira se interpone entre ellos.



— ¡Deténganse, deténganse, DETÉNGANSE! –Exclamo tanto en su idioma como también en el de Roz.



Sus hombres permanecieron en su posición, los arqueros dejaron de tensar sus arcos y los magos de báculos bajaron sus armas a oír la orden de su señora, pero Roz y Riha siguieron apuntando contra ellos.



— ¡Por favor detente!, no somos tus enemigos, quiero hablar contigo… -Solicito Amira.



—Permanecí contra mi voluntad en este lugar… ¡por un maldito mes!, se acabó la hora del dialogo –Aclaro Rozuel —Esto es lo que va a pasar, nos darás provisiones a los dos, comida, agua, dinero y ropa para ese caluroso clima de allá afuera, oh, y no olvides un mapa también, lo tomaremos y nos iremos de aquí, ¡cómo nuestras demandas no se cumplan por las buenas, entonces comenzare a teñir el suelo de tu preciado corazón del Oasis con esos infelices de por allí! –Señalo con su arma a los guardias que habían ingresado recientemente.



La petición de Rozuel con sus amenazas incluidas para Amira no era una sorpresa, no dejo que eso la afectara, porque su intuición le decía que hacer.



— ¡Ayúdanos!, ¡préstanos tu poder! –Pidió la propietaria —Te lo suplico… ayúdanos.



— ¿Estoy escuchando bien o tengo suciedad en las orejas?, ¿ella nos estas pidiendo ayuda a los dos? –Riha se preguntó con incredulidad — ¿Esta de broma?, después de todo lo que nos hizo pasar, ¿nos pide ayuda descaradamente? –La Lupian expreso su disgusto —Quisiera darle un golpe bien fuerte con la pistola en la cara.



— ¿Con que quieres ayuda?, ¿eh?, bueno ya que lo pides de esa manera… ¡NOOOO! –Exclamo fuertemente el Esper en la cara de la propietaria, haciendo que los guardias reaccionaran por un momento con intenciones de atacar —Y como Riha dejo en claro, después de hacernos pasar por un mes entero como esclavos, ¿crees que no tengo tantas ganas de romperte la cara como ella los tiene?.



El dúo de ghrayb denotaba inmenso desdén contra Amira, ella no podía culparlos, su odio estaba justificado, pero no quería rendirse, la fuerza que presencio de esos dos, perderlos ahora significa desaprovechar una gran oportunidad.



—Sé que ambos me guardan rencor…



— ¡No me digas!, denle un premio a la genio por darse cuenta –Comento sarcásticamente el Esper.



—En serio Roz, ¿puedo darle un golpe con la pistola en la cara? –Repitió la Lupian su demanda.



Cuando Amira estaba por defender la postura de su petición, del agujero de la pared donde la semihumana con cabeza de chacal fue mandada a volar por la fuerza del ya fallecido lugarteniente, resurge ella. Tras haber recuperado la consciencia, lo primero que vino a la mente de Namida a los segundos, es socorrer a su preciada ama y amiga.



Fue que cuando traspaso aquel agujero, observo los cuerpos sin vida de los guardias del corazón del Oasis, para luego mirar por consiguiente a los dos ghrayb apuntando con desconocidas herramientas a Amira. Ignoraba la presencia del cadáver de Omayat Kzur o alguno de sus soldados, su afecto por Amira era tal, que interpreto al instante que aquella preciada persona, estaba en inmenso peligro.



— ¡USTEDES…! –Exclamo una colérica Namida.



Su poder mágico influenciado por sus emociones de la furia hizo que manifestara en grandes proporciones su poder mágico, su cuerpo se envolvía en un aura de mana y a sus manos llevo el sable que sujeto fuertemente, deleitando una menospreciante mirada hacia el dúo de ghrayb.



— ¡Namida detente, ellos vencieron a…!



Sus palabras son interrumpidas por el estruendoso disparo de un arma, la propietaria volteo para observar como el ghrayb llamado Rozuel Drayt sujetaba su extraño artefacto con forma de dos cilindros pegados, uno de esos cilindros exhalaba calor humeante. Su blanco era la semihumana con cabeza de chacal, Namida de repente soltó su sable, con mirada atónita en su rostro, un intenso dolor repercutió en su pecho, había recibido la lluvia de perdigones que fácilmente atravesó su peto de hierro y perforo su piel.



— Amira… te… falle… lo… siento… -Fueron las palabras pronunciadas por la malherida semihumana, para luego caer de espalda hacia el suelo.



—¡¡NAMIDA!! –Grito a todo pulmón la propietaria, su rostro se tiñe de angustiante dolor y corre en dirección hacia su guardiana derribada.



Amira intento inútilmente hacerla reaccionar, pero los signos vitales de la semihumana estaban en unas condiciones deplorable, dos magos de báculos acudieron a su ayuda. Concentraron su magia, manifestando con ayuda de la piedra mágica de sus báculos, su pura energía mágica emergiendo de la palma de su mano sobre las heridas de la joven con cabeza de chacal, aquellos eran artes curativas a través del mana.



Los guardias murmuraban en su lengua, horrorizados y furiosos con lo que habían atestiguado, la leal y fuerte guerrera Namida, fue herida por ese ghrayb sin piedad alguna. El observar el rostro emocionalmente desgarrado de su señora al ver a su preciada guardiana en un moribundo estado, les lleno su ser de inmensa rabia.



—Ghrayb… malanu ghrayb



— ¡Ghrayb!... aha malanu… ¡ghrayb!...



— ¡Malanu ghrayb!...



Repetían una y otra vez la palabra “ghrayb”, sus dientes rechizaban con rencor, maldecían a los dos extranjeros, y fue tal el punto de su incesante odio gestándose en su interior, que rebalso el límite de lo que toleraban. Yendo en contra de las órdenes de su señora de “detener” toda hostilidad hacia los ghrayb, los arqueros tensaron sus arcos y los magos con báculos manifestaron su magia sobre la piedra mágica de estos, estaban preparados para atacar.



Rozuel y Riha mantenían apuntándoles con sus armas de fuego, uno de los guardias arqueros que mantenía tensado su flecha, con manos temblorosas término arrojando accidentalmente la suya contra los dos. La flecha con una veloz trayectoria se dirigió hacia Rozuel, asestando en el hombro izquierdo del sangre de bruja, quien con conmoción, miró fijamente al proyectil incrustado en su carne.



—¡¡INFELIZ MALNACIDO!! –Exclamo Riha con cólera ante tal agresión hacia su compañero.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Disparos son perpetrados por la Lupian y el esper en dirección al arquero agresor…



Continuara…
 
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Hola Armus tanto tiempo n.n
extrañaba leer Metalord ya me puse al día con la historia y la verdad se puso muy copada, es genial poderla leer ahora que el foro volvio
 
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CAPITULO 176 PLANIFICACIÓN PRECIPITADA


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Una flecha asesta en mi hombro izquierdo, el asombro, la ira y el rencor hizo eco en mi mente.



—¡¡INFELIZ MALNACIDO!! –Exclamo Riha hacia el arquero responsable de tal agresión.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Disparos son efectuados entre los dos, a pesar de saber que era un desperdicio de munición, no podía contener tal iracunda emoción contra el responsable de esta flecha. El arquero es baleado sin piedad, ya sea en el torso, brazos, piernas e incluso su cabeza, fue acribillado con su última palabra pronunciada de su boca, “Taqwakee”.



Los demás guardias arqueros y magos de báculos para su estupefacción, observan como su fallecido compañero yace en el suelo con numerosas heridas producto de nuestras herramientas. Al cabo de unos segundos, nos apuntan mostrando hostilidad en sus expresiones fáciles, pero sus manos temblaban, el temor no era por nosotros, sino por el poder que tenía nuestras armas de fuego.



Amira estaba totalmente perdida en su herida semihumana Namida, quien estaba siendo asistida por dos magos con artes curativas, ignorando la posible masacre que estaba por producirse. Mi dedo estaba sobre el gatillo, no podía darle la chance a otro arquero de disparar primero, sin Intense Iron estoy desprotegido.



La dolencia en mi hombro es abrumante, ignorarlo poco ayuda a que el dolor disminuya, por suerte no ha penetrado en alguna zona delicada, de haberlo hecho la hemorragia interna me habría hecho colapsar casi de inmediato. No puedo quitarme la flecha, porque de hacerlo ahora provocaría una herida abierta que deje vía libre a la pérdida de sangre, para retirarlo primero necesitaba contar de antemano algo con que curar la herida y cubrir después.



Pero no podía concentrarme de momento en los primeros auxilios, un montón de tipos nos estaban apuntando con sus armas a distancia, ya fueran más flechas o proyectiles mágico, ambos lados nos dejarían fatales si llegan a atacarnos. Riha estaba usando su tercer cargador en su Beretta 92, por mi parte, a mi TEC-9 le quedaban dos cargadores restantes (con uno siendo utilizado ahora), y de los 12 cartuchos, 2 han sido utilizados.



La tensión aumentaba, esto solo terminaría con uno de los dos tomando la iniciativa, en mi mente me repetía una y otra vez “dispara”, después del flechazo, no es de extrañar que mi consciencia este alerta. En el preciso momento en que jale del gatillo o algunos de ellos lance el siguiente ataque, la masacre dará inicia y nada lo va a detener, ni la propia propietaria.



—Roz, debemos disparar primero, podemos eliminar a todos los arqueros y magos de báculos antes de que ellos reaccionen al primer disparo –Sugirió Riha.



Ciertamente, había posibilidades de que pudiéramos eliminar a los hostiles a distancia antes de que alguno de ellos respondiera primero, pero también estaba el resultado contrario. Que algún arquero o mago consiga contratacar, el anterior logro asestarme una flecha en el hombro, pero no parece haber apuntado con certeza, fue un acierto aleatorio, si los demás consiguieran atacar, con que alguno de en el pecho o cabeza, era nuestro fin, no contábamos con protecciones para lidiar sus ataques.



—“¿Disparar o esperar?, ¿disparar o esperar?, ¿¡DISPARAR O ESPERAR!?” –Las opciones se repetían en mi mente —“¿Tomar la iniciativa o responder a potencial agresión?” –No dejaban de repetirse con diferentes consignas —“¿Atacar o defenderse?” –Una y otra vez se replicaba —“¿Ofensiva o defensiva?.



¿Atacar de una vez?, ¿responder contra todos directamente a la agresión del primer arquero ya abatido?, mi dedo en el gatillo temblaba, apuntaba a uno de los arqueros, Riha no dispararía por su cuenta, esperaba a actuar si yo lo hiciera. Entre el dolor del hombro y los nervios a los que la situación volátil me llevaba a padecer, lo segundo estaba ganando.



—“¿Disparar o esperar?, ¿¡DISPARAR O ESPERAR!?... ¡DISPARA… DISPARA… DISPARAAAAAA!”



Mi dedo dejo de temblar, estaba presionando el gatillo…



—¡¡¡KALFA!!!



Una voz resonó fuertemente en todo el salón, hizo que mi dejo se alejara por voluntad del gatillo y los arqueros como magos dejaran de apuntarnos, bajando sus armas. El responsable de pronunciar aquella palabra a todo volumen, era un hombre calvo de barba corta negra, con brazos y pectorales marcados y con una marca en forma de punto purpura sobre la frente.



—Ese hombre… -Dije en voz alta.



Reconocía a esa persona, ese hombre del punto en la frente, es el mismo que estaba en la carreta junto a los demás prisioneros, había provenido de la misma puerta por donde llegaron los guardias. Vistiendo únicamente un pantalón, caminando descalzo, llevaba una serie de vendas sobre el torso, las cuales antes no las tenía.



El hombre de la marca en la frente se acerca hacia mí y Riha, los dos le apuntábamos con nuestras armas en alto, pero él ni se inmutaba, solo se detuvo a una cierta distancia y nos miró fijamente. Luego procedió a caminar a otra dirección, deteniéndose sobre el cuerpo del gigantón al que dispare con la escopeta recortada y liquide con la TEC-9, se agacho como mi hiciera una observación minuciosa de sus heridas.



Todos los guardias con armas a distancia dejaron de apuntarnos, inclusive aquellos con armamento cuerpo a cuerpo, dejaron de estar en guardia, asumiendo una posición neutral. La tensión de hace un momento se había desvanecido de golpe, y todo por la presencia de ese enigmático sujeto el cual nos encontramos con anterioridad, una serie de incógnita se me viene a la mente con respeto a él.



—“¿Qué hace ese sujeto aquí?, ¿acaso guarda alguna relación con la propietaria de este sitio?, ambos llevan esa misma marca en la frente, ¿ese punto es acaso un rasgo físico y los dos podrían ser parientes consanguíneos?”.



—Oye Roz, atento…



Riha me quita de mis pensamientos en torno al hombre de la marca en la frente, para hacerme notar que Amira se me estaba acercando, deteniéndose a una distancia prudente. Su rostro denotaba una clara aflicción emocionalmente.



—El hombre al que asesínate… se llamaba Omayat Kzur –Miro al cuerpo del gigantón de piel bronceada —Es un lugarteniente al servicio de un Muhaqdad llamado Yusuf, quien sirve y sigues las ordenes de un Azim Alnabil, Muer Afigad.



Los hombres que nos atacaron a Riha y a mí tras cruzar la puerta, estaban al servicio de ese fortachón de papada robusta, y al parecer no estaban relacionados con el Corazón del Oasis. Cuando llegamos, lo primero que note fue los cuerpos en el suelo de varias personas, por sus atuendos y armas, eran guardias de Amira.



¿Una disputa entre facciones de este reino?, a ese tal Omayat Kzur lo llamo un “lugarteniente”, entonces debe estar afiliado al ejército o una fuerza armada de esta nación, ¿están en alguna clase de conflicto con una autoridad mayor de la región?. Podría sacar varias conclusiones, que el tal Azim Alnabil es un tipo de dudosa moralidad o la posibilidad de una disputa civil en curso, pero una cosa era clara, no pretendo involucrarme en algo tan problemático.



—Lo dije anteriormente y vuelvo a repetirlo, no sé en qué clase de problemas estés envuelto, pero es TU PROBLEMA, no el mío –Le aclare a la propietaria con mi armas apuntándole.



—Por favor… ayúdanos… Quíatar está en problemas… -Ella suplicaba.



—Los problemas de un reino, son cosas que deben resolverlos su propia gente, no me involucres en los desastre de tu tierra, ya tengo mis propios problemas y al fin de cuentas, aquí solo soy un “ghrayb” –Fue mi respuesta dada a ella.



Sus ojos se cerraban y sus puños los apretaba con fuerza, aguantando el evidente deseo de desahogar un pesado sentimiento de frustración.



—Danos lo que te pedí anteriormente, ropa nueva, dinero, comida, agua y un mapa, o de lo contario tendré que hacerme con dicho pedido… por las malas –Señale con mi arma a sus guardias —Y también… algo para tratar la herida –La última petición en torno a la flecha clavada en mi hombro izquierdo.



—Bien… lo tendrás… -Contesto Amira con un tono desdeñoso.



Le hablo a un par de sus sirvientes dándoles una orden, no entendía lo que le decía, pero pude intuir que estaba solicitando que trajera lo que pedía. Amira no quitaba su mirada de indiferencia sobre nosotros dos.



—Estas son las consecuencias imprevistas –Le dije a Amira —Fui muy claro con mi advertencia, ¿crees que pensaba vivir el resto de mis días como un maldito esclavo?, no tienes idea, cuanto me he planteado este plan, dispuesto a derramar la cantidad de sangre necesaria con tal de conseguir salir de aquí y regresar a nuestro continente.



—Y no vamos a detenernos, solo porque nos pidas con lastima “ayuda”, siento más deseo de darte una golpiza que darte ayuda de mi parte –Comento la Lupian.



—No puedo esperar mucho de los ghrayb… ya nos lastimaron en el pasado, creí que esta vez… podría ser diferente… -Fueron las palabras de la propietaria.



Su declaración me enojaba, habla como si todos los forasteros tuvieron la predisposición de ser malévolos para ellos, como si hacernos eslavo contra nuestra voluntad durante todo este tiempo, no influyera en la manera en que la viéramos tanto a ella como a su gente. Lo que siento de parte suya es mera hipocresía.



—¡Cierra la boca!, ¿¡crees que tus problemas son especiales!?, ¡generalizas creyendo y dejando bien claro que para ti, todos los forasteros somos el mal!, ¿¡crees que trataría con amabilidad y respeto a alguien que me explotaba como una herramienta de trabajo sin voluntad o libertad y cuyo única paga era un pedazo de pan mayormente duro con algo de agua!? –Expuse de mi parte —No conozco tu pasado y no me interesa, desde mi punto de vista y de lo poco que se de ti, eres escoria como los esclavista con los que no topamos en el desierto, ¡y si aprovecho esta oportunidad para irme de este lugar!, ¡¡es porque no quiero y de ninguna manera me convertirme en un JODIDO ESCLAVO!!.



Amira presiono sus puños con más fuerza tras oír mis palabras, bajo su cabeza tratando de mirar a otra parte, no me contesto o contrargumento ante lo que le dije. Mientras que aquel sujeto de la marca en la frente, dejo de observar el cadáver de tal Omayat Kzur y paso a mirar los cuerpos de sus hombres, se agacho y empezó a observar con más detenimiento las heridas que poseían producto de nuestras armas.



Los sirvientes regresan trayendo consigo dos morrales, en su interior contenían comida como carne seca, verduras, frutas, cantimploras llena de agua y medicina en forma de un ungüento dentro de un frasco de cristal junto a un par de vendas. También fueron colocadas monedas de cobre y plata, eran Rubres, la moneda de este continente, un conjunto de ropa era traía a manos por las sirvientes junto a un mapa.



La ropa consistía en una túnica larga marrón, un pantalón largo del mismo color, un calzado de cuero y un turbante, cada uno recibió el suyo, yo tome el mapa que venía incluido y lo guarde en mi morral. Los morrales eran algo pesado, pero no imposible de ser cargados por los dos, la cantidad de suministro que contenían era lo esencial en cuestión de peso que pudiéramos llevar, de haberse puesto más, ya nos sería casi imposible cargar con tales cantidades.



Tomamos la ropa y la cargamos al hombro, nos cambiaríamos más tarde, con una mano levante uno de los morrales y Riha cargo el segundo, sin dejar de llevar un arma en la otra mano. Mientras nos marchamos, la propietaria insistía en pedirnos ayuda, incluso lo acompaño con una proposición.



—Ayúdanos… y te ayudaremos… -Expuso ella.



— ¿Quieres ayudarme?, diles a tu chicos que no piensen en seguirme y no intentes nada sospechoso, no empeores más las cosas entre nosotros –Fue mi respuesta inmediata.



— ¡No teníamos opción!... –Manifestó Amira —No podemos confiar… ni siquiera en nuestros propios esclavos y siervos, ¿¡cómo podríamos haber confiado entonces en dos ghrayb que salieron de la nada!?, el descuido se paga con desgracias, Muer Afigad, nos dejó bien claro ese punto años atrás, en especial cuando de forasteros se trata.



Riha soltó su morral y dejo el cambio de ropa nueva sobre esta, luego se dio vuelta y camino en dirección hacia donde se encontraba la propietaria, para detenerse y situarse cara a cara con ella. El rostro de la semihumana expresaba total desdén, Amira intentaba ocultar su inquietud, pero el que una mano le temblara, era evidencia su intranquilidad.



—Para mi gente, los Lupian del clan “Colmillo de Acero”, su mayor dolor no es sufrir la tortura más sanguinaria y sádica en carne propia, nuestro mayor dolor… es perder a la persona, amistad o compañero que tanto apreciamos… que ese vínculo sea roto por la muerte abrupta –Expreso la semihumana lupina — ¿Recuerdas lo que sucedió cuando me interrogaste?, en el instante en que tú… me hiciste creer, que él había muerto en verdad…



La temblorosa mano de Amira se hizo más notoria, era claro su absoluta incomoda, no solo la mirada de la Lupian la intimidaba, sino también la pregunta que se le fue planteada.



—Tu… enloqueciste, cuando viste la “cabeza decapitada” de tu compañero, entraste en cólera, tratando de liberarte de tus ataduras… a consta de perder tus miembros… con tal de matarme… -Respondió Amira.



Ahora entiendo, la tortura de la falsa cabeza decapitada que se aplicó en mí, también fue utilizado en Riha, solo que a ella parece haberle afectado mucho más.



—Tuvimos que dejarte inconsciente de inmediato… tu ira era implacable… tu sentido de la razón se esfumo en el momento en que tu furia se apodero de ti… -Relato Amira con suma ansiedad.



—A pesar de que lo vi no resulto ser cierto, día tras día… no pude dejar de pensar en ello mientras éramos esclavos –Dijo una Riha observando fijamente su mano derecha que presionaba con fuerza —Mi mayor dolor… lo veía en mis pesadillas cada noche que iba a dormir, no podía olvidar tal horrible escena, ¿y si llegara a ocurrir?, ¿y si se volviera realidad en algún momento?, este sentimiento angustiante… perdura incluso hasta el día de hoy.



La Lupian se torna en silencio unos momentos con la vista agachada, cuando Amira estaba por intentar hablar con ella, llevar su mano al hombro de la semihumana, la propietaria recibe un golpe en el rostro. Riha con la culata de la pistola, golpea el ojo izquierdo de mujer de cabellera turquesa, tal golpe estaba acompañado de fortalecimiento y sangre salió salpicada al suelo de semejante daño.



Ni sus guardias o el hombre con poseía su misma marca del punto purpura en la frente reaccionaron ante tal suceso, sus guardias por su parte parecían contenerse, querían actuar, pero algo les obligaba a no hacerlo. El golpe de Riha dejo en Amira un ligero corte sangrante sobre la ceja y su ojo brutalmente morado.



— ¡No te excuses diciendo que “no tenías opción”!, en el momento en que nos apresaste, nos torturaste y esclavizaste, asumiste las consecuencias de tus actos –Le dejo en claro la Lupian —Así como Rozuel y yo, hemos asumidos las nuestras, ¿nos oyes poner excusas como las tuyas?, para mi clan, serias considerada alguien patética.



Riha se dio vuelta, regresando para tomar el morral y el cambio de ropa, Amira estaba sin habla, cubriendo su ojo lastimado y cerrando el restante para mirar hacia el suelo con una intensa incertidumbre.



—Roz, vámonos –Dijo la Lupian.



—Si, en marcha.



Nos fuimos sin mirar atrás, nadie nos detuvo, los guardias nos miraban fijamente, pero no actuaban o mostraban indicios de querer entrometerse.



__________________________________________________________________​



El exterior nos conducía por un camino de tierra recto, la edificación del corazón del oasis por fuera se veía bastante grande, como una mansión, no es de extrañar su considerable tamaño. Todo el primer piso era donde los clientes son atendidos en el salón principal, y donde albergan todas las habitaciones para alquilar, mientras que el segundo es de suponer que es donde descansa la propietaria y el personal incluido. Además de contar con un subsuelo, donde están los esclavos y cuartos de torturas.



Alrededor se hallaban a la vista otras estructuras más pequeñas (de solo un piso), por el hecho de que algunas tuvieran un campo de practica con muñecos de madera, es de suponer que son los lugares donde los guardias descansan y entrenan. Así como también, deben contar con su propia armería personal y herrería para fabricarlas.



Hacia frio y aún era de noche, pero el camino se encontraba iluminados por numerosos faroles con piedras mágicas de luz en su interior, algunos estaban colgado sobre un soporte de los edificios de los guardias y otros totalmente pegados. ¿Los habrán encendidos los mismos guardias que se adentraron al salón principal?.



—Roz… -La Lupian en voz baja me habla con sus sentidos en alerta.



No estábamos solos, de las ventanas de los edificios de los guardias, se podía notar figuras observando a escondidas desde el otro lado, ¿nos estaban vigilando?. Seguimos avanzando con cautela, tomando cada uno un farol con una piedra mágica de luz para que iluminara nuestro camino, donde las edificaciones terminaban, la abundante vegetación de la jungla se observaban al instante.



—“¿Es una buena idea adentrarse a una jungla aun de noche?” –Me pregunte allí mismo.



El origen de este bioma me parece sospechoso, ¿magia implicada tal vez?, pero si cuenta con toda la natural vegetación de una autentica jungla, es de suponer que también posea su propia fauna salvaje. Y si tomamos en cuenta que Avalia es un mundo donde la magia es real, es de creer que entre esos depredadores nocturnos, algunos sean bestias mágicas con habilidades problemáticas.



—“Esto es peligroso, es como meterse a la boca del lobo”.



—Deberíamos tratar tu herida cuanto antes –Sugirió mi compañera semihumana.



Con todo lo ocurrido, casi parece que me olvide de la flecha aun incrustada en mi hombro izquierdo, de una forma involuntariamente ignore casi todo el dolor de tal aflicción, pero ya era hora de tratar la herida. Del morral me hago con la medicina que se me fue dada, un ungüento de apariencia verde lechosa, será de seguro para colocarla sobre la herida y luego hacer uso de las vendas para cubrirlas.



Riha me asiste en los primeros auxilios bajo mis indicaciones, para mi sorpresa, al retirárseme la flecha el sangrado no fue demasiado, se utilizó el ungüento sin problemas sobre la lesión y luego las vendas apropiadamente para cubrirlo. El dolor ante el contacto del medicamento aplicado dolía, o mejor dicho ardía, pero quizás posea funciones antiinflamatorias, como también antifebriles y desinfectante, era mejor que nada.



—Ah… Roz, sé que no es un momento ideal para decirlo, pero ya no me aguanto… necesito usar el baño.



A la Lupian le temblaban las piernas, no por frio, sino por las ganas de orinar, ciertamente no es un buen momento, pero que termine orinándose en cuestión de tiempo sobre la vestimenta inferior que vestía tampoco era algo que querría ver.



—Dado a que no es seguro separarnos, quizás debería estar lo bastante cerca y hacerlo cerca de ti para…



— ¡Riha! –Le interrumpí de inmediato —No eres un animal, al menos no en ese mismo concepto, haz lo que cualquier persona consciencia haría, ve atrás del primer árbol que encuentres, hazlo rápido y si algo sospechoso ocurre, abre fuego y acudiré a ayudarte.



—De acuerdo, sigo creyendo que mi idea es mejor por cuestión de seguridad, pero si Roz lo cree mejor así, entonces confiare en tu juicio.



Riha trota rápidamente para ir al árbol más cercano sin estar a mi vista, no se lleva consigo su farol de luz mágica, pues sus ojos parecen estar lo bastante desarrollado para ver en esta oscuridad, además de que según ella, seria molesto tener tanta luz para hacer sus necesidades.



Nuevamente me planteo sobre este escape, saco el mapa del morral y observo el mapa, suspire con decepción al darme ahora de mi inmenso error, todos los poblados y áreas geográficas que muestra, estaban escrito en el idioma de este reino. Era incapaz de leerlo, podía deducir por la imagen incongruente de la única área dibujada en este pedazo de papel con plantas y fauna abundante, que era la posición de donde se encontraba “El corazón del Oasis”.



Pero nada más, no tenía idea de donde seguir, no contaba con una brújula, no tenía las mínimas indicaciones de adonde proseguir, ¿deberíamos ir al norte, al sur o al oeste?, ¿dónde está el barco más cercano que pueda llevarnos al continente de Gresswold?. Lo peor, es que al no hablar la lengua de los locales, no hay forma de que pueda pedir información o hacer uso del dinero para comerciar algo sin que termine en estafa.



—Odio admitirlo, pero…



Este plan de fuga es un desastre, el escape del corazón del oasis habrá sido un éxito, pero el resto es un chiste que se cuenta solo, no tenemos manera de orientarnos, no sabemos hablar el idioma de esta tierra y nunca podremos negociar con algún local para salir de aquí. La provisiones que nos dieron, con racionamiento nos durara unos pocos días y después…



—Estamos en apuros –Pensé en voz alta.



Escuche un ruido provenir a mis espaldas, podría creer que se trata de Riha, pero ella regresaría por el mismo lado de donde se alejó, aquel sonido sospechoso se oyó venir del camino de tierra que seguía recto. Más concretamente en dirección adentrándose a la jungla, ósea, algo de halla afuera se había acercado a mi lo bastante.



Estaba a mis espaldas, lo percibía, ¿un depredador nocturno?, ¿quizás una bestia mágica de esta fauna salvaje?, me arme con la escopeta recortada y cargada, mentiría si dijera que no me encontraba nervioso. Al no contar con Intense Iron, ya había recibido un flechazo en el hombro izquierdo, si esta bestia conseguía asestarme con un golpe más fatal que lo anterior nombrado, estaría en serios problemas.



Continuara…
 
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CAPITULO 177 ACUERDO & DESCONFIANZA


PERSPECTIVA: Amira Yuzquell



Los ghrayb se han marchado, aquella leve esperanza que percibí, al final fue todo una desilusión, no debería ser una sorpresa esta desagradable sensación, pues la he experimentado tantas veces en el pasado. Pero las palabras de esos dos, de alguna forma me recuerdan a como me sentí ese trágico día, contra toda voluntad, torturada física y psicológicamente, como una herramienta sin voz…



—Señorita Amira, ¿se encuentra bien?.



—Ama Amira.



—Señorita Amira…



Guardias y sirvientes se acercan a mí, preocupados por mi lesión en el ojo izquierdo, tratando de animar mi deplorable estado emocional, son leales, a pesar de que no confió del todo en ellos. Pero siguen siendo parte de mi familia, lamento tener que verlos así, pero las cosas aquí solo funcionan de esta manera, ¿paranoia?, ¿exageración?, la confianza se ha vuelto un espejo tan frágil a mi alrededor.



—Amira… -Una voz resuena a mis oídos, era la de él.



Ese hombre carente de cabello, su barba corta negra, su cuerpo entrenado y la marca purpura en su frente de nuestro clan, ¿clan?, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que lo pronuncie de esa manera?.



—Adil… -Pronuncie su nombre, pues así se llamaba tal y como siempre lo he recordado.



—Esos ghrayb, en verdad son fuertes –Opino Adil —Omayat Kzur, era un guerrero con una vanidad inquebrantable, pero en su rostro y ojos carente de vida, lo veo, aquello que le mato, le arrebato hasta la última pizca de ese orgullo del que tanto de jactaba.



— ¿Qué más da?... ya se han marchado.



—En tu lugar, yo iría por ellos, tengo varias razones para hacerlo, no solo por el potencial de su fuerza, sino también es que dos jóvenes ghrayb, no tiene manera de regresar a su hogar, ¿habías dicho que ellos proveniente del continente de Gresswold?.



Aun si pudieran entender y hablar nuestra lengua, con el dinero que poseen, no les bastaría para comprar un viaje de regreso a Gresswold, además de que todas las embarcaciones marítimas hasta dicho continente de este reino, son constantemente supervisado por lacayos de Muer Afigad. Ellos sin duda tendrán sus ojos puestos en esos dos, los vigilaran de cerca y dependiendo de lo que descubran, podrían reclutarlos o esclavizarlo, mi peor temor, esas poderosas herramientas que los ghrayb poseen, ¿qué ocurriría si cayeran en manos de ese tirano?.



—Amira, las acciones cometidas por esos ghrayb, sin duda te han lastimado más de una forma, no me malinterpretes, pero debo decir que en parte de lo que dijeron, concuerdo con ellos -Argumento Adil.



— ¿Pudiste entender lo que dijeron? –Pregunte con cierto asombro.



—A pesar de que trataste de enseñarme a hablar el lenguaje de los ghrayb de Gresswold, nunca pude llegar a hacerlo, pero aprendí a entender su habla, al menos la mayoría de las palabras…



Los guardias y sirvientes tenían un gran respeto por Adil, sus hazañas y autentica lealtad a su gente son de elogiar, pero no estaban de acuerdo en su afirmación sobre que los ghrayb tuviesen algo de razón en sus actos.



—A pesar de que los dos son ajeno a nuestras tierras, siguen siendo individuos con sus propias costumbres y valores, con sus propios criterios –Argumento Adil —Incluso los ghrayb pueden odiar y apreciar a sus semejantes, ¿puedes culparnos del todo en que no confíen en ti y solo velen por su propia seguridad?, ellos prácticamente están muy lejos de su hogar natal, sin nadie más que entre ellos en quien confiar y pese a lo muy jóvenes que son, tratan de sobrevivir con la meta de regresar son los suyos.



La primera vez que los vi, lo primero que llegue a creer es que eran espías de algún Alnabil que está de parte de Muer Afigad, es difícil no creer esa versión con los jóvenes que son, ¿que ellos no usarían niños ghrayb para obtener información?, podrían hacernos cosas más ruines. No podía ablandarme, ya no, tenía que descubrir la identidad de estos dos cuando llegaron al Corazón del Oasis, no puedo perder este sitio, es el último legado de mi sangre, mis padres.



— ¿Qué debería hacer? –Pedí por su consejo.



—Creo que ya conoces la respuesta –Adil contesto dejando a un lado su examinación de los soldados muertos del lugarteniente —Entre ambos lados, el daño ya está hecho, ninguno confía en el otro, pero te pregunto a ti Amira, ¿te darás por vencido desde aquí?.



—Yo…



¿Pero qué estoy haciendo lamentándome aquí?, he atestiguado un poder capaz de aniquilar a más de una docena de soldados entrenados como bien equipados y a un lugarteniente de las fuerzas leales de ese maldito Azim Alnabil. No puedo dejar escapar tal oportunidad, mi corazonada podría no ser del todo confiable, pero aún tengo fe, todavía creo que de alguna manera, que esos ghrayb podrían ser nuestra salvación.



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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Un ruidos sospechoso, algo estaba a mis espaldas, viene de la jungla, ¿un animal salvaje o peor una bestia mágica?, con mi escopeta recortada a la mano y cargada, me prepare para las hostilidades. Me di vuelta rápidamente apuntando con el arma, con el dedo sobre el gatillo, pero detengo mi intento por disparar, al tener contacto con la presunta amenaza.



No era un animal o alguna clase de bestia mágica, lo que estaba a pocos metros frente de mí, era una muchacha, su piel bronceaba era indicio de ser nativa de estas tierras, llevaba puesto un vestido blanco con su vientre expuesto. Calculo que su estatura podría rondar en los 170 cm, con una edad estimada de 16 o 17 años, tenía una larga cabellera negra, pero su rasgo más llamativo era el punto purpura en su frente.



— ¿Por qué no la ayudas? –Hablo la desconocida muchacha.



—Disculpa, ¿pero quién demonios eres? –Fue mi respuesta a su pregunta.



—Por favor… ayúdala, sálvala a ella, salva a esta gente –Suplico la muchacha.



—No sé ni quien eres, ¿y me estas pidiendo que ayude a estos tipos que me torturaron y esclavizaron? –Manifesté con indiferencia —Con toda la falta de respeto posible, púdrete, se lo dije a la loca de cabello turquesa y te lo digo a ti, seas quien seas.



Ruidos de pasos se oyen acercándose a mí, pero por la dirección de donde proviene, era fácil saber de quien se trataba.



—Perdón por la tardanza –Riha regreso luego de hacer sus necesidades —Oigo que hablabas con alguien, ¿con quién?.



—Velo por ti misma, está justo…



Cuando mi vista volteo a la misma dirección donde vi aquella muchacha, ella había desaparecido, no percibí magia en el ambiente y no escuche tampoco algún sonido de cuando se marchó, simplemente, desapareció sin que me diera cuenta.



—Estaba allí parada…



—¿Quién?.



—No lo sé, quizás una alucinación.



—No he sentido a nadie venir de esa dirección, tan solo a ti.



Los Lupian tienen sentidos más desarrollados que los humanos, ya sea del olfato o de la audición, ¿tampoco ella percibió a esa chica?, no estaba tan lejos como para no sentirla. Pero era mejor no darle mucha importancia, ahora nuestro problema es tratar de cruzar esta jungla de alguna manera y luego pensar en que haremos después, lo último será un auténtico desafío.



—Es ella… -Riha pronuncio con un sentimiento desdeñoso incluso en el tono de su voz.



Amira llega corriendo hasta detenerse a una considerable distancia, ningún guardia la acompañaba, vino completamente sola.



— ¡Por favor esperen!, entiendo que ambos me guarden rencor… no puedo culparlos, tienen derecho a hacerlo después de todo los que le hice pasar, pero les suplico…



La propietaria cae de rodillas y lleva sus palmas al suelo con su cabeza agachada mirando al suelo, se estaba arrodillando, para alguien con un estatus de noble, hacer tal gesto ante alguien de un rango social menor como un plebeyo, era una gran humillación.



— ¡Por favor salva a mi gente!, si quieres mis ojos por el daño que te cause, lo tendrás, si deseas arrancarme uno o los dos brazos, te los ofreceré sin resistencia, ¡pero te lo suplico, ayúdalos, el destino de todo este reino está en juego!.



No había una pizca de vergüenza en su pose de sumisión, solo la imploración de su deseo, ¿estaría dispuesta a recibir todas las balas de un cargador con tal de hacer realidad mi ayuda?. Se veía claramente como una ofrenda en un altar, con su propia voluntad decidida a ceder como sacrificio para pagar el precio de su solicitud.



— ¿Por qué deberíamos confiar en ti? –Riha hablo por mí.



—Es cierto que no puedo asegurarles ahora mi confianza solo con palabras, si ustedes nos ayudan, podremos entonces conseguirles un barco, uno con las suficientes provisiones, marineros capacitados y que parta al continente de Gresswold –Aseguro Amira.



Una propuesta bastante tentadora, demasiado diría yo, pero viendo que lo pide en una posición de sumisión, ¿qué tan desesperado es la situación que asola a ella y los suyos para llegar a esta circunstancias?.



—Me alegra de haber llegado a tiempo –Se pone de pie —Puedo entender el deseo de ambos de volver a su hogar y regresar con su gente, pero es imposible mientras Muer Afigad tenga poder sobre esta región, ustedes no solo no podrán conseguir un barco, sino incluso por su condición de ghrayb, es solo cuestión de tiempo que ese tirano ponga sus ojos sobre ustedes.



El tal Muer Afigad, el Azim Alnabil de estas áreas, controla el único puerto que permite de manera oficial los viajes de este continente al de Gresswold, pues sus navíos están hechos para tales navegaciones lejanas. Controlan minuciosamente todo lo que llega como todo lo que sale de tierras extranjeras a través del mar, es decir, si preciso ese barco, ese tal Muer debe autorizarlo.



—Dado a que llegaron a Quíatar por medios diferentes de los oficiales, su presencia aquí es para Muer Afigad totalmente sospechosa, si creen que mis acciones hacia ustedes para interrogarlos fueron severas, no tienen idea de lo que ese malnacido pueden hacer con ustedes, y si no murieron en el proceso de su “interrogatorio”, van a desear haberlo hecho –Manifestó Amira.



Aunque pidiéramos explicaciones sobre cómo llegar a ese puerto donde se realizan viajes hacia nuestro continente, no llegaríamos más allá de ese lugar, pues no tendríamos manera de hacernos con un barco sin recurrir a la fuerza. Aunque hiciéramos uso de las armas de fuego para conseguir nuestro objetivo, terminaríamos generando en consecuencia una lucha contra las propias autoridades armadas del puerto y peor, llamaríamos la atención de las fuerzas armadas locales también.



Aunque nuestras armas nos daban considerable ventaja ante una situación semejante, solo éramos dos (Riha y yo), al final de cuentas, el considerable número del enemigo, el consumo constante de la munición y la fatiga acumulándose, resultara en nuestro fin. No podíamos conseguir el barco de manera diplomática, tampoco comprarlo y menos con la fuerza, estábamos estancados.



— ¿Tu qué crees Roz? –Riha me consulto.



La Lupian dejo la decisión en mis manos, ella aceptaría sin dudar lo que eligiera, porque confiaba en mi juicio, ¿aceptar el trato de la propietaria o seguir por nuestra cuenta?, ya deje de pensarlo demasiado, dado a que la decisión era obvia.



—Si puedes cumplir con lo de regresarnos a Gresswold, tenemos un trato –Declare mi respuesta ante la petición de Amira.



—Gracias… en verdad gracias… -Ella responde bajando la cabeza y con sus manos al pecho.



Como he dicho, valerse por nuestra cuenta es inútil y suicida, si no terminamos muerto, el peor resultado es ser esclavizado, nuestras armas nos hacen fuertes, pero no invencibles, en especial mi persona, que no cuenta de momento con la protección de Intense Iron. No confió en esa mujer de cabellera turquesa, tampoco en su “gente”, pero son de momento nuestra mejor baza para volver a Gresswold.



—“¿A qué clase de problemas me he arrastrado ahora?” –Me pregunte con incertidumbre en mis pensamientos.



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Como un gesto de “buena voluntad”, nos dio una habitación lujosa como nuestra habitación personal, la diferencia con esa pocilga donde dormíamos cuando éramos sus esclavos era abrumador en mayúscula. Primero el inmenso espacio que poseía, los muebles costosos, la fina tela, el aroma perfumado del ambiente, la iluminación por piedras mágicas y las dos camas con sabanas como almohadas sumamente cómodas que te harían dormir en cuestión de minutos.



—“Así que esto se siente ser un cliente VIP, me gusta” –Pensé al instante.



— ¡Que cama tan cómoda y relajante!... siento tanto sueño –Bosteza la semihumana con intensidad.



Aún estaba bajo su condición de baja reserva de mana, su recuperación es lenta, al golpear hoy a Amira con la culata de la pistola usando fortalecimiento, es evidente la cantidad de mana que utilizo y eso acelero su cansancio. Debería decirle que cuide con más consideración su uso de la magia, si usara fortalecimiento con mayor gasto, las consecuencias en su estado serian serias quizás.



— ¿Confías en ella? –La Lupian me pregunto mientras se acurrucaba en la almohada.



—No, ¿pero qué opciones tenemos?, nuestro mejor garantía es ella de momento –Fue mi respuesta.



—Supongo entonces que habrá que ayudarla para que podamos volver… -Bosteza nuevamente —A casa…



La Lupian se queda dormida dejando en evidencia su cansancio como tal, por mi parte, sentado en una silla con mis brazos sobre la mesa que tenía a mi disposición, me encontraba rellenando cargadores con nueva munición. De pronto la puerta es golpeada, siendo Amira la persona que me buscaba y abre ingresando a la habitación. Su ojos izquierdo, aquel lastimado por la mano de Riha, estaba vendado y solo contaba con su restante.



— ¿Cómodos?, si precisan algo de comer, puedo pedirles a mis sirvientes que le cocinen algo para los dos –Agrego la propietaria.



—No, gracias, mi estómago ya está lo suficiente lleno con pan duro y agua –Fue mi contestación.



—No es necesario el hostigamiento verbal, hemos acordados trabajar juntos, ¿no es así?.



—Señorita propietaria, creo que ambos sabemos que aun con este acuerdo, la desconfianza aún perdura entre ambos lados, ¿no lo cree?.



Mi afirmación la incomodo, pero ella ya estaba acostumbrada y aunque lo que dije sonara pesado tales palabras, era la verdad, aun lo recuerdo, las apáticas miradas de los guardias y sirvientes cuanto volvimos aquí. No hubo uno solo que no nos viera con desprecio, los guardias parecían estar en constante alerta ante nuestra presencia y los sirvientes murmuraban a nuestras espaldas, desconozco lo que dirán, pero estoy seguro de que no es ninguna opinión favorable.



No éramos bienvenidos aquí, ni cuando llegamos por primera vez, ni mucho menos ahora, solo la presencia de la propietaria evita que haya una discrepancia entre ellos y nosotros. Es todo, solo por el acuerdo estamos aquí y la única razón que nos lleva a ayudarles, esa recompensa de regresar a nuestro hogar.



—Aunque creo que hay tiempo en que la confianza prospere –Conjeturo ella.



—Sera un largo camino, pero quizás tengas razón, quizás no, el tiempo lo dirá –Di mi opinión sobre ello —Vayamos al grano, ¿a qué ha venido realmente?.



—En media hora habrá una reunión con Adil y alguno de sus hombres.



Adil, según la propietaria, ese es el nombre del hombre calvo con el mismo punto purpura en la frente que ella.



—Aun no me has dicho en que situación están metido, pero puedo deducir que están hasta el cuello, ¿no es así? –Comente.



—Te lo explicaremos en la reunión, también el siguiente plan que se llevara a cabo.



—¿Plan?.



La conversación es interrumpida con el tocar de la puerta, ingresando una sirvienta, ella agacha su cabeza como un gesto de disculpa y comienza a hablar con la propietaria. Nuevamente soy incapaz de entender lo que dicen, pues hablan en su idioma local y eso me molesta bastante, no saber que dicen a tus espaldas o peor aún, en frente de tus narices, que incómodo. La sirvienta se retira, dejándonos a solas a los dos.



— ¿Está todo bien? –Pregunte con curiosidad.



—Si… es solo… -Amira contesta a medias.



— ¿”Solo” que?, no puedo adivinar lo que ocurre, si solo decides ocultarlo, bueno, tampoco es que esperaba que me lo dijeras, da igual.



—Está bien… te lo diré –Dijo ella —Se trata de Namida, mi protectora.



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Dejando a Riha descansar, acompañe por mi cuenta a Amira hacia una habitación donde se encontraba la herida Anubian recostada en una cama aun inconsciente, sin su equipo y vestimenta pesada de protección, con el torso expuesto con sus visibles heridas la cual era atendida por dos magos que canalizaban su mana sobre la herida de la semihumana. Aquella energía canalizada tenía un efecto de curación, pero no era una habilidad en sí, es decir, no era un principio avanzado.



Aquello que ejercían seguía siendo una forma de principio básico como el “fortalecimiento”, empleándose el mana como un método de curación en su forma de energía pura. Amira intercambio palabras con los dos magos, quienes respondieron sin dejar de canalizar su magia sobre la semihumana.



—Dicen que responde anormalmente a la curación por mana, sus heridas no sanan como deben –Me tradujo la propietaria.



Este método de curación mágica por principio básico, tiene como función principal brindar aceleración excepcional del proceso de cicatrización en los tejidos dañados. Eso no quiere decir que sean capaz de regenerar un miembro entero o un órgano sumamente dañado, solo aumentar a un ritmo veloz los procesos regenerativas naturales del cuerpo.



Sin embargo, al parecer la Anubian no respondía como debe a la curación por mana de los magos, según en palabras de la propietaria, era como si algo interfiriera. Al mirar detenidamente que ellos canalizaban su mana sobre las numerosas heridas que deje con mi arma en ella, pude llegar a entender que ocurría.



— ¿Se tomaron la molestia si quiera de retirarle de su cuerpo los perdigones que están dentro de sus heridas? –Les pregunte.



— ¿Perdigones? –Amira repitió toda confusa.



Lo había olvidado, este mundo tiene cero conocimiento sobre armas de fuego, para ellos el disparo de una escopeta debió parecer como si lanzara proyectiles mágicos hecho de mana. Es por ello que desconocen totalmente del concepto de “heridas por esquirla” y como tal, ignoran el contenido incrustado dentro de las heridas de la semihumana.



—El arma con el que herí a tu protectora, dispara pequeños y numerosos proyectiles metálicos a gran velocidad llamados “perdigones”, estos penetraron tanto su armadura… –Señale el daño de agujeros en la protección metálica de la semihumana que estaba sobre una mesa —Como también su piel, deduzco que aun permanecen incrustado en su interior, para fortuna de ella, no parecen haber tocado algún órgano vital o de lo contraria no estaría ni respirando ahora.



— ¿¡Acaso esos “perdigones” tienen alguna clase de ponzoña que niegan su curación!? –Pregunto una sumamente preocupada Amira.



—No, son perdigones normales, como una flecha simple que no está ni imbuida con magia o alguna sustancia de naturaleza agresiva –Le aclare —Pero si no son retirados en un tiempo preciso, existe la posibilidad de que estos puedan producir contaminación en su organismo y con ello produzca una infección que al empeorar, culmine con su muerte.



— ¿Puedes quitárselas entonces?, ¡por favor! –Suplico la propietaria.



— ¡Me niego! –Exclame de inmediato con indignación —¿¡Acaso me ves con cara de cirujano!?, ¡yo disparo y mato cosas!, alguna veces de manera no intencional quedan moribundas y dejo que la agonía haga el resto, ¿¡pero curar a alguien!?, ¿estás loca?, la medicina no es mi especialidad –Refute su pedido.



—Pero tienes conocimientos sobre estos “perdigones”, ¿no puedes sacarlos de alguna manera?, mientras permanezcan en su cuerpo, ella no podrá ser curada y a este paso morirá –Argumento Amira con angustia.



— ¿Es que no tienes algún médico o sanador que se encargue de estas cosas? –Le pregunte.



—Ese sanador vive a una semana de distancia de aquí, hasta ir por él, podría ser muy tarde y Namida morirá.



Era descabellado, aunque no tanto debo ser sincero, de entre todos los presentes en esta habitación o quizás todos en este edificio, debo ser el único que mínimamente tenía conocimiento en lo que respeta a cómo tratar con balas alojadas en el cuerpo. Pero jamás he ejercido tal saber en una práctica real, en toda mi vida pasada era un traficantes de armas, carecía de conocimiento práctico médicos en heridas por productos de armas de fuego, pero el conocimiento teórico…



—Maldición… puede que conozca una manera de extraerle los perdigones, ¡pero no es segura! –Expuse mi punto a la propietaria —Puede que resulte, pero a la vez puede fallar y terminar empeorando su condición, ¡y no pienso tomar la responsabilidad si muere!.



Amira con desasosiego cruza sus brazos tornándose pensativa, la inquietud y los nervios se hacían notorio en la expresión desoladora de su rostro, eso era porque aquella protectora, sin duda era alguien muy importante para ella y perderla, debe suponer un gran golpe para sí misma.



— ¿Qué es lo que necesitas para llevar a cabo tu método? –Me pregunto entonces la propietaria, aceptando los riesgos y la responsabilidad.



—Trae tu mejor botella de licor lleno, un plato, muchas vendas y metal.



Continuara…
 
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CAPITULO 178 RÉGIMEN OPOSITOR


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



En mis inicios en Shanmatu (de mi anterior vida), fue aquella vez que le vendí armas a una banda criminal que presencie como un hombre con solo unas pinzas ordinarias, le extraía con una ortodoxa técnica médica varias balas impactadas en la zona abdominal a un pobre diablo. Sus gritos eran como una orquesta sinfónica en una cámara de tortura, por cada bala retirada, una cantidad de alcohol era puesto sobre la herida y cubierta por gasas.



Si, fue en aquel entonces, que me empecé a interesar sobre como curar heridas de balas, más concretamente, la extracción de estas cuando quedan incrustado en el cuerpo tras recibir un tiro limpio. Si bien, es algo que solo expertos cirujanos deben llevar a cabo en condiciones necesarias de por medio de un procedimiento de cirugía.



Pero la realidad es que en el bajo mundo no todos tienen a su disposición el privilegio de acudir a uno cuando ocurre tal desgracia, lo último que quieres es que la policía te interrogue para descubrir como llego esa bala en primer lugar. De allí surgen los cirujanos clandestinos, o personas dedicadas a ofrecer asistencia médica de dudosa capacidad y efectividad en torno a heridas por proyectiles de armas de fuego.



¿Quieres que te remuevan esas balas incrustada en el cuerpo sin preguntas?, ellos eran tu tipo, tal es la desesperación para evitar ir a la cárcel, que elegirían hacerse atender con servicios médicos ilícitos. Incluso si las condiciones del lugar donde se llevan a cabo tales procedimientos no son los idóneos, incluso si las herramientas utilizadas para tal vital labor tampoco eran las adecuadas.



Y aquí me encontraba, en un mundo fantástico, haciendo de un intento de cirujano clandestino con una paciente semihumana para sacarle unos perdigones en la zona abdominal, una mesa se hallaba a mi lado, con un plato encima, numerosas vendas, una botella color ámbar llena de licor y un lingote de hierro. Del lingote produzco a través de mi ESP lo que se denominaría una pinza semejante a las de instrumentales quirúrgicos utilizados en quirófano.



Pero con un añadido especial, mi habilidad esper me permite manipular ciertas propiedades de los metales, no poseo capacidades como transmutar el cobre en oro u otros tipos de metales, pero sí de manejar su grado de dureza y el magnetismo en este. En simples términos, incorpore en las pinzas una fuerza magnética para facilitar la extracción de los perdigones incrustado en el cuerpo de la Anubian.



Si decidiera sacarlo simplemente por mera fuerza, existe el riesgo de que termine por un movimiento brusco dañarle más los tejidos de lo que ya están. Pero con la ayuda del magnetismo, estos se pegaran a la pinza para poder retirar el proyectil sin tener que aplicar demasiada fuerza de mi parte, solo debo tener cuidado en el proceso. Por supuesto, eso no evitara que haya sangrado o lesiones (mínimas), pero son daños menores comparado a otras opciones.



— ¿Cómo hiciste eso?, pensé que eras un no mago –La propietaria pregunto con curiosidad y cierto asombro tras ver la manipulación del lingote que realice cerca de ella.



— ¿Quieres salvar a tu protectora?, no hagas preguntas que no te incuben y céntrate en esto –Fue mi contestación inmediata.



Comencé a mover con detenido cuidado las pinzas hacia la primera de varias heridas en el pecho de la Anubian, mis manos temblaban pero a un ritmo reducido, es el mismo temblor que sentía cuando dispare un arma de fuego la primera vez. Al meter las pinzas dentro de la primera herida, la inconsciente Namida aun en su estado, reacciona moviendo levemente brazos y piernas, como también expresando en su rostro su dolor.



—“Esto va a ser problemático”.



Pude sentir mediante el tacto del metal, que la pinza hizo contacto y atrajo al primer perdigón, al retirarlo, la herida comienza a perder sangre, una consecuencia prevista. Destapo la botella de alcohol y se la aplico en la herida, la Anubian sintiendo el dolor aun en su inconsciencia, comienza a agitar sus extremidades en respuesta.



— ¡Que alguien la agarre de los brazos y piernas!, ¡y que otro se encargue de vendar la herida sangrante!.



Amira entonces le dio órdenes en su idioma a los dos magos con artes curativas de mana y a dos sirvientas responsables de traer todos los elementos que utilizo para este procedimiento. A los dos primeros (lo magos) les indico que sujetaran los miembros superiores e inferiores de la semihumana y a los restantes de aplicar los vendales en la zona con hemorragia.



— ¿¡Porque le hechas la bebida en la herida!?, ¡está sufriendo! –Exclamo Amira con quejosa angustia.



— ¿¡Quieres que sobreviva!?, ¡trata de no desconcentrarme! –Vocifere como protesta ante su queja.



En este mundo son consiente de que una herida con suciedad es propenso a causar enfermedades, pero desconocen el mecanismo biológico de la causa, pues Avalia aún no domina el concepto de “microorganismos”. Con la alquimia se crearon diversas medicinas para tratar heridas sucias, pero es más que seguro que desconozcan las propiedades del alcohol como un buen desinfectante.



Sin embargo, no es una desinfección del 100%, por no mencionar que su misma propiedad en contacto con el tejido causa que la cicatrización sea lenta, pero en este caso, es mejor una larga recuperación a una infección segura que te mate a futuro. Si no aplico la medicina creada por la alquimia en este caso, es porque desconozco sus propiedades desinfectantes en heridas bastantes abiertas (y varias de ellas), si por algo uso el alcohol en su lugar, es por las numerosas fuentes que he leído sobre actos clandestinos como estos que hayan resultado más bien que mal.



El primer perdigón fue retirado y lo dejo en plato, me veo obligado a tener que sacarlo de la pinza con la otra mano, dado a que la fuerza magnética del instrumento lo tiene bien sujetado. Procedo entonces a repetir el mismo procedimiento con las demás heridas, los nervios me invaden, el dolor de la inconsciente Anubian hacia que se agitara con más brusquedad y Amira no paraba de preocuparse.



—¡¡Está sufriendo más!! –Manifestó con inquietud la propietaria de pelo turquesa.



—¡Tus quejas no me están ayudando Amira!.



Los minutos pasan, el sudor baña mi frente, voy removiendo perdigón por perdigón, echar alcohol, las sirvientas cubren la herida y evitan el sangrado, finalmente doy con el último. Los magos que la sujetaban tuvieron que usar fortalecimiento para mantener a la inquietante Namida quien se movía por reflejo de su dolencia.



—Está hecho… -Coloco el ultimo proyectil en el plato.



Fue pura suerte, ninguno de los perdigones milagrosamente llego a perforarle algún órgano, el más cercano estuvo próximo y casi de impactarle en el hígado.



— ¿Ahora estará bien? –Pregunto una insegura Amira.



—Acabo de realizar un procedimiento riesgoso por primera vez en toda mi vida, con un conocimiento MUY LIMITADO del tema, ¿crees que soy adivino? –Conteste con sinceridad —Ahora todo depende de la Anubian, dile a tus magos que comiencen a hacer uso de su poder de sanación sobre ella.



Amira les ordenó a sus magos a proceder con su magia curativa de principio básico, ellos al llevarla a cabo, uno le habla a la mujer de cabellera turquesa y la propietaria emocionada afirma que la curación comienza a actuar de manera regular como debe. ¿Entonces la semihumana se salvara de esto?, podríamos estimarlo en un 50 a 50.



Todo depende del sistema inmunológico de la Anubian, desconozco si son como los de los humanos o mejor, pero esta “cirugía” llevada a cabo sin los medios médicos de higiene necesaria, aún existen posibilidades de que una potencial infección. Es por eso, que ahora todo está en manos de las defensas naturales del organismo de Namida, para darle guerra sin cuartel a los potenciales belicosos microrganismos infecciosos.



Noto que en la puerta se encontraba el hombre calvo corta y punto purpura en la frente, Adil, si mal no recuerdo era su nombre, miraba fijamente hacia nosotros, ¿llego recién o estuvo todo el tiempo observando?.



—A… mi…ra… Ami…ra… -Pronunciaba la dormida Anubian.



La propietaria sujeto su mano, hablándole en su idioma con serenidad, era como ver un paciente tras una operación siendo visitado por parientes y conocidos. Ya no tenía razones para seguir aquí, en eso el hombre calvo llamado Adil con el asentir de su cabeza me indica seguirle, ¿adonde?, estaba por averiguarlo.



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Lo ideal no habría sido haberle seguido por cuestiones de confianza, quien sabe qué clase de trampa me habría metido, aunque llevaba la TEC-9 y la escopeta recortada conmigo, toda preocupación nunca viene de más. Termine llegando a una habitación del segundo piso donde junto estaba ocupado por 3 hombres de túnicas blancas y turbantes del mismo color.



Me eran familiares y no tarde en saber porque, esos hombres que estaban en la habitación, vestían de la misma forma que los agresores que atacaron a los esclavistas y mismo que dispararon una flecha a la carreta donde Riha y yo estábamos apresados. Pero sobre todo, en la espalda de su vestimenta, llevaban la misma marca de una figura, era como la de un hombre sin rostro ni cabello, carente de piernas y con seis brazos, cada una empuñando un sable.



Adil hablaba con ellos, dado a que era incapaz de entenderle, solo me sitúe a un costado de la pared, escuchando y en constante alerta, no disimularon sus miradas hacia mí, no sé qué les dirá ese hombre calvo, pero seguro algo que despertó su interés hacia mi persona.



—Siento la tardanza, ahora podemos comenzar con la reunión.



Amira había llegado a la habitación, ella haría de intérprete en esta charla, dado a que es la única capaz de hablar con fluidez mi misma lengua, de ella depende que entienda todo lo que se diga o hable en esta reunión. Adil fue la primera persona en comenzar con el dialogo, me quede al margen hasta la hora en que fuera traducido oralmente por la propietaria.



Primero se me explico (a través de Amira) la situación en el reino de Quíatar, la cosa es más o menos así, en el pasado, toda la región donde yace El corazón del Oasis (ubicado en el lado oeste del reino) fue gobernado anteriormente por un benevolente Azim Alnabil, Aqrame Shatuuel.



Según describen, es considerado justo, sincero y de humilde origen, poseedor de un nato talento para gestionar varios pueblos y de un carisma incuestionable que le daba el afecto de su gente. Esto llamo la atención del sultán quien le otorgo por sus destacadas capacidades, el puesto de Azim Alnabil para dirigir la ciudad de Askaatab y los pueblos cercanos a la región, del cual el corazón del Oasis esta anexado.



Fue entonces que un nombre popular empezó a llenar a oídos de todos, Muer Afigad, perteneciente a un reconocido linaje de Alnabil de clase alta con numerosos antepasados ligados al surgimiento de esta nación. Los Afigad, deben su fama y poder gracias a su natural talento en el manejo de la económica del reino y su capacidad de abrir relaciones comerciales internacionales con otros reinos, ya fueran de este u otro continente.



Muer Afigad dirigía la ciudad de Naar´thue, ubicado en el sur del reino, pero su influencia crecía considerablemente con el pasar de los años, Alnabil de todas las clases se afiliaban a él, su política llenaban las arcas de los nobles. Pero a consecuencia afectada con mayor negatividad el estilo de vida de plebeyos y en especial semihumanos.



La clase plebe como mineros o granjeros, solo podían ganar lo suficiente para sustentar sus necesidades básicas como comer y un techo donde dormir, solo aquellos con oficios de artesanos y soldados, tenían posibilidades de permitirse un mejor capital. Dichas chances aumentaban si eras un mago de mínimo Nivel C, los nivel D recibían casi el mismo trato que no magos.



Otra forma de ganarse una vida cómoda como plebeyo, era la vida como aventurero, desde la caza de bestias mágicas, recolección de materiales, trabajo de protección a nobles o la subyugación de bandidos, eran de las tantas actividades de las cuales un gremio de aventurero de este reino disponía.



En resumidas cuentas, si naces como plebeyo bajo la política de los Afigad, es mejor que olvides la idea de poder darte algún que otro lujo o placer con los ingresos que hagas de tediosos trabajos con largas jornadas casi inhumanas. Por no mencionar que los trabajos pesados, como ser mula de carga, asistente de herrero, minero o incluso un granjero, son propenso a lesiones físicas o acumulación de tensión que a la larga producirá daño irreversible en músculos como huesos y la atención médica es solo un lujo para aquellos que puedan pagar.



—Vaya, es la tierra prometida este lugar –Hable con un tono sarcástico.



Los semihumanos eran lo que peor trato tenían, para empezar no podían adquirir el título de Alnabil, ni aunque contribuyeran inmensamente con excepcionales habilidades administrativas o tuvieran grandes fortunas. Son vistos por meramente como una “existencia inferior” del cual solo sirven para trabajos que apliquen fuerza bruta, ya sean como mineros o soldados (sin la posibilidad de que puedan adquirir rangos militares altos).



Con una económica sustentable, los territorios de Muer Afigad podían gozar de una mejor seguridad con mayor número de tropas y guardias que están mejor equipados, una considerable reserva alimentaria como también de agua (recurso indispensable) y artesanos más hábiles (sastrería, joyería, herrería normal y arcana, etc).



Los territorios de Aqrame Shatuuel en cambio, aunque no gozaban de la superioridad económica de Muer, sus tierras que eran abundante para la agricultura, ganadería y con depósitos subterráneos de minerales (cobre, hiero, cristales de mana, etc). Sus habitantes plebeyos sin embargo, gozaban de mejor trato, tal como mejor paga en sus labores (incluso como minero), menor discriminación por parte de las clases sociales altas y la posibilidad de ascender a puestos de trabajos más prestigiosos si se posee las facultades necesarias.



Cabe destacar que los semihumanos en sus territorios no sufren tanta discriminación, ya que el mismo Aqrame permitió a un Anubian ser miembro de un consejo dedicado a la administración pública de la ciudad y los poblados en las cercanías de Askaatab. Incluso un plebeyo que tras aprender a leer y escribir, con su propio esfuerzo consiguió liderar uno de esos pueblos bajo el nombre de su Azim Alnabil.



Su territorio prosperaba con normalidad, aunque no podían igualar en términos de economía, recursos o fuerza militar el poder de los territorios bajo el dominio de Muer Afigad, lo compensaba brindándole a sus residentes más humildes un estilo de vida favorable. Y entonces un día en los dominios de Aqrame alguien se le apareció, con una propuesta acompañada de grandes sumas de dinero y solo una condición.



—Aceptar la política Afigad –Hablo Amira.



El mismísimo Muer Afigad, cuya influencia ya cubría todo el sur y también el este del reino, quería ahora tener cierto dominio sobre los terrenos de Aqrame Shatuuel. Aqrame seguiría gobernando sus tierras aún bajo las palabras y leyes tanto del sultán, pero obedeciendo ahora la forma de gobernar de las áreas de Afigad.



Eso significaría que la clase Alnabil dominaría en cuestión de privilegios sobre sus tierras, los plebeyos ya no tendrían ese modo de vida prospero del que gozaban bajo su forma de gobierno. Los semihumanos perderán su ventaja de ser favorecidos con mejores estatus sociales, para solo permitírsele trabajos que aplique solo el uso de su fuerza.



Por supuesto, eso significara que sus dominios gozaran de considerable riqueza, una mejor fuerza armada y la disponibilidad de más recursos como comida y agua, también obtendrá accesos a tratos comerciales extranjeros personales (bajo la autorización de Muer). Tan solo debía firmar unos papeles que validara la política de Afigad en su forma de gobierno, entonces sus bolsillos gozaran de fortunas de por vida y su dominio prosperada a costa de sacrificar la felicidad de sus plebeyos.



—Su respuesta fue…



Rechazo tal oferta, aunque sus terrenos nunca igualaran la notable productividad de Muer, estaba más que satisfecho con saber que su gente vivía con grata comodidad. Pues este hombre era alguien que creería que todo individuo sin importar su clase o que fuera semihumano, con tener buena voluntad y autorrealización, merecían por sus esfuerzos y méritos tanta igualdad como un Alnabil que no hace nada y tiene prestigios solo por nacer en una clase acomodada.



—Todo un visionario, es buen tipo –Opine.



—Sin duda lo fue… -Comento Amira.



Tres años después de rechazar la propuesta de Muer Afigad, Aqrame Shatuuel es encontrado un día muerto en su cama, no había indicios de que sufriera una muerte violenta física o mágica. Se sospechó incluso sobre utilización de discretos venenos para asesinarle, pero especialistas alquímicos tras varias pruebas, no encontraron rastro alguno de toxina en el cuerpo.



Dado a las circunstancias su muerte fue considerara no como asesinato, sino por una causa natural, pero eso no evito que se levantan sospechosa por parte de los ciudadanos de los territorios de Shatuuel. Todos y cada uno de ellos tenían una conclusión en común.



—Fue obra de Muer Afigad –Concluí de mi parte.



—Sí, pero sin pruebas que pudieran refutar tal acusación, el sultán no podría tomar acciones contra Muer –Explico Amira.



Han pasado 7 años desde la muerte de Aqrame Shatuuel, un año antes de que falleciera, empezó a sentirse más fatigado que de costumbre, y días antes de fallecer, pasaba más tiempo en cama que despierto. Tal coincidencia no dejaba de ser bastante sospechosa, pero sin forma de comprobarlo, solo eran meras conjeturas.



—Con la muerte de Aqrame Shatuuel, Askaatab necesitaba un nuevo Azim Alnabil, es entonces que la influencia de aquella persona ante el sultán, consigue que alguien asuma ese puesto… -Relata Amira con un deprimente suspiro.



—Déjame adivinar, el nuevo Azim Alnabil aplico la forma de gobierno de la política Afigad.



—Sí, y los drásticos cambios no tardaron en llegar…



Todos los puestos administrativos, tanto en el ámbito social y económico, que albergara a un capacitado individuo de origen plebeyo, fueron reemplazados por un Alnabil de clase media o alta. Los semihumanos por su parte, ya no podían practicar oficios burocráticos de ningún tipo, solo se les permitían trabajos que aplicara el uso de su fuerza física.



— ¿Acaso la gente no se quejó con su nuevo gobernante y su manera de dirigirles? –Pregunte.



—Lo hicieron, un conflicto entre plebeyos y Alnabil de clase baja se alzó contra el nuevo Azim Alnabil y sus súbitos –Contesto Amira.



Un conflicto civil se manifestó con el disconforme de la inmensa mayoría de los ciudadanos, cobrándose la vida de numerosas personas, del cual inocentes que nada tenían que ver con tal lucha terminaron perecieron en medio de las contiendas. Más de la mitad de las fuerzas armadas eran leales al fallecido Aqrame Shatuuel y con el apoyo de los plebeyos junto a los semihumanos, confrontaron contra las fuerzas del nuevo Azim Alnabil.



—Al principio la victoria parecía estar a la mano de aquellos que aún mantenía firme la manera de gobernar de su amado líder, pero entonces… -Amira apretó sus puños con frustración.



El nuevo Azim Alnabil fue apoyado con las fuerzas armadas de otros territorios, del cual aplicaban la forma de gobierno de Muer Afigad, entonces la lucha empezó a inclinarse por el bando enemigo. El conflicto duro varios meses y finalizo con la inminente victoria del actual gobernante de Askaatab, la política Afigad ondeo entonces en toda el área.



Tras 7 años desde aquella derrota, los fieles partidarios de los ideales de Aqrame Shatuuel aun vivían, una resistencia en las sombras combate contra la actual opresión de los actuales gobernantes. Su misión es recuperar todas las tierras que alguna vez pertenecieron a su benevolente y fallecido regente, que su ideal vuelva a instaurarse sobre estos dominios y la gente humilde vuelva a vivir aquellos días de regocijo.



—Pero las cosas no han hecho sino complicarse… -Recalco Amira.



Hace 2 años, el sultán Muaqhad Al-dub II Kalize murió, fue encontrado muerto en su cama, las circunstancias oficiales consideraron que su muerte fue por causa natural. Eso conllevo a que su único primogénito, Alistary Al-dub III Kalize asumiera el trono a una prematura edad de 15 años.



— ¿Solo un primogénito?, pensé que como sultán tendría muchos hijos –Opine con cierta sorpresa.



—Los tenia, un total de 12 descendientes –Amira revelo.



9 varones y 3 mujeres, 4 de ellos desaparecieron en circunstancias misterios y sin dejar rastro alguno (1 varón y las 3 únicas mujeres), 7 murieron en batalla territoriales contra el reino vecino Learis, tratando de ganarse el favoritismo de su padre mediante méritos militares. Eso dejo solo al único descendiente vivo y para empeorar las cosas, el sultán ya tenía problemas con concebir nuevos hijos con sus concubinas.



Aunque Alistary Al-dub III Kalize asumió el trono, era muy joven para gobernar, en su lugar el reino de Quíatar era dirigido por el “Consejo de la duna”, un conjunto de 10 sabios fieles a los sultanes. Cumplen su función como fuentes de conocimientos que asesoran al monarca principal y hacen de su voz en todo el reino.



—Entiendo que el sultán haya muerto y uno joven asumiera el trono, pero siendo incapaz de gobernar hasta cumplir la mayoría de edad, ¿pero eso que tiene que ver con Muer? –Pregunte.



—Las circunstancias en que murió el sultán Muaqhad Al-dub II Kalize, eran similares a las de Aqrame Shatuuel –Afirmo la propietaria.



Un año antes de que el sultán falleciera, empezó a mostrarse menos en público, pasaba más tiempo encerrado en su palacio, dejando al consejo de la duna desenvolver los eventos a su nombre. Muchos sospechaban que el sultán era víctima de una enfermedad, pero no querían que tal trágica noticia saliera a la luz, alimentando el temor de su gente y dándole motivaciones al reino de Learis para invadirles.



—Muer Afigad, ¿verdad? –Pregunte entonces.



La influencia de Muer Afigad ha alcanzado casi todo el reino, muchos Alnabil y Azim Alnabil han reavivado sus tierras bajo la forma de gobierno con las políticas Afigad. Se especula, que el plan definitivo de Muer, es eliminar con total discreción y fuera de toda sospecha al descendiente restante del fallecido sultán, Alistary Al-dub III Kalize. Con su muerte, el podrá asumir el trono como nuevo sultán y su linaje gobernara como el monarca principal en generaciones futuras.



Si este hombre llega a convertirse en la figura de autoridad más alta de este reino, el futuro de aquellos de clase baja y los semihumanos, será un desenlace trágico y sombrío. Lo peor es que según la propietaria, Muer tiene tal cantidad de poder e influencia en toda Quíatar, que incluso los Muhaqdad están a su servicio personal.



— ¿Qué son los Muhaqdad? –Con duda consulte.



—Las autoridades máximas del ejercito de nuestro reino –Me respondió Amira.



Se podría asumir que “Muhaqdad” era un título semejante a general de todas fuerzas armadas de Quíatar, en total tres ocupaban ese puesto a la vez y eran considerados los guerreros más fuertes de todo el reino. Esos mismo guerreros, ahora están de parte de Afigad y más concreto, de que su plan para convertirse en sultán sea un éxito.



—Caramba, literalmente están jodidos –Con sinceridad opine.



—Quizás, pero siento decirte que también estas anclado en ese jodido dilema –Amira opino.



Los ojos y oídos de la autoridad de este noble codicioso estaban presente en cada zona clave que precisaba para regresar a mi continente, ciertamente, estaba atrapado aquí.



—“Me he involucrado en un tremendo problema” –Pensé con intranquilidad.



Todo se resume en una lucha contra un régimen opositor, y el bando en el que estaba, era considerado por el reino en general como “rebeldes”. Es decir, Insurgentes y enemigos jurados de toda Quíatar.



—Esto es una broma, me siento como en una parodia, lo último que quisiera es jugar a ser el “chico al-Qaeda” –Exprese mi disgusto en voz alta.



— ¿Al-Qa… como dices?... –Replica con confusión la propietaria.



—Al menos díganme si su “grupo rebelde” logro hacer algún avance en todos estos años, ¿tienen algún plan formulado minuciosamente?, ¿cómo pretenden vencer a alguien que prácticamente tiene más poder económico, territorial y militar?.



Amira miro unos momentos al tal Adil, el hombre calvo asiente su cabeza y la propietaria vuelve su mirada hacia mí.



—Tenemos un plan que se ejecutara muy pronto… -Amira me confirmo.





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PERSPECTIVA: Tercera Persona



2 Semanas después – En alguna parte de Quíatar…

Bajo el manto de la noche sobre un frio desierto, Rozuel y Riha se encontraban caminando vistiendo ambos una túnica, el esper en sus manos sujetaba un rifle francotirador equipado con un silenciador y una mira telescópica.



A más de 600 metros a la distancia, se hallaba ante el dúo una inmensa fortaleza custodiada por numerosos guardias tanto en el interior como su exterior. Viento con arena soplaba moderadamente fuerte en el ambiente.



—Se aproxima la tormenta… -Anuncio Riha mirando a su alrededor.



—Es hora –Dijo Rozuel.



Roz asume una posición de cuerpo a tierra, acto seguido apunta con el rifle francotirador a uno de los guardias de la fortaleza.



—Que dé comienzo la operación –Afirmo el esper con el jalar del gatillo del arma.



Continuara…
 
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CAPITULO 179 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “PLANIFICACIÓN”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Reino de Quíatar – 700 metros de distancia de la Fortaleza Hasr - 0300 AM…

Armado con un rifle francotirador M89SR equipado con silenciador y una mira telescópica, mantuve apuntando al primer guardia que aviste, estaba solo, una oportunidad esplendida y su pecho era mi blanco escogido.



—Se aproxima la tormenta… -Me comunico Riha.



Era de noche, estábamos a 700 metros de distancia de la llamada fortaleza Hasr, una tormenta empezó a manifestarse en los alrededores, de momento era leve, pero en cuestión de minutos cobraría una fuerza considerable. Poseíamos la ventaja de la discreción, a la distancia en la que estábamos, aun con la luz de la luna, los guardias eran incapaces de vernos y los inicios de la tormenta empeorarían su visibilidad, pero también la nuestra cuando cobre mayor magnitud. Aproveche la limitada visión con la que contaba gracias a la luz lunar, pero esta pronto seria opacada cuando la tormenta llegase en todo su esplendor.



—Que dé comienzo la operación…



Jale del gatillo y dispare, la bala asesto en el pecho del guardia, este cayo inmediatamente al suelo, hacia leves movimientos pero cesaron a los pocos segundos, el silenciador redujo enormemente el ruido del disparo y los demás guardias no fueron alertados. Aunque la luz lunar me brindaba algo de visibilidad, no era la mejor, pero bastaba para ver a mis objetivos en la mira del arma, es una pena no contar con tecnología de visión nocturna para estos casos, me facilitaría aún más el trabajo.



—Dos a la torre izquierda… -Aviste y pronuncie.



La fortaleza contaba con guardias patrullando los alrededores y con varias torres vigiladas constantemente por dos o más guardias, opte por eliminar primero discretamente a las amenazas con ventaja de altura. La torre que elegí estaba situado en el extremo izquierdo de la fortaleza, contaba con dos objetivos apostada en ella, apunte al primero con blanco en el pecho, gracias a la luz que iluminaba el salón donde custodiaban, podía verlos a la perfección con la mira.



Uno de ellos voltea para acercarse a una mesa con un jarrón, quizás con agua que sacie su sed, era un tiro oportuno, ignoro a su compañero y aproveche para dispararle. Este se encontraba sentado en una silla mirando hacia afuera con somnolencia, vaya perezosa forma de vigilar una fortaleza de suma importancia.



El disparo asesta en la cabeza, este cae en el suelo y el ruido hace que su compañero voltee, antes de que este pudiese reaccionar, tengo la oportunidad de dar un segundo tiro, asestando al otro en el cuello. El daño le destrozo la garganta, la sangre se salpica a gran cantidad, eso debió también en el transcurso enmudecer su voz.



—La tormenta va cobrando fuerza… -Riha me aviso.



Proseguí a eliminar a guardias apostados en una torre cercana a la derecha, un conjunto de 3 hombres la custodiaban, tenía que tomarme mi tiempo, pero no demasiado, la tormenta pronto empeorara y entorpecerá totalmente mi puntería. Pude haberle dado a Riha un rifle francotirador para que me brindara fuego de apoyo, pero a la loba no se le da bien atinar a grandes distancia, ella es más de combate a corta distancia.



—Uno de los guardias está saliendo…



La torre que albergaba a 3 guardias, ahora solo quedan 2 luego de que uno se retirara por la puerta, uno de ellos deja de hacer contacto visual con su compañero y enfoca su atención en el exterior. Elimine a aquel que estaba a sus espaldas, no reacciono, ¿no habrá oído a su amigo caer al suelo tras recibir mi disparo?, era mejor para mí, matarlo a él fue sencillo.



Luego de haber acabo con dos de ellos, estaba por ignorar aquella torre, pero espere unos momentos y el tercero que se había marchado, vuelve a su puesto, encontrándose con sus dos compañeros en el suelo. Su reacción es de sorpresa, y apunto rápidamente disparándole en el acto, aseste en su pecho al nivel del corazón, se retorció unos momentos, pero luego dejo de moverse. Menos mal que decidí esperar, si ignoraba esa torre y el regreso del tercer guardia, seguro que habría dado la alarma.



Procedí entonces a eliminar a unos pocos guardias que vigilaban la parte exterior de la fortaleza, dos de ellos patrullaban a pie en las cercanías de la entrada, abatí al primero y este cayo boca abajo en el suelo, su compañero miro a su caído amigo y lo pico con la parte suave de su arma. Habrá pensado que se desmayó, ante la ignorancia de las armas de fuego, un balazo en su pecho fue una muerte bastante discreta a comparación de una flecha.



Si lo voltea para notar la herida letal en el pecho o se percata de que no responde a sus llamados o estímulos con su arma, se dará cuenta entonces del peligro, pero no le di el tiempo para que pudiera alertarse. Fue un balazo limpio a su sien que tomo su vida, la tormenta formándose se encargó de evitar que otros notaran el cuerpo de esos dos.



—Despejado, en marcha –Di la orden para avanzar a la Lupian.



La tormenta se intensifica aún más, a este punto los guardias de las torres lejanas les sería casi imposible notarnos, los apostados sobre la entrada ni cuenta se darían. Me acerque con Riha a una esquina de la fortaleza en el lado izquierdo, si los guardias de las torres cercanas a dicho lado donde nos posicionamos siguieran vivo, notarían mi presencia, por eso los elimine de antemano.



—Ya estamos aquí, ¿dónde está el contacto? –Pregunto Riha.



—Dijeron que sería puntual…



Un minuto ha pasado, el contacto aún no ha aparecido, mientras observábamos la pared de la fortaleza, intuía que quizás habría algo que no percibía y por eso nos dijeron que nos acercáramos a este preciso lado de la fortaleza, lejos de la puerta y entrada como salida principal a la misma. Un sonido de pasos se detiene se detiene a nuestras espaldas, tanto Riha como yo no nos dimos cuenta hasta ahora, ¿amigo o enemigo?, con mi rifle me prepare para la potencial hostilidad y la Lupian con su pistola 9mm con silenciador a su mano se puso en alerta.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



2 Semanas antes – Corazón del Oasis – Habitación de reuniones 0430 AM…

Tras oír la situación del reino, Rozuel se dio cuenta de que para regresar a su hogar, para que tanto él y Riha puedan volver al continente de Gresswold, tendrían que lidiar primero contra las principales figuras corruptas que manejan casi toda una nación extranjera. Obligándoles a apoyar al bando que era considerado por la mayoría de Quíatar como “rebeldes”.



—Tenemos un plan que se ejecutara muy pronto… -Amira confirmo.



—Por favor… dime que tu plan no consiste en secuestrar barcos voladores y hacerlos estrellar contra los puntos estratégicos del reino -Dijo el esper en voz alta con exasperación.



—Ese plan es absurdo, si tuviéramos la capacidad de secuestras barcos voladores del enemigo, los usaríamos sabiamente a nuestro favor contra ellos, no a estrellarlos contra ellos –Aclaro la propietaria —No, nuestro plan es un rescate.



—¿Un rescate?, ¿de quién?.



Arpue Asa Hablu, un destacado miembro del “Consejo de la duna”, los 10 sabios que asesoran al monarca principal del reino y sus principales portavoz de confianza, a diferencia de los demás miembros, Arpue es considerado el “favorito del sultán”. Al morir Muaqhad Al-dub II Kalize, su última voluntad fue dirigida a Arpue, a quien se lo susurro en el oído, nadie sabe con exactitud cuales fueron esas últimas palabras.



—“El sultán me ha encomendado su deber final, no puedo decírselos, no pienso decírselos, seria faltarle el respeto y a su palabra, pero puedo asegurarles, que lo que se hará, será por el bien del reino de Quíatar” –Aquellas fueron las declaraciones de Arpue.



Varios meses después de la muerte del sultán Muaqhad Al-dub II Kalize, Arpue Asa Hablu desapareció, nadie sabe a dónde fue, simplemente se desvaneció en su totalidad sin dejar la más mínima pista o indicio de a donde habrá ido.



— ¿Lo secuestraron los partidarios de Muer Afigad? –Pregunto Roz.



—Sí, y según creemos, no fue para asesinarlo, lo mantienen con vida por alguna razón que desconocemos –Señalo Amira —Nuestro punto se confirmó, cuando nuestro espía entre las filas de las fuerzas de Muer Afigad, nos revelo un hecho indispensable.



Arpue era traslado de un calabozo a otro con toda la discreción posible, el espía de los rebeldes revelo entonces, que en diez días será dejado en la fortaleza Hasr. La localización de este sitio es mayormente secreta para la inmensidad de la población de esta nación, ya que es utilizada como una inmensa cárcel donde son encerrados prisioneros con cierta relevancia de importancia.



—“Como prisioneros políticos, ¿no?” –Pensó el esper — ¿Qué importancia tiene este hombre?, entiendo que sea uno de esos consejeros del sultán, pero mi punto es, ¿cómo nos ayudara?.



—“Red Dasmo” –Cito la mujer de cabellera turquesa.



Red Dasmo, es la existencia de una gran cantidad espíritus de la arena secretamente distribuida en todo el reino de Quíatar, actualmente están sellados y dormidos, solo pueden ser despertados por Arpue. Su propósito es convertirse en medios para contactar con aquellos que aún son leales a Muaqhad Al-dub II Kalize y no conspiran con Muer Afigad. Tienen la capacidad de ser invisibles aun ante ojos atentos de un mago sensorial, haciéndoles indispensable para espiar al enemigo y recolectar información de sus actividades.



—“Interesante, es una red de inteligencia hecho de espíritus” –Pensó Roz.



—Con Red Dasmo en nuestro poder, los aun leales seguidores del linaje Kalize responderán al llamado en todo el reino, tendremos acceso a una fuente de información viable que nos garantizara conocer los secretos más vitales de Muer Afigad y sus partidarios –Concluyo Amira.



— ¿Ese es el plan?.



—El único que tenemos hasta ahora.



Rescatar a Arpue Asa Hablu les brindaría a los rebeldes una inmensa ventaja de inteligencia militar, pero la fortaleza de Hasr no es un sitio fácil de acceder. Una gran guarnición de soldados protege el lugar y para empeorarlo, uno de los tres Muhaqdad casi siempre se encuentra instalado allí, lo que hace que intentar asaltarlo sea un acto suicida.



— ¿Tienen algún plan para infiltrarse allí adentro sin llamar la atención de toda esa guarnición y el mismo Muhaqdad? –Pregunto Rozuel.



—Lo hay –Contesto de inmediato la propietaria.



Un espía de los rebeldes se encuentra dentro de la fortaleza Hasr, según su información, el Muhaqdad dejara la fortaleza en 13 días para atender otros asuntos de urgencia, llevara una parte de los efectivos consigo.



—Entiendo, entonces nos adentraremos a la fortaleza en trece días, ¿no?.



—No, será en 14 días –Afirmo Amira.



— ¿Eh?, ¿por qué esperar un día después de que el Muhaqdad se vaya?.



La razón del porque comenzar con el rescate un día después, es para aprovechar un fenómeno meteorológico conocido por los locales como “Silaytlia”. Se trataba de una tormenta de arena que ocurría en la noche cada cierto periodo de días, es más fuerte que las tormentas de arena ordinarios que se dan de día.



En la región donde se encuentra la fortaleza Hasr, se calcula que un Silaytlia ocurrirá un día después de la partida del Muhaqdad.



— ¿Algunas de esas armas tuyas tienen el poder para atacar a largas distancias de forma silenciosa? –Amira le pregunto a Rozuel.



—Je, pareces que ya conocías la respuesta de antemano –Contesto Roz —Por supuesto, necesito ciertas cosas para llevar a cabo la creación de tal arma.



—¿Y qué es?.



—Metal, mucho metal.



Un arma centrada a eliminar blancos a larga distancia, un rifle francotirador, desempeñaría un papel crucial en el rescate, el tiempo estimado antes de marchar hacia la fortaleza era de 12 días. Transcurrido los días, marcharían a una ubicación situado en las cercanías de la fortaleza Hasr, esperando ocultos a que el Muhaqdad se marche y llegue la noche en que el Silaytlia se produzca.



El esper supuso que era lo más sensato, dado a que debían llevar a cabo este rescate con el sigilo necesario, la tormenta ayudaría a darle aquella ventaja de discreción. Con solo un plazo fijo de 12 días, no solo debía pensar en el rifle que llevara a cabo crear, sino también otras dos armas aparte que le sirvan para defenderse en encuentros cercanos.



—“Las armas que tengo ahora podrían bastar, pero preferiría mejorar mi potencia de fuego con armamento de mejor calibre” –Pensó el Trotamundos —“Además, también debo crear un arma nueva para Riha, precisare ayuda con la munición que fabrique para ahorrar tiempo”.



Aunque era capaz de crear los cargadores, era necesario rellenar las balas de estos de manera manual, aunque si bien podría usar su poder para acelerar tal proceso, sería un gasto de psi innecesario. Pues necesitaba todo el ESP con el que contara, para elaborar cada bala y arma que tenía en mente desarrollar.



Entonces pensó que los esclavos de Amira podrían ayudar con la tarea de rellenar los cargadores con munición, a Roz solo le tomaría unos minutos explicárselo a la propietaria como hacerlo y ella se los explicaría a sus chicos. De esa forma el proceso de empaquetar la munición elaborada, ahorraría el tiempo para centrarse los demás proyectos.



—“Si usare un rifle francotirador para eliminar objetivos sigilosamente, un silenciador me vendría bien” –Pensó el esper.



Había conseguido lograr la creación de silenciadores con un éxito moderado, los dispositivos o supresores creados con la finalidad de reducir el ruido de los disparos habían avanzado su desarrollo en su mundo natal a pasos considerables. La tecnología ESP facilito la producción de silenciadores capaz de suprimir entre un 99 a 99,9% del ruido, por desgracia Rozuel como mínimo a través de su habilidad esper, los suyos pueden reducir el ruido en un 65 a 70%.



—Una vez que todo dé comienzo, ¿cómo nos infiltraremos?, ¿con cuántas entradas cuenta esa fortaleza? –Pregunto Rozuel



—La fortaleza Hasr solo cuenta con una entrada, una inmensa puerta fuertemente vigilada en ambos lados –Contesto Amira.



—Maldición… aun si elimino a los guardias que la vigilan, esta permanecerá cerrada, teniendo como única forma de entrar el destruirla, y como algo así hará mucho ruido sin duda, como resultado el resto de toda la guarnición nos oirán y los tendremos encima.



—Nunca dije que usaríamos esa entrada.



El espía rebelde que yace en el interior de la fortaleza Hasr, durante su estancia allí ha estado creando una “segunda entrada”, en algún momento se tenía planeado asaltar sigilosamente tal localización. Pues en su interior se encuentran aprisionados varios guerreros de los rebeldes, quienes aún permanecen vivos y son sometidos a tortura diaria para sacarles información o como mero entretenimiento sádico.



—Solo podremos usar esta “vía alternativa” una sola vez –Declaro la propietaria —Pues nunca más podremos volver a repetirlo, ellos tomaran las medidas para que nunca vuelva a ocurrir, teníamos en mente reservarlo para utilizarlo cuando se presentara una ocasión especial, y ahora, ha llegado dicha ocasión.



Con todos los puntos relevantes discutidos de la reunión en torno a la planificación del rescate de Arpue Asa Hablu, esta se dio entonces por concluida. Cada parte se prepararía hasta llegada la fecha determinada en que la operación se llevaría a cabo. Dado a que Riha se encontraba dormida, no pudo participar en la reunión, a lo que más tarde su compañero se encargaría de ponerla al tanto de todo lo hablado.



Rozuel entonces se puso en marcha en la fabricación de nuevas armas para sí mismo y también para su aliada Lupian, lo primero en mente era pensar que rifle francotirador fabricaría. Lo considero durante un rato y llego a una conclusión, la M89SR sería una elección acertada.



El M89SR es un rifle francotirador de calibre 7,62x51mm OTAN, fabricado en la década de 1980 en Israel, ¿qué le llevo a elegirla?, bajo su lógica fue simple corazonada selectiva. Pero no se detendría allí, el rifle contaría con un silenciador, pero también necesitaba una mira telescópica.



—Amira, ¿hay alguien que tenga conocimientos de herrería arcana? –Le pregunto Roz.



—Bueno… los guardias cuentan con una forja tanto para producir armas normales como una para solo encantarlas con magia –Contesto la mujer de cabellera turquesa —¿Por qué lo preguntas?.



—Necesito que encanten algo…



Utilizando dos monóculos unidos por medio de un tubo metálico, crearían una mira telescópica improvisada, pues ambos monóculos en si contarían con un encantamiento mágico. Dicha magia permitía a través de su cristalizada estructura imitar el aumento de “zoom” a una determinada distancia como lo harían las miras semejantes de su mundo natal.



No es el primer objetivo construido con tal propósito, muchos exploradores hacen uso de artefactos mágicos o encantados con la capacidad de observar a largas distancia desde una posición segura. Por supuestos tales objetos consumen una considerable cantidad de mana dependiendo de la amplia distancia lejana que se observa.



Los monóculos encantados adheridos al tubo metálico se activan por medio del mana de Rozuel, y a través de su orden mental el “zoom” se configura acorde a sus especificaciones tanto la distancia, nitidez y ángulo. Por supuesto, al ser su mana el “mecanismo” que configura las distancia e imagen aplicada, eso significa consumir parte de su energía para ser utilizado y dado a que este tipo de magia consume una considerable cantidad de energía mágica al utilizarse en distancias grandes, supone un riesgo para un no-mago cuya reserva de mana es muy limitada.



Pero es ahí donde otro factor juega a favor del esper, gracias a su condición como “sangre de bruja”, todos los objetos mágicos utilizados tanto artefactos como encantados, están bajo el efecto de su rasgo biológico “Afinidad de Astado”. Su principal característica es brindar de manera “pasiva” un fortalecimiento automático al estar en contacto con un ítem mágico, pero también dicha cualidad permite brindar una utilización más óptima del consumo de mana que un no-mago promedio. En resumidas cuentas, Rozuel era capaz de utilizar objetos mágicos en el mismo grado de potencia que un no-mago, con un menor gasto de mana.



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[PRESENTE]​



PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Al voltear y apuntar los dos con nuestras armas a la procedencia de tales pisadas, nos encontramos con la presencia de un enigmático hombre de túnica blanca con un turbante del mismo color, cubriendo su cara con un pañuelo, dejando solo al descubierto sus ojos. No estaba solo, otros cinco individuos le acompañaban, portaban la misma vestimenta pero sin cubrirse sus rostros, todos ellos eran liderados por una sexta persona presente.



—Hola, chico ghrayb –Saludo un hombre calvo de barba corta negra y un punto purpura en la frente.



—Adil… -Cite su nombre.



— Realmente puedes entender lo que dicen, incluso hablar con ellos –La Lupian expreso su asombro.



—Sí, todo gracias a este artefacto mágico.



En mi dedo anular tenia puesto un anillo de plata con un cristal turquesa incrustado en esta, su principal función era poder oír el idioma de Quíatar a mi lengua, también si hablaba con un local, este me oiría hablar en su lengua natal. Básicamente, es un anillo mágico traductor.



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3 días antes – Corazón del Oasis – Habitación personal…

Amira me hace entrega de un anillo, el cual me indica que debo usarlo en el dedo en todo momento y nunca retirarlo tras ponérmelo o la efectividad de su poder podría verse perjudicado.



—Fabricarlo llevo más de un mes, un buen amigo de Askaatab me hizo este gran favor, con esto podrás entender el idioma de esta reino y hablar con los nuestros como si hablaras nuestra lengua –Conto la propietaria —Debido al alto coste tanto para crear uno como el tiempo invertido, solo uno se pudo hacer.



Al ponerme este anillo en el dedo anular, pude sentir como si una fuerza recorriera todo mi cuerpo en unos segundos, según Amira, esa sensación que percibí, era el mismo anillo afinándose a mi mana. Este artefacto mágico solo puede ser usado por un individuo en concreto, el primero en colocárselo en el dedo tras su fabricación, se volverá el “propietario”.



Es decir que solo el “propietario” tiene la capacidad de utilizar el poder del objeto, y al ser el primero en equipármelo, me volví su dueño legítimo, Riha sería incapaz de utilizarlo. Esa es la desventaja de este artefacto mágico, que solo puede utilizarse por un usuario determinado, si llego a morir, el anillo seguiría funcionando, pero nadie podrá usarlo, porque esa “afinidad” está marcada para siempre con la primera persona que se lo puso y no puede deshacerse con nada, como un pacto eterno.



Por supuesto, solo está limitado para traducir el idioma Quíatar, variaciones de dicho lenguaje no están incluidas en la traducción y la vida útil de este artefacto mágico es de un mes. Luego se tiene que recargar por varios días el cristal turquesa que tiene incrustado el anillo, la fuente principal de donde viene su habilidad mágica.



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[PRESENTE]​



— ¿Qué haces aquí? –Le pregunta al hombre calvo del punto purpura.



—Soy el “contacto”, dado a que es una tarea de enorme importancia, no podía permitirme estar fuera de esto –Contesto Adil con simpleza.



—Eres el líder de los rebeldes, si mueres en el transcurso, será un golpe duro para los tuyos.



—Y si tú mueres o este plan falla, nuestros enemigo se harán con una victoria formidable, la suficiente para darle un fin casi definitivo a nuestra “rebelión” –Concluyo Adil —Estoy dispuesto a arriesgar mi vida, con tal de que el rescate de Arpue Asa Hablu sea un éxito, no te preocupes chico ghrayb, como tú cuides mi espalda, yo protegeré la tuya.



—No sé qué habrá dicho, pero concuerdo con él –Opino la Lupian con una sonrisa.



—Como sea, ¿están todos listos? –Pregunte.



Todos los presentes a mi alrededor contestaron “si” al unísono.



—Entonces prosigamos con la siguiente etapa de la operación…



Continuara...
 
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CAPITULO 180 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA "INFILTRACIÓN"


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



La tormenta había alcanzado casi toda su fuerza, la poca visibilidad nocturna sumada a los vientos arenosos nos hacían casi prácticamente ciegos a lo que había a nuestro alrededor. Adil se acercó a la pared de la fortaleza y empezó a dar una serie de golpes suaves con la mano envuelta en mana.



— ¿Qué estás haciendo? –Le pregunte.



—Avisando a nuestro portero, sobre nuestra llegada –Contesto el calvo hombre del punto purpura.



Un círculo mágico surge en torno a la pared, de pronto esta se abre de manera vertical hasta formar un agujero hacia el interior, en el otro lado nos esperaba un guardia con una antorcha en la mano en un almacén de armas a oscuras. Dicho guardia en realidad era el espía de los rebeldes, el responsable de brindar información de las actividades en la fortaleza Hasr y también de asegurarnos una “segunda puerta”.



—Tomo varios meses, pero dio sus frutos… -Expreso Adil complacido de ello.



El espía seleccionado para adentrarse a la fortaleza poseía una habilidad de manipulación en torno a la tierra, los gruesos muros de piedra de esta fortificación estaban hecho para resistir varios impactos de maquinarias de asedio antes de caer. ¿Entonces cómo pudo sucumbir tal muro de dicha estructura fácilmente al poder de un solo mago?.



Tomo su tiempo, el mago vertió parte de su mana cada ciertos días en un punto específico de dicho muro desde el interior de la fortaleza, repitiendo este proceso por varios meses. Esa acumulación de magia paso inadvertido ante otros guardias, gracias a las notorias habilidades del espía en el dominio de su poder, y cuando finalmente se vertiera suficiente mana, sería capaz de activar su poder para someterla bajo su manipulación y abrirla desde adentro para brindarnos una entrada alternativa a la fortaleza.



Por supuesto, dicha “puerta alterna” no puede deshacerse, por los que los enemigos eventualmente la notaran y eso los alertara, pero he aquí donde el fenómeno meteorológico Silaytlia juega su papel más importante. No solo era una tormenta de arena nocturna hecho para brindarnos mejor sigilo, la cosa es que dicho fenómeno cuenta con ciertas propiedades.



La magia del mago espía manifestó para crear la segunda entrada, utilizo una considerable cantidad de mana acumulado por meses, lo que hace que en consecuencia al utilizarse tanto poder sea capaz de sentirse por los magos guardias cercanos de otros pisos e incluso también por no-magos de buena percepción ante la magia.



O al menos eso sería de no ser por el Silaytlia, esta tormenta de arena entorpece la capacidad de percibir la magia sobre aquello que este en torno a esta, semejante al concepto de un aparato que bloquea señales de celular o radio. Los sensores no podrán percibir la emanación del mana a consecuencia de este fenómeno meteorológico.



Además de que el Silaytlia tiene una estimada duración de una hora, ocultando por ese periodo de tiempo el agujero en la pared ante los ojos de los guardias del exterior, aunque nada evitara que uno del interior lo descubriera si llegara a este almacén. Básicamente, usamos esta tormenta a nuestro factor en más de un aspecto sigiloso.



—En marcha –Nos sugirió Adil.



El agujero nos llevó hasta una sala utilizada como una pequeña armería para simples armas ordinarias, según el espía, la fortaleza Hasr se dividía en tres pisos y un subsuelo. El primer piso alberga las celdas donde van a parar prisioneros del montón, además de albergar la mayoría de los cuartos donde duermen los guardias de bajo rango y el comedor principal.



En el segundo piso se encuentra las habitaciones de los oficiales de mayor rango, también para los invitados (cuyos visitantes en su mayoría son Alnabil que terminan llevándose algún prisionero para saber que explotación en particular). Además en esta planta se encuentran las armerías que almacenan armas mágicas, la mayoría son encantadas y alguna que otro un artefacto.



El tercer piso alberga laboratorios de alquimia, herrería tanto para producir armamento normal y mágico, un hospital, salas de interrogatorios equipado con herramientas de naturaleza mágica y al almacén donde se guardaba toda la comida. Era una planta hecho en su mayoría para la producción de bienes medicinales, armas y almacenaje de provisiones (además de ser el lugar donde se tortura a los presos).



Las torres de vigilancia no se acceden en el tercer piso como uno pensaría, sino desde el primero, todas las torres están interconectados a través del muro superior. Las torres son las estructuras más elevadas de esta arquitectura, por lo tanto la que más escalones tienen, ya que comienzan del primer piso hasta superar el tercero, alrededor del muro en torno a las torres, están instaladas numerosas piezas defensivas de asedio como cañones mágicos y balistas.



Eso nos lleva al subsuelo o piso subterráneo, su existencia solo es conocido por los altos mandos de la fortaleza, aquí son encerrados los prisioneros de considerable estimación o “valor”. Es allí donde nuestro objetivo, Arpue Asa Hablu, se encuentra encerrado y es donde debemos adentrarnos.



Al ya encontrarnos fuera de la tormenta y del frio clima del exterior, tanto Riha como yo, nos quitamos las túnicas dejando nuestras verdaderas prendas al descubierto, se me hizo para mí una camisa gris de mangas cortas semejante al chaleco oscuro que usaba en Gresswold, en conjunto con un pantalón largo. De mi cintura poseía un cinturón de cuero equipado con numerosos bolsillos, en ellos llevaba las armas y municiones creadas para mi uso.



Riha por su parte, vestía una camisa corta marrón que dejaba su vientre con pelaje al descubierto, un pantalón largo del mismo color, en su cintura portaba un cinturón como el mío con sus numerosos bolsillos. De un lado llevaba cargadores para la pistola Beretta 92 9mm con silenciador, del otro era la munición para la segunda arma que le hice, la cual uno de esos mismos bolsillos la mantenía enfundada.



Opte por cambiar de arma, al rifle M89SR la comprimir en una canica y la coloque en uno de mis bolsillos, para luego por consiguiente tomar otro en su lugar, al retornarla a su forma original obtuve una AK-47 con silenciador. Solo he creado tres silenciadores en total, una para el rifle francotirador, otro para la pistola 9mm de Riha y el último para el AK-47.



—“Echaba de menos tener una en mis manos…” –Pensé con regocijo mirando a la Kalashnikova.



Nos adentramos desde un agujero hecho desde un muro ubicado en una de las esquinas de la fortaleza, dejando el almacén por donde llegamos, dimos con un largo pasillo de dos caminos iluminado cada uno por numerosas antorchas. Si se escogió este lado para infiltrarnos, es porque según el espía, era el más seguro para que pudiera actuar con discreción para crear la entrada alternativa a la fortaleza y el que ofrecía una distancia más cercana a la entrada del subsuelo.



Teníamos dos caminos a elegir, una izquierda o derecha, la segunda conduce hacia la gran puerta custodiada de la fortaleza, por lo que obviamente la primera era nuestra elección. El amplio pasillo era iluminado por duraderas antorchas gracias a productos alquímicos que mantenía por más tiempo su combustión.



Éramos en total un grupo de 10 personas (contándome a mí y Riha), de siete, 2 iban armados con sables y un pequeño escudo de madera adherido al antebrazo, otro portaba una lanza a dos manos, dos llevaban un arco, Adil tenía sus armas enfundadas en su cintura y el hombre de túnica que cubría su rostro con un pañuelo en todo el camino, no mostraba llevar arma alguna a la mano o siquiera mostrar sus brazos, su túnica era la más gruesa de todos los presentes. El décimo era el espía, nuestro guía primordial en esta operación, llevaba puesto el uniforme de la guardia de la fortaleza, resaltando un manto azulado que le cubría del hombro hasta los pies, sobre su cabeza llevaba un turbante del mismo color, con protecciones de cuero en el pecho y espalda en conjunto de algunas hechas de hierro sobre los hombros unidas a una situada en el pecho por encima de la cuero, al nivel del corazón, su arma era una lanza corta con punta metálica en una mano y un escudo de hierro en otra.



Llevamos una formación en concreta, me situé al frente con los dos sablistas a mis lados, Adil se situó en medio con los únicos arqueros a sus dos costados, Riha cuidaba la retaguardia junto al único lancero y el hombre del rostro con pañuelo caminaba al lado de uno de los arqueros junto al espía. Tan pronto percibí algo al frente, levante mi mano en señal de alto, todos se detuvieron al mismo tiempo, el espía apago la antorcha cercana a nosotros para que la oscuridad nos brindara su escondite y nos agachamos para ser más difíciles de notar a la vista.



—Patrulla de guardias, tres blancos –Identifique a los que se aproximaban.



Dos llevaban lanzas cortas de punta metálica y escudos de hierro, el tercero una ballesta, se aproximaban a nuestra posición, Riha con pasos silenciosos se situó a mi lado con su 9mm con silenciador apuntando a los potenciales blancos, entre los dos nos encargaríamos de lidiar con la patrulla.



—Oigan, esa parte está a oscuras –Noto uno de los guardias.



—Antorchas defectuosas, tendrían que castigar a los alquimistas que no hacer bien su trabajo en producir esas porquerías que las mantienen encendida como deben –Comento un segundo.



—Mejor la encendemos, si el capitán se entera de que la pasamos por alto, nos dará latigazos sin piedad…



El trio de guardias a través de sus expresiones denotaba un miedo instintivo hacia su superior, para luego empezar a acercarse a la antorcha apagada para encenderla. A una distancia considerable, la Lupian y yo abrimos fuego, mi arma disparo en semiautomático abatiendo de tres tiros en el rostro al guardia que tenía por objetivo, mientras que ella líquido a su blanco de un disparo a la frente.



— ¡Oigan!, ¿¡qué demonios les pasa!?... ¿¡s-sangre!? –Noto el guardia restante las fatales heridas en sus compañeros abatidos.



El último fue liquidado por la semihumana lupina con un disparo en el cuello, gemía con intenso dolor mientras se ahogaba en su esencia vital, con la patrullada erradicaba teníamos luz verde.



—Cuanto letalidad silenciosa, si nos fabricaras esas armas que utilizas y las distribuyéramos a los rebeldes, quizás tendríamos una considerable ventaja a nuestro que acelere nuestra victoria –Comento Adil.



—El trato es que los ayudaríamos, pero bajo ninguna circunstancias accederé a brindar mis armas a otros, Riha es una excepción a esa regla –Le aclare.



—Cielos… -Suspiro el hombre calvo con cierta decepción —Sí que eres precavido con tus “aliados”, aunque tampoco es algo malo, puedo darme más de una idea del porque tomar todas esas precauciones.



El enemigo en común era casi todo un país, contaban no solo con un mayor número de tropas, sino con una amplia gama de recursos bélicos como maquinarias de asedio y barcos voladores de guerra, si brindara mi armas a estos “rebeldes” que solo cuentan con pequeñas fuerzas de infantería, la única forma de que ellos obtuvieran una significativa ventaja sobre un enemigo de mayores recursos, es con tácticas que les permitan causar estratégicos ataques rápidos y sorpresivos a pequeñas escalas. Es decir, hostigar en operaciones de guerrillas al gobierno opositor con pequeños daños a sus infraestructuras vitales y fuerza militar, para poco a poco debilitarlo, podría tomar meses o inclusos años, no puedo darme el lujo de desperdiciar tanto tiempo.



— ¿Cuánto falta para llegar al piso subsuelo? –Le pregunte al espía.



—Siguiendo este camino, deberíamos dar con una puerta cerrada con llave, la cual llevo conmigo –Contesto el rebelde espía —La entrada al subsuelo se encuentra cruzando esa puerta.



Ocultamos los cuerpos de los guardias eliminados en las sombras brindada por varias antorchas apagadas, continuamos entonces por el pasillo, no pude evitar observar la presencia de varios artilugios con una palanca de hierro sobre la pared. Según Adil, esas palancas al bajársela, harán por medio de mecanismos en su interior, mover una serie de campanas para dar una ruidosa señal de alerta, y a través de un encantamiento mágico puesto sobre esas campanas, el ruido emitido se intensificara tanto, que se hará oír en todo la fortaleza.



—“Una apropiada alarma” –Supuse en mi mente.



Continuando nuestro avance, observamos a un costado una puerta que nos daba un segundo camino, pero según Adil esa puerta llevaba a unas escaleras circulares hacia arriba que conducía a una torre de vigilancia, por lo que era inútil para nosotros, la ignoramos para seguir el rumbo que ya teníamos.



— ¿Eh?... –La Lupian voltea en dirección opuesto con sus orejas en alto.



— ¿Sentiste algo?, ¿un enemigo? –Le pregunte con mis sentidos en alerta.



—Creí haber escuchado algo… pero no oigo nada inusual y no hay nada a la vista, lo imagine de seguro.



Cuando volvimos a enfocarnos en nuestro camino, la puerta por la que pasamos se abre de golpe, algo veloz sale de allí y se impulsa con sus pies sobre la pared con sobrehumana condición para dar un formidable salto. A una velocidad que superaba mi reacción, aquella figura con hostilidad se balancea con una espada pesada a mi cuello.



—“¡No me da tiempo para defenderme!... ¡y sin Intense Iron, a este paso voy a…!”



Adil se situé delante de mí con dos cuchillas desenfundadas, las dos median aproximadamente unos 30 centímetros y las hojas de estas eran curvadas. Todo su cuerpo se envuelve en un aura mágica, era fortalecimiento, sobre todo en sus manos y las armas que empuñaba, asumiendo una posición defensiva recibe el choque del metal del adversario.



Sorprendentemente no solo logra resistir la fuerte embestida del enemigo que utilizaba una espada pesada, sino que además lo hace retroceder, entonces todos pudimos ver con mejor claridad al atacante. En su torso lo único que llevaba puesto era una ligera protección de cuero atado por sus hombros, usaba un pantalón largo y andaba descalzo, su arma era una gruesa hoja curvada de 120 centímetros.



Pero lo que más destacaba del agresor es que era un semihumano, tenía la cabeza de un chacal con cuero cabelludo negro, tanto sus manos y pies eran animales, el resto era humano, aquel sujeto se trataba de un Anubian, sobre su cuello tenia puesto un collar de color plata. Sus brazos y torso estaban tonificados con una notable musculatura, era un guerrero adiestrado para empuñar el arma pesaba que portaba.



—Justo cuando mi turno estaba por terminar y creí que sería otra noche aburrida, me encuentro con un grupo bastante interesante, ¡no sé cómo ustedes pudieron entrar, pero me encargare de que…!



Su fanfarronería es interrumpida por un rápido y hábil combo de Adil, movía sus cuchillas con una destreza sublime y una fuerza que hacia retroceder al semihumano, a pesar de que por naturaleza ellos son físicamente más fuerte que los humanos. No conseguía apuntarle bien con mi AK-47, Riha tampoco tenía un tiro seguro, de disparar podríamos darle a Adil.



El hombre calvo parece que tomo la responsabilidad de lidiar con el anubian, no le daba un respiro a su oponente de la espada pesada, este solo podía defenderse de los ataques de Adil. El líder de los rebeldes lucia su fuerza, pese a que sus armas eran pequeñas y ligeras, eran capaces de tratar contra agresores que portaban instrumento de combate de mayor tamaño.



— ¡No te pongas engreído, maldito rebelde! –Declaro el Anubian.



El semihumano manifestó su magia con la finalidad de fortalecer su cuerpo y sus extremidades superiores como su arma predilecta, Adil hizo lo mismo utilizando un poco más de su propio fortalecimiento, los movimientos de sus brazos se hicieron más veloz y llego a un punto en que la hoja pesada del atacante empezó a fracturarse.



— ¿¡Que!? –Exclamo con presunto asombro el anubian.



Fue en una embestida al mismo con la punta de ambas cuchillas sobre la hoja del semihumano que llevo a la espada a los límites de su durabilidad, pues esta se partió a la mitad tras el impacto. Estaba perplejo, totalmente anonado ante lo que presencio, su oponente logro destruir su arma pesada con un par de livianas, superando su propia fortaleza física semihumana y la que le brindaba el fortalecimiento, ese humano le gano.



Con su espada inutilizada, estaba vulnerable y el hombre calvo no perdió el tiempo, movió hábilmente una de sus cuchillas, apuntaba para rebanarle el cuello, el semihumano en un acto desesperado manifestó todo su mana en su fortalecimiento para evadirlo. Consiguió evitar que el cuchillo tocase su cuello, pero sacrifico uno de sus brazos en el proceso, soltó su destruida arma para darle prioridad a cubrir la herida sangrante del miembro perdido.



Herido e indefenso, miro entonces a una palanca de hierro cercano, una de los tantos mecanismos para activar una alarma que ponga en alerta a toda la fortaleza. Manifestó su magia, en cantidades menores, quizás sus últimas reservas, su plan era fortalecerse para moverse rápidamente hacia el artilugio y utilizarlo.



Adil se percató de los planes del anubian y se desplazó hacia él para detenerle, yo le apunte con mi AK-47, estaba nervioso, un blanco en movimiento sobrehumano no era un objetivo sencillo de lidiar, puse mi dedo en el gatillo esperando asestar. Dos disparos son efectuados, pero no vienen de mi arma, pues esta estaba en semiautomático, de haber disparado serian tres los disparos.



Fue obra de Riha, note la mirada certera y fría de la Lupian, nunca dejo de apuntar, busco el momento oportuno para hacerlo, cuando el anubian se alejó de Adil, encaminándose hacia la palanca para accionar la alarma, ella aprovecho esa oportunidad. Los disparos de la Lupian asestan en la espalda del semihumano causando que cayese al suelo y no lograse alcanzar el mecanismo.



—“Cuanta habilidad…” –Pensé entonces.



Actuó con rapidez y logro darle con tenaz puntería a un blanco en movimiento, que se desplazaba sobrehumanamente y consiguió producirle dos impactos críticos en la espalda, uno de esos disparos sin duda debió perforar uno de los pulmones del anubian. Pero aún no había muerto, estaba agonizando, intentando ponerse de pie, pero entre las heridas infligidas y la pérdida de sangre tanto por sus heridas de balas en la espalda, vomitándolo por la boca y en su brazo cortado, la debilidad física azoto bruscamente su cuerpo.



Adil no perdió el tiempo y lo remato con el clavar de sus cuchillas en la sien del moribundo semihumano, lográndose eliminar al problemático guardia anubian, el líder rebelde se quedó mirando fijamente su cadáver.



—Esa marca... –Pronuncio él con cierto tono de incomodidad.



— ¿Qué ocurre?.



Me acerque a él, mire fijamente también al cuerpo y note la presencia de una marca en la espalda del anubian, una que había visto con anterioridad, tenía la forma de un triángulo invertido con el grabado de una mano de solo cuatro dedos, faltándole el dedo meñique.



—“Hyslamia” –Cito Adil al mirar aquella marca en la espalda del semihumano.



— ¿Reconoces esta marca? –Le pregunte.



—Le pertenece a uno de los comercios de esclavos más grande de toda Sharya del sur, no… de hecho, es prácticamente la única –Contesto el líder rebelde —Eliminaron toda competencia absorbiendo a otros negocios centrados en la venta de esclavos, ya sea por la fuerza o por la extorción, su influencia y vasta riquezas son equiparable al de todo un reino… pues dicen que están afiliados al “Tartib-Qaede”



Tartib-Qaede, una poderosa organización criminal de gran renombre cuya influencia y negocios está extendida en toda Sharya, tanto en los reinos del norte como del sur, junto a la “familia Bonavesse” del continente de Gresswold, conforman dos de los tres grupos proclamados como las “Calamidades de las sombras”, las más peligrosas entidades dedicadas al crimen organizado. Si algo ha de destacar de estas organizaciones, es que su poder económico, fuerza paramilitar e influencia política, pueden rivalizar con una nación entera o dos.



—Este anubian era un esclavo adquirido de ese comercio –Concluyo el calvo del punto purpura en la frente.



Todos los esclavos del “Hyslamia” llevan la marca del triángulo invertido con la mano de cuatro dedos, prueba fidedigna de que son sus “productos”.



—Hay una cosa se sabe de los Hyslamia en torno a sus legítimos dueños, todos ellos comparten una característica física en común que poseen desde su nacimiento –Relato Adil —Solo tienen cuatro dedos en ambas manos.



Si la Hyslamia colabora con Muer Afigad, eso significa que este Azim Alnabil puede estar recibiendo apoyo de la mismísima Tartib-Qaede, eso quiere decir que no solo estábamos lidiando con casi una nación entera, sino también contra una poderosa organización criminal que cuenta con los recursos de una nación.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



Cercanías de la Fortaleza Hasr – 30 Minutos después desde la infiltración…

Con la Silaytlia aun en curso, dos miembros de la rebelión se encontraban situado a escondidas en los alrededores de la fortaleza, con una carreta tirada por camellos, estaba preparada y lista para utilizarse en cualquier momento. De repente uno de ellos cae enseguida al suelo, llamando la atención del otro quien se encamina a su ubicación para socorrerle, en vano intenta hacer que le hable o reaccione, pues este no respondía.



Y no tardo en descubrir la razón, algo perforo su pecho matándolo en el acto, algo con la suficiente fuerza de penetración de una lanza, pero no había tal arma en escena y tampoco señales o indicios de que usase algún proyectil pesado. Lo único que observo en el cadáver, es que sobre la herida abierta, la sangre estaba acompañada de rebosante arena.



— ¿Es este el plan de escape que ese patético líder rebelde tenía planeado hacer uso?, que detalle tan lamentable –Una voz declaro a espaldas del rebelde.



El miembro rebelde estaba asustado, aquella persona que se encontraba a sus espaldas era un enemigo, uno que transmitía una intensa aura ruin y amenazante, provocando que todo su cuerpo involuntariamente temblara sin control y haciéndole incapaz de moverse, estaba paralizado del terror. Aquella figura hostil en su retaguardia hace un movimiento rápido con una de sus manos, y en cuestión de segundos, el rebelde es decapitado.



Ni con los camellos tuvo piedad, los asesino con macabramente y luego destrozo la carreta, aquella persona se presentaba como un hombre de piel bronceada con túnica blanca y turbante negro, de un fornido físico, larga barba negra y una cicatriz ubicada al lado de su ojo derecho. Toma del bolsillo de su vestimenta una esfera de cristal que cabía perfectamente en la palma de su mano.



—Todo va según lo planeado –Hablo el misterio hombre de barba a través del cristal.



—“Ya tienes tus ordenes, solo dos de ellos importan, el resto, elimínalos” –Una voz femenina resalto de la esfera —“Su excelencia Muer Afigad, no aceptara fallas”.



—Cumpliré con las órdenes que se me dieron, con diligencia.



Una criatura bípeda más grande que un camello, con cabeza de hiena, pelaje pardo en conjunto con manchas y escamas de reptil, así como también dos protuberancias en su cabeza en forma de cuerno, se acercó al hombre barbudo para frotar con afecto su rostro en la nuca de este. El hombre le responde acariciándole su cabeza.



—Cumpliré con las expectativas de su excelencia, lo juro por mi honor como Muhaqdad.



Varias siluetas surgen de la tormenta de arena acercándose al hombre desde una dirección en concreto, primero en docenas, luego en centenares, hasta observarse incluso la de un gigante.



Continuara…
 

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