Original Fic Metalord Revolution [252/???]

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CAPITULO 174 FUGA & CONFLICTO

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Con la puerta abierta, avanzamos lentamente por el pasillo, todo estaba a oscuras, la única parte iluminada por antorchas era la puerta que conducía al salón principal del Corazón del Oasis, como era de esperarse estaba custodiada por guardias. Todas las antorchas son encendidas a la hora de despertar a los esclavos para el trabajo y son apagadas cuando estos se van a dormir.



Dos cuartos cercana a la puerta que lleva al salón principal pertenecen a los guardias, seguro que mientras algunos vigilan, otros duermen y los turnos se rotan, sería lo más obvio. En todo pasillo hay un baño, y si alguien precisa usarlo, debe golpear su puerta para atraer la atención de uno de los guardias y esperar a que este habrá la puerta de tu habitación para pedir permiso.



Si alguien es sorprendido afuera de su habitación con las antorchas apagadas, en palabras de Amira, será castigada con trabajo pesado y escasa comida como agua, con latigazos incluidos de por medio. Riha y yo, no solo romperíamos su preciado toque de queda, de ser necesario (y lo será), eliminaríamos a varios de sus hombres.



—Riha, evita usar tu magia en lo posible, ¿de acuerdo? –Le pedí con el volumen de mi voz baja.



— Entiendo… –Contesto con el mismo volumen oral.



Ella era consciente de que últimamente se sentía más cansada de lo habitual, un mes no ha bastado para sanar su estado debilitamiento mágico, me excuse explicando que el fenómeno que nos atrapo le causo una cierta condición que afligía su reserva de mana. Su reacción era cernirse en dudas y confusión, su flujo de su magia fue alterado por aquel fenómeno que nos trajo a este continente y eso repercutió en parte a sus cualidades físicas como su estado de vigor o vitalidad.



Avanzamos lentamente por el pasillos hasta acércanos a una considerable distancia en que nuestras armas tenían un tiro seguro de 100% de acierto, desperdiciar balas no era opción. Dos guardias estaban apostado sobre la puerta, yo apunte con la TEC-9 al de la izquierda y Riha con la Beretta 92 apunto al restante.



—A la cuenta de tres… 1… 2… ¡3!...



Las armas son disparas al unísono, el fuerte ruido repercute por el pasillo, habría sido buena idea equiparles a cada uno con un silenciador, pero habría significado reunir más metal y tomar una semana más. Además de que inevitablemente este escape dejaría de ser sigiloso en cualquier momento y los silenciadores ya no tendrían su uso, habría sido un desperdicio de recursos que era mejor utilizarlo para crear toda la munición posible.



Mi arma se le fue incorporada un selector de disparo, con la opción de ráfaga de tres tiros y semiautomático, le habría puesto también la automática, pero mi intención es derrochar la menos munición posible. Los disparos de los dos aciertan como era de esperarse, el mío atraviesa uno de los ojos del guardia matándolo en el acto, el de Riha asesta sobre la yugular de su objetivo, quien agonizaba en el suelo en vano intentando detener la hemorragia que eventualmente culmina con su vida.



— ¡Iindrhataq!... –Oíamos exclamar en las habitaciones de los guardias.



Los disparos despertaron a los guardias dormidos, quienes salieron de su habitación armados con un escudo de hierro y un arma blanca en la otra mano, algunos con lanzas y otros con sables. 5 Objetivos se interpusieron en frente nuestro, quienes no tardaron sobre la oscuridad descubrir nuestra presencia y ponerse en posición de combate.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Con sus únicas defensas intentaron bloquear los disparos, solo para abrumarse al ver cómo estas eran atravesadas por las balas de la pistola o la TEC-9, uno valientemente con su lanza arremete velozmente con la esperanza de alcanzarme con la punta de su arma una zona vital. Es abatido con un disparo en la frente por parte de la loba, 4 de los 5 objetivos fueron eliminados, el último que quedaba en pie estaba herido con una bala en su abdomen.



— ¡Taqwakee!, ¡taqwakee!, ¡taqwakee! –Repetía el guardia restante aquella palabra.



Hasta incluso soltó sus armas para mostrarse que ya no era una amenaza, me acerque lentamente a él y dispare a su sien matándolo, no podía arriesgarme a ser misericordioso, estropearía nuestro plan de escape. Tome todas las posesiones metálicas de los guardias abatidos como sus armas y escudo para comprimirlo en una pequeña canica de metal, eran valiosos botines que usare más tarde para reponer munición para los dos.



—Hicimos bastante bullicio –Comento la Lupian mirando en dirección a las demás habitaciones.



Aunque estaba bastante oscuro, podía oírse puertas abrirse y voces susurrar en aquel idioma de este reino, eran los esclavos, con todo el escenario que montamos, el ruido los despertó. Con miedo y curiosidad, de seguro lo máximo que harán es mirar desde la seguridad de su habitación, nos verán pero eso poco importa.



—Puerta despejada, en marcha Riha –Le hable a mi compañera.



Ahora venía la parte difícil, la seguridad en el pasillo era un chiste, pues toda la fuerza de guardias de Amira estará apostada en la parte principal del Corazón del Oasis. Lo que enfrentamos solo era una mera escamaruza, ahora viene la verdadera batalla para asegurar nuestra fuga, sin piedad, se lo recordé a Riha, son ellos o nosotros.



— ¡Intense Iron - Modo Standard! –Exclame con la intención de invocar mi armadura estándar.



Pero nada ocurría, el collar negro permanecía como tal en su mismo estado, era incapaz de equiparme con la armadura, aun con todo un mes transcurrido, ¿por qué no responde aun?.



— ¿Roz? –La Lupian observo mi desconcertante mirada.



—No hay tiempo que perder –Fue la respuesta que di para evadir su preocupación.



Aún era incapaz de contar con Intense Iron, desde que llegue a este continente no he oído una sola palabra de Myldark en mi cabeza, ¿estará bien?, ¿acaso la teletransportacion afecto en algo el collar?. Demasiadas preguntas y no tenía tiempo para centrarme en tales incógnitas, enfoque toda mi atención a que el plan de escape terminara con éxito.



__________________________________________________________________​



PERSPECTIVA: Tercera Persona



40 Minutos antes – Cuarto de Amira…



Como propietaria absoluta de todo el Corazón del Oasis, su cuarto personal era lo bastante espacioso, adornado elegantemente con plantas, finas telas, muebles de impecable calidad y una cama grande de sabanas y almohada aromática. Pero no había tiempo para tales lujos banales, sentado sobre su escritorio, con una pluma a mano con tinta, atendía los asuntos administrativos de incontables papeleos.



—Por fin he terminado casi la mayor parte… -Suspira del alivio la joven de cabellera turquesa.



—Sigues pensando en esos ghrayb, ¿no es así? –Le pregunto la semihumana de cabeza de chacal, Namida.



Como su leal guardiana, siempre permanecía cerca de su ama, apoyado contra la pared, con los ojos cerrados y los brazos cruzados, no solo actuaba como la espada y escudo de Amira, sino también una fiel amiga.



—Me conoces bastante bien –Opino la propietaria entre risas.



—Solo porque sean unos niños, no deberías bajar la guardia, los ghrayb nunca han sido de confianza –Agrego Namida — ¿Has olvidado ya lo ocurrido hace 10 años?.



Aquella pregunta detiene la mano con la que escribía los papeles, sus ojos se cierran unos momentos reflexionando.



—No… no lo he olvidado… nunca lo he olvidado… y nunca lo hare… -Contesto Amira abriendo sus ojos y siguiendo con su labor —Simplemente, tengo una cierta corazonada sobre ese chico.



— ¿Corazonada?, ¿viniendo de un ghrayb?, diría que el trabajo finalmente te ha afectado bastante, ¿qué quieres decir con eso?.



—Honestamente, presiento que él…



De repente la puerta de su cuarto pronto es tocada interrumpiendo la conversación, Namida abre recibiendo a una sirvienta que llega con un importante mensaje.



— ¡Mi señora, siento interrumpir tan tarde…!



—Está bien, ¿qué ocurre?.



— ¡Es un lugarteniente del Muhaqdad Yusuf!, ¡exige una audiencia con usted cuanto antes!.



El rostro de la semihumana se torna de preocupación, pues ese nombre era sinónimo de problemas, pero Amira manteniendo la compostura, se levanta de tu escritorio y da su respuesta de inmediato.



—Que los sirvientes hagan los preparativos para recibir al lugarteniente en el salón principal –Ordeno Amira.



—¿Despertamos a los esclavos para que ayuden?.



—No, han cumplido su jornada de trabajo como corresponde, no les exhibiré más de lo necesario –Contesto la propietaria —Despierta a algunos sirvientes, diles que se les recompensara justamente más tarde por las molestia.



—¡Si mi señora!.



Cuando la sirvienta se marchó para llevar a cabo las ordenes de su ama, Namida cerró la puerta para dar su opinión de las circunstancias.



—Tengo un mal presentimiento, Amira –Declaro ella con incertidumbre en su tono.



—Ya lo sé, Namida, pero será peor si solo rechazo la audiencia –Ella Afirmo —Ese maldito sin duda nos tacharía de sospechoso y tendría la justificación para ordenar tomar este lugar, no puedo permitir que a ustedes les ocurra algo malo…



—Amira… -La semihumana replica su nombre con aflicción emocional y abraza a su ama —Sin importar que ocurra, siempre estaré a tu lado, incluso en la otra vida…



—Lo sé, no podría haber pedido una mejor guardiana –Sonríe devolviéndole el abrazo —Gracias, Namida.



__________________________________________________________________​



El salón principal, donde la clientela en su mayoría Alnabil, disfrutaba de la relajante experiencia del opio junto a la mejor bebida y comida, un par de cojines se situaron organizadamente para recibir de un lado al lugarteniente y en la otra a la propietaria. Los sirvientes y guardias se encontraban de pie, en completo silencio, a la expectativa de su señora.



De frente la mujer de cabellera turquesa en su asiento se encontró con la persona que exigía tal audiencia, sentado sobre su cómodo cojín, con una copa de vino en la mano y una sonrisa presuntuosa. Aquel individuo era un fornido hombre moreno de casi dos metros de altura, una cabellera oscura que cubría con un turbante negro, tenía una robusta papada y unos brazos como piernas exageradamente tonificados.



Namida como dictaba su manera de ser, estaba al lado de su ama, con una mano sutilmente cerca de la empuñadura de su sable rojo, pero la visita no venía completamente solo. Dos docenas de hábiles soldados armados con sables, báculos mágicos y arcos, acompañaban al lugarteniente, situándose a espaldas de este con una maliciosa expresión en la mayoría de ellos.



— ¿Qué trae aquí al lugarteniente del Muhaqdad Yusuf?, Omayat Kzur –Revelo Amira el nombre del individuo.



—Jo, veo que mi nombre es conocido por la encantadora Amira Yuzquell, actual propietaria del Corazón del Oasis, la reliquia más antigua y preciada del reino de Quíatar –Hablo el hombre sin quitar la vanidad de su expresión sonriente.



—Sus palabras me halagan, maestro Kzur –Expreso Amira con respeto — ¿Esta todo en orden con su excelencia Muer Afigad?.



—Sí, su excelencia tiene una buena opinión de usted, pero mi Muhaqdad… -Su sonrisa vanidosa se tiñe a una perversa —Tiene fuerte sospechas de que su propiedad, ha recibido incontables visitas de los rebeldes y su gente les ha brindado asistencia sin dudarlo, ¿entiende lo grave que es esto?.



Tal acusación sembró en el ser de la propietaria suma preocupación, pero su rostro se mantuvo sereno evitando delatar tales inquietudes.



—Ya lo he aclarado con anterioridad, desde la muerte de mis padres y desde que asumí la responsabilidad del corazón del Oasis, no me involucrare en los asuntos conflictivos del reino –Contesto Amira —Si, los rebeldes me han pedido en ocasiones ayuda, pero he rechazado ofrecérselas y que nunca jamás vuelvan a pisar mis tierras, ya he perdido demasiado, no deseo involucrar a mi gente en este dilema sin sentido.



Omayat Kzur tras escuchar las declaraciones de Amira, aplaude sarcásticamente, Namida comprendiendo el significado de tal gesto, adopta una expresión iracunda, pero su ama mantenía completa calma.



—Es una hermosa excusa, pero tengo órdenes de revisar este lugar de arriba a abajo, llevarme a unos cuantos de sus sirvientes y esclavos para un necesario interrogatorio y de ser necesario permanecer aquí en las próximas semanas con mis hombres para una vital vigilancia, ya sabe, no queremos que esos rebeldes vuelvan a molestarle.



Omayat tras su declaración termina el resto del vino de su copa y ordena a una sirvienta que la llene de inmediato, su arrogante sonrisa angustiaba a la propietaria, quien en el fondo deseaba apuñalar a aquel atrevido hombre. Pero con prudencia, evito manifestar cual gesto agresivo alguno, su guardiana semihumana por otro lado, le temblaban las manos de la rabia, con anhelo de desenfundar su arma contra él.



—Tenemos un pacto establecido con el Azim Alnabil, tales acciones agravantes violan el tratado acordado –Le recordó la mujer de cabellera turquesa.



— ¡Ja!, un pacto que data del anterior Azim Alnabil, pero que ya no tiene validez con su actual señor, ¿lo entiendes ahora?, no puedes oponerte –Argumento el lugarteniente con una petulante sonrisa — ¡Ahora ordena a tus sirvientes que me prepararen una buena habitación, con buen vino y mujeres!, y no te olvides de mis muchachos, también necesitan descansar, mañana será un día ocupado para todos.



El lugarteniente termina su segunda copa, para luego echarse a reír con satisfacción, la propietaria estaba en su límite psicológico, pero Namida ya no podía resistir tal abuso. Desenfundo su sable rojo y con el apunto al lugarteniente.



— ¡Miserable!, ¡abusas de tu autoridad!, ¡es evidente tus arrogantes intenciones! –Exclamo indignada la semihumana con cabeza de chacal.



— Namida, no… no lo hagas… -La propietaria intenta detenerle.



—Amira, él ya no tiene intenciones de dialogar, desde el principio era su propósito cuando vino aquí –Aseguro la semihumana.



—Vaya, cuanta insolencia, ¡Jajaja!, ¿te opones a mis órdenes?, ¡es equivalente a faltarle el respeto al mismísimo Muhaqdad Yusuf en persona! –El arrogante lugarteniente se levantó de su cojín manteniendo su orgullosa mueca sonriente y mirando a la semihumana con los brazos cruzados — ¡Los que se opongan serán considerados insurgentes y la pena por tal ofensa es la muerte!.



— ¡Tu muere primero entonces! –Clamo Namida arremetiendo contra el lugarteniente.



Con fortalecimiento, tanto su cuerpo y sable recibieron los aumentos físicos del mana, y con un hábil movimiento apunto a la cabeza del hombre, pero este reacciona a tiempo para cubrirse con uno de sus brazos. Para sorpresa de la semihumana, la hoja de su arma no atraviesa la piel de Omayat, incluso al impactar en la extremidad, oye con claridad como si hubiera acertado contra una superficie dura de metal.



— ¡Jajajaja!, ¡estúpida!, soy Omayat Kzur “El Luchador Inquebrantable” –Afirmo el lugarteniente —¡Ni las lanzas o las hachas pueden atravesar la dureza de mi piel!, ¡tiembla ante mi imponente armadura natural y abrumadora fuerza!.



La cabeza de chacal es tomada del cuello por el fornido hombre y acto seguido arrojada con notable fuerza para dar de espalda contra una gruesa pared que levanta considerable cantidad de polvillo. Quedando ella ante tal impacto recibido, totalmente inconsciente.



— ¡Namida! –Exclamo la propietaria con intranquilidad.



La firme calma de Amida finalmente había sido perturbada y su rostro se cierne de incertidumbre, la agresión perpetrada por el lugarteniente motivo a los guardias a ponerse hostil contra el fornido hombre.



— ¡La Protectora Namida ha sido agredida!.



—¡Protejan a la señora a toda costa!.



—¡No se apoderaran del Corazón del Oasis!.



Con la moral en alta, los guardias se lanzaron a atacar sin pensar a Omayat Kzur, quien por su parte no se molestó en responder tal agresión, pues sus soldados se ocuparon de tratar con ellos.



— ¡Protejan a nuestro honorable lugarteniente!, ¡por la gloria del Muhaqdad Yusuf y su señor Muer Afigad! –Exclamo uno de los soldados de Omayat Kzur.



La batalla entre los soldados del lugarteniente y los guardias del Corazón del Oasis se libró sin misericordia alguna, los sirvientes por temor de resultar heridos, se alejaron lo suficiente para presenciar tal violento evento. Aunque el número de combatientes en ambos lados era igual (dos docenas), la victoria ya estaba determinada para la fuerzas del lugarteniente, sus armas eran de mejor calidad al estar encantadas con magia.



Las hojas de los sables estaban dotado de un mejorado filo y mayor destreza para el usuario por el encantamiento mágico atribuido a estas, las flechas utilizadas por los arcos encantados brindaban a los proyectiles mayor fuerza de penetración que la flecha promedio. Los báculos que eran usados por los mejores adiestrados a la magia en la fila, tenían la habilidad de invocar rápidamente y lanzar potentes proyectiles de mana que atravesaba fácilmente el hierro.



Los guardias sufrieron una aplastante derrota con la muerte definitiva de cada uno, consiguiendo únicamente herir a un soldado y matar a dos de las fuerzas del lugarteniente. Eso debido a que los combatientes que asistían a Omayat Kzur, solo poseían escasas protecciones ligeras, que le hicieron vulnerables a los arqueros enemigos, de allí los responsable de herir a sus guerreros.



—“Esto… no tenía que ocurrir de esta manera… “–Pensó Amira observando con pesar a sus fallecidos hombres.



— Amira Yuzquell –El lugarteniente cito su nombre llamando su atención —Ha sido una noche verdaderamente nefasta, ¡cuánta insolencia he tenido que soportar y mi Muhaqdad sin duda no pasara por alto tal ofensa contra sus palabras! –Aclaro el fornido luchador —Sin embargo… soy alguien piadoso, podría hablar con mi Muhaqdad para convencerle de que no tome represalia contra ti y tu gente, por supuesto todo con una condición.



Omayat Kzur se acercó hasta Amira para tomarla de su barbilla con una mano y luego lamer su cara con indecencia.



—No hay hombre en Quíatar que no fantasee con pasar toda una noche contigo, prepararas un lujoso cuarto para los dos con una gran cama, ¡y luego hare toda clase de perversión con tu cuerpo hasta quedar satisfecho! –Fue la condición establecida por el lugarteniente con una repugnante sonrisa pervertida.



Una demanda lasciva por la vida de sus sirvientes, esclavos y el bienestar general de todo el Corazón del Oasis, Amira temblaba del horror, aceptar tal trato a su persona la perturbaba desde lo más recóndito de su ser. Pero rechazarlo, significaría que sus seres queridos y todo lo que había jurado proteger de aquel establecimiento, pagaran cruelmente las consecuencias.



— Maestro Omayat Kzur, ¿podemos los muchachos jugar con estas bellezas? –Uno de los soldados del lugarteniente pregunto reteniendo contra su voluntad a una de las sirvientas.



— ¿Qué clase de persona no recompensaría adecuadamente a sus hombres por su arduo trabajo?, ¡Jajaja!, ¡claro que pueden divertirse con ellas!, solo procuren no matarlas o dejarlas con heridas permanentes, tales bellezas merecen ser tratadas gentilmente –Su superior les concedió tal barbárico permiso.



Amira estaba por protestar ante tal inaudito petición aprobada por el lugarteniente, pero Omayat Kzur sujeto sus mejillas con una mano, silenciando toda palabra de su boca, siendo obligada a observar como sus sirvientas eran violentamente tratadas por los soldados y manoseadas sin pudor alguno. Sintiéndote totalmente impotente de la atroz situación que ocurría a su alrededor, la propietaria empezó a lagrimear, lamentándose ser tan débil, lamentándose no poder socorrer a su gente.



¡SLAM!...



El sonido de una puerta abriéndose violentamente de golpe resuena en todo el salón, los soldados hicieron a un lado a las sirvientas centrando toda su atención en la procedencia de aquel sospechoso ruido, con sus armas preparadas y en total alerta. Omayat Kzur aparto a Amira, con toda su atención y vista fija también de donde provenía tal inesperado sonido.



Tanto el lugarteniente como los soldados se encontraron entonces que quien habría abierto la puerta con tal sacudida eran dos individuos, dos jóvenes ghrayb. Rozuel Drayt y Riha Sharpsteel, quienes irrumpieron cesando sus pasos con sus respetivas armas apuntándoles en alto.



— ¿Quiénes son esos chiquillos?, esas apariencias… no son de este reino –Concluyo Omayat Kzur.



— ¡No sé qué demonios has dicho!, pero te conviene no entrometerte en nuestro camino –Rozuel le declaro haciéndole un gesto con su arma para indicarle que se apartara.



— ¡Jajajaja!, no entiendo una sola palabra de lo que dijo, los ghrayb no me interesan en absoluto, de hecho, los considero un estorbo, ¡maten a esos dos! –Ordeno el lugarteniente a sus hombres.



Sus soldados con diligencia obedecen al mandato de su superior, cargando hostilmente contra los dos ghrayb…



Continuara…
 
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CAPITULO 175 PETICIÓN IMPREVISTA


PERSPECTIVA: Tercera Persona



Los soldados del lugarteniente Omayat Kzur obedeciendo la orden de su superior, se lanzan hostilmente contra los ghrayb, Rozuel y Riha, ambos con sus armas en alto responden a la amenaza.



—“12 objetivos en totales, 6 con sables que corresponde a la unidad cuerpo a cuerpo, 4 arqueros y 2 con báculos, estos últimos unidades ofensivas a distancias” –Analizo detenidamente Roz a los hostiles.



Abriendo fuego con su TEC-9 en conjunto con la Lupian con su Beretta 92, los primeros en recibir las balas son los atacantes a distancia, los arqueros reciben disparos en zonas vitales antes de siquiera lanzar una flecha. Los magos de báculos con desconcierto y confusos, se distraen al ver como sus camaradas arqueros son abatidos fácilmente, impidiéndoles convocar los proyectiles en el tiempo necesario, siendo los únicos dos restantes eliminados cada uno por una bala en el cráneo.



El tiempo en que les tomo eliminar a los hostiles de los arcos y báculos, los soldados de sable aprovecharon para acercarse lo suficiente, el más cercano estaba a solo 1 metro y medio de alcanzar a Rozuel. El Esper no podía arriesgarse y cambio la modalidad de su subfusil a “ráfaga”, apuntando rápidamente al agresor cercano y abatiéndolo de tres disparos en el pecho.



Los demás no fueron la excepción en abrumarse al presenciar la rápida muerte dada a su compañero quien se había situado más delante de la fila, pero no cesaron sus pasos, al contrario la ira les alentó a acabar cuanto antes con el ghrayb responsable. Pero el próximo y más cercano a ellos, es eliminado de dos disparos de pistola en el cuello y rostro.



La siguiente ráfaga de la TEC-9 elimina al más próximo en cuestión de distancia hacia él y su Semihumana aliada, era lo lógico, eliminar a los que más cerca estaban de su posición. ¿Por qué al principio no eliminaron a los soldados de los sable y fueron primero a los arqueros y magos de los báculo?, aquella respuesta puede darse con el siguiente planteamiento, teniendo el primer golpe a tu favor: ¿eliminarías primero a quien se te acerca con un cuchillo o quien tiene una pistola?.



La respuesta obvia era a quien tuviera la mayor posibilidad de agredirte primero, los arqueros y los magos de báculos eran quienes desde su posición podían herir a Roz y Riha, eliminar a los hostiles a distancia era la razón más sensata. Dejando entonces al último a los agresores centrado en el cuerpo a cuerpo.



El último soldado del sable es abatido por Riha, llevando los dos a vaciar el cargador de sus respetivas armas de fuego y recargar por consiguiente rápidamente en el acto. Omayat Kzur estaba anonado, totalmente estupefacto al ser testigo de cómo dos jóvenes ghrayb habían conseguido eliminar a sus hombres con tal facilidad.



—Patrañas… ¡es absurdo!, mis hombres… quienes poseían en sus manos armas encantadas de notoria calidad… quienes recibieron años de entrenamiento.... y adquirieron experiencia de tantas batallas experimentadas… fueron completamente aniquilados… ¡por esos ghraybs! –Su asombro se convirtió en iracundo sentimiento.



Pero no era el único, Amira quien se encontraba tirada al suelo tras ser apartada violentamente por el lugarteniente, mira atónita al dúo de ghrayb, no tenía palabras para describir tal sentimiento de perplejidad. Noto que el collar de la Lupian y el brazalete del chico habían sido removidos de su lugar, en pocas palabras, los dos habían recuperado toda su libertad para moverse y actuar contra los intereses del Corazón del Oasis.



Pero lo más llamo la atención y sorpresa de la propietaria, era ver los cuerpos sin vida de todos los soldados del lugarteniente, aquellos estrenados hombres y bien armados que liquidaron fácilmente a sus guardias. Todos ellos fueron eliminados por esos dos ghrayb, en sus manos portaban instrumentos que nunca jamás había visto en toda su vida, pero tal es su poder que podían lidiar fácilmente con soldados.



—Última advertencia, hazte a un lado o muere –Rozuel hablando al lugarteniente, vuelve a hacerle la seña con su arma de que se apartara.



—No sé qué diablos dices maldito ghrayb, pero no pienses que te dejare salir de aquí con vida… ¡esos eran mis más leales y preciados soldados!, ¡¡y tú lo más matado, mereces morir, te matare aquí mismo!! –Exclamo Omayat Kzur enfurecido manifestando su mana.



Su cuerpo se envolvía en un aura de su energía mágica, alimentando su “armadura natural”, era la habilidad especial de Kzur, endurecer su propia piel para convertirlo en una armadura personal. Omayat combatía con un estilo marcial desarmado (con sus puños), carece de una velocidad notable, pero lo compensa con una formidable defensa y una fuerza física de nivel sobrehumano.



— ¡El lugarteniente Omayat Kzur, leal servidor del Muhaqdad Yusuf, se encargara de erradicar tu presencia de este mundo AQUÍ MISMO Y AHORA! –Aseguro el fornido hombre adoptando una postura de ataque.



Apunto de desplazarse hacia los dos con todo su poder mágico manifestado, Riha apunta al hombre, pero Roz le detiene y le pide no intervenir, que él solo se encargara de lidiar contra tal problema. La Lupian hace caso a su colega, baja el baja y entonces Rozuel confronta a su musculoso enemigo, cambiando su TEC-9 por la escopeta recortada de su cintura metálica.



Al apuntar con su arma al lugarteniente, Omayat Kzur presiente un mal augurio, uno en que su instinto de combatiente le indica no moverse de su posición, de defenderse de lo que estaba por recibir. Llevando a cubrir su cabeza y pecho con sus descomunales brazos marcados como si fuera un escudo, el esper aprieta el gatillo de la escopeta y dispara.



—“Es inútil, no importa que intente este ghrayb, ¡soy “el luchador inquebrantable”!, ¡nada de lo que haga puede herirme!, ¡soportare su ataque y luego contraataque, lo asesinare lentamente para disfrutar su miseria!” –Con orgulloso sentimiento, el lugarteniente ríe con satisfacción en su mente.



La habilidad defensiva de Omayat Kzur le permite activar una cualidad especial llamada “Fortaleza Critica”, un poder que al activarse consume buena parte de su mana y solo dura unos cuantos segundos. Consiste en recibir un aumento considerable del endurecimiento de su piel en una parte concreta de su cuerpo (torso, brazos, cabeza o pierna), es su arte más destacable y el que más defensa le otorga.



Sin embargo, “Fortaleza Critica” solo puede ser usado por un intervalo de tiempo y no en todo su cuerpo, solo una parte especifica que él elija a voluntad. Es gracias a esta cualidad que su habilidad destaco, permitiéndole resistir impactos hachas, flechas y lanzas capaces de perforar armaduras pesadas, este poder era su orgullo y el eje central de toda su confianza.



Cuando el instinto de Omayat le hizo que pasara del ataque a la defensa, cuando se cubrió con sus anormales brazos tonificados tanto su propios rostro y cabeza como buena parte de su torso. También aplico “Fortaleza Critica” en sus extremidades superiores, no tenía duda o nervios, estaba totalmente seguro de su defensa y contratacaría una vez consiguiera repelerlo.



Los perdigones disparados de la escopeta impactan de lleno en los brazos de Omayat, estos no consiguen atravesar la dureza mágica de su piel, pero dejan un inmenso daño sobre las extremidades. Sus brazos se habían teñido de morado, en proporción, más de la mitad de este estaba de dicho color, aquello eran hematomas, heridas internas causadas por la rotura de vasos capilares.



—“Duele… duele un montón… ¡DUELE!”…



El lugarteniente, quien antes había recibido en su endurecida piel golpes de armas pesadas hechas para perforar armaduras, nunca en su vida había experimentado dolor alguno, su defensa había repelido tanto daño que la dolencia consecuente era minúscula e imperceptible. Pero los proyectiles recibidos de la escopeta, eran un tipo de daño que transcendían por mucho todo aquello comparado con anterioridad.



Sus brazos quedaron marcados con extensas hematomas, el dolor escalaba a niveles intolerantes y un entumecimiento paralizo sus extremidades superiores, los había incapacitado. Aquella defensa de la que tanto estaba orgulloso, no pudo proteger sus preciados brazos, la magnitud del daño recibido fue más de lo que su armadura natural pudo soportar y en consecuencia, perdió la capacidad de usar sus miembros superiores, sus principales armas indispensable de su estilo marcial.



—Ridículo… ¿¡cómo puede ser esto posible!?... ¿¡qué clase de poder injusto es el que ese ghrayb está utilizando!?, ¿¡PORQUE, PORQUE, PORQUE!? –Exclamaba el lugarteniente entre rabia, desconcierto y penuria.



Amira al observar como la vanidosa sonrisa de ese fortachón hombre pasó a convertirse en una miserable cara cernida en la decepción absoluta, le lleno de regocijo en su ser. La mujer que presenciaba con impotencia como los suyos eran hostigados por ese ruin individuo que sonreía y reía con engreída actitud, ahora se pone de pie desvaneciendo de su mente todas sus aflicciones emociones.



—“¡Aun hay esperanza!” –Exclamo la propietaria al ver a ese lugarteniente de apariencia derrotada.



Omayat quien paso observando un considerable tiempo sus heridos brazos, volteo a mirar al chico ghrayb, este le apuntaba con su arma, pero ya no era la escopeta, sino la TEC-9. Ráfaga de tres tiros son disparados de este y asesten en su pecho, luego otros tres disparos vuelven a impactar en su torso y finalmente otra ráfaga siendo esta la última.



9 disparos en total habían dado en el pecho de Omayat Kzur, dos habían perforado cada uno de sus pulmones, otra bala le destrozo el hígado, pero la peor fue aquella que rozo y daño gravemente el tejido cardiaco de su corazón. El lugarteniente escurre sangre a montón de su boca, su consciencia se debilitaba a cada segundo, era una sensación que pocas veces experimento, pero ahora tenía la total certeza de cuál era su destino.



—“Yo… un poderoso lugarteniente al servicio del gran Muhaqdad Yusuf… quien en su niñez paso toda su vida entrenando arduamente para forjar el poderoso guerrero que soy hoy… tantos años de intentos entrenamientos… cientos de batallas a los que he conseguido sobrevivir… ¿¡y muero a manos de un chiquillo ghrayb!?... es injusto… ¡es malditamente injusto!... ¿qué clase de atroz poder ha usado contra mi quien ha obtenido todo lo que poseo a través del sacrificio personal?... es… injusto…” –Fueron las últimas palabras de Omayat Kzur.



Cae de espalda hacia el suelo, produciendo un fuerte estruendo como si una roca enorme hubiese caído, sangre brotaba de sus heridas de bala y también de su orificio bucal como nasales, el lugarteniente había muerto y sobre un charco de su esencia vital.



—Cuanto más grande más ruidosa es la caída –Comento Rozuel.



Amira quería llorar de la alegría, aquel perverso y autoritario hombre que amenazo a su hogar, se hallaba muerto, ya no era una amenaza para los suyos, pero no podía festejar tal hecho y menos ponerse sentimental. Aquellos ghrayb que lograron abatir a ese poderoso guerrero y a sus hombres, ahora apuntaban sus armas contra ella, acercándose lentamente, no necesitaba preguntarse la razón, le respuesta era clara.



—No te muevas, un paso en falso y terminaras como el gigantón ese –Le advirtió Rozuel.



La propietaria no podía fingir temor al poder de los artefactos que los ghrayb utilizaban, pero también sentía una gran ilusión de esperanza sobre esos dos.



—Por favor espera, no es nece…



Sus palabras son interrumpidas con el abrir de las puertas de golpe, ingresando docenas de hombres de vestimentas ligeras y turbantes, armados con lanzas y escudos, cimitarras, arcos y báculos con piedras mágicas incrustada en la punta, eran guardias y refuerzos del Corazón del Oasis. Rozuel y Riha apuntaron al instante sus armas contra ellos, los hombres armados observando tal escena y a los ghrayb sin sus artefactos mágicos de esclavos puestos, interpretaron que eran los enemigos, cuando todo estaba por volverse en una nueva balacera, Amira se interpone entre ellos.



— ¡Deténganse, deténganse, DETÉNGANSE! –Exclamo tanto en su idioma como también en el de Roz.



Sus hombres permanecieron en su posición, los arqueros dejaron de tensar sus arcos y los magos de báculos bajaron sus armas a oír la orden de su señora, pero Roz y Riha siguieron apuntando contra ellos.



— ¡Por favor detente!, no somos tus enemigos, quiero hablar contigo… -Solicito Amira.



—Permanecí contra mi voluntad en este lugar… ¡por un maldito mes!, se acabó la hora del dialogo –Aclaro Rozuel —Esto es lo que va a pasar, nos darás provisiones a los dos, comida, agua, dinero y ropa para ese caluroso clima de allá afuera, oh, y no olvides un mapa también, lo tomaremos y nos iremos de aquí, ¡cómo nuestras demandas no se cumplan por las buenas, entonces comenzare a teñir el suelo de tu preciado corazón del Oasis con esos infelices de por allí! –Señalo con su arma a los guardias que habían ingresado recientemente.



La petición de Rozuel con sus amenazas incluidas para Amira no era una sorpresa, no dejo que eso la afectara, porque su intuición le decía que hacer.



— ¡Ayúdanos!, ¡préstanos tu poder! –Pidió la propietaria —Te lo suplico… ayúdanos.



— ¿Estoy escuchando bien o tengo suciedad en las orejas?, ¿ella nos estas pidiendo ayuda a los dos? –Riha se preguntó con incredulidad — ¿Esta de broma?, después de todo lo que nos hizo pasar, ¿nos pide ayuda descaradamente? –La Lupian expreso su disgusto —Quisiera darle un golpe bien fuerte con la pistola en la cara.



— ¿Con que quieres ayuda?, ¿eh?, bueno ya que lo pides de esa manera… ¡NOOOO! –Exclamo fuertemente el Esper en la cara de la propietaria, haciendo que los guardias reaccionaran por un momento con intenciones de atacar —Y como Riha dejo en claro, después de hacernos pasar por un mes entero como esclavos, ¿crees que no tengo tantas ganas de romperte la cara como ella los tiene?.



El dúo de ghrayb denotaba inmenso desdén contra Amira, ella no podía culparlos, su odio estaba justificado, pero no quería rendirse, la fuerza que presencio de esos dos, perderlos ahora significa desaprovechar una gran oportunidad.



—Sé que ambos me guardan rencor…



— ¡No me digas!, denle un premio a la genio por darse cuenta –Comento sarcásticamente el Esper.



—En serio Roz, ¿puedo darle un golpe con la pistola en la cara? –Repitió la Lupian su demanda.



Cuando Amira estaba por defender la postura de su petición, del agujero de la pared donde la semihumana con cabeza de chacal fue mandada a volar por la fuerza del ya fallecido lugarteniente, resurge ella. Tras haber recuperado la consciencia, lo primero que vino a la mente de Namida a los segundos, es socorrer a su preciada ama y amiga.



Fue que cuando traspaso aquel agujero, observo los cuerpos sin vida de los guardias del corazón del Oasis, para luego mirar por consiguiente a los dos ghrayb apuntando con desconocidas herramientas a Amira. Ignoraba la presencia del cadáver de Omayat Kzur o alguno de sus soldados, su afecto por Amira era tal, que interpreto al instante que aquella preciada persona, estaba en inmenso peligro.



— ¡USTEDES…! –Exclamo una colérica Namida.



Su poder mágico influenciado por sus emociones de la furia hizo que manifestara en grandes proporciones su poder mágico, su cuerpo se envolvía en un aura de mana y a sus manos llevo el sable que sujeto fuertemente, deleitando una menospreciante mirada hacia el dúo de ghrayb.



— ¡Namida detente, ellos vencieron a…!



Sus palabras son interrumpidas por el estruendoso disparo de un arma, la propietaria volteo para observar como el ghrayb llamado Rozuel Drayt sujetaba su extraño artefacto con forma de dos cilindros pegados, uno de esos cilindros exhalaba calor humeante. Su blanco era la semihumana con cabeza de chacal, Namida de repente soltó su sable, con mirada atónita en su rostro, un intenso dolor repercutió en su pecho, había recibido la lluvia de perdigones que fácilmente atravesó su peto de hierro y perforo su piel.



— Amira… te… falle… lo… siento… -Fueron las palabras pronunciadas por la malherida semihumana, para luego caer de espalda hacia el suelo.



—¡¡NAMIDA!! –Grito a todo pulmón la propietaria, su rostro se tiñe de angustiante dolor y corre en dirección hacia su guardiana derribada.



Amira intento inútilmente hacerla reaccionar, pero los signos vitales de la semihumana estaban en unas condiciones deplorable, dos magos de báculos acudieron a su ayuda. Concentraron su magia, manifestando con ayuda de la piedra mágica de sus báculos, su pura energía mágica emergiendo de la palma de su mano sobre las heridas de la joven con cabeza de chacal, aquellos eran artes curativas a través del mana.



Los guardias murmuraban en su lengua, horrorizados y furiosos con lo que habían atestiguado, la leal y fuerte guerrera Namida, fue herida por ese ghrayb sin piedad alguna. El observar el rostro emocionalmente desgarrado de su señora al ver a su preciada guardiana en un moribundo estado, les lleno su ser de inmensa rabia.



—Ghrayb… malanu ghrayb



— ¡Ghrayb!... aha malanu… ¡ghrayb!...



— ¡Malanu ghrayb!...



Repetían una y otra vez la palabra “ghrayb”, sus dientes rechizaban con rencor, maldecían a los dos extranjeros, y fue tal el punto de su incesante odio gestándose en su interior, que rebalso el límite de lo que toleraban. Yendo en contra de las órdenes de su señora de “detener” toda hostilidad hacia los ghrayb, los arqueros tensaron sus arcos y los magos con báculos manifestaron su magia sobre la piedra mágica de estos, estaban preparados para atacar.



Rozuel y Riha mantenían apuntándoles con sus armas de fuego, uno de los guardias arqueros que mantenía tensado su flecha, con manos temblorosas término arrojando accidentalmente la suya contra los dos. La flecha con una veloz trayectoria se dirigió hacia Rozuel, asestando en el hombro izquierdo del sangre de bruja, quien con conmoción, miró fijamente al proyectil incrustado en su carne.



—¡¡INFELIZ MALNACIDO!! –Exclamo Riha con cólera ante tal agresión hacia su compañero.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Disparos son perpetrados por la Lupian y el esper en dirección al arquero agresor…



Continuara…
 
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Hola Armus tanto tiempo n.n
extrañaba leer Metalord ya me puse al día con la historia y la verdad se puso muy copada, es genial poderla leer ahora que el foro volvio
 
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CAPITULO 176 PLANIFICACIÓN PRECIPITADA


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Una flecha asesta en mi hombro izquierdo, el asombro, la ira y el rencor hizo eco en mi mente.



—¡¡INFELIZ MALNACIDO!! –Exclamo Riha hacia el arquero responsable de tal agresión.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Disparos son efectuados entre los dos, a pesar de saber que era un desperdicio de munición, no podía contener tal iracunda emoción contra el responsable de esta flecha. El arquero es baleado sin piedad, ya sea en el torso, brazos, piernas e incluso su cabeza, fue acribillado con su última palabra pronunciada de su boca, “Taqwakee”.



Los demás guardias arqueros y magos de báculos para su estupefacción, observan como su fallecido compañero yace en el suelo con numerosas heridas producto de nuestras herramientas. Al cabo de unos segundos, nos apuntan mostrando hostilidad en sus expresiones fáciles, pero sus manos temblaban, el temor no era por nosotros, sino por el poder que tenía nuestras armas de fuego.



Amira estaba totalmente perdida en su herida semihumana Namida, quien estaba siendo asistida por dos magos con artes curativas, ignorando la posible masacre que estaba por producirse. Mi dedo estaba sobre el gatillo, no podía darle la chance a otro arquero de disparar primero, sin Intense Iron estoy desprotegido.



La dolencia en mi hombro es abrumante, ignorarlo poco ayuda a que el dolor disminuya, por suerte no ha penetrado en alguna zona delicada, de haberlo hecho la hemorragia interna me habría hecho colapsar casi de inmediato. No puedo quitarme la flecha, porque de hacerlo ahora provocaría una herida abierta que deje vía libre a la pérdida de sangre, para retirarlo primero necesitaba contar de antemano algo con que curar la herida y cubrir después.



Pero no podía concentrarme de momento en los primeros auxilios, un montón de tipos nos estaban apuntando con sus armas a distancia, ya fueran más flechas o proyectiles mágico, ambos lados nos dejarían fatales si llegan a atacarnos. Riha estaba usando su tercer cargador en su Beretta 92, por mi parte, a mi TEC-9 le quedaban dos cargadores restantes (con uno siendo utilizado ahora), y de los 12 cartuchos, 2 han sido utilizados.



La tensión aumentaba, esto solo terminaría con uno de los dos tomando la iniciativa, en mi mente me repetía una y otra vez “dispara”, después del flechazo, no es de extrañar que mi consciencia este alerta. En el preciso momento en que jale del gatillo o algunos de ellos lance el siguiente ataque, la masacre dará inicia y nada lo va a detener, ni la propia propietaria.



—Roz, debemos disparar primero, podemos eliminar a todos los arqueros y magos de báculos antes de que ellos reaccionen al primer disparo –Sugirió Riha.



Ciertamente, había posibilidades de que pudiéramos eliminar a los hostiles a distancia antes de que alguno de ellos respondiera primero, pero también estaba el resultado contrario. Que algún arquero o mago consiga contratacar, el anterior logro asestarme una flecha en el hombro, pero no parece haber apuntado con certeza, fue un acierto aleatorio, si los demás consiguieran atacar, con que alguno de en el pecho o cabeza, era nuestro fin, no contábamos con protecciones para lidiar sus ataques.



—“¿Disparar o esperar?, ¿disparar o esperar?, ¿¡DISPARAR O ESPERAR!?” –Las opciones se repetían en mi mente —“¿Tomar la iniciativa o responder a potencial agresión?” –No dejaban de repetirse con diferentes consignas —“¿Atacar o defenderse?” –Una y otra vez se replicaba —“¿Ofensiva o defensiva?.



¿Atacar de una vez?, ¿responder contra todos directamente a la agresión del primer arquero ya abatido?, mi dedo en el gatillo temblaba, apuntaba a uno de los arqueros, Riha no dispararía por su cuenta, esperaba a actuar si yo lo hiciera. Entre el dolor del hombro y los nervios a los que la situación volátil me llevaba a padecer, lo segundo estaba ganando.



—“¿Disparar o esperar?, ¿¡DISPARAR O ESPERAR!?... ¡DISPARA… DISPARA… DISPARAAAAAA!”



Mi dedo dejo de temblar, estaba presionando el gatillo…



—¡¡¡KALFA!!!



Una voz resonó fuertemente en todo el salón, hizo que mi dejo se alejara por voluntad del gatillo y los arqueros como magos dejaran de apuntarnos, bajando sus armas. El responsable de pronunciar aquella palabra a todo volumen, era un hombre calvo de barba corta negra, con brazos y pectorales marcados y con una marca en forma de punto purpura sobre la frente.



—Ese hombre… -Dije en voz alta.



Reconocía a esa persona, ese hombre del punto en la frente, es el mismo que estaba en la carreta junto a los demás prisioneros, había provenido de la misma puerta por donde llegaron los guardias. Vistiendo únicamente un pantalón, caminando descalzo, llevaba una serie de vendas sobre el torso, las cuales antes no las tenía.



El hombre de la marca en la frente se acerca hacia mí y Riha, los dos le apuntábamos con nuestras armas en alto, pero él ni se inmutaba, solo se detuvo a una cierta distancia y nos miró fijamente. Luego procedió a caminar a otra dirección, deteniéndose sobre el cuerpo del gigantón al que dispare con la escopeta recortada y liquide con la TEC-9, se agacho como mi hiciera una observación minuciosa de sus heridas.



Todos los guardias con armas a distancia dejaron de apuntarnos, inclusive aquellos con armamento cuerpo a cuerpo, dejaron de estar en guardia, asumiendo una posición neutral. La tensión de hace un momento se había desvanecido de golpe, y todo por la presencia de ese enigmático sujeto el cual nos encontramos con anterioridad, una serie de incógnita se me viene a la mente con respeto a él.



—“¿Qué hace ese sujeto aquí?, ¿acaso guarda alguna relación con la propietaria de este sitio?, ambos llevan esa misma marca en la frente, ¿ese punto es acaso un rasgo físico y los dos podrían ser parientes consanguíneos?”.



—Oye Roz, atento…



Riha me quita de mis pensamientos en torno al hombre de la marca en la frente, para hacerme notar que Amira se me estaba acercando, deteniéndose a una distancia prudente. Su rostro denotaba una clara aflicción emocionalmente.



—El hombre al que asesínate… se llamaba Omayat Kzur –Miro al cuerpo del gigantón de piel bronceada —Es un lugarteniente al servicio de un Muhaqdad llamado Yusuf, quien sirve y sigues las ordenes de un Azim Alnabil, Muer Afigad.



Los hombres que nos atacaron a Riha y a mí tras cruzar la puerta, estaban al servicio de ese fortachón de papada robusta, y al parecer no estaban relacionados con el Corazón del Oasis. Cuando llegamos, lo primero que note fue los cuerpos en el suelo de varias personas, por sus atuendos y armas, eran guardias de Amira.



¿Una disputa entre facciones de este reino?, a ese tal Omayat Kzur lo llamo un “lugarteniente”, entonces debe estar afiliado al ejército o una fuerza armada de esta nación, ¿están en alguna clase de conflicto con una autoridad mayor de la región?. Podría sacar varias conclusiones, que el tal Azim Alnabil es un tipo de dudosa moralidad o la posibilidad de una disputa civil en curso, pero una cosa era clara, no pretendo involucrarme en algo tan problemático.



—Lo dije anteriormente y vuelvo a repetirlo, no sé en qué clase de problemas estés envuelto, pero es TU PROBLEMA, no el mío –Le aclare a la propietaria con mi armas apuntándole.



—Por favor… ayúdanos… Quíatar está en problemas… -Ella suplicaba.



—Los problemas de un reino, son cosas que deben resolverlos su propia gente, no me involucres en los desastre de tu tierra, ya tengo mis propios problemas y al fin de cuentas, aquí solo soy un “ghrayb” –Fue mi respuesta dada a ella.



Sus ojos se cerraban y sus puños los apretaba con fuerza, aguantando el evidente deseo de desahogar un pesado sentimiento de frustración.



—Danos lo que te pedí anteriormente, ropa nueva, dinero, comida, agua y un mapa, o de lo contario tendré que hacerme con dicho pedido… por las malas –Señale con mi arma a sus guardias —Y también… algo para tratar la herida –La última petición en torno a la flecha clavada en mi hombro izquierdo.



—Bien… lo tendrás… -Contesto Amira con un tono desdeñoso.



Le hablo a un par de sus sirvientes dándoles una orden, no entendía lo que le decía, pero pude intuir que estaba solicitando que trajera lo que pedía. Amira no quitaba su mirada de indiferencia sobre nosotros dos.



—Estas son las consecuencias imprevistas –Le dije a Amira —Fui muy claro con mi advertencia, ¿crees que pensaba vivir el resto de mis días como un maldito esclavo?, no tienes idea, cuanto me he planteado este plan, dispuesto a derramar la cantidad de sangre necesaria con tal de conseguir salir de aquí y regresar a nuestro continente.



—Y no vamos a detenernos, solo porque nos pidas con lastima “ayuda”, siento más deseo de darte una golpiza que darte ayuda de mi parte –Comento la Lupian.



—No puedo esperar mucho de los ghrayb… ya nos lastimaron en el pasado, creí que esta vez… podría ser diferente… -Fueron las palabras de la propietaria.



Su declaración me enojaba, habla como si todos los forasteros tuvieron la predisposición de ser malévolos para ellos, como si hacernos eslavo contra nuestra voluntad durante todo este tiempo, no influyera en la manera en que la viéramos tanto a ella como a su gente. Lo que siento de parte suya es mera hipocresía.



—¡Cierra la boca!, ¿¡crees que tus problemas son especiales!?, ¡generalizas creyendo y dejando bien claro que para ti, todos los forasteros somos el mal!, ¿¡crees que trataría con amabilidad y respeto a alguien que me explotaba como una herramienta de trabajo sin voluntad o libertad y cuyo única paga era un pedazo de pan mayormente duro con algo de agua!? –Expuse de mi parte —No conozco tu pasado y no me interesa, desde mi punto de vista y de lo poco que se de ti, eres escoria como los esclavista con los que no topamos en el desierto, ¡y si aprovecho esta oportunidad para irme de este lugar!, ¡¡es porque no quiero y de ninguna manera me convertirme en un JODIDO ESCLAVO!!.



Amira presiono sus puños con más fuerza tras oír mis palabras, bajo su cabeza tratando de mirar a otra parte, no me contesto o contrargumento ante lo que le dije. Mientras que aquel sujeto de la marca en la frente, dejo de observar el cadáver de tal Omayat Kzur y paso a mirar los cuerpos de sus hombres, se agacho y empezó a observar con más detenimiento las heridas que poseían producto de nuestras armas.



Los sirvientes regresan trayendo consigo dos morrales, en su interior contenían comida como carne seca, verduras, frutas, cantimploras llena de agua y medicina en forma de un ungüento dentro de un frasco de cristal junto a un par de vendas. También fueron colocadas monedas de cobre y plata, eran Rubres, la moneda de este continente, un conjunto de ropa era traía a manos por las sirvientes junto a un mapa.



La ropa consistía en una túnica larga marrón, un pantalón largo del mismo color, un calzado de cuero y un turbante, cada uno recibió el suyo, yo tome el mapa que venía incluido y lo guarde en mi morral. Los morrales eran algo pesado, pero no imposible de ser cargados por los dos, la cantidad de suministro que contenían era lo esencial en cuestión de peso que pudiéramos llevar, de haberse puesto más, ya nos sería casi imposible cargar con tales cantidades.



Tomamos la ropa y la cargamos al hombro, nos cambiaríamos más tarde, con una mano levante uno de los morrales y Riha cargo el segundo, sin dejar de llevar un arma en la otra mano. Mientras nos marchamos, la propietaria insistía en pedirnos ayuda, incluso lo acompaño con una proposición.



—Ayúdanos… y te ayudaremos… -Expuso ella.



— ¿Quieres ayudarme?, diles a tu chicos que no piensen en seguirme y no intentes nada sospechoso, no empeores más las cosas entre nosotros –Fue mi respuesta inmediata.



— ¡No teníamos opción!... –Manifestó Amira —No podemos confiar… ni siquiera en nuestros propios esclavos y siervos, ¿¡cómo podríamos haber confiado entonces en dos ghrayb que salieron de la nada!?, el descuido se paga con desgracias, Muer Afigad, nos dejó bien claro ese punto años atrás, en especial cuando de forasteros se trata.



Riha soltó su morral y dejo el cambio de ropa nueva sobre esta, luego se dio vuelta y camino en dirección hacia donde se encontraba la propietaria, para detenerse y situarse cara a cara con ella. El rostro de la semihumana expresaba total desdén, Amira intentaba ocultar su inquietud, pero el que una mano le temblara, era evidencia su intranquilidad.



—Para mi gente, los Lupian del clan “Colmillo de Acero”, su mayor dolor no es sufrir la tortura más sanguinaria y sádica en carne propia, nuestro mayor dolor… es perder a la persona, amistad o compañero que tanto apreciamos… que ese vínculo sea roto por la muerte abrupta –Expreso la semihumana lupina — ¿Recuerdas lo que sucedió cuando me interrogaste?, en el instante en que tú… me hiciste creer, que él había muerto en verdad…



La temblorosa mano de Amira se hizo más notoria, era claro su absoluta incomoda, no solo la mirada de la Lupian la intimidaba, sino también la pregunta que se le fue planteada.



—Tu… enloqueciste, cuando viste la “cabeza decapitada” de tu compañero, entraste en cólera, tratando de liberarte de tus ataduras… a consta de perder tus miembros… con tal de matarme… -Respondió Amira.



Ahora entiendo, la tortura de la falsa cabeza decapitada que se aplicó en mí, también fue utilizado en Riha, solo que a ella parece haberle afectado mucho más.



—Tuvimos que dejarte inconsciente de inmediato… tu ira era implacable… tu sentido de la razón se esfumo en el momento en que tu furia se apodero de ti… -Relato Amira con suma ansiedad.



—A pesar de que lo vi no resulto ser cierto, día tras día… no pude dejar de pensar en ello mientras éramos esclavos –Dijo una Riha observando fijamente su mano derecha que presionaba con fuerza —Mi mayor dolor… lo veía en mis pesadillas cada noche que iba a dormir, no podía olvidar tal horrible escena, ¿y si llegara a ocurrir?, ¿y si se volviera realidad en algún momento?, este sentimiento angustiante… perdura incluso hasta el día de hoy.



La Lupian se torna en silencio unos momentos con la vista agachada, cuando Amira estaba por intentar hablar con ella, llevar su mano al hombro de la semihumana, la propietaria recibe un golpe en el rostro. Riha con la culata de la pistola, golpea el ojo izquierdo de mujer de cabellera turquesa, tal golpe estaba acompañado de fortalecimiento y sangre salió salpicada al suelo de semejante daño.



Ni sus guardias o el hombre con poseía su misma marca del punto purpura en la frente reaccionaron ante tal suceso, sus guardias por su parte parecían contenerse, querían actuar, pero algo les obligaba a no hacerlo. El golpe de Riha dejo en Amira un ligero corte sangrante sobre la ceja y su ojo brutalmente morado.



— ¡No te excuses diciendo que “no tenías opción”!, en el momento en que nos apresaste, nos torturaste y esclavizaste, asumiste las consecuencias de tus actos –Le dejo en claro la Lupian —Así como Rozuel y yo, hemos asumidos las nuestras, ¿nos oyes poner excusas como las tuyas?, para mi clan, serias considerada alguien patética.



Riha se dio vuelta, regresando para tomar el morral y el cambio de ropa, Amira estaba sin habla, cubriendo su ojo lastimado y cerrando el restante para mirar hacia el suelo con una intensa incertidumbre.



—Roz, vámonos –Dijo la Lupian.



—Si, en marcha.



Nos fuimos sin mirar atrás, nadie nos detuvo, los guardias nos miraban fijamente, pero no actuaban o mostraban indicios de querer entrometerse.



__________________________________________________________________​



El exterior nos conducía por un camino de tierra recto, la edificación del corazón del oasis por fuera se veía bastante grande, como una mansión, no es de extrañar su considerable tamaño. Todo el primer piso era donde los clientes son atendidos en el salón principal, y donde albergan todas las habitaciones para alquilar, mientras que el segundo es de suponer que es donde descansa la propietaria y el personal incluido. Además de contar con un subsuelo, donde están los esclavos y cuartos de torturas.



Alrededor se hallaban a la vista otras estructuras más pequeñas (de solo un piso), por el hecho de que algunas tuvieran un campo de practica con muñecos de madera, es de suponer que son los lugares donde los guardias descansan y entrenan. Así como también, deben contar con su propia armería personal y herrería para fabricarlas.



Hacia frio y aún era de noche, pero el camino se encontraba iluminados por numerosos faroles con piedras mágicas de luz en su interior, algunos estaban colgado sobre un soporte de los edificios de los guardias y otros totalmente pegados. ¿Los habrán encendidos los mismos guardias que se adentraron al salón principal?.



—Roz… -La Lupian en voz baja me habla con sus sentidos en alerta.



No estábamos solos, de las ventanas de los edificios de los guardias, se podía notar figuras observando a escondidas desde el otro lado, ¿nos estaban vigilando?. Seguimos avanzando con cautela, tomando cada uno un farol con una piedra mágica de luz para que iluminara nuestro camino, donde las edificaciones terminaban, la abundante vegetación de la jungla se observaban al instante.



—“¿Es una buena idea adentrarse a una jungla aun de noche?” –Me pregunte allí mismo.



El origen de este bioma me parece sospechoso, ¿magia implicada tal vez?, pero si cuenta con toda la natural vegetación de una autentica jungla, es de suponer que también posea su propia fauna salvaje. Y si tomamos en cuenta que Avalia es un mundo donde la magia es real, es de creer que entre esos depredadores nocturnos, algunos sean bestias mágicas con habilidades problemáticas.



—“Esto es peligroso, es como meterse a la boca del lobo”.



—Deberíamos tratar tu herida cuanto antes –Sugirió mi compañera semihumana.



Con todo lo ocurrido, casi parece que me olvide de la flecha aun incrustada en mi hombro izquierdo, de una forma involuntariamente ignore casi todo el dolor de tal aflicción, pero ya era hora de tratar la herida. Del morral me hago con la medicina que se me fue dada, un ungüento de apariencia verde lechosa, será de seguro para colocarla sobre la herida y luego hacer uso de las vendas para cubrirlas.



Riha me asiste en los primeros auxilios bajo mis indicaciones, para mi sorpresa, al retirárseme la flecha el sangrado no fue demasiado, se utilizó el ungüento sin problemas sobre la lesión y luego las vendas apropiadamente para cubrirlo. El dolor ante el contacto del medicamento aplicado dolía, o mejor dicho ardía, pero quizás posea funciones antiinflamatorias, como también antifebriles y desinfectante, era mejor que nada.



—Ah… Roz, sé que no es un momento ideal para decirlo, pero ya no me aguanto… necesito usar el baño.



A la Lupian le temblaban las piernas, no por frio, sino por las ganas de orinar, ciertamente no es un buen momento, pero que termine orinándose en cuestión de tiempo sobre la vestimenta inferior que vestía tampoco era algo que querría ver.



—Dado a que no es seguro separarnos, quizás debería estar lo bastante cerca y hacerlo cerca de ti para…



— ¡Riha! –Le interrumpí de inmediato —No eres un animal, al menos no en ese mismo concepto, haz lo que cualquier persona consciencia haría, ve atrás del primer árbol que encuentres, hazlo rápido y si algo sospechoso ocurre, abre fuego y acudiré a ayudarte.



—De acuerdo, sigo creyendo que mi idea es mejor por cuestión de seguridad, pero si Roz lo cree mejor así, entonces confiare en tu juicio.



Riha trota rápidamente para ir al árbol más cercano sin estar a mi vista, no se lleva consigo su farol de luz mágica, pues sus ojos parecen estar lo bastante desarrollado para ver en esta oscuridad, además de que según ella, seria molesto tener tanta luz para hacer sus necesidades.



Nuevamente me planteo sobre este escape, saco el mapa del morral y observo el mapa, suspire con decepción al darme ahora de mi inmenso error, todos los poblados y áreas geográficas que muestra, estaban escrito en el idioma de este reino. Era incapaz de leerlo, podía deducir por la imagen incongruente de la única área dibujada en este pedazo de papel con plantas y fauna abundante, que era la posición de donde se encontraba “El corazón del Oasis”.



Pero nada más, no tenía idea de donde seguir, no contaba con una brújula, no tenía las mínimas indicaciones de adonde proseguir, ¿deberíamos ir al norte, al sur o al oeste?, ¿dónde está el barco más cercano que pueda llevarnos al continente de Gresswold?. Lo peor, es que al no hablar la lengua de los locales, no hay forma de que pueda pedir información o hacer uso del dinero para comerciar algo sin que termine en estafa.



—Odio admitirlo, pero…



Este plan de fuga es un desastre, el escape del corazón del oasis habrá sido un éxito, pero el resto es un chiste que se cuenta solo, no tenemos manera de orientarnos, no sabemos hablar el idioma de esta tierra y nunca podremos negociar con algún local para salir de aquí. La provisiones que nos dieron, con racionamiento nos durara unos pocos días y después…



—Estamos en apuros –Pensé en voz alta.



Escuche un ruido provenir a mis espaldas, podría creer que se trata de Riha, pero ella regresaría por el mismo lado de donde se alejó, aquel sonido sospechoso se oyó venir del camino de tierra que seguía recto. Más concretamente en dirección adentrándose a la jungla, ósea, algo de halla afuera se había acercado a mi lo bastante.



Estaba a mis espaldas, lo percibía, ¿un depredador nocturno?, ¿quizás una bestia mágica de esta fauna salvaje?, me arme con la escopeta recortada y cargada, mentiría si dijera que no me encontraba nervioso. Al no contar con Intense Iron, ya había recibido un flechazo en el hombro izquierdo, si esta bestia conseguía asestarme con un golpe más fatal que lo anterior nombrado, estaría en serios problemas.



Continuara…
 
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CAPITULO 177 ACUERDO & DESCONFIANZA


PERSPECTIVA: Amira Yuzquell



Los ghrayb se han marchado, aquella leve esperanza que percibí, al final fue todo una desilusión, no debería ser una sorpresa esta desagradable sensación, pues la he experimentado tantas veces en el pasado. Pero las palabras de esos dos, de alguna forma me recuerdan a como me sentí ese trágico día, contra toda voluntad, torturada física y psicológicamente, como una herramienta sin voz…



—Señorita Amira, ¿se encuentra bien?.



—Ama Amira.



—Señorita Amira…



Guardias y sirvientes se acercan a mí, preocupados por mi lesión en el ojo izquierdo, tratando de animar mi deplorable estado emocional, son leales, a pesar de que no confió del todo en ellos. Pero siguen siendo parte de mi familia, lamento tener que verlos así, pero las cosas aquí solo funcionan de esta manera, ¿paranoia?, ¿exageración?, la confianza se ha vuelto un espejo tan frágil a mi alrededor.



—Amira… -Una voz resuena a mis oídos, era la de él.



Ese hombre carente de cabello, su barba corta negra, su cuerpo entrenado y la marca purpura en su frente de nuestro clan, ¿clan?, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que lo pronuncie de esa manera?.



—Adil… -Pronuncie su nombre, pues así se llamaba tal y como siempre lo he recordado.



—Esos ghrayb, en verdad son fuertes –Opino Adil —Omayat Kzur, era un guerrero con una vanidad inquebrantable, pero en su rostro y ojos carente de vida, lo veo, aquello que le mato, le arrebato hasta la última pizca de ese orgullo del que tanto de jactaba.



— ¿Qué más da?... ya se han marchado.



—En tu lugar, yo iría por ellos, tengo varias razones para hacerlo, no solo por el potencial de su fuerza, sino también es que dos jóvenes ghrayb, no tiene manera de regresar a su hogar, ¿habías dicho que ellos proveniente del continente de Gresswold?.



Aun si pudieran entender y hablar nuestra lengua, con el dinero que poseen, no les bastaría para comprar un viaje de regreso a Gresswold, además de que todas las embarcaciones marítimas hasta dicho continente de este reino, son constantemente supervisado por lacayos de Muer Afigad. Ellos sin duda tendrán sus ojos puestos en esos dos, los vigilaran de cerca y dependiendo de lo que descubran, podrían reclutarlos o esclavizarlo, mi peor temor, esas poderosas herramientas que los ghrayb poseen, ¿qué ocurriría si cayeran en manos de ese tirano?.



—Amira, las acciones cometidas por esos ghrayb, sin duda te han lastimado más de una forma, no me malinterpretes, pero debo decir que en parte de lo que dijeron, concuerdo con ellos -Argumento Adil.



— ¿Pudiste entender lo que dijeron? –Pregunte con cierto asombro.



—A pesar de que trataste de enseñarme a hablar el lenguaje de los ghrayb de Gresswold, nunca pude llegar a hacerlo, pero aprendí a entender su habla, al menos la mayoría de las palabras…



Los guardias y sirvientes tenían un gran respeto por Adil, sus hazañas y autentica lealtad a su gente son de elogiar, pero no estaban de acuerdo en su afirmación sobre que los ghrayb tuviesen algo de razón en sus actos.



—A pesar de que los dos son ajeno a nuestras tierras, siguen siendo individuos con sus propias costumbres y valores, con sus propios criterios –Argumento Adil —Incluso los ghrayb pueden odiar y apreciar a sus semejantes, ¿puedes culparnos del todo en que no confíen en ti y solo velen por su propia seguridad?, ellos prácticamente están muy lejos de su hogar natal, sin nadie más que entre ellos en quien confiar y pese a lo muy jóvenes que son, tratan de sobrevivir con la meta de regresar son los suyos.



La primera vez que los vi, lo primero que llegue a creer es que eran espías de algún Alnabil que está de parte de Muer Afigad, es difícil no creer esa versión con los jóvenes que son, ¿que ellos no usarían niños ghrayb para obtener información?, podrían hacernos cosas más ruines. No podía ablandarme, ya no, tenía que descubrir la identidad de estos dos cuando llegaron al Corazón del Oasis, no puedo perder este sitio, es el último legado de mi sangre, mis padres.



— ¿Qué debería hacer? –Pedí por su consejo.



—Creo que ya conoces la respuesta –Adil contesto dejando a un lado su examinación de los soldados muertos del lugarteniente —Entre ambos lados, el daño ya está hecho, ninguno confía en el otro, pero te pregunto a ti Amira, ¿te darás por vencido desde aquí?.



—Yo…



¿Pero qué estoy haciendo lamentándome aquí?, he atestiguado un poder capaz de aniquilar a más de una docena de soldados entrenados como bien equipados y a un lugarteniente de las fuerzas leales de ese maldito Azim Alnabil. No puedo dejar escapar tal oportunidad, mi corazonada podría no ser del todo confiable, pero aún tengo fe, todavía creo que de alguna manera, que esos ghrayb podrían ser nuestra salvación.



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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Un ruidos sospechoso, algo estaba a mis espaldas, viene de la jungla, ¿un animal salvaje o peor una bestia mágica?, con mi escopeta recortada a la mano y cargada, me prepare para las hostilidades. Me di vuelta rápidamente apuntando con el arma, con el dedo sobre el gatillo, pero detengo mi intento por disparar, al tener contacto con la presunta amenaza.



No era un animal o alguna clase de bestia mágica, lo que estaba a pocos metros frente de mí, era una muchacha, su piel bronceaba era indicio de ser nativa de estas tierras, llevaba puesto un vestido blanco con su vientre expuesto. Calculo que su estatura podría rondar en los 170 cm, con una edad estimada de 16 o 17 años, tenía una larga cabellera negra, pero su rasgo más llamativo era el punto purpura en su frente.



— ¿Por qué no la ayudas? –Hablo la desconocida muchacha.



—Disculpa, ¿pero quién demonios eres? –Fue mi respuesta a su pregunta.



—Por favor… ayúdala, sálvala a ella, salva a esta gente –Suplico la muchacha.



—No sé ni quien eres, ¿y me estas pidiendo que ayude a estos tipos que me torturaron y esclavizaron? –Manifesté con indiferencia —Con toda la falta de respeto posible, púdrete, se lo dije a la loca de cabello turquesa y te lo digo a ti, seas quien seas.



Ruidos de pasos se oyen acercándose a mí, pero por la dirección de donde proviene, era fácil saber de quien se trataba.



—Perdón por la tardanza –Riha regreso luego de hacer sus necesidades —Oigo que hablabas con alguien, ¿con quién?.



—Velo por ti misma, está justo…



Cuando mi vista volteo a la misma dirección donde vi aquella muchacha, ella había desaparecido, no percibí magia en el ambiente y no escuche tampoco algún sonido de cuando se marchó, simplemente, desapareció sin que me diera cuenta.



—Estaba allí parada…



—¿Quién?.



—No lo sé, quizás una alucinación.



—No he sentido a nadie venir de esa dirección, tan solo a ti.



Los Lupian tienen sentidos más desarrollados que los humanos, ya sea del olfato o de la audición, ¿tampoco ella percibió a esa chica?, no estaba tan lejos como para no sentirla. Pero era mejor no darle mucha importancia, ahora nuestro problema es tratar de cruzar esta jungla de alguna manera y luego pensar en que haremos después, lo último será un auténtico desafío.



—Es ella… -Riha pronuncio con un sentimiento desdeñoso incluso en el tono de su voz.



Amira llega corriendo hasta detenerse a una considerable distancia, ningún guardia la acompañaba, vino completamente sola.



— ¡Por favor esperen!, entiendo que ambos me guarden rencor… no puedo culparlos, tienen derecho a hacerlo después de todo los que le hice pasar, pero les suplico…



La propietaria cae de rodillas y lleva sus palmas al suelo con su cabeza agachada mirando al suelo, se estaba arrodillando, para alguien con un estatus de noble, hacer tal gesto ante alguien de un rango social menor como un plebeyo, era una gran humillación.



— ¡Por favor salva a mi gente!, si quieres mis ojos por el daño que te cause, lo tendrás, si deseas arrancarme uno o los dos brazos, te los ofreceré sin resistencia, ¡pero te lo suplico, ayúdalos, el destino de todo este reino está en juego!.



No había una pizca de vergüenza en su pose de sumisión, solo la imploración de su deseo, ¿estaría dispuesta a recibir todas las balas de un cargador con tal de hacer realidad mi ayuda?. Se veía claramente como una ofrenda en un altar, con su propia voluntad decidida a ceder como sacrificio para pagar el precio de su solicitud.



— ¿Por qué deberíamos confiar en ti? –Riha hablo por mí.



—Es cierto que no puedo asegurarles ahora mi confianza solo con palabras, si ustedes nos ayudan, podremos entonces conseguirles un barco, uno con las suficientes provisiones, marineros capacitados y que parta al continente de Gresswold –Aseguro Amira.



Una propuesta bastante tentadora, demasiado diría yo, pero viendo que lo pide en una posición de sumisión, ¿qué tan desesperado es la situación que asola a ella y los suyos para llegar a esta circunstancias?.



—Me alegra de haber llegado a tiempo –Se pone de pie —Puedo entender el deseo de ambos de volver a su hogar y regresar con su gente, pero es imposible mientras Muer Afigad tenga poder sobre esta región, ustedes no solo no podrán conseguir un barco, sino incluso por su condición de ghrayb, es solo cuestión de tiempo que ese tirano ponga sus ojos sobre ustedes.



El tal Muer Afigad, el Azim Alnabil de estas áreas, controla el único puerto que permite de manera oficial los viajes de este continente al de Gresswold, pues sus navíos están hechos para tales navegaciones lejanas. Controlan minuciosamente todo lo que llega como todo lo que sale de tierras extranjeras a través del mar, es decir, si preciso ese barco, ese tal Muer debe autorizarlo.



—Dado a que llegaron a Quíatar por medios diferentes de los oficiales, su presencia aquí es para Muer Afigad totalmente sospechosa, si creen que mis acciones hacia ustedes para interrogarlos fueron severas, no tienen idea de lo que ese malnacido pueden hacer con ustedes, y si no murieron en el proceso de su “interrogatorio”, van a desear haberlo hecho –Manifestó Amira.



Aunque pidiéramos explicaciones sobre cómo llegar a ese puerto donde se realizan viajes hacia nuestro continente, no llegaríamos más allá de ese lugar, pues no tendríamos manera de hacernos con un barco sin recurrir a la fuerza. Aunque hiciéramos uso de las armas de fuego para conseguir nuestro objetivo, terminaríamos generando en consecuencia una lucha contra las propias autoridades armadas del puerto y peor, llamaríamos la atención de las fuerzas armadas locales también.



Aunque nuestras armas nos daban considerable ventaja ante una situación semejante, solo éramos dos (Riha y yo), al final de cuentas, el considerable número del enemigo, el consumo constante de la munición y la fatiga acumulándose, resultara en nuestro fin. No podíamos conseguir el barco de manera diplomática, tampoco comprarlo y menos con la fuerza, estábamos estancados.



— ¿Tu qué crees Roz? –Riha me consulto.



La Lupian dejo la decisión en mis manos, ella aceptaría sin dudar lo que eligiera, porque confiaba en mi juicio, ¿aceptar el trato de la propietaria o seguir por nuestra cuenta?, ya deje de pensarlo demasiado, dado a que la decisión era obvia.



—Si puedes cumplir con lo de regresarnos a Gresswold, tenemos un trato –Declare mi respuesta ante la petición de Amira.



—Gracias… en verdad gracias… -Ella responde bajando la cabeza y con sus manos al pecho.



Como he dicho, valerse por nuestra cuenta es inútil y suicida, si no terminamos muerto, el peor resultado es ser esclavizado, nuestras armas nos hacen fuertes, pero no invencibles, en especial mi persona, que no cuenta de momento con la protección de Intense Iron. No confió en esa mujer de cabellera turquesa, tampoco en su “gente”, pero son de momento nuestra mejor baza para volver a Gresswold.



—“¿A qué clase de problemas me he arrastrado ahora?” –Me pregunte con incertidumbre en mis pensamientos.



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Como un gesto de “buena voluntad”, nos dio una habitación lujosa como nuestra habitación personal, la diferencia con esa pocilga donde dormíamos cuando éramos sus esclavos era abrumador en mayúscula. Primero el inmenso espacio que poseía, los muebles costosos, la fina tela, el aroma perfumado del ambiente, la iluminación por piedras mágicas y las dos camas con sabanas como almohadas sumamente cómodas que te harían dormir en cuestión de minutos.



—“Así que esto se siente ser un cliente VIP, me gusta” –Pensé al instante.



— ¡Que cama tan cómoda y relajante!... siento tanto sueño –Bosteza la semihumana con intensidad.



Aún estaba bajo su condición de baja reserva de mana, su recuperación es lenta, al golpear hoy a Amira con la culata de la pistola usando fortalecimiento, es evidente la cantidad de mana que utilizo y eso acelero su cansancio. Debería decirle que cuide con más consideración su uso de la magia, si usara fortalecimiento con mayor gasto, las consecuencias en su estado serian serias quizás.



— ¿Confías en ella? –La Lupian me pregunto mientras se acurrucaba en la almohada.



—No, ¿pero qué opciones tenemos?, nuestro mejor garantía es ella de momento –Fue mi respuesta.



—Supongo entonces que habrá que ayudarla para que podamos volver… -Bosteza nuevamente —A casa…



La Lupian se queda dormida dejando en evidencia su cansancio como tal, por mi parte, sentado en una silla con mis brazos sobre la mesa que tenía a mi disposición, me encontraba rellenando cargadores con nueva munición. De pronto la puerta es golpeada, siendo Amira la persona que me buscaba y abre ingresando a la habitación. Su ojos izquierdo, aquel lastimado por la mano de Riha, estaba vendado y solo contaba con su restante.



— ¿Cómodos?, si precisan algo de comer, puedo pedirles a mis sirvientes que le cocinen algo para los dos –Agrego la propietaria.



—No, gracias, mi estómago ya está lo suficiente lleno con pan duro y agua –Fue mi contestación.



—No es necesario el hostigamiento verbal, hemos acordados trabajar juntos, ¿no es así?.



—Señorita propietaria, creo que ambos sabemos que aun con este acuerdo, la desconfianza aún perdura entre ambos lados, ¿no lo cree?.



Mi afirmación la incomodo, pero ella ya estaba acostumbrada y aunque lo que dije sonara pesado tales palabras, era la verdad, aun lo recuerdo, las apáticas miradas de los guardias y sirvientes cuanto volvimos aquí. No hubo uno solo que no nos viera con desprecio, los guardias parecían estar en constante alerta ante nuestra presencia y los sirvientes murmuraban a nuestras espaldas, desconozco lo que dirán, pero estoy seguro de que no es ninguna opinión favorable.



No éramos bienvenidos aquí, ni cuando llegamos por primera vez, ni mucho menos ahora, solo la presencia de la propietaria evita que haya una discrepancia entre ellos y nosotros. Es todo, solo por el acuerdo estamos aquí y la única razón que nos lleva a ayudarles, esa recompensa de regresar a nuestro hogar.



—Aunque creo que hay tiempo en que la confianza prospere –Conjeturo ella.



—Sera un largo camino, pero quizás tengas razón, quizás no, el tiempo lo dirá –Di mi opinión sobre ello —Vayamos al grano, ¿a qué ha venido realmente?.



—En media hora habrá una reunión con Adil y alguno de sus hombres.



Adil, según la propietaria, ese es el nombre del hombre calvo con el mismo punto purpura en la frente que ella.



—Aun no me has dicho en que situación están metido, pero puedo deducir que están hasta el cuello, ¿no es así? –Comente.



—Te lo explicaremos en la reunión, también el siguiente plan que se llevara a cabo.



—¿Plan?.



La conversación es interrumpida con el tocar de la puerta, ingresando una sirvienta, ella agacha su cabeza como un gesto de disculpa y comienza a hablar con la propietaria. Nuevamente soy incapaz de entender lo que dicen, pues hablan en su idioma local y eso me molesta bastante, no saber que dicen a tus espaldas o peor aún, en frente de tus narices, que incómodo. La sirvienta se retira, dejándonos a solas a los dos.



— ¿Está todo bien? –Pregunte con curiosidad.



—Si… es solo… -Amira contesta a medias.



— ¿”Solo” que?, no puedo adivinar lo que ocurre, si solo decides ocultarlo, bueno, tampoco es que esperaba que me lo dijeras, da igual.



—Está bien… te lo diré –Dijo ella —Se trata de Namida, mi protectora.



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Dejando a Riha descansar, acompañe por mi cuenta a Amira hacia una habitación donde se encontraba la herida Anubian recostada en una cama aun inconsciente, sin su equipo y vestimenta pesada de protección, con el torso expuesto con sus visibles heridas la cual era atendida por dos magos que canalizaban su mana sobre la herida de la semihumana. Aquella energía canalizada tenía un efecto de curación, pero no era una habilidad en sí, es decir, no era un principio avanzado.



Aquello que ejercían seguía siendo una forma de principio básico como el “fortalecimiento”, empleándose el mana como un método de curación en su forma de energía pura. Amira intercambio palabras con los dos magos, quienes respondieron sin dejar de canalizar su magia sobre la semihumana.



—Dicen que responde anormalmente a la curación por mana, sus heridas no sanan como deben –Me tradujo la propietaria.



Este método de curación mágica por principio básico, tiene como función principal brindar aceleración excepcional del proceso de cicatrización en los tejidos dañados. Eso no quiere decir que sean capaz de regenerar un miembro entero o un órgano sumamente dañado, solo aumentar a un ritmo veloz los procesos regenerativas naturales del cuerpo.



Sin embargo, al parecer la Anubian no respondía como debe a la curación por mana de los magos, según en palabras de la propietaria, era como si algo interfiriera. Al mirar detenidamente que ellos canalizaban su mana sobre las numerosas heridas que deje con mi arma en ella, pude llegar a entender que ocurría.



— ¿Se tomaron la molestia si quiera de retirarle de su cuerpo los perdigones que están dentro de sus heridas? –Les pregunte.



— ¿Perdigones? –Amira repitió toda confusa.



Lo había olvidado, este mundo tiene cero conocimiento sobre armas de fuego, para ellos el disparo de una escopeta debió parecer como si lanzara proyectiles mágicos hecho de mana. Es por ello que desconocen totalmente del concepto de “heridas por esquirla” y como tal, ignoran el contenido incrustado dentro de las heridas de la semihumana.



—El arma con el que herí a tu protectora, dispara pequeños y numerosos proyectiles metálicos a gran velocidad llamados “perdigones”, estos penetraron tanto su armadura… –Señale el daño de agujeros en la protección metálica de la semihumana que estaba sobre una mesa —Como también su piel, deduzco que aun permanecen incrustado en su interior, para fortuna de ella, no parecen haber tocado algún órgano vital o de lo contraria no estaría ni respirando ahora.



— ¿¡Acaso esos “perdigones” tienen alguna clase de ponzoña que niegan su curación!? –Pregunto una sumamente preocupada Amira.



—No, son perdigones normales, como una flecha simple que no está ni imbuida con magia o alguna sustancia de naturaleza agresiva –Le aclare —Pero si no son retirados en un tiempo preciso, existe la posibilidad de que estos puedan producir contaminación en su organismo y con ello produzca una infección que al empeorar, culmine con su muerte.



— ¿Puedes quitárselas entonces?, ¡por favor! –Suplico la propietaria.



— ¡Me niego! –Exclame de inmediato con indignación —¿¡Acaso me ves con cara de cirujano!?, ¡yo disparo y mato cosas!, alguna veces de manera no intencional quedan moribundas y dejo que la agonía haga el resto, ¿¡pero curar a alguien!?, ¿estás loca?, la medicina no es mi especialidad –Refute su pedido.



—Pero tienes conocimientos sobre estos “perdigones”, ¿no puedes sacarlos de alguna manera?, mientras permanezcan en su cuerpo, ella no podrá ser curada y a este paso morirá –Argumento Amira con angustia.



— ¿Es que no tienes algún médico o sanador que se encargue de estas cosas? –Le pregunte.



—Ese sanador vive a una semana de distancia de aquí, hasta ir por él, podría ser muy tarde y Namida morirá.



Era descabellado, aunque no tanto debo ser sincero, de entre todos los presentes en esta habitación o quizás todos en este edificio, debo ser el único que mínimamente tenía conocimiento en lo que respeta a cómo tratar con balas alojadas en el cuerpo. Pero jamás he ejercido tal saber en una práctica real, en toda mi vida pasada era un traficantes de armas, carecía de conocimiento práctico médicos en heridas por productos de armas de fuego, pero el conocimiento teórico…



—Maldición… puede que conozca una manera de extraerle los perdigones, ¡pero no es segura! –Expuse mi punto a la propietaria —Puede que resulte, pero a la vez puede fallar y terminar empeorando su condición, ¡y no pienso tomar la responsabilidad si muere!.



Amira con desasosiego cruza sus brazos tornándose pensativa, la inquietud y los nervios se hacían notorio en la expresión desoladora de su rostro, eso era porque aquella protectora, sin duda era alguien muy importante para ella y perderla, debe suponer un gran golpe para sí misma.



— ¿Qué es lo que necesitas para llevar a cabo tu método? –Me pregunto entonces la propietaria, aceptando los riesgos y la responsabilidad.



—Trae tu mejor botella de licor lleno, un plato, muchas vendas y metal.



Continuara…
 
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CAPITULO 178 RÉGIMEN OPOSITOR


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



En mis inicios en Shanmatu (de mi anterior vida), fue aquella vez que le vendí armas a una banda criminal que presencie como un hombre con solo unas pinzas ordinarias, le extraía con una ortodoxa técnica médica varias balas impactadas en la zona abdominal a un pobre diablo. Sus gritos eran como una orquesta sinfónica en una cámara de tortura, por cada bala retirada, una cantidad de alcohol era puesto sobre la herida y cubierta por gasas.



Si, fue en aquel entonces, que me empecé a interesar sobre como curar heridas de balas, más concretamente, la extracción de estas cuando quedan incrustado en el cuerpo tras recibir un tiro limpio. Si bien, es algo que solo expertos cirujanos deben llevar a cabo en condiciones necesarias de por medio de un procedimiento de cirugía.



Pero la realidad es que en el bajo mundo no todos tienen a su disposición el privilegio de acudir a uno cuando ocurre tal desgracia, lo último que quieres es que la policía te interrogue para descubrir como llego esa bala en primer lugar. De allí surgen los cirujanos clandestinos, o personas dedicadas a ofrecer asistencia médica de dudosa capacidad y efectividad en torno a heridas por proyectiles de armas de fuego.



¿Quieres que te remuevan esas balas incrustada en el cuerpo sin preguntas?, ellos eran tu tipo, tal es la desesperación para evitar ir a la cárcel, que elegirían hacerse atender con servicios médicos ilícitos. Incluso si las condiciones del lugar donde se llevan a cabo tales procedimientos no son los idóneos, incluso si las herramientas utilizadas para tal vital labor tampoco eran las adecuadas.



Y aquí me encontraba, en un mundo fantástico, haciendo de un intento de cirujano clandestino con una paciente semihumana para sacarle unos perdigones en la zona abdominal, una mesa se hallaba a mi lado, con un plato encima, numerosas vendas, una botella color ámbar llena de licor y un lingote de hierro. Del lingote produzco a través de mi ESP lo que se denominaría una pinza semejante a las de instrumentales quirúrgicos utilizados en quirófano.



Pero con un añadido especial, mi habilidad esper me permite manipular ciertas propiedades de los metales, no poseo capacidades como transmutar el cobre en oro u otros tipos de metales, pero sí de manejar su grado de dureza y el magnetismo en este. En simples términos, incorpore en las pinzas una fuerza magnética para facilitar la extracción de los perdigones incrustado en el cuerpo de la Anubian.



Si decidiera sacarlo simplemente por mera fuerza, existe el riesgo de que termine por un movimiento brusco dañarle más los tejidos de lo que ya están. Pero con la ayuda del magnetismo, estos se pegaran a la pinza para poder retirar el proyectil sin tener que aplicar demasiada fuerza de mi parte, solo debo tener cuidado en el proceso. Por supuesto, eso no evitara que haya sangrado o lesiones (mínimas), pero son daños menores comparado a otras opciones.



— ¿Cómo hiciste eso?, pensé que eras un no mago –La propietaria pregunto con curiosidad y cierto asombro tras ver la manipulación del lingote que realice cerca de ella.



— ¿Quieres salvar a tu protectora?, no hagas preguntas que no te incuben y céntrate en esto –Fue mi contestación inmediata.



Comencé a mover con detenido cuidado las pinzas hacia la primera de varias heridas en el pecho de la Anubian, mis manos temblaban pero a un ritmo reducido, es el mismo temblor que sentía cuando dispare un arma de fuego la primera vez. Al meter las pinzas dentro de la primera herida, la inconsciente Namida aun en su estado, reacciona moviendo levemente brazos y piernas, como también expresando en su rostro su dolor.



—“Esto va a ser problemático”.



Pude sentir mediante el tacto del metal, que la pinza hizo contacto y atrajo al primer perdigón, al retirarlo, la herida comienza a perder sangre, una consecuencia prevista. Destapo la botella de alcohol y se la aplico en la herida, la Anubian sintiendo el dolor aun en su inconsciencia, comienza a agitar sus extremidades en respuesta.



— ¡Que alguien la agarre de los brazos y piernas!, ¡y que otro se encargue de vendar la herida sangrante!.



Amira entonces le dio órdenes en su idioma a los dos magos con artes curativas de mana y a dos sirvientas responsables de traer todos los elementos que utilizo para este procedimiento. A los dos primeros (lo magos) les indico que sujetaran los miembros superiores e inferiores de la semihumana y a los restantes de aplicar los vendales en la zona con hemorragia.



— ¿¡Porque le hechas la bebida en la herida!?, ¡está sufriendo! –Exclamo Amira con quejosa angustia.



— ¿¡Quieres que sobreviva!?, ¡trata de no desconcentrarme! –Vocifere como protesta ante su queja.



En este mundo son consiente de que una herida con suciedad es propenso a causar enfermedades, pero desconocen el mecanismo biológico de la causa, pues Avalia aún no domina el concepto de “microorganismos”. Con la alquimia se crearon diversas medicinas para tratar heridas sucias, pero es más que seguro que desconozcan las propiedades del alcohol como un buen desinfectante.



Sin embargo, no es una desinfección del 100%, por no mencionar que su misma propiedad en contacto con el tejido causa que la cicatrización sea lenta, pero en este caso, es mejor una larga recuperación a una infección segura que te mate a futuro. Si no aplico la medicina creada por la alquimia en este caso, es porque desconozco sus propiedades desinfectantes en heridas bastantes abiertas (y varias de ellas), si por algo uso el alcohol en su lugar, es por las numerosas fuentes que he leído sobre actos clandestinos como estos que hayan resultado más bien que mal.



El primer perdigón fue retirado y lo dejo en plato, me veo obligado a tener que sacarlo de la pinza con la otra mano, dado a que la fuerza magnética del instrumento lo tiene bien sujetado. Procedo entonces a repetir el mismo procedimiento con las demás heridas, los nervios me invaden, el dolor de la inconsciente Anubian hacia que se agitara con más brusquedad y Amira no paraba de preocuparse.



—¡¡Está sufriendo más!! –Manifestó con inquietud la propietaria de pelo turquesa.



—¡Tus quejas no me están ayudando Amira!.



Los minutos pasan, el sudor baña mi frente, voy removiendo perdigón por perdigón, echar alcohol, las sirvientas cubren la herida y evitan el sangrado, finalmente doy con el último. Los magos que la sujetaban tuvieron que usar fortalecimiento para mantener a la inquietante Namida quien se movía por reflejo de su dolencia.



—Está hecho… -Coloco el ultimo proyectil en el plato.



Fue pura suerte, ninguno de los perdigones milagrosamente llego a perforarle algún órgano, el más cercano estuvo próximo y casi de impactarle en el hígado.



— ¿Ahora estará bien? –Pregunto una insegura Amira.



—Acabo de realizar un procedimiento riesgoso por primera vez en toda mi vida, con un conocimiento MUY LIMITADO del tema, ¿crees que soy adivino? –Conteste con sinceridad —Ahora todo depende de la Anubian, dile a tus magos que comiencen a hacer uso de su poder de sanación sobre ella.



Amira les ordenó a sus magos a proceder con su magia curativa de principio básico, ellos al llevarla a cabo, uno le habla a la mujer de cabellera turquesa y la propietaria emocionada afirma que la curación comienza a actuar de manera regular como debe. ¿Entonces la semihumana se salvara de esto?, podríamos estimarlo en un 50 a 50.



Todo depende del sistema inmunológico de la Anubian, desconozco si son como los de los humanos o mejor, pero esta “cirugía” llevada a cabo sin los medios médicos de higiene necesaria, aún existen posibilidades de que una potencial infección. Es por eso, que ahora todo está en manos de las defensas naturales del organismo de Namida, para darle guerra sin cuartel a los potenciales belicosos microrganismos infecciosos.



Noto que en la puerta se encontraba el hombre calvo corta y punto purpura en la frente, Adil, si mal no recuerdo era su nombre, miraba fijamente hacia nosotros, ¿llego recién o estuvo todo el tiempo observando?.



—A… mi…ra… Ami…ra… -Pronunciaba la dormida Anubian.



La propietaria sujeto su mano, hablándole en su idioma con serenidad, era como ver un paciente tras una operación siendo visitado por parientes y conocidos. Ya no tenía razones para seguir aquí, en eso el hombre calvo llamado Adil con el asentir de su cabeza me indica seguirle, ¿adonde?, estaba por averiguarlo.



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Lo ideal no habría sido haberle seguido por cuestiones de confianza, quien sabe qué clase de trampa me habría metido, aunque llevaba la TEC-9 y la escopeta recortada conmigo, toda preocupación nunca viene de más. Termine llegando a una habitación del segundo piso donde junto estaba ocupado por 3 hombres de túnicas blancas y turbantes del mismo color.



Me eran familiares y no tarde en saber porque, esos hombres que estaban en la habitación, vestían de la misma forma que los agresores que atacaron a los esclavistas y mismo que dispararon una flecha a la carreta donde Riha y yo estábamos apresados. Pero sobre todo, en la espalda de su vestimenta, llevaban la misma marca de una figura, era como la de un hombre sin rostro ni cabello, carente de piernas y con seis brazos, cada una empuñando un sable.



Adil hablaba con ellos, dado a que era incapaz de entenderle, solo me sitúe a un costado de la pared, escuchando y en constante alerta, no disimularon sus miradas hacia mí, no sé qué les dirá ese hombre calvo, pero seguro algo que despertó su interés hacia mi persona.



—Siento la tardanza, ahora podemos comenzar con la reunión.



Amira había llegado a la habitación, ella haría de intérprete en esta charla, dado a que es la única capaz de hablar con fluidez mi misma lengua, de ella depende que entienda todo lo que se diga o hable en esta reunión. Adil fue la primera persona en comenzar con el dialogo, me quede al margen hasta la hora en que fuera traducido oralmente por la propietaria.



Primero se me explico (a través de Amira) la situación en el reino de Quíatar, la cosa es más o menos así, en el pasado, toda la región donde yace El corazón del Oasis (ubicado en el lado oeste del reino) fue gobernado anteriormente por un benevolente Azim Alnabil, Aqrame Shatuuel.



Según describen, es considerado justo, sincero y de humilde origen, poseedor de un nato talento para gestionar varios pueblos y de un carisma incuestionable que le daba el afecto de su gente. Esto llamo la atención del sultán quien le otorgo por sus destacadas capacidades, el puesto de Azim Alnabil para dirigir la ciudad de Askaatab y los pueblos cercanos a la región, del cual el corazón del Oasis esta anexado.



Fue entonces que un nombre popular empezó a llenar a oídos de todos, Muer Afigad, perteneciente a un reconocido linaje de Alnabil de clase alta con numerosos antepasados ligados al surgimiento de esta nación. Los Afigad, deben su fama y poder gracias a su natural talento en el manejo de la económica del reino y su capacidad de abrir relaciones comerciales internacionales con otros reinos, ya fueran de este u otro continente.



Muer Afigad dirigía la ciudad de Naar´thue, ubicado en el sur del reino, pero su influencia crecía considerablemente con el pasar de los años, Alnabil de todas las clases se afiliaban a él, su política llenaban las arcas de los nobles. Pero a consecuencia afectada con mayor negatividad el estilo de vida de plebeyos y en especial semihumanos.



La clase plebe como mineros o granjeros, solo podían ganar lo suficiente para sustentar sus necesidades básicas como comer y un techo donde dormir, solo aquellos con oficios de artesanos y soldados, tenían posibilidades de permitirse un mejor capital. Dichas chances aumentaban si eras un mago de mínimo Nivel C, los nivel D recibían casi el mismo trato que no magos.



Otra forma de ganarse una vida cómoda como plebeyo, era la vida como aventurero, desde la caza de bestias mágicas, recolección de materiales, trabajo de protección a nobles o la subyugación de bandidos, eran de las tantas actividades de las cuales un gremio de aventurero de este reino disponía.



En resumidas cuentas, si naces como plebeyo bajo la política de los Afigad, es mejor que olvides la idea de poder darte algún que otro lujo o placer con los ingresos que hagas de tediosos trabajos con largas jornadas casi inhumanas. Por no mencionar que los trabajos pesados, como ser mula de carga, asistente de herrero, minero o incluso un granjero, son propenso a lesiones físicas o acumulación de tensión que a la larga producirá daño irreversible en músculos como huesos y la atención médica es solo un lujo para aquellos que puedan pagar.



—Vaya, es la tierra prometida este lugar –Hable con un tono sarcástico.



Los semihumanos eran lo que peor trato tenían, para empezar no podían adquirir el título de Alnabil, ni aunque contribuyeran inmensamente con excepcionales habilidades administrativas o tuvieran grandes fortunas. Son vistos por meramente como una “existencia inferior” del cual solo sirven para trabajos que apliquen fuerza bruta, ya sean como mineros o soldados (sin la posibilidad de que puedan adquirir rangos militares altos).



Con una económica sustentable, los territorios de Muer Afigad podían gozar de una mejor seguridad con mayor número de tropas y guardias que están mejor equipados, una considerable reserva alimentaria como también de agua (recurso indispensable) y artesanos más hábiles (sastrería, joyería, herrería normal y arcana, etc).



Los territorios de Aqrame Shatuuel en cambio, aunque no gozaban de la superioridad económica de Muer, sus tierras que eran abundante para la agricultura, ganadería y con depósitos subterráneos de minerales (cobre, hiero, cristales de mana, etc). Sus habitantes plebeyos sin embargo, gozaban de mejor trato, tal como mejor paga en sus labores (incluso como minero), menor discriminación por parte de las clases sociales altas y la posibilidad de ascender a puestos de trabajos más prestigiosos si se posee las facultades necesarias.



Cabe destacar que los semihumanos en sus territorios no sufren tanta discriminación, ya que el mismo Aqrame permitió a un Anubian ser miembro de un consejo dedicado a la administración pública de la ciudad y los poblados en las cercanías de Askaatab. Incluso un plebeyo que tras aprender a leer y escribir, con su propio esfuerzo consiguió liderar uno de esos pueblos bajo el nombre de su Azim Alnabil.



Su territorio prosperaba con normalidad, aunque no podían igualar en términos de economía, recursos o fuerza militar el poder de los territorios bajo el dominio de Muer Afigad, lo compensaba brindándole a sus residentes más humildes un estilo de vida favorable. Y entonces un día en los dominios de Aqrame alguien se le apareció, con una propuesta acompañada de grandes sumas de dinero y solo una condición.



—Aceptar la política Afigad –Hablo Amira.



El mismísimo Muer Afigad, cuya influencia ya cubría todo el sur y también el este del reino, quería ahora tener cierto dominio sobre los terrenos de Aqrame Shatuuel. Aqrame seguiría gobernando sus tierras aún bajo las palabras y leyes tanto del sultán, pero obedeciendo ahora la forma de gobernar de las áreas de Afigad.



Eso significaría que la clase Alnabil dominaría en cuestión de privilegios sobre sus tierras, los plebeyos ya no tendrían ese modo de vida prospero del que gozaban bajo su forma de gobierno. Los semihumanos perderán su ventaja de ser favorecidos con mejores estatus sociales, para solo permitírsele trabajos que aplique solo el uso de su fuerza.



Por supuesto, eso significara que sus dominios gozaran de considerable riqueza, una mejor fuerza armada y la disponibilidad de más recursos como comida y agua, también obtendrá accesos a tratos comerciales extranjeros personales (bajo la autorización de Muer). Tan solo debía firmar unos papeles que validara la política de Afigad en su forma de gobierno, entonces sus bolsillos gozaran de fortunas de por vida y su dominio prosperada a costa de sacrificar la felicidad de sus plebeyos.



—Su respuesta fue…



Rechazo tal oferta, aunque sus terrenos nunca igualaran la notable productividad de Muer, estaba más que satisfecho con saber que su gente vivía con grata comodidad. Pues este hombre era alguien que creería que todo individuo sin importar su clase o que fuera semihumano, con tener buena voluntad y autorrealización, merecían por sus esfuerzos y méritos tanta igualdad como un Alnabil que no hace nada y tiene prestigios solo por nacer en una clase acomodada.



—Todo un visionario, es buen tipo –Opine.



—Sin duda lo fue… -Comento Amira.



Tres años después de rechazar la propuesta de Muer Afigad, Aqrame Shatuuel es encontrado un día muerto en su cama, no había indicios de que sufriera una muerte violenta física o mágica. Se sospechó incluso sobre utilización de discretos venenos para asesinarle, pero especialistas alquímicos tras varias pruebas, no encontraron rastro alguno de toxina en el cuerpo.



Dado a las circunstancias su muerte fue considerara no como asesinato, sino por una causa natural, pero eso no evito que se levantan sospechosa por parte de los ciudadanos de los territorios de Shatuuel. Todos y cada uno de ellos tenían una conclusión en común.



—Fue obra de Muer Afigad –Concluí de mi parte.



—Sí, pero sin pruebas que pudieran refutar tal acusación, el sultán no podría tomar acciones contra Muer –Explico Amira.



Han pasado 7 años desde la muerte de Aqrame Shatuuel, un año antes de que falleciera, empezó a sentirse más fatigado que de costumbre, y días antes de fallecer, pasaba más tiempo en cama que despierto. Tal coincidencia no dejaba de ser bastante sospechosa, pero sin forma de comprobarlo, solo eran meras conjeturas.



—Con la muerte de Aqrame Shatuuel, Askaatab necesitaba un nuevo Azim Alnabil, es entonces que la influencia de aquella persona ante el sultán, consigue que alguien asuma ese puesto… -Relata Amira con un deprimente suspiro.



—Déjame adivinar, el nuevo Azim Alnabil aplico la forma de gobierno de la política Afigad.



—Sí, y los drásticos cambios no tardaron en llegar…



Todos los puestos administrativos, tanto en el ámbito social y económico, que albergara a un capacitado individuo de origen plebeyo, fueron reemplazados por un Alnabil de clase media o alta. Los semihumanos por su parte, ya no podían practicar oficios burocráticos de ningún tipo, solo se les permitían trabajos que aplicara el uso de su fuerza física.



— ¿Acaso la gente no se quejó con su nuevo gobernante y su manera de dirigirles? –Pregunte.



—Lo hicieron, un conflicto entre plebeyos y Alnabil de clase baja se alzó contra el nuevo Azim Alnabil y sus súbitos –Contesto Amira.



Un conflicto civil se manifestó con el disconforme de la inmensa mayoría de los ciudadanos, cobrándose la vida de numerosas personas, del cual inocentes que nada tenían que ver con tal lucha terminaron perecieron en medio de las contiendas. Más de la mitad de las fuerzas armadas eran leales al fallecido Aqrame Shatuuel y con el apoyo de los plebeyos junto a los semihumanos, confrontaron contra las fuerzas del nuevo Azim Alnabil.



—Al principio la victoria parecía estar a la mano de aquellos que aún mantenía firme la manera de gobernar de su amado líder, pero entonces… -Amira apretó sus puños con frustración.



El nuevo Azim Alnabil fue apoyado con las fuerzas armadas de otros territorios, del cual aplicaban la forma de gobierno de Muer Afigad, entonces la lucha empezó a inclinarse por el bando enemigo. El conflicto duro varios meses y finalizo con la inminente victoria del actual gobernante de Askaatab, la política Afigad ondeo entonces en toda el área.



Tras 7 años desde aquella derrota, los fieles partidarios de los ideales de Aqrame Shatuuel aun vivían, una resistencia en las sombras combate contra la actual opresión de los actuales gobernantes. Su misión es recuperar todas las tierras que alguna vez pertenecieron a su benevolente y fallecido regente, que su ideal vuelva a instaurarse sobre estos dominios y la gente humilde vuelva a vivir aquellos días de regocijo.



—Pero las cosas no han hecho sino complicarse… -Recalco Amira.



Hace 2 años, el sultán Muaqhad Al-dub II Kalize murió, fue encontrado muerto en su cama, las circunstancias oficiales consideraron que su muerte fue por causa natural. Eso conllevo a que su único primogénito, Alistary Al-dub III Kalize asumiera el trono a una prematura edad de 15 años.



— ¿Solo un primogénito?, pensé que como sultán tendría muchos hijos –Opine con cierta sorpresa.



—Los tenia, un total de 12 descendientes –Amira revelo.



9 varones y 3 mujeres, 4 de ellos desaparecieron en circunstancias misterios y sin dejar rastro alguno (1 varón y las 3 únicas mujeres), 7 murieron en batalla territoriales contra el reino vecino Learis, tratando de ganarse el favoritismo de su padre mediante méritos militares. Eso dejo solo al único descendiente vivo y para empeorar las cosas, el sultán ya tenía problemas con concebir nuevos hijos con sus concubinas.



Aunque Alistary Al-dub III Kalize asumió el trono, era muy joven para gobernar, en su lugar el reino de Quíatar era dirigido por el “Consejo de la duna”, un conjunto de 10 sabios fieles a los sultanes. Cumplen su función como fuentes de conocimientos que asesoran al monarca principal y hacen de su voz en todo el reino.



—Entiendo que el sultán haya muerto y uno joven asumiera el trono, pero siendo incapaz de gobernar hasta cumplir la mayoría de edad, ¿pero eso que tiene que ver con Muer? –Pregunte.



—Las circunstancias en que murió el sultán Muaqhad Al-dub II Kalize, eran similares a las de Aqrame Shatuuel –Afirmo la propietaria.



Un año antes de que el sultán falleciera, empezó a mostrarse menos en público, pasaba más tiempo encerrado en su palacio, dejando al consejo de la duna desenvolver los eventos a su nombre. Muchos sospechaban que el sultán era víctima de una enfermedad, pero no querían que tal trágica noticia saliera a la luz, alimentando el temor de su gente y dándole motivaciones al reino de Learis para invadirles.



—Muer Afigad, ¿verdad? –Pregunte entonces.



La influencia de Muer Afigad ha alcanzado casi todo el reino, muchos Alnabil y Azim Alnabil han reavivado sus tierras bajo la forma de gobierno con las políticas Afigad. Se especula, que el plan definitivo de Muer, es eliminar con total discreción y fuera de toda sospecha al descendiente restante del fallecido sultán, Alistary Al-dub III Kalize. Con su muerte, el podrá asumir el trono como nuevo sultán y su linaje gobernara como el monarca principal en generaciones futuras.



Si este hombre llega a convertirse en la figura de autoridad más alta de este reino, el futuro de aquellos de clase baja y los semihumanos, será un desenlace trágico y sombrío. Lo peor es que según la propietaria, Muer tiene tal cantidad de poder e influencia en toda Quíatar, que incluso los Muhaqdad están a su servicio personal.



— ¿Qué son los Muhaqdad? –Con duda consulte.



—Las autoridades máximas del ejercito de nuestro reino –Me respondió Amira.



Se podría asumir que “Muhaqdad” era un título semejante a general de todas fuerzas armadas de Quíatar, en total tres ocupaban ese puesto a la vez y eran considerados los guerreros más fuertes de todo el reino. Esos mismo guerreros, ahora están de parte de Afigad y más concreto, de que su plan para convertirse en sultán sea un éxito.



—Caramba, literalmente están jodidos –Con sinceridad opine.



—Quizás, pero siento decirte que también estas anclado en ese jodido dilema –Amira opino.



Los ojos y oídos de la autoridad de este noble codicioso estaban presente en cada zona clave que precisaba para regresar a mi continente, ciertamente, estaba atrapado aquí.



—“Me he involucrado en un tremendo problema” –Pensé con intranquilidad.



Todo se resume en una lucha contra un régimen opositor, y el bando en el que estaba, era considerado por el reino en general como “rebeldes”. Es decir, Insurgentes y enemigos jurados de toda Quíatar.



—Esto es una broma, me siento como en una parodia, lo último que quisiera es jugar a ser el “chico al-Qaeda” –Exprese mi disgusto en voz alta.



— ¿Al-Qa… como dices?... –Replica con confusión la propietaria.



—Al menos díganme si su “grupo rebelde” logro hacer algún avance en todos estos años, ¿tienen algún plan formulado minuciosamente?, ¿cómo pretenden vencer a alguien que prácticamente tiene más poder económico, territorial y militar?.



Amira miro unos momentos al tal Adil, el hombre calvo asiente su cabeza y la propietaria vuelve su mirada hacia mí.



—Tenemos un plan que se ejecutara muy pronto… -Amira me confirmo.





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PERSPECTIVA: Tercera Persona



2 Semanas después – En alguna parte de Quíatar…

Bajo el manto de la noche sobre un frio desierto, Rozuel y Riha se encontraban caminando vistiendo ambos una túnica, el esper en sus manos sujetaba un rifle francotirador equipado con un silenciador y una mira telescópica.



A más de 600 metros a la distancia, se hallaba ante el dúo una inmensa fortaleza custodiada por numerosos guardias tanto en el interior como su exterior. Viento con arena soplaba moderadamente fuerte en el ambiente.



—Se aproxima la tormenta… -Anuncio Riha mirando a su alrededor.



—Es hora –Dijo Rozuel.



Roz asume una posición de cuerpo a tierra, acto seguido apunta con el rifle francotirador a uno de los guardias de la fortaleza.



—Que dé comienzo la operación –Afirmo el esper con el jalar del gatillo del arma.



Continuara…
 
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CAPITULO 179 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “PLANIFICACIÓN”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Reino de Quíatar – 700 metros de distancia de la Fortaleza Hasr - 0300 AM…

Armado con un rifle francotirador M89SR equipado con silenciador y una mira telescópica, mantuve apuntando al primer guardia que aviste, estaba solo, una oportunidad esplendida y su pecho era mi blanco escogido.



—Se aproxima la tormenta… -Me comunico Riha.



Era de noche, estábamos a 700 metros de distancia de la llamada fortaleza Hasr, una tormenta empezó a manifestarse en los alrededores, de momento era leve, pero en cuestión de minutos cobraría una fuerza considerable. Poseíamos la ventaja de la discreción, a la distancia en la que estábamos, aun con la luz de la luna, los guardias eran incapaces de vernos y los inicios de la tormenta empeorarían su visibilidad, pero también la nuestra cuando cobre mayor magnitud. Aproveche la limitada visión con la que contaba gracias a la luz lunar, pero esta pronto seria opacada cuando la tormenta llegase en todo su esplendor.



—Que dé comienzo la operación…



Jale del gatillo y dispare, la bala asesto en el pecho del guardia, este cayo inmediatamente al suelo, hacia leves movimientos pero cesaron a los pocos segundos, el silenciador redujo enormemente el ruido del disparo y los demás guardias no fueron alertados. Aunque la luz lunar me brindaba algo de visibilidad, no era la mejor, pero bastaba para ver a mis objetivos en la mira del arma, es una pena no contar con tecnología de visión nocturna para estos casos, me facilitaría aún más el trabajo.



—Dos a la torre izquierda… -Aviste y pronuncie.



La fortaleza contaba con guardias patrullando los alrededores y con varias torres vigiladas constantemente por dos o más guardias, opte por eliminar primero discretamente a las amenazas con ventaja de altura. La torre que elegí estaba situado en el extremo izquierdo de la fortaleza, contaba con dos objetivos apostada en ella, apunte al primero con blanco en el pecho, gracias a la luz que iluminaba el salón donde custodiaban, podía verlos a la perfección con la mira.



Uno de ellos voltea para acercarse a una mesa con un jarrón, quizás con agua que sacie su sed, era un tiro oportuno, ignoro a su compañero y aproveche para dispararle. Este se encontraba sentado en una silla mirando hacia afuera con somnolencia, vaya perezosa forma de vigilar una fortaleza de suma importancia.



El disparo asesta en la cabeza, este cae en el suelo y el ruido hace que su compañero voltee, antes de que este pudiese reaccionar, tengo la oportunidad de dar un segundo tiro, asestando al otro en el cuello. El daño le destrozo la garganta, la sangre se salpica a gran cantidad, eso debió también en el transcurso enmudecer su voz.



—La tormenta va cobrando fuerza… -Riha me aviso.



Proseguí a eliminar a guardias apostados en una torre cercana a la derecha, un conjunto de 3 hombres la custodiaban, tenía que tomarme mi tiempo, pero no demasiado, la tormenta pronto empeorara y entorpecerá totalmente mi puntería. Pude haberle dado a Riha un rifle francotirador para que me brindara fuego de apoyo, pero a la loba no se le da bien atinar a grandes distancia, ella es más de combate a corta distancia.



—Uno de los guardias está saliendo…



La torre que albergaba a 3 guardias, ahora solo quedan 2 luego de que uno se retirara por la puerta, uno de ellos deja de hacer contacto visual con su compañero y enfoca su atención en el exterior. Elimine a aquel que estaba a sus espaldas, no reacciono, ¿no habrá oído a su amigo caer al suelo tras recibir mi disparo?, era mejor para mí, matarlo a él fue sencillo.



Luego de haber acabo con dos de ellos, estaba por ignorar aquella torre, pero espere unos momentos y el tercero que se había marchado, vuelve a su puesto, encontrándose con sus dos compañeros en el suelo. Su reacción es de sorpresa, y apunto rápidamente disparándole en el acto, aseste en su pecho al nivel del corazón, se retorció unos momentos, pero luego dejo de moverse. Menos mal que decidí esperar, si ignoraba esa torre y el regreso del tercer guardia, seguro que habría dado la alarma.



Procedí entonces a eliminar a unos pocos guardias que vigilaban la parte exterior de la fortaleza, dos de ellos patrullaban a pie en las cercanías de la entrada, abatí al primero y este cayo boca abajo en el suelo, su compañero miro a su caído amigo y lo pico con la parte suave de su arma. Habrá pensado que se desmayó, ante la ignorancia de las armas de fuego, un balazo en su pecho fue una muerte bastante discreta a comparación de una flecha.



Si lo voltea para notar la herida letal en el pecho o se percata de que no responde a sus llamados o estímulos con su arma, se dará cuenta entonces del peligro, pero no le di el tiempo para que pudiera alertarse. Fue un balazo limpio a su sien que tomo su vida, la tormenta formándose se encargó de evitar que otros notaran el cuerpo de esos dos.



—Despejado, en marcha –Di la orden para avanzar a la Lupian.



La tormenta se intensifica aún más, a este punto los guardias de las torres lejanas les sería casi imposible notarnos, los apostados sobre la entrada ni cuenta se darían. Me acerque con Riha a una esquina de la fortaleza en el lado izquierdo, si los guardias de las torres cercanas a dicho lado donde nos posicionamos siguieran vivo, notarían mi presencia, por eso los elimine de antemano.



—Ya estamos aquí, ¿dónde está el contacto? –Pregunto Riha.



—Dijeron que sería puntual…



Un minuto ha pasado, el contacto aún no ha aparecido, mientras observábamos la pared de la fortaleza, intuía que quizás habría algo que no percibía y por eso nos dijeron que nos acercáramos a este preciso lado de la fortaleza, lejos de la puerta y entrada como salida principal a la misma. Un sonido de pasos se detiene se detiene a nuestras espaldas, tanto Riha como yo no nos dimos cuenta hasta ahora, ¿amigo o enemigo?, con mi rifle me prepare para la potencial hostilidad y la Lupian con su pistola 9mm con silenciador a su mano se puso en alerta.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



2 Semanas antes – Corazón del Oasis – Habitación de reuniones 0430 AM…

Tras oír la situación del reino, Rozuel se dio cuenta de que para regresar a su hogar, para que tanto él y Riha puedan volver al continente de Gresswold, tendrían que lidiar primero contra las principales figuras corruptas que manejan casi toda una nación extranjera. Obligándoles a apoyar al bando que era considerado por la mayoría de Quíatar como “rebeldes”.



—Tenemos un plan que se ejecutara muy pronto… -Amira confirmo.



—Por favor… dime que tu plan no consiste en secuestrar barcos voladores y hacerlos estrellar contra los puntos estratégicos del reino -Dijo el esper en voz alta con exasperación.



—Ese plan es absurdo, si tuviéramos la capacidad de secuestras barcos voladores del enemigo, los usaríamos sabiamente a nuestro favor contra ellos, no a estrellarlos contra ellos –Aclaro la propietaria —No, nuestro plan es un rescate.



—¿Un rescate?, ¿de quién?.



Arpue Asa Hablu, un destacado miembro del “Consejo de la duna”, los 10 sabios que asesoran al monarca principal del reino y sus principales portavoz de confianza, a diferencia de los demás miembros, Arpue es considerado el “favorito del sultán”. Al morir Muaqhad Al-dub II Kalize, su última voluntad fue dirigida a Arpue, a quien se lo susurro en el oído, nadie sabe con exactitud cuales fueron esas últimas palabras.



—“El sultán me ha encomendado su deber final, no puedo decírselos, no pienso decírselos, seria faltarle el respeto y a su palabra, pero puedo asegurarles, que lo que se hará, será por el bien del reino de Quíatar” –Aquellas fueron las declaraciones de Arpue.



Varios meses después de la muerte del sultán Muaqhad Al-dub II Kalize, Arpue Asa Hablu desapareció, nadie sabe a dónde fue, simplemente se desvaneció en su totalidad sin dejar la más mínima pista o indicio de a donde habrá ido.



— ¿Lo secuestraron los partidarios de Muer Afigad? –Pregunto Roz.



—Sí, y según creemos, no fue para asesinarlo, lo mantienen con vida por alguna razón que desconocemos –Señalo Amira —Nuestro punto se confirmó, cuando nuestro espía entre las filas de las fuerzas de Muer Afigad, nos revelo un hecho indispensable.



Arpue era traslado de un calabozo a otro con toda la discreción posible, el espía de los rebeldes revelo entonces, que en diez días será dejado en la fortaleza Hasr. La localización de este sitio es mayormente secreta para la inmensidad de la población de esta nación, ya que es utilizada como una inmensa cárcel donde son encerrados prisioneros con cierta relevancia de importancia.



—“Como prisioneros políticos, ¿no?” –Pensó el esper — ¿Qué importancia tiene este hombre?, entiendo que sea uno de esos consejeros del sultán, pero mi punto es, ¿cómo nos ayudara?.



—“Red Dasmo” –Cito la mujer de cabellera turquesa.



Red Dasmo, es la existencia de una gran cantidad espíritus de la arena secretamente distribuida en todo el reino de Quíatar, actualmente están sellados y dormidos, solo pueden ser despertados por Arpue. Su propósito es convertirse en medios para contactar con aquellos que aún son leales a Muaqhad Al-dub II Kalize y no conspiran con Muer Afigad. Tienen la capacidad de ser invisibles aun ante ojos atentos de un mago sensorial, haciéndoles indispensable para espiar al enemigo y recolectar información de sus actividades.



—“Interesante, es una red de inteligencia hecho de espíritus” –Pensó Roz.



—Con Red Dasmo en nuestro poder, los aun leales seguidores del linaje Kalize responderán al llamado en todo el reino, tendremos acceso a una fuente de información viable que nos garantizara conocer los secretos más vitales de Muer Afigad y sus partidarios –Concluyo Amira.



— ¿Ese es el plan?.



—El único que tenemos hasta ahora.



Rescatar a Arpue Asa Hablu les brindaría a los rebeldes una inmensa ventaja de inteligencia militar, pero la fortaleza de Hasr no es un sitio fácil de acceder. Una gran guarnición de soldados protege el lugar y para empeorarlo, uno de los tres Muhaqdad casi siempre se encuentra instalado allí, lo que hace que intentar asaltarlo sea un acto suicida.



— ¿Tienen algún plan para infiltrarse allí adentro sin llamar la atención de toda esa guarnición y el mismo Muhaqdad? –Pregunto Rozuel.



—Lo hay –Contesto de inmediato la propietaria.



Un espía de los rebeldes se encuentra dentro de la fortaleza Hasr, según su información, el Muhaqdad dejara la fortaleza en 13 días para atender otros asuntos de urgencia, llevara una parte de los efectivos consigo.



—Entiendo, entonces nos adentraremos a la fortaleza en trece días, ¿no?.



—No, será en 14 días –Afirmo Amira.



— ¿Eh?, ¿por qué esperar un día después de que el Muhaqdad se vaya?.



La razón del porque comenzar con el rescate un día después, es para aprovechar un fenómeno meteorológico conocido por los locales como “Silaytlia”. Se trataba de una tormenta de arena que ocurría en la noche cada cierto periodo de días, es más fuerte que las tormentas de arena ordinarios que se dan de día.



En la región donde se encuentra la fortaleza Hasr, se calcula que un Silaytlia ocurrirá un día después de la partida del Muhaqdad.



— ¿Algunas de esas armas tuyas tienen el poder para atacar a largas distancias de forma silenciosa? –Amira le pregunto a Rozuel.



—Je, pareces que ya conocías la respuesta de antemano –Contesto Roz —Por supuesto, necesito ciertas cosas para llevar a cabo la creación de tal arma.



—¿Y qué es?.



—Metal, mucho metal.



Un arma centrada a eliminar blancos a larga distancia, un rifle francotirador, desempeñaría un papel crucial en el rescate, el tiempo estimado antes de marchar hacia la fortaleza era de 12 días. Transcurrido los días, marcharían a una ubicación situado en las cercanías de la fortaleza Hasr, esperando ocultos a que el Muhaqdad se marche y llegue la noche en que el Silaytlia se produzca.



El esper supuso que era lo más sensato, dado a que debían llevar a cabo este rescate con el sigilo necesario, la tormenta ayudaría a darle aquella ventaja de discreción. Con solo un plazo fijo de 12 días, no solo debía pensar en el rifle que llevara a cabo crear, sino también otras dos armas aparte que le sirvan para defenderse en encuentros cercanos.



—“Las armas que tengo ahora podrían bastar, pero preferiría mejorar mi potencia de fuego con armamento de mejor calibre” –Pensó el Trotamundos —“Además, también debo crear un arma nueva para Riha, precisare ayuda con la munición que fabrique para ahorrar tiempo”.



Aunque era capaz de crear los cargadores, era necesario rellenar las balas de estos de manera manual, aunque si bien podría usar su poder para acelerar tal proceso, sería un gasto de psi innecesario. Pues necesitaba todo el ESP con el que contara, para elaborar cada bala y arma que tenía en mente desarrollar.



Entonces pensó que los esclavos de Amira podrían ayudar con la tarea de rellenar los cargadores con munición, a Roz solo le tomaría unos minutos explicárselo a la propietaria como hacerlo y ella se los explicaría a sus chicos. De esa forma el proceso de empaquetar la munición elaborada, ahorraría el tiempo para centrarse los demás proyectos.



—“Si usare un rifle francotirador para eliminar objetivos sigilosamente, un silenciador me vendría bien” –Pensó el esper.



Había conseguido lograr la creación de silenciadores con un éxito moderado, los dispositivos o supresores creados con la finalidad de reducir el ruido de los disparos habían avanzado su desarrollo en su mundo natal a pasos considerables. La tecnología ESP facilito la producción de silenciadores capaz de suprimir entre un 99 a 99,9% del ruido, por desgracia Rozuel como mínimo a través de su habilidad esper, los suyos pueden reducir el ruido en un 65 a 70%.



—Una vez que todo dé comienzo, ¿cómo nos infiltraremos?, ¿con cuántas entradas cuenta esa fortaleza? –Pregunto Rozuel



—La fortaleza Hasr solo cuenta con una entrada, una inmensa puerta fuertemente vigilada en ambos lados –Contesto Amira.



—Maldición… aun si elimino a los guardias que la vigilan, esta permanecerá cerrada, teniendo como única forma de entrar el destruirla, y como algo así hará mucho ruido sin duda, como resultado el resto de toda la guarnición nos oirán y los tendremos encima.



—Nunca dije que usaríamos esa entrada.



El espía rebelde que yace en el interior de la fortaleza Hasr, durante su estancia allí ha estado creando una “segunda entrada”, en algún momento se tenía planeado asaltar sigilosamente tal localización. Pues en su interior se encuentran aprisionados varios guerreros de los rebeldes, quienes aún permanecen vivos y son sometidos a tortura diaria para sacarles información o como mero entretenimiento sádico.



—Solo podremos usar esta “vía alternativa” una sola vez –Declaro la propietaria —Pues nunca más podremos volver a repetirlo, ellos tomaran las medidas para que nunca vuelva a ocurrir, teníamos en mente reservarlo para utilizarlo cuando se presentara una ocasión especial, y ahora, ha llegado dicha ocasión.



Con todos los puntos relevantes discutidos de la reunión en torno a la planificación del rescate de Arpue Asa Hablu, esta se dio entonces por concluida. Cada parte se prepararía hasta llegada la fecha determinada en que la operación se llevaría a cabo. Dado a que Riha se encontraba dormida, no pudo participar en la reunión, a lo que más tarde su compañero se encargaría de ponerla al tanto de todo lo hablado.



Rozuel entonces se puso en marcha en la fabricación de nuevas armas para sí mismo y también para su aliada Lupian, lo primero en mente era pensar que rifle francotirador fabricaría. Lo considero durante un rato y llego a una conclusión, la M89SR sería una elección acertada.



El M89SR es un rifle francotirador de calibre 7,62x51mm OTAN, fabricado en la década de 1980 en Israel, ¿qué le llevo a elegirla?, bajo su lógica fue simple corazonada selectiva. Pero no se detendría allí, el rifle contaría con un silenciador, pero también necesitaba una mira telescópica.



—Amira, ¿hay alguien que tenga conocimientos de herrería arcana? –Le pregunto Roz.



—Bueno… los guardias cuentan con una forja tanto para producir armas normales como una para solo encantarlas con magia –Contesto la mujer de cabellera turquesa —¿Por qué lo preguntas?.



—Necesito que encanten algo…



Utilizando dos monóculos unidos por medio de un tubo metálico, crearían una mira telescópica improvisada, pues ambos monóculos en si contarían con un encantamiento mágico. Dicha magia permitía a través de su cristalizada estructura imitar el aumento de “zoom” a una determinada distancia como lo harían las miras semejantes de su mundo natal.



No es el primer objetivo construido con tal propósito, muchos exploradores hacen uso de artefactos mágicos o encantados con la capacidad de observar a largas distancia desde una posición segura. Por supuestos tales objetos consumen una considerable cantidad de mana dependiendo de la amplia distancia lejana que se observa.



Los monóculos encantados adheridos al tubo metálico se activan por medio del mana de Rozuel, y a través de su orden mental el “zoom” se configura acorde a sus especificaciones tanto la distancia, nitidez y ángulo. Por supuesto, al ser su mana el “mecanismo” que configura las distancia e imagen aplicada, eso significa consumir parte de su energía para ser utilizado y dado a que este tipo de magia consume una considerable cantidad de energía mágica al utilizarse en distancias grandes, supone un riesgo para un no-mago cuya reserva de mana es muy limitada.



Pero es ahí donde otro factor juega a favor del esper, gracias a su condición como “sangre de bruja”, todos los objetos mágicos utilizados tanto artefactos como encantados, están bajo el efecto de su rasgo biológico “Afinidad de Astado”. Su principal característica es brindar de manera “pasiva” un fortalecimiento automático al estar en contacto con un ítem mágico, pero también dicha cualidad permite brindar una utilización más óptima del consumo de mana que un no-mago promedio. En resumidas cuentas, Rozuel era capaz de utilizar objetos mágicos en el mismo grado de potencia que un no-mago, con un menor gasto de mana.



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[PRESENTE]​



PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Al voltear y apuntar los dos con nuestras armas a la procedencia de tales pisadas, nos encontramos con la presencia de un enigmático hombre de túnica blanca con un turbante del mismo color, cubriendo su cara con un pañuelo, dejando solo al descubierto sus ojos. No estaba solo, otros cinco individuos le acompañaban, portaban la misma vestimenta pero sin cubrirse sus rostros, todos ellos eran liderados por una sexta persona presente.



—Hola, chico ghrayb –Saludo un hombre calvo de barba corta negra y un punto purpura en la frente.



—Adil… -Cite su nombre.



— Realmente puedes entender lo que dicen, incluso hablar con ellos –La Lupian expreso su asombro.



—Sí, todo gracias a este artefacto mágico.



En mi dedo anular tenia puesto un anillo de plata con un cristal turquesa incrustado en esta, su principal función era poder oír el idioma de Quíatar a mi lengua, también si hablaba con un local, este me oiría hablar en su lengua natal. Básicamente, es un anillo mágico traductor.



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3 días antes – Corazón del Oasis – Habitación personal…

Amira me hace entrega de un anillo, el cual me indica que debo usarlo en el dedo en todo momento y nunca retirarlo tras ponérmelo o la efectividad de su poder podría verse perjudicado.



—Fabricarlo llevo más de un mes, un buen amigo de Askaatab me hizo este gran favor, con esto podrás entender el idioma de esta reino y hablar con los nuestros como si hablaras nuestra lengua –Conto la propietaria —Debido al alto coste tanto para crear uno como el tiempo invertido, solo uno se pudo hacer.



Al ponerme este anillo en el dedo anular, pude sentir como si una fuerza recorriera todo mi cuerpo en unos segundos, según Amira, esa sensación que percibí, era el mismo anillo afinándose a mi mana. Este artefacto mágico solo puede ser usado por un individuo en concreto, el primero en colocárselo en el dedo tras su fabricación, se volverá el “propietario”.



Es decir que solo el “propietario” tiene la capacidad de utilizar el poder del objeto, y al ser el primero en equipármelo, me volví su dueño legítimo, Riha sería incapaz de utilizarlo. Esa es la desventaja de este artefacto mágico, que solo puede utilizarse por un usuario determinado, si llego a morir, el anillo seguiría funcionando, pero nadie podrá usarlo, porque esa “afinidad” está marcada para siempre con la primera persona que se lo puso y no puede deshacerse con nada, como un pacto eterno.



Por supuesto, solo está limitado para traducir el idioma Quíatar, variaciones de dicho lenguaje no están incluidas en la traducción y la vida útil de este artefacto mágico es de un mes. Luego se tiene que recargar por varios días el cristal turquesa que tiene incrustado el anillo, la fuente principal de donde viene su habilidad mágica.



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[PRESENTE]​



— ¿Qué haces aquí? –Le pregunta al hombre calvo del punto purpura.



—Soy el “contacto”, dado a que es una tarea de enorme importancia, no podía permitirme estar fuera de esto –Contesto Adil con simpleza.



—Eres el líder de los rebeldes, si mueres en el transcurso, será un golpe duro para los tuyos.



—Y si tú mueres o este plan falla, nuestros enemigo se harán con una victoria formidable, la suficiente para darle un fin casi definitivo a nuestra “rebelión” –Concluyo Adil —Estoy dispuesto a arriesgar mi vida, con tal de que el rescate de Arpue Asa Hablu sea un éxito, no te preocupes chico ghrayb, como tú cuides mi espalda, yo protegeré la tuya.



—No sé qué habrá dicho, pero concuerdo con él –Opino la Lupian con una sonrisa.



—Como sea, ¿están todos listos? –Pregunte.



Todos los presentes a mi alrededor contestaron “si” al unísono.



—Entonces prosigamos con la siguiente etapa de la operación…



Continuara...
 
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CAPITULO 180 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA "INFILTRACIÓN"


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



La tormenta había alcanzado casi toda su fuerza, la poca visibilidad nocturna sumada a los vientos arenosos nos hacían casi prácticamente ciegos a lo que había a nuestro alrededor. Adil se acercó a la pared de la fortaleza y empezó a dar una serie de golpes suaves con la mano envuelta en mana.



— ¿Qué estás haciendo? –Le pregunte.



—Avisando a nuestro portero, sobre nuestra llegada –Contesto el calvo hombre del punto purpura.



Un círculo mágico surge en torno a la pared, de pronto esta se abre de manera vertical hasta formar un agujero hacia el interior, en el otro lado nos esperaba un guardia con una antorcha en la mano en un almacén de armas a oscuras. Dicho guardia en realidad era el espía de los rebeldes, el responsable de brindar información de las actividades en la fortaleza Hasr y también de asegurarnos una “segunda puerta”.



—Tomo varios meses, pero dio sus frutos… -Expreso Adil complacido de ello.



El espía seleccionado para adentrarse a la fortaleza poseía una habilidad de manipulación en torno a la tierra, los gruesos muros de piedra de esta fortificación estaban hecho para resistir varios impactos de maquinarias de asedio antes de caer. ¿Entonces cómo pudo sucumbir tal muro de dicha estructura fácilmente al poder de un solo mago?.



Tomo su tiempo, el mago vertió parte de su mana cada ciertos días en un punto específico de dicho muro desde el interior de la fortaleza, repitiendo este proceso por varios meses. Esa acumulación de magia paso inadvertido ante otros guardias, gracias a las notorias habilidades del espía en el dominio de su poder, y cuando finalmente se vertiera suficiente mana, sería capaz de activar su poder para someterla bajo su manipulación y abrirla desde adentro para brindarnos una entrada alternativa a la fortaleza.



Por supuesto, dicha “puerta alterna” no puede deshacerse, por los que los enemigos eventualmente la notaran y eso los alertara, pero he aquí donde el fenómeno meteorológico Silaytlia juega su papel más importante. No solo era una tormenta de arena nocturna hecho para brindarnos mejor sigilo, la cosa es que dicho fenómeno cuenta con ciertas propiedades.



La magia del mago espía manifestó para crear la segunda entrada, utilizo una considerable cantidad de mana acumulado por meses, lo que hace que en consecuencia al utilizarse tanto poder sea capaz de sentirse por los magos guardias cercanos de otros pisos e incluso también por no-magos de buena percepción ante la magia.



O al menos eso sería de no ser por el Silaytlia, esta tormenta de arena entorpece la capacidad de percibir la magia sobre aquello que este en torno a esta, semejante al concepto de un aparato que bloquea señales de celular o radio. Los sensores no podrán percibir la emanación del mana a consecuencia de este fenómeno meteorológico.



Además de que el Silaytlia tiene una estimada duración de una hora, ocultando por ese periodo de tiempo el agujero en la pared ante los ojos de los guardias del exterior, aunque nada evitara que uno del interior lo descubriera si llegara a este almacén. Básicamente, usamos esta tormenta a nuestro factor en más de un aspecto sigiloso.



—En marcha –Nos sugirió Adil.



El agujero nos llevó hasta una sala utilizada como una pequeña armería para simples armas ordinarias, según el espía, la fortaleza Hasr se dividía en tres pisos y un subsuelo. El primer piso alberga las celdas donde van a parar prisioneros del montón, además de albergar la mayoría de los cuartos donde duermen los guardias de bajo rango y el comedor principal.



En el segundo piso se encuentra las habitaciones de los oficiales de mayor rango, también para los invitados (cuyos visitantes en su mayoría son Alnabil que terminan llevándose algún prisionero para saber que explotación en particular). Además en esta planta se encuentran las armerías que almacenan armas mágicas, la mayoría son encantadas y alguna que otro un artefacto.



El tercer piso alberga laboratorios de alquimia, herrería tanto para producir armamento normal y mágico, un hospital, salas de interrogatorios equipado con herramientas de naturaleza mágica y al almacén donde se guardaba toda la comida. Era una planta hecho en su mayoría para la producción de bienes medicinales, armas y almacenaje de provisiones (además de ser el lugar donde se tortura a los presos).



Las torres de vigilancia no se acceden en el tercer piso como uno pensaría, sino desde el primero, todas las torres están interconectados a través del muro superior. Las torres son las estructuras más elevadas de esta arquitectura, por lo tanto la que más escalones tienen, ya que comienzan del primer piso hasta superar el tercero, alrededor del muro en torno a las torres, están instaladas numerosas piezas defensivas de asedio como cañones mágicos y balistas.



Eso nos lleva al subsuelo o piso subterráneo, su existencia solo es conocido por los altos mandos de la fortaleza, aquí son encerrados los prisioneros de considerable estimación o “valor”. Es allí donde nuestro objetivo, Arpue Asa Hablu, se encuentra encerrado y es donde debemos adentrarnos.



Al ya encontrarnos fuera de la tormenta y del frio clima del exterior, tanto Riha como yo, nos quitamos las túnicas dejando nuestras verdaderas prendas al descubierto, se me hizo para mí una camisa gris de mangas cortas semejante al chaleco oscuro que usaba en Gresswold, en conjunto con un pantalón largo. De mi cintura poseía un cinturón de cuero equipado con numerosos bolsillos, en ellos llevaba las armas y municiones creadas para mi uso.



Riha por su parte, vestía una camisa corta marrón que dejaba su vientre con pelaje al descubierto, un pantalón largo del mismo color, en su cintura portaba un cinturón como el mío con sus numerosos bolsillos. De un lado llevaba cargadores para la pistola Beretta 92 9mm con silenciador, del otro era la munición para la segunda arma que le hice, la cual uno de esos mismos bolsillos la mantenía enfundada.



Opte por cambiar de arma, al rifle M89SR la comprimir en una canica y la coloque en uno de mis bolsillos, para luego por consiguiente tomar otro en su lugar, al retornarla a su forma original obtuve una AK-47 con silenciador. Solo he creado tres silenciadores en total, una para el rifle francotirador, otro para la pistola 9mm de Riha y el último para el AK-47.



—“Echaba de menos tener una en mis manos…” –Pensé con regocijo mirando a la Kalashnikova.



Nos adentramos desde un agujero hecho desde un muro ubicado en una de las esquinas de la fortaleza, dejando el almacén por donde llegamos, dimos con un largo pasillo de dos caminos iluminado cada uno por numerosas antorchas. Si se escogió este lado para infiltrarnos, es porque según el espía, era el más seguro para que pudiera actuar con discreción para crear la entrada alternativa a la fortaleza y el que ofrecía una distancia más cercana a la entrada del subsuelo.



Teníamos dos caminos a elegir, una izquierda o derecha, la segunda conduce hacia la gran puerta custodiada de la fortaleza, por lo que obviamente la primera era nuestra elección. El amplio pasillo era iluminado por duraderas antorchas gracias a productos alquímicos que mantenía por más tiempo su combustión.



Éramos en total un grupo de 10 personas (contándome a mí y Riha), de siete, 2 iban armados con sables y un pequeño escudo de madera adherido al antebrazo, otro portaba una lanza a dos manos, dos llevaban un arco, Adil tenía sus armas enfundadas en su cintura y el hombre de túnica que cubría su rostro con un pañuelo en todo el camino, no mostraba llevar arma alguna a la mano o siquiera mostrar sus brazos, su túnica era la más gruesa de todos los presentes. El décimo era el espía, nuestro guía primordial en esta operación, llevaba puesto el uniforme de la guardia de la fortaleza, resaltando un manto azulado que le cubría del hombro hasta los pies, sobre su cabeza llevaba un turbante del mismo color, con protecciones de cuero en el pecho y espalda en conjunto de algunas hechas de hierro sobre los hombros unidas a una situada en el pecho por encima de la cuero, al nivel del corazón, su arma era una lanza corta con punta metálica en una mano y un escudo de hierro en otra.



Llevamos una formación en concreta, me situé al frente con los dos sablistas a mis lados, Adil se situó en medio con los únicos arqueros a sus dos costados, Riha cuidaba la retaguardia junto al único lancero y el hombre del rostro con pañuelo caminaba al lado de uno de los arqueros junto al espía. Tan pronto percibí algo al frente, levante mi mano en señal de alto, todos se detuvieron al mismo tiempo, el espía apago la antorcha cercana a nosotros para que la oscuridad nos brindara su escondite y nos agachamos para ser más difíciles de notar a la vista.



—Patrulla de guardias, tres blancos –Identifique a los que se aproximaban.



Dos llevaban lanzas cortas de punta metálica y escudos de hierro, el tercero una ballesta, se aproximaban a nuestra posición, Riha con pasos silenciosos se situó a mi lado con su 9mm con silenciador apuntando a los potenciales blancos, entre los dos nos encargaríamos de lidiar con la patrulla.



—Oigan, esa parte está a oscuras –Noto uno de los guardias.



—Antorchas defectuosas, tendrían que castigar a los alquimistas que no hacer bien su trabajo en producir esas porquerías que las mantienen encendida como deben –Comento un segundo.



—Mejor la encendemos, si el capitán se entera de que la pasamos por alto, nos dará latigazos sin piedad…



El trio de guardias a través de sus expresiones denotaba un miedo instintivo hacia su superior, para luego empezar a acercarse a la antorcha apagada para encenderla. A una distancia considerable, la Lupian y yo abrimos fuego, mi arma disparo en semiautomático abatiendo de tres tiros en el rostro al guardia que tenía por objetivo, mientras que ella líquido a su blanco de un disparo a la frente.



— ¡Oigan!, ¿¡qué demonios les pasa!?... ¿¡s-sangre!? –Noto el guardia restante las fatales heridas en sus compañeros abatidos.



El último fue liquidado por la semihumana lupina con un disparo en el cuello, gemía con intenso dolor mientras se ahogaba en su esencia vital, con la patrullada erradicaba teníamos luz verde.



—Cuanto letalidad silenciosa, si nos fabricaras esas armas que utilizas y las distribuyéramos a los rebeldes, quizás tendríamos una considerable ventaja que acelere nuestra victoria –Comento Adil.



—El trato es que los ayudaríamos, pero bajo ninguna circunstancias accederé a brindar mis armas a otros, Riha es una excepción a esa regla –Le aclare.



—Cielos… -Suspiro el hombre calvo con cierta decepción —Sí que eres precavido con tus “aliados”, aunque tampoco es algo malo, puedo darme más de una idea del porque tomar todas esas precauciones.



El enemigo en común era casi todo un país, contaban no solo con un mayor número de tropas, sino con una amplia gama de recursos bélicos como maquinarias de asedio y barcos voladores de guerra, si brindara mi armas a estos “rebeldes” que solo cuentan con pequeñas fuerzas de infantería, la única forma de que ellos obtuvieran una significativa ventaja sobre un enemigo de mayores recursos, es con tácticas que les permitan causar estratégicos ataques rápidos y sorpresivos a pequeñas escalas. Es decir, hostigar en operaciones de guerrillas al gobierno opositor con pequeños daños a sus infraestructuras vitales y fuerza militar, para poco a poco debilitarlo, podría tomar meses o inclusos años, no puedo darme el lujo de desperdiciar tanto tiempo.



— ¿Cuánto falta para llegar al piso subsuelo? –Le pregunte al espía.



—Siguiendo este camino, deberíamos dar con una puerta cerrada con llave, la cual llevo conmigo –Contesto el rebelde espía —La entrada al subsuelo se encuentra cruzando esa puerta.



Ocultamos los cuerpos de los guardias eliminados en las sombras brindada por varias antorchas apagadas, continuamos entonces por el pasillo, no pude evitar observar la presencia de varios artilugios con una palanca de hierro sobre la pared. Según Adil, esas palancas al bajársela, harán por medio de mecanismos en su interior, mover una serie de campanas para dar una ruidosa señal de alerta, y a través de un encantamiento mágico puesto sobre esas campanas, el ruido emitido se intensificara tanto, que se hará oír en todo la fortaleza.



—“Una apropiada alarma” –Supuse en mi mente.



Continuando nuestro avance, observamos a un costado una puerta que nos daba un segundo camino, pero según Adil esa puerta llevaba a unas escaleras circulares hacia arriba que conducía a una torre de vigilancia, por lo que era inútil para nosotros, la ignoramos para seguir el rumbo que ya teníamos.



— ¿Eh?... –La Lupian voltea en dirección opuesto con sus orejas en alto.



— ¿Sentiste algo?, ¿un enemigo? –Le pregunte con mis sentidos en alerta.



—Creí haber escuchado algo… pero no oigo nada inusual y no hay nada a la vista, lo imagine de seguro.



Cuando volvimos a enfocarnos en nuestro camino, la puerta por la que pasamos se abre de golpe, algo veloz sale de allí y se impulsa con sus pies sobre la pared con sobrehumana condición para dar un formidable salto. A una velocidad que superaba mi reacción, aquella figura con hostilidad se balancea con una espada pesada a mi cuello.



—“¡No me da tiempo para defenderme!... ¡y sin Intense Iron, a este paso voy a…!”



Adil se situé delante de mí con dos cuchillas desenfundadas, las dos median aproximadamente unos 30 centímetros y las hojas de estas eran curvadas. Todo su cuerpo se envuelve en un aura mágica, era fortalecimiento, sobre todo en sus manos y las armas que empuñaba, asumiendo una posición defensiva recibe el choque del metal del adversario.



Sorprendentemente no solo logra resistir la fuerte embestida del enemigo que utilizaba una espada pesada, sino que además lo hace retroceder, entonces todos pudimos ver con mejor claridad al atacante. En su torso lo único que llevaba puesto era una ligera protección de cuero atado por sus hombros, usaba un pantalón largo y andaba descalzo, su arma era una gruesa hoja curvada de 120 centímetros.



Pero lo que más destacaba del agresor es que era un semihumano, tenía la cabeza de un chacal con cuero cabelludo negro, tanto sus manos y pies eran animales, el resto era humano, aquel sujeto se trataba de un Anubian, sobre su cuello tenia puesto un collar de color plata. Sus brazos y torso estaban tonificados con una notable musculatura, era un guerrero adiestrado para empuñar el arma pesaba que portaba.



—Justo cuando mi turno estaba por terminar y creí que sería otra noche aburrida, me encuentro con un grupo bastante interesante, ¡no sé cómo ustedes pudieron entrar, pero me encargare de que…!



Su fanfarronería es interrumpida por un rápido y hábil combo de Adil, movía sus cuchillas con una destreza sublime y una fuerza que hacia retroceder al semihumano, a pesar de que por naturaleza ellos son físicamente más fuerte que los humanos. No conseguía apuntarle bien con mi AK-47, Riha tampoco tenía un tiro seguro, de disparar podríamos darle a Adil.



El hombre calvo parece que tomo la responsabilidad de lidiar con el anubian, no le daba un respiro a su oponente de la espada pesada, este solo podía defenderse de los ataques de Adil. El líder de los rebeldes lucia su fuerza, pese a que sus armas eran pequeñas y ligeras, eran capaces de tratar contra agresores que portaban instrumento de combate de mayor tamaño.



— ¡No te pongas engreído, maldito rebelde! –Declaro el Anubian.



El semihumano manifestó su magia con la finalidad de fortalecer su cuerpo y sus extremidades superiores como su arma predilecta, Adil hizo lo mismo utilizando un poco más de su propio fortalecimiento, los movimientos de sus brazos se hicieron más veloz y llego a un punto en que la hoja pesada del atacante empezó a fracturarse.



— ¿¡Que!? –Exclamo con presunto asombro el anubian.



Fue en una embestida al mismo con la punta de ambas cuchillas sobre la hoja del semihumano que llevo a la espada a los límites de su durabilidad, pues esta se partió a la mitad tras el impacto. Estaba perplejo, totalmente anonado ante lo que presencio, su oponente logro destruir su arma pesada con un par de livianas, superando su propia fortaleza física semihumana y la que le brindaba el fortalecimiento, ese humano le gano.



Con su espada inutilizada, estaba vulnerable y el hombre calvo no perdió el tiempo, movió hábilmente una de sus cuchillas, apuntaba para rebanarle el cuello, el semihumano en un acto desesperado manifestó todo su mana en su fortalecimiento para evadirlo. Consiguió evitar que el cuchillo tocase su cuello, pero sacrifico uno de sus brazos en el proceso, soltó su destruida arma para darle prioridad a cubrir la herida sangrante del miembro perdido.



Herido e indefenso, miro entonces a una palanca de hierro cercano, una de los tantos mecanismos para activar una alarma que ponga en alerta a toda la fortaleza. Manifestó su magia, en cantidades menores, quizás sus últimas reservas, su plan era fortalecerse para moverse rápidamente hacia el artilugio y utilizarlo.



Adil se percató de los planes del anubian y se desplazó hacia él para detenerle, yo le apunte con mi AK-47, estaba nervioso, un blanco en movimiento sobrehumano no era un objetivo sencillo de lidiar, puse mi dedo en el gatillo esperando asestar. Dos disparos son efectuados, pero no vienen de mi arma, pues esta estaba en semiautomático, de haber disparado serian tres los disparos.



Fue obra de Riha, note la mirada certera y fría de la Lupian, nunca dejo de apuntar, busco el momento oportuno para hacerlo, cuando el anubian se alejó de Adil, encaminándose hacia la palanca para accionar la alarma, ella aprovecho esa oportunidad. Los disparos de la Lupian asestan en la espalda del semihumano causando que cayese al suelo y no lograse alcanzar el mecanismo.



—“Cuanta habilidad…” –Pensé entonces.



Actuó con rapidez y logro darle con tenaz puntería a un blanco en movimiento, que se desplazaba sobrehumanamente y consiguió producirle dos impactos críticos en la espalda, uno de esos disparos sin duda debió perforar uno de los pulmones del anubian. Pero aún no había muerto, estaba agonizando, intentando ponerse de pie, pero entre las heridas infligidas y la pérdida de sangre tanto por sus heridas de balas en la espalda, vomitándolo por la boca y en su brazo cortado, la debilidad física azoto bruscamente su cuerpo.



Adil no perdió el tiempo y lo remato con el clavar de sus cuchillas en la sien del moribundo semihumano, lográndose eliminar al problemático guardia anubian, el líder rebelde se quedó mirando fijamente su cadáver.



—Esa marca... –Pronuncio él con cierto tono de incomodidad.



— ¿Qué ocurre?.



Me acerque a él, mire fijamente también al cuerpo y note la presencia de una marca en la espalda del anubian, una que había visto con anterioridad, tenía la forma de un triángulo invertido con el grabado de una mano de solo cuatro dedos, faltándole el dedo meñique.



—“Hyslamia” –Cito Adil al mirar aquella marca en la espalda del semihumano.



— ¿Reconoces esta marca? –Le pregunte.



—Le pertenece a uno de los comercios de esclavos más grande de toda Sharya del sur, no… de hecho, es prácticamente la única –Contesto el líder rebelde —Eliminaron toda competencia absorbiendo a otros negocios centrados en la venta de esclavos, ya sea por la fuerza o por la extorción, su influencia y vasta riquezas son equiparable al de todo un reino… pues dicen que están afiliados al “Tartib-Qaede”



Tartib-Qaede, una poderosa organización criminal de gran renombre cuya influencia y negocios está extendida en toda Sharya, tanto en los reinos del norte como del sur, junto a la “familia Bonavesse” del continente de Gresswold, conforman dos de los tres grupos proclamados como las “Calamidades de las sombras”, las más peligrosas entidades dedicadas al crimen organizado. Si algo ha de destacar de estas organizaciones, es que su poder económico, fuerza paramilitar e influencia política, pueden rivalizar con una nación entera o dos.



—Este anubian era un esclavo adquirido de ese comercio –Concluyo el calvo del punto purpura en la frente.



Todos los esclavos del “Hyslamia” llevan la marca del triángulo invertido con la mano de cuatro dedos, prueba fidedigna de que son sus “productos”.



—Hay una cosa se sabe de los Hyslamia en torno a sus legítimos dueños, todos ellos comparten una característica física en común que poseen desde su nacimiento –Relato Adil —Solo tienen cuatro dedos en ambas manos.



Si la Hyslamia colabora con Muer Afigad, eso significa que este Azim Alnabil puede estar recibiendo apoyo de la mismísima Tartib-Qaede, eso quiere decir que no solo estábamos lidiando con casi una nación entera, sino también contra una poderosa organización criminal que cuenta con los recursos de una nación.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



Cercanías de la Fortaleza Hasr – 30 Minutos después desde la infiltración…

Con la Silaytlia aun en curso, dos miembros de la rebelión se encontraban situado a escondidas en los alrededores de la fortaleza, con una carreta tirada por camellos, estaba preparada y lista para utilizarse en cualquier momento. De repente uno de ellos cae enseguida al suelo, llamando la atención del otro quien se encamina a su ubicación para socorrerle, en vano intenta hacer que le hable o reaccione, pues este no respondía.



Y no tardo en descubrir la razón, algo perforo su pecho matándolo en el acto, algo con la suficiente fuerza de penetración de una lanza, pero no había tal arma en escena y tampoco señales o indicios de que usase algún proyectil pesado. Lo único que observo en el cadáver, es que sobre la herida abierta, la sangre estaba acompañada de rebosante arena.



— ¿Es este el plan de escape que ese patético líder rebelde tenía planeado hacer uso?, que detalle tan lamentable –Una voz declaro a espaldas del rebelde.



El miembro rebelde estaba asustado, aquella persona que se encontraba a sus espaldas era un enemigo, uno que transmitía una intensa aura ruin y amenazante, provocando que todo su cuerpo involuntariamente temblara sin control y haciéndole incapaz de moverse, estaba paralizado del terror. Aquella figura hostil en su retaguardia hace un movimiento rápido con una de sus manos, y en cuestión de segundos, el rebelde es decapitado.



Ni con los camellos tuvo piedad, los asesino con macabramente y luego destrozo la carreta, aquella persona se presentaba como un hombre de piel bronceada con túnica blanca y turbante negro, de un fornido físico, larga barba negra y una cicatriz ubicada al lado de su ojo derecho. Toma del bolsillo de su vestimenta una esfera de cristal que cabía perfectamente en la palma de su mano.



—Todo va según lo planeado –Hablo el misterio hombre de barba a través del cristal.



—“Ya tienes tus ordenes, solo dos de ellos importan, el resto, elimínalos” –Una voz femenina resalto de la esfera —“Su excelencia Muer Afigad, no aceptara fallas”.



—Cumpliré con las órdenes que se me dieron, con diligencia.



Una criatura bípeda más grande que un camello, con cabeza de hiena, pelaje pardo en conjunto con manchas y escamas de reptil, así como también dos protuberancias en su cabeza en forma de cuerno, se acercó al hombre barbudo para frotar con afecto su rostro en la nuca de este. El hombre le responde acariciándole su cabeza.



—Cumpliré con las expectativas de su excelencia, lo juro por mi honor como Muhaqdad.



Varias siluetas surgen de la tormenta de arena acercándose al hombre desde una dirección en concreto, primero en docenas, luego en centenares, hasta observarse incluso la de un gigante.



Continuara…
 
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CAPITULO 181 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA "SEÑUELO"


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Continuando por el pasillo fuimos a terminar en una desviación a la cual conducía a una gruesa puerta de hierro de considerable tamaño.



—Es aquí –Dijo el espía rebelde —Yo iré primero.



Tomando una llave de su vestimenta, la coloco en la cerradura hasta oírse un estruendoso sonido producto del mecanismo interno de esta, era la puerta abriéndose, al otro lado oímos voces de personas alteradas, eran guardias, el espía quien fue primero se dejó ver y nosotros nos ocultamos atrás esperando el momento para entrar.



— ¿¡Quién eres tú y que estás haciendo aquí!? –Uno de los guardias le amenazo.



—Soy el relevo, ordenes de los superiores –Se excusó el espía.



— ¡Buen intento idiota!, pero en esta parte de la fortaleza no hay cambios de guardias hasta el amanecer, ¿¡quién eres en realidad!?.



Le habían descubierto, salí de mi escondite a apoyarle en conjunto con Riha, al entrar doy con una amplia sala iluminada por piedras mágicas de luz incrustada en las paredes, en los alrededores observaba numerosas celdas, en frente del espía observo a tres blancos de protecciones ligeras de hierro en el pecho con cuero duro, armados con lanzas y espadas. Ellos notan enseguida nuestra presencia y se ponen en alerta apuntándonos con su arma, con el AK-47 en semiautomático le dispare a uno de ellos en la frente asestándole, luego abatí a un segundo dándole en el pecho al nivel del corazón y Riha elimino al tercero de un disparo a la carótida.



—Despejado –Confirme al no ver más guardias en las cercanías.



Los demás entraron enseguida, los arqueros rebeldes mantenían tensados sus arcos a la vez que los sablistas y el lancero se movían en una posición defensiva, los únicos que entraron en total calma era el rebelde que cubría toda su cara con un pañuelo y Adil.



—Toda esa gente… -Adil miro a las celdas de a su alrededor.



Casi todas albergaban entre 1, 2 o a 3 prisioneros a la vez en una celda, destacaban presos jóvenes e incluso ancianos, algunos tenían largas barbas canosas con uñas largas y un olor corporal nauseabundo, dejando en claro el tiempo que llevan encerrados. De los pocos jóvenes que hay presente, habían muchachos de entre 14 a 16 años, ¿por qué encierran a menores de edad aquí?, aunque doy por hecho un detalle, el concepto de “menor de edad” no existe aún en Avalia.



— ¿Por qué hay prisioneros muy jóvenes encerrados aquí en una fortaleza?, creo que uno de ellos tiene mi edad –La loba semihumana pregunto en voz alta.



—Quien sabe porque mantienen presos tan jóvenes en este lugar, quizás cometieron un crimen que desde la perspectiva de las autoridades eran “serias” y suficiente para ser enviados aquí –Conjeture ante tal duda.



—No –Negó Adil mi punto —Mantienen prisioneros a esos muchachos por otra razón, como un escarmiento para los reclutas, seguro cometieron algún error u ofensa a sus superiores y fueron encerrados aquí como castigos.



— ¿Reclutas? –Replique confuso.



Adil fue más que claro, los presos encerrados aquí de edades adolescentes fueron traídos a la fortaleza para convertirse en los futuros guardias y/o carceleros de este sitio. Es una práctica habitual de algunos Azim Alnabil, tomar niños huérfanos, vándalos menores y esclavos para desde una edad muy temprana, someterlos a entrenamiento intensos para convertirlos en soldados eficientes a largo plazo.



En este caso, los de la fortaleza ya eran reclutas que desempeñar un papel como la siguiente generación que custodiara este sitio, entre sus rostro algunos denotaban miedo, otros frustración y algunos indiferencia. Fue entonces que viendo entre las diferentes celdas, note a un prisionero que llamo mi atención.



— ¿Eh?, este tipo… -Pensé en voz alta.



Una celda en específico albergaba a un solo prisionero y el único que estaba encadenado en toda la sala, pues tenía las manos, piernas y cintura encadenada con grilletes, más un collar que deduzco servirá para suprimir magia, dejando en claro que era un mago, su boca estaba cubierta por un grueso trapo, como si quisiera que no hablara, pero lo que destacaba este preso del resto era su etnia. Aquel era un muchacho de tez blanca, a diferencia del resto que eran piel bronceada, es decir, no era un habitante de este reino, ¿un forastero tal vez?.



Aquel individuo yacía profundamente dormido recostado contra la pared, por su altura deduzco mide unos 180 a 185 centímetros, poseía un cuero cabelludo largo negro con signo de crecimiento de barba como bigote y se encontraba únicamente en pantalones, el físico de su torso era corpulento pero sin gordura o músculos, pero sus brazos y piernas en cambio sí que deleitaban cierta tonificación muscular.



—Todos despertaron por el ruido que se armó eliminando a esos tres guardias, este debe tener el sueño muy pesado… -Dije en voz alta estando a la proximidad de su celda.



Pronto el muchacho bosteza y abre los ojos, con una mirada somnolienta se me queda mirando fijamente y luego enfoca al AK-47 en mis manos, de repente abre sus ojos en grande como si su somnolencia se desvaneciera en el acto. Me vuelve a mirar a mí a la cara, luego al AK-47, de vuelta a mí y otra al arma, repite esa acción un par de veces más hasta detenerse y fijar su vista sobre mí.



— ¡Mmmmmmmm…!



Me estaba hablando, pero como tenía un grueso trapo cubriéndole la boca su habla era incongruente y para nada entendible, pero se agitaba como si quisiera sacarse los grilletes de las manos para llegar a su boca con el fin de quitarse ese trapo y dialogar conmigo. En el continente de Sharya hay gente de tez blanca, aunque estos habitan en los reinos ubicados muy al norte, pues en toda la parte sur residen humanos de etnia bronceada e incluso negros, llámenme racista, pero es la terminología correcta para mencionarlos aquí. Lo más seguro es que este tipo sea un esclavo traído de algún reino del norte.



— ¿Qué harán con los prisioneros? –Le pregunte a Adil.



—Algunos de los que están encerrados aquí pertenecen a nuestras fuerzas, rebeldes capturados para ser interrogados o golpeados en diversión de otros –Me contesto él calvo de punto purpura.



Observando detenidamente, veo como la inmensa mayoría de los presos tienen notables heridas en el cuerpo, desde cicatrices, la falta de un miembro, ojo e incluso la mitad de una oreja. Otros son dejados en un estado de desnutrición considerable junto a un compañero de celda, ¿con que propósito?, viendo que prisioneros con el mismo castigo lo acompañan el cadáver de un esqueleto a su lado, puedo llegar a una clara idea de la razón de este horrido método de tortura.



—Planeo liberarlos luego, una vez que hayamos encontrado a Arpue Asa Hablu, ese era el objetivo original de este plan para infiltración a la fortaleza Hasr, salvaremos a todos los que podamos –Aseguro el líder rebelde.



Estaba en lo cierto en algo, pues tras esta operación es obvio que las autoridades de la fortaleza tomaran medidas para que nunca más pueda a volver ocurrir este método de infiltración, era una chance de solo una vez.



—Ese tipo de allí parece que está algo alterado –Comento Riha mirando al prisionero forastero encadenado de la celda.



Seguía agitándose, intentando liberar alguna de sus manos, e incluso me hablaba, pero inútil eran sus esfuerzos.



—Ya liberaran a los prisioneros luego, de momento enfoquémonos en el principal objetivo –Le dije a mi compañera Lupian.



—Sí, señor.



Los hombres de Adil se encargaron de los cuerpos de los guardias abatidos arrojándolos dentro de algunas celdas vacías, casi todos los prisioneros encerrados suplicaban que lo sacaran de allí.



— ¡Prometo que volveremos por ustedes mis hermanos! –Hablo Adil —Una vez nos ocupemos de una tarea importante, volveré por ustedes y los sacare de aquí, no puedo imaginar el calvario por lo que han de haber pasado al estar encerrados aquí, a merced absoluta de la crueldad de la tiranía que rige hoy en día a Quiatar. Prometo… que volveré por ustedes, mis hermanos.



Los prisioneros tras oírle, le agradecen y aceptan esperar pacientemente su regreso, calmando su desesperante y alborotador comportamiento, deben tenerle mucho confianza a Adil para que sus palabras llegaran a ellos, pues ni uno solo se le opuso.



—Por aquí.



El espía nos guía hasta dar con un pasadizo secreto escondido tras una pared, haciendo presión a un interruptor hábilmente oculto al ojo atento, esta se abre para llegar a una habitación vacía iluminada por unas antorchas.



—Por aquí se accede al piso subterráneo –El espía explico.



—“Pero no hay nada aquí” –En mi mente hable.



El espía luego se acerca al centro de la habitación y de su vestimenta toma un pequeño pedazo de papel con algunas escrituras en ella y la arrojó al suelo, pronto el objeto se desvanece sobrenaturalmente y un círculo mágico se manifiesta.



—Ahora lo entiendo, una entrada mágica de teletransportacion –Dijo Adil en voz alta.



—Así es, el piso subterráneo solo es accesible a través de ese trozo de papel el cual contiene una fórmula mágica que abre el acceso al hechizo de teletransportacion, me tomo un mes entero conseguir solo uno.



De modo que el papel del espía actúa como una especie de “tarjeta llave”, que necesita estar imbuido con una magia especial hecha para activar el mecanismo que conduce al piso subterráneo.



—Oigan, una vez que nos adentremos, ¿necesitaremos otro de esos trozos de papel para regresar? –Pregunte.



—No necesariamente, investigue el piso subterráneo minuciosamente, posee en total 6 puntos desde donde acceder, el trozo de papel es para activar el hechizo de teletransporte desde el exterior, pero una vez en el interior, se puede salir del sitio sin necesidad de recurrir a uno –El espía informo.



Supongo que se tomaron las molestias de diseñar una manera de complicarle a los intrusos acceder al piso subterráneo, pero una vez que se cuelan a este, escapar lo hace más fácil.



—Yo me quedare en la otra sala y asegurare la salida –Asumió el espía su rol —Les deseemos suerte a todos.



El espía rebelde se retiró de la habitación con el cerrar del pasadizo secreto, luego el círculo mágico invocado cubre toda la habitación y al estar todos situados en este, el círculo se activa con el desprender de mucho mana.



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— ¿Es aquí el piso subterráneo? –La loba con curiosidad pregunto.



Llegamos a una plataforma de piedra del mismo tamaño que el círculo, a ambos lados había otras plataformas iguales a esta, 6 en totales, la nuestra estaba ubicado al final en el lado izquierdo. El área al que llegamos era bastante amplio, la distancia entre el techo y el suelo era de 8 metros, y todo el piso estaba cubierto de arena, la iluminación en el lugar era aportada por antorchas y piedras mágicas.



— Un piso arenoso, ¿acaso les gusta tanto el maldito desierto como para crear uno desde adentro? –Pregunte en voz alta.



—Todos estén en guardia –Adil nos advirtió.



Ciertamente debo estarlo, este sitio es lo bastante abierto como para recibir un ataque sorpresa, es por eso que avancemos cuidadosamente, los arqueros tenían sus arcos tensados, los que utilizaban armas blancas estaban en guardias y en cuanto a Riha como a mí, nuestra armas apuntaban al frente con el dedo cerca del gatillo. Más adelante el camino estaba bloqueado por una pared, pero luego nos dimos cuenta que había una puerta para acceder a esta, la única utilizable.



—Ahora esto si me huele a trampa –Pensé en voz alta.



— ¡Movimiento en la puerta! –La Lupian exclamo.



Estando solo a 22 metros de la puerta, esta se abre, de su interior surgen un escuadrón de 20 criaturas de pieles verdes con alturas iguales y algún que otro superior a un hombre adultos, orejas largas, poco cuero cabelludo, colmillos sobresaliendo de su boca y extremidades tanto superior e inferior como un torso tonificado. La inmensa mayoría estaba equipado con armas blancas como espadas pesadas, mazas con escudos y lanzas largas, en cuanto a protección, solo 3 de los más altos llevaban puesto una armadura de cuero muy gastada, el resto estaba con el torso al desnudo.



—Orcos… -Identifique a ese tipo de seres.



Mientras que el continente de Gresswold tiene a los goblin, los de Sharya posee los denominados “Orcos”, seres de bajo intelecto con un nivel de sociedad tribal, aunque al principio parecen compartir mucho similitud con un semihumano, los orcos no están clasificados en el mismo estatus que uno, ya que un semihumano posee un nivel de inteligencia y entendimiento semejante a un humano, un orco en cambio no, ya que se puede comparar a uno con un grado se razonamiento semejante al de un cavernícola, dichos seres están en la clasificación de “monstruos”.



Curiosamente el continente de Orianta también poseen “orcos”, pero a diferencia de los de Sharya, los orcos de Orianta en lugar de ser unos pieles verdes, tienen más bien un aspecto de cerdos antropomórficos. Cuando apunte mi arma hacia ellos y estaba a punto de abrir fuego, Adil me detiene situando su brazo en frente de mi con su palma abierta.



—Deja que “él” se encargue.



—“¿Él?”.



No supe a quien se refería, hasta que me di cuenta que aquel rebelde que cubría su cara con un pañuelo se nos había adelantado solo, en todo el momento de la operación no lo había visto hacer nada, ¿entonces finalmente va a actuar?, Adil quiere que lo deje en manos de ese individuo, ¿es así de fuerte para tenerle tanta confianza?. El hombre con el emanar violentamente de su magia hace volar en una fuerte brisa tanto el pañuelo y la túnica que vestía, revelando ser alguien de robusta constitución, con cicatrices contundentes y de cortes alrededor de todo su torso e inclusive su cara, pero también había otro detalle, no tenía brazos.



—Oye… no es por faltar el respeto, pero ese sujeto de allá, no tiene brazos, ¿crees que vaya a estar bien por su cuenta? –Le pregunte a Adil.



—Jejeje, solo observa y veras –Fue la respuesta del líder rebelde.



La falta de brazos en ese individuo no fue por razones naturales, se observa que pudo haber sido causado por el corte de un arma afilada, aun si es un mago, ¿cómo será su estilo de combate carente de la utilización de miembros superiores?. Al emanar una considerable cantidad de magia, el hombre proyecta dos brazos hechos completamente de mana.



—“¿Luchara con prótesis hecho de energía mágica?” –Me pregunte en mi mente.



Pero luego aquel individuo materializo un arco de madera, la cuerda del arma estaba hecha de mana, invocando por consiguiente una flecha hecha de metal, a la cual tensa de inmediato, pero su objetivo no eran los orcos, sino que apunto hacia arriba. Al lanzar su flecha tanto sus miembros de mana como el arma que empuñaba desaparecen, el proyectil se eleva varios metros sin llegar a tocar el techo, para luego descender y clavarse en el suelo.



—Esto me parece extrañamente familiar…



De la flecha clavada, se invoca repentinamente un círculo mágico de tan tamaño, el mana fluye de sus bordes como llamas incoloras y dos docenas de sables flotantes surgen de este.



— ¡Es el circulo de aquella vez! –Pronto recordé.



Cuando Riha y yo estábamos apresados por esos esclavistas, una flecha impacto cerca y manifestó un circulo que creo a esos sables que lucharon contra ellos, entonces el responsable de invocar tales cosas era ese mago sin brazos.



—Aquí comienza la verdadera lucha –Dijo Adil con cierta emoción.



Los sables se movían a la voluntad del mago sin brazos, como si los esgrimirá a todos juntos a la vez, los orcos respondieron a las invocaciones y centraron toda su atención en las espadas flotantes. Los orcos tenían la ventaja en cuanto a las cualidades físicas como la fuerza o resistencia, los de menor estatura se movían más rápido y los más grandes blandían las armas más pesadas proveyendo el mayor daño en un impacto cuerpo a cuerpo.



Los sables sin embargo tenían la ventaja de la destreza y la velocidad sobre sus enemigos, aunque el choque entre los dos filos siempre terminaba con el retroceder de los sables invocados por parte de la fuerza de estos seres, las espadas que levitaban se recuperaban en segundos y volvían a la carga. Fue en ese instante en que la estrategia del mago sin brazos se llevó a cabo, en el primer ataque deja que una de sus invocaciones absorba el golpe del orco, acto seguido una segunda espada apoya a la primera atacando de manera consecutiva al monstruos antes de que este reaccione para defenderse.



Los orcos grandes como bien se aclaró, son fuertes pero lentos, en el momento en que uno de ellos ataca, lo hace con todas sus fuerzas, eso hace que le tome un puñado de segundo recuperarse para dar otro ataque o defenderse. Aunque eran una lucha de 20 contra 20, los orcos combatían sin una formación en concreto, era una manera de lucha desorganizada que se basaba únicamente en acercarse lo necesario y dejar que la fuerza bruta hable por el resto.



De esa manera el mago sin brazos fácilmente puede mover a sus invocaciones para que de una manera táctica, atacara a un puñado para distraer a unos cuantos y que entre dos, se lanzaran contra un orco. Resultado: en el momento en que su estrategia del ataque consecutivo con un segundo sable se lleva a cabo, el monstruo incapaz de reaccionar es herido gravemente conllevando a que sufra una hemorragia mortal, traspasando a través de su armadura de cuero, aunque viendo la baja calidad de este, el resultado era evidente.



Llevando a cabo su táctica, eliminaba uno a uno a los orcos, luego cuando alcanzo la superioridad numérica, llevo el ataque de dos sables voladores entre dos grupos a dos orcos, luego tres grupos y eventualmente la victoria estaba a su alcance.



— ¡Cuidado! –Señalo la Lupian.



Un nuevo orco apareció de la puerta, su piel en lugar de ser verde, era grisácea, su masa muscular era menor comparado a los anteriores, en su mano empuñaba un bastón y usaba un cráneo de animal como casco, su poder se especializaba en la magia. En la punta del bastón había concentrado tal cantidad de mana que al canalizarla lanzo un proyectil contra el mago sin brazos.



Los sables de repente crearon desde el aire una formaron circular alrededor de su invocador y cuando el proyectil se acercó a la proximidad de este, impacta contra una barrera siendo bloqueada exitosamente. Demostrando que las armas flotantes del mago no solo tenían capacidad ofensiva, sino incluso poseían una cualidad defensiva como medida para proteger a su usuario.



Pronto el mago orco empezó concentrar mana sobre la punta de su bastón para otro ataque a distancia, pero el mago sin brazos no se lo permitió, mando a dos de sus sables a atacarle y el monstruo en lugar de reaccionar a estos, solo siguió concentrando su magia, en consecuencia el primero le apuñala en el pecho justo en el corazón y el segundo atraviesa el cráneo que llevaba puesto, con un daño critico a su parte cerebral, su muerte fue instantánea. Con todos los orcos abatidos, los sables desaparecen.



—“Assim” –Cito Adil aquel nombre —Fue un guerrero leal que formaba parte de las fuerzas del Azim Alnabil Aqrame Shatuuel, aun tras la muerte de nuestro señor, siguió luchando en su nombre para que sus ideales aun vivieran, en una confrontación directa contra el enemigo, él y todo un escuadrón bajo su liderazgo fueron bombardeados por varios barcos voladores de guerra, solo Assim sobrevivió.



Era fuerte, no lo dudaba, ese mago aun sin brazos poseía una formidable habilidad para compensar la discapacidad de sus miembros superiores, pero un defecto observo, sin esos sables que le defiendan, ¿cómo lidiaría con un ataque sorpresa por su cuenta?. En cuanto Assim se acercó a los cuerpos de los orcos, uno de ellos de improvisto se levanta, aun con un fiero corte en su abdomen y la cantidad de sangre perdida, agarro firme su lanza y cargo contra el guerrero rebelde.



Pero ni Adil o los arqueros reaccionaron, el tal Assim conservaba la calma, de repente unas cuchillas fueron desenvainadas en la punta de sus calzados del rebelde, cuando su monstruoso oponente estuvo a su alcance, este agito su lanza contra él. Assim de un ágil salto evade el movimiento perforante del orco y acto seguido, apuñala con las cuchillas de sus zapatos de cuero el cuello del orco, más concretamente la yugular, con tal herida y sangre salpicándose a chorro, la muerte del ser inhumano se hace evidente, nuevamente fue la victoria del mago sin brazos.



—“Retiro lo dicho, este tipo es increíble” –Pensé entonces.



El camino estaba despejado, avanzamos entonces hacia la puerta, al otro lado el suelo ya no era de arena, sino hecho de piedra firme, llegamos hasta una amplia sala llena de celdas e incluso instrumentos de torturas, ya sean para someter a viles sufrimientos a sus prisioneros o brindarles una muerte lenta y dolorosa. Entre todo este sitio iluminado por unas pocas luces mágicas, solo un prisionero se encontraba en su interior, era un hombre canoso de cabello revuelto y larga nariz, llevaba puesto un harapo empañado con suciedad y manchas de sangre, tenía pocas heridas visible en su cuerpo y su flacidez era evidente de la poca nutrición que recibía, pues según Adil, este sujeto originalmente era gordo.



—Déjame adivinar, ese es Arpue Asa Hablu, ¿no?.



—Sí, es él –Adil lo confirma.



Adil se acercó a la celda del canoso hombre, por su edad estimaba que podría estar en sus 50 o cerca de los 60, estaba totalmente inconsciente y no respondía a los llamados del hombre del punto purpura.



—Esto es extraño... –Opino el líder rebelde.



— ¿Por qué lo dices? –Le pregunte.



—Este lugar alberga a sus prisioneros de mayor importancia, ¿y logramos llegar tan fácilmente hasta aquí con nuestro pequeño grupo? –Se preguntó el calvo del punto purpura en la frente.



Ahora que lo menciona tiene sentido, una inmensa fortaleza con cientos de guardias y en los puntos importantes donde la seguridad debería ser más estricta, los números fueron más inferior de lo estimado, ¿el enemigo nos subestimaba o acaso esto…?



—Debemos darnos prisa –Adil sugirió.



La jaula donde Arpue estaba encerrado estaba cerrada, no poseíamos la llave para abrirla, pero eso no detuvo al líder rebelde para abrirla con la fuerza bruta, utilizo sus cuchillas de 30 centímetros cuyas hojas eran curvadas y con el fortalecimiento incluido, basto para de un ataque derribar la puerta, enfundo sus armas y levanto al Alnabil inconsciente.



—Tenemos el paquete asegurado, en marcha hacia la salida –Sugerí entonces.



— ¿”Paquete”? –Riha replica confusa.



—Es solo una expresión.



__________________________________________________________________​



Volvimos nuevamente por la sala cuyo piso era como un desierto, Adil cargaba consigo al inconsciente Alnabil, hasta que de pronto el canoso hombre comienza a emitir unos gemidos de quejidos, había despertado. Con cuidado, el líder rebelde lo recuesta en el suave piso de arena y el Alnabil al abrir sus ojos lo primero que ve es al calvo del punto purpura.



— ¿Adil?... –Pronuncio Arpue su nombre.



—No te preocupes, pronto te sacaremos de aquí, aguanta un poco más –Le aseguro Adil.



—No… no deberías estar aquí… -El Alnabil hablo con una voz alterada — ¡Todo esto es…!



Unos fuertes ruidos provinieron de la arena y en cuestión de segundos unas series de flechas de madera impactan sobre nuestra posición, los dos sablistas rebeldes, los dos arqueros y el único lancero fueron abatidos por esta sorpresiva lluvia de proyectiles. Riha y yo, quienes estábamos al lado del otro, éramos el blanco de algunas de esas flechas, pero sorpresivamente el mago sin brazos se posiciono hacia delante de nosotros y con las cuchillas de su calzado más fortalecimiento mágico las repelió fácilmente, las únicas personas que no estuvieron en el blanco de este ataque, fueron Adil y Arpue Asa Hablu.



Los demás fueron eliminados, dejándonos únicamente a nosotros con vida, solo quedábamos Riha, yo, Assim y Adil, junto al Alnabil que veníamos a rescatar.



—Una sala llena de arena, que tonto he sido por no darme cuenta antes, debí imaginar que serían ellos los que custodian este piso… -Expreso Adil con frustración.



Varios metros al frente, desde la arena surgieron docenas de ellos, vestían únicamente túnicas ligeras con sus cabezas al descubierto, seres de 1,70 a 1,90 de altura, de una piel escamosa verde, su hocico se asemejaba al de un cocodrilo (aunque el tamaño comparado al hocico de uno real era menor), tenían un largo cuero cabelludo que les llevaba a la mitad de la espalda y poseían una gruesa cola de 50 centímetros con espinas. Estaban armados con flechas, báculos y hachas, pero también llevaban lanzas arrojadizas consigo sobre una canasta en la espalda, el número total de estas criaturas presentes ascendían a los 60, no… calculaba mínimo unos 80 de ellos.



—Kamodos –Adil pronuncio el nombre de aquellas criaturas.



Los llamados “Moradores del desierto”, donde la arena es su territorio, así como el mar lo es para el tiburón.



—“Ya lo entendí” –Mire a Arpue Asa Hablu —“Él no era solo nuestro objetivo, sino también era un señuelo del enemigo”.



Continuara…
 
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CAPITULO 182 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “EMBOSCADA”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Docenas de Kamodos se encontraban frente a nosotros, cinco de los rebeldes de Adil perdieron la vida en una lluvia de flecha disparada sorpresivamente por los semihumano, si llegaran a atacar con el mismo movimiento, ¿tendríamos suerte de sobrevivir a la segunda oleada de proyectiles?. Por mi parte, lo tengo bastante complicado, pues aún era incapaz de contar con Intense Iron.



Uno de los Kamodos se posiciona en frente de todos, su robustez era mayor al resto, llevaba puesto además de una túnica, una armadura de cuero, su arma principal era un bastón de madera equipado en la punta con un cristal rojo (quizás de fuego).



—Altahowr moy ratyed… -Hablo el semihumano.



El anillo mágico que hacía de traductor no funcionaba con su habla, la criatura hablaba quizás un derivado del idioma local, pues la misma Amira me dejo en claro que solo traducirá el lenguaje del idioma principal del reino, sus derivados no cuentan.



—Javek yidadd, Altahowr meiok –Adil le respondió en su mismo habla.



— ¿Qué es lo que dicen? –Me pregunto Riha.



—Ni idea, la lagartija de allá habla un idioma diferente que el anillo no traduce, pero Adil también habla ese mismo lenguaje –Conteste.



—Es el idioma de los Kamodos –Aclaro el líder rebelde —Es similar a nuestro lenguaje, pero tiene sus ciertas diferencia en varias palabras y la manera de pronunciarla.



—¿Qué fue lo que te dijo?.



—Dice que quiere “dialogar con el líder”.



¿Dialogar?, acaso querían llegar a algún punto diplomático de todo esto, viendo los números del enemigo a su favor y la ventaja del terreno, me costaba creer que fuera eso. Entonces me doy cuenta, que el kamodo saca una esfera de cristal de su túnica, comenzó a acercarse, Adil hizo lo mismo y al estar los dos lo suficiente cerca entre ellos, el semihumano escamoso le hace entrega del objeto cristalino.



—Leoy meiok, Altahowr yae sandssaha –Fueron las palabras del kamodo.



Luego se alejó para volver con los suyos, Adil regreso con nosotros llevando en su derecha la esfera de cristal.



—Dijo que no era él quien quería dialogar conmigo, sino su “maestro arena” –Revelo Adil.



— ¿Y ese quién es? –Pregunte con duda.



—No lo sé, es la primera vez que lo oigo, pero es extraño, que los kamodos estén cooperando con los humanos, eso no es algo habitual –Concluyo el calvo del punto purpura en la frente con cierta incertidumbre —Algunos son susceptible a trabajar por dinero, pero en general con solo un pequeño puñado de 2 a 4 como máximo, y sin embargo, todos los kamodos de ahí son un clan entero.



Los kamodos viven en grupo llamados “clanes”, casi el equivalente a una manada, todos son liderados por un “maestro del clan” o “aleassaha” (esto segundo debe ser la forma de llamarlo en su idioma). Los kamodos no son de interactuar con los humanos u otros ajenos a los suyos, salvo cuando se trata de comercio, desconfían de otras razas debido a largas historia de esclavización hacia su gente, pues para el mercado de esclavos, son excelente mano de obra para las minas o como mulas de cargas para caravanas, pues además de sus capacidades físicas sobrehumana, están dotados de una alta tolerancia natural al calor del desierto y a precisar menos agua, a diferencia de los esclavos humanos, Enanos o Anubian que son propenso a colapsar y a la intensa sed.



Los kamodos valoran por sobre todo la fuerza y idolatran al desierto como su hogar legítimo tanto terrenal como espiritual, hay casos de estas criaturas que no forman parte de un clan, los “rezagados”, son quienes están abierto a trabajar con humanos y vivir en su sociedad.



—Un clan comprende entre 80 a 100 kamodos, son territoriales por lo que no dudan en matar a aquellos que no forman parte de los suyos, incluso a otros kamodos ajenos a su clan… -Explico Adil —Pero ese grupo de Kamodos de ahí, no hay duda… todo ese número comprende un clan, no tiene sentido, un clan entero jamás accedería a colaborar con humanos.



—“Es cierto, un clan de kamodos no accederían a trabajar con humanos tan fácilmente, para que te sigan, hay que hacerlo según como dictan sus costumbres” –La voz de un hombre salió de la esfera de cristal.



— ¿Eh?, ¿este objeto está haciendo sonar una voz de su interior?, ¿un artefacto mágico de comunicación a distancia? –El líder rebelde con asombro se pregunta.



—“En efecto, este artefacto es utilizado para comunicaciones a distancia, puedo oír lo que tú dices como también puedes escuchar mi voz” –Afirmo la voz de la esfera.



Esto es raro, si ese artefacto es mágico, ¿por qué no emite mana?.



—Oye Riha, ¿sientes algo en esa esfera de cristal?, ¿cómo la emanación de magia?.



—No siendo nada venir de esa cosa, salvo la voz que habla en un idioma que no entiendo.



Ni la lupian con su percepción mágica tanto sensorial como olfativa, era incapaz de percibir la magia del artefacto de cristal.



—“Los kamodos que tienes ante ti, son ahora mi clan, y que conste, soy un humano” –La voz lo confirmo.



— ¿Un clan siguiendo a un humano?, ¡eso es absurdo! –Opino Adil.



—“Quizás lo sea, pero son sus costumbres, yo vencí justamente a su maestro del clan por su posición y a todo el que intentaba retarme, al hacerme con la victoria me convertí según sus costumbres en su líder por derecho, yo soy su maestro arena”.



El jefe de esos lagartos nos hablaba entonces a través de ese artefacto, la cuestión ahora es… ¿quién era?.



—“Ya debes de haberte dado cuenta de quién soy, la última vez que nos vimos, estabas encerrado dentro de una carreta con rumbo a esta fortaleza, a pesar de haber conseguido escapar en aquella ocasión, al final has venido por cuenta propia a parar aquí, te agradezco que me ahorres el esfuerzo, Adil Salah Ayub, Ex-comandante en jefe de las vencidas fuerzas de Askaatab”.



—Esa voz… es él -Arpue Asa Hablu le reconocía.



Era la primera vez oigo el nombre completo de Adil, ¿y a quien se referirá Arpue con “él”?, ¿quién es “esa” persona?.



—“Aqrame Shatuuel está muerto, ¿hasta cuándo piensas seguir luchando por una causa perdida?, los rebeldes fracasaran tarde o temprano, cuántas vidas desperdiciadas por una motivación absurda, ustedes con un enfermedad para el reino y tienen que ser erradicados”.



— Muhaqdad Yusuf… -Pronuncio Adil con intenso desdén.



¿Un Muhaqdad?, ¿¡uno de los tres líderes generales de las fuerzas del bando enemigo!?.



—“Que estés aquí solo significa una cosa, Arpue está contigo, tal y como lo planee, caíste en mi trampa, que fácil me lo has puesto, lo cual te agradezco, pues su excelencia Muer Afigad estará más que complacido”.



—No debieron haber venido… tu vida es ahora es de suma importancia para los rebeldes… –Hablo Arpue con decaimiento.



—“Asumo que Arpue debe estar sermoneando sobre que no deberías haber venido a buscarle, sin duda no podría tener tanta razón, ahora no escaparas de aquí Adil”.



—Ya me tuviste entre rejas una vez, debiste aprovechar para matarme, tu sabias quien era y ni aun así me mataste, tu error fue dejarme seguir con vida –Le dijo el calvo del punto purpura.



—“No, el error habría sido matarte, ¿no lo entiendes aun?, de haberte querido matar, lo habría hecho hace rato”.



No tiene sentido, Adil quien es el líder de los rebeldes y su importancia es tal, que difícilmente encontrarían a alguien que pueda tomar su lugar, su muerte en si significaría una caída brutal a la moral de los rebeldes y marcaria entonces un potencial declive en la facción.



— ¿Por qué tanto empeño en querer capturarme?, tú mismo deberías saber que con mi muerte bastaría para que tu egocéntrico amo obtenga su preciada victoria contra nosotros –Expreso Adil con cierta lógica.



—“Que me hagas esa pregunta, eso quiere decir que no lo sabes”.



—¿Saber qué?, ¿de que estas hablando?.



—“No importa, estas aquí, entre mi garras, en mi dominio, te he atrapado nuevamente, Adil, solo que esta vez, no hay forma de que escapes”.



—Ya logramos adentrarnos hasta aquí, escapar no será un problema.



—“Cuanta ingenuidad, ¿de verdad crees que consiguieron entrar a la fortaleza Hasr tan fácilmente gracias a sus habilidades?” –Planteo el Muhaqdad —“La información filtrada sobre la ubicación de Arpue Asa Hablu, sobre mi partida de la fortaleza, que haya sido un día después de que hubiera un “Silaytlia”, la poca vigilancia y guardias en su camino hacia el nivel subterráneo”.



Todo estaba planeado, ellos ya sabían sobre el espía de los rebeldes en la fortaleza, trajeron a Arpue aquí y filtraron a propósito su ubicación, todo por una meta en específico…



—“Debido a tu relación cercana a Arpue, era una posibilidad de 50 a 50 para que tú mismo formaras parte de este intento de rescate, todo ha sido para esto Adil, para atraparte a ti, tanto tú como Arpue son objetivos que su excelencia Muer Afigad ha decretado que deben ser capturados, no eliminados, el resto son innecesarios”.



—¿¡Porque!?, ¿¡porque precisan capturarnos!?, ¿por qué solo a nosotros nos necesitan vivos?, ¿es para deleitar a la gente con una ejecución públicas de ambos? –Pregunto un molesto Adil.



Observe a Arpue quien estaba recostado en el suelo de arena, volteaba la mirada ante la interrogante hecha por el líder rebelde, sus manos le temblaban con sospechosa actitud, pero solo eran conjeturas mías a base de mera observación.



—“Ríndete Adil, cuanto menos te resistas más piedad tendré sobre tus hombres” –Le ofreció el Muhaqdad.



—He visto con mis propios ojos la clase de “piedad” que se ofrece en esta fortaleza, aun no has ganado, aun no me has atrapado.



—“Solo alguien tan estúpido sería tan terco, solo para que lo sepas, ya hemos dado y bloqueado con la entrada que hicieron para adentrarse a la fortaleza” –Revelo Yusuf —“Además he rodeado toda la fortaleza con una fuerza de 3000 de mis hombres”.



¿¡Una fuerza militar de 3000 efectivos!?, no lo escuche mal, ¿ese tipo habla en serio?, con tal de capturar a Adil, planifico el cómo atraerlo hacia este lugar y encima de todos, para garantizar que no escapara, afirma que todo el sitio ha sido rodeado por un ejército a su mando. ¿Qué tal grado de importancia tiene ese infeliz de Muer contra la captura de Adil?, entiendo que sea el líder de los rebeldes, pero vivo o muerto no debería haber diferencia, usan bastantes de sus recursos solo para atraparle vivo, ese mismo Muhaqdad lo ha aclarado, no tiene ordenes de matarlo, sino de capturarle.



— ¿Qué sucede Roz?, te ves tenso –Riha nota mis nerviosas expresiones.



—La fortaleza ha sido rodeado por un ejército de 3000 soldados, uno de los tres Muhaqdad lo lidera –Le conteste.



—¿¡Que!?, ¿¡3000!?, no creo que tengamos las suficiente balas para tratar con tantos…



La munición no es la única inconveniencia, Riha aún no puede usar toda su magia con normalidad a consecuencia del debilitamiento de su mana, lo que reduce sus cualidades de lucha al no poder depender en su totalidad de su habilidad principal de Lupian y fortalecimiento mágico. Además también estaba el problema con Intense Iron, sin poder acceder aun a la armadura, era vulnerable a padecer heridas serias si me viera envuelto a un combate bastante complicado.



—“De acuerdo el plan, ahora mismo el capataz de la fortaleza está preparando a sus hombres para darte caza, lo que deja que no solo tengas que lidiar conmigo y mi ejército, también debes hacerlo con toda la guarnición de la fortaleza de Hasr, esconderse es inútil, sabemos tu ubicación y fácilmente podemos rastrearte gracias a nuestros magos sensores, se acabó Adil, es tu derrota” –Declaro el Muhaqdad.



—Se acabara cuando de mi último aliento –Aseguro el líder rebelde —Yusuf, no creas que ganaras.



—“Elogio tu perseverancia, será un honor y un placer derrotarte nuevamente, Adil Salah Ayub”.



Adil se mostraba reacio a la derrota, a pesar de que el enemigo nos superaba ampliamente en número, tenían la ventaja del terreno y ahora eran ellos quienes tenían el factor sorpresa, pues habíamos caídos en su emboscada. No podía evitar sentirme bastante frustrado, a diferencia de Adil, yo por mi parte no era alguien perseverante ante tal situación, los nervios sacudían mi mente, no quería morir en un sitio como este y tras ver como tratan a sus prisioneros, me esperaría un destino peor que la muerte.



Negociar con el Muhaqdad tampoco sería una opción posible, aun si pudiera hacer algún trato con él para garantizar mi vida, las posibilidades de que lo respete eran bastante bajas, dado a mi condición como ghrayb, ni ese tal Muer me vería con buenos ojos. La única opción que podría garantizar mi mejor supervivencia, era irónicamente luchar por mi vida, aun si contaba con un arma de fuego como el AK-47 y mi arma secundaria disponible, sería un razonamiento descabellado el creer que mínimamente podría contra un ejército entero de 3000 soldados.



—“Estoy atrapado, jodidamente entre la espada y la pared” –Pensé entonces.



De repente algo me saca de mis pensamientos, era la presencia de actividad mágica, no estaba la vista, dicha percepción provenía debajo de la arena y se estaba acercando rápidamente a…



—¡Adil, cuidado!.



Corrí rápidamente hacia él, gracias a la “afinidad de astado” en conjunto con el anillo traductor de mi dedo anular que era un artefacto mágico, mis cualidades físicas estaban en aumento, de hecho, también mi parte sensorial se benefició aparte, ¿quizás de esa manera pude sentir ese pico de magia sospechosa acercándose bajo la arena?.



Pronto ese “algo” se presenta en un kamodo que sale de la arena sujetando los pies de Adil, tomándole por sorpresa, el semihumano llevaba algo en su boca, un pergamino mágico que emanaba su magia, eso significaba que el hechizo que tuviera se estaba activando o ya fue activado. A solo unos intervalos de segundo, un círculo mágico se materializa en torno al kamodo y Adil, y en ese preciso instante mi mano había tocado al líder rebelde con la esperanza de empujarle, pero ya era tarde.



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PERSPECTIVA: Riha Sharpsteel



¡Rozuel desapareció!, cuando ese lagarto agarro los pies del llamado Adil, un círculo mágico se formó a su alrededor y en un instante desapareció en un parpadeo.



— ¡Rozuel!, ¡Rozuel!, ¿¡donde estas!? –Exclame con suma alteración.



No podía sentir su presencia, el aroma de sus armas estaban fuera de mi rastro olfativo, ¿podría ser debido a que estar encerrado en este subsuelo?, entonces eso quiere decir… ¡que Roz ha sido llevado fuera de aquí!, ¿pero a dónde?. Una flecha de metal impacta cerca de mi posición, convocando un círculo mágico, del cual el mana fluye de sus bordes en forma de llamas sin color e invocando a 24 sables flotantes.



El mago sin brazos se sitúa a mi lado, a pesar de que no hablábamos el mismo idioma, con su cabeza me hizo un gesto de mirar hacia adelante, la razón era evidente, en frente nuestro teníamos a docenas de esos kamodos, nos apuntaban con sus arcos y su líder, aquel que le entrego a Adil aquella esfera de cristal, nos tenía en la mira de su bastón mágico con el concentrar de magia de fuego.



Una batalla era inevitable, el mago sin brazos sin quitar la mirada del enemigo le habla fuerte al Alnabil llamado Arpue, este estando consciente, se pone de pie y con sus fuerzas se dirige a la habitación donde yacen las celdas, entiendo la razón, desde allí él estará seguro de las flechas y todo ataque arrojado por los kamodos, si muere, todo esto habrá sido en vano. Mi prioridad en realidad es Roz, su vida me es más importante que ese noble al que vinimos a rescatar, tengo que salir de aquí y buscarle.



—Roz, aguante… iré por ti.



Fue mi declaración, para después retirar de la pistola 9mm el tal dispositivo llamado “silenciador”, a estas alturas del partido ya no es necesaria, esta confrontación será bastante ruidosa y siendo honesta, tengo mayor comodidad disparando sin esa cosa puesta.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



Rozuel y Adil son traídos hacia una pequeña habitación junto al kamodo responsable de utilizar el pergamino, el semihumano es asesinado eventualmente por el líder rebelde, el dúo mira a su alrededor el sitio al que fueron a parar, era poca espacioso, su escasa iluminación era a través de unas antorchas colocadas en soportes en la pared y solo había una puerta a la cual utilizar.



—Fuimos teletransportado a otra ubicación, lo más seguro es que ya ni siquiera estemos en el piso subterráneo –Concluyo Adil.



—Entonces caímos en otra trampa de ese infeliz de Muhaqdad –Concluye Roz de su parte.



—Sí, no sabemos que puede haber por aquí, tenemos que hallar la forma de encontrar al resto, tomar a Arpue y largarnos de aquí.



—Te lo tomas con bastante calma, considerando que estamos bailando a la mano de ese bastardo de Yusuf, no si eres optimista o demasiado ingenuo.



—Jeje, perder mi temple no haría que diera una buena imagen como líder de los rebeldes, ¿no lo crees?.



Ya fuera para mantener su imagen de líder o un exceso de confianza, ambos eran consciente que estaban a merced del enemigo, le superaban descomunalmente en número y lo peor, es que ahora estábamos separado del resto y del objetivo a rescatar. Se encaminaron a la única puerta en la cercanía, al atravesarla una intensa estupefacción estremecedor invadió la calma de los dos al mismo tiempo.



Tras cruzar aquella puerta habían llegado al patio de la fortaleza, lo sabían porque la enorme entrada que estaba a varios metros de ellos, todo el sitio bajo el manto de la noche, era iluminada por docenas de piedras de luz y la luna, el fenómeno de Silaytlia ya había culminado, todo el cielo y los alrededores era completamente visible.



Pero aquello que abrumo a Rozuel y Adil, era lo que estaba en frente de ellos, primero avistaron a un hombre con los brazos cruzados de la raza Enana con piel bronceada (Enano nativo de Quiatar), vistiendo con una armadura de calidad llamativa, con un evidente aire de líder. A espaldas suyas se encontraban formados ordenadamente y en línea, tres individuos, dos eran humanos y el tercero un demonio Beremita, cada uno contaba con su propia vestidura defensiva y arma en concreto.



Pero lo verdaderamente chocante estaba en aquellos que se encontraban a espaldas de esos últimos tres, eran cientos y cientos de soldados formados en filas, destacaba la presencia de Anubian como Enanos entre sus integrantes. Máquinas de asedio “escorpión” con magia conformaban las unidades junto a escuadrones de infantería, lancero, ballestero y magos de combate. Y la cereza sobre el pastel, un ciclope, un ser gigante de 5 metros de alto, el collar en su cuello revelaba estar “domesticado” por las fuerzas enemigas, en su espalda cargaba con numerosas rocas pesadas llevados sobre un soporte de madera construido para el uso del monstruo.



Continuara…
 
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CAPITULO 183 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “PUNTO CRÍTICO”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Cientos y cientos de soldados formados en filas estaban a unos cuantos metros de la distancia de los dos, incluso tenían a un ciclope con ellos, el líder, aquel que se situó más delante de todos ellos era un Enano de piel bronceada. Llevaba puesto una llamativa armadura pesada rojiza en conjunto con un casco ligero, un guantelete marrón de tamaño descomunal en su derecha y tenía una corta cabellera negra con un fino bigote.



A espaldas del Enano se situaban tres individuos enfilados, sus subordinados deduje, el primero era un hombre de corpulenta constitución y una altura que casi llegaba a los dos metros, portaba una armadura pesada de pie a cabeza y un casco que le cubría hasta la nariz, dejando solo su boca y cuello al descubierto, sus armas principales eran un par de guanteletes con la forma de escorpiones cuyo aguijón eran un par de lanzas adherida a esta de 50 centímetros.



El segundo era un hombre de complexión física delgada, cabello revuelto castaño y de un rostro que en estándares modernos seria catalogado como “atractivo” o “chico bonito”, portaba una armadura metálica ligera que dejaba expuesto su vientre y sus miembros superiores, además de no usar un casco, su arma principal era una mezcla entre una espada y una alabarda, una larga hasta de hierro de un metro y una hoja ancha de espada de un metro, sobre el asta tenía dos estructuras adheridas semejantes a una manopla o nudillera, era evidente que su finalidad era proveer una manera eficaz y cómoda de sostener el arma.



El tercero era un Beremita, una raza de demonio del continente de Sharya, poseían como rasgo natural una cabellera albina, un solo cuerno sobre su frente, de una piel oscura como pantera y una fornida contextura física. Su vestimenta defensiva era una armadura que cubría todo su torso, brazos superiores e inferiores, dejando solo su cabeza al descubierto, sus armas las llevaba enfundaba en su cintura y eran un par de chakram dorados con numerosos dientes a su alrededor.



—Un placer tenerlos aquí, Adil Salah Ayub y… compañía –Hablo el Enano dirigiéndose hacia nosotros —Soy el capataz en jefe de la fortaleza Hasr, Zahim Sagel, a mis espaldas veras a mis tres capitanes, mis segundos al mandos.



El hombre corpulento y alto era el “capitán Jaya”, el de rostro “atractivo” era el “capitán Likh” y el demonio Beremita era el “capitán Him-aya”, el título de “capataz en jefe” lo posee quien tiene absoluto poder en la fortaleza Hasr, después le siguen sus capitanes en la cadena de mando y el resto son los rangos bajos desde el sargento de brigada hasta los soldados rasos y guardias del montón.



—Todo este batallón preparado… ya nos esperaban aquí con anticipación –Opino Adil.



—Su deducción es correcta, la sala a la que fueron teletransportado fue construido específicamente para ser ejecutado con este propósito, todo por orden del Muhaqdad Yusuf, quien planifico todo esta meticuloso estrategia, todo con el fin de traerlo hasta aquí, rodeado y sin escapatoria –Revelo el Enano llamado Zahim.



— Je, se tomó su tiempo solo para trazar un plan con el único propósito de atraparme, debo caerle bastante bien si piensa bastante en mi… -Bromeo el líder rebelde.



—Que insultes la admirable inteligencia de nuestro Muhaqdad con tus bromas de mal gusto, típico de un pútrido rebelde –Expreso el Enano su desconformidad por Adil —Tenemos ordenes de capturarte con vida, pero si decides ser persistente hasta el final, tenemos la autoridad necesaria para causarte todo el dolor que quiéranos, mientras aun sigas respirando es lo que importa, ¿qué escogerás?.



Adil y yo intercambiamos miradas, para luego correr y entrar a la sala por la cual vinimos, cerrando la puerta en el transcurso.



— ¡Muy bien, entonces será por el método doloroso! –Exclamo el capataz en jefe Enano.



En cuestión de tiempo abrirán esa puerta y vendrán por nosotros, no teníamos a donde huir, era luchar, rendirse o morir, de la cual la primera conduciría al potencial tercer resultado, ¿chances de sobrevivir?, disponía mínimo de 8 cargadores para la AK-47, 3 cargadores para el rifle francotirador M89SR y un dote moderado de munición de la tercera arma que llevaba conmigo, pero ni de lejos confió en que va a alcanzar para todo ese ejercito de ahí afuera, ¡y ni hablar de los 3000 de ese maldito Muhaqdad!.



— ¿Alguna idea? –Pregunte mientras cambiaba el cargador usado de mi AK-47 por uno nuevo.



—Luchar y perseverar, ¿y tú?.



—Tratar de que no me maten, o perder algún miembro.



—Ese es el espíritu de un guerrero.



Su optimista me daba un dolor de cabeza, pero pensar lo peor no me sacara de aquí, sin Intense Iron estoy desprotegido, pero en una habitación estrecha tenía la ventaja de no ser blanco de flechas o cualquier infeliz que pueda arrojarme algo con la suficiente fuerza para joderme.



—Aquí vienen… -Aviso Adil desenfundando sus cuchillas cortas de hojas curvadas.



La puerta es abierta de una patada, ingresando hombres armados con sables y escudos, lanzas e incluso martillos de guerra, me ubique en el rincón de la habitación y abrí fuego con el selector en automático. Las balas fácilmente atravesaban su armadura e incluso los escudos que estaban hecho de metal, no detectaba magia en ninguno de ellos, estos tipos solamente eran la carne de cañón, nos estaban probando.



Adil con fortalecimiento, era capaz de lidiar con tres a la vez, con una destreza, velocidad y tiempo de reacción formidable, esquivar los ataques del enemigo y bloquearlos con sus cuchillas, era un juego para él, consiguió eliminar a 7 soldados, mientras que de mi parte liquide a 10 en total, gastando todo un cargador en el proceso, dos consiguieron retirarse al ver la matanza de sus compañeros.



— ¡No lo haces mal chico!, esa arma tuya sin duda es impresionante –Me elogio el líder rebelde.



—Sí, sí, todo muy bonito, pero eso no los va a detener por siempre –Comente —A ver qué están haciendo…



Me acerque a una de los lados de la puerta abierta, con cuidado me puse a observar como los dos soldados que habían huido, hablaban con su superior, el Enano Zahim.



—Oh, maldición… -Suspire con malestar.



— ¿Qué ocurre? –Pregunto Adil.



—Tenemos un problema, un pesado problema…



Ese Enano ordeno la movilización de una unidad de infantería pesada, 15 soldados equipados con un conjunto de armadura de mayor grosor y dureza, podía sentirse que había encantamiento de magia en esas protecciones, sus armas principales eran inmensas espadas, hachas y gruesas mazas contundentes, algunos se acompañaban con escudos de gran tamaño. Su desplazamiento era lento, pero lo compensaban con la defensa de sus prendas metálicas y una fuerza proporcional a las armas pesadas que llevaban consigo.



—15 soldados de infantería pesada se aproximan, sus armaduras están encantadas… -Notifique de la amenaza acercándose.



—Soldados pesados con armaduras encantadas con magia para aumentar la protección de estos, ¿eh?, que tipo sádico es ese Enano, tendré que usar esto –Comento Adil con el tomar de una piedra mágica color verde.



Aquella piedra era de esencia elemental de aire, hizo que una de sus cuchillas hiciera contacto con el objeto mágico, pronto esta vierte su magia elemental sobre la hoja, replica la misma acción con su arma restante. La piedra tras su consumo en consecuencia redujo su tamaño a la mitad.



—La magia de viento es perfecto para lidiar con armaduras muy duras, en especial cuando cuentan también con su propia magia de encantamiento para hacerlas más resistente –Concluyo Adil.



Para lidiar con el pesado problema que se aproximaba, tuve que recurrir al único cargador que poseía munición AP (“Armour Piercing “ o “Perforadora de blindaje), ¿por qué de entre los pocos cargadores que tengo para el rifle AK-47 solo contaba con una de este tipo?, la respuesta es simple; con solo dos semanas de preparación y entre la producción de armas nuevas, la munición tanto para el AK-47, el rifle francotirador, las pistolas de Riha, ect. Tan solo contaba con el tiempo suficiente para producir todo un cargador entero de munición AP.



La potencia de la munición AP radicaba tanto en la dureza de la punta del proyectil, como el factor de la velocidad de expulsión y el calibre de esta, es decir, a mayor velocidad y tamaño, más poderoso era el impacto de penetración. Para armas como el rifle de asalto que utilizaba, sus proyectiles se fabrican con puntas hechas de aleaciones muy duras (como el wolframio por ejemplo) en conjunto con un propelente especial que al combinarse otorgaba una mayor salida de la bala, por ende, estaban dotados de una fuerza de penetración adecuada para blindajes en concretos.



La munición GAP (“Grand Armour Piercing” o “Gran perforadora de blindaje”) creado por un hombre que pertenecía a un grupo rebelde de Somalia, tenía la cualidad de utilizar proyectiles cuya punta estaba hecho de material convencional y su grado de penetración era tan igual como superior a los creados con tungsteno. ¿Cómo era posible tal milagro?, no es un esper, cuando se hicieron con muestras intactas de aquella munición, concluyeron que el propelente utilizado era una modificación única.



¡Es algo absurdo pero algo creíble!, la réplica de la munición GAP que utilice, tiene una proporción de pólvora diferente a las balas ordinarias, pero la composición de esta en mi mundo natal tenía un “añadido” extra, era la supuesta formula obtenida de aquellas muestras intactas. Pero lo cierto es, que solo eran copias defectuosas de la verdadera creación de su inventor, quien se suicidio para evitar ser capturado, su potencia no tenía el 100% de capacidad que las utilizadas por ese grupo rebelde, aunque la “imitación” obtenida poseían un poder de penetración superior a las utilizadas con punta de tungsteno, su defecto de estropear el arma en que utilizase sin importa el tipo (rifle, cañon, torreta, etc) hacia que su uso fuera muy limitado debido a tal inconveniente desventaja cuyas soluciones debían ser apoyadas por Espers de habilidades centradas en reparar los daños internos de esas armas con rapidez o casi al instante.



Eso me lleva a la munición AP creada por mi mano, el tiempo de preparación no me permitía crear un cargador GAP, pero ni de chiste usaría algo que dejaría en posibilidades mi rifle de asalto inutilizable, la que elabore eran proyectiles perforadora de blindaje básicos hecho con mi habilidad. Dado a que no tenía acceso a metales tan duro como los utilizados o creados con la metalúrgica avanzada de mi mundo natal, con mi propio poder ESP manipule la dureza de la punta del proyectil, para crear una aleación semejante, no igualaría a una de wolframio, pero tendría la suficiente fuerza para lidiar con ciertos objetivos blindados.



En resumidas cuentas, la manipulación de la dureza del metal a través de mi poder ESP era el eje central de la munición AP que creaba, obviamente también modificaba en parte la pólvora ESP para imitar aquellas utilizadas en este tipo de proyectiles. Puedo alterar el estado de un metal tanto de líquido o sólido, así como también su tamaño y peso cuando las convierto en canica, incluso manipular propiedades como su magnetismo y dureza, este último era el accionar necesario que me permitía crear estas balas. Por supuesto, tal labor era tedioso, incomodo, un largo proceso de horas, todo para mínimo crear un cargador entero, por lo que había lapsos de descanso para que mi PSI se recupere naturalmente y proseguir.



Dicho esto, crear todas esas armas y municiones en un plazo de dos semanas fueron un increíble, irritante, laborioso, injusto y explotador trabajo, uno al cual estaba acostumbrada, pero debía hacerlo para garantizar mi supervivencia y aquí me encontraba.



Uno de los soldados pesados llega a la puerta, observándonos desde la visera de su armadura, nos miró fijamente y con un tono hostil se dirigió a los dos.



— ¡Asquerosas basuras!, osan rechazar la generosa oferta de rendición del capataz en jefe, ¡acepten su derrota de una vez y quizás el capataz convenza a la grandeza de nuestro Muhaqdad para que sus castigos no serán severos!, ¿acaso no pueden ver la demasiada compasión que se les ofrece a alimañas como ustedes?, ¿¡que escogerán entonces!?.



Apunte con mi rifle al soldado con el selector en semiautomático y jale del gatillo con una bala asestando en su frente, este da unos pasos hacia atrás ante el impacto y un notable agujero es visto en su casco, el hombre se retuerce y sangre brota del agujero por consiguiente, cae al suelo boca abajo y en escasos segundos cesa todo movimiento, un blando pesado abatido. Entonces el resto de los soldados entran corriendo hacia la sala, cargando cada un grupo contra Adil y otro contra mí.



A Adil le toco lidiar con aquellos que tenían solamente mazas pesadas, supongo que si quieren atraparle vivo, querrán romperles los miembros y dejarlo inmóvil, en cuanto a mí, me toco aquellos cuyas hojas de un solo ataque podrían matarme en el acto. Proseguí a disparar de manera semiautomática contra ellos, el rango de tiro apuntaba a zonas de la región del cuello o pecho (nivel del corazón), dado a que apuntar a la cabeza tenía un margen de fallo mayor contra objetivos en movimientos, cada bala AP era un recurso esencial y la tensión del ambiente tampoco me ayudaba psicológicamente que digamos.



De entre dos a cuatro balas, conseguía eliminar a uno de ellos, aquellos que costaban mayor munición era por el escudo que utilizaban para protegerse, un soldado estuvo a próximo a hacer contacto con su espada en mi cabeza, forzándome a moverme de la posición donde me encontraba, gracias al anillo mágico y “Afinidad de Astado”, con un salto sobrehumano me dirigí a otro rincón de la sala deteniéndome con mis pies al chocar contra la pared y aterrizar a salvo en el suelo, vuelvo a cargar contra el resto antes de siquiera puedan acercarse a mí.



Adil lidiaba con cinco de ellos a la vez, por la manera en que todos los soldados cargaban apuntando a sus brazos o piernas, era obvio sus intenciones de incapacitarle, pues de matar al líder rebelde seria ir contra las ordenes de su capataz y por ende del Muhaqdad, lo que les llevaría en consecuencia a ser condenados a muerte y de seguro una no rápida.



Aunque contaban una gran defensa y un ataque cargado con la suficiente fuerza física para destrozar a sus oponentes, eran tortugas a los ojos y agiles movimientos del líder rebelde, hasta el punto que el propio Adil hizo que dirigieran sus ataques contra sus propios compañeros. El impacto de estos poco dañaban a la armadura, pero la presión del golpe contundente sí que dañaba con consideración a su portador.



Adil pasó de la defensiva a contraatacar, con sus cuchillas imbuidas por la piedra mágica de esencia de viento, atacaba con la zona de la nuca o cuello en varios golpes, concentrando la suficiente fuerza para penetrar el blindaje y apuñalar una zona vital que desangraba hasta matar a los combatientes. Cuatro de cinco fueron vencidos de esa manera, el último en un patético intento por evitar el mismo resultado, uso su brazo para intentar cubrir su cuello y nuca, mientras con su miembro superior restante sujetaba incomodadamente su maza intentando en vano golpearle.



Adil esquivo cada uno de sus movimientos y en un contrataque apuñalo el brazo con el que sostenía su pesada maza, en consecuencia el soldado exclama de intenso dolor y suelta su arma, a la cual Adil toma del suelo tras enfundar sus cuchillas. Acto seguido le propina un golpe con la maza en la cara de su casco y el blindado combatiente cae al suelo boca arriba, luego vuelve a golpear en la misma posición una y otra vez, con el uso de fortalecimiento, hasta dejar el casco tan aplastado que el rojo sobresaliendo de este hasta teñir el metálico material.



Toda la infantería pesada entonces fue eliminada en su totalidad, Adil jadeaba del cansancio para luego tomar asiento en el suelo y suspirar de alivio, por mi parte recargue el AK-47, pues consumí las únicas 30 balas AP que disponía contra 10 de esos soldados pesados, ahora si trataba con otros combatientes semejantes, estaría en serios problemas al contar únicamente con la munición convencional, más si vienen en gran número a la vez.



—Eso fue peligroso, había oído que ese Enano de Zahim Sagel era alguien de mentalidad sádica, está jugando con nosotros, entreteniéndose a su manera, cuando se aburra, ira en serio –Declaro Adil.



—Tsk… pues será mejor aprovechar el tiempo para pensar en cómo…



Una parte de la pared es derribada, nuestra conversación es interrumpida por la presencia de un corpulento hombre de casi dos metros de alto, era el tal capitán Jaya. Adil toma la iniciativa y a paso veloz desenfunda sus cuchillas para atacar a la zona del cuello del capitán enemigo, las puntas de sus hojas potenciada con la magia viento impactan pero no atraviesa la piel y carne de este.



— ¿¡Una barrera!? –Exclamo el líder rebelde con perplejidad.



La piel del capitán había resistido sin el más mínimo daño el ataque del líder rebelde, poseía una dureza semejante o mayor al acero mágico de los combatientes blindados a los cuales eliminamos, pues este soporto un golpe directo del impacto penetrante de las cuchillas de Adil, se podía sentir que dicha defensa era producto de una barrera mágica en torno a su epidermis. El corpulento hombre en un rápido movimiento de reacción toma a Adil del cuello y lo arroja contra la pared, el líder rebelde se golpea fuertemente, no con la suficiente fuerza para matarlo pero si para dejarle inconsciente.



Entonces centro su atención en mí y me apunto con uno de sus guanteletes en forma de escorpiones, el aguijón metálico de 50 centímetros de este de pronto se extendió, su naturaleza era mágica y aquella era la habilidad de esa arma. Con la cualidad sobrehumana proporcionado por la “afinidad de Astado”, pude esquivarlo a tiempo, de no haberlo hecho, mi hombro habría sido perforado, el alcance máximo que ese aguijón podía estirarse era de 120 centímetros, pero con la velocidad que se desplazaba, casi no tenía que envidarle a un proyectil de arco o ballesta.



Mientras el aguijón del guantelete con el que ataco regresaba a su tamaño original, estaba por atacarme con el aguijón de su segundo guantelete escorpión, en una habitación cerrada, seguir esquivándole era tentar la suerte, en cuestión de tiempo mi espacio se reduciría considerablemente y las posibilidades de que me acierte aumentan con cada ataque. Solo tuve una idea en mente, cuando el capitán enemigo lanzo su segundo ataque aguijón, rodee esquivándole con dirección hacia la puerta, había salido de la sala para estar bajo el manto de la noche en terreno donde la guarnición de la fortaleza me espera afuera, vulnerable a sus tiradores.



El capitán enemigo me siguió y se preparaba para dar otro de sus ataques de aguijón, rápidamente le apunte con el AK-47 y le dispare en automático, las balas atravesaban buena parte de su armadura, pero a la hora de tocar su piel, estas eran rechazadas, dejando en su epidermis un daño de contusión en lugar de penetración. Esta escena, es casi similar que cuando lidie con ese tal Omayat Kzur, su cuerpo tenía la habilidad de poseer un endurecimiento que le permitió resistir a corta distancia el impacto de una escopeta de doble cañón.



Observando con claridad al enemigo ante mis ojos, este gigantón robusto rebosaba de una gran concentración de mana fluyendo en toda su piel, no era solo un mero fortalecimiento mágico, este era el poder de este individuo, su cuerpo había adquirido una resistencia aun mayor a las placas de acero de los soldados blindados que lidiamos. La munición convencional del AK-47 lo único que dejo en su piel eran hematomas insignificantes, la armadura que utilizaba contaba con su propia protección mágica pero era dañable a las balas, de modo que la habilidad del capitán enemigo solo afectaba su piel y no podía transmitirlo a los objetos que utilizaba o llevaba encima.



El tal capitán Jaya había cesado su ataque tras recibir los leves daños de mis balas en su cuerpo, podrá ser resistente pero no inmune al dolor, estaba por atacarme nuevamente hasta que su superior le detiene.



— ¡Capitán Jaya!, es suficiente, venga aquí –Le ordeno Zahim Sagel.



Obedientemente hace caso a la orden del Enano, ignorándome y dirigiéndose a su posición original donde lo vi por primera vez, a espaldas de su superior. Zahim mira con atención los leves hematomas en la piel de su capitán, mostrándose algo sorprendido, para luego centrar su atención en mí.



—Por tus rasgos deduzco que eres un ghrayb, pero sé que eres capaz de entender todo lo que digo a través de ese anillo mágico –Señalo el Enano al artefacto mágico en mi dedo anular —Conozco ese artefacto mágico, mi raza la diseño para el uso de ghrayb como tú.



¿Debería sorprenderme?, no tanto, si por algo destacaba la raza Enana, era por ser buenos en la herrería arcana, la especialización por excelencia en la creación y producción de objetos u artefactos tantos mágicos como encantados.



—Es la primera vez que alguien logra ocasionarle un daño como tal a la “armadura mágica” del capitán Jaya Kzur –Comento el Enano capataz.



—“¿Acaba de decir que el apellido de ese tipo es Kzur?, entonces ese gigantón robusto es… ya veo, ahora tiene sentido, ¿será el mayor o el menor?, quizás lo primero, no lo sé” –Dije en mis pensamientos.



—Ese artefacto con el que lograste herirlo aunque sea un daño insignificante, nunca he visto algo como eso en mi vida, no despide magia aun cuando lo utilizas, ¿quién invento eso? –Pregunto Zahim Sagel con curiosidad.



— ¿Estas interesado en mi arma? –Le pregunte.



—Oh, ¿dices que tu un ghrayb invento esa arma?, si fuera un Enano quizás te creería, como sea de igual manera tengo que matarte, la orden de captura va solo para el líder rebelde, Adil Salah Ayub.



Tengo que aprovechar esta oportunidad, si este interesado en mis armas, es una buena vía para evitar terminar como un tiro al blanco de sus soldados, aunque no me guste la idea de que esta sabandija toque mis creaciones a sus anchas, si muero, ya no tendría importancia, pero si tengo una mínima oportunidad, conseguiré salir de esta y lo liquidare a la oportunidad perfecta.



— ¿Estás seguro de que quieres matarme?, soy el único que conoce perfectamente esta arm…



—Es suficiente, no me interesa oír lo que tengas que decir de esa arma, me bastara con tomarla de tu cadáver y luego examinarla a mi gusto, aunque tenga tanta curiosidad sobre ese artefacto, las órdenes de nuestro gran Muhaqdad son incuestionables, el rebelde Adil debe ser capturado, el resto eliminado –Aclaro fríamente Zahim —¡Ballesteros, apunten!.



Un escuadrón de más de 50 ballesteros me tenía en el blanco, y a la orden de su capitán abren fuego, una lluvia de virotes encantados se desplazaba hacia mi posición, tal rapidez con la que se movían era gracias a la magia de la que estaban imbuidas. No había tiempo, ni moviéndose a velocidad sobrehumana conseguiré salir del rango de alcance de los proyectiles… voy a morir en una fortaleza para prisioneros de un reino de otro continente, que segundo desenlace más hilarante, me dan ganas de reír y llorar a la vez.



—“¿Cuánto tiempo he estado dormido?, mira en los problemas en que te has involucrado en mi ausencia, mocoso”



Continuara…
 
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CAPITULO 184 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “ALIADO ENIGMÁTICO”


PERSPECTIVA: Tercera Persona



Sobre el piso subterráneo, Riha Sharpsteel y el mago sin brazos, Assim, luchaban contra docenas de kamodos, dos docenas de sables mágicos flotantes apoyaban al usuario mago y la semihumana lupina se valía de su pistola 9mm. Pero los reptiles humanoides utilizaban su ventaja sobre el terreno de arena.



Eran capaces de sumergirse en el arenoso suelo como si agua se tratara y nadar bajo este para moverse a grandes velocidades, fue de esa manera que todos los kamodos iniciaron su hostilidad hacia los dos, ocultándose cada uno en la arena.



—“Se están acercando, puede que ataquen como la primera vez” –Pensó la Lupian.



Una lluvia de flecha lanzada sorpresivamente por ellos asesino a 5 de los hombres de Adil, quedando únicamente al mago sin brazos, es más que probable que utilicen esa táctica para eliminar a dos objetivos. Riha sabía que dado a su condición temporal de debilitamiento de su reserva mágica, le seria dificultoso batallar contra tal cantidad de número sin recurrir a fortalecimiento y su habilidad especial como Lupian del clan colmillo de acero.



—“Tendré que usarlo”…



Rozuel le hizo entrega de dos objetos obtenidos por Amira, dos cristales de mana que cabían en su mano, tales ítem eran difíciles de conseguir para la facción rebelde actualmente a causa de la fuerte influencia de Muer Afigad en el reino. Si se les dio acceso a esto, es porque tenían gran confianza y expectativas en ellos.



—“Con estos cristales podre nutrir mi magia temporalmente, solo dispongo de dos unidades, dos usos…”



El cristal de mana que poseía a la mano, contenía la cantidad de energía necesaria para aumentar su reserva de mana temporalmente a un nivel aceptable, significa que utilizar fortalecimiento o su habilidad mágica no conllevaran a un rápido agotamiento y eventual colapso mágico. Con estimados cálculos, podría contar con un cristal le daría un tiempo de 5 a 8 minutos de lucha si realiza un consumo moderado de su magia.



—“Dos intentos, tengo que utilizarlos de manera eficiente y sin error… o será mi fin”.



Ambos cristales fueron guardados en un bolsillo hecho para los dos ubicado en el lado derecho de su cinturón de cuero, tomo el objeto nutrido de magia y sosteniéndola con su derecha la aplasta haciendo esta añico. Estaba absorbido de golpe toda la cantidad de energía mágica que albergaba en su interior.



Existen dos maneras de utiliza un cristal de mana, la primera es absorber lentamente su contenido hasta agotarlo, la segunda es destruirlo en la mano o sobre la piel y absorber de golpe toda su magia. La ventaja de absorberlo por la vía lenta, es que provee más mana, si se lo hace por la vía rápida, se pierde cierta cantidad de energía mágica en el proceso pero consigue recargar su reserva mágica de una forma casi instantánea.



Ítem como pociones de mana, poseen en su ingredientes cristales de mana molido para convertirse en polvo de mana, por supuesto, la cantidad aplicada es poca, pues el cristal de mana no es digerible (dado a la exposición toxica de que esta toque el tracto digestivo en su forma de pura como cristal). Por supuesto, en lo que respeta a la recarga mágica, las pociones de mana siempre serán inferiores en ese aspecto a los cristales, pero de esta manera, se evita la llamada “sobredosificación mágica”, en el cual recibir grandes dosis de recarga de un cristal de mana, puede conducir a que el usuario reciba una intoxicación que repercute negativamente en sus dotes de magia o incluso físico.



Riha con el destruir del cristal de mana, siente como la magia de esta repercutía en todo su cuerpo, su reserva había aumentado a un nivel que su debilitamiento no estaría cerca de afectarle, pero aquello solo era una solución temporal. En suma alerta, su recarga mágica se completa y con sus sentidos agudos potenciados por fortalecimiento, oye y mira al enemigo atacar.



Los kamodos arqueros desde la arena muestra a la superficie su arco tensado con la flecha preparada y en sincronizan disparan todos a la vez, desatando una lluvia de proyectiles sobre el dúo. El mago sin brazos, valiéndose de sus invocaciones flotantes, de una agilidad como destreza sobrehumana envidiable y las cuchillas de sus calzados, esquivaba como repelía algunas de las tantas flechas que caían en su dirección, sus sables se encargaban de rechazar la mayoría de estas.



Riha con fortalecimiento, se desplaza hacia el lado con la menor cantidad de flechas a su dirección, manifestando acero mágico de su habilidad de Lupian para crear cuatro rodelas, dos sobres sus brazos y las restantes en sus piernas. Gracias a su habilidad de manipulación y su capacidad para aumentar sus actitudes físicas, tales creaciones le ofrecían una protección de bloqueo capaz de rechazar los proyectiles y con una movilidad ligera.



Mientras bloqueaba y se movía para esquivar aquellas que iban encaminados a sus partes desprotegidas como su torso, esperando la oportunidad para contraatacar contra los arqueros, los kamodos adiestrados con el arco, tras realizar su ataque en conjunto con la mayor parte de su cuerpo enterrado en la arena, se muestran completamente en la superficie para realizar sus siguientes ataques de dicha manera, esto les permite usar su arma a distancia con más rapidez y comodidad, pero exponiéndose ante sus enemigos.



Los kamodos estaban confiados, a 25 metros de sus enemigos tenían toda certeza de que serían incapaces de alcanzarle antes de que sus flechas les eliminen, pues no observaban armas a distancias en sus manos, al menos no las que conocen tradicionalmente.



¡BANG!¡BANG!...



Un fuerte sonido producido de manera continua desde el arma de la Lupian, perfora el ojo de uno de los reptilico humanoides, a otro le asesta en el pecho y un tercero lo recibe en su hocico. Aunque nunca jamás habían visto una pistola en su vida, podían reconocer que tal daño provenía del arma empuñada por Riha, se sintieron en parte anonadados, pues su naturaleza les permite aunque no todos sean totalmente diestros a la magia, tener buen percepción ante dicha fuerza y eran consciente de que el arma utilizada contra ellos, no despedía ningún tipo de poder mágico.



Por otra parte, Riha noto que sus balas a pesar de tener buena efectividad contra el enemigo, requería mínimo entre dos a tres balazos para acabar con un kamodo, asestando en parte como el pecho, extremidades u rostro. La razón de ello se debía a su piel, la escamosa epidermis de estos seres, poseían una mayor resistencia natural a impactos en comparación a la de humanos o semihumanos bestias con pelajes. Dicho de una manera simple, es como si portaran un chaleco antibalas ligeros.



Los arqueros entonces fijaron su atención en la Lupian por el grado de amenaza que representaba con el arma extraña que portaba ante ellos, seis de sus compañeros habían muerto y dos estaban bastante heridos. Mientras Riha recargaba la pistola, una lluvia de flechas era disparada a su dirección, con la recarga finalizada, realiza una serie de maniobras de evasión con el uso de fortalecimiento.



—“Son demasiadas flechas, a este paso voy a…”



Uno de esos proyectiles estaba próximo a asestar en su hombro derecho, esquivarlo era imposible, fue en ese instante en que un sable se situó delante de dicha flecha y bloqueo en su defensa, salvándole el pelaje. No fue el único, 5 sables flotantes acudieron en su ayuda bloqueando aquellas flechas que eran difíciles de esquivar a tiempo.



Pero Assim no la tenía fácil tampoco, el mago sin brazos era el objetivo de los kamodos con hachas, estos surgían bajo el arenoso suelo justo sobre donde estaba parado, pero el hábil mago tenia oídos y una percepción mágica notoria que le permitía anticipar los movimientos de sus enemigos. Los kamodos cuando se sumergen bajo la arena, hacen de su presencia por medio del mana muy visible para los que poseen cualidades sensoriales promedio.



Antes de que estos le tomaran por sorpresa surgiendo bajo la arena, Assim ya había saltado sobrehumanamente y en algunos casos, contraatacado con el descender sobre ellos y apuñalarles con las cuchillas de sus calzados. Los kamodos centrados en el cuerpo a cuerpo aun sin fortalecimiento poseían más fuerza que un humano, un solo golpe dejaría fatal al guerrero rebelde.



Pero lo que poseían de considerable fuerza, les faltaba en velocidad, Assim era un mago que destacaba más por su agilidad y destreza que en fuerza física, con fortalecimiento, era un blanco que sus inhumanos enemigos eran incapaces de alcanzar. Kamodos armados con lanzas arrojadizas de punta de hierro que llevaban en canasta en su espalda, surgen a las cercanías del mago para lanzarle con todas sus fuerzas dichas armas penetrantes. Algunos incluso eran magos de baja categoría (Nivel D) que potenciaron sus brazos para aumentar la fuerza al arrojarla.



Assim lo preveía, los arqueros y lanzadores de lanzas eran los más peligrosos, los primeros porque algunos le echan ponzoñas a sus flechas hecho para debilitar a sus enemigos y los lanceros, sus proyectiles a la fuerza con la que eran arrojadas, eran capaces de atravesar protecciones hasta hecho de acero, y ni hablar si aplican fortalecimiento al arrojarlas. El mago sin brazos uso a esos lanzadores a su favor, se situó en una posición exacta y a propósito les dio la espalda a dichos humanoides equipados con tales armas arrojadizas.



El resultado fue el esperado, al momento en que se le eran arrojados dichas lanzas, confió en su fortalecimiento y velocidad, consiguiendo salir del rango de alcance a tiempo, estos continuando su trayectoria terminan por asestar en sus propios compañeros de hachas. Tal es la fuerza del impacto, que los heridos caen al suelo, algunos mueren al ser perforados en zonas vitales como el corazón o la cabeza, otros que lo recibieron en el abdomen o alguna de sus extremidades, intentan ponerse de pie, pero los sables sirvientes del mago no le dejan tomar un respiro y son asesinados en el acto.



Serán fuertes físicamente, tendrán la ventaja del terreno en la arena, pero en términos de inteligencia, la mayor parte de sus guerreros solo piensan con los músculos y usan estrategias simples como barbáricas, el mago sin brazos los conoce, no es la primera vez que confronta a dicha raza y sale victorioso. La loba humanoide por otra parte, tras conseguir evadir flechas y repeler algunas con sus rodelas manifestadas por su habilidad, contraataca disparando contra ellos, de un cargador vaciado de 15 balas, consigue acabar con 4 y herir a 2.



—“Gasto demasiada munición para acabar con pocos, su piel es dura, necesito más poder…”



La piel de sus enemigos era problemático, pero tenía a su solución a su favor, su segunda arma, finalmente opto por utilizarla, la razón de guardarla como un “as” bajo la manga, era porque a diferencia de la 9mm, disponía de menor munición para esta, pero lo compensaba con su potencia de fuego. Fue en ese momento que la desenfundo del bolsillo del cinturón de cuero, una Desert Eagle calibre .50



No era la primera vez que utilizaba esta arma, anteriormente hacia uso de una variante llamada “Desert Eagle XP4” que contaba con un disparo secundario de gran poder, pero la que poseía en manos, era la tradicional y Desert Eagle de diseño original. Rozuel no contaba con el tiempo suficiente de crear la misma que poseía con anterioridad, sin embargo, seguía siendo un arma de potencia considerable.



El rugido de sus disparos no solo era más fuerte, de una bala era capaz de penetrar la gruesa piel de los kamodos y dejarlos con serias heridas, si esto asestaba en el cuello o cabeza, era una muerte casi instantánea. Cada cargador poseía 7 balas en total, y contaba con 6 de repuestos, en total tenía 49 balas de dicha arma a su disposición.



—“Cada bala de la Desert Eagle es vital, debo matarlos con dicha arma de un disparo”.



La pistola se convirtió en el arma por excelencia de la Lupian, con la experiencia obtenida de su utilización en el encargo de la zona prohibida, cada disparo y uso la hacía más diestra a ella, era hora de relucir lo aprendido. Brazos, ojos y concentración, estaban al tope, la loba sostenía en cada mano una pistola, en la izquierda la 9mm y en la derecha la Desert Eagle.



¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!¡BANG!



Con una mente despejada de toda distracción y concentrada en sus objetivos arqueros, el hábil movimiento de sus manos al apuntar, el fortalecimiento que le permitía resistir el retroceso de ambos a la vez y una vista atenta al blanco. Consigue con su arma izquierda abatir a 4 kamodos con uno herido y su derecha elimina 5 en total. Los escamosos humanoides se sentían intimidados ante tal muestra de poder, les desconcertaba saber que tal arma no utilizaba magia y pese a ello superaba con creces a las flechas de sus arcos, aun si estos estaban dotado con fortalecimiento, al volver en sí, se prepararon para disparar otra ronda de flechas contra la Lupian.



—“Recarga”.



5 segundos, fue el total de intervalo de tiempo en que retiro los cargadores vacíos en ambas armas, y aun sosteniendo a cada una coloco los nuevos llevando a estas a los bolsillos de sus respetivas municiones, apuntando, concentrándose y repitiendo el proceso de tiroteo contra los kamodos. Cuando ellos ya habían tensados sus arcos, la loba consigue eliminar a 10 de los suyos, el numeroso grupo de arqueros fue reducido a solo 6 de ellos en total, los restantes con la baja moral cesan su ataque y buscan resguardarse en la seguridad bajo la arena.



—“Recarga”.



Cuando la Lupian termina de abastecer nuevamente sus pistolas, es atacado sorpresivamente por un kamodo por la espalda, este le agrede con un báculo que dispara un proyectil de energía, un mago en sí. La fuerza del proyectil mágico consigue asestar en la retaguardia de la Lupian y derribarla, la pistola 9mm sale volando de su mano izquierda y se pierde de su vista.



La herida Lupian en el suelo mira a su atacante, otros 3 kamodos de báculos se la habían unido y también uno que llevaba un bastón de madera equipado en la punta con un cristal rojo, era el quien erigía al resto, su corpulencia que destacaba de la mayoría y el poseer de la mejor fuerza mágica de entre los humanoides escamosos, le hacía obvio. Hablo en su lengua apuntando con su bastón a la herida Lupian, los otros armados con báculos replican su accionar obedientemente.



Proyectiles de mana y bolas de fuego se manifiestan en torno a ellos, todos enfocados para ser utilizado contra la Lupian, la herida de Riha no era grave, no había hemorragia, pero el daño le había dejado un considerable dolor, pero lo peor era el estado de debilitamiento que padecía. La loba era consciente de lo desprotegido que estaba su espalda, pero era incapaz de usar su habilidad para endurecer dicha parte, dado a que requería gran parte de su concentración para materializar y mantener tal defensa, y dicha concentración estaba enfocado mágicamente y motrizmente en el frente, por lo que creo una medida que requería menos manipulación mental y ejecuto una serie de capas defensivas de mana en su lugar.



El daño del proyectil asesto en el lugar idóneo donde se concentró buena parte de su defensa mágica, sin embargo, el poder del proyectil era considerablemente mayor a la cantidad de magia aplicada por la Lupian, en respuesta a ello, la propia capa de mana utilizo involuntariamente durante el proceso del impacto más mana haciendo dicha medida defensiva lo más resistente posible. Dicho de una manera más concreta, la herida de Riha pudo haber sido más grave de lo esperado, pero en su lugar, término por consumir buena parte de su reserva mágica limitada, en consecuencia, se encontraba físicamente débil.



—“Mi mana… vuelve a estar bajo…” –Pensó ella.



Necesitaba consumir el segundo cristal, pero los movimientos de sus brazos eran lentos, y el tiempo hasta que tomara el cristal y lo absorbiera, los kamodos magos ya habían preparados sus ataques, a este paso el resultado era evidente. Las rodelas que había creado desaparecieron, con la baja reserva de poder mágico en la que se encontraba, estaba totalmente vulnerable.



—“Van a matarme… pero mi única arma en la mano está totalmente cargada”.



La lupian estaba preparada a morir, pensó entonces que si iba a morir, con la Desert Eagle que aún estaba en su derecha y cargada, se llevaría al líder consigo. Los kamodos lanzaron sus proyectiles, Riha con sus fuerzas restantes consigue apuntarle al semihumano escamoso líder y colocar el dedo en el gatillo.



—“Lo siento Roz, creo que no podré volver a casa contigo” –Fue el único lamento de la Lupian.



— ¡NO DISPARES!.



Al oír fuerte y claro aquella voz masculina, la Lupian quita su dedo del gatillo, los proyectiles de los kamodos impactan, pero no había rastro alguno de sangre, Riha seguía en su misma posición con solo el daño que recibió del anterior ataque. Alguien se situó en frente suyo, un hombre de 185 centímetros de altura, tez blanca, cabellera negra, solo vestía pantalones y en sus manos de extremidades fornidas sujetaba un ancho como grueso escudo pesado que cubría todo su cuerpo, observo que en su muñeca derecha estaba lastimado y vendada con un trapo.



—Eres tú… el de la celda.



Riha le reconoció, era aquel prisionero alterado que miraba extraño a Rozuel, ahora se encontraba libre y le había protegido con un escudo del ataque de los magos, pero otro detalle a notar, era que podía hablar su mismo idioma.



—Disculpa, tomare esto prestada un momento –Hablo el joven alto.



En su derecha sostenía la pistola 9mm, aquella misma que salió volando de la mano de Riha tras recibir el proyectil mágico en su espalda, el muchacho era mago, se percibía el uso de fortalecimiento, era capaz de levantar tal pesado escudo con su mano izquierda y con la restante usaba la otra arma. Pero lo que llamo poderosamente la atención de la loba, era la forma en que ese prisionero desconocido utilizaba la pistola.



Apunto a los cuatro kamodos magos, tres disparos precisos y rápidos fueron para cada uno de los que portaban un báculo y cuatro fueron el líder del bastón con magia de fuego, la destreza con la que manipulaba el arma de fuego, era notoriamente alguien experimentado. Riha estaba desconcertada, ¿cómo era posible que alguien ajeno pudiera usar una creación de Rozuel con tal experiencia?, ¿quién era ese joven?.



—Uff… menos mal, el escudo pudo resistir esos ataques mágicos, aunque quedo bastante dañado, dudo mucho que consiguiera aguantar otro impacto más –Comento el prisionero desconocido —Ha pasado tiempo desde que no usaba una de estas –Miro a la pistola con cierto aire nostálgico.



—“¿Qué no ha usado una de esas hace tiempo?... ¿qué quiere decir?, ¿hay otras como esas?, puedo entender su lengua, es del continente de Gresswold también” –Concluyo la loba con cierta inquietud.



__________________________________________________________________​



Varios minutos antes…

Atrapado en su celda, el joven pelinegro agitaba sus brazos los cuales se encontraban apresados por grilletes desde su muñeca y en su pierna en torno a los tobillos, el único guardia de afuera pudo suponer que estaba con los ghrayb que vio hace un momento. El collar colocado le impedía usar la magia de fortalecimiento que le ayudaría a liberarse de sus ataduras.



Se calmó un momento entonces, miro su mano derecha observado atentamente el grillete que le sujetaba desde la muñeca, los comparo a los otros que inmovilizaban sus demás extremidades y no tardo en descubrir algo.



—“Esta algo floja, más que el resto, si tiro lo suficiente podre romperlo” –Fue su conclusión.



Aun si consiguiera liberar una mano, le sería imposible hacerlo con el resto, el collar aferrado a su cuello es lo bastante duro para removerlo sin causarle una lesión mortal en el proceso, de hecho, tiene un mecanismo de seguridad que se activara si lo intenta y lo mataría en el proceso. Pero encontró otra forma de salir de allí, comenzó a agitar con todas sus fuerzas el grillete de su muñeca derecha, a moverlo de un lado a otro intentando quitárselo de encima, eso le lastimaba, el dolor era insoportable, pero lo resistía porque era necesario que se lo quitara o seguiría encerrado allí.



Llego a un punto en que la herida en su muñeca empezó a sangrar un poco, pero no se dio por vencido, oyó finalmente como esta cedía y el grillete se rompe consiguiendo liberar su brazo derecho, llevando su liberada mano a la boca y quitándose el trapo que le impedía hablar.



— ¡POR FAVOR, SÁQUEME DE AQUÍ!, ¡TENGO QUE JUNTARME CON ESE CHICO DEL ARMA DE FUEGO!, ¡SE LO SUPLICO!.



Su constante petición llamo la atención del guardia espía de los rebeldes, el hecho de que hablara un idioma que no entendía le relaciono con los ghrayb que acompañaban a Adil.



— ¡SE LO SUPLICO! –Bajo su cabeza el prisionero ghrayb.



El espía no entendía su habla, pero comprendía lo que aquel ghrayb le pedía, la liberación de los prisioneros seria después de que Adil y los demás volviesen con Arpue Asa Hablu, pero algo en ese muchacho le insto a desobedecer lo planificado y abrir la puerta de su celda. Llevaba las llaves de todas las celdas obtenidos de los guardias eliminados que vigilaban el sitio, liberando entonces toda atadura del forastero alto pelinegro, incluido el collar antimagia de su cuello.



—Muchas gracias…



La puerta de hierro que conducía a sala de prisionero es derribada, tanto el espía como el ghrayb oyen con claridad como esta es abierta con la fuerza bruta, ingresando al lugar tres soldados carceleros, dos portaban armadura ligera, el primero una lanza y el segundo un sable, el tercero era un hombre corpulento de casi dos metros de altura que sostenía un pesado escudo que abarcaba a cubrir todo su cuerpo y su arma predilecta era un garrote pesado con púas.



—Disculpe, tomare esto prestado un momento… -Dijo el ghrayb con el llevar de una daga.



Dicha arma la obtuvo de la cintura del espía, el rebelde observo como ese ghrayb estaba por confrontar a los tres guerreros, armado solo con una daga y utilizando fortalecimiento, creía que tal movimiento osado era algo suicida. Los carceleros eran soldados entrenados, bien equipados y en condiciones, mientras que el ghrayb, quien llevaba un buen tiempo encerrado, se veía algo débil y solo contaba con una pequeña e insignificante arma. Además noto que el escudo del carcelero alto, estaba encantado con magia, no solo rechazaría todo ataque físico sin problema, también contaba con resistencia mágica, ¿cómo podría ganarle ese forastero a tres hombres mejor armados como entrenados?.



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El espía estaba anonado al igual que los prisioneros encerrados en las demás celdas, pues sus ojos no le engañaban, los carceleros yacían muertos, cada uno de ellos a manos de aquel ghrayb, quien los venció con una punzante puñalada de la daga en la zona alrededor del cuello y para mayor sorpresa, sin recibir una sola herida de su parte.



—Hmmm… este escudo se ve bastante resistencia, oh… esta imbuido con magia, un objeto encantado, me vendrá bien –Dijo el joven pelinegro tomando el botín del carcelero alto abatido.



El espía volviendo en sí, revisa cada uno de los cuerpos de los carceleros vencidos, obteniendo de uno de ellos un pedazo de papel con algunas escrituras en esta, luego le hablo al ghrayb y lo guio hasta dar con el pasadizo por donde los demás se fueron.



—El muchacho que llevaba el arma grande, ¿se fue por aquí? -Pregunto él.



El espía no le entendía, pero no tardó en darse cuenta que ese ghrayb no buscaba escapar de la fortaleza tras salir de su celda, su interrogante le llevo a recordar la extraña actitud que tuvo cuando vio al muchacho que acompañaba a Adil con una compañera semihumana loba. Quizás lo estaba buscando, encontrar a ese ghrayb como él, ¿pero con que razones?, tal incógnita era desconocida, pero ese hombre de notables habilidades de lucha no era un enemigo, podría ayudar a la causa de los rebeldes.



Le explico a base de señas de situarse en la habitación secreta vacía iluminada por las antorchas, para luego utilizar el papel con escrituras obtenidas de los carceleros eliminados, el círculo mágico de teletransportacion se activó. Unas voces se oyen proceder de afuera, el espía entonces se percató de que más carceleros habían llegado al lugar.



Le deseo suerte al joven ghrayb y cerro la habitación secreta, el muchacho era consciente del porque lo hizo, respetando su decisión y admirando su valor en silencio. Armado con el escudo pesado en su izquierda y con la daga del espía en la restante, fue teletransportado al piso subterráneo, donde eventualmente se vería involucrado en una lucha.



Noto a la compañera loba del joven del arma de fuego que vio con anterioridad, usando dos pistolas para eliminar a varios arqueros, pronto el resto se ocultan bajo la arena y luego es testigo de cómo la Lupian es atacada por detrás por un kamodo mago. El muchacho corre en su ayuda, notando en el camino una pistola 9mm en el arenoso suelo.



—“Es una de las pistolas que la chica loba utilizaba, esta salió volando de su mano cuando fue golpeada por el proyectil del mago…”



El muchacho soltó la daga y tomo la pistola en su lugar, corriendo en asistencia de Riha y eventualmente haciendo uso del escudo para protegerle de cuatro kamodos magos, del cual el líder estaba entre ellos, para eventualmente eliminarlos con la 9mm.



—Uff… menos mal, el escudo pudo resistir esos ataques mágicos, aunque quedo bastante dañado, dudo mucho que consiguiera aguantar otro impacto más –Comento el prisionero desconocido —Ha pasado tiempo desde que no usaba una de estas –Miro a la pistola con cierto aire nostálgico.



A unos pocos metros, los seis arqueros kamodos restantes se muestran, con sus arcos tensados apuntaron a la herida loba y atacándola en el proceso, Riha era incapaz de moverse y esquivarlo. Nuevamente aquel enigmático muchacho salva la vida de la Lupian, la toma de la cintura y cargándola al hombro, se desplaza con sobrehumana condición evadiendo las flechas, apunta con la pistola a los arqueros y dispara las dos últimas balas que disponía el arma, consigue asestarle ambos tiros en el cuello a uno de los atacantes, matándole en el acto y sembrando el temor en los demás para resguardarse en la arena.



—Disculpa la brusquedad, no se me ocurría otra cosa –Le dice el joven bajándola gentilmente al suelo —Sé que tienes muchas preguntas y estoy más que dispuesto a responderlas, pero me temo que tendremos que dejarlo para más tarde.



Más kamodos acechaban a los dos, se ocultaban bajo la arena esperando el momento idóneo para atacar.



— ¿Puedes luchar? –Le pregunto.



Riha toma del bolsillo de su cinturón el segundo cristal de mana y lo pulveriza en su mano para obtener su mana, consiguiendo recuperar su movilidad normal.



—Sí, puedo seguir luchando –Contesto con seriedad la Lupian.



—En ese caso, ¿no te importa si te hecho una mano?, entre dos tendremos más ventaja –Propuso el ghrayb —Sé que apenas nos conocemos, y no puedo culpar si te sientes intranquila por alguien más que use esta arma, ten por seguro que te la devolveré, pues tengo deseos personales de conocer a tu compañero del rifle del asalto.



La loba estaba más que abrumada, no solo hablaba de Rozuel, sino que además llamo al arma que su compañero portaba por la descripción que era.



— ¿Podrías por favor prestarme algo de munición para la pistola? –Le pidió amablemente el muchacho.



¿Quién era ese individuo?, la loba estaba más que desconcertada, un mar de incógnitas sacudía su mente, ese sujeto conocía con bastante detalles las armas de Rozuel y tenía interés por encontrarse con él. Ante tal situación, se negaría rotundamente, el mismo Roz dejo en claro que solo personas de su confianza utilizaran sus creaciones, que ella tuviera a la mano uno de esos objetos, es porque en parte tenía la confianza del chico.



No quería que ese desconocido hombre usara el arma que fue creada y dada por Rozuel, pero en el fondo era consciente de que sus posibilidades de sobrevivir aumentarían si recibía su apoyo, si lograba salir de aquí, podría ir por Roz y acudir en su ayuda. Se sentía indecisa, por un lado no respetaría las palabras de su compañero de no compartir con otros dichos artefactos y por el otro, de hacerle caso, no podría ayudarle a tiempo y corría la posibilidad de que a él le pasase alguna fatalidad.



—“Se él me va a regañar… pero prefiero oír sus quejas que verle grave o muerto” –Pensó la Lupian.



Tomo tres cargadores de la 9mm y se lo dio al enigmático muchacho pelinegro.



—No lo malinterpretes, aprecio que me hayas salvado, pero no confió del todo en ti, además… necesito tu ayuda para llegar a mi compañero, aquel al que buscas –Le dijo la loba sin quitar su atención en los kamodos que le acechaban.



—Gracias, prometo no defraudar tu confianza –Declaro el muchacho con el recargar del arma.



Un aliado misterioso de conocimientos únicos e intenciones sospechosas, ¿quién será este enigmático muchacho diestro en el uso de las creaciones de Rozuel Drayt?.



Continuara…
 
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CAPITULO 185 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “CONTRAOFENSIVA”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



Una lluvia de virotes encantados caía en picada sobre mí, estaba totalmente expuesto y vulnerable, no tenía el tiempo necesario ni moviéndose a velocidad sobrehumana para salir del rango de alcance. Morir en una fortaleza para prisioneros de un reino de otro continente, que segundo desenlace más hilarante, me dan ganas de reír y llorar a la vez.



—“¿Cuánto tiempo he estado dormido?, mira en los problemas en que te has involucrado en mi ausencia, mocoso”



— ¡El collar!...



Empezó a reaccionar tras oír aquella voz, latiendo como un corazón con un ritmo veloz, el Enano capataz de la fortaleza, sus tres capitanes y el contingente de soldados situado a sus espaldas, todos quedaron boquiabiertos. Los virotes fueron repelidos, incontables tentáculos metálicos brotaron del collar y actuaron como un muro tambaleante que repelió a cada proyectil.



—¿¡Que es eso!?, ¿¡que está sucediendo!? –El Enano exclamo desconcertado —¿¡Qué clase de magia es esta!?.



Los tentáculos se extienden alrededor de mi cuerpo, fundiéndose como metal liquido hasta cubrirme por completo, pero no me asfixiaba u ocasionaba daño, me estaba sintiendo… ¿más fuerte?.



—“¿Crees que regresaría solo para salvarte tu debilucho trasero y luego matarte?, creí que durante mi ausencia serias un poco más listo”.



—Lo dice el dragón que desapareció por más de un mes, en serio, Myldark… ¿dónde diablos estabas todo este tiempo?, era incapaz de usar Intense Iron –Fue la interrogante que le lance con cierto enfado.



—“Es una historia la cual de momento no nos da el tiempo necesario para contarla, primero hay que encargarse de esos tipos, luego habrá momento para charlar de ello”.



—Je, en eso te doy la razón, ahora que volviste, ¿significa que puedo usar Intense Iron nuevamente?.



—“Jejeje… voy a sorprenderte, mocoso”.



Mi cuerpo se equipa con una armadura semejante a la del “Modo Knight”, con la diferencia de que poseía unos cuernos en torno al casco de dragón, además de notarse una robustez ligeramente un poco mayor tanto en el torso como las extremidades superiores e inferiores. Pero lo que más me llamo la atención y lo que sin duda me sorprendió, era el inmenso pico de energía mágica que venía acompañado tras tener la armadura puesta, desde mi perspectiva era como si nadara en una piscina con el tamaño de un lago.



—Todo este poder mágico…



—“Un efecto secundario tras mi ausencia, el collar acumulaba inconscientemente energía mágica a montón, ha llegado alcanzar una cantidad tan absurda que si un frágil humano inexperto en la magia lo recibiera de golpe, seria cómo hacer que levantara una tonelada con sus propias fuerzas” –Explico Myldark —“Con mi retorno, aquella acumulación fue liberada sin la menor posibilidad de retenerlo”.



— ¿Entonces yo…?



—“Relájate mocoso, no te causara daño, la armadura que te envuelve esta imbuida y mantiene esa cantidad magia a raya para evitar causarte alguna dolencia a tu cuerpo” –Expuso el dragón oscuro —“Sin embargo, no resistirá tanta presión mágica por siempre, tienes que utilizar y consumir esa inmensa cantidad de energía mágica, solo de esa forma evitaras un resultado trágico”.



— ¿Utilizarlo?, ¿has visto el tamaño de esa energía mágica?, además se te olvida un detallito… ¡no soy un mago!.



—“Vigila tu frente, mocoso”.



La advertencia de Myldark me hace dar cuenta de otra lluvia de virotes aproximándose a mi ubicación, la medida que tomo para evitar tal ataque es brincar sobrehumanamente, la velocidad a la que tomaba altura en un suspiro supero a los proyectiles. Calculo que salte un estimado de 200 metros de altura, en mi aterrizaje se produce un impacto que sacude el mismo suelo y todos a mi alrededor lo perciben, sorprendentemente la caída no me hizo ni un mínimo de daño.



— Ese ghrayb… ¿de dónde saco tal poder?, esa armadura no es ordinaria… -Hablo Zahim Sagel con un rostro perturbado —Capitán Him-aya…



—Lo se capataz en jefe, puedo verlo con claridad… -Contesto el capitán demonio Beremita con el sudor envolviendo su rostro y ojos temblorosos —Un inmenso poder mágico envuelve a ese ghrayb sobre esa armadura, tal cantidad… ¿es humano siquiera?.



Podía oír desde esta distancia su conversación, mis oídos en este estado habían recibido un notorio aumento de su capacidad auditiva, incluso si me concentrara lo suficiente, podría escuchar el latir de sus corazones, estaban nerviosos ante algo de naturaleza imprevista.



—Tsk… ¿dejaremos que ese ghrayb se burle de nosotros? –El tal capitán Likh hablo con soberbia —Me hare cargo de él en un parpadeo.



—Estúpido, no puedes ver siquiera la auténtica fuerza de ese chico… -Comento el Beremita.



—Solo porque tienes mejor habilidad para percibir la magia, no signifique que deba hacerte caso –Expreso el capitán Likh su opinión con disgusto —Solo tengo que cortarlo a la mitad o apuñalar su corazón y listo, será mi victoria.



— ¡Tú eres el que no tiene ni una pizca de talento en la percepción de la magia!, solo eres fuerza bruta con tu poder mágico, te confías demasiado de ello…



—Bla bla bla… parloteo inútil, observa como me encargo de la “gran amenaza” de la que tanto te jactas, ¿alguna objeción capataz en jefe?.



—No, si puedes lidiar con ese ghrayb, hazlo de una vez –Le ordeno su superior.



El capitán de rostro “atractivo” ignoro las advertencias del Beremita que tenía su mismo rango, con el permiso del Enano, se lanzó al ataque desplazándose con fortalecimiento hacia mi ubicación. En escasos segundos apareció a mi lado izquierdo, empuñando hostilmente su espada-alabarda, la cual sujetaba desde su asta de hierro aquellas estructuras semejantes a una manopla.



—“Concéntrate mocoso, utiliza tu don especial e imagina con que defenderte, la armadura hará el resto” –Me aconsejo Myldark.



Lo que me vendría bien en este momento era un escudo, por intuición me cubrí con los brazos como si fueran uno, y sorpresa, sobre el brazo derecho de la armadura surge un escudo lo suficiente ancho y largo para recibir de lleno el ataque del capitán de su hoja de un metro de tamaño, resistiéndolo sin el más mínimo problema.



—Estoy sorprendido, los debiluchos mueren con mi primer movimiento, pero tu lograste superarlo, nada mal ghrayb –Me elogio el capitán enemigo —Pero esto apenas ha empezado.



Una macabra sonrisa se cierne sobre el rostro de aquel hombre, de pronto percibo como el escudo que me protege empezaba a ser corroído, la larga hoja del arma de ese capitán enemigo que estaba en contacto con mi escudo, ejercía su habilidad especial. Un poder capaz de corroer lo que tocaba, de modo que si no lograba destruir la defensa de su rival en el impacto, entonces su arma se encargaba de facilitar su cometido.



—De haber muerto en manos de los ballesteros o ser partido a la mitad por mi hoja, te habrías ahorrado una muerte aún más dolorosa, no puedo esperar a tocar tu piel con mi arma, quiero oír tus alaridos de dolor… -Expreso el capitán Likh con una sonrisa perversa y el lamer de sus labios.



—Eres un tipo enfermo, ¿te das cuenta?.



—No me hice capitán solo por mérito de mi fuerza, infundir miedo en otros es un rasgo que te hace destacar como el más fuerte, además me complace hacerlo, ¡y es un derecho que disfruto llanamente!.



Tome distancia de este “enfermo” capitán, con el escudo dejando de hacer contacto con su espada-alabarda, la corrosión se interrumpe sobre mi pieza defensiva, pero el daño dejado en este no era menor, estaba a casi nada de alcanzar la armadura de mi brazo. El capitán enemigo arremete contra mí con una velocidad aumentada por fortalecimiento, incluso sus brazos con los que cargaba su ataque estaban potenciados mágicamente.



Volví a tomar el consejo de Myldark, concentrando mi imaginación sobre el destrozado escudo en torno a mi poder ESP, mis plegarias son contestadas, no solo se reparó en un instante mi pieza defensiva, sino que la remodele para hacerla aún más grande.



— ¡Es inútil! –Exclamo el capitán enemigo impactando su arma contra mi escudo — ¡Puedes hacerlo tan grande como quieras, de todas forma lo terminare destruyendo!.



Tras resistir su ataque, el poder corrosivo de su hoja aumento desmedidamente, empezaba a traspasar el metal del escudo como si fuera papel, volví a tomar distancia, pero él eventualmente replica su ataque, haciendo estar a la defensiva. Mientras rediseñe el escudo dañado con mi ESP por uno nuevo, mire al AK-47 que estabas a escasos centímetros de mí, el rifle de asalto yacía en el suelo, involuntariamente la solté cuando el collar negro se manifestó con el despertar de Myldark.



—“Tengo que contraatacar, pasar a la ofensiva o terminare en un mal rato en cualquier momento” –Pensé entonces.



—“Hasta que por fin lo entiendes, mocoso” –Me hablo ese dragón con cierto aire arrogante —“Tienes a tu disposición un gran suministro de poder mágico, con la armadura que te envuelve, tienes los medios para lidiar con estos enclenques debiluchos, si sigues defendiéndote ellos tomaran ventaja y te mataran, tienes que pasar al ataque, ya cuentas con los medios necesarios, ¡haz tu trabajo como corresponde!”.



—“Tsk… me hablas como si fuera un empleado siendo presionado por un jefe explotador”.



Mientras me cubría de otro espadazo corrosivo del capitán rival con un escudo nuevamente rediseñado, me encuentro al alcance del AK-47, observando también como el tal capitán Him-aya, el Beremita, me arroja sus dos chakram dorados. Los dientes puntiagudos que envuelven a ambas armas, el aura llameante que emitían en sus giros veloces, me daba una clara pista de lo letal que sería para mi armadura.



Y por si fuera poco, del otro lado soy sitiado por el capitán de la espada corrosiva, encontrándome en una desfavorable situación entre un arma que corroe el metal y otro con la fuerza para penetrarlo como si fueran proyectiles pesados. Tome el AK-47 del suelo lo más rápido posible, y acto seguido propine un salto sobrehumano.



Al no encontrarme en la trayectoria de sus chakram, estos eventualmente se dirigen contra el capitán sádico de la espada, pero sorpresa, los chakram le ignoran y regresan de vuelta a las manos de su dueño Beremita.



— ¡Oye imbécil!, ¡ten cuidado a donde las arrojas! –Exclamo su queja el capitán Likh.



— ¡Puedo controlar mis chakram y ordenarle regresar!, ¡tú eres el imbécil por quejarte de algo estúpido! –Expuso el demonio su punto.



200 metros de altura, salte tan alto que ni cuenta me di, comencé a descender en picada, y desde aquí planee mi contrataque, con el AK-47 en mis manos, lo coloque en modalidad automática, ahora me encontraba a 120 de distancia del suelo. Apunte contra el capitán Likh y abrí fuego, el alcance efectivo del rifle en automático es de 300 metros, los resultados hablan por sí solos.



El capitán enemigo había flexionado las piernas y manifestado fortalecimiento con intención de saltar para atacarme desde las alturas, su sádica sonrisa se ve demolida cuando uno de sus brazos es atravesado por un “desconocido” proyectil. Como el Beremita lo dijo, el subestimaba la situación valiéndose de la fuerza bruta, no midió mis capacidades y por ello desconocía lo que mi AK-47 era capaz de hacer. De los varios disparos, dos aciertan en su brazo derecho, uno en el izquierdo, otro en la pierna izquierda y otro asesta en su abdomen.



Grita adolorida soltando su arma y cayendo boca arriba en el suelo, la suerte que tuvo para que ninguna bala le diera en una zona vital era considerable, pero aun así, con tales heridas y en constante pérdida de sangre esto eventualmente lo mataría. Pero la hemorragia no será lo primero que acabe con él.



— ¡Aaaah… duele!... ¡no puedo levantarme!... ¡ayuda!... ¡ese ghrayb va a…!



Que patético, el arrogante capitán del que tanto presumía que iba a acabar conmigo, termino rogando por ayuda, esas fueron sus últimas palabras antes de que terminara por aterrizar justo sobre su pecho. El sonido de órganos, huesos y tejidos colapsando abruptamente en el impacto, era más que una muerte instantánea, era el fin de este vanidoso y desquiciado hombre de rostro atractivo, que su sadismo parta a lo que sea que haya en la otra vida de Avalia y este reino.



El Enano capataz en jefe me miraba con reojo, sus manos temblaban y no era solo de desconcierto, la furia era un sentimiento que fluía en su mirada, acabo de matar a uno de sus tres capitanes, los segundo al mando de su guarnición, su desdén estaba más que justificado.



—¡¡TODOS LOS ESCUADRONES ABRAN FUEGO!!



Con el exclamar de esa orden, todos los ballesteros, magos de combate y soldados que manejaban máquinas de asedio “escorpión” apuntaron hacia mí, incluso el ogro tomo una roca apuntándole hacia la dirección en la que me encontraba. Había tocado el fondo de su paciencia, el Enano ordeno que me atacaran a distancia con todo lo que contaba.



—“¿Cómo voy a lidiar con todo eso?” –Me pregunte inquieto.



Mi AK-47 no podría eliminar tal cantidad, ni aun con toda la munición con la que contaba, de hecho, si tomo en cuenta todo el arsenal que dispongo actualmente, me era imposible encargarme de todos ellos, me encontraba en un punto bastante complicado.



—“Úsalo, mocoso”.



— ¿”Úsalo”?, ¿usar “que”?.



—“Usar aquel poder al que llamas, Materialización”.



El poder que me permita materializar armamento bélico autentico de mi mundo natal creado a la perfección con cada detalle, incluido su capacidad de fuego, que Myldark lo conociera no era una sorpresa para mí, nuestro tiempo juntos le habrá permitido más de una vez observar mis habilidades ajenas a la magia.



—Ya deberías saberlo Myldark, ese poder que me pides utilizar, hace uso de PSI o energía ESP, de la cual lamentablemente no dispongo de la cantidad necesaria para ejercer de dicha habilidad –Deje en claro tal punto —Deduzco que me pides que lo utilice, consumiendo en su lugar la cantidad de energía mágica que dispongo, ¿no es así?.



Ciertamente sería un detalle espectacular, pero es imposible, el PSI y el mana son dos formas de energía totalmente diferentes, no puedo usar energía mágica para crear mis armas de fuego y mucho menos para la “materialización”, todo lo referente a sus creaciones, se centra en su totalidad de la energía ESP. La magia me ha permitido diseñar municiones especiales, como también granadas explosivas (por medio de la alquimia), pero al fin de cuentas, ese es solo el límite en el que puedo rozar entre ambos medios en lo que respeta a mis creaciones bélicas.



—“Confía en mí, Rozuel Drayt”



La petición de Myldark me dejo boquiabierto, su declaración carente de soberbia y con la seriedad como respeto en su pronunciación, no termino su frase con un “mocoso”, sino que en su lugar, pronuncio mi nombre, ¿por qué insistir tanto a una idea descabellada?. Por lógica era algo absurdo intentarlo, ¿pero tenía otras opciones?, era valerme por mi cuenta contra todo un regimiento que me tirarían con todo lo que tuvieran o… confiar en mi compañero dragón oscuro.



—Je, muy bien, pero si muero, será culpa tuya.



—“Cállate, no vas a morir si sigues mis indicaciones, ¿has olvidado quién soy?, me ofende que me subestimes” –Dijo el típico Myldark arrogante de siempre —“Toma la espada de ese debilucho que acabas de matar, debería bastar, en caso de que precisaras más metal, deberías poder replicar su cantidad con tu habilidad”.



Incluso conocía ese detalle de mi habilidad ESP, este dragón conoce demasiado de mí que yo de él, bueno si tomo en cuenta que llevamos juntos desde que tenía 8 años, sería decir poco. Acople el AK-47 magnéticamente en la espalda de la armadura, para luego seguir su consejo, tome la espada-alabarda del capitán abatido, e inmediatamente cientos de proyectiles grandes y pequeños fueron disparados hacia mi dirección, incluso rocas arrojadas por el gigante de un solo ojo.



Para evitar ser el blanco del fuego de ballesteros, proyectiles mágicos de mana como elementales y también de maquinarias de asedio, solo una dirección en concreto me salvaría de tal lluvia de muerte. Flexionando mis piernas, brinque con todas mis fuerzas posibles, mientras ascendía, observe como todo aquello a lo que me arrojaron, impacto en el suelo levantando una cantidad de polvo en el proceso. Lo que debe de haber quedado del cadáver de ese enfermo capitán ha sido casi nada de seguro.



—“¡Usa habilidad ahora!” –Exclamo el dragón oscuro.



Centre mi ESP en el arma tomada del capitán eliminado, con dicha materia metálica en mis manos, busque en los confines de mis conocimientos de armamento bélico de mi mundo aquella que sirviera como la respuesta a este problema. Pero debía ser algo racional, no es como si quisiera invocar un AC-130 que bombardeara a tierra masivamente.



—Ya se lo que usare…



Comencé a concentrar mi PSI en la espada-alabarda, con la imagen detallada del arma que tenía en mente materializar, mi energía ESP se consumía a gran cantidad, a este paso quedare completamente se…



— ¿Eh?... ¿mi PSI está aumentando?...



Estaba perplejo, para cuando me di cuenta, del asombro quede atónito, el PSI que precisaba continuaba fluyendo en mi cuerpo hasta la espada-alabarda que se convertiría en el arma que tenía en mente materializar, ¿pero de donde proviene esa energía ESP extra?.



—“Jeje, te lo dije, mocoso”.



—Myldark, eres un tipo malditamente increíble –Elogio a mi compañero interno.



Todo ese mana que desbarbada sobre la armadura, aquella que amenazaba con su inmensa cantidad aplastarme, se filtraba por mi cuerpo, hacia mis células ESP, aquellas responsables de la producción de energía ESP, para luego pasar por un proceso en el que se convertían en PSI. Es tal y como lo explicaba, el mana al llegar a mis células ESP, se transformaba en energía ESP utilizable, desconozco todo el proceso biológico que mi organismo realiza para convertir una forma de energía totalmente diferente en PSI, la energía utilizada por esper.



Pero era la razón del porque mi “materialización” ahora sería un completo éxito, si bien la cantidad de mana que pasa a convertirse en PSI es desigual, es decir, usando un ejemplo con monedas, 4 monedas de mana hacen una moneda de PSI. Ósea que una porción de energía ESP es obtenida con una cantidad de 4 veces esa porción en mana, aun con toda la energía mágica que disponía, no sería un problema para mí.



Eventualmente descendí hasta tocar el suelo, el polvo levantando con todo el ataque de los soldados del capataz en jefe Zahim Sagel, se disipa en mi aterrizaje, el arma materializaba finalmente se completa, había creado por “Materialización” a tres ametralladoras rotativas GAU-19. Cada una sostenido por un soporte, calibre 12,7 x 99 OTAN, de fabricación norteamericana, estas ametralladora por lo general son montados en vehículos de tierra todoterrenos y aeronaves. Su capacidad de fuego puede lidiar contra infanterías, vehículos como embarcaciones de blindaje ligero e incluso contra fortificaciones y aviación enemiga ligera. Su candencia de fuego le permite disparar 8000 balas por minuto.



— ¿Qué?... ¿qué son esos extraños artefactos que ha invocado de la nada? –El capitán Beremita pregunto anonado —No emiten magia... ni la más mínima pizca de energía mágica.



— ¡Infantería, prepárense para cargar contra el objetivo! –Ordeno Zahim Sagel.



Incluso el Enano, quien desconocía totalmente aquellas armas que tenía en frente, podía sentir una abrumante presión en el ambiente, por eso ordeno a sus tropas un ataque directo cuerpo a cuerpo contra mí, había llevado a cabo esa orden con la intuición de eliminarme cuanto antes por una razón evidente, temor.



—Es mi victoria… -Proclame con el trio de cañones comenzando a girar automáticamente.



Continuara…
 
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CAPITULO 186 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “MUHAQDAD”


PERSPECTIVA: Tercera Persona



Un dolor repercutirá tras de su cabeza hasta su espalda, era producto del golpe contra la pared a causa tras ser arrojado por el capitán Jaya, aquel robusto hombre de casi dos metros de alto, había rechazado sus ataques y logrado dejarle inconsciente. Tras despertar y ponerse de pie, Adil mira a su alrededor completamente atento y con sus cuchillas curvadas a mano.



— ¿¡A dónde han ido a parar todo el mundo!? –Se preguntó el líder rebelde.



Pronto escucho el bullicio provenir de afuera, hallándose con Zahim Sagel y su guarnición, quienes luchaban contra un individuo de armadura con casco de dragón de largos cuernos, a solo centímetros frente de esta enigmática persona se hallaban tres desconocidos artefactos que apuntaban contra el capataz en jefe Enano y los suyos.



—“Esa arma…”



Adil observo que el de armadura llevaba el AK-47 acoplada en la espalda de su vestimenta metálica, pudo reconocer entonces que ese individuo era Rozuel Drayt, además la altura delataba en parte su identidad, pero aquella arma era la prueba definitiva de quien era.



— ¡Infantería, prepárense para cargar contra el objetivo! –Ordeno Zahim Sagel.



—“¡Maldición, van a cargar todos contra él” –Exclamo con inquietud el líder rebelde.



Sin embargo, observo como Rozuel no se movía de su lugar, permanecía inmóvil y mirando fijamente a la guarnición hostil acercándosele.



—“¿¡Qué demonios haces chico!?, ¡si te quedas ahí parado vas a…!”



Los tres artefactos desconocidos a escasos centímetros de Rozuel comienzan a girar todos a la vez, un estremecedor ruido se produce en torno a estos, un fuego exhalaron que iluminaban con abrumante luz como las piedras mágicas del patio, su primer blanco era el capitán Java. Aquel robusto hombre que logro resistir sus penetrantes cuchillas potenciados con magia de viento sin el mínimo daño, fue quien estaba más cerca de estos artefactos y termino reducido a restos carnosos en solo unos míseros segundos, el rostro de Adil expreso abrumante estupefacción.



Incluso el rostro de Zahim Sagel era incapaz de describir su asombro y terror al ser testigo de tal destructivo poder bélico, antes de que cada parte de su cuerpo fuera despedazado sin piedad por una lluvia de proyectiles que sobrepasaban la velocidad del sonido. Lo siguiente que se podía observar bajo el manto nocturno, es a todo el regimiento convertido en una niebla de sangre acompañadas de alaridos de agonía y rezos inútiles por salvación.



El gigante ciclope quien ya había tomado una roca, siente la lluvia de balas pesadas destrozarle el miembro con el que sostenía la roca, exclamando con un rugido su intenso dolor, todo su enorme cuerpo era una diana de tiro para las tres ametralladoras. No hubo parte que no quedara pulverizada y reducido a restos carnosos, inclusos todas las rocas que llevaba a la espalda terminaron hechos añicos junto al soporte donde las tenía.



4000 balas fueron disparados por cada una de las ametralladoras rotativas GAU-19, incluso la pared de la fortaleza quedo tan dañada ante tal lluvia de proyectiles, toda la munición fue generado por la “materialización” del esper como una cinta que se iba consumiendo a paso rápido.



—Todo la guarnición armada de la fortaleza Hasr… -Hablo Adil con el temblar de sus manos y sudor recorriendo su frente.



Cuando aquella niebla de sangre se despejo, solo quedo un mar rojo de restos humanos y semihumanos con objetos inanimados destruidos, ya fueran armaduras, armas o piezas de maquinaria de asedio, no había ni un solo rastro de vida en torno al patio. Adil avanzo lentamente perplejo para ver más de cerca y detenidamente tal paisaje macabro de muerte.



—“Acabo con todos… tanto el capataz como sus capitanes y hombres” –Pensó el líder rebelde con angustiosa impresión —“Este ghrayb… no, aquel muchacho llamado Rozuel Drayt, ¿qué eres realmente?” –Un sentimiento de respeto y miedo se hizo notorio en Adil en torno al Trotamundos.



Las armas rotativas que Rozuel había invocado pronto se convierten en un charco de líquido metal inservible incluso para su habilidad ESP, era la forma en que terminaban todas sus materializaciones.



—“Nada mal, has terminado consumiendo la mitad del poder mágico” –Comunico Myldark en la mente de su portador.



—“Por el tono de tu voz no pareces sorprendido con lo que acabas de ver” –Comento Rozuel mentalmente.



—“Después de lo que he visto, esto ya no me sorprende…”



—“¿Eh?, ¿y eso que supone que significa?”.



Su conversación es interrumpida por Adil, quien se sitúa a su lado, elogiando en calma su victoria.



—Menuda masacre, eres alguien lleno de sorpresas chico, ¿acaso en el continente de Gresswold tienen armas como esas? –Pregunto con curiosidad el líder rebelde.



—No, solo yo –Contesto con sinceridad el esper.



—Recuérdame no acerté enojar… o mínimo ir con un ejército de frente contra ti.



—Suena como si fueras a apuñalarme por la espalda.



— ¡Jajajaja!, después de ver esto, ni loco pensaría en lo más mínimo hacerlo.



El humor de Adil trajo en el ambiente una calma de alivio, con el regimiento abatido, la única amenazaba que quedaba era el Muhaqdad y el ejercito que rodeaba la fortaleza.



— ¿Crees que serias capaz de usar esos artefactos de recién contra las fuerzas del Muhaqdad? –Pregunto Adil.



—Hmmm… es algo difícil…



Según el Muhaqdad Yusuf, su fuerza se compone de 3000 efectivos, mientras que la guarnición bajo el mando del capataz en jefe Enano, Zahim Sagel, contaba con solo unos pocos cientos, es decir, que los efectivos del Muhaqdad triplican en número. Además se encuentran esparcido alrededor de toda la fortaleza, lo que hace que abatirlos con las ametralladoras rotativas GAU-19 sea bastante tedioso, por no olvidar un detalle más.



—“Consumí la mitad de las energías mágicas para eliminar a todos los hombres de ese Enano, usar la misma táctica contra los del Muhaqdad es realmente muy difícil, el mana podría acabarse antes de que pudiese eliminar a todos, o al menos a la mitad”.



Un movimiento sospechoso capta la atención de los dos, a solo pocos metros de distancia, sobre los restos de cadáveres esparcidos en pedazos, surge del suelo con un pozo escavado con sus propias manos, una criatura cuya apariencia era como la de un topo con un abundante plumaje grisáceo, de sus plumas sale un individuo cayendo de rodillas y jadeando del cansancio. Era el demonio Beremita que servía al ya asesinado Capataz en jefe, el capitán Him-aya, le faltaba el brazo izquierdo y dos dedos de su mano derecha, cubría la hemorragia de su miembro perdido con la mano herida que aún le quedaba.



— ¡Uno de los capitanes de Zahim Sagel sigue vivo! –Exclamo Adil tomando una posición de guardia.



Mirando detenidamente a la criatura topo con plumaje, esta desaparece confirmando que aquello era una invocación, un Espírano, era fácil suponer como el Beremita sobrevivió a la lluvia de balas pesadas. Con el invocar de aquella criatura el cual lo resguardo en el interior de su plumaje y cavo un pozo para evitar el diluvio de proyectil que masacro al resto de la guarnición. Aunque no logro escapar ileso.



—Qué tipo persistente, ni modo, debo terminar con el trabajo de limpieza –Tomo Rozuel el AK-47 de su espalda y apunto con ella al capitán enemigo.



— ¡Espera ghrayb!... tu ganas, has demostrado tu poder y no planeo morir en vano por este reino –Declaro el capitán Him-aya.



— ¿Qué propones? –Pregunto Adil.



—Perdonar mi vida por información –Fue la propuesta del demonio.



—Me tientas, me tienta… no, no me fio de este –Fue la respuesta del esper.



— ¿Dirías lo mismo si te dijera todo lo que se sobre la instalación secreta de investigación de Alnayits?.



Ante tales declaraciones, Adil pone su mano sobre el arma de Rozuel y con el mover de su cabeza le pide detenerse, a lo que el esper deja de apuntar al capitán enemigo.



—Creía que ese lugar era solo un rumor sin fundamento, un mito –Opino Adil.



—No es un rumor, existe, lo cierto es que no me convertí en capitán en este reino para servir a su gente –Declaro el Beremita.



—¿Eres un espía?.



—Pase la mayor parte de mi vida en Quiatar para hacerme pasar por un nativo de esta nación, pero en secreto se me fue encomendado desde muy joven con la tarea de buscar esa instalación, Alnayits es alguien que sabe guardar sus secretos.



—De acuerdo, no entiendo un demonio al demonio, ¿qué es esa instalación y quien es ese tal Alnayits? –Pregunto Rozuel confuso ante toda la conversación.



— Alnayits es un investigador muy famoso y reconocido en toda Quiatar, dicen que tiene conocimientos que nadie más que él posee, actualmente porta el título de un Muhaqdad, el más viejo de todos en llevarlo –Explico Adil.



Al oír que era un Muhaqdad, eso significaba que también era un enemigo, un investigador o erudito que posea su propia instalación de investigación no es algo fuera de lo normal. Pero aquella que resguarda celosamente en secreto el tal Alnayits, se dice que es única en su tipo, con conocimientos que van más allá del entendimiento común de Avalia y de este reino.



—Ahora tengo tu interés, ¿no es así? –El Beremita le pregunto.



—Mentiría si dijera que no, ¿pero porque un espía escogería convertirse en un capitán carcelero? –Adil le cuestiono.



—Porque es el único lugar donde un semihumano como yo puede escalar una mejor posición social, incluso sirviendo como un capitán del montón era una cárcel –Respondió el demonio de piel oscura —Además de que a este lugar, suelen llegar prisioneros con cierta información… que cumplen con los interés de mi objetivo principal.



Un espía semihumano, un demonio Beremita que se revela como tal, a cambio de perdonársele su vida, ofrecería información vital sobre una instalación de existencia dudosa que pertenece a un investigador de gran prestigio nacional, pero que para los rebeldes sería un dato más que interesante.



— ¿En serio vas a confiar en un espía?, ¿quién no asegura que aprovechara el momento para atacarnos por la espalda? –Fue la interrogante de desconfianza en torno al demonio que planteo Rozuel.



El capitán Him-aya toma sus chakram dorados de su cintura con su única mano y los arroja al suelo cerca del dúo.



—Estoy desarmado, y en mi estado actual, cualquiera de los dos puede matarme fácilmente, ¿o prefieres mejor atar mi único brazo y mis piernas para inmovilizarme? –Le pregunto el Beremita.



—Como sea… no confió en ti, pero si eso ayuda a Adil y a los suyos, entonces se lo dejo en sus manos –Acoplo su rifle de asalto en su espalda magnéticamente cesando toda hostilidad contra el demonio.



—Quien lo diría, capturamos a un prisionero capitán de la fortaleza Hasr, esto los chicos no lo creerán, ¡jajaja! –Expreso con humor el líder rebelde.



—Estoy a su disposición, una vez que salgamos de aquí y mi seguridad haya sido resguardada, les contare todo lo que se en torno a la instalación de investigación –Fue la condición impuesta por el capitán enemigo ahora prisionero.



Ahora solo tenían que lidiar con la amenaza de 3000 soldados y su Muhaqdad que yacía fuera de los muros de la fortaleza, tanto el líder rebelde como el mago Beremita, sabían que luchar contra tal fuerza sería un suicidio, o al menos, se creería eso de no ser por el abrumante poder mostrado por el esper. Si fue capaz de acabar con el regimiento armado de la fortaleza, sus expectativas le hacían creer y confiar, en que sería haría lo mismo contra el ejército de uno de los líderes militares de mayor rango del reino.



Mientras un plan era debatido entre los dos, de pronto un enorme jarrón de arcilla tan grande y pesado como un elefante, termina cayendo y aplastando al demonio Beremita, con tal presión de fuerza fue claro su muerte inmediata denotando un charco de su sangre bajo tal pesado objeto. Sobre el jarrón se sitúa una persona de túnica blanca y turbante negro, con un fornido físico, larga barba negra y una cicatriz ubicada al lado de su ojo derecho, Adil y Rozuel le reconocieron de inmediato.



—“Ese tipo… es el que dirigía a esos esclavistas que nos capturaron a Riha y a mi cuando llegamos a este reino” –Pensó Rozuel.



— ¡Muhaqdad Yusuf! –Exclamo el líder rebelde con una seria expresión mezclada con sumo nervios.



Rozuel se sorprende al descubrir que ese hombre que tanto su compañera Lupian y él conocieron al principio como un esclavista, era en realidad un Muhaqdad, uno de los tres principales líderes militares de este reino.



—Que demonio tan ridículo, pensar que podría traicionarnos sin que lo supiéramos, incluso sospechamos de nuestros propios hermanos de armas, ¿pensó que él estaría bastante fuera de toda sospechosa solo por servir como un capitán de la fortaleza Hasr?, que absurdo desenlace tuvo –Expreso el Muhaqdad Yusuf.



—Finalmente muestras tu cara, Muhaqdad Yusuf… -Le hablo en un tono iracundo el líder rebelde.



—Adil Salah Ayub, has mostrados una admirable perseverancia, pero hasta aquí llegaras, tu derrota es inminente, como te dije anteriormente, la lucha de los rebeldes es una causa perdida, lo ha sido desde el principio –Comento el Muhaqdad para luego voltear su mirada a Rozuel —Ghrayb… eres aquel niño al que encontré en el desierto con la semihumana, ¿no es así?.



—Técnicamente soy un adolecente, pero en cuanto a tu pregunta, sí, yo soy ese chico –Contesto el esper de inmediato —Que ese esclavista con el que me encontré, fuera nada menos que un Muhaqdad, esa si no me la esperaba.



—Compararme con un simple esclavista es un insulto, solo recojo a los despojos olvidados de este reino y les doy una razón de vivir, en lugar de morir como meros vagabundos, aquellos que sobresalgan son recompensados, los que fracasan… -Aclaro el Muhaqdad dejando su última anécdota a la imaginación de sus oyentes.



Rozuel recordó la marca del triángulo invertido con el grabado de una mano de solo cuatro dedos en casi todos aquellos que eran llevados por el Muhaqdad, una que pertenecía a la “Hyslamia”, un comercio de esclavos influente en casi todo el sur del continente de Sharya.



—Vaya manera de embellecer tus palabras para describir a los esclavos tomados contra su voluntad, independientemente que sean recompensados o no por sus esfuerzos, el simple hecho de obligarlos desde un principio a formar parte de algo que no quieren, es pura bazofia, tu manera de “darles” un sentido a sus vidas es bazofia, he oído peores excusas bazofia como esas, pero la tuya es una bazofia entre las bazofia –Dejo el esper en claro su punto.



El Muhaqdad expreso con su mirada cierto grado de antipatía hacia el forastero trotamundos, suspirando con cierta decepción con los ojos cerrados.



—Esperar que un ghrayb lo entienda es una pérdida de tiempo, más si es un niño –Concluyo el líder militar —Sin embargo, admito que estoy interesado en tus habilidades, observe desde una posición elevada toda la confrontación contra el capataz en jefe Zahim Sagel y sus hombres, liquidar a toda su guarnición con tal poder, tal escenario teñido en sangre…



Yusuf Muhaqdad observaba el paisaje producto del poder de Rozuel Drayt, con mucha admiración.



—Llamarlo impresionante no describe la fascinación de lo que vi, así que iré directo al grano, conviértete en mi soldado, sírveme y serás recompensado con gran riqueza, ¿te interesa el dinero?, ¿quieres tu propio harem?, ¿todo el licor que desees?, si demuestras la misma fuerza que hoy en los campos de batalla venideros a mi lado, te espera un futuro de grandeza –Fue la proposición dictada por el Muhaqdad —Por supuesto, en el principio tendrás que llevar la marca de esclavitud, cuando demuestres tu lealtad, la marca será retirado y serás oficialmente reconocido uno de los míos.



— ¡No lo escuches!, nadie que sirva a este hombre sale bien parado –Objeto Adil — ¿Por qué no les cuentas los castigos que le das a todos aquellos que no satisfacen tus expectativas?, a esos “despojos” que le das un “sentido” a su vida, a esos mismos que les arrancas un brazo, quemas su piel o dejas atado desnudo sobre una roca en el caluroso desierto todo un día sin agua ni comida.



—Silencio, deja que el ghrayb tome su decisión.



Rozuel llevo su mano a su mentón, como si pensara profundamente en torno a la propuesta dada por uno de los tres líderes militares de este reino, tomando entonces su decisión.



—Una propuesta interesante debo decir, como alguien educado, permíteme darte mi honesta respuesta… -Expreso el esper con las manos en alto.



Acto seguido, una de sus manos toma rápidamente el AK-47 y apunta hacia Yusuf para abrir fuego en automático, cada bala asesta en el Muhaqdad con tiros críticos en la cabeza, cuello y pecho. Adil expresa su asombro quedando boquiabierto al ver como la imponente figura de ese líder enemigo con el que tanto lucho por años, fue abatido fácilmente por Roz.



— Trabajar literalmente como un esclavo para un tipo que me va a usar a futuro como un preservativo, que oferta tan convincente –Expreso con sarcástico humor el esper.



— ¿Preservativo? –Replica el líder rebelde aquella palabra con confusión y duda.



Pero Adil noto algo extraño en el cuerpo acribillado de Yusuf por el AK-47 del muchacho, sus heridas no sangraban, aún seguía quieto allí arriba, ¿no son esos ciertos detalles anormales?. Pronto descubrió la razón, pues aquel “cuerpo” se convierte en arena la cual cae al suelo deshaciendo su imagen.



—“En verdad es una pena tener que matar a alguien con habilidades tan impresionante, sinceramente preferiría esclavizarte y privarte de todo pensamiento en caso de que rechazaras mi oferta, pero considerando lo peligrosos que eres, matarte es la única forma de asegurar mi victoria” –La voz de Yusuf provenía del jarrón gigante.



— ¿¡Esta ahí adentro!? –Exclamo Adil.



Grandes cantidades de mana se manifiestan sobre ese jarrón, una cantidad que igualaría a un mago de nivel A, una criatura surge de dicho objeto, un ser humanoide hecho de arena, un elemental invocado como es llamado por muchos magos. De su arenoso cuerpo, carecía de piernas, solo deleitando una figura de 2 metros con torso, extremidades superiores y una cabeza inhumana.



— ¡Eso es un Espírano! –Concluyo Roz en torno al elemental.



El elemental ruge desapareciendo y el inmenso jarrón comienza a agrietarse hasta destruirse, de su destrucción esparce abundante arena en todo el patio cubriendo el terreno teñido de rojo.



— ¡Esto es malo, oye chico, ten cuidado, Yusuf va a…!



La advertencia de Adil hacia Rozuel es interrumpida, por la espalda es atacado con un fuerte golpe en la nuca por el mismísimo Muhaqdad Yusuf, dejando al líder rebelde fuera de combate.



—Invocar a ese Espírano tomo una serie de preparativos tediosos y varias piedras mágicas de esencia pura de tierra, pero finalmente se ha completado –Expreso el Muhaqdad su satisfacción.



El cuerpo del inconsciente Adil es absorbido por la arena hasta perderse a la vista de Rozuel.



— ¿¡Adil!? –Exclamo el esper con incertidumbre.



—Te preocupas en vano, ya deberías saberlo a estas alturas, no tengo intenciones de matar a Adil, la arena se encargara de resguardarlo en un lugar seguro –Revelo Yusuf —Ahora, lo principal es encargarme de ti, ghrayb, dime tu nombre, ¿con quién tendré el placer de luchar?.



—Rozuel Drayt, el “chico” que te dará un tiro en la cabeza, o si lo prefieres, en el pecho –Se presentó el esper.



—Rozuel Drayt, te desafío, yo, Yusuf Ahja Zad´tyk, uno de los tres Muhaqdad del reino de Quiatar, a un combate a muerte.



Una confrontación inevitable, el esper contra uno de los tres altos líderes militares de la nación…



Continuara…
 
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CAPITULO 187 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “CONFRONTACIÓN ARENOSA”



PERSPECTIVA: Tercera Persona



Cuerpos de Kamodos se apilaban por el terreno arenoso del piso subterráneo, el enigmático aliado, un hombre de alta estatura y conocimientos en torno a las armas de fuego, había asistido a la Lupian en su lucha contra los semihumanos que le asediaban en tal territorio desfavorable. El misterioso joven manipulaba la Beretta 92 9mm con evidente experiencia de un profesional, mientras Riha se valía de la Desert Eagle.



La lucha concluyo con la muerte de los últimos Kamodos, la loba humanoide de los 6 cargadores del Desert Eagle, consumió un total de 5 y medio (tres balas restantes), quedándole uno de reserva. Mientras que al joven mago con la 9mm, solo le restaban los últimos tres de dicha arma, lo más asombro es que aquel muchacho logro conseguir un número de bajas casi semejante a la Lupian, pese a que la potencia de fuego de dicha arma era menor a la suya y costaba aún más eliminar a los semihumanos reptilitos con la Beretta 92.



—“Su puntería y manejo de la pistola es impresionante, su concentración a la hora de apretar el gatillo está a otro nivel comparado al mío, hasta el punto que incluso los blancos en movimientos sucumbieron a sus balas, casi todos sus disparos acertaron en puntos débiles de la gruesa piel de los kamodos en torno al cuello… ¿quién es este individuo?” –Evaluó la Lupian seriamente con una gran incógnita.



Pronto su cuerpo sucumbe a una debilidad física y cae de rodillas, sus extremidades inferiores temblaban e ignoraban sus órdenes de moverse a la voluntad de la loba. No tardo en averiguar las razones de ellos, la energía mágica obtenida por el segundo cristal de mana que consumió estaba por agotarse, pero no era solo eso.



—Mis piernas…



— ¿Qué sucede? –Le pregunto el pelinegro.



Los temblores en sus extremidades inferiores conllevaron a ser entumecimientos, los temblorosos movimientos involuntarios de estos le impedían hacer uso de ellas de manera efectiva, la Lupian fue privada temporalmente de su capacidad de caminar con normalidad. Aquello fue una consecuencia negativa producido por el consumo de dos cristales mágicas de mana de manera seguida. Siendo la primera vez que utilizaba dichos objetos, su cuerpo no estaba acostumbrado a ello, experimentando la famosa “sobredosificación mágica”.



—Tengo que encontrar a Roz…



— ¿Roz?, ¿es el nombre del chico que llevaba en las manos el rifle de asalto? –Le pregunto el enigmático joven pero experto en la pistola.



—Si… tengo que llegar a él… está en peligro, tengo que ayudarle.



—Entiendo tu punto, ¿pero sabes donde se encuentra siquiera?.



—Tengo el aroma de su arma… puedo rastrearle, pero tenemos que salir de aquí primero.



— ¿Puedes rastrearle a través del olor de su arma de fuego?, que habilidad tan útil –le elogio el muchacho.



Incapaz de ponerse de pie por su cuenta, aquel muchacho le ofrece subirse a su espalda, Riha a pesar de no confiar en absoluto en tal persona, acepta con tal de poder llegar hacia su compañero de aventura. El enigmático joven le cargo en su espalda sin tener la más mínima complicación, desde su prepositiva, la Lupian era un peso extremadamente ligero o quizás poseía más fuerza de lo que su delgado cuerpo de solo brazos algo fornidos describían a la vista.



—Debemos ir por el círculo de teletransportacion por el cual vinimos… -Le explico la Lupian.



—De acuerdo –Contesto el joven aceptando las indicaciones de la Lupian —A todo esto, ¿cómo te llamas?, para saber cómo dirigirme a ti, no creo que el termino chica licántropa o mujer loba sean de tu agrado, por decirlo de alguna manera.



—No soy una licántropa, soy una Lupian, mi nombre es Riha Sharpsteel –Se presentó la chica Lupian



—“Lupian”… leí de tu raza en un libro algo viejito, pero es la primera vez que veo a uno en persona –Expreso con sinceridad aquel joven —Yo soy Crokrengunn, pero como es algo “largo”… con Crok es suficiente.



—No eres de este reino, ¿eres siquiera de este continente?, hablas mi misma lengua.



—Podría decirse que sí y no, si, el continente de Gresswold es mi hogar natal, aunque… no se encuentre allí del todo.



—No lo entiendo muy bien.



—Larga explicación, lo cierto es que yo…



Cuatro de las seis plataformas con los círculos de teletransportacion comenzaron a activarse, saliendo de estos refuerzos enemigos en la forma de más Kamodos y guardias humanos de la fortaleza armados con escudos pesados. Una inevitable confrontación se desataría por llegar a la plataforma que precisan utilizar, aquella era una de las dos que no se habían activado.



Assim se sitúa al frente de ambos, con sus dos docenas de sables mágicos flotantes, miro al enemigo con hostilidad a la vez que con su cabeza le señalaba a Riha y a Crok la plataforma de teletransportacion por la cual todos vinieron. Les estaba encargando buscar tanto a Adil como a Rozuel, el mago sin brazos sin miedo encaro solo a tantos enemigos.



—Gracias… -Le dijo la Lupian apreciando su noble gesto.



—Sujétate fuerte –Le aconsejo Crok.



Aplicando fortalecimiento mágico en su cuerpo, el joven corre a toda velocidad hacia la plataforma de teletransportacion, flechas eran disparadas por los pocos arqueros kamodos recién llegados, los agiles pasos de Crok evitaron que alguna de estas lograse alcanzarle. Cuando algunos estaban por cargar cuerpo a cuerpo contra ellos, un par de sables mágicos de Assim les apoyo, reteniendo a los agresores.



El dúo consigue alcanzar la plataforma el cual se activa con el mana de Crok, los dos son llevados de vuelta a la habitación vacía que conduce al salón de celdas por el que pasaron anteriormente.



—Puedo sentir el aroma… es débil, pero puedo rastrearle –Aseguro la Lupian.



—Señala el camino entonces.



La pared secreta de la habitación se abre por cuenta propia, del otro lado se encontraban una docena de guardias de la fortaleza, armados con armas punzantes (lanzas), cortantes (sables) y en menor número con contundentes (maza de hierro). Al ver al dúo de ghrayb, estos reaccionan con hostilidad apuntando sus armas contra ellos, tres guerreros que portaban escudos pesados se sitúan al frente para cubrir a sus compañeros.



—No nos harán las cosas fáciles, lamentablemente –Opino Crok con la pistola 9mm en una mano.



—Tendré dificultad para moverme, pero no para disparar –Dejo en claro Riha con el Desert Eagle en su derecha.



—No uses abruptamente tu arma, solo te quedan unas pocas balas –Le aconsejo el pelinegro —Concéntrate en los que tienen escudo, con eliminar a uno, el resto se sorprenderá y en esa fracción de segundo se distraerá lo suficiente para acercarme lo suficiente y acabar con el resto.



Una estrategia algo arriesgada, considerando que el riesgo expuesto lo conllevaba aquel muchacho, la loba opta por tomar su recomendación, apuntando a uno de los guardias que portaba un escudo pesado.



__________________________________________________________________​





PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



—Rozuel Drayt, te desafío, yo, Yusuf Ahja Zad´tyk, uno de los tres Muhaqdad del reino de Quiatar, a un combate a muerte.



Tras dicha declaración el Muhaqdad se quita el turbante negro revelando un corto cabello oscuro y se retira la túnica blanca junto al calzado de cuero que llevaba puesto, quedando únicamente con unos largos pantalones atado con una gruesa cinta negra. De su torso desnudo deleitaba un físico en forma, como una autoridad militar de inmenso rango, era evidente que estuviera en las mejores condiciones físicas.



—Que melodramático eres –Opine en voz alta.



Apunte y dispare del AK-47 en modalidad ráfaga, los tres disparos asestan en la zona pectoral, uno justo al nivel del corazón, aquello era un impacto de muerte total, o al menos eso pensé.



—Otra vez ese truco…



Aquel Muhaqdad al que “abatí” se volvió arena, ese truco lo uso cuando se situó arriba del jarrón de arcilla enorme que aplasto al demonio Beremita, me puse en alerta y al instante pude sentir magia hostil concentrada en una dirección. Al voltear me encuentro con que se ha desplazado a dicha dirección y creado nueve proyectiles de arena con la forma de lanzas flotando a su alrededor, a los cuales arroja hacia mi dirección con una fuerza equivalente o mayor a un virote de ballesta.



Me muevo en zigzag sobrehumanamente, con el apoyo de “afinidad de Astado” mi velocidad alcanza un factor que me permite evadir los proyectiles de mi rival. Mientras los esquivaba, observo como el impacto de estos contra el suelo generaban un notorio ruido, aquellas lanzas de arena habían adquirido una dureza que imitaba a la perfección a uno hecho de metal.



—“La arena del cual fueron hechos esas lanzas que me arrojo se endurecieron por su poder, pues esta arena…”



Mire con atención aquel terreno moldeado por la destrucción de aquel jarrón de arcilla, evidentemente no era de naturaleza ordinaria, aquel ser elemental de arena que observe antes de que su contenedor fuera destrozado, me dejaba a la mente pistas tan obvias. Como una corriente de agua, se sentía el mana esparcido en todo este arenoso suelo, luego recordé aquellas palabras pronunciadas por Yusuf…



“Quizás lo sea, pero son sus costumbres, yo vencí justamente a su maestro del clan por su posición y a todo el que intentaba retarme, al hacerme con la victoria me convertí según sus costumbres en su líder por derecho, yo soy su maestro arena”.



—“Maestro arena”…



Soy sacado de mis pensamientos por mi oponente, quien me arroja más proyectiles penetrantes a letales velocidades, pero mi reacción sobresale de su ofensiva a distancia y consigo salir ileso de su ataque. Acto seguido contraataco con el AK-47 en automático vaciando el cargador en el proceso, el Muhaqdad levanta en un instante no solo uno, sino tres muros de arena, los cuales actúan como una gruesa defensa férrea contra la lluvia de balas de calibre 7x62 mm.



—“Su poder en torno a la arena, es como mi ESP sobre el metal” –Pensé entonces.



El primer muro fue acribillado fácilmente, pero del segundo logro contener a la inmensa mayoría de las balas, pocas habían conseguido penetrar y el tercero repelió al resto, pues las anteriores mermaron la fuerza cinética del proyectil del AK en el proceso. Incluso si nunca ha tratado con armas de fuego, ha conseguido adaptarse para luchar contra mi rifle, por supuesto está la cuestión de la cantidad de mana utilizada de por medio. Puedo sentir como Yusuf posee una increíble reserva de mana, desde la forma en que crea sus proyectiles de arena e incluso la invocación de aquellos muros, la energía mágica que consume es en un término “moderado” algo grande.



—“¿Un mago S?, a mayor reserva de poder mágico, más claro es su escala de poder como un mago”.



Mi confrontación contra ese mago de nivel SS, me ha enseñado la monstruosa fuerza que tienen los niveles altos adiestrados en la magia, este tipo podría estar usando solo la mitad de sus poderes y a saber de lo que será capaz con toda su capacidad. Mientras recargaba el rifle de asalto, percibo fluctuaciones de mana concentrándose bajo mis pies.



—“¿¡Incluso desde ahí!?”.



Propine un salto sobrehumano rápidamente, evitando caer en una trampa espinosa de arena que podría haberme dejado las extremidades inferiores en un estado lamentable, pero imprevisto sin darme cuenta termine exponiéndome. En medio del aire, aquel líder militar arroja pequeñas proyectiles de arena de punta punzante semejantes a dagas que se mueven aún más rápidos que las lanzas, además de ser más numerosos.



Varias terminan impactando en mí, la fuerza me empuja hacia atrás y me hacen perder el equilibrio teniendo un aterrizaje de espalda, para mi fortuna la armadura logra absorber el daño de la caída y también evito que los proyectiles pequeños llegasen a mi piel. Sin embargo, aunque no penetro la armadura, dejo en su lugar numerosas abolladuras en torno a mi vestimenta defensiva, no era un daño que debería subestimar.



—Esa armadura mágica tiene una defensa envidiable, de haber sido una ordinaria o poseer un encantamiento de bajo poder, ya habrías muerto –Comento Yusuf — No es un desafío para mí, solo tengo que atravesarlo con algo más poderoso.



De modo que aquellos pequeños proyectiles eran una forma de probar la defensa de mi armadura, me pregunto si soportaría una de esas lanzas que me arrojo a la primera, probablemente seguiría vivo, pero el impacto podría dejarme una herida. Las abolladuras dejadas en mi metálica vestimenta desaparecen, se repara por sí mismo a través del mana, Yusuf nota ese detalle mostrando un leve asombro a manera de expresiones breves en su rostro.



—“¿Qué demonios estás haciendo?” –Myldark me pregunto con un tono molesto —“Tienes el poder más que necesario para acabar con ese presuntuoso humano, ¿¡porque no lo usas!?”.



—“Si utilizara “Materialización”, consumiría bastante energía solo para acabar con él” –Conteste mentalmente —“Además… estoy guardando esa as bajo la manga para darle un uso más vital” –Aclare —“Como ahora solo lidio contra uno, con las armas que cuento deben bastarme”.



—“¡Je!... dices que puedes lidiar con ese debilucho, ¡y el mismo te está llevando ventaja!”.



El campo de arena fue invocado por un Espírano suyo el cual cubrió casi todo el patio, se autoproclama un “maestro arena”, su habilidad mágica radica en la manipulación de esta casi de una forma semejante a mi poder ESP con el metal. Dado a que este patio carecía de arena en un principio, por eso posee un espíritu familiar que le permitió moldear el territorio a su gusto, no es un alto líder militar por nada, cuenta con los recursos necesarios para darle batalla en solitario a varios sin importar el lugar.



—Arena… -Pronuncio —Los requisitos para probar la nueva arma son más que perfecto, ¡jajajaja!.



Mi carcajada llama la atención del Muhaqdad, creyendo quizás que he enloquecido, Myldark por otra parte expresa que actuó como un…



—“¿Eres estúpido?, ¿por qué te pones a reír en un momento como este?” –Me pregunto con un tono indiferente —“¡Ríete cuando tengas a ese infeliz bajos tus pies!, a este paso tu serás quien termine sobre los suyos”.



—Te lo acabo de decir, esta combate reúne unos requisitos perfecto para probar la nueva arma, ¡este combate es más que esplendido para sacarle toda su utilidad!.



—“¿Nueva arma?, ya veo… la fabricaste cuando me encontraba en mi letargo, jejeje… impresióname entonces, mocoso, tengo interés en ver de lo que es capaz esa nueva creación tuya”.



Hago que el AK-47 adquiera su forma de canica, para luego guardarlo en uno de los tantos bolsillos del cinturón, acto seguido, de ese mismo retiro otra diferente, perteneciente a la nueva creación. Al retornarla a su forma original, en mis manos me equipo con la escopeta “Tavor AS12”. El Muhaqdad expresa confusión, pero ojos atento al ver que cambie el rifle de asalto por otro artefacto diferente.



La “Tavor AS12” es una escopeta bullpup calibre 12 de fabricación israelí, “bullpup” son tipos de armas de fuego en el que su mecanismo y cargador están situados detrás del gatillo, siendo armas de un cañón de mayor longitud con respeto al largo del arma en sí. Un arma con dichas características posee un peso eficiente en su manejo y lo hace útil para combates en espacios reducidos.



Sin embargo, esa no es su peculiar habilidad, la “Tavor AS12” es un arma derivada de la “Tavor TS12” la cual fue fabricada en 2018 por el mismo país de origen (Israel). La “Tavor AS12” fue creada en el 2037, en pleno desarrollo de la “Era Esper”, tuvo una finalidad bastante útil en su fabricación que le dieron esas iniciales “AS” en su nombre.



—Otra arma desconocida, pero igual será inútil ante mi magia –Expreso el Muhaqdad orgullosamente su habilidad con el levantar de su mano.



A su alrededor empezó a crear numerosas lanzas de arena en conjunto con pequeños proyectiles semejantes a dagas, si tuviera que adivinar, usara los pequeños para que estos asesten en mí y entorpezca mi movilidad, para hacerme un blanco más fácil de asestar con las lanzas. Pero no se lo permito, apunte la escopeta en dirección hacia él, había una distancia aproximada de 35 metros entre nosotros, y en los primeros 90 metros es un rango efectivo.



El cañón de esta arma mide unos 50 centímetros, su mecanismo interno consiste en cuatro tubos rotativos que recordaba en parte al tambor de un revolver, cada tubo permitía llevar una capacidad máxima de 3 cartuchos, cuando toda la munición de uno es disparada, automáticamente rotara para elegir al siguiente. El arma permite llevar un accesorio como una mira, con la cual lamentablemente no cuento (pero no supone un problema para mí), esta escopeta cuenta con dos modos de disparos, la primaria o disparo estándar (de a uno) y el secundaria o disparo ráfaga (tres disparos consecutivos en el lapso de un segundo). Disparar con la primera modalidad otorga mejor precisión, toma 6 a 7 segundos consumir toda la munición en dicho modo, en cambio la segunda otorga una dispersión de perdigones brutal, llaman también a esta segunda modalidad “Tormenta”.



Su modalidad es escogida a través de un selector fácilmente visible cerca del gatillo, estaba puesto en el modo estándar (primario), jale del gatillo y abrí fuego contra Yusuf.



— ¡Es inútil! –Exclamo el Muhaqdad con el invocar de su defensa.



Tres muros de arena son manifestados del suelo, los perdigones atraviesa la defensa del primer muro dejando minúsculos agujeros en dicha estructura arenosa.



—“Si funciona como debería, entonces…”



Los muros se deshacen, miró fijamente hacia el líder militar enemigo, la mano izquierda de Yusuf tenía un notable agujero y en el lado izquierdo de su abdomen una herida de proyectil es observable a mi percepción visual. Su rostro denotaba ira y frustración, me doy cuenta además, de que la posición en donde se encontraba no era la misma que cuando invoco los muros, se había desplazado a pocos metros a la derecha. Todas las lanzas y demás proyectiles de arena que había creado, se deshicieron, quizás por el daño que su usuario recibió.



— ¿¡Como… como has conseguido traspasar mi defensa!? –Exclamo un colérico Muhaqdad.



—Fue un éxito –Expuse en voz alta.



La “Tavor AS12” fue una respuesta del ejército Israelí para lidiar contra insurgentes esper, cuyos poderes estaban especializado en manipular la arena de los terrenos desérticos y convertirla en un arma letal tanto defensiva como ofensiva contra infanterías e incluso unidades mecanizadas terrestres. Incluso como un medio para ocultarse bajo esta para evadir ataque aéreos y localizaciones por radar o sistemas satelitales. Es aquí donde entra la cualidad primordial y destacable de esta escopeta.



El cañón de la Tavor AS12 está imbuida con una fuerza electromagnética que al disparar, todos los perdigones se impregnan de dicha energía en su salida, el efecto de este fenómeno electromagnético es una fuerza de repulsión. Cuando los perdigones entran en contacto con la arena, esta retrocede sin necesidad de tocarla, las partículas arenosas ante la propiedad electromagnética que rodea al proyectil, son incapaces de tocar al perdigón y son rechazados sin necesidad de contacto. En pocas palabras, no importa cuánto muros, escudos o cualquier cosa de naturaleza sobrenatural hecho de arena que se utilice como un medio de defensa se aplique contra esta escopeta, pues la ignorara en su totalidad. De allí vienen sus iniciales “AS”, “Anti-Sand” (Anti-arena).



Mi poder ESP a través de MIP (Movimiento de Influjo Psionico) me permitió replicar aquella fuerza electromagnética en la escopeta, este fue el mayor y laborioso trabajo entre todas las armas que desarrolle en ese intervalo de dos semanas. La desarrolle considerando el entorno donde me hallaba, pensando en posibles magos con ventajas en dicho terreno, ¡y atine al blanco!, el mismísimo Muhaqdad Yusuf Ahja Zad´tyk, resulto ser uno de esos magos del cual estimaba.



—“A pesar de que esta arma creada originalmente para lidiar contra esper de dichas habilidades, funciona de igual forma contra magos del mismo poder” –Pensé aliviado.



Por eso lo exclame como un “éxito”, la “Tavor AS12” es totalmente funcional y efectiva en esta combate.



—Conseguiste hacerme unas heridas… ¡heridas insignificantes! –Exclamo Yusuf.



El Muhaqdad desata la liberación de una cantidad inmensa de mana, una fuerte corriente de viento se manifiesta en torno a él como una explosión, la hemorragia de sus heridas es detenida, fortalecimiento fue aplicado para acelerar la curación de estos a un grado impresionante. Venas sobresalían de su torso y brazos, su musculatura se tonifico ante tal cantidad de energía mágica, una mirada de desdén es expresado en su rostro hacia mi persona.



—Fui demasiado blando, no volveré a cometer ese error, ya no me contendré –Expuso un serio y frio Muhaqdad.



La furia de Yusuf conlleva a desatar todo su poder mágico, esta será nuestra lucha decisiva, entre el Muhaqdad contra la Tavor AS12.



Continuara…
 
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CAPITULO 188 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “RONDA DEFINITIVA”


PERSPECTIVA: Tercera Persona



Explosiones sacudían el campo de la fortaleza Hasr, numerosos guardias de esta fortificación podían oírle pero nadie se atrevía a acercar al lugar, era fácil reconocer la procedencia de tal poder sin poseer afinidad (no magos con la capacidad de sentir o percibir la magia). Su Muhaqdad estaba combatiendo contra el esper Rozuel Drayt, creando pilares de dos metros a la mano que eran arrojados hacia el chico, para luego tocar el arenoso suelo y producir un estallido que no envidiaba a una explosión con pólvora.



—“No se anda con rodeos desde que se puso serio, un solo ataque suyo podría dejarme herido o peor, la armadura no podría absorber todo ese daño de golpe” –Pensó el esper.



Con el evadir de otro de los ataque del líder militar, Roz contraataca con el apuntar de la escopeta Tavor AS12, al jalar del gatillo, dispara una lluvia de perdigones hacia la posición de Yusuf. La diferencia de distancia entre los dos, es de 30 metros, un rango más que suficiente para un impacto garantizado, con nula emoción observa como estas aciertan sobre su rival, la razón era que a lo que le dio no es sino otra replica hecho de arena, una técnica que su enemigo ha empleado con hastiado uso.



—“Solo puede hacer eso después de filtrar una cierta cantidad de mana de sus pies al suelo” –Observo Rozuel.



La habilidad mágica de Yusuf era más que solo controlar la arena, moldearla y manipular su forma como dureza eran una de tantas características, pues tenía la cualidad de fusionarte con esta, es decir, volverse uno con la arena. A simple vista pareciera un poder que le haría invencible considerando que en este reino abundan geográficamente desiertos, pero tiene sus defectos.



Mientras se encuentre fusionado con la arena, es incapaz de atacar, tiene que volver a su forma humana para hacerlo, además de que no puede permanecer mucho tiempo en esa forma y el consumo de mana es claramente constante como bastante. Si Yusuf pudiera atacar estando en esa forma, quizás habría ganado hace rato, pero su magia como tal no es todopoderosa, su arena que no solo actúa como espada sino también como escudo, es inútil en lo segundo ante la escopeta del esper, la fuerza electromagnética de la cual se imbuyen los perdigones disparados, ignoran la existencia física de la propia arena.



El Muhaqdad retorna a su aspecto original apareciendo a escasos centímetros el costado izquierdo de Rozuel, de sus manos había creado con la arena dos sables cuyas hojas poseían un desmesurado tamaño. Casi le toma por sorpresa, pero la afinidad de Rozuel para percibir la magia, era casi comparable a un mago sensor, detectar las presencia o hostilidades del enemigo por medio del mana, le permite cuidarse las espaldas de ataques inesperado o emboscadas producto de artimañas mágicas.



Rozuel tuvo el tiempo necesario para en su defensa reaccionar, utilizando aquella reserva de mana tras el retorno de Myldark, consigue crear un escudo tan largo y ancho que abarcara todo su cuerpo. La fuerza del impacto de los sables del Muhaqdad fue de tal proporciones, que mando a volar al mismo Roz hasta tocar el suelo haciéndole rodar violentamente unos leves segundos, la parte del escudo que recibió dicho daño, quedo tan abollado, que no resistiría un segundo ataque con el mismo grado de fuerza, se deshizo entonces de esta y se puso de pie.



—“No dejas de estar a la defensiva, apenas eres capaz de contraatacar, mocoso” –Le regaño Myldark.



—“¿Cómo puede tener tanto mana?” –Pensó Rozuel.



Desde que Yusuf había recibido aquellas heridas menores de la escopeta Tavor y se puso serio, la lucha entre los dos había transcurrido alrededor de 24 minutos, durante todo ese tiempo, el esper pasó a estar a la defensiva, evadiendo y esquivando. Desde proyectiles hecho de arena con la dureza de armas de acero, trampas invocadas bajos sus pies y las constantes intenciones de una confrontación entre espadas con la desventaja de la fuerza como las armas cuerpo a cuerpo utilizadas en dichas contiendas por su rival.



—Su magia es poderosa, pero el desgaste de mana que precisa para su uso es aún mayor, ¿¡cómo puede seguir luchando sin mostrar siquiera el menor signo de cansancio o fatiga!? –Se preguntó Rozuel a sí mismo.



Yusuf levanta su mano izquierda abierta y lo cierra para darle la forma de un puño, manifestando con tal acción la creación de una docena de pilares de arenas solidificados como rocas, rodeando tales creaciones a Rozuel para acto seguido estallar y producir una densa cortina de arena tan cegadora como una tormenta en medio del desierto.



—“Con que entorpecer mi visión para intentar tomarme desprevenido” –Pensó el trotamundos —“No funcionara, deberá atacarme con magia para hacerlo, y lo percibiré a tiempo para evadirlo”.



—“Jejeje… que ingenuo eres, mocoso” –Myldark expreso con un tono burlón.



—“Explícate, no estoy de ánimo para adivinanzas absurdas y clichés”.



—“Con esos ojos inferiores, no lo veras”.



—“¿Ojos inferiores?, ¿¡a donde estas queriendo…!?”



Su pregunta es interrumpida cuando uno de sus ojos es dotado con una visión inhumana, su glóbulo ocular derecho obtuvo la capacidad visual tan semejante a la de un dragón, tanto la noche como una tarde de neblina serían tan claro como un día soleado para él. Podía observar las partículas de mana en el aire como el mana fluyendo en el cuerpo de los seres vivos.



—“Así es como los dragones miran al mundo, ¿eh?” –Pregunto Rozuel con cierto asombro —“Debe ser una lata tener que ver esos puntos brillantes en el aire todo el tiempo”.



—“Podemos elegir observar el mismo mana concentrado en el entorno o en los seres latiente, o simplemente podemos ver el mundo como lo harían las razas inferiores” –Aclaro Myldark —“Pero ese no es el punto de prestarte uno de mis ojos, mocoso, observa a tu enemigo, míralo atentamente”.



Su nueva visión le permitía mirar a través de la cortina de arena, observar al único individuo presente en este patio arenoso, con su magia saco del propio suelo un objeto que rebosaba de gran concentración de mana. No tardo en identificar aquel ítem sospechoso dotado de magia que ocultaba a sus espaldas de manera discreta.



—“¡Eso es un cristal de mana!” –Exclamo Rozuel en sus pensamientos.



—“Es el tercero que lleva consumiendo, mientras estabas a la defensiva y tenías toda tu atención en sus ataques, el recargaba su magia con cristales de mana” –Dejo en claro el dragón oscuro.



—“No me extraña que pueda permitirse tal gasto absurdo constante de mana, el muy infeliz ha estado reponiendo su magia en todo el combate”



—“Oh, pero no es solo por eso que utiliza cristales de mana”.



—“¿Qué otra razón tendría?”.



—“Mira hacia arriba”.



Rozuel hizo caso a la petición del dragón oscuro, levanto su cabeza y su rostro se tornó de una agobiante perplejidad, a varios metros en el aire, se hallaban concentrado una abrumante cantidad de mana acompañada de escasas partículas de arena que flotaban alrededor de esta. Aquello era por evidencia obra del Muhaqdad, ¿pero qué estaba intentando hacer?.



—“Tal cantidad de poder mágico concentrado en dicho punto, se está preparando para dar su mejor técnica, un ataque que sin duda alcanzara a todo este sitio, quizás le falten unos minutos más, pero cuando esté terminado, dudo que sobrevivas a eso, mocoso” –Expuso el aclamado “Acero de las sombras”.



Un devastador ataque mágico con un margen de alcance que abarcase todo el patio, Myldark no se dio cuenta hasta hace unos pocos minutos, y si el dragón no hubiese avisado a su actual portador, Roz jamás se habría dado cuenta. Que el mago de nivel S recurra a un ataque de tal grado para acabar con el esper, deja en claro lo bastante que lo estimaba como oponente.



—“Es decir, que todo este tiempo, todos esos ataques, era una mera distracción” –Pensó Rozuel.



—“En parte lo es, y en otro no, iba en serio con luchar contra ti, si sus anteriores movimientos eran incapaces de alcanzarte, entonces hará uso de su mejor carta para darle un fin a este combate” –Argumento Myldark —“Ese debilucho no se anda con rodeos, podría utilizar en este mismo instante aquel ataque que meticulosamente se esmera en fortalecer con cada porción de su mana que ofrece, pero ha optado por desarrollarla hasta casi la perfección, sin fallos, sin aberturas, que lo termine todo en un solo impacto”.



¿Por qué un mago de nivel S se tomaría tantas las molestias para eliminar a un no-mago como Rozuel?, aquello fue la incógnita que se planteó el mismo esper, aunque si bien su condición que le permitía hacer uso de su habilidad ESP, le daba ventaja ante otros individuos no-magos del montón, no dejaba de ser algo raro. Yusuf como un mago de tal nivel, denotaba un dominio de la magia como habilidad mágica extraordinario, del cual ni con sus armas de fuego las tenías fácil contra él, pero incluso contra este nivel S, este combate parecía ser bastante parejo, en opinión del propio Roz.



—“¿Qué harás mocoso?, ya sabes lo que tu oponente planea, la cuestión ahora es… ¿cómo contraatacaras?” –Le planteo Myldark la pregunta al esper cuya respuesta determinaría su victoria o su muerte.



Fue el dragón oscuro quien le entrego a su conocimiento tal esencial dato, pero el propio Rozuel es quien tomaría las riendas para decidir cómo aprovecharla a su favor, pues su vida era la que estaba en juego. Su ojo derecho aun aprovechaba una visión por excelencia de Myldark, aun con la cortina de arena, seguía observando a Yusuf quien consumía el mana del cristal para restablecer las utilizadas. Por su cabeza rondo posibilidades de planes e ideas, una encontró que se me acomodara a darle una victoria “económica” en torno a su habilidad ESP y la cantidad peligrosa de energía mágica que disponía tras el regreso de Myldark.



—Tendré que usar “esa cosa”, de todos los lugares en este mundo, el primero donde lo terminaría usando, tenía que ser en este, que hilarante gracia –Dijo el esper con ciertas ganas de reír.



—“¿Has planeado tu estratagema?” –Myldark le pregunto.



—Sí, necesitare crear una cosa con “Materialización”, pero si mi teoría es correcta, habré ganado sin consumir demasiado de la energía mágica con mi habilidad ESP, todo se resume en un 50 a 50 –Dejo en claro el esper.



De los 25 cartuchos de la escopeta Tavor que poseía al principio, tan solo le restaban 12, con tal cantidad a disposición y siendo el arma que mejor ventaja le daba contra el Muhaqdad, un plan era necesario para no depender en la totalidad de su “Materialización”. Aunque si buen, parte del plan precisaba su uso, con ello solo creo un instrumento para su utilización, un consumo “económico” para una victoria definitiva.



Rozuel entonces replico algo de metal en su forma líquida para crear mediante “Materialización” una granada moderna de color blanca de forma cilíndrica, las iniciales “GP4” estaban inscripta en dicho objeto. Pero también creo un segundo ítem aparte, no preciso de “materialización”, pues tal creación era solo un largo alambre ordinario.



—Con esto dos debería bastar…



Ato un extremo del alambre a la parte superior de la granada, al anillo de metal que era el mecanismo necesario que se debía retirar para activarle, mientras que al otro extremo fue para el dedo índice de su mano derecha, luego coloco la granada en el suelo hasta enterrarla casi en su totalidad, dejando solo el anillo visible y poniendo su pie encima sin pisarla. Acto seguido, se posiciono de frente, cambio el selector del arma a modo de “ráfaga” y espero a que su oponente terminara de absorber el resto del cristal de mana.



—“¿Estás seguro que es buena idea dejar que tu oponente restaure toda su energía mágica?, siendo su tercer cristal que consume, es posible que sea el último y ya tenga lo necesaria para utilizar aquella técnica” –Fueron las declaraciones de dudas del dragón oscuro.



Rozuel observaba a través del ojo con la visión dragón de Myldark, como el Muhaqdad desprendía parte de su mana a través de pequeñas partículas de arena que flotaban hasta llegar con aquella concentración oculta a varios metros en el aire. Al menos que fuera un mago dotado de una gran cualidad sensorial, le sería casi imposible percibir tal cantidad de magia bien escondida, las partículas de arena rodeaban en forma de varios anillos a toda esa energía mágica concentrada, se podría asumir que quizás las propiedades arenosas de aquellas partículas actuaban como una capa que ocultaban la presencia de tal concentración de energía a los ojos y mentes de individuos sensores.



—Ya casi es hora de poner el plan en marcha… -Asumió Rozuel apuntando la escopeta Tavor en dirección hacia Yusuf y retornando su ojo derecho a su vista ordinaria.



La cortina de arena producida por los pilares invocados del Muhaqdad desaparece en su totalidad, Yusuf observa atento al Trotamundos apuntarle con su artefacto desconocido y oye el fuerte rugido del arma, dispersando una tormenta de perdigones que ponen su vida en sumo peligro. Rozuel pone total atención a las extremidades inferiores de su oponente, como esperaba, empezó a verter mana bajo sus pies, era indicación de que estaba usando su habilidad para volverse uno con la arena y dejar un clon de dicho elemento en su lugar.



—“¡Te tengo!” –Exclamo el esper en sus pensamientos con una maliciosa sonrisa.



Levanto hacia arriba aquel dedo índice con el alambre atado, en consecuencia, el alambre que estaba adherido al anillo de la granada con la suficiente fuerza retira el dichoso mecanismo de seguridad activando el objeto bélico. Rozuel entonces con sobrehumana fuerza, pisa la granada hundiéndola lo más posible bajo la arena, el alambre se vuelve un líquido metal inservible, pues aquello era producto de una masa replicada de metal por su poder, pero su plan ya estaba puesto en marcha.



La copia de arena dejada por Yusuf recibe de lleno los perdigones de la escopeta, y él regresa a su forma humana desde otra posición, a una distancia de 40 metros de Rozuel, levantando en alto su brazo derecho con la palma abierta apuntando hacia el cielo nocturno, un gigantesco y ancho círculo mágico se produce a dicha altura, en el mismo sitio donde yacían las partículas de arena que ocultaban aquella enorme concentración de energía mágica. Rozuel miro aquel poder de grandes proporciones de mana del oponente activarse, pero no mostro reacción alguna de asombro, pues ya tenía conocimiento de antemano de ello.



—Para ser un niño, eres un luchador tenaz y formidable, no he conocido a nadie de tu edad que haya combatido con tal vigor y fortaleza, aquellos extraños artefactos que utilizas… eres un ghrayb único en tu tipo –Le dedico Yusuf tales palabras a Rozuel.



—Soy un adolecente, barbudo ignorante e imbécil –Corrige el esper denotando desagrado.



—Da igual, ha sido un combate digno de recordar, Rozuel Drayt, morirás ahora.



—En verdad eres la princesa árabe del melodrama, ¿eh? –Expreso Roz de forma sarcástica —Muy buen “barbaturca”, tira lo mejor que tengas y ahórrate el dialogo de poeta, me está dando sueño y quisiera terminar cuanto antes para irme a dormir un rato.



Alrededor de todo el patio pilares se levantan creando una forma de jaula que encierran a Rozuel y Yusuf en el, sobre el círculo mágico gigante del cielo surgen cientos y cientos de cuchillas que apuntaban hacia el suelo.



—“Con que un ataque que cubrirá de rango todo el maldito patio, Myldark no se equivocaba en ese aspecto” –Pensó Rozuel tras presenciarlo.



Todas esas cuchillas, si descendiesen al suelo a la vez, no habría patio que quedara ileso, incluso la misma arena se vería reducida al daño.



—Puedo darme una buena idea de lo que ese “ataque” tuyo que estas preparando es capaz de hacer, ¿pero eso no te tocaría a ti también o a Adil?, tú mismo dijiste que él se encuentra “seguro” en la propia arena, que con ese ataque de seguro le llegara también –Manifestó el Trotamundos su punto ante su rival.



—Yo saldré ileso de mi propio ataque, pues no me afectara gracias a mi habilidad mágica –Dejo en claro el Muhaqdad —En cuanto a Adil, lo he movido discretamente a una distancia segura, no se verá afectado por la destrucción, a diferencia de ti, tu morirás, ¿por qué estás tan calmado?, a tu joven edad… ¿no temes morir?.



—Digamos que ya tuve un primer encuentro bastante inoportuno con la muerte.



Tales declaraciones de Rozuel despertaron cierto recelo en el líder militar, no sabía si los decía con intenciones de provocarle o de solo fanfarronear, pero al final de cuentas, ya no le importaba, se preparó para el momento definitivo, su técnica con la que acabaría con aquel adversario ghrayb. La emoción reboso en la mente de Yusuf, con el deseo de exclamar a todo pulmón y con prepotencia “¡MUERE!”, hasta que…



Los brazos del Muhaqdad tiemblan involuntariamente, sus ojos se enrojecen con notoriedad padeciendo signos de derrames globulares, cae de rodillas en la arena tosiendo incontrolablemente mientras lleva una de sus manos al pecho al nivel del corazón, presionando fuertemente, su respiración se torna rápida y forzosa.



—“Funciono, y no solo eso…con que se filtró en sus pulmones y corazón” –Pensó Rozuel.



El esper se acercó a una moderada distancia de Yusuf de unos solo 20 metros, deteniéndose y guardando su escopeta la cual acoplo en la espalda de la armadura, cruzo sus brazos y miro fijamente a ese formidable líder militar que padecía un dolor insoportable.



— ¿Lo sientes Yusuf?, por tus jadeos puedo saber cómo te arde cada respiración que das, el corazón te duele a mil demonios y puedes sentir como si a cada segundo estuviera así de cerca de reventar, es el jodido infierno, ¿no lo crees? –Expreso el esper con una sádica expresión.



Entre el tosido de Yusuf, escurre una pequeña cantidad de sangre de su boca, llevando su mano restante a la garganta como si quisiera aliviar el dolor que padeciera en dicha parte.



— ¿¡QUE ME HAS HECHO!?... –Exclamo en cólera el Muhaqdad.



—Solo he mostrado otra pequeña fracción de mi poder, aquel que tú mismo has dicho que “impresionante” no describe en todo los detalles de lo que viste sobre mis capacidades –Contesto el esper.



El círculo mágico en el cielo desaparece, los pilares de arena que habían rodeado todo el patio a manera de una jaula se hacen añicos y los cientos de cuchillas que estaban preparados para descender y devastarlo todo, se despedazan volviéndose arena frágil y ordinaria que llueve sobre los dos en pequeñas partículas.



Yusuf estaba perplejo, enfurecido, pero sobretodo desconcertado a un grado que considero surreal su agónico desenlace, su mejor técnica aquella que le tomo como media hora llevarla a cabo, no solo fue frustrada, sino además también dejado al borde de la muerte. Podía sentirlo, su respiración se hacía más dolorosa y su corazón que ya le fallaba, estaba a escasos tiempos de dar su último latido. Pero lo peor de todo, es que quien consiguió dejarle en tal lamentable situación, era un ghrayb.



—Creía que Alnayits era un monstruo inigualable… pero tú… -Expreso el moribundo Yusuf —Jamás… había sentido tanto dolor… desde que ese enfermo “investigador”… puso sus manos sobre mi… fue un dolor que jamás olvidare… ¡pero esto!...



Gemidos de angustiante dolencia exclaman de la boca del Muhaqdad interrumpiendo su habla, tratando de soportar las agobiantes aflicciones que padecía para continuar hablando.



—Duele tanto… que quisiera morir para que todo acabe… -Lagrimas brotaban de los ojos del líder militar.



Un rugido inhumano se manifiesta en torno al Muhaqdad, a espaldas suyas surge una entidad de arena, un elemental humanoide carente de piernas, con una figura de 2 metros con torso, extremidades superiores y una cabeza inhumana.



— ¿El Espírano del jarrón enorme? –Rozuel reconoció al instante tal criatura.



Aquel ser de arena deleitaba a la vista algo que antes no poseía, era un cordón de aspecto espiritual, saliendo de su vientre y adherido a la espalda del Muhaqdad, Rozuel entonces estando tan de cerca de dicha entidad y sintiendo sensorialmente el mana de este, se dio cuenta de algo.



—No es un Espírano, ¿qué es esa cosa? –Dijo el esper confuso.



—Una abominación de la magia… de Alnayits… hare un uso más de esta cosa… ¡para arrastrarte conmigo hacia el reino de la agonía!... –Exclamo el Muhaqdad.



Toda la arena del patio se desplaza alrededor de los dos, acto seguido toma por sorpresa a Rozuel, sujetándole firmemente sus piernas y luego sus brazos. Yusuf a través de su habilidad mágica con la arena, crea una lanza de un metro, cuya penetrante punta la hizo de un tamaño desproporcionado como ridículo y luego centro toda su magia para darle una solidificación cuya dureza superara con cierta margen al acero.



— ¡No, no lo harás! –Exclamo Rozuel deshaciéndose de la arena que sujetaba sus extremidades superiores.



Al recuperar la movilidad de sus brazos, toma la escopeta TAVOR AS12 y apunta hacia Yusuf, apretando el gatillo, nada ocurre.



—“No tiene munición, ¡los cuatros tubos giratorios de la escopeta están totalmente vacíos!” –Exclamo Rozuel con intensa angustia.



El moribundo Muhaqdad carecía de la fuerza para arrojar su ultima creación, es por ello que se armó de toda su vitalidad restante para ponerse de pie, como su obra final en esta vida, arremete contra el ghrayb a una escasa distancia de solo 20 metros, apuntando con su lanza la propia cabeza del Trotamundos…



Continuara…
 
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CAPITULO 189 OPERACIÓN TORMENTA DE ARENA NOCTURNA “INFIERNO BLANCO”


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



La escopeta TAVOR AS12 estaba vacía de munición, un moribundo Muhaqdad deposito todas sus fuerzas restantes en un último ataque, con mis piernas sujetadas por la tenaz fuerza de una arena sobrenatural, mi movilidad estaba estancada. Yusuf se acercaba a mí con el filo de una punzante lanza hecho de una medida desproporcional, apuntando a mi cabeza, fortaleciendo su arremetida con fortalecimiento mágico.



—“No hay manera de que sobreviva a eso” –Pensé entonces entre nervios e incertidumbre.



La distancia entre su punzante arma y mi cabeza era cada vez más reducido.



—“15 centímetros”…



No había formar de que pudiera recargar a tiempo.



—“12 centímetros”…



Tampoco tenía tiempo para crear un escudo con “Materialización”, por no mencionar que con tal lanza apuntándome y la fuerza de su embestida, fácilmente la atravesaría.



—“7 Centímetros”…



La posibilidad de “Materializar” un arma pequeña como una pistola, también estaba fuera de discusión por el tiempo.



—“2 centímetros”…



Todo acabo aquí…



¡BANG¡



El ruido de un disparo de pistola, pero no cargo con ninguna en mis manos, todo lo percibo como si se moviera a cámara lenta, al mirar fijamente a la frente de Yusuf, un agujero se produce en esta. Todo su cuerpo comienza a retroceder hacia atrás lentamente, la velocidad del propio tiempo comienza a acelerarse hasta retornar a su ritmo original, o quizás aquello que note era solo una mera alucinación.



Pero el disparo, eso no lo fue, aquello que impacto en la frente del Muhaqdad, detuvo su ataque, lo forzó a retrocedió a solo 2 centímetros de alcanzarme y lo abatió en el acto. El elemental humanoide de arena de Yusuf comienza a temblar incontrolablemente como si padeciera convulsiones, aquel cordón de aspecto espiritual de su vientre que le unía a Yusuf desde su espalda, había desaparecido. Emite un rugido antinatural, su energía mágica le abandonaba y eventualmente desapareció como polvo siendo llevado en el viento.



—“Diría que eso fue extraño, pero desde que llegue a este mundo, ¿qué cosa seria lo normal?” –Me pregunte con hilarante detalle.



Pero ahora mis dudas estaban centrados en el tirador de aquel disparo, no tarde en darme cuenta de donde procedía, voltee a la dirección del cual deduje de donde vino aquel tiro, encontrándome con alguien que cargaba a una débil Riha en sus espaldas. Quien llevaba a mi compañera, era un joven alto, de tez blanca, cabellera negra y vestía únicamente un pantalón, en sus manos portaba la pistola Beretta 92 9mm.



—“¿Por qué lleva una de mis armas ese extraño hombre?, un momento, ya lo he visto antes…”



Era aquel chico de la celda, el que tenía la boca cubierta por un trapo y reaccionaba extraño al verme a mí, como si con sus ojos señalara el arma que llevaba en aquel entonces cuando me le encontré (que era el AK-47). Pero noto también algo que llamo mi atención, la manera en que sostenía la pistola e incluso la postura de sus piernas, una estaba un poco más delante de la otra, con ambas extremidades inferiores semi-flexionadas. Uno de sus brazos se extiende y el codo del brazo restante se dobla como para ser el soporte.



—“Aquello es una postura para empuñar y disparar una pistola de la manera más eficiente, la forma en que está posicionado, no hay error…” –Analice en mis pensamientos.



—¡Roz!, ¡Roz!, ¿¡estás bien!?.



Las palabras de Riha me sacan de mi subconsciente, aquel joven que le carga, camina hacia donde me encontraba deteniéndose al estar a la suficiente distancia para interactuar conmigo, la loba le pide que le bajase, a lo que él con diligencia lo hace de manera cuidadosa. Riha apenas era capaz de mantenerse de pie, no tarde en percatarme que quizás esto era obra de los cristales de mana que le di (“sobredosificación mágica”), por lo que opto por sentarse en el suelo.



—Me alegra saber que te encuentras bien Roz… -Dijo la Lupian agitando su cola animal que delataba sus sentimientos —Me agrada la armadura que llevas puesta, el detalle de los cuernos es increíble.



—Si, como sea, con solo mirarte me doy cuenta de que abusaste de los cristales de mana, te advertí que algo así iba a sucederte –Le deje en claro —Ahora quisiera que me respondas, ¿por qué él tiene una de mis armas en sus manos?.



Cuando toque el tema en torno a aquel enigmático joven, este le regresa la Beretta 92 a la Lupian y se dirige a mí, parándose firme, pero sin mostrar señal alguna de hostilidad en sus expresiones o movimientos.



—Siento haber tomado una de las armas de tu compañera, no es su culpa, asumo toda responsabilidad de ello –Dijo el muchacho con un tono y actitud bastante educado.



—Uno de esos kamodos logro darme en la espalda con un proyectil mágico, logre evitar una herida fatal, pero la pistola se me escapo de la mano y luego… -La Lupian conto el resto con más detalles.



De modo que fue rodeada por numerosos Kamodos, estaba cerca de ser asesinada o quedar en un estado fatal, hasta que de pronto el prisionero de aquella celda se apareció, logro repeler el ataque de los magos semihumanos y le ayudo en el resto de lo que duro la contienda.



—Su nombre es Crokr… Crokra… Crokre… bueno, solo Crok, solo Crok –Riha me lo presenta, revelando su nombre.



—Un placer –El tal Crok me estrecha la mano.



Pero los saludos son dejados a un lado, cuando oigo un ruido sospechoso provenir de una dirección, guardo la escopeta Tavor AS12 en la espalda, acoplándola magnéticamente y tomo la AK-47, apuntando a la dirección proveniente de aquel sonido. El causante de tal estado de alerta, era Adil, el líder rebelde, quien algo desorientado, se acerca a nosotros.



— ¿Adil?, ¿de dónde diablos saliste? –Le pregunte.



—Del lugar al fuimos a parar cuando fuimos teletransportado por ese Kamodo –Me contesto.



El sitio por el cual terminamos llegando al patio, en donde al principio nos tenían rodeado con una guarnición entera, junto al mandamás de este lugar y sus segundos al mando. Ahora entiendo a que se refería Muhaqdad, cuando dijo que había dejado a Adil en un lugar seguro, de esa modo su técnica nunca podría haberle alcanzado, pues esa sala estaba fuera del rango de dicho ataque, ya que no estaba encerrado en la jaula de arena.



— ¿Puedes entender lo que dice?, ¿hablas el idioma de los nativos de esta reino? –Crok pregunto con cierto interés.



—No, es por el anillo mágico que utiliza, le permite entender y hablar el idioma de esta gente –La loba humanoide contesto por mí.



Riha ha abierto la boca de más, aunque dicha información tenga una importancia menor, preferiría no revelar más detalles necesario a este tal “Crok”, hasta estar más seguro de quien es, o sobre sus intenciones (en especial las posibles que oculte).



— ¿Qué sucedió con Yusuf?, la arena ha desaparecido… -Planteo el líder de los rebeldes con confusión e incertidumbre.



—Si buscas a Yusuf, está por allí –Le señale con el dedo.



Adil volteo para encontrarse con el cuerpo sin vida del Muhaqdad, su mirada se tornó de inmensa estupefacción, con sus manos froto sus ojos, como si con incredulidad se resistiera a creer lo que su visión misma y directa le mostraba.



— ¿Esta...?



— ¿Muerto?, ¿difunto?, ¿caducado?, la respuesta es un “si” –Le conteste aclarando aquella duda que le era difícil de digerir.



Se acercó más a su cadáver, mirándole detenidamente su rostro, tocando su cara con su palma derecha, como si comprobase que fuera el auténtico Muhaqdad y no una imitación hecha de arena.



—Por años… hemos tratado de acabar con él, tantos hombres asesinados bajo su espada, sepultados por su arena… -Declaro Adil con cierta angustia emocional —Lo conocían como el “Muhaqdad” que pudo acabar con un ejército de 200 hombres, él solo en una noche.



Si el combate donde libro con ese ejercito de 200, fue en un desierto o en una zona donde la arena rebosaba a su alrededor, no me extraña que haya tenido la victoria, además de que esta el tema de los guerreros con los que lucho, ¿eran magos la mayoría o no-magos?.



—Ha muerto… finalmente, ¡el maldito se murió! –Exclamo el líder rebelde, dándole un puñetazo en el rostro al cadáver del Muhaqdad —Siento que hayas visto eso, quería desahogarme… a muchos de los que mato, eran viejos compañeros de armas que conocí en mi época de juventud.



— ¿Cuántos años se supone que tienes? –Le pregunte.



—Pues tengo 45 años.



—Creí que eras alguien de treinta.



—Oye, eso es un insulto, pero supongo que es un elogio en tus tierras, ¿no?.



Según la cultura de este reino (y quizás de las naciones que le rodeen), referirse a la edad de un guerrero con menos años de lo que tiene, se lo considera una ofensa, porque sería como insultar sus años de experiencia en dicho oficio o su maestría como tal. A mayores años de vida en un combatiente, es sinónimo de respeto en estas tierras.



—El Muhaqdad podrá haber muerto, pero aún tenemos un enorme problema –Lleve el tema de importancia en torno a la situación de esta operación.



Aun con la muerte de Yusuf, aún quedaba el asunto de su ejército estimado de 3000 hombres rodeando la fortaleza, me tome unos momentos para con Intense Iron, dar unos cuantos saltos sobrehumanos, escalar las paredes y subirme a lo alto de una posición elevada. Estaba boquiabierto, fuera de estos muros se encontraban centenares de soldados, aquellos que empleaban maquinaria de asedio, apoyo de escuadrones magos con báculos y otros objetos mágicos, en la vanguardia (la más numerosa) tenían a infanterías (cuerpo a cuerpo) divididos en escuadrones de guerreros ligeros (que llevaban protecciones mínimas/moderadas) y las unidades pesadas (blindados) y sin olvidar a los tiradores (arqueros y ballesteros) cuyo número casi llegaban a los siete centenares. No solo había humanos, semihumanos como Anubian, Kamodos, Enanos y algunos Beremita, formaban parte de dicha fuerza militar.



—“Ese es un numero jodidamente problemático”.



Retorne con los demás para contarle sobre el inmenso número de hostiles que nos rodeaban, como era de esperarse, el propio líder rebelde se sentía emocionalmente inquieto. Esos soldados no se quedaran allí parados todo el día, en cualquier momento sospecharan que algo le paso a su Muhaqdad y vendrán todos a indagar al mismo tiempo, allí será nuestro fin cuando ocurra.



—Una cuestión, si su líder ha muerto, ¿no se rendirían? –Pregunte.



—El Muhaqdad Yusuf los entreno arduamente, para que lucharan incluso si él cayera en batalla –Dejo en claro Adil —Superándonos en número, no hay forma alguna de que decidan rendirse, nos asesinaran para vengar la muerte de su líder.



—“Mocoso, aún queda suficiente energía mágica para utilizar tu “Materialización”, ¿o piensas morir patéticamente aquí?” –La voz de Myldark resonó en mi mente.



Nos tenían rodeado, nos superaban por miles, utilizar los GAU-19 sería tedioso y difícil que llegara a eliminar a todo ese ejército dado a la forma en que están posicionados, pues me costó la mitad de dicha energía mágica para acabar con la guarnición de la fortaleza bajo el mando del capataz Enano, el cual lo conformaban un numero aproximada menor a mil y tomando en cuenta que los tenía a todos justo en frente de mí, eso facilitaba las cosas.



Pero las fuerzas de Yusuf estaban dispersas por los alrededores de la fortaleza de Hasr, tendría que invocar un GAU-19 en cada punto estratégico para eliminar a buena cantidad de ellos, y no hay seguridad de que logre siquiera acabar con la mitad antes de que se acabe todo el suministro mágico. A menos que…



—Se me ocurre una solución a este dilema, aunque tengo un cierto inconveniente… -Exprese ante los demás.



— ¿Qué clase de inconveniente? –Pregunto Adil.



—Si pudiera ver al ejército enemigo desde la posición en donde estoy parado, podría entonces llevar a cabo mi “plan” para acabar con ellos desde aquí mismo.



Desconozco si materializar un arma que posea una pantalla con imagen satelital para captar los alrededores fuese posible para resolver este obstáculo (o si pudiese funcionar tomando en cuenta que no hay satélites artificiales en Avalia), por no mencionar que dicho armamento debe costar una increíble cantidad de mana para invocar algo así. La visión es el principal problema, podría situarme en lo alto de una posición elevada, pero solo podría ver desde una dirección en específico, y mi plan es atacarlos a todos de manera consecutiva acertando en la mayor cantidad de blancos posibles, una pésima visión es propenso a fallar y que el enemigo consiga reaccionar para evitarlo.



—Creo que puedo ayudar con eso –El tal Crok hablo —¿Dijiste que lo que necesitas es poder ver al enemigo desde aquí mismo?.



Se hace una diminuta herida en uno de sus dedos, con una gota de sangre el cual imbuye en mana, realiza el método de invocación de un Espírano, llamando a una águila de plumaje blanco en la parte de la cabeza y el resto de su cuerpo poseía plumas de color marrón. A primera vista parece un águila común y corriente, con la excepción de un cristal incoloro que estaba incrustado en su frente.



—Este es mi fiel compañero, Predator –El mago nos presentó a su Espírano —Tiene la capacidad de transmitir lo que ve su cristal a mis ojos, y yo puedo compartir esa “visión” con una persona a la vez.



En resumidas cuenta, todo lo que el Espírano de Crok vea en ese cristal en su frente, él lo vera, y puede compartir esa misma visión con otra persona, tan solo necesitaba hacer contacto con dicho individuo.



— ¿Cuándo comenzamos? –Pregunto Crok mientras su fiel compañero Espírano esperaba en su brazo.



Le pedí que esperase un momento, para luego tomar algunas armas metálicas de los enemigos masacrados por los GAU-19, con una sola bastaba, pero tome unos tres sables para ahorrar unas cuantas energías mágicas en el proceso. Utilice por consiguiente mi poder ESP con “Materialización”, como era de esperar los recursos metálicos que tome no eran suficiente, por lo que se “replico” la masa de la cantidad utilizada para compensar la necesaria ante el arma que estaba creando con mi habilidad.



—Está listo…



Traje a este mundo con mi poder, un mortero M224 de fabricación Estadounidense (1978), esta arma fue muy popular en conflictos como Vietnam y aquellos que se situaron en medio oriente, a través de mí “Materialización” cree a continuación, la munición en específico que utilizaría. Entonces mire a Crok quien se mostraba absorto como asombrado ante la aparición del mortero, al volver en sí, me pregunta si ya era hora de desplegar en los cielos a su compañero Espírano, a lo que respondo “si” asentando con la cabeza.



Predator toma vuelo y alcanza una altura estimada, Crok se sitúa a mi lado y toca mi hombro derecho, aunque la armadura era con la que hacia contacto físico, no suponía un problema, pues aun podía enlazarme con la visión de su Espírano. Entonces desde mi consciencia, era capaz de ver lo que aquella águila en el cielo nocturno era capaz de observar.



—“Increíble…” –Pensé en mi mente.



Era una visión en blanco y negro, pese a que era de noche, podía ver con claridad a los soldados que rodeaban la fortaleza, era como si mirase a través de un equipo de visión nocturna, o podría quizás compararlo mejor como ver por medio de un VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado). Predator volaba en círculos, no parecía llamar la atención de los soldados, o ellos quizás no le prestaban absoluta importancia, lo que garantizo una segura visión cenital en torno al enemigo.



Nunca en mi vida he manipulado un mortero, de hecho, es la primera vez que toco uno autentico en mi vida (al menos en esta), siempre me he limitado a ver como son a través de internet (cuando aun vivía en mi mundo natal), entonces, ¿para qué materializar un arma que no sabía cómo utilizar correctamente?. La respuesta vino a mi cuando toque el arma, en mi mente, llevo la imagen de un libro o más bien una enciclopedia que ponía “Armanum” en la portada, esta se abre mostrando varias páginas en blanco, hasta detenerse en una en particular que también no tenía nada escrito.



—“Esto, ya lo había visto antes…”



En la página vacía pronto se plasman letras y la imagen del mortero M224, mostraba al detalle cómo utilizar dicho armamento, pero ni siquiera me dio tiempo para leer a todo el contenido. Pronto mi cuerpo se movía por cuenta propia, manipulando el mortero con una eficacia que claramente no era propia de mí, calibrando la trayectoria y acto seguido tomando un proyectil, el cual se inserta en el tubo para acto seguido, ser disparado.



Desde la visión de Predator, observo como el proyectil impacta de lleno sobre un gran número del ejército enemigo, dispersando un denso humo tras su impacto, mi cuerpo no se detiene y continua manipulando el mortero a una velocidad inhumana, vuelve a calibrar rápidamente la trayectoria, utilizando un segundo proyectil. El proceso se repite, desde la perspectiva del Espírano de Crok, observo como la reacción del ejercito enemigo palidece antes de que más proyectiles terminen impactando sobre ellos. En total se utilizaron 7 proyectiles.



Mi conexión con la vista de Predator se desconecta y el M224 se vuelve un charco de líquido metálico inservible, la razón es que cumplió con su cometido, los demás observaron que a lo alto de los muros de la fortaleza un denso humo blanco ascender, pero esta mantenía distancia de nuestra posición, dicho humo se encontraba dispersa alrededor de la prisión fortificada, es correcto, es donde estaba concentrado la fuerza enemiga. Llantos se oyen desde fuera de esas paredes, cientos y cientos de alaridos de dolor, un musical de angustia y sufrimiento, eso significaba que el bombardeo fue exitoso.



Pronto el Intense Iron en mi cuerpo es retirado contra mi voluntad, esta regresa a su forma de collar negro, la enorme reserva de energía mágica que utilice con el mortero, termino agotando tal cantidad de mana que amenazaba mi integridad física. Ya no podía hacer uso de “materialización” como lo hice hasta hace unos momentos, pero a este punto ya no me importaba, el oír de los chillidos de tormento de los soldados enemigos, me decía que había asegurado mi vida… de momento.



—Tantos gritos… en nombre del creador absoluto, ¿qué es esa cosa? –Pregunto un perplejo Adil al ver el humo blanco.



—Fosforo blanco… -Pronuncie en voz alta.



Las cargas utilizadas en los morteros, dispersan un agente químico en la forma de una extensa pantalla de humo, al impactarse se quema con el oxígeno, y se continua quemando alcanzando temperaturas elevadas de más de 800ºC. La exposición a este químico produce dolorosas quemaduras de segundo y tercer grado, el cuerpo puede absorber grandes cantidades y filtrarse a varios órganos interno (séase por ejemplo el hígado, riñón o inclusive el corazón), lo que conlleva a un daño irreversible y la falla permanente de dicho órgano.



—Asombroso –Expreso la Lupian asombro ante la nueva arma — ¿Deberíamos comprobar que todos hayan muerto?.



—No es una buena idea que digamos –Opino Crok en torno a la sugerencia de Riha.



Si fuéramos ahora, nos expondremos ante el fosforo blanco, debemos esperar unos momentos para permitir que se consuma lo suficiente para no ser peligroso para nosotros.



__________________________________________________________________​



Al cabo de unos 15 minutos estimados, abrimos la gran puerta, la única entrada como salida a la fortaleza de Hasr, cada uno llevaba un farol de mano iluminado por una piedra mágica de luz, Riha ya podía ponerse de pie y caminar por su cuenta, pero con algo de dificultad. Llevaba apuntando al frente con el AK-47 en mis manos (había guardado la escopeta Tavor AS12), Riha hacia uso de la Beretta 92 con sus sentidos atentos a su alrededor, en cuanto a Crok y Adil, los dos se valían de una cuchilla para defenderse.



—I-increíble… ¿este es el poder de aquella arma que Roz utilizo? –La loba fue la primera en quedar notoriamente anonada.



—No debe quedar uno solo ileso –Expuso Crok su impresión ante lo que observaba.



—Un horror… que solo podría verse en el reino de la agonía –Manifestó Adil con intenso temor.



Aun ante la oscuridad, la luz combinada de todos los faroles alumbraba el paisaje de muerte y martirio que se exhibía ante nuestros ojos, los gritos estaban en todas partes, un sofocante calor residual del químico aún estaba impregnado en el ambiente, a pesar de que las noches en el desierto los fríos llegan a tener temperaturas de -10ºC. Y entonces éramos testigos del tormento y agonía de estos soldados.



Cientos de cuerpos dispersados por las arenas con signos de quemadura que habían destrozado casi toda la piel y hasta en algunos casos, exponer huesos como carne a la vista, quienes no murieron en el acto, son quienes padecieron la peor suerte. Observamos como un Anubian se arrastraba por el suelo, había perdido ambas piernas, le faltaba un brazo y casi todo su cuerpo tenía quemaduras de segundo grado, se desplazaba utilizando su único miembro superior, el cual estaba carbonizado a medias con solo dos dedos restantes.



Mientras avanzamos entre carbonizados cadáveres, nos encontrábamos a más moribundos en un estado igual o peor que el Anubian, desde un hombre que perdió todas sus extremidades llorando boca abajo con su espina dorsal casi observable, un demonio Beremita que yacía sentado sobre una pila de cadáveres, con las piernas carbonizadas y con sus ojos totalmente quemados, el cual con sus últimas fuerzas, rebana su cuello con una daga. Y hubo uno en especial, era un Enano que me sujeto del pie, su rostro estaba desfigurado hasta el punto de parecer un monstruo no-muerto, le faltaba un brazo y la carne como huesos de sus piernas, estaban mayormente expuesto.



—Ayu… da… por… favor… dolor… quita… melo… - Fueron las palabras del moribundo guerrero.



Le apunte con el AK-47 y le abatí de un disparo en la cabeza, rematarlo a este punto no sería un acto sádico, sino todo lo contrario, pero no estaba dispuesto a gastar una bala por cada moribundo individuo a mi alrededor, solo hice una excepción en este caso. Los que aun respiraban, pero el daño en sus cuerpos era tan grande, que dejaba al descubierto algún órgano o la buena parte de su carnosa estructura como ósea, a lo sumo le quedaban unos minutos más de vida. Los que perdieron extremidades o presentaban en gran parte quemaduras de segundo grande, quizás le quedaban 40 a 50 minutos de agonía.



—Casi todos repiten la misma palabra, “Taqwakee” –Comento la Lupian.



— ¿Alguien sabe qué significa esa palabra? –Pregunto Crok.



Era cierto, todos los alaridos o los gritos que manifestaban la intensa angustia que padecían aquellos que tuvieron el infortunio de haber sobrevivido, replicaban esa palabra, o al menos en consciencia de ellos dos. En mis oídos, gracias al anillo mágico traductor, en lugar de escuchar “Taqwakee”, yo oía “Piedad”, aquello era el significado de aquella palabra, aquello fue lo que me dijo aquel guardia de Amira cuando le mate.



—“Tal paisaje de destrucción” –La voz de Myldark resuena en mi cabeza —“Mocoso, aquella granada que usaste con ese debilucho autoproclamado como Muhaqdad, ¿acaso…?”



—“Te diste cuenta, si, también era fosforo blanco, pero uno específicamente hecho para lidiar con tipos problemáticos como él” –Le conteste de mi parte.



La escopeta Tavor AS12 no era la única arma diseñada para lidiar contra los insurgentes Esper con habilidades centradas en la manipulación de la arena, pues en dichas armas que empuñaban los soldados tenían acoplado un lanzagranadas. Las granadas utilizadas tenían el grabado de “GP4”, era un acrónimo para “Grenade P4”, pues el “P4” era la formula química del fosforo blanco.



Entre los insurgentes esper, había quienes tenían la capacidad de transformarse en arena, como Yusuf lo hacía, lo que hacía que los perdigones del Tavor AS12 fueran inútiles en ellos, pues dichos proyectiles solo le ignorarían (pasarían a través de ellos). Es allí cuando la granada “GP4” entraba en acción, cuando era disparaba y estallaba en el radio donde dichos usuarios ESP se encontraban en dicha forma, estos al regresar a su estado original, sucumbían ante su efecto.



El fosforo blanco diseñado en esta granada, tenía la capacidad de adherirse o filtrarse fuertemente en las partículas de la arena, es decir, en el momento en que fueron imbuidos con el químico en su forma de arena, habían sido intoxicados, pero su efecto no comenzaría hasta sino que retornarse a su forma humana. Al hacerlo, el químico que se adhirió en ellos cuanto eran partículas de arena, ahora comenzaría a filtrarse por todo su sistema de carne y hueso, quemándole internamente sus órganos vitales, causándoles daños irreparables al corazón, hígado, pulmones, etc.



Ese fue el caso de Yusuf, tenía la teoría de que cuando él se convertía en arena, todo su cuerpo se dispersaba por todo ese terreno arenoso invocado por aquel jarrón grande de arcilla, al dispersar cada porción de sí mismo en partículas de dicho elemento por todo ese terreno, era capaz de desplazarse rápidamente y aparecer casi al instante otra dirección en cuestión de segundos. Cuando utilice aquella granada de mano “GP4”, puse a prueba dicha teoría y al final resulto ser cierto, cuando Yusuf adopto su forma de arena al momento en que el contenido químico de la granada se dispersó, hizo contacto directo con este químico en dicha forma.



Cuando regreso a su estado humano, su cuerpo ya estaba impregnado por el fosforo blanco a consecuencia de haber hecho contacto con esta en su forma de arena, el resultado fue la dolorosa muerte que experimento. Sus pulmones y corazón fueron los primeros en ser alcanzado, pero el resto de sus sistemas vitales también se verían afectados eventualmente.



—“¿Y ahora qué?” –Me pregunte a continuación en mis pensamientos.



Con la guarnición de la fortaleza Hasr y sus respetivos mandamases aniquilados, el Muhaqdad eliminado y toda su fuerza militar derrotada, a este punto, esta operación ya podría catalogarse como…



—Misión cumplida.



Continuara…



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AUTOR: Han sido unas semanas bastante atareadas, al acercarse fin de año, tuve que lidiar con numerosos proyectos de la carrera que estudio, prepararme para diversos parciales y exponer uno que otro trabajo grupal (e individual). Aunque finalmente pude desocuparme el miércoles (como a la noche), esto solo ha sido el prólogo de lo que se me aproxima en las siguientes semanas.



Alrededor del 28 de este mes y los primeros días de diciembre, iniciaran las mesas de exámenes, eso significa más tiempo reducido y la tardía publicación de más capítulos, cálculo que quizás para el 14 de diciembre todo finalizara y entrare en periodo de vacaciones. Por supuesto, el trabajo y la vida social son cosa aparte, pero el estudio es lo que más me carga el tiempo.



Mi más sinceras disculpas a los lectores por la tardía de los próximos capítulos, y de este, pues toda la semana anterior (y la mitad de este), literalmente casi no tuve NADA de tiempo para centrarme en la novela con toda la movida de actividades al ser las últimas semanas de clase.



Muchas gracias por seguir leyendo y en especial comentar mi novela, tales detalles se aprecian y me animan a seguir adelante =).
 
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CAPITULO 190 AMANECER DE UNA OPERACIÓN VICTORIOSA

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

Una puerta es pateada por Adil, ingresando a un almacén que servía de armería para depositar armas mágicas de la fortaleza ubicado en el segundo piso, un gran número de guardias se habían atrincherados en el lugar. Yo le seguí adentrándome con el AK-47, con Riha armada con ambas pistolas y Crok solo valiéndose con una daga a la mano.

En total contábamos unos 11 guardias frente a nosotros, habían reemplazado sus armas ordinarias por aquellas potenciadas por magia, ya sean ítem encantados o artefactos mágicos. Pese a que nos superaban en número y obtenidos mejores armas, la mayoría nos observaban con inquietud y las manos con las que sostenían su arma les temblaba un poco.

—“Parece que ya empiezan a darse una idea de lo que está sucediendo en toda la fortaleza” -Pensé entonces.

Adil quien cargaba con una cabeza humana en su cintura, la toma para arrojárselo a los guardias, quienes con temor la miran detenidamente y reconocen algunos a quien le pertenecía. Con esa larga barba negra y una cicatriz ubicada al lado de su ojo derecho, era bastante difícil que no se dieran cuenta de quien se trataba.

—¡El Muhaqdad Yusuf Ahja Zad´tyk ha muerto! -Anuncio el líder rebelde —¡El capataz Zahim Sagel ha muerto!, ¡sus tres capitanes!: Jaya, Likh y Him-aya, ¡han muerto!.

Con el anunciar de la muerte de todas las autoridades o mandamases de la fortaleza de Hasr, los guardias expresaron su angustia emocional en su misma mirada.

—¡Malas noticias!, ¡Malas noticias…!

Un guardia llega corriendo a toda prisa, ingresando a la armería para reunirse con sus compañeros, solo para encontrarse con nosotros a escasos metros, estaba por enfundar su sable que tenia sobre la cintura cuando yo se lo impedí, disparé fallando a propósito cerca de su pie izquierdo para que observara el agujero que dejo dicha bala.

—Si no quieres terminar con un agujero en la frente, toma tu arma y arrójala
muy lejos -Le amenace mientras le apuntaba con el rifle de asalto.

Con suma obediencia alentado por el miedo, toma cuidadosamente su arma para arrojarla lejos de su posición, quedando desarmado.

—Dijiste que traías “malas noticias”, ¿no es así? -Adil le pregunto.

—S-si… -Con nervios aquel guardia le contestó.

—Diles a todos, cuales son esas “malas noticias”.

—El ejército del Muhaqdad… de 3000 hombres que rodeaban la fortaleza… ha sido… aniquilado…

Con tal noticia llegado a los oídos de los 11 guardias, la moral del grupo se quebranta en su totalidad, dos caen de rodillas al suelo con el soltar de sus respetivas armas, tratando de digerir tal acontecimiento.

—¡Yo, Adil Salah Ayub, líder de los rebeldes!, ¡les exijo su rendición inmediata!, ¡o nos veremos obligados a tener que eliminarlos, como a sus aliados y superiores al mando!, ¡la decisión es suya! -Declaro el líder calvo del punto purpura en la frente.

Intercambiaban sus miradas, hablaban en voz baja susurrando entre ellos, con tristeza y desesperación en sus ojos, voltean mirando nuevamente al líder rebelde.

—Si nos rendimos, ¿nuestras vidas serán perdonadas? -Pregunta uno de ellos.

—Serán llevados a nuestro campamento para ser interrogados, si cooperan, vivirán y quizás queden puesto en libertad -Fueron las condiciones impuesta por Adil.

Tan pronto escucharon sus palabras, volvieron a intercambiar miradas entre ellos y susurrarse de nuevo, para volver a mirar al líder rebelde y acto seguido, arrojar sus armas al suelo, aceptando la rendición. Por seguridad se les acto a casi todos los manos con una cuerda, solo uno estaba libre de dicha condición y fue dicho guardia, que se encargo de hablar con el resto del personal de la fortaleza, comunicándole la noticia de la muerte de los dirigentes de Hasr, el Muhaqdad y la destrucción de su ejército de 3000 hombres.

Evidentemente, al ver que tan pocos rebeldes consiguieron tales hazañas, mostraron total desinterés en oponer resistencia, además de que casi buena parte de los guardias restantes con los que nos encontramos, eran jóvenes de 16 años o menores, los denominados “reclutas” (ya tuve un primer encuentro con ellos en unas celdas). Con el haberles comunicado sobre la condición de rendición dada por Adil, todos preferían una oportunidad de vivir a morir en vano, lo que deja a este punto, el dominio y toma de esta fortaleza ya era todo un hecho, los rebeldes la habían conseguido.

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Lo siguiente puntos de interés fueron las salas donde residían los presos de estas instalaciones, con la ayuda de los pocos prisioneros cuyas manos aun estaban libres (sin ataduras), se abrió cada celda y con cada preso libre, era un apoyo para los rebeldes. Tomando en cuenta que buena parte de los que residen en dichas celdas, eran miembros capturados de dicho grupo, no es de extrañar que tomaran cartas en el asunto brindando su ayuda a la causa de Adil.

Mientras todas las celdas se habrían, el líder rebelde pregunto por Assim y Arpue Asa Hablu, el mago sin brazos que se quedo luchando contra los Kamodos del piso subterráneo, la Lupian relata la última vez que le vio.

—Tenemos que encontrar a ambos, en especial a Arpue -Dijo un preocupado Adil.

Assim era un valorado guerrero de la facción rebelde, no teníamos problemas en corroborar el estado del mago sin brazos, aunque según lo contado por la Lupian, difícilmente sus chances de sobrevivir eran altas, pues había quedado completamente a solo ante docenas de Kamodos. Pero Arpue era un objetivo clave, de él dependía la utilización del “Red Dasmo”, toda esta operación estaba centrado en su rescate.

Accedimos a la pequeña habitación para utiliza el circulo mágico que nos teletransportara al piso subterráneo, ya teníamos en nuestra disposición más de uno de aquellos papeles con escritura mágica necesaria para activarla, y en nuestra ausencia, los rebeldes presos que fueron liberados, se encargarían de mantener a raya a los guardias hechos prisioneros.

—El hedor de la a sangre en la arena… es fuerte aquí… -Comento Adil tras nuestra llegada al piso subterráneo.

Como era de esperar, estábamos sobre la plataforma de piedra que actuaba con el circulo de teletransportación de este lado, nos pusimos de inmediato a adentrarnos al arenoso terreno del piso y no tardamos en encontrar a esa persona que buscamos. Casi todos quedaron boquiabiertos ante lo que observaban, a pocos metros de distancia se hallaba apilado una pequeña montana de cadáveres semihumanos, todos de Kamodos.

Sobre la cima de dicha cantidad de cuerpos, se encontraba una persona de robusta constitución, cicatrices contundentes y cortes alrededor de todo su torso e incluso su cara, otro detalle que llamaba la atención sobre dicho individuo era la falta de brazos. No tardamos en deducir la identidad de Assim en dicha persona, quien se encontraba sentado con las piernas cruzadas sobre tal pila de cadáveres, con los ojos cerrados como si meditara en total silencio, cubierto con buena parte de la sangre de sus derrotados enemigos.

—Bueno… por lo visto se encuentra bastante bien -Opino Riha.

—¿Acabo con todos esos semihumanos un tipo sin brazos?, impresionante -Crok expreso su sorpresa.

—Que conste que es un mago, pero si, entiendo tu asombro -Dije de mi parte.

El mago sin brazos al oírnos abre sus ojos y baja de la pila de cadáveres, acercándose a Adil e inclinando su cabeza en señal de saludo como respeto.

—Me has tenido preocupado viejo amigo, ¿te encuentras bien? -Adil le pregunto.

El mago sin brazos le responde asentando la cabeza con un “si”.

—¿Acaso no puede hablar? -Resalte tal detalle en voz alta.

—Puede, pero es alguien de pocas palabras -Aclaro Adil.

Mire fijamente a la pila de cuerpos de Kamodos, algunos le faltaban la cabeza, otros tenían cortes finos sobre el cuello, punzadas en la espalda en la región que concordaban con la ubicación anatómica de los pulmones e incluso la tráquea y ahí quienes terminaron apuñalados de manera critica en la zona abdominal a la altura del corazón, este sujeto no solo sabe pelear bien, tiene un cierto grado de conocimiento de la anatomía

No tardamos en dar también con Arpue, quien se encontraba esperando pacientemente en la sala donde estuvo encerrado con anterioridad, esta de más decir que este hombre canoso de cabello revuelto y larga nariz era un mar de nervios, cada minuto que pasaba para él, era un presagio de que todo había terminado para mal a peor. Pero al vernos (sobre todo a Adil), se llenó de jubilo hasta el punto de casi llorar, el líder rebelde le resumió de los eventos ocurridos tras du desaparición (y la mía) luego de ser transportados a la fuerza por el Kamodo que sujeto los pies de Adil.

—¿¡Vencieron a un Muhaqdad!? -Exclamo él con estupefacción.

—Tal hazaña y honor es de este joven guerrero, Rozuel Drayt -Me señalo Adil con su palma.

—Que un ghrayb lograra vencer a un Muhaqdad… ¡admiro y aprecio su fuerza joven Rozuel! -El Alnabil se arrodillo ante mi como si nada.

—Mira… lo de arrodillarse es innecesario, con un “gracias” o “buen trabajo” me basta y sobra -Deje en claro de mi punto al sentirme incomodo por su manera de “agradecerme” —Además, lo hago únicamente para irme de este lugar, no veo la hora para volver a mi hogar.

—En cualquier caso, has vencido a uno de los más poderosos enemigos de este reino y de nuestro enemigo, mereces todo nuestro respecto, joven Rozuel -Expreso Arpue su gratitud.

Después de aquella incomodad escena, escoltamos a Arpue y volvimos a los pisos superiores de la fortaleza, pasando por las diversas salas que albergaban las demás celdas, liberando a todo prisionero encerrado, encontrándonos con más rebeldes capturados heridos, ancianos como jóvenes “reclutas”. A este punto, casi todos los guardias ya eran prisioneros, se les acto las manos (y algunas las piernas), mientras que los rebeldes liberados junto a Adil comenzaron con los preparativos.

—Jamás creí que alguna vez se consiguiera tomar esta fortaleza -Expreso Adil con regocijó.

—¿Convertirías este lugar en un enclave para los rebeldes? -Le pregunte.

—No, seria una mala idea, aun si nos instalamos en este sitio y la convertimos en una base, Muer Afigad no se quedará de brazos cruzados -Contesto el líder calvo del punto purpura —Aun siguen usando este lugar, y cuando descubran que nos hemos apoderado de él, vendrá a atacarnos con un gran regimiento, nuestra manera de luchar no nos permite exponernos tanto hacia ellos, por eso nuestros cuarteles y destacamentos se encuentran ocultos.

Tiene sentido, los rebeldes no gozan de buen numero y tomar esta fortaleza supone administrarle con una buena cantidad de gente y recursos, si fueran atacados por un gran numero de enemigos (miles de ellos), no tendrían manera de rechazarlo, pues las tácticas que emplean para luchar son de guerrillas.

—Es por eso que tomaremos todos los materiales valiosos que haya en esta fortaleza y nos iremos cuanto antes de aquí -Dejo en claro Adil.

Armas, armaduras, dinero, víveres, etc. La fortaleza estaba repleta de ellas, con todo su guarnición derrotada y el resto rendidos, el bando ganador empezó a saquear cada recurso de valor de este lugar y a colocarlo sobre numerosas carretas también propiedades de este sitio, Arpue, Riha y Crok ayudaban en dicha tarea. Dejarían totalmente seco a Hasr, sin comida o algún misero cuchillo, los enemigos hechos prisioneros, cada uno vendrá con nosotros, su destino está en manos de Adil y su gente.

—¡Mi señor Adil!, ¡tenemos problemas! -Uno de los tantos rebeldes liberados, llega corriendo con un rostro agitado.

—¿Qué sucede?, ¡habla claro! -El líder le pidió explicaciones.

—¡Dimos con otra sala llena de celdas para liberar al resto de los prisioneros, cuando…!

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Después de explicarnos el problema, el rebelde nos guía a Adil y a mi hacia aquella sala del cual hablaba, como el resto, celdas inundaba en toda la habitación, pero sus presos aquí eran diferentes, en algunas se encontraban encerrados Anubian, otros albergaban Kamodos (probablemente insurgentes) y Enanos de tez morrena. Pero había una cuarta raza de criatura encerrada también, mirando fijamente, era la primera vez que observaba a tal especie.

Tenía la cabeza y el torso desnudo de una mujer, pero toda la parte inferior era como la de una serpiente, una fémina mitad humana (parte superior) y mitad serpiente (parte inferior), sobre sus orejas, cuello, hombros y extremidades superiores deleitaban la presencia de escamas. Algunos inclusos, tenían la cabeza de una cobra en su totalidad, pero dejando los atributos humanos femeninos como el torso y los senos como tal.

—Lamias -Pronuncio Adil el nombre de aquella criatura.

Dentro de tres celdas, cada una albergaba entre cuatro a tres de estas criaturas, de la cual dos tenían cabeza de cobra, y el resto eran como las humanas (exceptuando la presencia de escamas en la región de los oídos u cuello). Algunas tenían piel bronceada (etnia característica de la gente de este reino), pero otras tenían piel blanca, con cuero cabelludo, en su boca poseían colmillos y las que tenían cabeza de animal (cobra), tenían una lengua semejante a la serpiente.

Mi sorpresa fue ver la reacción de los demás a mi alrededor, los rebeldes observaban en total alerta las celdas donde albergaban a las lamias y en posiciones de guardia, apuntaron con sus armas tomadas de la fortaleza, en contra de estas criaturas.

—¿Por qué todo el mundo esta tan serio?, ¿qué tienen con esas semihumanas? -Pregunte confuso.

—Que su parte humana no te deje engañar, las lamias son una raza peligrosa -Manifestó el líder rebelde con tono de severidad.

En Quíatar las Lamias son consideradas “monstruos” y no “semihumanos”, pues a diferencia de los Anubian, Kamodo o Beremita, las relaciones con dichas criaturas con el resto de las razas inteligentes son sumamente hostil. Las lamias son conocidas por poseer toxinas letales en sus garras y colmillos, cuya ponzoña pueden llegar a paralizar o matar a la víctima afectada, aquellas con cabeza de cobra tienen la habilidad de escupir veneno por la boca que actúa como un ácido capaz de penetrar armaduras ligeras, en cuanto a sus armas más utilizadas, son las lanzas y arcos.

Viven ocultas y aislados de las demás (humanos, Anubian, Enanos, ect), no tan casi como los Kamodos, pues estos ultimos tienden a realizar comercios con caravanas y algunos viven en sociedades humanas al no formar parte de un clan. Las lamias en cambio, son considerados una absoluta existencia peligrosa por cualquier poblado y como una bestia salvaje, son frecuentemente cazados (por aventureros en su mayoría) por sus escamas o colmillo con propiedades venenosas, eso suponiendo, que los cazadores no terminen como sus presas.

Miro las celdas donde yacen dichas “monstruosidades”, la mayoría expresaban facetas iracundas, enseñando sus colmillos y garras (que eran largas uñas con filos de cuchillas) como muestra de agresividad para hacer retroceder a los hostiles sujetos que le amenazan con sus armas. Pero otras, exponían rostro sumados en el miedo, desconcierto e intranquilidad.

—“¿No son ellas una raza inteligente?” -Me pregunte.

Esto en cualquier momento se iba a tonar en un baño de sangre, tan pronto como consigan arcos o algo que arrojarles y prenda fuego, las asesinaran, la forma en que cada persona veia a las Lamias con suma desconfianza como si se trataran de horrores salvajes, más tomando en cuenta que el mismo Adil es uno de ellos. Ya fueron demasiados disparos por este día, y preferiría no malgastar munición en asuntos triviales ridículos, me acerque entonces a las jaulas de las lamias, aquellas al que los demás mantenían distancia, y solo se limitaban a los lejos a apuntarles con sus armas blancas.

—¡Chico, no te acerques a las lamias, son peligrosas! -Me aconsejo el líder rebelde.

Le ignore y me acerque detenidamente a la jaula del medio, todas las lamias dirigieron sus miradas desdeñosas hacia mi persona, yo les devolví la misma respuesta visual, pero sin mostrar hostilidad en mis expresiones faciales, manteniendo una compostura neutral.

—¿Puede alguien comprenderme? -Les pregunte a todas.

Fue entonces que una lamia en particular se me acerco, poseía una de tez morena, con cabeza humana, cuero cabelludo negro, presencia de escamas en la región de los hombros, cuellos y oídos, como el resto exponía sus atributos femeninos (senos) al descubierto y una característica notoria en ella era una horrenda cicatriz en el pecho el cual se extendida hacia el seno derecho, estando este mutilado. Por su rostro humano, me daba la idea de ser alguien en sus 40 años, pero desconozco el ritmo de envejecimiento de esta raza comparada a la humana.

—Si, humano, puedo comprenderte -La lamia me hablo.

—¿Vas a atacarme? -Le pregunte, por consiguiente.

—No.

—¿Todas tus… “compañeras” pueden entenderme y sienten alguna hostilidad hacia nosotros?.

—Mis hermanas solo sienten el puro e instinto miedo, como consecuencia de este encierro involuntario, no quieren luchar o derramar sangre, solo regresar a nuestros nidos.

Por “nidos”, daba a entender que era la forma en que llamaban a su hogar.

—Humano, ¿no me temes o te sientes intimidado ante los nuestros? -Ella me pregunto.

—No, a diferencia de los idiotas de a mi alrededor, yo no juzgo a alguien basándome en prejuicios superficiales hecho por la apariencia o rumores sin fundamentos, yo juzgo por su forma de ser -Declare a la criatura inteligente.

Pese a que todos me entendían y oyeron con claridad la parte de “idiotas”, no se mostraron molestos a mis palabras, más bien, estaban impresionados de que un muchacho de 13 años, le hablaba sin temor alguno a una de esas “peligrosas” lamias.

—Tu… eres diferente a los humanos habituales -Opino la lamia mirando con sumo interés hacia mi persona.

—No soy de este reino o estas tierras, soy lo que llamarían un “ghrayb” -Deje en claro —Pero dejando esos detalles a un lado, no tienen intenciones de hacernos daño, solo quieren irse de aquí, ¿verdad?.

—Mis hermanas y yo, solo queremos volver a nuestros nidos, solo lucharemos si nuestras vidas corren peligros, muchas murieron cuando fuimos emboscadas y capturadas por humanos, otras perecieron en estas mismas celdas o… por el entretenimiento de tu raza.

Según parece, las lamias eran capturadas como una forma de conseguir adiestrarlas para servir a los humanos, en resumen, era meramente esclavitud, dado a que poseen una parte humana y dichas cualidades expresaban gran grado de belleza en dichos aspectos, no es de extrañarse que saquen la perversión interna de algunos hombres. Son buenas arqueras, y gracias a su parte inferior de serpientes, poseen una rápida movilidad, una destreza y flexibilidad envidiable que la destacaban como una hábil luchadora cuerpo a cuerpo, además de ser muy buena acercándose en sigilo cuando se trata de atacar por sorpresa, sumándole además su veneno como parte de sus capacidades ofensivas, no es de extrañar que sea muy deseadas como combatientes.

—Si se abrieran estas jaulas para dejarlas libres, ¿se marcharían en paz de aquí? -Le pregunte.

—Si, mientras mis hermanas no sean agredidas, nos marcharemos en paz, tienes mi palabra, humano -La lamia me aseguro.

Pueden razonar como tal, pueden hablar mi lengua, aunque claro, yo les entiendo y les comprendo gracias al anillo mágico traductor, pero lo que importa, es que he llegado a entender que estas criaturas, “lamias”, no son una amenaza como tal, al menos, no la que yacen frente a mí. Incluso si solo intentara engañarme, siendo una criatura con una capacidad de razonamiento semejante a la humana, ella misma debería darse cuenta que intentar provocar un conflicto fuera de esas celdas con tantos humanos a su alrededor, terminaría siendo perjudicial para las suyas. Es por ello que decidí que liberarlas y dejarlas marchar, era la opción más idónea.

—Libérenlas, denle algo de provisiones y dos carretas, que se marchen a donde ella les plazca -Fue la petición que les hice a los rebeldes de a mi alrededor.

Por supuesto, no se tomaban muy bien mis palabras, pues se miraron entre ellos con confusión y desconcierto, intercambiando opiniones negativas en torno a mi persona.

—Chico, ¿¡te has vuelto demente!?, no solo nos pides que las liberemos… ¿¡también que le entreguemos provisiones a estas diabólicas criaturas!? -Expone Adil con indignación.

Los demás mostraban apoyo a las palabras de su líder, lo cual me hacía sentir irritado, mostrando mi descontento con el apretar de mis puños, es por eso que me camine rápidamente hacia la posición de Adil y lo tome agresivamente de su vestimenta superior (túnica) desde el cuello, acercando su cara a la mía, para una confrontación visual entre ambos y dejar en claro mi punto de este tema con las lamias.

—¡Escucha calvito!, ¡no me importa si eres el líder de los rebeldes o el mismismo regente de este reino!, ¡pero no voy a malgastar mi tiempo o mi munición en un derramamiento de sangre absurdo e inútil!, ¡el capataz de este sitio y sus hombres están muertos, el Muhaqdad y su ejercito destruido, la fortaleza de Hasr ya es de tu gente! -Manifesté mi compostura con un agresivo tono —¡Esas lamias encerradas allí, esas “monstruosidades” de la que tanto presumes que son peligrosas, pueden hablar y entenderme como cualquier persona con una boca y la facultad de pronunciar palabras!, ¡desde mi punto de vista, yo las veo como cualquier pobre diablo que terminaron para su mala suerte ser encerrados aquí! -Hice una leve pausa y continúe argumento mi punto —¡Así que si tienes un poco de maldita consideración por mi “ayuda” brindada a los tuyos!, ¡liberaras a esas lamias, les darás algo de provisiones y ropa, dos carretas, ya que tienen bastante en esta fortaleza y dejaran que se marchen tranquilamente!, ¡y si alguna causan algún problema o disputa, yo asumiré la responsabilidad!, ¿¡he sido lo bastante claro!?.

Solté a Adil, quien me miraba anonadado y enmudecido unos momentos, los demás a su alrededor tuvieron la misma impresión en torno a mí, incluso la lamia con la que hablé, me observaba deleitando asombro en su mirada.

—Cielos chico… -Adil suspira y se frota su nuca —No estoy de acuerdo con lo de liberar a las lamias, pero respeto la ayuda que nos brindas, respeto tu fuerza como guerrero, cumpliré tu voluntad, las liberare y daré las provisiones como las carretas que solicitas para ellas.

—Bien, espero que los demás no intenten algo que aliente a las lamias a defenderse -Opine en torno a los rebeldes y prisioneros liberados, quienes mostraban una actitud indiferente hacia dichas criaturas.

—No te preocupes, me asegure de que nadie intente algo sospechosamente hostil contra las lamias, solo espero que ellas pueden hacer lo mismo.

—Tienes mi palabra, humano, no agrediremos a los tuyos, solo queremos salir de aquí -Declaro la lamia del seno derecho mutilado.

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Ya en el patio de la fortaleza, podía observar docenas de carretas cuyo medio de tracción eran camellos, todas fueron tomadas por los presos y rebeldes liberados, preparándolas y cargándolas con toda clase de objetos de valor, desde armas, armaduras, dinero y sin olvidar toda la comida como el agua que se pudiera saquear de aquí. Observe a dos carretas en particular siendo preparados a una distancia prudente de las demás, siendo depositadas en esta comida y agua, como también ropa.

—Al menos cumple con sus palabras -Opine aliviado en voz baja.

Del cielo el sol se había elevado, era el amanecer, esta operación pese a todos los contratiempos y complicaciones, fue un éxito, un gran numero de bajas enemigas, pocas perdidas aliadas, la eliminación de una figura militar enemiga de importancia y la obtención de grandes recursos que saquear.

—Allí esta él….

A pocos metros de distancia le avisté, le encontré ayudando a los demás a subir cajas con provisiones a las carretas, aquel joven alto de tez blanca, un ghrayb como nosotros, pues habla mí misma lengua y la de Riha, aquel llamado Crok. Observe a los alrededores, mi compañera Lupian no se encontraba en las cercanías o a la vista, era una oportunidad perfecta para hablar en privado con él. Camine hacia su posición y le salude, pidiéndole un momento de su tiempo.

—Siento interrumpir, ¿podemos hablar un momento?, hay unas cuantas cosas que quisiera discutir contigo -Le pedí amablemente.

—Seguro, no hay problema -Con educación él contesto.

Pese a no entender el lenguaje de los demás a los que ayudaba, se despide momentáneamente de ellos, ambos nos alejamos a una distancia prudente, y yo me quito el anillo mágico traductor del dedo anular, ahora era incapaz de entender lo que decían los nativos de este reino, pero ellos tampoco podían entenderme.

—¿Y de quieres hablar conmigo? -Me pregunto el tal Crok, dando inicio nuestra charla privada.

—Desde la primera vez que te vi, tuve ciertas sospechas de ti por la forma en que me mirabas y en especial observabas mi arma -Señale el rifle AK-47 que cargaba conmigo —Luego mi compañera me conto acerca de lo bien que se te da manejando el arma que ella empuña por defecto, y no lo creí al principio, hasta que yo mismo lo presencie en persona, el arma que ella utiliza es una que solo yo poseo en todo este mundo, al menos hasta la fecha no he visto una igual o semejante en toda Avalía -Argumente por consiguiente —Iré directo al grano, ¿quién diablos eres en realidad?.

Crok bajo su mirada y suspiro con cierta preocupación, dándose la vuelta unos momentos para mirar al cielo, contemplando la vista unos momentos y retornando su mirada hacia mí.

—Sabía que tarde o temprano esta conversación saldría, no esperaba que fueran tan pronto -Dijo él.

—Entonces, ¿quién eres en realidad? -Volví a plantearle la misma pregunta.

—Actualmente, en esta vida me llamo Crokrengunn.

—¿”En esta vida”?.

—Si, en mi anterior vida, yo tenia otra identidad…

En eso, Crok se pone firme como un cadete adiestrado y realiza el saludo militar que consiste en llevar la mano derecha con los dedos juntos hacia la sien, ese era el saludo de los militares utilizados en mi mundo de origen.

—¡Presentándose señor!, ¡Cabo Carlos Ramírez, mercenario de Academi, división latina!.

Continuara…
 
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CAPITULO 191 TROTAMUNDOS AMERICANO


PERSPECTIVA: Rozuel Drayt



¿Cuándo fue la última vez que interactué con un Trotamundos?, si, aquellas personas traídas a Avalía, ya fueran por medios mágicos de invocación o que, al morir en sus respetivos mundos de origen, se les dieron una segunda oportunidad para experimentar una nueva vida en este lado con todos sus recuerdos intactos. Mi existencia es un claro ejemplo del segundo tipo de Trotamundos, soy un reencarnado como tal, en un mundo donde la magia fantástica es real y yo… herede por razones que aun desconozco, mi habilidad esper.



Pero remontándome a mi pregunta, ¿cuándo fue la última vez que interactué con un Trotamundos?, recuerdo a PIRER, un ejemplo del primer tipo de Trotamundos, sin embargo, no era un ser humano, o en su defecto un ser vivo, era una IAC (Inteligencia Artificial Consciente), una maquina con razonamiento semejante a la humana. Mi interacción con PIRER fue totalmente hostil, un encuentro que culmino con su destrucción.



Pero hubo otro encuentro aparte, Niels Becquerel, el esper confinado en el dichoso cubo de Navum, pero su humanidad físicamente dejo de existir y tan solo eran los restos de una esencia humana convertida en un modo de energía (Navum). A diferencia de PIRER, mi encuentro con él fue amistoso, incluso salvo mi vida, a consta de terminar cayendo en un continente ajeno, pero es mejor que haber muerto… por segunda vez.



Pero hasta ahora, nunca he tenido un encuentro “normal” (por llamarlo de alguna manera) con un Trotamundos, alguien de carne y hueso, humano o semihumano, alguien con quien hablar, dialogar y que no culminase en una balacera. Eso cambio, hasta que conocí a este muchacho.



—¡Presentándose señor!, ¡Cabo Carlos Ramírez, mercenario de Academi, división latina! -Crok se presenta ante mí —O al menos, “era” un cabo en mi anterior vida, pero esa identidad militar ha quedado relegada a mi distante pasado.



Un Trotamundos del tipo reencarnado, por su nombre, ¿latinoamericano?, pero pertenecía a un grupo, “Academi”, ¿norteamericano entonces?.



—¿Academi?, ¿qué no era una empresa militar privada de Estados Unidos? -Pregunte.



—Esa misma, formaba parte de una división establecida por Academi, en el que todos sus integrantes eran hispanos contratados con un grado o formación militar mínima que precisaba la empresa -Contesto Crok —Aunque casi todos los que conformaban esa división eran colombianos, y no puedo culparnos, eran excombatientes de la FARC.



—Entonces… ¿eres hispano o norteamericano? -Pregunte, por consiguiente.



Crok tomo asiento en el suelo y relato su historia.



—Mis padres eran oriundos de México, ciudad Juárez, hasta que se mudaron a los Estados Unidos -Conto el Trotamundos —Y debo aclarar, que lo hicieron legalmente, nada de entrar al país de polizones en camiones o escalar muros -Aclaro con cierta gracia.



Crok nació y fue criado en los Estados Unidos, lo que le convierte en un norteamericano como tal, su infancia como adolescencia según sus palabras no fueron nada interesante que destacara o valiera la pena contar, fueron normales y con algún que otro roce de tinte racista por parte de algunos otros norteamericanos, discriminando su lado latino heredado por sus padres. Dominaba dos idiomas como tal, español e inglés, el primero una herencia cultural enseñado por sus padres y parientes, el segundo adquirido en el seno de su crianza por la cultura de la nación del cual formaba parte.



—Entiendo, pero… ¿cómo terminaste formando parte de academi? -Fue la pregunte principal a la que quería llegar.



—Larga historia, todo comenzó en parte por mi viejo…



El padre de Crok, al menos el de su vida pasada, hizo un servicio militar en su país natal (México), a Crok siempre le pareció interesante los temas en torno a los ejércitos armados, hasta el punto de fantasear siendo un soldado bélico semejante a la vista en películas o videojuegos.



—¿En serio?... lo que te motivo la vida militar, ¿fueron series y videojuegos ficticios del género bélico?.



—Solo en una minúscula parte, pero de corazón me uní al servicio militar cuando cumplí la edad requerida, y tras finalizar mi educación primaria como secundaria -Relato.



—¿Entonces te convertiste en un marine?.



—En un principio lo fui por un par de años…



La mirada de Crok se torna depresiva e intenta disimularlo mirando hacia el cielo, quedándose unos leves segundos en completo silencio.



—Es algo… de lo que no me gusta platicar, malos recuerdos.



Podría deducir que algo ocurrió durante su carrera militar, algo que lo llevo a una baja deshonrosa, y en algún momento después termino uniéndose a una empresa militar privada, del cual fue aceptado gracias a su experiencia y formación, pero esto es solo una mera especulación mía. Aunque podría preguntar (como insistir) para conocer más a fondo su vida personal de su identidad pasada, no se sentiría agradable traer a la fuerza esos “malos recuerdos”.



Claro que existe también la posibilidad de que lo de ser un soldado fuera una mentira, e intenta proteger “su verdadera identidad” de aquella vida, que haya recibido instrucción militar bajo una vida criminal, ya sea como un extremista radical, un asesino a sueldo o incluso un sanguinario mercenario. No hay autentica certeza de quien sea, hasta indagar su pasado de una forma que garanticé sobre quien dice ser, aunque existen artefactos mágicos para detectar mentiras, es un extremo que de momento no voy a cruzar.



No le conozco en sí, la única relación interesante en él, es que ambos venimos del mismo mundo, suponiendo que ambos mundos modernos sean el mismo y no mundos paralelos como tal, aun debía corroborar ese punto también. Preferiría tratarlo de manera neutral, no lo veo como un aliado al mismo grado que Riha, pero tampoco lo he descartado como una potencial mano amistosa, en especial, tomando en cuenta que es el primer Trotamundos de carne y hueso con el que interactuó y además posee conocimientos de combate moderno militar.



Se que no debería criticarlo por una posible vida criminal que haya tenido con anterioridad en su mundo natal, más tomando en cuenta la mía en mi vida pasada, pero toda preocupación es poca, tengo que asegurarme de que sea alguien de fiar, si resultase alguien peligroso y más teniendo experiencia autentica militar, mi descuido me llevaría a un fatal desenlace. Tomare con calma lo de indagar sus vivencias pasadas, tratar de no levantar sospechas y averiguar su auténtica naturaleza como Trotamundos.



—Esta bien, no es necesario que me lo cuentes, si es algo realmente malo, prefiero pasar del tema -Concluí entonces —Dejando a un lado tu vida pasada, preferiría saber algo de tu actual “´yo”, como Crokrengunn.



—¿Quién soy en esta nueva vida?, seguro, no tengo problema con hablar de quien soy ahora -Accedió de buena gana hablar del tema —Lo cierto es que soy un… hombre amazona.



—¿Eh?, ¿escuche bien?, ¿hombre… amazona?.



—Si.



—¿Tiene alguna relación con esa raza de mujeres amazona?, ¿aquella sociedad conformada exclusivamente por mujeres guerreras ubicada en una remota isla al sur del continente de Gresswold?.



—Ese mismo.



Las amazonas en Avalía eran una poderosa tribu cuya sociedad era regida por mujeres, un sistema matriarcal, del cual yacía en una isla ubicada al sur de Gresswold, sus miembros eran fornidas mujeres altas, con natos talentos en armas pesadas cuerpo a cuerpo y la arquería, es decir, guerreras por naturaleza. Se cuenta de que en la isla amazona, la presencia de los hombres está prohibida, pues en el momento en que uno ponga un pie allí, será su ejecución.



Dado a que solo la habitan mujeres, se describen en varios libros de que las amazonas secuestran hombres o compran esclavos masculinos con fines reproductivos, podrá sonar como una oferta tentadora para un hombre que desee estar atrapado en una isla de mujeres, pero es todo lo contrario. A menos de que seas un masoquista con gusto por intensos torturas físicas y mentales, los hombres bajo su yugo eran explotados en minas, como mulas de carga u obligados a luchar a muerte contra otros hombres y criaturas salvajes para el disfrute de las guerreras, según se cuenta era una vida de tortura.



—Es imposible, biológicamente, solo hay mujeres amazonas, ellas solo dan a luz mujeres, ¡nunca se ha oído hablar de un hombre amazona! -Proteste ante su argumento sobre quien era.



—Hay hombres amazonas, pero el solo nacimiento de uno ya es increíblemente raro, el ultimo que data antes de mí, fue hace como 200 años -Explico Crok —Y por obvias razones, no dejan que nadie sepa sobre ellos, o dejan que se vayan al exterior.



Según Crok, las mujeres amazonas al llegar a una cierta edad en la cual se las considera “adultas”, se les da el permiso para abandonar la isla y hacer su vida en el exterior, pudiendo regresar con su gente cuando ellas crean que ya fue suficiente. La finalidad de este “permiso”, es con la intención de permitir a la amazona experimentar el mundo exterior, el cual mejoraría sus actitudes como guerreras, maduraran psicológicamente ante las adversidades del exterior y encontrar algo de valor que beneficie a su tribu tras su retorno.



Claro que no es obligatorio abandonar la isla, pero tienen un fuerte apego por el honor y el deseo de ayudar a su tribu, el respeto es algo que atesoran a mucha honra, tornándose en una competencia para dejar su huella o marca en los anales de la historia de su gente, además de que la contribución que hagan a su pueblo, será el estatus que reciban. Y por si fuera poco, es gracias a dicho “permiso” que tienen la oportunidad en el exterior de concebir descendencia, lo que añade otro motivo para que ellas partan fuera de su hogar natal.



Sin embargo, Crok era una excepción a ese permiso, siendo el único varón con sangre amazona corriendo por sus venas, lo convierte en un valiosísimo miembro de la tribu.



—Los hombres amazonas son confinados en la isla sin posibilidad alguna de salir, son cuidados por la clase social más alta de la tribu y entrenados todos los días para forjar su lado guerrero, hasta que eventualmente llegue a la adultez y es emparejado con la matrona -Afirmo él.



—¿”Matrona”?.



—Es el titulo que recibe aquella que gobierna sobre todas en la isla, como una alcaldesa, o más bien presidenta, ya que rige sobre cada amazona, pero con menos tintes políticos.



La matrona tiene como derecho, el reclamar al hombre amazona como su pareja, con la finalidad de engendrar sus descendientes, la líder de todas las amazonas es elegido por sus dotes como guerrera y líder nato. Y aunque el hombre amazona este emparejado con la absoluta mandamás de la tribu, no tiene autoridad alguna.



—Parece una buena vida, consentido por toda una isla de mujeres, siendo el único hombre en ella -Opine de mi parte.



—Si… al principio uno creería que es el paraíso, pero conforma pasan los años, no deja de parecer una prisión -Expreso Crok.



Aunque tenia una vida gratificante, sus libertades y decisiones estaban restringidos, solo tenía un propósito y era la de proveer un linaje puro con la amazona más fuerte, seria incapaz de conocer el exterior y aunque era puesto en entrenamientos en el arte de la espada o el arco, sus secciones de practica eran blandas a comparación del entrenamiento exhaustivo a la que eran sometidas las mujeres. La razón era muy simple, no podían arriesgarse a que el único hombre sufriera una lesión, por esos sus entrenamientos son menos intensos y más sencillos.



—Imagina mi impresión al descubrir que en este mundo la magia era real, ¡magia autentica! -Dijo él con cierta emoción —Todas esas criaturas fantásticas vista en películas, comics o videojuegos, desde elfos, Enanos, dragones, hombres bestias… -Su emoción pronto se convierte en desanimo —Se me ofreció una segunda vida, con todo mi “yo” anterior en este nuevo mundo, pero con un destino ya decidido… en el ejército tenías un deber al que servir, pero al menos te garantizaban libertades que podías disfrutar, en la isla amazona… no había libertad, solo obligaciones.



Crok expresó su deseo de conocer este nuevo mundo, quería tener ese mismo derecho que el resto de las mujeres amazonas, dejar la isla, experimentar sus vivencias en el exterior, y cuando llegue el momento, volvería con su tribu para llevar a cabo las obligaciones que se le fueron asignados. Por más que su condición como hombre amazona cubrían sus necesidades básicas (Alimentación y seguridad), era una rutina eterna monótona y carente de emoción.



Como un humano nacido en un mundo diferente, con costumbres diferentes y donde el sentido de la libertad era distinto a la que su nueva vida le brindaba, no dejaba de sentirte como un prisionero, quien este segundo saldría de su confinamiento al cumplir su condena (semanas, meses o años). Pero Crok tenia una sentencia perpetua por su obligación a la tribu, nunca jamás le dejarían irse de la isla.



—Quería salir de la isla… no para siempre, volvería un tiempo después, ¡quería conocer este mundo completamente nuevo para mí! -Explico sus intenciones Crok —Pero sin importar cuanta veces lo dijera, mi pedido era rechazado, pues “mi lugar” en la tribu ya fue decidido, sin mi consentimiento.



—Entiendo, querías salir y te negaban ese derecho, ¿entonces escapaste? -Le pregunte a continuación.



—No, me secuestraron.



—¿Qué?.



Crok intento varias veces escapar, todas fallaron, pues las amazonas tenían un buen ojo vigilante sobre su único miembro masculino, cuando era atrapado en el acto, se le confinaba con supervisión estricta por un tiempo especifico y se le quitaban ciertos derechos (como beber alcohol, participar en fiestas o ser espectador en los diversos combates que se organizaban entre las amazonas para debutar su fuerza ante toda la tribu, esto último era lo más cercano a un medio de entretenimiento).



—Una flota pirata, tuvo la “gran idea” de desembarcar en la isla amazona en una noche para asaltar el lugar y tomar todo lo que tuviera de valor -Relata Crok.



Aunque los piratas contaban con un amplio número a su favor, con magos y hábiles combatientes cuerpo a cuerpo como a distancia, las amazonas tampoco tenían que envidiar en cuanto a números se trataba, además en términos de habilidades con la fuerza bruta y la magia del cual ambos talentos son entrenados desde su infancia, más la ventaja de ser locales. Fue una paliza brutal hacia los piratas por parte de las amazonas, por cada guerrera caída, los piratas perdían entre 10 o más de los suyos, no tuvieron más opción que emprender la retirada.



—Con toda la conmoción que ocurrió durante la invasión pirata, la vigilancia hacia mi se reduco considerablemente, aproveche la ocasión entonces para escapar -Cuenta el Trotamundos —Pero… termine siendo tomado por sorpresa por un grupo de piratas con habilidades de caza, del cual uno era un mago hábil y con su poder, pudo fácilmente someterme y capturarme.



Los piratas que consiguieron escapar, solo pudieron reclamar un botín, Crok, un hombre amazona era de por si una mercancía bastante valiosa en el mercado de esclavos.



—Días después, el barco fue atacado por una flota de esclavistas, todos los piratas fueron asesinados y sus posesiones reclamados a sus nuevos propietarios.



Los marineros esclavistas eventualmente terminarían llevando a Crok al continente de Sharya, en el reino de Quíatar, y con ellos, otros sucesos desencadenantes terminarían con él, encerrado en la fortaleza Hasr.



—Y esa es la historia de mi actual vida e identidad hasta el momento -Culmino con su historia el Trotamundos —¿Qué hay de ti?, se que es atrevido preguntar, ¿pero como pudiste conseguir fabricar auténticas armas de fuego?, por más magia que haya en este mundo, no parece que pueda ser posible crear tales piezas bélicas.



Con que directo, ¿eh?, no seria de extrañar que su mayor duda fuera en torno a mis creaciones, al final de cuentas, fue un militar en su vida pasada.



—Los cree con PSI -Conteste de inmediato.



—¿PSI?, ¿no es esa cosa o poder que tienen los esper?, ¿eres un esper?.



Esto corrobora ese punto, viene del mismo mundo que yo, los esper surgieron en el año 2016, él por obvias razones es posterior a dicho época, ¿en qué año específicamente?, estaba aun en la incógnita.



—Mi poder ESP me otorga la capacidad de manipular el metal, es una manipulación de bajo nivel que precisa contacto físico, pero es lo que me ha permitido crear armas de fuego -Le explique.



Me expongo bastante al contarle dichos secretos, siendo un Trotamundos como yo, no debería haber problema, pero aun no confiaba en todo en él, he allí mi preocupación.



—Un esper, ¿eh?, con un poder así, me imagino que antes de terminar en este mundo, usabas tu don para labores de metalúrgicas o algo semejante, ¿no? -Pregunto Crok.



—Oh si, muchos “labores de metalúrgicas”, fabricando armas y vendiéndolas clandestinamente -Conteste entonces.



—¿Eras un…?



—¿Traficantes de armas?, si -Le confirme con sinceridad —¿Algún problema con eso?.



—No, al contrario, suena emocionante.



—¿Emocionante? -Replique confuso —Es bastante extraño que lo diga alguien que sirvió una vez como marine de los Estados Unidos.



Crok se hecha a reír un momento como si quisiera llorar de ello.



—Por favor, ¿crees que el gobierno estadounidense en su largo historial militar de operaciones llevados a cabo en países extranjeros no recurrió o utilizaron los servicios clandestinos de traficantes de armas? -Planteo él —Además, dos palabras “Escandalo Irangate”.



—Touché -Exprese apoyando su punto.



No le molestaba en absoluto mi historia como traficante de armas, de hecho, la respetaba, el intercambio de información fue favorable para ambos, aunque si bien hay hechos que ocultar por ambas partes, es un buen comienzo. De hecho, es la primera persona a la que le he contado mi condición como esper, ni Allum, Riha o mi propia madre, nadie sabía al respeto sobre mi autentica identidad como reencarnado.



—“Algún día… ¿podre decírselo a Allum o siquiera a Riha?” -Me pregunte en mis pensamientos.



Contar sobre mis verdaderas capacidades y mi condición de reencarnación, es sinónimo de que estoy depositando una considerable confianza en dicha persona, a pesar de que no confió bastante en Crok, hice una excepción por su naturaleza como Trotamundos. Y no negare, que se siente agradable conversar con alguien de mi propio mundo.



En mi mundo natal, sin tomar en cuenta a los clientes a quien les vendía mis creaciones, la única interacción social que tenia con personas, ajenas a mi trabajo clandestino, era únicamente por internet (con una identidad falsa por supuesto). Es la primera vez en mucho tiempo, que conversaba con alguien de mi propio mundo, frente a frente, quizás por eso, se siente reconfortante en cierto modo.



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PERSPECTIVA: Tercera Persona



Mientras una charla era llevada a cabo entre Rozuel y Crok, los prisioneros liberados integrantes de los rebeldes y aquellos civiles apresados injustamente por el nuevo régimen, se encargaban de preparar las carretas para marcharse de la fortaleza Hasr, antes de que las fuerzas militares del enemigo volviesen a tomar el sitio. Pero había alguien quien, a escondidas, tenía sus oídos fijos sobre el dúo.



Se escondía detrás de una carreta que era cargada por los presos liberados, la cual estaba a una distancia prudente de Rozuel y Crok, evitando el contacto visual, los oiga desde su posición gracias a su sentido auditivo desarrollado, pues era una Lupian de oídos atentos. Sentada en el suelo, escuchando a los dos charlar entre ellos, Rozuel ignoraba que había algunas personas cerca que le oían, pues eran nativos de este reino y al quitarse el anillo traductor, todo lo que dijera, ellos no lo entenderían.



Pero la Lupian era una excepción, ella podía oír y entender a los dos a la perfección, Rozuel no se percato de su presencia, pensó que, al no verla en las cercanías, su compañera semihumana se encontraba dentro de los pisos de la fortaleza ayudando a Adil y compañía a llevarse todo el botín del lugar. Pero la realidad era, que aquella Lupian, los estaba escuchando a escondidas, oyendo cada palabra intercambiada entre los dos, descubriendo entonces aquello que su compañero le había ocultado todo este tiempo.



—“Trotamundos, ¿eh?” -Pensó con una faceta emocionalmente indiferente en su rostro.



Continuara…
 
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