+18 Original Fic !MI GATA ME HIZO PASIVA... Y A OTRA GATA TAMBIÉN! -FINAL-

O-O¬ Baton pass!!
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:3 Antes de leer esta historia, te recomiendo leer la precuela x3.

https://forosdz.com/temas/mi-gata-me-hizo-pasiva-final.154731/



En una secundaria grande, un aula estaba a punto de vivir un suceso que aún no se acostumbraban a que pasara, mismo que daba muchas ideas raras en relación a las dos chicas que consideraban las más lindas de la escuela. Tras el timbre del recreo, una chica rubia, de bello rostro y cuerpo, con unos ojos azules algo afilados, se paraba frente a una compañera que estaba sentada en su lugar, de piel clara, cabello negro brillante y unos ojos grises, cruzando sus miradas mientras todos volteaban a verlas.


- ¡Quiero comer! -
Exclamó la rubia con una mirada molesta a la morena, que solamente suspiró.

- Sabes que debes de pedir las cosas de manera educada. -


- ¡Qué me des de comer! -

- No sé como pensé que sería buena idea que estudiáramos juntas. - Dijo la morena parándose y sacando de su mochila una lonchera y un mantel. - Está bien, vayamos a comer. -

- Así me gusta, vamos a… -

- Nada, iremos a donde yo decida. -

- ¿Qué? ¿Estás pendeja? -


- Es eso o no hay comida. -


- Argh…
- Bufó la rubia haciendo que la morena moviera sus ojos hacía los lados notando que llamaban la atención, por lo que tomó su mano.

- Vámonos de aquí, ya vas a empezar a causarme problemas. -



La chica de ojos grises jaló de la mano a la rubia, saliendo juntas del salón, empezando las habladurías entre las chicas y chicos del aula, que si eran o no eran. Mignon era una chica muy refinada, atenta y serena, no era la mejor estudiante, pero se le entendía, era extranjera y no comprendía el idioma de las clases, no obstante, la alumna nueva y que Mignon presentó como su conocida, era arisca, grosera y de pocas pulgas, evitaba cualquier trato con cualquiera que no fuera esa chica, y aún así, ellas tenían una relación muy extraña, ya que, a pesar de las discusiones entre las dos, parecían ser muy “cercanas”, como si ocultaran algo.


- ¿Por qué Mignon deja que la trate así? -


- Muchos dicen que ellas son… Ya saben. -


- ¿Lo crees? -


- Hasta dicen que las han visto besarse. -


- Tal vez lo sean, pero, aunque lo fueran, Moka se pasa de mala con ella, no tendría que tratarla así, Mignon es muy atenta ¿Ven que siempre le trae su almuerzo y dinero para lo que quiera? -


- Si es cierto, ojalá abra los ojos y vea que no la merece. -


- Yo creo que solamente son amigas muy cercanas por venir de la misma ciudad, dudo que Mignon fuese a ser ya saben que, y si lo fuera, no tendría tan mal gusto, por más guapa que esté. -


- Juju… A mi no me engañan, esas chicas si lo son, lo puedo oler. -
Pensaba una chica que tenía una cámara escondida en su mochila. - Es mi deber investigarlo. -




Lejos de todo el bullicio del aula, entre unos arbustos, Mignon tendía el mantel y tomaba asiento de manera elegante, mientras Moka se acostaba boca arriba, abriendo y cerrando las piernas, desesperada por la comida.


- Deja de hacer eso, sabes que no debemos de enseñar las bragas. -


- No es como si anduviera un gato por aquí al que ande ofreciéndome como hembra. -


- Recuerda, aunque somos gatas, nuestro cuerpo es él de una humana.
- Hablaba Mignon sirviendo los trozos de carne y la ensalada en dos platos. - Y acomódate la camisa y la diadema. -

- ¡Es una mierda! Cómo tú no tienes una cola que ocultar no sabes lo molesto que es tenerla enroscada dentro de la camisa, y me pica mucho esta mierda en la cabeza. -


- ¿No hablas de tu cerebro? -


- ¿Quieres pelea, gata perfumada? -

- Ya está. -

- ¡Te tardaste mucho, pendeja! -


- Ten… No puedo creerlo ¿Otra vez vas a comer así? -
Reclamó la morena viendo que Moka ya tenía la mano llena de comida, quitándosela y limpiándola con un pañuelo. - Usa los cubiertos, nunca dejas de comportarte como una callejera. -

- ¿Cubiertos? Esas cosas son para estúpidas ¡Dame de comer! -

- No, ya sabes usar los cubiertos. -

- ¡Que me des de comer!
- Bufó Moka mirando con furia a Mignon, que suspiró y tomó la comida con el tenedor para darle de comer a la rubia, pensando.

- No sé como es que me empezó a gustar esta gata callejera, es una salvaje, ni siquiera respeta los acuerdos que tenemos con Juliet y Aziuli y no sé porque sigo cubriéndola. -



Mientras compartían la comida, el lente de una cámara se escabullía entre las ramas, mirando detenidamente como Mignon le daba sus alimentos a Moka, con un lindo sonrojo de enamorada, al tiempo que la rubia se lamía los labios.


- Mignon y Moka, las chicas más populares de la escuela por lo lindas que son, enamoradas y en secreto, juju, con esto seguro que haría que lean el periódico escolar… -
Pensaba la fotógrafa mientras espiaba a las chicas. - No sé como lo tome Mignon si lo publico, se ha portado genial conmigo y es una gran amiga, pero, esa rubia, aún recuerdo como me jaló el cabello diciendo que ocultaba orejas, seguro está loca. -

- Oye, tienes algo aquí. -


- ¿Qué cosa? -


- Aquí. -
Dijo Moka acercando su boca a los labios de Mignon, quien cerró los ojos al sentir como la rubia lamía los restos de comida.


El contacto con sus labios fue más allá de una limpieza felina, Moka le había agarrado gusto a los besos, fuese con Aziuli o con Mignon, aunque no aceptaba de está última que sus labios eran muy suaves y dulces. Poco a poco, la boquita de la morena se abrió un poco, dejando que la lengua de Moka explorara en su interior. Las gatas dejaron los platos en el mantel al momento que Moka recostó a la otra, dedicándose a sus besos, hasta que ella la separó.


- ¡LO SABÍA, SON NOVIAS!
- Pensó la fotógrafa empezando a tomar fotos.

- ¿Qué te pasa? No podemos hacer eso aquí. -


- ¿Por qué no? Todavía que te estoy limpiando, mensa. -


- Es porque no parecía eso.
- Dijo Mignon volteando a otro lado, notando el reflejo de la luz en algo. - Creo que nos están mirando.-

- Sniff… Sniff… Huelo a una humana. -



Moka se levantó y corrió rápidamente hacia los arbustos, la chica intentó escapar, pero fue sorprendida por el gran salto de la rubia que caía sobre su cuerpo, acercando sus uñas a su cara.


- ¡Odio que me molesten al comer! ¡Te rasguñaré toda la cara, pendeja! -


- ¡No, Moka! Compórtate, recuerda la promesa.
- Dijo Mignon sujetando del hombro a la rubia, separándola lentamente de la chica que estaba entre sorprendida y asustada.- Perdóname, Vicky, de donde venimos, es una gran falta de respeto que nos molesten al momento de los alimentos. -

- Ajá, alimentos, así se le llama ahora a comerse a besos ¿Verdad? Y eso de promesa, suena a romance, juju. -
Hablaba Vicky emocionada mientras sonreía. - ¡Lo son! ¿Cierto? -

- ¿Qué cosa? -


- ¡Ya no me pueden mentir, tengo la evidencia! Aunque si la publicó sin su consentimiento podrían quitarme el permiso del club de periodismo o expulsarme ¿Me permiten entrevistarlas y podrían firmar un papel donde me permiten contar de su apasionado romance? -


- ¿Romance? ¿Está pendeja de que esta hablando? -


- Creo que romance es a lo que Juliet dice que es cuando hay amor entre dos. -


- ¡La seria y refinada Mignon enamorada de la arisca y peleonera Moka! ¡La típica pero preciosa historia de una doncella enamorada de un callejero! ¡Es como la dama y el vagabundo! -


- ¿Qué mierda estás hablando? ¿ME ESTÁS LLAMANDO CALLEJERA? ¿QUIERES QUE TE PARTA EL CULO? -
Gruñó Moka queriendo golpear a la chica, siendo sujetada por Mignon.

- ¿Qué tiene? ¿Por qué se enoja tanto? -

- Mejor apártate o… -


Hablaba Mignon cuando Moka lanzó una patada golpeando la cámara de Vicky que salió por los aires hasta caer sobre el duro concreto del andador, dejando congelada a la fotógrafa aficionada.


- Ya, compórtate. -


- ¡Quiero comer, dame de comer! -


- Cálmate y te daré de comer.
- Habló Mignon calmando a Moka, que caminó hasta el mantel para acostarse de nuevo. - Lo siento, Vicky, mejor voy con ella, ya la hiciste enojar mucho, trata de no acercarte mucho a Moka, no la han educado bien. -


Vicky estaba con la boca abierta aún, rogando que la memoria de la cámara sobreviviera a la caída, pero el infortunio tenía algo para ella, como si no fuese deseado que se supiera lo que pasó ahí, ya que, al momento de dar un paso para recogerla, un balón de baloncesto cayó con toda potencia sobre lo que quedaba de la cámara, viendo que la memoria se había partido en dos.


- ¡Bolita, pasen la bolita! -


- ¿QUÉ? ¡MI HISTORIA ESTELAR, LA QUE VENDERÍA MI PERIODICO POR TODA LA ESCUELA! ¡DESTRUIDA! -
Pensó Vicky jalándose las bolas de cabello que asemejaban orejas de oso. - ¡MI MAMÁ ME VA A MATAR, AÚN NO TERMINABA DE PAGAR LA CÁMARA! -


La alumna trató de no llorar y volteó a ver a la pareja, mirando como Mignon le daba de comer a Moka mientras ella estaba acostada, sin dudas, había algo entre ellas, aunque lo negaran.


- ¡YA VERÁN! ¡DEMOSTRARÉ A TODOS QUE USTEDES SON PAREJA! ¡YO, ViCKY CHAPOY, DEMOSTRARÉ QUE EL CHISME ES LA VERDAD! -









:3 La sexy pero arisca Moka.

Y la linda y refinada Mignon.
Y volvemos con las andadas de Moka y compañía :3 una gata que por extrañas circunstancias, se volvió una humana, así como a Mignon, :d que con sus dueñas que son sus novias, tratarán de adaptarse a la vida de las personas, haciendo énfasis en tratarán XD. ¿Podrán mantener su secreto gatuno?
 
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Mencionaste la posibilidad de una séquela y aquí está.

A pesar de sus diferencias, parece que aprendieron a llevarse bien esas dos gatas. ¿En serio Moka solo estaba "limpiando" a Mignon? Supongo que sí, a su manera, pero que sus dueñas no se enteren de que lo hace de un modo tan erótico o se pondrán celosas.
 

O-O¬ Baton pass!!
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Mencionaste la posibilidad de una séquela y aquí está.

A pesar de sus diferencias, parece que aprendieron a llevarse bien esas dos gatas. ¿En serio Moka solo estaba "limpiando" a Mignon? Supongo que sí, a su manera, pero que sus dueñas no se enteren de que lo hace de un modo tan erótico o se pondrán celosas.
Moka es más gata todavía que Mignon que ya se ha hecho a la idea de que tiene que actuar como humana, :d no lo vio como otra cosa que limpiarle la boca, obvio xd de forma muy erótica. Aziuli creo que se sonrojaría pero le daría algo de ternura (ama a los gatos) y Juliet Xd es quien le da alas a Mignon porque sabe que su gatita se siente atraída por Moka.
 

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MIAU 2




En el departamento de Aziuli, las dos gatitas esperaban a sus dueñas que estaban trabajando. Como siempre, Moka estaba en la sala, recostada y viendo la televisión, moviendo sus orejas y cola por la emoción de ver “Animales Salvajes”, su programa favorito. Por su parte, Mignon estaba coloreando, sus movimientos finos de mano cada día eran mejores y su escritura era casi perfecta, al paso que iba, sin dudas, podría entender las clases de la secundaria, hecho que la hacía ponerse muy feliz. Mientras coloreaba, volteó a ver a Moka, quien, al estar solamente con un camisón, no dejaba mucho a la imaginación, eso le sonrojaba y le dificultaba concentrarse, ya que recordaba bien la noche en que esa gata rubia hizo algo que cambió todo para ellas, más para Mignon.

Un día, mientras Mignon practicaba su escritura en el sofá, Moka miraba su show imperdible, cuando una escena tomó por sorpresa a la gata, que estaba atenta a lo que narraba el locutor, respecto a un par de leonas.


- “Aunque cuesta creerlo, la homosexualidad en los animales es algo cotidiano, por ejemplo, este par de leonas, mantienen una relación de pareja en la cual, la hembra dominante, se comporta como si fuese un macho, montando a la otra hembra, frotando su zona intima en un movimiento que imita la penetración, en este acto, la que está arriba suele morder en la nuca a su pareja, en una actitud de sumisión, recordándole quien de las dos es la que manda, quien será la que descanse y proteja la morada mientras la otra cace y le alimente. “ -


- Mmm… Interesante. -


- ¿Por qué estás viendo esas cosas? Gata pulgosa.
- Hablaba Mignon dándole vuelta a una hoja, mientras Moka se ponía de pie frente a ella. - Eres una depravada, mira que atreverte a ver pornografía cuando no están las humanas. -

- La hembra más fuerte y dominante, somete a la otra para demostrar quien manda, quien es la que descansa en la casa y la otra debe de alimentarla. -


- ¿Ocurre algo?
- Preguntó Mignon notando la mirada fija de Moka sobre ella, una mirada más que extraña.

- ¡Yo soy quien manda! -


- ¿Qué haces? ¡Detente! -
Gritaba la morena al sentir como Moka empezaba a sujetarla y forcejear con ella, arrancando sus bragas con sus garras.

- ¡Yo soy quien manda aquí, tú eres mi hembra! -


- ¿Tu hembra? -



La gata morena sintió un escalofrío al tener las manos sujetadas por encima de su cabeza, su falda no lograba cubrir sus zonas erógenas desnudas, y de forma sorpresiva, empezó a sentir como la rubia frotaba su vagina con la de ella, empezando un concierto de gemidos y maullidos de las dos, poco a poco, Mignon cedió y aflojó su cuerpo, mientras Moka aprovechaba para desnudarla, acariciando su piel y mordiendo su cuello, cosa que le estimuló a la otra gata, otorgándole su primera corrida. No se dieron cuenta cuando terminaron, Mignon solamente recordaba terminar estando boca abajo en el sofá, mientras Moka frotaba su intimidad húmeda en sus glúteos, como si sus mieles le marcaran, así, como sus colmillos clavados en su nuca, dejándole unas pequeñas cicatrices que le daban a entender que esa gata salvaje la había sometido.

Mignon volvió en sí cuando vio que Moka se daba la vuelta para mirarla fijamente, esa mirada que le causaba nervios y sonrojo, por más que trataba de enojarse con la gata rubia, no podía, era como si su instinto le daba a entender que, en verdad, ella era la gata dominante de la casa, más cuando esos ojos le decían que iba a pedir algo.


- ¡Quiero comer! -


- Pero si ya te di croquetas. -


- ¡Dame de comer! -
Gritó Moka brincando sobre Mignon, mordiéndole la nuca. - ¡Quiero comida, gata perfumada! -

- No… Aaa… Moka, ahí no. -


- ¡Dame de comida o te morderé más fuerte, pendeja! -


- ¡Ya! Lo haré, lo haré.
- Suspiró Mignon separándose de de Moka, acomodando su vestido y tomando su teléfono celular. - ¿Acaso no te puedes controlar nunca? -

- Tengo hambre ¿Qué quieres que haga, estúpida? No sé preparar comida como las humanas, ya deberías de haber aprendido para alimentarme. -


- ¿Y yo por qué? -


- ¿Te recuerdo que yo soy la dominante de la casa? Lo viste en televisión. -


- ¿Cuántas veces te he dicho que no todo lo que ves en ese programa es cierto? -
Hablaba la gata morena apartándose más, tratando de recordar como llamar a Juliet. - ¿Hola? -

- Hola, Mignon ¿Cómo están? -


- Bien ¿Van a tardar mucho en llegar? -


- Ya casi llegamos, estamos conociendo a los nuevos vecinos ¿Pasa algo? -


- Es esta gata. -
Susurró Mignon en el teléfono, teniendo sus orejas erizadas por sus nervios. - Ya tiene hambre. -

- Que linda, te preocupas tanto por Moka. -


- Juliet, no estoy para bromas en estos momentos, empieza a asfixiarme ¿En serio tengo que quedarme todas las tardes con ella? -


- Claro que sí, se supone que deben de ayudarse entre las dos a comportarse mejor. -


- Es difícil cuando Aziuli la tiene tan consentida.
- Suspiró Mignon mientras Juliet se reía.

- Que lindo se siente el estar enamorada ¿Verdad? -


- Mmm… ¿Disfrutas mucho esto? -


- Me encanta, sabes que te amo, pero, adoro imaginar que cosas de gatitas hacen mientras no estoy… Por cierto, tendremos una invitada esta tarde, espero que se porten bien. -


- Díselo a ella. -



Mignon sentía la mirada de Moka encima de ella, por lo que decidió irse a la habitación y encerrarse mientras volvían sus dueñas, era la única forma de evadir esa presión que sentía al estar a solas ¿Cómo era que esa gata grosera, floja y engreída la había despojado de su confianza de gata fina? Tenía que encontrar una forma de volver a levantarse frente a ella, y pronto, tendría su oportunidad.

Unos minutos después, sonó el timbre de la casa, Mignon dio un brinco de alegría, seguro eran Juliet y Aziuli, olfateó un poco, sin dudas, eran ellas. Abrió la puerta y corrió hacia la entrada, mientras Moka ignoraba abrir, como siempre, le dejaba todo a otras personas.

Antes de abrir la puerta, Mignon se quedó parada, Moka se puso de pie, algo las alertaba, un aroma no humano. Tras unos segundos, la puerta se abrió con el sonido de una llave exterior, entrando Juliet y Aziuli, con bolsas que traían el mandado.


- Hola, Mignon ¿Cómo la pasaron? -


- Fue horrible, en serio, quiero que me dejes en la casa, no soporto quedarme con ella. -


- Eso dices, pero tu carita me dice otra cosa. -


- Anda, pasa, pasa. -
Hablaba Aziuli a alguien detrás de ella.

- Aziuli. -


- ¿Sí? -


- ¿Me puedes explicar que puta mierda hace esa cosa aquí? -



Mignon y Moka erizaron sus vellos de las orejas y cabello al ver como entraba una joven, de una estatura un poco mayor al de ellas dos, de ojos color azul y cabellera de una tonalidad rojiza, con dos largas coletas, teniendo como vestimenta un gran rompevientos que alcanzaba a cubrir su pequeño short de mezclilla y su cola. Lo más peculiar de la jovencita, no era su pelaje ni la manera en que ignoraba a las gatas con el celular, sino, unas orejas puntiagudas y triangulares, orejas caninas que reconocían muy bien las felinas.


- ¿Cuál cosa? Ah, ella, es su nueva vecina, espero se porten bien con ella. -


- ¿Tienen Wifi? -
Preguntó la pelirroja mirando a las dos gatas, que mostraban cierta mirada arisca. - Hola. -

- ¿Por qué traes a una perra a la casa? ¡No quiero perras en la casa! -


- Juliet, explica esto ¿Qué hace ella aquí? ¿Y porqué parece una humana como nosotras? -


- Dejen presentarla, ella es Kiba, ella es la perrita de los vecinos nuevos, aunque ahora la tratan como su hija, le sucedió lo mismo que a ustedes ¿No es sorprendente? -


- La clave del wifi, por favor. -


- ¿A poco no es linda?
- Hablaba Aziuli acariciándole las orejas a Kiba, mientras Moka se encelaba como nunca.

- ¡NO TOQUES A ESA PERRA, TÚ ERES MÍA, MÍA! -


- Moka, tranquila. -


- ¿Qué le pasa a esa gata? -


- Te acostumbrarás. -
Suspiró Mignon al ver que era una perra tranquila. - ¿En verdad eres un perro? -

- Era un perro, hasta hace un año, mamá y papá desearon que ojalá fuese una niña de verdad y de repente, ya caminaba en dos patas. -


- De casualidad, la vimos y queríamos saber de ella, le explicamos a los vecinos que a nosotras nos pasó lo mismo con ustedes y les mostramos fotos, así que le permitieron venir a conocerlas y jugar con ustedes. -
Explicaba Aziuli rascándole la oreja a Kiba, haciendo que Moka más se enojara. - Es tan lista que ya sabe usar bien la mayoría de la tecnología y ya aprendió a escribir bien, podría ayudarles un poco. -

- Juliet ¿Ella no sabe que acaba de traernos grandes problemas? -


- Será divertido, además, ya tendrás otra amiguita de juegos. -


- Ven Moka, tómale la mano. -


- ¡No, no quiero, que se joda! -
Gritó Moka yendo a su habitación, cerrando de golpe la puerta.

- ¡Moka! Discúlpala, es algo especial. -


- OK… ¿Y el Wifi? -


- Bueno, Mignon, te encargamos a Kiba mientras cocinamos. -



Mignon se quedó a solas en la sala con Kiba, quien volteaba para todos lados, hasta que encontró el modem para anotar la clave de wifi, al parecer, se comportaba como una humana normal. Por un instante, la gata olvidó cualquier coraje hacía la especie canina y pensó que podía aprovechar para preguntarle como mejorar su comportamiento, así que se acercó a ella que se sentó en el sofá y veía el celular.


- ¿Vas a la escuela? -


- No, aún no, mis papás me dicen que aún debo de esperar. -


- Oh, a papás, te refieres a tus humanos. -


- Siempre han sido mi papá y mamá, desde que era recién nacida ellos me decían que lo eran. -
Hablaba Kiba sin despegarse del celular, mirando a Mignon. - ¿Ellas son tus papás? -

- No, Aziuli es la novia de Moka y yo soy novia de Juliet, aunque a veces pienso que ya estamos enredadas, tarde o temprano Aziuli estará con Juliet así como yo terminé con esa gata apestosa. -


- Ya veo… ¿Qué son novias? ¿A qué te refieres con que estarán?
- Preguntó Kiba prestándole atención a Mignon, quien se quedó sorprendida.


En ese instante, fue cuando la gata morena entendió algo, Kiba no era tan lista como pensaban Aziuli y Juliet, simplemente, era una perrita tranquila y curiosa, que parecía no conocer mucho de los humanos, a eso se referían sus “papás” a no estar lista ¿Y ahora, que le diría?







:3 Y se une al elenco Kiba, una perrita Shiba Inu, algo curiosa, :d y que aún es una cachorrita ¿Cómo se llevará con Moka y Mignon?
 

مكسورة و تالفة
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Apenas leí el capítulo 1 y debo decir que Moka es muy molesta jaja, pobre Mignon u_u (por cierto, ya no recordaba cómo era).
 

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Apenas leí el capítulo 1 y debo decir que Moka es muy molesta jaja, pobre Mignon u_u (por cierto, ya no recordaba cómo era).
XD Ya verás porqué el cambio de Moka y porque la trata así XD en el capítulo 2, pero con algo que pasará, :d las cosas se nivelaran para bien de Mignon.
PD: XD Lo gracioso es que muchos gatos son así, te buscan y empiezan a maullarte hasta que les des comida xd.
 

مكسورة و تالفة
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PD: XD Lo gracioso es que muchos gatos son así, te buscan y empiezan a maullarte hasta que les des comida xd
Mi Bebé (luz de mi ojos, fuego de mis entrañas, tormento de mis noches) me muerde y me muerde y me muerde mientras trabajo para que le haga caso, o vaya a la cama con ella o la atienda como la reina que es jaja. Por eso no soy nadie para criticar xD
 

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Mi Bebé (luz de mi ojos, fuego de mis entrañas, tormento de mis noches) me muerde y me muerde y me muerde mientras trabajo para que le haga caso, o vaya a la cama con ella o la atienda como la reina que es jaja. Por eso no soy nadie para criticar xD
Xd Así son las tonchas jajaja, :d pero ya que veas porque Mignon ahora la aguanta más y porque Moka se porta así de exigente.
 

مكسورة و تالفة
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Ahora sí, listo el capítulo 2. No puedo imaginarme un perro listo, lo siento mucho jajaja. Y se me olvidó que ya me habías dicho que iba a salir esta chica, si no hubiera visto la imagen mientras buscaba el inicio del capítulo hasta me habría sorprendido. Yo creo que debe decirle la verdad (aunque no sé si lo entienda del todo).
 

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Ahora sí, listo el capítulo 2. No puedo imaginarme un perro listo, lo siento mucho jajaja. Y se me olvidó que ya me habías dicho que iba a salir esta chica, si no hubiera visto la imagen mientras buscaba el inicio del capítulo hasta me habría sorprendido. Yo creo que debe decirle la verdad (aunque no sé si lo entienda del todo).
fue cuando la gata morena entendió algo, Kiba no era tan lista como pensaban Aziuli y Juliet, simplemente, era una perrita tranquila y curiosa
XD Esto responde a lo que dijiste, jaja, Mignon notó que no era muy lista como las chicas piensan, solamente, es tranquila y al portarse así, creen que es una perra educada, obediente y lista xd.
XD Ya veremos que le cuenta, y si le cuenta que Mignon :d se la folla y que actúa como la hembra alfa XD. Te dije que por algo Moka empezó a ser tan enfadosa con Mignon, :d eso pasa por ver demasiada televisión y creer lo de la historia de las leonas cogelonas jajaja.
 

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¿Me puedes explicar que puta mierda hace esa cosa aquí?
Me encanta la soltura que tiene Moka con las palabras.

a veces pienso que ya estamos enredadas, tarde o temprano Aziuli estará con Juliet así como yo terminé con esa gata apestosa
Alguien se dio cuenta de la alta probabilidad de que esto termine en orgía.

Moka puede ser muy ruda, pero esa escena sexual fue otro nivel. No protesto porque fue un momento BDSM legítimo. Logra en pocos instantes lo que a Christian Grey le llevó 50 sombras. Solo lamento que solo sea un pequeño párrafo en la historia. Con ese material podrías hacer un capítulo entero erótico.

Y pensar que todo empezó con ese documental.
Es una cuarta parte, así que hay tres anteriores. El sexo entre felinos y canes es más común de lo que creía.
 

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MIAU 3





Una linda pelirroja con orejas caninas, se sonrojaba tras ver unos dibujos en la libreta de Mignon, que le explicaba a su manera, lo que significaba una relación lésbica, amorosa e interespecies, cosa que solamente le hacía ponerse nerviosa por todo lo que implicaba la vida entre esas gatas y sus dueñas.


- Auu… Entonces, aunque son hembras, son como machos.
- Hablaba Kiba moviendo sus orejas.

- No, no es como machos, todas somos hembras, pero nos vemos como compañía, como pareja, y tenemos relaciones. -


- Y… Y… ¿Se lamen ahí? -


- Y aquí también.
- Señaló Mignon sus senos. - Se siente bien, aunque, la gata es muy brusca y me suele morder. -

- ¿Y porque dejas que te muerda? -


- Eso es por…
- Susurró Mignon sonrojándose al recordar como la besaba y como la sometía. - Es por que es una salvaje y es una bruta. -

- ¿Ella es quien manda entonces? -


- No, nadie manda aquí, bueno, Juliet y Aziuli. -


- Auu… Todo es muy raro… No sabía que había familias con puras hembras. -


- Ahora lo sabes, cualquier cosa que necesites saber, puedes preguntarme. -


- Está bien. -


- En cambio, me ayudarás en lo que te pida, eso hacen las amigas ¿O no? -


- ¡Si, eso hacen las amigas! ¿Somos amigas? -


- Claro que lo somos…No le digas a tus papás lo que te conté, luego no te van a dejar venir con nosotras. -


- Bueno… -


- Está perra es algo lenta, pero, es obediente. -
Pensaba Mignon sonriendo en su mente. - Sí logro entrenarla para que se ponga de mi lado, esa gata apestosa se calmará, es claro que le tiene miedo a los perros, me haré la mejor amiga de Kiba y por fin tendré toda la paz de vuelta. -

- Oye… ¿Cómo era que te llamabas? -


- Mignon. -


- Mignon ¿Me prestas eso? -
Preguntó Kiba señalándole su cuaderno.

- Claro, amiga. -



Mignon le prestó su cuaderno a Kiba quien empezó a dibujar, estando ambas recostadas en la alfombra. La gata se imaginaba a Kiba ladrando y persiguiendo a Moka, mientras ella descansaba en el sofá comiendo filete de pescado, sin dudas, era un sueño posible, siempre y cuando, lograba entrenar bien a su nueva amiga.


- Que lindas, ya se hicieron amigas. -


- ¿Y Moka? -


- Sigue en la habitación. -


- ¿Te encargo un poco la comida? -

- Ve, no te preocupes. - Sonrió Juliet acariciándole la mejilla a Aziuli. -¿No es lindo todo esto? Es como si fuésemos una familia con tres hijas. -

- Sí, parecemos una familia ¿Verdad? -



Aziuli sonrió por el gesto y se fue a la habitación, mientras Mignon y su dueña cruzaban miradas, sin dudas, Juliet no había dejado de intentar algo con Aziuli y parecía no tener prisa, disfrutaba que todo fluyera de forma natural.


- Un poco más y pronto viviremos juntas. -


- ¿Qué? ¿Vivir junto a Moka? -


- ¿No es lindo? Además, te gusta la idea. -


- No es cierto. -


- Si no es cierto ¿Por qué le llamaste por su nombre y no por los apodos que le pones?
- Preguntó Juliet a su gata, que se sonrojó y volteó a otro lado.


Aziuli entró a la habitación, viendo a Moka envuelta en un cobertor, por la ropa tirada era claro que estaba desnuda, algo que le gustaba hacer para recordar que era una gata y sentirse libre. La joven se sentó al lado de la cama, buscando acariciar las orejas de su gata, quien se resistía a ser mimada, a veces, Moka se comportaba más enojona que antes, poco entendía la chica que los gatos son celosos por naturaleza.


- Moka, ya va a estar la comida. -


- No quiero comer. -


- Vamos, Moka, estamos haciendo filete de pescado. -
Dijo Aziuli notando como la rubia alzaba sus orejas.

- ¡No, no me vas a convencer! -


- ¿Por qué te pones así? -


- Porque trajiste a esa perra. -
Contestó Moka envolviéndose más. - Seguro que la quieres más que a mí. -

- Eso no es verdad, sabes que te amo, eres mi novia y mi gatita. -


- ¿Por qué la trajiste entonces? -


- Porque pensé que tú podrías ayudarla, tienes más experiencia siendo humana que ella, y siendo tan lista…
- Expresó la joven haciendo que la gata se destapara y mirara fijamente a su novia.

- Es cierto. -


- ¿Sí?-


- Es tan claro, no tienes el valor para cambiarle, sabes que eres mía, esa perra pendeja necesita a alguien lista como yo para que le explique como funcionan las cosas. -


- No le digas cosas tan feas, apenas la conoces. -


- Obvio que una perra pendeja necesita de una gata que la eduque, y esa seré yo. -
Alzó las manos Moka levantándose de la cama. - ¡Perra, ven aquí! -

- ¡Espera, Moka, ponte algo de ropa! -


- ¡Perra, yo soy la que manda aquí! ¿Entendido? -


- Au… Es… Es toda rosita ahí abajo… Se le ve… Tan suavecita.
- Pensó Kiba sonrojada al sorprenderse al ver a Moka desnuda, empezando a mover su cola dentro de sus ropas.

- ¡Espera, Moka! Vamos a ponerte algo de ropa. -


- ¿Eso pasa seguido? -


- Más seguido de lo que tú crees.
- Dijo Mignon sin notar como Kiba estaba entusiasmada por la intensidad y la orden de Moka.


Al parecer, la disputa de las gatas estaba a punto de involucrar a su vecina canina.












OAO CHANCHANCHAN
 

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PD: Recuerden que los capis pueden ser cortos ya que se trata de un fic cómico xd.




MIAU 4




Moka y Mignon regresaban de la secundaria tomadas de la mano, no sólo por gusto oculto de la gata morena, sino, porque la rubia era muy distraída, solía perseguir los aromas de comidas ricas y pelearse con los gatos callejeros, por lo que sujetarla y caminar a prisa era la mejor manera de llegar pronto a la casa. Ambas felinas no sabían que eran perseguidas por Vicky, quien, con cámara nueva en mano, quería conseguir fotos espectaculares y convencerlas de que confesaran su relación.


- Juju, juju, esas manitas calientes, sin duda, son la pareja estelar de la escuela.
- Pensaba Vicky tomando fotos. - Si le digo a Mignon que confiese que son novias, seguro lo dirá, pero ocupo preguntarle cuando esté sola, por que Moka seguro me va a querer pegar. -

- ¡Bolita por favor! -



Vicky sintió como su cámara nueva era golpeada con potencia, quedando congelada por el susto, un balón de futbol había salido de repente, impactando su cámara y llevándola hasta azotar la pared, reventándola en un instante.


- ¡Ay, lo siento, lo siento!
- Dijo un muchacho juntando la cámara y dándole los pedazos a Vicky que estaba impactada. - Nosotros te la pagaremos. -

- Mi… Cámara… ¿Y ahora que le digo a mi mamá? -


Mientras la periodista aficionada era agitada para salir de su estado de shock, Mignon no paraba de ver a Moka, a quien sujetaba bien de la mano, no entendía cómo era que ella no lograba adaptarse a su nueva vida como humana, pensaba que podía ser que la gata se estaba resistiendo a ser humana o simplemente, la mente de Moka era aún muy gatuna. No importaba cual fuera el porque de su forma de ser, no dejaba de sentirse atraída por ella, Juliet lo sabe y la molestaba con eso, y desde que Moka la tomó como una hembra a otra hembra, más sentía gusto, pero, como toda gata de clase, era orgullosa para aceptarlo, era darle el triunfo a una gata callejera.


- Oye ¿Estás de acuerdo con que dejen entrar a esa perra a la casa? -


- Kiba no es mala, hace más caso que tú. -


- Porque es una perra, son estúpidos y mueven la cola en cuanto les gusta algo y no dejan de perseguirlo.
- Dijo Moka mientras fruncía su mirada. - Ojalá no vaya seguido a la casa, su aroma me molesta, apestan fuerte. -

- Sé que su aroma es fuerte, pero es tolerable. -


- Perra pendeja, espero no se orine o roce su concha en mi sofá. -


- Moka, la única que no tiene la decencia de ponerse bragas en la casa eres tú. -


- ¡Por qué estoy en mi casa, pendeja! Puedo hacer lo que quiera. -


- Es lo malo, tienes razón. -
Pensó Mignon suspirando al acercarse a la casa, notando que en la puerta estaba Kiba. - Hola. -

- Hola. -


- Hablando de pendejas. -

- Hola. -
Dijo Kiba sonrojándose al ver a Moka, sujetando su sudadera al sentir su cola moverse de felicidad dentro de ella. - La chica de pelo corto me dijo que podía venir a visitarlas por la tarde, toqué, pero no había nadie. -

- Estábamos en la escuela, ahorita pasamos. -


- Humm… ¿Qué tanto me miras?
- Gruñó Moka mientras Kiba le miraba fijamente, con sus orejas en punta y su cola agitándose dentro de sus ropas.

- ¿Podemos jugar juntas? -


- ¿Qué? ¿Yo? ¿Jugando con una perra?
- Contestó la rubia metiéndose rápidamente a la casa tras ser abierta.

- Tranquila, siempre es así de arisca. -


- Ella… Es muy bonita. -

- Sí, lastima su carácter. - Suspiró Mignon sin notar como Kiba no dejaba de ver como meneaba su trasero de forma sensual aquella rubia.


Al entrar a casa, Mignon sacó sus cuadernos para tratar de hacer la tarea y Kiba se sentó a su lado en el sofá para ver que haría. A los minutos, Moka salió de su cuarto con un camisón rosa casi transparente, dejando ver su envidiable figura para una chica de su baja estatura, solamente el aroma felino y su belleza, hicieron que Kiba se sintiera alterada, abriendo y cerrando las piernas y moviendo su cola dentro de sus ropas, reaccionando al ver como la gata rubia volteaba a verla con cierta molestia.


- ¿Quién les dio permiso de subir a mi sofá? -


- ¿Podrías ponerte otra ropa? Tenemos visitas. -


- Dije ¿Quién mierdas les dejó subirse a mi sofá? ¡Quítense par de pendejas!
- Gritó Moka haciendo que Mignon le mirara molesta, tomando sus cuadernos para sentarse en otro sofá.- ¿Y tú? ¿No piensas quitarte? -

- ¿Quieres jugar? -


- ¡Que no!
- Contestó Moka tomando de las orejas a Kiba para bajarla a la alfombra, para acostarse sobre el sofá con su cola desnuda a la vista.

- Moka, le diré a Aziuli como te estás portando. -


- ¡Me vale, estúpida! Recuerda que aquí mando yo. -


- Au… -



Kiba estaba de rodillas, viendo como la cola de Moka se agitaba y sus redondos y sensuales glúteos desnudos estaban frente a ella, el aroma de su piel, su voz dominante, su mirada, su comportamiento de alfa parecía haber hecho efecto en una perrita tan dócil como Kiba, quien, por curiosidad y jugueteo, no pudo evitar hacer algo repentino que sorprendió a ambas gatas.


- ¡MIAUUUUUUUU!
- Maulló con fuerza Moka levantándose de golpe del sofá, tapando sus glúteos y viendo con furia a Kiba que estaba arrodillada. - ¡Te voy a matar! ¡Nadie lame mi culo sin mi permiso! -

- ¿Podemos jugar? ¿Sí? -


- ¡Por eso odio a las perras! -


- Moka, si la lastimas, le diré a Aziuli que no te dé pescado. -


- Está me la pagarás.
- Dijo la rubia mirando fríamente a Mignon, metiéndose a su habitación.

- ¿Por qué hiciste eso? -


- Es que es muy bonita y quiero ser su amiga. -


- No puedes ser amiga de Moka, ella es una callejera, tiene muchas pulgas. -


- Yo también tengo pulgas, por eso me pusieron este collar.
- Contestó Kiba haciendo que Mignon diera un brinco y le mirara seriamente.

- Kiba. -

- ¿Sí? -


- Puedes tomar mi libro de colorear y ponerte a dibujar, no sé ¿Cómo de aquí a la entrada? -


- ¡Si! -



Mientras eso ocurría, Moka se recostó en su cama, abrazando una almohada y encendiendo el televisor, para ver su programación favorita. Estaba a punto de dormirse, cuando vio un tema peculiar, veía a un gato encima de una perra, tratando de tener coito con ella.


- “No es nada raro, ver que algunas especies animales, estando en su etapa de celo, busquen copular con sustituto de su pareja, hay ejemplos variados, como entre las aves de corral, así como entre gatos y perros. “ -


- Entre gatos y perros…
- Pensó Moka sentándose al borde de la cama, moviendo sus orejas y cola. - Esa perra debería de aprender quien manda aquí. -









CHANCHANCHAN X3
 

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MIAU 5



Mignon caminaba hacia el escritorio de su profesora que daba la primera clase, con una nota en la mano. La profesora, leyó el papel y volteó a ver a la linda jovencita, quien se mostraba algo sonrojada y eso provocaba que todos los del salón empezaran a hablar, ya que, había una notable ausencia en el aula.


- Ya veo… No tienes que apenarte por esto, es normal tener un periodo.
- Dijo la profesora al leer en la nota que Moka se ausentaba por problemas hormonales.

- Lo sé, pero, no esperaba que fuese tan pronto. -


- ¿No? -


- No es nada.
- Respondió Mignon sonrojándose y volteando a otro lado. - ¿Cómo le explico a la profesora que Moka está en su primer periodo de celo? -

- Puedes sentarte. -


- Gracias, profesora. -


- Oye, Mignon ¿Tu novia está en sus días? -


- No es mi novia… ¿Sus días? -


- Ya sabes, cuando andas de mal humor, estás insoportable y sientes que te arde tu vientre. -


- Siempre está de mal humor y es insoportable, pero… Si, me dijo que sentía mucho ardor en su vientre y… En otras partes.
- Susurró la gata sonrojándose al recordar la palabra “concha” que dijo Moka.

- Estará bien, cuando tuve mi primer periodo fue en vacaciones, imagínate… Aunque, es curioso, por el cuerpo tan desarrollado que tiene Moka, cualquiera pensaría que ya está grande para su primer periodo ¿O no? -


- No lo sé… -



Mientras la gata fina trataba de prestar atención a su primera clase, Moka estaba en su habitación, con sus ojos llenos de lujuria y coraje, mordiendo la almohada y tallando su vagina con una mano y con la otra apretando la sabana. Aziuli y Juliet se sorprendieron al escuchar los maullidos intensos de Moka en la mañana, pero todo apuntaba a algo, estaba entrando a su primer periodo de celo, ya era una gatita que entraba en la pubertad. Aunque había experimentado el sexo, no obstante, era muy distinto, lo había hecho como algo para demostrar dominio, por confundirlo con lavarse el cuerpo o por gusto, ahora, era un deseo infernal por aparearse, por frotar su cuerpo con él de otro ser. La gata rubia intentó llevarse a Aziuli a la cama, pero la detuvo al tener que ir a trabajar, al ver como estaba comportándose, no le quedó de otra que pedirle que se quedara en la casa. Para la gata, era estresante, quería tener sexo, pero si salía, temía que un gato cualquiera empezara a cogerla, no entendía que ya no era una gata físicamente y el peligro era más hacía un hombre que un felino.


- Mierda… Me arden los pezones.
- Hablaba Moka mordiendo mas fuerte la almohada, mientras tocaba sus pezones erizados por encima de su blusa y sus labios íntimos dentro de su braga. - ¡La puerta, por fin! ¡Esa humana, necesito sus tetas! -


Moka caminó rápidamente hacía la puerta, abriéndola de golpe y jalando a la persona que tocó la puerta, pensando que era Aziuli, dándose cuenta al verla que era una perrita pelirroja, en falda tableada y blusa rosa por el día cálido que estaban sintiendo. La gata estaba enojada con la mera presencia de esa perra en su casa, pero, empezaba a verla fijamente, notando unas lindas piernas, una cintura fina para ser una canina y unos senos pequeños del tamaño de mandarinas, además, su carita era preciosa con sus brillantes ojos azules y su rostro juguetón y dulce.


- ¿Qué mierda haces aquí? -


- La chica de mamas grandes me dijo que podía a venir a jugar, te olí y vine a jugar ¿Quieres jugar? -


- ¿Mamás grandes? ¡Tetas! Aziuli, no, no quiero jugar, perra estúpida.
- Dijo Moka sintiendo el ardor en su zona intima, mordiendo sus labios. - ¡Mejor vete de aquí antes de que te muerda! -

- Pero vine a jugar, le dije a mis papás que vendría a jugar contigo y salieron, así que no puedo volver a la casa, no traje la llave. -

- ¿No se supone que eres una perra lista? ¡Sí estás bien pendeja! -

- ¿Puedo tomar el libro de colorear? ¿Sí? -


- ¡Que no! ¡Lárgate o te haré una… -
Iba a insultarla Moka, cuando Kiba le dio la espalda y vio como la cola perruna de ella levantaba su falda, dejando ver sus pantaletas de rayas blancas y rosas.


Moka empezaba a agitarse, el meneo de ese redondo trasero, la gata apretó una de sus tetas y acarició su braga húmeda, no podía creerlo, estaba excitándose por esa perra. La mente de la rubia estaba a mil por hora, fue cuando recordó el programa del otro día, sobre la relación entre especies, era algo normal, no era extraño que una gata fuerte como ella, copulara con una perra débil y estúpida como Kiba, nadie la juzgaría, sería normal que quisiera demostrar quien manda, además, sus necesidades estaban por encima de su orgullo gatuno, quería sexo y esa pelirroja lucía exquisita a pesar de ser una canina.


- Oye, perra tonta ¿Quieres jugar? -


- ¡Si! Quiero jugar contigo ¿Podemos?
- Preguntó Kiba moviendo la cola alegremente, mientras Moka mostraba una sonrisa depravada.

- Entonces, vamos a mi cuarto a jugar. -


La gata empujó de su espalda a Kiba, quien movía la cola de alegría al saber que Moka quería jugar con ella. De repente, la rubia aventó a la cama a la pelirroja, sujetando su nuca para prenderse a su boca, mezclando sus lenguas, la boca de Kiba era tan dulce que la gata se sentía más motivada a devorar su boquita, mientras sus manos empezaban a manosear su cuerpo.


- ¡Mierda, está perra es muy suave! ¡Es más suave que Aziuli! -


- ¿Qué haces? Espera, yo no soy como ellas. -
Dijo Kiba mientras forcejeaba con Moka. - No soy una macho como ustedes, yo sólo quiero jugar contigo. -

- !Quédate quieta!-



Moka se sorprendió al ver que de repente, Kiba se quedaba quieta, bajo su orden, con las patas sobre su busto y sus orejas y cola flojas. La gata se arrodilló sobre la cama, viendo a la pelirroja, no esperaba que con pedirlo le hiciera caso, pero, por como movía su cola, parecía gustarle, así que tenía que intentarlo de nuevo.


- Ladra. -


- Woff… -


- ¡Quítate la blusa!
- Ordenó Moka con su voz fuerte, mientras Kiba se quitaba su blusa enseñando un sostén a juego con su braga. - ¡Ahora la falda! -


Con un par de palabras, tenía a Kiba en ropa interior, moviendo su cola y orejas como una perrita obediente y feliz. Una sonrisa se dibujó en la cara de Moka, ahora le era claro, ella era una perra estúpida y leal, con una voz fuerte bastaba para dominarla, eso le causaba más excitación, porque no había nada más gustoso para Moka que cumplieran su voluntad.


- ¡Quítate la ropa interior!
- Exclamó la rubia viendo como Kiba quedaba desnuda, con la cara toda roja y llorosa. - Hum… Aunque tienes tetas pequeñas, me gusta el color de tus pezones… -

- Tengo frío. -


- Pronto no sentirás nada de frío.
- Dijo Moka lamiéndose los labios mientras las manos de Kiba cubrían sus senos. - Abre las piernas. -

- No, no soy como ellas, yo soy una hembra y debo de hacer eso con un macho, no con otra hembra, me lo explicaron mis… -


- ¡Abre tus putas piernas! -



Kiba tembló ante las ordenes de Moka, separando sus piernas, haciendo que los ojos de la gata brillaran al ver esa vagina pequeña, con algunos vellos pelirrojos apenas creciendo. Como si fuese una fiera, la gata se prendió a la zona intima de la perra, provocándole un gemido, que cambió a jadeos y suspiros, la lengua de esa gata era hábil y hambrienta, jugueteaba con los labios íntimos de la virgen mientras sus manos buscaban sus pechitos para apretarlos.


- ¿Así que querías jugar, perra pendeja? Vamos a jugar, a que eres mi hembra.
- Dijo Moka quien con su cola sacó de un escondite, sus juguetes de hule, su pescado, un hueso y una salchicha de hule que usaba como consoladores con Aziuli.

- ¿Y esos juguetes? -


- ¡Son para cogerte mejor! -


Terminada una hora de placer, Moka suspiraba de dicha al haber descargado su deseo sexual en el cuerpo de Kiba, quien estaba dormida entre sus brazos, teniendo aún el pescado y hueso de hule en su vagina y trasero respectivamente. La gata acariciaba el cuerpo de la pelirroja, mordía su nuca suavemente para marcar sus colmillos y lamía su oreja, como lo hizo con Mignon al momento de amansarla como un macho a una hembra, para luego, rodear su cintura para acercarla más.


- Aunque eres una perra pendeja, eres muy suave y tienes un sabor dulce de piel, al menos ya encontré para que me puedes servir.
- Pensaba Moka lamiendo los labios de Kiba. - Aun tengo ganas. -


Mientras Moka estaba preparada para un segundo round, Aziuli entraba a su departamento acompañada de Juliet, quien rodeaba la cintura de la ojiazul al entrar para aproximarla a ella.


- Perdón Juliet, sé que es el negocio de tu tía y aprovecho que eres mi amiga para salir temprano, pero, me preocupa mucho Moka. -


- No te preocupes, haría todo por ti.
- Sonrió Juliet acariciando la mejilla de Aziuli, quien río algo apenada y parpadeó rápidamente, mientras la rubia pensaba. - Ya casi, ya casi… Esa cara te delata Aziuli, yo te gusto... Tal vez, ya debería de hacer mi movimiento. -

- Moka ¿Dónde estás? -


- Tal vez está en su cuarto. -



Aziuli caminó hasta la habitación, siendo seguida por Juliet. La ojiazul abrió la puerta, sin que Moka lo notara por su estado de celo, dejando a su dueña estática por lo que veía.

- Woff... Woff... No pares, no pares. -


- ¡Moka! ¿Qué estás haciendo?
- Preguntó Aziuli al ver a su gata desnuda, con la cara excitada, con un lado de la salchicha de hule en su vagina mientras movía sus caderas ensartando el otro lado en la intimidad de Kiba.

- ¡Es tu culpa! ¡Quería coger y te fuiste a trabajar! -


- Ay dios… Mi gata… !Violó a la perrita de los vecinos!
- Pensó Aziuli mientras miraba a la gatita y la perrita gimiendo al unísono, empezando a excitarse. - ¡No, no caigas! ¡No! -






Requetechanchanchan OAO
 

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MIAU 6




Aziuli sentía su pecho agitarse, sus pezones erizados y su zona intima palpitaba, estaba excitándose al ver a su novia gatuna, haciendo un sensual sesenta y nueve, con Kiba, la linda perrita pelirroja de sus vecinos, se lamían con tanto erotismo sus vaginas, que no podía evitar desear acompañarlas, era tal su excitación, que no reaccionaba ni decía nada, solamente, miraba el acto sexual. Juliet notó rápidamente como la ojiazul estaba con la guardia baja, por lo que se atrevió a actuar, rodeando la cintura de Aziuli por detrás y acercó su boca a su oreja, susurrándole en un tono erótico.


- Se ven muy lindas ¿O no? -


- No está bien, pero… Se ven tan felices… -
Susurró Aziuli moviendo sus piernas al sentirse húmeda, sin notar que estaba siendo envuelta por Juliet.

- Moka es una gatita muy caliente, incluso ha hecho de las suyas con Mignon. -


- ¿Con Mignon? Mi gatita es… -


- Una chica dominante, que disfruta de tener entre sus brazos a chicas dulces, delicadas y sumisas, como tú…
- Murmuró Juliet al oído de Aziuli, mientras acercaba sus manos a su short y al contorno de sus pechos. - Así como yo lo soy. -

- ¿Tú lo eres? -


- ¿No quieres divertirte también? No es justo que solamente Moka se divierta ¿O no? -


- Espera, Juliet. -


La ojiazul quedó sorprendida por el repentino beso de su amiga, pero, sus labios sabían tan dulce y sus manos repentinamente se sentían tan fuertes, que solamente cerró los ojos, estaba demasiado excitada como para no estremecerse con tan erótico beso, había caído en los brazos de Juliet y ella no iba a parar. No bastó mucho para que la rubia lograra sacar los grandes pechos de Aziuli de su blusa para prenderse a ellos como tanto había deseado, viéndola gemir y cerrar los ojos de placer, teniéndola en el suelo, mientras su mano se adentraba en su braga celeste, hurgando su zona intima bañada en sus jugos.


- Aziuli… No sabes cuanto te deseaba.
- Susurraba Juliet mordiendo los pezones rosados de Aziuli, mientras bajaba sus labios a su vagina. - Eres toda mía, toda mía. -

- Juliet… No… Tenemos novias… Moka y Mig… -


- Veremos si lo recuerdas, después de esto. -



La rubia deslizó las bragas de Aziuli y se prendió a sus labios íntimos como una bestia, provocando que la joven empezara a gemir con más fuerza. Los ojos de la morena se abrieron de repente al sentir que sus pezones eran chupados, Moka y Kiba estaban prendidas a sus senos, como si las amamantara, mientras cada una se masturbaba, habían olvidado su degustación para enfocarse a las tetas de Aziuli, que eran las más grandes de las presentes.


- Mmm… Mmm… ¿Dan leche? -


- No… ¿Cuándo darás leche, Aziuli? !Quiero leche de tus tetas! -
Gruñaba Moka sin soltar el pezón en su boca, mientras se masturbaba con un pez de hule.

- ¡No doy leche, no estoy lactando! -


- No tendrás leche, pero sí, mucha miel. -


- ¡Juliet! ¡Noo… Ay dios!
- Gritó Aziuli arqueándose de placer al sentir la lengua de su amiga explorando su interior.


Aziuli se perdió en el placer, para unos minutos más, solamente se entregó a lo que estaba pasando, sentía como un vaivén de caderas hacía que su sexo besara él de Juliet, mientras Kiba montaba su boca con cuidado, probando de su pequeña conchita canina, al tiempo que Moka besaba con pasión a Juliet.


- Woff… Woff…
- Ladraba Kiba moviendo su cola, respirando agitada al sentir la boca de Aziuli devorando su concha.

- ¡No ladres, perra estúpida! Me quitas la inspiración. -


- Ya, tranquila, solamente disfrutemos… Mmm… Ahora sé porque Mignon está loca por ti, eres muy suave y eres preciosa. -


- Obvio que soy suave y preciosa, soy yo.
- Contestó Moka con una sonrisa orgullosa, mientras se besaba con Juliet jugando con su lengua.

- ¿No te molesta si me divierto con Aziuli? -


- Si me das buen pescado, te prestaré a mi humana. -


- ¡Moka! -


- Hecho. -



Los besos, caricias, manoseos y estímulos se turnaban entre sí, Juliet aprovechaba el momento para amansar más a Aziuli, sin olvidar que tenía a la sensual Moka y la pequeña Kiba en la misma habitación, un buffet de bellezas para su deleite, por su parte, la gata rubia notaba que Juliet quería mostrarse como una mujer dominante, por lo que no se dejaba y la mordía con cierta intensidad, provocándole un tremendo placer por sentir que había una pelea de poderes amorosos en el acto carnal.

Mientras la habitación de Moka se había convertido en una sauna de placer, Mignon había regresado a la casa, trayendo una copia de la llave, con permiso de Aziuli para entrar. Había salido una hora antes de clases, preocupada por la gata rubia y su estado de celo, entró y al cerrar la puerta, se quitó su diadema para dejar sus orejas libres, sorprendiéndose por los suspiros y gemidos que alcanzaba a notar.


- Mmm… Esta gata y su dueña, no tienen reme… ¿Juliet? … ¿Kiba?
- Pensó la gata al escuchar todas esas voces, caminando hasta la puerta y dudando si abrir o no. - No… Debe de ser una broma. -


Mignon abrió la puerta, sorprendida al ver la orgía que estaba llevándose a cabo, cuando quiso reaccionar y cerrar la puerta, el aroma a sexo y las hormonas de Moka en el aire, empezaron a doblegarla, el punto final fue ver a esa gata rubia, poniéndose de pie, con esa sonrisa pícara, acercándose a ella, rodeando su cintura y prendiéndose a su boca. Mignon intentó soltarse, empujando a Moka, pero la gata le atrapó los brazos y la jaló hacía ella, llevándola al espiral de placer junto a las demás. Lo que empezó como un dúo, se convirtió en un quinteto, las mininas no paraban de devorarse a besos a Kiba, quien movía la cola de alegría por conocer el sexo, por su parte, Juliet exploraba el ano de Aziuli con uno de los juguetes de Moka, descubriendo que a la ojiazul le gustaba el sexo anal, por lo que no paró de mastúrbala con frenesí, hasta hacerla acabar más de una vez.

Para acabada la faena, Moka, Mignon y Kiba dormían en el suelo de la habitación, las mascotas habían quedado exhaustas, mientras que Juliet envolvía en sus brazos a Aziuli, besándola con pasión en la boca, disfrutando de su dulce saliva y de su hermoso rostro colorado tras haber participado en su primera orgía lésbica.


- Mi Aziuli… Será el principio de una maravillosa relación. -


- No puede ser… Esto no está bien. -


- ¿No? Tus ojos dicen lo contrario.
- Susurró Juliet a la joven quien cerraba los ojos por pena, mientras sentía su cuerpo flojo entre los brazos de su amiga. - No sabes cuanto te deseaba, desde que nos conocimos, me había enamorado de ti. -

- Pero yo amo a Moka, es mi novia. -


- Puedo compartirte.
- Sonrió la rubia mientras Aziuli sintió su corazón vibrar por esas palabras, suspirando al sentir la mano de ella tocando su clítoris. - Mientras las gatitas duermen, sigamos divirtiéndonos, mi Aziuli. -

- Ay dios… No… Espera, ahí no. -


- Sí, ahí sí. -



Para la tarde, Aziuli despertó, tallando sus ojos, sentía su cuerpo completamente agotado, creyó haber tenido un sueño muy extraño, soñó con tener sexo con Juliet, Mignon, Moka y Kiba, todas juntas, en un momento muy placentero, pero demasiado atrevido para alguien que quería serle fiel a su gatita rubia. La sorpresa de la ojiazul fue enorme, al ver en la cama, a su amiga, desnuda y dormida, así como a su gatita y sus amigas, en el suelo, sin alguna prenda y con sus juguetes eróticos por el suelo.


- ¡Ay dios mío! -
Pensó Aziuli chocando sus palmas en sus mejillas por el impacto. - ¡Acabo de estar en una orgía entre chicas! -








:3 Horchataaaaaaaaaaaaaaaa, agua de horchata y raspados de papaya
Kissu Kissu XD
 
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