Mi hermoso mundo Pokémon

Envuelto en una agradable oscuridad
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12 Ago 2008
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¿Cómo funcionaba esta cosa? Bueno no recuerdo la verdad, así que a ver si no me sale un tema duplicado.

Mi nombre es Grey, algunos me conocen y otros no, pero solo debo decir que tenía mi tiempo de no publicar algo relacionado a Pokémon pero tres pequeños factores me hicieron escribir esto que tal vez tenga sus errores y pido una disculpa si los encuentran. No tengo nada más que decir salvo que espero les guste y si no es muy de su agrado sean pacientes que pronto encontraran algo que les guste en esta sección que pareciera está muerta y... y... ok, mejor pasemos con esta historia. Oh, y uno de los factores que me hizo escribir esto es el posible no cierre del foro, así que nanai a leer.




Mi hermoso mundo Pokémon


No lo recuerdo con exactitud, pero tal vez a los cuatro o cinco años fue que conocí sobre los Pokémon.

Aquellas criaturas tan fantásticas, tan únicas y maravillosas, recuerdo que me emocioné tanto cuando conocí a un pequeño roedor de pelaje amarillo. Al principio me hacía caras feas, era como si no le caía bien pero conforme pasamos juntos el tiempo, sus expresiones cambiaron a unas más alegres y que me hacían sonreír junto a él. Viajamos por Kanto, luego por Johto, después por Hoenn, pasamos luego a Sinnoh, después a Unova, Kalos y de último Alola, ahora solo esperaba que comenzáramos nuestro viaje por Galar. Conocimos a tantos Pokémon, superamos muchos retos y presenciamos diferentes historias, algunas más interesantes que otras… en verdad me gustaba mucho viajar con él.

Lástima que todo eso no era más que un juego.

A los cuatro o cinco años tuve en mis manos lo que era un cartucho pequeño de color amarillo, tenía como portada a una criatura extraña. Recuerdo que la curiosidad me invadió y le pregunté a mi hermano mayor si podía jugar con su Game Boy Color, él se mostraba dudoso pero para ese tiempo ya tanto la consola como el juego estaban acumulando polvo, porque mi hermano jugaba en su Nintendo DS lo que yo iba a conocer luego como la versión Platino. Entre dudas y dudas no pudo evitar sonreír al notar lo emocionada que estaba con aquel viejo cartucho y fue a buscar su GBC y me lo entregó con un par nuevo de baterías. Para mí eso fue el mejor día de mi vida y decidí iniciar una nueva aventura ya que él me dijo que no importaba si borraba su vieja partida ya que todos sus Pokémon los había transferido desde hacía ya mucho tiempo.

Me terminé el juego y él al notar lo emocionada que estaba hablándole sobre los Pokémon, decidió dejarme jugar no solo con la siguiente versión la cual era Crystal, sino también me dijo que si me terminaba el juego me dejaría probar las demás versiones que tenía a su disposición. Ya cuando pude terminar mi viaje por Sinnoh, él ya iba en Kalos. Si no lo alcanzaba rápido era porque no quería moverme tan rápido de una región a otra, quería sacarles todo el provecho y conocer hasta el último rincón de cada una de ellas, tal vez por eso me tomó tiempo alcanzarlo. Ya cuando estaba dispuesta a jugar la versión X, él me dijo que me regalaría su consola ya que pensaba comprarse una nueva, eso solo generó más emoción en mí.

Admiraba mucho a mi hermano porque sus Pokémon eran muy fuertes y por más que luchaba contra él, no podía ganarle, solo le alcanzaba a debilitar a uno o dos Pokémon máximo. Recuerdo que siempre me recomendó jugar pensando de forma competitiva, pero eso no era lo mío, yo era feliz atrapando a cualquier Pokémon y entrenándolo a mi manera… tal vez por eso era que jamás podía ganarle. Recuerdo la primera vez que perdí contra él, me puse a llorar por la frustración… aún era muy pequeña para afrontar y reconocer una derrota, aun cuando esta provenía de un simple juego, pero para mí se había vuelto algo muy importante.

Pero aun así no me importaba perder contra él y jugar en línea no me gustaba mucho porque no sentía esa emoción y menos cuando cada jugador se desconectaba porque por alguna milagrosa forma le estaba ganando… además solo sabían jugar con legendarios y otros que la verdad era un dolor de cabeza. Yo solo quería pasarla bien y esa sensación solo mi hermano mayor me la producía.

Lastimosamente no podría decir que era la persona más sociable del mundo.

Al principio tenía muchos amigos, hablábamos sobre todo lo relacionado a los Pokémon y el anime, pero conforme fuimos creciendo, ellos y ellas comenzaron a tener otra clase de gustos, gustos que yo no entendía o no compartía y ellos tampoco compartían ya mis gustos. Llegué a un punto donde solo hablaba lo necesario con ellos ya que no encontraba algo que nos pudiera conectar, pero no me importaba y tampoco me afectaba, todo iba bien… en lo que cabía. Después vino la moda de Pokémon GO y sentí que esos días de mi niñez volvieron, habían chicas de mi edad que jugaban eso, chicos también y se sorprendieron tanto cuando les comencé a hablar sobre los Pokémon, sentía que había vuelto a hacer amigos, incluso salíamos a buscar a estas criaturas a los parques y cualquier otro lugar donde alguno fuera visto.

Lástima que eso solo fue una moda pasajera, tal vez duró un año o año y medio cuando ellos se aburrieron y pues sentí que ya no encajaba en las conversaciones, dado que estas habían tomado rumbos muy diferentes. Aun así no me afectó mucho, porque seguí en mis cosas y seguía capturando Pokémon con la aplicación, era feliz. Aunque a veces mi madre me decía que pronto debía pensar en mi futuro y la verdad era que no sabía qué hacer, tenía hasta cierto punto miedo de afrontar el mundo y más sabiendo que este no era nada agradable, no era como el mundo de los Pokémon.

Oh, otra cosa que puedo decir es que mi familia no era la más unida por decirlo de una forma. Mis padres se habían divorciado hacía ya unos ocho años por cosas en las que no quería involucrarme, pero recuerdo que mamá lloró mucho y rompió muchas cosas en esos días. Mi hermano y yo terminamos viviendo con ella porque al final papá se fue con otra mujer y cosas en las que no me gustaría entrar mucho en detalle. Pero estos juegos eran como mi medio para escapar de esa fea realidad, tal vez era una cobarde por no afrontarla, pero era feliz haciendo eso.

No todo era malo porque mi hermano sabía hacerme reír en ese tipo de situaciones y siempre me pedía que jugáramos, que batalláramos pero que aún con la situación no me iba a dejar que le ganara. Tiempo después de esos oscuros días, él llegó a casa emocionado diciendo que había podido ser uno de los participantes de uno de los mayores eventos, el Campeonato mundial Pokémon, jamás lo había visto tan feliz. Mamá al principio no quería que él fuera a un evento de esos pero también notó esa emoción y con algo de esfuerzo pudo ir.

No ganó, pero pudo vencer a dos retadores con algo de dificultad antes de ser totalmente aplastado por quien luego sería visto como el tercer mejor jugador del torneo. No podía creer que había alguien mejor que mi hermano y pensé que tal vez él se sentía mal por la derrota, pero estaba feliz, dijo que jamás iba a olvidar una experiencia como esa y yo anhelé poder estar en un torneo algún día. Lástima que a día de hoy eso no pasó.

Mi hermano se fue de casa por cuestiones de estudio y aun así podía decir que estábamos en comunicación. Pero la casa se empezó a sentir tan vacía, no sé si era por mi falta de amigos o qué, pero mi hermano mayor me hacía mucha falta. Y no solo a mí, también a mamá.

Luego de eso se anunció la octava generación y yo estaba emocionada por jugar las versiones Espada y Escudo, incluso había ahorrado dinero para comprarme una Switch solo por ese juego. Algo que se podría decir era que el Internet podía haberme ayudado con mi soledad, pero no, el fandom no era muy de mi agrado y las pocas personas o amistades que tenía en línea se fueron. Perdí contacto con ellas por una u otra razón. Lo peor vino con el anunció de estos juegos y con el rumbo que el anime estaba teniendo, yo solo quería un lugar tranquilo, pero conforme pasaba el tiempo ya ni el Internet me lo daba.

Pero eso no evitó mi emoción por los futuros juegos y más cuando anunciaron Pokémon Masters. Estaba emocionadísima porque iba a poder hacer equipo con los entrenadores de todas las versiones, iba a volver a verlos. Barry, Iris, Brendan y los demás, iba a congeniar con ellos otra vez. Pero… sí, otro pero, el problema vino cuando el juego salió.

Mi teléfono no era compatible.

Me frustré y pensé en comprarme un teléfono nuevo, pero para ello debía usar el dinero que estaba guardando para la Nintendo Switch, la verdad no sabía qué hacer. Pasaron unos días antes de que tomara la decisión de usar ese dinero para comprarme un teléfono nuevo y me esperaría hasta reunir para la consola, era eso o comenzar a buscar trabajo pero a mamá no le gustaba mucho esa idea ya que temía que por ser chica se fueran a aprovechar de mí o algo por el estilo. No la culpaba, después de todo ya solo me tenía a mí y yo a ella.

El día llegó, fui al centro comercial, busqué el mejor teléfono que tuvieran y que este tuviera los requisitos para correr el juego. No me importaba si su cámara era de alta definición o cualquier otra de sus funciones, yo solo lo quería por el juego. Al final lo tuve y no me costó tanto como pensaba, incluso me sobró una buena cantidad de dinero, tanto así que me levantó el ánimo y me hizo pensar que no me esperaría mucho tiempo para tener mi Nintendo Switch.

Iba de camino a casa y tenía que caminar unas cuantas cuadras antes de llegar a la parada del autobús que me llevaría mi hogar. Pero estaba emocionada porque pronto iba a poder jugar Pokémon Masters. Curiosamente delante de mi iba un chico, tal vez unos años mayor, veía su teléfono y parecía que usaba audífonos de esos pequeños, ¿Qué se meten en los oídos? No de los grandes, de esos pequeños… bueno, no importa. El punto es que estaba sumergido en su mundo, cosa que me hizo sentir curiosidad y me hice a un lado mientras aceleraba el paso para poder ir a su lado.

En serio estaba muy distraído ya que no notó mi presencia y me hizo esbozar una sonrisa, ya que estaba jugando Pokémon GO, al ver eso disminuí un poco el paso y volví a caminar detrás de él, tal vez porque tenía curiosidad de saber qué rumbo iba a tomar. Prácticamente seguía la misma ruta que yo, ya faltaba poco para llegar a mi parada y él no se veía que se fuera a detener.

Fue ahí cuando me di cuenta de la gravedad del asunto de que él no estuviera prestando atención, ya que se cruzó la calle justo cuando el semáforo estaba en verde, lo peor era que a la distancia se vio un auto que iba a excesiva velocidad y yo no sé si la persona al volante estaba al tanto de lo que tenía en frente o si estaba igual de distraído que el chico, pero ninguno de los dos parecía notar al otro. Le grité que tuviera cuidado pero no me escuchó y solo íbamos nosotros dos en la calle.

El auto estaba cada vez más cerca y yo no sé por qué razón hice lo que hice.

Corrí, corrí con todas mis fuerzas, como nunca antes lo había hecho y… y… ¿y?

No entendía qué pasaba, me sentía tan desorientada, ¿Por qué estaba en el suelo? ¿Por qué había siluetas a mí alrededor? ¿Por qué un hombre me estaba presionando el pecho? ¿Acaso quería abusar de mí?


“¡Ayúdenla por favor! Ella me salvó ¡no la dejen morir!”


¿Salvar? ¿A quién?

Tenía que ir a casa… tenía planes… ¿Por qué sentía tanto miedo? ¿Por qué sentía esa desesperación de ver a mi hermano mayor? ¿Qué pasaba?

Me dolía la cabeza, sentía como una especie de líquido cálido que me mojaba a un costado, no sentía las piernas y me costaba trabajo respirar. Lo peor era que mi vista estaba tan nublada, que no distinguía nada. El miedo en mí aumentaba así como mi frustración, incluso hacía el intento por levantarme pero mi cuerpo no respondía.

Al final todo comenzó a oscurecerse y no pude evitar pensar en que tal vez, tan solo tal vez… estaba muriendo.


“Hermano….” Fue lo único que pude decir antes de que todo se pusiera oscuro.


No veía nada, no sentía nada, el temor se había alejado y ahora solo había curiosidad. No sabía si estaba de pie, sentada, acostada o flotando, no sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados, no sentía nada. Y fue así quién sabe cuánto tiempo hasta que de un momento a otro una suave brisa comenzó a acariciar mi mejilla.

Comencé a sentir la hierba en mi espalda, generándome una ligera comezón, abrí los ojos y por un momento una luz me cegó al punto de volverlos a cerrar para que luego de un par de segundos me animara a abrirlos de nuevo. Ahí me di cuenta que los rayos del sol atravesaban lo que parecía ser las hojas de los árboles, y aquella agradable brisa y la sensación del pasto, ¿acaso estaba en un bosque?

Me levanté completamente confundida y al ver a mi alrededor, me di cuenta que estaba sola, no había nadie más. Me tocaba la cabeza por el dolor, el mareo y la confusión, para así darme cuenta que algo no estaba bien, pero no sabía con exactitud qué era… lo peor fue cuando me di cuenta que no recordaba mi nombre o el cómo había llegado ahí, mi mente estaba en blanco y… ¿Qué más? ¿Tenía algo que hacer? No recordaba.

En ese momento unos arbustos comenzaron a moverse haciendo que me sobresaltara y me pusiera alerta. De aquel conjunto de hojas y ramas salió un roedor, una criatura pequeña de pelaje amarillo y con una cola que recordaba a un rayo… ¿Cuál era su nombre? ¿Pi? ¿Pika? ¿Kachu? ¡Pikachu! ¡Era un Pikachu! ¿Por qué había olvidado ese nombre?


“Hola amiguito.” Le saludé con una sonrisa haciendo que este me viera con desconfianza.

“Vamos, no te voy a hacer nada malo.” Me le acerqué lentamente mientras le tendía la mano. “Oye, ¿quieres ser mi amigo?” Le pregunté y por lo que noté lo había sorprendido con mi pregunta.

“¿Dónde te metiste pequeño y escurridizo roedor?” Escuché la voz de una chica acercándose a donde estábamos nosotros. “Oh, creo que te encontraste con alguien.”


Parpadeé por la curiosidad de ver a una chica de cabello ondulado, amarrado en una larga cola y que sostenía una esfera en su mano. Por la forma en cómo Pikachu se puso alerta al verla me hizo intuir que tal vez no era su amiga, sino alguien quien quería capturarlo. La joven quien daba la impresión de ser un poco mayor que yo se acomodó la gorra y me preguntó mi nombre, haciendo que no supiera responderle.

No entendía qué pasaba, estaba en un lugar extraño, con un roedor extraño y una chica extraña pero por alguna razón me sentía feliz, como si hubiera encontrado el mejor lugar del mundo. No lo entendía, así como tampoco entendía por qué tenía esa sensación como si hubiera olvidado algo muy importante o a alguien muy importante y que de alguna forma mi corazón quería recordar.

La verdad era que no sabía qué me esperaba a partir de ese momento, pero tenía que afrontarlo de una forma u otra… sin saber que un pequeño roedor iba a estar a mi lado apoyándome y cuidándome en todo momento.




En lugar de auto hubiera sido mejor un camión y listo ya tenía mi Isekai.

Bueno si llegaron hasta aquí espero les haya gustado, los que me conocen ya saben que adoro trabajar con personajes femeninos así que lamento si querían un chico que tuviera como futuro ser un badass, edgy pseudo Gary Stu con un enorme harem. Esta historia la tenía pensada desde que fue anunciado Pokémon Masters y hay muchas escenas que he visualizado pero no sé si podría convertir esto en un fanfic de larga duración, ya que tengo en mente este y otro más que está por ahí pudriendose entre carpetas. El problema no es el tiempo ya que siempre he sabido administrarlo para dedicarle aunque sea unas dos horas a la computadora pero lo que falta es motivación para publicar porque escribir lo sigo asiendo pero no publico como antes y por lo menos aquí ya tenía tiempo de no publicar nada. Otra cosa a mencionar es que el otro factor que me motivó a escribir la historia es la protagonista de Masters es sencilla y linda a la vez. Pues si les gustó comenten y sino pues mala suerte para mí. No tengo nada más que agregar salvo que quien sabe si me animé a hacer esta historia un poco más larga con esta chica como protagonista digna de un Isekai donde se haga badass, edgy y Mary Sue con un super harem mixto o simplemente lo dejamos como un OS bonito y triste a la vez.

Sin más me despido y que pasen un feliz día.

PD: Gente vamos animense a publicar historias aunque sea random, ayuden a revivir la sección pero no caigan en hacer puros harem, hagan de todo un poco. Ahora sí me despido.
 

[̲̅$̲̅(̲̅ιοο̲̅)̲̅$̲̅] <('o'<)
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Volví al foro solo para darle la razón a Grey...ahora puedo irme de nuevo...*se desvanece*
 

~ El destino solo es una oscura rapsodia ~
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Versaille´s Palace
Te dejo un merecido like, ojala varios old school sigan apareciendo y la verdad si, esto de puros harem me hizo ya no leer nada aqui, lo bueno que te animaste a escribir de nuevo por acá.
 

Miau miau mimimiau
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Es como ver a los dioses regresar al olimpo xd espero de corazon que sigas esta historia tus historias alegraban mis dias hace un par de años, quisiera poder leer algo mas salu2
 

¡Que el mundo se trague su odio!
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4 Sep 2019
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¿Cómo funcionaba esta cosa? Bueno no recuerdo la verdad, así que a ver si no me sale un tema duplicado.

Mi nombre es Grey, algunos me conocen y otros no, pero solo debo decir que tenía mi tiempo de no publicar algo relacionado a Pokémon pero tres pequeños factores me hicieron escribir esto que tal vez tenga sus errores y pido una disculpa si los encuentran. No tengo nada más que decir salvo que espero les guste y si no es muy de su agrado sean pacientes que pronto encontraran algo que les guste en esta sección que pareciera está muerta y... y... ok, mejor pasemos con esta historia. Oh, y uno de los factores que me hizo escribir esto es el posible no cierre del foro, así que nanai a leer.





Mi hermoso mundo Pokémon


No lo recuerdo con exactitud, pero tal vez a los cuatro o cinco años fue que conocí sobre los Pokémon.

Aquellas criaturas tan fantásticas, tan únicas y maravillosas, recuerdo que me emocioné tanto cuando conocí a un pequeño roedor de pelaje amarillo. Al principio me hacía caras feas, era como si no le caía bien pero conforme pasamos juntos el tiempo, sus expresiones cambiaron a unas más alegres y que me hacían sonreír junto a él. Viajamos por Kanto, luego por Johto, después por Hoenn, pasamos luego a Sinnoh, después a Unova, Kalos y de último Alola, ahora solo esperaba que comenzáramos nuestro viaje por Galar. Conocimos a tantos Pokémon, superamos muchos retos y presenciamos diferentes historias, algunas más interesantes que otras… en verdad me gustaba mucho viajar con él.

Lástima que todo eso no era más que un juego.

A los cuatro o cinco años tuve en mis manos lo que era un cartucho pequeño de color amarillo, tenía como portada a una criatura extraña. Recuerdo que la curiosidad me invadió y le pregunté a mi hermano mayor si podía jugar con su Game Boy Color, él se mostraba dudoso pero para ese tiempo ya tanto la consola como el juego estaban acumulando polvo, porque mi hermano jugaba en su Nintendo DS lo que yo iba a conocer luego como la versión Platino. Entre dudas y dudas no pudo evitar sonreír al notar lo emocionada que estaba con aquel viejo cartucho y fue a buscar su GBC y me lo entregó con un par nuevo de baterías. Para mí eso fue el mejor día de mi vida y decidí iniciar una nueva aventura ya que él me dijo que no importaba si borraba su vieja partida ya que todos sus Pokémon los había transferido desde hacía ya mucho tiempo.

Me terminé el juego y él al notar lo emocionada que estaba hablándole sobre los Pokémon, decidió dejarme jugar no solo con la siguiente versión la cual era Crystal, sino también me dijo que si me terminaba el juego me dejaría probar las demás versiones que tenía a su disposición. Ya cuando pude terminar mi viaje por Sinnoh, él ya iba en Kalos. Si no lo alcanzaba rápido era porque no quería moverme tan rápido de una región a otra, quería sacarles todo el provecho y conocer hasta el último rincón de cada una de ellas, tal vez por eso me tomó tiempo alcanzarlo. Ya cuando estaba dispuesta a jugar la versión X, él me dijo que me regalaría su consola ya que pensaba comprarse una nueva, eso solo generó más emoción en mí.

Admiraba mucho a mi hermano porque sus Pokémon eran muy fuertes y por más que luchaba contra él, no podía ganarle, solo le alcanzaba a debilitar a uno o dos Pokémon máximo. Recuerdo que siempre me recomendó jugar pensando de forma competitiva, pero eso no era lo mío, yo era feliz atrapando a cualquier Pokémon y entrenándolo a mi manera… tal vez por eso era que jamás podía ganarle. Recuerdo la primera vez que perdí contra él, me puse a llorar por la frustración… aún era muy pequeña para afrontar y reconocer una derrota, aun cuando esta provenía de un simple juego, pero para mí se había vuelto algo muy importante.

Pero aun así no me importaba perder contra él y jugar en línea no me gustaba mucho porque no sentía esa emoción y menos cuando cada jugador se desconectaba porque por alguna milagrosa forma le estaba ganando… además solo sabían jugar con legendarios y otros que la verdad era un dolor de cabeza. Yo solo quería pasarla bien y esa sensación solo mi hermano mayor me la producía.

Lastimosamente no podría decir que era la persona más sociable del mundo.

Al principio tenía muchos amigos, hablábamos sobre todo lo relacionado a los Pokémon y el anime, pero conforme fuimos creciendo, ellos y ellas comenzaron a tener otra clase de gustos, gustos que yo no entendía o no compartía y ellos tampoco compartían ya mis gustos. Llegué a un punto donde solo hablaba lo necesario con ellos ya que no encontraba algo que nos pudiera conectar, pero no me importaba y tampoco me afectaba, todo iba bien… en lo que cabía. Después vino la moda de Pokémon GO y sentí que esos días de mi niñez volvieron, habían chicas de mi edad que jugaban eso, chicos también y se sorprendieron tanto cuando les comencé a hablar sobre los Pokémon, sentía que había vuelto a hacer amigos, incluso salíamos a buscar a estas criaturas a los parques y cualquier otro lugar donde alguno fuera visto.

Lástima que eso solo fue una moda pasajera, tal vez duró un año o año y medio cuando ellos se aburrieron y pues sentí que ya no encajaba en las conversaciones, dado que estas habían tomado rumbos muy diferentes. Aun así no me afectó mucho, porque seguí en mis cosas y seguía capturando Pokémon con la aplicación, era feliz. Aunque a veces mi madre me decía que pronto debía pensar en mi futuro y la verdad era que no sabía qué hacer, tenía hasta cierto punto miedo de afrontar el mundo y más sabiendo que este no era nada agradable, no era como el mundo de los Pokémon.

Oh, otra cosa que puedo decir es que mi familia no era la más unida por decirlo de una forma. Mis padres se habían divorciado hacía ya unos ocho años por cosas en las que no quería involucrarme, pero recuerdo que mamá lloró mucho y rompió muchas cosas en esos días. Mi hermano y yo terminamos viviendo con ella porque al final papá se fue con otra mujer y cosas en las que no me gustaría entrar mucho en detalle. Pero estos juegos eran como mi medio para escapar de esa fea realidad, tal vez era una cobarde por no afrontarla, pero era feliz haciendo eso.

No todo era malo porque mi hermano sabía hacerme reír en ese tipo de situaciones y siempre me pedía que jugáramos, que batalláramos pero que aún con la situación no me iba a dejar que le ganara. Tiempo después de esos oscuros días, él llegó a casa emocionado diciendo que había podido ser uno de los participantes de uno de los mayores eventos, el Campeonato mundial Pokémon, jamás lo había visto tan feliz. Mamá al principio no quería que él fuera a un evento de esos pero también notó esa emoción y con algo de esfuerzo pudo ir.

No ganó, pero pudo vencer a dos retadores con algo de dificultad antes de ser totalmente aplastado por quien luego sería visto como el tercer mejor jugador del torneo. No podía creer que había alguien mejor que mi hermano y pensé que tal vez él se sentía mal por la derrota, pero estaba feliz, dijo que jamás iba a olvidar una experiencia como esa y yo anhelé poder estar en un torneo algún día. Lástima que a día de hoy eso no pasó.

Mi hermano se fue de casa por cuestiones de estudio y aun así podía decir que estábamos en comunicación. Pero la casa se empezó a sentir tan vacía, no sé si era por mi falta de amigos o qué, pero mi hermano mayor me hacía mucha falta. Y no solo a mí, también a mamá.

Luego de eso se anunció la octava generación y yo estaba emocionada por jugar las versiones Espada y Escudo, incluso había ahorrado dinero para comprarme una Switch solo por ese juego. Algo que se podría decir era que el Internet podía haberme ayudado con mi soledad, pero no, el fandom no era muy de mi agrado y las pocas personas o amistades que tenía en línea se fueron. Perdí contacto con ellas por una u otra razón. Lo peor vino con el anunció de estos juegos y con el rumbo que el anime estaba teniendo, yo solo quería un lugar tranquilo, pero conforme pasaba el tiempo ya ni el Internet me lo daba.

Pero eso no evitó mi emoción por los futuros juegos y más cuando anunciaron Pokémon Masters. Estaba emocionadísima porque iba a poder hacer equipo con los entrenadores de todas las versiones, iba a volver a verlos. Barry, Iris, Brendan y los demás, iba a congeniar con ellos otra vez. Pero… sí, otro pero, el problema vino cuando el juego salió.

Mi teléfono no era compatible.

Me frustré y pensé en comprarme un teléfono nuevo, pero para ello debía usar el dinero que estaba guardando para la Nintendo Switch, la verdad no sabía qué hacer. Pasaron unos días antes de que tomara la decisión de usar ese dinero para comprarme un teléfono nuevo y me esperaría hasta reunir para la consola, era eso o comenzar a buscar trabajo pero a mamá no le gustaba mucho esa idea ya que temía que por ser chica se fueran a aprovechar de mí o algo por el estilo. No la culpaba, después de todo ya solo me tenía a mí y yo a ella.

El día llegó, fui al centro comercial, busqué el mejor teléfono que tuvieran y que este tuviera los requisitos para correr el juego. No me importaba si su cámara era de alta definición o cualquier otra de sus funciones, yo solo lo quería por el juego. Al final lo tuve y no me costó tanto como pensaba, incluso me sobró una buena cantidad de dinero, tanto así que me levantó el ánimo y me hizo pensar que no me esperaría mucho tiempo para tener mi Nintendo Switch.

Iba de camino a casa y tenía que caminar unas cuantas cuadras antes de llegar a la parada del autobús que me llevaría mi hogar. Pero estaba emocionada porque pronto iba a poder jugar Pokémon Masters. Curiosamente delante de mi iba un chico, tal vez unos años mayor, veía su teléfono y parecía que usaba audífonos de esos pequeños, ¿Qué se meten en los oídos? No de los grandes, de esos pequeños… bueno, no importa. El punto es que estaba sumergido en su mundo, cosa que me hizo sentir curiosidad y me hice a un lado mientras aceleraba el paso para poder ir a su lado.

En serio estaba muy distraído ya que no notó mi presencia y me hizo esbozar una sonrisa, ya que estaba jugando Pokémon GO, al ver eso disminuí un poco el paso y volví a caminar detrás de él, tal vez porque tenía curiosidad de saber qué rumbo iba a tomar. Prácticamente seguía la misma ruta que yo, ya faltaba poco para llegar a mi parada y él no se veía que se fuera a detener.

Fue ahí cuando me di cuenta de la gravedad del asunto de que él no estuviera prestando atención, ya que se cruzó la calle justo cuando el semáforo estaba en verde, lo peor era que a la distancia se vio un auto que iba a excesiva velocidad y yo no sé si la persona al volante estaba al tanto de lo que tenía en frente o si estaba igual de distraído que el chico, pero ninguno de los dos parecía notar al otro. Le grité que tuviera cuidado pero no me escuchó y solo íbamos nosotros dos en la calle.

El auto estaba cada vez más cerca y yo no sé por qué razón hice lo que hice.

Corrí, corrí con todas mis fuerzas, como nunca antes lo había hecho y… y… ¿y?

No entendía qué pasaba, me sentía tan desorientada, ¿Por qué estaba en el suelo? ¿Por qué había siluetas a mí alrededor? ¿Por qué un hombre me estaba presionando el pecho? ¿Acaso quería abusar de mí?


“¡Ayúdenla por favor! Ella me salvó ¡no la dejen morir!”


¿Salvar? ¿A quién?

Tenía que ir a casa… tenía planes… ¿Por qué sentía tanto miedo? ¿Por qué sentía esa desesperación de ver a mi hermano mayor? ¿Qué pasaba?

Me dolía la cabeza, sentía como una especie de líquido cálido que me mojaba a un costado, no sentía las piernas y me costaba trabajo respirar. Lo peor era que mi vista estaba tan nublada, que no distinguía nada. El miedo en mí aumentaba así como mi frustración, incluso hacía el intento por levantarme pero mi cuerpo no respondía.

Al final todo comenzó a oscurecerse y no pude evitar pensar en que tal vez, tan solo tal vez… estaba muriendo.


“Hermano….” Fue lo único que pude decir antes de que todo se pusiera oscuro.


No veía nada, no sentía nada, el temor se había alejado y ahora solo había curiosidad. No sabía si estaba de pie, sentada, acostada o flotando, no sabía si tenía los ojos abiertos o cerrados, no sentía nada. Y fue así quién sabe cuánto tiempo hasta que de un momento a otro una suave brisa comenzó a acariciar mi mejilla.

Comencé a sentir la hierba en mi espalda, generándome una ligera comezón, abrí los ojos y por un momento una luz me cegó al punto de volverlos a cerrar para que luego de un par de segundos me animara a abrirlos de nuevo. Ahí me di cuenta que los rayos del sol atravesaban lo que parecía ser las hojas de los árboles, y aquella agradable brisa y la sensación del pasto, ¿acaso estaba en un bosque?

Me levanté completamente confundida y al ver a mi alrededor, me di cuenta que estaba sola, no había nadie más. Me tocaba la cabeza por el dolor, el mareo y la confusión, para así darme cuenta que algo no estaba bien, pero no sabía con exactitud qué era… lo peor fue cuando me di cuenta que no recordaba mi nombre o el cómo había llegado ahí, mi mente estaba en blanco y… ¿Qué más? ¿Tenía algo que hacer? No recordaba.

En ese momento unos arbustos comenzaron a moverse haciendo que me sobresaltara y me pusiera alerta. De aquel conjunto de hojas y ramas salió un roedor, una criatura pequeña de pelaje amarillo y con una cola que recordaba a un rayo… ¿Cuál era su nombre? ¿Pi? ¿Pika? ¿Kachu? ¡Pikachu! ¡Era un Pikachu! ¿Por qué había olvidado ese nombre?


“Hola amiguito.” Le saludé con una sonrisa haciendo que este me viera con desconfianza.

“Vamos, no te voy a hacer nada malo.” Me le acerqué lentamente mientras le tendía la mano. “Oye, ¿quieres ser mi amigo?” Le pregunté y por lo que noté lo había sorprendido con mi pregunta.

“¿Dónde te metiste pequeño y escurridizo roedor?” Escuché la voz de una chica acercándose a donde estábamos nosotros. “Oh, creo que te encontraste con alguien.”


Parpadeé por la curiosidad de ver a una chica de cabello ondulado, amarrado en una larga cola y que sostenía una esfera en su mano. Por la forma en cómo Pikachu se puso alerta al verla me hizo intuir que tal vez no era su amiga, sino alguien quien quería capturarlo. La joven quien daba la impresión de ser un poco mayor que yo se acomodó la gorra y me preguntó mi nombre, haciendo que no supiera responderle.

No entendía qué pasaba, estaba en un lugar extraño, con un roedor extraño y una chica extraña pero por alguna razón me sentía feliz, como si hubiera encontrado el mejor lugar del mundo. No lo entendía, así como tampoco entendía por qué tenía esa sensación como si hubiera olvidado algo muy importante o a alguien muy importante y que de alguna forma mi corazón quería recordar.

La verdad era que no sabía qué me esperaba a partir de ese momento, pero tenía que afrontarlo de una forma u otra… sin saber que un pequeño roedor iba a estar a mi lado apoyándome y cuidándome en todo momento.




En lugar de auto hubiera sido mejor un camión y listo ya tenía mi Isekai.

Bueno si llegaron hasta aquí espero les haya gustado, los que me conocen ya saben que adoro trabajar con personajes femeninos así que lamento si querían un chico que tuviera como futuro ser un badass, edgy pseudo Gary Stu con un enorme harem. Esta historia la tenía pensada desde que fue anunciado Pokémon Masters y hay muchas escenas que he visualizado pero no sé si podría convertir esto en un fanfic de larga duración, ya que tengo en mente este y otro más que está por ahí pudriendose entre carpetas. El problema no es el tiempo ya que siempre he sabido administrarlo para dedicarle aunque sea unas dos horas a la computadora pero lo que falta es motivación para publicar porque escribir lo sigo asiendo pero no publico como antes y por lo menos aquí ya tenía tiempo de no publicar nada. Otra cosa a mencionar es que el otro factor que me motivó a escribir la historia es la protagonista de Masters es sencilla y linda a la vez. Pues si les gustó comenten y sino pues mala suerte para mí. No tengo nada más que agregar salvo que quien sabe si me animé a hacer esta historia un poco más larga con esta chica como protagonista digna de un Isekai donde se haga badass, edgy y Mary Sue con un super harem mixto o simplemente lo dejamos como un OS bonito y triste a la vez.

Sin más me despido y que pasen un feliz día.

PD: Gente vamos animense a publicar historias aunque sea random, ayuden a revivir la sección pero no caigan en hacer puros harem, hagan de todo un poco. Ahora sí me despido.
¡Vamos...!!!! :1010::1010::1010:
 
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