+18 Rol Mojmír y los Cuatro Reinos.

.Krauser

Non timebo mala
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    Introducción Los Därta Los Cuatro Reinos Las Islas Negras Aclaraciones Reglas Modelo de Ficha Extras



    • Mojmír.

      Mojmír es un continente conformado por cuatro reinos medievales que surgieron de los escasos restos de una antigua civilización elfica: Los Därta, una poderosa raza de origen divino que pereció a manos de un desastre desconocido de naturaleza mágica, y que no dejo nada más que castillos vacíos y a escasos sobrevivientes cuya pureza de sangre se fue perdiendo con los años. Estos mestizos, sin embargo, levantaron lo que quedo de los cuatro reinos de Mojmír y regresaron al continente la vida que alguna vez tuvo, aunque sin estar exentos de conflictos bélicos durante el proceso.

      Mojmír y los cuatro reinos.

      A pesar de que Mojmír era gobernado por un único reino en los tiempos de los Därta, se cree que su población se dividía en facciones a partir del tipo de magia elemental con la que eran bendecidos al nacer. Esto debido a registros de una notable separación de sus pueblos que continuo en los sobrevivientes tras el desastre y que, por ende, siguió vigente hasta sus descendientes actuales. El estilo de vida de cada facción era así mismo diferente y muchas de sus costumbres siguen fuertemente arraigadas, lo que dio paso al inicio de las monarquías que se conocen al día de hoy.

      En la actualidad las relaciones entre los reinos siguen tensas por conflictos del pasado, pero las familias reales de Mojmír han conseguido mantener la paz por casi cien años gracias a la realización de matrimonios arreglados, a uniones entre casas nobles y por medio del comercio. Por lo que, si bien sigue habiendo cierta hostilidad entre los más conservadores, las asperezas se han ido limando con el paso del tiempo.

      Mojnír.jpg

      Mapa de Mojmír

      Aodhán.
      Iseult.
      Kinborough.
      Winfrith.
      ► Las islas Negras.



    • DARTA.jpg



      Los Därta.


      Aunque los registros de las épocas de esta raza es poca, se cree que los Därta eran poseedores de habilidades mágicas y conocimientos sin iguales que hasta la fecha son imposibles de replicar, incluso por los descendientes más cercanos o de sangre más pura. Su desaparición, sin embargo, es un total misterio y la única sospecha que se tiene es que se trató de un cataclismo relacionado con su magia la que los dejo en el olvido.

      Los historiadores dicen que su aspecto era casi divido, tomando como referencia a los mestizos de gran magia actuales, la cual hace a su físico más elfico y curioso en contraste con quienes tienen poco o nulo dominio sobre ella.

      La mayoría de su conocimiento se perdió con su desaparición dos mil años atrás, dejando sólo los templos. Pero se cree que en las islas negras aún se esconden tesoros y secretos Därtianos por descubrir.



    • AODHAN CASTLE.jpg


      Aodhán – Elemento Fuego.


      Aodhán es famoso por sus hermosos paisajes de montañas boscosas, prados interminables y clima primaveral. Sus castillos son una gran atracción, ya que los nobles han llenado las capitales con edificaciones majestuosas que uno sólo esperaría encontrar en cuentos de hadas. Alzando incluso templos y edificios de gobierno de gran arquitectura en las poblaciones más pequeñas.

      Su pueblo se enriqueció a base del comercio de las últimas décadas y a las ventajas de las uniones políticas de la nobleza, lo que disminuyo en gran medida el índice de pobreza y al poco crimen que su severo sistema penal permitía. La familia real sigue devota a las viejas costumbres Därta, pero sin ser tan tradicionales como en otros reinos. Esta también es conocida por impulsar el desarrollo artístico y cultural en Aodhán, por lo que los artistas de todos los ámbitos emigran aquí en busca de la fama y el reconocimiento que jamás tendrían de quedarse en sus respectivos reinos.

      Por otro lado, el ejército de Aodhán es conocido por tener un poder mágico devastador digno de su elemento insignia, y aunque se han mantenido tranquilos desde los primeros tratados de paz, el reclutamiento de soldados continúa ejerciéndose de forma obligatoria con todo aquel que cumpla los requerimientos mínimos. Lo que más los caracteriza es la utilización aprobada de catalizadores para aumentar el alcance y poder de su magia, lo que los vuelve una fuerza destructiva sin igual, aunque con una defensa que hasta la fecha sigue siendo muy regular.






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      Iseult – Elemento Agua.


      Mejor conocido como “El Impenetrable Reino de Hielo”.

      Iseult se alza a pesar de lo inhóspito de sus tierras, sus míticas bestias y de su clima tempestuoso. Los inviernos en este lugar pueden durar varios años, las ventiscas y tormentas son cosa de todos los días, y aun cuando llega la primavera la nieve jamás se derretirá por completo. Su terreno está conformado principalmente por solitarios desiertos helados y todo aquel que ose explorarlo sin un guía está condenado a perderse sin remedio.

      Las poblaciones están muy separadas entre sí, por lo que su gente es hostil y desconfiada con los forasteros. Sus habitantes sobreviven principalmente de la caza y pesca de criaturas feroces (tanto mágicas como las que no), lo que les ha permitido subsistir sin la necesidad del comercio exterior. En las últimas décadas, sin embargo, han hecho crecer poco a poco su poder político por medio de matrimonios arreglados entre hijas de casas nobles extranjeras y grandes guerreros del hielo, aunque el pueblo extremadamente tradicional sigue viendo a estas uniones con prejuicio.

      Los hombres y mujeres son entrenados por igual en la adversidad del permafrost tan pronto como son capaces de levantar un hacha, y se forjan en el hielo como cazadores y letales guerreros. Domestican y usan a las mismas bestias que cazan para la guerra, lo que sumado a su magia y fiereza los convierte en adversarios brutales. Su ejército puede ser pequeño en comparación con el de otros reinos, pero nadie en su sano juicio se enfrentaría a un grupo de Iseultanos con la esperanza de vivir para contarlo.

      A pesar de que Iseult es regido por un único rey, los nobles como tal no existen en sus tierras, puesto que todos descienden de tribus del hielo regidas por el mismo código de honor: “Hierro, hielo y batalla.”. Lo que significa que una vez que el rey muera, su sucesor será aquel lo suficientemente fuerte como para reclamar el trono por medio de un combate ceremonial. Aquí las líneas sucesorias importan poco, y sólo los fuertes ascenderán con honor y gloria, mientras que los débiles perecerán ante el hielo.




      Kinborought castle.jpg



      Kinborough – Elemento Tierra.


      El único reino con estaciones en constante cambio. La primavera es cálida, los veranos son largos y calurosos, el otoño templado y agradable, el invierno corto pero muy frío, aunque la nieve nunca llega a caer fuera de los picos más altos de las montañas. Sus bosques y pantanos son escasos, pero su tierra es increíblemente fértil y rica en nutrientes, siendo así un reino famoso por sus viñedos y huertos de fruta.

      Es un reino de mucha riqueza, pero su arquitectura es poco llamativa y sus templos muy modestos. Recayendo todo el atractivo turístico en sus míticas minas y ciudades forjadoras con las que muchos sueñan con visitar. La fuerza militar de Kinborough recae totalmente en su armamento, forjado con técnicas y magia antigua, secreta y por supuesto, poderosa. Además de que su exportación a los otros reinos genera gran parte de su fortuna.

      La grandeza de su ejército no es inferior a la de Aodhán, con la única diferencia de que han domesticado a criaturas aladas de las montañas para que los acompañen en batalla. Aunque está penado domesticar dichas monturas sino se es parte de la armada o la realeza.

      En su momento la reina regente, una mujer con claros rasgos Därtianos, causó revuelo en los cuatro reinos cuando, en su juventud, desposo a un alto rango militar a pesar del descontento de la corte y su familia, uniendo así a la realiza con la armada y dando paso a un estilo de vida que fuera de ser asfixiante creo uno de los lugares más pacíficos internamente para vivir. A pesar de todo, el servicio en la milicia no es obligatoria para ninguno de sus ciudadanos. Pero, aun así, todos desean unirse. No por el aumento en calidad de vida, ya que hay poca a nula pobreza en Kinborough, sino porque todos desean aprender el noble arte de la forja de armas con magia, aunque son pocos los que logran llegar tan alto.







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      Winfrith – Elemento Aire.


      Un reino cuyo territorio es mayormente dominado por bosques inmensos, selvas húmedas en el centro y con pantanos de agua salada rodeando sus costas. La fauna es diversa y las criaturas mágicas conviven en armonía con los Winfrianos, quienes son un pueblo espiritual con una fuerte conexión con la naturaleza, el mundo y con los espíritus elementales que los rodean. Pero a pesar de lo pacíficos que eso los hace sonar, son en realidad extremadamente territoriales, por lo que atacaran y apresaran a quien sea que se adentre en sus tierras sin el permiso expreso del rey. Los pocos que han conseguido visitarlo admiten que Winfrith es un verdadero edén Därtiano y que su gente hace lo correcto en protegerlo con recelo.

      Así mismo es un reino rico en recursos y conocimiento, que abastece a Mojmír con la mayoría de los insumos y materiales necesarios para la fabricación de hechizos, pociones y armamento mágico.

      Su arquitectura es poco convencional y antigua. Los edificios de grandes y pequeñas poblaciones están abrazados por la naturaleza, y esculpidos en su mayoría en árboles vivos y en la piedra de las montañas. Sus templos son considerados tesoros de la época Därta por ser en realidad ruinas cuidadosamente reconstruidas, siendo el palacio real la única edificación moderna existente.

      Aunque Winfrith es un reino pacifico, se le conoce como la nación de arqueros por excelencia, y así como los Iseultanos utilizan bestias para la guerra, los Winfrianos invocan, de ser necesario, a los espíritus elementales para que los ayuden en la batalla. Quienes les obedecen no sólo por el contrato rúnico formado para traerlos a su plano, sino por la profunda amistad que los espíritus tienen con el pueblo Winfriano.



    • ISLAND.jpg

      Las Islas Negras


      Abandonadas desde la época Därtiana y actualmente habitada únicamente por dragones.
      Las islas negras, inexploradas y misteriosas, se han ganado su nombre a base de la arena oscura que cubre sus playas y a la emisión constante de humo que proviene de los nidos de dragón.

      Cada año, exploradores esperanzados se aventuran para tratar de encontrar el conocimiento y/o tesoros dejados por los Därta, sólo para fallar miserablemente o nunca volver. Los dragones que ahí habitan son feroces y poderosos, como nunca se han visto en los cuatro reinos y jamás abandonan la isla más que para cazar en el océano.

      Razón por la que estudiosos se preguntan si realmente es una coincidencia que hicieran sus nidos ahí… o si fueron dejados con la intención de custodiar algo.​



    • Aclaraciones

      ► El misterio alrededor de los Därta lo iremos descubriendo conforme el rol avance e iniciaremos escribiendo sobre las vidas “cotidianas” de los personajes. De ahí les iré dando direcciones para encaminarlos a misiones, objetivos, etc.
      ► Los reinos en la antigüedad se dividieron por la magia elemental (Aodhán fuego, Kinborough tierra, Winfrith aire e Iseult agua). Más, sin embargo, es posible que nazcan niños con magia elemental diferente a la de sus padres y nación, aunque sea poco común.
      ► Los humanos como tal existen, pero su población es considerablemente menor comparada con los descendientes Därta. Son incapaces de generar magia, pero sí de utilizar artefactos con magia propia. Por ejemplo: Una espada con encantamientos rúnicos que la hace prenderse en fuego. Pero una vez la magia se termine, tienen que acudir con un mago para que la “recargue”. De lo contrario volverá a ser una espada normal.
      ► Los descendientes Därta se hacen llamar simplemente como “elfos”, a pesar de que sólo son mestizos en la actualidad. Sin embargo, la pureza de sangre parece estar de alguna forma vinculada con el poder mágico, ya que mientras más de éste se tenga mayores son los rasgos Därta con los que uno nace.
      ► Si se desea ser parte de la realeza o tener un puesto en específico son libres de hacerlo, sólo díganme por MP y envíen su ficha para aprobación.
      ► Como ya se mencionó, los dragones cómo los conocen existen y residen en Las Islas Negras (como Smaug, Drogon, etc.). Sin embargo, en el resto del reino viven otro tipo de dragones pero que son inferiores en tamaño y poder destructivo (imaginen un Chimuelo un poco más grande), por lo que, si estaban pensando en tener a su bestia legendaria, no se va a poder. Los chiquitos si pueden domesticarlos, pero sólo si son miembros del ejército de Kinborough o grandes cazadores Iseultanos.
      ► Los elfos dejan de envejecer a cierta edad (lo dejo a elección de cada uno con cual look se quieren quedar), y el envejecimiento no vuelve hasta llegar a una edad en extremo avanzada (digamos unos 200 años para tener un numero).
      ► Existen otros continentes y razas fuera de los ya mencionados, pero si se desea ser un vampiro u hombre lobo por poner un ejemplo, tendrán que tener en cuenta de que será un personaje extranjero que tendrán que discutir conmigo para su aprobación.


    • Reglas

      ► No SPAM en el tema.
      ► Respeto entre usuarios, por favor.
      ► Se abrirá un chat grupal para que se trate cualquier asunto, duda, etc. conforme se vayan uniendo y así dejar el tema estrictamente para el rol. Igualmente, cualquier duda o sugerencia me la pueden hacer llegar de forma privada.
      ► No manejar a los personajes de otros sin permiso. Hay que llevarnos bien.
      ► Si se ausentan por una semana sin aviso su personaje se convertirá en un NPC cuyo destino caerá a votación. Pero si necesitan unos días por x o y razón, su personaje estará a salvo, sólo tienen que avisar.
      ► Buena ortografía, por favor. No les pido algo perfecto, pero sí que sea legible por lo menos.
      ► Post mínimo de 10 renglones.


    • Ficha

      Nombre:
      Apodo: En caso de ser parte del ejercito/cazadores pueden elegir uno. Ya saben, para que sea vea bonito.
      Edad: Mínimo 30 años. Como ya dije, si su personaje es elfico puede lucir tan joven como quiera sin importar la edad. Sólo no abusen. También tengan en cuenta que cualquier poder que tengan dependerá de la edad también. Nadie puede masterizar nada y ser un guerrero temido a los 17, like come on.
      Orientación: Just in case.
      Apariencia: Imagen y/o descripción. Si colocan más de una recuerden usar spoiler.
      Personalidad: Esfuércense en esta área para que los demás tengan con que trabajar a la hora de interactuar.
      Historia: Opcional.
      Estatus: En caso de que sean parte de la nobleza, ejercito, cazador, etc
      Tipo de Magia: Aire, fuego, tierra o agua. Recuerden que los sub elementos se manejan a partir de los 50 años. Pueden incluir si manejan otro tipo de magia o si la están aprendiendo.
      Armadura: Opcional.
      Arma: Opcional:
      Extras: Cualquier cosa que quieran agregar, aquí.



    • objects1.jpg

      Extras

      Catalizadores

      Los catalizadores de magia no sólo son utilizados para aumentar el rango y potencia de esta, sino también para proteger al propio mago puesto que el uso prolongado y sin medida de cualquier tipo de magia causa daños irreparables. De esta forma los catalizadores amplían y protegen, sin embargo, un uso desmedido de estos terminara envenenando a cualquiera, acelerando los efectos dañinos por uso de magia.

      Los catalizadores más comunes en Aodhán (único reino en donde no están penados por ley para su uso militar) son hechos en forma de brazaletes, anillos o collares. Catalizadores en forma de armas son demasiado inestables, por lo que son poco comunes.

      Armaduras
      Los soldados de cada reino suelen ser fácilmente identificados por su armadura o vestimentas típicas de su región. Aquellos con armaduras diferentes a las ya mostradas son, por lo general, caballeros, gente de la nobleza o bien, militares de muy alto rango.

      Los magos más experimentados y parte de la nobleza gravan runas de protección en el interior de éstas para protegerse de ataques mágicos. Sin embargo, la cantidad de energía que necesitan las vuelve más pesadas, por lo que los guerreros más diestros y audaces optan por no utilizar ésta clase de protecciones.
      ARMADURA AODHAN.jpg
      ARMADURA ISEULT.jpg
      ARMADURA KINBOROUGH.jpg
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      TIPODEMAGIA12.jpg

      Tipos de Magia

      Elemental

      La magia con la que nacen los descendientes de los Därta orientada al manejo de los elementos del aire, agua, fuego y tierra. Otros elementos como energías (electricidad, relámpagos, etc.), metal y hielo existen, pero sólo se manifiestan en la adultez (50 años).

      El poder y habilidad de esta magia depende de la pureza de raza, por lo que gente de sangre muy mezclada suele tener un manejo pobre o regular, aunque con entrenamiento adecuado pueden mejorar.

      ► Nueva información agregada.

      Magia Rúnica
      El arte de transferir la magia elemental por medio del dibujo de runas en papiros u objetos, otorgando así a éstos propiedades únicas. Es este mismo tipo de magia la que se utiliza en armaduras, catalizadores y en las forjas de Kinborough para sus armas.

      Las runas se gravan para siempre, pero requieren de “recargas” de magia constante de parte de sus usuarios para que funcionen.

      Se usan para defensa o ataque, y es preferible que alguien con experiencia las grave para evitar desperfectos.

      Invocadora
      Un arte que los magos de Winfrith han masterizado con los años.

      Como el nombre lo dice, se usa para invocar a espíritus o criaturas elementales por medio de portales, ritos o canticos con fines de protección, ataque o ayuda.

      Invocadores de gran habilidad son capaces de traer a dichas criaturas a nuestro plano en su forma física real, sin embargo, aquellos con poco poder o dominio necesitan de cuerpos sustitos para que los espíritus los posean.

      Dominación
      Habilidad que se creyó perdida, pero que ha sido resucitada por el reino de Iseult.

      Como el nombre sugiere, consiste en controlar por medio de magia a animales y criaturas mágicas. Sin embargo, esta habilidad requiere de años de entrenamiento, de lo contrario la criatura rechazara al mago y la conexión fracasara. No funciona en humanos.

      Los Iseultanos la usan no sólo para vincularse con sus bestias o monturas, sino también para que los ayuden y comandarlos durante la caza. Se dice que los más experimentados son incluso capaces de amaestrar bestias en medio de la lucha, algo sin duda extraordinario.

      Magias Prohibidas

      Necromancia

      Aunque el don de la necromancia es extremadamente raro, se ha visto lo suficiente de él como para ser razón de persecución y encarcelamiento. Así mismo, ocultar a poseedores de este don amerita sanciones igual de pesadas.

      Puede que se agreguen más conforme avance el rol.



Vamos a probrar suerte, espero funcione porque no he sido master rol en años :'<
 
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.Krauser

Non timebo mala
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Tyra Kaj.

The prince who wanted to be a hunter.

Apodo: The Varg (The Wolf).

Edad: 100 años, pero aparenta 35.

Apariencia: Tyra es un hombre alto (1.80), de complexión atlética y con músculos definidos por la caza y entrenamiento.


La sangre Därta en sus venas lo bendijo con las orejas puntiagudas clásicas de los elfos, ojos dorados y cabello blanco que corta regularmente por comodidad. Sin embargo, sus rasgos faciales son masculinos y poco delicados.

Su vestimenta consiste principalmente de ropa abrigadora pero cómoda para la batalla que lo proteja de la tempestad del hielo: botas de caza, guantes de cuero y una capa de pieles. Sólo utiliza armaduras o protecciones durante la cacería o incursiones.

Tiene un tatuaje tribal que va desde su cuello, cruzando por su cara hasta la frente del lado izquierdo


Personalidad: Para Tyra la vida del cazador lo es todo, y no hay mayor gloria para él que el regresar a su tribu victorioso después de la caza. Se esmera en proteger a su gente y tiene un sentido del deber para con su tribu muy marcado. Nunca huye de una batalla, pero es lo suficientemente sensato como para reconocer cuando soltar su hacha e hincar la rodilla.

A pesar de que frunce el ceño constantemente es en realidad alguien de risa fácil y de humor ligero, y que gusta de buena compañía para beber hidromiel junto al fuego, más el resto del tiempo preferirá pasarlo por su cuenta.

Es algo tosco de palabra, pero sin malas intenciones.
Es bastante rencoroso, por lo que nunca olvidara una ofensa hacia él o los suyos.

Historia: Cincuenta años atrás el padre de Tyra, Ture, fue derrocado en una batalla ceremonial por el trono de Iseult, perdiendo así su título como rey de forma vergonzosa.

El hombre se sumió en la miseria y vergüenza él mismo debido a su obsesión con volver al poder, y Tyra termino por abandonarlo para buscar su propio lugar en el mundo, cansado ya de sus insistencias para que lo ayudara a recuperar una corona a la que ya no tenía ningún derecho.

Desde entonces ha vivido con los Ragnar, una tribu matriarcal en la que se ganó un lugar a base de su propio esfuerzo.

Estatus: Guerrero y cazador de la tribu Ragnar.

Tipo de Magia: Agua.

Tiene un control decente del sub elemento hielo, pero su uso constante lo cansa rápido, por lo que optó por gravar runas de hielo y agua en sus armas.
Es un mago de Dominación nato y a domesticado a una que otra bestia, más le queda un largo camino por recorrer y está consciente de que no será capaz de domar criaturas en medio de la caza durante un largo tiempo todavía.

Armadura:
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Arma: Hacha y arco gravados con runas de hielo y agua.
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Extras:

Al haber nacido durante el reinado de un antiguo rey, posee el derecho real de pelear por la corona en cualquier momento que desee, sin necesidad de esperar según los protocolos (razón por la que su padre insistía tanto por su ayuda), pero a Tyra el mundo de la realeza jamás le agrado, sobretodo una tan efímera. Él sólo conoce el hielo y la cacería, y es lo único que desea también.
Su madre murió dándolo a luz, y el único recuerdo que tiene de ella es un anillo de hierro que jamás se quita.
anillo.jpg
Tiene un lobo alado de las montañas como montura llamado Ása.
LOBO ALADO.jpg

Pongo mi ficha aparte por pequeños problemas al editar el primer post.
 
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Skygge

The hate of men will pass, and dictators die.
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Elion Aerendyl
[ Aodhán | Príncipe | Agua ]

Apodo: Por ser el menor de su familia, se ha ganado el sencillo apodo de Eli
Edad: 60 años, aparenta 26
Orientación: Homosexual

Apariencia: Para su pesar, Elion, con la estatura de 1.60m, es el más bajo de toda su familia, incluyendo a sus hermanas y su abuela, quien es la persona más baja después de él. Tiene el cabello castaño claro y lo lleva corto con excepción de los dos mechones a cada lado de su rostro, que utiliza para adornar con el oro de la familia real. De ojos color ámbar, su familia rápidamente decidió que aquella era una señal de un poderoso hechicero.

Su piel pálida, a pesar de apariencias, no es tan delicada como sus facciones. Bajo el sol, se broncea con relativa facilidad, dándole un tono dorado a su físico. Si alguien fuera a verlo en uno de sus mejores días de entrenamiento, no pensarían que están viendo al príncipe enfermizo, sino a uno de los muchachos del pueblo, bañado en sol y poder. Sin embargo, su salud lo deja en cama mucho tiempo, y su familia, buscando protegerlo, difícilmente le permiten entrenar de aquella manera.

Personalidad: Elion nunca ha comprendido el valor que su reino le otorga al poder militar. Le gusta, por supuesto, la victoria, como a todos. Ser victorioso significa vivir en paz y que la gente de su reino nunca tenga que sufrir hambre ni frío. Sin embargo, por más que lo intenta, por más que ha estudiado, por más que ha rogado de su padre una explicación, simplemente no puede entender el orgullo que viene de pelear o, peor, de mandar a otros a sus muertes.

Es de carácter gentil y de disposición humilde. Prefiere estudiar en la biblioteca al entrenamiento que él y todos sus hermanos deben realizar de manera diaria e incluso lo prefiere a ver a los soldados durante sus ratos libres. No le gusta el conflicto y hará todo lo posible por escapar de una pelea antes de terminarla. Debido a su posición de príncipe y a la sobreprotección de sus hermanos, nunca ha tenido que lidiar con alguien particularmente hosco, y ha admitido que le preocupa tener que hacerlo en el futuro.

Esto último también ha creado, sin embargo, un problema con la socialización. Elion es carismático, si quisiera serlo, pero suele ser más bien tímido cuando se trata de situaciones sociales y habla poco durante reuniones y banquetes que su familia celebra de vez en cuando. En estos casos, Elion suele permanecer solo, lo más separado posible del resto de la gente, o bien, vergonzosamente cerca de alguno de sus hermanos para que ellos actúen de escudo contra el resto de los invitados. Sin embargo, si llega a acercarse a alguien, es porque sabe exactamente la cosa indicada para decir.

Historia: Elion es el menor de toda la familia real, siendo precedido por cinco hermanos y seis hermanas. Al momento de su nacimiento, el color de sus ojos y la fuerza con que lloró fueron vistos con regocijo: un niño claramente poderoso en la magia del fuego, cantaron todos, y con energías para liderar ejércitos. Todo esto cambió, por supuesto, poco después de la semana de nacido, cuando enfermó gravemente y sus padres temieron perderlo antes de poder conocerlo realmente.

Aunque los médicos lograron salvarlo, quedó muy claro al poco tiempo que Elion jamás vería una batalla, no si querían mantenerlo con vida. El niño era débil; con dificultades para respirar y llegando a tempranas metas de desarrollo más tarde de lo que lo había hecho cualquiera de sus hermanos. Al crecer, no era extraño que de pronto se desvaneciera con una fiebre, o que cayera desmayado mientras intentaba pasar tiempo con sus hermanos. Sus padres pronto prohibieron a los otros niños hacer que Elion jugara con ellos, y sus padres se negaron a dejar que siquiera caminara de su habitación al gran salón donde todos comían juntos. Elion, eventualmente, pidió a lágrimas que le permitieran actuar con libertad y sus padres, apenados y con miedo de que Elion fuese a llorar hasta que se enfermara de gravedad, accedieron, aunque no dejaron de vigilarlo de cerca.

Fue a los doce años que Elion, finalmente, logró hacer su primer hechizo, y la magia lo dejó helado—casi literalmente. Sus manos temblaron a ver la flama de su vela extinguida por agua...agua que él mismo había creado y temió que sus padres lo odiaran no sólo por ser débil, sino por ser diferente a ellos. "por supuesto que no", dijo su padre, una vez que su maestro lo arrastró hacia el cuarto del trono para contarle lo que había pasado. Su padre, de pie junto al trono donde estaba sentado su abuelo, había jalado a su hijo menor contra su pecho. "Los guerreros de Iseult utilizan magia para sobrevivir en entornos catastróficos. Esta es una señal Eli, de que estarás bien cuando ya no esté."

Su maestro, quien Elion confesó que constantemente le había gritado y zarandeado hasta que había logrado producir magia, fue prontamente cambiado por uno nuevo, Baz, de la edad del mayor de sus hermanos y más amable de lo que el otro jamás había sido, que estaba dispuesto a adaptar su propio estilo de magia para que sirviera para el elemento del agua.

Tipo de Magia: Su elemento principal es el agua. Hace no mucho tiempo comenzó estudiar la magia de hielo.

Extras:
  • Aunque se siente afortunado de no tener que servir al ejército, su estado de salud y su inclinación por el género masculino no ha dejado de causarle conflicto durante prácticamente toda su vida. Ha visto a sus hermanos y hermanas ser emparejados por mejora del reino, y no sabe si él podrá y estará dispuesto a hacer lo mismo.
  • Él quiere, más que nada, estudiar en la institución de arte más prestigiosa de la ciudad, pero por años sus padres se lo han negado. Aunque, claro, están más que dispuestos a traer a los profesores al palacio.
  • Tanto sus padres como sus hermanos buscaron, por mucho tiempo, a un pseudodragón que pudiera hacerle compañía a Elion, así como lo suficientemente inteligente y ágil para moverse a través del castillo a enviar mensajes de auxilio de ser necesario. Fue hace diez años que finalmente le entregaron a Lorcan, una pequeña criatura color naranja.
  • El nombre de Elion significa "hijo de la estrella". Lorcan, por otro lado, significa "pequeño feroz"
  • La mayoría de sus atuendos, incluyendo las armaduras ceremoniales, suelen contar con detalles del color de sus ojos. Si Elion es honesto, él preferiría un color azul muy oscuro.
  • A continuación, una lista de los nombres de sus hermanos (los de amarillo son gemelos, esto es para acordarme yo, jaja)
    • Emrys; hombre, 172 años
    • Sigrun; mujer, 170 años
    • Sindre; hombre, 160 años
    • Cerelia; mujer, 155 años
    • Suree; mujer, 150 años
    • Aelia; mujer, 150 años
    • Iston; hombre, 130 años
    • Zia; mujer, 120 años
    • Rohan; hombre, 120 años
    • Soren; hombre, 117 años
    • Kassiani; mujer, 90 años
 
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.Krauser

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Sé que somos poquitos ay, pero las ganas de empezar son muchas y siempre se puede unir más gente después, ¿no? So, diciendo eso... ¡Iniciamos!

    Indicaciones Mi Intro



    • 88a575d9f876377b6f6423c94ebc6758.jpg




      Indicaciones

      Monolitos Därta han sido descubiertos a la mitad de un desierto helado poco explorado por cazadores Iseultanos durante una cacería. Estos, al intentar protegerse de una fuerte ventisca, se encontraron con las curiosas rocas, las cuales, supuestamente, se activaron al ser tocadas por uno de estos.

      Pero fuera de quedar maravillados por el hallazgo, los Iseultanos decidieron abandonar la zona por razones no reveladas.

      Sin embargo, el descubrimiento no pasó desapercibido y pronto el resto de los reinos se enteraron del suceso, causando que aventureros, estudiosos y curiosos por igual viajaran de todas partes a Iseult con la esperanza de ver los monolitos. Sin embargo, nadie ha logrado convencer a los cazadores que conocen el camino… hasta ahora.

      Como pudieron leer, el objetivo es viajar a Iseult para intentar ver los monolitos, estudiarlos y/o admirarlos. No importa la razón detrás de los personajes, pero tienen que viajar con la intención de verlos.

      Una vez llegados a Iseult y a la aldea más cercana al lugar donde se hizo el hallazgo (Tribu Ragnar) deberán tratar de convencer a uno de los cazadores que vieron los monolitos, entre los que se encuentra mi personaje.

      Pueden hacer el viaje a Iseult en un solo post si lo desean, pero puede que el viaje a los monolitos en sí dure más que eso y/o se permita un poco de rol libre antes de embarcarse en él.



    • Iseult.jpg
      Tyra Kaj.


      Un elfo de cabello plateado se sacudió la nieve que caía y se acumulada en sus hombros y capucha de piel con la mano, mientras que su montura, un lobo alado de las montañas adulto hacía lo mismo con sus alas blancas, agitándolas levemente. El hombre esbozo una media sonrisa al notarlo, se acercó a la criatura para darle un par de palmadas en el lomo y hablo con ella.

      ¿Acaso es demasiada nieve para ti, Ása? – Preguntó juguetón, a lo que, al escuchar su nombre, el lobo inclinó la cabeza para rozar su enorme hocico contra el jinete de forma brusca, como reprochándole así el que estuvieran a la intemperie tan tarde y en medio de una nevada tan pesada como esa. – Supongo que tendremos que volver… - Tyra dejo escapar un suspiro cansado, y en sus palabras se escuchó la decepción.

      Lo cierto era que no tenía prisa por regresar a casa esa noche, ni siquiera en una tan fría ni estando en medio de una pesada nevada a poco de convertirse en ventisca. Y la razón eran esos malditos monolitos…

      Desde que los había encontrado junto con un reducido grupo de cazadores la noticia se esparció como fuego, atrayendo a extranjeros de todo Mojmír a su aldea en busca de guías. Y Tyra estaba cansado de que le pidieran la suya… “¿Acaso no entienden la palabra NO cuando la escuchan?” Pensaba constantemente cada que los forasteros se acercaban a él, envueltos en miles de abrigos y dientes castañeando por el frío, una y otra vez.

      Es hora de que volvamos. – Comentó el desanimado elfo, montando al lobo con un salto ágil y, sin necesidad de ninguna otra palabra, Ása se echó a correr.

      Sin embargo, tan pronto las luces de la aldea se hicieron visibles los ojos dorados de Tyra brillaron, y el lobo se detuvo en el acto, aunque emitiendo un aullido agudo y protestante al hacerlo.

      Vamos, los establos de las tabernas no son tan malos… - Dijo él acariciando la cabeza de la malhumorada bestia, quien comenzó a andar con un paso menos animado que antes. – Además, si voy a soportar a todos esos extranjeros necesitaré un trago… -

      Tras resguardar a su montura en los establos del lugar, Tyra se aventuró dentro. Aliviado de que en esta sólo se encontraban un puñado de miembros de su tribu, quienes, al verlo, alzaron sus tarros a forma de saludo, invitándolo a sentarse.

      – Creímos que esta vez no volverías hasta el amanecer. – Comentó uno de ellos entre risas, obviamente afectado ya por el alcohol.
      El tabernero se acercó a Tyra mientras hablaban ofreciéndole el hidromiel que tanto le gustaba. - Esa era la idea, pero ya sabes… Ása. – Respondió él entre sorbos.
      – Ese lobo… te domina más a ti de lo que tú lo dominas a él. – Se burló otro cazador, uniéndose a la charla.

      Tyra río por lo bajo, deseando que el momento de paz que estaba teniendo con sus hermanos de tribu no fuese interrumpido como en noches anteriores.


 
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Skygge

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Elion Aerendyl
Introducción

La calidez del sol lo hace reacomodarse debajo de sus cobertores, ocultando el rostro en su almohada antes de luchar por abrir los ojos. Sus párpados se sienten pesados y su garganta está incómodamente seca, pero lo logra; por primera vez en semanas, tiene la fuerza para sentarse con dificultad, usando brazos temblorosos como apoyo.


Deberías descansar más, Eli.

Elion le sonríe a su hermana, quien está sentada en una silla junto a su cama, su torso aún medio recargado sobre los cobertores y su cabello desarreglado de sonde había estado recostada sobre sus brazos. Elion obedece, haciendo todo su cuerpo hacia atrás y recostándose hasta que todo su peso está sostenido por múltiples almohadas.

Lorcan, su pseudodragón, da varias vueltas de felicidad sobre sus piernas antes de correr hasta estar recargado contra el estómago de Elion, quien lo acaricia de inmediato, regocijándose en la sensación de cálidas escamas bajo sus dedos.


Me siento mejor —comenta, aunque su voz lo traiciona; después de no haber sido utilizada por días, se escucha áspera y dolorosa. Kass inmediatamente salta a sus pies para caminar hacia la cabeza de la cama y aunque Elion estira un brazo para detenerla, eso apenas pone una pausa en su camino—. Deberías decirle a los demás.

Kass entrecierra sus ojos, pero no levanta la vista del vaso de agua que está sirviendo.

Te has perdido muchas cosas —dice en lugar de responder. Suspira un poco mientras le da el agua, y ella misma usa su mano para sostener las de Elion cuando éstas tiemblan visiblemente bajo el peso.


El agua tiene el sabor de la gloria. Elion la bebe toda y Kass, sin pensarlo mucho, sirve un segundo vaso y lo ayuda a beber ese también. Después se sienta a su lado, haciéndose espacio entre las almohadas. Estira una mano para limpiar lo último que queda de sudor en la frente de Elion y él se inclina hacia el contacto.

¿Hay alguien herido?

¿Qué? ¡No!

¿Enfermo?

Sólo tú, Eli —ríe Kass, aunque su vista se va prontamente hacia la entrada de la habitación, cómo si esperara que las pesadas puertas de madera pulida fueran azotadas en cualquier momento.


Elion traga saliva, sus manos torciéndose sobre su regazo hasta que Lorcan se sienta sobre ellas con una mirada traviesa. Mira a Kass, pero lo único que ella hace es jalarlo gentilmente hacia ella hasta que ella está cargando la mayoría de su peso.

Entonces… ¿qué…?

Las puertas se abren en ese momento, casi silenciosas, para dejar pasar a los mayores de sus hermanos, Emrys y Sigrun, ambos vestidos en uniformes de altos rangos militares. Sus caras se ven serias cuando la voz de Emrys los alcanza y Kass levanta un brazo para intentar detenerlo desde el otro lado de la habitación.

…Därta. Tendremos que pedir ayuda a algún lugareño si queremos…

Emrys —chista Kass y es sólo entonces que el mayor de sus hermanos se detiene en seco, cerrando la boca con un clic audible y observando con sorpresa al muchacho erguido en la cama.

Eli —dice Emrys, alisando el frente de su uniforme con la mano. Él y Sigrun se miran antes de avanzar hacia la cama, aunque permanecen de pie mientras lo revisan; tocando su frente, acomodando su cabello, diciendo lo felices que están de verlo despierto. Las miradas serias prácticamente se derriten de sus rostros—. ¿Cómo te sientes?

¿Qué lugareño? —pregunta Elion en lugar de responder la pregunta—. ¿a dónde van?


Sus tres hermanos se quedan en silencio por lo que a Elion le parecen horas. Kass lo aprieta más contra sí misma y Sigrun acaricia su cabello con sus dedos. Incluso Emrys, el más serio, ha tomado lugar en la cama, una mano colocada firmemente sobre su boca mientras piensa.

Descubrieron algo relacionado a los Därta. Sig y yo llevaremos un grupo a Iseult.

Iseult es algo con lo que Elion ha soñado desde que su magia se manifestó. Ha leído y releído libros describiendo la cultura, los atlas describiendo el clima y las inmensas montañas cubiertas de nieve y hielo. Elion no es fan de la idea de tener que cazar para sobrevivir, pero entiende, en teoría, la necesidad. No puede imaginarse vivir con las ventiscas, con los imposibles inviernos, con las violentas bestias acechando cada esquina. Y, a pesar de todo, debe ser algo hermoso.


¿Pu... —intenta decir, con los nervios de punta. Antes de poder restregar sus manos una contra la otra, Lorcan les da un pequeño mordisco juguetón a sus dedos y Elion toma aire y se arma con todo el valor que posee—. ¿Puedo ir con ustedes?
 
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Tyra Kaj.

La velada paso rápido, y los tarros de cerveza e hidromiel se acumularon con cada hora sobre la tosca mesa de madera de la taberna, y el cantinero, ya acostumbrado a las noches en vela ocasionales de los cazadores, se encontraba todavía sirviendo más bebidas cuando Tyra decidió marcharse. Alcoholizado, con pasos torpes y la vista nublada.

Con algo de dificultad camino hacia los establos con la intención de recoger a Ása, pero al entrar y acercarse a la criatura recostada en una cama de heno decidió en su lugar echarse con ella.

Sé que quieres irte… - Dijo acomodándose boca arriba y recargándose contra el estómago suave, calientito y peludo del lobo. – …sólo necesito cinco minutos, ¿bien? – El elfo no arrastraba las palabras al embriagarse, pero sí que le daba sueño. Los otros miembros de su tribu solían burlarse llamándolo peso ligero, y por esa misma razón era normal verlo irse antes que todos sólo para terminar dormido en algún lugar como los establos.

Ása por otra parte emitió una especie de resoplido resignado y bajo la cabeza de nuevo para acomodarla entre sus patas delanteras, probablemente acostumbrado y sabiendo que esos cinco minutos serían mucho más que eso.

Que chico tan bueno… - Murmuro Tyra con los ojos cerrados y cayendo presa del sueño, dejándose arrullar por el suave vaivén de la respiración de su montura.


Esa noche el alcohol lo hizo dormir tan profundamente que ni siquiera se movió ni soñó, por lo que, más tarde, tampoco escucho los pasos de los extranjeros desesperados por contratarlo como guía que lo buscaron nada más llegar el alba.

Sin embargo, Tyra se levantó tan malhumorado y con resaca que con una sola mirada los hizo retroceder para dejarlo tranquilo. Aunque tenía la seguridad de que sería sólo cuestión de tiempo para que volvieran a insistir, como el resto de ellos.

– Comenzaré a cobrarte renta si sigues durmiéndote en mis establos, ligero. – Se burló entrando el cantinero con una jarra de agua y un tarro vació para ofrecérselo. Tyra río sarcásticamente sobándose las sienes y tomó el vaso ya lleno, bebiéndolo con prisa.
No hay nada mejor que un vaso de agua semi congelada por la mañana, ¿no es así? – Bromeo el pelo plateado, que ya comenzaba a sentir el frío del día al haberse levantado Ása momentos antes con su despertar.
El cantinero río sonoramente, deposito la jarra en el suelo cerca del elfo todavía sentado en el heno y volvió a bromear antes de irse: - Los que no pagan la renta no tienen agua caliente, principito. –

Ese nunca muere… - Susurro por lo bajo al ver al elfo mayor partir todavía carcajeándose, aunque sin ofenderse realmente por la alusión a su estatus perdido.
 

Skygge

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Elion Aerendyl

—Nunca has salido de la ciudad.

Las palabras de su padre reverberan en las paredes del gran comedor, vacío excepto por su familia y los guardias estoicos de pie hacia las orillas de la habitación. Es la tercera vez que Elion repetía la pregunta, y cada vez que lo hacía, podía sentir sus esperanzas hundirse bajo tierra. Elion tragó saliva, jalando sus hombros hacia su cuello mientras se inclinaba sobre su plato de comida.

—Nunca ha salido del castillo —dice al aire Soren, soltándose del agarre de su prometida para poder reclinarse hacia atrás en su silla y poder verlo mejor, por detrás de las espaldas de Kassiani y Rohan—. Te da frío si el aire sopla muy fuerte.

Como si el universo quisiera probar que aquello era cierto, una leve ráfaga de viento lo golpea en la espalda y Elion se encoge aún más de hombros para evitar temblar. Era solo un recordatorio más, junto a las delgadas ropas de cama que traía puestas mientras que el resto de su familia estaba bien vestida en uniformes y vestidos y elegantes, de que había algo mal con él.

Elion tiene suficiente experiencia para ignorar al guardia detrás de él cuando resopla, su risa atorada en su garganta. Rohan, sin embargo, no la tiene. Él voltea a verlo antes de levantar la mano, a punto de indicarle que se retire, cuando Elion lo detiene, sujetando su muñeca con ambas manos.


—No tienes qué hacer eso —le dice, sin atreverse mirar al guardia. Rohan lo observa detenidamente antes de bajar su mano lentamente.

De todas maneras, los guardias se movilizan. El líder del equipo, parado a la cabecera de la silla de su padre, hace una seña y el guardia que se había reído sale prontamente del cuarto mientras el resto adapta nuevas posiciones alrededor del cuarto para cubrir más espacio entre ellos.


—Eres demasiado amable, mi niño —dice su madre desde su lugar en la mesa. Observa a Elion con una sonrisa al tiempo que Rohan se quita la ligera capucha decorativa que trae puesta para ponerla alrededor de los hombros de Elion—. No te preocupes, yo me encargaré de que el guardia sea castigado, ¿sí?

—De verdad no es importante —insiste Elion, aunque jala la capucha más fuerte contra sus hombros.

Se relame los labios y toma otra cucharada de su plato para esconder su súbita incomodidad. Siente el peso de la vista de todos sobre sus hombros. Cuando se atreve a levantar la vista, espera ver desaprobación, miradas de lástima que le dirán, sin palabras, que el viaje sería demasiado para él, como lo ha sido todo en algún momento.

Pero su padre lo está viendo detenidamente, no como ve a sus hermanos, por supuesto; no como alguien fuerte y capaz, y de quien está dispuesto a aceptar ayuda. Lo ve, en su lugar, con curiosidad. Elion sabe que lo que esta pidiendo es ridículo, sus hermanos tienen razón, él nunca ha salido de la ciudad y ha salido del castillo sólo un par de veces, para asistir a algún concierto en honor a la familia real, y nunca ha ido a ninguna parte sin al menos cuatro de sus hermanos y el doble de guardias acompañándolo.

Si se lo permite, Elion sabe que interiorizará esta duda. Que se quedará en el castillo hasta que su cuerpo falle y no pueda moverse.


—Emrys, Sigrun —dice su padre, aunque todavía observa a Elion—. ¿podrán cuidar a su hermano mientras viajan?

Los mayores de sus hermanos, vestidos propiamente en uniformes que les permitirán dirigir ejércitos, se quedan callados mientras contemplan la idea. Al contrario de la mayoría, ellos están sentados, juntos, a la cabeza de la mesa, directamente frente a su padre. Y, al contrario de la mayoría, no están acompañados de ninguna pareja.

Sigrun se gira disimuladamente para ver directo hacia Elion, sonriéndole dulcemente como sólo lo hace con él, y después continúa el movimiento hasta que puede hablar directamente al oído de Emrys. Emrys, lo que sea que le estén susurrando, asiente pensativo, su mano nuevamente sobre su boca mientras considera las opciones.

Emrys se recarga pesadamente en el respaldo de su silla, dejando la cuchara dentro de su plato y cruzándose de brazos. Elion siente el corazón en su garganta mientras lo observa y cuando éste abre los ojos para estudiarlo, Elion desea que Lorcan no tuviera que comer en otra habitación.


—Siempre lo hemos cuidado, —dice Emrys, despacio. Elion puede escuchar el latido de su corazón retumbando en sus oídos, amenazando con romperle las costillas—. Podemos hacerlo Iseult también.


{…}

Es así como Elion se encuentra en los brazos de su madre mientras algunos soldados preparan caballos en el establo detrás de ellos. Ya se despidió de su padre, quien tenía una junta con el consejo de guerra, y a su alrededor, el resto de sus hermanos esperan su turno para despedirse.

—Tu abrigo más grueso es lo primero que verás en tu equipaje —dice su madre, aunque Elion sabe esto porque ella misma revisó todo lo que Elion había empacado y lo había reacomodado nuevamente.

Elion la abraza aún más fuerte, que no debe ser mucho, por la manera en que ella se ríe sobre su cabello. Suspira y lo aprieta un poco más antes de soltarlo, alejándose como si no quisiera hacerlo. Y, Elion tiene que admitir, él no está seguro de que él quiera que lo suelte tampoco. Quizá todos tienen razón. Después de todo, que su primer viaje sea hasta el reino de Iseult es…

Los abrazos de sus hermanos, que revuelven su cabello y acomodan sus ropas y le hacen jurar quedarse cerca de Emrys y Sigrun, hacen el alejarse aún más difícil. Pero Elion hace sus promesas y deja que pongan amuletos entre sus prendas y guarda cuantos catalizadores le entreguen en sus bolsillos.


—Dejen de darle tanto para cargar, saben que no debe usar tantos amuletos —dice Emrys, quien guía a un caballo como el gris de las tormentas hacia ellos—. ¿terminaron de despedirse?

Sigrun ya está sentada sobre su propio caballo, una criatura blanca con vestiduras reales que carga, además, dos bolsas con abrigos en su espalda.

—Yo… sé montar un caballo —dice Elion cuando no ve a un tercer animal caminando detrás de sus hermanos. En su cuello, Lorcan se acurruca como una bufanda, generando calor que Elion está seguro que apreciará en Iseult.

—No hasta el puerto, no sabes —le responde Emrys, dándole las riendas a Cerelia, la mayor de las hermanas después de Sigrun, y ofreciéndole a Elion sus manos para ayudarlo a subir.

Sin admitir que Emrys tiene completa razón, Elion deja que lo ayuden a montar al caballo y espera a que Emrys se despida rápidamente de su familia antes de montar, sentándose frente a él. Con un respiro hondo, Elion se despide con la mano una última vez.


—Eli, tendremos que ir muy rápido, sostente fuerte.

Elion se sujeta tan fuerte como puede del torso de Emrys y cierra los ojos cuando el caballo comienza a galopar.
 
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    Nueva Información Tyra



    • AODHAN CATALIZADOR EFECTO1.jpg


      Magia Elemental y sus otros usos.

      La magia elemental permite a sus usuarios crear y/o manipular los cuatro elementos en ataque y defensa. Sin embargo, los magos más diestros y experimentados son incluso capaces de utilizarlos de tal manera que les otorguen así otras características, tales como con la combinación de la Magia Rúnica y Elemental, que permite atribuir propiedades de dichos elementos a objetos. Por ejemplo: Espadas cuyas hojas prenden en fuego, tridentes capaces de controlar la marea y flujos de agua, abanicos que desatan pequeños huracanes y martillos con la capacidad de moldear la piedra y metal con un golpe.





      Otros pueden ser:

      El elemento Agua puede utilizarse como método curativo en cierta medida. Principalmente en males relacionados a la sangre, otros fluidos y en la elaboración de medicamentos y posiciones.
      Los bendecidos con el elemento Fuego pueden llegar a controlar la temperatura no sólo de las llamas, sino también de objetos u otros cuerpos capaces de adquirir y perder calor.
      Con el elemento Tierra existe la capacidad de extraer y controlar minerales y otros tipos de metales, ya sea de la tierra o de cuerpos vivos.
      El Aire como elemento es capaz de aumentar las capacidades sensoriales de sus usuarios, así como un leve control atmosférico que permite la manipulación del oxígeno, partículas, vapores y otros gases.

      Aunque hay que recalcar que algunas de estas “habilidades potenciadas” en los elementos son difíciles de adquirir y requieren años de estudio y entrenamiento.

      ⭐ Si se necesita mayor información o tienen más dudas respecto a esta magia háganme saber para escribir más al respecto.



    • Tyra Kaj.

      Aunque el establo de la taberna estaba bien resguardado del frío implacable de Iseult para las monturas de los clientes, una corriente de aire se abrió paso a través del portón molestando al aun recién levantado Tyra, que no llevaba nada puesto más que un par de abrigos ligeros.

      El cazador busco con la mirada la capa de pieles que uso la noche anterior, pero se rindió pronto al sentir la presión de la impaciencia de Ása afuera y decidió que una caminata helada pero corta hacia su cabaña era preferible a un lobo malhumorado y hambriento.

      Sabes que esto significa que tendremos que volver por ella después, ¿no? – Dijo Tyra al comenzar a andar lado a lado con Ása, quien resoplo como si hubiese entendido el significado de sus palabras. Tyra sonrió divertido para sí mismo y dejo a sus ojos vagar por las callejuelas nevadas de su aldea mientras caminaba.

      Los mercadillos que atravesaban medio pueblo hasta el final de su pequeño puerto abrieron a primera hora, y los transeúntes inundaron las calles junto con ellos como era lo habitual. Aunque la población de los Ragnar no podía compararse con la de las aldeas de otros reinos, en ese momento había tanto movimiento como en las calles de cualquiera de ellas.

      Los olores de bebidas y estofados calientes de algunos puestos atrajeron a Tyra y despertaron su apetito, así como el de Ása que se relamía el hocico con cada nueva fragancia.

      Hey… - Tyra detuvo el andar de ambos palmando el lomo blanco del lobo con la mano. – Compraré algo de carne para ti y algo caliente para mí, así que sé un buen chico y adelántate a casa, ¿quieres? Nada de robar bocados de los puestos, ¿entendiste?

      Los ojos dorados del elfo resplandecieron por un segundo, y Ása se dio media vuelta sin emitir sonido alguno para echarse a correr entre un mar de gente que se apartó con tranquilidad de su camino, denotando la normalidad de su estilo de vida compartida con criaturas como esa.

      Los siguientes días después de eso no fueron muy diferentes.

      Tyra se iba de caza con Ása a pocas horas de salir sol, regresaba entrada la noche para evitar a los extranjeros friolentos y, tras resguardar su botín en su pequeña bodega, visitaba la taberna para alcoholizarse, volver a despertar en los establos y repetir el proceso. Porque, al parecer, era la única forma de evitar a los forasteros que llegaban y a los viejos que aun persistían sin tener que acampar en los helados bosques.

      Y aunque era cierto que como cazador Iseultano estaba acostumbrado a ello, la verdad era que ni siquiera alguien experimentado como él podría sobrevivir demasiado tiempo sin un grupo que lo apoyara y ayudara, de ser necesario, con las bestias nocturnas que acechaban en la intemperie. Tyra lo tenía muy en cuenta, y se lamentaba de no tener el poder o la fuerza de diez dignos descendientes Därta para irse por su cuenta.

      – Escuche que hoy vendrá otro barco. – Informaba el cantinero de siempre a Tyra una mañana, poco antes de que se levantara de su elegante cama de heno.
      Dioses… - Se quejó estirándose el elfo, masajeando su cuello torcido. – Y yo que creí que nuestra gente era testaruda. -


 
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Elion Aerendyl

Los primeros días son una pesadilla llena de mareos, temblores de fiebre y ansiedad. Elion piensa, varias veces, en pedir que regresar a tierra firme; Emrys y Sigrun lo hubieran ordenado en cuanto él mostrara que lo había siquiera considerado. Pero en su lugar, Emrys y Sigrun habían tomado turnos para liderar el bote, y él había permanecido en su camarote compartido, con su rostro enterrado en el pecho del hermano del que fuera el turno para atenderlo.

—¿Cómo está? —pregunta Emrys el quinto día, entrando de súbito a la diminuta habitación y sentándose en su propio catre, de manera que los veía de frente.

Sigrun deja de tararear la canción de cuna que su madre siempre había usado para llevarlo a dormir. Planta un beso en la cabeza de Elion, quien se levanta algo tembloroso para sentarse por sí mismo, una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.


—Mejor —responde Elion.

—Bien —dice Emrys antes de levantarse y ofrecerles ambas manos—, es el turno de Baz de cocinar, le pedí que separara un lugar en la cocina para ti.

Elion ni siquiera sabía que Baz cocinaba. Curioso, toma la mano de Emrys y se deja jalar al tiempo que Sigrun lo empuja ligeramente de las caderas para ayudarlo a estabilizarse. Juntos caminan por los estrechos pasillos del bote hasta la… no era realmente una cocina, pero ahí estaba Baz de todas maneras, y Lorcan salta de sus hombros para pararse sobre la cabeza del otro tan pronto como está a la vista.

Comen ahí, apretados, sobre algunas cajas de cartón, compartiendo cubiertos y pequeñas historias de lo que había pasado en el trayecto. Lorcan se acurruca felizmente en su regazo mientras devora una pieza de carne cruda y Elion nunca se había sentido tan mal de tener qué separarse de él todos los días en el castillo.


{…}
Los días que habían seguido habían sido mejores, si tan solo temporalmente. Sigrun lo había llevado a cubierta por primera vez desde que habían embarcado, y Elion se había sentido como un niño mientras ella le saba órdenes al timonel, indicándole que le explicara a Elion cómo funcionaba todo, desde cómo elegía el curso en un mapa hasta cómo salir libremente de una tormenta.

El hombre lo había visto de arriba abajo, pero con Sigrun tan cerca, simplemente había hecho una seña para que Elion se acercara, y él lo había hecho sin pensarlo demasiado. No sabía que esperaba de él el timonel, especialmente después de que su único rastro por la primera semana fueran las cubetas donde él había vaciado su estomago y que sus hermanos subían para tirar por la borda. Pero Elion, a pesar de todo, aprendía rápido, y pronto el frío que el hombre dirigía hacia él fue reemplazado por el frío de nuevos vientos helados.


—Eli, debes ponerte más ropa encima —había dicho Emrys al décimo día, cuando Elion se había retirado a los pasillos bajo cubierta nuevamente y Lorcan había elegido meterse debajo se ropa para intentar calentar su estómago desde ahí.

Elion había asentido, pero poco podía moverse con su cuerpo tan congelado como se sentía. Lorcan había emitido aún más calor entonces, acurrucándose sobre su pecho hasta que Emrys había corrido por su abrigo y se lo había colocado a Elion sobre los hombros. Las manos de Emrys temblaban ligeramente, pero el calor que emanaba de ellas era suficiente para lograr que Elion se levantara con su ayuda y ser guiado nuevamente al camarote para meterse entre las cobijas que habían traído para el viaje.


{…}
Elion supo que habían llegado a puerto antes de que cualquiera de sus hermanos bajara para decírselo; las olas estaban más tranquilas, el frío del agua comenzaba a filtrarse por las paredes de madera del bote, y Elion tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para salir del capullo de cobertores en el que había permanecido los últimos días y vestirse, esta vez con las ropas interiores diseñadas para mantener su calor corporal. Lorcan, también titiritando de frío, se enreda en su cuello, dejando su cola deslizarse bajo el más grueso de sus abrigos y dejando un rastro de calor sobre su pecho.

—¡Lleg… Oh! —Sigrun canturreó al entrar al camarote. Su rostro estaba relajado a pesar del frío, pero aún así no dudó en acercase a su propio morral para sacar un abrigo más grueso y comenzar a ponérselo sobre un uniforme militar diseñado para el invierno—. Me alegra que estés tan emocionado. Recuerda quedarte cerca de mi o de Emrys. Y, por favor, trata de no asustarte cuando demos órdenes. Debemos mostrarnos firmes frente a los soldados.

Elion no es un niño. Conoce la posición de sus hermanos frente a su reino, y especialmente frente a los soldados. Nunca lo ha entendido, y no cree entenderla nunca, pero tendría que estar ciego para no haber visto lo mucho que sus hermanos han tenido que esforzarse para llegar a donde están y más de una vez se ha escapado de los guardias que lo cuidan a todas horas para verlos entrenar con batallones. Los ha visto quedarse despiertos hasta la madrugada discutiendo posibles estrategias de batalla y, si las historias del resto de sus hermanos son ciertas, incluso desde niños han jugado juegos de guerra entre sí, a sabiendas del futuro que les esperaba. Elion jamás pensaría en arruinarles algo como esto.

—No te preocupes, ustedes hagan como que no estoy aquí.

Sigrun lo mira con los ojos entrecerrados mientras se vuelve a amarrar las botas, visiblemente más apretadas para poder lidiar con la nieve.

—Sabes que jamás podría hacer eso, pequeño —dice Sigrun, y pone de pie como si quisiera demostrarle lo pequeño que en realidad es. Ella le saca casi media cabeza y Emrys un poco más—. Si te separas de nosotros quédate quieto y pídele a Lorcan que nos busque.

Como siempre, las ropas de Elion están pautadas de naranja brillante, y su abrigo se cierra con ayuda de un broche con un topacio imperial. Si eso no fuese suficiente, las pequeñas trenzas que encuadran su cara terminan en ópalos de fuego, todo del mismo llamativo color. Si Elion se separa de sus hermanos, no tiene idea de si estará solo por mucho tiempo, para bien o para mal.

Con esas advertencias, salen a cubierta y Sigrun es, inmediatamente, otra persona. Su rostro se endurece, sus hombros temblorosos se estabilizan en una línea rígida mientras se abre camino entre los pocos soldados que esperan en perfectas líneas debajo del mástil volando un estandarte de Aodhán. Elion baja la cabeza contra una súbita ráfaga de aire congelado le muerde el rostro y sus manos vuelan a colocarse sobre las cálidas escamas de Lorcan. Intenta no temblar como una hoja en una ventisca y falla miserablemente.


—Estamos aquí para encontrar a una persona que nos lleve al monolito —les recuerda Emrys a todos los soldados—. Estamos buscando a uno o dos cazadores de esta tribu para que nos guíen en el camino. Sepárense en grupos. Mis hermanos y yo iremos por un camino. Baz se quedará con el bote. El resto es libre de decidir con quién quiere permanecer el resto del día. Pueden tomar dinero del baúl de marco azul para comprar algo caliente mientras están en la aldea. Intenten no congelarse y los veré aquí al anochecer.

Los soldados se esparcen inmediatamente, las filas quebrantadas por el frío mientras hombres y mujeres uniformados soplan en sus manos y hablan entre sí para formar equipos de trabajo. Es un grupo pequeño para un puerto pequeño, pero sus uniformes sobresaltrán entre los lugareños.

Elion, titiritando, sigue a sus hermanos hacia abajo del bote, ocultando lo que puede de su rostro en el cuerpo de Lorcan. Hay más gente de la esperada en la aldea, y Elion es rápido en sujetar la mano de Emrys para no separarse, como prometido.


—Vamos —dice Emrys, y Elion puede escuchar la sonrisa en su voz cuando aprieta un poco la mano de Elion y lo jala levemente para evitar que se quede atrás—. Algo huele bien por esta calle y espero que sea algo caliente.
 
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MexFox

El que quiera entender...
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Casis Toverda | Winfrith
El vacío es una idea compleja que algunos consideran un quinto elemento, que comprende el pensamiento, el espacio, el espiritualismo y la percepción.

Apodo: "Fantasma"
Edad: 115 años, aparenta 30
Orientación: Asexual por obligación, Homosexual por pasión.

Apariencia: Casis es un elfo atlético en general, con su complexión delgada y apenas 1.70m de altura se caracteriza por ser escurridizo y muy flexible. Sus rasgos faciales se pierden por la cicatriz en el lado izquierdo de su labio y sus ojeras eternas, que le dan pinta de pocos amigos.

Sus orejas están adornadas por un pequeño arillo de oro puro, su largo cabello rubio oscuro pasa sus hombros por unos cuantos centímetros, y sus ojos verde claro hacen juego con la marca triangular en su frente, otorgada a aquellos con alto rango en la milicia de Winfrith.


Personalidad: Serio. Esa sería la palabra correcta para describir a Casis. Siendo un elfo altamente enfocado en lograr metas y reconocimiento le es muy difícil permitirse mostrar cualquier sentimiento que lo deje vulnerable ante cualquiera.

Rara vez se le ve relajado pero se lo permite si se siente en confianza, siendo alguien que prefiere escuchar lo que le rodea es poco hablador y cualquier opinión suya suele ser directa.

Prefiere actuar solo pero entiende la necesidad del trabajo en equipo para complementar sus debilidades sociales o de pelea cuerpo a cuerpo. Por eso, es recurrentemente seleccionado para encabezar misiones de reconocimiento o que requieren discreción.


Historia: Casis es hijo único de una familia nómada del reino de Winfrith. Sus padres, dedicados al comercio, frecuentemente viajaban y en alguna situación, que nunca le explicaron bien, lo adoptaron. Pasaron los años y creció con total libertad de hacer lo que quisiera, pero no fue hasta que empezó a mostrar indicios de magia de aire que los padres decidieran que lo mejor era acercarlo a la gran ciudad para que sacara provecho de ello.

A como pasaban los años su talento crecía, lograba dominar hechizos según se le enseñaban mostrando gran potencial a costa de tener amigos o incluso ver a su familia, pues el estudio era tan riguroso que él prefería dedicarle tiempo completo. Fue así que terminó siendo reclutado por la milicia donde muchos creyeron que debido a su poder sería capaz de dominar la magia de Invocación, cuando en realidad su talento era aún mas raro.

Mientras se entrenaba como soldado iba descubriendo más de su poder, llegando a los 70 años desarrolló su propio estilo de Magia Elemental que los sabios decidieron llamar "del Vacío" que en pocas palabras le permitía cambiar las propiedades del aire que lo rodeaba logrando efectos que incluso desafiaban las leyes de la gravedad y el espacio.

Este talento, junto con su arduo entrenamiento por varias décadas, le valió numerosos reconocimientos por parte de la realeza de Winfrith, nombrándolo como miembro de las fuerzas de élite que solo serían desplegadas para misiones especiales.


Estatus: Guerrero élite del reino de Winfrith

Tipo de Magia: Aire por naturaleza, Vacío por entrenamiento.

Arma: Aunque prefiere mantener a sus enemigos a la distancia con sus dagas arrojadizas con runas, también lleva una espada larga y delgada otorgada por los reyes de Winfrith.
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Extras:
► La magia elemental del Vacío se caracteriza por manipular directamente la densidad del aire, logrando efectos que parecieran ir en contra de la gravedad sin necesidad de usar "ráfagas de viento". Algunos hechizos que ha logrado desarrollar le permiten levitar, moverse más rápido, desviar o detener algo/alguien en movimiento, aumentar/disminuir la intensidad de algún sonido, entre algunos otros. Además considera que podría desarrollar aún más habilidades de índole sensorial con entrenamiento más riguroso.
► Sin embargo, cuando hace uso excesivo de ese tipo de magia se refleja en efectos físicos según el esfuerzo utilizado, que van desde insomnio, pérdida de aire al estar relajado/dormido, pérdida del habla, desorientación y algunos otros. Muy pocas personas saben de esto y ha hecho hasta lo imposible por mantenerlo en secreto.

► Es amante de cualquier tipo de criatura, pero jamás hizo pacto con alguna de ellas pues no se imagina soportando el dolor de perderle algún día. (Same thing with the boys)
► El alcohol tiene un efecto MUY relajante en él, haciendo que pueda tirar por completo la fachada de seriedad y castidad.
 
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.Krauser

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Tyra Kaj.

El agua en la tina de Tyra comenzó a perder su calidez en poco tiempo, como siempre, y el vapor que emanaba fue cada vez menos. Su cuerpo se entibió y entonces decidió salir de ella, cubriéndose entero con una toalla de tela poco suave, larga, gruesa y que evitaba que perdiera más calor hasta que pudiese vestirse.

Se sentó sobre la cama a pocos pasos, cubierta de cobertores de pieles, y cerró los ojos un momento. Intentando no ceder y meterse bajo ellos para dormir un poco más.

Esto de beber todos los días me está pasando factura rápido. – Hablo solo, con ojeras bajo los ojos y un tono cansado. - …Creo que me estoy haciendo viejo. – Bromeo sarcásticamente, riendo muy bajo y buscando ropa que ponerse en uno de los baúles de la esquina.

Su única habitación era pequeña, compartía espacio con la bañera y sus muebles consistían en los dichos baúles en donde guardaba escasos objetos personales, ropa, sus armas y armadura, y más cobertores.

El resto de la cabaña era más o menos igual, escasamente decorada, con una chimenea que servía de estufa y una mesa de madera entre medio con una sola silla. Una pequeña alacena en una esquina, otros baúles más chicos, y con un sótano poco profundo en donde almacenaba los comestibles y otros suministros. Nada en comparación con su antiguo hogar… o más bien castillo. Aunque no lo extrañaba. Ya no.

Cuando estuvo listo y cerró la puerta de entrada detrás de él Ása salió de su establo, del doble de grande que la propia cabaña, y lo olfateo amistoso. Tyra acaricio su cabeza y sonrió.

Sé que pensaras que es una mala idea considerando lo que me dijeron hoy, pero necesito ir al puerto antes de partir. Así que se paciente y espera aquí. – Ása subió la cabeza y lo miro, casi como juzgándolo. – Oye, oye… yo no soy el granuja vetado de los muelles por empujar a alguien al agua semi congelada con sus alas. – El lobo emitió un aullido grave, que termino en un gruñido de protesta y el elfo rio. – Claro, claro… accidentalmente.

Ása se le quedo viendo silencioso unos segundos antes de dar media vuelta y entrar a su establo, probablemente para echarse, y Tyra se fue sólo cuando lo vio desaparecer por completo.

El camino al puerto fue inesperadamente tranquilo. Hasta que llego a él. Aunque sabía que un barco con nuevos forasteros llegaría, jamás espero encontrarse con miembros oficiales de milicias extrajeras.

Pensó una palabrota cuando vio a los soldados cada vez más cerca y se cubrió la plateada cabeza con la capucha, a sabiendas de que tipos como ellos serían más difíciles de ahuyentar o intimidar que los demás, y volvió a pensar en más cuando noto como un par de ellos se aproximaban a él, con oficiales de mayor rango detrás al parecer justo después de dar un par de monedas a un sucio, sucio soplón cuyo rostro no alcanzó a ver, pero si su capa parchada y su enguantado dedo señalándolo.

Cuando lo encuentre… le arrancare la lengua. – Prometió enojado, intentando escabullirse entre el mar de gente local y de recién llegados, con la esperanza de perderlos.
 

Skygge

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Elion Aerendyl

Iseult es hermoso. O, por lo menos, este pueblo portuario lo es. Los edificios pequeños se ven poco térmicos, pero la gente se pasea por las calles vagamente iluminadas por pequeñas lámparas de aceite en poco más que uno o dos abrigos sobre sus hombros, y pronto Elion puede identificar con facilidad a los lugareños y separarlos de los forasteros con facilidad. Sus ojos vuelan de un puesto a otro, viendo la manera en que un humano le hace una seña a una elfa y ésta, con un suspiro pesado, muevesus brazos en largos movimientos circulares para pasar algo de agua de su tina a la del otro.

A él le gustaría poder admirar todo sin titiritar de frío.

Elion siente sus dedos hormiguear incluso bajo los gruesos guantes de piel que Sigrun había conseguido de alguno de los humeantes locales cerca del puerto, después de muchos ademanes por parte del dueño y miradas inamovibles por parte de su hermana.


—Este lugar es terrible —se queja Emrys por lo bajo momentos antes de tomar la cuchara del caldo que aún carga Elion entre sus manos y tomar un sorbo para intentar calentarse. Después se voltea hacia Sigrun, sus ojos entrecerrados—. Enséñame cómo haces eso de calentarte tú sola.

Sigrun hace una actuación de pensarlo; ojos cerrados, mano en la barbilla, expresión de duda. A su otro lado, Emrys suelta un ruido de desaprobación.

—Bien, sigamos, entonces —interrumpe Emrys antes de que Sigrun pueda terminar de molestarlo y aceptar la propuesta. Señala hacia uno de los puestos con la cabeza—. Creo que tenemos una pista.

Elion los sigue cuando comienzan a moverse, ojos buscando más magia como la suya y brincando hacia una de las enormes montañas nevadas, tan cerca que Elion siente que puede estirar los dados y tocarla.

Se queda atrás sin darse cuenta, y pronto tropieza con algo enterrado en el hielo. El primer sobresalto es lo que hace que suelte el tazón con sopa caliente, que se derrama, inservible, al suelo. Elion se tuerce salvajemente y logra recuperar el equilibrio…sólo para que su pie de apoyo se deslice, su cuerpo acostumbrado a entrenamientos ligeros, pero sumamente desacostumbrado al frío. No cae de bruces sólo porque reacciona a tiempo, endureciendo el hielo alrededor de su bota para evitar que siga su recorrido.

Toma un respiro hondo y mira a su alrededor. Sus hermanos están lejos, concentrados, junto a otros dos soldados, en un hombre encapuchado que comienza a señalar hacia su derecha. Un poco más y se hubiera perdido la vista del otro hombre; vestido de verde y de cabello largo, observándolos de cerca antes de desaparecer entre la gente tal cual sombra. Elion, por su parte, usa buena parte de su fuerza para soltarse de su propia creación y poder ponerse de pie.

Su grupo de mueve de nuevo. Habiendo volteado bruscamente hacia donde el hombre había señalado, sus hermanos y dos soldados de la tripulación caminan hacia un hombre alto que inmediatamente se cubre la cabeza y comienza a escabullirse entre la muchadumbre.


—Ah, —alcanza a exclamar Elion, súbitamente asustado al notar que nadie se ha percatado que no está con ellos. Avanza con dificultad por el hielo y la nieve, y desea, no por primera vez, tener la magia de su reino para derretirse un camino hacia su familia—. Esperen, esperen.

No lo grita, por supuesto. Elion no cree haber gritado en su vida, es más bien un cántico que sólo puede escuchar él, alarmado y con una presión en el pecho que se hace más pesada por momentos. No deja de repetirlo mientras intenta seguir al grupo, queriendo decirles que dejen de perseguir al hombre porque claramente no quiere ser encontrado.

Un segundo, puede verlos a todos.

Al siguiente, Elion está solo entre las calles de la aldea.

El puerto no se puede ver desde donde está parado, pero no cree haber seguido a los otros por mucho tiempo. Aún así, el mar de gente que se restriega contra él en su camino a donde sea que vaya no lo deja ver la calle para identificar sus opciones con tranquilidad.


—Oh, no —dice para sí. En su cuello, Lorcan se mueve un poco. Elion piensa en las palabras de su hermana, de cómo debía permanecer donde estaba y enviar a Lorcan a buscarlos. Frunciendo los labios y haciéndose varios pasos hacia atrás cuando algunos de los lugareños se le quedan viendo muy de cerca, Elion decide desobedecer. Se quita a Lorcan de entre sus abrigos y los abraza contra su pecho, sólo para que sus manos tengan algo que hacer que no sea temblar—. Vamos a un lugar con menos gente.

No sabe si se lo dice a sí mismo o a Lorcan, pero Lorcan hace un pequeño ruido, como si pudiera entender lo que Elion dice y le agradara la idea. Con ese ánimo, Elion elige una dirección al azar y comienza a caminar.
 
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Casis Toverda
[ Introducción ]

La noticia del descubrimiento de los Monolitos Därta había recorrido todo el continente. Normalmente en Winfrith dejamos pasar los acontecimientos en otros reinos pues creemos que son asuntos de ellos, pero esto se trataba de nuestros ancestros universales, de conocimiento perdido a lo largo de los años que simplemente teníamos que recuperar, y teníamos que apresurarnos. Los preparativos habían iniciado casi inmediatamente, cada día que pasaba era darle ventaja a los demás reinos. — Casis, esta es tu primer gran misión como miembro de la élite. — Dijo el alto mando militar mientras preparaban el transporte. — Justo detrás irán sabios y soldados dispuestos a asistirte cuando lo consideres necesario. — Asentí a la instrucción. Era la mejor decisión. La comunicación se mantendría con un pequeño sylph capaz de adoptar la forma de cualquier ave, ellos lo invocarían cada noche para encontrarme, lo que les informaría mi posición y cualquier situación en la que me viera envuelto. — Sé precavido y discreto... Los reyes confían en ti. —

El día llegó. El viaje sería por tierra y mar buscando ahorrar tiempo pero sobretodo tratando de pasar lo más desapercibidos posibles para evitar contratiempos. Los Winfrithianos rara vez salíamos de nuestro reino y más a lugares tan recónditos, incluso para mi la idea de ir mas allá era hasta cierto punto inquietante aún estando acostumbrado a cruzar las fronteras cada cierto tiempo acompañando alguna misión diplomática, pero tenía que hacerlo, ¿Quién mas si no era yo?... Aproveché cada día para meditar y buscar formas de acostumbrarme al inminente cambio de clima que prometía ser mas crudo que cualquiera de nuestros inviernos, por el momento no era nada que un poco más de ropa no pudiera sobrellevar.


[ Algún puerto de Iseult ]

Pasaron las semanas sin ningún contratiempo, llevaba ventaja de 3 días de viaje sobre los que me seguían manteniendo así una distancia razonable. Bajé del barco mercante que me transportaba hasta mi destino y miré atentamente a mi alrededor, a simple vista no parecía haber nada relevante en ese pueblo además del fuerte alboroto causado por lo que obviamente eran turistas atraídos por el reciente acontecimiento. A lo lejos pude distinguir un grupo con la bandera del reino Aodhán que probablemente llevaba unas horas ahí. — Calurosa competencia, genial. — Pensé mientras notaba como uno de ellos cruzaba mirada conmigo mientras el grupo lo había dejado atrás, creando una oportunidad para tomar ventaja.

Empecé a mezclarme entre la gente buscando no ser el centro de atención, cada que podía me detenía para revisar donde se encontraba el grupo y el que dejaron, dejaba que ambos se separaran más entre si para poder acercarme al último, poco a poco nos adentrábamos más al pueblo. En un momento mi objetivo empieza a moverse en otra dirección presentándose mi oportunidad para actuar. Caminando más a prisa busque sacarle ventaja por otra calle y rodeando una cuadra logré interceptarlo de frente.


— Se fueron en esa dirección — Le dije mientras me acercaba a él. Apunté con la cabeza hacía dónde los vi marchar antes de encontrarme con el elfo de cabello castaño, podría asumir que era más joven que yo pues sus rasgos no demostraban edad avanzada, sus ropajes daban la impresión de ser alguien de alta cuna, ¿Realeza tal vez?. Ya estando más cerca pude ver a la pequeña criatura que tenía contra su pecho, menos mal que mi afinidad con la magia de aire me permitía no parecer una amenaza ante ellos, si no lo contrario.

— Sígueme, te llevaré con ellos, no deberías de andar solo en un reino ajeno. — Le dije mientras pasaba a su lado para guiarlo hasta su grupo, si bien me daba igual su situación tal vez si lo ayudaba podía ganarme la confianza de ellos para asegurarme un camino más seguro hacía la meta. — Supongo que están buscando lo mismo que todos. — Después de unos cuantos pasos giré mi cabeza para asegurarme que me estuviera siguiendo para después seguir adelante.
 

Skygge

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Elion Aerendyl

De aquí hasta el fin del mundo, Elion jamás admitiría al grito de sorpresa que se le escapa de la garganta cuando el extraño aparece frente a él, aparentemente de la nada. Aprieta a Lorcan contra sí, dando un par de pasos hacia atrás, hasta que se golpea la cadera contra una pequeña barda de piedra que delimita el límite de una propiedad.

—Se fueron en esa dirección —dice el extraño, pero Elion está demasiado ocupado viendo cómo continúa acercándose como para ver hacia donde señala.

Elion da otro paso atrás, liberándose de la barda y sin quitarle los ojos de encima al hombre. Es más alto que él, aunque no por mucho y sus movimientos son ligeros a pesar de la nieve. De manera muy inoportuna, Elion recuerda las piedras que adornan su ropa el abrazo a Lorcan se vuelve también una excusa para esconder el broche de su abrigo, aunque no puede hacer mucho por los adornos de su cabello.


—Uhm —dice, inteligente—. Gracias. Creo poder regresar al barco.

Le miente al extraño con una sonrisa practicada, mientras pone especial atención en no mirar las cicatrices en su rostro. La pintura en su frente le es familiar, aunque no tiene idea de dónde ni por qué.

Lorcan se remueve contra sus brazos, empujándose con las patas traseras contra el pecho de Elion y posando las patas delanteras sobre sus brazos para acercarse más al extraño. Sus alas se despliegan al punto en que Elion casi no puede ver al frente y el corazón de Elion se acelera aún más, temiendo una pelea que sin duda terminará mal para él.


—Oye —dice bajito, lamiéndose los labios e intentando regresar a Lorcan propiamente a sus brazos, pero Lorcan, para su sorpresa, ronronea. Fuerte, además—. ¿Ah? Tranquilo, Lorcan.

—Sígueme, te llevaré con ellos. No deberías andar solo en un reino ajeno.

Está demasiado sorprendido para evitar que Lorcan se salga de sus brazos y de unas volteretas en el aire antes de regresar a sus hombros, haciéndose espacio entre sus pieles moviendo sus patitas con emoción. Elion jamás ha visto a Lorcan reaccionar de esa manera con nadie. Ve al extraño avanzar y comienza a caminar tras él, algo atónito aún.

—No sé exactamente qué es —admite Elion, pintando una sonrisa avergonzada en el rostro. Cuando uno de los lugareños se le queda viendo nuevamente, su vista pesada en sus ropas, Elion se adelanta con dificultad otros dos pasos para acercarse más al extraño—. Estoy aquí porque quería ver el lugar.

Y, bueno, no es una mentira. Sabe sólo la mitad de la historia, escuchada entre delgadas paredes de barco y sábanas cálidas mientras sus hermanos hablaban entre sí.

No reconoce en lo más mínimo el camino que están tomando, sólo que hay menos gente y no está seguro de si aquello debe preocuparle.
 
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Khall Luk’raf

Edad: 38
Orientación: Heterosexual.

Apariencia: Si habría que describirlo en una sola palabra, entonces sería magullado. Aunque sus ojos azules profundo son lo que destacan la poca compasión que puede haber en su ser, su cabello rubio peinado en trenzas que se aferran a su cuero cabelludo y la barba más oscura cuelga en una única muestran en rostro las cicatrices de batallas, aventuras y a veces, las marcas de los dioses.
Su altura es de 1.90 y su contextura sobrepasa la normal. Teniendo una espalda lo suficientemente ancha como sobresalir sobre sus compañeros, su musculatura acompaña su aura de “hombre de pocas palabras”.
Personalidad: Es una persona que no se va con rodeos o por lo menos en las cosas que no sabe o tiene que hacer. Es aplicado y riguroso ante sus actividades.
Por otro lado, en lo social, no habla mucho a menos que compartan una botella de Aguamiel con él o por simple hecho de preguntarle por sus hijos. Una persona que se apasiona por su forma de vida, pero aún más cuando habla de su familia. Siempre cuenta los días, agregando cada vez uno más con la esperanza que al llegar a sus cuarenta años, podrá volver con las historias de sus hazañas y sus tesoros de conquista.
Historia: Opcional.

Estatus: Caza recompensas.
Tipo de Magia:
Es humano, por lo que depende de su fuerza y su cabezadura astucia.

Armadura:
Casi siempre se lo ve portando una armadura de cuero endurecido, para ser liviano ante los movimientos y peleas; pero como siempre dice “Es mejor un yelmo de acero para frenar una flecha que un sombrero.

Arma: Lleva siempre dos hachas de ébano sujetas a su cintura, y una daga, del mismo material cruzada en su espada. Pero es más diestro con un hacha y escudo que con dos armas.

Extras:
  • Es nórdico, por ende extranjero, hace cinco años que está en Mojmír.
  • Qill, Armin, Diana y Bjkar, los nombre de sus cuatro hijos.
 
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MexFox

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Casis Toverda

— No sé exactamente qué es. — Contestó el joven elfo. — Estoy aquí porque quería ver el lugar. — Sentí un poco de decepción al ver que no podría sacarle información valiosa, pero hasta cierto punto confirmaba que él era alguien importante de lo contrario no estaría acompañado de la milicia de su reino...

Sin perder la orientación de vez en cuando lo guiaba por calles al azar para darle tiempo al grupo de llegar a su destino y de darse cuenta que les faltaba un acompañante, la tensión sería importante para la negociación. Entre más nos adentrábamos al pueblo menor era la gente que se veía pues al parecer el gran alboroto estaba principalmente en el puerto. Seguimos caminando unos pocos minutos hasta llegar al destino, una pequeña cabaña con una chimenea que apenas arrojaba humo así que alguien está o acaba de estar dentro y un establo considerablemente más grande enseguida.


— Llegamos. — Le dije al otro mientras que podíamos ver a su grupo a las afueras, logré distinguir entre todos a otros dos elfos que claramente eran los líderes y representaban al más alto rango en la milicia de Aodhán. Dos contra uno sería injusto si no supiera defenderme. Nos íbamos acercando cuando escuchamos como la conversación entre los elfos y los soldados subía de volumen, al parecer ya se habían dado cuenta de su error.

— No deberían dejar atrás a alguien tan importante en un pueblo lleno de extraños. — Hablé mientras me acercaba con cautela hacia ellos, iba apenas unos pasos adelante del joven para asegurar una distancia segura y ventajosa en caso de que las cosas se tornaran violentas.
 
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Shademan

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Saia DarkCore
Malefica H.jpg

Apodo: Daemon Elf
Edad: 130 años (30 años humanos)
Orientación: Homosexual

Apariencia: Hombre de rasgos muy peculiares, es un hibrido entre elfo y demonio por lo que presenta las caracteristicas basicas de estos, como la piel mas grisacea, cuernos despuntando de su cabeza, alas de demonio y colmillos más pronunciados. Su característica más notable son sus ojos de color amarillo intenso que le dan ese aspecto tan amenazador. Viste con ropas oscuras y algo tetricas aumentando asi el aspecto intimidante. Tiene el cabello negro y corto al que cuida con mucho esmero. También tiene perforaciones en las orejas y la lengua.

Personalidad:
Es bastante directo con las cosas, cuando desea algo no se detiene hasta conseguirlo y no tiene reparo en quitar de su camino todo aquello que le impida llegar a su objetivo.
También es bastante Ególatra, se siente el ser más perfecto que hay y discrimina a todos los que no piensen como él. Aunque como todos tiene un punto débil y es que siempre que le muestran algo de carne masculina de calidad, se vuelve un manso y hace todo lo que le pidan con el fin de llevárselo a la cama.
Busca siempre retos nuevos cada dia y contrincantes fuertes con quien medirse con la unica meta de ser el mas fuerte de todos.
Puede ser alguien cruel a tal punto de acosar y hasta violar a cualquiera que sea de caracter debil, sin embargo el lo ve como un método de "aprendizaje"
Biografía:
No conoce mucho de sus origenes, puesto que fue criado desde pequeño en un centro de acogida en el reino de Kinborough. Por su claro linaje de demonio sufrio de bulling en su niñez y esto solo logró que su caracter y personalidad se endurecieran con el tiempo. Siempre se mostró atraido por la magia negra y el ocultismo esto tambien impulsado por sus intintos de demonio. Debido a esto fue severamente castigado por sus cuidadores, sin embargo Saia no mostro ningun signo de arrepentimiento por ello. Cuando cumplio la mayoría de edad se presento indicios de ser un poderoso mago de tierra, ya que en una ocación pudo controlar a voluntad el crecimiento de varias plantas. Sin embargo no eran plantas autoctonas, sino una variedad nunca vista en Kinborough. Eran negras, desafiantes y con amenazadoras espinas que podrian desgarrar la piel de quien azotara, por lo que basó su magia elemental en la manipulacion de las plantas. Con el paso del tiempo se empezó a ganar la vida como caza recompenza, principalmente para los ricos y los nobles quienes siempre le encomendaban misiones sumamente peligrosa. Al principio solo lo hacia para nobles menos importantes, pero poco a poco su "Clientela" fue mejorando. Saia viajaba constantemente entre los reinos para aceptar trabajos ya que no tiene un hogar propio donde vivir.
Estatus social: Caza recompensa
Magia: Su magia base es la de tierra, con buen dominio sobre las plantas siempre y cuando este en un ambiente favorable para su uso, en climas fríos como en Iseult solo puede usar la plantas selladas en su báculo y recurre más a la ayuda de su espíritu para los combates. Secretamente estudió las bases de la necromancia hasta poder manipular espiritus caidos y conjurar distintos hechizos oscuros.
Extras:
☆Durante mucho tiempo practicó en secreto el prohibido arte de la Necromancia y lo combinó con el arte de la invocación de Winfrith hasta que a la edad de 60 años consiguió hacer un pacto con quien seria su espiritu acompañante y lo bautizo con el nombre de Dryon un elemental del bosque cuyo poder habia sido corrompido por un antiguo Nigromante.
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☆Tiene un báculo mágico con runas de tierra con el que intensifica su poder mágico y la fuerza de Dryon

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☆Su habilidad con la Necromancia no la usa muy seguido ya que esto podría acarrearle terribles consecuencias, como encarcelamiento y en el peor de los casos lo pueden condenar a muerte, es por lo tanto que solo conjura los hechizos oscuros en situaciones de peligro extremo
 
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Montañas de Iseult


— Stendarr y Arkay están de mi lado — volvía a repetir una vez más mientras quitaba la segunda hacha del cráneo de uno de los troles de escarcha que habían aparecido en su campamento. El viento helado hacía que el vapor de su aliento desapareciera frente a él en un abrir y cerrar de ojos.

Frente a la fogata había dos cuerpos más de troles albinos, criaturas endemoniadamente feas, sus tres ojos miraban inertes el fuego que ondeaba ante la ventisca y sus garras manchadas de sangre caían hacía adelante como si quisieran aún alcanzarlo.
A su izquierda, la mitad del laúd de Lurge un muchacho que era muy entusiasta y un increíble bardo, tapaba el torso o lo poco que había quedado de Alana, ella había sido la primera en morir cuando las bestias se le habían ido encima.

Nuevamente se sentaba frente al fuego una vez había recogido todo lo más importante, juntaba ante su rostro sus dedos ásperos y helados contemplando el crepitar de la madera tratando de recordar que había hecho mal. Aquellas bestias habían salido de la nada, lo cual le molestaba haciendo apretar sus dientes y sus manos entre sí. Tal vez el haber confiado en que Luger habría hecho un buen trabajo haciendo la última guardia y el haber conciliado el sueño por media hora o más.

Una vez el sol se asomaba por los picos más cercanos, el nordico nuevamente calzaba su yelmo de cuero y volvía a taparse con la capucha de su capa. Esos dos niños ya habían tenido una aventura y lamentablemente ellos no podrían contarla. Se sumaban otras dos historias que Khall contaría. La ciudad más cercana era Iseult, por lo poco que había prestado atención al bardo, la ciudad estaba cruzando la tercera montaña al este de donde estaba, por lo que tal vez al anochecer podría conseguir un lugar cálido donde poder descansar.



Entrada de Iseult - Un día y medio después-

Tal vez fue por el simple hecho de haber entrado en la cueva equivocada, y tal vez el hecho de haber encontrado una familia de osos polares hambrientos lo que haya hecho que su andar sea más lento y pesado; pero el hecho de haber conseguido garras y dientes de esos animales y unos buenos cortes de sus pieles le daba la intuición necesaria como para saber qué podría hacer negocios y poder tomar mucha aguamiel.

Aunque primero debería encontrar un lugar donde limpiarse la sangre y el hedor.



 

Shademan

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En el amplio salón de una lujosa mansión, Saia DarkCore, un peculiar hibrido entre demonio y elfo recibia las instrucciones para su último trabajo. El mayordomo le tendió una bandeja donde se encontraba el contrato de lealtad con su señor, un avaro terrateniente que habia puesto sus ojos en los monolitos Därta descubiertos por los cazadores Iseultanos y los secretos que estos pudieran abarcar. Saia leyó detenidamente el contrato y las pautas que el mismo presentaba, en el que ponia de manifiesto que solo se le pagaria si completaba con exito la mision y que no se hacia responsable por lo que pudiera pasarle. Cuando terminó de leer el contrato fijo la vista en el terrateniente quien reposaba comodamente en un sofá de lujo sosteniendo una copa de whisky.
-Ya tiene sus instrucciones señor DarkCore- dijo el magnate sorbiendo un poco del fino licor- confie en que cumpla con su parte.
Saia hizo una reverencia y guiado por el mayordomo salió de la mansión, el mayordomo volvio con su amo quien terminó su trago y esbosó una perversa sonrisa
-Señor, cree que sea correcto confiar este trabajo en alguien como el?-
-Su reputación le precede, es un buen caza recompenza a pesar de ser una abominación para nuestra raza, ademas esta ese extraño rumor-
-Amo, haga silencio por favor, nunca sabe que pueda estar oyendo-dijo temeroso el mayordomo a lo que el amo de la mansión respondió con una mirada de enfado y desdén
-Cállate imbécil -le espetó- no seas cobarde, personalmente no creo que ese estupido medio elfo conosca una magia tan poderosa como la necromancia, sin embargo de ser asi pienso entregarlo a la armada real en cuanto vuelva de la misión- solto una risa malvada- claro que primero robaré los conocimientos que tenga sobre esa magia arcana y junto a los secretos de los monolitos Därta me harán mas poderoso que nunca.
Ya lejos de la mansión
-Otro idiota que cae en la trampa- murmuraba satisfecho Saia mirando el contrato en sus manos, gracias a que al estar trabajando para una casa noble podria viajar con lujo hacia el reino helado de Iseult- ademas no creo que vaya a necesitar mas esto- dijo sacando una gran vara dorada con incrustaciones de diamantes- si vendo esto seguro me darán más que lo que iba a pagarme ese avaro-
Guardó la vara y tomando su báculo mágico lo golpeó dos veces contra el suelo, al instante la tierra se abrió y varias enredaderas emergieron dando la forma de una criatura, era un elemental de bosque pero su aspecto era mas tétrico que el resto de los espiritus de su clase.
-Cumpliste con la misión Dryon?- el elemental asintió con su entramada cabeza y señaló con sus ramas hacia la mansión que era devorada por las llamas- buen trabajo, por ahora vayamos al puerto, nos espera un largo viaje hasta Iseult, pero por ahora debes ocultarte-dijo dando volviendo a golpear el suelo con su báculo.
Al llegar al puerto se dirigió a la compañia de barcos mas costosa y mostrandole el contrato al capitan, obtuvo un camarote de lujo para su completo disfrute- me pregunto que me esperara en Iseult.
 

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Tyra Kaj.

La huida del puerto fue sencilla para Tyra, que conocía cada rincón del pueblo y sus útiles callejuelas entre puesto y puesto como la palma de su mano, a diferencia de sus perseguidores que paraban cada tanto, inseguros de donde dar el siguiente paso en el mar de gente de los mercados.

De haber sido más tonto o más joven, habría celebrado en el instante en el que vio a los soldados correr en dirección opuesta tras una astuta finta, pero sabía que tenía que apresurarse a salir de la aldea o de lo contrario otra sabandija lo señalaría, justo como la anterior.

¡Esos soplones…! - Chasqueo la lengua, molesto y trotando a su cabaña, recordando a otros. – Dicen querer a los forasteros fuera, pero aman su maldito oro. – Pensó, incapaz de dejar de fruncir el ceño.

Cuando su hogar se hizo visible a la distancia, Tyra dejo el trote lento, pero estable para evitar resbalar en la nieve y comenzó a correr tan rápido como se lo permitieron las piernas.

Entro a la cabaña azotando la puerta al abrirla, tropezó con la silla que dejo mal acomodada camino a la habitación, pero sin caer, y tomo las cosas que preparo de ante mano para la caza esa mañana: Una capa más abrigada, una alforja con suministros para dos días, la armadura que planeaba ponerse, pero que se le iba cayendo en dirección al establo pieza por pieza, y su vieja y confiable hacha, que llevaba bajo el brazo por el mango.

Pero cuando dio media vuelta para recoger una greba, se dio cuenta de que los extranjeros ya estaban ahí a escasos metros, cansados y con otros cuatro que venían detrás.

– ¡Tú…! – Grito uno de los dos soldados que llegaron primero cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que se escucharan a pesar de los silbidos del helado viento. Pero la respiración le faltaba y tuvo que tomarse un segundo para apaciguar sus jadeos antes de volver a hablar. - ¿Eres el cazador…? – Jadeo de nuevo, y él otro continuo por él.
– ¿Eres… Tyra Ka…? –
No. – Negó al instante, interrumpiendo al soldado y sopesando todas las opciones posibles para huir nuevamente.

Y cuando creyó que la única alternativa era el usar la magia elemental, las voces del resto de elfos que llegaron después los distrajeron a los tres. Sus armaduras y vestimentas complementarias distaban mucho de un civil o militar común, y uno de ellos llevaba una pequeña criatura naranja revoloteando sobre sus hombros.

No deberían dejar atrás a alguien tan importante en un pueblo lleno de establos. – Alcanzó a escuchar Tyra a lo lejos, lo que dio inicio a un intercambio de palabras aparentemente hostiles, causando que los soldados se dieran vuelta y alejaran la vista de él.

El cabello plateado miro a los establos y sus ojos dorados resplandecieron.

…te veo en la taberna, Ása… - Comando sin decir nada, antes de soltar todas sus cosas y comenzar a correr sin que lo notaran los soldados, ni los aparentes nobles que seguían discutiendo.

Si algo había aprendido Tyra de las cantinas, era que los altercados ajenos son la cubierta perfecta para actuar sin ser visto en cualquier situación.

Los dioses sabían que se había salvado de varias provocándolas él mismo.


El lobo alado no llegaba, y Tyra comenzó caminar de un lado a otro en el local semi vacío, hasta que el cantinero lo tomo por los hombros, rígidos por la tensión, y lo obligo a sentarse en una mesa junto con él.

Ese granuja… - Maldijo Tyra por lo bajo, y Murtagh, el tabernero, se rio sonoramente mientras servía dos tragos de una botella sin etiqueta.
– Ese lobo astuto se está vengando de ti por utilizarlo como almohada todos estos días. – Dijo, acercando el pequeño vaso de vidrio a Tyra, quien lo rechazo con un ademan de la mano. – ¿Sabes…? Esto que te estoy ofreciendo es mi propia formula. – Esbozo una sonrisa maliciosa, y continuo. – Es mi mejor creación. –

Tyra volvió a rechazarlo con la cabeza, pero…

¿La mejor? – Preguntó, mirando el líquido verde oscuro con curiosidad mal disimulada.
– Sólo toma un trago antes de irte o de que me arrepienta de dejar que un peso ligero como tu lo beba. –
El cazador se relamió los labios con tentación. - ¿Es fuerte? – Preguntó de nuevo.
– Nah. – Respondió el mayor de cabeza pelirroja y rala.
Pero cuando Tyra se lo empino de golpe, el alcohol quemo su garganta como una braza ardiente. - ¡Viejo menti…ro…so! – Hablo entre tosido y tosido, con los ojos llorosos y la cabeza dándole ya vueltas.

– ¡Eso te enseñara a no dormir en mis establos todas las noches, principito! – Se burló Murtagh, golpeando su muslo con la mano extendida y riendo tan fuerte que la cara pecosa se le puso roja.

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Skygge Skygge MexFox MexFox Bebió la pócima, ¡Besenlo ya!
 
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