+18 Rol Mojmír y los Cuatro Reinos.

.Krauser

Non timebo mala
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Tyra Kaj.

Las acciones y palabras de Saia en post de su repentino y milagroso cambio de actitud extrañaron a Tyra, quién sabía mejor que nadie que las personas eran incapaces de cambiar de un minuto a otro. Pero mientras no le ocasionase más problemas durante el viaje gracias a la fachada, no era un tema en el que le interesara ahondar realmente.

Él se centraría en lo suyo, intentaría llevarlos y traerlos de regreso sin contratiempos, y lo demás… no sería su asunto.

Murtagh… - Llamo el elfo plateado a su amigo y tabernero al notar que ni el príncipe Elion ni sus hermanos aceptaron la bebida que el ser alado ofreció, a pesar de que el castaño no dejaba de tiritar por el frío. Aunque no podía culparlos después de la pelea que este provoco con el mayor de ellos. – Trae algo caliente, - Pidió cuando el hombre mayor se acerco a la mesa, y añadió. – y nada de alcohol para mí. – Su petición sonó más a una advertencia, a lo que Murtagh asintió con la cabeza, pero con una expresión divertida, y se retiro a por algo de sopa y bebidas para todos ellos.
Bueno, supongo que no importa que haga, – Soltó Saia de repente, suspirando. - seguirán viéndome como un monstruo, ¿verdad?
Tyra dejo escapar un bufido al escucharlo. – Tu aspecto es extraño y admito que no da la mejor de las impresiones. – Comenzó a decir el cazador, tomando el recipiente que ofreció a Elion y que seguía en la mesa, quito el corcho y aspiro el aroma, herbal y aromático, más no bebió nada. – Pero fueron tus acciones las que te marcaron como tal, - Tyra dejo el botellón de lado, y regreso sus manos a la cabeza de Ása que parecía estar dormitando. – así que no esperes que cambien su opinión sobre ti tan rápido, - Se refirió a los Aodhános frente a él. – cuando intentaste pelear a muerte con uno de ellos por una rabieta nada más llegar.

Los príncipes se removieron incómodos en sus asientos por el rumbo de la conversación, pero en la mirada de Emrys se noto un atisbo de aprobación mal disimulada por lo dicho. Tal parece que, en ese asunto, tanto él como Tyra opinaban igual.

Eres alguien muy interesante Tyra, – Dijo Saia de repente, extrañando un poco al cazador. - lleno de misterios y secretos, claro que yo soy el menos indicado para decírtelo. – El hombre sonrió, dejando ver sus colmillos. - El príncipe que decidió ser cazador, una historia muy inspiradora la verdad. – Tyra frunció el entrecejo al escuchar su antiguo título otra vez. Aunque sus hermanos de tribu solían hacer bromas al respecto, estas jamás lo habían molestado antes y, sin embargo, escucharlo ahora de la boca de un forastero pareció picarlo en una llaga que hasta ese momento no sabía que tenía. - Sin embargo, debo admitir que eres un hombre muy atractivo. – Termino, apoyándose sobre sus brazos en la mesa y mostrando su lengua, en donde podía verse una inusual perforación.

Tyra abrió la boca, pero no pudo decir nada. El gesto lo tomo totalmente por sorpresa y fue incapaz de reaccionar al instante, como usualmente hacía. Acaso… ¿Acaso él estaba…?
Pero entonces Ása respondió por él, dejando salir de sus fauces un gruñido gutural y molesto desde su posición. Tyra acaricio su cabeza nuevamente, tranquilizándolo, y trato de retomar el hilo de la conversación, ignorando lo que sea que Saia parecía traerse entre manos para con él.

Lo siento. – Se disculpo sin sentirlo, y sin poder ocultar una sonrisa por la intervención de su lobo. – Ása puede ser... sobreprotector.



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Skygge

The hate of men will pass, and dictators die.
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Elion Aerendyl
» Interior del bar

Elion observa el vaso de líquido verde con aprensión. Humea, pero Elion no está completamente seguro de que aquello pudiera ser una buena señal. Mira hacia la barra con añoranza; tanto Khall como Casis parecen haber entablado una plática o, al menos, Casis parece haber perseguido al otro y planeaba hablarle hasta que Khall le respondiera.

Con un trago de saliva, Elion vuelve a mirar el líquido verde.


—Murtagh —llama de pronto Tyra y Elion regresa su vista hacia la barra para ver que el tabernero se acerca. A su lado, Sigrun se inclina hacia el frente y aleja con una mano la bebida que Saia había dejado sobre la mesa—, Trae algo caliente y nada de alcohol para mí.

El tabernero sonríe divertido, apretando la boca para evitar reír. Se retira y Elion le lanza una tímida sonrisa a Tyra, aunque aún no se atreve a decir nada y Tyra no parece notarlo. No es hasta que Murtagh regresa con sopa que Elion saca sus manos de debajo de sus piernas para tomar el tazón entre sus manos hasta ponerlo frente a él, agachándose más para que el tabernero pudiera repartir el resto de las cosas a sus hermanos por sobre su cabeza.

—Bueno, supongo que no importa que haga, —suelta Saia de pronto, con un suspiro—, seguirán viéndome como un monstruo, ¿verdad?

Elion cierra la boca alrededor de su cuchara y deja que la sopa caliente su interior. Se quita los guantes para sujetar su tarro de hidromiel, cerrando los ojos cuando el barro casi le quema la piel. No puede evitar el pequeño suspiro que se le escapa mientras Tyra continúa hablando, explicándole a Saia por qué nadie quería tomar lo que él continuamente dejaba sobre la mesa como tributo a nadie.

—No esperes que cambien su opinión sobre ti tan rápido —había dicho Tyra, seguramente intentando tranquilizar la situación. Pero conociendo a Emrys, sabiendo la actitud de Sigrun contra cualquier cosa que pareciera sobrenatural por las teorías de conexión entre eso y la obscura magia enterrada en lo profundo de la historia, Elion no está seguro de que su opinión fuera a cambiar en lo absoluto.

Un pequeño empujón en su barbilla logra que Elion sonriera genuinamente. Lorcan se desenreda perezosamente de su cuello y se posa sobre la mesa, le da unos golpecillos a Elion con su pequeña patita, y Elion, a quien nunca le han permitido hacer tal cosa, acerca su cuchara hasta que Lorcan se estira hasta poder lamer la cuchara con una diminuta y larga lengua.


—Eli —suspira Sigrun y Elion tiene en sí el suficiente empuje como para reír. Vuelve a cercar la sopa caliente a Lorcan y él vuelve a beber con una emoción que Elion no había visto nunca en él. Elion vuelve a servir la cuchara y esta vez la mete a su boca, feliz de escuchar los quejidos de sus hermanos.

—Debo admitir que eres un hombre muy atractivo.

Elion procede a toser alrededor de su cuchara. Con Sigrun poniéndose en acción de inmediato, dándole palmadas en la espalda y preguntándole si está bien, lo único que Elion puede hacer es mirar hacia el frente. Saia esta apoyado sobre la mesa, viéndose perfectamente a gusto con la forma en que Tyra abrió la boca, claramente sorprendido. La perforación en su lengua brilla bajo las luces del bar y Elion nota de inmediato la incomodidad de Tyra mientras su vista se fija en ella.

No tiene idea de qué hacer. Elion busca en su mente algún pasaje de un libro, algo sobre diferentes culturas y el desenfreno de algunas de ellas y se pregunta si Saia o si Tyra pertenecen a alguna de ellas. Elion abre la boca también, aunque no tiene palabras. Emrys abre la boca también, su ceño fruncido, cuando Ása gruñe peligrosamente desde las piernas de Tyra.


—Lo siento —se disculpa Tyra con una sonrisa que Elion no tiene la menor idea de cómo interpretar—, Ása puede ser... sobreprotector.

Elion levanta un poco la cabeza para ver mejor a Ása, pero la realidad es que la posición del lobo no ayuda para nada cuando sus ojos se clavan más o menos fijamente en el regazo de Tyra y él tiene que voltearse inmediatamente antes que sus pensamientos vuelen ante la insinuación de Saia.

—¿Estás bien? —pregunta Sigrun, su voz un listón de preocupación y Elion siente su mortificación aumentar cuando su mano se posa sobre su frente de todas maneras como si quisiera verificar que realmente no había fiebre.

—Estoy bien —insiste Elion, carraspeando un poco y volviendo a su sopa. El silencio incómodo en la mesa reina hasta que Lorcan vuelve a darle unos golpecillos en el brazo y Elion vuelve a ofrecerle una cucharada de su alimento.

Lorcan da vueltas de emoción sobre la mesa y se voltea de pronto, alejándose de él para caminar hacia el otro lado de la mesa y saltar sobre la cabeza de Ása como si buscara una cama caliente después de una sabrosa comida. Lorcan lo mira a él. Lenta y deliberadamente se acurruca en la gran cabeza del lobo.


—Lo siento —puede escuchar su propia vergüenza en su voz—, es algo mimado.

Es entonces que recuerda la gigante pared de hielo. Los movimientos fuertes y seguros, sin duda practicados día con día. Sólo con ello, Elion supo que sus estilos eran sumamente diferentes y un extraño cosquilleo asalta su pecho.

—Tyra —dice Elion, aunque no tiene idea de a donde va con esto—, lo que hiciste afuera… ¿hay algún… um… hay algún secreto para eso?

 

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Non timebo mala
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Tyra Kaj.

Tyra dejo de lado el tazón de sopa que Murtagh trajo para él casi en el momento en el que se lo puso en frente, puesto que su atención inevitablemente fue a parar a la pequeña criatura que acompañaba al príncipe Elion, el cual se alimentaba gustoso del alimento que su propio amo le ofrecía.

Antes no lo había notado, pero ahora que el ambiente estaba más tranquilo entre todos, era lo único que podía mirar.

Lo siento, — Se disculpo el elfo castaño, avergonzado, cuando el pequeño dragón voló hacia él, recostándose sobre la cabeza de Ása con total confianza. — es algo mimado.

Tyra hizo un gesto restándole importancia, y sin poder evitarlo, acaricio con la yema de los dedos al aparente nuevo amigo de su lobo. Este no se movió ni pareció molestarlo su toque, pero aparto su mano igual por temor a perturbar su sueño.

Sin duda era una criatura curiosa. Los pocos dragones en Iseult residían en las montañas, y no eran para nada amistosos, ni parecidos en tamaño.

Tyra, — Lo llamo el Aodháno menor, distrayendo al cazador de seguir observando al dragoncito. — lo que hiciste afuera… ¿hay algún… um… hay algún secreto para eso?
Tyra no supo a qué se refirió en un principio, aunque estaba seguro de que no preguntaba por su gloriosa escena de borracho. - ¿Te refieres a la pared de hielo? – El joven asintió, y el cazador pensó un momento antes de contestar. – En la magia elemental… crear elementos de la nada es difícil. - Comenzó, aunque no estaba seguro de si podría darle una respuesta satisfactoria o si quiera apropiada. Tyra era un mago más que decente, pero jamás se le había pedido ninguna clase de consejo antes que no estuviese relacionado a la cacería. – Pero aquí, en Iseult, estamos en contacto constante con nuestro elemento insignia, a cualquier parte que vayamos. Manejar el hielo o la nieve para transformarla en agua se nos da naturalmente, lo que además nos evita mucho desgaste de energía. Así que… utilizar este mismo para moldearlo con magia no es muy diferente. – Tyra guardo silencio un segundo, sintiendo el calor de Ása en sus piernas. Realmente nunca se había puesto a pensar sobre el tema en detalle, debido a cómo lo habían forjado, a él y a su magia, fue más de acciones que a base de estudio. – Aunque si realmente esta interesado en el tema, alteza, tal vez debería de hablar con alguien que se dedique a ello, - A la enseñanza de magia. – yo, evidentemente no soy ni podría ser un buen maestro. – El joven lo escuchaba atento, y cuando termino de hablar, fue Tyra a quién comenzó a asaltarlo la curiosidad. – Pero, es extraño… aunque he conocido a pocos magos de fuego, Aodhános o no, jamás estuvieron interesados en esa clase de temas, sobre la magia de hielo o agua. – El cazador entrecerró los ojos, como analizando a Elion, causando que la desconfianza en los semblantes de sus hermanos aumentara, más no interrumpieron. – Porque… lo eres ¿o no…? Un mago de fuego. – El príncipe quiso decir algo, pero no parecía ser capaz de encontrar las palabras, y la curiosidad de Tyra no hizo más que aumentar.



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Elion Aerendyl
» Interior del bar

Tyra se veía dudoso mientras hablaba, como si no pudiera lograr expresar la magia con palabras. Elion podía entender; por años, su maestro había intentado hacer que la magia brotara de sus venas explicando teoría, intentando definir las sensaciones del cuerpo al dejar libre una llama y, cuando eso no había funcionado, había optado por intentar sacarla de él con arrebatos de violencia.

—En Iseult, estamos en contacto constante con nuestro elemento insignia, a cualquier parte que vayamos. Manejar el hielo o la nieve para transformarla en agua se nos da naturalmente, lo que además nos evita mucho desgaste de energía. Así que… utilizar este mismo para moldearlo con magia no es muy diferente.

Elion nunca vio a sus hermanos mayores aprender, la mayoría ya había sido un adulto por casi un siglo antes de nacer él e incluso Kass, sólo veinte años mayor que él, había terminado su educación elemental y se había enfocado en estudiar nuevos usos de catalizadores de magia. Aún así, Elion cree que la magia fue así para ellos; una cosa innata y terriblemente personal.

—Entiendo —dice, con una sonrisa un poco triste. Puede ver la figura de Saia aún parada a su lado, y hace su mayor esfuerzo por no mirar, sólo para evitar tener que imaginar la forma en que se le había insinuado al otro.

Por un momento, se pierde un poco. Observa a Lorcan, perfectamente desparramado sobre la cabeza de Ása, y vuelve a levantar la vista de inmediato. Sus manos, ahora colocadas firmemente alrededor de su vaso, cosquillean con el calor de la hidromiel y, buscando evitar decir algo que haga sentir mal a Tyra, lo levanta y bebe un sorbo.

—Aunque si realmente está interesado en el tema, alteza, tal vez debería de hablar con alguien que se dedique a ello. Yo, evidentemente no soy ni podría ser un buen maestro.

—Creo que podrías —dice, aunque lo hace tan bajito que apenas logra escucharse él mismo—. Si quisieras intentarlo.

Tyra inmediatamente entrecierra los ojos y Elion lucha porque sus hombros no se encuentren con sus orejas. Abre la boca, la cierra y se pregunta si habló demasiado fuerte, si ya ha logrado ofender a su guía aún cuando el viaje ni siquiera ha iniciado.

—Aunque he conocido a pocos magos de fuego, jamás estuvieron interesados en esa clase de temas, sobre la magia de hielo o agua —dice Tyra. Elion no necesitaría más evidencia para saber que estaba frente a un cazador; uno peligroso. A su lado, Sigrun se pega un poco más a él, su brazo rodeándolo de la cintura a la vez que entrecierra los ojos ella también—. Porque… lo eres ¿o no…? Un mago de fuego.

Elion traga saliva. Se relame los labios. Frota sus manos entre sí. Tiene vagas memorias de su antiguo maestro y la decepción y furia en su rostro cuando Elion había movido no la flama de la vela, sino el recipiente con agua a su lado. Recuerda haberse visto en su espejo durante días después de aquello mientras, tras las puertas de su habitación, los sirvientes murmuraban sobre el color de sus ojos.

Con cuidado, Elion levanta su vista, que había recaído sobre su plato y traba ojos con Tyra antes de regresar sus ojos a donde pertenecen. Observando su sopa enfriarse, Elion sacude la cabeza en negativa, los movimientos cortos y apenados.

—Lo siento —dice. Sabe que hay personas en este mundo que le reprocharían haber nacido entre la realeza, y que hay otras que verían su magua como un insulto personal hacia ellos. Tyra parece sólo curioso, pero Elion acaba de conocerlo y no tiene idea de que podría hacerle si llegase a molestarse.

Y, a pesar de todo, Elion toma la peor de las opciones. Sin voltear para ver quién más podría estar observando, Elion respira hondo y hace un delicado movimiento con la mano. La sopa que Tyra había dejado de lado se levanta como si alguien la hubiera suspendido de un hilo y prontamente vuelve a caer sobre el tazón.

—Un mago de fuego está intentando adaptar los movimientos que conoce para mi… —explica, aunque sabe que su voz está temblando. Fija su vista en Lorcan, y desea que el dragoncillo se despertara y volviera a enrollarse en sus hombros—. Pero… creo que no podré hacer lo que tú hiciste nunca.


 

Shademan

The Vampire Lord, Whee
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El elogio al cazador causó que el menor de los principes tosiera un poco atorandose con la sopa que tomaba, ante lo cual su hermana rapidamente le dio algunas palmaditas en su espalda, por otro lado la expresion en la cara de Tyra era deliciosa, por fin habia callado a ese cazador tan creido, un simple alago hacia él lo había dejado sin habla y hubiera sido completamente genial sino fuera porque ese lobo salío en su defensa, gruñendole con fuerza al hibrido desde donde estaba.
-Lo siento- dijo Tyra acariciando de nuevo a su bestia- Ása puede ser... sobreprotector.
-Eso es admirable de su parte-dijo Saia sin abandonar su postura a la vez que sus alas se agitaban un poco levantando una ligera brisa que alboroto el pelaje de la bestia- una criatura tan leal como tu lobo solo demuestra lo grande que es tu magia de dominacion, o solo se trata de que te tiene mucho cariño.
El demonio tomó el porrón y lo volvió a guardar puesto que Elion no quiso beber del té. El principe de Aodhan se notaba realmente nervioso por como Saia se había comportado hacia su hermano.
El silencio en la mesa se hizo incómodo, fue entonces que la pequeña criatura alada del principe le pidió a su amo algo de alimento por segunda vez. El joven llenó un poco su cuchara con sopa y se la acercó a la boca del dragoncillo el cual la lamió con gusto. Seguidamente correteó por la mesa para de un salto posarse sobre la cabeza del lobo y acurrucandose sobre la misma
-Lo siento- dijo el menor con un tono de vergüenza en su voz- es algo mimado.
Saia contemplaba espectante la escena a su alrededor, el humano y Casis seguían con su plática pero desde su lugar y por el bullicio del bar no podían escuchat nada de lo que hablaban. Volvio su vista a Elion quien se encontraba nervioso como de costumbre, tal vez por el comentario del demonio sobre lo atractivo que era el cazador o tal vez era algo más.
- lo que hiciste afuera… ¿hay algún… um… hay algún secreto para eso? – preguntó el chico
¿Te refieres a la pared de hielo? – el principe asintió, el cazador hizo una pausa como eligiendo sus palabras– En la magia elemental… crear elementos de la nada es difícil...- empezó una larga explicación sobre como los magos iseultanos tenian gran dominio sobre su elemento base debido al clima favorable, el hibrido sabía muy bien a que se referia, su magia en particular era más poderosa en climas donde la vegetacion fuera abundante. El demonio escuchaba la plática de aquellos dos y por alguna razón tenia la impresión de que el joven aodhano tenia una especial curiosidad sobre la magia de agua de Iseult, algo muy extraño para un mago de fuego. A no ser que no fuera un mago de fuego como tal
-Porque… lo eres ¿o no…? Un mago de fuego.- dijo de repente Tyra como adivinando los pensamientos de Saia. El joven aodhano se veia muy nervioso por las palabras del cazador, movia las manos con temblor y parecia no querer levantar la vista
"Entonces, sera posible que este aodhano sea un mago de agua?, que interesante giro de acontecimientos"- pensó el híbrido viendo la expresion de nerviosismo en el rostro del joven- "Tal vez vino para poder mejorar su magia"
—Un mago de fuego está intentando adaptar los movimientos que conoce para mi… -dijo el joven confirmando las sospechas del demonio-Pero… creo que no podré hacer lo que tú hiciste nunca.
-Vamos alteza-dijo Saia viendo al joven a los ojos- si realmente eres un mago de agua, él estar en Iseult te ayudara a mejorar tu habilidad- el demonio deseaba ver con sus ojos que tan lejos podria llegar ese patético principe- Ya oiste a nuestro sexy guía, en un lugar frio como este el elemento agua es mucho mas fácil de manejar
El demonio entonces tomo su báculo, el cuál se abrió por la punta y dejo caer una semilla en su mano
-Esta semilla es de una flor muy especial, se alimenta de la energía mágica a su alrededor, cuanto mas magia se le brinda, más grande crecerá- el demonio entonces aplicó un poco de su magia a la semilla, la cual empezó a crecer hasta tomar la forma de una flor de color verde y plateado- El color de la flor variará en dependencia del elemento base del mago, verde y plateado, elemento tierra, color azul celeste, elemento agua, color rojo fuego, elemento fuego y amarillo claro, elemento viento, este metodo es usado por muchos magos para medir su habilidad, intentalo- Elion no se movió de su sitio pues se veía aún el temor y la desconfiansa en su rostro.
"No esperes que cambien su opinión sobre ti tan rápido" el demonio recordó las palabras del cazador y penso que podia usarlo de puente para llegar a ellos, es increible hasta que punto su paciencia estaba llegando.
-Mira principe Elion- suspiro por enesima vez- es obvio que ninguno de ustedes podrá cambiar de opinion acerca de mi debido a la disputa que tuve hace rato con su hermano- dijo cambiando su semblante a uno más serio y "aterrador" por asi decirlo- ninguna de las cosas que he hecho a logrado que cambien respecto a mi, asi que no lo haré más, aunque no lo parezca yo tambien tengo orgullo, tal vez durante el viaje logren pensar de manera diferente- Saia se volteo hacia el cazador y le ofreció otra de las semillas.
-Puede que en mi no confie-dijo el demonio- pero por lo visto en ti tienen otra persepectiva, podría hacer la demostración, asi verán que no miento.
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Tyra Kaj.

La demostración mágica del príncipe Elion dejo a Tyra levemente sorprendido. Si bien, sus preguntas y curiosidad sobre técnicas de hielo lo habían hecho sospechar en un principio, no espero que compartiera con ellos que realmente, su elemento no era el fuego. Tyra removió la sopa con la cuchara, y no pudo evitar mostrar una media sonrisa mientras lo hacía.

Sé que la magia elemental suele ser caprichosa, y no esta siempre dictaminada por la sangre, - Hablo, llevándose a la boca una cucharada de caldo, todavía caliente a pesar de la previa manipulación. – en esta misma aldea tenemos a un par de magos tierra y en otra no muy lejos conozco a uno que maneja el aire, ¿sabe? – El príncipe lo miro, ya no tan nervioso, aunque podía apreciarse en sus hermanos una especie de preocupación por el hecho de que este mostrara su naturaleza mágica a unos extraños. – Pero el fuego… - Tyra volvió a ignorar su tazón, recargándose de lleno en el respaldo de la silla y viendo a un punto inexistente en el techo como pensando, y cruzo los brazos sobre el pecho. – Sé que, de haber nacido yo con un elemento tan opuesto al de mi nación, mi padre hubiese… - Se callo de pronto, sorprendido de lo que estuvo a punto de compartir con alguien que justo conoció, ¡y un Aodháno además! Regreso la vista a las personas frente a él y cambio lo que quiso decir por otra cosa. - ¿Cómo a sido eso para usted? – Preguntó. – Ser un mago de agua cuando se es parte de la realeza Aodhána, me refiero. – El mayor, Emrys, abrió la boca al instante, con la obvia intención de terminar la conversación, pero Tyra se adelantó y siguió hablando. – Aunque claro, no es necesario que responda a una pregunta tan personal, viniendo de alguien como yo. – Un extraño.
Emrys apretó los labios, y la princesa le dedico una mirada como intentando apaciguarlo, pero sin mucho éxito al parecer. – Elion, - Hablo a su hermano menor, pero sin despegar la vista del cazador. – no es necesario que hables de estos temas con él. – Sus ojos pasaron de Tyra a Saia, y continuo. – Con ninguno de ellos. –
Tiene razón… - Concordó el elfo plateado, removiendo una vez más su desatendida sopa, aunque esta vez, sin la necesidad de la cuchara. Los ojos de Tyra resplandecían, signo del uso de su magia. – me disculpo si me sobrepase, altezas. – Al decir eso, Saia dejo de lado su silencio, dirigiéndose al príncipe Elion.

Si realmente eres un mago de agua, él estar en Iseult te ayudara a mejorar tu habilidad, - El ser alado se volvió para con el cazador entonces. - Ya oíste a nuestro sexy guía, en un lugar frío como este el elemento agua es mucho más fácil de manejar. – Las palabras de Saia volvieron a tomar a Tyra con la guardia baja, quien no pudo responder con nada más que con una expresión incomoda.

¿De verdad esta… persona había puesto los ojos en el de esa manera? De ser así, el viaje por venir se sentiría aun más largo de lo que realmente era. Lo último que Tyra quería era involucrarse con estos extranjeros más de lo que debía.
Saia continúo hablando, mostrando unas curiosas semillas y expresando su descontento cuando ni Elion ni sus hermanos aceptaron su nuevo intento por simpatizar con ellos.

Ninguna de las cosas que he hecho ha logrado que cambien respecto a mí, así que no lo haré más, aunque no lo parezca yo también tengo orgullo, tal vez durante el viaje logren pensar de manera diferente. – Al parecer este hombre no era para nada paciente, ya que no habían pasado un par de horas desde que las aguas se calmaron entre todos todavía.
Saia, - Lo llamo por su nombre por primera vez, evitando el apodo que uso antes estando ebrio. – ninguno de nosotros tenemos porque ser amigos, o si quiera caernos bien. – Y era verdad. – Así que puedes parar, sólo… pongamos de nuestra parte para tener una excursión tranquila. – Aunque a estas alturas, Tyra sabía que sería probablemente imposible.
Puede que en mí no confíen, pero por lo visto en ti tienen otra perspectiva, - Dijo al cazador. - podrías hacer la demostración, así verán que no miento.
Tyra dejo escapar un suspiro cansado. – Dices que con esto medirás mi habilidad, ¿no? – Tomo la semilla con el dedo índice y pulgar, y la examino un segundo, pero sin aplicar nada de magia que pudiese absorber. – No sé de qué te sirva eso, porque cuando salgamos allá afuera, te darás cuenta de que se necesita algo más que habilidad mágica para sobrevivir al hielo. – La semilla entonces comenzó a resplandecer, y de ella broto una planta, frondosa y de hojas azules que envolvió la mano del cazador, bajando por su codo hasta la mesa como una enredadera, más por ningún lado podía verse algo parecido a una flor, ya que, más que una planta florar, parecía una hiedra.


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-Saia, ninguno de nosotros tenemos porque ser amigos, o si quiera caernos bien- habían sido las palabras de Tyra en respuesta al comentario del demonio, quien evito por todos los medios soltar una risa, Ninguno de ello le agradaba lo más mínimo, o bueno casi ninguno. Reconocía que la personalidad del cazador era atrayente, además de que era bastante apuesto para vivir en un lugar lleno de bárbaros.
-Dices que con esto medirás mi habilidad, ¿no? – El cazador tomó la semilla y la estudió cuidadosamente, pues al parecer no se creía tampoco lo que había dicho Saia.
-Exacto, solo tienes que concentrar tu energía mágica en el centro de la semilla- dijo el híbrido sin apartar la vista de los ojos del cazador- Funcionará aunque no seas un mago de tierra.
No sé de qué te sirva eso- le respondió Tyra- porque cuando salgamos allá afuera, te darás cuenta de que se necesita algo más que habilidad mágica para sobrevivir al hielo.
Ese punto el demonio lo sabía perfectamente, la magia por si sola no era suficiente para sobrevivir a situaciones peligrosas, como caza-recompensa que era, el demonio estaba preparado para enfrentar situaciones adversas de todo tipo, aunque tal vez en esta ocación necesitaria de la ayuda de Tyra mas de lo que deseaba.
-Crees que no lo sé mi lindo guía, soy mercenario y en mas de una ocación mi vida a estado en peligro.-El demonio solo chasqueó su lengua un poco logrando que su perforación brillara bajo la luz del local.
El cazador pareció ignorar esto último y centro su energía en la semilla, la cual empezó a brotar en una hiedra de color azul que rodeó el brazo del cazador bajando por su codo hasta la mesa. Aquello sorprendió al híbrido, ese iseultano era increible

--Es genial, pero creo que es mejor si...- dijo Saia al ver la planta que rodeaba su brazo, rápidamente tomó la mano del cazador y concentró su poder en la hiedra la cual empezó a encoger y a cambiar de forma, para terminar convirtiéndose en una flor azul mucho más hermosa y menos amenazante
-Lo siento hermoso, pero las hiedras son mas mi estilo- dijo Saia con una sonrisa- Creo que esta flor va más contigo que la hiedra de hace un rato- dijo Saia guiñandole un ojo a Tyra, esta era una de las debilidades del demonio se volvía todo un tonto seductor cuando alguien le llamaba la atención, y vaya que este cazador estaba empezando a gustarle, aunque era verdad que Elion era muy lindo y apetecible también, pero necesitaria mas tiempo si quería llegar a someterlo, sobre todo quitar de en medio a sus molestos hermanos, pero por el momento centraría su atención en el cazador
-Me sorprendes cada vez más, Tyra, que genial demostración de poder- dijo con un tono coqueto- no por gusto eres el mejor cazador de este lugar, este viaje será mucho más interesante de lo que pensé.
El cazador no respondió para nada, a lo que Saia solo pudo sonreír por estar poniendo en un aprieto al elfo tatuado.
-Que ocurre, nadie te había dicho nunca lo atractivo que eres?, o acaso esperas a que Asa te defienda.
El híbrido apoyo sus codos en la mesa y lado la cabeza sin dejar la sonrisa, que esta vez no era para nada fingida.
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Elion Aerendyl
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Elion escucha con atención mientras Tyra enumera las personas que conoce con magia distinta a la de sus tierras. No puede evitar la sonrisa que se dibuja en su rostro, ni la manera en que se inclina un poco más hacia él, como si pudiese acercarse físicamente a aquellas experiencias. La mano de Sigrun había encontrado su lugar a media espalda de su abrigo, y Elion puede sentir un pequeño jalón diciéndole que se tranquilice.

—Pero el fuego —dice Tyra. Deja su comida de lado y se recarga contra la silla, pensativo —. Sé que, de haber nacido yo con un elemento tan opuesto al de mi nación, mi padre hubiese…

Pero nunca dice lo que su padre hubiese. En su lugar se calla, sus dientes golpeándose con un clic audible, sus ojos fijos en el techo. Elion no puede ver su expresión desde este ángulo. Las palabras en sí son pista suficiente, además.

—¿Cómo ha sido eso para usted? Ser un mago de agua cuando se es parte de la realeza Aodhána, me refiero.

—Elion, —dice tajante su hermano. Elion, que ya había abierto la boca, la cierra de inmediato—. no es necesario que hables de estos temas con él. Con ninguno de ellos.

Cabizbajo, Elion permanece en silencio. Ahora que Tyra había visto su magia y había reaccionado de manera decente, no ve el mayor problema por continuar hablando. Excepto, quizá, por el comentario que Tyra había hecho sobre su padre. ¿Qué habría hecho, exactamente, el hombre si Elion hubiera sido su hijo?

Piensa en su maestro, que le había gritado y arrastrado hasta llegar con el rey y prácticamente lo había arrojado sobre el piso mientras lo acusaba de ser un error. ¿Habría sido el padre de Tyra igual? ¿lo habría matado desde pequeño, por ser débil?

En lugar de decir algo más, Elion arruga la nariz y se prepara para insistir que no hay porqué llamarle alteza, o si quiera hablarle de aquella manera, como si Elion hubiera hecho algo especial y mereciera respeto extra por ello.

—Ya oíste a nuestro sexy guía, en un lugar frío como este el elemento agua es mucho más fácil de manejar —Dice Saia, y Elion hace lo posible por evitar hacer un puchero como un niño y decir que eso no es lo que Tyra había dicho; simplemente no había otra opción mas que adaptarse y hacer magia en aquel lugar, que al crecer rodeado de él, era simplemente natural que formara parte de su forma de vida, algo que simplemente sucedía sin pensarlo demasiado.

El semblante de Saia cambia mientras ofrece las semillas y Elion puede sentir lo tensos que están sus hermanos. Hacen un breve intento de maniobrar de tal manera que Elion vuelva a estar entre ellos y prontamente se detienen cuando Tyra toma una de las semillas y de ella crece una plata que Elion jamás había visto; frondosa y de hojas azules, que se extiende tanto que incluso sube por el brazo del cazador.

A pesar de la desconfianza de sus hermanos, Elion no puede evitar mostrarse interesado y se inclina ligeramente al frente para verla más de cerca. Pero Saia toma su mano y la magnífica planta se reduce a una flor más común. Y de nuevo Saia cambia su tono de voz. Es algo que Elion no cree haber escuchado en su vida, algo bajo, propio de un depredador y es claro que Tyra no está disfrutando la atención.

—¿Qué ocurre, nadie te había dicho nunca lo atractivo que eres? —Saia se apoya sobre la mesa como si quisiera evitar que alguien se moviera de su lugar.

—Ya basta —comienza a decir Elion con el ceño fruncido.

Con un gruñido de fastidio, Emrys azota sus manos sobre la mesa. Elion se sobresalta, alejándose como un resorte de ésta y pegándose más al respaldo de su asiento. Del otro lado de la mesa, Lorcan se levanta de la cabeza de Ása, despierto nuevamente.

—Esto es ridículo —dice Emrys por lo bajo. Toma un respiro para evitar que la situación se salga de su control y se gira hacia sus hermanos—. Ya no tenemos nada más qué hacer aquí. Debemos prepararnos y mi hermano no va a estar aquí cuando el demonio decida que quitarse los pantalones es un buen ritual de apareamiento.

Elion comienza a moverse justo a tiempo para dejar salir a sus hermanos. Emrys lo mueve ligeramente, sólo para que se aleje un poco más de Saia mientras él se gira para pedir una confirmación; que se verán ahí mismo en dos días.

—¡Lorcan! —exclama Elion, y el dragoncillo vuela hacia él sin mayor problema, colocándose alrededor de sus hombros y poniendo su cabeza bajo la barbilla de su dueño—. Muchas gracias por todo. Lamento mucho las molestias que te causamos.

Esto último lo dirige a Tyra con una sonrisa al tiempo que su hermano da el aviso a los soldados de que pueden quedarse ahí el tiempo que deseen, pero que ellos van a retirarse. El brazo de Sigrun es cálido cuando lo pone alrededor de él, como si quisiera evitar que volviera a separarse de ellos.

—Vamos, tal vez puedas convencer a Baz de tener un entrenamiento ahora —dice, con una sonrisa traviesa en el rostro—. Si lo hacemos rápido, quizá no note que esta vez tú tienes la ventaja.

Y con ello, sus hermanos se dirigen de vuelta a su bote.


 

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    Tyra Kaj Monturas



    • Tyra Kaj.

      – Esto es ridículo. Ya no tenemos nada más qué hacer aquí. Debemos prepararnos y mi hermano no va a estar aquí cuando el demonio decida que quitarse los pantalones es un buen ritual de apareamiento. –

      La interrupción del príncipe Emrys se sintió como una soga de ayuda para Tyra, que no dudo ni un segundo en aprovecharla para zafarse de la incomoda situación en la que Saia lo estaba poniendo. Así que se puso de pie de inmediato para despedir a los Aodhános, tal como le enseñaron hace tantos años en las pocas clases de etiqueta a las que fue sometido antes de que su propio padre decidiera que habían sido suficientes.

      Muchas gracias por todo. Lamento mucho las molestias que te causamos. – Decía Elion a Tyra con una sonrisa, mientras era guiado por sus hermanos hacia fuera y con su curioso dragoncillo reposando sobre sus hombros.

      Tyra no dijo nada, pero asintió con la cabeza en forma de adiós.
      Sin duda, había algo en ese joven príncipe que comenzaba a despertar cierta curiosidad en el cazador, aunque no estaba seguro de si se debía a su inesperada magia elemental o al hecho de que, alguien con su naturaleza, gentil y tímida, era pocas veces vista en su implacable reino helado.

      Cuando los tres Aodhános salieron de la taberna finalmente, Tyra se giro para ver a Saia. En su mano aun sostenía la flor azul que un inicio broto como hiedra, la miro como examinándola antes de dejarla en la mesa y hablo.

      No sé cuál es tu intención para conmigo, - Mentira, claro que podía intuirla. Pero sentía que si lo reconocía ante él se le haría aún más difícil lidiar con sus avances. – pero será mejor que pares. – Hizo una pausa para voltear con Ása, que seguía recostado en el suelo de madera, pero despierto y atento a la conversación. El lobo, como si pudiese sentir lo que su vinculado quería con sólo eso, se puso de pie, listo para irse. – Y no más flores. – Termino, saliendo junto con Ása, sin darle a Saia la oportunidad de responder.

      Tyra, tal como prometió, se encargo de preparar los suministros para el viaje y de conseguir las monturas adecuadas para los extranjeros en los días pautados. Teniendo contacto con ellos únicamente a través de Murtagh, que sirvió de mensajero para informarles cuando todo estuvo listo.

      Las criaturas que eligió se trataban de bestias que él mismo ayudo a capturar y domesticar en el pasado, pues temía que la inexperiencia de sus nuevos empleadores con monturas Iseultanas ocasionaran problemas en el camino. Así, si algo ocurría, podría usar su Dominación con ellas de ser necesario.

      Un par de horas antes de partir de su cabaña al punto de encuentro en la taberna, Tyra se acerco a los felinos que eligió para los príncipes, Casis y Khall, para comenzar a ensillarlos. Se trataban de linces del hielo, criaturas que en su reino alcanzaban la estatura de un caballo de buen tamaño. Eran ágiles y rápidos, buenos trepadores, increíblemente resistentes al frío y, con el entrenamiento correcto, podían cazar de forma coordinada y ser tan mansos como gatitos con sus jinetes. Aunque claro, tendría que recalcarle a los demás que, por más amigables que parezcan ser, evitasen jugar con ellos.

      A diferencia de Ása, los linces como cualquier otro felino, tenían un temperamento volátil. Una caricia en la zona equivocada y estos arremeterían con un zarpazo de advertencia. Y sus garras no eran para nada pequeñas.

      Apuesto que contigo no tendrán ese problema, eh grandulón. – Hablaba a la montura elegida para Saia, una bestia tosca y feroz en apariencia. Esta hizo un sonido gutural mientras Tyra le colocaba la silla y la ajustaba, pero se dejó hacer incluso más mansamente que los linces.

      Se trataba de una criatura típica de Iseult, comúnmente usada para custodiar otras bestias y patrullar por sí mismas fuera de las poblaciones para mantener a las salvajes a raya. Llamados demoledores de hielo o gigantes de cristal, esto debido no sólo a su tamaño, sino también a su fuerza de embestida descomunal, y a sus púas y cuernos que asemejan a cristales de hielo.

      Una vez domesticados, a pesar de su apariencia, se vuelven inofensivos para los elfos que los comandan, pues están acostumbrados a seguir ordenes de un alfa en estado salvaje.

      No era tan ágil como los linces o Ása, pero podía correr largas distancias sin cansarse con una velocidad poco usual en proporción con su tamaño y sería de ayuda a la hora de despejar caminos de ser necesario. Además de que, considerando la apariencia inusual del hombre con cuernos y al aura que proyectaba, Tyra pensó que un demoledor sería perfecto para él. Ya que estos no se dejaban intimidar por nada, ni siquiera por sus depredadores o criaturas de mayor tamaño y ferocidad.

      Cuando termino con las monturas y llego a la taberna, Murtagh ya lo esperaba para recibirlo. Tenía en una mano una alforja mediana que Tyra pronto descubrió contenía pequeños pellejos con vino e hidromiel.

      – Es probable que los necesites. – Dijo el tabernero, dando fuertes palmadas en la espalda al cazador con una sonrisa de complicidad al dársela.
      No tienes idea. – Respondió este, que se había abstenido de beber durante el tiempo que estuvo preparando todo.
      – Pensé que no podrías conseguir al grandote. – Menciono el mayor, acercándose al demoledor para darle un mejor vistazo.
      Por supuesto que pude, - Se jacto Tyra, cruzando los brazos sobre el pecho. – yo lo cace y dome después de todo. Laro – El elfo al que se lo había pedido. – me lo debe.
      – Le prometiste a la hembra cuando regresaras, ¿cierto? –
      Tyra chasqueo la lengua, y lo admitió algo molesto. - ¿Puedes creerlo? Como si fuese capaz de domesticar a las crías. – Se quejo. – Tiene suerte de que yo le haya amansado este. – Murtagh se rio ante el comentario y concordó con él, redirigiendo su atención a los linces. - ¿Sabes si están listos? – Preguntó al final, aunque la verdad era que había llegado antes de tiempo.
      – Supongo que lo estarán en cualquier momento. – Respondió el otro. – Los tres que duermen en la posada desayunaron aquí y no han salido hoy, deben de estar preparando sus cosas. Pero los Aodhános se quedaron en su barco, sólo han venido sus soldados. –

      El elfo plateado se acercó a Ása para guardar el obsequio de su amigo entonces, esperando secretamente que todos se tomaran su tiempo.




    • Linces del Hielo.
      1602440616046.png


      Demoledor de Hielo o Gigante de Cristal.
      1602440890326.png




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Shademan

The Vampire Lord, Whee
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Esto es ridículo- vocifero el mayor de los aodhanos después de azotar con fuerza la mesa en respueta al cortejo de Saia- Ya no tenemos nada más qué hacer aquí. Debemos prepararnos y mi hermano no va a estar aquí cuando el demonio decida que quitarse los pantalones es un buen ritual de apareamiento.
"Esa es una gran idea" pensó el demonio para sus adentros pensando en su siguiente jugada, tal vez podria ser mas divertido jugar un poco con estos idiotas que simplemente eliminarlos, claro que esos fastidiosos hermanos no se librarían de un buen castigo, algo que les quitara el deseo de volver a cruzarse en su camino. Una vez los principes se retiraron a su barco, el hibrido se dispuso a hablarle a Tyra quien aún tenía la flor azul en su mano, pero este se le adelantó como queriendo safarse rápidamente del demonio y de su acoso.
– No sé cuál es tu intención para conmigo, pero será mejor que pares- dijo despues de colocar la flor sobre la mesa- Y no más flores- termino antes de hacerle un gesto a su lobo y salir del local sin darle oportunidad a Saia de responder.
-Jajaja, que divertido- rio el hibrido por lo bajo- este "principe" solo parece conocer el frio y la caza, al parecer tendré que enseñarle un poco lo que el calor corporal puede lograr jajaja-
Al día siguiente no se topó con Tyra en ningún momento, incluso llegó a pensar que se habria retractado de su promesa, pero Murtagh le informó tanto al demonio como seguramente a los demás, que el cazador estaba preparando las criaturas que usarían de monturas en el viaje, a los principes aodhanos tampoco los vio mas, pues se pasaron todo ese tiempo en su barco y solo sus soldados iban a la taberna, en cuanto a Casis y al humano solo los veia de vez en cuando ya que aun mantenian la distancia con el híbrido, ya aquello le traia sin cuidado, puesto que al fin de cuentas ya habia conseguido su principal objetivo que era el de ir a la expedicion. En ese tiempo de espera Saia entrenó un poco su magia de plantas para hacer más rápido los hechizos de crecimiento de las semillas que llevaba consigo, debido a que aún le era muy difícil hacerlas crecer directamente de la nieve, también se dedicó a fortalecer a Dryon pues el elemental seria la principal fuente para sus poderes en este viaje. Después de un arduo entrenamiento, Saia había logrado algunos nuevos trucos con el elemental, podía hacerle crecer espinas que lanzaba a gran velocidad con la fuerza y presición de un arquero winfriano de medio rango, también logro que sus flores paralizantes crecieran en el cuerpo del entramado y que este expandiera su polen venenoso con solo azotar sus ramas, el polen no se expandía mucho, por lo que debería usarlo solo cuando el enemigo estuviera lo suficientemente cerca de Dryon. Por último basándose en el ataque de espinas del elemental logró que desde su báculo pudiera disparar las semillas con fuerza a su objetivo para luego hacer crecer las enredaderas en torno a su objetivo.
Llegó el día del viaje y como de costumbre el demonio se encontraba durmiendo placidamente en su habitacion hasta que los subitos deseos de vaciar su vejiga lo despertaron. Con paso pausado llego al lavado y descargó todo el liquido que habia almacenado durante la noche, salio revolviendo un poco sus cabellos, se vistio con calma y se reacomodo muy bien su pelo negro. Tomo el báculo, algunas bolsas de cuero donde habia almacenado brebajes para restaurar su magia, algunas semillas de raras y exhoticas plantas que le sería de utilidad y su porrón de té de menta algo mas frío que el dia anterior.
-Por fin ha llegado el día- dijo asegurandose de que todo estuviera en su lugar, salio de su habitacion y fue directo a la sala comun de la taberna, como era de esperar ya muchos clientes habian llegado allí y estaban consumiendo en sus respectivas mesas. Sin embargo no vio a ningún otro miembro de la expedición, ni siquiera los soldados de los principes aodhanos habían llegado
-Y yo que pensé que sus altezas serían los primeros en llegar, pero en fin- profirió un pequeño bostezo y se arrimó a la barra para desayunar algo, sin embargo no era Murtagh quien atendía sino una de las camareras del local
-Señorita- llamó con calma a la chica quien al verlo puso un gesto de nerviosismo, pero rapidamente se le acercó
-¿Que desea señor?-
-Algo de carne asada y un tarro de hidromiel- metio la mano en el bolsillo de su abrigo y le echo algunas monedas encima de la mesa.
-¡Marchando!
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(Saia en espera de los demás, como verán puse algunos hechizos que serán los que usará durante los combates)
 
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Elion Aerendyl

—Aún no estoy seguro que Eli deba venir con nosotros —escucha Elion a la mitad de la noche, cuando despierta por el frío que invade sus venas.

—Mm —murmura Sigrun desde su propia cama—. ¿vas a hacerlo llorar por decirle que no?

Hay un movimiento de telas y pronto Elion siente una mano sobre su frente. Hace su mejor esfuerzo por permanecer tranquilo, sus respiraciones hondas y lentas. Calor se expande por su cuerpo y Elion no tiene que fingir el sonido de alivio que sale de su boca.

Pasa suficiente tiempo para que Elion crea que sus hermanos se han ido a dormir cuando la voz de Emrys vuelve a surgir de entre las sombras.

—¿Qué pasa si se enferma? ¡Puedo escucharlo tiritar!

—Emrys, el Rey dijo que estaba bien —dice Sigrun con un suspiro—. yo estoy más preocupada por el… demonio.

—El Rey no sabe que tendremos que atravesar un infierno congelado liderados por un borracho.

Como si Sigrun no hubiera dicho nada sobre Saia, Emrys vuelve a guardar silencio. Al poco rato vuelve a hablar, murmullos de cosas que Elion no alcanza a escuchar del todo, sobre peligros y fiebres y combates.

—Prometo que estaré bien —dice, al fin, aunque no se siente con fuerzas para enfrentarse a sus hermanos.

{…}

El día de la partida, Elion se levanta antes que sus hermanos, temblando y dudoso. Se viste apropiadamente para el frío y sale a cubierta antes de bajar la rampa a tierra firme. Ya hay algunos soldados a su alrededor. Baz, que está ahí únicamente para continuar los entrenamientos de Elion, lo nota y se le une de inmediato. Aunque tiene la misma edad que su hermano, Baz aparenta ser mayor, y la sonrisa nerviosa que le brinda se siente como aire fresco después de las múltiples discusiones con sus hermanos.

—¿Lo despertamos? —pregunta Baz, que al parecer está regresando de buscar comida para los soldados. Mira uno de los tazones que está cargando y se lo extiende.

—Ah, no. Son sólo los nervios… —Confiesa Elion.

Baz comienza a repartir tazones mientras Elion considera sumergir el rostro en el caldo, si aquello lo hará dejar de temblar.

—La primera vez es lo peor —dice Baz y a su alrededor, los soldados reprimen visiblemente sus risas—. Pero estoy seguro que tus compañeros te cuidarán.

Doblado casi a la mitad sobre la borda para alcanzar su propio tazón, uno de los soldados más jóvenes comienza a reír tan fuerte que uno de sus compañeros tiene que sujetarlo del abrigo y regresarlo a bordo. Elion frunce el ceño, mirando hacia arriba y después ha Baz, que niega con la cabeza, demasiado inocente para ser real.

—No lo sé —dice Elion, llevando la primer cucharada de comida a su boca—. Todos se ven algo… bruscos…

La cubierta estalla en risotadas y Elion no puede evitar sonrojarse, escondiendo su rostro en el ala de Lorcan, quien se apresura a postrarse sobre su cabeza y mostrar sus diminutos dientes.

—¿De qué se ríen…? —alcanza a preguntar Elion para sí mismo, aunque Baz ya está estirando sus manos hacia él en un gesto de disculpa.

—Evander, espero que te agrade limpiar las barracas de arriba abajo cuando regresamos al castillo —La voz de Emrys, súbita y fuerte, resuena en las calles casi vacías del puerto. Cuando Elion se atreve a mirar, su hermano se ve molesto mientras ve al resto de los soldados—. ¿Alguien más quiere reírse de insinuaciones sobre mi hermano?

¿Insinuaciones?

Sigrun sale entonces a la cubierta, pero para entonces, los soldados han bajado la mirada y han regresado a trabajar; limpiando y moviendo las bolsas del grupo de expedición hacia un lugar más cercano a la orilla.

—Lo siento —se disculpa Baz, con una sonrisa que no borra de su rostro, una vez que sus hermanos han bajado del bote y se están ajustando las botas una última vez antes de partir.—. Me parece que yo inicié el alboroto.

A la vez que Emrys agita su mano como si pudiera espantar las palabras del lugar, Sigrun opta por ignorar el asunto, girándose para mirar a Elion y preguntarle si está listo. Elion duda, mirando la madera del bote y el pelaje que forra el interior de sus botas.

—Baz me ayudó con más movimientos de combate ayer. —dice, en vez de contestar.

Parece ser suficiente, porque sus hermanos comen de prisa y pronto los soldados les están entregando su equipaje, que cuelgan de sus espaldas. No hay muchas despedidas, sólo sus hermanos dando órdenes de último minuto y Baz despeinando el cabello de Elion para decirle que se cuide y pronto, los tres comienzan a caminar hacia el bar.

{…}

—¿Qué es eso? —exclama Elion al ver a una criatura de cristal al doblar en una esquina, aunque su sonrisa de hace más grande cuando ve a los linces de hielo detenidos a su lado. De aquellos, sí había visto dibujos y otros retratos en libros de texto.

Tyra está de pie al lado de uno de ellos, con los brazos estirados y un artilugio de piel en sus manos, pasando una de las correas sobre el lomo del lince y después por debajo de su torso. Sigrun sujeta su hombro al tiempo que Elion coloca sus manos sobre Lorcan, aún en su cabeza, para evitar su vuelo.

—Murtagh. Tyra —dice Emrys a modo de saludo. Comienza a mover una mano hacia una de las criaturas y Elion teme lo pueda salir de su boca.

Se adelanta un paso, luego dos y saluda a Tyra con una mano temblorosa y una sonrisa incierta.

—Buenos días, Tyra —dice, manteniéndose a una sana distancia de los linces hasta que Tyra les indicara que era seguro. Sus ojos se van a la enorme bestia, de vista más peligrosa, antes de regresar a Tyra—. ¿Ne-necesitas algo mientras preparas… las monturas?

 
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Khall


En cuanto llegó la barra el cantinero ya había tomado otra botella de aguamiel ahorrando el tener que hacer la petición, pero incluso también le otorgó unos cerillos que dejó a un lado del envase lo que hizo que una sonrisa se dibujara tras su barba. Tal acción fue paga con dos monedas de plata y una de oro, las buenas acciones según su madre se debían retribuir.

Eres mucho más empático de lo que aparentas. En ese caso haremos mejor pareja de lo que pensé ¿Y de dónde vienes Khall? ¿Cómo fue que llegaste a nuestro continente?

Ser nórdico tiene que decirte mucho, ya. Vengo del continente del norte, donde abundan las montañas y valles, donde el frío predomina en casi toda la nación por todo el año. — respondió destapando la botella. — Y lo de ser empático… — dio un trago de la botella. — No es algo que sea raro en mi nación, por lo menos cuando hay un objetivo o una razón en común — explicó mirando de costado al rubio. — Y el cómo llegué, sencillo. Un barco me trajo. Ahora si me disculpas, el haber caminado por las montañas heladas de Iseult por semanas no es grato, ni siquiera para un nórdico; y las camas de este lugar son un lujo que hace mucho no he tenido. Buenas noches... — dicho esto, guardó los cerillos bajo su ropa y con la botella en mano se retiró del lugar.


Durante el día y medio que le quedaba se dedicó a descansar y recorrer un poco los puestos del mercado recuperando las provisiones que en su último viaje había consumido. Aunque a principios fue algo gracioso, ya que muchos de los elfos se lo quedaban mirando extrañados por ver un humano tan alto caminando a sus anchas, en ningún momento sintió hostilidad o por lo menos Khall no le prestó mucha atención a esos “pequeños” detalles.

En la mañana de la partida, se había levantado de buen humor, el dolor de espalda a causa de dormir en el suelo quién sabe tanto tiempo, se había ido. Tendría que comprar una de esas camas para llevarlas a su familia. Por lo que una vez divisó a quienes serían sus compañeros de viaje, se acercó con un andar tranquilo hasta llegar a una distancia ante las monturas.

Buenos días. Principes, Tyra — hizo un leve gesto con la cabeza en forma de saludo.



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MexFox

El que quiera entender...
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Casis Toverda

— Ahora si me disculpas, el haber caminado por las montañas heladas de Iseult por semanas no es grato, ni siquiera para un nórdico; y las camas de este lugar son un lujo que hace mucho no he tenido. Buenas noches... — Dijo Khall antes de partir a su habitación, lo que me recordó que aún no había asegurado una para mi. Llamé a la camarera que nos había atendido antes y solicité el lugar para pasar el tiempo que fuera necesario pagando por adelantado.

[ ... ]

Pasaron las noches, y como había acordado con mis compatriotas, un sylph me visitó en forma de ave común para no levantar ninguna sospecha. En ambas noches le informé detalles y cualquier avance de lo que hubiese ocurrido resaltando la presencia de los príncipes de Aodhán, el humano del norte que ahora era mi socio, el cazador ex-principe Iseulteano que nos guiaría y por supuesto el demonio. El plan seguía en pie y por la distancia ellos llegarían la mañana siguiente de mi partida hacia la búsqueda de los monolitos. Si lograban mantener discreción no tendrían que lidiar con los soldados del país de fuego y podrían seguir el camino justo detrás de nuestro variado grupo.

[ ... ]

El día llegó, de antemano preparé provisiones y dediqué el tiempo extra a meditar para ir con la mayor concentración posible a la misión. Salí de la habitación rentada y llegué hasta el exterior de la taberna para darme cuenta que todos ya estaban ahí junto con unas magníficas bestias. Sin decir nada y haciendo un gesto de saludo para el grupo con una de mis manos, me acerqué a ellas con cuidado, contemplando con interés a los hermosos ejemplares de Linces de hielo y a la criatura recubierta de lo que a simple vista parecían cristales.

Con mis manos apuntando hacia el suelo tracé pequeñas espirales mientras una ligera corriente de viento recorría a cada montura desde sus patas hacia su cabeza, la diferencia de la magia de agua con la de viento era que esta última podía ayudar a simpatizar con las bestias domesticadas y criadas en cautiverio, mientras que la de agua era más útil para crear vínculos únicos. Todas las criaturas reaccionaron de manera positiva, algunas trataron de seguir la corriente y otras simplemente se quedaron quietas disfrutando la magia. Uno de los linces logró darse cuenta de la fuente del poder y caminó unos pasos hacia mi. — Hey... — Dije mientras me acercaba a él con cuidado. — ¿Quieres ser mi compañero? — Acerqué mi mano a su cabeza esperando que él se inclinara un poco, una vez lo hizo empecé a acariciarlo. — Espero que nos llevemos bien muchacho. —


 
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Ludwic Von Misses
Meine Liebe.jpg

apodo:Espada de fuego, Jean Valjean, 24601, Javert, genio tenebroso.
edad:140 aspecto de unos 28 si fuese humano
Orientación: gay

apariencia: un hombre de aspecto imponente, de más de dos metros, casi siempre con formas de vestir militares aunque de alta costura, una costumbre adquirida de su experiencia en el ejercito y las distintas guardias de la ciudad donde sirvió en su juventud, por casi cuarenta años, de cuerpo esculpido. De mandíbula cuadrada, cabello rubio y ojos verdes, afeitado en todo el cuerpo y barba.

Personalidad: Seca, extremadamente pervertida y hedonista, con raros accesos de bondad, más por capricho y en busca de entretenimiento, se queja de estar siempre aburrido y solo buscara cosas que le parezcan entretenidas e ignorara lo demás. Posiblemente te apuñalara por la espalda por comida, sexo y solo por joder.

Biografía: Nació en una aldea bastante bien acomodada en el reino de Aodhán, en una familia de nobles venidos a menos, aunque no por ello menos ricos. Creció en un ambiente élitista, donde lo pobre y lo débil se considera malo y se dice que aprendió su primer hechizo a la edad de siete años, y si se sabe (porque lo presume mucho) que se enseño a si mismo magia de rayo a los 69, lo que hace que aunque posea un alto poder es inestable y no es capaz de controlarlo bien, razón por la cual solo la usa en casos extremos como ataque final o sorpresa en caso de necesitar escapar. Se enrolo en la milicia en cuanto pudo y sirvió fielmente (más o menos) por cuatro décadas hasta que una misión salió mal y luego de pasar un año torturado y despojado de su identidad fue capaz de escapar asesinando a sus captores de la banda de traficantes de esclavos "Thenardier". Liberando en su escape algunos prisioneros y quedándose para si mismo a dos hermanos hobbits a los que mantiene totalmente depilados, sumisos y listos para complacer todas y cada una de sus perversiones, surgidas después de ese año fatídico. También se juro no caer jamas en situación similar, por lo que aprendió a conciencia y de forma diligente magia de invocación, prefiriendo a los espíritus capaces de potenciar su poder sobre los que pelean por si mismos. Fue en estos tiempos donde obtuvo a su aliado más importante Jack "Husk" Piro, un huérfano con magia de fuego con el potencial de maravillas, o más bien lo era hasta que su nuevo amo logro romper su personalidad y aunque le dio una educación digna de un príncipe, mas no por eso mimado. Haciéndose bien capaz con los años, aunque muy dependiente de Ludwic y su mente se había vuelto incapaz de pensar en poco más que en su amo, cumplir sus ordenes y en los placeres que recibiría si hacía un buen trabajo, cosa que ademas lo hace muy celoso con todos los demás al punto de que hacía poco asesino a un vizconde extranjero, en un duelo por según el, faltarle el respeto a su amo (Tomo mucho dinero el evitar el arresto de Jack y es la principal razón de su viaje a Iseult). Actualmente se encuentra a la casa de objetos legendarios, considerando que alcanzo su limite como fabricante real de objetos mágicos, siendo su especialidad los de conveniencia y uso militar, cosa que le ha ganado una jugosa fortuna y más de una mansión en la Capital Real donde posee su taller principal, siendo ademas su influencia en el palacio real bastante grande, especialmente entre las facciones militaristas y pro guerra.

Estatus social: Conde, fabricante real de objetos mágicos y gobernador militar (retirado)

Magia: Magia de fuego, rayo (inestable), invocaciones de apoyo.
Jack es mago de fuego, especializándose a larga distancia (Es un inútil en combate cuerpo a cuerpo)
Los hobbits solo conocen lo más básico de sonido e ilusión respectivamente, incapaces hasta ahora de mejorar o luchar.

DATOS EXTRA:
Es en extremo poderoso, poseedor de una fuerza hercúlea capaz de romper los huesos de sus enemigos con sus manos desnudas usando Avari (artes marciales élficas de fuego), siendo su este su principal estilo de combate, prefiriendo las técnicas de puños y las manoplas con runas de fuego.
descarga (14).jpg
Su acompañante Jack tiene un aspecto de chico salvaje con cabello blanco desordenado, ojos carmesí, de cuerpo flacucho y hasta vestido similar al mismo Ludwic.
Ama la comida sea buena, mala o regular, según el con suficiente sal, picante, ácido, vinagre o azúcar todo sabe bien y por eso lleva encima bolsas y botellas con esos condimentos. No bebe nunca a menos que lo exija la situación o gane algo de ello, sin embargo no lo disfrutara y difícilmente puede emborracharse. AMA EL CHOCOLATE.
Su estandarte familiar consiste en tres franjas de color sable(negro), gules (rojo) y oro en ese orden, con la frase Meneltarma (pilar del cielo en élfico Avari) y siempre lleva algo que lo contenga incluida su ropa interior. Disfruta el sexo al extremo, y no cree en la fidelidad a no ser que sea de otros hacia el.
Tiene varios calabozos donde rompe a sus victimas, muchos de ellos prisioneros que los "reforma" al dejarlos sin voluntad y luego colocarlos en uno de sus muchos burdeles. Si los prisioneros son de su agrado los reformara personalmente de forma aun más dura que cualquier torturador.
Los hobbits a su servicio lo adoran y ya no saben tampoco vivir sin el y de alguna manera ha logrado que obtengan placer de cumplir sus ordenes más humillantes.
Ha sometido y torcido la personalidad de Jack de forma que no pueda existir sin el y desea romperlo aún más siendo su
objetivo a largo plazo crear su ideal en el «su doncel perfecto»
Busca la inmortalidad y desprecia a los pobres con todo su ser y a los humanos pobres en particular incluso más comparándolos abiertamente a una plaga.
A diferencia de muchos no odia ni teme a los demonios, a los cuales ve como muy útiles herramientas.
Podría si así lo quisiera hundir en la miseria a cualquiera y desestabilizar económicamente el mercado, siempre que le aporte beneficios o entretenimiento.
Tiene fondos aparentemente infinitos y siempre lleva enormes cantidades de oro, plata y diamantes en sus viajes y le gusta comprar todo tipo de baratijas y juguetes que luego regala cuando se aburre.
Es muy sádico y le encanta perseguir a los jóvenes tímidos, cobardes o gentiles y volverlos sus muñecos personales, de los cuales ya tiene un harem.
Aunque es muy fuerte en combate (usa un cetro que más bien parece maza) cercano no tiene demasiada resistencia en los combates a larga distancia y no es muy rápido tampoco por lo que generalmente ese tipo de oponentes deberán de pelear con Jack que en contraste si es excelente en la magia a distancia, y a su vez es débil peleando cuerpo a cuerpo por lo que podría decirse que son una pareja fatalmente perfecta.
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Le gusta pararse en el borde de edificios altos y cantarle opera a las estrellas o a los Dioses según su humor, esto solo
lo saben Jack y los hobbits.
hobbits.jpg
Lleva una cadena atada al cinto que aprieta cuando esta molesto para calmarse
 

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    Tyra Kaj 1° Evento



    • Tyra Kaj.

      Murtagh decidió quedarse fuera de la taberna junto con Tyra, en espera de sus empleadores. En los últimos meses tras el descubrimiento de los monolitos, el cazador había pasado más tiempo del acostumbrado bebiendo junto con él y otros hermanos de la tribu, por lo que ahora que estaba por irse en una incursión tan larga quería despedirlo apropiadamente.

      Pero la espera fue corta, pues los príncipes Aodhános aparecieron justo a la hora que acordaron.

      – Murtagh. Tyra. – El tono frío y el ceño fruncido del príncipe Emrys no había cambiado.
      Principes, princesa. – Dijo de vuelta el cazador, inclinando la cabeza levemente.
      Buenos días, Tyra. — Saludo el menor de ellos, acercándose un poco. Estaba más abrigado que la última vez que lo vio, y en su rostro podía verse la emoción por las criaturas que los llevarían en su travesía. - ¿Ne-necesitas algo mientras preparas… las monturas? – Elion seguía hablando tímidamente, igual a como cuando cruzaron palabra por primera vez, pero ahora parecía menos nervioso que antes en presencia del cazador.
      No, ya todo está listo para partir. – Respondió.
      Buenos días. Príncipes, Tyra. – La voz de Khall se escucho detrás de ellos, y el resto del grupo lo recibió con un gesto similar al suyo.

      El Winfriano también apareció, aunque su atención fue a dar inmediatamente con las monturas, quienes lo recibieron amistosamente disfrutando el viento de su magia y Tyra, al verlo interactuar con ellas tan fácilmente no pudo evitar sentirse un poco celoso. Sin duda tenía un encanto natural con las bestias que jamás había visto en alguien que no tuviese el don de la dominación.

      Al notar que Casis ya había elegido a su lince, Tyra tomo entonces la rienda de uno y lo acerco al resto del grupo tirando de ella sutilmente.

      Antes de que los monten debo advertirles que sean cuidadosos en donde ponen sus manos. – Sigrun instintivamente tomo a Elion por los hombros, aunque este no retrocedió ni un centímetro al tener a la criatura tan cerca. Más bien se veía fascinado, incluso más que Casis. – Pueden acariciar su cabeza, cuello y lomo sin problemas, pero siguen siendo algo quisquillosos, como cualquier felino. Si intentan tocar sus vientres o cola responderán con mosdisquitos o arañazos de advertencia, - Tyra acerco su mano a la barriga del gato para mostrarles, y al sentirla intento atrapar su muñeca con el hocico, emitiendo un rugidito molesto. – ya que han sido amansados lo harán sin mucha fuerza, pero sus garras y dientes siguen siendo demasiado afilados, por lo que será mejor que eviten esas zonas desde el principio. Y en cuanto al grandulón, no se preocupen por él. Es totalmente inofensivo sin importar donde lo toquen. - Dijo refiriéndose al demoledor. Fue entonces que se dio cuenta de que Saia seguía sin aparecer. Volteo con Murtagh, y este enseguida contesto:
      – Creo que lo vi desayunando en la barra, - Se rasco la cien y abrió el portón de la taberna para entrar. – lo llamare por ti. –

      Tyra suspiro algo irritado, después de tanta insistencia para que lo guiara esperaba que fuese más puntual, pero no dijo nada al respecto. El lince que uso para mostrar a los demás comenzó a lamer la muñeca que segundos antes trato de tomar entre sus fauces, como intentando relajarlo al sentir su ánimo. El cazador acaricio su oreja y la criatura ronroneo fuertemente.

      Creo que este chico iría bien con usted, - Dijo, ofreciendo la rienda al príncipe Elion. – es un poco más maduro que los demás y muy empático. – Perfecto para un primerizo. – Es igual que montar un caballo, aunque mucho más ágil.

      Cuando Murtagh regreso con Saia, Tyra le repitió las indicaciones. Dio un par de consejos más cuando ayudo a todos a montar y dijo que partirían con un andar lento para que se acostumbraran a las bestias antes de que comenzaran con el trote. Tyra fue el último en subir a su lobo, y antes de partir estrecho la mano de Murtagh con fuerza para despedirse.

      – Cuando regreses te daré algo de ese licor especial de la otra noche. – Se burlo el mayor, a lo que Tyra sólo sonrió.

      Al ir abandonando la aldea, lo único que pasaba por su mente eran los recuerdos del día en que descubrieron aquellas rocas, esperando que esta vez todo resulte diferente. Deseando incluso no encontrarlas.



    • 1° Evento

      El sol se ha ocultado finalmente y la acampada esta lista.
      Y aunque la noche es especialmente fría, la falta de ventiscas y nevadas hacen que Tyra crea innecesario formar un refugio de hielo, decidiendo que las tiendas hechas de pieles que prepararon de antemano serán suficiente por ese día.

      Como medida de protección, el experimentado cazador a enviado a su lobo alado y al demoledor a marcar un perímetro que rodee el campamento para mantener así a animales y bestias salvajes a raya, que recalcó nadie debe cruzar.

      Con la ayuda de los príncipes Aodhános, Emrys y Sigrun, encendieron una fogata central y cuatro más pequeñas alrededor de todos para mantener el calor, y que gracias a que se trataba de fuego mágico estarían encendidas toda la noche.

      Los linces fueron colocados al lado de cada una de las tiendas, sin embargo, se muestran inquietos y curiosos por algo en el bosque de pinos que puede verse a pocos metros. Tyra intenta mantenerlos quietos por medio del don de la Dominación, pero controlar a tantas bestias alteradas a la vez es difícil y uno de ellos cede a sus instintos y corre al bosque, con señales obvias de estar acechando una presa.

      El Iseultano llama entonces a Ása, toma una antorcha encendida con el fuego mágico de los príncipes, sus armas y decide seguir a la montura para recuperarla, puesto que no pueden darse el lujo de perderla cuando el viaje recién ha comenzado.

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      Antes de partir, el cazador les dice a los demás el nombre que su gente le dio al bosque, y porque quiso que acamparan fuera de él y no bajo la protección de sus árboles.
      Pequeños lugares como ese abundan en Iseult, y su gente los conoce por el nombre de Bosques de Pinos de Seda, puesto que están comúnmente infestados por nidos de Arañadas del Hielo.

      Estas criaturas son inmunes al frío, las adultas llegan a crecer alrededor de un metro y su mordedura infecta a sus victimas con un veneno paralizante que las ayuda a capturarlas y llevarlas a sus guaridas subterráneas en donde sus crías se alimentan de ellas con lentitud.

      Sus telarañas sólo pueden ser cortada con el filo de armas envueltas en magia o quemadas, ya sea con fuego natural o mágico.

      Sus cuerpos, sin embargo, son frágiles y su coraza puede ser atravesada sin problemas con armas comunes o magia de cualquier tipo aplicando la suficiente fuerza. Pero son agiles, escurridizas y el hecho de que anden siempre en grupos las vuelve difíciles de exterminar.

      Como nota final…

      Tyra insistirá en recuperar al lince por su cuenta a pesar del peligro, pero sus personajes son libres de elegir si se adentran en el bosque junto con él para ayudarlo o si deciden quedarse en el campamento ya asegurado. Una vez recuperen al lince y salgan del bosque, las arañas no los seguirán y podrán continuar con el viaje en cuanto llegue la mañana.




 
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Skygge

The hate of men will pass, and dictators die.
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Elion Aerendyl

Entre los saludos, Elion apenas nota que Tyra ha tomado las riendas de una de las monturas hasta que esta de pie frente al grupo y Elion puede ver de cerca las puntiagudas orejas del animal.

—Antes de que los monten debo advertirles que sean cuidadosos de dónde ponen sus manos —dice Tyra y Elion pasa su atención a él al tiempo que Sigrun pone sus manos sobre sus hombros. Hay un jalón, diminuto, que le indica que debería hacerse hacia atrás, pero Elion permanece en su lugar.

Tyra explica dónde pueden tocar a lo animales para evitar que los atacaran, y Elion no puede evitar repartir su atención entre la hermosa bestia y el cazador. Lorcan se remueve en sus hombros y Elion sólo levanta las manos para evitar que fuese a volar hacia alguna de las criaturas. Cuando el hombre acerca su mano al vientre del lince y el éste casi muerde su muñeca, Elion pega un pequeño respingo y sólo se relaja cuando Tyra la quita de su alcance sin mayor problema.

Conforme a la explicación, Elion mueve sus ojos hacia la criatura gigantesca mientras Tyra y el tabernero discuten algo entre ellos. Observa las enormes fauces, las pesadas garras. Es difícil creer que ese es la más inofensiva de las monturas.

Es el ronroneo el que lo trae devuelta al mundo real. Tyra se acerca un poco más a él, uno de los linces a su lado, mientras Elion los observa a ambos con detenimiento. Detrás de él, el agarre de Sigrun pasa de ser unas manos sobre sus hombros a todo su antebrazo colocado firmemente sobre su pecho.


—Creo que este chico iría bien con usted —dice Tyra, ofreciéndole las riendas—. es un poco más maduro que los demás y muy empático. Es igual que montar un caballo, aunque mucho más ágil.

Con sumo cuidado, Elion toma la oferta. Sus dedos alcanzan a rozar contra la piel del cazador, mucho más gruesa y áspera que la suya y Elion apenas logra cerrar la boca ante la expresión de sorpresa que lucha por escaparse de entre sus labios.

—Soy Eli —dice, en lugar de hacer el ridículo—. Sólo Eli. No es necesario… todo…

Es el más joven de toda su familia, y el menos indicado para obtener el poder. Fuera de las veces que sus hermanos o sus padres están alrededor, está casi seguro de que nadie lo llama siquiera un príncipe, y Elion cree que probablemente estén en lo correcto.

Con el lince frente él, es fácil ignorar la aparición de Saia y la segunda ronda de indicaciones. Elion extiende una mano para acariciar la cabeza del animal. A pesar del frío y de los peligros que amenazan las afueras del pueblo, Elion puede sentir sus hombros relajarse.

Es cuando salen de la aldea que el frío se vuelve una verdadera pesadilla. En un abrir y cerrar de ojos, la temperatura baja con el viento soplando sin ser detenido por las pequeñas construcciones y Elion se encoge de hombros, teniendo cuidado de dónde coloca sus pies cuando lo hace.


—¿Estás bien? —pregunta Sigrun desde su propio Lince. Se ve preocupada, con una mano estirada hacia él como si Elion pudiese arruinar la situación de tal manera que la silla se girara 180 grados y Elion se viese forzado a defenderse de garras y colmillos por estar sobre el estómago de su montura.

—Sí, —dice Elion, quien se siente suficientemente estable a pesar de su poca práctica. Lorcan, temblando, se mueve de su lugar sobre sus ropas para meterse debajo de sus abrigos, su cabecita sobresaliendo para observar el paisaje. Le sonríe a su hermana—. Te diré si siento que algo anda mal.

Elion se gira un poco para ver a Casis, que es el más natural en su montura, fuera, por supuesto, de Tyra, quien conoce personalmente a la suya.

—¿Es cierto que todos los que viven en Winfrith se llevan bien con los animales? —Pregunta Elion. No sabe si es lo suficientemente alto para ser escuchado, pero antes de retractarse, se adelanta—: Quisiera que así fuera en Aodhán. Mis padres no me permiten comer con Lorcan cerca y… ah, lo siento.

Temiendo estar incomodando en lo que debe ser ya un lugar incómodo, guarda silencio, optando mejor por observar la espalda de Tyra durante el trayecto sin decir nada más.


{…}

Elion se sienta junto a la fogata en el momento que su hermano la enciende, sus manos extendidas frente al fuego para tomar el mayor calor posible. Lorcan, habiendo encontrado por fin un lugar sin viento en contra, ha optado por despegarse de él, volando de uno a otro lado: camina cerca de Khall por un momento, después utiliza los hombros de Casis como una pista de aterrizaje y finalmente vuela hacia Tyra, parándose sobre su cabeza e intentando mirar su rostro desde arriba.

—Basta, Lorcan, —dice Elion, algo apenado. Es claro que a Tyra le gustan los animales, pero Lorcan es suficientemente diferente y encimoso como para ser una molestia si no lo quieres cerca.

Con sus hermanos a cada lado suyo, Elion recuerda muy bien la ocasión en que Lorcan había intentado mostrar cariño a su hermano Iston, y cómo los guardias lo habían perseguido hasta que había tomado refugio en los brazos de Elion. Y, por supuesto, como Elion había ido a tomar refugio en su propia habitación.


—Lo siento, se emociona mucho, no pretende hacer nada malo —dice, cuando el dragoncillo restriega el lado de su cabeza contra el cabello del cazador.

Eventualmente, Lorcan vuelve a moverse, colocándose sobre uno de los linces y olfateando una de sus orejas. Los linces se ven inquietos; pero incluso así, Lorcan permanece en su lugar y Elion aprovecha para ver el paisaje. Está obscuro, pero con la luz de la fogata, es fácil distinguir sombras, y la luz anaranjada hace que las formas resalten. Sería una pintura interesante, por lo menos.


—Deberías dormir ya —suspira finalmente Emrys.

Su voz es como un catalizador. Los linces, ya inquietos, comienzan a moverse salvajemente y Tyra salta de inmediato a controlarlos. Casis también, hace algunos movimientos con las manos mientras se levanta de su lugar. A su lado, Emrys levanta una mano y pronto Sigrun lo sujeta por la muñeca, bajando su brazo de nuevo.


—Los asustarás más —dice.

Uno de los linces gruñe, ignorando sin más a Tyra y Casis, y corre hacia el bosque. Elion está lo suficientemente alerta para escuchar la maldición que Tyra suelta.


—¡Ása! —llama, agachándose por menos de un segundo para tomar una de las antorchas previamente encendidas.

—¿Qué haces? —pregunta Emrys, viendo de reojo a otro de los linces, a quienes se acerca con las manos levantadas para intentar mantenerlos tranquilos—. ¿Qué importa si se va uno? Eli es pequeño, podría montar con uno de nosotros.

Pero Tyra no está escuchando. Khall y Saia también se están levantando de su lugar, aunque se ven menos preocupados.

—No, todos quédense. Yo iré por el lince —ordena Tyra—. Ese es un Bosque de Pino de Seda, estará lleno de nidos de Arañadas del Hielo. Si los atrapan, será una pesadilla. No quieren ser devorados vivos por las crías.

Elion siente de pronto un frío en la parte de atrás del cuello y siente el pánico apoderarse de su pecho. Mira de un lado a otro; desde la cabeza de Tyra a los pies de Khall a las piedras que ayudan a mantener el fuego encendido sin crear un peligro.

—¿Lorcan? —susurra para sí mismo. Cuando no lo ve mientras Tyra continúa explicando, da dos zancadas hasta llegar a él, pasándolo un poco y viendo hacia el bosque—. ¡Lorcan! ¡Tengo que ir por él!

—Eli, ¿de qué…

Pero Elion ya tiene en sus manos su propia antorcha y está corriendo, alcanzando a Tyra para sujetar su manga y mirarlo con ojos enardecidos por el miedo. En su pecho, su corazón reverbera de manera terrible contra sus costillas.

—¡Iré contigo! —dice, sin detenerse a pesar de que no está acostumbrado a hacer ejercicio en estas temperaturas. Hace lo posible por evitar que Tyra baje el paso, pero no se suelta de su abrigo mientras de adentran en el bosque.


{...}

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{Básicamente, Eli está muy alterado para notar quién más los sigue. Sorry si no metí mucho a sus personajes.
También perdón por lo largo, había escrito una parte antes del nuevo apartado del post)
 
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Shademan

The Vampire Lord, Whee
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Un buen desayuno o un algo de sexo era siempre era la mejor manera de empezar los dias para el hibrido y por supuesto que para él la segunda opción tendría que descartarla pues le gustaba dormir después de un acto sexual y debido al viaje que le esperaba no podia darse ese lujo, por lo que se habia conformado con la excelente carne de Iseult, esa habia una de las dos cosas que le habían gustado del Reino helado, la otra cosa era un cazador algo esquivo pero muy delicioso a la vista de Saia y seguro con poca experiencia en cuanto a los placeres carnales. Mientras devorara su plato de carne, que acompañada de un buen trago de hidromiel habian saciado el hambre de Saia, pudo divisar como el humano salia de su habitacion seguido poco despues por el winfriano, el cual salia de la suya respectivamente para salir fuera de la taberna donde ya se encontraba Tyra junto a los aodhanos.
- Buenos días. Príncipes, Tyra.- saludo el humano a los presentes y el winfriano parecio interesarce en lo que acompañaba a Tyra. El cazador traia consigo a aquellas bestias que servirian de monturas para los viajeros, cinco linces poderosos y esbeltos a la vista y una criatura muy inusual que llamó la atención de Saia. Era robusta, con un aspecto bastante amenazador, tenia cuernos como cristales de hielo despuntando de todo el cuerpo y unas garras toscas y gruesas sobresalian de sus cuatro patas. Se notaba que que tenia una fuerza desomunal y aquello solo consiguio que Saia se "enamorara" de aquella criatura tan única
-Veo que le ha gustado el demoledor- dijo de pronto Murtagh quien habia regresado a la taberna-
-El que?- preguntó Saia pues no habia entendido a que se refería
-Demoledor o gigante de cristal, es el nombre de ese amigo- le aclaró el tabernero señalando a la criatura de cristal- es su montura para el viaje, al principio Tyra habia escogido solo a los linces, pero despues pensó que el demoledor sería mejor para usted, ya que no se sentiria intimidado por su peculiar aspecto
-Pues que detalle de su parte- dijo el demonio relamiendose un poco los labios y pensando como podria compenzar a Tyra por ese gesto de su parte. El híbrido tomo sus cosas y siguiendo al tabernero salio al encuentro de su "compañeros de viaje", justo como Murtagh le habia dicho los linces se pusieron un poco intranquilos por la presencia de Saia, sin embargo el llamado gigante de cristal no pareció siquiera inmutarse
-Buenos dias a todos- saludó el demonio a los concurridos y se acercó a la robusta criatura que soltó un bufido gutural pero permitió que la mano de Saia se pasara sobre su cabeza- hola amigote, parece que seremos compañeros
Despues de que que el cazador diera algunas ultimas indicaciones y despedirse del tabernero abordo a su lobo y partió acompañado por el grupo al principio a paso lento pues según Tyra debian acostumbrarse a las monturas antes de comenzar con el trote
(...)
La noche habia llegado y ya el campamento estaba armado. A pesar de haber frio no habian ventiscas muy fuertes y debido a eso no hubo necesidad de buscar ninguna cueva cercana.
-Saia- dijo el iseultano- voy a necesitar a tu demoledor para que junto a Asa tracen un perimetro alrededor nuestro-
-Bueno tu eres el experto en esta zona- dijo el demonio bajando sus cosas del gigante y terminando de armar su tienda- no creo que debas perdirme permiso- fue entonces que con una sola señal de Tyra, el gran lobo blanco y la criatura de cristal que se encontraba a su lado fueron inmediatamente a cumplir dicha mision. Con la ayuda mágica de los aodhanos varias fogatas fueron encendidas en torno a ellos y debido a que era fuego mágico tendrían calor por el resto de la noche.
El menor de los príncipes se sentó frente a una fogata buscando el calor perdido durante la marcha, oportunidad que aprovecho el pequeño dragoncillo para volar de un lado a otro para posarse en cada uno de los presentes, claro en todos menos en Saia, tal vez porque se encuentra algo alejado de los demás o simplemente por temor a este. El mini-dragón termina posandose en la cabeza de Tyra y trata de mirarlo desde su posición.
—Basta, Lorcan,- dice Elion algo apenado por la actitud de su acompañante—Lo siento, se emociona mucho, no pretende hacer nada malo —dijo, cuando el dragoncillo restregó el lado de su cabeza contra el cabello del cazador. Saia divisa que a una distancia bastante prudente de ellos se alza un majestuoso bosque de pinos nevados, algo en su interior le alerta pues debe haber alguna razon especifica para haber echo el campamento en medio de la nada en vez de estar bajo la protección de los arboles.
—Deberías dormir ya- le dice el mayor de sus hermanos a Elion en el momento que Lorcan vuelve a abrir sus alas y se posa esta vez sobre uno de los linces, quienes estan más alterados que cuando vieron a Saia en el pueblo. Empiezan a moverse salvajemente haciendo que el cazador actue con rapidez tratando de calmarlos junto con Casis sin embargo uno de ellos ignorando a su domador se lanza a la carrera hacia el bosque como buscando algo en especifico en sus interior. El cazador maldice en voz alta antes de llamar a su lobo y tomar una de las antorchas encendidas con la intención de adentrarse en el bosque para buscar al lince
-¿Qué importa si se va uno? Eli es pequeño, podría montar con uno de nosotros.- dice el mayor de los principes tratando de apaciguar al resto de los linces. Saia se levantó de su lugar a la vez que el humano pues la situacion se estaba complicando
-Yo ire en busca del lince-anuncia el hibrido- me acompañas Khall?- dijo mirando al humano que se encontraba a su lado.
—No, todos quédense. Yo iré por el lince —ordena Tyra—. Ese es un Bosque de Pino de Seda, estará lleno de nidos de Arañadas del Hielo. Si los atrapan, será una pesadilla. No quieren ser devorados vivos por las crías.-Arañadas del Hielo?, ya algo se presentía Saia de ese lugar.
- Lorcan!- gritó el joven Elion al darse cuenta que su pequeño dragón estaba sobre la cabeza del lince fugado- ¡Tengo que ir por él!
—Eli, ¿de qué…- pregunta exhaltado Emrys pero ya el jovem aodhano ha tomado otra antorcha y ha ido junto a Tyra
—¡Iré contigo!- dice el chico agarrando al cazador por la manga y adentrándose en el bosque
-Hey ustedes- grita el demonio a los hermanos que se habian quedado como petrificados- acaso son tontos, no ven que su hermano pequeño a entrado a un bosque con arañas carnivoras- dijo tomando una antorcha y abriendo las alas levantó el vuelo para alcanzar a al cazador y Elion
-Oigan- dijo el demonio posándose justo al lado del cazador- ire con ustedes, estamos rodeados de árboles así que Dryon será de ayuda en esta situación- el demonio tomo su Báculo y dando fuertes golpes recito el encantamiento para invocar al elemental- Espiritu del bosque oscuro, atiende mi llamado, que tus ramas lleguen al cielo y tus raices entren en el suelo, ¡manifiestate Dryon, y destruye a mis enemigos con la fuerza de la naturaleza!- el elemental se manifestó ante los presentes con una reverencia- uno de los linces ha entrado en el bosque pero esta habitado por muchos nidos de arañadas del hielo- le dijo Saia al entremado- puedes moverte entre los arboles sin que noten tu presencia, busca al lince desde la copa de los arboles- Dryon se acercó al arbol mas cercano y solo con tocarlo se introdujo en el interior de este solo para que la silueta del elemental se viera por todo el tronco del árbol- sera mejor que nosotros busquemos por el suelo-dijo atándose el báculo a la espalda y volteandose hacia el cazador- seguimos?
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El que quiera entender...
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Casis Toverda

El viaje había iniciado, poco a poco nos alejábamos de la aldea para adentrarnos a campo abierto. A como pasaban las horas el aire frio era cada vez mas fuerte soplando ráfagas que hacían que más de uno nos quedáramos quietos antes de seguir avanzando, incluso a mi con mi afinidad por la magia de viento me afectaba. Estaba seguro que era mas hielo pulverizado el que nos embestía que aire. — ¿Todo bien Khall? — Dije subestimando al humano, pues al voltear a verlo parecía estar arreglándoselas bastante bien. — Vaya... —

— ¿Es cierto que todos los que viven en Winfrith se llevan bien con los animales? — Pregunta Elion. — Quisiera que así fuera en Aodhán. Mis padres no me permiten comer con Lorcan cerca y… ah, lo siento. — Me quedé en silencio unos segundo pensando una respuesta que pudiera satisfacer su duda. — Algo así, las criaturas mágicas en especial parecen reaccionar de manera positiva a nuestra magia, además de que muchas de nuestras costumbres han sido adaptadas para poder convivir en armonía con distintos seres. Es cuestión de ser empáticos. — Ahora el príncipe parecía estar prestando atención a otra cosa.


[...]
Antes del anochecer nuestro guía nos indicó un buen lugar para acampar, rápidamente repartió instrucciones y entre todos habíamos montado el campamento con unas fogatas que los Aodhanos iniciaron. El único que parecía estar disfrutando el viaje era el pseudo-dragon, pues iba de un lado a otro jugueteando con el grupo y las monturas. Yo simplemente no podía permitirme bajar la guardia al ver que los hermanos estaban mas preocupados por si mismos.

Al ver que el endemoniado estaba por su lado decidí acercarme a Khall para hablar un poco del viaje pero la situación cambió. Los linces que nos acompañaban se empezaron a mostrar inquietos de repente, Tyra había iniciado un encantamiento de dominación que pude reconocer e inmediatamente empecé a invocar ráfagas de aire alrededor de los felinos para tratar de distraerlos, sin embargo uno de ellos se escapó de nuestra magia y empezó a correr hacia un bosque a unos cuantos metros adelante de nosotros.

— ¡Ása! — Gritó Tyra antes de tomar camino atrás. — ¿Qué importa si se va uno? Eli es pequeño, podría montar con uno de nosotros. — Respondió Emrys ante la situación, no pude evitar dirigirle una mirada con dureza sin ocultar lo reprobable que encontraba su comentario mientras tomaba mi equipo. — No, todos quédense. Yo iré por el lince. Ese es un Bosque de Pino de Seda, estará lleno de nidos de Arañadas del Hielo. Si los atrapan, será una pesadilla. No quieren ser devorados vivos por las crías. — Ahora yo no quería que el pobre lince acabara en esa situación.

— ¿Lorcan? ¡Lorcan! ¡Tengo que ir por él! — Dijo Elion notablemente preocupado, su mascota parecía haberse ido junto con el lince. — Hey ustedes acaso son tontos, no ven que su hermano pequeño a entrado a un bosque con arañas carnívoras. — El demonio cuestionó a los hermanos antes de emprender vuelo. — ¿Qué importa si se va uno? Eli es pequeño, podrían reemplazarlo con otro elfo. — Me acerqué a Emrys — Tal vez deberían quedarse cuidando el campamento, ya que las vidas parecen darles un poco igual. — Dicho esto empecé a correr atrás del grupo que se dirigía al bosque.

Usando la misma magia de días anteriores, invoqué ráfagas de aire lo suficientemente fuertes para darme impulsos mientras saltaba, acortando en gran medida el tramo. Justo al llegar la invocación de madera seca que el cornudo había invocado antes apareció ante nosotros. — Será mejor que nosotros busquemos por el suelo, seguimos? — Si no fuera por la situación actual probablemente hubiera contestado de manera cortante. — Elion — Dije sin voltear a verlo. — Deberías de regresar al campamento con tus hermanos, yo buscaré a Lorcan por ti. —

Tyra parecía molesto porque la mitad del grupo lo había alcanzado. — Supongo que puedes rastrearlos, ¿no? — Le pregunté antes de que pudiera quejarse de la compañía. Había escuchado muy poco de estas criaturas pues no habitan en mi tierra natal pero por ahora solo quedaba confiar en el juicio del cazador.


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De nuevo tratando de resumir para no hacer tan largo el post. :D
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Edad: 44

Orientación: Bisexual

Apariencia:

Personalidad: Todos los que lo han conocido, lo identifican como un salvador. Un verdadero milagro enviado desde el cielo. Siempre intentando ayudar a todo el que se lo pide, sobre todo en lo referente a la medicina. Aunque también ofrece ayuda en defensa y en ocasiones incluso en conocimiento. Es también todo un seductor y le resulta muy fácil cortejar a los demás. De hecho, en sus negocios siempre acepta tres formas alternativas de pago. Riqueza, trueque o sexo. Así concede fácilmente incluso la mercancía más codiciada incluso a quien no tiene dinero. Se podría decir que su único lado oscuro es el hecho de ser ser la lujuria y la perversión encarnadas.

Historia: Fué un huérfano. Su padre murió cuatro meses antes de su nacimiento. Y su madre murió durante el parto, por lo cual necesitaron abrirla en canal para poder salvarle de no morir justo antes de nacer. Fué inmediatamente mandado al orfanato donde fué cuidado con amor y cariño hasta alcanzar los cuatro años. Es entonces cuando fué alojado en el que sería su nuevo hogar. La academia del reino en la que se forman los futuros grandes magos y brujas. Desafortunadamente, nunca pudo pasar ni siquiera el primer nivel de todas las asignaturas relacionadas con la magia. Eso era debido a que, para sorpresa de todos, su cuerpo carecía de la energía interior para ello. Sin embargo, demostró ser muy capaz no solo en las asignaturas generales que todos deben aprender como números y letras. En lo que más destacaba era en las asignaturas de pociones, pergaminos y sellos. ¡Y eso solo en las asignaturas más básicas! En las avanzadas destacó en medicina, botánica y alquimia. Esos logros le permitieron seguir viviendo en la academia. Desde los doce años fué cuando empezó a conocer lo que era el sexo. Durante sus paseos por el reino lo que más hacía era espiar por las ventanas del burdel. Pasaron los años y al cumplir los dieciocho completó el aprendizaje de aquellas muy concretas asignaturas que podía realizar. La misteriosa carencia de energía mágica en su interior y su prácticamente nula capacidad de hacer magia le dificultarían en exceso conseguir un trabajo limitando mucho sus posibilidades. Pero... ¡Aprovecharía al máximo los conocimientos que adquirió! Nunca pudo considerarse rico ni tampoco pobre, porque incluso sabiendo que era ilegal, a escondidas utilizaba sus conocimientos para generar metales valiosos a los cuales darles la forma necesaria para producir su propio dinero y que todos considerasen como real. Así pudo comprar los recursos necesarios para hacer cualquier poción, pergamino o sello. Eso es todo cuanto necesitaba para ganarse la vida de forma decente. Por supuesto, lo llevaría todo almacenado en una alforja especial. Parece la típica alforja que se lleva como un cinturón y cuyos estuches no tienen espacio para nada, pero en realidad están hechizadas para que su interior sea como un agujero negro que da a un espacio infinito. Eso le permite almacenar incluso cosas gigantes y muy pesadas. Y llevarlas como si en realidad no llevase nada. Desde entonces, recorre el mundo entero por libre. Visitando todo tipo de lugares centrando su vida en todo lo que sabe. Ayudando siempre donde se encuentre. Realmente el dinero no le importa, pero siempre viene bien tener dinero legal para variar. Aunque si no tienen dinero, es una buena excusa para ofrecerles un medio alternativo de pago... XD Así ha sido su vida. Dando vueltas por todas partes, visitando todo tipo de sitios, conociendo todo tipo de seres vivos y dedicándose a los demás.

Estatus: Viajero Solitario (Originario de Kinborough)

Tipo de Magia: No puede manejar la magia por sí sola. Solo se centra en pociones, pergaminos y sellos.

Armadura:

Arma:

Extras: A pesar de la vida que lleva desde que nació hasta la actualidad, realmente nunca estuvo solo. Desde su primer día en la academia, conoció a una chica que, a pesar de ser de familia noble, se sentía muy sola. Sus padres no le hacían caso, pero controlaban cada detalle de su vida haciendo que dicha vida fuera siempre rutinaria, protocolaria y aburrida. Se llamaba Kendra. Al instante se llevaron bien y juntos la vida en la academia era mucho más divertida y animada. Haciendo juntos los trabajos escolares, estudiando de forma conjunta, jugando, ayudándose mutuamente... ¡Lo que fuese! De hecho, ella supo desde el primer momento el secreto de Niko, pues la primera vez que Niko miró ese tipo de cosas, ella estaba con él. ¡Siempre juntos! A medida que pasaban los años, se empezaron a gustar mutuamente. Pero ambos sabían que sería una relación imposible. Niko nunca vió nada bueno en casarse y los padres de ella ya habían organizado desde hace años un matrimonio de conveniencia con el hijo de otra familia noble. Pero eso no impidió que se gustasen. La noche del mismo día en el que ambos se graduaron en la academia, Niko fué a buscarla a su ostentosa mansión y la sacó de allí a escondidas para poder tener un último día juntos. Después de todo, al día siguiente tendría lugar aquella boda concertada. Ella no estaba feliz con la idea, pero no tenía elección. Ambos sabían que nunca se volverían a ver. Y de hacerlo, apenas sería una mirada en la distancia. Kendra comprendía el punto de vista liberal de Niko. De hecho, sentía envidia hacia él. Pero igualmente, le confesó sentirse muy unido a él. Así que esa noche, hicieron algo muy profundo en secreto. Fueron a una caverna oculta tras la cascada del bosque y realizaron lo que sería su pequeña boda secreta. Ella le entregó un anillo, el cual se suponía que tendría que darle a su prometido. Pero no quería dárselo a él. Quería dárselo a Niko. En cuanto a Niko, le entregó un anillo de platino que él mismo había forjado con unos símbolos abstractos a modo de decoración. Se besaron y ahí mismo consumaron su unión secreta perdiendo la virginidad. Haciendo incluso cosas que ni imaginarían llegar ha hacer, pero disfrutando como nunca habían disfrutado antes. Sellando el momento con un beso lleno de amor prohibido. Tras aquella noche de pasión con la luna llena, las estrellas y la cascada como únicos testigos, se dieron un baño en el lago y la llevó de regreso a su hogar antes de que alguien supiese de su ausencia. Por supuesto, estuvo todo previsto. Nada mejor que una poción para reconstruir el himen y que así siguiese pareciendo virgen. Un último beso cariñoso antes de despedirse para siempre. Al llegar el amanecer del siguiente día, Niko ya partió del reino e inició su interminable viaje recorriendo el mundo. Kendra realizó la boda concertada con el hijo de aquella otra familia noble y tuvo que mentir diciendo que el anillo que debía entregar a su forzado marido lo había perdido, aunque fué muy rápido y fácil conseguir un nuevo anillo. Pero hubo otro secreto que nadie supo jamás. Esa misma noche después del matrimonio concertado, obviamente consumaron el acto sexual. Quedando embarazada de dos mellizos. Un niño y una niña. Quedando constancia que eran de ellos. Pero la verdad es que ya estaba embarazada de la noche anterior. Nadie sabrá quien es el verdadero padre. Por supuesto, ya han pasado 26 años desde aquél día en el que se casaron en secreto. La vida sigue como si nada hubiese ocurrido...
 
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[Intro]

En el océano... A escasos kilómetros del continente...

Falta muy poco para amanecer. Y un navío se aproxima al continente con rumbo directo hacia Ragnar. En el reino Iseult. Ya ni recuerdo cuando fué la última vez que regresé al continente, aunque con el paso de los años recorriendo el mundo ya he vuelto en numerosas ocasiones. Después de todo, ¿Cómo no voy a volver al continente en el que nací?

(Niko) ...

Me desperté hace apenas unos diez minutos. La emoción de volver al pequeño continente y sus cuatro reinos me hace dormir poco. Por no hablar de las noches pasadas en las que era difícil dormir debido a las ocasionales tormentas y la agitación del océano. Afortunadamente, estoy en una cabina individual de primera clase. No es algo de lo que presumir. Solo un habitáculo con cama, mesa y silla clavadas al suelo. Pero mejor eso que dormir de la forma en que duerme la tripulación y los que solo pagan el pasaje más barato. En telas atadas y elevadas que te pueden dejar la espalda destrozada y todos juntos soportando los ronquidos de unos y el sonambulismo de otros. Ahora mismo hacía lo que casi siempre hacía. Totalmente desnudo en la cama, contemplaba el valioso anillo que llevo en el dedo. Oro puro con tres diamantes incrustados y el mismo símbolo en la cara interna que envuelve el dedo. El símbolo de una de las familias nobles de mi reino natal. Nadie conoce la historia detrás de este anillo. Y quizás no la sabrán nunca. Llamaron a mi puerta. Estoy tapado con las mantas, pero tampoco me preocupa si me ven desnudo o no. Abren la puerta. Es uno de los marineros. Viene para avisarme que el desayuno se servirá en breve y que ya enseguida llegaremos a mi destino.

(Niko) Gracias. Enseguida estaré listo.

Se despide educadamente y cierra la puerta. Es de esperar que parte de la tripulación sea de los lugares donde se dirige en sus travesías. Así si llegan a lugares donde los habitantes son desconfiados, sabrán que no hay peligro. Me vestí con mis característicos ropajes. Envuelto en una vestimenta del color negro como la noche sin estrellas. Y complementando de forma excepcional con una tela del mismo color para cubrir mi cuello y la mitad inferior de mi cara desde la barbilla hasta mi nariz y orejas. Así evitaré respirar de forma demasiado directa el aire gélido. Hay ocasiones en las que respirar ese aire gélido puede asesinarte congelando los pulmones. De las veces que estuve de tránsito en ese reino durante mi vida, es desde la primera vez cuando se aprenden esos detalles. Ajusto mi alforja bajo mis ropajes a modo de cinturón y reviso el contenido para asegurarme de que está todo. Entonce, salgo a la cubierta. El desayuno es lo habitual. Una taza de café ardiente y unas rosquillas caseras. Parece más un aperitivo que un desayuno, pero mejor que pasar hambre. Observaba desde cerca de la proa que ya se visualiza Ragnar. A medida que nos acercamos, el frío se va haciendo cada vez más notorio. De hecho, a cierta distancia tiene que viajar el navío con cuidado para evitar posible bloques de hielo y agua congelada. No sea que se dañe el casco. Tal y como esperaba, los alrededores del puerto los despejan los aldeanos de posibles bloques de hielo para facilitar la llegada del barco. Siento mucha nostalgia por mi reino natal. No es ese, pero me pasaré por allí siempre que pueda.

Por fín... Atracando en el puerto...

El navío llegó sano y salvo. Ya amarrado en el muelle. Los primeros en bajar eran los tripulantes y posibles pasajeros que fuesen natales de Iseult. Que saluden a sus familiares y vean que no hay peligro. Los pasajeros que desembarcamos aquí procedemos a bajar. Algunos pasan de largo al varme, pero otros se me quedan mirando. Se ve que me reconocen de alguna vez que vine por aquí ofreciendo mi ayuda. Pero no se acercan. Solo me saludan con la mano y yo les devuelvo el saludo. Mi primera parada es el hogar de la médica de la aldea. Llamo a la puerta y entro. Se sorprende al verme y viene hacia mí emocionada para estrecharme la mano, la cual acepto con gusto.

(Niko) Me alegra mucho volverte a ver.

Me retiro la capucha y la tela que cubre parte de mi cara. Saludando a esa mujer, la cual creo que es solo un par de años mayor que yo.

(Niko) Pasaba para saludarte y venderte lo que habitualmente me pides.

Me lo agradece. Dice que mi producto habitual es todo un éxito en este reino, pero que siempre se agota demasiado rápido las existencias. Algo comprensible, teniendo en cuenta su función. Una poción sencilla, pero que requiere ingredientes valiosos. Uno se bebe una dosis y todo su cuerpo aumenta su temperatura a niveles estables. Y se mantiene así incluso estando desnudo tirado en la nieve. Muy útil si alguien acaba sufriendo de hipotermia o si nota que le aparecerán los horribles sabañones en los pies. O incluso si notan que el frío puede dejarles sin alguna extremidad o algún dedo por la congelación. El efecto dura veinte minutos, más o menos. Ya me imaginaba que pediría eso. Así que hice un buen lote de cien dosis antes de tomar el barco. Son dosis pequeñas, por supuesto. Del tamaño de un pequeño tubo de cristal. Se sorprende al verme venir tan bien preparado, pero que no tiene tanto dinero para comprar tantas.

(Niko) Bueno... Ya sabes que puedes pagarme de otra manera, preciosa...

Dije tomando su mano y depisotando en el dorso un beso muy cortés. una forma de saludo muy común entre la nobleza. No creo que halla problema, pues no sería la primera vez que cierro un trato con ella con ese método de pago. Sin embargo, me dice que ya no puede compensarme de esa forma. Por lo visto, durante mi tiempo fuera del continente después de la última vez que estuve aquí se casó. Ahora tiene marido.

(Niko) ¡Vaya! Enhorabuena por tu matrimonio. Espero que sea un buen hombre.

Me dice que sí. Que es todo un cielo y que es muy feliz con él. Ella no muestra señales de violencia. Así que, aparentemente, no debe ser ningún desgraciado maltratador. Así que no hay problema.

(Niko) De todas formas... No creo que eso suponga un problema...

Le dije con una sonrisa guiñándole un ojo. Pero aunque la hice reírse con la sugerencia, me dice con una disculpa que ella es tradicionalista. Soltera es una cosa, pero casada ya es mujer de un solo hombre.

(Niko) De acuerdo, entonces. En ese caso, podemos hacer una cosa. Págame con dinero solo las que puedas. El resto, pues podemos hacer trueque.

Solo puede pagarme un cuarto de las existencias. Para el resto, pues le pido algunos ingredientes naturales que me escasean. Con eso, solo se cubre la mitad de existencias. En cuanto a la otra mitad...

(Niko) ¿Sabes? El resto... ¡Te las regalo!

No se lo esperaba, pero me lo agradece. ¡Trato sellado! Nos despedimos con un saludo estrechando la mano y me despido de ella. Próxima parada... ¡La taberna!

Ya en la taberna...

Entro. Y lo primero que hago es dirigirme a la barra. Cuando yo entro, se hizo un silencio repentino casi total. Notando como pegaban sus ojos en mí. Se ve que no se olvidaron de mí. Me siento en la barra ante el tabernero Murtagh y me quito la capucha para que pueda verme de nuevo. Se ve que se alegra de verme, pues gracias a mí se salvaron en el pasado un par de vidas justo a tiempo. Un niño salvado de una enfermedad muy grave y un hombre salvado de quedarse ciego de por vida.

(Niko) Necesito tres cosas. La primera, saber si conoces de alguien que necesite ayuda por aquí.

La taberna es donde llega toda la información de la aldea. Así que es donde es más fácil enterarse de todo. parece que esta vez no hay peligro de ese tipo.

(Niko) Me alegra saberlo. Y... ¿Hay alguna novedad respecto a los caminos por el reino, el acceso a vuestra ciudad principal o los otros asentamientos?

Se ve que la ciudad principal sigue vetada a los forasteros. De hecho, ahora son más estrictos. ¡A saber por qué! Y en los demás lugares del reino no hay cambios. Sin embargo, la novedad más notoria son unos ''Monolitos'' que han sido encontrados y que parecen haberse activado o algo así. Hay muchos que han oído los rumores y vienen al reino para observarlos de cerca. Eso me resulta interesante. Así que sacó uno de mis mapas. En concreto, del reino de Iseult. En él ya he marcado una ruta previamente pensada.

(Niko) ¿Sabes por donde están? Solo es echaré un vistazo y ya está.


Me dice que lo siente, pero no conoce la ubicación exacta. Solo sabe que han surgido esos monolitos, pero no sabe donde exáctamente. Y desde luego, nadie que lo sepa me lo dirá. Sobre todo porque otros forasteros se pusieron tan pesados con el tema que los aldeanos no quieren saber nada de guiar a nadie allí. Que no encontraré guía. Solo uno aceptó a llevar a extranjeros y ya partieron hace rato.

(Niko) ¡Jajaja! No te preocupes, amigo mío. Sabes que nunca he necesitado guía. Solo una fiel montura para las situaciones complicadas. Y no pasa nada si no conoces donde están. Si dices que ya partió un guía con un grupo de forasteros hace poco, sin duda habrán dejado su rastro gracias a las huellas en la nieve.

Me da la razón por una afirmación tan astuta. Y me confirma que me alquilará una montura sin problemas. Y cuando ya no la necesite, ya sé que debo entregarla al encargado de esas monturas allá donde me encuentre.

(Niko) Lo sé. Pero gracias por refrescarme la memoria. Y para terminar, pues me gustaría desayunar algo.

Ya tomé algo en el barco, pero solo un café y rosquillas no es nada. Me sirve el desayuno típico de la aldea. ¡Qué delicia! Me lo como todo con gusto y le pago el precio acordado. Entonces me guía para ir a por la montura. Me presenta las monturas disponibles. Se ve que hay nuevas y que están bien preparadas. Sin embargo...

(Niko) Se nota que están bien entrenados. Mis felicitaciones a quienes se encargan de su buena salud y preparación. Pero... ¿Dónde está la montura que he usado siempre que he venido?

Ya sabe a cual em refiero. Fué mi primera montura en Iseult. La única que demostró conmigo una gran confianza. Murtagh sabe que siempre elijo la misma montura. ¿Por qué esta vez no me la muestra? Me pregunta si estoy seguro.

(Niko) ¡Claro! ¿Por qué no?

Me lleva hasta donde se encuentra. Cada vez es más grande. De hecho, se la ve un poquito más grande. Pero también se muestra un poquito más débil que las demás monturas. Se ve que me reconoce, porque se levanta y se acerca caminando para pasar su cabeza por mi mano ganándose unas caricias y rascar un poquito tras sus orejas. ¡Se acuerda de mí!

(Niko) Yo la veo bien. ¿Cuál es el problema?

Parece ser que ya nadie quiere confiar en esa lince en concreto. Se ha vuelto un poco más lenta y también ha descendido un poco su fuerza. No está enferma ni nada de eso. Simplemente que ya es muy mayor.

(Niko) Lo entiendo, pero personalmente... Yo no considero eso un motivo o una excusa para dejar apartada a una criatura.

Es como si dijesen que esa criatura ya no vale de nada. Eso es totalmente injusto. Acerco mi rostro al de la lince fijando mis ojos en los suyos.

(Niko) Te dejo la decisión a tí. Si quieres, aceptaré con mucho gusto que me acompañes.

No pienso marginarla, pero tampoco quiero obligarla, en el caso de que ya no se sienta preparada. Pero veo un brillo especial de alegría en sus ojos y restriega su rostro con el mío dándome las gracias. Debe estar aburrida tras quien sabe cuanto tiempo sin hacer un viaje.

(Niko) ¡Decidido! La elijo a ella.

El tabernero no parece muy seguro, pero acepta. Me dice el precio y se lo pago con gusto. Preparo todo lo necesario para poder montar sobre esa hermosa criatura. Solo un poquito más grande que las demás, aunque con un aumento del pelaje blanco debido a las canas y también se ha ido aclarando el color negro de sus manchas. Murtagh me deseo un buen viaje.

(Niko) ¡Gracias! Y no temas. Si es necesario, la protegeré con mi vida.

Doy en su costado suaves palmaditas y un pequeño sonido con la boca para indicarle que iniciamos viaje. A un ritmo de paseo tranquilo. No tengo prisa alguna. A buen ritmo, llegaremos a la siguiente aldea poco antes de que anochezca. Y si no llegamos, conozco algunas pequeñas zonas y cavernas donde resguardarnos del frío.

Fuera de Ragnar...

Iniciamos la ruta habitual. Por el camino principal. Disfrutando del paisaje. Puedo sentir que está emocionada. ¿Cuándo fué la última vez que inició un viaje? Pobrecita... Seguramente cuando vieron que ya no destacaba tanto como las demás monturas la dejaron sin poder viajar ni vivir alguna aventura. ¿Habrá conocido algún macho de su especie que la halla cautivado? ¿Habrá tenido cachorros? ¿Quién sabe? Quizás se lo pregunte en la siguiente parada. Llegamos a cierto punto del camino y le hice un gesto para detenerse.

(Niko) Ahí...


Desde que iniciamos el viaje, me he mantenido en mi ruta ya preparada desde el principio. Pero sobre todo debido a que las huellas de lince dejaban claro que esa expedición ha tenido que pasar por ahí. Pero a partir de este punto, se desvían fuera del camino y se adentran por otro lugar. Saco mi mapa para ver donde estamos y hacia donde da esa otra ruta. Parece que puede ser un poco intrincado, pero no debería haber problemas para regresar al camino principal un poco más adelante. No debería llevarnos mucho tiempo. Solo espero que no hallan tomado una ruta muy específica que se aleja mucho del camino principal o que lleve a zonas complicadas y difíciles de transitar. Pero ya que estamos aquí... ¡No perdemos nada por intentarlo! Puede que lo logremos. Puede que no. Pero si no se intenta, el fracaso es garantizado. Así que...

(Niko) Adelante.

Salimos del camino tomando esa ruta alternativa. Miraba a mi alrededor con cuidado. No halla enemigos cerca. Parece que por ahora tuve suerte. Se ve todo despejado. Pero no cantemos victoria. Miraba en cada punto cercano. Y entonces...

(Niko) ¡! ¡Alto!

Hice el gsto para frenar más rápido.

(Niko) Perdón si fuí brusco, pero creo que hay algo delante tuyo.

Sabe que solo actúo como un jinete firme en situaciones de emergencia, pero igualmente no me gusta ser brusco con ninguna criatura. me bajé de enciam suyo y caminé hasta donde vi algo extraño. Cogí un palo del suelo y lo acerqué a un pequeño montículo en mitad del camino. Parece que hay algo enterrado. Saco mi puñal con la otra mano por si es una criatura escondida esperando el momento para atacar. Parece que es... ''¡¡CLANK!!''

(Niko) ¡Ah!

Me asusté por el sonido y el movimiento repentino. Entonces lo ví. ¡Un cepo! ¡Un maldito cepo! Me sentí muy enfadado. Agarré el cepo y lo empecé a golpear contra una piedra en su punto de unión para desbaratarlo y romperlo.

(Niko) Malditos furtivos de mierda...

Dije enojado. Si mi montura cae en alguna de esas trampas, ¡Juro que destrozaré el pie del responsable! Así sabrá lo que es perder una extremidad tras quedar empalada con un cepo. Volví a mi montura y continuamos el viaje. Parece que no hay más cepos, pero igualmente nos alejamos de los lugares donde halla alguna sospechosa elevación leve en la nieve. Pasamos el camino y... ¡Bingo!

(Niko) Hmm...

Lo veo en la lejanía. ¡Un pequeño campamento! Desde mi posición reconozco siluetas en movimiento. Parece que debe ser un grupo pequeño, pero igualmente numeroso. Y reconozco más o menos el mismo número de linces.

(Niko) Acerquémonos.

Si ven que voy en una montura igual a la de ellos, no creo que me identifiquen como enemigo. Además, es posible que uno o varios me conozcan o hallan oído hablar de mí. A medida que nos aceramos léntamente, puedo distinguir que parece haber una montura diferente. Una excepcional que no consigo reconocer desde la distancia. Espero que mis ojos no me estén fallando a causa del frío. Pero entonces, nos detenemos al ver que uno de los linces echó a correr en solitario hacia la espesura del bosque. No creo que tenga problemas, pues sé que estos linces saben muy bien manejarse. Sin embargo, hay novedades. Mi fiel montura gruñe mientras mira hacia el bosque. Presiente que algo va mal. Y parece que quiere iniciar ruta hacia esa dirección.

(Niko) Tranquila... Creo que estará bien. No debemos retrasarnos en exceso.

La hembra mira hacia atrás para verme a los ojos. Puedo distinguir como una señal de alerta y preocupación. Como si con la mirada me pidiese ir a echar una mano. Le preocupa la seguridad de ese lince fugado. Y honestamente... ¿Cómo voy a decirle que no a esa criatura en la que siempre he confiado? Si siente un profundo peligro, entonces no permitiré que quede consumida por la inquietud y las dudas.

(Niko) Tienes razón. ¡Vamos a ver si podemos echar una mano!

Enseguida le levanté el ánimo. Y... ¡Echó a correr hacia esa dirección! Por poco me caigo hacia atrás. De hecho, a esa velocidad tuve que inclinarme hacia adelante para no caerme. Avanzando en diagonal de donde está el campamento. Seguramente los del campamento a esa velocidad ya me habrán visto. O como mínimo, habrán visto un lince un poquito más grande de lo habitual sobre el cual va montado alguien que parece una sombra debido a mis ropajes que cubren todo mi cuerpo. ¡Es increíble lo rápido que va! ¿Quién dijo que ella ya era muy mayor para viajar? Es cierto que igualmente se nota un poquito menos de velocidad, pero sigue siendo muy rápida. Entramos en el bosque y por mi parte miraba a mi alrededor. Atento por si mi montura dará algún salto potente o si aparecen enemigos. Creemos escuchar sonidos de un lince gruñendo o haciendo algún ruido específico. Eso la pone más alerta y da un acelerón mayor. Yo ya tengo una mano bajo mis ropajes sujetando la empuñadura de mi daga, solo por seguridad. No dejaré que nada nos haga daño. ¡Y menos aún a mi montura! hemos hecho muchos viajes juntos. ¡Y este no será el último! Llegamos hasta el lince extraviado. Y...

(Niko) No...


Parece estar bien, pero lo han rodeado varias... ¡Arañas! Muestro mi puñal con determinación y mi montura gruñe y amenaza con atacar a esas arañas. Una de ellas de pequeño tamaño intenta aterrizar sobre mí desde arriba, pero me inclino hacia un ldo y le doy un fuerte codazo para mandarla contra un árbol haciendo que se ompea alguna de sus patas haciéndola huir. Me bajo de mi montura, pues si necesita atacar, conmigo encima solo la estorbaría. Pero permanezco a su lado a medida que nos cubrimos mutuamente y nos vamos acercando poco a poco al otro lince, el cual también se le ve con intenciones de atacar al enemigo. Con mi otra mano saco de mi alforja una pequeña poción roja, la cual tiene un color rojo carmesí y burbujea. De hecho, al agitarla levemente parece desprender una leve luz. Eso parece que las asusta un poco. Como si imaginasen lo que puede hacer eso. nada mejor que una mezcla que si se impacta violentamente contra algo, hace una pequeña explosión incendiaria. Como un cóctel molotov, pero en tamaño diminuto y con la misma eficacia. Y sin necesidad de encender ningún fuego. Lo tengo muy claro. Mi montura también. No nos iremos sin ese lince. Y si quieren seguir vivas esas arñas, ¡Que no intenten nada raro! Aunque parece que se van acercando más. No tenemos mucho tiempo... ¡Hay que actuar rápido!
 
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