+18 Rol Mojmír y los Cuatro Reinos.

Shademan

The Vampire Lord, Whee
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El winfriano se habia unido al grupo de busqueda sin embargo por alguna razón desconocida para Saia los principes aodhanos no habían acudido junto a su hermano.
-Elion- dijo Casis-Deberías de regresar al campamento con tus hermanos, yo buscaré a Lorcan por ti- luego se volteo hacia Tyra quien parecia algo molesto- Supongo que puedes rastrearlos, ¿no?-
Por un momento el demonio como que había dicho eso por el comentario de seguir adelante.
-Casis tiene razón alteza- dijo Saia queriendo cerrarle la boca al élite- este lugar es muy peligroso para usted, regrese al campamento- Justo en ese un rugido de lince se oyo en la lejanía acompañado de varios chillidos muy agudos y desagradables. El demonio se lanzó a correr en dirección de donde venía el ruido ignorando si los demas lo seguirían. Fue entonces que a varios metros vio a una persona con ropaje completamente negro haciendole frente a un grupo de arañadas de hielo. El aparecido montaba otro lince mas viejo a la vista pero igual de fuerte y blandía una daga en uma mano mientras que en la otra tenía un frasco con un líquido burbujeanto de color rojo.
Sin embargo desde su posición no podía ver a las arañas que estaban por encima de él, escondidas entre las ramas de los árboles listas para saltar sobre el encapuchado.
-Dryon!!- gritó Saia con fuerza dando un golpe en la nieve con el báculo, justo entonces de dicho árbol emergió el elemental atacando con sus largas enredaderas a la araña mas cercana con tal fuerza y ferocidad que lo atravesó de lado a lado
Las otras bestias al darse cuenta de la presencia de Dryon se abalanzaron sobre él, de un mordisco las ramas del forestal fueron arrancadas, sin embargo aquello no lo dañó debido a que rapidamente las ramas del lado arrancado fueron entrelazandose pata crear nuevamente la forma de su brazo.
-Asi que quieren jugar rudo eh?- se jactó el hibrido trazando una linea diagonal seguido de un símbolo que parecia una "M"de color verde.
-Mispolm blossom stunid alloram- recitó el demonio haciendo que el simbolo se desvaneciera frente a él y se dibujara en el pecho del elemental. Casi de inmediato empezaron a brotar flores en el cuerpo del entramado quien azotando rapidamente sus ramas liberó el polen paralizante que estas contenían. El polen se exparció por el grupo de arañadas inmovilizandolas en el acto y cayendo en el blanco manto forestal completamente indefensas.
-Parece que llegue a tiempo- dijo el demonio hacercandose al encapuchado. El lince estaba tendido sobre la nieve con el pequeño dragoncillo de Elion enredado en la cabeza. Justo en ese instante se sintio de nuevo ese chillido agudo sobre su cabeza, miro hacia arriba y vio algunas arañadas siseando y chillando sobre las telarañas que iban de un extremo al otro entre los pinos. El dragoncillo empezó a chillar de miedo captando la atención de las arañas, tres de ellas se lanzaron sobre él, pero Saia en un rápido movimiento se interpuso entre Lorcan y los insectos de hielo. Las arañadas derribaron al demonio y aunque pudo bloquear dos de ellas con su báculo no evitó que la tercera araña con las mandibulas en posición le lanzara un mordisco directo al rostro. En un acto de reflejo el híbrido cubrio su rostro con el brazo recibiendo una fuerte dentellada en este.
-Arghh!!- bramó de dolor Saia sintiendo como el veneno del insecto empezaba a correr por su organismo- Malditas pestes- exclamó furioso apartando al insecto de una patada en la cabeza. Con rapidez se incorporó, tomó a Lorcan con su brazo herido sintiendo como el calor del mini dragon recorria su pecho, se colocó frente al lince extraviado y apretó su báculo con la mano que aun le respondía bien.
-Mispolm Evaister Dryaderot Deathslicer!!!-vociferó azotando el báculo en el pino mas cercano. El arbol empezó a temblar y con un ruido seco sus multiples raices salieron del suelo liberándolo de su estatica posición.
-Ahora van a ver lo que es poder- exclamó Saia e ignorando el dolor en su brazo, blandió con fuerza el báculo hacia la nieve. Justo de inmediato el gran árbol azotó sus ramas contra el suelo aplastando un grupo de arañadas que se encontraban alrededor del mismo.
-Muy bien escoria, quien sigue?- gritó enfadado, sin embargo de inmediato notó como sus sentidos empezaban a apagarse, el baculo se le escapo de la mano cayendo en la nieve al mismo tiempo que el gran árbol se desplomaba desprovisto del hechizo que lo mantenia con vida. Incapaz de controlar su cuerpo Saia cayó al suelo apricionando al dragoncillo contra su pecho y contemplaba como varias arañas se acercaban a él dispuestas a convertirlo en su cena.
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Non timebo mala
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Tyra Kaj.

Ya habían avanzado un buen tramo dentro del bosque como para regresar a Elion al campamento por su cuenta, y Tyra sabía que tiempo, era lo que menos tenían. Una vez que esas detestables criaturas detectaban a intrusos dentro de su red, se movilizarían lo más rápido posible para atacar en grupo, evitando toda escapatoria.

Tyra, frustrado tanto con la situación como también con sus empleadores que desobedecieron su orden de quedarse atrás saco su hacha, entregándosela al príncipe Aodháno que seguía prendido de su manga. En ella podían verse los grabados de runas de hielo y agua a lo largo del mango hasta las dobles hojas. El castaño tuvo que tomarla con ambas manos debido al peso, y aunque su rostro reflejaba inseguridad, no la rechazo. Tomo el mango con toda la fuerza de sus brazos y la mantuvo firme.

Incluso si Elion no estaba entrenado, ni tuviese la más remota idea de cómo usar dicha arma, sería capaz de utilizar la magia dentro de esta, sin importar la poca destreza mágica que constantemente atribuían al joven sus propios hermanos o él mismo.

No tenemos tiempo para que regrese, debemos seguir. – Le dijo a Casis, puesto que Saia había desaparecido de repente junto con su invocación. – Toma mi hacha Eli, y no te separes de mí, ¡Ása! – Tyra llamo a su lobo, y el destello de la dominación brillo en los ojos de ambos.

Ása había captado el olor de la montura, así como la familiar esencia de otra criatura y la de un extraño. Comenzó a trotar en su dirección, y los demás lo siguieron comandados por el cazador.

Las arañas que se encontraron en el camino no fueron un problema. La mayoría parecían distraídas por las “presas” a las que intentaban llegar más adelante, por lo que fueron fáciles de derribar para el diestro Winfriano con sus dagas y las flechas de Tyra, envueltas con la magia de su sub elemento, que las congelaban con el mínimo roce, y las pocas que escapaban para intentar llegar a ellos, Ása las atrapaba entre sus fauces y trituraba en el acto.

Cuando llegaron al punto en donde tenían rodeado al lince fugado, se encontraron con el extraño cuyo olor había captado Ása. Saia estaba con ellos también, fuera de combate y con el pequeño dragoncillo de Elion entre sus rígidos brazos.

Había muchas preguntas que llegaron a la cabeza del cazador ante la escena, cómo quién carajos era aquel hombre y por qué estaba ahí, pero su cuerpo, acostumbrado a la batalla, reacciono más rápido de lo que lo hacía su mente, quitándole el hacha a Elion y blandiéndola para desatar una columna de estalactitas que rompió con la formación de las arañas. Las que fueron golpeadas por esta se congelaron al contacto, mientras que las más ágiles saltaron lejos a zonas más seguras para evitar el mismo destino, buscando reagruparse.

¡¿Quién te dijo que podías adelantarte?! – Grito furioso el Iseultano al inmovilizado Saia, cuyo rostro usualmente sereno mostraba ahora la naturaleza salvaje de los guerreros del hielo.


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The hate of men will pass, and dictators die.
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Elion Aerendyl

—Elion, deberías de regresar al campamento con tus hermanos, yo buscaré a Lorcan por ti.

Elion no puede evitar la familiar y terrible sensación que se expande en su pecho. Se encoje de hombros, buscando ser un blanco más pequeño aún, y baja la mirada con tal de evitar ver los rostros del resto de sus compañeros.

—No tenemos tiempo para que regrese, debemos seguir. —dice Tyra. Elion evita suspirar, aunque es claro que Tyra opina lo mismo que el resto—. Toma mi hacha Eli, y no te separes de mí, ¡Ása!

Apenas logra sujetar el arma. Es pesada, y los ánimos se le han escapado a Elion de entre los dedos. Sabe que no puede hacer mucho, pero no había considerado ser un estorbo hasta ese momento, hasta que se ve arrastrado por el brazo que aún sujetaba la capucha de Tyra.

Suelta al cazador, cuando es obvio que el peso de su agarre está evitando que pueda utilizar su arco de manera apropiada, y se concentra en sujetar el peso del hacha con ambas manos. Cuenta, al final, para poco, porque, buscando deshacerse del peso extra, arroja la antorcha hacia un nido que apenas alcanza a notar a unos metros y logra matar sólo a dos arañadas antes de que el resto surjan de entre las sombras y Tyra y Casis se vean forzados a mantenerlas alejadas mientras que Elion puede hacer poco más que sujetar el hacha y no usarla mientras corren.

Sus piernas se sienten como gelatina para el momento en que llegan a un pequeño claro, donde encuentran a Saia, al lince perdido y a un hombre desconocido. Elion apenas puede reaccionar cuando Tyra toma su hacha de regreso y se mueve súbitamente, haciendo caer suficiente hielo sobre ellos que las arañadas vuelven a alejarse.

—¡¿Quién te dijo que podías adelantarte?!

El grito de Tyra obtiene un sobresalto por parte de Elion. Sus ojos se centran en él; en la furia de su rostro, en el timbre de su voz. Elion, que ya había dado un paso hacia Saia, se detiene por un momento antes de avanzar otra vez, tomando a Lorcan en sus brazos y alejándose tanto de Saia como del hombre de túnicas negras.

—¿Estás bien? —le pregunta al pequeño dragón, sintiéndose al borde de las lágrimas. Lorcan reacciona como es esperado: soltándose de los brazos de Elion para escabullirse entre sus abrigos. Elion levanta nuevamente las manos y las coloca alrededor del bulto que el dragoncillo hace en su pecho.

Por ahora, lo único que quiere es regresar con sus hermanos, hablar hasta que le aseguren que él no es un estorbo para ellos. Elion respira profundo para luchar en contra del llanto que amenaza con brotar de su garganta. Sabe que la mayoría lo hubiera dejado atrás, aunque se enorgullece se haber mantenido el paso durante tanta distancia.

No nota la sensación de algo amarrándose en su tobillo hasta que siente un jalón que lo manda de bruces al suelo. El grito de sorpresa que deja escapar cuando su espalda golpea contra el sueño se vuelve la menor de sus preocupaciones cuando, como reacción, Elion hace un movimiento con una mano abierta, moviéndola de manera circular desde su oreja hacia el frente—y el filo del hielo no hace nada por detener a la arañada que trepa por su pierna y tira una mordida.


 

MexFox

El que quiera entender...
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Casis Toverda

— No tenemos tiempo para que regrese, debemos seguir. Toma mi hacha Eli, y no te separes de mí, ¡Ása! — Respondió Tyra ante la situación y después de darle su arma a Elion seguimos avanzando hacia el interior del bosque. En el camino algunas arañas se fueron cruzando y sin problema logramos apartarlas mientras yo atacaba en apoyo a las flechas del elfo peliblanco lanzando mis dos dagas hacia cualquiera que se acercara demasiado y después regresaban a mis manos gracias a las runas de retorno que tenían grabadas.

Avanzamos un poco más para llegar a nuestro objetivo, en el lugar se encontraba el lince que buscábamos, el demonio tirado en el suelo junto a Lorcan y otro sujeto montado en otro lince con apariencia más longeva que los que nos acompañaban a nosotros. Una columna de estalactitas apareció de repente atacando y congelando a varias arañas listas para atacar, en ese instante respondí con otro hechizo cruzando primero los brazos y después estirándolos hacia los lados con gran velocidad, invocando una gran corriente de viento desde donde estaban el lince y el demonio lanzando por aire a las arañas que se habían aferrado al suelo.


¡¿Quién te dijo que podías adelantarte?! — Gritó Tyra, unos momentos después Elion se acercó rápido al terreno para rescatar a Lorcan y retrocedió quedando detrás de nosotros. — ¿Estás bien? — Le escuché preguntar a su amigo. Bastaron esos segundos para que una araña se lanzara por encima de mí tomándome desprevenido, alcanzando a herirme en el cuello con una de sus garras pero antes de que pudiera morderme moví mis manos con las dagas hacía atrás de mi cabeza clavándolas en su cuerpo para después mover mis brazos hacía el frente y lanzar a la araña a unos metros de distancia.

Ignorando al cornudo y al otro sujeto me acerqué con rapidez al Lince que vinimos a rescatar, en este momento sería imposible tratar de calmarlo con magia así que simplemente me dediqué a protegerlo de cualquier ataque mientras con mi espalda trataba de empujarlo hacía el camino que habíamos limpiado. — Vamos muchacho, tenemos que salir de aquí. — Tres arañas, una de ellas más grande que la mayoría que habíamos visto, se lanzaron contra nosotros, por instinto dejé caer las dagas al suelo y desenfundé la espada que me acompañaba la cuál desprendía un brillo verde claro, con un tajo libre hacía el frente una afilada corriente de aire fue directo hacia ellas, causando gran daño en las pequeñas y dejando una marca en la de mayor tamaño haciéndola retroceder algo aturdida.

— ¿Nos podemos largar ya? — Dije hacia la nada esperando que Tyra liderara la retirada. La herida de mi cuello poco a poco aumentaba su sangrado.


 
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¡Menuda situación! Cuando parecía que tendría que hacer una estrategia en plan Kamikaze, aparecieron individuos inesperados. ¿Es posible que sean los del campamento que vimos antes de lanzarnos al rescate de ese lince? Incluso... ¿Un demonio? ¿Y una criatura desconocida que parece ser afín a la tierra? A juzgar por sus acciones y palabras, parece que también buscan al lince perdido. La posibilidades de que sean de aquél campamento aumentan por momentos. Y una parte de las arañas dejaron de centrarse en mí para concentrarse en los recién llegados. Así que dejaré que ellos puedan pelear a su gusto y manera. Por mi parte, lucharé junto a mi compañera de viaje, la cual se muestra especialmente preocupada por el lince extraviado. ¡Se nota que se conocen bien! Pero también muestra el mismo nivel de preocupación por mí.

(Niko) Vamos...

Dije en un tono de voz bajo a las arañas más cercanas mientras agitaba levemente un poco más esa pequeña poción que tengo en mi mano. Las ahuyenta un poco la luz que se genera al agitar esa poción. Y cuando parece que se coordinarán para atacar, lanzo ese pequeño frasquito contra un árbol haciendo que al impactar explote generando y lanzando en un rango de más o menos dos o tres metros llamas que arden con furia. Una de las arañas queda alcanzada y se retuerce mientras las más cercanas huyen o como mucho se alejan del fuego. Mi veterana acompañante no reacciona negativamente ante los otros ahí presentes y deja que se acerquen al lince. Lo que demuestra que no son peligrosos. Ni siquiera el demonio. Pero por otro flanco se acercan dos arañas más... ¡Enormes! Como del tamaño de un adulto. Mi felina compañera se pone delante mío para gruñir y amenazar a esas arañas, las cuales se centran en ella. Aprecio mucho su valor y su deseo por protegerme, pero... ¿Dos arañas contra solo ella? ¡Ni de coña! Me alejé un poco de mi compañera y cogí una piedra del suelo para lanzársela a una de las arañas.

(Niko) ¡Vamos, trozo blancuzco y deforme! ¡Es por aquí!

Con mi puñal en mano, la araña se acerca hacia mí. La hago detenerse y retroceder un poquito cada vez que intento apuñalarla o rajarla con mi puñal. Eso parece frenarla. Voy retrocediendo hacia atrás. Parece que intente huir de ella, pero en realidad lo que busco es que se me acerque. Así se alejará de mi compañera dejando que pueda enfrentarse en solitario con solo una araña. Puedo ver que lanza sus zarpas para provocarla. Hacer que retroceda. Y cuando la araña intenta lanzarse, mi compañera salta y aterriza sobre ella para morder una de sus patas traseras y arrancársela de un tirón. Eso la hace agitarse. Momento que aprovecha para clavar sus afilados colmillos en el abdomen de esa araña mientras con sus patas delanteras azota y araña sus enloquecidas patitas. Por mi parte, durante mi propio combate acerco mi otra mano a mi alforja para intentar sacar otra poción explosiva. Pero entonces noto que algo se posa sobre mi cabeza.

(Niko) ¡!

¡Maldito parásito! Sabe que no puede conmigo y depende de que otras arañas más pequeñas intenten atacarme por la espalda. ¡Asqueroso! Muevo rápido mi mano con el puñal en movimiento circular para pasar mi brazo por encima de mi cabeza y quitarme de encima la araña de mi cabeza antes de que haga nada. Pero la araña enorme aprovecha la estrategia para echarse encima mío. Llevo rápidamente mis manos a lo que sería su cuello. justo debajo de lo que es su cabeza. Como se me ha echado encima, me hace caer al suelo de golpe y trata de morderme a toda costa. Impulsándose hacia adelante para intentar morderme e inocularme su veneno o incluso usar en mí su telaraña. Pero yo la sostengo con mis brazos bien rígidos para que no se me acerque demasiado. Se agita mucho intentando que la suelte, pero a pesar de sus arañazos en mis brazos, no cedo para nada. Porque sé que si cedo, me llevaré algo peor que simples rasguños. ¡Me morderá! Mi amiga lince ve que estoy en peligro, pero no puede hacer nada por ayudarme. Debe concentrarse en la otra araña, la cual ya tiene casi dominada. ¡Me encanta ver que sabe enfrentarse a cualquier enemigo! Al menos, eso parece. En cuanto a mí, los problema solo acaban de empezar. La araña que intenta morderme cambia de estrategia y algunas de sus patas traseras las utiliza como lanzas para atravesarme el cuerpo. En concreto, una en un costado y la otra en un muslo.

(Niko) ¡Aaargh....!

Aprieto los dientes con fuerza. No le daré el gusto de oirme gritar o suplicar. Noto como mueve sus patas arriba o abajo haciendome sangrar y empapando de sangre sus propias patas que son casi como agujas. ¡Tengo que hacer algo! Si me quedo quieto sin más, me acabará empalando en algún punto vital del cuerpo. No he recorrido varias veces el mundo entero y no he sobrevivido a situaciones mucho peores que esta para que al final mi vida termine a manos de una asquerosa e insignificante araña. ¡Ni hablar! Sentí mi furia aumentar, mi instinto de supervivencia guiar mi mano y mis ojos centrados en esas mandíbulas arácnidas. Y realicé un movimiento arriesgado. Solté su cuello para mover rápidamente mis brazos hacia abajo y hacer que mis manos se agarren a... ¡Sus dos puntas de la boca! Aplicando fuerza para evitar que las cierre. Evitar que me muerda. No la soltaré... ¡Nunca! Realizo un grito final, pero no de miedo. ¡Es de guerra! Y aplico más fuerza de la habitual logrando no solo abrir bien esas mandíbulas suyas, sino además... ¡Romper esas dos extremidades de la boca! Eso la hace chillar con desespero y se aleja a todo correr de mí. ¡Sí, la he dejado sin que pueda comer como es debido! Me reincorporo de forma dolorosa, pues me ha hecho varias perforaciones por la que emana sangre, pero estoy en pie.

(Niko) Parásitos de las nieves... ¡Lo pagaréis caro!

Saco de mi alforja las pocas pociones explosivas que me quedan, que son apenas unas poquitas. Y... ¡Empieza el bombardeo! Primero una hacia el grupo de arañas más numeroso cerca de donde hice la primera explosión incendiaria, luego otra directa contra la araña que ataca a mi amiga. Pero primero...

(Niko) ¡Salta hacia atrás! ¡Rápido!

Cumple mi petición. Lanzo mi poción explosiva y ella salta un instante después. Da de pleno en la araña incendiándola y mi compañera pudo alejarse de la onda expansiva del fuego. Y las demás las lanzo en puntos estratégicos. No necesariamente sobre las arañas, sino en puntos del entorno. Todo mientras avanzo lo más rápido posible, aunque ahora mismo apenas puedo correr por las heridas profundas. Termino de lanzar la última y consigo mi objetivo. ¡Una barrera de fuego! Casi forma algo parecido a medio círculo abierto. Así no podrán venir por ese lado. Avanzo hacia el lince extraviado y mi amiga Feral, la cual está a su lado. Me mantengo en pie, pero noto como mi montura está preocupada por mis heridas. Acercando su hocico para olfatear y su lengua para lamer. Pero eso no me servirá en este momento y de todas formas con mis abultadas ropas no podrá hacer nada. Así que solo acaricio su cabeza.

(Niko) No... Ahora no... No te preocupes... Estoy bien...

Le quiero dar confianza. No preocuparla. Entiendo que me aprecie tanto. Fué mi primera montura hace años cuando vne a este reino por primera vez y siempre la he elegido a ella. ¡Ningún otro lince a viajado nunca conmigo por estas tierras! Nos conocemos muy bien. Miro hacia atrás y, aunque con mi capucha no pueden verme la cara, es el momento de hablar. Por mi experiencia personal, sé que si esperamos mucho, perderé demasiada sangre y podría perder el onocimiento. Necesito curarme, pero ahora mismo no puedo concentrarme en eso. No hasta que nos alejemos del todo de esos monstruos.

(Niko) Deberíamos irnos ya... Guiad al lince extraviado... Yo y mi montura os seguimos...

A pesar de aparentar fortaleza, la lince sospecha que algo no va muy bien conmigo. Por eso se tumba en el suelo para ofrecerme subir encima suyo. No digo nada. Solo cumplo con su deseo y me monto encima para que pueda reincorporarse. Retrocediendo gradualmente, pero no quiere irse de ahí. No a menos que el lince extraviado y cualquier otro lince que halla venido aquí para ayudar inicien rumbo fuera del bosque para llegar a zona segura.


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Tyra Kaj.

La adrenalina de la batalla recorre las venas del Iseultano, sus sentidos se agudizan y su mente se enfoca, comenzando a repeler a las arañas que se arrojan a él con ayuda de su hacha, con mandobles rápidos que cortan a los insectos con el filo de su acero y redirigiendo estalactitas para atravesarlas con su magia rúnica, congelándolas. Ása se acomoda a su espalda, atacando desde ahí y protegiendo sus puntos ciegos, justo como cuando cazan.

De estar en una situación diferente, tal vez incluso lo disfrutaría. La pelea, el peligro, la emoción por lo incierto y al mismo tiempo el temor a este… pero en esta ocasión había más cosas por las cuales preocuparse más allá de uno mismo y de la gloria de sobrevivir a adentrarse a un Bosque de Seda.

¿Nos podemos largar ya? – El grito de Casis hace que Tyra recuerde eso, que no está sólo en ese nido y que hay otros dependiendo de él aparte de Ása. Es entonces que comienza a buscarlo, a Elion, sólo para ver cómo es atacado y mordido por una de esas alimañas.

Tyra acorta la distancia entre ambos y patea a la araña sobre el príncipe tan lejos como su fuerza se lo permite, hincándose a su lado para observar su pierna. Los afilados colmillos de la araña habían perforado a través de las varias capas de tela que lo protegían del clima gélido sin ningún problema, pero el cazador tuvo que romperlas aún más para ver la herida, que consistía en dos agujeros medianamente profundos con un leve sangrado.

Elion intento decir algo, pero el temblor en su voz y el ruido de la pelea a su alrededor hacen que sus palabras sean inentendibles para Tyra.

Tengo que sacarte de aquí antes de que el veneno te paralice… - Alcanza a decir el mayor, arrancando trozos de tela de su propia capa para envolver la pierna de Elion, formando un torniquete improvisado a la altura de su muslo. Eli se queja levemente cuando Tyra aprieta el nudo, pero no lo detiene ni cuestiona. – Llamare al lince, lo montaras y le ordenare que te saque de aquí, Casis te cubrirá… - Tyra no espera respuesta, levantando al príncipe Aodháno sin ninguna delicadeza.

Busca con la mirada al felino fugado junto al soldado Winfriano, y cuando sus ojos se encuentran esta vez, brillando con la magia de la Dominación, este acata sus ordenes a la primera. Corre hacia ellos y Tyra sube a Elion tan rápido como puede. A pesar de la situación, la montura esta ilesa.

¿Qué haremos con el demonio? – Pregunta Casis cuando se acerca a ellos, con una herida sangrante en el cuello y espada en mano.
Tyra maldice por lo bajo, comanda a Ása y este corre hacia el ser alado justo a tiempo para repeler a las arañas que pendían sobre él. – Llévate a Elion, yo me haré cargo de él. – Respondió.
¿Y el extraño? – Preguntó una vez más, señalando al humano sobre su propio lince, al parecer listo para seguirlos.
¡Sólo preocúpate por nuestro grupo! – Ordeno una última vez antes de ir en dirección a Saia. Tyra no tenía idea de quién era ese hombre, y en ese momento no le interesaba. Lo único que tenía en la cabeza era que tenía que sacar a sus compañeros de ese bosque lo antes posible, y nada más.

Sin embargo, cuando levanto a Saia para subirlo sobre Ása, tuvo que tomarse un momento para recuperar el aliento. El uso prolongado de ambas magias, la Elemental y de Dominación, comenzaba a hacer mella en el cazador. De no ser porque sus armas estaban gravadas con magia elemental rúnica, ahora mismo sería muy difícil para él el seguir peleando.

La salida del bosque fue relativamente más fácil que el enfrentamiento en el claro. La curiosamente ofensiva magia de viento de Casis combinada con las flechas de hielo de Tyra los ayudaron repeler a los grupos de arañas que se empeñaron en seguirlos, aunque estos fueron cada vez más escasos conforme se acercaron a los límites del bosque… hasta que ya no hubo ninguno.

Las arañas de Hielo no cazaban fuera de su telaraña ni salían de esta, por lo que tan pronto el grupo estuvo fuera del bosque de pinos, Tyra tiro sus armas y corrió al lince en el que montaba Eli, totalmente seguro de que estaban a salvo, pero sin olvidar que tenía heridas que debía tratar antes de que fuese tarde.

– ¡Eli! – La princesa fue la primera en ayudarlo a bajar de la montura. Sus ojos enrojecidos no habían derramado una sola lagrima todavía, aunque parecía que estas podrían desbordarse en cualquier momento. – Por los dioses, Eli… ¡No vuelvas a hacer eso nunca! – La mayor tomo el rostro de su hermano entre sus manos, dejando escapar una sonrisa de alivio por tenerlo de vuelta de lo que bien pudo haber sido una misión sin retorno.
– ¡¿Qué fue lo que le paso…?! – Preguntó a los gritos Emrys al notar los improvisados vendajes en su pierna.
Elion abrió la boca para hablar, pero Tyra interrumpió metiéndose entre ellos con una pequeña navaja en la mano. – Lo mordieron en el bosque, - Contesto rápido. – tengo que sacar el veneno antes de que se esparza como con él. – Apunto a Saia, aun sobre el lomo de Ása, paralizado.
– Espera, ¡Espera! – Emrys se apresuro a detener al Iseultano tomándolo de la muñeca. – Dijiste que el veneno sólo paraliza, ¡No dejaré que cortes la carne de mi hermano sólo por eso…! –
¡Él es diferente! – Tyra levanto la voz, probablemente por primera vez a Emrys. Ni siquiera cuando detuvo su pelea con Saia, ahogado de borracho, lo había hecho, por lo que esta vez tomo por sorpresa al mayor de los príncipes. – El cuerpo de tu hermano es débil, tu mismo lo has recalcado en más de una ocasión… Si dejo que el veneno siga su curso, podría hacer más que paralizarlo.
– ¿A qué te refieres…? – Pregunto Sigrun, abrazando a Elion de forma protectora.
Si su cuerpo no resiste el veneno, podría dejar de respirar. Lo he visto antes, en guerreros demasiado heridos como para soportarlo.
Emrys… esta bien, estaré bien… - La voz temblorosa de Elion tranquilizando a su hermano hizo que este desviara la mirada del cazador. Esta vez era Emrys el que mostraba temor y duda. – Será sólo un corte, ¿verdad…? – Tyra asintió, y después de unos momentos, Emrys por fin soltó su mano.

Fue lo único que necesito el cazador para comenzar.
Sin deshacer el torniquete, removió las tiras de tela que él mismo uso antes a modo de vendaje, dejando ver la marca de la mordedura. El sangrado se había detenido hace tiempo, pero la zona de la herida había comenzado a hincharse y oscurecerse.

– Más te vale que sepas lo que haces. – Advirtió Sigrun esta vez.
Igual yo… - Pensó el cazador, hundiendo la navaja en la piel amoratada del príncipe, haciendo un corte recto y poco profundo, pero si lo suficiente como para que la sangre comenzara a fluir. Elion reprimió un gemido de dolor, y ambos hermanos se apresuraron a confortarlo.

Tyra entonces sujeto su pierna con ambas manos, y estas comenzaron a resplandecer, al igual que la sangre que fluía poco a poco de la herida. Aunque él no era un médico y sus conocimientos al respecto se limitaban a suturas mal hechas, intentaría usar su magia de agua para separar y extraer la toxina de la sangre de Elion lo mejor que pudiera.



 
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