Quest D "Monochro Shop” [Dylan]

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"Monochro Shop"

a) NPC que la solicita: Monochromon
b) Descripción de la misión: El Monochromon dueño de una tienda de objetos a mitad del Gran Cañón está en busca de dos Tamers que cumplan jornadas laborales en su tienda.
c) Descripción del campo de juego: Gran Cañon, tienda de Monochromon
d) Objetivos a cumplir:
  • Acatar las instrucciones de Monochromon
  • Cumplir la jornada laboral (8 horas) dentro de la tienda
e) Notas:
  • Quest disponible en modalidad party (2 personas)
  • Deben dejar una muy buena impresión tanto a Monochromon como a sus clientes
  • Los bandidos del Gran Cañón no atacan la tienda. Sin embargo, han de ser precavidos
  • La jornada empieza a las 9 Am y termina a las 6 PM (Tendrán una hora de almuerzo)

Ficha: [Link]
Plazo: 7 días
Digivice: Xross Loader
NPC: [Link]

Verwest Verwest adelante puedes comenzar, que te diviertas o-o/
 

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La alemana estaba sentada en el desayunador de casa, comiendo su cereal matutino y disfrutando de una calma. Halsey seguía de Quest, Gaia en su viejo apartamento, y todo lo demás habitado por nadie más que ella, Gomamon y Dexter. De fondo podía escucharse el noticiero de Digital World por radio, pero no le estaba prestando mucha atención porque cuando quiso servirse una segunda porción de aros de avena en su plato, algo curioso captó su mente. La Tamer había sacado del empaque una extraña figurilla de juguete: era una mujer rubia de brazos cruzados y gesto indolente, como a quien le importa medio cacahuate la actualidad del mundo. Dylan quedó boquiabierta. Descuidadamente dejó la cuchara sobre la mesa haciendo un ruido grosero que a su madre le hubiese molestado mucho, luego miró la propaganda en la caja de cartón:

“Ocho figurillas de Heroína Raisa, ¡coleccionalas todas! Cada una viene con un outfit diferente... Gabumon se vende por separado”

Blas-fe-mia.

Junto a la frase venía una foto de la susodicha en pose de batalla. Tanneberger adivinó que debía tener entre sus manos la edición ‘frígida-con-atuendo-para-la-tundra’. Pestañeó repetidas veces y de inmediato dio vuelta a la caja para llevarse otra sorpresa: ¡del otro lado y en proporción simétrica estaba la cara de Nieves Katsukagi y Ryudamon! Ya no cabía de la estupefacción, las otras Heroínas tenían su propaganda y salían como juguetes en los Digi-Cheerios tal cual un ‘Happy Meal’ de Digi-McDonalds.

Una parte de ella no pudo evitar sentirse excluida del asunto, aunque por otro lado ¿acaso no era eso lo que tanto deseaba? Ser olvidada en la cultura popular. Luego de meditarlo durante un rato concluyó con una leve y divertida sonrisa.

¡¡Dylan!! —trastabilló al querer esconder por todos los medios el empaque de cereal de su compañero digital quien había aparecido sin previo aviso. Era claro que el ego de Gomamon sí podría verse herido si descubría aquello— ¿Qué haces?
N-nada —le enfrentó mientras mantenía la caja detrás de ella, por un instante se olvidó de respirar—. Estaba terminando mi desayuno, ¿vas a comer algo?
Por supuesto —la foca rodeó el comedor haciendo que Dylan tuviese que moverse con él para no dejar de darle la cara y que no viera su espalda— ¡bah! Un Rey como yo sólo puede alimentarse con algo digno. ¿En dónde están mis Digi-Cheerios?
No hay.
Vayamos al mercado a comprar.
Tampoco hay.
¿Qué? Pero, ¿por qué?
Bueno, es que —tosió un poco y desvió su mirada porque estaba a punto de pronunciar una mentira—, han anunciado en los noticieros que, hay una escases de cereales en todo File.
¿Qué? ¡Blasfemia!


---


Tener una charla como dos viejos amigos y compañeros de colegio, o solamente como dos personas normales hizo que Tanneberger comenzara a ver de una manera diferente a Taggart. El fastidioso podía llegar a ser alguien agradable de vez en cuando. Ambos iban de camino al Gran Cañón en compañía de sus Digimon dado que el hombre había tomado un encargo en ese lugar y la invitada ahora era la rubia, que no hubo podido declinar puesto que sabía que Drew se estaba esforzando en ser un Tamer digno de admiración. Aunado al hecho de que no le agradaba pasar tantos días sola en casa. Salir y hacer otras actividades le ayudaba a despejar su cabeza.

A medio trayecto rumbo al citado lugar, encontraron la tienda de Monochromon. El enorme Adulto deseaba tomarse un día de descanso así que el tándem de Tamer y Digimon tendrían que cubrir sus labores. En ese sitio se vendían medicinas, kits de primeros auxilios y otros accesorios médicos. Era bastante útil para los humanos y digitales que estuviesen de ida o vuelta al Gran Cañón porque no había ninguna otra tienda cerca y como extra, también vendían algunos aperitivos y agua embotellada.

Eran las nueve de la mañana en punto. El local abrió sus puertas mientras el dueño terminaba de explicarles a los humanos sus responsabilidades: tendrían que acomodar nuevos productos, atender a los clientes y también hacer un poco de limpieza. Todo eso, forrados en el uniforme oficial de la tienda. Monochromon se despidió dejando algunos insumos que sus trabajadores podrían disfrutar en su hora de descanso.

Haremos gran progreso aquí también —Dylan estaba detrás de un mostrador, junto a la caja registradora. Su cara reposaba sobre una mano que tenía el codo en la mesa mientras la otra golpeteaba ese mismo mueble con mucha desidia. La camisa reglamentaria que tenía encima de su propia ropa era una a cuadros de tonalidad gris, haciendo un contraste horrendo con su cabellera y su piel—. Esto es tan divertido.
Búrlate mientras puedas —Drew y Monodramon arrastraban unas pesadas cajas desde la bodega hasta las estanterías—. Necesito dinero y esto es fácil —se detuvo para limpiar el sudor de su frente y tomar un respiro, en eso notó que el uniforme de la germana no tenía una etiqueta con un nombre escrito, a diferencia del de él—. ¿Qué clase de idiota nazi se llama Sebástian Köhler?
Quizás tú en una vida o fanfic alterno.
Ja-ja —hizo un falso gesto de indignación—. Eres más amable cuando no estás hiperactiva.
Ya no estoy hiperactiva.

Ciertamente Dylan se sentía más sana. Había pasado una semana desde que le tocase recolectar manzanas como una loca energética y ahora las cosas estaban volviendo a acomodarse en su lugar, casi todas.

¡Dyl! ¿Estás segura de que te sientes bien? —asintió con la cabeza para Gomamon que colgaba de sus hombros. Luego el acuático señaló a Taggart— ¡Infame, esta es tu Quest! Y como el Rey del Digimundo que soy, solamente me dedicaré a dar órdenes. Demuestra que eres un súbdito eficiente.



Kira tus créditos por lo de Happy Meal :04:
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Dimistri qui iris in síbditi ificinti —balbuceó Taggart tan pronto vio a Gomamon doblar por la esquina de uno de los pasillos para perderse rumbo a la bodega. Monodramon seguía acomodando cosas— ¿En serio, Dylan? —ahora miraba incrédulo a la rubia— ¿De verdad crees en sus charlatanerías?
Te dije que Gomamon tiene sus motivos.
Entonces dime —fue a ella quien seguía con la cabeza entre las manos y los codos en el mostrador. Imitó su pose—, ¿cuáles son?
Larga historia, Köhler.
Tenemos siete horas enteras para que puedas contarme.

Ambos se miraron de lado, Drew tenía esa sonrisa que le hacía lucir como un idiota. Dylan iba a responder algo, pero entonces alguien entró al local. El primer cliente del día. Los humanos se recompusieron rápido para apreciar a una chica de complexión delgada, piel blanca, cabellera larga y azabache junto con un Biyomon dirigiéndose a ellos. Llevaba puesto un fresco vestido veraniego en tonalidades cálidas, sombrero para el sol y gafas oscuras. No había necesidad de decirlo, pero tanto al norteamericano como a la teutona les pareció linda. Mientras el varón le miraba de arriba abajo analizándole a detalle con cierto descaro, la rubia desvió el rostro.

Hola —saludó Sawyer—, ¿en qué puedo ayudarte? —la recién llegada se sacó las gafas.
Hola, necesito vendas, alcohol y gasas.
Okay —él mostró los dientes y se mantuvo estático sin despegarle la vista a quien comenzaba a sentirse incómoda.

Dylan le propinó un disimulado codazo para que reaccionase, pero fue inútil. Al final tuvo que ser ella quien se dirigiera a la parte trasera para alcanzar las cosas solicitadas. Mientras las buscaba no pudo evitar pensar que su ex compañero de clases siempre parecía estar coqueteando con mujeres lindas. Y no era que deseara que él le viera de esa manera, pero ¿acaso Taggart no le consideraba linda? Porque nunca había hecho una insinuación con ella. El ego de la rubia salió a relucir. O tal vez era que el chico conocía acerca de sus gustos. En eso, el acuático volvía de la bodega con más cajas. Pese a que hubiese dicho que no haría nada excepto dar órdenes, se dispuso a trabajar junto con Monodramon únicamente porque su Tamer se lo había pedido. Tanneberger peinó su cabellera agradeciéndole antes de volver al mostrador.

Aquí está el alcohol, un paquete de vendas y también gasas —puso los productos encima y después los pasó por la caja registradora—. Serán trescientos bits —la otra joven sacó de sus bolsillos y pagó lo pautado. Luego tomó las cosas y las metió dentro de su mochila.
Vuelve pronto, estaré aquí el día entero, pero salgo a las seis de la tarde en caso de que quieras encontrarte casualmente conmigo —el norteamericano agitaba su mano de lado a lado despidiéndose—. Mi nombre no es Sebástian, me llamo Drew.
Okay? —pronunció con desconcierto la de cabellera azabache, miró a su Biyomon que no parecía entender nada y después emprendieron la marcha. Dylan esperó que salieran de la tienda para confrontar a Sawyer.
Why you’ve never hit on me?
Because you’re super ugly.

La rubia ladeó un poco su cabeza mientras despegaba sus labios; la barbilla se le había desencajado. Treinta segundos fue lo que durase Drew pretendiendo seriedad antes de estallar en risas.

¡Estoy bromeando! —se cubrió la boca porque le había parecido extremadamente graciosa la reacción de su amiga— ¡Estoy bromeando! Nunca creí que pensaras así de mí, pero no te culpo. I am attractive.
No me gustas —hizo una mueca amarga, ¿por qué había preguntado aquello en primer lugar? Agitó su cabeza de lado a lado esparciendo sus pensamientos—. Qué pereza, creí que sabías que... nada. Olvida lo que dije.
Nunca tropiezo con la misma piedra dos veces —el azabache puso una mano sobre su hombro, la seriedad estaba de regreso, pero ¿en esta ocasión era de verdad?—. ¿Recuerdas aquella Quest con Etemon? Te lo dije. Me humillaste y me abandonaste —de pronto Dylan percibió en él una pizca de enojo. Encogió los ojos e intentó hacer memoria...

—Okay. Recuérdame otra vez por qué vamos a hacerlo —la germana llenó sus pulmones de aire.
—Porque en dos semanas me marcho a vivir a otra parte y no tengo el valor para decirle que terminamos —hablaba rapidísimo, casi sin respirar—. Si se lo digo insistirá en que continuemos nuestra relación a través de la distancia y yo no podré negarme y eso a la larga no va a funcionar. Estará triste estaré triste y todos terminaremos en un mar de lágrimas, pero de la otra forma si hacemos esto le estaré enviando un mensaje; entre más pronto se acabe todo, más rápido podré superarlo.
—Wow, eso último lo aprendiste de mí —Dylan se encogió de hombros—. ¿Acaso no le quieres?
—Eso es irrelevante.
—Como sea. Ahí viene.
—¿Lista?
—Sí, pero nada de abrir la boca. Esto será solamente una cosa de labios.
—Okay.
—No quiero que arruines mi boca virgen —la rubia le miró incrédula, Lottie no aguantó las risas—. Ya viene, ¡ya viene!
—¿Dylan? —la recién llegada coreó su nombre.

Justo en ese instante, la de cabellera verdácea se acercó a la germana para invadir su espacio personal, colocó sus manos detrás de su nuca y tiró de ella lo suficiente para hacer que no hubiese más espacio entre sus cuerpos; sus bocas se encontraron una con otra. La rubia tenía los ojos fuertemente cerrados, como quien estuviese experimentando una sensación desagradable, pero de poco en poco fue relajándose hasta dejarse llevar por las acciones del momento. Cruzó sus brazos por detrás de la espalda de Lottie y se mantuvieron así durante medio minuto o lo suficiente para poder hacer de aquella escena algo creíble. Al separarse, Dylan encaró a quien compartiese una relación íntima con ella.

—Oh, Spencer —dijo su nombre fingiendo sorpresa—, no te escuché llegar.
—Eres una idiota —la chica se marchó dando un portazo.
—Misión cumplida —festejó Lottie. Tan pronto estuvo segura, la rubia se echó al suelo con las manos en la cabeza sintiendo que su corazón era aplastado dentro de un puño—. El siguiente paso del plan será que asistas con Taggart al baile de despedida.
—¿Ese cabeza hueca? ¿Quiéres hacerme ver como una prostituta?
—Ya lo tengo arreglado. El capitán de lacrosse y la capitana de natación, serán la pareja de la noche —desde hacía un tiempo que Dylan hubiese notado que a su compañera de habitación le gustaban los juegos de manipulación; juegos macabros: ¿unir su presencia a la de Andrew para ver el mundo arder? Y es que el norteamericano había terminado también recientemente con su novia, así que pretender que ahora ellos dos estaban juntos sería el cotilleo de la temporada en Cambridgeshire.

De cualquier manera, Tanneberger no se quedó lo suficiente para llegar al día del evento. Sus padres descubrieron que había estado saltándose clases para viajar a otros lugares y que por tal la Academia le había sancionado con una cuantiosa suma de dinero. La furia en ellos provocó que su transferencia a otro colegio en otro país resultase con efecto inmediato.

¿Lottie te dijo que yo quería estar contigo?
¡Todo el colegio sabía que tú querías estar conmigo! —el varón levantó sus manos exasperado en el aire— Esperé que llegaras y nunca apareciste —Dylan tenía los ojos como platos aunque no dudaba lo dicho por el otro humano ni por un segundo. Sabía que su ex compañera de clases tenía una sorprendente habilidad para esparcir rumores y convencer a la gente—. Pero eso fue hace décadas, supéralo.
¿Superarlo yo? —seguramente Andrew tenía una herida a fuego en su orgullo a causa de eso.
Sí. Como sea —él se aproximó a ella lo suficiente para hacerle sentir su aliento en el oído, luego confesó—, Lottie me dijo tiempo después que yo no era tu tipo...

Le tomó por sorpresa. La alemana respingó alejándose de él y perdiendo la respiración. Entonces Taggart sí lo supo desde la primera vez en que se hubiesen visto. Seguía anonada por lo que no atinó a nada más que toser como una enferma, luego se disculpó con él para ir a las estanterías. Además de querer tomar un respiro a solas le preocupaba el hecho de que Gomamon hubiese estado tan tranquilo en todo ese tiempo. Al llegar allá vio a Monodramon colocando el montón de medicamentos en orden alfabético y al acuático por ninguna parte, este gruñó detectando su presencia, pero no fue un gruñido agresivo ni tampoco rocoso. Era pues, que el dragón no sabía comunicarse de ninguna otra manera (al menos Dylan nunca le había escuchado pronunciar palabras), y quizá hubo querido indicarle con bufidos y sonidos extraños la ubicación de la foca.

¡Súbdito! Lo estás haciendo bien —pronunció el autoproclamado rey y enseguida la rubia le encontró en una esquina sobre un montón de cajas que se habían apilado para tomar la forma de un trono—. El Rey está orgulloso de ti —más gruñidos y esta vez parecían de felicidad. ¿Es que Gomamon había hecho migas con el otro Child y le había ‘lavado el cerebro? Blasfemia. Andrew fliparía cuando estuviese al tanto de aquello y eso le causó gracia.
Gomamon —llamó a su compañero con un leve atisbo de sonrisa. El acuático curvó sus labios y movió su cola de lado a lado—, Monochromon nos pidió que hiciéramos un poco de limpieza.
¡Blonde! —llamó Taggart a gritos desde el recibidor— ¡Tenemos otro cliente!

La europea acudió casi arrastrando sus pies a ese lugar y vio al americano discutiendo acaloradamente con otro hombre joven. Mientras quien hacía de cliente reclamaba un diagnóstico para un dolor de cabeza, el que trabajaba de manera extraordinaria en la tienda de Monochromon alegaba que él no era un médico y por tal no podía prescribir ningún tipo de fármaco. Lo que el primero deseara ingerir, lo haría bajo su propio riesgo. Tanneberger entró en escena.

Disculpe, joven, pero mi compañero tiene razón —el aludido giró hacia ella y automáticamente suavizó su semblante—. No somos doctores, somos Tamer que atienden este negocio de manera temporal.
Vaya, está bien —se inclinó hacia el frente como si quisiera apreciar a la rubia más de cerca. Esta se sintió como un objeto en exhibición—. No podría rebatir la sentencia de una chica linda como usted —incómoda, Dylan ni siquiera pestañeó en largos segundos, estaba como una roca. Andrew mordió sus propios labios para no reír.
Creo que olvidé algo en la parte de atrás.
¿No era romance lo que buscabas? —se burló Drew por lo bajo antes de que se marchase.


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Dylan estaba en la parte de atrás barriendo con la ayuda de Gomamon. Bueno, en realidad el acuático sólo le seguía con la mirada y le indicaba lugares en los que debía poner más empeño. Ella estaba con esa actitud de pereza y movía la escoba de un lado a otro casi de manera mecánica. Se fueron movilizando, al pasar por el mostrador el Child y Taggart compartieron sendos gestos de desprecio, continuaron más allá hasta que salieron al pórtico de entrada y con cuidado la chica removió el polvo de los escalones hechos de una madera rústica. Al terminar, el dúo tomo asiento en estos.

Creo que va a llover —Tanneberger miraba el panorama, el cielo era gris y no había mucha luz ambiente.
Eso parece —Gomamon asintió percibiendo lo mismo que ella. Refrescarse la cara con algo de agua no le vendría mal, aunque eso conllevaba exponerse a charcos de lodo y eso sí que podría ser molesto. El child entró en un dilema.

Una tormenta atronadora se desató. Por suerte el pórtico estaba techado. La alemana vio las enormes gotas caer como si eso fuese lo más relevante por hacer en vida; sin preocupaciones. El de cabellera naranja se acomodó sobre su regazo y entre suspiros de este, así transcurrieron minutos hasta que alguien les abordó, era un Gazimon que buscaba hueco en dónde resguardarse del mal clima. Los héroes le hicieron espacio.

Los pronósticos no avisaron sobre esto —dijo el recién llegado antes de agitar su cuerpo para sacarse la humedad de su pelaje—. Hola, ¿puedo hacerles compañía un rato?
¡Ser inferior! —el autoproclamado rey dio un brinco molesto— ¡Has interrumpido algo especial entre mi querida Dylan y yo! —la Tamer se encogió de hombros y palmeó su rostro— La humana cabellos de anciana, la compañera del pulgoso, el diminuto barbaján y ahora el mugroso ladrón. Aún no sé compartir, pero ¡este era mi momento y lo arruinaste!
Pero, pero yo... —Gazimon estaba confundido.
¡Eres un inoportuno!
¿Qué?
¡Imprudente! ¡Infame! ¡Inapropiado! —la rubia tuvo que intervenir antes de que el extraño se hiciera pequeño de la vergüenza.
Gomamon, detente —el acuático calló e infló sus mejillas conteniendo el enfado—. Lo lamento, ¿qué haces tan lejos del mar? —preguntó enseguida para el tercero en discordia, quien claramente pertenecía a otro ecosistema diferente a la montaña. Gracias a la amabilidad con la que hablara este comenzó a relajarse.
Soy un aventurero, suelo escalar el Gran Cañón de vez en cuando.

El trío se levantó para buscar calidez dentro de la tienda. En eso la luz del Xros Loader de Tanneberger comenzó a brillar, y de pronto ya no eran tres sino cuatro: Dexter salió disparado como un misil corriendo con mucha energía por todas partes, admirando y reconociendo lo nuevo que tenía para explorar. Gomamon estaba que echaba humo por las orejas; genial, ahora eran una multitud. Le tomó un minuto al Dorimon llegar hasta el mostrador y colocarse junto a Taggart. El pequeño no dudó en morder las costuras inferiores del pantalón de humano quien se quejó por la presencia repentina de ‘una bestia’.

¿Qué es esta bestia? ¡Auxilio! —se sacudió la pierna— ¡¡Auxilio!! —Monodramon acudió a él muy alarmado, pero cuando vio que se trataba de un digital en etapa Baby II se quedó estático por lo absurdo del asunto. ¿El norteamericano le temía a un pequeñuelo de quince centímetros de alto? Sus gruñidos se asemejaron a una risa— ¡Idiota, ayúdame! —le recriminó el Tamer.
No le hagas daño —Dylan tomó a su Digimon entre sus manos antes de que hubiesen represalias. El pequeño se removía como si estuviese experimentando un corrientazo eléctrico de manera permanente, deseaba soltarse de su Tamer adoptiva para seguir ocasionando desastre—. Dex, tranquilo —la humana le habló despacio—, tranquilo. No puedes correr aquí, no hay mucho espacio y no es un lugar seguro para ti —ella temía que el peludo en su frenesí terminase derrumbando algunas estanterías o cajas que podrían caer encima de él y provocarle daño—. Tranquilízate, te daré algo de comer, ¿tienes hambre? —poco a poco este se fue calmando. Aún respiraba agitado, pero parecía querer mantenerse quieto ante la premisa de un bocadillo.
¡Escucha a Dylan, barbaján!
¡¿Qué es esa cosa horrenda?!
No le digas así, se llama Dexter.

Era la hora del descanso. Debido a que la tormenta seguía su curso, muy pocos clientes aparecieron en ese intervalo en el cual los humanos y Digimons, incluido Gazimon, se sentasen alrededor de una mesa en la parte trasera del local para degustar lo que les hubiese dejado el amable Monochromon. Apenas alcanzaría para todos ya que eran muchas bocas y Taggart y Monodramon tenían un apetito como de elefante. La rubia jugó con sus bocadillos, estaba deseando con todas sus fuerzas una taza de té mientras escuchaba al aventurero hablar:

Monochromon es un ser muy benevolente, aunque también muy fuerte. Es respetado por todos los ladrones del sector.
¿Cómo sabes eso? —preguntó Lacrosse.
Paso por aquí a menudo para saludarle y he escuchado lo que dicen sobre él los Digimon alrededor. Me sorprende que haya decidido tomar un día de descanso.
¡Bah! ¡Ser inferior! Ese Monochromon no le habría confiado su tienda a nadie más a alguien importe, y qué mejor que el mismísimo Rey del Digimundo —mientras Gomamon presumía erguido en una pose casi ilustre sobre la mesa, Dex aprovechó para robarle una parte de su comida. Andrew lo notó e inclusive ayudó un poco al ‘Barbaján’ acercándole más el plato. Estaba comenzando a caerle un poco mejor porque cualquier cosa para fastidiar a la foca era de su interés; el enemigo de su enemigo era su amigo—. Héroe, Guerrero de Odín, Sobreviviente de Hazard. Soy una figura de acción —se señaló a sí mismo con una garra. Para cuando hubo terminado su introducción, de su comida ya no quedaba nada. Volvió a su lugar en la mesa y se mostró un poco confundido— ¿Eh? Pero, ¿qué? ¿En dónde está mi comida? ¡Infames! —todos rieron divertidos.

Tanneberger creyó que el Baby recargaría sus baterías con la comida y querría salir corriendo otra vez en cualquier instante, pero no fue así. Dex se echó sobre el regazo de Drew para reposar su barriga y el varón se sintió incómodo, lo decía su expresión facial, mas no pronunció nada. Después del rato la alemana hizo que volviera al Xros Loader, pues la convivencia había terminado. Los trabajadores reanudaron labores. Gazimon se despidió dado que la lluvia había bajado su intensidad y ahora podía continuar su trayecto sin temor. Asimismo más consumidores de la Monochro shop empezaron a salir por debajo de las rocas. Una chica y un Agumon entraron pidiendo algo para el resfriado. Dylan le atendió y le pareció surreal que el norteamericano no intentase colarse en la charla para interactuar con aquella porque esta no era fea. Era joven, de unos veinte años, figura contorneada, cabellera larga de color castaña y una sonrisa muy alegre.

Quizás también un analgésico, a Agumon le duele mucho la cabeza.
Está bien —la germana fue a las repisas de los productos y le pidió ayuda a Monodramon y Gomamon quienes estaban sacudiendo para encontrar lo que necesitaba. Le tomó un par de minutos. Cuando volviera al mostrador preguntó al otro humano si es que quería pasar la mercancía por la caja registradora, la respuesta fue negativa.
Nope.
Okay —la Tamer procedió a hacerlo por su cuenta—. Son doscientos cincuenta bits.
Gracias —la chica sonrió tomando sus compras y se despidió con un movimiento de sus dedos. Dylan no varió en su expresión seca. Quedaron solos y lo primero que hizo fue encontrar a Taggart puesto que en todo ese tiempo él no había dejado de mirarle.
¿Te sucede algo?
Sólo estaba indagando.
¿Acerca de qué?
I wanted to see your moves.
¿Mis... qué?
¿Así es como flirteas con las chicas? Si sigues de esa manera, lo único que conseguirás es una cita con un maniquí o un espanta pájaros —el hombre rió.
Yo no estaba... —Tanneberger, quedó boquiabierta— Détente. Lo que pregunté antes fue por curiosidad. Yo no...
Entiendo, entiendo —fue interrumpida por quien se llevara una mano a la barbilla—. Entonces esa chica no era de tu agrado.
No es eso. No estoy buscando nada.
¿Morenas? ¿Rubias? ¿Bajitas? ¿Regordetas?
No, no.
¡C'mon, dude! ¿Flacuchas?
No voy a hablar contigo sobre esto.
¿Por qué no?
Porque es extraño. Eres un cabeza hueca —Taggart arqueó una de sus cejas, luego se cruzó de brazos y mostró una sonrisa socarrona—. Y no creo que tengamos cosas en común respecto a este apartado —Dylan miró al techo para no sentir los intensos azules de aquél clavados en su cara, leyendo sus facciones. Su mano derecha golpeteaba impacientemente el cristal del recibidor, sus mejillas estaban un poco calientes.

Wanna be my new friend? We got a lot in common
We can talk 'bout nothin', shoot the shit, we got shit to shoot

No era que siguiera desconfiando del hombre o que sintiera que este podría burlarse de ella. Era más bien su naturaleza alemana, fría, racional, independiente la que no le permitía descolgar el candado emocional cada dos por tres. Haberse confesado acerca de su dificultad para matar seres digitales había sido abrumador; demasiado para tan corto pequeño de tiempo. Probablemente no podría abrirse otra vez en meses enteros. Gomamon y Monodramon se les unieron cuando terminasen sus labores de aseo y por la puerta principal entró el quinto cliente de la tarde. Monochro Shop era bastante concurrida para hallarse en medio de la nada.

Buenas tardes —saludó Dylan—, ¿cómo podemos ayudarle?
Hola —era un Gabumon con su piel húmeda, afuera el clima seguía siendo adverso en forma de suave y modesta llovizna—, necesito accesorios para escalar.
¡Bah! Súbdito —Gomamon saltó al frente para atenderle—, esta es una farmacia. Aquí no encontrarás esas cosas ordinarias.
¿Cosas ordinarias?
Lo lamento, pero no tenemos nada de eso que buscas —Tanneberger estaba al lado de su Digimon.

Gabumon se lo pensó un poco y antes de marcharse decepcionado, pasó por caja para comprar unas papas fritas y un refresco. Drew y Dylan estaban contentos de que hubiese tanto movimiento durante la jornada de trabajo porque de esa forma las horas se habían escurrido como agua entre las manos. Restaban sesenta minutos para terminar y la germana comenzó a preocuparse porque ninguno de ellos traía consigo una sombrilla. En eso apareció otro cliente, un hombre adulto con muchas arrugas en la cara, cabellera corta y grisácea. Monodramon creyó que podría atenderle, no obstante Andrew no le dejó prenunciar nada porque seguro solamente terminaría asustándole con sus inentendibles rugidos. Fue el varón quien tomara el cargo y la teutona agradeció internamente que lo hiciera con un comportamiento sereno y cordial. Monochromon les hubo dicho que fuesen amables con sus consumidores.

Después de despachar al anciano, el grupillo se preparó para cerrar. Se quitaron los chalecos de trabajo, dejarían una nota para el dueño de la tienda en forma de agradecimiento, después se asegurarían de cerrar muy bien todas las ventanas y puertas. Afuera en el pórtico, ambos dudaron un poco antes de lanzarse a la intemperie húmeda.

Qué pereza, nuestras ropas se mojarán un poco para poder volver a casa.
¡Dylan! No te preocupes, yo te cubriré —la foca se colgó de su espalda y luego levantó sus brazos para extender un pedazo de tela. Ella le agradeció y él sonrió embelesado.
Qué tontería, no me asusta un poco de lluvia —Taggart se arremangó la camisa. Monodramon cargó con las mochilas de los humanos y así fue como emprendieron el sendero cuesta abajo con dirección a File.



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Narrativa:
Tu forma de redacción es muy agradable a la vista, llena de pequeños detalles que permiten al lector enterarse de cosas que van más allá de una simple acción, es decir, en ocasiones haces que los personajes “hablen” sin necesidad de un dialogo; sé que suena a comentario filosófico, pero es un efecto que se logra cuando el escritor conoce muy bien a sus personajes. En cuanto a temas técnicos, no tengo queja alguna que poner, se nota que cuidas muy bien tus escritos para que presenten la menor cantidad de errores, sean gramáticales o de dedo. Excelente trabajo.

25/25

Interpretación:
Como ya mencioné arriba, se percibe en el escrito que dominas a tus personajes, sabes cómo piensan, hablan y comportan, dejando en claro que ya tienes bastante experiencia con ellos. Me gustaría más aprovechar este espacio para hablar de la interacción personal de tu Tamer con el NPC que empleaste, la cual me dejó muy satisfecho por su naturalidad, las interacciones entre ambos fueron orgánicas y creíbles, como si estuvieras presenciado a dos actores; sin mencionar que se siente cierta tensión entre ambos que me dejo muy interesado en saber qué más pasará entre ellos.

25/25

Realismo:
Debido al rango y temática de la Quest pues tener fallos o deslices en este punto era prácticamente imposible, aunque con esfuerzo todo se puede. No encontré detalle que pudiese tachar de irreal, creo que te las arreglaste para colocar una buena serie de situaciones para demostrar la labor que desempeña un encargado de un negocio, incluyendo algo que no me esperaba, que era ver a los Tamers negarse a vender un medicamento especifico por no estar capacitados para recomendar el producto.

25/25

Desarrollo:
Desde lejos se puede ver que la trama de la Quest estaba en un segundo plano desde el inicio y lo importante eran las interacciones entre Dylan con Taggart, cosa que fue acertado debido a la sencillez de la tarea. Con esto no trato de decir que una quest D no pueda proveer de una trama interesante, sino que esta en particular se aprovechó aún más gracias a la trama personal que presentaste. Claro, los Tamers no se robaron del todo la atención, los Digimon también tuvieron su momento de brillo, inclusive el pequeño Dorimon que apareció de repente para hacer de las suyas. Las mejores escenas sin duda fueron las de Taggart y Gomamon teniendo fricciones entre ellos, llegué a creer que habría un duelo entre ambos.

25/25

Nota: 100/100
Paga: 150 bits
EVO: -
Fama: +1
Stats: -

Verwest Verwest un gusto leer las aventuras del rey Gomamon o-o/
Cualquier duda u observación puedes hacérmela llegar por privado o en el tema correspondiente.

Masaru Tizza V.G.Tizza Takerudark
Todo listo por aquí señores, pueden proceder a la paga o-o7
 
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