Quest D Monochro Shop [Nieves Katsukagi & Light]

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Moonchild
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Monochromon caminaba de un lado a otro mientras pensaba en qué podía hacer. Últimamente había tenido un poco de desorden en su tienda, sin contar a los clientes que le llegaban y los productos. Antes era capaz de encargarse de todo él solo, pero ahora que su tienda comenzaba a crecer un poco, necesitaba de ayuda para tenerla todo en orden.

—Es inevitable, deberé solicitar ayuda a la Central de Tamers —se dijo a sí mismo en voz alta mientras salía de la tienda para abrirla oficialmente ese día. —Con suerte me mandarán a alguien para mañana.

Dicho esto, se dirigió hasta su oficina y como su enorme cuerpo se lo permitió, se comunicó con la Central y pidió los requisitos para una misión, dando todas las especificaciones pertinentes.


"Monochro Shop" (D)

a) NPC que la solicita: Monochromon
b) Descripción de la misión: El Monochromon dueño de una tienda de objetos a mitad del Gran Cañón está en busca de dos Tamers que cumplan jornadas laborales en su tienda.
c) Descripción del campo de juego: Gran Cañon, tienda de Monochromon
d) Objetivos a cumplir:
  • Acatar las instrucciones de Monochromon
  • Cumplir la jornada laboral (8 horas) dentro de la tienda
e) Notas:
  • Quest disponible en modalidad party (2 personas)
  • Deben dejar una muy buena impresión tanto a Monochromon como a sus clientes
  • Los bandidos del Gran Cañón no atacan la tienda. Sin embargo, han de ser precavidos
  • La jornada empieza a las 9 Am y termina a las 6 PM (Tendrán una hora de almuerzo)
Quest D:

Mínimo de posts en Party: 2 por persona.
Plazo: 7 días.
Paga Máxima: 150 bits.
Digivice: D-Arc (Nieves) e iC (Light).

Nieves Katsukagi & Ryudamon
Light & Monodramon

Lady Beelze Lady Beelze Claire. Claire.
 
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Claire.

Lightning
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Dos de las integrantes de Ávalon caminaban hacia las afueras de File City aquella mañana. Light avanzaba a paso firme con el semblante serio, mientras el trio que caminaba tras ella no iba con el mismo ánimo. Eran cerca de las seis de la mañana y la jornada había empezado temprano en la batí cueva aquel día.

Todo había comenzado el día anterior, cuando Nieves y Ryudamon tomaron una misión en la Central de Tamers, que exigía viajar hasta el Gran Cañón con algún otro compañero y atender el pedido de un Monochromon. Al parecer ya la japonesa y el dragón conocían al susodicho digimon, por lo cual no pudieron ignoran el llamado de auxilio del Monochromon para ayudar en su tienda. Tanto Dana como Leah estaban fuera de la Isla, así que la única opción que les quedaba era Light. Y aunque la americana al principio no se vio tan interesada en aquella misión, fue Monodramon quien de inmediato aceptó por ella.

Pero el camino al Gran Cañón no era solo un paso, y conciente de aquello la peli rosa había despertado a todos muy temprano para prepararse, tomar el desayuno y salir de su departamento a tiempo. Tenían que estar en la tienda de Monochromon antes de las nueve y Light era bastante responsable con eso. Nieves y Monodramon la seguían detrás algo soñolientos, pero tratando de apresurar el paso para seguir el de ella, lo que menos quería Nieves era hacer enfadar a la más adulta. Ryudamon era el que más ánimo demostraba y seguía a Light con una expresión seria y determinada en el rostro. A él le gustaba la gente disciplinada y decidida y era la razón por la que de alguna manera la americana era de su agrado.

Después de cruzar varias calles de File City finalmente llegaron al DigiPuente y accedieron a la Selva Tropical. Allí, el ambiente se volvió más frio y húmedo, las prematuras horas del día solían ser así en la jungla, cuando el sol apenas estaba comenzando a levantarse. El trayecto se hizo en silencio entre las humanas, pero no era así en el caso de Monodramon y Ryudamon. El primero era un parlanchín, por lo que no era extraño que fuera él el que liderara la conversación. Ryudamon escuchaba atentamente lo que el moradito contaba acerca del continente que había visitado junto con Light hacía poco.

Sí, y mira, ese Valle de los Dragones es increíble. Cuando vayas a Folder tienes que hacer ese entrenamiento con Leomon y V-dramon, es extraordinario— relataba emocionado y el acorazado asentía con interés y curiosidad mientras Monodramon seguía hablando.

Nieves por su lado se había adelantado un poco más y caminaba junto a Light, mientras escuchaba detrás la conversación de Monodramon. La japonesa miraba de soslayo a la americana de vez en cuando preguntándose si debía hablarle o no. De cierto modo la ex -sargento le causaba cierta admiración, pero por lo seria que era la chica también le causaba temor. Aun así se decidió por fin.

Parece que les fue muy bien en Folder— dijo con un poco de nerviosismo y volteando la mirada hacia Light. Ésta mantuvo la mirada fija al frente y no respondió. Dos segundos pasaron y Nieves tragó saliva. Finalmente la estadounidense contestó.

Fue un viaje interesante— dijo y continuó—. Me gustaría que te decidieras a ir hasta allá, hay misiones que no pude tomar por necesitar de un equipo—. Confesó con un tono seco y aquello descolocó un poco a Nieves. Si Light decía eso significaba que tenía la suficiente confianza en ella como para tomarla en cuenta para aquellas misiones. Katsukagi se alegró y sonrió levemente mientras seguía mirándola, abrió la boca para responder pero en ese instante Monodramon y Ryudamon se acercaron.



¡Light! Ryudamon y yo queremos ver quien llega más rápido al Gran Cañón en nuestras formas evolucionadas— Indicó el dragón y Ryudamon explicó lo mismo a su tamer. Querían el permiso para evolucionar y de ese modo llegarían más rápido a su destino. Las dos jóvenes no tuvieron problema con aquello y Nieves con su D-arc le permitió la digievolucion a Ryudamon. Raptordramon, por su parte, apareció frente a Light cuando la americana chasqueó los dedos y cargó Digisoul en el iC.

Fue así como ambos digimon voladores se elevaron por sobre la maleza de la Selva Tropical. GinRyumon cargando a Nieves en su espalda, y el raptor llevando a Light agarrada, mientras ésta se sujetaba del cuello metálico del cyborg.

No pasó mucho para que vieran al horizonte el Gran Cañón. Ya eran cerca de las ocho de la mañana y parecía que llegarían antes de lo planeado. El pasar el Puente Invisible no fue problema desde el aire, y como Nieves ya había estado antes en la tienda del digimon dinosaurio rápidamente dieron con ella, pues no estaba demasiado adentrada entre las montañas escarpadas que daban hacia los niveles superiores del lugar.

Monochromon estaba fuera de su tienda, tomando algo del sol matutino cuando vio llegar al par de tamers.


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El dinosaurio monocromatico levantó la cabeza al ver que dos figuras se acercaban en el aire. Se quedó a la espera hasta que los dos digimon aterrizaron a varios metros de su tienda, dos humanos descendieron y los adultos regresaban a su etapa previa. Obvió que se trataba de los tamers que habían venido a ayudarle, pero se sorprendió al reconocer al rookie de la coraza negra y a la peli azul cuando estuvieron más cerca. Una gran sonrisa se dibujó en su cara.

— ¡Vaya! ¿Quién lo diría?—soltó a modo de saludo—Si son Nieves y Ryudamon. No los he visto desde la navidad, chicos.

—Buenos días, señor Monochromon—
saludó la japonesa sonriendo, feliz de volver a ver al amable dinosaurio que les había dado trabajo durante la época festiva—, qué bueno verlo otra vez.

—Es un placer, señor—
dijo el dragón abajo, saludando con la cabeza.

Monochromon volvió su cabeza al otro dúo: la muchacha alta lucía un gesto serio en comparación a su compañera e incluso a su digimon acompañante. Nieves dio un respingo y se atrevió por una vez a hacer las presentaciones.

—Señor Monochromon, ella es una compañera mía de equipo, su nombre es Light—dijo, indicando a la americana.

— ¿Light qué?—preguntó el adulto.

—Solo Light—terció la pelirosa, sin cambiar su gesto—, es un placer.

El otro se mostró extrañado de que la chica no tuviera apellido —o no quisiera darlo—, pero lo dejó pasar sin más.

— ¡Yo soy monodramon!—dijo el digimon púrpura levantando una mano.

—Es un placer conocerlos—dijo Monochromon más por cortesía que por otra cosa, igual que como había hecho cuando conociera al otro dúo—. Bien que llegan temprano; los compradores aún no empiezan a llegar y hay mucho trabajo qué hacer.

— ¿Piyomon ya no viene a ayudarle?—
preguntó Ryudamon, extrañado de no ver al asistente rosa que trabajaba para el dinosaurio.

—No—respondió éste, cerrando los ojos y volviéndose hacia la entrada—, desde que evolucionó ya no tiene manos para ayudarme, y tampoco cabe detrás del mostrador.

Nieves y su compañero se mostraron felices al escuchar que el pequeño rookie había evolucionado. Pasarían a verle algún día para felicitarlo. Light y Monodramon se quedaron al margen de la conversación y siguieron al grupo al interior de la tienda. Ésta era grande, de un solo piso y con una gran vitrina en la que escaseaban un montón de productos. Los refrigeradores y escaparates también estaban faltos de mercancía. Una puerta llevaba a la parte de atrás en donde había esa pequeña estancia con una mesa y una cocina, donde el digimon almorzaba. Un segundo pasillo llevaba a la bodega, algo desordenada. Monochromon les enseñó el lugar a los nuevos, indicándoles donde estaba tal y cual cosa.

—Bueno, ya saben cómo funciona esto—dijo al cuarteto, aunque Light y Monodramon no lo sabían.

Ryudamon se encargó de esclarecerlo.

—Usted en la caja y nosotros a cargo de los clientes y los productos.

—Precisamente. Lo primero será hacer algo de limpieza para luego llenar con la mercadería faltante. Ustedes vean cómo quieren hacerlo.

—Sí, señor—
replicaron los personajes.

El jefe se fue a la caja a preparar algo de cambio, boletas y también el cuaderno con las cuentas para el día. Las dos muchachas y sus digimon se propusieron iniciar el trabajo.

—Nieves—dijo la americana—tú y yo barreremos afuera y la entrada de la tienda. Ryudamon y Monodramon se encargarán de limpiar adentro, ordenar las vitrinas y los productos. Luego limpiaremos un poco los vidrios; están del asco…

Monochromon dio un respingo al escucharla pero no dijo nada, solo siguió en lo suyo. Los demás acataron las indicaciones y se repartieron. El dinosaurio púrpura charlaba y cantaba mientras subido arriba de una silla, iba alineando la mercancía disponible haciendo espacio para poner la nueva. Ryudamon solo se reía de escucharlo y también de que ignorara a Monochromon las tres veces que le dijo que se callara. Afuera en cambio, había un silencio sepulcral: una de las tamers estaba callada por su seriedad, y la otra por timidez. No es como si no conociera a su compañera de equipo, pero habían pasado poco tiempo juntas, y esa seriedad de ella le sentaba fatal a alguien tan vergonzosa y mala para iniciar una conversación como lo era Katsukagi.

Finalmente la peli azul tragó saliva, sonrió con nervio y habló, evitando la mirada seria de la otra.

—Oye y… ¿c-cómo te has llevado con Dana?

La pelirosa siguió barriendo sin volverse a mirarla.

—Solo hemos cruzado un par de palabras—dijo a secas.

—Ya veo…es una buena chica; tiene mucha energía y disposición para hacer las cosas.

—Hace un poco de ruido—
dijo Light, recordando que aún con la puerta cerrada podía escuchar las ruidosas conversaciones de la española con su digimon, o cuando hacía comentarios de lo que veía en televisión.

Nieves no pudo responder eso. No le molestaba que Dana fuera ruidosa, aunque a ella misma le gustaba más el silencio y la tranquilidad. La castaña tenía cierta facilidad para entretenerla con sus largas chácharas sobre cualquier tema.

—Ella y su digimon—continuó diciendo Light, juntando el polvo y la basura en la pala—, ¿son fuertes?

—Eh…diría que sí. Hace algún tiempo nos tocó librarnos de unos ladrones que querían quitarnos una tabla con unos escritos; ella y Black lo hicieron muy bien.

—Ya veo.


Se hizo un largo silencio apenas interrumpido por el graznido lejano de algún Birdramon que cazaba en los alrededores a aquellas horas. Las chicas terminaron de barrer y regresaron adentro, con sus compañeros habiendo terminado también la tarea y ocupados en rellenar con los productos que faltaban. Monochromon ya se había rendido con la charla imparable de Monodramon, quien no paraba de comentar sobre las aventuras que había pasado con su camarada en Folder. Las chicas se dedicaron a limpiar los vidrios, tanto de las vitrinas como de los refrigeradores. Eran pasadas las nueve de la mañana cuando apareció el primer cliente. Las muchachas se detuvieron un instante de lo que hacían al ver entrar a la Palmon con una cesta en el brazo, como decidiendo qué debían hacer. Fue Ryudamon quien se subió al banquito del mostrador para atenderla.

—Buenos días—dijo educadamente—, ¿en qué puedo servirle?

—Quisiera dos piezas de carne y una bolsa de arroz—
pidió ella, estirando su cesta sobre el mostrador.

El dragón se volvió a ver a su compañero de morado, quien sin esperárselo, dio un respingo y se bajó de su silla para ir a buscar el arroz. El digimon miró luego a Nieves, quien estaba limpiando el vidrio de un refrigerador. Esta también dio un respingo y abriendo la máquina, sacó las dos piezas de carne con cuidado y las puso dentro de la cesta. Al poco regresó Monodramon y le dio el saco al otro rookie. Todo duró menos de un minuto. Monochromon siguió todo esto con una sonrisa de satisfacción en el rostro de dinosaurio.

— ¿Alguna otra cosa?—ofreció Ryudamon, con otro gesto amable.

—Solo eso—replicó la compradora, recibiendo su cesta después de extender los billetes.

El dragón se los dio al jefe, quien hizo la cuenta y el cambio regresó a manos de la dueña.

—Gracias por preferirnos—soltó el rookie sonriendo—, estaremos esperando su regreso.

La digimon se despidió devolviéndole el gesto y salió, haciendo sonar la campanita de la puerta. El jefe rió por lo bajo y siguió en sus cuentas. Ryudamon se reunió con Monodramon.

— ¡Vaya!—soltó éste, un tanto sorprendido—Se te da bien esto.

—Gracias—
replicó el otro, halagado—. También tú aprenderás a hacerlo, es muy fácil.

— ¡Me gustaría!


Los cuatro personajes continuaron con los quehaceres. Las chicas terminaron finalmente con los cristales y ayudaron a sus digimon a terminar con la mercancía faltante. Mientras Nieves y los dos dragones estaban atrás, un Goburimon apareció para hacer su compra de la mañana. A falta de otra persona, Light se puso al mostrador y miró seriamente al digimon abajo. Este se sintió un tanto incómodo.

— ¿Diga?—preguntó ella.

—Quiero sopa instantánea, ramen y pasta dental—soltó el digimon verde—, de la que sabe a fresa.

La peli rosa debió reunir ella misma los objetos, los dejó sobre el mostrador con poca delicadeza y luego soltó:

— ¿Algo más?

El Goburimon negó con la cabeza y dejó el dinero con cierta tosquedad sobre el mesón. Light lo recibió, se lo dio al jefe y el cambio regresó de nuevo a manos del dueño, mientras la americana metía las cosas en una bolsa y se la entregaba al digimon. Este se volvió con un bufido y se marchó. La joven se giró y regresó a lo suyo, siendo seguida por la mirada del jefe.

—Te falta tacto para tratar a los clientes—soltó el dinosaurio.

La chica lo observó por sobre el hombro con su gesto serio. El digimon le sostuvo la mirada todo el rato, hasta que ella simplemente volvió la cabeza y fue atrás para ver en qué se demoraban tanto los otros. Monochromon negó con la cabeza y anotó la venta.

—Una es demasiado tímida para tratar a los compradores y la otra demasiado tosca—soltó, negando con la cabeza—; ¿Cómo rayos son compañeras de equipo?

Atrás, el grupo se había puesto a rebuscar entre las cajas el papel higiénico suave que no aparecía por ningún lado. La estadounidense soltó un suspiro y se puso a ayudar, enviando de paso a Ryudamon de regreso al mostrador para hacerse cargo de los clientes, ya que al jefe al parecer no le había gustado cómo ella hacía las cosas.

Cerca de una hora después y con otro par de clientes aterrizando en la tienda, las vitrinas, estanterías y refrigeradores estaban finalmente llenos, el lugar estaba limpio y resultaba de lo más acogedor. Monochromon los felicitó y ubicó a cada quien en un lugar para acelerar el trabajo. Nieves estaría en el lado de los refrigeradores, Light en el de los no-comestibles, Monodramon adentro haciendo las bolsas y Ryudamon recibiendo a la clientela. Cada vez que un comprador aparecía no tardaban más de dos minutos en atenderle, estirando cada quien alguna cosa y trabajando rápidamente como un equipo sincronizado. Conforme las horas pasaban y se acercaba el mediodía, más digimon empezaron a llegar, pero el grupo no tuvo muchos problemas para atenderlos y despacharlos con prontitud.

—A eso de la una vamos a comer algo—dijo el jefe, para quien los horarios de comida eran sagrados—, y a las cuatro me llegará un camión con piezas de carne y enlatados. Ustedes dos se encargarán de recibirlos y acomodarlos—añadió, mirando al par de digimon.

—Señor jefe—dijo Monodramon, mirando al otro hacia arriba—, ¿después me dejaría atender a los clientes también?—pidió, deseoso de ser de más ayuda.

—Solo si te dejas de conversar tanto—replicó el dinosaurio, algo taimado—, harás que me exploten los oídos.

Este comentario hizo reír levemente a Ryudamon y Nieves, avergonzó a Monodramon e hizo sonreír a la seria Light, quien negó con la cabeza y suspiró.


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Claire. Claire.
señorita Mirae Kiyoe no quisiera molestarla, pero sería tan amable de escribir correctamente el nombre de mi personaje tanto en el titulo como en el link de la ficha? es katsukagi no katsuragi. gracias cx
 
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Claire.

Lightning
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No pasó mucho para que el momento del almuerzo finalmente llegara, y la tienda fue cerrada por una hora justo a la una de la tarde. Monochromon se encargó de proveerles alimentos a sus trabajadores de aquel día, así que el cuarteto pudo disfrutar de un merecido refrigerio y descanso. En la parte de atrás de la tienda el dinosaurio poseía un pequeño patio, y era allí donde después de tomar el almuerzo en la cocina, se echaba a dormitar un poco debajo de un árbol que él mismo se había encargado de plantar y mantener… algo que no era fácil debido al árido clima y suelo seco de la región.

Ryudamon y Monodramon comieron felices y se echaron a dormir por unos minutos al lado de Monochromon, mientras Light y Nieves permanecieron sentadas en las sillas cerca de la mesa, donde conversaron un poco de la nueva Academia para Tamer que tendría su inauguración dentro de unos pocos días en File City. Así como de algunas nuevas misiones que habían sido solicitadas en la Central de Tamers. Algo que preocupaba a la americana era el hecho de que muchas de ellas tenían que ver de nuevo con Rogue Guild causando problemas. Por lo que le comentó a Nieves lo interesada que estaba en tomar esas misiones como equipo.

En un parpadeo la hora de almuerzo pasó pero Nieves se sentía feliz. El haber tomado esa misión más tranquila con su compañera de Guild, la había hecho ver que no era tan cerrada como aparentaba. Es cierto, no era de hablar demasiado, pero tampoco es que la americana era tímida o asocial. Se preocupaba por sus asuntos, eso sí, pero Nieves compartía las mismas preocupaciones y por ese lado ya tenían puntos en común. Al menos ese día, cuando volvieran a la bati cueva, ya no tendría tanto miedo de Light.

A las dos de la tarde la faena se reanudó en la tienda de Monochromon. Este le dio la oportunidad a Monodramon de cambiar lugares con Ryudamon y atender a los clientes, mientras el acorazado preparaba las bolsas con los pedidos que hacían los que llegaban. La condición había sido que dejara de hablar demasiado, por lo que Monochromon lanzaba miradas fulminantes al purpura, cada vez que el emocionado dragón terminaba de atender a un cliente de forma exitosa.

Las dos humanas permanecieron es los mismos lugares que habían atendido al finalizar la mañana. Después de realizar la limpieza al llegar, en la tarde no había más que esperar clientes y atenderlos. Dos horas transcurrieron con tranquilidad y finalmente llegaron las cuatro de la tarde.

Dentro de poco llegará el cargamento de carne —dijo el jefe mirando un reloj que colgaba de una de las paredes del lugar, entonces le dirigió la vista a los dos Child—. Es un cargamento muy importante, y necesito que se apresuren a meter todo al refrigerador para que la carne no se dañe.

¿Viene de lejos, señor Monochromon? — Preguntó Ryudamon y el Monochro asintió.

Directo desde la granja de carne de Tanemon en File City—. Aquello llamó la atención de la americana, que alzó una ceja. Permanecía de pie frente al pasillo de no-comestibles, y podía escuchar la conversación que mantenían en la vitrina desde allí. Fue Monodramon quien preguntó curioso.

¿Granja de… carne? —Ryudamon se volteó a verlo y sonrió recordando algo. Luego dirigió la vista a Nieves, que estaba cerca de los refrigeradores. La japonesa le sonrió de vuelta, mientras se rascaba la barbilla con su dedo índice.

Siiiii, es difícil de creer, pero es cierto —contestó Katsukagi con algo de incredulidad en la voz—. Hace tiempo ayudamos a Tanemon en su granja y créanlo… la carne sale de la tierra —expresó alzando los hombros y las manos. Ella aun no comprendía bien del todo como es que eso sucedía, pero era una granja de carne.

Creo que te expliqué en aquella ocasión cómo pasaba eso, tamer —respondió Ryudamon y Nieves sacó la lengua y se dio un golpecito en la cabeza algo apenada. Esas cosas no eran fáciles de entender para ella.

Tendrás que explicármelo luego a mí también —comentó Light, uniéndose a la conversación y haciendo que todos la miraran—, no imagino como sacan carne de la tierra.

Yo tampoco —dijo Monodramon. Y quedaron en silencio pensando aquello.

Bueno, bueno, basta de charla —habló entonces Monochromon— ¡Oh! Que suerte, va llegando el pedido. Cambien lugares con las chicas y manos a la obra —ordenó a los dos dragones y estos obedecieron de inmediato.

Esta vez fue Nieves quien tomó el lugar para atender a los clientes, mientras Light se encargaba de empacar los productos en bolsas. La peli azul no estaba del todo convencida de tomar ese puesto, pero no se atrevía a refutar nada cuando Light decía algo. No era como que se lo ordenara, pero para Nieves el tono serio y autoritario de la estadounidense era suficiente para hacer caso.

Monochromon salió fuera con el par de ayudantes y conversó brevemente con las Palmon que traían el pedido en una carreta, que era jalada por un Togemon. Y de inmediato Monodramon y Ryudamon comenzaron a bajar todo y dejarlo dentro de la tienda. Eran unas cinco cajas de carne recién salida del suelo aquel día, además de dos cajas de la misma carne enlatada. La tarea no fue mayor cosa para los Child, que luego de eso comenzaron a acomodar toda la carne en los refrigeradores y las latas en la sección de enlatados de uno de los pasillos.

Monochromon los felicitó por la eficiencia y rapidez del trabajo, cuando volvió dentro para buscar los bits con los que pagaría a las Palmon el pedido.




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Varios minutos después, las Palmon y el Togemon se marchaban después de haber realizado la venta satisfactoriamente. Nieves y Light se encargaron de colocar algunas piezas de carne lo suficientemente atractivas en los mostradores para atraer clientes, lo que por cierto, funcionó. Dentro de poco comenzaron a llegar más compradores, atraídos por las estanterías llenas y los productos nuevos. La carne en el Digital World era un bien preciado, y verla enlatada no era algo del todo común. Las ventas estuvieron tranquilas: la peli azul dejó que Monodramon volviera a encargarse de los clientes, pues era más seguro y se le daba más fácil que a ella tratar con los digimon nuevos. La chica regresó a su anterior lugar ayudando a la norteamericana a pasar los productos, acelerando así la atención por cada cliente. Monochromon estaba feliz con el avance; eso, hasta que un Gawappamon cargando una radio a todo volumen en su hombro irrumpió en el lugar.

—Güenas—dijo, con un acento raro y dejando el aparato en el suelo, todavía haciendo ruido—quiero comprá algunas cositass…

—Buenas tardes—
saludó Monodramon, bastante extrañado del aparecido—, ¿qué podemos ofrecerle?

— ¿Cds pa’ grabar, tene?—
preguntó, mirando por entre sus pelos sobre los ojos.

El dragón no tenía idea, por lo que miró a su jefe a un lado. Este tenía una mirada severa puesta en el comprador.

—Tenemos—dijo sin más.

—Sha. Quiero toos los que me alcancen—dijo, estirando algo de dinero sobre el mesón.

Monochromon hizo el rápido cálculo y sentenció:

—Le alcanzan dos. Tiene mil quinientos bits y cuestan setecientos cada uno.

— ¡Sete…!—
exclamó el kappa, abriendo expresivamente la boca y golpeando con sus manos en la mesa— ¡Taaan caros! Oiga, tío, tienen que tener harta capacidá eso sí.

—Tres GB cada uno.


Los personajes observaron al Gawappamon bastante complicado por el asunto, sin contar que su música estridente seguía resonando y amenazando de reventar los oídos de todos. Apenas si se escuchaba lo que decían el dinosaurio y el comprador. Nieves podía lidiar relativamente con el asunto, pero en cuanto a Light…

—Disculpe…—soltó la peli rosa, conteniendo un gesto de que iba a explotar. El digimon no escuchó— ¡Disculpe!

Gawappamon se dio la vuelta a verla. La joven estaba por gritarle que apagara el aparato, pero recordó lo que le había dicho Monochromon, tragó saliva y cerró su puño.

— ¿Podría por favor bajarle a su música? Está muy fuerte.

Shoi, claro, tía—
replicó el digimon, bajándole un poco el volumen y dando algo de alivio a los presentes. Luego se giró hacia Monochromon—. ¿En serio a siete? Es que necesito tré…

—Lo siento, es el precio—
replicó el jefe sin dar el brazo a torcer.

Al kappa no le quedó de otra que llevarse los dos Cds. Cogió su mercancía y su radio, y se marchó con su música a todo volumen otra vez. La peli rosa hizo chirriar los dientes pero consiguió mantenerse tranquila. Nieves la observó con una sonrisa algo de pesar. El dinosaurio monocromático soltó un suspiro de alivio.

—Detesto cuando los clientes intentan regatear cuando les falta tanto dinero.

— ¿Cuándo se debe regatear exactamente, señor jefe?—
preguntó Monodramon con curiosidad.

El mayor se dedicó a darle una plática sobre regateos, precios y clientes, que era su especialidad. Se interrumpió cada vez que llegó un nuevo comprador, aunque el trabajo entre los cinco hacía que la atención fuera muy rápida y así pudieran continuar con la charla. Los cuatro personajes aprendieron cosas nuevas sobre el arte de comprar y vender. Las horas faltantes para el término de la jornada pasaron volando. El sol se estaba poniendo a lo lejos cuando Monochromon decretó que se había terminado el día de trabajo para las chicas y sus digimon. Entre todos ayudaron a reponer lo que se había vendido en la tarde para luego abandonar la tienda.

— ¿Usted seguirá trabajando, señor Monochromon?—preguntó Nieves, a sabiendas de que el digimon era un trabajólico.

—Así es—soltó éste—, cerraré dentro de un par de horas. Hoy ando con algo de dolor de espalda, así que tampoco me exigiré tanto. Gracias por haber venido, chicos.

—Fue un placer—
soltó Ryudamon por todos.

— ¡Adiós señor jefe!—dijo Monodramon, levantando su mano— ¡Fue divertido trabajar con usted!

—Ya lo creo—
replicó el mayor, también habiéndose divertido con el cuarteto—, regresen pronto por aquí.

—Lo haremos—
dijo Katsukagi con una mano en alto—, adiós, señor.

Los cuatro personajes se separaron del dinosaurio para emprender el camino de regreso a la ciudad. Nieves se volvió a ver a Light, quien parecía metida en sus pensamientos. No lucía tan seria como de costumbre.

—Te molestó mucho cuando apareció ese digimon de la radio—dijo la japonesa—, ¿verdad?

—Como no tienes idea…—
replicó la mayor, frunciendo el ceño de recordarlo.

—Pues te portaste muy educada con él para lo molesta que te veías—añadió ella, sonriendo.

La peli rosa dio un respingo y se volvió a verla. Se avergonzó un poco por el hecho de que se notara su amabilidad forzada para con el cliente, no era muy usual en ella hacer esas cosas. Soltó un bufido y miró en otra dirección. Abajo, el par de rookies observó el cañón y se volvieron a verse.

— ¡Hay que terminar nuestra competencia!—dijo Monodramon, levantando su garra—, esta vez sí te gano.

—Me ganarás el día en que sea un viejo y no me pueda mover—
replicó Ryudamon divertido.

— ¡Aghh! ¡Light!—llamó el digimon, levantando los dos brazos y pidiendo por su evolución.

—Ya va, ya…—soltó ella, sacando su digivice y evolucionándolo.

— ¡Tamer!—pidió Ryudamon también, emocionado.

La peli azul sonrió, divertida de que su digimon saliera con esa clase de cosas. A la mayor no le sorprendía que Monodramon tuviera salidas infantiles, pero en el otro podía ser una sorpresa. Sacó el D-arc y le evolucionó también, subiendo ambas chicas a espaldas de los dragones. Estos se pusieron en posición en el borde del risco, contaron hasta tres y salieron despedidos a vuelo en dirección de la ciudad.


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ojalá se entienda que el gawappamon habla mal y no soy yo .w.
olvidé poner la quest de donde se conocen mis personajes y monochromon Especial - Story of Christmas - Digital World | Foros Dz

Claire. Claire. Mirae Kiyoe
 
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Moonchild
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Hola, aquí traigo la corrección:

Narrativa

Bien, ambas tienen una narración muy fluida y resulta fácil leerlas. No encontré errores de dedo ni faltas de acento o puntuación, así que por ese aspecto están muy bien las dos. Para Claire, quiero resaltar una pequeña contradicción que tuvo en el primer post, en el que señaló que Light iba con semblante serio y los demás no compartían su ánimo, para luego decir que Nieves y Monodramon iban con sueño pero Ryudamon iba serio y determinado; es un caso aislado que no volvió a repetirse y que no afecta a la evaluación, pero mejor señalarlo desde ya, para prevenir que puedan volverse abundantes por descuidos. Aparte de eso, no tengo otras acotaciones, lo hicieron muy bien.

25/25

Interpretación

En este apartado no tengo queja alguna respecto al manejo de los personajes, me gustó mucho la interacción entre Light y Nieves y el claro contraste de personalidades entre ambas; pudieron avanzar la relación entre ellas sin que sonara a relleno y creo que es algo que le dio un toque algo más cálido a la quest. En cuanto a los digimon sostengo lo mismo, estuvo muy bien su manejo para la quest y la interacción entre ellos y con las Tamers. Me parece muy bien que hayan incluido varios tipos diferentes de clientes en lugar de encasillarlos en digimon sin rasgos característicos.

25/25

Realismo

Realmente no hay mucho que pueda resaltar acá, fue una quest muy sencilla en la que había pocas posibilidades de salirse de realismo y todas las situaciones que plantearon eran cosas que fácilmente podían darse en una tienda.

25/25

Desarrollo

Hicieron el mínimo de posts requeridos y aún así contaron con un buen desarrollo, le dieron variedad a las acciones dentro de la tienda para que no fuera todo dar productos y recibir dinero, lo cual representó un añadido agradable a la hora de leer.

25/25

100/100

Paga:
150 bits para ambas
+1 EVO a Ryudamon
+1 EVO a Monodramon
+1 de Fama para Light
+1 de Fama para Nieves

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