Sistema Mundo Digital: Ambientación e Historia [Actualmente: Capitulo IV γ]

"さあ、往こうか"
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Beginning of Summer




Como era característico de aquel peculiar espacio, la cima de la Back Dimension estaba sumergida en un silencio sepulcral, prácticamente abrumador que acentuaba el ambiente desprovisto de vida que emitía. Un lugar congelado en el cual es único indicio de movimiento y paso del tiempo provenía del único elemento que no pertenecía naturalmente a este. Un tenue resplandor en el transportador de la cima dio cabida a una serie de pasos que hicieron eco en el silencio, provenientes de un Digimon anciano que, con andar parsimónico, fue avanzando lentamente hasta el borde de la plataforma.

- Todo en orden aquí – dijo Jijimon para sí mismo al cumplir su cometido: Comprobar el estado de la enigmática estructura que flotaba impasible centenares de metros bajo sus pies. Como de costumbre, la “puerta” oculta en la dimensión se encontraba abierta, despidiendo una tenue luz azul en su superficie pero, afortunadamente, sin mostrar más signos de actividad o, peor aún, visitantes indeseados. El verificar esto, casi diariamente, se había vuelto una tarea del humilde alcalde de File desde el día que había descubierto la existencia de la estructura. Todo con el fin de asegurarse que su hogar, la ciudad e isla que había salvado gracias al apoyo de guerreros de otro mundo, no entrara en peligro nuevamente, tal y como había pasado antes por obra de la Bestia que alguna vez había deambulado en ese mismo espacio. Dejó escapar su tensión con una exhalación y se dispuso a retirarse a su hogar, sin embargo fue detenido al percatarse de un cambio en la serena superficie de la puerta - ¿Hmm?

En ese momento, como si su presencia hubiese llamado a la mala suerte, el brillo en la estructura ancestral aumentó, señalando la aparición de una figura en su superficie. La misteriosa entidad se elevó a toda velocidad hacia arriba, alcanzando en cuestión de segundos la plataforma donde el anciano se encontraba para ahí detenerse y desplegar sus alas, dejando al descubierto una figura más que familiar para el Ultimate, pero no por ello precisamente aliada.

- Vaya, no esperaba encontrarme con usted aquí hoy – comentó el Alcalde, tratando de aliviar el ambiente antes que la tensión aumentara - ¿Cómo ha estado?

Indispuesta a seguirle la corriente, Mastemon se limitó a contemplar al anciano frente a ella, para luego inspeccionar con la mirada la plataforma donde Jijmon se hallaba, comprobando que no había señales del fantasma de Mugendramon en esta.

- ¿Qué haces cerca de la Puerta? – preguntó con dureza.

- Se ha convertido en un hábito visitarla de vez en cuando – sinceró el Alcalde – Mi deber como Alcalde de File es velar por su seguridad y sé que esta “Puerta” puede llegar a ser una fuente de peligro – La expresión de Mastemon se tensó, por lo que el anciano agregó – No se preocupe. Nadie sabe que esto se encuentra ahí. Por el bien de mis ciudadanos es mejor que no lo sepan.

- ¿Te crees un guardián ahora? – preguntó - ¿Aunque no sepas lo que hay detrás?

- Pero sé lo que hay en mi isla, ¿no es así? – rebatió Jijimon – Con eso me basta.

- Como digas – contestó el ángel – De todas maneras me ahorras trabajo al estar aquí. ´Tengo un asunto que tratar contigo.

Cualquier emoción de Jijimon al oír esto fue enmascarado con un suspiro, señal de que el Ultimate prefería mantener la calma en esa situación.

- ¿Qué clase de asuntos podría tener un guardián del “Área Única” conmigo? Pensé que no se involucraba con los Digimon “mortales”.

- Cuida tus palabras anciano – escupió Mastemon, al tiempo que la mitad derecha de su cuerpo, representante de su lado demoniaco, despedía un leve brillo – Vine a saldar cuentas contigo. ¿O lo has olvidado?

Sin pensarlo dos veces Jijimon negó por la cabeza. Por supuesto, la “cuenta” de la que el ángel hablaba, relacionada con su primer encuentro con este y la razón por la que él había conocido la naturaleza de la puerta eran experiencias vividas en un mismo día que no olvidaría.

- No imaginé que tomaría un año en saldar ese asunto – sinceró.

- El concepto del “Tiempo” no tiene significado para un habitante del Área Única.

- Me imagino – suspiró el anciano – Está bien. Angemon podrá encargarse de la ciudad por mí.

- No vengo a cobrar tu vida, Jijimon – aclaró Mastemon con seriedad, para sorpresa del anciano – Vengo a reclamar tu ayuda para una misión.

El alcalde no pudo evitar expresar su confusión. En definitiva no esperaba que su interlocutor, de entre todos los Digimon, fuera a pedirle ayuda a él. Mastemon no aclaró más la situación, simplemente extendiendo su mano para que el anciano la tomara.

- Sígueme.

Aunque esas fueron sus palabras, el ángel no esperó una aprobación o consentimiento para tomar el brazo del anciano y lanzarse, junto a él, en picada. Jijimon sintió el viento en sus rostro y oídos mientras aumentaba la velocidad, acercándose cada vez más a la luz de la Puerta bajo ellos. Finalmente, el alcalde fue atacado por la desorientación al cruzar el umbral, sintiendo como el centro de gravedad cambiaba bruscamente al aterrizar en una nueva plataforma, con la Puerta tras él ahora en posición vertical.

- Esto es…

Aunque la Back Dimension que acababa de transitar guardaba similitudes con ese nuevo escenario, el oriundo de File no pudo evitar sentirse maravillado por la belleza ante sus ojos. Se encontraba de pie en un pasillo amplio, espacioso y transparente, similar a un camino de cristal que se perdía en el horizonte, rodeado de un espacio infinito iluminado por múltiples puntos blancos que asemejaban estrellas. Si tuviera que compararlo, era similar a estar en medio del cielo nocturno, una imagen que se juntaba con un tenue pero notorio sonido rítmico, idéntico al del mecanismo de un reloj, para dar un ambiente misterioso a aquel lugar.

- Esta es el Área Única – presentó Mastemon – Puente entre Mundos y plano más allá de estos. Sígueme y no te separes. Si te pierdes no te alcanzarán los años de vida para encontrar el camino a casa.

Tras dar esta advertencia el ángel empezó a avanzar con paso decidido, haciendo eco en el vasto espacio que los rodeaba. Jijimon se aseguró de seguirle de cerca, aprovechando la ausencia de conversación para contemplar y analizar con mayor detenimiento el lugar tan misterioso al que había llegado. Su mente inquisitiva estaba llena de interrogantes en ese momento, sin embargo se abstuvo de compartir alguna por el momento a sabiendas que su acompañante seguramente no estaría muy dispuesta a contestarlas. Además, si su intuición no fallaba Mastemon no tardaría en hablar de todas formas, trayendo consigo las explicaciones pertinentes. Continuaron así por unos minutos hasta detenerse donde el camino se unía a una plataforma circular que, a su vez, se bifurcaba en más caminos. Al bajar su mirada en ese punto, Jijimon pudo descubrir parte del origen del sonido que escuchaba: Un mecanismo de reloj de cuerda bajo los pies de ambos, que se movía imparable contando los segundos que transcurrían.

- Fascinante – soltó - ¿Quién habría pensado que algo así existiría en el Mundo Digital?

- Este lugar no pertenece al Mundo Digital – corrigió el guardián, reanudando la marcha al elegir un camino a seguir – De hecho, dependiendo de tu percepción del Tiempo, el Área Única ha existido desde antes que cualquier mundo, Físico o Digital, existiera.

- ¿”Mundo Físico”?

- El plano de donde vienen los humanos. No el Mundo Digital desde llamaste a ese grupo, sino antes de eso – explicó – El Área Única conecta con incontables mundos, tiempos y realidades, incluso algunas donde el concepto de los Digimon no existe o donde fueron creados por humanos o viceversa. ¿Ves las luces que nos rodean? Son Puertas que llevan a un mismo o distintos Mundos. A diferentes realidades, posibilidades o conceptos.

- Me temo que no comprendo del todo…

Mastemon exhaló un poco de su exasperación, para luego cambiar el enfoque de su explicación.

- Acabas de cruzar una puerta que conecta con tu Mundo en la realidad que conoces – dijo – Si tuvieras el tiempo y permiso de revisar todas las demás Puertas, eventualmente podrías encontrar otra que conecte a tu mismo Mundo pero en otro lugar o tiempo. O tal vez una que envíe a un Mundo como el tuyo pero con otra historia o divergencia.

- ¿Un mundo donde nunca haya fundado File, o donde los humanos formen parte como el lugar de donde los llamé, por ejemplo?

- Así es – contestó – De por sí, que la gran mayoría de los Mundos Digitales tengan un Mundo Físico tan cerca, al punto que sus habitantes puedan cruzar de un lado a otro, es obra del Área Única.

- Un camino a lugares infinitos… - concluyó Jijimon – Tal lugar sería el sueño de un explorador. ¿Puedo preguntar por qué requiere ser protegido? ¿O de qué?

- Que exista este lugar no significa que se deba poder acceder a él – replicó Mastemon – Por Ley Natural todas las puertas se encuentran en lugares que no son fácilmente accesibles. Es una medida de seguridad tanto para el Área Única como para el mundo que conecta. Sobre la razón, ya tu isla vivió una: Ese asqueroso fantasma que habitó las cercanías de la Puerta anteriormente.

- ¿Mugendramon?

- Esa criatura no era proveniente de tu mundo sino que nació de la influencia de otro. Las energías, fenómenos y eventos de un Mundo pueden afectar de alguna forma a otros de manera inadvertida o de distintas formas, algunas más evidentes que otras: Individuos que comparten o reciben “memorias” de otros tiempos que cambian su modo de ser o de pensar; historias y eventos que se repiten de manera idéntica o similar o incluso catástrofes que ocurren como consecuencia de los sucesos de otro lugar.

Jijimon se mantuvo en silencio, rememorando las palabras que él mismo había oído de G durante el incidente que afectó a su isla: “Digamos que este en particular está repitiendo la "Historia" de otro” y “un fantasma del original, dispuesto a repetir sus pasos solo por instinto sin una motivación real” resaltaban particularmente.

- La cercanía que existe entre muchos Mundos Físicos y sus contrapartes Digitales siempre han sido el ejemplo más claro de cómo uno puede influenciar al otro – continuó Mastemon, ignorante de los pensamientos de Jijimon – Cuando la influencia entre ambos aumentan sus historias también se cruzan, creando eventualmente un conflicto o emergencia que pone en peligro a uno o ambos Mundos. Ese es el momento en el que conceptos como “Niños Elegidos” o “Tamers” han empezado a existir en distintos registros.

- Si recuerdo bien, aquel hombre comentó que el lugar de origen de esos chicos también podría empezar a correr peligro pronto – rememoró el anciano.

- Es uno de tantos casos – contestó para luego detenerse, para curiosidad del anciano.

Frente a ellos, bloqueando el camino que hasta entonces había estado despejado, se encontraba una enorme criatura de aspecto monstruoso marcado con extremidades delgadas como tentáculos que terminaban en enormes garras y pies blancos, que reaccionó a la presencia del dúo con un destello en el único ojo en su rostro. De inmediato Mastemon se puso en guardia, abalanzándose contra la bestia para cortarla limpiamente con la espada en su brazo en una batalla que, por los impresionantes reflejos y poder del guardián, no duró más de un par de segundos.

- Nunca había visto a ese Digimon…

- Y es mejor que no lo hayas hecho – rebatió Mastemon, pateando el Digitama resultante fuera del pasillo y hacia la nada para luego indicarle al anciano que reanudara la marcha – Parallelmon es uno de los Digimon capaces de cruzar las barreras hacia el Área Única y otras dimensiones sin dificultad, solo para cazar a los habitantes de estos que pueda atrapar. Que aparezca en tu mundo es señal que sus barreras se están erosionando.

- ¿Existen otras criaturas como esta?

- Quartzmon… - contestó, sin entrar en mayor detalle acerca de esa criatura – O los “irregulares” que se han formado por la influencia de algún Mundo en particular, como el Mugendramon de tu isla.

- Ya veo…

- ¿Lo entiendes mejor? La influencia de unos Mundos pueden causar catástrofes en otros y la erosión de la barrera entre ambos puede provocar su colapso, amenazando con la fusión o aniquilación de una o ambas partes. La “Ley Fundamental” que rompiste al traer seres humanos de otro Mundo Digital tuvo un efecto en la barrera que los separa a ambos, que en ese lado provocó un temblor dimensional y la aparición de un espacio paralelo a la montaña de tu isla. Fue un enorme riesgo para ambos lados.

- Comprendo la gravedad de lo que hice, aunque no me arrepienta de haber salvado a mi gente – admitió el Ultimate, para irritación del ángel – Sin embargo las Puertas existen sin crear ese riesgo, ¿me equivoco? Eso significa que crean un pasaje seguro entre los distintos Mundos, con esta “Área Única” como un puente entre todos.

- Si son un pasaje seguro para viajar, que no afecta la barrera de ninguno de los Mundos involucrados. – admitió - Por eso es que te estoy “transportando” por aquí y no te envié a donde te necesito por un agujero.

- ¿Entonces este lugar no podría ser beneficioso para más de un Mundo? Por ejemplo, aquellos Tamers podrían brindar su ayuda para salvar otros Mundos Digitales en peligro, sin suponer un riesgo para las barreras que los separan.

- ¿Eres idealista, no? - replicó Mastemon con sorna - Por cada “salvador” hay un “conquistador”. Un pasaje entre Mundos es una invitación para que uno trate de dominar o invadir a otro, creando guerras que involucren a varios. Ya ha pasado antes anciano: Humanos y Digimon que impulsados por su ambición han intentado dominar otras dimensiones visitadas, causando daños irreparables a su paso – Hizo una pausa al llegar a otra bifurcación, alejando al alcalde de una Puerta que, curiosamente, estaba cerrada en ese momento, convertida en un aro de piedra sin una luz propia en su centro - ¿No te lo dije? El Mugendramon que amenazó tu isla nació de la ambición y energía proveniente de los deseos de conquista de un solo hombre, sobre un Mundo Digital ajeno al tuyo y sin jamás haber tenido contacto con esta área. Si hubiese conocido una Puerta o, peor aún, obtenido la forma de usar su energía para su provecho, ¿qué crees que habría pasado?

- Comprendo tu pensamiento, aunque en lo personal me gusta considerar los beneficios y no solo los peligros.

- Pft. Aunque tu idea no es muy alejada de lo quiero que hagas.

- ¿Perdone?

- Dos años antes del momento que usaste para llamar a los humanos de ese Mundo algunos de ellos habían sido enviados a otra Isla File por obra de su Dios, Yggdrasil – relató el ángel – Gracias a sus esfuerzos pudieron salvar esa isla que había sido influenciada por las energías del Área Única, llevando al nacimiento de “fantasmas” y “recuerdos” de otra historia que amenazaban con la estabilidad de ese Mundo.

- ¿Similares a Mugendramon?

- En parte. El punto es que ahora, que para esa isla han sido tres años después, la amenaza volvió a emerger, esta vez con forma física – explicó – Hay un Digimon influenciado por la historia que, de ser ignorado, puede traer problemas a ese Mundo, para luego extenderse a otros. Quiero que uses tu poder para eliminar a esa cosa antes que su poder y peligrosidad crezca.

- Con todo respeto. ¿No sería mejor recurrir a los Tamers de ese Mundo? Me parece que deben tener la experiencia o los medios para esa labor…

- Los Tamers provenientes de ese Mundo no deben involucrarse – tajó Mastemon de manera terminante – Sus Puertas, antes cerradas, están mostrando inestabilidad. Esto ha provocado un efecto en ellos aún sin saberlo: Anomalías, sueños, visiones… Que en ese momento interactúen con otra dimensión solo podría acelerar el proceso. Llamarás Humanos de un Mundo Físico, que conocerán a sus Digimon compañeros una vez que lleguen a esa isla. No tienes permitido entablar contacto con ellos o guiarlos. Ellos deben cumplir la labor por sus propios medios, sin intervención o conocimientos de irregulares de otros Mundos.

- ¿Podrán cumplir esa misión sin preparación?

- Tienen la historia a su favor – Fue la única respuesta de Mastemon, tan vaga como varias de las anteriores. Frente a ellos, una nueva Puerta se presentó, igual a la que el alcalde había usado para llegar ahí. Habían llegado a su destino.



 

"さあ、往こうか"
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Reporte 15

La Academia de Hechicería - Magus

Ubicada a las afueras de Holy Angel Citadel, Magus es un centro de investigación auspiciado por la Central que se encarga del estudio del "Lenguaje de Programación de Clase Alta" proveniente de Witchelny, conocido en el Mundo Digital como "Hechicería", con el fin de aplicar sus ventajas en los ámbitos civiles y profesionales de la sociedad actual. A pesar de su nombre, Magus no es un recinto académico ni está diseñado para enseñar Hechicería a sus "alumnos", sin embargo el término "Academia" se ha popularizado entre la población por la enorme cantidad de Tamers y Digimon que se han "inscrito" como voluntarios al proyecto con la esperanzas de aprender el místico arte. Algo que, de acuerdo a estudios teóricos, podría llegar a ser posible dentro del Mundo Digital.

Ubicación e instalaciones

La sede principal (y hasta el momento única) de Magus se halla en la Tierra Espiritual, a un par de kilómetros del muro que rodea la célebre Ciudadela de Holy Angel (el lugar es fácilmente accesible con un Digimon de transporte o incluso con una caminata de media a una hora). Las instalaciones constan de un antiguo castillo de aspecto medieval, con registros que datan de cerca de cinco mil años de antigüedad y que fue recientemente restaurado por trabajadores de la Central. Su interior consta de espacios verdes amplios y de habitaciones que han sido ordenadas para servir como "salones" de investigación, experimentación y estudio. También cuenta con un "dormitorio" destinado para el personal y voluntarios más dedicados del proyecto. Los límites de los terrenos del castillo están marcados por cuatro "monolitos" inmutables de una piedra de origen desconocido. Estos monumentos, cuya antigüedad se cree que iguala o supera al castillo, funcionan en conjunto como un "canalizador", permitiendo a Tamers y Digimon ajenos a las especies de Witchelny el usar Hechicería dentro de los límites qu marcan. (Algo imposible fuera de este)

Funcionamiento y Objetivos

Las labores de Magus está a cargo y son supervisadas por Mistymon, un Digimon asignado por la Central que cumple el papel de "director" del proyecto. Con el apoyo de otros Digimon pertenecientes a especies de Witchelny, como Wizarmon, Witchmon y Sorcerymon, las actividades de Magus se centran en el estudio y recolección de registros relacionados con la Hechicería (conocidos como "Grimoires") y de los hechizos que contienen, los cuales son puestos a prueba por los voluntarios ("estudiantes") de Magus que buscan aprender y amaestrarlas para uso personal y de la comunidad. La meta de proyecto es convertir a la Hechicería en un recurso para Tamers y Digimon, que aumenten su eficacia y capacidades en misiones de alto riesgo que pudieran necesitarlas. Así mismo, Magus también se encarga de estudio de la Hechicería misma como arte y todo lo relacionado con ella, incluyendo los monolitos con el fin de descubrir su funcionamiento y orígenes.

Polémica y Rumores

Aunque la idea de Magus ha resultado popular entre entusiastas de la magia y el ocultismo que ansían aprender a usarla, el proyecto también ha causado polémica en las comunidades de ambas especies. Las "quejas" más comunes se relacionan con la manipulación de la Hechicería como posible "arma", temiendo lo que podría pasar si esta es popularizada y usada con fines dañinos o criminales (en otras palabras, por Tamers y Digimon renegados). También existen quienes catalogan el proyecto como una "pérdida de tiempo, recursos y presupuesto", puesto que tras meses de su inauguración no se ha hecho avances en las investigaciones de los monolitos ni ha sido posible que un estudiante (Digimon o Tamer) haga Hechicería lejos de estos. A estos descontentos se le suman otras historias y rumores alrededor del proyecto, entre los que destaca uno (aún no confirmado) que indica que el castillo originalmente había sido construido y ocupado por una secta de Digimon de la Oscuridad, devotos de los Demon Lords, durante la denominada "Era de los Caídos". De ser cierta esta historia, el orígen y función de los monolitos se enturbaría, llevando a dudar si es prudente seguir experimentando con ellos.

Las crecientes dudas acerca del Proyecto Magus han generado un rumor de que su cancelación y clausura está siendo considerada por la Central, sin embargo hasta el momento no ha sido confirmado por sus trabajadores o por los miembros del proyecto.
 

"さあ、往こうか"
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"¡Nueva atracción en el Museo!"
Alcalde Jijimon anuncia la llegada de la legendaria Bushimaru a File.


File City. 20XX. El alcalde de File City y director del Museo de la alcaldía, Jijimon, anunció durante la tarde de ayer que un nuevo artefacto histórico ha sido trasladado a la isla con el fin de ser exhibido en la alcaldía. Se trata de "Bushimaru", una katana proveniente de la región oriental del Mundo Digital con siglos de antiguedad, perteneciente a un Musyamon que enfrentó cientos de batallas con esta y con la que, según las leyendas locales, compartía su alma. En su declaración Jijimon invitó a todos los interesados en la historia, leyendas y armas a visitar esta reliquia, garantizando que quedarán maravillados por su impecable diseño, perfectamente conservado, y lore que lo rodea.
Bushimaru se encuentra en exhibición en el Museo de File actualmente.
 

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End of Summer. Beginning of ...



Tras los que parecieron segundos eternos el quiebre y desintegración de aquel extraño Devimon dio fin a la tensa batalla, devolviendo la tranquilidad al sótano de la mansión. El niño dejó escapar una exhalación pesada, sintiendo el retumbar de su corazón en su pecho mientras sus ojos se mantenían fijos en lo que ahora era una "estatua rota" de piedra negra. Millones de preguntas rondaban en su cabeza, pero por el momento ninguna era expresada por el aturdimiento de la situación y el silencio sepulcral que, ahora, abrumaba sus oídos.

- ¿Se... acabó?

Aunque así parecía ni el Digimon ni el niño se relajaron, principalmente porque el portal de donde había aparecido la criatura seguía abierto frente a ellos. No habían señales de movimiento del otro lado, tampoco de que algún "aliado" de Devimon estuviese ahí observando, no obstante el frío que emanaba calaba hasta los huesos de los presentes. Era una sensación enfermiza y dificil de explicar, especialmente para un infante, pero ese portal daba un fuerte presentimiento de que no debería estar ahí.

- Vámonos de aquí. Antes que algo más suceda.

Aunque el dúo estuvo de acuerdo con esto de inmediato, un nuevo suceso inesperado cortó sus planes. El Digivice del niño, que había estado en silencio durante la batalla, emitió un resplandor cegador seguido de un rayo de luz que impactó directamente contra el portal. El fuerte sonido de agua en retroceso llenó en lugar a medida que el mar que se había derramado en el sótano volvía a su lugar de origen, mientras que esta empezaba a encogerse paulatinamente ante sus ojos. El fenómeno duró apenas unos segundos hasta terminar limpiamente, marcando el cierre total del portal que había causado el incidente. Agotado, el Digivice cayó de nuevo al suelo, a unos metros de los restos de la criatura que, ahora, era la única prueba de que aquel extraño vórtice había estado ahí. Sintiendo que al fin el peligro había terminado el Digimon se acercó junto a su niño para recuperar el dispositivo, alcanzando a ver una brillante palabra recorriendo su pantalla.

[Gracias]

El dúo apenas alcanzó a murmurar la palabra, antes que esta cambiara por una corta frase.

[Hasta que nos volvamos a ver]

Y así, sin dar más explicaciones o tiempo para procesar la situación, una cálida luz envolvió al dúo, desvaneciéndolos de la habitación que nuevamente quedó en silencio. Al parecer su "aventura" había terminado.

[...]

El silencio que había retornado al laboratorio abandonado fue quebrantado por el sonido de un par de pasos, que sin invitación, hicieron eco en el lugar. Sin mediar palabra Mastemon y Jijimon se adentraron en el recinto, dirigidos por la arcángel que se encaminó hasta el fondo del lugar, claramente cosciente de a donde se dirigía. Al llegar, el enigmático dúo notó los vestigios frescos del combate, para luego enfocarse en cosas distintas: Jijimon inspeccionó toda la habitación con la mirada, percatándose de un objeto pequeño abandonado en una esquina que se dispuso a investigar. La atención de Mastemon, en cambio, se centró en lo que yacía en el centro del lugar. Su mitad angelical brilló tenuemente al tomar un trozo de piedra negra resquebrajada, la cual observó con disgusto. A continuación extendió su mano izquierda hacia el frente con cautela, "tanteando" para luego hacer un puño, como si hubiese intentado aferrar el aire. Dejó escapar un ligero suspiro de alivio, pulverizando la roca en su mano y dejando que la arena resultante volviera a caer en el suelo con el resto de los escombros.


- Parece que lo lograron - declaró - El portal está cerrado y no siento la presencia de ningún irregular en la isla. Parece que solo ingresó uno, que lograron eliminar.

- ¿Los niños tuvieron éxito? - corroboró Jijimon con una sonrisa tras su barba, al tiempo que recogía y ojeaba lo que había llamado su atención. Un pequeño diario deteriorado por el agua, pero legible en varios lugares - Me alegro. Es la segunda vez que los humanos salvan esta isla entonces.

- Hmph - Sin intención de alagar a los humanos, Mastemon guió la conversación hacia lo que leía el anciano - ¿Qué es eso?

- Parece una bitácora del dueño de la mansión, aunque la mayoría de la tinta está arruinada - contestó el anciano, leyendo en voz alta los pocos pasajes entendibles que encontraba - "16... Sueño recurrente..." "18... Creí que solo era en sueños, pero escuché su voz hoy mientras trabajaba"... "21... lo que ocurrió hace tres años"... "23... Entendí sus palabras, quieren que..." "26... Las ruinas de Amida hablan de una leyenda..." "27... Si tengo razón podré contactar..." "29... portal a otro..." ¿Qué es todo eso?

Aunque Jijimon no lo notó, aquellas frases desconectadas tuvieron sentido inmediato para Mastemon, cuyo semblante se ensombreció.

- Idiota, mordió el anzuelo.

- ¿A qué se refiere? - inquirió el alcalde, mientras sus ojos recorrían el último pasaje escrito del diario "1ro... Logré abrir... Del otro lado espero encontrar..."

- Hace poco te hablé de como los Mundos pueden influenciar a otros aunque no estén conectados, ¿correcto? - Jijimon asintió - También puedes recordar de la vez que conociste a los humanos que ellos son capaces de hacer evolucionar a sus Digimon gracias a un vínculo especial que tienen.

- Así es.

- El "vínculo" entre un humano y su "compañero" es una conexión directa que permite al Digimon ser influenciado directamente por las emociones del humano - explicó el arcángel - En el Mundo Físico estas son iguales a las nuestras, una manifestación del alma del individuo, pero en el Mundo Digital adquieren el poder de hacer mucho más, alcanzando a tener un impacto en nuestra realidad. Que los humanos puedan hacer evolucionar a sus Digimon instantáneamente, usar la energía que llaman Digisoul, manipular los Digivice o incluso crear milagros en momentos de crisis son manifestaciones de ese poder. Así como los "datos" o "información" del Mundo Físico tienen el potencial de convertirse en vida y materia en el Mundo Digital, las emociones de sus habitantes se convierten en energía también. Una energía con ilimitado potencial, he de admitir.

- De verdad son fascinantes...

- No olvides lo que dije antes - interrumpió Mastemon - Un ilimitado potencial también implica un riesgo ilimitado. Los deseos y esperanzas de los Humanos han salvado Mundos Digitales pero sus ambiciones y odio también los han condenado. Aunque vengan de otra realidad no son deidades. Son criaturas imperfectas, capaces de rechazarse y destruirse entre ellos mismos.

- En otras palabras, son iguales a nosotros - concluyó Jijimon con una honestidad que Mastemon no pudo (o no quiso) rebatir - ¿Qué relación tienen ellos con lo que sucedió aquí?

- Existe un Mundo, desconectado del Área Única o cualquier plano Físico o Digital, que existe como una manifestación de esa acumulación de energía creada por emociones y deseos negativos - explicó - Puedes considerarlo una especie de Mundo Digital, incluso sus habitantes - hizo un ademán a lo que estaba a sus pies - se parecen, pero son distintos a lo que conocemos. Es una existencia impura y distorsionada, pero "necesaria" en el balance natural de las cosas. Ya debes saber esto - acotó, extendiendo brevemente sus alas, haciendo énfasis en su dualidad - "No existe luz sin oscuridad".

- Lo comprendo, es parte de la vida.

- Así es, es una contraparte, por eso no puede dejar de existir - continuó el guardián - Como dije antes, el Mundo Digital obtiene el poder de la "Creación" de vida y materia gracias a la influencia del Mundo Físico. Este lugar es lo opuesto, su único poder es la "Destrucción": un "Mundo de Oscuridad" muerto y vacío, cuya naturaleza es invadir y consumir los Mundos que logre alcanzar para volverlos parte de él. Una vez que un Mundo es consumido por la Oscuridad no tiene salvación ni recuperación y los conceptos de "vida" y "tiempo" pierden su significado. Se convierte en una enfermedad que buscará propagarse al siguiente Mundo que pueda, hasta que todo regrese a la "Nada".

- Entonces asumo que ese "Mundo de Oscuridad" es lo que estaba amenazando esta isla - Mastemon asintió, confirmando la sospecha de Jijimon - Y uno de sus "habitantes" ingresó pero fue eliminado por los niños - De nuevo, una respuesta afirmativa - ¿Se trata de esa pila de tierra?

- Si - afirmó el guardián, pisando los restos del Devimon con repulsión - Como puedes ver, los habitantes de ese lugar no regresan a un Digitama. No pueden resucitar, básicamente porque nunca estuvieron "vivos" para empezar. Tampoco poseen individualidad o libre albeldrío, todos son "extensiones" o "sirvientes" de la entidad "suprema" del Mundo de la Oscuridad. Todos tienen el mismo propósito de abrir portales a Mundos que puedan invadir pero al no poder crearlos, recurren a influenciar a los habitantes de estos Mundos para que ellos hagan el trabajo.

- "Escuché su voz"... "Entendí sus palabras"

- Los habitantes del Mundo de la Oscuridad contactaron al dueño de la mansión y lo incitaron a encontrar la forma de abrir un portal por el que pudieron entrar. Seguramente el idiota decidió entrar y explorar por su cuenta y ya que nunca regresó y el portal está cerrado, podemos asumir que fue devorado del otro lado y ahora es parte de él - explicó Mastemon, haciendo denotar en su voz que no sentía nada de simpatía por el Digimon que casi había condenado a esa isla - El concepto de los Digitamas no existe en el Mundo de la Oscuridad, así que sus habitantes aumentan sus números de otras formas: Una de ellas es consumiendo a los Digimon que logran atrapar.

Jijimon no contestó más, ponderando las implicaciones de la información recibida. A diferencia de Mastemon él si podía sentir empatía por el dueño de esa mansión, que al final de la historia solo había sido tentado y engañado para los fines de aquel Mundo desconocido. Mastemon estudió la expresión de su acompañante y, tras ver que no continuaría la conversación, rompió el silencio por su cuenta, haciendo el ademán de abandonar el lugar ahora que la misión había terminado.

- Vamos, te regresaré a tu Mundo Digital - dijo - También perdonaré tu transgresión pasada por tu cooperación en esta misión. - Jijimon asintió, guardando el diario dentro de su ropa para luego acompañar al arcángel - Ah. En tu isla también hay una mansión con un Vamdemon, ¿Cierto? Adviértele acerca de esto, ya que las historias pueden repetirse entre mundos paralelos, es mejor asegurarse que en el tuyo no repitan ese error.

Jijimon no objetó a esto, sin embargo la advertencia le hizo tener un recuerdo instantáneo, a la época en que su pueblo estaba albergando a los Tamers que ayudaron a salvar la isla. Más de una vez los chicos y Digimon que había conocido hablaron de las coincidencias que habían entre la File de su Mundo y la del alcalde y uno de esos relatos incluía la mansión de Overdell y su amable maestro. La preocupación se mostró en su rostro. Si las historias corrían el peligro de repetirse, entonces...

- Espero que estén bien. - musitó.


 
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(Cronológicamente ocurre en año nuevo)


[3… 2… 1… ¡Feliz Año!]​

Mientras en todo el Mundo Digital se alzaban vasos y copas para celebrar la llegada de un nuevo año, en una arruinada casa a las afueras de la ciudad la cuenta regresiva estaba siendo recibido como una experiencia traumática por una solitaria figura. Un hombre se encontraba arrinconado contra la pared ocultando su cabeza entre sus manos, contando con terror los segundos para el fin de año. Un Digivice maltratado, con abolladuras como si hubiese sido golpeado bruscamente para destruirlo, reposaba en una mesa desordenada a metros del Tamer desesperado. El reloj de la pared, la única fuente de sonido en esa oscura habitación, llevó sus agujas a las 12 y siguió su curso indiferente del sufrimiento del hombre, que tardó unos minutos más en alzar la mirada y percatarse que el momento que más temía había llegado y pasado sin pena ni gloria. Llevó una mano temblorosa a su pecho, sintiendo los erráticos latidos de su acelerado corazón, mientras su otra mano secaba gordas gotas de sudor frío. Poco a poco empezó a recuperar la compostura, no obstante su pánico pronto fue reemplazado por un arrebato de frustración y furia, que le hizo golpear con el costado de su puño la pared que estaba detrás de él​
- ¡Maldición! – masculló, apretando los dientes ante el palpitante dolor que ahora invadía su mano - ¡¿Por qué sigo aquí?!​
A decir verdad, esa no era la primera vez que el hombre recibía así el año nuevo. De hecho, en los últimos años su estado actual se había convertido en una preocupante “tradición”. Sumergido en su miseria y sin razones para levantarse, el Tamer perdió su mirada en el techo, reviviendo los recuerdos que el lejano sonido de fuegos artificiales agitaban en su memoria. Todo se remontaba a la noche de fin de año de cuatro años atrás, en la que la tranquilidad de miles de humanos y Digimon fue sacudida intempestivamente por el fenómeno que luego fue bautizado como Gjallarhorn. Con amargura el hombre recordaba vívidamente hasta el último detalle de la visión que había tenido, en la que el Dios Yggdrasil provocaba indetenible destrucción en todo el Mundo Digital mediante un imponente avatar mecánico armado de cristales y lianas. Aquella nítida imagen lo había perseguido desde esa noche, pero aquel tormento no se comparaba con las consecuencias que había vivido desde entonces. Sus compañeros de Guild, que habían sido su familia hasta ese día, lo abandonaron uno tras otro, también incapaces de dejar atrás las aterradoras imágenes propias que habían visto en esa ocasión. Sus capacidades como Tamer también se esfumaron, volviéndose incapaz de enfrentar Digimon salvajes sin recordar y temer por su propia vida. Con el paso de los meses había quedado solo, rompiendo incluso el lazo con su compañero y reemplazándolo con una adicción vacía al alcohol, no obstante esa no había sido la burla final del inclemente Dios del Mundo Digital. Por alguna razón: Un error en el sistema, una fuerza mayor o simplemente por crueldad del destino, la “leyenda urbana” de que todo Tamer incapaz de continuar era devuelto al Mundo Real no se había cumplido con él. Incluso sin compañero, con un Digivice inservible, los años habían transcurrido sin que él pudiera volver al Mundo Humano a olvidar la pesadilla. Era como estar en una prisión: Incapaz de huir, de salir de adelante y tampoco de acabar con su propia vida. Solo le quedaba seguir mecánicamente el día a día, ganando pocas monedas para comer y substitir por inercia hasta el día que algo, o alguien, lo sacara por fin de su miseria.​
- Será que Yggdrasil no me dejará ir hasta que me mate con sus propias manos… - soltó abatido a la nada.​
- ¿Crees que Yggdrasil sabe de la existencia de alguien como tú?​
Que alguien contestara a su desahogo hizo que el hombre se levantara de golpe del suelo, sobresaltado a más no poder. Unos pasos sonaron en el suelo de madera de la habitación, hasta que el responsable de estos se hizo visible al ser bañado por la luz de la luna, proveniente de la única ventana en esas cuatro paredes. Se trataba de un joven de cabello grisáceo, con audífonos alrededor de su cuello. Nizheg posó sus ojos sobre el rostro atemorizado del hombre sin añadir nada más, manteniendo una expresión totalmente indiferente ante el Tamer o su estado.​
- ¡¿Cómo entraste aquí?! – alcanzó a enunciar el hombre a pesar del nudo en su garganta – ¡Yo bloqueé la puerta!​
- ¿Hmm? Él me dejó entrar – Sin dar importancia a la pregunta, el joven apuntó hacia la pared, justo detrás del hombre. Con temor este giró su cabeza lentamente hacia atrás, para luego soltar un grito de terror al percatarse como otra figura estaba surgiendo en silencio del muro, como un espectro. La tenebrosa figura de Mephismon se irguió en la habitación mientras el Tamer se alejaba espantado, tropezando y cayendo de espaldas en el proceso. Retrocedió sin perder de vista al carnero hasta toparse con algo duro, el borde de la mesa donde reposaba el Digivice, el cual tomó por inercia para defenderse, sacando una leve risa de Nizheg – Está vacío. ¿No? ¿Qué piensas hacer con eso?​
- ¿¡Cómo supiste eso!? ¡¿Qué es lo que quieren?! – Para el aterrado hombre la escena parecía sacada de una película de terror. Incluso por un momento creyó que estaba viviendo un segundo Gjallarhorn al ver la macabra sonrisa del Digimon demonio y la enorme presión que su aura emanaba. Se sentía como una presa acorralada en medio de dos bestias hambrientas – L-Les juro que no tengo dinero ni nada de valor. ¡Déjenme en paz!​
- No me interesan esas cosas – suspiró Jötnar con aburrimiento - ¿Le temes a Yggdrasil? –preguntó - ¿Porque sigues aquí a pesar de que es obvio que preferirías volver al otro Mundo y olvidarte de todo? – Las palabras del joven calaron en la médula del hombre, sin embargo este no contestó por seguir preocupado por el Perfect que no apartaba su mirada vacía de él – Que cruel debe ser… Hacerte mirar una visión de terror y luego obligarte a quedarte aquí a esperar que se cumpla…​
- ¿A-A donde quieres llegar?​
- A ningún lado en especial. Solo… ¿simpatizo? – tentó Nizheg, sin embargo el Tamer no se relajó por un instante ante aquel fingido acto de empatía – Yggdrasil suele hacer esas cosas. ¿Sabes? Involucrar Digimon y Tamers en sus asuntos, incitarlos a luchar por el bien del Mundo Digital o alguna causa mayor… No importa si son niños, si nunca han peleado en sus vidas… O si nunca quisieron hacerlo. Me pregunto cuántos humanos han venido a este Mundo solo para morir sin sentido jugando a los aventureros o haciendo el trabajo de Dios…​
Aunque el Tamer no estaba ni cerca de bajar la guardia en la presencia del par de intrusos, las palabras del misterioso joven poco a poco calaban en él. Él mismo había tenido pensamientos muy parecidos en los últimos años.​
- Yggdrasil no conoce el nombre de los que han muerto en su juego de mesa – anunció Nizheg sin vacilar o delatar una emoción específica en sus palabras – Tampoco es que le interese perder piezas siempre que al final gane. ¿No te parece injusto? Tu vida fue arruinada pero nisiquiera te deja volver al Mundo Real.​
- Lo es…​
- ¿No sería mejor que un Dios así desapareciera? ¿Qué sea reemplazado por alguien que cambie el orden de las cosas?​
La expresión de sorpresa en el hombre no se hizo esperar, incluso por encima de su temor.​
- ¿Eso es posible?​
Ante la interrogante, Nizheg esbozó una sutil sonrisa. Como si hubiese esperado ese momento Mephismon empezó a acercarse al hombre, que pronto volvió a mostrar su terror por la tétrica bestia. En su pánico por mantener al demonio lejos de él trató de lanzar un golpe, sin embargo el carnero no tuvo problema en atraparlo con su mano y cerrarla para así asegurarse que el Tamer no escapara. Un último grito desgarrador invadió la habitación, que Nizheg ignoró en su desinterés por el hombre. Las pálidas manos de Mephismon habían llegado a los lados del rostro del Tamer, que había quedado totalmente congelado y con una mirada perdida. Tras unos segundos el demonio se alejó, dejando a su presa en trance, murmurando palabras sin sentido por lo bajo.​
- Si quieres saber si se puede derrocar a un Dios tendrás que averiguarlo tú mismo – dijo finalmente Jötnar, sin recibir reacción del balbuceante hombre. El joven no dejó que esto le afectara, acercándose a su interlocutor para otorgarle un trozo de papel que había estado guardado en su bolsillo: El mapa de un continente, con varios puntos marcados en este – Sigue esto y encontrarás respuestas, aunque necesitarás aliados si quieres lograrlo. Además de un compañero, claro​
Por unos segundos el hipnotizado hombre no contestó, concentrado en sus propios murmullos, no obstante finalmente tomó el papel y lo sujetó entre sus manos. Sus ojos encontraron la apática mirada de Nizheg, que alcanzó a escuchar un poco de lo que había estado diciendo hasta ahora.​
- Derrocar a Dios… Un nuevo…. eterno… “Orden”….​
Una vez más Mephismon mostró sus dientes con la macabra sonrisa que lo caracterizaba. Su mutismo, como de costumbre, ocultaba sus pensamientos, pero no había duda que lo acontecido esa noche, más que “Orden”, sería una semilla del caos más para el futuro del Mundo Digital.​

 
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