Quest A Nameless Island [Gungnir] [A]

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スパークル
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La pareja de japoneses caminaba con rumbo a la cabaña después de una tranquila cita que habían tenido aquel día, Masaki se detuvo a medio camino al escuchar una alerta proveniente de su D-Terminal y extrajo dicho aparato para ver qué ocurría. Apenas desplegó la pantalla se sobresaltó ligeramente, leyendo con lentitud el mensaje que estaba escrito, especialmente el remitente del mismo.

“A recomendación de Christa Tisser tu guild y tú han sido elegidos para una misión de reconocimiento. Preséntense dentro de dos días en la Central a las seis de la mañana para recoger el equipo y recibir la información faltante antes de que partan, sean puntuales, el barco que los llevará zarpa a las siete. Sin excepción.”

¿Masaki?
Lo conseguí, Mai. Les contaré a todos, avísales que se reúnan en la cabaña.
¿Qué conseguiste?
Lo que te prometí, anda, diles que vengan. — Sin pensárselo más, la pelirroja tomó su propio aparato de mensajería y mandó un mensaje a los miembros de su guild que poseían un espíritu legendario citándolos lo más pronto posible en el cuartel de operaciones de Gungnir.​



Nameless Island [QH/A]

Descripción de la Quest:
Mientras las labores de la Central por expandir territorio continuan, se ha descubierto una pequeña isla que, de ser posible colonizar, podría ser de ayuda para la misión. Sin embargo, antes de poder enviar Raid Guilds para reclamar el territorio, es necesario investigarlo para tener una idea de a que se enfrentan. Por recomendación de Christa Tisser, Gungnir ha sido seleccionada para la labor de reconocimiento, por lo que deberá viajar a la isla y tomar la mayor cantidad de datos e información que le sea posible. Además, el viaje tiene otro propósito, el de ayudar a sus miembros a entrenar y familiarizarse con los Spirits. Sin embargo, hay dos problemas que hay que resolver si se quiere cumplir los dos objetivos: 1) Encontrar a Hanz que dejó la Guild a finales de Diciembre y 2) Asegurarse que nadie descubra el segundo motivo, en especial porque los ojos del Tengu ya están sobre sus nucas.

Descripción del campo de juego: Una isla en medio del Net Ocean sin nombre
Objetivos a cumplir:
  • Encontrar a Hanz von Kaulitz antes de fecha de partida (2 días)
  • Ir a la Central y recoger todo el equipo que será necesario para la expedición
  • Presentarse puntualmente a la hora en que el transporte que los llevará a la isla zarpe
  • Explorar toda la isla, tomar datos de su geografía, características y Digimon que la habitan
  • Entrenar el uso de la Spirit Evolution
  • Después de recolectar a los datos, volver sanos y salvos a Folder y entregarlos a la Central
  • ???
Notas:
  • Para esta misión, la Central les proporcionará el equipo necesario para la misión de exploración (comida y agua para dos semanas, equipo de campamento, comunicadores, botiquin de primeros auxilios, baterías para el D-Terminal y bengalas). Si bien las provisiones son para el uso racionado, se les solicita devolver el equipo sin daños al ser propiedad de la Central. Deberán ir a recogerlas personalmente antes del viaje, se recomienda llevar los Keychain para su fácil traslado
  • El barco zarpará de Saver's Bay a las 7 de la mañana, dos días después. Se les agradece llegar puntuales. El barco pasará a recogerlos nuevamente dos semanas más tarde, en el mismo punto donde los dejó
  • Se desconoce la cantidad de Digimon presente en la isla, así como sus tipos o sus niveles. Deben estar alertas ya que la presencia de Perfects o Ultimates es algo muy probable.
  • Su misión es solo reconocimiento, no conquista. Eviten combates y destrucción innecesarios
  • Por petición de la central, los datos que recolecten deben ser lo más detallados posibles, eso incluye las especies de Digimon y su nivel de ferocidad
  • El resto de los miembros de Gungnir desconoce a donde fue Hanz después del ligero "altercado" en navidad


Participantes: Mai Hitomi (D-arc) Masaki Nakai (iC) Raisa Nóvikova (iC) Ewain Blake Wilson (D-3) Hanz Von Kaulitz (D-3) Esteban Aguilera(D-arc)
Reto Interno: Mínimo 4 post por persona

Masaru Masaru Kira Kira Takerudark Takerudark M Maiku Leo... let's rock!~ :1010:
 

"さあ、往こうか"
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Para cuando la pareja hubo llegado a la cabaña, todos los miembros citados, a excepción de uno, ya los estaban esperando en la sala de estar del HQ. Cada uno portaba expresiones de curiosidad, que se posaron directamente sobre los recién llegados que les dirigieron un saludo amistoso antes de iniciar la reunión, sentándose en un semi-círculo haciendo uso de los sillones que tenían a su disposición.

- ¿Ocurrió algo? - Preguntó Raisa, siendo la primera en romper en silencio en la sala. Mai negó con la cabeza, a modo de dar a entender que lo que iban a hablar no era algo tan alarmante. Aunque realmente no podían restarle importancia.

- No es algo reciente, pero es algo que todos deberían saber - Dijo el chico de cabello verde, antes de hacerle un ademán a su novia para que hablara. La chica carraspeó su garganta y empezó a relatarle a los presentes sobre su encuentro con Claire Reeds durante el mes pasado. Si bien no explicó todo con lujo de detalles, el mensaje central del asunto fue algo que quedó bien claro para todos los que escucharon la historia: "El Tengu está sobre nosotros, y es cuestión de tiempo para que el asunto de las Spirit Evolution se vuelva noticia de primera plana"

- Pues... - Dijo Ewain al finalizar de escuchar el relato, sosteniendo a Patamon entre sus brazos - Iba a terminar pasando tarde o temprano, ¿no? Después de todo los involucramos en asuntos de "revuelo" como el Pueblo Industrial y Musyamon...

- - Admitió Mai - Pero el problema no es la noticia, sino lo que ocurrirá con nosotros cuando salga a la luz. Vamos a atraer la atención de bastantes personas interesadas en la evolución y en los Spirits. Varios de los cuales podrían ser Rogue Guilds.

- ¿Los otros portadores estarán en el mismo aprieto, no? - Preguntó Impmon - Suponiendo que ya los cuatro restantes tengan un dueño.

- Pero los únicos rumores son de los nuestros... - Acotó Esteban - Los otros cuatro podrían no estar reclamados aún.

- O sus portadores podrían ser más discretos usándolos - Comentó Gabumon - Asuntos como los de Musyamon atraen atención por la magnitud del incidente, pero si los usas para asuntos menores y evitas que nadie te vea, puedes seguir pasando desapercibido más tiempo.

- En nuestro caso, el problema es que seis de los siete miembros tenga contacto con uno - Recordó Agumon - Los otros cuatro podrían estar trabajando independientemente, o simplemente no conocerse.

Un momento de incomodidad recorrió la sala ante las palabras del Child, realmente no podían decir que "seis" miembros lo tenían, más después del altercado con Hanz unos días atrás. Desde entonces no habían tenido contacto con el alemán, y los mensajes que algunos de sus miembros enviaban o eran ignorados, o eran contestados bruscamente por el joven. Ewain parecía ser el más incómodo por el asunto, seguido involuntariamente de Esteban que había sido el "catalizador" del problema. Masaki fue el primero en tratar de retomar el hilo de la conversación, carraspeando para señalar su D-Terminal.

- El asunto no es la "publicidad", sino el peligro que atraeremos con la primicia - Explicó - Es por eso que empecé a buscar una forma en la que podamos entrenar a fondo con los Spirits y acostumbrarnos a su uso, pero quitándonos el riesgo de ser descubiertos en el proceso.

Ante esas palabras los cinco Juttoushis se materializaron detrás de sus portadores, cada uno con expresiones de interés ante lo que iba a plantear el joven. Lo mismo pasaba con los Tamers, que tenían sus miradas fijas en el japonés para que continuara elaborando su punto.

- La idea se me ocurrió a recordar el examen de ascenso a Expert - Explicó, provocando recuerdos poco placenteros de los cuatros equipos que habían vivido "Hel Island" en carne propia, y curiosidad en el Medium que aún no pasaba por eso - Básicamente, si tuviéramos un lugar similar apartado del continente, podríamos entrenar la evolución sin miedo a ser vistos. Es por eso que contacté a la instructora para pedirle consejos, y ella recomendó a nuestra Guild para una misión solicitada directamente por la Central. Nos acaban de contactar para ella, de hecho. Tenemos que presentarnos en dos días para ir allá.

Los presentes intercambiaron miradas a medida que el japonés se preparaba para el "¿Por qué no nos consultaste antes?" Sin embargo, y para su fortuna, todos parecieron tomarlo bastante bien, posiblemente debido a entender el motivo de la misión, y lo importante que era ser llamados por la Central misma.

- ¿De que trata la misión? - Preguntó Esteban.

- Aún no tenemos todos los detalles, pero será una misión de reconocimiento a un lugar recién descubierto - Explicó Nakai - Según lo que Christa dijo, lo más probable es que solo sea recolectar información del lugar, y lo aprovecharíamos también para usar la Spirit Evolution sin miedo. Iremos los seis solos, únicamente nos acompañarían para transportarnos, me imagino.

- ¿Seis? Pero James no está aquí. - Acotó la rusa, a lo que el japonés negó con la cabeza.

- James está cerca de ascender, ¿no? Es mejor que se enfoque en eso y pase el examen lo antes posibles. Además de que no quisiera meterlo en líos innecesarios, si las Rogue Guilds no van contra él es mejor.

- Entonces el sexto... - Soltó Ewain, tratando de confirmar sus sospechas.

- Hanz también viene - Declaró Masaki - Es miembro de la Guild, portador de un Juttoushi y necesita prepararse tanto como nosotros.

Decir que la declaración fue recibida con sorpresa fue poco, el escocés fue el primero en levantarse de su asiento, mientras que el español se removió con bastante incomodidad. Raisa, por su parte, no mostró una reacción visible, sin embargo no podía evitar sentir curiosidad de como el japonés pensaba traerlo, o hacer que el alemán aceptara venir. No habían sabido nada de él en los últimos días, y si de él dependía, eso iba a continuar así por mucho tiempo más.

- Si bien Hanz puede ser un poco "pedante" en ocasiones - Continuó Mai - También es uno de nosotros, y ha demostrado muy, muuuy en el fondo, que le importamos, a su manera. Al menos eso creo después del asunto del Pueblo Industrial.

- V-mon y Blitzmon también querrán convencerlo si le explicamos - Acotó Coronamon mientras movía su cola - Eventualmente tiene que ceder.

- V-mon seguro - Cedió Ewain - Pero Blitzmon...

- Los Juttoushis tenemos cerca de diez mil años de edad - Interrumpió Agnimon rudamente - Si seis de nuestros elegidos tuvieron la "casualidad" de conocerse y estar en el mismo grupo, ni Beetmon ni nadie negará eso, en especial por una telenovela adolescente - Se detuvo un momento, al ver que tanto Ewain como los otros Juttoushi lo miraban sorprendidos - Sin ofender, Ewain - Agregó.

- ¿Desde cuando sabes que es una "telenovela"? - Preguntó Fairymon.

- De cualquier forma, estoy de acuerdo - Comentó Löwemon - No podemos seguir en esta situación por siempre, tenemos que arreglar las cosas con Hanz.

- Dejando de lado si vendrá o no... - Continuó Raisa con seriedad - Ni siquiera sabes donde está, y no tenemos tiempo que perder para ir a buscarlo, es mejor ir nosotros cinco y ahorrarnos el problema.

- Raisa, es parte del grupo - Le recordó Mai - Al menos hay que intentarlo.

La rubia simplemente suspiró y, después de indicar vagamente que prepararía sus cosas, se retiró su habitación junto con Gabumon. Momentos después Ewain hizo lo mismo, llevándose a Patamon con él. La habitación quedó en silencio, con ambos japoneses mostrando casi la misma expresión de resignación, mientras Impmon observaba a su Tamer pensando si debía decirle algo. Masaki intercambió miradas con la pelirroja, antes de levantarse del sillón

- ¿Puedes encargarte de ellos? - Preguntó - Yo iré a buscar a Hanz. Trataré de encontrarlo antes de que pasen los dos días.

Después de recibir la afirmación, el chico se despidió y salió de la cabaña acompañado de Agumon y Agnimon. No tenía idea de por donde empezar a buscar, sin embargo no iba a resignarse tan fácil a dejarlo por su cuenta. Estaban juntos en eso, lo quisieran o no.




M Maiku let's go

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Maiku

Mr. Nobody
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Ajeno a todo lo que estaba ocurriendo en el HQ y sin saber qué era de la guild cuyas dependencias abandonó luego de navidad, el azabache corría por las calles de Holy Angel Citadel, manteniendo un perfil bajo gracias a la capucha de su sudadera. Desde la escena ocurrida en la sala de estar con Esteban y la pelea con Blake había estado haciendo ejercicio todos los días, al punto en que se desesperaba si descansaba, pues entonces su mente empezaba a revivir cada uno de los momentos de esa noche y su cólera aumentaba más y más. Se maldecía todos los días por haber dejado que alguien ocupara un lugar tan importante en su vida, consciente de que lo único que esperaba a aquellos imbéciles que se abrían con otras personas era traición y malos ratos. Su aversión a Gungnir había llegado a tal grado que dejó de cargar su D-Terminal, manifestando silenciosamente su indiferencia hacia lo que les ocurriera: ya no tenía razón de ser seguir con ellos. Aún así seguía moviéndose, mantenía los músculos en constante entrenamiento y muchas veces se sometía a pruebas junto a Blitzmon y ExVeemon para mejorar, como si su fuerza fuera a ser necesitada en un futuro. Como si las cosas fuesen a mejorar eventualmente.

Esa mañana Hanz había aumentado los kilómetros del trote matutino, por lo que sus compañeros digitales decidieron esperarlo en el INN donde se hospedaban. Ninguno podía seguir el paso del alemán cuando se trataba de ejercitarse y no porque no tuviera condición física, sino porque el chico rebosaba los límites sanos de la actividad en orden a mantener su mente despejada. Incluso Blitzmon se mostraba molesto los últimos días, pues sus consejos eran vilmente ignorados por el humano y eso causaba que la angustia del dragón fuera in crescendo. Por lo mismo, ambos aprovecharon que el humano se encontraba fuera para cargar el PDA y revisar los últimos mensajes. No les sorprendió ver que los únicos correos sin leer fueran de Hitomi y de Nakai, siendo ausente el nombre del escocés, denotando su orgullo. Veemon observó al guerrero del trueno y ambos asintieron con complicidad tras revisar un mensaje de esa mañana.

“Hanz ¿dónde estás? Tenemos que hablar
Masaki”

El Child demoró un poco en responderle, pues no estaba acostumbrado a ocupar semejante aparato y sus dedos, más grandes que los de un humano, pasaban a llevar más de una tecla a la vez. Sin embargo, el espíritu lo asesoraba, pues había visto al germano enviar muchos mensajes. Respondieron y apagaron el D-Terminal, dejando todo como estaba para que Hanz no sospechara. Seguramente se enojaría al enterarse, pero ya ninguno de los dos iba a tolerar que siguiera con sus comportamientos berrinchudos, era hora de enfrentar sus problemas como un hombre, o al menos eso defendía Blitz cada vez que el dragón azul dubitaba.

“Masaki, soy Vee. Estamos en un INN a las afueras de Holy Citadel. Ven pronto.”

Nakai, para entonces, recorría Star City junto a sus compañeros digitales. Tenía la esperanza de que Agnimon fuese capaz de sentir la presencia del guerrero del trueno por los alrededores, pero mientras más caminaban sin encontrar rastros, más se desanimaban. Inconscientemente revisó su PDA por octava vez ese día y, para su sorpresa, un mensaje nuevo del alemán había llegado. Sonrió al ver que el remitente no era el humano, sino que su compañero digital y no tardó más de un minuto en ponerse en marcha hacia la estación de Trailmon. Con suerte llegarían a la ciudad respectiva esa misma tarde.

Masaki, solo ten cuidado —advirtió Agumon—. Hanz es un poco temperamental y violento cuando anda enojado.

Tranquilo —le sonrió, a medida que compraba los boletos del tren—, no creo que me lastime. Quiero creer que no es esa clase de personas.

Espero, sino tendré que detenerlo —bufó el dinosaurio.

Confiemos en Beetmon —murmuró el guerrero—. Confío en que él escogió a Hanz por alguna razón y, si es como yo creo, no pasará nada.

No volvieron a tocar el tema cuando abordaron el transporte, quedándose en silencio gran parte del viaje. Cada uno de ellos tenía su mente puesta en cosas distintas, siendo la del japonés la que iba y venía sobre los posibles peligros que enfrentarían de ahí en más. Recordó, inconscientemente, la vez que conoció al petulante germano y sonrió para sí mismo. Tantas cosas habían pasado desde entonces que, en cierto modo, la figura arrogante del mayor parecía ser el fantasma de una pesadilla pasada. Parecía, en cierta forma, irónico que fuera el alemán quien iniciara las construcciones de la cabaña que les servía de base de operaciones, quien protegió a Coronamon del ataque de los Guardromon a pesar de la pelea que traía con Hitomi y quizás qué otras cosas hubiese hecho sin que nadie lo notara. No había dudas, de alguna manera u otra Hanz había pasado a ser parte de Gungnir y no iba a dejarlo fuera de ella por un dramita amoroso.

Arribaron a Holy Angel Citadel antes de lo esperado y se bajaron del Trailmon con paso ansioso. Las orbes del japonés se posaron sobre la figura del guerrero ígneo, quien asintió vagamente, percibiendo una extraña sensación en el ambiente. Dicha sensibilidad fue agudizándose a medida que caminaban hacia el sector externo de la ciudad, donde se ubicaban algunas hostales, asunto que confirmó que un spirit se encontraba cerca y, muy probablemente, fuera Blitzmon. A lo lejos vieron una figura familiar entrar a un edificio, por lo que corrieron tras ella. Masaki tocó la puerta de la habitación sin pensarlo dos veces, la que no tardó en abrirse.

¿Qué? Ya dije que no quiero comprar nada —hubo un breve silencio—. ¿Qué quieres? ¿Cómo me encontraste?

Esos son detalles —entró el de cabellos verdes, ahorrándose las solicitudes de permiso, pues no se lo otorgarían—, tengo algo que contarte. Es sobre Gungnir.

No es algo que me interese, sabelotodo.

Escúchame primero y luego opinas —dijo tras un suspiro, aunque el cruce de brazos de su interlocutor indicaba que haría caso. Veemon se acercó a su homólogo naranjo y el guerrero del trueno se materializó tras su tamer, para escuchar lo que ocurría. La incomodidad de Nakai fue disminuyendo a medida que explicaba lo ocurrido, poniendo énfasis en lo necesario que era que estuvieran todos para poder defenderse de futuros peligros. No hizo mención a Ewain o Esteban, a propósito, pues no quería gatillar ninguna reacción violenta del azabache. Cuando finalizó quedó viendo al mismo, esperando una respuesta, pero solo hubo silencio— ¿y bien?

Que se diviertan —fue todo lo que dijo, dándole la espalda y dirigiéndose hacia el baño.

Hanz —reprochó Vee, interponiéndose en su camino—, esto es importante.

Apártate, no estoy de humor para dramas.

Últimamente no estás de humor para nada, chico —esta vez fue Blitz quien habló—. Ya es hora de que dejes tus lloriqueos y te hagas hombre —al aludido se giró a verlo con gesto violento—. A mí no me engañas, Von Kaulitz.

Si no lo vas a hacer por Gungnir, al menos hazlo por tu bien —aconsejó ahora Agumon—. Veemon o Blitzmon podrían estar en peligro si se sabe el secreto y dependerá de ti protegerlos.

Exacto, dependerá de mí y solo de mí.

No te pongas en riesgos innecesarios —interrumpió Nakai, con ese mismo tono que usó la primera vez que se conocieron—, si tan indiferente te resultaran Ewain o Esteban, no te pondrías así de petulante.

Mocoso —gruñó automáticamente, acercándose, pues lo último que quería era escuchar los nombres de esos dos en una misma oración— ¿qué tanto importa si voy o no? No les afecta en nada.

Claro que importa —frunció el ceño— eres miembro de Gungnir, portador de uno de los Juttoushi y, sobretodo, somos compañeros de equipo —zafiros y esmeraldas se encontraron, desafiantes. Ninguno de los dos parecía querer ceder en su postura, pero aparentemente el germano estaba solo en la suya, pues sus compañeros se pararon junto a Nakai en signo de protesta.

Cómo molestan —entró al baño y se encerró, dejando confundido a Nakai y sus amigos. Sin embargo, el festejo del dragón azulino dio a entender todo, sonsacándole una sonrisa al japonés.

Masaru Masaru te toca ~
 

Speed Star
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“No es algo reciente”

Eran las únicas palabras que cabían en la mente de la rubia en esos momentos, no dejaban de resonar con el mismo timbre de voz que el peliverde había utilizado al decirlo. Raisa había entrado a su habitación sin mediar palabra con nadie, seguida de un silencioso Gabumon que optó por no preguntar nada, a sabiendas que su Tamer estaba molesta por algo, podía percibir cierto aire arisco y perturbador rodeándola, mismo que había dejado de sentir desde aquel incidente. La rusa se dedicó a juntar sus pertenencias en un frívolo mutismo, desplegando las cartas, las digimemories y todo con lo que ella contaba sobre las sábanas de su cama, así como sus Digivice y demás dispositivos. Los contempló con detenimiento y con una seriedad inmutable reflejada en su rostro, aunque en realidad sus pensamientos no estaban puestos en aquellos objetos, sino en la situación misma.

No era algo reciente. Eso había quedado más que claro, y entonces ¿desde cuándo lo sabía aquel par? ¿Cuánto tiempo llevaban preocupándose por el asunto? Pero más importante, ¿por qué nunca se los dijeron? ¿Querían esperar? Esperar a que la situación se les saliera de las manos para por fin divulgarlo entre los miembros de ese gremio, ¿o por qué el haberlo ocultado? Para Raisa era bastante obvio que tanto Mai como Masaki estuvieron, por así decirlo, haciendo y planeando cosas a espaldas de todos, mientras ella y el resto se dedicaban a seguir a ciegas a su líder. Endureció mucho más la mirada en cuanto sus dorados se posaron sobre una de las cartas, una que compartía con la pelirroja y que poseía un símbolo azul sobre la lámina. Sus cavilaciones fueron interrumpidas por la serena y angustiada voz del lobo a sus espaldas, que se había mantenido cerca del umbral del entrada desde que ingresaron.

¿Estás molesta por algo? —él ya conocía la respuesta a esa interrogante, pero de algún modo tenía que hacer hablar a la fémina, pues conociéndola, y si volvía a encerrarse en su burbuja de hielo, no iba a exteriorizar nada en ese momento, ni siquiera a él. Nóvikova alzó levemente la cabeza, mas no dijo nada. — Ya verás que Hanz va a recapacitar y volverá a tiempo, confiemos en Masa...

¿Hanz? —en su tono pudo notarse cierta mordacidad descubierta, acompañada de un atisbo de burla — él me importa un carajo, Gabumon. Sus berrinches amorosos me dan igual, dignos de un crío que no aprendió a madurar —pronunció con acidez, sin despegar sus orbes de sus pertenencias sobre la cama. — Si se quiere largar que lo haga, es el único que se arrepentirá de lo que habrá perdido —tajó duramente, causando cierta sorpresa en el Child y al mismo tiempo en el Juttoushi, que momentos antes se había materializado en silencio. Gabumon no había escuchado hablar así a su Tamer desde... desde hace bastante tiempo, recordándole a la Raisa que conoció por primera vez en aquel paraje desconocido.

Entonces, ¿es por James? —volvió a indagar, preocupándose de que mencionarlo gatillaría aún más algún enojo oculto en la rubia, que no dejó entrever frente a los demás en la reunión. Sin embargo, lo que obtuvo fue un silencio por parte de la rusa, quien respondió tras unos segundos.

Por mucho que me haya molestado el que no lo tomaran en cuenta, puedo entender en parte la justificación de que él no vaya —el lobo sintió un alivio en su interior, por lo menos Raisa comprendía el riesgo al cual pondrían al americano si éste los acompañaba, aunque lo que más le daba gusto era que su visión no se había dejado nublar por la relación que llevaba con el castaño. — Aunque eso no justifica que ni siquiera se hayan tomado la molestia de invitarlo a la reunión, por lo menos para que estuviera enterado. Después de todo es un equipo de siete, no de seis.

Ponerlo al tanto de la presencia de los Spirits quizás lo preocuparía más —comentó, pensando que eso solo lograría distraer al castaño en su próximo examen de ascenso.

No me refiero a eso, tarde o temprano James conocerá el secreto de todos, pues al único que ha visto es a Blitzmon... pero no ha vuelto a preguntar por el tema —recordó su primera raid en compañía del alemán y el estadounidense, en donde ella decidió no revelarse frente a Denway por motivos personales.

¿Entonces?

Nos ocultaron este “peligro” por un tiempo, Gabumon. Mai no dijo nada hasta este día y eso me hace dudar si verdaderamente no nos esconden más cosas —tajó, nuevamente con un aire corrosivo, aunque detrás de esa seriedad había cierta parte de la rusa que se sentía ligeramente frustrada y... ¿decepcionada? — Si se supone que existe una confianza mutua, ¿por qué no contarme? ¿Por qué quedarse con esa preocupación guardada?

Quizás Mai no quería preocuparte, Raisa. Ni a ti ni a los demás, está actuando como líder al velar por su equipo antes que por ella —no quería darle la razón a ninguna parte, el lobo estaba poniéndose en el lugar de ambas respecto a la delicada situación y quería creer que la pelirroja no lo había hecho con malas intenciones, sino todo lo contrario. Pero le aterraba de cierto modo que Raisa no viera eso con claridad por la desconfianza hacia el mundo que ella siempre había reflejado desde el primer momento en que la conoció, desconfianza que poco a poco fue cambiando y apaciguándose con la ayuda de aquellos que ahora fungían como compañeros de gremio. La rusa chasqueó su lengua y procedió a juntar las cartas esparcidas para guardarlas nuevamente en el compartimiento de su cinturón.

Como si nosotros fuéramos unos críos a los que debe proteger... —pronunció en un timbre punzante y ácido, a medida que terminaba de acomodar todo en su lugar. Wolfmon se mantenía en silencio todo el tiempo, dedicándose a escuchar lo que su portadora tenía guardado en su interior y que él ya conocía al compartir cuerpo con ella, pero deseaba oirlo de su propia boca. Seguía siendo la Tamer justa y correcta que conoció en su templo, pero ahora podía detectar cierta incertidumbre y enojo en ella, pero no sabía hacia qué. Raisa no era un libro tan abierto como alguna vez alguien mencionó, y hasta para él le era a veces difícil descifrar las verdaderas emociones y deseos de la rubia. — Cuando decidan confiar en nosotros, entonces yo confiaré en el propósito real de Gungnir. ¿Balance? Eso quisiera verlo...

Pero Raisa, es tu mejor amiga, ¿no? —comentó el lobo, poniéndose a la par que su Tamer para ver las reacciones en su rostro, pues hasta entonces se había mantenido dándole la espalda. — Sé que no se lo has dicho de frente, pero tu relación con ella es importante para ti, puedo verlo y seguramente Wolfmon puede sentirlo. Porque es la primera persona que te confiesa que depositaría su vida en tus manos de ser necesario, porque confía en ti.

Lentamente Raisa giró su rostro hacia Gabumon, sin dejar ver ninguna reacción mas que la dureza en su mirada. A veces, en contadas ocasiones, detestaba que su compañero pudiera leerla tan abiertamente, incluso al grado de molestarle que tuviera razón. Por todo lo que había vivido y pasado en el último año nunca se había puesto a pensar en cuál había sido el momento o la situación que había provocado tal apertura de su persona hacia el resto. Incluso con personas como Leah, a quien de buenas a primeras desde un inicio la hubiera mandado al carajo, pero eso no ocurrió, y eso demostraba la sensibilidad que había ganado con el paso del tiempo y de la cual últimamente se había dado cuenta. Pero su situación, su pasado, todo eso era distinto a lo que muchos imaginaban, quizás porque nadie en realidad conocía esa historia, una que jamás permitiría que saliera a la luz. Sin embargo, podía verse reflejada en la mirada zafiro de alguien más, podía ver en sus orbes la misma ira que ella cargaba silenciosamente, y esa persona era la única que hacia falta en el HQ en ese momento. Tal vez, en un giro inesperado de las cosas, no distaban mucho uno del otro.

Tal vez no quiera que confíe en mí —fue lo primero que pronunció, girándose totalmente para ver de frente a su compañero. Gabumon ahogó una mueca de asombro, pero supo contenerse, devolviéndole la misma mirada rígida que la rubia le estaba otorgando.

No lo dices en serio.

Hablo muy en serio, Gabumon —dijo, retándolo con la mirada. Iba a agregar algo más, algo que posiblemente hubiera roto con toda esperanza de su compañero, pero el espíritu decidió intervenir.

¿Y por qué no querrías? —preguntó seriamente, logrando que los dorados se encontraran con los suyos, unos impenetrables rubíes que parecían analizar cada aspecto de su portadora. — No fue eso lo que demostraste en el templo y quiero creer que aún deseas que las personas confíen en ti, que te vean como lo que siempre has negado ser.

No lo digas —amenazó, apretando un puño.

Por respeto a tus deseos no lo haré, pero tenlo en cuenta —sugirió, manteniendo un porte sereno en todo momento. — Yo confío en ti, no por nada te elegí como la portadora de mi poder, Raisa. Pero es momento de que tú comiences a hacer lo mismo con los demás, son un equipo, son tus amigos y por deslices como estos no echarás todo en saco roto. Han logrado mucho en tan poco tiempo.

¿Mucho? ¿Como qué? —bufó con molestia.

Forjar lazos.

Dicho esto, la imagen transparente de Garurumon desapareció, dejando a Nóvikova sumida en una nube de conmoción que finalmente logró turbar su semblante. Y aunque fue momentáneamente, Gabumon llegó a percibir aquello y asintió, si bien Wolfmon nunca era muy hablador, cuando de verdad le nacían ganas de hacerlo siempre daba en el clavo. Eso era lo que admiraba de él, la manera en que pese a su silencio y porte solitario, siempre estaba ahí para su Tamer, apoyándola a su modo, sin necesidad de valientes discursos cargador de fulgor o con la energía electrizante que lograba incluso mover montañas. Raisa suspiró, dio la media vuelta para recoger nuevamente sus cosas y colocó su cinturón alrededor de su cadera. El Juttoushi podría tener razón, esos lazos podrían representar algo importante para ella, ¿pero hasta qué punto? Si toda su vida no había tenido alguien en quien confiar, no había tenido alguien que fuera importante para ella o al revés, que ella significara algo para alguien. Desconocía qué podía llegar a sentir si llegaba a permitir que esas emociones penetraran en ella. La cuestión era si iba a aceptarlo un día.

Y entonces recordó a la primera persona que en verdad conoció a su retorno a ese mundo, una que estaba presente dentro de su gremio y con la cual había pasado por muchas situaciones hasta ese momento. ¿Pensaría igual que ella? ¿Estaría de acuerdo con todo eso? Entendía que en ese momento Ewain tenía la cabeza en otros asuntos, probablemente más importantes para él que la misión que ahora comenzaba a tomar rumbo. Pero necesitaba platicar con él, sentía esa apremiante exigencia de ir hacia el escocés. Y así fue. Salió de su habitación, seguida nuevamente de un sigiloso Gabumon y tomó rumbo hacia el cuarto de Blake, tocando la puerta un par de veces con sus nudillos hasta escucharle responder desde adentro.



Takerudark Takerudark listo, te dejé vía libre para... :1010:

So... yeah, básicamente Raisa anda molesta, pero no dirá nada aún, solo actuará más fría, arisca y ácida que de costumbre~
 

Esposo Canon de Hoppie
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Luego de que la noticia llegara a los oídos de casi todos los miembros de Gungnir, Masaki se puso en marcha para buscar al terco de Von Kaulitz mientras todos se dirigieron a sus respectivos cuartos para empezar a preparar sus cosas para el viaje. En un principio la noticia había sentado bien, pero luego de darle vuelta a la situación, tanto la rusa como el escocés no estaban del todo conformes con lo que estaba pasando. Ewain, suspirando para evitar descontrolarse por la cantidad de emociones que estaba viviendo todos los días al recordar al alemán, tomó camino a su pieza y se encerró junto con Patamon, quien simplemente lo miraba expectante pero no ocurría nada. Blake empezó a sacar sus cosas y las comenzó a separar para ver qué era lo que llevaría al viaje, hasta que su compañero digital lo sacó de sus pensamientos.

Ewain, ¿te encuentras bien? —volteó a verlo para ver si había alguna reacción pero no hubo ninguna.

Básicamente me acaban de decir que debemos irnos a una isla con quién sabe qué clase de monstruos digitales y debe ir Hanz. ¿Cómo crees que debo sentirme? —lanzó con mucho enojo mientras conectaba sus ojos con los de su compañero—. Además, ¿por qué nos lo dicen hasta ahora?

Patamon sintió cómo toda la agresividad que tenía su Tamer guardada empezaba a caer hacia él, pero éste se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y se sentó en el suelo junto a su Digimon para pedirle una disculpa. Desde hace días estaba con un humor de perros pero los demás no tenían la culpa de ello, necesitaba calmarse y respirar profundamente para no tomar decisiones o ejecutar acciones de las que luego se arrepentiría. Se levantó y retomó todo lo que estaba haciendo. Había esparcido por todo el lugar las cartas que poseía, que eran pocas, y unas cuantas posesiones más como unos goggles, el lector de cartas y el DigiWindow. La mayoría de esos objetos habían sido compras recientes, por lo que Ewain se moría por probarlas en una situación que realmente ameritara el uso de dichos aparatos y utensilios para exploración. Suspiró resignado a todo lo que estaba pasando por su mente, recobrando todos los pensamientos de nuevo, y empezó a acomodar todo lo que se llevaría dentro de la mochila. Justo en ese momento, se escucharon unos leves golpes en la puerta, cosa que llamó la atención del escocés.

Adelante.

La rubia se adentró hasta la habitación donde su compañero de guild se encontraba y se sentó en una silla que se encontraba ahí. Gabumon avanzó detrás de ella y se colocó junto con Patamon, a quien saludó con ánimos. Ewain, luego de corroborar que era la rubia, se dio la vuelta y siguió viendo sus pertenencias con un dejo de tristeza e intentó no caer en la tentación de decir algo estúpido. Raisa lo observó durante un buen tiempo, hasta que se cansó de aquél silencio y le preguntó lo que realmente quería saber y el motivo de su visita.

¿Qué opinas sobre la misión? —soltó de golpe la rusa, haciendo que el aludido detuviera sus movimientos mientras pensaba la respuesta.

No me agrada la idea —dijo fríamente el escocés, algo raro en él.

Nóvikova lo cuestionó acerca de la razón por su desagrado, no estaba muy segura si era por los mismos motivos que ella tenía o si era por el hecho de tener que compartir algo tan tonto como el aire con su interés amoroso. Ocultó la sorpresa con su fría y dura cara, pero no esperaba que el escocés le confirmara sus conjeturas hechas en su propia habitación con el lupino, a él tampoco le agradaba la idea de que no les hubieran dicho nada y se esperaran hasta este momento para hacer mención de la situación. Pero eso no era todo, la rubia también había acertado con la segunda opción de la poca aceptación de la misión por parte de Ewain, y es que no le gustaba mucho la idea de tener que estar en el mismo lugar con el germano, pero eso era algo que no podría evitar y algo que, sinceramente, a Raisa no le interesaba en lo más mínimo.

Supera lo de Chispitas y hazte a la idea de tener que verlo —fue lo último que dijo la rusa antes de levantarse, pero eso no había sido una buena elección de comentario por cómo se sentía el escocés.

Ojalá algún día dejes de ser tan perra —susurró para sí mismo pero el insulto fue escuchado incluso por la ofendida, ocasionando que su cara se tensara de una manera que nadie había visto antes. Raisa, por supuesto, no dejaría la situación inconclusa y se volteó de una manera un tanto agresiva hacia Ewain.

¿Disculpa? —enarcó una ceja y lo vio con la misma mirada que le había dirigido la primera vez que se habían visto.

Tanto Gabumon como Patamon ya se habían puesto de pie, temerosos por lo que pudiera ocasionar el comentario de Wilson hacia Nóvikova. Esperaron a la defensiva a que la discusión estallara para ver de qué lado ponerse y evitar que uno de los dos terminara matando al otro.

A nadie le interesa mi opinión, y si fuera así la habrían pedido antes de organizar algo así con… —hizo una pequeña pausa debido al dolor que le causaba tener que siquiera mencionarlo— él.

Poco a poco el tono de voz fue aumentando, cosa que no pasó por desapercibida por la japonesa y el español, pero fue la primera la única que se acercó hasta la habitación y la abrió de par en par para ver qué era lo que estaba sucediendo. Se encontró a Raisa y a Ewain junto a la cama, manteniendo una acalorada discusión acerca del comportamiento del segundo y lo infantil que era todo lo que estaba pasando. La pelirroja iba a interrumpir la polémica pero se mantuvo al margen hasta que creyera prudente el meterse en ella. Ewain continuaba alegando cosas sin sentido y que simplemente le venían a la cabeza por estar enojado con medio mundo, mientras que Raisa le hacía mención de lo estúpido e inmaduro que estaba siendo. Durante unos cuantos minutos la discusión continuó hasta que finalmente Ewain soltó lo que muchos habían querido saber desde que estaba peleado con Hanz: el motivo.

Ewain —se acercó Raisa con cuidado hasta donde estaba él y le acarició suavemente la cara como gesto de cariño, o eso pensaba él hasta que la mano tomó vuelo y golpeó con mucha dureza la mejilla de éste—. Eres un imbécil.

El sonido de la cachetada se oyó por todo el cuartel y tomó por sorpresa a Blake, pues no se esperaba que dicho gesto terminara en tal agresión. Patamon se le lanzó encima a la rubia pero fue interceptado por Gabumon, quien no podía creer lo que acababa de pasar. El Digimon alado comenzó a tirar una sarta de palabras hacia Raisa pero esta simplemente no lo escuchó y se dirigió hacia la puerta donde se encontraba Mai. Al pasar, la pelirroja la tomó del brazo pero ésta se zafó de una manera tan brusca y le dirigió una mirada tan seria y severa que ni la líder de Gungnir se atrevió a decirle algo. El lupino salió tras de su Tamer y en la habitación solamente quedaron Mai, Patamon y Ewain. De cierta forma, la líder también estaba algo molesta con el escocés, pero decidió no hacer ningún tipo de comentario hacia la relación que mantenía con el germano para evitar herir susceptibilidades y que terminara también en una discusión. Posiblemente cuando el tiempo hubiera calmado la situación le diría algo. Sin más, la pelirroja se salió y cerró la puerta, dejando a Ewain con la mano en el cachete donde había sido golpeado.

Lamentablemente para el escocés, su habitación era la más cercana al vestíbulo del cuartel donde se encontraba Esteban e Impmon. El chico, haciendo caso omiso a lo que le decía Impmon e ignorando por completo el libro que tenía en frente, había logrado escuchar todo, incluyendo el motivo de la pelea entre los dos tórtolos.
 

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Hitomi respiró hondo al cerrar la puerta, recargándose en ella un momento antes de caminar detrás de la rusa; su mente repitió unos instantes la escena en la que su amiga se soltaba de su agarre de una forma un tanto agresiva, algo que no sucedía entre ellas, queriendo suponer que era el enojo que involucraba a Ewain.
Raisa. — La llamó desde atrás, intentando con ello detener el avance de su compañera, quien se detuvo apenas un instante para mirar por sobre su hombro a la asiática, quien no pudo decir una palabra siquiera al percibir esa mirada tan gélida y distante que le había dirigido Nóvikova. La rubia siguió su camino al notar el mutismo de Hitomi sin decir ni una palabra, encerrándose de vuelta en su habitación. — Tsk.

¿Mai? — El león se colgó de su hombro, siendo retirado amablemente por su tamer antes de ir a su propio cuarto, cambiándose de ropa en un par de minutos y siendo detenida en la puerta del lugar por su digimon, Z’ev los miraba desde una repisa en la habitación, quedándose en ese sitio debido a una mirada rápida del ígneo. — Where are you going? Debemos prepararnos para el viaje.
Aún queda tiempo. — Tajó, el child notó entonces la voz de su compañera y sin dudarlo se quitó de en medio, siguiéndola de cerca hacia lo que parecía iba a ser una jornada de ejercicio, al menos eso podía deducir el infante por la ropa que traía ahora la humana. Coronamon se percató de lo tensa que estaba la chica cuando azotó la puerta principal detrás de sí y comenzó a correr rumbo a la playa, hizo una mueca antes de arrancar en su carrera por alcanzar a Sylph.
Mai, si no estiras primero te vas a lastimar, siempre me dices eso.
¿Qué importa? — Soltó de pronto, el ígneo frunció el entrecejo y aceleró para ponerse delante de ella.
Stop!
No.
¡Mai! — Gritó, tomándola de una de sus piernas para obligarla a parar, la chica se quedó estática, con los puños apretados y la mandíbula tensa; sus ojos no habían hecho otra cosa mas que inundarse en una capa cristalina líquida que atentaba con desbordarse en cualquier instante. El león apretó su agarre, respirando agitadamente mientras pensaba qué palabras podría decir. — Por favor… Habla conmigo, si algo te molesta no intentes cargarlo tú sola, nos tienes a Fairymon y a mí. — En ese instante el espíritu se hizo presente frente a ambos, logrando que la pelirroja bajara la mirada.
Habla con nosotros. — Fue el único comentario que provino de los labios del hada, quien se cruzó de brazos en el sitio en donde estaba. Sylph respiró hondo y se irguió en su lugar, mirando fijamente a Fairymon.

¿Por qué me elegiste? Dijiste que era confiable. Ni mi guild ni mi mejor amiga confían en mí, les fallé, no puedo ser una buena líder. — Gruñó, apretando aún más sus puños y sin lograr contener sus lágrimas más tiempo, Fairymon arrugó el entrecejo.
No por la situación en la que están ahora dejarás de ser alguien confiable o que sepa mantenerse firme en ciertas cosas, te estás dejando cegar por una tempestad Mai, una que ustedes pueden cruzar si se lo proponen; no se vengan abajo tan fácil, no se dejen derrumbar.
Yo confío en ti, ¿Eso no cuenta? Ella también lo hace, y Z’ev, ¿No contamos? — Se adelantó el león antes de que la pelirroja contestara al comentario de la guerrera, su voz dolida no pasó desapercibida ante los oídos de la pelirroja, quien se agachó para tomarlo en sus brazos y abrazarlo con fuerza.
Discúlpame… No sé qué hacer con lo que está pasando ahora, estamos más separados que nunca, no sé si sea buen momento para hacer el viaje…
Es el mejor momento, de hecho. — Comentó Fairymon desde su sitio, sonriendo ligeramente. Hitomi respiró hondo y se quedó abrazando a su compañero, el cual correspondió el gesto mientras le decía algunas cosas al oído para calmarla. Pasaron unos minutos antes de que Mai por fin se pusiera de pie y se dedicara a hacer unos cuantos estiramientos en compañía de Coronamon, preparándose para ir a trotar antes de regresar a la cabaña para terminar sus preparativos para el viaje. La guerrera hizo un gesto antes de desaparecer, en su interior sabía que la pelirroja aún no estaba del todo bien, pero no era el momento de enfrentarla.


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Maiku

Mr. Nobody
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Al cabo de unos minutos el alemán abandonó el baño, fresco como una lechuga, y no tuvo ni un ápice de pudor en secarse y vestirse frente a los presentes. Masaki revisaba de vez en cuando su D-Terminal y el reloj de la pared, exasperándose con la tranquilidad del germano para prepararse, le urgía volver a Star City cuanto antes y checar que todo estuviera en orden para su excursión. Por su parte, Agumon y Veemon conversaban sobre los posibles peligros que podría haber en aquellos territorios a colonizar, así como la clase de cosas que podrían hacer para evitarlos. No fue sorpresa que el azulino soñara con un pedazo de tierra dominado por amazonas que gustaran de dragones o algo por el estilo, mas nadie quiso reventarle su burbuja, pues el ambiente se mostraba mucho más relajado que antes.

Von Kaulitz tendió sobre su cama todos los ítems que había adquirido en el último tiempo, incluidos sus digivice. Asumió que solo podría llevar uno a la misión, como se hacía en las quest normales de la Central y, colocándose el canalizador en su muñeca, escogió colgar el D-3 en su cinturón multi-usos. Dejó las cartas en un determinado orden, dejando el Símbolo del Valor en la parte sobresaliente del compartimiento, pues era la que más había utilizado hasta el momento y resultaba bastante versátil. Todo lo demás fue a deparar al Keychain, exceptuando el Lector de cartas. Una vez terminó con eso se acercó al sabelotodo y se cruzó de brazos, enarcándole una ceja. Este entendió el mensaje y se puso de pie, llamando a los digimon para que los siguieran a la estación de Trailmon y se pusieran en marcha. Si bien era cierto que aún faltaba para zarpar a la isla, era mejor estar cerca y quizás adelantarse a posibles amenazas con unas cuantas estrategias en equipo. Abordaron el primer tren que les servía y se sentaron como pudieron entre un gran número de pasajeros, logrando encontrar asientos cerca para poder conversar trivialidades en el camino.

Lamentablemente para el japonés, las cosas en la base de operaciones no estaban yendo de lo mejor, al punto en que su pequeña discusión con Von Kaulitz para convencerlo resultaba ser un juego de niños. Sospecharon que así era cuando vieron a Mai trotar en dirección a la cabaña con un gesto perdido, seguida del pequeño leoncito, sin haber rastros del Gnome. Esta se detuvo cuando Fairymon le comentó que había dos guerreros cerca, girándose en dirección a los recién llegados, sin saber cómo reaccionar.

Mai —dijo su novio a modo de saludo, sorprendiéndose al recibir un abrazo fuerte de la joven— ¿E-está todo bien?

Sí, todo bien —susurró ella.

Hanz, you’re back! —gritó Coronamon, saltando encima del azabache— Veemon, Blitzmon! —saludó enérgicamente a los dos seres digitales.

Esto, eso mismo —le respondió el germano sin entender lo que había dicho—. No pude negarme a regresar cuando el sabelotodo me rogó de rodillas —se encogió de hombros.

No hizo eso —murmuró Agumon.

¿Qué le sucede al gremlin? —interrumpió Hanz a la pareja, dirigiéndose a la líder de Gungnir con el apodo.

No me digas gremlin —bufó, pero apenas entendió que ambos varones querían la respuesta de la pregunta, suspiró—. No pasa nada, solo quería tomar aire y despejarme un poco antes del viaje.

¿Segura? —Nakai observó algo preocupado a la chica.

Al menos inventa algo más creíble, gremlin —chistó el azabache. Contra todo pronóstico Hitomi sonrió y no se enojó, descolocando completamente al par de varones y una lágrima se desplazó por el pómulo de la pelirroja. Instintivamente todos los digimon miraron feo al germano, quien se rascó la nuca, mirando hacia otro lado incómodo—. Deja de llorar —ordenó, en un mal intento de mostrar su culpabilidad.

¿Nos dan unos minutos? —Masaki miró a todos los presentes, quienes asintieron en silencio y arrastragon al germano consigo.

Von Kaulitz caminó hacia la cabaña y se detuvo frente a ella, obligando a su generosa escolta a que frenaran también. Un sentimiento extraño atacó el abdomen del joven, consciente de que allí dentro estarían las dos personas que no quería ver, al menos por el momento. Sintió cómo la sangre le hervía al recordar la pelea con Blake y el pequeño altercado con Aguilera, mas pronto la imagen de Nakai llamando su atención hizo que se calmara. El azabache no iba admitirlo, pero ver que el japonés lo seguía considerando parte del grupo y el hecho que Hitomi lo recibiera con naturalidad, hacían que pensara un poco mejor las cosas.

Frunció el ceño y abrió la puerta, manifestando su presencia con la petulancia que solo él podía emitir sin siquiera reproducir una palabra. El español giró su rostro para ver al alemán, pero este ni siquiera se molestó en notar su presencia, sino que caminó directo hacia la cocina. Gruñó al notar que no quedaban cervezas en el refrigerador, así que se conformó con un vaso de cola y observó a los seres digitales empezar a jugar, emocionados con reencontrarse con su compañero pervertido. Llamó su atención que nadie bajara por las escaleras al escuchar el alboroto, pues hasta donde recordaba, ricitos tenía el mal hábito de aparecer e insultarlo. No, esta vez solo hubo griterío y risas de los seres digitales, pero por alguna razón todo se sentía más… vacío. Suspiró y dio otro sorbo a su bebida, justo para cuando entró la parejita de japoneses. Hitomi caminó hacia la cocina y se sirvió agua para hidratarse luego del ejercicio, mientras que el de cabellos verdes subía las escaleras hacia el segundo piso.

Veo que te comportaste y no armaste alboroto con nadie —el tono de Mai era algo monótono, asunto que irritó un poco a su interlocutor.

No hay nadie con quien valga la pena pelear —respondió con un poco de acidez, representándose mentalmente las caras de Ewain y Esteban mientras decía eso.

¿Confías en mí, Hanz? —cambió el tema, sacando de onda al aludido. Este la miró con cierta molestia ¿qué demonios había ocurrido mientras no estuvo presente? Se rascó la nuca y miró hacia otro lado.

Sí, supongo —Mai sonrió—. Necesito un poco de aire —atajó, caminando rápidamente fuera del HQ, visiblemente incómodo con los ánimos de Sylph.

Un poco de relleno, pero Hanz ya está devuelta. A ver si el siguiente que postea ya hace pasar los días y nos vamos al puerto :]
BTW, mi personaje hará como si Ewain y Esteban no existiesen, salvo que estos le presionen o alguien lo encare al respecto.
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Speed Star
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Instantes después del momento de tensión dentro del cuartel, Raisa decidió salir del mismo a tomar un poco de aire fresco, con el riesgo de toparse con Hitomi que previamente había salido también de la cabaña. No quería ni sentía la necesidad de dar explicaciones, por lo que planeaba guardárselo y quedarse callada, no había servido conversar con Ewain, menos iba a resultar con la pelirroja, desde su punto de vista. Rodeó el HQ, topándose con una especie de colina que le brindaba una vista panorámica del oceáno y sobre la cual Von Kaulitz había decidido establecer el cuartel de Gungnir. Gabumon quiso acompañarla a pesar de que la rusa se lo negó en un principio, pero como fiel compañero no podía permitirse separarse de ella, mucho menos en el estado en el que ahora se encontraba. Temía que en uno de esos arranques inconscientes Raisa llegase a abortar la misión y abandonara al resto sin decir nada, aunque con todo lo vivido hasta ahora la creía poco capaz de decidir aquello, lo mejor era prevenir que lamentar.

Fue así que Nóvikova se encontraba contemplando la vista hacia el mar desde aquella elevación a espaldas de la cabaña. El viendo soplaba suavemente, acariciando su cabellera con sutileza y haciendo que unos cuantos mechones se movieran al compás del aire. El lobo decidió sentarse a la orilla de la colina para apreciar la misma vista que su Tamer presenciaba, ambos se mantuvieron en silencio, aunque más que nada esa decisión fue tomada por Raisa, quien se veía reticente a compartir una conversación con cualquiera en ese momento, inclusive si se trataba de su propio compañero. Se sentía molestia, irritada y sobre todas las ganas sentía la necesidad de dejar fluir todo lo que traía guardado, aún si eso significaba dejar salir a flote lo más bajo de su persona. Su resolución llegó al bajar la mirada y ver un cúmulo de piedras pequeñas alrededor del terreno, se agachó para recoger una y al tomarla se quedó contemplándola por breves segundos. Gabumon la siguió con la mirada, expectante a lo que haría con aquel objeto.

De pronto, la rubia lanzó la piedra hacia el mar, con la mera intención de golpear sus aguas con ella. Aunque desde esa distancia era una tarea difícil de lograr, tomando en cuenta que las rocas no poseían el peso esencial para llegar a transportarse tantos metros en el aire. Y aún así, Raisa siguió imitando su primera acción una y otra vez, lanzando las piedras hacia el océano, cada vez con mayor fuerza e ímpetu. Todas caían lejos de la costa, sobre la tierra o la arena, dependiendo la potencia con la cual la fémina las arrojaba, pero paulatinamente eso comenzó a cambiar y, a medida que la rusa tiraba las piedras con mayor agresividad, más cerca quedaban éstas de la costa. Su objetivo era claro, golpear el agua al no tener algo más que golpear. El lobo no veía razón para preocuparse, su Tamer estaba canalizando su molestia en aquella actividad, así que esperaba que al menos llegara a funcionarle. Varios minutos transcurrieron en silencio, en los cuales lo único que se escuchaba eran algunos bufidos por parte de la rubia cuando oponía más vigor en cada lanzamiento. De pronto, el espíritu se manifestó a sus espaldas.

Beetmon está de regreso —informó, en cuanto percibió el regreso del representante del trueno. Minutos atrás había sentido su presencia adentrarse al cuartel, pero ahora volvía a salir muy próximo a ellos, por lo que vio pertinente el comunicarle aquello a su portadora. Nóvikova dejó de hacer lo que hacía y miró por encima de su hombro, topándose con el germano que iba saliendo de la cabaña visiblemente incómodo y apresurado. Los zafiros y dorados chocaron por primera vez en varios días, pues la última vez que se habían visto la mano de la fémina había ido a parar fuertemente sobre la mejilla del alemán. Mantuvieron aquel rígido y frívolo intercambio de miradas por un par de segundos más, hasta que fue la rusa la que la desvió.

Nakai debió dejarlo donde lo encontró —tajó fríamente, como si Hanz se tratara de un perro callejero que el peliverde había traído a casa. Después de la reacción infantil de Blake lo último que quería era saber algo más del azabache, su presencia solo empeoraría la situación y las cosas en aquella maldita isla. Wolfmon no respondió nada, únicamente se limitó a intercambiar miradas con su homólogo de trueno, antes de que el otro par continuara su camino hacia quien sabe dónde.

Durante el transcurso de los siguientes minutos, Raisa se mantuvo haciendo lo mismo sin mediar palabras con nadie, golpeando el aire con las rocas con mayor dureza. No fue sino hasta que las piedras en el suelo se terminaron que finalizó aquella actividad y se sentó a un lado de Gabumon, dedicándose solamente a contemplar el mar frente a sus ojos. Así pasaría prácticamente el resto del día, sin ánimos de volver al interior de la cabaña y sin interés alguno por solucionar la tensión que actualmente Gungnir vivía. Eventualmente las cosas tal vez mejorarían, era eso, o posiblemente estaban frente a los últimos días de existencia de la lanza que nunca fallaba.

O O O

Los días transcurrieron sin ningún cambio. El ambiente en la cabaña se tensaba más con cada intento de plática que alguno de los miembros de la guild lanzaba al aire, con la esperanza de que conversar sobre trivialidades haría que las cosas se relajaran un poco más. El resultado siempre era negativo. Los únicos que parecían no estar recluidos en sus habitaciones lo que restaba del tiempo eran la pareja de japoneses y el español, a quien generalmente se le veía sentado en la sala común leyendo. En tanto, los otros tres decidían confinarse en sus cuartos, únicamente saliendo por lo indispensable a la cocina o para abandonar por algunas horas la cabaña. El ambiente distaba demasiado con el que habían vivido durante la cena navideña semanas atrás, ¿en dónde había quedado aquella unión? Era algo que la líder se preguntaba, pero tanto ella como Masaki tenían su fe bien puesta en el resto de sus compañeros, sabían que las cosas mejorarían y, tal como lo había dicho Irismon, ese viaje era lo que más necesitaban en ese momento.

Un día antes de la fecha estipulada del viaje, Mai decidió ir a la Central de Star City a recoger el equipo que se había establecido les prestarían para la expedición. Masaki y Hanz la acompañaron para recoger todo lo necesario, pues eran quienes tenían en sus posesiones un Keychain, que les facilitaría el traslado de todas las provisiones y equipamiento para la misión. Había sido el japonés quien, antes de partir a la ciudad, se adentró en la habitación del escocés para pedirle su Keychain, sabiendo de antemano que no sería conveniente para nadie que Ewain y Hanz se vieran o tuvieran que hacer algo juntos. Sí, iba a darse una situación así durante la expedición, pero preferían no adelantar otra posible discusión que pudiera hacer cambiar de parecer al azabache. Los encargados de la Central se aseguraron de depositar sobre el mostrador todos los objetos que Gungnir llevaría consigo y tras haber revelado el equipo completo, el joven que les había atendido procedió a señalar cada uno.

Aquí tienen comida y agua para dos semanas, les durará lo suficiente si utilizan lo necesario —puntualizó. — Les facilitamos equipo de campamento, comunicadores, un botiquín de primeros auxilios, baterías para cada D-Terminal y bengalas —a medida que hablaba, el encargado fue apuntando cada uno de los objetos, mismos que los integrantes de Gungnir comenzaron a distribuir entre los cuatro Digimon Keychain que llevaban consigo, hasta que finalmente quedó todo guardado. — Debido a que esto es propiedad de la Central se les solicita devolver el equipo sin daños, ¿entendido? —la pelirroja asintió de inmediato — que tengan buen viaje, cuídense.

Muchas gracias —tras las últimas palabras, el grupo se retiró de la Central, encaminándose de regreso a la cabaña, para así finalizar con las preparaciones e irse a dormir antes del gran y tan esperado día.



Saver's Bay – 6:45 AM
No les había tomado mucho tiempo llegar al lado nor-oeste de Folder, pues habían recurrido a Firamon, Garurumon, Pegasmon y Lighdramon para transportarse hacia el lugar donde la embarcación zarparía de manera puntual, pues si algo había quedado claro para el grupo era que los querían extremadamente puntuales en el puerto. Y mientras el león alado y el pegaso transportaban a sus respectivos Tamers, acompañados del peliverde junto a su novia; sobre el lomo del lobo iban montados tanto Raisa como Esteban y Belzie. Hanz viajó sobre el dragón de armadura negra, y sorpresivamente ni él ni la rusa compitieron esta vez por ver quién llegaba primero a la bahía en esa carrera, aparentemente ninguno tenía interés de prestarle importancia al otro, al menos por ese día.

Fue así como Gungnir se presentó minutos antes de la hora pactada en la Bahía de los Salvadores, devolucionando a sus compañeros en cuanto dieron con el muelle en el cual la embarcación aguardaba por ellos. Era un barco de tamaño considerable, aunque no tan imponente como la majestuosidad del Zeit Krokodile, se veía firme y resistente, ideal para cruzar el Net Ocean rumbo a la isla sin nombre. Raisa contempló el barco y torció una mueca que pasó desapercibida por todos, aún a pesar de que comenzaba a acostumbrarse a los viajes que usualmente realizaba entre Isla File y ese continente, todavía no le agarraba un gusto total al oceáno, y ahora estaba a punto de adentrarse a aguas desconocidas tanto para ella como para el resto de sus compañeros.

¿Qué estamos esperando para abordar? —tajó el germano, poniendo con firmeza e inquietud un pie sobre la rampa que los conduciría a la cubierta del barco.

Al Capitán, supongo —musitó Vee, quien aprovechaba el momento para ver a cualquier jovencita costera caminar por ahí con pocas prendas sobre sus femeninos y delicados cuerpos.

No debe tardar, nos citó aquí a las siete —Hitomi revisó la hora en la pantalla de su dispositivo de mensajería, mientras el infante sobre su hombro se dedicaba a admirar la embarcación que los llevaría a aquella isla misteriosa y nueva para todos. Se sentía como todo un explorador adentrándose a la aventura, era una sensación similar a la vivida en las ruinas de Amida tiempo atrás, aunque mucho más excitante. — Trajeron todo con ustedes, ¿right? —preguntó a su grupo, solo para asegurarse y corroborar que a nadie se le hubiera olvidado algo de valor.

¿Qué no confías en que traeríamos todo? —espetó la dura voz de la rusa a sus espaldas, ocasionando que la asiática se girara levemente para verla con un gesto extrañado, enarcando la ceja. Raisa la miró fijamente sin decir nada más, y nuevamente Mai no encontró las palabras adecuadas para responder a las corrosivas palabras de su amiga, por lo que terminó devolviendo su vista al frente a medida que oprimía uno de sus puños. Coronamon sintió aquello, esa tensión en el cuerpo de su compañera y acarició su cabello, en un intento por tranquilizarla.

Unos pasos avecinaron la presencia de alguien acercándose a ellos, era el sonido de unas duras botas caminando por la cubierta en dirección hacia la guild. Los Tamers viraron sus miradas en cuando el carraspeo de una garganta se hizo escuchar a su lado, topándose finalmente con aquel que era el dueño y Capitán del navío.

Blair Blair Masaru Masaru M Maiku Takerudark Takerudark Leo... bueno pues ya hice lo de ir a la Central y la llegada al puerto, ahí que alguien le siga. Y no olviden, cualquier momento es apto para el drama (?) :v
 
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Esposo Canon de Hoppie
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¡Ahoy! —saludó el capitán recién llegado a su barco. Frente a ellos estaba un estereotipo típico de pirata, pues el dueño del barco era alguien con un poco de sobrepeso y una buena barba que a cualquiera le recordaría al famoso pirata Edward Tatch, mejor conocido como Barbanegra.

Todos saludaron de una u otra forma, y en menos de un minuto ya se encontraban todos abordando el barco para dirigirse a la tan ansiada isla. Antes de que se dispersaran, el capitán logró reunirlos primero a todos en la parte central del barco para darles unas cuantas indicaciones. El viaje podría ser agitado en algunas partes, pero en general no debería de haber problema en llegar a la isla pues no era la primera vez que hacía el viaje. El tiempo de duración sería de aproximadamente unas cinco horas, por lo que esperaba que llegaran en punto del medio día. Tendrían un pequeño desayuno antes de llegar a su destino y durante el trayecto eran libres de hacer lo que quisieran. Dicho todo esto, el capitán desapareció para ir a su oficina y comenzar a manejarse con el barco mientras algunos ayudantes Digimon de la Central de Tamers empezaban a alistar el barco para que zarpe. En cuanto mencionó las últimas palabras, todos los integrantes de la guild se dispersaron con excepción de los Digimon y los japoneses, quienes se quedaron un rato para jugar entre ellos y no morir del aburrimiento. El único compañero digital que no se unió a la pequeña reunión fue Gabumon, pues acompañó a Raisa como era su costumbre a donde ella fuera.

El escocés tomó delantera y bajó a las habitaciones que había en el barco, haciéndose de una para intentar dormir un poco antes de llegar a la isla. Se había levantado extremadamente temprano y eso era algo no habitual en él, no le gustaba y no funcionaba como le gustaría cuando madrugaba de esa forma. Entró y no volvió a salir hasta que fue la hora del desayuno, donde simplemente comió lo que le dieron sin dirigir una palabra a nadie y regresó al cuarto donde había estado. No tenía ganas de estar con nadie, ni siquiera con Masaki quien era la persona más neutral para él en ese instante. Todos los demás siguieron con las actividades que habían interrumpido, incluyendo los pequeños seres digitales que volvieron al juego en el que estaban, pero esta vez Gabumon sí se les unió y fueron Veemon y Patamon quienes se separaron del grupo.

¿Dónde está la bella damisela en peligro? —preguntó el dragón azul de una manera un tanto exagerada mientras pateaba una de las puertas que tenía en frente para hacer una entrada espectacular.

No hay tal damisela Vee —la patata desilusionó muchísimo a su compañero al decirle eso, pero fue la única manera en hacerlo ir con él para que pudieran platicar.

¿Y entonces?

No me agrada del todo tu Tamer pero… necesitamos hacer algo con respecto a él y Ewain.

Pero creo que Ewain lo ha dejado claro, al menos por lo que he podido averiguar —Veemon se cruzó de brazos esperando una buena defensa de parte de su interlocutor.

¡Pero es que no fue así! —gritó Patamon ya harto de la situación y casi golpeándose con lo que tuviera en frente—. El beso que sucedió entre Esteban y Ewain fue accidental. Se cayó y fue a parar encima del otro y… eso.

¿Eso fue todo? —preguntó el dragón mientras ponía una cara de enojo por lo que estaba pasando. Por lo general no le daba importancia a las cosas que hacía su Tamer mientras le diera su dotación de revistas pornográficas, pero el verlo así le preocupaba mucho y al final de cuentas lo que él siempre quería era el bienestar de Hanz.

Algo tenemos que hacer.

La conversación se vio interrumpida por un Coronamon juguetón que entró a la habitación haciendo reclamos por haberlo abandonado. Cortaron todo rastro de lo que habían platicado y, tanto Veemon como Patamon, salieron corriendo hasta donde estaban los demás para poder jugar más. Pasaron unas cuantas horas hasta que se agotaron y se tiraron en el suelo para descansar, no sería buena idea llegar a la isla completamente cansados. La pareja japonesa los observó con cierta ternura pero sus pensamientos eran varios. Hitomi todavía estaba preocupada por la situación actual de Gungnir y temía que se disolviera la asociación luego de esta misión, aunque Fairymon le asegurara que sería para bien el tener que investigar una isla desconocida. Podía tener razón, pero ese temor no se desaparecía y seguía ahí, latente.

Lo que restó del viaje fue bastante tranquilo, pues Hanz se mantuvo alejado de todos al igual que Raisa, y Esteban estuvo sentado en la parte de afuera del barco pegado a un libro, como era su costumbre. Una vez en la playa, descendieron todos no sin antes darle las gracias al capitán. Les recordó que estaría en dos semanas a las 12 del día para que estuvieran ahí o los dejaría sin importar qué. En cuanto zarpó el barco por segunda vez, todos voltearon a ver la inmensa isla, no sabían qué les deparaba y más de uno tenía esa sensación de temor y aventura, dejando de lado todo el drama que el grupo estaba sufriendo.

Vamos, debemos encontrar un lugar para asentarnos —la pelirroja comenzó a caminar frente a todos junto a su pareja, liderando el grupo y en busca de una buena zona para el campamento.
 

スパークル
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El grupo estuvo caminando por al menos una hora antes de encontrar un sitio que parecía seguro para levantar un campamento, el silencio era exagerado y la tensión en el grupo palpable; ¿Podrían cumplir su misión en el estado actual del guild? Mai fue sacada de sus pensamientos gracias a Masaki, quien rozó el dorso de su mano con el propio, provocando que la chica llevara los orbes hacia él y sonriera débil y forzadamente.

¿Aquí está bien? — Soltó la pregunta el varón, aunque era más para hacerle saber a la pelirroja que había encontrado un sitio el cual parecía bueno para quedarse, tenían la costa aún a la vista y más adelante lograban divisar una explanada sin tanta vegetación como el sitio donde estaban en ese momento; habían optado por quedarse un poco dentro del bosque, con la explanada a la vista pero alejados de ella por precaución, ocultando su campamento entre los árboles. Tras delegar cargos todos se pusieron en marcha con sus respectivas encomiendas.

Masaki, Raisa, Estabn y Ewain se encargaban de levantar las tiendas de acampar mientras que Hanz en compañía de Mai conseguían las cosas necesarias para hacer una fogata. Tenían planeado traer las cosas necesarias para varias fogatas y así evitar tener que conseguir leña diariamente; por su parte, el cuarteto restante seguía silenciosamente con la tarea que tenían sobre sus hombros. Pasados unos veinte minutos, el alemán y la japonesa regresaron con las manos llenas, siendo ayudados por sus respectivos digimon para transportar el material hacia el centro del campamento.

Cuando terminemos esto iremos a explorar un poco en parejas, así llamaremos menos la atención a diferencia de un grupo de doce moviéndose por ahí. — Soltó la líder, Z’ev la miraba con curiosidad, el Gnome notaba algo extraño en su voz. El grupo asintió en silencio, provocando un suspiro por parte de la pelirroja antes de que tanto ella como Von Kaulitz se unieran a la tarea de terminar de levantar las tiendas correspondientes. Una vez acordado quién dormiría en cada una, los tamers metieron sus cosas en sus respectivos sitios para descansar, tras lo que se reunieron para acordar la división para explorar.

Las parejas fueron decididas, Mai y Hanz mantuvieron su “equipo” que habían formado para conseguir leña, Masaki se unió a Ewain y finalmente Raisa se posó a un lado del español. Simplemente con aquella formación se hacía extremadamente obvio que las cosas estaban mal entre ellos, pero nadie hizo ningún comentario al respecto. El grupo se colocó los radios que habían recibido de la central y acordaron una distancia máxima, procurando no alejarse demasiado del campamento en el primer día, especialmente porque no faltaba demasiado para que anocheciera y no sería buena idea estar en una tierra desconocida durante la noche. Lo que preocupaba a algunos era que, hasta ahora, nadie había visto a ningún digimon de ningún tipo, lo cual era extraño considerando que estaban en terreno salvaje y habían hecho algo de ruido al levantar el campamento.

Comuníquense si algo pasa y traten de no salirse mucho del rumbo que ya marcamos. Anoten todo lo que vean, por favor. — Esta vez fue el peliverde el que habló, recordando la claridad con la que Christa le había dicho que necesitaban todo con lujo de detalles, nuevamente una aceptación silenciosa y sin más las parejas comenzaron a caminar. Z’ev, Coronamon y Vmon se notaban un tanto más tranquilos que de costumbre, cada uno se mostraba preocupado por cosas distintas: El azulino por su tamer y la situación que Patamon le había comentado, Coronamon por Mai y su repentino “colapso” emocional, a pesar de que la chica se mostraba “tranquila” él sabía que internamente las cosas no eran iguales.

Blitzmon y Fairymon aparecieron, siguiendo silenciosamente al par de humanos que no hablaban en lo absoluto, observaban a su alrededor, caminaban y era todo. Algo que extrañó de sobremanera a los espíritus, porque si bien el par ya no se “odiaba” como en un principio en el que discutían por todo y parecía que en cualquier momento tendrían una pelea a muerte, su relación había mejorado en cierto modo y platicaban de cualquier cosa o competían “silenciosamente” para demostrar que uno era mejor que el otro. En ese momento no era ninguna de las dos cosas.


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Maiku

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Hanz no podía evitar abstraerse del entorno a medida que exploraba el territorio desconocido. Su mente divagaba en las imágenes de cada uno de los miembros de la guild, deteniéndose ocasionalmente en Ewain para recordar con cierta frustración lo ocurrido luego de navidad y enfrascarse en su pequeño infierno personal. Por lo mismo, sus ánimos eran una verdadera montaña rusa con los altos y bajos que daban, suspirando de vez en cuando y gruñendo unos pasos más adelante. De no ser porque el resto también tenía su cabeza ocupada, probablemente le hubieran preguntado qué ocurría y las cosas se habrían puesto tensas. Ignorar la existencia del escocés y el español estaba siendo mucho más difícil de lo que creía, pero se sentía tranquilo de que esos dos no hicieran pareja para explorar, pues probablemente sus reacciones no serían bonitas.

Detuvo su caminar cuando dejó de escuchar las hojas resquebrajarse, notando que hacía unos pasos que estaba avanzando solo. Mai estaba cabizbaja y se esforzaba en mantener la calma mediante ejercicios de respiración profunda, mientras que los seres digitales la rodeaban y acariciaban para darle ánimos, aún cuando no entendieran muy bien sus sentimientos. Von Kaulitz aprovechó de sacar una cámara que les había otorgado la Central de Tamers y empezó a fotografiar la vegetación que no le resultaba familiar. Su rostro de somnolencia adelantaba el entusiasmo con el que llevaba a cabo esa tarea, especialmente cuando debía agacharse para poder captar hongos o malezas de colores extraños. Veemon frunció el ceño en dirección a su tamer, mas cuando hizo el ademán de acercarse apareció Blitzmon. El guerrero se acercó al alemán desinteresado, mientras que el dragoncito se mantuvo junto al león. Hitomi se había sentado, con la excusa de tomar un descanso y bebía un poco de agua, cosa que su compañero reprochó.

Oi, macaco —habló Blitzmon, flotando de cabeza frente al pelinegro— ¿qué se supone que estás haciendo?

Sacando fotografías de la maleza —levantó el dispositivo con desinterés— ¿ves?

No me refiero a eso —enfatizó.

Oh —suspiró—, pues no es mi maldito problema —se encogió de hombros y siguió con su labor.

Ya vas a empezar —rodó los ojos—. Quizás no sea tu problema, pero andar por ahí reviviendo una y otra vez la estúpida discusión con el enclenque no sirve de nada —ignoró olímpicamente la mirada asesina de su tamer—. Sé de lo que hablo, tarado en pañales, tengo muchos más años que tú —entonces enderezó su posición, para flotar cruzado de brazos frente al azabache—. No te elegí porque fueras la persona más brillante del mundo ni la más valiente ni la más humilde, no.

Claramente no fueron esas cualidades —respondió con sorna, aunque ambos sonrieron.

Sabes bien cuáles fueron mi razones —desapareció dentro del canalizador—, ahora mueve tu trasero rosado.

Hanz respiró hondo e infló el pecho, para luego acercarse a paso atolondrado hacia su líder. Tanto Mai como los digimon le quedaron viendo, pues la forma en la que arribó daba la impresión de que tenía algo importante qué decir, pero el azabache solo puso su mano sobre la cabeza de la chica y le alborotó los cabellos con un fuerte coscorrón. Ante las quejas de la japonesa, tanto el leoncito como el azulino empezaron a gritarle al tamer del segundo, quien se detuvo cuando sintió que había sido lo suficiente. Hitomi se levantó apenas se vio libre, encarando al más alto con su típico rostro intenso y las ganas de mandarlo a freír monos al África, pero pronto le dieron la espalda. Sin previo aviso Von Kaulitz llamó a su compañero y empezó a trotar en una dirección cualquiera, asunto que la chica pudo interpretar al cabo de unos segundos, iniciando su propia corrida tras el alemán. Si bien explorar de ese modo era más que irresponsable, también lo era si tenían su cabeza en las nubes, por lo que una buena sesión de ejercicio les ayudaría a despejar sus pensamientos. Corrieron por los senderos naturales del bosque y, sin darse cuenta, empezaron a adentrarse más y más, al punto en que muchas ocasiones se vieron forzados a saltar trocos mohosos, esquivar ramas con complejo de asesino y rodear charcos cuyo color era sospechoso.

Pasaron unos diez minutos antes de que se detuvieran súbitamente. Coronamon saltó del hombro de su tamer y se puso en guardia, mientras que Z’ev hacía todo lo contrario, escondiéndose entre los brazos de la japonesa. Por su parte, la otra pareja tensaba los brazos y agudizaba sus sentidos. Se alteraron al sentir cómo el suelo temblaba paulatina e irregularmente, como si algo se estuviera acercando a zancadas grandes y, sin siquiera hablarlo, corrieron a unos matorrales para refugiarse. Fairymon se materializó junto a los humanos, lista para evolucionar junto a Hitomi y utilizar sus poderes ilusorios en caso de ser necesario. De pronto, una pata de gran tamaño cayó pesadamente frente al grupo, quienes sintieron su corazón en la garganta. Pronto el pie avanzó, siendo seguido de otros de la misma contextura escamosa, llenos de garras cuyo hedor daba náuseas a los humanos.

Son… ¿Greymon? —Hanz pestañeó un par de veces, procesando que eran de color y contextura distinta a los que ya conocía.

Sí, pero de otra especie —Mai utilizó su D-Arc para guardar los datos del dinosaurio azul—. Será mejor que nos mantengamos ocultos, los Greymon salvaje no son muy pacíficos, que digamos.

Son nueve —explicitó Vee, tras contarlos.

¿Viajan en manada? —espetó la japonesa, para luego anotarlo en una libreta, justo para cuando las figuras se perdieron de nuevas cuentas en el boscaje— Será mejor ir en la dirección contraria y así evitar confrontaciones innecesarias.

Es la mejor opción —dijo el hada—, pero por si las dudas estense preparados para la batalla —ambos humanos asintieron y la mujer digital desapareció.

Esperen —Coronamon fue quien previno al grupo de seguir avanzando, erizando los cabellos de su pelaje. Justo en ese momento escucharon un chillido provenir de los cielos. El sonido fue tal que los ensordeció temporalmente y los desorientó lo suficiente como para que el vendaval que le siguió los tumbara. Una enorme sombre voló sobre ellos a gran velocidad y se perdió rápidamente en el horizonte, mas el digivice de la japonesa fue capaz de identificarlo: Thunderbirdmon—. Ahora sí.

Genial, un pollo que lanza truenos —musitó el alemán al leer la información captada por su líder—. Vamos antes de que nos coma un cactus con tentáculos o algo así, gremlin.

Que no me digas gremlin.


Blair Blair
 

"さあ、往こうか"
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Por su propia dirección acordada, el grupo de Masaki y Ewain avanzaba a paso cauteloso, sin hacer mucho comentario al respecto. Patamon lanzaba miradas furtivas al chico de cabello verde de vez en cuando, mientras éste hacía lo posible para no aumentar la clara aura de incomodidad que estaba sobre ellos en ese momento. Mai había hecho bien al colocar a Ewain, Hanz y Esteban en lugares opuestos de la exploración, pero eso no resolvía los otros problemas internos que estaban surgiendo. Hanz ignorando la existencia de la mitad de la Guild, Raisa y Ewain más ariscos de lo normal, Esteban encerrado en su propio mundo y Mai sintiendo la presión por todo lo que estaba ocurriendo. Suspiró sonoramente, notando una sensación bastante negativa en su pecho que parecía ser una amalgama de otras emociones, obligándose a tragárselas, apresuró un poco el paso hasta estar a la par de Agumon. Lo único que faltaba era también discutir con Ewain u otro, lo cuál solo empeoraría más las cosas. Si Ewain notó aquella breve lucha mental o no, es algo que el japonés nunca supo, puesto que el escocés no hacía comentario alguno al respecto, siquiera por el suspiro.

No habían pasado más de cinco minutos cuando la primera señal de vida salvaje se presentó ante ellos. Una masa de vegetación empezó a moverse a la derecha de ellos haciendo que sus alertas se dispararan. Masaki, que es el que estaba más cerca, sacó de su cinturón el Digiwindow que había recibido en navidad, activándolo para escanear a aquella criatura. La información no tardó en aparecer sobre su pantalla, mostrando datos que iban mucho más allá de lo que un D-arc haría.

- Blossomon, planta, Perfect, Data - Leyó, comparando la imagen de la pantalla con la criatura frente a él. Su cuerpo estaba compuesto principalmente de lianas verdes con espinas, cuatro de ellas acabadas en flores negras con colmillos. Al otro lado de las lianas, una gran flor amarilla con pétalos púrpuras hacía la labor de la cabeza del Digimon, que los miraba con cautela mientras se removía para alejarse lentamente - "A pesar de su extraña apariencia es muy dócil, y debido a su personalidad rara vez aparece frente a otros. Odia las regiones áridas, y siempre habita regiones cerca del agua. Su técnica especial, "Spiral Flower" consiste en lanzar las flores de sus puntas como shuriken, éstas pueden cortar a través de cualquier cosa, sin importar que tan duro sea"

Agumon y Patamon ya se habían puesto en posición con solo observar al Perfect, mientras que Ewain ya estaba formando el anillo de datos en su mano con Chackmon a un lado. Masaki interpuso una mano entre el escocés y el Digimon planta, llamando su atención.

- Esperen, si no nos está atacando no lo ataquemos - Dijo, sin apartar la vista de la flor - Dicen que es dócil, ¿no? Si no la dañamos no nos atacará.

- Esa información es generalizada - Rebatió Ewain casi al instante - No todos son dóciles, y se trata de un Perfect.

Masaki chistó, indicándole a su compañero que siguiera avanzando. Agumon asintió, alejándose poco a poco de la planta. Ewain le siguió de mala gana sin desvanecer el anillo de datos sin embargo, para suerte de ambos, Blossomon se retiró y perdió en la maleza, dejándolos solos de nuevo. El escocés se relajó un poco y desintegró el aro, soltando un comentario por lo bajo que solo Patamon pudo escuchar.

El trayecto por el sendero continuó cerca de media hora más, en la que el grupo no encontró gran cosa que reportar más allá de unos Woodmon vistos a la lejanía. El camino continuaba elevándose hasta que llegaron a lo que podía describirse como la cima de una cordillera. Miraron hacia atrás, observando la costa por la que habían llegado y el bosque donde, vagamente, podían ubicar su campamento. Del otro lado, un gigantesco lago se posaba al pie de la cordillera, rodeado por bosques y vegetación baja y, más allá, lo que parecía ser un segundo lago más pequeño. Aquella vista presentaba buenas noticias al grupo, puesto que tendrían una fuente de agua dulce en caso de emergencias, aunque tendrían que explorarla primero para determinar si era seguro para ellos.

- ¿Qué hacemos? - Preguntó el chico de cabello verde, sorprendiendo levemente al escocés al ser la primera vez que hablaban en un buen rato - ¿Vamos a revisar allá abajo o nos regresamos y lo dejamos para otro día?



Takerudark Takerudark
 

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Por donde lo viera, aquella misión seguía resultándole insulsa y poco llamativa, pues en efecto Raisa no iba con ningún ánimo a cumplir con la encomienda de investigar la isla. Tal vez si entre todos hubieran hablado al respecto, sobre la idea de ir ahí, explorar y entrenar, en lugar de haber soltado la noticia como balde de agua fría sobre ellos, otra cosa sería. Pero no podía hacer nada, ahora estaba en ese lugar desconocido y no había vuelta atrás. Su único consuelo, por así llamarlo, en ese momento es que iba acompañada de Aguilera, lo cual resultaba en lo mismo que andar sola y eso le agradaba.

El albino iba muy atento ante el panorama por el cual transitaban, observando con sus ojos curiosos la vegetación del lugar y los ruidos que a la distancia alcanzaban a escucharse. Belzie también curioseaba por ahí, aunque con un semblante de desinterés bastante remarcado en su rostro, el cual contrastaba con el de su Tamer quien, pese a su inexpresividad innata, daba a demostrar que le interesaba todo lo nuevo que pudieran llegar a encontrarse. La rusa, por otra parte, hacía un vago intento por anotar cosas que veía a su rededor en la libreta que les habían dado. Al final no lograba nada, para ella todo era prácticamente igual, y eso sumado a su nulo interés por cooperar en la misión hizo que guardara el cuaderno hasta que encontrara algo de mayor importancia.

Fue entonces que desvió discretamente su mirada hacia el español a medida que caminaban. Recordó uno de los últimos sucesos relevantes que vivió junto a él, nunca habían platicado después de su encuentro en el Templo de la Luz y las pocas veces que se vieron fue para atender cosas relevantes a la guild o a hacerse cargo del problema que se suscitó en el Pueblo Industrial. Pero de ahí en más no había sabido nada de él y, de hecho, la sorpresa le llegó cuando supo que el menor había reclamado uno de los Spirits tiempo después de su experiencia en la Citadela.

No supe nada de ustedes después de lo ocurrido en el templo —pronunció para hacerse escuchar, llamando la atención de ambos, aunque más que nada fue el diablillo quien volteó a verla. — Pero veo que algo más los llamó.

Al final encontramos un pilar en el templo de la luz, pero nada ocurrió y regresamos de nuevo a Holy Angel Citadel —explicó Impmon, rememorando la extraña desaparición del templo una vez completaron en viaje en su interior. Elevó su mirada para toparse con la de Nóvikova. — Aunque al parecer ustedes vivieron algo distinto —enfatizó, haciendo alusión a la silenciosa presencia que ahora acompañaba a la fémina.

Tras salir del templo, ¿qué les pasó? —esta vez la pregunta fue formulada por Gabumon, misma que su homólogo decidió responder al ver que Esteban seguía muy ensimismado en lo suyo.

Regresamos a Star City con la intención de tomar el barco de vuelta a File —comentó, cruzando ambos brazos despreocupadamente detrás de su nuca. — Cuando nuevamente algo llamó a Esteban a través del D-Scanner. Era el mismo mensaje que la primera vez, pero en esa ocasión hizo que nos dirigiéramos al Bosque de las Pesadillas.

Y supongo que ahí encontraron el templo de la oscuridad —aseveró el lobo, ganándose un asentimiento de parte del demonio.

Aunque... ocurrió algo curioso —mencionó — alguien más había sido llamado, tal y como sucedió con Raisa —alzó sus orbes y vio a la aludida.

¿Quién fue?

Creo que lo conoces, estuvo en tu cumpleaños —la tenue voz del albino se hizo escuchar, tomando a todos por sorpresa, pues aunque Aguilera seguía en lo suyo, admirando la vegetación a su alrededor, estaba muy atento a la conversación que sus compañeros llevaban a cabo. Dicho esto, la rusa arqueó una ceja y comenzó a recordar los rostros de todos los que habían asistido a su fiesta. — El chico del perro, eh... Labramon me parece que se llama —sintió un ligero escalofrío al recordar al can, pero nuevamente volvió a lo suyo.

¿Tarik? —se le salió decirlo en un murmullo.

Sí, ese sujeto. Nos acompañó por un rato dentro del templo, luego no supimos qué le pasó —dijo Belzie un tanto despreocupado.

El par siguió explorando el entorno y eventualmente le pidieron la libreta a la rubia para ellos hacer sus propias anotaciones sobre la flora del lugar. Sin embargo, Raisa se abstrajo en otros pensamientos que para ella resultaban más importantes. Scool había ido a uno de los templos, ¿y nunca se lo dijo? Un nudo en el estómago se le formó en cuanto pensó que el rumano quizás no le tenía tanta confianza como ella creía, pues supondría que algo así se lo contaría. Aunque, por otra parte, ella nunca le había contado su secreto, nunca le contó acerca de su vivencia en el templo de la luz ni de que ahora compartía cuerpo con uno de los espíritus legendarios.

Con ese pensamiento en mente, no tenía nada que reclamarle a Scool, además ¿por qué motivo lo haría? No era como si existiera algo más "formal" entre ellos, al menos no por ahora. ¿Existiría algo en un futuro? ¿En qué estaba pensando? Ya comenzaba a divagar mientras caminaban por aquella especie de selva, sin ningún rastro de algún habitante mas que ellos. No obstante, el no saber que el de cabellos platinados también había sido llamado a uno de los templos de la leyenda le causaba cierto ruido, después de todo se habían visto en varias ocasiones recientes y nunca le dijo o hizo mención de nada. Aunque lo mismo aplicaba a ella. Si no le había dicho nada era por esa tonta "norma" de no contar nada de los Juttoushi a nadie, ni siquiera al mismo James que era parte de Gungnir y no se le permitía saberlo plenamente. Pronto su semblante angustiado cambió a uno molesto. Si ellos, refiriéndose a la líder y su novio, no habían tenido el reparo de contarles a ellos sobre sus preocupaciones, riesgo que cargaban en sus hombros y sobre todo acerca de la misión, tampoco tendría la mínima atención en fijarse a quien le contaba sus cosas, después de todo Tarik era alguien muy cercano a ella. Y si, finalmente lo reconocía.

En medio de sus cavilaciones un rugido ensordecedor hizo que despertara y se pusiera en alerta, al igual que Esteban y los Digimon, quienes en un acto reflejo procedieron a agacharse levemente, temiendo ser vistos por lo que fuera que hubiera emitido aquel sonido. Elevaron sua miradas en el momento en que una cabeza roja se asomó por encima de las palmeras, masticando quien sabe que entre sus fauces, con aquello supusieron que se trataba de la presa del día. El albino se apresuró a tomar su DigiWindow entre sus manos y, aún escondido tras unos helechos casi al ras del suelo, comenzó a verificar la información del Digimon.

DoruGuremon, Digimon Bestia Dragón, nivel Perfecto y portador natural del Anticuerpo-X —comenzó a leer en voz baja. Aunque a Raisa no le fue necesaria aquella información cuando vio la enorme semejanza entre esa creatura y otra de tonalidad negra que ya había enfrentado en el pasado. Sin embargo, no mencionó nada y dejó que el menor continuara leyendo. — Un masivo Digimon cuya forma fue liberada a través de la interfaz en su frente por la data de la potente fuerza de vital de la bestia legendaria, que dormía dentro de lo más profundo de su DigiCore, y que tiene el alias de "Enemigo Final".

Gabumon —llamó la fémina, acercándose al oído de su compañero — ¿es la forma "normal" del Dex, verdad? —el lobo asintió y Nóvikova procedió a examinarlo mientras el dragón carmín oteaba el ambiente y removía con su hocico níveo la maleza sobre los árboles. Era un Digimon colosal, tal y como lo recordaba del compañero de Knight, solo que en su caso era un dragón completamente negro, con alas de una tonalidad color sangre, cubierto de partes metálicas y un casco cubriendo su visión. Pero este DoruGuremon se veía más natural y vivo, con sus colores rojo rubí y blanco puro, unas majestuosas alas plateadas y una gema escarlata que adornaba su frente.

De pronto, el Digimon pareció avistar algo a lo lejos, irguiendo la cabeza para mirar al horizonte y así agitar con violencia sus alas. El dragón emprendió el vuelo, arrastrando consigo un vendaval producto de sus alas y así finalmente desapareció de la vista de Gungnir. Se reincoporaron en sus posiciones y miraron perplejos la dirección por la cual se había ido. Repentinamente la rubia tomó la libreta de las manos del español y comenzó a hacer breves explicaciones, incluyendo el hecho de que ese DoruGuremon parecía vivir solo en la isla, sin manada o alguien a quien rendirle cuentas. Un cazador nato y solitario. Tras un breve intercambio de palabras decidieron reanudar su caminata, ahora mucho más precavidos que antes por si llegaban a ser sorprendidos por otro salvaje.

No obstante, tras unos minutos de recorrido, se encontraron con una planicie escasa de árboles, prácticamente a la intemperie y con arbustos y rocas rodeando la zona creando un círculo. Ahí fue en donde lograron visualizar su primer encuentro con una manada que al parecer viajaba junta. Se trataba de alguna especie de anquilosaurio digital, cubierto por una dura piel amarilla-dorada, mientras en la punta de su cola exhibía una esfera puntiaguda. Esteban procedió a analizar su información, revelando así que se trataba de un Digimon Adult llamado Ankylomon, los cuales eran hervíboros y, como resultado, no eran seres violentos, pero si podían ser o muy tímidos o muy valientes. Raisa recordó haber conocido a uno en el pasado en la Sabana Engrane, pero nunca había presenciado la numerosa cantidad como la que había frente a sus ojos, pues en total eran unos quince de la misma especie. La rubia volvió a apuntar algo en el cuaderno, seguramente lo que habían descubierto sobre esos Digimon que aparentemente se transportaban en mañada. Los Ankylomon siguieron alimentándose de la vegetación del lugar a medida que el grupo continuaba su camino, pues a pesar de ser aparentemente pacíficos y tranquilos, no quisieron correr el riesgo de asustarlos o sorprenderlos con sus presencias, ya que seguramente nunca habían visto a un humano en esa isla. Fue así como bordearon esa área del bosque, cuidando de no ser vistos por la manada y continuando así su recorrido.


Leo... se solicita tu presencia en la isla, thaaaanks :>_>: (conver random con lucecita y sombrita porque yolo)
 

スパークル
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El par siguió caminando mientras observaban con algo más de atención sus alrededores, parecía que tras el encuentro con aquellos digimon ambos se habían enfocado un poco más en la tarea. Los ojos de Hanz se movían con despreocupación a medida que evitaba unas cuantas ramas en el suelo que tenían una forma extraña, como si hubieran intentado salir del suelo, aquello no fue evadido por el azulino que cayó al suelo de bruces tras tropezarse.

¿Estás bien? — Mai alzó la duda al ponerse en cuclillas, extendiendo su mano para ayudar al digimon, éste se sonrojó y se reincorporó rápidamente con una inmensa sonrisa en su rostro.
¡Sí! — Exclamó con energía, luego miró hacia lo que fuera que lo había hecho tropezar, notando que debajo de unas hojas una rama se movió. Luego una raíz salió a flote desparramando tierra hacia los lados y finalmente un gruñido se hizo audible, alertando al par de tamers que rápidamente siguieron el rumbo de aquella raíz que se movía lentamente, como aletargada.
Jyureimon, salgan de aquí antes de que use la neblina. — Informó rápidamente el guerrero del trueno, apareciendo a espaldas del alemán y hablando con fuerza, a sabiendas de que la líder de Gungnir también podía escucharlo. El grupo asintió, rápidamente Z’ev se ocultó entre los brazos de Hitomi mientras que el quintento comenzaba a avanzar en otra dirección, intentando salir del área de alcance del recién despierto Jyureimon. El árbol levantó algunas ramas atentando con entorpecer el andar de Gungnir, mostrándose algo molesto por haber sido interrumpido en su sueño.

Ambos semi-atletas(?) saltaron para evadir el impedimento y continuaron con su carrera seguidos por los child, perdiendo de vista al perfect tras unos largos casi diez minutos de carrera. El dúo se detuvo, apoyándose en las rodillas para recuperar el aliento y ubicarse, a causa de haber corrido de esa forma para evitar al árbol prácticamente ni se fijaron el rumbo que habían tomado y muy seguramente habían salido del área que, en teoría, iban a explorar.

Demonios…
¿Por qué no lo enfrentamos? Podíamos ganar. — Aseveró el león, ganándose una mirada medianamente intensa por parte de su tamer.
No se trata de venir a pelear con ellos, estamos investigando. — Respondió la pelirroja, pasando el dorso de una de sus manos por la frente para limpiarse un poco el sudor que había allí, Hanz la miró por un efímero momento.
Gremlin, ¿Hacia dónde? Tú nos sacaste del camino.
¿Yo? Si te estaba siguiendo a ti, jackass. — Terminó la frase con una palabra en un idioma que Von Kaulitz no entendía, cosa que ella desconocía. Ambos miraron en distintas direcciones, en un intento ligeramente fallido para ubicarse.
Tch.Regresemos por donde vinimos entonces — Dijo de pronto Hanz, sin embargo, los espíritus se hicieron presentes apenas él comentó aquello y la japonesa se percató de algo: una neblina muy espesa los había rodeado repentinamente.
Va a atacar. — Afirmó el hada, Vmon y Coronamon se pusieron frente a sus respectivos tamer, Mai chistó la lengua con cierta ansiedad, realmente no estaban ahí para pelear, pero estaban al tanto de que los digimon en el área eran salvajes y que ese tipo de cosas podrían suceder.


M Maiku
 

Maiku

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Inmediatamente una luz envolvió los cuerpos de los seres digitales, quienes aumentaron drásticamente su tamaño y se transformaron en su versión Adult. ExVeemon tomó en brazos a su tamer, mientras que Firamon se encargó de morder la playera de la suya y, bruscamente, lanzarla hacia el aire para que se montara en un salto. En el aire, ambos digimon observaron con mal rostro cómo una lluvia de cerezas mutilaba el suelo bajo sus pies y que la niebla ilusoria del árbol se extendía lo suficiente como para no poder localizarlo. Sin embargo, ninguno de los cuatro iba a perder la compostura por ese pequeño detalle y bastó un cruce de miradas para que pudieran entenderse lo suficiente. Von Kaulitz hizo aparecer un anillo de datos alrededor de su puño, recorriendo el mismo sobre el canalizador en su muñeca izquierda, para luego dar paso a que la misma data lo envolviera a él. Eventualmente su compañero digital lo soltó, de manera que la evolución se completara sin dilaciones, dejando a Blitzmon flotar en el aire gracias a su campo electromagnético. Guerrero del trueno y dragón se sonrieron antes de lanzarse hacia la espesa capa de lo desconocido, dejando a Hitomi en el aire junto a su compañero.

El trío fanfarrón de Gungnir se desplazó a través de la bruma en busca de su objetivo, deteniéndose violentamente al recibir una nueva lluvia de cerezas, las que pudieron evitar luego de unos segundos de ataques al aire. Tuvieron que adoptar nuevas maniobras evasivas cuando unas raíces se elevaron con la intención de golpearlos, suerte para ellos que últimamente habían estado entrenando su velocidad y trabajo en equipo, pues de otro modo habrían terminado aplastados contra el suelo. Otra lluvia los hizo retomar altura y el guerrero del trueno gruñó.

Este árbol mohoso hace bien en esconderse —musitó—, porque si lo veo voy a reventarle cada astilla en su puto cuerpo.

Hanz, concéntrate —el dragón agudizó sus sentidos.

Sí, primate —habló ahora Blitz—. Debemos ganarle tiempo a tu gremlin favorito.

Su nombre es Mai —intervino el dragón con tono heroico— y no se hablen en voz alta. Da miedo.

Decidieron omitir la conversación cuando una nueva lluvia de cerezos intentó noquearlos, cayendo en picada hacia el suelo mientras se entrelazaban en formación espiral. Entonces recordaron un entrenamiento que habían tenido, de hecho, el primero que hicieron juntos como equipo tras el Templo del Trueno. Blitz empezó a lanzar relámpagos a lo loco mientras caía, omitiendo decir el nombre de la guild cada vez que concentraba la energía su ataque, consciente de que si Mai lo oía no los dejaría en paz el resto de su vida. Por otro lado, el ser azulino se encargó de lanzar bolas de flamas y uno que otro rayo desde su tatuaje. De esta manera, neutralizaron otra balacera de frutos y por mera suerte dieron con el Perfect, quien se quejó audiblemente por haber recibido llamas en sus hojas y se preocupaba de apagarlas. Jyureimon amainó la neblina, mirando con mala cara al parcito que había osado quemarle sus preciadas hojas, pero no musitó ni una sola palabra, como si no supiera hablar o no tuviera la confianza para hacerlo con libertad.

Lamentablemente para el roble añejado, la líder de Gungnir no había estado jugando todo el tiempo que le compraron sus compañeros y pronto Flaremon apareció envuelto en la armadura de MagnaGarurumon y un aura aterradora que el azabache reconoció como Powerful Will. Claramente las explosiones que se generaron segundos después dejaron al enemigo noqueado y, sin mediar palabra, los exploradores volvieron a sus estados Child y humano respectivamente para echarse a correr por donde supuestamente habían venido. Lo que ninguno de los dos sabía, era que estaban caminando en la dirección paralela y se estaban acercando peligrosamente a la costa de la isla, momento en que las nubes empezaron a teñirse de negro.

Hacemos un gran equipo —soltó Vee.

No hacemos equipos con gremlins —le respondió su tamer—, solo con leones y hadas nudistas.

¿A quién llamas nudista? —Fairymon habló desde su brazalete correspondiente.

No le digas esas cosas, a algunos nos gusta que muestre carne —gruñó el otro brazalete.

Bueno, bueno, retracto lo dicho. Excepto lo del gremlin.

No tienes remedio —suspiró Mai.

I don’t remember that tree —interrumpió Coronamon, observando un ente natural de hojas peculiares y frutos muy distintivos. El germano no tardó en sacarle una foto, mientras que los demás hacían memoria para ver si en la carrera se habían cruzado con él o no—. Mai, creo que nos perdimos —susurró a su oído, con preocupación.

Tal vez deberíamos devolvernos unos pasos, para ver si encontramos algo que nos guíe al campamento —dijo Hitomi en voz alta como respuesta— ¿les parece? —entonces sonó un trueno y unas gotas empezaron a caer con delicadeza, dándoles tiempo suficiente para tomar refugio bajo el árbol curioso, momento en que empezó el diluvio.

Genial —se sentó Hanz contra el tronco—. Ahora tendré que dormir con la novia de mi amigo.

¿Q-qué demonios estás diciendo, imbécil?

¿Al menos trajiste condones? —una bofetada obtuvo como respuesta— Veo que no.

Tenemos que volver al campamento —fue todo lo que dijo Mai, observando el horizonte y abrazando sus rodillas tras sentarse junto al alemán. Poco a poco, su mente se despejó observando la lluvia caer, encontrando una extraña relajación en aquel fenómeno natural.

Blair Blair ¿Secreto en la montaña? xD
Dale de nuevo y llegamos al campamento, así esperamos al resto con la cena lista (?)
Kira Kira Takerudark Takerudark Masaru Masaru Leo... se puso a llover, bitches, mojense la ropita 8D y luego ya juntemonos en el campamento, que con suerte va un día de exploración.
 

Esposo Canon de Hoppie
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El peliazul se mostró pensativo durante algunos minutos hasta que logró responder el cuestionamiento del japonés. Explicó que tenía algo que le gustaría probar y que no había tenido la oportunidad de hacerlo, por lo que terminaron tomando el camino en dirección al lago para poder investigarlo más a fondo. Masaki le preguntó con interés qué era lo que tenía en mente y Ewain simplemente sacó su D-Terminal para mostrarle su más nueva adquisición en lo que respectaba a Digimentals. El peliverde tomó el aparato y observó con cuidado, viendo cómo había algo distinto en la pantalla del PDA: había un digimental de sinceridad en él. Volteó un poco extrañado a ver a su compañero y éste le explicó que, según había leído, Patamon podía evolucionar a un Digimon marino con ese objeto, perfecto para la ocasión y para investigar debajo de la tierra. Pasaron los minutos y llegaron finalmente a la orilla del lago sin haber divisado algún nuevo Digimon para anotar en sus libretas.

Mientras tú investigas abajo, yo haré guardia aquí arriba y veré los alrededores.

El escocés asintió y colocó su mochila en el suelo para sacar luego unos cuantos artículos. Antes de hacer otro movimiento, alzó su D-3 para lograr la evolución deseada y Patamon se vio envuelto en una luz cegadora, modificando su morfología hasta tomar la apariencia de una mantarraya que flotaba en el suelo. Nakai se acercó y apuntó hacia el nuevo Digimon con su Digiwindow para obtener información de éste, pero no fue tanta como esperaba pues aunque le dio los ataques, atributos e información general, no hubo una descripción detallada de la especie. La libreta junto con la pluma, el Digiwindow y aparatos varios con excepción de su Digivice, los terminó guardando en su Keychain y lo puso en su cinturón multiusos, listo para partir.

Sin perder más el tiempo, Ewain dejó su mochila a cargo de su compañero y se desnudó hasta dejar su torso al aire completamente, dejando sus pantalones para evitar andar por ahí en ropa interior y se colocó tanto los goggles como la máscara de buceo. Alzó el dedo para indicarle a Masaki que todo estaba bien y se tiró al agua sin pensarlo dos veces. Su compañero digital le siguió el paso aunque con más delicadeza y los dos desaparecieron en las profundidades del lago. Un espasmo golpeó de pronto a Ewain al sentir que el agua fría se colaba por todas partes en su cuerpo, pero solamente bastaron unos cuantos segundos para que éste se acostumbrara al nuevo ambiente y a la respiración por la máscara. Admitía que si hubiera sido una simple respiración por la boca le costaría más trabajo, pero gracias a que la máscara se ajustaba hasta su nariz fue capaz de adaptarse rápido. Tomó del cuerpo a su compañero digital y se dejó guiar por éste mientras bajaban más y más por las profundidades. No fue necesario llevar una linterna para poder observar lo que había fuera de ahí, pues el mismo sol penetraba sin problemas en el claro de agua y algunas piedras reflejaban la luz por las propiedades del mineral del cual estaban hechos. A unos escasos metros de ellos, Ewain logró distinguir entre el agua una especie de Digimon que se les acercaba velozmente, mas Mantaraymon no hizo movimiento alguno para evitarlo pues ya sabía que ese Digimon era pacífico. Se trataba de un Rukamon, quien felizmente cortó los metros que los distanciaban y rodeó de manera excitada al humano y a su Digimon. Wilson estaba sorprendido, pero en un acto de confianza se soltó de su compañero y estiró la mano para poder tocar al delfín, quien se acercó y sin oponer resistencia dejó que hiciera contacto su piel con la del escocés. Varios Rokumon aparecieron luego de esto, dejando ver claro que viajaban en grupo, todos fascinados por ver un humano ahí y jugaron un poco con él durante unos minutos, pero llegó un momento en el que Ewain tuvo que despedirse de ellos y tomar de nueva cuenta a Mantaraymon para seguir con su camino. La mantarraya nadó rápidamente por la periferia interior del lago en búsqueda de algún túnel que pudieran explorar o algo que llamara su atención, además de las típicas algas pero no encontraron nada de provecho. Otros Digimon acuáticos aparecieron por los alrededores, entre los que destacaron unos cuantos Orcamon y unos Archelomon. Ninguno de estos Digimon eran conocidos para el europeo, ni siquiera los delfines, pero guardó perfectamente en su memoria la forma de estos seres para buscar posteriormente más información de ellos. La ventaja es que, si bien no eran juguetones como el primer ser acuático con el que se cruzaron, al menos eran tranquilos y no se mostraban agresivos ante la presencia de extraños en su hábitat natural. Mantaraymon fue quien logró divisar más abajo un pequeño túnel que se abría paso entre tanta alga y decidió dirigir hacia allá a su Tamer para que pudieran investigar u poco más. Nadaron y se metieron en dicha apertura hasta que lograron subir a una superficie donde era posible respirar: una pequeña cueva marina. Ewain se soltó de su compañero y subió a tierra firme, quitándose tanto la máscara como los goggles para poder ver mejor. No era tan grande la cueva, pero al menos era lo suficientemente espaciosa para que el escocés y su compañero digital se pudieran mover libremente en esa “superficie”. Notó que ahí la luz solar no llegaba a falta de las piedras y una exposición directa a los rayos ultravioletas, así que de su Keychain sacó una linterna que puso en medio de la cueva, apuntando hacia arriba, con el objetivo de poner iluminar mejor el lugar.

¿Pudiste reconocer a algunos de los Digimon que vimos, Mantaraymon? —preguntó Ewain a su compañero pero éste negó, no conocía a ninguno de los que se habían acercado— ¿Y por qué no huiste cuando el delfín se acercó?

No me lo preguntes, la verdad es que simplemente no creí que nos fuera a hacer daño.

Era extraña la contestación que le había dado el Digimon acuático a su Tamer, pero si conociera los delfines del mundo humano diría que eso reafirmaba su pequeña corazonada acerca de que no les harían ningún tipo de daño. El chico se sentó a la orilla de la cueva, donde terminaba la tierra y comenzaba la zona acuática y metió cuidadosamente sus pies para relajarse un poco. Antes de que Mataraymon pudiera reclamarle el no estar haciendo nada, Ewain tomó su Keychain y sacó su libreta y pluma. Respiró un poco y se dispuso a relatar todo lo recién visto en papel, desde los Digimon encontrados como las piedras interesantes que estaban en todo el lago y que reflejaban la luz solar. No olvidó redactar sobre la cueva y la cantidad enorme de algas, y de pasó dibujó unos cuantos bocetos de los pequeños seres digitales que se había encontrado así como los otros más grandes. El objetivo de la misión, aparentemente, era explorar así que era importante escribir todo. Se levantó y caminó con cuidado por toda la cueva pero no logró encontrar rastro de algo importante, ni siquiera de uno que otro dibujo como había sido en el Bosque Amida con respecto a los Juttoushis. Y pensando en eso, Ewain notó que Chackmon no se había presentado en un buen rato aunque no le daba tanta importancia, ya aparecería cuando él lo sintiera necesario. Terminó de apuntar lo visto y una vez terminado, guardó todo en su aparato digital y tomó el camino de regreso con Mantaraymon. El Digimon acuático se fijó a ver si habían algunas otras aberturas como en la que habían entrado pero esa fue la única que habían logrado ver. Ewain creía que si había una cueva de ese tipo, bien podría haber un túnel hacia otro lugar o que conectara directamente con el segundo lago que habían visto más lejos, pero eso sería exploración para otro día. El sol se estaba escondiendo, aunque más que un atardecer parecía que simplemente estaba nublado ya que las piedras no reflejaban la luz solar con la misma intensidad. Mantaraymon subió con cuidado para no lastimar a su Tamer, no sin antes dejar que tomara una muestra de las piedras, hasta que lograron salir del lago.

Esos fueron unos 30 minutos largos —exhaló un poco despreocupado Agumon—. ¿Encontraron algo?

Sí, logramos llegar una cueva marina pero no tenía más camino y unos cuantos Digimon se nos cruzaron, algunos muy simpáticos —se levantó con sus manos para tocar tierra firme mientras la mantarraya volvía a su forma original—. Y algo más —estiró su mano para mostrarle la piedra—, esta roca refleja la luz del sol de alguna manera, no tuve problemas en absoluto para ver abajo en el lago. Diría que son unos 100 metros de profundidad.

Perfecto, yo encontré unas cuantas especies más que no me sorprenden de ver aquí, pero eso fue todo —señaló su cuaderno y lo guardó al tiempo que su compañero comenzaba a secarse gracias a las técnicas aéreas de Patamon—. Creo que deberíamos volver, nos alejamos un poco y parece que lloverá dentro de poco.

Los cuatro voltearon hacia el cielo y vieron como las nubes, amenazadoramente, se empezaron a volver más y más negras hasta que bloquearon completamente el sol. El viento comenzó a soplar de manera más fuerte, definitivamente se acercaba una tormenta así que sin perder el tiempo, todos tomaron sus cosas y emprendieron el camino de vuelta al campamento. No era de extrañar que a medio camino la lluvia empezara a caer de una manera relajante. Todo era perfecto en ese momento, pues el agua había logrado hacer que los pocos Digimon que habían encontrado de camino hacia el lago se refugiaran así que no se detuvieron tanto tiempo en el trayecto de vuelta aunque eso era algo que anhelaba Nakai, no todos los días podían estar metidos en la naturaleza, pero no metió presión pues tendrían más días para disfrutar de ello. No obstante, la tensión volvió a hacerse presente y Ewain sintió necesario romperla de alguna forma y sólo pudo disculparse por todo lo que había sucedido anteriormente.

Escucha, Masaki —se detuvo al tiempo que también cesó su avance su compañero, volteándose para escuchar lo que tenía que decir el escocés—. He querido disculparme en este tiempo pero no sé muy bien cómo hacerlo, además de que soy muy orgulloso para ello —dijo lo último con los dientes tan apretados que fue difícil entenderle, pero de cualquier forma el peliverde fue capaz de captar el mensaje—. Realmente lo siento.

Lo hecho, hecho está —respondió sin tapujos el japonés—. Es una tontería todo esto que está pasando, pero creo que ya habrá momento de arreglarlo. Todo a su debido momento.

Dicho esto, se emprendió de nuevo el trayecto pero de una manera un poco más llevadera. Patamon y Agumon platicaban tranquilamente mientras el primero descansaba sobre la cabeza del segundo. En poco tiempo lograron llegar hasta el campamento donde todos ya se encontraban reunidos e intercambiaban la distinta información que habían obtenido. Mai se acercó hasta su novio y le dio un pequeño beso de bienvenida, para posteriormente arrastrar a los recién llegados a la plática que, como era su costumbre, estaba llena de tensión y silencios incómodos.

Bueno, creo que hemos conseguido suficiente información por hoy. Deberíamos centrarnos en comer y descansar, especialmente porque no hicimos una buena comida desde el barco —la japonesa se dirigió a todos pero específicamente a Ewain y Raisa por la parte de la comida. Entendieron la indirecta y fueron a ver qué era lo que podían hacer de cena sin siquiera dirigirse la palabra.

¿Crees que mañana sea ya bueno que empecemos el entrenamiento? —preguntó Nakai a su novia. Los espíritus de ambos chicos aparecieron a sus espaldas para escuchar mejor la conversación.

Pensaba que el entrenamiento ya había comenzado —interrumpió Agnimon en el momento en el que la aludida iba a responderle a su pareja. Ella asintió, el guerrero del fuego había entendido que el entrenamiento empezaba desde el primer día, poniendo a prueba la resistencia física de todos. Normal que nadie lo notara en ese momento, era solamente el primero de muchos días ahí, pero eventualmente lo iban a resentir.


Blair Blair Masaru Masaru Kira Kira M Maiku Leo... listo, nos reuní a todos ya en el campamento hacia el atardecer/anochecer. Lo que sigue es disfrutar la cena (la pueden saltar sin problemas, de hecho recomendaría eso) y ya, pensaba que al día siguiente finalmente comenzara el entrenamiento como tal con el uso de los Juttoushis. Me pido a Kira (Raisa) para eso si nos volvemos a separar en parejas (que es lo que yo recomendaría de nuevo). Y ya, el que sigue puede definir quién duerme en cada tienda de campaña o si son individuales (?)
 
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Maiku

Mr. Nobody
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La mañana siguiente despertaron bastante temprano por culpa de los Juttoushi, quienes se habían tomado bastante en serio el tema del entrenamiento gracias a Agnimon. Ninguno dijo muchas palabras cuando se acercaron a los restos de la cena para prepararse un desayuno improvisado, repitiendo el silencio incómodo que embargó la mesa el día anterior cuando terminaron de compartir la información obtenida. Contra todo pronóstico, los ánimos de Mai y de Ewain parecían estar más arriba que antes, lo que se denotaba en cómo comían e intercambiaban breves comentarios con sus acompañantes digitales. Por otro lado, Hanz y Raisa mantenían su expresión de indiferencia hacia el resto, enfatizándose específicamente en ciertas personas presentes. Masaki suspiró con la situación y se levantó hacia la carpa que estaba compartiendo con su novia, para preparar las cosas que llevaría consigo ese día. Ordenó en su mochila unas cuantas cosas que era necesario tener a mano, mientras que pensaba sobre cuál sería el movimiento más inteligente para proseguir con la exploración. Revisó su Keychain para ver que todo estuviera en orden y entonces sintió la presencia de otra persona tras de sí, volteándose con una sonrisa afable. Hitomi lo observaba con cierto interés, uno que logró identificar sin ningún problema.

¿Cuál es tu plan? —soltó ella, yendo directamente al grano.

No creo que sea bueno separarnos en parejas, como ayer —respondió—. La idea es unir al grupo, no lo contrario, aunque no sé si sea buen tiempo.

No, no lo es —caminó la pelirroja y se sentó junto a él, empezando a ordenar sus propias cosas—, pero concuerdo. Además, no sabemos qué otra clase de digimon hay allá afuera, es demasiado peligroso —repasó en su mente la batalla vivida junto a Hanz, así como la suerte que tuvieron de que fuera un Jyureimon salvaje quien los atacara y no un montón de ellos. Ganaron fácil gracias al poder numérico, pero algo no le gustaba a la joven y era el hecho de que muchos seres digitales avistados por el grupo se trasladaban en manada. Eso no sería una sorpresa si se tratara de seres de nivel bajo, pues compensarían su falta de fuerzas con ello, pero de momento todos los grupos habían sido de Adult—. Tengo una idea.

Ninguno de los japoneses se sorprendió, cuando salieron de su tienda de campaña para hablar con los demás. Los seres digitales se encontraban correteando por aquí y por allá, siendo liderados por Coronamon, quien gritaba un montón de cosas inentendibles sobre policías y ladrones. El resto simplemente se encontraba separado, por la distancia que más les permitía el campamento, revisando sus propias anotaciones del viaje o quién sabe qué. Al notar su presencia, los cuatro levantaron la mirada hacia la pareja y estos hicieron un gesto para que se acercaran a conversar. Sin embargo, en ese mismo momento un rugido se escuchó como un eco, por todo el lugar. Inmediatamente los seres digitales corrieron en dirección a sus tamers y se pusieron en marcha, mientras que los Juttoushi se materializaron a las espaldas del grupo para ampliar su campo de visión. Hubo unos pequeños temblores y, aquellos de audición más aguda, pudieron sentir cómo unos árboles caían a lo lejos.

Aguardaron unos minutos más antes de romper la formación, pues el sonido fue paulatinamente perdiéndose en la nada. Hubo un silencio incómodo en el que todos los que se encontraban peleados intercambiaron miradas, para luego alejarse discretamente y volver su atención hacia la líder de Gungnir. Ella tomó una posición algo solemne antes de soltar la bomba.

Nos dividiremos en tríos, esta vez —anunció—. Un grupo irá conmigo a investigar de qué trató eso que acabamos de oír, mientras que el otro grupo se dirigirá al extremo contrario de la isla para investigar el supuesto volcán inactivo.

Asumo que tú irás a buscar al digimon misterioso —espetó la rusa, rodando los ojos cuando obtuvo una afirmación como respuesta.

Tú y Ewain irán conmigo, mientras que Hanz y Esteban acompañarán a Masaki hacia el volcán —hizo oídos sordos a las quejas que siguieron, absolutamente todos los presentes tuvieron algo qué decir. La rubia no tardó en retirarse para no tener que escuchar al escocés quejarse o soportar a su supuesta mejor amiga forzarla a hacer algo que no quisiera, mientras que el alemán terminó por secuestrar al japonés antes de que se pusiera a llorar por no ir con Mai.

Espero que te comportes —soltó Nakai a Hanz cuando este lo soltó, por fin.

No sé de qué hablas —sonrió con cierto desdén en su mirada, la que se enfocaba precisamente en el español.


Listo, ya es hora de apretar el acelerador. Nos dividí en tríos y la idea es que antes del fin de esta semana tengamos esta exploración lista y ojalá mucho drama dando vueltas xD Blair Blair haz lo que conversamos en un flashback ~
Kira Kira Takerudark Takerudark Masaru Masaru Leo...


Cruz roja: Donde desembarcamos
Flecha roja: Camino a campamento
Cuadrado pequeño rojo: Campamento
Flechas rosadas: Exploraciones en pareja (Lago, planicie y bosque primordialmente)
Cuadrado D: Donde iría el grupo de Mai, Raisa y Ewain. Ya quiero ver qué encuentran y cómo jiji
Cuadrado Varonil: Donde iría el grupo de Masaki, Hanz y Esteban.
 

"さあ、往こうか"
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Afortunadamente para el japonés, aquella formación de grupo no era tan problemática como había pensado en primera instancia. El trío de humanos caminaba en silencio por el bosque en la dirección general en la que estaba la montaña que, creían, era un volcán. Esteban se encontraba encerrado en su propio mundo observando los alrededores mientras tomaba anotaciones, mientras que Hanz estaba haciendo un trabajo esplendido en tratar al español como una parte más de la escenografía, ignorándolo olímpicamente mientras continuaba su trayecto. Si, era una atmósfera incómoda para el japonés y aquel sentimiento negativo que había tenido el día anterior con Ewain estaba volviendo a aflorar más rápido que antes. Respiró profundo para relajar su mente y apresuró un poco el paso para adelantarse en la marcha, acto que fue notado por Agumon, que simplemente se acercó más a su Tamer sin comentar nada más.

- Deberíamos empezar el entrenamiento de hoy - Comentó Agnimon, materializándose detrás de su portador - La idea era practicar con las evoluciones, y no se hará si no las usan.

Si bien Masaki no hizo comentario, alguna parte de él comprendía que Agnimon estaba diciendo eso en un intento de distraerlo y calmar los ánimos. Suspiró y esbozó una ligera sonrisa, sin embargo fue Löwemon el que tuvo la oportunidad de contestar primero.

- El camino es largo y no sabemos cuando habrá peligros - Recordó - Sería mejor guardar las evoluciones mientras estemos en territorio desconocido.

Los Digimon presentes se mostraron de acuerdo a esto, mientras que Esteban murmuró algo para sí y Hanz se encogió de hombros. El guerrero del fuego simplemente asintió y volvió a desvanecerse, dejando al grupo por su cuenta. El trayecto continuó unos veinte minutos más por terreno irregular, hasta que el grupo finalmente se detuvo unos momentos para descansar. Cada quien tomó su lado y se dedicó a sus propios asuntos manteniendo el mismo ambiente abrumador de siempre, uno que el japonés no sabía como intentar romper, ya que ninguno de sus compañeros parecía estar dispuesto a reconocer siquiera la existencia del otro. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de unas pisadas, las cuales se estaban haciendo cada vez más cercanas.

- ¿El tipo de hace rato? - Preguntó V-mon al aire, poniéndose en guardia - Creí que estaría hacia el otro lado, adonde se fueron las chicas.

- Podría ser otro - Comentó Belzie - Hay demasiados Digimon grandes aquí.

No les tomó mucho tiempo descubrir al propietario de aquellos ruidos. Un colosal Digimon se abrió paso por unos árboles cercanos, derribándolos en el proceso. A simple vista podía identificarse como un Greymon, sin embargo este difería de las características que los presentes conocían y el alemán había descrito el día anterior. Aquel dinosaurio tenía el color de piel similar, sin embargo era un tanto más delgado que su contraparte, y tenía lo que parecía ser un cañón en la punta de su cola, además de piezas metálicas en su casco. Si tuvieran que describirlo, el Digimon era más cercano a GeoGreymon, pero con una apariencia más salvaje. El reptil fijó su mirada en el grupo y gruñó, cargando contra ellos inmediatamente. Los miembros de Gungnir se dispersaron al instante, dejando que el depredador se estrellara de frente contra un árbol y lo quebrara en dos. Sin embargo, aquel golpe no pareció mermar sus movimientos, puesto que el lagarto empezó a buscar con la mirada y su olfato a las presas que acababa de conseguir.

- Greymon, Tiranosaurio, Adult, ¿Unknown? - Leyó el japonés de su DigiWindows, sorprendiéndose ante el último dato. Era la primera vez que veía un Digimon con atributo desconocido - Una subespecie de Greymon capaz de realizar DigiXros. "Como un Digimon especializado en poder ofensivo, su instinto de combate es extremadamente alto, y posee una naturaleza brutal por la que no deja de pelear hasta que aniquila a su oponente. Sus técnicas, Mega Flame, Blaster Tail y Horn Strike, poseen inmenso poder destructivo, y además, probablemente podría decirse que es casi imposible golpear a Greymon en combate cuerpo-a-cuerpo debido a sus movimientos ágiles"

- Será problemático - Comentó Agumon - Lo mejor sería ir a RizeGreymon y derribarlo.

- "Imposible de golpear", huh... - Repitió Agnimon con una sonrisa - Suena como un desafío.

- ¿Eh? - Soltó el Tamer, girándose para ver a su espíritu acompañante. Agnimon simplemente alzó la voz, buscando que Esteban y Hanz lo escucharan desde sus propios escondites.

- ¿Querían entrenar? Ahí tenemos algo que hacer - Dijo el Juttoushi del fuego - Derribémoslos usando solo las Spirit Evolution. Los Digimon compañeros solo intervendrán en caso de emergencia.

Todo aquel que escuchó aquella "sugerencia" no supo si era una buena o una pésima idea. ¿Podían, en sus condiciones actuales, cooperar para derribar a un Digimon como ese Greymon? El Adult profirió un nuevo rugido estridente, preparándose para reanudar su ataque.



M Maiku Leo...
 

スパークル
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Mai soltó un largo suspiro mientras recargaba su frente en sus rodillas, el diluvio no parecía que fuera a disminuir pronto y realmente no planeaba dormir allí a la intemperie y en compañía del alemán. La supuesta calma que acababa de conseguir con ese “descanso” fue rápidamente transformada en la frustración de recordar lo que le esperaba un el campamento: un grupo que posiblemente dejaría de funcionar luego de esa misión, las cosas no parecían mejorar y no sabía si en realidad lo harían. ¿Realmente había sido buena decisión ir a ese viaje en ese momento en el que todo parecía estar mal? Fairymon había afirmado que era mejor, pero ¿Lo era? Inconscientemente apretó los puños y su mandíbula se tensó, la ansiedad poco a poco se coló en su cuerpo y la inseguridad volvió a azotarla de una forma simplemente espantosa.

Gremlin. — Aquella única palabra arrastró a Mai fuera de sus pensamientos, la pelirroja giró el rostro para encontrarse con una mirada medianamente severa por parte de Von Kaulitz, sin embargo, ni siquiera reaccionó soltándole algún comentario como normalmente lo hubiera hecho, cosa que confirmó las sospechas del varón. — Llevas días comportándote como un bebé asustado y deprimido porque le quitaron su chupete, tienes que detenerte. — De un momento a otro jaló de entre su ropa el collar que la asiática le había puesto mientras estaba inconsciente en el disturbio del Pueblo Industrial: la lanza de Gungnir. — No me reventé el trasero para obtener esto porque sí y aunque en un principio tuvo que ver con Ewain, luego distó de eso. Ignoro lo que te tiene así de mal, pero a mí no me vengas con tus mariconadas ¿Cómo confiar en mi líder si ella no confía en sí misma? — Gruñó el alemán, dejando a la chica y a los digimon con un gesto sorprendido, no era algo usual de Hanz hacer algo de ese estilo.

Yo…
Nada, vuelve a ser la tú mandona y segura de siempre si quieres arreglar la mierda que está pasando. Gungnir nunca falla ¿Cierto? — Desvió la mirada al decir aquello y revolvió los cabellos de Hitomi, quien sonrió nuevamente tras escuchar el discurso del europeo.
¡Hai! — Se limitó a contestar aun con ese gesto alegre surcando su rostro, tras unos instantes se levantó con energías renovadas, no esperaba que fuera él quien la hiciera sentir mejor, pero las palabras del alemán realmente habían ayudado. Sin más, comenzó a caminar en alguna dirección.
Gremlin, ¿A dónde vas?
Al campamento, fortachón. ¡Muévete! — Soltó lo último con cierta autoridad exagerada, Hanz no pudo evitar sonreír ligeramente antes de ponerse de pie y caminar detrás de la joven, seguido de cerca por ambos digimon acompañantes y el Gnome de la pelirroja, el cual reposaba sobre la cabeza del infante ígneo.

[…]

La plática del día anterior con el azabache le había calmado de cierto modo, sin embargo, ahora se encontraba nuevamente en una situación tensa y que era realmente incómoda; Raisa se comportaba evasiva con ella aunque intentara iniciar una conversación, era distante y algo más fría que de costumbre. Tragó saliva y trató de no caerse de nuevo en un torbellino emocional que la dejara en peores condiciones que antes, estaba decidida a arreglar la situación de Gungnir a como dé lugar.

Mai, ¿Qué crees que encontremos? — El felino soltó la duda, recibiendo como respuesta una negativa.
No sé. Pero sea lo que sea hay que descubrirlo y documentarlo. Quizá incluso nos sirva para entrenar con los guerreros.
De hecho sería una buena idea — comentó Fairymon, apareciendo como fantasma a un lado de su portadora, Hitomi asintió en silencio —, por el ruido que hizo dudo que sea amistoso.
Sólo espero que no nos pongan en un peligro innecesario por sus planes. — Zanjó Nóvikova repentinamente, Mai giró el rostro para verla, pero nuevamente regresó la vista al frente intentando ignorar el tono y el mensaje oculto tras sus palabras. No era el momento para discutir, al menos no hasta saber por completo qué era lo que estaba molestando a la soviética.
¿Tomamos un descanso? No servirá de nada que encontremos a lo que estamos buscando y que estemos cansados por el camino, si es agresivo como dice Fairymon no podremos enfrentarlo en mal estado.


Takerudark Takerudark Kira Kira M Maiku Masaru Masaru Leo...
Perro, ya quedó el secreto de la montaña (?)
Kira, se aproxima la hora del drama D:!​
 

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Todos se detuvieron en un pequeño claro dentro del bosque en el que se habían metido a investigar. Patamon estaba bastante callado para lo que era su costumbre, pero eso solamente se debía a que su Tamer se encontraba triste aunque no lo admitiera; lo conocía tan bien que sabía y podía decir qué tipo de pensamientos tenía en su cabeza y qué sentimientos estaba experimentando. Mai sacó un poco de agua de sus provisiones y Raisa simplemente se dedicó a observar el paisaje con el objetivo de ver si lograba identificar algo que valiera la pena de anotar. En uno de esos escaneos rápidos, la rusa no pudo evitar notar que la actitud de su compañero estaba siendo la misma que la que percibió cuando discutían en su habitación. Chistó algo molesta e intentó no darle importancia mientras se alejaba un poco del grupo para no perder la paciencia. Gabumon la siguió como una fiel sombra sin preguntar, sabía que algo pasaba también por su cabeza y que lo mejor sería que no la abrumara con cuestionamientos, así podría tranquilizarse más rápido. El silencio incómodo fue mucho peor durante ese lapso donde se dedicaban a descansar. Ya habían recorrido buena parte del bosque y, si mal no calculaba la líder, debían estar muy cerca de aquel Digimon que ocasionó todo el ruido que llegó hasta el campamento. Retomaron el camino luego de unos cuantos minutos sin volver a dirigir la palabra.

Ewain —Patamon bloqueó la visión del escocés haciendo que éste se detuviera momentáneamente—. ¿Qué tienes?

Nada —le respondió aunque sabía perfectamente que conocía la razón de su comportamiento tanto él como su compañero digital.

Tsk —se escuchó cómo Raisa hizo un ligero con la boca cuando oyó la contestación de Blake—. Ya supéralo —murmuró a duras penas para que ella lo escuchara, pero el movimiento no salió como lo esperaba pues todos se dieron cuenta de lo que dijo.

¿Qué? —fue el escocés quien habló de nuevo pero de una manera agresiva. La rubia se volteó y repitió lo antes dicho, ocasionando que Ewain se pusiera rojo del enojo como solía hacerlo con Hanz, pero esta vez con un tono más serio—. ¡Te vale madres, ¿no?!

Y eso fue la gota que derramó el vaso. Tanto Raisa como Ewain se colocaron de frente en un posición retadora y orgullosa, comenzando a discutir a diestra y siniestra y sin darle oportunidad a Mai de que los frenara. Poco a poco mientras los insultos subían de tono los movimientos también, e incluso Patamon temió que su Tamer pudiera levantarle la mano a su amiga, mismo pensamiento que le pasó por la cabeza a Gabumon. Pasaron cerca de cinco minutos más hasta que finalmente la discusión parecía terminar. Los espíritus de la luz y del hielo aparecieron inmediatamente para ver qué era lo que estaba ocurriendo, de igual forma como lo hizo la del aire junto a Hitomi.

Bien, si lo quieres arreglar así yo no tengo problema.

Dicho esto, ambos sujetos llenaron su mano de una serie de datos colores azulinos. Tanto Chackmon como Wolfmon observaron la situación muy extrañados, no pensaron que tendrían que enfrentarse a una pelea física entre ellos pero por el actuar de sus portadores parecía algo inevitable. Ambos se rodearon de la luz de sus extremidades, no sin antes dejando todas sus pertenencias a los lados, y dejaron paso a los guerreros legendarios para poder iniciar su lucha. El lobo fue el que dio el primer paso en la pelea, lanzando un rayo láser desde su brazo y fallando por escasos centímetros de su objetivo. Chackmon no se quedó quieto y desenfundó a Romeo para disparar a quemarropa a su contrincante. Algunas bolas de hielo colisionaron contra el cuerpo del justiciero pero logró manejarlo de forma que se alejó para lanzar unos rayos desde sus ojos. El ataque impactó en el oso aunque no le dio importancia y se lanzó nuevamente a un ataque físico y cercano. Su puño materializó hielo puro y resistente para que pudiera encestarle un Icicle Punch, pero Wolfmon se defendió con una de sus espadas.

Raisa, detente —pidió su compañero digital, el lupino, pero de ninguna forma su Tamer lo estaba siquiera considerando.

Ewain, ¿qué haces? —Patamon acompañó a Gabumon en la plegaria para que se detuvieran pero el escocés estaba tan molesto que no se percató que su pequeño amigo le estaba gritando.

Mai quiso detenerlos pero no hizo esfuerzo alguno pues consideró que sería una buena terapia para los dos el desahogarse de esa forma. No obstante, luego de unos 10 minutos de estar peleando pudo notar que Chackmon comenzaba a cansarse y sus movimientos eran más lentos, hecho que aprovechó la rusa para conectar distintos puñetazos. Ambos habían dejado de recurrir a los ataques de sus elementos y se habían centrado en puro golpe físico como si se tratara de dos chicos. El último golpe que arremetió Wolfmon logró tumbar a su enemigo de tal forma que tuvo tiempo de inmovilizarlo. Ewain, prisionero, intentó escapar pero los golpes le seguían llegando sin ningún tipo de piedad y aunque intentaba esquivarlos, llegó un momento en el que simplemente dejó de poner resistencia y se dejó golpear.

Ya basta —dijo Mai apretando sus dientes con demasiada fuerza. En los siguientes segundos cambió a ser Fairymon, la batalla ya se estaba saliendo de sus manos y no permitiría que ninguno de los dos salieran más lastimados de lo que ya estaban, al menos hablando físicamente.

Corrió hacia sus compañeros y, antes de llegar a ellos, colocó sus manos en el suelo y se levantó, abriendo las piernas completamente y girando sobre su propio eje. Arremetió duramente contra Raisa para que dejara de golpear a Ewain de esa manera, le preocupaba que el escocés no pusiera más resistencia ante la ofensiva de ella. Wolfmon lanzó una mirada de odio interminable hacia la hada, pero ella no le dio importancia y volvió a su forma humana rápidamente. Ewain hizo lo mismo aunque no por voluntad, sino por fatiga y falta de estamina. A la rusa no le quedó más que ceder y copió a sus compañeros, dejando ver que tanto ella como su oponente habían terminado incluso en su forma humana con rasguños y llenos de polvo y tierra. El silencio se hizo presente de nuevo pero en esta ocasión los tres guerreros estaban presentes, discutiendo qué era lo que acababa de pasar. Ni Wolfmon ni Chackmon pudieron evitar que pelearan, aunque sí se opusieron de cierta forma afectando los movimientos de los portadores para que fueran más lentos o similares.

Eres tan débil —clavó la daga más a fondo la rubia al decir ese comentario, pero no, para ella no era suficiente y decidió ir más lejos todavía—. Hanz debería conseguirse algo mejor.

Ese comentario le cayó como balde de agua fría a Ewain. No quiso mostrar debilidad ante su compañera, luego tendría tiempo de eso. En ese momento una ligera lluvia comenzó a caer, mojando a todos sin discriminación y dándole un toque melancólico a todo lo que estaba sucediendo. El escocés le dirigió una mirada a las dos, mezclada con muchas emociones. Por una parte sentía ira, impotencia por no haber sido capaz de igualar a una de sus compañeras en una simple pelea, al igual que tristeza porque tenía razón la rusa en lo que había dicho. No era algo bueno para el germano, y eso lo sabía desde hace algún tiempo pero no lo quería ver.

Tal vez entonces debería irme de la guild —fue lo único que pudo mencionar sin dejar notar que su voz estaba a punto de romperse. Tomó el distintivo de Gungnir y lo dejó caer al suelo, llenándose de fango y otras cosas más.

Mai observó con cuidado lo que acababa de hacer, y no pudo evitar sentir un ligero dolor en el pecho por el acto que estaba realizando Ewain, así como lo había hecho en su momento Hanz aunque no era miembro oficial de Gungnir. La pelirroja lo iba a detener pero algo en su interior impidió que lo hiciera, tal vez era enojo por todo lo que estaba sucediendo. El escocés se volteó y llamó a Patamon, quien sin pensarlo se dirigió hacia él junto con Chackmon al fondo. Raisa lanzó un último comentario, ácido como ella misma.

Eres un estorbo.

Tal vez… —respondió el peliazul como si estuviera de acuerdo, pero una pequeña pausa fue lo único que hizo para luego proceder con lo que realmente pensaba—… debí dejarte morir cuando caíste al agua congelada en Freezeland.

El comentario impactó con gran sorpresa en la aludida, haciendo que sus orbes se abrieran grandemente. No sabía a qué se refería, porque aunque recordaba haber tenido un pequeño incidente en una misión con él en esa zona, no tenía muy claros todos los sucesos. La pelirroja tampoco esperaba lo que dijo su compañero, pero no pudo decir algo pues Ewain ya estaba tomando otro camino. Un pequeño trueno llenó la escena con su respectivo sonido, y sin más, Blake se alejó, dejando a las dos muchachas con sus respectivos Digimon y el gnomo en un silencio sepulcral.

No muy lejos de ahí, un Allomon caminaba tranquilamente luego de dejar a un Tyranomon noqueado. Las heridas del segundo no eran tan graves, por lo que posiblemente despertaría rápido. Y entonces, muy posiblemente, otra batalla se desataría entre esos dos.


Kira Kira M Maiku Blair Blair Masaru Masaru Leo... listo, drama. Kira, te dejé todo para que hagas más drama si quieres y lo de ambos adults, para que ya regresemos al campamento y sigamos con esto o será eterno.
 
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