Trama Nami no Matsuri | ¡Participa! [RL Evento] Hasta el 6/09

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where's the fun in playing fair?
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La directora estaba sonriente, viendo como todos los puestos estaban montados, activos y trabajando. La gente empezaba a llegar, lentamente llenando los pasillos y las salas comunes de la Academia. Todo parecía marchar como la seda, y ese día iba a ser maravilloso, tanto para alumnos como para profesores, civiles y demás shinobi invitados desde las aldeas participantes en la coalición de las Olas. La rubia sabía perfectamente que su pequeño evento iba a ser un ingreso económico importante para la escuela, pero además, tenía muy clara la importancia de que los nuevos ninjas y los que estaban a punto de graduarse se conocieran, interactuaran y formasen esos lazos tan importantes.

Sayuri no tardó en sonreír, poner su mejor cara y pasearse por el festival, saludando a todo el mundo que se cruzaba con ella y asegurándose de que darle alegría a cualquiera que pareciese un poco desanimado. El día debía ser perfecto y había mil razones para que lo fuese: la comida típica e internacional que se desplegaba en los puestos alimenticios se veía deliciosa, los juegos y demás entretenimientos eran espectaculares y no escatimaban en gastos a la hora de entregar premios a quien sea que ganase. Muchas otras cosas estaban dispuestas al rededor de las instalaciones para darle ese toque especial al festival. ¿Música? Se escuchaba en todos lados. ¿Deporte? Las competencias se organizaban en la piscina, el gimnasio y la playa. ¿Invitados especiales? Presentes en todos lados.

Lo único que faltaba era la presencia de los estudiantes y los graduados.

. . .

- ¿No crees que es algo ridículo tomarnos esto tan en serio? - Preguntó TK, acomodando su yukata, el cual le parecía un poco incómodo a la hora de caminar. Hermoso era, de ello no había duda. Su acompañante lo había diseñado y hecho a la medida solo para esa ocasión.
- Para nada, cada evento social en público es importante. Nuestra imagen es algo esencial a la hora de darnos a conocer y, aunque te de verguenza, siempre te verás mejor cuando adoptes el código de vestimenta tradicional de un evento, en este caso, los matsuri y sus diferentes versiones requieren que usemos el atuendo típico. - Explicó Yukiko, vestida con un kimono hermoso de varios colores. Sus palabras fueron tan concisas e impactantes que el chuunin no tuvo más razones para quejarse.
- Vale... ¿y acaso tenemos algo que hacer aquí?
- No, pero nunca pierdo la oportunidad de conocer a mis contemporáneos.
- ¿No conoces a nadie más que la chica Uzumaki?
- Lamentablemente no, Mirika ha sido la única con la que he congeniado ligeramente... además, mi abuela cree que debo hacer más amigos si planeo quedarme en las Olas un buen tiempo. No puedo darme el lujo de ignorar su consejo. - Dijo mientras bajaba la mirada ligeramente y tomaba un profundo respiro. Tenshi, el escucharla, rió suavemente y le dio una palmada en la espalda mientras sonreía.
- Unmei-sama siempre sabe que decir, ¿no?
- Siempre... es preocupante.
- ¿Estás nerviosa?
- Un poco.
- Dame la mano.

Con esa frase, dos sonrisas se dibujaron y ambos caminaron juntos hacia la Academia.


Instrucciones en el siguiente post.
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
BIENVENIDOS al Matsuri que estaremos llevando a cabo durante un rato, a fines de abordar la trama de este 2do arco de Next Generation. Para empezar, hemos decidido hacer algo suave y llevadero; esperamos que les motive a participar y pasen ratos amenos escribiendo con tantos usuarios puedan.

La siguiente actividad consiste en realizar una serie de mini objetivos con el propósito de conseguir los premios presentados en la siguiente escalera:

• 5 puntos: 3 monedas de Canje.
• 8 puntos: 30 XP extra al finalizar tres misiones/tareas.
• 12 puntos: 150 Ryo’s.
• 16 puntos: 1 punto de stat* para ser añadido en el atributo que desees.
• 20 puntos: 5% de descuento en la tienda permanentemente*.

*El punto de stat llevará tu barra de nivel a 0. En cambio, si decides realizar un corto entrenamiento de máximo 300 palabras sobre dicho atributo, la barra de nivel permanecerá intacta.
*El descuento no se aplicaría encima de otros descuentos que poseas o llegues a poseer.


Cada objetivo tiene una recompensa en puntos que te llevarán a ganar algo. Estos son:

• Introdúcete en el festival cultural: 1pt.
• Disfruta de la comida del festival: 1pt.
• Gana algún premio en los juegos del festival: 1pt.
• Visita a la adivina del festival para que revele tu futuro: 1pt.

• Narra alguna experiencia graciosa junto a otro personaje (activo): 2 pts.
• Comparte con un estudiante/genin (si eres estudiante deberás realizarla con un genin y viceversa), alguna experiencia cultural (rito, ceremonia, celebración, festividad…): 2 pts.
• Hazle un regalo simbólico a un personaje activo (de otro jugador) y a un NPC o genérico: 2 pts.

• Realiza alguna actividad con alguno de los sensei: 3 pts.
• Participa en una pelea amistosa con un shinobi o estudiante (NPC genérico) de un país distinto: 3pts.

• Relaciónate con otro personaje con el que no hayas roleado en esta temporada: 4 pts.

Hay actividades que se pueden hacer en solitario perfectamente, pero hay otras que necesariamente involucrarían a una segunda persona o por lo menos su personaje. Deben tomar en cuenta las siguientes instrucciones:

—Las actividades en blanco se pueden realizar en un mismo tema, dígase el principal de la actividad (este).
—Aquellas actividades que estén a color, merecerán un tema aparte. Ustedes les ponen el título que deseen, pero debe tener la palabra “Festival” y la etiqueta de Rol Libre.
La obtención de puntos es individual aunque haya actividades en conjunto. Eso significa que cada participante, en caso de realizar una combinada, deberá cumplir con la consigna. Por ejemplo: si decidieran hacer la de narrar una experiencia graciosa, cada participante (de un mismo tema) deberá narrar una, involucrando a los personajes claro está.
Las actividades se han de cumplir por separado. No pueden hacer una que otorga un punto al mismo tiempo que otra que otorga tres, por ejemplo.
—Aunque haya actividades individuales, si su deseo es ir acompañado, puede ir acompañado. Pero se les recuerda que la obtención de puntos es individual, así como el conteo de las actividades realizadas. Decidan bien cómo iniciar; cuál es más prioritaria, etc. Para que ningún objetivo se les perjudique. Esta es una regla que medirá su sentido de la estrategia y logística (¿?)

Para validar los post que realicen, estos deberán tener mínimo 500 palabras. Solamente los post de las actividades que valgan un punto, podrán tener mínimo 300 palabras. Los NPC’s que se les pidieron por MP no pueden ser tocados sin que la moderación lo determine.

Por cada post que realicen y que cumpla las condiciones anteriores, ganarán 10 XP y 10 Ryo’s. Y por cada dos ganarían 1 PR y 1 punto para fama/infamia.

De completar las 20 o la mayoría (la mitad + 1) de las actividades ganarán, automáticamente, la posibilidad de realizar (participar) en una misión trama.

¡A divertirnos!

PARA PODER PARTICIPAR, DEBES ACTUALIZAR LA FICHA SI TIENES STATS EN 0 (EL MÍNIMO ES 1).

El listado de profesores está en Nami no Sato.



La moderación se reserva el derecho de no validar algún post que no cumpla con el objetivo señalado por ustedes.
 
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I, can never heal you but I promise I could try
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Torsten estaba sentado sobre una enorme roca, de brazos cruzados y con una cara de fastidio. Veía a un montón de gente ir y venir entre casetas y puestos de comerciantes, a disposición del festival shinobi. Se preguntaba si es que había sido una buena idea asistir, pues de no estar en ese sitio, probablemente estaría en ese Kaitenzushi que se parecía mucho al de su barrio. Imaginarse un enorme plato de piezas de pescado con arroz muy frío le hizo relajar un poco su semblante, hasta que su estómago rugió de hambre. Automáticamente se llevó ambas manos hacia su vientre.

—Shuck, la comida del festival no puede ser tan mala, ¿cierto? —hablaba consigo mismo.

A lo lejos vio algunos letreros los cuales promocionaban toda clase de bocadillos, tenía claro que ese sitio sería el primero al cual se dirigiría cuando su acompañante irrumpiera en escena. Esa Garlopa quien le había citado ahí para, ¿estrechar lazos familiares? No. Eso sonaba muy maricón. Su hermana Layla estaba a punto de graduarse de la Academia, y los sensei aconsejaban a los estudiantes que compartieran tiempo con los de rango genin para incitar las buenas relaciones entre los miembros de Kirigakure no sato.

Dicho en otras palabras, era una tarea para la estudiante, una imposición ser vista junto a su hermano mayor.

—Sólo te llamé a ti porque Khalf y Eyra están en una misión, y Eivor y los demás ocupados con cosas del clan —reveló la susodicha apareciendo por un costado, su voz era seca—. Juro que eras mi última opción, maricón de mierda.
—Seguro —Torsten se echó a reír, luego bajó de su aposento.
—No es gracioso —rodó los ojos—. No perdamos el miertero tiempo.

La chica empujó al de mayor estatura por la espalda haciendo que caminara hacia el epicentro del festival, mientras rodaba su vista por todas partes en busca de sus evaluadores. Ylv sentía una urgencia de acabar con aquello para deshacerse del ‘Maricón maximus’ tan pronto como fuese posible.

—Layla...
—No es necesario que charlemos.
—¿Quieres comer algo?
—Tú pagas.



Introdúcete en el festival cultural: 1pt.
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Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira saquen algo ps :777:
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
Objetivo: Introdúcete en el festival cultural: 1pt.

En el exterior había mucha música, superada por el gran grupo de personas que se daban cita en el perímetro donde se celebrara aquel festival. Desde días anteriores fueron invitados todos los shinobi que residiesen en el país, así como adjuntaron el honorable deber de cuidar cada rincón del evento, su gente, sus composiciones varias… vaya manera en el que les permitirán disfrutar de las atracciones. Y por si fuese poco, aunque pensándolo no fue tan mala idea, en una esquina del panfleto explicativo que les entregaron sugería el tipo de vestimenta que debería usarse. Una yukata.

―Qué mierda.
―No te ves mal, hermanito.

Yaric terminaba de probarse la que más o menos le gustara de una pequeña tienda local, que según los pueblerinos era una de las más finas. Sería una vergüenza si no utilizase una prenda a la altura de su alcurnia, pensamiento que perfectamente compartía con su adorable hermana Kaia. Entonces, ¿por qué el insulto? Además de ser natural en él hablar con uno que otro despectivo.

―Te ves muy guapo, hermanito.
―Para algo tenías que servir, enana. ―Pasó su mano izquierda una última vez por su cabello, para ajustar el peinado que le había hecho Liv. ―¿Y tú vas a ir así? Con esa mierda tan corta… te lo quitas ahora mismo. ―La vestimenta de su fratría le llegaba hasta las rodillas; era un estilo más fresco y fashionista. Los colores claros que se combinaban entre sí, resaltaban ante el negro de su melena, que lucía radiante gracias al mechón rojo. Su cabello corto no le permitía hacerse algún peinado elaborado pero, no lo necesitaba si tenía el adorno perfecto: una flor hecha de papel que le diera su madre.
―Estoy muy bien así ―le guiñó un ojo mientras le miraba por el espejo―. ¿Sabes? Me recuerdas mucho a papá…
―Qué puto horror.


Los hermanos salieron de la residencia que se les fuera otorgada en un sector básicamente poblado por otros ninjas de su clan y/o país. Según así se sentirían más en confianza, cuando la verdad entre Yuki se solían echar pestes casi todo el tiempo. Yaric giró el cuello para echar un vistazo rápido por un sendero en específico, por el que surgiera un esbelto muchacho de cabellos negros y orbes tan azules como los de cualquier frígido nato. Sus pasos le conducían hacia el par, y como era de costumbre chocó puños con el grisáceo toda vez los alcanzara. A Liv la saludó cordialmente.

―¿Listo para ir de cacería? ―Frost sobó sus manos cual mosca.
―¿No vas a descansar ni siquiera hoy, cierto? No traje condones.
―Bruto de mierda ―sus risas fueron aplacadas por la petición de Kaia de cortar con esos temas y la mueca de desagrado que hiciera.
―Es muy temprano para hablar de esas asquerosidades ―solo Sven hizo una cara de asombro―. Disfruten del ambiente, tan siquiera…
―Y a todo esto, ¿dónde está Eyra? ―Y la expresión de los Yuki Miyazaki mutó a una de fastidio. Ambos gozaban de la bendición y maldición de lograr evidenciar cuán jodidos estaban por alguna situación, solo con verles a la cara.
―Está con el apestoso, hijo de perra de Khalf llorón. ―El receptor sintió una leve punzada en el pecho al escuchar a la genin.
―Si le pone un dedo encima a mi hermana, lo mato ―Yaric apretó uno de sus puños. Su temperatura corporal descendió.
―Es un marica con suerte… ―pronunció el otro varón casi en susurro, creyendo que posiblemente nadie notó lo que dijese pero Kaia sí le había escuchado perfectamente.

Para retomar el ánimo, Liv sugirió que fuesen al punto donde se agrupaban varios puestos de comida. Era casi mediodía y era bastante importante determinar qué iban a almorzar entre tantas opciones, para no perder el tiempo después. Por inercia se había enganchado al brazo derecho de su hermano sin detenerse a repasar en que Yaric no rehusó el contacto; la invasión a su espacio personal. Aquel acto espontáneo surgió al no poder dejar de pensar en la frase que dijese el amigo de su familiar, queriendo encontrarle un significado más concreto casi involuntariamente. Y con algo de discreción buscó con la mirada la silueta de Sven, mas rápido pareció decaer. Él podría ser un buen partido… para su hermana.


Raving George Verwest Reira 🌷 Reira
 
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You've forgotten about us.
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Introdúcete en el festival cultural: 1pt.
La de cabellera multicolor caminaba entre las personas con cara de aburrimiento, los días que tenía en las Olas solo estuvo haciendo misiones aburridas, nada divertidas o entretenidas, claro que la última que hizo sí fue un poco, solo un poco más emocionante. Sin embargo, su descontento residía en que no había visto a ninguno de los Yuki Miyazaki para pasar sus ratos libres, o mejor dicho, no podía usar sus celulares para testear con Eadric. El garlopo no había llegado aún donde estaban ellos porque andaba en otra misión.

—Esto es una mierda, — dijo para sí misma mientras buscaba en sus bolsillos algunos ryus para comprar bocadillos — esto es una mierda x2. — Su suerte era pésima, ni eso tenía en esos momentos.
—Tienes que lavarte esa boca con desinfectante — le dijo alguien desde atrás, y aunque trató de fingir otro tono de voz, para Niji fue fácil de descifrar quien era —, ¿sabías que desde que llegué te estuve buscando y nadie me dijo dónde encontrarte? Ustedes los Yuki tanto que les gusta llamar la atención y fue imposible dar contigo.
Rioko se giró y prácticamente aplastó el pequeño cuerpo de su prima, no podía creer que la garlopa estuviera en ese lugar.
—Eso es porque eres mala buscando, estoy segura que preguntas por nosotros y fácilmente te dicen dónde nos ubicaron — respondió sonriendo, con lo problemáticos que eran cualquiera pudiera reconocerlos. — ¿Qué haces aquí? — preguntó mientras le echaba un vistazo. Su vestimenta seguía igual a como la recordaba, su cabello intacto de lacio y oscuro, solo que le notaba un aire diferente — No me digas que...
—Sí, vine de Kumogakure como estudiante...
—NO ME JODAS.
Las personas a su alrededor las quedaron mirando por el grito de la hija de Shion, Karin trataba de no parecer tan ridícula al demostrar lo contenta que estaba de encontrarse con un rostro conocido, más aún con un familiar, además de la noticia que acababa de oír. Ya estaba empezando a visualizarse realizando misiones con la peli negro.
Las menores siguieron el camino recto sin ningún rumbo fijo, tan solo se iban poniendo al día de los últimos días que estuvieron sin comunicarse. A lo que la genin explicó que su móvil había muerto a causas de un troglodita mal intencionado que la quiso joder.
—¿El idiota también está acá? — la cara de fastidio de Abbi no pasó desapercibida para su familiar, la cual le acompañó en su gesto. — ¿Y su hermano?
—¿Cedric? — la sonrisa ladina de la de ojos rosa hizo que Kazuki rodara los ojos.
—No tonta, tu novio.
—Ah, no está — aburrida dijo encogiéndose de hombros —, anda en una misión fuera de Kiri, con Cedric, se supone que vendrán en cuanto terminen — explicó Niji mientras trataba de esquivar a las personas que se atravesaban en su camino, mismas que estorbaban cada vez más.
—¿Mmm? ¿Desde hace cuánto estás acá? ¿Tanto tiempo se demoran en una misión?
—No me atormentes garlopa, que ya decidí no pensar en eso.
Las personas siguieron aumentando en número, por lo que Karin prestó más atención a su entorno y se fijó que habían llegado al dichoso festival de mierda que ella tanto evitó; no gastaría sus pesitos comprando un traje tan tradicional y ridículo para un solo día. Fue entonces que se percató que su fratría también estaba fuera de la temática.
—Oye Pitufa, ¿por qué no estas vestida como estos putos ridículos?
—Terminé un encargo y me encontré contigo, esto de encontrar al gato ya me está cansando, todos los días ese bendito animal se escapa para buscar aparearse, deberían castrarlo — comentó aburrida, Karin se rio porque a ella también le había tocado encargos como ese.
—Querrás decir maldito gato y eso pudiste habérselo dicho al dueño del animal.
La idea pareció tomar por 'sorpresa' a la estudiante, ya que no se le había ocurrido antes. Sí, debería decirle a la dueña del felino que le corte las bolas y así evitar que anduviera de casquisuelto(¿). Y por andar distraída con sus pensamientos, su hombro diestro chocó con una persona, por lo que se disculpó de inmediato, empero recibió un insultó como respuesta.
—Ay no, vámonos rápido de aquí — dijo a su prima mirando con quien se había tropezado.
—Mira nada más, si son la puta #1 — comentó Yaric a viva voz refiriéndose a su cuñada, la cual le mostró el dedo del medio —, y la puta #2 — dijo esta vez mirando con malicia a la más pequeña del grupo, misma que no demoró en mirarle con desgano, como si lo que hubiera acabo de decir fuera un chiste mal contado.
—¿Ese es el maricón de Dorj? — La pregunta que hizo Karin evitó que la de menor estatura soltara algún comentario sobre el regalo rosa que le entro a Frost en Kumo.
La mayoría de los presentes Yuki buscaron al susodicho, por lo que cual imán él también les encontró con la mirada. Kaia por otro lado se dio un zape al darse cuenta que su pequeño grupo estaba a nada de agrandarse con personas nada agradables.
 

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Disfruta de la comida del festival: 1pt.

―Ni-lo-sue-ñes… maricón.

Layla ni bien se hubo girado de cara hacia el resto de sus homólogos en apellido, y ya sentía una enorme necesidad de correr en dirección opuesta. Si Dorjen quería acercarse al grupo, pues que lo hiciera pero sin ella. El trato era pasear un rato con su hermano y listo, encontrar la manera de zafarse luego de disimular la buenísima relación que tenían y finalmente hacer lo que le viniera en gana con otras personas más dignas. Sin dudas y para ser una simple estudiante, Ylv tenía talento; Torsten podía sentir su manto gélido, clara señal de disgusto. Sin embargo, muy a pesar de que la chica tuviese su carácter y fuese habilidosa, era menor que él.

―Compartir con ellos no te hará daño ―tenía un brazo de ella aprisionado. En sincronía se echaron un vistazo directo a las pupilas―. Además, están Yaric y Kaia ―Layla infló las mejillas en medio de una mueca de desagrado―. Son nuestros primos. ―Un sonido típico de náuseas se escuchó entonces. Strings le provocó úlceras mentales solo con decir la palabra filial maldita.
―Entiéndelo, maricón ―tiraba de su extremidad―: son los bastardos del clan y no voy a socializar con ellos. ¡La basura eso es y siempre será!
―Entonces Eyra también lo es… ―muy pocas veces su hermano decía cosas que dejaban su mente en blanco. La peligris había dejado de forcejar un instante.
―Es… ¡Es distinto, garlopo miertero! ―Su mirada se endureció. ―Y ya deja de joderme.
―Está bien, cálmate.
―No me toques, hijo de puta ―masculló en voz baja, manteniendo la mala cara.

Dorj viró el rostro en dirección a los demás, levantó una mano y saludó con su típica sonrisa estúpida aunque atractiva. Él sabía que nadie le iba a corresponder… bueno, casi nadie, porque la prima de Karin levantó su diestra con dejo confuso; en medio del acto preguntó a su familiar si “ese chico les estaba saludando”, “se le hacía algo conocido”, y en vez de recibir la respuesta de la propia Rin, Yaric se encargó del resto:

―No seas ridícula ―soltó una corta risa―. Seguro crees que Big Marica te está echando los perros, ¿no? Qué se puede esperar de una puta.
―¡Yaric! ―Su cuñada dio un paso al frente para encararle pero Abbi entrometió su brazo para que no se mortificara defendiéndola. Todo lo que hiciese el par parecía divertir al grisáceo.
―¿Qué te importa si soy puta o no? ―Rioko y Liv miraron a la azabache con expresión atónita. La hija de Iz cortó tanta distancia como pudiese del peligris tan solo para demostrarle que él no podía intimidarla. ―Si tienes algún problema conmigo puedes decírmelo, señor bocazas.
―Muy valiente, ¿no? Patética ―de golpe disminuyó la temperatura de su cuerpo haciendo que el suelo, unos pocos metros a partir de él, se volviera hielo. Abbi tembló; fue inevitable. Tuvo que cerrar los ojos por la impresión de la ventisca y su cercanía con Frost. Sus pestañas y parte de su cabellera se escarcharon. Todo eso provocó en el varón una mueca de completo y burlesco placer. ―Me molesta tu existencia desde el día en que te atreviste a desafiarme, estúpida. Y no porque seas mujer pienso tratarte bien…

Sven le tomó de un hombro para obligarle a caminar un tanto distanciado de las féminas. Karin soltó un improperio en lo que ayudaba a su prima a destrabar sus pies del hielo; además le frotaba los brazos para que recuperara un poco de calor. El gesto llamó la atención de Kaia porque se suponía que de sus manos brotaba Hyoton, lo que complicaba a todas luces el que un Yuki pudiese servir para proporcionarle calefacción a alguien. Al final terminó asociándolo con que la otra genin era afín al katon. Otro misterio.

―Mi hermano es un completo imbécil ―la estudiante estornudó un par de veces―. Deberíamos ir por algo caliente para que comas y te recuperes rápido.
―Es buena idea. ―Abbi solo asintió e iniciaron la caminata metros atrás del otro par.
―¿En serio tu novio, Cedric y el estúpido son trillizos? ―Frotaba sus manos contra sus brazos. ―Porque no se parecen en absolutamente nada.
―Tú no conoces a mi querido suegro…
―Mi papi es un amor, qué insinúas.

Quien proviniese de Kumo ladeó la mirada entre las kunoichi, queriendo sacar sus propias conclusiones al respecto: por un lado estaba la expresión de terror de su pariente más próximo, por el otro yacía una Yuki Miyazaki bastante orgullosa y sonriente. Empero nada justificaba el comportamiento hostil del peligris, ni siquiera tener genes de un temperamento insufrible y castrante. En sus cortos años de vida, nunca había coincidido con alguien tan insoportable.

Mientras tanto, Torsten saludó al clon de Einarr chocando sus puños. En seguida el último le agarró de un hombro al bordear su cuello, añadiéndole efusividad al encuentro y un: “¿estás listo para irnos de putería?”, lo que hiciese que el menor carcajeara. Tanto Ezra como Ylv mantuvieron sus facciones con suma seriedad. La pequeña hizo un sonido con su garganta durante varios segundos hasta que el par se dignase en ponerle atención.

―Dorj maricón, tengo hambre. ¿Podemos irnos a comer de una miertera vez?
―Mira si eres ultra maricón ―su prima levantó una ceja al sentirse observada por el chuunin peligris―, que te encanta mezclarte con las pixies.
―No te metas conmigo.
―Mejor no, no quiero putos bebés llorando por aquí ―Ylv crujió los dientes.
―Basta de bromas, mejor vámonos.

El grupo algo disparejo y ligeramente distanciado entre sí, caminaba por un mismo sendero. Abarcaban mucho más con la mirada todos los puestos de comida con los que contaba el festival. Era tanto de dónde elegir que se tornaba un caos mental, al menos para Liv. Los aromas le hacían querer partirse en tantas partes como pudiese, cada una con un estómago, para así poder probar de todo. Con suerte encontraron una mesa con la cantidad justa de asientos y en la que tendrían que estar casi apachurrados: Ylv se sentó en la única cabecera cual si fuese la imitación de su madre, a su lado derecho estaba el honorable príncipe maricón Dorjen, luego le seguía la de espíritu libre Karin y finalmente la intrusa Abbigail. A su lado izquierdo estaba el enigmático Sven, a su lado yacía la bestia del infierno Kaia y finalmente el hijo de puta de Yaric.

Cuando prácticamente todos estaban a punto de ponerse de pie para ir a comprar lo que quisiesen ingerir, Layla pegó un palmazo en la mesa. Tres la miraron con incertidumbre y el resto con fastidio.

―Si nos paramos todos, nos van a quitar la mesa, no sean idiotas. ―Bueno… tenía razón.
―Muy bien, entonces por qué no vas y nos compras algo rico. ―Sugirió Isa, sonriéndole fingidamente.
―No soy tu sirvienta, bast…
―Te reto a que completes la frase, mald… ―increíblemente fueron sus hermanos los que evitaron que las dos iniciaran un espectáculo. ―¡No me interrumpas en el mejor momento, maricón de mierda!
―Cállate. ―Le apretó las mejillas.
―Layla, por favor… ―el genin le susurró e intentó poner una mano encima de la derecha de su fratría pero ella rehuyó.
―¿De casualidad podemos dejar de ser el centro de atención? ―Rin soltó un suspiro algo pesado. Varios curiosos no medían cuán incómodo podía ser para ellos ser observados; tampoco los culpaba del todo por querer andar fijándose en lo que no debía importarles, si de plano en su mesa no paraban de hacer ruido.
―¿Aún no te acostumbras, puta número uno? ―Ahora fue Liv la que le pidiera a su hermano no molestar a la de mechones coloridos.
―Iré por comida… ―al unísono ambos azabaches varones se levantaron del asiento y dicho la frase, invitando al resto a decirles qué deseaban para almorzar. El dueto se miró fijamente cual duelo silencioso; entre ellos se percibió cierta fricción incomprendida al no tener un evidente trasfondo, pues para la mayoría era desconocido que esos dos no se llevasen precisamente bien.
―Ya bésense, par de nenazas. ―La burla de Yaric rompió la tensión.

De repente un gentil mesero se acercó a ellos para ofrecerles una canasta con distintos aperitivos. Fue amable al disculparse por la tardanza y les explicó que aquello era para que pudiesen decidir mejor qué comprar a la vez que tuviesen una pequeña oportunidad de degustar todo lo que el festival tenía para ofrecer.

―Enfriemos esta mierda.
―¡No! ―Karin y Abbi fue el dueto a continuación que gritara al mismo tiempo. Los Yuki observaron a Rioko como si quisieran extraer de su mente una explicación al respecto. ―Hay cosas que deseo probar así… ―confesó casi entre dientes la integrante del clan que solo podía recrear fuego.
―Qué anormal ―soltó el peligris.
―No me digas que ella es otro estúpido fenómeno ―díjole la estudiante a su hermano.
―¿Qué tal está el sushi? ―Liv miró al muchacho a su lado antes de terminar de ingerir el rollo.
―Me recuerda a casa.


Raving George Verwest
Reira 🌷 Reira
 

I, can never heal you but I promise I could try
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Disfruta de la comida del festival: 1pt.


A ojos de Layla, el esporádico grupo de hijos del invierno formado con fines de lucro se dividía en dos ramas trazadas férreamente a pico en piedra: los bastados y los no bastardos. Cuando Sven y Torsten abandonaron la mesa en favor de ir a comprar el almuerzo, la estudiante supo lo que debía hacer. Se puso de pie, fue tras los chicos y se coló en medio de ellos para seguir tomando parte de su verdadera manada.

La joven afianzó a su hermano del brazo, a este en un principio le pareció muy extraño. Dorjen miró a Layla de reojo únicamente para descubrir que aquella no era una demostración de cariño:

—¡¿Acaso tienes plopus en la cabeza, Dorjie?! —Le reclamó escandalizada, mas no era una salida de tono gracias a que había mucha gente, alboroto y música en rededor.
—¿De qué hablas, Layla? —el varón rascó sus cienes.
—Después de todo lo que nos costó convencerle para que nos permitiera venir al País de la Olas —de pronto Ylv se había detenido frente a un puesto cualquiera y encaraba al de mayor estatura, le señalaba con uno de sus dedos—, ¿crees que mamá estará contenta de verte al lado de esos bastardos? ¡No lo arruines, maricón!

Torsten se llevó una mano a la cara sopesando con disgusto. ¿Es que no había ni un instante en el cual pudiesen olvidar sus diferencias para disfrutar juntos? De eso se trataba ese día, ¿o no? Se encontraban en un festival estudiantil, ¡era el escenario perfecto!

—Solamente estamos cumpliendo con nuestro deber, ¿lo recuerdas? —Con cero afanes de seguir discutiendo, el pelinegro se giró señalando a los puestos de comida y zanjó el tema— ¿Qué es lo que deseas comer?
—Takoyaki.

Ambos esperaron de brazos cruzados y en silencio mientras salían dos órdenes de bolitas rellenas de pulpo. Cuando el chico las tuvo en sus manos, lo primero que hizo fue exhalar encima de ellas con un aliento gélido, asegurándose de que estuviesen en una temperatura adecuada para los de su mismo kekkei genkai. Layla miró su comida, antes de probarla como ya lo hacía su hermano, cerró la pequeña caja de cartón y la selló con una finísima capa de hielo.

—Para llevar —sentenció.
—¿No vas a comer con nosotros? —Torsten preguntó con la boca llena.
—Nnnnnno —dijo Ylv fastidiada, se despidió con un gesto de su mano diestra y luego se perdió entre el mar de gente.

El genin dejó caer sus hombros bufando resignado, esperaba al menos que los evaluadores le hubiesen echado un vistazo con respecto a su hermana. Quien sí que tuvo un ojo encima de él todo ese rato fue Sven, esperando desde una distancia prudente, reconociendo la tensión que se había formando entre los hijos de Polaris y, seguramente, grabando todos los diálogos en su mente. A Dorjen le incomodaba su sola presencia. Sabía gracias a Khalf que era un hijo de puta maricón, pero maricón de verdad que acosaba infructuosamente (o sin muchas ganas) a las chicas más destacadas del clan. Le devolvió la mirada mientras degustaba otra bola fría de harina, se limpió el aderezo de la boca con su propio antebrazo y luego le sonrió como si alguien le estuviese electrocutando las costillas. Que el Dios shinobi le librara de que el tal Sven se estuviese fijando en él por motivos maricas.


Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira
 

The eyes never lie, chico...
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Satoru había pasado largo rato en el espejo observándose, mirando cada imperfección que atenuaba su autoestima. El muchacho entraba en esa época de la vida donde no te gustas, ni por muchos piropos que diga mamá. El chico se había puesto una chaqueta blanca enorme, donde fácilmente entraría tres veces al mismo tiempo él mismo, pero debajo de ésta vestía varios abrigos. Su afán por los pantalones cortos, a pesar del frío, se hizo presente como siempre. Eran unos pantaloncillos deportivos, negros con dos franjas blancas a los lados. De la chaqueta emergía una capucha negra, la cual llevaba puesta. No le gustaba su cabello ese día.

—Vale. —Suspiró para sí mismo— Saldré a ver que tal, espero volver pronto. —Dijo, dirigiéndose a un cuadro con sus padres— Los extraño un poco... a pesar de todo. —suspiró y salió de su habitación.

Satoru se mezclaba y se perdía entre la gente que caminaba a su alrededor. Sólo escuchaba la música y veía a sus compañeros de aula divirtiéndose en alguno que otro juego.

—Eh, Satoru, ¿qué traes debajo de esa chaqueta tan grande? —Preguntó uno de esos compañeros que le molestaba.
—N-nada... —El chico desvió la mirada y se apartó.
—Venga, ¿cómo que nada? ¿Te has robado unos dulces? ¡Ahí te caben muchos!
—N-no... N-no me gusta mucho el azúcar.
—Déjanos mirar, Satoru. —Dijo otro, acercándose— O si no le diremos a la maestra que estás robando comida.

Satoru suspiró y les miró, avergonzado.

—B-bien, miren.

Los muchachos comenzaron a hurguetear en sus bolsillos y no hallaron nada. Luego decidieron quitarle la chaqueta, a lo cual Satoru se resistió y terminó huyendo del sitio.

—N-no puedo estar tranquilo... —suspiró.

Levantó la cabeza y se halló en un lugar de comida. Parecía un montón de carne, papas fritas, cebolla, huevo, tomate y muchas más verduras salteadas en aceite, dentro de una enorme tortilla. Habían de distintos tipos, unas con huevo frito, cebolla caramelizada y mayonesa, otras con queso derretido, pimentón y tomate, otras con los típicos ingredientes del chapsui: diente de dragón, cebollín, brócoli, coliflor, pero todos tenían papas fritas y carne a elección dentro.

—D-dios, es demasiada comida... ¿T-tengo dinero? ¡Ay, ojalá que esos malvados no me hayan quitado nada!

El chico recordó que guardaba dinero en sus zapatillas por si surgía alguna emergencia.

—Creo que pediré la que tiene cebolla.


Objetivo: Introdúcete en el festival cultural: 1pt.
 

Gensō no ishi
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NAMI NO MATSURI
Post #1
Introducirte en el festival cultural (1 punto)

>>Subaru Hyuuga<<

El clan Hyuuga se habia enterado del evento que se iba a realizar en estas fechas dentro de Nami no Kuni. Comandados por Helios, el antiguo Líder del clan, ordeno que los miembros de la Familia Secundaria fueran parte del Nami no Matsuri vendiendo platillos típicos de Kumogakure, transportando mercancías (telas u objetos de porcelana mayormente) de un lado a otro, protegiendo a los vendedores de puestos cercanos. Todo para que vean a los Hyuuga con respeto dentro de otro País en donde solo se oían rumores de sus hazañas -algunos rumores eran de clanes envidiosos y otros de clanes que eran aliados de los Hyuuga- Los miembros de la Familia Principal estarían cuidando el recinto donde ellos estaban viviendo temporalmente hasta que pudiesen regresar a Kumogakure con todos sus lujos.

Subaru por otro lado no quería estar participando de esta clase de evento hecha por simples campesinos que no conocían lo que era usar chakra para escalar un árbol o caminar por el agua o para realizar el mas básico de los jutsus elementales. Pero ahí estaba, con su mejor atuendo siendo arrastrado por su hermana, la cual contrario a la seriedad del pequeño, se comportaba de la manera mas alegre posible.

─ Izumi One-Sama puedes parar que me vas a ensuciar todo el Yukata ─

La petición pareció ser escuchada porque ella se detuvo, el tuvo tiempo para limpiar la tierra de su traje favorito e iba a protestar sobre porque lo saco a un evento como estos. Fue cuando vio la adorable cara de su hermana mayor. Podría ser el menor, pero hasta esa carita le demostraba que quizás estaba equivocado con la posible edad mental de su hermana, era eso o simplemente ella era muy buena actriz.

─ Pero Subaru-Chan, tienes que divertirte de vez en cuando, sino cuando tengas la edad de Helios-Sama seras un amargado como Hyo-Sama. ─

El simple hecho de hablar de Hyo le hervia la sangre, tras la discusion que hubo semanas atras por una simple decision que el tomo para no ser un estorbo en misiones mas peligrosas donde quien sabe, hubiera alguien que sabia como evitar al Byakugan o peor aun, como pelear contra el.

─ Esta bien One-Sama, pero deja de arrastrarme como muñeco de trapo ─

>>Izumi Hyuuga (NPC)<<
 

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Lovetta ¡Introdúcete al festival cultural!

Música, color y olores deliciosos se sentían por todos los rincones de la academia gracias al festival. Lovetta corría de un lado a otro arrastrando consigo a un hombre de aspecto malhumorado y cansino. Era Mure Inuzuka, el instructor de jutsus familiares, a quién se le encomendó la tarea de llevarle una docena de yukatas a la niña.

¡Onii-san, apresúrate!

La niña había elegido una yukata corta de falda plisada y colores alegres, debido a la falda no necesitaba el obi, pero todo lo demás era como debía ser… usaba los calcetines blancos largos y las sandalias de madera. Mure llevaba su perpetua máscara de fastidio, como si no fuera suficiente con la tarea de ser mensajero para tenerlo de mal humor, ahora tenía que hacer de niñera. No llevaba vestimenta muy alegre ni de festival. Junto a ambos caminaba un pastor belga de precioso y abundante pelaje negro y gran tamaño que parecía agradable. Sí, solo lo parecía puesto que compartía el pésimo humor que su compañero. Shirayuki, por su parte, mostraba la misma alegría que Lovetta, saltando a su alrededor.

Todo el espacio estaba lleno de gente. Aldeanos, shinobis, visitantes del extranjero, familiares… todos querían ser parte del festival, querían curiosear dentro del terreno escolar. No encontrarían mucho, pero aún así era una fiesta para los ojos.

Los Inuzuka, a pesar de ser contraste uno de otro, disfrutaban de los olores que circulaban alrededor de los puestos de comida. Ambos enumeraba las casetas por las que iban a pasar primero o en los juegos que participarían.

¡Vamos allí! —Lovetta volvía a tirar de Mure hacia un puesto de yakitori, pero un olor conocido y no relacionada con comida la detuvo.

Por fin soltó a su arisco maestro y, seguida por Shira, salió en pos del aroma que había encontrado.

¡Eh! —Mure la observó marcharse, se encogió de hombros y fue en busca de los maestros de la academia.
* * *
Lovetta se había detenido frente una caseta de tortillas. Observaba con la cabeza inclinada lo que parecía una montaña de ropa, sabía quién era, así que se acercó dando saltitos.

Sato —Se asomó sobre su hombro para ver una tortilla rellena de ingredientes variopintos que no probaría—, ¿qué estás comiendo?


Yuudai Yuudai
LadyAzulina LadyAzulina y Lazy Lazy pasaré por ustedes pronto (?)
 

You've forgotten about us.
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—Yo iré por algo para nosotras, gustas algo...
—Kaia — completó su prima, porque era evidente que había olvidado su nombre.
—Trae lo que quieras.

Niji hubiese querido acompañarla por no quedarse con el idiota de Yaric, pero al estar con Liv le basta su sola compañía. La de mechón rojo acercó su silla para susurrar a su cuñada y así su querido hermano no le escuchara.

—¿Qué mierda fue eso de querer probar la maldita comida asquerosamente caliente? — preguntó arrugado su cara en un gesto de asco.

La intención de Karin, antes de aquella pregunta era pedirle su móvil para saber si Eadric contestó su último mensaje, empero la dejó con su brazo estirado sobre los bocados aún calientes, pues también tenía la intención de comer uno. Parpadeo un segundo vacilante a lo que iba a responder porque ni ella sabía del por qué había dicho eso, sin embargo, el rey de los bastardos en el descuido de Rin ya tenía congelada toda la canasta.

—Qué puto.
—De nada — sonrío alisando sus cabellos blancos.
—¿Y bien? — presionó por una respuesta la de cabello negro. Karin apretó sus labios.
—Solo, me gusta experimentar cosas nuevas — respondió, y fue en ese momento que recordó que ni Kaia ni su prima sabía todo el rollo de su padre, donde el único de los Yuki que estaba al tanto de todo era su novio.
—Qué puto asco.
—¿Sí sí, sabes algo de Eadr...?
—Ya está en Kiri desde hace unos días, — el garlopo de Yaric dijo cruzándose de brazos — aprovechando que no estás, se la está tirando a las put...
—Cállate, cierra esa boca de mierda — le interrumpió su hermana antes que la siguiera embarrado.

Era verdad lo que había dicho Frost, pues hasta hace unos días se llegó a enterar que sus dos hermanos ya estaban en la Niebla, pero lo que no sabía era del por qué no estaban ahí aún. Karin le miraba con una ceja elevada, esperando una respuesta, pero fue Liv quien se cruzó de brazos mostrándose más indignada.

—¡Ah! Pero qué garlopa, yo te hice una pregunta primero y no me respondiste una mierda.
—Si te respondí.
—No.
—Si.
—Que no.
—Que sí lo hice.
—Que mariconas, dejen el puto escándalo.

Las dos genin se rieron del varón por lo irónico, ya que por lo general era él quien mantenía haciendo escándalo. Y cuando Niji estuvo por darle una explicaciones que convenciera -por el momento- a su homóloga en clan, su prima le llamó desde un puesto de dango que quedaba justo tras Kaia. Fue entonces que salió disparada tras su familiar, prometiendo una explicación con la mirada de quererla enterar viva de su cuñada, misma que le mostrara el dedo del medio cuando Karin se paró de su silla.

Abbi no sabía si a su prima le gustaba lo que estaba a nada de comprar, y por eso había decidido llamarle para que fuera ella quien eligiera lo que querría. Empero, la katon le dijo que cualquier cosa estaba bien si fuera ella la que gastara, osea la hija de Iz. La de melena negra sonrió y llevó un par de cada presentación de dango, que al final salió con varias cajas del postre.

—Trae acá — la de mayor rango le arrebató una de las cajas y se metió dos bolitas de arroz bañadas en chocolate, no sin antes enfriar la salsa para que no se chorrera —. También quiero ramen, prestarme para comprar uno.
—¿No quieres otra cosa? Eso sale muy caliente y para llevarlo hasta la mesa puedes quemarte. ¿Qué? — La pregunta fue a causa de lo último dicho, pues su prima le observaba con cara de pocos amigos —. Ah, verdad que usted con mover los dedos congelan la comida.
—Como si no fuera hija de uno de los que 'mueven los dedos'.

La orden de la sopa no tardó mucho, por lo que al regresar a la mesa, las dos féminas llegaron casi al tiempo que el maricon y el otro chico que Karin no conocía. Pero antes que se acercaran lo suficiente, un grupito de niñas que pasaban junto a Dorj y Sven, soltando risitas cual estupidas, siendo el hijo de la bruja quien les sonreirá haciéndose ver aún más marica para Niji.

—¿Y Eyra? — preguntó la de cabello colorido dejando su tazón de ramen, esperando una reacción de Dorjen.


Disfruta de la comida del festival y esa joda: 1pt.

Pots escrito con mucho sueño. Mañana arregló errores de autocorrector o de dedo.

Bishamon Bishamon Raving George Verwest
 

The eyes never lie, chico...
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Satoru degustaba su reciente compra con envidiable vehemencia, cuando de pronto fue alertado por la presencia de alguien más. Una voz que provenía de su espalda le llamaba, una conocida para él. Una agradable voz, al fin, entre tantas otras. El muchacho se volteó, limpiando el exorbitante aceite de su boca con una servilleta.

—Creo que necesitaré un refresco. —Dijo, mientras esperaba que el bocado reciente pasara por su garganta— Es una tortilla con muchas, muuuchas cosas. En verdad, n-nunca había c-comido algo similar. —Guardó un breve silencio tras mencionar aquello— ¿Q-quieres?

La muchacha se acercó, olisqueó el aperitivo pero se negó. Era tanta grasa que incluso llegaba a obstruir su olfato.
—No, gracias. Preferiría comer algo más tarde, este olor es un poco pesado —sonrió avergonzada Tsume
— ¿P-pesado? —Sato lo olfateó— Bah... si está gordo, pero no puedo oler nada más que a fritura... ¡Ah! Es c-cierto, tu olfato...
—Sí, y la cebolla. ¡Si que huele!

Shirayuki se asomó por el hombro de la chica.

—Es cierto que huele bastante a fritura, pero a mi si me dan ganas de comer... ¡Tiene carne! ¿Me das? —Preguntó la loba como si el chico le entendiera, con una mirada de 'si no me convidas, te mato'.
—V-vale Shirayuki, supongo que quieres un poco de esto —Accedió avergonzado Satoru, sin más remedio al ver el rostro de la cachorra— Buscaré la c-carne, puede que el resto te haga mal al estómago.
—No he visto mucho del festival. —Confesó la chica, un poco inquieta por estar tanto rato en el mismo sitio.
— ¿Ah no? —Preguntó Satoru, mientras extendía su mano con un trozo de carne para que lo engullera la loba.
— ¿Demos una vuelta? Porfavooor... —Pidió la joven Inuzuka, mientras daba leves saltitos.
—E-está bien, yo igual q-quiero explorar y jugar —sonrió tímidamente el peliazul.
—Además, me ruge el estómago con tantos olores deliciosos.. —comentó apenada la chica, mientras volvía a olfatear el ambiente y caminaba— ¡Quiero un yakitori! ¡O dos!
—Un yakitori... —Satoru se puso a pensar— Está bien, que tu o-olfato nos guíe, Tsume-san. —Sonrió Satoru, mientras terminaba de comer su enorme tapa arterias— d-de paso me compraré un refresco... aunque, a mí también se me antoja un yakitori.
— ¿Quée? —La chica exclamó, sorprendida por el apetito del chico— ¡Te ves pequeño, pero sí que comes! —rio divertida.
—N-no digas eso... —Rio avergonzado el Idara, pero feliz en el fondo.


Nya Nyanonima
 
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Disfruta de la comida del festival.

Lovetta dudó unos segundos antes de echarse andar, se giró y, con una sonrisa, sostuvo el puño de la chaqueta de Satoru. No pensaba que fueran a perderse, pero por si las dudas… Los chicos zigzaguearon, con paso vivo, hasta llegar al puesto de yakitori que la chica estaba ansiosa por probar.

El olor de carne asada y condimentada se elevaba desde las parrillas y rodeaba al trío.

¡Carne! ¡Carne por todas partes! —Tsume juntó las manos, emocionada, y se aproximó a la caseta—. ¿Ustedes cuál quieren?

La Inuzuka no apartaba sus brillantes ojos de una pieza que el cocinero volteaba. “
Pescado...”, pensó al percibir el aroma de las tres bolitas a medio dorar.

Aquella de res —gimoteó Shira a su oído observando una brocheta recién terminada.

N-no sé, todas se ven deliciosas —respondió Satoru observando como Lovetta pedía el yakitori de res y se lo ofrecía a la pequeña loba que se aferraba a su hombro—. ¿Tú que opinas?

Tsume recorrió con la mirada todos los comestibles y uno le llamó la atención.

Ese de pollo que están preparando ahora —Señaló al tiempo que hablaba—, está algo pasado de sazón… quizás hasta un poco picante… —Observó al chico que lucía de todo menos emocionado—. Creo que te gustará.

Ambos se acercaron y pidieron sus brochetas. La de pollo picante para Satoru y la de pescado para Tsume, para entonces Shira había terminado con su parte. El rostro de la chica se iluminó cuando probó su brocheta, era la viva imagen de alguien que disfruta de la comida.

¡Tienes que probarlo, Shira!

Satoru observó extrañado como su amiga levantó la brocheta hasta la loba, que arrancó con cuidado la bola de pescado a medio comer, y luego continuó disfrutando lo que quedaba dando bocados pequeños. Prefirió no decir nada al respecto. Dos brochetas más -para Satoru- y un par de sodas después el grupo decidió seguir explorando el festival.

Lovetta volvió a aferrar la manga de Satoru y se perdieron entre el mar de gente. El espíritu festivo no había variado, la música, las luces y la diversión se sentía en todos los rincones. La chica observaba llena de curiosidad a cada persona y caseta por la que pasaban hasta que se detuvo frente al stand del tiro al blanco.

¡Juguemos eso! —chilló, halando a su acompañante del brazo y señalando el lugar.

Este tiro al blanco no era el típico juego en el que se usaba una pequeña escopeta de juguete… en este caso se usaban pequeñas shuriken. Los civiles tenían la oportunidad de sentirse ninjas por un breve período de tiempo y los shinobis entrenaban sus habilidades. Los blancos podían ser móviles, pero se encontraban fijos la mayor parte del tiempo. En cuanto los chicos se acercaron el tendero los volvió móviles. Los objetivos varios comenzaron a moverse a una velocidad asombrosa entre un mar de luces titilantes.

¿Quién será el primero? —les preguntó el tendero.


Yuudai Yuudai
 

where's the fun in playing fair?
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Un simple paseo por los puestos del Matsuri había logrado entretener a Yukiko un largo rato, pero eso no significaba que estuviese satisfecha con la experiencia, pues aún le quedaban muchas cosas por hacer, como jugar, comer, conocer a alguien nuevo, etc. No planeaba irse de ese festival sin haber hecho al menos un nuevo amigo que le acompañase en la solitaria travesía de ser una ninja en las Olas. Curiosamente, TK se había separado de ella hacía ya un buen rato para buscar algo de beber, pero seguramente el chuunin había terminado perdido entre tantas luces e invitados.

- Una ración de takoyaki, por favor - solicitó la albina, soltando un par de monedas y un billete sobre la mano de un entusiasmado cocinero que recién había sacado de las planchas un nuevo bache de las deliciosas bolitas de masa con pulpo en su interior. - Gracias. - la chica le sonrió al hombre, recibiendo su comida y dándole un bocado inicial para saborearla.

Estuvo muy sorprendida, gratamente sorprendida. El sabor era muy intenso, pero sofisticado, no como una vulgar imitación de recetas tradicionales que cualquier podría encontrar en un mercado de tercera. Ese chef sabía lo que estaba haciendo y demostraba su maestría de los alimentos con aquella presentación tan sabrosa y sublime. Ciertamente, Fuyu nunca había tenido la oportunidad de comer algo estrictamente callejero, aunque aquél puesto no contaba como tal cosa, tal vez por ello su sorpresa llegó a su paladar cuando se dio cuenta que realmente estaba disfrutando de una deliciosa comida que no había sido preparada a propos por un cocinero de punta contratado por su familia y aconsejado por los nutricionistas del clan, los cuales se tomaban muy en serio todo consumo de alimento dentro de la casa familiar.

Estaba encantada, no podía ocultarlo. Una sonrisa casi se escapa de sus labios, pero contuvo sus emociones y consiguió mantenerse regia, digna y como siempre se ha mantenido: profesional ante toda situación.

Disfruta de la comida del festival: 1pt.

Se sonrojó ligeramente antes de darle una pequeña reverencia al cocinero en señal de aprobación. Seguidamente, la chica continuó su camino por el Matsuri, buscando a algo o a alguien que más o menos le llamase la atención... pero no tuvo que buscar mucho, pues sus ojos se fijaron en figuras ligeramente conocidas. ¿Ex alumnos de la Academia? Debían serlo porque no había otra manera que la Michibiki reconociese a esas personas. Con su mejor sonrisa sobria se acercó e intentó recordar los nombres de esos compañeros de clase que en algún momento habrían cruzado un pasillo con ella... o algo así.

- Buenas tardes. - Se presentó con ese simple saludo. - Creo recordar sus caras de cuando estábamos en la Niebla, pero no quisiera ser muy apresurada y decir que los conozco. ¿Por casualidad fueron de la última generación de genin en graduarse de la Academia en Kirigakure? Si es así, creo que somos ex compañeros de clase. - dijo, dando una pequeña reverencia al final para demostrar su interés en proseguir la conversación, así tratase de un tema completamente irrelevante que la dejase perder suficiente tiempo como para que TK regresara. Aunque uno nunca podía estar seguro de nada, tal vez ella estuviese a punto de toparse con sus siguientes mejores amigos en la historia de su vida... o no.

En sus manos humeaba el takoyaki, del cual solo quedaban unas pocas piezas por ser devoradas. En verdad estaban increíblemente buenos.

Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Raving George Verwest
 
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— ¿Cuáles son los premios? —Se preguntó el chico, puesto que no era el convencional juego donde uno acierta a las recompensas que desea.
—Depende de tu puntaje, los que se están moviendo más rápido —señaló una hilera de dianas que efectivamente se movían bastante deprisa en comparación con las otras— Valen más puntos que las más lentas, y obviamente te permitirán tener mejores premios. Mira, aquí está la lista.

"—Un set de shurikens autografiadas por Leocaprio Dinardo. 100 puntos.
—Un peluche de un oso ornitorrinco de 7 kilos. 85 puntos.
—La consola Esphere 270X (una versión ya antigua). 60 puntos.
—Zapatos Air Mike 70 usados. (Una versión antigua de un zapato que ya no se vende, además de ser casi tres números más grandes que el pie de Satoru). 40 puntos."

Habían más premios, pero fueron esos los que a Satoru más le cautivaron. Por su puesto, al ver que estaba un par de zapatos retro de premio, dejó de leer. De pronto, su postura y rostro cambió por completo. Enderezó su espalda, tomó una postura mucho más firme y alzó el rostro.
—Yo voy primero. —Dijo, serio y con una voz ronca.
— ¿Q-qué pasa? —La muchacha se extrañó ante el cambio del Idara, algo había visto que le había hecho mutar de esa manera. Tsume se asomó al mesón donde el hombre del juego había dejado la lista— ¿Quieres el set de shurikens de Dinardo? Hmmm... —Se puso a pensar— ¿O el oso ornitorrinco?

Lovetta no entendía el valor del par de zapatos. Eran un par viejo y ya casi ni lucían atractivos, pero fue una versión exclusiva que solo vendieron en Kumogakure por un tipo de aniversario. Lo que sucedía era que aquel hombre tampoco parecía entender lo que valía realmente el par. Con una buena restauración, estarían como nuevos o para venderlos o para usarlos.

Las dianas más rápidas eran aproximadamente seis. Cada una valía quince puntos, mientras que las otras, algunas más lentas que otras, descendian desde los cinco hasta los dos puntos, por lo que para obtener el premio mayor había que acertar no sólo a todas las dianas rápidas, sino que también a algunas lentas.

—Muy bien, aquí tienes ocho shurikens. Puedes comprar más, si lo deseas.
— ¿Puedo comprar menos?
— ¿Eh? —El hombre de la tienda le miró extrañado— No, esto es lo mínimo.
—Sólo necesitaré tres.
—Ah, otro ninja confiado... —Suspiró y se encogió de hombros— Creen que porque les enseñan en la escuela, no podrán fallar ni una sola.
—Usted no entiende. —Interrumpió Satoru— No se trata de habilidad o de práctica. —El chico tomó lentamente las armas— Se trata de zapatos.

Satoru acertó cuatro shurikens en cuatro dianas veloces. Eso le daba un total de cuarenta y cinco puntos.

—Quiero las Air Mike 70.
—V-vale, chico... —El hombre sacó una caja y le mostró el par— No sé que tanto te entusiasman, son un par viejo.
— ¿Qué tal? —Preguntó Tsume, para nada asombrada de la hazaña de Satoru. Parecía que ya había entendido la motivación del peliazul— ¿Son las que querías?
—Vaya que sí... ¡Son reales! —Exclamó, mientras su rostro serio se trasformaba en uno infantil y muy alegre por la victoria— ¡S-sí, que día tan bueno! —Celebró el chico, muy entusiasmado.
— ¡Qué bien! —Tsume comenzó a celebrar junto a Satoru— No están tan feos los zapatos, y era lo que querías. —Sonrió.
—No son feos, sólo están descuidados. Los zapatos son como las personas, lo de afuera no importa mucho, sino lo de adentro.
— ¿C-como así? —El comentario del chico extrañó por completo a Lovetta, puesto que esto transgedía por completo el criterio con el cual uno compra la ropa— ¿L-lo de adentro, dices...?

El hombre suspiró extrañado, mirando el resto de shurikens que quedaban.
—Aún te quedan cinco tiros, chico. ¿Qué harás?
—Ahmm... ¡La verdad los otros premios no me llaman la atención, pero s-seguro hay algo que T-tsume quiera! —La miró y sonrió, completamente alegrado por su victoria— Le regalo esos cinco tiros a ella, estoy seguro que podrá conseguir lo que sea.
—Vale, pero no puedo reponer las dianas que ya botaste. Si compran otras ocho más, ahí sí.
— ¿Qué dices, Tsume? Tienes tu tirada y la mitad de la mía, seguro consigues algo bonito ahora y después también.


Nya Nya
 

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¿Crees que podrás hacerlo?

Había quedado fascinada por la habilidad de Sato en el lanzamiento de shuriken, era envidiable. Daba en el blanco y el arma dejaba profundos surcos… Todavía no veía la lista completa de premios, pero no iba a perder en el juego.

Me remangué una manga de la yukata y planté los ryo’s sobre la barra para comprar las ocho armas arrojadizas. «Trece, con trece voy a ganar». Aferré uno entre los dedos y me coloqué en posición… «Podré hacerlo, podré hacerlo bien…». Los objetivos movedizos eran veloces, pero luego de ver el patrón de movimiento no era difícil acertarle… o eso pensaba.

Niña… empieza de una vez —dijo el encargado, exasperado.

¡No me apresure! —grité girándome hacia él, casi arrepintiéndome al instante.

Devolví mi atención a los blancos móviles y, adelantándome a uno de ellos, lancé. Al escuchar el golpe sordo sonreí, estaba lista para celebrar, pero la risotada del tendero cuando el shuriken cayó al suelo me detuvo. Lo fulminé con la mirada para que se callara, pero solo avivó su carcajada.

Te falta fuerza Tsume…

No le prestes atención, tú concentrate.

Asentí a las palabras de Sato, demasiado avergonzada para hacer cualquier otra cosa. Esta vez intenté con los blancos fijos… de trece shuriken’s que tenía cuatro quedaron en su lugar y me sobraba un intento más. Clavé las uñas en el borde de la barra y me preparé para lanzar mi última arma arrojadiza, solo tenía doce puntos, ¡DOCE!, nada comparable con los 45 de Satoru.

Esto es lamentable, Lovetta —Una mano detuvo mi lanzamiento, me giré al instante al ver quién me había detenido… aunque no era necesario mirar—. ¿Debería contarle a la jefa?

Mure, sin mudar su gesto de hastío, lanzó la shuriken que me había arrebatado sin mirar a dónde. Lo miré enfurecida al confirmar que había dado en un blanco móvil.

Con eso son 27 puntos —mencionó el tendero, aclarándose la garganta.

Mure lo miró como si en ningún momento supiera que estuviera ahí.

Eso te bastará para un peluche pequeño —Colocó un brazo en mi hombro al pasar por mi lado—, además no ibas a poder cargar con ese ornitorrinco por todo el festival.

Aún enfurruñada lo vi revolverle el cabello a Sato antes de irse.

¿Vas a querer el peluche, niña?

¡Sí! —le respondí con toda la rabia e indignación del mundo—. ¡Claro que lo quiero!

Yuudai Yuudai
 
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• Visita a la adivina del festival para que revele tu futuro: 1pt.

— ¿Qué piensas de la gente que puede ver tu futuro, Sato? —Preguntó la curiosa muchacha, observando al peliazul mientras caminaban.
—No c-creo mucho en eso. —Satoru miraba el suelo, a la par que avanzaba y sostenía la caja de las zapatillas.
—Escuché que hay una adivina en este festival que es capaz de saber todo lo que te ocurrirá.
— ¿Q-quieres ir?
—Me m-matan las ganas de saber... —Admitió, mientras sus mejillas se ruborizaron lentamente— Desde que lo escuché, no he podido dejar de pensar en otra cosa.
—Vale —Sato soltó una leve risa— H-hay que aprovechar el f-festival, supongo...

El puesto era un tanto peculiar. De hecho, era una sala de clases que estaba ambientada como si fuese la entrada a un circo. Se veía bastante oscuro dentro por las ventanas a través de la puerta, y sólo el cartel que ponía "abierto" alertaba que la adivina estaba atendiendo gente. Ambos chicos se miraron un tanto espeluznados, pero calaron hondo y entraron juntos.

—Visitas. —sonrió la adivina— Al fin, se estaban tardando. —Musitó, escondida tras una estereotípica bola de cristal.
— ¡Ella sabía que vendríamos! —Le dijo la chica al oído de Sato.
—N-no creo que sea cierto, p-puede decir cualquier cosa... —respondió en voz baja el peliazul.
—Muy bien, cuéntenme. ¿Quién vendrá primero?

Los muchachos discutieron un momento. Satoru en realidad no quería someterse a esa, según él, farsa, pero Lovetta no tardó en convencerle e insistirle que el fuese primero.

—Satoru Idara, ¿eh? —Sonrió la adivina, mientras le observaba sentarse frente a ella.
— ¿E-eh? ¿Q-qué sabe usted de mi nombre?
—Tengo que saber, soy una adivina.

Satoru se registró la ropa para ver si traía alguna marca con su nombre.

—Vale chico, déjalo. Vayamos al grano.
—E-está bien... —Sato desvió la mirada algo molesto— Ni piense que me va a engañar, esta historia no tendrá ningún plot twist, de verdad no me engañará. —Pensó el muchacho.

La bola de cristal comenzó a brillar y la adivina cerró sus ojos. Guardó silencio un largo rato, mientras su pálido rostro reflejaba el brillo de la esfera.

—Veo... grullas de origami. Volando, libres por el cielo azul. ¿De qué están hechas estas aves, oh esfera mágica? ¿Por qué no flaquean ante la incesante lluvia, ni se queman en la fogosa lava?
— ¡Oh, grullas! —Tsume observaba atenta la escena— ¡Origami, es justo lo que hace Satoru!
—Bueno, si sabe que soy del clan Idara, no es muy difícil adivinar mi especialidad. —Pensó escéptico el chiquillo.
—No hay solo grullas, a pesar de que son miles, también el cielo parece estar pintado sobre un gran lienzo. Sí, puedo distinguirlo... es acuarela... Las grullas vuelan sobre un cielo azul de acuarela...
— ¿Acuarela? —Reaccionó sorprendido el muchacho— Es mi técnica favorita... —musitó.
—Espera. —Frenó en seco la adivina, mientras que la bola de cristal se tornaba oscura y la habitación se sumía en las tinieblas.
— ¿Q-qué? —Murmuró Tsume, incorporándose cada vez más a la escena.
—Las grullas ya no vuelan armoniosamente, ahora lo hacen con rabia... ¿Qué es esto? —La adivina comenzó a masajear sus sienes— Ya no es un papel cualquiera su material, ahora parece áspero como la lija. El cielo de acuarela se diluye en un agua fría, mientras que el lienzo parece maltratado, seco como una hoja de otoño.
—Está bien. —Se levantó Satoru— Ya oí suficiente. —Sentenció y, con una mirada fría, abandonó su sitio.
— ¿Por qué no quieres oir, Satoru Idara? —Preguntó la adivina mientras abría los ojos nuevamente.
—Un artista nunca desearía saber como le quedaría su obra antes de empezarla. La gracia es pintarla.

La adivina sonrió y la bola se apagó.

—Se riguroso, Satoru. Ten cuidado los senderos que caminas, es fácil desviarse.
—Y parte del camino también.

Nuevamente el temple de Satoru había cambiado. Parecía estar en una disputa con la mujer, o con su futuro mismo.

—Muy bien. —La adivina miró a Lovetta— ¿Quieres...?

Nya Nya
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Relaciónate con otro personaje con el que no hayas roleado en esta temporada: 4 pts.


Por alguna razón sin explicación lógica, desde que Layla tomara otro rumbo el grupo se sentía más placentero… a ojos de Kaia, quien sabía aguantar a su hermano a diferencia del otro par de féminas. Karin, por cierto, había preguntado por la melliza de la enérgica kunoichi de mechón rojo y dicho de tal forma que para todos resultó sugerente, menos para Yaric, porque justo sus pupilas rosadas enfocaron a Dorj. El adolescente no se había dado cuenta de nada hasta que el extraño silencio en la mesa le resultase bastante ruidoso; al componerse su sonrisa fue destruyéndose y su mirada la ladeó por los distintos rostros en el comedor.

―¿Qué? ¿Tengo un bicho o algo? ―Se sacudió el cabello, notando que Sven movió su plato para que no le pudiera caer ni la más corta de esas hebras. Igual no era como si estuviesen muy cerca para que eso sucediera.
―¿Cuál de las garlopas te gusta más, eh? ―Las chicas observaron a Frost. ―Por cierto, pequeño maricón, ¿ya dejaste de ser un puto virgen?
―¿No ves su cara de bebé? ―Todo iba bien hasta que Ezra se uniera a la movida. ―Sigue orinando la cama.
―Todo es culpa del puto Khalf de mierda, es una muy mala influencia.
―Las malas lenguas dicen que si el bebé de mami no ha hecho nada ―sonreía de lado, con más ganas al ver cómo se iba encolerizando Torsten―, es porque le gusta morder almohadas.
―¡¿Tú que sabes sobre mi?! ¡Hijo de puta! ―El chuunin y el genin se pusieron de pie con estrépito.

Karin y Abbi se sobresaltaron por el brusco movimiento de quien se sentara al lado de la genin, además de que era muy raro ver al azabache en ese modo; él tendía a ser “amor y paz”. Pero vaya que le incomodaba bastante el que el amigo de Yaric dijese cosas sobre su persona. ¡Vamos! Que tampoco era el primero que le decía esas cosas al hijo de Fiora. Liv dejó las risas para pasar a un estado incrédulo. Así como Rin, se preguntaba por qué Big Marica se hallaba tan reactivo, dando pie a que Sven tuviese más material de burla, porque se le podía ver en la cara sus hartas ganas de continuar fastidiando al varón de menor rango.

―Toda la culpa es del maldito Khalf ―el peligris se cruzó de brazos―. Ya no aguantas ni una broma, maricón.
―No te confundas, Yaric. El nenazas quiere llorar. ―Strings estuvo a nada de usar sus habilidades cuando Rioko se pusiera en pie y entrometiera un brazo frente a él.
―Garlopo, no lo hagas…
―Haz algo, idiota. ―Kaia tiró del cabello a su fratría, recibiendo en seguida un palmazo y un insulto típico.

Frost se levantó del asiento de mala gana. Nadie podría esperar que de él saliese algo positivo, pues su presencia era sinónimo de problemas. Pero así fuese con discreción, sorprendió a más de uno al momento en el que tirara del cuello de su mejor amigo. Sven le regaló una mirada de desconcierto y una interrogante audible pidiéndole explicaciones al respecto. El peligris entrecerró los ojos primero, luego enarcó una ceja mientras mantenía una facción casi neutra; todos estaban a la expectativa, incluso Dorjie.

―Suficiente, garlopo. ―Impresionante juego de palabras; inesperadísimo mil. ―Es mejor que no hagas enojar a Big Marica.
―¿De repente te dio miedo que sea hijo de Fiora?
―¡Claro que no! Hijo de la gran puta. ―Con exabrupto esparció una fuerte onda hyoton que escarchó a varios comensales que se ubicaban alrededor. Los reproches y las miradas incómodas no se hicieron esperar por los afectados. ―Escúchame bien, garlopo miertero estúpido, no le tengo miedo a esa imbécil ―su agarre había pasado al cuello delantero de la vestimenta de Ezra, quien pronunciara palabritas entre la verborrea de Yaric y no pareciere estar molesto por lo que le hicieren; es más, disfrutó el momento en el que a Torsten se le ensombreció un tanto el rostro al escuchar el descalificativo hacia su madre―. Y no me importa si el maricón de su hijo me escucha.
―¡Hey, cierra la boca! ―Karin se cubrió el rostro en lo que Liv se entrometía entre el jamaqueo de su hermano al otro chuunin. ―¿Por qué no se largan un rato por ahí? Vayan a cazar a niñas estúpidas.
―Tú no te metas, enana de mier…

Desde una distancia prudente pudieron escuchar a un grupo de señoras de la tercera edad quejarse por el escándalo y las palabras altisonantes de “los chicos de aquella mesa”; los chuunin encargados de patrullar observaron directamente la escena, preguntándose en su cabeza sobre cuál punto hablaba. Echó un vistazo hacia la derecha, a la izquierda; rascó un tanto su sien y por más que una de las adultas le dijera de cuál se trataba, sus palabras no se correspondía con lo que veía el ninja, pues esa “famosa mesa” la ocupaban seis chicos que comían en aparente silencio, reprimiendo el malestar.

―Buenas tardes. ―No hubo ni una mirada azul, rosa y gris que no se alzara hacia la emisora. ―Creo recordar sus caras de cuando estábamos en la Niebla, pero no quisiera ser muy apresurada y decir que los conozco. ¿Por casualidad fueron de la última generación de genin en graduarse de la Academia en Kirigakure? Si es así, creo que somos ex compañeros de clase.

La refinada jovencita que parecía más de porcelana que hecha con material para arduas batallas, sudor y sangre, hizo una corta muestra de cordialidad que fuese interrumpida por la tremenda risotada de Isa. Yukiko adoptó una expresión neutral, aguardando a que la otra genin se dignara en decirle a los demás qué onda con su locura.

―¿En serio no me recuerdas? ―Los otros, menos Michibiki, movieron sus pupilas entre el rostro de las féminas. ―¿Cómo carajos te puedes olvidar de lo mejor de Kirigakure?
―Será porque… ¿yo soy parte de lo mejor y nunca te he visto en mi clan?
―Qué perra, ¿eh? ―Yaric se burló de su hermana.
―Permíteme ayudarte a recobrar la memoria, garlopa presumida…
―Kaia, estúpida, recuerda que no deberíamos estar haciendo ruido ―díjole Rioko, provocándole más gruñidos a Yuki Miyazaki mujer.
―Un insulto está bien, dos son demasiado y tres es imperdonable, malditos. ―Su hermano le tiró del brazo más próximo obligándola a tomar asiento.

Haciendo caso omiso a lo que sucedió, Fuyu ocupó la silla donde antes estaba la hermana de Torsten para poder terminar de comer las bolitas de pulpo. Con gracilidad usaba los palillos y engullía la comida hasta destilando finura.

―Eres del clan Michibiki, ¿no? ―Sven atrajo su mirada, ganándose un asentimiento silencioso. ―Y, ¿sabes pelear?
―Se graduó con nosotros, ¿no escuchaste? ―Las chispas volvieron a surgir al encuentro de miradas de Strings y el chuunin azabache.
―La academia es para bebés y no se compara a lo que hay afuera ―se cruzó de brazos―, algo que no has vivido aún; vaya.
―¡Paseamos a unos perros por la aldea y te sonrojaste al ver al profesor Tenshi!

La albina detuvo su acción evidentemente afectada ni para bien ni para mal sobre lo que escuchó de Kaia. ¿Lo habría recordado? ¿O necesitaba que Yuki le mencionara sobre la vez en la que estuvieron limpiando una de las piscinas Terumi? Asco de calor con solo imaginarlo.



Raving George Verwest
Reira 🌷 Reira
Angelo. Angelo. Recuerda que deberás buscar a alguien más a parte de nosotros para cumplir ese objetivo, en vista de que te nos acercaste en tu anterior post.
 
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Visita a la adivina del festival para que revele tu futuro
La joven Inuzuka estaba a punto de responder, eufórica, pero recordó a Satoru. El chico estaba enojado y parecía a punto de iniciar otra discusión.

¡Hey, Sato! —El chico la miró—, ¿puedes esperarme fuera?

El chico vio un escape en la pregunta, asintió de forma mecánica y se apresuró a salir sin mirar atrás. Lovetta se permitió respirar al ver a su amigo salir del aula.

Entonces… —comenzó a decir la niña volviendo la mirada hacia la mujer—, ¿cómo funciona?

Tranquilízate…

La adivina le sonrió a la loba.

Descuida, pequeña blanca nieves, es normal que esté emocionada… ¿qué preguntas guardas?

Lovetta la miró atónita, la mujer había entendido a Shira y solo sonreía allí tan tranquila. La emoción venció a la sorpresa y estaba a punto de responder, pero la adivina colocó el índice en sus labios, pidiéndole que guardara silencio. La esfera, entonces, comenzó a iluminarse tal y como había hecho antes.

Solo necesitas concentrarte en la pregunta… y las respuestas nos serán reveladas —La mujer cerró los ojos mientras Lovetta y Shira observaban con atención su rostro y la bola de cristal buscando las respuestas de las que hablaba—. Oh… Blanca nieves… no debes preocuparte… veo que tu protegida crecerá para ser una señorita sensata y fuerte, le enseñaste bien —La adivina asintió como si estuviera hablando con Shirayuki, la niña se inclinó más hacia la bola de cristal, pero no veía nada allí… de todos modos, la mujer tenía los ojos cerrados así que lo que veía no provenía de la esfera—, y Lov.. —La mujer inclinó la cabeza y la colocó a la altura de la niña, se mordió el labio deteniendo el nombre que estaba a punto de escapársele.

Para entonces la adivina había abierto los ojos y la esfera se había apagado, pero ambas podían ver los detalles de las iris de la otra.

Tsume, no te preocupes, todos los caminos que están abiertos para ti brindarán honor a tu clan.

La adivina se incorporó al terminar de hablar y se sintió complacida al ver como el rostro de la joven se iluminaba en una sonrisa.

¡¿Escuchaste, Shira?! —Tsume se había levantado de un salto y corría a la salida, pero antes de atravesarla se detuvo y miró hacia atrás—. Gracias.

La mujer asintió y observó a la jovencita marcharse.
 
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