Original Fic NAUTICA: Rata Blanca. (4)

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- INICIAMOS UNA NUEVA HISTORIA!!
-O-O Esto se ambienta en el mundo de Regalea de la saga de Eternal, fics de wolfito pero no es necesario leerlos para seguir esta historia, espero les agrade.




“En uno de esos tantos sucesos que ocurren en las tierras de Regalea… “


El barco mercante se movía por la fuerza de la gran tormenta que se asomaba, con la fortaleza que le daba las maderas de Vobodnil aquel mástil hacía hasta lo imposible para mantener su ruta. Todo marinero ponía toda su voluntad en juego para poder seguir adelante y no dejar que el tifón los arrastrara, no había alma en aquel navío que no viera el peligro y pusiera de su parte para poder ver juntos un mañana, a excepción de una pequeña polizón escondida entre uno de los cofres.



– En cuanto se distraigan, tomaré uno de los botes junto a los dos cofres de tributo y me largo de a… –


– ¡Ola gigante! –


– ¿Eh? –


Apenas asomó los ojos al abrir un poco el cofre donde estaba y el pánico la inundó, una enorme ola envolvía el barco destruyéndolo. Al volverlos a abrir no había nada, todo era trozos de tablas y cadáveres flotando, se había salvado por su poco peso y la flotabilidad del cofre del cual se aferró. A los trece años, Lvia decidió dejar su pueblo en busca de riquezas, al ser hija de un famoso ladrón creyó que podía superar a su padre, había hecho algunos robos menores pero nada que creara una leyenda como la de su padre, cuando supo que en el muelle más cercano zarparía un barco hacía el norte de Regalea y que llevaba ofrendas para la diosa emperatriz, supo que era su oportunidad de brillar pero no esperaba que así fuera su primer viaje.


– Por Regalea… Voy a morir. – Pensó la chica sacudiendo su cabeza antes de tomar un trozo de tabla. – No es momento de pensar eso Lvia… Busquemos el cofre, lo atamos a este y tratamos de llegar a… –


No había nada, apenas se dio cuenta que no veía nada alrededor en la noche dentro del mar, con el frío que hacía y sola no tenía muchas esperanzas de supervivencia, fue un pequeño rayo de luz lo que le trajo esperanza, a lo lejos se veían unas pequeñas estelas rojas, fuego, debía ser alguna aldea o pueblo isleño. La pequeña ladrona usó todas las fuerzas que tenía para navegar hacía esa isla, al ir avanzando sintió que la fortuna estaba de su lado pues el cofre de los tesoros que ella deseaba tanto flotaban hacía ella.


– Señora Magna, sé que no soy la chica más honrada pero le juro que en cuanto toque tierra, la voy a venerar. – Oró Lvia al ver el cofre y sonreír por la suerte que tenía.


Tras atar el cofre, siguió remando pero el peso extra la hizo cansarse más pronto de lo esperado. El frío por fin hizo estragos en ella y más temprano que tarde terminó cayendo exhausta dentro del cofre, sin saber que le depararía.
El sonido de aves costeras hizo despertar a la ladroncilla, el cofre no se agitaba así que debió llegar a suelo firme y lo confirmó al abrirlo lentamente, lo había logrado, sobrevivió a ese naufragio y ahora ese tesoro sería completamente suyo.


– ¡Si! ¡Gracias señora Magna! Le juro que disfrutaré estos tesoros por usted. – Gritó la joven al abrir el otro cofre y ver su reflejo en las vajilla de plata y las monedas de oro. – ¡Con esto podré darme una buena vida y ya no tendré que robar! Mi papá se morirá de la alegría. –

– ¡Ey! –



Lvia sintió un escalofrío por ese grito, al voltear observó a una mujer de casi dos metros de piel morena. Su reacción natural fue correr, por la lanza bañada en sangre que esa chica traía en sus manos supo que no era seguro estar ahí, pero ella solamente estiró su brazo y alcanzó a atraparla fácilmente para cargarla en sus brazos.


– ¡Suéltame! –


– Oh, hablas el idioma de la diosa emperatriz. – Dijo la mujer mientras cargaba a Lvia como si fuera un bebé.

– ¡Excelencia! ¡Le dije que no corriera! –


– Por aquí Corazón de Ébano. –



Lvia quedó sorprendida al ver a otras dos mujeres de una estatura similar a la que la había atrapado, la belleza de ellas era inexplicable, sus grandes cuerpos y músculos eran evidencia de que se habían labrado en la batalla y el trabajo rudo, su tono de piel era extraña para la jovencita, no conocía a nadie que tuviera un color de piel así, tan exótico.



– Pensé que ya no habría sobrevivientes. – Dijo una morena de cabello similar a la que llamaron Excelencia, pero con dos coletas y prendas distintas a las demás.

– ¿Es una niña? –

– Yo creo. –


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– Eres muy pequeña ¿Estás comiendo bien? –

– ¿Eh? – Titubeaba Lvia al acurrucarse entre los brazos de la que parecía ser la líder por el miedo que sentía de esas mujeres. – ¡Son enormes! –

– ¿Tiene miedo de nosotras? –

– Hola, no tengas miedo. –

– Habla nuestro idioma, así que si nos entiende. – Habló la líder sujetando de las axilas a la castaña para verla frente a frente. – Es la primera vez que veo a una chica tan pálida y que pese tan poco ¿Eran así las mujeres del continente? –

– Para nada, según las escrituras y lo que nos cuentan las navegantes ellas no lucían tan frágiles. –


– Tal vez está enferma. –


– No estoy enferma. – Respondió la castaña mirando con nervios a la jefa.

– ¿Estuviste en ese barco que se hundió? –


– Si… Fue horrible. –


– Pobre. –


– Ni tan pobre. – Señaló la que tenía cabello negro intenso en dirección a los cofres. – Parece que esta pequeña es una bribona ¿Qué opinas, Luna Nueva? –

– La ley dice que un ladrón debe de ser decapitado. –


– ¿Qué? ¡Pero si yo no les robé nada! –


– Claro que sí, lo que llegue a la isla le pertenece a su Excelencia. – Aclaró Luna Nueva que se acercó a Lvia para revisar sus ropas. – Y por todo lo que traes colgando, se ve que eres una ladrón experimentada. –

– ¡Yo no quiero morir! –


– Mmm… Ébano, has sido mi mejor amiga toda la vida, te di la mano de mi hermana al ver que se amaban, siempre he contado con tus consejos y quiero que me des tu sabiduría en este momento porque no estoy segura de si creerle o no ¿Qué me recomiendas hacer con esta niña? –


– Lo debido su Excelencia sería que tenga el mismo destino que los demás náufragos. –


– ¿Los de… –



Los ojos de Lvia se dilataron al ver a su alrededor, en las orillas de la playa más adelante de su posición, pudo ver como había cuerpos de algunos marinos que ella reconoció, empalados como si fueran de arcilla, algunas cabezas estaban sobre estacas y unos lobos devoraban partes de ellos mientras otras mujeres similares a las que la atraparon recogían lo que llegaba del mar.


– ¡No!¡Por favor!¡Haré lo que sea pero no me maten! – Gritó Lvia sujetando el rostro de la jefa que la miraba con curiosidad por los ojos llorosos que mostraba. – ¡Apenas cumplí trece años, no he vivido nada! Les juro que no voy a robarles nada! Me iré y nadie sabrá que estuve aquí. –

– Es una llorona esta ladrona. –


– Como que les falta forjar algo de carácter a las mujeres en el continente, no puedo creer que con trece años siga llorando, Ojos de Halcón dejó de llorar a los tres años. –


– Y eso que no me medí al criar a nuestra hija. – Sonrió Luna Nueva recibiendo un abrazo de Ébano.

– Eres una gran madre. –

– Gracias. –

– Mmm… ¿Qué haré con esta pequeña rata? –

– ¡No soy una rata! ¡Me llamo Lvia! – Reclamó la chiquilla mientras la jefa la subía de arriba a abajo como una niña, manteniendo esa mirada de curiosidad al cargarla.

– Tienes la piel muy suavecita... Tan suavecita, pequeña y blanca... Tus ojos son como rubíes,… Blanca… Ojos rojos... Como una rata albina… ¡Rata Blanca! –


– ¿Qué? –


– Es un nombre perfecto para ella, su Excelencia. –


– Gracias Ébano. –


– Hermana, si la estás llamando así es porque le estás dando la bienvenida a la tribu. –


– Si pudo sobrevivir siendo tan pequeña, Rata Blanca tiene derecho a demostrar que es algo más que una ladrona ¿No lo creen? – Habló la jefa volviendo a cargar en sus brazos a Lvia que empezaba a molestarse por ese sobrenombre.

– ¡Qué no soy Rata Blanca! –


– ¡Guarda silencio, Rata Blanca! – Alzó la voz Ébano provocando que Lvia de nuevo se hiciera bolita entre los brazos de la líder. – Antes de tener voz en la tribu, debes de demostrar si tienes derecho a vivir, que su Excelencia te diera nombre no significa que haz librado tu castigo. –

– Ya, la asustas. –


– ¡Déjame cargarla hermana! No cargaba a una niña tan pequeña desde que Ojos de Halcón era una bebé. –


– No, recuerdo que eras muy brusca con tu hija y Rata Blanca es muy frágil. –


– ¡Chicas, traigan una jaula! –


– ¿Una jaula? –


– Vamos a casa. –


La cara de Lvia fue de incredulidad, fue atada y metida a una jaula para animales, estuvo a punto de empezar a gritar pero a quien llamaban su Excelencia le hizo la señal de guardar silencio, al menos esa mujer parecía no querer hacerle daño, no obstante no podía confiarse, estaba en un lugar del cual nunca escuchó.


– ¡Maldita seas, diosa mentirosa!¡Me hiciste llegar a un lugar horri… ¡Mi tesoro! – Los pensamientos de Lvia fueron interrumpidos y una sonrisa volvió en su rostro al ver que unas mujeres recogían los cofres y se unían a la fila que caminaba hacía la aldea. – ¡Si! En cuanto logre escapar de aquí, me llevaré mi tesoro, parece que no son muy listas y a diferencia de ellas, soy pequeña y ágil, podré escabullirme como si nada. –


Lvia mantenía su rostro de niña miedosa para ocultar sus planes, cosa que le llamó la atención a Corazón de Ébano y se adelantó para alcanzar a la líder que caminaba delante de toda la fila de isleñas.


– Su Excelencia, creo que intentará escapar. –


– Lo sé. –


– Entonces ¿Por qué le dio nombre y la lleva a la aldea? Rata Blanca es una ladrona. –


– Mmm… No lo sé. – Respondió la líder mirando a su mejor amiga. – ¿Podrías matar a alguien tan indefenso? –

– Buena pregunta… Es verdad que es una ladrona pero… Hasta creo que no ha comido en días o debe de estar algo enferma para estar tan pálida. –


– Estando en la aldea la haré hablar. –


– Sabe que la ley dicta que debe de enjuiciarla. –


– Lo sé… Ya decidiré yo que castigo tendrá Rata Blanca. –



La líder volteó para ver a Lvia que estaba hecha bolita dentro de la jaula, no había conocido a una chica con una piel tan blanca y tan suave, sus rasgos finos y su delicadeza le causaban cierta curiosidad acercándose al gusto. Dependería de Lvia que tanto tiempo más podría mantener la atención de la jefa en ella si deseaba mantenerse con vida, todo dependía de lo que la Excelencia decidiera hacer con la superviviente.



-O-O ¡Y así empieza la historia de esta linda chica llamada Lvia ahora Rata Blanca y la líder de esa tribu! jaja.


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-O-O Las otras chicas son Corazón de Ébano.
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Y su pareja -O-O Luna Nueva.
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-O-O Faltan otras más que agregar pero aparecerán en los siguientes capis, espero les agrade!
 

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VELA 2




Lvia miraba desde el interior de su jaula como las mujeres discutían alrededor de una gran plaza que parecía ser el centro de toda aquella aldea que más parecía una ciudad por las largas calles y grandes construcciones, nunca pensó ver que en una isla hubiera un sitio tan pintoresco, desarrollado y lleno de riquezas. Parecían esperar a alguien, fue cuando pudo ver como la que era la líder de todas salía de la puerta principal del templo para tomar asiento en un trono lleno de joyas preciosas.


– Es… ¡Hermoso! – pensó Lvia al ver ese trono, lamiéndose los labios al imaginar que si lo lograra robar bastaría para sus metas.

– ¡Silencio! –


Todas las mujeres se callaron y arrodillaron al momento que Corazón de Ébano pidió respeto ante la líder de esa pequeña nación. La ladroncilla se dio cuenta de lo que sospechaba, solamente había mujeres, todas con esa bella piel morena, altas, con cuerpos labrados, le sorprendía que hasta las niñas lucían más altas y fuertes que ella, como si nacieran para ser guerreras.


– Es la primera vez que llega a nuestras costas una mujer sin invitación de nuestro pueblo, pero no sólo eso, se le ha descubierto que es una ladrona. – Explicaba Ébano señalando a Lvia. – Bajo las leyes de nuestro pueblo, no podemos tolerar una forma de vida tan inapropiada, Luna Nueva, hazme el favor de citar la ley sobre el hurto. –

– Cualquier persona en la isla, que se le sorprenda en el acto o se conozca que practique la acción del hurto, está condenada a ser decapitada y desmembrada. –


– ¿Qué? ¡Yo no les he hecho nada! –


– ¡Cállate, ladrona! –


– Un momento. –


La líder levantó la mano y se puso de pie mientras miraba fijamente a Lvia que estaba sujetando las barras de su jaula. La castaña sabía que su vida dependía de esa mujer, esperaba que tuviera piedad de ella ante las miradas penetrantes que las demás le arrojaban, sino sería convertida en picadillo.


– He nombrado a esa pequeña chica. –


– ¿Qué? ¿Cómo se atrevió a… – Iba a responder una chica cuando vio que la líder la miró directamente, haciendo que agachara la cabeza. – ¡PERDÓN! –

– Rata Blanca logró sobrevivir a ese naufragio siendo débil, pequeña, pálida, aunque sea una ladrona, no demerita que a pesar de su decrepita condición pudo vivir. –


– ¿Decrepita? –


– Creo que eso bastó para demostrar que aunque no lo aparenta, tiene algo de sangre de guerrera en su cuerpo, por eso le decidí dar un nombre. –


– Al tener nombre es parte de la tribu. – Dijo Luna Nueva mirando hacía Lvia que sonreía tímidamente al pensar que eso significaba librarse de culpas. – Tendrá que ser juzgada como tal. –

– ¿Eh? –


– Tendrá que pelear para demostrar su inocencia en un combate de arcilla, si pierde, la líder elegirá su destino. –


– ¿Combate de arcilla? –


– Su Excelencia ¿Me permite ser quien pelee con esa paliducha? –



Lvia sintió un escalofrío y se hizo bolita dentro de la jaula al ver a una enorme mujer tan bella como imponente, su cuerpo estaba más trabajado que la mayoría y portaba una armadura distinta, parecía equipo de las tierras de Geglaceed, su rostro estaba lleno de intensidad y soberbia y por la forma en como la miraba, sabía que no tenía una buena idea de ella.

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– No me parece bien que ensucie sus manos con esta sabandija. – Habló esa mujer parándose frente a la jaula, agachándose para ver a la castaña que temblaba de nervios por el tamaño de ella. – Debería de matarla ahora mismo… Aunque debo de decir, el nombre que le puso le va perfecto, porque eso parece, una rata blanca, jaja. –


– No hay porque ser tan violenta, Agua de Lluvia. –

– ¿Agua de Lluvia? ¿Este monstruo se llama Agua de Lluvia? – Pensó Lvia viendo como ella se ponía de pie y miraba de forma retadora a la líder.

– No me agrada que le tengas tanta consideración a una ladrona que ni siquiera ofreció resistencia. –


– Agua de Lluvia, más vale que no le hables así a nuestra líder. –


– Tranquila, Luna Nueva. –

– Pero hermana. –


– Entiendo sus preocupaciones. – Dijo la líder estirando su mano para señalarle que parara a su hermana, para luego ver hacía esa mujer. – Pero también debe de entender que Rata Blanca se merece una oportunidad de demostrar su valía, después de todo, nosotras te perdonamos que salieras de la isla ¿O no? –

– ¿Acaso comparas mis acciones con esta blanquita? ¡Salí para hacerme más fuerte! ¡Para poder algún día derrotarte! –


– No deja de ser algo egoísta. – Contestó la jefa de la aldea manteniendo una calma en sus palabras que hicieron que la guerrera chitara sus dientes y clavara su lanza al suelo. – Gracias. –

– Su Excelencia ha hablado, si Rata Blanca quiere demostrar si inocencia, deberá de superar la prueba de un combate de arcilla. –

– Yo misma combatiré contra ella. –


Todas las mujeres se hicieron a la orilla de la plaza sorprendidas porque la líder se ofreció como la que sometería a prueba a la extranjera. Mientras la plaza se acomodaba para el evento, Ébano se dirigió a la jaula para abrirla, ofreciendo su mano a Lvia para que saliera. La jovencita aún estaba confundida de lo que iba a pasar, pero escuchar combate le hacía creer que sería una pelea a muerte.


– ¿Qué es un combate de arcilla? –


– Es algo simple, a cada una se le pondrá un peto de arcilla fina, y usarán un cuchillo de piedra sin filo, debes de tratar de romper el peto de la otra ya sea por detrás o delante, de cualquier lado caerá por completo en pedazos, la que gane impondrá su derecho sobre la otra, es todo cuerpo a cuerpo, la única arma válida es el cuchillo de piedra así que ni se te ocurra usar una de tus artimañas de ladrona o una de las arqueras te matará al instante. –


– Suena fácil. – Pensó Lvia sonriendo al ver a esa mujer mientras le colocaban su peto. – Con ese tamaño será lenta, basta con lograr romper su peto y podré largarme de aquí. –


Lvia y la líder se colocaron en el centro de la plaza con su arma en la mano, dos mujeres se pusieron lado a lado del escenario y colocaron un carbón en el piso para luego correr y formar un enorme círculo con la marca del polvo negro para delimitar el área de pelea.



– Si una de las dos sale del círculo, se considera perdedora. –

– Empezarán cuando suene el cuerno. – Dijo Luna Nueva teniendo un cuerno grande en sus manos, haciéndolo sonar con su aliento.

– ¡Ya! –



Las isleñas se sorprendieron por la velocidad en que Lvia se movió para tratar de tomar por sorpresa a la líder pero ella solamente dio un paso atrás para esquivar su intento de ataque, eso no la hizo detenerse, ya que siguió buscando atacarla por distintos blancos siendo siempre evitada por la jefa de la aldea que no le perdía la pista.


– Vaya, Rata Blanca es muy veloz. – Habló una chica que se acercó a Luna Nueva, teniendo un parecido enorme a esa mujer.

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– Pensé que estabas entrenando. –

– Escuché que mi tía había traído a una extranjera y me dio curiosidad, mamá. –


– Ojo de Halcón, presta atención. – Dijo Corazón de Ébano a la jovencita que afirmó con su rostro. – Aunque Rata Blanca no luce muy fuerte, su estilo de pelea no es común y eso nos puede ayudar a prepararnos por si nos topamos con más gente como ella. –

– Era de esperar de su Excelencia, de seguro eso fue lo que pensó desde el principio. –


– Tal vez. –


– Para ser tan grande reacciona más rápido de lo que pensaba. – Se decía Lvia mentalmente al brincar para esquivar un golpe de la líder cayendo cuatro patas en el piso, sosteniendo su cuchillo con la boca, como si fuera una pequeña bestia. – Si tuviera mis herramientas… Un minuto, dijeron que debía de romper la arcilla pero no me dijeron que a fuerzas era con este cuchillo… ¡Lo tengo! –

– No puedo creer que ella pierda su tiempo peleando con esa … Rata. –


– Agua de Lluvia ¿Acaso estás en contra de la decisión de… –


– Para, no voy a alzar mi mano para decir que estoy en su contra, solamente pienso lo que todas, la líder está siendo muy amable con esa chica. –


– Hasta tú lo ves ¿O no? Esa chica por lo menos ha sabido moverse más de lo que esperábamos. –


– Una rata solamente sabe correr y ser escurridiza, no tienen porque sorprenderse, de nada sirve eso si no puede tocarla. –


– Siempre tan acertada, maestra. – Sonrió Ojo de Halcón al ver a esa mujer que le frotó su cabeza amigablemente.

– Conozco a la líder mejor que nadie, solamente se está divirtiendo con esa rata… Acabará justo ahora. –


Lvia corrió hacía la jefa de la aldea que estaba parada sin intentar algún movimiento, al estar a unos metros lanzó su cuchillo con todas sus fuerzas para que ella lo cubriera, momento que aprovechó para ubicarse a espaldas de ella y en un segundo se volteó para sostenerse sobre sus manos y tratar de dar una patada giratoria de cabeza directo a la arcilla, movimiento que aprendió al ver a su padre entrenando, logrando asestar un golpe.


– ¡Lo hice! –


– ¡Lo hizo! – Gritaron todas al escuchar un suave golpe pero al mismo tiempo se quedaron impactadas. – ¿Eh? ¡No la rompió! –

– ¡No lo rompí! –


– ¡Por Regalea! Jaja, Rata Blanca es una debilucha. –


– ¡Mierda! –




La ladroncilla no pudo romper la placa de arcilla con su patada ni por haber aplicado toda su fuerza, había dejado de lado el gran detalle físico que era más evidente en esa isla, físicamente era bastante débil aún dentro de las chicas de su edad, por lo que se dedicó a entrenar su velocidad y flexibilidad. Lvia tardó en reaccionar a ese fallo y justo en ese momento la líder se dio la vuelta en un segundo y atrapó sus pies para levantarla y con una sola mano la sujetó dejándola colgando con la cabeza hacía abajo sobre el suelo.


– ¡Mierda, mierda, mierda! – Pensaba Lvia con los ojos llorosos al ver que era sujetada así y escuchar las risas de esas mujeres, no teniendo más opción que empezar a dar puñetazos a la placa en el pecho de la líder sin hacer algún daño. – ¡Rómpete, rómpete, rómpete! –

– No sigas, te vas a lastimar. –

– ¡Maldita sea! ¿Por qué no te rompes? –

– Pobre. – Susurró Luna Nueva captando la atención de Corazón de Ébano. – ¿No la habrán abandonado por ser así? –

– Puede ser, es bastante débil, una niña de seis logra romper esas placas fácilmente. –


– Eso explicaría porque estaba dentro de ese cofre, tal vez la pensaban abandonar. –


– Y porqué tuvo que ser una ladrona… No es como si tenga mucho futuro siendo tan débil. –


– ¡MALDITA SEA! – Gritó la castaña haciendo que todas dejaran de reírse de ella al sentir algo de pena por ella. – ¡RÓMPETE! –

– Basta. –


Los ojos de la chica se dilataron al escuchar un estallido, esa mujer le dio un suave golpe a la placa de su pecho rompiéndola como si fuera una rama seca, nunca se había sentido tan impotente de su condición física como en ese momento.


– La ganadora es nuestra Excelencia. – Declaró Corazón de Ébano, haciendo que todas aplaudieran el resultado. – Reconozcamos el esfuerzo que hizo Rata Blanca, se enfrentó a la más fuerte de nosotras. –

– Por favor ¿Llamas a eso un enfrentamiento? Esa rata nunca tuvo una oportunidad, solamente huía y corría como la vil rata que es. –


– Basta. –


– Fue una perdida de tiempo, pero ahora que quedó claro que es una inútil, podemos seguir con su castigo. –


– Dije que basta. –



Agua de Lluvia cambió su rostro arrogante al escuchar el cambio de voz en la líder que le miraba con bastante enojo, sabía que por más fuerte que fuera aún no lograba poder superar a esa mujer, a quien siempre la siguió como su sombra, como la número dos en su generación, siendo su rival y al mismo tiempo, la chica que más apreciaba.


– Rata Blanca hizo lo que pudo. – Habló la líder acomodando a Lvia entre sus brazos, que solamente agachaba su rostro por el miedo que sentía de lo que ahora pasaría. – Aunque no pudo romper la arcilla, no había visto a nadie ser tan rápida como yo y es algo que hasta tú lo notaste ¿O no? Agua de Lluvia. –

– Si, pero eso no significa nada si no pudo romperla. –


– Además, supo adaptarse y usó la cabeza para tratar de tomarme desprevenida y lo logró, algo que siempre te he dicho que fallas mucho, estar serena en los momentos críticos. – Señaló la jefa nuevamente provocando que Agua de Lluvia chitara sus dientes antes de darse la vuelta por sentirse humillada.

– ¿Qué hará con ella entonces? –


– Mmm… –


– Por favor… –


– ¿Por favor? – Preguntó la líder viendo como Lvia levantaba su mirada estando con los ojos llorosos y suplicantes.

– No me mates… Haré lo que quieras… –

– Mmm… –


La líder de la aldea se quedó pensativa unos segundos mirando hacía el cielo azul, como si estuviera reflexionando con ayuda de los elementos, sujetó a Lvia de sus axilas y empezó a mirarla de arriba a abajo, causando extrañeza en la ladrona, en un momento le bajó su pantaloncillo dejando expuestas sus blancas nalgas haciendo que ella se sonrojara totalmente.



– ¿Qué estás haciendo? –


– Todo blanco, aunque aquí hay algo de rosa… Que pequeña es… – Susurró la líder al ver el área genital virgen de Lvia antes de subir sus ropas. – ¿Cuantos años tienes? –

– ¿Yo? –

– Si. –


– Tre… Trece. –


– ¿Trece? ¡No puede ser! – Murmuraban las mujeres entre sí provocando que la extranjera se confundiera aún más.

– Pero es tan pequeña como una niña de siete años. –


– Y una de siete ya tiene más fuerza y cuerpo que ella. –


– ¿Estás sana? ¿Comes bien? ¿No tienes alguna enfermedad? – Preguntó la jefa mientras Lvia movía la cabeza para afirmar dos veces y negar lo último. – Mmm … –

– ¿En qué está pensando su Excelencia? –


– Lo tengo. –


La líder caminó hasta su trono brillante y se subió a él, para luego alzar de las axilas a Lvia como si fuera una niña para que todas pudieran verla. La situación estaba más extraña que nunca y tan solo esperaba que esa mujer se apiadara de ella para luego intentar escapar de ahí.


– Como líder absoluta de la aldea, he decidido la sentencia para Rata Blanca al cometer el pecado de la vida del hurto. – Dijo la líder mientras levantaba más alto a la joven de piel blanca. – Me servirá personalmente de por vida, no como esclava, sino como mi mujer. –

– ¿Eh? –

– ¿EH? –

– ¿QUÉ? – Preguntaron todas impactadas por el comentario de su líder, dejando aún más perdida a Lvia que era bajada a los brazos de ella.


– ¿Tu mujer? –


– ¡Un momento! ¡Estoy en contra de eso! –

– ¿Tú? ¿Estás en contra de un mandato mío? – Preguntó la jefa a Agua de Lluvia quien se la pensó dos veces antes de contestar mientras ella miraba hacía todos lados. – ¿Alguien está dispuesta a estar en contra de mi sentencia? –

– Espera, hermana… Digo, su Excelencia ¿Lo estás pensando bien? –


– Luna Nueva tiene razón, su Excelencia, tan sólo mírela… –


– Es muy bonita, suave… Y pequeña, no es muy fuerte que digamos… En realidad, no es para nada fuerte. – Explicaba la gobernante mientras acurrucaba en sus brazos a Lvia que no dejaba de tener cara de confusión. – Pero es muy veloz, ágil, inteligente y es una superviviente, dotes muy valiosos que junto a los míos nos darán una buena descendencia. –

– Eh… Espera, no entiendo ¿Qué significa todo eso de que te serviré como mujer? –


– Lo que significa, serás mi esposa. – Contestó la líder para luego mirar hacía todas sus compatriotas y alzar la voz. – ¡Rata Blanca será mi mujer y a quien no le parezca que alce la mano para romperle los huesos uno por uno! –

– ¿Eh? –



Lvia quedó en shock por esa revelación, había un destino peor que la muerte, acababa de condenarse a vivir lo que ella tanto trató de evitar en su pueblo natal, acababa de convertirse en la amante de otra mujer y que por el miedo y respeto que las demás le tenían, era de temerle en gran cantidad.







CHANCHANCHAAAAAAAAAAAN -O-O!!
 

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CONTINUAMOS O-O-




VELA 3




Lvia se encontraba desnuda sobre una gran cama suave, tenía sus manos atadas a su espalda y los tobillos atados a los respaldos dejándola con las piernas abiertas. No hacía más que sonrojarse al ver a una mujer que parecía ser la médico de esa tribu, revisando su cuerpo con bastante atención en cada detalle, desde sus senos apenas en crecimiento, su vagina sin ningún vello y con los labios mayores ocultando el resto de los tejidos de la vulva dándole una apariencia muy estética, pequeña e infantil.


– ¿Por qué me hace todo esto? –


– Tengo que asegurarme que estés sana o no tengas alguna enfermedad que nos puedas transmitir. –


– ¡Qué estoy sana! !Y ni se le ocurra tocarme ahí! –


– No lo haré, solamente su Excelencia tiene ese derecho… Aunque me preocupa que sea tan pequeña, incluso meter un dedo te causaría mucho estimulo… Creo que te dolerá mucho cuando lo hagan. –


– ¿Hacer qué? ¡No puedo creerlo! ¡La odio, maldita diosa mentirosa que no me ayuda en nada! – Pensaba la castaña aguantando las ganas de llorar al estar tan expuesta, calmándose un poco al sentir que desataban su piernas.

– Mmm… ¿En verdad tienes trece años? –


– ¡Ya les dije que sí! –


– Flor de Otoño ¿Puedo pasar? – Preguntó la líder entrando a esa habitación, mirando fijamente el cuerpo desnudo de Lvia en especial su triángulo intimo. – Oh... Que linda cosita blanca. –

– No sea tan impaciente, su Excelencia.

– ¿Qué están planeando hacerme? –


– Dime pequeña ¿Siempre has sido así? ¿Me puedes decir como eran tus padres? –


– ¿Mis padres? – Preguntó Lvia al ser desatada también de las manos y tomar la sabana que le daba esa mujer para cubrirse.

– Si, me gustaría saber como eran. –


– Vamos Rata Blanca, habla con confianza, Flor de Otoño es una medico confiable, fue una de las pocas dichosas de aprender bajo la tutela de Ledwin y Demine, diosas hechiceras. –


– Imposible. – Pensó la joven sorprendida al escuchar eso, ya que sabía de la existencia de esas deidades pero que solamente las elegidas podían conocer en persona.

– Es algo tímida. –


– Creo que es porque es algo pequeña y nos ve con un poco de miedo. –


– ¿Para que quieren saber de ellos? –


– Entre más sepa de ti, podré atenderte de aquí en adelante. – Dijo la medico mientras Lvia se cubría mejor con esa sabana. – ¿O acaso no quieres crecer sanamente? –

– ¿Crecer? ¡Claro que quiero! –


– Entonces. –



Rata Blanca dudó un momento si hablar de sus padres o no, pero el comentario sobre poder crecer de forma sana le hizo pensar que tenía esperanzas de tener una mejor condición y no volver a vivir esa humillación que tuvo frente a todas esas gigantes.


– Mi mamá… No la conocí, murió después de darme a luz, tenía dieciseis años.
– Respondió la castaña viendo que la doctora le acercaba sus ropas para empezar a vestirse dentro de la sabana. – Mi papá me contó que ella era idéntica a mi físicamente, ella también era muy débil y tenía el mal del corazón apuñalado. –


– ¿El mal del corazón apuñalado? –


– Es lo que la maestra llamaba al mal del corazón obstruido, el corazón late muy rápido como si estuviera herido por algún problema en él, causa diversos malestares y en casos graves la muerte… –


– ¿Rata Blanca lo tiene? –


– No, su corazón es sano. – Comentó Flor de Otoño volteando a ver a la líder de la aldea. – He de reconocer que es como dijiste, puede que aunque físicamente es bastante débil, su voluntad por vivir y luchar lo trae desde nacer, que naciera bajo esas condiciones me hace saber que también su madre era una guerrera. –

– Mi intuición me lo decía, Rata Blanca es digna de tener un nombre como las demás. –


– Mi madre… Una guerrera. – Sonrió un poco Lvia al escuchar ese comentario de su madre, eran las mismas palabras que su padre repetía sobre ella.

– ¿Qué hay de tu padre? –


– Él era un ladrón famoso en nuestras tierras. –


– ¿Cómo puede ser famoso por ser ladrón? –


– Mejor dicho, sus hazañas eran famosas porque nunca supieron que él las lograba. – Aclaró la jovencita terminando de vestirse. – Algunos nobles y militares solicitaban sus servicios para recuperar objetos, información o cualquier cosa que estuvieran en lugares muy peligrosos. –

– Ya veo… Más que ladrón, era un especialista en infiltrarse y recuperar. –


– Antes fue un asesino a sueldo pero cuando desposó a mi mamá, le prometió alejarse de esa vida y sirvió de esa manera al reino en secreto, para poder pagar los medicamentos de mi madre y después para cuidarme… Ya no quería ser una carga para él, quería conseguir una vida llena de riquezas para no preocuparme por nada y para que también él tuviera una vida feliz. –


– ¿De que parte del continente eres y como se llama tu padre? –


– Vivía en el puerto de Plateu y mi papá se llama Gwyan del Sello Blanco. –


– Conozco ese lugar, es donde la maestra nos esperaba para las clases. – Comentó Flor de Otoño a la líder que cruzó sus brazos sin dejar de mirar a Lvia. – ¿Pasa algo su excelencia? –

– Antes que nada… ¿Está lista? –


– No sé como explicarlo… Rata Blanca es muy pequeña en este momento, con una dieta especial, una terapia de estiramiento y masajes estimulantes podrá crecer lo suficiente, aunque seguiría siendo pequeña comparada a nosotras, pensaba que su palidez y fragilidad eran por problemas alimenticios o alguna enfermedad, pero no veo rastro de ello, así es su anatomía, a diferencia de que nosotras nacemos para ser fuertes y grandes, Rata Blanca nació con esas características y no podemos cambiarlas. –


– ¿Podrá tener o no? –


– Sí, aunque tendrá que esperar unos años más a que termine de madurar. –


– ¿Madurar? – Pensó Lvia aún confundida por esa charla.


– ¿Cuanto tendría que esperar? –


– Hasta los dieciséis, justo la edad en la que su madre la tuvo, pero tendrá que seguir al pie de la letra todas las indicaciones. –


– Perfecto. – Sonrió la líder volteando hacía la puerta alzando un poco la voz. – Ébano ¿Puedes venir? –


La mujer llamada entró a la habitación tras estar esperando a que su líder tomara bien su decisión, aunque eran mejores amigas y siempre estaría agradecida de que le dio la mano de su hermana, no le parecía del todo sensato desposar y engendrar con una extranjera y sobretodo con esa chica que a pesar de su belleza, era alguien que podría romperse fácilmente.


– Mande su Excelencia. –


– Dile a Canto del Mar que prepare una barca pequeña de delfines y suban el cofre que traía Rata Blanca a esa barca. – Ordenó la líder emocionando a Lvia que pensó que toda su historia le había causado compasión. – Quiero a dos guardias en la barca además de la navegante e irá hacía el puerto que les indique Flor de Otoño para ser recibido por Gwyan del Sello Blanco. –

– Te anotaré las coordenadas y mandaré un águila mensajera a otra medico que vive en ese puerto, así le de aviso a ese hombre. –


– ¡Muchas gracias! ¡Gracias por dejarme ir! –



Lvia dio un salto para colgarse de los hombros de la líder que la sujetó de la cintura estando algo extrañada por la reacción de la castaña que lloraba de alegría al pensar que se iría pronto con todo y tesoros.


– Y yo que pensaba que eran malas ¡Muchas gracias! –


– Rata Blanca, entendiste mal. – Dijo la líder sujetando de las axilas a Lvia como si fuera una niña. – No te vas a ir, le mando a tu papá una compensación por desposarte, es lo que hacen en tus tierras ¿O no? –

– ¿Eh? –


– Propio de usted, su Excelencia, pero ¿No cree que mandar todo ese cofre es demasiado? No considero que Rata Blanca vale tanto. –


– Compensación… – Balbuceaba Lvia estando en shock por esas palabras.

– Le estoy quitando lo único que le queda a ese hombre y el sueño de Rata Blanca era llenar de riquezas a su padre para que tuviera una buena vida, siendo que ella se aseguró de que ese cofre no se hundiera en el mar, su padre se lo merece. –


– ¿Mi padre se lo mere… ¿Entendí bien? Mi… Mi tesoro… ¿Se lo van a dar a mi papá como pago por mi? –


– ¿No es bueno? – Sonrió la líder sin poder notar el estado de shock total en la castaña al no poder procesar esa noticia. – Tu sueño de que tu padre tenga una vida digna se cumplirá y podrás estar tranquila en esta isla sin preocupaciones de que te extrañe sabiendo que te cuidaré muy bien. –

– Mi tesoro… Me… Me están comprando con mi propio tesoro… –


– Su Excelencia, creo que le pasa algo a Rata Blanca. –

– Oh… Se desmayó. – Dijo la jefa de la aldea al ver que la cabeza de Lvia colgaba y sus ojos estaban en blanco, por lo que la acurrucó en sus brazos. – La pobre no pudo con la emoción. –

– Bien, Corazón de Ébano vamos al puerto, tenemos que arreglar el obsequio de su Excelencia para el padre de su futura mujer. –


– Su Excelencia… –



Corazón de Ébano iba a hablarle de nuevo sobre ese tema pero vio algo inesperado, su mejor amiga tenía una sonrisa llena de calidez y dulzura mientras sostenía en sus brazos a Rata Blanca, nunca había visto a la líder tan contenta ¿Era tanto su atracción por esa pálida? Esa mirada, esa alegría, era la misma que se mostraban Luna Nueva y ella desde que sus corazones se enamoraron, ya era más que claro que sentimientos estaban empujando a la jefa de la aldea y no era quien para negarle a su amiga amar a alguien, pero por la reacción de esa chica cuando tuvieron que obligarla a entrar a ese cuarto, no pudo más que suspirar y esperar a que los sentimientos de su Excelencia pudieran ser recíprocos.


– Rata Blanca, bienvenida a la isla, espero que te sientas como en casa y puedas crecer sana y fuerte para poder tener a nuestra hija. – Sonreía la líder besando la frente y la boca de Lvia que seguía noqueada por la noticia.

– La líder parece bastante contenta con esa chica. –


– Si… Me preocupa que Rata Blanca no comprenda lo importante que se ha vuelto para la tribu. – Comentó Corazón de Ébano al salir del edificio junto a Flor de Otoño. – Ahora que la presentó como su futura mujer, todas tendrán sus ojos sobre ella y esperarán que en verdad sea digna de ese puesto. –

– Sé que a muchas no les parece, pero dudo que se atrevan a decirle a su Excelencia que desista de su idea, aunque no creo que traten a Rata Blanca con el respeto que se merece por ser la elegida de su Excelencia. –

– La única que no se va a quedar con los brazos cruzados sabemos bien quien es. –


– Agua de Lluvia está furiosa. – Habló la medico mientras las dos caminaban por la plaza hacía la casa de mensajería. – Pero ni ella cometería el error de hacerle algo a Rata Blanca, sinceramente no sabría como reaccionaría su Excelencia si algo le ocurre a esa chiquilla. –

– Nunca he visto a su Excelencia dejarse llevar por el coraje, pero estoy segura que nadie quiere averiguarlo, Rata Blanca estará segura mientras no cometa una tontería. –


– ¿Qué opina Luna Nueva sobre ella? –


– Mi esposa dijo que si su hermana era feliz no iba a decirle nada, ella está más que agradecida por permitir unirnos como pareja. – Explicó Corazón de Ébano recordando la platica que tuvo con Luna Nueva. – Aunque dijo algo que me preocupó. –


– ¿Qué cosa? –

– Que nos aseguremos de que Rata Blanca no intente escapar, porque si ella se fuga, eso será doloroso para su Excelencia. –


– Por Regalea. –


– Si… – Contestó Ébano mirando seriamente a la doctora. – La estabilidad de nuestra líder y de toda la aldea depende de que Rata Blanca no salga de la isla. –






-O-O Y entra la última mujer del grupo, Flor de Otoño.


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I-AM-ROSY!!

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Qué guapas chicas todas <3!
Las aventuras de Rata Blanca van empezando jaja
-O-O Este grupo es un amor jaja, todas bien guapas y buenorras, también Rata pero pues ella es más como tirando a lo adorabluu que le gusta a wolfito, pero vemos que su personalidad es muy fuerte y hasta podría decir que es más madura en algunas cosas que la lider -O-O digo no spoilers jaja.
 

تالف و مكسور تماما
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-O-O Este grupo es un amor jaja, todas bien guapas y buenorras, también Rata pero pues ella es más como tirando a lo adorabluu que le gusta a wolfito, pero vemos que su personalidad es muy fuerte y hasta podría decir que es más madura en algunas cosas que la lider -O-O digo no spoilers jaja.
Mira que quería comentar algo así sobre la personalidad de Rata Blanca, pero pensé en los spoilers jaja
 

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-O-O SIGAMOS



VELA 4


Rata Blanca despertó tras haberse desmayado y haber dormido el resto del día, el impacto de saber que acababan de comprarla a su padre usando el tesoro que ella rescató fue demasiado, además que el asunto de convertirse en la esposa de otra mujer y que estaría encerrada en esa isla era de terror, como si todo el infortunio se hubiera acumulado para ese momento.


– Dormiste mucho. –


– Si… ¿Eh? – Preguntó Lvia al estar desnuda entre los brazos de la líder de la aldea y por la suavidad en su espalda supo que también no traía ropa.


– Buenos días. –


– ¿Por qué estamos desnudas? –



– El sexo se tiene sin ropa, pero si te gusta que tengamos algo lo tendré en cuenta. – Dijo la jefa haciendo que la castaña sintiera un escalofrío en el cuerpo e intentara soltarse.


– ¡Me violaste! –



– ¿Violar? –



– ¡Me tomaste a la fuerza! – Recalcó Lvia al ver que la líder parecía desconocer esa palabra.


– No tiene nada de malo, eres mi mujer así que estoy en mi derecho y no te preocupes, aún no te he marcado. –



– Mar… ¿Marcado? –



– Lo escuchaste de Flor de Otoño, estarás lista cuando tengas dieciséis años. – Sonrió la líder que abrazaba con fuerza a Lvia sacándole un poco el aire. – Cuando estés lista para quedar preñada. –


– Pre… ¿Estás loca? ¡Me violaste y ahora me dices que quieres tener hijos conmigo siendo mujeres las dos! –


– Ya veo, debí pedirle a ella que te lo explicara… Mmm, mejor luego, vamos a desayunar que Flor de Otoño dejó claro que empezarás tu dieta desde hoy. –


– ¡No, quiero irme de aquí! –



– Rata Blanca ¿Hay algo que te disguste de estar conmigo? – Preguntó la morena atrapando a la menor entre sus brazos mientras ella se resistía al abrazo.


– ¿Hablas en serio? –



– Eres la mujer de la líder de la aldea, todas te tendrán respeto porque serás quien me dé descendencia, mientras hagas lo que te pida no tendrás que preocuparte de nada más. –



– Para ser una aldea de mujeres ese pensamiento es algo machista ¿No lo crees? –



– ¿Qué es machista? –



– Olvídalo… Vamos a desayunar. – Respondió Lvia aguantando las ganas de llorar mientras pensaba. – Necesito comer algo y luego pensar en como huir... Esta maldita… ¿Cómo pudo tocarme estando desmayada? Tengo que huir de aquí pero no puedo con el estómago vacío… Mis senos se sienten raro ¿Qué me habrá hecho esta depravada? –


Tras estar vestidas, Lvia siguió a la líder hacía un gran comedor, le sorprendía que el puro cuarto del comedor era más grande que la casa de su padre, en la mesa ya estaban esperando las que parecían ser las chicas más cercanas a la jefa de la isla. La pequeña blanca trató de mantenerse tranquila, aún estaba esa sensación detestable de haber sido tocada por esa mujer, pero sabía que un paso en falso la iba a poner de nuevo en riesgo de ser asesinada.


– Feliz primera noche, su Excelencia. – Dijo Corazón de Ébano aplaudiendo para que las demás siguieran su ejemplo.


– ¿Pudieron hacerlo? Hermana. –



– No, es como dijo Flor de Otoño, su cuerpo aún no está listo. –



– Por eso es que preparé todo para que Rata Blanca esté lista en tres años. – Sonrió Flor de Otoño mientras Lvia veía que a todas les servían grandes platos de alimentos y uno en especial se veía distinto a todos. – Rata Blanca, por aquí. –


– ¿Por qué me dan tanta carne? Yo no soy grande como ustedes para comer tanto. –


– Necesitas más nutrientes para crecer pronto. –


– Pero es demasiado… – Dijo Lvia tallando sus senos por encima de sus ropas.


– ¿Qué tienes? –


– Me arden mucho los pezones y siento raro mis pechos… ¿Por qué hablo de eso contigo? –


– Perfecto. –



– ¿Perfecto? – Preguntó la joven al escuchar a la medico que empezaba a desayunar.


– Le enseñé a su Excelencia unas técnicas de masaje y succión, que con ayuda del ungüento que preparé tus senos estarán óptimos para producir suficiente leche para que alimentes sanamente a la futura hija de nuestra líder. –


– ¿Acaso soy una vaca? –


– Hermana, digo… Su Excelencia ¿No le has explicado nada a Rata Blanca? –



– No, es que es tan linda que estaba más atenta a disfrutar con ella que otra cosa. – Contestó la líder dejando a todas perplejas.


– ¡Líder, lamento interrumpir su desayuno pero necesitamos su orientación con la ampliación que pidió! –


– Lirio Gris, es de mala educación entrar así. –



– ¡Perdón! – Dijo la joven que se arrodillaba frente a todas.


– No te preocupes, no me tardo. –


La jefa de la aldea le robó un beso a Lvia antes de encaminarse hacía el pasillo, le parecía increíble la facilidad que acababa de besarla después de abusar de ella, como si no fuera nada del otro mundo, pero fue cuando entendió la castaña las cosas, en esa isla todo funcionaba distinto a lo que conocía.
En cuanto la líder se retiró, las demás chicas se acercaron a la jovencita que se sintió minimizada al estar rodeada de esas cuatro mujeres morenas.



– ¿En serio mi tía no te dijo nada? – Preguntó Ojo de Halcón mientras Lvia contestaba que no con su cabeza.


– ¡Esa mujer me violó! –


– ¿Violó? –



– Usan esa palabra en el continente para hablar de ser tomada por la fuerza. – Explicó la medico a Ojo de Halcón.


– Oh, la dominó. –



– Así es, pero en tu caso no aplica Rata Blanca, eres la mujer de su Excelencia, si ella desea tomarte como suya no puedes negarte. –



– Ustedes… Están locas. – Pensó Lvia estando con cara de incredulidad al escuchar como justificaron su violación.


– Su Excelencia parece estar cautivada por Rata Blanca que se olvidó por completo de explicarle sus responsabilidades como mujer de la líder y porqué debe de estar apta para darle descendencia. –


– Rata Blanca, eres la mujer de su Excelencia por lo que eres la segunda persona más valiosa de la isla. –



– ¿Qué? –



– Todas están a la espera de que seas digna de darnos una heredera, mi hermana lleva doce años como la líder y no había elegido a nadie para desposar. –



– Nos preocupaba que su Excelencia teniendo venticinco años siguiera soltera, todas las líderes suelen tener descendencia pronto. – Explicaba Corazón de Ébano a Lvia que seguía confundida. – Ahora que te eligió, tienes que si o si darnos una sucesora. –


– Esperen… Esto es como una monarquía. –



– Cada descendiente de la líder se convierte en la siguiente gobernante, pero en la ceremonia de coronación otras pueden retar a la descendiente, si esta es vencida significa que no es digna de su puesto y alguien toma su lugar. –


– Mi hermana quedó invicta tras enfrentar a cincuenta retadoras seguidas. – Dijo Luna Nueva mientras la castaña tomaba un trozo de pan para comerlo. – Es claro que nosotras esperamos que su descendencia la equipare. –


– Su Excelencia ha sido una de las mejores gobernantes que nuestro pueblo ha tenido, tuvo la idea de darnos mayor libertad comercial con las islas vecinas y el continente y apropiarnos de la arquitectura y ciencias de ellos en beneficio de nuestra isla, todas queremos que alguien como ella sea su sucesora para seguir creciendo como pueblo. –



– Y es donde entras tú, Rata Blanca, ahora que mi tía te eligió como su mujer debes de darle a nuestra gente la heredera que esperan. –


– Bromean. –



– No bromearíamos con eso. –


– Pero las dos somos mujeres. – Comentó Lvia viendo que todas se echaban miradas y se susurraron algo al oído hasta que la doctora se acercó a su oreja para contarle, provocándole un enorme sonrojo. – ¿Qué? ¡ESO ES IMPOSIBLE! –


– No lo es, en nuestra tribu siempre han nacido mujeres y eso es gracias a nuestro ritual de amor. –


– Noooooooooooo. – Pensó la joven tapando su cara al imaginarse siendo penetrada por esa mujer con ayuda de un falo mágico.


– ¿Qué le pasó? –


– Creo que está emocionada de saber que recibirá la semilla de nuestra Excelencia. –



– Así que come bien que después te llevaremos a darte el tratamiento de crecimiento. –


– ¿Tratamiento? –



Media hora después, Lvia era llevada por la líder y la doctora hacía un sótano dentro de esa gran estructura que se erigía como templo principal, la cara de la chica de piel clara fue de pánico al mirar que parecía una sala de torturas, intentó darse la vuelta pero detrás de ella habían varias guardias evitando que pudiera escapar.


– Su Excelencia, espose a Rata Blanca en nuestra cama para crecimiento. –



– ¿Estás loca? ¡Eso es una cama de tortura! – Dijo Lvia mientras la líder la cargó como si pesara una pluma.


– Flor de Otoño está segura que esto te ayudará a crecer. –


– ¡No, no quiero crecer! ¡No así! –


– No te preocupes, calculé que con diez minutos diarios en la cama de crecimiento, podremos hacerte crecer al menos hasta la altura de cinco pies y medio, lo demás lo compensarás con unas botas. –



– ¡Me van a matar! – Gritaba la joven mientras era puesta en la cama, con los ojos totalmente bañados de lágrimas por el miedo.


– Su Excelencia, solamente dele vuelta a la manivela, si empieza a retorcerse o escucha un crujido se detiene. –



– Entendido. –



– ¿Qué? ¿Cómo que crujido? ¡Ustedes están locas! –



– Es por tu bien Rata Blanca, debes de crecer lo suficiente para poder recibir la semilla de su Excelencia. –



– ¡Yo no quiero tener hijos, nunca quise ser madre! –



– Espere por favor, su Excelencia. – Pidió la medico con su mano para luego acercarse a Lvia y susurrarle al oído. – Si no le das una heredera, quedará claro para todas que no eres digna de ser su mujer y no quedará de otra que matarte. –


– ¿Eh? –



– Te lo dije, todas esperan mucho de ti y si decepcionas a su Excelencia, ella no va a tener otra opción más que deshacerse de ti. –



Lvia de nuevo quedó en shock tras esas palabras, tanto que ni siquiera reaccionó cuando empezaron a estirar sus extremidades con ese aparato. No podía creer que su vida ahora dependía de quedar embarazada, tenía tres años para escapar antes de que la líder de la aldea penetrara su vagina con un pene mágico en busca de embarazarla. Tenía que encontrar una manera de huir pero con los ojos de todas las mujeres puestas en ella ¿Cómo?








-O-O CHANCHANCHAAAAAAAAAAAAAAAAAAN
 
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