Quest B Noir & Blanc with Garterbelt [Hale, Knight, Masters, Collins & Briand]

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Noir & Blanc with Garterbelt

- NPC involucrado: Lord HolyAngemon
- Sinopsis: Holy Angel Citadel es un lugar sagrado para los Digimon de Folder, donde los Digimon ángeles crecen a gusto y se convierten en dignos sirvientes de Dios y miembros de los Virus Buster. En esta ocasión, HolyAngemon nos ha hablado para solicitar ayuda con dos sus aprendices: Las hermanas Sistermon Noir & Blanc han adoptado conductas y costumbres "pecadoras" y necesitamos Tamers que las encaminen de vuelta al sendero del bien antes que sus actos influyan en sus futuras evoluciones
- Escenario: Holy Angel Citadel
- Objetivos:

  • Vivir una semana con las Sistermon en su capilla
  • En este tiempo, lograr que mejoren su conducta
  • Evitar que cualquiera logre corromperlas
- Notas

  • Noir y Blanc viven en la Capilla Garterbelt, ubicada al Este de la Ciudadela. Son las únicas que viven ahí, por lo que solo tendrán que convivir con ellas.
  • Aparte de renegar completamente de sus deberes, enseñanzas y entrenamiento, las personalidades de Noir y Blanc han decaído últimamente: Noir se ha convertido en una especie de "liberal (?)", acostumbrando seducir a cualquier hombre (y alguna que otra mujer atractva) que se le atraviese, sean humanos o Digimon humanoides. Blanc por su parte, se ha vuelto en extremo perezosa y amante de los dulces, importándole poco más que dormir y comer.
  • Por ordenes de HolyAngemon, tiene solo una semana para lograr algún cambio. De lo contrario se buscará a otros
  • Existe rumores de que un grupo de Digimon de la oscuridad están tratando de corromperlas para que evolucionen a Digimon demonios, tengan cuidado con ellos.
Tamer: Rox Knight & Elizabeth Hale & Kyle Masters & Matthew & Kathleen Briand
Digivice: D-Arc // iC // D-Arc // iC // D-Arc
Extra: El Resonator de Kyle lleva los Digimental del Valor y Conocimiento

Relikt Relikt Luigi Luigi everyday everyday Soncarmela Soncarmela Recuerden, las Quest con múltiples personajes son más demandantes, tengan en cuenta todo lo que les he dicho en otras (B) o misiones de dificultad similar. Adelante~
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Aquel era un día normal en Holy Angel Citadel. El sol brillaba en el cielo y la vida en la ciudad sagrada transcurría como de costumbre: Digimon y Tamers caminando por sus calles, dirigiéndose a sus empleos, realizando Quest para la sede de la Central en la ciudad o en su defecto, tomando un día libre. En uno de los edificios más importantes de Holy Angel Citadel, la figura de su líder estaba sentado en su oficina, leyendo un informe con bastante seriedad.​
Lord Holy Angemon se levantó de su escritorio y caminó a en dirección a la ventana que le permitía ver una gran parte de la ciudad que resguardaba. Específicamente, su atención fue a la zona este, justo donde una capilla se podía ver desde lejos. Debido al casco que cubría la parte superior de su rostro, era imposible percatarse del ceño fruncido en su rostro debido a la situación actual: sus dos pupilas en la Capilla Garterbelt estaban mostrando comportamientos preocupantes y bastante alarmantes. De seguir la situación, era un hecho de que una o ambas iban a evolucionar en un Virus. Por un instante, su mente le trajo la fugaz escena de un Angemon defendiendo tenazmente a un Impmon acusado de robarse una gema de una de las tantas capillas del lugar.​
Sacudió el rostro, borrando de su mente aquella memoria agridulce antes de suspirar.​
-Es hora de tomar cartas en el asunto con Blanc y Noir -comentó Lord Holy Angemon, dándole la espalda a la ciudad y dirigiéndose a la puerta de su oficina. -Esta vez, no cometeré ese error de nuevo.
La figura de Holy Angemon salió por la puerta, dirigiéndose personalmente a la Central de Tamers.​
[…]​

Era un sábado tranquilo en la sede de Fleur de Lis en Holy Angel Citadel. Kathleen estaba en la cocina del lugar, vistiendo su pijama de gato blanco y terminando de desayunar junto a Tessa. La francesa estaba de buen humor: habían pasado ya unos días de la fiesta sorpresa a Elizabeth y todo había estado en relativa calma.​
Por supuesto, la calma se esfumó en el instante en que su D-terminal sonó con la alerta de mensaje recibido. La castaña al leer el contenido, alzó sus cejas de manera incrédula al ver que la Central de Tamers la estaba citando para realizar un encargo urgente para el mismísimo líder de la Citadela.​
-Esto no es lo que esperaba para mi fin de semana -comentó la Expert, sorprendiéndose de la seleccionaran para dicha tarea. -Tessa, termina de comer y alístate, la Central nos llamó para un encargo.
-¿En serio? Y yo que esperaba pasar el fin de semana tirada en el sofá y rascándome el estómago viendo la tele -respondió la monja, ganándose una mirada de reproche de su compañera. -Bueno, bueno, ya me alisto para salir.
Briand negó con el rostro al ver como Sistermon Blanc terminó de comer su plato de cereal y se fue a su habitación. Minutos después, el bostezo de una somnolienta Elizabeth Hale que ingresó a la cocina junto a Gabumon llamó su atención. La Expert sonrió al ver a la menor usando el pijama de gato negro que le había obsequiado.​
-Buenos días, Lizzie. Bueno días para ti también, Gabumon.
-Buenos días, Kath.
-Buenos días, señorita Briand.
Justo en el instante que Hale iba a buscar algo para desayunar, el sonido de su D-terminal la interrumpió. La gótica revisó el aparato, causando que Kathleen sintiera una peculiar sensación de mal augurio en su pecho.​
-… parece que la Central de Tamers quiere que ayude con una solicitud urgente para Lord Holy Angemon -habló Elizabeth luego de revisar el contenido del mensaje. La menor dirigió su atención a Gabumon y por un momento, pensó en preguntarle si se sentía capaz de dicha responsabilidad.​
-¿En serio? ¡Eso significa que hemos hecho un buen trabajo y la Central ya nos tiene en una lista de confianza! -Gabumon sin darse cuenta, se adelantó a los pensamientos de su compañera y sonrió con orgullo antes de inflar el pecho.​
Kathleen no pudo evitar llevarse la mano a la nuca: sabía que cuando la Central te asignaba un trabajo, era porque se trataba de una situación bastante seria. Y realmente, un lado de ella quería seguir protegiendo a Hale como si fuera una niña, asegurándose que no tomara trabajos de rango alto.​
Y el otro le decía que ya la joven era capaz de realizar dichos trabajos y que precisamente, ya no era la pequeña de 13 años que había conocido.​
-Supongo que ambas tenemos un largo día entonces -sonrió Kathleen antes de resignarse de que, Elizabeth le acompañaría al mismo trabajo.​
[…]​

El trío de Ávalon conformado por Kyle Masters, Rox Knight y Matthew Collins se movilizaba por las calles de Holy Angel Citadel. Al lado de ellos, Guilmon X, un par de Zubamon y un Ludomon iban con ellos al mismo rumbo: el edificio principal de la citadela, en donde la Central de Tamers les había indicado que debían reunirse con el mismo Lord Holy Angemon luego de informarles que el Perfect tenía una petición urgente y que requería de ayuda calificada para el trabajo.​
-¿Por qué creen que Lord Holy Angemon nos citaría? -preguntó un nervioso Matt, rascándose la mejilla: el Expert no tenía la más mínima idea de que situación estaba ocurriendo más allá de que, el líder de la citadela había solicitado ayuda.​
-Muy probablemente se traté de un encargo sumamente delicado -fue la respuesta de Rox a la pregunta de Collins. -Igualmente, sea cual sea el encargo, es nuestro deber ayudar a Lord Holy Angemon -finalizó Knight de forma seria: después de todo, el deber de un caballero era ayudar a quienes lo necesitaran.​
Y en esa ocasión, era Lord Holy Angemon.​
-Es un hecho de que, seguramente, ya se hayan percatado de que mi señora es lo suficientemente capaz para realizar este tipo de encargos -habló Aegis de forma orgullosa antes de proseguir. -Aunque preferiría trabajar solamente con mi señora -finalizó el doradito, a pesar de que realmente, no tenía problema en realizar trabajos en equipo con Matthew, Kyle y sus respectivos Digimon… aunque nunca lo admitiría abiertamente.​
-¿Y que hay de Black Gabumon? -preguntó Excalibur de forma curiosa a su homologo. El Zubamon de Matt parpadeó al sentir la mirada de Aegis. -He visto que te llevas bastante bien con él y han realizado varias misiones juntos.
-Un caballero nunca se negará a realizar un trabajo junto a su noble caballo -fue la respuesta del compañero de Rox, inflando el pecho con orgullo.​
Nunca lo admitiría, pero el lupino era un amigo que de verdad apreciaba.​
-… estoy seguro de que Garurumon no es un caballo -mencionó Ludomon luego de analizar la comparación de Aegis.​
-Supongo que es su forma de decir que Gabumon es su amigo -respondió Guilmon X, sonriendo un tanto divertido al ver la expresión de Aegis: la armadura andante empezó a renegar de forma exagerada y eso solo fue la confirmación para Blue de que había atinado en el blanco.​
-“¿En que estas pensando, chico?” -Grottomon se materializó a espaldas de su portador, que iba en un absoluto silencio, Masters le dirigió una mirada discreta, recordándole que estaba con público y que no podía responder. –“Tsk, seguramente estas complicándote tu solo tratando de saber que trabajo quiere que hagamos el angelito ese” -se quejó el duende, cruzándose de brazos al ver el leve gesto afirmativo de su portador.​
-Bueno, supongo que lo sabremos al llegar al lugar -comentó al aire Kyle, confundiendo levemente a Rox y a Matt por la repentina frase. El castaño sonrió de manera tranquila al ver dichas expresiones. -No es nada, solo estaba pensando que clase de situación es para que Lord Holy Angemon solicitara a la Central de Tamers asistencia y que, por seguridad, debíamos escuchar los detalles directamente en su oficina.
-Comprendo -respondió Rox, sonriendo al escuchar el razonamiento del Elite. -Supongo que tratar de darte una idea de hipotéticos escenarios ha sido parte de la razón por la cual has llegado a tu rango -soltó la caballero de bomba, sacándole unas buenas carcajadas a Grottomon.​
-Para nada -habló Kyle, deteniendo el tren de pensamiento de Rox. -Si bien es cierto que es bueno ser precavido, también ayuda ser capaz de adaptarte a cualquier situación inesperada.
-¿Dices que no siempre es bueno apegarse demasiado a un plan? -preguntó Rox con cierta confusión a las palabras del mayor.​
-“¡¿Quién se cree para darle sermones a mi Señora?!” -Aegis por dentro estaba hirviendo de la rabia​
-Creo…creo que lo que Kyle trata de decir es que, si bien es bueno planear con antelación, no es bueno confiar plenamente en que todo saldrá como se espera y …y que hay que estar listo para improvisar -comentó Matthew, obteniendo un gesto afirmativo por parte del mayor.​
Excalibur sonrió y le mostró el pulgar a Matthew, sintiéndose orgullo del chico. Prydwen asintió levemente luego de analizar las palabras de Collins.​
-En efecto. Lo mejor será escuchar primero lo que debe decirnos Lord Holy Angemon y de allí, veremos cómo procederemos.
[…]​

El grupo de Ávalon prosiguió con su camino, llegando a la entrada del castillo del Ángel Sagrado. Antes de proseguir, dos voces sumamente familiares los llamaron: Elizabeth, Kathleen, Sistermon Blanc y Black Gabumon habían llegado solo momentos después que ellos. Kathleen sonrió al besar a Masters en la mejilla y Collins enrojeció peligrosamente al recibir el mismo saludo por parte de su novia. Rox saludó a los recién llegados un educado hola, mientras que Aegis se acercó al lupino para chocar puños.​
Era obvio que el canadiense todavía no se acostumbraba al cambio de dinámica y relación con Hale, ya que ese simple gesto de la americana lo tenía a nada de perder la consciencia por el exceso de sangre en el rostro.​
-La Central los llamó, ¿cierto? -Kathleen se cruzó de brazos, hablando más como una confirmación que como una pregunta.​
-Viendo que estas aquí con Elizabeth, asumiré que a ustedes también -contestó Kyle ante la pregunta de la castaña, obteniendo un par de gestos afirmativos del dueto de Fleur de Lis.​
-Así es -habló Briand, arqueando la ceja y colocando una de sus manos sobre su cintura. -¿Tienes idea de lo que sucede? -preguntó la francesa de forma seria.
-¿Por qué asumes que ya estoy enterado de la situación? -contestó divertido Kyle con una pregunta a la interrogación de su novia.​
-Bueno, pensé que el legendario caballero de los ositos ya estaría enterado gracias a su reputación -respondió Kathleen, sonriendo al ver que el castaño chasqueó la lengua.​
-No me dejaras olvidar lo de Bearmon, ¿cierto? -preguntó con resignación Masters al recordar que, por alguna razón, el Tengu hizo toda una noticia sobre el encargo donde ayudó a Bearmon junto a Elizabeth.​
-Para nada –respondió Kath con una sonrisa en labios.​
-¿Bromeas? Es material de primera para molestarte, zoquete -agregó Sistermon Blanc de forma divertida.​
-A veces me pregunto si de verdad eres una Sistermon -comentó Blue a la monja, quien le sacó la lengua a modo de burla.​
-Lamento interrumpirlos - habló Hale, llamando la atención Kathleen y de Kyle. -Pero creo que no deberíamos hacer esperar a Lord Holy Angemon -la chica de cabellos negros con mechas rojas se cruzó de brazos y dibujó una expresión seria en el rostro. -Después de todo, nos esta esperando para informarnos lo que debemos hacer.​
-Elizabeth tiene razón. Es de mala educación hacer esperar al señor del castillo -agregó Rox a las palabras de su amiga.​
Dicho eso, el grupo ingresó al castillo.​
[...]​

El castillo de Lord Holy Angemon era igualmente asombroso por dentro como por fuera gracias a su bella arquitectura y acabados sublimes. El grupo de Tamers y Digimon habían hablado con una Angewomon del lugar y esta les pidió esperar unos minutos antes de asignarles a un habitante del castillo para escoltarlos a la oficina de Lord Holy Angemon.​
Fue una Darcmon la encargada de aquello y procedió a guiarlo por los pasillos del lugar y dirigirse a la oficina del señor del castillo.​
Y fue allí donde Matt se percató de una peculiaridad: si bien varios de los Digimon ángel parecían no tener problemas al verlos, había notado que uno que otro Digimon de esa naturaleza les dirigía una mirada para nada agradable a Guilmon X, a Gabumon (Black) y sorprendentemente, a Elizabeth.​
-Liz -susurró el chico, llamando la atención de su novia. -¿Ya habías estado en este lugar antes? -preguntó Collins a la joven de ojos azules, que parpadeó ante la pregunta y negó con el rostro.​
-Es la primera vez que entro a este sitio -respondió Hale, con una cara fastidiada: no sabía que problemas tenían esos Digimon para dedicarle esas miradas para nada disimuladas a Gabumon, Guilmon y a ella.​
-¿Sucede algo? -Darcmon detuvo su marcha al percatarse de que Collins y Hale se habían quedado atrás. Matt negó velozmente, pero Liz decidió hacer una pregunta.​
-La verdad es que si -la joven de ojos azules se cruzó de brazos y arqueó la ceja. -He notado que algunos Digimon parecen no estar encantados con la presencia de Guilmon X, Gabumon y mía -habló Hale de forma seria, obteniendo un suspiro de Darcmon.​
-A decir verdad, es cierto -Rox se dio cuenta de lo que decía la chica y de forma automática se había colocado frente a ella. Aegis la imitó y se colocó frente a Gabumon.​
-¿Cuál es el problema que tienen con mi caballo? -preguntó de forma molesta Aegis.​
-Si bien muchos Digimon del tipo ángel son por lo regular, amables… hay algunos que tienen cierto recelo y disgusto por los Digimon malignos, demonio u oscuro -respondió Guilmon X de forma seria: no era la primera vez que visitaba el castillo con Kyle y ya estaba acostumbrado a ese comportamiento de algunos. -Que Digimon como yo, que potencialmente puede evolucionar a un Megidramon X y Gabumon, que es un Digimon Black, nos encontremos aquí, es como una especie de herejía para ellos.
-Bueno, a pesar de que me parece sumamente estúpido, es una explicación a su reacción con Blue y Gabu, pero no explica su comportamiento con Lizzie -habló Kathleen, dirigiéndose a Darcmon.​
-La verdad es que, para ellos, su amiga debe ser una especie de bruja que adora a Lucemon Falldown mode -respondió Darcmon, refiriéndose a la vestimenta de la gótica: un vestido rojo oscuro de falda corta con gradeado negro sin mangas, dejando al descubierto los hombros y brazos llenos de cicatrices de la chica. Sus manos iban cubiertas con unos guantes de malla negra transparente con bordados de telaraña que llegaban a mitad del antebrazo. Sus medias, que eran iguales en color y diseño, llegaban hasta sus muslos. Unas botas negras eran parte de la indumentaria. Además, las uñas de la chica estaban pintadas de negro, al igual que sus labios y el resaltador de ojos que usaba. Su cabello iba suelto, salvo las dos coletas al costado atadas con un par de broches pequeños de murciélagos, cuyas alas curiosamente, recordaban a las alas demoníacas del infame Demon Lord.​
-Liz no es una bruja -el primero en defender a la chica de la acusación, fue Matt, que arrugó el ceño al escuchar aquello.​
-Eso me parece de muy mal gusto -insistió Kathleen al escuchar por primera vez sobre ese comportamiento de algunos Digimon ángel.​
-No digo que lo sea -comentó Darcmon, colocando sus manos de manera aplacadora. -Es solo que algunos tienen una mentalidad muy cerrada -fue la respuesta del ángel Adult.​
Sistermon no pudo evitar soltar un comentario sobre vacunas racistas.​
[…]​

Luego de aquella incomoda conversación, el grupo llegó finalmente a la oficina de Lord Holy Angemon. El Perfect le pidió a Darcmon que lo dejara a solas con los Tamers que habían llegado y tomó asiento detrás de su escritorio luego de aquello.​
-Les doy la bienvenida -habló Holy Angemon de forma amable a los Tamers y a sus Digimon. -Muchas gracias por venir tan pronto.
-No es como si algunos de aquí les hubiera gustado que viniéramos -susurró Tessa, ganándose un leve pellizco de su Tamer que la calló en seco. Si Holy Angemon escuchó aquello, lo ignoró antes de seguir hablando.​
-Iré directo al punto -habló el líder de la ciudad, poniéndose de pie y dirigiéndose a la ventana de su oficina. -Al este de la citadela, se encuentra la Capilla Garterbelt -empezó el Perfect con su explicación. -Esa capilla es el hogar de dos de mis discípulas: Sistermon Blanc y Sistermon Noir -Holy Angemon se giró y encaró a los Tamers. -Últimamente, he recibido reportes de que ambas han adoptado costumbres y comportamientos muy alarmantes que incrementan la probabilidad de que evolucionen en Digimon demonios -comentó de manera preocupada. -Están ignorando sus enseñanzas, descuidando su entrenamiento y sus comportamientos actuales no concuerdan con sus personalidades realmente.
-Y desea que investiguemos, ¿correcto? -preguntó Kyle, cruzándose de brazos y endureciendo el rostro.​
-En efecto. Conozco a Blanc y a Noir personalmente… he sido yo quien les ha criado desde que salieron de sus respectivos Digitamas y su comportamiento no es normal -confirmó Holy Angemon de manera seria. -Su tarea es convivir con ellas en la capilla. Tienen solo una semana para lograr que Sistermon Blanc y Sistermon Noir vuelvan a comportarse como las Digimon sagrados que son y descubrir que esta causando su comportamiento. Si no lo logran, serán sustituidos -ordenó Holy Angemon, ignorando la mirada de despreció que le dedicó Tessa y los ceños fruncidos de Elizabeth y Kathleen.​
-¿Y que hará si resulta que la razón del cambio es porque sencillamente, se cansaron y solo quieren vivir a su manera?
De no ser por su casco, los presentes hubieran visto como los ojos del líder de la citadela se abrieron con sorpresa ante la pregunta de Kathleen, que evidentemente, seguía molesta por el comportamiento de algunos Digimon del castillo.​
-…tomare las medidas pertinentes en dicho caso -fue la respuesta seca de Lord Holy Angemon, quien les dio la espalda. -Pueden retirarse. Darcmon se encuentra afuera y los escoltara de nuevo a la entrada del castillo, además de facilitarles las instrucciones para llegar a la Capilla Garterbelt.​
El grupo se quedó en silencio antes de salir de la oficina, sin embargo, Guilmon X se quedó por unos instantes en el sitio.​
-Lamento si sonare impertinente, Lord Holy Angemon… pero creo que, a muchos habitantes de este castillo, les hace falta recordar que no todo Digimon oscuro u demonio es maligno. Y que una chica use ropas extravagantes no la hace una bruja -fueron las palabras del dragoncillo azul. -No solo eso, ese comportamiento no los hace mejor que los Digimon que tanto desprecian.​
Lord Holy Angemon se quedó en silencio, viendo como el portador del anticuerpo X se marchó de su oficina.​
[…]​

Luego de recibir los detalles del trabajo y ser escoltados a las afueras del castillo, el grupo de Tamers había decidido separarse y reunirse en una hora en el mismo lugar: después de todo, debían prepararse correctamente para parar una semana viviendo en una capilla. Luego de haberse reunido ya preparados, el grupo había iniciado su trayecto a la capilla.​
Y luego de una hora, finalmente habían llegado:​
La Capilla Garterbelt era una amplía iglesia, cuyo diseño le recordó a Kathleen a la catedral de Notre Dame, solo que con la mitad del tamaño y construida con ladrillos de un color blanco sumamente puro, que no parecía tener ninguna señal de suciedad en ningún lugar.​
-Vaya… parece que el angelito no escatimó en pintura para este lugar -señaló Tessa, cruzándose de brazos al ver la edificación.​
-Bueno, supongo que es aquí donde inicia nuestra labor -habló Elizabeth, arqueando una ceja al ver la estructura frente a ellos.​
-Yo solo espero que podamos encontrar la razón por la cual esas Sistermon se comportan de esa forma -agregó Gabumon, extrañado luego de escuchar sobre las hermanas por parte de Darcmon.​
-Lord Holy Angemon pidió nuestra asistencia, así que, como un caballero, haré lo mejor para cumplir con sus expectativas -comentó Rox, sujetando el mango de su espada de madera.​
-No se preocupe, mi Señora. Yo estaré a su lado dándole todo mi apoyo -se apresuró a decir Aegis con orgullo y determinación.​
Matt no pudo evitar reír nerviosamente al ver la escena, mientras que Kathleen se mordió el labio.​
-¿Sucede algo? -preguntó Masters al ver aquel gesto de la francesa.​
-Es solo que siento que hay algo que no cuadra en toda esta situación.
Soncarmela Soncarmela everyday everyday Relikt Relikt perdon :C una cosa cosa llevo a la otra y no pense que llegaria a las 8 paginas :C​
 
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Something that remains
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El lugar era bastante pintoresco con un toque muy parecido a los edificios de piedra que había en el pueblo natal de la francesa, lo que le hacía sentir un poco melancólica. De la misma forma, por los alrededores podían verse alguna que otra estatuas de color blanco y gris con aspecto de ángeles Digimon, así como bancas y árboles donde los transeúntes pudieran pasar el rato en aquel ambiente tan pacifico de la ciudadela. Viendo aquel panorama que se hallaba notablemente calmo y cuyos residentes parecían ser buenas personas, ninguno de los Tamers pudo imaginarse de dónde habían adoptaron malas costumbres el par de Sistermon, sin embargo, esperaban descubrirlo muy pronto, siendo el primer paso conocerlas.

Conocer lo que algunos Digimon tipo sagrado de mente cerrada pensaba sobre los tipo virus hizo que les dejara un mal sabor de boca a cada uno del grupo, si bien aquello no era nada nuevo para Whisper, no podía evitar sentirse molesto por ello ya que hacía un par de años había sufrido discriminación por parte de algunos residentes de la ciudadela cuando todavía era un Keramon, justo antes de irse a File Island y conocer a Briand.

Cuando el grupo se disponía a entrar a la Capilla Garterbel, escucharon un grito que provenía de un pequeño Patamon que salió volando desde las puertas hacia el exterior pidiendo ayuda, dicho Child terminó por chocar contra el pecho de Rox, que no dudó en sostenerlo y alzarlo para verlo cara a cara.

¿Qué ocurre? — Preguntó Knight a la patata con alas que estaba rojo como un tomate.

A-a-alan está en peligro allá adentro. — Respondió el Digimon sagrado señalando el interior de la capilla, por lo que todos los presentes se miraron los unos a los otros antes de adentrarse en aquel lugar.

Mientras ingresaban al interior de la capilla, Aegis no pudo evitar fruncirle el ceño al Patamon, que estaba siendo llevado en brazos de la chica caballero. Adentro, había dos hileras de bancas color marrón, en las ventanas había vitrales con coloridas figuras de ángeles, así como Digimon del tipo sagrado venciendo al mal, al fondo, en el altar, se hallaba una mesa cubierta por un mantel blanco y sobre este un florero cuyas flores en el interior se encontraban marchitas, por último, una estatua de mármol blanco tenía la forma Seraphimon. El lugar se veía vacío, sin ningún peligro visible, lo que confundió un poco al grupo de Tamers y Digimon, sin embargo, la voz de un hombre en una de las bancas les indicó hacia donde debían ir. Al acercarse a la banca, se percataron que se trataba de un Tamer no mayor a veinticinco años, este se hallaba acostado sobre la banca mientras una Sistermon Noir intentaba quitarle el pantalón, aun a pesar de los empujones no tan fuertes que le daba el Tamer para apartarla.

Durante un momento el grupo observó en silencio el presunto forcejeo, a continuación, Kathleen haló a Elizabeth y Matthew para evitar que siguieran viendo ese tipo de escenas ya que para ella todavía eran jóvenes para ver algo como eso.

Alan. — Lloriqueó Patamon, quien por su voz interrumpió a la monja de vestimenta oscura en su labor.

Con permiso. — Dijo Masters mientras alzaba a Noir para alejarla del chico que se giró a un lado cayendo al suelo.

Esa… esa monja está loca. — Acusaba el Tamer en tanto su compañero Digimon volaba hacia él. — N-no regresaré a una capilla en este lugar nunca más. — Añadía maniobrando sus manos entre su aliado sagrado y sus pantalones.

No parecía como si hubieses opuesto mucha resistencia con esta Sister. — Comentaba Whisper con una sonrisa socarrona.

Estábamos pasándola bien, amorcito, no te vayas. — Decía Noir alzando los brazos al frente como si fuera una niña mientras el Elite la sostenía de los hombros. — Oh… — murmuró al notar al chico de ojos azules, luego dejó de forcejear y comenzó a pegar su espalda contra él. — No te preocupes, amorcito, ya tengo un reemplazo de ti justo aquí.

Con el rostro completamente colorado, Alan comenzó a salir a tropezones del lugar. Los presentes solo pudieron ver con cierta pena a aquel sujeto mientras escuchaban como Patamon les agradecía desde la distancia. Una vez que los contratados por Lord HolyAngemon quedaron solos con la Adult, esta había rodeado el cuello del castaño con sus brazos e intentaba besarlo en la boca mientras este ahora forcejeaba por apartarla de sí mismo.

Blue, Whisper, ¿podrían quitársela de encima? — Murmuró Briand con una sonrisa pero teniendo un aura oscura de fondo lo que hizo que el dinosaurio azul y la monja Child sintiera un escalofrío.

S-sí, claro. — Asintió Guilmon X.

Después de un par de segundos donde el trio batalló para apartar a Noir, esta se cruzó de brazos e hizo un puchero con su boca viéndose molesta por la diversión que le habían quitado, posteriormente una idea se formó en su cabeza como si fuera un excelente plan, lo que hizo que extendiera su dedo índice.

No me digan que fueron llamados para que formáramos una orgía. — Dijo la Adult para luego dar un aplauso sintiéndose encantada.

¿Qué es una “orgía”? — Preguntó Excalibur inclinando la cabeza a un lado.

Bueno, amorcito, una orgía es… — comenzó a explicar la monja de ropa oscura pero siendo interrumpida por Matt.

E-e-esa no es una palabra que quiero que mis compañeros aprendan. — Hablaba de forma apresurada el canadiense mientras su rostro brillaba de un rojo intenso, bastante similar al color que tenía el Tamer de Patamon antes de salir corriendo.

Entonces tu si sabes que es, Matthew. — Interrogó Rox con inocencia ya que tampoco estaba al tanto del significado de esa palabra, aquello hizo que humo comenzara a salir de la cabeza de Collins.

R-rox… no la ayudes. — Respondió sintiéndose bastante incomodo el chico de cabellera oscura.

Sobre mi cadáver voy a permitir que me toques de esa manera. — Sentenció Hale abrazando el brazo del canadiense que estaba a punto de quedar inconsciente por el tema que se estaba tratando en ese momento.

No hemos venido a nada de eso. — Suspiró frustrado el británico viendo como Noir le miraba de forma lasciva, por suerte para él, Blue se había puesto en medio para evitar otro ataque de la Sister. — Lord HolyAngemon solicitó nuestra presencia en este lugar para ayudarlas a regresar al buen camino.

Ugh, ¿ese anciano aburrido? ¿No tiene algo mejor que hacer? — Preguntaba la Digimon de cabello plateado llevando una mano detrás de su cabeza.

Considerando vuestra actitud de hace un momento, parece que lo necesitas. — Comentó Knight recordando lo que había leído sobre los monjes que servían al Dios de su mundo. — Se podría considerar acoso. Incluso en parejas, hay que esperar al matrimonio.

Ese comentario hizo que un par de los presentes se sobresaltaran un poco mientras Sistermon Noir solo rodó los ojos para luego comenzar a caminar hacia una puerta que había al fondo del lugar, sin tiempo que perder, los Tamers y Digimon siguieron a la Adult.

[…]

Al igual que la sede de la Fleur, tras la puerta comenzaba el sitio donde residían las Sistermon. Si bien la capilla tenía toques antiguos y un poco rústicos, la sala donde habían entrado era moderna. Se trataba de un lugar amplio, las paredes eran de color blanco y con varias luces empotradas en el techo para iluminar por completo aquella habitación de concepto abierto donde se podía ver que se trataba de una sala, al fondo un comedor cuya mesa de madera era grande, entrando ocho sillas perfectamente, a un lado estaba la cocina con una isla de mármol blanco, casi igual que el blanco de las estatuas.


Todo estaba limpio, al menos el grupo podía decir que las Sistermon mantenían impecable el sitio donde vivían. Noir se movió hacia el refrigerador y sacó una botella de agua, la cual abrió y bebió un poco, relamiendo sus labios de manera provocativa al apartar la boquilla del envase, mientras lo hacía miraba a cada uno de los Tamers, quienes enarcaron una ceja sin tener el más mínimo mal pensamiento al respecto. Esto hizo que la Digimon suspirara frustrada volviendo a cerrar la botella y colocándola sobre la isla de la cocina.

Pierden su tiempo, las enseñanzas que nos han dado desde nuestro nacimiento son completamente aburridas y mi hermana y yo estamos cansadas de ser lo que el anciano quiere que seamos. — Mencionaba Noir ondeando la mano con molestia.

En cierta forma, parece que tiene un buen punto. — Comentó Pydwen encogiéndose en hombros.

¿En qué parte? — Habló Gabu mirando hacia el escudo de Collins.

Nadie puede ser algo que otros quieren que sea. — Dijo Aegis con solemnidad.

Como cuando dices que soy tu corcel pero no soy un caballo. — Contestó el Child oscuro mientras el de armadura dorada tosía para evitar responder a eso.

Aunque el grupo estaba de acuerdo en que cualquiera podía escoger su propio destino, ninguno se atrevió a echarle más leña al fuego y si bien Whisper hubiese querido decir lo que pensaba abiertamente, una sola mirada por parte de su Tamer hizo que prefiriera guardarse el comentario. En cambio, Hale prefirió cambiar la conversación preguntando por la otra Sistermon que vivía en la capilla, cuando la Adult preguntó cuál era el supuesto plan del grupo grande, “sexy” y reconocido para hacerlas nuevamente niñas buenas, Masters mencionó que primero querían presentarse con ambas y conocerlas un poco.

Puedes venir a conocerme todas las noches que quieras, corazón. — Coqueteó Sistermon guiñándole un ojo al británico que no dudó en sostener la mano de su novia para dejarle en claro que no estaba disponible ni le interesaba. — Bueno, cualquiera de ustedes están invitados, excepto la lagartija azul, la que se parece a mi hermana, los caballeritos y la tortuga, lo siento, chicos, no son mi tipo y no me gusta el incesto.

Al cabo que ni quería. — Respondió Whisper cruzándose de brazos.

[…]

Noir guió al grupo por la residencia, en dicho mini tour explicó que aquel sitio contaba con dos pisos donde habían tres baños, dos de los cuales estaban en las habitaciones principales y el tercero en el pasillo del primer piso, también contaba con una biblioteca y una oficina donde se les impartía clases, las cuales ya no veían dada la mala disposición de Sistermon Blanc y Noir. Las habitaciones estaban en el segundo piso, siendo un total de cinco, dos de las cuales estaban siendo utilizadas por el dúo de hermanas. Tras subir las escaleras hasta el piso de las habitaciones, la monja de vestimenta oscura los llevó hasta la última puerta a mano derecha desde donde se podía escuchar tenuemente el sonido del televisor.

Al abrir la puerta, Sistermon Noir cambió su actitud y corrió a abrazar a su hermana Blanc, quien había cambiado su vestido blanco y gorro rosa por un pijama rosa con estrellas amarillas, la cual estaba acostada sobre un puff grande donde entraba perfectamente su pequeño cuerpo, sobre su estómago estaba un tazón con papitas. Solo cuando Noir la abrazó por detrás fue que hubo otro movimiento por parte de Blanc además del de su mano para tomar otra papita del tazón.

¿Cómo estas, mi preciosa hermana? — Saludó la Digimon Adult.

La habitación estaba oscura, las ventanas estaban cerradas y al fondo, justo frente a Sistermon Blanc estaba el televisor pantalla plana donde estaban transmitiendo un programa de televisión, el cual parecía ser de comedia. Al contrario que los otros lugares de la residencia, aquel era el cuarto más sucio y desordenado, teniendo envoltorios tirados por el piso, pijamas sucias sobre los demás muebles y un rincón, el cual podían inferir que era la cama, donde estaba una mezcla entre basura y más ropa. El grupo solo duró un par de segundos en el interior de la habitación, para luego salir en busca de aire limpio y preguntándose cómo rayos podía esa Child soportar tan fétido olor que había a su alrededor.

Suficiente. — Murmuró Kathleen arremangándose las mangas de su camisa. — Voy a sacar a esa Sistermon Blanc y le voy a dar un buen baño.

Wow, tranquila, mama gallina. — Le detuvo Kyle tomándola de los hombros. — Antes de eso, primero debemos conocerlas. — La francesa solo pudo suspirar y asentir en respuesta.

Disculpen, señoritas, ¿es posible que nuestro lugar de reunión fuese en otro sitio? — Preguntó cortésmente la chica caballero colocándose en medio de la puerta para ver el interior de la habitación.

¿Quiénes son todos ellos? — Habló la Sistermon de pijama rosa girándose pesadamente para ver hacia la puerta.

Un grupo de Tamers que envió el viejo HolyAngemon para enseñarnos el “buen camino”. — Dijo Noir haciendo comillas con sus dedos. — Pero no tienes que preocuparte por conocerlos, hermanita, no se van a quedar mucho tiempo.

Entonces no tengo porque moverme. — Contestó Blanc regresando su vista a la Tv.

Por favor, es importante que hablemos con ambas. — Pidió Collins desde el pequeño espacio que había dejado Knight en la puerta. — Nos vamos a quedar una semana y...

Entonces tienen bastante tiempo para presentarse poco a poco ya que si lo hacen de una sola vez ni me voy a acordar quienes son después. — Mencionaba la Digimon glotona ondeando la mano un poco para luego bajarla.

Por supuesto, con esa habitación tan oscura, dudo que pueda ver nuestras caras. — Comentó Elizabeth frunciendo el ceño.

Si ya lo saben, entonces pueden retirarse. — Decía Noir acostándose al lado de su hermana.

Uhhh, me gusta ese programa, ¿puedo quedarme? — Dijo Whisper halándole la camisa a su Tamer, que cerró los ojos y mordió el interior de su mejilla para luego decirle que hiciera lo que quisiera.

Puesto así, una tercera Sistermon se unió al dúo que estaba dentro de la habitación, lo que hizo que todos se preguntaran si aquella Child no tenía sentido del olfato.

[…]

El grupo se reunió en la cocina, aquella primera impresión de ambas hermanas no había sido la mejor que pudieron haber tenido, ahora sabían exactamente porque Lord HolyAngemon había solicitado tanta ayuda con ese par. Ese sin lugar a dudas era un gran dolor de cabeza del cual había que ocuparse, aunque no por obligarlas a seguir el mandato del alcalde, sino por la preocupación que les generaba ambas Sistermon ya que no podían dejar que una atrajera “inocentes” Tamers que fueran a la capilla para rezar y terminaran siendo atacados por una y otra siendo una hikikomori permanentemente por el resto de su vida.

Primero teníamos dos Sistermon de las cuales teníamos que ocuparnos, y ahora son tres. — Se quejó Aegis cruzándose de brazos justo de pie al lado de Rox, quien se había sentado en una de las sillas del comedor.

Whisper no es el problema principal aquí. — Comentó Blue sintiéndose extraño al defender a la extraña monja de pésimo carácter. — Blanc y Noir no solo han desechado todo lo que han aprendido, sino que también han adoptado personalidades y comportamientos horribles.

La perezosa y la libertina. — Suspiró Hale todavía con el ceño fruncido ya que había recordado la mirada que le había enviado a Matt minutos antes. — No creo que vaya a ser fácil quedarse siete días en este lugar considerando esa compañía.

Tampoco es que podamos echar a un lado este trabajo, después de todo, el mismísimo Lord de esta ciudadela ha solicitado nuestra presencia aquí ya que confía en nosotros. — Habló Knight posando una mano sobre su corazón. — Rendirse no es una opción.

¿Cómo se debería proceder a continuación? — Preguntó Ludomon que compartía asiento con su compañero Zubamon. — Considerando que no somos bien recibidos por ninguna de las dos residentes.

Viviremos aquí toda la semana, eso ya estaba decidido, habrá que esperar a ver como se desenvuelven las cosas durante el próximo par de horas. — Dijo Matthew encogiéndose en hombros. — Aunque puede que debamos tener cuidado en quedarnos solos… ya saben, por Sistermon Noir.

Mientras todos hacían una mueca, Rox era la única que no parecía haber captado del todo el significado del mensaje de Collins.


 

Soncarmela

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Buenos días a todos. Tras unas duras semanas de pruebas, mis compañeros y yo hemos seleccionado a los mejores. Si estáis aquí, enhorabuena, significa que sois los elegidos —Seraphimon era, en Holy Angel Citadel, la imagen de la perfección, la honradez, la valentía y el ejemplo a seguir de todos los futuros ángeles que protegerían el lugar sagrado de amenazas. El Digimon se paseó por el campo de entrenamiento, con los brazos atrás y la vista, oculta gracias a su casco, clavada en la quincena de Angemon y Pidmon, los cuales mantenían una postura recta, casi aguantando la respiración—. Sois la esperanza, aquellos que traerán alegría. Yo os daré clases personalmente, os convertiré en los mejores guerreros que jamás han existido. Muchos se rendirán, lo sé, no sería la primera vez, pero aquellos capaces de soportar y avanzar, obtendrán una gran recompensa. Aquí y ahora, os puedo prometer que sufriréis y sangraréis. Si no deseáis pasar por esto, dad media vuelta y no regreséis.
Se calló y esperó unos segundos. No hubo movimiento alguno, tampoco ruido. Lo único que llamó la atención del serafín fue el aire meciendo las alas de los bellos árboles que adornaban el campo.
Lo sospechaba. Las palabras no son suficientes para asustar —prosiguió entonces, caminando alrededor de los Adult—. No pensaréis lo mismo dentro de una semana. ¿Preparados?
Seraphimon blandió una de sus espadas y la alzó en el aire. Al instante, los alumnos hicieron lo propio con sus báculos mágicos, soltando el aire y repitiendo lo de su Maestro:
¡Preparados!
¡No os he escuchado!
¡¡Preparados!!
¡Libraremos al Digimundo de los Oscuros! ¡Libraremos al Digimundo del mal! ¡Libraremos al Digimundo de los impuros!
(. . .)

Dejaron a las tres monjas entretenidas con la televisión y aprovecharon para recoger las maletas y elegir las habitaciones donde dormirían durante esa semana. Kath insistió en que no era buena idea estar separados, así que aunque Liz protestó, al final se dividieron en chicas y chicos, buscando las salas más grandes. Estaban acostumbradas a dormir con sus compañeros digitales, sobre todo Rox, Matt y la Expert, y BlackGabumon aseguró que él con una sábana y una almohada sería feliz en el suelo. Sin embargo, su Tamer, sorprendiendo a todos, le dio permiso para que se acostara en sus piernas por la noche. <<Poco a poco>> se dijo el lupino, inmensamente feliz. Después de haber presenciado los actos de Sistermon, tenían claro que intentaría algo, así que lo mejor era estar atentos y evitar que se sobrepasara. Al ser tantos, imaginaban, se lo pensaría dos veces.
La habitación de las chicas, aunque pequeña, era acogedora. De no ser por la cantidad de polvo y el olor a cerrado, ya sería perfecta. Pero si allí no vivía nadie más a parte de las monjas y, encima, estas no hacían nada para mantenerlo limpio, tenía sentido que se lo hubieran encontrado en esas condiciones. Kath fue la primera en abrir las ventanas de par en par, sacudir las sábanas y arreglar la luz del baño, que poseía un cristal para la cara, una ducha -sucia también- y algunas toallas. Al menos, no necesitarían ir de compras, la capilla les proporcionaría lo básico.
Kath escogió la cama más próxima al lavabo, mientras que Elizabeth y Rox simplemente señalaron a una esquina. A Aegis no le importó tener como “compañero” de habitación a BlackGabumon, aunque la idea de compartir cuatro paredes con Whisper le sacaba de quicio. Si a eso le sumaban la mala espina que le daba la hermana pervertida, Zubamon sólo pensaba en mantener los ojos abiertos para que nadie incomodara a su señora.
Los ojos de la Expert se abrieron al máximo cuando Knight empezó a colocar de forma ordenada y correcta sus prendas de ropa, todas similares. No fue eso lo que le sorprendió, por la actitud de la muchacha ya había sospechado que sería igual con todo, pero... No pudo quedarse callada.
¿No has traído pijama, Rox? —Al escuchar eso, Hale observó que ella también se había olvidado— ¿Y el tuyo de gatito, Liz?
No me importa dormir con ropa —respondió la castaña entonces—. Prefiero estar alerta por si ocurre algo en mitad de la noche.
No voy a permitir que las dos durmáis con la ropa que lleváis en el día —se negó, buscando entre la maleta y sacando tres pijamas de animales a juego: de león, gato negro y minino blanco. Elizabeth se preguntó en qué momento había limpiado el suyo, mientras que Rox abrió la boca un poco la boca—. Imaginaba que algo así pasaría, por lo que me encargué de comprar para todas. Este es para ti —concluyó, pasándole a la más alta del grupo el del felino marrón.
¿Estás criticando la forma de dormir de mi señora, eh? —espetó automáticamente el dragón dorado.
Sin embargo, la muchacha no pudo hacer más que esbozar una sonrisa de agradecimiento. Cogió con gusto el pijama de león y agachó levemente la cabeza:
Muchas gracias. Lo usaré.
<<Eso fue... más fácil de lo que creía...>> pensó Kath, guardándose sus propios pensamientos. Liz soltó un suspiro, pero aceptó, pues no parecía que ninguna le resultara incómoda la situación. Para Rox era como estar en una burbuja de felicidad, dado que nunca había tenido esos momentos especiales entre amigas. ¿Cómo iba a rechazar una oferta como aquella? Ya se ocuparía de añadir un cinturón para poder meter las cartas, el dispositivo y la espada de madera, el apaño serviría para no sentirse totalmente desprotegida.
(. . .)

Los chicos fueron más rápidos. Imitaron el procedimiento de las féminas de abrir las ventanas y sacudir las sábanas, pero no tardaron ni medio segundo en elegir su lado del colchón. Su pijama consistía en dormir con una camiseta corta y dependiendo del frío, con o sin pantalones de chándal. Habían optado por una sala con una tercera cama para que Zubamon, Ludomon y Guilmon durmieran cómodamente, ya que sería difícil para Matt tener que compartir el sueño con dos Digimon al mismo tiempo y Kyle era un varón grande. Luego de eso, se reunieron en la cocina con el resto del grupo, que charlaban animadamente de la cena que prepararían. Al Élite le agradó contemplar que, a lo tonto, los cinco habían formado un equipo: era consciente de que Rox y Elizabeth ya se habían hecho amigas, pero Kath consiguió unirse sin problemas, y se le veía una expresión feliz al estar en compañía de ellas, como si se sintiera responsable de cuidar de las novatas.
BlackGabumon saludó a Guilmon, Ludomon y Excalibur, mientras que Aegis se limitó a esperar las indicaciones de su señora para empezar a cortar las verduras.
Deberíamos avisar a las hermanas y Whisper de que estamos aquí. Llevan un buen rato metidas en la habitación de Noir sin hacer absolutamente nada —dijo Briand—. Que nos ayuden con la cocina puede ser un avance en su conducta. Yo estoy cuidando del fuego, ¿alguno podría...?
Iré yo —se ofreció Kyle, dejando los guantes para que Matt tomara su lugar.
Creo que es mejor ir de dos en dos —murmuró su pareja, pensando en todo lo que había sucedido ya con la monja degenerada.
Le acompañaré. No tengo grandes cualidades en la cocina, así que aportaré mis servicios de este modo —contestó Rox, feliz de poder hacer algo útil.
Usted sabe hacer de todo, señora —replicó Aegis, bajando la cabeza para cortar por la mitad una berenjena de un buen tamaño—. Yo estaré a su lado, así que no se preocupe...
Te necesito aquí, Aegis —De haber sido otra persona o criatura, el dragón dorado se habría negado rotundamente. Pero la solicitud venía explícitamente del lupino, que acababa de sacar más verduras de la nevera y requería de dos filos afilados para trabajar más deprisa. Excalibur levantó la garra de inmediato, apuntándose a la fiesta.
No te preocupes, mi fiel amigo —Knight le acarició la cabeza—. Volveremos enseguida.
¡Cualquier cosa, pegue un grito, señora, y estaré ahí en dos segundos! ¡En uno!
Finalmente, el dúo abandonó la cálida cocina y se encaminaron hasta la habitación de la hermana pequeña. Ninguno empezó una conversación, más que nada porque según se acercaban, escuchaban ruidos provenientes de la televisión. Kyle agradeció que no fuera justamente una película para adultos, pues sonaba más a un programa de juegos y comedia. Y en efecto, cuando ingresaron, lo que se veía en la pantalla eran Digimon y humanos superando pruebas y chillando cuando caían, exagerando los movimientos. El olor a comida podrida impactó en los olfatos de los muchachos, al igual que la primera vez.
La cena estará en breve. Vamos todos a la cocina —dijo Kyle, con un tono de voz autoritario.
Se asomaron al sofá y encontraron una escena peculiar: Blanc se había quedado dormida con una mano metida en la bolsa de papas, mientras que Noir pasaba las hojas de una revista subida de tono y Whisper señalaba los chistes malos que hacían en el programa, a pesar de que nadie le prestaba atención. Tardaron un rato en percatarse de que ya no estaban solas.
Oh, eres tú —Tessa chasqueó la lengua—. Se acabó la diversión, chicas.
Kath precisa de ayuda para preparar la cena. Le vendría bien tu compañía —respondió el muchacho, sabiendo perfectamente cómo convencer a la menos problemática.
Así que comida... —mencionó de pronto Blanc, guardando la revista debajo de una almohada rota y relamiéndose los labios al mismo tiempo que observaba a los dos humanos—. ¿Hay que... rellenar algo?
El menú consiste en...
Descúbrelo por ti misma —interrumpió el Élite a Rox, manejando la situación.
Bueno, guapo, si me lo pides así —continuó con su juego de coqueteo, gateando por el sofá para llegar hasta el joven—. ¿Me llevas en brazos?
No.
Si los dos estáis cansados, puedo intentarlo —propuso la chica caballero con inocencia—. Tienes apariencia de una niña, por lo que no debe costarme tanto transportarte hasta la cocina.
Esta niña podría enseñarte muchas cosas, preciosa.
¿Y tu hermana? —interrogó Kyle, cambiando de tema rápidamente— ¿Va a quedarse aquí?
Es su rutina diaria. Duerme cuando quiere y donde quiere, come lo que le da la gana y entre tanto, se pone el programa que le gusta. No molesta a nadie, así que dejadla en paz.
Masters le dirigió una mirada a su aliada para que no insistiera más. Hablarían del tema al día siguiente, cuando evaluaran lo que habían visto. Al final, Sistermon fue detrás de ello, proponiendo cada dos por tres un juego sexual que Rox no entendía y Kyle ignoraba para no complicar la situación.
La preparación de los platos resultó medianamente tranquila. Cada uno hacía su parte con cuidado y esmero, siguiendo siempre lo que decía Kath, ya que era la experta. Liz se centró en el postre, metiendo más azúcar del que debería, mientras que la monja se paseaba por el lugar soltando comentarios pervertidos. De no ser por la mirada de advertencia de Aegis y la vigilancia extrema de BlackGabumon y los demás, probablemente habría intentado tocar lo que no debía. Le pidieron dos veces que ayudara, pero su diversión no iba relacionada con usar cuchillos o contemplar aburrida una sartén. Era evidente que ninguna de las hermanas tenía pensado cooperar.
Entonces... ¿Venís de dos Guild diferentes? —Sistermon picoteó un poco de todo y se animó con la charla cuando los demás se pusieron a hablar de la vida detrás de la capilla. Matt y Kath asintieron a la pregunta de la Digimon femenina— ¿Y cuatro de vosotros sois pareja? Dos y dos... —Se llevó una mano a los labios, sonriendo— ¿No habéis pensado en añadir una salsa extra a la ecuación? Dicen que los tríos avivan la llama del amor.
Nada de tríos —sentenció Kath, masticando con fuerza la lechuga de la ensalada.
Y orgías tampoco —Se echó hacia atrás en la silla y suspiró—. ¿Y tú? —preguntó, apuntando con el tenedor a la chica caballero— Estás soltera, ¿no? ¿Qué te gusta?
Me gustan los libros.
Esto va a ser más gracioso de lo que yo creía —Whisper no pudo evitar reírse.
No... No es eso lo que he preguntado... —Frunció el ceño. ¿Le estaría tomando el pelo? — Hablo de sexo, cariño, de sexo. ¿Quieres que te enseñe?
Aegis se atragantó con la carne que tenía en la boca, junto a Matt, que a parte de tener que beber agua, le ardieron las orejas.
Estamos en la mesa. Cenando. Entre amigos. —Kath separó las palabras lentamente, sujetando el tenedor y el cuchillo con tanta fuerza que incluso se le pusieron blancos los nudillos—. Disfrutemos de la comida... en silencio.
Su tono no admitía réplica.
A Kyle le sorprendió un poco ese comportamiento. ¿Se debía a lo que le había sucedido a Elizabeth? Daba la sensación de que intentaba proteger la inocencia de los pequeños, o incluso de Rox, que a pesar de su edad, era nula en esos temas. A Matt sí parecía afectarle más por su timidez, sin embargo, Liz era capaz de ignorarlo y continuar con el plato sin que le molestara.
Pero si creían que después de eso la noche transcurriría con normalidad, estaban totalmente equivocados. En cuanto limpiaron la mesa, los platos y se sentaron entorno a la mesa para charlar un rato antes de descansar, Sistermon regresó a la carga. No tenían muy claro si su intención era asustarlos lo suficiente para que al día siguiente se marcharan y no trataran de educarla, o si se debía a otra razón. En esa ocasión, la Digimon se sentó cómodamente, colocando las piernas encima de Matt, que pegó un respingo que casi se cae de la silla. Amablemente, el canadiense se los bajó con cuidado.
Aaaaah, sois muy aburridos. Si no me divierto antes de irme a la cama, no consigo dormir —bufó la monja, estirando los brazos delante de la mesa—. Juguemos a algo, ¿sí? Por favoooor.
¿A qué quieres jugar? —preguntó la gótica, saboreando los dulces que se había guardado. El sabor del chocolate le explotaba en la boca.
Noir dibujó una sonrisa maliciosa en sus labios y se levantó de su asiento. Se puso de rodillas en el suelo, no sin antes asegurarse de que todos la estaban mirando, o al menos la gran mayoría, porque Ludomon parecía concentrado en sus propias cosas, y entonces posó las manos también en las baldosas limpias, gentileza de Kath de haber querido dejar el lugar en condiciones antes de que se pusieran a cocinar. La postura que completó fue muy típica: a cuatro patas.
—Quiero jugar al Teto —contestó finalmente, guiñando un ojo.
¿Qué es eso? —BlackGabumon parpadeó, confundido. Por las expresiones de los demás, supo que compartían la misma duda.
No es la pregunta que esperaba —se quejó Sistermon—. Debéis decir el nombre antes de que yo os responda cómo se juega.
¿Y tienes que estar así para explicarlo? —cuestionó Elizabeth, soltándose el cabello y guardando la goma negra en uno de sus bolsillos.
—se limitó a responder, sacando la lengua como una niña pequeña.
A lo mejor es un juego de palabras —mencionó Rox, frunciendo el ceño para descubrir lo que ocultaban esas siglas—. No logro hallar el secreto.
Vale, terminemos con esto: ¿cómo se juega al teto? —interrogó directamente Kyle.
¡Tú te agachas y yo te la meto! —soltó la respuesta como si hubieran recibido un premio.
¿Qué debemos introducir exactamente en el otro? —Mientras que Tessa se descojonaba, Excalibur y Aegis se extrañaban, Matt se avergonzaba nuevamente y Kath se enfadaba, la muchacha caballero realizó esa pregunta con una auténtica curiosidad inocente.
Creo que hablo por todos —Fue Guilmon quien notó el ambiente tenso y se dispuso a calmar la situación abriendo la boca— cuando digo que es el momento oportuno de irnos a dormir.
¿Eh? Pero si sólo he explicado la mecánica, ahora es el turno de ponerlo en práctica.
Aunque Rox no entendió la razón de que los otros chicos la ignoraran, Liz la llamó para que se levantara y los acompañara hasta el pasillo, así que se despidió de Sistermon y se reunió con los demás, mientras que Aegis, desconfiado, le echaba una mirada asesina a la monja. Finalmente, el grupo no se entretuvo demasiado, pues conversar ahí no serviría de mucho. En vez de eso, decidieron intercambiar los datos del D-Terminal con la Medium caballero, ya que era la única que todavía no podía mandar mensajes con ellos. De no ser porque mencionaron la posibilidad de avisarse de cualquier cosa gracias al aparato, Knight nunca se lo habría planteado, pues tras aceptar una misión, ella se centraba en cumplir con el objetivo. Matt, Ludomon y Zubamon se encargaron de verificar lo que estaba haciendo Blanc mientras tanto, confirmando que su tiempo de sueño había concluido para proseguir con su vida nocturna de programas, videojuegos y comida basura.
Esta semana va a ser difícil” comentó Kath desde el baño de la habitación de chicas, escribiendo desde el D-Terminal. Se había metido enseguida para cambiarse, como si le diera vergüenza mostrar sus hombros desnudas a otras de su mismo género. Elizabeth esperó igualmente su turno, mientras que Rox sólo necesitó que se dieran la vuelta para ponerse el pijama. Acostumbrada a tardar bastante, aquello le resultó fácil, cómodo y sumamente ligero. Lo único que le molestaba era no poder portar su espada de madera, pero la dejó bien cerca de ella, como si se tratara de un peluche de la cama.
Sistermon Noir sólo busca atención” Rox se asombró de la velocidad de su amiga al teclear en el aparato. Ella era sumamente lenta y torpe, sin saber todavía cómo usarlo correctamente “Si os habéis dado cuenta, en la habitación de su hermana estaba tranquila, solamente ojeando una revista. Pero cuando hay espectadores, intenta una y otra vez que la miremos
De... ¿De dónde habrá aprendido eso...?” preguntó Matt, con la espalda apoyada en la pared de su colchón.
Esa es otra duda que tengo” confirmó Kyle, ordenando sus cartas y procurando cerrar bien las ventanas de la sala “Si el cambio ha sido tan repentino, entonces alguien habrá intervenido para ello. Tenemos a una golosa y perezosa que se pasa el día sentada en el sofá, sin querer saber nada de nadie, y una pervertida que se sube a la espalda de cualquiera
Contamos con una semana para educarlas. Lo bueno es que somos varios y nos podemos dividir el trabajo. Creo que Kyle y yo nos podríamos encargar de Noir
La Expert salió del baño justo después de mandar ese mensaje, encontrándose con una escena graciosa. Rox poseía una expresión de absoluta concentración y seriedad, con el dedo suspendido en el aire porque no encontraba la letra que iba a continuación de la frase que, probablemente, llevaba diez minutos completando. Aegis se mantenía con los ojos abiertos y las garras preparadas, como si sintiera la presencia de enemigos invisibles. BlackGabumon disfrutaba de su lado de la cama, en un rincón, hecho una bolita para no molestar el espacio de su Tamer. Whisper hacía rato que se había quedado dormida, con los brazos a cada lado y la boca abierta: la más despreocupada.
Tras unos cuantos mensajes más, optaron con dejar las ideas para el día siguiente. Y fue entonces cuando el D-Terminal recibió el saludo de Rox: “Un placer pertenecer al grupo” Matt y Elizabeth no pudieron evitar reírse al leerlo, escondiendo la boca en la almohada para no hacer mucho ruido.
Una buena hora después, a Ludomon le pareció escuchar el ruido de la puerta abriéndose. Se dijo que sería la del baño, pero entonces, girándose lentamente, se percató de que una figura femenina se alzaba en el colchón de al lado, donde dormía plácidamente su compañero humano. Sus ojos se abrieron de par en par, asimilando si era un sueño o estaba ocurriendo de verdad. La luz de la luna desde la ventana reveló más detalles, como la mano de la intrusa introduciéndose por dentro de la sábana. Y el chillido de sorpresa ya fue suficiente para confirmar la realidad.
Kyle dio un respingo, se incorporó rápidamente de la cama y encendió la luz de la lámpara tras el segundo intento. Guilmon X, Excalibur y Prydwen no tardaron en reaccionar, sobre todo el último, que señaló a la culpable. Matt empujó automáticamente a la criatura que tenía encima, asustado por la impresión. La monja rodó y cayó al suelo, golpeándose el trasero.
Qué grosero. Encima que vine aquí por ti.
¿Y se supone que aparecer aquí por sorpresa y acosar a alguien por la noche no es grosero? —replicó Masters, mucho más serio.
La puerta de la habitación se abrió de golpe. Tres animales hicieron acto de presencia: un león, un gato blanco y otro negro. El felino mayor apuntó con una espada de madera a ciegas, buscando al supuesto villano que debían vencer. Y no venían solas, pues Aegis y BlackGabumon las acompañaban, poniéndose en frente y esperando el momento para atacar. Desde atrás, bostezando, Whisper se quejaba de que le hubieran despertado.
¡¿Qué está pasando aquí?! ¡¿Quién osa interrumpir el sueño de mi señora?! —demandó saber el dragón dorado borde.
Tranquilidad, tranquilidad, sólo he venido a proponer una noche de lujuria sin compromiso —contestó como si nada la monja, alzándose del suelo—. Eres muy tímido, cariño, debiste seguir haciéndote el dormido. ¿Quizá te lo pensarás si le pido permiso primero a tu novia?
Yo... yo estaba realmente... dormido... —objetó Matt, tapándose con fuerza por si acaso intentaba tocar algo más.
Elizabeth no lo aguantó más. Dio un par de pasos y con su aspecto de minino inofensivo, le arreó una bofetada a la Adult. La fuerza como humana era la de una mosca, pero el mensaje y la intención eran bastante directos.
¿Te parece correcto tratar de abusar de alguien inconsciente? ¿Esa es tu definición de noche sin compromiso, cuando la otra persona no está en condiciones de responder? ¿Crees de verdad que se divertirá de esa manera? ¿No te da vergüenza?
Oye, sabía que abriría los ojos nada más le tocara, entonces...
Fuera de aquí, Noir —pidió Kath, echándose a un lado para no bloquear la salida—. Hablaremos de esto mañana. Una cosa es jugar y provocarnos, otra muy distinta aprovecharse de nosotros cuando estamos durmiendo.
La Digimon se encogió de hombros. Su rostro no mostraba ni una pizca de maldad, más bien desconcierto, como si esos humanos estuvieran exagerando demasiado. Se cruzó con la Expert, que no le dirigió ni una mirada y entonces abandonó la habitación de los chicos.
¡Y ni se te ocurra venir a la cama de mi señora! —advirtió Aegis, dirigiendo su garra a la espada afilada— ¡Te corto las manos! ¡Te las corto!
<<No entiendo nada. Esto en las películas funciona a la perfección. Menudo cabreo se han cogido por una pequeña broma>> se dijo la monja.
Hale se acercó hasta Matt y le separó un mechón de pelo mientras que le preguntaba cómo estaba. Se cercioraron que no hubiera ocurrido nada más allá del susto y las féminas volvieron a su propia habitación, no sin antes buscar una silla de la cocina y colocarla dentro, sujetando el pomo de la puerta para que el resto de la noche transcurriera con normalidad.
Esa semana iba a ser larga... muy larga.

Luigi Luigi Relikt Relikt everyday everyday
 
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Durante el desayuno los enviados de la Central discutieron lo que harían ese día, por supuesto, todo esto fue antes de que cierta monja de hábitos negros bajara a la primera planta, tal vez atraída por el dulce aroma de los panqueques recién hechos, la mantequilla derretida o tal vez la miel de maple. La Adult, sin siquiera pedir permiso o asegurarse de que aquel platillo fue preparado pensando en todos los inquilinos de la casa, se sirvió una generosa ración, la cual bañó literalmente en miel de maple; de solo ver aquello, el canadiense y Kathleen se sintieron mareados: si fuese humana, Sistermon Noir estaría tan solo a un paso de provocarse un coma diabético.

Apenas Noir se sentó en la mesa la atmósfera alrededor se transformó. Si las miradas matasen, Kathleen y Elizabeth hubieran hecho un dúo asesino y hubieran exterminado la existencia de aquella monja, Matthew se movió incómodo en su asiento y trató de evitar hacer contacto visual directo con la recién llegada, del grupo de los Tamers solo Rox lucía cierto aire neutral y Kyle parecía estar buscando un equilibrio, pero se le dificultaba. Todos los Digimon excepto Whisper, quien le faltaba poco para comenzar a tararear una canción mientras degustaba su desayuno, se mostraban tensos ante la presencia de Noir, los Zubamon estaban en guardia, Gabumon mostraba molestia en su mirada y Prydwen no dudaría en saltar a la mesa y levantar sus escudos con tal de proteger a su Tamer, Blue también estaba incómodo, pero a diferencia del resto no lucía tan nervioso. Los segundos pasaron y nadie hablaba sobre el elefante en la habitación.

—¿Y qué tal pasaron la noche? —soltó por fin la Adult.

El silencio, que se había levantado como un inmenso muro de hielo se resquebrajó ante esa pregunta, pero no de forma serena y tranquila, sino con una violencia insana: era como si esa muralla hubiera sido alcanzada por un proyectil y ahora mismo escombros gigantescos cayesen por doquier, arrasando con todo a su paso. Por supuesto, Hale frunció el ceño, irritada por semejante pregunta.

—Hubiera dormido mejor, pero pensar que cierta Digimon podría escurrirse de nuevo a la cama de mi novio no me dejó tranquila —soltó su veneno sin censura. Elizabeth no solo estaba molesta porque esa Digimon se estaba metiendo con una relación ajena, sino porque estaba fresca en su mente lo que era ser obligada a sostener relaciones sexuales. De ser necesario haría todo lo posible para que nadie de sus amigos ahí presentes tuviera que pasar por semejante infierno.

—Ah, ¿sí? —preguntó ella ladeando la cabeza—, hubiera sido divertido —suspiró decepcionada—, pero trabaron la puerta… —tanto Kath como Lizz abrieron los ojos de par en par: ese comentario solo afirmaba que en verdad lo había intentado por segunda ocasión. Briand alcanzó a sujetar a Elizabeth del hombro: su compañera de Guild había manifestado Digisoul en su mano hecha puño.

—El día de hoy nos gustaría tratar ese tema contigo —la castaña le lanzó una mirada seria a la hermana mayor de las Sistermon, aunque a esta poco le importó—, ese tipo de aptitudes no es apropiada.

—¿Quién lo dice? —la aludida se cruzó de brazos y se pegó al respaldo de su asiento hasta conseguir que la silla quedase sostenida sobre sus patas traseras, delegando a sus pies la tarea de mantener el equilibrio—, ¿Holy Angemon?

—No, es simple sentido común—la voz de Kyle evitó que cualquiera de las féminas contestase a la monja—. Así como tú no deseas que Holy Angemon te obligue a seguir sus enseñanzas, así mismo a las personas no les gusta ser obligados a tener relaciones íntimas —frunció ligeramente el ceño—. Al final, estás haciendo justamente lo que tanto críticas de Holy Angemon, ¿ves lo irracional que eres?

Todos quedaron enmudecidos. Las miradas se desplazaron de la figura del londinense a la de la monja. Sistermon Noir se quedó atónita, su boca se abrió para refutar esa acusación, pero nada salió de ella: en el fondo sabía que Masters estaba en lo correcto.

—Solo son unos aguafiestas —soltó por fin, su tono de voz evidenciaba cierto deje de molestia—, pero conozco a los sujetos como ustedes —entrelazó sus manos y levantó la cabeza mientras fingía una voz más grave—, “amo a mi novia y jamás la traicionaré” —miró a ambos varones con recelo— y después, cuando pasa el tiempo y se aburren de ellas es cuando salen de sus casas y buscan nuevas experiencias —acercó su mano a su escote y movió sus dedos, como si estuviera pensándose seriamente en dar un tirón de este—, entonces es cuando se vienen arrastrando hacía Digimon como yo…

—Suficiente —Kathleen se puso de píe—, si en verdad crees que las relaciones entre humanos son tan banales, no —su mirada se afiló al recordar aquellas dos almas digitales que había unido junto a Matthew y sus compañeros en una encomienda pasada: un Knightmon y una Angewomon—, incluso entre dos Digimon, entonces estás muy equivocada —miró a Kyle y luego a Lizz—, nosotros nos encargaremos de demostrártelo.

Noir ladeó la cabeza e hizo una cara de fastidio, aunque después se imaginó que podría ser divertido, ¿tal vez esa pareja en específico en el fondo eran unos depravados y practicaban eso a lo cual llamaban “exhibicionismo”? Al mismo tiempo, Rox y Collins se pusieron de píe, los cinco humanos y sus compañeros ya habían concluido cómo se distribuirían para cambiar los hábitos de esas Sistermon, enfocándose justamente en experiencias personales. Mientras que Kathleen y Kyle ya poseían una relación más duradera, responsable y madura donde existía algo más importante que solo el placer carnal, Elizabeth en cambio había tenido una experiencia poco grata al ser tratada como un mero objeto sexual y conocía la cara más repugnante del mundo, este trío era perfecto para quitarle la venda a Sistermon Noir y apaciguar la llama de esa lujuria sinsentido. Mientras tanto, Rox era alguien con una disciplina similar a la de un soldado capaz de hacer sacrificios en su día a día, como levantarse muy temprano, con tal de cumplir su itinerario y Matthew era un Gamer que equilibraba su vida diaria con su pasión por su hobby, sin permitir que este lo consumiese por completo, el dúo tenía las cualidades para mostrarle a Sistermon Blanc que su pereza no la llevaría a ningún lado.



[. . .]



Al intentar abrir la puerta de la habitación de Blanc se encontraron con que esta estaba trabada, más no cerrada. Rox y Matthew hicieron equipo para empujar, pero poco consiguieron, de modo que el trío de Legend Arms tuvieron que intervenir. Al final, la puerta cedió, abriéndose solo ligeramente hasta dejar un pequeño espacio, la Tamer caballero se metió por la ranura y entonces descubrió el causante de todo aquello: una pila de basura y objetos varios colapsó en algún momento de la noche justo detrás de la puerta, impidiendo que esta funcionase debidamente. La pelinegra movió los objetos con delicadeza hasta que la entrada quedó libre y el resto de sus compañeros pudo entrar.

—¿Dónde está Blanc? —Excalibur preguntó aquello al pasear la mirada y no dar con la Child.

La primera impresión que sintieron los Tamers fue sorpresa, ¿sería acaso que la Sistermon había salido por fin de su habitación?, si esto era así ¿a dónde habría ido? ¿a reponer su alimento chatarra? Las mentes de ambos pelinegros comenzaron a trabajar, no obstante, un leve sonido proviniendo de algún sitio les hizo notar que tal vez estaban equivocados: era un ronquido, pero uno leve y apenas audible. Todos se pusieron en movimiento tratando de rastrear la fuente, costaba creer que una figura como Blanc pudiese desaparecer del rango de visión en una habitación como aquella. Con tal de obtener mayor ventaja, Rox se acercó a la ventana y trató de correr las persianas: la cadena, encargada de la función móvil de estas se quejó y se negó a moverse, tal como una máquina cuyas piezas se han pegado debido al poco uso. Knight jaló con mayor fuerza, teniendo el cuidado suficiente de no forzar demasiado, al final, las persianas desistieron y se abrieron. La luz bañó el recinto, solo evidenciando aún más la inmundicia en la cual vivía aquella digital.

Ludomon parpadeó al acercarse al montículo más grande de basura, ubicado en uno de las esquinas. Algo le decía al escudo viviente que en ese sitio pudo haber existido un bote para los desechos, la pereza de la tipo sagrado había hecho que solo lanzase los envoltorios, cajas y demás desperdicios en ese sitio hasta crear ese mausoleo digno de un Numemon. Lo más curioso de todo es que alguien, utilizando cajas y algunos palillos de madera se las había ingeniado para crear un túnel bien apuntalado, el cual llevaba al interior de esa montaña de basura. A Prydwen le brillaron los ojos, su curiosidad le rogaba que entrase a ese lugar, pero su sentido común le decía que tal vez era peligroso.

—Creo… creo que ella está aquí —concluyó Prydwen, retrocediendo y apuntando con sus garras al sitio.

—¡¡Blanc!! —gritó Excalibur sin más en la boca de la cueva, colocó ambas garras en los extremos de su boca—, ¡¿Blanc estás ahí?!

Solo hubo un instante de silencio, después se escucharon varios quejidos y palabras ininteligibles, entonces se escuchó como algo comenzaba a moverse con torpeza y se arrastraba hacía el exterior: la cabeza de Blanc apareció por la boca de la caverna, se estaba tallando los ojos.

—¿Qu-qué diablos quieren? —soltó esa pregunta, acompañada de un largo bostezo—, ¿que no ven que es muy tempra--?

La Sistermon abrió los ojos, al instante se cubrió el rostro y soltó un chillido de dolor. Hizo un movimiento en falso, demasiado brusco, lo cual le hizo golpear con un costado de su cuerpo la estructura que mantenía en píe su túnel, al debilitarse esta el resto cedió ante el peso de la montaña de basura y Blanc fue sepultada en su propia inmundicia. Los enviados de la Central se quedaron congelados viendo esa peculiar escena. Pasaron varios segundos donde nadie hizo el menor movimiento.

—Entonces… ¿está muerta? —preguntó Aegis sin más—, supongo que resolvimos el problema, ¿no?

Latas vacías, bolsas de frituras, entre otros envoltorios, salieron disparados al aire cuando la más pequeña de las Sistermon emergió de su tumba. Su cuerpo temblaba ligeramente y sus mejillas estaban rojas, aunque era difícil adivinar si ese sonrojo era a causa del enojo, de la vergüenza, o una mezcla de ambos.

—¿Quién les dio permiso de ingresar a mi habitación?

—Técnicamente, Holy Angemon —Knight se cruzó de brazos—. Hemos venido a ayudarte a resolver tu problema de comportamiento.

—Yo no tengo ningún problema —suspiró ella, dejando el destrozo a su alrededor tal como estaba y acercándose al único espacio medianamente despejado del lugar: su sillón.

—¿Has visto en qué condiciones vives? —Excalibur preguntó aquello, abriendo sus brazos de par en par.

—Mi habitación, mis reglas —susurró ella, mientras buscaba el control remoto de la televisión—, si no les gusta pueden cerrar las persianas —se encogió de hombros—, o mejor, irse de aquí.

Los ojos de Knight se movieron con rapidez y su ceño se frunció ligeramente cuando ubicó al control justo debajo de un envoltorio de frituras. Con paso decidido se acercó y cogió aquel dispositivo antes de que la Child pudiera hacerse con él: si le permitían encender la pantalla todo intento de hablar con ella se esfumaría; obviamente la sagrada se quejó.

—¡Hey!, devuelve eso.

—¿Para que enciendas la televisión y nos ignores como ignoras tu habitación? —Knight llevó sus manos hacía atrás, ocultando en el proceso con su cuerpo la manzana de la discordia que representaba el control remoto. Ante esas preguntas, la pequeña solo hizo un ligero gesto de fastidio y desvió la mirada a otra parte.

—¡¿Cómo te atreves a ignorar a mi señora mientras te habla?! —Aegis se sobresaltó en su lugar, su compañera le hizo una señal con su mano para indicarle que todo estaba bien.

Blanc por su lado solo se cambió de posición y tras buscar algo en el suelo consiguió sacar una revista, misma que comenzó a hojear. Knight suspiró al no haber predicho ese movimiento por parte de la Child. Rox había creído que la sagrado necesitaba “abrir los ojos” y darse cuenta del estado de su medio a fin de recapacitar y desear un cambio, no obstante, a la pequeña de las hermanas Sistermon parecía no importarle en lo más mínimo si habitaba en un basurero. Ya que la primera batalla había sido un fracaso, los enviados de la Central se retiraron al pasillo para discutir su siguiente movimiento.

—Tal vez un discurso motivacional le ayude —sugirió Excalibur.

—El problema de esta Digimon es que dudo que siquiera tenga aspiraciones o busque hacer algo de su vida —suspiró pesadamente Knight—, así será difícil motivarla a que cambie por si sola y obligarla no es una opción —se llevó una mano al mentón y permaneció pensativa—, solo conseguiremos irritarla y, en el mejor de los casos, si logramos que haga un cambio solo sería temporal, volvería a sus malos hábitos en cuanto nos vayamos —suspiró—, una persona puede mejorar en una habilidad o cambiar un mal hábito si tiene la suficiente fuerza de voluntad y desea conseguirlo.

Matthew se quedó pensativo. La situación de Blanc le sonaba al típico caso de un niño maleducado que no desea hacer labores de su hogar. La única forma de solucionar esto es que Blanc se convirtiese en una Digimon responsable y que se preocupase por mejorar sus hábitos, pero ¿cómo conseguir algo así cuando ella ya había probado las mieles de holgazanear y divertirse durante todo el día, sin tener que levantar un solo dedo para obtener comida o conseguir un techo?

¿Cómo le hacían los padres para lidiar con niños así? Recordaba vagamente que su madre una vez le habló de cómo su segundo hermano fue un “rebelde sin causa” a la edad de seis años, pues se negaba a tender su cama, realizar las tareas de la escuela e incluso recoger su habitación. Sus padres habían intentado hacerlo entender a través de castigos y privándolo de sus juguetes preferidos, así como negarle la salida para ir a jugar con sus amigos: nada de eso funcionaba, lo único que conseguían es que su comportamiento empeorase. Entonces, siguieron los consejos de una amiga de su madre, quien laboraba en una escuela infantil: “deben enseñarle que ser responsable es divertido”

—¡Eso es! —La emoción en el rostro del canadiense era casi palpable—, ¡solo debemos enseñarle a Blanc que ser responsable y limpio no es aburrido, sino divertido! —Knight se sorprendió y asintió ante la sugerencia.

—Pero, aun así, necesitamos encontrar una forma de llamar su atención y de hacerla cooperar por supuesto —entrelazó sus dedos mientras pensaba—, si tan solo tuviéramos más información de sus gustos…

En eso un grito los asustó, al principio creyeron que la Digimon estaba siendo atacada, no obstante, pronto se percataron de que esas exclamaciones eran de emoción, al asomarse por el marco de la puerta descubrieron que la Child no solo había logrado encender la pantalla, probablemente usando el botón físico del dispositivo, sino que ahora se encontraba jugando un videojuego de carreras. Los ojos de Matthew brillaron.

—Tal vez… si la derroto en una carrera pueda hacerla entrar en razón… —dijo eso de forma mecánica el joven, mientras su cuerpo se movía cual marioneta siguiendo los designios de su maestro. Las Legend Arms lo sujetaron por las piernas y el chico agitó su cabeza, saliendo del trance del cual fue víctima.

Knight bajó la mirada y prestó atención a los envoltorios regados por toda la sala. Si bien la comida chatarra abundaba, curiosamente existía un producto en particular que se consumía en mayor cantidad: al parecer era una especie de sándwich de helado sabor chocolate. La simple estadística delataba lo obvio: aquél debía ser el alimento favorito de la Child, en ese caso…

—Es susceptible a los videojuegos como Matt —aunque lo dijo en voz alta, la caballero parecía estar hablando consigo misma— y ahora conocemos uno de sus gustos —se agachó y cogió el envoltorio basura en concreto, lo dobló y lo guardó en su bolsillo. Perdieron la primera batalla por subestimar al oponente, el segundo encuentro sería diferente: ahora disponían información del enemigo que podrían usar en su contra.



[. . .]



Dos figuras avanzaban por una de las tantas calles de Holy Angel Citadel. La primera era la la belleza encarnizada, una Angeweomon. La segunda en cambio era más grande, sus hombros anchos y su altura de poco más de dos metros y medio sugerían que se trataba de un ser humanoide de aspecto masculino, no obstante, una larga túnica de color blanco cubría gran parte de su cuerpo; con solo verla uno podía deleitarse con la calidad de la tela empleada para su confección, bordados en hilo dorado le cubrían por doquier, la mayoría eran Dijiemoji y símbolos sagrados, como el signo de la esperanza. Portaba guantes de piel, pero debajo de estos se evidenciaban grandes manos como las de un Knightmon. Su rostro estaba cubierto por una capucha y su rostro llevaba una máscara metálica similar a la usada por los Seraphimon, solo que su color iba a juego con su túnica. Poseía un par de cuernos blanquecinos que, en lugar de lucir intimidantes, se robaban la atención de todo transeúnte: como si se trataran de roca, símbolos rúnicos fueron grabados en la superficie de la cornamenta y después fueron coloreados con una pintura celeste, haciéndolos resaltar y ser visibles incluso desde la distancia. Sus alas, aunque similares en color a las de un Angemon, daban una impresión más descuidada y un par de picos dorados decoraban la parte superior. Muchos se preguntaron a qué especie Digimon pertenecía ese peculiar ser, algunos concluyeron que tal vez solo era una de esas novedosas especies que habían surgido de un momento a otro, o bien, una variante de la familia Angemon.

La Angewomon caminaba con un paso grácil y elegante, costaba creer que esos movimientos eran naturales y no practicados durante horas y horas. El otro Digimon por su parte mantenía su atención fija en la distancia, evidenciando estar perdido en sus pensamientos. Ambos transmitían la sensación de conocer esa ruta, por lo que tacharlos como turistas o viajeros bien podría ser un error.

De una de las esquinas y de forma repentina, un grupo de Cupidmon apareció corriendo mientras soltaban risas de diversión. El último de estos Baby tropezó con el borde de un adoquín suelto del piso, provocando que el desafortunado Digimon cayese al suelo pesadamente. Al principio el pequeño ángel solo se quedó quieto en el lugar, entonces sus ojos se abrieron de par en par y se llenaron de lágrimas, estallando en llanto.

—Ya, ya —dijo una voz que tomó desprevenido al Baby. Un par de gentiles manos les tomaron con cuidado y le pusieron de píe. Cupidmon inclinó la mirada y escudriñó con curiosidad al extraño—, ¿estás herido? —la preocupación era notable en su voz—, Angewomon… ¿podrías?

—Claro, claro —respondió ella con calidez. La ángel se inclinó ligeramente y acercó sus manos a una de las rodillas del pequeño, la cual mostraba un raspón: utilizando su técnica Saint Air este pronto desapareció.

El resto de Cupidmon ya se había aglomerado alrededor de las dos figuras, mirando con curiosidad cómo ayudaban a su amigo, entonces, una vez este pegó un salto e indicó que estaba en excelentes condiciones el resto vitorearon a Angewomon y su compañero.

—Ten —el aparente ángel masculino buscó algo en su bolsillo y se lo entregó al Cupidmon herido: era un caramelo redondo de color rojizo. Los ojos del Baby se abrieron de par en par y sin dudarlo dos veces se lo echó a la boca, cuando emitió sonidos que evidenciaban estarlo disfrutando el resto de Baby se echaron al vuelo y revolotearon alrededor del gran Digimon, pidiendo también dulces con las manos extendidas—. Tranquilos, tranquilos —soltó una risa—, hay suficientes para todos.

Angeweomon observó aquella escena y esbozó una sonrisa ante la peculiar escena.

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El sonido del aleteo de alas era lo que se escuchaba durante la noche y un Angemon volaba en silencio en medio de las calles de la citadela. Su atención estaba en el ser que estaba persiguiendo: un Petit Mamon que huía despavoridamente por su vida. El pequeño demonio dobló por un callejón, encontrándose que no tenía salida. Al girarse, pudo ver como el ser sagrado aterrizó, bloqueándole el paso.
Una corriente de viento interrumpió el silencio, moviendo los cabellos de Angemon, que se mantenía estoico ante el diminuto Digimon de atributo Virus. Finalmente, el Adult dio un paso al frente, causando que Petit Mamon retrocediera. Lágrimas salieron del Child, cuyo grito fue ahogado en el instante que Angemon lanzó su puño al aire y un rayo de luz sagrada lo golpeó de lleno, volviéndolo un indefenso Digitama. El Adult se quedó en silencio, sintiendo que una presencia aterrizó detrás suyo.
-Muy bien. Veo que te encargaste del Digimon oscuro que estaba causando estragos -habló Seraphimon, caminando y tomando el Digitama entre sus manos. -Tienes futuro, Angemon -felicitó el Ultimate al Adult, que seguía sin soltar palabra alguna.
-Ese Petit Mamon robaba para comer -habló el Adult de forma seria y sin perder su expresión estoica.
-Bien pudo buscar un trabajo para sobrevivir -fue la contestación de Seraphimon, no entendiendo el punto al cual quería llega su pupilo.
-Pero en la ciudad, nadie quería darle empleo -fue la respuesta de Angemon, viendo como su mentor pasó a un lado suyo.
-Porque era un Digimon oscuro, Angemon. No se puede confiar en ellos para ningún tipo de tarea -contestó Seraphimon como si se tratara de lo más obvio del mundo. El Ultimate ignoró el leve gesto de irritación de Angemon, que consistió en apretar con fuerza su Holy Rod.
-¿Entonces como iba a trabajar para sobrevivir? -presionó el Adult de manera seria, girando el rostro para ver la espalda de su mentor, que simplemente negó con el rostro.
-En ese caso, no debió convertirse en un Digimon oscuro en primer lugar -fue la respuesta de Seraphimon, tomando vuelo y llevándose el Digitama. En el callejón, Angemon se quedó en silencio y perdido en sus pensamientos.
[…]​

Lord Holy Angemon se encontraba en su oficina, admirando Holy Angel Citadel desde su ventana, recordando su época como protegido de quien fue en su momento, su mentor y quien debió fungir como líder de la ciudad. Discretamente, se acercó a su escritorio y sacó de una gaveta una vieja fotografía, viendo en esta a una gran cantidad de Angemon y Pidmon posando junto a un Seraphimon.​
-Estoy haciendo lo correcto como líder, ¿no es así, Seraphimon? -preguntó al aire el Digimon Perfect, colocando de nuevo su mirada al frente: el Ultimate había partido al campo de batalla cuando Ultimate Khaosmon había descendido al Mundo Digital y nunca más se le volvió a ver luego de aquello.​
Después, las noticias de la desaparición de los Royal Knights habían llegado a sus oídos.​
[…]​

-¿Sucede algo? -preguntó Angewomon al Digimon enmascarado, el cual se encontraba observando a uno de los escuadrones de Pidmon que estaban sobrevolando el área.​
-Nada en particular -respondió el aludido, negando con un gesto de su mano y colocando su mirada en dirección al castillo de Lord Holy Angemon. -De hecho, me parece que sería buena idea de que le envíes mis saludos a Blanc y a Noir -comentó el Digimon misterioso, sonriendo por detrás de su máscara. -Después de todo, mis nuevas pupilas deben seguir creyendo de que están comportándose de la manera correcta.
-¿No crees que sería sospechoso? -preguntó la Digimon Perfect, cruzándose de brazos y mordiéndose el labio levemente ante la petición de su acompañante. El enmascarado solo empezó a reír ante aquello.​
-¿Lo olvidaste? Esto es Holy Angel Citadel -respondió el Digimon con túnica de manera divertida. -Juzgan donde no deben y miran hacia el otro lado cuando si. Te pagaré el doble por la ayuda, Angewomon. Eres la mejor para este trabajo.
[…]​

Elizabeth tenía sentimientos encontrados con aquel encargo: por un lado, sabía que completar un trabajo para Lord Holy Angemon era algo bueno para el curriculum de trabajo de un Tamer, pero por el otro, en esos momentos, Sistermon Noir se había ganado rápidamente el tercer puesto en su lista de seres vivientes más odiados por ella, siendo superada solamente por el grupo de renegados que le hicieron conocer el infierno durante una semana y la excusa de ser digital que fue Dorumon en vida.​
De hecho, era gracias a su autocontrol, y en buena parte, Kyle y Kathleen, que estaba evitando dejarse llevar por las emociones y darle una segunda bofetada, pero cargada de Digisoul a la Adult, especialmente por su comportamiento tan cínico y su idea de que no estaba mal en sus forzar sus avances sexuales sin importarle si le decían que se detuviera.​
De las pocas cosas que podían alterar a la gótica, esa era una de las que lideraban la lista.​
Ahora, luego del desayuno, el trío conformado por Kyle, Kathleen y Elizabeth junto a sus respectivos Digimon, se encontraba en la sala de la zona de la vivienda de la capilla, con la monja pervertida sentada en uno de los sofás y con una pierna cruzada, mostrando una expresión relajada mientras se limaba las uñas. Por su puesto, por dentro estaba rechinando los dientes al recordar las palabras de Masters.​
No quería admitirlo, pero no se le ocurría algo para negar las palabras del chico y eso era algo que le tenía de mal humor. Quizás aprovecharía la próxima visita de su amigo para preguntarle su opinión al respecto.​
-¿Y? ¿Qué esperan para el sermón de turno? -preguntó Noir, tratando el asunto como cualquier ocurrencia diaria. Aquello pareció incordiar a Hale, cosa que Sistermon Noir notó y sonrió por dentro: a pesar de que al final de cuentas, fue una mera humana quien le abofeteó, no significaba que se iba a quedar de brazos cruzados.​
Oh si, iba a hacer que esa chica con exceso de negro le terminara besando las botas a modo de disculpa.​
-¿Sermón? -preguntó Briand, arqueando la ceja ante la actitud de la discípula de Lord Holy Angemon.​
-Si, vamos que no tengo todo el día… excepto si quieren que nos “conozcamos” mejor -le guiñó el ojo Noir a la francesa.​
-“Esa monja depravada le reconozco que es valiente” -soltó divertido Grottomon al ver la escena desarrollarse frente a él. Para el Juttoushi de la tierra, todo el embrollo con esa monja era bastante hilarante de presenciar.​
-No vamos a darte un sermón -habló Blue de forma seria, interrumpiendo a Noir antes de que dijera algo que causara un problema potencial.​
-¿Ah no? -preguntó escéptica Noir, decidiendo seguirles el juego para divertirse un rato.​
Quería escuchar el monologo que el viejo Holy Angemon había obligado a memorizar a ese grupo.​
-Para nada, solo quiero hacerte una pregunta -comentó Masters, manteniendo un temple serio al ver la expresión de Noir, quien se relamió los labios y parpadeó forma coqueta.​
-Para ti lo que quieras, cariño -coqueteó Noir, disfrutando de la cara molesta de Kathleen y las miradas homicidas de Hale.​
-“Esa monja se esta ganando que de verdad, le de un golpe” -pensó Black Gabumon, entrecerrando los ojos y viendo como esa Digimon incordiaba a su Tamer con su personalidad, en especial porque sabía que para que Liz, el comportamiento de la monja era repugnable, ya que, la gótica, sabia por experiencia la diferencia entre sexo de pareja y ser solamente usada como una juguete para la lujuria.​
-No es como si me molestara que te quedaras con el zoquete -se encogió de hombros Whisper, ganándose la mirada reprobatoria de su compañera, causando que se callara. -Bueno, ya no digo nada -habló Tessa, decidiendo que era mejor guardarse sus comentarios ácidos contra Masters.​
-Noir… ¿Qué es el amor para ti? -preguntó Kyle, tomando desprevenida a la monja.​
El plan del grupo no era simplemente tirarle discursos a Sistermon Noir respecto a la inmoralidad de sus actos y el porque estaban mal, sino darle una terapia, colocándole situaciones donde la misma Digimon debía analizar sus propias respuestas y percatarse por ella misma de que estaba comportándose de manera equivocada.​
-¿Disculpa? -preguntó confundida Sistermon, esperando que el castaño o cualquiera de esas dos chicas le hubiera empezado a sermonear como disco rayado.​
No se esperó aquella pregunta.​
-Lo que escuchaste, Noir -habló Elizabeth, cruzándose de brazos y adoptando una expresión seria. -Dices y deseas hacer muchas cosas… pero ¿Sabes que es el amor? -cuestionó la gótica, preguntándose por dentro si de verdad la paga del trabajo valía todo ese problema. - Si no sabes esa respuesta, jamás podrás entender lo que significa amar a alguien y entregarte a esa persona -por supuesto, Elizabeth solo hablaba desde el punto de vista romantizado.​
-¿De que estas hablando? -cuestionó Noir, digiriendo aquellas palabras de la gótica. Su atención se posó en Kathleen, quien colocó una mano sobre su cintura. -¿Es acaso una especie de broma?
-No lo es -respondió Kathleen seriamente. La francesa esperaba que Noir fuera capaz realmente de analizar su propio comportamiento con aquello. Igualmente, tenían una semana para improvisar algún plan para eso e investigar la causa del porque el repentino cambio de comportamiento de la Digimon. -No puedes esperar que toda relación se base en algo tan superficial y temporal como la lujuria.
-¿Y porque tengo que hacerte caso? Apuesto que apenas solo tienes unas semanas con ese chico -señaló Sistermon Noir a Blue Knight, que se cruzó de brazos y arqueó la ceja.​
-Ugh lamento romperte la burbuja, pero muy a mi pesar, Kathleen y el zoquete llevan casi 3 años saliendo -habló Tessa, arrugando el rostro al recordar ese detalle de su Tamer y el portador de Juttoushi.​
-“Esta es la clase de drama barato que adora Fairymon” -habló Grottomon, sonriendo de forma divertida al ver la cara de molestia de Noir.​
-Tsk -la monja en etapa Adult chasqueó la lengua al escuchar y a la vez, le sorprendió saber aquel detalle: después de todo, no era como si el chico de la cicatriz y la chica de cabellos castaños y rojos estuvieran demostrando cada cinco minutos su afecto.​
-No solo eso. El sexo es más que solo buscar placer -habló Elizabeth de forma seria y cerrando levemente sus ojos para retirar los recuerdos dolorosos de su mente. -No hay nada más horrible que ser un títere, donde te hagan cosas que no deseas y no tengas oportunidad de defenderte.
-¿Un títere? -preguntó Sistermon Noir, no entendiendo la comparación que la chica de cabellos negros le había planteado. -Tus palabras no tienen un jodido sentido, gatita -soltó, sonriendo ladinamente al ver la cara fastidiada de la menor.​
-¿Qué harías si un Pinochimon usara sus hilos y te obliga a golpear a Blanc? -habló Black Gabumon, silenciando de golpe a la monja. Por supuesto, el lupino interrumpió al ver que Liz mostró nuevamente su molestia. -¿Bastante horrible, no? La sensación de no poder controlar lo que está ocurriendo.​
-Lo que el perrito esta diciendo, es que una cosa es que quieras ligarte a cualquier cosa que tenga piernas y otra muy diferente, es forzarte en otros como lo estas haciendo -señaló Tessa con fastidio y recordando que apenas era el primer día de esa charla.​
-¡Hmm! -respondió Sistermon Noir, mostrándoles la lengua, pero por dentro, sintiendo una sensación para nada agradable al imaginarse no tener control de sus propios actos. –“Lo que estoy haciendo esta bien… porque le estoy haciendo caso a esa persona” -pensó Noir, buscando consuelo en las palabras de aquel Digimon. –“Tengo derecho a vivir como quiero y no debe importarme lo que piensen los demás” -pensó la Virus, levantándose y sacudiéndose el cabello con una mano. -No es mi obligación escucharlos -soltó Noir, marchándose y extendiendo sus manos como si se trataran de alas de avión.​
-Bueno, eso fue mejor de lo que pensé -soltó Tessa para romper el silencio que se había apoderado del lugar. -No decidió dispararnos como desquiciada.
-¿Crees que tuvimos éxito y reflexionara su comportamiento? -preguntó Briand, mordiéndose el labio inferior al ver la explosiva salida de la Digimon. Para la francesa, debía haber una razón lógica para el comportamiento de esa monja, en especial luego de escuchar de parte de Darcmon que las dos monjas, habían dado un giro de 180 grados para peor.​
Sistermon Noir se suponía que era responsable, dulce, amable y bastante educada con los visitantes. Sistermon Blanc era alguien muy activa y siempre estaba realizando alguna tarea en la capilla, asegurándose de que todo estuviera funcionando correctamente y sin problemas.​
-No lo creo -respondió Hale cruzándose de brazos y frunciendo el ceño. -Es obvio que lo que le dijimos la dejó pensando, pero al mismo tiempo, esta empeñada en continuar su comportamiento porque cree que esta bien -habló la de cabellos negros, chasqueando la lengua con molestia. -No se ustedes, pero parece que le metieron esa idea en la cabeza.
-Para ser el primer día, creo que hemos dado con un detalle bastante importante -el castaño se llevó a una mano a la barbilla, pensando las palabras de Hale y analizando las reacciones y comportamientos que había visto de Sistermon Noir. -Creo que, por precaución, deberíamos asegurarnos de saber si alguien ha estado visitando la capilla o contactando a las Sistermon.
-¿Y cómo lo haremos? -preguntó Gabumon (Black) con curiosidad. -No es como si Blanc o Noir nos vayan a decir algo así de importante -agregó el pequeño virus, cruzándose de brazos y arrugando el ceño mientras pensaba. Elizabeth no pudo evitar soltar una risita al ver lo adorable que se veía, pero casi tan rápido como ocurrió eso, la Tamer volvió adoptar su faceta seria.​
-Estoy de acuerdo con Gabu -habló Tessa y colocando sus manos detrás de la nuca. -¿Cómo esperas que nos enteremos de algo así, zoquete? -preguntó la monja de forma relajada. -Muy probablemente, si alguien las esta influenciando, ya debe saber que estamos aquí y no se mostrara fácilmente hasta que nos larguemos.​
-Es solo saber como hacer que las mismas Sistermon lo digan -respondió Blue, endureciendo la mirada. -Si sabemos como presionarlas, eventualmente a una de las dos se le saldrá una comparación sobre lo que hacemos y aconsejamos con los métodos de quien las esta influenciando… si es que existe y no estamos tratando con dos Digimon que están entrando en su fase de rebeldía con su “papá” -señaló el dragón, recordando que había sido Lord Holy Angemon el que había criado a las dos monjas desde que habían nacido del Digitama.​
-Ugh. Si realmente es eso, entiendo de verdad lo que va a sufrir -comentó Kathleen, dirigiendo una discreta mirada a Elizabeth, que parpadeó con confusión y ladeó la cabeza levemente.​
-¿Tengo algo en la cara?
-No cariño, todo está bien.
Kyle no pudo evitar soltar una carcajada ante aquella escena.​
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Something that remains
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Luego de que Noir se hubo ido a su habitación, los tres Tamers decidieron que no debían seguir presionándola con el tema, después de todo, era mejor ir demostrándole las cosas poco a poco ya que solo sus palabras no iban a ser suficientes para provocar un cambio en la terca Digimon. Puesto así, Elizabeth decidió ir a ver qué tal lo estaban haciendo Rox y Matt para encargarse de la Sistermon perezosa, por lo que dejó a Kathleen, Kyle y sus respectivos Digimon en la sala.

Al subir a la segunda planta, Hale no tardó en escuchar el sonido de un videojuego, así como los ánimos de Pydwen y Excalibur que le daban al canadiense para que le ganara a la Child con pijama. Una vez que la chica se asomó por la puerta, observó cómo Blanc y Matthew tenían controles de consola en sus manos y jugaban un juego de carreras ante la mirada seria de Rox y Aegis, estos últimos no le veían la diversión a ello, sin embargo les intrigaba, o por lo menos a Knight, el hecho de que ambos jugadores se divertían sentados presionando botones mientras veían un televisor. ¿Era por la música de fondo? ¿Los colores y dibujos que se movían en la pantalla? La chica caballero no estaba del todo segura de lo que ocurría, solo esperaba que la idea que había sugerido su compañero de Guild obtuviese los resultados que esperaban, y mientras más rápido mejor ya que el mal olor estaba volviendo a concentrarse.

Cuando Rox notó a Elizabeth ingresar a la habitación, la saludó con un asentimiento viendo como la americo-francesa alzaba una ceja sin comprender mucho el plan.

— ¿Por qué están jugando? — Preguntó la joven de ojos azules colocándose al lado de la chica caballero.
— Matt tuvo una idea, ahora estamos en proceso de ejecución. — Respondía Knight que se mantenía firme justo detrás del mueble donde estaba el dúo de jugadores. — Con suerte, podremos hacer un avance. — Añadió en voz baja.
— Interesante. — Murmuró Hale cruzándose de brazos en tanto su novio y la monja se inclinaban hacia adelante concentrados en su carrera.
— ¡Solo una vuelta más! — Anunció Excalibur alzando un puño al aire.

Sistermon Blanc gruñía mientras Collins sonreía al ver que en su última vuelta él tenía las de ganar. Solo un par de minutos después, el canadiense se puso de pie cantando victoria al igual que sus compañeros Digimon, la Child del pijama solo pudo dejar caer el control sobre sus piernas en tanto sostenía su cabeza con ambas manos. Ese fue el momento en el que Rox aprovechó en informarle que debía cumplir su parte del trato que consistía en hacer lo que ellos le indicaran ya que era la que había perdido en aquella ronda del juego.

— No es justo, mis dedos estaban fuera de forma, exijo una revancha. — Se quejaba la Digimon perezosa poniéndose de pie con los puños apretados e intentando encarar al chico de cabello azabache.
— Podemos hacerlo un dos de tres, pero el resultado va a ser el mismo. — Decía Matthew alzando la cabeza con superioridad.
— Eso ya lo veremos. — Sentenció la monja tomando asiento nuevamente y sujetando con sus manos el control de la consola.

Un sonriente Collins hizo la señal de victoria con sus dedos hacia sus compañeros para después volver a tomar asiento junto a Blanc, el sonido del juego volvió a resonar en la habitación mientras comenzaba una nueva partida con una pista de carrera diferentes, en pocos segundos, ambos jugadores estaban concentrados en lo que hacían, después de todo, cada uno tenía motivos para no perder en esa oportunidad.

Treinta minutos después, el Digimon compañero de Rox permanecía de pie junto a su Tamer sosteniendo una bolsa de basura que era llenada poco a poco por sus compañeros que se estaban encargando de limpiar un poco la habitación de la monja con pijama. Mientras todos cooperaban para deshacerse de la basura, Blanc murmuraba por lo bajo que la próxima vez le ganaría a Matt y le pediría comprarle algún dulce legendario casi imposible de conseguir, a pesar de ello, cumplió su promesa de hacer lo que el canadiense le ordenó hacer, es decir, ayudarles a recoger y botar la basura acumulada.

[…]

El día había transcurrido rápidamente, luego de reunirse para tomar un almuerzo rápido que consistía en sándwiches para todos, el grupo escuchó el plan de Matt para ocuparse de Blanc, lo cual le pareció perfecto al Elite y la Expert que no dudaron en aprobarlo, después de ello, cada quien regresó a su labor siendo Lizzie la que se ofreció a ir con Rox y Collins para ayudarles un poco ya que Noir era el tipo de Digimon que no debían presionar mucho a menos que quisieran tener el efecto contrario.

El cielo ya estaba teñido de naranja y las cosas en la capilla continuaban en calma. Luego de la conversación con Noir donde no había aceptado sus palabras, esta salió apenas dos veces de su habitación para tomar alguna bebida o algún refrigerio ya que no había querido bajar a almorzar con ellos, en la segunda de las oportunidades, observó al Elite y la Expert que estaban entretenidos en una lectura sentados en los muebles de la sala, ni siquiera se giraron a verla, lo cual le molestó un poco ya que sentía que la estaban ignorando pero contrario a eso, el par de Tamers simplemente se hallaba en sus propios libros.

“¿Estar así no les aburre? Ni siquiera se están tocando”. — Pensaba la monja de vestimenta oscura al verlos. — “Si están en una relación deberían estar conversando o yo que sé”.
— ¿Por qué los ves así? — Dijo Blue que se había acercado llevando en manos un recipiente con lo que parecía ser carne seca en su interior.
— ¿Así? ¿Cómo? — Contestó Noir frunciendo el ceño.
— Como si les hubiera crecido una cabeza extra a Kyle y Kath. — Habló el dinosaurio azul con una sonrisa de lado mientras la Adult resoplaba con fastidio.
— No voy a caer con estos trucos baratos de supuesto “amor”. — Decía la tipo virus haciendo comillas con sus dedos y tomando una botella de soda de naranja del refrigerador. — Eso. — Señaló. — No es el verdadero amor.
— Entiendo que la definición de eso tenga un significado diferente para todos, pero lo que ves ahí, no puedes decir que no lo es. — Aclaró el Child notando como la monja apretaba la botella en su mano.
— Como sea. — Respondió luego de un minuto en silencio, luego simplemente salió de la cocina.
— Doctor, traiga la pomada porque esa monjita acaba de quemarse. — Mencionó Whisper apareciendo desde las escaleras ya que había escuchado todo mientras regresaba de ir al baño.
— Creí que las Sistermon de aquí te agradaban. — Comentó Guilmon X enarcando una ceja.
— Me gusta ver el mundo arder, ¿qué esperabas? — Sonreía el compañero Digimon de Briand acercándose a Blue y tomando un puñado de carne seca de su tazón.
— Esa es mi carne. — Se quejó Blue viendo como Tessa le sacaba la lengua y se iba a sentar en el otro mueble de la sala.

El dinosaurio azul suspiró y negó con la cabeza sin comprender muy bien como los miembros de la Fleur de Lis lidiaban con la mala personalidad que tenía aquella monja de corazón oscuro. Por su parte, el británico y la francesa quienes habían escuchado la conversación de Blue y Noir en silencio cerraron sus respectivos libros para luego bajarlos.

— Bueno, Noir parece estar comenzando a dudar. — Habló Masters colocando su brazo en el espaldar del mueble y tocando un poco el cabello de Briand. — Ya está dando el primer paso, aunque no se dé cuenta de ello.
— Eso es un alivio, quitando que tienen malos hábitos son unas Digimon… — comentaba Katheen en tanto se recostaba al castaño.
— ¿Muy fácilmente influenciables? — Interrumpió Whisper viendo como su Tamer negaba con la cabeza.
— Son Digimon buenas, HolyAngemon parece que las ha sobreprotegido desde siempre por eso no reconocen del todo lo que está bien y lo que no. — Explicaba la de ojos grises sintiendo como el brazo del Elite caía sobre sus hombros para abrazarla un poco. — Hasta que no sepamos con quienes han tenido contacto durante estas semanas, no haremos un cambio completo en ellas.

[…]

Luego de su pequeña victoria limpiando la habitación de Blanc, el grupo compuesto por Matt, Rox, Elizabeth, Aegis, Excalibur, Pydwen y Gabu bajó hasta el primer piso llevando consigo varias bolsas repletas de basura que recogieron durante la mayor parte de la tarde, si bien solo quedaba cambiar las sábanas de la cama, las cortinas y lavar la ropa sucia, habían hecho un gran avance ese día. De la misma forma, habían logrado pescar la atención de Sistermon Blanc con sus retos competitivos donde podía ordenarles lo que quisiera si ganaba dos juegos de tres, lo cual era casi imposible considerando quien era su contrincante.

Ya que el grupo había tardado tanto en terminar su ocupación con la hermana más joven de las Sisters, Kathleen y Kyle habían adelantado los platillos que comerían para la cena de ese día. Una vez que el par de chicas, el canadiense y los Digimon tomaron un baño para deshacerse del fétido olor que se les había pegado de la habitación de Blanc, el grupo bajó a la cocina para ayudar con la cena y hacer el postre de esa noche, por parte de Hale.

El menú para esa noche se trataba de comida francesa ya que Briand había ganado en piedra, papel y tijera contra el británico, este contaba con Coq au vin, pan tostado y patatas gratinadas, para el postre, Elizabeth se había encargado de haber crepes suzette haciendo que el aroma dulce viajara por toda la residencia. El estómago de Noir gruñó al sentir el aroma de la cena, al no haber almorzado correctamente no podía negarse a bajar, por lo que se tragó su orgullo y salió de su habitación para toparse con Blanc de pie en las escaleras, su cabello estaba igual de desordenado como si hubiese estado durmiendo y conservaba su pijama sucia, no había que ser un genio como para no saber la razón por la que la Child había salido de su habitación, Noir supuso que debía ser la misma razón que la llevó a ella misma a salir de la suya.

— ¿Quieres que baje y traiga un plato para ti? — Ofreció la monja de vestimenta oscura a su hermana, que tenía un dedo metido en su boca con ojos deseosos por bajar y comer un poco de lo que el grupo había cocinado. — No tienes que bajar si no quieres.
— Huele mejor que la bolsa de papitas con queso que como siempre. — Mencionó Blanc sacando su dedo de su boca. — Además… jugar con el chico es divertido.
— ¿No es más divertido estar en tu habitación y comer y ver esos programas graciosos? — Preguntó la Adult tomando a su hermana por los hombros para verla cara a cara. — ¿Recuerdas lo que teníamos que hacer cada día para hacer feliz al viejo ese? Era súper aburrido, ellos solo están esperando la oportunidad para obligarnos a regresar a esa vida gris, sin nada interesante que hacer. Eso no era vida y lo sabes.
— Es cierto. — Murmuró la Child bajando la cabeza. — No quiero volver a ser un simple títere que obedece, no es divertido.
— Exacto, nuestra libertad es hacer lo que estamos haciendo justo ahora. — Asentía animadamente la hermana mayor. — Quédate aquí, te traeré un plato y comeremos juntas en tu habitación.
— Esta bien. — Sonrió la Digimon del pijama alzando la cabeza para ver a su hermana.

Mientras Blanc regresaba a su habitación para seguir viendo su programa de televisión favorito, Noir respiró profundo y bajó las escaleras, todo lo que querían hacer los Tamers con ellas era por un trabajo dado por HolyAngemon, era una asignación que no tenía que ver con que estaban preocupados por ellas, quien se preocupaba realmente por su bienestar era ese Digimon, quien les había mostrado que la vida podía ser colorida y no blanco o negro, como se les había enseñado al principio. Con una sonrisa seductora, la Adult ingresó al comedor el cual estaba siendo arreglado por Rox y Aegis.

— Buenas tardes. — Saludó la monja de negro abrazando a la chica caballero por detrás tomándola por sorpresa. — Vaya, por tu ropa no se nota pero estas bastante bien dotada, dulzura.
— ¡Oye! ¿¡Quién te crees para tocar a mi señora de esa manera!? — Gritó el Digimon de armadura dorada apresurándose hacia su Tamer y halando a la Adult para alejarla. — ¡Suéltala, monja de cuarta!
— Noir, una dama no debería hacer ese tipo de movimientos. — Mencionó Knight apartando con suavidad los brazos de Noir que continuaban sobre su cadera. — Ese tipo de muestras de afecto no es correcto darlas a menos que sea tu persona especial.
— ¿Eh? — Decía la Sistermon sorprendida por la tranquilidad de la británica. — ¿Tú también estas a favor de ese estúpido tipo de amor?
— El amor no es estúpido. — Respondió Rox con solemnidad. — El amor te da fuerzas y ganas de vivir. — No era una experta, nunca había tenido ese tipo de sentimientos, pero de tanto leerlo en algunos personajes de la literatura, se había formado su propia idea. — Es el acto más puro entre dos personas que de verdad se aman. El amor puede ser muchas cosas, tanto de amistad como de pareja.
— ¿Ah sí? ¿Y a quién amas tú? — Habló Noir incorporándose y colocando sus manos en sus caderas.
— Yo amo a Zuba, a mi padre y a mis amigos. — Dijo Knight sin una pizca de duda en su voz. — También amo a todos los ciudadanos, como caballero mi deber es ser justa y protegerlos.
— Ustedes están locos. — Negaba con la cabeza la Adult alejándose de la chica caballero y yendo hacia la isla de la cocina donde descasaban algunos platos servidos. — Blanc y yo comeremos arriba.

Y así como vino, Noir se fue dejando a un grupo de Tamers y Digimon sorprendidos porque no había intentado tocar a otra persona a parte de Rox. ¿Aquel había sido otro duro golpe con la definición de “Amor” para la monja de ropaje oscuro? Si bien parecía tranquila, los presentes no se confiaron para esa noche.

Durante la cena, fue el momento perfecto del grupo para ponerse al día, aunque el avance con Blanc había sido más fácil que con Noir, el solo hecho de hacer que una se levantara a ordenar su habitación y la otra dudara de lo que sabía, era un excelente primer paso para ese día.

[…]

Por fortuna, los chicos y las chicas habían cerrado con cerrojo y colocando una silla para trancar por completo la puerta de sus habitaciones, durante la madrugada ambos grupos sintieron como alguien intentó abrir las puertas pero sin éxito, todos infirieron que había sido Noir que había cambiado de opinión y quería forzar a alguien más a estar con ella. Fuera de eso, la noche había pasado con normalidad, por lo que los visitantes no tuvieron mucho problema en conciliar el sueño fácilmente.

A la mañana siguiente, Rox y Kathleen junto a sus respectivos compañeros Digimon despertaron temprano, la chica caballero para practicar su esgrima en compañía de Aegis, así como hacer ejercicios varios para mantenerse en forma mientras tanto, Briand salía a trotar por la ciudadela con Whisper. La mañana era fresca, parecía que iba a ser un día normal para todos los residentes de aquel lugar, sin embargo, los que vivían en la capilla no contaban con la inesperada visita de un arcángel Digimon que se presentó justo antes del desayuno llevando una caja rosa entre sus manos.
Antes de entrar en la residencia, Angewomon estuvo un rato orando en la capilla, sus angelicales alas blancas brillaban con el resplandor del sol que atravesaba los ventanales de aquel lugar, en cierta forma, Knight y la francesa no pudieron evitar pensar que era una imagen digna de un retrato. Después de que el arcángel Digimon terminó su oración, se puso de pie y con una deslumbrante sonrisa caminó hacia el par de chicas y sus compañeros Digimon que le observaban en silencio, si bien era una Digimon hermosa, a ninguno le dio el más mínimo mal pensamiento al verla ya que para Aegis solo existía la magnificencia de su princesa, y para Whisper solo existía un Digimon en su corazón y no era nada parecido a Angewomon.

— Lamento haber venido tan temprano, las oraciones deben hacerse más o menos a esta hora y bueno… quería ver si me encontraba con alguna de las hermanas. — Decía el arcángel Digimon con una pequeña sonrisa. — Hace mucho tiempo que no había podido venir y quería saludarles.
— Eres una Digimon residente de esta zona. — Preguntaba Kathleen cuyo cabello estaba atado en una cola alta y sus mejillas estaban sonrojadas ya que acababa de regresar de su recorrido matutino.
— Si, estuve de guardia durante estas noches en el hospital y hasta ahora he logrado descansar y desocuparme para venir a visitarles. — Asentía Angewomon alzando la caja rosa en sus manos. — Hasta traje sus donas favoritas. Ummmm, si no es una indiscreción de mi parte, ¿ustedes quiénes son? No parecen monjas humanas.
— No, no lo somos. — Respondió Rox colocando una mano sobre su corazón. — Soy un caballero que ha jurado servir y proteger a los ciudadanos, mi nombre es Rox Knight, y él es mi compañero y escudo, Aegis. — Ante esta presentación, Zubamon asintió hacia el arcángel.
— Oh, eres una de las Tamers que se encargó de esa malvada LadyDevimon hace unas semanas. — Decía la Perfect de alas blancas sorprendida. — Es un placer conocerte. La ciudadela está a salvo gracias a su ayuda.
— Pues sí, la hojalata y el cachorro sirvieron mucho, como peritas de boxeo. — Se burló Whisper recibiendo una mirada asesina por parte de Aegis.
— No fue como si a ti te hubiese ido de maravilla. — Mencionó el de armadura dorada con dientes apretados.
— Yo soy Kathleen y esta Sistermon de lengua larga es Whisper. — Dijo Briand señalando a su compañero con la cabeza. — Creo que es temprano para que Noir o Blanc estén despiertas, pero puedo intentar despertarlas.
— Oh, pues, si no es mucha molestia, no sé cuándo podré volver a ver a alguna de ellas si el horario de mis guardias son tan locos. — Argumentaba el arcángel cabizbajo.

Kathleen anteriormente había conocido a una Angewomon que trabajaba en una clínica de esa ciudad, por lo que no le pareció extraño que aquella Digimon Perfect estuviera deseosa por ver a alguna de las Sistermon. Puesto así, la francesa permitió que el arcángel Digimon pasara a la sala mientras le pedía a Knight que fuera a ver si Noir o Blanc estaban despiertas, ante la mirada de indignación de Aegis al escuchar como la Expert le daba “órdenes” a su Tamer, la chica caballero no tuvo ningún problema en realizar la solicitud que le habían encomendado. Por su parte, Briand le ofreció un poco de café a la supuesta doctora recibiendo una respuesta afirmativa, así que no dudó en dejarla un momento mientras se concentraba en la cafetera con ayuda de Whisper.
Angewomon se movió por los alrededores observando el lugar mencionando que aquel era un sitio bastante acogedor, mientras la Digimon intentaba mantener una conversación cortes con la Tamer, hacía muecas de irritación por el entorno puro y tranquilo del lugar. Aquel sitio definitivamente era una residencia que consideraba desagradable, sobre todo porque sabía que más de un Virus Buster se crió y salió de ese lugar supuestamente sagrado. Una vez que Kathleen tuvo el café listo, llevó una bandeja a la mesa de té donde esperó a que el arcángel Digimon tomara asiento para servirle.

— ¿Quiere un poco de leche? — Preguntaba la francesa en tanto Angewomon asentía. — ¿Azúcar?
— Dos, por favor. — Respondió la Perfect que tenía la caja rosa sobre sus piernas. — ¿Usted y la señorita Knight son las únicas Tamers que hay aquí?
— ¿Por qué la pregunta? — Dijo Whisper cruzándose de brazos y mirando con el ceño fruncido a la Digimon de alas blancas.
— Oh, es que solo compré seis donas para Sistermon Blanc y Noir, no creo que alcancen para ustedes, así que quería comprar más la próxima vez que los visite. — Sonrió Angewomon sonrojándose un poco mostrando que efectivamente, solo habían donas con chipas de colores y glaseado de fresa y chocolate.
— Esta bien, no tiene que preocuparse al respecto. — Mencionó la francesa mientras se escuchaba el sonido de pasos apresurados.

Segundos después, Noir apareció desde el pasillo con la ropa apenas arreglada, por lo que su falda estaba subida y una de sus botas tenía el cierre abajo por lo que estaba a punto de salirse. Con ojos brillantes, la Adult se acercó a Angewomon en tanto Rox y Aegis llegaban por detrás.

— Hola, Noir. — Saludó cordialmente el arcángel Digimon incorporándose y extendiendo la caja de donas. — He venido de visita a la capilla pero ni tu ni Blanc estaban allí, les había traído estas donas y bueno… estas amables señoritas me han permitido entrar para verlas.
— Gr-gracias, Angewomon. — Murmuraba Noir pasando su vista desde la Perfect hasta la caja rosa. — ¿Trajiste las que… están rellenas de crema blanca?
— Por supuesto que sí, te traje tres a ti y tres para Blanc. — Rió un poco Angewomon.
— ¿Tenemos que quedarnos a escuchar todo esto? — Dijo Whisper aburrido con las manos detrás de su cuello.
— Ummm, yo debo ir a darme un baño, acabo de regresar de trotar y… en realidad no huelo muy bien. — Comentó Briand despegándose un poco la camisa de su pecho.
— ¿Quieres que te ayude un poco con el jabón? — Decía la monja de negro en tanto el arcángel Digimon se tapaba la boca sorprendida.
— Noir, ¿desde cuándo dices ese tipo de cosas? — Preguntó casi indignada la de mayor nivel entre los Digimon de aquella habitación.
— ¿O sea que no le había oído decir ese tipo de cosas? — Habló Knight dando un paso al frente intrigada por la posible respuesta del arcángel femenino.
— No, para nada, nunca he visto que trate a alguien con ese tipo de palabras. — Negaba Angewomon con la cabeza mientras Rox y Kath se miraban.
— ¿Desde hace cuánto que no la ve? — Continuó la chica caballero con el interrogatorio pero vio como la Adult se puso como escudo para evitar que las Tamers o sus Digimon siguieran viendo a la Perfect.
— Ella vino a verme a mí, no a ustedes. — Se quejó la monja para luego tomar la mano del arcángel Digimon. — Vamos, Angewomon, hablemos en la capilla.

Una vez que el par de Digimon desapareció por la puerta, el grupo quedó en silencio, no podían dejarlas solas, pero tampoco les parecía correcto considerando que todos eran sospechosos de influenciar a las Sistermon hasta demostrar lo contrario. Antes de que cualquiera de las chicas se nominara para meter las narices en la conversación de aquellas Digimon, escucharon un suave saludo de “Buenos días” proveniente de Elizabeth. Posteriormente, su atención se enfocó en la puerta que daba hacia la capilla de donde volvió a ingresar Noir con cara de pocos amigos.

— Por su culpa, Angewomon se puso nerviosa y se fue. — Dijo la Adult de negro dando pisotones por el piso para dirigirse a las escaleras. — Espero estén contentas, ahora tengo un amigo menos con quien intentar follar en esta mugre ciudadela.

Hale estaba sin comprender muy bien de lo que iba todo ello, por lo que miró al par de castañas con una ceja enarcada esperando que alguna le brindara una explicación al respecto. Puesto así, Rox procedió a darle una breve explicación de lo que había ocurrido minutos antes de que ella llegara a la cocina.


***
Luigi Luigi Soncarmela Soncarmela everyday everyday
 
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Noir subió deprisa al segundo piso y abrazó la caja de donas como si fuera un preciado tesoro. Corrió hasta su habitación, cerró con cuidado y separó la comida en dos platos, para luego llevárselo a su hermana. Pero lo que de verdad le interesaba era lo que había debajo, bien oculto, tapado con una lámina para protegerlo del azúcar. Lo cogió metiendo el dedo en el agujero y haciendo fuerza, para extraer finalmente el disco. No tenía título ni nada similar, pero ella sabía perfectamente lo que era. Lo guardó debajo de su almohada y soltó un suspiro al recordar la breve charla con Angewomon:
¿Cuántos son?
Cinco humanos y seis Digimon —El ángel frunció el ceño ante esos números. ¿Por qué había una criatura extra con esos Tamers presentes? — ¿Ha dicho algo de nosotras?
Sí, de hecho, para eso he venido. Quiere que te reúnas con él por la noche, a la hora de siempre y el lugar habitual.
Los ojos de la monja brillaron, delatando su felicidad. Esbozó una sonrisa y asintió, pero de pronto, antes de que la Perfect diera media vuelta para marcharse, la agarró del brazo, llamando su atención.
¿Qué sucede? —preguntó ella con dulzura, aunque si la Adult hubiera sido más perceptiva, habría notado que su tono de voz era realmente de molestia.
Mmm... Lo que ocurre en estas películas... ¿Es cierto? Hablan poco y pasan a la acción, pero esta gente no acepta tríos, relaciones sexuales ni orgías, y cada uno cuenta con una opinión diferente y extraña del amor... —murmuró, soltando la mano de la fina piel de la otra.
Es una muy buena pregunta. ¿Quieres un consejo? Hazla esta noche cuando te reúnas con él, seguro que te dará la respuesta que buscas —le guiñó un ojo y terminó por darse la vuelta, apresurando el paso.
<<No me pagan para esto>> pensó la rubia.
(. . .)

Ese día, fue más complicado convencer a Blanc de que ayudara con la cocina o las tareas en general, pues su hermana se las había ingeniado para entregarle las donas sin que nadie se diera cuenta, por lo sus caprichos de dulce se cumplieron. La estrategia de Rox y Matt de hacerle ver que ordenar traía una recompensa, se esfumó al tener la panza llena. Sin embargo, todavía era temprano, por lo que dejaron la educación para más adelante. Tenían que comprar verduras, carne, pescado y alimentos variados para preparar futuras comidas y cenas, por lo que después de hablar entre todos, decidieron que Collins y Hale se encargaran de esos asuntos.
Con Blanc ignorando a todos y Kath centrada en ir preparando la comida con lo que tenían en la despensa, Rox y Kyle, junto a sus compañeros digitales, buscaron a la otra monja por la capilla. Se les hacía sumamente extraño que no quisiera seguir incomodando con toqueteos o comentarios subidos de tono. ¿Se habría cansado o estaría durmiendo? Se pararon justo delante de su puerta y llamaron con suavidad, diciendo su nombre para que supiera que se trataba de ellos cuatro. Aegis fue un poco más brusco y alzó la voz, pero incluso así, no recibieron respuesta. Y, sin embargo, desde el pasillo eran capaces de escuchar voces provenientes de dentro. Fue el varón quien finalmente avisó de que iba a entrar y giró el pomo, ingresando en la sala.
Lo que vieron a continuación fue a Noir tumbada, mordiéndose una uña y abrazando la almohada con la mano libre. Su rostro, en vez de mostrar diversión o perversión, era de seriedad, lo cual no cuadraba con la imagen que mostraba la televisión en esos momentos. Intentaba darle una explicación a lo que había contemplado con las relaciones de esos humanos. Kyle ni se inmutó, pero Rox parpadeó y frunció el ceño, realmente desconcertada por lo que estaba ocurriendo en la pantalla. ¿Qué era eso? ¿Por qué un hombre y una mujer luchaban desnudos en una cama? Aegis tampoco comprendió. Y es que ambos eran demasiado inocentes para un mundo repleto de mentes sucias. Los libros de Knight, aunque explícitos en sangre y mil batallas, no narraban ninguna experiencia sexual. Su padre se había asegurado que nada de ese estilo entrara en casa. Ese tipo de acciones eran resumidas con “vivieron felices y perdices” o “encontró el amor con X persona y tuvieron muchos hijos”. Sabía que había besos, caricias, detalles cariñosos, acciones juguetonas entre las parejas con una unión especial, pero... ¿El proceso completo? Eso era una historia que desconocía.
Guilmon X se colocó delante y apagó el aparato pulsando el botón de al lado. Hasta ese momento, la Digimon no se quejó, pues había estado muy concentrada. Dio un respingo en el colchón y buscó el mando de la televisión, pero Kyle fue más rápido y se lo arrebató de las manos.
¡Es mi habitación! —protestó, apuntándolos con un dedo— Así que tenéis dos opciones: dejarme ver la película o uniros y aprender de sexo.
No parecía que estuvieras disfrutando —comentó el Élite, cruzándose de brazos.
¿Cómo vas a disfrutar de ver a dos personas luchando de ese modo? No portan armadura ni armas, el enfrentamiento no es épico, no tiene sentimiento... —Rox se horrorizó: aquello no se parecía en nada a las imágenes de su mente— Si gustas, puedo narrarte batallas legendarias, me sé varias de memoria —Aegis hizo una mueca de disgusto: ¿iba a tener que compartir su tiempo con su señora?
¿Luchando...? —Curiosamente, tanto Masters como Sistermon realizaron esa pregunta.
Oye... —De repente, Noir se relamió los labios. Al principio había creído realmente que le estaban tomando el pelo, pero con cada cosa que sucedía, confirmaba que la inocencia y pureza de esa muchacha brillaban con una intensidad iluminadora y... tentadora— ¿Y si tú me enseñas lo que te gusta y yo hago lo propio con otros temas? —propuso, sonando encantadora— ¿Has comentado libros, verdad? Creo que me vendría estupendamente una clase. Tú y yo a solas, para que nadie moleste la lectura.
Kyle abrió la boca para protestar, captando las señales, pero Rox se adelantó, esbozando una sonrisa:
Por supuesto —El instinto de caballero podía más que ser perspicaz, sobre todo cuando no era consciente de dónde quería llegar la otra. ¿Qué mejor manera de educar a la Digimon que pasar una tarde leyendo en compañía? —. Suelo contarle todo tipo de aventuras a Aegis también, por lo que después de comer, los tres podemos pasar un rato agradable.
Yo no he dicho los tres...
Pues te aguantas —respondió en esa ocasión el dragón dorado, feliz de que su señora le hubiera añadido sin que él se lo pidiera.
Guilmon y su Tamer intercambiaron una mirada de preocupación. No por Rox, sabían que la chica se tomaría totalmente en serio la tarea de educar y enseñar a la Digimon. <<Hablaré con ella antes>> se dijo el muchacho.
(. . .)

Ya tenemos la fruta y el pescado. ¿Dónde queda la charcutería más cercana? —preguntó un animado BlackGabumon, cargando dos bolsas al igual que Ludomon y Zubamon.
Al ser tantos miembros viviendo en la misma capilla, la comida debía ser abundante. Aegis le había insistido una y otra vez que llenaran la nevera de carne, que debían estar fuertes para hacer frente a las monjas, a pesar de que ellas no eran un peligro. No le quiso hacer cambiar de opinión, sabía que su amigo veía enemigos donde no eran, todo para proteger a su señora de amenazas invisibles. El lupino esbozó una sonrisa: si ignoraban los consecutivos intentos de Noir por acosar a los humanos, la misión estaba resultando tranquila y muy agradable, pasando los días con gente conocida. Y no solamente eso: Elizabeth se veía feliz de poder estar en una “cita” en ese momento.
¡Preguntemos! —exclamó Excalibur, alzando uno de sus brazos. La bolsa de plástico se resbaló y cayó por la armadura afilada, rompiéndose en mitad del trayecto. Los limones, manzanas, pimientos, patatas, cebollas y tomates salieron disparados— ¡Aaaaah!
Los chicos corrieron detrás de los alimentos, quedando BlackGabumon y Ludomon atrás, para vigilar las bolsas y que el resto de cosas no se perdieran. En mitad de la recogida, Matt se chocó contra una figura robusta, de hombros anchos y altura de dos metros. El muchacho estuvo a punto de caer de no ser por el desconocido, que alargó el brazo y lo sujetó antes de que ocurriera la desgracia.
Gra-Gracias —murmuró Matt, disculpándose. Se llevó una mano a la nuca y levantó el rostro para mirar al individuo, topándose con un rostro encapuchado. Lo que más llamó su atención fue la túnica blanca que decoraba su ropa.
El otro asintió sin mediar palabra y prosiguió su camino. Elizabeth y Collins se percataron entonces de que iba acompañado de un Digimon, aunque seguramente él también lo era. Parecía un Seraphimon, pero más pequeño y con escudos como antebrazos, unas alas doradas, casco y espada esmeralda.
(. . .)

Qué raro, normalmente respondes enseguida para no llamar la atención —comentó el ángel de armadura, echando un breve vistazo a atrás para comprobar que los humanos no les seguían ni escuchaban.
Ese chico... ese asesino... —El encapuchado respiró hondo—. Hubo dos Tamers cuando Myotismon murió, él y una chica con sus compañeros.
Espera... ¿Qué?
Tembló ligeramente, realmente enfurecido, y estuvo a punto de dar la vuelta para encontrar de nuevo a los muchachos. Sin embargo, ya no los avistó y su camarada le detuvo con el brazo.
Regresemos a la base. Hablaremos del tema entonces.
(. . .)

Escucha, Rox, si en algún momento te sientes incómoda, manda un mensaje desde el D-Terminal y entraremos todos —Kath no pudo colocar las manos en los hombros de la chica porque era demasiado alta, pero se mantuvo seria y con un tono de voz preocupado. Kyle le había contado lo sucedido, añadiendo, cuando estuvieron a solas, la inocencia y mentalidad infantil de la caballero.
Tranquilos. Creo que este es un gran paso para que Sistermon no nos vea como unos pesados. Es ella quien ha insistido en que le cuente una de las historias que conozco —Se quedó pensativa durante unos segundos, con la mano sobre la barbilla—. ¿Cuál creéis que será de su agrado?
Si intenta algo con ella, le cortaré una mano —masculló Aegis, recordando todas las veces donde la monja había aparecido para abrazar, acariciar o acosar a uno de los humanos.
De todas formas —agregó Kyle, separando las barras de pan para partirlas en varios trozos—, cuenta con nosotros por si ocurre algo. No dejes que se aproveche de ti.
¿Aprovecharse de mí? —repitió, ladeando la cabeza— No tengo problema en leer a los demás. ¿Me estaré aprovechando yo...?
¡No! ¡No nos referimos a eso!
Ugh, esta escena me da arcadas —expresó Whisper, poniendo una cara de horror—. Parece que estoy viendo el futuro. No tengas hijos, Kath, por favor.
Ninguno de los dos quería romper la burbuja de inocencia donde vivía la joven caballero. Por suerte, la conversación no se alargó demasiado. Matt, Elizabeth y sus compañeros digitales aparecieron por la puerta de la cocina con un montón de bolsas, dejándolas sobre la mesa y ayudando a colocar lo que habían comprado.
Conseguimos encontrar el chocolate que mencionaste, Rox —dijo Elizabeth, sacando una caja entera de los sándwiches.
Perfecto —La chica se acercó y cogió uno—. Con esto, ganaremos una batalla. No la guerra, pero es un paso.
A la hora de la comida, ambas Sistermon se sentaron en un sitio. A la jugadora la convencieron con su comida favorita. Justo como había predicho Knight, aceptó bajar si a cambio podía tomarse el doble de raciones ese día. La otra monja, por su parte, se mostró mucho más amable y tranquila, charlando animadamente y comportándose como una Digimon normal, sin gritar barbaridades. No tenían muy claro si era porque Blanc estaba en medio o porque se controlaba para que la “cita” de la lectura no se rechazara en el último momento.
La pequeña abandonó la mesa en cuanto terminó con su plato y el postre, olvidándose -o no queriendo escuchar- de que debía ayudar a limpiar la suciedad. Se hizo la sorda y regresó a su habitación; con el estómago lleno, lo único que le interesaba era tomarse una buena siesta. Blanc se salió con la suya y echó una mano... pero para mojar las camisetas del resto de chicas. No perdió la oportunidad en ninguna ocasión, esperó a que alguna estuviera cerca y entonces cambiaba la dirección del agua, llevándose un regaño. Pero no la expulsaron de la cocina, porque entonces hubiera ganado: le hicieron trabajar el doble.
He estado pensando en algo —dijo Matt mientras que tomaban un descanso. Sistermon Noir se había largado a su habitación, alegando que quería arreglarla antes de que llegara la hora—. ¿Y si lo único que quieren ellas son amigos o salir de la capilla? —Bebió un poco de agua y prosiguió— Blanc se lo pasó muy bien cuando estuvo jugando con alguien a videojuegos. Y su hermana siempre quiere estar con nosotros, de una forma u otra. A lo mejor ese comportamiento es simplemente para llamar la atención.
—La verdad es que no creo que hablaran mucho con otras personas antes —asintió Masters—. Cuando Rox y yo subimos a su habitación y la encontramos viendo... —se calló y miró a la muchacha mencionada. No fue necesario que aclarara a lo que se refería, el otro varón del grupo se sonrojó y Hale rodó los ojos— Bueno, que parecía estar muy seria, como pensativa.
¿Crees que las charlas con ella han tenido algún efecto? —preguntó su pareja, juntando las manos.
Su opinión del amor es que todo se resume en el contacto, en el deseo carnal. No conoce nada más, porque se ha limitado a aprender con películas y revistas. Ficción y contenido para adultos. Es una niña —soltó Elizabeth, sin poder olvidar la noche anterior. Era cierto que se comportaba como una cría, pero eso no le daba excusa para meterse en la cama de nadie sin su permiso.
Y... Y ellas son conscientes que hemos venido a educarlas —Matt se terminó el líquido—. Un niño es fácilmente influenciable, si le dicen que debe actuar de cierta forma para obtener algo, lo hará.
¿Existe la posibilidad de que seres ajenos hayan intervenido en que de la nada se comporten de este modo? —sugirió Knight— Si lo que hablamos es cierto, nunca han salido de la capilla ni han podido conversar ni hacer amigos. Imaginaos que alguien os ofrece la oportunidad de hacer todo lo que no has podido hasta ahora. Hay que poseer una determinación muy fuerte para negar con la cabeza.
Rox tenía experiencia en ello, salvo por el detalle que ella nunca vio su casa como una prisión de cuatro paredes. Se acostumbró a ese estilo de vida, leyendo, aprendiendo a blandir una espada y teniendo como amigo a su padre. Sin embargo, no dudó cuando se le abrió la puerta al Digimundo, pues tanta fantasía en su mente le habían hecho creer que estaba destinada a cumplir hazañas legendarias.
Probemos a ser sus amigos, entonces —aceptó la Expert—. En vez de que nos vean como unos educadores, que se abran. Quizá así conseguimos que confiesen. Rox —agregó, dirigiéndose directamente a ella—, no seas muy estricta en la lectura, pero... Ten cuidado.
¡Bueno, se acabó! —Zubamon se bajó de la silla y se cruzó de brazos— ¡Yo no dejaré que le ocurra nada a mi señora! ¡Incluso evolucionaré!
Se giraron para verificar la hora en el enorme reloj de la cocina y asintieron. Aegis sufrió el cambio y se convirtió en un lobo humanoide con claras intenciones de proteger y resguardar a su señora. Una vez el dúo se marchó por las escaleras para acudir a la habitación de la monja mayor, se encontraron con la pequeña de camino, que los saludó rápidamente con la cabeza y desapareció en la bajada. Blanc sorprendió a los chicos asomándose tímidamente.
¿Ocurre algo, Blanc? —preguntó Briand con amabilidad— ¿Tienes hambre?
Yo... ¡Quiero jugar contigo! —soltó sin más, apuntando con la mano de un peluche a Matt. El aludido esbozó una sonrisa e intercambió una mirada con los demás, como queriendo recordar la charla que acababan de tener— ¡Esta vez te ganaré!
Yo no estaría tan seguro de eso —contestó, haciéndola rabiar—. Pero claro, jugaré contigo a cambio de que luego nos ayudes a limpiar. Piensa que estaré perdiendo tiempo en las carreras.
Bueno, si me vences...
No —repuso con calma—, es el trato para que yo juegue contigo, ya que era mi deber colocar los platos y lo voy a dejar hasta más tarde para pasar el tiempo en tu habitación. ¿Qué me dices?
La Digimon abrazó al peluche que llevaba en las manos, lo apretó con fuerza e infló las mejillas. Podía enfadarse, dar media vuelta y ponerse a jugar sola, pero... No era lo mismo. Tener a Matt como rival y Rox observando le hacía sentir mayor diversión. A regañadientes, movió la cabeza de arriba abajo.
(. . .)

Aegis abrió la puerta y se metió antes que su señora, poniéndose en medio y observando con urgencia las paredes y habitación de Sistermon. Después de haber escuchado a los otros humanos y sus compañeros, el miedo creció en su interior, a pesar de que no sabía a qué se referían exactamente. La cama tenía sábanas recién lavadas y con flores, las estanterías se dividían con películas y revistas en un orden concreto. Y la Digimon... Ella había estado esperando varias horas para recibir a la pureza encarnada con un comentario picante, sin embargo, las palabras se le atoraron en la garganta al tener delante al Adonis de sus sueños.
Yggdrasill Santo... —Sus ojos se iluminaron y las mejillas se le sonrojaron— Oh, Yggdrasill Santo...
Rox se hizo paso también y saludó con un leve movimiento de su cabeza. Mientras tanto, Wolfmon le dedicó una mirada de advertencia, manteniéndose en alerta por si la monja decidía saltar en cualquier momento y tocar de nuevo a su señora. Ahora que poseía un cuerpo más alto y brazos largos, podría intervenir de inmediato.
Pero... Pero... —Noir se recuperó finalmente y regresó a ser la misma de siempre— ¡¿Pero dónde estaba escondido este bombón?! —Le cogió una mano y tiró de ella, intentando que se sentara a su lado en la cama. Wolfmon se quedó inmóvil como una piedra, haciendo fuerza para no dejarse arrastrar— ¡Ven aquí, guapetón!
Estamos aquí para escuchar a mi señora —dijo el guerrero de luz, usando la mano libre para quitarse a la Adult. A cambio, ella se le lanzó encima y le rodeó con los brazos la cadera, logrando que el otro soltara un chillido y tuviera que separarla con un empujón—. ¡O le muestras el debido respeto a mi señora o te meto un guantazo!
Oh, pégame todo lo que quieras —Entrecerró los ojos varias veces, coqueta—. Quizá me gusta.
Ejem —Rox carraspeó y se sentó en la silla de escritorio. Le hizo una señal a su compañero para que se pusiera al lado de Noir—. Aquí nadie va a enfrentarse a nadie. No imitaremos los actos extraños de la película que estabas presenciando antes —La Digimon recordó la escena y se echó a reír con ganas. De repente, se le había olvidado la razón principal para invitar a la muchacha. Tampoco le importó, tener al lado a un rubio era suficiente para que ignorara por completo a la humana. Wolfmon, por su parte, se acomodó lo más lejos posible de ella, tomando una distancia prudente que fue acortada enseguida por la monja—. ¿Qué tipos de historia te agradan, Noir?
¿Te sabes alguna erótica?
Erótica... —Sistermon se sorprendió de que repitiera la palabra. Knight guardó silencio durante unos minutos, mientras que Wolfmon apartada las manos inquietas y rápidas de la hembra— No —contestó finalmente, sacando un bufido de la Adult. ¿Para eso tardaba tanto? — Pero conozco una donde dos individuos invocan a un monstruo para que les conceda el deseo de unir sus cuerpos y crear al Demonio más poderoso de todos los tiempos. El caballero, al ver su aldea destrozada y su gente masacrada, no tiene otra opción que buscar la espada de...
¿Eso qué tiene de picante? —interrumpió, fingiendo un bostezo.
¡No cortes a mi señora! ¡Los cuentos deben ir paso a paso y por tu culpa ya te resumió el principio!
Sueles mencionar la unión de pieles, por lo que creí que te sería interesante. Te entrego una disculpa. Como curiosidad —Cuando hablaba de leyendas, cuentos o historias, la cabeza de Rox volaba a mundos inventados—, al final el caballero es poseído por el villano, y es su hermana, que se creía muerta, quien hereda el liderazgo.
¿Poseído? ¿Poseído en qué sentido?
Ah, veo que ya he logrado atraer tu atención —Sus labios fueron adornados por una sonrisa triunfante—. Bien, entonces empezaré desde el inicio.
No, no es eso lo que...
No existía nadie capaz de callar a Knight en esas situaciones. Noir se contentó con la presencia de Wolfmon, el cual, a su vez, se quedó embobado por la voz de su señora.
(. . .)

La hermana mayor terminó por enterarse de la historia más de lo que jamás hubiera creído, pues a diferencia de cuando HolyAngemon le leía, la trama contaba con sangre, decisiones difíciles, muertes, batallas muy descriptivas y un último capítulo desgarrador, donde ambos hermanos se mataban entre sí para librar al mundo del mal. Y, sobre todo, la compañía y cercanía del lobo también aportó a que se comportara, siempre y cuando toquetear a Aegis no fuera una actitud negativa.
Noir y Blanc se encontraron en la sala principal, igual de sorprendidas de estar caminando al lado de los humanos. La menor, de hecho, le estaba pasando platos secos a Matt, el cual se ponía de puntillas para guardarlos en el cajón de arriba. La Adult no fue consciente hasta entonces de que había acompañado a la caballero porque quería hacerle más preguntas sobre la personalidad de la protagonista. ¿En qué momento había decidido que las conversaciones girarían alrededor de la lectura? Por eso, de repente, dio un par de saltos y se puso encima de la mesa, tumbándose sin ofrecerse a ayudar en nada.
¿Cómo ha ido la tarde? —le preguntó Hale a su amiga, inquieta. Rox no parecía estar molesta, pero la conocía bien para saber que ella era demasiado paciente. Incluso era posible que no se diera cuenta.
Bastante bien, la verdad. A mí no me hizo nada, no me abrazó en ningún momento. Se limitó a tener la mano de Aegis bien cogida —Su compañero había salido corriendo hasta el lavabo, queriendo quitarse el sudor de otra criatura que no fuera su señora—. Y luego hablamos largo y tendido de la historia.
Y ahora, de la nada, se dedica a jugar de nuevo, piropeando a quien se acerque a la mesa y lanzándole besos —murmuró Briand, teniendo que soportar la escena. Kyle regañó a la monja cuando le acarició la espalda—. A Blanc le he convencido de que cene con nosotros preparando su chocolate favorito. Con ella es más sencillo.
Tendrá la mente despejada después de haberse pasado tres horas jugando con Matt. ¡Es un experto en las carreras! —exclamó Excalibur, que se había apuntado a intentar jugar también, con nulos resultados porque sus garras no servían para usar el mando.
A mi parecer, la estrategia de Matt es un éxito. Poco a poco, la guerra será nuestra —celebró Rox, sonriente. Era la primera misión donde su lectura formaba parte de un plan, su felicidad era notoria. Se remangó un poco y observó la cocina—. ¿En qué puedo serviros?
Noir trató de hablar con su hermana a solas en varias ocasiones, pero ella estaba con los ojos puestos en la tarta de chocolate. Además, por lo que se enteró, ya había acordado con Matt que al día siguiente el chico traería un nuevo videojuego, siempre y cuando cenara con ellos y se fuera pronto a dormir. Para la pequeña, no hacía nada malo, pues continuaba con su libertad de hacer lo que quisiera: comer dulces y echar las horas delante de una pantalla. Y la otra tampoco tenía mucho tiempo, tenía que prepararse para abandonar la capilla por la noche.
Los muchachos, cansados después de un largo día, se encerraron en sus habitaciones, comentando sus opiniones mediante el D-Terminal. Todos concordaban en que, aunque lentamente, las monjas ya presentaban una actitud mejorada, sobre todo Blanc, que se había acostumbrado a la presencia de Matt y adoraba tener a alguien para competir contra él.
Y como punto positivo, esa noche Blanc no intentó forzar ninguna puerta...
(. . .)

… Pero porque en esos momentos ya había salido de la capilla y caminaba por las calles de Holy Angel Citadel en silencio. Llevaba una capucha enorme sobre la cabeza y una vestimenta más recatada. A esas horas, sería muy extraño toparse con algún ángel o turista, pero por si acaso, procuró tomar los caminos oscuros. Sabía exactamente dónde tenía que ir, por lo que no se retrasó y terminó delante de un enorme almacén a las afueras de la ciudad. Respiró hondo y levantó el brazo para llamar, mas no fue necesario, porque ya la estaban esperando.
Una figura encorvada, con traje blanco, gorro del mismo color y un bastón, la invitó a ingresar, cerrando tras de sí antes de que alguien sospechara. Las luces de dentro se limitaban a una bombilla en el techo de la zona más alejada, por lo que Noir tuvo que dejarse guiar para no tropezar con nada.
Querida —La monja dio un respingo cuando escuchó esa voz familiar desde un rincón. La criatura emergió desde las sombras, pero iba tapada como era habitual, por lo que no conocía su cara—, me alegro de verte. Hacía tiempo que no teníamos la oportunidad de hablar cara a cara. ¿Angewomon te ha estado llevando lo que querías, verdad?
Así es —respondió ella, echándose atrás la capucha—. Esta mañana vino con donas y una película.
Lo sé, lo sé. Vino a mí después para contarme que estáis conviviendo con cinco humanos y seis Digimon. ¿Es eso cierto? —Noir asintió— Vaya, ese Lord no se rinde. ¿Tanto le cuesta aceptar que sus pupilas buscan libertad? Casi parece que quiere manteneros encerradas. ¡Es una vergüenza!
No se lo permitiremos. No somos pájaros que pueda tener en su celda. Blanc y yo le hemos dado la espalda a sus lecciones. Por mucho que traiga a visitantes para que nos hagan cambiar de parecer, no lo conseguirá.
Bien, bien, que no os manipulen. Y hablando de estos humanos... —Su tono, normalmente suave y dulce cuando se dirigía a ella, se tornó serio y oscuro— ¿Cómo son? Dame una descripción de ellos. ¿Quiénes son sus compañeros? ¿Sabes en qué evolucionan? Todos los detalles que conozcas, querida.
La monja le contó todo lo que sabía. Tampoco es que hubiera tenido la oportunidad de interrogar a fondo a los muchachos, pues estaba demasiado concentrada en tirarle los tejos. Pero la información de Angewomon, que como espía era competente, y la confirmación de la Adult, fueron suficientes para que el Digimon relacionara los eventos pasados con lo visto en ese día.
Esos dos... —Fue apenas un susurro, pero la figura que había abierto a Noir sintió un escalofrío—. Así que se están esforzando en que mejoréis vuestro comportamiento. Qué tontería, yo creo que precisamente son ellos los que deberían abrir la mente y saber lo que es la auténtica libertad. ¡Tengo una idea, querida! —Dio una palmada— Dentro de unos días, reunámonos todos en este mismo almacén. Igual que hablé con vosotras, estoy seguro de que entrarán en razón. ¿No te gustaría? De ese modo, terminarán aceptando tus propuestas de orgías y tríos.
Lord Holy Angemon pondrá una cara horrible cuando se entere. Quizá así se da cuenta de lo que queremos ser —Noir sonrió como una chiquilla.
¿Verdad? —Se acercó hasta ella y le puso una mano en el hombro. Era realmente alto, de dos metros y robusto, pero le transmitía confianza— Hazte su amiga, pregunta sobre ellos, compórtate cómo es debido. Y entonces, cuando llegue el momento, les invitas a una fiesta. Angewomon volverá a la capilla esa misma mañana para que le informes sobre todo y también te dará más detalles. Así podremos recibirlos con los brazos abiertos. Ah, y no les hables de nosotros, que sea una sorpresa.
Por cierto, tenía una duda sobre las películas que me recomendaste. ¿Todo lo que ocurre ahí es la realidad?
Noir... ¿Te mentiría yo, acaso? —Quiso responder, pero él alzó un dedo— No te preocupes, es normal tener dudas. Esos humanos están cegados por esta sociedad de ángeles. Hacen y dicen lo que ellos quieren, no lo que de verdad piensan. Verás que cuando hable con ellos, ya no te molestarán más con esas ideas tan raras.
Sistermon asintió a todas las palabras y luego se fue para no cruzarse con nadie por el camino.
¿Cuál es realmente tu plan? —preguntó la criatura vestida de blanco, una vez estuvieron solos.
Myotismon será vengado. Noir estará aquí y presenciará lo malignos que son los humanos, asesinando sin piedad a un Digimon por el simple hecho de ser Oscuro. Y cuando ella cambie, su hermana lo hará también.

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Kathleen volvía de su rutina de ejercicio matutino cuando escuchó un peculiar sonido saliendo de una de las habitaciones, concretamente la de Sistermon Noir. Al principio experimentó una sensación de desconcierto y duda, la cual le impulsó a acercarse con sumo cuidado, tratando de no hacer el menor ruido posible. Whisper arqueó una ceja ante la acción de su Tamer, acató la orden de quedarse en su sitio cuando así se lo pidió su humana.

Briand llegó hasta la puerta y pegó su oreja contra esta: al otro lado se escuchaban varias voces, aunque no eran más que susurros, pudo deducir que al menos dos desconocidos debían encontrarse dentro con la mayor de las monjas. Frunció el ceño y trató de agudizar su sentido a fin de obtener más información, tal vez un par de palabras que le dieran un mejor contexto de la situación: entonces ella se quedó muy quieta al escuchar algo similar a un gemido.

—¿Qué sucede? —susurró Whisper, aun sin entender la situación.

Sin pensárselo dos veces la castaña trató de abrir la puerta, sin embargo esta estaba atrancada así que se vio obligada a llamar varias veces. Movimientos bruscos se escucharon del otro extremo, cuando estos cesaron la puerta se abrió con lentitud y por la rendija se pudo ver la figura de Noir.

—¿Y ahora qué quieres? —preguntó la Adult.

Kath empujó la puerta de forma que pudiera ingresar al lugar: tal y como la Expert lo sospechó, ahí no había nadie. Al acercarse a la televisión que ahí había, y tras encenderla, la Tamer comprendió lo que estuvo haciendo la monja un instante antes: en la pantalla se encontraba una imagen congelada de una escena subida de tono donde un hombre y una mujer estaban en pleno acto sexual; con un gruñido la chica presionó el botón para que el dispositivo se apagase.

—Cuándo vas a entender que son esa clase de cosas las que están mal.

—No entiendo de que hablas —ella se encogió de hombros—, ustedes dicen que forzar a una persona a tener relaciones sexuales está mal, pero esos sujetos de ahí parecen estarlo disfrutándolo y mucho —apuntó con el mentón a la pantalla.

—Sabes que son actores, ¿cierto? —Noir parpadeó, Briand se sorprendió ante el gesto, ¿era duda lo que apareció por un instante en su rostro?—, sí, son actores. Gente la cual es contratada para fingir todas esas escenas, es más, los ruidos de placer que escuchas son tan falsos que dan pena ajena…

—¿Por qué sabes tanto, Kath? —Whisper no pudo intervenir en peor momento, la vergüenza se hizo presente en las mejillas de la humana.

—Lo que trato de decir —la aludida se aclaró la garganta con fuerza, tratando de volver al tema inicial—, es que esas personas no están realmente disfrutando de esas interacciones, ni por gusto ni por amor. Es como… cuando contratas a una persona para que limpie tu casa, esta lo hace por el dinero, pero de ahí a que le fascine hacerlo es una cosa distinta.

—Espera, espera, espera —le detuvo la de hábito negro levantando las manos a la altura del pecho—. ¿Tener relaciones sexuales, mientras te graban, es solo un trabajo? —al parecer ahí había algo que le disgustaba—, es decir, ¿esos dos sujetos —apuntó de vuelta al televisor— solo están haciendo “eso” porque alguien más se los pidió?

—Así es —asintió la castaña—, existe incluso un guion para esas cosas, es como una película. De hecho, si una escena no le agrada al director la repiten —se encogió de hombros.

—Pero… ellos parecen estarlo disfrutando… y pasándola bien.

—Por supuesto, es la forma en la cual las empresas que crean esos vídeos los vuelven adictivos. Dime, ¿no has notado cosas curiosas en esos DVDs?, por ejemplo, el lugar donde tienen relaciones siempre está impecable, las personas que participan están bien vestidas y tienen cuerpos esculturales que rara vez alguien normal posee, la luz siempre es perfecta para que pueda verse todo…

—Creo que a Kyle le va a gustar saber toda esta información —sonrió con malicia Whisper, quien se calló cuando el hombro de su humana se hundió en su costado.

Noir se cruzó de brazos y frunció el ceño con molestia. Estuvo a punto de responderle a Kathleen, quería decirle que estaba equivocada: esos videos eran la verdad absoluta que ejemplificaba como cualquier ser consciente debía entregarse al placer y a la lujuria, por así decirlo, aquel era el término de “amor” para ella. Holy Angemon le había mentido diciendo que el verdadero amor es ayudar a los demás y brindarle ayuda al necesitado sin esperar recibir nada a cambio, ¡eso era una tontería!, en cambio ese otro sujeto le abrió los ojos con esas imágenes: el amor verdadero era el que te hace llegar al éxtasis sin importar con quien lo hagas, de hecho, eso era lo mejor de entregarse a los placeres carnales:, si disfrutabas la otra parte también lo haría, así que al final ganaban los dos; en contraste, en la filosofía de Holy Angemon solo ganaba la parte que se beneficiaba por tu asistencia, tú en cambio solo perdías tu tiempo. Ahora estaba confundida. Si las personas que veía en esos videos solo eran trabajadores, ¿entonces dónde quedaba el libre albedrío de escoger acostarte con quien quisieras, cuándo quisieras y obtener placer solo por el hecho de anhelarlo? Si te pagaban para acostarte con alguien, un tercero te imponía el lugar y el cómo deberían hacerse las cosas, siguiendo esta lógica entonces eso era solo una farsa, ni siquiera podría llamarse lujuria, era algo más tonto y repugnante: simple y aburrido trabajo.

Además, para colmo Kathleen tenía razón. Si se ponía a repasar los videos, curiosamente en estos se podía ver lo que la Tamer remarcó: los dos involucrados siempre poseían cuerpos perfectos, usaban ropa extravagante, siempre estaban bien peinados, los sitios donde ocurría la acción lucían como cuartos de hotel de alta categoría y siempre, extrañamente, sin importar la hora del día o si existía o no presencia de lámparas, sus cuerpos estaban bien iluminados y se podía apreciar cada centímetro de sus cuerpos… Todo eso apuntaba a que las escenas eran falsas, artificiales.

<<—No, pero él me dijo que todo eso era verdad… así es como funcionan las cosas allá afuera… —se negaba a aceptar la verdad>>

Kath no intervino, al contrario, se retiró sin más del lugar llevándose a Whisper de ahí, aunque para conseguir esto tuvo que jalarla del brazo. Briand dedujo que su mensaje había chocado de frente con las creencias de Sistermon Noir, su silencio incómodo y su mueca de molestia delataba el hecho de que su mente se hallaba en un proceso de confrontación; si ella intervenía, en un intento de hacerle ver sus errores, la Digimon podría malinterpretarlo y pasar a la defensiva: lo mejor era retirarse ahora que había sembrado en ella la duda y dejarle descubrir por si misma las respuestas a las incógnitas que ahora debían estar invadiendo su mente.

Poco después de eso Rox y Aegis llegaron a la habitación, para entonces Noir se encontraba sentada en su cama, sosteniendo un DVD entre sus manos. No se percató de que tenía visitas hasta que la caballero dejó caer una pila de libros sobre su mesa de noche. La sagrado inclinó la cabeza y soltó un quejido de molestia.

—¿Qué es eso?

—Son libros —la Tamer respondió lo obvio—, con historias que tal vez te ayuden a comprender mejor de lo que hablamos el otro día —ante la ceja arqueada de Noir añadió—, son historias donde se ilustran bien temas como el amor y la amistad —se llevó ambas manos tras su espalda y asintió—, estoy segura que te serán de mucha utilidad. Cuando yo no comprendo mucho sobre un tema, busco en los libros las respuestas —palpó la portada del libro ubicado en lo alto del montón y esbozó una sonrisa nostálgica—, espero que a ti también te sirvan de esa manera.

—Solo hazle caso a mi señora y verás que todo irá bien —respondió el Zubamon, cruzándose de brazos y diciendo aquello con un tono de seguridad.

Noir se dejó caer sobre la cama y soltó un largo suspiro que a mitad del camino se convirtió en un bostezo. Odiaba leer, Holy Angemon les obligó a consumir títulos como “Historia del Antiguo Mundo Digital”, “Valores, Ética y Moral aplicada en la Sociedad”, “7 hábitos de Digimon emprendedores” y “Guía del buen ciudadano de Holy Angel Citadel”, sobra decir que la experiencia fue considerada como una tortura para las hermanas Sistermon.

—No quiero, leer es una pérdida de tiempo y es aburrido —Aegis se sobresaltó y dio un paso adelante.

—¿Cómo te atreves a---? —paró en seco cuando Rox le puso la mano en la cabeza y le dio una palmadita.

—Sabes, yo amo la lectura, pero te doy la razón —tanto el Child como la Adult miraron sorprendidos a la pelinegra por esa afirmación—, si me diesen a leer libros de ciencia, infestados con datos científicos y aburridas fórmulas también terminaría repudiando los libros —se encogió de hombros—. Es por eso que necesitas probar con diferentes géneros literarios antes de dar con el de tu agrado. Los libros no son muy distintos a la comida: dependen del gusto del comensal —se acercó a uno de los libros, lo cogió y se lo ofreció a Noir, la cual había vuelto a sentarse sobre su cama—. ¿Qué me dices?, ¿les darás una oportunidad?

La Adult puso mala cara, estuvo a nada de tirar un manotazo para que la humana apartase ese odioso libro de ella, tal vez eso haría que su compañero adoptase esa hermosa forma humanoide que había visto el otro día. No obstante, se contuvo de hacerlo por la recomendación que él le había hecho: “Hazte su amiga, pregunta sobre ellos, compórtate como es debido...”

—De acuerdo —Noir cogió el libro—, lo intentaré.

El rostro de Knight se iluminó.



[. . .]


Los enviados de la Central no se imaginaron que los siguientes días serían tan sencillos. Para comenzar, dejaron de encontrar indicios que sugiriesen que Noir intentó entrar por la fuerza a sus recamaras durante las noches. Blanc era de las primeras en ponerse a realizar labores de limpieza sin siquiera recibir un desafío previo de Matt, esto era porque para la Child los deberes diarios se habían vuelto una nueva forma de competir, primero contra el canadiense e incluso Kathleen, después, se volvió en una competencia contra sí misma: Matthew le entregó una hoja donde se iba registrando su progreso diario, lo cual pareció motivarla aún más. Noir y Rox comenzaron a tener charlas antes de ir a dormir sobre las historias que la primera estaba leyendo: la Sistermon quedó atrapada por el género de romance, en particular aquellas historias narradas en primera persona.

No obstante, los Tamers estaban conscientes de una potencial amenaza. Todo iba viento en popa solo por una causa: la presencia de ellos. Una vez se fueran, ¿Sistermon Blanc seguiría interesada en cumplir sus tareas si Matthew ya no estaba para ser desafiado?, si Rox se marchaba, ¿la pasión por la lectura de Noir desaparecería al no tener a alguien a quien contar sus impresiones de los últimos capítulos leídos? A pesar de lo que creyeron al principio, la solución al problema era más sencilla de lo que se imaginaron en un principio: el mundo allá afuera era enorme, repleto de personas con gustos idénticos a los de Knight y Collins.

El canadiense comenzó a llevar a Sistermon Blanc a un arcade, mientras que Rox encontró un club de lectura de novelas románticas a la cual asistió junto con Noir. Ambas Sistermon se mostraron ansiosas de participar con otras personas y Digimon, eso reafirmó una teoría que ya se había barajado: tal vez ellas solo deseaban tener amigos después de todo. Las interacciones con otros dieron sus frutos y ahora las monjas poseían nuevos conocidos y amigos, los cuales se interesaron por conocer la capilla donde ellas vivían; incluso algunos de estos nuevos contactos admitieron con vergüenza desconocer la existencia de la capilla Garterbelt hasta ahora.

La nueva afluencia de visitantes motivó a las Sistermon a mantener el sitio limpio y en perfectas condiciones, ninguno de los enviados de la Central tuvo siquiera que sugerirles hacerlo, aquello fue lo que más tomó por sorpresa al cuarteto de humanos: las monjas sencillamente se pusieron manos a la obra una mañana, después de avisar en el desayuno que tendrían visitas. Por supuesto, el equipo de Tamers y Digimon se ofrecieron a ayudarles, pues sería imposibles para ellas tener todo en orden antes de la llegada de sus nuevos conocidos.

Cuando las visitas arribaron, se sorprendieron que muchos de ellos venían acompañados a su vez de otros Digimon que, al ver al primer grupo congregado a las afueras del edificio, se les hizo interesante saber lo que estaba sucediendo: al final las monjas organizaron una especie de Tour, de esta forma matarían dos pájaros de un solo tiro mostrando el sitio y la historia del mismo tanto a sus conocidos como a los turistas, los enviados de la Central de unieron, asombrándose de que las monjas no les hubieran ofrecido aquel recorrido cuando llegaron ahí por primera vez.

Mientras Blanc hablaba sobre la estatua de una Ophanimon, Noir vio que una figura solitaria se encontraba sentada en una banca y simulaba encontrarse de rodillas orando, sin embargo, podía sentir su mirada clavada en ella. Era Angewomon. La monja de hábitos negros le pidió a su hermana que continuase, mientras se deslizaba con delicadeza y sin llamar la atención. Se encaminó entonces hacía la ángel femenina.

—¿Cómo está yendo todo? —Preguntó la Perfect apenas la Adult llegó a su lado—, por lo que veo, tienen muchas visitas —ladeó la cabeza, mirando sobre el hombro de su compañera.

—Sí, ¿no es genial? —esbozó una sonrisa—. Son nuevos amigos que Blanc y yo hemos hecho, nunca pensé que personas así pudieran estar interesadas en un aburrido edificio como este.

—¿Entonces al final los intentos de él fueron en vano? —la pregunta, aunque fue hecha con tacto, sonó más a reproche.

—¿De qué hablas? Holy Angemon quería que nos encargásemos de este sitio y predicáramos sus tontas enseñanzas —hizo un ademán de fastidio—, esto es diferente, solo estamos mostrando el lugar a las personas y contando historias de los objetos, estatuas y demás, no les decimos qué hacer con sus malditas vidas —bufó—, no somos como Holy Angemon ni estamos siguiendo sus órdenes, estamos haciendo lo que nos place.

—Pero aun así… siguen aquí —buscó reafirmar su punto.

—¿Y?, este es nuestro hogar, ¿no?, a “él” no le importaba que viviéramos aquí mientras hiciéramos lo que nos plazca.

Angewomon se mordió el labio, estaba acorralada por el simple detalle de que Noir estaba en lo cierto: ahora mismo, las Sistermon estaban fungiendo como simples guías turísticas, encomienda que jamás les fue entregada por Holy Angemon, quien tampoco les había pedido ir por ahí haciendo toda clase de amigos. Si se ponía a criticar esas acciones entonces ella misma estaría yendo en contra de la filosofía de “haz lo que tú quieras” que “él” les había implantado a las monjas.

<< —Ese maldito sujeto no me paga lo suficiente… —Angewomon se hartó de pensar en qué debería hacer—, lo mejor será que él se encargue de solucionar esto… >>

—Como sea, si eso les hace feliz, entonces yo soy feliz —le esbozó una sonrisa radiante—, por cierto, hoy es la noche… —inclinó la cabeza—, ¿irán aún, cierto?

—Ah, es verdad —parpadeó anonadada—, la fiesta…. —su rostro se iluminó—, de hecho, podría llevar a todos nuestros conocidos y---

—¡No! —la exclamación tomó por sorpresa a Noir, a quien hizo sobresaltar—. ¿N-no recuerdas lo que te dijo? —su sonrisa se volvió una llena de nervios—, él solo pidió que invitaras a los sujetos que Holy Angemon envió a la capilla, no deberías llevar a nadie más o podrías arruinar sus planes y eso le entristecería.

—Supongo… que tienes razón —susurró.

—Ve, vuelve con tus amigos —le ánimo la Perfect, esta fue capaz de percatarse con el rabillo del ojo que estaba atrayendo ciertas miradas, sobre todo de aquel grupo de Tamers—. Sean puntuales.

—¡Sí! —se despidió de ella y volvió con el resto.

Angewomon volvió a una pose de rezo y tras un rato de falsa oración abandonó el lugar.



[. . .]



—¿Una fiesta? —Kathleen arqueó la ceja—, ¿no es algo muy repentino?

—¡Es una ocasión especial! —aplaudió Noir—, quiero que conozcan a unos amigos —le guiñó un ojo—, sobre todo a alguien en particular —asintió con energía.

Hace unos días Sistermon Noir creía que esos sujetos solo habían llegado a la capilla para obligarles a volver al camino de la rectitud impuesta por Holy Angemon, un sendero lleno de aburridas reglas donde la libertad y el individualismo parecían tratarse de viles pecados que debían evitarse a toda costa, sin embargo, estos humanos y sus Digimon se esforzaron en mostrarles que esto nunca fue así, ellos vinieron hasta ellas para mostrarles una nueva forma de ser libres y ver las cosas desde otra perspectiva: una donde podían ser ellas mismas y ambicionar nuevas metas. Blanc ahora mismo soñaba con crear un gran torneo de videojuegos en todo Holy Angel Citadel, en cambio ella anhelaba experimentar ese supuesto “verdadero amor” del cual hablaban los diferentes autores que Rox le recomendó.

Aun así, albergaba dudas en su interior. Si bien los humanos les enseñaron a ser libres a su manera, algunas de sus creencias chocaban con las que “él” les había inculcado. Tal vez esta era el momento adecuado para llegar a un acuerdo, ver cuál de los dos cauces filosóficos era el correcto y cuál deberían seguir a partir de ahora.

—Supongo que todos estamos de acuerdo en ir, ¿no es así? —la pregunta de Kyle desplazó el silencio que se había formado. La sospecha de una presencia externa, la cual había corrompido en primer lugar a las dos Sistermon, aún seguía presente en la mente de los investigadores, esa supuesta fiesta podría ser la oportunidad perfecta para conocer con qué clase de seres se codeaban las Sistermon.

Todos asintieron.


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Luego de haberle confirmado a Noir de que irían con ella, la monja sonrió ampliamente y se fue dando saltitos, dejando por su cuenta al grupo de Tamers pensando en la situación frente a ellos. Finalmente, fue el Elite el que dejó salir sus pensamientos luego de verificar que no iban a ser escuchados por accidente.​
-Esta fiesta es la que nos permite confirmar si estamos frente a un problema de rebeldía adolescente o si de verdad, tenemos un tercer bando tratando de influenciar a Noir y a Blanc -comentó Masters, frunciendo al ceño ya que, luego de tantos días, no hubieran notado algo sospecho dentro del edificio.​
-Tienes razón -respondió Kathleen a la pregunta del británico y colocando una mano sobre su cintura. -Es en este punto donde debemos descubrir si hay alguien influenciándolas de mala forma o si realmente, Noir y Blanc están en una etapa de rebeldía a lo que quiere Lord Holy Angemon para ellas -señaló la francesa mayor del grupo. A su lado, Tessa estaba tranquila leyendo una revista.​
-Bah, yo digo que, si es lo último, dejemos al papá angelito lidiar con sus niñas -habló la Sistermon Blanc del grupo, encogiéndose de hombros y siguiendo con su revista. –“Suficiente tiene Kath con la niña darks de la Guild para que se este preocupando por otras” -pensó con fastidio y rodando los ojos al recordar la clase de dinámica que tenía Briand con Hale.​
-Es de mala educación rechazar una invitación a un evento social sin tener bases solidas para hacerlo -comentó de forma seria Rox antes de sonreír levemente. -Luego de que se tomó la molestia de invitarnos, lo menos que podemos hacer, es ir a dicha fiesta.​
-Solo iré porque mi señora lo dice -se apresuró a agregar Aegis, cruzándose de brazos y cerrando los ojos.​
-Pues… yo… yo no soy de ir a fiestas de ese estilo-habló Collins, sonrojándose por la vergüenza de admitir que más allá del cumpleaños ocasional, no era la clase de chico que iba a esos eventos sociales. Por un instante, pensó que su novia iba a considerarlo un chico aburrido por eso.​
-¡No te preocupes, Matthew! -exclamó Excalibur con su sonrisa característica y mostrándole el dedo pulgar. -¡Un verdadero caballero sabe cuales son los eventos sociales a los que vale la pena presentarse!
-No me gustan realmente las multitudes… pero no niego que es una excelente forma de reunir información -comentó Ludomon, empezando a murmurar para si mismo los pros y contras de dicha acción.​
-No soy de las chicas que van de fiesta -se encogió de hombros Hale, sorprendiendo a Matt con eso. -Pero, puedo hacer la excepción a la regla por el bien del encargo -confirmó Hale, quien decidió atar su cabello en una coleta lateral con un broche de calavera.
-Lizzie, me empieza a preocupar tu actitud tan mercenaria en ocasiones -habló con absoluta sinceridad Gabumon, sonriendo nerviosamente al ver que su Tamer rodó los ojos.​
-Y a mi me preocupa que tengas una obsesión por comer tantas costillitas… te pondrás gordo -comentó la gótica, sonriendo por unos instantes al ver la cara chistosa de pánico de su actual socio Digimon.​
-Bueno, creo que tenemos el consenso de todos -habló Guilmon X de forma seria luego de ver la disposición de todos para ir a dicho lugar. -Porque por lo que hemos podido ver, antes de que las Sistermon tuvieran visitas gracias a que ampliamos su círculo social, la única persona que tenía contacto con ellas era esa Angewomon y no es como si tuviéramos pruebas para sospechar de ella -agregó el dragoncillo azul al recordar a la mencionada Perfect.​
-“Bueno, estamos tratando con Ángeles Digimon” -comentó Grottomon con aburrimiento. –“Te recuerdo que Lucemon, Demon y Lilithmon en su momento, fueron seres sagrados y Ángeles Digimon antes de convertirse en los monstruos que son ahora” -agregó el duende, haciendo referencia al conocido trasfondo de tres de los Seven Greath Demon Lords.​
-Bueno, en ese caso solo resta prepararnos para la fiesta de esta noche -habló Kyle, llevándose una mano al rostro ver los ojos brillosos de su novia al dirigirle la mirada a Elizabeth y a Rox. -Kath, es algo informal, además recuerda que puede tengamos que involucrarnos en una lucha.
-Bien, bien -respondió la francesa, que rodó los ojos al verse descubierta por su novio: la Expert ya estaba pensando de qué forma podía vestir y arreglar a las dos Medium para la ocasión.​
Rox parpadeó sin entender realmente y Elizabeth no pudo evitar suspirar con cierto alivio dentro de su mente: ella mejor que nadie sabía que Kath podía dejarse llevar a la hora de querer arreglar a alguien para un evento.​
[…]​

-¿Esa es la situación?
-En efecto. Las Sistermon han adaptado sus rutinas y en lugar de estar comportándose como lo tenía contemplado, están adoptando un comportamiento que las está alejando de una potencial evolución oscura.
En aquel enorme almacén que Noir había visitado, el Digimon enmascarado escuchaba atentamente el reporte de Angewomon. Luego de escucharlo por completo, se mantuvo en silencio, pensando en cómo debería proceder. El Digimon alado le dio la espalda a Angewomon, meditando en su mente lo que iba a ocurrir esa noche.​
No era partidario de dar muerte a otros y, de hecho, prefería evitarlo, pero sabía que si quería que su mensaje fuera escuchado, lastimosamente sangre debía derramarse y que por la malas decisiones de Lord Holy Angemon, los tres Tamers inocentes que acompañaban a los dos asesinos de Vamdemon iban a ver sus vidas cortadas esa noche.​
-Muchas gracias, Angewomon -habló el enmascarado de forma solemne, volteándose para ver a la Digimon arcángel. -Muchas gracias por tus servicios. Dominimon se encargará de darte tu paga -comentó de forma seria antes de soltar un suspiro. -¿Estas segura de no querer aceptar mi oferta? -preguntó el Digimon alado, juntando sus manos por detrás de su espalda. -Alguien con tus talentos sería de mucha ayuda.
-Ya sabes mi respuesta -respondió la Arcángel de cabellos rubios, negando con el rostro y realizando un leve gesto con su mano. -Soy más una espía que una luchadora. Además, si tomó un bando, mi cartera de clientes puede disminuirse al ver que no soy “neutral” a los actos que estén planeando -respondió Angewomon antes de darse la vuelta y dirigirse a la salida. -Te deseo lo mejor en tus planes.​
-Realmente, no entiendo a las mujeres.
El enmascarado se volteó al escuchar una voz a sus espaldas, encontrándose con lo que parecía ser un humano alto, vestido con una especie de gabardina blanca que cubría todo su cuerpo y junto a una especie de gorro de copa del mismo color. Su gesto de fastidio no pudo evitar sacarle una leve carcajada al Digimon con cuernos.​
-Mi querido amigo, las mujeres son los seres más complicados que puedas imaginar. Ni siquiera Dios puedes comparárseles.
- ¿Tomaremos venganza por Vamdemon esta noche? -preguntó el tercer residente del lugar: un ángel acorazado en una armadura azul con detalles dorados, similar a Seraphimon pero lo suficientemente diferente para confirmar que era otro Digimon.​
-Esta noche, no solo vengaremos a Vamdemon, sino que también las Sistermon verán la verdadera cara de este mundo -respondió el Digimon de forma solemne y apretando sus puños con fuerza. -Que no existe el bien y el mal… solo existen tontos que toman el papel de jueces -el enmascarado soltó un suspiro de pesar. -Y no olvides de que, aunque vayamos a vengar a Vamdemon, sangre inocente va a ser derramada esta noche, Dominimon.
-Entiendo tu pesar, pero, si están con esos asesinos, dudo que sean inocentes -respondió Dominimon de forma seria. - ¿Cuál es tu opinión, Mummymon?
-Que no importa si hubiera sido bajo otra circunstancia… esos Tamers y sus Digimon de forma inmediata se lanzaran a exterminarnos a mi y al jefe -contestó el Digimon de ropas azules, dejando atrás su disfraz y dejando ver a una momia que cargaba una especie de arma de fuego. -Tu eres el único Digimon sagrado en el que confío, Dominimon.
-Mummymon, Dominimon… les agradezco en lo profundo de mi corazón que crean en el mundo que trato de construir.
[…]​

El día había transcurrido sin mayor problema y finalmente, la noche cayó sobre Holy Angel Citadel. Noir se encontraba afuera de la capilla junto a Blanc, esperando al grupo de humanos y Digimon con quienes habían estado conviviendo durante la última semana. La monja virus por dentro estaba emocionada, ya que, a decir verdad, le interesaba bastante ver a su “Maestro” debatir su filosofía con aquellos humanos, que muy a su pesar, también tenían puntos que no podía ignorar.​
-“En fin, supongo que de igual forma, esta noche será memorable” -soltó una risilla Noir, llamando la atención de su hermana Blanc.​
-¿Sucede algo? -preguntó la menor de las monjas, ladeando el rostro con confusión.​
-No nada, solo una corazonada -restó importancia Noir, realizando un pequeño gesto con la mano.​
-Oh, entiendo -respondió Blanc antes de inflar los cachetes. -Entiendo que lo veremos a “él” hoy… pero esperaba poder jugar un poco más con Matt antes de que se fuera mañana.
-Entiendo y, de hecho, no te niego que me hubiera gustado probar por lo menos los labios de esos chicos… y esas chicas -habló de forma juguetona Noir al imaginar los distintos escenarios con cada uno de los Tamers.​
Antes de que la charla pudiera proseguir, las hermanas notaron al enorme grupo que salió con sus respectivos abrigos y sus Digimon. Blanc alzó la mano, saludándoles con una pequeña sonrisa mientras se les acercaban.​
-Tardaron bastante -se burló Noir, irritando a la gótica del grupo y sacándole una risilla nerviosa a Collins. -¿A poco estaban teniendo sexo y no me invitaron? -preguntó de forma maliciosa, sonrojando a Matthew de forma excesiva y causándole un tic en la ceja a Elizabeth.​
-Nada de eso -se apresuró a tranquilizar Rox la situación para que no escalara a más. -La señorita Kathleen se tomó el tiempo para cepillar el cabello de Elizabeth, eso es todo -aclaró Rox de forma tranquila, sacándole una mirada desconcertada a Noir.​
-Bueno, supongo que es hora de partir -habló Guilmon X, esbozando una pequeña sonrisa a pesar de que, por dentro, estaba atento a cualquier situación sospechosa. -No queremos hacer esperar a sus amigos.
-¡En marcha! -exclamó Noir, tomando de la mano de la mano a su hermana y dirigiendo la marcha del grupo. -¡Vamos antes de que se haga muy tarde!
[…]​

Había sido una caminata normal por las calles de la citadela y de no haber sido por la situación actual, muy probablemente el grupo de Tamers y Digimon hubieran pasado un rato entretenido al ver la escenografía que ofrecía Holy Angel Citadel durante la noche. Sin embargo, a pesar de no mostrarlo abiertamente, el grupo iba listo en caso de que la situación en la fiesta se fuera a salir de control.​
-¿Este es el lugar? -preguntó Briand, notando que luego de unos veinte minutos de caminata, las Sistermon los habían llevado a un almacén que estaba en las afueras de la ciudad. Por dentro, la francesa estaba sospechando más y más de que en efecto, no iban a participar realmente en una fiesta.​
-Wooooooooooooaaaaaaaaa -habló con sarcasmo Tessa y llevando las manos por detrás de la nuca. -Sus amigos sí que saben organizar una fiesta -comentó al ver que no se escuchaba música.​
-No soy de ir a fiestas, pero estoy segura de que deberíamos escuchar música o bullicio de allí adentro -agregó Elizabeth de forma seria y entrecerrando la mirada.​
-Concuerdo con Elizabeth -indicó Rox, analizando el lugar con la mirada. -¿Estamos en la dirección correcta?
-Eh si, no se preocupen -habló Noir con un poco de nerviosismo: le extrañaba que la fábrica pareciera estar desocupada. -Seguro nos estaban esperando para iniciar.
-“Tengo un mal presentimiento, niño” -señaló Grottomon para los oídos de Kyle y Guilmon.​
El Elite asintió a sus palabras y fue el primero en acercarse a la entrada del almacén, abriendo la puerta sin ningún problema y mostrando que el interior estaba totalmente carente de luz. Aquello solo indicaba una cosa: los estaban esperando adentro del edificio y una clara invitación para que entraran.​
Noir y Blanc fueron las primeras en ingresar, seguidas del Elite, los dos Expert y las dos Medium junto a sus Digimon. Una vez adentro, no pasaron ni 5 segundos para que las luces se encendieran de golpe, cegando por unos momentos a todos los presentes. Un par de aplausos llamaron la atención de todos y cuando Matthew recuperó su visión, abrió los ojos con sorpresa al reconocer al Digimon que estaba aplaudiendo: el mismo Ángel enmascarado con el que había chocado días atrás.​
-Muchas gracias por aceptar venir -habló el enmascarado con una voz amable. -Lamento si no es lo que esperaban, pero realmente, no tengo experiencia organizando fiestas -bromeó el Digimon antes de adoptar una postura seria. -Ustedes son los Tamers y Digimon que Lord Holy Angemon envió para seguir controlando a Noir y Blanc, ¿estoy en lo correcto?
-No te niego que Lord Holy Angemon ha demostrado ser un “papá” sobreprotector con las Sistermon -respondió Kathleen de forma seria y llevando discretamente la mano a su cinturón. -Pero al parecer, tenía razón en que alguien estaba influyendo en sus niñas.
-¡Tu! -Matt apuntó con el dedo al enmascarado, confirmando efectivamente que era el mismo Digimon que había visto. -¡Te vi hace unos días cuando fui al centro con Liz! -declaró Collins, sorprendiendo a todos los presentes.​
-¿Estas seguro? -preguntó Rox al escuchar la afirmación del canadiense, quien asintió con seguridad.​
-En efecto, ese Digimon es el mismo que vimos el día que fuimos de compras con la señorita Elizabeth y Gabumon -afirmó Excalibur, dando un paso al frente junto al resto de los Digimon. Las dos Sistermon de la capilla, parpadearon confundidas al ver que literalmente, se había desarrollado un escenario de “duelo de vaqueros”.​
-Maestro -llamó Noir al Digimon enmascarado de forma nerviosa. -Usted dijo que solo quería charlar con ellos -confesó la monja, confirmando al grupo que aquel Digimon extraño, era el que debía haber estado influyendo en las Sistermon.​
-Y es la verdad, querida Noir -restó importancia el Digimon, cuya voz pasó de mostrar amabilidad y dejó salir un tono de habla bastante serio. -Pensaba darles la oportunidad de marcharse y olvidar que todo esto ocurrió, pero lamentablemente, dos de ustedes han cometido un crimen terrible.
-¿Un crimen? -Elizabeth fue la que interrumpió al Digimon, entrecerrando la mirada y su mano ya estaba cubierta de Digisoul. -Estoy segura de que nadie de aquí es un criminal -comentó la gótica, ignorando convenientemente su pasado de graffitera.​
-Oh, por el contrario, querida -respondió el Digimon apretando sus puños con fuerza. -Dos de ustedes son culpables de exterminar a un Digimon por sencillamente, ser un Digimon oscuro -habló, arrastrando las palabras un con tono solemne pero que, a la vez, tenía veneno. -Tu y tu -el Digimon apuntó con su dedo índice a Kathleen y a Matt, que abrieron los ojos de la sorpresa al verse acusados. -Tomaron sin dudar la vida de un amigo mío.
-Muy bien, ya me enojé -Tessa dio un paso al frente y apunto con su bastón al Digimon, dedicándole una mirada de fastidio. -Me vale un soberano cacahuate que acuses al Romeo de la niña Darks de ser un asesino, pero ¿acusar a Kath? Eso ya es otro asunto -habló la monja de forma seria.​
-Te recomiendo que hables -soltó Guilmon, cuyos ojos ambarinos no perdían de vista al potencial enemigo que tenía al frente.​
-A pesar de lo que creen, ese no fue el primer encuentro que tuvimos -comentó el Digimon, apretando con tal fuerza sus puños que los guantes que los cubrían explotaron en pedazos de metal y dejaron ver un par de garras horripilantes y piel púrpura. -Hace unos días, mi amigo y yo estábamos investigando algunos rumores en el Bosque de las Pesadillas -confesó el Digimon, causando que Kathleen y Matt recordaran lo acontecido el día que ayudaron a Knightmon. -Verán, solo queríamos verificar que ningún Digimon ajeno de la zona estuviera herido en el lugar y por eso, estuvimos varios días revisando el sitio… sin embargo, por el simple hecho de que, Vamdemon, es un Digimon oscuro… un grupo de Tamers fue enviado por la Central a exterminarlo, aún cuando no había hecho nada malo más allá de usar sus Familiar Bats para registrar la zona, sin herir a nadie -habló con veneno y negando con la cabeza. -Típico de los Tamers y también de los Digimon Ángeles… juzgar a un Digimon solo por su especie -señaló con un tinte de rabia en su voz. -Holy Angemon sigue siendo un maldito hipócrita al final de cuentas. En fin, esos Tamers nos atacaron sin aviso y nosotros solo nos defendimos. Nuestra intención era darles solamente un buen escarmiento, nada grave, para que aprendieran una lección… pero entonces, ustedes aparecieron.
-Tu eres… -Excalibur abrió los ojos con sorpresa, recordando como un grupo de Tamers habían sido acorralados por un Demon y un Vamdemon.​
Sistermon Noir y Blanc abrieron los ojos con sorpresa al ver como el Digimon que les había hablado sobre la libertad, se retiró el manto blanco que cubría su cuerpo, mostrando una figura demoniaca y cubierta de cabellos negros. Los zapatos metálicos, explotaron un movimiento, mostrando talones demoniacos. Finalmente, su garra derecha tomó el casco que cubría su rostro y lo retiró lentamente, lanzándolo a un costado suyo.​
-¿Qué sucede? -habló el Digimon con voz dolida al ver la reacción de las monjas. -Solo porque ya no visto esa ropa, no significa que dejé de ser su amigo -comentó, llevándose una mano a su pecho. -Sigo siendo el mismo Digimon que escuchó sus quejas de Lord Holy Angemon y que, con mucho cariño, les dio consejos.​
-T…Tu… tu eres Demon -susurró Blanc, colocando una cara horrorizada al reconocer al Digimon. A su lado, Noir tomó sus dos armas y le apuntó al Digimon. Aún así, el miedo era visible porque sus manos estaban temblando y era incapaz de apuntarle y mucho menos, dispararle.​
-¡Nos mentiste! -alcanzó a gritar la monja Adult, sintiéndose en ese instante como la Digimon más estúpida de todos.​
-No les mentí -respondió el Ultimate, negando con el rostro y con cierta decepción en el rostro. -Todo lo que les dije, fue con las mejores intenciones.
-¿Tuyas o de ellas? -preguntó Masters, endureciendo el rostro y manteniendo el temple calmado. El castaño ya estaba listo para causar que Guilmon evolucionara a Dukemon e iniciar el combate con el Digimon.​
-De ellas obviamente -señaló como si fuera lo más obvio del mundo y negándole levemente con la cabeza. -Mi único anhelo es que tanto Blanc y Noir vivan como desean su vida y que, si llegan a evolucionar en Digimon oscuros, sepan que a diferencia de su “padre”, siempre tendrán un hogar conmigo -explicó Demon de forma seria, suavizando el rostro al dirigirse a las Sistermon. -Este mundo es cruel, ¿lo saben? Puedes ser el Digimon con todas las mejores intenciones del mundo… pero el instante que evolucionas en un ser Oscuro, todos te dan la espalda, aún cuando seas el mismo Digimon con el cual rieron, lloraron y pasaron tiempo -confesó el demonio de forma sincera, cerrando los ojos por un instante. -Por supuesto, su querido Lord Holy Angemon es el primero en dar la orden de exterminar a cualquier Digimon oscuro, aún cuando estos no hacen nada más que simplemente tratar de vivir tranquilamente en una ciudad -Demon abrió los ojos y señaló con una de sus garras a Elizabeth. -Tu, querida joven -habló el Digimon de forma solemne. -Dime, ¿cuántos Digimon como tu compañero trabajan en una tienda? -preguntó, tomando a todos desprevenidos y refiriéndose a Gabumon (Black).​
-No veo porque eso es importante -respondió Hale, no disfrutando que Gabumon fuera ahora objeto de las palabras del Digimon.​
-Oh, pero lo es -respondió Demon, usando su dedo índice para realizar un gesto negativo. -Por el simple hecho de ser un Digimon Black, tu compañero tiene menos probabilidades de encontrar un empleo y, de hecho, te puedo asegurar que Gabumon, al menos una vez, ha sido víctima de discriminación ¿O me equivoco? -esta vez, su pregunta fue dirigida al lupino, que apretó una de sus garras con fuerza y desvió el rostro.​
-… antes de trabajar para Bakemon en File Island y antes de ser compañero de Lizzie, me fue muy difícil encontrar empleo. Muchos decían que un Digimon Black no era confiable -respondió con sinceridad el lupino, sorprendiendo a todos e ignorando la expresión triunfal de Demon.​
-Y tu -señalando a Guilmon X, el cual endureció la mirada al ver al Demon Lord dirigirle la palabra. -No solo tu especie es conocida por evolucionar potencialmente en Megidramon, si no también eres un portador del anticuerpo X -agregó Demon, cruzándose de brazos y hablando con tranquilidad. -¿Puedes decirme en la cara que nunca te han mirado con terror u desconfianza por eso?
-Hace mucho tiempo dejo de importarme lo que piensan los ignorantes -fue la cortante respuesta del lagarto azul, sacándole una carcajada a Demon, quien le aplaudió con honestidad.​
-Esplendido -concedió el Digimon demonio con una sonrisa. -Esa es la actitud que se debe tener para evitar sucumbir a la desesperación. Levantar siempre el rostro con orgullo, sin importar que clase de Digimon seas -aplaudió el alado, realizando una leve reverencia al dragón azul. -De verdad, estoy seguro de que, de habernos conocidos en circunstancias totalmente diferentes, pudimos haber sido verdaderos amigos -confesó con pesar y cerrando los ojos. -Como les dije, me gusta evitar derramar sangre. Lastimosamente, las circunstancias me obligan a tomar esta decisión -abrió los ojos, mostrando una mirada gélida que contrastaba con el gesto de cariño y calidez con el que se había dirigido a las Sistermon.​
-¿Entonces planeas silenciarnos? -preguntó Masters de forma seria, mientras que a su espalda, Grottomon solamente insultaba sobre tontos Digimon con complejos de especie.​
-Muy a mi pesar de que, me gustaría dejarlos ir a excepción de los que asesinaron a Vamdemon, si, deben perecer esta noche -Demon alzó su brazo derecho, chasqueando los dedos como si fuera una señal. -Lamentablemente, mis planes de desatar una guerra en contra de la discriminación y usar a Blanc y a Noir como ejemplo deben mantenerse en secreto por ahora.
Noir y Blanc vieron con horror como un Dominimon y un Mummymon aparecieron a sitios ocultos en el almacén, dando pasos y con claras intenciones de no dejar salir vivo a nadie de allí. El ángel Ultimate, que tenía deseos de vengar a Vamdemon, fue el primero en moverse, logrando separar a Kathleen y a Matt junto a sus Digimon del grupo y causando un enorme agujero en la pared por donde salió a combatir. Por su cuenta, Mummymon empezó a disparar y causó que Rox y Elizabeth, junto a sus compañeros, tuvieran que enfocar su atención en el Perfect e igualmente, tuvieran que salir por un improvisado agujero cortesía de los ataques erráticos de la momia.​
Finalmente, Demon quedó frente al Elite, que en todo momento se mantenía calmado al igual que Guilmon X, comportamiento que no era compartido por las dos Sistermon, que estaban en una esquina y con Noir tratando de tranquilizar a una aterrada Blanc, que terminó perdiendo la consciencia en brazos de la monja negra.​
-Veo que rebozan de confianza y que realmente creen que saldrán vivos de aquí -comentó el demonio, extendiendo sus alas y arrugando el rostro al ver la calma de sus enemigos.​
-Shining Evolution -habló Masters de forma helada, deslizando por su D-arc la carta evolutiva principal de su mazo.​
-Guilmon shinka -susurró el dragón azul de forma seria, siendo cubierto por un destello dorado.​
Demon no pudo evitar cubrirse el rostro con uno de sus antebrazos, retirándolo en el momento que el destello cegador se detuvo y viendo como un imponente Dukemon de armadura blanca y azul estaba flotando en a unos centímetros del aire, cruzado de brazos y observándolo de forma expectante.​
-Dukemon -habló con decepción el demonio al reconocer al Holy Knight frente a él. -Uno de los ejemplos de la hipocresía de este mundo: un virus que es adorado y respetado al ser un caballero sagrado. -¿Cuál fue la razón que te llevó a aspirar a esa forma y no Megidramon o Chaos Dukemon?
-Una promesa a un amigo -respondió Dukemon, materializando a Gram y a Aegis en sus brazos. -Y para tu información, Megidramon es una forma en la que me siento cómodo luchando, a decir verdad.
-Una lástima realmente -habló Demon de formas seria, extendiendo sus alas y tomando vuelo al mismo tiempo que Dukemon. -Alguien con tu fama, pudo ser un gran símbolo para los Digimon oscuros.
Masters tomó su Sound Linker y se lo colocó, activado el visor de su D-arc al ver como ambos combatientes atravesaron el techo como un par de misiles y se perdieron por los cielos nocturnos de Holy Angel Citadel.​
[…]​

-Supongo que aquí esta bien -habló el Demon Lord de forma tranquila, admirando el paisaje de la ciudadela a esa altura. -Puedes luchar con todo y sin miedo de daños colaterales -ofreció de forma educada el Demon antes de adoptar una posición de lucha.​
-Muy considerado de tu parte, Demon -respondió Dukemon, adoptando una posición de combate al igual que su oponente.​
-Creo que fui muy claro al mencionar que prefiero evitar la violencia de ser necesario. A pesar de mi claro desprecio a Lord Holy Angemon, tengo gratos recuerdos de esta ciudad y me gustaría dejar sus daños al mínimo -fue la respuesta del Digimon oscuro, extendiendo una de sus palmas al a frente. -¡Chaos Flare!
Dukemon fue rápido en poner su escudo al frente, recibiendo el impacto del tornado de flamas oscuras que salió de la palma del Demon Lord. El caballero sagrado se mantuvo firme en su voluntad y segundos después, sacudió con violencia su escudo para interrumpir el ataque de su enemigo. Demon meramente empezó a aplaudir ante tal proeza de su contrincante y ver como sus flamas fueron desviadas todavía más alto en el cielo.​
-Así que ese es el legendario escudo Aegis -halagó el Seraphimon caído en desgracia. -Es digno de las historias que se dicen de él.
-Las flamas de Demon también le hacen honor a su infamia -respondió el caballero sagrado, tomando la ofensiva y lanzándose al ataque de forma veloz. -¡Gram Strike!​
Demon abrió los ojos con sorpresa y tuvo que evadir la ola de golpes que lanzó Dukemon, que lideraba su ofensiva con una ráfaga de golpes con su lanza Gram, que tenían toda la intención de atravesarle el cuerpo. El antiguo Seraphimon tuvo mover el rostro a la derecha, evitando un golpe que estuvo a centímetros de atravesarle el cráneo. Demon apretó los dientes, aprovechando una apertura en la guardia del caballero y usó su Hammer Knuckle para mandar a Dukemon a volar con un puño gigante de energía demoniaca.​
-Podemos hacer esto más sencillo si simplemente, no opones resistencia -comentó Demon de forma seria antes de suspirar con pesar. -Te prometo una muerte sin dolor y que tu Digitama será entregado a una de las guarderías de la ciudad.
El caballero sagrado, para sorpresa de su enemigo, se recuperó del golpe más rápido de lo esperado y de nuevo, se enderezó en el aire. Dukemon contrajo su brazo hacia atrás, lanzando al aire una potente estocada con Gram, que había tomado un resplandor sagrado en su metal.​
-¡Royal Saber! -exclamó el Holy Knight al disparar el rayo de energía de su lanza.​
Demon soltó un grito de dolor al sentir el impacto de dicho rayo en su abdomen antes de ser arrastrado por los aires por dicho ataque. El demonio empezó a caer por unos segundos por los aires, dejando salir humo del lugar de donde había sido impactado. Sin embargo, sus alas se extendieron y detuvieron su caída, permitiéndole enderezarse de nuevo. Sus ojos azules chocaron por unos instantes con los orbes amarillos de Dukemon.​
Ambos Digimon salieron disparados como meteoros, usando sus técnicas de Gram Strike y Slash Nail, colisionando entre de si en varias ocasiones y dejando salir las ondas de choque de dichos impactos por los aires. Finalmente, una de los choques dejó a ambos Digimon en un concurso de fuerza, con Demon usando sus garras para sujetar la lanza de Dukemon.​
-¡Dukemon! -exclamó el Digimon alado, con el rostro mostrando el esfuerzo que realizaba al sujetar dicha lanza. -¡¿Estas de acuerdo con la hipocresía de este mundo?!
-¡Eres un tonto Demon! -respondió Dukemon, desapareciendo su lanza para liberarse del agarre de su enemigo. -¡El mundo va más allá que un filtro blanco negro! -el caballero no retiró los ojos del demonio e invocó de nuevo su lanza. -¡Es cierto que ningún humano o Digimon esta exento de tener opiniones distintas y que, indudablemente, chocaran con las de otros! -declaró, apuntándole con su lanza mientras. Demon exhaló aire por la nariz, viendo como el manto azul del caballero era ondeado por el viento. -¡Tienes razón respecto a la hipocresía que se ve respecto a los Digimon oscuros, pero definitivamente, esa no es justificación para tratar de hacer, literalmente un Coup d’ Etat!
Ambos Digimon de forma inmediata volvieron a cargar con violencia, siendo que esta vez, ambos terminaron chocando sus cabezas en un improvisado cabezazo.​
[…]​

-Así que esos son tus planes -alcanzó a murmurar Kyle al ver el combate a través de su Digivice. -La pregunta es, ¿qué te llevó a tomar ese camino? -preguntó al aire el castaño, percatándose que Demon era totalmente diferente a cualquiera de los enemigos con los que había luchado. Por un instante, dirigió su mirada a las Sistermon y no pudo evitar soltar un suspiro de pesadez.​
No iba a negarlo… Demon a su manera y desde su perspectiva, intentaba hacer lo correcto.​
La diferencia estaba en que su método era digno para catalogarlo como un extremista, sin importar lo buenas de sus intenciones.​
-Blue, prepárate para el apoyo -musitó el Tamer a través de su Sound Linker, ignorando el sonido de los combates que se desarrollaban contra Mummymon y Dominimon.​
Después de todo, de nada le servía perder la calma y cometer un error que terminara empeorando la situación.​
[…]​

Por los aires, Demon abrió su boca y ante la sorpresa de Dukemon, escupió un torrente de llamas infernales que impactaron al caballero sagrado. El virus alado no puedo evitar sentir una mezcla de pesar y de satisfacción: por un lado, era obvio que lamentaba el hecho de tener que luchar y darle muerte a Dukemon. Pero por el otro, la satisfacción de sentir que estaba dando un paso a su sueño era lo que impedía que su pesar sobrepasara a su buen juicio.​
En cuanto terminó con su ataque, la figura de Dukemon emergió entre las flamas, dejando ver su armadura con secciones quemadas al igual que su manto azul bastante magullado: evidentemente el caballero había recibido daños del combate. Por supuesto, no se espero el repentino estallido de energía ardiente en su enemigo, que de repente paso a tener alas, una espada y un escudo hechos totalmente de fuego.​
Era como si Dukemon se hubiera convertido en un sol miniatura debido al resplandor que estaba emitiendo su cuerpo. Por supuesto, aquello era gracias a la carta Burst Mode ~ Aura que el británico había utilizado.​
-No eres el único que puede jugar con fuego -fueron las palabras del caballero sagrado, que combino su armamento ardiente en una colosal espada de fuego que empuñó al aire. -¡Corona Blaze Sword!
Los cielos de Holy Angel Citadel se iluminaron por un instante gracias a la intensa llamarada que fue desatada en el instante que Dukemon, blandió aquella espada ardiente al frente y un potente estallido resonó por los aires, siendo acompañado por los gritos de dolor de Demon. Luego del impacto, la figura del Demon Lord emergió con secciones quemadas en su cuerpo y humo saliendo de diferentes partes de su ser.​
-¿Por qué te esfuerzas en luchar por los caprichos de Holy Angemon? -preguntó Demon a su enemigo, el cual simplemente se sorprendió levemente ante la pregunta antes de recuperar su seriedad.​
-Te equivocas. Yo no lucho por los caprichos de nadie -fue la respuesta del caballero sagrado, desapareciendo el Corona Shield y sustituyéndolo por su escudo, Aegis. -¡Yo lucho por lo que yo creo correcto!
-Tanto potencial desperdiciado -lamentó Demon, negando con el rostro y preparándose para si siguiente ataque.​
Dukemon extendió su escudo al frente, el cual empezó a brillar con un sagrado resplandor blanco. A la vez, Demon empezó a reunir entre sus manos, flamas infernales del más profundo color negro. Ambos Digimon se encararon por unos segundos, desatando sus dos técnicas sobre los cielos de Holy Angel Citadel.​
-¡Final Elysion!
-¡Algol´s Flame!
El rayo purificador de Dukemon colisionó de forma violenta con la enorme esfera de llamas negras que disparó Demon, desatando una potente explosión por los aires.​
Relikt Relikt everyday everyday Soncarmela Soncarmela alli tienen x_x​
 
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Dominimon había arrastrado fuera a Whisper, Excalibur y Pydwen de un solo golpe, por su parte, Kathleen y Matthew salieron por la abertura en la pared para apoyar sus compañeros. El par de Expert tuvo que correr un poco en el exterior ya que el Ultimate había empujado bastante lejos a sus aliados Digimon, mientras el canadiense liberaba Digisoul desde su mano para introducirlo en su Digivice, la francesa sacaba una carta de su cinturón y la deslizaba en su D-arc. Con la Digisoul Charge y la ayuda de la carta, Shining Evolution, el trio de Digimon Child logró alcanzar su etapa máxima. Ante un nuevo ataque por parte de Dominimon, Pydwen usó su escudo para cubrir a Excalibur y Whisper, en el momento en que el Ultimate vio la evolución del Digimon de la Fleur, su ronda de ataque se tornó más agresiva. Para ayudarle a RaijiLudomon a quitarse de encima al arcángel Digimon, Duramon blandió una de sus espadas e intentó golpear al enemigo, sin embargo, este extendió sus alas y saltó hacia atrás para ganar distancia.

HolyAngemon no perdió tiempo y dio un salto hacia adelante, la espada verde y la espada dorada de ambos arcángeles chocaron tan fuerte que echaron chispas, Whisper gruñó al sentir la diferencia de fuerza entre los dos, en cuanto a Dominimon, este se bufó de lo débil que era el Perfect. Con su mano libre, el Ultimate le propinó un golpe al otro arcángel provocando que este trastabillara, puesto así, el primero alzó su haz de hoja verde para intentar atravesar la armadura de Whisper, pero para su mala suerte, Excalibur había aparecido a tiempo para detener el ataque con sus espadas.

— ¿Estas bien, Whis? — Preguntó Briand desde la distancia con su Sound Linker.
— Por poco me hace papilla. — Murmuró molesto el Perfect de alas blancas.
— Malditos, todos ustedes merecen una muerte más dolorosa que la de mi amigo. — Amenazó Dominimon luego de apartarse una vez más del Digimon de armadura dorada y dos espadas. — Sobre todo tú. — Señaló a Whisper. — Tu asqueroso aspecto solo hace que mi ira aumente. Si todavía no tengo la posibilidad de acabar con el verdadero, entonces tú servirás como una buena práctica.
— Genial, le gusto a la loca. — Respondió HolyAngemon alzando los brazos al aire.
— ¿Te crees superior a mí? Seguro piensas que solo por ser un Digimon sagrado puedes vencer a cualquiera, pero yo no soy cualquiera, les demostraré que el tipo no define la valía de un Digimon. — Dijo el Ultimate yendo al frente y fijando su haz contra Duramon.

Justo antes de que Dominimon fuera tras Excalibur, Pydwen utilizó su Rocket Messer con sus dos manos. La esfera eléctrica voló con rapidez hacia el arcángel de armadura azul, quien se cubrió con uno de sus escudos que habían sobre sus hombros, el polvo de elevó desde el suelo debido al impacto, cubriendo así al Ultimate. Aprovechando esa falta de visión para ambos lados, Whisper y Duramon usaron su Desterrador de almas y Blindead para enviar una nueva ráfaga de rayos contra Dominimon. Cuando pensaron que habían terminado, el arcángel de haz verde emergió de la capa de tierra alzando sus alas doradas que resplandecían tenuemente con ayuda de las lunas que iluminaban el cielo nocturno.

El casco tapaba por completo las expresiones faciales de aquel enemigo, sin embargo, Kathleen y Matt podían imaginarse sin ninguna duda de que existía una mirada llena de resentimiento en aquel Digimon, sobre todo después de haber escuchado la amenaza dicha abiertamente minutos atrás.

[…]

Un par de Digimon llegaron a las murallas de la ciudadela, estas estaban siendo custodiadas por un Pidmon en compañía de un Angemon. Ambos Digimon sagrados se sorprendieron al ver como un Bakemon y un Devimon se acercaron, el segundo apoyándose en el primero luciendo visiblemente herido. Ninguno de los ángeles se movió de su lugar, cualquier Digimon o Tamer podía entrar a H.A.C. sin embargo, aquellos dos iban a ser vigilados atentamente por si causaban algún alboroto o agredían a un residente.

— Por favor, mi amigo necesita ayuda. — Decía el Digimon fantasma deteniéndose entre ambos tipo sagrado. — U-unos Tamers nos emboscaron y…
— ¿Los emboscaron? — Preguntó el ángel Adult de ropaje rosa escuchando como su compañero se bufaba.
— Algo les habrán hecho. — Comentó Angemon viendo detenidamente a Devimon.
— ¿En dónde están esos humanos? — Se escuchó una nueva voz entre los presentes.

Seraphimon apareció justo detrás del muro, sus alas estaban extendidas, por lo que Bakemon pensó que tal vez quería verse más imponente frente a ellos y llamándolo mentalmente un presuntuoso, a pesar de sus oscuros pensamientos, el fantasma sabía que debía guardar silencio ya que su amigo necesitaba ayuda urgente y solo podrían encontrarla dentro de la ciudadela.

— Ellos siguen en el bosque. — Respondió el tipo virus señalando con su cabeza hacia la oscuridad. — Por favor, ayúdennos.
— ¿Ustedes se defendieron? — Continuó el Ultimate su interrogatorio sin prestar atención a la preocupación de Bakemon.
— Por supuesto que sí, no hubiésemos sobrevivido a ellos si no fuese así. — Dijo el fantasma un poco exasperado. — Ellos nos…
— ¿¡Así que atacaron a unos humanos y esperan que creamos que fue en defensa propia!? — Alzó la voz el arcángel de armadura azul.
— Pero…
— Angemon, Pidmon, encárguense de este montón de basura, iré a buscar a los Tamers. — Indicaba Seraphimon alzando el vuelo hacia el interior del bosque.
— Esto es una maldita locura, Bakemon. — Gruñó Devimon, el cual el fantasma pensaba estaba inconsciente. — Sácanos de aquí, fue una pésima idea haber venido.
— No irán a ningún lado. — Habló Angemon en tono autoritario. — Bakemon, Devimon por agredir a unos humanos su sentencia es renacer con la esperanza de ser Digimon puros en su nueva vida.

Al no tener otra opción, Bakemon usó su Nightmare Wave para ganar hipnotizar unos segundos al par de Adult y así ganar un poco de tiempo para huir con su amigo.

Una vez que el dúo de Digimon tipo virus se hubo alejado lo suficiente, el fantasma recostó a su amigo en un árbol, este se sentía frustrado, habían dicho la verdad sobre los humanos y el prepotente de su líder decidió creer en los Tamers antes que en ellos. Definitivamente era cierto lo que todos en Nightmare Forest decían sobre los Digimon sagrados de Holy Angel Citadel, eran unos Digimon elitistas y presuntuosos que se creían mejor que los que tenían aspectos demoniacos. Mientras Bakemon se liberaba de su frustración, escuchó como alguien se acercaba, por lo que se puso en guardia protegiendo a Devimon cuya respiración era entre cortada. A continuación, un SkullSatamon apareció entre unos arbustos.

— Viejo, casi me matas de un susto. — Respiró aliviado el fantasma pero luego recibiendo un bastonazo cortesía del Perfect.
— ¿A quién llamas viejo? — Se quejó el ángel caído mientras Bakemon aullaba y frotaba su cabeza. — ¿Y a este qué le paso? — Señaló a Devimon.
— Unos humanos nos atacaron… fuimos a pedir ayuda en la ciudadela y… — Antes de que el Adult de manto blanco pudiera terminar su explicación, SkullSatamon comenzó a reírse.
— ¿Y pensaron que esos angelitos chillones iban a darles su mano amiga? ¿Qué son? ¿Babys recién salidos de sus Digitama? — Se burlaba el Digimon de bastón secándose una lágrima que se le había escapado por tanto reír. — Como sea, acabo de ver al Lord soberbia sobrevolando el cielo, parecía buscar algo, imagino que los humanos que los atacaron para protegerlos y llevarlos a un lugar seguro.
— ¿Puede ayudarnos? — Preguntó Bakemon con cautela.
— El Lord babas no me agrada, ustedes tampoco, pero si tengo que elegir entre molestar al babas o dejarlos morir, prefiero ayudarles y molestar a ese zoquete con su existencia. — Decía el ángel caído encogiéndose en hombros. — Me gustar ver el mundo arder, este sería un buen primer paso para ver eso.

Dicho esto, el Perfect tomó a Devimon y lo llevó como si fuera un saco de papas sobre sus hombros, luego le indicó a Bakemon que lo siguiera en silencio ya que no sabían que tan cerca podía estar Seraphimon o sus guardias de ellos.

[…]

Dominimon recordaba aquella noche como si hubiese sido ayer, su amigo sobrevivió aquella noche y logró Digievolucionar en Vamdemon, sin embargo, al igual que en esa época había sido lastimado por humanos, siendo esta la última vez ya que a la final, estos lograron su cometido. El arcángel alzó su haz y la clavó en el suelo usando su Final Excalibur para hacer temblar el suelo, mientras los Tamers se sujetaban de un árbol cercano para evitar caerse, Pydwen y Whisper sujetaron a Excalibur de los brazos para elevarse junto a él y que así no trastabillara por el ataque.

— Bueno, es hora de que vueles, doradito número uno. — Dijo HolyAngemon halando a Duramon para luego girar y lanzarlo contra Dominimon.
— ¡Whisper! — Reprendió Briand a su compañero.
— Excalibur, usa Glasslash. — Gritó Collins usando su Digisoul en su dispositivo digital para potenciar el ataque del arma legendaria.
— Entendido. — Asintió el Perfect cruzando sus cuchillas que comenzaron a resplandecer.

Cuando Excalibur chocó sus cuchillas contra el escudo del hombro izquierdo de Dominimon, observó como este estaba siendo cortado lentamente debido a la presión, al notar esto, el Ultimate pateó en el torso a Duramon, que giró sobre sí mismo para caer de pie. El arcángel de los dos escudos gruñó y cegado por la rabia fue tras el arma legendaria, su camino fue rápidamente bloqueado por RaijiLudomon. HolyAngemon aprovechó esta oportunidad para usar su Puerta del Cielo, enviando el rayo de energía sagrada contra su enemigo.

— Con esto, ustedes están mostrando la cobardía de la cual los humanos son capaces de hacer. — Alzaba la voz el arcángel de haz verde. — Tres contra uno, ataque tras ataque tras ataque, todo para verme caer, retorcerme y morir. ¿Cómo se sienten al ver que sus enemigos mueren? ¿Felices? ¿Creen que están salvando el mundo solo porque siguen las órdenes de alguien en un puesto superior? ¿En serio consideran que el razonamiento de ellos está en lo correcto?
— No estamos a favor de los ideales de Lord HolyAngemon, si es lo que piensas. — Respondió Matt apartándose del árbol donde se hallaba. — Luego… luego de la reunión que tuvimos con él, de ver como los Digimon en la ciudadela miraba a mi novia, a su compañero Digimon y al de mi compañero de Guild, me sentí bastante mal al respecto. ¿Por qué todos ellos se guían por el aspecto de los demás? Es sencillamente absurdo.
— Y sin embargo ustedes mataron a mi amigo, Vamdemon. — Dijo con resentimiento el Ultimate. — Justo como ahora, tres contra uno. Pero claro, el razonamiento del aspecto solo es absurdo para ustedes cuando se meten con sus amigos, cuando es alguien que no conocen rápidamente saltan a conclusiones que más le convienen a ustedes. ¿Es un tipo virus de aspecto demoniaco? Seguro es el malo, hay que deshacerse de él.
— Es un Keramon que apenas ha ingresado a la ciudad, es probable que trame algo malvado. — Añadía HolyAngemon con una sonrisa de medio lado. — Ocurrió algo, alguien robó aquella tienda, de seguro fue ese Keramon, atrápenlo. Su cuerpo es asqueroso, tiene esa sonrisa aterradora, no lo miren.

Solo Kathleen entendió de lo que su compañero hablaba en ese momento, la francesa sintió opresión en su pecho al oír el tono gélido y lleno de resentimiento con el que su aliado Digimon decía todo eso, por su parte, todos los demás observaron con extrañeza al arcángel que se giró a ver a su Tamer.

— Este sujeto tiene razón en todo lo que dice, tiene todas las bases para odiar a los residentes de la ciudadela. — Comentaba Whisper señalando a Dominimon que se quedó pasmado sin dejar de mirar al de alas blancas. — ¿Quiénes somos nosotros para decir lo que está bien y lo que no? El papanatas mayor fácilmente se va a deshacer de sus discípulas si llegan a evolucionar en algún Digimon demoniaco. Dominimon. — Dijo girándose nuevamente a ver al de armadura azul. — Quiero que sepas que no estoy contra ninguno de ustedes y sus ideales…
— Pero que… — Murmuraba el Ultimate temblando de ira ya que pensaba que todo era una pésima broma de mal gusto.
— Sin embargo, dijiste que matarías a todos los que habían asesinado a Vamdemon, entre ellos estamos Kath y yo. — Decía apuntando con su espada hacia el arcángel de alas doradas. — Dominimon, amenazaste a mi Tamer y eso no te lo voy a permitir, por eso vamos a acabar contigo.

Para el Ultimate aquello era ilógico, un chiste pesimamente contado, la risa burbujeó desde el fondo del Digimon de armadura azul. Rendirse nunca fue parte de su plan, ni siquiera a esas alturas de la pelea, escuchó en los alrededores como los Digimon de los Tamers se enfrentaban a sus aliados, nadie iba a ir en su ayuda, pensó que si tal vez Vamdemon estuviera con vida, dejaría todo para ir en su auxilio… él también lo hubiera hecho si hubiese sabido que su amigo necesitaba su ayuda en aquel fatídico día. Dominimon extendió sus alas y fue tras HolyAngemon, ambos arcángeles se enzarzaron en una pelea de espadas, al ver como estos dos luchaban, Collins dudó en pedirle a Excalibur que entrara en aquella batalla dado que sería justo lo que el Ultimate les había dicho.

— Matt, ¿dejarías que ese Digimon se saliera con la suya solo porque simpatizas con sus ideales? — Preguntó Kathleen sin dejar de mirar a los que luchaban.
— Su pensar no está del todo errado. — Comentó el canadiense bajando la mirada. — Además, Whisper ha dicho que está de acuerdo con él.
— Whis… era un Keramon cuando lo conocí, luego cambió su aspecto por mí con ayuda de Witchmon, sin embargo sigue teniendo el mismo corazón oscuro. — Mencionaba la castaña bajando su Sound Linker para que colgara en su cuello. — Tal vez no podamos hacer que Dominimon cambie su manera de pensar, pero dejar que tome venganza por lo que le hicimos a Vamdemon tampoco es la solución. Si dejamos que Whisper continúe peleando solo, estará en problemas. — Ante esto Matthew asintió.
— Excalibur, Pydwen. — Dijo el Expert llamando la atención de Duramon y RaijiLudomon. — Apoyen a HolyAngemon, no sabemos cuanta resistencia pueda tener Dominimon frente a él.
— Entendido. — Respondieron los Perfect al unísono.

Puesto así, la espada legendaria fue directamente al Ultimate que recibió sus cuchillas con su escudo mientras intentaba que Whisper no le golpeara con su espada. El forcejeo provocó que el arcángel de armadura azul retrocediera de un salto, a pesar de ello, Pydwen ya lo esperaba con una carga de su Rocket Messer. La esfera de electricidad golpeó de lleno contra su adversario, que fue enviado hacia atrás a causa de la explosión. Dominimon cayó fuertemente de espaldas contra el suelo.

Blindead. — Decía Duramon emitiendo un poderoso rayo desde su cofre hacia el Ultimate.
Puerta del Cielo. — Dijo HolyAngemon dibujando el círculo en el aire desde donde apareció una puerta, donde expulsó otro rayo de energía sagrada contra el otro arcángel.


***
Soncarmela Soncarmela Luigi Luigi everyday everyday
 

Soncarmela

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¿Qué estás haciendo, amigo? Debemos entregar a ese Impmon, lo sabes perfectamente.
Seis ángeles se habían movilizado para atrapar al supuesto ladrón de una gema de la capilla. Al acusado lo encerraron, sin pruebas y sin encontrar el objeto valioso. Pero en la noche escapó... Gracias a uno de los soldados de Seraphimon que no podía mirar hacia otro lado mientras que un inocente cargaba con las consecuencias del verdadero culpable. No era capaz de esperar al día siguiente y observar, inmóvil, cómo le convertían en un Digitama por el simple hecho de ser un Virus. Se negaba a ello. Y esa fue la razón de que actuara, adentrándose en los calabozos y liberando al diabillo. La noticia de su desaparición circuló en cuestión de minutos, aunque ninguno sospechaba del apoyo extra, pues nadie, jamás, hubiera imaginado que uno de los suyos, un respetado guardián de la ciudadela, tendría el pensamiento de involucrarse.
El mejor amigo de Angemon, su camarada inseparable, el dúo que había logrado ser reconocido después de varias misiones completadas con éxito, se lo encontró en un callejón, vigilando los cielos para cerciorarse de cuál sería el momento propicio para escapar. Impmon dio un respingo al escuchar una voz, mientras que su salvador, blandió el báculo y lo movió de tal manera para amenazar a quien tenía en frente. Sus ojos, acostumbrados a la noche, reconocieron de inmediato al otro sagrado.
Ah, eres tú... —murmuró, sintiéndose un poco más seguro.
Seraphimon nos llamó a ambos —respondió rápidamente su conocido, creyendo que sus primeras sospechas habrían sido infundadas—. Pero no te encontraba por ninguna parte, así que imaginé que ya habrías iniciado la búsqueda. Lo has atrapado —esbozó una sonrisa y adelantó un pie—, eso es perfecto. Nuevamente seremos...
Impmon no es el culpa...
Ese Virus te engaña...
¡Tiene nombre! —Los dos se interrumpieron al mismo tiempo, pero en esa ocasión, el ángel alzó la voz y apretó con fuerza el arma. Los nudillos se le pusieron blancos tras los guantes— ¡Es un pobre Impmon que tuvo la desgracia de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado! Sólo por ser de esa especie, de pertenecer a ese grupo de Digimon, automáticamente lo tacharon de ladrón. Estoy cansado... Muy cansado de la injusticia de esta ciudad.
El diablillo ni se atrevió a articular palabra. Se mantenía detrás de la figura de su héroe, temblando y suplicando de que los demás no se detuvieran a mirar hacia abajo. Lamentablemente, los gritos llamaron la atención. Un Angemon y un Pidmon que circulaban por los alrededores se asomaron desde el rincón, saludando al primer ángel. Los dos buenos amigos intercambiaron una mirada. <<No me traicionará>> pensó, aguantando la respiración. Pero entonces se pegó a la pared, revelando la verdad de las sombras.
A los recién llegados les daba lo mismo la presencia del soldado; sus ojos apuntaron directamente en el Child de atrás. Y se abalanzaron como lobos, creyendo que ante su movimiento, el otro ángel haría lo mismo que el primero y se echaría a un lado, permitiendo que acabaran con la amenaza. No fue así. Se paró y los detuvo, apretando la mandíbula y jurando que no iba a dejar a Impmon a su suerte.
Ninguno de los dos, ni Demon ni Lord Holy Angemon, olvidarían jamás esa noche. Una noche oscura, donde las horas pasaron muy lentas, donde se libró una dura batalla, donde su mejor amigo, a quien consideraba realmente su hermano, tomó la forma de una criatura grotesca: NeoDevimon. Sucumbió a las mentiras de los Virus, y al final se convirtió en uno... Y el demonio siempre mantuvo en su mente el rostro de decepción de Angemon, al igual que su cuerpo ocultándose en la pared. La traición, sentirse acorralado y el dolor de que mataran a Impmon en mitad de la pelea, provocó que despertara, que soltara todo lo que había sentido hasta esos instantes.

(. . .)

El iC de Elizabeth y el D-Arc de Rox se activaron para hacer evolucionar a sus compañeros digitales. Tanto el Digisoul como la correspondiente carta se usaron, liberando el poder interior de los Digimon. Y de esa manera, Garurumon y Wolfmon encararon a un calmado Mummymon. Mientras que los otros grupos se habían dividido para pelear, con Matt y Kathleen a las afueras del almacén y Dukemon contra Demon en el cielo, ellos permanecieron dentro, rodeados de cajas enormes y bombillas rotas en el techo. Con tanto agujero arriba, se iluminaban gracias a la luna. Noir y Blanc se escondieron en un rincón, abrazadas y escuchando el ruido del combate.
Un placer —saludó de pronto el Perfect, realizando una breve reverencia en dirección a las muchachas y luego a sus Digimon—. Siendo sincero, no es de mi total agrado luchar, pero le debo muchísimo a Demon. Si vosotros sois un obstáculo para él, entonces me concierne. No os guardo rencor ni nada similar, y prometo de que en caso de que yo salga vencedor, la muerte será rápida e indolora. En caso contrario, no jugaré sucio, si acabo de rodillas, bajaré la cabeza y aceptaré mi destino. Dicho todo esto... —Las vendas que le rodeaban abandonaron el cuerpo de la criatura y rodearon las manos de las humanas, arrebatándoles los dispositivos. Entonces regresaron y se guardaron en Mummymon— Dos contra uno; lo justo es que no contéis con soporte extra, ¿cierto? Os lo devolveré cuando finalice el enfrentamiento.
Rox asintió, conforme con las reglas. Le impresionó que un villano se dirigiera a ellos de ese modo, tan cortés y disciplinado, como si realmente no quisiera asesinarlos por placer. Se le hacía sumamente extraño, pues lo normal era que, sin importar lo que hubiera pasado antes, los atacaran sin miramientos. Obviando el hecho de que su objetivo era acabar con todos ellos, debido a la venganza personal de su líder, debía admitir que le recordaba a los duelos de sus historias. Liz alzó una ceja y rebuscó entre sus bolsillos los lectores: ella no era Rox, no le iba a seguir el juego en sus tonterías de justicia.
Lo dicho por Demon no había dejado indiferente a nadie. Knight se había dado cuenta de que el racismo en Holy Angel Citadel era real: no miraban con los mismos ojos a un Digimon Vacuna que a uno Virus. Pero no compartía su forma de ver el mundo, porque una cosa era saber y conocer el odio de los ángeles hacia el resto de criaturas contrarias, y otra muy distinta ejecutar un plan para manipular o incluso asesinar a los obstáculos. Si bien sus pensamientos eran correctos, lo llevaba al extremo. Al igual que él aseguraba, y tenía razón, de que los soldados de la ciudad eran unos elitistas, también existían sagrados y humanos que no tenían el mismo razonamiento, y que podían entablar amistad con criaturas diferentes a su tipo.
La contienda, finalmente, dio inicio. Garurumon abrió el hocico y expulsó una potente llamarada azulada. Wolfmon corrió y se colocó a la derecha para apuntar desde su brazo y disparar una buena cantidad de balas luminosas. Pero ambas técnicas chocaron entre sí cuando Mummymon levantó la mano y estiró sus vendas, deslizándose a través del techo para esquivar con facilidad la ofensiva de sus oponentes. Aterrizó arriba de una de las cajas y, desde esa distancia, cargó su rifle. Imitaron el movimiento de la momia y se protegieron con lo que tenían en el almacén, corriendo, saltando y evitando a toda costa los rayos que salían de la peligrosa arma. Sin mediar palabra, Aegis y el lobo cuadrúpedo atacaron al mismo tiempo, desde derecha e izquierda.
Los sables de Wolfmon se toparon con el rifle, que no se cortó ante el contacto. Garurumon, por su parte, se vio envuelto en vendas y antes de que se diera cuenta, se golpeó contra el suelo. Gruñó y mordisqueó, tratando de liberarse lo más rápido posible. Mientras, Mummymon aprovechó para luchar abiertamente contra el humanoide, adelantando el brazo libre para propinarle un zarpazo. El guerrero de luz abrió los ojos y retrocedió, pegando un salto. Pero entonces el Perfect lo apuntó con su arma: en esa posición, sería imposible fallar. De no ser porque su fiel corcel hizo acto, tirándolo de la caja y acabando justo encima de él. Sus colmillos buscaron desesperadamente el cuello del Virus, sin embargo, lo único que encontró fueron unas vendas rodeando su boca.
Ambos Adult debían dar gracias de conocerse y de haber peleado juntos en numerosas batallas, pues eso les ayudaba a organizarse y salvarse mutuamente en cada ocasión. Wolfmon se montó en su mejor amigo y le cortó el tejido. Pero esos valiosos segundos bastaron para que el Perfect los apartara de un manotazo, demostrando una superioridad de fuerza. Para que Gabu pudiera recuperarse, Aegis corrió y se enzarzó en una batalla de espadas y rifle, donde ninguno daba su brazo a torcer. Sin embargo, se percató de que no sería capaz de aguantar el ritmo: no importaba cuántas veces se moviera y atacara, no hacía retroceder a la momia ni un metro. No es que estuviera jugando con él o subestimándolo, todo lo contrario, se centraba en el enfrentamiento y analizaba cada reacción de su rival. Rox se colocó el Sound Linker y le dio algunos consejos, y de no ser por ella, las garras afiladas del Virus hubieran trazado una fea herida en el pecho de su guardaespaldas.
<<Sería una bonita historia que contar>> pensó Mummymon con nostalgia.

(. . .)

A menudo solían decirle que era un Gladimon aburrido. En vez de querer vivir sus propias aventuras, prefería observar a lo demás, leer las ya escritas y después narrarlas a los bebés o los Child que también se interesaban por esos cuentos. De hecho, estaba seguro de que, tras mucho tiempo, había terminado evolucionando en una criatura tan similar a un caballero, por culpa de los libros, a pesar de que él no buscaba luchar o completar misiones peligrosas. No, eso se lo dejaba a otros. Lo que sí le gustaba era visitar el centro médico y entrevistar a los implicados en feroces batallas.
A Gladimon le hacía gracia que le invitaran a entrenamientos: era un total patoso, no había nacido para hacerse más fuerte. Además, ¿para qué? Holy Angel Citadel era un lugar seguro, y si alguien se atrevía a amenazar la vida de los ciudadanos, entonces los ángeles se ocuparían del problema y luego él se lo contaría a los jóvenes. Era un trato justo, así lo veía él. Cada día, sin faltar, visitaba la guardería o los clubs de lectura, donde recomendaba libros o contaba lo que había descubierto tras mucho investigar. No pedía más: se sentía satisfecho con lo que hacía en su tiempo libre. Además, su trabajo era dotar al resto de la historia del Digimundo, de los valientes guerreros y hacer sonreír a los bebés. ¿No era suficiente?
Los meses transcurrían con relativa tranquilidad y normalidad para el Digimon. Sus únicas quejas eran cuando la biblioteca no cumplía sus plazos y traía el libro que esperaba más tarde. Pero finalmente, pudo centrarse en las historias egipcias, aquellas que tanto le habían llamado la atención una noche donde rebuscaba leyendas interesantes en la biblioteca. Se pasó un año entero absorbiendo información y traspasándola a sus conocidos. Tanto fue así, que un día, mientras disfrutaba de la compañía de unos bebés en la guardería, su cuerpo cambió. Nunca hubiera esperado evolucionar nuevamente, no era su intención, pero simplemente... ocurrió. Su figura de caballero rechoncho, que portaba una pareja de floretes, que jamás había usado, fue sustituido por un cuerpo largo y delgado, repleto de vendajes, garras enormes y afiladas y un rifle muy llamativo.
¿Quién se asustó más por el cambio? ¿Él, los bebés o los trabajadores de la guardería? Incluso en el presente, era incapaz de hallar la respuesta. Se encerró en casa durante unas largas semanas, hasta que se acostumbró y se repitió de que no pasaba nada, que era el mismo de siempre. Para no asustar a los demás, pues su aspecto no transmitía seguridad ni tranquilidad, se confeccionó una vestimenta, con gabardina y sombrero blancos, dado que ese color era el favorito de los ángeles. También guardó el rifle en el armario, donde no fuera descubierto por alguna visita imprevista.
Nada volvió a la normalidad.
Los bebés no se creían que fuera el mismo Gladimon que les narraba historias increíbles. Y cuando se quitó el sombrero, para esbozar una sonrisa, los aterrorizó todavía más. Los rumores de alguien amenazando la calma de la guardería atrajeron en cuestión de minutos a los vigilantes de la ciudadela, topándose con un Virus altamente peligroso. Trató de hablar y explicar lo sucedido, pero lo único que recibió a cambio fue un bastonazo en la cara. Acosado y perseguido, no le quedó otra opción que huir. Y de no ser por el demonio que encontró en las afueras, con una túnica blanca y apariencia angelical, probablemente ahora estaría muerto. Demon mató a los cuatro Pidmon que intentaban atraparlo y después, le ofreció su mano: una mano de demonio, fea, manchada de sangre y grotesca. No se conocían de nada, eran completos desconocidos, y sin embargo, le ayudó, le salvó y le dio una nueva razón para vivir.
Tuvo que aprender a defenderse. Tuvo que aprender a luchar. Tuvo que aceptar que los entrenamientos eran útiles. Tuvo que aceptar la realidad.
Y después de muchos años, finalmente sintió que pertenecía a un sitio. Ya no era solamente un cuentacuentos, era parte de la familia. Una familia unida y de pocos miembros, pero los suficientes para protegerse y apoyarse mutuamente.

(. . .)

Los ojos de Aegis brillaron intensamente, cargándose de calor y lanzándose en dirección del pecho de la momia. Pero esta reaccionó deprisa y le arreó con el rifle, obligándolo a girar la cabeza. La técnica viajó hasta el pelaje de Garurumon, que gimió de dolor. Mummymon golpeó nuevamente al guerrero de luz, esta vez con su feroz garra, tumbándolo finalmente. Con los dos en el suelo, Liz se propuso sacar finalmente la artillería pesada, pero antes de deslizar la carta, una mano la detuvo.
¿Qué haces? —preguntó Rox, frunciendo el ceño.
Eso mismo te iba a preguntar yo —le respondió, zafándose de su agarre. Pero la de más edad insistió, tozuda—. Rox, no es el momento...
Es un enfrentamiento justo —replicó con suavidad, negando con la cabeza.
¿En serio obedecerás al enemigo? Hazlo tú si quieres, pero yo no...
Confía en ellos —interrumpió, señalando con la mano libre al combate en cuestión—. Su trabajo en equipo es perfecto, pueden ganar sin efectos de cartas.
Los dedos de la darketa bajaron lentamente al presenciar el contraataque de Garurumon y Wolfmon. Esperaron hasta que Mummymon los apuntó con su rifle para darle la vuelta. Aegis le golpeó con todas sus fuerzas en las rodillas, y aunque quizá su daño no se comparaba al del Perfect, la reacción fue automática en esa zona. Aquello evitó que disparara y le dio tiempo de sobra al cuadrúpedo para que escupiera un potente chorro de fuego. Ante la cercanía, la técnica aumentó en eficacia, quemando parte de los vendajes.
Así se hace, corcel —Garurumon rodó los ojos al escuchar su apodo. Mientras, Wolfmon se sujetó el pecho con dificultades, sufriendo por la herida.
Cuando las llamas se despejaron, hallaron a un debilitado Mummymon, pero no derrotado ni inconsciente. Las vendas que se libraron del fuego abandonaron el cuerpo de la momia y atacaron con vida propia a los culpables, rodeando sus cuellos y oprimiendo. Los habrían inmovilizado por completo, dejándolos sin respiración lentamente... Los ojos de ambos Adult empezaron a ponerse rojos por falta de aire. Intentaban de todas las maneras posibles liberarse... Hasta que cayeron en cuenta: era mejor ayudar al aliado. Wolfmon liberó un rayo desde sus orbes, salvando a su montura, mientras que Garurumon, una vez más libre, arañó los vendajes que atrapaban a su amigo. Pero poco les duró la alegría, porque la momia disparó su propia técnica.
Aegis encendió sus sables y los juntó rápidamente, correspondiendo al ataque con su esfera de energía. No fue suficiente para detener el avance del rayo, pero Garurumon le apoyó exhalando un muro de hielo. El disparo impactó y estuvo a punto de hacer caer la muralla; gracias a la unión de habilidades, se libraron de la primera ronda, dado que Mummymon no se contentó con ello. Su rifle se activó nuevamente. Sabiendo que usar la misma táctica terminaría por agotarles, tomaron la decisión de pasar a la ofensiva.
Y entonces arremetieron como un caballero con su noble montura, avanzando y esquivando cuando era necesario.
Nadie, ni siquiera Rox, que mantenía la vista clavada en el enfrentamiento, con el puño apretado, se dio cuenta de que Liz, dándole la espalda a la otra chica, deslizaba una carta que no traicionaría los ideales de su amiga. El símbolo de la amistad se grabó en el pelaje de Garurumon, proporcionándole un aumento de estadísticas. <<Ojos que no ven... corazón que no siente>> se dijo, e incluso se rio de sí misma: antes le hubiera importado poco o nada lo que pensaran de sus acciones. Sólo ella y su compañero lo sabrían.
La velocidad del lobo de pelaje blanco creció, permitiéndole obviar los rayos con mayor facilidad, aunque eso no evitó que le dolieran las patas con cada movimiento. Tanto él como su compañero de guerra estaban agotados y adoloridos, pero eran conscientes de que no podían perder. Debían darlo todo si querían proteger a sus Tamers. Ya no podía usar las cajas, pues habían destrozado la gran mayoría momentos atrás, por lo que se tenía que esforzar el doble.
¡Ahora: salta! —exclamó Garurumon, abalanzándose como un animal, con las patas abiertas y el hocico mostrando toda una hilera de dientes afilados.
El encontronazo se dividió en varias acciones al unisono. Gabu expulsó flamas azuladas, Mummymon respondió con su rifle y vendas hacia arriba para detener a Wolfmon, que uniendo sus dos sables, las cortó y envió una ráfaga de energía luminosa. El choque de todos los ataques especiales provocó una explosión, rodeando a los tres Digimon de humo y fuego. Sólo vieron a Aegis salir disparado desde el aire, librándose del peligro mayor, aunque golpeándose en la espalda al caer malamente.
¡Garurumon! —llamó Liz, apretando la mandíbula.
Rox soltó un suspiro de alivio al comprobar que su compañero tenía los ojos abierto.
Segundos más tarde, el humo se disipó, desapareciendo entre los enormes agujeros del techo. Y en el suelo, abatidos, divisaron a un Gabumon inconsciente y una momia incapaz de moverse. De todas formas, se mantuvieron alerta y sin acercarse, con Wolfmon apuntando con la mira de su brazo por si el rival realizaba un movimiento. Pero en vez de eso, el Perfect utilizó su último rastro de energía para rodear con una venda los dispositivos guardados en su pecho y entregárselo a las jóvenes.
Ma-Matadme... —susurró, con apenas un hilo de voz.
Elizabeth se dispuso a pasar una memoria por el lector para terminar con aquello de una vez por todas, pero Knight dio un paso al frente y le dedicó una mirada honorable al Digimon.
Todos, sin excepción, contamos con una segunda oportunidad. Podrías...
N-No —cortó, tosiendo. Cada palabra que salía de su boca le provocaba fuertes dolores—, yo... yo di mi palabra. Mi palabra de... caballero... Al-Alguien que se tra-traiciona a sí mismo, no me-merece seguir los pasos de mi señor... Demon...
Con un esfuerzo titánico, Mummymon apoyó las manos en el suelo del almacén y se dio la vuelta, entregándole la cara al lobo humanoide. Wolfmon observó a su señora, esperando su orden. La humana respiró hondo, colocó una mano en el pecho para profesarle respeto y bajó la cabeza. La bala brilló en el cañón del brazo antes de impactar en la frente de Mummymon. Y al mismo tiempo que el Virus se convertía en datos y luego en un Digitama, Aegis regresaba a su etapa de Child, habiendo consumido su última energía con esa bala.
Te recordaré, Mummymon —prometió la chica caballero, posando una mano en el Digitama.
Ingresaron a Gabumon y Zubamon en el iC y el Storing Device, para que descansaran. Tras esa ardua batalla, ni siquiera tenían fuerzas para mover una pata.
Vamos con los demás —decidió la gótica—. También hay que encontrar a las monjas.
¿Cómo les iría al resto?



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- Símbolo de la Amistad (Liz)
 
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Demon y Dukemon seguían danzando en el aire mientras continuaban su batalla, el cielo se iluminaba momentáneamente con una lluvia de chispas cada vez que la lanza del caballero y las garras del demonio se encontraban y rechazaban mutuamente. Tras intercambiar una serie de infructuosos golpes, ambos contendientes tomaron distancia y se vieron fijamente. Los ojos del Demon Lord se desviaron entonces al suelo, sobresaltándose al percatarse de cómo habían terminado las cosas para sus compañeros: no avistaba a Mummymon o Dominimon por ningún lado, seguramente habían caído a manos de sus respectivos rivales. Apretó sus fauces hasta que un chasquido resonó en el aire. Batió sus alas ganando altura y desde ahí usó el enojo que le inundó como combustible enviando un intenso torrente de llamas incandescentes contra el Holy Knight, este se cubrió usando su escudo, soportando el envite ígneo. Dukemon sintió como el calor se transfería desde la superficie de su escudo hasta su mano y luego este a su cuerpo, si mantenía su pose defensiva durante más tiempo las altas temperaturas del ataque enemigo conseguirían provocar en su cuerpo el mismo efecto que habría tenido si le hubiese dado de lleno, tenía que atacar. Demon siguió exhalando fuego, aún podía ver la silueta de su oponente a través del torrente flamígero y cómo su escudo se las arreglaba para desviar su ataque, pero estaba seguro que sería solo cuestión de tiempo para... Abrió los ojos de par en par y se atragantó con su propia saliva. Algo metálico entró por su pecho y se hundió en sus entrañas, cuando un agudo dolor le hizo césar su técnica pudo ver con claridad lo que era: era la lanza del Holy Knight, misma que en ese instante irradió luz.

—¡¡Royal Saber!!

Un rayo de energía sagrada barrió el interior de su cuerpo y salió por su espalda. El demonio se demoró unos segundos en digerir lo que había sucedido: su oponente acortó distancias encarando su Flame Inferno, como un salmón oponiéndose a la corriente al ir río arriba. De forma mecánica sus garras se aferraron al arma del otro Virus, como si este fuera su único soporte en aquel instante, pronto sus fuerzas se esfumaron y al cabo de unos segundos sus alas dejaron de funcionar, fue ahí cuando su cuerpo se precipitó al vacío.

—Tu causa era noble, tus métodos fueron los equivocados —susurró Blue mientras veía a su rival siendo reclamado por la gravedad y su cuerpo iniciaba a transformarse en datos—, tal vez si la historia hubiera sido diferente…

—“Si tan solo fueras un ángel”, ¿es lo que tratas de decir? —a Dukemon le sorprendió que su oponente pudiese articular palabras en su estado, sin embargo, el Royal Knight pronto movió su cabeza en forma negativa.

—Si tan solo hubieras recurrido a otros métodos… si tan solo te hubieras esforzado más en mostrar que un Digimon oscuro también tiene corazón, que puede tender la mano para brindar ayuda sin esperar nada a cambio, que puede sentir piedad, que puede temer y amar… que puede ser como otro Digimon más… —frunció el ceño—, en cambio tomaste la vía fácil y de forma irónica solo volviste a manchar la reputación de los tuyos…

Demon abrió los ojos y boca de par en par. Sin ser capaz de controlarlo, sus ojos comenzaron a humedecerse. No solo había fallado, sino que en su deseo de demostrarle a Holy Angemon que estaba equivocado él mismo le dio la razón: los Digimon oscuros pueden hacer cosas terribles solo para alcanzar sus objetivos. El día de mañana su muerte no sería más que un leño más lanzado a la hoguera de odio hacía los Virus y criaturas de apariencia demoníaca, al final no había conseguido nada, moriría sin haber hecho un impacto, las cosas seguirían igual… moriría en vano…

—Por eso Digimon como yo o Gabumon Black hacemos nuestra parte y la seguiremos haciendo —Demon volvió a la realidad al escuchar esto, enfocó su mirada en la figura del Royal Knight, quien le seguía de cerca en su descenso—. Seguiremos trabajando para que todo mundo lo sepa, los Digimon Virus… incluso los demonios, son solo otros habitantes más de este basto mundo y somos iguales al resto, reímos, lloramos, soñamos, sufrimos —suspiró—, es algo que constará trabajo, pero que irremediablemente cambiará con el paso del tiempo…

El demonio sonrió entonces. Lo comprendió: Vamdemon, Mummymon, incluso Dominimon… ellos no eran los únicos allá afuera que compartían su pensamiento, debía haber cientos, miles de Digimon con una opinión idéntica respecto a los Digimon Virus, Dukemon era la prueba irrefutable de esto. Su método para revelar esta verdad innegable al mundo había fracasado, su muerte y la de sus compañeros no sería en vano, dejaría un antecedente, una muestra para que nadie más siguiera ese camino y si lo hacían supieran el triste final que les esperaría.

—Tenía razón—susurró mientras su cuerpo se desintegraba—, si tú y yo nos hubiéramos conocido antes…

La figura del Demon Lord desapareció frente a los ojos del caballero, más este pudo escuchar unas últimas palabras, arrastradas por el aire hasta sus oídos:


“… tal vez hubiéramos sido buenos amigos… “



[. . .]



Holy Angemon estaba sentado frente a su escritorio, con su mano diestra sujetaba una hoja de papel, una forma bien redactada donde se le solicitaba cierto permiso. Aunque la inclinación de su cabeza daba a entender que estaba leyendo el contenido del documento, era evidente que su verdadera atención estaba en otro punto, en las profundidades de sus pensamientos para ser más exactos. No podía evitarlo, su mente seguía sin ser capaz de procesar lo que sucedió tan solo un día atrás: los Tamers que envió con las hermanas Sistermon habían vuelto con resultados y vaya que obtuvieron cambios: Sistermon Noir y Blanc habían dejado atrás sus pésimas costumbres, abandonaron sus hábitos autodestructivos y los cambiaron por unos más saludables; por supuesto, no todo era miel sobre hojuelas. Tal vez las digitales se habían alejado de los vicios y de las actitudes que les estaban condenando a sucumbir a la oscuridad, pero tampoco volvieron a ser las Digimon diligentes que alguna vez estuvieron a su servicio y obedecían sus órdenes sin rechistar o cuestionar.

<< —Me equivoqué, nunca fueron así de dóciles —suspiró con pesar—, desde un principio ellas solo seguían mis órdenes por mi posición, por mi autoridad —se recargó contra el respaldo de su silla y levantó la mirada al techo: si los Digimon tuvieran edad, cualquiera diría que en ese instante el sagrado envejeció un par de años—. Ellas se hacían cargo de la capilla, leían los libros que les pedía que leyeran y seguían las rutinas que les imponía no porque lo anhelaran o estuvieran motivadas a hacerlo, sino porque se sentían obligadas… >>

Por esa razón las Sistermon cayeron tan fácil ante la tentación cuando Demon se acercó a ellas y les ofreció la libertad. Su actuar no fue muy distinto al del Demon Lord, de hecho, habían hecho algo similar solo que manteniendo posturas opuestas: uno representaba una autoridad aplastante que extinguía la individualidad y desarrollo personal en pro de inculcar a la fuerza ciertos valores y virtudes, el otro era el representante de una libertad descontrolada, una anarquía que llevaba al individuo a consumirse así mismo y exponer la peor versión de su ser. Control absoluto y libertad absoluta… ambas doctrinas arruinaron a las Sistermon y las hizo sufrir, fue gracias a los Tamers y sus Digimon que esos dañinos efectos pudieron ser revertidos y gracias a eso sus queridas niñas brillaban ahora con más intensidad que antes.

—¿De qué otra forma podría compensarles por lo que les hice pasar? —se preguntó así mismo, mientras su atención volvía al documento que sostenía—. Yo fui el culpable de ambas tragedias… —dejó la hoja sobre su escritorio, después buscó su sello: aquel era el símbolo de su autoridad, toda petición que lo tuviese era aprobada sin más, sin necesidad de ser discutida por el consejo administrativo de la ciudad; lo dejó caer sobre aquella hoja de papel. En la parte superior del documento se leía: “Petición para convertir la capilla Garterbelt en una guardería”. Quienes lo solicitaban eran las guardianas de dicho edificio, las hermanas Noir y Blanc.


[. . .]



La figura que ingresó a la capilla, una chica de cabellos rubios que le llegaban hasta los hombros acompañada por un Otamamon, parpadeó y quedó anonadada al ver hacía el fondo: frente al altar una figura humanoide se encontraba arrodillada y, desde su perspectiva, debía encontrarse orando. Los rayos de sol que se filtraban a través de los ventanales superiores la bañaban con su luz, volviendo aquella escena en una aun más admirable. Quien se hallaba ahí en el suelo rezando a los ángeles o alguna entidad divina llevaba un hábito negro que le recordó a las monjas de su mundo, sin duda alguna aquella debía de ser una de las dos guardianas de ese lugar del cual había escuchado hablar. La chica tragó saliva y bajó la mirada a sus brazos: aferraba contra su pecho a algo envuelto en lo que parecía ser una toalla. Suspiró y con paso decidido se acercó con cuidado, buscando hacer la menor cantidad de ruido pues no deseaba interrumpir la concentración de la Digimon, al menos no de forma abrupta. Sin embargo, sus intentos fueron en vano, la figura la detectó: se irguió ligeramente y miró sobre su hombro.

—Oh, disculpe por interrumpirla —sonrió nerviosa la humana—, ¿es usted Sistermon No…?

La chica se quedó sin habla cuando la monja se giró sobre su costado, pudiendo ver con claridad lo que había estado haciendo: no estaba en el suelo arrodillada, estaba sentada sobre sus piernas y tampoco estaba rezando sino leyendo una revista que había dejado sobre el piso; la imagen mental que tuvo sobre esa digital, la de una dedicada monja al servicio de la comunidad y de fe incuestionable, fue reemplazada en su lugar por la de una simple encargada de mostrador de una tienda de autorservicio.

—Ah, sí, soy yo —dijo ella poniéndose de píe de un salto—. ¿Qué quieres? —ladeó la cabeza, entre fastidiada y aburrida, se veía a leguas que deseaba volver a su lectura lo más pronto posible.

La chica carraspeó y tras tranquilizarse por el shock inicial extendió sus manos hacía la fémina digital, el semblante de esta cambió al instante: su rostro se volvió serio. Noir sujetó con sumo cuidado al objeto envuelto, revelando que dentro se encontraba un Botamon profundamente dormido.

—Otamamon y yo lo encontramos en un callejón —el anfibio asintió con orgullo— y creímos que lo mejor sería traerlo aquí.

—Hiciste bien, hiciste bien —le dio unas efusivas palmadas en el hombro, la chica y su Digimon intercambiaron miradas de miedo—. Nosotras nos encargaremos de él.

—Hmm… eh… sí, esto… —al parecer la humana ya no estaba muy segura de sí había hecho una buena elección.

—¡Blanc, ven aquí!

Una puerta se abrió a los pocos segundos, de esta apareció una Sistermon Blanc quien era rodeada por un montón de Digimon Baby de varias especies, había un Motimon, un Tanemon, varios Caprimon e incluso Kuramon y Tsumemon. Los Baby giraban entorno a ella, rogándole por ser cargados o simplemente deseaban llamar su atención para mostrarle algo, la Child con toda la paciencia del mundo les decía que esperasen un momento y ellos acataron la orden al instante; incluso la Tamer y su anfibio compañero se percataron de que los bebés obedecieron gustosos acatando un protocolo de buenos modales y no por miedo.

—Mira, tenemos a un nuevo inquilino —dijo Noir con una sonrisa en su rostro, los ojos de su hermana menor brillaron.

—Solo espero que este sea bueno jugando carreras —dijo la de hábito blanco una vez su hermana mayor le permitió cargar al Botamon—, no he encontrado a nadie capaz de igualar a Matt —se encogió de hombros—, aunque Tanemon mejora cada día… —bajó la mirada y se inclinó cuando los bebés le pidieron ver al nuevo integrante de la familia. La Child cumplió su pedido, se acuclilló y ellos pudieron ver al durmiente: los ojos de todos brillaron de emoción.

La Tamer rubia se llevó una mano al pecho y sonrió. Al parecer no se había equivocado en lo absoluto al traer a Botamon a ese lugar.



[. . .]



Guilmon y Gabumon Black se encontraban sentados en lo alto de un muro de rocas, antaño debió ser una pared de alguna vivienda, ahora no era más que un remanente que decoraba una de las calles de Holy Angel Citadel. Ambos Digimon sostenían sobre sus garras una especie de empanada rellena, el bestia ya le había dado un par de mordidas, mientras que el azulino aún parecía dudar en dar el primer bocado. Delante de ellos se encontraba el resto del grupo: Kyle y Kathleen discutían algo sobre la comida, Aegis estaba probando la comida de Rox para cerciorarse de que no estuviera envenenad, Matthew tenía sus mejillas tan rojas como un tomate cuando Elizabeth le limpió la mejilla con una servilleta, las Legend Arm hablaban con el dueño de aquel puesto de comida, un Sorcerymon, y por último Whisper pateaba guijarros en el suelo mientras tarareaba una canción entre bocado y bocado.

Blue aún recordaba con claridad los rostros de ambas Sistermon cuando descendió del cielo como un Dukemon, sosteniendo en sus manos el Digitama de Demon: ambas tenían los ojos muy abiertos y eran incapaces de pronunciar palabra alguna ¿Qué más podía esperarse?, ellas confiaron ciegamente en ese ser que se hizo llamar así mismo su amigo y guía, el cual solo les tendió la mano para mostrarles el supuesto verdadero camino hacía el sendero para ser libres y conseguir lo que anhelaban en sus vidas, todo para después dejar a un lado su disfraz y mostrar sus verdaderas intenciones: su objetivo siempre fue corromperlas, solo fueron herramientas utilizadas en un acto de venganza. Dukemon hubiera comprendido si las monjas le hubieran pedido el huevo para pisotearlo y destruirlo, se hubiera negado al instante por supuesto, pero un escenario así ya había sido concebido en su mente, sin embargo, sucedió algo que jamás se imaginó.

“—Nosotros los cuidaremos —había dicho Noir—, a él y a los demás.”

Blue no era ningún tonto, se había topado con mucha escoria en el mundo digital así que a esas alturas podía, con solo escudriñar la mirada ajena o poner atención al tono de voz, detectar ocasionalmente sentimientos ocultos en un individuo, así como actos viles disfrazados de buenas intenciones: esta experiencia le confirmó que la mayor de las Sistermon no estaba mintiendo, en verdad deseaba hacerse cargo de los restos de quien les había utilizado en un ajuste de cuentas personal.

“—¿Por qué harías algo así? —quiso saber el Royal Knight—, él les engañó.”

“—Lo sé —susurró—, pero aún así nos hizo ver que seguir de forma ciega a Holy Angemon no nos llevaría a ningún lado, en el fondo tenía buenas intenciones, lo sé —dijo mientras sus ojos se humedecían—, es como dijiste, un buen acto ejecutado de mala forma —Dukemon parpadeó—. En agradecimiento por lo que nos enseñó… por lo que hizo por nosotras… quiero hacerlo… quiero cuidar de lo que nazcan de esos Digitamas y… —suspiró—, quien sabe, tal vez hacer algo más por ellos. ”

“—¿Es tu decisión?”

“—Sí, es mi decisión —dijo ella con orgullo. Y en efecto lo era, nadie estaba detrás suyo empujándola a aceptar ese destino.”

Guilmon por fin se llevó la empanada a la boca y comenzó a masticar. Sus ojos se iluminaron cuando sus papilas gustativas saborearon el alimento: a su lado, Gabumon soltaba sonidos de dicha que le indicaban que el platillo también era de su agrado. Como un simple ejercicio se cercioró que el resto de sus amigos también compartiese la misma opinión sobre aquellas empanadas.

<< —No somos diferentes los unos de los otros —concluyó—, Virus o no, podemos sentarnos juntos y saborear el mismo alimento, disfrutar de las mismas cosas… —asintió para si mismo y continuó comiendo >>

Así es como funcionaba el mundo, así de simple. Era una lástima que no todos pudieran comprender, o más bien aceptar, algo tan sencillo como eso.


Luigi Luigi Relikt Relikt Soncarmela Soncarmela
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Bueno, me hago una idea de cómo las cosas escalaron hasta este punto, una disculpa por la tardanza xDu. No obstante, el camino de la diligencia sigue ahí, por mucho que falle lo seguiré intentando. Gracias por la paciencia xD

Narrativa
Como siempre un trabajo impecable everyday everyday Soncarmela Soncarmela , son pocos los elogios que no he usado en ustedes antes, pero de nuevo los felicito por el acabado tan vivo y detallado que me otorgaron en esta ocasión. Es cierto que Carme tuvo unas cuantas comas mal utilizadas, pero considerando la extensión del escrito, ni siquiera vale la pena quitar un punto.

Luigi Luigi Relikt Relikt Ustedes dos también han demostrado una mejoría remarcable. Al principio no se notó tanto, pues la mayoría de las asperezas estuvieron en sus primeros post respectivamente, no obstante, conforme se adentraban en la misión, más fluido se volvía el texto y el manejo de los personajes. Espero que sigan apuntando a la excelencia, cada Quest es una oportunidad de mejorar todavía más, esto es lo que quería ver luego de las múltiples (B) en la que los he evaluado. Entre los errores detectados:
habían adoptaron>adoptado / un florero cuyas flores / la forma (de) Seraphimon / donde>dónde debían ir.
sospecho>so / sentado>a / su rostro, era imposible percatarse del ceño fruncido en su rostro / preocupantes y bastante alarmantes / de>que la seleccionaran / mientras. Demon / rango alto. <-(No es punto aparte) Y el otro le... / de que, el líder / lo necesitaran. <-(No es punto aparte) Y en esa ocasión, era Lord Holy Angemon. / orgullo>so / procederemos. […] El grupo de Ávalon prosiguió con su camino, llegando a la entrada del castillo del Ángel Sagrado. Antes de proseguir, / incomoda>incómoda /
Y este quote donde Masters y Kathleen tienen el mismo diálogo:
-Esta fiesta es la que nos permite confirmar si estamos frente a un problema de rebeldía adolescente o si de verdad, tenemos un tercer bando tratando de influenciar a Noir y a Blanc -comentó Masters, frunciendo al ceño ya que, luego de tantos días, no hubieran notado algo sospecho dentro del edificio.

-Tienes razón -respondió Kathleen a la pregunta del británico y colocando una mano sobre su cintura. -Es en este punto donde debemos descubrir si hay alguien influenciándolas de mala forma o si realmente, Noir y Blanc están en una etapa de rebeldía a lo que quiere Lord Holy Angemon para ellas -señaló la francesa mayor del grupo. A su lado, Tessa estaba tranquila leyendo una revista.

Soncarmela, Every & Relikt [25/25]
Luigi [23/25]

Interpretación
Manejaron de forma excelente a sus personajes y NPC's. No me voy a detener para hacer un comentario sobre todos ellos, pero garantizo que tuvieron su adecuada porción en la pantalla, quitando por supuesto, el caso de Grottomon. Luigi, creo que en otros tiempos de DW el Staff te exigía hacer uso del Spirit en cada Quest, bueno, conmigo no es necesario que lo saques a pasear, puedes dejarlo en "casa" si no tienes grandes planes para él. Por suerte al menos sus comentarios fueron más variados que en otras ocasiones. Temí un poco que Liz se aprovechara de nuevo de su trágico pasado para solucionar el problema con Noir, agradezco que no eligieran esa ruta, en su lugar le dieron un regaño a medias y la dejaron cuestionar sus nuevos ideales. Con Blanc fue todo más sencillo, pero no me quejo, esa parte de la Quest en realidad fue bastante amena, en especial cuando Matt le daba una soberana paliza en videojuegos jaja. También recalco la inocencia de Rox, su personaje no tiene que ser súper "realista", que viva en su burbuja le da un toque bastante fresco a la party.

Solo una cosita Relikt y Carme, al final de su segundo post parece que Angewomon y Noir tuvieron una despedida... ¿muy abrupta? Pero en el siguiente post, dónde se la utiliza como espía, este roce entre ambas nunca ocurrió. Imagino que cambiaron el rumbo y a Relikt se le olvidó editar esa parte, nada grave.

Por último Luigi, en tu primer post le diste demasiada importancia a la petición de HolyAngemon, al punto de que el encargo era percibido por los personajes como "urgente", cuando si lo analizas bien, una Quest que se puede abordar en lo largo de una semana y que encima se pueden permitir un cambio de Tamers no refleja este hecho. No es importante, pero ten cuidado con el ambiente que estás tratando de generar, todo lo que escribes puede aumentar o disminuir la expectativa.

Every [25/25]
Relikt, Carme y Luigi [24/25]

Realismo
Considero que las peleas estuvieron bien planteadas. Quizás me hubiese gustado ver cómo los campos de batalla se influenciaban entre ellos, pero creo que pueden probarlo en otra ocasión.

Todos [25/25]

Desarrollo
El inciso con el que más estoy satisfecho. La razón por la que no derivé la Quest, pese a mi retraso inesperado, es que deseaba ver un progreso en sus escritos, no como individuos, sino como party. En esta ocasión respetaron la historia y se extendieron tanto como ella les demandaba, cubrieron una gran gama de personajes y apenas dejaron uno que otro cabo sin resolver, pero que seguramente se compensa en alguna misión futura (como la espía Angewomon). Puedo afirmar que la trama asentó sus bases para un puntaje perfecto cuando explicaron el lado infantil de Noir, cosa que justificaba un montón de sus actitudes y dio pie a una resolución un poco trágica, pero llena de esperanza. Every, también fue muy acertado hacer un pequeño time-skip después de la pelea final, eso ayudó a cerrar con broche de oro y le dio un toque nostálgico a la Quest. Bien hecho.

Quería ver un trama que no escatimara en desarrollo, me lo dieron. Quería que sus personajes se involucraran con la Quest, me lo dieron. Quería que sincronizaran como party, que planearan en conjunto la trama... ¡También me lo dieron! Espero que hayan disfrutado de la experiencia y que esta misión solo marque el principio de una serie de historias memorables para sus personajes.

Todos [25/25]


Quest (B) Aprobada

Everyday [100/100] +450 Bits +2 DEF +1 EVO Ludo / +1 SPD +1 EVO Zuba +4 Fama
Soncarmela [99/100] +450 Bits +1 ATK, STR & EVO +4 Fama
Relikt [99/100] +450 Bits +4 Fama
Luigi [97/100] +435 Bits +1 EVO Gabu +4 Fama
Pagas asignadas, cualquier detalle me comentan. Gracias de nuevo o3o
Mame Token asignado (Rox, Liz, Kath & Kyle)
 
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