Oneshot O % Azúcar 100% Amor

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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El mayor miedo de algunas, la desesperación y terror hechos objeto, el infierno más grande que podría atravesar muchas mujeres reflejado en un cuadrado de metal y plástico. Martha estaba en el baño, alistándose para subirse a la báscula.

A sus veinte años, no le agradaba medir un metro y medio, por lo menos esperaba que su peso fuese acorde a esa altura, pero al ver como la pantalla de esa báscula subía y subía le causaba pavor. Cincuenta kilos, casi tres kilos más del máximo según la tabla que le dio su nutrióloga. No podía creerlo, por lo que se subió una y otra vez, aterrándose más, dietas, ejercicios, parecían no funcionar, en vez de haber bajado, había subido un kilo más, si su doctora se enteraba, le iría muy mal.

Martha empezaba a desesperarse, levantó la báscula y la miraba por todos lados, quizá eran las baterías así que las cambió rápidamente, quizá era su pijama, por lo que se puso un short y una playera delgada, sin tener resultados, seguían siendo cincuenta kilos.

A pesar de la frustración y ansiedad, no se comparaba a lo que estaba a punto de ocurrir. La piel de esa joven castaña se erizaba al sentir unas suaves manos levantando su playera para acariciar su vientre, jalando suavemente la grasa acumulada. Martha se sintió helada, más al sentir la respiración por encima de la nuca de una mujer más alta y mayor por unos años que ella.

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-Pue..pue…puedo explicarlo, Roxanne, se…se…seguro la báscula no sirve…-

-Mmm… estas llantitas de aquí me dicen lo contrario, de nada sirve la dieta y el ejercicio que tienes si no haces caso a tu doctora. –Dijo la mujer de cabello negro, acariciando el vientre de Martha.

-¡Pero..pero… es tu culpa! Como doctora dices una cosa y como mi novia dices otra, ayer compraste pastel y capuchino. –

-Compré, pero no te dejé que comieras, a diferencia de ti, puedo darme esos lujos por qué respeto mis propias reglas… espera un minuto-Habló Roxanne pellizcando el vientre de su novia y frunciendo sus ojos molesta. - ¿Te comiste el pastel?-

-Aaah… jajaja, claro que no, ¿Cómo podría? –


Ambas se quedaron calladas, en un silencio incómodo, fue cuando las dos pensaron lo mismo. Roxanne y Martha quisieron salir corriendo hacia el refrigerador, terminando en victoria para la mayor de la pareja, deteniendo el rostro de su novia con su larga mano mientras abría la puerta, sintiendo una venita de su frente hincharse del coraje.


-¡Martha! ¡No jodas! ¡Quedaba medio puto pastel! ¡Te lo tragaste todo en una noche!-

-¡Te juro que no! Primero fue un pedazo en la noche, luego otro en una hora..y…-Reía nerviosa la castaña mientras su novia se alejaba de ella hacia el cuarto- ¡Perdón Roxanne, te juro que lo intenté, pero me gana el hambre! Comer en porciones no va conmigo.-

-¡Estoy harta! Lo entendía siendo tu doctora, pero ahora somos novias, vivimos juntas, y lo prometiste, mi casa, mis reglas. –

-¡Te prometo que lo intentaré!-

-¡Ven aquí!-Gritó la doctora mientras Martha entraba a la habitación, y para su sorpresa, fue jalada hacia la cama, recostándola en sus piernas y presionándola con su antebrazo.- ¡Te lo dije, si volvías a subir lo haría!-

-¿Bromeas? ¡Roxanne, ya no soy una niña, no lo hagas!-

-¡Mi casa, mis reglas! Cero azúcar para ti, Martha-Reclamó Roxxane bajando el short de su novia con todo y pantaletas, tomando su cinta métrica corporal, estirándola un poco y empezó a azotar los redondos glúteos de Martha- ¡Vuelves a subir un gramo más, y te daré más fuerte!-

-¡Ya, ya, te juro que no subo más!-


Roxanne bajó de sus piernas a Martha quien lloraba y frotaba su trasero rojo, mientras veía a su doctora suspirando, cambiando su rostro a uno sonriente y sonrojado, totalmente contrario a lo fría y enojona que era cuando se trataba de su salud.


-Así me gusta, hoy tendrás que correr dos kilómetros más, yo te estaré apoyando en la bicicleta ¿Entendido?-

-Sí, doctora, sniff…-Lloriqueó la castaña mientras Roxanne se paraba frente a ella y la abrazaba, acercándose a sus labios para besarla.

-Lo prometiste, siendo mi novia, tomarías más en serio mis cuidados. –

-Sniff.. pensé que siendo tú novia serías menos exigente. –

-Por el contrario, es simple la regla de la casa. –Sonrió la doctora besando los labios de su novia, rodeando su cintura y frotando sus glúteos castigados- aquí debe de haber cero azúcar, cien por ciento amor. –





:3 Aquí una breve historia que traía en la cabeza, :d.
 
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Merry Yuri X-mas~
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lol Me recuerda las veces que horneo pastel y mi novia y yo nos lo terminamos en uno o dos días (por eso ya sólo hago unos 5 pasteles por año). Anyway, pobre Martha jaja, que es muy cruel que te agarren las lonjas.
 
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