Original Fic OCEÁNICA: Rata Blanca (13)

I-AM-ROSY!!

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Falta un "con" aquí.


Milena claramente sale sobrando jaja, pobre. Rata es como chistosa, por cierto, siempre diciéndole a la líder que calme sus deseos
-O-O Corregido jaja.
Pobre Milena O-O- todas en la isla saben que la líder solo tiene ojos para su Rata Blanca.
-O-O y pues se entiende de Rata, sabes que si fuera por la líder no saldrían de la cama, tiene que controlarse jaja, imagina amiguis, si diciéndole eso apenas la controla imagina si no lo hiciera.
PD: Al menos Milena parece que captó la atención de alguien jaja O-O-
PD2: Imagina a Rata cruzando la mirada con la líder y pensando: De seguro está pensando en llevarme al cuarto para tener sexo, y la líder pensando: Quiero llevarla al cuarto para tener sexo O-O- jaja.
 
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PD2: Imagina a Rata cruzando la mirada con la líder y pensando: De seguro está pensando en llevarme al cuarto para tener sexo, y la líder pensando: Quiero llevarla al cuarto para tener sexo O-O- jaja.
Totalmente así jaja. Te digo que es chistosa, tiene que lidiar con eso todo el día y todos los días.

PD: Al menos Milena parece que captó la atención de alguien jaja O-O-
Luego tramará algún plan de buen comerciante
 

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Totalmente así jaja. Te digo que es chistosa, tiene que lidiar con eso todo el día y todos los días.



Luego tramará algún plan de buen comerciante
-O-O Pero igual sabemos que todos los días termina cediendo, la líder es muy persuasiva con esa mirada tan penetrante que tiene jaja.
O-O- Por cierto, si lo piensas bien, la hija de ellas, Primavera Blanca, tiene un aire a su mamá líder jaja, rápido se le quedó impregnada la imagen de Milena, lo notarás más en el próximo capi.
 

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-5-


Una mañana entera desperdiciada, así lo vio Milena el intento de acercarse a la líder en la playa, no podía ni siquiera decir que ya era amiga de ella cuando todas las malditas horas estaba encima de la paliducha como una pantera sobre un conejo. Se decidió darse por vencido el resto del día y pensar bien como encontrar momentos para conversar a solas con su Excelencia, era evidente que si estaba presente Rata Blanca nulificaba por completo su existencia.


— Ya, basta de pensar en eso, aún tengo días para ver como me acerco a ella — Pensó Milena al guardar su cuaderno en su bolso —. Seguiré disfrutando de este lugar y no me amargaré más el día por culpa de esa paliducha.


Milena se había apartado de la playa donde seguían la líder y Rata Blanca y se fue del otro lado del muelle, las mujeres de la isla le dejaron muy en claro que no podía salir de la costa así que se aseguró de investigar hasta donde eran los límites para no meterse en problemas, el lado al que llegó era bastante agradable con mucha sombra gracias a las grandes palmeras y con suficientes rocas para no estar mirando a esas dos mujeres que parecían no tener ni un pudor por estar manoseándose a plena luz del día.


— Gran Magna, emperatriz eterna de Regalea, entiendo que tú abiertamente amaras a todas tus esposas y pidieras que respetemos a quienes aman a sus iguales pero creo que aquí son demasiado descaradas — Pensaba Milena cruzando sus brazos al ver lo alto de las palmeras —. Ni como bajar esas hojas para hacerme una cama de palma.



— ¿Ocupas ayuda?


La joven marquesa volteó y vio a Primavera Blanca, la hija de la líder con la que estuvo jugando un rato y que parecía ser la única persona interesada en platicar con ella. Milena se río un poco de la situación, esa niña le pedía ayuda con una sincera preocupación y una mirada tan inocente que no pudo evitar acariciarle la cabeza como gratitud.


— Solo pensaba hacer una cama de palma debajo de las palmeras, para disfrutar de la playa.


— ¿Cuantas ocupas?


— Con unas cinco, son muy grandes y ¿Qué haces? — Exclamó Milena al ver como esa niña subía a la palmera como si se tratase de un felino.


— ¡Cuidado!


Milena dio unos pasos atrás mientras las hojas de palma caían, esa niña las había arrancado como si fueran pétalos de rosa y como si fuese un salto cualquiera, la pequeña cayó sobre la arena dejando completamente impactada la rubia ¿Qué clase de vida llevaban en ese lugar para que una niña de cinco años mostrara habilidades que parecían sacadas de leyendas?



— ¿Con esas bastan? — Preguntó la niña mirando fijamente a Milena notando que sin dudas era hija de la líder, tenían una mirada bastante parecida por no decir igual.



— Así está bien, gracias pequeña.


— Primavera Blanca, así me llamo.


— Está bien Primavera Blanca… Te diré solo Primavera ¿Te parece? — Sonrió la marquesa viendo como esa niña sonreía y levantaba su mirada a la palma.


— ¿Quieres beber algo?


— Pues si siento algo de sed.


— Vuelvo — Dijo Primavera subiéndose de nuevo a la palmera bajando con algunos cocos.


La marquesa estaba de nuevo sorprendida, esa niña parecía una experta en supervivencia y con dotes de una guerrera, lo que había escuchado de las amazonas ya no sonaban a tanta locura, ya era impactante ver a las mujeres construyendo como si nada pero eran chicas altas y musculosas, contrario a esa niña delgada que cortaba el coco y hacía una pajilla con una vena de hoja de palma.



— Listo — Habló Primavera dándole el coco a Milena que se sentaba en las hojas de palma sin dejar de mirarla —. Los cocos de este lado son más dulces que los de allá.



— Gracias ¿Todas son capaces de eso?


— ¿Eso?


— Lo que hiciste — Dijo la rubia mientras Primavera se sentaba su lado y abría un coco para ella.


— Mmm… Si, pero soy la más rápida en subir.


— Sorprendente.


— Milena.


— Duquesa, te dije que me llames duquesa — Sonreía la joven sintiéndose algo nerviosa por la mirada fija de esa niña sobre ella.


— Milena.


— Duque… Milena está bien.


— ¿Cómo es el continente?


Alguien se sorprendió por esa pregunta, no era la duquesa sino Rata Blanca que había logrado zafarse por un rato de su esposa para poder buscar a su hija, aunque ella andaba por la isla sin preocupaciones no podía evitar estar al pendiente de su pequeña, sabiendo que eso terminaría en escuchar a Tifón Rojo recalcarle que sus instintos maternales no estaban satisfechos. Rata se escondió detrás de unas rocas para poder escucharlas bien, no entendía por qué su hija estaba tan interesada en esa chica, tal vez por ser la segunda mujer de tez clara que conocía o solo por ser alguien del continente, sería mejor estar atenta y no dejar que esa duquesa le metiera ideas.


— Pues es más grande eso si, con muchas ciudades, pueblos, con bastante gente, sería mucho que contarte.


— Mamá Rata Blanca me ha contado que hay muchas cosas pero que la vida en la isla es mejor.


— Para ser una niña tan pequeña habla bastante fluido, elocuente, hasta parece mejor educada que muchos nobles del Sur — Pensaba Milena al escuchar a Primavera y sentirse de nuevo nerviosa por como la miraba — Por Regalea, sus ojos dan algo de nervios, pero no la puedo culpar, de seguro no había visto a una chica tan linda en esta isla.


— ¿Tú que opinas?


— ¿De qué?


— ¿La vida en la isla es mejor?


Rata sintió escalofríos por escuchar esa pregunta ¿Qué si su hija quería irse de la isla? ¿Por qué no se le había venido a la mente eso? ¿Sería mala madre si le decía que se quedara? ¿Era justo para ella que no conociera el exterior? Instinto maternal, fue lo que se le vino de nuevo a la cabeza pero no era solo sus pensamientos, alguien se lo estaba susurrando.


— Instintos maternales — Susurraba la líder al oído de Rata quien volteó de un salto estando por completo sonrojada —. Hola.



— ¡Me asustaste!


— Shhh, nos van a descubrir, se me hizo raro que no quisieras estar conmigo pero ahora lo entiendo, tu instinto de madre te pide proteger a Primavera Blanca aunque ya puede defenderse sola, que linda eres Rata Blanca, sin dudas no me equivoqué en elegirte como mi mujer.


— Deja de burlarte de … Shhh — Chitó Rata Blanca quien regresó a espiar sintiendo la cabeza de su esposa sobre la suya, quedando ambas sorprendidas por lo que le respondió.


— Creo que tu mamá tiene razón.


— ¿Si?


— Si… Este lugar es muy tranquilo, tiene todo lo que una necesitaría para una vida agradable — Habló la duquesa frotando la cabeza de Primavera que la escuchaba atentamente —. Es un lugar envidiable para vivir, aquí no te tienes que preocupar por cosas tan complicadas como la riqueza, los títulos, las guerras, las traiciones y… Así es, este lugar es mejor para vivir… Aquí me siento libre.


— Mamá me ha dicho que hay mucha gente mala ahí afuera.


— Bastante…


— ¿Te pone triste hablar de eso?


— Niña lista — Río Milena al notar que sin dudas Primavera Blanca era muy perspicaz y observadora —. Mi padre era un gran duque, pero no supo elegir bien a sus socios, otros nobles lo traicionaron y lo orillaron a huir de sus tierras junto a mi madre, ellos fueron quienes fundaron la ciudad que ahora gobierno.


— ¿Cómo están?


— Papá murió hace ocho años de una enfermedad, mi madre le siguió hace tres años, una curandera me dijo que yo nací bendita y no me enfermaría pero no deja de ser triste… Me tocó dirigir a mi gente y tratar de no perder lo que mis padres crearon con mucho esfuerzo en manos de esas mismas personas — Sonreía la rubia al contarlo mientras la niña la miraba fijamente —. Al escuchar a mi mejor amigo Strog quejarse de que en otras ciudades corrían a los desviados, decidí convertir mi ciudad en un punto libre para ellos, no sólo tuve un ejército dispuesto a proteger a la ciudad, ellos están dispuestos a apoyarme a alcanzar mi meta.


— ¿Cual es tu meta?


— Ser libre, sin preocupaciones de dinero, de comida, de sufrimiento.



Rata Blanca pensó que en cierta parte comprendía a esa joven, le recordaba un poco a su antiguo yo, “Lvia” la ladrona que quería conseguir la mayor de las riquezas para ser libre y no depender de nadie, al menos en eso podía entenderla y valorar que sus motivos para ser así no eran del todo malos.



— ¿Y si te quedas aquí? — Preguntó Primavera Blanca sorprendiendo a Milena.



— ¿Por qué dices eso?


— Tú lo dijiste, aquí te sientes libre.


— Eres… Muy linda — Sonrió Milena acariciando la cabeza de Primavera —. Hay otros tipos de libertades… Pero gracias, me alegra que al menos alguien en la isla se preocupe por mi.


— De nada.


— ¿No te van a regañar por hablar con una extraña?


— No importa — Contestó Primavera mientras miraba fijamente a Milena que sonreía —. Sonríes muy bonito.


— Gracias.


— ¿Te hago sonreír?


— Si, gracias por eso — Dijo la rubia sacudiendo la cabeza de la niña quien sonreía por escuchar esas palabras.


— No parece tan mala después de todo.


— Parece que le agradó a nuestra hija.


— Si… Aunque… No sé por qué todo esto me resulta tan familiar.


— ¿Nos vamos? — Susurró la líder acariciando los hombros de su esposa.


— Si…


— ¿Nos vamos a la habitación real?


— Si… Espera — Intentó hablar Rata Blanca pero la líder le tapó la boca al mismo tiempo que la carga.


— Shhh… Nos van a descubrir.


— Trampo… ¡Mmm!



Rata Blanca estaba roja, se descuidó por un segundo al estar atenta a la charla y la líder aprovechó eso, se le había olvidado que de quien menos debía preocuparse era Milena teniendo a su esposa deseando tener sexo todo el día.






-O-O La líder siempre buscando darle amor a su esposa jaja.
O-O- Primavera me recuerda mucho a alguien ¿A quién será? Jaja, aunque parece más curiosidad infantil lo que tiene ahorita jaja.
O-O- Que bien come la líder jaja.

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Hasta le tiende trampas jaja


Milena tiene su lado frágil igual
-O-O La líder parece que anda en su mundo pero siempre anda buscando como lograr lo suyo jaja, las visualizo como Pinky y Cerebro algo así como: ¿Y qué haremos esta noche Tifón? Lo mismo que hacemos todas las noches Rata Blanca, tener sexo.

O-O- Si, Milena tiene sus motivos para ser orgullosa y no dejarse vencer y es bueno eso, lo gracioso es que Rata Blanca aún no ha captado que se está repitiendo la historia jaja, aunque ahorita su hija parece más sentir curiosidad y agrado por Milena eso puede evolucionar jaja.
 

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-O-O La líder parece que anda en su mundo pero siempre anda buscando como lograr lo suyo jaja, las visualizo como Pinky y Cerebro algo así como: ¿Y qué haremos esta noche Tifón? Lo mismo que hacemos todas las noches Rata Blanca, tener sexo.
LOL

O-O- Si, Milena tiene sus motivos para ser orgullosa y no dejarse vencer y es bueno eso, lo gracioso es que Rata Blanca aún no ha captado que se está repitiendo la historia jaja, aunque ahorita su hija parece más sentir curiosidad y agrado por Milena eso puede evolucionar jaja.
Yo creo que la visualiza muy pequeña (por tener 5 años) y no se ha dado cuenta jaja
 

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LOL



Yo creo que la visualiza muy pequeña (por tener 5 años) y no se ha dado cuenta jaja
-O-O Es pequeña de edad pero se ve que está muy despierta y es bastante lista la niña, después de todo ambas madres son inteligentes a su manera y la han educado bien (más Rata porque la líder la entrena para que sea una guerrera lol)
 

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-O-O Es pequeña de edad pero se ve que está muy despierta y es bastante lista la niña, después de todo ambas madres son inteligentes a su manera y la han educado bien (más Rata porque la líder la entrena para que sea una guerrera lol)
Pero a la líder le aprendió más técnicas de seducción jaja
 

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- 6 -



Milena caminaba de nuevo por la playa con una cara de enfado, ya iban varios días que su misión de tratar como mínimo de hacerse amiga de la líder de la aldea no rendía frutos y todo se lo atribuía a una persona, Rata Blanca. Su Excelencia, como la llamaban todas en la isla, simplemente parecía ignorar a todas a su alrededor y solo estaba al pendiente de esa chica pálida, incluso pensó que a su hija no le daba suficiente tiempo pero luego entendió que esa pequeña era bastante independiente para su edad, no obstante eso no justificaba que esa mujer solo tenía ojos y oídos para la castaña.


— Repasemos, no ha servido querer lucir mi belleza frente a ella, he querido demostrarle mi inteligencia pero esa paliducha no se queda atrás, trato de tener momentos a solas para que nos conozcamos mejor y siempre termina trayendo a esa chica — Pensaba la duquesa mientras se detenía cerca de un barril para sentarse y mirar el mar —. Cada intento de acercarme ha ella se ve frustrado y en todos tiene que ver Rata Blanca, me pregunto si habrá alguna manera de poder obtener la atención de la líder, si no logro nada antes de que lleguen mis barcos no me quedará de otra que negociar con esa chica y se ve que sería una negociante bastante difícil.


Mientras la rubia trataba de no pensar tanto y disfrutar de la brisa del mar, vio que una mujer alta y larga cabellera negra se le acercaba, recordaba que esa mujer era la consejera real, trató de pensar pronto en su nombre para no quedar mal con quien era la tercera persona al mando en la isla y puso su mejor sonrisa al verla llegar.



— Buenos días Corazón de Ébano.


— Buenos días duquesa, llegó una carta para usted.



— Gracias — Dijo Milena tomando la nota que le llegó mientras miraba fijamente a Ébano —. Disculpa ¿Conoces muy bien a su Excelencia?


— Diría que después de Rata Blanca y de mi esposa, soy quien más la conoce.



— Entonces tú podrías resolverme una duda ¿Hay alguna forma de que te preste atención y no esté todo el tiempo sólo detrás de su esposa?




Corazón de Ébano río un poco por la pregunta, Milena sólo frunció su frente al no saber porque se reía, ella no sabía que para la morena incluso se le dificultaba lograr la atención de su amiga cuando estaba Rata Blanca de por medio, era como si no hubiera nadie más en la isla que esa chica de tez tan blanca.



— Difícil pregunta y más difícil responderlo.



— Es algo grosero ¿No lo crees? Una le habla y ella simplemente ignora y se dedica a esa chica.



— Es su esposa y la única que logró hacerla sonreír, creo que se entiende — Sonrió Ébano sorprendiendo un poco a la rubia.


— ¿Sonreír? Pero si siempre anda alegre.



— Eso es porque tiene a Rata Blanca, su Excelencia era muy distinta antes de que ella naufragara en la isla.



— ¿Qué tan distinta? — Preguntó Milena mientras Ébano se sentaba en un barril al lado de ella.


— Raro que hablara algo más allá de sus labores, parecía ir y venir con el Sol y la Luna, siempre parecía estar en otro lugar, tanto mi esposa como yo nos preocupábamos por ella, era como si no fuera feliz, no podemos saber lo que se siente ser la más fuerte de las últimas tres generaciones, alguien que nació para ser admirada y respetada.



— ¿Y cómo le hizo Rata Blanca para obtener su atención?



— Nada.


— ¿Nada?



— Si, sólo fue ella misma y su Excelencia quedó cautivada por ella — Hablaba Ébano con cierta nostalgia de recordar ese día —. Rata Blanca es débil, pequeña y delicada incluso entre tu gente, aún así es alguien quien logró ser reconocida por todas en la isla, su dedicación, como se aferró a su vida y su carácter de guerrera diría que fueron cosas que su Excelencia pudo ver en ella, más allá de su belleza, creo que sin Rata Blanca no sólo mi amiga seguiría triste, nuestro pueblo no se abriría como lo ha hecho al progreso.


— Hablas de ella como si fuera una persona virtuosa y yo sólo la veo reclamarle a su Excelencia a todo momento.



— Bueno, eso sólo te lo podría explicar ella, también para Rata Blanca es difícil soportar que del amanecer al crepúsculo su Excelencia quiera tenerla en sus brazos.



— Al final me quedé igual.



— ¿Por qué tanto interés en saber de ellas?


— Soy una mercader, la información es vital para cualquier negocio y es difícil negociar con alguien que sólo está interesada en una persona, sin ofender a su Excelencia claro está — Comentó la rubia confiando en que esa mujer no lo tomaría a mal y por su sonrisa parecía que no lo hizo.


— Te comprendo, su Excelencia confía totalmente en Rata Blanca para cualquier trato mercantil que tengamos, no sólo es la mejor con las cuentas y negociaciones, conoce como funciona el continente.



— Es decir, pase lo que pase tendré que negociar con Rata Blanca.


— Así es.



Milena ocultó su disgusto, debía haber otra forma de poder acercarse a la líder, era evidente que por el lado visual no lograría nada, era curioso pero podría decir que era la primera vez que conocía a dos personas tan enamoradas y en especial siendo del mismo sexo. Eso no significaba que no pudiera al menos alcanzar su amistad, no obstante era complejo cuando esa morena de cabello color plata no le hacía caso a nadie más que a su esposa excepto a cierta personita con la que si se llevaba bien.


— ¡Lo tengo! ¿Cómo fui tan tonta?


— ¿Perdón?



— No, hablaba conmigo, una disculpa — Sonrió Milena al ver su solución mientras abría la carta y se sorprendía —. ¿Qué?


— ¿Qué ocurre?



— Hubo un ataque al norte de mi ciudad, por fortuna tuvimos sólo perdidas materiales y unos heridos, pero Strog decidió que era mejor enfocarse a la reconstrucción del muro del norte y ampliar las defensas que se tienen.


— Una decisión sabia.



— Si, pero eso significa que van a tardar al menos tres semanas en venir a traer mis papeles.


— Mmm… Eso si es algo complejo.



— ¿Ocurre algo?



Rata Blanca se acercaba a ese par, andaba sola o más bien, había logrado zafarse de su esposa que de nuevo le había hecho creer que harían algo en específico y terminaban con lo de siempre, querer tener intimidad, para aparentar que no pasaba nada extraño la pálida actuaba calmadamente pero la sonrisa de Ébano daba a entender que seguro su amiga no tardaría en aparecer.



— Hubo problemas en la ciudad de Milena y su tripulación tardará en volver aproximadamente un mes.


— Debió ser grave.



— Por suerte no perdimos a nadie — Dijo Milena mientras Ébano cruzaba los brazos al estar pensativa.


— Esto es inesperado, las reglas del muelle dictan que sólo puedes quedarte por dos semanas.


— ¿No hay forma de que esperen un poco más?



— Las reglas son las reglas.


— Justo cuando se me ocurrió como avanzar — Pensó la rubia apretando sus puños al creer que perdía la oportunidad.


— Hola.



— ¡Por Regalea!


Milena volteó al escuchar el grito de Rata y vio como la líder de la isla se aparecía y cargaba en sus brazos a su esposa, momento perfecto pensó, seguramente ella podía extenderle el tiempo de estadía en la isla, no podía irse teniendo como riesgo no ser la primera persona con la que hicieran negociaciones directas.



— ¡Su Excelencia! ¿Hay alguna manera de extender mi estadia en la isla?



— No se puede — Dijo Rata Blanca estando en los brazos de su esposa que besaba su mejilla —. Espera, estamos en algo importante.


— Nada es más importante que me ayudes a pisar las uvas para el vino.


— ¡Quisiste lamer mi cuer… Perdón, no se puede Milena, lamento lo que pasó en tu pueblo pero las reglas las puse para evitar problemas con las isleñas, ellas son muy reservadas con su cultura y no quiero que piensen que estoy imponiendo mis ideas y normas.



— Hay una forma.



— ¡Tifón! Digo, su Excelencia — Habló la pálida mientras la líder la cargaba y sonreía al mirarla fijamente.


— Nuestra hija se pondría triste si se va así de repente ¿O no?


— Si, pero las reglas son las reglas, tú siempre lo dices y no recuerdo que se pueda extender.


— ¿Extender?



— Rata Blanca, años de vivir con nosotras y se te olvida como resolvemos las cosas aquí ¿O no?



Todo el grupo se volteó y vio a una mujer que no se había presentado en días debido a que dejó por un tiempo su trabajo como guardian de la isla para cuidar de su bebé y su esposa. Milena se quedó impactada al ver a esa mujer tan alta, fornida y con una mirada llena de arrogancia y peligro que le hizo helar la sangre.



— Buenos días su Excelencia, hola chicas.



— ¿Cómo está tu esposa y tu bebé? — Preguntó Rata viendo como esa mujer alzaba su pecho.


— ¡En perfectas condiciones! Ojo de Halcón ya se ha recuperado por completo y está entrenando de nuevo, después de todo será mi sucesora como guardiana y mi hija sin dudas será la futura líder de la aldea.


— No, esa es Primavera Blanca.



— No empieces — Señaló Agua de Lluvia al ver a esos ojos fijos de su amiga.


— Disculpen si me meto a la charla pero dijiste que si había una forma de resolver mi problema.


— Había escuchado de ti, una chica de piel blanca con ubres de vaca y que parecía interesada en negociar con nosotras.



— ¿Ubres de vaca?


— ¿Acaso no se ven entre ustedes? — Pensó Rata Blanca pues los senos de Milena si eran grandes pero las isleñas no se quedaban atrás.


— Si quieres poder quedarte en la isla, alguien debe de darte un nombre y ganarte el derecho a ser una más de la isla.


— ¿Y como es eso?



— Una pelea de arcilla — Sonrió Agua de Lluvia al decirlo.


— Me sorprende que lo sugieras.


— Rata Blanca, te considero mi amiga y mi rival de pelea, gracias a ti pude ver que la fuerza no radica sólo en lo físico y que no puedo menospreciar ni negarle el derecho a otra mujer de demostrar su valor.


— Espera ¿Rival de pelea? Te dije que ya no puedo pelear, mis senos crecieron mucho con el embarazo y no me muevo a gusto.



— Eso no es cierto ¡Es su Excelencia quien no te deja pelear! — Dijo Lluvia al ver como la líder escondía en sus brazos a su esposa.


— No, tenemos pensado tener otra hija y necesitamos que esté saludable.



— ¡Espera! ¡No hemos decidido eso!



Milena no sabía que significaba eso pero por la cara de la líder y Rata Blanca supo que significaba algo importante ¿En serio iban a pelear?










-O-O La líder pensando en hijas, Rata viendo que Lluvia sigue ardida por su derrota y Milena asustada por la posible pelea lol jaja.
 

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-7-



Las chicas seguían en la playa por no saber que hacer con la situación de Milena, lo más simple era que uno de los barcos de las isleñas le sirviera de transporte para que volviera a su pueblo, siendo un mensaje enviado previamente para que sus tropas estén esperándola y tenga un viaje seguro, el problema estaba en que la marquesa no quería irse, insistía en quedarse para asegurar ser la primera en hacer negocios con ellas.


— ¿Tienes experiencia en el combate?


— Aprendí algo de esgrima y arco, nada más.



— Se ve que las mujeres del continente se toman muy a la ligera la defensa personal — Comentó Corazón de Ébano.


— La mayoría están atenidas a que llegue un hombre con una buena clase social o con recursos para resolverles la vida.



— Que pena por ellas — Contestó Ébano mientras Rata y Milena lo afirmaban.


— Deja te explico las reglas.


— ¿En serio voy a tener que pelear?



— Es una opción.



— Pero no soy buena peleando — Dijo Milena mientras Rata Blanca y Ébano se miraban entre sí al no saber que hacer —. ¿Y qué tanto platica su Excelencia con esa mujer? ¿No me digan que está tratando de defenderme?


— Para nada, están decidiendo quien de las dos va a pelear contigo.


— ¿Qué?


— Aunque tenga esa mirada de seria, su Excelencia es alguien que le gusta presumir su fuerza en momentos cruciales y más cuando se deben hacer valer las reglas de la isla — Comentó Rata Blanca viendo como su esposa y Lluvia jugaban piedra, papel o tijeras —. Olvídalo, las dos tienen la cabeza llena de aire.


— Oigan, yo no quiero pelear ¿En serio no hay otra manera para quedarme más tiempo en la isla?



— No, en verdad no hay.


— ¿Tú tuviste que pelear para que te dejaran quedar en la isla?



— Yo tuve que pelear para que no me decapitaran — Dijo la pálida cruzando sus brazos mientras Milena ponía cara de sorpresa.



Milena no se esperaba ese comentario, escuchó que Rata Blanca había naufragado hace varios años, pero nunca pensó que tuvo que enfrentarse a las isleñas para salvarse ¿Entonces no eran mentiras las historias de su salvajismo?



— ¿Qué?


— ¿Acaso crees que dentro de la isla es tan tranquilo como este muelle? Adentro todas están trabajando y haciendo lo propio, nadie descansa… Exceptuando su Excelencia, nadie descansa, todas están haciendo algo de provecho ya sea trabajo, entrenamiento, cacería, pesca, guardia, etc.


— Por eso, al ser una extranjera tienes que demostrar tu valor y fuerza, hacerte reconocer por tus hazañas, a diferencia de Rata Blanca a ti se te dio la bienvenida y por eso se te da la opción de acceder o no.



— En mi caso no tuve de otra más que pelear o morir.


— ¿Pero como? Ya les dije, no quiero pelear, no soy buena peleando pero soy más estratega que nada.



— Lo mejor que puedo recomendarte es que aceptes la propuesta de Flor de Ébano, deja la isla y regresa a hacer negocios cuando puedas — Hablaba Rata Blanca de manera seria pero en su mente había una sonrisa —. Y ojalá no vuelvas.


— Sólo me iría si me prometes que no harás negocios con nadie antes que conmigo.



— No puedo prometer eso.



— Esta chica no me ayuda en nada — Pensaba Milena que dio un pequeño brinco al sentir que alguien le tomaba la mano de repente siendo la hija de la líder.


— Hija.


— Hola Primavera.



— Buenos días ¿Pasa algo?




Rata Blanca y Ébano se sorprendieron al ver que Primavera Blanca apareció sin hacer ruido o mostrar su presencia, era claro que iba perfeccionando la manera en que peleaba y se movía su madre pálida, la niña había estado pescando cuando vio el alboroto y decidió acercarse y al notar la preocupación de Milena su primera reacción fue tomar su mano.



— No, no pasa nada — Sonreía Milena pero esa niña le apretaba su mano con cierta fuerza.


— Se nota que estás mintiendo.


— ¿Eh? ¿Cómo lo sabes?



— Tu sonrisa es distinta.



— No lo había notado.



— Mamá ¿Qué pasa? — Preguntó la pequeña mientras su madre la separaba un poco de la rubia para abrazarla.


— Nada malo hija, Milena se tiene que ir pronto a su hogar por las reglas de la isla.



— ¿No puede quedarse más tiempo?



— Me dicen que tengo que hacer una pelea de arcilla, no sé bien de que se trata pero no soy buena peleando — Sonrió Milena frotando la cabeza de Primavera que la miraba fijamente —. No te preocupes, ya sabré como arreglármelas.


— Mamá, no quiero que se vaya.


— Hija, las reglas de la isla son así.



— Es mi amiga — Dijo la niña a su madre que no podía con esos ojos idénticos a los de su esposa.


— No me mires así Primavera, en verdad no encuentro como ayudarla.



— Mmm…



La líder y Agua de Lluvia seguían jugando piedra, papel o tijeras para ver quien se enfrentaría a Milena en caso de que accediera a una pelea de arcilla, pero su enfrentamiento con manos se detuvo al ver que la hija de la jefa de la aldea se paró frente a ellas y las miraba fijamente con esa misma mirada que heredó de su madre.


— Primavera Blanca ¿Necesitas algo?


— Mamá.


— Pequeña, te hemos dicho que aunque ella es tu madre debes de decirle su Excelencia.



— Mamá — Insistió Primavera para incomodidad de Lluvia —. ¿Milena puede quedarse más días?


— No, las reglas son las reglas.



— ¿Y tiene que pelear contra alguien de la aldea?


— Si, si quiere ser recibida por más tiempo en la aldea, debe de ser reconocida como una de nosotras, tras ser bendecida con un nombre y ganando en una pelea de arcilla.



— ¿Y tiene que ser ella quien pelee?



— ¡Claro que si! — Exclamó Agua de Lluvia sintiéndose algo nerviosa por como la miraba esa niña —. Por Regalea, deja de mirarme así ¡Tifón, tu hija tiene esa misma mirada de la muerte que tú!


— Si, es muy hermosa.


La pequeña pensaba y pensaba en que hacer, se divertía mucho al pasar el tiempo con Milena, hablar con ella era agradable, le contaba muchas cosas del continente y le agradaba mucho verla sonreír, era su amiga, su amiga especial y no quería perderla.


— Mamá ¿Y si yo peleo por ella?


— Mmm…


— Ey, Primavera Blanca, las reglas dicen que ella tiene que demostrar su valor — Habló Lluvia tratando de hacer entender a esa pequeña agachándose un poco para verla de cerca pero su mirada no se inmutaba.


— ¿Hay una regla que prohíba que alguien más pelee por el lugar de la retadora?


— No, no hay.



— Su Excelencia, no le des ideas a tu hija — Reclamó la guardiana mientras su mejor amiga se agachaba para quedar cara a cara con su hija.


—. ¿Quieres defender su valor?



— Si.



— ¿Por qué?



— Mmm… Me gusta que esté aquí — Contestó Primavera Blanca provocando una pequeña sonrisa en su madre.


— ¿Es especial para ti?


— Si.



— Mmm… Necesitarás darle un nombre si piensas representarla.


— Lo tengo — Dijo la niña sonriendo a la par que su madre —. La llamaré Sonrisa de Sol.


— Tifón ¿En serio vas a permitir esta locura? ¿Qué van a decir en la aldea?



— No importa, es la primera vez que veo a mi hija pidiéndome algo así.


— Gracias, mamá.



— No me agradezcas, quiero ver hasta donde es especial ella para ti — Sonrió la líder acariciando la cabeza de su hija —. Y por eso, te enfrentarás a mi.


La líder volteó hacía su esposa que la miraba confundida, sabría que a Rata Blanca no le gustaría ver como entre ella y su hija peleaban pero quería averiguar que le pasaba a su pequeña, Primavera Blanca era bastante más lista que las niñas de su edad y parecía que sentimentalmente, podría ser alguien más despierta, tanto como para empezar a sentir afecto en el sentido del amor.







O-O- CHANCHANCHAN ¿Rata dejará que su hija y esposa peleen? Como que Rata anda tardando en darse cuenta que se repite la historia jaja.
 

تالف و مكسور تماما
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Leí el capítulo 6 y me dio risa que la líder ya decidió que tendrán otra hija jaja (no sé si Rata acabe cediendo, pero lo dijo muy claramente).
Y qué sorpresa ver a Agua de Lluvia, que no olvida por cierto.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Leí el capítulo 6 y me dio risa que la líder ya decidió que tendrán otra hija jaja (no sé si Rata acabe cediendo, pero lo dijo muy claramente).
Y qué sorpresa ver a Agua de Lluvia, que no olvida por cierto.
-O-O la líder solo espera que Rata esté en condiciones para otra hija jaja, recuerda que por su complexión debe cuidarse mucho.
-O-O Lluvia no olvida que Rata la venció facílmente jaja.
 
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