Original Fic OCEÁNICA: Rata Blanca (13)

تالف و مكسور تماما
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Normal xD

Leí el 7.



Totalmente jaja. Y OMG! Primavera Blanca es una niña muy lista y arriesgada.
-O-O Normal jaja, ellas se aman aunque Rata como que no cae en la idea de que es la pasiva de la relación jaja.
O-O- Primavera se le nota de que le sacó todo a su madre líder jaja, anda encariñada con Melina en un plan tierno e inocente, aunque sabemos que eso puede evolucionar jaja.
 

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-O-O Normal jaja, ellas se aman aunque Rata como que no cae en la idea de que es la pasiva de la relación jaja.
Le cuesta trabajo aceptarlo lol

O-O- Primavera se le nota de que le sacó todo a su madre líder jaja, anda encariñada con Melina en un plan tierno e inocente, aunque sabemos que eso puede evolucionar jaja.
Quizá cuando cumpla otro año
 

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- 8 -


— No.


— Rata Blanca, la tradición así lo dice.


— Que no.


— Mamá.


— ¿Por qué no me hacen caso? — Habló Rata Blanca con su cara asustada por lo que querían hacer.


— Incluso decidimos hacerlo aquí en la playa para que no hubieran tantas presentes, míralo como una exhibición de habilidades.


— Que no, no quiero ver a mi esposa y a mi hija golpeándose.


— No nos golpeamos, es una pelea de arcilla.


— Prometo que me mediré.


— Yo también.


— Por Regalea, tenías que tener su sangre — Pensó Rata Blanca al ver a su hija mirándola fijamente.


— Por favor.


— Por favor, mamá.


— No sé puede con ustedes… ¿Me prometes que te medirás? — Dijo la pálida con unos ojos preocupados mientras la líder le sonreía.


— Te lo prometo, no lastimaría a mi hija.


— Ni yo a mamá.


La mirada de Tifón Rojo y su hija hacía Rata Blanca la empezaban a poner nerviosa, eran los mismos ojos fijos e intensos que la debilitaban y como pasaba, terminaban por convencerla de ceder a sus palabras. La pálida al final se dio por vencida, esas dos iban a pelear y todo por Milena, no entendía porque su hija tenía tanto interés en esa duquesa, era cierto que se había hecho su amiga en los pocos días que estaba en la isla pero llegar a ponerse en riesgo sólo por ella era demasiado.


— ¿En serio lo vas a hacer? — Preguntó Agua de Lluvia mientras la líder se ponía el peto de arcilla y Corazón de Ébano hacía lo mismo con su hija.



— Es perfecto, mi madre tuvo un combate de arcilla conmigo a esa misma edad y fue de mucho provecho para mi.


— Pero si tú venciste a tu madre frente a todas.


— Es cierto.


— Sabes que naciste bendecida por las eternas, tu fuerza será leyenda para las siguientes generaciones.


— Y sé que mi hija será más fuerte que yo — Sonrió la líder haciendo reír a su amiga por el orgullo que sentía hacía su hija.


— ¿Estás segura de lo que estás haciendo Primavera Blanca?


— Si tía.


— Milena luego puede regresar, no tienes porque pelear con su Excelencia.


— Pero no quiero que se vaya — Dijo Primavera mirando fijamente a Ébano —. Es mi amiga.


— Esos ojos… Que nostalgia, son como los de tu madre cuando conoció a Rata Blanca.


— ¿Nostalgia?


— Nada, recuerda que si no puedes continuar tienes que decirlo.


— Si.



Rata Blanca cruzó sus brazos y suspiró al ver que las dos personas más importantes en su corazón estaban a punto de tener una pelea de arcilla, sabía que no eran de riesgo comparado a un combate real pero Primavera era su niña, su pequeña y Tifón Rojo era un monstruo si se hablaba de su fuerza, confiaba en que tendría cuidados con ella.



— ¿En verdad se van a pelear? — Preguntaba Milena algo asustada mientras Rata Blanca se paraba a su lado.



— Es una pelea de arcilla, cada una tiene una placa de arcilla en el pecho y un cuchillo de arcilla, gana quien rompa la placa de la otra o que haga que la rival se rinda o no pueda continuar, se tiene prohibido golpes letales.


— ¿Y no piensas detenerlas?


— ¿Crees que no lo intenté? Mi esposa y mi hija son iguales — Suspiró Rata Blanca cruzando sus brazos —. Hasta creo que te usan de pretexto para pelear.


— ¿Qué?


— Milena, mi hija está haciendo esto por ti, más vale que se lo agradezcas.


— Pero yo no se lo pedí.


— Lo sé… Por Regalea, cada día se parece más a su madre — Hablaba la pálida viendo a su hija y a su esposa frente a frente.



Algunas cuantas mujeres se acercaron a ver el combate de arcilla, la líder prometió en no invitar a todas pues incluso entre las isleñas veían las peleas de arcilla entre niñas y adultas más como una exhibición o práctica que como una real, no obstante el morbo de ver a la líder de la isla combatiendo con su hija motivó a varias a ser testigos.




— ¿Estás lista Primavera Blanca?


— Si — Dijo la niña sacudiendo sus manos al acercarse al círculo marcado en la arena.


— ¿Está lista su Excelencia?


— Estoy lista.


— Yo no lo estoy, me va a brincar el corazón — Habló Rata sintiendo la mano de Agua de Lluvia en su hombro.


— No seas tan asustadiza Rata Blanca, tu hija es fuerte.


— Es una niña de cinco años, que a ustedes les guste lastimarse no significa que quiera lo mismo para mi hija.


— Jajaja, por eso mi hija será la futura líder de nuestro pueblo, harás que tu hija sea una miedosa.


— ¡Espera!



Milena alzó la voz y se acercó a Primavera Blanca que levantó su mirada al ver a esa rubia tomándole de los hombros. La cara que tenía era de preocupación, aunque estuviera interesada en hacer negocios en la isla, no quería poner en riesgo a una niña en una actividad tan peligrosa por más proezas que ya le había visto hacer.


— No tienes que pelear, me iré y volveré pronto ¿Si?


— Pero quiero que te quedes.


— Primavera, no quiero que pelees por mi, eso no hacen las amigas, las amigas se cuidan — Dijo Milena provocando que Rata sonriera al ver que esa chica se preocupaba por su hija.


— Por eso, pelearé para cuidarte.


— No, nada de pelear, de seguro tu madre tampoco lo desea.


— No es cierto, yo si quiero pelear, vamos hija golpea a mamá.


— ¡Tifón! — Gritó Rata Blanca a la líder que sonrió al escuchar que su esposa dijera su nombre —. ¡Perdón, su Excelencia!


— Me gusta cuando me hablas por mi nombre.


— Baja tu cuchillo y olvida eso, regresaré a mi ciudad y volveré.


— ¿Me lo prometes? — Preguntó Primavera Blanca mientras Milena le sonreía.


— Si, te lo prometo.


— Sonrisa de Sol.


— ¿Qué?


— Es tu nombre, Sonrisa de Sol.


— No, me llamo Milena — Rio la rubia mientras veía como esa niña sonreía y por sorpresa le daba un abrazo.


— Sonrisa de Sol.


— Bueno… Es un nombre lindo.



Rata Blanca suspiró de alivio porque la pelea parecía cancelarse, estaba agradecida con Milena porque pudo convencer a su hija de bajar las armas, aunque no le agradaba su actitud en el fondo era una chica amable.


— ¿Mejor?


— Si… Me dieron un susto — Sonrió Rata Blanca al ser abrazada por su esposa —. Hazme caso cuando te diga que no, sé que sigues mucho las tradiciones de la isla pero se trata de nuestra hija.


— Es que la veía tan emocionada por defender su decisión que quise respetarla.


— Estás loca … Pero gracias, gracias por respetar que ella desistiera de pelear.


— En verdad estoy sorprendida por nuestra hija — Sonreía la líder mientras cargaba en sus brazos a Rata Blanca —. Quien diría que su corazón encontró a alguien especial para ella además de sus madres a tan corta edad.


— ¿De qué hablas? … ¿Qué?



La castaña apenas reaccionaba a lo acontecido y más susto le daba al ver que su hija abrazaba a esa joven rubia, fue cuando se le cruzaron imágenes del pasado con el presente, por eso todo se le hacía tan familiar, Primavera Blanca estaba encariñada con Milena y eso podía llegar a convertirse en algo más, era similar a lo que le pasó con su esposa. Rata Blanca acababa de entender que en verdad Milena podía llegar a ser un problema grande, pero no para su esposa, sino para su hija.








O-O- CHANCHANCHAN ¿Rata ya se dio cuenta? Jajaja.
 

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Esto me hizo gracia porque así les digo a mis hijas (en femenino porque tenía mayoría de nenas) xD


Rata acaba de darse cuenta jaja. Está bien, que se vaya haciendo a la idea.
-O-O la líder es un encanto de mujer jaja, pobre Rata, con hija a los 16 y ya con nuera a los 21 jaja, bueno un poco más porque Primavera aún está chiquita (de edad O-O-)
 

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SIGAMOS O-O-

-9-




— Gracias por recibirme dentro de tu familia, haré mi esfuerzo por no quedarte mal, suegrita.


— ¿Eh?


— Gracias por aceptar a Melina como mi futura esposa, mamá.


— Espera, no estás lista.


— Mamá, ya cumpliré doce años, pronto podré desposarme y quiero estar al lado de Melina.


— Tendrás que acostumbrarte a decirme nuera, Rata Blanca.


— ¡No!


Rata Blanca despertó de golpe al tener la pesadilla de ver su hija siendo cargada en los brazos de la duquesa y diciendo que iban a casarse, estaba empapada en sudor y con las manos temblando por el susto, susto tan grande que despertó a su esposa al escucharla gritar. Tifón Rojo abrazó con fuerza a su mujer frotando sus brazos para calmarla y así saber que soñó.


— Está todo bien Rata Blanca, tranquila.


— Por Regalea, que pesadilla.


— ¿Qué soñaste? — Preguntó la líder de la aldea acurrucando a su esposa entre sus brazos.


— Fue horrible… En verdad horrible.


— ¿Qué cosa?


— Tuve la pesadilla de que Primavera Blanca nos presentaba a Melina como su mujer — Hablaba Rata Blanca mientras la morena la miraba fijamente —. Fue horrible, nuestra hija está muy pequeña para esas cosas y me da miedo que sea justo con esa chica.


— Rata Blanca.


— Nuestra hija no podría juntarse con una chica así, le lleva once años y son de dos mundos tan distintos.


— Rata Blanca, eres tan dulce — Sonrió la líder besando la frente de su enamorada —. Tus instintos maternales te hacen preocuparte por el tiempo en que nuestra hija despose a otra chica.


— ¡Claro que me preocupa! Aunque llevo tanto tiempo en la isla no me acostumbro a sus tradiciones, es raro ver a niñas de ocho y nueve años ya tratándose como novias o casándose a los doce.


— Primavera Blanca crecerá, además que todas notamos que para su edad es muy madura y lista, será una digna sucesora.


— Sé que crecerá pero… Todo ocurre tan rápido, el año pasado aún la cargaba en mis brazos y ahora ella anda subiéndose a las palmeras y cazando cerdos salvajes — Habló Rata Blanca mientras la líder frotaba su cuerpo tiernamente.


— No te preocupes, aunque crezca ella no dejará de ser nuestra hija, además que sabes que tenemos una solución para tus penas.


Rata Blanca de nuevo miró con intriga a la líder, ya tenía mucho tiempo insistiendo que la solución a sus “instintos maternales” era tener otra hija, no era como si no le hiciera feliz hacer crecer su familia pero era una tortura para ella el embarazo, su complexión delgada y el tamaño de una bebé con genes de la isla le causaban dolencias y un sobreesfuerzo comparado a otras mujeres de ese lugar, lo mejor sería que Tifón Rojo fuera quien ofreciera su vientre no obstante estaba firme con lo de seguir la tradición de la isla. Al menos Flor de Otoño cumplía su promesa de no contarle a la líder que ya estaba en condiciones para volver a embarazarse, pero no sabía hasta cuanto tiempo seguiría ocultándole eso a su gobernante.


— No, no quiero tener otra hija si soy yo quien se embarazará, te he dicho que no es justo que sólo yo me embarace, si quieres que tengamos otra hija ahora tú serás la que quede encinta.


— Pero así no es la tradición — Dijo la líder mientras Rata se apartaba un poco de su pecho y la miraba con esos ojos cuando desaprobaba algo.


— Eres una tramposa.


— Por cierto Rata Blanca, no entiendo porque te preocupa que nuestra hija quiera desposar a Milena a futuro, no creo que importe su edad.


— Me estás cambiando el te… ¿De qué estás hablando?


— Yo te desposé siendo doce años más grande que tú, no tiene nada de malo que Primavera Blanca siendo menor quiera desposar a una mayor ¿O no?


— ¡Estás loca!


Rata Blanca empezó a darle almohadazos a su esposa que no paraba de reír al verle la cara toda roja y asustada, era claro que la pálida temía por esa situación no porque fuera imposible sino porque la manera en que su hija y esa joven se empezaban a tratar le traía recuerdos de como inició su relación con Tifón Rojo ¿Y si la historia se repetía? ¿Era posible que su pequeña se enamorada de una joven que le llevaba once años? Pero ella se enamoró de la líder con doce años de diferencia, no era descabellado que eso pudiera pasar.
En el continente, en la ciudad que pertenecía a la duquesa, la noche parecía más tranquila con la llegada de su comandante, la joven aún a su corta edad era una líder nata y supo poner en calma el alboroto causado por los ataques y la reconstrucción se aceleró con sus ordenes de priorizar ciertos edificios antes que otros. Tras todo el día dirigiendo, Milena descansaba en su gran cama ya vistiendo su camisón para dormir, suspirando y relajándose por tantas labores, todo eso le recordaba lo agradable que fueron los días en la isla donde había tanta paz y libertad.


— Duquesa, le traigo la cena ¿Está segura que no desea ir al comedor? — Preguntó alguien fuera de su habitación.



— Estoy segura Strog, pasa y déjala por favor.


— Con su permiso y perdóneme, sé que la pasaba tranquila en la isla pero.


— Está bien, lo importante es que no tuvimos bajas — Dijo la rubia mientras su mejor amigo pasaba y dejaba la bandeja sobre su mesa, notando en la muñeca de ella una pulsera.


— ¿Y esa pulsera tan bonita? ¿Es ópalo de fuego?


— Si, me lo regaló alguien de la isla.


— Significa que hizo buenos negocios con esas isleñas — Dijo Strog viendo la mirada molesta de Milena.


— Para nada, esa paliducha me dificulta las cosas, esto es de alguien más.


— La chica que se lo diera debe considerarla muy importante, ese ópalo rojo es muy valioso.


— Lo sé, sé cuan valioso es pero por primera vez dudé en aceptarlo o no, pero sus ojos parecían gritar que si lo tomaba la iba a hacer feliz — Sonrió Milena al recordar cuando Primavera Blanca le dio la pulsera como promesa de volverse a ver.


— Y parece que le agarró cariño.


— Strog.


— ¡Perdón! Es que no suelo verte sonreír así amiga, es como si recordarla te diera calma, debe de ser una chica muy especial para ti.


— No es una chica, es una niña… Aunque su mirada y forma de hablar parecen más de alguien de mi edad — Habló Milena quitándose con cuidado la pulsera hecha de ópalo rojo para guardarlo en el cajón con llave.


— ¿Una niña?


— Te sorprenderías si las escucharas, Primavera Blanca es más educada y lista que cualquier chica de la ciudad, apenas tiene cinco años pero sus proezas son dignas de sorprender hasta a los mejores guerreros.


— Si lo dices tú debe de ser sorprendente.


— Si — Sonrió de nuevo la duquesa mientras se acercaba a su mesa —. Ojalá su madre fuera como ella, esa mujer sólo le presta atención a su esposa, seguro cuando esa niña se convierta en la líder de esa aldea los tratos serán más fa…


Una enorme sonrisa se dibujó en Milena ¿Cómo había sido tan tonta al no pensar en eso? ¿Cómo poder lograr negociar con esas mujeres que sólo se dedicaban a expresar su amor? ¡Fácil! Por medio de la mejor intermediaria que podía tener en la isla, Primavera Blanca, si mejoraba su relación de amistad con ella, podía interceder de nuevo como lo hizo al querer protegerla de esa pelea de arcilla.



— Ay amiga ¿No me digas que te gusta una niña?


— Strog, sólo pienso que esa niña es muy linda y agradable, no tiene nada de malo ser amiga de una niña ¿O no?


— Bueno, es que esas miradas parecen más de amor que otra cosa.


— Amor por los negocios, por los negocios — Dijo Milena con un tono elegante mientras empezaba a cenar.


— Si eso dices, pero si en verdad te gustan las niñas, lo mantendré en secreto.


— Strog.


— ¡En serio, lo guardaré en secreto!


— Hazme el favor de salir que me echarás a perder la cena.


— ¡Perdón!


El mejor amigo de la duquesa salió rápido de la habitación dejando a la rubia a solas disfrutando de su cena, sabía que no iba a andar hablando esas tonterías, pero le molestaba que no comprendería su visión de los negocios, la amistad con Primavera Blanca podía convertirse en el pilar de su esfuerzo en aquella isla, sin dudas tenía que volver pronto y ganarse aún más a esa pequeña.








O-O- Strog sabe jaja, pinchi Milena ya sabe el truco y pobre Rata jaja.
 

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Jajaja, tengo la impresión de que aprovechará, no se ve como alguien que deje pasar las oportunidades.
-O-O Igual Rata tampoco es como si haga mucho esfuerzo por defenderse, sabemos que la líder no insiste mucho porque aún no está lista para tener de nuevo jaja, Rata le pidió a Flor de Otoño que no cuente que su vientre ya está apto jaja. A pesar de toda esta locura de la líder queriendo ver la pancita de Rata, son una pareja bastante linda, las adoro jaja.
-O-O Aww, son una pareja tan bonita.
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Regresamos O-O- tras una semana fuera!




-9-


Habían pasado casi dos semanas desde la partida de Melina, días que fueron de calma y al mismo tiempo dudas para Rata Blanca, la tranquilidad de no tener a esa chica interesada merodeando cerca de su esposa era agradable pero notaba que su hija se la pasaba algo triste y con la mirada ida, su corazón de madre le decía que era por culpa de esa joven, había dejado mucha impresión en Primavera Blanca y por cierta parte le dolía verla así. Justo esa mañana, Rata Blanca veía a su hija sentada en una rama de un árbol mirando hacia la playa, provocándole un sentimiento de dolor porque su pequeña extrañaba mucho a Melina como para no estar jugando o explorando la isla como siempre.



— La extraña mucho.


— ¡Por Regalea! — Gritó Rata al asustarse por el abrazo repentino por detrás dado por su esposa —. Te he dicho que no hagas eso y no entiendo como no haces ruido cuando te acercas.


— Es parte de la cacería.



— ¿Cacería? Olvídalo.



— Ha estado así desde que se fue su futura esposa — Dijo la líder al abrazar a su esposa quien la miraba por el hombro con desaprobación.


— No vuelvas a decir eso.



— Mi hermana y Corazón de Ébano dicen que tiene la misma mirada que yo cuando te conocí.


— Eso es obvio, es tu hija y tiene tu misma cara.


— Si, aunque sacó tu estatura y es tan lista como tú.



— Lo sé — Suspiró la pálida mientras era cargada por la líder para traerla como siempre gustaba hacerlo.


— ¿Te preocupa que tu sangre no se preserve?


— No, para nada.



— Si quieres podemos tener otra hija y ver si preserva tus genes — Sonrió la morena mientras Rata Blanca la seguía mirando con desaprobación.


— No pierdes el tiempo ¿Verdad?



— Solo me preocupo por que mi hija y tú estén felices.



— Lo sé mejor que nadie — Contestó la castaña rodeando el cuello de la líder poniendo una cara triste —. Me molesta que nuestra hija esté así por esa chica mercante, pero tampoco quiero que siga así, me hace pensar en ti.


— ¿En mi?



— Si… En como estarías si yo me hubiera ido de la isla.


— Rata Blanca, me hubiera ido de la isla para irte a buscar — Sonrió la morena provocando un rubor y una pequeña sonrisa en su esposa que la abrazó suavemente.


— Tifón.


— Rata Blanca.



— Estás loca — Susurró Rata Blanca al acercar su boca a la de la líder para besarla mientras estaba entre sus brazos.


— ¡Volvió!



Rata escuchó el grito de su hija y vio como bajó del árbol de un salto y corrió hacía la la playa, por la altura en que se encontraba el palacio real pudo divisar un barco en los límites de las aguas isleñas y un pequeño bote de heraldo acercándose, por las banderas supo que se trataba de Milena, había regresado como prometió.
Rata Blanca y Tifón Rojo llegaron diez minutos después de que su hija se les adelantara encontrándola junto a Flor de Otoño que había recibido al mensajero, Primavera Blanca parecía hipnotizada al mirar fijamente hacía el barco como si su ánimo hubiera regresado.


— Buenos días, su Excelencia — Dijo Strog sin poner pie en el muelle por las reglas de la isla —. La marquesa pide de nuevo una estadía para establecer negocios con ustedes.


— ¿Qué dice su Excelencia?



— A mí no me deben preguntar, Rata Blanca es la negociadora.



— A veces pienso que evades tus responsabilidades.



— Es que te ves linda cuando negocias — Sonrió la líder provocando escalofríos en su esposa por esa mirada.


— Mamá ¿Puede venir?



— Hija…


— ¿Si?



— Está bien, pero una semana nada más — Contestó Rata al ver como su hija ponía la misma sonrisa que su esposa al escuchar esa respuesta —. Me da tanto miedo cuanto te pareces a tu madre.



Media hora después, el bote regresó trayendo a Milena y unos cuantos cofres, la primera en estar en la parte del muelle donde desembarcaría la duquesa. La rubia sonreía al ver la alegría de esa niña, era claro que la extrañó y eso era perfecto para sus planes, ya no iba a perder el tiempo con la líder, todo su esfuerzo se dedicaría a ganarse aún más a Primavera Blanca.


— Hola.


— ¡Hola Primavera Blanca! Te dije que volvería.



— Lo cumpliste — Dijo Primavera Blanca sorprendida al ser levantada por Milena y cargada entre sus brazos.


— No iba a fallarte ¿Verdad?



— ¿Cómo le fue a tu ciudad? ¿Y puedes bajar a Primavera Blanca de tus brazos?



— Por suerte no tuvimos caídos, pero las reparaciones tardaron un poco más de lo que pensaba — Contestó Milena mientras cargaba a Primavera — Y a ella no le molesta ¿O sí?


— No, Sonrisa de Sol es muy suave y huele bonito.



— ¿Sonrisa de Sol?



— Es como se llama — Contestó la niña dejando confundida a su madre y nerviosa al ver como su hija estaba tan alegre por esa chica.


— Hola Sonrisa de Sol.



— ¿Tú también?



— Hola su Excelencia, espero poder continuar con las negociaciones que dejamos pendiente y nadie más se nos adelantara.



— Nadie más ha venido — Habló Tifón Rojo sonriendo al ver a su hija alegre en brazos de Milena quedándose pensando —. Así que era lo que querías.


— ¡Por cierto Primavera, te traje regalos! Strog, deja los cofres en el muelle y retirate por favor, sabes las reglas de la isla.



— ¡Entendido capitana digo duquesa!



Milena abrió los cofres que trajo sorprendiendo a Rata Blanca por cuanto había traído, vestidos de seda, algunos juguetes entre otras cosas, la niña miraba con curiosidad las cosas mientras esa joven rubia se ponía detrás de ella y le tomaba los hombros.



— Todo esto es para ti.



— ¿Qué está planeando esta chica? — Pensaba Rata al sospechar de Milena pero se olvidó de eso cuando vio que su hija metía sus manos a un cofre y sacaba unos cuantos libros.


— ¿Puedo leerlos?


— ¡Claro, son para ti!



— Mi hija — Sonreía Rata Blanca al ver a Primavera abriendo uno de los libros —. Ese amor por aprender y conocer el mundo, sin dudas lo sacó de mí.


— Son muchas letras.


— También hay unos de dibujos.



— Estos me gustan — Dijo Primavera dándole los libros a Milena para seguir viendo, deteniéndose frente a otro cofre para sacar una daga con funda de cuero —. Esto.


— Oh, eso era un regalo para su Excelencia.



— Me gusta.



— Si te gusta puedes quedártelo, Primavera Blanca — Habló la líder al ver como su hija sonreía al desenfundar la daga y moverla un poco como probando su peso —. Ese deseo de ser una guerrera, sin dudas lo sacó de mí.


— No es un regalo apropiado para una niña.



— Lo quiero.



— Entonces es tuyo.


— Primavera Blanca, agradece a Milena por tus regalos — Expresó Rata Blanca que aunque no confiaba en esa joven, no quería que su hija fuera desagradecida.


— Gracias Sonrisa de Sol.



— De nada, fuiste la persona que mejor me trató los días que estuve aquí y quería sorprenderte.



— Gracias.


Rata Blanca sintió un escalofrío cuando su hija le dio la daga en sus manos y se encaminó a abrazar a Milena ¿Qué estaba tramando? ¿Por qué de repente traía regalos para su hija y se comportaba tan dulce con ella? Fue cuando una sonrisa en la duquesa le hizo sospechar, la miraba con unos ojos de presumida y burla ¿Acaso en verdad sus pesadillas se hacían realidad?






O-O- CHANCHANCHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!!
 

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Rata Blanca sintió un escalofrío cuando su hija le dio la daga en sus manos y se encaminó a abrazar a Milena ¿Qué estaba tramando? ¿Por qué de repente traía regalos para su hija y se comportaba tan dulce con ella? Fue cuando una sonrisa en la duquesa le hizo sospechar, la miraba con unos ojos de presumida y burla ¿Acaso en verdad sus pesadillas se hacían realidad?
Jajaja, Rata ya lo soñó, debería estar más preparada.
 
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