Original Fic [OCFF] Yo Deseo...

THIS IS DZETAAAAA!!!
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Diantres, ¿porque no fui invitado a esa fiesta?, y la pregunta que le hizo Davis a Max yo tambien la hubiera hecho, .por ahora, estare pendiente de los demas capitulos....y de planear el fic en donde saldran Aku y Shen (por ahora Chaos no saldra. Motivos de guion).
 
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Bueno. Parece que la celebración ya ha comenzado. Supongo que se comenzó tranquilo y dando a conocer algunos de los personajes de otras dimensiones aunque por lo que leí en tus spoilers aun falta gente por presentar. Pero también da la sensación de que el drama no ha terminado. Las palabras de Aku antes de ser vencido da mucho en que pensar así que es obvio que aun queda alguna que otra sorpresa para el final antes de concluir el fic.
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Disculpen la demora, aquí les tengo la segunda parte del capítulo final. Parece ser que me saldrá tan largo que habrá dos partes más después de esta. Este capítulo, y posiblemente los siguientes, serán más un multicrossover con varias franquicias -e historias mías-, así que si les parece que se aleja un poco del foco central, mil disculpas. De todos modos, luego se enfocará en la trama central. Considérenlo un respiro cómico.

En fin; espero que de todos modos les agrade, y que sepan reconocer algunas de las franquicias con las que crucé.

Invoco a:

@

r4pt0r12


r4pt0r12

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Claire.

Claire.
@
alexandermon

alexandermon
@AAcero.
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J.M.

J.M.
@
<Andrea>
<Andrea>







Y a cualquier otro lector potencial.




Capítulo 17: La Fiesta de Año Nuevo. Parte 2



Terminada la música, los invitados se dispersaron y comenzaron a disfrutar de las conversaciones, actividades, la comida y la bebida, o simplemente recorrer la estación. Aunque había bebidas alcohólicas disponibles, sólo los amigos de Devidramon, Shenglongmon y las Hermandades Sagradas las consumían; era posible que los adultos -sean de la especie que sean- no quisieran excederse. Los expendedores de comida flotantes iban por todas partes a quien se le antojase un refrigerio y poder servirlos; lo mismo con las bebidas.

  • Así que… eres el líder de tu gente. Yo soy el Señor del Fuego.
  • Jefe de Guerra de la Nueva Horda de Acero.
  • ¿Cómo obtuviste tu puesto, Okrorio?
  • Maté al anterior Jefe de Guerra, que básicamente era mi tataratatarabuelo del pasado. Tenía que hacerlo, o iba a condenar dos mundos.
  • Ahh… -suspiró Zuko, antes de beber otro sorbo de jugo de fruta- Suena… brutal.
  • ¿Y tú como obtuviste tu puesto?
  • Mi amigo Aang derrotó a mi padre, que era un dictador que quería destruir nuestro mundo.
  • ¿No lo mató?
  • No.
  • ¿Quieres que lo haga yo? Para estar seguros.
  • Eh… Lo voy a pensar.
Marcus, Henry, Rika y Joe, en compañía de sus digimon, conversaban en medio de un jardín florido junto a un estanque pequeño y lleno de plantas y flores acuáticas.

  • Al menos esos Alan y Dom han dejado de molestarme.
  • Bueno: tal vez eso te anime a hacer algo de ejercicio.
  • Gracias por el consejo, Rika. -contestó Joe con sarcasmo- Pero tengo que estudiar para ser médico: no tengo tiempo para inyectarme esteroides.
  • O sea que asumes que necesitas esteroides para dejar de ser un escuálido. Que mal, Joe: espero que no acabes siendo nutricionista.
  • ¡Gomamon, no me fastidies!
  • En serio, amigo: deberías de incluir algo de actividad física. -sugirió Marcus-. Me sorprende que hayas durado tanto tiempo en el Digimundo.
  • Oh, debieron de haberlo oído los primeros días: “Estoy seguro de que hay humanos en este lugar”, “Estoy seguro de que los adultos nos encontrarán enseguida”. ¡Y debieron de oír del melodrama que armó respecto a la forma de comer los huevos!
  • ¡Gomamon! ¿De qué lado estás?
  • Del tuyo, Joe: el único que está en tu contra eres tú.
  • Por cierto… no me di cuenta hasta ahora de lo similar que eres a mi papá.
  • ¿Eh?
  • En serio: te pareces a una versión juvenil de mi padre. -comentó Henry- Y tu amigo TK se parece a una versión infantil del señor Yamaki.
  • ¡Tienes razón, Henry! -gritó Terriermon- Es igualito: el color de pelo, la cara, los anteojos… sólo que TK sonríe más, y tu papá es más… como diría Shenglongmon… amarillo.
  • Ahora que lo mencionas… esa chica Mimi, es MUY parecida a mi mamá.
  • Estoy segura que es sólo una coincidencia, Rika: dudo que tú y esa niña estén relacionadas.
  • Eso espero, Renamon.

En un sendero con algunas mesas y junto a un gran estanque rodeado de árboles, un adolescente y un piloto comenzaban a conocerse, descubriendo que tenían bastante en común: desde el hecho de ser el menor de sus hermanos, hasta tener por mejor amigo a un geniecillo

  • A ver si entiendo bien: vos y tu amigo Jake son algo así como vigilantes clandestinos llamados Swat Kats que protegen su ciudad de criminales, monstruos, y no sequé puta más con ayuda de un avión que hicieron con chatarra. ¿Es así?
  • Ajá. -asintió Chance- Yo soy el piloto y Jake el artillero.
  • Suena increíble. -comentó el digimon acuático- Quisiera conocer ese avión.
  • ¿Y jamás nadie supo su identidad?
  • Hace unos meses nos vimos obligados a decirle a Max nuestra identidad secreta, y Callie, la chica rubia que vino con nosotros, lo descubrió sola.
  • O son muy buenos manteniendo su secreto… o en su ciudad son algo pelotudos.
  • ¡Hey! Somos discretos.
  • Claro… -siseó rodando los ojos- Te creo.
  • Alan… Tu sarcasmo es demasiado obvio.
  • Oye… ¿En serio tienes dieciséis años? -preguntó el kat rubio- Ni siquiera yo me veía tan fuerte como tú a tu edad.
  • Soy rugbista desde los siete años; además de jugar fútbol y practicar natación y surf. Pero con esto de la Tercera Guerra Mundial y esa mierda… Agh…
  • Lamento eso. -pensó en algo para cambiar de tema; creyó hallar algo- Dime… tú y esa chica mexicana…
  • Somos novios a distancia, sí. No sé cómo o por qué mi yo de acá es novio de Emi, pero que carajos… Che, ¿Tenés novia?
  • Callie me gusta, pero… a Jake también, y no pensamos destruir nuestra amistad por eso.
  • Entiendo… Es duro, ¿Eh? Pero tenés veinticinco, ¿No? Supongo que vos ya…
  • Empecé a los dieciséis años; una compañera de la preparatoria. ¿A qué se debe la pregunta tan personal?
  • Somos hombres, ¿No? Y no hay nadie más aparte de nosotros.
  • Hey, si quieres un consejo sobre sexo, mejor espera un poco más y pídeselo a…
  • ¿Quién te dijo que necesito consejos?
Chance no tardó en deducirlo, y más cuando notó que el adolescente humano comenzó a ruborizarse. Claramente cometió un error.

  • Creo que se te escapó, Alan.
  • Callate, Gomamon.
  • O sea que tú ya…
  • S… Sí.
  • ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde?
  • María… El año pasado, en su cumpleaños número quince… En el Digimundo…
  • Y en un árbol-baño.
  • ¡Gomamon!
  • ¡Viejo! ¡Tú sí que estás loco! -exclamó alzando los brazos- ¡Yo lo hice en la casa de mi compañera con el miedo de que regresaran sus padres! ¡Tú lo hiciste en medio de un mundo plagado de monstruos gigantes capaces de matarte!
  • Ella se sentía mal por festejar sus quince años lejos de su familia, y no podíamos volver aún a casa; por eso tratamos de hacerla sentir mejor con una fiesta.
  • Y tú lo aprovechaste.
  • ¡No me juzgues mal! Fue en consentimiento mutuo. Y… ella… ya me comenzaba a gustar de todas formas, y yo… a ella. ¡Y no se lo digas a nadie o juro que te mato!
  • Descuida; no lo haré. Hey… ¿No te gustaría jugar unas vencidas?
  • ¿Estás retando a un tipo casi diez años menor que vos?
  • Si tienes miedo…
  • No juegues conmigo, bola de pelos y buscá la mesa.
  • Jejeje… Así me gusta.
En la plaza central, junto a una mesa de bocadillos, Aang, Koya, Toph y Cody conversaban mientras se servían algo de comida.

  • ¿Quiere decir que realmente estás ciega?
  • Exacto, Cody: nací ciega, pero no me molesta para nada. De hecho, soy la mejor Maestra Tierra de mi mundo.
  • ¿Eso quiere decir que no sabes cómo lucimos? -le preguntó Armadillomon con curiosidad-
  • Bueno… puedo “ver” o sentir la forma que tienen las cosas que están en contacto con el suelo, pero no puedo distinguir cosas como los colores, escrituras o rostros. Por eso cuando conocimos a Shenglongmon, no lo pude sentir, ya que flotaba: sólo podía oír a Sokka gritar “¡Dragón Verde Gigante!”
  • Suena bastante impresionante: si no fuera porque estamos en una estación espacial, te retaría a un duelo de Maestros-Tierra.
  • Estaría encantada, Koya.
  • Por cierto… por lo que entendí, en tu mundo todos manejan los cuatro elementos.
  • Sólo los shamanes, Aang. Y no todas las especies de nuestro mundo pueden serlo. -explicaba Koya- Y yo… bueno… nací con el don de ver y hablar con los espíritus de los muertos.
  • ¿Qué no es eso lo que normalmente hacen los shamanes?
  • Agh… Incluso en otro universo escucho ese argumento. Es una larga historia, Cody: digamos que en el Azeroth de mi universo casi se perdió esa habilidad tras años de dedicarnos al control elemental; soy de los pocos que lo conserva.
  • Sigue extrañándome que la manipulación de los rayos sea una habilidad de Aire-Control en tu mundo; en el mío es propio de los Maestros Fuego.
  • Debe de ser por asociar los rayos a las tormentas. -sugirió Cody- Tiene más sentido. O puede que el control de los elementos funcione diferente en cada universo.
  • Mi hermano podría dar alguna teoría sobre eso… si supiese donde está. Conociéndolo, debe de estar explorando cada centímetro de esta estación espacial.
  • Creo que está con el Maestro Bumerang y el resto de chicos genio. -dijo la “Bandida Ciega”- Es difícil no sentir a tu hermano, si es de las personas más grandes que hay aquí al igual que tú, Koya.
  • Por qué no me sorprende.
Mientras tanto, no muy lejos de allí…

  • Y así es como funciona el Gnoblin 5000.
  • ¿Hiciste ese aparato con chatarra y las instrucciones de un manual de hace cien años? Increíble.
  • Gracias Sam… Samantha, ¿No?
  • Puedes llamarme, Sammy; al parecer comparto nombre con otra persona aquí.
  • Culpa a tus padres. -se quejó el Sam T2K- No a mí.
  • Yo hice nuestros vehículos y armas también con chatarra, como este Globatrix que Davis me devolvió.
  • Pero tú los diseñaste; eso te hace mejor ingeniero, Jake.
  • Oh, por favor… no me avergüences, Powaq.
  • ¡Hey! Eso no es nada. ¡Yo inventé el submarino y el tanque en mi mundo!
  • Tu hermana nos dijo que básicamente eran unos cascarones de metal y madera impulsados por control elemental, y que tus planos originales eran casi dibujos infantiles. -soltó Yolei con ligera arrogancia- No puedes comparar eso con una computadora con conexión a una red de información que abarca una galaxia entera, un guante de trucos o un aparato que permite almacenar infinidad de cosas y ser un comunicador.
  • Pero yo los diseñé, así que eso me pone a la par de Jake.
  • Y siendo justos con el chico de cola de caballo, yo no construí mi computadora; -aclaró el Sam T2K- Mi papá me la regaló antes de irse a luchar en Europa hace seis años, Nibirumon me la acondicionó hace un año y yo le hago el mantenimiento.
  • Sokka está en lo cierto. -asintió el tauren- Hay que darle méritos, y más si ayudaron a acabar una guerra de cien años.
  • Me da curiosidad. -comentó Izzy- Nos dijiste que eres un druida, un protector de la naturaleza, ¿Cómo es que te interesa la tecnología?
  • La verdad a mí también me intriga. -añadió la joven espía pelirroja- No es…
  • ¿Normal? Jejeje… Todos me dicen eso; desde niño me gustaron las máquinas y saber como funcionaban.
  • ¡A mí también! -exclamó el joven treceañero del Conocimiento- Desde los diez años que sé reparar el motor de un auto.
  • ¿De verdad? -insinuó Jake- Mi papá tenía una tienda de partes mecánicas, y me inculcó interés en la mecánica desde niño.
  • Aunque yo no soy una experta como ustedes, le he prestado más atención a mis conocimientos de mecánica y electrónica. Las herramientas de WOOHP tienden a fallar con bastante frecuencia.
  • ¿No es asombroso lo que podemos aprender aquí entre todos nosotros?
  • Debo de admitir que tienes razón. -asintió Izzy- Mucha razón.
Frente a una pequeña casa al borde de la plaza central, se hallaban Felina, Callie y Clover conversando, hasta que alguien llegó.

  • Señorita…
  • Callie Briggs. ¿Y tú eres?
  • Duftmon, de los Caballeros Reales. ¿Me permite decirle que tiene una excelente cabellera?
  • Eh… Gracias.
  • Hey, hey, hey… ¿Cuál es el truco? -se interpuso Felina entre ambos- ¿Estás intentando algo?
  • Sólo le iba a sugerir a la joven Briggs si quería tener una sesión de tratamiento capilar totalmente gratuita.
  • Oh… Bueno; está bien. -Felina permaneció muda un instante hasta que…- ¿Podrías hacer algo con el mío también? Tanto tiempo usando casco y ese maldito clima cálido y seco de Megakat… Sin contar las horas y horas en helicóptero… -notó que ambas rubias la miraban perplejas- ¿Qué? Sigo siendo una chica.
  • Querida: si he logrado que la cabellera de Ophanimon se viese más divina de lo que ya es, podré hacer algo con tu cabello.
  • ¿Y qué dices de mí? -dijo la espía- He ido a muchos estilistas de Beverly Hills.
  • Su cabello es perfecto, señorita Ewing: no necesita de mi ayuda. Pero será un placer atenderla.
  • Clover…
  • ¿Qué? Es mejor que aprovechemos su oferta, y más ahora que todavía las demás aquí no se enteran de que Duftmon es uno de los mejores estilistas y perfumistas de este mundo.
  • Mmm… Buen punto.
Junto a un pequeño estanque con muchos árboles…

  • ¿De verdad fuiste novia de esa gárgola gigante?
  • Lo fui Katara. -suspiró D’arcmon- Pero llegó un punto en que no pude soportar sus… malos hábitos.
  • Ser caníbal, ¿Verdad? -sugirió la chica mexicana T2K- Ese era un rasgo bastante desagradable de ese tipo.
  • No digo que lo haya aceptado… pero lo asumí como una realidad de él. No puedes forzar a las personas a cambiar; él no lo hizo conmigo. Por eso fue que terminamos.
  • Ella tiene razón. -asintió Sora, con sinceridad- No puedes obligar a cambiar a la gente… Aunque es divertido intentarlo.
  • Ah, te refieres a las terapias de Tai y Matt, ¿Cierto?
  • Pff… No me lo recuerdes, D’arcmon.
  • Me atrevería a decir… que en este mundo fuiste una buena influencia para Devidramon. -sugirió la Maestra-Agua- Digo; por lo que he oído, en el mundo de María era un digimon muy malvado, muy parecido a Azula. Y aquí es menos… siniestro.
  • No lo había pensado así.
  • Por cierto… ¿Cómo es que Alan y tú son novios en su mundo y en otro es novio de tu amiga Emi?
  • No se lo he preguntado, Katara… Pero bueno; no es muy importante.

No muy lejos de donde Alan y Chance estaban…

  • Así que… ¿Tú creaste a Guilmon en tu universo?
  • Sí, pero por lo que Shenglongmon me dijo… es posible que sólo me haya llegado la inspiración de otro.
  • Intrigante curiosidad. -soltó MedievalGallantmon, regente de Witchelny- Realmente intrigante.
  • Takato, no te sientas tan mal. A Guilmon no le molesta si me creaste tú o no: seguirás siendo mi amigo.
  • Muchas gracias, Guilmon.
  • Oh, por Yggdrasil ¿Él también tiene ese problema?
  • Parece que sí. -carraspeó el Gallantmon hechicero- Demonios.
  • ¿Qué problema, Gallantmon?
  • Hablar en tercera persona. ¡Diablos! ¡Me tomó años superarlo cuando era niño!
  • Incluso en Witchelny me lo siguen recordando.
  • A mí también. -gruñó el Dragón Carmesí- Hasta mi hermano se burlaba de mí.
  • ¿¿Tu hermano?? -preguntaron el tamer y su digimon- ¿Quién?
  • Goldramon. -señalando a una dirección, donde estaba bebiendo una copa de sidra- Sí, lo sé: no nos parecemos y siempre peleamos, pero… ¡Burlarse de un problema del habla es un golpe muy bajo!
  • Al menos se disculpó, supongo. Mis compañeros también se burlaban de mí cuando entrenábamos junto a Imperialdramon para ser Caballeros Reales.
  • ¿Crees que todos los Guilmon del Multiverso tengan ese problema?
  • Sólo Shenglongmon, o el Creador de los Digimon podría respondernos eso, Megidramon.
  • Y si no es así… Argh… -suspiró MedievalGallantmon- A rezar por nuestra raza.
  • ¡No puedo creer que tu hermano sea Goldramon, Megidramon! ¡Es increíble!
  • ¡Takato! Guilmon no quiere tener ese problema del habla.
  • Eh… niño. -señaló Gallantmon- No estás mejorando.
  • Cuando volvamos a casa, veremos a alguien que nos ayude con eso: descuida, Guilmon.
A pocos metros de allí, Devidramon se había acercado a un grupo de invitados junto a Blackweregarurumon; entre ellos, había un sujeto recién llegado…

  • Así que te llamas Dominique Marroni, y eres de un universo similar al de ese pendejo llorón con gafas de natación.
  • Exacto, Blackweregarurumon.
  • ¿Y qué digimon tenías?
  • Bueno, yo tenía un Dukemon -o Gallantmon, en este lugar-, pero usó sus datos para tener descendencia con la Ofanimon de mi fallecida novia, y uno de esos era el Guilmon de Takato. -respondió Dom- Hoy es un Dukemon y es un Caballero Real; y uno serio, no como el de aquí que parece payaso de feria.
  • Veo que los digimon tienen diferentes nombres en otros universos. -señaló Ranamon- Curioso.
  • ¡Oye, Guilmon no es soy ningún payaso! -dijo al aludido, no muy lejos de allí- ¡Takato! ¡Me pasó otra vez!
  • Descuida, Guilmon; en casa encontraremos a alguien para ayudarte.
  • ¡Espera! Pero viniste con este Ogremon y Commandramon, ¿Cómo es eso de un Dukemon?
  • Ah, sí: el Commandramon es de mi mejor amigo, hoy fallecido. Ogremon sí es mío, solo redujo su forma para entrar aquí, Devidramon.
  • Bien, bien.
  • ¿Forma reducida? ¿De qué hablas? ¡Eres un Ogremon!
  • En realidad, soy un Titamon, pequeña Ranamon. Y él es un Darkdramon. Vinimos nosotros solamente porque los demás querían festejar en otro lugar. Además, queremos que Dom consiga novia: está muy solo en el Mundo Digimon.
  • Eso no es asunto tuyo, Darkdramon -respondió con un tono más serio de lo usual- De todas maneras, Shenglongmon me dijo que aquí tendría sorpresas, y he venido a verlas.
En un pequeño estar al aire libre, Nahlia -acompañada de Niles- Steel y Mimi junto a Palmon y UlforceV-dramon, estaban sentados bebiendo de refrescos de manzamango, la fruta predilecta del digimon.

  • Así que la chica Yolei tiene un talento natural con la magia.
  • Sí… ¡Deberías haberla visto, Nahlia! -exclamó Ulforce- ¡Hasta el hijo de perra de Daemon se cagó de miedo!
  • Qué bueno que Shenglongmon le haya dado poderes para ayudarlos. -asintió Steel tras acabar su bebida- Mmm… Nunca había oído del manzamango. ¿Es única del Digimundo?
  • Debe de serlo, teniente comandante Steel; en nuestra Tierra no existe.
  • Puedes llamarme Lenny, Mimi. Descuida.
  • De hecho, lo es. -exclamó Palmon tras beber un trago de su jugo- ¡Y es una fruta deliciosa! Suelo recolectarla mucho en la Isla File.
  • Tengo que llevar unas cuantas semillas a Azeroth: le pediré permiso a Shenglongmon para hacerlo. Pero volviendo al tema… entiendo que tú también tienes cierta sensibilidad a la magia, Lenny.
  • Sí: lo tengo desde niño, supongo. Pero nunca he tenido oportunidad de comprenderlo por completo, o ejercitar ese talento, ni siquiera en nuestra versión de WOOHP… o debería decir WOOKP.
  • ¿De verdad eres un agente encubierto de WOOKP, como Sam, Clover y Alex?
  • Sí, UlforceV-dramon. Desde los dieciséis años; o sea, llevo casi once en esto de ser espía internacional encubierto. Lo de ser un segundo al mando incompetente e idiota es sólo una fachada para que nadie sospeche.
  • ¿Y es verdad que desde el principio sabías que Jake y Chance eran los Swat Kats?
  • No soy líder de los detectives de los Enforcers ni su segundo al mando por nada, Mimi. Además… ¡Era tan jodidamente obvio! No puedo creer que nadie se haya dado cuenta. Pero bueno: mantuve su secreto porque noté que eran necesarios para la ciudad, para mantener mi verdadera identidad… y porque sentía algo de empatía hacia ellos.
  • Y porque te encanta fastidiar a tu jefe. -señaló la digimon planta- ¿Cierto?
  • Jejeje… See… El placer de cada trabajador. -una sonrisa maliciosa se formó en el rostro del kat de pelaje rojizo y cabellera rubia- Y más ahora que salgo con su sobrina a escondidas.
  • Podría enseñarte a ti y a Yolei a usar sus poderes. -soltó Nahlia- Tengo un manual de hechizos de una maga legendaria en mi mundo, Lady Jaina Valiente, que encontré el año pasado en una tienda de antigüedades de Booty Bay ¿Qué opinan?
  • ¿Está segura, señorita?
  • Niles, no creo que nos hayan traído a todos aquí sólo para celebrar. Así como Powaq, creo que Shenglongmon quiere que nos ayudemos los unos a los otros.
  • ¡Suena genial! En Megakat tenemos a un hechicero idiota llamado Amo del Pasado que es un quebradero de cabeza cada vez que aparece.
  • Creo que a Yolei le encantará la idea, Nahlia. -sonrió Mimi-. De verdad que sí.
  • Sólo prepárate para su actitud. -recomendó Ulforce- Puede ser algo… fastidiosa.
Cerca de allí, pasaban dos sujetos, uno pelirrojo y otro rubio, mirando con suma curiosidad; sin decir nada, se alejaron.

Mientras tanto, en medio de la plaza, Takuya, Kouji, junto a Agunimon, Lobomon, Dynasmon y Lordkinghtmon discutían sobre sus encuentros pasados… en el juzgado. De un clima tenso, pasaron a una más amena y de camaradería hasta que…

  • Vaya, vaya, vaya… Pero si son los niños fastidiosos que arruinaron mis planes… aunque ya crecidos, y los Caballeros Reales que me traicionaron.
  • Lucemon…
  • ¡Tú nos lavaste el cerebro, emplumado infeliz! ¡Jamás te hubiésemos ayudado!
  • Oh, vamos Dynasmon. Si eras mi sirviente más leal: como un fiel perro.
  • Deja de molestar, Lucemon. -gruñó Agunimon, evitando que Dynasmon se lanzara encima al ángel caído- No eres bienvenido aquí.
  • Soy invitado en esta fiesta, así que tengo tanto derecho a estar aquí como ustedes.
  • Pero no para fastidiarnos. -le respondió Takuya- Así que vete a molestar a otra parte.
  • Oh, pero que niño tan groser…
  • ¡¡Luceritooo…!!
Cualquier rastro de soberbia y arrogancia de Lucemon se hizo añicos tras oír que lo llamaran de esa forma; los perplejos adolescentes humanos y digimon voltearon para ver como Venusmon llegaba sumamente sonriente, de lado de Marsmon… y tras ellos un muy celoso Vulcanusmon. Cuando la Diosa Digimon del Amor se acercó al líder de los Demon Lord, y le pellizcó las mejillas, más de uno hizo el esfuerzo titánico de no reír.

  • ¡Mi precioso querubín! -Venusmon lo llenó de besos- ¡Te he estado buscando!
  • ¡¡MAMÁ!! ¡Ya te he dicho que no me llames así en público!
  • ¿¿¿MAMÁ???
  • Lucemon es hijo de Venusmon y Marsmon, muchachos. -les susurró Lobomon a los humanos- No me pregunten cómo.
  • En especial porque ella está casada con Vulcanusmon.
  • Oh…
  • ¡Es que quería verte, mi pequeñín especial! Casi no podemos vernos.
  • Tal vez porque… ¡Está condenado en el Área Oscura!
  • Ay, querido: no tienes que ser tan malo con nuestro hijo. Sólo cometió unos pequeños errorcillos.
  • ¡Se volvió un condenado dictador de los digimon, además de ser el líder de los Demon Lord! ¡Maldita sea, Venusmon: deja de malcriar a nuestro hijo!
  • Pss… Takuya. Se nota que Vulcanusmon está por explotar de furia allá atrás.
  • Obvio, Kouji, si le pusieron los cuernos.
  • ¡Por tanto consentirlo es que se volvió un maldito malcriado! ¡Ya me parecía que debí darte unas cuantas nalgadas al crecer como una buena dosis de disciplina espartana!
  • ¡Papá! -gritó antes de pasar a un tono apenas audible- No me humilles frente a mis enemigos…
  • Ay, Marsmon: me encanta esa faceta tuya tan ruda… -Venusmon ronroneó sensualmente mientras acariciaba el pecho del Dios Digimon de la Guerra… antes de volver a abrazar a Lucemon- Pero claramente como padre no eres muy cariñoso.
  • Agh… A la mierda, esto. -tomó a Lucemon del cuello y lo llegó colgando- Tú vienes con nosotros para que dejes de molestar a los demás.
  • ¡¡Papá!! ¡Suéltame!
  • Y así pasarás algo de tiempo en familia. -la mirada de Marsmon era fulminantemente siniestra- Como dice tu madre: hace tiempo que no nos vemos.
  • ¡Qué buena idea, querido! ¡Será muy diver divis!
  • Y si intentas algo, tu tío Anubismon te devolverá al Área Oscura.
  • ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!!! ¡¡Auxilioooo…!!
La familia olímpica se apartó de allí, seguida muy de cerca por un Vulcanusmon ardiendo de rabia.

  • Creo que ver a Lucemon humillado así es mucho más satisfactorio que golpearlo con tus propias manos. ¿No creen?
  • Estás en lo cierto, Dynasmon.
  • Esta fiesta será más divertida de lo que creí. -sonrió Takuya- Muy divertida.
Hirokazu y Kenta recorrían toda la plaza en compañía de Cyberdramon y Guardromon, pidiendo autógrafos por doquier: estaban muy emocionados. Luego de obtener el autógrafo de casi todos los Caballeros Reales, iban junto a un grupo de Olímpicos que bebían junto a un estanque.

  • ¿Puedes creer que conocimos a los Caballeros Reales?
  • Hirokazu, trata de calmarte un poco.
  • ¡Estoy emocionado, Guardromon! ¡Es como conocer a las estrellas de cine! ¡Hasta conocimos a los Swat Kats!
  • Quien diría que en otro universo son reales. -comentó Kenta- Al menos tomaron bien que son una caricatura en nuestro universo, y te dieron su autógrafo. Hey… ¿Y si nosotros lo somos también? ¿Un animé o algo así?
  • Quién sabe. -se encogió de hombros Cyberdramon- No le veo la importancia a ese planteamiento metafísico.
  • Bah, tonterías: ahora vayamos a pedirle autógrafos a los Doce Olímpicos.
Llegaron junto a un grupo de seis; la mitad no estaba particularmente entusiasmado de verlos.

  • ¡Oigan! ¿Podrían darnos su…?
  • Niño, vete. No tengo tiempo para tonterías, ni lidiar con humanos tontos.
  • Hermano, no seas tan grosero: es sólo un admirador. No le hagas caso a Jupitermon: es sólo un amargado. ¿Qué querían pedirnos?
  • Su... autógrafo. Si no es mucha molestia, señor Neptunemon.
  • Paso. -dijo Junomon, haciéndose a un lado- Tampoco tengo tiempo para esto.
  • Yo tampoco.
  • Yo los acompaño. -se excusó Ceresmon, siguiendo a Junomon y Dianamon- Lo siento, niño.
  • Bah… Todos son unos frívolos. -se quejó el Dios Digimon del Océano- ¡Yo les firmo su libro, chicos!
  • Yo también. -les dijo Apollomon con animosidad- No le hagan caso; ellos… suelen ser así.
  • ¡Muchas gracias!
Dentro de una de las casas, en concreto, en la sala de una de ellas, TK, Juri, Yoshi, Patamon, Lalamon, Leomon y Blackwargreymon conversaban junto a Max y Alex.

  • Ah, ya veo… Jake y Chance te rescataron de una bruja que vivía en una especie de dimensión de bolsillo tras una puerta de tu casa y que trataba de comerte.
  • Básicamente, TK.
  • Y por eso sabes su identidad secreta. -Max asintió en respuesta- Vaya.
  • No suena… tan descabellado cuando lo dices. -comentó Alex- Y eso que hemos vivido cosas raras como espías.
  • ¿Te cuesta mantener el secreto?
  • No tanto, Patamon, ya que acabaron siendo también mis amigos. Pero me gustaría hacer algo más por ellos. Pero cambiando de tema: hay algo que no entiendo, ¿Qué diferencia hay entre un Niño Elegido, un Tamer y un Agente DATS?
  • Bueno… A los Niños Elegidos los elige una Hermandad Sagrada Digimon, como las Bestias Sagradas, o los Grandes Ángeles, por ejemplo. -explicaba Patamon- Y luego los Guardianes como Gennai se encargan de ser sus guías, darles los Digivice y todo eso.
  • Con los Tamers es más… espontáneo, creo: a mí me apareció mi Digivice de la nada poco después de conocer a Leomon. Creo que tiene algo que ver con los digignomos.
  • En DATS, se le da un digimon a cada agente de la organización: a mí me dieron a Lalamon como compañera. Como te podrás imaginar, los niños no pertenecían a DATS, con la excepción de Keenan y Kristy, claro.
  • Por lo que he oído de DATS, suena similar a WOOHP y al Centro.
  • Algo así, Alex…
  • Entonces, Max. ¿Te interesaría tener un camarada digimon?
  • No lo sé, Juri: es que… no tengo problema en tener amigos digimon. Sólo qué… como dije, quisiera poder hacer algo por mi propia cuenta: sin ofenderlos a ustedes. Pero si pudiese escoger… me gustaría un digimon como Blackwargreymon.
  • ¿Huh? ¿Por qué yo?
  • Shenglongmon no paraba de hablar de ti cuando venía a visitarme a mi casa en Megakat: que fuiste hecho con unas cosas llamadas Agujas de Control, que derrotaste a los Niños Elegidos de con un solo ataque, que nunca te rendías, que te encantaba pelear…. Y que tenías algunos problemas de relacionamiento, crisis de identidad, y hasta intentos de suicidio.
  • Ah… Eso. Descuida: ya superé esos problemas; ahora me siento mucho mejor.
  • Me alegro. En cierto modo, me recuerdas a Chance… o a T-Bone en específico. Psss… no le digan que es mi Swat Kat favorito o se le subirán los humos a la cabeza.
  • Descuida, no lo haré. Aunque no creo que pueda ser tu camarada digimon: no me siento listo para ese tipo de responsabilidad.
  • Con que tú y yo seamos amigos, estoy más que satisfecho. -sonrió el niño felino-
  • Me parece bien.
  • Pero… ¿Los niños no-humanos pueden tener compañeros digimon? -preguntó Lalamon- ¿Alguien lo sabe?
  • Ni idea.
  • Yo tampoco lo sé. -añadió Leomon- Es… una situación inusual.
  • Según Shenglongmon, sí: él me dijo que…
Antes de que Max pudiera acabar su frase, entraron Kari y Gatomon, algo jadeantes de tanto correr; al parecer, los estaban buscando.

  • Kari, Gatomon, ¿Qué sucede?
  • TK… ¡Alan y Chance están jugando vencidas!
  • Eh… Y eso es importante por…
  • ¡Llevan así al menos diez minutos!
  • ¡¿QUÉ COSA?!
  • ¡Todo el mundo se está reuniendo a su alrededor! -gritó Gatomon- ¡Y hasta hacen apuestas! ¡Vengan, rápido!
  • Per… Pero… ¡Yo esperaba estas cosas de Marcus!
  • ¡Yoshi, espera!
  • Corrígeme si me equivoco, Max… ¿Pero Chance no era un militar o algo así?
  • Es un expiloto de veinticinco años de la policía paramilitar de mi ciudad, Juri.
  • Y le está jugando vencidas a un adolescente rugbista de dieciséis años. -añadió Leomon- Desde hace diez minutos.
  • Exactamente. -Max se quedó pensativo unos segundos hasta que…- ¡¡Esto no me lo quiero perder!! ¡Vamos, chicos!


______________________________​


No era difícil ver dónde se realizaba dicha “competencia”: alrededor de la mesa donde ambos fornidos competidores se enzarzaban había una gran multitud de humanos y digimon en su mayoría, además de otros seres, lanzándole porras a ambos, así como dos casetas de apuestas improvisadas en las que Gallantmon y Beelzemon se encargaban de todo.

  • ¡Hagan sus apuestas señores! ¿A quién le vas, Goldramon?
  • ¡Todos mis cubits para el chico rugbista, Beelzemon!
  • ¡Yo le voy al felino a rayas! -dijo Megidramon, poniendo una gran cantidad de dinero sobre el mostrador- ¡Vamos, vamos, que quiero verlo!
  • ¡Craniummon, Dominimon! ¿Por quién apuestan?
  • Por Alan, Gallantmon.
  • Por Chance. ¡Vamos, lleva todo mi dinero!
  • ¿Apollomon?
  • Mmm… No sé… ¿Por Alan? -los demás se lo quedaron mirando- ¿Qué? ¿Creen que por ser yo un felino debo apoyar al vigilante a rayas?
  • ¡El chico Pereira quiere ser doctor, y soy el Dios Digimon de la Medicina! ¡Maldita sea: quiere seguir mi carrera! ¡Tengo que apoyarlo!
Cerca de allí, dos sujetos -uno pelirrojo y otro rubio- observaban detenidamente el escenario.

  • Parece que se están divirtiendo, ¿Eh?
  • Sí, supongo…
  • ¿No te gustaría competir?
  • Lo dudo: sería un espectáculo muy efímero.
  • Presumido. -volteó brevemente para atrás- Ehm… Creo que alguien nos está siguiendo.
  • Lo sé.
  • ¿Y por qué no dijiste nada?
  • Dudo que sea peligroso; en todo caso, puedes mezclarte entre la multitud. Yo me encargo.
  • Pero…
  • Anda, ve.
Una vez que su compañero se mezcló entre la multitud congregada junto a los competidores, esperó a que aquel perseguidor hiciera aparición. Era nada más y nada menos que Jupitermon, seguido por Merukimon.

  • Papá, ya te dije que no está aquí. Esto es absurdo.
  • ¡Pero yo lo vi aquí, Merukimon! ¡Tiene que estar por aquí!
  • Sigh… Ehm… ¿Ese sujeto de allí no estaba con él?
  • ¡Así es! -Jupitermon corrió de inmediato junto al pelirrojo- Dime, ¿Has visto al joven rubio platinado que te acompañaba?
  • Mmm… Creo que se perdió en la multitud. ¿Para qué lo necesita, señor…?
  • Jupitermon: Líder de los Olímpicos, Dios Digimon de los Cielos y el Trueno y…
  • Papá se siente atraído hacia ese sujeto, y lo quiere conocer… en el sentido bíblico de la palabra.
  • ¡Merukimon! -sin darse cuenta, el pelirrojo arquea la ceja- Argh… En fin. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?
  • No.
  • Presiento cierta hostilidad en tu tono de voz, muchacho.
  • Curioso; yo presiento cierta lujuria en sus intenciones hacia mi compañero.
  • Eso a ti no te incumbe: es mi vida, y soy un Digimon Sagrado.
  • Ehm… Papá…
  • Con todo respeto… sus títulos no me importan: lo que realmente me importa, es el hecho de que está acosando a mi compañero, haciéndolo sentir incómodo en medio de esta celebración.
  • ¿Y qué piensas hacer al respecto, pequeño?
El sujeto pelirrojo se puso firme, se cruzó de brazos y miró directamente a los ojos de Jupitermon de una manera que sólo se podía calificar de asesina; incluso siendo un digimon de nivel mega, y líder de los Olímpicos, Jupitermon quedó intimidado ante ese sujeto.

  • ¿Le gustaría averiguarlo… Jupitermon?
  • E… Ehm… Yo… ¡Creo que mi esposa me está llamando! ¡Sí! -se dio vuelta y abandonó el lugar dejando a Merukimon solo- ¡Hablamos después, hijo!
  • Usted no es un digimon.
  • Claramente no.
  • E intimidó a mi padre con una mirada asesina y unos nervios de acero, manteniendo una expresión carente de emoción en todo momento.
  • Es cuestión de actitud.
  • Usted me cae bien. -contestó sin que ninguno cambiara su tono monótono de voz- Me llamo Merukimon, ¿Y usted es…?
  • Me llamo…
  • ¡Elijah! ¡Pudiste venir!
En eso, apareció Lenny Steel, saludando con el brazo en alto; ni siquiera esto hizo que el kat pelirrojo cambiar su expresión estoica.

  • Tanto tiempo, Lenny.
  • Le pedí a Shenglongmon que te enviara dos invitaciones, pero no sabía si vendrías o no.
  • Supongo que tenía curiosidad... y acepté venir.
  • ¿Y Zavi? ¿Vino contigo?
  • Sí; lo alejé de aquí para que Jupitermon lo perdiera de vista y no abusara sexualmente de él. Debe de estar entre el público.
  • Es lo mínimo que se puede esperar de un digimon basado en Zeus. -rio Lenny- ¿Quieres ver el espectáculo? Uno de los Swat Kats de los que te hablé lleva casi quince minutos en un juego de vencidas con un rugbista adolescente humano.
  • No pierdo nada con hacerlo. -se encogió de hombros- Pero no pienso apostar por nadie.
Mientras tanto, en la mesa de los contrincantes…

  • ¡Maldita sea! ¡Llevamos minutos así! ¿Por qué no te rindes?
  • ¡NUNCA! ¡Acá uno de los dos pierde!
  • ¡Idiota! ¡Por estar atascados aquí, estamos llamamos la atención!
  • ¿Me vas a decir que al gran T-Bone no le gusta ser la estrella? ¡Dejate de joder!
  • Oh, cállate…
Entre el público…

  • ¿A quién le vas, Clover? ¿Apostaste por alguien? A mí me caen bien ambos, pero Chance es tan… genial y adorable.
  • Tonterías, Alex: no daré mi dinero por nadie, y menos a alguien tan poco confiable como el bulímico de Beelzemon. Además… apoyaré a Alan.
  • Adivinaré: para fastidiar a Chance, ¿No?
  • ¡Por favor, Sammy! Chance y yo tenemos una sana relación de rivalidad amistosa. Lo hago porque Alan es el único chico guapo de toda esta estación. En serio… Shenglongmon hace buenas fiestas, y le agradezco el menú vegetariano, los batidos de fruta y la barra de sushi, pero es pésimo escogiendo a chicos guapos como invitados.
  • Pero Alan tiene novia… Ambos en realidad. Y ellas están aquí.
  • ¡No me lo recuerdes, Alex! -su mirada se desvió de inmediato hacia un muchacho- Oh, ¿Quién es ese galán?
  • ¿No es Jaeger, el elfo forestal que vino de un lugar llamado Azeroth?
  • Me da igual la especie, Sammy. No me esperen chicas, adiós…
Cerca de allí…

  • ¡No sé quién podría ganar! ¡Llevan bastante tiempo así!
  • No sé a quién apostar. ¡Ambos tipos son bastante fuertes, V-mon! ¿Y tú que dices, Devidramon?
  • Estoy como tú, Davis. Además… ¡Ambos sujetos son geniales! Le preguntaré a mi amigo Calaquita.
  • ¿¿Calaquita??
  • Calaquita, ¿Por quién dices que apueste?
  • Ehm… ¿Ese es un cráneo humano REAL a modo de títere?
  • Ah, sí. Es de Oikawa, V-mon. -el digimon azul quedó con los ojos como cuadros- Lo regurgité y lo limpié con agua y lejía para poder pintarlo al estilo mexicano. ¿No quedó genial?
  • ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEE???!!!
Oikawa, Arukenimon y Mummymon aparecieron de inmediato al oírlo, sumamente indignados.

  • ¡¿Qué ESE es mi cráneo real?! ¿Y qué tengo en la cabeza?
  • Una réplica sintética casi indistinguible de uno real, supongo. -respondió sin darle importancia- Shenglongmon debió de dártelo para no quitarme a Calaquita. Me extraña que el original no se haya disuelto, ya que mis jugos gástricos son bastante ácidos, pero que va.
  • ¡Devuélvele su cráneo, gárgola repugnante!
  • ¿O qué… Mummymon? ¿Me vas a golpear? A ver…
  • Eso pensé. Hey, ¿Quieren oírla cantar?
  • ¡¡¡NO!!!
  • ¡Sí!
  • ¡DAVIS!
  • ¿Qué? Es macabro, pero al mismo tiempo genial.
  • Estás enfermo, Davis. -se quejó V-mon- Realmente enfermo...
  • “Vamos ya, vamos ya: vamos pronto al Digimundo.” -Devidramon comienza su actuación de ventrílocuo, seguido de Davis, quien canta la canción- “Vamos ya, vamos ya: vamos pronto al Digimundo…”
Cerca de los competidores…

  • ¡Esto es ridículo! ¡Deberían de acabar de una vez!
  • Si querés, me reemplazás, “Andreas”.
  • Agh… Olvídalo, “Guillermo.”
  • Sam: no creo que puedas hacerlos cambiar de idea.
  • Me di cuenta, Tentomon.
  • ¡Jaja! ¿Tu segundo nombre es Guillermo?
  • ¿De qué te reís, “Garfield”?
  • ¡¡Mierda!! -gruñó Chance- ¡¡¿¿Por qué carajo te lo dije??!!
  • Chance, cálmate. Tal vez deberías bajarle un poco a tu espíritu competitivo.
  • ¿Me lo dice el sujeto que casi deja que me ahogue porque creyó que era una estrategia para hacerlo perder una competencia?
  • Oh… te dejó hecho mierda con eso, Jake. -se burló Alan-
  • Sigh… Creí que lo habíamos superado hace meses. Además, ¡Nunca me dijiste que no sabías nadar! ¡Dieciocho años de amistad y me acabo enterando por accidente!
  • Ahora vos quedaste hecho mierda, Chance.
  • Cállate.
  • María, por favor. ¡Haz algo!
  • ¿Y qué se supone que haga, chico gringo?
  • ¡Yo qué sé! ¡Es tu novio!
  • Sólo me queda una cosa por hacer… ¡Vamos, Alan! ¡Vamos, Chance! ¡Ambos pueden!
  • ¿Qué clase de apoyo es el que te da tu novia?
  • Al menos yo tengo una.
Eso fue más que suficiente para que el piloto tuviera un tic nervioso, y rugiera momentáneamente de furia antes de dirigir más fuerza hacia su brazo; por un instante, parecía que el joven rugbista perdería, pero éste, sin sentirse intimidado, redobló la apuesta y logró igualar las cosas nuevamente, para sorpresa del kat a rayas. Estuvieron así durante un par de minutos más, ante la expectante mirada del público, hasta que ambos acabaron sumamente exhaustos y jadeantes sobre la mesa.

Aunque inicialmente el público parecía desilusionado -y más por las apuestas fallidas-, los vítores le siguieron poco después.

  • Eso fue… un golpe… bajo…
  • Lo sé… Pero sos… jodidamente… terco…
  • Quiero… la… revancha…
  • ¿Qué… revancha? Em… patamos, pe… lotudo.
  • ¿Saben? Me encanta que se diviertan y se lleven de pelos. -añadió Shenglongmon, apareciendo repentinamente entre ambos en forma de un pequeño dragón serpentino- En serio: son geniales en esto.
  • Sólo somos… diversión para vos… ¿Eh?
  • Oh vamos, Alan. No necesito ser psíquico para saber que me mentirían si me niegan que se divirtieron; además de divertir al público. -les dio unas barras energéticas- Cómanlas: repondrán sus energías.
  • Tiene… razón. -aceptó Chance mientras comía la suya- ¿Y ahora qué?
  • Dijiste… que Jake casi te mata en una competencia.
  • ¡Ya dije que lo sentía! No fue uno de mis mejores momentos.
  • En una carrera de obstác… -Chance se detuvo de golpe- ¿Piensas lo mismo que yo?
  • ¡Shenglongmon!
  • ¿Digan?
  • ¡Queremos una pista de obstáculos!
  • Definitivamente ustedes no me decepcionan, jejejeje… ¡Sus deseos son órdenes!
Tras un chasqueo de dedos, el campo de golf de la estación, junto al pequeño bosque, los estanques, y la mitad del pueblo, prácticamente la mitad de la estación, se volvió una pista de obstáculos, con la plaza como punto de partida.

  • ¿Qué clase de obstáculos pusiste?
  • Creo que lo averiguarán pronto… Pero, ¿Están seguros de hacerlo sólo ustedes dos?
  • Te referís a que haya más competidores… No me parece mala idea. ¿Qué decís… “T-Bone”?
  • Por mí no hay problema. Será más divertido.
  • Bien. -hizo aparecer un micrófono en su mano- "¡Señoras y señores! ¡La carrera de Año Nuevo está por comenzar! ¡Los primeros concursantes serán Alan Pereira y Chance Furlong!"
  • Gracias por no decir nuestros segundos nombres.
  • Ya todos lo saben de todos modos, meh… ¡Cualquiera que quiera participar también, es libre de inscribirse en la caseta de la línea de partida custodiada por Discord! Para hacer la carrera más justa, no se permitirán poderes especiales, ni a los digimon en esta competencia. Los digimon participarán en otra competencia. ¡La carrera comenzará en cinco minutos! Y descuiden: recibirán el cambio de ropa en la línea de salida.
No muchos se sentían preparados para seguirles el ritmo a esos dos, pero todos estaban emocionados por la carrera, y nuevamente, se preparaban las apuestas. Al final, sólo unos pocos se inscribieron junto a Discord: Alex Casoy, Marcus Daimon, Okrorio Faucedraco, Suki y…

  • Davis, ¿En serio quieres participar?
  • ¿Por qué no, TK? -le respondió mientras firmaba la hoja de papel de inscripción- Suena divertido.
  • ¿Te pusiste a ver a quienes serán tu competencia? Una espía internacional, una guerrera, un soldado orco, un peleonero que golpea digimon de nivel mega como si fuese un saiyayin …
  • V-mon: recorrimos los 180 pisos de la maldita Megatorre de AkuShenglongmon enfrentando a daleks, ángeles llorosos y hasta al ejército israelí: después de eso, esta carrera será como un paseo por el parque. Además… Es por diversión.
  • Pero Shenglongmon dijo que no se permiten poderes, Davis.
  • Patamon tiene razón. -dijo TK, dándole la razón a su amigo- No podrás usar tus habilidades de pícaro.
  • Bueno… De algo deben de servir las horas de entrenamiento de Devidramon.
  • Nos entrenó sólo dos días, Davis.
  • De hecho… -Discord interrumpió la conversación- Es posible que Shenglongmon te permita usar una pizca de la estamina de pícaro para hacer la competencia más justa para ti. Ya que no tienes la misma experiencia ni entrenamiento que los demás.
  • ¿En serio? ¡Que bue…!
  • Quiero participar también. -dijo una voz; era Tai, quien firmó la hoja de inscripción- ¡Genial! Ahora podré impresionar a Sora y a Clover.
  • Ups… Ahora que hay otro concursante como tú, ya no accederás a esa ventaja. Lo siento, niño.
  • ¡TAAAAAAAAAAAAAAI! ¡TE VOY A MATAR!
Los concursantes ya estaban cerca de la línea de partida, conversando entre ellos: entre risa y risa, Chance con Alex; Alan con Marcus algo tensos; Suki con Okrorio de forma bastante amena; Tai y Davis discutiendo… mientras que muchos invitados se congregaban alrededor de la línea de partida y aparecían varias pantallas holográficas para seguir el recorrido.

Casi nadie se percató de cierto pelirrojo que firmaba en la hoja de inscripción antes de reunirse con los demás participantes.

  • Qué raro que Felina no haya querido participar en esto.
  • ¡Me arreglé el cabello, Chance!
  • Definitivamente Clover influenció en ella. -sus ojos se posan sobre un concursante- Hey, Chance, ¿Quién es el sujeto pelirrojo? -señaló la espía de WOOHP- Es un kat como tú.
  • Sí, pero yo no lo conozco.
  • Oiga, ¿De verdad piensa participar vestido de traje?
  • Tengo entendido que se nos dará un cambio de ropa, eh…
  • Marcus, Marcus Daimon: el mejor peleador de todo Japón. El de mi universo al menos.
  • ¡Vamos, Jefe! -gritaba Agumon desde el público- ¡Tú puedes!
  • Elijah… Elijah McFurson. Auditor. Soy amigo de Lenny Steel: él pidió que se me enviara invitaciones y… aquí estoy.
  • Qué raro que Steel no nos haya hablado de ti.
  • Este sujeto me da escalofríos. ¡No muestra ninguna emoción! -comentó Davis a Tai- Me recuerda a AkuShenglongmon en casi todo. ¡Oiga, señor McFurson! ¿No está emocionado por participar?
  • ¿Acaso no se me nota? -respondió sin cambiar su expresión o tono de voz- Si no quisiera estar en esta competencia, no me hubiera inscrito. Y no me llames señor.
  • El tipo ese tiene un punto, así que dejá de molestarlo, Davis.
  • ¡Concursantes, prepárense para iniciar la carrera! -exclamó Discord- ¡Ahora recibirán un atuendo más apropiado para la competencia!
Al instante, los concursantes recibieron un cambio de ropa a un conjunto más deportivo: botas para correr, pantalones largos y camisetas sin manga de diferente color para cada concursante: rojo con el emblema plateado de la Horda de Acero para Okrorio, negro con el logo azul y rojo de los Swat Kats para Chance, gris plateado con el emblema de la Sinceridad en negro para Alan, amarillo con el logo de WOOHP para Alex, rojo con el logo de DATS para Marcus, verde musgo con una máscara estilizada Kyoshi para Suki, azul cielo con blanco para Davis, azul marino con el emblema naranja del Valor para Tai, y para Elijah…

Apenas se dieron cuenta del drástico cambio al reemplazar su traje negro con esa ropa deportiva: no sólo era más atlético de lo que aparentaba, sino que tenía un tatuaje en su brazo derecho, rayas tizianas en los antebrazos, y el logo de su camiseta caqui era…

  • ¡¿Es la insignia de los Rangers?!
  • Ehm… Sí. Creo que olvidé mencionarlo.
  • ¿Este tipo es un Power Ranger?
  • ¡Estúpido Davis! -Chance le dio un “suave” golpe en la cabeza- ¡No un Power Ranger! ¡Un miembro de una fuerza de élite del Ejército de los Estados Unidos!
  • ¡¿Es un soldado?! -exclamaron Suki y Okrorio al unísono-
  • Jefe de Pelotón Elijah McFurson, de los Rangers de los Estados Unidos de América desde los veintidós años, y exagente de WOOKP con más de siete años de experiencia: de los dieciséis a los veintitrés. Ah, y trabajo como Auditor en el Departamento de Defensa.
  • O sea… que es tan brutal y certero como un guerrero orco, y tan despiadado y meticuloso como un banquero goblin.
  • No entendí mucho de lo que me quiso decir, pero asumo que la respuesta es sí, Jefe de Guerra.
  • ¡¡¿¿ERAS AGENTE DE WOOKP??!! -Alex estaba atónita- ¿Cómo es que Lenny no nos dijo?
  • Seguro no era relevante al caso; a pesar de que fui su compañero e instructor. -Elijah se encogió de hombros- Hmm… O se le olvidó.
  • Esto será más interesante de lo que creí. -sonrió Okrorio- ¿Qué dices, Suki?
  • Opino igual que tú.
  • Chance… Creo que cagamos fuego.
  • Capaz… ¡Pero no me pienso rendir!
  • ¡Yo tampoco, bola de pelos!
  • ¿Me puedo retirar? -preguntó Marcus, recibiendo una negativa de los presentadores- Diablos…
  • Davis… ¿En qué nos metimos?
  • ¡Cállate, Tai! ¡Por tu culpa me quedaré atrás! Me queda claro que no ganaré, pero me voy a asegurar de que comas el polvo de todos los demás, incluyendo el mío.
  • ¿Qué pasó con esa devoción que me tenías?
  • Se fue al caño al enterarme de que fuiste más tonto que yo al embriagarte con piña colada a los seis años. -todos se echaron a reír, excepto el kat pelirrojo- Así que prepárate.
  • ¡Concursantes, pónganse en posición! ¡La carrera dará comienzo en diez segundos!
  • Buena suerte a todos. -soltó Elijah- Y descuiden: daré todo de mí.
  • En sus marcas…
  • Listos…
  • ¡FUERA!
Tras el disparo de largada, los concursantes comenzaron a correr. Como era de esperarse, Davis, Tai y Marcus quedaron en la cola de la carrera -aunque Davis sorprendentemente estaba por delante de Tai-, mientras que el frente estaba muy reñido entre el jefe de Guerra orco y el ranger McFurson, seguidos muy de cerca por Chance, Alan, Suki y Alex. Cruzaron el pequeño pueblo sin ningún obstáculo al principio… hasta que llegaron al mayor cuerpo del agua de la estación, y se percataron que…

  • ¡Hey! ¡No hay ninguna desviación, McFurson!
  • Parece que Shenglongmon quiere que crucemos el estanque, Jefe de Guerra.
  • ¡Mierda! ¡Ese dragón sabe que no sé nadar!
  • ¡¡¿¿NO SABES NADAR, CHANCE??!!
  • Ohh…
  • Ay Chance… -se burlaba el Dragón Esmeralda desde el podio de los conductores- Se nota que no me conoces bien.
Antes de que el primer competidor se lanzara a nadar, varias columnas de agua se elevaron, soltando cubos de agua de casi metro y medio de lado flotando sobre la superficie a variadas alturas. El objetivo quedaba claro.

  • ¡Con Okrorio y Elijah a la cabeza, nuestros concursantes han llegado a su primer obstáculo: los cubos de agua! -anunciaba Discord- Ahora deben usarlos para cruzar el estanque, pero tengan cuidado. ¡Pueden ser algo resbalosos! Sin mencionar las pequeñas sorpresas que encontraran.
  • ¡Sorpresas que nuestros participantes pronto descubrirán! -completó Shenglongmon- ¡Estén expectantes, público!
  • ¡Es una locura! ¿Cómo vamos a saltar sobre esas cosas?
  • ¡Pues intentándolo, Tai!
  • Ese pibe Davis será bobo, pero al menos lo intenta, ¿Verdad, Chance?
  • See… Y yo también. ¡Ningún truco de agua detendrá a T-Bone!
Los primeros comenzaron a saltar sobre los cubos, comprobando que eran resbalosos y con consistencia inicial a gelatina: al principio, tuvieron problemas y quedaban atorados en los cubos, pero pronto le hallaron el truco al saltar con poca fuerza y apoyarse mediante la tensión superficial. Con algo de dificultad, incluso Tai y Davis, avanzaron a través de los cubos… sólo para descubrir una de las sorpresas.

  • ¡Estos cubos se congelan en la superficie! -se quejó Suki- ¡No puedo sacar mi pie!
  • ¡Cuidado! -gritó Alex, esquivando un chorro de agua surgida de la superficie que casi la derriba- ¡Parece que descubrimos otra sorpresa!
  • Agradecemos a Ranamon, la Guerrera Legendaria del Agua, por inspirarnos a crear este obstáculo. -comentó Discord- ¿A qué no es creativa esta chica?
  • Mmm… Hasta ahora esto es… interesante.
Ahora que los chorros de agua amenazaban con derribarlos, los concursantes hacían todo lo posible por esquivarlos, así como evitar caer en los cubos cuando estos se cubrían de escarcha. Alex, Marcus y Chance casi cayeron al agua, mientras que Davis, Marcus y Okrorio tuvieron problema con la escarcha; Suki aprovechó el momento para adelantarse y ser la primera, seguida de Elijah y Alan, cruzando el estanque.

  • ¡Ahora los concursantes entran al sector boscoso de la carrera! ¿Qué opinas hasta ahora, Discord?
  • Que definitivamente Tai y Davis necesitan ponerse en forma, aunque el esfuerzo de este último es admirable. Por lo demás, todos los concursantes lo hacen de maravilla.
  • La llegada del tal Elijah McFurson ha sido una sorpresa. -señaló el Dragón Esmeralda- Veo que las casas de apuestas empiezan a ponerse a su favor.
  • Nada está descartado por ahora, amigo, ¿Qué crees que encuentren en el bosque?
  • Digamos que algunos de los Niños Elegidos les traerá cierta nostalgia, jejeje…
La zona del bosque era más parecida a una jungla del Digimundo, con lianas, densa vegetación y señales de tránsito por doquier: un tramo del circuito tenía una gran sección con neumáticos al piso, que a Chance le recordó la pista de obstáculos de su casa.

  • ¡Esto será fácil! ¡Hago estas cosas en mi entrenamiento con Jake!
  • ¡Chance, idiota! -gruñó Davis- ¡No digas eso!
  • Oh, no se enojen con el tipo felino a rayas; no creo que… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!
Okrorio dio un par de saltos dentro del tramo con neumáticos, sólo para que estos comenzaran a moverse de un lugar para otro como secciones deslizantes de un tipo de rompecabezas. Más de uno reprendió al kat a rayas por su imprudencia. Filas de neumáticos se movían para adelante, atrás y los lados, alejándolos del circuito de la carrera y haciéndoles casi imposible saltar; esta situación le recordó a Tai al bosque de Puppetmon: desafortunadamente, no había lianas lo suficientemente largas como para colgarse de ellas y trepar a un árbol.

Fue entonces que algunas lianas descendieron, tratando de capturar a los concursantes, lográndolos con casi todos excepto Davis, Marcus y Suki, quienes lograron evitar ser capturados.

  • ¡Ahora entiendo por qué mi mamá decía que un orco nunca debe de salir sin su hacha! ¡Maldito intento de Hojarasca!
  • ¡Vamos! ¡No lidié con los monstruos de Viper un millón de veces para que me capture ahora esta ensalada!
  • ¡Dímelo a mí, Chance! ¡A mí ya trató de comerme un bosque entero en Canadá!
  • ¡Y a mí los árboles locos de Puppetmon en mi mundo! ¡AGHH!
  • ¡Muchachos! ¿Están bien? ¿Cómo podemos ayudarlos?
  • Descuiden, ustedes sigan con la carrera. -dijo Elijah con calma- Ya nos liberaremos.
  • ¿QUÉ?
  • No conozco mucho a Shenglongmon como ustedes, pero él no arriesgaría nuestras vidas por algo como esto.
  • Bueno… Tiene razón. -asintió Suki- De acuerdo.
  • ¡Suerte, muchachos!
Apenas Davis, Suki y Marcus se fueron, más de uno regañó inicialmente a McFurson por dicho comentario… hasta que vieron atónitos como este se liberaba de las lianas sólo con su fuerza, bajaba de pie y volvía a dirigirles la mirada.

  • Les dije que nos liberaríamos pronto.
  • ¡Eso no puede ser! ¿Usted se liberó de las lianas sin ayuda?
  • Hasta parece ser más fuerte que Chance, Alex.
  • ¡Cállate, Alan!
  • No es tan difícil. -se excusó- Además, creo que salvo el niño con cabeza de piña…
  • ¡Oiga!
  • Todos aquí son perfectamente capaces de liberarse. O… ¿Necesitan de mi ayuda?
Cayeron en la cuenta de que tenían razón: Alan y Alex lograron zafarse de las lianas como si fuesen un simple nudo, Chance logró cortarlas con sus garras, Okrorio se liberó de la misma forma que Elijah, y el rugbista ayudó a Tai a liberarse: con todos de vuelta a la carrera, retomaron la marcha, cruzando el bosque, el cual tenía unos cuantos obstáculos más antes de que lo abandonaran totalmente.

  • Con Suki liderando la carrera, pero seguida muy de cerca por Okrorio y McFurson, seguidos de Chance, Alan y Alex… y con Davis, Tai y Marcus disputándose el último lugar, nuestros concursantes abandonan el bosque, para dirigirse a la trampa de arena del viejo campo de golf, donde les esperan nuevas sorpresas.
  • Sigo diciendo que esos tres necesitan entrenar más.
  • Bueno: es que ellos nunca han estado en situación de combate mano a mano, Discord.
  • Pero Marcus Daimon es un peleador, ¿Cierto?
  • Pues creo que esta vez eso no le ha servido de mucho, amigo… Pero lo sigue intentando, igual que Davis.
  • ¡Están por entrar a la trampa de arena! ¿Crees que encuentren viejas pelotas, Shenglongmon?
  • Las pelotas de golf abandonadas serán su menor problema, jejejeje…
La trampa de arena era en realidad una sección desértica dentro de la estación, con suelo pedregoso, plantas desérticas y objetos relacionados al golf como carritos, banderines y demás. A primera vista, no había ningún obstáculo visible… hasta que comenzaron a surgir de la nada topes de tierra de la altura a modos de vallas de obstáculos; aquellos taludes subían y bajaban, haciendo sumamente difícil cruzarlos: Davis y Tai tropezaron más de una vez, teniendo los demás mejor suerte, aunque ninguno se salvó de cara al suelo al menos una vez.

  • Nuevamente, agradecemos a Toph Beifong por inspirarnos para esta parte de la carrera. -soltó Discord- ¡Un aplauso a la gran Maestra Tierra y Maestra Metal!
  • Debí imaginarlo. -pensó Suki- Esto es algo que ella haría.
  • ¡Competidores, prepárense! ¡Que viene su siguiente obstáculo!
Tras cruzar ese obstáculo, llegaron a un sector con un largo sendero de barra de mono con argollas sobre arena: nuevamente a Chance le recordó su pista de obstáculos en casa, pero se lo guardó para sí mismo. Y cuando empezaron a subir por la barra de mono… sobre la arena surgieron varios remolinos de arena movediza y otros de lo que parecía ser lava, que aparecían y desaparecían constantemente.

  • ¡¡Ese Shenglongmon está loco! ¡¿LAVA?! ¿EN SERIO?
  • ¡Deja de lloriquear, Tai! -le gritó Davis, rebasándolo- ¡O les diré a los del equipo de soccer de la escuela que te acobardaste!
  • Pff… Esto no es nada en comparación al entrenamiento orco de antaño.
  • ¡Tengo que recomendar este circuito a las Guerreras Kyoshi!
  • ¡Estoy por pasarte, Alex! ¡Aquí vo…!
  • ¡¡MARCUS!!
Marcus acabó resbalando su mano y cayendo directamente al foso de lava: todos se paralizaron un momento al verlo caer en aquel líquido naranja… hasta que el adolescente reapareció cubierto de aquella sustancia viscosa… y la probó con el dedo.

  • ¡¡Hey!! ¡Es mermelada de naranja! ¡Y con canela! Algo caliente, pero está buena.
  • ¡¡¿¿ESE MALDITO DRAGÓN NOS JUGÓ UNA BROMA??!!
  • ¡El Sr. McFurson tiene razón, Tai! ¡Shenglongmon no nos lastimaría!
  • No me llames señor, niño.
  • ¡Chance, agarrate, carajo! -Alan le pasó la mano, evitando que cayera- ¡Casi te caés!
  • ¿Ayudando a la competencia, Alan?
  • ¡Estás cubierto de pelo, pelotudo! ¿Tenés idea de lo que te va a costar sacarte el dulce de la piel? Ahora balancéate, que sos re-pesado y no te puedo sostener por siempre.
Tras un balanceo, el kat a rayas se sujetó de las argollas y retoma la carrera.

  • ¡Gracias por ayudarme a tener una ventaja en la carrera!
  • ¡Fue un placer evitar que te veas como una rata-topo!
  • ¡JA! ¡Buena esa!
Pasado ese obstáculo, y tras un nuevo intento de Marcus por cruzar sin caer, Okrorio y McFurson recuperaron la delantera, seguidos muy de cerca por Suki, Chance, Alex y Alan… y Marcus y los Elegidos del Valor por detrás. La trampa de arena quedó atrás, seguida de una pradera que no daba grandes retos… y un pequeño conjunto edilicio a la distancia.

  • Algo no anda bien.
  • ¿Qué sucede, McFurson?
  • Las construcciones parecen dispuestas de manera más… normal, menos orgánica. Como si ya no hubiera senderos peatonales, Jefe de Guerra.
  • ¡Pero en esta estación no hay esas cosas con ruedas que llaman autos!
  • Creo que ahora sí, muchacha.
  • ¡Los concursantes se acercan a la penúltima fase de la carrera! ¿Podrán con el obstáculo que les espera?
  • Dinos que fue lo que te inspiró para esta fase, Shenglongmon.
  • Un videojuego, Discord. ¡Y pronto descubrirán cual!
Los corredores llegaron a un pequeño pueblo con calles y señalizaciones más normales, como si hubiese automóviles... y en efecto, los había, y cruzando a gran velocidad de un lado a otro, en todos los tramos de calle que cruzaban el ancho de la estación antes de entrar por una especie de portal.

  • ¡Es Frogger! -exclamó Davis al ver el escenario- ¡Recuerdo este juego!
  • ¿Es en serio? -se quejó Chance- ¡No me he sentido como un sapo desde… que Viper me convirtió en uno!
  • Ehm… El orco y la guerrera kyoshi no entienden las referencias culturales terrícolas.
  • Tampoco el ranger kat pelirrojo. -completó Elijah- Una explicación sería bienvenida.
  • Agh… ¿Que no tuvo infancia, McFurson? -se quejó el Heredero del Valor y la Amistad- ¡Es un videojuego que salió a principios de los años ’80 en el que hay que hacer cruzar a la rana hasta llegar a su hogar! ¿Nunca jugó un videojuego?
  • En mi infancia no: estaba ocupado en la academia militar. -el pelirrojo miró atentamente el escenario- Mmm…
  • Que infancia tan triste la suya.
  • Como sea… -gruñó el orco- Hay que cruzar esta co…
Una hilera de automóviles pasó como bólido, causando que el orco cayera de espaldas: los autos pasaban sumamente rápido, y apenas daba tiempo para cruzar. En uno de ellos lapsos de calma, y gracias a su experiencia jugando el juego, Davis cruzó la calle justo a tiempo para pasar al siguiente tramo y tomar la delantera. Tai y Marcus siguieron su ejemplo, aún con los riesgos que ello implicaba, seguido de Chance y Alex; sólo Suki, Okrorio y Elijah seguían si avanzar.

Fue entonces que todos vieron como Elijah retrocedió varios pasos, corrió hacia delante, y dio un gran salto hasta aterrizar sobre uno de los autos y permanecer allí hasta cruzar el portal por donde entraban los vehículos… y reaparecer en la otra calle.

  • ¿Cómo demonios no se me ocurrió hacer eso? ¡Los autos van y vienen por los portales pasando por cada uno de los carriles!
  • ¿Dices que hay que saltar hacia los autos y dejar que nos lleven a los portales?
  • Es eso o saltas a la calle antes de cruzar uno, chica. Tú eliges.
  • Suena bien para mí.
Okrorio y Suki repitieron la estrategia del ranger, logrando posarse sobre dos autos, aunque el orco casi aplasta el suyo por su peso, y se vio obligado a saltar a la calle, mientras que la humana atravesó el portal y reapareció en otro carril. Los concursantes pasaron así por seis carriles repletos de un tráfico despiadado hasta abandonar el pueblo.

Para ese momento, ya se sentía el cansancio en varios de ellos.

  • ¡Nuestros concursantes pasaron la sección urbana y se dirigen al campo de béisbol, donde les espera la línea de meta!
  • No sin antes enfrentar unos últimos obstáculos, Discord. Gracias a su estrategia, Elijah tomó la delantera, dejando atrás a los Elegidos y al chico de DATS, mientras que Okrorio le pisa los talones y la punta de la cola seguido muy de cerca por Chance, Alex, Alan y Suki. Pasamos a la caseta de apuestas: Beelzemon, ¿Quiénes están entre los favoritos?
  • Viejo, ¿Qué te puedo decir? Esto se volvió un pandemónium: la llegada del kat pelirrojo lo cambió todo. Todos daban mayormente por el Swat Kat o el chico rugbista gracias al espectáculo que nos dieron con su juego de vencidas, pero los apoyos crecientes al Jefe de Guerra orco y el ranger kat los han dejado en un reñido tercer lugar, seguidas de la espía de WOOHP y la Guerrera Kyoshi, que tienen muchos fans.
  • ¿Qué me dices de los chicos de los goggles y el chico Daimon?
  • La mayoría de las apuestas a quien de los tres será el último en llegar apuntan al joven Kamiya: la verdad fue la decepción de la noche, Shenglongomon. Se esperaba que diera más batalla, pero sus quejas de nena decepcionaron al público; lo mismo de parte de Marcus, aunque su rendimiento era de esperarse. La sorpresa es Davis: nadie espera que gane, pero tampoco esperaban que durara tanto.
  • O sea, dices que será un final muy predecible.
  • Seguramente… ¡Pero igual ganaremos dinero! ¿Verdad, Gallantmon?
  • Ajá.
  • Gracias; Beelzemon. ¡Volvamos a la carrera!
Los nueve corredores dejaron el pequeño caserío para entrar a un pequeño parque con un sendero adoquinado que daba a la cancha de béisbol. Las vallas de obstáculos emergían automáticamente del suelo, así como minas explosivas de humo y confeti que estallaban sin previo aviso y dejaban mareados a quien las pisaban, y lanzadores automáticos de pelotas de béisbol que disparaban a mansalva: Tai quedó aturdido por una mina de confeti, a Davis y Chance los noquearon unas pelotas de beisbol, Alex se tropezó varias veces con las vallas, Marcus y Suki aprovecharon para tomar algo de ventaja antes de caer víctimas de las pelotas, Alan esquivó algunas antes de ser aturdido por una bomba de confeti, dejando al orco y al kat pelirrojo como los primeros. Para cuando los demás lograron retomar la marcha, quedaba claro que el ganador estaba entre esos dos, por lo que no tuvieron más remedio que luchar por los siguientes lugares.

En la línea de meta, ya estaba un eufórico público esperándolos, junto a los comentaristas de la carrera y los corredores de apuestas.

  • Te ganaré… McFurson.
  • Lo veremos pronto… Jefe de Guerra.
  • ¡Esto será un final de fotografía! -gritó Discord, haciendo aparecer varias cámaras voladoras- ¡Señoras y señores: el ganador de la carrera de la Estación Espacial Kalpana 0,9 es… es…! ¡ESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS…!
  • ¡Discord! -Shenglongmon le dio una bofetada- ¡Estás salpicando a todos con tu saliva!
  • Ups… perdón. ¡El ganador es…! ¡Es…!
Ambos concursantes estaban demasiado parejos para saber con seguridad quien ganaría; entonces, ambos se deslizaron sobre el suelo, lanzando mucho polvo hasta cruzar la línea de meta. Aparentemente, ambos habían llegado al mismo tiempo. Sólo las cámaras revelarían al ganador.

  • ¡¡Por una diferencia de 0,00092 milímetros gracias a una bota… el ganador es… el Jefe de Guerra de la Horda de Acero, Okrorio Faucedraco!! -Discord tronó los dedos y comenzaron a explotar fuegos artificiales y confeti- ¡Seguidos por Elijah McFurson en segundo lugar, Chance Furlong en tercero, Alan Pereira en cuarto, Alex Casoy en quinto, Marcus Daimon en sexto, Suki en séptimo, Davis Motomiya en octavo, y Tai Kamiya en último lugar! ¡Saluden, damas y caballos! ¡A nuestros participantes por la diversión que nos han otorgado!
  • ¡Fue una carrera con mucha emoción! ¡Y risas sobre todo!
  • ¿Crees que debamos armar una franquicia de todo esto?
  • ¿A qué te refieres, Discord?
  • Digo algo como llevar a nuestros invitados a un reality en una isla, o a una Carrera Alucinante alrededor del mundo. ¡Hasta podríamos traer a gente de más universos!
  • No suena nada mal, amigo. Nada mal… ¡Habrá que ver lo que decide el público!
El primer y segundo lugar se miraron el uno al otro y se pasaron la mano en señal de respeto, felicitándose el uno al otro por la competencia. Se oían aplausos y vítores de parte de la multitud, mientras que los compañeros y amigos de cada participante acudían alrededor de ellos y los felicitaban por su esfuerzo y hazañas en la carrera -incluso a Tai-, para luego felicitarse entre ellos y celebrar con bebidas y bocadillos, estrechando de a poco sus lazos. Además de que todos conservaron sus camisetas como recordatorio, una vez que regresaron mágicamente a su vestimenta original.

  • Vaya, esto será una interesante sorpresa para ellos. ¿Qué creen ustedes, Sheng Li y Discord?
  • Opino que no te veía tan activo en una reunión desde que viste a esos Tamers ya adultos, Dominique.
  • Eso fue hace algunos años ya. No importa el universo: Guilmon siempre hablará en tercera persona. -mencionó, dando un sorbo a su vaso de agua-
  • ¿No quieres contarles exactamente qué viste de ellos, Dominique? O podrías aconsejar a tu yo adolescente, que está mirando a la chica rubia de allá con la Salamon hace media hora.
Discord le hizo notar dos cosas al humano: la primera era que podría jugar un poco con los Tamers más jóvenes y sus digimon; y la segunda era que esa joven de la que hablaron era Caroline, o al menos, una contraparte más joven de ella.

Mientras tanto, entre los concursantes...

  • ¡Felicidades, Okrorio!
  • Gracias, Powaq, Nahlia, Niles.
  • Bien, hecho: La verdad es que te luciste.
  • Siempre lo hago, Jaeger. Por algo soy Jefe de Guerra.
  • ¿Quién diría que un pielverde es capaz de ganar una carrera de obstáculos?
  • Me estás provocando, ¿Verdad, Koya?
  • Nah: eso lo puedo hacer mucho mejor. -le dio unas palmadas en la espalda- No me esperaba nada menos de mi gran amigo el Jefe de Guerra. Oí que hay una barra donde sirven cerveza orca; yo invito el trago.
  • Oh, el shamán se está ablandando.
  • Sólo cállate y aprovéchalo antes de que cambie de idea.

En el grupo de kats...

  • Tercer lugar no es tan malo, Chance. -le dio un beso en la mejilla que lo ruborizó bajo el pelaje- Estamos orgullosos de ti.
  • Gra… gracias, Callie.
  • Sí: no siempre uno compite de igual a igual con un guerrero orco y un ranger del ejército.
  • Es cierto, Max. -asintió el kat a rayas, dándole las cuatro al niño- Buen punto; aunque admito que el tal McFurson me sorprendió. ¡Menos mal no es un villano o trabaja para Dark Kat!
  • U otro candidato para Swat Kat.
  • No digas tonterías, Felina. -le respondió algo nervioso- No… encajaría en nuestro grupo. Por cierto, ¿Y Steel?
  • Debe de estar con su amigo.
  • Por lo que vi en la carrera, algo me dice que tienes una rivalidad con Alan.
  • ¡Por favor: él sólo tiene dieciséis años! ¿Te estás poniendo celoso, Jake?
  • Claro que no, C… -al instante, Chance lo atrapa y comienza a darle coscorrones; los demás se echaban a reír de la escena- ¡Chance, basta! ¡Basta!
  • ¡Jakey está celoso, celoso!

Con el grupo de Elegidos T2K...

  • ¡Estuviste increíble, Alan! ¡Felicidades!
  • Eh… gracias, Aunque hubiese preferido llegar en primer lugar, María.
  • El esfuerzo es lo que cuenta. -le señaló Gomamon- Y en eso siempre destacas.
  • Sabes que era imposible con los rivales que tenías, Alan.
  • Vos siempre tan franco, inglesito. Pero tenés razón.
  • De por sí es increíble que hayas sido rival para Chance. -concluyó Sam- Sin mencionar a los demás.
  • Aunque me dan algo de pena Tai, Davis y Marcus: como que no tenían oportunidad.
  • ¡No te sientas mal por ellos, Hanzo! Al menos lo intentaron.
  • Tienes razón, Agumon.


Entonces, un hombre encapuchado se acercó al grupo de elegidos del universo T2K, que se habían reunido con el otro Alan, Emine, Dom y sus digimon. Aquel hombre se presentó y felicitó al adolescente por su carrera, alegando que le sentó bien ver a su viejo amigo en acción. El fornido muchacho no comprendió nada, causándole más confusión escucharlo reír un poco.

  • Veo que deberás ver quién soy para entenderlo.

Aquel hombre se quitó su capucha, mostrando que poseía cabello castaño y ojos color café, pero lo más sorprendente fue que Alan lo notó; él descubrió quien era el "desconocido".

  • ¡Dominique! ¡¿Cómo podés estar acá?! ¡¿Qué carajo me pasó?!
  • Soy de otro universo, Alan; uno dónde fuiste asesinado por Grand Dracmon junto a mi prometida y su hermana menor -respondió, cambiando su sonrisa a un rostro serio-, luego cuando lo derrotamos, lo borré de la existencia al convertirme en el Dios de los digimon en mi universo.
  • ¡¿Qué?! ¡¿Cómo podés ser un dios?! ¡Si sos humano como yo!
  • El antiguo dios de los digimon en mi mundo iba a morir y me legó su poder. Mi mundo es distinto a este en algunos aspectos, como que el Omegamon de mi mundo maneja una sola personalidad o Jupitermon no es tan degenerado...
  • ¡Oye, no me faltes el respeto, humano! ¡Soy una deidad y debes respetarme!
  • No inspiras temor ni respeto, sino vergüenza -espetó, sin mirarlo- He venido aquí a ver cosas interesantes, no lamentables. -Jupitermon bullía en chispas- Mejor ve a acosar a otro desprevenido sin que te vea tu esposa.

Luego, este mencionó que seguiría hablando con Alan y su otro yo, alejándose un poco, hasta acercarse poco a poco al segundo lugar de la carrera. Mientras tanto, no muy lejos de allí…

  • No está mal, Alex; lo hiciste muy bien. ¿Al menos te divertiste?
  • ¡Por supuesto que sí, Sammy! ¡Fue muy divertido y emocionante!
  • Supongo que Jerry estaría orgulloso de ti por dar semejante demostración.
  • Una prueba de que el entrenamiento de WOOHP está bien justificado, Clover. Aunque… me sigue extrañando que el tal McFurson sea exespia de WOOKP y que Jerry no lo haya mencionado.
  • Tal vez en nuestro universo su versión humana no es agente, al igual que Lenny. ¿Quién sabe?
  • Tal vez tengas razón, Sammy.

Con el Equipo Avatar...

  • ¡Estuviste excelente, Suki! -alabó Sokka a su novia- ¡No importa que no hayas ganado; eres la mejor!
  • ¡Demostraste ser bastante hábil!
  • Gracias, Toph… Un momento, ¡Tú eres ciega! ¿Cómo pudiste ver la carrera?
  • ¿Bromeas? Con Discord y Shenglongmon narrando cada segundo de la carrera era fácil saber lo que pasaba.
  • Por cierto… Te vi muy pegada a ese orco.
  • Sokka… No pensarás que Suki está…
  • ¡Por supuesto que no, Katara!
  • ¿En serio piensas que me atrae Okrorio? Por favor, que infantil eres: sólo somos amigos que tenemos muchas cosas en común. Como el ser guerreros y todo eso.
  • ¡Hey, yo también soy un guerrero!
  • En serio estás celoso, Sokka.
  • Cállate, Aang.

Entanto, con los miembros de DATS...

  • Bueno, Marcus… Al menos no te desmayaste.
  • Oh cállate, Thomas.
  • ¡Estuviste genial, Jefe! ¿Pero por qué no ganaste?
  • Porque había gente mejor y más preparada, Agumon.
  • Gracias por tu apoyo, Kristy.
  • Sólo soy honesta, hermano. Después de todo, ¿Qué te hizo pensar que le ganarías a un orco, a un rugbista, o la versión real de Torahiko?
  • Momento… ¿Cómo es que sabes de Torahiko?
  • ¡Buena pregunta, Yoshi! ¡Krist…! Espera… -Marcus se volteó hacia su compañera- ¿Cómo lo sabes tú, Yoshi?
  • Ehm… Yo…
  • A Yoshi le gusta jugar Morenatsu por las noches.
  • ¡Lalamon! -la chica agarró a su digimon para darle unos coscorrones- ¡No tienes que ser tan chismosa!

Y los nativos del universo anfitrión...

  • Al menos competiste, hermano: eso es lo que cuenta.
  • Gracias, Kari.
  • No esperaba nada de ti, y aun así me decepcionas, Tai.
  • ¡Pero Sora…!
  • ¿Lo ves? Dije que te haría comer el polvo de los demás, incluyéndome.
  • Deja de presumir, Davis: tampoco a ti te fue de maravillas.
  • Pero al menos no me puse a llorar como nenita cada vez que surgía un pequeño problema.
  • ¡¡¿¿PEQUEÑO PROBLEMA??!! -a Tai le dio un tic nervioso en el ojo- ¡¡LIANAS CONSTRICTORAS!! ¡¡AUTOS A ALTA VELOCIDAD!! ¡¡Y FOSOS DE LAVA!! ¡¡¡ERA LAVA, DAVIS!!! ¡¡LAVA!!
  • Pff… Esas son pequeñeces en comparación a estar al filo de caer a un hoyo negro.
  • Lamento decírtelo, Tai, pero Davis tiene razón. Y yo estuve ahí para comprobarlo.
  • Claro que la tengo, V-mon; además, como dijo el tal McFurson, Shenglongmon no nos lastimaría.
  • Hablando de él… -señaló TK- ¿Dónde está?


______________________________​



Dom se acercó al gato humanoide pelirrojo, acercándole la mano, respondiendo el otro con una de sus patas.

  • Un gusto, Elijah. Has hecho un gran trabajo, aunque predije la victoria de Okrorio; vi que tenía mejor estado físico que tú.
  • Agradezco el elogio, Dominique.
  • Puedes llamarme Dom, si así lo deseas.
  • Da igual.
  • Me pareces simpático. Mira, he venido a hablar contigo sobre Zav y tú... digamos qué sé lo que hay entre ustedes dos.
Aquella última declaración del humano lo sacó un poco de sus cabales, aunque sin que no se notara; no por la relación que él y Zav tenían, sino por sentir un comentario fuera de lugar de parte de Dominique. Él lo observó con mala cara, recibiendo unas palmadas en la espalda de parte del humano.

  • Verás, he de reconocer que eres un tipo muy sorprendente. Lo noté por Zav, no por ti; aunque creo que es una bocanada de aire fresco para alguien como yo, que creció en un mundo donde todo ello estaba mal visto.
  • ¿Cuántos años tienes, Dominique? -preguntó sereno ocultando su intriga-
  • Muchos: he dejado de sacar la cuenta.
  • Me estás mintiendo.
  • ¿Cómo lo sabes? -le preguntó, esbozando una sonrisa-
  • Aprendí muchas cosas con los Rangers, como detectar cuando alguien está mintiendo. Pero bueno, será cosa tuya.
  • Sigh. Bueno… Tengo más de setenta.
  • Las cremas antivejez deben de ganar una fortuna en tu universo.
  • En realidad, es por mis poderes como dios de los digimon de donde vengo.
  • Eso es bueno. -contestó sin subir ni alterar su estoica voz- Te ahorras en cremas antivejez.
  • En fin: lo que quería decirte es que darás una buena impresión y te felicito por adelantado. Estaré observando por aquí, si deseas hablar de cualquier cosa. También Zav es bienvenido -mencionó, levantándose de la silla, dándole unas palmadas más a un extrañado Elijah, que no supo cómo reaccionar-
  • Supongo que sería interesante.
Menos de un minuto después de la partida de Dom…

  • ¡Felicidades, Elijah! -exclamó Zavi, mientras corría hacia él y lo abrazaba- Aunque lamento que no hayas ganado.
  • Descuida: no esperaba ganar de todos modos. Había muchos oponentes formidables. -respondió estoicamente- Imagino que me estabas alentando.
  • ¡Por supuesto que lo hice! -contestó, apoyando su cabeza en el hombro derecho del pelirrojo- Dime, ¿Te divertiste?
  • Sí. No es el mismo entrenamiento que tengo con los Rangers, pero la verdad me divertí.
  • Yo he conocido a muchas personas interesantes, como Duftmon, Gargoylemon, y Powaq. ¡Me alegro de haber venido! ¡Me estoy divirtiendo mucho!
  • Qué bueno… Pero, ehm… Zavi.
  • ¿Si, Elijah?
  • Creo que estamos llamando la atención.
En efecto: más de no los miraba bastante intrigado por lo bastante cariñosos que estaban esos dos, o al menos, la manera tan cariñosa en que el kat rubio platinado actuaba con su compañero.

  • Ups… Lo siento, Elijah. Lo olvidé, jejeje…
  • Sigh…
  • Eh… Algo me dice que son muy unidos. -comentó V-mon- ¿Amigos muy cercanos?
  • Pues… es que … bueno…
  • Es normal que Zavi sea algo… cariñoso. -suspiró con cierto desgano- Después de todo… es mi novio.
  • ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE???!!! -más de uno levantó la voz, perplejo- ¡¡¿¿USTEDES SON…??!! ¡¡O SEA QUE USTED ES…!!
  • Intuyo… que la mayoría aquí nunca interactuó con un homosexual antes.
  • Ehm… Bueno… Kyoshi tenía una amante mujer.
  • ¡¿Qué cosa, Suki?!
  • Es verdad, Sokka.
  • Nosotros sí, aunque los pocos digimon que conozco con esas tendencias son insoportables pretenciosos. -dijo Ulforce, con Lordknightmon y Jupitermon en su cabeza-
  • ¿No vas a decir nada? Normalmente harías algún comentario o algo así.
  • A mí me da igual, Gomamon -dijo Alan encogiéndose de hombros- Será gay, pero marica no es. No como otros digimon que veo por aquí. -fijando su mirada específicamente en cierto Caballero Rosa-
  • Concuerdo contigo, muchacho. -asintió el orco- Aunque… no creo que en Azeroth sea algo muy común.
  • ¡¡Lenny!! ¿Por qué no nos dijiste?
  • No lo creí relevante, Felina.
  • ¡Momento, muchacho! ¡Estás diciendo que yo… estuve… a punto de…!
  • Ponerme los cuernos al acechar y tratar de robarse a mi novio, Jupitermon. -sentenció con serenidad- Sí: básicamente.
  • ¡¡Condenado imbécil!! ¡¡Ni siquiera en una fiesta eres capaz de no humillarme por menos de cinco segundos por culpa de tu condenada lujuria!!
  • ¡¡Pero Junomon!! ¡¿Es que no lo ves?! ¡Ese gatito es tan lindo! ¡Su pelaje rubio platinado, sus ojos azul hielo, esa carita de niño que jamás rompería un plato…!
  • Ughh… -se encogió de hombros el aludido mientras se ruborizaba bajo su pelaje- Me está avergonzando…
  • ¡Es como si fuese tallado por los mismos ánge…! -Junomon le da un puñetazo en la cabeza, dejándolo inconsciente y asombrando a todo el mundo- …
  • Auch… Pobre diablo. -masculló Davis a V-mon- Eso debió doler.
  • ¡Y tú, muchachito! -señalando a Elijah- Más vale que controles a tu novio o si no…!
  • O si no, QUÉ, Diosa de los Cornudos.
Esa respuesta tajante hizo enmudecer a todo el público, y dejó atónitos a todos, pero especialmente a Junomon: nunca, NADIE, se había atrevido a llamarla así. Mucho menos alguien que no era un digimon.

  • ¡¿Cómo te…?!
  • Llevo suficiente tiempo en esta fiesta como para aprender algo de los digimon, y de sus Hermandades. Sé que usted y su hermano llevan casados casi 147.000 mil años, y si en todo ese tiempo usted fue incapaz de controlar las promiscuidades de su esposo, es más que evidente que usted es una pésima esposa, pues éste busca satisfacer su apetito sexual con otras personas. Así como patética Diosa Digimon del Matrimonio y la Fidelidad, ya que no es capaz de mantener en orden el suyo propio… y ni qué decir de pésima madre, si los únicos hijos que tuvo con su esposo están atrapados en un triángulo amoroso con una completa boba que tiene por hijo mimado al líder de los Demon Lord.
  • ¿Qué dijo, querido?
  • Sigh… Nada, Venusmon.
  • Así que no tiene ninguna autoridad para decirme que “controle” a Zavi, ya que usted no lo ha hecho con su marido en casi ciento cuarenta y siete milenios. Y menos cuando fue su marido quien persiguió a mi novio, y tuve que alejarlo de su lujuriosa mirada.
  • ¡Te voy a…!
  • ¿Piensa matarme? -preguntó sin subir la voz- Le recuerdo que estamos en una fiesta: eso la haría quedar peor. De todos modos, es libre de hacer lo que quiera. -Elijah se cruzó de brazos; su mirada se clavó en la de ella, la digimon tembló: era una mirada fría y asesina- Pero de una u otra forma, sabe que tengo razón.
  • Estoy esperando su respuesta, señora Junomon.
  • ¡¡SOY UN FRACASO!! -dio la vuelta y salió llorando- ¡¡¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!
  • ¡Hermana, espera! -gritó Ceresmon corriendo tras ella antes de voltear hacia el kat- ¡Monstruo!
  • ¡Junomon, espera! Nos vemos en tu terapia de la semana que viene, ¿Verdad?
  • ¡¡AGUMON!!
Apenas las digimon abandonaron el lugar, se oyeron inicialmente murmullos de gente que quedó boquiabierta, seguido de vítores, especialmente de los digimon, incluso de otros Olímpicos, que por primera vez veían a Junomon así de humillada, además de alguien lo suficientemente valiente como para enfrentarla… verbalmente al menos.

  • ¡Estás loco, Elijah! ¡Pudo haberte matado!
  • Supongo, Lenny. Pero era poco probable; además, sabes que defenderé a Zavi de quien sea.
  • ¡¡PERO ES UNA DIGIMON DE NIVEL MEGA!! -gritó su novio- ¡PUDO HABERTE VAPORIZADO O YO QUE SÉ!
  • Hubiese sido una muerte patética para mi persona. -respondió frunciendo el ceño, dejando a más de uno en shock- Si voy a morir a manos o pata de alguien, al menos espero que mi asesino tenga una autoestima mucho menos frágil que la de esa mujer. -suspiró- En fin. -hizo señas a una cafetera voladora e hizo su pedido: un café negro y especiado con canela, jengibre, cardamomo y jarabe de chocolate- Gracias…
  • Chico, eres bienvenido a nuestra casa cuando quieras. -rio Neptunemon- Tú y tu novio y tus amigos.
  • ¡También al Rincón de Cthullu! -lo saludó Beelzemon con el pulgar en alto- ¡Les prometo que se divertirán! ¡Cortesía de la casa!
  • Eh, gracias por las invitaciones: las tomaré en cuenta. -bebió un sorbo de su café- Bueno, me iré a dar una vuelta: busco a un tal Dominique Marroni para conversar con él. -miró a Zavi antes de dar la vuelta- Tú diviértete tranquilo, que volveré pronto: dudo que alguien más te moleste.
  • B… Bueno. -para su sorpresa, Elijah puso dos dedos sobre sus labios y los besó, para luego poner esos dedos en la mejilla platinada de Zavi- ¿Y eso?
  • Ya canté el pastel: qué caso tiene seguir ocultándolo.
El pelirrojo se alejó, en busca de uno de los invitados; en eso, salió corriendo hacia él Mantarou Inoue, aparentemente “enamorado” de Elijah, sólo para recibir de este último un puñetazo en la cara y una llave de sueño sin siquiera voltearse y seguir su camino como si nada, y con la taza de café en una pata, dejando a más de uno boquiabierto.

  • Aww… -el rubio platino se enterneció- ¿No es adorable cuando aplica sus llaves de sueño y nockea a los acosadores de un solo golpe?
  • Yo diría aterrador. -tosió TK- Eh... ¿Cuánto tiempo usted y él llevan…?
  • No me trates de señor, por favor, chico: sé que tengo 33 años pese a no aparentarlo, pero no me gusta. Llevamos siete años de noviazgo con sus altibajos, pero aquí estamos.
  • Es algo… frío, ¿No crees?
  • Ha sido así desde que lo conozco… D’arcmon, ¿Verdad? Me acostumbré a eso; además, es admirador de la cultura japonesa.
  • ¿En serio?
  • Sí, Cody: sabe hacer sushi, escribe haikus, tiene una katana, sabe leer y hablar japonés, cuida un bonsái, tiene una gran colección de mangas… Y mantiene esa costumbre japonesa de no mostrar afecto en público. Bastante acorde a su personalidad, la verdad.
  • Vaya: suena como alguien a quien mi abuelo le gustaría conocer. Tal vez lo busque para que se conozcan luego.
  • A mi suena a alguien demasiado perfecto. -añadió Yolei- Bueno, salvo lo de ser tan…
  • ¿Carente de emociones? ¿Algo espeluznante? Ni que lo digas, tiene muchos defectos: esa voz monótona que a veces aterra, esa actitud que va entre la sociopatía y la psicopatía, ese asqueroso hábito de fumar cuando está nervioso, su alergia a la uva, su desagrado por la música pop, que en nuestros siete años de noviazgo y pese a ya hablar siete idiomas, nunca haya aprendido alemán, que es mi segundo idioma, sus malditos chistes sobre canibalismo, el comer animales vivos…
  • ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEE???!!!
  • Lo hace a veces, en los campamentos o en sus misiones de ranger en el extranjero: dice que es parte de su “instinto salvaje”. Pero créanme: antes era peor en muchos aspectos. Con eso y todo, yo lo amo igual.
  • ¿Y qué vas a hacer ahora? -preguntó UlforceV-dramon- Parece que él se tomará un tiempo a solas: puedes quedarte con nosotros si quieres.
  • Muchas gracias, pero tengo que hablar con tu amigo Duftmon: dijo que está interesado en mi trabajo de diseñador de interiores para remodelar ese diseño de cristal de su Castillo Kernel. Menos mal traje mi portafolio de trabajo cuando Elijah me dijo cuando iríamos a una fiesta a conocer gente. -se despidió de todos de una vez- ¡Nos vemos después, chicos!
  • Bueno, es muy amigable y alegre. -concluyó Davis- Aunque su novio es…
  • ¿Aterrador? ¿Siniestro? ¿Un calco de AkuShenglongmon en versión felina y pelirroja?
  • Bueno… sí, V-mon. Pero admito que es genial. ¡Como una especie de Agente Smith! ¡Oigan! Volvamos a la fiesta: oí que hay consolas de videojuegos por ahí. ¿Alguien quiere jugar?
La fiesta continuó, con los invitados haciendo variadas actividades: Shenglongmon y Discord observaban a los lejos como la gente se divertía por la estación: Devidramon con sus amigos bebiendo y conversando -y jugando con el cráneo de Oikawa-; Ranamon, Kazemon y Zoe poniéndose a día; a Appa volando con Aang, Suzie, Kristy, Juri, Lopmon, Biyomon y Leomon por la estación; Koya, Toph y Aang practicando su control elemental cerca de uno de los estanques bajo la atenta mirada de Neptunemon; Jake, Powaq y el resto de recientemente formado “Club de los Anteojos” -con los dos Sam Smith, Sammy Simpson, Yolei, Sokka, Izzy y Thomas- intercambiando experiencias; Chance y Alex jugando videojuegos en una consola de Play Station junto a Davis y Tommy; Clover tratando de ligar con Jaeger; Nahlia mostrando algunos trucos de magia a Ken, Steel y varios digimon; a ambos Alan jugando vencidas y siendo apoyados por sus respectivas novias; Max hablando con varios Niños Elegidos y Tamers; a Takuya, Kouji, Agunimon, Lobomon, y Dynasmon y demás viendo como Lucemon era humillado por su madre; Examon, Megidramon, Goldramon y Bacchusmon entregándose a los tragos en el bar…

Todos la pasaban bien…. Bueno, excepto Junomon con su crisis nerviosa, Jupitermon que seguía inconsciente en el suelo al igual que Mantarou Inoue, pero ellos no importaban.

  • Veo que la fiesta está resultando un éxito.
  • Así parece, Discord. -dijo bastante emocionado- Es algo muy lindo de ver: gente de varios mundos y universos pasándola bien. Oh, mierda: me estoy poniendo cursi. Pero que rayos.
  • Amigo, ¿Estás llorando?
  • Pff… Debe de ser esa hamburguesa con triple cebolla, salsa de ajo y ají que me comí.
  • Ajá…
  • Sigo creyendo que debiste traer a alguien de Equestria.
  • Nah… Sería demasiado raro para ellos. Además... aun espero que les hagas una visita.
  • Jejeje… See… Suena caóticamente divertida tu idea.
  • Ehm, ¿Shenglongmon, ¿Viste la fila al otro lado de la estación?
  • ¿Huh? -hizo aparecer unos binoculares y comprobó que su amigo tenía razón- Ah, sí: son mujeres que van a pedir “autógrafos” a Hell Brotherhood, si sabes a lo que me refiero.
  • ¿En serio?
  • Bapho será de cara poco agraciada… pero cuando van a verlo, las chicas no buscan precisamente del cuello para arriba, jeje… A ver: Junomon, Lillithmon, Venusmon… Por qué no me sorprende… Ophanimon…
  • Veo a una mujer humana en la cola.
  • Espera… ¡¡¿¿ES LA SEÑORA TAKAISHI??!! -volvió a ver de nuevo, sus ojos desorbitados se salen de los binoculares- ¡Por los Dioses de Kobol! ¡Es ella!
  • ¿Qué acaso no están aquí sus hijos, sus padres y su exesposo?
  • Oh, sí… Esa mujer está más loca y desesperada de lo que creí… Jejeje… Oh, rayos: si TK se entera, morirá de un paro cardiaco.
  • Señor Shenglongmon… -interrumpió B.I.P.: apareciendo de repente- Detecté una nave de fabricación humana en las afueras de la estación.
  • Ah, debe de ser el transbordador espacial Columbia. Déjalos que se acoplen y que descansen un rato.
  • Mis sensores detectan que uno de los tripulantes es de origen judío. ¿Lo dejo pasar?
  • Sí, hazlo: hoy estoy de buenas. Y cuida que no coma nada no kosher: son muy quisquillosos con eso. Y revisa su transbordador por si no tiene ningún desperfecto y repáralo por favor.
  • De inmediato, señor.
  • No tengo pensado de que me acusen de mal anfitrión. Eso me recuerda… -Shenglongmon tomó su celular y marcó un número- Hola, George, necesito que me hagas un favor, y yo te haré otro a cambio. […] No: no pienso devolverte el Sudoeste: arréglenselas. […] Deja de llorar maldita sea, y no te suicides de nuevo: además que estoy recibiendo de buena gana a tus astronautas […] Mira, el trato es así: yo necesito que me hagas un favor, y tú necesitas vaciar algunas celdas en Guantánamo […] ¿Comisión Internacional de Derechos Humanos? ¡JAJAJAJA! Qué buen chiste, George. […] Ya inventaré una coartada, descuida. Adiós.
  • ¿Y eso?
  • Digamos que solucioné un problemilla de catering.

______________________________​

  • ¿Cómo se sintió molestar al pequeño, amiguito? -preguntó el Dom adulto a su versión joven y al Alan de ese universo-
  • Bah, tampoco era para tanto; pero que ese escuálido sea el reemplazo de Alan es vergonzoso. Pero no entiendo algo: ¿Quién eres tú exactamente? Dicen que eres el dios de los digimon en tu mundo.
  • Así es, Dominique. Soy el dios de los digimon en mi mundo. Pude repeler la invasión de Aku y su legión con mis muchachos -explicó, señalando a Darkdramon y Titamon-
  • ¡Esperá! ¿Sólo esos dos? -preguntó el fornido adolescente-
  • No, Alan; cuando digo mis muchachos, me refiero a esos dos, los otros digimon de mis amigos y las Hermandades Sagradas en su totalidad más muchos otros digimon en estado Definitivo... o Mega, como le dicen por aquí.
  • Cierto… Dijiste que no eran como los de acá.
  • No, Alan; se ven distintos y actúan distinto -mencionó Dominique- Titamon a estos Olimpos XII los mataría sólo porque le parecen unos tarados.
  • ¿En tu universo son más serios?
  • Sí, Dom. Y Jupitermon no es tan literal como Zeus. Sí, en mi universo el actual es el segundo; el primero era un depravado que murió hace años.
  • ¿Y cómo mu...?
Alan no llegó a terminar la pregunta, señalando Dominique a Titamon, contándole que lo había matado en un combate al negarse a ayudarlos contra Zeed Milleniumon en una ocasión.

  • Además, Alan es el reemplazo, no Joe, Dominique -mencionó su yo adulto-
  • ¡Pero en serio, ese flaco da vergüenza!
  • Dom, que sea flaco no es vergonzoso; que se emborrache con piña colada a los seis años y salga último en una carrera para impresionar a una colorada alcahueta lo es -respondió, haciendo claramente una referencia a Tai-
  • Eso es muy cierto. ¿Y cómo pudiste repeler a Aku?
  • Es un digimon, Alan; será de temer, pero sigue siendo un digimon. Lo complicado fue repeler esa legión de demonios y La Nada; todos mis muchachos quedaron agotados y por eso decidieron no venir. Nosotros no sabíamos que Davis salvaría el día, sino tal vez no nos hubiésemos enfrentado -bromeó él-
  • Estar muerto no es precisamente algo lindo, Dominique -le dijo su contraparte- Me sentía como un idiota por no poder haber encontrado a una chica que me guste y sea linda -se lamentó el adolescente-
  • Vamos, Dom! ¡Deja de llorar, carajo! Seguro alguna chica linda debe haber por acá para vos.
  • Como esa de allá que tiene una Plotmon -mencionó el adulto, señalando a una dirección en dónde estaba una joven rubia de la misma edad que el dúo adolescente, con una Salamon de compañera-
Dominique observó a la chica con atención, pues era una versión adolescente de su difunta amada. Una chica rubia, de ojos azules y tez blanca, con una Salamon de compañera.

Ella miraba admirada a los competidores de la carrera, incluyendo a los últimos dos lugares, que para ella le resultaron valientes al participar. Ella tomó algo de aire, tomando la decisión de ir a saludar a los humanos que participaron, chocándose luego de dar unos pasos con un muchacho de su edad, cayendo ambos al suelo. Él se levantó rápidamente, tendiéndole la mano a la chica para levantarse, aceptando ella el gesto. Ellos se presentaron como Dominique Marroni y Caroline Owndan, con un Commandramon y una Salamon respectivamente; ellos se pusieron a hablar, comentando que ambos pidieron que sus digimon puedan evolucionar a sus etapas Mega, sin pedir grandes cosas, al no tener grandes aspiraciones de momento. Ella le preguntó si conocía a alguien de allí, alegando él que era amigo de Alan, mas no el Alan que compitió, sino el de este universo. Algo sorprendida, ella le preguntó dónde estaban, ya que no conocía a nadie del lugar, aceptando él gustoso. El joven Dominique le ofreció el brazo a ella, quien aceptó y cruzó el suyo con él sin dudar, ante la mirada confusa de sus digimon, quienes se dieron la pata en señal de saludo.

En tanto, el adulto Dominique arqueó una ceja, recordando como conoció a su Caroline en su mundo, sonriendo levemente.

  • Parece que estamos destinados a estar juntos, ¿Eh? Amada mía -comentó en voz baja, hablándole a una pequeña foto de su Caroline, que llevaba siempre consigo- Bueno...

El adulto le indicó al grupo de adolescentes que lo siguiesen, quienes asintieron algo extrañados sobre este hombre.

Luego de caminar un poco, se encontraron con los Elegidos, saludándolos con bastante ánimo, respondiendo de manera cordial Marroni. Al instante, notó que los Elegidos se pusieron a hablar con sus "reemplazos", viendo algunas similitudes y notorias diferencias entre estos, como el hecho que Alan y su joven "yo" molestaban sin cesar a Joe, el Elegido de la Sinceridad. Esto causó una leve sonrisa en él, recordándole aquellos días donde su grupo se divertía molestando y bromeando entre sí. Aquella nostalgia le indicó a acercarse al grupo ya mencionado, pensando luego en qué hablar con los otros Elegidos, sin embargo, no podía dejar de sentir que había algo extraño con el grupo de Alan de aquel universo donde fueron los principales. Algo que no le gustaba para nada.

Junto a los organizadores del evento…

  • Bueno, Shenglongmon. ¿No les piensas hablar de…?
  • Sí, lo haré. -contestó apesadumbrado- Argh… Qué pena hablar de algo tan malo en un día tan genial.
  • Lo lamento… pero tienes que hacerlo.
  • Lo sé… Lo sé. Veré como animar la conversación. Sigue controlando la fiesta, ¿Sí?
  • Claro, tú ve tranquilo.
Shenglongmon se esfumó, transportándose a donde se hallaban TK y Patamon, conversando con Max y otros niños y digimon.

  • ¿Qué están haciendo?
  • Conversábamos sobre algunas de sus historias en el Digimundo, Shenglongmon. -contestó Max sonriente- ¿Te podemos ayudar en algo?
  • Sólo la ayuda de TK y Patamon si no les molesta.
  • Claro, no hay problema. -dijo el Elegido de la Esperanza, con Patamon en sus brazos- ¿Qué necesitas?
  • Quiero pedirte tu ayuda para hacer algo de helado.
  • ¿Helado?
  • Un helado especial, a la manera tradicional. ¿Qué dices?
  • Suena bien; vamos.


______________________________​



La cocina en la que TK y Patamon aparecieron mágicamente lucía bastante moderna, con el equipamiento completo: refrigeradores, hornos eléctrico y microondas, mesadas, varios electrodomésticos, estantes con ingredientes, etc… y un caldero enorme a un lado.

  • Ehm… ¿Qué clase de helado vamos a hacer? Digo… Podrías invocarlo con magia como al resto del helado que trajiste, ¿No?
  • Cierto, Patamon: pero este helado sabe mejor si se hace de la manera tradicional.
  • ¿Con un caldero?
  • Es lo tradicional de los hechiceros, TK; luego tenemos los electrodomésticos mágicos. En fin. -la lista de ingredientes apareció en las manos del Dragón Esmeralda- ¿Saben cuándo se hizo este helado tan exclusivo por última vez en la Tierra?
  • ¿En la Edad de Piedra?
  • Cerca: en 1971, cuando la familia real iraní realizó una celebración en honor a los 2500 años de monarquía persa. Costó una barbaridad pagar a los hechiceros iraníes para que consiguieran los ingredientes. Oí que un cuarto de lo que pagaron por esa fiesta fue a parar en el presupuesto del helado, jejeje…
  • Shenglongmon… Sé lo que hiciste por mi abuela.
  • Oh… -sus ojos se posaron sobre TK- Te lo contó. ¿Eh?
  • ¿Es por eso que terminaste cumpliéndole el deseo a Daemon?
  • De haberme negado, me hubiesen quitado todos mis poderes, hubiese muerto por perder el sostén de mi inmortalidad, y se habrían anulado todos los deseos que concedí en las últimas 24 horas, incluyendo la cura de tu abuela. -suspiró- Sólo le quedaban seis meses de vida, TK: no tenía posibilidades. Supuse que querías compartir más tiempo con ella como tu abuelo.
  • No todos los deseos que concedí fueron tontos o egoístas per sé; y ser algo egoísta en sí no es malo. Pero es enternecedor ver a alguien que sacrifica su oportunidad de obtener algo con magia para dárselo a otro. -se rascó la barbilla- Claro: podríamos asumir que el deseo de tu abuelo fue en parte egoísta porque no quería asumir la inminente muerte de su esposa, y quería estar más tiempo con ella… pero prefiero el enfoque altruista en el que le da la oportunidad de vivir más. Así nos enredamos menos, ¿No crees?
  • ¿Y el crucero a las islas griegas?
  • Una compensación, Patamon: una buena acción es merecedor de una recompensa. Yo creo que se lo merecen.
Lo último que supo Shenglongmon fue que el Elegido de la Esperanza acabó abrazándolo y soltó un breve sollozo a modo de agradecimiento; se limitó a no decir nada y acariciar su cabello.

  • Gracias.
  • Descuida, no hay problema. Ahora volvamos al trabajo: tenemos un helado que hacer.
  • No creo que nos hayas traído solo para eso. -añadió Patamon- ¿Estás bien?
  • ¿Por qué no lo estaría?
  • Bromeas, ¿Verdad? Después de todo lo que pasó en las últimas 24 horas…
  • ¿Insinúas que estoy fingiendo, TK?
  • Para nada… Pero creo que tratas de ocultar algo. -el Dragón Esmeralda permanecía dubitativo- Puedes hablarlo conmigo, o puedo llamar a Agumon y Gabumon.
  • Sigh… De acuerdo. -Shenglongmon dejó la lista sobre una mesada y apoyó sus manos sobre la misma- Me estoy divirtiendo mucho en esta fiesta, estoy realmente feliz de ver aquí a todos los amigos que hice en los últimos meses. Pero… me es duro asimilar las cosas de las que me enteré hoy: por casi setenta y cinco mil años creí que Aku fue el causante de ese desastre, de lo de Yggdrasil, de Liam… Y ahora, resulta que fuimos ambos bajo la forma de… ÉL.
  • ¡Pero no es tu culpa!
  • En cierto modo, lo es, Patamon: no fui lo suficientemente fuerte de voluntad como para detener a Aku e impedir nuestra… fusión. -su mirada se posa brevemente sobre el reflejo de la mesa- Mentiría si les digo que no siento algo de miedo al ver mi reflejo, o hasta mi sombra.
  • Sí… -asintió TK pensativo- Eso… es aterrador.
  • Además… luego de oírlo a “ÉL” sobre lo que hizo a esos universos, comienzo a sospechar de mi poder…
  • ¿Por qué?
  • ¿Qué tal si en lugar de borrarlos, él los…? -se notaba la incomodidad en el rostro del Dragón Esmeralda- Ni siquiera lo puedo decir.
  • Lo peor, es que Aku tenía razón en una cosa: nos parecemos más de lo que creí. -lanzó un bufido- Esto apesta.
  • Tú no eres como él. Eres bastante altanero, gritón, maleducado y a veces hasta infantil… pero sigues siendo alguien bueno, y hasta diría que más maduro que él: Daemon dijo que tienes el poder para gobernar todos los mundos, pero prefieres usarlo para otras cosas. Eso me parece algo maduro y responsable.
  • Gracias, Patamon. Supongo…
  • ¿Vas a estar bien? -preguntó TK- ¿O necesitarás algo de tiempo?
  • Me va a tomar tiempo asimilar esta nueva realidad, pero estaré bien: muchas gracias. -suspiró- Ahora volvamos a nuestra receta, que nuestros invitados esperan.
  • Sí.
Con los ánimos renovados al menos en parte, Shenglongmon tomó de nuevo la lista de ingredientes y la revisó de pies a cabeza, entonces comenzó a leerla.

  • Leo los ingredientes y ustedes los buscan en la alacena y lo arrojan al caldero, ¿Sí?
  • Entendido.
  • No se preocupen por la cantidad, que luego lo multiplicaré. Dos litros de leche
  • Listo.
  • Dos kilos de azúcar.
  • Listo.
  • Un litro de crema.
  • ¡Allá va…!
  • Una cucharada de miel.
  • Listo.
  • Una cucarachita de vainilla.
  • Lis… ¡¿QUÉ?!
  • Espera… ¿Era una cucharadita o una cucarachita? Ah, sí… Cucarachita. Vean en el especiario, en el frasco de cucarachitas vivas de vainilla.
  • ¡¿Estás loco?! ¡¿Qué clase de helado lleva una cucaracha?!
  • No es una cucaracha normal, TK: es una de vainilla, de la Galaxia Mística. Huele a vainilla… aunque sigue siendo asquerosa de tocar.
  • Patamon, agárrala tú.
  • ¡Ni lo sueñes!
  • Argh… -TK tomó un a que se retorcía en sus dedos y la arrojó- ¿En serio tiene que estar viva?
  • Al matarla dentro de la mezcla, libera con mayor intensidad su aroma. Ahora sigamos… Medio litro de baba de caracol, una pizca de escamas secas de camaleón, alas de mariposa tropical, un tentáculo de sepia… ¿Por qué no están buscando los ingredientes? ¿Y por qué ponen esas caras?
  • ¡¡NO PENSAMOS COMER ESA COSA!!
  • ¿En serio? Porque les juro que sabe fenomenal una vez terminado. Vamos; que no podemos dejar las cosas a medias.
TK y Patamon se miraron el uno al otro y se resignaron a seguir con la receta, sintiendo náuseas por cada cosa que arrojaban al caldero.

  • La receta deja esto como opcional, ¿Qué les gusta más? ¿Plumas de cotorra arcoíris para mayor color o plumas de colibrí para mayor iridiscencia?
  • ¿O sea hello? Tenemos que seguir.
  • Sigh… Plumas de colibrí…
  • ¡Buena elección! -los chicos tomaron las plumas de la alacena y las arrojaron- Bueno, a ver… Aquí empieza lo divertido: polvo de oro.
  • ¿Estamos haciendo helado o una poción alquímica?
  • Ambas cosas, TK. Arroja el oro.
  • Sigh… ¿Después?
  • Ve por el tarro con gemas en polvo de la alacena y arrójalo.
Patamon voló a la alacena y tomó el tarro: estaba pesado, y el interior brillaba en gemas trituradas de varios colores; Shenglongmon comenzó a vaciar el frasco en el caldero.

  • ¿Qué tiene?
  • Rubíes para frutos rojos, Citrina para frutos tropicales, Topacio para los cítricos, Esmeralda para las hierbas aromáticas como menta, té verde y hierbabuena, Zafiro para las bayas y frutos azules, Amatista para las cremas y Cuarzo Rosa para los frutos secos.
  • ¿En serio las gemas les darán sabor?
  • Sí, y me faltan dos ingredientes más: esos los pondré yo. ¡Una chocolatería belga completa! -un edificio entero de estilo art nouveau cae del cielo y acaba dentro del caldero- Sin empleados, claro. Ah, y una ramita de canela.
  • Ahora lo revolvemos todo -un cucharón comienza a revolver mágicamente la mezcla del caldero; la cosa se veía marrón y repugnante- Y lo ponemos en la nevera con un temporizador. Y el helado estará en un minuto.
Un minuto después, retiraron la mezcla de la nevera, que lucía completamente diferente: era de color y brillo iridiscente, y parecía realmente helado y no una cosa grumosa y marrón.

  • ¿Quién quiere probarlo primero? -dos cucharas aparecieron de inmediato en las manos de TK y Patamon- Vamos, no es veneno.
  • Mmm… Ok. -ambos lo probaron- Sabe a…
  • ¡Menta con limón!
  • ¡Chocolate con nueces!
  • Pruébenlo de nuevo.
  • ¡Espera! -dijo TK- ¡Ahora sabe a fresa y con trozos de fruta!
  • ¡El mío sabe a crema de almendras!
  • Esta delicia se llama “Helado Multisabor Arcoíris”, y tiene la capacidad de cambiar de sabor cada cinco segundos. Todos bastante buenos, a menos que sean alérgicos, pero para eso eran las alas de mariposa.
  • ¿Y la baba de caracol?
  • Reemplaza a la gelatina sin sabor, TK.
  • ¿Y la piel de camaleón?
  • Al igual que el tentáculo de sepia, para permitir su cambio de sabor, mientras que las plumas de colibrí y el oro le dan su iridiscencia. ¿Verdad que es sabroso? -tras tronar los dedos, duplicó el helado, e hizo aparecer varios conos de helado, flotando junto a siropes de chocolate, fresa y maracuyá- Ahora vamos a repartirlo entre nuestros amigos para tener una conversación todos juntos.
  • ¿Conversación?
Antes de que Shenglongmon pudiera decir algo, se escuchó un conocido “PING”, y apareció un archivero gris de tres cajones en medio de la cocina.

  • ¿Ese sonido es de…?
  • Creo que ALGUIEN me dejó un obsequio antes de irse. -volteó para ver a los Elegidos de la Esperanza- Ustedes vuelvan con los demás y sigan divirtiéndose; luego llevaré y repartiré el helado que endulzará nuestra futura conversación, chicos. Yo me quedaré a ver mi “obsequio”.
  • Pero…
  • Lamento tener que aguar la fiesta, pero pronto tendremos cosas SERIAS de que hablar. TODOS.
TK y Patamon miraron al Dragón Esmeralda con cierta preocupación: no sabían cuál sería el tema de conversación, ni a quienes involucraba ese “TODOS”, pero todo daba a indicar que los invitados no fueron seleccionados al azar, y que algo muy serio se guardaba Shenglongmon. Y lo que era más intrigante, ¿Qué había en ese archivero?





Continuará...


Nota:

- Personajes invitados:

- Max es un personaje OC de mi fic "Los Swat Kats y la Puerta Misteriosa".
- El grupo de Elegidos T2K vienen de mi fic "Digimon Adventure: Twilight 2000."
- El equipo Qatsi vienen de mi fic "World of Warcraft: Fallout."
- Dominique y Caroline son personajes de @AAcero. Agradezco su cooperación y ayuda.
- Elijah McFurson y Xavier "Zavi" Dorsch son personajes OC de mi ivnención que forman parte de otra historia que sigo haciendo de vez en cuando.

A los demás, creo que los conocen.
 

THIS IS DZETAAAAA!!!
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Quiero de ese helado, mandamelo o mandare a Chucknorrismon (?) para que te lo quite!!!
Buen capitulo el de hoy: La carrera, la humillacion de lucemon, las conversaciones y la competencia de pulso...sospecho que Aku esta detras del archivero.
 
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Bueno, por fin me da algo de tiempo para comentar.

Fue otro buen capítulo de la fiesta para adentrarse un poco más en todos los personajes invitados.XD Creo que mis partes favoritas fue el regaño de Lucemon por sus padres y la competencia de vencidas. Algunas charlas de personajes de diferentes universos igual estuvieron interesantes.
Supongo que en la siguiente parte comenzara lo serio antes del final.
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Después de un tiempo tras muchos días de trabajo, aquí les tengo la tercera parte del capítulo final. Continuamos con el respiro cómico donde los personajes hablan un poco de sus experiencias; en la próxima parte, ya nos adentraremos en la amenaza latente.

Veamos si puedo responder algunas preguntas.

Quiero de ese helado, mandamelo o mandare a Chucknorrismon (?) para que te lo quite!!!
Ya dejé la receta; creo que lo podés hacer XD.

Aku esta detras del archivero.
Oh, chico listo. Felicidades. Por cierto, ¿Que tal tu fic? Los dragones están ansiosos por actuar.

Supongo que en la siguiente parte comenzara lo serio antes del final.
Todavía no, pero luego de esta parte prometo que se tocará.

Me doy cuenta que tanto la humillación de Lucemon como lo de las vencidas estuvieron entre las favoritas escenas. ¿A quién le hubiesen apostado de estar ahi?



En fin; espero que de todos modos les agrade.
Invoco a:

@

r4pt0r12



r4pt0r12

@
Claire.

Claire.
@
alexandermon

alexandermon
@AAcero.
@
J.M.

J.M.
@
<Andrea>

<Andrea>


Y a cualquier otro lector potencial. ¡Gozenlo!



Capítulo 17: La Fiesta de Año Nuevo. Parte 3



La fiesta se había calmado: ahora los invitados se limitaban a conversar entre ellos y disfrutar de la comida y las bebidas al son de una música de ambiente más relajada. Para pasar el rato, los Caballeros Reales organizaron un concurso mediante votación para los mayores de 16 años, consultando quienes eran los más apuestos de la fiesta, con cuatro categorías: hombre digimon, mujer digimon, hombre no-digimon y mujer no-digimon; esto, para que algunas como Venusmon no tengan una victoria tan aplastante.

De momento, la competencia estaba bastante… interesante, y el resultado de las votaciones se podía ver en varias pantallas holográficas por toda la estación.

  • ¿Quién lo diría? Estoy entre las primeras.
  • El concurso está muy ajustado, Clover: están tú, Callie, Katara, Nahlia... -señaló Sammy- Incluso yo estoy allí.
  • Me da pena que me elijan por algo así.
  • ¡Tonterías, Callie! Eres una chica hermosa que tiene a dos chicos peleando por ti.
  • Jake y Chance no se pelean por mí, Clover.
  • Vale la pena soñar. -Callie queda con los ojos a cuadros- El punto es, que muchos en esta fiesta te consideran bonita, además de amigable y lista.
  • Bueno…
  • Estoy de acuerdo con ella. -intervino Nahlia- Que no te apene ser como eres.
  • Supongo que tienes razón.
  • Me pregunto cómo va la lista de chicos.
Cerca de allí…

  • Te crees la gran cosa por ser un elfo.
  • No me molestes, Chance. -se defendió Jaeger- No es mi culpa que haya chicas que me consideren atractivo. O que esas locas de Jun o Clover me persigan.
  • Al menos por fin se hace justicia y hay chicas que me consideran un galán; no como en Megakat, que Jake se roba a todas las chicas.
  • ¡Hey!
  • A Garfield se le suben los humos.
  • Cállate, Guillermo.
  • No es mi culpa que me consideren el humano más atractivo acá junto a mi contraparte de este universo… y si te soy sincero… Algo me preocupa.
  • ¿Qué cosa?
  • ¿En serio creen que sólo las mujeres votan por los candidatos? No voy a decir nada por el tal McFurson o su novio, que están también entre los primeros. Pero… esa lata rosada, el pajarraco eléctrico ese que ya volvió en sí, el hermano de la loca pelimorada…
  • Oh… MIERDA.
Las chicas digimon también veían los resultados de las encuestas.

  • Bueno… -suspiró Ranamon- Casi llegué entre las diez primeras.
  • ¿No estás molesta?
  • Para nada, D’arcmon: aprendí a no estar celosa de que haya chicas más lindas que yo. Además, estoy feliz de que estés entre las primeras.
  • Pero lo que de verdad nos alegra es… que esa maldita de Venusmon esté en tercer lugar.
  • Cierto, Kazemon. ¿Quién diría que Hekatemon y esa Lilamon profesora le arrebatarían el puesto?
  • La belleza gótica nunca falla, Gatomon. Y tampoco el ser una planta con dulce aroma.
  • Como Hiedra Venenosa...
  • ¡Te escuché, Ranamon!
  • Oh, perdón, Floramon; no noté que estabas aquí.
Respecto a los chicos…

  • Parece que esto será un duelo entre nosotros, Apollomon.
  • Así parece, Ulforce.
  • ¡JA! Los adonis del Digimundo jactándose entre sí.
  • Primito, estás algo celoso; mejor cálmate un poco.
  • ¡No me llames primito! ¡Soy tres años mayor que tú!
  • Eso nadie se lo cree. -insinuó Dynasmon- Ulforce es el doble de tu altura y el cuádruple de tu peso.
  • ¡AAAAAAAAAAAGGGGGHHHHHHHHH!
  • ¡Esta gente no tiene un buen gusto! ¡Me dejan entre los últimos junto a Megidramon!
  • ¿Y tú dónde estabas, Lordknightmon?
  • Por ahí, paseando… -en eso, llegó Zavi de paso para saludar- ¡Oh, hola joven Dorsch!
  • Guten Morgen, ¿Están viendo las encuestas?
  • Sí, Zavi. -le respondió Ulforce- Apollomon y yo estamos de primeros.
  • Felicidades: seguro que uno de ustedes ganará.
  • Veo que tú y Elijah también están entre los cinco primeros de la otra lista.
  • Si, lo noté, Apollomon. Y me pone algo nervioso: ya todos saben que Elijah y yo somos una pareja gay. ¿Quién nos está votando entre los candidatos?
  • A lo mejor… hay chicas que los consideran atractivos también.
  • Eso espero, Magnamon.
  • ¿Votó por uno de nosotros, joven Dorsch?
  • Eh… -Zavi comenzó a sudar ante la pregunta de Lordknightmon- El voto es secreto, jejeje. Tengo que irme: Auf Wiedersehen!
  • No creo que haya votado por ti, Lordknightmon.
  • ¡¿Quién te preguntó?! ¡Pitufo con esteroides!
Finalmente, el concurso acabó, saliendo como ganadores: Clover y Jaeger entre los no-digimon y Hekatemon y Ulforce como digimon. Hubo algunos descontentos, pero en general, se aceptaron los resultados, y la fiesta siguió con una gran partida de bingo.

Mientras los invitados seguían divirtiéndose tras la encuesta, Shenglongmon daba vueltas por la estación -literalmente- caminando en el aire, a mitad de camino entre la superficie y el sol artificial, con unas hojas de papel en su mano y murmurando para sus adentros. Logró esquivar a Appa y a un Powaq transformado en un bisonte volador, saludándolos amistosamente antes de proseguir. Entonces, su mirada se desvió hacia abajo, donde vio a la señora Takaishi caminar sola por un sendero arbolado, por lo que bajó escalones imaginarios para ir junto a ella.

  • Hola, Sra. Takaishi, ¿Qué hace por aquí?
  • Ah, hola… Estaba tomando algo de aire.
  • Ya veo, ¿Y por qué se ve algo desaliñada?
  • Debe de ser el viento, que revolotea mi cabello.
  • ¿Viento? ¿Con ese corte que tiene? ¿En una estación espacial tan pequeña como esta?
  • Ehm…
  • Descuide, no diré nada. Sólo siga su camino.
  • Está bien.
El Dragón Esmeralda se limitó a sonreír con algo de picardía y luego caminó hasta la sección de los camerinos de Hell Brotherhood: no había nadie allí, por razones más que obvias, y desde el exterior se podían oír gritos y el característico sonido de carne desgarrada. Shenglongmon golpeó la puerta.

  • ¿Sí?
  • ¿Qué tal, Bapho? ¿Está todo bien?
  • De maravillas: la comida está excelente… -gruñó el demonio- Si tan sólo dejaran de gritar. -sacó un brazo con el que sostenía una pierna mutilada- ¿Quieres?
  • Ehm… No, gracias: prefiero a los humanos como amigos, no como comida. Además… su carne me causa diarrea.
  • De lo que te pierdes. -le dio un mordisco a la pierna, rompiendo el hueso; su boca salpicaba sangre y restos de carne- La maldad da un excelente sabor a la carne para los demonios.
  • La maldad da un excelente sabor a la carne para los demonios. -repitió mentalmente esas palabras- ¿Por qué carajos las religiones no usan esa simple frase en lugar de largos sermones?
  • ¿Se te ofrece otra cosa?
  • Dime… ¿Acaso tú… recibiste visitas?
  • Ah, sí: de varias mujeres. Me acosté con ellas: se nota que estaban MUY necesitadas.
  • Sí, lo vi, y tiene mucho sentido: Ophanimon está cada con un pisado, Junomon con un bisexual infiel, Lillithmon con el desgraciado de mi exalumno con un complejo de Napoleón, y Venusmon… es sencillamente una perra.
  • Ah, sí: tuve un trio con la vampiresa y la de la toga. Ellas insistieron y yo accedí.
  • Pero… ¿Y la humana?
  • Ah, ella… Pues por lo poco que dijo, está divorciada o algo así, y que su anterior novio la dejó. Le sugerí que me comería a su exesposo o a su exnovio, pero me dijo que no. Y sólo nos acostamos, nos divertimos y ya.
  • Qué raro que no te la comieras.
  • Hey… Comida y sexo son dos cosas diferentes. Además: prometí no comerme a tus invitados. -el demonio notó que Shenglongmon lucía… preocupado- Oye, ¿Estás bien? No pareces tan… jovial como antes.
  • Digamos que tengo cosas que resolver. Bueno: sólo vine a saludar; que la gocen. Ah, y por favor, no divulgues por ahí lo de esa mujer.
  • Tranquilo: no lo presumiré aquí. Pero yo que tú, cuidaría las lenguas de las otras. -se preparó para cerrar la puerta- Hasta luego, tenemos que terminar nuestro festín, y las presas aguardan.
  • Mierda: ahora tengo que sellar la boca de cuatro chismosetas para que nadie se entere. -tomó su celular y marcó un número; alguien contestó- Hola, George; soy yo de nuevo. […] Sí: mis invitados han disfrutado tu regalo; la tapadera ya debe de andar circulando por ahí. […] Eh, no: no creo que quieran más; en todo caso me tomo algunos condenados a muerte. […] Por cierto: olvidé decirte que no te duermas tan pronto, que luego tendré contigo y tus amiguitos líderes mundiales una pequeña charla. Adiós.


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Al otro lado de la estación, y mientras la mayoría de los invitados estaban en la partida de bingo organizada por Gallantmon y Beelzemon, los Niños Elegidos habían decidido reunirse con los demás invitados de Shenglongmon de otros universos junto a una gran mesa entre las viviendas, y apartados de los demás invitados e intercambiar historias sobre sus aventuras y misiones. UlforceV-dramon, Magnamon, Blackwargreymon, D’arcmon, MachGaogaomon, Zudomon, Devidramon y Gargoylemon se unieron al grupo para oír las historias de los numerosos grupos, así como participar. Incluso Elijah, Zavi y Dom se aceraron al grupo para oír los relatos.

Por supuesto, Takuya y sus amigos hablaron primero, uniéndoseles Bokomon y Neemon, que estuvieron muy felices de volver a ver a sus amigos humanos; desde sus aventuras en el Digimundo, sus batallas, y su pequeño encuentro legal con Lordknightmon y Dynasmon.

  • Así que… Lucemon les lavó el cerebro a dos Caballero Reales.
  • Así es, Ken -contestó Ulforce- Y no nos enteramos hasta muy tarde. Iba a romperle la cara a ese desgraciado plumífero por hacerle eso a mi mejor amigo…
  • Ejem…
  • Ah, cierto, cierto. Y hacérselo a Lordknightmon también, como sea. Pero…
  • Venusmon hizo aparición en el castillo Kernel y dijo que nos mandaría a la mismísima mierda si le tocábamos un pelo a su “querido querubín”. -interrumpió Magnamon- Por eso no ayudamos a Takuya y a los demás.
  • ¿En serio?
  • Por más boba que parezca, es una fiera cuando se trata de su “angelito”. -gruñó el Caballero Azul- Lo único que pudimos hacer Duftmon y yo, fue convencer a Dynasmon y Lordknightmon para que dejaran eso de robar datos del Digimundo, pero para ese entonces ellos ya hacían de abogados. Y sacarlos de su trabajo es aún más difícil.
  • Y todo porque a Zoe le molestó que sólo Kouji y yo pudiésemos digievolucionar a nivel mega.
  • No fue culpa mía de que ustedes acapararan todos los digispirits, Takuya.
  • ¿Y entonces por qué contrataste a Dynasmon como abogado acusador luego de encontrar ese libro en la biblioteca de Ophanimon?
  • Hey, velo desde nuestro punto de vista. -señaló J.P.- Ustedes hacían todo el trabajo y nosotros éramos meras porras o princesas en apuros cuando meses atrás peleábamos a su lado: no era justo.
  • Pero todo salió bien y al final obtuvimos nuevas digievoluciones.
  • Aunque por eso Ophanimon acabó siendo condenada como la culpable y no nos quiso ver más en el Digimundo, Tommy. -finalizó Koichi- No fue nuestra mejor forma de despedirnos; al menos ya nos perdonó.
  • Eh, no: no lo hizo. -comentó Bokomon- Los sigue tratando de malagradecidos por lo del juicio y usar el dinero de su bóveda para pagar a Lordknightmon y Dynasmon, pero como ya no es encargada de ser la tutora de los Niños Elegidos, no puede evitar que vayan al Digimundo.
  • Vaya… y creímos que con Agumon y Gabumon vivimos locuras con sus terapias.
  • Al menos no nos metimos en problemas con las Bestias Sagradas, Tai. -dijo Matt con mucha seguridad- ¿Y ustedes? ¿Qué nos pueden contar de sus aventuras?
  • Mejor nos cuentan primeros las suyas. Oí que fueron muy divertidas.
  • Eh… ¿A qué te refieres, Max?
  • Me refiero a las terapias que mencionó Tai. Shenglongmon me dijo que fueron, y cito: MUY HILARANTES.
  • ¡Estúpido Tai! ¡¿Por qué tenías que mencionarlo?!
  • Yo también estoy interesado en oírlo. -comentó Chance acomodándose en su asiento- ¡Max apenas nos habló de todo lo que Shenglongmon compartió con él antes de develarnos su identidad real!
  • ¡Yo también! -se unieron Takato, Marcus y otros más- ¡Cuenten, cuenten!
  • Vamos, muchachos. -les instó Sora de manera traviesa- Contémosles de sus terapias.
  • Oh, rayos…
Sin más remedio, los Elegidos del Valor y la Amistad, junto al resto de sus amigos, comenzaron a hablar de su “experiencia psiquiátrica” sin omitir ningún detalle, lo que no tardó en causar la obvia e inmediata reacción de todos los demás oyentes: carcajadas y carcajadas, además de comentarios audaces y burlones que ponían colorados a Tai y Matt.

Incluso TK, que seguía algo preocupado por lo acontecido en aquella cocina minutos atrás, logró entrar en ambiente y relajarse, llegando a recordar esos momentos.

  • ¿En serio ustedes causaron toda esa locura?
  • Bueno, Clover…
  • Y yo que pensaba que los chicos malos a los que pateábamos el trasero estaban locos por las motivaciones que tenían para poner en peligro el mundo. ¡Ustedes estaban peor si necesitaban de dos digimon de nivel mega para curarlos!
  • ¡No estamos locos!
  • ¿Así que fingieron un ataque del tal Puppetmon para que Tai y Matt dejaran de actuar como idiotas? ¡JA!
  • Es cierto, Chance. ¡Hasta usamos la mansión de Puppetmon como robot gigante! ¿Lo recuerdas, Kari?
  • Sí, lo recuerdo, TK: controlábamos el robot-mansión con un traje de movimiento en un armario mientras comíamos los dulces. -Kari se rio como una chiquilla traviesa- Fue divertido.
  • ¡Y luego debieron de ver sus caras cuando se enteraron que todo fue una actuación! -gritó Mimi mientras a Tai y Matt se les caía la cara de vergüenza- Quedaron en ridículo.
  • Y eso fue antes de que matáramos a Puppetmon entre todos.
  • Suena bien. Al menos no tuvo que sacrificarse nadie para hacerlo.
  • ¿Eh? ¿De qué hablas, Jue? -preguntó Davis- ¿Su Puppetmon no fue fácil de derrotar?
  • Digamos que el nuestro tenía un mayor… repertorio de habilidades.
  • Ahora que lo pienso… ustedes no han hablado mucho de sus aventuras.
  • Luego lo vamos a hacer, Katara. -contestó la María T2K- Descuida: por ahora escuchemos a los demás.
A TK y Patamon les extrañó esa actitud de los Elegidos del universo T2K, y no estaban seguros de ser los mismos con esa sospecha. ¿Qué se estaban guardando? De todos modos, la charla continuó, describiendo sus batallas con Machinedramon y Piedmon… y luego Apocalymon. Y nuevamente, las risas regresaron.

  • ¿Lo convencieron de suicidarse? -espetó Takato, sorprendido- Eso es…
  • Lo mínimo que se puede esperar de esos psiquiatras de pacotilla.
  • Tai…
  • ¿Usar la psicología como arma para derrotar a tus enemigos, empujándolos al suicidio? Mmm…
  • Oiga, McFurson, nosotros no…
  • Me gusta. -para sorpresa, y horror de los demás, Elijah sonrió- Realmente me gusta. -todo el mundo lo miraba perplejo; su sonrisa se desvaneció- Ehm… ¿Por qué me ven así?
  • Está… sonriendo.
  • No creímos que pudiera hacerlo. -dijo Alex- Es… raro.
  • Y de manera aterradora. -concluyó Zuko- Ni mi hermana Azula es tan espeluznante.
  • No me culpen: esa historia de cómo derrotaron al tal Apocalymon es bastante divertida. De hecho… -miró a Agumon y Gabumon- estoy prensando en contratarlos, ¿Les interesaría tratar a mi exnovia?
  • Elijah, no pensarás en…
  • ¿No se supone que usted es gay?
  • Tuve una fase bisexual en mi adolescencia, ehm… Alan. Y esa maldita lleva quince años molestándome porque no puede aceptar que yo le brindé el mejor org…
  • ¡Elijah! -Zavi lo interrumpió, tosiendo un poco- Estamos entre muchos menores.
  • Sigh… Bien, bien. En resumen, le quiero dar una lección, ¿Están interesados?
  • Lo pensaremos… -dijeron los aludidos- Volvamos a la historia, ¿Sí?
  • Bien, ¿Dónde estábamos? Ah, sí: debieron de haber visto la cara de Wargreymon cuando una de las personalidades múltiples de Apocalymon le dijo que era sexy.
  • Agh… -Agumon se acariciaba las sienes- No me lo recuerdes, Palmon.
  • Tampoco a mí. -la mirada casi asesina de Joe apuntaba al dinosaurio naranja- Aún extraño ese bolso.
  • Así que después de eso… Wargreymon y Metalgarurumon le lavaron el cerebro a todos en la Tierra para que nadie recordara esa patética batalla.
  • See… Eso mismo, Sokka. -respondió Matt con vergüenza- Y luego volvimos a casa.
  • ¡En un tranvía volador! ¿Lo recuerdas, TK?
  • ¡Cierto, Kari! -TK sonaba tan alegre y juvenil, que a más de uno le sorprendió- ¡Nos subimos al tranvía y luego Wargreymon lo arrojó al portal haciéndonos volar, y aterrizamos en Odaiba!
  • ¡Eso suena increíble! -gritó Max, alzando los brazos- Suena aún más emocionante que volar en el Turbokat en medio de una tormenta.
  • ¡¡¡HEY!!!
  • Nada personal, chicos: una cosa es volar en un F-14 modificado y de aspecto genial. ¡Pero otra es salir volando dentro de un tranvía a manos de un digimon!
  • A este chico le encantaría ser woohpedizado.
  • ¿Qué quiere decir “woohpedizado”, Clover?
  • Esto.
Sin advertencia, el grupo de niños y adolescentes humanos, decenas de digimon, ocho kats, dos tauren, un orco y un elfo acabaron siendo succionados por extraños túneles de luz surgidos de sus asientos y el suelo, que los llevaron por un sinuoso recorrido por toda la estación hasta arrojarlos de nuevo al mismo lugar de donde fueron tomados… y con no mucha… suavidad.

Mientras trataban de ponerse de pie, vieron al Draconequus observándolos sumamente divertido.

  • Aghh… Mi cabeza.
  • Debo de reconocer que esto del “woohpedizado” es hilarante, ¿Cómo no se me ocurrió? ¡Debo de hacerlo en Equestria cuando vuelva!
  • ¡Eso fue… GENIAL! -gritó Max- ¡Es mejor que una montaña rusa! ¿Y eso lo hacen cada vez que surge una misión como espías, Clover?
  • See… -siseó Steel, acariciándose la cabeza; la aludida no podía responder más que con gemidos- Once años y aún no me acostumbro. ¿Verdad, Elijah?
  • Sigh…
  • ¡Fue divertido! ¡Me recuerda a la primera vez que usamos uno de los portales de Nahlia, Koya!
  • Por favor, hermano… cállate.
  • ¡Esto fue más divertido que deslizarse sobre el sistema de toboganes de Omashu!
  • ¿Podemos hacerlo de nuevo, Discord?
  • ¡Claro, Max!
  • ¡¡NO!! -gritó la mayoría-
  • Por cierto, Discord. ¿Qué haces aquí? ¿Y dónde está Shenglongmon?
  • Está ocupado, TK, pero ya volverá; en cuanto a mí, vine a oír sus historias. Creo que ahora le toca a los tamers, ¿No?
  • Eh, ¿Qué tal nuestras historias primero? -sugirió Davis alzando la mano- Es nuestro universo, y ya oímos los desvaríos mentales de Tai y Matt.
  • ¡OYE!
Luego un compartir unas cuantas carcajadas, Davis y sus amigos comenzaron a relatar sobre sus aventuras en el Digimundo, el Emperador de los Digimon, las agujas de control, Arukenimon y Mummymon, Blackwargreymon, etc…

  • O sea… ¿Que ustedes iban y venían del Digimundo al Mundo Real y viceversa a través de una computadora cuanto quisieran? Eso suena genial.
  • Y lo seguimos haciendo, Takuya. -explicó Yolei- Antes pensábamos que el único portal abierto era el de la sala de computación de nuestra escuela, pero luego descubrimos que cualquier computadora podía servir de entrada.
  • ¿Y nadie notaba su desaparición?
  • Generalmente íbamos al Digimundo después de clases, por lo que nadie se daba cuenta.
  • Al menos suena mucho más coherente que el hecho de que un avión de combate entre y salga de un depósito de chatarra sin que nadie se dé cuenta durante DOS AÑOS. ¿Sus vecinos eran ciegos y sordos o qué?
  • Concuerdo con Alan. Me sorprende la ridícula suerte que tienen.
  • ¿Lo dice la chica que junto a sus amigas aparecía y desaparecía de cualquier parte de las formas más absurdas posibles y nadie lo nota desde hace TRES AÑOS?
  • ¡Eso es culpa de WOOHP por ser tan inoportuno, no nuestra!
  • ¡Al menos no íbamos de aquí para allá por todo el mundo mostrando nuestras caras al descubierto y usando nuestros nombres reales!
  • ¡Por lo menos nosotras usamos zapatos en nuestras misiones!
  • Clover, Chance… Cálmense. -dijo Sammy en un intento por calmarlos- No es momento de discutir. Volviendo a la historia de los chicos… ustedes cinco tenían que luchar contra el Emperador de los Digimon que solía ser Ken…
  • Espera… Quiere decir que tú… TÚ -Aang señaló a Ken- ¿Te volviste una especie de dictador de los digimon?
  • Sí… Aunque no precisamente por voluntad propia. Mi mente fue manipulada por la Semilla de la Oscuridad, una especie de espora creada por un digimon muy antiguo llamado ZeedMilleniummon, y que de alguna forma entró en mi cabeza.
  • ¿Y ustedes no hicieron nada, UlforceV-dramon?
  • Pff… ¿De verdad crees que los Caballeros Reales deberían de molestarse por esas nimiedades, Aang? Nosotros y las demás Hermandades estamos para cosas serias, como un Apocalymon sin crisis existenciales como el de hace sesenta años, un Dragomon con complejo de Cthullu, un Plutomon iracundo con complejos de apocalipsis zombie.... Cosas realmente GRAVES; no un niño que juega al pequeño dictador.
  • ¿Ni siquiera ese monstruo que creó llamado Chimairamon les llamó la atención?
  • Ni siquiera ese mutante de mierda, Alex. Aunque lo lamento por Devidramon, quien sirvió de kamikaze para ese gusanito de ahí. -señalando a Wormmon- Y su sacrificio estúpido.
  • ¡Oye, no fue estúpido! ¡Fue conmovedor!
  • See… -Ulforce le frunció el ceño- Como la Rosa de Guadalupe.
  • Y luego aparecieron esa mujer araña y la momia, ¿Verdad?
  • Sí, Jake. -contestó TK- Y comenzaron a convertir digimon en agujas de control… y luego crearon a Blackwargreymon y…
  • Quisieron que los matara, pero me negué a hacerlo: no obedecería a seres tan patéticos. -contestó el aludido- Tuve mi pequeña crisis existencial, causé destrozos por aquí y por allá mientras este grupo de niños junto a ese par de tarados se volvían un estorbo… Y luego conocimos a Shenglongmon y las cosas cambiaron.
  • Se burló de nosotros, agradeció a Blackwargreymon de liberarlo de esas Piedras Selladoras… -señalaba Cody- Y nos concedió algunos deseos.
Tras citar sus respectivos deseos, y comentar sobre ellos, hablaron de Oikawa y su plan, de Daemon… y pese a sus reticencias, de AkuShenglongmon, quien fuera responsable de casi mandar por la borda a toda la realidad. Su relato de cómo lidiaron con el Dragón de la Nada fue escuchado con suma atención de parte del grupo.

  • ¿Y todo esto porque a su exalumno lo irritaba que no abusara de sus poderes y por sus traumas de la infancia? Suena a uno de nuestros villanos estándar, ¿No creen chicas?
  • Muy cierto, Clover.
  • Yo esperaba algo más de los digimon como villanos. -se quejó Alex- No algo a parecido a nuestros enemigos que amenazan al mundo por alguna decepción en su vida o algo así.
  • Y pensar que tú querías que apareciese en lugar del Shenglongmon original, Henry.
  • Creí que sólo exageraba con eso de que era malvado, Terriermon: menos mal no pudo concederme ese deseo.
  • ¿Malvado? ¡ES EL ANTICRISTO! -gritó TK con suma seriedad- ¡Nos manipuló desde el principio para restregarnos en la cara lo inútil de nuestra causa!
  • Además de echarle en cara a Shenglongmon lo de su ahijado muerto hace milenios y lo de… -Davis se detuvo en seco y se volvió hacia sus amigos- ¿Creen que deba decírselo?
  • ¿Decirnos qué? -preguntaron varios-
  • Me parece que debe de ser Shenglongmon quien les cuente sobre eso. -explicó Kari- Si lo hacemos nosotros, sería demasiado entrometido de nuestra parte.
  • Antes de cambiar de tema… -TK se fijó en el kat a rayas- ¿Es verdad eso de que te burlaste de Shenglongmon por actuar de manera tan inmadura bajo su fachada de criminal y le sugeriste que se volviera malo?
La cara de Chance era bastante sombría al asentir que sí, lo había hecho.

  • Y me arrepiento de ello. Por lo que nos acaban de contar, hizo exactamente lo mismo, pero sólo en nuestra ciudad… al principio. Y admito que acabé temiendo esa faceta suya.
  • Creo saber por qué. -le respondió TK- Continúa.
  • Todos tuvimos enemigos aquí; la mayoría estaría más que feliz de vencernos, de derrotarnos, de humillarnos o hasta de matarnos. Eso demuestra que valemos algo para ellos, aunque sea un mero logro personal. Pero para Aku…
  • No somos nada. -completó el Elegido de la Esperanza- No valemos nada, ni siquiera un momento de su tiempo.
  • Algo me dice que tú también lo subestimaste.
  • Le dije a Shenglongmon que él no conocía sobre los poderes de las Tinieblas como yo… Y se enfureció como no tienes idea, Chance. Fue… extraño verlo así: realmente enfurecido.
  • Yo sólo te diré que aprendí dos cosas ese día: a nunca subestimarlo, y a que no todo lo podemos resolver nosotros solos. -suspiro- Al menos se disculpó conmigo por pasarse con esa demo. Pero ustedes lidiaron con el Aku real… -su mirada se clavó en Davis- En especial tú.
  • Estamos bien; no te preocupes. -sonrió- Aku ya está derrotado para siempre. En fin, ¿Quién sigue?
Entonces llegó el turno de los tamers, que comenzaron a contar sus relatos sobre los digimon: a más de uno, especialmente a los Elegidos, les sorprendió que en su mundo, los digimon absorbían los datos de otros para hacerse más fuertes, y que ni siquiera podían revivir en el Digimundo, o que los humanos se fusionaban con sus digimon para llegar al nivel mega. O al menos, hasta que Shenglongmon apareció y cambió las cosas, y por lo que Takato y sus amigos les contaron, los digimon de allí aceptaron los cambios de buena gana, excepto por las Bestias Sagradas. También oyeron de muchas de las locuras que Shenglongmon causó, y de los deseos que les concedió por “caerles bien”, entre ellos, lo del control remoto que Rika usaba para torturar a Ryo, o que Kenta se quedara con Cyberdramon.

Luego siguieron los de Savers, que relataron que en su universo un tipo llamado Kurata causó un enorme desastre que acabó amenazando con causar una colisión entre la Tierra y el Digimundo, cosas que el Yggdrasil y los Caballeros Reales de ese universo trataron de evitar…. destruyendo la Tierra, cosa que a más de uno hizo levantar la ceja y criticar a ese Yggdrasil. Tras varias peleas, convencer a varios Caballeros de su error y encaminarse a enfrentar a Yggdrasil, Shenglongmon hizo aparición -y luego los Ulforce y Magnamon de ese universo- para detenerlo.

  • Al menos Shenglongmon puso a esa cafetera robótica en su sitio.
  • Ellos se enojaron muchísimo cuando lo llamaron así, Magnamon.
  • ¿Y qué importa? Todos eran unos gigantones imbéciles: nos llamaban enanos, no podían creer que nos lleváramos bien con los humanos, que en lugar de Yggdrasil, nuestra regente fuese Zoe Grasystone, o que tuviésemos un empleo remunerado. Y pensar que antes creía que tú eras así, Ulforce.
  • ¿Acaso eso fue un insulto?
  • Sólo digo que, tras conocer a esos rascacielos descerebrados de nuestras contrapartes, te valoro mejor. Digo, ¡Ellos apenas y tenían personalidad!
  • Ehm… Bueno, sí. Es verdad.
  • No puedo creer que hayan aceptado órdenes de ese tal Yggdrasil así nada más. ¡Ustedes son geniales!
  • Gracias, Davis. Pero sí: nos enteramos que habían empezado a destruir la Tierra… y a matar personas en el proceso. ¡Mi contraparte destruyó las Pirámides de Gizeh! ¡Lo quería matar! ¡Después de que era ya un turista frecuente en los últimos diez mil años!
  • ¿Qué las pirámides no se hicieron hace cinco mil años?
  • Eso es lo que te quieren hacer creer, Ken.
  • ¡Yo acabé enterándome que mi contraparte destruyó Florencia! ¡Florencia! ¡La ciudad más hermosa de todo el mundo! ¡Ahí dije basta y…!
  • Ay, no… -Yoshi se cubrió las sienes- No lo menciones.
  • ¿Qué cosa?
  • Digamos que le dio a los Caballeros Reales una técnica “muy poderosa”, chicos.
  • Muy penosa dirás, Yoshi.
  • ¿El Yihad Extremo?
  • ¿Algún tipo de Yggdrasil Exclamation o algo así? -sugirió TK a modo de broma-
  • No… Les di: ¡La Magna Patada en las Bolas!
Hubo un incómodo silencio y algunas toses para aclarar la garganta; nadie se atrevió a comentar nada.

  • Eso puso a esos gigantes imbéciles en su lugar. -dijo un muy confiado Magnamon- Además de a la cafetera. Y me hizo olvidar de mi complejo de estatura. ¡Mi contraparte será un gigante, pero yo SÍ tengo talento de artista! ¡Y tengo cinco dedos!
  • Ehm… Magnamon: nosotros los kats tenemos cuatro dedos. -aclaró Callie- Y no nos causa ningún problema.
  • Y los tauren tenemos tres. -bufó Koya ligeramente molesto- Mejor cuidas un poco lo que dices.
  • Lo siento.
  • Menos mal esos Caballeros no nos mataron después por lo que hiciste, primo.
  • Una pregunta, Ulforce. El Shenglongmon que estuvo con ustedes… ¿De dónde era?
  • Mejor te respondo yo, Cody. -interrumpió Thomas- Nosotros vinimos de diciembre del 2005 de nuestro universo, el Shenglongmon que conocimos y detuvo a Yggdrasil dijo venir de agosto a septiembre del 2002 de este universo y apareció a mediados del 2005 de nuestro universo, mientras que Ulforce y Magnamon de aquí vinieron de diciembre del mismo año. O sea: ellos dos eran del futuro de Shenglongmon, y él era de su pasado.
  • Y que por eso no podíamos decirle nada de nuestro tiempo porque se armaría una paradoja o algo así. -añadió un Magnamon algo mareado por la explicación- Aunque mencionó algo de un hechizo que hace de mecanismo automático de seguridad que nos impedía decirle cosas relevantes del futuro.
  • Se hubiese ahorrado demasiados problemas si nos hubiese llamado del mismo periodo de tiempo, digo yo. -comentó Ulforce antes de soltar un suspiro- Pero bueno: así es él.
  • Por cierto… -TK comenzó a hablar para cambiar de tema- Supongo que a ustedes les concedió también deseos, ¿Qué les concedió?
Los chicos de DATS dijeron a grandes rasgos lo que el Dragón les concedió: liberó al padre de Marcus del control de Yggdrasil, le dio un digivice oficial a Kristy, un vestido para Relena, un boleto de reanimación para que los Norstein vean a su madre -al igual que Alan, quería ayudar a su familia sin magia-, un guardarropa nuevo para Yoshi, una mejor dicción para Keenan, una dotación infinita de huevos cocidos para Agumon, una sala de entrenamiento para Gaomon, un libro de jardinería para Lalamon. Los demás, incluidos los Caballeros de ese universo, no pidieron nada, a excepción de Gallantmon, que pidió un cambio de voz para dejar de sonar a un adolescente con acné. Y por supuesto, luego de eso, Shenglongmon restauró todo a su estado original: reconstruyendo lo dañado, reviviendo a los muertos y reparando la barrera dimensional entre los mundos.

Los grupos faltantes debatían sobre quién sería el siguiente en compartir sobre sus aventuras, cuando Shenglongmon hizo aparición de manera repentina sobre un sofá bordó con patas doradas.

  • ¿Dónde estabas? -le preguntó TK al Dragón Esmeralda- Estábamos intercambiando historias entre todos.
  • Estaba algo ocupado siendo el organizador de esta fiesta. Ya sabes: que siga habiendo comida y bebida, que el equipo de sonido siga funcionando, que los invitados la pasen bien en su juego de bingo, verificando el estado del transbordador Columbia…
  • ¿Qué?
  • Ah, sí: sus astronautas están aquí tomándose un descanso. Resulta que el transbordador tenía algunos problemas en su revestimiento de cerámica, pero B.I.P. ya lo solucionó. En fin, creo que podríamos tener nuestra reunión en un lugar más exclusivo. -tras un chasqueo de dedos, aparecen en una terraza con vista a la Tierra, así como del interior de la estación- Bueno, ¿La están pasando bien? ¿Qué tal la convivencia entre ustedes?
En general, respondieron que se estaban llevando bastante bien, y que de a poco se estaban haciendo amigos, o cuanto menos, conociéndose, lo que a Shenglongmon satisfizo bastante. Por lo demás, había comentarios de que si bien Hell Brotherhood era una buena banda, hubiese traído otras como Gorillaz (sugerido por Devidramon), Elite Tauren Chieftains (sugerido por Koya y Okrorio), Teensicle (sugerencia de Sammy y Clover), o las Hex Girls (idea de Jake, Chance, Callie, Lenny y Max). Shenglongmon dijo que lo tomaría en cuenta para la siguiente fiesta y continuaron conversando.

Estaban continuando el compartir historias cuando apareció en medio del grupo una pequeña criatura alada, entregándole algo a Shenglongmon, quien le agradeció el gesto arrojándole una moneda como propina.

  • ¿Eso era un hada?
  • Un hada mensajera, Alex. A ver. -el Dragón Esmeralda se puso sus entes de lectura para leer la nota- Mmm, ya veo. -la nota, así como sus anteojos, se esfumaron- Parece ser que el Consejo Arcano decidió que como castigo por haber permitido que AkuShenglongmon apareciese, no podré revivir a nadie con mis poderes por al menos un año… pero para evitar posibles infortunios, me dieron quince boletos de resurrección gratuita. Ya oyeron, chicos: nada de ser audazmente estúpido, porque no es seguro que pueda revivirlos. Además de… Oh, mierda. -la cara del Dragón Esmeralda se arrugó como uva pasa- voy a tener que hacer servicio comunitario por dos años como Castigador.
  • ¿Castigador? -preguntó TK arqueando la ceja- ¿Qué es eso?
  • ¿Alguna vez han oído de… -Shenglongmon se aclaró la garganta- “CUENTOS ESPANTOSOS PARA NIÑOS HORRIPILANTES?”
  • Yo sí. -levantó la mano el Nigel de ese universo- Una serie animada basada en unos libros sobre niños que la pasaban mal siendo aterrorizados, transformados, mutilados o hasta asesinados por ser unos groseros y casi siempre se lo tenían merecido.
  • ¿Qué tienen en su cabeza los británicos? -soltó Davis sin pensar-
  • Exactamente, Nigel.
  • ¿Pero en serio tenías que imitar a Nigel Planer y su espeluznante voz?
  • See… -le respondió al niño británico- En fin, un Castigador hace exactamente eso: acosa y aterroriza a las personas -preferentemente niños- más odiosos y detestables hasta lograr que cambie su conducta… o acabe dándole un duro correctivo. Mmm… pero parece que me van a tocar sólo los infantes de entre 5 a 14 años… en esta galaxia… en este universo. Oh, mierda…
  • ¿O sea que… técnicamente… vas a torturar y matar niños?
  • Es lo opuesto a lo que hace un padrino mágico, V-mon, que es hacer felices a los niños. Un Castigador busca corregir o castigar a los niños malos; es un tipo de servicio comunitario detestado por muchos, y que ya tuve la desgracia de hacer. El único alivio es que si no te queda más remedio que matar al mocoso, es porque resulta tan desagradable y sin remedio que no sientes pena por él… Como ese autobús lleno de niños maras centroamericanos que arrojé al sol.
  • ¡¡¿¿QUÉ??!!
  • Hey… yo les di la oportunidad de redimirse, pero la mayoría siguió con esa estupidez de las bandas.
  • Oh, los Maras. -murmuró el Dom adulto- Recuerdo que mi hermano menor era amigo de su líder.
  • ¿Huh?
  • En resumen, joven Dom, mi hermano jean fue a Centroamérica y se unió a los maras para salvar su pellejo. No acabó bien.
  • Ignorando esa parte horrible de torturar niños… ¿Estás diciendo que por casi condenar a TODA la Realidad, eso es TODO lo que te hacen?
  • Es mejor que la alternativa, Kari. Además, los convencí de que les soy más útil con poderes.
  • Me pregunto qué fue lo que les dijo. -se decía el Elegido de la Esperanza- Por cierto, ¿Qué pasó del…?
  • Ah, sí: el helado. -Shenglongmon chasqueó los dedos: cada uno tenía un cono con una porción servida- Coman sin preocupación, que no los engordará y hay mucho más de dónde…
No pudo terminar la frase, pues enigmáticamente apareció en medio del grupo un sobre blanco y reluciente con terminaciones de encaje o filigrana en papel: claramente, el sobre era mágico; lo enigmático era la reacción de Shenglongmon al ver la carta: lucía… nervioso e incómodo. Clover la tomó de inmediato.

  • ¡Hey, dámela!
  • ¿Por qué estás tan nervioso?
  • ¡Por nada que te importe, dámela!
  • ¿Por qué no me la sacas con tu magia?
  • Así que esta carta es inmune a tus poderes. Eso la hace interesante, la leeré.
  • ¡¡NOOOOOOOOOOO!!
  • ¿Qué le pasa? -pensaban varios al verlo así y hacerse un ovillo-
“Estimado Sheng Li. Te escribo desde la Galaxia Mística para hacerte saber que ayudé a evitar que tu alterego nos subyugara a todos: sabía que eras propenso a amenazar a toda la Existencia por causa de tu inmadurez, pero nunca llegué a imaginar que llegaría a estos niveles. Me enteré que organizabas una fiesta y que no me tenías entre tus invitados: al principio me molesté… pero luego supe que era para tus amiguitos mortales y se me pasó el malestar: lo último que tengo pensado hacer en mi inmortal vida es pasar el tiempo con tus inmaduros amiguitos y soportar su actitud escandalosa y vulgar.”
  • ¡¿VULGAR YOOOOO?!
  • Ejem…

“Pese a todo, supongo que debo de estar agradecida de que AL MENOS no lo arruinaste todo y sigamos todos bien. Pero me seguiré repitiendo esto una y otra vez por milenios, ¿Cómo es posible que llegara a pensar que lo nuestro pudiera funcionar? Supongo que esa respuesta no le tendré nunca. Atentamente, y meramente por cortesía y etiqueta, me despido. Huang Feng.”
  • Eso suena a una mujer despechada, Shenglongmon.
  • Su nombre no suena a la de ningún digimon. -señaló Gatomon- ¿Quién es? ¿De dónde es?
  • Sigh…
  • Algo me dice que Shenglongmon no quiere que insistamos con ella.
  • Sigh… Olvídalo, Hawkmon. Ella no es una digimon: es una alienígena aviarioide nativa de un planeta llamado Yondarim, como a tres mil seiscientos años luz de aquí. Al igual que yo, aprendió magia y acabó volviéndose inmortal: es más o menos casi tan poderosa como yo.
  • ¿Era tu novia?
  • Peor, Davis. -su expresión era de absoluta vergüenza, además de parecer derretirse- Es mi exesposa.
La reacción siguiente a aquella revelación, y más tomando en cuenta cuanto conocían a Shenglongmon, era bastante obvia.

  • ¡¡¡¿¿¿ESTUVISTE CASADO???!!!
  • O sea… que el gran Shenglongmon, el Casanova profesional… también cayó bajo los grilletes.
  • ¡Devidramon!
  • ¿Qué, D’arcmon? Es buena analogía.
  • Concuerdo con la gárgola. -pensaron varios sin alzar la voz-
  • Es muy buena, chico. Y sí… si caí.
  • ¿Cuánto duró tu matrimonio? -ante la pregunta de Patamon, Shenglongmon mostró dos dedos de su mano izquierda- ¿Dos mil años?
  • ¿Veinte mil?
  • ¿Doscientos?
  • Dos… años. -contestó sombríamente, dejando a todos sin habla- DOS… TEDIOSOS… Y JODIDOS… AÑOS. Al principio fue todo color de rosa, mucho amor, cursilerías y demás. Pero después… -se aclaró la garganta- “¡Sheng Li, saca tus pies de la mesa! ¡Sheng Li, baja el asiento del inodoro! ¡Sheng Li, deja de eructar como puerco en la mesa! ¡Sheng Li: organiza tus colecciones de té y cerveza o las boto a la basura! ¡Sheng Li! ¿Sigues con tus amigos machotes bebiendo cerveza? ¡Sheng Li! ¡¿Cómo pudiste desorganizar mis encajes ordenados por orden alfabético y grado de complejidad?! ¡Maldito animal! ¡Sheng Li: ya no te soporto! ¡Quiero el divorcio!” DOS… AÑOS… SOPORTANDO… A ESA… BRUJA… DEL… ORDEN. Es como dicen: la convivencia mata el romance: desde entonces me decanto por las relaciones libres y desprovistas del romanticismo.
  • O sea, sólo sexo casual.
  • Exactamente, Devidramon: por algo ya he “conocido” a la mitad de las especies de la galaxia. De algo sirve el cambio de forma.
  • Qué gran ejemplo para los menores, ¿Eh?
  • Emi, no me critiques, que hay mujeres que viven igual. No todos los matrimonios acaban bien…
  • Es sólo una excusa para no admitir que no sabes tener una relación seria.
  • ¿Me lo dice la espía que tiene un enamoramiento repentino como seis veces a la semana? -Clover se queda muda- Pero si quieren un consejo, hagan como yo, y si se casan… ¡HÁGANLO CON SEPARACIÓN DE BIENES! -el grupo entero se cae de espaldas-No iba a dejar a esa plumífera con mi casa en el Vacío Abisal o mis minas de diamantes en planetas de carbono del centro de la galaxia.
  • ¡¡¿¿TIENES MINAS DE DIAMANTES??!!
  • De algún lado tengo que sacar mi dinero, ¿O qué crees, Joe? ¿Qué invoco dinero con magia? Eso es falsificación.
  • Volviendo al tema de tu ex… suena a alguien muy obsesionada con el orden y la etiqueta. -añadió Toph- Me recuerda un poco a mis padres.
  • A mí a mi exnovia. -señaló Elijah- Suena igual de irritante.
  • O a nuestra “exniñera” Myrna Beesbotton. -comentaron las espías al unísono- Igual de estricta.
  • O a Celestia. -señaló Discord- Que amargada y aburrida.
  • O a mi cuñada. Agh, como la detesto.
  • ¿Vos también tenés una cuñada así? -le preguntó el Alan T2K- Es como una plaga, ¿Eh, Chance?
  • Mi ex es una AkuShenglongmon con falda: no le quitará las emociones a nadie, pero detesta el “Salvajismo” de los mortales: por eso dejó el Multiverso mortal hace siglos. Hasta usó su magia para cambiar su colorido plumaje por un blanco inmaculado. Está así de loca.
  • ¿Es mala?
  • No, Mimi: sólo… antipática con los mortales, pero los evita a toda costa; al menos nunca me discriminó por ser un tipo de IA. Aunque muchos hechiceros mortales que alcanzan gran poder y logran la inmortalidad son así. Como mi viejo maestro Françoise Germain, al que seguro ya vieron por la estación.
  • ¿Huh?
  • El humano ese que parece sacado de Versalles. ESE es mi viejo maestro, al que ustedes conocerán como el Conde de Saint Germain.
  • ¿Ese tipo que dicen era inmortal y advirtió a Luis XVI de la Revolución?
  • Ese mismo Ken, pero ese no es su nombre original: lleva milenios cambiando de nombre para ocultarse. Y tomando en cuenta que tiene casi 400 mil años…
  • ¡¡¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEE??!!!
  • Es que él fue el primer humano de este universo, y muchos más en aprender magia: una época en que hasta los Nibiru vivían como Dioses aquí en el plano mortal. Dejó de interesarse en esto de ser Guardián y me dejó a mí a cargo, pero visita la Tierra ocasionalmente.
  • O sea… que es más poderoso que tú.
  • Un poco, TK, pero es algo… apático. Cuando le dije a Daemon que había humanos más poderosos que él, no lo decía en joda. Lo que me recuerda…
Una de sus garras abrió una pequeña fisura dimensional en la que metió su mano y sacó de allí una esfera de ámbar del tamaño de una pelota de tenis en cuyo interior estaba alguien que los Doce Niños Elegidos y sus amigos digimon conocían de sobra.

  • ¡¡¿¿DAEMON??!!
  • ¡¡Sáquenme de aquí!! -gritó el digimon demonio desde su prisión; su voz sonaba algo aguda- ¡¡Se van a arrepentir!!
  • ¡¿Tienes idea de lo que nos costó matar a ese desgraciado?!
  • Sí, Hawkmon: estoy al tanto de que casi te comes su diginúcleo. -las miradas atónitas se clavan en el pequeño aguilucho- No menosprecio su esfuerzo.
  • ¿Entonces? ¿Por qué no lo dejas muerto y que sufra en el infierno?
  • ¿En serio, Ulforce? -se rio el Dragón Esmeralda para desconcierto de sus amigos- ¿Me creen capaz de dejarlo muerto… sin tener el placer de castigarlo?
  • Oh, suena a que alguien está en problemas. -murmuró Davis- ¿Podemos verlo?
  • Adelante. -le arrojó la esfera al chico de goggles- Disfruten burlándose de él antes de que le dé su castigo.
Davis le dio un vistazo a Daemon, burlándose de él y tras recibir una pequeña queja del Demon Lord, se lo pasó a TK, quien le dedicó una sonrisa siniestra a Daemon antes de reírse en su cara y pasárselo a sus demás compañeros y a los digimon; cuando le tocó el turno a Hawkmon, el Demon Lord tembló de miedo y comenzó a gritar. De ahí, cada uno de los presentes tuvo al responsable de la liberación de AkuShenglongmon y le dedicó unas cuantas palabras nada amigables. Mientras tanto, Shenglongmon estaba escribiendo mensajes en su celular, como si conversara con alguien, y sin que sus amigos le prestaran mucha atención.

Cuando finalmente la esfera cayó en mano -o más bien pata- de los kats, concretamente de Chance…

  • ¡Mira, Jake! ¡Parece la versión digimon de Dark Kat!
  • ¡¿De qué estás hablando, bola de pelos?! -Chance ignoró al Demon Lord y se lo pasó a su amigo- ¡Hey! ¡No tienes idea de con quién estás tratando!
  • ¡Tienes razón! Es muy parecido: capa oscura, aspecto demoniaco…
  • ¡¡Estás hablando con el Satanás del Digimundo, muchacho gato!
  • Misma actitud excesivamente melodramática…
  • ¡¿Acaso se están burlando de mí?!
  • Oh, no. ¿Cómo crees? -comentó Chance sarcásticamente- Creo que este tipo sería el compañero digimon perfecto para Dark Krud.
  • ¡¡JAMÁS ME REBAJARÍA A SER LA MASCOTA DE UN HUMANO!!
  • Somos kats; no humanos, idiota. Oye, Shenglongmon, ¿Puedo romper esta cosa? El pequeñín se vuelve insufrible.
  • ¡¿PEQUEÑÍN?!
  • A menos que apliques una fuerza mayor al de una explosión de supernova, dudo que puedas, Chance. -terminó su conversación en el celular- De todos modos, ese sería un pésimo castigo.
  • ¿Castigo?
  • ¿Creíste que saldrías indemne luego de traer a mi contraparte, apeligrar a toda la Existencia y causando que mis amigos murieran? Sí, comepegamento: todos los que están aquí, salvo Davis, los Tamers, los DATS y Dom y sus amigos murieron por tu culpa. -su mirada fulminante cayó sobre Daemon como fuego- Y juro que te haré sufrir por eso.
  • Pero primero, enfoquémonos en lo que podrías sernos de utilidad. Dime… ¿Qué sabes de los planes de AkuShenglongmon?
Los Elegidos se sorprendieron por esta pregunta, pero más de uno admitió que era un buen plan, especialmente Davis y TK. ¿Quién sino Daemon podría saber algo de los planes de ese digimon siniestro? Y más cuando se despidió de manera tan enigmática. Sin embargo…

  • No sé nada.
  • Estás mintiendo, cornudo de mierda. Fuiste su vicepresidente corporativo; algo tienes que saber.
  • ¡Te digo que no sé nada! ¡Él era malvado! Cosa que admiro, pero… ¡No compartía casi nada conmigo! Lo único que decía eran frases crípticas relacionadas con los negocios.
  • Escúpeme una. -insistió Shenglongmon-
  • Cosas como evitar que sus rivales lo conozcan, o que debe de mantener sus planes en secreto.
  • Suena inteligente. -admitió Zuko- Bastante la verdad: algo que diría Azula.
  • Dudo que mienta. -completó el kat pelirrojo- Muestra señales de decir la verdad.
  • Dime algo más, comepegamento.
  • No sé ni por qué te estoy contando estas cosas, Shenglongmon.
  • Porque si no lo haces, te mataré de nuevo, de una forma PEOR a como moriste, y ya no te podré revivir: cosa que no lamentaré… para nada.
  • Agh… Antes de que me ordenara ir a “recibir” y matar a tus amiguitos con ayuda de la Legión, me dijo algo de un trabajo muy importante. Y antes de que me lo preguntes, no me dijo nada al respecto.
  • ¿De qué trabajo estará hablando? Mmm… algo está tramando. ¿Acaso… todo esto de la Entropía Silenciosa fue sólo una…? -pensó- Sigh… Bueno, en fin: no creo poder sacarte nada más.
  • Entonces ya me podré…
  • Ahora veamos tu justo castigo.
Casi al instante apareció una hoja de papel “imprimiéndose” en el aire, la cual Shenglongmon tomó, y tras leerla, esbozó una sonrisa bastante siniestra que hasta al Demon Lord le heló la sangre.

  • No me gusta para nada la forma en que sonrió.
  • Recuerda un poco al señor McFurson, ¿Verdad, V-mon?
  • Niño, no me llames señor. -le señaló Elijah a Davis, haciendo que este quede casi petrificado- Es la tercera vez que te lo digo.
  • Quiero poner a prueba tus conocimientos escolares, mi querido comepegamento. -ese “querido” sonó muy insincero y ponzoñoso- ¿Recuerdas las clases de Cosmología de mi Academia de Magia? Específicamente las que involucran al Sheol.
  • ¿El mundo gris y aburrido al que van las almas suicidas y las que desean nunca haber nacido?
  • Ese es el Seol, tonto del culo; me refiero al Sheol, el mundo de los muertos. -hizo una pausa para tomar una taza de té que apareció al instante- Te lo puedo perdonar por ser un error común, en fin: imagino que recuerdas lo que les pasa a las almas allí.
  • Las buenas sueñan su paraíso por toda la eternidad y las malas viven una pesadilla infernal. ¿Cuál es el punto? Ya sé que estuve en el…
  • Como seguro sabrás, casi nadie puede entrar al Sheol o saber lo que sueñan las almas allí, ni siquiera yo: los seres mágicos como yo sólo podemos revivir a las personas con una licencia especial. -tomó la hoja de papel y la dobló- Este papelito me lo envió uno de mis contactos allá… y tiene bien detallado tu pequeño infierno personal. -la sonrisa de Shenglongmon mostraba afilados dientes- Muy interesante debo admitir. Lo recuerdas, ¿Verdad?
  • Oh, no… No vas a…
  • No voy a matarte… Voy a hacer que experimentes tu infierno en vida.
La respuesta de Daemon fue inmediata: un fuerte grito de horror seguido de múltiples súplicas de misericordia. Claramente se mostraba aterrorizado, incluso más que cuando estuvo frente a Hawkmon y recordando cómo lo mató; por más que TK, Davis, UlforceV-dramon y los demás insistieron en saber los detalles del castigo de Daemon, el Dragón Esmeralda no dio ninguna pista, salvo que sería “muy horrible”.

  • ¡¡POR FAVOR, NO!!
  • Debiste pensarlo mejor antes de leer ese estúpido libro, Daemon.
  • ¡¡NO PUEDES HACERME ESTO!! -el Demon Lord literalmente estaba llorando de rodillas dentro de su “prisión”; más de uno murmuró la palabra “patético”- ¡¡SE SUPONE QUE ERES EL BUENO!!
  • ¿No fuiste tú el que me criticó por no usar mi poder para imponerme ante los débiles y usarlo sólo para “payasadas”? Ahora lo estoy haciendo para castigarte, ¿No te gusta? Supongo que te das cuenta que estar en la posición del débil no es muy divertido.
  • ¡¡POR FAVOR!! ¡¡APELO A TU MISERICORDIA!!
  • Soy bueno, pero no un santo, ¿Quién crees que soy? ¿Jesucristo? Creo que ya es muy tarde para eso. A menos que TK o María quieren enseñarte a rezar un Padrenuestro.
  • Púdrete, Daemon. -espetó TK en seco-
  • Me da igual que clase de infierno tengas: te lo mereces.
  • Ya los oíste: Disfruta tu infierno en vida, comepegamento de mierda.
Un chasquido de dedos, y los gritos de súplica de Daemon se esfumaron con todo y su persona, dejando sólo un incómodo silencio que duró muy poco; de nuevo, Shenglongmon rehusó dar explicaciones acerca del castigo que le había dado.

  • Lo lamento; no se los voy a decir.
  • Al menos espero que lo hayas mandado a un gran y oscuro agujero del que nunca pueda salir.
  • Oh, te puedo asegurar a que sí, Patamon. -se frotó las manos con malicia- Sólo lo sabrá alguien lo suficientemente maduro, comprensivo y con estómago de Chrome Digizoid. -le entregó la hoja a Devidramon- Tú, muchacho.
  • ¿Huh?
  • Léela luego de que me vaya; no tardaré mucho y luego podremos seguir con las divertidas charlas… -suspiró- y las otras.
  • ¿Pero a dónde vas?
  • A hacer una “profunda inspección” a ese agujero. -contestó morbosamente-No me tardo, chicos. ¡Gocen del helado, que está muy rico!
Sin decir más, se desvaneció en una nube de humo multicolor. Devidramon de inmediato leyó la hoja, y al hacerlo, sus orejas se pusieron rígidas y puso una mueca de perplejidad pétrea como si hubiese visto un fantasma; casi de manera automática se guardó la hoja para sí mismo, pero las ganas de compartir la nota fueron mayores, por lo que se la pasó sólo a UlforceV-dramon, Chance, McFurson y el Dom adulto; incluso el estoico kat pelirrojo quedó casi en shock como los demás tras leerla.

  • ¿Por qué ponen esas caras? -les preguntó TK- ¿Qué cosa tan mala le hizo a Daemon? -no recibió respuesta- Ehm… ¿Chicos?
  • Eso… eso… ¡Eso jamás se lo desearía ni a Dark Krud!
  • Daemon… Oh, Dios. Siento pena por él.
  • ¿¿UlforceV-dramon??
  • Demasiado sádico… inclusive para mí.
  • ¿Qué cosa leíste, Elijah?
  • Mejor… que no lo sepas, Zavi.
  • Diablos… -masculló Dom- Pensé que iba a ser más rudo. Ni modo; supongo que está bien.
  • ¿Devidramon?
  • Eh… TK. -tosió un poco para aclarar su garganta- Sólo digamos que… dos cosas quedaron muy en claro: que Shenglongmon de verdad nos quiere mucho… ¡Y que definitivamente NO QUEREMOS PASAR POR SUS CASTIGOS!


______________________________​



Con el asunto de Daemon zanjado, ninguno de los que leyó la nota diciendo palabra alguna -ni siquiera a sus más allegados- , y Shenglongmon tomándose su tiempo, el variopinto grupo multiversal optó por relajarse y disfrutar del helado gratis, bastante entusiasmados y sorprendidos de su habilidad de cambiar de sabor; a todos les encantó, incluso a los vegetarianos del grupo -Aang, Clover y UlforceV-dramon, aunque no se podían quejar- y TK y Patamon ocultaban su preocupación bajo risitas nerviosas ocasionales ante la posibilidad de que alguien se topase con algo desagradable, pero afortunadamente nada sucedió.

Incluso cuando Max mencionó que ellos dos habían ayudado a hacer dicho helado, y les preguntaron sobre los ingredientes de dicho postre, ambos se limitaron a decir que tenía prácticamente todos los sabores metidos dentro de manera mágica; por suerte, el enorme grupo aceptó la respuesta y siguió comiendo sin hacer más preguntas.

Pasaron diez minutos más -y otra ronda de helado- hasta que el Dragón Esmeralda apareció de nuevo, visiblemente más animado y bastante satisfecho consigo mismo, algo que Devidramon y los demás lectores de la nota pudieron entender por qué.

  • Veo que disfrutan el Helado Multisabores.
  • Oh, sí. -sonrió Guilmon- ¡Está delicioso! -los demás asintieron-
  • ¡Nunca imaginé que habría un sabor Cheesecake para helado! -asintió Rika- Lástima que dure tan poco.
  • Y veo que tú te ves bastante complacido.
  • Nada como disfrutar del hacer sufrir a los malvados como para levantar el ánimo, UlforceV-dramon. Pero bueno, ¿En qué nos quedamos antes de hablar de mi castigo, de la arpía de mi ex esposa y del imbécil de Daemon?
  • Estábamos debatiendo en quien seguiría contando las historias de sus aventuras en sus respectivos mundos. -señaló Davis antes de darle un gran bocado a su helado- Mmm… durazno…
  • Ya sabemos la historia del grupo de Takuya, de Takato y de Marcus. -contó Hawkmon con sus plumas- Faltan las de ellos.
  • Ya veo… ¿Quién quiere ser el primero?
  • Psss… ¿No deberías hablar del ar…?
  • Luego, TK.
  • ¿Qué tal nosotros? -levantó su mano el niño monje- ¿Podemos ser los primeros?
  • Claro, adelante. Pero traten de resumirlo, por favor, que somos muchos, tenemos mucho de qué hablar y al escritor se le cansan los dedos.
El Equipo Avatar hizo un detallado pero resumido relato de sus aventuras por su mundo, algunas de sus aventuras, la Batalla del Sol Negro, la del Cometa de Sozin, la crisis de Yu Dao, etc., mientras el público oía entusiasmado aquellas historias de unos niños y jóvenes ayudando a poner una guerra. Eran pocos, no tenían digimon aunque sí poderes e ingenio, y aún así, lograron mucho. Luego hablaron de ciertos avistamientos extraños de personas y objetos alrededor de su mundo y cuyos reportes llegaron hasta el mismo Zuko, quien pidió ayuda a sus amigos para investigar.

Fue en un bosque en el Reino Tierra, donde conocieron a Leto y Ofir, dos jóvenes de cabellos rubios, piel clara y ojos tan plateados como sus trajes y nave espacial.

  • Y así tuvimos nuestro primer contacto con el Imperio del Éter.
  • Por el nombre, asumo que eran una nación espacial, Aang.
  • Eso nos dijeron, Izzy, y no les creímos porque era algo difícil de imaginar para nosotros.
  • Nos dijeron que sólo venían de visita a la Tierra, que la encontraban fascinante. -comenzó a relatar la maestra agua- Entonces se quedaron con nosotros unos días, los conocimos mejor y entonces se ofrecieron a llevarnos a su casa.
Explicaron que el Imperio del Éter era la quinta nación humana original, y que era de hecho la primera, fundada por humanos cansados de la “represión” de vivir junto a los espíritus que limitaban sus actividades y desarrollo; eran más antiguos que el Avatar, y vivían en colonias espaciales que se agrupaban en grupos que orbitaban tanto la Tierra como la luna; incluso tenían minas en la luna. Cuando el Equipo Avatar vio las colonias orbitales gigantes, quedaron boquiabiertos, y más al estar dentro de una de ellas: campos, bosques, ríos, lagos y colonias dentro de algo artificial, ciudades resplandecientes de metal y cristal, tecnología muy avanzada. Y además, los Maestros del Éter eran muy diferentes, pues se dividían en cuatro artes: gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte y fuerza nuclear débil.

Pese a las maravillas tecnológicas, el estilo de vida muy parecido a los de la Tierra de humanos y kats, y la amabilidad de sus nuevos amigos, muchos ciudadanos del Imperio del Éter los miraban con desdén, casi como salvajes o primitivos. Además, a Aang no le gustaba del todo ese ambiente, tan… artificial.

  • Me sentía tan desconectado, tan ajeno… tan…
  • ¿Alienígena?
  • Sí, podría decirse, Cody. Sé que eran humanos como yo, y mucho de lo que veía me impresionaba, pero… Era un mundo muy diferente, tan desconectado de la naturaleza, del mundo espiritual al que se supone debo de estar conectado.
  • Adivinaré: sentiste mucha repulsión por ese mundo tecnológicamente avanzado pero espiritualmente decadente.
  • ¿Cómo lo sabes, Koya?
  • Porque yo sentí lo mismo hace tiempo, antes de nuestro viaje: pero gracias a mi hermano, y a nuestro viaje en sí, aprendí que la tecnología no es mala, sino que las personas lo son al darles un mal uso. Y que no podemos quedarnos estancados ni dejarnos dominar por los espíritus, dioses ni demás. Por cosas como esa, pueblos enteros casi han desaparecido.
  • Supongo… que tienes razón.
  • Suenas más convencido ahora que cuando conocimos a Shenglongmon, Pies Ligeros.
  • Ah, ¿Fue allí donde los conociste?
  • Estaba de visita, Davis. Siempre visitaba al Imperio del Éter al menos una vez al año: me adoran. -se rio con algo de modestia- Me consideran como un espíritu benevolente… no como los que sus ancestros conocieron. Y era mucho más divertido que ese caos de mundo en el que estaban en su Tierra. ¡Era como el Digimundo de los Tamers antes de que interviniera!
  • Uff… Debió de ser horrible. -comentó Terriermon-
  • Cuando lo conocimos también pensamos que era un espíritu. Debieron de haber visto a Aang cuando trató de hablarle de manera tan formal con su “Oh, disculpe, gran espíritu dragón” … y acabó con una tarta de crema en la cara.
  • ¡Sokka!
  • ¿Qué? Fue divertido.
  • Seguro… Como también fue divertido ver cuando le cuestionaste sobre sus poderes mágicos e intercambió tus orejas con las de Momo.
  • ¡Katara!
  • Con cosas como esa, me lamento de ser ciega y no poder verlo.
  • Luego de conocernos en Hesperus, la capital del Imperio del Éter, los llevé yo mismo al planeta, a su casa en Ba Sing Se, y les mostré mi verdadera forma.
  • E imagino que aterrorizaste a más de uno.
  • ¡Exacto, Gatomon! Oscuridad en todo el mundo, rayos, truenos, gente aterrorizada… Lo normal. -su rostro se volvió reflexivo- En serio: tengo que corregir una pizca ese detalle.
  • Es que nunca antes en mi vida vimos un dragón tan… grande. -mencionó el joven soberano- ¡Cubrías el cielo entero!
  • Es gracioso: yo nunca vi nada en mi vida.
  • Luego de mi maravillosa presentación, me presenté, les hablé un poco de mí, les dije que los ayudaría para mejorar las relaciones entre las Cuatro Naciones y el Imperio del Éter y luego les concedí un deseo a cada uno.
  • ¿Qué les concedió? -preguntó TK- Si nos pueden decir, claro.
A Aang, Katara y Iroh les dio boletos de reanimación para ver a sus seres queridos fallecidos; Zuko pidió una buena casa para la otra familia de su madre; Sokka deseó recuperar su boomerang y espada que perdió durante la batalla contra Ozai; Suki se limitó a otro traje de batalla; y Toph le pidió una ampliación de su Academia de Metal Control, lo que hizo a más de uno levantar la ceja.

  • ¿Por qué no le pediste que te diera el sentido de la vista? -preguntó Hawkmon- Puede que no tuvieses otra oportunidad. O mejor dicho… -volteándose hacia el Dragón Esmeralda- ¿Por qué no la curas de su ceguera?
  • Ella no quiere, y no voy a concederle algo que no quiere.
  • Soy ciega, pero no soy tonta; he vivido toda mi vida así y me acostumbré. Además, si él podía hacerme una ampliación gratuita de mi academia sin tener que pedirle ayuda a mis padres, ¿Por qué no aprovecharlo?
  • Esta niña me sorprende por su pragmatismo. -sonrió sutilmente Elijah- Muy lista.
  • Imagino que por ser ciega, te da miedo volar, y más en ese bisonte gigante.
  • Algo así, Yolei. Pero… -de manera repentina se acercó a Chance- eso no quiere decir que reniegue de que inviten a volar en un avión.
  • ¿Huh?
  • ¡Oh, vamos! Desde que estás aquí, has alabado tu bendito avión como unas doce veces. Amigo, hasta pareces enamorado de él.
  • ¿Y bien? ¿Me llevarás a dar un paseo? -preguntó sonriendo inocentemente- Zuko aún me debe uno que cambiaría mi vida, pero ya me cansé de esperar.
  • ¡Hey! ¡Tuvimos un paseo en la Isla Ember!
  • Sí, y fue un bodrio. -se volvió hacia Chance- ¿Qué dices?
  • Claro. -sonrió el kat a rayas- Cuando vengas de visita a mi mundo y podamos salvar el problema de no ser de mi especie… te llevo a un paseo.
  • ¡Perfecto! ¿Y ahora a quien le toca contar su historia?
  • Si nos permiten… -interrumpió el tauren shaman- Quisiéramos ser nosotros.
Los demás estuvieron de acuerdo, y esperaron a que Koya y sus amigos comenzaran su relato: algunas cosas sobre su mundo, la guerra que lo devastó, el inicio de su viaje, como él y su hermano conocieron a sus demás amigos, las ciudades-bunker, las batallas que tuvieron e incluso su incursión al pasado de una versión paralela de su mundo para salvarlo de los remanentes de los causantes de la guerra que destrozó su mundo cien años atrás. Los del Equipo Avatar se sentían en parte identificados con la idea de un mundo en guerra, mientras que los Elegidos T2K por lo de un mundo post-bélico, incluso con aquellos detalles del hostil entorno tanto del ambiente como de las criaturas y sus habitantes.

  • O sea que tú... y tú… -Ken señaló a Okrorio y Nahlia- ¿Vivieron toda su vida en una Ciudad-Bunker hasta que conocieron a los mellizos?
  • Sí.
  • ¿Y que ustedes cinco no sólo salvaron su mundo, sino dos?
  • Sí, podría decirse, Davis. Luego del desastre de Nordrassil, gracias a cierta… loca, nuestro mundo se volvió al borde del colapso ecológico. Lo que quedaba de la Horda y la Alianza en nuestro Azeroth trataron de ir a otro planeta para colonizarlo y dejar morir a los demás a través de un portal llamado Portal Oscuro usando las almas de habitantes del yermo capturados como combustible.
  • No logramos salvar a esa gente, pero impedimos que activaran del todo el portal. -aclaró Nahlia, tomando la batuta de Koya- Pero eso sólo los forzó a tomar otra alternativa.
  • Viajar al pasado. -asintieron varios al unísono-
  • Es increíble. -se lamentó el niño monje- Llevan casi doscientos años en guerra y aun así están empecinados en seguir luchando, aún a costa de otros mundos.
  • Logramos seguirlos hasta una época en específico y… bueno, digamos que tuvimos que darles a los líderes de esa época un bonito sermón de cooperación.
  • Con “bonito”, la princesa mágica se refiere a regañarlos para no acabar destrozándose entre sí.
  • Nadie te preguntó, Orejas de Conejo.
  • Eso no te impidió pedirle a Jaina que te autografiara ese libro de hechizos que, en teoría, no escribiría hasta dentro de veinte años en el futuro de ese mundo.
  • Jaeger, cálmate.
  • Cierto, cierto… Dile las ventajas que gozaste al viajar al pasado, Koya.
  • Ehm…
  • Como conocer en persona a tu héroe Thrall, o tener un autógrafo de los Elite Tauren Chieftains. -eso hizo que Koya se avergonzara- O visitar un Mulgore que no es un páramo radiactivo…
  • A eso llamo aprovechar el tiempo durante las misiones. -rio Clover-
  • O matar de nuevo a Wrathion.
  • ¡Bueno, ya! Tratemos de ir al grano, que hay otras personas aquí. -sentenció el shamán, soltando algunas chispas eléctricas- Salvamos a ese mundo, hicimos que esa Horda y Alianza del pasado firmaran por fin la paz y volvimos al nuestro propio mundo y época.
  • ¿Y qué han hecho desde entonces? -preguntó UlforceV-dramon- Dudo que tomarse unas vacaciones.
  • Viajamos alrededor de nuestro mundo, ayudando al proyecto que ideó Powaq: Acupuntura Planetaria. -aclaró Nahlia- Ayudamos a crear pequeños oasis de vida para que el Árbol del Mundo no se esfuerce demasiado para mantener el equilibrio ambiental. También ayudamos a contactar con otras ciudades-bunker o unir tribus esparcidas por los yermos.
  • O matar a salvajes caníbales y mutantes de por ahí. -terminó el orco- Mi parte favorita. -muchos lo miraron inquisitivamente- ¿Qué? No me juzguen: soy un guerrero, no un político de profesión. Es más divertido viajar por el mundo y cortar unas cuantas cabezas con el hacha o reventarlas con una ametralladora láser que ser un simple líder de una nación calentando el trono. ¿Verdad, Zuko?
  • Pues…
  • A mí me agrada ese plan. -asintió Elijah, seguido del Dom adulto-
  • Acabé encontrándolos justo en el momento en que estaban limpiando un pequeño lago en el Yermo Central de Kalimdor. -habló el Dragón Esmeralda- Y tras la presentación supergenial de siempre, hablamos un poco para conocernos.
  • Voy a adivinar… -Hawkmon levantó su ala derecha- No reparaste su mundo.
  • No, y por una buena razón: ellos querían reparar su mundo por su cuenta, y que sus habitantes estén dispuestos a unirse para hacerlo. Además, fueron sus antepasados los culpables. Si yo aparezco y lo arreglo todo con magia, ¿Qué aprenderían? -los Elegidos T2K captaron el mensaje a la perfección- y claro, les concedí unos deseos.
Koya deseó una nueva motocicleta, Powaq un taller aparte para continuar con sus invenciones, Nahlia un boleto de reanimación para hablar con sus padres muertos, Jaeger un departamento propio en su ciudad, y Okrorio una armadura.

  • Sigo sin creerme que hayas deseado la armadura de Garrosh. Y más tomando en cuenta que ayudaste a matarlo.
  • ¿Qué?
  • Hey: será un dictador y un desgraciado, Koya… pero tenía estilo al usar esos cuernos de demonio. Además, ya tenía su arma.
  • ¡¿QUÉ?!
  • No pregunten… -suspiró Jaeger- Y bueno, ¿Quién sigue?
  • ¡¡NOSO…! -ambos se miraron uno al otro- ¡Hey, es nuestro turno!
Para sorpresa de la mayoría -o de nadie, más bien-, Chance y Clover comenzaron a gritarse el uno al otro, “debatiendo” quien de los dos podría contar primero su historia. Los amigos de ambos se pusieron las manos -o patas- sobre las sienes en señal de vergüenza ajena, mientras los demás, los Elegidos entre ellos, intuían ya lo obvio.

  • Vaya… Por la forma en que discuten, ellos parecen gustar del uno al otro.
  • ¡¡NO NOS GUSTAMOS!! -gritaron los aludidos, continuando su acalorada discusión-
  • En realidad, Toph: es lo que pasa cuando dos personalidades tan parecidas chocan. -comentó Sammy, algo aburrida- Actitud muy acentuada de su género, mal genio, ambos son rubios…
  • Ahora que lo pienso… Recuerdo que Lenny y McFurson pertenecían a WOOKP, y ustedes tres a WOOHP, que es básicamente lo mismo. ¿Quiere decir que… -Palmon señaló a las espías y a los kats- ustedes ya se conocían?
  • De hecho sí. Fue hace casi un mes, cuando versiones malvadas de Jake y Chance aparecieron en el San Diego de nuestro universo a causar estragos y…
  • ¡¿Cómo que ustedes ya se conocían?! -gritó Shenglongmon, interrumpiendo a Alex- ¡No me lo dijeron!
  • ¡Tú no estabas allí! -se quejó Jake- ¡Ni podíamos contactarte! ¿Cómo se supone que te lo diríamos?
  • ¿Cómo es que no sabías que ellos ya se conocían?
  • ¡Yo no soy omnisciente en el Multiverso, TK! -miró a los rubios seguir discutiendo- Chance, Clover: si no se calman ahora, les lanzaré la Sal de Armonía para que acaben bailando juntos un número de jazz. -nadie le hizo caso- Argh... ¿Alguien los podría enfriar un poco? Ya me están aburriendo.
Koya y Katara entendieron la indirecta, y usaron el agua de un estanque de la parte inferior para atrapar a los dos participantes de la acalorada discusión y los capturaron en hielo.

  • ¡Hey! ¿Cuál es la gran idea?
  • Enfriarlos. -se burló Katara- Y creo que funcionó.
  • Ahora pueden calmarse un poco y discutir de manera más madura. -continuó el tauren- Porque en serio: ya nos aburrían con sus riñas infantiles.
  • Haré esto rápido. -intervino el Dragón Esmeralda- Clover; tú y tus amigas irán primero.
  • ¡Hey!
  • ¡JA! ¡En tu cara, Garfield!
  • Maldita sea la estúpida idea de mi papá para mi segundo nombre…
  • Y Chance y sus amigos serán los siguientes. Como dicen, lo mejor para el final.
  • ¡JA! ¡En tu cara, princesita!
  • Momento, ¿Y ellos? -la espía rubia señaló hacia el grupo de Elegidos T2K- Aun no contaron su historia, ni la del tal Marroni.
  • Lo haremos después. -sentenció el “triunvirato” Alan-María-Emi al unísono- Continúen ustedes.
  • Yo también lo contaré después, así que este es su turno.
  • De acuerdo. -ella y Chance son liberados del hielo y posteriormente secados- Verán, nosotras…
Así el trío de chicas comenzó a relatar la historia de cómo se conocieron, se unieron a WOOHP y varias de sus misiones y enemigos. Más de uno arqueó la ceja de los extravagantes -por no decir psicópatas- de varios de sus enemigos, además de lo ridículas de sus motivaciones, al menos de la mayoría. De todos modos, debían de tomárselos en serio, ya que en más de una ocasión, ellas salvaron su mundo.

  • Y yo que pensaba que en el Digimundo teníamos bastantes locos, Magnamon.
  • De la que nos salvamos, Ulforce.
  • No me cansaré de decirlo, Jake. ¡Al menos nosotros lidiamos con UN Viper! ¡Ellas enfrentaron a tres!
  • Cierto, amigo… El loco granjero que convierte a la gente en vegetales, la loca despechada con sus flores asesinas, el hippie con sus árboles devoradores de hombres… El horror…
  • O sea… ¿De verdad una mujer ideó una colonia basada en su sudor para enamorar a todos los hombres? -el trío asintió- Es una idea… ¡Brillante! ¿Saben cómo lo hizo?
  • ¡Mimi!
  • ¿Qué? Suena bastante genial… Excepto por lo de conquistar el mundo y eso.
  • A mí me parece repugnante, y eso que usé mi sudor para hacer Agua-Control.
  • Eso suena más práctico que lo de Natalie Valentine. -comentó Lenny- Tuve que llamar a Elijah para que me ayudara cuando hice esa misión.
  • Adivino… -siseó Devidramon- ¿Porque es gay y por tanto, inmune al efecto ese?
  • Básicamente. -contestó el aludido- Y no es la primera vez que ayudo a Lenny a pesar de estar retirado. Como cuando le di una pata con el tal Fabu.
  • ¿El modelo ese que quería destruir la Tierra por su patética humillación en el escenario y vivir en un resort espacial de lujo llamado Fabulotopia con un grupo selecto de personas? En serio: ese tipo necesita terapia.
  • ¡Lo sé! -asintieron Agumon y Gabumon- ¿No es genial?
  • Oh, en nuestro universo Elijah se encargó de eso, Yolei: te lo puedo asegurar. -sonrió Lenny- Menos mal no lo vieron.
  • No exageres: no lo maté. Sabes que eso es en contra de las reglas de WOOKP. Por más cretino que sea el criminal.
  • Acabaste desfigurándole el rostro al punto que por poco y necesitó reconstrucción facial.
El grupo multiversal miró al kat pelirrojo con sorpresa y algo de temor. Incluso los digimon se sintieron algo intimidados; por su lado, Dom y Okorio entre otros, se sintieron bastante impresionados.

  • Tomando en cuenta que le lavó el cerebro a Zavi, lo obligó a luchar contra mí, y por tanto, me obligó a lastimarlo, creo que me controlé bastante bien, Lenny.
  • Oh, lo hizo por amor. -cuchicheó Mimi, enternecida- ¡Que romántico!
  • Igual te quedaste con sus dientes como recuerdo.
  • ¡¡¿¿QUÉEEE??!!
  • Una forma barata y más placentera de deshacerse del 15% de dientes extra de su tratamiento fabulizador. Siempre me guardo un recuerdo de mis enemigos.
  • Este tipo me cae cada vez mejor. -pensó Okrorio-
  • Por cierto, Lenny ¿Ya les confesaste a los Swat Kats que estuvieron en Fabulotopía?
  • ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEE???!!!
  • Oh… -río Clover- Eso SÍ que suena interesante.
  • Oh, sí… -comenzó a reír Lenny- Fue antes de que fueran expulsados de los Enforcers: ambos fueron fabulizados.
  • ¿Cómo no recordamos eso?
  • Se les borró la memoria, Jake, como a todos los demás afectados. Hasta les tomé una foto de lo tontos que se veían con el copete platinado que guardo en mi billetera. ¿Quieren verlas?
  • ¡¡SI!!
  • ¡¡NO!!
  • Las veremos después. -sentenció Shenglongmon- La verdad también tengo curiosidad, pero tenemos que seguir con el guion.
  • Por cierto… -TK señaló hacia Shenglongmon- ¿Cómo lo conocieron?
  • Se hizo pasar por un villano mago llamado Mr. Green que hacía bromas alrededor del mundo. -comenzó a explicar la pelirroja- Como ya habíamos lidiado con un mago antes, creímos que podríamos contra él.
  • Pero nos eludió durante casi dos meses… hasta que por fin mostró su verdadera forma…
  • Y déjame adivinar: aterrorizó a todo el mundo con sus efectos especiales.
  • ¡Gatomon; no me mires así! ¡Es algo intrínseco en mí! Pero bueno; luego de eso, me disculpé por los problemas, les hablé de mí, y les concedí deseos.
  • Yo no pedí mucho. -dijo Sammy- Sólo que Jerry fuese woohpedizado al menos una vez por semana.
  • Yo deseé tener un control remoto para atormentar a Mandy con descargas eléctricas.
  • ¡Hey! -gritó Rika- ¡Esa fue mi idea!
  • Curiosamente, Shenglongmon me dio la idea mencionándote como la niña que quería atormentar a su rival.
  • ¡Ryo no es mi rival! Ni siquiera me llega a los talones.
  • ¿Ah, sí? ¿Y quién tiene el título de Tamer Legen…? -Rika apretó el botón, causando que Ryo recibiera descargas- ¡DEEEJJAAAAA ESOOOO!
  • En fin… -Rika soltó el botón, dejando aturdido a Ryo- ¿Decías, Alex? ¿Qué deseaste?
  • Que me curaran de mi alergia a los gatos. -medio grupo la miró extrañada- ¡Es que me encantan los gatos y estudio para ser veterinaria! ¡No me parecía justo! Y eso fue antes de conocer a Jake y Chance.
  • Pero que conveniente tu deseo. -sonrió Davis- Así no acababas estornudando cada vez que… -una cremallera apareció en la boca de Davis- ¡¡HPMH!!
  • Llamar gato a un kat es como decir que los tauren son vacas, que los humanos son monos, o que los digimon somos tamagochis. -lo regañó Shenglongmon- Sé que dijiste eso por idiota, así que supongo que comprenderán el desliz de tu comentario. -la cremallera desapareció tras un chasquido de dedos; entonces miró hacia Jake y Chance- Chicos, su turno.
  • Espera, tengo una pregunta antes de eso.
  • Davis… Si me sales con alguna otra tontería como qué se siente tener pezuñas, juro que esta vez te convierto en oveja.
  • Descuida; eso se los preguntaré luego a los mellizos. -Koya bufó hastiado- Lo que pasa es que… he notado que en general, nuestros universos son casi idénticos, salvo que en unos conocemos a los digimon y en otros no, o hay otras ciertas celebridades y eso; además de que el mundo de Clover y sus amigas se parece mucho al de Chance. Quiero decir… ¿Tenemos contrapartes en esos universos también? ¿Incluso en el universo de los kats? ¿Y ellos tienen contrapartes humanas?
Tanto sus amigos como Shenglongmon quedaron brevemente estupefactos ante la pregunta; era uno de esos momentos de brillantez de Davis que surgían casi de la nada. No era una mala pregunta; por el contrario, era una bastante inteligente.

  • A veces me sorprendes, chico. -rio de buena gana el digimon hechicero- Y la respuesta a tu pregunta es sí: salvo en los universos del Equipo Avatar y del Equipo Qatsi, que son universos muy diferentes a este… en todos o casi todos ustedes doce -refiriéndose al grupo de Tai y Davis- así como los Tamers y los DATS, o las espías, tienen contrapartes en otros universos, incluso versiones kat. Y lo mismo va para ellos -señalando a los felinos-; en este universo y otros, tienen contrapartes humanas. Pero como deben de suponer, no necesariamente tienen la misma historia, o tengan los mismos intereses, o personalidad.
  • ¿Y eso por qué ocurre?
  • El Multiverso mortal es donde todo puede volverse realidad, V-mon, tomando en cuenta que lo conforman más o menos 1064universos, y literalmente todo es posible: puede que en un universo una persona toma una decisión diferente a otra, o sea criado de otro modo. Vean a Alan por ejemplo: aquí es novio de Emi, pero en otro universo, lo es de María.
  • ¿Quieres decir que en otros lugares no somos espías de WOOHP? ¿O al menos seamos amigas?
  • ¿O donde nosotros no nos conocemos? -preguntaron los pilotos felinos-
  • ¿Están seguros de que quieren saber? -les preguntó el Dragón Esmeralda; la respuesta fue afirmativa- Bueno; espero que sepan digerirlo: se los diré resumidamente. Luego Jake y Chance contarán su historia.
Lo primero que dijo que lo más obvio: que en el universo local, ni el grupo de Takato ni el de Marcus eran Elegidos principales o vivieron las mismas experiencias que en sus respectivos mundos; a los sumo, sí conocían a los digimon, pero no los tenían de camaradas; lo mismo pasaba con Tai, Davis y sus amigos. En el caso de las chicas espías y Enforcers era igual, ya que sus organizaciones no existían en el universo de Shenglongmon, ni en muchos otros. En algunos casos, sí detalló que algunos tenían vidas diferentes, como que la madre de Katara seguía viva, o que Aang nunca se congeló en el iceberg y murió en altamar, que Jake fue a la universidad, Chance entró a competir en carreras de Nascar, etc…

O en el peor de los casos, que muchos de ellos no nacieron, o terminaron muriendo… como acabó siendo el caso de Kari y Zoe Orimoto en el universo T2K, cosa que hizo pensar a ambas.

Otra cosa que aclaró antes de cambiar de tema y para calmarlos, es que eso también afectaba a sus enemigos: que las mismas circunstancias que llevaban al origen de sus organizaciones -las desapariciones de humanos en el caso de DATS, el encuentro entre Jerry y Boogie respecto a WOOHP, o el incidente de la Batalla de San Diego/Megakat en 1942 con los Enforcers- afectaba también a los villanos que combatían, por lo que si no existían las primeras, tampoco los segundos. Al menos no como los criminales que conocían.

  • Eso en resumen. Bueno, ¿Chicos? Su turno.
  • Sí.
Los pilotos comenzaron relatando sobre cómo se conocieron de niños, su vida como Enforcers, como fueron expulsados y acabaron formando su equipo de vigilantes, y un poco sobre los enemigos que enfrentaban a diario; también sobre el trabajo que tenían Callie y Felina… y en menor medida, de Steel.

  • Oigan… ¿Soy yo, o ese par ha pasado por cosas muy parecidas a las espías?
  • No, Davis. No eres sólo tú. -contestó V-mon- Yo también noté el parecido.
  • Teniente Feral, ¿Podríamos ir a visitar a sus criminales?
  • ¡¿Qué?!
  • Queremos evaluarlos, al igual que con los criminales de WOOHP. -explicó Gabumon- ¡Suenas fascinantes!
Tanto los Elegidos como las Espías y los Swat Kats cayeron de bruces al oír aquella petición.

  • ¿Ustedes dos están locos? -refiriéndose a los Digiterapeutas- ¡Mi tío no lo permitiría! ¡Le daría un ataque de solo verlos!
  • Ya me está gustando la idea. -pensó Lenny- Oh, por favor: que vengan.
  • ¡Ni Jerry! -gritó la espía rubia- ¡Y eso que casi nos hizo una lobotomía una vez por creer que habíamos robado un banco!
  • Pero si somos psiquiatras certificados.
  • Agumon y yo tratamos a muchos digimon.
  • ¡Ni siquiera lo piensen! -intervino Tai- Ustedes sólo estarían molestando, causando problemas, y ausentándose por… Pensándolo bien… -Tai alzó a Agumon y se acercó a Clover- Tómate unos días y ayuda a rehabilitar a esos locos.
  • Lo mismo digo, Gabumon; tome Tte. Feral: Gabumon lo ayudará con los locos que ponen en peligro a Megakat.
  • ¿Por qué mejor no continuamos con la conversación? -interrumpió Shenglongmon- Luego los llevo al mundo de cada uno.
  • Está bien… -dijeron Agumon y Gabumon algo decepcionados-
  • Empiezo a notar un patrón aquí. -mencionó el druida tauren- Casi todos nosotros tuvimos que lidiar con algún loco que cree que puede jugar con la naturaleza: nosotros con el Dr. Mengel; las espías con el granjero, el ecologista y la despechada; y los Swat Kats con el tal Viper.
  • ¡Y no te olvides de Puppetmon! -exclamó la Anya T2K- ¡Esa loca marioneta jugaba con las plantas!
  • Sí, hermano. Pero convengamos que el tal Viper está casi tan loco como Mengel.
  • ¿Puedo decir algo, Chance? En honor a nuestra nueva amistad y hacer gala del Emblema de la Sinceridad que represento.
  • Claro, Alan.
  • Ese Feral es un grandísimo hijo de puta.
  • ¡¡¡OYE, NIÑO!!! ¡¡ESTÁS HABLANDO DE MI TÍO!!!
  • Ya sé. ¿Y qué? -respondió desafiante; Chance no pudo sino admirar la valentía del joven argentino- Es verdad lo que digo: si un jefe me hiciera lo que le hizo a ellos dos, me lo cargaría a piñas.
  • Estoy de acuerdo con Alan. -sentenció Shenglongmon- Valoro el trabajo que hace, y entiendo de su situación. Pero eso que hizo tu tío fue algo propio de un cretino.
  • Acéptalo, Felina: tu tío es demasiado imprudente.
  • ¡Ah! Y por eso querías arrebatarle el trabajo haciéndole DOS omisiones de auxilio, ¿Verdad?
  • ¡¡¿¿QUÉEEEEEEE??!!
  • En primera, era parte de mi pantomima de aparentar ser un inepto e imbécil; en segunda, soy el segundo al mando de los Enforcers: es mi trabajo reemplazarlo, ¡O sea hello! Y en tercera… al menos yo reformaría el programa de entrenamiento añadiendo mejoras como clases de natación. ¡Somos una ciudad costera y no enseñamos eso! ¡Por algo Chance no sabe nadar!
  • Pero Jake sí sabe nadar, y era un Enforcer.
  • La verdad… tomé clases de niño… en el club Burbujitas de mi viejo vecindario. Y luego en la secundaria.
  • Oigan… ¿Y por qué no demandaron a su jefe?
  • Le pedí ayuda a mi hermano mayor que es abogado, UlforceV-dramon. -contestó Chance- Pero acabó acobardándose y nos abandonó.
  • Podrían contratar a Lordknightmon y Dynasmon para demandarlo por daño, perjuicio y difamación. -soltó J.P.- Ellos nos hicieron ganar un caso contra Ophanimon y ganamos. Su caso sería más fácil, aunque esos dos cobran una barbaridad.
  • ¡¿Están locos?! ¡¿Llevar a dos digimon de nivel mega a Megakat para demandar a mi tío por algo que pasó hace dos años?!
  • Gracias, pero estamos mejor así. -respondió Jake- Además… no tenemos dinero.
  • Oye, Max. -TK le dio unos golpecitos en el hombro- Recuerdo que nos contaste sobre una bruja. ¿Cómo fue eso?
Y se lo explicó a todos: su encuentro con la bruja y en cómo fue usado como mera carnada por ella para atraer a Jake y Chance, que habían sido víctimas de ella en su infancia, y en cómo lo rescataron y acabaron con ella de manera permanente. A pesar de todo lo vivido, Max sonaba bastante tranquilo.

  • Eso pasó a fines de agosto. Al menos dos o tres semanas después, apareció Shenglongmon bajo la apariencia de un kat llamado Bob Green, que se auto coronó, y cito, como “El Amo del Caos” en una fiesta del ayuntamiento.
  • ¿Huelo una violación a mi marca registrada?
  • Discord: tu título es el de “Señor del Caos, Rey del Pandemónium…” y un largo etc.
  • Bueno… digamos qua mantuvo esa apariencia, y sólo me reveló a mí su verdadera identidad, y me hizo jurar que no se lo dijera a Jake y Chance.
  • Y eso por…
  • Para ponerlos a prueba, TK… Y divertirse un poco.
  • Y sí que nos divertimos jugando con la realidad en la ciudad. -un álbum de fotos hizo aparición, con el título: “Mis Bellos y Divertidos Recuerdos con los Swat Kats antes de develarles mi verdadera identidad.”; comenzó a hojearlo- Aquí están en la parodia de Súper Agente 86; esta es de “La Leyenda del Museo de Historia escondido” donde tenían que buscar el tupé del alcalde Manx; esta otra es de cuando los volví el éxito de Broadway: “Swat Kats: el Musical Radical” y lso hice cantar y bailar con todos los villanos; esta es de cuando convertí la ciudad en un juego de mesa gigante de la Oca…
  • Y terminamos siendo los jugadores, y Jake, Chance y Felina las piezas del tablero. -soltó Callie- Manx era terrible, y Feral no paraba de quejarse de que todo el asunto era estúpido.
  • Pero fue una bocanada de aire fresco: eran ustedes los que tenían que salvarlos. Para variar.
  • ¿Con un juego de mesa?
  • Créeme, chica: el destino de miles de mundos acabó en base al resultado de cosas tan absurdas como el piedra-papel o tijeras.
  • No puedo quitarme de la cabeza que literalmente los trataste como juguetes, Shenglongmon. Por más acostumbrados que estén a cosas raras en su ciudad.
  • Lo sé, TK. Y me disculpé con ellos tras develarles mi identidad por todo eso… y forzarlos a confesar su identidad secreta en televisión nacional.
  • Ahora el cretino eres tú. -se quejó Patamon- ¿Alguna razón por la que te hayan perdonado?
  • Tal vez porque… prometí ayudarlos con ciertos temores y dudas que Jake y Chance tenían desde el incidente de la bruja esa, y de librarlos de un enano pedófilo de mierda que se la pasa perdiendo el tiempo siendo un retrasado mental. Y porque aparte de divertirme, los cambios de realidad me dieron una tapadera perfecta para cazar a un grupo de Ángeles Llorosos.
  • ¿¿QUÉ??
Según el Dragón Esmeralda, los Ángeles Llorones habían estado en Megakat incluso antes de su llegada, y si bien al principio no se percató de ellos, cuando lo hizo, comenzó a cazarlos para evitar que hubiese víctimas. Desafortunadamente, muchas personas cayeron presa de estos seres, incluso durante su estadía, al punto que hasta el alcalde y los padres de Max acabaron desapareciendo. Shenglongmon incluso salvó a Feral de acabar siendo presa de uno de ellos, aunque sin revelar su identidad.

A Davis y V-mon se les heló la sangre de solo recordar a esos seres tan aterradores que los pusieron en aprietos en la Megatorre de AkuShenglongmon.

  • ¿Ustedes se enfrentaron a los Ángeles Llorosos?
  • No. -los pilotos le contestaron a Davis- Pero una vez “Bob” nos salvó las colas cuando uno de ellos casi nos atrapa en nuestro trabajo. ¡Y encima era una estatua del alcalde Manx! -señaló Chance- ¡Nunca le tuve miedo a ese idiota hasta ahora!
  • ¿Tú los conociste?
  • En la torre de AkuShenglongmon, Jake. Tenían forma de ángeles normales, de digimon ángel, de tipo demonio, y hasta de Devidramon y Gargoylemon. Casi nos matan.
  • ¿Por qué crees que aparecieron en su ciudad? -le preguntó a Shenglongmon-
  • Sinceramente, V-mon… porque Megakat es un imán de desgracias; tal vez deban volver a llamar a su ciudad San Diego, y se deshacen de esa mala racha. -los felinos fruncen el ceño, aunque Max se ríe- Pero ya en serio: los Ángeles Llorosos se alimentan del flujo temporal; posiblemente los constantes portales del Enano del Pasado los hayan atraído.
  • ¿Y qué hiciste luego? -le preguntó TK-
  • Luego de disculparse con nosotros, nos mostró lo que hacía con ellos.
  • Básicamente los torturaba. -soltó Chance- Encerrándolos en una… burbuja de… dilatación temporal espejada por dentro para que permanecieran inmóviles.
  • Y donde los sometí a una erosión constante mientras rastreaba la ubicación de sus víctimas en el pasado. -el Dragón Esmeralda suspiró- Me tomó tiempo, pero rescaté a todos, y luego dejé que las malditas estatuas desfallecieran de hambre. Ah, y les concedí deseos a ellos tres.
Jake le pidió un boleto de reanimación para hablar con su padre fallecido; Callie unas vacaciones pagadas establecidas en su contrato; y Chance…

  • ¿Le pediste que extinguiera el brócoli? -Tai arqueó la ceja- ¿En serio? ¡Eres un adulto! ¡Nadie te obliga a comerlo!
  • ¡Odio el brócoli! ¡Lo odié de niño y lo sigo odiando! ¡¿A quién diablos le gusta?!
  • No me dirás que se lo concediste.
  • De ser por mí, lo hubiese hecho, Mimi, ya que… ¡Yo también odio el brócoli! ¡Guacala! -medio grupo cayó de bruces- Pero no podía: las reglas lo tienen prohibido desde que hace un siglo alguien lo deseó, y… hubo una crisis mundial de vitaminas o algo así.
  • Así que le pedí que me diera la colección completa de comics de Kat Kommandoes, incluyendo las ediciones limitadas y de coleccionista. -Chance sonrió de oreja a oreja- Mis compañeros de primaria se morirían de envidia.
  • Me sorprende que no hayas pedido la colección completa de episodios de Scaredy Kat. O un auto deportivo.
  • Eso para la próxima, Jake.
  • Comienzo a creer que Chance es un niño en el cuerpo de un adulto.
  • Puede ser, TK. ¿Pero no es genial así? -soltó Davis- ¿Con cuántos adultos así te topas en Japón? Todos tan serios y con cara de viejos a sus veinte, y estresados con la universidad y todo eso. ¡Por eso apenas termine la preparatoria, me iré a vivir a Estados Unidos a probar suerte en el fútbol soccer o en mi negocio de ramen!
  • Davis; en Estados Unidos el soccer no es muy popular.
  • Pero al menos tiene futuro, Tai. Después de esta última Copa del Mundo, me queda claro que Japón jamás será algo relevante en el soccer.
  • Sigh…
  • Algo me preocupa.
  • ¿Huh? -Shenglongmon arqueó la ceja mientras tenía los brazos tras la nuca- ¿Qué cosa, Callie?
  • Debe de ser casi horas de la mañana en Megakat, ¿Qué tal si surge alguna emergencia y algún criminal la ataca?
  • Ah, eso… -una pantalla holográfica apareció en medio del grupo, y un control remoto en manos de Shenglongmon; éste se lo arrojó a Callie- Yo creo que estarán algo ocupados, jejeje… Observa.
Ella lo hizo, y encendió el “aparato”, mostrando escenas de lo más hilarantes, y que causaron muchas carcajadas: los Metallikats convertidos en una licuadora y una wafflera, discutiendo como pareja de casados; Viper viviendo su mayor pesadilla: convertido en un kat común y corriente gritando de horror por la pérdida de su mutación; Dark Kat siendo torturado por el canto chirriante de cigarras gigantes que lo hacían desear arrancarse las orejas, y Chopshop…

  • ¿Lo pusiste a dormir?
  • ¡Ese tipo es un agujero negro de ideas! ¡Ya no tenía ninguna, Jake!
  • Veamos a Hard Drive… -Callie cambió de canal, y apareció…- “¿Imágenes no aptas para menores de 18 años?” ¿Qué?
  • Es lo que pasa cuando sintonizas una habitación del Dirty Kitties.
  • ¡¡¿¿LO MANDASTE A UN PROST…??!! -la joven rubia se detuvo- ¿A un club de caballeros?
  • Pss… Es un prostíbulo, ¿Verdad, Chance?
  • Sí, Alan.
  • Ajá: con un pack de seis cervezas, y un par de chicas para pasarla bomba. Pese a ser un criminal, el chico Kevin me cae bien. -los felinos preguntaron por el nombre- Kevin Stern es su nombre real, ¿No lo sabían? Como sea; estoy considerando el reformarlo para que sea más un antihéroe o un aliado.
  • ¿Cómo lo hicieron conmigo? -preguntó Discord, recibiendo una afirmativa- ¡Perfecto!
  • ¿Y eso por qué?
  • Porque es muy probable que lo necesitemos en el futuro, chicos. Pero antes de tocar ese tema y otros importantes, hay algunas personas que les quiero presentar.
TK ya tenía sospechas de que esta fiesta era algo más que una excusa para divertirse; ahora con lo del archivero-que claramente envió AkuShenglongmon de alguna forma-, y esto de “reformar” a un tecnocriminal enemigo de los Swat Kats, sus sospechas se acrecentaban. Estaba completamente seguro que estaba ocultando algo, ¿Pero qué? Y más importante: tomando en cuenta que claramente se hizo amigo de tantas personas… ¿Ellos sospecharían lo mismo? No le parecía creíble que fuese el único con esas sospechas.

Además, ¿Quiénes eran esas personas que iban a conocer?

La respuesta no tardaría en llegar: unos minutos después apareció Zoe ataviada con su vestido violeta y sandalias doradas, y detrás de ella, un joven adulto alto atlético y rubio, ojos verdes, barba ligeramente afeitada y ropa deportiva compuesta por una camiseta azul cielo con un “7” negro estampado y unos vaqueros en un tono de azul más oscuro: no aparentaba pasar de los treinta años. Inmediatamente, tanto Aang como Koya y Dom se percataron de que ellos no eran lo que aparentaban; al menos Davis y sus amigos ya conocían a Zoe, pero ¿Quién era el otro?

  • Ah, qué bueno que llegaron; los estábamos esperando. -Shenglongmon se volteó hacia sus acompañantes- Para quienes no la conocen, ella es Zoe Graystone, también conocida aquí como “la Jefa”. En casi todos los universos donde existen los digimon, ella es la “consejera” de Yggdrasil. O como a mí me gusta llamarle, la “Sarah Bellum” del Digimundo; algo como lo que es Callie.
  • ¿Cuándo dejarán de compararme con una caricatura?
  • Cuando tu jefe sea un alcalde competente. -rio Shenglongmon- Cosa que dudo que pase en mucho, muuuucho tiempo.
  • Si eres la consejera de Yggdrasil, ¿Por qué no impediste que el de nuestro universo atacara el Mundo Real?
  • Dado que desde mi perspectiva eso no ocurrió aun, posiblemente lo haya intentado en su tiempo, Marcus; pero el Yggdrasil de tu universo es una cretina. Y no debo de intervenir demasiado. De hecho, ni los Caballeros Reales de tu mundo saben que existo.
  • Ah.
  • Ehm… Disculpa. -TK se volvió hacia el Dragón Esmeralda- No nos presentaste a este hombre.
  • Oh, perdón. Es que la pregunta idiota de Marcus me distrajo. -volvió su mirada hacia el recién llegado- ¿Te presento yo, o lo harás tú? Sé que deseabas conocerlos desde hace tiempo.
  • Descuida, te agradezco el poder estar aquí. Es un placer conocerlos a todos ustedes. Me llamo Daniel Oliwah: soy el Creador de los Digimon.


Continuará...
 

THIS IS DZETAAAAA!!!
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Diantres, este capitulo tuvo de todo: historias de todos los grupos, rompimiento de la cuarta pared, el castigo de Daemon, la ex de Shengli (no me la esperaba) y la aparicion de Daniel Oliwah que de seguro ya salio en otro fic.
En cuanto a mi fic: aqui escribiendolo. Tengo que tener cuidado de representar lo mas "respetuosamente" a los dos dragones, especialmente porque en el fic va a salir un digimon que yo invente muy poderoso.
 
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Bueno, ya terminé de leer el cap. Fue mucho más corto de lo que estas acostumbrado aunque debe ser porque esta dividido en partes.

Creo que lo que más me sorprendió fue que Shen haya estado casado en algun momento y solo por dos años. Que debe ser como dos minutos en su vida inmortal.XD
No estoy muy seguro si entendí muy bien el castigo de Daemon.
Me sigue causando intriga si Aku dejó o no alguna última jugada para el final del fic.
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Aquí les tengo la primera parte del capítulo donde comienzo a dar algunas revelaciones. Originalmente iba a seguir siendo parte del Capítulo de la fiesta, pero acabó siendo tan largo que acabé por separarlo del resto. Al momento de publicar esto, tengo hasta la mitad el que sería elv erdadero capítulo final; seguiré trabajando en ello.

Los personajes de Daniel y Elijah son OC mios; Dominique es de @AAcero., a quien agradezco mucho su apoyo y aporte. También he hecho un resumen de lo que hubiera sido mi fic Digimon T2K, dado que lleva mucho tiempo congelado, y a estas alturas, dudo que lo pueda seguir, aunque si se puede, se podrá.


la aparicion de Daniel Oliwah que de seguro ya salio en otro fic.
Fue mencionado en Digimon Adventure: Twilight 2000.

En cuanto a mi fic: aqui escribiendolo. Tengo que tener cuidado de representar lo mas "respetuosamente" a los dos dragones, especialmente porque en el fic va a salir un digimon que yo invente muy poderoso.
Ansío leerlo. Mucha suerte! =D

Creo que lo que más me sorprendió fue que Shen haya estado casado en algun momento y solo por dos años. Que debe ser como dos minutos en su vida inmortal.XD
Era parte del chiste: da a entender que Shenglongmon es incapaz de tener una relación amorosa seria.

No estoy muy seguro si entendí muy bien el castigo de Daemon.
Creeme que no te gustaría saberlo XD. Si querés saberlo, te lo digo en privado.

Supongo que en la siguiente parte comenzara lo serio antes del final.
Ahora lo sabrás.


En fin; espero que de todos modos les agrade.
Invoco a:

@

r4pt0r12



r4pt0r12

@
Claire.

Claire.
@
alexandermon

alexandermon
@AAcero.
@
J.M.

J.M.
@
<Andrea>

<Andrea>


Y a cualquier otro lector potencial.



Capítulo 18: Últimas Revelaciones. Parte 1



El solo hecho de oír dicha oración causó que más de uno quedara perplejo ante la presencia de ese sujeto: decenas de ojos se posaron sobre aquel hombre joven con suma curiosidad e intriga, y por segundos hubo un inquietante silencio… roto por el sonido de algo o alguien golpeando el suelo: el Gomamon de Alan del universo T2K se había desmayado a causa de la impresión; a los pocos segundos, su camarada humano lo sacudía como un muñeco para espabilarlo mientras sus amigos digimon lo animaban a despertarse, cosa que poco a poco hizo.

Mientras la mayoría prestaba atención al digimon acuático…

  • Es un placer volver a verte, Daniel -comentó el Dominique adulto, acercándose para estrechar su mano, siendo correspondido por el susodicho-
  • Vaya, Dom, sigues igual que cuando te dejé a cargo de tu universo, ¿Eh?
  • Gracias, prefiero mantener esta apariencia -contestó- Es un placer conocerte, Zoe; es una lástima que no hayamos podido conocernos en mi universo.
  • Bueno, llegó la oportunidad perfecta. -contestó la adolescente- Salvo por lo del Gomamon desmayado.
  • ¿Qué le habrá pasado? -preguntó Daniel, confundido- ¿Habrá comido algo mal?
  • Creo que es tu admirador. -se burló el Dom adulto- Y se emocionó de verte.
  • Ah…
  • ¡Gomamon, despertá carajo!
  • Huh… ¿Alan? ¿Qué pasó?
  • ¡Que te desmayaste! ¡Reaccioná, maldita sea!
  • Tuve un sueño increíble… Que Daniel Oliwah, el Creador de los Digimon vino en persona.
  • Eh… no fue un sueño. -le dijo su amigo Agumon- Está aquí.
Cuando Gomamon lo vio, estuvo a punto de desmayarse hasta que Alan le dio una cachetada y lo dejó arrastrarse hasta su ídolo, al punto de parecer un perrito sujeto a los pantalones de su dueño.

  • Sé que eres su camarada, pero no era necesario que lo golpearas así.
  • Creéme: le hace falta.
  • ¿De verdad eres tú? ¿Eres Daniel Oliwah? ¿Nuestro creador? -el aludido apenas pudo asentir afirmativamente- ¡Se los dije! ¡Es real!
  • Ehm… ya lo sabíamos. -le respondió el Gabumon de su equipo- Nibirumon y Zoe nos lo confirmaron el año pasado, ¿No lo recuerdas?
  • ¡Pero lo estamos viendo en persona! ¡Está aquí!
  • Ehm… Bueno… Esto es algo incómodo. -se excusó amablemente Daniel- Y algo complicado de explicar.
  • Ah, verdad. -asintió el Sam del universo T2K- Ellos no saben lo que eres.
  • ¿Huh?
  • Bueno… en primera, que él es un ser ascendido como Zoe… Y en segunda, al igual que ella, él no es un ser humano.
  • ¡¡¿¿QUÉEEEEEEE??!!
Tras una breve conmoción, además de una discusión sobre su apariencia, el Creador de los Digimon no tuvo más remedio que explicarse, empezando desde el principio, cosa que tampoco dejó a nadie indiferente.

  • ¿Qué eres un qué?
  • Imagino que no se los dijiste, Shenglongmon.
  • Creí que con lo de “los digimon son los Nietos de la Humanidad”, les había dado una pista bien clara. Sigh… Ni modo.
  • Bueno, supongo que no era tan relevante en ese momento. Pero sí: nunca fui un humano; en su momento yo fui un cylon, una forma de vida artificial en un cuerpo orgánico.
  • O sea… que básicamente eras un robot.
  • Mis antepasados fueron en su momento robots mecánicos, Powaq. Pero con el tiempo, algunos de nosotros trasvasamos nuestras mentes a cuerpos orgánicos construidos de manera artificial.
  • O sea, como los replicantes de Blade Runner.
  • Exactamente, Sam.
  • Eso me recuerda a unos criminales que conocemos.
  • Los Metallikats, sí, los conozco Chance; pero nosotros somos lo opuesto: máquinas que optamos por tener un cuerpo orgánico. Aunque tenemos algunos rasgos cyborg que nos permiten conectarnos a interfaces informáticos.
  • ¿Por qué unos robots querrían tener cuerpos de carne y hueso? No lo entiendo.
  • Tiene que ver con la fe de nuestros antepasados centuriones, comandante Steel; y sí, sé que le sonará muy extraño, y más siendo usted ateo. Pero los Centuriones creían en un único y verdadero Dios. Aunque ellos odiaban a los humanos por los años de esclavitud, creían que siendo más humano, estarían más cerca de él.
  • Tienes razón… Suena muy raro.
  • Véanlo como una forma de trascender los límites de nuestra especie: como un paso a la ascensión. Respecto a mí… Sigh… La historia es sumamente larga. No sé si quieran escucharla.
  • A mí me interesa. -dijo sorpresivamente Davis- Digo… tú creaste a los digimon, ¿No? Tu historia debe de tener relación.
  • Está bien… Les contaré, y puede que hasta se los muestre. -miró a la niña ciega- Y descuida: ya pensé en ti.
  • Momento, ¿Vas a hablarle de cómo los Nibiru se hicieron pasar por los “Señores de Kobol”, crearon a los humanos y kats en diferentes universos con el propósito original de ser una especie esclava y servil, y todo eso?
  • ¡¡¡¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE???!!!
  • Eso se lo puedes decir otro día, Shenglongmon. Ahora, antes que nada, lo que les voy a relatar es la historia de mi vida en este universo; aunque la de mis otras versiones, incluso en los que tenía una forma kat, es casi igual.

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Historia de Daniel Oliwah:


Y comenzó su relato, hablando de Kobol, y de su “primera vida” en Ophidia, confirmando que él era como la segunda encarnación del Daniel Oliwah original, siendo que este había literalmente copiado su mente a modo de respaldo en un procesador metacognitivo. A Davis le sonó el nombre, y recordó que era el aparato que fue precedente del Diginúcleo.


  • ¿O sea que donde vivía tu primera encarnación no había ningún humano?
  • Ninguno, Hawkmon: todos éramos cylon humanoides capaces de tener hijos por nuestra propia cuenta. Bueno… y también estaban nuestros propios robots con IA.
  • No entiendo eso de tu primera encarnación. -soltó el confundido niño monje- ¿Quiere decir que luego reencarnaste?
  • No es como tu caso: cuando tú mueres, reencarnas en un cuerpo completamente diferente empezando una nueva vida de cero. Hasta donde entiendo, tú has tenido numerosas vidas pasadas, cada una con un nombre e identidad completamente diferente. ¿Me equivoco?
  • No: estás en lo cierto. Antes era alguien llamado Roku, y antes de él alguien llamada Kyoshi, y así sucesivamente. Pero ellos no son como yo.
  • Bien: pues en mi caso es algo diferente: yo no reencarné de manera natural. Pero al igual que tú, no soy la misma persona que en mi primera vida: el Daniel Oliwah que creó a los digimon por primera vez murió hace más de 153.000 años; yo soy sólo, por así decirlo, una especie de copia, una tan perfecta que se siente como el original al tener sus recuerdos y sentirlos como propios.
  • Lo mismo me pasa a mí. -dijo la joven Graystone- La chica que me creó a su imagen murió hace tiempo: a pesar de eso, a veces me siento como si fuese ella.
  • Por eso nos entendimos bastante nosotros dos.
  • Y dinos… -suspiró- ¿Por qué nos creaste?
Todo el que conocía a Blackwargreymon sabía que sería él, más que nadie, quien haría dicha pregunta: prácticamente la mitad de su vida se la pasó buscando el significado de su existencia; y ahora, tenía al creador de la especie digimon enfrente. ¿Quién mejor para responderle esa pregunta?

  • Si respondo a esa pregunta, ustedes deben de estar preparados para asimilarla: eran otros tiempos, y siéndoles franco, cuando empecé, no imaginé hasta dónde llegarían.
  • Por mí no hay problema. -respondió encogiéndose de hombros- Ya estoy grandecito para digerirlo.
  • Shenglongmon: tú tienes más de ochenta y un mil años y has visto y conocido muchas cosas. Ellos no.
  • En algún momento comenzarán a ver algunas de esas cosas… Mejor empezar ahora… “papi”.
  • Bien…
Daniel admitió que desde muy joven en su primera vida tenía el talento y alma de un artista, además de mucha imaginación para crear criaturas fantásticas basadas en mitos, leyendas y cosas comunes. Con el tiempo, combinó esas habilidades con un trabajo en un centro de informática e inteligencia artificial, y comenzó a trabajar en lo que sería la base de los primeros digimon.

  • Espera… ¿Me estás diciendo que inicialmente sólo éramos…?
  • Un trabajo extracurricular que hacía en mi tiempo libre, Devidramon. Sí. -contestó algo retraído- Podrá decirse que iniciaron como un pasatiempo basado en mi talento artístico.
  • Si tú eres una máquina… ¿Nosotros lo somos también?
  • Todo ser vivo, en cierto modo, es una máquina, Hawkmon: sólo que estamos hechos de diferente forma.
  • ¿Y cuál es nuestro propósito?
  • Vivir, Blackwargreymon: es ese su propósito. Nada demasiado complicado, y al mismo tiempo nada menos simple que eso: vivir y experimentar como cualquier otro ser viviente en este Omniverso.
  • Imagino que tu pasatiempo acabó evolucionando.
  • En efecto, Sam: con el tiempo, ese “pasatiempo” se volvió algo más que eso: para cuando me di cuenta, había creado vida dentro de una computadora, vida que podía crecer, pensar… evolucionar. Pero había un problema: no podía interactuar con ella. Y entonces…
Habló de un tal Dr. Ebenezer Kingston, que se mostró interesado en su proyecto, y en una tecnología capaz de materializar objetos de un entorno digital. Tras casi tres años de trabajo, la especie digimon no sólo había nacido, sino que era libre de vivir en el Mundo Real.

  • O sea… Que antes no había Digimundo.
  • No, TK: lo creí innecesario; además de que no podía crearlo. Quería que los digimon vivieran junto a nosotros. -miró a los humanos, digimon y otros a su alrededor- No crean que los digimon fueron aceptados tan fácil: tomó su tiempo, pero cuando mi primera vida estaba a punto de terminar a los 141 años, eran ciudadanos ophidianos con los mismos derechos que los demás.
  • Pero Shenglongmon nos llevó a Ophidia de paso, y todo estaba en ruinas. -señaló Davis- ¿Qué salió mal?
  • Resumiéndolo, por ahora… los cylon mecánicos comenzaron a tener celos de los digimon por la atención que les daban los de forma humanoide, y tanto los digimon como los de mi clase comenzamos a desvalorarlos. Llegaron al punto de odiarlos… y al final, decidieron exterminarnos a ambos. -su mirada se tornó sombría, y se cruzó con la de la joven Graystone y Shenglongmon- De eso me enteré en mi segunda encarnación.
  • ¿Cómo nos pudieron matar unos robots?
  • Porque, en primer lugar, ellos hallaron la manera de anular sus poderes, Gatomon, más el hecho de que la primera generación de digimon eran mucho más débiles que ustedes; ni siquiera existía el Chrome Digizoid. Además, no podían revivir. -suspiró- Al final no sirvió de nada: todos murieron, salvo cinco que lograron escapar… y que acabarían creándome a mí y a mis “hermanos” dos mil años después.
Y continuó con la historia sobre cómo y en qué contexto fue creado tras serle trasvasado los datos de la mente del Daniel Oliwah original en un circuito metacognitivo a un nuevo cuerpo, en cómo trató de retomar su trabajo de recrear a los digimon, pero todo quedó en el olvido cuando trataron de matarlo. Davis ya sabía a quién se estaba refiriendo, y se imaginaba lo peor.

  • Cavil estaba celoso de mí por ser el favorito de nuestros creadores, o tal vez por ser demasiado humano para su gusto, y tan poco… “máquina”. Y creo yo, que cuando supo de los digimon y del motivo por el que me crearon así, los vio como unos potenciales competidores, o una amenaza latente.
  • Así que los eliminó.
  • Sí, Izzy. Los borró de la computadora en la que estaba trabajando en ellos; luego trató de matarme. Luego se encargó de liquidar a todo mi modelo, contaminando el líquido amniótico donde se incubaban mis copias… mis hermanos.
  • O sea que…
  • Los mató mediante un aborto, Chance. Me volví el único Modelo Número Siete del universo, y sin capacidad de resucitar; si moría, no podría trasvasarme a otro cuerpo.
Sin embargo, no acabó muerto, pero sí mal herido, y relató como uno de los cylon mecánicos lo rescató, y juntos -y lo que pudo rescatar de su trabajo- huyeron a un mundo humano conocido como Aerilon, donde se escondieron en una granja. Repentinamente, todo a su alrededor se volvió la vista de un escenario rural de extensos campos de cultivo, algunas casas y arboledas, montañas en la lejanía, cielo algo brumoso con un sol ligeramente rojizo.

Aunque debió de ser una ilusión, era tan realista que se sentía la humedad del aire y el césped, así como el aroma del campo.


  • ¡Shenglongmon!
  • Yo no lo estoy haciendo, TK; lo hace él.
  • ¿Cómo puedes hacer eso? -preguntó Davis- Es como si estuviésemos allí.
  • Los cylon humanoides podían producir una especie de alucinación autoinducida para ver su entorno de la forma que ellos prefirieran: así, en lugar de ver los aburridos pasillos de una nave espacial, veíamos un bosque, o una playa. -comenzó a sonreír- Supongo que así se ahorraban en decoración. Ahora, que soy un ser ascendido, no sólo puedo usar esta proyección hacia ustedes, y hacerlos sentir las mismas sensaciones que yo, sino proyectar mis recuerdos. -señaló hacia una cabaña- ¿La ven? Ahí me escondí por casi veinte años, e intenté traer de vuelta a los digimon.
  • ¿No te hubiera sido más fácil ocultarte cerca de un depósito de chatarra o un lugar de desperdicios informáticos? Tomando en cuenta lo que tenías pensado hacer.
  • Lo dices por experiencia, ¿Verdad, Jake? -le dirigió una sonrisa cómplice- Por suerte había un lugar cercano de donde pude sacar mucho material electrónico y retomar mi trabajo de a poco. Y tras casi cinco años más o menos, pude recrear a los digimon en los Mundos Virtuales de las Doce Colonias, que básicamente eran como el internet actual… sólo que la gente podía entrar a ella a través de un aparato llamado holobanda, que aquí Zoe conoce bastante bien.
  • La Zoe original era muy adicta a esa cosa; la juventud de su época lo era, como los jóvenes de ahora con la tecnología.
  • Eso suena genial. -asintió Davis- ¿Y qué tal les fue a esos digimon?
La expresión que el hombre rubio tenía en su rostro no presagiaba nada bueno: primero habló que los únicos digimon que introdujo eran en etapa bebé, por lo que eran sumamente inofensivos para los avatares humanos del mundo virtual. Desgraciadamente, la recepción de parte de los humanos no fue muy positiva: comentó que las autoridades los consideraron un virus peligroso, capaz de origen cylon, por lo que el Departamento de Seguridad Cibernética Colonial procedió a eliminarlos mediante un programa que diseñaron. Daniel no pudo hacer nada por ellos, aunque para su fortuna, no lo descubrieron. Eso sí, sus acciones pusieron punto y final al “internet” colonial.

El sólo hecho de oír que los humanos eliminaran a digimon tan inocentes incomodó a los Niños Elegidos.


  • Fui muy ingenuo. -comentó Daniel con pesadumbre- ¿Cómo podrían los humanos aceptar tan fácil una nueva forma de vida basada en la IA cuando hace un par de décadas pasaron por una dolorosa guerra de doce años contra otro tipo de IA que desoló sus mundos? Supongo que fui muy idealista, pero, y perdónenme que lo diga… pero los humanos de esa época fueron demasiado xenófobos.
  • Debes de odiarnos por eso.
  • Para nada, Kari: era… predecible que pasara eso; sólo que, como dije, fui demasiado optimista en ese entonces. Sin embargo, saqué dos conclusiones importantes de ese fracaso: en primera, que los digimon debían de tener su mundo propio… y en segunda que, a pesar de su amplio rechazo, hubo un reducido grupo demográfico que se mostró más abierto a la interacción con los digimon.
  • Los niños… -soltó Izzy- te refieres a los niños. Por eso lo Elegidos, o los Tamers son niños.
  • En general, me refiero a los jóvenes, y por dos razones: en primera, porque suelen tener menos prejuicios que los adultos; de mente más abierta y más imaginativos. Y en segunda, y más por el contexto de esa época, ellos no tenían recuerdos de la guerra cylon. Por eso, años después, determiné que lo mejor era que el contacto humano-digimon sería mejor si el primero fuese un infante o un joven, y más importante y más allá de la edad, de mente abierta y libre en su mayor parte de prejuicios.
  • Tengo una pregunta. -Yoshi levantó la mano- ¿Puede alguien que no es humano tener un camarada digimon?
  • Supongo que te refieres al caso de Max. -su mirada pasó momentáneamente hacia el niño kat- No creé a los digimon para ser compañeros lazarillos de cylon o humanos, sino para ser perfectamente independientes, por lo que no están ni obligados a tener un lazo especial para sobrevivir o que este se limite a esas dos especies. En cuanto a tu pregunta, es perfectamente posible: de hecho, lo hemos estado estudiando desde hace años.
  • ¿Cómo es eso?
  • No creerán que eso de los Niños Elegidos y los Tamers surgió de la nada, ¿Verdad? Todo eso del vínculo humano-digimon fue planificado desde el principio para observar sus interacciones.
Daniel y Zoe iniciaron su explicación con la idea de que lo de los camaradas humanos inició como un experimento para observar el comportamiento humano y digimon al interactuar entre sí. Los humanos -o kat, daba igual- explicaron, tenían una MUY mala racha lidiando no sólo con otras formas de vida, sino también con sus propias IA; en buena parte por conceptos como el del “Valle Inquietante”: eran incapaces de concebir a esas IA como iguales a ellos en derechos, y libertades. En cuanto a los digimon, se tenía el riesgo de que, al ser seres potencialmente muy poderosos, cayeran en la soberbia y se vieran superiores a otras especies, despreciando a las demás.

Por ese motivo, se creó el concepto de “Camaradas o Tamers”, como un programa de interacción interespecies que sirviera para saber si humanos y digimon eran capaces de interactuar con especies distintas. Y de acuerdo a las observaciones que llevaban casi 150.000 años de registro, hasta ahora los resultados habían sido positivos.


  • O sea… que sólo hemos sido un experimento.
  • No tienen que verlo así, TK. Su amistad es completamente real; en eso no se ha intervenido: sólo han sido observados a distancia. Todos ustedes: los Elegidos A, B, C; D, los Tamers, los DATS, han demostrado que esa relación es perfectamente posible, aún a pesar de la existencia de individuos cuestionables como Myotismon o Kurata.
  • Espera, Daniel. -Izzy lo interrumpió- ¿Elegidos A, B, C y D?
  • Tú y tus once amigos de Tokio serían los Elegidos A, los que las Bestias Sagradas escogieron; los Elegidos B serían sus reemplazos en caso de que algo le pasara a su equipo; los Elegidos C serían los demás Elegidos alrededor de la Tierra, con menos poder. Y los Elegidos D serían de origen no-humano que viven en la Tierra, guiados por los Grandes Dragones.
  • ¿O sea que hay alienígenas viviendo en nuestro planeta?
  • Sí, Davis… pero no son un grupo muy numeroso. En todo caso, al igual que con los humanos, los resultados han sido satisfactorios, demostrando que ese tipo de vínculos es exitoso.
  • Una lástima que hayan tenido que morir digimon inocentes para que descubrieras eso. -se lamentó Patamon- ¿Y qué hiciste luego de que ese intento tuyo inicial falló?
  • Dejé de intentarlo y tomé otro enfoque: decidí materializar a un solo digimon, pero como no tenía la tecnología de materialización de Kingston, ya que no la compartió conmigo, tuve que… improvisar. Se los mostraré:
La visión cambió al interior de un improvisado laboratorio, con muchas computadoras, una gran tina resplandeciente conectada a algunas máquinas, y a Daniel junto a… un robot que Davis reconoció como uno de los Centuriones de su mente. Claro, Daniel mencionó que uno de ellos lo rescató, ¿O sea que vivió con él escondido? Tras una pequeña charla en la que el hombre le dijo al robot algo de “no hay vuelta atrás”, y el ser mecánico asintiera en silencio, Daniel lo conectó a la tina y regresó a la consola para manipular el teclado e iniciar algo.

Pasaron unos minutos hasta que todo al parecer había terminado, con el Centurión desplomándose como si se hubiese desconectado, mientras que en la tina algo se movía, agitando el viscoso y traslúcido líquido que brillaba desde el interior. Entonces emergió una figura de ella, haciendo un esfuerzo por tomar la primera bocanada de aire mientras el viscoso líquido se escurría por su cuerpo; abrió con algo de dificultad sus ojos por primera vez, que destellaron un fugaz brillo rojizo. Al ver a Daniel a un lado, soltó una gran sonrisa y saltó grácilmente de la tina para abrazarlo… sólo para resbalarse y derribarlo torpemente. Ambos estallaron en carcajadas.

Lo que los dejó a todos con la boca abierta, era lo que estaban procesando: lo que salió de esa tina era el Centurión transferido a otro cuerpo… y este no era humano. Era un Guilmon.

Claramente, los más sorprendidos eran Takato y su amigo digimon.


  • Me costó mucho trabajo, pero logré trasvasar la mente del Centurión en un cuerpo sintético; aunque no era un cuerpo semejante al de los digimon actuales. Tampoco podría revivir, ni se digitalizaría.
  • O sea… que ese Guilmon era…
  • Un cylon, sí: uno con forma digimon. Fue el Centurión quien me lo pidió, tras estar mucho tiempo a mi lado en mi investigación: me dijo que mostró sumo interés en convertirse en un digimon, y vivir como uno.
  • ¿Él te lo dijo?
  • No parecen muy expresivos, pero se pueden comunicar y tener emociones, Yolei. Estaba feliz con su nueva vida.
Luego relató como vivieron varios años felices con Redxar -el nombre que adoptó Guilmon- ayudándolo a cuidar la granja y a tener una vida lo más ordinaria posible; incluso mencionó que una niña humana, de una granja vecina, descubrió a Redxar, pero que por parecerle adorable y bueno juró mantener el secreto si podía jugar con él, al decir esto, Daniel esbozó una ligera sonrisa cargada de nostalgia. Sin embargo, también mencionó que en un momento, personas no gratas acabaron descubriendo su secreto, y que se vio obligado a tomar medidas extremas para protegerlo.

  • Fue la primera vez que maté a alguien. -dijo en seco- Nunca supe como lo supieron, pero amenazaron con decirlo a la prensa, y en lastimar a Redxar como si se tratara de un animal salvaje.
  • Hiciste lo que tenías que hacer. -comentó el kat pelirrojo- No es una decisión fácil, aún cuando se trate de proteger a un ser querido.
  • Gracias por entenderlo. Afortunadamente sólo ocurrió esa vez, y Redxar y yo pudimos vivir años bastante tranquilos. Hasta que… -miró a Shenglongmon- ¿Podrías…?
  • Ah, claro. Discord, llévate a Suzie por favor.
  • Seguro. -el Draconeqqus apareció instantáneamente junto a la niña y Lopmon- Vengan conmigo, vamos a jugar a un juego, ¿Sí?
  • Está bien, señor dragón chivo.
Tras unas breves y efímeras carcajadas por el comentario, Discord, Suzie y Lopmon desaparecieron. Entonces Daniel usó su proyección de nuevo, mostrando el mismo paisaje campestre de antes… salvo por el aterrador detalle de espesas columnas de humo negro, y las nubes en forma de hongo que se elevaban en la lejanía. La visión era tan realista que incluso se podía sentir la detonación de las bombas haciendo vibrar el suelo, por lo que ni siquiera Toph fue ajena a lo que pasaba.

Una, dos… tres… cuatro… y cada vez había más.

Davis reconoció de inmediato lo que estaba viendo, y no le gustó para nada. Sus amigos miraban boquiabiertos la dantesca escena, y el Nigel del universo T2K comenzó a sentirse mal, siendo socorrido por su amigo Gabumon tratando de calmarlo.

La visión luego mostró luego a cientos de personas huyendo a través del campo y las arboledas en dirección a algo semejante a un aeropuerto -en realidad, astropuerto- y subir a cualquier nave que les permitiera huir. Mientras tanto, en el cielo, se oían zumbidos de naves de elegante porte y sorprendente vuelo surcando los aires como aves rapaces persiguiendo a sus presas… que eran claramente las personas tratando de huir: la visión se interrumpió justo al momento de ver como las naves -Raiders- disparaban contra la multitud.


  • Cavil no escatimó en gastos por su berrinche: dejó prácticamente inhabitables las Doce Colonias, y eliminó a casi toda la población: de cincuenta billones, apenas quedaron cincuenta mil para poder escapar.
  • Así empezó el Éxodo de lo que quedó de la humanidad en busca de un nuevo hogar. Permanecí escondido entre los humanos durante cinco años.
  • ¿Qué hay de la niña? ¿Y de Redxar?
  • La niña, que ya era una adolescente, lamentablemente murió, V-mon. Pero si sobrevivió al bombardeo, y por lo que oí después, murió de algo peor durante la ocupación cylon. En cuanto a Redxar, logró sobrevivir: luego de crearlo, trabajé en un método de digitalización capaz de almacenar a los digimon dentro de un dispositivo electrónico.
  • ¿Cómo nuestros digivice?
  • Exacto, Thomas. -le respondió al agente de DATS- Fue bastante útil, ya que ocultar a un Guilmon en la Flota Colonial por cinco años sería… casi imposible.
  • Imagino que usted vio cosas horribles durante esos años.
  • Así es, agente McFurson: todo tipo de miseria que se puede imaginar tras cinco años viajando por el espacio en una flota de refugiados. Sin embargo, lo peor fue ver Ophidia de nuevo.
La proyección ahora mostraba un paisaje desolado, con ciudades en ruinas, un cielo encapotado y un aire frío y húmedo como de tundra; a lo lejos se veían personas caminando con un rostro cargado de desesperanza. Al parecer, ansiaban hallar en ese mundo un nuevo hogar, pero estaba tan devastado que era prácticamente inviable vivir allí.

Daniel detalló el nivel de desesperanza de esas personas, mencionando incluso que algunos acabaron suicidándose, entre ellos su “hermana”, la única modelo Número Tres superviviente, que optó por quedarse allí a morir.


  • Traté de convencerla, pero dijo estar cansada de seguir en ese tiovivo llamado vida en la que estábamos metidos. Le dije que sabía lo que sentía ella.
  • ¿Le dijiste que eras como ella?
  • Lo acabé haciendo, TK. Pero para ese entonces ya no albergaba esperanza alguna, y yo no quería ser su muletilla, ¿De qué sirve que toda tu esperanza venga de otro y no seas capaz de tenerla de ti mismo? Fue cruel dejarla, pero no tuve de otra. Nadie de la flota descubrió los restos de los digimon. En cuanto a mí, quedé desolado al ver el que fue mi mundo natal, aunque… lo más extraño y a la vez desgarrador fue… verme a mí mismo. O debería decir, mi propio cadáver.
  • ¿Cómo? ¿Quiere decir que…?
  • Encontré el mausoleo que le construyeron al Daniel Oliwah original, Blackwargreymon: estaba en ruinas, con el ataúd abierto y los huesos tirados por el suelo. Sentí pena por él: su mundo, sus criaturas, su mayor sueño hecho añicos. Y lo peor era que en cierto modo, me vi reflejado en él.
Antes de que pudiese continuar, Davis se puso de pie y caminó frente a Daniel y lo miró a la cara, susurrando un “perdóname” que a más de uno dejó confundido. Excepto al Creador de los Digimon y al Dragón Esmeralda.

Y cuando los confundidos pidieron una explicación, quedaron atónitos a la respuesta de Shenglongmon, mas este pidió que guardaran silencio. Esa conversación era entre ellos dos.


  • ¿Por qué me pides perdón?
  • Por todo lo que Cavil hizo… lo que yo hice.
  • Tú no tienes la culpa de nada.
  • ¡Pero yo soy su reencarnación! -Davis parecía querer llorar- ¡Me siento culpable!
  • Exacto: eres su reencarnación, pero no eres él. Eres Davis Motomiya, un niño de once años que vive en Odaiba, una de las ciudades que conforman el área metropolitana de Tokio; no John Cavil, el modelo Número Uno que planeó un genocidio en toda regla por motivos de envidia y venganza. -le dio unas palmadas en el hombro al niño- No hay nada de lo que debas disculparte.
  • ¿Lo crees así?
  • Dime algo… ¿Hablaste con Cavil alguna vez?
  • En mi mente, cuando AkuShenglongmon tenía el control de todo. No paraba de decir cuánto te odiaba, cuanto odiaba a los humanos y digimon. Los llamaba monstruosidades o abortos tuyos. Estaba lleno de odio.
  • Sí: ese es él. -rodó los ojos de manera aburrida- Y creo que estaba más enfadado no por reencarnar en un humano amigo de los digimon, sino de que la reencarnación en sí era una prueba de que él tenía un alma, cosa que siempre detestó.
  • Que sujeto más miserable.
  • No tienes ni idea… o capaz sí. Lo importante es que tú no eres él: esta vida es tuya, solo tuya, y no tienes que arrastrar los errores de Cavil: desde que te volviste un Niño Elegido te he estado viendo a ti y a tus amigos, y me han llenado de orgullo.
  • ¿De verdad?
  • Ustedes, los tamers, y todos los humanos que han aceptado a los digimon como amigos y aliados en el Multiverso son lo que siempre quise que ocurriese en las Doce Colonias de Kobol. -Davis trató de sonreír, pero no pudo- ¿Algo te preocupa?
  • Bueno… No sé cómo explicarlo, pero algo me dice que Cavil sigue allí afuera. Verás: poco después de derrotar a AkuShenglongmon…
Davis se lo explicó con sumo detalle, dejando a más de uno arqueando la ceja, y claramente, a Daniel preocupado, pese a no estar tan familiarizado con esas cosas en específico.

  • Creo que lo que Aku hizo fue separar tu espíritu de tu vida pasada como John Cavil, dándole plena independencia de tu ser. -concluyó Shenglongmon con una expresión pensativa- No esperaba que Aku fuese capaz de hacerlo; yo no puedo. Sólo soy capaz separar los alteregos y darles vida propia, pero las vidas pasadas son algo muy diferente.
  • O sea… ¿Que hay un genocida sociópata allá fuera? ¡¿Y no lo estás buscando?!
  • No es fácil, Chance, ya que… ¡NO SOY OMNISCIENTE! En el Digimundo al menos no está, y tampoco en la Tierra… o en las Doce Colonias, y menos en la Colonia Cylon, pues fue tragada por un hoyo negro hace milenios. Pero es seguro que está en esta galaxia; conociendo a AkuShenglongmon, lo dejó por allí para vengarse de nosotros… -miró fijamente a Daniel y luego a Davis- y de ustedes.
  • Al menos nosotros no hemos notado nada inusual luego de que todo volviera a la normalidad. -explicó la adolescente de vestido morado- Lo buscaremos.
  • Gracias, Zoe. Pero si Aku lo liberó, debe de estar protegido por un hechizo, haciendo imposible localizarlo; aun cuando el hechicero es derrotado, sus hechizos se pueden programar para activarse en un momento o circunstancia en específico.
  • Eso explica lo del archivero. -pensó TK- El… SABÍA que iba a perder.
  • De todos modos, lo encontraremos: cualquier cosa que intente, lo dejará al descubierto. -Daniel le dio unas palmaditas en el hombro; Davis sonrió- ¿Estás mejor?
  • Sí… un poco.
  • Bien, regresa con tus amigos. Aún falta una última parte que debo contarles.
Con Davis de regreso junto a sus amigos, quienes lo veía algo sorprendidos por el tema de su vida pasada -y no eran los únicos- Daniel continuó su relato. Mencionó la última batalla que tuvieron los humanos contra los leales a Cavil. Mostró una escena dentro de lo que serían los pasillos de una nave espacial, semejantes a un barco o submarino: se oían disparos y gritos a lo lejos, y Daniel parecía estar junto a un grupo de soldados disparando contra Centuriones robóticos; luego se apartó del grupo para adelantarse y despejar el terreno; hizo que Redxar apareciera y lo ayudase a destruir a varios Centuriones, cosa que el “digimon” lamentaba. Aparecieron dos hombres en ropa casual portando simples pistolas, que no tuvieron tiempo de reaccionar al ver a Redxar cuando Daniel los acribilló. Al oír lamentarse de haberlo hecho se dieron cuenta que eran sus “hermanos” cylon, aunque ellos ya no lo recordaban.

Entonces aparecieron un par de centuriones custodiando a un viejo en ropa negra; Redxar derribó a los centuriones con sus bolas de fuego, dejando al viejo completamente perplejo, y más cuando vio quien acompañaba al pequeño dinosaurio rojo y acababa disparándole en las piernas, dejándolo malherido e incapaz de volver a caminar.


  • ¡T… tú…!
  • Hola, John. Parece que viste a un fantasma.
_______________

  • ¡Ay, pero que feo era en mi vida pasada! Con razón era un amargado; menos mal ahora soy mucho más guapo.
  • Davis…
  • Ese no era el Cavil original: sólo una de sus copias. -explicó Daniel- A mi me dio igual.


    _______________
El intercambio entre Daniel y su “hermano” consintió en sobre cómo sobrevivió Daniel, la incredulidad de Cavil al ver que había transferido la mente de un centurión a un cuerpo digimon, y advirtiéndole que acababa de abrir la caja de Pandora al volver a crear a los monstruos digitales que acabarían haciendo lo mismo que ellos y amenazando al universo. Daniel contraatacó señalándole su hipocresía, y que él no permitiría que ocurriese al mismo tiempo que lo golpeaba repetidas veces en la cara. Cuando el viejo se burló de él, preguntándole si dejarlo moribundo sería su venganza, la respuesta de Daniel fue fulminante.

  • Mi venganza será sobrevivir, que los humanos sobrevivan, y que los digimon vuelvan a vivir, cosa que lograré de una u otra forma. Por mí, y ahora que ya no tienes Resurrección, te puedes ir al infierno.
  • Soy una máquina, “hermano”: yo no tengo alma.
  • Mejor aún: vete al olvido.
Acto seguido, lo remató a balazos sin titubear, dejando sorprendido a más de uno, incluido a Redxar en la visión.

  • Daniel… No era el original.
  • Lo sé: fue por satisfacción personal. Dejemos que los humanos se encarguen del original; debemos proteger la nave. -sacó un dispositivo del bolsillo- Será mejor que regreses antes de que te vean.
  • Sí.
Lo último de esa parte de la visión fue Daniel hablando con unos soldados para patrullar la nave. La siguiente fue en el interior de una nave mucho más pequeña, viendo por una ventanilla como ingresaban a la atmosfera de un planeta azul, y a Daniel hablándole a Redxar en voz baja sobre que ese sería su nuevo hogar que resultaría ser la Tierra. Describió la llegada de la Flota a la Tierra, que para ellos era un mundo desconocido lleno de vida y que tuvieron la suerte de encontrar tras cinco años vagando por el espacio. Les sorprendió saber que los humanos eran ignorantes de que habían llegado a su verdadero mundo de origen.

Describió como los humanos y cylon se dispersaron por el planeta, mezclándose con los humanos nativos en plena edad prehistórica, fundando asentamientos y comenzando de cero, y en como él se estableció en las praderas de lo que hoy sería Tanzania, construyendo una pequeña granja y viviendo en compañía de Redxar, oculto de las personas.

Y que un día, un par de años después de su llegada, recibió una inesperada visita: cuando mostró la imagen en su proyección, se veía una cabella en medio de un pequeño huerto rodeado de una sabana bastante verde. Y la persona que estaba en su puerta era un humano de poco más de sesenta años.


  • Buenos días, Daniel.
  • Espera… te recuerdo… -decía balbuceando el Daniel de la visión- ¡Es imposible! ¿Dr. Ebenezer Kingston?
  • Ha pasado tiempo.
  • Dos mil años. DEMASIADO para un humano.
  • O un cylon. Disfrutas de tu segunda vida, ¿No es verdad? ¿Cómo está Redxar?
  • ¿¿C… Cómo sabes de…??
  • Dime, Daniel. ¿Estás interesado en volver a trabajar juntos?
  • Sabes a qué me refiero. -comentó sin mostrarse alterado- La humanidad tiene otra oportunidad; los cylon también. ¿No quieres lo mismo para tus hijos digimon?
  • ¿¿Quién eres?? O mejor dicho… ¿QUÉ ERES?
La figura humana comenzó a emitir un resplandeciente brillo blanco mientras cambiaba de forma, dejando en su lugar a una figura aviaroide de casi dos metros y medio, delgada, con plumaje color marrón oscuro y grandes alas de bronce, manos de cuatro dedos y pies con tres, ambos terminados en garras, una túnica blanca con bordes de encajes de cuentas de joyas de colores e hilos de oro, y pulseras de oro tanto en muñecas como en tobillos, un peto dorado con la misma decoración que la túnica.

Sólo los Elegidos T2K, Zoe Graystone, Daniel y Shenglongmon lo conocían, por lo que los demás allí se sorprendieron de ver a aquella figura.


  • Soy Shifu, el Escriba de los Nibiru; los “dioses” que han velado por el bien de esta galaxia durante más de cien millones de años. Dioses que tú conoces como los Señores de Kobol.
  • ¿Eres… un dios?
  • No; a pesar de mi rango y de mi poder, no me considero un dios. No me gusta mucho ese epíteto.
  • ¿Por qué has venido a verme?
  • Porque has sido hallado en gracia ante los ojos de los dioses, Daniel Oliwah. Tú y tus creaciones. Y quieren que los digimon tengan la oportunidad de vivir. ¿Aceptas mi ayuda?
La proyección cambió a un escenario completamente artificial que Yolei y UlforceV-dramon reconocieron de inmediato como la Fuente: un espacio inmenso donde se hallaba una máquina tan grande como ninguno de los que estaba allí había visto antes. Parados en medio de aquella titánica muestra de electrónica computacional, estaban Daniel, Zoe, Redxar y Shifu, conversando.

  • Sobra decir que la acepté con gusto, y que ese mismo día me llevó a la Fuente que estamos viendo ahora para empezar a trabajar: Shifu, o Nibirumon como es conocido entre los digimon, aportó la tecnología y la sede de la supercomputadora que sostendría el Digimundo, así como la red que la alimentaría con un constante flujo de información; también me facilitó la tecnología de Resurrección de los Cylon, que con algunos ajustes, se volvería el sistema de resurrección de los digimon; Zoe se encargaría del diseño del Digimundo para lograr que sea lo más realista posible y no una simulación sin alma. Y yo me encargaría de diseñar y crear los digimon que nacerían por primera vez en su propio mundo.
  • Pero eso quiere decir que el tal Nibirumon estuvo involucrado en la creación de los digimon desde el principio.
  • Es lógico, Izzy: de hecho, estuvo involucrado en la creación de nuestra especie y muchas más… -Sam miró a los kats por unos segundos- Y estoy seguro que en la de ellos también.
  • A todo esto, ¿Cómo acabaste metida en todo esto, Zoe?
  • Meses después de la muerte de la Zoe original, sus padres me crearon un cuerpo artificial, como de androide en el que pudiera vivir. -le contestó a Izzy-Lamentablemente, durante la Primera Guerra Cylon, ellos murieron, y acabé escondiéndome. Cuando estuve a punto de morir a causa del derrumbe de un edificio, él me rescató, elevándome a otro plano de existencia; desde entonces, he estado aprendiendo junto a él.
  • Ella es una chica bastante brillante. -sonrió Daniel- Gracias a ella, el Digimundo que ustedes conocen es lo que es: un lugar indistinguible -o casi- del Mundo Real.
  • Aunque Nibirumon insistió un poco en otros universos con eso de hacer Digimundos Anillo.
  • Lo complacimos en algunos por lo menos, Zoe.
  • ¿Cómo lograste hacerlo? -preguntó Sammy- Hacer un mundo virtual indistinguible del real suena… muy difícil.
Zoe comenzó a hablar de complejos algoritmos que permitirían no sólo una simulación más realista, sino que permitirían, de hecho, replicar a la perfección los ciclos naturales, y crear un mundo realmente vivo. Eso, sumado a una supercomputadora increíblemente avanzada capaz de crear simulaciones sumamente precisas y realistas, un complejo protocolo de retroalimentación de información que lo mantenía constantemente renovado y permitirle aparentemente responder a los estímulos en tiempo real como lo experimentó la Tierra misma.

Aunque al principio la mayoría no lo entendió, cuando lo hicieron, todos quedaron atónitos ante el significado de sus palabras: Zoe había creado un avatar viviente de la Tierra misma; el Digimundo era el avatar virtual viviente de la Tierra, y todo lo que le pasara a la segunda, le pasaría al primero. No de manera exacta, pero sí proporcionada.


  • Cuando la Zoe original murió, yo lo sentí como si me hubiese pasado a mí: estaba cubierta de sangre, asustada, adolorida, traumatizada. Pero no estaba muerta.
  • Es por eso que cuando en nuestro mundo ocurrió el intercambio nuclear en 1997, el Digimundo lo interpretó como un desastre apocalíptico. -explicaba Sam del universo T2K- Y ocurrió el Cataclismo, dejándolo en ruinas.
  • Lo mismo pasó cuando ocurrió la supererupción de Toba. El Digimundo lo reinterpretó a su manera como una repentina Edad de Hielo hasta que la vida humana se restaurase para producir más información. Sin personas que produjeran información, o una civilización estable, el Digimundo sobrevive únicamente con los datos de las constantes lecturas medioambientales del Sistema Solar. Y para mantener a los digimon, no es suficiente.
  • ¿Lecturas de qué? -preguntó Izzy- ¿O de quién?
  • ¿Se lo mostramos?
  • Shifu nos dio permiso, Zoe. -le contestó Daniel mientras se ponía de pie- Además, tarde o temprano lo sabrían.
Daniel se puso en medio del grupo y extendió su mano al frente: entonces se materializó algo que para la mitad del numeroso grupo de testigos lucía extraño y a la vez demasiado conocido. Una figura rectangular de superficie lisa y pulida como cristal negro u obsidiana apareció; su negrura era tal que se sentía como ver un enorme agujero sin fondo flotando, y de por sí su presencia se sentía algo… incómoda.

  • ¡Tiene que ser una broma! ¡Es el monolito de Clarke!
  • Obvio, Izzy. -le contestó el Sam del universo T2K- ¿De dónde crees que tuvo el viejo la idea? ¿De su imaginación?
  • Podríamos decir que Shifu “sutilmente” ha dado pistas de su origen a lo largo de los años. -sonrió Daniel- Este monolito es el que se encarga específicamente de recolectar información de la Tierra y el Digimundo, además de ser el encargado de enviar la información de la Tierra y del resto del sistema solar a la Fuente; hay otro que obtiene información de todo el sistema solar en general, y hay un tercero orbitando Europa, la luna de Júpiter.
  • O sea que en Europa…
  • Sí, Sammy. Y lamento tener que arruinarles la sorpresa para cuando lo descubran por su cuenta. Pero bueno: estos monolitos funcionan exactamente a como los describen las novelas de Clarke. Y descuiden: ustedes no fueron “creados” del mismo modo que en sus libros. Y no existen sólo aquí.
  • Existen en nuestra Tierra y en la de los Elegidos B del universo T2K.
  • No, Izzy: existe un monolito en cada estrella de esta galaxia… COMO MÍNIMO. -explicaba Shenglongmon mientras más de uno se quedaba sin habla- Y al menos cinco por sistema estelar si hay mundos interesantes, y con vida. Y no sólo en este universo y en el de ellos, sino en el de todos ustedes, y en trillones más; sus mundos también los tienen. De hecho, esa red de monolitos en toda la galaxia, e interconectada a otras redes en otros universos a lo largo del Multiverso es la otrora forma física de Nibirumon.
La explicación vino después: una después de haber ascendido en millones de universos y unificado, los Nibiru siguieron investigando y explorando otros universos; incluso habían formado alianzas con otros seres de gran poder y sabiduría, como los Titanes, y solicitado permiso para colocar sus monolitos para estudiar y analizar innumerables mundos, especies y civilizaciones; por eso había también monolitos en los universos donde existía Azeroth. Pero era en la Vía Láctea donde tenían mayor protagonismo, formando la “Galactinet” que Shenglongmon mencionó antes.

En cuanto a Nibirumon, aunque no necesitaba ya de ese “soporte físico”, seguía vigilando, protegiendo y manteniendo los monolitos, ya que podían servir para afectarlo a él, pero también, para servir de auténtica biblioteca galáctica al acceso de cualquier civilización avanzada bienintencionada. Aunque Izzy, recordando las novelas de Clarke, asumió que los monolitos hacían algo más.

Volviendo al relato de los digimon, Daniel explicó que además de construir la supercomputadora que sostendría el Digimundo, crearon también a una IA para ser el sistema operativo que bautizaron Moira, y que luego sería conocida como Yggdrasil: la imagen de una muchacha de menos de quince años con piel pálida, ojos azules y cabellos blancos con ojos azules hizo aparición. El hecho de que mostrara tanta alegría e inocencia hizo sentir mal a Davis y sus amigos, recordando el fatal destino que tuvo a manos de ChaosShenglongmon.


  • Y después de años de trabajo, finalmente…
Entonces la proyección cambió a un espacio negro e infinito, del que surgió una enorme explosión cegadora seguida de una “lluvia” de luces rojas y ambarinas que dejaban en claro que eran flujos de datos que poco a poco tomaban forma hasta quedar como un entorno en el espacio exterior: donde había surgido la explosión se veía un sol amarillo cubierto de nubes de polvo y escombros, así como asteroides y cometas colisionando entre sí; bajo sus pies, el vacío del espacio pronto desapareció para dejar lugar a un pequeño muñón de roca que colisión tras colisión se hacía cada vez más grande hasta volverse una superficie rocosa incandescente del que los volcanes escupían lava y gases volcánicos constantemente… hasta que el cielo se cubrió de nubes, rugieron los truenos y relámpagos y comenzó a llover indefinidamente, formándose un mar en la lejanía, y con el cielo aún oscuro.

Tras acabar de llover, y despejarse el cielo develando una noche estrellada y con luna, se respiró un aire húmedo bastante reconfortante y se oyó algo surgiendo del suelo, como pequeños gorgojos e insectos excavando bajo tierra: en realidad, eran hierbas, plantas y árboles brotando del suelo y creciendo aceleradamente hasta cubrir buena parte del paisaje, llegando a ocultar casi en su totalidad el mar a la distancia. Luego comenzaron a oírse zumbidos de insectos volando por allí e incluso el ruido de cascarones rompiéndose. Entonces voltearon al lado contrario al mar, y vieron como comenzaron a materializarse edificios bastante inusuales, más parecidos a bloques de juguete tamaño gigante hasta formar una especie de pueblo… y al fondo, una montaña que para Tai y los demás era muy significativa. Daniel entonces les dijo que vieran hacia el mar, para ver el amanecer.

Lo que había sido el vacío del espacio, para luego ser un montón de asteroides, un mar de lava fundida y una tierra estéril, ahora era un lugar lleno de vida, con una vegetación tropical, montañas, insectos y aves pululando mientras recibían los primeros rayos del sol en un cielo que cambiaba de un azul purpúreo a uno de color ambarino.

El primer amanecer en el Digimundo.


  • Increíble… -se limitó a decir Izzy- Acabamos de ver… como se creó el Digimundo. ¡Y en un solo día!
  • O sea que es verdad: la Isla File es el ombligo del Digimundo.
  • Así es, Hanzo: la Isla File fue el origen de todo, el lugar que usamos como modo de prueba de que el Digimundo funcionaría.
  • Hablas de una beta. -habló el Elegido del Conocimiento- Como si fuera un juego.
  • Juego o no, como cualquier sistema informático, el Digimundo sigue siendo algo de origen artificial, por lo que necesitábamos asegurarnos de que todo funcionara a la perfección: Zoe y yo somos bastante inteligentes, pero manipulábamos tecnología alienígena que estaba muy por encima de lo que estábamos acostumbrados. Aun con la ayuda de Shifu, debíamos ser meticulosos.
  • Cuando la Isla File beta resultó como queríamos, iniciamos el proceso de creación del Digimundo… que es lo que acabamos de mostrarles.
  • ¿Así fue en todas partes? ¿Incluso en nuestro mundo?
  • Tu Digimundo y el del equipo DATS son algo diferentes, Takato, ya que tuvo más intervención humana, y allí fueron ustedes quienes los crearon, aunque con la sutil inspiración de Shifu y la mía. A partir de esa creación, más y más Digimundos se han ido creado, siempre basados en los que Zoe y yo hicimos.
La escena cambió, con Zoe, Daniel, Redxar y Nibirumon en la Ciudad del Inicio, viendo los primeros rayos del sol, para luego ir junto a la pradera donde había cientos de Digihuevos listos por nacer: todos quedaron impresionados al ver como los Digihuevos se abrían en una nube de humo, dejando pequeñas criaturas de aspecto variado y colorido, generalmente redondos y bastante adorables, saltando de aquí por allá y jugando con Zoe, Daniel y Redxar a lo largo del día.

En cuanto a día, el kat pelirrojo notó algo extraño.


  • Perdonen mi ignorancia, ¿Pero el cielo en el Digimundo y todo su entorno tiene esa tonalidad ámbar?
  • No por nada a esa época se le llama la Era Dorada. -se rio Shenglongmon- Tengo entendido que te inspiraste en cuadros del paraíso, Zoe.
  • Admito que sí, pero sería sólo temporal: queríamos que pareciese un paraíso, un refugio luego de todo lo que pasamos; incluso Daniel le dio el pintoresco nombre de Nuevo Kobol al Digimundo terrestre, en referencia al paraíso que fue el Kobol original para los humanos.
  • ¿En serio?
  • Preferí darle ese nombre, ya que Nueva Ophidia daba una mala connotación. “Digimundo” es un término aplicable a todo el sistema solar digital, pero pueden seguir aplicando ese término al Digimundo terrestre.
  • Aún queda un sitio que recuerda la Era Dorada: Valle Arcadia, pero es tan restringido que hasta las Hermandades Sagradas tienen prohibido su acceso para no alterar el sitio. De hecho, ni se permite digievolucionar por encima de la etapa adulta.
  • ¿Y eso por?
  • Durante la Era Dorada, los digimon nunca pasaron de la etapa Rookie, Ken: el Digimundo era demasiado joven, y los humanos coloniales apenas estaban empezando a reasentarse mientras que los nativos de la Tierra estaban en la Edad de Piedra; tardaría en producirse la suficiente información para que pudiesen evolucionar.
  • Luego de crear el Digimundo, ¿Te quedaste a vivir en él?
  • Sí, Gargoylemon: al igual que Zoe, me volví un ser completamente digital, pero capaz de materializarme en el Mundo Real como ustedes; gracias a eso pude rejuvenecer hasta tener la apariencia que tenía antes de mi intento de homicidio. Sin embargo, le pedí a Nibirumon un pequeño favor antes de mudarme permanentemente. -el grupo le preguntó cuál- Observen.
Estaban en la cima de una colina rocosa con mucho viento, rodeados de una sabana típicamente africana con arboledas aisladas extendiéndose en el horizonte: Daniel parecía estar solo, salvo Redxar, escondido en una cueva. Poco después, subiendo la colina, llegó un numeroso grupo de tres parejas con varios niños, encabezados por una pareja de mediana edad: cuando ellos lo vieron, el hombre calvo con un parche quedó en shock, mientras que su mujer, de cabellera rubia dorada, comenzó a llorar y corrió a abrazarlo, repitiendo su nombre repetidas veces y anunciando a los demás que su “hermano perdido” había regresado; todo indicaba que Daniel también estaba llorando.

  • Eso era…
  • Una reunión familiar, Davis. Es lo que pedí: los mayores eran mis “padres”, la mujer de rubio platinado, la mujer de cola de caballo y el hombre de cabello gris eran mis hermanos, y los niños eran sus hijos. -Daniel sonrió por el recuerdo- Mis sobrinos.
  • O sea que… ¿Sólo tres allí eran humanos? ¿Y los niños?
  • Mitad cylon, sí. Como toda reunión familiar, no fue perfecta: cosas como “¿Por qué no nos dijiste que te escondías en la Flota?”, o “¿Por qué no nos dijiste que la Primera Tierra era un páramo radiactivo?” y todo eso… Luego comprendieron mis motivos para estar oculto… y más cuando les mostré a Redxar.
  • Imagino que se sorprendieron.
  • ¡Se asustaron, Blackwargreymon! Bueno: mis hermanos cylon y mis cuñados humanos, pero mis padres lloraron de alegría y los niños sintieron curiosidad y comenzaron a conocerse: a los niños siempre les gustan los dinosaurios. -Daniel parecía tratar de contener las lágrimas de felicidad- ¡Luego de cinco años, Redxar podía volver a jugar con niños!
  • Si quieres, podemos pasar…
  • No, no… Shenglongmon. Quiero seguir. -tomó algo de aire antes de continuar; no lo necesitaba, pero era más un reflejo- Luego de eso, fuimos al Digimundo, donde les expliqué todo.
Ahora la escena era en la Isla File, concretamente en los alrededores de la Ciudad del Inicio: se veía a los niños jugando con el Guilmon en el prado, a los adultos admirando el paisaje y a los pequeños digimon bebés en compañía de Daniel y Zoe, quien hizo acto de presencia. Según Daniel, sus invitados estaban perplejos por todo lo que veían, pero admiraban su trabajo: sus hermanos hablaban maravillas de los digimon como “criaturas maravillosas”, o “los nuevos hijos de Dios”, según los hermanos religiosos, a lo que Daniel les decía a sus padres -medio en broma o en serio- que ahora tenían miles de nietos.

Los presentes podían ver que esos recuerdos provocaban una fuerte sensación de nostalgia en el Creador de los Digimon: después, de todo, era su familia, y llevaban MILENIOS muertos.


  • Esas visitas continuaron por años, pero tarde o temprano ellos envejecerían y morirían en la Tierra mientras yo permanecería en el Digimundo. Mis padres me pidieron como última voluntad ser enterrados en el Digimundo, y se los concedí, haciendo incluso un mausoleo para ellos.
  • ¿Es ese que vimos abandonado en el bosque de Puppetmon?
  • Sí, Sam; es ese. -le contestó al Elegido T2K del Conocimiento- Desde ese momento, y durante tres mil años, permanecí en el Digimundo, supervisando su evolución y la de sus habitantes, a la vez que tenía acceso a la red de monolitos de Nibirumon y aprendía más sobre el universo… y el multiverso, además de inspirarme para crear otros digimon, como los Joviamon. Tres mil años pasaron, y entonces, por fin, pude ascender a los Planos Superiores, pero antes de abandonar el plano mortal, dejé a cargo a Yggdrasil y a Zoe, quienes supervisarían a los Doce Olímpicos que creamos para regir directamente a los digimon. -miró de reojo al Dom adulto- En otros universos sin embargo, busqué a un humano que creyera digno de confianza para tomar mi papel como Dios guardián de los digimon, y este a su tiempo, escogería a otro sucesor luego de mi aprobación.
  • ¿Y por qué tenías que irte?
  • Había cumplido mi papel, Patamon: yo no quería ser realmente una deidad para los digimon: quería que se gobernaran a sí mismos y no depender de mí. Mientras tanto, en la Tierra, el tiempo seguiría corriendo…
La escena cambió al de la anterior sabana con algunas pequeñas cabañas en la lejanía y animales vagando por los prados. Entonces, el tiempo pareció acelerarse, porque el pequeño asentamiento comenzó a crecer hasta consumir toda la sabana y convertirse en una gran ciudad con enormes rascacielos, que luego se derruirían hasta quedar devorados por el paisaje… sólo para tener un pequeño paréntesis de naturaleza antes de que todo se repita de nuevo… y de nuevo…

Y así pasaron los años hasta que la última ciudad, bastante extraña, fue devorada por la naturaleza y el tiempo para volver a ser una sabana… hasta convertirse en una ciudad contemporánea… Dodoma, en Tanzania.


  • Así llegamos a la época actual. -soltó Zoe- Civilizaciones iban y venían, dejando su huella o desapareciendo, nutriendo en silencio al Digimundo y permitiendo a los digimon crecer. Por supuesto, era imposible que los humanos se mantuviesen ignorantes de su existencia.
  • En numerosas ocasiones, los humanos descubrieron la señal que devela la presencia de Yggdrasil en la luna, y a la larga, terminan contactando a los digimon. -continuó Daniel- En esta ocasión, fue a mediados de los cuarenta, pero fue en los setenta cuando los humanos establecieron contacto directo con los digimon y llegaron a ciertos acuerdos, como de exploración pacífica mediante zonas, o el contacto oficial que iba a ser en 2022.
  • Hablan del Proyecto Wonderland, ¿Cierto?
Sam Smith del universo T2K comenzó a hablar de ello, como la versión estadounidense de un proyecto que venía estudiando el Digimundo desde mediados de los 70, y del que su padre acabó enterándose… y él también, gracias a Nibirumon. Su compañera Anya mencionó que había un equivalente soviético, del que su padre tenía amplio conocimiento.

A más de uno le estalló la cabeza, en especial a Izzy, que se estaba enterando de eso ahora.


  • Por lo general, son las grandes potencias las que acaban enterándose de la existencia del Digimundo y a las que se permite la investigación pacífica. Depende del universo: Estados Unidos y la Unión Soviética/Rusia, la Alemania Nacionalsocialista y el Imperio del Japón, China y el Dar el Islam, España y Gran Bretaña… O más de dos al mismo tiempo.
  • No puedo creer que a los nazis les hayas permitido dejar que sepan del Digimundo.
  • Aunque no lo creas, Ken, ellos eran más respetuosos con los digimon que ellos a quienes más odiaban.
  • ¿Qué quieres decir?
  • No por nada no hay Niños Elegidos israelíes o en su defecto judíos, Ken. -volvió a contestar Sam- En el ’76 robaron tecnología estadounidense y soviética para crear un Digiportal y enviar soldados al Digimundo; mediante terceros, Nibirumon les advirtió tajantemente que no lo hicieran. -hizo una pausa para darle un par de probadas a su helado- Como te podrás imaginar, no le hicieron caso.
  • ¿Y qué les pasó?
  • Nibirumon impidió que se materializaran por completo en el Digimundo: literalmente se volvieron polvo al cruzar el portal, y de ahí, los vetó permanentemente de todo lo relacionado con los digimon. Por eso les digo que, suponiendo que hayan hecho la misma tontería de desafiar a una entidad artificial alienígena de cien millones de años en este universo, y apostaría a que es una constante multiversal, cada vez que ustedes van al Digimundo, es muy probable que respiren una que otra partícula que alguna vez fue una persona.
Hubo murmullos entre la multitud; aunque aparte de Sam, Izzy también sospechaba que el tal Nibirumon haría algo así, confirmando que su comportamiento era idéntico al de los monolitos.

  • Imagino que no les gustó eso que hizo. -habló el Dragón Esmeralda- Pero es parte de su trabajo, y que conste, él les advirtió de no hacerlo.
  • Suena a que el tal Nibirumon sería capaz de exterminarnos. -soltó Rika- O a los digimon.
  • Lo es, niña. Shifu lleva cien millones de años vigilando, estudiando, y observando esta galaxia; ha ayudado a crear vida, a fundar civilizaciones, a ayudarlas a avanzar… y de ser necesario, de deshacerse de aquellas especies y civilizaciones que considere una amenaza para las demás dado su comportamiento. -Shenglongmon frunció ligeramente el ceño- Él estuvo por hacérselo a los humanos, a los kats… y hace diez mil años, casi se lo hace a los digimon en todo el Multiverso.
  • ¡¡¿¿QUÉEE…??!!
  • Y antes de que me pregunten a mí, se lo tendrán que preguntar a Daniel, ya que yo fui sellado unos años antes de ese juicio.
  • No tengo alternativa, ¿Verdad?
  • No, y por favor hazlo rápido, porque hay asuntos más actuales que atender y los lectores se impacientan de tanta exposición.
Para no profundizar demasiado en el tema, Daniel lo resumió en que, siendo una especie bastante joven, los humanos cometieron tal número de crímenes abominables que estuvieron a punto de ser erradicados, pero afortunadamente se intercedió a su favor. En cuanto a los digimon, desde que fueron creados, o más bien, RECREADOS en la Tierra, han estado bajo la perspicaz mirada de los “dioses” más que nada por dolorosas experiencias pasadas con seres como ellos, y que a lo largo de los siglos habían acumulado serias faltas.

  • La primera falta, o mejor dicho llamado de atención, ocurrió hace ciento veinte mil años, y fue por causa de un Yggdrasil que tuvo el atrevimiento de experimentar con los digimon a límites insospechados.
  • ¿Te refieres a ZeedMilleniummon?
  • Sí, Gatomon. En ese entonces, los Yggdrasil del Multiverso tenían acceso a la red de monolitos y por tanto a una biblioteca galáctica de más de cien millones de años de contenido. Y si a eso le sumamos que esa red está interconectada entre universos… -Daniel suspiró- En resumen, fue un desastre: ZeedMilleniummon adquirió un poder inimaginable y puso en riesgo a muchos universos, pero logró ser derrotado. Luego de eso, todos los Yggdrasil fueron castigados bloqueándoles permanentemente el acceso a dicha red galáctica, aunque se les permitió mantener contacto con sus versiones alternas; además, la resurrección digimon se limitó únicamente al Digimundo y Witchelny; cuando antes abarcaba toda la Vía Láctea.
  • A día de hoy… -continuó Zoe- esa Yggdrasil es considerada una paria, y es repudiada por la gran oportunidad que perdieron todas las demás.
  • Así también, la información de ZeedMilleniummon fue borrada de la base de datos de todos los digimon, de manera a hacer imposible que alguno digievolucionara a él alguna vez.
  • ¿Cómo si le amputaras parte de su ADN o algo así? -preguntó Izzy; Daniel asintió- Suena… extremo.
  • Lo fue, pero de momento ha funcionado a grandes rasgos. La segunda falta fue… como se podrán imaginar, la aparición de ChaosShenglongmon. -la mirada del Creador de los Digimon pasa directamente por el Dragón Esmeralda- Imagino que ya lo sabes.
  • Oh, sí… -respondió algo ofuscado, como si se lo reprochara- Y veo que tú también me lo ocultaste, “papi”.
  • Eras demasiado joven para comprenderlo; si lo hubieras sabido en ese entonces, habrías intentado suicidarte, y era lo que menos queríamos.
  • Bien… Lo entiendo. -se limitó a responder no tan convencido- Pero igual me echarás en cara la tercera falta.
  • No… aunque indirectamente fue culpa tuya. -contestó el hombre rubio sintiéndose culpable- Aprendiste magia, y le enseñaste a los digimon a poder usarla, algo que acabó propagándose por el Multiverso: eso en sí no está mal, y de hecho, a mí también me sorprendió que pudiesen hacerlo a pesar de su origen artificial. El problema surgió cuando muchos digimon comenzaron a abusar de la magia, como tu ex alumno Daemon y los Demon Lord.
  • Mmm…
  • Y atrajeron la atención de seres bastante hostiles de otra dimensión como la Legión Oscura.
  • Suena igual a lo que pasó en Azeroth con la reina Azshara. -comentó Jaeger- Oh, por la Fuente del Sol: ustedes pasaron por lo mismo.
  • Sí… Y el Digimundo se salvó de milagro. -respondió Zoe sin dar muchos detalles- Luego de eso, no hubo más remedio que desterrar a los digimon capaces de manipular magia, salvo a Shenglongmon y Alphamon.
  • Mmm…
  • No pongas esa cara: fundaste la colonia de Witchelny para ellos.
  • Lo sé. -gimió de mala gana- Sólo que no me gusta recordarlo, jefa.
  • Y fue por eso que se me hizo llamar a mí como testigo, y a Alphamon como acusado, en representación de todos los digimon.
Daniel resumió el juicio, sin dar demasiados detalles; tampoco podía mostrarlo visualmente, pero dejó en claro la preocupación de los “dioses” por una especie de IA tan joven, potencialmente muy poderosa, pero también sumamente imprudente y potencialmente peligrosa para el resto de las especies. Al líder de los Caballeros Reales, que fue escogido por ser el más poderoso de su especie en ese momento, pero también por -salvo raras excepciones- ser bastante inteligente, y logró convencerlos de no exterminar a los digimon… a cambio de que él y sus contrapartes del Multiverso no usaran su máximo poder a menos que sea estrictamente necesario. Norma que se mantiene vigente hasta hoy.

  • ¿En serio hablas del mismo Alphamon que es nuestro líder? -le preguntó un muy incrédulo UlforceV-dramon a Daniel- ¿El mismo idiota que se traga por completo las sandeces de Shakamon, se fuma uno que otro porrito cuando nadie lo ve, está sumergido en lo de la New Age y sigue creyendo que estamos en los ’70? ¿¿ESE Alphamon convenció a unos alienígenas casi divinos de que no nos mataran??
  • Hablando de él, primo… ¿Alguien ha notado que apesta a cigarrillo?
  • Yo creí que era Elijah. -mirando a su novio con suspicacia- No te pusiste a fumar aquí, ¿Verdad?
  • No: sabes que fumo más cuando me siento nervioso.
  • Debe de ser por el hecho de que AkuShenglongmon lo volvió cenicero. -Shenglongmon rodó los ojos- Debo de corregirlo luego.
  • Respondiendo a tu pregunta… no todos los Alphamon del Multiverso son tan… “pintorescos” como tu líder; la mayoría son mucho más centrados. Y cuando se lo llevaron a los Planos Superiores, todos los Alphamon del Multiverso se volvieron uno solo temporalmente. Bien… ¿Tienen alguna pregunta? Puedo responder algunas ahora, porque sé que otros tienen que hablar.
Como era de esperar, muchos levantaron la mano, aunque para su sorpresa, muchas eran más acerca de su naturaleza que sobre los digimon en sí. No tuvo casi problemas en contestarlas.

  • ¿Qué es un ser ascendido?
  • Bueno, Henry… un ser ascendido es un ser lo suficientemente evolucionado que puede separarse de su cuerpo físico y vivir eternamente como pura energía en un plano superior de existencia lleno de conocimiento y poder, siendo la ascensión una iluminación mental, espiritual o evolutivo como resultado directo de lograr un cierto nivel de sabiduría y conocimiento de uno mismo. Como ya les dije antes, tras mudarme permanentemente al Digimundo, permanecí como ser virtualizado por tres mil años para lograr ese nivel.
  • En mi caso, -añadió la joven Graystone- fue Nibirumon quien me llevó a ese estado para salvarme.
  • O sea que eres casi un dios.
  • Desde su perspectiva mortal, sí, Powaq. Pero existen reglas para evitar que abusemos de nuestro poder.
  • ¿Hay digimon ascendidos?
  • Sí los hay, Armadillomon; son pocos, pero los hay. Cualquier ser viviente puede lograrlo, pero toma tiempo y esfuerzo… Ascender no fue nada fácil para mí: se debe ganar una sabiduría completa, una mente totalmente abierta, y haber expulsado los miedos y ataduras al mundo mortal; pese a no aparentarlo, seguía sintiendo un gran miedo y odio hacia Cavil por lo que hizo, y lo que me hizo. -subió parte de su camiseta develando, para consternación de los presentes, una cicatriz en el lado derecho de su pecho, muy cerca del corazón- Con el tiempo, aprendí a superarlo.
  • Si eres un ser de energía, ¿Cómo tienes un cuerpo físico? ¿Y por qué te dejas esa cicatriz?
  • Podemos materializar un cuerpo físico si queremos, Blackwargreymon. En cuanto a la cicatriz, supongo que por la misma razón que tiene Zuko de mantener la suya: no olvidar el pasado.
  • ¿Qué diferencia hay entre ser un cylon y un humano? ¿Se sentía diferente?
  • No sabría decirte, TK, ya que nunca fui humano: en general éramos más fuertes, ágiles, sanos y resistentes que un humano, y podíamos interactuar directamente con otras tecnologías. Algo curioso que descubrí tras la creación del Digimundo es que nosotros éramos capaces de manipular los datos del Digimundo a un nivel local. Literalmente manipular la realidad, aunque a una escala reducida: materializando y desmaterializando objetos, o hacer cosas similares a la manipulación elemental.
  • Hipotéticamente, los digimon podrían ser inmortales, dada su naturaleza digital. ¿Por qué tienen un límite de vida?
  • Porque dado que los digimon no se reproducen y pueden resucitar, Zoe y yo temíamos que los digimon no valoraran la vida y la vieran como un videojuego con un botón de reinicio.
  • Tuve una MUY mala experiencia en Cáprica con una loca religiosa que quiso usar el programa de avatar de la Zoe original para promover su religión. Si los humanos morían y resucitaban constantemente, harían lo que quisieran sin importarles nada, ni su vida o la de los demás, o sus crímenes. Una existencia vana.
  • Por eso configuré su data para desgastarse lentamente tras sucesivas resurrecciones: no es justo, lo sé. ¿Pero serían capaces de comprender la vida, incluido la de alguien que no es de su especie si no son conscientes de la mortalidad?
  • Tienes razón. -asintió Patamon- Aunque renacemos cada vez que nos morimos, tememos morir, porque creemos que podríamos llegar a no ser el mismo. A TK le pasó eso cuando morí por primera vez.
  • ¿Cuál es el digimon más grande que creaste, Daniel?
  • Pues… supongo que sería GrandHyperiummon…
  • ¡Rayos! Olvidé que aún lo tengo en el bolsillo.
  • Descuida, Davis. Lo devolveremos a su mundo después. A ver… creo que sería aquel en el que llevo casi veinte mil años trabajando: el proyecto Hunab Ku.
Cuando Daniel explicó en qué consistía, dejó a todos con los ojos como platos: el hipotético Hunabkumon sería el digimon más grande -y salvo Shenglongmon- posiblemente el más poderoso que haya hecho jamás. Con permiso de Nibirumon, y ayuda de Zoe y Shenglongmon, Hunabkumon sería un ser colosal, pues no sólo sería del tamaño de una galaxia como la Vía Láctea o Andrómeda… sino que en realidad, sería una galaxia en sí mismo, con poderes sobre casi todo: el espacio-tiempo, la naturaleza, etc.

  • ¡¡¿¿POR QUÉ CREARÍAS A UN SER ASÍ??!! -exclamó Izzy, tratando de mantener la cordura-
  • Hunabkumon estaría destinado a ser, en el mejor de los casos, el hogar de todos los digimon del Omniverso en un futuro muy lejano, cuando la dependencia de la data de los humanos ya no sea necesaria o viable. Cada Digimundo existente actualmente sería un planeta parte de esta galaxia viviente. Un universo en miniatura que implantaríamos en algún universo abortado para no alterar uno ya existente.
  • O sea que literalmente viviríamos en un digimon. -Ulforce se mantuvo pensativo- Ya vivimos sobre Examon una vez antes de que Zoe nos diese cobijo; no sería extraño para mí.
  • ¿Cuándo estaría listo este hipotético digimon?
  • Dentro de miles de años, Yolei: aun lo estamos incubando.
  • ¿Y cómo ayudaste en esto, Shenglongmon?
  • Le mostré mi galacterrario, TK. Y le dio algunas ideas.
Hizo aparecer una bola de nieve en cuyo interior había una galaxia idéntica a la Vía Láctea, y cuando explicó su naturaleza real…

  • ¡¿O sea que esto es una galaxia real en miniatura?!
  • Una fabricada por los mejores orfebres de la Galaxia Mística, Ken; y créanme que soy recelosos de sus derechos de autor: por eso no se pueden pedir por deseos… y son jodidamente caras. ¡Pero el precio lo vale! Es una cosita hermosa que tiene sus estrellitas, sus planetitas y lunitas, como un terrario. ¡Y los puedes visitar! Pero descuiden: está prohibido por ley que haya seres pensantes dentro: solo plantas animales y otras cosas.
  • Oh… Cuanto me tranquiliza. -se burló TK- Ahora me entero que tienes una galaxia ENTERA como juguete.
  • ¿Estás celoso?
  • ¡Claro que no!
  • Estás celoso... jejejeje. Descuida, TK: puede que les preste la versión para niños y mortales con cien mil estrellas que vino de regalo. -en su otra mano apareció una esfera igual, salvo que la galaxia era púrpura y de cinco brazos- Es igual a la que tiene Will Wright en sus estudios Maxis.
  • Una cosa más. -Davis alzó la mano- ¿De verdad programaste a los digimon para tener esa debilidad con el manzanillo?
  • No tuve remedio: era un mecanismo de seguridad por si se salían de control, y Shifu me instó a implantarlo cuando los creé aquí en la Tierra: es parte innata de su naturaleza, cosa que ni siquiera la magia de Shenglongmon u otra puede remediar.
  • Bien, Daniel: creo que ya les hemos contado suficiente del pasado de los digimon. Ahora…
  • Antes de terminar, quisiera decir algo más, Shenglongmon.
  • Claro.
Daniel se tomó un tiempo antes de continuar; le dio una rápida mirada a los Niños elegidos, a los Tamers, el equipo DATS y a sus compañeros digimon, principales destinatarios de su mensaje, sin olvidar a los demás.

  • Ustedes ahora tienen una misión sumamente importante: evitar que lo que pasó en Kobol, lo que pasó en Ophidia, lo que pasó en las Doce Colonias, vuelva a ocurrir en su mundo. No hablaré por los azerothianos, que tienen su propia historia, pero sí por los demás: tarde o temprano, es muy probable que acaben creando sus propias IA, y cuando eso ocurra, deben de saber que tarde o temprano se volverán autoconscientes, y deberán tratarlos con respeto. Lo mismo va para los digimon: si los humanos crean sus propias IA, no las menosprecien, no las vean como inferiores sólo por el poder que tienen ustedes, y ayuden a mediar entre ellos. De lo contrario, la historia no sólo se repetirá, sino que es muy probable que acabe aquí de manera permanente sin un lugar a donde huir. Como dijo alguien una vez: "La Tierra es la cuna de la humanidad", y por ende, la nuestra y la suya, pero no por ello debe ser nuestra tumba.
  • ¿Cómo podemos ayudar? Sólo somos niños.
  • Pero crecerán y se volverán adultos, Nigel; y su experiencia con los digimon será sumamente valiosa para el resto de su especie. Eviten que la historia se repita a toda costa.
  • Haremos lo posible. -prometieron los aludidos-
  • Sabias palabras, “papi”. Ahora…
  • Si no te molesta, quisiera contar mi historia ahora.
  • Esto ya parece una jornada de integración, pero de las sosas. -se quejó Shenglongmon- Bien, Dom: creo que tienes razón.

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Historia de Dominique Marroni:


Dominique comenzó entonces a contar su historia: él era un humano que fue elegido con un grupo de cinco personas más: Alan, Dante, Caroline, Diana y Jonathan. Ellos eran de países diferentes: mientras Diana y Caroline eran de Estados Unidos, Dom era francés, Dante italiano, Jonathan inglés y Alan argentino, aunque vivía en Francia. Ellos se conocieron en el Mundo Digimon y a cada uno se le fue asignado un par de digimon: Dominique tuvo a un Agumon y un Goblimon; Alan a un Gomamon y un Coronamon; Diana una Palmon (tiene una Rosemon, solo Carol tiene a Dianamon) y una Floramon; Dante un Agumon y un Commandramon; Caroline una Salamon y una Lunamon; y Jonathan a un Patamon y un Flamon (el digimon vela). Luego, este mencionó como su grupo se fue haciendo unido y cumpliendo misiones asignadas por las Hermandades Sagradas de aquel universo.

El humano comentó como todo había iniciado de forma normal: a veces los Caballeros Reales y a veces los Olimpos XII -según sus palabras- les hacían hacer quehaceres como controlar alguna rebelión que ellos podrían hacer por su cuenta, pero todo cambió cuando una masiva desaparición de los digimon inició una paranoia creciente en todos las Hermandades y los humanos. Este dijo que empezaron a sospechar los unos de los otros, iniciando una guerra entre las Hermandades Sagradas, que terminó con la destrucción de las mismas menos Los Caballeros Reales, Jupitermon, Neptunemon y Los Cuatro Grandes Dragones, quienes decidieron poner un alto al fuego. Dominique recordó que estos los culparon a él y sus amigos, iniciando una breve lucha que fue detenida cuando su Agumon se convirtió en Dukemon, matando a Neptunemon, y un Goblimon lleno de ira se transformó en Titamon y asesinó a Jupitermon lleno de ira, absorbiendo sus datos. Por otra parte, los digimon de sus amigos adquirieron su etapa Definitiva poco tiempo después, ya con la ayuda de Plutomon y los miembros sobrevivientes a la lucha. Su semblante cambió a uno mucho más sombrío, siendo notado por otros más.


  • Disculpe, Dominique, ¿Ocurre algo? -preguntó Aang, habiendo notado ese cambio en su rostro-
  • Eran unos estúpidos: les dijimos que no éramos los culpables y nos atacaron. Les confieso que no siento el más mínimo remordimiento por sus muertes.
  • ¿Y por qué tu rostro muestra mucha ira, Dominique? No puedes simularlo -dijo Elijah con serenidad-
  • Porque luego descubrimos quién fue el responsable de esa desaparición masiva... cuando una horda de digimon del Imperio del Metal atacaron la Isla File.
El Imperio del Metal, un continente controlado por Machinedramon en el pasado y ahora por MegaGargomon, era una zona de máquinas digimon, donde su mayoría son seres sin emoción alguna, cumpliendo las órdenes de sus amos sin chistar. Dominique les relató que una horda de Machinedramon y Chimeramon atacaron sin cesar la zona en la que ellos estaban resguardados, y cuando apareció el Machinedramon líder, este evolucionó en un High Machinedramon y encima de este se encontraba un humano, pero no cualquiera, sino el hermano menor de Dominique: Jean HugoisMarroni. El menor de los Marroni se auto declaró líder del Crack Team, un equipo de hackers que capturaron a los digimon y deformaron sus núcleos, modificando su data y volviéndolos seres sin alma ni voluntad. Los digimon lucharon contra estos e iban ganando, hasta que Jean abrió un portal de la Zona Oscura, trayendo consigo a los Demonios Reales y una horda de digimon demonios para luchar. De no ser por Dynasmon, quien usó la Furia de Wyvern, ellos hubiesen perecido aquel día.

  • Dynasmon dio su vida, pero Lucemon absorbió a los demonios restantes y se convirtió en Lucemon Satán. Allí mismo mató a Zeromaru y muchos Caballeros Reales. Ya les dije eso, así que mejor prosigo a lo siguiente.
  • ¿Qué digimon sobrevivieron? -preguntó Elijah-
  • Alphamon, Omegamon, Examon, Dukemon, Plutomon, Megidramon y Goddramon de las Hermandades. Los demás perecieron.
  • ¿Y cómo acabó todo? -preguntó Zavi-
  • Jean y su equipo nos emboscaron... y mis amigos murieron ese día.
En esa última frase, su voz delató su tristeza, seguida por una ira difícil de controlar por aquella situación. Él contó que Caroline murió en sus brazos, dándole un último beso de despedida; Alan se sacrificó con una bomba matando a tres miembros del Crack Team; Jonathan salvó a Dante y murió de un disparo al corazón de Jean; y Diana murió en una lucha mortal contra una integrante del Crack Team, que también murió en esa lucha. Dante y él quedaron con todos los digimon y los miembros restantes de las Hermandades, que decidieron luchar y morir de ser necesario. Jean quedó solo con Lucemon, a quien modificó y convirtió en Ogudomon, un digimon que nadie pudiese destruir si poseían algún pecado. Ogudomon luchó y mató a los miembros restantes de las Hermandades, siendo destruido por un ataque de Ofanimon y Gracenovamon, quienes purificaron sus datos y millones de huevos salieron de allí.

En ese momento, Dominique se detuvo en seco.


  • ¿Qué ocurre ahora, Dominique? ¿Por qué te has detenido? -preguntó algo molesto Alan, sin comprender por qué esa pausa repentina-
  • ¿Debo mostrarles esto, Daniel? No creo que puedan soportarlo...
  • Hazlo, Dominique. Sé que es duro de ver, pero deben verlo.
Él asintió al consejo de su predecesor y amigo, haciendo aparecer una especie de portal en el aire que mostraba sus recuerdos. Algunos notaron que Daniel, Zoe y Shenglongmon se miraron algo consternados, sabiendo que lo que el resto vería a continuación no sería bonito de ver para nadie.

La imagen mostraba a Dominique y Jean luchando a puño limpio, mientras Dante gritaba a los digimon y les ordenaba matar a los otros. Jean no parecía muy fuerte y los puñetazos de Dominique se podían sentir, inclusive algunos digimon se mostraron sorprendido de la fiereza que tenía el humano al luchar. Cada puñetazo de Jean parecía una caricia al lado de Dominique, quien golpeaba con suma furia a su hermano menor. En un momento, Jean cayó y Dominique se abalanzó a él con un grito de guerra, golpeando a su hermano en el rostro sin parar, hasta que lo único que veía en sus ojos era la sangre de su hermano, la cual no paraba de salpicarle por los puñetazos y algunos rodillazos propinados a su hermano. Repentinamente se detuvo para limpiarse la cara, notando que Jean yacía muerto en el suelo. En tanto, los digimon de los humanos asesinaron a los demonios y miembros del Imperio de Metal restantes. Dante se acercó a él, tratando de consolarlo.


  • Hermano, él se lo buscó. No tenías otra opción.
  • Mis padres y yo le dimos amor y comprensión, y él me arrebató a nuestros amigos, Dante; no sufro por él, sino por mis amigos. Y por Caroline.
  • Tranquilo, hermano. Estamos juntos en esto. -Dante abrazó a su amigo, que en sus ojos se veía su dolor por todo lo vivido-
La visión desapareció lentamente, ante la incrédula mirada de casi todos los presentes allí. Dominique se mostró un poco enojado por lo que acababa de ocurrir, exigiendo una explicación a Shenglongmon sobre lo ocurrido. El Dragón Esmeralda le mencionó que debía calmarse, comentando que prefirió cortar su visión, alegando que no creyó necesario mostrar lo siguiente, revelando que era la muerte de su cuñada, la novia de Jean.

  • La muerte de Jean fue brutal, pero la de su novia fue cruel, Dom. Lo siento, pero era demasiado mostrar ello. -le dijo el Dragón Esmeralda-
  • Creo que tiene razón, Dominique: con tu hermano podría entenderte, pero cuando la mataste a ella, fuiste demasiado cruel -dijo Zoe por su parte-
  • Solo le rompí el cuello; no fue para tanto -comentó el castaño, restándole importancia al asunto-
  • Dom, le rompiste el cuello mientras te rogaba que la dejaras en paz -volvió a decir Zoe, un poco consternada al recordar la escena.
Ante esa peculiar conversación, el humano notó como las miradas del resto se posaron sobre él. Sintió como, por primera vez, era el centro de atención. Y él sabía que ello ocurriría, solamente esperó quien fuera el primero que le echaría en cara ello.

  • ¡¿Mataste a tu hermano?! ¡Eso es una crueldad! Y le agradezco a Shenglongmon que no nos mostrara lo de tu cuñada, porque eso fue atroz, por lo que dijeron. ¿Qué clase de humano eres? Y espero que este niño no sea lo que eres, porque de ser así, no lo quiero ni cerca -dijo un furioso Joe, logrando que el susodicho arquee una ceja-
  • Yo no soy quién para juzgarle, señor Dominique; creo que Daniel debía matarme cuando era Cavil. Y creo que, a pesar de la notoria brutalidad con la que lo hizo, matar a Jean fue lo justo. -Davis se pronunció levantándose del asiento, recibiendo una sonrisa de Dom mientras que los compañeros del chico de los goggles levantaban la ceja- No me vean así: ustedes no son la reencarnación de un genocida psicópata.
  • Gracias, Daisuke. Sabía que lo entenderías -contestó Dom, confundiendo al chico, a quien el Dragón Esmeralda le explicó que, en el universo de Dom, se llamaba Daisuke y no Davis-
  • Ah, eso explica porque te refieres a Gallantmon como Dukemon o a Goldramon como Goddramon -dijo el muchacho, a quien el adulto le respondió afirmativamente- Que diferencias tan raras.
  • Yo me llevo bien con mi hermano y no lo mataría, pero él no hizo nada malo; por lo que contaste, Jean era como Mengel, y no sé si hubiese dejado a un Mengel con vida si fuese mi hermano. -Koya habló por su parte, mostrándose algo confundido por como actuaría ante ello-
  • Yo creo que tuviste la valentía de matarlo; algo brutal, pero el maldito lo merecía - mencionó Elijah, quien le alzó el pulgar en signo de aprobación- Espero no tener que llegar a eso con mi hermano.
  • Elijah... ¡Tu hermano sólo tiene doce años! -más de uno jadeó por semejante diferencia de edad-
  • Aunque no apruebo lo que Dom hizo, lo entiendo perfectamente: en la batalla final contra las fuerzas de Cavil, me uní como voluntario, y tuve que matar a varios de mis hermanos. El hecho de que no recordaran quien era yo y me vieran como un simple humano no mejoraba la situación.
  • Para mí es aberrante lo que has hecho. No sé cómo puedes estar con nosotros; y sé que no soy el mejor ejemplo, pero tú has excedido un límite. -quien habló fue Zuko, quien se levantó y lo miró fijamente a los ojos, notando que, a diferencia de Joe, sí causó enojo en Dominique-
  • A diferencia de alguien tan endeble como Jyou, de tu parte no puedo tolerar una ofensa así, príncipe Zuko. Has dejado vivir a una amenaza como Azula, alguien a quien has debido asesinar. Prefiero matar a uno y salvar a miles, una regla que deberán aprender cuando la situación los lleve al límite. -respondió Dominique, agregando además…- ¿Yo fui excesivo? ¿O tú fuiste débil, príncipe? Deberás responderte esa pregunta y cuándo estés segura de ella, háblame. Hasta entonces, no vuelvas a dirigirme la palabra -espetó-
  • Ya no soy un príncipe: Soy el Señor del Fuego.
  • Eso lo pone PEOR: eres el líder de una nación. No te puedes permitir ser blando.
  • Yo no sé que decir: se supone que somos el mismo, ¿Acaso mataré a Jean también? No quiero matar a mi hermano, en serio no quiero -dijo el joven Dom, quien sintió la mano de su yo adulto posarse en su hombro izquierdo-
  • No, pequeño Dom; en mi universo, Jean se corrompió y no pude salvarlo a tiempo. Tú estás a tiempo, así que sálvalo, es tu deber. Creo que la pequeña Caroline puede ayudarte a ello y Alan también. -agregó- Ahora que lo saben, salven a Jean y no cometan mi error; sé que viviré con el karma del fratricidio hasta mi muerte, pero la paz es lo más importante de todo. Y si debo crear un río de sangre para que los inocentes transiten, así lo haré -dijo con una determinación que sorprendió a más de uno-
  • Encantador sujeto este Dom, ¿No crees, Zavi? Tal vez debamos invitarlo a comer en casa un día.
  • Sigh…
  • Con el debido respeto que merece, pero creo que mi amigo no es cobarde por no matar a su hermana; es más, creo que habla bien de él darle una segunda oportunidad -sugirió Katara, levantándose de su silla-
  • No mataste al asesino de tu madre.
  • ¿Ganaría algo con hacerlo, señor Marroni? Él ya era una pena andante; mejor que sufra vagando, puesto que matarlo sería terminar su miseria.
  • Pequeña, ¿Qué te asegura que no haya fingido para evitar que lo matases?
Fue la pregunta capciosa de Dominique que hizo abrir como platos los ojos de la chica, quién quedó petrificada ante ese posible escenario.Más de uno se quedó pensando en lo que dijo Dominique. ¿Cabía aquella posibilidad? Daniel inclusive mostró una leve sorpresa, puesto que a él inclusive le pareció extraño que Katara dejara ir, así como así a aquél anciano.

El humano decidió ignorar los murmullos sobre su acto, decidiendo seguir con la historia de su vida. Este prosiguió, contando que, junto a Dante, asesinaron a los miembros restantes del Crack Team, quedando un Mundo Digimon a la miseria, sin Hermandades ni muchos digimon restantes. Su Gallantmon y la Ophanimon de Caroline se sacrificaron. dando sus datos para que los digihuevos sin nacer tuvieran un código de datos, dándole un nuevo comienzo a los digihuevos, que nacieron como digimon bebés de forma veloz por todos los rincones de su mundo. Los demás decidieron seguir viviendo para mantener y reconstruir su mundo poco a poco; en el caso de Dante y Dominique, estos fueron visitados por Daniel, quien se presentó ante ambos como el Dios de los Digimon, mencionando que era hora de cederle el mando, siendo Dominique quien lo tomó, despidiéndose de su amigo Dante, quien regresó al mundo de los humanos. En este último fragmento, algunos sospecharon que Dominique ocultó algo, pero tendrá sus razones, confesando eventualmente la verdad.

Años después, Dominique se encontraba en el castillo con trece torres de Chrome Digizoid negro y obsidiana, en el cual vivía junto a su Titamon y los nueve digimon restantes de sus fallecidos amigos. Este estaba reconstruyendo a algo… o mejor dicho, alguien que Shenglongmon reconoció muy bien.


  • Espera, ¿Reconstruiste al D Reaper? ¡Dom, a esa cosa la maté de un escupitajo en el mundo de estos! -exclamó, señalando a los Tamers-
  • En mi universo, tu intervención no existió, por ende, D Reaper fue reducido a un programa primario por el padre de Jen. Dukemon, Saint Galgomon, Sakuyamon, Beelzebumon y Justimon lucharon valientemente, deteniendo al programa que fue corrompido por una espora oscura que vino de un universo paralelo junto a Cyberdramon y Ryo Akiyama.
  • ¿Ryo es de otro universo? -preguntó Takato, recibiendo una afirmación de Dominique-
  • Al menos en mi universo sí. Además, ustedes existen y son adultos.
Aquélla última confesión de Marroni dejó a los Tamers demasiado perplejos y confundidos, comenzando a hacerles preguntas de ellos y sus digimon, a lo que el aludido respondió que sabrían todo a continuación.

Dominique relató que, aquel día que reconstruyó al D Reaper, Shenglongmon se apareció ante él, contándole quién era y porque estaba allí, confesando que necesitaba de su ayuda ante una amenaza futura; si bien Dom dudó en un principio, cuando el dragón habló que fue enviado por Daniel, este aceptó sin chistar. Luego de irse Shenglongmon, D Reaper despertó de nuevo, saludando al humano y digimon de manera amistosa, contando que "algo" la había manipulado, corrompiendo su configuración y la función por la cuál había sido creada, Marroni contó que la había corrompido y que se quedara tranquila, no había nada que reclamarle, aunque lo mejor sería que se encuentre oculta por un tiempo junto a ellos.

Tiempo después, Dominique posó sus ojos en los digimon de los Tamers, quienes habían evolucionado a sus etapas Ultra -a excepción de Impmon, quien se convirtió en Beelzemon-. El humano confesó que tenía una cuenta pendiente con ellos por haber asesinado a los Devas, teniendo que entrenar Titamon a doce nuevos digimon para convertirse en sus reemplazos. Marroni envió a Titamon a atacar a los digimon, arrancándole un brazo a Beelzemon y llevándose a Cyberdramon consigo. A partir de allí, los otros digimon debieron seguir pistas para encontrar a Dominique y Titamon.


  • Luego de ver que mataste a tu hermano menor con tus propias manos, esto no me sorprende para nada -dijo Takato sin mostrar mucha sorpresa- ¿Qué pasó luego con nuestros digimon?
  • Fueron evolucionando a sus etapas definitivas y consiguiendo a nuevos aliados. Hoy en día viven en mi mundo; de hecho, podría traerlos aquí si lo desean -respondió Dominique, recibiendo una afirmación de los Tamers-
Dominique hizo un ademán con su mano, chocando sus palmas y haciendo aparecer un portal detrás de él. De aquel extraño portal invocado salieron algunos digimon: un Gallantmon, una Sakuyamon, un MegaGargomon, un Cherubimon, un Justimon, un Beelzemon, un Cranniumon, una Venusmon, un BanchoLeomon y una Magnadramon. Estos le preguntaron a Dominique porque los trajo allí, señalando a los niños Tamers, causando una mezcla de alegría y sorpresa en los digimon, quienes saludaron a la distancia al estar en dos extremos distintos de la mesa, prometiendo dialogar luego.

Dominique contó que, gracias al viaje del grupo, estos lograron inspirar a muchos digimon que luego se convertirían en miembros de las Hermandades Sagradas, y si bien Sakuyamon y MegaGargomon no lo eran, ellos tenían altos cargos en distintas zonas del Mundo Digimon. El humano les confesó que no veía relevante contar lo que ocurrió luego de ello, aclarando que ya les había dado mucha información y, de seguir así, directamente no entenderían nada de lo que les contó.




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  • Bueno… eso fue enriquecedor, ¿No creen?
  • Yo diría… muy fuerte, Shenglongmon.
  • Por favor, TK: no pensarás que la vida es siempre blanda, ¿Verdad? A veces hay que tomar decisiones difíciles, aunque sean desagradables.
  • ¿Cómo cuando me pediste que destrozara tu Diginúcleo para acabar con AkuShenglongmon?
  • Exactamente, Davis.
  • Un modo de actuar radical, pero dadas las circunstancias, razonable. -el kat pelirrojo miró a Davis de manera analítica- Te la jugaste, ¿No es así? Un todo o nada amenazando con matar no sólo a un ser que representaba una amenaza multiversal, sino a tu amigo.
  • No había muchas opciones, la verdad. -le contestó Davis algo incómodo- Al final su miedo a morir fue su mayor desventaja.
  • Comprensible.
  • Oiga, ¿Qué nos dice de usted? ¿No nos va a contar algo sobre su vida? Digo, si el Sr. “Vida dura” Marroni lo hizo, y fue bastante emocionante, la suya seguro da mucho de qué hablar.
  • ¿Por qué lo molestas, Davis? El Sr. Marroni lo hizo porque en su mundo es el Dios de los Digimon; el agente McFurson no tiene nada ver con nosotros.
  • De hecho…
  • ¿Huh?
  • Tal vez haya... algo que olvidé mencionar. -soltó Elijah de manera indiferente, captando la atención del público- Probablemente.
  • Usted…
  • Tú…
  • Sí. Pero ya que quieren saber sobre mí, supongo que puedo hacerles un pequeño resumen antes de que esos chicos de allí… -mirando de reojo a los T2K- nos cuenten su historia. Algo me dice que están muy ansiosos. ¿No les molesta?
  • Para nada. -dijo Sam- Adelante.
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Historia de Elijah McFurson:


Elijah comenzó su historia hablando de haber sido criado en una finca de Virginia, tierras pertenecientes a su familia desde hace más de dos siglos, y como de ambos lados tenían largos antecedentes de defender el país desde la Revolución Americana. Vivió como un niño normal hasta los siete años, cuando fue inscrito a una academia militar, algo en lo que aclaró nunca estuvo en desacuerdo sino todo lo contrario; estaba orgulloso de poder seguir la tradición familiar. Eso sí, admitió que no fue todo color de rosas, ya que recibió insultos de parte de muchos de sus compañeros, más que nada por su complexión pequeña y delgada en su infancia.

  • Tampoco ayudó el hecho de que acabaran descubriendo mi… pequeño secreto.
  • O sea…
  • Descubrieron que era homosexual.
  • ¿Cómo puede alguien saber eso con solo siete años?
  • ¿Acaso nunca te enamoraste de alguien siendo pequeño? Oh, espera… según tu digimon el psiquiatra, SÍ lo hiciste. -miró a Tai como un depredador a su acorralada presa- Y con tu amigo Matt hicieron esa tonta apuesta para ganarse a Sora estando apenas en jardín de niños.
  • Estúpido Tai.
  • Bueno… Digamos que ese pequeño desliz me enseñó a no ser tan obvio, además de volverme alguien fuerte y capaz de defenderme. Sea como fuere.
A partir de entonces, no sólo comenzó a entrenar físicamente, sino a controlar sus emociones y adquirir una actitud estoica y calma a la vez que amenazante. Funcionó: en menos de un año pasó a ser el blanco de burlas a ser el apestado con el que era mejor no meterse, sí bien hubo un par de personas que siguieron insistiendo en molestarlo. Durante diez años, además de las clases típicas de cualquier escuela, hizo todo tipo de entrenamientos, aprendió artes de lucha y defensa personal, manejo de armas y hasta aprendió varios de los ocho idiomas que manejaba.

Cuando estaba a punto de graduarse, era uno de los mejores de la academia… y también de los más respetados… y temidos, incluso por los superiores.


  • Como imaginarán, eso tuvo un efecto secundario: no tuve ningún amigo en todo ese tiempo, y tampoco sabía relacionarme bien con las demás personas. Y en cierto modo, me daba igual: no sentía nada por casi nadie.
  • Les dije que antes él era peor. -soltó el rubio platinado- Prácticamente un misántropo.
  • Si me permite opinar, creo que no fue muy sano reprimir sus emociones.
  • Y mi conciencia, Aang. De eso podremos hablar luego; resumámoslo en que no vale la pena preocuparse por atacar o hasta matar a alguien que ya renunció a oír su conciencia. -el monje quedó confundido- Pero tienes razón; no fue sano, y lo comprendí de la peor manera.
  • Antes de que nos expliques eso, quería saber una cosa. -dijo la espía pelirroja- Dijiste que eras miembro de WOOKP; ¿Fue durante tu adolescencia?
  • Sí. Al igual que ustedes tres, el Jerry de mi universo me contactó y dijo que tenía talentos para ser espía y me ofreció el trabajo. Acepté de inmediato: sonaba interesante, divertido, y una nueva forma de mejorar mis habilidades.
  • Supongo que se refiere a su superfuerza. -señaló Titamon- Yo lo noté durante esa carrera cuando se liberó de las lianas.
  • Ah, sí. Nací con una fuerza y resistencia física y a las enfermedades muy por encima de lo normal: cuando tenía quince años logré voltear un auto pequeño, y actualmente en banco plano levanto casi… ¿Cuánto era, Zavi? ¿Trescientos veinte kilos?
  • Trescientos cuarenta. -las miradas de incredulidad se clavaron en el pelirrojo- Entreno con él, aeróbicos más que nada. Lo sé: Elijah es un fenómeno.
  • Pero tener un talento no lo es todo: necesitas pulirlo y entrenarlo lo suficiente para sacarle el mejor provecho. Algunos de ustedes lo sabrán.
  • Yo sí. -asintió el monje- Nací siendo capaz de manejar los cuatro elementos, pero tuve que aprender de otras personas, que acabaron siendo mis amigos.
  • Y yo nací con la capacidad de comunicarme con los muertos, pero tuve que aprender mucho de otros.
  • Veo que lo entienden.
  • Volviendo al tema… -señaló Davis- ¿Cómo descubrió que eso de reprimir las emociones es malo?
  • Digamos que… tras diez años de recibir bullying de parte uno de mis compañeros… llegué a mi punto de quiebre.
  • ¿Lo golpeó?
  • Por lo que me comentó tiempo después, lo masacró hasta dejarlo en el hospital por dos semanas. Y eso que era alguien de casi dos metros y casi el doble de su peso. -dijo Zavi en seco, dejando a todos en shock mientras miraba de reojo a su novio- Fue un milagro que no te echaran, y más considerando que era el hijo de un senador.
  • Llevaba años siendo un problema en la academia acumulando desdén por su actitud malcriada. Luego de eso, lo resolvimos bien y nos hicimos amigos… El primero que teníamos ambos.
  • ¿Es una broma? ¿Casi mata a alguien y se vuelve su amigo?
  • El Señor del Fuego aquí presente persiguió al Avatar y a sus amigos por casi un año por todo su mundo, y ahora son amigos. ¿No, TK?
  • Hace un momento dijo algo de que nos da a entender que usted ya conocía a los digimon antes de venir aquí. -preguntó Thomas- ¿Es verdad?
  • Lo es. -eso dejó atónitos a su amigo Lenny y a su novio- Fue en una misión de WOOKP cuando tuve 25 años.
  • Pero en nuestro universo no existen los digimon.
  • Cierto, Lenny. Pero esta misión fue en otro universo, uno semejante al de los chicos DATS si no mal me acuerdo.
Comenzó a relatar su historia, empezando a explicar que WOOHP y sus equivalentes multiversales estaban en su mayoría interconectados desde inicios de los ’80, compartiendo información y haciendo misiones conjuntas en caso inusuales. Dijo que fue seleccionado junto a otro agente de especie reptiliana llamado Kothak Xiza de otro universo y un agente humano nativo de ese universo llamado Jack Taylan para investigar las actividades sospechosas de un investigador que el equipo DATS conocía de sobra: Akihiro Kurata.

  • No sé si quieras mostrárselos, ya que es algo casi al nivel del Sr. Marroni.
  • Como tú quieras. -dijo Shenglongmon; una esfera de cristal hizo aparición- Adelante: una vez la toques, tus recuerdos serán proyectados.
De acuerdo a la visión, Kurata había estado haciendo exactamente las mismas cosas que en el universo de los DATS, amenazando con destruir a todos los digimon del Digimundo, cosa que hizo enfadar a todos los que presenciaban -y oían- esas escenas- Elijah y sus compañeros lucharon por detenerlo, mientras Spencer, los padres de Keenan y otros del Digital World Exploration Party ayudaban a los digimon a buscar refugio, pero el ataque del científico ya había comenzado, con resultados desastrosos. Afortunadamente, lograron detenerlo, pero al ver todo el daño que causaron los Gizmon de Kurata, Elijah aparentemente perdió los estribos.

  • Aquí viene la parte fea.
Y era bastante fea: si bien, como eran recuerdos vistos en primera persona, seguía siendo impresionante ver a los lejos cómo tres espías de especies distintas luchaban con y sin sus gadgets contra los Gizmon de Kurata, destruyéndolos en su gran mayoría. Luego, tras dar varios saltos sobre varios Gizmon e implantar un explosivo capaz de desintegrarlos antes de saltar a otro, logró llegar hasta el aterrado científico que trató de esconderse en un vehículo semejante a un helicóptero; Elijah logró llegar hasta la puerta, y tras forcejear unos segundos, la arrancó por completo, dejando a un Kurata lleno de pavor y a los espectadores de dicha escena aún más impresionados… pero lo siguiente dejó que lo de la puerta fuese una minucia: el kat pelirrojo tomó a Kurata del cuello y lo sacó violentamente de allí, arrojándolo contra el suelo, sólo para después tomarlo del cuello y elevarlo con una sola pata, y golpearlo repetidas veces con la otra tanto en las costillas como en la cabeza, sacándole varios dientes y haciéndole volar los anteojos.

De por sí era sorprendente que sujetara a un hombre adulto y lo mantuviese en alto con una sola mano; lo otro era la brutalidad con la que lo golpeaba con el puño, y el hecho que lo hiciera en completo silencio, sin gritar, gruñir o hacer algún ruido. Como si estuviese bastante tranquilo al hacerlo o significara poca cosa.


  • Oh, fuiste piadoso -comentó Dominique, ante la mirada estupefacta del resto- ¿Van a decir que fue brutal?
  • Al lado tuyo, sí fue piadoso -dijo Marcus, viendo cómo Dom tomaba una taza de café- Aunque sigue siendo demasiado brutal para mí.
  • ¿Y qué pasó luego, Elijah? -preguntó el castaño-
  • Sigue mirando. -dijo amablemente con una mirada serena pero cómplice- Creo que no te decepcionaré. -soltó su pata de la esfera y miró a B.I.P. que flotaba por allí- ¿Podrías servirme otra taza de café por favor?
  • ¿Con canela, jengibre, cardamomo y jarabe de chocolate, señor?
  • Y un toque de vainilla, si no es mucha molestia. -no pudo evitar las miradas de perplejidad mientras el robot le daba su pedido y devolvía su pata sobre la esfera- Sigamos.
En la visión, Kurata lucía bastante malherido, aterrado y con heridas sangrantes; lo cual era lógico. El científico quedó en el suelo, mirando a su atacante con sumo pavor. Cuando se oyó que Elijah soltaba un simple pero sepulcral “por qué” a modo de pregunta, Kurata se envalentonó, diciendo que hizo lo que hizo por la amenaza que representaban los Digimon para la humanidad: que tarde o temprano ellos los atacarían, e incluso que su especie y la de su amigo Kothak harían lo mismo de estar en la misma situación. Cuando Elijah lo negó y sentenció que sería arrestado, Kurata contraatacó muy seguro de sí mismo que no importaba, pues tenía importantes contactos con el gobierno, y que tarde o temprano, no sólo lo liberarían, sino que lo apoyarían.

Más de uno que oyó esa declaración, y tras oír el “ya veo” del kat pelirrojo coincidieron que ese fue un grave error. Tras torcerle uno de sus tobillos y pedirle “amablemente” que esperara allí, Elijah volvió al vehículo de Kurata y rebuscó algo, hallando una pequeña agenda verde que comenzó a hojear mientras volvía junto al herido científico; Izzy quedó perplejo al reconocer en la agenda los nombres de importantes miembros del gobierno japonés.


  • Interesantes contactos. Supongo que estarían más que preocupados cuando tus acciones en el Digimundo se hagan públicas, al menos para las autoridades; encuentro que muchos las hallarían reprobables.
  • Te daré crédito en algo: si te arrestan, es muy probable que acaben liberándote, que te brinden recursos y continúes con tus actividades cuestionables aquí, aún si las carreras de esos sujetos acaban en el desagüe. Dime si voy bien.
  • V… Vas bien.
  • Y… supongo que eres de los pocos con los conocimientos necesarios para continuar con dichas actividades. -Kurata asintió levemente- Bien.
  • ¿A qué quieres llegar?
  • Creí que eras un científico… uno cobarde y patético, pero al menos inteligente. ¿A qué conclusión crees que llegué con las afirmaciones en las que estamos de acuerdo?
  • Ehm… -Kurata pareció pensativo mientras veía como Elijah se acercaba a él, hasta que…- ¡No! ¡No puedes!
  • Eres una parte de la humanidad que no vale la pena; esa es mi conclusión.
  • ¡No! ¡Por favor, no! ¡Sólo arréstame!
  • Shhh… tranquilo. -le dijo en tono sereno mientras sujetaba su cabeza- Tranquilo… Shhh… Ya está…
  • No me hagas esto…
  • Relájate…
  • Por f…
Con un rápido movimiento, Elijah desnucó a Kurata, matándolo al instante; el sonido del cuello roto resonó como el de una ramita quebrándose. Los que vieron la escena quedaron atónitos por la manera tan rápida, tan fría… y al mismo tiempo tan serena y tranquila con la que actuó… esa misma persona estaba allí frente a ellos, tomando una taza de café como si estuviera en una sala de estar o una cafetería.

La escena cambió abruptamente, con un Elijah aparentemente fumando con total tranquilidad junto al cuerpo inerte de Kurata y sus compañeros debatiendo si había sido lo correcto o que su agencia no lo aceptaría: él se defendió diciendo que era un exagente haciendo un favor y ahora era un ranger del Ejército; en cuando a lo de matar a Kurata, dijo que era lo más práctico en ese momento, y le pasó la agenda a su compañero humano, quien tras leerla, dijo que definitivamente esto pondría en aprietos a muchos en Japón. Y también estaba una motivación personal algo inquietante del pelirrojo:

“Me gusta matar gente mala.”

Tras esa mini reunión de espías, hubo otra con Spencer, los padres de Keenan -con él como bebé- y otros científicos junto a Merukimon y SaberLeomon: todos abandonarían el Digimundo, prometiendo -al menos de parte de Merukimon- que las visitas pacíficas continuarían para mejorar los lazos. El tal Jack le sugirió a Spencer Daimon que hablara con WOOHP para ayudar a evitar incidentes como este. Cuando el último miembro japonés cruzó el portal, hubo un breve intercambio entre los tres agentes y los dos digimon, bastante gigantes a lo que estaban acostumbrados los Niños Elegidos o los Tamers.


  • Bueno, estos humanos…
  • SaberLeomon; dos de ellos no son humanos.
  • De hecho… -señaló el kat, con el cuerpo de Kurata sobre su hombro- Me parezco vagamente a usted.
  • ¡Silencio, humano de pelaje colorado! ¡Tal vez nos has ayudado, pero tu presencia y la de tus congéneres sigue siendo indeseable!
  • Este digimon tiene problemas, Elijah. -dijo Kothak haciendo un gesto con el dedo girando cerca de su orificio auditivo- MUY graves.
  • ¡Te escuché, humano escamoso! No insultes mi inteligencia.
  • Deben de perdonar a SaberLeomon; es algo…
  • ¿Miope?
  • ¿Senil?
  • ¿Idiota?
  • Creo que las tres. -soltó Merukimon- Sigh…
  • Merukimon; saca a estos humanos de mi vista; ya nos ayudaron, y ahora deben largarse.
  • Como digas.
  • Me pregunto si valió la pena salvarlo. -pensó Elijah- Creo que no, pero matar a Kurata fue satisfactorio. Mmm…
  • ¿Qué sucede? -preguntó Jack- Estás algo pensativo.
  • Recordé que le dije a mi novio que iría a Tokio; debo de conseguir algún recuerdo para justificar esta larga misión.
  • Estoy seguro que hallarás algo. -Jack continuó caminando hasta que- Espera… ¿¿Novio?? ¿O sea que…?
Con eso finalizaban la visión, pero no la historia: Elijah comentó que tras esa misión, Spencer estuvo en conversaciones con WOOHP; fruto de las mismas fue la creación de DATS como subdivisión de WOOHP, encargada de todos los asuntos referentes a los digimon. Por lo demás, todo indicaba que no hubo nuevos incidentes como el de Kurata, y Spencer pudo seguir en contacto con su familia.

Lo otro que dijo fue que esa misión fue su primera experiencia interespecies, y por tanto su primer contacto tanto con humanos como con digimon, y fue bastante positiva, aprendiendo que trabajar y confiar en ellos no era difícil; sólo hacía falta voluntad.

Había muchas preguntas, principalmente de las Espías y del equipo DATS, aunque claramente los más interesados y perplejos eran Lenny Steel, y claro, el propio Zavi.


  • Vaya… -suspiró Okrorio con una ligera sonrisa- Cada vez más me agrada este sujeto.
  • Opino igual. -asintió Dom- Kurata se lo merecía… Aunque pudiste ser más brutal.
  • Debo admitir, que usted me recuerda mucho a mi hermano, McFurson.
  • ¿A Cavil?
  • No, a otro hermano mío llamado Leoben: el modelo cylon Número Dos. Era también bastante fuerte, más que todos los demás.
  • ¿Sabías de los digimon desde hace siete años y no nos dijiste nada?
  • No estabas autorizado en ese momento, Lenny: por eso lo mantuve en secreto. Y hubiera permanecido así, de no haberme invitado aquí. En cuanto a Zavi, pues… es un civil.
  • ¡Soy tu novio! ¡Ahora tiene sentido ese extraño viaje a Japón en solitario poco después de empezar nuestra relación, y del que me trajiste una simplona camiseta!
  • Dijiste que te gustaba.
  • ¡Eso era antes de que me mintieras!
  • Te dije que iba a ir a Tokio y eso hice; sólo no dije que iría también a un Tokio de otro universo habitado por otra especie y de ahí a un mundo digital habitado por criaturas extrañas. -Zavi quedó con los ojos desorbitados- Yo no mentí: omití una verdad, que es diferente. Además; ahora ya conoces a los digimon: no tienes por qué quejarte.
  • Bien, bien… Te lo dejaré pasar… -el pelirrojo sonrió levemente- Esta vez.
  • Sigo sin creerme que haya matado a ese sujeto de esa manera tan cruel. -articuló TK algo balbuceante- Oikawa secuestraba niños, pero…
  • ¡Por favor, TK! -exclamó Davis- ¡He visto fatalities más atroces en el Mortal Kombat que jugamos en casa!
  • Oikawa no mató ni hirió a nadie realmente. -le contestó Shenglongmon- Era un idiota, pero tenía deseos sinceros de conocer el Digimundo y a los digimon; Kurata en cambio era un imbécil cobarde que acabó con ideas genocidas. Por eso admito que me alegró como acabó allí.
  • Detesto admitirlo, pero yo también disfruté cuando lo mató. Luego de que usara a mi propia hermana enferma para chantajearme y traicionar a DATS, lo odié.
  • No esperaba que fueses tan cruel, Thomas.
  • Hubieses hecho lo mismo en mi lugar, Marcus.
  • Bueno… Creo que puedo seguir hablando de mi carrera tras este pequeño paréntesis. -le dio un pequeño sorbo a su café- ¿En qué me quedé? Ah, sí…
Tras recibirse de la academia militar, inició su entrenamiento como Ranger, que duró tres años, donde aprendió muchas cosas como combate básico, avanzado, técnicas de supervivencia, entre otras, y admitió que fue mucho más duro de lo que imaginaba, pero que valió la pena: no sólo por lo que aprendió, sino por la experiencia en sí, y por los amigos que hizo allí, alabándolos como los mejores compañeros que pudo haber tenido, y que siguen siendo de su pelotón. Entre ellos, aquel sujeto que en la academia militar lo molestaba, y ahora era su amigo, llamado Chuck.

  • Allí conocí a mi actual mejor amigo y segundo al mando: Neville Jefferson -miró a Devidramon- Se parece mucho a ti, si me lo pongo a pensar.
  • ¿Eso es bueno o malo?
  • Diría que bueno, depende de cómo lo veas. Por supuesto, tuve un pequeño tropiezo con ellos.
  • Adivinaré. -insinuó Dukemon- Descubrieron su secreto.
  • Sí. Chuck fue algo bocafloja, me temo. -miró en silencio a los demás- Ellos no se lo tomaron muy bien; se imaginarán por qué. Resumiéndolo, tuve que mostrarles que mi secreto no me hacía menos capaz, y tras superar sus pruebas, me gané su respeto.
  • ¿Qué clase de pruebas?
  • Preferiría no hablar de eso. -le contestó a Davis- El resultado fue que ya no me recriminaban por ser homosexual, y no les molestó hacerme líder de pelotón. Al final ese detalle era lo de menos.
  • Creo que sus compañeros deberían de respetarlo sin importar sus diferencias. Está en su derecho, McFurson.
  • Estás equivocada, Sora. En la vida real, el respeto interpersonal no es un derecho garantizado por ninguna ley: es un privilegio que obtienes esforzándote y haciéndote valer a ti mismo y hacia los demás. No esperes que te respeten porque sí: eso es una mera cortesía, no respeto y valoración real.
  • Volviendo al punto... Seguías siendo agente de WOOKP mientras entrenabas para ser ranger, ¿Cómo lo hiciste?
  • Fue difícil, Alex… Concluí que ya no podía seguir siendo espía, así que planeé renunciar apenas me graduara de ranger; por eso busqué a un sustituto. Y ahí fue como conocí a Lenny hace doce años, y comencé a entrenarlo.
  • Elijah es buen maestro y amigo, pero algo duro. -dijo el aludido- Pero hubo un pequeño periodo en que no pudo entrenarme.
  • Nació mi hermano Marcus, y me ofrecí a ayudar a mis padres por unos meses para cuidarlo. Hice todo lo posible para estar presente durante su nacimiento.
  • Deberían de verlo junto a Marcus. -sonrió Zavi- Es todo un amor de hermano.
  • Mmm… Lo cuido, lo entreno, lo escucho, lo aconsejo, y le enseño cosas que necesita saber, como cualquier buen hermano mayor. Bueno, ¿En qué me quedé?
Tras recibirse como Ranger, cosa que mencionó fue un gran orgullo para sus padres, se retiró de WOOKP e inició su carrera como militar de élite, haciendo misiones alrededor del mundo, acabando con grupos guerrilleros, traficantes de armas, de drogas, de personas y hasta terroristas. Como sus misiones no eran continuadas, empezó a estudiar Contabilidad en una universidad comunitaria para tener una carrera una vez que ya no pudiera seguir en el ejército; tras recibirse de contador luego de dos años y medio de estudio, comenzó a trabajar como auditor en empresas pequeñas hasta llegar al Departamento de Defensa como auditor y asesor de las fuerzas armadas gracias a su experiencia.

  • Por cierto, Lenny: me asignaron para hacerle una auditoría a los Enforcers en un par de meses. Tal vez quieras avisarle a tu comandante.
  • Oh, rayos.
  • En fin: esa es mi historia de cómo acabé siendo un ranger y haciendo misiones alrededor del mundo. Admito que ser espía tenía sus ventajas, pero no renunciaría al ejército por nada. ¿Tienen alguna pregunta?
Varios levantados la mano, motivados por la curiosidad.

  • ¿Sus compañeros ranger saben que conoció a los digimon?
  • No, Yolei: no estoy autorizado para decirles sobre ellos; ni saben que fui espía de una agencia ultrasecreta; Zavi sólo acabó sabiéndolo porque convencí a Jerry para hacerlo firmar un acta de confidencialidad. Ya no quería guardarle tantos secretos luego del incidente de Fabu.
  • ¿Cuál fue tu misión más peligrosa con WOOKP? -preguntó Clover-
  • Mmm… ¿Tú qué dices, Lenny?
  • Definitivamente la misión de las malteadas, Elijah.
  • ¿Qué?
  • Una en la que acabé ayudando a Lenny: es más terrorífico de lo que suena.
  • Pruébennos. -los desafió Felina- Dudo que sea tan horrible.
  • Básicamente era sobre el dueño de un gimnasio y nutricionista en San Francisco que hacía malteadas proteínicas con personas obesas tras convertirlas en frutas y vegetales como materia prima, y luego las vendía a sus clientes en mejor forma.
  • ¡¡¿¿QUÉ??!!
  • ¡Casi me convirtió en remolacha para su malteada de día de piernas!
  • Les dije que era horrible: no volví a tocar una malteada o suplemento proteínico por meses. ¿Siguiente pregunta?
  • ¿Su misión más peligrosa como Ranger?
  • Creo que fue una contra los Yakuza… -los japoneses presentes quedan boquiabiertos- No, esa no: fue una en Siberia, donde tuvimos que atrapar a una loca nostálgica del comunismo con su ejército personal de mujeres piloto llamada Nadya Kolosova. Estaban bien armadas, y su líder era una… desgraciada. -Elijah gruñó de rabia contenida- Casi mata a mi amigo Chuck de un tiro en la cabeza; de milagro sobrevivió y siguió siendo soldado.
  • Suena a… Turmoil, ¿No, Jake?
  • Ah, su apodo artístico; Lenny me dijo que su desventura en Megakat. -Chance quedó paralizado de oírlo- Mándale mis saludos en tu próxima carta, “T-Bone”, junto a este consejo: si quiere seguir respirando, mejor que se quede tras las rejas… porque apenas quede libre... -el crujido de nudillos que se oyó lo dejó el claro- Completa tú el mensaje por mí, por favor.
  • ¿Có… cómo sabe de la carta que le mandé a Turmoil?
  • ¡¿Le mandaste una carta a Turmoil?! -gruñó la kat rubia-
  • No pensarás que los Enforcers no se toman la molestia de inspeccionar el correo dirigido a sus prisioneros, ¿O sí, GARFIELD? -soltó Lenny- Yo se la pasé a Elijah y nos reímos mucho de tu despedida: “mantén tus bigotes limpios, preciosa.” -resonaron varias carcajadas- Ni siquiera Feral es tan tonto como para no aceptar esa norma de seguridad tan básica.
  • ¡Deja de insultar a mi tío, Lenny! ¡Ni que sea un inútil como el niño Kamiya!
  • ¿Acaso el multiverso se puso de acuerdo en humillarme hoy?
  • Todo eso suena muy interesante… -comentó Mimi de manera algo fingida- ¿Cómo fue que usted y Zavi se conocieron?
  • Ah… te interesa mi vida amorosa.
  • Claro.
  • Supongo que tus vivencias en el Digimundo son tan poco interesantes para mí como mis misiones lo son para ti. -Mimi estaba por hacer un berrinche, pero se detuvo gracias a Palmon- Te lo resumo: fue en un bar de tipo irlandés; Zavi entró allí como alguien fuera de lugar.
  • Unos tipos rudos me querían botar, y Elijah me defendió, ahuyentándolos.
  • Cuestión de actitud. -continuó el pelirrojo- Luego me desentendí de él, pero Zavi se sentó a mi lado por curiosidad. Creí que era un universitario novato e ingenuo hijito de mamá.
  • ¡Y yo que era un sujeto en sus treinta o cuarenta! ¡No un año menor que yo! Pero bueno: comenzamos a hablar, descubrimos que teníamos algunas cosas en común y de a poco comenzamos a hacernos amigos: salíamos, conversábamos, hacíamos cosas juntos, nos divertíamos, etc.
  • Hasta que meses después, luego de un incidente con un ladrón y Zavi en el hospital, acabé… Argh… Odio decirlo.
  • Acabó confesando que me amaba. -casi se podía jurar que Elijah estaba más rojo de lo normal- No fue… tan romántico como esperaba, pero en fin. -se encogió de hombros- Eso sería todo.
  • ¿Y qué nos puedes decir de ti? -le preguntó Sora, de manera más amable- Sólo sabemos que eres diseñador de interiores.
Dijo que era nieto de inmigrantes alemanes nativos de Hamelin que vinieron a Estados Unidos tras la Segunda Megaguerra -Segunda Guerra Mundial para los humanos-, que se establecieron en un pequeño pueblo de Kentucky donde fundaron una repostería que heredaría su padre. Tras la preparatoria, comenzó a vivir solo, cursó Diseño y Arte en la universidad durante cuatro años y tras graduarse, trabajó en un estudio de Arquitectura especializado en Diseño de Interiores. Le preguntaron si tenía algún talento, y dijo que era muy hábil en las artes y dibujo, que practicó gimnasia de joven, y además fue porrista, hablaba inglés, alemán y español, y que además, era ambidiestro.

  • Y no olvidemos la ayuda que das en ese orfanato.
  • Tampoco tienes que avergonzarme, Elijah.
  • Esa no es mi intención.
  • Bueno, y… ¿Cuántos novios tuvieron antes de conocerse?
Nuevamente, era Mimi quien hacía esa pregunta, como si se pasase todo lo anterior por un oído y saliera por el otro; algunos de sus amigos comenzaban a desear que se callara. Alguien, por otro lado, acabaría perdiendo la paciencia.

  • ¡Ay, por el amor de los Titanes, ya cállate niña! -le gritó Okrorio, golpeando la mesa y asustando a Mimi- ¡Tus estúpidas preguntas nos ponen incómodos a todos!
  • ¡Oh, por favor! ¡Lo dices por qué eres un ogro feo, maloliente y sin gracia! - respondió la muchacha, quien recibió una mirada fulminante del ogro, que se levantó para atacar a la niña, siendo detenido por sus amigos-
  • ¡Soy un orco; no un ogro! ¡Son cosas diferentes!
  • ¿Cómo fue tu primer ciclo menstrual?
Dominique, quien se mantuvo callado, le hizo una pregunta por demás íntima a Mimi, comenzando a preguntarle diversas cuestiones que comenzaron a incomodar a la muchacha, quien le pidió que por favor parase. Dominique le dijo que así se sentían Elijah y Zavi con sus interrogantes, y aunque respondieran, su incomodidad era casi palpable, según él. Mimi pidió disculpas a Elijah, Zavi y Okrorio, quienes aceptaron y quedaron todos en silencio.

  • Gott in Himmel: creo que fue una exageración tu pregunta, Dom. Pero gracias. -le murmuró Zavi, recibiendo un ademán de afirmación de la mano derecha del susodicho- Si no, Elijah capaz y la golpeaba.
  • Me apunto. -añadió el orco-
  • ¡Sólo soy una niña!
  • Lo sé; sólo por eso es que no lo hago. -siseó el pelirrojo sonriéndole a Mimi; ella no sabía si estar aliviada o aterrada- Pero acepto tus disculpas.
  • De todos modos, pareces demasiado joven para mostrar tanto interés en relaciones ajenas. -soltó Elijah- Y eso que mi hermano tiene tu edad.
  • Es que Mimi no ha parado de ver series como Friends y Veronica’s Closet junto a su mamá desde que se mudó a Nueva York.
  • ¡Te pasas de chismosa, Palmon!
  • Tiene que disculparla, agente McFurson: Mimí siempre fue una pervertida. -soltó Matt- Como cuando asumió que era gay por esas tontas terapias de esos dos en la mansión de Puppetmon.
  • Lo dice el chico que al pedir aventón llamó la atención de una mujer atractiva en un convertible rojo.
  • Ya veo… Supongo que Zavi y yo podemos complacer tu curiosidad sin ser demasiado explícitos. -contestó el pelirrojo antes de voltear hacia su pareja- ¿Tú que dices?
  • Mmm… De acuerdo… Tuve cinco: uno en preparatoria, otros dos en la universidad, otro tras graduarme… y otros dos de los que ni quiero hablar.
  • Mejor no le pregunten. En mi caso, el primero fue a los 16, del que ni me acuerdo el nombre; luego a los 17, mi noviazgo experimental en mi fase bi: un desastre. Luego, durante el entrenamiento ranger, con un fisicoculturista: PATÉTICO. -dijo estirando la letra E- Y luego a los 20, con alguien que no duró mucho la relación por acudir a una terapia de conversión.
  • O sea…
  • Ahora tiene esposa e hijos; seguimos siendo amigos. En fin, ¿Suficiente para ti, niña?
  • Sólo una cosa… ¿Piensan casarse?
  • ¿Huh? Nah… -dijeron ambos, dejando atónitos al grupo- No es necesario.
  • Pero ustedes…
  • Ahora creo que podemos enfocarnos en algo realmente importante. -miró hacia el Dragón Esmeralda- Mis deseos, por favor.
Shenglongmon se espabiló: estaba tan concentrado en la historia de los dos kats que se esa petición lo tomó desprevenido.

  • Ehm… Y eso sería por…
  • Hasta donde yo sé, les concediste deseos a todos aquí, excepto al niño Max, a la Tte. Feral, al Dom adulto, a mí y a mi novio; es más, nosotros dos vinimos gracias al deseo que le concediste a Lenny para enviarnos dos invitaciones.
  • A Felina ya le concedí un deseo meses atrás; a Max… aún se lo tengo pendiente.
  • Yo rechacé el deseo. -mencionó Dom- Agradezco la oferta, pero no necesito nada.
  • Mmm… Supongo que es negociable.
  • Excelente.
  • No ibas a esperar más, ¿Verdad?
  • No llegué hasta donde estoy siendo monjita de la caridad. Y supongo que tú tampoco.
  • Cierto. Además, tú y tu novio me caen bien. ¿Cuál es tu deseo?
  • Primero cúmpleselo a Zavi: el mío es más… complejo.
  • Ok. -volteó hacia el rubio platinado- ¿Cuál es tu deseo?
  • ¡Deseo tener un cohete igual al del Kapitán Kosmos! -los kats se golpearon las sienes mientras Shenglongmon y los demás tenían una mirada perdida- Una caricatura de nuestro mundo que Elijah y yo veíamos de pequeños y que seguimos viendo: trata del capitán de una nave llamada Kosmos que exploraba la galaxia y tenía aventuras. ¡Es nuestra favorita!
  • ¿En serio les gusta esa tontería? Y luego me critican por ver Scaredy Kat.
  • Chance… -siseó Jake- A mí también me gusta Kapitán Kosmos.
  • Eso no suena tan difícil. -el Dragón Esmeralda chasqueó los dedos- ¡Concedido!
Tras chasquear los dedos, apareció un gran cohete plateado con ventanillas, escotillas y todo. Zavi entró corriendo a ver el interior, y al salir, estaba más que extasiado, al punto de abrazar al digimon.

  • Adivinaré… ¿Estás feliz?
  • ¡¡Muchísimo!! ¡Danke schön!
  • Ni siquiera sabes manejar bien un auto, y piensas pilotar un cohete de capacidad interestelar.
  • Y multiversal. -rio Shenglongmon- Le añadí algunas cositas para hacerlo más genial.
  • ¡Puedo aprender, Elijah!
  • Eh… Vivimos en un apartamento, y dudo que esa cosa entre en el estacionamiento. O pase desapercibida.
  • Pensé en eso: tiene un botón que le permite convertirse en un collar. -tras apretarlo, hizo exactamente eso, y Zavi se lo puso- Ahora, ¿Tu deseo cual sería?
  • Primero… Quiero tres deseos.
  • Mmm… Astuto. Concedido. ¿Y ahora?
Se lo dijo en el oído, de manera que nadie lo oyera, pero claramente a Shenglongmon le llamó poderosamente la atención, pareciendo algo perplejo al inicio. Al final, parecía estar convencido de cumplirle sus deseos: primero hizo aparecer una arena de combate con un letrero que rezaba “El trabajo los hará hombres”; luego aparecieron varias cámaras para grabar lo que ocurriese alrededor, y luego apareció…

  • ¿Es ese…?
  • Luce asustado. -señaló el Alan T2K- Oh, mierda: ahora lo entiendo.
  • Ay, Elijah… Tú y tus fantasías infantiles.
  • Infantiles no; de adolescente, Zavi. Ahora, si me disculpas… -tomó al personaje histórico del cuello de su camisa y lo arrastró en el suelo hacia la cabina- este señor y yo tendremos una pequeña reunión.
  • ¿Quién es ese tipo barbudo y con apariencia de qué no tocó un baño en su vida? -preguntó Tai, quien no entendía absolutamente nada-
  • Es... -quiso explicar Izzy, siendo interrumpido- Oh, rayos.
  • Un hijo de puta -dijo el Dom joven-
  • Un cobarde sin escrúpulos. -habló el adulto Dominique esta vez-
  • Un pedazo de mierda. -soltaron ambos Alan al unísono-
  • Y una rata asesina con aires de guerrillero -concluyó Elijah, quién le asestó un puñetazo en el rostro, el cual lo envió hacia la arena de lucha- Entra.
  • Esto será feo. -soltó Zavi- ¡Hey, nene! ¡Recuerda que hay menores presentes!
  • Mejor: así aprenden algo nuevo.
Elijah corrió a gran velocidad hacia donde cayó el hombre, comenzando a darle una paliza descomunal. Una lluvia de puñetazos y patadas iban desfigurando al hombre, quien, al dar un golpe, el agente le decía que golpeara como un verdadero macho y no como una mariquita. Anya observó algo confundida, sin saber como sentirse, pero la presencia del Dom adulto allí le daba cierto pavor, por la forma a la que se refirió hacia él. El pelirrojo le dio un rodillazo en la parte izquierda del torso con tal fuerza que se escuchó como sus costillas fueron destrozadas. Luego, tomó al humano, arrojándolo al suelo con una gran fuerza, hundiendo un poco el mismo y creando un pequeño cráter en la arena de combate.

  • ¿No te molesta que esté haciendo semejante barbaridad?
  • La verdad no, Juri. Estoy acostumbrado. Y a decir verdad es algo excitante verlo, grrrr. -pensó para sí mismo Zavi- Además… Elijah y yo fuimos a Cuba en nuestro cuarto aniversario. Muy lindo lugar, pero las zonas pobres… MUY deprimentes.
  • Ten piedad de mí -pidió el humano-
  • ¿Cómo la que tuviste con las personas que mataste? Yo creo que no: por escoria como tú, lugares hermosos como Cuba son un infierno.
Su comentario fue seguido de una patada en el rostro, que hincó de rodillas al hombre. De un cabezazo, dejó inconsciente al maltrecho humano, quien fue curado y dejado en un rincón antes de ser devuelto a su época por Shenglongmon, quien estaba bastante alegre por semejante espectáculo, haciendo aparecer una toalla que secó al pelirrojo y limpió la sangre de su cuerpo y ajustarse la corbata de su traje.

  • Y recuerden, niños: el comunismo es malo.
  • ¿Estás feliz? -le dijo Zavi a modo de regaño- ¿O quieres traer a alguien más?
  • Fue... gratificante -comentó Elijah sin un ápice de arrepentimiento o verguenza- Como no tienes idea. -contestó sin cambiar su tono de voz antes de mirar a Shenglongmon y levantando el pulgar- Gracias; ya lo puedes regresar a su tiempo.
  • Bueno, eso fue una digna cagada a palos, Elijah.
  • Gracias, Alan; era personal. En mi universo también existió: asesinado por unos bolivianos. Desde que aprendí de él en mi adolescencia fue una de mis fantasías el darle una paliza.
  • Creo que fue la mejor acción de Bolivia en toda su historia -dijo el Dom adulto, recibiendo la afirmación de muchos-
  • Aunque personalmente, siempre quise que me mandaran a mí y a mi equipo para asesinar a Castro.
  • Se muere en 2016 de cáncer, Elijah. Llegó hasta los noventa años.
  • Dominique, deja de hacer spoilers del futuro, por favor.
  • No dije que se murió alguien bueno, Shenglongmon; dije que se murió Fidel, Dime ¿Hay algún lugar en el que Cuba no sea una mierda?
  • Muchos: universos en donde la invasión de bahía de Cochinos no fracasó...
  • Maldito Kennedy. -masculló Elijah-
  • Otros donde Cuba sigue siendo parte de España y es un paraiso tropical como Florida, u otros donde es parte de la Unión Pan-Ibérica desde 1949. Como sea: en este universo ya alguien deseó echar a los Castro del poder y ahora Cuba es una democracia. -se volvió hacia el kat pelirrojo- Imagino que te guardaste algún recuerdo de tu travesura.
  • Tú que crees. -sonrió con malicia, sacando del bolsillo de su traje un habano y tres dientes ensangretados- Imagino que lo que hice quedó grabado.
  • Claro: en VHS y DVD, y te lo entregaré con copias.
  • Hubieses pedido unos Blu...
  • ¡Dom, cierra la boca y deja de decir el futuro! -le gritó Zoe-, me arruinas hasta a mí la intriga.
  • Vamos, mujer, no creo que sea para tanto. Si dijiste que la civilización de las Doce Colonias de Kobol es idéntica a la nuestra. O sea que, si ellos ya tuvieron Blu Ray, nosotros lo tendremos en breve.
  • Agh… No tienes remedio.
  • Ahora podemos seguir con nuestra transmisión habitual.

______________________


  • Recordando la misión que el agente McFurson tuvo en ese Digimundo hay algo que no entiendo bien, ¿Por qué hay humanos en la Tierra en unos universos y kats en otros?
  • No te olvides de los reptilianos que evolucionaron de dinosaurios supervivientes, Izzy. -antes que el chico pudiera hablar, Shenglongmon continuó- Pues... jejeje, no creo que les guste esa respuesta.
  • Dudo que sea tan mala.
  • No es mala, Jake; sólo... graciosa. En fin: Los Nibiru tienen una triada que es el centro de poder de su imperio: Anu es el emperador emérito, Enki el príncipe y Enlil el heredero al trono; Enki es el dios de las aguas, las ciencias y el arte, mientras que su hermano menor Enlil es el dios del viento, las tormentas y la guerra... y un tipo muy religioso.
  • Esas son deidades mesopotámicas.
  • Si, Izzy; sabemos que eres un genio y desayunas enciclopedias a diario. A ver... Enki fue el que creó a los humanos por manipulación genética al redescubrir la Tierra, pero Enlil al ver a unos felinos por ahí, le dijo a su hermano que se olvide de los simios y que manipule a los felinos para hacerlos seres inteligentes. Hubo una discusión tediosa... y al final resolvieron que en un 60% de los universos a su jurisdicción donde no hubiera reptilianos crearían humanos en la Tierra, y el 40% restante a los kats. Y así fue.
  • ¿Me estás diciendo que nuestra especie existe sólo por un tipo de reparto cósmico entre hermanos?
  • Sí, Callie. Y por eso los kats y los humanos comparten la misma cultura e historia… salvo pequeñas diferencias, mientras que los reptilianos terranos tienen una cultura totalmente distinta, aunque con sutiles parecidos con las culturas mesopotámicas, hindúes y mesoamericanas adaptadas a la modernidad.
  • ¿Y por qué Enlil prefería a los felinos?
  • Porque... jejejeje... Cuando era joven, hace millones de años, Enlil tenía un amor platónico con un joven felino alienígena llamado... Maahes, creo. -muchos miraron atónitos a Shenglongmon- Enlil era bisexual; no se extrañen que Zeus se basara en él. Como sea: el punto es que su amigo murió, y millones de años después, tras ascender, descubrió que su especie se extinguió. Para honrar su memoria, desde entonces se dedica a elevar evolutivamente a toda especie felina con potencial que exista en la galaxia. De ahí que salieron los kats, los aqueons, los Sekhmet y los Kzzin, etc…
  • Que ironía. -se burló Elijah- Nuestra especie existe por deseos de un alienígena bisexual para honrar a su amado.
  • A mí me parece tierno. -comentó Zavi- Y si no mal recuerdo, tú eras mi amor platónico antes de que confesaras que me amabas.
  • Sigh… Ehm… Tengo una pregunta. -interrumpió Elijah- Si me la puedes contestar y cambiamos de tema antes de que Zavi me averguence.
  • ¡Hey!
  • Bien… -siseó Shenglongmon- Hazla.
  • Tengo entendido que fuiste el primero de tu especie en aprender a usar magia.
  • Ajá…
  • Que eres muy poderoso, de alcance multiversal y todo eso…
  • Ajá…
  • Que les enseñaste a otros digimon a usar magia…
  • Ajá…
  • Pero hay algo que no me cabe en la cabeza… Si eres tan poderoso, ¿Cómo fuiste sellado tan fácilmente? ¿Y más por alguien como esas Bestias Sagradas de las que he oído hablar?
  • Ah, bueno; es muy fácil de explicar, agente McFurson. Yo…
Entonces se dio cuenta de algo… sus ojos quedaron como platos, sus extremidades se volvieron rígidas y su boca se secó.

  • Yo… yo… yo no tengo la más puta idea.
  • ¡¡¡SHENGLONGMON!!!
  • ¡¡No me culpen: estuve encerrado en unos putos pisapapeles por diez mil años!! ¡Me preocupé más por no morir de aburrimiento que de saber cómo lo lograron! -más de uno sintió vergüenza ajena- ¡Ah, pero esto se resuelve fácil!
Más que un chasquido de dedos, fue un auténtico relámpago que rompió la apacible calma, liberando una columna de humo que pronto se disipó para mostrar a las Cuatro Bestias Sagradas, de tamaño mucho menor al normal, y envueltos en una cortina de humo con un peculiar aroma.

  • Guau… eso sí se ve como algo que veríamos en nuestro mundo, ¿Verdad, Zuko?
  • Excepto por ese olor tan raro, Aang.
  • ¿Eso es hierba gatera, Jake?
  • Marihuana. -sentenció Shenglongmon, tronando los dedos para hacer aparecer un ventilador que espantara el olor- Por qué no me sorprende.
  • Sé que nunca hice una ley contra el consumo de drogas en el Digimundo, pero… -Zoe se acercó a paso firme hacia Qinglongmon, seguida de Daniel- quisiera una explicación de esta situación tan bochornosa.
  • Estábamos en nuestra Torre Assembler, disfrutando de la noche… y acabamos aquí.
  • ¡Estoy seguro que fue ese imbécil de Shenglongmon quien nos trajo aquí! ¿No le basta con casi poner en peligro la Existencia; además nos interrumpe en nuestra celebración privada de Año Nuevo? -los ojos de Zhuqiaomon se posan sobre los invitados: muchos digimon, muchos humanos y…- ¿Qué hacen todos esos humanos aquí? ¿Y esos humanos-gato? ¿Y esos hombres-vaca? ¡Ebonwomon! ¡¿De dónde rayos consigues tu mercancía?!
  • ¿¿¿QUÉ DE DONDE ESNIFO MI ALCANCÍA???
  • ¿¿Y quién es ese humano que tiene el atrevimiento de acercarse a mi ilustre persona??
  • Soy Daniel Oliwah. -saludó el aludido sin mostrarse enojado- Un placer conocerte.
  • ¿¿DANEEL OLIVAW?? ¿Dónde oí ese…? Oh…
Zhuqiaomon se sintió helado al oír ese nombre, y no era el único. Todos sabían de quién era ese nombre; incluso el senil Ebonwomon se dio cuenta de inmediato, causando que todas las Bestias Sagradas comenzaran a temblar.

  • ¡¡MI SEÑOR, DISCÚLPENOS!!
  • Vaya… -suspiró Takato- Primera vez que veo a Zhuqiaomon así de miedoso, Henry.
  • ¡¡Olvídate de rendirle cuentas a Papi Daniel, pajarraco andropáusico!! -Shenglongmon corrió hacia él, casi atropellando a Daniel- ¡¡Respóndeme ahora!! ¿¿Cómo carajo ustedes lograron sellarme en esas piedras??
  • Y ver a Shenglongmon así de enfadado también es algo… único, Takato.
  • ¿Y crees que te lo vamos a…?
  • Yo también estoy muy interesada en saberlo. -interrumpió Zoe de manera tajante e imperativa, mandando toda la arrogancia de Zhuqiaomon al desagüe- Así que soy toda oídos.
  • Habla, o te haré hablar yo mismo, pajarraco.
  • ¡Está bien! ¡El hechizo nos los dio un humano! ¡Lo único que teníamos que hacer era lanzarlo y tú quedarías atrapado en esas tontas piedras!
  • Y luego… -continuó Qinglongmon- soltaríamos el rumor de que eran sagradas para que nadie las tocara y te liberase.
  • Pero por culpa de ese Blackwargreymon entrometido. -Baihumon miró al Guerrero Dragón con rabia- Estás aquí.
  • ¡¡NOS HICIERON IR DE AQUÍ PARA ALLÁ PARA PROTEGER ESAS PIEDRAS!! -gritaron los indignados Niños Elegidos al unísono- ¡¡NOS PUSIMOS EN PELIGRO Y NOS HICIERON PELEAR CONTRA BLACKWARGREYMON POR UN CAPRICHO SUYO!!
  • ¡Son unos…!
  • ¡TK! El de las palabrotas soy yo… y luego Devidramon. -tomó a Zhuqiaomon del cuello- Dime su nombre, AHORA.
  • ¡No puedes matarme! ¡Y menos frente al Sr. Oliwah!
  • Sabes que no te mataré. Eso sería lo MEJOR que podría pasarte. ¡¡¡AHORA HABLA!!!
  • ¡¡GIUDAH KAI!! ¡Tú ex ahijado! ¡Él nos dio el hechizo!
Oh, Mierda, pensó para sí el Dragón Esmeralda, suavizando por un poco el agarre a Zhuqiaomon. El ahijado que tuvo hace más de doce mil años: aquel niño que fue al principio tan bueno… hasta que se aprovechó de él de su magia, y que tras un viaje de trabajo que hizo, acabó descubriendo con horror que el niño usó su magia para matar a sus padres. Lo repudió, lo odió por ello, y el niño desapareció, odiándolo a él también. ¿Qué había sido de él en todo ese tiempo? El hecho de que hubiese reaparecido dos mil años después de su “ruptura”, quería significar que había aprendido un par de cosas sobre magia y hechicería. Su agarre al cuello de Zhuqiaomon se hizo más fuerte, y la realidad parecía deshilacharse a su alrededor, cosa que TK fue el primero en advertir, trayéndole malos recuerdos de lo ocurrido en Versalles el día anterior.

Claramente estaba furioso, y no se lo podía culpar.


  • ¡Apareció un día y nos ofreció deshacernos de ti luego de esa tonta broma de la carta de la tal Ysera! Nos dio el hechizo, nos dijo cómo y cuándo usarlo, y listo.
  • ¿Qué aspecto tenía?
  • Ehm…
  • ¡Habla o te desplumo!
  • Ehm…. Estatura promedio, piel bronceada, cabello castaño. ¡Como de veinte a treinta años!
  • ¿Y el hecho de que apareciera dos mil años después de que dejara de ser mi ahijado no les hizo sospechar nada? ¡¡SON UNOS IDIOTAS!! -tras un desgarrador grito, tomó algo de aire- Analicemos los hechos… aceptaron la ayuda de un psicópata que se aprovechó de mi magia para matar a sus propios padres, sólo por una estúpida broma que le hice a Qinglongmon, aunque eso significara para ti pasar por el arco del triunfo tu xenofobia hacia los humanos, que al parecer, es menor al desprecio que me tienes a mí. ¿¿Y EL INMADURO SOY YO??
  • ¿Puedo interrumpir? -se excusó la chica de vestido morado- Creo que es algo que yo debo atender.
  • Como digas, Jefa.
Aún cuando Zhuqiaomon fue liberado, tanto él como las Bestias Sagradas se espabilaron de inmediato al darse cuenta de que tanto la regente del Digimundo como el Creador de los Digimon los miraban con decepción… y los humanos, digimon -y demás criaturas- los miraban con enfado.

  • Así que… en medio de su reinado tuvieron la brillante idea de que hacer negocios a escondidas con un humano capaz de manipular magia, con pésimos antecedentes criminales y de entrar al Digimundo de manera clandestina, sin mi conocimiento… sólo para desquitarse con Shenglongmon por una broma.
  • Señorita…
  • Cállate, Qinglongmon. -el Dragón Celestial se quedó mudo- Al igual que ustedes, entiendo perfectamente que Shenglongmon puede llegar a ser bastante molesto con su sentido del humor, pero él también tiene otras tareas fuera del Digimundo, y lo único que hicieron fue perjudicarlo en su misión. Sin mencionar la obviedad de que esa clase de tratos clandestinos ponen el riesgo al Digimundo, cosa que se supone es su deber EVITAR que ocurran.
  • ¡PERO SEÑORITA...!
  • ¡¡CÁLLATE, ZHUQIAOMON, O TE DESPLUMO YO MISMA PLUMA POR PLUMA Y ME HAGO UN VESTIDO CON ELLAS!! Así que, por el poder que me fue otorgado, los relevo permanentemente a los cuatro de su rango como Hermandades Sagradas y se lo paso a los Caballeros Reales.
  • ¡¡¿¿QUÉ??!! ¡¡No puede hacer eso!!
  • Por supuesto que puede. -dijo Daniel, quien había estado callado hasta ahora- Es la regente del Digimundo de este universo bajo mi consentimiento.
  • ¿¿O sea que nos vamos a encargar ahora de esos niños?? -exclamaron Ulforce y Magnamon señalando al grupo de Elegidos- ¿Y entrenarlos, guiarlos y todo eso?
  • Ni que sea tan malo. -comentó Davis- Si ya somos amigos.
  • Además de que Gennai y sus clones estarán a su servicio.
  • ¡¡Genial!! -exclamaron contestos los digimon azules- ¡Más sirvientes!
  • ¡Señorita, por favor…!
  • Es todo: dejaré que Shenglongmon se encargue de su castigo. -ignorando las súplicas de las Bestias Sagradas- Y como decíamos en las Doce Colonias: “Eso decimos todos.”
  • Qué lástima que Discord no está aquí para verlo. -dijo el Dragón Esmeralda tronando los dedos y su cuello- Lo haré sin rodeos: byebye, hijos de puta.
En un abrir y cerrar de ojos, las Cuatro Bestias Sagradas desaparecieron en una cortina de humo; Shenglongmon sonrió satisfecho y se sacudió las manos en señal de complacencia mientras regresaba con el grupo.

  • ¿Qué fue lo que les hiciste?
  • Les di una cucharada de su propia medicina, TK.
  • ¿Y dónde están?
  • Jejejejeje…


______________________________



Universo DATS:

  • ¿Y esto? -miró la caja en su escritorio- “Espero que le guste, Cmte. Sampson. Atte: Shenglongmon”.
  • ¿Qué es, Richard?
  • Una estatuilla para mi escritorio. Parece una especie de pájaro o fénix.
  • Es un Zhuqiaomon. -contestó Kudamon- Se ve muy realista.
  • Tienes razón: pongámoslo aquí. Queda perfecto.
Universo de las Espías:

  • ¿Dónde podrán estar las chicas? He tratado de traerlas para la Fiesta de Año Nuevo de la agencia. -miro en su escritorio- ¿Y esto? ¡Gladys! -recordando- Ah, cierto: la desmantelé. Tiene una nota: “Espero que te guste, Jerry: un regalo de Año Nuevo. Atte: Shenglongmon.” Oh, ya veo. -abriendo la caja- ¿Una estatuilla de un Tigre Oriental? Se verá perfecta en el aparador de mi departamento.
Universo de los Benders:

  • Mira esto, Bosco. “Rey Kuei: acepte esta exquisita obra de arte y que alegre su aposentes. Atte: Shenglongmon.” -el soberano abrió la cajita- ¡Mira: una estatuilla de una…! ¿Tortuga de dos cabezas con un árbol encima de su caparazón?
  • ¡Me encanta! ¿Qué opinas de hacer una fiesta en conmemoración de este maravilloso regalo? -Bosco se limitó a hacer una mueca alegre y relamerse la boca- ¡Está hecho!
Universo de los Swat Kats:

  • ¿Dónde podrá estar Callie? Los papeles se acumulan y tengo que seguir practicando mi swing en la oficina. -Manx notó algo nuevo en su escritorio- ¿Un regalo? ¿Para mí? “Para el alcalde Willard Manx: espero este obsequio sea de su gusto, y compense los malos ratos que lo hice pasar meses atrás. Atte: Shenglongmon.” ¡Ah, es de Bob Green! Veamos que me regaló -Manx abrió la cajita- ¿Una estatuilla de un Dragón Oriental? Se ve antigua, exquisita… y muy valiosa. Será un excelente pisapapeles.


______________________________



  • Están en buenas manos. -se limitó a decir- En fin.
  • ¿Te encuentras bien? -le preguntó TK- Ahora te enteras que un exahijado tuyo...
  • Estoy bien; sólo el hecho de que se me acumulen problemas que lidiar me exaspera: Cavil, Giudah… Menos mal mi exesposa no es otro problema más. -una gran copa de helado multisabor apareció frente a él- Comeré algo antes de continuar: tenemos cosas serias de las que hablar.
  • ¿Cosas serias?
  • Ajá, y necesito que presten mucha atención.

 
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Capítulo 18: Últimas Revelaciones. Parte 2



Luego de un receso en el que comió dos copas enormes de helado con relativa calma, Shenglongmon lucía más calmado, como si la rabia causada por la última revelación hubiera pasado rápido, aunque quedaba claro que era sólo una sensación temporal. Ahora TK se daba una idea de lo que vendría: no sólo una explicación sobre lo del archivero que claramente lo envió AkuShenglongmon de alguna manera, sino que también el porqué de la presencia de tantos invitados de universos paralelos. No es que se arrepintiera de conocerlos; muy por el contrario, estaba feliz de hacerlo, y estaba seguro que todos se sentían igual. Sólo no podía evitar sentirse mal por Devidramon: era su fiesta, y la estaban usando para otra cosa.


  • Antes que nada, supongo que ya sospechan que los traje a todos aquí para algo más que una reunión social.
  • Algo así me pasó por la cabeza. -soltó TK fingiendo desinterés; el sarcasmo le estaba saliendo mejor, debía admitirlo- Mera intuición.
  • Sí: imaginé que ya lo habían sospechado. -miró hacia la gárgola oscura- Lo lamento, chico; debí de haberte informado de esto antes, y no hacerte sentir usado.
  • Nah, está bien; no te disculpes, viejo. -se encogió de hombros- Conocimos gente genial, la fiesta estuvo brutalmente buena, aprendimos de nuestros orígenes, conocimos al Creador de los Digimon, y vi humilladas a las tontas Bestias Sagradas. ¿Qué más puedo pedir?
  • ¿Otra noche con Lillithmon quizás?
  • De eso no se habla, D’arcmon. -gruño Devidramon- Olvídalo. Pero bueno, ¿De qué nos vas a hablar?
  • Vamos, más bien. -señaló a Zoe y Daniel- no les dimos un repaso de la historia de los digimon por nada, sino porque tiene mucho que ver sobre el tema principal de nuestra conversación.
  • Y por eso nos hizo venir a nosotros también. -esa voz era la de Hanzo, el de otro universo- Para ayudarlos a entender la gravedad de la situación.
  • Así que por eso ellos no habían hablado aún. -pensó TK-
  • Lastimosamente, no podremos tocar ese tema aún. Por causa de la aparición de AkuShenglongmon, han surgido nuevos problemas, como el tema de las cintas de video que muestran lo que Chaos les hizo a Yggdrasil: hay al menos una por universo. -suspiró- Voy a buscarlas yo mismo para evitar que más personas terminen mal. Es más, empezaré con uno en el lugar más obvio.
Una puerta apareció de la nada, y Shenglongmnon la cruzó; menos de un minuto después, regresó con una cinta de video en su mano… o más bien, pata, porque ahora tenía la forma de un kat alto y delgado de ojos grises, pelaje marrón grisáceo de ligero tono verdoso, pantalones y chaleco sin mangas verde esmeralda y camisa blanca, además de zapatos de cuero y un sombrero de Panamá en su cabeza.

  • ¿¿Bob Green??
  • ¿Huh? Ah, cierto: olvidé que tenía el disfraz. -Shenglongmon regresó a su forma de Slayerdramon verde- Tuve que disfrazarme para no asustar al dependiente, aunque ya todos en Megakat saben que soy un dragón gigante.
  • ¿Quieres decir que…?
  • La encontré en un videoclub llamado Highway Videos, Chance. ¿Les suena?
  • ¡Es donde Jake y yo alquilamos las películas que vemos los fines de semana! ¿O sea que…!
  • Reafirmo lo dicho: Megakat es una ciudad con MUY mal suerte. -vio la cinta unos segundos antes de abrir un portal con su garra y lanzarla adentro- Estará a salvo en ese universo abortado; ahora nosotros tenemos cosas de las que hablar.
Tras un chasquido de sus dedos, apareció ante ellos el mismo archivero que TK y Patamon vieron horas atrás. Aunque parecía un archivero de oficina ordinario, más de uno sintió algo extraño manando de él: Kari y Chance sintieron escalofríos, y Koya y Aang sintieron algo “maligno” viniendo de él. Los cajones del archivero se abrieron, y cientos de papeles impresos salieron volando en forma ordenada, uno detrás de otro como una larga serpentina.

  • Evidentemente, Aku programó enviarme este archivero en caso de que perdiera.
  • ¿Crees que él sabía que podría perder?
  • No lo sé, Yolei; o simplemente fue muy precavido… o perder fue parte de su plan todo el tiempo.
  • Eso no tiene sentido. -comentó Davis, alzando la voz- ¡Después de todo lo que dijo y lo que hizo! ¿Por qué querría perder?
  • Porque muy posiblemente nunca detuvieron su verdadero plan.
Esas palabras vinieron del Ranger pelirrojo, muy seguro de sí mismo y con esa expresión neutra, aunque más severa en su rostro: típico de alguien con mucha experiencia militar. Shenglongmon admitió que era una muy buena posibilidad, haciéndolo pensar lo peor. ¿Entonces todo lo que pasaron fue sólo una distracción? ¿Las batallas tanto dentro como fuera de la Megatorre? ¿La Entropía Silenciosa en sí?

  • Sea como sea, no estoy aquí para hablar de su “verdadero plan”, sino de las consecuencias de su aparente derrota. -las hojas blancas revolotearon frente al Dragón Esmeralda- Estas hojas son algunos de los contratos que Aku firmó con sus “aliados” durante la Entropía Silenciosa.
  • ¿Y qué dicen? -preguntó Ken- Algo útil, espero.
  • “BlablablaaburridoBlablablaaburridoBlabalblaaburrido…” -medio grupo se cayó al suelo- See… lo sé: jamás creí que Aku tuviese “sentido del humor”… pero en realidad, al igual que el Libro de Pornografía ese, está decodificado, y al igual que Aku… -las hojas se iluminaron, volviéndose datos, ensamblándose unas y otras hasta formar un par de hojas de papel- Yo también puedo descifrarlo. -su mirada pasó de las hojas a sus amigos- Y no dicen nada bueno.
En primera, dijo que buena parte de los contratos estaban censurados y eran imposibles de descifrar; lo cual era una muy mala noticia.

En segunda, que Aku había entregado a la Legión Ardiente un número indeterminado -aunque posiblemente enorme- de Digihuevos en bruto y protegidos con una cláusula mágica que impedía que Shenglongmon los recuperase, lo que significaba que estos serían fáciles de manipular y corromper con magia vil para hacerlos evolucionar a la forma que quisieran: esto era aún peor, ya que esto volvería a esos digimon corruptos no sólo en seres imposibles de rescatar, sino también en los elementos más poderosos del ejército de la Legión.

Y en tercer lugar, quedó la peor parte del trato que Aku hizo con Sargeras: si AkuShenglongmon llegaba a perder, Sargeras y su Legión tendrían acceso garantizado a los universos bajo la protección de Shenglongmon en un plazo de cinco a diez años al momento de firmado el trato y establecidas las condiciones fijadas en el mismo. El tiempo había empezado a correr.

Antes de que alguien se molestara en preguntar, el grupo de Davis y el equipo Qatsi se puso de pie para explicar lo que sabían de la Legión, sobre todo los llegados de Azeroth, que habían pasado por dos invasiones y habían sobrevivido.


  • ¿O sea que la Legión va a invadir nuestros mundos? ¡Pero si apenas logramos contra un montón de demonios que según Daemon eran una mera pizca de sus fuerzas!
  • Lo sé, Yolei. Y lo peor es que no hay una fecha determinada… pero si tuviera que adivinar, podría ser de aquí a cinco años. Aku sólo está usando a la Legión para hacerme sufrir: recuérdenlo. Sabe que me preocupo por este y otros mundos; y ya que no puede matarme, piensa en hacerme daño a través de ustedes.
  • Maldito infeliz.
  • Pero ahora sería más fácil, ¿No? -Ulforce habló, tratando de sonar más optimista- Ya no estaremos solo nosotros dos: todos los Caballeros Reales, todas las Hermandades Sagradas, y puede que hasta todos los Niños Elegidos junto a sus digimon…
  • No será suficiente: ellos no vienen sólo a invadir la Tierra y el Digimundo; eso es sólo el comienzo.
  • Hablas del inicio de una conquista universal… -soltó Izzy- ¡Es una locura!
  • Por eso, me veo obligado a tomar medidas drásticas: no sé si atacarán el mundo del equipo Qatsi, ya que es de un futuro algo lejano, pero nunca está demás prevenir. -suspiro- Esto es lo que haremos.
Su plan tenía varias partes: en primera, el crearía una barrera que cortaría la llegada de la Legión a varios universos, pero admitió que no sería una medida permanente, ya que en cualquier momento podrían superarla; en segunda, con ayuda de Nibirumon y Zoe, él hablaría con las principales naciones para ayudarlas a construir naves usando ingeniería inversa de las naves Colonial -que estaban almacenadas en la Luna esperando ser entregadas a los humanos cuando estuviesen más preparados, pero eso cambiaría ahora- además de entrenar a sus ejércitos incluso en el uso de magia -con ciertas condiciones, claro- Y en cuarta, TODOS los Niños Elegidos, Tamers y miembros de DATS comenzarían a entrenar junto a las Hermandades Sagradas de sus respectivos universos para estar preparados para la invasión, recibiendo ayuda de los otros grupos. Además, Shenglongmon dijo que al igual que hizo con Davis y sus amigos, estaría dispuesto a darles poderes siempre y cuando los usen bien.

  • No necesito decir que los equipos Avatar, Qatsi y Elegidos B no necesitarán nuevos poderes, pero el resto sí: aunque sus habilidades de ahora serán muy útiles. De todos modos, van a necesitar entrenamiento.
  • ¿Lo harás tú?
  • Sí, Davis… pero estaba pensando en que sería bueno que tuviesen maestros como…
  • ¿Nosotros? -dijeron el equipo Qatsi y el Avatar al unísono- ¿De verdad?
  • Tienen experiencia usando poderes, y habilidades físicas: son bastante buenos.
  • Espera… ¿Los Elegidos B tienen poderes propios? -preguntó Tai, sorprendido y alarmado- ¿Por qué no nos dijeron?
  • Porque no funcionan fuera del Digimundo. -le contestó el Hanzo T2K- Es algo que adquirimos cuando nuestro vínculo con nuestros digimon se hizo sumamente fuerte al llegar ellos al nivel mega. Yo puedo manipular el fuego y la tierra, Nigel el frio y el hielo, María el aire, Alan el agua, Sam la electricidad, Emi las plantas, Jue tiene poderes de luz, y Anya poderes psíquicos.
  • Debieron de ver a Alan darle una paliza a MetalSeadramon. Lo encastraste en un risco con esa columna de agua a alta presión.
  • ¡Gomamon! ¡No tenés que decirlo!
  • Oh, cielos…
  • Todavía alucino con lo de que hay naves alienígenas ocultas en la luna… ¡Y que vamos a luchar contra demonios con magia!
  • Izzy… Las naves las hicieron humanos que son sus antepasados: NO SON ALIENÍGENAS. -señaló el Dragón Esmeralda- Y las van a necesitar, ya que, a diferencia de Azeroth, o la Tierra de los Benders, este y otros mundos no están habituados al uso generalizado de magia u otro tipo de poderes: serían presa fácil. Además, es poco probable que se queden solo aquí.
  • ¿Qué hay de nosotros?
  • También le pienso dar una mano a WOOHP y a los Enforcers… eso si a cierto comandante gruñón no se le suben los humos a la cabeza. Pero bueno; les voy a hacer entrega de esto.
Una pequeña caja apareció en medio, abriéndose de inmediato: luces de colores salieron volando por el aire hasta entrar de manera casi espectral en la mitad de los invitados. A eso, sumado una enigmática llave de blanco inmaculado y contextura similar al cristal que apareció en las manos de Izzy, Yolei, ambos Sam, Sokka, Sammy, Powaq, Jake, Henry, Thomas, el Dom adulto y UlforceV-dramon.

  • ¿Qué es esto?
  • Es una llave blanca, Izzy.
  • Doh!
  • Bueno, también se la conoce como Llave de Agujeros de Gusano: es una herramienta mágica que permite abrir puertas a cualquier punto del espacio tiempo, e incluso a otros universos. -se oyeron jadeos de asombro; Shenglongmon continuó- Obviamente no será tan poderosa en un principio: se actualizará con el tiempo; por ahora, les permitirá abrir una puerta a esta estación, a mi casa en el Vacío Abisal, el Castillo Kernel en el Digimundo de este universo, y a las casas de cada uno.
  • ¿O sea que mantendrás esta estación?
  • Sí, Devidramon. Será como nuestro Cuartel General InterUniversal; pensaba en una casa del árbol en Trópico, pero este lugar no está nada mal. Sólo les haré unas casas para cada equipo de acuerdo a sus gustos y quedará perfecto. Vamos, pruébenlas.
Aparecieron diez puertas de madera aparentemente ordinarias, aunque sin estar en una pared: los poseedores de las llaves fueron hacia ellas y usaron sus respectivas llaves, comprobando que funcionaban: al abrir aquellas puertas que estaban literalmente en el aire, pudieron ver del otro lado la habitación de Yolei, la de Izzy, de ambos Sam Smith, de Henry, de Thomas, la casa del equipo Avatar en Ba Sing Se, el pent-house de las espías, la casa de los mellizos Qatsi y la sala de estar del taller de Jake y Chance. Incluso algunos se animaron a entrar para corroborar que fuese real, y al volver se convencieron al 100%.

  • Ahora podrán viajar al hogar de los demás y trabajar juntos. -hizo una pausa- Eso es lo que les pido para enfrentar esta y otras amenazas futuras: que se apoyen, que se ayuden, que aprendan de unos y otros, que se hagan amigos, que se hagan un equipo. Los mejores equipos son de personas que van más allá de la relación profesional: son equipos que se ven literalmente como una familia. Y si vamos a sobrevivir a esto, necesito… -miró nuevamente a Daniel y a Zoe- necesitamos que sean un equipo.
  • Y más aun para lo que se viene.
  • Aquí vamos… -pensaron los Elegidos T2K-
  • Si vamos a ser un equipo, necesitamos un nombre. -caviló unos segundos- ¿Qué tal si nos llamamos el “Equipo DigiTamersDATSQatsiSwatEspías”? ¿Eh? ¿¿EEHHH??
  • ¿Qué? ¿Por qué me ven así?
  • Sokka… -habló primero su hermana- ¡Ese nombre es horrible! ¡Es demasiado largo!
  • Sin mencionar que sería imposible meterlo en las camisetas promocionales.
  • ¡Chance!
  • ¿Qué tal si nos hacemos llamar “Los Ahijados de Shenglongmon”? -interrumpió Toph de manera sorpresiva- Lo digo porque al parecer los ahijados son muy importantes para él, y claramente quiere ser nuestro amigo.
  • Luego veremos lo del nombre del equipo… pero admito que tu idea me gusta, chica. Volviendo al punto… Verán: lo de la Legión fue algo que surgió inesperadamente, pero les seré honesto. Poco después de ser liberado por Blackwargreymon, fui a hablar con Nibirumon para ponerme al día; hubo muchas cosas divertidas de las que me enteré… pero luego, me advirtió que algo había cambiado: algo MUY MALO. -miró a su atento público- Lo que me trae al principal motivo de que todos ustedes estén aquí, el principal motivo por el que fui a diferentes universos y conocerlos.
  • ¿Nos estabas reclutando para una batalla?
  • Sí… y no, TK. No piensen que los trato como herramientas; para mí, ustedes son mis amigos, y odiaría tratarlos mal… más allá de una que otra broma inocente. En fin: esto me lleva a la siguiente pregunta a todos ustedes, salvo al Equipo Qatsi. ¿Alguno de ustedes sintió algo extraño el año pasado? ¿O en el 2001?
Tras esa pregunta, hubo un profundo silencio de parte de los invitados: la pregunta sonaba algo extraña y nada relacionada con el tema anterior. De por sí ya estaban abrumados por tanta información: habían conocido al Creador de los Digimon, que no era humano en absoluto y seguía vivo en un “plano de existencia diferente”, que otros seres en ese mismo plano, aparentemente casi al nivel de verdaderos dioses multiversales, estuvieron involucrados no sólo en la creación de los digimon, sino también en la de los humanos, y los vigilaban constantemente. Luego estaba el asunto de la posible invasión de un ejército de demonios, ¿Qué más podría pasar?

Fue entonces que Sokka mencionó algo que había oído de sus amigos del Imperio del Éter acerca de una sensación “extraña” que ocurrió con sus computadoras; Sammy fue la siguiente, comentando sobre algo similar ocurrido en su casa; el siguiente fue Jake, admitiendo que creó ver “parpadear” los controles del Turbokat una madrugada; Sam Smith de ese universo admitió sentir lo mismo cuando veía las noticias… y así sucesivamente al menos un miembro de cada grupo confesó haber tenido una experiencia similar, todas relacionadas con algún tipo de máquina o artefacto eléctrico, todas de duración casi efímera, pero con la profunda sensación de que cada afectado se sintió momentáneamente vigilado. Por cada confesión, los Elegidos del universo T2K se mostraban más y más serios, ¿Acaso ellos sabían el motivo?

Cuando le tocó el turno a Mimi de admitir que vivió algo semejante, le agregó una fecha sumamente particular, que levantó las alarmas.


Martes 11 de septiembre del 2001.

  • ¿Qué tienen que ver los atentados del 9/11 con ese extraño fenómeno, Shenglongmon?
  • En sí absolutamente nada, Mimi: fue sólo una… desafortunada coincidencia.
  • Ehm… ¿Qué pasó aquí el 11 de septiembre del año pasado?
  • ¿O sea que no lo sabes? ¡El atentado contra el World Trade Center y el Pentágono! -y comenzó a relatarle a Sam del universo T2K los detalles, quedando perplejo- Me sorprende que no lo sepas.
  • En mi mundo no ocurrió. ¡Te recuerdo que acabamos de salir de una Guerra Mundial con intercambios nucleares! ¡Nadie hace vuelos comerciales ahora! -miró a su contraparte de ese universo- No me lo dijiste.
  • Se suponía que esto era una fiesta para divertirse; no para hablar de tragedias.
  • ¿Papá dónde está?
  • En Afganistán. -contestó el Sam del universo local con desánimo- Matando terroristas; ojalá vuelva pronto.
  • Curioso, yo estuve allí el año pasado.
  • ¿De verdad? -preguntaron al agente McFurson-
  • Les recuerdo que trabajo para el Departamento de Defensa. Y la sede del mismo es…
  • Oh, demonios. -pensó el Sam del universo local- ¿Usted…?
  • No perdí a nadie, pero conozco a gente que sí. Así que no perdí tiempo para ir con mis compañeros Rangers a dar unas cuantas palizas en las montañas.
  • Yo le dije que no fuera. -se quejó Zavi, cruzado de brazos- Pero detenerlo es imposible.
  • Volví para Navidad: no te quejes.
  • Volviendo al tema ¿Y tu papá?
  • En casa, en Fairfield, donde nos mudamos meses antes de que varias bombas cayeran en Los Ángeles: luego de casi cinco años en Europa y tras meses cruzando el país dijo que quería descansar de tanta guerra.
  • Suena justo. Pero dime… ¿Qué pasó exactamente el 11 de septiembre del 2001 en tu mundo?
  • Es momento de contárselos chicos. -les dijo Shenglongmon al equipo del universo T2K- Si lo requieren, les puedo dar apoyo audiovisual.
  • Sí… -suspiró Alan- Llegó la hora.

______________________


Historia de los Elegidos T2K:

Tras una brve descripción de su mundo -Estados Unidos en plena guerra civil, Europa Central un páramo bélico, China, Rusia e India colapsadas y el Tercer Mundo sobreviviendo como podía- la historia de los Elegidos T2K comenzó cuando fueron traídos al Digimundo a mediados de junio, llegando a una isla File convertida en archipiélago: detallaron que el Digimundo que conocieron estaba reducido a un montón de bloques flotantes alrededor de un núcleo, que más de la mitad de los digimon murieron a causa del Cataclismo, que muchos culpaban a los humanos de ello, y que en el cielo aparecían constantes tormentas de plasma haciendo el volar una misión casi suicida. También mencionaron la presencia del Vacío Abisal en el cielo, y que su Digimundo era anillado y con una sola luna.

Hablaron de sus vivencias en el Archipiélago File, semejantes al del grupo de Tai y sus amigos aunque con sutiles diferencias, así como su lucha contra Devimon. Luego su viaje al continente Server junto a Whamon para encontrar sus emblemas. Y allí tuvieron que hacer hincapié en aquella ciudad flotante que hallaron.


  • Nunca supimos para quién era esa ciudad; sospechamos que la hizo Machinedramon. -añadió Sam- Pero desconocemos el motivo por el que la construyó. Lo más extraño fue que poco después de eso, fue la aparición del USS Eldridge. -los demás lo miraban confundidos- El del experimento Filadelfia: aparentemente, llegaron al Digimundo por accidente desde 1943, y nosotros lo vimos envuelto en una bruma verde rara.
  • Qué cosa más loca. -soltó Chance- nunca pasamos por algo así… ¡Y en Megakat pasan cosas raras!
  • En fin: llegamos al continente Server y…
Comenzaron a hablar de cómo obtuvieron sus emblemas. Hanzo en la aldea Koromon... de un flujo de lava; Alan del depósito de agua de una escuela digimon… que era la misma que Zoe Orimoto y J.P. conocieron; Sam y Nigel los consiguieron con ayuda de Nibirumon superando un tipo de pruebas mentales -semejantes a las que pasó Tai con Pixiemon- , Emi y Jue en el archipiélago de las ruinas del París del Digimundo, de donde también rescataron a Kaisergreymon; y por último, el emblema de María, que estaba a manos de Etemon, y que con ayuda de Datamon lograron obtenerlo.

  • ¿O sea que Datamon fue su amigo y no su enemigo en su mundo? -exclamó Sora- ¡Aquí nos utilizó para deshacerse de Etemon!
  • Pues el nuestro dijo ser un comerciante del Mercado de Akiba que acabó descubriendo que Etemon tenía mi emblema, y se ofreció ayudarnos.
  • ¡Conozco a ese Datamon! -gritó Tommy- ¡Me hice amigo de uno en el Mercado de Akiba cuando fui al Digimundo!
  • Ah, verdad… -asintió la chica mexicana- Nos habló de un niño llamado Tommy; debes de ser tú.
  • Aun no me puedo creer lo del París en ruinas. -comentó Alex muy pensativa- ¡Y eso que solemos ir allí al menos tres veces al mes como mínimo por nuestras misiones!
  • Pero lo estaba; incluso convertido en Weregarurumon me deslicé junto a Nigel desde la cima de la Torre Eiffel. -los ojos se clavaron en el Gabumon de Nigel- Él se divirtió.
  • Fui a París con mis padres cuando era muy pequeño, y tengo memoria fotográfica, así que conocía bastante bien la ciudad.
  • Volviendo con su historia. -Sora interrumpió- ¿Qué pasó luego de que obtuvieran el Emblema del Amor?
Los Elegidos T2K continuaron con su relato, resumiendo la breve batalla que tuvieron con Etemon y en cómo murió… electrocutado hasta la muerte… tras ser expulsado de una nave espacial piramidal… y en cómo ellos casi murieron en el espacio, y acabaron en una base lunar que resultó ser la misma que los Elegidos de Ophanimon conocieron, salvo que era mucho más grande y avanzada. Allí recibieron ayuda de muchos digimon para volver a casa.

  • ¿Estaban los Burguermon, los Starmon y Meteormon? -preguntó la antigua Guerrera del Viento- Ellos nos ayudaron a regresar.
  • Sí, y también había otros digimon, de tipo máquina como Solarmon, Haguramon, Monimon, Monitormon, Commandramon, Sealsdramon, y otros colonos del Imperio del Metal que perdieron contacto con el Digimundo desde el Cataclismo.
  • Y no te olvides de Beetlemon, Kazemon y Shinegreymon, Emi.
  • ¿Kazemon y Beetlemon estaban allí?
  • Sí, J.P.: eran novios, -aclaró Sam, dejando perplejos a él y a Zoe- Y fueron a la luna poco antes del Cataclismo.
  • ¿¿SHINEGREYMON??
  • Ahora que conozco a Powaq, diría que se parecen mucho: era el más grande y fuerte de la base, pero también uno de los más calmados y amigables.
  • No se parece a ti, Agumon.
  • No molestes, Lalamon.
  • Además, era muy inteligente, y era un apasionado de la ingeniería y la mecánica: nos hicimos amigos muy pronto.
  • Reitero lo dicho. -asintió la digimon planta- No se parece EN NADA a ti.
  • Juntos trabajamos para encontrar la manera de volver al Digimundo terrestre.
  • ¿Usaron un cohete?
  • No exactamente, Takuya. -miró a Zoe Graystone- ¿Podemos mostrárselo?
  • Claro.
Zoe extendió su mano a un lado, y para asombro de todos, hizo aparecer una nave extraña de color oliva y aspecto angular y poco más de nueve metros de largo: parecía la cabina de un helicóptero militar, pero con pequeñas alas y propulsores y una escotilla en el costado. Powaq, Jake, Chance y Sokka corrieron de inmediato a inspeccionarla, admirando cada detalle.


  • Es un Raptor de las Doce Colonias. -explicó la chica de vestido violeta- Algunos se conservan en el Museo del Sistema Cyrannus, y hay un par en el Museo Colonial de la Réplica de Ciudad Cáprica en el Digimundo; dejamos pistas del pasado de la humanidad en el Digimundo. -luego hizo una breve explicación de sus capacidades- La colonia digimon en la luna debió de hallar uno.
  • ¿Cómo es que nunca vimos algo así antes, Zoe?
  • Creo que a los digimon no les gustan mucho los museos, Tentomon.
  • ¿Esta cosa puede ir al espacio? ¿Y viajar a otras estrellas? -exclamó un sorprendido Chance; Zoe asintió- ¡Genial! ¡Me muero por probarlo!
  • ¿Y de verdad usaron esto para ir al Digimundo?
  • Claro, Sokka. -asintió el Elegido T2K de la Sabiduría- Yo mismo lo volé. -el grupo entero quedó atónito- No sé qué les sorprende; hay un montón de superdotados aquí además de mí: Jake, Powaq, Samantha, Yolei, Izzy... Aunque de Izzy dudo un poco. -sonrió fugazmente a modo de burla- Y el manual estaba dentro; aunque por alguna razón, le faltaban algunas páginas. Lastimosamente, tuvimos que destruir el Raptor apenas llegamos al Digimundo para evitar que Machinedramon se apodere de él y no llamar demasiado la atención.
Luego de eso, siguieron su viaje por el continente Server, pasando por el Mercado de Akiba y a los dominios de Myotismon, cubiertos por una capa de oscuridad que bloqueaba la luz del sol, tras encuentros similares a los que tuvieron Tai y sus amigos, llegaron al Castillo de Myotismon donde descubrieron que planeaba invadir el Mundo Real por mera ambición y trataban de detenerlo. Lo lograron, aunque no lograron destruirlo, y de paso volvieron al Mundo Real casi de milagro. Pero a diferencia de Tai y sus amigos…

  • ¿Quiere decir que los dos meses que pasaron en el Digimundo equivalieron al mismo tiempo en el Mundo Real?
  • Sí, Tai. -asintió Hanzo con pesadumbre; sus amigos lucían con la misma expresión- Todos pasamos un MUY mal rato tratando de explicar nuestra “desaparición”, y no tuvimos más remedio que hablarles de los digimon y el Digimundo. -la mirada del Elegido T2K del Valor pasó por la de sus amigos- Tomando en cuenta el estado de nuestro mundo, no es de extrañar.
  • En mi caso no fue tan complicado, ya que mi papá trabajó en la investigación de los Digimon en una división de la KGB.
  • Pasamos tres días en el Mundo Real, tratando de… readaptarnos, y que los digimon sean aceptados por nuestras familias.
  • Temo preguntar… Pero tras oír el estado de su mundo, ¿Qué se hizo de nosotros? ¿Nos lo puedes decir, Shenglongmon?
  • Sigh... Puedo averiguarlo, Sammy, ¿Pero están seguros de querer saberlo? -la mayoría de sus amigos se mostró interesado- Bien: esperen un par de minutos.
Una computadora apareció flotando frente al Dragón Esmeralda; tras teclear por unos minutos, comenzó a imprimirse algo en el aire. Se puso sus gafas y comenzó a leer.

  • Hagamos rápido este paréntesis y vayamos al grano: en el caso de los japoneses… Kari, Juri, Zoe Orimoto, Keenan y Kenta murieron en el ’98 por la epidemia de tuberculosis -los hermanos Kamiya y los aludidos quedaron perplejos- Los demás siguen vivos, pero claramente no conocen a los digimon y apenas se conocen entre sí. Como WOOHP no existe -ni sus villanos tampoco- ustedes tres -refiriéndose a las Espías- nunca se conocieron, pero las tres sobrevivieron, mudándose todas hacia Sacramento, lejos del Ejército mexicano… excepto Sammy que… Oh… Esto es interesante.
  • ¿Qué? ¿Qué pasó conmigo?
  • Estás en la ciudad de San Diego ocupada por los mexicanos… y estás en una relación sentimental con… Chance.
  • ¡¡¡¿¿¿CÓMO???!!! -los aludidos se miraron el uno al otro- ¿Cuándo, COMO?
  • No es que Chance me parezca mal tipo, pero…
  • ¿Cómo acabamos juntos?
  • Aparentemente la familia Simpson no pudo huir al norte, y se vio obligada a abandonar Los Ángeles antes de las bombas. En el caso de Chance y Jake… sus contrapartes humanas eran policías de San Diego al igual que Felina -que se llama Felicia allí- y Lenny, pero ellos dos fueron dados de baja y trabajan como mecánicos en la ciudad ocupada.
  • Oh, genial. -se lamentó Jake- Otro universo, otra especie, y nos sigue pasando lo mismo. ¿Qué hay de Callie?
  • Está viva, pero no trabaja en el ayuntamiento. En cuanto a Cabeza de Jengibre y Carita de Ángel… están vivos también: aunque McFurson sigue luchando junto a sus compañeros contra la neonazi Nueva América, y su amorcito lo sigue esperando angustiado en un pueblito de Virginia.
  • Por qué no me sorprende… -insinuó Zavi-
  • En cuanto a UlforceV-dramon y Magnamon… lamento decirles que están muertos, como casi todas las Hermandades Sagradas.
  • ¡¿Qué?! ¿Quién nos mató?
  • Creo que Machinedramon y su ejército… En fin, aclarado ese tema, podemos retomar la conversación, ¿Sora?
  • S… Sí. Bueno… por lo que entendí, ustedes no tuvieron que lidiar con Myotismon y sus secuaces en el Mundo Real… y además, estaban dispersos por el mundo, incapaces de comunicarse.
  • No tanto, Sora. -le respondió María- Los Digivice nos permitían comunicarnos el uno al otro.
  • O sea que pasaron días bastante tranquilos.
  • Mmm… No precisamente, Davis.
Al decir esto, los ocho Elegidos T2K fruncieron el ceño junto a sus digimon, y no tardaron en explicar el por qué: Hanzo llegó a conocer al Tai y Takuya de ese universo… sólo para casi morir en un “accidente” de tren; Nigel fue acorralado por una manada de lobos salvajes; a María la atacó un mara centroamericano enloquecido; Alan casi fue atropellado por un automóvil -que no conducía nadie- y casi fue arrojado “al vacío” flotando; a Sam lo atacaron maquinarias de construcción; Emi casi murió estrangulada por unas plantas fuera de su casa; la casa de Jue fue atacada por una bandada de pájaros y Anya quedó atrapada junto a su familia, Gatomon y Wizardmon en medio de una tormenta de nieve al mismo tiempo que su madrastra estaba por dar a luz.

  • ¿Estás diciendo que tú…?
  • Sí, ayudé a dar a luz a un bebé. -sonrió la Gatomon de Anya a su contraparte local- Fue… especial.
  • ¿Y Wizardmon está vivo en tu mundo? -le preguntó Gatomon a su contraparte; esta sintió afirmativamente, lo que la hizo sonreír- Que bueno.
  • Esas cosas que pasaron no tienen ningún sentido; no veo la relación entre animales salvajes, plantas, un delincuente, máquinas y una tormenta de nieve.
  • Pues la había Izzy, pero no lo supimos hasta que Nibirumon nos envió a los ocho una carta advirtiéndonos de que no podríamos regresar al Digimundo de manera convencional, ya que “algo” se estaba apoderando de las redes eléctricas y de telecomunicaciones restantes de la Tierra.
  • Y ese algo… -Izzy lo captó- Claro: electricidad; incluso los seres vivos poseen una pequeña carga eléctrica en sus cuerpos. Y ese “algo” la usaba para manipular seres vivos, máquinas… y hasta el clima.
  • Y ese algo trató de matarnos. -enfatizó el preadolescente estadounidense- Por eso, en la nota también nos daba instrucciones para ir al Digimundo a través de portales especiales para evitar que nuestra data sea “alterada” durante la digitalización.
  • Esos son portales mágicos. -interrumpió Shenglongmon- Los Digivices están diseñados para usarlos en caso de emergencia, por lo que sí: tienen una pizquita de magia de mi parte.
  • ¿Como el portal que la María de nuestro universo me mostró en Teotihuacán en Navidad?
  • Así es, Sora.
  • Entonces volvieron al Digimundo, -los ocho asintieron a Mimi- ¿Qué pasó después?
Al regresar al Digimundo, cambiaron de enemigo, y lucharon contra MetalSeadramon dos veces antes de que se olvidara de ellos, luego pelearon contra Puppetmon hasta eliminarlo, y llegado a eso, recibieron un mensaje de Piedmon, que los invitaba a…

  • ¿Que Piedmon les ofreció QUÉ?
  • Una alianza temporal, Tai. -explicó Hanzo- A condición de que acabemos nosotros solos con Machinedramon, de quien Piedmon tenía sospechas de tener una agenda bastante… misteriosa.
  • Si lo matábamos, nos uniríamos al payaso siniestro ese, al vampiro de mierda y la anguila cyborg gigante para acabar con un problema mayor.
  • ¿Cuál problema mayor, Alan?
  • Las cosas estaban más jodidas en el Digimundo de lo que esperábamos.
Según Alan, Anubismon y Hekatemon -junto al Devidramon de la Isla File- habían sido descubiertos por Piedmon, sólo para darle terribles noticias: el Área Oscura había sido destruida, y ellos eran los únicos supervivientes. De acuerdo a los guardianes del Área Oscura, una especie de “virus” comenzó a atacar a los digimon, fragmentar sus datos y usarlos como materia prima para crear su propio ejército de criaturas invasoras: ese había sido el destino de todos los digimon del Área Oscura, salvo los Demon Lord, que liderados por Daemon, y en un intento por detener la amenaza, se autodestruyeron junto al Centro de Resurrección.

  • ¿Centro de Resurrección?
  • Es similar al Centro de Resurrección Cylon. -aclaró Daniel- Como ya les expliqué, la resurrección de los digimon está basada en la de los cylon.
  • ¿Pero no era la Ciudad del Inicio la encargada de revivir a los digimon?
  • La Ciudad del Inicio es sólo la receptora de los datos de los digimon a revivir y los nuevos por nacer, Tai: el Centro de Resurrección es el que se encarga de recibir los datos de los digimon muertos, transmitir los datos de los digimon a revivir a la superficie luego de que Anubismon determine aquellos que lo merecen, y de materializar a aquellos condenados a vivir en las sombras.
  • También es el encargado de recibir el flujo de datos del Mundo Real que viene constantemente de los monolitos. -continuó la chica Graystone- Datos que como ya se les explicó, sirven no sólo como fuerza vital del Digimundo, sino para crear nuevos digimon; incluso en Witchelny.
  • Eso quiere decir que…
  • Sin la Ciudad del Inicio, los digimon no revivirán ni nacerán nuevos, pero sus datos seguirán almacenándose en el Centro Resurrección, Izzy. -Shenglongmon se aclaró la garganta- Pero sin el Centro, no sólo no nacerán más digimon, sino que sus datos se perderán para siempre una vez que ellos mueran.
  • Y mientras estábamos discutiendo esa “alianza”… ¡Ese virus de mierda estaba masacrando a los digimon en la superficie!
  • Los estaba exterminando.
Exterminio, genocidio: no eran palabras a las que por lo general estaban acostumbrados los Niños Elegidos, al menos no de manera tan explícita y cruda. Sabían que los digimon no podían procrear, y que sin la Ciudad del Inicio, no podrían revivir más. Quedaba claro que Piedmon y sus aliados eran conscientes de su ahora adquirida mortalidad e incapacidad para resucitar o siquiera estar condenados al Área Oscura, por lo que no tenían más remedio que unir fuerzas con sus enemigos por un enemigo común aún más peligroso.

Sea lo que sea ese tal virus que atacó a los Elegidos T2K, sabía que tratarían de detenerlo.

Continuando con la historia, los ocho Elegidos aceptaron el trato y sin dar casi ningún detalle, derrotaron a Machinedramon y a su Imperio del Metal, para luego unir fuerzas con Piedmon, MetalSeadramon y VenomMyotismon contra aquel extraño virus; con ayuda de Anubismon, fueron llevados al Área Oscura para combatirlo.


  • Creo que será mejor que lo vean. -sugirió Alan a sus compañeros- ¿Qué dicen?
  • De acuerdo.
  • ¿Podrías…?
  • De inmediato. -asintió el Dragón Esmeralda; una esfera de cristal de casi un metro de diámetro apareció frente al grupo de ocho Elegidos y sus digimon- Pongan sus manos sobre la esfera, y esta proyectará sus recuerdos. Pueden… decidir que mostrar y qué no.
Incluso los digimon pusieron sus manos sobre la superficie de dicha esfera, al igual que sus compañeros humanos; el entorno de la estación se tornó absolutamente oscuro, para luego aparecer en medio un objeto esférico sumamente grande, de casi un kilómetro de diámetro, traslúcido y con un tenue brillo blanco que le daba un aspecto casi espectral. La esfera tenía un aspecto de máquina, con proyecciones geométricas alrededor y un constante flujo de datos orbitándola. Y más raro aún, eran los anillos exteriores de dicha esfera, que en realidad eran grupos de bloques agrupados en cuatro “archipiélagos” con entornos boscoso, desértico, montañoso y ártico.

No se parecía en nada a Apocalymon; ni en forma, tamaño o diseño. Ni siquiera se podía decir que fuese consciente de sí mismo, o mostrara un mínimo interés por los ocho humanos y once digimon de nivel mega que habían aparecido.

La esfera permaneció inmutable al principio: luego proyectó un planisferio completo de la Tierra, un contador digital y cientos de pantallas holográficas que mostraban escenas tanto del Mundo Real como del Digimundo.


  • ¿Qué es eso? ¿Y qué está haciendo?
  • Es… nuestro enemigo final, Izzy. -aclaró Sam- Se autoidentificó como el SuperVirus Apollyon. -miró a la proyección de sus recuerdos- Y lo que está haciendo, además de espiarnos, es calcular cuántas personas quedan en la Tierra… y la manera más eficiente de exterminarlas.
Esa afirmación fue prontamente corroborada al ver como en el planisferio comenzaron a aparecer proyecciones y simulaciones de lanzamientos de misiles a varios puntos del globo donde aún había una mayor densidad poblacional; incluso Yellowstone figuraba como potencial blanco. El número de 2,8 billones reducido a casi cero inquietó a más de uno.

  • O sea que quería usar los misiles nucleares que quedaran para acabar con los humanos de la Tierra…
  • Y al mismo tiempo exterminar a los digimon en el Digimundo. Exactamente, Tai.
  • ¿De dónde salió esa cosa? -preguntó Izzy- ¿Y por qué querría causar un holocausto nuclear? Sin mencionar el invierno volcánico.
  • Como dije antes, se identificó como un SuperVirus cuyo propósito era, sencillamente, aniquilar al enemigo. Sólo que al final consideró como enemigo a todos nosotros, sin distinción. Y esa cosa… fue la que trató de matarnos en el Mundo Real.
  • Hay algo que no nos están diciendo. -pensó Izzy-
  • Imagino que lo detuvieron.
  • Pues… No fue tan fácil, Matt.
No dieron muchos detalles, pero los Elegidos T2K dejaron en claro que “Apollyon” era un enemigo sumamente difícil: pese a tener a once digimon de nivel mega, esa cosa estaba armada hasta los dientes como una auténtica superfortaleza, y tenía a su disposición miles de “criaturas” hechas por él, que actuaban como un ejército numeroso. Detallaron que llegados a un punto, el virus lanzó esferas traslúcidas de energía de color rosa que lograron capturar a sus “aliados”, y desfragmentarlos en datos, equivalente a ser fileteados vivos.

El estado de los digimon, por lo que se veía en la visión, era lamentable: los ocho digimon mega estaban sumamente lastimados y con parte de sus armaduras magulladas y rotas: claramente ya no podían pelear. Para su enemigo, esto no significaba nada: disparó ocho rayos de energía contra ellos sin perder más tiempo.

En ese momento, los ochos Elegidos parecieron dudar y más aún sus digimon, mirándose el uno al otro, pero asintieron todos diciendo que esa era la razón por la que habían venido: hubo un fuerte resplandor, para luego mostrar a los digimon aún presentes… pero en cuanto a sus camaradas humanos… Al ver a los ocho jóvenes humanos, flotando en el vacío sin moverse, para acabar en los brazos y extremidades de sus camaradas digimon… y luego ver como los digimon en el presente trataban de no mirar, o lo hacían con una expresión de dolor en su rostro, una muy similar a la que los Ocho Elegidos tenían… la conclusión era demasiado obvia, pero nadie dijo nada. Más de uno parpadeó repetidas veces, volvió a ver a esos ocho chicos con incredulidad en absoluto silencio; incluso Shenglongmon se mantuvo callado de manera casi solemne, algo bastante inusual.

Koya y Dom se miraron el uno al otro, asintiendo sutilmente en silencio sin que nadie -o eso creían- lo notase, como poniéndose de acuerdo en algo que ya sospechaban. Entonces, alguien optó por romper el silencio.


  • A us… ustedes… -Davis titubeó- ¿A ustedes LOS ASESINARON?
  • Tú… -TK señaló a Shenglongmon- Tú lo sabías: siempre lo supiste; por eso los trajiste. Por eso no querían hablar de su experiencia hasta ahora.
  • Es a lo que vinieron, TK. La verdad no creí que se animaran a mostrarlo.
  • Oh, Dios. -se oía murmurar- ¿Y cómo es que…?
  • ¿Cómo? -Davis preguntó levemente angustiado- ¿Por qué?
  • ¿Cómo que por qué, boludo? ¡Nuestros compañeros estaban casi moribundos tras recibir las palizas y tratar de protegernos! ¡Y esa cosa los quería matar: ALGO teníamos que hacer!
  • Los digivice tenían un escudo que se activaba en caso de extrema emergencia. -comenzó a hablar Emi, sonando algo acongojada- Fue así que sobrevivimos cuando la nave de Etemon estalló en el espacio y acabamos luego en la luna. Creímos… que si nos poníamos frente a ellos… el escudo nos protegería, y a ellos. Sin embargo…
  • El ataque fue tan fuerte que el escudo colapsó, sobrecargando los digivice y los destruyó. Recibimos el golpe tan fuerte que aunque no nos despedazó, nos causó heridas internas, y…
  • Murieron desangrados, Sam. -Izzy quiso continuar, pero el chico lo detuvo. De por sí, a Izzy le costaba formular una oración-
  • Hay… más. Y a esto es lo que realmente tienen que prestar especial atención. -soltó la esfera, seguido de sus compañeros- Tentomon…
  • Se lo mostraremos; descuida.
Ahora eran solo los ocho digimon de los Elegidos T2K quienes tocaban la esfera para proyectar sus recuerdos; se los veía sumamente incómodos, pero al mismo tiempo, decididos a compartir ese momento tan doloroso para ellos. Tras una imagen de cómo se lamentaban por sus amigos y gritos de indignación por lo ocurrido, la esfera comenzó a manifestarse de otra manera: su brillo aumentó, como si por dentro se encendiese una hoguera o hasta un sol, tornándose más dorado y al mismo tiempo, como los digimon describieron, su presencia se hizo cada vez más sofocante, más invasiva, y casi omnisciente.

Y luego, para mayor sorpresa, esa cosa comenzó a hablar: no como una máquina o el típico estereotipo robótico, sino con una voz más reverberante, de tono metálico sin ser mecánico, y claramente cargada de omnipotencia y mucha ira. Comenzó a lanzar improperios contra humanos y digimon, a mencionar palabras aparentemente sin sentido como “Dilmur”, “Igigi”, etc. y hablar de purgar la suciedad de los “falsos dioses”. Demasiadas palabras crípticas para disfrazar con un manto seudomístico las atrocidades que realmente significaban.

Cuando Izzy y otros de sus amigos trataran de preguntar sobre lo que estaban viendo, Hanzo les hizo el ademán de que siguieran viendo y oyendo. La proyección cambió a otra escena, mostrando a los ocho jóvenes volviendo a la vida, y ahora con Omegamon de su lado, rodeados de lo que parecía ser Digisoul al igual que sus camaradas digimon, y retomando la pelea, que acabaría en el interior de esa cosa enorme y esférica: un espacio de aspecto casi celestial, sumamente iluminado… hasta que apareció un enorme muro de fuego del que emergía un rostro severo e intimidante que amenazaba con incinerar a Omegamon y sus camaradas: luego el Caballero Digimon sacó su Grey Sword, y se lanzó contra el rostro de fuego, perforándolo y destrozando lo que sería el núcleo del SuperVirus.

Ahí terminó la visión, y la confusión reinaba.


  • Luego de destruir su núcleo, escapamos a la superficie antes de que su “dimensión” colapsara en sí misma. -habló Nigel- Logramos matarlo, pero no del todo.
  • Al llegar a la superficie, fuimos recibidos por Anubismon y otros digimon en el Archipiélago File. -continuó Hanzo- También por Gennai y Nibirumon; éste reconstruyó nuestros digivice, nos dijo que reconstruiría de inmediato el Centro Resurrección Digimon, que nosotros ya podíamos volver a casa, y que seríamos capaces de volver en cuanto quisiéramos, pero que sería mejor limitar las visitas, pues el Digimundo debía recuperarse naturalmente, sin demasiada intervención humana.
  • Algo que calculó, no comenzaría a ocurrir hasta dentro de veinte años. -concluyó Sam con pesadumbre- Casi lo mismo que pasaría en el Mundo Real.
  • ¿Pero cómo revivieron? -preguntó Tai- ¡Parecía magia!
  • Nibirumon nos revivió. -soltó el joven estadounidense de manera automática- Pero nos advirtió que era algo que hizo sólo por la gravedad de la situación, ya que es algo que normalmente los de su clase no hacen. Otra cosa de la que nos enteramos, o al menos yo al inicio me enteré, es que los bichos de ese SuperVirus atacaron a mi papá en el Mundo Real.
Explicó que su padre, el Mayor Jake Smith, fue seleccionado apenas llegó a territorio estadounidense para escoltar a Colorado Springs a un grupo de científicos del “Proyecto Wonderland”, quienes para sorpresa de los Tamers, eran miembros del “Equipo Salvaje” en su universo. Su objetivo: usar el digiportal de la base Cheyenne Mountain para evaluar los efectos de la guerra en el Digimundo. Por supuesto, Jake Smith no supo hasta muy tarde sobre esto, y para cuando estaba al tanto, luchaba por su vida contra las creaciones del Supervirus en la base.

  • Vaya… Tu padre se llama Jake; qué pequeño es el Multiverso.
  • See; a mí también me llama la atención que te llames como mi papá; es raro cuando eso pasa con los amigos. -los ojos de Sam pasaron del Swat Kat al agente pelirrojo- Ahora que lo recuerdo… mi papá me mencionó a un ranger que conoció en el camino y se les unió en su viaje. Pelirrojo, cara de piedra, sangre fría, de historia familiar como grandes patriotas…
  • A mí me suena a Elijah.
  • ¡Oh, Dios! ¡Era usted!
  • Al menos mi contraparte no perdió el tiempo. -se limitó a decir el aludido- Clawson tiene razón: el Multiverso es muy pequeño.
  • Volvamos a lo realmente importante. -interrumpió un Tai aún perplejo- ¿Qué era esa cosa a la que derrotaron? No soy el experto, pero… ¡Es imposible que haya sido un virus normal! ¿Verdad, Izzy? -el aludido no sabía cómo responder- Actuaba como un…
  • ¿Un dios? -le contestó Hanzo- En cierto modo, lo era. Verán…
Si de por sí el tal Apollyon ya era un enemigo bastante extraño -pero aterrador- sus orígenes dejaron a más de uno en shock de incredulidad. Su verdadero nombre era Shazagoth: era una supercomputadora, pero no una cualquiera, sino un “Cerebro Matrioshka” construida por una especie artificial conocida comúnmente como “los Grises” -o Igigi en su idioma original-, una especie de biots hecha por los Nibiru y que se rebelaron poco después de la creación de los humanos, y que tras una larga guerra fueron exiliados a la Gran Nube de Magallanes. Se pensó que una vez allí, completamente libres, vivirían en paz sin molestar a nadie.

CUANTO se equivocaron.


  • Espera… ¿Gran Nube de…? ¡Era la galaxia a la que Aku iba a mandarme en esa trampa suya de la Megatorre!
  • No por nada te dije que lo que había allí no era nada bonito. -gruñó Shenglongmon- O que en el Digimundo se la llame la Nube del Diablo: Shazagoth ES el Diablo, incluso más que Cavil.
  • Momento… Ese mundo anillo que nos mostraste… y que dijiste que tenía refugiados de otra galaxia… ¿Acaso…?
  • Sí, Ken… Son los supervivientes de la “cruzada” de Shazagoth y sus “adoradores” contra cualquier otra forma de vida. De los que se quedaron… -Shenglongmon gruñó y frunció el ceño- La pasaron peor: esa computadora de mierda lanzó la orden de “desmantelar” toda forma de vida impura. O sea, cualquier cosa que no sea de su creación o su “pueblo elegido”, molécula por molécula.
Y no acabó allí el relato: no solo erradicó toda vida nativa, sea orgánica o artificial, sino que usó sus componentes para crear a más de la especie de sus creadores, y así aumentar la fila de adoradores. Incluso desmanteló y re ensambló todos los mundos de esa galaxia para convertirlos en hogar de su “pueblo”, y también una extensión de su propio cuerpo. “Planetas transformados en discos duros”, pensó Izzy, y la sola idea la aterró, si bien no tanto como el hecho de que darse cuenta que Shazagoth se había vuelto una supercomputadora del tamaño de una galaxia entera, y que al igual que Yggdrasil, estaba interconectado a sus contrapartes de otros universos, formando una especie de mente colmena multiversal, o más bien un único ser cósmico de alcance multiversal...

Dios mío… ¿En qué nos hemos metido?


  • Ellos lo construyeron para que administrara su civilización, para que los gobernara, los guiara. -habló Daniel- No es raro que especies pensantes dejen su gobierno a manos de las máquinas. -hizo una pausa- Pero en el caso de los “Grises” llegó a un extremo de que acabaron cediendo su voluntad a Shazagoth, elevándolo a la categoría de su único y verdadero dios. Lo adoran con suma devoción, y para colmo, le transmitieron todo el odio y rencor que acumularon por siglos contra sus anteriores creadores, y sus favoritos.
  • O sea nosotros. -soltó TK- Demonios.
  • Y se pone peor. -continuó Daniel- Hay un motivo por el que los seres ascendidos como Zoe, yo o los Nibiru no intervenimos excesivamente en el plano mortal: en teoría, somos capaces de obtener energía de la adoración de los mortales a manera de potenciador. Por razones obvias, ni nosotros dos ni los Nibiru o la gran mayoría de los ascendidos lo hacemos; pero Shazagoth sí, obteniendo un plus de poder por cada adorador que él mismo crea.
  • Es una locura. ¿Y por qué no lo destruyes, Shenglongmon? -le preguntó Matt- Si tu contraparte pudo destruir universos, tú seguro podrías destruir una galaxia y reconstruirla.
  • Si pudiera, lo hubiese hecho, roquero de pacotilla, pero: A) Destruir galaxias -y de por sí universos- es ilegal para nosotros, y B) Mi magia no puede afectar a nada bajo la protección de un ser ascendido, y el bastardo mantiene protegida su “casa” de cualquier intervención externa.
  • ¿Quieres decir que…?
  • Sí, chicos: Shazagoth es un ser ascendido... a medias. Y la única razón por la que no estamos muertos es porque desde su última jugarreta hace ciento cincuenta y dos mil años, los Nibiru lo han enclaustrado en su galaxia, haciéndole creer que humanos y digimon estaban muertos: él no puede salir, pero tampoco nadie puede entrar. -hizo aparecer un vaso con agua y se lo bebió todo de una vez- Esa mierda ascendió muy rápido, y en el proceso, parece que tuvo una visión o algo de que “Los Hijos de la Tierra” lo matarían; por eso se obsesionó con nosotros.
  • Y por eso manipuló las cosas para erradicarnos en Kobol y Ophidia, y estuvo a punto de extender esto a otras IA de la galaxia.
Eso quería decir que Shazagoth casi erradicó a los humanos, y extinguió a los digimon la primera vez, y para empeorar las cosas, amenazaba con repetir lo mismo a otros mundos. Daniel sonaba molesto y tenía razones para estarlo: esa supercomputadora sólo se aprovechó de las circunstancias para erradicar las amenazas que temía, cargándose a sus “hijos” digitales en el proceso. Y casi lo logró.

  • Pero hace un año acabó descubriendo la jugarreta, y ahora está furioso. -soltó Sam- No va a parar hasta vernos a todos muertos.
  • ¿Quieres decir que esa sensación extraña que sentimos algunos el año pasado…? ¿Fue él?
  • Sí, Jake. Su avatar logró infectar a Yggdrasil por un minúsculo instante, que aprovechó para espiar al resto de las Tierras del Multiverso, y descubrió que falló. Sabe que estamos aquí, que seguimos viviendo y prosperando, y eso no lo puede tolerar.
  • ¿Cómo llegó esa cosa aquí? -se animó a preguntar Thomas- ¿De dónde vino su avatar? ¡El que destruyeron esos chicos?
  • Creemos… que lo lanzó escondido en una partícula de polvo diminuta que ocultaba en realidad el virus en sí que actuaría como su avatar a través de una conexión subespacial. -Zoe se mantuvo en silencio un par de segundos- Ser ascendido no te vuelve omnisciente, y cosas como esa parecen demasiado insignificantes para tomarlas en cuenta. El punto es, que lanzó esa cosa a una velocidad casi cercana a la de la luz de manera a que pasaría totalmente desapercibida, hasta que llegara a destino y comenzara a frenar.
  • Una vez en la Tierra… -Daniel prosiguió- Teorizamos que se acabó convirtiendo en un nanosatélite de espionaje antes de lanzar el virus para infectar las redes de telecomunicaciones, y de allí al Digimundo. Fue muy prudente y sutil de manera a que nadie sospechara nada; cuando Shifu se dio cuenta de su verdadera naturaleza, era demasiado tarde.
  • Hay que matar a esa mierda de dios-computadora de una vez y para siempre. -gruñó Alan- Nosotros ocho y nuestros compañeros estamos dispuestos a enfrentarnos a él de nuevo. ¿Podemos contar con ustedes?

______________________


Silencio absoluto, seguido de murmullos apenas audibles, lo cual era comprensible, dadas las grandes revelaciones a las que habían sido testigos en las últimas horas, en especial esta última. La primera en romper el hielo fue Mimi, diciendo que odiaba las batallas, que ya no quería participar en otra y vivir en paz; los que la conocían, y los que acababan de conocerla la comprendían a la perfección, y que pese a sonar algo caprichosa, ella estaba dispuesta a proteger a los que amaba… pero esto ya era algo demasiado grande para ella. Eso no evitó que cruzara algunas palabras nada agradables con el Sam Smith del universo T2K.

Le siguió Aang, que argumentó que si bien comprendía la gravedad de la situación, se defendió su abstención a participar diciendo que la falta de tecnología en su mundo posiblemente era algo que los protegiera de Shazagoth; bastó que Shenglongmon le recordase el Imperio del Éter, y una simulación bastante realista donde una colonia cilíndrica del Imperio del Éter impactaba sobre Ba Sing Se para hacerlo cambiar de opinión.

Los Elegidos, Tamers y el Equipo DATS eran los más preocupados, ya que sentían -y con razón- que era un asunto que se les iba de las manos, más que nada por ser bastante jóvenes; en cuanto a los otros equipos, se mostraban más indecisos y sumamente pensativos. Muchos de ellos se habían hecho grandes amigos de los Elegidos T2K, y seguían sin poder asimilar del todo que ellos murieron hace un año y acabaron siendo revividos.

Sin que nadie se diese cuenta, Dom y Koya se intercambiaron miradas cómplices, asintiendo en silencio.


  • Imaginé que tendrían esa reacción, y francamente no les culpo: sé que es una verdad difícil de digerir, y una solicitud difícil de aceptar.
  • Shenglongmon… Ellos nos están pidiendo… TÚ nos estás pidiendo… que los ayudemos a destruir a una máquina que está casi al mismo nivel de un dios lovecraftiano, y que causó un genocidio galáctico... y que además existe simultáneamente en millones de universos. ¿Qué más esperabas de unos niños?
  • Sé que tienen miedo, TK. Yo también lo tengo: me enteré de la existencia de Shazagoth cuando tenía… tres o cuatro mil años más o menos. Por siglos miraba La Nube del Diablo con miedo, y cuando pude hacer viajes intergalácticos, la pasaba de largo para tratar de no cometer alguna idiotez. ¡El sólo saber que estaba cerca me aterraba porque sentía que podía verme! Pero Alan y sus amigos tienen razón: hay que matar a esa mierda y a sus acólitos antes de que lo hagan con nosotros. Tenemos que tomar la ofensiva en cuanto podamos, ¡Ser los demonios enviados para destruir su paraíso y sembrar en él la devastación y la muerte! Antes de que lo haga con nosotros.
  • Sigue pareciéndome injusto. -se quejó Mimi, sonando enojada y afligida al mismo tiempo- ¡En las últimas horas nos acabas de decir que hay seres muy superiores y poderosos a modo de dioses! ¿Por qué no se hacen cargo ellos y nos dejan vivir en paz? ¡Son unos vagos!
  • Mejor te calmas, queridita; si Nibirumon te oyera hablar así, te pondría una cara que te hará desear estar muerta.
  • Tú cállate, pequeño racista. Sea tu mundo un desastre, o seas un resucitado, eso no evita que sigas siendo alguien desagradable.
  • Sigh…
  • Ni siquiera pudimos hacer frente a una Bestia Sagrada. -se lamentó Takato- ¿Cómo podremos hacer algo contra algo infinitamente más fuerte?
  • Deben tener valor.
La voz de Dominique se hizo oír por todo el salón. Habían escuchado su historia, mas algunos pensaban que algo ocultaba. Miró con seriedad a los presentes, mencionando que, si bien esperaba esa reacción de algunos digimon e inclusive aquellos que no conocieran de estos, mostró una clara decepción ante los Elegidos, Tamers y el equipo DATS. Él dijo que también fue un Tamer en el pasado y nunca hubiese dudado en ir a la batalla, Zoe y Daniel le miraron extrañado, sospechando que algo que mantuvo oculto diría. Y así lo hizo.

  • Mi deber siempre fue proteger a los humanos y digimon. Maté a mi hermano menor a mano limpia y todo lo que amé una vez lo perdí de los humanos, pero me quedaban los digimon, y decidí dar mi vida por ellos, de ser preciso. Perdí a mi Dukemon, a mi amada, a mi mejor amigo y mi gente de confianza, tuve que matar a mi hermano y aquí estoy. Entonces, ¿Qué es lo que los detiene? ¿Es el miedo acaso? -preguntó-
  • Para ti es fácil, Dominique; eres un adulto y no tienes nada que perder más que tu vida -respondió Thomas con cierto temor en su rostro-
  • Tengo amigos que perder. Y eso me basta para luchar -argumentó por su parte-. Deben tener fe, muchachos, ya que ella nos da fuerzas y nos mantiene aquí. Cuando no tenemos nada que hacer por nuestros métodos, es la fe la que nos permite luchar y seguir. Sin fe, nuestras vidas serían algo efímero, monótono y triste, como ese mundo de AkuShenglongmon del que nos hablaron nuestros anfitriones.
  • Oh, sí… -siseó Davis con hastío- Ese mundo era sumamente horrible, y espero no tener que volver a verlo nunca más.
  • Vaya; nunca esperé que dijeras algo tan cursi y empalagoso, Dominique. -soltó Elijah a secas- Cursi… pero cierto.
  • Tienes que disculpar a mi novio. -le dijo Zavi al humano- A veces es algo insensible con su honestidad.
  • Descuida; creo que lo comprendo.
  • Dejemos algo en claro: no les estoy obligando a nada; se los estoy pidiendo como un favor. -aclaró Shenglongmon, retomando la charla- A los Niños Elegidos los escogieron las Bestias Sagradas o los Grandes Ángeles, y seamos francos: de mucha guía ni ayuda fueron, y se la tuvieron que apañar solos para cumplir una misión que apenas y les preguntaron si querían hacer. Yo les doy la posibilidad de escoger: Daniel, Zoe, yo, y otros aliados más que buscaremos vamos a estar de su lado y apoyarlos en esta guerra; si dicen que no, no nos molestaremos. Hasta… les daré la libertad de… olvidarse de todo el asunto, de esta conversación, de esta fiesta y de los que conocieron… y hasta de mí.
Se oyeron murmullos entre los invitados, así como expresiones de incredulidad y confusión en sus rostros.

  • No se hagan los inocentes; como dijo Zoe, soy consciente de que puedo llegar a ser insoportable, y que a más de uno le habré destrozado los nervios. -dejó ir un largo suspiro- Es mi modo de ser, y no lo puedo evitar: que conste, tengo ochenta y un milenios de vida.
  • Eso no quiere decir que queramos olvidarte.
  • Posiblemente, Patamon, y se los agradezco. Pero si no quieren recordar esta conversación, sería mejor que tampoco se acuerden de mí, y retomen a sus vidas normales… o lo más normales que pueden ser dadas sus circunstancias.
  • Quiero entender esto… Si rechazamos tu pedido de ayuda, todo lo que vivimos hoy: esta fiesta, las personas que conocimos, y las historias que contaste… ¿Lo olvidaremos todo? ¿Y a todos? ¿Incluyéndote a ti?
  • Si lo quieren, Izzy. Depende de ustedes.
  • Déjame resumir lo que nos estás pidiendo: básicamente trajiste a todas estas personas aquí de diferentes universos para pedirles ayuda y deshacer el desastre que esos “dioses alienígenas” dejaron hace mucho tiempo sin resolver.
  • Básicamente… sí, McFurson.
  • No sería la primera vez. -soltó Davis en automático; sus amigos se lo quedaron mirando- ¿Qué? ¿Acaso no tuvimos que resolver nosotros lo de AkuShenglongmon casi sin ayuda?
  • Esto apesta: nos están forzando a tomar una decisión muy difícil.
  • Es lo malo de ser adulto… y de ser un ser autoconsciente, Ken: hay que pensar por uno mismo. El libre albedrío es tomado por sentado como un derecho innato de todos los seres pensantes… pero la verdad es que no siempre fue así: se luchó por él. Y es algo por lo que vale la pena arriesgarse.
  • No dudo que haya sido así. Pero el libre albedrío puede ser tomado como una mera ilusión de control sobre nuestras vidas. -soltó el kat pelirrojo- Después de todo, tras la historia que nos contaste, parece que tras bambalinas siempre hay alguien moviendo los hilos invisibles de nuestro destino.
  • Opino igual que tú. -contestó Shenglongmon, para sorpresa de todos- Pero es mejor una posible ilusión a no tener ninguna. La decisión es suya; sea cual sea, no me molestaré con ustedes. Pero sepan que una vez la tomen, no hay vuelta atrás.
Se cruzaron miradas, se oyeron murmullos y se cavilaban opciones: la magnitud de su misión era inconmensurable, por no decir casi imposible de cumplir… Por otro lado, no querían olvidar esta experiencia, la de conocer a gente nueva, ampliar sus horizontes y hacer nuevos amigos. Y también el hecho que su mundo, sus mundos, corrían peligro, y que se les pedía ayuda para salvarlos.

No sorprendió a nadie que Blackwargreymon fue el primero en levantarse y brindar su ayuda al Dragón Esmeralda, al Creador y a la Regente; agradeciéndole a Shenglongmon por darle una nueva vida; luego le siguieron D’arcmon, Devidramon y Gargoylemon -este último, pese al miedo- Ulforce y Magnamon fueron los siguientes, prometiendo que convencerían a sus compañeros de unirse… -salvo Alphamon y Omegamon, por razones obvias-; le siguieron Takuya y sus amigos, el Equipo DATS y los del Equipo Qatsi; les siguieron los Swat Kats y sus amigos, seguidos de las Tres Espías, que vacilantes al principio, prometieron su ayuda y la de su agencia. Tras una breve discusión entre sus miembros, los Tamers también aceptaron.

Sólo faltaban…


  • Como dios de los Digimon de universo, me comprometo en esta lucha.
  • Yo también pienso participar. -se puso de pie el kat pelirrojo- Pero ni en sueños me uno al par de payasos aéreos azulgrana.
  • ¡OIGA!
  • Tengo mi propio equipo de Rangers: estoy seguro que les gustará romper cabezas de demonios y alienígenas para variar de guerrilleros y terroristas.
  • ¿Quieres meter a tus Death Seekers, Elijah?
  • ¡Hey! ¡Ese nombre es genial! ¿Por qué no se me ocurrió?
  • Porque esa no es tu especialidad, Sokka. -le contestó su hermana-
  • Además, no fue idea mía. -se excusó- Sino de mi amigo Neville.
  • Ehm… pero tú y tus amigos no tienen nada de... poderes, o digimon o lo que sea.
  • Tampoco las chicas espías y el par de pilotos esos, Zavi, y ellos también van a participar dando todo de sí. Y estoy seguro de que nos darán algo como algún poder o queseyo para ayudarnos.
  • Me parece bien. -asintió Shenglongmon- Me gusta la idea.
  • Yo podría entrenar con Elijah a los humanos de aquí y aquellos que no tengan poderes. No sé qué pensará él -acotó Dominique-, y las Hermandades de mi mundo estarán dispuestas a luchar a muerte, de ser necesario.
  • Por mí no hay problema. -se encogió de hombros el aludido pelirrojo- Sólo no me hagan perder la paciencia.
  • ¡Es cierto! Olvidé que en tu universo hay Hermandades Sagradas.
  • Y mucho mejores que las de aquí, pequeño Dom. Mucho mejores -dijo el Dom adulto, recordando al Jupitermon y a la Junomon que protagonizaron un bochorno momentos atrás- Y definitivamente cuerdos.
  • ¡Oye, nosotros estamos aquí, Marroni! ¡No te guíes por los Olímpicos o por las Bestias Sagradas! -Le gritó Ulforce V-dramon un poco enojado- Nosotros tenemos trabajo.
  • Eso quiero verlo, Zeromaru.
  • ¿Zero qué?
  • Oh, perdona, es que había un Ulforce V-dramon que era un Caballero Real y se llamaba así. Tenía un Taichi Yagami de compañero y todo. Murió asesinado por Lucemon hace muchos años.
Ese comentario de Dominique, dejó sorprendido al digimon y con la ceja arqueada a más de uno.

  • ¡Espera un momento, Marroni! ¿Cómo es eso de qué Lucemon mató a ese Cerdomaru o como se llame? Por cierto, que nombre más feo. ¿Por qué no escogió algo con más clase como Ulises Santacruz? Además de tener al tal Tai de compañero.
  • ¿Qué tengo yo de malo? -Agumon y UlforceV-dramon lo miran fijamente- Oh, cierto… lo de la piña colada.
  • ¿Yagami? Pero si nuestro apellido es Kamiya.
  • Cosas de doblaje. -se excusó Shenglongmon- y del Multiverso y blablablá.
  • Zeromaru y muchos Caballeros Reales murieron contra Lucemon Satán. Esa es la pelea que dije que Aegisdramon y Dukemon tuvieron que ser carnada para que GraceNovamon lo asesine usando todos sus poderes.
  • Debió ser impresionante. -mencionó Magnamon, sabiendo de que digimon hablaba-
  • Oh, sí que lo fue: a la larva, Titamon se la comió de un bocado. -agregó el humano, mirando al digimon mencionado-
  • Estaba delicioso, pero una lástima que escaseen tanto esas larvas. Me debo conformar con algunos Parasimon, pero no son muy ricos -dijo este, ante la incrédula mirada de Magnamon-
  • ¡¿Ustedes comen a los digimon?! ¡Es una aberración!
  • La aberración sería no comerlos, Magnamon. Aunque gracias a Dom se ha evitado que se coman a los digimon bebés en nuestro universo. Está penado con la destrucción del Diginúcleo. -contó el colosal digimon titán, haciendo que más de un digimon presente se pusiera incómodo- Vaya, parece que aquí más de uno merecería una arrancadita de núcleo, Dom.
  • Me tienta que lo hagas, Titamon -respondió sumamente serio el humano, observando a algunos digimon muy nerviosos por la situación- Pero no: creo que saben controlarse.
  • Daniel… ¿Por qué permites el canibalismo entre los digimon? ¿No deberías haber evitado que cometan cosas así?
  • Muchos digimon tienen un comportamiento de tipo bestia preprogramado, Sora, como es el caso de los digimon salvajes y de aspecto menos humanoide como Devidramon por ejemplo; es un comportamiento que comienza a manifestarse desde la etapa adulta. Y si bien, es algo que no acepto, lo mantengo así en pos de una naturaleza ya implícita en esos digimon y de su libertad.
  • Pero no somos animales.
  • No lo son, Biyomon; pero es innegable que muchos de ustedes están basados en animales, plantas y otras criaturas que presentan cierto comportamiento. Es lo que ocurre al crear una especie politaxonómica: es bastante diversa y compleja.
  • Buenooo… Volviendo al tema; podríamos hablar con las naciones de nuestro tiempo, y hasta con la Horda y Alianza de ese pasado alternativo que visitamos. Ahora que están en buenos términos, nos podrían ayudar.
  • Buena idea, Nahlia. Y ahora que lo pienso, ese Azeroth que visitaron es el mismo que frecuento yo. -comentó Shenglongmon tras hacer memoria- Jake tiene razón: el Multiverso es muy pequeño.
  • Veremos para que el Imperio del Éter se nos una también; su tecnología nos será de gran utilidad para defendernos.
  • Me parece bien, Zuko. Lo otro importante será que sus mundos conozcan a los digimon y les tengan confianza, y a los demás también. -volvió hacia McFurson- En cuanto a usted, aprecio su aporte; es posible que le dé una ayudita a usted y a sus amigos, ¿Qué opina?
  • Luego; creo que tus amigos de aquí no se han decidido.
Ahora era el turno de Tai, Davis y sus compañeros el decidir si estaban dentro o fuera; tanto por orgullo personal como por deber, no querían dar un paso atrás. El miedo por otro lado… y el hecho de que seguían sintiéndose inseguros de confiar en estas nuevas personas, lo hacía complejo. O tal vez, eran ellos los que se complicaban demasiado.

  • ¿Puedo hacerte una pregunta? -Shenglongmon asintió- ¿Qué hubiese pasado si no te hubiesen liberado?
  • Aparte del hecho de que Blackwargreymon seguiría siendo su enemigo, y que ninguno de los que están aquí los hubieran conocido a ustedes… pues algunas cosas serían diferentes, TK.
  • ¿Y no nos habrían avisado de Shazagoth o algo así?
  • Posiblemente no; Nibirumon es muy… estricto con sus reglas, y no es de viajar por el tiempo, contactar con mortales a menudo o fomentar relaciones interuniversales. Yo por otra parte… soy bastante flexible, y mucho más carismático. Y otro detalle: a él no le agradaba la idea de volver a involucrar jóvenes a esto; en menos de setenta años se murieron dos grupos de Niños Elegidos, y sólo revivió al grupo de Hanzo y los demás dadas las circunstancias. No lo volverá a hacer.
  • Entonces…
  • Por eso me hizo llamar a mí: tengo mejores habilidades sociales y puedo viajar a varios universos con mucha más libertad. Y por eso no me quitaron mi magia: saben que será importante en esta situación.
  • ¿Cuándo será esta… batalla?
  • Más que batalla, será una guerra, Patamon. Y no lo sabemos; creemos que antes del fin de este milenio; puede que ocurra incluso cuando ustedes ya hayan muerto de vejez. Pero para eso estoy yo: mi yo futuro los puede venir a buscar cuando estén mejor preparados y traerlos de regreso en un instante.
  • ¿Y por qué no irás tú mismo?
  • No… puedo. -contestó, dejando dudas en el aire- Pero no estarán solos: tendrán a mi yo futuro; y también los nuevos amigos que han hecho aquí, además de un montón de alienígenas de la galaxia que también van a querer luchar, pero de los que tienen que ganarse su confianza. ¡Hasta los cylons los ayudarán!
  • ¿Siguen vivos?
  • Claro: y ya no odian a los humanos, saben de los digimon y están interesados en conocerlos. Pero prefieren no intervenir demasiado. Además, aún tengo que revisar a otros posibles candidatos.
  • ¿Cómo quiénes?
  • A ver… -revisó la lista- Los Chicos del Barrio, Los Adolescentes del Barrio, Los Jóvenes Titanes, el SG-1, Las Sailor Scouts… No: esas no; son muy chillonas. Ash y sus amigos… No: lo último que haré es pedir ayuda a los Pokemon… Gente muy pintoresca, TK. En fin; respecto a su gran grupo, eso necesitarán reunirse cada tanto, compartir y trabajar en equipo. No los haremos sentir desamparados; eso se los prometo. ¿Y bien? ¿Qué dicen?
Tardaron en poco en responder, pero finalmente, Davis fue el primero en ofrecer su apoyo; sus amigos acabaron siguiendo su ejemplo, seguidos de Tai y los “mayores”; quedaba claro que el más entusiasmado de ellos era Izzy, pero por lo demás, eran los menos decididos a participar de dicho grupo, más por miedo que otra cosa. Shenglongmon sabía esto -y estaba seguro que otros lo sospechaban- pero no se los reprochó: eran aún niños, tenían miedo, y era una tarea muy grande; pese a todo, sabía que eran de buen corazón y dispuestos a dar todo de sí.

Eso lo hizo sonreír, y a Daniel también: ninguno se negó a participar. Justo en ese momento hizo aparición Discord junto a Suzie y Lopmon; la niña se veía sumamente contenta, Lopmon… más o menos.


  • ¡Hey, veo que llegué justo a tiempo! ¿Ya se los dijiste, Shenglongmon?
  • Sí, ya lo hice. Y todos aceptaron.
  • ¿Reclutarás también a mis amigas la Mane Six? Espera… mejor olvídalo: ya me imagino a Twilight con su perorata rayada del poder de la magia de la amistad.
  • Incluso siendo gay y el más sensible emocionalmente, eso me suena muy cursi y marica. -soltó sorpresivamente Zavi- Y eso que tengo amigos así.
  • Opino igual. En fin, Discord ¿Cómo te fue? ¿Y a ti, niña rosa?
  • ¡Discord me llevó junto a sus amigas a tomar el té y comer emparedados de pepino, señor Dragón! ¡Me divertí mucho!
  • ¡¿Fuiste a otro universo sin mi permiso?!
  • Cálmate, niño amarillo: ella está bien. -Henry no tuvo más remedio que calmarse- Como decía… Veo que todos han aceptado ayudarnos. ¡Eso es excelente! Ahora hay que ver cómo organizarnos para el entrenamiento, pero primero hay que hacer algunas jornadas de integración.
  • ¿Qué es eso?
  • Son reuniones donde varias personas que forman parte de un grupo, como estudiantes en mi caso, se reúnen para aprender a conocerse mejor y divertirse, Chance. -contestó el Alan del universo local con un tono ligeramente aburrido- A veces son jodidamente aburridas, lo digo por experiencia propia. Pero dudo que las que planea Shenglongmon lo sean.
  • Prometo no defraudarte, jejeje… Además, que antes de ir a batallar por ahí, ya tienen una misión muy importante… ¡¡CELEBRAR MI CUMPLEAÑOS!!
Claramente, el grupo entero estuvo por caer de bruces al oír aquello. De prepararse para una guerra galáctica de alcance multiversal a preparar un cumpleaños. Pero bueno… era Shenglongmon.

  • ¡Tu cumpleaños es en dos meses! -chilló Patamon- ¡Y es más: este año no es bisiesto!
  • Mejor aún. ¡Tendremos DOS DÍAS de parranda! El 28 de febrero y el 1ro de marzo.
  • Tienes que estar bromeando…
  • Dom, tú no pasaste tus últimos DIEZ MIL cumpleaños encerrado en unos pisapapeles de mierda; no me juzgues. Les dejo la organización de la fiesta a su criterio.
  • ¿No pensarás en que pongamos velitas a tu pastel o sí?
  • Sólo si quieren, Chance… pero poner 81.105 velitas en un pastel sería… una tortura. Pero bueno, hay tiempo para eso: luego de tanta charla de desgracias, guerras y demás, creo que se merecen un momento más de diversión. ¿Y qué mejor lugar que donde todo comenzó? ¿Listos para ser “shenglongmonizados”?
  • ¿Sheng…?
Antes de que alguien pudiera acabar la frase, Shenglongmon dio un fuerte pisotón al suelo, causando luminosas grietas que acabaron desintegrando el suelo circundante, y que sus amigos cayeran -gritando de la sorpresa, como no- a un portal dimensional que los llevaba a otro sitio. Sólo quedaban él, Zoe, Daniel y Discord.

  • Te lo estabas guardando, ¿Cierto?
  • Claro, jefa. ¿Nos acompañan?
  • Zoe y yo nos adelantaremos; ve y diviértete con ellos. Por cierto, Shenglongmon… -sonrió Daniel, levantando en pulgar en alto- buen trabajo. Estoy orgulloso.
  • Gracias… papi Daniel. ¡Vamos, Discord! ¡O si no se nos mueren!
  • ¡Claro, amigo!



Continuará... ¿Dónde? Averíguenlo en el sgte cap.

Preguntas:

- ¿Qué opinan de cada una de las tres historias de los OC?

- ¿Qué les llamó más la atención?
- ¿Cuál es su favorita y por qué?
- ¿Qué opinan de las amenazas descubiertas?
- ¿Qué les llamó más la atención?
- ¿De la historia de los Elegidos T2K?
- ¿Qué les llamó más la atención?

- ¿Creen que Shenglongmon, Daniel y Zoe hicieron lo correcto al comentarles de dicha amenaza? ¿Qué hubieran hecho en el lugar de los Elegidos?


Notas:

- Daniel, aunque es un personaje de Battlestar Galactica, es más un plot device que un personaje, ya que sólo se lo menciona y nunca se lo ve o desarrolla. De ahi a que lo considere más un OC.
- Shazagoth es una combinación de "Shamgaz", el supuesto lider Igigi según algunos textos mesopotámicos -o los textos de Zecharia Sitchin- y Azathoth, el dios supremo Exterior de la mitología lovecraftiana.
 
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THIS IS DZETAAAAA!!!
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vaya, que buenos capitulos. Me gusto que haya aparecido una especie de entidad semilovecraftiana en el fic y las tres historias de los OC me gustaron.
 
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La verdad es triste leer todo pero no captar todo. No estoy al tanto de más de los universos de series que referencias aquí. Pero bueno, me hizo reír las discusiones entre los Dom de diferentes tiempos y con Mimi.

La historia de Dom le seguí el hilo y también de los T2k aunque es una suerte que leyera algo de Elijah antes o me hubiera parecido algo confusa su historia acá.
No estoy seguro cuanto falta para concluir este epílogo pero aun no veo mucho de lo que creí que Aku iba a dejar. O quizá me equivoqué en mi teoría.
 
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