Original Fic [OCFF] Yo Deseo...

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algo me dice que la vida pasada de ellos solo un dragon ezmeralda puede decirnos sin correr el riesgo de morir
 

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Bueno, ya termine de leer, me di un tiempo y pues resulta que ya había leido la primera parte.XD

Pues al parecer los nuevos elegidos tienen problemas peores que los primeros.XD Al parecer el plan de Davis tiene un futuro que nadie esperará.XD
Ken pues, supongo que era algo obvio su diagnosico.

Los que me parecieron mas interesantes fueron de los digimons, resultó curioso lo que sucede con Armadillomon, Hawkmon y Veemon, no sé si ese supuesto secreto piensas utilizarlo en algun capítulo, pero será interesante averiguar que sucede con esos tres.

Lo de Wormmon fue inesperado, quien diría que ese enano tan timido era un torturador peor que Ken.

Pero algo que no entiendo es que clase de tratamiento tienen pensado con eso de los compañeros asignados, me pregunto de que tratará exactamente, o sea a quienes conocerán.XD




Perdona por no responder enorden las preguntas pero preferí hacerlo todo junto.XD

Esperaré el próximo capítulo.
 

"The Heir of Chaos"
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Bueno; escribo esto para explicar el porqué no he actualizado últimamente:

En parte fue por falta de inspiración, pero principalmente son motivos académicos, pues este semestre estoy acabando mis últimas materias de la facultad, antes de hacer mi tesis, y me exige mucho tiempo para hacer los planos, sus correcciones, además del protocolo de mi tesis. Aparte de eso, está el nuevo trabajo que tengo desde septiembre, y donde no tengo la libertad de escribir, so pena de ser despedido, cosa que no quiero, jeje.

La entrega de mis trabajos es el 20 de noviembre; después de eso, podré retomar la escritura, dentro de lo que me sea posible. De todos modos, creo poder darles unos pequeños adelantos, que comencé a escribir antes de cambiar de trabajo:



- Un segundo, ¿Si? –Sora retomó la llamada- Mimi, ¿Quién es este digimon y cómo demonios llegó tan rápido?
- ¿Por qué no se lo preguntas? –sugirió amablemente- Disculpa; debo colgar: estoy ocupada con Lillymon y mi otro amigo.
- Ehm… En fin, ¿Quién eres tú?
- Soy UlforceV-dramon, miembro de los Caballeros de la Realeza, protectores del Digimundo, defensores de Yggdra… Zoe, y el miembro más veloz de la Orden. –sacando unas tarjetas para pasárselas a los demás- Ah, y experto nutricionista y personal trainer: no duden en llamarme si lo necesitan. –miró de reojo a Joe- Algunos sí que lo necesitan.
- ¿Caballeros de la Realeza? –se preguntaron los niños, cuya mirada acusatoria cayó finalmente en…- ¡GENNAI!
- ¿Qué haces aquí, Ulforce? Se supone que los Niños Elegidos se encargan de proteger ambos mundos.
- Pff… cállese, Luke Skywaker de mierda: no vine en nombre de los Caballeros, sino a ayudar a los Elegidos por voluntad propia, a pedido de mi amiga Mimi. Además, no hay ningún pedazo de papel que diga que no pueda hacerlo, ¿O sí?
- Argh… ¿Por qué las cosas nunca salen como las planeo? Me largo de aquí: véanselas ustedes solos. –y desapareció-



______________________________​



- Malditos lentes de contacto… -sacándose la lentilla para ponerla en su estuche- De haber sabido que viajar a la velocidad de la luz con mucha frecuencia daña a la vista, nunca lo hubiera hecho de manera tan abusiva… Espero que este colirio sirva, o chocaré contra algo sin darme cuenta. –se aplicó el medicamento en los ojos y luego parpadeó un par de veces para esparcirlo- Mucho mejor: ahora despedacemos algunas agujas de control. –haciendo aparecer sus espadas de luz- ¡¡Sables Ulforce!!



______________________________​



- ¡Cómprame un didgeridoo, Joe! Por favor.
- ¡No!
- Cómprame uno, please…
- No.
- Cómprame.
- NO.
- Ok, no me lo compres.
- ¡Ah, no! ¡Te lo voy a comprar te guste o no!
- ¡Genial, sígueme!
- Eh... espera, ¿Qué? ¡¡AHH!!
- Psicología inversa… Gracias, Agumon. Jejeje…



Espero los disfruten, y por favor, acepten mis disculpas por la demora. les pido paciencia, por favor. Nos vemos pronto =)
 
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Bueno, debo decir que eh sido fiel seguidor de este fanfic desde sus inicios, viendo todas y cada una de las locuras de los elegidos, sus digimon y claro de nuestro querido blackwargreymon, y bueno ahora de todas y cada una de las hermandades tan excentricas como los doce olimpicos y los royal knights, y aunque mi perfil diga que apenas hoy estoy aqui, de hecho llevo mi tiempo leyendo esta y otras historias de ElohimEditor, que debo decir me encanta el crossover con silent hill, con el cual tambien espero ponerme al corriente una vez mas.
 

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Si ese es el avance ya quiero leer el capitulo completo
 

"The Heir of Chaos"
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Quisiera agregar más,a demás de desearles felices fiestas =D

Aqui va el cap:


Especial de Fin de Año: Un Loco Tour Mundial.


Tokio, Japón. 8 a.m.


Mientras los Elegidos eran sometidos a terapia, la crisis estaba aún por resolverse: las agujas de control habían sido destruidas casi por completo, y los últimos digimon salvajes estaban siendo devueltos al Digimundo, gracias a la ayuda de D’arcmon, Devidramon y Gargoylemon, que acababan de traer a los últimos a Tokio, para que Blackwargreymon los regresara al Digimundo. Una vez resuelto ese problema, Sora, Izzy y Joe se preguntaban qué hacer, mas en ese momento, apareció el Señor Gennai, ya rejuvenecido.

- ¿Cómo están? He venido a…
- ¡¿Nos podría explicar eso?! –señalando a Hanzo y Wargreymon- ¿Suplentes? ¿En serio? ¡¿Tan poca fe nos tenía?!
- Considerando que los elegidos anteriores a los anteriores a ustedes murieron, y se llevaban terrible… no deberías culparme, Izzy: siempre es bueno tener un Plan B.
- Bien pensado –rió Devidramon-
- ¿O sea que para ustedes éramos desechables? –la interrogó una enfurecida Sora-
- Casi, pero por suerte, siguen con vida. En fin: vine a otorgarles el poder de Qinglongmon, una de las Bestias Sagradas, que me ha prestado una de sus 12 esferas para regresarles la capacidad de digievolucionar a la etapa ultra; uno de mis amigos ya va por Mimi en Nueva York.
- ¿Y por qué no al nivel mega? –preguntó en voz alta el extrañado Wargreymon de Hanzo- Todos mis compañeros llegan al nivel mega y sin emblemas, más un plus.
- ¡¿TODOS ELLOS LLEGAN AL NIVEL MEGA SIN EMBLEMAS?!exclamaron sumamente indignados los Elegidos, en especial Tentomon, Gomamon y Biyomon- ¡GENNAI!
- ¡Basta de lloriqueos! Acepten la luz y ya: -la esfera bañó en su luz los digimon, regresándole sus poderes- Bien, ahora díganme donde están Davis, Ken y sus digimon para que la luz les permita llegar al mega y tener a un digimon que les permita recorrer el mundo rápidamente....
- Wow, wow… más despacio, viejo –trató de calmarlo Hanzo- ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Qué?
- Sigh… -tomó la laptop de Izzy y la encendió, mostrando un mapamundi lleno de lucecitas rojas intermitentes- Hay portales abiertos en todo el mundo, y elegidos sin saber qué hacer, con excepción de ustedes y los amigos de Hanzo. Los principales focos de atención son Nueva York, México D.F., París, Moscú, Hong Kong y Sydney, pero hay muchos más.
- Pues que lo hagan ellos –se quejó Joe- ya que aparentemente son mejores que nosotros; así que mejor llámenlos.
- Ay, pero que baja autoestima –se burló Hanzo- lloroncita. Mis amigos están en otros países, John Lennon.
- ¿En serio? –preguntaron sorprendidos-
- Si: Jue en Shanghai, China; Anya en Moscú, Rusia; Emi en Ankara, Turquía; Nigel en Londres, Gran Bretaña; Sam en Los Ángeles, USA; María en Guadalajara, México; y Alan en Mar del Plata, Argentina. Aparentemente decidieron probar de nuevo con eso de los elegidos internacionales, ¿O no, Señor Gennai?
- Al menos se llevan bien –rió nervioso- Bueno, ¿Y dónde están Davis y Ken?
- ¿No lo sabe usted? No sabemos de ellos en todo el día.
- ¡Maldición! –gruñó Gennai- ¡Centarumon tenía razón: nunca debí confiarles la seguridad del Digimundo a esos tres tarados!

Repentinamente, el teléfono celular de Sora recibe una llamada de larga distancia: era de Mimi, desde Nueva York. Asombrada por semejante llamada, y considerando que sería importante, contestó.

- ¿Mimi? ¿Cómo estás? ¿A qué se debe que arriesgas la seguridad financiera de tus padres al hacerme esta llamada? Tal vez no lo sepas, pero estamos con una pequeña crisis…
- Ya lo sé, amiga: por eso te llamo. Acaba de venir uno de los clones de Gennai vestido de Obi Wan Kenobi, que me explicó la situación en la que estamos y le dio a Palmon la luz esa de la digievolución. Tenemos problemitas aquí con las agujas de control y los digimon también, pero lo tendremos controlado.
- Y me llamas porque…
- Me dijo que tenemos que ayudar a otros elegidos en todo el mundo, pero como no tenemos ningún digimon tan veloz para darle la vuelta al mundo, pensé en ofrecerte la ayuda de un amigo dispuesto a ayudarnos.
- ¿Un amigo? ¡Pues sea quien sea dile que venga de inmed…!
- Ya estoy aquí.
- Un gusto verte, viejo –sonrió Devidramon al verlo, y lo saludó-

Sora sufrió un escalofrío al oír aquella voz tras su espalda; volteó para mirar al responsable y se encontró con un digimon azul de tipo caballero, de tres metros de altura, armadura azul, largos cuernos hacia arriba y dos espléndidas alas fucsia. Tanto los Elegidos A, como Hanzo y sus digimon, quedaron estupefactos, y en especial Gennai; no esperaba que él estuviera aquí.

- Un segundo, ¿Si? –Sora retomó la llamada- Mimi, ¿Quién es este digimon y cómo demonios llegó tan rápido?
- ¿Por qué no se lo preguntas? –sugirió amablemente- Disculpa; debo colgar: estoy ocupada con Lillymon y mi otro amigo.
- Ehm… En fin, ¿Quién eres tú?
- Soy UlforceV-dramon, miembro de los Caballeros de la Realeza, protectores del Digimundo, defensores de Yggdra… Zoe, y el miembro más veloz de la Orden. –sacando unas tarjetas para pasárselas a los demás- Ah, y experto nutricionista y personal trainer: no duden en llamarme si lo necesitan. –miró de reojo a Joe- Algunos sí que lo necesitan.
- ¿Caballeros de la Realeza? –se preguntaron los niños, cuya mirada acusatoria cayó finalmente en…- ¡GENNAI!
- ¿Qué haces aquí, Ulforce? Se supone que los Niños Elegidos se encargan de proteger ambos mundos.
- Pff… cállese, Luke Skywaker de mierda: no vine en nombre de los Caballeros, sino a ayudar a los Elegidos por voluntad propia a pedido de mi amiga Mimi. Además, no hay ningún pedazo de papel que diga que no pueda hacerlo, ¿O sí?
- Argh… ¿Por qué las cosas nunca salen como las planeo? Me largo de aquí: véanselas ustedes solos. –y desapareció-
- Menudo mentor tenemos, ¿Eh? –se burló Hanzo-
- ¿Cómo piensas llevarnos a todos? –le preguntó Izzy- no eres muy grande para llevarnos a los cuatro al mismo tiempo.
- Los llevaré uno por uno; puedo viajar a la velocidad de la luz –sonrió orgulloso- Y de paso ayudo a destruir las agujas de control que están en regiones remotas.
- Yo me quedo en Japón a encargarme de lo que quede –agregó Hanzo- Creo que ustedes podrán encargarse solos, y si necesitan ayuda, pídansela a mis amigos.
- Está bien, Hanzo –dijo un no muy convencido Izzy- ¿Podrás solo?
- Están Blackwargreymon, D’arcmon y estas dos gárgolas.
- Ni lo sueñes, pendejo -gruñó la gárgola oscura- Nosotros trabajamos solos.
- No seas grosero, Devidramon –masculló la ángel-
- De igual forma, podemos encargarnos, ¿Hanzo?
- Next level…

¡¡Wargreymon digivolve a… Victorygreymon!!


Vale decir que con semejante visión, Sora y los demás quedaron bastante desmoralizados, pero no tenían tiempo para deprimirse: debían encargarse de la crisis mundial cuanto antes. Ulforce los llevó uno por uno a sus destinos, mientras que Hanzo, Victory, Black, D’arcmon y los dos primos quedaban en la tierra del Sol Naciente a “cuidar la casa”

Izzy iría a Hong Kong y Sora a México y Moscú; Joe a Sydney y a París, pero tendrían otras visitas en el camino.


______________________________​


Mimi, Lillymon, Magnamon y otros Elegidos de Estados Unidos se encargaban de llevar a varios digimon a un portal para regresarlos a su lugar de origen: el trabajo era duro, pues había más de los que esperaban. Por otro lado, el Caballero Dorado no podía concentrarse del todo en su trabajo, ya que cierta hada de jardín le echaba ojitos a cada rato.

- Magnamon…
- ¿Sí?
- Quería preguntarte si…
- Ajá… -ilusionándose- ¿Si, Lillymon? ¿Qué quieres preguntarme?
- Quería preguntarte si… bueno… ¿UlforceV-dramon tiene novia?
- … -Magnamon cae de espaldas- ¿Pero qué pregunta es esa? ¡Estamos en pleno trabajo!
- Lo sé, lo sé… pero ahí ya se están encargando. Y me vino la curiosidad ya que tu primo es taaaaan apuesto y…
- ¿Y yo que?
- Eres lindo, pero… eres algo bajito e irritable.
- ¡Soy compacto, Lillymon: Compacto! –y se alejó de ella- Es la primera vez que me dice enano alguien más bajita que yo.
- Si ya terminaron de coquetear… -los reprochó Mimi desde la calle- podríamos seguir trabajando.
- Está bien… -respondieron ambos-
- Estamos por acabar, Mimi; ya casi no hay digimon libres por las calles. Pero oí que hay otros en Washington, Saint Louis y San Francisco.
- Otros elegidos se encargarán, Michael, pero nos haría falta una ayuda…
- Maldita sea –gruñó Magnamon al oír su celular- ¿A quién se le ocurre llamarme ah…? –vio el identificador- Tenía que ser… Hola, ¿Qué quieres?

La voz del auricular sonó tan fuerte que aturdió a todos los niños elegidos y a sus digimon compañeros. Magnamon casi quedó sordo ante semejante griterío.

- ¿Quién es la loca rabiosa que te llama, Magnamon? –se quejó Lillymon, tapándose los oídos- ¡Parece que necesita cariño!
- Es Lordknightmon… Créeme que tiene para rato.
- ¡Bájale el altavoz!
- No activé el altavoz, Mimi: Lordknightmon grita así…
- ¿Dónde demonios estás ustedes dos? ¡¡Apenas dejaron el encargo que les di y se fueron a vagar con su nueva amiguita humana en Nueva York!! ¡Si creen que toleraré que arruinen la cena de Navidad que tanto esfuerzo me costó en preparar, les juro que se arrepentirán!
- Tenemos un problemita aquí, Lordk…
- ¡Problemitas mis cintas manchadas de salsa de arándano! ¡O vienen ahora aquí o ni se molesten en regresar para Año Nuevo, par de vagos! ¿Y dónde está UlforceV-dramon? ¡También le debo una diatriba a ese asqueroso saco de músculos de tu primo!
- Un momento… Lordknightmon es un Caballero Real también. ¡Podría ayudarnos!
- Betamon, no creo que él quiera…
- Pero es una buena idea, Michael… Magnamon, ¿Podrías convencerlo?
- Mmm… Creo que sí, Lillymon: tengo una idea -retomando la conversación telefónica- Lordknightmon, ¿Podrías venir a hacernos un favor para ir pronto a tu cena? Hay digimon salvajes en el Mundo Real, y los elegidos necesitan ayuda y…
- ¡JA! Si crees que me molestaré en arruinarme las uñas para ayudar a esos insignificantes humanos tan débi…
- Van a destruir San Francisco…

No hicieron falta ni diez segundos para que el Caballero indiferente hiciera aparición en las calles de Brooklyn, frente a su compañero azul y los elegidos.

- ¡Agh! –chilló de asco- ¡Que inmundicia! ¿No pudieron haberme llamado en la Quinta Avenida? Este lugar tiene tan poca clase… como estos niños.
- Lordknightmon…
- Está bien… Dime lo que debo hacer... y pronto.
- Solo vuela hasta San Francisco, ayuda a los elegidos a regresar a los digimon al Digimundo… Y NO MATES A NADIE. ¿Está bien? Les daremos el aviso de que vas para allá, y llevarás a ese niño Michael y a su Betamon.
- De acuerdo. –dijo de mala gana- Espera, ¿Tú no eres el hijo de…?
- Sí, mi papá es un actor muy famoso.
- ¡Llevaré al hijo del famoso Mr. Washington! ¡AHHHH!

En pocos segundos, Lordknightmon, Michael y Betamon desaparecieron, dejando a Mimi y a Lillymon completamente confundidas.

- ¿Lo convenciste diciéndole que destruirían San Francisco?
- Es la ciudad favorita de Lordknightmon en este mundo; incluso tiene una casa allí, y le encanta ir cada año en las marchas por el Orgullo Gay. –Mimi se pone colorada al oír eso- El maricotas cree que no lo sabemos, pero es vox populi.
- …
- Será mejor que continuemos, Mimi. –sugirió Lillymon, que miraba un televisor en un mostrador- En las noticias dicen que un insecto gigante está atacando Washington D.C.
- ¿Ustedes podrán encargarse de todo aquí? –los elegidos neoyorquinos asintieron- Bien, Magnamon, ¿Podrías llevarnos?
- Con gusto.

Lillymon regresó a ser una Palmon, y se aferró a la espalda de Mimi, y ésta a su vez, de la de Magnamon, que con mucho cuidado, se elevó en el aire, y voló lo más rápido posible a la capital de los Estados Unidos.

Izzy y Tentomon acababan de llegar a la ciudad de Hong Kong con la ayuda del Caballero Azul, y se apresuraron a destruir las agujas de control que hallaban en su camino, así como regresar a los digimon errantes a su mundo: Megakabuterimon era estupendo para el trabajo. Trataron de ubicar a otros elegidos, peor no hallaron a ninguno. Además de que sectores de la ciudad, aparentemente, habían sido evacuados.

- Increíble… De profesor en la Universidad de San Fierro a control de disturbios. Mi vida no puede dar un giro más raro.
- No te quejes tanto: -respondió al insecto- somos Elegidos encargados de mantener el equilibrio entre los dos mundos.
- Te admiro, Izzy; en verdad te admiro: –el joven se sintió alagado- te sigues repitiendo esa especie de mantra pese a saber que existían digimon mucho más poderosos que hacían nuestro trabajo, y que Gennai no nos había dicho ni una sola palabra.
- ¡JURO QUE ESE EMBUSTERO ME LAS PAGARÁ!
- Eso creí… Izzy, creo que oí algo en la otra calle.
- Vayamos a investigar.

Unas calles más adelante, los Elegidos del Conocimiento se hallaron con una increíble escena: un cuarteto de Vespamon, siendo controlados por un Seraphimon que con sencillas técnicas, los había reducido sin hacerles un significativo daño. La mayor sorpresa, además de que el Seraphimon no poseía el emblema de la Esperanza como estandarte, era ser el digimon acompañante de un niño de diez años, pero de estatura inferior a la normal, cabello negro y lacio. Un niño chino típico; Izzy fue de inmediato a saludarlo.

- ¡Hola! –saludó Izzy, levantando la mano- Soy uno de los Elegidos originales. ¿Entiendes mi idioma?
- Jue, creo que ese joven vino a ayudarnos.
- Eso parece, Seraphimon. –corrió a saludar al chico japonés- Hola, me llamo Juejiang Feng, pero puedes llamarme Jue. Soy el Elegido B de la Esperanza.
- ¿Hablas inglés?
- Estamos en Hong Kong: todos aquí saben hablar inglés. –respondió algo ofuscado- Pero no, no hablo inglés ni japonés y soy de Shanghai: si te entiendo es porque el digivice sirve de traductor universal.
- ¡¿El digivice tiene…?! ¿Sabes qué? Mejor olvídalo; -Seraphimon y Jue se lo quedaron mirando perplejos- ya no puede sorprenderme nada de Gennai. ¿Y Seraphimon es tu digimon compañero?
- Ajá… -Jue se lo quedó mirando- ¿Ya sacaste tu conclusión estúpida? –Izzy y Megakabuterimon quedaron en blanco- Todo el mundo saca su conclusión estúpida apenas me ve con mi digimon.
- Jue, no deberías…
- Pero claro: porque soy de China, cuyo sistema ideológico comunista tiende al ateísmo, y además soy budista, no puedo tener un digimon ángel: solo dragones o monjes místicos. ¿Desde cuándo Occidente tiene el monopolio de los ángeles? Por más que Seraphimon pueda después convertirse en Goldramon, no quiere decir que sea dragón solo por ser chino. ¿Y por qué eres de la esperanza?, dirás: Seguro que porque tienes la ESPERANZA de que el sistema comunista se haga pedazos. Apuesto a que eso pensabas, ¿Verdad?
- Ehm… no.
- Ah, bueno, entonces déjame presentarme de nuevo: soy Jue Feng, el elegido alternativo de la Esperanza, y él es Seraphimon, mi compañero digimon en su última etapa, a la que después puede evolucionar a Goldramon. Mucho gusto, Izzy.
- … Igualmente. Dime, ¿Tienen todo controlado aquí?
- Casi, -aclaró el ángel- Sigue habiendo digimon salvajes y agujas de control en las montañas que están en las afueras de la ciudad. Si quieren, pueden ayudarnos.
- A eso vinimos -contestó Megakabuterimon-

Después de regresar a los Vespamon al Digimundo, y sin perder más tiempo, los elegidos subieron a sus digimon y fueron para las montañas, donde aún se podían ver varias agujas de control, mas la prioridad sería encontrar a los salvajes que podrían andar merodeando. Hallaron a unos trillizos con un Octomon, que luchaban contra tres Gorillamon descontrolados que despedazaban todo a su paso… y al parecer, el pulpo no tenía mucho éxito.

- Creo que necesitan una mano –dijo Seraphimon al ver las dificultades de los trillizos- ¿Les doy una mano, Jue?
- Adelante… -el ángel bajó a su niño con cuidado, así como Megakabuterimon lo hizo con Izzy- Dime algo, ¿Sabes por qué ocurre todo este descontrol?
- Es porque dos digimon malos, Arukenimon y Mummymon, construyeron agujas de control por todo el mundo. Creemos que quieren desestabilizar la barrera entre los dos mundos.
- Ah, ya… Pues que lío la han armado ese par de tarados… ¿Y por qué no los mataron hace tiempo?
- Pues… yo… Verás…
- Tengo entendido que ustedes mataban a sus enemigos antes, ¿Por qué ahora no?
- Es que… bueno…
- Oh, mira, Seraphimon ya controló a los King Kong: sabía que sería fácil.
- Fiu…

En efecto, Seraphimon y Megakabuterimon habían reducido a los simios cyborg sin mucha dificultad, dejándolos inconscientes, por su parte, los trillizos y su digimon se mostraron agradecidos por la ayuda. Poco después, Izzy usó su computadora y abrió el portal, para regresar a los simios al Digimundo.

- Ahora solo queda destruir las agujas de control. –dijeron los elegidos-
- ¡¡Trueno Mortal!!
- ¡¡Séptimo Cielo!!

Las agujas de control quedaron reducidas a escombros: Seraphimon destruyó varias de un solo ataque, ya que sus orbes de energía golpeaban una aguja y continuaban con la siguiente, hasta explotar. Megakabuterimon también había destruido varias. Las montañas de Hong Kong, así como la ciudad, estaban libres de peligro, por ahora…

- Oh, rayos…
- ¿Qué?
- Una niña de la India, llamada Mina, me dice que hay problemas en la frontera con China a causa de los digimon que aparecieron allí. El ejército chino y el indio podrían enfrentarse.
- ¡Tenemos que ir allí cuanto…!
- Espera, Jue: recibí otro mensaje.
- ¿Qué dice? –preguntaron los digimon-
- Es Mina: dice que… -Izzy lo tuvo que releer cinco veces para asegurarse de no estar soñando- Dice que… un digimon dragón verde muy extraño apareció de la nada e…
- ¿Sí?
- Invitó una copa a ambos pelotones.
- ¿Qué?
- Dice que están celebrando Navidad en la frontera… Es lo más loco que he leído en mi vida, pero me asegura que todo está en calma, y que logró regresar a los salvajes al Digimundo.
- ¿Entonces asunto resuelto?
- Creo que si… -asintió Izzy- Llamaré a UlforceV-dramon para que me recoja en cuanto pase por aquí.


______________________________​


Mientras tanto, UlforceV-dramon volaba a gran velocidad en sentido norte-sur, destruyendo agujas de control en los lugares más recónditos de la Tierra, pasando por Siberia, Manchuria y Corea del Norte, donde se detuvo a descansar unos minutos. Bajó a las montañas boscosas, cerca de la frontera con su vecino meridional.

- Malditos lentes de contacto… -sacándose la lentilla para ponerla en su estuche- De haber sabido que viajar a la velocidad de la luz con mucha frecuencia daña a la vista, nunca lo hubiera hecho de manera tan abusiva… Espero que este colirio sirva, o chocaré contra algo sin darme cuenta. –se aplicó el medicamento en los ojos y luego parpadeó un par de veces para esparcirlo- Mucho mejor: ahora despedacemos algunas agujas de control. –haciendo aparecer sus espadas de luz- ¡¡Sables Ulforce!!

A una velocidad sub-luz, y con ayuda de sus espadas, Ulforce derribó casi 200 agujas de control a lo largo de la frontera de las Dos Coreas… Desgraciadamente, el ejército norcoreano lo detectó muy pronto, y de inmediato se vio rodeado de soldados, y tanques... que si bien nada lograrían hacerle al Caballero Real, lo último que este esperaba era tener problemas y ser causante de un conflicto internacional.

- ¡En nombre del Querido Líder Kin Jong Il, queda arrestado por violar la integridad nacional, criatura extraña!
- Eh… eh… maldita sea, piensa UlforceV-dramon… Carajo; no quiero que me digan que inicié la Tercera Guerra Mundial… Ya sé… ¡Miren allá, es el espíritu de Kim Il Sung!
- ¡¿Dónde?! –gritaron los hombres, volteando- ¿Dónde est…? –Ulforce ya no estaba- ¡Maldito!
- ¡Crédulos! ¡JAJA!

En menos de cinco segundos, Ulforce retomaba su máxima velocidad, destruyendo más agujas de control a lo largo de la costa pacífica, Taiwán, las Filipinas, las selvas de Indonesia, hasta llegar al desértico Outback australiano, donde eran ya casi las 10 de la mañana. Ulforce se sentó sobre una gran roca a descansar mientras contemplaba el paisaje.

- Uff… De la que me salvé: ya imagino a Lordknightmon chillar: ¡Causaste la Tercera Guerra Mundial, vago! Por lo menos no está aquí, o ya me estaría lanzando sus trapos sucios. Esto es más difícil de lo que creí. –a lo lejos, UIforce vio unos canguros comiendo hierba- Siempre quise conocer Australia, dicen que es muy bonita. ¿Podré llevar un canguro de mascota?

En eso, escuchó un griterío a lo lejos: un reducido grupo de aborígenes agitando sus lanzas y visiblemente molestos al ver a Ulforce sentado sobre la roca. El Caballero no entendía a que se debía el enojo, hasta que se dio cuenta sobre que estaba reposando.

- Mierda… ¿Retozaba sobre la Roca Ayers? ¡Con razón me gritan si estoy sobre su lugar sagrado: qué vergüenza! –se elevó en el aire- Mejor les destruyo las agujas de control que hay aquí y los dejo en paz. ¡¡Shinning Force!!

Una extensa hilera de agujas de control se desintegró a causa del colosal rayo de energía de Ulforce, aterrando aún más a los aborígenes, pero cuando el brillo se difuminó, ya no estaba la criatura azul. Sin saberlo, esta había retomado su curso, en dirección al polo sur y después en dirección norte.


______________________________​


Sora había llegado a la capital rusa a horas de la madrugada, por lo que tenía pocas probabilidades de encontrar a los elegidos de dicho país en plena calle: seguramente estarían durmiendo… y no los culparía a causa del terrible frío invernal. Se refugiaron en un rincón de la Plaza Roja.

- So….ra…. Me e….es…toy…. hie...lando…
- Brr… Lo sé… Biyomon… yo también te…tte...ngo… frio... Y se…dice helando…
- No… Hielando… me..sal..len ca…rámbanos en las a...las… -el ave escucha un ruido- ¿Es…ese no ….es.. tu ter...mi...nal D?
- Si... lo es… -saca su aparato y lee el mensaje recibido- Es de una niña llamada Anya, que vi..ve… aquí en Moscú… Quiere… que la…esperemos enfrente de… l mausoleo de Lenin…. Brr…
- ¡VA- VAMOS!

Con suma dificultad a causa de las bajas temperaturas, las chicas llegaron a las puertas del mausoleo, esperando la llegada de la misteriosa niña. Esperaban que viniera junto a su digimon acompañante, y capaz algunos otros niños más, pero quedaron atónitas al verla bajar de un Mercedes Benz último modelo de color negro, sumamente lustroso, con matrícula del gobierno, que acababa de estacionar frente a ellas, y en compañía de un hombre de unos cincuenta años con una sutil calva, un uniforme militar con abrigo y una Salamon en brazos de la niña sumamente abrigada. La chica tenía una cabellera corta y lacia de color rubio que cubría sus orejas, piel muy clara, y unos ojos verdes sumamente hermosos.

- Hola, tú debes ser Sora Takenouchi, la Elegida japonesa que vino a darnos información. Y tú debes ser su digimon compañera.
- Sí, somos nosotras –asintió la chica de cabellera pelirroja- ¿Y tú eres?
- Me llamo Anastasia Ivanova, pero puedes llamarme Anya… Y no, no me parezco en nada a la de la película. Ella es mi digimon compañera, Salamon.
- Un placer conocerlas. –saludó cortésmente- espero nos llevemos bien.
- Y este hombre de aquí, es mi papá, el Coronel Sergei Ivanov; él va a ayudarnos.
- Un placer, señorita. –saludó el hombre con cortesía, sin quitar su aire de militar- ¿Gustan de subir al auto? Creo que tenemos trabajo que hacer.
- Eh… Seguro.

Una vez en el auto, el coronel lo puso en marcha y recorrieron las calles casi vacías; Sora y Biyomon disfrutaron del cálido ambiente interior, así como de la amabilidad de Anya, que los convidó un poco de Borscht para calentarse y calmar el apetito. Una gran sorpresa para Sora fue ver a otros niños con digimon dentro del auto: eran Anna, Laura y Yuri, en compañía de sus digimon: Tapirmon, Kunemon y Kokuwamon respectivamente: estos permanecían en silencio.

- Ellos son elegidos de este año; yo y mis amigos como Hanzo y los demás lo somos desde el año pasado.
- ¿Cómo es que tú, Hanzo y sus amigos son Elegidos como nosotros, Anya?
- Pues… como yo lo entiendo, las Bestias Sagradas y las copias de Luke Skywaker tenían dudas de que ustedes tuvieran éxito, por lo que idearon otro grupo, aunque con los mismos digimon, y con poder extra: eligieron a ocho de nosotros alrededor del mundo por ser “los más parecidos a ustedes” en no sé qué, y nos pusieron a entrenar.
- Por eso todos llegamos al nivel mega. –aclaró Salamon- trabajamos muy duro para lograr el máximo poder.
- Pero por alguna razón, nunca nos pusieron a trabajar.
- Es posible que solo lo hicieran en caso de que la joven Sora y sus amigos sufrieran un percance: así funciona en la guerra.
- Papá…
- Lo sé, hija… lo sé…
- ¿Y cómo es que tu papá no nos teme? –preguntó Biyomon- Nos ve como si fuéramos algo muy natural.
- Estudio a los digimon desde 1972.
- ¡¿EN SERIO?!
- Nosotros y los americanos sabemos de su existencia desde hace tiempo… Claro que el público en general lo sabe también, aunque más como un secreto a voces que como un hecho plenamente confirmado. En fin. –deteniendo el vehículo- Creo que aquí pueden empezar a trabajar.
- ¿Huh?

Se habían detenido a orillas del río Moscova, aun dentro de la ciudad, y había un grupo de Grizzlymon caminando con relativa tranquilidad en la calle, aun cuando varias agujas de control se erguían desafiantes junto al río.

- Solo necesitan un buen susto. –comentó Anya- Salamon.
- Ayúdala, Biyomon.

Kokuwamon digivolve a… Kuwagamon!!
Kunemon digivolve a… Snimon!!
Tapirmon digivolve a… Unimon!!
Biyomon ultra digivolve a… Garudamon!!
Salamon warp digivolve a… Magnadramon!!

Tres digimon adultos, un ultra gigante y un mega hicieron aparición: sora fue la más sorprendida de ver a Magnadramon en persona. ¿En verdad estos niños habían adquirido la evolución máxima?

Los digimon de Yuri, Anna y Laura se encargaron de los Grizzymon, mientras que Garudamon y Magnadramon trabajaron en conjunto para “pastorear” a los mamuts digitales hacia la Plaza Roja, el mayor espacio escampado donde podrían regresarlos al Digimundo. Una vez en el emblemático sitio, y ya con sus digimon en su etapa básica, el Cnel. Ivanov sacó una computadora portátil de su automóvil para dar una mano a los niños.

- Adelante, jovencita.
- Puerta al Digimundo, ¡Ábrete! –exclamó Sora: todos los digimon salvajes fueron absorbidos de inmediato por el portal- Creo que ya terminamos.
- Así parece… -respondió el trio-
- Ahora podrán disfrutar de una tranquila Navidad.
- Aún falta para eso, Biyomon.
- ¿Huh? ¿Acaso no son las 4 de la madrugada del 25 de Diciembre, Anya?
- Lo es, Sora; pero aquí en Rusia se celebra la Navidad el 6 de enero.
- Y eso es porque…
- Seguimos otro calendario –respondió el militar- Cosas de la religión ortodoxa.
- Ah… Ok.
- Por cierto, Sora –Anya se acercó a la joven y le murmuró al oído- ¿Biyomon es macho o hembra?
- ¡Es hembra! ¿Acaso no escuchaste su voz?
- Sí, pero cuando es Garudamon parece hombre. ¿O acaso es transexual?
- ¡¿Que soy qué?!
- ¡No le hagas caso, Biyomon!
- Te lo digo por tu bien; no sé cómo sean las cosas en Japón, pero aquí en Rusia, los transexuales no son muy bien vistos que digamos.
- ¡Que Biyomon no es…! Bah, olvídalo: ni yo misma lo sé.

En eso, Sora recibe una llamada en su celular, y contesta de inmediato; resulta ser UlforceV-dramon; lo que para la chica era ya un alivio: ¿Podría irse de Rusia a tierras más cálidas para evitar esa discusión sobre Biyomon?

- ¡Qué bueno que eres tú, Ulforce! Quería saber si tú…
- Te llamé para decirte que estaré un poquito ocupado; estoy en Siberia, donde hay cientos de Mammothmon y agujas de control: necesitaré de tu ayuda para regresarlos al Digimundo. ¿Ya acabaste con…?
- Pregúntale a tu amigo donde se encuentra.
- ¿Coronel Ivanov? –se extrañó Sora: el hombre había oído la conversación- Eh… muy bien, ¿Dónde estás UlforceV-dramon?
- Ehm… Creo que en las afueras de Nov… Novosibirsk. ¿Por qué?
- ¿Señor?
- Dile que la ayuda va en camino.

Al otro lado de Rusia, Ulforce-Vdramon esperaba, en medio de los Mammothmon y con mucha confusión, la supuesta ayuda. ¿Qué clase de ayuda precisamente? Necesitó de veinte minutos para averiguarlo: a lo lejos, aparecieron varios helicópteros de ataque Kamov Ka-52 Alligator y otros Mil Mi-26 –de transporte- de la Fuerza Aérea Militar de Rusia, y camiones y tanques T-80 del Ejército Ruso repletos de soldados; uno de los helicópteros parecía llevar una carga muy valiosa. Pese a estar sumamente intrigado por semejante muestra de poder de parte del país del norte –y secretamente feliz de ver un tanque- , Ulforce fue a prestarles una mano con la “misteriosa caja”

- ¡Mayor Vladimir Kurosev de la Fuerza Aérea; el Coronel Ivanov nos comentó que usted es nuestro aliado! ¡Confírmelo por favor!
- Ehm… Creo que sí. ¿Qué hay en la caja? ¿Los ayudo con eso?
- Si es tan amable… y por favor, tenga cuidado: lo que hay adentro es muy frágil.
- Como ordene.

Con mucho cuidado, el Caballero Real bajó la gran caja sobre el suelo cubierto de nieve; los soldados la desarmaron en unos minutos, develando…

- ¿¿¿QUÉ ES ESO???
- Un digiportal, –respondió el mayor- uno de los pocos portátiles que tenemos. Que suerte que estos Mammothmon aparecieron aquí.
- ¿¿¿PERO COMO LO…???
- ¿Procedo Mayor? –preguntó un soldado por radio-
- Adelante, cabo. UlforceV-dramon, creo que puede darnos una mano, ¿No cree?
- Ehm… ehm…
- Para ser un soldado de élite en su mundo, dice muchos “ehm… ehm…” ¿No está preparado para una simple misión?
- ¡Estoy listo, señor! ¡Como Bob Esponja, señor! Mierda, -pensó- ¿Cómo pude decir eso?
- Ok.

El Digiportal se activó, y Ulforce se encargó de arrastrar a los Mammothmon hacia el mismo, con ayuda del ejército, que los espantaba para que corrieran hacia la dirección que querían; por fortuna, nadie salió herido en el procedimiento, que duró unos diez minutos. Acabado el asunto, el digiportal fue nuevamente almacenado, y el Ejército Ruso se retiró, no sin antes darle a UlforceV-dramon un saludo militar en agradecimiento por el trabajo.

- ¡Adiós, pásenla bien! ¡Sus tanques T-80 son la neta! –llamó a la joven- ¡Sora, lo hubieras visto! ¡El Ejército Ruso lo tuvo todo bajo control; yo solo les di una manita! ¡Tenían un digiportal y todo! ¡Y yo pasé un papelón de primera por mencionar al retrasado de los pantalones cuadrados!
- ¿Que qué dijiste? ¿Y por qué no lo hiciste tú?
- Tienes que entenderlos; ambos somos iguales: de seguro tampoco tienen mucha acción. Y son el Ejército Ruso; FUCK YEAH! Pero me pregunto… ¿Podrías pasarme con el Coronel ese?
- Sí, claro… -le pasa el celular al coronel- Tome.
- ¿Diga? Es UlforceV-dramon, ¿Verdad? ¿El Caballero Real más veloz del Digimundo?
- ¿Cómo demonios sabe eso? ¿Cómo sabe de nosotros, y de los digimon, y tienen un digiportal?
- ¿Ustedes no lo saben? Creí que se los habían comunicado hace años.
- ¿Cómo dic…? –Ulforce se puso a pensar- ¡Ese vago de Alphamon nos debe MUCHAS explicaciones! –gritó mentalmente- Creo que ya sé que pasó; disculpe las molestias, jeje… Por favor, dígale a Sora que iré a buscarla muy pronto.
- Con gusto: nos vemos.

En menos de cinco segundos, Ulforce apareció en la Plaza Roja, dejando boquiabiertos a los Elegidos Rusos; dio un saludo al Coronel, a los niños, y luego cargó a Sora y a Biyomon para llevarlos a la Ciudad de México, y posteriormente, seguir con su trabajo.

Joe y Gomamon, ni bien los dejó Ulforce en las playas de Sydney, se pusieron a trabajar, pese a la gran aglomeración de gente disfrutando del verano australiano. Increíblemente, los australianos se hallaban tan relajados que ni pestañearon al ver al gigantesco de Zudomon destruir las agujas de control de la playa con su Martillo Vulcan, ni tampoco al oír el estruendo de los escombros al caer en la arena y levantar polvo.

- Por Dios; estos australianos están tan relajados que dan miedo. ¿Tú que dices, Zudomon? –no recibió respuesta- Zudomon… ¿Zud…? ¡¿Pero qué estás haciendo allí con esos niños?!
- Chapoteando y jugando con ellos, -respondió el mamífero marino gigante, mientras un niño rubio de seis años se deslizaba sobre su caparazón al agua- ¿Tiene algo de malo?
- ¡Se supone que vinimos a trabajar para salvar a nuestros mundos; no a perder el tiempo con juegos infantiles!
- Ay, pero que amargado este chico –bufó otro niño, uno pelirrojo y de diez años que chapoteaba en el agua- ¿Cómo soportas a este viejo, Zudomon?
- Es mi amigo, Oliver. Y créeme que yo tampoco sé cómo lo soporto, jeje…
- ¿Qué pila de años dijiste que tenía? –preguntó una niña de apenas un lustro de edad-
- ¡Quince! ¡Tengo quince! –gritó Joe, ofuscado- ¡Y no soy un viejo: soy un joven que busca aprobar su examen de ingreso a una buena escuela para ir a una buena universidad para ser un buen doctor!
- ¿En serio? –se mofaron los niños- Pareces más bien un anciano de noventa años… JAJAJA…
- ¡Zudomon!
- ¿Qué? Tienen razón, Joe: deberías relajarte y divertirte un poco: estamos en Australia, y hay que gozarlo.
- Te regresaré a tu etapa anterior…
- Agh… Que quejica eres, por el universo… Niños, ¿Quieren una última inmersión? –los chicos exclamaron que sí, sonrientes mientras subían sobre su caparazón- Aquí el USS Zudomon, preparándose para sumergirse en busca del monstruo conocido como... Moby Joe.
- …
- ¡Tripulación, prepárese para bajar a lo más profundo del océano!
- ¡¡SI, MI CAPITÁN!!

Zudomon se sumergió lentamente en el agua, como un submarino, mientras los niños gritaban entusiasmados del juego. Cuando su caparazón ya rozaba la superficie del agua, Zudomon regresó a su etapa básica, para luego crear un colchón de peces sobre el cual los niños se divirtieron hasta llegar a la playa sanos y salvos. Tras despedirse alegremente…

- ¿Qué?
- ¿Podemos seguir trabajando, Gomamon?
- Eres alguien muy, pero MUY MUY MUY MUY amargado, Joe. ¿No sabes divertirte?
- ¡Claro que sí! ¡Pero yo lo hago en el momento adecuado!
- O sea, que la espontaneidad no es lo tuyo. –Joe no supo que responder- Eres alguien muy, pero MUYMUY MUY MUY triste, Joe. ¿Lo sabías? No sabes ser un adolescente.
- … -suena su terminal D- Tengo un mensaje… -leyéndolo- Es de un niño llamado Dingo, que comanda a los Elegidos de Australia: dice que…
- ¡JAJAJAJA! –estalló en carcajadas, revolcándose en la arena- ¿Se llama Dingo? ¿Acaso sus padres son perros? ¿Cómo se llaman? ¿Terrier y Chihuahua? ¡JAJAJA!
- … Dice que él y otros elegidos se encargaron de los digimon en la Gran Barrera de Coral… Pregunta por qué nos tardamos tanto… Mmm… Que ya no hay peligro y que gracias por nuestra ayuda.
- Entonces tenemos tiempo libre: ¡Vamos a pasear!
- ¡Ni hablar! Llamaré a UlforceV-dramon para que venga a buscarnos y… ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

Un estridente ruido casi ensordeció a Joe, haciéndolo caer en la playa; Gomamon ni se molestó en levantarlo, ya que estaba cautivado por la fuente de dicho sonido: un gran instrumento tubular hecho de madera hueca, que una niña pequeña de cabello castaño y con un traje de baño rosa poseía en sus manitas.

- ¡Oye, niña! ¿Y eso que es?
- ¡Es un didgeridoo! Mi mamá me lo compró como recuerdo, ¿Te gusta?
- ¡Me encanta! ¿Puedo probarlo? –la niña se lo presta- Ah…
- ¡Gomamon, no!

Demasiado tarde: la foquita blanca usa todo el aire de sus pulmones para hacerlo sonar, aturdiendo aún más a su compañero. Gomamon le pregunta a la niña donde podría conseguir uno, a lo que ella le da las indicaciones. Una vez que la niña regresó junto a su familia…

- ¡Cómprame uno, Joe! Por favor.
- ¡No!
- Cómprame, please…
- No.
- Cómprame.
- NO.
- Ok, no me lo compres.
- ¡Ah, no! ¡Te lo voy a comprar te guste o no!
- ¡Genial, sígueme!
- Eh... espera, ¿Qué? ¡¡AHH!!
- Psicología inversa… Gracias, Agumon. Jejeje…

Un derrotado Joe fue a la tienda en medio de la ciudad donde vendían los instrumentos de madera que tanto deseaba Gomamon; allí descubrieron al tendero, un joven de 24 años, que tenía un Kangoomon por compañero digimon: algo insólito por la edad, y al mismo tiempo, algo MUY estereotipado. Ya con el instrumento, que costó una buena suma de dinero, y de regreso en la playa, Joe esperaba a Ulforce para que lo llevara a París, a lo que no tardó en llegar.

- ¿Tuviste problemas?
- Nada especial, Joe. –respondió el caballero- ¿Están listos para violar la Teoría de la Relatividad?
- Ulforce, ¿Quieres oír mi didgeridoo?
- No, Gomamon, no perda…
- Adelante. –Gomamon tocó el instrumento una vez más, dejando a Joe casi sordo- ¡WOW! ¡Suena tan genial como en la televisión! ¡Debo comprarme uno!
- ¡VAMONOS A PARIS, MALDITA SEA!
- Ay, pero que amargado. –murmuraron los digimon-



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---------- Mensaje agregado el 30/12/2013 a las 01:17 ----------



Magnamon había llegado a la capital justo a tiempo: en las cercanías del Washington Mall, un enjambre de Okuwamon causaba un tremendo alboroto al volar sobre las calles y espantar a los automovilistas; lo sorprendente era que el ejército ni la fuerza aérea hicieran aparición aun considerando la importancia de la ciudad. Por fortuna, o al menos eso creyó Mimi al principio, había un digimon insecto gigante de color dorado que parecía estar manteniéndolos bajo control…

- Mimi, creo que ese HerculesKabuterimon de un digimon elegido.
- ¿Por qué dices eso, Magnamon?
- Porque hay un niño en su espalda; vayamos a hablar con él.

Segundos después, estaban cara a cara con el elegido del HerculesKabuterimon: un chico de trece años de cabello negro corto, pero algo alborotado y desaliñado, piel blanca con un ligero tinte oliváceo, ojos oscuros; vestía un abrigado conjunto gris y negro, y en su mano, una computadora portátil.

- ¡Saludos! ¡Tú debes ser Mimi Tachikawa, la Elegida A de la Pureza, tú debes ser su compañera Palmon, y tú debes ser Magnamon, de los Caballeros Reales!
- ¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes de nosotros? –preguntaron- ¿Y qué es eso de Elegidos “A”?
- Me llamo Sam Smith…
- Samuel “Andreas” Smith.
- ¡A la mierda! ¡Te dije que no dijeras mi nombre completo, HerculesKabuterimon! –gritó el joven; después retornó a las presentaciones- En fin, ya saben mi nombre; sólo díganme Sam: soy el Elegido B del Conocimiento, y este es mi digimon compañero, que normalmente es un Tentomon, pero bueno.
- Mucho gusto. –saludó el insecto-
- ¿Elegido B?
- Algo así como sus suplentes, en caso de que tuvieran algún impedimento… O se murieran.
- ¿Quieres decir que pudiste haber sido el reemplazo de Izzy? –preguntó Mimi- ¿Y yo también tengo una suplente?
- Ajá: tu reemplazo sería mi amiga de Turquía, Emine Aydn, pero eso no importa ahora. ¿Vinieron a ayudarnos?
- Vimos en el noticiario que un insecto gigante atacaba Washington. –aclaró Lillymon, recién transformada- ¿Lo has visto?
- ¿O debo suponer que fuiste tú? –acusó el caballero; tenía ciertas sospechas- Capaz por alguna batalla.
- Depende, Magnamon… ¿En qué canal lo vieron?
- ¿Lillymon?
- En CNN.
- Pff… Canal judeo-sionista-masónico. Díganme: ¿La ciudad está en ruinas? ¿Hay columnas de humo por doquier? ¿Incendios? Capaz uno que otro, pero además de eso…
- Eh… No. –respondieron-
- Es lo que los medios quieren hacerle creer a la gente estúpida; te apuesto que en unos días, dirán que los digimon son antisemitas y enemigos de los derechos humanos de libertad, igualdad y demás mierda.
- Y eso por…
- Ah… -bostezó- porque destruimos unas cuantas sinagogas vacías.
- ¡¿QUE USTEDES QUÉ?!

Sam comenzó a explicarles a Mimi y a sus acompañantes lo de sus creencias del “lobby judeomasónico” que pretendía destruir las bases de la civilización occidental y la raza blanca en Estados Unidos, Europa y el resto del mundo, creencias inculcadas por su padre y su abuelo, cuya familia, según decía, tenía una larga tradición de patriotismo; desde la Revolución Americana, pasando por la Guerra de 1812, la Guerra Civil y las dos Guerras Mundiales; hab;ló también de sus conceptos de raza y herencia, entre otras cosas. A la Elegida de la Pureza la mareaba semejante información, produciéndole un terrible malestar. ¿Cómo alguien así podía ser un Elegido?

- ¡Eres un nazi!
- Pff… otra que se traga esos cuentos. Investiga, niña: no te quedes con las chorrocientas películas del Holocausto y las “Crónicas Fantásticas” de Anna Frank: “Mírenme: soy Anna Frank, una niña judía con poderes mágicos capaz de escribir un diario en un oscuro escondite repleto de gente con ayuda de un bolígrafo que se inventaría varios años en el futuro, mientras nos escondemos de los bárbaros nazis que ocupan nuestro país”. Uff... ¿Cómo carajos la gente no piensa? A veces creo que el emblema me iría de maravillas.
- Concuerdo contigo –agregó el insecto-
- ¡Eres racista!
- ¿Y me lo dice una japonesa? ¡JAJA! Lee algo de historia, por favor: como si el Ejército Japonés no hubiera creado campos de concentración para los colonos europeos en Asia durante la Segunda Guerra; sin mencionar su homogénea población actual. Y no, no odio a los negros, ni árabes ni latinos, ni asiáticos: solo creo que no deberían venir tantos aquí hasta convertir el país en uno tutti fruti. ¿O te gustaría que vinieran como 30 millones de chinos, coreanos, vietnamitas, birmanos, hindúes, árabes, africanos y europeos a tu país y que cada año llegaran más y más hasta que el gobierno les da prioridad a ellos? Porque yo investigué, y los japoneses no se han caracterizado históricamente por favorecer la inmigración de extranjeros.
- Ehm…
- Ahora, ¿Viniste a ayudarme o a criticar mi modo de pensar?
- ¡Me cuesta creer que haya un Niño Elegido así! ¡Gennai nunca…!
- ¿Buscaría suplentes para ustedes? Créeme: es capaz, y dudo que se fije en mi “racismo” más que en mi inteligencia. Eso sí sería discriminación.
- …
- Bueno, mientras tú te pones a pensar en cómo discutirme, yo destruiré algunas agujas de control. Magnamon, ¿Nos ayudas a regresar a los bichos al Digimundo?
- Ehm… Si, seguro.
- ¿Qué? –exclamaron las chicas- ¿Lo piensas ayudar?
- Solo debemos llevarlos por el Mall hasta el Monumento a Washington y rodearlos, entonces Sam usará su computadora y los llevará de regreso a casa.
- Entiendo, HerculesKabuterimon.

Con las chicas ignoradas, el caballero real y el insecto gigante se pusieron a trabajar. Mimi y Lillymon los observaban acorralando a los Okuwamon hasta reducirlos a un grupo más compacto frente al Obelisco dedicado al Padre de la Patria; entonces el preadolescente usó su computadora portátil y abrió la puerta al Digimundo, causando que el enjambre regresara a su lugar de origen. Al menos parecía cumplir con su papel, pero Mimi no cabía razón para elegir a ESA clase de persona para el papel de elegido.

El joven corrió junto a Mimi, mientras su digimon trataba, inútilmente, de cortejar a la bella hada del bosque.

- Ya acabamos. Sólo quedan unas cuantas agujas de control, pero yo me encargaré después con HerculesKabuterimon.
- Mejor me quedo para que no destruyas nada más… y asegurarme que no polinicen a Lillymon.
- Como si pudieras detenerme. –rió Sam- O a él. Jeje…
- Magnamon lo haría.
- Ah, no… no me metan en sus discusiones. –negó el mencionado- Yo prefiero ser neutral.
- ¿De dónde eres por cierto? –preguntó Mimi- ¿De esos pueblos del interior del país?
- Soy de Los Ángeles… -la niña quedó en silencio- Por eso sé de lo que hablo. ¿O creías que era de un pueblito de Maine lleno de rednecks?
- Mejor llamo a Ulforce… -el celular marca ocupado- Que extraño… No responde.

Acababan de despedirse de UlforceV-dramon en medio del Zócalo, y se sentían más a gusto: el clima mexicano era mucho mejor que el moscovita, y la diferencia horaria era causa de que hubiera más personas en las calles, personas que poco se asustaron por UlforceV-dramon aparecer de la nada a causa de su increíble velocidad. Ahora Sora y Biyomon estaban solas, y debían encontrar a algún elegido de México para ayudar. El sonido de unas campanadas las alarmaron: eran de la Catedral Metropolitana anunciando el final de una misa, acompañado de una gran multitud abandonando el recinto.

Sora apenas tuvo tiempo de admirar la devoción católica mexicana, ya que unos golpecitos en el hombro la alarmaron, haciéndola voltear: la causante era una chica de quince años, alta, de piel ligeramente morena, cabello negro, largo y lacio, ojos marrones; vestía un abrigo ligero color verde, y venía acompañada de otra niña, de unos ocho años, con dos coletas trenzadas y una gran sonrisa. La sorpresa eran los digimon acompañantes: la de la niña era un Gotsumon –raro, por ser de género opuesto-, pero la de la chica era…

- ¡¿Biyomon?! –exclamaron las elegidas japonesas- ¿Tú compañera es Biyomon?
- No quiero sonar grosera, pero… ¿No deberían decir primero hola?
- Ah, sí… –suspiró Sora- Hola, ¿Cómo estás? Somos Sora y Biyomon, las Elegidas de Japón.
- He oído de ustedes; son las elegidas del Amor; yo soy María Sandra González Mercado… -las chicas la vieron atónitas por el nombrecito- Sólo llámenme María, y mi compañera es Biyomon.
- Un placer conocerlas. –respondió el ave-
- Tú debes ser la Elegida Alternativa del Amor de la que nos habló Hanzo… Pero creí que eras de Guadalajara.
- Lo soy, pero como aparecieron digimon aquí, vine volando desde mi casa hasta la capital, y me encontré con Guadalupe y Gotsumon controlando el caos…
- Y les dimos una mano –agregó la Biyomon mexicana- y después fuimos a misa.
- ¿A misa? –se preguntó extrañada su contraparte japonesa- ¿Acaso eres…?
- Si, María me convenció de asistir.
- En fin... –interrumpió la joven mexicana- supongo que han venido a ayudarnos, ¿O no?
- Esa era la idea, pero parece que lo tienen todo controlado. –observó la pelirroja al ver los alrededores- Me siento una tonta…
- Nah, olvídalo: seguramente algo va a… -recibe un mensaje en su D3, el cual lee de inmediato- Ayayay… Es de un Niño Elegido llamado Darío, que vive en las afueras de la capital: dice que vio a un digimon muy… raro en las ruinas de Teotihuacán.
- ¿En dónde? ¿Qué? –se preguntaban las recién llegadas-
- ¿Cómo vamos a llegar hasta allá, Lupe? –preguntó un intrigado Gotsumon-
- Tomando el autobús, claro.
- Es una buena idea.

La idea sonaba rara, pero era la mejor: tomar el autobús hasta el Bosque de Chapultepec y ahí hacer digievolucionar a las aves digitales para ir a las antiguas ruinas precolombinas. Esperar el autobús no les tomó mucho tiempo, y el recorrido en el mismo tampoco. Ya lejos de las miradas de la gente, las Biyomon evolucionaron a su máxima etapa: el Garudamon de Sora, y el Phoenixmon de María, mientras que Guadalupe y Gotsumon fueron junto a la Elegida del Amor, o sea, Sora.

- ¿Biyomon puede digievolucionar a eso? –exclamó una muy sorprendida Sora al ver al fénix dorado-
- Sí; si logra alcanzar el nivel mega… ¿Nunca lo han logrado?
- Pues… -breve silencio- No, la verdad no.
- Está bien: vamos.

Mientras volaban…

- Ehm… María, ¿Puedo preguntarte algo?
- Si, Sora.
- ¿Nunca has tenido problemas con… con… ehm… chicos? -la adolescente mexicana comienza a toser nerviosamente, para después aclararse la garganta- ¡Disculpa mi atrevimiento! Je…
- Adivino… ¿Tienes a dos tarados que te persiguen? ¿Y hacen cualquier estupidez por llamar tu atención?
- ¡Así mismo! Parece que leíste mi mente. ¿Pasas por la misma locura?
- No exactamente… tenía a dos babosos que me consideraban un trofeo, pero ninguno me caía bien, así que cuando se pusieron muy pesados, les di un a buena paliza con mi taekwondo.
- ¿Sabes taewkondo? –exclamaron Sora y Garudamon-
- María está por obtener su cinta negra; es muy buena.
- ¡Phoenixmon! ¡No hace falta que lo menciones!
- Eso me recuerda que debería ponerle más empeño en mi lucha libre.
- ¿Sabes lucha libre? –exclamaron esta vez las chicas- ¡Sora! No me dijiste que sabías lucha libre.
- Garudamon, ¿Crees que con una tonta raqueta y una pelotita podría defenderme de los chicos tontos?
- A menos que le des con la pelota en… -pensando- Nah… Requiere DEMASIADA puntería. Creo que tenemos mucho en común.
- El amor duele, amiga… -rió Sora-

Tardaron menos de una hora en llegar a las silenciosas y magníficas ruinas ensombrecidas por el manto nocturno; las chicas aterrizaron en medio de la calzada de los muertos, donde los esperaba el niño Darío, en compañía de un Leormon.

- ¡Qué bueno que llegaron! –exclamó un niño- ¡Ese digimon está causando un desastre!
- ¿Qué está haciendo? –preguntaron las chicas- ¿Destruyendo las ruinas?
- Algo así… -respondió el leoncillo- ¡Está pintándolo todo con colores chillones; esa maldita cara de payaso!
- ¿Payaso? –se preguntó Sora- No será…
- ¡Y no para de hablar de su cabello, de su atuendo ni de lo talentoso que es!
- Ay, no… -exclamaron Garudamon y Sora- Es él…

De inmediato fueron a buscar al digimon malhechor, el cual hacía de las suyas en la pirámide de la Serpiente Emplumada. Y en efecto, era… él.

- ¡Esto es muy divertido! Estas caras grises son muy aburridas; solo necesitan un poco de color.
- ¡Detente ahí, vándalo de cuarta! –gritaron María y Darío- ¿Cómo te atreves a destruir patrimonio nacional, intento de payaso sin chiste!
- ¿Payaso sin chiste?
- Eh, chicos; se que esto es grave, pero…
- Espérate, Sora: estamos defendiendo nuestra herencia… ¡Ahora sí, fracaso de colores! ¡Tienes cinco segundos para dejar lo que estás haciendo y ponerte a limpiar este desastre! ¡O te dejaremos hecho un montón de popurrí!
- ¡JA! Suenas tan convincente como los Elegidos a los que me enfrenté hace años, niñita. –misteriosamente, Piedmon miró a sus alrededores- Veo que no está…
- ¿Wargreymon? –interrumpió Garudamon, desafiante- ¿Le tienes miedo? Que él no esté, no quiere decir que te pateemos tu circense trasero.
- ¡Urraca infeliz! ¡Pagarán cara su insolencia! ¡Hechizo fi…!

Antes de que Piedmon pudiera acabar de decir su ataque, unas intensas llamas carmesí lo envolvieron, haciéndolo perder el equilibrio y dejar quemado su atuendo, o que lo enfureció aún más; de inmediato contraataco a Phoenixmon con sus Espadas del Triunfo, las cuales se vaporizaban apenas se acercaban a su cuerpo. Garudamon, que no quería sentirse excluida en la batalla, se abalanzó contra el payaso, pero este lanzó uno de sus pañuelos, cayendo nuevamente en el truco.

- ¡Ay no, Garudamon! Perdóname, María; debo estar un poco oxidada con esto de las batallas… -su amiga al mira atónita- Eh… ¡Darío! ¿Leormon no puede pelear?
- Lo siento, Sora, pero no logré que digievolucionara nunca.
- ¡Prefiero no evolucionar! ¡Me gusta mi estilo de vida!
- Agh… -suspiró María- ¡Phoenixmon, acaba ya con él!
- ¡Espera! ¡No debemos matarlo! Hay que regresarlo al Digimundo.
- ¿Qué? Un momento, querida… Tengo entendido que esta… copia barata del Guasón fue uno de sus mayores enemigos, y que casi los mata. ¿Y no quieres que lo eliminemos ahora que está… DAÑANDO EL PATRIMONIO DE MI PAÍS? Ah, olvidé mencionar una cosita… ¡MI ABUELA ES AZTECA!
- Pues... Si lo pones así, suena algo estúpido lo que sugiero, ¿no?
- …
- Tú lo dijiste… -contestaron Darío y Leormon al unísono-
- Ok, lo haremos a tu manera.

Tras un intercambio de ataques, Phoenixmon logró capturar a Piedmon en sus garras, imposibilitando que pudiera escapar. De inmediato, el ave ígnea se la llevó ante su camarada.

- ¿Vas a reparar todo este desastre y regresar a Garudamon a la normalidad?
- No me asustas, niñi… -María le da una patada en el rostro- ¡!AHHH!! ¡Mocosa malcri…! –recibe un puñetazo- ¡AAAAAAAHHHHH!
- Yo que tú no la enfrentaba, payaso –le habló Phoenixmon- Mejor haz lo que te dice.
- Puedo liberarme en cualquier momento de tu pajarraco, niña.
- ¿Ah, sí? –mostrando su digivice-

Phoenixmon digivolve a… Valdurumon!!

Ahora, con un ave aún más grande y poderosa sujetándolo, Piedmon no tenía escapatoria alguna; aparte de eso, la luz emanada por Valdurumon lo lastimaba. Tras una serie de vergonzosas súplicas, el payaso se rindió.

- Fue más fácil de lo que creí, ahora te devolveremos al Digimundo. Pero primero, limpiarás el desastre que hiciste.
- Lo siento, querida, pero no puedo: la pintura es indeleble.
- ¿Qué? –gruñó una enfurecida María- ¡MALDITO MENTIROSO!
- Ya me lo venía venir… -se lamentaba Sora- Por cierto, ¿Cómo piensas regresarlo al Digimundo? No veo que hayas traído una computadora. Darío, ¿Tienes una?
- No, tampoco.
- Descuida, Sora… -habló Valdurumon- Lo tenemos cubierto. –y alzó vuelo, llevándose a Piedmon-
- ¿Cómo?
- Fue muy práctico que Piedmon apareciera aquí… Te mostraré; sígueme por favor.

Sora, Darío y sus digimon estaban desconcertados por las palabras de la chica, que los guiaba hacia la Pirámide del Sol, que no había sido afectada por las travesuras de Piedmon, y donde Valdurumon ya los estaba esperando en la cima. La subida fue bastante dificultosa debido a lo empinadas que eran las escaleras, mas lograron llegar tras unos minutos.

Ya en la cima, y con Piedmon vigilado por el ave sagrada, y María en el centro de la plataforma de la cima…

- ¡Puerta al Digimundo, ábrete!

Para sorpresa de Sora y los demás, por encima de la pirámide se formó un portal digital que estuvo por absorber a ambos digimon, hasta que Valdurumon arrojó al Payaso del Infierno a dicho vórtice, que lo regresó al Digimundo; segundos después, el portal desapareció.

- Pe… per… ¿Pero cómo? –se preguntaba Sora, tartamudeando- ¿Co-co-como lo…?
- En la Pirámide del Sol de Teotihuacán hay una puerta de emergencia al Digimundo. De hecho, las hay esparcidas por el mundo. ¿No lo sabias?
- A decir verdad, no… Ese maldito Gennai… -refunfuñó, y luego prestó atención a la pirámide vandalizada por el payaso- Maldita sea: se salió con la suya.
- No te preocupes por eso, ya nos la arreglaremos. –suspiraron María y Darío- Espero que a pesar de todo, hayan disfrutado su estancia.
- Fue interesante, eso si… Será mejor que llame a Ulforce, para ver si puedo ayudar en otro sitio.


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Mientras tanto, UlforceV-dramon continuaba su labor destruyendo agujas de control, pasando ahora por Sudamérica, específicamente hablando, la costa atlántica. Cuando se estaba acercando a Rio de Janeiro, y tras acabar de destruir unas agujas en las montañas cercanas, casi colisiona con un misterioso bólido que apenas vio venir. Luego, de manera inesperada, se cruzó alguien en su camino.

- ¡Feliz Navidad, UlforceV-dramon!
- Feliz Navidad, Santa… -segundos después…- Un momento… ¿¿SANTA??frenó de golpe y miró a su alrededor- ¿Pero qué demo…? Me habré vuelto loco o en verdad vi a Santa Claus viajando en un trineo con renos a una velocidad MAYOR a la mía y en dirección a Rio? Mejor le doy un vistazo.

No tardó en llegar a la “Cidade Maravilhosa” y verla en todo su nocturno esplendor: no había ninguna aguja de control en la ciudad, hasta que vio una silueta oscura en la cima del Corcovado, que inmediatamente desapareció. Al llegar allí, se encontró con la cima vacía, la aguja de control hecha añicos a los pies del Cristo Redentor, y a una figura inusual a los pies de la estatua: un Slayerdramon de color verde, con un gorro rojo en la cabeza.

- ¡JOJOJO! ¡Feliz Navidad, muchacho! –lanzándole un bastón de caramelo de colores- ¡Vamos, pruébala!
- ¿Eras tú? ¿El Santa Claus que vi más al norte? –dándole una probada al dulce: sabía a una ensalada de frutas- ¿Y esto sabe a fruta?
- Puede que sí, puede que no. –rió divertido- ¡Y claro que sabe a frutas: estamos en el trópico, muchacho! –Ulforce lo miraba confundido- A que no sabes quién soy, ¿Eh?
- ¿¿SHENGLONGMON?? –el dragón asintió- ¿Qué haces aquí? Y con ese gorro…
- Estoy a la par con la temporada, chico. Y después de recorrer como 12 universos paralelos, y ver al ser humano más imbécil, al Yggdrasil más regañón, y a los Caballeros Reales más sosos y aburridos del Multiverso, decidí pasar mi primera Navidad en mi Tierra original. Es muy linda y divertida esta fiesta, ¿No crees?
- Nunca tuviste a alguien como Lordknightmon de compañero, ¿Verdad? –Shenglongmon se limitó a reír y encogerse de hombros- Pues sí; me gusta la Navidad… pero no sé si notaste el problemita con agujas de control.
- Si, ya sé: por eso destruí las de Rio.
- ¿Con magia?
- Meh… -hizo un gesto de asco- Estas porquerías son inmunes a la magia: usé mis nudillos, jeje… -miró al joven digimon azul- Oye, ¿No tienes prisa?
- Ah, verdad… Nos vemos después, Shenglongmon: Feliz Navidad.
- Igualmente.

Mientras Ulforce desapareció en el cielo nocturno, Shenglongmon apoyó su mano en la estatua y observó la ciudad de manera pensativa; luego dirigido la mirada al rostro de la estatua.

- Imagino que su vista está mucho mejor tras eliminar ese obstáculo. –suspiró- Pasan por mucho, ¿No cree usted? Tienen muchos problemas por resolver y aun así tienen esa lucecita de esperanza que ilumina sus vidas en busca de un porvenir. ¿Sabe? Tengo una idea algo loca, pero creo que los animaría un poco a todos, al menos por un día. ¿Qué opina? –hubo un silencio- Descuide; no pasará nada malo: no se saldrá de control. Tiene mi palabra. Bueno, me debo ir; hay mucho que preparar e investigar –le dirigió la mirada una vez más- Y aunque capaz no sea la fecha correcta… Feliz Cumpleaños.



A cientos de kilómetros tierra adentro, Ulforce acababa de limpiar el Matto Grosso, y pasaba por Asunción cuando notó algo inusual en la Plaza de la Democracia. Algo no encajaba ahí: había muy poca gente a causa del terrible calor decembrino pese a ser de noche, la plaza lucía casi desierta en su superficie de concreto –locura arquitectónica en un país subtropical dirían algunos- Ulforce bajó para inspeccionar el sitio. No había agujas de control por los alrededores, ni digimon salvajes: solo un reducido grupo de personas contemplando en silencio al misterioso ser azul que actuaba como detective. Un curioso niño de doce años corrió a preguntarle el porqué de su presencia:

- ¿Mba’epio ndeheka, nde ma’êra? Trad.:¿Que estás buscando, tú, cosa rara?
- ¿¿¿???
- Sérgio! Pe vícho ndoikuaai guaraníme! –otro chico vino corriendo- Ejúke! Trad.:¿Sergio! ¡Este bicho no entiende guaraní! ¡Vení!
- ¿¿¿???
- Tereho nde mitãme… -el otro niño se fue- Andate, niñito
- ¿¿NADIE AQUÍ SABE HABLAR ESPAÑOL??
- Disculpá, pero el solo sabe hablar guaraní. En fin… ¿A que venís acá? Ni a los digimon les interesa este país.
- Noté algo raro aquí, y no sé qué es…
- Si conocieras este lugar, lo sabrías.
- ¿Tú lo sabes? ¿Por qué no me lo dices?
- No me dejan… -señaló el niño hacia las personas que estaban en la plaza vecina- Creo que se quieren divertir contigo tras enterarse vía Internet que andas destruyendo esas agujas raras.
- ¡Pues no les daré gusto! –gruñó Ulforce- ¡Resolveré el acertijo!
- Te voy a dar una pista porque también me parece estúpido este juego… Mirá el suelo.

El chico regresó junto a los demás, dejando a Ulforce ne medio de la plaza, solo, y con una gran interrogante. Revisó el suelo tal y como le sugirió el niño, y encontró…

- ¿Manchas blancas? Debe ser pintura de alguna remodelación, o algo… -recorrió la plaza hasta llegar al monumento central, donde…- Un minuto… -se fijó en la placa conmemorativa del monumento- ¡Esto no es bronce: es cartón pintado con pintura metálica en aerosol! –después se fijó en el monumento: un obelisco blanco de cierta altura- Umm… -miró de reojo, y descubrió un balde con agua- Probemos algo…

Tras arrojar el agua, parte de la pintura se corrió, develando la superficie negra y pulida de una aguja de control. Era pintura a la cal, diluida en agua.

- ¡AJÁ! ¡Me engañaron! ¡Pintaron una aguja de control para hacerla pasar por un monumento conmemorativo!
- Si… menos mal lo notaste -contestó el niño, quien acababa de regresar junto a él- Lo hicieron para “aprovechar” la aparición de un monumento gratis. A mí me pareció estúpido, pero ya que… Sabía que alguien lo descubriría pronto.
- Si, ¡YO!
- Aunque te tardaste… En fin: hacela polvo y ya.
- Solo porque es verdad; no porque lo digas tú.

Ulforce levantó la aguja con sus propias manos y la lanzó al cielo a una gran altura, donde le dio directamente con un ataque de su rayo de la Victoria, haciéndola polvo. Entonces recibió un par de llamadas: eran Sora y Joe, pidiéndole ayuda. Tras despedirse del chico de la plaza, regresó a su misión, rumbo a Australia para recoger primero a Joe, luego a Rusia por Sora, y después retomar su misión en dirección a la Patagonia.


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En París, Joe no había tenido tanta suerte: había llegado demasiado tarde como para poder ser de verdadera ayuda: una niña Elegida de Francia llamada Catalina, cuya compañera era nada más y nada menos que la novia del Agumon de Tai, en compañía de otros elegidos europeos, entre ellos, el Elegido B de la Amistad y su digimon, se habían encargado de los digimon salvajes liberados en la “Ciudad Luz”, entre ellos, la “familia real” de los Mamemon, y el más peligroso de todos: un GranDracmon que estuvo por destruir “La Defense”. Joe quedó sorprendido al ver a esa psicópata de Floramon evolucionar a una Lotusmon, y al Gabumon del niño Nigel llegar a ser un Zeedgarurumon, y contener juntos al gigantesco vampiro.

- No debes sentirte mal, Joe –lo calmaba Nigel, el elegido británico- Que hayas llegado tarde no significa que no estemos felices de tu presencia.
- Gracias, pero no es lo mismo; queríamos ayudar.
- Este muchacho siempre se queja, ¿Es que no cambias?
- ¡Floramon, no seas grosera!
- Pero Catalina; conozco a este chico, y era el más quejumbroso de los Elegidos, mas inclusive que los locos de sus amigos.
- Apoyo a Floramon; Joe se quejaba tanto, y tenía sus… adi…
- ¡Gomamon, no la ayudes a hacerme quedar mal!
- No lo hago, Joe; lo haces tú solo.
- Es increíble que haya llegado tan tarde, -se quejaba Ulforce, que había decidido quedarse un tiempo más junto a Joe- Pero admito que me gustó su pelea.
- Muchas gracias –respondieron los Elegidos europeos y sus digimon-

En eso sonó la Terminal D de Nigel, que leyó el mensaje recibido, mostrando algo de preocupación en su rostro.

- Nigel, ¿Pasa algo? ¿Quién era?
- Es… Alan. –Gabumon abrió enormemente su ojos en señal de asombro-
- ¿Quién? –se preguntaron Gomamon y Joe-
- Dice que tiene problemas en Buenos Aires, y que necesita consejo de un Elegido A.
- ¿Seguro que es el mismo Alan que conocemos? –preguntó nuevamente Gabumon- ¿Y que no vivía en Mar del Plata?
- Dice que fue a ayudar a su amigo Dom, que tampoco la tiene fácil. Joe, ¿Podrías ir?
- Sí, no hay problema, pero… ¿De que digimon se trata?
- No me lo dijo, pero capaz sea uno que ya hayan enfrentado ustedes. –Ulforce estaba por llevarse a Joe cuando- Una cosa más: trata de que no te intimide; es algo… rudo.
- Pero es tu amigo, supongo, pese a que él es argentino y tú brit…
- Lo es, pero… es muy… directo. Y hagas lo que hagas, no digas nada sobre las Islas Malvinas: es un temita muy delicado para él.
- ¿Las Falklands?
- Di esa palabra, y estás muerto. –sentenció Gabumon- MUERTO. Recuerda: Mal-vi-nas.
- …

Ulforce fue sumamente rápido al llevar a Joe hasta la capital porteña, en medio de la Avenida 9 de Julio. El Caballero Azul ya se había ido cuando Joe vio huellas de lucha en la Avenida, aún lejos del Obelisco: huellas muy grandes y algunos cráteres en el asfalto. Fue entonces que vio a un digimon bastante grande, de color violeta, apariencia draconiana pero con alas blancas como de ángel, volando a gran velocidad entre los edificios.

- ¡Ven aquí, maldito imbécil!
- ¿A quién se referirá? –preguntó Gomamon; luego sintió un aroma en el aire- Joe ¿Hueles eso?
- Si… huele a…
- ¡Quien anda ahí! –gritó una voz, seguida de un disparo- ¡Habla, marica!

El disparo asustó tanto a Joe que cayó al suelo; el atacante surgió pronto: un joven de 17 años, pelo castaño, vestido con ropa de cuero oscura, gafas negras y complexión atlética que continuaba apuntando a Joe. Lo acompañaba otro muchacho, de su misma edad, pero mucho más delgado, y acompañado de un Commandramon.

- ¡No me mate por favor; no me mate por favor! –chillaba-
- ¡Che, te dije que no lo asustes así!
- Si, si… Juan. –dirigiéndose a Joe- Por favor, decime que no sos el Elegido que pedimos.
- ¿A… Alan? ¿Eres Alan?
- Yo también estaría decepcionado si estuviera en tu lugar. –agregó Gomamon con cizaña-
- A la mierda… Sos vos.
- ¡No soy ningún inútil! –se levantó Joe, reuniendo todo el valor que pudo- ¡Vine a darles una mano en medio de esta locura, y te lo voy a demostrar, Alan!
- No soy Alan, pendejo hippie.
- ¿Qué?
- Soy Dom Marroni, y él es mi amigo Juan Coccotis; mi amigo Alan Pereira está por llegar, y juro que le va a dar un ataque cuando te conozca.
- ... Como sea, ¿Y ese digimon purpura con alas es el que causa problemas?
- Ese es mi digimon, tarado del culo: un Darkdramon hecho y derecho; el de Juan no puede evolucionar, lamentablemente.
- Y me lo siguen recordando. Desgraciados…
- ¿Nivel mega? –Dom asintió- Ay, mamá.
- Deja de llorar, nenaza, y ven a ayudarnos.
- Ya voy… ¿Todos los argentinos son así de groseros?
- Joe, no seas xenófobo.

Dom y Joe cruzaron varias calles, siguiendo el camino de Darkdramon hasta llegar a Puerto Madero, donde en teoría, no causarían mayores problemas. Cerca de la costa, Joe por fin pudo ver al digimon responsable de tato alboroto, y al mismo tiempo, hallar la respuesta al misterioso olor que habían sentido al llegar: era Machinedramon, el mismo de hace tres años, y para colmo de males, estaba igual o más borracho que antes.

- ¡Eshte paish será mio, mio! ¡Todo el vinho mendoshino sherá mio! ¡Y Shili y Uruway shi quiero…! ¡Cañiones Shiga!
- ¡Contrólate, maldito borrachín! –gruñó Darkdramon repeliendo su ataque- ¡Estás loco!
- ¡Sho shoy el shefe; naie me dishe que hasher, NAIE!embistió a Darkdramon, haciendo que caiga al agua- ¡Argehtina será a cuha del Huevo Imberio del Ve…Ve…Vetal…hic! –lanzo un espantoso eructo con olor a vino rancio- ¡Eshos gudiosh no jupieron hasherse con Aryenchina, pero sho shi... hic! Grimero a Pamba, a Padagonia, a Meshopotamia, losh Andesh... y luego... EL MUND… HIC… do!!
- ¡Tridente de Poseidón!

Fue entonces que llegó otro digimon, uno no tan grande, y de apariencia no tan poderoso, muy parecido a lo que unos identificarían con el monstruo del Lago Ness, y sobre el cual estaba un joven robusto con playera blanca y pantalones cortos oscuros. Joe presintió que se trataba de Alan. Lo primero que sorprendió a Joe al verlo frente a frente, era su sorprendente musculatura, además de su actitud firme, casi como la de un líder ¿Cuántos años tenía? ¿Veinte, veinticinco? Ahora entendía el por qué Nigel había dicho que Alan era rudo. ¿Pero que tanto?

- ¡Hey, vos! ¿Sos el que Nigel dijo que iba a venir?
- Sí, sí señor.
- ¡No me digas señor; me hace sentir viejazo! ¿Sos de los Elegidos A o no?
- Si lo es, -respondió Gomamon en su lugar, al ver que Joe temía hablar- Es el Elegido de la Sinceridad, y yo soy su digimon.
- ¿Qué?

Repentinamente, Dom, Juan y Commandramon cayeron al suelo, riendo como condenados, y sin parar de señalar a los dos jóvenes, burlándose de ellos.

- ¡JAJAJA! ¡¿Ese… ese es el tipo al que tenías que re-re-emplazar?! –señalando a Joe- ¡JAJAJAJA! ¡Viejo: mejor te hubieran metido a vos en su grupo!
- Dom…
- ¡En serio, amigazo! ¿En que estaban pensando Gennai y sus clones? –se retorcía Juan de la risa- ¡El tipo es un palito frente a vos! ¡Ni de barra de calentamiento te sirve!
- Juan…
-¡Inc reíble que este chico haya sido uno de los Elegidos, qué vergüenza! –se reía el dinosoldado-
- ¡LA PUTA, YA ENTENDÍ!gritó un enfurecido Alan- Lo que importa ahora es deshacerse de esa chatarra ebria. Así que decinos, -dirigiéndose a Joe- ¿Cómo nos deshacemos de él?
- La verdad es que tenemos que regresarlo al Digimundo; no es aconsejable matarlo. -Dom volvió a reírse-
- No estoy de humor, pibe… Decime algo útil, o te garroteo hasta que quedes como picadillo en lata.
- ¡No me digas niño! ¡Si, sé lo que significa pibe: no soy imbécil! ¡Que tú tengas veintitantos…!
- Tengo 16…
- ¡¿Tienes 16?! –lo miró detenidamente; esas mangas ajustadas decían otra cosa- En serio, ¿Qué te tomas para ser tan grande? No algo muy sano, seguro.
-Dos horas de entrenamiento diario, una dieta estricta, práctica de rugby tres veces por semana, y dos pendejos como vos en el desayuno una vez cada semana desde que tengo siete años… ¿Algo más antes de que tu cara quede hecha mierda como regalo de Navidad?
- … Cuando lo enfrentamos la última vez, el alcohol lo hacía lento, pero ahora parece que es más rápido; no lo entiendo. Ayudaría que lo inmovilizaras con hielo para después atacarlo. Pero no tienes digimon de hielo, así que…
- Plesiomon. Ya lo oíste.
- ¡Sí! ¡Bombardeo Antártico!

Cientos de icebergs de pequeño tamaño golpearon a Machinedramon; sus golpes no eran en si potentes, pero su efecto si: congelaron a la mole metálica hasta dejarlo encerrada en un gran bloque de hielo en medio del mar.

Plesiomon permaneció volando –sí, volando- junto a Darkdramon en caso de que escapara; mientras, Juan sacó su computadora portátil para abrir la puerta al Digimundo y regresarlo.

- ¡Puerta al Digimundo, abrite!

La computadora creo un vórtice de luz, que absorbió a Machinedramon, regresándolo a su lugar de origen, mas sus daños estaban presentes en parte de Buenos Aires.

- Bueno, se acabó: ya podemos celebrar la Navidad. Pero el hijo de perra causó demasiados destrozos…
- Ya lo arreglarán, Alan; vos tranqui. Somos nosotros los que tenemos que llorar, ¿No Dom?
- Pff… se nos pasará en un rato. ¿Por qué no apareció en una zona fea? –pensaba-
- Che, vos... –refiriéndose a Joe- ¿Tu digimon no podía evolucionar o qué? Por eso no intentó pelear.
- Puedo evolucionar, -se defendió Gomamon- Pero como ustedes llegan al mega y yo no, decidí no ser un estorbo.
- Vos sos inteligente y con mucho entusiasmo, igual que mi Gomamon. –respondió Alan, alabando a Gomamon, así como desprestigiando a Joe al mismo tiempo- Si tu amigo el Lennon no te entrena, pedime ayuda: de seguro llegamos a algo.
- ¿Ese Plesiomon es un Gomamon como yo? ¡Genial!
- Y puede ser más genial. Te muestro, pibe.

Plesiomon digivolve a… Aegisdramon!!

A esa altura Joe se sintió insignificante: Plesiomon se había convertido en una especie de fortaleza flotante color dorado y azul con apariencia de un cañón laser gigantesco. ¿A eso podía llegar Gomamon? Era oficial: él era una cucaracha.

- Me siento tan inútil.
- Porque lo sos –contraatacó Alan- Si no te ponés las pilas y empezás a trabajar duro, no vas a superarte nunca; eso le dije a Nigel una vez. Así que te recomiendo que dejes la actitud de nenita llorona que tenés y te hagas más fuerte… O que me dejes a Gomamon un tiempo y yo le ayudo.
- ¿Puedo Joe? ¿Puedo? ¡Vamos, di que sí!
- Ya veremos, Gomamon… Mejor llamo a Ulforce… Qué raro; no responde.

Los cuatro jóvenes –ya con sus digimon: Dom tenía un Monodramon- regresaron a la Avenida 9 de Julio, donde aún eran visibles las huellas de la batalla, o al menos por unos segundos más, porque repentinamente todo el daño causado se reparó, casi como por arte de magia… O capaz asi fuera, pues cierto digimon humanoide de color verde los esperaba junto al Obelisco. Sorpresivamente, los cuatro se vieron frente al mismo digimon, y bajo el Obelisco.

- ¡Buenas Noches Buenos Aires! –los saludó con una gran sonrisa- ¿Qué tal su Nochebuena?
- ¿Quién carajo sos vos? –exigió saber Dom, amenazante- ¿Otro digimon problemático?
- Jeje… En cierto modo sí, soy un digimon problemático, jovencito, y con mucho orgullo, ¡JAJA! Pero hoy estoy de visita, y vine a ver “El Paraíso Latino” y probar algo de tango y choripán.
- Pues rajá a Boca, porque acá no hay un carajo. –gruñó Alan-
- Ay, pero que humor de perros el de ustedes… después de limpiar el desastre esperaba un poquititito más de amabilidad.
- Espera… ¿Tú reparaste los destrozos? –preguntó Joe; el dragón respondió afirmativamente- ¿Cómo?
- ¡Con magia desde luego!
- Pues… gracias; perdón, che… -se disculpó Alan- Por ser tan hijos de puta contigo.
- Nah, descuida: yo no me enojo… no con pendejadas al menos. Jeje… En fin; ya que me encontré a ustedes cuatro, les venía a decir que estoy preparando una sorpresa para todos ustedes.
- ¿Cómo? –se preguntaron los humanos y los digimon-
- Aun no tiene fecha fija, pero intuyo que será antes de Año Nuevo, y todos ustedes están invitados a participar: les aseguro que será muy divertido, y que la pasarán genial.
- ¿Y en que consis…? –antes de que pudiera acabar de preguntar, Juan fue interrumpido-
- Es una sorpresa…. Jejeje… No coman ansias, y tengan paciencia: ¡Los preparativos están casi listos!
- ¡Espera! –le gritó Joe, al momento en que el digimon misterioso aparecía vestido con un traje negro y un sombrero elegante de los ’40, más una rosa roja entre sus dientes- ¿De qué hablas? ¿Quién eres?
- Soy el Dragón Digimon Patrono de la Magia… y de la Diversión: ¡Shenglongmon!



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En algún lugar de la provincia argentina de Córdoba, Ulforce sobrevolaba y buscaba agujas de control para destruir, mas no hallaba casi ninguna, como era de esperarse: resultaba inverosímil que Arukenimon y Mummymon desperdiciaran su tiempo en colocar agujas de control en un lugar tan desolado –donde seguro ellos no querrían estar- por demás aburrido. La noche de verano austral era para la Nochebuena, y el Caballero Azul la disfrutaba en su recorrido.

Fue entonces que vio, -o creyó ver- un extraño destello de luz que iba hacia su dirección, ¿Un avión tal vez? No tuvo tiempo de corroborarlo, pues recibió el golpe demasiado pronto como para distinguirlo: el golpe fue tan fuerte que lo derribó del cielo, estrellándolo contra unos matorrales en la base de una pequeña montaña Cuando abrió los ojos…

- Ay…ay… -mareado- ¿Alguien tiene la caja negra del avión que me atropelló? -abrió lentamente los ojos: un ñandú lo estaba observando- ¡Shu, Shu! –espantando al ave- ¡No soy comida, pollo gigante! –mirando a su alrededor- Fantástico: estoy en medio de la nada, y todo por culpa de… -distinguió un hilo de humo- Oh, oh… Creo que estrellé al avión o lo que sea que golpeé.

Como todo Caballero, Ulforce fue de inmediato a socorrer a los siniestrados del accidente, sin tener idea de lo que le esperaba. Al ver hacia el lugar de siniestro, quedó…

- ¡¿Pero qué carajos?!

Los accidentados no eran nada común, ni siquiera era un avión convencional o algo que Ulforce conociera: el Caballero Azul había chocado contra…

- ¡¿UNA NAVE ALIENÍGENA?!

Una nave rectangular, de aspecto algo tosco, yacía semienterrada en la arena, y con claras señales de daño, como el humo que parecía manar de sus motores, una compuerta abierta de la que entraban y salían con prisa figuras humanoides de estatura humana, pero de aspecto anfibio, vestidos con ropas fácilmente reconocibles como “informales” y cargando unas cajas de herramientas. UlforceV-dramon estaba tan anonadado con semejante visión que olvidó ser sigiloso, y pisó una rama seca que fue oída por los visitantes, los cuales quedaron alarmados al verlo, y corrieron al interior de su nave, de la cual salieron muy pronto

- ¡Esperen, esperen! –gritaba Ulforce- ¡Soy pacífico! ¡Soy todo amor y paz; no quería hacerles nada!
- …
- …
- ¿HOLA?
- ¿Qué eres tú? –habló uno de ellos- ¡Se supone que este planeta está dominado por humanos, no por hombres lagarto azules!
- Ni que haya tantos rayos ultravioleta –comentó el otro[ I]-
- ¿Hablan mi idioma? –preguntó el extrañado digimon-
- ¡Doh! Si solemos venir aquí, debemos de saber algún que otro idioma… -siguió apuntándole el arma- ¡Responde, destruyenaves!
- ¡Hey: ustedes aparecieron en mi camino!
- ¡Tú te metiste en nuestro camino, así que habla!
- ¡Soy Ulforce-Vdramon, un digimon!
- ¿Digimon? –se preguntaron los seres- ¿Un ser digital con forma de animal, planta u otras cosas que está hecho de datos de una computadora?
- Eh… Si.
- ¡ERES UN DEJIMO!exclamaron ambos, sumamente asombrados- ¡Creímos que estaban extintos!
- ¡Creí que eran una leyenda… y aquí está uno! ¡Amigo: un dejimo estrelló nuestra nave!
- ¿HUH?
- Mejor te quedas con nosotros un rato, y te explicamos: pareces algo confundido.

A la vista que los extraños se mostraban amables, y que Ulforce sintió que debía quedarse con ellos y ayudarlos en compensación por el accidente, así que se acomodó junto a ellos en una fogata: por lo que llegaron a comentar, no eran alienígenas con propósitos malvados –y clichés- como conquistar la Tierra, esclavizar a la humanidad, o bien realizar las famosas mutilaciones de ganado o abducciones y experimentos con humanos, sino que solo habían venido como turistas para disfrutar de las fiestas de fin de año. Tampoco eran los clásicos alienígenas que venían en son de paz y amor universal o unirse a la supuesta “Confederación Galáctica’, que según los anfibios eran estafadores newagers, como los que hay en la propia Tierra.

Cuando Ulforce les preguntó acerca de cómo conocían de los digimon, les dijeron que muy pocos en la Vía Láctea sabían de su existencia, y los pocos que sí, creían que solo era una leyenda o un mito, o que de ser reales, se extinguieron hace cientos de miles de años en un holocausto nuclear. El Caballero no sabía que responder, así que prefirió conocer a los extraños seres, que explicaron venir de un planeta acuático a unos 300 años luz de la Tierra, y cuya civilización era apenas 200 años avanzada a la terrestre. Bastante joven en comparación.

Estaba por preguntarle algo más cuando sonó su celular.

- UlforceV-dramon, ¿Por qué te estás tardando? ¡Quiero irme a casa; este niño Sam es un mininazi!
- Eh, Mimi… Creo que tendré un pequeño retraso.
- ¿A qué te refieres?
- Pues… Como te lo explico… Me estrellé.
- ¿Cómo que te estrellaste? ¿En dónde?
- Pues en las cercanías de un cerro llamado Uritorco, en medio de Argentina: Algo que no me vio me chocó, o más bien, choqué con algo que no vi… y caímos muy mal…
- ¿Cómo que chocaste con algo que no viste? ¡Eres el digimon más rápido del mundo: viajas a la velocidad de la luz!
- Pues… -mirando al sitio del accidente- lo que me chocó era más rápido.
- ¡No existe nada en este mundo que sea más rápido que la luz!
- Ese es el problema: choqué con algo que no era de este mundo... –Mimi se queda paralizada de miedo- Creo que causé un pequeñísimo incidente interplanetario.
- Un minuto… Me estás diciendo que… ¡¿CHOCASTE CON UNA NAVE ALIENÍGENA?!Ulforce respondió afirmativamente- ¿Y a que vinieron?
- Pues por lo que tengo entendido… son turistas que vinieron a pasar las fiestas de fin de año. –Mimi no se lo puede creer- Debo colgar; dicen que lo mínimo que puedo hacer es ayudarlos a reparar su nave; nos vemos más tarde.

Tras dejar a Mimi colgada, la conversación retomó.

- Así que… ¿Nos ayudarás a reparar nuestra nave?
- Si: es lo menos que puedo hacer, aunque no se mucho de tecnología; el nerd es mi amigo Gallantmon.
- Descuida; ya veremos en que podrás ayudarnos. Y con suerte, podremos pasar Año Nuevo en Time Square; puedes acompañarnos si quieres.
- Agradezco su invitación, pero mis amigos y yo solemos pasar las fiestas en familia. –levantándose- Muy bien, ¿Por dónde empiezo?
- ¿No tienes otro asunto pendiente? Como esos niños de los que nos hablaste.
- Bah… sobrevivirán: y soy muy rápido. Ni notarán que me tardaré.
- Ok, como digas.


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Pasaron un par de horas: Ulforce ayudó a los anfibios alienígenas a reparar su nave, se despidió de ellos, destruyó las últimas agujas de control, y luego buscó a los demás Elegidos en el resto del mundo. Finalmente, regresó junto a su primo y se despidió de Mimi para regresar a su hogar y soportar a Lordknightmon el resto de la Navidad.

Los Elegidos de Japón, mientras tanto, acababan de salir de su sesión sorpresa en la Torre de Tokio en compañía de sus familias, retomando el camino a casa, con ansias de pasar una Navidad tranquila, desilusionados en parte por no haber participado en alguna batalla o de contribuir con algo de ayuda para solucionar la crisis de Nochebuena. Y también estaban los susodichos “compañeros” que habían mencionado los Megadoctores. ¿Quiénes podrían ser? ¿Qué harían en sus casas? ¿Se llevarían bien con ellos?

Entre los elegidos, estaban TK y Patamon: su madre había hecho unas llamadas en un centro comercial, y se quedaron para tomar chocolate caliente con pasteles. TK intuyó que su madre había hablado con su “compañero” para que fuera a casa de inmediato, lo que le causaba cierto malestar.

- Mamá… ¿Esa persona tiene las llaves de la casa?
- Si, se las dejé a los doctores. Descuida: tus amigos digimon me aseguraron que sería una persona de toda confianza.
- Eso espero.
- ¿Y qué hará esa persona en la casa exactamente, Mamá de TK?
- Pues nos ayudará a todos, Patamon: no se quedará de vago todo el día. Y también los ayudará con sus problemas psicológicos.
- ¡Estamos bien, mamá!
- Eso no dicen los doctores, TK. –tomando su bolso y levantándose- Vámonos a casa: una caliente cena y nuestro invitado nos estarán esperando.

Cena navideña: eso disipó el ligero enojo de TK al pensar en el exquisito pato relleno de castanhas, , salsa de arándanos, el foie gras, pan de centeno con mantequilla, ostiones, el “buche de Noel”, y en la demás cena tradicional francesa de Nochebuena que su madre preparaba cada año. Incluso Patamon se imaginaba la deliciosa cena que lo esperaba en la casa, olvidándose de la ansiedad de conocer al “invitado misterioso”.

Una vez en casa, abrieron la puerta, colgaron los abrigos, y se prepararon para cenar… siendo recibidos por…

- ¡¡FELIZ NAVIDAD, MIS QUERIDOS ANFITRIONES!!
- ¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHH, UN MONSTRUO!! –gritó la madre de TK al ver a la criatura-
- ¡¿Qué haces aquí, monstruo?! Eh... espera, -pensó TK al ver al digimon con detenimiento- ¿Eres el Devidramon de ayer?
- TK, ¿Lo conoces?
- Si… Por desgracia… Volviendo al grano, ¿Qué haces aquí? ¿Has venido a insultarnos?
- Nah… Eso lo haré después. –sacando una tarjeta- Estoy aquí por el trabajo de compañero.
- ¿Serás el compañero de mi hijo? –preguntó la Sra. Takaishi: Devidramon respondió afirmativamente- Pues… no era lo que me esperaba.
- Mamá, échalo…. –se decía TK en su cabeza- Solo míralo: es horrible: no puede ser de confianza.
- No se preocupe, señora: yo no muerdo. No causaré ningún desastre y ayudaré a su hijo en todo lo que pueda.
- Pues... Suenas sincero: me has convencido, eh.. eh…
- Devidramon, señora Takaishi. Cualquier cosa que necesite, pídamela.
- Ok, muchas gracias por tu ayuda, Devidramon; espero que te sientas cómodo en nuestra casa, y estoy seguro que TK se portará de maravillas contigo –TK y Patamon intentan ocultar su desaprobación- Ahora, si me disculpas, pondrá la cena en la mesa para que todos podamos disfrutarla. Ponte cómodo por favor.

Tras agradecer el gesto, Devidramon se acomodó en el sofá de la sala y comenzó a leer una revista, hasta que TK y Patamon se pusieron enfrente de él, con mirada acusatoria e interrumpiendo su lectura.

- Dejemos las cosas en claro… No confiamos en ti.
- Ni tenemos por qué: si le haces algo a mi madre…
- O a la casa… pagarás por ello.
- Ajá… -asintió tajantemente la gárgola, apartando la revista y mirándolos frente a frente, de brazos cruzados- Y en caso que me dé la maldita gana de “hacer algo” ¿Qué harán al respecto?
- Te derrotaremos.
- Yap… -levantándose- Pues dejemos las cosas en claro, pendejos: yo vine a hacer mi trabajo con ustedes y a ayudarlos a mejorar…
- Hubiera esperado a Blackwargreymon en tu lugar.
- Pff… El cape Black no quiere verte ni en pintura; por eso quedamos así. En fin, decía que vine por el trabajo: podemos llevarnos bien y ser buenos amigos; les recomiendo esto, ya que yo soy muy buen tipo. O podemos llevarnos mal y hacernos enemigos, cosa que no se los recomiendo, ya que me devoro Devimon como el que se enfrentaron en el desayuno. –retomó la revista, ignorando el berrinche de Patamon, que ocultaba su terror- Así que decidan sabiamente, amiguitos.
- …
- ¡La cena está lista: vengan todos a comer! ¡TK, que esperas, vamos a dar las gracias!
- ¡Ya voy, mamá…!
- ¡Devidramon, ven a cenar: todo está delicioso!
- ¡Ya voy, señora; muchas gracias!
- ¿Y yo que?
- Si, Patamon: tú también…
- Si nos arruinas la cena, Devidramon: te juro que…
- Calmado, rayito de sol: pienso comportarme bien en la mesa: sin groserías, ni eructos ni ofensas a tus creencias.
- Mmm… ya veremos. Por cierto: si tú estás aquí conmigo, ¿Con quienes están mis compañeros?

- ¡Hay que rezar antes de cenar! ¿Es que no lo entienden?
- Por vigésima cuarta vez, cosa rara… ¡NO SOMOS CRISTIANOS, SOMOS BUDISTAS!
- ¡¿Y por qué celebran la Navidad, señor Motomiya?! Y mi nombre es Gargoylemon, no cosa rara.
- Agh.. Davis, Tenemos que soportar a este mojigato por tu culpa. ¿Por qué no eres un niño normal?
- Grr… me da igual, probaré algo de… -la mano de Gargoylemon le dio una tremenda bofetada que volvió roja su mano- ¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHH!!!!
- ¡Nadie toca nada hasta que recemos y demos las gracias a Buda, Yggdrasil o a Cristo!
- ¡SUFICIENTE, GARGOYLEMON: TE VAS SIN CENAR!
- Pero señora Motomiya…
- ¡A TU CUARTO!

Un aterrorizado Gargoylemon corrió a esconderse a su cuarto, mientras el resto de la familia miraba espantado a la ama de casa.

- ¿Qué se quedan mirando? ¡COMIENCEN A CENAR, QUE NO ME SALIÓ BARATO!

- Eh, Blackwargreymon…
- ¿Si, Cody?
- Mi mamá quiere que te quites tus Dramon Killer para cenar; le dan miedo.
- Mmm… ¿Hay tantas reglas en tu casa?
- Sí, pero prefiero que las cosas sean así: siento que la vida es más segura.
- Ni modo: lo haré… -se quita las Dramon Killer y las deja en un rincón- ¿Algo más?
- El escudo. Dice que estorba el paso de los invitados.
- Solo somos nosotros cinco, niño. No hay invitados.
- …
- Detesto esa mirada… lo haré –se quita el escudo y lo deja en otro rincón- ¿Algo más? No pienso ponerme corbata.
- Quiere que te quites el casco para cenar.
- ¡Ni lo sueñes! Un guerrero jamás se quita el casco.
- Pero mi mamá dice…
- ¡Tu mamá puede irse a la…!
- Cody, deja de ser tan cuadrado, y deja que Blackwargreymon use su casco. –lo interrumpió el anciano Ida, que acababa de llegar-
- Pero abuelo…
- Cody: Blackwargreymon tiene orgullo de guerrero, y no debes cuestionarlo.
- Ni modo.

Cody se retira, dejando a su abuelo y a Black solos.

- Gracias señor Ida –hizo una reverencia-
- Ni lo menciones… Si supieras lo que me costó hacer que mi nuera me dejara poner mis pies sobre la mesa…
- …

- Todo está delicioso, señora Kamiya. –la mujer se muestra complacida- ¿Lo cocinó usted?
- ¿Mi esposa? ¿Cocinar? ¡JA! Ni lo sueñes, D’arcmon.
- ¡SUSUMU!
- Oh, vamos querida: acéptalo: todos lo sabemos. Tai, Kari, yo, Agumon…
- Señor, le agradecería que no me meta sus problemas maritales que podrían acabar en divorcio.
- ¡AGUMON!
- ¿Qué?
- … Olvídalo. D’arcmon, no sabes lo feliz que me hace que vengas a quedarte con nosotros; Kari casi no tiene amigas y Tai no sabe nada de mujeres…
- ¡MAMÁ!
- Además de serme muy inusual de ver a una ángel en mi mesa. ¡Oh, disculpa! No quería sonar tan tonta.
- Descuide, señora: sé que es muy inusual para muchos humanos ver a un ángel en su mesa.
- Claro está que es solo una apariencia pasajera, ¿no?
- Oh, oh… -se lamentaban Tai y Agumon-
- Disculpa, Gatomon… ¿Qué quieres decir con eso?
- Solo digo, que no permanecerás como D’arcmon por siempre, ¿O sí?
- Bueno, no: todos digievolucionamos tarde o temprano.
- Me alegro que lleves tan maduramente el hecho que te convertirás en LadyDevimon.
- ¡¿Disculpa?! –alzando el tono de voz- ¿Y eso por qué?
- Gatomon, deja de molestar a D’arcmon: no la recrimines por cargar con la culpa de las malas elecciones de su pasado.
- ¿A qué te refieres con eso, Kari?
- Kari bocona… -se decía Tai- Yo me largo…
- Bueno, si no hubieras estado de novia con esa bestia…
- ¡Esa “bestia” es uno de mis mejores amigos, así que mejor te calmas, señorita luciérnaga!
- ¿Cómo me llamaste?
- Yo me largo de aquí… Mi psiquiatría no me preparó para esto.

- Así que… MachGaogamon, ¿Cierto? –el digimon asintió- ¿Te gustó la cena?
- Si, señora Ichijouji; se lo agradezco. Estuvo deliciosa.
- Sabes que si necesitas algo, cualquier cosa, puedes pedírmelo a mí o a mi esposo… Y a Ken también.
- Lo tendré en mente. Ken… ¿Qué dices? ¿Estás ansioso por trabajar juntos?
- Sigo sin entender que harás exactamente… Es más, no se mucho de ti.
- A mí también me gustaría saber –dijo un Wormmon con muchas sospechas-
- Básicamente me contrataron para tratar de ayudarte con tu problema de culpa a todo lo que pasa. Tienes que aprender a relajarte un poco, dejarte llevar. Pero hoy no: es Navidad.
- ¡Pero he hecho cosas terribles! –chilló Ken- De seguro me odias por todas las cosas horribles que hice como emperador.
- Me da igual: no estuve en tu “patio de juegos”, ni siquiera conozco a alguien que lo haya estado. Y de todos modos, lo hecho, hecho está, y solo queda mejorar.
- ¡Pero las agujas de control, los aros malignos, los experimentos, el látigo, Kimeramon!
- Conozco digimon que querrían verte muerto, eso sí: hasta reparten poster que dicen: “¡Que le corten la cabeza a Ichijouji!” Pero tienen tanta credibilidad e impacto como Greenpeace en estos días, así que no deberías preocuparte.
- ¡Me lo merezco: he sido tan malo! ¡Merezco estar en la lista negra de Santa y que me den carbón! ¡BUAHHHHHHHHHHHHHHH!
- Ay, Ken…
- Otra vez se puso a llorar el nenaza… -pensaba su padre-

- ¡NO TENGO A BLACKIE A MI LADO: ESTOY SOLA! –se lamentaba Yolei en su cama- ¡BUAAAHHHHH!
- Yolei... trata de dormir… -se lamentaba Hawkmon- Además, Blackwargreymon está en el departamento de junto.
- ¡No me importa! ¡Quiero que esté a mi lado! Ya sé: iré a visitarlo cada vez que pueda y…
- Eso es acoso, Yolei.
- ¡Es amor, Hawkmon! ¡AMOR!
- ¡YOLEI: cállate y duérmete de una vez!
- Si, mamá… Y como te decía, Hawkmon: verás cómo Black termina enamorado de mi y…
- ¡¡NIÑA, DEJA TUS LOCURAS Y DUÉRMETE DE UNA PUÑETERA VEZ!! ¡¡Y ALÉJATE DE MÍ!!
- ¡Ay, mi querido Blackie!
- ¡YOLEI: Duérmete!
- ¡Silencio TK!
- ¡O te callas, pendeja de mierda, o te hago salir canas!
- ¡Inténtalo, gárgola fea!
- ¡YA CÁLLENSE DE UNA VEZ!gritó otro vecino- ¡Y FELIZ NAVIDAD, MALDITA SEA!

- Bien, Caballeros: antes de poder dar el brindis previo a la cena, me gustaría dar las gracias por Lordknightmon por poner tanto empeño en el decorado así como en la cena.
- Un placer, Alphamon.
- Si hay algo más que agregar, entonces….
- Un momento, Alphamon. Quisiera hacerte una pregunta.
- Adelante, Ulforce.
- ¿Podrías explicarnos el por qué hay humanos que saben de la existencia del Digimundo? Me refiero más que nada a los gobiernos de Estados Unidos y Rusia, que saben quiénes somos, que hacemos y quien sabe que más.

Los Caballeros quedaron en silencio, esperando que su líder respondiera: cada uno de ellos lo miraba atentamente, esperando una sabia respuesta del Caballero Negro. Entonces…

- ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHH!!! ¡Si… ya me acuerdo! –exclamó con un tono inocente- ¡Cierto, cierto: hablé con sus líderes hace tiempo, y llegamos a un acuerdo de que develaríamos nuestra existencia en una fecha determinada! Debía decírselos, pero creo que se me escapó, jeje… ¿Qué sabes de ello, Ulforce? ¿Cómo está el señor Richard Nixon? ¿Y Leonid Brézhnev?
- …
- Eh… Alphamon –Magnamon tomó la palabra- ¿Cuándo fue esta charla?
- A ver… veamos… -hizo aparecer su agenda: una tablilla de cristal en la que corrían las anotaciones como pequeñas luces- El… 21 de diciembre de... 1972. ¿Por qué?
- ¿Y cuando… supuestamente debemos hacernos públicos ante los humanos?
- En el 2022, Gallantmon. Descuiden… tienen suficiente tiempo.
- ¡¿SE TE OLVIDÓ DECÍRNOSLO POR MÁS DE TREINTA AÑOS?!estalló Ulforce- ¡¿PERO QUE CARAJOS TE PASA?! ¡¿ESTABAS METIDO EN TU SÁNDALO TODO ESTE TIEMPO?!
- Pero nos quedan veinte, ¿No?
- Señorita Zoe, ¿Usted sabía de esto?
- Si, Craniummon: solo que esperaba que Alphamon se los dijera… Pero veo que se tardó.
- Oh, my goodness.



Y así, fue la Navidad de los Niños Elegidos, de los digimon, y del mundo en general. Como cualquier otra. ¡FELICES FIESTAS!
 
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Templario escritor, con poco temple para escribir.
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Bueno, ante todo...¡FELIZ AÑO NUEVO!

Yendo al Fic, ¡Calidad garantizada, como siempre! Me encanto el episodio, por fin se revelaron los compañeros de los Nuevos Elegidos, la convivencia va a ser un cago de risa.

En otras cosas que me llamaron la atención:
- Ajá… -Jue se lo quedó mirando- ¿Ya sacaste tu conclusión estúpida? –Izzy y Megakabuterimon quedaron en blanco- Todo el mundo saca su conclusión estúpida apenas me ve con mi digimon.

- ¿Qué pila de años dijiste que tenía? –preguntó una niña de apenas un lustro de edad-
¡Cualquier lector de Mafalda reconoce estos chistes! (Pero no es una crítica, de hecho me encanta la historieta, y esos guiños de los chistes de Quino hasta me parecen un cumplido para los argentinos)

Tambien me encantaron las apariciones de los Elegidos B y como les refriegan en la cara que son mucho mejores que os originales. La re-aparición de los Dark Masters me pareció épica y fue un cago de risa entenderle al borracho de Machinedramon queriendo robar nuestro Malbec de Mendoza.

Por último, y una vez más mencionándolo, los diferentes compañeros de los Nuevos Elegidos me parecieron geniales. Al principio me sorprendía que Black fuera el compañero de Cody siendo que ninguno de los dos son realmente "fiesteros", pero considerando que Cody es el único al que Black le cae bien tiene sentido. TK se las va a ver de negras, literalmente, en convivir con Devidramon quien encima prometió portarse bien. Gargoylemon parece demasiado nenasa para convivir con el Alter-ego de Davis, y Darcmon y Machgogamon... no se que me puedo esperar de ellos. Yolei es la única que no tiene (O todavía no mostraste) compañero, la verdad es que si no lo tiene no me sorprendería, esa loca con sus atauqes de hormonas no tiene cura que valga.

En una última (esta vez última) observación me pareció graciosísimo la discusión de los diferentes pacientes y compañeros a travez de las paredes, la convivencia no parece ser una opción. Y no puedo esperar a ver que tiene planeado el grande de Shenglongmon, hablador a cristos, y con sus fiestas por el mundo real. ¿Que sorpresa será la que nos estará reservando? Apuesto a que va a ser inolvidable. Espero con ansias tu próximo capítulo.
 

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Un capítulo muy gracioso. Está dividido en muchas partes, pero trataré de acordarme de todo lo sucedido.

Los elegidos ya no deberían esperar que alguien les tuviera en confianza XD Todos les superan. Los otros incluso superaron la mega y ellos sigue teniendo que lamentarse por un simple ultra que ya ni siquiera les hace falta utilizar. Ya creo que ni Tai y Matt serán vistos como los mejores; a pesar de que tienen unos compañeros más inteligentes que ninguno.

Cabe destacar que Joe fue el más avergonzado. Pero me sentí un poco mal por él ya que tuve la sensación de identificación cuando le decían aburrido xDDD Y luego cuando se encontró con Alan, Dom y Juan -estos dos últimos podrías haber explicado un poco su papel en todo esto- ya fue bestial. Son totalmente diferentes. Y Gomamon, no debería pedir entrenamiento, no tiene ni idea de lo que le iba a pasar. Llegaría a Mega... si no muere en el intento.

Sora parece que se hizo amiga de las chicas, aunque con María la encontré algo cortada. Como los anteriores, fue una espectadora de como batallaban los elegidos B. De verdad que este suceso que pasaba con todos era muy gracioso. Les decían a la cara una y otra vez: No sois la gran cosa. No servís para nada. ¿En serio salvasteis el digimundo?

Pero el que tengo que destacar es Sam. Con este me quedé sorprendida. ¿En tu fic original de estos elegidos es así? No lo recordaba tan prepotente y racista.

Por fin descubrimos a quién le toca cada uno de los elegidos. TK, Devidramon y Patamon. Estos tres van a tener para decir mucho en el siguiente capítulo. En parte me esperaba que fuera así, pero que Yolei estuviera sola XD Jajaja, que bueno. Ese edificio espero esté a prueba de gritos de una loca o caerán todos. Black creo creo se marchará antes de que deba quitarse toda la armadura. Y como olvidar Davis... Gargoylemon lo va a pasar muy mal por culpa de esa familia.

En fin, nos vemos.
 

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Bueno, ya pude terminar de leer este capítulo. La verdad antes ya me habías mostrado partes de tu fic, aunque aun ahora no sé porque se te ocurrió poner a los elegidos de tu otro fic ya que hay incoherencias de universo o tiempo pero la verdad da igual ya que quedó muy bien, sin mencionar a los personajes extras.XD Aunque se nota que los de adventure no les llegan ni a los talones a los elegidos B, bueno, culpo a los creadores de la serie por no darles digimons mega a todos.XD

Los compañeros que les tocó a cada uno, de no ser por Cody y Black la verdad diría que no estuvo tan bien repartida que digamos. O sea ¿Devidramon con TK y Patamon? La verdad no sé quien lo inicie pero esto podría acabar mal de una forma irónica.XD

Gargoylemon me cae bien pero si no se pone un poco más duro va a terminar muerto, pero muerto de regaños.XD

Darcmon pues no sé que podría desencadenar al estar con Kari, sinceramente creo que será casi igual que con Devidramon si consideramos que Kari tiene también esa fobia a la oscuridad.XD

Pero solo faltaba poner a Yolei con Black o con Darcmon, eso demostraría que los megadoctores no son tan listos como parecen.XD Aunque tengo algo de curiosidad en saber que planes tienes para Yolei en los siguientes capítulos, su obsesión tendrá que terminar alguna vez.XD
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Yo lamento no haber comentado las cosas antes.
Sobre las cosas que ocurrieron: admito que lo de los aliens me pareció raro (y que Mimi lo tomase tan "normal", más raro aun). Me encantó la parte del ejercito ruso y que papi soldado tenga muchos contactos XD.
Me mató como sé putearon los vecinos al final del capítulo (por Dios, como me reí con eso cuando lo leí).
Pobre Joe, con ese reemplazo, cualquier hombre a su edad sé sentiría mal. Y ese Juan no sé de que se rie, su digimon ni evoluciona XD
Eso si: los compañeros que le tocaron a cada uno son un caño. Y sigo sin soportar esas actitudes de angelitos prepotentes de Hikari y Tailmon.

En fin: ¡saludos!
 

"The Heir of Chaos"
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Espero que les guste.



Capítulo 9: Los "Villanos" entran en escena



La noche de Navidad, Daemon había estado espiando a Yukio Oikawa y a sus esbirros para estar al tanto de sus planes, y usarlo a su favor. Su mente maestra ya cocinaba un malvado plan para hacerse con el Mundo Real, un plan que debería ejecutar solo, ya que ninguno de sus compañeros de grupo, ni su líder, ni su infiel esposa, le brindaban el apoyo necesario; más bien lo desanimaban.

Oikawa por su parte, había pasado la Navidad a solas mientras sus ayudantes iban en busca de niños para servir de “incubadoras ambulantes potenciales” de las Semillas de la Oscuridad que planeaba trasplantar en sus cerebros; lamentablemente, a la araña y a la momia no les fue tan fácil como tenían previsto.


- Oye, niño, ¿Te gustaría tener éxito en la escuela?
- Por supuesto. –afirmó el niño- ¿Quien no?
- Entonces ven con nosotros.
- Un momento, señora de vestido de bruja… ¿Exactamente qué es lo que quiere de mí?
- Tú no haces las preguntas, sólo obedece.
- Ya veo… ¡POLICIA, POLI…! –Mummymon se apresura a hacerlo callar, tapándole la boca- ¡HmpHmmmmm!
- Grr… Está bien, ¿Quieres saber? Te plantaremos una semilla en el cerebro, ¿Feliz? Ya ven con noso…
- ¡Un momento! ¿Una semilla en mi cabeza? Quiero algo a cambio.
- Tendrás mejores calificaciones, serás mejor atleta, etc…
- Me refería a un incentivo, señora… ¿Cree que soy tonto como para dejar usar mi cabeza como maceta sin nada a cambio?
- ¡NO ESTAS EN POSICIÓN DE NEGOCIAR, MOCOSO!
- ¡POLICIA, POLICI…!Mummymon vuelve a taparle la boca, y lo lleva lejos del alcance de cualquier transeúnte- ¡Hmphm…!
- Argh… De acuerdo, ¿Qué quieres?
- Mmm… Estaba pensando en una hamburguesa de Mc Donalds…
- Me parece justo, Arukenimon.
- El combo agrandado, no el común, y que sea un Bic Mac con tocino, y mucho queso… y sin cebolla.
- ¿Estás bromeando?
- Y una consola de Play Station, un par de juegos de dicha plataforma, una figura de acción de Optimus Prime de Beast Wars: versión original, Transmetal 1 y 2…
- ¡¡ESTÁS LOCO, MOCOSO!! ¡NI CREAS QUE TE CONSEGUIREMOS TODO ESO!
- Pues allá ustedes, ya que me necesitan más de lo que yo necesito de ustedes: para eso tengo padres que me consientan.

En eso suena el celular de Arukenimon: era Oikawa, que buscaba informarse del progreso; tras recibir el estatus de la situación actual, la araña y la momia recibieron nuevas órdenes.

- ¡Espera, niño! –gritó Arukenimon de forma comprensiva: el niño estaba por alejarse de ellos- Creo que empezamos por el pie izquierdo. ¿Adónde quieres ir primero?
- Veo que su jefe es alguien razonable. Pues vayamos a…

Y así fue con todos los niños que reunieron… más o menos.



______________________________​



Esa mañana sería el comienzo de la convivencia de los Elegidos con sus compañeros de terapia, tras una larga noche navideña donde la convivencia se evidenciaba como muy difícil, o casi imposible en algunos casos:


- ¡¡AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!
- ¡MAMÁ, YA VOY!gritó TK, corriendo desde su habitación a socorrer a su madre- ¡Ya sabía que ese digimon causaría problemas! ¡¿QUÉ LE HICISTE, DEVIDRAMON?! ¡Mamá!, ¡¿Que te hizo?!
- ¡Ahhh! ¡Hay una rata en la cocina!
- ¿UNA RATA? –preguntó TK, cayendo al suelo- ¡¿TODO ESE GRITERÍO POR UNA SIMPLE RATA?!
- ¡Sé más comprensivo, TK: le tengo terror a esas cosas! Maldito edificio de cuarta: sabía que este lugar era de segunda mano.
- Señora, yo puedo encargarme de su problema de pestes. Y no le cobraré un centavo.
- No puedo pedirte eso, Devidramon: eres nuestro invitado, y no quiero dejar que hagas semejante trabajo sucio.
- ¡Bah! No se preocupe, jeje: yo hago una gran variedad de trabajos en el Digimundo, y uno de ellos es control de pestes, y déjeme decirle que disfruto haciéndolo.
- Pues… Si tu insistes… ¡Adelante! Te lo agradecería mucho –mirando su reloj- ¡DIOS MIO! ¡Llegaré tarde al trabajo! ¡Y no podré preparar el desayuno para ustedes! ¿Por qué demonios no te despiertas más temprano, TK?
- Ehm… ¿Vacaciones?
- Sra. Takaishi: yo prepararé el desayuno para todos, usted mejor se va a su trabajo.
- ¿Qué? –exclamaron desconcertados TK y Patamon-
- No tengo opción TK, me voy al trabajo: cuídate mucho.
- ¿Y yo, señora?
- Si, Patamon: tú también… ¡Devidramon! ¿Podrías prepararle también el almuerzo a TK por favor?
- No problem, señora: déjemelo a mí.
- ¡Ok, nos vemos a la noche!

Una vez que la Sra. Takaishi se hubiese alejado lo suficiente del departamento, TK y Patamon le dirigieron una mirada de incertidumbre a Devidramon, el cual se limitó a sonreír divertido.

- Empecemos por el principio… ¿Control de plagas? ¿Cocina? ¡Desde cuando un Devidramon hace eso! Es más…
- ¡¿Desde cuándo puedes hablar?! –completó Patamon- ¡Todos los Devidramon que conocimos eran mudos como una lápida y tontos como una…!
- Te recomiendo que no acabes tu frase, globito… o harás ¡PUM! –amenazó la gárgola, jugando con una de sus garras- Segundo: a diferencia de mis parientes comunes, yo soy un superdotado con un IQ de 152; Tercero: A diferencia de otros digimon, yo no me pasé de vago, sino que aprendí un sinfín de oficios: cocina, plomería, albañilería, electricista, jardinería, decorador de interiores, pintor, entrenador físico, y un largo etc. Cuarto: si no quieres comer lo que cocino, ricitos alisados de oro, jódete y aguanta 12 horas sin comer hasta que llegue tu madre. Claro, si te crees lo suficientemente macho como para hacerlo. Y eso va para ti también, Patatamon.
- ...

El gruñido de estómago de ambos habló por ellos: Devidramon se fue a la cocina a preparar el desayuno para todos. TK tenía la opción de ir a casa de uno de sus amigos, o hasta de su hermano para pedir comer junto a ellos, pero sentía demasiada vergüenza. Y tampoco quería cocinar, o comer solo fruta. ¿Se arriesgaría a probar la comida de Devidramon?

- Carajo, aquí casi no tienen nada decente para un desayuno completo: solo kilos y kilos de arroz y miso.
- Aquí desayunamos lo tradicionalmente japonés… No me preguntes por qué: manía de mi madre.
- Eso explica por qué los japoneses son tan menuditos y enclenques: dieta pobre en proteínas bien combinadas.
- ¿Y los zumos qué? –preguntó Patamon- ¡Esos son enormes!
- Son una bola de grasa que me da asco el solo verlos. –rebuscando en el refrigerador- ¡Huevos! Vaya, al menos tenemos para un buen omellete.
- Esto es tan extraño… -pensaba TK-, sin darse cuenta que la gárgola ya batía los huevos y comenzaba a freírlos en una sartén- Eso huele…
- ¿Bien? ¡Ja! Ya verás lo buen cocinero que soy yo, el Gran Devidramon, hasta para un simple desayuno hogareño.
- Tengo curiosidad… ¿En verdad piensas deshacerte de las ratas? –Devidramon asintió- ¿Cómo?
- Jeje… Si quieres saber, me das una mano, pero mejor entre el desayuno y el almuerzo por el bien de tu estómago.

A TK no le gustó mucho como sonaba eso.


Gargoylemon había sido el primero en entrar al baño, y se tardaba demasiado: ya afuera, una cola enfurecida golpeaba la puerta deseando que saliera de una vez: breve anticipo de la batalla que se libraría después por decidir quién sería el siguiente.

- ¡Sal de una buena vez, Gargoylemon! ¡Tengo que ir al trabajo!
- ¡Y yo quiero estar hermosa para limpiar la casa!
- ¡Estoy… ocupado! –gritó la gárgola blanca; sonaba algo incómoda- ¡Por favor…, ténganme paciencia!
- ¡Si no sales de allí en este momento, haré de tu vida un infierno! –gruñó Jun, cuyo pelo alborotado y rostro sin lavar la hacía lucir horrible- ¡¿Me escuchaste, fracasado?!
- ¡No soy un fracasado! ¡Tengo un muy buen empleo con los Grandes Ángeles donde me dedico a…!
- ¡NO ME INTERESA TU VIDA, LAGARTIJA ALBINA! O sales ahora… ¡O TE CORTARÉ LAS ALAS YO MISMA!

En un abrir y cerrar de ojos, Gargoylemon salió corriendo despavorido, mientras que una triunfante Jun entró al baño para su “tratamiento matutino de belleza” ignorando a sus padres que seguían esperando, Davis fue junto al digimon blanco, que se había escondido en la sala -tras una cortina-, en compañía de V-mon, que lo observaba con cierta curiosidad.

- V-mon, ¿Él está bien?
- Está bien, pero algo asustado por Jun, Davis.
- Gargoylemon… -la gárgola asomó la cabeza- No es mi estilo insultar a los digimon, y menos a los que deberían de ser mis amigos, pero… Eres un cobarde.
- …
- ¿Le tienes miedo a Jun? Sé que es fea y tonta, pero…
- ¿No oíste como me gritó? ¡Sonaba peor que un malvado demonio rabioso!
- Es mi hermana mayor –acató severamente Davis- Tiene que sonar así. Si actúas de esa forma conmigo, ¿Cómo piensas ayudarme?
- Vamos, amigo –lo animó V-mon, pasándole la mano- Se valiente: créeme que hay cosas más feas que Jun. Kimeramon por ejemplo.
- Es posible, pero… No sé: preferiría no averiguarlo.
- Davis, tengo una idea: ¿Qué tal si después de desayunar no vamos a caminar con Gargoylemon y paseamos por la ciudad? Podríamos conocernos mejor los tres.
- Excepto por el hecho de que quienes lo vean, correrán de miedo… O capaz él se esconda de la gente.
- ¡Hey: soy miedoso, pero no para tanto! Además, puedo volar y llevarlos en mi espalda: no soy tan débil como aparenta mi actitud… o como dice mi primo Devidramon.
- Te entiendo… los primos mayores son así de mole…
- Es mi primo menor, V-mon.
- … -hubo un profundo silencio, hasta que Davis decidió romperlo- Mejor vayamos a desayunar. Gargoylemon, ¿Vas a dar las gracias como anoche?
- ¡Por supuesto! ¡Hay que dar las gracias a Dios por los alimentos recibidos!
- ¿Desde cuando eres tan… cristiano? ¿No se supone que los digimon adoraban a una diosa llamada Ygg...?
- Prefiero no hablar sobre eso.


Blackwargreymon se había levantado temprano a meditar junto al Señor Ida y disfrutar del silencio –dentro de lo que podría llamarse silencio en la Metrópolis Tokiota- matutino y disfrutar de una fresca brisa invernal y los cálidos rayos del sol antes de desayunar un sencillo plato de arroz: algo tradicionalmente japonés… como todo en la residencia Ida. Un momento de paz brevemente interrumpido por Cody, que como siempre, mostraba sus buenos modales al interrumpir a los mayores; solicitaba la presencia de Black en la sala, a lo cual, el megadigimon se levantó con cuidado y acudió a su lado.

- ¿Qué sucede, Cody?
- Lamento interrumpir tu meditación con mi abuelo, pero tenía que llamarte… -sacó un paquete envuelto en papel color madera atado con una cuerda blanca- Te enviaron un paquete.
- ¿Un paquete? ¿A mí? –extrañado- ¿Acaso alguien además de tus amigos y de Agumon saben que estoy aquí? –alzó la voz: se mostraba disgustado- ¡Podrían ser esos inútiles de Arukenimon y Mummymon que nos espían y…! Espera… -se tomó un respiro- Esos dos son un par de incompetentes que no sabrían hacer espionaje de calidad aunque sus vidas dependieran de ello…
- Te has vuelto MUY conversador últimamente, Blackwargreymon.
- ¿Eso crees?
- Devidramon debió ser el que te contagió eso… Como sea: dudo que sea de ese par de tontos.
- Y eso por…
- Porque el remitente está en la tarjeta, mírala.

Una rápida inspección a caja y su tarjeta, donde estaba escrita la identidad del remitente, develó que la persona que había enviado el paquete era…

- ¿Shenglongmon? ¿Shenglongmon me envió… -revisó la caja- una docena de cajitas de dulces?


En efecto: dentro de la caja había doce pequeñas cajas de plástico parecidas a las de los dulces Tic Tac; sólo que estos dulces eran de colores variados y se veían de contextura masticable. Aparte, tenían una etiqueta que decía: “Caramelos Metamórficos Camaleón. Una delicia multicolor” Y había una nota adjunta que dice:

“Amigo Black: te envío este regalito tanto para ti y tus amigos: me imagino que les será de gran ayuda en su misión, sea cual sea. Espero que esto te sirva de ayuda, y que hayas pasado una genial Navidad. Si tienes dudas acerca de como usar los caramelitos, lee las instrucciones de la cajita, y síguelas al pie de la letra.
PD1: Prepárate para la gran sorpresa de fin de año, que imagino te gustará. Espero que tú y tus amigos se diviertan.
PD2: También te envié doce sobrecitos de un papel especial llamado “papel psíquico”; las instrucciones están incluidas. Si viene el loquillo de la gabardina y la caja azul, dile que no es suyo: los conseguí legalmente.
PD3: ¿Ya te echaste a D’arcmon? ¿Es buena? Jejeje… Es broma, man. Pero dímelo después cuando lo consigas. XD”


- Veamos… -tosió algo nervioso y avergonzado- Dice que lea la caja: “Los Caramelos Metamórficos permiten al usuario cambiar de forma acorde a su complexión física y a su perfil psicológico. La fórmula XD28 le otorga al usuario una forma humana, por lo que estos son totalmente inmunes a los efectos del caramelo. Los efectos metamórficos del caramelo son de dos horas máximo; cinco minutos antes de acabarse el efecto, el usuario sentirá una comezón en las muñecas que se intensificará hasta finalizados los cinco minutos de advertencia.” Mmm… ¿Por qué me regalaría esto Shenglongmon?
- Podría ser muy útil el convertirte en humano, Blackwargreymon.
- ¿Y por qué querría ser un humano? –rechistó-
- Lo dices como si fuera algo muy malo y desagradable.
- ¿No lo es?
- ¡Claro que no! Siendo un humano puedes… -Cody comenzó a pensar, pero nada se le vino a la mente- No: tener estudios no cuenta… Trabajar tampoco… ehm… Ni idea, pero podría ser también divertido… y pasarías desapercibido entre las personas mientras buscas a Oikawa.
- Eso es verdad… -Black asintió: esa era muy buena idea- Lo probaré, pero preferiría hacerlo junto a D’arcmon y los demás.
- ¿Te interesa saber cómo se ve ella como humana, Blackie?
- ¿Qué te importa, Armadillomon? No te entrometas con mi vida.
- A todo esto, Blackwargreymon… ¿En verdad D’arcmon es tu novia?
- Pues…


Kari acababa de desayunar y arreglaba su habitación antes de salir a la calle en compañía de sus amigos; D’arcmon, que durmió sobre un tatami en su habitación, la estaba ayudando junto a Gatomon, pese a la pelea de la noche anterior. Entre arreglo de sábanas y barrido de escoba, conversaban amenamente, a pesar de que la ángel apenas pudo dormir a consecuencia de que Kari dejara las luces de su habitación encendidas toda la noche.

- No sabía que los digimon ángel podían… ocultar sus alas.
- Yo tampoco –agregó Gatomon, que estaba igual de sorprendida- Y eso que soy una ángel.
- Es algo que me enseñó Devidramon cuando salíamos juntos… y admito que es muy útil; dormir con alas es muy incómodo, y moverse en las habitaciones aún más.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Si es como pude enamorarme de Devidramon, te recomiendo que te ahorres tu pregunta, Kari. A veces ni yo misma lo comprendo.
- Además, de eso… Es sobre otra cosa: mira, D’arcmon; Yolei, pese a sus excentricidades, es mi mejor amiga…
- Esta niña necesita más amigas… -pensó la ángel- Ajá…
- Y quiero lo mejor para ella; no creas que busco entorpecer tu nueva relación, pero en verdad quisiera saber…
- Sin rodeos, Kari…
- ¿En verdad Blackwargreymon es tu novio?

Reinó un silencio profundo e incómodo en el que Kari y Gatomon esperaban atentas la respuesta de la ángel, que se tomó su tiempo en pensar si debía responder. ¿Esta niña actuaría de informante de la loca pelimorada?

- ¿Por qué te interesa tanto, Kari?
- Porque Yolei es mi amiga… y sé que hará cualquier locura hacia… ti.
- ¿Y tú Gatomon? No será que estás interesada en Blackwargreymon, ¿O sí?
- ¡Para nada! Es mera… curiosidad.
- Oí que sentías cierta atracción por Wargreymon…
- ¡Eso es diferente! ¡Él es…!
- ¡Gatomon, te recuerdo que Patamon es tu novio!
- Ya lo sé, Kari: ya lo sé… No es necesario que me lo recuerdes. En fin, D’arcmon. ¿Es o no tu novio?
- Pues… No
- ¿NO?

D’arcmon fue sumamente directa, y comenzó a explicar la situación: al parecer, D’arcmon lo estaba poniendo a prueba, para comprobar que fuera un novio decente y educado. Oficialmente, no eran novios, sin embargo, salían y se divertían juntos, y por supuesto, Blackwargreymon era completamente consciente de ello. Cuando Kari preguntó por qué Black había mentido, respondió que ambos habían llegado a ese acuerdo creyendo que desanimaría a Yolei.

- ¡Eso es muy cruel de su parte!
- Como si tú quisieras que tu amiga fuera novia de un digimon; por favor…
- Bueno, no… Pero…
- Si sabes lo que le conviene a tu amiga, nos guardarás el secreto.
- ¿Estás amenazando a Kari? –gruñó Gatomon, mostrando las garras- Porque si es así, tú…
- No la amenazo: solo digo lo que más le conviene a su amiga.
- Está bien. –asintió Kari- Me parece razonable. Ahora, ¿Qué tal si salimos?


Yolei se había despertado con muchas energías, y tras un opíparo desayuno, estaba dispuesta a seguir su misión personal: hacer que Blackwargreymon se enamore de ella, ignorando, obviamente, a las voces de la razón de su familia, amigos, y hasta del mismo Hawkmon, quien se encargaba de arreglar la habitación de la entusiasta y hormonada preadolescente.

- Lalalala… Blackie será mío antes de Año Nuevo, Lalaralara… -guardando su computadora portátil en su mochila- Lalaralaralara…
- Yolei: sé que es caso perdido explicarte las imposibilidades de su relación, decirte que haces una locura, que cualquier idea que fragües es tonta… y más que nada, que ESTÁS LOCA COMO UNA CABRA. Pero tengo una vaga curiosidad: ¿Cómo piensas “conquistarlo”?
- Como se conquista a un hombre, Hawkmon.
- ¿Nudismo?
- ¡NO! Me refiero a usar los tradicionales y poderosos encantos femeninos.
- A eso me refiero: nudismo.
- ¡QUE NO, AVE MALPENSADA! Me refiero a ser tierna, amable, sensible y muy dedicada.
- Todo lo que no eres.
- ¿Seguirás con tu sarcasmo o intentarás ayudarme?
- Sabes que no te ayudaré a algo que considero una idiotez… pero estaré a tu lado para evitar que termines lastimada.
- ¡Gracias, Hawkmon: sabía que podía confiar en ti! Si todo sale bien, serás el padrino de mi boda.
- …
- ¡Vayamos afuera en busca de Blackie!
- ¡EJEM!
- Ah, si… y a reunirnos con los demás; qué más da.


A diferencia de los demás compañeros de terapia, Machgaogamon no tenía ningún tipo de roce con Ken, o con su familia. Se presentaban casos aislados en que Wormmon manifestaba su sobreprotección hacia Ken, pero aparte de la extrema sensibilidad –o mejor dicho sensiblería- del Ex – Emperador, la relación era bastante armoniosa. Aparte, se debía destacar la personalidad apacible y relajada de Machgaogamon, que era muy difícil de irritar.

El desayuno había terminado, los padres de Ken habían salido a trabajar, y Ken decidió acomodarse en el sillón a ver la televisión junto a los digimon que lo acompañaban en casa. Una parte de su persona estaba nerviosa por empezar el "tratamiento”, pero la otra lo ansiaba.

- Y dime, Machgaogamon… ¿Cómo podemos empezar nuestro… tratamiento? ¿Quieres que hable primero?
- Por ahora, veamos la televisión, ¿Si?
- ¿Es esa tu manera de trabajar? ¡Se supone que debes ayudar a Ken!
- Podría ayudarlo si tratara de conocerlo un poco, y prefiero usar la convivencia para llegar a eso. –tomando el control- ¿Qué quieres ver?
- No lo sé… no me agradan las caricaturas, ni los especiales navideños.
- ¡Pero si son muy tiernos, Ken!
- Muy empalagosos más bien, Wormmon… y MUY repetitivos. Si tengo que ver “Mi Pobre Angelito 1 y 2” una vez más…
- Ya, ya… Yo también detesto que repitan las mismas sonsas películas en Navidad. ¿Qué tal si vemos las noticias?
- ¿Eso no me deprimirá más?
- Velo de este modo, Ken: verás a gente más miserable y más cruel que tú.

Bastó un clic del control remoto, seguido de un breve zapping de canales, para llegar al canal que transmitía las noticias matutinas: escenas de las celebraciones en el resto del mundo, reportes de apariciones de digimon y torres negras, avistamiento de ovnis en Argentina, conflicto palestino-israelí, guerra en Afganistán, la crisis de Enron… y en las noticias locales, el secuestro de varios niños en Tokio.

- ¡¿Desaparecieron unos niños?!
- ¿Lo ves? Deberías de considerarte afortunado, Ken.
- ¿Pero qué tonterías dices? ¡Esos niños podrían estar en peligro!
- ¿Y para eso no está la policía?
- ¡Claro que…! –Ken lo pensó un momento- Tienes razón…
- ¡KEN! ¿Qué tal si se trata de Oikawa?
- ¿Pero de que le servirían unos niños, Wormmon? –la mirada del gusanito era imposible de ignorar: él quería que se hiciera algo- De acuerdo… Llamaré a Davis y a los demás para informarles al respecto y ponernos a investigar.
- ¡Así se habla!
- Machgaogamon, ¿Nos ayudarás?
- Ok.

Ken realizó varias llamadas para comunicar a sus amigos del reciente secuestro de aquellos niños, y coordinar una reunión en casa de Tai para discutir las acciones a tomar. Al igual que el canino azul, todos concordaban en que habría que esperar a tener más pruebas de la implicancia de digimon en el asunto, o a que los niños reaparezcan. Finalmente, la reunión quedó para las 8 de la noche en casa de Tai.

Mientras tanto, los Elegidos tendrían el resto de la mañana para convivir con sus compañeros de terapia.



______________________________​



La situación de los niños secuestrados preocupaba bastante a TK, pero más todavía el hecho de tener a un Devidramon en la casa. ¿De qué sería capaz este monstruo? ¿Y por qué su madre no lo veía como un ser maligno? Por desgracia, ni él ni Patamon podían negar que el desayuno cocinado por dicha gárgola había quedado delicioso, y que había hecho un buen trabajo limpiando la cocina y el resto de la casa.

Pero ahora se encontraba siguiéndolo en su labor de control de plagas, y es lo que más le preocupaba. ¿Y si hacía un desorden? Lo más curioso es que no llevaba consigo ningún tipo de trampa o veneno.

- ¿No crees que deberías usar algo para atraerlas?
- Te recuerdo, TK, que soy un digimon cuyos sentidos están mejor desarrollados que el humano promedio, así que no necesito trampas: yo las puedo rastrear… -tras un ligero olfateo- y por lo que huelo, tienen toda una colonia aquí: capaz sea del todo el edificio.
- ¿Una colonia? ¡Pero si este edificio dice ser muy respetable!
- Respetables mis eructos, Patamon: aquí huele a rata… -la forma en que lo dijo inquietó a TK y a su digimon- Mmm… Deben de estar en la cocina.

La nariz del “sabueso” le indicaba que la localización de la colonia estaba sobre el techo de la cocina, tras el cielorraso. Tras recomendar a TK y Patamon a que se apartaran –y que se subieran a una silla si temían de ellas, como en efecto era así- usó una de sus garras para rasgar delicadamente el cielorraso y… cayeron a montones: cientos de ratas, de todos los tamaños y tonalidades de gris cayeron como una cascada y comenzaron a huir despavoridamente, hasta que…

- ¡¡OJOS ROJOS!!

De inmediato, todas habían quedado paralizadas, sin mover un solo músculo o bigote, inundando la cocina con sus cuerpos inmóviles. Los Elegidos de la Esperanza esperaban que la gárgola tomara una bolsa de basura, o una caja para llevarlas a otro sitio, pero una atenta mirada a su rostro evidencia otros planes: una sonrisa maliciosa que mostraba todos sus afilados dientes, una serpenteante lengua, esos ojos brillosos… No, no lo haría…

Lo hizo: tomó en sus garras un puñado de paralizadas ratas, abrió sus mandíbulas, y las dejó caer dentro de su boca, para tragárselas en un santiamén, ante la horrorizada mirada del niño y el digimon volador, que acabaron vomitando y desmayado respectivamente.

- Aghh… Pero que nenitas ustedes dos, -y se metió a la boca otro puñado de ratas paralizadas- El Digimundo está en buenas manos con protectores como ustedes…
- Argh... Argh… No lo p… pue… puedo... cre… Glup… -conteniendo la emesis-

Decir que TK corrió al baño como que se lo lleva el Diablo era decir poco: se encerró en el mismo y no paró de regurgitar hasta pasados un par de minutos más, mientras Patamon yacía inconsciente en el suelo sobre un colchón de ratas paralizadas, las cuales Devidramon seguía devorando como si nada; ni siquiera el ruidoso y repugnante eructo al terminar de comer logró hacer reaccionar a ambos Elegidos.

Para cuando TK dejó el baño –aún con náuseas-, Patamon estaba sobre la mesa del desayunador bebiendo un vaso con agua y Devidramon reparaba el cielorraso; lo más increíble: toda la cocina estaba y olía a limpieza, sin una sola rata tirada por ahí.

- ¡Ah, ya dejaste tus mariconadas, rayito de sol! Ya casi acabé aquí, pero mejor te lavas y esperas a que prepare el almuerzo.
- ¡Pe-pe-pe… pero…! ¡LAS RATAS! ¡¿TE LAS COMISTE TODAS?! ¡¿INCLUSO LAS CRIAS?!
- Ajá… Las hubiera compartido, pero algo me decía que no apreciabas semejante manjar y…
- ¡ERES UN MONSTRUO INFERNAL! ¡SÁDICO, ASESINO, DESPIADADO Y…!
- ¿Esta discusión va a llevar a algún lado? Porque tenía entendido que tú ya creías que yo era malvado, así que no veo el por qué de tu sorpresa…
- ¡Patamon! ¿No piensas decir algo?
- Ahora no, TK… Estoy demasiado mal… -bebió otro trago de agua; su cuerpo temblaba como gelatina- Necesito recuperarme.
- ¡Oh, genial! Le causaste un trauma a Patamon… y a mí.
- Pff… Si te traumas por semejante tontería, se nota que no tienes agallas por nada: me cuesta creer que seas un Niño Elegido.
- ¡Es por la pureza de mi corazón!
- Obviamente no por tu sangre fría, pendejo.
- ¡AHHHHHHHHHHHHH! ¡Eres… des... preciable!
- Mmm… Creo que después de tus náuseas, el almuerzo puede esperar. ¿Por qué mejor no hablamos un poco?
- ¿Y desde cuando tú…?
- ¡¡A LA RECONTRA MIERDA!! ¡¿POR QUÉ CADA VEZ QUE TRATO DE HACER ALGO BUENO, ME MANDAS AL CARAJO CON TUS PREJUICIOS?! ¡¿Qué demonios pasa contigo con los digimon oscuros?!
- Así que quieres saber… Pues abre tus orejas aladas y escucha:

TK se sentó en la mesa y comenzó a relatarle lo sucedido con Patamon hace años en la Isla File, y luego con Myotismon tanto en sus dominios como en el Mundo Real, explicándole lo que había aprendido acerca de los poderes de las tinieblas y su uso irresponsable. La reacción de Devidramon fue…

- A ver, a ver… Odias a todos los digimon oscuros porque…
- No entendiste nada: yo no odio a los digimon oscuros; solo que no creo que se deba usar irresponsablemente los poderes de las tinieblas.
- Esa explicación de “no odio a los digimon oscuros” se va al caño por la forma en que me tratas a mí y a Blackwargreymon. ¿O sea que les tienes prejuicio a todos sólo, y SÓLO porque un fracasado pusilánime como Devimon mató a Patamon la primera vez que evolucionó? Viejo: a eso tienes que culparte a ti y a Patamon por ser tan débiles en ese momento.
- ¡Éramos unos niños!
- Si, si… ya me sé todo el rollo: eran pequeños, que no querían pelear, blablablá… ¿Y además de eso te traumas por esa ridícula muerte hasta el día de hoy, pese a que recuperaste a tu digimon cinco segundos después? En serio: creo que solo buscas un chivo expiatorio a tus problemas. ¿Qué demonios digo? ES EXACTAMENTE LO QUE METALGARURUMON DIJO EN SU REPORTE.
- No sé por qué debería escucharte, ya que te tomas todo nuestro pesar como una broma.
- TK, si me burlo de Patamon por ser un inútil, no es sólo cosa mía: él humilló a todos los digimon ángel.
- Exageras: dudo que los digimon ángel me odien.
- Jojo… Te detestan, Patatamon: Black conoció a dos que admitieron que eres una vergüenza, y eran unos trollazos; D’arcmon admite que rebajaste a los digimon ángel a un nivel muy bajo; yo tengo un amigo Angemon que me dijo que eres la oveja negra de la raza ángel.
- ¿Tienes a un Angemon por amigo? Me cuesta creer eso.
- ¿Sabes? Me recuerdas mucho a Gargoylemon: sólo que él al menos da la otra mejilla. Espera… ¿Sabes a quien me recuerdan más ustedes dos? A mi hermano mayor: prepotente, engreído y un megarracista.
- Un momento… ¿Hermano mayor? –TK tuvo un escalofrío- ¿Tu... tú hermano es…?
- Ajá, rayito de sol: mi hermano es un Angemon.
- ¿Cómo?

Ahí fue cuando Devidramon habló un poco de sí mismo, omitiendo los detalles picantes o adecuándolo para dos menores de edad, detallando más que nada su relación con su familia: las amistosas –aunque con un toque de bullying- hacia su primo mayor, y los roces con su hermano mayor. También habló un poco sobre sus gustos y actividades favoritas para que TK y Patamon lo conocieran mejor, cosa que dejo sorprendidos a ambos. La relación con su hermano es lo que más llamó la atención de TK, que si bien aún desconfiaba de la gárgola, ya no la odiaba tanto como antes.

- Entonces tú y tu hermano no se llevan bien.
- Nos llevamos fatal, TK: apenas y nos vemos una que otra vez al año. Y todo desde que evolucioné a Devidramon… y eso que fui el segundo. Al principio éramos dos Tokomon, pero él se volvió Patamon y yo un Tsukaimon, que sería un Patamon púrpura.
- ¡Jajaja! ¡Eras tierno antes! –se burlaba Patamon, olvidándose del miedo que le había causado previamente- me hubiera gustado verte. –TK lo mira seriamente- Disculpa, continua.
- En fin… A mi hermano no le hizo mucha gracia que fuera un Devidramon, diciendo que me “infecté” o cosas como esa, así que una vez logré mantenerme por mi cuenta, me fui de casa y no volví a verlo hasta pasadas las fiestas. Y no; nada mejoró: me sigue tratando como la mierda. Si no me mata, es por ser su hermano, pero me vale mierda lo que el piense: su vida no es cosa mía.
- ¿Cómo puedes decir algo así? ¡Es tu familia!
- Supongo que oíste la expresión: “La sangré es más espesa que el agua”, ¿Cierto? Pues te digo algo TK: Es mierda. Mi familia no es con mi hermano; mi familia son los amigos que me importan y que se preocupan por mí, y quienes me aprecian por quien soy y no me obligan a ser diferente por verme como un bicho raro. Por eso mi “familia” se reduce a D’arcmon, Gargoylemon, Blackwargreymon y algunos de mis amigos de mi pueblo natal, más esos otros dos que Black conoció en la escuela. Los demás, que se pudran si no les gusto.
- Sonaste algo hipócrita: no quieres que te cambien, pero quieres cambiarme a mí.
- TK, TK., TK… en tu caso es extremadamente necesario, jeje… -su sonrisa se veía más amable que perversa sin faltar una pizca de picardía- No vamos a tener a un Niño Elegido con problemas psiquiátricos, ¿O sí? Vamos, levántate y haz algo en la casa, mientras me encargo del resto. Si terminamos pronto, capaz pueda salir con mi novia esta noche.
- ¿Novia?

El silencio de la gárgola sobre ese último asunto dejó perplejos a TK y Patamon ¿Quién podría ser?

Mientras tanto, con Davis...

Gargoylemon tenía la fuerza suficiente para llevar a Davis y a V-mon en sus espaldas y dar un recorrido por el parque, siendo sorprendentemente ignorados por casi toda la población; incluso un helicóptero pasó cerca de ellos y no mostró señal de alarma. Encontraron un lugar apartado y aterrizaron ahí para pasar el día hasta la hora del almuerzo.

- No sé si me guste estar aquí: es invierno, y hace frío.
- Por eso es un lugar perfecto, Davis: nadie sería tan tonto como para venir aquí con este clima.
- ¿Debo tomarlo como algo bueno, V-mon? –el pequeño pitufo se mantuvo callado- ¡Bah! No importa. ¿Tú tienes frio, Gargoylemon?
- Un poco, pero estoy bien. Gracias por preguntar.
- Ya que estamos aquí, me gustaría saber exactamente qué piensas hacer conmigo.
- Pues me gustaría que hablemos de tus problemas, Davis: Wargreymon me dio tu expediente y me dijo que tienes ciertos… problemas.
- ¿En serio?
- Sí; además de una notita que dice que tenga cuidado contigo o que podrías matarme. No soy como Devidramon, pero tampoco soy un enclenque, así que no intentes nada. –Davis se lo quedó mirando con indiferencia- En fin: comencemos por lo básico, ¿Por qué eres tan… flojo?
- ¡Yo no soy flojo! –gritó Davis, indignado- ¿Lo dices por no querer ir a la universidad? ¡Es decisión mía!
- Una muy mala por cierto: te perderás de algo grande, y no serás nadie de mayor.
- Yo no fui a la universidad… ¿No seré nadie también?
- V-mon, aun tienes tiempo –lo calmó la gárgola blanca- Además que…
- ¿Y tú primo fue a la universidad, Gargoylemon?
- ¿Eso que tiene que ver, Davis?
- Todo; vamos: dilo.
- No fue, pero…
- ¿Tiene trabajo?
- Uno fijo como yo no, pero hace una que otras cosas. Pero a lo que voy es…
- ¿Y ya tuvo novia?
- Pregunta tonta: más bien deberías preguntar cuántas, aunque ninguna seria, que yo sepa. No como mi dulce Mermaimon, quien…
- Entonces eso quiere decir que él ya…
- ¡DAVIS! –exclamaron los digimon- ¡Cómo puedes pensar en esas cosas: tienes 10 años!
- De hecho tengo 11; mi cumpleaños fue hace un mes… Así que Devidramon tiene más éxito que tú en el amor…
- ¡No es cierto!
- Y no fue a la universidad. A ver: tú asististe a la universidad y tienes un empleo fijo y aburrido, una novia que se me hace que no la diviertes lo suficiente, y una actitud de cobarde al que se lo puede pisotear. Mientras que tu primo menor no tiene estudios superiores como tú, y tiene actitud de ganador, cientos de mujeres a sus pies, una apariencia de tipo rudo y hace el trabajo que quiere cuando se le da la gana, y al mismo tiempo, gana dinero suficiente para fiestas… Oh, sí: la vida sin universidad es horrible.

De inmediato, Gargoylemon se puso a llorar y gritar, para desconcierto de los Elegidos.

- ¡Se supone que debo ayudarte a ti, no que me humilles a causa de mi persona! ¡Eres muy malo!
- ¡Genial, Davis: lo hiciste llorar como nenita!
- ¡No es mi culpa, V-mon!; ¡Él se puso así por decirle la verdad acerca de su vida!
- ¡Y encima me lo sigue echando en cara...! ¡BUAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!
- Ay, me cuesta creer que tengas novia. –comentó Davis- De seguro es una tonta fea del montón.

En pocos segundos, dejaron de oírse los patéticos llantos, para ser reemplazados por gruñidos rabiosos; Davis y V-mon sintieron unas fuertes manos tomándolos de las cabezas. Gargoylemon los miraba con una furia inconcebible… literalmente: no podían verse sus ojos, pero si sus filosos colmillos.

- Escúchenme bien, ustedes dos... y en especial tú, mocoso malnacido: puedes insultarme, abofetearme, pegarme, burlarte, echarme en cara los logros de mi primo: ¡No me importa…! Pero nadie, NADIE... insulta a mi novia. ¡¿OISTE BIEN, IMBECIL?!gritó tan cerca de Davis que podría haberle arrancado la cara de una mordida; el chico estaba casi paralizado, y con saliva en su rostro- ¡¿Y BIEN?!
- Wow… Eso fue increíble.
- ¿Qué?
- Por un segundo, fuiste intimidante, Gargoylemon.
- ¿Pero de que…?
- Es cierto: dejaste tu tradicional cobardía para amenazarnos a ambos por insultar a tu chica.
- ¡Pero yo no quise ser…! Momento… Fui…. ¿Agresivo? ¿Intimidante? –Davis y V-mon asintieron: el rostro de la gárgola cambió al instante de rabia a felicidad- ¡Estupendo! ¡Nadie me había dicho eso en mi vida: y eso que soy un digimon demonio tipo virus! ¡Es el segundo día más feliz de mi vida!
- Y el primero fue...
- Cuando Mermaimon dijo que quería ser mi novia, V-mon. ¿No es obvio? Pero esperen… ¿No se supone que debería de ser yo quien los ayude?
- Yo creo que podemos ayudarnos mutuamente, Gargoylemon. Capaz…capaz esa haya sido la razón por la que Wargreymon nos colocó contigo.
- Vaya, V-mon: eso fue muy inteligente. ¿Cómo se te ocurrió?
- Estoy aprendiendo a comprender a los psiquiatras, Davis: Lo vamos a necesitar. Espera, ¿Insinúas que soy idiota como tú?
- ¡Claro que…! ¡¡HEY!!

Una pequeña ronda de bofetadas entre los dos amigos amenizó el ambiente, e hizo sentir mejor a Gargoylemon. Capaz esto de los compañeros no sea tan malo… Siempre y cuando no despierte el lado malo de Davis, el cual debía ayudar a controlar.



En la residencia Ida también habían visto las noticias sobre los niños desaparecidos, y el primero en sospechar de Oikawa fue Blackwargreymon, a lo que Cody tuvo que intervenir y convencerle de que aún no habría pruebas suficientes. Pero como era de esperarse, el Guerrero Dragón Oscuro era sumamente terco, y se disponía a buscarlo.

- ¿Adónde vas? –le preguntó Armadillomon- ¡Te pueden ver!
- ¡A buscar a ese maldito zombie pedófilo, mandarlo al infierno y rescatar a los niños! –respondió Black- Y si me sobra tiempo, meditar por la tarde.
- Blackwargreymon, ni siquiera sabes si es él. Podría ser cualquier otra persona. –en eso, el abuelo entró la sala, acompañado de su tradicional jalea- Dile, abuelo: la policía se encarga del caso.
- Ahí lo dijo mi nieto, Blackwargreymon. Puedes irte en paz.
- ¡¿Qué?! –el niño parecía sorprendido- ¡Lo dejas salir pese a que afirmó reiteradas veces que piensa matar a ese hombre!
- Cody, Cody… Sabes lo del código del guerrero.
- …
- Aparte que no pienso discutir con él, así que deja que haga lo que quiera.
- ¿Qué parte de “piensa matar a Oikawa” no entendiste, abuelo?
- Oikawa… Oikawa… Me suena ese nombre… ¿Podría ser? –en ese momento escucha un sonido muy familiar para el- ¡Oh, los aerobics! ¡No me los pierdo! Hablamos después, Cody.
- Agh…

Entonces recibe un mensaje de Yolei, que acababa de ver en las noticias sobre ciertos ataques –posiblemente de digimon- ocurriendo por toda la ciudad. De inmediato fue junto a TK, que aún se recuperaba de las náuseas ocasionadas por los gustos de Devidramon –y de los cuales no quería hablar- y partieron hacia las cercanías del puente Arcoiris.

Y en las cercanías de dicho puente, se llevaba a cabo una boda a bordo de un barco; todo iba de maravillas hasta que de las aguas emergió un digimon oscuro con aspecto de cefalópodo malvado.


- ¡AAAAAAAHHHH! ¡Un monstruo! –gritó la novia, horrorizada- ¡Está arruinando el día más importante de mi vida!
- ¡¿Aparece un monstruo gigante y lo único que te importa es día?! ¡¿Y nuestros invitados?! ¡Eres una mujer egoísta!
- ¡Si soy tan mala…! ¿Por qué te casas conmigo?
- ¡Porque te amo, estúpida! ¡Ni que fueras reina de belleza ni con la billetera llena!
- ¡Con que esas tenemos, eh…! ¡MALDITO INFELIZ!le dio una bofetada en la cara- ¡SABÍA QUE NO DEBÍA CASARME CONTIGO!
- Ehm… ¿Hola? ¿Se acuerdan de mí? Soy MarineDevimon: el monstruo gigante que…
- ¡TÚ TE CALLAS, SUSHI PODRIDO! –le gritó la rabiosa mujer, arrojándole una botella de champaña que se estrelló en el cuerpo del digimon sin causarle daño- ¡¿NO VES QUE ESTAMOS OCUPADOS?!
- ¡Bah! ¡Jódanse humanos dementes! –y se alejó del barco, murmurando en voz baja- Debí haber audicionado para alguna película, pero ¡NO! Daemon me prometió dinero fácil… Grr…

MarineDevimon se fue tan pronto que no llegó a percatarse de los dos elegidos que acababan de llegar al lugar de los hechos: TK y Cody llegaron en compañía de sus digimon para salvar la situación, sólo para encontrarse con que la situación se había resuelto sola. De todos modos, no podían dejar a semejante bestia, por lo que decidieron seguirla.

Entonces Cody notó algo:

- TK; ¿Devidramon no estaba contigo?
- Lo mismo te pregunto sobre Blackwargreymon, ¿Dónde está?
- Salió a buscar a Oikawa; ni está enterado de esto.
- Devidramon salió con nosotros, pero fue para otro lado.
- ¿Dónde crees que haya ido, TK?
- No lo sé, Patamon, pero algo me dice que preferiría no saberlo.


Al otro lado de la ciudad, Yolei y Kari –junto a sus digimon- perseguían a otra criminal que causaba estragos por las calles de la ciudad, como si acechara algo o a alguien. Por desgracia, su trabajo de persecución no se podía llevar a cabo perfectamente debido a continuos roces con sus compañeros inoportunos.

- Yolei, ¿Te podrías calmar?
- ¡NO, HAWKMON! ¡No estaré calmada hasta que esa gárgola fea y esa arpía se larguen!
- ¡Deja de quejarte, niña odiosa! –gruñó Devidamon- ¡Solo trato de ayudar!
- ¿Y exactamente como lo harás? –preguntó Kari, sospechando de él- Eres un digimon mal...
- ¡Deja tus prejuicios, niña “no puedo dormir sin encandilar a nadie durante la noche”! –gritó una rabiosa D’arcmon, que tampoco esperaba a su exnovio allí- Pero dime, Devidramon, ¿Exactamente como piensas ayudarlas?
- Mis sentidos son muy agudos, y detecté a una sex… digo, a una digimon maligna cerca de aquí. Seré su sabueso; además, tengo un plan.
- No confío en ti: lo sabes, ¿No?
- ¡Silencio, gaturra! Yo sé lo que hago: estos digimon no son de agujas de control, y tampoco están controlados por aros malignos u otras mierdas, y menos sirven al dúo de bobos, así que nos conviene averiguar quién es su jefe.
- En eso tiene razón –razonó Kari, convencida de dicha estrategia- Pero ¿Estás seguro de poder hacerlo?
- ¡Bah! Es rata comida; en menos de lo que canta un gallo, tendré la información. Solo no me estorben y no se dejen ver.

La gárgola dejó a las chicas y a Hawkmon solos en un callejón lejos de la vista de los transeúntes y de la digimon fugitiva, que volaba a una altitud considerable sobre la autopista, buscando algo, o a alguien. Fue entonces que se cruzó con ella, quien se mostró sorprendida de ver a alguien como él. Tan…

- ¿Un Devidramon aquí? ¿Qué haces aquí? ¿Daemon contrató a una bestia de carga? ¡Shu, shu! Estoy ocupada.
- Así que Daemon, ¿Eh? ¿Será el Demon Lord? –pensó- Sorry, querida –dijo Devidramon ocultando la rabia que sentía por como referirse a él como “bestia sin sesos” con una sonrisa casi seductora- Pero yo estoy por mi cuenta.
- ¡¿PUEDES HABLAR?! –exclamó sorprendida la ángel caída- Yo creí que… ¡No importa! Tengo otras cosas que…
- ¿Por qué la prisa, preciosa? Una chica tan linda como tú no tiene por qué manchar de sudor tan lindo rostro.
- Eh... pues... -LadyDevimon no pudo evitar sonrojarse al oír como la adulaban- ¿Crees que soy… hermosa?
- Por supuesto. –asintió Devidramon: eso era verdad- ¿Te gustaría salir conmigo algún día?
- ¿Me estás invitando a una… cita?
- ¡Claro! Conozco una buena discoteca por aquí, si quieres ir después de cenar.
- Normalmente… no aceptaría una invitación de algo... alguien como tú, pero… -sus ojos quedaron clavados en aquel Devidramon mucho más fornido que los demás- ¿Por qué no?

Desde tierra, las chicas, que veían y oían todo manteniéndose sigilosas, no daban crédito a sus sentidos.

- ¡Maldito infeliz! –gruñó Yolei- ¡Seduciendo al enemigo! ¿Quién se cree?
- Por más desagradable que sea, parece que está funcionando su plan. –agregó Kari- Puede que logremos conocer a su líder.
- Por primera vez concuerdo la chica cabello de lavanda: Devidramon es un cretino al seducir a una digimon cuando ya tiene una novia.
- ¡¡¿¿QUÉ??!! –exclamaron sorpresivamente las chicas, incluida Gatomon- ¡¡¿¿TIENE UNA NOVIA??!! ¿Quién?
- ¡Chicas, silencio! –susurró Hawkmon- No escucho lo que dicen.

De vuelta al cielo.

- ¿Y qué haces en el Mundo Real? –preguntó Devidramon- ¿Negocios o placer?
- Negocios... –suspiró- Mi jefe anda con su plan de dominar este mundo y blablablá… Si no fuera por el hecho de que él me revivió, no lo estaría siguiendo.
- Y tu jefe es… Daemon. ¿Es el mismo Daemon que creo?
- El Señor Daemon, el Rey Demonio de la Ira… y de los desvaríos mentales. –susurró lo último- Nos tiene como locos buscando a un mocoso llamado Ken Ichijouji porque tiene una cosa implantada en su cerebro o algo así. Es tan reservado que no nos dice para qué demonios lo quiere.
- Jefe duro, ¿Eh? Yo he tenido varios así.
- He tenido peores... Pero bueno: mientras me pague, todo bien. –silencio breve- Supongo que cuando acabe, tendremos nuestra cita. Búscame.
- Claro, preciosa. –mira a la bella mujer murciélago alejarse, especialmente en su parte posterior, sonriendo con algo de baba- Menos mal me cepillé los dientes antes de salir –pensaba- Las ratas son deliciosas, pero no ayudan al aliento.

Tras una breve despedida, LadyDevimon se alejó volando, continuando con su búsqueda; por su parte, Devidramon –sin que la ángel caída lo mirara- regresó al callejón para compartir sus descubrimientos con las chicas, las cuales no estaba dirigiéndoles miradas triunfales precisamente.

- ¡Degenerado! ¡¿Cómo vas a hacer eso?! -le gritaron las chicas, en clara señal de enojo por los métodos "peculiares" de Devidramon-
- ¡Come on, nenas! ¡Admitan que fue muuuuuuy fácil!
- Es un condenado de Satán -bufó Kari-
- ¡Pero éste condenado hace rumba con las nenas! –recibe un puñetazo directo en la boca- ¡¡ARGHHH!! ¡Carajo: eso duele, D’arcmon!
- Si no quieres que te rompa un diente, mejor dinos que conseguiste.
- Bueno, bueno… Locas. –tras una explicación de 5 minutos sobre la información obtenida…- Y eso es todo.
- ¿Qué buscan a Ken? ¡Tenemos que advertirles! –exclamó la pelimorada, que escribió el mensaje en su terminal de inmediato- ¡Quien sabe lo que le harán!
- ¿Y LadyDevimon no sabe para qué lo necesitan?
- No, plumífero: parece ser que su jefe es muy reservado.
- Debemos llamar a mi hermano y a los demás para que nos ayuden.
- No lo creo, Kari –interrumpió D’arcmon- Si su líder es el Daemon de los Demon Lord, no podremos derrotarlo; ni aunque unamos nuestras fuerzas.
- ¿Y qué hacemos entonces? –preguntó Gatomon, tan poco convencida como Kari- ¿Rendirnos?
- ¡Pedir ayuda! –Devidramon sacó su celular, marcando un número- Tenemos amigos que pueden ayudarnos… -el teléfono marca ocupado- Vamos… contesten. ¿Qué demonios están haciendo?

- Omegamon, tu turno.
- Ah, si… -mirando fijamente el tablero- A ver… Metalgarurumon, ¿Cual dices que mueva?
- ¿Por qué se lo preguntas a él, tarado de porcelana? –rugió un Wargreymon enfurecido en su mente- ¡Yo también vivo en este cuerpo de mierda!
- Es que él es mi mano derecha y…
- ¡Yo también te ayudo, bobo del culo!
- No entiendes, “naranjita” –se burló el lobo, metiéndose en la conversación- Literalmente soy su mano derecha; es diestro, ¿Recuerdas? O sea que tu opinión importa una décima parte de la mía.
- ¡Eso no tiene sentido! ¡Más te vale me hagas caso, Omegamon, o lo lamentarás el resto de tu vida! ¡MUEVE TU TORRE!
- ¡MUEVE TU ALFIL!
- Eh… Pues yo…
- ¡OMEGAMON: ES PARA HOY!
- ¡NO PUEDO, ALPHAMON: ES UNA DECISIÓN MUY DIFÍCIL!y salió corriendo a su habitación-
- Idiota… -se quejaron los “brazos” de Omegamon-
- Este está cada día más loco. –pensó Alphamon- Bueno, mejor me preparo: mi meditación con el “maestro” será pronto.


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- Agradezco que me permita acompañarla, Señorita Zoe.
- Descuida, Craniummon: has hecho mucho por mí en estos años, y te mereces un descanso.
- Protegerla es todo un honor, señorita, y recibir su visita a este tratamiento de spa aún más… Siento que lo necesitaba.
- Por suerte contamos con un personal sumamente capacitado en todo tipo de servicios –refiriéndose a los Knightmon, algunos de los cuales les suministraban un masaje corporal- Un poco más arriba, por favor.
- Está en lo cierto: los Knightmon son muy útiles. Un poco más hacia la espalda baja por fa… -el Knightmon obedece de inmediato y…- Ohh… seee… Esto es… vida…


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- Al menos recibí mi regalo de Navidad –agradeció Gallantmon- Un paquete instalador de Windows XP; ya era hora: el Millenium era un asco. –acomodándose en el asiento y colocándose sus gafas- Ahora me dedicaré a buscar cualquier error o bug existente para mejorar el sistema operativo e instalarlo en mi computadora, y luego hacerlo compatible con mi programa de impresión 3D. –suspiró- Y luego… hacer el trabajo de Omegamon… otra vez. Si no fuera mi amigo, ya lo hubiera… Argh…


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- Cuatrocientos noventa y siete… Cuatrocientos noventa y ocho…
- Vamos, Dynasmon: dos más y acabas. ¡Fuerza, hombre!
- Cuatrocientos noventa y nueve… ¡Quinientos! –dejando la barra en su lugar- Muchas gracias por ayudarme, Ulforce: necesitaba ayuda en esa última repetición.
- Descuida, viejo: todo por un amigo. Además, estás mejorando mucho: antes no podías con ese peso, y ahora lo manejas mejor.
- El peso continente es difícil de dominar, pero con este equipo, todo es más fácil.
- Yo siempre tengo el equipo de mejor calidad. –sonrió el dragón azul- Dime, ¿Seguro que no quieres venir con más frecuencia a mi gimnasio?
- La verdad no: A Lordknightmon le desagrada este lugar, y si supiera que vengo con frecuencia…
- ¿Lloraría la nena? Oh vamos, viejo; ni que seas su novio.
- ¡Por Dios, no! Pero ya sabes como es él… Se queja como una…
- ¿Vieja solterona? Jeje… Lo sé. –saca su celular del bolsillo tras sentir una pequeña vibración- Oh, tengo un mensaje.


- Deben de estar ocupados. –rió Devidramon- Si, como no. Ni modo; les envié un mensaje.
- ¿Y qué haremos mientras tanto? –preguntaron los demás-
- ¿Qué no es obvio? ¡Buscar al condenado hijo de puta!
- ¡¿A DAEMON?! –preguntó una sobresaltada D’arcmon-
- ¡No! ¡Al puto llorón ex-emperador! –todos cayeron de espaldas al oír semejante comparación- ¡Si le pasa algo al imbécil maricotas, no podré vengarme jamás! –salió fuera del callejón y retomó su tamaño normal- ¡Súbanse las dos! ¡Los buscaremos juntos!
- ¡Estás loco! ¡No pensarnos subirnos a tus espaldas! ¡Gatomon, Hawkmon!
- ¡Gracias, Devidramon! –exclamaron los dos, subiéndose a su espalda de inmediato-
- ¿Pero que...?
- Siempre te llevo a mis espaldas, Yolei: quiero descansar.
- Y Kari, ya no eres una niñita: pesas mucho.
- ¿Dices que estoy gorda? ¿Acaso los digimon no tienen fuerza sobrehumana o algo así?
- No los ángeles; nosotros somos más de fuerza con luz sagrada, hechizos, agilidad, manejo de armas y cosas así. En general la superfuerza no es lo nuestro –agregó D’arcmon- Ahora súbete a Devidramon.
- Ni modo… -refunfuñó mientras subía a las espaldas de la gárgola, que emprendió vuelo muy pronto- Vaya, está cómodo. –en ese momento, comienza a caer una nevada ligera, sumamente inusual- Oh, está nevando. –sacó la lengua para probar uno de los copos, que resultó ser…- ¿Menta con limón?
- ¿Qué?
- ¡Prueben la nieve! ¡Sabe a helado de menta con limón! ¡Está deliciosa!

Para sorpresa de todos –y la ciudad en si-, Kari tenía razón: la nieve que caía suavemente sobre Tokio tenía un sabor de helado de menta con limón sumamente delicioso y refrescante, y nada empalagoso: unos pocos se daban cuenta de ello al probar los copos que caían del cielo; para aquellos que se atrevían a sacar la lengua, la pregunta era simple. ¿Cómo pudo pasar?


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Desde las nubes, lejos de la vista de todos, un dragón humanoide vestido con una llamativa armadura verde jade se recostaba plácidamente sobre las esponjosas nubes, observando divertido la ciudad con la curiosidad de un niño y la experiencia de un anciano.

- Ustedes se preguntarán por qué dejo caer helado de mi sabor favorito a la ciudad, ¿Verdad? –se sirvió un poco de la nube cuya textura era similar al algodón de azúcar, y su sabor igual al de la nieve, y se la comió- ¿Acaso necesito motivo? ¡JA! Se ve que aún no me conocen bien, pequeños. –sonrió al público- Oigan… ¿Quieren saber cómo están los dos elegidos faltantes? Veamos que hacen esos tontillos, ¿Ok? Jejeje…

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En otro punto de la ciudad, Davis, Ken y sus digimon perseguían a uno llamado SkullSatamon, que volaba por la ciudad causando caos por donde fuera. Machgaogamon no los acompañaba ya que había ido a buscar a un amigo suyo que no se había comunicado con él desde hacía horas. Solo estaban Davis, Ken y Leadramon, y Gargoylemon, que no hacía más que mantenerse a salvo.

- ¡Superataque!
- ¡Hueso Satánico! –exclamó el ángel caído, golpeando a Leadramon directamente en el abdomen, sacándole el aire- ¡Y deja de fastidiar! ¡Hueso Martillo! –le propinó un rotundo golpe con su báculo, que lo regresó a sus formas de V-mon y Wormmon-
- ¡Lo venció! ¿Cómo es posible?
- Debe de ser un digimon más poderoso de lo normal, Davis. Tal vez debamos probar… las digievoluciones que Shenglongmon nos regaló.
- Querrás decir que NOS regaló, Ken.
- Si, si Wormmon; pero entienden mi punto, ¿No?
- Por supuesto, Ichijouji. ¡V-mon!
- ¡Si, Davis!

¡V-mon armor digivolve a… Magnamon! ¡La Luz del Milagro!
¡Wormmon warp digivolve a… GranKuwagamon!

Un insecto gigante y un caballero dorado hicieron aparición para pelear contra SkullSatamon, que se limitó a burlarse de ellos: pese al tamaño de GrandKuwagamon, y a sus ataques, el esqueleto era muy rápido, logrando esquivar cada uno de sus movimientos.


- ¡JA! ¿En verdad creen que una versión reptiliana de “Los Caballeros del Zodiaco” y un insecto gigante con olor a lavandas podrán derrotarme? ¡No me hagan reír, que se me saldrá la mandíbula!
- Eh… Ya lo hicimos. –respondió un bocón Magnamon, para luego susurrarle al insecto- Ey, GranKuwagamon: tienes que quitarte ese olor a florecitas, que te hace ver muy… nenita.
- ¡Nunca! ¡Me gustan las flores! ¡Y si crees que tú seguirás mand…!
- ¡Silencio! ¡Hueso Satánico!

Magnamon estuvo a punto de recibir el golpe de SkullSatamon, de no ser porque GranKuwagamon se puso en medio y lo recibió directamente, quedando totalmente paralizado sobre el asfalto. Por más esfuerzos que hiciera, el insecto gigante era incapaz de moverse.

- ¡NO! ¡GRANKUWAGAMON! –gritó Ken- ¡¿Que le hiciste, malvado?!
- ¡Si esto es de lo que están hechos los Niños Elegidos, pues dan lástima!
- ¡GranKuwagamon! ¡Me salvaste! ¡Gracias amigo!
- …
- ¿Qué dices?
- …
- ¿No puedes al menos decir un “no hay de que”?
- … -GranKuwagamon gruñe para sus adentros-
- Este digimon es terrible –se decía Gargoylemon una y otra vez, refiriéndose al Magnamon de Davis- ¿En verdad es un Elegido?
- Aceptas mi agradecimiento después. –asintió Magnamon- Ahora me debo encargar del costal de huesos.
- ¡Así se habla, Magnamon! –lo aplaudió Davis- ¡Demuéstrale quien manda!
- ¿Ah, sí? –gruñó malévolamente SkullSatamon- Eso ya veremos…

Sin perder más tiempo, voló unos cuantos metros, y atrapó un autobús cargado de personas y lo alzó sobre sus hombros, amenazando con lanzarlo al vacío.

- ¿Qué creen que haga con este autobús? –rió el esqueleto, provocando que los ocupantes griten-
- Pff… Es DEMASIADO OBVIO: Lo lanzarás a la calle para que explote y mate a toda la gente dentro, ¿Verdad?
- En realidad iba a lanzarlo al mar con todas mis fuerzas para que se ahoguen… ¡PERO TU IDEA SUENA MUCHO MEJOR!
- Brillante, Davis… -masculló Ken, recriminándolo- Le diste una “brillante” idea.
- ¡Hey! No es mi culpa ser tan inteligente. De todos modos, Magnamon podrá deshacerse de esa calaca en cinco segundos. ¡Dispara tus láseres y acábalo!
- ¿Estás loco? –reclamaron Magnamon, Ken Gargoylemon- ¡Tiene rehenes!
- ¿Quién sería tan estúpido como para atacar a un digimon con un autobús lleno de gente sobre sus hombros? Te diré quién no, Davis: yo.
- Ay, Magnamon: sí que desconfías de ti mismo.
- ¡ULTIMA ADVERTENCIA, Ken Ichijouji! ¡O vienes conmigo, o los del autobús lo pagarán!
- Eso no será necesario.

Una misteriosa voz se hizo oír, interrumpiendo la pelea de los digimon. Era un hombre joven vestido con una camiseta negra y pantalones vaqueros oscuros, que rondaba por los 25 años, que parecía ser extranjero –con su fornida complexión, su altura que llegaba a los dos metros, cabello rubio, ojos color dorado y piel pálida, podría ser alemán- y se animó a abrir la puerta del autobús y tirarse al suelo de una zancada, sin ningún rasguño, y dejando desconcertados a todos los presentes, en especial a SkullSatamon, que brevemente lo tuvo de espaldas hasta que se volteó.

Curiosamente, el misterioso sujeto no mostraba temor alguno.

- ¡JAJAJA! –reía SkullSatamon- ¡Miren que tenemos aquí: a un valiente! ¡O mejor dicho un tonto suicida!
- ¡Señor, apártese! –gritaban los niños- ¡Deje que el dorado haga su trabajo!
- Pff… Ese enano no sirve para nada; me encargaré de ti yo mismo.
- ¡¿ENANO?! –gruñó Magnamon- ¿Ese tipo me llamó enano?
- ¡JAJAJAJA! ¡Si claro!
- Mejor deja de reír o se te caerá la mandíbula, costal de huesos. –amenazó el sujeto-
- ¿Quién eres? Prefiero saber los nombres de mis víctimas para recordar reírme de ellas después. Y apresúrate, que este autobús me cansa los hombros.

Fue entonces que algo extraño sucedió; el extraño sujeto comenzó a cubrirse con una luz blanca y a cambiar de forma: su estatura y complexión física aumentaron, adquirió una armadura, hasta que se hizo una figura reconocible: Davis y los demás quedaron con la boca abierta, y a SkullSatamon casi se le cae la quijada del miedo.


- ¡¡BLACKWARGREYMON!!
- ¡Ay, mamá! –exclamó un sorprendido esqueleto- ¡Tú! ¿Cómo?
- No necesito dar explicaciones a un futuro cadáver. ¡Dramon…!
- ¡Un momento! –apareció Magnamon interrumpiendo el ataque- ¿Qué fue todo eso? ¡Apareces de la nada con forma humana y te haces del llanero solitario listo para matar a la calaca! ¿Pero quién te crees que eres? ¡Este es mi momento de gloria! ¡No esperé como cinco meses para volver a la acción sólo para que me lo robes! ¡Vete y déjaselo a un profesional!
- ¿Estás loco o que rayos te pasa? –le gritó el dragón oscuro- ¡Esto es para salvar vidas y derrotar al enemigo; no para buscar fama! ¡Eres el más egocéntrico digimon que he conocido!
- ¡Por favor! ¡Me interesan los demás, pero me quiero hacer valer como el digimon elegido que soy! ¡Tú no tienes ni seis meses de aparecido!
- Esto es muy vergonzoso… -se lamentaban Davis y Ken-
- ¡Estabas por atacar el autobús donde estaba de incógnito! ¡Y por tu culpa perdí el elemento sorpresa para atrapar a Oikawa!
- ¡JA! ¿Quién es el egoísta ahora, grandote?
- ¡Me estás haciendo enfadar, Magnamon!
- ¡Ay, si! ¡Mira que miedo tengo! ¡Te haré ver estrellitas en lo que dices “Koyaaniqatsi”!
- ¿Saben? Creo que mejor dejo el autobús en el suelo… -bajándolo con cuidado, permitiendo que las personas escapen- Esto aburre.
- ¡Primero me encargaré de este osario con patas, y luego de ti, “pulga dorada”!
- ¿CÓMO ME LLAMASTE? ¡PAGARÁS POR SEMEJANTE INSULTO! ¡¡HUESO…!!
- ¡¡NO ME INTERRUMPAS, COSTAL DE HUESOS!!rugió Blackwargreymon, y le dio un gancho derecho tan fuerte a SkullSatamon, que lo mandó volar contra un edificio cercano, haciendo que su ataque explote en su cara y destruyéndolo al instante; sin embargo, ni Black ni Magnamon se percataron de ello, continuando la discusión- Como decía… ¡Cuando acabe con ese montón de huesos para perro, te daré una paliza por tu actitud infantiloide!
- ¡JA! No te atreverías; soy un buen amigo de Agumon, y dudo que a él le agrade que me lastimes.
- Eso se puede arreglar…
- Oh, vaya… -habló una siniestra voz- ¿Eliminaron a mi fiel sirviente? Maravilloso: alguien menos a quien pagar.


Cerca de allí, Devidramon, las chicas y sus digimon rastreaban la señal de los D3 de Davis y Ken para reunirse con ellos; entonces, la gárgola siente un escalofrío lo suficientemente fuerte como para que los que montaban a sus espaldas se percaten de ello. Así mismo, los otros digimon sienten lo mismo.

- ¿Qué sucede? ¡Casi me haces caer!
- D’arcmon… -se dirigió a su exnovia, ignorando a Yolei- ¿Sentiste eso?
- ¿Sentir que?
- Una presencia maligna sumamente poderosa. –explicó Gatomon- ¿No la sentiste, Kari?
- A decir verdad, no: pensaba en otra cosa. Apenas me bajé de esta gárgola, me daré una larga ducha. ¿Qué creen que pueda ser?
- Solo siento este tipo de presencia cuando estoy con mi amigo Beelzemon.
- ¿El Demon Lord?
- Si, nena… -las Elegidas preguntaron de que hablaban, pero fueron ignoradas- Pero él y los demás están recluidos en el Área Oscura, a excepción de… -la deducción emergió rápidamente, provocando que se pusiera en alerta- ¡Mierda: está aquí! ¡Tenemos que escondernos!

Inmediatamente bajó hasta un oscuro callejón no muy lejos de donde estaban Davis y los demás: Yolei y Kari olvidaron su enojo hacia Devidramon por casi hacer que se cayeran, pues estaban mu intrigadas por la actitud del digimon; bastante nerviosa y hasta asustadiza: algo muy poco común en él.

Se ubicaron a una prudente distancia donde pudieron ver a Davis, Ken, Magnamon, GranKuwagamon y Blackwargreymon, e increíblemente, Yolei no babeaba por él, a causa de la intriga que la invadía.

- ¿Qué demonios te pasa? –susurró Gatomon a la gárgola gigante- Nunca te he visto tan nervioso. ¿Qué no eras un “machote” o algo así?
- ¡Claro que lo soy, gaturra! ¡Soy bien macho, más de lo que crees! –fijó su mirada al asfalto, donde se concentraba una gran cantidad de energía maligna- Mas no soy cabeza hueca: este tipo podrá ser un imbécil del culo por querer dominar el Mundo Real… pero es jodidamente poderoso.
- Ya he oído eso varias veces… -siseó Kari, aburrida- Uniremos nuestras fuerzas y lo acabaremos como siempre.
- Ni en tus más mojados sueños derrotarías a Daemon, nenita rosa. –contestó la gárgola- Espero que mi amigo Black no haga nada estúpido, o se la verá negras.

Sobre el asfalto se formó una especie de portal oscuro, como una poza de negra bruma, de la cual emergió una figura cubierta con una capucha colorada, un par de alas púrpura, cuernos saliendo de la cabeza y unos penetrantes ojos amarillos apenas visibles en un ensombrecido rostro: El Rey Demonio de la Ira, Daemon, entraba en escena.


- Impresionante; acabaron con uno de mis empleados con suma facilidad… Debo cambiar de agencia de trabajo para la próxima. –suspiró- En fin: acabemos con este teatro. ¡Ken Ichijouji! ¡He venido por ti a buscar algo que me pertenece!
- ¿Quién eres tú, encapuchado? –exigió saber Davis- ¿Otro digimon malvado que nos quiere arruinar las vacaciones de Navidad?
- Soy Daemon: El Rey Demonio de la Ira, y el segundo más poderoso de los Demon Lord. Soy la imagen del mismísimo Satanás.
- Blablablá… Soy budista: ¡DOH! No creo en el Diablo; excepto en Jun o en mi madre cuando se enfadan…, o en la sexy de Elizabeth Hurley… -babas- … ¿Sabes? Mejor vete a asustar a TK.
- ¿Este niño siempre es así de idiota? –se quejó Daemon, señalándolo- ¡Acabo de decir que me llevaré a tu amigo!
- ¡No permitiremos que te lo lleves, Daemon!
- ¿Un Magnamon con complejo de superioridad, un Blackwargreymon hecho de agujas de control y un gusanito de seda? –Wormmon no se dio cuenta que había perdido su evolución- No me hagan reír; solo déjenme llevarme la cabeza del mocoso y lo que tiene en la nuca y me voy; les dejo el resto del cadáver para que hagan con él lo que quieran.
- ¿Qué tengo que te interesa tanto?
- ¡Eso a ti no te importa, incubadora con patas! ¡Lo que importa es que la necesito para mi maravilloso e infalible plan de conquistar este mundo y…! ¡AL DIABLO! ¡VENDRÁS CONMIGO!

Pero antes de que siquiera extendiese sus garras hacia el exemperador, o que Black intentara atacar al digimon demoniaco, apareció una furgoneta a toda velocidad, cortando el paso entre el Demon Lord y su “presa”, causando gran desconcierto… y este fue aun mayor cuando las puertas traseras de la misma se abrieron.

- ¡Ken Ichijouji, tú vendrás conmigo!
- ¿Cómo es que eres tan popular ahora si ya no eres el niño genio, Ken?
- Davis, no digas estupideces: Arukenimon se quiere llevar a Ken.
- No puedo evitarlo, Magnamon: la situación requería un comentario irónico.

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- Este niño puede ser idiota a veces, pero es también un genio –rió Shenglongmon a lo lejos- A ver que más pasa…

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- ¿Por qué debería acompañarte?
- Mmm…. Buena pregunta… “¿Por qué deberías acompañarme?” –se burló del Elegido, y abrió la puerta de la furgoneta, develando parte de su contenido- ¿No te preocupan los niños?
- ¡Así que tú lo secuestraste! ¿Para qué?
- ¿Secuestrarlos? ¡JA! ¡Ellos decidieron seguirnos!
- Pero por q…
- Mira: No me pasé toda la Navidad cumpliendo los caprichos de estos mocosos sin vida a diestra y siniestra, quemando tarjetas de crédito y cheques por toda la ciudad solo para que te quedes pensando. ¿Vienes o no?
- ¿Osas desafiar los Poderes de las Tinieblas?
- Pf… -bufó la mujer araña hacia Daemon- Claro que no; no estoy a tu nivel. Pero no quiere decir que deje que te lleves al niño. ¡Responde, Ken! ¡Me aburro de esperarte!

Tras un breve tiempo para pensarlo, Ken aceptó ir con Arukenimon únicamente por el bien de los niños secuestrados, haciendo caso omiso a las súplicas de Wormmon y de Davis de que era una mala idea. Poco después de subir a la camioneta…

- ¡No se lo llevarán!
- Come el polvo… o mejor dicho la luz, anciano. –le gritó Arukenimon, para luego cerrar la puerta de la camioneta y colocarse unas gafas oscuras- Idiota.

Por breves segundos, un deslumbrante resplandor encegueció tanto a Daemon como a los Elegidos, a Black y a los demás digimon presentes. Para cuando el brillo hubo menguado, la furgoneta ya no estaba. Furioso, Daemon regresó a su portal de sombras.

- ¡Los encontraré! ¡A la velocidad de la oscuridad!
- ¿Existe eso? –se preguntaba Davis- ¡Ken, KEN!
- ¡KEN! ¡YO TE SALVARÉ!
- Wormmon; para eso estoy yo. –se quejó Davis; entonces vio un copo de nieve caído del cielo y lo probó con su lengua- Mmm… Menta con limón…



Continuará...


¿Podrán los Elegidos salvar a Ken? ¿Qué es lo que tanto Daemon como Oikawa buscan en el ex – Emperador de los Digimon? ¿Ken dejará de ser un llorón? ¿TK y Devidramon se llevarán bien? ¿Davis dejará de ser tan menso? ¿Kari dejará de parecer una santa llorona de las sombras? ¿Cody dejará de ser tan aburrido? ¿Yolei acabará en un manicomio como Dios manda? ¿Blackwargreymon por fin se acostará con D’arcmon? ¿Dejaré algún día de ser tan cool? Obviamente jamás, JAJAJA… Pero para las demás respuestas, tendrán que esperar al siguiente capítulo… u otros más. Se despide su narrador, Shenglongmon: ¡Hasta la vista, nenes!
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Veamos, por tercer fic consecutivo, estoy siendo el primero que comenta (de nuevo) xD.
El capítulo me gusto (aunque, como te dije hace un rato, no tardé mucho porque vos me pasaste unas cosas que todavía me acordaba xD).
Pensaba que iban a matar rápido a Lady Devimon y a Marin Devimon (creo que es así en nipón), pero me equivoqué a fin de cuentas. Aunque eso si: la muerte de Skullsatamon me pareció por sobre todo, estúpida. Y yo también hubieses atacado al costal de huesos (aunque tenga el bus lleno xD).
Luego, lo de las ratas me pareció algo normal en Devidramon (es un demonio, damas y caballeros). Aunque discrepo con eso de que Takeru y Patamon sean nenazas: el tema es que piensan como niños y no sé acostumbran a eso. Sí, lo que digo es que el dragón tiene menos sensibilidad que actor porno con una virgen.
Luego, Gargomon me parece patético; pero con V-mon y Daisuke, sé puede entender. Juntan a un maricotas y a dos tarados para que sé ayuden. No es mala idea.
Miyako está loca de remate; espero que la curen pronto. Hikari sé tiene que curar de la oscuridad (digo, hay que tener un balance de las cosas; aunque alguna luz no está demás, porque sino te haces mierda si te despertas de noche xD). Iori y Ken... no me interesan mucho en verdad xD

¿Podrán los Elegidos salvar a Ken? ¿Qué es lo que tanto Daemon como Oikawa buscan en el ex – Emperador de los Digimon? ¿Ken dejará de ser un llorón? ¿TK y Devidramon se llevarán bien? ¿Davis dejará de ser tan menso? ¿Kari dejará de parecer una santa llorona de las sombras? ¿Cody dejará de ser tan aburrido? ¿Yolei acabará en un manicomio como Dios manda? ¿Blackwargreymon por fin se acostará con D’arcmon? ¿Dejaré algún día de ser tan cool? Obviamente jamás, JAJAJA… Pero para las demás respuestas, tendrán que esperar al siguiente capítulo… u otros más. Se despide su narrador, Shenglongmon: ¡Hasta la vista, nenes!
No, Shenglongmon; yo creo que ninguna sé cumple (en especial la del virgen rubio y negro XD).
 

( ͡° ͜ʖ ͡°)
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Ese Shenlongmon, si que me agrada, nieve sabor menta con limon, se me antoja probarla.
Me dio risa la situacion en casa de TK. Esta como para un reality show o un sit comico xDD. Y Yolei tan psicopata como siempre, me sorprende que en navidad nadie le haya regalado una camisa de fuerza.
Cody nunca dejara de ser aburrido y esperemos que el periodo de prueba de Blackie no dure mucho, creo que todos aqui quieren ver accion, aprovechando de que pueden convertirse en humanos gracias al todo poderoso Shenglongmon.
No se que mas comentar, no tengo muchos comentarios creativos ultimamente, así que solo me despido esperando mas de esta comedia.
 

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Disculpa la tardanza...

Bueno, pues estos niños elegidos siguen igual. Me sorprende que los terapeutas no aparezcan de vez en cuando en las casas de los elegidos para comprobar como les va, pero en fin... Ya regresarán para hablar con ellos de nuevo.

El capítulo como siempre tuvo sus buenos momentos de humor. Si tengo que ser sincera, lo que más me gustó del capítulo fue al zombie siendo manipulado por un niño para comprar todos sus caprichos XD ¿De dónde sacará tanto dinero?

Devidramon no es para nada estúpido pero no sé como tiene amigas femeninas con lo mujeriego que es. En fin, no pudimos leer la pelea de Angewomon y Lady porque la segunda se marchó a petición del "machote" a pesar de que su manera e convencerla fue un tanto estúpida.

Y el final... se burlaron de Demon de una manera increíble XD ¿Y no hace nada? ¡Que vuele o explote el camión?

Pero... Pero... el mejor personaje de este capítulo sin lugar a dudas fue Davis.

Nos vemos
 

PataGato Fan #1
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Tarde pero bueno que estoy sin pc u.u

En fin. Yo dudo que Patamon sea la vergüenza de los ángeles digimon, pero es sólo mi opinión XD

Estuvo bueno el capítulo n.n
 

"The Heir of Chaos"
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En vista del reinicio de las clases, del poco tiempo que dispongo y para no hacerlos esperar, subo la primera parte de este capítulo. Espero que les guste.

Invoco a: [MENTION=497372]Acero_la12[/MENTION], [MENTION=464316]J.M.[/MENTION], [MENTION=331821]Devil Never Cry[/MENTION], [MENTION=1039371]Master_Blaze[/MENTION], [MENTION=453038]Julchen[/MENTION], [MENTION=517717]Soncarmela[/MENTION], [MENTION=96869]Lord Patamon[/MENTION], [MENTION=1021791]Hikari Motomiya[/MENTION], [MENTION=1027752]greatdragon[/MENTION], [MENTION=1025012]alexandermon[/MENTION], [MENTION=1037027]An[/MENTION]cient Wolf, [MENTION=1022106]Miraclegaomon[/MENTION], [MENTION=1000292]Albafica[/MENTION], [MENTION=400169]Gabriel_TheWolfKing[/MENTION], [MENTION=1030627]ArisuDokuro[/MENTION]. Si me olvido de alguien, disculpen.



Capítulo 10: El fracaso de Daemon. Parte 1


Gracias a la distracción de Arukenimon, la furgoneta logró despistar tanto a los Niños Elegidos y a sus aliados como a Daemon; ahora, en medio de la autopista y con el tráfico incrementándose, sería difícil hallarlos. Sin embargo, la mujer araña y la momia sabían que no se podía estar del todo seguro, por lo que iniciaron la segunda fase del camuflaje, que implicaba detenerse en un lugar escondido, como un estacionamiento.

Dentro del vehículo:

- ¿Qué piensas hacer conmigo Arukenimon? ¿Qué harás con los niños?
- Eso es algo que no te importa, niño. Además, a los niños no les importa estar aquí, ¿O sí? ¿Quieren volver a sus casas? –los niños negaron con la cabeza- ¿Lo ves? Ha triunfado la democracia.
- ¿Por qué?
- Tú eres Ken, ¿Verdad? –el Elegido asintió- Lo sabía; desde que te vi, te he admirado –continuó hablando uno de los niños desaparecidos con un tono monótono- Eres muy bueno en los estudios, y buen deportista… -Ken seguía mirándolo incrédulo- Este señor me dijo que podría realizar… mi más anhelado sueño.
- ¿Este señor?
- Claro que me costó más de lo debido: -salió de las sombras un hombre adulto- Una visita a McDonalds y a la juguetería no es nada barato.
- ¿Quién eres tú?


Mientras Ken averiguaba la identidad del misterioso sujeto –que era más que obvio que era Oikawa- Davis y los demás intentaron en vano de seguir a la furgoneta, pues habían perdido su rastro. Las chicas y sus acompañantes salieron de sus escondites, ya seguros de que no había peligro alguno; también llegaron TK, Cody y sus digimon, a tiempo de enterarse de lo sucedido.

- ¿Secuestraron a Ken? –exclamó TK- ¿Y dejaron que se vaya?
- ¿Qué parte de “se entregó el mismo” no entiendes? –se quejó Davis- Para colmo perdimos de vista a esa furgoneta.
- ¡Gargoylemon! ¡Sal de ahí, nenaza: sé que te escondes! ¡Daemon ya no está aquí!
- ¡Uff...! –suspiró el albino, saliendo de su escondite- ¡Gracias al cielo! ¡Creí que moriría!
- ¿Qué haremos ahora? –preguntó Gatomon- No tenemos pistas de ese vehículo, no podremos derrotar a Daemon nosotros solos y…
- ¿Quién dijo que estaríamos solos, gaturra? –rió Devidramon, ignorando el ceño fruncido de la gata- ¡Aquí mismo viene la caballería!

Nunca la palabra “caballería” fue tan bien empleada, pues en ese preciso momento, llegaban UlforceV-dramon y Magnamon, de los Caballeros Reales, que acabaron aterrizando en medio de los Elegidos. La sorpresa de los mismos fue grande al ver a tan poderosos digimon, y más la de V-mon al ver a Ulforce, que comenzó a actuar extraño.

- Wow… -babeando- Wow….
- ¿En dónde carajos estaban? ¡Los llamé hace horas!
- Lamento la demora, Devidramon –se disculpó Ulforce- Tratamos de…
- Wow…
- Ay, no: el inútil –espetó Magnamon al ver al V-mon de Davis mirar estúpidamente a Ulforce, y luego a los demás Elegidos- Y los demás buenos para nada.
- Tienes razón, primo… Si no fuera porque somos amigos de Black y los demás…
- ¡No somos unos buenos para nada! ¡Devidramon! ¿Quiénes son estos amigos tuyos tan creídos?
- ¿Quién se cree el rubidiota de la Esperanza para hablarnos así? ¡Somos los Caballeros Reales, protectores del Digimundo desde…!
- ¡¡¿¿CABALLEROS REALES??!!se preguntaron los Elegidos- ¡GENNAI!
- Dejen de quejarse del fracaso de su “sensei” –les respondió la gárgola a los niños- En fin, Ulforce, ¿Y lo demás Caballeros?
- Pues verás…


- ¡Alphamon, tenemos problemas! ¡Daemon está…!
- Shh… Ulforce; estoy tratando de hacer sacar a Omegamon de su habitación.
- ¡Déjenme solo! ¡No sirvo para nada!
- ¿Ese es Omegamon llorando? –pregunté- ¿Pero qué carajos le pasa?
- Lo de siempre… -suspiró el Caballero Negro, que estaba junto a la puerta- Sus brazos tienen más autoestima que él. –da unos cuantos golpes en la puerta- ¡Vamos, Omegamon: soy tu amigo! ¡No eres una porquería!
- ¡Déjenme solo! ¡Mis brazos tienen razón: soy una vergüenza!
- Me temo que tendrás que buscar ayuda en otra parte Ulforce.
- Carajo… -susurré en voz baja- Ni modo.


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- ¡Gallantmon! –golpeando la puerta- ¡Abre por favor: es una emergencia!
- La puerta está abierta, Ulforce; no es necesario que la maltrates.
- Ok, -pasé de inmediato y lo hallé frente a su computadora, sumamente concentrado y usando sus gafas (Que nerd se veía, jeje)- Gallantmon, hay un problema.
- Ajá… -siguió tecleando- Dime.
- Daemon está en el Mundo Real, necesito que me ayudes a…
- Estoy ocupado; busca a otro.
- ¡¿Qué?! ¿No piensas ayudarme?
- Estoy haciendo el trabajo de Omegamon, que por lo que acabo de oír, está en su fase “necesito un psiquiatra o estar en la casa feliz antes de amputarme algo”. Empiezo a odiar a ese loco bipolar.
- ¿Cómo puedes hablar así de él? ¡Es tu mejor amigo! ¡Y tu superior: es el segundo más fuerte de la Orden!

Gallantmon se me acercó y puso su mano sobre y hombro, dirigiéndome una mirada tan compasiva como fría y aterradora.

- ¿Y eso no te parece lo más aterrador de todo?
- ¿Sabes? Iré a preguntar a otro, jejeje…
- Ah, por cierto Ulforce… ¿Por qué no te llevas la armadura de esa D’arcmon que vino hace tiempo? –señaló la repisa al otro lado de la habitación- La terminé hace meses, pero nunca se la llevó.
- Eh… Ok.


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- ¡Craniummon! ¡Necesito tu ayuda!
- Lo siento, Ulforce, pero la señorita Zoe me pidió que la acompañara el día de hoy.
- ¡Siempre la acompañas!
- Soy su guardaespaldas, ¿Qué esperabas?
- ¡Pero si ella no necesita…!
- ¿Algún problema, Ulforce? -preguntó la mencionada, que acababa de aparecer instantáneamente-
- ¡ZOE! Eh, pos ningún problema, aparte del Demon Lord que apareció en el Mundo Real.
- Estoy al tanto del asunto, y estoy segura de que podrás encargarte tú mismo con ayuda de los Elegidos y algún compañero tuyo que no sea Craniummon, a quien ya hice llamar para pasar el día conmigo en una misión especial.
- Pero yo…
- Aclarado el asunto, me despido. Buena suerte, Ulforce. –dicho eso, se alejó en compañía de Craniummon-
- A veces me pregunto que tiene esa chica en la cabeza.


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- ¡Sleipmon! ¡Ayuda!
- Lo siento, UlforceV-dramon, pero no podré ayudarte: tengo encargos de aquí a febrero, y casi todos son para la entrega de los Oscar.
- ¿Es que no hay buenos zapatos en Hollywood?
- Los hay, pero me prefieren a mí. A veces lamento ser tan bueno en mi trabajo. –respondió con mucha pena, mientras seguía trabajando- Bueno, lamento no poder ayudarte, pero necesito toda mi concentración.
- De acuerdo.


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- ¡Duftmon! ¿Estás ahí?
- ¡Vete azulito: estoy ocupado!
- ¿Lordknightmon? ¿Qué haces ahí?
- ¡Duftmon me invitó a pasar la tarde y disfrutar del relax con un tratamiento de aromaterapia! ¡Cosa que no podemos hacer si estás interfiriendo con tus golpes de bruto!
- ¿Y Duftmon que opina?
- Por favor, Ulforce; busca a Dynasmon. Estamos metidos en esto.
- Eso sonó taaaaan mal… -cuando me alejaba de la puerta, choqué con…- ¡Dynas…! -de inmediato me tapó la boca e hizo el ademán de que me callara- ¿Huh?
- Shh… NO quiero que te oiga “tuyasabes”
- ¿Voldemort?
- ¡No: Lordknightmon! –alzando levemente la voz- Escucha; me acaban de llamar para un simposio de abogados en San Fierro, Y NO QUIERO que se entere. ¿Quedó claro?
- ¿Me estás amenazando?
- ¡No, no, no! ¡Eres mi amigo, mi compadre, mi pana, mi brother, mi camarada de guerra y gimnasio! Entonces… ¿Me guardarás el secreto?
- Vale, tío –usando su acento español- Te hago el aguante; supongo que tampoco podrás ayudarme a vencer a Daemon. –Dynasmon se disculpó conmigo, y luego se despidió- Ni modo; veamos con…


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- ¡Examon!
- ¡¿QUÉEEEEEEEE?! me gritó violentamente desde su sitio, recostado en el suelo y rodeado de latas de cerveza y otras bebidas- ¡NO ME MOLESHHHHHHHHTEN, HIC!
- Por Dios, ¿Aun no te recuperas? –le di un vistazo a lo que estaba bebiendo- ¿Eso es absenta mezclada con cerveza? ¡¿Estás loco?!
- ¡PERDI LASHHHH ELESHHIONESHHH! ¡GANÓ DORBICKMON! –se tragón un barril entero de cerveza con tinte verde- ¡LA REPUTA MADRE QUE LO PARI...HIC…Ó!
- En resumen… No. –al verlo tan alterado, empleé todo mi tacto- Oye; no es tan malo: puedes seguir siendo un Caballero Real.
- ¡MARAVILLOSHOOO! ¡SHHHEGUIR CON ESHHHHTE GRUPO DE…! –lanzó un repugnante eructo tan ruidoso que provocó un ligero temblor, y llenó la habitación de su etílico aliento: un 10 por el eructo, pero el mal aliento… Asco- ¡LOCOSHH! ¡SHHOY MUY FELISHHHH! ¡LALARALARALA….HIC!
- Tampoco tendrás que lidiar con esas pestes que acosan a los políticos, como los chismes, la prensa, las reuniones, hacer leyes…
- ¡ME IBA A ECHAR A UNASHHH BUENASHHH PU…! -hipo- ¡TAS!
- No piensas levantarte de ahí, ¿Verdad?
- ¡DÉJAME EN… -hipo flamígero- PASSSHHHHH, PENDEJO! ¡O SHEEEEEE HOMBRE Y BE… -eructo- BE CONMIGO HASSSSHHHHTA QUE… VOMITESHHHH!!
- Eh… Gracias por la invitación, pero tengo otras cosas que hacer: algo MUY, MUY importante.
- Marica.
- ¿Qué dijiste, anciano?
- Ereshhh... un marica.
- Mira, abuelo de los dragones: traté de ser amable y todo; incluso ignoraré las brochetas asadas de Patamon que te estás tragando. ¡ME DAN IGUAL; IBAN A MORIR DE TODOS MODOS! Pero ya no soporto tus lloriqueos de vieja, y MENOS que me llames marica. ¡Ni bien regrese, te lo demuestro acabando con un gran barril de absenta!
- Shhhhholo vete, pendejjjjoooo…

Con todos los demás caballeros “ocupados”, vi que solo me quedaba…

- ¡Al fin! Después de mucho esperar, y muchos contactos de dudosa moralidad en el Mercado Negro, la Mafia Rusa y The Mamemon Dynasty… ¡Por fin tengo mi preciado lapislázuli de Afganistán! –acariciando la bolsa con piedras- Mis hermosas gemas… Ahora, solo necesito mi mortero especial –tomándolo del mostrador, junto a otras cosas- aceite de oliva, algunos huevos… y tendré lista el mejor tinte azul desde los tiempos de Leonardo. Nada impedirá que le dé los toques finales a mi…
- ¡MAGNAMON!abrí la puerta con fuerza y corrí hacia mi primo- ¡Qué bueno que te encuentro! ¡Nadie más puede ayudarme y…!
- ¡Estoy... OCUPADO! –gritó Magnamon, visiblemente irritado- No interrumpas mientras realizo esta compleja solución de ingredientes naturales.
- ¿Es importante?
- SI; me permitirá acabar mi última obra maestra: “La Caída de Daemon”
- ¡Qué conveniente! –lo tomé del brazo y comencé arrastrarlo- ¡Justo es el problema que necesito resolver! ¡Los dos primasos: JUNTOS PARA VENCER AL MAL DE UN VIEJO LOCO!
- ¡Suéltame, Ulforce! –suplicaba, arañando el piso con las garras de sus manos en un vano intento por librarse- ¡Tengo que acabar mi obra!
- Y lo harás, Magna… a puño limpio y con callos en tus manos. En serio: necesitas hacer ejercicio aparte de mover tu mano para usar el pincel. ¿No quieres tener músculos de acero como yo?
- Lo que quiero, grandote… ¡Es acabar mi maldito cuadro!
- ¡Deja de llorar, carajo! ¡Black y Devidramon nos necesitan! ¡Tendremos acción de verdad! Y de paso nos burlamos de los Elegidos de pacotilla.
- Ah, bueno: si es así, vamos.



- Y eso pasó… Aquí está tu armadura, D’arcmon –le pasó un paquete de datos con forma de una esfera de luz azul- Sólo absorbe los datos, y cuando evoluciones, aparecerá.
- Espero poder verla pronto.
- Vaya protectores del Digimundo –se bufó Davis, tras oír el relato de UlforceV-dramon- Eso explica por qué existen los Niños Elegidos.
- ¡No nos llames inútiles, niño erizo! -gritó Magnamon- ¡Hemos derrotado villanos ultrapoderosos cuando tus ancestros recién redescubrían la ganadería!
- Pero lo son; es más: no necesitamos de la ayuda de nadie, si tenemos al mayor aliado de todos. ¿No creen amigos?
- ¿A quién te refieres, Davis? –preguntó un Cody intrigado- ¿No te basta con estos Caballeros? Con los que deberías de disculparte, cabe agregar.
- ¿No es obvio? Les mostraré.

Davis se apartó de su grupo, puso las manos cerca de la boca como si se dispusiera a gritar, y ante la atónita mirada de todos…

- ¡Shenglongmon, te necesitamos! ¡SHENGLONGMON, TE NECESITAMOOOOOSS!
- ¡¡NO SOY NANNY MCPHEE, INTENTO DE ELEGIDO!!gritó la voz de Shenglongmon, que retumbaba en el cielo- ¡Shuuu!
- ¡Shenglongmon, Shenglongmon, SHENGLONGMON!!
- ¡¡TAMPOCO SOY BEETLEJUICE!! Aunque el tipo es cool, ¡Intenta de nuevo!
- Agh, que imbécil este niñato –gruñó Blackwargreymon- Estoy perdiendo el tiempo; mejor me voy a buscar a Oikawa. –y se fue sin que nadie se diera cuenta; entonces pensó:- Que raro; me parece que falta alguien aquí.
- ¡Shenglongmon, ven a cumplir nuestro deseo!
- ¿Parezco la copia de ese debilucho de Dragon Ball? ¡Mejor ni me respondas; no estoy para conceder deseos!
- ¡¿No piensas ayudarnos a rescatar a Ken?!
- ¡Son Elegidos! ¡Se supone que pueden hacerlo ustedes! ¡Es un simple caso de secuestro; no destruir a Milleniummon! ¡Así que muevan sus culitos y en marcha!
- ¡Eres un flojo! –le gruñeron los Elegidos; algo de lo que se arrepentirían después- ¡Anciano perezoso!
- ¿Me dice flojo el “niño carente de autoestima” cuya filosofía de vida es comer, dormir y jugar todo el día, además de no ir a la universidad? –Davis cae de espaldas al oír semejante descripción- Si, cabeza de erizo: leí tu expediente psiquiátrico; no culpes a los megadoctores. –hizo una breve pausa- Pues bien: veamos qué tan “flojo” es este dragón de 81.000 años… Jejeje… ¡Buena suerte, “elegidos”! ¡JAJAJA!

Apenas desapareció la voz, tanto los niños como los digimon se quedaron inquietos por el silencio; ¿Qué pensaba hacer el octogenarimilenario dragón? De inmediato, las malas miradas apuntaron a Davis, pero solo por unos segundos: la prioridad era encontrar a Ken, cosa difícil de olvidar, considerando los constantes lloriqueos del gusanito verde de seda.

Fue entonces que apareció un automóvil entre ellos: un Volkswagen New Beetle color amarillo con la peculiaridad de tener el volante al lado, y cuyo conductor era nada más y nada menos que Shu, el hermano mayor de Joe.

- ¿Qué haces aquí, Shu? –le preguntó Cody- No es que me moleste, es solo una sorpresa.
- Vi las noticias en la televisión, e imaginé que los encontraría aquí. Además, Joe no se animó a salir a las calles luego de, y cito: “sentirse una inútil cucaracha frente a los sustitutos” –miró al Caballero Azul de más de tres metros de altura- Oye, ¿Tú no eres UlforceV-dramon? Joe me habló de ti: un digimon alto, grande, fuerte, azul, muy rápido… Bastante alegre para su gusto…
- Jojojo… Si: ese soy yo.
- Presumido –gruñó Magna en silencio-
- Oye, Shu; ¿Podrías ayudarnos a buscar a Ken? –le preguntó TK, que había tenido una idea- Lo secuestraron en una furgoneta y nuestros digimon necesitan descansar.
- No hay problema; yo los llevo. –TK, Davis, Cody, sus digimon y Wormmon subieron al auto- Espero que no gaste mucha gasolina.
- Gargoylemon y yo nos llevaremos a las chicas y buscaremos al maricotas juntos.
- ¿Quién te dijo que…?
- Shh… Yolei; es mejor que nos lleve: así recuperaremos fuerzas.
- ¡Hawkmon: no han peleado nada!
- Magnamon y yo lo buscaremos también desde el aire –asintió Ulforce- Ninguna furgoneta de mierda se me escapará.
- Señor Presumido, ¿Se te olvida que buscamos a Daemon?
- Por eso, primito; si hallamos la furgoneta antes que él, seguro irá por nosotros y no lastimará a los demás. Buen plan, ¿No crees?
- Si… es un buen plan. ¡Y no me digas primito!
- ¿Listas, chicas pechochas?
- ¡Cállate y vuela, Devidramon! –le gritaron las chicas al unísono- ¡Animal!
- ¡Vamos, Shu: acelera!
- ¡Ken está en peligro! –chilló Wormmon-
- ¡No me apresuren, que tengo que seguir las normas de seguridad!
- Oh my…

Se habían formado tres diferentes grupos para abarcar más terreno, cuatro si se contaba con el solitario Dragón Oscuro: los primos Caballeros, el grupo de Shu, el grupo de Devidramon, y Blackwargreymon. Todos con el mismo objetivo: rescatar a Ken… O al menos eso parecía para algunos de ellos.


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Blackwargreymon estaba más preocupado por el zombi de Oikawa que por rescatar al patético ex emperador de los Digimon; sin embargo, su conciencia le decía que debía salvar al mocoso también. Increíblemente, no había dado con rastro alguno de la furgoneta, que se confundía entre las miles que circulaba por las transitadas arterias de Tokio, y para empeorar las cosas, había empezado a nevar –curiosamente, la nieve tenía una pálida tonalidad verdosa y con un sabor refrescante y agridulce-

Fue entonces que recordó un detalle: Machgaogamon no estaba junto a Ken, y eso era raro: se suponía que debía acompañarlo. Se enfocó en sus sentidos para detectar a otros digimon por los alrededores –por alguna razón que no comprendía, no funcionaba con la araña y la momia- y hallar su paradero. Siguió el “rastro” hasta un puente fluvial donde cruzaban pocos vehículos.

- Qué raro; debería de estar aquí.
- …
- ¿Huh?
- Hmphh…
- ¿Quién está ahí?
- ¡Hmph….!
- Eso viene de… ¡Abajo!

Al bajar, halló la causa de aquellos ruidos: era Machgaogamon, envuelto en capas y capas de seda de araña que lo habían incapacitado de cualquier intento de escape, o de dar u convincente grito de socorro. Y no estaba solo: a su lado estaba Zudomon –el que fue su compañero de kínder, y que había evolucionado al nivel ultra, pero con un tamaño inferior al normal- igualmente atrapado. Black no perdió tiempo y libero a sus dos amigos de la escuela de la seda de araña. Los dos ultradigimon se limpiaron los últimos rastros de seda y se dirigieron a su salvador.

- Amigo… -tosió Machgaogamon- Tu “mamá” es una maldita.
- Opino igual –asintió Zudomon- Araña desgraciada.
- Ni me lo mencionen… ¡Y NO ES MI MADRE! Como sea, ¿Cómo los atrapó?
- Zudomon estaba de ronda por los ríos de la ciudad, cuando se encontró con la araña patona a plena madrugada, y lo dejó envuelto en seda.
- ¿Y tú, Machgaogamon?
- Pues…

Iba a encontrarme con Zudomon en la playa por la mañana, antes de que despertaran en la casa de los Ichijouji. Pero como no apareció, traté de llamarlo; al no responderme, me preocupé y fui a buscarlo por los lugares que solía transitar. Cuando llegué a este puente, me encontré con tu ma… digo, la loca esa, junto a una niña que le hablaba de cosas maravillosas de tener una semilla en la cabeza.

- ¿Qué haces con esa bruja patona? ¡Vete niña; es peligrosa!
- ¿Me lo dice un hombre lobo cyborg azul con traje de peleador? Pff… ¿En qué año crees que nací? ¿La Edad Media?
- Eh…
- Ya la oíste, perro faldero: vete antes de que te arrepientas.
- ¡No me das miedo, vieja escarlata! ¡Ven y pelea: que seas mujer no quiere decir que te dé una paliza!
- Uy... que machote –se burló la niña- Señora, ¿Ya me puedo subir?
- Sube a la furgoneta y espérame; yo me encargo de nuestra molestia.
- ¡No entres!
- No te preocupes de ella, preocúpate por ti… niño.

Una vez que la niña estuviera dentro de la furgoneta, Arukenimon adoptó su forma arácnida y me tiró al rio. No creí que fuera buena en el agua, pero me equivoqué; no podía atacarla correctamente debido a los rápidos movimientos en el agua que ocasionaba nuestro forcejeo. Maldito sea el día en que me salté las clases de natación.

- ¡Lárgate, patona! ¡¡Golpe de Victoria!! –la golpeé con mi puño cyborg, pero mi visión no me ayudó- ¡Agh!
- ¡Patético! ¡¡Niebla Ácida!! –me lanzó su porquería tóxica, que mezclada con el agua, resultó irritante- ¡Ya eres mío! ¡Eres patético; un perro que no sabe nadar!
- Grr… Detesto tu mierda ácida.
- ¡Es niebla ácida! ¡NIEBLA! ¡¡Hilo de Araña!! –lanzó sus hilos pegajosos, que envolvieron mis extremidades, dejándome indefenso- ¡Ja, te vencí inútil! ¡Te mataría, pero tengo prisa! Lo bueno es que tendrás compañía.
- ¿A qué te…? –antes de que pudiera continuar, lanzó más seda, envolviéndome aún más e impidiéndome hablar- ¡Hmphmm…!


- Luego recuerdo que me arrastró hasta el puente y me dejó colgando de la estructura junto a otra bola de seda que resultó ser Zudomon. –acabó Mach- Supongo que lo capturó aquí.
- Así fue.
- Haré pagar a esa estúpida… ¡NADIE ATACA A MIS AMIGOS Y SALE ILESO! ¡LE ARRANCARÉ LAS PATAS UNA POR UNA!
- Wowowow… Tranquilo, viejo –trató de tranquilizarlo el digimon acuático- Sé que las odias, y que nos aprecias, pero al gritar así suenas diabólico y das miedo.
- Si… -concordó Machgaogamon- Se te oye muy sádico, y así no eres tú. Eso creo…
- Bueno… Yo… lamento eso; no es mi intención incomodarlos. –suspiro- En fin; ¿Podrían ayudarme a encontrar a Oikawa? Secuestró a Ken y…
- ¿Secuestró a Ken? Oh, no… -se lamentaba el cyborg- Es mi culpa; debí estar a su lado y...
- Machgaogamon; no eres su digimon camarada: sólo su compañero de terapia. Ya suficiente tiene con la seudomadre de Wormmon.
- Ok, ok… te ayudaremos, Black. ¿Qué debemos hacer?
- Buscar esa maldita furgoneta, y si la ven, me avisan.
- Como digas, pero… Una pregunta, Blackwargreymon. ¿Piensas matar al tal Oikawa?
- Eso lo veremos después, Zudomon. -respondió; antes de partir…- Pero está en mis planes.


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Mientras tanto, Magna y Ulforce vigilaban desde el cielo en busca de la susodicha furgoneta: grande, gris oscuro… nada que la distinga de las demás... Sería muy difícil.

- ¿Es esa?
- No, Ulforce. Esa es una ambulancia.
- ¿Y esa? Tiene que ser esa.
- No; no detecto señal del D3 de ese niño ex dictador; tampoco a esos digimon intento de villanos.
- Magnamon… ¿Será posible que nos venza una simple furgoneta que funciona a combustión interna? Lo entendería si es un híbrido o un eléctrico, pero…
- ¡Tonterías! Ningún vehículo puede derrotarnos: sigamos buscando; el caótico tránsito de esta ciudad no será…
- Oh, está nevando.
- Retiro lo dicho, Ulforce: estamos jodidos.

En medio del caótico tránsito de la congestionada carretera, Mummymon tragaba saliva y sus propios nervios a causa del embotellamiento, que había empeorado tras la reciente nevada, pese a ser bastante ligera. Arukenimon, ya en el asiento del copiloto- había pasado del buen humor de haber burlado a Daemon, al nerviosismo.

- Una bomba de luz; es mejor que una de humo. El Mercado de Akiba tiene mercancías muy interesantes: lástima que esos Etéreos cobren tan caro. -miró el tránsito al frente- Agh… ¿Por qué no avanza?
- Tal vez sea la nieve, Arukenimon; deberías de tratar de calmarte.
- ¡Idiota! –le dio una cachetada- ¿Cómo puedo calmarme con Daemon persiguiéndonos? Sin mencionar a esos bobos de los Niños Elegidos.
- No quisiera subirte los nervios, pero tenemos compañía.

Mummymon señaló su espejo, donde Arukenimon desvió la mirada, y vio un diminuto punto azul en la lejanía; tras segundos de análisis, confirmó sus peores temores.

- ¡Es UlforceV-dramon! Maldita sea: ahora los Caballeros Reales se involucran en esto.
- ¿Hay algún problema? –interrumpió Oikawa, gritando desde la parte posterior- Escucho conversaciones.
- ¡Ningún problema, jefecito! –mintió Mummymon, tratando de ocultar sus preocupaciones- Solo tenemos que… cargar algo de gasolina.
- Bien, que sea rápido, no levanten sospechas… ¡Y que sea Premium!
- Si, jefecito. –volteó para hablar a Arukenimon- ¿Y ahora?
- Plan B: entra a ese estacionamiento subterráneo y prepárate rápido.

La momia obedeció de la manera más discreta posible, teniendo mucha suerte, pues el Caballero estaba muy lejos como para darse cuenta de sus movimientos –la nevada también había reducido la visibilidad- Una vez dentro, tomaron las medidas necesarias y regresaron a la carretera. Diez minutos más tarde, UlforceV-dramon hacía aparición en la ventanilla del conductor del mismo modo que lo haría un oficial de policía: increíblemente, ni Arukenimon ni Mummymon fueron descubiertos.

- Buenas tardes, señores. Disculpen la molestia en medio de esta inesperada nevada en medio del tedioso embotellamiento. Además de mi presencia, la cual podría causarles mucha confusión.
- ¡Oh, no! ¡Para nada, señor! –respondió Arukenimon, usando una voz muy chillona; la peluca negra, el uniforme de trabajadora complementaban el disfraz- Dígame, ¿En qué puedo ayudarlo?
- Estoy buscando una furgoneta de color azul oscuro, sumamente sospechosa de secuestro. ¿Han visto algo inusual?
- ¡Oh, que terrible! –fingió Mummymon- ¿Y usted cree que la nuestra es…? –Arukenimon lo golpeó disimuladamente con el codo- ¡Ay!
- ¡No, no quise decir eso! –se disculpó el Caballero- La verdad es que todas son iguales.
- Dijo algo sospechoso, ¿Cómo qué?
- Pues… No sé: como una vieja de pelo cano y ridículo traje de bruja, una momia envuelta en papel higiénico y un hombre adulto que parece la versión zombi de Michael Jackson usando una gabardina.
- ¡Ay, pero que ridículas suenan esas personas! –contestó la mujer araña, escondiendo su rabia tras oír semejante descripción suya con una simpática sonrisa- Lo lamento; no he visto a esas personas.
- Ya veo… Es una lástima; ni modo: disculpen las moles… -estaba por irse cuando- Un momento.

UlforceV-dramon se quedó mirando fijamente a Mummymon, quien no podía calmar sus nervios al tener a un Caballero Real sumamente poderoso a centímetros de su cara: esos ojos rojos lo miraban tan detenidamente que parecían ser capaces de ver a través de su propia alma. Mummymon hizo todo lo posible de no hacer algo tonto por los nervios, o de aparentar no sudar demasiado para arruinar el disfraz.

- Oiga, amigo.
- ¿Ss….sss…si?
- No me lo tome por insulto, pero se ve terrible: como si nunca le hubiera dado la luz del sol: se ve terriblemente pálido y… arrugado.
- …
- ¡Usted ya sabe! –lo socorrió Arukenimon sin dejar la actuación- ¡Nuestro trabajo tiene un horario taaaaan exigente!
- ¿Repartidores de mercadería de Hello Kitty? –preguntó el Caballero tras ver el logo del camión- Pero estamos en Japón; es verdad.
- Si, si… es verdad. ¿Algo más que quiera preguntarnos? –preguntó la araña, ya impaciente tras ver que el tránsito avanzaba un poco-
- Solo una cosa más… ¿Tienen alguna muñeca de Hello Kitty que puedan venderme? –la araña y la momia lo miran perplejos- No es para mí; es para un amigo.
- Pues…

En ese momento, se oyó un fuerte alarido proveniente del contenedor de la furgoneta, que fue incapaz de ser amortiguado, o de escapar del oído de Ulforce. Arukenimon y Mummymon se pusieron tensos nuevamente, y más todavía al ver que un semáforo al que habían llegado daba luz verde.

- ¿Qué fue eso? Sonó como si a alguien le hubieran pateado en las bolas. Cosa que ya he sufrido –dijo en voz baja-
- ¡Es la televisión portátil! –dijo Mummymon- Nuestro compañero debe de estar viendo esas estúpidas comedias norteamericanas. Que mal gusto tiene.
- Ah, ya. Respecto al muñeco…
- ¡Tenga! –le pasó Arukenimon un paquete color rosa- ¡Es gratis! –y aceleró- ¡Cortesía de la compañía!

Ulforce vio como la furgoneta de color rosa se alejaba a gran velocidad hasta quedar nuevamente atrapada en el tráfico. Convencido de no haber hallado nada sospechoso, continuó su búsqueda en otra parte.

- Sí que tenían prisa… Eso, o yo soy demasiado parlanchín. –miró la muñeca de Hello Kitty- Pero fueron muy amables: a Sleipmon le vas a encantar.

En la furgoneta…

- ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY!!!Ken se retorcía de dolor en posición fetal- ¡¿Por… qué… me… hiciste… eso?!
- ¡Eres una niñita marica! –le gritó una niña llamada Noriko- ¡El señor Oikawa solo iba a escanearte la nuca y te pones a llorar: ya me tienes harta! ¡Si no fuera por admirarte tanto, ya te daba una patada más fuerte para castrarte!
- ¡¡¡AAAAAYYAYYYAYYYYAYYYY!!! ¡¡ME... DUELE!!
- Señor Oikawa, -un niño levantó la mano- ¿Cuándo tenga la semilla de la oscuridad en mi cerebro, me comportaré tan mariquita como él?
- Ehm… no; de seguro él ya era así de llorón antes de tener la semilla.
- ¡¡ESO FUE... MUY... CRUEL DE SU... PARTE!!
- Por favor, señor –Noriko arrastró a Ken de las piernas y se lo llevó al adulto- Prosiga.

Oikawa continuó su labor, copiando la información de la semilla de la oscuridad en la nuca de Ken y trasplantarla en la de los demás niños: Noriko fue la primera. Mummymon mientras tanto, conducía por la carretera de manera a no causar sospechas entre las autoridades, sin darse cuenta que en una intersección, se hallaban Davis y sus amigos dentro del auto de Shu, que esperaba el paso libre.

- Oigan, ¿Esa de ahí no es la furgoneta?
- ¿La rosada con la calcomanía de Hello Kitty, V-mon? –preguntó un Armadillomon no tan convencido- Yo creí que era azul oscuro.
- ¡Siento la presencia de Ken ahí! ¡Está sufriendo!
- Wormmon; ¿Tienes percepción extrasensorial o qué?
- Es el fuerte vínculo humano-digimon, Davis.
- Babosadas… -murmuro en voz baja; luego miró el tránsito- ¡Vamos, Shu: acelera!
- ¡Davis! ¿Está por venir un tren?
- Rayos…

Shu frenó antes de que la barrera del tren bajara, y una veloz locomotora que arrastraba varios vagones llenos de pasajeros a una gran velocidad. Los Elegidos, creyendo que no tardaría, esperaron pacientemente a que cruzara totalmente. Pasaban los minutos, y era evidente que el tren era sumamente largo… Los ocupantes del automóvil se estaban impacientando, en especial Davis y Wormmon.

- ¡¿Ese tren tiene mil kilómetros o que rayos?! ¡No tenemos todo el día!
- ¡KEEEEEEEENN!
- No hay caso –suspiró TK, decepcionado, mientras miraba como la señal indicaba que vendría otro tren-; los perdimos.
- Ah, no; eso sí que no: apártate Shu: yo me encargo.
- ¡¡¿¿QUÉ??!!exclamaron aterrados- ¡Davis; no hagas ninguna locura!
- ¡Va a venir otro tren; si rompes la barrera te arrestarán!
- Locura es mi segundo nombre.
- ¡¡¡NO, DAVIIIIIIIIIIIIIIIIIISSSSSSSSSS!!!

Ni siquiera Wormmon apoyaba ese comportamiento: aterrados, -y con Shu incapaz de hacer algo para detenerlo- los demás miraban atónitos como el Elegido de los goggles pisaba el acelerador, –y el pie de Shu- destrozando la barrera ferroviaria y cruzando las vías pocos segundos antes de que dos trenes llenos de vagones y a alta velocidad cruzaran en ese preciso momento. Davis no soltó el acelerador, ni los demás dejaron de gritar hasta pasadas tres a cuatro calles, cuando por fin Shu reunió la suficiente testosterona para retomar el control.


______________________________​

- Antes de continuar con el relato de estos chicos, debo aclararles una cosa, lectores –interrumpió Shenglongmon nuevamente la narración- Si, escritor; no me tardo. No crean que Davis hizo semejante proeza solo: los efectos Matrix fueron cortesía mía, pero admito que me encantó su espíritu aventurero temerario, jeje… Y ese Shu es el adulto responsable más patético que he visto en mi vida, jajaja… ¿Ustedes creen que hubieran sobrevivido sin mi ayuda? Nah, seguramente no. ¿Creen que soy muy cruel con ellos? Nah: yo no dejaría que les pase nada malo… pero eso no quiere decir que me divierta un poco con ellos, ¿O no? Oh, vamos: ustedes quieren que les siga haciendo locuras: lo veo en sus rostros… ¿Qué cómo los veo? Eso ya lo saben. En fin: les aburro con mis interrupciones, y veamos como si nuestros amiguitos hicieron sus oraciones. Hey… ¿Y nadie me va a agradecer el helado gratis?

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- ¡Rayos! Los perdimos.
- ¡¿CÓMO PUDISTE HACER ESO?!le gritaban todos, menos TK, que acababan de salir del auto- ¡ESTÁS LOCO!
- Santa María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, Bendita tu eres…
- Pff… -refunfuño Davis, cruzado de brazos- Les falta espíritu de la aventura.
- ¡LO QUE TE FALTA ES SENTIDO COMÚN, CABEZA HUECA!lo regañó TK, que había interrumpido sus oraciones- ¡CASI NOS MATAS!
- ¡Oh, genial: el auto ya no arranca! –se quejaba Shu- ¡Mis padres me matarán!
- ¡Estupendo, Davis: nos quedamos sin transporte!
- ¿Y nuestros digimon, Cody?

El petiso del grupo señaló inmediatamente a los digimon que los acompañaban: Patamon se hallaba tirado en el suelo, desmayado; Armadillomon estaba en shock y no paraba de balbucear, V-mon estaba junto a una alcantarilla, vomitando, y Wormmon no paraba de temblar como una gelatina. Dicho espectáculo fue más que suficiente para dar a entender a Davis que no tenían transporte seguro.

- Ni modo; tomemos el autobús.
- ¿Qué? ¡Davis; no podemos perseguir una furgoneta en autobús!
- Ay, si TK: ya que tiras dinero por las orejas, páganos un taxi.
- …
- ¿No has pensado en caminar, Davis?
- ¡¿Estás loco, Cody?! ¡¿Ca… cami...nar?!
- Nos vamos, Davis –se despedía TK, con Patamon en brazos- Si ves algo, nos avisas.

Con TK, Cody y sus digimon tomando otro camino y Shu llorando por su auto, Davis, V-mon y Wormmon no tuvieron más alternativa que continuar solos. Tras caminar un par de minutos, Consiguieron algo de comida, que dio energías a V-mon, y afortunadamente, pese a sus recientes náuseas, logró digievolucionar a Raidramon para levar a sus amigos en su lomo y continuar la búsqueda.


Mientras tanto, en otra parte de la ciudad y ya en horas de la tarde…

- Es increíble que no logremos hallar esa furgoneta. –comentó Gargoylemon, mientras volaba en contra de una reciente ventisca- Y este clima no ayuda.
- No te desesperes, primo: vamos a encontrarla. Tenemos que.
- Solo te preocupa tu estúpida venganza, ¿Verdad?
- Claro, D’arcmon. –sonrió maléficamente mostrando sus afilados dientes- ¿Qué no es obvio?
- Por mera curiosidad, Devidramon… ¿Qué piensas hacer exactamente con Ken y Wormmon?
- Dudo que se te ocurra matarlo… -insinuó Gatomon de manera cuasiamenazante- Porque si no, te enfrentarías a nosotros.
- Y también recordarás como un pequeño grupo de los míos los hizo mierda hace tres años, jeje… Pero descuiden: no pienso matarlo; sólo torturarlo un poco para deleite de mi crapulencia.
- Oye… -Gargoylemon lo interrumpió- Allá hay algo.

Eso que se veía a lo lejos, era nada más y nada menos que Ladydevimon, quien al igual que ellos, buscaba la efusiva furgoneta desde el aire.

- ¡Es LadyDevimon! ¡Gatomon, digievol…!
- ¡Momento! –las paró la gárgola- Esto es asunto de hombres: yo me encargo.
- ¡Machista! –gritó Yolei- ¡Se supone que debemos derrotarla, y tú vas a coquetear con ella!
- En verdad, Devidramon: no conviene que te juntes con esa… suripanta. –aconsejó su primo- Algo me dice que ella no es lo que parece.
- Y yo digo que mejor me dejas acabar con esa zorra a mí. –agregó D’arcmon, enojada- Llevo tiempo sin una pelea.
- Decidido: los dejo por ahí y yo me encargo de la sexy señorita de las sombras.
- ¡DEVIDRAMON!

De nada sirvieron las quejas, pues bajó a un callejón –lejos de la mirada de LadyDevimon- y dejó a las elegidas, a sus digimon y a D’arcmon en ese lugar, con “órdenes” de no intervenir con sus “maniobras”; con Gargoylemon no tenía que preocuparse, ya que no se atrevería a desobedecerlo, y en cuanto a D’arcmon –molesta pues odiaba que le dijeran que hacer-, pues le prometió que de ser necesario, pediría su ayuda.

La súcuba no se percató de la presencia de los Elegidos junto a Devidramon, pero sí de este, al verlo enfrente sin intensiones de pelea. LadyDevimon lo miró como una dichosa curiosidad, algo que disfrutaba ver.

- Oh, eres tú… ¿Qué hay de nuevo?
- ¿Sigues buscando al inútil niño emperador?
- Agh, si… Ni te imaginas: ahora el loco de mi jefe nos pide perseguir una furgoneta en esta ciudad. ¡Es una locura! ¿Tienes idea de cuantas debe de haber?
- Fiu… -soltó un largo silbido- Muchísimas.
- Si no fuera porque me regresó a la normalidad, yo lo dejaba de una maldita vez.
- ¿Cómo es eso?
- Yo antes trabajaba para Piedmon; ya sabes, ese Dark Master que parecía un payaso. La paga era buena, pero las amistades de mi jefe me causaron problemas. –recordaba- Ese estúpido ebrio de Machinedramon bebía y v como barril sin fondo; terminó tan borracho que cayó sobre mí.
- Uuyyyyyyyy… Eso debió doler.
- Me rompí todos los huesos de mi cuerpo; terminé totalmente enyesada, inconsciente y conectada a un aparato de soporte vital. Tengo recuerdos borrosos, pero creo que alguien me desconectó y gritó algo. Lo primero que recuerdo luego de eso, es a Daemon diciéndome: tienes trabajo.
- Interesante…
- ¡Bah! Suficiente de mí; Hablemos de ti.
- Ok…

Mientras Devidramon presumía de su excéntrica vida con una entusiasta y coqueta LadyDevimon, las chicas lo miraban con la rabia inundando sus ojos a causa de su actitud pedante y el hecho que los hacía perder tiempo. Hawkmon, por su parte, había tomado una pastillita de NervoCalm para durar el resto del día con aquellas chicas. En el cielo, la “amena charla” continuaba.

- Así que trabajabas para Myotismon… y te convirtieron en piedra. Debiste odiar ese trabajo.
- Oh, si. Pero pagaba bien. Oye, ¿Y tu jefe?
- Debe de andar por ahí…


______________________________​

En el mundo de las tinieblas…

- Nunca más vuelvo a usar la vía hiperespacio oscuro: hay muchos demonios, fantasmas, abogados y jóvenes punk groseros.
- Dígame, ¿Cree que soy hermosa?
- ¿Huh? -Daemon volteó, y se encontró con una hermosa joven con una mascarilla- Si, niña: eres preciosa.
- ¿Y ahora?
- ¿Por qué insistes tanto? ¡Te dije que…!

Ahora la muchacha no era tan hermosa: tenía una cortada horrible en la boca de un lado a otro, empapada en sangre. Daemon se había encontrado con Kuchisake-onna.


- Si, si: eres hermosa. Ten, niña: un dulce. –y se lo arrojó- Debo atender un asunto muy importante y tengo mucha prisa.
- Ok, Disculpe las molestias. –y se marchó-
- Rara…

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- Ah, ya… Oye, ¿Nunca te han dicho que eres preciosa?
- ¿Y a ti que eres muy guapo?
- ¡Jeje: la tengo en la bolsa! Espera: Tengo novia; esto es solo una estrategia para obtener información. ¿Y que he averiguado? Daemon anda de vago, su secretaria sigue buscando el perdido de Ken… y tiene lindas tetas… -reaccionó- ¡Concéntrate, idiota! ¡Se supone que no debes serle infiel a tu gordis! Pero quien la culpa: ¡Soy irresistible!
- ¿Hola? ¿Estás ahí?
- Ah, si –reaccionó Devidramon- Perdona: estaba pensando en lo bella que eres. -LadyDevimon sonrió- Estoy seguro que eras un preciosa Witchmon en tu etapa anterior.
- Ehm… pues… No era… precisamente una Witchmon.
- Curioso… ¿Entonces eras una D’arcmon que se corrompió?
- La verdad no.
- ¿Una BlackGatomon adorable?
- Tampoco.
- Se me acaban las opciones, pero seguro eras hermosa.
- Pues la verdad… Me da pena decirlo.
- Vamos, dímelo: ni que haya sido tan malo.
- Pues… -se aceró a la oreja de la gárgola- Era un Devidramon como tú.

Tras unos nanosegundos de reflexión…

- ¡¡GARRAS CARMESÍ!!gritó Devidramon con toda su furia, despedazando a la súcuba que apenas tuvo tiempo de gritar de dolor antes de ser convertida en datos- ¡¡ODIO A LOS TRANSEXUALES!!

Desde el callejón, se oyeron los gritos de dolor de una Ladydevimon siendo despedazada por Devidramon y su peculiar arrebato de ira; segundos después, aparecí ante sus amigos y los Elegidos.

- Vámonos: no hay nada que ver aquí.
- Ehm… ¿Dijiste lo que creo que dijiste? –le preguntó su primo- ¿Acaso esa LadyDevimon era…?
- ¡¡UNA PUTA: ESO ERA, Y PUNTO!! -le gritó en la cara, al punto e salpicarle de saliva; Gargoylemon temblaba como gelatina- ¡¡Y SI SE VUELVE A TOCAR ESTE TEMA, LOS MATO!!
- ¿Qué tema? –preguntó un Hawkmon sumamente relajado a causa del medicamento... ¿O no?- Yo no oí nada.
- Así me gusta –suavizó su expresión la gárgola oscura- Comienzas a caerme bien, plumífero. Ahora ustedes las chicas, súbanse: tenemos que seguir buscando a su amigo. ¡Vamos, muévanse!
- ¡Ya, ya; no nos apresures!
- Devidramon…
- ¿Qué quieres, D’arcmon?
- La mataste muy rápido… Ni tiempo le diste para sufrir-puso una mano sobre el hombro de Devidramon y le dio unas palmaditas- Bien hecho.
- Jeje… Sabía que te gustaría.


Al otro lado de la ciudad, y ya en horas de la noche, TK y Cody estaban exhaustos de preguntar –inútilmente por cierto- por cierta furgoneta sospechosa. Pararon en una tienda para comprar un refrigerio a causa del hambre, cuando oyeron las noticias: una criatura gigante y extraña con apariencia de calamar causaba estragos, y se dirigía a un hospital.

- ¡Debe de ser MarineDevimon! ¡Debemos detenerlo! –dijo TK- Estamos cerca de allí.
- ¿Crees que podamos nosotros solos?
- Con Davis jugando al aventurero, las chicas con Devidramon y los demás sin ganas de ayudar… Lo veo difícil, Cody. Pero no imposible: ¡Soy el Elegido de la Esperanza de todos modos, y mi misión es brindarle en los momentos más difíciles!
- TK, no te pases. Ni que seas un santo.
- Patamon: es mi momento de gloria y quiero compartirlo contigo: no lo arruines.
- Ok, ok…
- Sólo espero que no sea muy tarde… o mi madre se preocupará…


______________________________​


- Sigo sin entender por qué vemos esto, Señorita Zoe.
- Quiero que veas algo, Craniummon. –dio un pequeño sorbo a su refresco- Tendrás asientos de primera fila para una gran revelación.
- ¿Qué cosa?
- Es un secreto. –sonrió enigmáticamente la joven- Te aseguro que quedarás impresionado.
- Si usted lo dice… -bajó los hombros y después tomó una porción de palomitas de maíz- Espero que sea pronto: estos Elegidos divierten solo por sus locuras.
- Oh, no te preocupes. Tendremos diversión para rato.

______________________________​


Continuará…




Y hasta aquí nos deja colgado el escritor… Que grosero, ¿No creen? Bueh... capaz no tiene tanto tiempo... y como le debo mi fama no puedo hablar mal de él. Ahora, queridos lectores… ¿Qué creen que pasará? ¿Podrán rescatar a Ken? ¿Lograrán rescatar a los “Niños del Maíz de la oscuridad”? ¿Oikawa irá preso por secuestro y pedofilia? ¿Sabremos de dónde saca tanto dinero ese zombie? ¿Los Caballeros Reales ayudarán para variar? ¿Davis se volverá más loco? ¿Daemon logrará su objetivo... y cual es su objetivo de todos modos? ¿Alguna vez conoceremos a la novia de Devidramon, y que tiene planeado este estupendo jovencito para el idiota llorón? ¿Zudomon y Machgaogamon servirán de algo? ¿Qué está haciendo mi cape Blackwargreymon en lugar de llevarse a D’arcmon cine, cena y motel? ¡Yo le pago todo! ¿Alguna de estas preguntas tendrán repuesta?

Esperen a la segunda parte, y tal vez lo vean. Se despide Shenglongmon, quien se los dice para que lo recuerden.

Y algo más… ¿Y no me agradecen el helado gratis?



Nota:

- Etereos: uan raza del juego de World of Warcraft. http://es.wowpedia.org/Et%C3%A9reo
- Kuchisake-onna: leyenda japonesa. http://es.wikipedia.org/wiki/Kuchisake-onna
 
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Oh señor Shenlongmon, obviamente se le agradece el helado gratis, solo que tenemos la boca tan llena que no podemos articular palabra alguna.
Pues esto se pone interesante, la reaccion de Devidramon ante la revelacion de LadyDevimon me mato de la risa. No sabia que el segundo nombre de Davis fuese locura....crei que era Ernesto(???????). Esa Noriko, si bien le acepto lo de la patada en las bolas no me cayo para nada bien(Señor Shenlongmon, me deja amputarle un brazo? o aunque sea deme uno de esos controles que le dio a Rika, seria genial, aunque mas genial seria uno que fuese universal y funcionase con cualquier persona).
Por otro lado espero ver algo mas serio entre Black y D'arcmon(PORNO!PORNO!PORNO!) y que ella lo apruebe con conmemoraciones y honores exagerados.
en fin, quiero ver mas y comentare mas.

---------- Mensaje agregado el 07/03/2014 a las 21:15 ----------

Oh señor Shenlongmon, obviamente se le agradece el helado gratis, solo que tenemos la boca tan llena que no podemos articular palabra alguna.
Pues esto se pone interesante, la reaccion de Devidramon ante la revelacion de LadyDevimon me mato de la risa. No sabia que el segundo nombre de Davis fuese locura....crei que era Ernesto(???????). Esa Noriko, si bien le acepto lo de la patada en las bolas no me cayo para nada bien(Señor Shenlongmon, me deja amputarle un brazo? o aunque sea deme uno de esos controles que le dio a Rika, seria genial, aunque mas genial seria uno que fuese universal y funcionase con cualquier persona).
Por otro lado espero ver algo mas serio entre Black y D'arcmon(PORNO!PORNO!PORNO!) y que ella lo apruebe con conmemoraciones y honores exagerados.
en fin, quiero ver mas y comentare mas.
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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El capítulo estuvo bien, nada de otro mundo —bueno, lo Matrix de Daisuke estuvo bueno xD —.
Los Caballeros Reales realmente son un desmadre, o no hacen nada, o tienen trabajo, o simplemente están lloriqueando como Examon — pensé que ganaría sus elecciones —.
Los chicos raelmente son unos siomes, y no pueden hacer nada por sí mismos. Y lo de Lady Devimon... bueno, parece que venía con sorpresita incluída xD
No se mucho que más comentar, sino que Black War Greymon seguro terminará más virgen que fusión de otaku y reggaetonero en Suecia.

Bueno, me despido por ahora, amigo mío.
 
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