Original Fic [OCFF] Yo Deseo...

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Bien, paso a dejar mi comentario.

La verdad de mis partes favoritas fue cuando "secuestran" a los niños. La verdad yo también siempre me pregunté porque aceptaron ir voluntariamente en la serie, creo que esto lo explica mejor.XD Pero a Oikawa le salió muy caro estos niños ambiciosos, pero considerando que les implantarán semillas oscuras yo habría pedido más.XD Lo que más curiosidad me da es que sabiendo que odias a Oikawa ¿como lo haras terminar en el fic? de por si terminó muy mal en la serie así que no me quiero ni imaginar que le pasará.XD

Por la bobería de los elegidos le restaron dramatismo a la llegada de Daemon, pero bueno, igual que en la serie no pudo tomar a Ken incluso teniendolo servido en bandeja de plata.XD

Otra escena graciosa, fue el reclutamiento de los caballeros reales, el único que acompañó a Ulforce fue Magnamon y no fue precisamente por voluntad propia, creo que a estas alturas los RK están casi tan mal como los elegidos, y eso ya es decir mucho.XD

¿Y será que Shenglongmon hará alguna otra aparición en la historia?

Esperaré los siguientes capítulos, poco a poco se acerca al final.
 

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Vaya, se me ha hecho corto con los capítulos que acostumbras a escribir. Muy gracioso, como siempre.

Una de las mejores partes para mí ha sido cuando Ulforcee trataba de pedir ayuda a todos los caballeros y todos tenían cosas que hacer -menos importantes, pero bueno...-y no iban a mover el culo para hacer su trabajo XD De verdad que deberían tratarles los terapeutas a estos locos. Aunque el que se lleva el 10 de mal de la cabeza es Examon. Yo que respetaba al dragón y resulta que quería irse de meretrices y beber hasta que no hubiera mañana. Y el guerrero azul es muy mal pensado XD De todas formas es el único que parece hacer algo para ayudar a los elegidos. Y la "diosa"... no tengo palabras para ella

No sé por qué todos ponemos igual de idiota a Davis -aunque el momento Matrix lo hizo el dragón, sino estarían todos aplastados; fin de los elegidos. Hubiera estado genial en parte XD- y TK rezando, no me lo imaginaba tan creyente xD ¿Ahora se entiende mejor su odio hacia el demonio?

Así que la araña fue capaz de ganar a dos ultras sin hacer mucho trabajo. O Zudomon y Mach son una panda de vagos que no entrenan y no tienen idea de lucha, o a la araña le dieron una poción para que fuera tan buena XD

Otra parte a destacar a sido la de Devidramon coqueteando con Lady y como termina... Jajaja, me mató que en su antigua digievolución fuera un macho, pero los digimon no tienen género, eso Devi debería saberlo.

Hasta la segunda parte
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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En vista de que me toma tiempo actualizar los fics a causa de mis ocupaciones, decidí subir unos adelantos. Descuiden: sigo escribiendo, aunque a un ritmo más lento. De a poco se logran bien las cosas.

Y como diría Chespirito: aquí un sabroso entremés antes del plato fuerte:


1) Capítulo 10: La Caída de Daemon Parte 2:

- Una ayuda inesperada para los Niños Elegidos.
- El rescate de Ken Ichijouji y el escape de Oikawa.
- La aparición de Daemon. El origen de la semilla de la Oscuridad.
- El secreto que Alphamon compartió con Blackwargreymon se revela.
- Daemon forja un nuevo plan para conquistar el mundo.
- Black y sus amigos disfrutan una noche en la ciudad.
- Devidramon cumple con su venganza.

- Podrías ser más cuidadoso, Raidramon.
- El suelo está muy resbaloso, Davis. Debe ser el hielo.
- Más bien el helado –corrigió el elegido, saboreando parte de ese “hielo”- Mmm… delicioso.
- ¡Deja de comer helado del suelo y sigue buscando a Ken!
- ¡Ya, Wormmon! –exclamaron ambos- ¡Hacemos lo que podemos!
- ¡No es suficiente! ¡Sigan buscando, llamen la Policía, a las Fuerzas de Autodefensa, a la Interpol!
- ¿Y a sus padres?
- ¡Ellos no sabrían como hallarlo!


______________________________​

- No.
- ¿Qué? –preguntó TK a su compañero- ¿Por qué no?
- No pienso digievolucionar a esa tetera nunca más.
- Yo tampoco –asintió Ankilamon, para perplejidad de Cody- ¡Me cansé de cambiar caprichosamente de forma!
- ¡¿Cómo pueden decir eso?! ¡MarineDevimon está por atacar un hospital!
- Lo derrotaremos sin necesidad de volver a ser ese adorno de porcelana. ¡Vamos, Ankilamon!

______________________________​

- ¡Sus ataques son inútiles! ¡No impedirán que lleve a cabo mi plan!
- ¿Y podrías ser tan amable de decirnos cuál es tu tonto plan que involucra cortarle la cabeza a Ken?
- Hey, es una buena pregunta. –se dijo Ulforce-
- No tengo por qué decírtelo, Davis Motomiya.
- Claro que si –lo corrigió el niño- Esta es la parte en la que nos dices tu plan diabólico para tener una mayor motivación para derrotarte en lugar de golpearte a lo loco sin una justificación lógica.


2) Capítulo 11: ¿Blackwargreymon vs Wargreymon?

- Oikawa se esconde en las montañas con sus secuaces.
- Los “Niños del Maíz” hacen de las suyas en sus casas.
- Los Elegidos continúan conviviendo con sus compañeros de terapia.
- Blackwargreymon halla a Oikawa, pero su “hermano” impide que lo mate. ¡Comienza la terapia!
- Los Elegidos persiguen a Oikawa por las montañas. ¡Un final inesperado!
- ¡Myotismon regresa! Para variar… meh.


3) Capítulo 12: ¡Magic New Year!

- Shenglongmon revela su gran plan a todos.
- ¡Se arma la grande en todas partes!


4) Capítulo 13: Laugh Off: Se acabaron las risas.

- ¡Más, más y más locura!
- Daemon lleva a cabo su plan: Un terrible mal se libera. ¿Podrán los Elegidos derrotarlo? Off course not XD



Nos leemos pronto!!
 
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alexandermon

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Bueno Bueno... Esto es torturar, [MENTION=485095]ElohimEditor[/MENTION]. Nos estás haciendo desear que salga y vamos a sufrir mientras esperamos. Bastante cruel. ¡Y ME ENCANTA!

Bien. Por fin Blackwargreymon va a recibir su gran aplazada cesión de terapia. Va a estar divertido ver su actitud Filosofica mientras habla de sus problemas en el diván. Davis parece decir algunas frases inteligentes de vez en cuando, ¿Sera su Alter-Ego? ¿Que será de Ken y Wormmon (Y de Gatomon, parece que Devidramon se los quiere comer a todos) ahora que Devidramon tiene su oportunidad? ¿Y que vas a ser de Daemon ahora que falló su primer "plan"? Honestamente lo vi medio de relleno a ese grandote en 02. Solo una aparición y ni siquera lo pueden matar. Por último, ¿Que nos reservará Shenglongmon ahora que nos cambió el clima como un Discord? (Ignorá lo último, es la mejor comparación que conozco pero tiene que ver con un gusto personal)

Bueno. Espero con ansias el siguiente episodio.
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Perdonen la demora: muchas cosas en mi camino. En fin: disfrutarán es un gran cap. En serio: son 51 pags XD. Invoco a: J.M., alexandermon , Soncarmela, Acero_la12, Ildri, Master_Blaze, Devil Never Cry, Lord Patamon. Si me olvido de alguien, perdonen.

La Caída de Daemon. Parte 2



MarineDevimon se acercaba lentamente hacia un hospital lleno de pacientes, los cuales estaban siendo evacuados con rapidez por parte del personal, la policía y los bomberos. TK y Cody, tras mucho caminar, acababan de llegar al hospital. El demonio marino estaba cerca, la gente estaba siendo evacuada: todo estaba listo para la batalla.

Patamon digivolve a… Angemon!!
Armadillomon digivolve a… Anquilamon!!

- Ahora, Anquilamon…
- Angemon.
- ¡Digievolución DNA!

Pero en lugar de aparecer Shakkoumon…

- No.
- ¿Qué? –preguntó TK a su compañero- ¿Por qué no?
- No pienso digievolucionar a esa tetera nunca más.
- Yo tampoco –asintió Ankilamon, para perplejidad de Cody- ¡Me cansé de cambiar caprichosamente de forma!
- ¡¿Cómo pueden decir eso?! ¡MarineDevimon está por atacar un hospital!
- Lo derrotaremos sin necesidad de volver a ser ese adorno de porcelana. ¡Vamos, Ankilamon!

Angemon y Ankilamon se prepararon para atacar al demonio marino, pero inesperadamente llegaron dos invitados inesperados: MachGaogamon y Zudomon.

- ¡¡Cañón Aullador!!
- ¡¡Martillo Bumerang!!
- ¡¿Qué hacen ellos aquí?! –se preguntaban los Elegidos-
- ¡Ah, maldición! –gritó un enfurecido MarineDevimon- ¡Pagarán por eso, escorias! ¡¡Tormenta Infernal!!
- ¡¡Esquívalo, Zudomon!!
- ¡Sí! ¡¡Martillo de Thor!!

El golpe lanza grandes rocas del suelo hacia MarineDevimon, anulando gran parte de su ataque; MachGaogamon aprovechó la situación y lo atacó con su Golpe de Victoria, seguido de un Martillo Vulcán de Zudomon. Cuando se disponían a atacarlo de nuevo, el demonio marino empleó los tentáculos de su espalda en un ataque sorpresa y capturarlos tanto a ellos como a los digimon de los Elegidos.

- Bravo… -comentó sarcásticamente el niño rubio- Que grandes héroes.
- Nuestros digimon no pueden escapar, TK –agregó Cody- Pero por algún motivo no siento que me importe.
- Maldita sea… Otra vez nos derrotan, Zudomon.
- Pero reconoce que dimos pelea esta vez, Machgaogamon.
- ¡Silencio, mis presas! ¡No los perdonaré por haber interrumpido mi ensayo!
- ¿Qué? –se preguntaban los presentes, incluidos los Elegidos- ¿Ensayo de qué?
- ¡¿Cómo que ensayo de qué?! ¡Estoy practicando para el estelar de una GRAN PELÍCULA filmada y dirigida por el mismísimo Roland Emmerich! ¡Filmada totalmente en el Digimundo con locaciones en Liberty City, Los Santos y White Shine Town! Será… “Chtullu, el despertar del mal” ¡Y me lo están arruinando!
- …
- Ehm... Sé que tengo poca o ninguna opinión a causa de ser tu prisionero, pero… ¿Aún quedan vacantes para el departamento de Audiovisuales? Verás: amo las cámaras; soy muy bueno con ellas y…
- ¡¡MACHGAOGAMON!! –gritaron sus amigos- ¡NO ES EL MOMENTO!
- ¿Qué? Necesito el empleo; una vez acabe con Ken, estaré sin trabajo.
- ¡Yo me preocuparía más por sus vidas, estúpido pe...!
- ¡No tan rápido, pulpo deforme!
- ¿Ahora qué? –se quejó Ankilamon- ¿Acaso es la noche del aficionado?

Pero no se trataba de ningún aficionado: era nada más y nada menos que UlforceV-dramon, quien acababa de aparecer, en una pose cursimente heroica sobre la terraza del hospital. MarineDevimon acabó tan asustado al verlo, que soló a los cuatro digimon sin siquiera darse cuenta.

- ¡Te haré sushi, pulpo! ¡¡Sables Ulf...!
- ¡¡Alto, piedad!! ¡Tengo una vida, una prometedora carrera!! –sollozaba el demonio- ¡Este estúpido empleo era solo temporal hasta que lograra el papel principal de una película!!
- ¿¿HUH?? –se extrañó Ulforce- ¿Eres actor? ¡¿Y cómo puedo confiar en ti?! ¡Podrías estar actuando en este momento! ¿Qué garantías tengo de que no mientes?
- Muchas más de las que tengo yo si el loco de Daemon se entera. Hagamos un trato: tú me dejas vivir, y yo los dejo en paz; estos humanos me tienen muy nervioso.
- ¡¿Qué te ponemos nervioso?! –gritó TK- ¡Estás loco!
- ¡No hago trato con seres malign…!
- Si consigo el papel, te daré 3 entradas gratis.
- ¿Director?
- Roland Emmerich.
- ¡Trato hecho!

Dicho y hecho, MarineDevimon se alejó del hospital con dirección al mar, ignorando a los Niños Elegidos que lo miraban perplejos, así como a UlforceV-dramon, quien fue a socorrer a los cuatro digimon que habían escapado de esos horribles tentáculos.

- ¿Qué haces aquí, Ulforce? –preguntó TK al Caballero- ¿Qué no debías estar buscando a Oikawa?
- ¡Nah! Magnamon se encarga de eso ahora, y a decir verdad, ya me estaba aburriendo. Luego vi las noticias de que había un calamar gigante atacando la ciudad, y me vine para acá.
- ¡Nosotros también! –exclamaron Mach y Zudomon- Pero no fuimos de mucha ayuda.
- Más bien nos interrumpieron –masculló Angemon- Este iba a ser mi momento, y de la nada se vienen ustedes y…
- ¡Agh, deja de quejarte, angelito fantoche! –se quejó Ankilamon, para desconcierto de los demás- Tienes las evoluciones más fuertes y aun así haces tu teatrito.
- ¡¿Podríamos concentrarnos en buscar a Ken?! –gritó Cody, dejando aún más asombrados a los demás- ¡Perdemos el tiempo con esta cháchara! ¿O no estás preocupado, Machgaogamon?
- Ah, si… Es verdad: estoy muy preocupado. Debemos encontrarlo.

En otra parte de la ciudad, Raidramon –con Davis y Wormmon en su lomo- continuaba la búsqueda de la misteriosa furgoneta, usando de guía no su olfato, sino las “corazonadas” del gusanito verde, que sentía la presencia de Ken como una brújula apuntaba al norte magnético. A pesar de todo, todo parecía ir bien, excepto por el hecho que Raidramon se resbalaba cada dos por tres a causa del asfalto resbaloso.

- Podrías ser más cuidadoso, Raidramon.
- El suelo está muy resbaloso, Davis. Debe ser el hielo.
- Más bien el helado –corrigió el Elegido, saboreando parte de ese “hielo”- Mmm… delicioso.
- ¡Deja de comer helado del suelo y sigue buscando a Ken!
- ¡Ya, Wormmon! –exclamaron ambos- ¡Hacemos lo que podemos!
- ¡No es suficiente! ¡Sigan buscando, llamen la Policía, a las Fuerzas de Autodefensa, a la Interpol!
- ¿Y a sus padres?
- ¡Ellos no sabrían como hallarlo!
- Ehm... Son sus padres y… Bah, olvídalo –suspiró Raidramon-; de pronto vio algo familiar en la calle- Davis, creo que ya lo hallé.
- ¡Perfecto! Síguelo, Raidramon.
- ¡Y APRESÚRATE, LAGARTIJA!
- Grrr…

A unas calles de allí, en efecto, estaba a furgoneta que tanto habían buscado desde la mañana. Ahora, ya de noche, faltaban horas para la medianoche, y los Elegidos en general ya estaban cansados, incluidos Davis y sus compañeros

Por desgracia, la furgoneta no estaba sola: Oikawa estaba fuera, con Ken bajo su poder y sus sirvientes vigilando. Y enfrente del cara de zombie, estaba nada más y nada menos que Daemon, quien aparentemente los había localizado. Davis y los demás se escabulleron para oír su conversación y ver la oportunidad para rescatar a su amigo.

- Veo que te tardaste en hallarnos, Daemon.
- Si… Nunca más tomo la vía de la velocidad de la oscuridad: es muy lenta. Pero basta de charla: dame al niño si no quieres desaparecer de la faz de este planeta.
- Llévatelo si quieres. –y se lo arrojó, provocando que Ken se golpeara suavemente la rodilla: Wormmon casi explota al verlo- Ya cloné su semilla en más de una docena de niños, así que ya no lo necesito.
- ¡¡No puedes tratarme como un pañal desechable!!
- Créeme, eres más desechable de lo que crees. –rió Arukenimon- ¡¡Y deja de estar llorando!!
- ¡¡SOY… TAAANNN… INSIG…NIFICA…NTE… BUAHHHHHHH!!
- ¿Ha estado así de llorón todo el día? –preguntó Daemon al oírlo lloriquear- Es molesto.
- ¡¡SI!!
- Eso se arregla fácil: le arranco la cabeza, saco la semilla de su cuello y asunto arreglado.
- Perfecto. –asintió Oikawa- Entonces está todo arreglado.
- ¡¡Nooooo!!

Antes de que Daemon pudiera colocar sus garras en Ken, Wormmon saltó hacia él, haciendo que el chico cayera de nuevo, y Daemon retrocediera. A la velocidad del rayo –metafóricamente- Raidramon tomó a Ken del cuello de su abrigo y se lo llevó colgado de sus fauces hasta donde se encontraba Davis. Mientras esto sucedía, los niños que acompañaban a Oikawa aprovecharon para volver a sus hogares con total normalidad; como Oikawa ya no los necesitaba, dejó que se fueran, algo de lo que ni Daemon ni los Elegidos se percataron.

- ¡Malditos mocosos! ¡Entréguenme a Ichijouji!
- ¡Olvídalo, monstruo! –gritó Wormmon- ¡No pondrás tus asquerosas garras carentes de manicura en mi precioso Ken!
- Oye, Ken: debes calmar a tu gusanito –sugirió Davis con algo de sorna- Si sigue así, será como la loca de “Misery”.
- ¿Cómo sabes de…? ¡Cuidado!

Daemon usó su ataque de Llamas del Purgatorio contra los elegidos, pero Raidramon los apartó a tiempo antes de que acabaran hechos cenizas. EL Lord de la Ira estaba por arremeter nuevamente contra los Elegidos, cuando recibió un golpe de una ráfaga dorada de energía que evitó lanzar un ataque; al desviar la mirada, descubrió al agresor: no era ninguno de los patéticos Niños Elegidos o sus incompetentes digimon; por desgracia esos inútiles tenían poderosos aliados.

- ¡MAGNAMON! ¡¿Qué demonios haces aquí maldito petiso?!
- ¡He venido a patearte el culo, Daemon! ¡Y NO SOY PETISO, SOY COMPACTO!
- ¡Magnamon! ¡Has venido a ayudarnos!
- Pff… Ni creas, Davis: lo último que haría es ayudarte a ti, al llorón y sus inútiles compañeros. Esto es solo una tarea de los Caballeros Reales.
- ¿Me llamó llorón el acomplejado por su estatura?
- Puede que seas un Caballero Real, Magnamon, pero no serás capaz de derrotarme tu solo.
- ¿Y quién dijo que estaría solo? –dijo una voz a lo lejos-

De la azotea de un edificio aparecieron Blackwargreymon, Machgaogamon y Zudomon, seguidos de UlforceV-dramon, Devidramon y sus compañeros. Los Elegidos se reunieron nuevamente, felices de tener a Ken sano y salvo, mientras que los digimon se preparaban para pelear.

- ¡Maldita sea! ¡Perdí a Oikawa por culpa suya, Elegidos de pacotilla!
- Blackwargreymon, después nos encargamos del zombie pedófilo –le advirtió Ulforce- Primero debemos encargarnos de esta verdadera amenaza que es Daemon. Normalmente te diría que tú y tus amigos se aparten para no salir heridos, pero…
- ¡Jamás! –gritó el dragón negro- Por fin tengo a un oponente que está a mi altura… A diferencia de esos fracasados.
- ¡¡OYE!!
- Además, el cape Black nunca dejaría una buena batalla. –defendió Devidramon a su amigo- Y más cuando ayudamos a los Caballeros Reales.
- ¡Hey! ¡Dijiste que no te metías con digimon mega!
- Si, plumífero… -reía la gárgola oscura- No me meto con megas estando sin un amigo mega, jeje.
- ¡Devidramon! –gruñó un iracundo Daemon- Como digimon nacido de las tinieblas, tú debes de ser mi fiel sirviente, y no actuar como idiota frente a esos tontos “hijos de la luz”. ¡Ven aquí inmediatamente!
- Sí, claro… -Devidramon le mostró “el dedo”- No me jodas, anciano.
- En verdad estás loco… -susurró Ulforce- Eres genial e idiota al mismo tiempo.
- ¡Pagarás tu insolencia, mocoso!

Daemon se dispuso a atacar a la gárgola desubicada, cuando Ulforce anuló su ataque con sus Sables Ulforce, mientras Magnamon y Blackwargreymon atacaban al demonio con su Cañón de Plasma y su Fuerza Gea. Los ataques lograron hacer que el digimon retrocediera, pero no le ocasionaron un daño relevante.

- ¡Sus ataques son inútiles! ¡No impedirán que lleve a cabo mi plan!
- ¿Y podrías ser tan amable de decirnos cuál es tu tonto plan que involucra cortarle la cabeza a Ken?
- Hey: es una buena pregunta. –se dijo Ulforce-
- No tengo por qué decírtelo, Davis Motomiya.
- Claro que si –lo corrigió el niño- Esta es la parte en la que nos dices tu plan diabólico para tener una mayor motivación para derrotarte en lugar de golpearte a lo loco sin una justificación lógica.


______________________________
- A veces este niño me sorprende. –reía Shenglongmon, mientras miraba todo el show desde la comodidad de su nube. Entonces suena su teléfono celular- ¿O sea hello? Ajá… ajá… Eh, no: aun no aparecen. Descuida, no tardarán en reestrenarse. ¿Qué por qué hice lo que hice? ¿En los 81.000 años que me conoces y aun no sabes como soy? Jejeje… No te sulfures, aparecerán a su tiempo: sigue disfrutando el show.

______________________________

- Es un buen punto, humano idiota… En fin: de todos modos los venceré, así que seré tan amable y les diré mi plan.

Fue entonces que, para sorpresa de todos, Shenglongmon apareció bajo su forma humanoide –Slayerdramon verde- en medio de todos, tanto Elegidos como digimon buenos y malos. Con su picaresca sonrisa y su característico ánimo jovial, pasó entre todos ellos como si la batalla no le importara. Un atisbo de esperanza surgió entre los Elegidos: un poderoso digimon acababa de llegar… ¿Los ayudaría?

- ¡Pero que interesante! Seis Niños Elegidos; un, dos, tres… catorce digimon, entre ellos dos Caballeros Reales y al gran Daemon. ¿Cómo te va… viejo alumnito?
- ¡¡¡¿¿QUEEEE??!!!
- ¡¡SHENGLONGMON!!exclamó un aterrado Daemon al que se le vio temblar las rodillas- ¡¿Qué haces aquí?! ¡Se supone que estabas sellado!
- Actualízate, abuelo… -le respondió con burla- Tanto tiempo bajo tierra te deja más desactualizado que Alphamon. ¡Ultimas noticias! Me liberé hace como cinco meses.
- ¿Acaso piensas detenerme?
- Pff… Nada que ver. –los Elegidos exclaman sorprendidos- Sólo vine a darle sabor a tu relato para que no suene tan aburrido.
- ¡Deberías ayudarnos! –gritó TK, seguido de los demás niños- ¡Es un digimon muy poderoso y malvado!
- ¡Tienes que ayudarnos! –exclamó Davis- ¡Nuestros digimon no pueden hacer nada!
- ¡HEY!
- ¡¡¡¡CÁLLENSE, LA PUTA!!!!gritó el dragón verde, asustando a todos, incluso a Daemon y haciendo temblar la tierra- ¡¡¡CON CADA LLORIQUEO QUE HACEN, LE DAN AL AVE MENOPÁUSICA DE ZHUQUIAOMON TODA LA RAZÓN: QUE ESTO DE LOS NIÑOS ELEGIDOS ES UN ASCO DE IDEA!!! ¿Qué es eso de pedirme ayuda? ¡¡¡CARAJO!!! ¡Tienen a dos Caballeros Reales: DOS! ¡Y muchos otros digimon para ayudarlos! ¡Si aun así necesitan mi ayuda, son un asco de equipo! ¡He visto a Elegidos más idiotas como el “equipo” liderado por un saijajin cabeza hueca de IQ menor a 100, su amigo Don Perfecto, la chofer y Mougli! ¡O al niño llorón, la futura lesbiana, el chino grosero y Justin Bieber! ¡Mejor dedíquense a ser boy scouts! Esperen… Mejor olvídenlo: ¡LO ARRUINARÍAN TAMBIÉN!
- …
- No tenías que insultarnos así.
- Yo los insulto cuando quiero si me da la puta gana, Ken. Aparte que saben que tengo razón.
- ¿No me detendrás? –preguntó Daemon- ¿Por qué?
- Porque no es mi asunto, es de ellos; -señaló con sus dedos, como si contara- Porque sería muy injusto para ti considerando que pelar una banana me tomaría más tiempo que el derrotarte yo mismo –Y sin mencionar que no alcanzaría la vaselina- ; y porque son estos niños los que te derrotarán. –Daemon estaba por reaccionar, pero el dragón lo interrumpió- Si; lo sé: toda una locura, pero es así.

Para sorpresa de todos, el Rey Demonio de la Ira comenzó a reírse a carcajadas, con la mandíbula batiente, y estremeciendo los oídos de todos a su alrededor. Fueron unos minutos sumamente incómodos –y algo perturbadores- en los que sólo el Dragón Esmeralda permaneció tranquilo y sonriente.

- Jajaja…-calmándose- Disculpa… Pero es que eso fue muy gracioso: “Estos Niños Elegidos, los peores de la historia desde el lote de europeos del siglo XVII, van a derrotarme” Ni tú te la crees, viejo maestro.
- Bueno… es cierto. Pero en verdad pasará. ¿Y quién sabe? Capaz te den alguna sorpresita, mi estimado comepegamento.
- ¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!! –exclamaban todos los demás, atónitos. ¿Daemon alumno de Shenglongmon?-
- Cuando era mi alumno en la “¡¡MÁS PRESTIGIOSA ESCUELA DE MAGIA Y HECHICERÍA DEL DIGIMUNDO!!”alzando la voz al pronunciar el nombre- que yo fundé, este Demon Lord era un adorable DemiDevimon travieso a lo Milhouse que gustaba de comer el pegamento en las clases de magigami. –se escuchaban varias risitas de fondo- Deberían haberlo visto con sus fondos de botella. –dio un vistazo rápido al demonio- Veo que se te curó la miopía.
- ¡Maldito Shenglongmon! ¡Dijiste que no lo divulgarías!
- ¡Bah! Todos tus compañeritos lo saben. Y ya pasaron diez mil años: ¡Madura! Y comienza el relato, que quiero graficarlo.
- Agh... Ni modo: hace mucho tiempo…

Shenglongmon hizo aparecer para todos los presentes bolsas de palomitas de maíz bañadas en mantequilla y vasos con refresco; después apareció una enorme pantalla holográfica del tamaño del de una sala de cine, que inicialmente apareció de color negro. Pero poco después, siguieron los títulos:

MAGIC DRAGON DREAMFILMS presents
Movies since 78.000 B.C.
Director, Producer and Principal Writter
Bob Green

- ¿¿BOB GREEN?? –preguntaron todos-
- Mi nombre artístico. –respondió el dragón- No creerán que después de siglos de viajar por el Multiverso y el Vacío Abisal no me crearía un seudónimo, ¿O sí?
- ¿Vas a mostrar mi historia o sólo echarnos tu éxito en la cara?
- Calma, calma… Los créditos primero.
- Argg…

Narraded for the Demon Lord of Rage: Daemon Wigglestein.

- ¿Por qué pones mi apellido?
- Te mereces el crédito. –rió Shenglongmon- ¡AHORA HAZ LO QUE DICEN LOS CRÉDITOS Y NARRA, CARAJO!

Hace mucho tiempo, en un universo paralelo donde los humanos tenían una gran…

- ¡Sáltate esa parte! –gritó el dragón- ¡Ve a lo que importa!
- ¡¡SHENGLONGMON; NO INTERRUMPAS!!
- Si voy a contar la historia, lo haré desde el principio.
- Si no te apresuras, te daré unas buenas nalgadas como las de tu infancia, Daemon… Sabes que soy bueno en eso.
- Maldita sea…

En un mundo paralelo donde existían humanos y digimon, y donde existía el Yggdrasil original, –la pantalla mostraba la forma de WIZ 9000 como la identidad de Yggdrasil; se oían varios murmullos- el dios de los digimon se puso a experimentar con distintas digievoluciones de varios digimon, pasando de ser un rey y dios benevolente a uno muy temido. Pronto se desataría una gran guerra que…

- ¡Sáltate esa parte también! ¡No sabes resumir!
- ¿Así era el Yggdrasil original? –se preguntó Ulforce; Shenglongmon asintió- Comienzo a creer que Zoe es mucho mejor de lo que creía.
- See… Además, ¿Quien tendría tan pocos sesos para obedecer y considerar dios a esa cafetera futurista?
- Pues tu yo paralelo gigante y los de tus compañeros, Magnamon. –al oír la palabra “gigante”, los ojos de Magnamon brillaron- La verdad esos Caballeros tenían la estatura de rascacielos, pero el cerebro y carisma del tamaño de un grano de arena.
- Hasta ahora es buena historia, pero les faltan dragones, aliens y ninjas.
- Ay, Davis –se lamentaba V-mon-
- ¿Puedo continuar?

Yggdrasil había creado a un digimon tan malvado, tan poderoso, que se rebeló en su contra, desafiándolo a él y a sus demás creaciones. Este digimon era… ZeedMilleniummon.

- ¿Por qué me suena ese digimon? –se preguntaba Ken-
- Remanentes de un universo paralelo probablemente. -asintió Shenglongmon, después de un bocado de palomitas- Una aburrida historia…
- Yo oí hablar de ZeedMIleniummon –aclaró Gatomon- Pero creí que era una leyenda… o un cuento barato para asustar a digimon bebés.
- También yo, gaturra. –respondió Devidramon, que estaba igual de interesado en la leyenda que los demás- Mas parece que es una realidad.

ZeedMIlleniummon desafió a Yggdrasil y a sus digimon seguidores… y estuvo cerca de derrotarlo, hasta que de la nada apareció un digimon misterioso –en la imagen, se veía una vaga silueta borrosa difícil de identificar- que desafió a ZeedMileniummon, y lo derrotó.

- Alphamon, ¿Eres tú?
- No seas tonto, Ulforce –lo corrigió su primo- Esa silueta no es la de Alphamon: además, él nunca podría derrotar a un digimon así. Si ni siquiera sabe en qué año está.
- Magnamon tiene razón –asintió Shenglongmon, luego de sorber algo de su refresco y expeler suavemente el gas de su boca- Ese no es Alphamon: yo vi a ese digimon y no se trataba del “Caballero Negro”
- Sigues siendo igual de asqueroso, Shenglongmon… Espera, ¿Estuviste ahí? –preguntó un desconcertado Daemon- ¡Eso fue hace cientos de miles de años! ¿Cómo?
- O sea hello… ¡Viajo en el tiempo, cerebro de mosquito! –se quejó el dragón- Sigan viendo, please.
- Y si no es Alphamon, ¿De que digimon se trata, Shenglongmon?
- No te preocupes por eso, cape Black: eso no es relevante en nuestra trama. Lo que sí es importante es lo que sigue. Daemon…

Agh… Sin embargo, el digimon misterioso no previó lo último que haría el “ser supremo”: antes de desaparecer, dejó escapar de su cuerpo miles de millones de esporas negras que fueron absorbidas por una fisura en el espacio-tiempo creado por la derrota de ZeedMilleniummon, esporas que se esparcieron por todo el Multiverso, llegando a diferentes mundos, buscando el lugar más propicio para… germinar.

Entonces Shenglongmon hizo un acercamiento a una de aquellas esporas oscuras: su aspecto era redondo, negro, y con varias púas gruesas cubriendo su superficie y otorgándole un aspecto a una bomba del juego Buscaminas. Luego, un alejamiento de la cámara mostró a la espora en el interior de una persona que resultó ser…


- ¡Soy yo! –exclamó Ken- ¿Entonces la Semilla de la Oscuridad que tengo en mi interior es…?
- ¡¡¿¿UNA ESPORA DE ZEEDMILLENIUMMON??!!
- ¡¡FELICIDADES, KEN!! –rió Shenglongmon, abrazando a Ken y entregándole un ramo de rosas y una estatuilla de oro con la inscripción: “A la revelación más obvia de un Niño Elegido”- ¡Denle un aplauso, señores!
- ¿Pero esa espora no hace daño a Ken? –preguntó Wormmon-
- No tanto como parece: al principio lo hace más listo y mejora sus habilidades kinestésicas. Pero con el tiempo cambia la personalidad del anfitrión a una más perversa.
- Pero es lo de menos, Shenglongmon. –esta vez Daemon tomó la palabra- La espora absorbe poco a poco la energía del anfitrión para luego convertirse en una Flor de la Oscuridad… ¡¡¡Y DESPUÉS EN UN ÁRBOL DE LA OSCURIDAD!!!
- ¡¡¡KEN!!!
- ¿Cómo una flor y un árbol pueden salir de una espora? –preguntó Yolei- Eso no tiene la menor lógica.
- Pero no estoy interesado en la botánica, cabello de uva. –habló el Demon Lord- sino que en la espora en si: Con el procedimiento adecuado, buenos hechizos demoníacos y mucha energía, podré utilizar la espora para obtener los poderes de ZeedMilleniummon, revivirlo, y con su ayuda… ¡¡¡CONQUISTAR TODOS LOS MUNDOS QUE DESEE!!! ¡¡¡MBUAHAHAHAHA!!!

La eufórica y desquiciad carcajada diabólica de Daemon duraron casi diez minutos en las que nadie se atrevió a interrumpirlo. Los que si se sintieron con ánimos de hacerlo, encontraron resistencia en el Dragón Esmeralda, que les aconsejó “dejar que disfrute de sus sueños mojados” un tiempo más hasta que se tropiece con la sequía de la realidad.

- ¡Jamás permitiremos que te apoderes de Ken, Daemon! –gritó un TK desafiante- ¡Ni de su semilla!
- ¡Nosotros los Caballeros Reales frustraremos tus planes!
- Ay, si. Que miedo tengo.
- ¡Shenglongmon, ayúdanos! –exclamó Davis- Una ayudita, please.
- No hará falta… -dio unos pasos hacia delante- Lamento decirte alumnito que tu plan tiene muchos agujeros.
- ¿Cómo?
- En primer lugar: no podrás revivir a ZeedMilleniummon, ya que nuestro “digimon misterioso”, jeje… lo encerró en una burbuja dimensional donde el tiempo y el espacio no existen, dejando al bastardo en un auténtico estado de vacío. Y como broche de oro, fue arrojado a la mismísima Nada, fuera del Multiverso, donde no pueda hacer daño a nadie.
- Entonces usaré la semilla para obtener sus poderes y…
- Tampoco podrás: los poderes de ZeedMilleniummon fueron completamente anulados de esas esporas. Ahora son casi como una droga para controlar la conducta juvenil. –pensó- Los padres matarían por esta semilla en el cerebro de sus hijos, jejeje….
- ¿Me estás diciendo que todo mi plan, en el cual invertí años de investigación y esfuerzo, en el que depositaba mis esperanzas para gobernar el Mundo Real y escapar de ese cuchitril del Área Oscura del Digimundo… ESTÁ CONDENADO AL FRACASO??
- Oh, alguien desperdició tiempo de su vida. –se burló Davis-
- Resumiéndolo todo… Sí. –respondió a secas el dragón- De todos modos, aún queda algo de poder oscuro en las semillas que podría servirte.
- ¡¡¡SHENGLONGMON!!! –gritaban todos- ¡¡¿¿QUÉ HACES??!!
- ¿Puedo al menos usar ese poder maligno para mi provecho? –preguntó Daemon de la forma en que un alumno le hace a su maestro; este asintió- ¿Y capturar a Ken Ichijouji y acabar con los demás Elegidos?
- No veo por qué no puedas intentarlo. –y se alejó de lo que sería un campo de batalla- Adelante.
- ¡¡¿¿DE QUE LADO ESTÁS, SHENGLONGMON??!!le gritaron los Niños Elegidos y sus digimon, sumamente indignados-
- Oh, vamos… Como dice una amiga mía: “Es hora de tomar oportunidades, cometer errores, causar desorden”… Y háganse valer como Niños Elegidos protectores del Digimundo por amor de Dios.

La presentación había terminado: Daemon se preparaba para pelear contra los Niños Elegidos y sus inesperados aliados; Los Caballeros Reales se pusieron en posición de pelea, lo mismo Blackwargreymon. Como Devidramon y sus amigos eran demasiado débiles como para combatir al Demon Lord, fueron junto a los niños para protegerlos.

Los digimon de los niños, por su parte, se prepararon para digievolucionar.

V-mon armor digivolve a… Magnamon!!
Hawkmon warp digivolve a… Cuāuhpillimon!!
Armadillomon warp digivolve a… Selahemon!!
Wormmon warp digivolve a… GrandKuwagamon!!
Patamon warp digivolve a… Seraphimon!!
Gatomon warp digivolve a… Magnadramon!!

- ¡Genial! –exclamó TK- ¡Con Seraphimon de nuestro lado, Daemon no tendrá oportunidad!
- Oh... ¿Eso crees, mocoso? –se burlaba Daemon- Adelante: que tu polilla me dé un buen golpe.
- ¡Seraphimon! ¡Yo iré contigo: debemos pelear juntos!
- Gracias, Magnadramon.
- Agh… Pero que par de cursis…
- ¡Prepárate, Daemon! –gritaron los digimon sagrados y sus camaradas humanos- ¡Sentirás el poder de la Luz y la Esperanza!
- ¡¡Séptimo Cielo!!
- ¡¡Llama Sagrada!!
- Que tierno: atacan juntos como una pareja… ¡¡LLAMAS INFERNALES!!

Las llamas diabólicas envolvieron el ataque conjunto de la pareja sagrada hasta consumirlas por completo y posteriormente explotar frente a ellos, dejándolos aturdidos. Daemon no perdió el tiempo y les propinó un solo golpe que los arrojó al suelo, dejándolos malheridos a ellos, y a sus camaradas sumamente estupefactos.

- “El Poder de la Luz y la Esperanza” –se burlaba Daemon- Como el “Poder de la Magia de la Amistad”, ¿Verdad? JAJAJAJA… Patéticos.
- Pero como…
- He derrotado a Seraphimon mucho más poderosos en el pasado, niñito de la Esperanza: un novato como una polilla dorada no sirve ni de calentamiento.
- Okay… ese fue su primer error. –asintió Shenglongmon, ahora convertido en una versión miniatura de su aspecto serpentiforme de poco más de un metro de largo que se enrolló alrededor de TK- Confiarse en cursilerías.
- ¡Eso no fue…!
- Nehnehnehneh… -movió una de sus garras en señal de negación- Los mayores están hablando. –miró a los demás digimon- ¿Y qué hacen ahí paradotes? ¡Salgan a pelear!

Ulforce y su primo no perdieron tiempo en pelear contra Daemon, seguidos de Blackwargreymon, Magnamon: un par de Magna Golpes, un Rayo de la Victoria y una Fuerza Gea se combinaron para abatir al Demon Lord. Sin embargo, Daemon al paró el ataque combinado con sus manos y les devolvió la bola roja y dorada; pero, al ser más rápido Ulforce V-dramon, estos pudieron evitar el impacto.

- Gracias, Ulforce.
- De nada, Black; estoy para ayudar.
- ¿Blackwargreymon dio las gracias? –se preguntaba Seraphimon, que trataba de mantenerse en pie- ¿Y no se enoja por ser salvado?
- Soy lo suficientemente maduro para aceptar que un amigo me salve, lata con alas. Y también lo suficientemente maduro para aceptar que tengo amigos más fuertes que yo, así que mejor te callas y atiendes a tu novia.
- ¡Pero…!
- Blackwargreymon se está volviendo grosero –se quejó TK- Pasa muuuuucho tiempo contigo, Devidramon.
- ¡Bah! No me culpes a mí, TK: cúlpense a ustedes por creer que no puede cambiar de actitud… y por ser una panda de inútiles. Sin ánimo de ofender.
- ¡Selahemon, Cuāuhpillimon! ¡Peleen!
- ¡Si!

El Caballero Águila y el Caballero del Desierto desenvainaron sus respectivas espadas y se dispusieron a atacar a Daemon. Sin embargo, se vieron inmediatamente superados y fueron derribados por un par de golpes. Los Elegidos estaban desconcertados: ¿Cómo los venció tan rápido?

- Que… demonios… fue… eso… ¡¡CUAUHPILLIMON!! ¡¡SE SUPONE QUE DEBES DEFENDER MI HONOR Y DERROTAR A DAEMON; NO HUMILLARME ANTE BLACKY!!
- Yo también estoy bi...bien, Yolei… Grac… gracias por preocuparte ta...tanto.
- ¿Qué sucedió Selahemon?
- No lo sé, Cody: no me siento tan poderoso como debiera. –se rascó la nuca- Se supone… -se levantó con cuidado- que soy un digimon mega, con mucho poder. Pero no me siento así.
- Yo tampoco… -respondió el águila- Algo anda mal.
- Usen otras técnicas –sugirió Davis- Deben de tener unas muy buenas.
- Es que…

Mientras los dos Caballeros Reales, Blackwargreymon y GrandKuwagamon continuaban peleando contra Daemon, y Seraphimon y Magnadramon como apoyos, los digimon de Cody y Yolei permanecieron en tierra, estáticos, y con una mirada que denotaba más que impotencia, mucha vergüenza.

- ¿Qué sucede? -les preguntó Magnadramon- ¿Por qué no pelean?
- Es que… -hablaron al unísono- No conocemos nuestras técnicas.

Aquella revelación dejó la pelea en pausa, al quedar los participantes completamente atónitos. Nunca en la historia se había oído de un digimon que no conociera sus propios ataques: algo tan propio en ellos como en los humanos es el saber respirar. Daemon se limitó a reír sin parar, mientras que sus oponentes miraban con una mezcla de curiosidad, vergüenza, rabia e intriga a esos dos casos de anomalías de la diginaturaleza.

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- ¿Feliz? Seguro ahora me culparán a mí por otorgar un deseo de bajo presupuesto. ¡Y yo cumplo con mi palabra!
- Nunca debiste haberlo cumplido en primer lugar, Shenglongmon.
- ¿Y qué hubieras hecho? Era mi deber. Sabes que no puedes hacerme nada.
- Y tú a mí tampoco.
- Lo sé, pero no tenía intenciones de ello… ¿Y bien? ¿Ya se los puedo dar?
- Aun no; quiero hacer las cosas bien.
- Como tú digas. –respondió sonriente, y colgó- “Boss”

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- Llevan cinco meses con esas digievoluciones… ¡¡¿¿Y AHORA QUE MÁS LOS NECESITAMOS SE LES OCURRE DECIRNOS QUE NO SABEN NINGUNO DE SUS ATAQUES??!! ¡¡SON UNOS IDIOTAS!!
- Pero Blackwargreymon; no es nuestra culpa.
- ¡CIERRA LA BOCA, CABALLERO INÚTIL! –gritó a Selahemon- ¡¡DEJA PELEAR A LOS DIGIMON ÚTILES Y VETE!!
- …
- ¿En verdad pensaban derrotarme con esos dos buenos para nada? –se burlaba el Demon Lord- ¡Nunca podrán derrotarme!
- Odio estar aquí parada sin hacer nada –D’arcmon se quejó, apartándose de Kari- ¡Iré a ayudarlos!
- ¡¡D’arcmon!!

Para sorpresa de todos, la ángel digimon se impulsó en el aire de un salto con sus dos espadas desenvainadas, listas para atacar al Demon Lord. Sin embargo, en el momento en que el demonio se vio momentáneamente libre de sus atacantes, prestó toda su atención a aquella jovencita insolente, y la derribó de un solo golpe: D’arcmon cayó al suelo mientras los Caballeros y Black continuaban la pelea, pues Daemon no permitió que la rescataran.

- ¡D’arcmon! ¿Estás bien?
- Si, Devidramon –respondió molesta consigo misma- Estoy perfectamente.
- ¿Acaso estás loca, mujer? –la regañó la gárgola- ¡Daemon es un Demon Lord! ¡Para el, tú y yo somos meros mosquitos!
- ¿Y? Los mosquitos pueden picar y hacer sufrir a una persona hasta llevarla a la muerte.
- Una analogía maravillosa, pero inválida para mí, Señorita Malaria. –se burló Daemon desde lo alto- ¡¡Y ahora me encargaré de deshacerme de ustedes, par de mocosos!! ¡¡Fulgor del Caos!!

El ataque hubiera acabado con ambos a causa de su potente velocidad, de no ser porque algo –o mejor dicho alguien- se interpuso entre ellos con ayuda de un potente escudo que no solo resistió el ataque, sino que lo hizo rebotar hacia el cielo.

- Ni se te ocurra volver a atacarlos, anciano.
- ¡¡Blackwargreymon!!! -exclamaron sus amigos-
- ¡¡¿¿Y QUIEN SE SUPONE TE CREES TÚ, INSECTO??!! ¡¡¿¿Otro tonto que busca morir como esa rubia tonta??!!
- ¿Pero qué demonios tienen todos contra los rubios? –se quejó TK, más indignado que de costumbre- ¡No somos tontos, maldita sea!
- Esa “rubia tonta” es mi novia, y me aseguraré de que sufras por intentar lastimarla.
- Uy, que tiernos los tortolitos: la ángel estúpida y el lagarto existencialista. –se mofaba- Meh… ¡Los mataré a ambos! ¡¡Uña Dest…! –Black sostuvo sus dos garras con fuerza- ¡¡¿¿Qué??!!
- Veremos qué tan fuerte te patea el trasero este tortolito existencialista…

Blackwargreymon digivolve a… BlackVictorygreymon!!

Aquella digievolución si fue una sorpresa para Daemon, al ver como un débil digimon de nivel mega adquiría suficiente poder como para ser un problema. Para los Caballeros Reales era un alivio: si bien consideraban a Black su amigo, y agradecían su ayuda en la pelea –era el que más los ayudaba- , lo cierto es que a causa de su bajo nivel de poder, era un potencial estorbo, pues si Daemon se proponía a matarlo, podía hacerlo, y ellos deberían rescatarlo.

Ahora, con esa nueva digievolución, BlackVictorygreymon podría ser una gran ayuda; si los digimon de los Elegidos ayudaran también, tendrían la victoria asegurada.

- No importa que hayas digievolucionado. ¡¡No eres nada ante mí!! ¡¡Fulgor del Caos!!
- …
- Black, deberías…
- Espera, Ulforce… -sacando su espada- ¡¡Carga de la Victoria!!

El Black Trident Gaia brilló, y absorbió la energía sacrílega del ataque de Daemon, para después regresárselo aumentado dos veces; si bien el Demon Lord pudo evadir el ataque a tiempo, advirtió que este digimon le causaría problemas. Debía planear una estrategia.

- ¡Bien hecho, amigo! –exclamó Ulforce- ¡Hora de atacarlos juntos! ¡¡Sables Ulforce!!
- ¡¡Disparo de Plasma!!
- ¡¡Tridente de Gaia!!

Tres ataques de energía con alto poder fueron dirigidos contra el Demon Lord, el cual apenas pudo esquivarlo, pues en menos de unos segundos, Ulforce se le había acercado lo suficiente como para darle un golpe certero, que momentáneamente lo aturdió. Al ver a Magnamon acercarse, Daemon pensó rápido y lo tomó de la pierna, torciéndosela.

- ¡¡Agh... maldito anciano!! -aullaba de rabia y dolor mientras era arrojado hacia en suelo-
- ¡¡Ya no eres tan rudo!! ¿Verdad, petiso? ¡Ahora me encargaré del bruto de tu primo mayor!
- ¡¡Es mi primo menor, vejestorio con cuernos!! ¡¡MENOR!!
- ¡Magnamon! ¿Estás bien? –corrió Ulforce a socorrerlo- ¡Tu pierna está rota!
- Genius…
- ¡Vas a ver, maldito anciano! ¡Sab...!
- ¡¡Fulgor del Caos!!

Por primera vez, Ulforce no fue lo suficientemente rápido, y cayó de bruces tras recibir el impacto de la energía sacrílega del Demon Lord, seguida de un ataque de sus garras; era natural esperar esa falta de reacción de Ulforce, si estaba más atento a su primo herido. BlackVictory fue el siguiente en caer: sus Llamas Infernales fueron una mera distracción para que el guerrero dragón descuidara parte de su defensa y Daemon lo derribara con su Puño Martillo, dejándolo en malas condiciones. Daemon comenzaba a perder la paciencia, y eso se notaba.

- Estamos acabados: no podremos vencerlo.
- ¡Yolei, no es momento de ser pesimista! ¡Hay que seguir peleando!
- ¡Davis! ¿Eres un ciego retrasado mental o qué? ¡Daemon derrotó a todos, incluso a mi Blacky!
- Argg… Esa… niña…
- ¡No me interesa si soy un inútil: debo pelear! –exclamó el caballero árabe- ¡Si tengo que derrotarlo a golpecitos de espada, que así sea!
- ¡Bien dicho Selahemon! –asintió su compañero plumífero, con las fuerzas retomadas- ¡Lo acabaré a picotazos si es necesario!
- Pero… Cu... Cuahg...Cucapilimon.
- ¡¡Es Cuāuhpillimon, Yolei! ¡C-U-A-U-H-P-I-L-L-I-M-O-N! ¡Si no te sabes mi nombre, al menos confía en mí! ¿Sí?
- Ellos tienen razón –afirmó TK, intentando animar a sus compañeros- No podemos rendirnos así no más: debemos vencer a Daemon y al poder de las tinieblas.
- ¿Y podrías decirnos como lo haremos, “San Francisco Javier”? –se burló Davis- Por si no lo has notado, Seraphimon no sirvió de mucho. ¿O piensas rezar para derrotar al enemigo?
- No te burles de mi, Davis: te advierto.
- Por favor, no peleen –aconsejaba la Elegida de la Luz- Debemos estar juntos en esto.
- ¡¡AGH, ya me tienes harta, con tu actitud de Madre Teresa de Calcuta!! –le dio una bofetada a Kari- ¡¡Actúa normal!!
- ¡¡Yolei!! ¡¡¿¿Estás loca??!!
- ¡No te pongas de su lado, Cody! ¡Esa actitud de santa de Kari es irritante y lo sabes!
- Odio admitirlo, pero tiene razón.
- Arránquense los ojos entre ustedes –dijo Magnamon de Davis- Nosotros tres iremos a pelear.

Magnamon –de Davis- Selahemon y Cuauhpilimon retomaron la pelea contra Daemon, ignorando las peleas de su compañeros, mientras que Devidramon, Gargoylemon y D’arcmon trataban de calmarlos, sin éxito, y agotándoseles los nervios.

Mientras tanto, Shenglongmon contemplaba la batalla y la discusión de los Niños Elegidos como si de un espectáculo se tratara, comiendo sus palomitas sin inmutare siquiera ante la paliza que recibían Selahemon, Cuāuhpillimon y Magnamon. Cuando uno de estos cayó a sus pies, el Dragón Esmeralda le dirigió la mirada .

- ¿Cómo va la pelea?
- ¿Cómo crees que va? –dijo Magnamon con sarcasmo- ¡Ayúdanos! ¡Cura a mi copia enana o algo!
- ¡HEY! ¡No soy enano, soy…! Al carajo; me duele mucho la pierna como para quejarme.
- Ya les dije que no es mi asunto y no puedo interferir. Pueden vencerlo: ¡Ánimo!
- Tu apoyo moral no es muy útil que digamos, Shenglongmon.
- Al menos los apoyo, Cuāuhpillimon; no como las versiones niponas de “Full House” de allá –apuntando a los Elegidos, que seguían peleando- Además, creo que están haciendo que Daemon pierda la paciencia. Eso es un logro –sonrió-
- ¿Qué?

El Dragón Esmeralda estaba en lo cierto: Daemon se mostraba impaciente y nervioso. Era evidente que no esperaba lidiar con los Niños Elegidos y otros digimon más de 5 segundos, pero él ya había sobrepasado el límite de su paciencia. Y si había una clara señal de esto, es que acababa de sacarse su capucha, develando su verdadera forma: la de un demonio robusto de pelaje rojizo oscuro, extremidades de un pálido color violeta terminadas en grandes y feroces garras carmesí, grandes cuernos blancos apuntando hacia arriba y un par de ojos púrpura cuya mirada expresaba profunda rabia.


- Estos mocosos ya me tienen harto. ¡Shenglongmon! ¡Prepárate para ser responsable de la muerte de estos insectos!
- Ajá… -respondió sin mostrarse alterado- ¿Y qué piensas hacer?
- ¡¡Mostrar mi verdadero ser!!

Las extremidades de Daemon comenzaron a estirarse, otorgándole al Demon Lord una fisonomía más proporcionada y estilizada, a la vez que desafiante. Había aparecido Daemon Super Mega: la mirada de los niños y de sus compañeros digimon no podría reflejar más terror.


- Ah, obtuviste tu nivel super mega. –respondió Shenglongmon, tras comerse unas palomitas de maíz- Bien por ti.
- ¡¿QUÉ?! ¡¡Alcanzo un nivel evolutivo que pocos digimon poseen, soy capaz de manipular a otros, me he convertido en el terror de varios de los papanatas que me derrotaron años atrás!! ¡¿Y SOLO ERES CAPAZ DE DECIRME “BIEN POR TI”?! ¡¡ERES EL PEOR MAESTRO QUE HE TENIDO: ESE ENANO DORADO TIENE RAZÓN: ERES EL PEOR APOYO MORAL DEL MUNDO!!
- Ahhhh… ¡¿El bebé che chiente triste por no cher el centro de atenchión?! –se acercó a Daemon y comenzó jugar con sus labios- ¡Blblblblblbl! ¿Quieres que te traiga un juguito?
- Me gustaría uno de… ¡¿Qué demonios estoy diciendo?! ¡Soy el Satanás del Digimundo, no un bebé! ¡Y te lo demostraré volviendo a esta águila gigante un pollo rostizado!

No se dispuso a incinerarlo de pleno: primero se dedicó a agarrarlo del cuello mientras lo golpeaba en el estómago con su otro brazo; Yolei gritaba como loca, maldiciendo al Demon Lord; Black, Ulforce y Selahemon intentaron de liberarlo repetidas veces, sin éxito alguno. Finalmente apretó fuertemente los puños, listo para darle un golpe lo suficientemente fuerte para romperle el cráneo.

Fue entonces que…

______________________________
- Están por partirle la cabeza a Cuāuhpillimon como a una nuez.
- Ajá.
- ¿Ya se los puedo dar?
- Mmm… Supongo que sí. Creo que ya han tenido suficiente y demostrado que se lo han ganado.
- Excelente… Entonces voy…
- Un momento… ¿Podrías devolvérselas cuando golpeen a Cuāuhpillimon? Así creerá que fue por un golpe en su cabeza.
- ¡Eso es muy cliché! –se quejó el dragón- ¿Y qué hago con Selahemon? A él no le están partiendo su mandarina en gajos.
- Haz que se desmaye de la emoción y ya. Vamos: Eres el maestro de los trucos, ¿O no?
- Arg… Está bien

En el cerebro/diginúcleo de Selahemon y Cuāuhpillimon…

USUARIO IDENTIFICADO
FAVOR AGREGAR CÓDIGO DE DESBLOQUEO DE MEMORIA.
INSERTE CÓDIGO DE DESBLOQUEO
“DANIEL GRAYSTONE”
ACCESO APROBADO
INICIANDO DESCARGA DE MEMORIA.

______________________________

Daemon creyó que había golpeado al Guerrero Águila en la cabeza con la suficiente fuerza como para dejarlo inconsciente, dejándolo tirado sobre el asfalto. Nuevamente, los intentos de los digimon elegidos por rescatarlo fue inútil.

- Ahora sí: ya te ablandé lo suficiente. ¡Es hora de asarte! ¡¡Llamas de Algol!! –llamas de color púrpura a elevadas temperaturas comienzan a envolver al águila- ¡¡Quémate!!
- ¡Jajajaja! –una risa proveniente de las llamas alarmó a todos, Daemon incluido- ¿A eso llamas calor? En mi natal Anahuak a eso lo llamamos brisa veraniega.
- ¡¿Qué demonios dices, pájaro estúpido?!
- Esto es calor de verdad, abuelo: ¡¡Llamas Tonatiuh!!

Las llamaradas púrpura de Daemon fueron engullidas de inmediato por otras que surgieron de las manos del mismo Cuāuhpillimon –si bien nadie podía verlo- incrementando su intensidad y brillo, causando un golpe bastante fuerte al Demon Lord, a quien lo tomó por sorpresa. Apenas logó reaccionar, sintió una corriente de aire: Selahemon estaba frente a él.

- ¿Tú? No me hagas re…
- ¡¡Tormenta Arábiga!!

Un vendaval arrojó Daemon a varios metros por detrás, estrellándolo en el suelo. Los Elegidos y los Caballeros Reales no lo podían creer: apenas unos minutos atrás, esos dos eran incapaces de darle un golpe decente al Demon Lord; ahora lo habían atacado, y con mucho éxito. ¿Qué había pasado?

- ¿Qué demonios sucede? ¡Hace unos instantes eran un par de gusanos y ahora se hacen los fuertes! ¿Quiénes son?
- ¡Formamos parte de una antigua orden!
- Los miembros más cerrados de la misma.
- ¡Soy Cuāuhpillimon, el Caballero de la Naturaleza!
- Y mi nombre es Selahemon, el Caballero del Desierto.
- ¡Y somos miembros de los Caballeros de la Realeza, sirvientes de Yggdrasil!

Difícil sería explicar que ocurrió poco después: como si una repentina ráfaga de información golpeara tanto al Demon Lord como a los Caballeros Reales, seguida de una gran estupefacción que compartieron con los Niños Elegidos y todos los demás digimon, excepto uno.

- ¡¡¿¿SELAHEMON Y CUAUHPILLIMON CABALLEROS REALES??!!
- ¡Ahora lo recuerdo! –exclamaba Ulforce, que permanecía al lado de su primo herido- ¡Ellos son nuestros compañeros perdidos! ¿Pero por qué lo había olvidado?
- Yo también comienzo a recordarlos –se decía el Demon Lord- Oh, no…
- ¡¡Eso es increíble!! ¡¡CODY: TENEMOS CABALLEROS REALES DE COMPAÑEROS!!
- ¡Si, es asombroso, Yolei! ¿Podemos entonces acabar con Daemon de una vez? Quiero ir a dormir.
- Ya era hora de que lo descubrieran, par de idiotas: ahora podríamos acabar todos juntos con el demonio de cuarta.
- ¿Qué? –se preguntó TK- ¿BlackVictorygreymon ya lo…?
- ¡No podremos pelear todos, Black! ¡Magnamon está herido! –miró al digimon de Davis- ¡No tú, pedazo de inútil!
- …
- Eso lo puedo solucionar. –dijo el caballero árabe, que apareció junto al digimon de armadura dorada, arrodillándose junto a él para ver la pierna herida de cerca- Choque de Luz.

Una especie de “relámpago” de luz dorada surgió de la mano derecha de Selahemon y golpeó la pierna fracturada de Magnamon. Para sorpresa del Caballero Dorado y de su primo, su pierna había sanado completamente, y pudo moverla sin inconvenientes, e incluso llegó a ponerse de pie sin sentir dolor alguno: su pierna estaba como nueva.

- ¿Tú me curaste?
- Ajá… Mi técnica emplea la fuerza creativa de la Luz.
- ¡Ahora recuerdo! –exclamó Ulforce- Tú y Cuāuhpillimon son los únicos Caballeros Reales con habilidades sanadoras. ¡Esto es asombroso! Y extraño… ¿Por qué lo recuerdo ahora y no antes?
- ¿Puedes curarme a mí también?
- Si Seraphimon… -lanza otro Choque de Luz para sanar al ángel, el cual se recupera al instante- No hay problema.
- ¿Puedes curarme a mi tam…?
- Ehm… Me alegra que tengan esta linda reunión de reencuentro, pero… Por qué mejor, no sé… ¡¿LE PATEAN EL CULO A DAEMON, CARAJO?!
- Ah, si… -se disculpó Ulforce, con Shenglongmon, interrumpiendo a Magnadramon- ¡Prepárate Daemon: no podrás con cuatro Caballeros Reales!
- Ejém…
- Ah, perdona BlackVictorygreymon. ¡Cuatro Caballeros Reales y su amigo dragón! Ah, y los digimon de los Elegidos y el inútil de nuestro primo si tienen ganas. –el Magnamon de Davis rechinaba los dientes- ¡Ahora prepárate!
- Oh, genial, vamos a hacer de espectadores. –se quejó Magnadramon- Todos mis esfuerzos al bote de la basura. Agh… hombres.
- Tú lo has dicho. –agregó D’arcmon, seguido de un suspiro- Hombres.
- ¡Basta de tonterías! ¡¡Fulgor del Caos!!
- ¡¡Destello del Quinto Sol!!
- ¡¡Rayo de la Victoria!!
- ¡¡Disparo de Plasma!! –exclamaron ambos Magnamon-
- ¡¡Séptimo Cielo!!
- ¡¡Tridente de Gaia!!

Daemon observó cómo los ataques iban contra él, y logró esquivar varios de ellos, como los misiles de los Magnamon; mas no tuvo más remedio que usar sus alas como escudo para protegerse de los ataques más poderosos. Las alas vampíricas sirvieron de buen escudo, resistiendo el impacto de los ataques de Ulforce y los otros; pero cuando se sintió seguro y abrió de nuevo sus alas, sintió una ardiente punzada en el vientre, que lo hizo perder el equilibrio y caer de rodillas a tierra: el dolor era tan profundo que bajó la guardia sin saberlo al recoger sus garras en la zona del golpe, y dejó que Ulforce y Black le dieran sendos puñetazos haciendo caer de espaldas.

- ¡¡¡ARGGHHH!!! ¡¡¿¿Qué es este dolor tan intenso??!! ¡¡Siento que me arden las entrañas!!
- Es mi Choque de Luz. –respondió Selahemon, dejando sorprendidos a sus compañeros-
- ¡¡Eso es imposible!! ¡Vi como usabas esa técnica para curarle la pierna al enano!
- Claro: para mis aliados es un bálsamo curativo… -hizo aparecer una espada, amenazando al Demon Lord- Para mis enemigos es un punzada ardiente.
- ¡¡Maldito infeliz!! ¡¡Puño Martillo!!

Selahemon no se molestó en repeler o esquivar el ataque, recibiendo el golpe de Daemon y desintegrándose ante la mirada atónita de todos en…

- ¡¡NOOOOOOO!! –Cody gritó con todas sus fuerzas, y estuvo a punto de ir tras Daemon de no ser por Yolei- ¡Maldito digimon, destruiste a Selahemon!
- ¡¡JAJAJA!! ¡¿Es este el poder del “Caballero Real del Desierto”?! ¡¡PATRAÑAS!! Esa basura ahora no es más que… ¿Arena?
- Espera, Ulforce –lo detuvo el Caballero Águila, pues estaba por atacar a Daemon- Debemos esperar.
- ¿Qué cosa?
- ¡¡Tenere Bahr!!
- Eso.

Toda la arena que misteriosamente había quedado tras la “muerte” de Selahemon se arremolinó alrededor de Daemon, para luego salir disparada como una potente tormenta de arena cuyos fuertes vientos soplaban de abajo para arriba, impidiendo a Daemon ver o defenderse. Cada partícula de arena golpeaba a Daemon como un diminuto proyectil lanzado a enorme velocidad causándole al digimon demonio un daño equivalente al de miles de agujas lanzadas contra su cuerpo cada segundo.

- ¡¿Qué es esto?! ¡¡Esto no puede ser!!
- ¿Creíste que me habías derrotado? –sonó una voz entre el torrente de arena- Te equivocaste.
- ¡Ahora Ulforce! ¡¡Plumas de Obsidiana!!
- ¡¡SI!! ¡¡Sables Ulforce!!
- ¡¡Tridente Gaia!!
- ¡¡Disparo de plasma!!
- ¡¡Golpe Santo!!

Daemon no pudo usar sus alas para protegerse ya que los millones de proyectiles de la tormenta de arena de Selahemon impedían su movilidad, por lo que recibió los golpes de lleno, causándole daños considerables. Sintiéndose humillado, y gruñendo entredientes tras recibir semejantes golpes, Daemon descargó su rabia en un profundo rugido que hubiera espantado a cualquiera.

- ¡¡NUNCA ME HABÍAN HUMILLADO ASÍ EN TODA MI VIDA!! ¡¡JURO QUE LA PAGARÁN CARO, CABALLEROS NOOBS!! –dirigió la mirada hacia los Niños Elegidos- ¡¡VERÁN MORIR A ESOS MOCOSOS AMIGOS SUYOS!! ¡¡LLAMAS DE ALGOL!!
- ¡¡Vórtice Meztli!! –un torbellino de energía oscura se formó delante de los Elegidos, absorbiendo las Llamas Infernales de Daemon, salvándolos- ¿Creíste en verdad que permitiría que los lastimarías? ¡Ni en tus sueños, abuelo!
- ¿Cuāuhpillimon acaba de usar el poder de las tinieblas? –se preguntó TK, el reconocía ese poder- ¡Pero si él es…!
- Es el único Caballero Real que emplea los poderes de la oscuridad. –mencionaba el Magnamon RK- ¡Sí que es versátil este tipo!
- ¿No ibas a agradecérselo, TK? –reía Devidramon- Nos salvó la vida.
- ¡¡Cuāuhpillimon es genial!! –gritaba una extasiada Yolei- ¡Patéale el trasero a ese tipo, defiende mi honor!
- Sólo por esta vez, te haré caso Yolei. Daemon saldrá llorando como un bebé.
- Pss… ¿Y tú NervoCalm, compañero?
- Al demonio el NervoCalm, Selahemon –tronando los dedos- Estuve casi siete mil años sellado sin hacer nada y ser el pajarito de la paz. Es hora de descargar mi furia.
- Oh, oh… Pero recomiendo que tengamos un plan… -susurró- Ya sabes.
- Creo saber a dónde piensas llegar. De acuerdo –asintió el águila- Prepárate.
- Ok. Ulforce, Magnamons, Black, Seraphimon: dejémoslo todo a Cuāuhpillimon: él se encargará.
- ¿Qué? ¡Pero somos un equipo! –se quejó Ulforce- Además que me estaba divirtiendo.
- Y yo que tenía una buena pelea. –se quejó Black-
- Créanme… No les conviene estar en su camino.
- Jojojo… -rió Shenglongmon- Esto será bueno.

La seria mirada en los ojos verdes de Selahemon les transmitía que debían tener confianza en él, por lo que los demás Caballeros Reales, así como BlackVictorygreymon y Seraphimon obedecieron al Caballero Árabe y se reunieron con los Niños Elegidos y demás digimon en un lugar prudentemente distanciado de los dos contendientes.

Daemon miraba al Guerrero Águila de manera desafiante, sin ocultar la profunda rabia que le causaban las humillaciones anteriores, y ahora más que este digimon aparentemente tan creído, insinuara que podría acabar con él, cuando menos, ser un oponente de igual a igual. Cuāuhpillimon no mostraba miedo alguno: sus ojos azules continuaban serenos, trasmitiendo autoconfianza y un aura de misterio. En el fondo, claro está, tenía deseos de retribuir los golpes anteriores; para ocultarlo, se limitó a sonreír.


- ¿De qué te ríes? ¿Es tan graciosa esa tontería que dijiste de “hacerme llorar como un bebé” que ni tú te la crees ya?
- Nah… Solo pensaba en lo gracioso que era eso de “ablandarme y rostizarme”. –apretó ambos puños- Ahora veremos quien termina como pollo rostizado, anciano.
- Juro que después de matarte, iré tras esa chica loca de tu amiga.
- ¡Quiero verte inten…!
- ¡¡¡A LA GRAN PUTA!!!gritó un impaciente Dragón Esmeralda- ¡¡¡DEJEN DE PARLOTEAR COMO COTORRAS Y ROMPANSE EL CULO, CARAMBA!!!
- ¡Oye, cálmate! Tenemos que hacer el monólogo antes de que lo mandé con su mamá -comentó Cuāuhpillimon-
- Yo no tengo madre.
- ¿Abuela?
- Tampoco.
- ¿Padre?
- Eh..., no.
- Daemon es huérfano, amigo. -explicó el Dragón Verde-
- Me disculpo por eso -comentó el Caballero Águila- Pero ahora... ¡A LUCHAR! -gritó el caballero, chocando puños-
- Concuerdo contigo, niño tonto. -respondió el demonio, prendiendo su puño en llamas- ¡¡Puño Martillo!!
- ¡¡Golpe Chalmécatl!!


Ambos contrincantes se impulsaron con sus piernas, saltando en el aire a gran velocidad para atacar a su rival: ambos golpes fueron anulados, más Daemon sintió que el mero contacto con aquellas garras envueltas en un aura oscura lo debilitaban un poco, dándole cierta ventaja al ave gigante. Ignorando esa sensación de energía perdida, se lanzó hacia el para golpearlo nuevamente, mas el Guerrero Águila lograba esquivar sus movimientos al tiempo que éste hacia lo posible por atacarlo. Consciente del efecto de esa técnica, Daemon hacía lo posible por evitar aquellos golpes: logró esquivar varios, pero algunos de ellos lograron tocarlo, resultando en el mismo efecto de languidez. Reconocía esa sensación: Cuāuhpillimon empleaba los poderes de las tinieblas para su beneficio, usando esos golpes para absorber parte de su energía y debilitarlo.

- ¡¡Maldita rata!! ¡¡Usas los poderes de la oscuridad para derrotarme!! ¡¡Tú eres un Caballero; la oscuridad es cosa de demonios y vampiros de ambigüedad sexual!!
- ¡JA! ¡Me alegra saber que soy tan bueno que te hago enfadar! Pero si no quieres que use “tu especialidad”, como gustes, vejestorio. ¡¡Plumas de Obsidiana!!
- ¡¡Fulgor del Caos!! –la ráfaga sacrílega desvía casi todas las plumas de Cuāuhpillimon- ¡¡Puede que seas un Caballero Real, pero en el fondo solo eres la avechucha de compañía de esa niña loca!! –se abalanzó hacia él- ¡¡Doble Polvo!!

A pesar de sus intentos, Cuāuhpillimon no logró esquivar el movimiento de Daemon, el cual logró capturarlo entre sus garras pese a la diferencia notable de tamaño: Daemon seguía siendo un enemigo formidable, y no se podía cuestionar su enorme fuerza física, factor clave para mantener atrapado al Caballero Águila, el cual ya sentía la fuerza constrictora del demonio en un intento por aplastar su columna, sus pulmones y romper sus alas.

- Ya no te crees tan rudo, ¿Verdad? –se oía el cuerpo de Cuāuhpillimon luchar contra Daemon y tratar de liberarse- ¿Por qué no le pides ayuda a los tontos de tus compañeros? Antes de que termines como una orden del KFC, la cual tendré el gusto de saborear.
- Aun no… me has derrotado… abuelo.
- Disfrutaré verte morir… y más al ver como destrozo el corazón de esa mocosa lunática.
- ¡Libérate, Cuāuhpillimon! ¡Y no soy una lunática, murciélago gordo y anciano!
- Nadie… insulta… a Yolei… ¡¡Intento de Diablo!! –gritó un Caballero Águila iracundo, liberándose de Daemon y extendiendo sus alas en toda su gloria, asumiendo una posición ofensiva- ¡Excepto su familia, sus amigos, D’arcmon y yo!
- …
- ¡ARGHH! Mataré a esa mocosa de una buena vez. ¡¡Llamas de Algol!!
- ¡¡Llamas Tonatiuh!!

Ambos ataques ígneos colisionaron entre sí, produciendo una bola de fuego enceguecedora, de la cual se aprovechó Cuāuhpillimon al atravesarla sin sufrir daño alguno y capturar a Daemon, que se vio sorprendido por una repentina contracción de su cuerpo: ahora el atrapado era él, y su contrincante tomaba ventaja de ello.

- ¡¡ARGHH!! –Daemon luchaba por liberarse, pero era imposible- ¡¡Te arrepentirás por esto!! ¡Si crees que pienso suplicar que me liberes, estás muy equivocado!
- ¡JA! Por el contrario… -el Caballero Águila le fractura las muñecas a Daemon, que gruñe de dolor- Quiero hacerte volar. ¡¡Golpe Chalmécatl!! –el golpe dejó en shock a Daemon, a la par que lo dejó debilitado; Cuāuhpillimon lo arrojó hacia uno de sus compañeros- ¡Selahemon, tu turno!
- Ya saben que hacer… -dijo a los otros caballeros- ¡¡Tormenta Arábiga!!

El fuerte vendaval de Selahemon mandó volar a Daemon a cientos de kilómetros de altura a una terrible velocidad; lo peor era que el Demon Lord no podía mover un solo dedo a causa de aquel golpe “drenavida” de Cuāuhpillimon. A medida que ascendía, el cielo se tornaba más oscuro y el aire más enrarecido. A lo lejos podía distinguir un diminuto punto oscuro que se hacía cada vez más grande. Era…

- ¡¿TÚ?!
- ¡¡Tridente de Gaia!!

BlackVictorygreymon usó su gran espada y le propinó un tremendo golpe a Daemon a modo de pelota de béisbol; incluso se podía oír a lo lejos a Shenglongmon gritar “¡PLAY BALL!”. Daemon terminó volando a una tremenda velocidad, sobrepasando la del sonido sin nuevamente ser capaz de mover una sola garra. De reojo miraba como lo seguía un diminuto puntito dorado que volaba a su misma velocidad.

Mientras tanto, en San Francisco, a poco más de las 5 de la mañana…

- Nos alegra que hayas podido asistir a nuestra reunión, Lordknightmon. –lo saludó un hombre de cabello oscuro y delgado- Es muy difícil encontrar apoyo entre los digimon sobre nuestra causa.
- Es todo un placer ayudar a tan noble causa humanitaria. –asintió el Caballero- Haría lo que fuera por ayudar a individuos tan nobles y sofisticados como ustedes.
- Hohohoho… Es usted tan entretenido y civilizado. ¿Sus compañeros son como usted?
- ¡Ay, no! ¡Pero por favor! Son una manga de…
- Oiga, ¿Qué es eso?
- ¿Qué?

Sobre los cielos de San Francisco, a miles de metros de altura.

- ¿Estás preparado, Magnamon?
- Eh… Más o menos, Ulforce. ¿Estás seguro de esto?
- ¡Claro! Tú solo has lo que te corresponda. –tomó a su primo (que se había hecho un ovillo) de la cintura- y lo arrojó hacia el este- ¡Allá vas! Ahora… Sigues tú.

Daemon se acercaba a la Bahía de San Francisco a terrible velocidad, aun incapaz de moverse y deseando escapar de aquella parálisis: apenas distinguió a cierto puntito azul que se hacía más y más reconocible.

- Ese… es…
- ¡¡Toma esto anciano!! –Ulforce le propina un tremenda patada que lo manda volar nuevamente en dirección este- ¡Y no vuelvas!

A nivel del suelo, Lordknightmon miraba atónito a su compañero de batallas arrojar a su primo dorado y después brindar una tremenda patada al que parecía ser Daemon. Como no le importaba, desvió la mirada con cierto desprecio y suspiró.

- Agh… ¿Ese idiota aquí?
- ¿Qué sucede, Lordknightmon?
- No es nada… Sólo uno de los tantos repugnantes sacos de músculos que tengo por compañeros.
- Pobre de usted: debe de ser horrible convivir con esos trogloditas.
- Todo un horror… No sé quiénes son peores: Ulforce y Magna, o esos tontos de Takuya y Kouji.

Daemon continuaba paralizado, dándole la vuelta al globo, atravesando todo el territorio continental de los Estados Unidos y posteriormente el océano Atlántico hasta llegar a Europa, donde Magnamon lo estaba esperando.

En París, mientras tanto, en una cafetería, a pocas horas pasado el mediodía…

- Y dime, Floramon. ¿Este “TK” es un Niño Elegido que valga la pena?
- Como ya te dije, Catalina: es algo travieso e interesante. ¡Trató de matar a su padre a los 3 años!
- Oh… Suena fascinante y peligroso; no como los sapos con los que lidio a diario.
- El único problema es que parece sentir algo por una niña llamada Kari que sufre de nictofobia y se hace la Madre Teresa.
- Que niña más rara.
- Y eso que no mencioné que fue comunista y que sufre de una terrible fobia porque una rata se le cayó en la cara.
- Eh… Oye, ¿Qué es eso?

Catalina señalaba un puntito dorado que se desplazaba a gran velocidad en el cielo, seguido de otro de tonalidad más oscura. Como no tenía binoculares, no pudo identificar a Magnamon y a Daemon.

- ¡Bon Jour, Daemon! ¡¡Magna Patada!! –la fuerza de la patada o manda a volar nuevamente a velocidades supersónicas, mientras Magnamon lo observa relajado hasta que…- ¡Arggg! ¡Mi pie! ¡Ese viejo tiene la cabeza muy dura! Ni modo: a regresar.

A Daemon ya le estaba hartando semejante humillación al ser tratado como pelota de baseball y ser arrojado de manera a darle la vuelta al mundo: ya había abandonado Europa y ahora entraba en territorio ruso, mientras el sol parecía desplazarse como un bólido a lo largo del firmamento. Pronto se hizo de noche y las estrellas se hicieron visibles: había llegado al este de Asia, cada vez más cerca de Japón, y el efecto de ese golpe drenavidas parecía estar a punto de desaparecer.

O eso creyó, hasta que sintió un tremendo golpe en la mandíbula, de la cual salieron volando al vacío varios dientes. Antes de quedar totalmente aturdido, vio de reojo un par de ojos azules fulgurantes que parecían estar cambiando poco a poco a una tonalidad rojiza: Cuāuhpillimon lo miraba fijamente, con cierto aire de victoria mientras lo sujetaba del cuello.

- ¿Quién es el ablandado ahora? –rió- Dilo.
- N… No.
- ¡Dilo!
- No.
- ¡¡DILO!!
- JA… MÁS.
- Muy bien…

Sin decir más, arrojó al Demon Lord hacia arriba, dejando que ascienda unos cuantos metros, hasta finamente atraparlo nuevamente del cuello. Daemon miró a los ojos del Caballero Águila, los cuales brillaban con un aura color rojo sangre, a la vez que el resto de su cuerpo manaba una considerable cantidad de energía de la oscuridad: por primera vez en siglos, el Demon Lord de la Ira sintió temor.

Desde el suelo, los espectadores observaban con suma atención.

- ¡Vamos, Cuāuhpillimon, arráncale los ojos!
- ¡Shenglongmon! –le gritaron- ¡Era tu pupilo!
- Bah… No era ni tan buen alumno que digamos. ¡¡Adelante, quiero ver sangre!!
- Ese digimon está chiflado –decía TK- Nunca lo voy a entender.
- Mmm… Yo que ustedes me preparaba para lo peor: comienzo a sentir pena por Daemon.
- ¿Por qué lo dices, Selahemon? –le preguntó Cody, seguido de un tímido bostezo, clara señal de sueño- ¿Qué pasará?
- Ulforce, Magnamon… ¿Recuerdan la última vez que a Cuāuhpillimon lo rodeó una especie de aura oscura y los ojos se le tiñeron de rojo sangre con esa expresión de “eres mi perra ahora”?
- Eh… A ver…-pensaba Magnamon- Con tantos recuerdos recuperados es difícil ubicar bien los datos… ¡Ah, sí! Fue cuando él tuvo un combate amistoso con Omegamon y… Oh, DIOS.
- Omegamon nunca fue el mismo –termino Ulforce- Pobre Daemon.

En el cielo…

- ESTO SERÁ TU INFIERNO… ¡¡XŌCHIYAOYŌTL!!

Inmediatamente, se lanzó contra el demonio, cayendo en picada desde una altura de casi nueve mil metros, a la par que le propinaba una tremenda paliza a base de golpes con las garras de sus manos y pies a la velocidad de la luz. Por si eso no fuera poco, Cuāuhpillimon lo hacía mientras lo rodeaba un torbellino de aquellas ponzoñosas flores oscuras que inyectaban un veneno paralizante. En definitiva, Daemon no tenía escapatoria, ni posibilidades de contraatacar a causa de la ponzoña que lo paralizaba y debilitaba al mismo tiempo, a la par de los superveloces e ininterrumpidos golpes y arañazos propinados por el Caballero Águila mientras caían en picada al son de los gritos de Shenglongmon de “¡¡SI, SANGRE!!”

- Explícanos por favor, Selahemon. ¿Qué es ese ataque llamado Xōchiyaoyōtl?
- Significa “Guerras Floridas” en náhuatl, Cody. ¿Sabes algo del tema?
- Un ataque llamado “guerras floridas” no suena muy amenazante, ¿Qué hace? ¿Tirarle flores?
- Agh… Davis. ¿No sabes nada de los aztecas? Las Guerras Floridas fueron incursiones hechas por los aztecas para obtener prisioneros para ser sacrificados a sus dioses.
- O sea…
- ¡Les arrancaban el corazón, bruto! –le gritó Cody- ¡A veces no soporto tu imbecibilidad!
- ¿O sea que Cuāuhpillimon va a…?
- Ya veremos –se limitó a responder Selahemon-

Mientras tanto, Daemon continuaba siendo apaleado por Cuāuhpillimon de manera casi indiscriminada mientras caían como bólido. Difícil sentir el transcurso de los segundos o ver algo más que puñetazos en su cara u oler algo aparte de esas odiosas flores cargadas de veneno. El dolor que Daemon sentía era inimaginable: ya tenía varios colmillos salidos, casi todas sus costillas rotas y un brazo fracturado.

Faltaban pocos metros para caer a tierra: entonces, Cuāuhpillimon dejó de golpearlo, flexionó sus piernas, y le dio una doble patada para estrellarlo contra el suelo. Segundos antes de que impactara, y sin que nadie se percatara, Selahemon cubrió a Daemon con su capa verde. El estruendo causado por la caída de Daemon fue equivalente al estallido de una gran bomba, levantando gran cantidad de polvo y escombros.

Cuāuhpillimon aterrizó junto a Selahemon, jadeante, pero con claras señas de desear continuar el ataque. Sus ojos al menos, volvían a mostrar ese color azul más natural.

- Tranquilo, grandulón –le dio unas palmaditas en el hombro, pese a la notable diferencia de tamaño- Ya le diste bastante castigo.
- Estoy… cansado… -respondió jadeante- Agh…
- WOW… Cuauhpillimon… ¡¡ERES GENIAL, TE ADMIRO, TE ADORO!!
- Yo… Yolei… ahora… no. –terminó de rodillas-

Al despejarse el polvo, los testigos se enmudecieron: se había formado un gran cráter en el pavimento, dentro del cual se hallaba un bulto verde que se movía: era Daemon, que en un arrebato de furia se quitó la capa de encima, develando sus ojos hinchados y su boca ensangrentada; claros indicios de su indignación y furia.

- Juro… que se arrepentirán de esto. ¡¡MALDITOS INSECTOS MISERABLES, ME LO VAN A PAGAR!! ¡¡LLAMAS DE ALGOL!!
- ¡¡Cuidado!!

Demasiado tarde: las llamas sorprendieron a Cuāuhpillimon –que se hallaba sumamente cansado- quien no logró defenderse a tiempo y cayó fulminado: no tuvo tiempo suficiente para decir nada más pues se convirtió en datos segundos después. Los llantos de Yolei al ver morir a su compañero y amigo no se hicieron esperar, mas no tuvo suficiente tiempo de derramarle lágrimas, pues Daemon no se contuvo comenzó a atacar a todos los demás: BlackVictorygreymon y Selahemon fueron los siguientes en caer, después siguieron Devidramon, D’arcmon, Gargoylemon, Zudomon y Machgaogamon con relativa facilidad. Daemon disfrutó al destruirlos con un simple ataque.

- ¡¡TODOS USTEDES VAN A MORIR: LLAMAS DE ALGOL!!

UlforceV-dramon y Magnamon trataron de detenerlo, pero fue inútil: Daemon esquivó sus ataques y los sorprendió con un golpe contundente tan fuerte que destruyó por completo sus Diginúcleos. Al ver a todos los Caballeros Reales eliminados, los Niños Elegidos perdieron toda la fe en salir sanos y salvos de aquella situación: Daemon no perdió tiempo, y fue tras Seraphimon y Magnadramon, a quienes eliminó en pocos segundos al atravesar sus cuerpos con sus garras; el Magnamon de Davis no fue un gran problema, y fue eliminado con las llamas infernales del demonio; Wormmon tuvo un patético final, siendo aplastado por el pie del Demon Lord, dejando una baba verde. Los Elegidos estaban demasiado aterrados, limitándose a huir despavoridos; Ken no fue tan afortunado, y terminó en las garras de Daemon, mientras este lanzaba lamas de intenso calor hacia los demás, convirtiéndolos en antorchas humanas.

- He acabado con todos aquellos que se han puesto en mi camino. Solo quedas tú, Ken Ichijouji. ¿Qué te parece ver a tus amigos convertidos en cenizas?
- ¡¡Eres un monstruo!! –sollozaba Ken- ¡¡Los mataste a todos!! ¿Qué harás conmigo?
- Obtendré tu semilla… de manera satisfactoria.

Sin decir nada más, arrancó la cabeza de Ken con su boca y se la tragó: tiró el resto del cuerpo en el suelo y lo aplastó como cualquier insecto. No pasó mucho tiempo para que…

- ¡¡YA SIENTO EL PODER!! -exclamó un Daemon eufórico que comenzaba a crecer- ¡¡EL PODER DEL UNIVERSO, DEL ESPACIO Y DEL TIEMPO!! ¡¡AHORA PODRÉ ALTERAR LA HISTORIA A MI ANTOJO: DESTRUIR UNIVERSOS, CREAR MIS PROPIAS HISTORIAS, Y SER EL EMPERADOR… NO, EL DIOS DEL MULTIVERSO!! ¡¡Y LO PRIMERO QUE HARÉ ES ANIQUILAR A ESOS MALDITOS JUDIOS NARIGONES PARA DARLES UNA LECCIÓN A ESOS IDIOTAS DE MIS COMPAÑEROS Y A MI BOBA Y SEXY ESPOSA!! ¡¡MUERAN RATAS JUDÍAS: YO AHORA DOMINO EL MUNDO, MBUAHAHAHAHA!!

Daemon había obtenido el poder supremo: su reino de terror había comenzado, y nadie podría detenerlo.

¿O tal vez no?
 
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ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Daemon se había levantado del cráter y quitado la capa verde de Selahemon encima; sin embargo, desde entonces se había comportado de manera extraña, como un verdadero demente: hablaba y gritaba como un loco, haciendo gestos con sus manos y pies en el aire y moviéndose de aquí para allá pese a que sus heridas debieran dejarlo incapacitado. Parecía estar delirando. Lo más extraño, era el brillo azul cielo de sus ojos, una especie de aura del color del cielo que rodeaba las órbitas de sus ojos.

Lo bueno era que no causaba ningún daño a los Niños Elegidos o a cualquier digimon, aparte de causarles una gran extrañeza, y mucha risa, como era el caso de Shenglongmon, que no paraba de reírse a carcajadas. Incluso una cámara de video flotante se hallaba allí grabando las locuras del demonio.

- ¿Qué carajo le pasa a ese viejo? –preguntaba un extrañado Magnamon RK- Ni Omegamon en sus días de crisis de personalidad actúa así.

- Comenzó a actuar así desde que… -Davis y los demás desviaron las miradas a Selahemon, que miraba estoicamente a Daemon- tú le arrojaste tu capa.
- ¿Selahemon?
- Sólo usé mi técnica especial “Espejo Uahe”, Cody. Verán: –comenzó a caminar hacia donde estaba su capa, recogiéndola del suelo y dándoles la explicación a los demás- normalmente utilizo esta técnica creando una ilusión que se manifiesta físicamente ante todos. Sin embargo, al usar mi capa para cubrir a mi enemigo, tengo acceso a su mente, a su subconsciente y por ende, a sus mayores deseos. Ergo, puedo crear una ilusión verdaderamente alucinógena que ocurre dentro de la mente de mi enemigo, en este caso, Daemon. –miró al Demon Lord que seguía actuando de manera alucinante- Y creo que lo está disfrutando.
- ¿Podemos ver lo que está viendo? –preguntó Cuāuhpillimon, que tenía tanta curiosidad como los demás- Tengo muchas ganas de verlo.
- Para eso están los espejos de mis muñequeras. –extendió su brazo izquierdo para que los niños puedan ver; pronto todos se agolparon a su alrededor- Adelante.


El espejo mayor de la muñequera izquierda comenzó a brillar y luego transmitió unas imágenes muy detalladas de lo que Daemon estaba viendo. Las reacciones eran varias.

- Es un demente. –dijeron TK y Seraphimon- Un maldito lunático.

- Pff… -bufó Black- Yo doy más pelea en la realidad.
- ¿Qué es esta mierda? –exclamó un indignado UlforceV-dramon- Yo no soy tan fácil de derrotar, y Magnamon tampoco.
- ¡Ese viejo nunca me derrotará y menos de esta forma tan absurda!
- ¡Qué horror, nos quemó vivos! –dijo Yolei al ver aquella escena tan horrible-
- Esa es la masacre más aburrida que he visto en mi vida –agregó Davis- Daemon necesita ver películas de horror urgentemente.
- Hay que admitir que Daemon tiene estilo, jeje… -se reía Devidramon: todos los niños lo miraron con el ceño fruncido- ¿Qué? No es mi culpa que sean tan odiados. –desvió la mirada para ver la siguiente escena- Uy, que bonito: le arrancó la cabeza al Bobo Emperador –se oye el sonido de un bulto estrellarse en el suelo- y se la está comiendo. Daemon es un hijo de puta, pero tiene ideas geniales.
- Estás loco, primo –lo regañó su primo mayor- Eres un enfermo.
- ¿Ken? ¡Ken! –Kari gritó de sorpresa al ver al Elegido de la Bondad y a su digimon en el suelo, aparentemente inconscientes- ¡Ayúdenme, Ken y Wormmon se desmayaron! ¡Hay que despertarlos!
- Bah, deja que descansen, niña –le contestó Devidramon de manera sospechosa- Tendrán una larga noche.
- Eh, Selahemon… ¿Cuándo le quitarás la ilusión? Digo, para darle su merecido.
- Esperaba que me lo pidieras, Cuāuhpillimon –asintió con respeto el Caballero Árabe; luego desactivó la proyección de su espejo- Muy bien: BlackVictorygreymon, Magnamons, Ulforce; prepárense. No tú, Cuāuhpillimon: ya tuviste mucha acción hoy.
- Mmm… –berrinchó- Yo quería romperle la cara.


Selahemon hizo un movimiento con sus manos e hizo que el brillo azul de los ojos de Daemon desapareciera. El “despertar” de Daemon fue bastante traumático, al punto de quedar sumamente confundido; no sólo por el final abrupto de aquella ilusión tan atractiva, sino porque apenas se desvaneció, sintió los dolores de todos los golpes sufridos a manos de Cuauhpillimon. Había regresado a la realidad, donde tres Caballeros Reales, un digimon de nivel mega y uno armor lo esperaban con el puño amenazante.

- ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Ustedes es…?

- Buenas noches, Daemon. –le dieron los cinco un certero golpe en la cara; pronto, todos los presentes se agolparon alrededor del inconsciente demonio-
- ¿Qué hacemos ahora con él? –preguntó Blackwargreymon, que había regresado a la normalidad- Es peligroso que permanezca en este mundo.
- No creo que se quede en el Área Oscura; el imbécil escaparía en otro momento.
- Pero, Ulforce: no tenemos de otra. –agregó Magna- ¿Qué otra cosa podríamos hacer?
- Pues matarlo –respondió TK de manera tajante: los Caballeros Reales lo miraron sorprendido- ¿Por qué me miran así? Ustedes son los protectores del Digimundo, ¿No deberían matarlo y acabar con todo esto? Ese digimon es un demente.
- Te diría que sí, pero… Como que no podemos. –le respondió Magnamon- Hay reglas y…
- Yo me encargaré de él.


Una nueva voz se hizo notar: todos desviaron sus miradas hacia un misterioso portal con efecto semejante al de Matrix que apareció de la nada, del cual salió otro de los Caballeros Reales, seguido de una adolescente de cabellos oscuros y un vestido morado. Los Caballeros ya presentes –incluidos Selahemon y Cuāuhpillimon- Black y sus amigos, ya conocían a estos personajes.

- ¡Craniummon! ¡Se... señorita Zoe! Jejeje… ¿Qué hacen aquí?

- Puedes tranquilizarte, UlforceV-dramon: deja de temblar. Vine a atender este asunto.
- ¿Quién eres tú? El grandote con cara de pocos amigos supongo es otro Caballero Real.
- ¡Davis, no seas insolente! –le gritó Yolei- Discúlpalo; es que se golpeó la cabeza como cinco veces dentro del feto y un par más cuando era bebé.
- Me lo suponía. Y si, el grandote es otro Caballero Real; se llama Craniummon.
- ¡Ulforce, Magnamon! ¡Estuvieron geniales! –los alabó el caballero de color morado, brindándoles unas palmaditas en la espalda a ambos- ¡Fue una de las mejores batallas que he visto en mi vida! ¡Y las metidas de pata! ¡Estupendas! –luego corrió hacia los recientes Caballeros- ¡Selahemon, Cuauhpilimon: tanto tiempo sin verlos! –y corrió a abrazarlos- ¡Tanto tiempo y siguen iguales!
- …
- Craniummon, me alegra que disfrutes del reencuentro, pero te pones algo incómodo para ellos; por no decir baboso. Cálmate por favor.
- Si, señorita Zoe; lo siento.
- Como ya lo dijo, soy Zoe, la Regente del Digimundo por así decirlo, y los Caballeros Reales son sus protectores. No de mi, pues no necesito de sus servicios, pero les doy techo, ropa, comida y algo de enseñanza moral de vez en cuando. Y ellos a cambio me brindan compañía y ayuda.
- ¿Y a que has venido? –preguntó Kari- ¿Te llevarás a Daemon?
- En efecto: vine a llevarme a este niño malcriado de vuelta a su casa.
- ¡No soy un niño malcri…! –sintió una punzada en la columna: el tacón de Zoe oprimiendo contra su cuerpo- ¡¡¡¡ARRRRRRRRRRRGGHHHHHHHHHHHH!!!!
- Tú te me quedas calladito o dejaré que Craniummon te corte los cuernos. –Daemon se calla de inmediato- Como sea; no sólo vine por este murciélago, sino por ustedes.
- ¿Cómo?

Zoe se refería a Selahemon y Cuāuhpillimon, a quienes señalaba de manera casi acusatoria; estos no entendían por qué ella los miraba de esa forma, y muchos menos lo entendían los otros Caballeros o los Niños Elegidos. Sólo había dos digimon que estaban al tanto del asunto.


- Tenemos mucho de que hablar, Shenglongmon. ¿Quién te dio la autorización para regresarles sus diegievoluciones?

- ¿Cómo? –se preguntaban-
- Los Titanes y el Consejo Mágico, querida Zoe –rió el dragón- Esos dos ganaron el derecho de pedir deseos y yo se los concedí. Fin de la historia.
- Un momento, un momento… -interrumpió TK: la información era demasiada- ¿Tú sabias que Armadillomon y Hawkmon eran Caballeros Reales?
- Eh… Si, desde un principio –respondió Shenglongmon de una forma burlona y hasta descarada- Pero como Zoe me dijo que no les diera sus recuerdos ni sus poderes de Caballeros, me mantuve calladito.
- ¡¿Estás diciendo que lo sabias desde que les concediste los deseos y no nos dijiste nada?!
- Jojojo… Vaya, vaya, vaya: el cabeza de huevo perdió el sueño.
- ¡He tenido a un Caballero Real como compañero por casi un año y me entero apenas hace media hora! ¡¿Cómo demonios podría dormirme?!
- Esperaba que tu compañero te lo dijera, considerando lo bien que te llevas con él.
- ¡Pero si Armadillomon no lo…! –pensó un instante; algo no cuadraba- Momento: no te refieres a él, sino a…
- ¡¡BLACKWARGREYMON!! –exclamaron los niños- ¡¡TÚ!! ¡¡TÚ LO SABIAS!!
- Si, lo sabía… Lo he sabido desde que visitamos a los Caballeros Reales y Alphamon me dio esto.


Sacó un pedacito de papel de un compartimiento de su cinturón, y se lo arrojó a UlforceV-dramon para que lo leyera; los niños y los digimon se agolparon hacia Ulforce para escuchar la esquelita. Decía:

“Blackwargreymon. Como me has caído bien tras tu visita y la de tus amigos tan amigables, decidí confiarte un secreto muy importante: uno que no debes decírselo a NADIE, ni siquiera a tus amigos. A menos, claro, que estos terminen descubriéndolo: en todo caso, no hace falta que mantengas el silencio. Como sea; el secreto tan secreto que debes mantener en el más absoluto secreto es que dos digimon que conoces, Hawkmon y Armadillomon, son los últimos Caballeros Reales. Como mencioné arriba, mantén en secreto este secreto.

Atentamente, Alphamon.”

PD: No sabía que agregar en la posdata, así que diré: mantén el secreto por favor, o Zoe me matará. Ah, sí: y si puedes, consígueme el autógrafo de Richard Nixon; olvidé pedírselo la última vez que nos reunimos.

- Wow… Viejo: sí que supiste mantenerte callado –dijo Devidramon, felicitando a Black, quien se limitó a responder con un “ajá”- Nunca me lo hubiera imaginado.
- Ni yo; creí que eran nos inútiles sin futuro,
- ¿Richard Nixon? –se preguntó una extrañada Yolei- Eh… Alguien le dirá que ya se murió, ¿Verdad?
- No puedo creer que Alphamon guardara este secreto por tanto tiempo: esto no puede ser.
- Pero lo es, Craniummon; sólo mira la esquela: abundante en redundancias y con soles sobre las íes. Sólo Alphamon dibuja soles sobre las íes.
- Un digimon newager que cree vivir en los ’70, sigue al charlatán de Shakamon, dibuja solecitos sobre las íes, y es admirador de Richard Nixon. –Magnamon se muestra pensativo por unos segundos- Tenemos un líder excepcional, Ulforce: verdaderamente excepcional.
- A pesar de esos… “inconvenientes”, o bien por eso mismo, Alphamon mantuvo el secreto por más de siete mil años. Fue el único digimon en todo este tiempo en saber de su existencia.
- Sigo sin entender. -interrumpió esta vez Selahemon- ¿Por qué nos mantuvo sin recuerdos, señorita Zoe?
- Muy buena pregunta. ¿Por qué no se lo preguntan a él?
- ¿¿Yo??


En esta ocasión, las miradas acusatorias cayeron sobre el Magnamon de Davis, que no entendía nada. Luego, todos volvieron a mirar a Zoe, que se mostraba totalmente segura de sí mientras se acercaba al Dragón Esmeralda.

- Shenglongmon, ¿Podrías mostrarnos lo que pasó exactamente por favor?

- Eh… Pero yo no estuve allí. ¿Cómo voy a…?
- Eres el mejor hechicero del Digimundo y otros miles de universos a la redonda: no creo que tengas problemas. ¿O sí?
- Ok, ok… Ya va, jefa.


Nuevamente, se extendía una pantalla holográfica en la que pronto comenzó a proyectarse una película. La fecha indicaba 5000 A.C.

Se veía a Zoe manipulando un curioso cubo luminoso color violeta dentro de una habitación que parecía ser suya a juzgar por su decoración. Deja el cubo sobre una mesa y sale de la habitación. Unos minutos después, se ve a un Magnamon entrar a hurtadillas a la habitación, seguido de Cuāuhpillimon y Selahemon. Entre ellos, hablaban en voz baja.

- Sigo diciendo que es una mala idea.
- ¡Vamos, Selahemon: no seas un santurrón! No se enterará.
- Estás loco, enano –lo reprendió Cuāuhpillimon- Una cosa es hacerle una broma a Lordknightmon cambiando el abono de sus rosas por sal; otra muy distinta es entrar a la habitación de Zoe a chusmear sus cosas. ¡Es Zoe, caramba!
- Repito: es una muy mala idea.
- Selahemon, deja de chillar: solo espiaremos un poco su habitación y de paso, cumpliré el desafío que me dio Examon: llevarle uno de los sostenes de Zoe.


Huelga decir que Devidramon fue el primer en caer de la risa. Y nadie podría culparlo; mas Zoe lanzó un mirada de “sigan viendo o ya verán”

- ¡¡¿¿QUE CAR…??!! –Selahemon tapó la boca de Cuauhpillimon a tiempo, antes de que gritara aun más fuerte; luego, el águila habló con un tono bajo pero amenazante- ¡¿Estás demente?! ¡Tus primos te matarán por esto, y más si ellos hicieron hasta lo imposible para que estés aquí! ¿Acaso quieres morir?
- No exageres: es demasiado sencillo. Solo rebuscamos en su armario y…
- ¡Hablamos de Zoe: nuestra jefa, grandísimo animal!
- Sabía que debí haberme quedado en mi habitación hoy. –se lamentaba Selahemon sin que nadie lo escuchara-
- ¿En verdad Examon te retó a semejante locura?
- La verdad me dijo que si lograba conseguir algo de su habitación y llevárselo, me trataría con más respeto en lugar de seguir llamándome “El aprendiz”
- Argh… Eres un imbécil –miró la cajita violeta sobre el escritorio de Zoe; parecía ser inofensiva. Cuāuhpillimon la tomó y se la pasó al Magnamon- Mira; toma esto y larguémonos de aquí: no parece la gran cosa.
- Ni modo. –respondió decaído- Yo quería el sost…

Antes de que pudiera acabar su frase, el cubo violeta estalló, creando un miniportal en forma de un torbellino de luz verde y violeta, a través del cual se veía algo parecido al espacio exterior: el portal absorbió unas cuantas cosas de la habitación, causando un gran desorden, y luego desapareció. Los tres digimon esperaban no haber causado demasiado alboroto como para alertar a alguien y tener algo de tiempo para ordenar la habitación.

Para su desgracia, Zoe apareció segundos después, y su cara al ver su habitación desordenada y a tres digimon dentro no era de muchos amigos.

- QUE… DEMONIOS… PASÓ… ¡¡AQUÍ!!
- Jejeje… Se... seño…señori...
- ¡Nada de señorita Zoe, Cuāuhpillimon! ¡Dime que pasó aquí en este instante!
- ¡¡Fue su culpa!! –Selahemon señaló al Magnamon, que quedó atónito al ver como lo culpaba el “Caballero Humilde”- ¡¡Él nos obligó a venir aquí!!
- Será mejor que hables, Mithra.


Fuera de la pantalla…

- ¿Tú nombre real es Mithra? –preguntó Davis a su compañero digimon, que estaba igual de extrañado- ¿Mi digimon tiene nombre de niña?

- Es un seudónimo, tarado. –le respondió Zoe- ¿No crees que habría mucha confusión con dos Magnamon bajo el mismo techo?
- Y no es de niña, cabeza hueca. –añadió Cody- Es el nombre de una antigua deidad masculina originaria de la antigua Persia que…
- Blablablabla… ¡Quiero ver la historia; no una clase de historia! ¿Podrías seguir, Shenglongmon?
- …


De regreso al relato...

- So… solo era una… una broma. –Magnamon sonrió nerviosamente; de nada servía: tenía miedo- Jejeje…
- ¿Tienen idea de lo que hicieron? ¡Activaron un portal al Vacío Abisal! ¡Nibirumon me fabricó ese cubo para poder explorarlo sin problema; y ustedes vienen y me lo…! ¡ARG! –Zoe tomó algo de aire para calmarse- Un, dos, tres… -suspiro- Al menos están bien. Solo espero que… -miró por toda la habitación: algo faltaba- ¡Un momento! –exclamó, evitando que los tres digimon pudieran escapar así de fácil- DONDE… ESTÁ… MI COLLAR.
- ¿Su collar? –se preguntaron- ¿Cómo es?
- Un símbolo dorado del Infinito atado a un cordel negro.
- Ah, ese… -señaló Magnamon- Creo que lo vi… absorbido por el portal.

La habitación se transformó repentinamente en el interior de un volcán hirviente, vomitando lava y rocas ardientes por todas partes, y una iracunda Zoe con una mirada asesina que llenó de temor a los tres digimon como nunca antes.

- ¡¡SON UNOS IDIOTAS!! ¡¡ESE COLLAR ERA EL ÚLTIMO RECUERDO DE MIS PADRES, Y USTEDES, CEREBROS DE MOSQUITO, LO ARROJAN A UNA DIMENSIÓN DE CAOS!!
- Si… Si quiere, va… vamos por ella, señor... –Selahemon trató de completar la frase, pero el miedo se lo impidió- Eh, mejor me callo.
- ¡¡DEBERÍA DE MANDARLOS A IR POR EL EN ESTE MOMENTO, POR MÁS QUE SE TARDEN MIL AÑOS!!
- ¿Y si pide a Nibirumon que…?
- ¡¡EL TAMPOCO PUEDE IR ALLÍ!!
- Tanto escándalo por un feo collar que además la hace ver gorda. –mencionó Magnamon; los dos Caballeros se frotaron las sienes al por semejante taradez- Agh... Que madura.

Esa fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Zoe: una fugaz onda de choque que dejó expuestos los datos de los tres digimon: esto trataron de defenderse con palabras pero la chica se negó a escucharlos.

- ¿Saben? En verdad me han hecho enojar, así que me encargaré de ustedes de la forma más humanitaria posible.
- Se... señorita.
- Les arrebataré de su título de Caballeros Reales, bloqueando su digievolución por encima del ultra y sus recuerdos, y regresarán a ser digihuevos. –dicho esto, Selahemon y Cuāuhpillimon se transformaron en digihuevos, desapareciendo de la habitación al mismo tiempo; Magnamon se quedó solo, y aterrado- Y a ti, aparte de tus recuerdos, te quitaré la copia del Digiegg de los Milagros por la que tanto lloraste.
- ¡No, por favor! ¡Me costó mucho!
- Bah; solo vete.

Con un ademán de su mano, Magnamon se dividió en dos: en un digihuevo y en una copia del Digiegg dorado, que tomaron caminos distintos. Zoe quedó sola en su habitación, evaluando el desorden, para posteriormente arreglarlo en menos de un segundo al manipular los datos del lugar. Salió de la habitación como si nada, y se cruzó con…

- Señorita.
- Alphamon.
- ¿Qué ha pasado de…?
- De ellos no se habla más, Alphamon. Es una nueva regla: solo tú los recordarás, y no hablarás de ellos más que conmigo. ¿Ha quedado claro?
- ¿Hablar de quién?
- Veo que has entendido; puedes retirarte.


La proyección acabó, seguido de los bramidos de Cuāuhpillimon, quien sacudía con sus fuerzas al Magnamon de Davis al son de sus insultos y los gritos de sus primos y Selahemon. Zoe, Shenglongmon y los demás se limitaron a observar.

- ¡Condenado hijo de puta; por tu culpa perdimos siete mil años de nuestras vidas!

- ¡¡Eeeesssoooo fffuuueee cuuullpppaa dddeee Eeexxaammmoooooonn!!
- ¡¡Fuiste tú el pendejo en aceptar esa apuesta tan tonta!! –le gritó tan cerca de su cara que parecía iba a comérselo- ¡¡TE QUIERO MATAR!!
- ¡No, Cuāuhpillimon; detente! –Selahemon lo detuvo, y lo alejó de Magnamon- No debes matarlo… ¡¡HASTA QUE YO LE REVIENTE LA CARA; MALDITO INFELIZ!! ¡¡ARRUINASTE NUESTRAS VIDAS!!
- ¡Alto, no lastimen a Magnamon!
- ¡No te metas, Davis! –lo regañaron ambos caballeros- Danos una buena razón para no vengarnos por su idiotez.
- Que gracias a su broma pesada, Cody, Yolei y yo llegamos a conocerlos.
- Eh… Tiene razón. –Selahemon lo soltó- Me siento un idiota: nos enojamos por lo que perdimos -desvió su mirada hacia Cody- Pero no pensamos en lo que ganamos.
- Es verdad… Si no hubiéramos perdido nuestro título, no conoceríamos a Yolei y a Cody.
- Y yo a Davis.
- Al menos ven lo positivo de su situación –agregó Shenglongmon- La vida tiene sus altibajos, pero siempre hay que hallarle lo positivo a cualquier momento de la vida.
- Wow; eso fue muy sabio y maduro, Shenglongmon.
- Gracias, TK; trataré de que no se vuelva habitual, jejeje…
- Un momento… Si ellos recuperaron sus poderes de Caballeros Reales… ¿Significa que ellos regresarán a la Orden?


La pregunta de UlforceV-dramon era sumamente importante. ¿Significaría esto que Davis, Cody y Yolei se separarían de sus compañeros? ¿O que ellos perderían sus poderes y recuerdos de nuevo? Ante esta posibilidad, los tres nuevos Elegidos y sus digimon corrieron hacia Zoe para, al menos, intentar conocer sus intenciones.

- ¡Por favor, por favor, por favor! –le suplicaban- ¡No nos separes de ellos; no nos separes!

- ¡Davis es mi mejor amigo humano!
- ¡Cody es un buen muchacho; no quiero separarme de él!
- ¡Por más loca que esté Yolei, no quiero apartarme de ella!
- Eh…
- ¡Por favor, no nos separes!
- Evidentemente ustedes tres aprecian sinceramente a estos niños… y ustedes se han ganado el afecto de sus digimon. Así que lamento decirles… que no tengo intención de separarlos: pueden seguir vivieron juntos.
- ¡¡¡SI!! –exclamaron jubilosos- ¡¡Estaremos juntos!!
- Admito que en ese momento me pasé de la raya, y que abusé de mi autoridad y mis poderes. Ni siquiera cuando los regresé momentáneamente durante la primera crisis de Apocalymon consideré devolverles permanentemente sus puestos. Creo que merecen otra oportunidad.
- Para ser la Regente del Digimundo, actúas algo… inmadura y compulsiva.
- Tengo cientos de miles de años, Kari; pero como avatar viviente, me diseñaron a la imagen de una adolescente de dieciséis años. No debería sorprenderte.
- Una duda, señorita. –preguntó el Caballero Árabe- ¿Seguiremos siendo parte de la Orden?
- A eso quiero llegar. Cody, Yolei: préstenme sus D3 por favor.


Los niños entregaron sus digivice a la joven, quien con solo tocarlos, éstos brillaron momentáneamente: al instante, tanto Selahemon como Cuāuhpillimon – y también los demás digimon elegidos- regresaron a su etapa de novatos. Una vez en su estado original, Zoe devolvió los D3 a sus dueños.

- Pueden continuar siendo los compañeros de estos humanos, mas no puedo dejar el poder de dos Caballeros Reales en sus manos. Por eso, decidí bloquear parcialmente sus habilidades.

- ¿Cómo es eso? –preguntó Hawkmon, preocupado por perder sus maravillosos poderes- ¿Ya no podremos digievolucionar?
- No es así. Podrán llegar al nivel mega, pero no acceder a la totalidad de su poder, a menos que la situación lo requiera. Por ejemplo: si se enfrentan a un digimon muy poderoso como esta lacra –señalando a Daemon- tendrás sus poderes de Caballero Real. Pero en caso de enfrentarse a un digimon convencional como… Blackwargreymon, por ejemplo, tendrán poderes estándar. Traducción de: Les pueden patear el trasero.
- Algo es algo.
- Eh, Señorita Zoe, ¿Qué hacemos con Daemon?
- Ah, si; olvidé ese detalle. Gracias, Craniummon –sacó un celular y marcó un número- Contesta, contesta… ¿Hola? ¿Sí? ¿Podrías venir a recogerlo por favor? Ok, espero.


Del portal por donde llegaron Zoe y Craniummon hizo aparición otro digimon: en este caso, de figura femenina, cabello corto y negro y vistiendo un hermoso kimono púrpura. Lo que más resaltaba de ella sin embargo, aparte de su mano derecha de oro, su apariencia vampirezca y una belleza envidiable, eran sus abundantes at.. eh… Eh… Eh…

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- ¡Oh, genial! ¡El narrador se encerró en el baño para hacer de las suyas!
- ¡No es cierto, Shenglongmon! ¡Y dejá de interrumpir la historia!
- ¡Y tú de censurarla! ¡¿Por qué no eres claro?! Eran sus abundantes…
- ¡No lo digas!
- Bubbies, tetas, lolas, senos, pechos. ¿Continuo?
- Condenado dragón degenerado… ¡Que siga la historia, caramba!


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Sobra decir que Lilithmon capturó la atención de todos los hombres –excepto uno en particular, que agachó la cabeza-, mientras que se ganó el repudio de todas las mujeres; en especial de D’arcmon y Gatomon, que la miraban de manera casi asesina pese a saber que no podrían lastimarla.

- ¡Holis a todos! –saludó amigablemente con la mano a todos- ¡Qué lindo es poder estirar las piernas fuera de esa deprimente Área Oscura! ¿Y dónde está mi osito?

- Jajaja… “Osito” –rio Davis, quien recibió un codazo de TK- ¿Qué? Es gracioso.
- Ya lo sé, pero no es el momento.
- Está aquí –señaló Zoe al demonio lastimado- Llévatelo por favor.
- No… Por favor… -chilló Daemon con una voz ahogada por el dolor- Todo me…nos eesoo.
- ¡Ay, pero que barbaridad! –exclamó la vampiresa al ver lo herido que se encontraba Su esposo; Hawkmon tenía tanto miedo a las represalias que le temblaban las plumas- Mi cuchicuchi está muy lastimado –Davis, V-mon y sus primos fueron incapaces de contenerse y estallaron en carcajadas- Esto te pasa por no hacerme caso a mí y a tus amigos y salir a conquistar el Mundo Real a tontas y a locas.
- Pero el… poder… la conquista… Los judíos...
- Nononono… Nada de conquistar el Universo ni genocidios antisemitas para ti. Te vienes a casa ahorita. –lo tomó por uno de los cuernos y comenzó a arrastrarlo- Tengo ganas de jugar al snusnu y mis otros compañeros de juego están cansados.
- ¡¡¡NNNNNNNOOOOOOOOOOOOOO!!! ¡¡¡TODO MENOS ESO!!!gritó y pataleó, pero no fue capaz de librarse de su esposa; su mano extendida rasgaba el asfalto como si fuera papel en un vano intento por escapar. Miraba a los Niños Elegidos- ¡¡SOCORRO, SÁLVENME!! ¡¡LES DEJO MATARME PERO NO DEJEN QUE ME LLEVEEEEEEE!! ¡¡ARGGGGGG!!
- …
- Señoras y señores. -agregó Shenglongmon- La dignidad de Daemon abandonó este mundo.


Lilithmon se llevó a rastras a su esposo, mientras este arañaba el pavimento y gritaba sin parar por su liberación; los presentes miraban atónitos el “espectáculo” que realizaba el Demon Lord de la Ira. Al cruzar junto a los digimon, se detuvo unos momentos y le dirigió una sonrisa a uno de ellos.

- Hola, Devidramon: tanto tiempo.

- Hehe... –rió nerviosamente- Si, mucho tiempo, ¿No?
- Así es. –siguió caminando hacia el portal- Que tengas un buen día, travieso…
- ¿Qué sucede, primo? –le preguntó Gargoylemon al verlo tan nervioso- ¿Acaso tú…?
- Prefiero no hablar de eso.
- Pero…
- O te callas o te cierro el hocico. –respondió tajante; su primo mayor calló por el miedo que Devidramon le inculcaba- Bien.
- ¡Hey, Lilithmon! ¡Lindas lolas!
- ¡¡SHENGLONGMON!!
- ¡Ay, gracias, Shenglongmon: mi cirujano hace maravillas!


Tras desaparecer Lilithmon, y pasado el bochorno por el comentario a la misma, quedaron solo Zoe, Shenglongmon, los Caballeros Reales, los Niños Elegidos y los demás digimon. Estaban por despedirse cuando…

- ¡No! ¡Oikawa y los niños escaparon!

- Tranquilo, TK: Oikawa está bien. –respondió el Dragón Esmeralda en un intento por calmar a los niños- Y los niños están en su casa.
- ¡Pero tenemos que ir a…!
- Shshshsh… -interrumpió a Kari- ¿No ven que Cody tiene sueño? –en efecto: el niño estaba a punto de caer rendido a los brazos de Morfeo- Será mejor que los lleve a casa: ya tuvieron bastante emoción por hoy. Podrán encargarse de los niñitos de la espora otro día.
- Pero…


Antes de que Ken o los demás niños pudieran reclamar, Shenglongmon los hizo desaparecer con un chasquido de sus dedos, dejando el sitio totalmente vacío, con excepción de él mismo y de Zoe.

- Son buenos chicos. –mencionó el dragón- En serio: sólo necesitan pulirse más.

- Lo sé. Sólo no cometas tonterías, ¿De acuerdo?
- Más allá de mis travesuras, claro que no. –sonrió; luego sacó un objeto de su bolsillo y se lo entregó a la chica- Creo que esto te pertenece.
- ¡Mi collar! ¿Cómo?
- Lo encontré hace unos días tras una vuelta por el Vacío Abisal, pero no sabía a quién pertenecía hasta ahora. Deberías de grabarle tu nombre.
- Te lo agradezco.
- Nos vemos luego, jefa.


Sin decir más, ambos se despidieron: Zoe regresó al Digimundo, y Shenglongmon volvió a sus andanzas.

- Falta muy poco para la verdadera diversión.


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Shenglongmon había regresado a todos a sus respectivos hogares, donde se disponían a descansar… entre otras cosas.

- Uff… Viejo; fue un gran día: pelea contra Daemon, nuevos Compañeros de la Orden, ver la humillación de ese abuelo demonio. Nada podrá superar este día.
- Concuerdo contigo, Ulforce. Nada podría… ¡Hey! ¿Y este tipo?

El “tipo” era nada más y nada menos que Gankoomon, quien estaba sentado junto a un escritorio de la recepción, con las piernas sobre la mesa, muy cerca de la computadora y el teléfono.

- Soy Gankoomon, nuevo miembro de los Caballeros de la Realeza.

- ¡Ah, no! ¡Eso sí que no! –renegó Ulforce- ¡Te recuerdo: eres el digimon que solo sabe tirar mesas!

- Tengo otras habilidades.
- ¿Cómo cuáles? ¿Ser doble de Yosemite Sam? ¿Modelo de sandalias? A mí no me jodas.
- Magnamon, deja a Gankoomon en paz –apareció Craniummon para aclarar la situación- Alphamon lo contrató esta tarde a él y a sus acompañantes como...
- Fieles miembros de la Orden Sacra de…
- Deja de ser lamesuelas –lo interrumpió Craniummon, cruzando los brazos- Sólo eres el recepcionista. Ahora, ustedes dos: vengan ya.
- ¡Si, Craniummon! –exclamaron los primos, mientras cruzaban a Gankoomon- Jejeje: recepcionista.
- Grr… -suena el teléfono- ¿Hola? ¿Sí? Habla… Alphamon.

En la sala de reunión de los Caballeros, estaban los demás miembros: Alphamon y Omegamon conversando, Gallantmon con una laptop, Sleipmon leyendo unos pedidos de zapatos, Duftmon con un ejemplar de su libro favorito –Mein Kamp- , Dynasmon golpeando suavemente los dedos sobre la mesa mientras Lordknightmon a su lado hablaba de su maravillosa visita a San Francisco y Examon bebiendo una taza de té. De inmediato, Magna y Ulforce tomaron asiento.

- Que bueno que llegaron –los saludó Alphamon amablemente- Supongo que saben las buenas nuevas.

- ¡Oh, sí! –asintieron los digimon azules- ¡Tenemos nuevos ayudantes y nuestros dos compañeros han regresado! Por cierto, Sleipmon –le pasó la muñeca que había obtenido- Espero te guste.

- ¡Oh, una nueva amiga pachoncita!
- Agh… No me lo recuerden lo de esos dos –respondió despectivamente el Caballero Indiferente- Ya es suficiente con ese estúpido bigotudo; ahora tengo que soportar el regreso del Ave Macho Alfa y el Santurrón Insoportable. ¡Por más de siete mil años solicité convertir esos cuartos en una ampliación de mi jardín! ¡O en un cuarto de costura! ¡Exijo mi espacio!
- ¡¿Cuāuhpillimon está aquí?! ¡¡AAAAAAHHHHHHHHH!!
- Genial –masculló Gallantmon sin levantar la mirada- Más trabajo de Omegamon para hacer. Viva la amistad.
- ¡Omegamon, regresa aquí! ¡Cuāuhpillimon está en la Tierra con los humanos! –gritó Alphamon, pero no tenía caso- No me escuchó; pobre: debe de estar traumatizado desde esa batalla. Volviendo a ti, Lordknightmon: ellos seguirán siendo Caballeros Reales, y sus habitaciones estarán disponibles para ellos cuando sea necesario. Así que mejor te pones a coser tus encajes a otra parte.
- Menos mal no vendrán: no pienso limpiar esas feas plumas, ni soportar a ese bonachón de Selahemon todo el día.
- Al menos, ahora que recuerdo, Selahemon mostraba humildad y daba su grano de arena a la comunidad digimon, mientras que tú preferías no juntarte con… ¿Cómo los llamabas? ¿La chusma?
- Bah, tonterías. –restándole importancia al comentario de Craniummon- Tengo cosas más importantes que hacer, como ayudar a las pobres personas a las que visité el día de hoy –sacó un bolso de papel, y del mismo, sacó unas cuantas tazas con la leyenda: “I Love San Francisco”- ¡Me regalaron estos recuerdos! Debo ayudarlos a cumplir su noble causa.
- ¿Cuál noble causa? –exigió sabe Magnamon- ¿Legalizar el matrimonio gay en California?
- ¿Lordknightmon? –preguntó un Dynasmon sorprendido-
- Eh… No tengo tiempo para tonterías: debo limpiar. ¡Sistermons!

Inmediatamente llegaron dos chicas digimon de apariencia humana, vestidas de monja y unos delantales.


- Señoritas, tienen trabajo por hacer: cambiar las sábanas de todas las camas; retirar las cortinas y cambiarlas por otras, arreglar el jardín, barrer el piso del Coliseo, lustrar toda la armería, lavar la vajilla, sacarle lustre a la cristalería y arreglar mi habitación. Así que vamos –dio un par de aplausos para apurarlas- ¡Rapidito!

- ¡No somos tus esclavas!

- ¿Nos ves cara de Cenicienta? –exclamaron indignadas las Sistermon- ¡Somos pupilas de Gankoomon!
- Miren mocosas malcriadas: su “maestro” tuvo mucha suerte de tener un empleo aquí como nuestro recepcionista. Si fuera por mí las echaba por latosas, pero Alphamon es tan considerado que las dejó aquí como mis ayudantes personales. Así que más les vale den el 200% de excelencia. ¡Porque yo no tolero la incompetencia! ¡Ahora se ponen a trabajar o las tiro por la ventana!
- …
- Háganle caso, chicas –respondió Gallantmon, sin desviar su mirada de su laptop- Es capaz de hacerlo.
- ¡Si señor!

Lordknightmon y las Sistermon desaparecieron de la sala; Alphamon fue el siguiente, quien fue en busca de Omegamon. Los demás siguieron con sus actividades, hasta que.

- ¡Huckmon! –en pocos segundos, un pequeño digimon dinosaurio de color blanco con una capa roja apareció junto a Examon-

- ¿Llamó, señor?

- Trae el regalo que le preparé a UlforceV-dramon.
- De inmediato, señor.
- ¿Regalo?
- Ya verás.

Huckmon regresó con un enorme barril de metal de casi veinte litros de capacidad. Ni Ulforce ni su primo comprendían de qué se trataba.

- Puedes retirarte. –Huckmon desapareció inmediatamente- Adelante, bébelo.

- ¿Beber qué?

- ¿No recuerdas? Dijiste, y cito: “¡Ni bien regrese, te lo demuestro acabando con un gran barril de absenta!” Pues bien: ahí la tienes; hasta el fondo, muchacho.
- ¿E... es…eso es absenta? ¿TODO ESO?
- Ajá. Adelante, Ulforce: demuéstrame que no eres una marica.
- Pe... pero…
- Ulforce, no pensarás en verdad en tomar eso.
- No lo sé, Magnamon: es eso o soportar a este otro abuelo.
- ¡Son 20 litros, primo! ¡Además la absenta es el alcohol más fuerte para los dragones!
- Lo sé. Examon es un hijo de puta… Pero si no lo hago, no me dejará en paz. Deséame suerte.
- Si, a tu hígado… y a tu cerebro.
- ¿Piensas beberlo o no? “Marica”
- Esto va por ti, viejo escamoso.

En un abrir y cerrar de ojos, Ulforce tomó el barril y lo vació completamente en su garganta, ante la atónita mirada de su primo mayor, y la indiferencia de los demás Caballeros, entre ellos Examon. Segundos después, un Ulforce visiblemente mareado…

- Sssssssssssshhhhhhhhhhhhhaaaaaaaaa aaaaaccccccabbeeeeeeeeee... ¿Guieeeeen essssssssshhhh un baricaaaaaaaaahoooooooo…? –cayó como saco de plomo al suelo- Gggggggggggg…

- ¡Primo!

- Jajaja… Noobs.

Davis, V-mon y Gargoylemon aparecieron en la sala del departamento. El niño apenas se percató de ello, fue directamente al refrigerador: su estómago rugía. Los digimon lo hubieran criticado, pero estaban en las mismas condiciones.

- Mataría por algo de comer, ¡Jun! ¿No hay nada que comer?

- ¿Qué dijo que?

- Créeme, V-mon: prefiero creer que no oí eso.
- ¡Davis, deja de gritar! ¿Y qué demonios haces despierto a estas horas? ¿Dónde has estado?
- ¡Tú no eres mamá, así que deja de interrogarme y dime de una vez que hay para comer!
- ¡Hay arroz y verduras abajo en el refrigerador! ¡Y deja de gritar: mamá, papá y yo estamos durmiendo!
- ¡Tú eres la que grita, loca! –rebuscó donde su hermana había dicho y encontró al comida; hizo un puchero de decepción- Yo quería una hamburguesa…
- No seas quisquilloso, Davis. –le regañó V-mon- Ponlo en el microondas y ya: tenemos hambre.
- Mi estómago precisa comida. Por favor, comida.
- Ya, ya: Gargoylemon. –corriendo hacia el aparato- Yo quería una hamburguesa.

- Esto es emocionante. ¡Mi compañero digimon es un Caballero Real! ¡Cuéntamelo todo, Hawkmon!
- Eh… No hay mucho que contar; los recuerdos me son difíciles de procesar, Yolei. ¿Por qué no lo dejamos para mañana? ¿Por qué mejor no hablamos de lo apuesto que es Blackwargreymon? Nota mental: lavarme el pico por lo que acabo de decir.
- De eso hablaremos otro día. –el ave se mostró derrotada- Oh, vamos… ¡Quiero saber! ¿Es verdad que derrotaste a Omegamon y lo dejaste llorar como niña?
- Ah; esa historia si la recuerdo, y es muy buena.
- ¡Cuenta, cuenta!
- Verás: fue un día de verano, cuando Omegamon y yo…

- No puedo creer que Shenglongmon no le dé importancia a los niños que ahora tienen la Semilla de la Oscuridad. Es un irrespon… -bostezo- jable.
- ¿¿Irresponjable??
- Quise decir irresponsable, Patamon.
- Creo que deberíamos de dormir, TK. Fue un largo día.
- ¿De qué carajos están hablando? ¡La noche es joven, y aún no hemos cenado nada!
- Buen punto lo de la comida, pero es algo tarde Devidramon.
- ¡Tonterías! –exclamó la gárgola y corrió a la cocina- Tengo tanta hambre que podría comerme una vaca; lástima que no las haya en abundancia en Japón. Me tendré que conformar con unos filetes.

Al ver que era inútil discutir con él, y en vista que estaban hambrientos, los Elegidos de la esperanza dejaron cocinar a la gárgola. En pocos minutos, la cena estaba lista, y se pusieron a comer; como era costumbre, Devidramon hizo gala de sus “exquisitos modales”, algo que TK no pasó por alto.

- Eres asqueroso, ¿No te puedes aguantar?

- No.

- Deberías de aprender modales. –se quejó Patamon- Tienes que ser más cortés.
- Neh… La etiqueta es para nenitas. –se levantó de la mesa y fue a la sala- Veré que hay por hacer.
- Es un cerdo, y un condenado ser de las tinieblas.
- No creo poder soportarlo más, TK. Además de burlarse de nosotros. ¿Hay que soportar sus pésimos modales en la casa?
- Paciencia, Patamon. ¿Por qué no vas a dormir? Trataré de arreglar las cosas con él.
- Está bien, TK. No te tardes.

Mientras Patamon fue a dormir, TK fue directo a la sala de estar del departamento para confrontar a Devidramon; éste estaba muy ocupado revisando una colección de CDs como para prestarle atención al niño.

- Escucha, Devidramon: sé que somos distintos, y que cuesta mucho que nos entendamos.

- Ajá.

- Y admito que he hecho un esfuerzo por llevarme bien contigo, pero… No me lo haces fácil, ¿Eh? Eres prepotente, grosero, un auténtico cerdo…
- Ajá…
- ¿Acaso me estás escuchando?
- Claro que te escucho: problemas de relacionamiento, tus prejuicios a lo oscuro, cursilería random. Nada nuevo en el entorno: solo veía estos CD.
- Increíble que solo te importen esos…-repentinamente TK se fijó en aquellos CD; eran suyos- ¡Mis juegos de Play Station! ¡Ni se te ocurra romperlos!
- ¿Por qué romperlos? –preguntó extrañado el dragón demoniaco- Son tuyos, y la verdad son muy buenos.
- ¿Juegas videojuegos?
- Pff… ¿Y quién no, TK? ¡Los videojuegos son lo más! ¡Hey! ¿No quieres jugar alguno?
- No lo sé, Devidramon. Es algo tarde y tengo sueño.
- Vamos, TK: no seas marica. –rió con malicia- ¿O asumes que eres un novato en… Mortal Kombat 4?
- Devidramon… Voy a hacerte pedazos.

- Jajaja… En tus sueños, pendejo.

Así comenzó el duelo entre los dos jugadores: pasaron los rounds, los escenarios, los personajes, las muertes brutales, los fatalities, por supuesto, el tiempo. TK sin darse cuenta, se había olvidado de las causas de su estrés, e incluso del hecho de que su oponente era una gárgola gigante con la que había discutido minutos atrás. Entonces se dio cuenta que se estaba divirtiendo con Devidramon, sin importarle nada más que el hecho de ser un buen oponente: Mejor que Davis, que tenía suerte en ganar; o que Tai, que solo sabía jugar juegos de la FIFA; o que Matt, que no entendía ni pizca de cómo usar en Play Station; o que Patamon, que a veces tenía problemas al manejar los controles o por tener gustos menos “gore”.

Pasada una hora, Patamon se despertó de su sueño a causa de la sed; fue a la cocina por un vaso de agua. Pero cuando se acercaba a la sala…

- ¡No, por favor!

- ¿Ese es TK?

- No tendré piedad contigo, pendejo.
- ¡Maldición!
- ¡MUERE!
- ¡¡TK!!

Patamon fue volando hacia la sala, creyendo que se encontraría con su amigo en peligro, pero en su lugar…

- Ah, hola Patamon. ¿Qué sucede? –preguntó un extrañado TK al ver a su digimon tan alterado- Creí que estabas durmiendo.

- ¡TK, estás bien! –voló apresuradamente hacia él, abrazándolo- ¿Devidramon no te hizo nada malo?

- Aparte de derrotarme por segunda vez en el Mortal Kombat 4, nada malo. Sí que sabes manejar a Quan Chi, Devidramon.
- Nah; me va mejor con Reptile, Sub Zero y el emo de Scorpion. Y tú no eres tan malo como creía: manejas a Raiden como un profesional.
- Es cuestión de técnica… Y ¡¡SED DE SANGRE!!
- ¡Esa es la actitud!
- ¿Jugamos otro round más?
- Me temo que no, TK -estiró los brazos y se levantó de su asiento- Tengo que ir a atender unos asuntos pendientes.
- Ah, bueno. Suerte con tus asuntos, Devidramon. –la gárgola se retiraba a su habitación a prepararse- Mejor me iré a dormir.
- ¿No piensas preguntar sobre sus asuntos?
- Tengo sueño, Patamon. Tal vez mañaaaaaaaaaaaanaaa…

Casi no había nadie en el parque: la inédita nevada de helado había llamado mucho la atención, pero también creado una sensación de pánico, por lo que pocos se atrevían a salir de sus casas a esas horas de la noche; sin mencionar las apariciones de digimon ocurridas durante todo el día por supuesto.

Un joven rubio de ojos dorados, complexión fornida y de dos metros de altura, vestido con una camiseta oscura de mangas cortas y uno vaqueros grises esperaba sentado en un banco del parque a que llegara su acompañante. Se limitó a disfrutar del silencio de la noche y el frio aire invernal que no lo afectaba.

Pronto llegó ella: una chica hermosa, de cabellera rubia ondulada, ojos azules, figura delicada y petit de poco menos de 1,70, cubierta por un abrigo color negro y una bufanda roja. La chica se sentó al lado del muchacho sin decir nada, hasta que la reconoció.

- ¿Eres tú… D’arcmon?

- Sí, soy yo. Aunque de acuerdo a la identificación falsa adjunta a este disfraz, me llamo D’Anna Sanban. ¿Y el tuyo, Blackw…?

- Dice que me llamo Kaspar Hausser, pero prefiero Hausser. ¿Por qué me hiciste llamar aquí? ¿Saldremos a alguna parte?
- Me temo que no: Devidramon tiene… otros planes, y yo estoy involucrada; además que perdemos otra oportunidad de conocer a su novia. Pero quería hablar contigo ahora.
- ¿Sí? ¿De qué se trata?
- Cuando Daemon trató de atacarme, me defendiste diciendo que era tu novia. –dijo la chica con una cara poco afectuosa- Admito que no tenía posibilidades contra él, pero…
- Lo sé: no te gusta sentirte como una princesita en apuros. Lo lamento; creo que me dejé llevar por el momento. No sé por qué… -Black quedó atónito cuando D’arcmon le dio un beso en la mejilla; el dragón oscuro disfrazado de humano se ruborizó- ¿Huh? ¿Y eso?
- Me molesta sentirme indefensa, pero me agradó que trataras de protegerme.
- Pero yo creí que…
- Blackwargreymon, te diré un secreto de las chicas que hallarás hasta en las babosadas de Cosmopolitan: a las mujeres nos gusta ser fuertes, inteligentes e independientes. Pero muy en el fondo nos gusta sentirnos protegidas y amadas por un hombre que demuestre devoción a ella. Y hoy me lo demostraste.
- Eh… eh… -tartamudeaba- Yo solo… lo hice para protegerte.
- Y es más que suficiente para mí: has avanzado mucho. Pero no creas que seremos oficialmente novios aun; te quedan cosas por probar.
- ¿Qué cosa?
- Si podemos tener una cita tú y yo. –miró la hora en su reloj de bolsillo- Pero hoy no; tengo que irme –tomó el bolso con el que llegó y se levantó de su asiento- Tengo que ayudar a Devidramon con su “asunto”. Tal vez podamos salir todos juntos a un club o algo así.
- Si, si... Como tú quieras.
- Nos vemos. –se despidió de él con una sonrisa, y se alejó- Hausser.
- Adiós, “D’anna”. –permaneció de pie mientras la veía alejarse- ¿Me estaré enamorando? Siento un ardor en el pecho muy fuerte, cosa que no siento nunca -pensó, para sí mismo-..., Eh, mejor caminaré un rato y luego iré a dormir. Debo esclarecer mis ideas.

Ken había aparecido junto a Wormmon en su cama, ambos profundamente dormidos a causa del cansancio y posterior desmayo. No habían pasado ni dos horas cuando Ken sintió algo de frio, y comenzó a despertar de su sueño; poco a poco abrió los ojos, sólo para descubrir que ya no estaba en su habitación, sino a varias decenas de metros en el aire junto a Wormmon. Lo más aterrador de todo fue que sintió estar apoyado en los brazos de algo enorme. ¿Un monstruo? Casi: logró fijar la mirada al rostro de la misteriosa criatura, que era anda más ni nada menos que Devidramon.

La gárgola se percató de que su “pasajero” se había despertado y le dirigió la mirada.

- Oh, ya despertó, “Mi Lord”. ¿Qué le parece su vuelo? Jejeje…

- ¡¿Qué hago yo aquí?! ¡Suéltame! ¡Donde está Wormmon!

- Estoy aquí, Ken. ¿Estás bien? ¡¿Qué piensas hacerle a mi precioso Ken?!
- Eso lo sabrán a su tiempo. Mejor disfruten del paseo, por ahora.
- ¡Mi madre debe de estar nerviosa creyendo que me han secuestrado!
- Para nada. –señaló Devidramon- Pedí permiso a tus padres para llevarte junto a mí, pero como estabas tan “tiernamente” dormido junto a tu gusanito, no me atreví a despertarte. Eso, y quería ahorrarme…
- ¡¡MI PROPIA MADRE!! ¡¡NADIE ME QUIERE, BUAAAAAAAHHHHHH!!
- Esos lloriqueos de bebé. ¡Madura, carajo!
- ¡Déjame en paz! –decía sollozando- ¡Soy una basura en este mundo! ¡Hice cosas horribles! ¡Debería soltarme y acabar con todo!
- ¡Ken, no!
- ¡ARRRGGGGHH, ten algo de dignidad, pendejo de mierda! –gruñó la gárgola, cuya paciencia estaba siendo puesta a prueba- ¡Eres más llorón e insoportable que alemán de posguerra; ten algo de dignidad!
- ¡No sabes las atrocidades de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial!
- ¿Y tampoco sé las de los japoneses? ¿Las de los ingleses? ¿Las de los soviéticos o norteamericanos? Mejor cierra su bocasa, Emperador de las Lágrimas, porque a mi sobre la Segunda Guerra Mundial nadie me discute, y menos después de haber leído más de 200 libros sobre ello.
- ¿Por qué tanto interés en esa época tan horrible? –preguntó Wormmon- Aunque no debería de sorprenderme viviendo de…
- Porque al finalizar esa guerra, acabó una época esplendorosa: la gloriosa Alemania Nacional Socialista, el honorable Imperio Japonés, el glorioso Imperio Británico o los orgullosos Estados Unidos. Y no las mierdas que tenemos ahora por países.
- ¡Eres un nazi! –exclamó Wormmon- ¡Sabía que estabas loco!
- ¡NacionalSocialista, no neonazipunkhead de mierda! ¡Basta de chácharas de ignorantes y cierren la boca! –gritó la gárgola- ¡Estoy invirtiendo tiempo de calidad con mi novia en pasarla con un par de bebitas gordas y lloronas! –ni Ken y Wormmon se atreven a decir pio- Estamos por llegar.

El lugar al que llegaron era muy boscoso y cercano a un lago; a la distancia, Ken logró divisar el monte Fuji, por lo que calculó que estaban cerca de uno de los lagos: posiblemente el lago Ashi. Devidramon descendió en un punto sumamente denso del bosque, alejado de cualquier camino o construcción humana, donde dejó a Ken y a Wormmon por unos momentos.

- ¿Qué crees que planee, Ken?

- No tengo idea… Pero no quiero quedarme aquí a averiguarlo. –buscó en sus bolsillos- ¡Mi digivice! ¡No está!

- ¡¿Qué?!
- Wormmon, tenemos que…
- ¿Se va tan pronto, “Su Majestad”? –habló una voz tenebrosa desde el espesor del bosque; era Devidramon- Lamento decirle a usted y a su gusano lazarillo que aún no les he dado el permiso de retirarse.
- ¿Qué demonios quieres con nosotros?
- Lo mismo que he querido desde que me hospedaste en esa celda de tu cochina fortaleza flotante: VENGANZA

Los cuatro ojos rojos de Devidramon brillaron momentáneamente entre los árboles espantando al Elegido de la Bondad y a su compañero digimon: sin digivice y sin terminal D, ¿Qué harían ahora? El digimon oscuro se limitó a aparecer lentamente, poniéndose frente a frente del niño.

- ¿Esa es tu motivación? ¿Venganza? ¿En esto inviertes tu tiempo en lugar de estar con tu novia? ¿No podría simplemente disculparme una vez más?

- NO, pendejo de porquería. Limpiar tu diarrea y la de otros digimon una y otra vez, día tras día durante varios meses no se olvida con un cursi “lo siento”. Y si me vuelves a recordar lo de mi novia, dile adiós a tu cara bonita.

- ¡Eres un malvado resentido! –chilló Wormmon- ¡No eres capaz de perdonar!
- Ni creas que me olvidé de ti, mini-Stalin. Esta noche nos vamos a divertir…. Oh, esperen: YO me divertiré jugando con ustedes. ¡D’arcmon!

La ángel hizo aparición inmediatamente: había estado escondida tras unos árboles esperando el momento en que su exnovio diera la señal. D’arcmon salió con un par de bolsas de papel cuyo contenido Ken no pudo identificar, y se acercó a los tres presentes.

- ¡D’arcmon, ayúdame por favor!

- Lo siento, Ken; pero no podré ayudarte.

- ¿Estás de su lado?
- Devidramon es mi amigo, y lo sabes. –se acercó al niño- Y créeme: me debes una.
- ¿De qué estás hablando?
- Jejeje… -Ken vio la sonrisa de Devidramon: la visión de esos dientes afiliados con manchas de lo que parecía ser sangre lo aterraron- Se refiere, gusano, a que ella suavizó su castigo. Originalmente, tenía planeado hacerles lo mismo que me hicieron a mí… literalmente.
- Espera… ¿Quieres que tú planeabas…? -Ken no pudo terminar la frase porque Devidramon lo interrumpió-
- Como decía. D’arcmon creyó que era un castigo excesivamente cruel y despiadado para ti, por no decir asqueroso. Admito que tenía razón, pero… ¡QUE GANAS DE HACÉRTELO VIVIR EN CARNE PROPIA, PENDEJO! Entonces se le ocurrió algo más… suave, y yo concordé con ella. –D’arcmon extiende su brazo y le entrega una de las bolsas a Ken- Hoy te toca ser humillado.

- ¿Es esto una broma?

Ken no podía dar crédito a sus ojos, y menos Wormmon cuando vio el contenido de la bolsa: había varios cepillos de dientes, pomos de crema dental, cajetillas de hilo dental y numerosas botellas de enjuagues bucales. Parecía el paquete robado a un obsesionado con la salud bucal, o las compras de un dentista. Pero algo le decía a Ken que esto no era una broma, y menos una inocente.

- ¿Voy a limpiarte los dientes? ¡¿ESE ES MI CASTIGO?!

- Los dientes, las encías, la lengua, el paladar y todo el paquete, mocosos. Verán: a pesar de mi apariencia, soy partidario de la higiene personal; no saben lo importante que es para alguien como yo mantener una salud bucal perfecta, y más aún si tienes que besar a las chicas. A mi novia le encanta que tenga el aliento fresco a menta cuando le doy de lengüita –tanto a Ken como a los digimon les da náuseas oír esto- Así que… en vista de que necesito una boca limpia, tendrán que trabajar muy bien.

- Eso… no suena tan mal.
- La verdad esperaba algo más horrible y humillante
- ¡JA! Créanme que sufrirán horriblemente… En especial por el hecho de que no me he lavado los dientes desde hace dos semanas en espera de este día.
- ¡¡¡¿¿¿QUÉ TÚ QUE???!!! –exclamaron los tres- ¡¡ASCO!!
- Y la cena en casa de TK de filete con ajo y cebolla. –acariciándose el estómago- Sabroso.
- Creo que voy a enfermar.
- Me iré a preparar: dale una taza de café a estos mocosos, D’arcmon. Pronto comenzaremos.
- ¡Soy un niño: no puedo beber café!
- Créeme, Ken –aconsejó D’arcmon- Lo vas a necesitar.

Ken no podría sentirse más miserable, ¿Limpiarle la boca a Devidramon? ¿Parecía una enfermera de algún geriátrico? De todos modos, considerando el castigo que la gárgola tenía planeada originalmente, podría sentirse agradecido en parte. Peor había algo que no encajaba: ¿por qué tendría que participar Wormmon también? ¿Y por qué tantos productos de limpieza? A pesar del “consejo”, Ken se abstuvo debeber el café que le habían ofrecido; lo mismo hizo Wormmon.

Al poco rato, regresó Devidramon, trayendo las respuestas de las dudas del exEmperador, con sorpresita incluida.

- Estoy listo: pueden comenzar.

- Esta b… -miró hacia arriba; simplemente no lo podía creer- ¡¡¿¿QUE QUÉ??!! ¡¡ESTÁS ENORME!!


Efectivamente: Ken se encontró con la desagradable sorpresa de que Devidramon se había presentado no con el tamaño “reducido” habitual, ni con el estándar, sino con el máximo tamaño que había adquirido. Quedaba así resuelto el misterio del masivo número de productos de limpieza.

Ken debía admitir una cosa: Devidramon en definitiva no era ningún estúpido.

- ¡Eso no es justo! –se quejó- ¡Así será imposible cumplir con nuestro trabajo!

- ¡¿Y en qué momento dije que yo sería justo, gusano?! –gruñó- Soy un digimon maligno, un ser de las tinieblas. ¿O que ya no te acuerdas? –le sonrió a Wormmon de manera burlona- Ahora mejor comienza si no quieres que te pise por error, que apenas te veo.

- ¡Debes de medir como diez pisos de altura!
- En realidad quince; crecí un par de pisos los últimos meses. Lo que es la proteína...–agachó la cabeza hasta tenerla rozando el suelo- Ahora basta de verborrea de maricones y comiencen.
- Pero con ese tamaño, no tenemos más remedio que…
- Aaaaaa…
- Esto no puede ser… ¡Quiero irme a mi casa! ¡Tardaré horas en acabar!
- Entonces te recomiendo que comiences lo más pronto posible si no quieres amanecer aquí; tienes dos tazas de café permitidas para mantenerte despierto o terminaré tragándote. Y le prometí a tu madre que te regresaría sano y salvo. ¡¡ASÍ QUE COMIENCEN DE UNA PUTA VEZ!!
- ¡Está bien, está bien! –gritaron al unísono; pero justo cuando iban a entrar...-
- Ah, una cosa más. Si se atreven a hacer una estupidez como huir, me tragaré tu digivice y tu Terminal D, y tendrás que recogerlo ustedes mismos cuando salga. ¿He sido claro?
- ¡Perfectamente claro!
- ¡¡ENTONCES EMPIECEN, CARAJO!!

La dura labor comenzó inmediatamente: Ken se encargó de cepillar los dientes y Wormmon de cepillar la lengua. El hedor era terriblemente insoportable: una combinación de ajo, cebolla, carne podrida y… cosas difíciles de describir. Ken se imaginaba a un limpiador o pulidor de estatuas realizando un trabajo semejante; sólo que este no tendría que lidiar con la peste como él lo hacía.

Cuando limpiaba uno de los colmillos, encontró algo atascado entre los dientes: al estirar fuertemente de él, logró zafarlo. Quedó horrorizado y gritó desesperadamente al comprobar que era la pata de un venado. Devidramon no tuvo otra que sacarlo de ahí antes de que termine tragándoselo por error.

- ¿Qué demonios sucede? ¿Por qué el griterío?

- ¡Había una pata de venado allí! ¿Acaso mataste a uno antes de comenzar esto?

- Ah, sí; ya recuerdo. Me suelen dar esos antojos pasada la medianoche.
- ¡Eres un psicópata! –lo acusó Wormmon- ¡Lo hiciste a propósito para asustarnos!
- Mmm… Puede ser, puede que no. Como sea: pueden tirarla por ahí; ya no sirve de todos modos.
- …
- ¿Podemos continuar? Ni ustedes ni yo queremos estar aquí por tanto tiempo. Hasta las venganzas agotan.
- Hipócrita. –masculló Ken; ese comentario de Devidramon le pareció totalmente desubicado- Nos secuestras, nos humillas, nos torturas, ¿Y luego dices que no te agrada hacer esto? ¿Quién te crees que eres?
- ¿Vas a continuar con tu discursito o acabarás con tu trabajo?
- Lo acabaré: yo nunca dejo nada sin concluir. –por primera vez, vio a Devidramon de manera desafiante- Ya verás de lo que soy capaz.
- Pero Ken, ¡Te está humillando!
- ¿Y eso que, Wormmon? ¿No será peor si no le demuestro que soy capaz con su “castigo”? No pienso humillarme más: si tengo que hacer esta tontería para demostrar que soy perfectamente capaz de no hacerme la víctima, lo haré con gusto.
- Así se habla. Entra.

Ken continuó con el “castigo”; esta vez, sin quejarse ni llorar, como si no le importaran las condiciones laborales o el hecho que estaba en la boca de un digimon gigante. Wormmon por su lado, mientras se encargaba de las encías, sentían una anómala admiración por Ken y su reciente actitud. Desde que había dejado de ser Emperador, Ken se había lamentado todo el tiempo por sus crímenes; pero al mismo tiempo, se había hecho la víctima.

Ahora, sin embargo, Ken parecía haber dejado esa actitud y levantado un poco la frente en alto: no era que olvidara sus errores como Emperador, pero tampoco podría vivir lamentándose el resto de su vida. Era un pequeño avance.


Se habían tardado casi dos horas y media, pero por fin habían acabado: la boca de Devidramon estaba impecable y ya no olía como el desagüe de un matadero. Una vez fuera de su boca, Ken y Wormmon se volvieron hacia la ángel, mientras Devidramon retornaba a su tamaño habitual.

- ¿Y?

- Gracias, hicieron un buen trabajo.

- ¿Eso es todo? -preguntó el exgenio- Después de todo esto ¿Y solo dices, “gracias”?
- De nada. Me alegro haberte ayudado –se burló Devidramon- Ya, en serio: creo que mereces descansar. ¿Cómo te sientes?
- ¿Acaso te importa? ¿Qué pasó con lo del “niño llorón e insoportable peor que alemán de posguerra”?
- Creo que me lo tragué… Jejeje… -Ken no entendió el mal chiste- Como sea, te regreso tu digivice y tu terminal -se los arrojó como si nada; Ken los tomó de inmediato- Ya te puedes ir: estoy más que satisfecho.
- ¿Con la venganza?
- Por eso y más. Sólo vete ya, pendejo, o preocuparás a tu madre.

Ken no perdió más tiempo e hizo digievolucionar a Wormmon a su etapa adulta para regresar a casa. Una vez que desapareció, D’arcmon se dirigió a s exnovio.

- A pesar de aplicarle el castigo más suave, fuiste muy cruel con él.

- ¿Tú crees?

- Lo humillaste a más no poder, Devidramon.
- Pude haber jugado con el haciéndole creer que me lo comería en reiteradas ocasiones, pero no lo hice. Ya demasiado susto le daría al pobre pendejo que está hasta la coronilla con eso del Mar Oscuro.
- ¿Pero de verdad crees que no le traumatizará tu “pequeña” venganza?
- Bah… Si esa mariconada de mi venganza lo trauma, al final seguirá siendo una bebe gorda y llorona ¿No viste como me miró cuando me dijo hipócrita? Yo no vi a un pendejo llorón que se hacía el pobre corderito, sino a un tipo decidido que te dice en la cara “no te metas conmigo” Poco a poco recuperará el carácter.
- Mmm… Capaz tengas razón. Pero creo que lo hiciste más para gozar de su humillación que para ayudarlo.
- Jajajaja… Si uno no puede disfrutar del trabajo, no vale la pena. -desvió la mirada ahcia un rincón del bosque- ¿Filmaste todo, Machgaogamon?
- Si, Devidramon –apareció el digimon azul, portando una cámara- Está todo en video y en alta definición. ¿Quieres que lo suba a DigiSpace?
- Jaja… por supuesto: veremos si logramos que Ken supere sus traumas con esto.
- No se cómo agradecerte el ayudarme con mi trabajo.
- No es nada, viejo… Ayudar a los que no pueden con su misión es un placer.
- Eh… ¿Gracias?


______________________________​

En la guarida de los Demon Lords…



Daemon había estado “jugando” con Lilithmon al snusnu, y estaba agotado: no se podía participar teniendo todas las costillas, dos extremidades y un ala rotas y salir ileso. El dolor físico era insoportable, viéndose obligado a andar en muletas y usar yeso en sus extremidades lastimadas. Pero el dolor psicológico era mucho mayor: había sido humillado en sobremanera frente a los patéticos Niños Elegidos, los Caballeros Reales, la mismísima Regente del Digimundo y su antiguo maestro; de poderoso Demon Lord de la Ira a mero objeto de burlas. Indignante.

A pesar de las dificultades, tras una larga y dolorosa sesión de juegos, llegó hasta su refugio personal: una especie de estudio privado donde podía resguardarse de las tonterías de sus demás compañeros, incluida su esposa. Era un refugio de paz donde nadie podría…

- ¡Beelzemon! –exclamó enfurecido tras encontrarlo dentro- ¡¿Qué haces en el baño de mi estudio privado?! ¡Maldito infeliz!

- Tranquilo, viejo: solo vine a leer un poco. Tu baño es el único con una biblioteca interna. ¿Qué es esa manía tuya por los libros?
- ¡¡LARGO!! –Beelzemon desapareció casi al instante; ya sin intrusos, Daemon se acomodó- Maldito insecto: detesto que revuelvan mis libros. –rebuscó entre los que disponía en su “revistero” hasta hallar uno que creía entretenido- Ah, el Necronomicón: servirá para alegrarme el día.


Al tratar de sacar el libro, descubrió que estaba atascado. Debido a sus heridas, fue sumamente dificultoso sacarlo sin chillar de dolor; al lograrlo, varios libros cayeron encima de él, sepultándolo en una montaña de literatura.

- ¡¡ARRRRGGGGGGHHH!! ¡Qué dolor, maldita sea! –poco a poco salió del montón de libros- ¡Ya no encuentro mi libro! ¡Malditos Caballeros Reales, malditos Niños Elegidos! ¡Maldito seas, Shenglongmon! –en ese momento, tuvo una revelación- Mientras ese dragón de pacotilla siga por aquí, nunca podré cumplir mis planes. Grrr… ¡Maldita sea mi suerte!

Daemon estaba sumamente frustrado: no podía derrotar a los Elegidos, sus compañeros eran unos idiotas y con Shenglongmon presente sería imposible ganar a sus enemigos. En su desesperación, rebuscó entre todos los libros tirados alguno que pudiera relajarlo, pero solo halló los de siempre, excepto por uno que llamó su atención. No solo por el hecho que no reconocía ese libro en particular –Daemon conocía todos los que tenía- sino por el hecho de que no era un libro en sí, sino un pequeño cuadernillo espiralado de color negro, con un rótulo de papel madera pegado con cinta adhesiva cuya leyenda era sumamente pintoresca.

- ¿“Los Archipluscuanperfectahipermegasupercalifragilisticoespialidosos y oscuritos secretitos del Digimundo”? ¿Quién le pone un título tan bobo a un intento de libro? Suena a algo que inventa un niño de 3 años. –mira el libro en todos sus ángulos: se veía muy normal- Mmm… no pierdo nada con ojearlo.

Pero apenas lo ojea, se sorprende al descubrir su contenido: el título sobradamente largo escondía entre sus páginas una curiosa colección de pornografía donde aparecen varias digimon femeninas en poses queiban de sencillamente eróticas a otras que ryaban de lo obseno.

- Mmm… Para ser una anciana, Junomon se ve sexy… Oh, si… Venusmon está un cañón. No debería excitarme con una foto de mi cuñada pero que demonios. –ojea la página siguiente- ¡Lilithmon! ¿Qué hace ella aquí posando desnuda junto a Ophanimon? Mmm… Ese hermano mío es un afortunado al tener a semejante esposa… y un idiota por no darse cuenta. –páginas siguientes- ¡Aghhh, que asco!

Daemon descubrió horrorizado que también había fotos de digimon masculinos.

- ¡Ese Jupitermon es un enfermo sexual! Espera… Eso lo sabe todo el Digimundo. ¿Pero esto? ¡¡¿¿Un trio nudista con sus hermanos??!! Soy un demonio, pero tengo mi pudor. –ojeó la siguiente página- Asco… Enfermo Apollomon… ¿Y que hace Bacomon haciéndose el sexy? Gordo de porquería: YO haría mejores fotos. ¡¡Estos Olímpicos son unos enfermos sexuales!! ¡¿Y que hace Lordknightmon aquí?! Wacala. –siguiente página- ¿¿ALPHAMON?? Oh, vaya: ya tengo algo con que chantajearte. –siguiente página- ¿¿¿ZOE??? ¿Qué demonios haces aquí? ¿Y por qué me siento particularmente atraído por estas fotos? –cambió a la siguiente página- ¡¡¡ESTE LIBRO ES UN ATLAS DE PORNOGRAFÍA DIGITAL: NO SIRVE CASI PARA NADA!!! –ojeó página tras página- Porno, Porno, ¡PORNO!siguiente página- ¿¿SHENGLONGMON?? ¡Oh, no: viejo desvergonzado! ¡Solo te faltaba hacer esto para confirmar que eres un demente! No deberí…

La curiosidad venció rápidamente a Daemon, asqueado y a al vez deseoso de ver que cochinadas había hecho su maestro de magia; posiblemente pueda echárselos en cara alguna vez.

Pero lo que halló allí no era nada pornográfico: ni siquiera una foto. Sólo había unos sencillos y pequeños grabados acompañados de un extenso artículo manuscrito: Daemon leyó las diez páginas dedicadas a Shenglongmon, analizando el contenido palabra por palabra, letra por letra hasta comprender lo que tenía ante sus ojos. Mientras más leía, su sonrisa se tornaba más evidente. Había hallado oro puro, un nuevo plan se estaba forjando en su cabeza... y esta vez, tendría la victoria.

- Jajajajaja… -rió malévolamente con el libro en sus garras- Así que has ocultado esto por tanto tiempo, maestro de pacotilla. Pronto te las verás conmigo, anciano. Pero primero –retrocediendo unas páginas del libro- Debo ocuparme de un asunto…

Minutos después, Daemon salía del baño, buscaba sus muletas para regresar a su habitación junto a su esposa, cuando una de las muletas se quebró, causando que se cayera y se lastimara levemente. Daemon tomó la muleta rota y descubrió señas de que había sido cortada.

- ¡¿Quién fue el gracioso que saboteó mi muleta?! –gritó fuertemente de manera a ser oído en toda la residencia; nadie respondió- Váyanse al diablo: tengo cosas en que pensar. –cojeando- Grr…




Eso es todo por ahora, señores; espero que lo hayan disfrutado. Cualquier pregunta, se las respondo por post. Nos vemos pronto (espero)

PD: Felíz día de la Amistad! que fue el 30 de Julio =D
 
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Ildri

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Debo admitir que me mori con mas de la mitad del capitulo, habian tantas partes buenas como partes sublimes y oro puro de comedia. Hubo parte que incluso me daban ganas de dibujar como la mini-reunion de D'arcmon y Black, o la lucha en mortal combat de TK y Devidramon(El santo se ha redimido y ha mostrado su gran sed de sangre y violencia....deberia comportarse asi mas seguido, pero no solo con los videojuegos).
No me imagino que podra estar planeando el señor "come-pegamento" contra nuestro gran y benevolente Shenlongmon...se ve interesante.
No puedo esperar hasta el siguiente cap, pero se que algo tan bueno como esto se toma su tiempo.
bye bye
No sé quiénes son peores: Ulforce y Magna, o esos tontos de Takuya y Kouji.
No me humilles asi a mis bebos!! :A:
 

Acero.

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No sé que poner para ser exacto, porque bueno, me sacan las palabras los demás.
Bueno, ya te dije; lo que Demon sé encontró algo bastante "jodido" como para Shenglongmon y otros (y no hablo del porno XD). Bueno, pienso como Lord Knightmon en algunas cosas con respecto a Takuya y Kouji, pero aun me pregunto que le vieron a esos dos tarados los fans.
Bueh... a Demon lo humillaron de lo lindo, Beelzebumon debería controlar su "rudeza" a la hora de estar en la habitación de su amigo y Lilithmon debió tener consideración: tener sexo con un tipo lisiado. Auch...
 
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La pelea fue un chiste, literalmente porque ocurrió más en la cabeza de Daemon, aunque igual se llevó la parte del dolor.XD
Supongo que se reveló la identidad de Veemon, Hawkmon y Armadillomon, resultaron ser RK olvidados aunque no me late eso de que haya dos Magnamons solo porque si, habría sido más fácil que fuera el magnamon original y punto, no habría habido mucha diferencia en la historia.XD
Aunque fue una bobería la razón por la que fueron encerrados, como que no valió la pena la broma fallida considerando el tiempo que perdieron.XD

Shenglongmon cada vez que mete sus narices las cosas se ponen patas arriba y la verdad como que harta que sea tan omnipotente ya que aunque diga lo contrario si interviene a su manera, y si va a ser más que solo un expectador sería justo saber si hay algo que pueda contra él. No me cae mal personalmente sino que nunca me gusta que exista alguien tan invencible e intocable en cualquier historia. Ojalá que lo que Daemon encontró sea lo que necesita para burlarse del dragon.XD
 

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Me olvidé comentar, sorry...

Bueno, ¿qué decir? Morí de risa la gran parte del capítulo. Demon fue la pieza esencial para que todo avanzara, y aunque me imaginé que sería de otra forma, esto al ser una comedia quedó espectacular. Aunque me dio pena al final xD Lo que aluciné fue con TK, pero su cambio de personalidad, en vez de disgustarme, hizo que disfrutara más leyéndolo.

Bah, Takuya y y el lobo solitario son unos idiotas, nunca les di importancia y aquí se mostraron como unos estúpidos. Lo que más destaco es la parte de Devidramon y D'arcmon, fue de mis favoritas.

 

ElohimEditor

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Buenas. Después de mucho tiempo ocuapdo en el trabajo y la tesis que AUN no entrego, he logrado traerles el siguiente capítulo, el cual, espero les guste. Invoco a: J.M., alexandermon, Soncarmela, Acero_la12,Ildri, Master_Blaze, Devil Never Cry, Lord Patamon. Si me olvido de alguien, perdonen.

Capítulo 11: ¿Blackwargreymon vs Wargreymon?


Faltaban dos horas para que amaneciera aquel 27 de diciembre, y como era de esperarse, los niños y jóvenes, libres de las obligaciones laborales, permanecían en sus cálidas camas protegidos por sus cobertores soñando plácidamente. Bueno, no todos los niños…

- ¡¡DESPIERTEN!!
- ¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!! ¡¿QUÉ CARAJO HACES DEVID…??!!!TK se tapa la boca de golpe- ¡Oh, Dios mío! ¡¡OH, DIOS MIO!!
- ¡¡TK!! ¡Dijiste…!
- Si, Patamon: lo dije –respondió el niño, sumamente apenado y aun en su cama… hasta que Devidramon entró de golpe- ¡¿Qué demonios quieres aquí?!
- ¿Soy yo o escuché una palabrota proveniente de esta habitación? –preguntó Devidramon sonriendo maliciosamente; el ver a TK bajar la cabeza le dio la respuesta- Oh… jeje: TK se nos está volviendo machito.
- ¡Cállate: a TK solo se le escapó porque lo levantaste muy temprano!
- Por cierto, ¿Qué hora es? –revisa su digivice- ¡¡Las cuatro con cincuenta de la madrugada?! ¡¡Aún falta para que amanezca: déjame dormir!!
- ¡Nada de dormir! –insistió Devidramon, sacudiendo los cobertores y tirando a TK al piso- ¡Es hora de entrenar!
- ¿¿Entrenar?? ¿Pero de qué demonios hablas? ¡Yo no quiero entrenar!
- ¡Lástima! –levantándolo del cuello de su piyama- Es un regalo que te estoy dando a ti y a tu amigo Davis.
- ¿¿DAVIS??

Tras unos quince minutos en los que TK se vio obligado a cambiarse de ropa a una más “deportiva” –pantaloncillos cortos de baloncesto y una sudadera- salió junto a Patamon y Devidramon al exterior, donde fue recibido por unas agradables temperaturas bajo cero, acompañados de Davis, V-mon y Gargoylemon, que ya los esperaban fuera del edificio.

- ¡TÚ! –gritó TK apenas lo vio, y corrió con intenciones de estrangularlo- ¡¿Qué es eso de “entrenar”… a las 5 DE LA MAÑANA?!
- Ah… ¿Es que no te dijo? Anoche le pedí que me ayude a entrenar para volverme más ágil y fuerte.
- Yo no quería venir -se quejaba V-mon- Quiero dormir aún más…
- Yo también… pero créanme: conozco a Devidramon, y no hay forma de escapar.
- ¿Es eso cierto, Gargoylemon?
- Soy su primo, Patamon: sé de lo que hablo.
- ¡Muy bien, nenazas! –exclamó la gárgola oscura, poniéndose enfrente de todos los demás- ¡Hoy los haré sufrir por su propio bien! Iremos a un lugar apartado donde los llorones transeúntes no nos molesten, y allí entrenaremos: una hora de trote y otra hora de ejercicio físico. Así que… ¡A volar! –miró al Heredero del Valor con cara de extrañado- Davis, ¿Qué carajo estás haciendo?
- Probando la nieve… -respondió con la boca llena- Peggo go jague al guelado gue aguer. –tragando al nieve- Esta tiene un sabor raro, ¿Qué será?
- Pipí de perro.
- ¡¡¡PFFFFFFFFFFFFFF…..!!! –Davis escupió todo lo que tenía en la boca- ¡¿Por qué no me dijeron?!
- Porque no creímos que fueras tan bruto para comerte nieve amarilla. –respondió V-mon- Pero nos equivocamos… aparentemente.
- ¡Qué malo es Shenglongmon! ¡Creí que la nieve seguía siendo helado!
- No fue mi culpa, tarado del culo. –respondió el mencionado dragón en la cabeza de Davis y los demás- Retiré el hechizo después de dejarlos en sus casas; ahora déjame en paz y sigue con tu historia, que estoy ocupado.
- Pero…
- ¡¡ESTOY OCUPADO, CARAJO!!
- Ah, bueno... ya.
- Basta de tonterías. –interrumpió Devidramon- ¡TK, Patamon; se van conmigo! ¡Gargoylemon: tú te llevas al pitufo y al tragaorina!

Nadie se atrevió a discutir con Devidramon, por lo que obedecieron sin chistar y volaron hasta una pequeña isla en las cercanías del puente Arcoiris: casualmente, era la misma isla donde tres años atrás, Myotismon tenía su guarida. Apenas aterrizaron, la gárgola fue en dirección a unos árboles y regresó con un nuevo look, comenzando a dar órdenes.

- Muy bien, basuritas: hoy haremos trabajar esos desechos de carne que llaman músculos y sentirán un dolor como nunca han sentido.
- ¿El dolor es necesario? -preguntó un Davis con toda su ingenuidad- Digo, ni que necesitemos sufrir por algo, ¿No?
- Eres un IMBÉCIL, Davis. –murmuraron TK y los demás-
- ¡¡ES MUY NECESARIO!! Y sólo por eso, aumentaré su cuota al doble.
- Eh, Devidramon. ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Dila, TK.
- ¿En verdad es necesario que uses esa sudadera sin mangas que dice COACH y esa riñonera? Como que… me incomoda un poco.
- ¡ME GUSTA MI LOOK DE ENTRENADOR! ¡¿TIENE ALGO DE MALO?! Ahora su cuota será el triple.
- Ahora el IMBÉCIL eres tú, TK.
- Cállate, Davis.
- Primero darán 30 vueltas a la isla y después trabajaremos la parte superior. ¡¡COMIENCEN A CORRER!! –mira a Patamon- Tú puedes caminar a tu ritmo: sé lo que es ser una papa con patitas.
- ¡¡NO SOY UNA PAPA!!
- La negación… Eso también lo conozco. ¡¡Empiecen ya!!

Mientras el “coach” observaba atentamente, los niños y los digimon trotaban por la orilla de la isla sin parar. Los chicos no paraban de jadear, excepto Patamon, que tenía la libertad de “trotar” a su ritmo, aunque eso significara ir a velocidad caracol minimizado 10 veces.

Una vez acabado el trote, los sedientos corredores fueron a tomar algo de agua y descansar unos minutos; con tanta agitación, se les había olvidado que estaban en pleno invierno. Acabado el descanso, Devidramon fue a buscarlos con unas mancuernas en las manos.

- Ya que acabó su calentamiento –los niños quedaron con la boca abierta-, es hora de meterle a los fierros. –les lanzó ambas mancuernas- Ambas tienen cinco kilos: dudo que sean taaaaaaaaaaaaaaan inútiles como para no levantarlas.
- ¡¡OYE!!
- Y después les daré mancuernas de 10 kilos: harán cuatro series con diez repeticiones… y las estaré contando, así que no intenten engañarme; después de entrenar bíceps pasaremos a tríceps. ¿Quedó claro?
- Eh… ¿Sólo haremos eso?
- ¡¡¡DAVISSSS!!! –le gritaron sus compañeros- ¡¡Cállate!!
- Si… Pero como les parece tan poco, agregaré 80 lagartijas y 80 abdominales. Empiecen ya.
- Vas a morir, Davis. –masculló TK- ¡Hey! ¿Y tú no harás nada?
- Yo tengo mis propias mancuernas de 200 kilos. ¡¡Basta de preguntas y comiencen!!


______________________________

Los Elegidos se habían reunido junto al papá de Ken en su trabajo para obtener algo de información de Oikawa para encontrarlo. Cuál sería su sorpresa al descubrir que trabajaba en la misma oficina que el señor Ichijouji. No habían ni acabado de ver la peculiar foto cuando llegaron Davis y TK arrastrando los pies, visiblemente extenuados, pues apenas lograron sentarse en las sillas.

- ¿Dónde estaban? –les preguntó Yolei con un tono de enfado- ¡Los estuvimos llamando por la Terminal D toda la mañana!
- En… el… infie… rno…
- ¿Qué? –preguntaron extrañados-
- Dev… Devidramon nos… hizo correr desde las… cinco de la mañana…
- ¿Cómo? –exclamaron intrigados- ¿Y eso por qué?
- Yo le pedí que… nos entrenara, así que… Oiga, señor Ichijouji, ¿Podría traerme un vaso de agua por favor?
- Eh, sí. Enseguida. –el hombre va al bebedero y trae un vaso de plástico con agua-
- Pudiste haber ido tú mismo por el agua, Davis. El señor Ichijouji no es tu sirviente.
- ¿De qué te quejas, TK? No pedí uno para ti: puedes ir tú mismo a traértelo.
- Aggh… -TK refunfuña cosas ininteligibles mientras va por algo para beber- Mrxrgghhnh
- ¿En que estaban?
- Mi papá nos mostraba la foto de Oikawa, Davis. –explicó Ken-
- Trabajó hasta ayer –explicaba el Sr. Ichijouji- Pero hoy comenzaron sus vacaciones.
- ¡¿Le dan vacaciones a un tipo que secuestra niños?!

Todos los trabajadores de la oficina miraron con los ojos como platos hacia donde estaban aquellos seis niños junto al señor Ichijouji, quien hacia lo posible por dar explicaciones convincentes a sus compañeros sobre las palabras de Davis. Mientras tanto, los amigos de Davis trataron de corregirle su estupidez.

- ¡¿Te puedes callar y no hacernos pasar vergüenza?! –le gritó Yolei tras darle un golpe en la cabeza- ¡Estúpido!
- Es oficial: Davis es un imbécil.
- TK, no puedes…
- Kari: no pierdas tu tiempo defendiéndolo. En fin: ¿En que andaban?
- Decíamos que tenemos que hacer algo con los niños.
- Mi mamá me dijo que conseguiría la lista de niños desaparecidos para nosotros. ¿Por qué no vamos a buscarla a mi casa?
- De acuerdo.

Mientras tanto, en la azotea del edificio…

- ¿Y bien? ¿Cómo te fue con esos niños?
- Bien… Son algo débiles, pero tienen algo de… resistencia. Ahora sin embargo, están sumamente cansados, y dudo que presenten algún problema para tus planes, amigo.
- Excelente, Devidramon: bien hecho.
- Jeje… Como digo, brother Black: Si uno no puede disfrutar del trabajo, no vale la pena. –en eso, aparece Machgaogamon- Oh, ha venido el Sr. Spielbergmon. ¿Qué noticias nos traes? Ya que Zudomon ni pistas da.
- Que serás mi camarógrafo. –Devidramon se ríe de la broma- En realidad, creo que localicé a Oikawa.
- ¿En serio? –preguntó Blackwargreymon- ¡¿Dónde?!
- No sé su localización exacta, pero creo que se encuentra en una zona montañosa en las afueras de Gotemba.
- ¿Y cómo sabes eso?
- Pues…


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Tienda de autoservicio, en las afueras de Gotemba. Dos horas atrás.

- Recuerda, Mummymon: discreción ante todo. Sólo somos turistas que vinimos a comprar víveres.

- Entendido, Arukenimon. Veamos la lista que nos dejó el jefecito: arroz, té, cecina, leche, calabazas, apio, manzanas, más arroz, atún enlatado, tomates, más té, revistas Playboy y más arroz. Mmm… ¿Crees que haya todo esto aquí?

- Estamos en Japón, cabeza hueca: aquí hay hasta revistas manga y ropa interior femenina en máquinas expendedoras.
- Ah, bueno; pues así sí. –se cruza inadvertidamente con un sujeto de cabello llamativamente azul- ¡Hey, ten más cuidado!
- Lo siento, señor.

Tras alejarse del extraño sujeto, Mummymon fue a buscar unas cajas de leche, cuando se percató de cierto detalle, que fue a comunicárselo a su compañera.

- Oye, Arukenimon.

- ¿Sí? –respondió algo hastiada- ¿Qué quieres?

- ¿Viste a ese extraño sujeto de allá?
- ¿Quién?
- El sujeto con el que me crucé: alto, atlético, de cabello teñido de azul y vestimenta de esquiador.
- ¿Qué hay con él? No me dirás que te parece atractivo.
- ¡Por todos los cielos, no! ¡Tú siempre serás el amor de mi…! –recibe una golpiza en la cabeza por parte de la mujer araña; ésta por su parte, le dirige una mirada sospechosa al individuo que curioseaba unas golosinas mientras comenzaba a rascarse las muñecas- Es solo que me parece sospechoso… como que hay algo raro en él.
- Mmm… Es verdad; a mí también me parece sospechoso.

El misterioso sujeto sintió que lo estaban vigilando, así que fue a pagar unas golosinas y salió corriendo de la tienda sin que lo observaran y se escondió en el bosque. Una vez seguro…

- ¡¡AHHH!! –exclamó Machgaogamon- ¡¿Por qué esos caramelos metamórficos tienen que causar una comezón tan horrible?! Para colmo casi me descubren; mejor me largo de aquí y aviso a los demás.

A los pocos segundos, Machgaogamon despegaba de regreso a Odaiba.

______________________________​

- ¿Tuviste miedo de esa patona de mierda y su amante la cecina? –se burló Devidramon- Viejo: soy un nivel evolutivo más bajo que tú y me creo capaz de hacerlos mi comida.

- No pasará de nuevo.
- Al menos sabemos que el zombi patético se esconde como la rata que es en las montañas –Black apretó el puño con fuerza- Es mi oportunidad para acabar con su miserable existencia… y la de Myotismon.
- Tomando en cuenta que es el principal sospechoso por la desaparición de esos niños, es lógico que busque donde esconderse.

- Quiero saber si tengo su apoyo; no es que necesite ayuda para matarlo, pero…
- Sabes perfectamente que D’arcmon y Gargoylemon estarían en desacuerdo. Pero por mi parte, ver sangre y sufrimiento de un infeliz, y ver morir a Myotismon sería un placer, amigo Black. Tienes mi apoyo en esto.
- Yo odio el gore, Blackwargreymon: no me gusta eso de sangre y muertes crueles. Pero como no tengo nada mejor que hacer y el sujeto me vale un comino, te doy mi apoyo: sólo no me obligues a ver como lo matas, ¿Sí?
- No obligo a nadie a acompañarme, Machgaogamon: ustedes son mis amigos, no mis esclavos. Aparte, véanlo como que hacemos un servicio al Digimundo al librarlo de semejante plaga. Respetaré sus decisiones… siempre que respeten la mía.
- O nos darás una patada en el culo, ¿Cierto? –se burló Devidramon-
- Preferiría que no lo averigüemos, ¿Si? Vamos por nuestra presa.


Ya en casa de TK, los Niños Elegidos se reunieron para coordinar sus futuros movimientos. Natsuko les había proporcionado la lista de los niños desaparecidos –ahora portadores de la Semilla de la Oscuridad- y discutían qué hacer.

Al final habían decidido repartirse la lista y vigilar de cerca a los niños para ver como evolucionaba la semilla de la Oscuridad en sus cuerpos.

- Hoy tengo que encargarme de la tienda, por lo que no podré ayudarlos con la vigilancia.

- Descuida, Yolei. –respondió Kari- Lo entendemos.
- Entonces nos separaremos así: Yo iré con Kari y Ken, y tú irás con Cody, TK.
- Espera… ¿Por qué tengo que ir con Cody? ¿Por qué no me acompañan Kari o Ken?
- Porque si, porque soy el líder y ya. Además, creí que Cody y tú se llevaban de maravilla, si hasta una tetera tienen juntos.
- ¡¡HEYYY!!
- ¡¡NO SOMOS UNA TETERA!! –exclamaron indignados Patamon y Armadillomon-
- Me llevo bien con Cody; sólo que…Eh…
- TK, ¿Tienes algún problema conmigo?
- Eh, ninguno Cody. Yo quería que alguien me cargara –pensó TK en voz baja-
- Pues está hecho –afirmó el más petiso- Nosotros iremos juntos, y Davis con Kari y Ken.
- Será mejor que nos demos prisa –agregó Gatomon- Mientras más tiempo pasen esos niños con la Semilla de la Oscuridad, más se corromperán.
- Pero deberíamos de buscar a Oikawa también: es el único que puede sacarles la Semilla de la Oscuridad.
- Cierto, Hawkmon. –asintió Yolei- ¿Puedes buscarlo desde el aire el día de hoy? O mejor aún… ¿Por qué no le preguntamos a los Caballeros Reales para que nos ayuden?
- Yolei… Ellos no son precisamente nuestros fans. –respondió Davis- Dejaron muy en claro que nos odian.
- Lo sentí mucho anoche –dijo V-mon acariciándose el cuello- Mis primos me odian.
- Pero Hawkmon y Armadillomon son miembros de la Orden; dudo que se nieguen a ayudarlos si se lo piden –señaló la chica de los lentes: los digimon mencionados quedaron sorprendidos, pues era verdad- Si alguno de ellos les pide ayuda, estoy segura que nos darán una mano.
- Si Zoe los obliga –dijo Ken-, pero eso me parece poco probable.
- Hay que intentarlo. Hawkmon, ¿Puedes ponerte en contacto?
- Creo que sí, Yolei. –dijo el ave, mientras sacaba un celular entre su plumaje- Que bueno que ninguno de ellos cambió su número.
- ¡¡¿¿TIENES UN CELULAR??!! –exclamó Yolei- ¡¿Y NO ME ENTERO HASTA AHORA?!
- Vamos, Yolei –dijo un TK indiferente- ¿A esta altura y te sorprende?


Hawkmon escogió uno de los números; lo marcó y esperó. Sabía que Alphamon y Omegamon serían unos inútiles conociendo como eran, así como que Lordknightmon, Duftmon y Examon no levantarían un dedo por ayudar a seres más débiles que ellos, por lo que los obvió; probó con Gallantmon, pero nadie contestaba. Siguió con los demás, pero no obtuvo resultados.

Tras fracasados intentos, marcó al número de Magnamon: esta vez sí respondieron.

- Hola. Cuāuhpillimon?

- Eh, si: soy Hawkmon ahora. Magnamon, ¿Cómo estás?
- Mmm… Algo ocupado, ¿Y tú?
- Con problemas: necesito tu ayuda.
- Lo siento, pero no podré ayudarte hoy.
- ¿Por qué?


En eso, se escuchó tras el altavoz un sonido sumamente desagradable, como el de alguien con un terrible malestar digestivo encerrado en el baño y vomitando todo su contenido estomacal en el inodoro. El sonido fue tan fuerte que todos en la sala de Yolei fueron capaces de oírlo a pesar de no tener activado el altavoz. La sensación de asco fue inmediata.

- ¿Qué fue… eso?

- UlforceV-dramon. Amaneció con resaca… y con mareos.
- Eso que oí no era un mareo, sino un tsunami gástrico. ¿Qué demonios hace UlforceV-dramon con resaca? Se supone que es el benjamín vida sana del grupo.
- Así era, hasta que se hizo del macho y se tragó de golpe 20 litros de absenta.
- Adivino… Examon. –Magnamon respondió afirmativamente- Entonces no podrás venir a ayudarme.
- No: estoy condenado a cuidarlo, mantenerlo en cama y a limpiar su vómito hasta que se le pare su resaca. –una vez más se oye a Ulforce vomitar, esta vez peor que la otra vez- ¡¡Ulforce; ni se te ocurra lanzar tu porquería fuera del inodoro!!
- Di…se…lo… a mi… -el caballero es incapaz de soportarlo más- ¡¡PUAAAAJJJJJJJJJJ!!!
- ¡¡¡NO SOBRE EL PISO DEL BAÑO, ANIMAL!!!se oía gritar a Magnamon tras el auricular- Hawkmon, tendré que dejarte; hablamos después.


Tras finalizar la llamada, los Elegidos lanzaron un suspiro de resignación: no tendrían la ayuda requerida.

- Tendremos que hacerlo solos –concluyó Yolei- Bueno; me voy a trabajar.

- Nosotros también nos vamos. –dijeron los demás, levantándose- Nos vemos después.


Los Niños Elegidos salieron a la calle a buscar a los portadores de la Semilla de la Oscuridad y mantenerlos vigilados; gracias a la lista, podrían localizar a los niños.

TK y Cody encontraron a una niña llamada Noriko, que caminaba sola por la calle con un tapabocas –capaz estaba resfriada- La sorpresa que se llevaron los niños y los digimon fue legendaria en cuanto vieron como la niña dio una terrible patada a un pobre perrito que acababa de lamerle los zapatos. Cody, enardecido, comenzó a vociferar a lo bajo.

- ¡¡Imperdonable, imperdonable!! ¿Cómo puede tratar así a un animal?

- ¡Cody, debes resistir! –respondió TK- No podemos hacer nada.
- ¿A qué no? –y salió de su escondite- Ya verá…
- ¡Cody, no hagas nada estúpido! –gritaba Armadillomon, mientras su amigo ya estaba frente a Noriko- ¡Sensatez!
- ¡¡Oye tú!!


Apenas Noriko dirigió la vista hacia el enano, éste la hizo tropezar al patear sus piernas y patearlas mientras gritaba “¡A ver si te gusta lo que le haces a un pobre animal, basuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuura!” Aun atónito por el comportamiento de Cody, y temeroso de que la niña quisiera denunciarlos –lo haría, era más que evidente-, TK tomó a Cody, y junto a Patamon y Armadillomon, se puso a correr lo más lejos posible ignorando los indignados gritos de la niña.

- ¡¡¿¿Por qué me sacaste de ahí??!! ¡¡Esa estúpida ya era mía!!

- ¡¡CODY!! ¡¿Estás loco o qué demonios te pasa? ¡¡Podría denunciarnos!!
- ¿Qué parte de ser sutil no entendiste Cody?
- ¿Y qué pasó del budismo zen?
- El budismo zen defiende los derechos de todo ser vivo… Por eso le daba una paliza a esa maldita maltratacachorros.
- ¡¡A las mujeres no se les trata así!!
- A las mujeres no, TK: a las BESTIAS sí.
- ¿Qué clase de budismo te inculcan en casa? –pensaba TK mientras corría-


En otro rincón de la ciudad, Davis y sus “amantes” buscaban a los niños de la lista para tratan de hacerles unas preguntas, o cuando mucho ver su estado. Sin embargo, los “talentos diplomáticos” de Davis hacían gala.

- Que ya le dije: soy compañero de clases de su hijo… -revisando la lista- Makoto.

- ¡¡Makoto tiene siete años; tú te ves como de once!!
- ¿Qué nunca oyó hablar de los repitentes?
- Ay… Davis. –se lamentaba Ken-
- A mí no me tomes el pelo: tenemos el mejor sistema educativo del mundo. Hasta los tontos como tú pueden aprobar.
- Eso no dice lo mejor de Japón. ¿O sí?
- Para nada, Kari. –respondió Ken-
- ¿No va a venir Makoto?
- ¡¡Largo!! –cerró la puerta en las narices de Davis- ¡¡Imbécil!!
- ¡¡RACISTA!!

- ¡¡O SE VAN O LLAMO A LA POLICÍA!!
- ¡¡QUIERO VER QUE LO HAGA!! ¡VAMOS, ANÍMESE! ¡SEGURO NO TIENE LAS P....!
- ¡¡VÁMONOS DAVIS!!gritó Ken, que junto con Kari lo estiraron de las mangas para bajar las escaleras- ¡No quiero ir preso tan joven!
- Por favor, Ken: ese tipo no iba a llamar a la policía: sólo está alardeando.
- Te pasaste un poquito, Davis. No debiste haberlo gritado así.
- La verdad yo creo que el señor fue mu grosero con Davis.
- ¿Por qué lo defiendes, Kari? –preguntaba una absorta Gatomon- Sabes que actuó mal.
- Davis es mi amigo, y debo apoyarlo.
- …
- Mejor sigamos con el siguiente en la lista… Y esta vez voy a hablar yo Davis: tú mejor cierras la boca y sonríes.



______________________________

Blackwargreymon y sus amigos habían llegado a las montañas cercanas a Gotemba: se internaron en el bosque nevado buscando cualquier indicio de la presencia de Yuki Oikawa. Tras minutos de arduo peinado por la zona, localizar las huellas de un vehículo, y tras seguirlas, dieron con una cabaña.

- Puedo olerlo. –dijo Black, confiado en sus sentidos- Esa rata está aquí.

- Huele a un delicioso guisado. –agregó Devidramon tras olfatear unos segundos- Deben de estar cocinando.
- Pues será su última cena.
- Me pregunto qué planes malvados están cocinando esos tres. –se preguntaba Machgaogamon-


Dentro de la cabaña, y completamente fuera del conocimiento de los tres digimon…

- Este guisado me saldrá es-pec-ta-cu-lar. ¡Arukenimon! ¡Ven a probar esta salsa!

- Estamos viendo la televisión y burlándonos de los medios de prensa. Pruébala tú.
- Ay… Como quieras.
- Que tontos: creen que todo fue algo así como un sueño –decía Arukenimon desde el sofá de la sala mientras observaba junto a Oikawa las noticias sobre la aparición de digimon la noche anterior- No quieren aceptar lo que ven con sus ojos.
- Es como con los alienígenas. –agregó el zombi tras levantar la mirada de su periódico- Saben que existen, pero prefieren ignorar su existencia.
- No me diga que cree en alienígenas.
- ¡Por supuesto! El universo es demasiado grande como para desperdiciar tanto espacio en unos simples humanos. Además, ellos nos crearon.
- Eh…
- ¿Te conté que cuando era niño me raptaron los Grises? Se llaman Igigi en realidad; creo que el nombre es sumerio… y son robots creados por los Nibiru que…
- Voy a ayudar a Mummymon para evitar que cometa otra idiotez.
- No me crees, ¿Verdad? –dijo mientras veía como Arukenimon huía literalmente a la cocina- ¡¡INCRÉDULA!! ¡¡Tienes mi ADN y te niegas a aceptar la verdad!!


Afuera, mientras tanto, Blackwargreymon planeaba su golpe.

- ¿Crees que deba destruir la casa y convertirlo en cenizas o simplemente tenerlo en mis manos y atravesarlo con mis Dramon Killer?

- No sé… -respondió algo aburrido- Te dije que no soy amante del gore. Tal vez debas preguntárselo a Devidramon; se ve que es más experto en esa rama que yo.
- Mmm… Puede ser. –asintió Black, por lo que fue a buscarlo- Devidramon… Devidra… ¿Qué demonios haces?


Black pudo ver a su amigo capturando varias aves con sus garras y manteniéndolas cautivas no sin dejar de mirarlas con cierta malicia. Devidramon estaba tan enfocado en eso que inicialmente no prestó atención al Dragón Oscuro.

- ¿Huh? Ah, hola viejo. Estoy cazando.

- ¿Tienes hambre otra vez? Me sorprende que no engordes.
- Me mantengo activo… ¿Qué necesitas de mí?
- Una manera para acabar con Oikawa: rápido o lento. Pero no sé si tú…
- Oh… Me pides consejos para ser un ben asesino: me siento alagado, viejo. Eso depende de cuánto disfrutes tú de ver sufrir a tus víctimas: si quieres complacerte al verlo retorciéndolo de dolor o torturándolo hasta la muerte, pues usa el método lento. Si por el contrario, prefieres un método más rápido, le puedes atravesar el cuerpo, partirlo por la mitad… -Devidramon desvió su mirada hacia su mano derecha, con suma malicia- O mi favorito…


Sin decir más, Devidramon llevó ambas aves a su boca, y de un solo mordisco les arrancó la cabeza a ambas, escupiéndolas poco después. La escena de por si ya era bastante grotesca, agregando que la gárgola no había hipnotizado a las aves, por lo que estas eran plenamente conscientes de sus últimos segundos de vida. Tras escupir las cabezas inertes, Devidramon comenzó a lamer la sangre: eso fue suficiente para que Machgaogamon se desmayara y Black tuviera un ataque de mareos.

- Esto me lo enseñó Beelzemon… ¿O fue mi amigo BlackWeregarurumon? Ya ni me acuerdo: lo podrías hacer si no fuera porque tu boca es demasiado pequeña… Pero podrías hacer algo parecido.

- De… Dev… ¡¡ERES, ERES…!

Black no pudo acabar la frase, ya que acabó corriendo a toda velocidad en dirección a unos arbustos, donde…

- ¿No me digas que estás vomitando? ¡Qué sensible eres! ¡Deberías de decir: bien Devidramon, enséñale a las putas aves quien manda! ¡No vomitar como condenado! –Black solo respondió continuando su emesis- Bueno; al menos no te desmayaste como este otro –refiriéndose a Machgaogamon, a quien le dio una pequeña patada en el costado- Eso demuestra que algo de macho tienes.

- Oh… ya cá…
- Demonios: De verdad te revolví el estómago, ¿Eh?
- Y… los intestinos… y los pulmones… y…
- ¡Ya entendí! Menos mal no te dije que le hice eso a la mitad de las palomas de Venusmon en esa ocasión, porque si no…


Los vómitos continuaron por casi veinte largos minutos, hasta que Black salió de los arbustos, luego de ir a limpiarse en el lago. Devidramon advirtió que se veía sumamente agotado.

- Eh... ¿Vamos a matar a Oikawa?

- Hoy no... –dijo un exhausto y jadeante Blackwargreymon, que se esforzaba por apoyarse por un árbol- Sólo quiero… des… cansar.
- Eh, viejo: perdona si te agüé la venganza. No creí que reaccionaras así ante una estupidez.
- Descuida… Devidramon… Debí haberlo… previsto.
- Te llevo a casa –habló la gárgola aumentando su tamaño, para posteriormente dejar que Black montara en él- Es lo mínimo que puedo hacer tras cagarte la fiesta… y al perro sensible también. –agregó mientras tomaba a Machgaogamon aun inconsciente en la palma de su mano- Que amigos tan blandos tengo.
- Gracias por tu… comprensión. Supongo.
- De nada. –sonrió la gárgola- Para eso estamos los socios.


Llegada la noche, los Niños Elegidos se habían reunido en casa de Yolei para evaluar los resultados de su búsqueda.

- Fue un desastre. –resumió TK en breves palabras- Cody pateó a la niña y después descubrimos que la policía nos perseguía: perdimos toda la tarde tratando de perder al agente.

- ¡¡Cody, cómo pudiste!! –le reclamaron las chicas- ¡¡Machista!!
- ¡¿Cómo que machista?! ¡¡La infeliz pateó a un pobre cachorro!!
- ¡¡Ah, eso cambia las cosas!! ¡¡¿¿Y por qué no mataste esa maldita zorra??!!
- Eh… ¿No se supone que debemos salvar a esa niña?
- ¡¡Pateo a un indefenso cachorrito, Gatomon: MERECE MORIR!!
- Ok, Kari: como tú digas.
- A nosotros tampoco nos fue bien: Davis es pésimo en relaciones públicas.
- Que esas personas no comprendan mi carisma es a causa de su reducido nivel intelectual.
- Más bien de tu bajo nivel mental, Davis: no sabes tratar a la gente.
- ¿No se supone que debes darme una mano, V-mon?
- Lo siento: no quiero quedar manco por imposibles.
- Imagino que tampoco pudiste hallar a Oikawa.
- Perdona, Yolei –respondió el digimon ave sumamente cansado- Volé por todas partes y no conseguí nada. Ahora, si me disculpan, me iré a descansar.
- Creo que todos merecemos descansar un poco después de este día. ¿No creen?
- TK tiene razón: estando cansados no lograremos nada. Debemos reponer fuerzas para continuar mañana.
- Es verdad, Patamon. Además, nosotros tenemos que vigilar a Devidramon.


En ese momento, los Elegidos se quedaron callados: al mencionar a Devidramon, TK les había hecho recordar de sus compañeros de terapia.

- ¿Alguien quiere agregar algo?

- ¡¡No soporto a D’arcmon!! –gritó una enfurecida Gatomon- ¡No pasa un momento del día en que me dirija esa mirada de “sé lo que hiciste y nunca te perdonaré”! ¡Devidramon ya no es su novio: no entiendo por qué se molesta! ¡Además de tratarte mal, Kari!
- ¿Por qué dices que me trata mal?
- Cito: “Trata de dormir con la luz apagada esta vez”, -decía, remedando a la ángel de manera burlona- o "¿Podrías dejar de ser tan llorona? ¡Es sólo una película!", o "¿De verdad ese bobo de tu hermano piensa reconquistar a la tal Sora?" Ehm, no; espera: en eso no se equivoca. ¡¡Pero en la cena de ayer…!!

______________________________

- ¿Podrías pasarme la ensalada por favor?
- Por supuesto, señora Kamiya.
- “Por supuesto, señora Kamiya.”
- ¿Acaso me estás imitando, Gatomon?
- No… Para nada: sólo pensaba en voz alta.
- Mejor controlas tu cabeza: estamos en la mesa.
- ¿Alguien quiere jugar cartas conmigo después de la cena?
- Ahora no, Kari. –le respondió su hermano- No es el momento.


La tensión en el comedor se había vuelto tan espesa, pesada e insoportable como la salsa que la señora Kamiya había preparado para acompañar la carne. Tai y Agumon intentaron escapar, pero las nubes de tormenta estaban ya fraguándose sobre la mesa del comedor y el pronóstico era claramente inestable con alta probabilidad de descargas de furia femenina.
- Yo estoy muy bien de la cabeza; descuida, querida. Es por tu salud mental de la que deberías preocuparte.
- ¿Serías tan amable de explicarme por qué? –le respondió la ángel con un tono para nada angelical-
- Pues… -Gatomon se sirvió algo de la carne que preparó la señora Kamiya y lo tragó ignorando su mal sabor; luego se limpió con la servilleta- Para empezar con aquel noviecito que tenías antes. Cuesta creer que te hayas enredado con semejante bestia.
- Al menos no caí tan bajo como para recurrir al chantaje.
- Oh… -carcajeó la gata con cierto aire aristocrático y engreído- ¿Sigue molesto por eso? Que madurez la suya.
- ¿Lo dice la gata que coqueteó con el dinosaurio aquí presente?


El silencio reinó en el comedor: Agumon estaba sumamente avergonzado, Kari se cubría la cara de la vergüenza al oír de nuevo eso de Gatomon, sus padres murmuraba entre sí, y Tai prefería mantenerse nerviosamente y ridículamente callado. Gatomon no pudo más y se puso de pie en medio de la mesa, entre la ensalada y el aderezo, mirando cara a cara a D’arcmon.


- ¡¡YA HE DICHO UN MILLÓN DE VECES QUE ESO YA PASÓ!! ¡¡ES UN CASO CERRADO, QUE SE LO LLEVA EL VIENTO!! ¡¡Y NO TIENES DERECHO A RECORDÁRMELO!!
- ¡¡Y TÚ NO TIENES DERECHO DE INSULTAR A MI AMIGO, GATURRA!! ¡¡PODRÁ SER UN DESGRACIADO EN UN SINFÍN DE OCASIONES, PERO LO CONOZCO MUCHO MEJOR QUE TÚ, Y HE VISTO LO BUENO QUE PUEDE SER!!
- Si, si… Ya me imagino CUÁNTO lo conoces.
- ¡¡¡DESGRACIADA!!!


D’arcmon no escatimó en tiempo para abalanzarse sobre la gata e intentar tomarla del cuello, arrastrando el mantel y varios platos y cubiertos en dirección al suelo. Gatomon esquivó sus manos y comenzó a arañarla en el rostro. D’arcmon no se quedó de brazos cruzados y tras esquivar varios de sus golpes, logró capturarla y comenzó a oprimir su garganta.


El matrimonio Kamiya miraba horrorizada en impotente la escena, mientras que Kari seguía como en estado de shock, sentada en su silla completamente inmóvil y aparentemente avergonzada cubriéndose los ojos con las manos; Tai había saltado de su silla y quedó junto al umbral de la puerta, quedando sólo Agumon para intentar recobrar la calma.

- ¡¡Infeliz, descarada!!
- ¡¡Angelzuela de cuarta!!
- Eh, chicas… Detecto algo de tensión aquí. ¿Qué tal si conversamos un po…?
- ¡¡NADIE TE PREGUNTÓ, PSIQUIATRA DE PACOTILLA!!
- Jeje… Yo nada más decía –se retractaba un atemorizado Agumon- Por algo no me meto en peleas de mujeres.
- ¡¿Es que no piensas hacer nada, Agumon?!
- Ya que tienes el emblema del Valor, te animo que lo demuestres metiéndote entre esas dos.
- ¿Sabes? Creo que debemos dejar que lo resuelvan solas.
- ¡¿Es que nadie piensa hacer nada?!

- Olvídalo querida –respondió Susumu- Nadie se va a meter


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- Ehhh… Pero técnicamente eso te deja a ti como la que empezó todo el desastre, Gatomon.

- Meros detalles, Armadillomon. Además, mi querido Patamon me apoya, ¿Cierto?
- Pues…
- ¿Cierto? –ronroneo amenazadoramente-
- Sí, claro querida.
- Al menos D’arcmon tiene carácter. Gargoylemon es demasiado nenaza: una cosa es que lo asuste Jun con su cara fea, pero ¿De mí? O sea; soy un tipo bien rudo, pero…
- Uno tan rudo que come nieve amarilla.
- ¡¡QUE ASCO, DAVIS!!
- ¡¡Dijiste que no se los dirías!!
- Se me debió haber escapado –respondió V-mon, restándole importancia- Creí que debíamos hacer amena la charla.
- ¿De verdad Gargoylemon es tan patético? ¡Si se ve tan temible!
- ¡¡JAJAJA!! ¿Hablas en serio, TK? Si supieras lo que pasó ayer a la mañana...


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- ¿Hola? ¿Hay alguien adentro? –preguntó la gárgola blanca desde la puerta del baño; al no recibir respuesta, entró- Parece que no hay nadie.

Gargoylemon fue directo a la bañera a darse un baño para despabilarse; tras abrir la cortina, se encontró con…

- ¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!

- ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!! ¡¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO!!

- ¡¡¡ANIMAL!!! ¡¡¡DEPRAVADO!!! ¡¡¡PEDÓFILO!!! –gritaba una histérica Jun cubierta con una mísera toalla mientras arrojaba cualquier jabón u otro producto de limpieza hacia la gárgola- ¡¡LARGO DE AQUÍ, DIGIMON REPUGNANTE, LARGO, LARGO!!
- ¡¡Yo no soy…!! –una botella de shampoo golpea su cabeza- ¡¡Ay, eso duele!! –unos frascos de crema de belleza se estrellan en el suelo y Gargoylemon pisa su contenido, resbalándose de lleno en el suelo- ¡¡AAAAAAAAAAYYYYYYYYYYY!! ¡¡MI ESPALDA!! ¡¡MIS ALITAS!! –olfateando- ¡¡Y ese olor!! ¿Qué tienen estas cremas?
- ¡¡LARGO, ANIMAL, FUERA DE MI BAÑO!!
- ¡¡¿¿TE PUEDES CALLAR, MALDITA PERRA??!! –gritó la gárgola, de la que había surgido brevemente su macho interior- ¡¡CÓMO MIERDA PIENSAS QUE VOY A SALIR SI NO DEJAS DE ARROJARME TUS PUTOS PRODUCTOS DE LIMPIEZA??!!
- ¡¡ESE NO ES MI PROBLEMA, VETE AHORA O HARÉ DE TU VIDA UN INFIERNO!!

- ¡¡Ya voy!!

Tras levantarse del piso, un nuevamente acobardado Gargoylemon corrió hacia la puerta del baño y la cerró de un fuerte golpe. Al ver de frente, se encontró con Davis y V-mon riéndose a carcajadas de él: aparentemente habían oído todo el embrollo.

- ¿Disfrutaste la vista? ¡¡Jajaja!!


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- ¿En verdad vio a tu hermana desnuda en la bañera? ¡Davis! ¡Eso no es gracioso!

- ¿Entonces como me reí, TK?
- ¡Porque eres un animal! –le gritó Yolei, dándole una buena cachetada que dejó rojas sus mejillas- ¿Y tú, Cody? ¿Cómo te llevas con mi querido, bondadoso y sexy Blackwargreymon?
- Creo que voy a vomitar… -masculló Davis-
- En mi opinión, lo influencia demasiado, por lo que vi hoy.
- ¡¡TK!! ¡Nadie te preguntó! –le gritó Yolei- ¿No decías, Cody?
- La verdad es que nos llevamos muy bien: se lleva de maravillas con mi mamá y mi abuelo. Y a veces…



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- Vas a hacerlo, ¿Verdad, Cody?
- Es que no lo sé, abuelo.
- Decídete de una vez. –señaló Black, alzando la voz- No podemos estar aquí toda la mañana.
- No me siento preparado… Tal vez si me dan unos minutos más.
- Llevas media hora en la misma posición. ¿Es que piensas quedarte ahí todo el día?
- Me cuesta mucho, Blackwargreymon.
- ¿Aplastar un simple tomate? Es absurdo. Armadillomon; pásame otro.
- Sabes que a mi nuera no le gustará limpiar el piso, ¿Verdad?
- Juntaremos el puré de tomate y lo guardaremos, señor Ida. No se preocupe.

Armadillomon le pasó a Black otro tomate del saco y este lo tomó con sus garras, enseñándoselo a Cody.

- ¿Lo ves? No muerde, no pica, no causa alergias… en general.

- Ehm… -Cody empieza a sudar nerviosamente- ¿Podrías alejarlo un poco de mí?

- ¡Vamos! ¡No seas tan nenita!
- ¡Armadillomon!
- Es verdad, Cody: actúas como niña.
- ¡Abuelo!
- Lo que tienes que hacer es demasiado fácil. –explicaba Black- Tomas el tomate, lo colocas en tu mano, le diriges tu más profunda mirada de odio y desprecio, y luego…

Blackwargreymon aplastó el tomate con un rápido cierre de su puño, salpicando parte de la sala con la pulpa de la fruta. El solo ver esa pulpa roja mezclada con semillas escurrir de entre los dedos de Black hasta su antebrazo le dio unas terribles náuseas, además de un aumento en su desconfianza.

- Lo aplastas como el maldito insecto que es. ¿Lo ves? Es sencillo.

- ¿Soy yo, o lo disfrutaste?

- ¿Aplastar el tomate? No… Bueno: la verdad al principio sí. Pero después de los primeros veinte, se torna aburrido.
- Me siento mal por desperdiciar comida.
- ¿Te quieres sentir peor? Se desperdicia comida por tu culpa.
- ¡Eso no es justo!

Cody sale corriendo de la sala y se encierra en su cuarto, mientras Armadillomon va tras él, quedando sólo Black junto al abuelo Ida.

- Sigh... Esto tomará tiempo.

- “Para ver el loto florecer, al tiempo debes vencer.”

- ¿Y eso que significa?
- Que si Cody sigue así, no tendré bisnietos. –aclaró el viejo- A ninguna mujer le gusta un marido que le tema a las verduras.


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- Ohh… Mi querido Blackie, el buen samaritano. Que tierno…

- Veo que tu amistad con Blackwargreymon anda salsa en cucharón.
- ¡¡DAVIS!!
- ¿Qué?
- Al menos tú te llevas bien con tu compañero. Yo a D’arcmon no la soporto.
- Pese a que es todo culpa tuya, Gatomon.
- Nadie pidió tu opinión, V-mon.
- Yo hasta ahora no veo muchos avances con Machgaogamon. –suspiró Ken- Dice que debo superar lo del Emperador de los Digimon, lo de mi hermano, pero no veo que haga mucho.
- ¡Juro que nos está filmando!
- Wormmon… Pero en fin: ayer por ejemplo mientras veíamos televisión…



______________________________
- ¿Por qué insistes en que vea un documental?
- Para que comprendas que hay gente en peores condiciones que tú.
- Ken no necesita exponerse a semejante miseria: ha sufrido demasiado.
- Se nota que no sabes nada del Mundo Real, Wormmon.
- ¿Podrías decirme al menos que piensas hacerme ver?
- Hey… No te estoy obligando, como Devidramon que…
- ¡¡Ya, ya, ya…!! ¡No pienso recordar eso! Pero tengo opciones, ¿No? –el karateca cyborg asintió- ¿Qué tienes para mostrarme?
- A ver, son documentales de la ONU y National Geografic: “Hambruna en Etiopía”, “Genocidio en Ruanda”, “Apartheid en…” Qué raro; éste parece censurado. Dime, ¿Soy yo o aquí dice “Palestina”?
- No lo sé: lo taparon demasiado bien. ¿No tienes algo más alegre? Preferiría ver “Titanic” si es que buscas que comprenda el dolor de otros.
- La ficción basada en hechos reales no funciona: necesitamos algo auténtico.
- ¡No otra película del Holocausto: siempre son lo mismo!
- ¿Qué tal este entonces? “Deforestación en el Amazonas”
- De acuerdo…


______________________________​

- Y nos quedamos viendo ese documental por casi dos horas…

- A mí me aburrió. ¿Qué me deben importar unos indios en Brasil? ¡Es a Ken a quien debo proteger!
- ¡Wormmon, no seas así! A mí me conmovió lo de los indígenas que se quedan sin su hogar y terminan mendigando en las calles, pero… No sé; creo que sigo igual.
- Es que tú estás bien, Ken: los demás no entienden cuanto has sufrido.
- Agh…
- ¿Y tú como te llevas con el miserable ese, TK? Apuesto a que estás por rociarlo con agua bendita.
- A decir verdad, Yolei…
- ¿Rociarlo? ¡JA! Como rociarlo si él ya es MUY amigo de ese Devidramon.


Los Elegidos quedaron mudos al oír las palabras de Patamon. ¿TK amigo de un digimon oscuro? Aún si se tratase de Blackwargreymon sería sumamente raro, a pesar de ser únicamente una versión oscura de Wargreymon. ¿Pero de un digimon claramente demoniaco? El Elegido de la Esperanza no tardó en captar las miradas de todos sus amigos.

- Dejen de mirarme así: me incomodan.

- Es que… ¿Estás bien? –le preguntó Kari, tocando su frente- ¿Tienes fiebre? ¿Estás enfermo? Quizá yo pueda ayudarte.
- ¡Estoy bien, Kari! ¡¿Es tan raro que me lleve medianamente bien con Devidramon?!
- ¡¡¡SIIIIII!!!exclamaron todos-
- Empiezo a creer que me consideran una especie de racista.
- Oh, ¿En serio? ¿Tú crees? –se burló Davis- ¿Por qué será?
- Tus antecedentes te delatan, TK: Devimon, Myotismon, Piedmon, Blackwargreymon…
- No quiere decir que odie la oscuridad, Cody. ¿Es que no lo entienden?
- Yo si te entiendo, TK. Pero no me gusta que pases mucho tiempo con él.
- ¿Acaso estás celoso, Patamon? No me digas que te pones así porque juego videojuegos más con él que contigo.
- ¡¡Ese maldito usurpó mi sitio!!
- ¡Patamon está celoso, celoso! ¡C-E-L-O-S-O!
- ¡¡V-mon!!
- ¿Devidramon juega videojuegos? ¿Y qué tal es?
- Es estupendo, Davis: es un as en los juegos de pelea y en los de carreras de autos. Me ganó siete de diez combates en Mortal Kombat y me ganó en tres de cinco carreras en Need for Speed. No me molestó perder, ya que al menos es un gran rival; no como…
- ¡¿Lo ves, Lo ves?!! –chilló la papa con alas- ¡¡Lo quieres más a él que a mí!!
- ¡Eso no es verdad! Sólo que juega mejor que tú, y deberías de aceptarlo: eres un asco en el Play Station. -Patamon se cruzó de bracitos e hizo un puchero de enojo, pero nadie le hizo caso- Pero igual tiene unos hábitos horrendos.
- ¿Cómo cuáles?
- Sus modales… o más bien, falta de los mismos: se la pasa eructando cada maldito rato; dice groserías cada dos por tres; a veces lo encuentro leyendo revistas de Digiporno; se rasca en público…
- ¡Qué asco! –exclamaron casi todos-
- Y lo peor es que come ratas… ¡¡VIVAS!!
- ¡¡QUE HORROR!!
- ¡¡QUE GENIAL!!
- ¡¡¿¿QUE QUÉ??!! -se quedaron todos mirando al "admirador"- ¡¡¿¿Estás loco, Davis??!! ¡¡Es un degenerado!!
- ¡Eres un idiota! ¡¡Te tocó el mejor compañero del mundo!! ¡¡Juega videojuegos, levanta pesas, es rudo, sabe pelear, no le importa lo que piensen los otros!! ¡¡Eso es un tipo buena onda!! ¿Cómo demonios tuvo un primo tan nenaza? ¡Lástima que no podamos intercambiar! ¡¡Él es un ejemplo para todos los hombres que estamos en contra de aquellas mujeres que intentan doblegarnos!! ¡De ahora en adelante me esforzaré aún más durante su entrenamiento para hacerlo sentir orgulloso!
- Agh…Olvídalo. Mejor me voy a mi casa: mañana tengo que entrenar…
- Yo también me voy. –dijeron los demás- Nos vemos.



______________________________

Avanzada la noche, todos los Niños Elegidos se hallaban profundamente dormidos, descansando tras un largo día y con ansias de comenzar otro. En el caso de los digimon era casi lo mismo, salvo unas excepciones.

Blackwargreymon apenas podía conciliar el sueño: la imagen de Devidramon decapitando a dos avecillas con su boca aún estaba impresa en su cerebro, así como la náusea que quedó grabada en su estómago y que pese a los tés de hierbas medicinales que le había preparado e señor Ida, aún no había mejorado. Los tés debían funcionar, en teoría… y estaban dando resultado… en teoría, mas los mareos continuaban… en la práctica.

En eso, oyó unos golpecitos provenientes de su ventana. Se levantó del catre donde reposaba y fue a revisar: se sorprendió de ver a su amigo Wargreymon flotando fuera del edificio.

- Hola, Blackwargreymon.

- ¿Qué haces aquí?
- Vine a hablar contigo un momento.
- Son las dos de la madrugada. ¿Haces horas extras a semejante hora del día?
- Esta no es una visita clínica. ¿Que no ves? No traigo mis gafas, ni mi libreta, ni mi grabadora o mi pipa.
- ¿Acaso estás fumando?
- Tranquilo… Sólo es de burbujas de jabón. Como ves, sólo vine a hablar de hermano a hermano.
- No somos hermanos, “genio”.
- ¿De original a clon?
- Argg… Sólo dime de que demonios quieres hablar… Y que sea rápido, que quiero dormir: estuve toda la tarde vomitando.
- Bueno… Yo quería preguntarte… ¿Cómo puedo hacer que D’arcmon se lleve bien con Gatomon? Comienzo a exasperarme.
- ¿Has probado encerrar a Gatomon en una caja y mandarla a Abu Dhabi?
- ¿Eso es un chiste de Garfield? Oh, veo que mi amigo se está volviendo bromista: es un gran avance.
- No estamos para que me evalúes, Wargreymon. En fin: ya hablando en serio, la verdad no sé cómo ayudarte. D’arcmon tiene su carácter, y es difícil de dominar cuando se enoja…Y de Gatomon tú sabrás, ya que intentó seducirte.
- No me lo recuerdes, por favor. –suspiró el Guerrero del Valor- Supongo que tendré que soportarlas unos días más.
- Muy bien: buenas noch…
- Espera… -lo interrumpió; Blackwargreymon refunfuñó en voz baja a causa de que no lo dejaran dormir. Sólo por ser su amigo, no echaba a Wargreymon a golpes y patadas- Quisiera saber que tal te va con Cody… No como terapeuta, sino como amigo.
- Me va bien: aquí entre nos, me agrada Cody. Es disciplinado, cortés, valiente… mientras no sea rojo ni solanáceo. Sólo que me irrita que se comporte como adulto la mayor parte del tiempo y no como un niño… Y que aun sea incapaz de aplastar un maldito tomate. Te juro: el niño les tiene pavor.
- Al menos tratas de ayudarlo: eso es bueno –Black asintió- ¿Ves que esto de los compañeros fue buena idea? –sonrió Wargreymon- Gabumon decía que sería todo un fracaso.
- Si no tienes nada más que preguntarme…
- Hay otra cosa… -dijo el digiterapeuta, esta vez con un tono más serio- Sé que buscas a Oikawa, y que piensas en matarlo: no me lo puedes ocultar –Blackwargremon asintió, sin mostrarse nervioso al respecto- Dime algo, ¿De verdad lo piensas asesinar?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Aparte de ser el contenedor de Myotismon, creó a Arukenimon y a Mummymon, e indirectamente a mí.
- No me digas que aun odias tu propia existencia.
- ¡Patrañas! Amo mi vida, la disfruto: tengo buenos amigos como tú, Cody, D’arcmon, Zudomon, Machgaogamon, Devidramon y otros más.
- Y a nuestros amigos humanos.
- Nah… A esos los detesto, en especial a la loca de Yolei la cual estoy muy seguro está haciéndome un altar dentro de su closet y escribiendo poesía.
- Si tienes una vida que valorar ¿Por qué quieres matarlo? ¿Te hará sentir mejor?
- Porque mientras él viva, existirá una sombra respecto a mis orígenes… y no pienso que haya más oscuridad en mi pasado. –le respondió tajantemente, tras lo cual, mantuvo silencio por unos segundos- Piensas detenerme, ¿Verdad? Por algo estás aquí.
- Debo de hacerlo. Eres mi amigo, y por eso no puedo dejar que cometas un error.
- Entonces debo decirte algo, amigo: si intentas detenerme, tendrás que pelear conmigo. Es una advertencia… Ahora por favor, déjame dormir.


Black cerró la ventana y se recostó nuevamente en el catre, mientras que Wargreymon, en silencio, regresó derrotado a su casa.


______________________________

Un nuevo día había llegado: el 28 de diciembre del 2002 auguraba un día espléndido y soleado con temperaturas frescas. Como el día anterior, Devidramon, Gargoylemon, Davis, TK y sus digimon se levantaron antes del amanecer para entrenar; en esta ocasión sin embargo, Davis se mostraba mucho más entusiasta que el día anterior, y no había dicho ningún comentario estúpido, cosa que llamó la atención de Devidramon, pues no esperaba un comportamiento tan… ejemplar del niño.

Acabado el trote alrededor de la isla, y mientras TK y los demás descansaban y bebían algo de agua, la gárgola aprovechó para interrogar a Davis a causa de su extraño comportamiento. Más raro aun: estaba haciendo flexiones en lugar de descansar.

- Muy bien, pendejo. ¿Qué estás haciendo?

- Flexiones… Vamos a trabajar con las mancuernas. ¿O no?
- No me refiero a eso, aunque deberías aprovechar y descansar para… ¿Qué carajo tramas? Estás algo… entusiasta, como motivado.
- ¿Quieres decir que este entrenamiento era para hacernos sufrir?
- Pues… no. Pero si lograba eso, eran puntos extra. Olvídalo, ¡Dime que te pasa!
- Sólo que quiero hacerte sentir orgulloso y demostrarte lo que valgo. –Devidramon puso los ojos como platos- TK me habló de como vives con él y… Agh… pues que te admiro.
- ¿Disculpa? –preguntó sumamente extrañado y perplejo- ¿Y eso por qué?
- ¡Porque eres genial: nunca creí que hubiera un digimon tan buena onda como tú! ¡Quisiera que me enseñaras a ser parecido a ti! Excepto en lo de comer ratas, pero esos son detalles. Me cuesta creer que tengas un primo como Gargoylemon: es una…
- Nenaza, si: en eso estamos de acuerdo. –asintió- Pero es mi primo, y lo quiero mucho, y no pienso dejar que lo insultes. –advirtió la gárgola, tras lo cual se volvió hacia Davis- Y no le digas que dije eso: los hombres no dicen que quieren a sus amigos; eso es de nenas y maricas. Primera lección.
- Descuida… No pensaba decírselo.
- Bien… Pues me alegro de tener a un admirador, pero no creas que con tus lisonjas vas a comprarme. Si quieres demostrarme lo que vales y ganarte mi respeto, hazlo con hechos, y no con palabras.
- Ya verás de lo que soy capaz.
- Eso lo veremos… ¡¡Ahora ve y dame cuatro series con la barra en banco plano!! ¡¡Diez kilos a ambos lados!!
- ¡¡SI, SEÑOR!!
- Jejeje… Odio admitirlo, pero este niño comienza a caerme bien. Tiene agallas.


El resto del entrenamiento fue parecido al de ayer, así como los resultados: los niños y los digimon acabaron sumamente exhaustos –si bien Davis parecía tener algo de energía- para después ir a sus casas a desayunar, mientras que Devidramon se retiraba a otro lugar para conseguirse su sustento. Respecto a los demás Elegidos, se habían levantado temprano para retomar su búsqueda del fugitivo Yuki Oikawa y sus secuaces, mientras que los Elegidos mayores se encargarían de los niños con la semilla de la Oscuridad.

Lo que ignoraban, era que Blackwargreymon se había levantado antes de que TK o Yolei se diesen cuenta, con intenciones de reunirse con sus amigos en las montañas, cerca de la cabaña de Yuki Oikawa. Por fortuna para él, no había señal de que hubiera abandonado el lugar: aun salía humo de la chimenea, y la camioneta seguía ahí, mas tenía cadenas en las llantas para viajar por los caminos helados.

- Hoy morirás, Oikawa.

- ¿Piensas matarlo sin mi presencia? –dijo tras aterrizar suavemente cerca del Dragón Oscuro- Que mal amigo eres.
- Devidramon, ¿Qué pasó con TK y los demás?
- Están muertos de cansancio, por lo que esos dos no molestarán por el momento. Aunque me apena por Davis; comienza a caerme bien. Y tú, ¿Ya estás mejor del estómago, tripa floja? Jeje…
- Mucho mejor, y no gracias a ti. –le respondió a modo de broma- Te agradecería si no haces otra decapitación como esa o algo semejante hasta que acabe con el maldito.
- Tienes mi palabra.
- ¿Llegué tarde para el show? –preguntó un recién llegado con su cámara a cuestas- ¿Me perdí de algo?
- ¿Piensas grabarme, Machgaogamon?
- Creí que te gustaría tenerlo inmortalizado en DVD para no olvidarlo. Si bien me sigo cuestionando si haces lo correcto.
- Homicidio primero; dilemas morales después. Vamos por esa lacra humana.
- ¡¡Ese es mi socio!! –exclamó Devidramon- ¡Así se habla!
- Sólo les pido un favor: no me interrumpan. Yo me encargaré de él, y sólo les pediré ayuda si lo necesito.
- Entendido.
- Grabando…


En la cabaña, Oikawa fue el primero en despertarse tras haber escuchado un murmullo proveniente del exterior; tomó una de sus almohadas y se la arrojó hacia Arukenimon, provocando que se despertara, seguida de Mummymon. Segundos después, la cocina de la cabaña quedaba reducida a escombros y cenizas a causa de una explosión: el humo y el polvo redujeron la visibilidad de Oikawa y sus secuaces por unos minutos, tras los cuales tuvieron una perfecta panorámica de su agresor.

- ¡¿Tú otra vez?! –exclamó Arukenimon al verlo- ¡¿Es que nunca nos libraremos de ti?!

- ¿Y que hace ese digimon con una cámara?
- Filmando tu fin, Mummymon… ¡Y también el tuyo, Oikawa!
- ¡JA! ¿Estás hablando en serio? ¿De verdad piensas matarme? ¿Y se puede saber por qué?
- En primer lugar, por crear a Arukenimon y a Mummymon; en segundo lugar por ser el responsable de permitir que las agujas de control existieran en el Digimundo provocando un desbalance.
- O sea… que me culpas de tu existencia.
- ¡¡NO CAMBIES EL TEMA, BASURA!!gritó enfurecido el Dragón Oscuro; Arukenimon y Mummymon comenzaban a temblar- Ya no soy el digimon deprimido y existencialista de antes; ahora encaro la vida por delante y tengo amigos que me apoyan… y no gracias a ti. En tercer lugar, por haber introducido las Semillas de la Oscuridad en niños inocentes; en cuarto lugar, por ser el anfitrión de ese parásito inútil llamado Myotismon.
- ¿De qué estás hablando? ¡A mí no me poseyó ningún digimon!
- ¡Está loco, jefecito! ¡No le haga caso!
- Y por último… ¡¡VOY A ASESINARTE POR SER UN PATÉTICO DESPERDICIO DE CARNE!!


Black se lanzó con las Dramon Killer al frente para asestarle el golpe final; al mismo tiempo, Arukenimon y Mummymon se envalentonaron para lanzarse contra él pese al temor que le tenía y a la enorme diferencia de poder. Justo cuando estaban por tocarse, aparecieron unos visitantes inesperados.

- ¡Agumon, D’arcmon! ¡¿Qué hacen aquí?!

- ¡¡Arruinaron el momento de mayor clímax!! –exclamó un enfurecido Machgaogamon- ¡¡Malditos extras!!
- ¡¡No puedes matar a Oikawa, Blackwargreymon!!
- ¿Se puede saber por qué, niña? –preguntó a Kari- Tengo las Dramon Killer, peso tres veces más que él, mido más de medio metro más que él, y soy mucho más fuerte que él: soy perfectamente capaz de asesinarlo.
- Lo que pasa es que tienen esa estúpida manía de confundir “capacidad” con “moralidad”, socio. –explicó al gárgola- La pendejita rosa entonces debería de decir: “no debes”, en lugar de “no puedes”, aunque el verbo “debes” implica algo de autoridad sobre ti.
- ¡No es momento de semántica, Devidramon! ¡Sabes lo que Kari quiso decir!
- ¡Tú no te metas, gata fácil! –D’arcmon trató de ocultar una risa tras ese comentario de Black y ver como a Gatomon se le erizaban los pelos- ¡Tú más que nadie debería de apoyarme para deshacernos del recipiente de Myotismon!
- Estoy seguro que debe de haber otra manera de acabar con Myotismon.
- No me hagas perder el tiempo, Agumon: te lo advierto. –Black fija su mirada en D’arcmon, quien lo mira fijamente. Machgaogamon también enfoca su cámara en ella- Escucha: sé que tú no apruebas esto de ninguna manera…
- Exactamente: no lo apruebo… Pero no te detendré.
- ¿Cómo?
- ¡¡¿¿CÓMO??!! –exclamaron Oikawa, sus secuaces, los hermanos Kamiya y el resto de los digimon- ¡¡ERES UNA DIGIMON ÁNGEL, ESTÚPIDA!!le gritó esta vez una indignada Gatomon- ¡¡Se supone que debes evitar cosas como estas!!
- ¡Me decepcionas, D’arcmon!
- ¿Y que se supone que debo hacer, Kari? ¿Hacerme la cursi y estúpida y decir: “por favor no lo hagas… por mi” con tono de nenita llorona y cara de cachorrito? ¡¡JAMÁS!! ¡¡Yo no me rebajaré a un hombre de esa manera tan hipócrita y maniuladora!!
- ¿Ya ves por qué me enamoré de ella, viejo? –rió Devidramon- Tiene carácter; no como otras que sólo sirven para el sexo.
- Detesto admitirlo, pero esa digimon es de admirar. –murmuró Arukenimon-
- ¡JA! Sabía que D’arcmon era perfecta para ti, cape. –dijo una voz que se acercaba- Soy todo un experto.


La voz provenía de un Slayerdramon verde de complexión fornida, que mostraba más músculo que armadura con excepción de su cabeza, vestido con unos pantalones de gimnasia, una musculosa sin mangas color azul cielo y un collar dorado con las iniciales “SL”. El digimon se colocó a un lado, apoyándose junto a un árbol, mirando al grupo con cara divertida.

Con las únicas excepciones de Tai y Oikawa, todos los demás sabían perfectamente quien era el sujeto recién llegado.

- ¡Shenglongmon! ¡¿Qué haces aquí?!

- ¿Sheng… Long… mon? ¿Es un digimon de Dragon Ball?
- Tai, no seas idiota. –lo regañó su hermana menor- Shenglongmon es un… digimon, bueno… Conocido nuestro.
- Así que también eres un digimon. –habló Oikawa, superando el asombro, al menos en parte- Uno muy… extraño. ¿Acaso has venido a asesinarme?
- Bah… Tengo mejores cosas que hacer, como caminar por las montañas: este lugar es muy bonito. No sé si para un homicidio, pero para una cita romántica o una escapadita… -se acercó a Blackwargreymon con naturalidad- ¿Entiendes, cape?
- No es que quiera ser grosero contigo después de todo lo que has hecho por mí, pero… preferiría que no te entrometieras en mis asuntos, Shenglongmon.
- Oh… -sonrió maliciosamente el Dragón Esmeralda- Mi cape se está volviendo un hombrecito, y me está “advirtiendo” que no me meta. Que tierno.
- No te estoy…
- Estate tranquilo, amigazo. –respondió Shenglongmon con toda tranquilidad y dándole unas palmaditas en la espalda a Blackwargreymon- No pienso hacer nada que interfiera con tu homicidio, pero… -se acercó un poco más para hablarle en voz baja al oído- ¿Estás seguro de querer hacerlo? Matar a otro ser vivo no es para tomarlo a la ligera; es una gran responsabilidad. Por eso no lo hago por los demás.
- Sí. Estoy muy seguro.
- De acuerdo… -respondió, dando unas palmadas y regresando a su ubicación original- Entonces me quedaré viendo el show.
- Bien. Volvamos a lo que estábamos haciendo. ¡Ver morir al zombi!
- ¡¡Cuidado!!
- ¡¡Al fin algo de acción!! –exclamó el digimon camarógrafo-


Agumon warp digivolve a… Wargreymon!!
 
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ElohimEditor

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Las Dramon Killer de ambos megagreymon se tocaron entre sí, produciendo chispas, y comenzaron a forcejear. Oikawa y sus secuaces aprovecharon la oportunidad para escapar, lo que obligó a Gatomon a digievolucionar a Nefertimon para perseguirlos. Tras forcejear entre sí, Blackwargreymon derribó a su amigo ahora oponente.

- ¿Ven lo que acaban de hacer? ¡Permitieron que ese idiota escapara!

- ¡No podemos dejar que lo mates: es el único que puede sacarle la Semilla de la Oscuridad a los niños!
- Grrr… Con que así quedamos –masculló- No me dejan alternativa: ¡Devidramon! ¿Recuerdas el favor que les pedí?
- ¡Sí! Dime que necesitas.
- ¡Sigue a Oikawa y no dejes que se te escape! ¡Y si esa esfinge igualada u otro te causa problemas, encárgate de ellos! ¡Machgaogamon: tú sigue filmando si quieres, pero no estorbes!
- ¡Como digas, amigo!
- ¡¿Estás loco?! –exclamó Tai, enfurecido- ¡Vas a matar a mi hermana!
- ¡Matar a tu hermana, o a su digimon, o a cualquiera de tus amigos no está en mis planes, fracaso en el amor! ¡Deja de lloriquear! Una cosa más Devidramon… -la gárgola se detuvo; estaba por alzar vuelo- Haz con la araña y la momia lo que quieras, pero Oikawa es mío. ¿Quedó claro?
- Como el agua. –le respondió, y acto seguido, comenzó a perseguirlos-
- ¡Detenlo, Wargreymon!
- Un momento… Anoche te advertí que si te interponías en mis planes, pelearías contra mí.
- No quiero pelear contra ti, Blackwargeymon. ¿No preferirías una terapia?
- Wargreymon, juro que a veces quiero retorcerte el cuello. –mascullaba Tai, avergonzado de su digimon- Dices cada estupidez.
- Igual que su camarada. -masculló D'arcmon-
- ¿Quieres terapia? De acuerdo: tú haces las preguntas… ¡Y yo doy los golpes! ¡¡Dramon Killer!!


Los dos Wargreymon terminaron disputando una batalla entre sí en las alturas, esquivándose mutuamente cada uno sus movimientos a causa de su poder a niveles semejantes. Estaba claro que Wargreymon no quería pelear, pero su contraparte oscura no se la estaba poniendo fácil; por otro lado, sabía que no daba lo mejor de sí, podría ofender aún más a su amigo. Debía pelear como si de verdad se tratase de su enemigo. Sin embargo, eso no quería decir que no tratara de dialogar.

- ¡Basta! ¡Está pelea no tiene sentido! ¡Somos amigos! ¿Recuerdas?

- ¡Cállate! ¡Si de verdad fueras mi amigo, no tratarías de detenerme!
- ¡Es absurdo! ¿No tengo derecho de hacerte ver que estás mal? ¿Por qué quieres matar a Oikawa? ¿Cuál es tu verdadera motivación para asesinarlo?
- ¡¡No me psicoanalices, Wargreymon!! ¡¡Fuerza Gea!!


Mientras tanto, Arukenimon tomaba el volante de la camioneta y corría por la carretera de la montaña a toda velocidad con tal de escapar de Nefertimon y Kari. La digimon esfinge atacó a la camioneta con su Maldición de la Reina con el objetivo de forzar al vehículo a detenerse, si éxito alguno; Mummymon arrojó su Vendaje de Serpiente contra Nefertimon con intenciones de inmovilizarla, pero sin éxito. La momia salió de la valijera de la camioneta y arrojó la puerta a Nefertimon, quien logró esquivarla; ella estaba por atacar de nuevo, cuando fue embestida por otro digimon.

- Disculpa, gaturra, pero estorbas mi camino.

- ¡Maldito patán! –gruñó Kari, visiblemente enfurecida por la actitud de Devidramon- ¡Me cuesta creer que alguien como TK sea amigo tuyo! ¡Cuando le diga…!
- ¿Qué pasará? –se burló- ¿Me pondré a llorar? ¿TK pataleará como bebé? Esto a TK no le concierne. Ni a ustedes, ¡Fuera!


Otro codazo de parte de Devidramon hizo retroceder a Nefertimon, por lo que la gárgola tomó ventaja, acercándose aún más a la camioneta de Oikawa. En eso llega TK montado en Pegasusmon, dispuesto a ayudar.

- ¡Muchas gracias por venir! –los saludó Kari, contenta de verlos- ¿Dónde está Davis?

- Davis está con Ken; ya se nos adelantará.
- ¿Y Yolei?
- No la hemos visto en todo el día, ni a Hawkmon.
- ¿Dónde podrán estar?
- ¡Devidramon! –gritó el Elegido de la Esperanza con intención de llamar la atención de la gárgola- ¡Deja de interponerte en nuestro camino! ¡No dejaremos que tú o Blackwargreymon lo lastimen! ¡Si piensas continuar, pondrás en riesgo lo bien que nos llevábamos hasta ahora!
- ¡Pues promesas son promesas, TK, y yo no pienso romperlas! ¡Si quieren detenerme, vengan por mí, pendejos!


Al otro lado de la montaña, Davis, Ken y sus digimon en etapa adulta desviaban el tránsito a un lugar más seguro de los combates entre los megadigimon o la persecución de Oikawa. La visión de un dragón azul humanoide y con alas, y un guerrero insectoide con pinta de Masked Rider de más de tres metros con guías de tránsito, dejaban estupefactos a los conductores, que se veían resignados a obedecer y no hacer preguntas.

- Algo me preocupa.

- Mmm. ¿Qué cosa, Ken?
- El campo de entrenamiento de la Defensa Nacional está cerca de aquí.
- Ah, descuida. Cody dijo que se encargaría de eso.


En el campo de entrenamiento, los tanques se preparaban para salir; sin embargo, un resquebrajamiento de suelo obligó a los tanques a detenerse. A lo lejos se podía era una especie de insecto dorado con manchas púrpura repetir “lo siento” repetidas veces.

Cody creyó que había detenido a la Defensa Nacional, pero no contó con otro factor sumamente importante: minutos después de detener los tanques, varios aviones caza F16 surcaron los cielos causando un gran estruendo, asombro, y preocupación a los Niños Elegidos.

- ¡¿Qué demonios?! –exclamó Davis- ¡Son aviones! ¡Ese Cody es un inútil!

- ¡Lo que me temía! –dijo Ken tras darles un rápido vistazo- ¡Son F16 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos!
- ¡Maldita sea, me olvidé que somos un país ocupado!
- Davis, no somos un país ocupado desde 1953.
- Claro, Ken: un país autoproclamado segunda economía global cuya Constitución permite sólo un ejército para la autodefensa y que tiene 135 bases norteamericanas con 54.000 soldados dentro de su propio territorio es “libre e independiente”. ¡¿Cómo pude ser tan tonto?!
- Mejor olvídalo. ¿Sí? Será mejor que tratemos de detener a esos dos –refiriéndose a los dos Wargreymon- Se acercan a Gotemba.
- Deja de V-mon se encargue.


V-mon armor digivolve a… Magnamon!! La Luz del Milagro!!

Magnamon fue junto a los dos megadigimon con intención de controlar su pelea y evitar que se salga de la raya. Los halló en medio de una agitada discusión.

- ¿Por qué no quieres hablar? ¡Deja de esquivar mis preguntas y respóndeme con la verdad! ¿Por qué quieres matar a Oikawa?

- ¡¿Tengo que explicártelo todo?! ¡¡Dramon Killer!! –se lanzó contra Wargreymon, pero este lo esquivó- ¡Creó a Arukenimon y Mummymon, trajo las agujas de control al Digimundo, infectó a los niños con esas Semillas de la Oscuridad! ¡Y por si fuera poco, está poseído por Myotismon! ¡¿Qué no te das cuenta?! ¡Si no lo matamos, ese infeliz podría regresar!
- ¡Si lo hace, lo derrotaremos de nuevo!
- ¡¡Eres idiota, Wargreymon!! ¡¡Ambos sabemos muy bien que fue sumamente difícil derrotarlo: tengo tus recuerdos por memoria genética, “genio”!!
- ¡¡Eso no justifica asesinarlo!!
- ¡¡Hey!! –los interrumpió, Magnamon, apareciendo de súbito- ¡¿Saben que están causando todo un alboroto aquí?! ¡¡Hasta hicieron que la USAF aparezca!!
- ¡¡¡NO TE ENTROMETAS, ENANO!!! ¡¡¡FUERZA GEA!!! ¡¡¡TERRA FORCE!!!


Ambas esferas de energía colisionaron juntas contra el digimon dorado, dejándolo fuera de combate y forzándolo a perder su evolución. V-mon apareció sumamente mareado junto a la carretera; a partir de ahí, se reuniría junto a Davis.

- A veces no lo soporto. –confesó Wargreymon, dejando sorprendido a su contraparte- Es tan… estúpido.

- Ya somos dos. –en eso, cruzan dos aviones F16 muy cerca de los megadigimon- Agh… malditos aviones, ¿Es que no pueden dejar de meterse en asuntos que no les incumben?
- Son norteamericanos: es lo único que saben hacer.
- Si, verdad. ¿En que estábamos? Ah, ya… ¡¡Tornado Negro!!


Oikawa mientras tanto, continuaba huyendo a bordo de su camioneta; Arukenimon y Mummymon intentaban alejar a sus perseguidores mediante sus técnicas, pero no daban resultado: tanto Devidramon como Pegasusmon y Nefertimon lograban evadirlas. Justamente para los últimos tres digimon era más difícil mantener el ritmo de la persecución, ya que debían esquivar sus propios ataques.

- ¡¡Rayo de Plata!!

- ¡¡Piedra de la Roseta!!
- ¡¡Vendaval Demoniaco!! –Devidramon agitó sus alas, repeliendo ambos ataques- ¡¡Déjense de joder, pendejos de mierda!! ¡¡Estamos perdiendo de vista a Oikawa!!
- ¡Ya te dije que no vamos a dejar que le hagas daño, Devidramon! ¡Ríndete!
- ¡Somos dos digimon sagrados contra ti! –señaló Nefertimon, sumamente confiada- ¡No podrás detenernos!
- Eh, querida… Yo no diría eso.
- Pegasusmon, no seas tonto: ¿Qué puede hacer contra nosotros?
- Jojojo… ¿Que QUÉ puedo hacer? Ya verás, gaturra lo que puedo hacer…


Devidramon aumentó su tamaño hasta obtener el de uno estándar acorde a su especie y se abalanzó contra los dos digimon. Pegasusmon y Nefertimon usaron su técnica conjunto, Fuerza de la Unión para capturar a Devidramon, pero si bien tuvieron éxito, la gárgola no tardó en liberarse. Los digimon sagrados se dispusieron a atacarlo conjuntamente, pero dragón demoníaco los sorprendió embistiéndolos tan rápido que no lograron reaccionar a tiempo, causando que TK y Kari cayeran al vacío. Curiosamente, fue el mismo Devidramon quien los rescató, dejando que sus digimon se estrellaran en el suelo.

- ¡Pegasusmon, Nefertimon! –exclamaron los niños- ¡Suéltanos!

- No se preocupen por sus monturas voladoras. –rió la gárgola, quien tenía a los niños en sus manos y descendía hacia donde estaban los digimon de los niños- No se van a morir por una caída tan pequeña.
- Vas a pagarlo, Devidramon. Te juro que voy a…
- ¿Acusarme con tu mamá? ¡¡JAJAJA!! No eres tan marica como para hacerlo; además, yo te salvé la vida.
- No hubiera sido necesario si no hubieras embestido a nuestros digimon en primer lugar.
- Y no hubiera hecho eso si no fueran tan entrometidos. –dejó a los niños en el suelo- Vamos, vayan con sus monturas y dejen de fastidiar.
- ¡Ni creas que nos dejaremos vencer!
- ¡Te perseguiremos, maldito patán!
- Eso creí… Es una lástima que me obligaran a esto. ¡¡Ojos Rojos!!


A causa de esa técnica, Pegasusmon y Nefertimon, que apenas se estaban poniendo de pie, habían quedado completamente paralizados, lo que fue aprovechado por Devidramon para continuar persiguiendo a Oikawa y dejar a TK y Kari con sus digimon, no sin antes despedirse de ellos con un típico gesto de su parte.

- ¡Es un imbécil! ¡¿Cómo pudiste hacerte amigo de esa cosa?!

- Ya, ya… Kari. –respondió TK algo hastiado- Deja de quejarte: al menos no nos lastimó.
- ¡Claro, porque eres un hombre, simpatizas con él!
- No digas tonterías, Kari.
- ¿Podrían dejar de pelear y ayudarnos? –preguntó Pegasusmon- No nos podemos mover.
- Ah, verdad… ¡Hey; ahí viene Yolei!


TK estaba en lo cierto: Yolei venía acercándose a ellos, y montando a Cuāuhpillimon: para los niños y los digimon esto era un alivio, ya que con un digimon de nivel mega, Devidramon no tendría oportunidad. Por otra parte, Blackwagreymon se vería en serios aprietos al tratar de enfrentarlo, en especial porque él también había sido testigo de su poder el día de anteayer. El Caballero Águila aterrizó junto a sus compañeros, pero Yolei no bajó del digimon.

- Qué bueno verte, Yolei. ¿Dónde estabas? Necesitamos ayuda para detener a Devidramon.

- Y a Blackwargreymon también -completó Kari- Quiere matar a Oikawa.
- Ya veo… -dijo la chica de los lentes- Entonces no tenemos alternativa. Cuāuhpillimon.
- Yolei, yo…
- ¡Hazlo!
- Perdónenme, amigos… -se disculpó sumamente apenado el Caballero Águila- Raíces Salvajes.


Sorpresivamente, unas raíces con grandes espinas surgieron de la tierra cubierta de nieve, envolviendo a Pegasusmon y a Nefertimon, quienes aún estaban inmovilizados por los Ojos Rojos de Devidramon. Aparte de quedar sumamente estupefactos, los digimon protestaron, y sus compañeros ni que decir.

- ¡¡YOLEI!! ¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?!

- ¡¡NO PUEDO PERMITIR QUE INTERFIERAN EN EL CAMINO DE MI QUERIDO BLACKIE!! ¡¡NI SIQUIERA MIS AMIGOS!!
- ¡Cuāuhpillimon! ¿Cómo pudiste?
- Perdónenme, Pegasusmon y Nefertimon… Pero Yolei amenazó con arrancarme las plumas si no lo hacía. Descuiden: el efecto desaparecerá en diez minutos.
- ¡Tiempo más que suficiente para encargarnos del zombi pedófilo! ¡Cuāuhpillimon: carga a TK, Kari: vendrán con nosotros!
- ¡Yolei, estás loca! –se quejaron los niños mientras el digimon ave tomaba con sus manos- ¡Reacciona!
- Veo, veo…
- ¿Qué ves, Nefertimon?
- A un ave pisada.


Mientras tanto, sobre una colina nevada cerca de allí...

- ¡Esto debe parar, Blackwargreymon! ¡No estamos llegando a nada!

- ¿Qué sucede? ¿El doctor no es capaz de hacer un diagnóstico? ¡¡PELEA!!
- ¡Tu actitud es la incorrecta! ¡Crees que por ser amigos, debo dejar que cometas equivocaciones! ¡Tengo derecho de opinar!

- ¡Pero no de intervenir! ¡¡Fuerza Gea!! –lanzó la esfera de energía contra Wargreymon, pero esta la pateó como una pelota de fútbol contra una colina lejana- ¡¿Cómo piensas que aprenderé lo que es bueno y lo que es malo si no me dejan ejercer mi criterio?! ¡¿Cómo determinaré la gravedad de mis acciones si no me dejan cometer errores?! ¡Para qué diablos entonces tenemos raciocinio si no nos lo dejan usar para razonar sobre la moral!
- Ehhmm…
- ¡Pero claro! ¡Debemos hacer lo que nos dicen otros! ¿Verdad? ¡Al diablo el racionamiento propio y la autoevaluación!
- Blackwargreymon, me estás mareando. ¿Por qué no simplemente digo que tienes razón y lanzamos nuestras técnicas uno contra otro?
- Agh… Está bien. ¡¡Fuerz…! –en eso, ve por el rabillo del ojo a la camioneta de Oikawa acercándose: era su oportunidad. Canceló su técnica- ¡Esta vez no se me escapará!
- ¡Espera, no lo hagas!


Ambos Wargreymon acabaron volando en dirección a Oikawa, con uno que pensaba asesinarlo y el otro con intenciones de detener al primero. Poco después, se acoplaban Cuāuhpillimon y GranKuwagamon con Yolei y Ken respectivamente; mientras que TK y Kari iban sobre el Águila, Davis, Ken, V-mon y Tai iban sobre el insecto gigante.

- ¡Esto es ridículo! ¡Tres digimon de nivel mega para atrapar una camioneta!

- ¡Cómo que tres! ¡Yo no pienso detener a mi querido Blackie, Tai! ¡El amor prevalecerá!
- No me digan que Yolei… ¿Está enamorada de…? -Davis y Ken asintieron- ¡Qué asco!
- Ni me lo digas… -recibió un tiro de plumas por parte de Yolei- ¡Perdona, perdona!
- ¡Déjate de tonterías y has algo para detenerlos! ¡Ataca a Wargreymon!
- ¿Cómo?
- ¡Pero Yolei!
- ¡¡HAZLO O RELLENARÉ MIS ALMOHADAS CON TUS PLUMAS!!
- ¡¡Perdóname, Wargreymon!! ¡¡Fuego Tonatiuh!!
- ¡Maldición! –exclamó el Guerrero Dragón, obligado a usar su escudo para protegerse de las potentes llamas- ¡Yolei; esto no ayuda en nada a tu terapia!
- ¡¡Silencio, doctor de pacotilla y mal amigo!!
- Juro que voy a necesitar de mucho NervoCalm después de esto.
- ¡Yolei; esto es una locura! ¡No podemos pelear entre nosotros!
- ¡Ken, no fastidies con tus lloriqueos de niña! ¡Cuāuhpillimon, termina con Wargreymon!
- Pero… -Yolei tira de las plumas de la cabeza del Caballero- ¡¡¡AHHHHHHHH!! ¡¡Eso duele!! ¡¡Plumas de Obsidiana!!
- Estamos perdiendo el tiempo. GranKuwagamon, vamos a detener a Devidramon cuanto antes; Wargreymon podrá encargarse solo de Yolei.
- ¡Ese infeliz me las pagará!


Arukenimon y Mummymon seguían tratando en vano de espantar a la gárgola, que para su horror, ahora era más grande que antes, cosa que no le restaba velocidad como para esquivar sus ataques.

- Esto no está llevando a nada: ese digimon no quiere destruirnos; sólo busca detenernos.

- Pues no se lo permitiré. –gruñó Oikawa, al momento que pisaba el acelerador a fondo- ¡No pienso permitir que esos niños o sus digimon me impidan cumplir mi sueño! ¡Hagan lo que sea para detener a esa gárgola del demonio!
- ¡¡Entendido!!


Mummymon subió al abdomen de Arukenimon, y esta dio un gran salto hacia la gárgola con intenciones de subirse encima de ella. Mummymon aprovechó y saltó hacia Devidramon, posándose en su espalda, mientras que Arukenimon lo hizo en su cabeza, y usó su hilo de araña para cegarlo.

- ¡¡Maldita sea, araña de mierda!! –gruñía mientras trataba de limpiarse la seda que lo cegaba- ¡Cuando te atrape, juro que te arrancaré las patas una por una!

- Atrévete y verás quien soy. –amenazó la momia, disparando su arma contra la espalda de la gárgola- ¡No eres nadie para nosotros!
- ¿Ah, sí? Eso ya lo veremos.


Aún con los ojos parcialmente cubiertos, Devidramon pudo usar su cola para capturar a Mummymon y apretarlo con fuerza. Arukenimon mientras tanto, trataba de escapar de las garras de la gárgola, pero finalmente fue aprehendida.

- ¿No soy nadie para ustedes? ¡Más bien parece que seré su verdugo, ya que Blackwargreymon me dio luz verde para hacer con ustedes lo que me dé la gana!

- ¡¡Detente, no nos hagas nada!!
- A ver… Los aplasto, o me los como… Que dilema.
- ¡¡DEVIDRAMON!! ¡¡ES HORA DE LA VENGANZA!!
- ¡¡¿¿QUE CARAJOS??!! –exclamó al ver de quien se trataba; era GranKuwagamon, listo para atacarlo- ¡¡GUSANO DE MIERDA: ASÍ QUE TE ATREVISTE A VENIR!!
- ¡¡YA NO SOY UN GUSANITO: VAS A PAGAR POR TODO LO QUE HAS HECHO!! ¡¡POR TUS BURLAS, TUS AMENAZAS Y POR HABER TORTURADO A MI QUERIDO AMIGO KEN!!
- Eh… tampoco es para tanto, GranK…
- ¡¡ES LA HORA DE LOS HÉROES!! ¡¡GARRA TIJERA X!!


Con un movimiento de sus tenazas, GranKuwagamon creó dos cuchillas de luz de forma toroidal que lanzó hacia su oponente. Devidramon sabía que no podría hacer nada contra ese ataque, por lo que se vio obligado a esquivarlo lo más que pudo; cosa difícil, pues esa técnica cortaba todos los espacios circundantes. A pesar de todo, logró evitar el golpe, así como sus cautivos.

Sin embargo, el golpe del insecto gigante llegó a la carretera, justo enfrente de la camioneta de Oikawa cuando iba a dar una vuelta muy pronunciada en un desfiladero. Para ese entonces, Blackwargreymon, Wargreymon, Cuāuhpillimon, V-mon y los Niños Elegidos ya estaban llegando al lugar, pero era demasiado tarde: la camioneta de Oikawa salió de la carretera y cayó por el desfiladero. Lo último que se escuchó de su ocupante fue…

- ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!! ¡¡¡YO QUERÍA IR AL DIGIMUND…!!!

… antes de que la camioneta explotara en mil pedazos, causando una bola de fuego que se elevó por los aires, dejando tras de sí una espesa columna de humo negro. Los niños y los secuaces de Oikawa miraban horrorizados el lugar del siniestro, cubierto aun por el denso humo negro que dificultaba ver el estado del vehículo. Para ese entonces, Pegasusmon y Nefertimon venían llegando.

- ¡¡JEFECITO!! ¡¡Arukenimon, nuestro jefecito está…!!

- ¡¡No seas tonto, Mummymon!! ¡Es posible que aun esté bien!!
- ¡Tiene razón! –exclamó una Kari esperanzada, y más al ver a su digimon llegar- ¡Nefertimon, vamos a…!


Antes de que siquiera pudieran acercarse al borde del desfiladero, una segunda explosión, mucho más violenta, estremeció el lugar, creando otra bola de fuego y un calor tan elevado, que obligó a los niños a alejarse aún más. Ahora más que nunca, los rostros de los Niños Elegidos eran de horror.

- Creo que… no fue buena idea cargar dos bidones de cinco litros con gasolina para caso de emergencia, ¿Verdad? –Arukenimon le dirige una mirada asesina- ¡¡NOOOOOOOOOOOOO, JEFECITO!! –sollozaba la momia desconsoladamente- ¡¡¿¿POR QUÉ??!! ¡¡¿¿POR QUÉ DEBÍA USAR GASOLINA DE ALTO OCTANAJE??!!

- ¡¡¡DEVIDRAMON!!! –grito enfurecido, casi tomándolo del cuello- ¡¡TE DIJE QUE DEBÍAS EVITAR QUE PASARA ALGO COMO ESTO!!
- ¡¡Pepepe… pero, Blackwargreymon!! ¡¡No fue mi culpa!! ¡Fue culpa de ese estúpido escarabajo de allí! –señalando a GranKuwagamon, que seguía inmóvil, tras unos horrorizados Ken, Davis y Tai- ¡¡Ese imbécil vino a lo loco y usó su técnica contra mi; yo sólo la esquivé!!
- ¡¡MALDITO INSECTO!! ¡Por tu culpa no pude acabar personalmente con esa basura! ¡¿Que tienes que decir en tu defensa?!
- No lo sé…
- ¿Cómo que no sabes? ¡Mataste a Oikawa!
- En realidad no lo hizo, Ken. GranKuwagamon no tenía intenciones de matarlo: fue un accidente. Por lo que su acción puede ser considerada legalmente como homicidio culposo. –todos el mundo se quedó mirando a Davis- ¿Y ustedes por qué me ven así?
- A veces das miedo con esa inteligencia que te surge espontáneamente –comentó V-mon- Da escalofríos.
- A mí me da igual: ese hombre feo secuestró al pobre de Ken y tuvo su merecido.
- ¡¡Pero su muerte fue horrible!! –exclamaron TK y Kari al unísono- ¡¡Nadie merece morir así!!
- ¡Y lo peor es que yo no tuve nada que ver!
- Vamos, Blackwargreymon: tranquilízate. Oikawa ya está muerto: es lo que querías, ¿No?
- Pues… Supongo que si… y me he ahorrado el cargo de conciencia. Gracias Wargreymon.
- Es increíble lo que estás diciendo… ¡Oikawa murió, Wargreymon! ¡¿Qué pasará ahora con los niños?!
- Yo que sé, Tai… A mí no me preguntes por personas que no conozco ni que me importan.
- ¡Oigan, veo algo allí!


Gatomon, que había vuelto a la normalidad, bajó por el desfiladero hasta llegar a unos metros del accidente, donde aún estaban los restos metálicos chamuscados del vehículo. Allí, arrastrándose sobre a nieve y las rocas, se hallaba una masa negruzca de aspecto alquitranado y parcialmente gelatinoso que se deshilachaba a medida que avanzaba. Lo increíble era que esa cosa daba a entender que estaba viva. Los demás humanos y digimon no tardaron en llegar junto a la gata para presenciar a esa criatura.

- Cuesta creer que esa cosa sea Myotismon, ¿No?

- ¡¡SHENGLONGMON!! –exclamó una Gatomon sumamente sorprendida- ¡No me asustes as…! Espera, ¿¿ESO es Myotismon??
- Lo que queda de él: no recomendaría tocarlo o los infectará. Es como Venom. –Shenglongmon revisa en los bolsillos de sus pantalones hasta encontrar lo que buscaba: una pequeña botella de vidrio llena de un líquido lechoso de tono gris amarillento que entrega a Gatomon- Úsalo y te aseguro que se deshará de él de manera efectiva.


Gatomon obedeció y salpicó el contenido de la botella sobre la masa negra y amorfa, la cual apenas comenzó a recibir la sustancia, comenzó a emitir un agudo y molesto chillido que llegaba a punzar los oídos de quien lo oyera. Finalmente, la masa negra comenzó a desintegrarse hasta no dejar el mínimo rastro.

- ¡Vaya: acabó con él de manera sorprendente! –dijo Gatomon asombrada y feliz al ver eliminado a su antiguo amo, mientras le devolvía la botella a Shenglongnmon- ¿Qué tiene la botella? ¿Alguna poción superpoderosa contra vampiros?

- ¡Nah! ¡Es salsa de ajo! –respondió, tras lo cual, bebió todo el contenido de golpe- ¡Ahhh…! ¡Fresco sabor a azufre!
- …
- En fin: ya hice mi obra de caridad hoy; tengo una partida de póker con unos amigos y no me la pienso perder. Bye. –y desapareció con una nube de humo-
- Ese digimon es extraño… -señaló Tai- ¿Y ustedes lo conocen de…?
- Te lo contamos después, hermano.
- Bueno… -suspiró Machgaogamon, tras acabar de grabar- Oikawa está muerto, Myotismon también. Creo que es misión cumplida, ¿No?
- Pues… sí. Debemos irnos de aquí antes de que llegue la policía y nos hagan preguntas. –TK miró hacia la carretera, que se mostraba vacía- Que suerte; aun no viene nadie.
- Hff, Hff… Ese… olor.


Devidramon siguió su olfato hasta el lugar del siniestro, donde estaban los restos retorcidos y calcinados del vehículo; rebuscó entre ellos hasta encontrar la fuente de aquel aroma tan peculiar y llamativamente apetitoso. Al final halló el origen del aroma: era nada más y nada menos que Oikawa… o mejor dicho, lo que quedaba de él: su cuerpo se hallaba irreconocible, totalmente quemado y sin rastros de su ropa. Más que un ser humano, parecía un bulto de carne carbonizada… un bulto de carne carbonizada con un intrigante aroma que despertaba el apetito de la gárgola gigante.

- Mmm… Huele bien. Me pregunto a que sabrá.

Ignorando a los demás, y escuchando sólo a su instinto y a su estómago, tomó el cuerpo inerte y carbonizado, y aprovechando su tamaño estándar, metió el cuerpo entero en su boca y comenzó a masticarlo y saborearlo.

Como si no fuera suficiente morbosidad con ver la muerte de Oikawa, ahora los Niños Elegidos –con excepción de Cody y Armadillomon- y los demás digimon veían como el cuerpo de hombre era devorado por semejante bestia demoníaca. La visión era tan hipnotizante que no podían dejar de verlo a pesar de lo espantoso que era; tampoco podían detenerlo. ¿Con qué fin? El sujeto ya estaba muerto.

Lo más chocante fue cuando Devidramon se tragó el contenido de su boca como si nada: verlo tragar un cuerpo entero fue lo más chocante para todos. Y no pocos fueron los que se desmayaron apenas lo vieron, entre ellos, Arukenimon y Mummymon, quienes estuvieron a punto de sufrir el mismo destino… Sólo que estando vivos.

El horrendo espectáculo tuvo por desenlace los tradicionales y ruidosos modales de Devidramon.

- Mmm… -relaminéndose- Estaba algo… salado.

- D…De…devi…
- ¡Oh, por favor! –exclamó la gárgola tras ver como la gran mayoría se había desmayado, entre ellos, los secuaces de Oikawa y todos los Niños Elegidos, con excepción de Davis- ¡¡Todos aquí son una manga de sensibles mariquitas!!
- Creo que voy a vomitar. –gimió Pegasusmon, tras lo cual corrió hacia unos arbustos en medio del bosque-
- ¡¿Y a que sabe, Devidramon?!
- A pollo, Davis… A pollo quemado y algo pasado de sal. –la gárgola escucha un rugido de su estómago, seguido de una sensación de burbujeo- Agh… mierda. Creo que ese tipo no me cayó tan bien.


Tuvieron que pasar diez minutos para que todo el mundo recuperara la conciencia y la estabilidad de su sistema digestivo para poder salir de allí. Afortunadamente para ellos, ni la policía ni el ejército llegaron aún al sitio, por lo que no hubo peligro de ser descubiertos.

Cuando ya todos estaban en mejores condiciones, abandonaron el lugar volando en dirección a casa; al poco rato, se encontrarían con Cody. Nadie habló en el camino de regreso a casa, y mucho menos querían hablar con la gárgola, que entendió la indirecta; increíblemente, la “traición” momentánea de Yolei fue superada rápidamente a causa de esto. Devidramon, mientras tanto, sentía como su malestar estomacal aumentaba con el pasar de los minutos, hasta que…

- Ahhh... Mi estómago.

- ¿Estás bien, Devidramon?
- Más o menos, Black… -respondió mientras se acariciaba la barriga- No me siento muy bien.
- Carga de conciencia, seguramente. –masculló Kari-
- No… Sobrecarga estomacal… Agghhh…
- Oye, lamento haberte acusado de haber perdido a Oikawa allá atrás. Creo que me dejé de llevar demasiado.
- Tranquilo, viejo… Lo entiendo: yo también me vuelvo muy hijo de puta si me arruinan algo. –los mareos se intensifican- ¡Hmph! ¡Debo irme!
- ¿Adónde vas? –preguntó un desconfiado TK que no dejaba de dirigirle una mirada fría- ¿Otro antojo macabro?
- ¡No! ¡Voy a acudir al llamado de la Naturaleza! –gritó Devidramon mientras se alejaba del grupo- ¡Por su propio bien, no se me acerquen!


La prisa con que la gárgola se fue, así como el hecho de haberse internado en el bosque, fue más que suficiente para entender a qué se refería. “Se lo tenía merecido”, y “Oikawa debió de caerle mal” fueron los principales comentarios.


______________________________

A horas de la tarde, todos los Niños Elegidos ya se encontraban en sus casas, mucho más relajados y mucho, pero MUCHO mejor del estómago después de lo que tuvieron que ver horas atrás. Cody, que junto a Armadillomon, se habían alejado del grupo, fue dado al tanto de la situación y quedó con la misma reacción que sus compañeros. Lo malo era que todos los niños estaban tan obsesionados por el macabro almuerzo de Devidramon que se olvidaban de lo más importante: sin Oikawa y Myotismon de por medio, ya no había villanos contra los cuales luchar, y por ende, el Digimundo estaba a salvo. ¿No?

Por desgracia, los Elegidos ignoraban esto y de los niños portadores de la semilla de la Oscuridad mientras se hundían en su antro de rutina: Davis y V-mon flojeando como siempre; Yolei ayudando en la tienda a la par que hacía un minialtar a Blackwargreymon en la parte más profunda de su armario a la par que Hawkmon se relajaba tras tomar unas pastillas de NervoCalm; Kari en un vano intento por ser la intermediaria de la paz entre Gatomon y D’arcmon que amenazaban con arrancarse los ojos cada dos por tres, aunque por fin concordaban en algo: Devidramon se pasó de la raya esta mañana; y Ken sumergiéndose en su propia miseria mientras Wormmon le daba alas.

Cody acababa de cenar con Blackwargreymon y el resto de su familia, y ahora se disponía a descansar en su habitación. Armadillomon se acomodaba en la cama, mientras que por su parte, el niño se limitaba a sentarse al borde de la misma, mirando a su otro compañero de cuarto, con quien tenía ganas de conversar desde la mañana.

- Dime, Blackwargreymon. ¿De verdad pensabas matar a Oikawa?

- Pues… La verdad es que sí. –la mirada de Cody se tornó mucho más severa de lo normal- Pero…
- ¿Pero qué? –preguntó Armadillomon; él también se mostraba intrigado-
- A medida que más veces me lo preguntaban, y que me acercaba a mi objetivo cada vez más, comencé a pensar que… que tal vez no esté preparado para asesinar.
- ¡Oh, vamos! ¡Mataste a un SkullSatamon de un golpe y sin remordimiento!
- Era un costal de huesos que no valía la pena, Armadillomon. Y los digimon de agujas de control que NO SON como yo tampoco cuentan.
- Wargreymon te convenció, ¿No es así? –insinuó Cody-
- Si… Es condenadamente bueno el miserable de mi amigo. –se rió de buena gana- Debo reconocerlo; pero no se lo digan o se le subirán los humos.
- Entonces crees que si lo hubieras asesinado, acabarías con cargo de conciencia.
- Comienzo a creer que si, Cody. Y por más que deteste a Oikawa, no creo que hubiera valido la pena matarlo.
- Me alegro de oír eso; eso demuestra que no me equivoqué aquella vez.
- ¿En qué?
- En creer que tienes sentimientos como los demás, Blackwargreymon. No eres un mero digimon de agujas de control o un ser maligno autómata: eres capaz de razonar y elegir entre lo que es bueno y lo que es malo.
- Te lo agradezco. Aunque debo confesar que no es que me haya resignado en matarlo al último momento.
- Tuviste mala suerte más bien.
- ¡Armadillomon!
- ¿Qué, Cody? Es la verdad.
- Déjalo… Tiene razón: tuve mala suerte. Supongo que debemos de agradecer que GranKuwagamon haya causado el accidente que acabó con Oikawa.
- Sólo que ahora el pobre debe de tener la conciencia muy manchada.


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- ¿Sentirme mal porque haya muerto Oikawa? ¡JA! Si como no. No tenía intenciones de matarlo yo mismo, pero era lo que se merecía. Y más aún causarle diarrea a esa gárgola del demonio. ¡Todos los que hacen sufrir a mi querido Ken sufrirán las consecuencias! ¡JAJAJA!
- Wormmon, ¿Qué haces? –preguntó Ken, que acababa de entrar a su habitación- Estamos por cenar. ¿Vienes?
- En un momento, Ken, descuida. –el niño cierra la puerta y se aleja- Ahh… Bendito sea el karma.

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- Yo creo que sobrevivirá, Cody.

- Opino igual. –señaló Blackwargreymon- Conociendo a Wormmon, lo superará. –Black se levantó y fue junto a su tatami, donde guardaba uno de sus pocos objetos personales- Será mejor que me prepare.
- ¿Vas a salir? –preguntó Cody, recibiendo una afirmativa- ¿Adonde?
- A una cita.


TK, quien debía de soportar al digimon polémico del día, hacia todo lo posible por esquivar cualquier contacto directo, sea visual u oral, con él; cosa sencilla, pues durante casi toda la tarde, la gárgola iba y venía del baño de la casa a causa del terrible malestar gastrointestinal causado por su “almuerzo”. Ya en el crepúsculo, TK se había acomodado junto a Patamon en el sofá para ver algo de televisión, donde mostraban las últimas noticias.

-
“Varios de los niños secuestrados hace un par de días han debido ser hospitalizados a causa de unos serios dolores de cabeza y mareos, que según varios de los padres, comenzaron cerca del mediodía”
- ¿Cerca del mediodía?
- ¡TK, a esa hora Myotismon y Oikawa…!
- Espera… Sigamos escuchando.
- “Según los doctores, los niños hospitalizados se encuentran ahora en buen estado de salud, pero permanecerán en observación hasta que lo crean necesario.”
- Están bien. –suspiró TK de alivio- Parece ser que una vez muertos Oikawa y Myotismon, las Semillas de la Oscuridad perdieron su efecto.
- ¿Crees que las Semillas de la Oscuridad eran parte de algún plan de Myotismon?
- Es muy posible –respondió una voz: era Devidramon, quien se acomodaba tranquilamente en el sofá, tomando el control remoto del televisor- Al desgraciado le encantaba usar cualquier recurso para tener el poder.
- Mmm… Que haces aquí. –preguntó Patamon con hosquedad-
- Mi programa va a empezar en unos diez minutos y no quiero perdérmelo. –contestó-
- Siéntate, pero no intentes nada.
- “En las afueras de Gotemba, varios testigos afirman haber visto varios monstruos, como los de hace un par de noches. Dos aviones F16 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fueron a investigar, pero no han querido darnos mayor información”
- ¡Típico! ¡Los yanquies de ahora sólo saben decir: “ES CONFIDENCIAL”!
- …
- “Así también, se encontraron los restos de lo que parecer ser una camioneta MERCEDES BENZ modelo ML-320 año 1999 color azul oscuro, que cayó por un acantilado. La policía y los bomberos examinan los restos, pero no hallan rastros de su ocupante, por lo que especulan podría haber escapado.”
- O tal vez está en el estómago de alguien… -masculló Patamon mientras dirigía su mirada asesina a la gárgola-
- “La policía informa de lo que parece ser un caso de vertido ilegal de residuos tóxicos en las cercanías de este accidente. De acuerdo a las autoridades, en el lugar de los hechos, se reporta una elevada mortandad de la vida vegetal a causa de lo que creen es por la presencia de una sustancia tóxica desconocida y con alto nivel de acidez. Los expertos recomiendan no acercarse a la zona hasta que las operaciones de limpieza hayan concluido”
- ¡JA! ¿Residuos tóxicos? ¡Es la primera vez que mi mierda recibe dicho calificativo!
- ¿Te quieres callar, Devidramon? –musitó un ofuscado Elegido de la Esperanza- ¡Queremos ver las noticias!
- Bueno, ya… Se nota que están algo enojaditos por lo de esta tarde. Hagamos algo: termina mi programa y después hablamos, ¿Si?
- Haz lo que quieras.


El digimon oscuro cambió de canal, sintonizando MTV, donde estaba empezando una de las series favoritas de Devidramon, el cual parecía estar completamente absorto por el tema del intro.

- “This is my stuff. Got to get off. I might go pop. Excuse me, Excuse me”

- ¿Te gusta “Daria”?
- ¡Claro! ¿A quién de nuestra generación no? Hey, pero me sorprende que la conozcas, TK.
- No soy tan ignorante como para no conocer MTV, Devidramon. ¿Y por qué te gusta?
- ¡Es una chica ejemplar! ¡Una heroína que es como es sin que le importe lo que le digan los otros! ¿Cómo no admirarla?
- Para mi es una amargada.
- Silencio, Patamon o te lanzo por el retrete que llevo usando todo el día. Nadie insulta a Daria mientras yo esté aquí. Y cállense, que Quinn está por decir algo estúpido.
- Sigh…

Pasados unos veintidós minutos, la serie acabó, y cierto digimon no dejaba de ponderar la serie.


- Me gustó mucho este capítulo. ¿Ustedes que dicen?

- La chica parece no tener emociones. Es deprimente.
- Es muy insegura, TK; lo oculta tras un manto de estoicismo profundo.
- Yo sigo diciendo que es una amargada.
- Más amargado que TK imposible, Patamon. Ya en serio, ¿Por qué tan hoscos conmigo?
- Sabes muy bien por qué: no debiste haber hecho eso.
- Ah… Lo de Oikawa. No creí que los molestara de verdad; era su enemigo solamente.
- ¡Era un ser humano… y tú te lo comiste como si fuera un animal!
- Corrección: me comí su cadáver calcinado, que es diferente.
- ¡Pero eres un digimon: tienes sentido común!
- TK, te recuerdo que en los digimon de mi tipo el instinto suele estar por encima del raciocinio, o bien íntimamente relacionados.
- ¿En los digimon de la oscuridad?
- No, Patatamon: en los de tipo bestia. Pero la maldad también es algo natural en nosotros.
- ¿Es que acaso no tienes un mínimo de remordimiento por lo que hiciste?
- Me comí el cadáver de un tipo que no tenía familia, que era prófugo de la justicia por secuestrar niños y de cuya muerte no soy responsable. ¿De qué carajos voy a tener la culpa? ¿De probar sabores nuevos? Bah…
- Más te vale que no intentes comer a TK porque o si no…
- ¿Por qué lo haría? –respondió Devidramon con una pregunta retórica- Ya pasé por un mal momento tras comerme a ese tipo y el sabor de la carne humana no es la gran cosa: prefiero los venados. Además… yo no me como a mis amigos.


Hubo un breve e incómodo silencio tras aquellas palabras. El Elegido de la Esperanza optó por romperlo.

- ¿Disculpa? ¿Me acabas de llamar “tu amigo”?

- Ajá. ¿Algún problema?
- Pues… Que me sorprende que me consideres tu amigo después de todas las veces que te he criticado.
- Algo me dice que no te agrada.
- La verdad es que no esperaba que me consideres tu amigo.
- En mi opinión, a MI me parecía raro que TÚ me consideres tu amigo, TK.
- ¡Estás loco! ¡Yo jamás dije eso!
- ¡JA! Para ser Niños Elegidos, no saben un carajo de la amistad, y eso que eres hermano del Elegido de esa emoción.-Devidramon se pone de pie, en medio de la sala, mirando a TK y Patamon- Tengo pocos amigos, y sé como reconocerlos: soy muy diferente a los demás, y por eso sé quiénes de verdad me aprecian y se preocupan por mí. Gargoylemon es más que mi primo: es mi amigo; D’arcmon es mi mejor amiga, y Blackwargreymon también. Y todos los amigos que tengo critican todo lo que hago y terminan enojándose conmigo. ¿Y sabes por qué?
- ¿Porque eres odioso?
- Porque les preocupo, Patamon; porque yo les importo. ¿Creen que la amistad solo es un compendio de buenos momentos y paz y amor? ¡Es casi lo mismo que con el noviazgo! Hay peleas, discusiones, desacuerdos, riñas: esas son las cosas que nos hacen valorar los buenos momentos.
- ¿Dices que la gente que te critica y se enoja contigo son tus amigos? Eso suena muy estúpido.
- ¿Lo es, TK? Entonces dime: ¿Por qué te enojaste conmigo esta mañana?
- Porque lo que hiciste era incorrecto… -TK pensó su respuesta nuevamente- O porque yo creía que era incorrecto.
- Ajá… ¿Y por qué lo pensabas?
- ¿Esto va a algún lado? Este debate me marea más que las discusiones teológicas que tuve en mis días de estudio. –comentó Patamon- Ya hasta extraño tus comentarios soases y eructos desagradables.
- Que tierno, Patamon: te guardaré algunos para después. Pero primero lo primero: dime, TK. ¿Soy un digimon tipo demonio?
- Sí.
- Y los digimon como nosotros tendemos a hacer cosas horribles, ¿No? Eso hasta yo mismo te lo acabo de decir.
- Pues, si… Lo dijiste.
- Entonces… ¿Por qué te molestó que yo hiciera eso que hice esta mañana? ¿No deberías de asumir: “es un digimon maligno; es normal que haga esas cosas”?
- ¡Pero nunca he visto que Myotismon o Piedmon hagan esas cosas!
- De haberlo hecho… ¿Se los hubieras recriminado?
- ¡Claro que no! ¡Me llenaría de rabia, indignación! ¡Pero no se los recriminaría; no podría! ¡Son mis enemigos: es normal que hagan cosas horribles!
- Y entonces… Me lo recriminas a mí, que también soy un digimon de las tinieblas… ¿POR QUÉ?


Touché, pensó TK. Increíblemente, ese digimon al que creía con varios tornillos flojos en la cabeza y candidato a un posible exorcismo, había llegado a una conclusión con bastante lógica tras una memorable oratoria. ¿Podría rebatirlo? No, no podría, y debía reconocerlo.

- Porque te considero mi amigo… -suspiró derrotado- Y me molestó que hicieras eso.

- ¿Lo ves? Tenía razón, y hemos hecho un avance.
- ¿Cómo? ¿De qué avance hablas?
- De que estás superando de a poco tu repudio a los digimon de la oscuridad.
- Supongo… -en eso suena el timbre- ¿Quién será? ¡Mamá! ¿Esperabas a alguien?
- ¡Mierda! ¡Tanta charla y me olvidé que venía mi novia! –la gárgola corrió inmediatamente hacia el cuarto donde guardabas sus cosas- ¡Por favor, TK: hazla pasar!
- ¿Su novia? –se preguntó Patamon-¿Y la hace venir?
- Ni modo: tendré que recibirla. Al menos dijo por favor.


TK se dirigió a la puerta del departamento y la abrió para recibir a la inesperada visita. Se esperaba a una digimon, lo que de por sí ya era asombroso; pero la digimon que vio tras abrir la puerta lo dejó atónito, así como a Patamon, pues la conocían bastante bien.

- Ra…ra…¿¿RANAMON?? ¿Qué haces aquí?

- ¿Te conozco? –preguntó la digimon acuática de mirada risueña y confundida- Te me haces familiar. –al ver a Patamon, que también tenía los ojos MUY abiertos por la sorpresa, Ranamon reacciona- ¿¿TK?? ¿Eres tú? ¡Qué gusto verte! –abrazó a TK cariñosamente- ¡Cuánto has crecido!
- Ehm… Sí; el estirón de la pre-pubertad. –soltándose del abrazo- ¿Quieres pasar?


Ranamon aceptó gustosa y se acomodó en el sofá, mientras que TK y Patamon se sentaron en otro.

- Y dime, ¿Qué cuentas de nuevo?

- ¡Oh, de maravillas! ¡Mi spa en las aguas termales de la Isla File son un éxito a nivel global! Todos los digimon quieren ir allí.
- Fue ahí donde nos conocimos, ¿Verdad, mi sirenita? –dijo una voz desde el pasillo que comunicaba la sala con las habitaciones: era Devidramon, que no presentaba mayores cambios, más que el de llevar una pequeña cajita en su cola prensil- ¿Te hice esperar?
- ¡Devidracucú! –Ranamon abrazó y besó a la gárgola, provocando asco a lo Elegidos de la Esperanza- ¡Que sorpresa encontrarte aquí junto a uno de los Niños Elegidos!
- El universo es muy pequeño, Ranamon.
- Espera, ¿Podrían decirnos como se conocieron?
- Ah, eso es fácil de explicar, Patamon –y la Guerrera del Agua comenzó a explicar- Como saben, trabajo en mi spa de la Isla File. Hace un par de meses, trabajaba como todos los días preparando mis velas de aromaterapia, cuando entró este digimon tan poco común que llegó a espantar a mis clientes.
- Deben de estar tan poco acostumbrados de ver a alguien tan especial como yo.
- Si… seguro. –insinuó TK- ¿Y después?
- Al principio me molesté, pero después lo vi tan decaído que me animé a preguntar: "¿Qué te pasa?" A lo que me respondió: “Me siento algo decaído. ¿Qué me recomiendas para levantar el ánimo?” Y le respondo: “Un buen masaje en el jacuzzi es justo lo que necesitas”
- Y fue el mejor masaje de mi vida: aparte de sus manos mágicas, estuvimos hablando de nosotros y descubrimos muchas cosas en común. Quedamos para salir una noche, y acabamos divirtiéndonos tanto, que salimos otra vez, y…
- Acabamos enamorándonos.
- Que… lindo. ¿Y a dónde piensan ir?
- A la discoteca Womb en Shibuya. –respondió Devidramon- De hecho, todos los compañeros de terapia vamos: mi primo y su novia, Black, D’arcmon, Machgaogamon, Wargreyemon, Metalgarurumon y yo, junto a mi linda sirenita. Ah, y los megadoctores pagan.
- ¿No crees que será algo… no sé, ARRIESGADO que tantos digimon anden por ahí?
- Eso está arreglado, Patamon. –mostrando la cajita que tenía en su cola- Gracias a Shenglongmon, podremos estar de incógnito. Observen…
- Espera –la detuvo Ranamon antes de que se tragara uno de los caramelos- Creo que será mejor usarlos una vez que estemos cerca del club, ¿No crees?
- Ah… Es verdad. Lástima por ellos que no me verán en mi forma humana; ni modo. ¿Me esperas un momento por favor? Ya te alcanzo, querida.
- Ok, no te demores.


Una vez fuera ella, Devidramon se volteó hacia TK y Patamon que lo miraban totalmente incrédulos.

- ¿En serio? –insinuó TK de manera algo despectiva- ¿Ella es tu novia?

- Es el primer intento de relación seria que tengo desde que D’arcmon y yo terminamos –le respondió en voz baja y sumamente amable- Por favor no me la arruinen.
- Supongo que le dirás de tu oscuro pasado de Casanova, ¿Verdad?
- Ella ya lo sabe, Patamon. Aunque omití algunos candentes detalles que prefiero guardarlos para cuando esté más… preparada para aceptarlo.
- Ok… No te lo arruinaremos.
- Bien… Nos vemos mañana entonces… Y gracias, TK: mañana te prometo una ronda de Play Station.
- Claro; cuando quieras.



______________________________

La discoteca Womb era uno de los cubes nocturnos más grandes del mundo, y se encontraba en el corazón de Shibuya, uno de los barrios especiales más famosos de Tokio, conocido principalmente por su actividad nocturna, aunque no tan destacado como en Roppongi Hills. En las afueras se veía una larga, LARGA fila de gente que esperaba entrar, mas los guardias eran como dos fieros samuráis custodiando la entrada al recinto de su señor.

En un callejón cercano, venían uno por uno los digimon compañeros, esperando estar todos para la ocasión. Los primeros fueron Blackwargreymon y D’arcmon, seguidos por Machgaogamon, Devidramon y Ranamon. Minutos después, llegaron Gargoylemon junto a Mermaimon, y por último, Wargreymon y Metalgarurumon junto a Floramon y Renamon respectivamente. La sorpresa de la noche, más que nada, era Ranamon, pues por varias semanas se preguntaban quién era la nueva novia de Devidramon, o como algunos que lo conocían muy bien cavilaban en sus cabezas: “¿Quién fue tan tonta como para dejarse seducir por este patán?” Pero como segunda sorpresa, descubrieron que no parecía en absoluto, una chica “fácil”.

- Me sorprende verte de nuevo, Ranamon. Te vez bien.

- Gracias, Wargy… -miró a Floramon, despectivamente- Y veo que la maldita maleza sigue contigo. ¿No te has cansado de ella?
- Sigue hablando y te haré sushi, cara de pez.
- Por favor, no peleen. –recomendó Metalgarurumon- No es el lugar adecuando.
- ¿Crees que fue buena idea venir?
- Claro, Renamon: nos vamos a divertir.
- Yo pienso que fue mala idea… No me gustan esta clase de lugares.
- Descuida mi Gargoylecucú: no te pasará nada.
- Si me arruinas a noche, maleza, verás de lo que soy capaz.
- Inténtalo, sirena fracasada.
- ¡Hey, hey, hey! -exclamó Devidramon, tratando de calmar la situación- Estamos aquí para divertirnos; no para causar peleas entre nosotros. –todos asintieron más calmados- Bien: todos saben cómo es esto, ¿Verdad? –tanto él como sus compañeros abrieron sus cajas de caramelos y las repartieron entre todos- Cada uno toma tres caramelos y guarda dos; nos comemos el primero y entramos a la disco.
- Los caramelos duran dos horas. ¿No crees que con uno nos basta?
- ¡¡JA!! Se nota que nunca has entrado a una disco, Blackwargreymon; de por si tres caramelos me parecen insuficientes, pero necesitamos dormir un poco, y en especial los menos acostumbrados a la juerga.
- No puedo evitar sentirme aludido –pensó Gargoylemon-
- Cuando empiecen a perder efecto, sentiremos una comezón, ¿No? -preguntó Metagarurumon; Black asintió- Al menos nos dará tiempo de comer otro.
- Si es que la soportas –agregó Machgaogamon- Es insufrible.
- Recuerden comer el siguiente caramelo una vez que sientan la comezón en las muñecas, y una vez que ya no tengan ninguno, salgan de inmediato del local y vuelvan a este callejón. ¿Entendido?
- Sí.
- Bien… Adelante.


Tras comer los caramelos, su transformación dio comienzo. Duró sólo un par de minutos, pero los cambios eran notables, aunque todos con apariencias que rondaban los veinticinco años: Blackwargreymon con su apariencia de gigante teutón; D’arcmon con su cuerpo petit y cabellera larga y ondulada; Devidramon era un muchacho atlético, pero no tan fornido ni alto como Black, de piel blanca, que contrastaba con su cabello negro azabache algo enmarañado y sus ojos oscuros; Ranamon era una chica también de cuerpo petit, pero llamativamente pelirroja y de ojos cuyo color calipso como el mar; Gargoylemon tenía una complexión semejante a la de su primo pero mucho más delgada y ligeramente más baja, de cabello corto castaño claro y ojos avellana; Mermaimon y Floramon se convirtieron en dos mujeres rubias altas –de ojos azules y verdes respectivamente- y cuerpo más desarrollado que las otras dos; Machgaogamon se asemejaba a Devidramon en apariencia física aunque su piel no era tan pálida, sus ojos eran castaños y su cabello de corte más militar y teñido de azul; Renamon en una muchacha de estatura media, rubia y con algunos reflejos platinados en el cabello; Metalgarurumon en un joven alto y delgado, de cabellera rubio platinado y ojos castaños; y Wargreymon era una copia casi exacta a la de su contraparte, sólo que de cabellera pelirroja algo desaliñada y ojos verdes.

Todos los digimon se miraron los unos a los otros, juzgándose las apariencias adquiridas y calificándolas: en general todos estaban satisfechos con ellas, aunque algunos –o más bien algunas- envidiaban a los demás. Por último, y antes de formar la fila, revisaron sus identificaciones falsas.

- Soy Kaspar Hauser.

- Yo me llamo D’anna Sanban.
- Damian Dorsch. Me gusta.
- ¿Te llamas Damian Dorsch, Devidramon?
- Claro, “Kaspar”: Damian siempre me gustó de nombre, y Dorsch es alemán: excelente combinación.
- Ruth O’Neill. –leyó Ranamon- No está mal, creo.
- Dan Dorsch… ¿Por qué a mí? Ni soy fan de Alemania como Devidramon. Al menos no me tocó Gottlieb. ¿Qué nombre te tocó a ti, Mermaimon?
- Melanie Solo. Por alguna razón siento que me hacen referencia a Caballeros del Zodiaco sólo porque mi papá es el dios digimon del océano.
- Phoebe Clark. Sólo espero que Wargreymon tenga mejor apellido.
- Rhea Knox. ¿En serio? ¿No se les ocurrió nada mejor?
- Matthew Gale. Mmm… ¿Es que no había mejores apellidos?
- Al menos no te tocó un nombre tan encasillador como Wolfgang Norstein.-se quejó Metalgarurumon- ¿Soy un lobo y me llaman Wolf? ¡Eso es racismo!
- Yo me llamo Drake Yagami. No me puedo quejar; hasta podría conseguir un consultorio con ese nombre: Doctor Drake Yagami.
- Wargreymon, deja de soñar y vamos al club.
- ¿De qué te quejas, Dev… Damian? ¡Si el que paga soy yo!


La fila era larga, y avanzaba a paso de tortuga: casi media hora de espera y por fin llegó su turno: Wargreymon pagó las entradas de todos, y entraron sin problemas. Lo que les esperaba adentro era impresionante:

Un amplio salón de casi tres pisos de alto, donde luces estroboscópicas de todos los colores brillaban sin parar al ritmo de la música tecno, y en cuyo centro, una gigantesca esfera de espejos –la más grande de Japón y hasta de Asia, según muchos- relucía como la joya de la corona. Lo más asombroso era la inmensa cantidad de personas que había allí, entre ellas muchos extranjeros, que acudían esa noche a bailar y liberarse tras horas y horas de jornada laboral.

El primero en desinhibirse y salir a bailar fue Devidramon, acompañado de Ranamon; quienes ya estaban acostumbrados a locales así en el Digimundo; Metalgarurumon fue el siguiente, junto a Renamon, si bien esta se mostraba aun algo reacia a salir a bailar; Floramon arrastró a Wargreymon a la pista de baile; Gargoylemon se resignó a permanecer en alguna barra y Mermaimon fue juntó a él, esperando convencerlo para salir. Como Blackwargreymon y D’arcmon no se animaban a bailar, optaron por hacerles compañía.

- ¿De verdad no quieres bailar, Gargocucú?

- Es que no sé bailar… Y todo este ruido me aturde.
- Te entiendo. –le dijo Black, dándole unas palmaditas en la espalda- Tampoco soy muy afín a estos sitios. Me recuerda al Rincón de Cthullu, y ese lugar no me gustó para nada.
- Pero ese lugar es más bohemio. -señaló Mermaimon- Aquí es… más alocado, libre.
- Para mi es lo mismo.
- No es que quiera enojarme contigo, “Kaspar”, pero quisiera saber: si no te agradan estos lugares. ¿Por qué aceptaste venir?
- Creí que a ti te gustaba asistir a lugares así, y Devidramon nos invitó a todos a costillas de Wargreymon.
- Me gustan; pero no tiene gracia estar aquí solo sentado bebiendo tragos… Sin mencionar que tampoco soy afín al alcohol.
- Pues… -pensó Black; si le sugería ir a otro sitio, ella lo tomaría como que quiere imponer su punto de vista. Si él se anima a bailar capaz lo considere, pero crea también que lo hace no por gusto propio- D’ar… “D’anna” ¿Quie…?
- Querida, -interrumpió Mermaimon- No sé si lo has notado, pero varias personas andan viéndote con unos ojos raros desde hace rato.


D’arcmon salió de su aburrido trance y vio a la gente de la disco. Era verdad: la estaban mirando con mucho detenimiento, como si fuera una cosa rara, algo que la hizo sentir incómoda. Trató de ignorarlos, pero seguían allí, observándola con una curiosidad casi perturbadora. Black se mantuvo cercad e ella, en caso de que intentaran hacerle algo.

Un muchacho, visiblemente impresionado por razones desconocidas, se acercó un par de pasos hacia ella, y dijo:

- ¡Es ella! ¡De verdad es ella! –D’arcmon no entendía absolutamente nada- ¿Me das tu autógrafo?

- ¿Disculpa?
- ¡¡DANOS TU AUTÓGRAFO POR FAVOR!!
- ¡¡UNA FOTO, UNA FOTO!!
- ¿HUH? ¿Pero que se…? Oh, rayos –pensó Black- No tengo poderes.
- Ehm… Kaspar… ¿Qué sugieres?
- Que… ¡¡Corramos!!


Black tomó a D’arcmon de la mano y juntos, salieron corriendo de la discoteca, pasando por encima de los guardias; estos fueron incapaces de detener la inmensa avalancha de personas que salieron a continuación y coreaban a viva voz “UNA FOTO, UNA FOTO”. El resto del grupo de digimon quedó consternado, y prácticamente solo en el club Womb.

- ¿Y eso que fue? –preguntó Devidramon- ¿La fiesta se mudó y no me dijeron?

- No; es que por alguna razón persiguen a D’arcmon.
- Juaz… -expresó su exnovio- ¿Y eso por qué, primo?
- No lo sé.
- Yo creí oír que decían… “Es… Es…”
- ¿Si, Mermaimon?
- Algo así como: “Es Mary-Kate Olsen”. Creo. ¿Quién es?


Al principio comenzó como una gesticulación nerviosa, una peculiar convulsión labial, y después acabó en un mar de carcajadas a mandíbula batiente imposible de dominar. Devidramon no paraba de reírse y golpeaba la mesa una y otra vez de manera hilarante sin que nadie, o bien la mayoría, pudiera entender.

- ¡Ayayay…! ¡D’arcmon se parece a…! ¡¡JAJAJAJAJAJAJA!! ¡En todos los años que la conozco no me di cuenta!!

- ¿Pero quién es la tal Mary-Kate, Devidramon?
- Pues…


Lejos del club, en medio de las calles de Shibuya, y bajo su apariencia humana, Blackwargreymon y D’arcmon huían a toda velocidad del tsunami de fans que los perseguían y que crecía a medida que el supuesto rumor corría de boca en boca, obligando a los transeúntes a unirse a la corrida.

- ¡¡MARY-KATE, MARY-KATE, MARY-KATE!!

- ¡¡YA LES DIJE QUE NO SOY MARY-KATE OLSEN!! -gritaba inútilmente la ángel digimon a la inmensa masa de fanáticos desesperados- ¡¡Zánganos sin vida!!
- ¡Parece que no te escuchan!
- ¿En serio? ¿Tú crees? ¡Uno esperaría que insultándolos pierdan el interés!
- ¡Deben de querer mucho a esa celebridad, D’arcmon!
- ¡Adoran a cualquier celebridad que pise el mismo suelo que ellos, Blackwargreymon! ¡Eso te lo aseguro! –miró a sus espaldas: la turba enloquecida continuaba persiguiéndolos- ¡Tenemos que perderlos!
- Tengo una idea… ¡Sujétate fuerte!


Black sujetó a D’arcmon fuertemente del brazo y la llevó junto a él hasta un estrecho callejón de manera lo suficientemente rápida como para despistar a la enajenada turba de fanáticos, la cual, estaba tan embrutecida por su euforia que no vieron a esos dos salir de su camino, por lo que los fans acabaron persiguiendo al vacío.

Ambos digimon antropormizados, ya fuera de peligro, cayeron rendidos y exhaustos contra las paredes: sus formas humanas no tenían tanta resistencia como sus cuerpos originales, y aun no estaban del todo acostumbrados.

- ¿Estás bien, D’arcmon? –le preguntó, aun jadeante- uff… Eso fue…

- Agotador… Si… Esa gente está completamente loca.
- Tanto que siguen corriendo gritando “MAR…”
- Por favor, no me lo recuerdes.
- Lástima que nos arruinaron la noche. –se lamentó Black- Disculpa.
- No es tu culpa; ¿Quién hubiera adivinado que transformada en humana me parecería a una actriz de Hollywood? Y eso que esa tiene dieciséis años y yo tengo veinticinco… Incluso en esta forma.
- ¿Quieres que regresemos al club? Podríamos…
- Nononono… Ya moví bastante el cuerpo por una noche: sólo quiero caminar un poco.
- Está bien. ¿Por dónde quieres ir?
- Eso no importa… Siempre que sea contigo, estará bien.
- Eh… Está bien.


Aprovechando que la multitud se había alejado, que las cosas en la calle estaban más calmas que el efecto de los caramelos daba para hora y media más, los dos salieron del callejón y se pusieron a caminar tomados de la mano, mirando escaparates de tiendas y dejándose llevar por las luces nocturnas. No hablaron mucho en el camino: solo caminaron juntos y de cuando en cuando surgía un comentario arbitrario de poca importancia o algo de relevancia ligeramente significativa.

Blackwargreymon comenzaba a sentirse diferente; ese paseo lo hacía sentir… raro, y la mano de D’arcmon no se sentía como un mero contacto físico, sino más bien… cálido, agradable y capaz de provocarle efectos nunca antes experimentados por su cuerpo, como una especie de latido o algo difícil de definir con palabras. Inesperadamente, D’arcmon lo besó, nuevamente en la mejilla, pero con algo más de entusiasmo que la vez anterior.

- ¿Y eso?

- Mi forma de agradecerte tu ayuda y el paseo. ¿Seguimos?
- ¿Eso significa q…? –D’arcmon asintió e instó a que la siguiera- Oh, vaya… Creo que de verdad comienzo a sentir algo diferente y más fuerte por ella.



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El castillo de Examon estaba sumamente apartado del que pertenecía a los Caballeros Reales y de sus territorios, encontrándose en un sector montañoso del continente Server, territorio del Rugido de Dragón, facción que hasta las elecciones presidenciales de hace unos meses, Examon gobernaba: ahora se recluía solo en su castillo excavado en las montañas donde nadie pudiera molestarlo; ni siquiera sus camaradas de la Orden osaban venir aquí, pues era de carácter estrictamente privado. Si bien el tamaño natural de Examon era el de una montaña, él prefería uno más reducido para no tener que quedar expuesto a los elementos y tener un techo sobre su cabeza y paredes decentes para acogerlo en su soledad.

Esa noche sin embargo, era diferente: el ex emperador de los dragones digimon se encontraba divirtiéndose con sus visitas en una partida de póker: uno de ellos era Shenglongmon, que era su huésped, bajo su forma de Slayerdramon verde. Los otros dos eran visitantes más conocidos del Dragón Esmeralda pero que se habían ganado la simpatía de Examon: uno de ellos era un ser difícilmente clasificable; un auténtico collage de partes de animales varios unidos a un cuerpo serpentiforme con una cabeza de rasgos semidracónicos y equinos. El otro, por el contrario, era más fácil de clasificar: de forma humanoide, alto, de elevado desarrollo muscular, aparentemente humano del cuello a la cintura, pero con garras en lugar de uñas, piel roja y cabeza y patas de chivo; sólo que en lugar de barba, tenía pequeños cuernos curvos y unos filosos dientes en la mandíbula. Aparte, vestía únicamente con un taparrabos y usaba un collar con pentagrama.

- ¡Tengo póker de 9! ¡En su cara! ¡Loooooooooosers!

- Discord; no exageres. Aun podrían ganarte con… ¡Esto! ¡Escalera de picas! –exclamó Shenglongmon, mostrando sus cartas- ¡JA! ¡A ver cómo te ríes de esta!
- ¡Otra ronda que pierdo! –gruñó el demonio, tirando sus cartas sobre la mesa: tenía una escalera del 4 al 8- Tienes mucha suerte, Shenglongmon. ¿Será que no haces trampa?
- No necesito trampas para patearlos en el trasero, Bapho. -sonrió maliciosamente- Es cuestión de suerte.
- Eso mismo digo yo –se bufó Examon- ¡Escalera Imperial! –las cartas iban del 10 hasta el as de picas- ¡Gané señoritas, la reputamadre! ¡Denme su dinero!
- Eh… No apostamos nada, Examon: jugamos por mera diversión.
- En ese caso… ¡¡HUCKMON!! ¡¡VEN AQUÍ, PENDEJO, Y TRAE OTRA RONDA DE CERVEZAS PARA NOSOTROS!! ¡¡UNA DOBLE PARA MÍ PARA CELEBRAR MI VICTORIA!
- ¡¡EJEM!!
- ¡¡Y PARA SHENGLONGMON TAMBIÉN!!
- Yo no bebo; me conformo con el vaso.
- Mejor para mí: bebo triple.


El sirviente de Examon volvió de inmediato con el pedido de su amo y repartió las bebidas para luego retirarse: los cuatro jugadores ahora conversaban entre sí, de trago a trago.

- ¿Y qué cuentas, Discord? –preguntó el Dragón Esmeralda- ¿Cómo van las cosas en Equestria?

- Igual de aburridas que antes: desde que dejé de gobernar todo se volvió aburrido. ¿Y todo por qué? ¿Por qué hacía la vida imposible a esos tontos ponis, unicornios y pegasos con mis bromas?
- Hay gente que no entiende el sentido del caos.
- Bapho tiene razón: no todos comprenden la importancia del caos. –Shenglongmon codeó a Discord de manera picara- ¿Y la tal Celestia… te movió el piso?
- Pues… Sí. ¡Pero es de aburrida! Por no decir de frígida. Neh…
- Las mujeres siempre se quieren hacer las mandamases –agregó Examon- "Haz esto; haz aquello; ahora no, me siento mal; ordena tus cosas". He tenido bastantes novias como para poder graduarme de mujerólogo.
- Nosotros resolvimos el problema de raíz. –se ponderó del demonio-

- Yo no llamaría a la intervención demoníaca "resolver el problema de raíz", Bapho.
- ¿Cómo? –preguntó Examon- Y ahora que lo pienso, ¿Qué los Baphomet no eran andróginos?

- Iba a preguntar eso, pero perdí interés –contestó Discord-
- Lo eran, -señaló Shenglongmon- De hecho, eran demonios de la naturaleza, espíritus de la tierra… Hasta que la Legión de Fuego vino con todo y Sargeras, y corrompió a la gran mayoría. Y de esa gran mayoría, unos pocos lograron zafarse.
- Ya veo… Pero no entiendo como…
- ¿Nos volvimos machos? –completó Bapho- Sencillo: Sargeras intuyó que nuestro vínculo con la naturaleza, único obstáculo para dominarnos por completo, tenía su origen en nuestro lado femenino, así que lo extirpó de nuestro cuerpo y nos convirtió a todos en demonios machos hechos y derechos.

- La corrupción demoníaca hizo el resto, y aquí lo tienes: una nueva especie de demonio del Vacío Abisal.
- ¿Y como se reproducen?
- ¿Haz visto Dragon Ball Z? -preguntó Bapho a Examon; el dragón asintió- Pues así: con huevos como esos nameku.
- ¿Pero no extrañas tu naturaleza andrógina? O al menos estar con una mujer, aunque seas tú mismo.
- ¡¡JAMAS!! –golpeó la mesa- Antes éramos unos meros veganos que vivíamos a base de hierbecitas y raíces; ahora somos más libres y comemos carne y sangre fresca todo lo que queramos.
- Que dieta tan nutritiva –se burló Discord mientras se limaba las garras de león- Seguro que hace maravillas a tu colon.

- Y si queremos saciar ansias sexuales nos vamos con unas Shivarras sensuales y ya. Revolcarse con ellas es toda una aventura extrema.
- Eso lo confirmo. -rió el Dragón Esmeralda-
- Y hablando de comida, tengo algo de hambre. ¿No hay humanos por aquí?
- ¿Humanos? ¿O sea que tú…?
- En su planeta/dimensión/universo/lo que sea, los humanos son como las hormigas: ellos se los comen casi todo el tiempo. Imagina las ciudades humanas como colmenas u hormigueros.
- Que… raro.
- ¡No pongas esa cara de “qué asco”, Examon! ¡Tú mismo comes a otros digimon! ¡Y algunos de los humanos de la Tierra comen delfines y ballenas que también son inteligentes! Y no, Bapho: los humanos de la Tierra no están en tu menú.
- Oh, Mierda.
- Sólo decía que es raro, Shenglongmon; nada más. ¿Pero saben bien?
- ¡Examon!
- Son una delicatesen… Ven a mi mundo cuando quieras.
- Lo tendré en cuenta.
- Me conformo con los sándwiches de pepino; gracias. –todos miraron a Discord de manera perpleja- ¿Qué? Vivo con un montón de caballitos de colores: es un milagro que no sea gay o afeminado y me gusten las yeguas.
- Ah, eso sí. –asintieron- Tiene razón.
- Temo que debo retirarme –respondió Bapho- Cosas de la banda, y los muchachos quieren ensayar.
- ¿Tienes una banda? Yo en mis tiempos tocaba el bajo eléctrico.
- The Hell Brotherhood. Capaz un día puedas ir con nosotros y vemos tu talento, Examon. Shenglongmon; un placer volverte a ver, amigo: nos vemos. Si planeas ir a mi mundo, avísame y te preparo un tazón lleno de humanos.
- No gracias… ya probé la carne humana… ¡Y me da una diarrea…! Pero acepto la invitación de todos modos.
- Yo también tengo que irme. Una amiga me está esperando para ayudarla en la casa; llámame cuando quieras, Shenglongmon, y juntos causaremos un maravilloso caos en Equestria. Créeme: lo necesitan de verdad…
- Suena divertido. –rió el Dragón Esmeralda- Hasta luego.


Tanto Bapho como Discord se esfumaron a sus respectivos mundos, dejando a los dos dragones digimon completamente solos para ordenar el sitio antes de dormir.

- Tienes unos amigos muy raros, Shenglongmon. Muy raros… pero interesantes.

- Que bueno que te hayan caído bien, amigo. Sé que son muy dispares, entre sí, pero me caen bien. A pesar de todo, son buena gente, desde su perspectiva.
- Si los Elegidos supieran de quien te haces amigo…
- Creí que no te importaba la opinión de esos niños, Examon.
- ¡Y no me importa! ¡Que se metan sus opiniones por el culo!
- ¡JAJAJA! Este Examon… -reía Shenglongmon: la actitud gruñona de Examon lo divertía; capaz por la semejanza por la actitud, a pesar de los casi sesenta milenios de diferencia en edad- Vamos a dormir, amigo. Y gracias otra vez por hospedarme en tu casa.
- Cuando quieras; para eso estamos los amigos.



______________________________

La habitación que Examon le había brindado a Shenglongmon para pasar la noche no era capaz lo último en vanguardia o glamour, pero era lo suficientemente acogedora como para darse un buen descanso. El Dragón Esmeralda, en su forma humanoide, retozaba cómodamente en la cama, haciendo caso omiso de la sencillez de la decoración o de sus aposentos. Un lugar tranquilo donde dormir era todo lo que necesitaba para prepararse para la gran sorpresa que tenía planeado.

Sus sueños eran como los de cualquier otro, y viniendo del Dragón Digimon Patrono de la Magia Arcana, se esperaría sueños sumamente vívidos, realistas y por sobre todo, agradables y divertidos, difíciles de olvidar. Esa noche, sin embargo…

De un agradable sueño, vino lenta y paulatinamente la oscuridad, como si el sueño mismo cayera dormido. No era una oscuridad cualquiera, ni mucho menos como las que Kari o Ken habían experimentado; el Mar de las Tinieblas no se le comparaba en lo más mínimo. No era una oscuridad basada en la tristeza, el odio, la ira o la desesperanza, sino que sólo era eso: oscuridad… y vacío. Un vacío tan profundo y vasto imposible de concebir; donde la luz sería incapaz de disipar las tinieblas: sería devorada por ellas, como víctima de un agujero negro.

La oscuridad comenzó a desaparecer paulatinamente, transformándose en un auténtico mar de estrellas doradas cuyo brillo cálido regocijaba. El resplandor no duró mucho: las estrellas comenzaron a opacarse poco a poco, y algunas de ellas desaparecían en un camino negro dejado por una especie de serpiente invisible. Luego todo se volvió oscuro.

Un paisaje selvático comenzó a aparecer: una ciudad costera maravillosa e imponente se veía en la lejanía. Allá arriba, en el cielo azul, una minúscula y casi imperceptible motita negra caía lentamente hacia la tierra. Segundos después: una ensordecedora explosión, seguida de una columna de humo que acabó cubriendo todo el cielo, y parte de la misma se desplomó contra la tierra y como una avalancha infernal cayó contra las laderas y la ciudad costera. Un orbe azul flotando en el espacio comenzó a volverse de tonalidad parda, hasta oscurecerse por completo.

Esta vez la oscuridad era total, pero ya no había silencio. De hecho, desde que llegó la oscuridad, se podía oír un murmullo ininteligible, imposible de interpretar; ahora se oía más claramente: era una risa. Una auténtica carcajada profunda y excéntrica, cargada de malicia y que sólo podía venir de un psicópata. Esa malévola y enferma risa aumentó su volumen y se convirtió en lo único distinguible en medio de aquella oscuridad profunda; después, incluso esta se desvaneció poco a poco, hasta que segundos antes de callarse por completo, unos ojos rojos brillaron momentáneamente, casi como un pestañeo. Shenglongmon sentía que sea de quien se tratase, se estaba burlando de él. Estaba todo por volver al silencio de ultratumba cuando se oyó, muy lejana pero claramente…

-
Volveremos…

El Dragón Esmeralda despertó súbitamente de la cama, saltando de la misma, golpeándose contra el techo y cayéndose al suelo con todo y sábanas. Examon abrió la puerta de la habitación para ver que sucedía.

- Shenglongmon, ¿Qué sucede? Escuché que estabas gritando y… -Examon observa detenidamente a su amigo y advierte algo inusual, por no decir preocupante- Amigo, ¿Estás bien? Te ves asustado.

- De…Descuida. Sólo fue una pesadilla.
- Te ves muy pálido… Espera; ¿Pesadilla? Yo no recuerdo que hayas tenido pesadillas, o temores antes. No así. ¿Será culpa de ese Bapho?
- Bah… Lo conozco de hace treinta mil años, diez milenios antes de que nacieras, y pese a todo, es un buen tipo.
- Lo digo porque parece que viste al mismísimo Diablo en tu sueño.
- Algo… así. No te preocupes, Examon: fue sólo un susto. Lamento haberte despertado.
- Mmm… ¿No quieres algo para dormir? ¿Un vaso de agua, una taza de té, un vaso de leche tibia, o una cerveza bien fría?
- Gracias, pero estoy bien; en serio. –contestó mientras volvió a recostarse y cubrirse con las sábanas- Agradezco tu preocupación, pero no es nada.
- Está bien. –dijo el Caballero Dragón, un poco más tranquilo, pero alerta- Si necesitas algo, me avisas.


Luego de que Examon cerrara la puerta, Shenglongmon retiró sus mantas y se sentó al borde de la cama, en una posición muy pensativa. Permaneció así por casi diez minutos, para después hacer aparecer un viejo libro con cubierta de cuero, aparentemente un diario. Le dio unas hojeadas rápidas y luego leyó la última página; tras acabarla, lo volvió a cerrar y lo guardó. Su expresión seguía siendo fría, distante y llena de miedo, tal y como Examon lo había encontrado.

- No… Yo me aseguré… de que no quedara rastro de su recuerdo. –murmuró entrecortadamente en voz baja- Nadie con excepción de Zoe, Nibirumon y de mi sabe de… Él. –suspiró y bajó los hombros- Fue sólo un sueño: no debo preocuparme. –volvió a recostarse en la cama, cubriéndose con la sábana y cayendo en los brazos de Morfeo poco a poco- Muy pronto develaré mi sorpresa, y todos nos divertiremos... Si: así será.



Eso es todo por ahora. Espero que les haya gustado; cualquier duda, me la ahcen saber y les respondo.

Nos vemos. =D


Por si quieren saber como es Bapho y una Shivarra, aqui les va.

- Shivarra - WarcraftWiki

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Ildri

( ͡° ͜ʖ ͡°)
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Oh dios, Elohim! cuantas lunas! me encantaría charlar y preguntarte mas pendejadas pero sabes que me etiquetaste por un asunto serio y eso es este fic.
Primero: Entrenamiento matutino con el coach Devidramon? hey! esa no me la esperaba! por lo menos es considerado con el hamster volador que es patamon y lo dejo ir a su ritmo. Por lo menos dos de los elegidos serán torturados. Y debo de admitir, que la imagen de el señor Devidramon, con su playera de "Coach" se me hiso hilarante(que no se entere que dije eso) pero me dio mas risa el hecho de que el aprendiz a psicopata bipolar de Davis se volviera su fan. Aunque todos sabemos que no caera al grado de obsesion de su buena amiga Arale, digo, Yolei(Buen toque lo del altar al estilo Helga Pataki)
Segundo: Dejen a Cody ser un hombre y que golpee a la PUTA que pateo al pobre perrito!! que le reviente la cabeza a palos!! Es increible que TK lograse detener a Cody aun en su condicion.
Tercero: Las quejas de los elegidos a sus Compañeros terapeuticos fueron mas graciosas! Pelea de Gatas entre Gatomon y D'Arcmon, Cody y su intento de superacion, el pobre Gargoylemon y su "incidente" y Ken y los documentales. Lo mejor fue ver a patamon celoso xD
Cuarto: Sabemos que Devidramon es medio bestia....pero no creo que hubiese sido para tanto lo que le hiso a las aves como para que Blackwargreymon hubiese tenido que terminar vomitando. Y Oikawa y sus teorias conspirativas, ja! fue buena.
Quinto: Todo el combate y psicoanalisis en si fue esplendido, pero lo mas rescatable fue Yolei uniendose a la causa de Black y amenazando al pobre Cuāuhpillimon con usar sus plumas para almohadas. Admito que una parte de mi piensa que el ataque de GranKuwagamon no fue del todo un accidente. Y la escena de magnamon intentando intervenir me recordo a una imagen de pokemon que vi, donde charizard se mete entre dos dragonite y lo empujan como si nada. Pero lo mas rescatable fue Devidramon intentando probar sabores nuevos....por lo menos sabe que no puede comer humanos ya que afecta a su sistema. Por lo menos Black no tuvo que cargar con el dilema de asesinar a alguien.
Sexto: Fue linda la escena de TK y Devidramon afirmando su amistad, el duo disfuncional(o uno de ellos) por lo menos esta teniendo muuuy buenos avances. Pero lo de la novia de Devidramon no me lo espere, nunca crei volver a ver a Ranamon XD
Septimo: No tengo mucho que decir sobre lo de el viaje a la disco, pero fue gracioso lo del incidente de "Marie-kate" y la consulta a nombre del Dr. Drake Yagami xD
Octavo: ¡DISCORD! es lo unico que dire. Ya me imaginaba que esos 2 harian de buenos amigos....no se por que pero ahora imagino que Shenglongmon tambien podria tener amigos como Bill Cipher(ok no, solo que he visto muchas imagenes de Discord y Bill y pense que seria gracioso)
Noveno y ultimo: Osea que?! lo del sueño de Shenglongmon me tiene muuuuuuuuy intrigada, así que mas vale que esto siga pronto viejo!
 

PataGato Fan #1
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Pues Devidramon podrá ser todo lo bestia que quieran, pero se ve que es buen amigo. Digo si hasta TK ya lo está aceptando, entonces no es tan mal tipo y creo que Patamon tambien ya parece empezar a llevarse bien con Devidramon, aunque al principio Patamon estaba muy celoso, pero ya parece empezar a entenderlo n.n
 

alexandermon

Templario escritor, con poco temple para escribir.
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¡UF, que decir! Cada vez que regresas, traes contigo un capítulo largo y entretenido que saca varias carcajadas a medida que lo leo. Es bastante que reflexionar, me obliga a leerlo despacio y cuidadosamente para no perderme detalle. Algo comun en las excelentes historias. Bien... veamos:

- Debo admitir que Wargreymon le pegó en eso de los compañeros con algunas parejas y cometió un grave error en otras. Black le enseña a Cody a superar sus miedos, pero D'arcmon y Gatomon se llevan como perro y gato. Davis no parece avanzar mucho con su Alter Ego y Gargoylemon tampoco. TK aprendió a llevarse mejor con todos los tipos de Digimon y eso me parece bien, Patamon todavía sufre problemas de autosuperación, como si necesitara que TK fuera su mejor amigo en todo momento.
- La actitud de Devidramon como coach me recordó mucho a Alan de tu otro Fic. Curioso...
- La muerte de Oikawa quedó bastante mejor que la muerte cursi de la original. Y no me esperaba ese acto de Devidramon aunque el hecho en sí no me sorprendió. Por lo menos sabemos que no va a querer carne humana en el futuro. ¿Que pasará con Mummymon y Arukenimon ahora que no está el "jefecito"?
- Examon parece estar superando bien la pérdida de la presidencia.
- No hay cura para Yolei. Es inevitable. O se la encía a un Manicomio o se consigue un novio musculoso que lleve armadura, cuernos y cabellera dorada para sacar del eterno apuro a Black.
- Discord... No puedo dejar de nombrar su aparición. No lo esperaba. Realmente no. Es un personaje dificil de incluir, su actitud es siempre muy... aleatoria. Pero me sacó una sonrisa verlo en la reunión. No me sorprende que sea amigo de Shenglongmon.
-No conozco mucho de Bapho, pero al oir de Sargeras y la Legion Ardiente me ubicó en tiempo y espacio, no tengo mucho conocimiento de WOW. Yo soy más bien del Starcraft 2.
- Por último. La extraña visión de Shenglongmon es de preocuparse. Que un ser tan omnipotente y universal tenga miedo de algo hace pensar que el universo entero podría ponerse en su contra en cualquier momento. ¿Que pasará y quien será ese ser tan siniestro como para que solo un puñado de guardianes inmortales sepan de su existencia? Ningun enemigo conocido se me viene a la mente.

¡Me emocionó tanto tu regreso! Espero tus próximas actualizaciones a su tiempo y aguantaré releyendo todo lo que escribiste hasta ahora. Antes de que termine de seguro podrás publicar. (Tu trabajo es tan extenso y tan bien manejado que deberíamos hacer un Fandom solo de esto. Como Fallout Equestria, ahora que lo pienso)

¡Suerte en tus trabajo y tu tesis! La edad y el paso del tiempo son factores que siempre se nos ponen en contra. Curiosamente... también en la rutina es donde más nos inspiramos con ideas, por eso somos escritores. ¡Nos vemos, viejo!
 
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Acero.

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Habiendo leído el capítulo, hay algunas cosas que se deben destacar:

—La actitud de Devidramon: el capítulo se lo lleva él en todos los sentidos, ya que tuvo interferencia en lo que ocurrió principalmente y algo de su parte con Takeru. La charla de ellos estuvo buena; aunque es realmente repulsivo en algunos momentos y debería controlar un poco eso para los que no lo quieren;
—El sueño de SLmon. Ya sabemos quien aparecerá;
—Takeru reconociendo a su amigo es un gran cambio para él.

Cosas que no soporto de ésta historia: Wormmon y Miyako. Sé que no los vas a matar, pero si que son insufribles. Aunque esos dilemas de culpabilidad mucho no me van a mí; Black Wargreymon no tenía porque matarlo, ya que lo creó XD.

Las partes divertidas fueron dos: la salida de los digimon y la salsa de ajo. Dios, la hubiesen usado en la primer serie XD.

¡Saludos!
 

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Un nuevo capítulo; espero que les guste y lamento la demora. Invoco a: Acero_12, alexandermon, Lord Patamon, Ildri, Soncarmela.


Capítulo 12: ¡Magic New Year!



Con Oikawa y Myotismon eliminados, los Niños Elegidos no tenían nada más que hacer que convivir con sus digimon compañeros de terapia. Algunos, como TK y Cody, mostraban resultados satisfactorios y una relación cada vez más estrecha con sus compañeros. Otros, como Davis y Kari, prácticamente no mostraban señales de mejoría, más que unas muy leves; esto debido a sus personalidades, -insoportablemente estúpida el primero, y llorona la segunda- impedían una mayor empatía con sus compañeros. El caso de Ken era bastante particular: si bien se apreciaban algunos resultados, Machgaogamon actuaba por lo general de manera casi indiferente, como si no simpatizara mucho con Ken; probablemente era lo mejor, considerando lo sobreprotector que era cierto gusanito.

Los demás digimon disfrutaban de sus vacaciones de Fin de Año, ahora que Myotismon y Oikawa eran historia… y al mismo tiempo se preguntaban. ¿Y ahora qué?

— ¡TK vámonos de una puta vez!
— ¡Ya me estoy preparando, Devidramon! -exclamó un exhausto niño en ropa deportiva- ¡Tenme algo de paciencia por favor!
— La estoy teniendo, porque de no ser así, te traería colgado del cuello.
— Creí que serías más amable con TK desde que te confesaste su amigo.
— Se nota que no me has visto interactuar con mis amigos, Patamon. ¡¡¿¿Ya estás listo, TK??!!
— ¡Aquí estoy! -dijo presentándose ante los digimon con una mochila en la espalda- Sigo sin entender por qué seguimos con esto del entrenamiento matutito. ¿Qué no habíamos avanzado mucho en mi “tratamiento”?
— Velo como un favor. Y como lo hiciste en tiempo record, te llevaré a mis espaldas.
— Gracias, pero Patamon pu…
— Nononono…. TK, ve con Devidramon.
— ¿¿En serio?? -dijeron ambos- ¿Por qué?
— Porque sí; es todo.
— Eh... Bueno. -fue todo lo que dijo antes de salir del apartamento-
— En serio, ¿Por qué no lo quieres llevar? -le preguntó la gárgola-
— Pesa demasiado, hasta para mí, y quiero que lo lleves tú.
— Jejeje… Eres más malvado de lo que aparentas, Patamon.
— Lo sé. -rió el digimon volador-


En otra parte de la ciudad, pero no muy lejos…

— ¿De verdad piensas exigirle a tu primo respeto, Gargoylemon?
— Si: estoy decidido, Davis. Hoy será el día.
— Ajá… Si no llega a pasar, me compras una hamburguesa, V-mon.
— ¿Con que dinero, Davis? Yo no trabajo.
— Agh... Que flojo eres.
— ¡¿Me tienes tan poca confianza que apuestas en mi contra?!
— Ehh… Si: te conozco lo suficiente.
— ¡¿Por qué soy el Charlie Brown de los digimon?! ¡¡BUAAHHHHHHHHH!!
— Mejor nos vamos antes que Devidramon se enfade. -sugirió Davis- No quiero hacerlo enojar.

Lejos de ahí, D’arcmon, Kari y Gatomon ordenaban la habitación para empezar el día. A los pocos minutos llega Tai, algo desaliñado.

— ¿Pero qué pasó aquí? -preguntó el Elegido del Valor al ver tanto desorden- ¿Tuvieron una piyamada o algo por el estilo?
— Digamos que estuvimos… platicando. -añadió D’arcmon de manera enigmática-
— ¿Platicando?
— Si, hermano… -asintió Kari a secas- Platicando.
— Eeeesta bien… Las dejo lim… -el Elegido se voltea al notar algo extraño- Kari, ¿Y tu mesita de luz?
— ¡¡Vete ya, Tai!!
— ¡¡Ya me voy!!


______________________________
D’arcmon acababa de llegar de la “fiesta” en la discoteca Womb –o más bien, de su caminata con Blackwargreymon tras salir de ella a causa de una muchedumbre salvaje- y se encontraba exhausta: los caramelos metamórficos habían perdido su efecto, y lo único que deseaba era recostarse a dormir. Dormía en la misma habitación que Kari y Gatomon; sabía lo que se encontraría. Pero estaba cansada, y no pudo reaccionar a tiempo.

Abrió la puerta y… tras quedar encandilada, cayó de espaldas contra el piso, causando un fuerte ruido que logró despertar a Kari.

— ¡D’arcmon! ¡¿Qué son estas horas de venir?!
— ¡¡¡AHHHHHHHHHHHH!!! ¡¡Mucha luz!! ¡¡Apágala!!
— No me has respondido.
— Ya lo hice. Dije: apaga esa luz de faro, que quiero dormir.
— Ayer dormiste sin problemas con esa luz, así que olvídalo.
— Eso no es verdad: D’arcmon se fue a hurtadillas a dormir en el sofá.
— ¡Gaturra bocona! ¡No debías….! ¡¡Bah, no importa! ¡Me REHUSO ir a dormir a ese sofá otra noche a causa de tu nictofobia! ¿Escuchaste bien?
— Sólo oigo que gritas y gritas, amenazando con despertar a mi familia. -le contestó indiferentemente- ¿Podrías bajar el volumen por favor?
— Ok, de acuerdo -obedeció ella- Ahora apaga la luz. ¡Hasta Gatomon tiene que dormir con… uno, dos, tres… diez antifaces, DIEZ!
— En realidad son doce. -corrigió la gata-
— ¿Ves? La pobre de tu digimon tiene que sufrir por tus manías: eres muy egoísta. No piensas ni en ella ni en el ambiente.
— La electricidad es producida por una central nuclear, y manejada por técnicos japoneses. Es muy seguro. ¿Crees que somos ucranianos o qué?
— Ok... eso fue un golpe MUY bajo. Apaga la luz AHORA.
— NO

Acto seguido, D’arcmon sacó la bombilla de la lámpara, y aún caliente, la aplastó con su mano. Kari sin embargo, no se inmutó, y sacó su D3, apretó un botón… y usó el brillo de su pantallita para buscar algo en su mesa de luz: D’arcmon y Gataomon no podían quedar más atónitas.

— ¿Usas tu digivice como linterna? ¿EN SERIO?
— Sólo en casos extremos… A ver… ¡Aquí está!
— ¿Qué es….? ¡¡¡AAAAAAHHH!!! –exclamaron Gatomon y D’arcmon completamente encandiladas: Kari había colocado otra bombilla- ¡Apaga esa luz o rompo esa bombilla!
— Como quieras.

D’arcmon no dudó en desenroscar la bombilla de la lámpara y en romperla con sus manos… Y Kari ni pestañeó al sacar otra del cajón de su mesa de luz. Y así continuaron hasta contar más de veinte bombillas y el piso lleno de vidrios rotos.

— ¡Estás loca! ¡Tienes una ferretería ahí dentro!
— Debo ser alguien preparada para todo. -respondió Kari- Aunque las velas las guardo en otra parte, pero no me gustan, con su olor a cera… Wacala.
— Creo que estás exagerando un poquitito, Kari.
— ¿En serio? ¿Tú crees, Gatomon? ¡Tu amiga tiene una manía con las bombillas! -respiró profundo, y se tranquilizó- Bien, todo en calma: ya sé cómo resolver esto.
— ¿Qué piensas hacer? -le preguntaron-

La ángel digimon tomó la solución más sensata… a la que podía llegar con sus nervios al borde del colapso: abrió la ventana de la habitación, tomó la mesita de luz, y la arrojó al vacío con todo y lámpara. El sonido de la madera, la cerámica de la lámpara y el vidrio de las bombillas que aún quedaban, estrellarse contra el pavimento rompieron el relativo silencio de la noche. D’arcmon se limitó a sonreír inocentemente y recostarse en su catre.

— Buenas noches, chicas.
— Buenas noches, D’arcmon. -se limitaron a responder Kari y Gatomon de manera automática-

______________________________
— Espero que me repongas la mesa de luz, y la lámpara, y todas las bombillas
— No hay problema… -respondió la ángel- Cuando tú me repongas todos los nervios que me destrozaste anoche…
— ¡¡OYE!!
— O aprendas a dejar de temer a la oscuridad.
— Eso suena razonable, Kari: deberías aceptar.
— ¡No estés de su lado, Gatomon! -exclamó la niña- Cambiando de tema, ¿No se nos hace tarde para…?
— Aún tenemos tiempo. -contestó D’arcmon- Los chicos no estarán listos hasta dentro de una o dos horas.
— Entonces acabemos rápido, que tenemos mucho que hacer.

Volviendo al edificio de TK, Cody ayudaba a su mamá a preparar el almuerzo de ese día. Los Elegidos habían acordado hace un día de campo en una pequeña isla apartada de la ciudad, y Cody se había encargado de llevar las galletas que hacía su mamá y algo de sushi. La señora Ida metía la bandeja en el horno mientras su hijo ayudaba con el sushi.

— Disculpa que me entrometa, hijo, pero… ¿No hace algo de frio para un día de campo?
— Estaremos bien, mama; no te preocupes. Mis amigos y yo pensamos en hacer este día de campos antes de Año Nuevo, y aunque hace frío, el día está precioso. -una mirada rápida por la ventana dio la razón al chico: si bien las temperaturas estaban bajas, había un cielo azul espléndido con un sol radiante coronándolo, y sin ninguna nubecilla que presagiara algún cambio de tiempo- Estaremos fuera hasta pasada la hora del almuerzo.
— Entiendo… ¿Y por eso quieres el sushi? -Cody asintió afirmativamente- Ya veo, ¿Y las galletas?
— Ya sabes como es Yolei: le encantan tus galletas. Aunque ahora que la conozco mejor… dudo que el azúcar le sirva de algo.
— ¿Su familia tiene antecedentes de diabetes?
— Es una condenada hiperactiva. -refunfuñó Blackwargreymon, quien entraba a la cocina: acababa de levantarse, y sonaba algo somnoliento. Al ver a la madre de Cody trabajando en la cocina, se limitó a preguntar- ¿Ya es la hora de…?
— Aún no. -contestó Armadillomon, cómodamente recostado en una de las sillas del comedor- Pero están cocinando… y huele muy bien.
— Ah, ya… De todos modos iré a dar una vuelta. -antes de abandonar el departamento, se volteó- Señora, no se olvide de lo que le pedí, por favor.
— ¿Qué fue lo que te pidió, mamá?
— Que prepare unos deliciosos tomates rellenos.
— ¿TO...TOTO…TOMA…TES…RELLL...LLENOS...??
— Mmm… ¡Suena sabroso!
— ¿To… toma… toma... tomates... rellenos…?

Unos pisos más arriba, Yolei también preparaba todo para aquel día de relax, con Hawkmon ayudándola todo lo que podía. Y soportarla… todo lo que podía.

— ¡Hoy será el día! ¡Hoy le declararé a Blackie mi amor!
— ¿Cómo lo llevas haciendo cada vez que puedes? Yolei, admiraría tu firmeza si no te volviera tan orate.
— Es amor, Hawkmon… ¡¡AMOR!! -jadeaba la niña- ¡El más puro amor…!
— Con altas dosis de dopamina y serotonina…
— ¿Te leo el último poema que escribí?
— ¿Tengo otra opción?
“¡Oh, Blackie, Blackie, mi amor: al fin eres mío! ¡Oh, Blackie, mi amor, mi deseo sensual! ¿Por qué solo te abrazo en mis sueños? Siempre estaré esclavizada a tus palabras. ¿Por qué debo adorarte desde la lejanía? ¿Por qué no aceptas mi corazón? Haces temblar mi ser; mis sentidos están locos. Algún día le confesaré al mundo mi amor, o mi nombre no es Miyako “Yolei” Inoue.”
— Voy a vomitar; con permiso. -y se retiró al baño- No sé qué me enferma más: su redacción, o su contenido.


Ken también estaba despierto, poniendo todo en orden: su madre, encantadísima con ver a su hijo salir con sus amigos a un día de campo -pese a ser pleno invierno- había preparado con esmero la comida la noche anterior; ni siquiera había preguntado donde se reuniría su hijo con sus amigos. Con tan de no amargarse la existencia en su cuarto, perfecto.

El Elegido de la Bondad sólo debía empacar las cajas de almuerzo y otros enseres en la mochila e ir junto a Wormmon al punto de encuentro. De lo demás, se encargarían los demás.

— ¿Estás lo suficientemente abrigado, Ken?
— Si, Wormmon. ¿Lo ves? Tengo mi abrigo, mis botas, mi gorro.
— ¿Y tu bufanda? ¿Por qué no usas bufanda? Espera, yo la traigo.
— Creo que abusas con eso de cuidarme, Wormmon.
— ¡Tonterías! Si no fuera por mí, ya estarías muerto.
— ¿Eso qué significa?
— Mira a tu madre: está durmiendo plácidamente mientras estás por salir. -hablaba desde la habitación de Ken mientras rebuscaba una bufanda- ¡Ni sabe a dónde vas, con quien vas o se digna en asegurarse en que estés abrigado! ¿Qué clase de madre es esa?
— ¡Pero es mi madre, y tú mi digimon, mi amigo! ¡No mi niñera!
— ¿Acaso no me quieres, Ken? -preguntó con ojos llorosos y con la bufanda en su poder- Después de haber estado siempre contigo, aun cuando eras Emp...?
— ¡¡Ah, no: eso no! ¡No usarás psicología inversa conmigo ni me chantajearás con eso de “estuve contigo mientras fuiste Emperador de los Digimon” o “me morí por liberarte”! ¡Eso ya no! Ahora nos vamos al día de campo junto a los demás, ¿He sido claro?
— Ken…
— Wormmon.
— Está bien, pero ponte la bufanda.
— Sigh… -suspiró aliviado- Capaz algo de lo que me hizo Devidramon me haya servido de algo después de todo… En parte.

En la pequeña isla cerca del Puente Arcoíris, Devidramon sometía a Davis, TK, sus digimon, y a su primo Gargoylemon a una dura tort… entrenamiento para fortalecerles no sólo el cuerpo sino el carácter. Davis seguía siendo un condenado adulador, pero le mostraba entusiasmo: los digimon seguía esforzándose, pero las quejas eran comunes. De Gargoylemon ni hablar: era un enclenque consumado.

Los cinco se hallaban nadando en las aguas del mar pese a las bajas temperaturas… y no lo hacían del todo bien.

— ¡Vamos, póngale más entusiasmo, caramba!
— ¡El agua está helada, Devidramon! -se quejaba TK, tiritando de frío- ¡Nos quieres matar de hipotermia!
— Si dejas de nadar, obvio que vas a morir congelado, TK. ¡Vamos, sigue nadando que falta poco!
— Davis, eres un…
— ¡Bien, Davis! –aplaudía la gárgola desde la orilla- ¡Así habla un macho de verdad al que ni el frío lo detiene! Bien, bien… Espero que los demás tomen tu ejemplo y dejen de hacerse las mariquitas. Al menos en eso, porque de estupidez ni hablemos. -murmuró- Gargoylemon, ¿Oíste lo que dije? Especialmente me refiero a ti.
— Si lo oí, Devidramon.
— ¡Entonces, ánimo! Esto no es nada para ti.
— Sigh…
— ¿Y qué pasó con eso de hacerte respetar?
— Creo que lo dejé en casa, V-mon.

Al llegar a la orilla, los cinco se secaron con unas toallas y se recostaron bajo unos árboles a descansar de la larga rutina de ejercicios. Su “coach” llegó a darle ánimos… a su manera.

— Al menos no se me murieron en el mar; es un comienzo. -suspiró Devidramon- Tienen la suficiente fuerza de voluntad para no morirse y quejarse, pero no la suficiente como para ir directo al grano.
— Insisto en que fue un ejercicio muy cruel. ¿Quién nada en invierno?
— Los rusos, Patamon… Y lo hacen muy bien.
— Pero no somos rusos: somos…
— Japoneses enclenques, TK: lo sé. Y tú un franco-japonés enclenque. Está en tu genética desde Waterloo. -TK osaba responderle, pero no tenía argumento alguno- Pero eso nunca debería de ser una barrera; al menos Davis muestra algo de iniciativa.
— Lo ven, muchachos: tomen mi ejemplo, como dice Devidramon.
— ¡No te pases de listo! -le gritaron todos al unísono; Davis se limitó a callarse- Volviendo al tema… -continuó Devidramon- Todos los demás son un desastre, en especial tú, Gargoylemon: no muestras ímpetu, ni fortaleza: sólo te la pasas llorando y quejándote: hasta TK y Patamon se esfuerzan más. Eres un…
¡¡BUENO, YA BASTA!!

Gargoylemon no lo soportó más, y comenzó a descargar todo su pesar hacia su primo.

— ¡¡TE CREES LA GRAN COSA!! ¿NO? ¡¡SOLO PORQUE ERES GRANDE, FUERTE Y UN CONDENADO CÍNICO!! ¡¡ERES UN MALDITO PATÁN!! ¡¡LO ERES CON TODOS: CON TUS AMIGOS, CON LAS MUJERES, Y CONMIGO!! ¡¡PUES ESTOY HARTO!! ¡¡HARTO DE QUE ME FALTES EL RESPETO, DE QUE ME DESPRECIES, DE QUE ME HAGAS VALER NADA!! ¡¡¿¿ME HAS ESCUCHADO??!!
— …

Davis, TK y los demás, no salían de su asombro: sus bocas abiertas eran clara señal de ello.

— Wow… Gargoylemon se rebeló.
— Y Devidramon no ha dicho nada, TK.
— Yo digo que lo golpeará.
— ¡¡DAVIS!! -exclamaron los demás- ¡¿Cómo puedes decir eso?!
— A que no lo están pensando -se excusó el niño de los googles- Lo conocen muy bien: sé que lo hará. Yo lo haría.
— Si tuvieras las agallas…
— ¡V-mon!
— Atrévete a decirme que las tienes, Davis. Vamos, te espero.

Repentinamente, tal y como Davis predijo, Devidramon derribó a Gargoylemon con un movimiento de su cola. La gárgola blanca, tumbada en el suelo, miraba a su primo con resentimiento y decepción.

— ¿Ven? Se los dije.
— ¡¡DAVIS!!
— Así que por fin te atreviste a subirme la voz, ¿Eh? Muy interesante… -asintió burlonamente- Muy interesante en verdad… -repentinamente comenzó a carcajear estruendosamente, dejando aún más indignado a Gargoylemon y a los demás- ¿De verdad creíste que con tu discursito me ibas a hacer cambiar de opinión mágicamente? Tú no eres Shenglongmon, primo.
— ¡Tenía razón! -exclamó mientras trataba de levantarse- ¡Eres un patán, un insensible, un…!
— Bla… bla… BLA… -sentenció Devidramon gesticulando con la garra prensil de su cola, cerrándola amenazantemente- Me aburre esa cacofonía que sale de tu boca; molesta como zumbido de mosquito. ¿Quieres que te diga la verdad? Si quieres mi respeto… Tendrás que ganártelo.
— ¿Qué? -nuevamente, Gargoylemon fue derribado por la cola de Devidramon- ¡¡OYE!!
— Lo repetiré: Si quieres mi respeto, vas a defenderte como se debe; no con tus lloriqueos de mariquita que usas desde que saliste del digihuevo. Pero ahora no; se supone que vinimos hoy a pasarla bien, a divertirnos entre todos. Y no voy a darte gusto en tus caprichos. Auf wiedersehen.

Devidramon se retiró a lo lejos, junto a unos árboles. Una figura estaba allí, esperándolo.

— Creo que te pasaste un poco, ¿No crees?
— Todos me dicen lo mismo, querida. Pero siempre acabo teniendo razón.
— Lo aprecias; no lo quieres decir, nada más.
— Lo que más vergüenza me da no es que seamos parientes: sino que no sea capaz de hacerse valer y respetar a sí mismo. -meditó unos segundos mientras miraba a su primo a lo lejos- Ya veremos que ocurre, Ranamon. Sólo espero que no me decepcione.


______________________________

El resto de la mañana no ocurrió nada en especial: Ranamon regresó al Digimundo pues no podía quedarse; Davis, TK y sus digimon se quedaron junto a Gargoylemon para hacerle olvidar el mal rato, lo que tras mucho esfuerzo y largas conversaciones banales consiguieron; Devidramon regresó junto a ellos tiempo después y no hizo ninguna mención a lo acontecido.

Los demás no tardaron en llegar: A eso de las diez de la mañana, Kari llegó montando a Nefertimon, acompañadas de D’arcmon; Blackwargeymon había traído a Cody y Armadillomon; Ken vino cargado por Stigmon; Machgaogamon sobre Zudomon; Agumon y Gabumon llegarían poco después en su nivel mega. Se intercambiaron saludos, comenzaron a preparar lo necesario para el día de campo, y comenzaron a conversar entre ellos: D’arcmon y Gatomon se mantuvieron más tranquilas de lo habitual; TK y Davis permanecieron recostados hablando de las torturas de Devidramon mientras este se burlaba de ellos; Agumon y Gabumon hablaban de un artículo de una revista de psiquiatría que desacreditaba a Freud… Blackwargreymon en cambio se notaba pensativo, mirando de aquí para allá.

— ¿Qué sucede? -le preguntó Cody-
— ¿Dónde están Yolei y Hawkmon?
— Es verdad -señaló Kari- No los he visto. ¿Se habrá quedado dormida?
— Probablemente siga soñando con su bomboci… -V-mon no logra acabar la frase, pues Blackwargreymon le da un certero coscorrón que casi lo entierra en el suelo- ¡¡¡AAAAAHHHHHHHHHH!!! ¡Oye, eso dolió!
— ¡Por cabeza dura! -le contestó, para después sentir un escalofrío- Pero lo peor es que podría ser verdad.
— Oigan… -señaló D’arcmon al cielo- ¿Ese no es Aquilamon?
— ¡Es verdad!

En efecto: Aquilamon estaba llegando con Yolei a sus espaldas después de casi media hora de retraso; lo extraño era que el digimon volador parecía tener problemas para mantenerse en equilibrio. Aquellas sospechas se convirtieron en hechos cuando el ave digimon acabó estrellándose contra el suelo de manera estrepitosa muy cerca del lugar donde sus amigos celebraban su día de campo. Yolei, como si nada, hizo una de sus “famosas acrobacias” y se reunió con los demás.

— ¡¡¡TARAAAAAAAAAA!! -se anunció a sí misma mientras saludaba velozmente a cada uno- Disculpen la demora, pero me distraje en la tienda buscando los bocadillos. ¡Apresúrate, Hawkmon!
— Creo que me tragué una piedra… -tosía Hawkmon, que acababa de regresar a su etapa convencional- ¿Alguien tiene agua?
— Aquí tienes. -le contestó Armadillomon con una botella del vital líquido en su garra; Hawkmon la tomó agradecidamente- Mucho mejor.
— ¿Te sientes bien? Se te ve algo… enfermo.
— Oí uno de los poemas de Yolei y acabé en el baño -acabó susurrándole; Armadillomon expresó su entendimiento con una “O” dibujada en su boca- Pero una taza de té digestivo y una pastillita de NervoCalm me hará un digimon nuevo.
— Creo que Kari trajo algo de té; se lo puedes pedir.
— Gracias, Gatomon.
— ¿Me extrañaste mi querido Blackie? -preguntaba una empalagosa Yolei que se hallaba a punto de trepar por el dragón oscuro; Hawkmon y otros digimon observaban de lejos- ¿Quieres que te lea lo último que escribí?
— ¡¡JA!! ¡¡Lo sab…!! -V-mon recibió otro coscorrón por parte de Black- ¡¡¡AGHH!!!
— Ahora no; estamos a punto de comer.
— Es verdad… -se calmó la niña- ¡¡Que sea una sorpresa!!
Más bien un efectivo emético -pensó Hawkmon; analizó las expresiones de Black: evidentemente pensaba lo mismo que él- Al menos no estoy solo.
— Yo creo que se le pasará pronto -agregó Gabumon en un intento por consolar al ave- No creo que Yolei esté obsesionada con Blackwargreymon por siempre. -hizo una pausa- No con D’arcmon siendo ya su novia.
— No estaría tan seguro… -dudó Agumon- Es una chica tenaz… tenazmente terca e incorregible.
— Oh, por favor, Agumon: dame una esperanza.
— De acuerdo, Hawkmon. ¿Aceptas las falsificadas? Porque son las únicas que tengo ahora.
— …

Mientras Hawkmon bebía algo del té que había traído Kari, en compañía de Armadillomon y Gatomon, los demás estaban en lo suyo: Yolei pegada a Blackwargreymon cual rémora a un tiburón, pero sin darle ningún beneficio; V-mon, Wormmon y Patamon comiendo parte de las galletas de la señora Ida mientras discutían acerca de cómo cuidaban a sus respectivos compañeros, notándose en el digimon gusano un grave caso de mamitis; Devidramon y D’arcmon discutiendo; Gargoylemon desahogándose con Machgaogamon y Zudomon, que poco tenían para decirle -o compadecerse- y Gabumon y Agumon discutiendo sobre si Yolei tenía remedio.

Cerca del mediodía se sirvieron la comida y comenzaron a almorzar, intercambiando opiniones acerca de sus avances.

— ¿Cómo les ha ido a ustedes tres? -preguntó Gabumon a TK, Patamon y Devidramon- ¿Alguna mejoría de la que hablar?
— La verdad es que comienzo a pensar que no todos los seres de la oscuridad son malos… -respondió el niño de la esperanza; hizo una breve pausa y luego continuó- Aunque espero no todos sean como…
— Yo ya he tolerado a este digimon; creo que me he adaptado.
— Muy bien, Patamon. Devidramon, ¿Tú que me puedes decir?
— La verdad es que no esperaba que este par de santurrones tuvieran esperanza alguna, jajaja… Nótese la ironía. -sonrió, TK y Patamon lanzaron una sonrisa fingida que nadie prestó atención- Pero la convivencia ha hecho que nos conociéramos mejor.
— Oh… Sí que te conocimos.
— Me alegro por ustedes. Al menos me da algo de credibilidad -pensó Gabumon-
— ¿Qué me dices tú, D’arcmon? ¿Kari ha…?
— ¡No mejoró en nada: es una fotómana obsesiva-compulsiva!
— ¡¡Eso no es cierto!! -se defendió la Elegida de la Luz- Sólo me gusta ser precavida.
— Una cosa es ser precavida… -añadió la ángel- Otra MUY DISTINTA es asaltar una ferretería y guardarse el botín en tu mesita de noche.
— No tengo nada que agregar a eso.
— ¡¡Gatomon!!
Un punto más que agregar a los motivos para no seguir fantaseando con Kari. -repasaba Davis- Ay, Kari ¿Por qué saliste tan rara?
— Buen punto, Davis. -asintió TK-
— ¿Qué tal tú, Cody? -preguntó Gabumon- ¿Blackwargreymon te ha ayudado?
— Pues…
— Permítanme demostrárselos.

El guerrero dragón oscuro sacó de su caja de almuerzo uno de los tomates rellenos que preparó la señora Ida y lo puso enfrente de Cody. Al ver el tomate, Cody se puso como de piedra, tal cual un niño frente a una serpiente que amenazaba con clavarle sus colmillos ante el más mínimo movimiento. Fueron tensos treinta segundos de incertidumbre hasta que el niño finalmente tomó el tomate y lo arrojó contra un árbol en menos de un segundo mientras gritaba “Aléjate de mí”, produciéndole una sensación de asco.

— ¿A eso llamas “avance”? -criticó Agumon- No veo que haya mejorado.
— Además de desperdiciar comida -agregó Armadillomon, lamentándose al ver la papilla roja sobre la corteza del árbol- Eso se veía sabroso.
— Véanlo de este modo… -dijo Black muy seguro de sí mismo- Logré que lo tocara.
— Si, cierto. -asintieron todos- Muy cierto.
Maldición, ¿Por qué le tocaron a Gabumon los pacientes más fáciles? -murmuraba mentalmente Agumon, sumamente celoso- Mejor ni pregunto por Yolei -pensó mientras observaba a la melosa niña mirando a su amigo Black como perro a un filete- ¿Que nos dices tú, Machgaogamon?
— ¡Él no tiene nada que decir! ¡Ken está perfecto así como está y siempre lo cuidaré!
— Aquí Wormmon ha respondido tu pregunta, Agumon.
— ¿Y qué quieres decir con eso, perro Bruce Lee?
— Que estás obsesionado con Ken, y que lo demás no te importa nada.
— ¿Eso tiene algo de malo?
— En resumidas cuentas, no has logrado nada. -completó Gabumon- Es una lás…
— Yo no estoy de acuerdo. -interrumpió Ken; todos quedaron boquiabiertos; en especial Wormmon- Machgaogamon me hizo ver que no puedo quedarme sumergido en mis desgracias por siempre; no cuando en el mundo ocurren cosas peores. Entendí que fui muy egoísta.
— Eso me parece estupendo, Ken -asintió Gabumon, orgulloso- Te felicito; en cuanto a ti, Wormmon: será recomendable que hagas algo con esa obsesión tuya con Ken.
— ¡No es obsesión; es cariño!
— Levanten la mano los que crean que Wormmon está enfermizamente obsesionado con ser la mamá de Ken. -ante la petición de Machgaogamon, todos, incluido Ken, levantan la mano- Ha hablado la voz de la verdad y la democracia.
— Que saben ustedes…
— ¡Chicos, chicos! -se levantó Yolei enérgicamente, poniéndose en frente de todos- ¿Quieren oír mi nuevo poema? Se lo dediqué a alguien muy especial.
Blackwargreymon -dijeron todos en sus cabezas-
— Oh, por favor: mátenla.
— Mátenme mejor a mí -dijo Black en voz baja, sumamente avergonzado- Oye, Hawkmon; ¿No se supone que debes protegerla?
— Lo estoy reconsiderando, Blackwargreymon.
“¡Oh, Blackie, Blackie, mi a…!”
— ¡¡Miren allá!!

— ¡¡¿¿AHORA QUÉ, KARI??!! ¡¡¿¿NO VES QUE TRATO DE EXPRESAR MIS SENTIMIENTOS??!!
— ¡¡OLVIDA TU NEUROSIS Y MIRA AL CIELO!!


Una furiosa Yolei desvió su vista al cielo y quedó boquiabierta; todos sus amigos también quedaron asombrados: el cielo, anteriormente libre de nubes se oscureció con una densa y negra capa de nubes surgidas de la nada. En pocos segundos, se había oscurecido tanto que costaba creer que era mediodía. Los truenos y relámpagos no tardaron en romper la oscuridad y el silencio con sus potentes descargas que inundaron el cielo: parecía una gigantesca bestia rugiendo por todas direcciones. Era la tormenta más inusual que hubieran visto… si es que era una tormenta.


— ¡¿PERO QUE ESTÁ PASANDO?!
— ¡¡OH, NO LA OSCURIDAD, LA OSCU…!! -Kari recibe su correspondiente bofetada por parte de… - ¡¡Yolei!!
— ¡Ya es suficiente con que me arruines el momento de mi declaración de amor: no te distraigas con tus fobias, tarada!
— ¡Es cierto! -dijo la Elegida de la Luz, e inmediatamente sacó una linterna de luz halógena de su mochila- ¡Así está mejor!
— ¡Oh, no; no otra…! -D’arcmon tomó la linterna y estaba por arrojarla al mar cuando…- Pensándolo bien, la necesitamos: está muy oscuro.
— ¡Mi hermano acaba de mandarme un mensaje a mi Terminal D! ¡Dice que esto está pasando en todo el mundo!
— ¿Qué dices TK? -le preguntó Davis, consternado- ¿No sólo es aquí? ¡Si tuviéramos un televisor…!
— Yo tengo uno; portátil desde luego -agregó Gargoylemon, quien lo sacó de una mochila y lo encendió de inmediato- Suelo aburrirme en los días de campo.
— Sólo déjanos ver las noticias, primo.

Las noticias no eran para nada alentadoras: reportes de todo el mundo anunciaban el mismo fenómeno de oscurecimiento total del cielo, potentes descaras eléctricas y ráfagas de viento; por fortuna, no se reportaban heridos. Se podían ver imágenes de Nueva York, Washington, Pekin, Londres, Moscú, Rio y otras ciudades. Cuando mostraban un reportaje desde la ciudad de Roma, Cody vio algo entre las nubes.

— ¿Alguien más vio eso?
— ¿Ver qué, Cody? -preguntó Armadillomon- Ah, sí: la Catedral de San Pedro se ve terrorífica con esta oscuridad.
— ¡¡Eso no!! ¡Me refiero a…!
— Escuchen esto: “Varios testigos dicen haber visto una figura serpentiforme gigantesca”. -leyó Davis de un noticiero local- “En Berlín, París y El Cairo dicen lo mismo” Esto no es bueno. ¿Será obra de Daemon?
— ¿Pero su esposa no estaba torturándolo? ¡Qué floja que es esa mujer!
— ¡¡Devidramon!!
— Comienzo a sospechar que… Oh, no… Dios, por favor.
— ¿Qué sucede, TK?
— Kari, ¿Recuerdas la última vez que ocurrió algo así?
— ¿De qué hablas? Nunca había ocurri… do… algo… así… -Kari comienza a hacer memoria, y por fin se le enciende la lamparita- Oh, no... ¡Oh, Dios mío, no! ¡¿Pero cómo se atreve?!
— ¿Qué les pasa a ustedes dos? -preguntaron sus digimon al momento en que se oía un profundo gruñido-
— Por favor, Devidramon: dime que ese es tu estómago.
— No, emperador maricotas: me desayuné dos venados esta mañana y acabo de comer bastante con ustedes. Además… eso viene del cielo.
— Confirmado: es ÉL.
— ¿¿Quién??

El rugido que habían oído era en efecto de un tipo de bestia, una gigantesca; si los avistamientos de los testigos alrededor del mundo -y aquellos de Tokio donde también era posible verlos- eran ciertos… sólo podía significar.

Una música estridente, como de una obertura de un concierto, comenzó a sonar por todo el mundo. Confirmado: era él.

— ¡¡Damas y caballeros, jóvenes y adultos, niños y esperpentos!! ¡¡Después de casi diez mil años de ausencia en las escenas del mundo, regresa a este bello planeta azul el inigualable, talentoso, hipermegaarchipluscuamperfectasuperfragilísticamente fantástico Dragón Esmeralda, Dragón Jade, Guardián Supremo Digimon de las Artes Arcanas –entiéndase magia, duh!- , Protector de más de cien mil universos… y organizador de eventos y fiestero profesional…!! ¡¡¡EL GRAN SHENGLONGMON!!!
— Como siempre tan humilde… -comentó TK- Oh, vaya.

Como era de esperarse, la gente en todo el mundo comenzó a gritar horrorizada cosas como: “Es el fin del mundo”, o pendejadas como “Este dragón nos va a comer con todo y planeta”. Debido a esto, Shenglongmon tuvo que resolver ese asunto.

— Bueno, bueno: ya calmados todos por favor… Olvidé que suelo ser bastante rimbombante y genial para los demás; tanto que se aterran de mí, jejeje… Antes que nada, aclaremos un asunto: soy un digimon, algo que ustedes saben muy bien lo que es. Es un secreto a voces que nosotros existimos; incluso antes de lo que pasó en agosto de 1999, y es algo que ALGUNOS gobiernos de sus países saben MUY BIEN. -ciertas personitas en Washington, Tel Aviv y Moscú comienzan a toser nerviosamente- Se las arreglarán con ellos después; ahora enfoquémonos en el motivo de mi visita… Y no: no voy a comerlos ni a ustedes ni a la Tierra. Lo que busco el día de hoy, es divertirme junto a ustedes.

El mundo entero comenzó a prestarle más atención. ¿A qué se refería exactamente con “divertirse” con ellos? Eso podría tener múltiples significados; algunos bastante maliciosos.

— Como ya dije antes, soy un digimon… uno que maneja la magia; no necesito explicar qué es la magia porque dudo que sean tan burros como para no saberlo o tan ignorantes como para no conocer cuentos de hadas… En fin: no les aburriré con los detalles de mi vida, -mucha gente quedó decepcionada: algunos SÍ que querían saber- así que seré breve. Antes de que me encerraran, tenía la costumbre de organizar cierto eventirijillo cada tantos años; a veces cada cuatro, cada seis o cada diez años. He decidido retomarlo, y si las cosas salen bien, lo repetiré en un par de años.

— ¿Y que es este evento?, me dirán. Pues es una cosita que llamo… ¡¡WISHESPALOOZA, FRENESÍ DE LOS DESEOS!! Si, lo sé: el nombre no es muy pegadizo: no soy perfecto. No manejo mercadotecnia; demándenme. ¿En qué consiste la Wishespalooza? Pues su nombre lo dice todo: ¡¡Por 36 horas, hasta las 11:59:59 del 31 de diciembre del presente año, yo, Shenglongmon, les daré una oportunidad a CADA HABITANTE DE LA TIERRA de poder hacer realidad CUALQUIER DESEO!! ¡¡Y CON UN DESCUENTO DE NORMAS Y RESTRICCIONES DEL 95%!!


— ¡¡¿¿QUÉ FUE LO QUE DIJO??!!
— Dijo que…
— ¡¡Ya sé lo que dijo, Patamon!! Pero como se le…
— ¡¡Esto es maravilloso: verdaderamente maravilloso!!

La reconocible voz, salida de los arbustos, llamó la atención de los Elegidos. Arukenimon y Mummymon salieron de sus escondites, sumamente complacidos tras oír las palabras del Dragón Esmeralda.

— ¿Qué hacen ustedes aquí? -les preguntó una desafiante Gatomon- ¿Cuánto tiempo nos llevan espiando?
— El suficiente como para aburrirnos de sus locas historias de terapia.
— Y morirnos de hambre mientras comían su deliciosa comida. -completaba un Mummymon que se acariciaba la vacía barriga- ¿No les habrá sobrado algo?
— ¡Nah! -sacó Davis su lengua- ¡Mejor muéranse de hambre!
— ¡Oh, pero que descaro! Los Niños Elegidos, protectores del Digimundo, dejarán a dos digimon sin hogar y desamparados morir de inanición…. -decía Arukenimon con ponzoñosa sarna- Deben de estar muy orgullosos.
— Eh… Odio decirlo, pero tiene razón. ¿No tienen vergüenza?
— Ahora no, Agumon. -lo corrigió Kari- ¿Acaso piensan pedir algún deseo?
— Ahora que lo dices… estoy entre pedir revivir al jefecito o que Arukenimon se enamore de… -la aludida le brinda tremenda golpiza en el cráneo- ¡¡¡AYYYYYYYYYYYYYYYY!!! ¡Eso me dolió!
— ¡No digas tonterías! ¡O revivimos al jefe, o matamos a los Niños Elegidos! Y créanme que optaría más por la segunda opción.
— ¡¡Shenglongmon nunca concedería tu deseo!!
— ¿Ah, no? -bufó la mujer araña- Si no mal recuerdo, dijo: “A CADA HABITANTE DE LA TIERRA”, y hasta donde tengo entendido, vivimos en el planeta Tierra.
— Bueno; será mejor que les explique cómo va la cosa. Verán: reparti…
— ¡¿Pero qué demonios tiene en la cabeza ese digimon?!
— Un momento, gente bonita; siento una perturbación en la fuerza.

Instantáneamente, un relámpago multicolor cayó entre los dos bandos: Shenglongmon en persona -bajo su forma humanoide de Slayerdramon verde- apareció entre ellos; lo extraño era que arriba en el cielo, el cuerpo serpentiforme de un gigantesco Shenglongmon permanecía como si nada.

— Ya me parecía reconocer al quejica que arruinaba mi show. ¿Hay algún problema?
— ¡Sí que hay un problema! ¿Cómo pue…?
— ¿Cómo puedes estar aquí y al mismo tiempo en el cielo? Es extraño… y genial.
— ¡¡DAVIS!!
— Cuando eres un mago como yo, te puedes violar las leyes de la física hasta para ir al baño, jejeje… Si eso era todo, entonces me…
— ¿Cómo puedes hacer algo así? -le reclamó TK- ¿Qué es eso de concederle deseos a todo el mundo?
— ¡Genial idea! ¿No creen? Es la sorpresa que venía preparando hace un tiempo: tuve que actualizarme con el reglamento y uno que otro odioso trámite, pero al final conseguí el permiso de realizar este evento de nuevo. Es algo que llevo haciendo desde hace casi… eh… sesenta mil años, creo. Y me dije, ¿Por qué no hacerlo otra vez ahora que me liberé?
— ¿Y no pensaste en las consecuencias? -preguntó Patamon esta vez- ¿Y si alguien pide algo malo?
— ¿Cualquiera podrá pedir deseos? ¿Incluso la gente mala? -preguntó Armadillomon-
— Tenemos derecho nosotros también, ¿Verdad, Shenglongmon? Dijiste que todos los habitantes de la Tierra tienen esa oportunidad.
— La vieja patona está en lo cierto. -asintió el dragón- TODOS tendrán su oportunidad.
— ¿A quién llamas vieja patona?
— A ti, vieja patona; ahora regreso con mi público.
— ¡¡No puedes hacer eso!!

Pese a los reclamos de los niños y los digimon, ya era tarde: Shenglongmon había desaparecido.

— Bueno… -suspiró Shenglongmon desde el cielo- como decía… Repartiré vía aérea unos boletos de deseo. -en el cielo apareció una imagen amplificada del mismo: era rectangular y de color dorado con toques en negro; en el centro tenía un gran cuadrado negro, y del lado derecho tres pequeños rectángulos en blanco- Si no los atrapan antes de que toquen tierra, se desvanecerán; sólo podrán usar un boleto por persona. Pero no crean que con sólo obtener el boleto tienen el deseo asegurado, jejejeje… NO; tiene su truco. Cada boleto tiene tres marcas cuadrangulares del lado derecho; cada una de ellas vale por un deseo, pero SÓLO la tercera vale por el que ustedes pedirán. Con la primera casilla deben decir “deseo una pista”, y en el cuadro central aparecerá un dibujo, una silueta, una adivinanza o incluso una secuencia de música o video que deben interpretar en menos de un minuto para ubicarme en cualquier parte de la Tierra o alrededores –ya que estaré recorriendo todo el mundo- , o el boleto se invalidará permanentemente. Y no: Si alguien se presenta ante mí con su boleto sin las primeras dos marcas consumidas, no vale. ¿Cuál sería la diversión en eso?
— Qué lástima. -bufó Davis-
— Una vez que adivinen, o crean haber adivinado mi ubicación, deben decir “deseo estar en…” la ubicación que ustedes crean la correcta, y serán teletransportados a la misma. Si aciertan, tendrán la oportunidad de encontrarme y pedirme su tan anhelado deseo. Si no aciertan… ¡Pues se joden! Se quedarán en ese lugar hasta pasadas doce horas, con un bonus que los protegerá del hambre, la sed o el clima extremo en caso que acaben en el Sahara, la Antártida o en una feria macrobiótica.

Respecto a las reglas, ya las irán descubriendo, pero digamos que si quieren conquistar a la persona amada, un montón de dinero sin preguntarse su origen, o deshacerse de una persona o un grupo racial, étnico, social, o religioso de su particular desprecio… ¡Esta es su oportunidad!


— ¡¡Eso es intolerable!! ¡¡Ese digimon está loco!!
— One moment, please: estoy oyendo un mosquito…

Nuevamente, el Dragón Esmeralda hizo aparición frente a los Niños Elegidos de la misma forma; sólo que en esta ocasión, el estruendo fue mayor, y adoptó una forma humanoide más semejante a su forma original… además de lucir notoriamente alterado.

— ¡¡¿¿AHORA QUÉ, CARAJO??!! ¡¡¿¿NO VES QUE VIVO DE MI PÚBLICO??!!
— ¡¡¿¿Cómo es eso de que vas a permitir que maten gente??!! ¡¡ESTÁS LOCO!!
— ¡¡VAS A CAUSAR UN GENOCIDIO!! -añadió Patamon-
— ¡¡ERES MUY IRRESPONDSABLE!! -dijeron los demás niños; los digimon optaron por permanecer callados- ¡¡CREÍMOS QUE ERAS UN DIGIMON MÁS INTELIGENTE!!
— Hablas como si yo no tuviera experiencia en esto… -añadió el Dragón mientras se acercaba a TK lentamente; el niño no se inmutó. Al llegar frente a él, se puso de rodillas y le habló en voz baja y ligeramente amenazante- Te tengo noticias de último minuto: 1) Yo… tengo OCHENTA Y UN MIL AÑOS de edad y TÚ míseros DIEZ. Eso quiere decir que te supero casi 8100 veces en antigüedad, y hasta en sabiduría; 2) Te recuerdo que llevo casi toda mi vida usando magia, por lo que no soy NINGÚN NOVATO. 3) Si crees que TÚ me vas a decir que hacer con mis poderes, ESTÁS MUY, PERO MUY EQUIVOCADO. Pero sigamos tu juego, ¿Okay? –hizo aparecer un micrófono en sus manos, y a viva voz, exclamó- ¡¡DAMAS Y CABALLEROS DEL MUNDO!! ¡¡LES TENGO UNA NOTICIA!! ¡¡UN NIÑO NO QUIERE QUE REALICE MI EVENTO!! ¡¡¿¿QUÉ TIENEN QUE DECIR AL RESPECTO??!!

El mundo entero no tardó en responder.

— ¡¡QUE SE VAYA A LA MIERDA!!
— ¡¡DEJÁ DE HINCHAR, PENDEJO AGUAFIESTAS!!
— ¡¡DENLE UN TIRO AL GILLIPOLLAS!!
— ¡¡QUE ARDA EN EL FUEGO EN EL INFIERNO!!
— ¡¡QUE DEJE DE SER LA LISA SIMPSON DE NUESTRA BARBACOA!!
— ¡¡MÁTENLO Y QUE NO DEJE CRÍAS!!
— ¡¿Esa es mi mamá?! -dijo TK, reconociendo la voz de su progenitora- Nunca la oí hablar así.
— ¡¡QUÉMENLO!!
— ¡¡DAVIS!!
— ¿Qué? Yo también quiero mi deseo.
— El mundo ha hablado. -concluyó el dragón, haciendo desaparecer su micrófono- Así que tú te aguantas mientras el resto del mundo se divierte.

Pero TK, no dejaría las cosas así. Además de la esperanza, se caracterizaba por su obstinación; a veces era una cualidad excelente y complementaria con la esperanza. En otras ocasiones, como esta, podía llegar a ser señal de una terquedad caprichosa cuasinfantil.

— No creas que te saldrás con la tuya. ¿Verdad, amigos?

Los amigos de TK, sin embargo, comenzaban a reaccionar ante la oportunidad que se les brindaba.

¡Puedo desear que Blackwargreymon me ame! ¡O ser una digimon! … O desear que esa arpía de D’arcmon se vaya al diablo... Mbuahahaha…
Puedo desear matar a Yolei.
Puedo desear matar a Yolei… -pensó Hawkmon- O que Black deje de resultarle atractivo… O que se enamore de otro infeliz. Y si eso no funciona, matar a Yolei.
¡Paz Mundial, Paz Mundial, Paz Mundial! ¿O una dotación infinita de lámparas de noche? Mmm…
Ya sé que desearé… -se decía Devidramon- No podía hacerlo por mi cuenta por tener poco dinero, pero ahora… Jejejeje…
Patear el culo de Devidramon… Oh, yeah. A ver si así me respetas, primo.
Curarle la nictofobia a Kari… O matarla… ¿O una manicura? Estas uñas necesitan arreglo.
Mejorar mi genética y desear medir 2 metros de altura a los veinte años… Esta vez no me equivocaré.
Mi más anhelado sueño se cumplirá… Fuerza, Armadillomon: tú puedes.
Tres palabras: Kentucky... Fried... Chicken!!!
Capaz hacer que Kari deje de ser tan rara… Sigue siendo linda… O mejores novias.
Hacer que Patamon sea más atractivo que Wargreymon… ¡Por fin!
Hacer que Gatomon deje de babear mentalmente por Wargreymon… ¡Por fin!
La casa de mis sueños…
El regalo perfecto…
Ser el tutor legal de Ken…
Curar a Wormmon de su obsesión… o quizás…
MI propio estudio de cine en Vinewood…
— ¿Ah, no? -rió el dragón tras ver a los pensativos Elegidos, y luego se acercó a TK hasta tenerlo cara a cara- Pues entonces… consigue un boleto, resuelve la pista y pide tu deseo aguafiestas para acabar siendo el ser humano más odiado de la historia… Si tienes las pelotas, claro.
— Acepto el desafío.
— Bien… porque si deseas arruinarme la fiesta, me aseguraré que todo el mundo sepa el nombre del que arruinó este día.
— No me importa ser odiado por cosas absurdas como esta.
— Como quieras… -antes de desaparecer, se despidió con cizaña- Nos vemos…. Franchute.

Una vez resuelto el asunto, con mucha tensión de por medio, Shenglongmon regreso a hablar con el resto del mundo.

— El mocoso malagradecido no molestará: ¡La fiesta continúa! En unos momentos lanzaré la primera tanda de boletos por todo el mundo... ¡Ah, una última cosa! -se coloca unos lentes de lectura para leer una hoja de papel- Recibí una notificación señalando que por incidentes relacionados con seres mágicos hace casi 2500 años, los individuos pertenecientes al pueblo y/o a la religión judía, principalmente la asquenazi, no podrán usar los boletos, pues están proscritos permanentemente de todo tipo de magia. A eso sumémosle cierto incidente de 1976 que involucra al gobierno israelí y al Digimundo: lo que explica por qué no hay Niños Elegidos judíos. En fin: es cosa de mis superiores; no es por supuesto antisemitismo, pues a los árabes no les afecta esta regla.

Antes de que TK volviera a reclamar una última vez, Shenglongmon hizo su última aparición.

— Los seres mágicos visitan constantemente la Tierra. Un joven judío exiliado en Babilonia encontró una lámpara mágica y usó al genio de la misma para liberar a su pueblo, que este gobernara al mundo y luego someter a casi todos los seres mágicos tiránicamente hasta que pudo ser derrocado un año después. Aunque su reinado, “El año que nunca ocurrió” fue borrado de la mente colectiva humana, los seres mágicos nunca lo perdonarían, y lograron por decreto, prohibir a los judíos tener contacto con la magia y a cambio, darles como venganza la “Cábala” como superchería barata supuestamente mística. ¿He aclarado tu duda, TK? ¿O necesitas más información?

— Es todo… Lo aclaraste bien.
— Correcto. -y desapareció nuevamente, para regresar con su público- Bien… Primera tanda de boletos en 3… 2… 1… ¡¡0!! ¡¡QUE COMIENCE EL FRENESÍ!!

Los cielos de todo el mundo se vieron invadidos de cientos de miles de boletos dorados que caían desde aquellas oscuras y enigmáticas nubes que no dejaban de relampaguear, acompañado de constantes vientos. Si Shenglongmon iba a concederle deseos a todo el mundo, él se aseguraría de que fuera un reto en todos los niveles posibles.


______________________________

Los boletos se arremolinaban en los cielos de todo el mundo a medida que caían a la superficie, como si tuvieran vida propia y evitaran ser capturados. El tráfico se había detenido por completo, así como los trabajos, mientras las personas salían a las calles y subían a las azoteas y techos de los edificios para tener la fortuna de obtener uno de los preciados boletos. La única excepción en todo el globo era Israel, país prácticamente vetado de la oportunidad de cumplir sus deseos y que cuyas fuerzas militares estaban más paranoicas de lo normal, a la vez de impotentes, pues serían incapaces de detener a aquellos que sí podrían obtener los boletos.


Las Vegas era como el resto del mundo: un caos absoluto donde miles de personas corrían por doquier con el fin de capturar los boletos y casi nadie lo conseguía. Un niño tuvo la suerte de obtenerlo en el balcón de su habitación de hotel.

— ¡Qué bien! Sabía que si me quedaba aquí tendría más suerte…. No como mis papás. ¡Deseo una pista!

En el boleto apareció la silueta de una pirámide, acompañada de una rueda muy singular, y un enigma que rezaba: “Aquí no se entierran a los muertos, sino los sueños de los ingenuos. Pero eso sí: hay mucha fortuna ¿Dónde estoy?”

— Si no hay muertos, no es en Egipto… Pero parece una pirámide egipcia… ¿Y qué quiere decir eso de los sueños de los ingenuos? -tras pensar por casi todo el tiempo permitido, logró resolverlo- Ah, claro… ¡¡Deseo estar en el Hotel Luxor de Las Vegas!!


Automáticamente fue teletransportado a la zona de casino del Hotel Luxor, que a pesar del gran evento de Shenglongmon, aún había mucha gente apostando. El único problema era que a su corta edad, no se le permitiría su permanencia dentro de las instalaciones, cosa que los guardias entendieron muy bien cuando lo cacharon.

— ¡¿Qué haces tú aquí?!
— ¡Este no es lugar para menores de edad!
— ¡¡Suéltenme, vine por mi deseo!!
— ¡¡ALTO!! -gritó una voz proveniente de una de las maquinitas; era un ser reptiliano de forma humanoide con ropa de cruiper- Muéstrame tus documentos, chico.
— Tú eres…
— Papeles, please…
— ¿Papeles? Pape… -el niño pensó rápido; debía referirse al boleto- Ah, ya. ¡Aquí lo tengo! -exclamó, enseñándole el boleto dorado-
— Oh, excelente… Chicos, déjennos a solas, please: es de los míos. -los guardias dejaron al chico, dejándolo con Shenglongmon; la felicidad del niño era más que evidente- Así que dime… ¿Cómo te llamas?
— Elliot, Elliot Jones. –contestó mientras daban un paseo por el casino entre la envidiosa multitud- Dime, ¿De verdad eres un mago?
— Claro que sí: un digimon dragón mago fiestero de primera categoría. ¿Qué edad tienes, Elliot, y de dónde eres?
— Tengo ocho años, y vengo de un pequeño pueblo en Minnesota; mis padres y yo venimos cada año a pasar las fiestas en Las Vegas, porque mi papá no se quiere perder el concurso de Miss Universo.
— Eso debe de molestar a tu mamá.
— Lo compensa viniendo ella sola hasta aquí para ver el concurso de Mister Universo.
— Ohh… Y dime, ¿Cual es tu deseo?
— Siempre me aburro estando aquí en Las Vegas. ¡Es sólo diversión para adultos, y no quiero esperar a tener veintiún años! ¡Quiero algo emocionante, divertido, propio de un niño!
— ¿Algo como qué?
— Algo como… ¡¡Como una montaña rusa, si! ¡Pero diferente, nuevo, genial! Emm… ¡Ya se: deseo que conviertas el Strip de Las Vegas en la montaña rusa más emocionante del mundo!
— Muy buena idea: puntos por creatividad. -rió Shenglongmon- ¡¡Concedido!!

Automáticamente comenzó a aparecer una serpenteante montaña rusa que empezó en el Luxor Hotel y luego continuó atravesando los demás hoteles más emblemáticos del Strip, así como partes de la famosa avenida: el Excallibur, la Tropicana, MGM Grand, el New York-New York, Monte Carlo, Aladdin, el París, el Flamingo, Caesars Palace, Bill's Gamblin' Hall and Saloon, Imperial Palace, Mirage, Casino Royale, The Venetian, Treasure Island, el Riviera, el Circus Circus hasta acabar en la Torre Stratosphere para después hacer el recorrido de vuelta hasta el Luxor.

Un pequeño coche de la montaña rusa apareció mágicamente, esperando a sus próximos pasajeros. El primero en subirse fue el Dragón Esmeralda.

— Guau...
— ¿No quieres subir? ¡Vamos!
— ¿Vas a ir tú también?
— ¿Quién te dijo que no disfrutaría también de tu deseo? Además, como dije: vine a divertirme. -miró a las demás personas del hotel, incitándolos a venir- ¡¡Vamos, gente: suban! ¡Hay mucho espacio! ¡Será el paseo de su vida! -al principio la gente dudó, pero poco a poco cogieron valor y subieron al coche- Pónganse los cinturones de seguridad… ¡¡Porque será un viaje MUY movido!! ¡Y no olviden de tomarse fotos en el túnel Área 51; aprovechen que será una oportunidad única!!


______________________________

Vancouver, al igual que el resto del mundo, estaba sumido en el caos: la gente se desesperaba por conseguir un boleto, pero los constantes vientos los arremolinaban, haciendo más difícil su captura. Una joven pelirroja de ojos verdes llamada Vanessa peleaba contra el viento y otras personas para conseguir uno de los boletos.

— ¡¡Suéltalo, chica: es mío!!
— ¡¡De ninguna manera, idiota: es mí boleto!! -contestó ella acompañado de un puntapié- ¡¡De seguro lo querrás para más droga!!
— ¡¡No es cierto!!
— ¡Claro que sí! Oh, mira, ¿Eso no es marihuana?
— ¡¡¿¿Dónde??!! -el chico salió corriendo en dirección a un callejón, olvidando a la chica y al boleto- ¡¡HEY!!
— ¡¡Loooooooooser!! -le contestó mientras corría a toda velocidad para ocultarse luego en un callejón- Ok, veamos… -miró con detenimiento el boleto en sus manos, disfrutando el breve momento antes de pedir su deseo- A ver si resulta… ¡Deseo una pista!

En el boleto apareció una peculiar suma: dos banderas nacionales y un boceto de un salto de agua. Para alguien con pocos conocimientos de vexilología internacional era una pista sumamente complicada, pero la chica tenía la suerte de conocer todas las banderas del mundo.

— Es muy fácil: esta es la bandera de Zimbabwe, ésta la de Zambia, y el salto de agua solo puede significar… ¡¡Deseo estar en las Cataratas Victoria!!

La chica apareció instantáneamente sobre el puente de las Cataratas Victoria, donde, si bien podía oírlas, hubiera tenido una buena panorámica de las mismas si no fuera por la oscuridad total… que no duró mucho, porque segundos después las cataratas se iluminaron con intensas luces de colores provenientes de la garganta y cientos de fuegos artificiales salieron despedidos de la misma, estallando en un caleidoscopio multicolor que la gente de las cercanías aplaudió al responsable de dicho espectáculo, que estaba “casualmente” al borde de la caída de agua.

— ¡¡Gracias!! ¡¡Gracias, gente bonita!! -haciendo una ovación- ¡¡Espero lo hayan disfrutado!! Al menos compensó la oscuridad total en lo que dure este evento.
— ¡¡SHENGLONGMON!! ¡¡HOLA!! ¡¡TENGO UN DESEO!!
— Oh… Alguien dijo… -desapareció en una cortina de humo para reaparecer en frente de Vanessa- “¿Tengo un deseo?”
— ¡¡Si, yo, yo, yo, yo!! ¡¡Que hermoso espectáculo; te felicito!!
— Muchas gracias, linda… Dime, ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres?
— Vanessa Harper; soy de Vancouver; soy estudiante de preparatoria y futura ecoactivista.
— Ah... ¿Te interesa el ambiente y esas cosas?
— Si, por supuesto… Amo a la Madre Tierra y a todas sus criaturas… Pero no soy vegetariana: oh, no: tampoco rechazaría los regalos de nuestro planeta madre… Y me encanta el tocino, digo. ¡Soy canadiense! ¿Cómo rechazar nuestro tocino?
— Jejeje… Eso es verdad: su tocino es muy bueno. Y dime algo, ¿Tu deseo está relacionado con tu ecoactivismo?
— De hecho si… Yo deseo… ¡Que acabes con el calentamiento global y sus efectos negativos sobre la Tierra!
— Adivino… -suspiró- Tienes pocas esperanzas en el Protocolo de Kioto.
— Ninguna -sentenció la chica- Y menos en las políticas energéticas de nuestro gobierno, o del G7 en general.
— Te comprendo. -asintió el dragón- ¡¡Deseo concedido!!

Dicho y hecho, Shenglongmon había usado sus poderes para compensar todo el daño producido por el calentamiento global desde la Primera Revolución Industrial del siglo XVIII: la temperatura global disminuyó, la capa de ozono se restauró por completo, el clima se estabilizó, y los glaciares de todo el mundo volvieron a sus niveles preindustriales.

— No sé tú, pero creo que el clima está ligeramente más fresco.
— La temperatura global bajó unos 0,71º C; incluso eso se siente. -le respondió Shenglongmon a la chica- ¿Quieres una prueba de que funcionó? Vamos al... -tomándola de la mano, y esfumándose junto a ella a…- ¡¡ Monte Kilimanjaro!! ¡El mejor termómetro africano del calentamiento global!
— No veo nada… Está muy oscuro por causa tuya, ¿Recuerdas?
— Toma esta hemerolinterna mágica y observa; tiene la potencia de un día soleado de verano. -la chica obedece, y en efecto comprueba que los glaciares del Kilimanjaro son mayores a los que recordaba en las fotos- ¿Qué ves?
— Que tienes razón… ¡Los glaciares son más grandes! ¡No sé cómo agradecerte!
— Sólo no la caguen tan pronto: eliminé el calentamiento global de los últimos 150 años; pero eso no quiere decir que ocurra de nuevo. ¿Quieres mi consejo? Vigila a China e India. -la chica asintió- Entonces es hora de regresar a tu casa; tengo otros deseos que cumplir. ¡Suerte!


______________________________

No se había visto tanto alboroto en Berlín desde la caída del muro o la derrota del Reich. Esa fría noche, que debía ser las 5 de la mañana, veía mucha más actividad de lo normal, y los archiconocidos organizados alemanes estaban poseídos por la locura, abandonando sus casas, negocios y autos para ser los afortunados en conseguir un boleto.

— ¡¡Vete de aquí, es mi boleto!!
— ¡¡Tranquilo imbécil; hay millones de esas porquerías!!
— ¡¡Ya sé, pero quiero el MIO!! -sus manos logran tomar un boleto- ¡¡JA!! ¡La victoria es mía! ¡Deseo una pista!

En el boleto, apareció la silueta de un doble rascacielos: Heinz, el dueño del boleto, no tardaría de resolverlo.

— Este es fácil ¡¡Deseo estar en las Torres Petronas de Kuala Lumpur en Malasia!!


Al instante, fue teletransportado a uno de los elevadores de las imponentes torres que dominaban el cielo de la capital malaya sumida en la oscuridad pese a ser casi mediodía: las luces de la ciudad, encendidas de improvisto, daban un imponente espectáculo.

— Wow… Esto es…
— Muy bien, damas y caballeros, chicos y chicas, súbanse con cuidado al elevador, que estamos listos para empezar. -dijo un sujeto que era más que evidente que era Shenglongmon, guiando a unas personas al interior del aparato a través de un micrófono- Oh, debes ser el que resolvió mi pista: prepárate tú también.
— Hey… ¿No está este ascensor algo lleno?
— Aumenté su capacidad: No es divertido si hay poca gente.
— ¿Es divertido qué? -preguntó el joven alemán-
— La Doble Torre del Terror.
— La doble ¡¡¿¿Qué??!!

Apenas acabó de hablar, el elevador inició una brusca subida hasta el piso 88, el último de la torre, para después caer precipitadamente a tierra; al mismo tiempo, el elevador de a otra torre hacía exactamente lo contrario. Como en un parque de diversiones, la gente gritaba extasiada por la emoción. Esto se repitió unas cuatro veces más, hasta que el elevador se detuvo y las personas bajaron, excepto Shenglongmon y Heinz.

— Te gustó, ¿Eh? -rió el dragón-
— Siento que voy a vomitar…
— Eso es una señal de que te divertiste. Y bueno, ¿Qué me cuentas?
— Soy Heinz... Heinz Dambach… Soy de Berlín y tengo… tengo 21 años.
— Ya capto: estás mareado. -hizo aparecer una pastilla roja y se la hizo tomar- Con eso se te irán las náuseas. -en efecto, tras tragarla, Heinz dejó de sentirse mareado- Dime, ¿Cuál es tu deseo?
— ¡¡Deseo vivir en un mundo en el que los nazis hayan ganado la Segunda Guerra Mundial!!
— Eh… ¿Estás seguro? -preguntó un dubitativo dragón Esmeralda tras observar detenidamente al muchacho cubierto de tatuajes y cabeza rapada- Tú no te ves precisamente como un auténtico nacionalsocialista.
— ¿Qué no se me nota?
— Nop… Pero si estás seguro…
— Si, si… ¡¡SI!! ¡¡MUY SEGURO!!
— Como quieras, ¡¡Concedido!!

Tras un chasquido de sus dedos, Shenglongmon y Heinz aparecieron junto a la Puerta de Brandenburgo, pero no la del Berlín que el joven alemán recordaba, sino una ciudad cubierta de banderas rojas con esvásticas y que quedaba dominada por una inmensa cúpula de granito y mármol: el Volkshalle o pabellón del Pueblo.


— ¡Bienvenido a la capital del Mundo Europeo-Blanco-Occidental y del Gran Reich Alemán, la superpotencia mundial!
— Es… ¡Hermoso! -respondió el chico con lágrimas en los ojos- Como, ¿Cómo pasó?
— Ah, nada del otro mundo: Lindbergh fue presidente en lugar de Roosevelt; Estados Unidos se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra; Inglaterra fue conquistada por los alemanes en 1940, obligando a Churchill y a Isabel a exiliarse a Canadá; La Unión Soviética cayó en 1942, iniciándose la repartición de Rusia entre Alemania y Japón; la criminalización del bolchevismo; la Tercera Guerra Mundial entre el Eje y los Aliados en 1959, la derrota de los últimos en 1965, y el predominio germano-nipón en el mundo. -explicó el dragón sin respirar- Eso en resumen, y queda mejor explicado en este lindo mapa dibujado en Paint.


— Me parece bien.
— Oh, y ya que estamos aquí, ten tus nuevos papeles. -Shenglongmon le pasa una carpeta con nuevos documentos de identidad, pasaportes y demás- Los vas a necesitar.
— ¿Papeles? No entiendo.
— Es que en este mundo no existes; necesitas nuevos documentos.
— ¡Creí que habías cambiado el mundo!
— Nah… Sólo viajamos a otro universo. -explicó el dragón- Una de las pocas reglas que debo respetar en este juego es el de no alterar la historia. Y debo recordarte que… -hace aparecer una grabadora mágica que dice- “¡¡Deseo vivir en un mundo en el que los nazis hayan ganado la Segunda Guerra Mundial!!”, lo que implica otro universo; no alterar la historia de nuestro universo de origen.
— ¡¡Pero eso significa que…!!
— Oh, mira: aquí vienen de las Wehrmacht.

Dos soldados con uniforme militar pasaron junto a ellos y arrestaron a Heinz.

— Lo que nos faltaba: otro bolchevique que escapó de Rusia.
— Ya aprenderá cuando lo mandemos a Siberia.
— ¡¿Bolchevique?! ¡¡NO!! ¡¡Yo soy como ustedes: soy nazi!! ¡¡NAZI!!
— Y encima está loco.
— Eh, señores. Les pido misericordia con el chico: es un alma descarriada que ha vivido una mentira durante toda su vida; sólo necesita algo de… re-educación.
— Si, tiene razón, señor -respondió uno de los soldados- ¡Irá directo al campamento militar de las Wehrmacht! ¡Ven aquí, basura comunista!
— ¡¡NO SOY COMUNISTA!!
— Es cierto lo que dicen… -reía el dragón esmeralda mientras veía como se llevaban al chico- Ten cuidado con lo que deseas… En especial si no sabes exactamente qué es lo que deseas.


______________________________
Uno de los esbirros de Daemon trataba de capturar uno de los boletos para su amo en compañía de otros de sus congéneres, pero resultaba difícil… En especial si tu raza es particularmente tonta respecto a otros digimon tipo demonio. Los Neodevimon no eran conocidos particularmente por su gran inteligencia, sino por su fortaleza y obediencia… en ocasiones contra su voluntad. Pero uno de ellos parecía particularmente listo, y logró hacerse con uno de los boletos.

— Me pregunto por qué el señor Daemon quiere uno de estos boletos… Como si no tuviera suficiente magia. No notará que no estoy de todos modos. ¡Deseo una pista!

“El verdadero señor de los anillos”

— ¿El Señor de los Anillos? NO tengo idea… ¿Será Nueva Zelanda? Allí se filmó la película de todas maneras… No: piensa, piensa… Debe haber otra respuesta. ¿La casa del escritor? Pero está muerto hace años: capaz y no sea más su casa… “El señor de los anillos” –pensó- ¿Y si no es Nueva Zelanda? Vamos… pregunta por alguien, pero debe de ser un donde… ¿Quién y done es el señor de los Anillos? Señor de los anillos… Señor de… ¿Podría ser?... Me arriesgaré… ¡¡Deseo estar en los anillos de Saturno!!

A pesar de los riesgos, NeoDevimon deseó viajar al sexto planeta. Cuál sería su sorpresa al llegar a una superficie perfectamente pulida y helada, con un enorme orbe de color arena dominando casi todo el cielo oscuro del espacio. Más sorprendente aún: podía respirar.


— De verdad estoy en Saturno… -se dijo a si mismo, tratando de no resbalar- ¡Y puedo respirar! No soy muy listo, pero no recuerdo que estos anillos sean sólidos.
— Normalmente no lo son. -le respondió una voz: era Shenglongmon, que se acercaba al digimon demonio gracias a unos patines de hielo; se detuvo como todo un patinador artístico profesional- Pero los volví sólidos para darme un paseíto en la mayor pista de patinaje del Sistema Solar. ¿Vienes?
— No tengo patines… y eso no es muy masculino.
— Díselo a los patinadores olímpicos, y te romperán todos los huesos. -tras hacer una voltereta, continuó- Eres el primer digimon que logra verme, ¿Con quién tengo el gusto?
— Soy NeoDevimon, uno de los sirvientes de Daemon.
— ¿El comepegamento? ¿Él también quiere que le conceda un deseo? -el demonio asintió- Jojojo… Seguro el flojo quiere desear matar a los Niños Elegidos y conquistar el mundo y blablablá… Nunca tuvo mucha imaginación ni ímpetu… ¿Y por qué estás aquí? ¿No debías de cederle tu boleto a tu amo?
— Quise aprovecharlo; soy algo más listo que los demás de mi raza, pero no creo ser lo suficientemente listo. ¡Deseo que me hagas un digimon sumamente inteligente para poder tener un mejor empleo!
— ¿El mal no paga lo suficiente? Jejeje… -de nuevo, NeoDevimon asintió- ¿Y qué clase de trabajo quieres?
— No sé… bibliotecario, ingeniero de sistemas… diseñador de páginas web… No ser un mero esbirro.
— Si tú quieres… ¡¡Concedido!! -chasquido de dedos- Ahora eres más listo. ¿Cuánto es dos más dos?
— Cuatro. -respondió algo ofendido- Oye, tal vez mi raza sea algo estúpida pero no es para tanto.
— ¿Qué son las monocotiledóneas?
— Las monocotiledóneas son plantas de hojas no pecioladas, y sus pétalos y estambres están ordenados en grupos de tres. Hey… ¿Cómo pude decir eso?
— Porque ya ves… Ahora eres más listo: dijiste esa oración sin respirar.
— ¡Es verdad! ¡Ahora me comeré el mundo! ¡Gracias!
— No hay por donde... Ahora ¿Quieres patinar?
— Ahora recuerdo que los anillos de Saturno están formados por partículas de hielo y roca de pequeño tamaño que orbitan alrededor del planeta, y cuyo origen se debe a posibles satélites que colisionaron entre sí por… ¿Por qué no? Daemon no me extrañará.


______________________________

Matt quedó tan sorprendido como sus demás amigos y el resto del mundo por la aparición de Shenglongmon, pero no perdió tiempo en buscar explicaciones sino en aprovechar la oportunidad que se le estaba ofreciendo. Suponía que los demás miembros de su banda, así como sus demás amigos, estarían por las calles buscando boletos. Lo que no se esperaba, era encontrar a TK y a Patamon en su casa.

— ¿Qué hacen ustedes aquí? ¿No deberían de estar buscando sus boletos?
— ¡Hermano, tienes que ayudarnos! ¡Es una locura allá afuera! ¡Todo el mundo enloqueció!
— ¡¡La gente se pelea por agarrar uno de esos boletos!!
— ¡Lo sé! ¡Y yo perdiendo el tiempo hablando ustedes dos!
— ¡Tenemos que hacer al…! Espera, ¿Qué? ¡¿Tú también, Matt?!
— ¡Claro que sí! ¿O dónde crees que está papá? ¿Haciendo horas extra?


______________________________
— Ser… director… de la Televisora… Fuji… Y putas… muchas… putas… Es lo que pido.

______________________________

— No me digas que tú eres el aguafiestas que quería cancelar todo esto…
— Pues…
— ¡Lo sabía, TK: eres tú! Bueno, mejor guardo el secreto o seré hijo único… otra vez.

En eso, una brisa deja que uno de los boletos entre al departamento del señor Ishida. Matt reconoce el boleto dorado, y con los veloces movimientos de un rockero desesperado, lo toma antes de que toque el suelo.

— ¡Genial: la suerte me sonríe! ¡Mis amigos se morirán de envidia!
— ¡Hermano, tienes que desear que todo esto acabe!
— ¿Y ser el aguafiestas de toda la Tierra, abandonando mi mayor deseo? ¡Ni hablar, TK: el trabajo sucio lo haces tú! ¡Deseo una pista!

En el boleto apareció la silueta en negro de un edificio de aspecto oriental, con varias cúpulas y unas torres a su alrededor. Matt sonrió complacido: conocía la respuesta, al igual que TK y Patamon, que miraron la pista del boleto con curiosidad.

— Sé cuál es la respuesta. No me desvelé toda una noche estudiando la Edad Media europea para mi examen de historia.
— Eh... Hermano… ¿Seguro que sabes cuál…?
— ¡¡Deseo estar en Hagia Sofía, Estambul!!

Matt desapareció, dejando a TK y a Patamon solos en casa, reflexionando.

— No era Hagia Sofía, ¿Verdad, Patamon?
— No, TK: no era.
— Matt es un idiota… -concluyó el Elegido de la Esperanza- Que se las vea en Turquía.



En Estambul, Matt reapareció enfrente de la iglesia de Hagía Sofía, una imponente construcción de casi 1500 años de antigüedad. Al igual que en Japón, la gente luchaba por conseguir un boleto, aunque en comparación a su ciudad natal, había algo más de calma. El veterano Elegido de la Amistad rebuscaba entre la gente a Shenglongmon, quien creyó lo reconocería fácilmente, pero…

¡¡¡¡FAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIILLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLL!!!!
— ¡¡¡¡AAAAAHHHHHHHHHHHH!!!! -se asustó Matt al oir aquella estridente voz que venía del cielo- ¡¿Qué es eso?!
— ¡Que te equivocaste, menso!
— ¿Eres Shenglongmon? ¡Pero si dije que era Hagia Sofía! ¡Eso decía tu pista!
— Yeah, yeah… Pero la verdad es que la pista es de la Mezquita Azul; no Hagia Sofía, tonto del culo. No me culpes de que los turcos hayan tenido tan poca imaginación.
— ¡¡¡¿¿QUÉEEEEEE??!!! ¡¡¿¿O SEA, QUE PERDÍ MI DESEO??!!
— Tal vez no, rubio oxigenado. -rió el dragón- Mira detrás de ti. -Matt obedece, y de inmediato la ve: imponente Mezquita Azul iluminada se veía bastante cerca... o al menos eso parecía- Normalmente ya hubieras perdido tu deseo tras fallar la pista, pero como la ubicación real de la pista te queda tan cerca, te daré una oportunidad. Si llegas a la Mezquita Azul en noventa segundos, te concederé tu deseo. ¿Qué dices? ¿Trato?


— ¡Pero eso se ve algo lejos! ¿A cuánto está de donde me encuentro ahora?
— Como unos quinientos metros. -Matt se queda con la boca abierta; tal vez no tenga suficiente tiempo- Tictac, tic tac, ¡Tictac! ¡El tiempo corre!
— ¡De acuerdo! -y comenzó a correr- ¡Nos vemos allá!
— Bien; te espero.
Como me vendría bien tener a Metalgarurumon a mi lado.


______________________________
— ¡Diablos!, Uno de mis esbirros desapareció. Pero no importa... Aún no se acaba la fiesta, y muy pronto me vengaré de ti, dragón sobrealimentado. Jejejeje… ¡¡MBUAHAHAHAHAHAH…!! -Daemon se atraganta con su propia saliva- ¡¡COFCOFCOF!! –un NeoDevimon le da unos golpecitos en la espalda- Grrr…
— ¿Está mejor, Señor Daemon?
— ¡¡Si, inútil!! ¡¡Y tráeme mi té!! Necesito aclarar mi garganta.

______________________________

¿Podrá Matt llegar a tiempo para que pueda concedérsele su deseo? ¿Los Elegidos volverán a satisfacer sus más anhelados caprichos? ¿Qué planea Daemon con usar la magia de mis boletos? ¿TK arruinará la fiesta a todo el mundo? ¡¿Y qué demonios tienen los humanos con los ponies?! ¡¡Ya he regalado como 57 en la última hora!! ¡¡Caramba!!

¡Descubran las respuestas aquí en la Wishespalloza!! ¡Les habla Shenglongmon, y se los digo para que lo recuerden!
 
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Acero.

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Bueno, si bien es un fic de comedia, creo que sabes los errores en decir las palabras como ése largo Fail (aunque te lo había dicho antes).

Los deseos en sí son interesantes. Al ser un fic de comedia, la trama se basa más en desvirtuar los eventos de 02 como se te pegue la regalada gana y hacer algunas criticas políticas tapadas al mundo actual.

Takeru tiene razón, es muy irresponsable y todo puede terminar muy mal, pero bueno, SLmon es alguien que bueno... su experiencia le hace creer que tiene todo controlado.

Habrá que esperar a ver que pasa, pero espero el papá de Matt pueda cumplir su deseo. Todos queremos putas... gratis XD.

¡Saludos!
 
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ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Perdón por la demora, pero estuve sumamente ocupado. Lo bueno es... ¡¡Que por fín pude acabar mi tesis y entregar el libro!! ¡¡ALELUYA!! Lo malo es... que aún debo exponerlo, y buscar otro trabajo de paso. De todos modos, aquí subo el siguiente capítulo. la primera parte, ya que ese cap. será muy largo. Disfrútenlo.


Capítulo 13: Laugh Off: Se acabaron las risas. Parte 1


El camino a la Mezquita Azul estaba congestionado de gente: algunas en el intento de capturar boletos; otras continuando con su vida cotidiana a pesar de la noche total. No debía distraerse: Matt contaba con sólo noventa segundos para llegar junto a Shenglongmon y pedir su deseo, o estaría atrapado en Estambul por doce horas; mientras corría a toda prisa pese a que no tenía una condición atlética particularmente óptima, refunfuñaba entre dientes el no tener a su digimon consigo, ¿Dónde podría estar?

Mientras tanto, Shenglongmon pasaba el corto tiempo con un breve show de marionetas de calcetines al público frente a la Mezquita Azul.

— ¡Fatmagul, Fatmagul! ¡He venido por ti!
— Oh, Kerim, Kerim! ¡Ya no sé si confiar en ti!
— ¡Entonces confía en mí, Fatmagul! -del escenario del teatro improvisado de calcetines surge otra marioneta; los niños y adultos se emocionan al verlo- ¡Yo no pienso hacerte sufrir como este niñito de rulos con acondicionador! -los niños no pudieron contener la risa ante dicho comentario-.
— ¡Mustafá!
“Entonces, el apuesto pero moralmente cuestionable príncipe otomano de ojos azules, llegó para ayudar a la bella doncella emo a solucionar su problema amoroso hasta que…”
— ¡Un momento; yo también reclamo el corazón de Fatmagul!
“Era Onur; el sensual príncipe de ojos azules como el Bósforo y mirada fría como el hielo, quien reclamaba la mano de la doncella, pese a doblar su edad y acabar de divorciarse de su esposa Sherazade, quien lo había torturado con sus constantes inseguridades”
— ¡Lucharemos por el amor de Fatmagul!
— ¡Aceptamos!
— ¿Acaso me volví un trofeo o qué?
“¿Quién se quedará con el corazón de Fatmagul?” “¿La chica podrá hacer valer sus derechos como mujer en pleno siglo XXI?” Díganme niños, ¿Qué piensan?
— ¡Que Fatmagul se case con Kerim!
— ¡Con Mustafá!
— ¡Que se ponga a trabajar!
— ¿Puede el príncipe Onur casarse conmigo?
— Jejeje… Ya veremos…

Quedaban menos de treinta segundos y su destino se hallaba aún a considerable distancia; Matt debía apresurar la marcha para lograr llegar a tiempo. Esquivaba a toda persona en su camino, saltaba cualquier obstáculo posible, y evitaba tropezar. Se lamentaba el no haberse dedicado al atletismo en lugar de a la guitarra -podría haber sido útil ahora mismo- Sin embargo, se hallaba tan concentrado en su destino, que acabó tropezando con una pequeña niña que no había visto, cayendo ambos al suelo. La niña comenzó a llorar, y Matt se vio en apuros: ¿La dejaría allí o seguiría?

— ¡Tranquila, tranquila! ¡Por favor no llores! ¡Discúlpame por haberte hecho caer! -con cuidado, Matt levanta a la niña y se asegura que esté bien- ¿Te lastimaste? ¿Estás bien? -la niña asiente; al parecer, logra entender a Matt- Que bueno, ¿Y tu mamá o tu papá? -la niña señala hacia una mujer que se acerca y recoge a la niña, dejando solo a Matt- Al menos está bien; ahora a conseguir mi deseo.

Seguro de que la niña estaba bien, Matt continuó con su carrera para llegar junto al Dragón Esmeralda. Una vez frente a la imponente Mezquita Azul, no perdió tiempo en contemplar al arquitectura, y si en hallar al dragón digimon. Lo halló dentro de un teatro de títeres de calcetines, entreteniendo a los niños.

— ¡Prometo estar siempre contigo, Fatmagul!
— ¡No sé si poder confiar en ti, Kerim! Después de lo de…
— Emm… Disculpa -interrumpió Matt- Ya estoy aquí.
“Y Kerim y Fatmagul se casaron, con repartición de bienes, internaron a Rami a un instituto psiquiátrico, y vivieron felices por siempre.” Disculpen un momento, niños. Debo atender a alguien. -salió del teatro y se volvió hacia Matt- Ah, si… Bien por ti por llegar aquí… con treinta segundos de retraso.
— Entonces no lo logré. -dijo decepcionado de sí mismo-.
— Nop…
— ¡Pero no es justo! ¡Tropecé con una niña y me aseguré que estuviera bien!
— Ah, pero eso es otra historia. -por momentos Matt vio señales de esperanza- Si optaste por hacer cualquier otra cosa en lugar de ir por tu deseo eso solo dice que eres un perdedor.
— ¡¿Cómo que perdedor?! ¡Me preocupé por el bienestar de una niña a la que accidentalmente pude lastimar! ¿Y el perdedor soy yo? ¡Eres una persona horrible!
— ¿Me lo dice el chico que reclama justicia por haber perdido la oportunidad de cumplir su capricho personal a causa de una niñita? Eso dice mucho de ti, chico.
— … -suspiro; Matt había quedado como un condenado hipócrita al decir esas palabras- Fui un tonto, ¿No?
— Un poco, pero no hay problema. Por algo fueron Niños Elegidos.
— Pero, ¿Qué se supone que haré aquí en Estambul por las próximas doce horas?
— Como siempre digo… -Shenglongmon chasquea los dedos y hace aparecer la guitarra eléctrica de Matt en sus propias manos junto a un amplificador de sonido portátil- Usa tu imaginación.

El Dragón Esmeralda se esfumó, dejando solo a Matt con su guitarra, su amplificador, y un grupo de niños, jóvenes y adultos que lo observaban con suma curiosidad. El Elegido de la amistad se sentía incómodo y nervioso, pensando en cómo pasar el tiempo o bien en salir de allí y buscar un lugar donde pasar aquellas doce horas. Entonces recordó que tenía la guitarra, y el consejo de Shenglongmon. “Usa tu imaginación”. Estaba solo, tenía una guitarra y estaba frente a un público. ¿Qué más podía hacer?


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Como en todas partes, Guadalajara era un completo alboroto, y pese a su corta edad, se las ingenió para salir de su casa y evitar los reclamos de sus padres o de su hermana mayor. En plena calle, y a pocas cuadras de su casa, consiguió el preciado boleto.

— ¡Por fin! ¡Mi sueño se hará realidad! ¡Des…!
— ¡Manuel, no! ¡No lo hagas!

Mala suerte para él: su hermana María y su compañera Biyomon lo habían descubierto. Sabía que su hermana trataría de detenerlo: no dejaría que eso pasara.

— ¡Ni lo sueñes, María! ¡Voy a hacerlo!
— ¡Pero si lo haces, armarás un gran caos!
— ¡Haré justicia! -respondió el niño- ¡Deseo una pista!
— ¡Manuel, no! ¡No lo hagas!

La pista era sumamente sencilla: mostraba un mapa indicando un punto que debía ser nombrado.

— ¡Deseo estar en La Habana!

Manuel desapareció, dejando a María y Biyomon totalmente solas.

— No pudimos detenerlo.
— Sam me va a matar, Biyomon -comentó con pesadumbre- Me va a matar.


La capital cubana estaba de fiesta: la gente bailaba en las calles, vestida de colorida ropa, adornos y guirnaldas colgados de los edificios y farolas… y por supuesto, la bebida corría bastante. El niño hallo al Dragón Esmeralda en su forma humanoide, bailando al son de la música en medio de la multitud y con un vaso de mojito en su mano derecha. Pasando de largo lo raro de la escena, fue discretamente junto al digimon a reclamar su premio.

— Ehm… Disculpa, soy el que consiguió resolver la pista.
— ¿Tan pronto? -se lamentó el dragón- Bueno, bueno; espera que tome mi mojito y ya te atiendo. ¡Sigan festejando, gente bonita, que tengo que atender a un cliente!-tras beberlo de un golpe, se apartó de la multitud y acompañó al niño lejos de la muchedumbre- Muy bien. Dime, ¿Cómo te llamas?
— Manuel González mercado, soy de Guadalajara… México, no España.
— Me suena tu apellido… ¿Tú no eres…?
— Sí, soy el hermano menor de María Sandra, la Elegida B del Amor. -aclaró el niño- La verdad es que ella no quería que viniera aquí porque dice que la meteré en problemas con uno de sus amigos… ¡Pero me da igual: es mi deseo!
— ¡Así se habla! ¡No dejes que te sometan los demás y menos las mujeres! –exclamó el dragón con el brazo en alto- ¡Defiende tus sueños! ¿Y cuál es tu deseo?
— ¡Deseo que anules el tratado de Guadalupe-Hidalgo y le devuelvas a México su territorio perdido!
— Perdona, pero no puedo modificar la historia: está en contra de las reglas.
— No dije que cambies las tonterías de Santa Anna: digo que devuelvas el territorio perdido. ¿Crees que es justo que te cercenen la mitad de tu territorio?
— La verdad no: eso es bullying diplomático. -Shenglongmon se puso a pensar en voz alta- Muy político tu deseo, chico.
— Mi papá es muuuuuuuuuuuuuy patriota.
— A ver: quieres que le devuelva a México los estados de Nuevo México, Arizona, Nevada, Texas, California… que están poblados por casi 76 millones de personas. Mmm… Mucha gente no estará muy contenta que digamos.
— Pues que se jodan; debieron haberlo pensado antes de robarnos la tierra: que colonicen la Luna si tanto quieren Tierra… o se roban Canadá. Mmm… Pensándolo bien: que se queden con San Francisco y Nevada. ¿Vas a poder hacerlo?
— No problemo… ¡¡Concedido!!

Bastó sólo un chasquido de sus dedos para volver realidad aquel deseo: automáticamente, la valla fronteriza entre Estados Unidos y México se trasladó más al norte, dejando los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y el Sur de California al sur de la frontera; además, en estos territorios todos los textos en inglés fueron cambiados a español. Incluso algunas ciudades cambiaron de nombre: Houston pasó a ser San Jacinto, y Austin por Moctezuma.

— Ya está -dijo el dragón- Espero estés satisfecho, pero algo me dice que mucha gente se encabronará a lo grande.
— Lo sé.
— Jejejeje… Eres perverso. Me agrada eso.


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Lejos de allí, en Los Ángeles…

¡¡¡MARÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

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— ¡¿Oíste algo?! -preguntó Manuel- Me pareció escuchar algo como un grito.
— Probablemente… Seguramente no es nada. Será mejor que regreses a casa.
— De acuerdo, ¡Muchas gracias!



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Solitario en su residencia, el hombre vigilaba desde lejos sus dominios: una tierra conocida sólo por guerras y riquezas. Hacía una década había sido humillado, y ahora con aquellos maravillosos boletos, tenía una oportunidad. Uno de aquellos maravillosos objetos dorados relucía en la palma de su mano.

— La venganza será mía… Deseo una pista.

El boleto mostró un skyline de una ciudad, una bastante urbanizada y llena de rascacielos.

— Es fácil. ¡Deseo estar en Hong Kong!


La ciudad asiática bullía en actividad más de lo usual: normalmente semejante movimiento se veía en los días del Año Nuevo Chino, pero todo indicaba que los chinos habían encontrado otro motivo de celebración. En medio de la calle, y rodeado de gente que parecía idolatrarlo y regalándole presentes, se hallaba el Dragón Esmeralda, aceptando complacido todos los halagos y regalos que la gente le ofrecía.

Se hizo paso entre la multitud, causando una que otra sorpresa a quienes lo reconocían. Cuando llegó junto a Shenglongmon, el dragón hizo un ademán con la mano para que lo dejen un momento junto al sujeto.

— Usted debe de ser quien resolvió mi pista, señor…
— Hussein… Saddam Hussein.

El público quedó mudo; Shenglongmon en cambio, actuó con toda naturalidad.

— Ah, el presidente de Irak, un gusto, señor. ¿A que le debo su visita?
— Mi deseo.
— Si, si… cierto. Adivinaré: exterminar a los kurdos.
— Eso puedo hacerlo yo… y Turquía de paso, que tampoco los soporta.
Alguien dispuesto a ensuciarse las manos en lugar de usar magia… -pensó el dragón- Me agrada.
— Antes que nada… ¿Por qué esta gente te trata casi como un dios?
— Sus antepasados llevan referenciándome miles de años; es normal. -sonrió con orgullo y cierto aire de vanidad- Y les estoy eternamente agradecido. ¡¡Bendiciones, prosperidad y un ambiente más limpio para todos!! -el público lo aclamó fervorosamente- ¡¡Continúen la celebración, que yo debo de atender a este caballero!!

Tanto el dragón como el dictador se apartaron de la multitud para conversar en privado sin que nadie los moleste. Entraron al recibidor de un edificio de oficinas cercano donde no había casi nadie excepto el recepcionista, que no mostraba interés en la conversación, salvo una mínima curiosidad por los personajes ante su presencia.

— Muy bien, ¿Qué es lo que desea?
— Venganza. -Shenglongmon formó una sonrisa maliciosa en sus labios; a veces esos deseos tan comunes eran tan divertidos de realizar… A veces- Los Bush deben pagar por la humillación que me hicieron pasar desde hace veinte años. –refunfuñó- Como si hubiera querido meterme con Irán, maldita sea.
— Me encanta su entusiasmo; siempre he dicho que una diablurita de vez en cuando alimenta el espíritu. Pero dudo que algo como un 9/11 sea lo apropiado.
— No me refiero a eso; quiero darle donde más le duela.
— Estoy intrigado; lo escucho.
— Bien. Deseo…


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La Sala de Prensa de la Casa Blanca estaba atestada de gente. El presidente de los Estados unidos había convocado a una conferencia de prensa de emergencia como consecuencia de los últimos hechos acontecidos, como el oscurecimiento total del cielo, la aparición del gigantesco dragón digimon, sucesos extraños y caóticos por todo el país -y el mundo- y lo más indignante: el cercenamiento del Sudoeste a beneficio de México. Hubiera deseado no ser el pobre infeliz que tuviera que hacer pública -y oficial- la existencia de los digimon a los estadounidenses y al mundo en general, pero no había tenido tanta suerte.

— Compatriotas americanos: en estos tiempos difíciles a los que nos enfrentamos, debemos ante todo, mantener la calma y permanecer firmes.
— Señor Presidente -habló una periodista de la ABC en primera fila- ¿Tiene una explicación a los eventos que han pasado las últimas doce horas?
— Tenemos a los mejores hombres y mujeres trabajando en ello.
— Es otra forma de decir: no tengo ni idea -se oyó entre la multitud-.
— Señor Presidente, -esta vez, era un periodista del FOX News- ¿Qué piensa hacer acerca de la reciente pérdida del Sudoeste? ¿Cree que sea consecuencia del autoproclamado Shenglongmon?
— Es sumamente probable.
— Doh… -dijo alguien más entre la multitud-.
— ¿Y qué hará con México?
— Me pondré en contacto de inmediato con el gobierno mexicano y le exigiré la inmediata devolución de…

Repentinamente los periodistas quedaron totalmente callados, como si hubieran visto algo sorprendente… pero el silencio fue roto casi tan rápido como llegó a causa de una apabullante ola de carcajadas de parte de toda la sala de prensa, los periodistas, camarógrafos y hasta del propio Servicio Secreto. El mismo presidente quedó perplejo ante semejante reacción: no había recordado haber dicho nada gracioso, o haberse lanzado un gas u otra cosa vergonzosa; lo más extraño era que parecían estar riéndose… de él.

Fue entonces que comenzó a sentir algo de frío, y curiosamente más ligero. Un pequeño vistazo confirmó sus peores temores: estaba en ropa interior… en vivo y en directo, en televisión nacional… e internacional.

— ¡¡SÁQUENME DE AQUÍ, PAR DE IDIOTAS!! -refiriéndose a sus guardias, que a pesar de no parar de reírse lo escoltaron de inmediato fuera de la Sala de Prensa- ¡¡JURO QUE LOS DESPEDIRÉ A TODOS!! ¡¡MALDITO SEA ESE CONDENADO DRAGÓN!! ¡¡LLAMEN A TODAS LAS CADENAS Y QUE CENSUREN ESTA CONFERENCIA O OS MANDO A TODOS A AFGANISTÁN, LO JURO!! -sorpresivamente, el presidente comenzaba a lagrimear- ¡¡TEEEEEEEEEEEXAAAAAAAAASS!!

No importa lo que tratara de hacer George W. Bush: en todos los países del mundo ya se estaban burlando de él. Ya nunca más tomarían en serio a la Casa Blanca.


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— ¿Humillar al presidente de los Estados Unidos dejándolo en ropa interior ante una audiencia a nivel mundial? WOW… Debo decir que estoy sorprendido. ¡Un aplauso!
— Lo sé.
— Ya acabé con mi labor. ¡Nos vemos, y gracias por dejarme participar en la broma del siglo!


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Devidramon luchaba por conseguir alguno de esos preciosos boletos: a diferencia de los Niños Elegidos, sus digimon o Blackwargreymon, nunca había tenido la oportunidad de que se le concediera un deseo, y quería aprovecharlo al máximo: como ya habían pasado más de doce horas desde que Shenglongmon oscureció el cielo, casi todos los niños había decidido ir a dormir unas horas junto a sus amigos digimon para continuar con la búsqueda más tarde. Después de todo, aún quedaban veinticuatro horas hasta que los boletos dejen de caer.

Con Gargoylemon y los demás esparcidos por la ciudad, y los Elegidos durmiendo, sus oportunidades se habían multiplicado significativamente. Había optado por subir a la terraza de algún edificio lo suficientemente alto como para tener una mejor oportunidad de capturar un boleto. Tras intentos fracasados, lo consiguió gracias a la ayuda de su cola prensil; el boleto dorado pasó rápidamente de su cola a sus manos.

— Esta cola es sumamente útil: cuando fallan las garras, ella cumple. ¡¡Deseo una pista!!

“Entre el infierno y el océano, Papa puso un huevo, Pele le dio calor, e incubó, y Lono con su bondad, plantó un Edén sobre él”

— Este poema está difícil; no reconozco casi nada… Creo que habla de una isla tropical, pero podría ser cualquiera. El único nombre que me suena es el de Péle… ¿Pero dónde lo habré oído? Péle, péle, pé… Creo que era una diosa de… de… -tratando de recordar- de fuego, sí. ¿De dónde? Mierda, se me acaba el tiempo. A ver, a ver… ¡Hawaii! ¡Eso es! ¡Oh, qué buena locación! ¡¡Deseo estar en Hawaii!!


Automáticamente fue transportado a la playa de Waikiki, donde se llevaba a cabo una fiesta hawaiana tradicional con bailarines, acróbatas, instrumentos y demás, y todo indicaba que el invitado de honor era…

— Jejeje… Ese viejo siempre quiere ser el alma de la fiesta. -refiriéndose a Shenglongmon, quien gozaba de la fiesta bailando y riendo con júbilo- ¡Hola, viejo! ¡¿Tierra llamando al puto amo de la magia?! ¡¿Quién es el puto amo?!
— ¡¡YO SOY EL PUTO AMO!! -exclamó eufórico el dragón, desvaneciéndose en un chorro de chispas de colores que salió de la multitud y paró frente a Devidramon para rematerializarse nuevamente; llevaba una desabotonada camisa con estampados de flores, unas gafas de sol, unos collares de flores y una falda de hojas hawaiana- ¡Gracias por la fiesta; estuvo genial! ¡No cambien, mi gente bonita! -volteó hacia Devidramon mostrando una expresión llena de felicidad, desbordada de frenesí- ¡¡AMO… ESTE… LUGAR!! ¡¡Los colores, los bailes, la música, la ropa, la lava hirviente y las bebidas tropicales con sombrillitas de papel!! He visto este lugar en televisión y películas desde mi prisión en esas piedras, y sé que sonará demasiado cliché hasta para estándares humanos, pero… ¡¡ESTE LUGAR ES EL PARAÍSO!!
— Todos dicen eso de Hawaii; es normal. Es lindo y todo, pero prefiero un concierto de Black Metal.
— Cada uno tiene sus gustos, muchacho -le contestó, mientras pasaba su brazo alrededor de su cuello como si fueran amigos de toda la vida, o incluso familia- Lo tuyo también es genial; tienes estilo. Pero a mí me fascinan los colores y la música alegre. Por algo me gustarán esos lugares tropicales. No como esa insípida Inglaterra o ese Japón estirado. ¡Pero dejemos de hablar de mí, amigo mío: dime cuál es tu deseo! ¡Por lo poco que sé de ti, espero no me decepciones!
— Nah, decepcionarte jamás. Pues al principio no sabía que desear. ¡Hay tantas cosas que deseo! Pero al final me decidí: ¡¡Deseo tener la mayor y más genial fiesta de año nuevo de todos los tiempos para invitar a todos mis amigos, incluyéndote!!
— ¡¡Genial!! ¡Me fascina la idea! En especial por el gesto de invitarme. Ahora… no tienes ningún problema con la locación de la fiesta, ¿Verdad?
— ¡Sólo que sea un lugar genial! ¿Por qué?
— Déjamelo todo a mí… Ya tengo el lugar perfecto. -chasqueó sus dedos, pero no pasó nada- ¡Concedido!
— ¿Y dónde será? -preguntó la gárgola, entusiasmada- Dame una pista.
— Lo sabrás cuando esté por ser el 1º de enero del 2003. -se despidió de Devidramon con un saludo de puños antes de regresarlo a su lugar de origen- ¡Hasta entonces mi amigo!



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Normalmente los primos deberían de estar haciendo guardia en el Castillo Kernel junto a los demás Caballeros Reales -o fingir que hacían guardia mientras se dedicaban a cualquier otra cosa irrelevante-, pero la curiosidad fue mucho más fuerte, y finalmente se encontraban en el Mundo Real, específicamente hablando en Tokio, donde esperaban reunirse con sus amigos y obtener junto con ellos los boletos. Sin embargo, no tuvieron mucha suerte, y se encontraron solos en medio de una megalópolis superpoblada de personas desesperadas por obtener alguno de los boletos; como aún faltaba para la siguiente tanda, tendrían que esperar.

— ¿Qué piensas desear, Magnamon?
— Te diré que… es algo que he deseado hacer hace mucho tiempo. ¿Y tú?
— Lo mismo. -asintió él- Nunca he tenido las agallas para hacerlo, pero creo que con algo de ayuda mágica, lo conseguiré.
— ¿Seguro no es aumentar tu atractivo con las damas? -preguntó Magnamon con el ceño fruncido- Eres muy capaz de hacerlo.
— ¿Ah, sí? Y de seguro tu deseo no es ser más alto, ¿Cierto?
— ¡Y si lo es, que te importa!

Su superflua discusión duró menos de cinco minutos, pues cuando parecía que se complicarían las cosas, los boletos comenzaron a caer nuevamente del cielo. Los primos rápidamente dejando de lado su discusión verbal, y comenzaron a correr de aquí para allá, agitando las manos hacia el cielo para tomar un boleto; el viento sin embargo, les jugaba siempre una mala pasado, haciéndolos revolotear de manera insólita, como si lo hiciera a propósito. Varios boletos caían al piso, desvaneciéndose al instante.

Pero una racha de suerte cayó para Magnamon tras varios intentos fallidos: sus manos se habían hecho con uno de los boletos… y no era el único.

— ¡Suelta! -estiró de un lado del boleto- ¡Es mi boleto, UlforceV-dramon!
— ¡Olvídalo, yo lo tomé primero, primito! -tiró del otro lado del boleto, forzándolo junto a Magnamon- ¡¡Es mío!!
— ¡¡Mentira, yo lo tomé primero!! -tiró con fuerza, sin lograr arrebatárselo al Caballero Azul- ¡¡Y no me digas primito, bola de esteroides!!
— ¡¡Con que esas tenemos, pequeño difamador!! ¡¡Yo no me clavo nada!! ¡¡Aunque capaz tú deberías hacerlo: tal vez tengas suerte y crezcas un centímetro!!
— ¡¡Eso no se quedará así!! -gruñó un Magnamon mucho más enfadado de lo normal, estirando con fuerza el boleto- ¡¡Dámelo!! ¡¡Lo vas a romper!!
— ¡¡NO!! ¡¡¿¿De verdad crees que Shenglongmon haría boletos rompibles??!! -Magnamon se puso en pensar en lo que su primo había dicho: era verdad. Shenglongmon debió de haber previsto que se pelearían por los boletos; dejo de estirarlo; Ulforce respondió de igual manera, calmándose ambos- Ya debería de haberse hecho añicos de tanto que lo estiramos.
— ¿Qué sugieres entonces?
— Un tregua para pedir la pista juntos… -Magnamon asintió; no había nada que perder con esa oferta- A la una, a las dos… ¡A LAS TRES!
— ¡¡DESEO UNA PISTA!!

En el cuadro del boleto, que aun sujetaban ambos digimon sin intenciones de soltarlo, aparecieron unas imágenes: un grupo de siete estrellas, el dibujo de un velero, y la silueta de una palmera muy extraña. Ulforce no tenía ni idea de la respuesta, pero Magnamon ya la sospechaba.

— Creo poder resolverlo, pero si lo hago…
— Tú tendrás tu deseo. Olvídalo. -estiró su lado del boleto- Nos vamos los dos, Magnamon.
— Shenglongmon dijo que una persona por deseo, UlforceV-Dramon.
— ¡JA! No pienso ceder mi deseo tan fácil.
— Ahora es mi turno de negociar, primito: yo resuelvo la pista, y si es la respuesta correcta, compartimos el deseo; y si me equivoco… me mueles a golpes.
— De acuerdo, pero nada de lloriqueos, ¿Eh? Ahora dime donde es. -Magnamon le revela la clave en el oído- ¿Qué?
— Ahora digámoslo juntos…

— ¡¡DESEO ESTAR EN EL BURJ AL ARAB, EN DUBAI!!


Ambos primos habían aparecido en los pasillos del hotel más lujoso sobre la Tierra y que ambos habrían visto alguna vez: marmolería pulida, cubiertas de terciopelo fino de todos los colores imaginables, y recubrimientos de oro por todas partes… y era SÓLO el pasillo. ¿Cómo serían las habitaciones?

Magnamon y Ulforce permanecían maravillados ante el lujo de aquellos interiores mientras lo recorrían: no había nadie, y tampoco había señales de Shenglongmon. ¿Se habrían equivocado? De ser así, Magnamon recibiría algún tipo de paliza de parte de su primo menor. Tampoco querían revisar las habitaciones que permanecían cerradas, por miedo a asustar a alguien o pasar por un momento incómodo. Dada la casualidad, encontraron una habitación con la puerta entreabierta, develando el lujo, la opulencia y magnificencia que ostentaba: el Dragón Esmeralda no estaba allí, pero los digimon estaban tan impresionados que dejaron salir sendos silbidos en señal de asombro.

— Aquí el lujo no es una joda.
— Así parece, Ulforce.
— Parece que te equivocaste, Magnamon.
— No truenes aún tus nudillos, UlforceV-dramon. Sé que la respuesta era la correcta; sólo debemos encontrar a Shenglongmon.
— ¿Y dónde podría estar?

Fue entonces que notaron unos ruidos que inicialmente creyeron era del aire acondicionado, pero que a medida que avanzaban, se hacían más nítidos y semejantes más a gemidos y rugidos de una bestia que a un sistema mecánico. Llegaron a lo que parecía ser a fuente del ruido: la puerta de una habitación en la que colgaba del picaporte un pequeño letrero que rezaba: “No Molestar”. Mas incluso antes e siquiera leerlo detenidamente sospecharon que algo estaba pasando allí: demasiado alboroto, muebles que se movían estrepitosamente, cosas que se rompían a pedazos, gruñidos, gemidos de todo tipo. ¿Alguien se estaba peleando con un león en la habitación?

Cuando por fin se acercaron lo suficiente como para escuchar mejor…

— ¡¡NO PARES, NO PARES!! -se escuchó algo romperse, probablemente una lámpara- ¡¡SIGUE, SIGUE!!
— Grr… Y aún no has visto nada, preciosa. -se pudo escuchar el sonido de algo muy pesado golpeando el piso- ¡¡TE SORPRENDERÁ EL PODER DE MI VARITA MÁGICA!!
— ¡¡OOHHHHHH!!! –gemía alguien adentro; Ulforce y Magnamon ya se daban una idea de lo que pasaba allí, y casi se desmayan de la vergüenza- ¡¡HABÍA OLVIDADO QUE ERAS TAN BUENO!!
— ¡¡YO TAMBIÉN!!

Otro objeto estallaba en pedazos, continuaron los gemidos y rugidos… No cabía duda de lo que los primos estaban oyendo, pero lo más shockeante era A QUIENES estaban oyendo.

— Oh… my… God… ¿Esa voz es de quien creo que es?
— Si, Ulforce… es él.
— ¿Y esa de allí es…?
— Tengo una sospecha, pero… -sacudió su cabeza- ¡¡Qué horror!! ¡¡Justo tenía que tocarnos pedir el deseo cuando Shenglongmon está…!!
— ¡¡Ni lo digas!! -masculló el Caballero Azul lo más discreto que pudo- Suficiente con lo que oímos. Pero no tenemos alternativa -dijo sumamente apenado- Debemos tocar.
— Nos mandará al carajo, primo.

Bastó con unos suaves golpecitos en la puerta para llamar su atención e interrumpir el alboroto. Nadie abrió la puerta; en su lugar, apareció una cortina de humo, de la cual salió Shenglongmon en su forma humanoide; sólo que esta era a de un Slayerdramon desprovisto de su armadura, con cuernos mucho más pequeños, con menos apariencia de acorazado y sí mucho más musculado, cubierto con algunos mechones de pelo rosa y…

— ¡A la mierda, viejo! -exclamaron los primos- ¡Ponte algo!
— Uso mi bóxers… -gruñó el dragón, visiblemente molesto- ¡¿Se puede saber qué carajo están haciendo aquí?! -gritó lo más bajo que pudo para no incomodar a su pareja que seguía adentro- ¡¿Qué no oyen que estoy muy ocupado teniendo sexo con Magnadramon?!
— ¡¡¡¿¿¿MAGNADR…???!!! -de inmediato los primos bajan la voz, para no hacer enojar a la única fémina de los Cuatro Grandes Dragones- ¡¡Pero ella…!! Eh, ¿Es la ex de Goldramon o la Gatomon de la enfermiza Kari Kamiya?
— ¡¡La ex, tarados del culo!! -les respondió junto a una golpiza en la cabeza que los tumbó a ambos primos en el piso- Esa Gatomon es demasiado joven, y no quiero que me acusen de ser un pedófilo… aparte de ser muy insípida. -gesto de asco- Y es la ex de Megidramon, no de Goldramon; ella nunca aceptó ese cliché de “Angels for Ever”
— ¡Shenglongmon, nene! ¿Qué estás haciendo? ¿Es el servicio a la habitación? -preguntó Magnadramon desde el interior de la habitación con un tono de voz muy sensual, acompañado de un ronroneo- Aún no has acabado de mostrarme tus habilidades especiales…
— El servicio a la habitación soy yo, querida. -respondió el dragón con el mismo tono sensual tras entreabrir levemente la puerta, meter su cabeza en la habitación y chasquear sus dedos para traer un carrito lleno de dulces- Te traje unas fresas cubiertas de chocolate y crema para que no extrañes mi dulzura mientras atiendo unos asuntitos. -Magnadramon río coquetamente- No me tardo, Grr…

Los primos Caballeros no sabían si reír o sentir náuseas ante semejante diálogo, por lo que se limitaron a permanecer callados.

— ¡Bueno, dense prisa carajo! ¿Qué quieren?
— ¿De verdad tienes… sexo con Magnadramon? -preguntó Ulforce con todo el valor que juntó para hacer semejante pregunta- Pero ella no es…
— ¿Qué tiene de malo? No es la primera vez que tengo sexo con ella… ni soy el único que se la ha cogido; incluso Examon lo hizo en su momento. -los Caballeros se quedan atónitos, ¿Examon?- La primera vez que lo hicimos fue después de que se separara definitivamente de Megidramon, y necesitara “un hombro sobre el cual llorar”, menudo eufemismo, jejeje… Después vinieron los encuentros nocturnos habituales…, y creo que la última fue en la prueba de los Grandes Dragones.
— ¿Cómo? ¿Esa prueba que los Cuatro Grandes Dragones le hacen a aquellos digimon que aspiran convertirse en Slayerdramon?
— Ajá, Magnamon: esa misma que comprueba tienes los cuatro requisitos fundamentales para lograr aquella digievolución: la prueba de Goldramon, la de la Fuerza…

— ¡¡Ni creas que me vencerás en vencidas, Wingdramon!! -exclamó un Goldramon con los bíceps casi tan hinchados como la de su rival- ¡Vas a caer!
— En… tus… sueños… ¡Abuelo!

— La prueba de Megidramon, la de la Resistencia…

— ¡¡Doshhhccientassshhhhhhh lataaaaaaaashhhhhhhhhh de apse… ¡Hip! Senta… y sho shiiiiiiiigop en... pi… -Megidramon acaba lanzando un eructo demoledor y de fuerte aroma etílico antes de caer rendido al piso, rodeado de latas de aluminio y charcos de absenta y cerveza- pie!!
— ¿¡¡Qu…qué… pie??!! –preguntó un Wingdramon verde que se mantenía de pie a duras penas- Shiii só-… -esta vez, fue su turno de eructar ruidosamente- lo ti... tie... nes una cola?!

— Cómo me emborraché esa vez, jejeje… -recordando- La prueba de Qinglongmon, la del Conocimiento:

— La siguiente pregunta, por doscientos puntos. La categoría es… Historia Antigua. ¿Cuál era el nombre de la Seis responsable del Holocausto de las Doce Colonias de Kobol? -sonó una campanilla- ¿Wingdramon verde?
— Es fácil: su nombre era Natasi.
— Incorrecto: su nombre era Cáprica Seis.
— ¡¡Momento!! ¡Ese nombre lo obtuvo después del Holocausto!
— Pero nadie la conoce como Natasi, Wingdramon.
— ¡¡Exijo un recuento!! -golpeaba Wingdramon su podio con tal fuerza que casi lo destroza- ¡¡Llamen a Megidramon, a Goldramon, a Yggdrasil!!
— ¡¡Seguridad!! -gritaba Qinglongmon, llamando a sus devas sirvientes- ¡¡Seguridad!!

— Mi primo quería tomarme el pelo de tonto en esa ocasión, pero mis amigotes Megidramon y Goldramon lo pusieron en su lugar y pasé la prueba, jejeje… Y finamente, la prueba de Magnadramon: la prueba del Amor:

— ¡¡Oh, si…! ¡¡OH SI!!! ¡¡¡ASÍ, ASÍ!! ¡¡MÁS AMOR; DAME MÁS AMOR!!
— ¡¡AQUÍ TIENES TODO MI AMORRRR!!
— ¡¡OOHHHHHHHHHHH!!

Quince minutos después…

— ¿Y? -preguntó Wingdramon, acostado al lado de Megidramon en su lecho de rosas- ¿Qué tal estuve, preciosa?
— Fiu… -suspiró largamente- ¡¡APROBADO Y CON HONORES!!

— Probablemente el mejor sexo de mi vida… -riendo pícaramente- En comparación, Venusmon es una frígida de mierda…
— ¿Pero la amas? -preguntó Magnamon, algo curioso- ¿O sólo…?
— Amar de romance no; somos amigos con derecho que nos gusta divertirnos de vez en cuando revolc… ¡Bueno, ya! ¡Suficiente de mis andanzas sexuales…!
— Si, por favor… -suplicaron los hermanos en voz baja-.
— ¡¿Qué es lo que hacen aquí?! ¿Me están espiando?
— ¡¡NO!! -exclamaron los primos a unísono- ¡Queremos que cumplas nuestros deseos!
— Ah, eso… -respondió Shenglongmon más calmado- ¿Y tienen sus boletos?
— Sólo tenemos uno.
— Fui muy explícito cuando dije que sólo un boleto por persona: o uno tiene su deseo, o no lo tiene ninguno.
— El problema es que tomamos el boleto al mismo tiempo.
— ¿En serio? -preguntó el dragón, levantando la ceja y estirando la última sílaba en señal de duda; dejó salir un suspiro, bajó los hombros y chasqueó sus dedos, haciendo aparecer una pantalla holográfica- De acuerdo: corroboremos su historia. Sigh… Justo cuando tengo sexo ocurren estas cosas, maldita sea.

La pantalla holográfica mostraba la escena en la que Magnamon y UlforceV-dramon habían obtenido el boleto; la parte en la que discutían y se peleaban por la custodia del mismo, hicieron reír al Dragón Esmeralda, y avergonzar a los dos primos, pero al menos, eso relajaría al poderoso digimon… al menos. La escena en que ambos toman el boleto fue repetida una vez más con un acercamiento y en cámara lenta.

— Los digimon sí que somos seres sorprendentes. -alardeaba Shenglongmon- Es muy raro ver dos sujetos tocar algo de manera tan sincronizada. Deben de ser un buen equipo ustedes dos. -Los primos se miraron uno al otro; no entendían que quería decir con eso; el Dragón Esmeralda se limitó a suspirar- Los dos tienen derecho a un deseo. -al oír eso, tanto Ulforce como Magnamon se aliviaron- ¿Quién primero? Y que sea rápido, que tengo una cama que sacudir.
— ¡¡Yo!! -alzó su brazo Magnamon con suma ansiedad- ¡¡Deseo tener un duelo de arte con los grandes: competir en dibujo con Leonardo Da Vinci, en pintura contra Rafael Sanzio, y en escultura contra Fidias!!
— ¿¿Huh?? -se limitó a decir el confundido dragón mago- ¿Quieres usar tu deseo para que emplee mi magia cuasi ilimitada en traer a tres máximos representantes de la historia reciente de la humanidad de sus respectivos espacio-tiempo para que puedas presumir de tus habilidades o en caso contrario humillarte a nivel olímpico?
— Cuando lo dices así suena bastante mal.
— Suena algo extraño y un poco tonto para mí; pero he cumplido deseos más tontos antes. Y la verdad, si lo comparo, este no es tan malo. -chasqueó los dedos, e hizo aparecer a los tres personajes históricos ante ellos- Concedido.

Los tres hombres se veían muy confundidos por su situación.

— ¿Qué hago aquí?
— ¿Dónde estoy?
— ¿Y ese hombre lagarto desnudo?
— ¡Qué indecencia!
— No me vengan con su pudor, señores: tú -señalando a Leonardo- dibujas cuerpos diseccionados, tú -señalando a Rafael- pintas cuerpos desnudos; y tú, Fidias, esculpes a dioses y hombres sin siquiera un taparrabos. Ahora escuchen: los traje aquí porque este muchacho -señalando a Magnamon, cuyos ojos casi lloraban de la emoción- quiere darles una muestra de sus habilidades. En cuanto lo complazcan, los regreso a su época. ¿Quedó claro? Ahora bajen los cuatro al recibidor del hotel, donde ya les dejé todo lo que necesitan. -en cuanto Magnamon se llevó a los tres grandes artistas consigo, Shenglongmon refunfuñó- Mierda, ahora tendré que reservar todo el hotel para no llamar la atención.

Esto dejó solos a Shenglongmon y UlforceV-dramon, que esperaba se le concediera su deseo.

— ¿Y tú que deseas? Vamos, algo de prisa de tu parte por favor. Parece que nunca tuviste sexo.
— …
— Ulforce; estás tan colorado que te vuelves violeta. ¿Qué te da pena? Los hombres hablan entre ellos de sexo todo el tiempo; las mujeres también. De seguro eres muy bueno en… -Ulforce se encogió de hombros al punto que no se distinguía su cuello; el Dragón Esmerada se alarmó- No me digas que tú… tú… Nah, no creo que sea tu caso: ¿Tienes ocho mil años, no? A la mitad de tu edad ya era todo un depredador.
— …
— Ouch… Entonces es cierto… ¿Tú y Magnamon… son…?
— Sigh… -suspiró visualmente deprimido- No hemos tenido relaciones con una chica en casi mil años.
— ¿What?... ¡¡PERO SI USTEDES NO HACEN NADA EN SU CASTILLO!! ¡¡¿¿CÓMO ES POSIBLE??!! ¡¡Ah, no: esto no se queda así!! ¡¡Yo los ayudaré: uno de estos días nos vamos de putas los tres!!
— Pero… ¿Y Zoe?
— Pff… Ella no es una niñita inocente: sabe que Examon, Duftmon, Craniummon, Dynasmon y Gallantmon van a buscar presas cada tanto. -Ulforce se sobresaltó. ¿Gallantmon? ¿El siempre serio Gallantmon? Bueno; de alguna forma debía desestresarse del Alphamon newager y el tripolar de Omegamon sin recurrir a drogas, pensó- No te dirá nada.
— Ehhh…
— Sin peros. Ahora dime tu deseo pronto, que tengo cosas que hacer… A menos que quieras que tu deseo sea ir ya a…
— ¡¡Deseo hacerle una broma pesada a Alphamon sobre el año 2012!!
— … -se llevó la mano sobre las sienes- Hoy no es el día de los digimon; me queda claro. -chasqueó los dedos- Concedido; ahora veamos como sale.


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Alphamon se hallaba dormido en su habitación, como cualquier otra noche, totalmente desconectado de la realidad exterior, cuando sonó su despertador. Abrió los ojos, se levantó de la cama y dio un vistazo al enorme calendario que colgaba de la pared. Dio un sobresalto al comprobar que era…

— ¡¡ES EL FIN DEL MUNDO!! -salió corriendo de su habitación, acabando en los pasillos, donde no se detuvo por nada del mundo, gritando como loco- ¡¡SE LOS DIJE, SE LOS DIJE!! ¡¡El JUICIO FINAL ESTÁ AQUÍ!!

Varios Knightmon y algunos de los Caballeros Reales salieron a observar la causa del alboroto, y se sorprendieron -aunque no tanto- al ver al líder de la Orden corriendo como loco, agitando las manos y con una expresión de terror en su rostro. Los rayos, truenos y temblores –obra de Shenglongmon, aunque nadie lo sabía- no ayudaron a calmarlo.

— ¡¡SE CUMPLIÓ LA PROFECÍA: ES EL FIN!! ¡¡LA FALTA DE VOLUNTAD DE LOS HUMANOS EN CAMBIAR SU MODO DE PENSAR NOS HA CONDENADO!!
— Huh… ¿Alguien podría callarlo? -se quejó Lordknightmon desde el pasillo- Es insoportable.
— Es nuestro líder. -lo corrigió Sleipmon- Debemos respetarlo… a pesar de estar zafado de la cabeza.
— Yo mejor me retiro a buscar algo de relax fuera de este manicomio -se quejó Gallantmon, partiendo hacia la sala de anillos transportadores a la superficie- Ahí se ven.

Fue sólo hasta que Zoe y Craniummon salieron al pasillo, y el caballero de armadura púrpura levantó su pierna con intención de hacer tropezar a su líder: Alphamon no se percató de ello, y cayó estrellándose en el piso y fregándose el rostro contra el mismo.

— Gracias, Craniummon.
— De nada, señorita Zoe.
— ¡¡SE LOS DIJE, SE LOS DIJE!! -gritaba Alphamon mientras se levantaba del piso- ¡¡LAS PROFECÍAS SE CUMPLIERON; LAS PROFECÍAS MAYAS SE HAN CUMPLIDO!! ¡¡ES EL FIN DEL MUNDO!! ¡¡HOY, EL…!!
— Treinta uno de diciembre del 2002…
— ¡¡TREINTA Y UNO DE DIC…!! ¿¿HUH?? -Alphamon parecía confundido- ¿Disculpe, señorita? ¿No es el 21 de diciembre del 2012?
— No, Alphamon: hoy no es el 21 de diciembre del 2012.
— Pero… Mi calendario.
— ¡¡Alphamon; por el amor de Dios!! -esta vez, Craniummon era el sobresaltado- ¡¡La última vez que revisamos tu calendario lo tenías en el 26 de diciembre de 1972!!
— Ah… -el Caballero Negro parecía estar más calmado- Debo de cambiar mi calendario de vez en cuando. Entonces… ¿Aún no es el fin del mundo? ¿Aún hay tiempo?
— Aún hay tiempo. -asintieron la chica y el caballero morado, con pesadumbre- Ve a descansar.
— De acuerdo.

Mientras Alphamon regresaba a su habitación, Zoe y Craniummon lo miraban con vergüenza ajena.

— Por favor, Craniummon… Recuérdame POR QUÉ lo sigo manteniendo dentro de este castillo.
— Es el Caballero Real más poderoso de la Orden.
— Si continúa así, necesitaré otra excusa.

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— ¡¡SIII!! ¡¡POR FIN ALGUIEN SE ATREVE A HUMILLAR A ESE FUMASÁNDALO!!
— Admito que fue bastante gracioso ver a mi viejo alumno correr como idiota por creer semejante tontería. -mencionó el dragón- Pero sigo sin entender por qué escogiste hacerle esa broma.
— ¡Ni te imaginas! -suspiró UlforceV-dramon- Alphamon nos hizo ver OBLIGATORIAMENTE por una semana entera todo el especial de las Siete Profecías Mayas. Nadie lo soportó, y acabó durmiéndose a la mitad de cada capítulo. Lo ODIÉ por eso. ¡En vez de estar atendiendo mi gimnasio, entrenando a otros digimon o jugar un videojuego interesante con Duftmon, ver aquellas estupideces! -refunfuñó- Pero nadie se lo podía echar en cara ¡¡NO!! Ni siquiera Gallantmon, que es el líder cuerdo del grupo; ni poder entrar a su cuarto y hacerle una broma.
— Entiendo… -asintió el Dragón Esmeralda, encogiéndose de hombros- Sin embargo, no puedo evitar sentirme un poquititito decepcionado por ese deseo… -Ulforce lo miró extrañado- No sé; yo esperaba algo más… fuerte. -sacudió la cabeza- Ni modo; ustedes son los que deciden: yo sólo cumplo. Ahora, si me disculpas… -chasqueó los dedos, haciendo que su cuerpo quedara cubierto de jarabe de chocolate y barbas de crema batida- Debo atender unos asuntos muy serios.
— … -Ulforce estaba tan apenado que se volvió violeta- ¿Y cómo regresamos?
— Viajas a la velocidad de la luz, ¿Cierto? Entonces puedes llevar a tu primo apenas termine su duelo artístico. ¡¡Bye, bye!!



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— ¡¡Que suerte: tengo uno de los boletos!! -exclamaba felizmente un niña de cabello rubio platinado, ojos verdes y sumamente abrigada en medio de la Plaza Roja- Y papá me decía que no valía la pena.
— Pero, Anya. ¿Estás segura de desear eso?
— ¿Por qué dices eso, Salamon?
— Podrías haber deseado algo mejor.
— A mí me gusta mi idea; ya verás que es muy buena y todos se van a beneficiar. ¡¡Deseo una pista!!

En el boleto apareció la silueta de un edificio sumamente conocido, pero el dibujo estaba incompleto; de alguna forma la pista daba a entender: “Estoy incompleta; adivina que le falta y adivinarás donde debes ir”. Por suerte, la chica era bastante inteligente como para resolverlo.

— Le faltan los minaretes: es fácil. ¡Deseo estar en el Taj Mahal!

Automáticamente apareció junto a su digimon -a quien había tomado entre sus brazos antes de teletransportarse- en medio dela explanada del acceso principal, cruzó el fuerte de acceso, y apenas lo cruzó, se detuvo: ahí estaba enfrente el monumento más conocido de toda la India, con cientos de personas enfrente del magnífico mausoleo que lucía mucho más deslumbrante de los normal. Probablemente se debiera a que sobre el monumento flotaba una especie de minisol que se movía como si lo controlaran a control remoto. Y además… ¿El monumento cambiaba de color?

— ¿No es lindo, Salamon? -señalando el monumento- Debe de ser una de las maravillas del mundo.
— Es verdad -asintió el digimon perruno- ¿Pero de verdad crees que Shenglongmon esté aquí?
— Estoy segura que debe de estar en medio de aquella multitud. ¡Vamos!

La niña y su digimon cruzaron los jardines para llegar al mausoleo, donde vieron el motivo de por qué había tanta gente se había agolpado. Anya estaba en lo cierto: el Dragón Esmeralda estaba allí, aunque no como centro de atención, -no al menos de un modo tan evidente- sin que parecía estar atendiendo a las personas. Anya corrió junto al dragón, que estaba frente a una pareja que daba la espalda al monumento, y tiró de su brazo.

— Hola, ¿Qué tal? Debes de ser una de las afortunadas que encontró mi boleto, ¿No? Espérame un tantito que atiendo a estos jóvenes y ya estoy contigo. -se volvió hacia la pareja- ¡Un poquito a la derecha! ¡No, mi derecha!
— ¿Ahí está bien? -preguntó el joven-.
— ¡Perfecto! -asintió el dragón- Díganme, ¿La luz está bien? ¿Les gusta el color?
— ¡Están muy bien! -exclamó la chica- Ya puedes tomar la foto.
— Excelente. ¡Digan… Mumtaz Mahal!
— ¡¡Mumtaz Mahal!!

Entonces Anya y Salamon notaron algo extraño: con sus dos manos, Shenglongmon formó un rectángulo con sus manos con las que enmarcaba a la pareja; luego unía su dedo del medio con el índice como si cerrara unas tijeras. Al hacer eso, se oyó el obturador de una cámara y unas chispas de luz salieron de su mano en dirección a la pareja, materializándose en una fotografía de 8x10.

— ¡Está muy bien! ¡Muchas gracias!
— ¡Namaste! -se despidió Shenglongmon, tras lo cual volvió su atención hacia Anya; ahora recién notó que tenía un digimon a su lado- Ah, eres una Niña Elegida; perdón, no me di cuenta.
— Descuida; no hay problema. Soy Anya Ivanova, la “Elegida B” de la Luz… sea lo que sea. Y ella es mi compañera Salamon.
— Mucho gusto.
— Igualmente.
— ¿Puedo preguntar que haces? -dijo la niña- Lo de las fotos… y el sol en miniatura.
— Ah: es que estoy creando una tradición: Si te tomas una foto frente al Taj Mahal con tu pareja, existe la posibilidad de que sean felices para siempre.
— ¿Y no es como estafar? -le preguntó Salamon- ¿Cómo sabes que es cierto?
— No lo sé. -se defendió el dragón- Lo importante es que ellos lo crean con mucha fuerza para que se haga realidad. Ehm, dime niña… No tienes problemas como la Elegida original, ¿Cierto?
— ¿Problemas como cuáles? -preguntó Anya, sumamente confundida- No entiendo.
— Fobia extrema a la oscuridad.
— ¡Ah, no! Yo ya soy grandecita con mis diez años. ¿Qué edad tiene la otra?
— Diez…
— Ouch… Que… penoso.
— No hablemos mal de gente deschavetada: muy mala vibra… Uff… -sacudiendo las manos- Oye; antes de que te conceda tu deseo, ¿Quieres sacarte una foto conmigo y tu compañera?
— ¿Cómo? -preguntó extrañada; era una petición muy inusual- ¿Cómo para qué?
— Tener un recuerdo de los Elegidos B: oí por ahí que tienen potencial.
— Nos entrenaron duro. -contestó Salamon- Y nos contaron poco de los que debíamos reemplazar en caso de emergencia; la verdad no estoy segura de que lleguemos a entrar a una batalla.
— Algún día será. ¿Y bien? ¿Qué me dicen?
— Bueno... -asintió la niña- ¿Pero quién tomará a foto?
— ¡Yo!

Acto seguido, el dragón repitió el mismo procedimiento que usó antes con los jóvenes hindúes; sólo que esta vez, con Anya y Salamon a su lado, y él con sus manos al frente haciendo todo. La foto salió en forma de chispas hasta materializarse en las manos de Anya y Shenglongmon.

— Listo, ¿Qué te parece?
— Creo que bien… Pero, ¿Qué es eso de tomarse la foto uno mismo?
— Ah: es una vieja costumbre humana que se renueva cada tanto; creo que ustedes la volverán a practicar de aquí a una década.
— ¿De verdad? ¿Y cómo se llama?
— “Selfie” -respondió- Pero no es relevante: hablemos de tu deseo. ¿Qué quieres que tu servidor te cumpla?
— Pues…
— Te dije que era un deseo tonto.
— ¡Salamon! Aun no lo dije.
— Dudo que sea más tonto que otros deseos que ya concedí… ¡Pero por favor, que no sea otro pony! ¡Ya estoy hasta los cuernos de po…!
— Tranquilo: no es un pony. -el dragón respiró aliviado- ¡Deseo que terraformes Venus y Marte!

Hubo un incómodo silencio de un par de minutos. Anya decidió esperar, temiendo que su deseo en verdad fuera muy tonto.

— ¿No se puede?
— Te dije que era un deseo tonto.
— ¡Claro que se puede! -asintió el dragón, sintiéndose ligeramente ofendido- ¡Terraformar planetas es un juego de niños para mí! Altero la realidad, ¿Sabes? Pero… No me explico por qué deseas algo así.
— Una vez vi un documental sobre la terraformación, y me pareció muy lindo. Pero luego decía que eso tardaría MÍNIMO mil años, y me dije. ¡No voy a poderlo ver estando viva!
— Podrías desear vivir miles de años.
— Pero también dice que máximo necesita cien mil años. ¡¡¡100.000 años!!!
— Bueno: eso es más razonable para cuando quieran hacerlo ustedes, así que… -miró a la niña; estaba decidida a seguir adelante- Okay, ¿Quieres que terraforme dos planetas? ¡¡Los tendrás!! -chasqueó los dedos e hizo aparecer un telescopio refractor con trípode- ¿De manera lenta o instantánea?
— Instantánea.
— Ok, ¡Concedido! Mira por el telescopio.

La niña miró por el ocular, pero no encontró los planetas; Shenglongmon movió el tubo del telescopio hacia el suelo, para perplejidad de ambas; el dragón insistió en que mirara y así lo hizo; Salamon también lo hizo. Ahí estaba el planeta Venus, pero nada había cambiado: seguía igual de nuboso, anaranjado y resplandeciente.

— No pasa nada. ¿Y cómo puedo mirar si el telescopio apunta al suelo?
— Es mágico -explicó el Dragón esmeralda, sonriendo- Puede ver a través de la atmósfera o del planeta mismo; es mucho mejor que el Hubble ese.
— Sigue sin pasar nada…
— Ahora ve.

Anya pudo ver como se “deshilachaba” la atmósfera de Venus, como si fuera absorbida por una aspiradora. Pronto quedó tan poca que la superficie por fin se hizo visible; lo curioso era que incluso parecía moverse un poco más rápido. Acto seguido, vio como el planeta parecía estar siendo bombardeado infinitas veces, y luego lo más extraño: poco a poco se volvía… azul, y aparecían nubes blancas. ¿Era el nacimiento de un océano? Para acabar, los “continentes”, se cubrieron de verde.

— Crear burbuja de dilatación temporal para acelerar el proceso: listo; absorber exceso de atmósfera hasta llegar a la presión de 1000 milibares: listo; acelerar rotación planetaria a la de 465’11 m/s para crear un campo magnético: listo; -Shenglongmon leía una lista en una plancheta mientras vestía una bata blanca y unas gafas como un científico- bombardeo masivo de cometas para dotarlo de océanos: listo, siembra planetaria de bacterias fotosintéticas, protozoarios y demás: listo; creación de capa de ozono: listo; plantación de plantas multicelulares e importación de animales multicelulares: listo. Tu planeta está perfecto y esperando ser colonizado.

— ¡Quedó muy bien! ¡Mira, Salamon! -el digimon miró por el ocular para comprobar lo dicho por su amiga- ¿Verdad que es increíble?
— Sí, es verdad… Pero te falta un planeta, ¿No?
— A eso voy… ¿Sabían que hay un Venus en el Digimundo? Claro, no es como el de acá: el del Digimundo es un planeta pantanoso en el que si no llueve, está por llover. Y ahora ustedes tienen un Caribe planetario.
— Gennai nunca nos dijo eso. -explicó Anya- Pero hubo muchas cosas que no nos dijo. Espero poder ir a visitarlo.
— Si vas, lleva un impermeable... y una canoa, jejeje… Ahora sigamos con el que dejará de ser planeta rojo. Con este tenemos un núcleo frío, poca atmósfera y un eje que tambalea más que un borracho: con la gravedad se las arreglan ustedes. Comence…
— Espera, ¿Por qué mejor no lo muestras en una pantalla gigante o algo asi? Así Salamon y los demás podrán ver.
— De acuerdo.

Una pantalla holográfica gigantesca apareció frente al mausoleo, y tanto las elegidas B de la Luz como varios curiosos observaban atentamente. Al principio, se veía al solitario Marte, tan rojo como siempre… Luego, hizo su aparición un nuevo objeto: una especie de planetoide gris que se posicionó a cierta distancia de Marte.

— Saluden a la nueva luna de Marte: Ceres. -habló el dragón, asombrado a su público mientras todavía lucía el uniforme de científico y apuntaba en su plancheta- Corrección de la oscilación del eje de rotación: listo.

Después la atmósfera se hizo mucho más gruesa, y se advertían manchas oscuras en la superficie.

— Reactivación del núcleo interno: listo; campo magnético: listo; restauración atmosférica: listo; campo de dilatación temporal: listo.

Poco a poco, el planeta se volvía cada vez más azul y se cubría de nubes.

— Formación de océanos: listo; composición atmosférica alterada: listo.

Como acto final: parte de la tierra seca comenzó a volverse verde, pero no toda; quedaron zonas con el característico color rojizo.

— Siembra planetaria de vida vegetal y animal: listo. -lanzó la plancheta al aire- ¡El planeta está terminado! -recibió una ola de aplausos- Ahora a esperar que puedan ir allí.
— Sólo por preguntar… ¿Por qué le diste una luna nueva? ¿Y por qué hay partes rojas?
— La primera es porque necesitaba algo que estabilizara su eje… y aparte una luna más grande se ve mejor que esas dos papas inútiles; me lo perdonarán las agencias astronómicas por mover a Ceres, pero estaba flojo para hacer otra luna. Y la segunda es porque hay zonas de la superficie de Marte que están demasiado elevadas como para que puede vivir algo allá, por lo que serán como mesetas desérticas desprovistas de vida… por ahora. Como me dijo una amiga una vez: “Deja que la Naturaleza se abra camino y llegará a todas partes”.
— Muy sabio el consejo de tu amiga. -señaló Salamon- Lástima que no lo seguiste al cambiar esos dos planetas.
— ¡¡Eso no cuenta!! -exclamaron sorpresivamente Shenglongmon y Anya; el dragón se sonrojó al ver que coincidía con la niña- Ejem, bueno: ya cumplí tu deseo, niña; espero que te agrade. Ahora será mejor que regreses a casa.
— Si, verdad. Mi papá y mi tío Vladi deben de estar preocupados.
— ¿Tu tío Vladi?
— Si, Vladimir, Vladímir Vladímirovich Putin. -Shenglongmon quedó atónito- La última vez que los vi estaban en el Kremlin riéndose a carcajadas del presidente Bush.
— ¡¿Tu tío es el presidente de Rusia?!
— Bueno… -Anya se puso colorada de vergüenza- No es exactamente mi tío: es amigo de mi papá desde que estuvieron juntos en la KGB. -Shenglongmon continuaba asombrado- Seguro mi tío querrá acelerar a los de Roscosmos con esto... Bueno, ¡Nos vemos; gracias!

Tanto Salamon como la chica desaparecieron, regresando a su país natal, dejando a Shenglongmon pensando.

— Bien jugado, niña… jejeje. Muy bien jugado.



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Apenas se enteró de los boletos, Alan salió corriendo a las calles de su natal Mar del Plata para atrapar alguno de ellos y cumplir su deseo: uno que no estaba muy seguro de poder realizar, pero por sus deseos de justicia, lo intentaría. Con Gomamon en su casa, “cuidando” de su sobrinita, no tenía de que preocuparse, más que en conseguir el dichoso boleto. Cuando estuvo por tomar uno, se vio obligado a pelear con otro chico de su edad por él; tras molerlo a golpes, se retiró con su premio.

— ¡Y no te metas otra vez conmigo, boludo! ¡Conseguí tu propio boleto, loco! -dejando al chico todo magullado a un lado de la calle, camina hacia su casa- Ahora tengo que pedir mi pista, supongo. ¡Deseo una pista!

En el boleto apareció la imagen de un edificio que en otra parte del mundo capaz no lo reconocerían, pero siendo él de donde es, lo supo con tal facilidad que no podía creerlo.

— ¡No me estés jodiendo! ¡Es demasiado fácil! Sigh… Deseo ir al Caminito de La Boca en Buenos Aires.


Alan apareció automáticamente en el inicio del Caminito de La Boca, donde una multitud rodeaba a una pareja en medio de la calle que parecía estar bailando tango; cuál sería su sorpresa al descubrir que era Shenglongmon vestido con un traje elegante de color negro, pajarita y una rosa roja en la boca, bailando el tradicional baile rioplatense junto a una mujer regia de cabellos negros y lacios, con un vestido de noche igual de oscuro. Por más que le costara admitirlo, ambos lo bailaban demasiado bien, y la chica se veía bastante cómoda.

Cuando acabaron de bailar, y terminar en una posición muy sensual, el público comenzó a aplaudir; Alan solo se sonrojó de la vergüenza ajena.

— Gracias por enseñarme a bailar, preciosa. -le ronroneó, entregándole la rosa; la chica la aceptó con cierta timidez, para después reírse un poco y perderse entre la multitud- Muchas gracias; la pasé muy bien en este rinconcito de la bella Buenos Aires. ¡Gracias, gracias! -por el rabillo del ojo, advirtió a Alan, con su boleto en mano- Ahora si me disculpan, debo atender mis asuntos mágicos; una vez más, ¡Muchas gracias, y Viva Argentina!
— ¡¡VIVA!!

Tras despedirse, desapareció en una cortina de humo de colores; la gente volvió a su vida rutinaria, más alegre que antes, mientras que Alan se quedó solo fuera del Bar La Perla. En el acto, sintió a alguien tocándole el hombro; tras voltearse, descubrió que se trataba del Dragón Esmeralda, quien le sonreía amistosamente.

— Jejeje… ¿Te asusté?
— No, para nada.
— ¿Creíste que me había olvidado de ti? Elegido B de la… Sinceridad.
— ¿Cómo lo…?
— Vi tu expediente -haciendo aparecer un folio de color caqui con la foto de Alan- Creo que tú y yo nos llevaríamos muy bien, muchacho; no como el imbécil al que debes reemplazar, que confundió el Obelisco de Buenos Aires con el Monumento a Washington.
— ¿Qué ese idiota qué…?

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— ¡¿Cómo pude ser tan tonto?!
— Te dije que era el Obelisco de Buenos Aires, Joe.
— ¡Pero son muy parecidos, Gomamon! Bueno; al menos no tendré que volver a ver a ese Dom y sus amigos odiosos… ¡¿Pero que se supone que haga en Washington D.C. las siguientes doce horas?!
— Fácil -respondió la foca digimon- Pasear.
— Mmm… No estás ayudan… -entonces Joe recordó algo de la ciudad que lo hizo cambiar de ánimo- ¿Sabes? Es una buena idea, ¡Comencemos con el Smitsoniano!

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— Pero que imbécil es ese pendejo de John Lennon… Por el amor de… ¡Hey! ¡No cambiemos el tema! ¿Vas a poder cumplirme mi deseo?
— Claro, ¿Por qué no? Siempre y cuando no esté dentro de las pocas reglas que no puedo romper.
— Bien… ¡¡Deseo que me des tres deseos más!!

No pasó nada; Alan creyó que su deseo no se cumpliría. ¿Habría sido mejor pensarlo dos veces? El dragón rompió el silencio.

— ¿Qué no puedo?
— Pues… -mágicamente apareció el libro de reglas de Shenglongmon frente a las narices de este, que tras pasar kilométricamente las páginas, dijo:- Si puedes; no está prohibido. Sólo que… -pausa incómoda de varios segundos; Alan se impacientaba- es una de esas lagunas legales que hay por ahí. Preferiría no hacerlo público, para que no haya demasiado descontrol; más del que ya hay y del que puedo tolerar a las buenas. ¿Entiendes?
— Bueno, bueno, ya. Entonces, ¿Me concedés los tres deseos? -el dragón asintió afirmativamente- Bien, mi primer deseo será… ¡¡Deseo que las Islas Malvinas, Las Islas Orcadas del Sur, las Sandwich del Sur, las Georgias del Sur y la península Antártica sean argentinas... de nuevo… y legalmente con reconocimiento de todos en la ONU!!
— Eso fue muy específico, muy largo. Y muy ambicioso; me gusta. ¡¡Concedido!!


A miles de kilómetros más al sur, en las susodichas y disputadas islas, sus habitantes continuaban con su vida rutinaria, hasta que observaron espantados como repentinamente todas las banderas británicas y de las Falklands eran reemplazadas por la albiceleste; incluso los letreros de todas las islas pasaron a esta en español.

— Ya está. -dijo Shenglongmon sacudiéndose las manos- Tardarán en aceptarlo, pero ya me deshice de la Unión Jack con la oveja.
— Bien, bien: un paso más en mi plan de venganza.
— ¿Plan de venganza?
— Mi papá es veterano de guerra, y quedó muy mal por eso: está discapacitado. -la mirada del dragón pasó a ser una mucho más piadosa y comprensiva; el chico debía de pasarlo mal; ni que decir su papá- Se siente terrible por haber perdido. Pero seamos justos, che: no vamos a recuperarlas con otras guerritas o parloteando en la ONU.
— Así que recurres a mi magia. Mmm… Bueno; no es de extrañar: la política da asco. -Alan asintió, demostrando estar de acuerdo- En fin, ¿Cuál es tu siguiente deseo?
— Deseo que a todos los kelpers los tires al mar.
— Mmm… -hizo aparecer un libro de color negro- Aquí dice que NO TODOS son pro-british; aunque muy pocos. Menciona a una tal Yolanda Bertrand que…
— Si, si: oí de ella. Ok: Deseo que a todos los kelper que quieran seguir siendo ingleses los tires al mar.
— Alan…
— ¡¡Bueno, ya!! ¡¡La puta que sos chillón!! ¡¡Deseo que los tires a Nueva Zelanda!! Ahí hay ovejas
— Mejor. ¡¡Concedido!!

Acto seguido, las islas quedaron casi despobladas del todo, con la gran mayoría de la población trasladada a Nueva Zelanda, en medio de una granja de ovejas.

— Ya está: están vacías. Antes de concederte el último deseo, quisiera preguntarte algo.
— Decí nomas.
— Dijiste que tu papá está discapacitado. ¿Por qué no deseas que lo cure? No serías el primero.
— Porque él no lo querría; al menos no con tu método. Suena como de loco, pero está orgulloso de sus heridas. Aparte… aunque él no lo quiera, yo pienso curarlo. Por eso pienso estudiar medicina: para ayudarlo, ¿Entendés?
— Entiendo… Esa es tu inspiración… Y su orgullo: no puedo jugar con eso. Admito que es algo cursi, pero al mismo tiempo honorable… Supongo. ¿Y cuál será tu tercer deseo?
— Armas. -respondió a secas- Deseo una gran cantidad de armas p…
— Las reglas no me permiten dar armas a menores de edad de acuerdo a su lugar de origen -enfatizó el dragón; Alan se sintió complacido de que reconociera que era menor; era común que creyeran que tuviera más de 20 por su complexión física- Pero hoy se rompe esa regla.
— No son armas para mí: son para el Ejército Argentino: tanques, aviones, helicópteros, barcos, rifles. Ya sabés, loco.
— Ahh… ya. ¡Pero qué casualidad! ¡Justo tenía un lote de armas que debía de llevar a un lado!! Ven, te las muestro.

Entonces ambos aparecieron en una base militar en algún lugar de la Patagonia: allí aparecieron decenas de tanques, aviones caza, bombarderos, helicópteros y cientos de cajas llenas de todo tipo de armas. Lo más llamativo era DE DÓNDE venían esas armas.

— Che, pero… ¡¿Éstas son armas de Israel?!
— Ajá. -respondió el dragón restándole importancia mientras chequeaba una lista en una plancheta- Y algunas de Estados Unidos también: hay varios submarinos atómicos israelíes y un portaviones atómico estacionado en Buenos Aires. Lo renombré Almirante Brown. Descuida: las repintaré con la albiceleste.
— Pero…
— Te lo pondré de manera que lo entiendas… Che, boludo, ¿Creés ser el primero que pidió tres deseos?


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— ¡¡Deseo que Palestina sea una nación independiente con las fronteras del 67 y admitida en la ONU!
— ¡¡Concedido!!
— ¡¡Deseo que muevas a todos los colonos judíos en palestina a Tel Aviv!!
— ¡¡Concedido!!
— ¡¡Deseo que dejes a Israel sin ningún arma!!
— ¿Ningún arma, Yassin?
— Ninguna: ni aviones, helicópteros, misiles, bombas, barcos, pistolas, nada. Ni siquiera les dejes resorteras.
— Estarán indefensos, desprotegidos, vulnerables… ¡¡Se lo tienen merecido!! ¡¡Concedido!!

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— Ah, ya entiendo. Pues está bien.
— ¡¡Excelente!! Ahora imagino que lo celebrarás con tu papá, ¿No?
— ¡Claro! ¡Me muero por contarle! Aunque seguro ya lo sabe.
— ¿Y no quieres que te acompañe María?
— ¿Cómo?
— La elegida mexicana del Amor; la conoces: es tu compañera… -Alan comenzaba a ruborizarse- Te gusta, ¿No? Jejeje… Es demasiado obvio. Hasta sus nombres tienen las mismas iniciales que sus países: Argentina y México: Alan y María, formando una alianza hispana, sentados en un ar…
— ¡¡Sólo llevame a casa!! -le gritó exasperado- ¡¡Y gracias!!
— De nada… ¡Y estudia mucho! -Shenglongmon regresó a un colorado Alan a su ciudad natal- Jejejeje… Ellos se gustan, ¿No me creen? Ya lo verán.


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A diferencia de sus demás compañeros, Yolei no se quedó de brazos cruzados ni dormida en los laureles: esperó a que todos en su casa se quedaran dormidos y salió en busca de los boletos junto a Hawkmon, que tampoco había logrado cumplir su deseo. El ave sabía perfectamente que deseo tenía su amiga en mente y eso lo molestaba. ¿Es que no aprendería nunca?

Había menos gente en las calles para obtener boletos, pero eso no significaba que Yolei bajaría la guardia: con o sin otros competidores, obtendría su boleto a toda costa. Su perseverancia -o terquedad- le habían dado frutos: el boleto dorado relucía en sus manos.

— ¡¡Lo tengo, Hawkmon!! ¡¡Tengo el boleto!!
— Viva…
— ¡¡Ahora podré por fin cumplir mi sueño!!
— Yupi…
— ¿Qué te sucede, Hawkmon? Suenas algo decaído. Tal vez sea porque aún no tienes tu boleto; prometo que te ayudaré a buscar el tuyo.
— Si, Yolei… Gracias. Ayudaría que no desearas pendejadas -pensó-
— ¡¡Deseo una pista!!

En el boleto apareció una peculiar suma: una aguja más un planeta anillado más una nube de lluvia más una guitarra eléctrica es igual a... la respuesta que deben de hallar en menos de sesenta segundos. Hawkmon no tardó en resolver la pista, pero Yolei…

— ¡Esta suma no tiene el más mínimo sentido! ¡Son cosas sin ninguna relación!
— Bajo un contexto si lo tiene, Yolei: es fácil
— ¡¿Qué contexto ni que nada, Hawkmon?! Momento… ¡¿Tú sabes la respuesta?! ¡Dímela por favor!
— ¿Para qué? ¿Para que desees que Blackwargreymon esté tan enfermamente enamorado de ti como tú de él? ¡Yolei: despierta y huele el aire! ¡Eres humana y el un digimon! Aparte de que… ¡Ya tiene N-O-V-I-A!
— ¡Ya lo sé! Pero no puedo rendirme por eso. Debes ayudarme, Hawkmon.
— Agh… -suspiró hastiado- Lo haré, pero no estaré contento. -Hawkmon le susurra la respuesta a su amiga loca- Ya está.
— ¿Estás seg…?
— Yolei: acaba con esto de una maldita vez.
— ¡¡Deseo estar en la Aguja Espacial de Seattle!!


Yolei y Hawkmon fueron transportados a la base del emblemático edificio de Seattle, en el noroeste de los Estados Unidos. Al igual que en el resto del mundo, el cielo estaba completamente oscuro y cubierto de nubes; pero aparte de eso, caía una constante lluvia ligera. Eso obligó a la niña y a su digimon a buscar refugio en la base de la torre.

— Eso explica la aguja y el planeta anillado; era un símbolo del espacio. Y también la lluvia. ¿Pero y la guitarra?
— Seattle es conocida por sus bandas de rock estilo grunge, Yolei.
— Sabes mucho de esto, Hawkmon.
— Tengo mis gustos musicales… E hice un comercial en el Seattle del Digimundo: Ciudad Lluviosa. Es más alegre de lo que suena.
— Mmm… Bueno, ¿Y dónde estará Shenglongmon? ¿Crees que arriba?
— Es lo más probable.

Subieron al elevador que los llevó a la cima, donde se encontraba el restaurante giratorio SkyCity, y en un rincón del mismo, entre mesas y personas sentadas disfrutando de un menú especial, estaba nada más y nada menos que Shenglongmon en un escenario, interpretando con una guitarra eléctrica una de las canciones de Kurt Cobain. Al ser que estaba tan “ocupado”, decidieron acomodarse en una mesa y esperar a que termine su concierto.

Tuvieron que esperar casi quince minutos para que acabara y recibir a los vítores de un público eminente joven de entre quince a treinta años. Tras esto, el Dragón Esmeralda les hizo un ademán con la mano para que los siguiera tras vestidores, a lo que Yolei y Hawkmon respondieron afirmativamente, siguiéndolo tras el escenario, cruzar un pasillo y subir una escalera hasta la azotea misma del edificio, donde la lluvia se mantenía ligera pero constante, y junto al viento y uno que otro rayo ocasional, hacía muy difícil escuchar apropiadamente.

— ¿Les gustó mi concierto?
— ¡¿Qué?!
— ¡¡Que si les gustó mi concierto!! -le alzó la voz a Yolei- ¡Niña! ¡¿Te limpias las orejas o estás sorda?!
— ¡¿Cómo puedo escuchar con semejante clima?! ¡¿Y por qué nos tres aquí si es peligroso?!
— ¡Estamos…! Arg... Mejor corrijo lo de los rayos: un momento. -tras chasquear los dedos, los rayos se alejan de la torre y la lluvia se hace más suave- Como decía: estamos seguros aquí. Y la lluvia me gusta. ¡Bue…! ¿Les gustó mi concierto?
— La verdad… era música muy deprimente. ¿No podías tocar algo más alegre?
— Es Nirvana: tiene que ser así. -le contestó el dragón- No toda la música debe de ser alegre: lo que importa es que transmita emociones. En fin: dime que deseas, niña. Como si no lo supiera -pensó para sus adentros sin lograr ocultar su disgusto- “Deseo que Blackwargreymon me ame”
— Pues yo deseo que B…
— ¡¡Yolei, no!!

Sorpresivamente, Hawkmon derribó a Yolei y comenzó a forcejear con ella; el dragón se los quedó mirando, confundido.

— Esto no está bien… -chasqueó los dedos e hizo aparecer una bolsa con palomitas de maíz- No: esto tampoco; se me antoja… ¡Ya sé! -cambió la bolsa de palomitas por un plato de papas fritas con tocino y cubiertas de queso cheddar, las cuales empezó a comer- ¡Mi gran debilidad! Mmm... papas…. Tocino… cheeeeddar… -al ver como la niña y el digimon se tiraban de los pelos y las plumas, decidió darle mayor interés- Niños, tengan cuidado de no ir a la cornisa o se pueden caer: estamos un chiquitín alto. -ninguno le prestó atención- Bueno; lo intenté.
— ¡Suéltame, Hawkmon! ¡Te volviste loco!
— ¡¿Yo me volví loco?! ¡¡Yolei!! ¡La loca eres tú: estás obsesionada con Blackwargreymon!!
— ¡¡Es mi verdadero amor!!
— ¡¡Es una obsesión enfermiza!! ¡¡Esto tiene que parar!! ¡Dile, Shenglongmon!
— Mmm… A esto le falta paprika… y algo de curry.
— ¿Por qué no puedes entender que yo lo amo?
— Pero él no te ama. ¡NO-TE-AMA! ¡Ni siquiera te soporta! Nadie soporta ya tus locuras.
— Ni siquiera los lectores -los interrumpió Shenglongmon, llamando la atención de los dos- Ustedes sigan, que se pone bueno y quiero acabar mis papas.
— ¿Cómo sabes que no me ama? ¿Cómo sabes que no está fingiendo con D’arcmon?
— ¿Cómo sabes tú que él te ama? ¡Yolei, no seas ridícula! ¡Lo digo por tu bien! Además, ¿Cómo puedes ser Elegida del Amor y obligar a alguien a amarte? ¿O ser Elegida de la Pureza e ir tras alguien que ya tiene novia?

Hawkmon había tocado un muy buen punto que Yolei nunca se había puesto a pensar. Había estado tan centrada en como conquistar al Dragón Oscuro que nunca pensó en cómo quedaría ella al hacerlo. ¿Y cómo quedaría ante Sora y Mimi a quienes admiraba; más todavía cuando frente a ellas había adquirido los digiegg del Amor y la Pureza? Como una jodida resbalosa. No podía faltarles el respeto de semejante manera. Debía tomar una dura decisión.

— Es verdad. -con mucho cuidado, se levantó del piso sin molestar a Hawkmon y se quedó mirando las luces de la ciudad; mojarse no le importó- No puedo forzar a nadie a amarme, ni siquiera con magia.
¡Hasta que por fin se da cuenta! -pensó Shenglonmon mientras acababa con sus papas fritas- Hawkmon, ¿Por qué no hiciste esto MESES atrás?
— Me alegro que digas eso, Yolei. –le respondió Hawkmon sonriendo con sinceridad- Créeme, es lo mjor.
— Ya sé lo que voy a desear. -volteándose hacia el dragón- Deseo… yo… deseo que…
— Para hoy, niña…
— Deseo dejar de… estar enamorada de Blackwargreymon.
— Música para mis oídos. Al fin entendiste que era un amor no correspondido. -Yolei asintió con cierto esfuerzo; olvidarse de esa emoción no la entusiasmaba, pese a que sentía era lo correcto- Por algo la magia no se usa para el amor… Bueno: casi nunca; si supieras cuantas personas desearon ser amadas o que alguien las amara. Pff… Es el camino fácil, y no es el mejor. Ahora, ¿Quieres simplemente dejar de estar enamorada de él u odiarlo?
— No quiero odiarlo; sólo… dejar de sentir ese algo especial que siento.
— Las hormonas. -corrigieron los digimon, haciendo que Yolei frunza el ceño- Bien; ponte por allá, cerca de la antena, por favor.

Yolei obedeció a pesar de no saber a qué quería llegar Shenglongmon; este hizo una breve llamada y luego hizo aparecer en sus manos un arco dorado y un carcaj llena de flechas doradas a su espalda. Hawkmon estaba igual de extrañado, pero pese a todo, se puso del lado del dragón. Éste tomó una de las flechas -cuya punta era muy inusual- y apuntó hacia Yolei.

— ¿Qué piensas hacer?
— Dispararte con una de las flechas de Cupido, off course.
— ¡¿Esas flechas son de Cupido?! ¿Es real?
— ¡Claro que es real, Hawkmon! Y no es tan cariñosito como lo pintan: estas flechas con punta de puño son especiales para romper un romance sin efectos secundarios como depresión, subida de peso o tendencias suicidas.
— ¿No sería más fácil si chasquearas los dedos?
— Puede que sí, niña… ¡Pero esto es mucho más divertido!

Sin decir más, disparó la flecha directamente en el pecho de Yolei. Apenas sintió el golpe, la flecha se desvaneció, pero el efecto se sintió más en su mente: una mezcla de emociones cambiante que costaba comprender y acababa mareándola. Al final, Yolei se sintió tan cansada que acabó apoyándose en la superficie metálica de la cima de la torre. Hawkmon y Shenglongmon acudieron a socorrerla.

— ¿Estás bien, Yolei?
— Creo que si… -respondió aturdida- Me siento mareada.
— Efecto secundario de la flecha -añadió el dragón- Ya se te pasará. Ahora verifiquemos si funcionó. Ese cupido a veces es un estafador -murmuró entredientes- ¿Qué sientes por Blackwargreymon?
— Yo… yo… Yo siento… La verdad… no siento nada especial sobre él. Creo que es un buen digimon, pero… nada más. Creo que hasta siento algo de pena. ¿En verdad me enamoré de él?
— ¡Oh, sí! -asintieron al unísono ambos digimon- Lo hiciste
— ¡Qué vergüenza! Deben de haberse reído de mí.
Bueno, reído no precisamente … -pensó Hawkmon-.
— Debo volver a casa; tengo que tirar toda esa basura cursi de mi armario. ¿Podías enviarme a mi casa, Shenglongmon?
— No problema, niña con los tornillos reajustados. ¡Que tengas buen viaje!

Apenas Yolei se desvaneció, Hawkmon, quien se había quedado, corrió a las piernas del dragón digimon y comenzó a alabarlo y besar sus pies.

— ¡Alabado seas! ¡Dios te bendiga!
— Ok… Gracias. ¡Ahora dejar de besarme los pies! -Hawkmon se detuvo de inmediato- Es raro.
— No sabes cuánto te lo agradezco. ¡Evitaste que cometiera una atrocidad!
— ¿Como cuál? ¿Pensabas matar a Yolei?
— Pues…
— Olvídalo: no te culpo. Creo que ahora tienes la oportunidad de cumplir tu propio deseo.
— Pero aún falta para que caigan los boletos de nuevo.

Eso era fácil de resolver: un boleto dorado apareció mágicamente en el aire, descendiendo lentamente al ala de Hawkmon.

— ¡Oh, mira! ¡Un boleto dorado! ¡Menuda sorpresa! ¿No?
— Mmm… Me lo entregaste a propósito, ¿Verdad?
— ¿Quieres tu deseo sí o no?
— Deseo una pista. -tras revisarla, Hawkmon le dirigió una mirada cargada de sospecha a Shenglongmon- Me la estás poniendo fácil. ¿Por qué no me cumples mi deseo aquí?
— Sigue las reglas, please.
— Hmph... ¡Deseo ir a las Cataratas de Yguazú!
— Nos vemos allá… -tras desaparecer Hawkmon, Shenglongmon se puso a bajar de la torre al son de… - ¡Qué lindo soy, que bonito soy! ¡Cómo me quierooo…!


______________________________


Néstor no estaba seguro de si podría ver cumplido su deseo; capaz y estuviese prohibido. Pero con el boleto dorado en sus manos, el joven de 18 años no podía desanimarse. ¿Qué perdía con inténtalo? ¿Qué otra oportunidad tendría?

— Deseo una pista.

En el boleto apareció una sencilla suma: el dibujo simplificado de un escritorio más un óvalo. Una pista bastante sencilla.

— ¡¡Deseo estar en la Oficina Oval de la Casa Blanca!!


Néstor había aparecido instantáneamente en la Oficina Oval: estaba enfrente del escritorio Resolute del presidente, donde había unos pocos papeles y un peculiar tablero; las cortinas de las ventanas bloqueaban la vista al exterior, la chimenea estaba encendida, los estantes estaban repletos de libros; había un árbol de navidad bellamente decorado e iluminado a la derecha del escritorio, y la silla presidencial daba la espalda al escritorio. Lo verdaderamente llamativo era un gemido apenas perceptible en la habitación. ¿Era alguien llorando?

Se acercó al despacho del presidente: había recordado las escenas en televisión -y las incontables repeticiones- su humillación a nivel internacional. Si le hubiera pasado a él, seguramente también estaría llorando. No es que le simpatizara el presidente de los Estados Unidos… pero de todos modos se acercó.

— ¿Señor Presidente?
— ¡Quiero que tú… pidas tu deseo!

El joven se dio tremendo susto y cayó de espaldas, sólo para acabar riéndose a carcajadas: no era el presidente, sino Shenglongmon parodiando el famoso cartel de reclutamiento de Tío Sam, con todo y vestimenta el que lo había sorprendido; ahora el dragón se estaba riendo a carcajadas como él, para posteriormente ayudarlo a levantarse.

— ¿Estás bien, niño? -le preguntó una vez se acomodó nuevamente en el sillón presidencial, apoyando sus piernas sobre el escritorio- Creo que mi actuación te sorprendió.
— Sí, estoy bien. Se te da muy bien la actuación.
— ¡JA! Es que siempre quise hacer eso de “I WANT TO YOU…!”
— Y dime, ¿Que se siente estar sentado en la silla del hombre más poderoso del mundo?
— Muy incómodo; esta silla es algo pequeña, me pica el trasero, -el muchacho no pudo evitar reírse- y hay un olor a azufre que ni te cuento…
— ¿Siempre eres así de… irreverente?
— Si, ¿Por qué? ¿Está mal?
— La verdad, no. Me agrada la gente así; es más auténtica.

Entonces Néstor recordó ese débil sollozo que hacía de ruido de fondo, y preguntó a Shenglongmon la causa. Éste no se mostró nada sorprendido por el asunto y le respondió tranquilamente.

— Ah, ese es George. Estábamos jugando Batalla Naval aquí en su despacho, pero estaba tan nervioso que hundí su barquito y terminó corriendo al baño a llorar. ¿Verdad, George?
— ¡No me hablen!
— ¿Hay un baño aquí?
— Es la oficina del Presidente de los Estados Unidos. -recalcó Shenglongmon- TIENE que tener un baño. No te preocupes por él: dejará de llorar pronto… espero. Dime, ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres?
— Me llamo Néstor Schröder, y soy de Joinville… en Brasil.
— ¿Joinville, Santa Catarina? ¿La ciudad que tiene una entrada con el molinito holandés y la figura de simpática mujer suiza con traje típico?
— Sí; esa misma.
— Debes de ser muy feliz viviendo allí: parece una ciudad encantadora.
— Lo es en verdad -respondió con orgullo el muchacho- Si no fuera por el portugués, costaría creer que fuera Brasil. Es una ciudad muy tranquila y agradable.
— ¿Y qué te ha traído a la Oficina Oval, ciudadano? -contestó el dragón siguiendo su actuación de Tío Sam- Cuéntale al tío Shenglongmon en qué puede ayudarte.
— Verás… El problema es que mi deseo puede ser algo polémico.
— ¿Para los demás? -Néstor asintió- Pues manda a la mierda a los demás: es tu deseo. Si quieres complacer a los demás, adelante. Pero si buscas complacerte a ti mismo o a gente que opina igual que tú, no debes hacer caso a “los otros”
— Es que creo causará demasiados problemas. No estoy seguro.
— Te diré una gran verdad, Néstor: siempre habrá problemas en el mundo. Pero siempre habrá soluciones para resolverlos. O se resolverán solos. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Debía admitir que era una buena respuesta. ¿Producto de miles de años de un dragón lleno de sabiduría o algo sencillamente demasiado obvio como la pseudoprofundidad metafísica de un libro de Paulo Coelho? De todos modos, Néstor quedó convencido.

— De acuerdo; creo que me convenciste. Eh… ¿Tienes agua? Siento algo de sed. -Shenglongmon hizo aparecer un vaso de agua frente al muchacho quien se bebió la mitad del mismo- Gracias. Bueno, mi deseo es…
— ¿Siii?
— Deseo que… despenalices… y legalices… el nacionalsocialismo.

Apenas acabó la oración, se hizo un ovillo sobre la silla. Era consciente de lo polémico de su deseo; pero era inconsciente de cómo el digimon reaccionaría, y menos si se lo concedería. Pero todo lo que dijo Shenglongmon fue:

— Bien, ¿Y por qué lo deseas?
— Eh… ¿No vas a criticarme? ¿A gritarme? ¿A decirme: “sucio nazi” o algo así?
— Soy un digimon: los prejuicios ideológicos de los humanos, como la germanofobia, me importan una mierda… Además; siempre he jugado con los alemanes en Civilization I, II y III. Y en Age of Empires II: son mis favoritos.
— No hay alemanes en Age of Empires II.
— Teutones: son lo mismo. Ahora por favor, respóndeme a la pregunta que te hice.
— Mis abuelos migraron a Brasil después de la Segunda Guerra Mundial cuando se dieron cuenta que las cosas empeorarían en Alemania… Y tuvieron razón: no los dejaron pensar como ellos querían. Los llamaban Sucios nazis en todo momento si expresaban su opinión.
— Y eso era…
— Aún apoyaban al Partido; añoraban la Alemania de esa época. Hasta lograron sacar una copia de “Mi Lucha” sin que los pillaran; no me preguntes como. Mi abuelo regresó varios años después en un viaje de vacaciones, y dijo, con estas palabras: “Alemania se jodió”.
— Entiendo… ¿Pero estás consciente de que dicha ideología tiene una… bueno… connotación negativa por…?
— Tonterías… La mayoría ni ojeó el dichoso libro. Se basan en: “La Lista de Schindler” y “El Diario de Anna Frank”. Odié leer ese libro para una tarea escolar.
— Causó muchas muertes.
— El comunismo causó más. Eres un digimon; puedes comprobarlo.
— Si, si... Ya sé lo de los tíos Mao y Stalin. -Shenglongmon se reclinó hacia atrás, con todo y silla y sus manos bajo su cuello- Bien, acabas de convencerme.
— ¿De qué? ¿Mi preferencia ideológica?
— No: de que no eres un común neonazi -y sacó un extraño aparato- Mira mi germanómetro. -Néstor lo observó; era como un barómetro, cuya aguja podía apuntar en: apestoso neonazi WASP; decadente Weimar; amante de los commies; conformista proyanqui promedio; marica pacifista pro-euro; soldado prusiano; nacionalsocialista serio. Él parecía entrar en este último- Así que… -hizo aparecer un papel de aspecto muy formal, y lo puso sobre el escritorio- con este decreto presidencial… -Néstor no pudo evitar reírse de ese diálogo- declaro oficialmente despenalizado… y legalizado… el nacionalsocialismo y todas sus derivaciones, dentro del territorio del planeta Tierra y sus colonias. –tras acabar de firmar, selló el papel, dejándolo con el sello de “Concedido” antes de que el papel se esfumara en una nube de humo de colores- ¡Listo!
— ¿Colonias?
— Piensa en grande, chico. Piensa en grande. ¡Oye George! ¡Adivina qué! ¡Despenalicé el nazismo! -se oyó un alarido en dirección al baño- Ahora veamos cuánto tarda en surtir efecto.

No tuvieron que esperar mucho: la noticia del deseo recorrió el mundo sumamente rápido. Hubo fuerte rechazo a nivel mundial, principalmente en Israel, Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Pero sorprendentemente, hubo mucho más apoyo del esperado: En varias ciudades de Alemania y Austria, así como en varias otras de Europa, e incluso en Sudáfrica y el cono sur sudamericano, subían las voces de agradecimiento. Los lemas “Sieg Heil” y “Dankeschön Shenglongmon” eran los más comunes y retumbaban al unísono. Néstor y el dragón podían verlo a través de una pantalla holográfica.

— Se ven muy agradecidos. -dijo Néstor- Ya que fue gracias a ti. ¿No te importa ser odiado por una mayoría de la gente?
— Créeme, niño. No sólo no me importa, sino que a los demás tampoco les importará. Si hubiera hecho caso de lo que me decían los demás, nunca hubiera llegado a ser un digimon mágico.
— Entiendo -tras un breve vistazo a las pantallas, reflexionó- Esto se va a descontrolar: habrá muchos problemas.
— Recuerda: El mundo está lleno de problemas…
— Pero también lleno de soluciones. Si, lo recuerdo. Muchas gracias… Supongo.
— No hay de qué… ¡Pero qué tonto soy! ¿Cómo puedo dejarte ir de la Casa Blanca sin un bolígrafo gratis? -al instante tomó uno de los miles del escritorio presidencial y se lo regaló- Ah, y toma también estos papeles ultrasecretos superduperimportantes y clasificados como recuerdo. -le pasó una carpeta color caqui con grandes caracteres negros que rezaban TOP SECRET- Ya está; te regresaré a tu casa. ¡Que lo disfrutes!

Una vez que Néstor regresara a su ciudad natal, Shenglongmon se levantó de la silla y caminó en dirección al baño, para asegurarse que “George” estuviera bien.

— Muchos deseos políticos hasta ahora; supongo que quieren solucionar las cagadas de los últmos cinco siglos. -golpeo suavemente la puerta del baño- Hey, George, ¿Estás ahí? ¿O estás haciendo del dos… o tres?
— …
— Espero que no sigas llorando por lo de México. Admítelo, George: eso fue un robo. Y lo de tus calzoncillos es algo que te lo merecías. En fin, creo que lo único que debes hacer es mantener la cabeza en alto y…

Se oyó un fuerte disparo proveniente del baño; Shenglongmon abrió la puerta del mismo y se encontró con el presidente con un disparo en la cabeza y manando mucha sangre de su perforado cráneo, sin mencionar los demás restos esparcido por el baño.

— Oh, George. Tomaste la salida del cobarde. -dijo un dragón al que no se le sacudió ninguna escama de su cuerpo tras ver la macabra escena- Eso no se ve bien para el “líder del mundo libre”.
— …
— No puedo dejarte así… Aunque no quiero limpiar tus sesos del inodoro, no tengo remedio. -
tras chasquear los dedos, reparó el daño del cuerpo del presidente, y luego lo revivió. El hombre acabó tosiendo repetidas veces antes de levantarse y abrir los ojos- Trata de aceptar la realidad y no suicidarte otra vez, Georgie. No estaré para darte otra vida la próxima vez. ¡Y supera lo de Texas de una puta vez!
— Te…xas…



Continuará...
 
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ElohimEditor

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Buenas. Aquí les dejo la parte dos de este capítulo. He estado muy ocupado con mi trabajo, y juntando puntos para mi tesis; es por eso que tardo tanto en actualizar. Mil disculpas. Espero les agrade esta parte, y prometo actualizar lo más pronto que pueda. Sólo les pido comprensión por favor.


Capítulo 13: Laugh Off: Se acabaron las risas. Parte "2"



Patamon acababa de regresar tras pedir su deseo, y TK no estaba particularmente feliz con ello. En especial porque no había hecho lo que le había pedido.

— ¿Qué deseaste…? ¡¿QUÉ?!
— Conocer el Arca de la Alianza, TK. Siempre he querido verla, y Shenglongmon me llevó a donde está guardada. ¿Sabías que está en Etiopía?
— Si… -respondió sin mostrar mucho interés- Eso oí.
— ¡Hasta me dejaron tomar una foto! ¡Mira!
— ¡Eso no es importante ahora, Patamon! ¡Tenías que desear que Shenglongmon se detenga!
— ¿Y por qué no lo haces tú? ¿Por qué debo renunciar a mi deseo para cumplir el tuyo? TK, no seas egoísta.

TK estaba a punto de contestarle, pero se quedó con la boca abierta al comprobar que no podría discutir aquello. Debía tener un boleto él mismo.

— De acuerdo, de acuerdo… ¿Cuándo caerán los siguientes boletos?
— Creo que dentro de un par de minutos, TK.
— Bien: entonces ayúdame a tomar uno por favor.
— Pero… TK, ¡TK! ¿Qué haces?

El Elegido de la Esperanza salió al exterior del departamento, poniéndose de pié en el balcón, y esperó. Minutos después, los boletos comenzaron a caer del cielo como una lluvia de popurrí dorado; a lo lejos se podían a ver a las personas en los balcones estirando los brazos por un boleto; TK acabó haciendo lo mismo, sin éxito.

Cuando creyó que estaba por tomar uno, estiro tanto sus brazos que acabó cayendo del balcón: hubiera sido el principio del obituario del Elegido de la Esperanza si no fuera porque Patamon logró agarrarlo de sus zapatos a los pocos segundos.

— ¡¡¿TK, estás loco?!! ¡¿En que estabas pensando?!
— ¡¡Olvídate de eso y no me dejes caer! ¡¡Digievoluciona!! -el digivice no reaccionó, extrañando al niño- ¿Por qué no digievolucionas?
— ¡Estoy cansado! ¡No comí nada desde que me fui! Y la comida etíope se me hacía sospech…
— ¡¡Sólo no me sueltes!!

Tras un sobreesfuerzo considerable -y un milagro-, Patamon logró salvar a su amigo de una muerte patética y segura.

— Eso estuvo cerca… -suspiró de cansancio el digimon- ¡¡Nunca más vuelvas a hacer algo así, TK! ¡¡Ya no tienes siete años y pesas mucho!!
— Descuida, no lo haré… ¡¡Porque ya tengo uno de los boletos!!

El boleto dorado resplandecía bajo la luz fluorescente del departamento, y este se reflejaba en los ojos de TK, como la llave de su victoria. Sólo con el boleto -suponía él, y no se equivocaba del todo-, Shenglongmon lo tomaría en serio

— Ahora solo debo pedir que me dé una pista, ¿Verdad? -Patamon asintió afirmativamente, refunfuñando por el hecho de que su amigo ignorara su bronca por casi haberse matado- De acuerdo. ¡¡Deseo una pista!!

Un extraño diseño geométrico apareció en el boleto, junto a la leyenda: “Aquí estoy. No pierdas la cabeza si no llegas. JAJAJA”. TK no pudo evitar gruñir por semejante burla, pero debía enfocarse en la respuesta. El patrón podía ser cualquier cosa: desde un tapiz, el croquis de un pueblo, un símbolo o un circuito electrónico; y sin embargo, tenía la sensación de reconocerlo de algún lado.

— Creo que ya sé… ¡Patamon! ¡Tráeme la Enciclopedia de la biblioteca! ¡El volumen con la letra V!
— ¡Hey, no soy tu secretario!
— ¡Sólo tráelo! -le gritó exasperado, Patamon fue de inmediato en busca del libro- Podría ser… ¡V de vaca, Patamon; no B de burro! ¿Cuánto tiempo me quedará?
— Cuarenta segundos. -le contestó su digimon, con un cronómetro en una mano, y el volumen correcto de la enciclopedia en la otra, la cual se la entregó a TK-
— Gracias... Oye, ¿Y ese cronómetro?
— Yo que sé, TK: estamos en una comedia. Y te quedan treinta y cinco segundos.
— ¡Es cierto! Debo buscar rápido…

Tras una rápida búsqueda, por fin haló la respuesta.

— ¡Lo sabía! ¡Son los jardines del Palacio de Versalles! ¿Cuánto tiempo me queda, Patamon?
— Diez, nueve, ocho… -TK lo tiró de la oreja para llevarlo consigo- ¡¡HEY!!
— ¡Tú vienes conmigo!
— ¡Esto es abuso de digimon!
— ¡¡Deseo que Patamon y yo estemos en los jardines del Palacio de Versalles!!

Dicho y hecho, ambos fueron transportados a Francia, acabando en medio del parterre sur, al sudoeste del palacio en sí. TK se tomó unos segundos para admirar la magnífica construcción iluminada bajo el manto de oscuridad casi total a la que Shenglongmon había cubierto la Tierra. ¿Cómo no admirar una construcción así? Era sublime en todos los sentidos.


— ¿Qué opinas, Patamon? -no recibió respuesta- Patamon… ¿Patamon? ¡¿Qué haces ahí?!
— ¡Yo que sé! ¡Acabé en este rosal! ¡Sácame por favor: estas rosas pican!
— Ya voy, ya voy… -TK procedió a sacar a Patamon de entre las rosas y retirar las espinas de su cuerpo con cuidado- ¿Acabaste así cuando fuiste al lugar de tu pista?
— No. Las Islas Galápagos eran menos agresivas: lindas tortugas gigantes, lindos pinzones, todo muy lindo. -Patamon echa un vistazo a donde estaba tendido y se muestra confundido- ¿Desde cuándo el Emblema de la Pureza forma parte del jardín?
— ¡Hey, es cierto! -respondió el Elegido de la Esperanza al notar que el rosal en donde Patamon había terminado tenía la forma de dicho emblema- Que curioso, ¿No?
— Oye... -señaló Patamon el Palacio de Versalles mientras TK caminaba con él en sus brazos- ¿Aquí vivían los reyes de Francia?
— Sí, pero no todos: sólo los últimos reyes de Francia. Mi abuelo decía que era una de las joyas que el país le dio al mundo. Leí que Luis XIV llevó a la quiebra al país para construir este lugar.
— ¿Y nadie le reprochó por eso?
— Como mi abuelo Michel suele decir: “Era Luis XIV, ¿Quién iba a cuestionarlo?”
— Ah… Creo entender. ¿Y crees que Shenglongmon está por aquí?
— Me preocupa que esté aquí; quien sabe que locuras habrá hecho. Lo peor es que podría estar en los jardines, o en el palacio. ¡Y todo es enorme aquí!
— ¿Por eso vas a buscar en el palacio primero?
— Exactamente.

Al llegar a la fachada posterior del palacio, a la entrada a la Galería de los Espejos, se encontraron con un letrero muy colorido que estaba en francés. TK, que comprendía medianamente el idioma a pesar de su ascendencia, lo leyó detenidamente.

“¿Fiesta Retro de No-Nochevieja?” “¿Acudir vestido acorde a la época?”. Como diría mi abuelo Michel, "¿A quién rayos se le ocurre hacer una fiesta en el Palacio de Versalles?"
— ¿Shenglongmon?
— Era una pregunta RETÓRICA, Patamon. ¡Es obvio que lo hizo él!
— Hmph… ¿Por qué mejor no entramos?

Tras abrir cuidadosamente la puerta de entrada, se encontró con la Galería totalmente llena de gente, que afortunadamente estaba demasiado entretenida como para percatarse de su llegada. Toda la Galería de los Espejos estaba decorada con temática navideña, e iluminada con candelabros de oro y cristal colgando del techo y llenos de velas; había mesas de fina y lustrosa madera cubiertas con delicados encajes a modo de manteles, y sobre las cuales había bandejas repletas de bocadillos de todo tipo y copas de vino y champaña; por todo el salón sonaba la música del vals al son de la cual la gente se hallaba bailando. Lo más intrigante tanto para TK y Patamon era sin embargo la vestimenta de la gente: usaban atuendos que los hacían ver como si vivieran en el siglo XVIII: complicados vestidos, grandes pelucas, curiosos zapatos. Era una escena así anacrónica, de no ser porque también eran perceptibles bombillas eléctricas en el techo, así como teléfonos celulares en algunos de los invitados.


— TK…
— ¿Si, Patamon?
— ¿Soy el único que se siente fuera de lugar?
— Más bien fuera de tiempo, pero sí; entiendo tu punto. -le respondió mientras caminaba entre la multitud, esquivando codazos, tropiezos con los vaporosos vestidos o risas por algunos trajes tan ridículos que vestían algunos invitados- ¿Dónde puede esconderse un dragón de dos metros entre tantas personas?
— Te recuerdo que puede cambiar de forma. -señaló Patamon; TK se dio un palmazo en la frente. Lo había olvidado: Shenglongmon podría ser cualquiera en esa fiesta- Pero dudo que se haga pasar por humano: al parecer nadie le tiene miedo.
— Entonces, sólo debemos buscar a un dragón verde antropomórfico de dos metros con atuendos de la corte de Luis XIV… -al tratar de imaginarlo, TK no pudo evitar reírse de aquella divertida imagen- Supongo que es algo gracioso de imaginar.

Había demasiadas personas en la fiesta, y todas se estaban divirtiendo entre bocadillos, copas, chismes y bailes, como cualquier fiesta de la época. Por más bizarra que fuera a escena, tanto TK como Patamon eran incapaces de ignorar la belleza de dicho escenario. Pero encontrar a Shenglongmon era su prioridad, y ya se estaban impacientando; TK tomó la decisión de preguntarle a alguien: uno de los camareros podría ayudar.

— Disculpe, señor. -preguntó a uno que estaba cerca, cargando una bandeja de canapés. Patamon tomó uno sin que el camarero se inmutara- ¿No ha visto a Shenglongmon?
— ¿A Monsieur Shenglongmon? ¿Y por qué busca a nuestro ilustrísimo anfitrión?
¿”Ilustrísimo”? Ni que sea el Papa, por favor. -pensó TK para sus adentros- Soy un… uno de los que consiguió su boleto dorado.
— Ah, entiendo, entiendo… Pues lo encontrará charlando con los invitados frente a la entrada del Salón de la Paz. Ahora, si me disculpa… con su permiso. -el camarero se fue a continuar su trabajo-
— ¿El Salón de la Paz? ¿Dónde es eso, TK?
— Es allá.


Era casi imposible verlo a causa de la multitud, pero ahí estaba: engalanado de manera ridícula con una vestimenta propia de la corte de los Luises -peluca incluida- charlando con una pareja de tercera edad usando el mismo estilo de trajes. Habría tiempo de criticare su “moda retro”, pero primero debía hablar con él de asuntos más urgentes.

— Con permiso por favor. -se excusaba TK a medida que pasaba entre la multitud. En poco tiempo llegó junto al “anfitrión, mirándolo seriamente- Shenglongmon…
— Ah, Bon Jour, niño de la Esperanza. ¿Qué se te ofrece en esta hermosa noche?
— Quisiera hablar contigo.
— Por tu deseo, supongo. ¿Pero serías tan amable de saludar a mis invitados? Creo que los conoces.
— A… ¿¿ABUELO, ABUELA??

A TK casi se le caen los pantalones de la vergüenza al reconocer a sus abuelos Michel y Reiko en la pareja que estaba conversando con Shenglongmon: no sólo porque le siguieran la corriente con lo de la fiesta y los atuendos, sino por no haberlos reconocido ni saludado. Sin perder tiempo, saludó a sus abuelos maternos y los felicitó de antemano por el Año Nuevo; Patamon hizo lo mismo.

— ¡Qué bueno encontrarte por aquí, Takeru! -exclamó su abuela mientras le respondía el abrazo con un beso- ¡Tanto tiempo! ¡Qué grande estás!
— Si, abuela… -respondía un sonrojado Elegido de la Esperanza- El estirón.
— ¿También conseguiste un boleto? -preguntó su abuelo; al instante reconoció el boleto dorado en la mano de su nieto- ¡Qué bien! ¡Yo también conseguí uno!
— ¿Y qué deseaste, abuelo?
— Eso es un secreto.
— ¿Tu madre ya se separó de ese sinvergüenza de tu padre?
— Abuela: ya van seis años de eso.
— Ah, pero que suerte. No me agradaba ese bueno para nada. -TK comenzaba a sentirse incómodo en esa situación; Patamon no sabía cómo reaccionar- ¿Y tu hermano? ¿Está bien?
— Está muy bien; está en… sus cosas. En Turquía -pensó- ¿Y cómo acabaron aquí en esta fiesta? Abuelo, creí que te molestaría que hicieran algo así en el Palacio de Versalles.
— ¿Y perdernos la oportunidad de sentirnos como de la realeza? ¡Bah: ni en sueños! ¡Este digimon es sumamente amable e ingenioso al realizar una fiesta aquí! ¡Tu abuela y yo nos la estamos pasando estupendamente!
— Me alegro por ustedes; espero que sigan divirtiéndose. -dio la vuelta y se dirigió al dragón- Tenemos que hablar nosotros dos.
— No arruinarás la fiesta como pretende “El Aguafiestas”, ¿Verdad?

Al oír ese nombre, la música se detuvo así como los invitados que se hallaban bailando, y todos pusieron su ceño fruncido, incluidos los abuelos de TK, quien tanto él como Patamon se sintió bastante incómodo ante aquella situación; la atmósfera era tan densa que parecía que todos estarían a punto de sacar las antorchas.

— Calmados, señoras y señores: el Aguafiestas no están aquí. Fue solo una mera comparación. -eso al parecer, calmó los ánimos- Mil disculpas, estimados invitados.
— Menos mal. -comentaron algunos invitados- ¡Porque si el miserable se presenta aquí, lo decapitaremos en los mismos jardines del Palacio!
— ¡¡SIII!! -exclamó la multitud al unísono; incluso los abuelos de TK estaban muy de acuerdo- ¡¡O a la Plaza de la Bastilla!!
— ¡¡SIII!!
— Pero no pueden decapitarlo, ¿Verdad?
— Ahora sí, TK. Alguien deseó reinstaurar la pena de muerte por guillotina en Francia. -el Elegido de la esperanza se imaginó a sí mismo en el cadalso y con la filosa hoja de acero a metros de su cuello; no pudo evitar tragar saliva de los nervios- Es lo que se merece ese infeliz.
— ¿Pero por qué hablamos de decapitaciones, el Aguafiestas y cosas negativas? -preguntó Shenglongmon a sus invitados de manera retórica- ¡¡Shu, shu, mala vibra!! -gesticulando con la mano para “espantar la energía negativa”- ¡Que siga la fiesta! -la música volvió a sonar, los invitados continuaron bailando, bebiendo y charlando; incluso los abuelos de TK se despidieron cortésmente. En tanto, Shenglongmon se volteó a TK y Patamon- Y nosotros tres busquemos un lugar para conversar sin alterar a los invitados.

Un chasquido de dedos después, los tres se hallaban lejos de la Galería de los Espejos y su algarabía: el lugar en el que se encontraban era sumamente tranquilo y silencioso, decorado al más puro estilo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII: los muebles, la chimenea, los espejos, candelabros, cuadros, entre otras cosas, lo reflejaban en exquisito detalle. TK intuyó que debían estar aún dentro del complejo palaciego de Versalles. Patamon estaba maravillado por la decoración de la sala, y revoloteaba por todos lados para admirar cada detalle; TK no lo podía culpar.


A un lado de la habitación, Shenglongmon los invitaba a tomar asiento en unas sillas tapizadas, pero TK sentía mucha vergüenza de hacerlo; los digimon no tuvieron ese problema. De hecho, el Dragón Esmeralda lo hizo de manera sumamente despreocupada, desinhibiéndose por completo, al punto de apoyar sus pies sobre la mesa.

— ¿Podrías quitar tus pies de la mesa? La dañarás.
— Si, abuela…
— Y por favor, quítate ese traje. -le pidió TK de manera más imperativa que cordial- No se te puede tomar en serio así.
— De verdad que te mereces el título de Aguafiestas. -bufó el dragón, tras lo cual chasqueó los dedos y se quitó el traje… al tiempo que le colocó a TK y Patamon atuendos similares- Mejor, ¿No? ¡Jajajaja!
— ¡¡Quítame esta cosa!! ¡¡Ahora!!
— Esta ropa me incomoda… -se lamentaba Patamon- Si Gatomon me ve así…
— Perdón, pero es difícil “tomarte en serio” con esa ropa. -Shenglongmon no paraba de carcajear estrepitosamente- ¡Te ves tan adorable! ¡Todo un caballerito!
— …
— Ya, ya… aguafiestas. -tras chasquear los dedos, los Elegidos de la Esperanza volvieron a su usanza cotidiana- No sabes divertirte.
— No estoy aquí para divertirme, sino para pedirte algo.
— Claro, tu deseo.
— ¡No deseo nada! ¡Quiero que detengas esta locura!
— Eso es contradictorio, ya que técnicamente es algo que tú quieres.
— Sabes a lo que me refiero, Shenglongmon.

El dragón se levantó de su asiento y comenzó a dar vueltos alrededor de TK mientras lo analizaba meticulosamente la mirada, como un detective a un sospechoso en su despacho. Tras dar numerosas vueltas a su alrededor, retomó su asiento y se limitó a decir…

— ¿Por qué?
— ¿Cómo que por qué? ¡Le estás concediendo deseos a todo el mundo!
— Y eso es malo por…
— Hay mucha gente mala en el mundo. -añadió Patamon- ¿Qué pasa si ellos ten pide un deseo? ¡Y no vemos que se los niegues a nadie!
— No sabes como pueden ser los seres humanos, Shenglongmon.
— ¿Qué no sé…? ¡JA! -rompió el silencio con tan sonora carcajada- Nene: he visto a los seres humanos reinventar la bomba atómica tres veces, sin contar lo de Hiroshima. Y ver como se autoaniquilaban con ella tres veces… y aun espero la cuarta. Así que mejor reconsideras eso de “no conozco a los seres humanos”.
— Bueno… ¡Pero es muy irresponsable concederle deseos a cualquiera!
— ¿Qué no oíste lo que acabo de decir? Conozco muy bien cómo piensan los seres humanos; por eso tengo mi “estrategia”.
— ¿Estrategia?
— Es cierto que hay seres humanos que tienen deseos sumamente perversos, pero la maldad no es algo naturalmente intrínseca de ningún ser vivo. Muy en el fondo, la gran mayoría de las personas no se ven capaces de cometer un crimen.
— ¿Cómo desear matar a alguien?
— Exacto, Patamon. Te sorprendería saber cuánta gente ha deseado matar a alguien: sea su ex-pareja, su suegra, su jefe, el o la amante de su marido o marida, su suegra, su ex-mejor amigo o amiga, el o la que se quedó con el/la que le gustaba, el que ganó la lotería, el suegro… Ufff. Pero NADIE quiere hacer el trabajo sucio, y me lo dejan a mí.
— Dijiste que tú no querías matar a nadie por otros. Es más, creo que me lo dijiste a mi cuando nos conocimos.
— Así es, TK: no soy amante de la sangre; al menos no fuera del cine. Así que, cada vez que alguien me pide un deseo que considero subido de tono, o bien, me obligue a algo que no quiero hacer o que sé que esa persona se arrepentirá a la larga -porque créeme, lo hacen-, les pregunto varias veces si están muy, pero muymuymuymuyMUY seguras. Y al final, comienzan a dudar y cambian su deseo.
— ¡Pero eso quiere decir que las manipulas!
— Oh… Pero yo lo veo más como una mera recomendación personal -Shenglongmon no podía evitar dirigirle una maliciosa sonrisa al Elegido de la Esperanza; era divertido ponerlo en predicamentos morales- ¿O prefieres que asesine a las personas que me piden que yo mate?
— ¡¡No quise decir eso!!
— Ah, ya. DISCULPA, es que te interpreté mal. Jejeje… -TK refunfuñaba para sus adentros; sabía que el Dragón se estaba burlando de él, pero no podía evitarlo- Pero si te hace sentir mejor, aquí te paso una lista de quienes he matado.

Una larga hoja de papel apareció sobre la mesa de té; TK la tomó y comenzó a leerla: no eran tan larga como parecía, pero había varios nombres, la mayoría de gente conocida.

— Justin Bieber, Miley Cyrus, Mauricio Macri, Kristen Stewart, Benjamin Netanyahu, Lionel Messi, Henrique Capriles, Hill… ¿¿HILLARY CLINTON??
— Créeme, esa es una bruja.
— ¿Y quién deseó todas esas muertes?
— La Parca. -TK y Patamon no comprendían a qué se refería con eso- Cuando hago estos especiales de deseo, la Parca me da una lista de gente que considera sumamente peligrosas, y que debo eliminar. Y no me puedo negar... Ya sabes QUIEN manda a las Parcas.
— No te puedo creer…
— Oh si…. -respondió despreocupadamente- las cosas funcionan así… queramos o no. De todos modos también hay un anexo de gente potencialmente peligrosa, que se traduce en que puedo matar opcionalmente. La verdad no quiero, pero ahí está la lista.
— Barack Obama, Kim Jong Il, Mark Zuckerberg, Jacob Zuma… ¡Esta lista es infinita!
— Pero como te dije: no pienso seguirla… mucho. No me gusta matar.
— Pero tengo entendido que eres un digimon poderoso…
— MUY poderoso, Patamon; ni te imaginas. ¿A qué va la pregunta?
— Ya bájale tu orgullo, por favor. -suspiró TK-
— Es que no tienes idea de cuánto poder tengo yo. Es más, ¿Por qué no se los demuestro?

En eso, Shenglongmon le tiró a TK un reloj dorado; el niño lo tomó y al instante, desapareció del salón. Los Elegidos de la Esperanza aparecieron de nuevo en la fiesta de la Galería de los Espejos. Tras unos breves segundos de confusión, TK dio un vistazo al reloj: era uno de bolsillo aparentemente normal, con una notita pegada.

— ¿Qué dice, la nota, TK? -preguntó el digimon al ver el trozo de papel-
“Toma a Patamon y aprieta mi botón”. Eso dice.
— ¿Qué crees que pase?
— No perdemos nada con descubrirlo…

Tras oprimir el botón del reloj, todo se detuvo: la música, el cotilleo, cada mínimo sonido quedó en el más absoluto silencio… Y más aterrador aún: todo quedó absolutamente inmóvil: las personas parecían auténticas estatuas. Cerca de ahí, estaba también Shenglongmon, inmovilizado.

— Todo está congelado, incluso él. -señaló el digimon volador al ver al dragón paralizado- Debe de ser un reloj mágico.
— Eso parece. –mencionó TK ante lo obvio- ¿Pero por qué haría algo que lo afectara a él también? Eso sería muy tonto.
— Claro que sería tonto; por eso no lo hice.
— Ah, bue… ¡¡¡¿¿QUEEE??!!!
— ¡¡SORPRESA!!

Ambos elegidos cayeron de espaldas… o lo hubieran hecho de no ser porque el tiempo estaba congelado. El dragón los puso derechos nuevamente, y los calmó.

— Te… ¡Te moviste!
— Ajá
— ¡Pero detuve el tiempo con este reloj!
— Ajá, así es…
— ¡Te pusiste un hechizo antes de que lo hiciera!
— Nah, nah… No es así, Takeru-kun; yo no me hechicé, ni al reloj. Ese reloj ni siquiera lo hice yo, sino una agencia mágica de mensajería. Por cierto, será mejor que me lo devuelvas. -TK se lo pasa de inmediato- Muchos matarían por algo así.
— Pero si no le hiciste nada al reloj, eso quiere decir que…
— No… eso no puede ser.
— ¿No puede ser qué? -preguntaba el dragón con cierta ironía en su tono y una maliciosa sonrisa- Anda, adivina.
— Tú… Tú… A ti… el tiempo no te afecta, ¿Verdad?
— Como diría Yolei… ¡¡BINGO!! ¡Adivinaste, joven franchote aguafiestas! Toma un croissant de regalo.
— ¡Es imposible! ¡¿Cómo puede haber un digimon al que el tiempo no lo afecta?!
— La respuesta es simple, Patamon: MAGIA. -haciendo un gesto con sus manos formando un arco, rodeado de chispas de colores- Los seres mágicos tienen inmunidad sobre el tiempo. ¿Recuerdan al ZeedMilleniummon que les mencioné? Controla el espacio-tiempo, y puede desgarrarlo o destruirlo; a mí no me haría ni cosquillas. Por cierto, ¿Quieren saber algo más? Soy tan poderoso que técnicamente mi propia existencia destruiría el Digimundo.

Eso resultó sumamente llamativo -por no decir alarmante- para los Elegidos de la Esperanza. ¿Podría ser meramente un alarde de su inmenso ego? Algo les decía que no, que no estaba bromeando.

— ¿Qué quieres decir con eso? -preguntó el digimon volador- Te hemos visto en el Digimundo, y no hubo señales de que este se destruiría.
— Eso es por causa mía. Verán: normalmente los digimon cuya existencia amenaza la integridad del Digimundo tienen en su cuerpo el Digital Hazard, un tatuaje triangular de feo diseño. En mi caso, ese tatuaje no me alcanza.
— ¿A qué se debe que tu existencia amenaza el Digimundo?
— La magia misma que compone mi cuerpo, TK: He pasado tanto tiempo usando energía arcana que esta ha manipulado mis datos a tal punto que el Digimundo no los reconocería. Sería como si tú trataras de comer madera: tu estómago no la digeriría.
— A ver si entiendo bien… ¿Quieres decir que el Digimundo no es capaz de leer tus datos? -Shenglongmon asintió afirmativamente- ¿Y cómo puedes estar en el Digimundo entonces?
— Es muy sencillo, Patamon. ¿Recuerdan que mencioné que manipulo la realidad a mi antojo? Pues me es sumamente sencillo manipular el funcionamiento mismo de la supercomputadora Yggdrasil que sostiene al Digimundo. Básicamente lo que hago es usar un hechizo en mí mismo que “engaña” a Yggdrasil, de manera a que pueda leer mis datos. Ahora ese poder es una habilidad innata en mí, como algo que se activa de manera automática, pero me costó muchísimo aprender ese truco; tiempo durante el cual, no pude ir al Digimundo.

Ante tanto alarde de su aparentemente infinito poder, TK optó por dejar de lado su hartazgo: probablemente Shenglongmon tuviera todo el derecho de ufanarse de lo “asombrosamente poderoso” que fuera, mas debía averiguar el cómo llego a dicho estado. Pero primero quería llegar al punto de convencerlo de que deje de conceder deseos… y para eso, debía averiguar cuales había concedido.

— Quiero volver a mi punto. Creo que concedes deseos de manera muy irresponsable.
— ¿Y quién dijo que para desear hay que ser responsable? -sonrió el dragón al formular su pregunta- ¿Tú piensas en las consecuencias de tus sueños al dormir? De verdad que eres muy aburrido, TK. Y creía que el cabeza de huevo era el menos acorde a su edad.
— ¡No me compares con Cody! -se sulfuró repentinamente el Elegido de la Esperanza; no le gustaba que lo tratara de viejo- No soy TAN serio. ¡Y me refiero a que le concedes a la gente cualquier cosa! ¿Y ese algo es peligroso, o causa algún tipo de conflicto?
— TK tiene un buen punto.
— Mira como destrozo su “puntito”, Patamon, jejeje… En primer lugar, no soy nadie para privar a las personas de su libertad creativa a la hora de pedir sus deseos. A eso se le llama “IMAGINACIÓN”, y es uno de los pilares básicos de la magia. Si alguien quiere un mierdoso pony, toneladas de oro y joyas, un vale todo lo que puedas comer, belleza infinita, un juego extremo en un parque de diversiones o salvar el Amazonas, se lo concedo sin distinción. Miles, por no decir millones de personas se han divertido con mis deseos, logrando cosas que jamás lograrían en sus vidas cotidianas; aunque hay descontentos, lo admito. Pero ese no es el punto. ¿O crees que el Papa podría saltar en paracaídas desde unos seis mil metros de altura?
— ¡¿Qué el Papa QUÉ?!
— Ajá… Se lo concedí. Y está bien, por si te preocupabas. Sé de su estado; no soy idiota.

TK se tomó unos minutos para asimilar dicha idea: ¿El Papa saltando de un paracaídas? Si esa no era la cosa más rara que alguien pudo haber deseado, no podía imaginarse cosas más insólitas.

— Sobre los posibles conflictos, te vendré diciendo lo mismo que le dije a tu amigovia rosada con nictofobia: Desear la Paz Mundial es imposible: deben de conseguirla ustedes mismos, y dudo sinceramente que lo hagan. ¿Quieres saber cuántos me han deseado paz mundial? CERO. NADIE en el mundo lo ha hecho. ¿Y sabes por qué?
— Porque somos unos egoístas. -gruñó TK-
— Exacto. Pero a diferencia tuya, yo veo al egoísmo de manera un poco más positiva. No siempre podemos pensar en los demás, porque sin quererlo, podemos llegar a pensar POR los demás, u olvidarnos de nosotros mismos. En ocasiones muy particulares, no tenemos más remedio que recurrir a nuestro egoísmo natural, que no es más que nuestro deseo de supervivencia. Claro que en lo que deseos respecta, es natural pensar primero en uno mismo. Y esto se cumple también con las sociedades.
— ¿A qué te refieres?
— Me han pedido varios deseos que han alterado el orden mundial, pero ninguno que involucre “Paz Mundial”. Devolví las Malvinas a Argentina, pero los británicos están más cabreados que nunca; México recuperó el territorio perdido en 1845, pero ahora millones de estadounidenses se debaten entre mudarse o quedarse a vivir en otro país; Gilbraltar ha vuelto a ser español, despenalicé el nazismo, corregí el calentamiento global, humillé a George W. Bush, y un sinfín de cosas más. ¿Sabes por qué piden eso?
— No.
— Porque creen que las cosas en su mundo están mal; es algo que todos, incluso subconscientemente, lo saben. Me atrevería a decir que he ayudado a corregir más de 500 años de errores en la historia de las naciones de la Tierra, pero eso no garantizará la paz. Por el contrario, podría generar más conflictos.
— ¿Y eso te alegra?
— Lo que me alegra es corregir injusticias, y lo que deberían de hacer ustedes es valorar el hecho de que puedan tener la oportunidad de manifestar esas emociones de insatisfacción y la voluntad de resarcir los errores. Así ha sido siempre la historia. ¿O crees que el mundo de ahora está bien como está?
— Para nada, pero…
— En eso yo no he cambiado nada: sólo modifiqué un poco el tablero… literalmente. Por ejemplo, ¿Has oído de Cataluña?
— ¿Esa región española que quiere independizarse cada tanto?
— Si… Se lo concedí a un hombre… pero a medias. Me gusta mucho España; es uno de mis países favoritos junto a los otros hispanos. Así que…. Para mantener la integridad peninsular, yo… Eh… Mejor mira el mapa.

En el acto, apareció la proyección holográfica de un globo terráqueo; al principio, TK no notó anda anormal en él; la Península Ibérica estaba igual. Fue Patamon el que advirtió la diferencia: una isla casi tan grande como Sicilia, junto a otras más pequeñas, en medio del Atlántico Norte, al sudoeste de las Azores. TK las señaló.

— Eso es…
— Te presento… a la República de Nueva Cataluña.
— ¡¡¿¿NUEVA CATALUÑA??!! -exclamaron ambos-
— Una copia exacta de la región catalana, la aragonesa, la valenciana y las islas Baleares. Esos independentistas sí que son ambiciosos, ¿Eh? Cada montaña, árbol, roca, villa, pueblo y ciudad es idéntica a la original en España: sólo que TODO está en catalán. Hasta repliqué la Sagrada Familia, que previamente me pidieron concluir de una puta vez. ¿Sabías que aún con magia me costó una barbaridad terminarla? Ese Gaudí o era un genio, o un mago de incógnito.
— ¿Y se mudaron todos los catalanes?
— Casi la mitad; pero hasta los andorranos decidieron irse. Un microestado menos, jeje. Al menos estos estarán más felices ahora y dejarán de molestar. Como ves, muchos de mis deseos ayudan a la gente; hasta a tus amigos. Tu hermano Matt por ejemplo, está haciéndose popular en Grecia.
— Ese Matt; siempre luciénd… Momento… ¿Grecia?
— ¡¡¡MATT ESTABA EN TURQUÍA!!
— ¿Estáaaaaaaaan seguuuuuuuuuuuuuuuuroosssssssss?

Una pantalla holográfica apareció, mostrando una escena del Puente del Bósforo, en Estambul, que une a Europa y Asia. Había una multitud en la orilla europea cantando, bailando y ondeando banderas… ¿¿Griegas??, mientras decenas de autobuses salían del lado europeo de la ciudad. A la entrada del puente había un letrero en griego, que tras ser traducido mágicamente, rezaba: “Bienvenidos a Europa” “Bienvenidos a Bizancio, turcos de mierda”

— Matt no fue a Grecia… ¡Grecia fue a Matt!
— Llevan casi quinientos años buscando venganza. -aclaró Shenglongmon- ¿Los puedes culpar? Tras siglos de ocupación, esclavitud y haber convertido la obra cúspide de su civilización en un depósito de pólvora que además explotó… Es una suerte que no los hayan masacrado.
— De verdad estás cambiando el mundo. Pero eso traerá consecuencias.
— Obvio que sí. Los turcos se enojarán, pero MUY en el fondo, los europeos están celebrando, jeje. Los turcos expulsados de Europa: el sueño de Felipe II.
— Pero estos son deseos de tinte político. ¿Qué ocurrirá si alguien te pide… no sé, conquistar el mundo?
— Lo más probable es que se lo conceda. Oh, por favor, TK: la mayoría de las personas que dicen querer “conquistar al mundo” son unos incompetentes que ni siquiera pueden mandar en su propia casa
— ¿Y si te pidieran esclavizar a la humanidad? ¿O a los digimon?
— Se lo concedería… si es que mi persuasión acaba fallando. Lo cual veo MUY difícil; de todos modos…
— ¿Siempre eres tan pedante? -TK comenzó a perder la paciencia; el tono de voz con el que le formuló a pregunta lo delataba- Crees que por tener tus poderes mágicos y ser inmortal lo puedes hacer todo, que conoces absolutamente todo sobre los humanos y que nada de eso te puede afectar. Claro, porque a ti no te importa nada…
— Ehm… Yo que tú le bajaría el acele…
— Creo que te estás pasando, TK. -Patamon hizo lo posible por persuadirlo, sin éxito-
— ¿Sabes lo que pienso? Que nosotros sabemos más que tú en muchas cosas, entre ellas, lo que es conocer el lado oscuro de los seres humanos, y hasta qué punto puede llegar su oscuridad. Mis amigos y yo lo hemos vivido, lo hemos presenciado, lo hemos sufrido; a diferencia tuya. ¡¡TÚ NO SABES EL VERDADERO PODER DE LAS TINIEBLAS!!

Apenas acabó estas palabras, la taza que tenía enfrente estalló en fragmentos más pequeños que un grano de arroz. El ambiente se tornó repentinamente tenso, y tras una rápida mirada, advirtió con horror que el semblante de Shenglongmon se había vuelto extremadamente sombrío: sus ojos cerrados mas el ceño fruncido, sus manos cerradas formando temibles puños, y el hecho que los objetos del salón comenzaran a flotar, estallar y hasta… ¿Disolverse? Incluso su cuerpo se desligaba del suelo, y Patamon hacía lo posible por mantenerse estable en el aire, pero una fuerza muy poderosa los jalaba hacia arriba.

— ¿Creen que porque tu estúpido cacahuete volador hizo un ataque kamikaze a un demonio de pacotilla y luego revivió a los cinco segundos conoces el Sufrimiento? ¿Crees que por haber derrotado al mutante de ese chupasangre pedófilo tienes un doctorado en la Oscuridad? ¿O por haber derrotado a ese payaso homosexual o al fracasado rubic de personalidad múltiple? ¿Crees que por destruir unos mondadientes de una deidad fracasada o derrotar a un niño llorón con complejo de Napoleón entiendes al Mal?
— Pe…
— ¿¿Crees que por haber visitado ese mierdoso balneario de Innsmouth junto a tu amiguita la linterna, sin haber conocido a la copia barata de Cthulhu, me puedes dar cátedra del Poder de las Tinieblas a mí?? ¡¡¿¿A MI, SHENLOGNMON??!! ¡¡¿¿QUÉ HE VIVIDO MÁS DE OCHENTA Y UN MILENIOS??!!
— ¡¡Yo no quise..!!
— ¡¡SILENCIO!! -Shenglongmon había gritado de manera tal que TK y Patamon creyeron podría ser oído en toda la Tierra; la indignación en su tono de voz era evidente; el dragón se había levantado de su asiento, el cual se había desintegrado poco después, aún con los puños firmemente apretados, y su mirada cargada de furia, mientras todo a su alrededor parecía estar desmoronándose de la existencia misma- Escúchame MUY bien, Takeru Takaishi, y tú también Patamon: Lo que ustedes y sus amigos habrán experimentado no es ni siquiera un juego de kínder en comparación al verdadero poder que se esconde Más Allá de la Oscuridad. Por lo tanto… ¡¡USTEDES NO CONOCEN EL VERDADERO PODER DE LAS TINIEBLAS!!

En medio del caos y la aparente destrucción, y con suma indiferencia y de manera mecánica, Shenglongmon levantó su mano, tronó los dedos, y automáticamente todo regresó a como era antes: el salón estaba intacto, como si nada hubiera pasado. TK se hallaba sentado en el sillón, sumamente perplejo y aun agitado por lo ocurrido; Patamon estaba sobre sus rodillas, sintiendo lo mismo. El Dragón Esmeralda había vuelto a su asiento, con una expresión más relajada que la anterior, pero manteniendo cierta severidad en su rostro.

— Será mejor que cambiemos de tema. -espetó; por la forma en que lo dijo, los Elegidos de la Esperanza lo percibieron más como una orden… que preferían obedecer- No quiero llegar a sulfurarme.
— ¿Acaso tú…?
— TK… No quiero que volvamos a hablar del tema. ¿Quedó claro? -sin más remedio, el niño asintió- Bien.

Quedó más que claro que si Shenglongmon alardeaba de su poder, no lo hacía en vano. ¿Pero como llegó a ese nivel? TK sintió que debía averiguar el cómo llego a dicho estado. Tal vez lo ayudaría a entenderlo un poco mejor… y de paso hacer que deje su fanfarronería por unos minutos más de todos modos. Supuso, sería interesante saber cómo obtuvo dichas habilidades.

— Ehm… Dime, ¿Cómo es que obtuviste tus poderes? O mejor… ¿Cómo fue que te decidiste el aprender a usar magia?
— ¿¿Uh…?? -el dragón miró intrigado al Elegido de la Esperanza; no esperaba esa pregunta de su parte, y al juzgar por la mirada de asombro de Patamon, él tampoco. Igualmente, no podía negar que le gustaba relatar su historia; era mejor que hablar de lo otro- ¿Y a qué va tu pregunta?
— Si, TK, ¿A que va tu pregunta? -preguntó Patamon- ¿No querías detener a Shenglongmon para que deje de conceder deseos a diestra y siniestra?
— ¿Qué tiene de malo conocer los verdaderos motivos por los cuales él es así?
— Vas a cambiar de opinión, te lo aseguro, TK.
— No lo creo, Patamon.
— Créeme, lo harás. -rió Shenglongmon- Pues ya que; no hay ningún drama con contártelo. Todo comenzó el mismo día en que nací.
— ¿¿De veras?? ¿Recuerdas el día en que naciste?
— Oh, si…

Fue hace muchos, muchísimos años; por allá, en la Ciudad del Inicio de la Isla File. Un día lluvioso del 29 de febrero del 79.096 A.C., yo…

— ¿Naciste en un año bisiesto?
— Si, Patamon; aunque ahora ya no habrá años bisiestos.
— No me dirás que los eliminaste.
— Para nada, TK: sólo hice que la Tierra tardara un poquito más en dar una vuelta al sol. Un joven en Paraguay lo deseó para no tener que seguir festejando su cumpleaños en la fecha real cada cuatro años. Ahora TODOS los años serán bisiestos… Al menos hasta el 3344, donde habrá un 30 de Febrero. Es una pena, pero aún tenemos mil trescientos años para seguir usando el chiste del 30 de febrero.
— Shenglongmon…
— ¡Bueno, ya!

Cuando abrí los ojos por primera vez, era una tarde nubosa, como cualquier día después de una lluvia: con nubes grises, malvas, azuladas, etc. Mi digihuevo estaba lejos del Árbol de la Vida, y la lluvia ligera me había cubierto el cuerpo. Era un Petitmon recién nacido y estaba solo; como todo bebé, era lógico que comenzara a llorar por lo asustado que estaba ante el nuevo y desconocido mundo al que había llegado.

Fue entonces que, tras un pequeño esfuerzo, pude abrir bien mis ojos, y vi algo maravilloso. Algo que parecía darme la bienvenida a la vida.


— ¿Qué viste?
— El arcoíris. -respondió el dragón, con cierto tono nostálgico en su voz- Sé que suena cursi… Pero cuando eres pequeño, cosas como esa te sorprenden. Era un recién nacido, tenía miedo, y todo lo veía de color gris a causa de la lluvia. Ver ese arco de brillantes colores entre las nubes me alegró mucho. Quedé cautivado.
— La verdad suena… lindo que hayas visto algo así. -añadió Patamon- ¿Aún significa mucho para ti?
— ¡Siempre! De hecho, convertí el arcoíris en mi estandarte personal. -en eso, hace aparecer una bandera con el arcoíris, extendiéndola por completo; TK estaba por decir algo, pero Shenglongmon lo advirtió a tiempo- See… lo sé. La tuve que cambiar cuando me enteré que los movimientos homosexuales usaban la misma bandera para representarse. ¡¡LOS ODIO!! ¡¡PROFANARON EL SAGRADO SÍMBOLO DEL ARCOIRIS PARA SUS COCHINADAS!! ¡¡PRIMERO QUE NADA, SOY MACHO QUE SE RESPETA, Y ME NIEGO A QUE ME CONFUNDAN CON SU MOVIMIENTO!!
— ¿Odias a los…?
— ¡NO! Hay mucha gente buena entre ellos, lo sé. Pero no soporto a ESOS que son desubicados y que llegan a insinuarte con sus… ¡En fin! Tuve que cambiar mi bandera, que ahora es esta. -la bandera se transformó en una blanca, con una letra “S” dorada de forma hexagonal, en medio de seis hexágonos de bordes dorados rellenos de un color del arcoíris, siendo el hexágono central, que se hallaba sobre la S, de color verde- ¿Qué opinan?
— Es más original.
— ¡Qué bueno! ¡Mi amigo de diseño no me decepcionó! En fin, ¿En qué me quedé?

Después de eso, tuve una vida normal, pero tras terminar la primaria y la secundaria decidí no ir a la Universidad; sentí que no aprendería nada útil allí, así que opté por recorrer el mundo. Pasé muchos años viajando, y acabé aburriéndome… hasta que llegué al Mercado de Akiba: ahí sí se puso interesante la cosa. En ese tiempo, el Mercado de Akiba era un lugar único en el Digimundo: un bazar fantástico donde se asentaban seres de otros tipos de mundos, realidades distintas a la nuestra donde los poderes mágicos eran una realidad y no algo propio de los cuentos de hadas.

Recuerdo a hadas, duendes y genios mostrando sus trucos, a los ethereals, seres parecidos a momias envueltas en vendas mágicas que fabricaban todo tipo de artefactos maravillosos. Todos eran fantásticos, y yo me quedaba fascinado viéndolos, cual pequeño niño al ver a un mago y preguntarse “¿Cómo lo hace?”. De todos ellos, uno en especial atrajo mi atención; tal vez porque de todo el conjunto, era el único que parecía mostrar cierto interés en mostrar cómo hacía sus trucos. Su nombre era Maraad.


— ¿Cómo hizo eso señor?
— Magia, pequeño…
— Dracomon; me llamo Dracomon. ¿De dónde es usted?
— De un mundo lejano llamado Argus.

Argus era un planeta de un universo paralelo muy cercano al Vacío Abisal. Sus habitantes, los eredar, llevaban milenios practicando magia, siendo una habilidad innata en ellos. Yo estaba fascinado al ver como aquellos seres de mundos distantes manipulaban esas energías misteriosas y maravillosas, pero no me contentaba con ser un mero observador. Yo quería aprender.

— ¿Cuánto tiempo le tomó aprender a usar magia?
— Muchos siglos de práctica. ¿A qué se debe tu aluvión de preguntas, niño?
— Quiero aprender a usar magia.
— ¡Jajajaja! -carcajeó con mandíbula batiente el eredar; el dragoncillo le parecía divertido- ¿Tú? ¿Aprender magia?
— ¿Qué es lo gracioso? Quiero aprender a usarla.
— Tú eres un digimon: los digimon no pueden usar magia.
— ¿Por qué?
— Porque no están preparados para ello. Así que por favor, retírate.

Eso no me hizo retroceder: usé mi encantadora e irritante personalidad sobre él hasta convencerlo de que realmente quería aprender a usar magia, así como que de verdad podría aprender pese a mi condición.

— ¿Por qué dijo que los digimon no podían usar magia? Sonó muy grosero ese sujeto.
— Mi maestro Maraad tenía toda la razón en ese entonces, Patamon: como somos seres de datos, la magia es incompatible con nosotros por pura naturaleza.
— ¿Por qué?
— Porque estamos hechos de datos; formamos parte de un mundo informático basado en una lógica físico-matemática que es incompatible con la magia, que desde su perspectiva basada en las ciencias exactas, no tiene lógica alguna. Por el mismo motivo, los robots no pueden ser magos... por lo general.
— No somos robots.
— Tal vez no, pero compartimos muchas cualidades. Somos IA después de todo, Patamon. Aclarado ese punto. ¿Puedo continuar?

A partir de entonces, comencé a tomar clases. Fue muy duro al principio, ya que empecé a familiarizarme con los conceptos básicos a la par que mis conocidos y hasta mi maestro me desanimaban diciéndome que perdía el tiempo: que nunca aprendería. Y a decir verdad, yo comenzaba a creerlo, pues no podía hacer el hechizo más sencillo.

Hasta que un día...


— ¡Maestro, maestro!
— Si, Dracomon. Que sucede…
— ¡Lo logré: hice mi primer hechizo!
— ¡¡¿¿QUÉ??!! -el maestro eredar fue de inmediato a corroborarlo con sus propios ojos- Eso es imposible; un digimon no puede…
— ¡Convertí una manzana en una…! En… una…
— Piña.

Originalmente debía de convertir la manzana en una naranja; es un truco básico y uno de los más sencillos que deben aprender los hechiceros…. Y según mi maestro, ¡Todos acaban convirtiendo la manzana en una piña a la primera, jajaja! Eso no me hizo sentir tan mal, pero le demostré a mi maestro que podía usar magia pese a todo.

Y eso fue sólo el comienzo. A partir de ese entonces, comencé a estudiar, a practicar a entrenar muy duro: quería ser un mago; no ser el mejor, sino simplemente lograr a serlo.

Estuve con mi maestro unos mil o dos mil años más o menos, visitando su mundo cada tanto, así como otros que él conocía… hasta que me recomendó ir a un mundo diferente al mío, donde podría aprender un tipo de magia algo más… avanzada. Pero había un problema: debía quedarme en aquel mundo por más de mil años.


— ¿Dejar el Digimundo por más de mil años? -dijo TK, asombrado ante lo que parecía una decisión muy extrema- Pero imagino que lo hiciste.
— Fue una decisión muy difícil; pero vamos: muchos humanos en la actualidad acaban viviendo muy lejos de sus casas para cursar sus estudios. Tenía poco menos de tres mil años de edad entonces; era prácticamente un niño si lo veo desde mi perspectiva actual, aunque ya había sobrepasado el máximo promedio de vida de los digimon.
— ¿Dices que los digimon sólo pueden vivir hasta tres mil años?
— ¿”Sólo” tres mil, Patamon?
— El promedio de vida de un digimon es de mil años, pero si logras ir digievolucionando de a poco puede llegar a los tres mil. Por ejemplo: tú como un Patamon puedes vivir hasta mil años si te mantienes en esa etapa, pero si digievolucionas a Angemon y a tus siguientes etapas, puedes duplicar o triplicar tu promedio de vida; siempre y cuando no mueras demasiado, porque cada resurrección tiende a disminuir levemente la longevidad. A medida que pasa el tiempo, los datos de un digimon se dañan y disminuye su capacidad de regenerarse; así como le ocurre a los datos almacenados en un disco duro por demasiado tiempo o a la regeneración celular de los humanos a medida que envejecen. Las excepciones son las Hermandades Sagradas, como los Caballeros Reales, o los Olímpicos, que tienen en su cuerpo un programa especial otorgado por Yggdrasil cuyo nombre clave es “ambrosía”, que les otorga cierta inmortalidad, aunque el programa deba actualizarse cada tanto. Sólo así se explica que los Caballeros tengan en conjunto una edad promedio de 10.000 años, Las Bestias Sagradas un promedio de 90.000 y los Olímpicos unos 147.000. Pero volvamos al punto, que estoy divagando: fue una decisión difícil, pues dejaría de lado a muchos amigos, a mi primo que acabaría siendo Qinglongmon y a todo lo que conocía. Mas… si quería avanzar en mis metas, debía hacerlo.
— ¿Y cómo se llamaba ese mundo diferente?
— Se llamaba…

— ¡¡Bienvenidos al Mundo de Hadas!! -gritaba de manera muy poco amigable y casi militar una voz masculina y ronca con acento alemán- ¡Si están aquí, en la Academia de Padrinos Mágicos, es porque desean tanto complacer los deseos de los niños, que no les importará sufrir bajos mis puños por los próximos MIL AÑOS! ¡¡TÚ!! -señalando a Dracomon- ¿Qué eres tú? ¡¡No eres un HADA!!
— So... Soy un di… digimon.
— ¿DIGiqué?
— Soy el recomendado del maestro Marrad.
— Ah, ya… el eredar. -sacó un libro y rebuscó información sobre los digimon- ¿Dejimo? ¿Que no eran una leyenda?
— Digimon.
— ¡¡NO ME RESPONDAS!! ¿Del… “Digi-Mundo”? ¿De la Tierra? ¿Vía Láctea? -Dracomon asintió- Ah, ya… ¡¡PUES NO ESPERES NINGÚN TRATO ESPECIAL: VAS A SUFRIR COMO TODOS LOS DEMÁS!!

Y cumplió su palabra el muy hijo de puta: ese Jorgen fue BRUTAL… pero aprendí mucho en ese lugar, y me acabé convirtiendo en un Padrino Mágico asignado a los niños de la Tierra. Inicialmente iba a ser una mera pasantía, pero acabé encariñándome con el trabajo. Fue lo que me inspiró a seguir el camino de conceder deseos: hacer feliz a la gente.

A partir de entonces, cumplí con mi trabajo haciendo felices a muchos niños… Hasta que…


— ¿Hasta que, qué? -preguntó TK, tomando el hilo de la conversación; Shenglongmon parecía algo perdido- ¿Hola?
— ¿Huh? ¿Qué dije?
— Que eras feliz haciendo tu trabajo hasta que…
— ¡Hasta que cambié de empleo! ¡Eso es! –afirmó con fuerza; TK y Patamon no le creyeron: parecía estar ocultando algo, pero no osaban averiguar qué- Y después seguí con mi vida: continué estudiando magia en varios mundos; conocí a los Dragones Aspecto de Azeroth, que me enseñaron a usar mejor los diferentes tipos de magia; a los Titanes, que me hicieron inmortal, etc, etc… Pateé culos alienígenas protegiendo el Digimundo unas veces… y aquí estoy.
— Tuviste una buena vida. -comentó Patamon arrastrando las palabras; no negaba que fuera interesante, pero no le quitaba que fuera algo presuntuoso- Debes de sentirte orgulloso.
— Podría decirse. -dijo con falsa modestia- Ahora, creo que esta charla se ha extendido demasiado. TK, ¿Podrías decirme POR FAVOR que vas a desear? Si sigo hablando de mí, tendrás que escribir mi biografía.
— Capaz acabe haciéndolo -TK y Shenglongmon se miraron extrañados por dicho comentario- La verdad es que hace tiempo barajo la posibilidad de ser escritor cuando sea grande: escribir sobre el Digimundo, los digimon, nuestras aventuras…
— ¿Dirás la verdad sobre lo que pasó REALMENTE hace tres años durante la batalla contra Apocalymon?
— ¡¡EHHHHHH!! ¡¡NOOO!! -exclamó TK- Tampoco voy a arruinar nuestra reputación, Patamon.
— ¿Tu deseo es que te convierta en un gran escritor?
— No: eso lo puedo lograr yo solo, pero quiero hacerlo en una buena universidad… y no sé si las japonesas sean las apropiadas. Deseo que me des una beca completa para la Universidad de La Sorbona.
— ¿¿Toda esta charla para concederte sólo eso?? Uff… Bueno; no puedo decir que fue una pérdida de tiempo para mí. Jeje… tal vez para ti. -chasquido de dedos- ¡Concedido! Espero que logres acabar la preparatoria en el 2009, o caducará tu beca, que estará congelada hasta entonces. El resto depende de ti. -TK asintió afirmativamente; no era lo que esperaba con dicha “reunión”, pero en cierto modo se hallaba algo más tranquilo. Y más importante: no quería más sorpresas desagradables- Ahora, antes de irte, quiero mostrarte una cosita divertida que hice -tras levantarse del sillón, llevó a TK y Patamon junto a una ventana, donde mágicamente había hecho aparecer un telescopio- Este aparato permite ver largas distancias… más allá del alcance de la óptica convencional, claro. -aclaró tras ver que los Elegidos de la Esperanza lo veían con cierta ironía- Por ejemplo, podemos ver el centro de París con él… y ... Mira.

Tras una primera mirada, TK apartó sus ojos del ocular, se volvió hacia el dragón.

— ¿Qué le hiciste a la Torre Eiffel?
— ¡La volví el mayor árbol de Navidad del mundo! ¡Chúpate esa, Rio de Janeiro! ¡JÁ! -Patamon puso su ojito en el ocular, seguido de TK, que quería ver con más detalles- Transformé toda la estructura metálica en una muy bien podada y cuidada enredadera de pino; hasta le puse adornos y lucecitas brillantes. Hasta escribí en la torre un mensaje de “Feliz Navidad”, en francés. Descuida: para Año Nuevo volverá a la normalidad. Ah, ¿Sabías que el francés se hablaba hace más de 150.000 años? Claro que en ese entonces se llamaba leonés, pero…
— Eh… Shenglongmon.
— ¿Sí?
— Ahí no dice “Feliz Navidad”
— ¿Cómo? Eso no puede ser; lo escribí yo mismo.
— Mi francés es más o menos intermedio, pero sé cuando algo dice Feliz Navidad y cuando no. -Shenglongmon pone su ojo en el telescopio inmediatamente si hace mucho caso a TK- Y ahí dice "Je suis là", que significa...
— “Estoy aquí”

El Dragón Esmeralda parecía insólitamente asombrado y aterrorizado: corrió hacia los estantes del salón y sacó cada libro de los estantes sólo para hojearlos unos segundos y luego tirarlos al suelo. Ni TK ni Patamon entendieron lo que estaba pasando, ni por qué se había vuelto así; TK tomó uno de los libros mientras observaba atónito a un aparentemente aterrado dragón digimon por motivos insólitos; tras hojearlo, descubrió que lo único que decía en cada página, incluido la tapa y contratapa eran esas dos palabras.

— ¡Estos también dicen los mismo, TK!
— ¡Shenglongmon! ¿Qué está pasando? ¿Qué quiere decir esto?
— No, no, no, no… No puede ser… No, no, no…
— ¡Respóndeme! -insistió al ver que no le prestaba atención- ¡¿Qué significa esto?! ¡¿Qué quiere decir “Estoy aquí”?! ¿Quién está aquí?
— …
¡¡SHENGLONGMON!!!
— Vuelvan a su casa…
— Pe…

Shenglongmon los regresó a su hogar sin dar ninguna explicación. No tenía caso: todos los libros decían lo mismo; paralelamente, sus duplicados alrededor del mundo veían el mismo mensaje en cada muestra de escritura y en cada idioma humano en todo lugar; sea libros, carteles, placas, tarjetas, todo. Temía que llegara ese día. No; no podía ser… Hubiera esperado que quedara enterrado en el olvido.

Tarde o temprano, los esqueletos del armario de uno acaban por salir.


— No, no, no, no… No puede ser. No puede. NO debe. ¿Cómo? No puedes estar aquí. ¡¡¡NO PUEDES ESTAR AQUÍ!!!




Continuará...


 
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