+18 Original Fic M/M Odisea [68/??]

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CAPITULO 17


El humano dormía plácidamente desnudo en la cama, tras una larga noche activa con su amigo lince, pero en las sabanas el se encontraba completamente solo, el felino Sapien no se encontraba a su lado. Apenas el sol se había puesto, Kailo se levantó, vistió y salió de la habitación, su destino fue la biblioteca de la ciudad de Arquion.



La entrada era custodiada por dos guardias, para ingresar se debía pagar una pequeña suma, aunque cualquier pudiera acceder sin importar su estatus, el cobro de dicha tarifa era para todo mundo, con excepción por supuesto de nobles de la talla del Semiur. La biblioteca albergaba cientos de libros, sus autores se destacaban entre filósofos, poetas y narradores de fabulas fantásticas tanto para adultos como niños.



Los estantes estaban apilados en orden alfabético, los cuidadores eran bibliotecarios de avanzada edad, quienes limpiaban con diligencia el sitio y ordenaban aquello que no estuviera en su lugar. Para ellos la biblioteca no era solo un trabajo, era su vida y su hogar.



—Debe estar por aquí, en algún lado.



Kailo empezó a buscar estantería por estantería un libro en concreto, cada que abría uno empezaba a devorarlo con sus ojos a una velocidad asombrosa, pero por desgracia no era ni lo más cercano a lo que buscaba.



—Creí que estaría por aquí.



—¿Buscas algo en concreto?.



Una voz resuena en las proximidades de Kailo, a solo escasas distancia se encontraba un zorro rojo peliblanco, con su túnica verde y un arpa en manos, el vulpino se encontraba leyendo un libro de su interés.



—Tu eres…



—El vecino de al lado -El zorro le recordó —Puede que no me haya presentado antes, me llamo Renart.



—(Es cierto, mi vecino es un zorro rojo, aunque pocas veces los he visto) -Fueron los pensamientos del lince en referente a dicho vecino —Un gusto vecino, soy Kailo -El Sapien con educación se presenta ambien.



El lince poco o nada conocía de Renart, o más bien lo mejor que conocía de su vecino, era que tiende a tener bastantes “acompañantes” en su habitación, las veces que su habitación era ruidosa, ya fuera que estuviera con uno o varios, aquel zorro tenía un gusto evidente por el sexo. Tal comportamiento nunca le molesto al lince, incluso en ocasiones cuando aquel zorruno vecino de noche se encontraba con tales “compañía”, escuchar esos lascivos sonidos hacían que el felino se pusiera duro y recurriera a complacerse con sus propias manos.



—Es la primera vez que vengo aquí, ¿también la tuya? -Le pregunto Kailo.



—No, me gusta buscar inspiración en poemas, por desgracia no hay muchos libros de dicho tipo que sean de mi interés en esta biblioteca -Suspira el zorro con cierta decepción —A propósito, los dos estuvieron muy ruidosamente tierno anoche, si, lo escuche todito, ¡que adorable gemidos haces!.



—¡Eso…! -La cara del lince se torna roja de la vergüenza.



—¡Jajaja!... no tienes que avergonzarte, tener ese tipo de relación con otros es algo bastante natural, ¿por qué deberíamos reprimir esos deseos tan placenteros?.



Su voz era carismática, su tono atractivo y la belleza de su pelaje como cabello era para enamorarse, su argumento era algo que Kailo no tenia palabra alguna para llevarle la contraria. Kailo con su propio cuerpo supo en carne propia lo que era ese “placer”, hacerlo con alguien era un goce, en especial si era alguien que le gustaba, haber tenido sexo con Isaac fue una experiencia satisfactoria única, esperaba algún día repetirlo una y otra y otra vez hasta el fin de los tiempos. El felino no podía negar su interés por el mundo del libertinaje.



—Cierto… sé que no debería avergonzarme, solo es que… no soy de hablar con esto con alguien…



—Lo entiendo, a pesar de ser vecinos, nos conocemos muy poco -El zorro dijo con una amable sonrisa —Disculpa por ser tan entrometido, fue muy impropio de mi parte.



—N-no es necesario que te disculpes… está bien, me gustaría conocerle mejor, tratar de entablar amista con usted.



—Oh, que dulce de tu parte, bueno si quieres “conocerme mejor”, puedo hacerle compañía algún día a ustedes dos, si tu me entiendes -El zorro le guiña el ojo.



La sola imaginación de ver a Isaac y su vecino, desnudos y con los dos a la vez sobre una cama, le ruborizaba aun más, trataba de quitárselo de la mente, pero era difícil borrar una imagen que le era bastante excitante.



—¡Jajaja!, disculpa de nuevo mi atrevimiento, por favor no hagas caso de lo que digo -Dijo el zorro Renart —Bueno debo irme, he buscado la inspiración que necesitaba para hoy.



Cuando estaba dichoso por marcharse, el zorro se detiene y le entrega algo de interés al lince.



—Por cierto, creo que te gustaría leer esto, puede que sea lo que tanto buscas -Declaro Renart.



Le entrego en sus manos un libro con el título “La bendición Hercúlea”, Kailo lo abrió y al leer las primeras hojas, se alegro de saber que era lo que estaba buscando.



—¡Si!, ¡es esto lo que estaba tratando de encontrar!, ¡gracias Renart!, ¿pero como sabias que este libro era el que…?



Había mirado tan fijamente al libro mientras le agradecía al zorro, cuando volteo para verle, este ya no estaba, había desaparecido, le pareció extraño, más aún que él haya encontrado ese libro que buscaba, pero en gran medida estaba agradecido de tenerlo en las manos.



—Veamos, pagina 2, 3, 5, ¡aquí esta!... veamos que pone…



“La magia que todos conocemos, bendito por los dioses, los elementos que dan origen y bendicen a los Sapien elegidos para portarla, por siglos eran conocido que solo seis elementos eran la cúspide de la magia, pero lo cierto es que Gaia era un mundo vasto con más secretos desconocidos por la mayoría, poco se sabe sobre este secreto en particular, la séptima magia”



—¿”Séptima magia”? -Replico el felino con gran curiosidad.



“Tiempo atrás existió un Sapien llamada Hercúleo, los registros de su vida son escasas, se desconoce su tipo de raza, pero de lo que se sabe, es que dominaba una magia ajena a los elementos. Hercúleo poseía una gran fuerza, también era más veloz y resistente que cualquier otro Sapien, sus destrezas físicas rosaban a un grado ridículo, fue esta misteriosa bendición de poder que lo convirtió en un héroe de leyenda”.



—Hercúleo, lo recuerdo, realizo una serie de hazañas mortales, luego… simplemente desapareció, cuenta la leyenda que se convirtió en un dios, pero todo es incierto.



“El legado de Hercúleo aún persiste, se han registrado algunos casos de Sapien que han adquirido poderes mágicos, pero ninguno ligado a las seis magias elementales de los seis dioses. Aquellos fueron bendecidos por capacidades físicas excepcionales, tal don era una rareza, solo muy pocos son escogidos para portar la séptima magia, la bendición de Hercúleo”.



El enfrentamiento contra el Urzaro, Kailo recuerda aun aquella demostración de gran fuerza llevado a cabo por Isaac, la magia emano del cuerpo del humano, pero no era ninguna elemental. Fue testigo de una magia especial, una del cual pocos tienen la suerte de ser portador, Isaac había manifestado la séptima magia, la bendición de Hercúleo.



—No hay duda, es como describe el libro… Isaac, tiene ese poder…



El lince sin saberlo, era escuchado a oídos por un misterioso individuo de capucha, cuyo rostro escondía con una larga túnica marrón, aquella misteriosa entidad, oye cada palabra del felino. Cuando Kailo se dispone a marcharse, dejo el libro en un estante, ya que estaba prohibido llevárselos fuera de la biblioteca. Al retirarse de la biblioteca, el extraño sale de su escondite y toma ese mismo libro, echándole una hojeada rápida al título y su contenido.



—No hay duda, es un usuario de la séptima magia, un portador de la bendición de Hercúleo –Hablo el enigmático extraño revelando una voz masculina.



Continuara…
 
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CAPITULO 18

Kailo volvió a su habitación, en ese preciso instante el humano bostezo y estiro su cuerpo haciendo tronar buena parte de sus huesos de brazos y torso.



—Buenos días Kailo.



—Buenos días Isaac, ¿vamos a desayunar algo?.



—¡Me leíste la mente!.



El humano se levanto todo animado de la cama, reluciendo su desnudo cuerpo frente a su amigo Sapien, estirando ahora sus piernas, Kailo no pudo evitar tener sus ojos clavados en ese flácido falo carnoso suyo.



—Creo que debería vestirte cuantos antes, por favor… -Insistió un excitado lince.



—Oh, perdón… -El humano se dio cuenta de las ruborizadas mejillas del felino.



Se puso los calzones, la túnica y el calzado de cuero con aspecto de sandalias, estando vestido, acompaño entonces a su amigo Sapien hacia su siguiente destino, la Trufa de bronce.



[—————]​



Comieron de un desayuno ligero de gachas de avena, platicando a la vez lo siguiente que harían en el día.



—Si queremos seguir haciendo más trabajos como aventureros, primero necesitamos comprarte una nueva arma -Kailo argumento.



—Si, tienes razón, no sabría como defenderme sin un arma a mano -Concordó el humano.



—Una espada de bronce como la anterior sería ideal.



Isaac apoyaba la idea, hasta ahora la única arma que el humano ha utilizado era una espada de bronce, aunque la ultima era una malgastada que encontró entre los restos de huesos de un Sapien, aquella vez fue su primer día en Gaia.



—Una vez que terminemos de desayunar, iremos por el herrero Torke.



La ciudad de Arquion contaba con dos herreros, uno dedicado a servir únicamente a la guardia y soldados de la ciudad, el segundo sin embargo era público y cualquier ciudadano con el dinero necesario podía acudir. Los aventureros por excelencia necesitaban frecuentemente los servicios de un herrero, ya fueran por equipo nuevo, reparar el que poseen o reponer suministros para los tiradores de arcos y hondas.



Torke tenía una reputación sobresaliente en toda Arquion, aquel Sapien amaba su trabajo y se entusiasmaba siempre por cada hoja nueva que moldeaba y creaba, no había aventurero que no decidiera hacer uso de sus confiables servicios.



—Bien, he acabado…



El humano termino rápido su plato de gacha y luego le siguió el felino.



—Si que eres rápido comiendo, jejeje…



—Estoy emocionado, ¿quizás anhelo tener tan pronto una nueva espada?.



El dúo pago la cuenta, se marchó rápidamente del local y se dirigieron hacia el centro de la ciudad, mucha gente transitaba, desde mercaderes, viajeros y los aventureros, la guardia hacia su ronda vigilando el orden de la zona.



—Hemos llegado -Anuncio el lince.



La casa de mármol que conformaba el negocio del herrero era de una calidad sublime, el edificio tenía dos pisos, se notaba lo espacioso que era tanto por fuera, y lo que sería por dentro.



—(El herrero si que debe ganar bastante para tener una casa tan grande) -Fueron los pensamientos del humano.



—Adelante, vamos a entrar.



Un par a de aventureros canidos salieron de la tienda, el dúo entonces ingreso, por consiguiente, observo por dentro de la increíble cantidad de piezas de armaduras y armas colocadas cuidadosamente sobre estantes. Ya fueran lanzas, mazas, flechas, piezas de coraza, brazales o arcos, el lugar estaba bastante abastecido, la mayoría era de cobre, y otras de bronce.



—Con el dinero que tenemos, haremos que te fabriquen una nueva espada -Dijo Kailo.



—¿No seria más rentable comprar una de las estanterías?.



—Isaac, creo que los dos sabemos, que lo mejor es un arma apropiada para ti, ¿recuerdas tu lucha contra el Urzaro?.



La bestia a la cual venció con el manifestar de un increíble poder, la espada que utilizo en aquella ocasión, murió en el transcurso, pero su destrucción culmino en ese último golpe con la muerte de la bestia.



—Quizás no lo sepas, pero el herrero Torke, utiliza magia de fuego para manipular la creación de sus armas -Conto el lince —Le pediremos que te haga una espada lo suficiente resistente, tal servicio es caro, pero seria más ideal que utilizar un arma ordinaria que puede romperse en cualquier momento.



Las palabras de Kailo tenían sentido, el propio Isaac sabia que portaba una extraña habilidad, una que le permitía saber luchar con armas blancas con maestría, cuando en toda su vida en su mundo de origen, jamás ha empuñado una. Luego esta aquel misterioso poder que le otorgo capacidades físicas sobrehumanas, ¿podría un arma corriente resistir la presión de tanta fuerza?, el riesgo de que se rompa no era bajo, tampoco alto, pero un riesgo presente estaba presente en la problemática del asunto.



Si portaba un arma creada por este talentoso herrero, una espada cuya hoja fuera más resistente que una normal, tendría sentido empuñar tal creación, de modo que el propio humano no tendría reparos en manifestar aquella gran fuerza a la hora de luchar.



—Creo que deberíamos contarle a Torke sobre lo del Urzaro -Aclaro Kailo.



—¿Estás seguro?.



—Tranquilo, Torke es alguien de confianza, incluso él… me ayudo cuando apenas había empezado como aventurero.



Kailo enseño un cuchillo, mismo que había utilizado para arrancar los cuernos de los conejos cuernudos y la carne como piel del Urzaro.



—El me regalo este cuchillo, no me cobro ni un solo Divity, a veces vengo para que le de algo de filo, y ni siquiera me cobra por ello… es tan amable.



El cariño del lince por el herrero era innegable, cuando los dos se acercaron al mostrador, fueron recibidos por un joven oso pelinegro vistiendo una túnica corta.



—Hola, ¿en que puedo ayudarles? -Pregunto amablemente el oso.



—¿Se encuentra el herrero Torke?, quisiera hacerle un encargo de una espada de bronce personal.



—(Pensé que ese joven oso era Torke, me imagino que el verdadero Torke debe ser alguien mayor y robusto) -Pensó Isaac.



—Bueno, el maestro Torke…



El joven oso quien se presentó como Tiqulis, era el único aprendiz del herrero Torke, cuando se le pregunto por su maestro, su rostro se sacude de tristeza y sus orejas se decaen, una abrumante preocupación le invade.



—Mi maestro… mi maestro no ha vuelto desde hace 4 días -Revelo Tiqulis.



—¿¡Que!?, ¿¡ha desaparecido!? -El lince se asombra tras oír de ello.



—El… me dijo que iría a buscar más cobre en una mina personal, que solo él la ubicación -Relato el aprendiz —Me dijo que volvería en 2 días, pero ya han pasado 4, no tengo noticias de él… no sé qué hacer -Los ojos de Tiqulis se humedecían —Yo… apenas llevo un par de meses al cuidado y enseñanzas del maestro Torke, no… no soy tan bueno como él, no puedo fabricar armas y armaduras como lo hace mi maestro, quiero que vuelva… pero yo…



El aprendiz estaba devastado, al tener que cuidar de la tienda solo, tenia que sonreír a la fuerza para no mostrar aquel impotente sentimiento de tristeza, extraña a su maestro, a su mentor en la herrera, lo quería de vuelta.



—¿¡Porque no has acudido al gremio de aventureros!? -Le pregunto Kailo —Si encargas que busquen a tu maestro, al herrero Torke, sin duda casi todos los aventureros marcharan en su rescate.



—El maestro me dijo… que, si algo llegara a pasarle, que nunca deba acudir al gremio de aventureros -Desvelo el aprendiz —Aunque muchos aventureros que conoce tienen buenos lazos con él, hay quienes, si encontraran la ubicación de su mina personal de cobre, podrían vender su ubicación a mercaderes.



El herrero Torke cuidaba esa mina personal de cobre con mucho esmero, tanto era así, que incluso se negaba a que los aventureros llegasen a descubrir su ubicación, pero, en consecuencia, no podría precisar la ayuda del gremio.



—Es por eso… que no se que hacer, ¡quiero a mi maestro!, pero… no quiero ir contra su palabra -Las lagrimas del oso caían tal cual hacia el mostrador.



El humano vino al joven aprendiz con un sentimiento agrio en el corazón, de solo ver a ese Sapien sufriendo por la ausencia y preocupación de su maestro, también le lastimaba a él.



—Muy bien, está decidido -Isaac hablo -Ya se que voy a hacer hoy, ¡oye chico!, iré a buscar a tu maestro.



—¿¡QUE!? -El lince y el oso exclaman al unisonó.



—Isaac… gracias… -Kailo en el fondo estaba contento de oír aquella declaración de su amigo humano.



—¡Es imposible!, te lo dije, mi maestro no quiere la ayuda de ningún aventurero.



—Oh, ¿y quien dijo que voy como un “aventurero”? -Aclaro él.



El oso estaba confuso con sus palabras.



—Yo, Isaac Alkano, ¡iré a rescatar al herrero Torke!, no como el aventurero Isaac, ¡sino como el humano Isaac! -Aseguro el humano chocando sus puños y con un rostro cargado de la emoción.



Continuara…
 
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CAPITULO 19

Un maestro herrero desaparecido, un aprendiz preocupado y dos novatos aventureros decididos a emprender su siguiente aventura.



—Yo, Isaac Alkano, ¡iré a rescatar al herrero Torke!, no como el aventurero Isaac, ¡sino como el humano Isaac! -Exclamo un emocionado humano con el chocar de sus puños.



Estaba decidido a ir por ese herrero, su amigo Kailo le apoyo, pues tenia un cierto aprecio por ese maestro herrero que le trato amablemente en sus primeros inicios en el oficio de aventurero.



—¡Oigan un momento!, en verdad aprecio sus intenciones, pero mi maestro, él no quiere… -El aprendiz Tiqulis siguió defendiendo los deseos de su maestro, a pesar de sentir tal agobiante sentimiento de intranquilidad.



—Lo entiendo, tu maestro Torke, lo que en realidad quiere es que no se averigüe la UBICACIÓN de su mina personal de cobre, ¿no es así? -Pregunto el humano.



—Pues sí, esa mina solo la conocen él y yo…



—Entonces… solo debemos llegar a esa mina, sin saber de paso dónde queda exactamente tal ubicación -Dicto el humano su punto.



—¿Eh?...



El oso aprendiz y el novato felino aventurero estaban confusos de las palabras del humano, ¿cómo podría llegar a un sitio y no conocer su ubicación de paso?, es obvio que, al llegar a dicho destino, tal lugar quedaría registrado en sus memorias.



—¿Aun no lo entienden?, es sencillo -El humano pidió la atención de los dos —¡Tú, el joven aprendiz Tiqulis!, tal como has dicho, conoces el camino a dicha mina personal de tu maestro, llévanos a los dos allí con los ojos vendados.



—¿Llevarlos con los ojos vendados? -El aprendiz replico con cierta confusión.



—¡Tiene sentido!, de esa manera llegaremos a la ubicación de la mina, pero no sabremos donde queda exactamente, ya que seremos guiados ciegamente -Kailo interpreto a la perfección la idea de su compañero humano.



Si Isaac y Kailo viajan con los ojos vendados, Tiqulis no debería tener problemas en llevarlos a los dos a la mina personal de su maestro, de esa forma corroboraran lo que ha sucedido con el maestro herrero y sus deseos no serán violados. Ambas partes serian respetadas.



—¡Si!, eso debería bastar, ¡en ese caso los guiare! -Un alegre Tiqulis accedió a ello.



Luego de cerrar de momento la herrera, el aprendiz se hizo con un par de trozos de tela son colocados sobre los ojos de Isaac y Kailo, una carreta personal estaba en posesión del herrero, alquilar un caballo fue sencillo dado a que Torke y su aprendiz son conocidos en la ciudad de Arquion. Entonces emprendieron su camino hacia la mina personal del maestro herrero, con el dúo de aventureros vendados de los ojos.



—Casi lo olvido, esto es para ti, Isaac.



El aprendiz le hace entrega de una espada de bronce al humano en sus manos, aun con sus ojos vendados, sus dedos podían sentir como el filo del arma era nueva, aún no había sido estrenada en el combate.



—Se que buscan una espada personalizada diseñada por mi maestro, de momento solo puedo entregarte una espada de bronce ordinaria, lo siento -Dice el humilde aprendiz.



—¡Yo soy quien debería disculparse!, prometo pagarte esta espada una vez hayamos acabado de buscar a tu maestro.



—No es necesario, dado a que desconozco lo que pueda ocurrir en el camino, cuento con los dos para los peligros que se avecinen -Fue el argumento de Tiqulis —Darte esa espada, es un precio insignificante comparado al gran favor que los dos hacen por mí, lo cierto es… que en el fondo tenia miedo de ir por mi cuenta por el maestro.



El aprendiz Tiqulis en el fondo lo reconocía, a pesar de que su maestro no había vuelto pasado los 2 días en que aclaro que él retornaría, a pesar de ser consciente de que algo malo pudo haberle ocurrido, no tuvo el valor para ir por su cuenta. Era consciente de los peligros en dicho camino, pero, por si fuera poco, del peligro que debe haber causado que su maestro no volviera. El muchacho a pesar de tener conocimientos novatos en la herrería, carecía por completo en la experiencia de lucha, fácilmente se convertiría en otra victima si hubiera ido por cuenta propia.



—Dime Tiqulis, ¿qué cosa terrible crees que puede haberle ocurrido a tu maestro? -Pregunto el humano sin rodeos.



—Ha habido reporte de bandidos en la zona, del camino que lleva a la mina personal de mi maestro -Un sincero Tiqulis lo confeso.



—¿¡Bandidos!?, ¿cómo puede el herrero Torke ir por su cuenta sin contratar al menos algo de protección en el viaje? -Kailo pregunto.



—El maestro no quiere que nadie averigüe de su mina personal, ya sean aventureros o mercenarios, no podía arriesgarse -Dejo en claro el aprendiz.



—¡Pero los bandidos no son poca cosa!, esas alimañas asaltan a comerciantes y viajeros en grupos…



—El maestro Torke, antes de convertirse en el herrero sabio que es, fue alguna vez un aventurero.



El herrero Torke llego a convertirse en un aventurero de categoría V, dejo el oficio de aventurero después de haber llegado a una cierta edad, en su fuerza como un guerrero estaba mermando. Pero sus actitudes como herreros seguían intactos, si ya no podía luchar como antaño, entonces enfocaría el resto de su expectativa de vida en forjar las armas y armaduras que serian usados por los aventureros de la siguiente generación.



—Pero al maestro Torke no vivía por siempre… -El aprendiz lo sabia y lo dijo con un tono cargado de tristeza —Es necesario que alguien siga su legado, dado a que no tuvo hijos, me escogió a mi… a un simple pordiosero de la calle.



La madre de Tiqulis, su única familia, murió cuando él apenas tenia 9 años, desde entonces tuvo que valerse en la calle por su cuenta, e incluso recurrir a pequeños hurtos para garantizar que pudiera comer algo en el día. A veces esos pequeños robos no salían bien, era pillado y en consecuencia recibía una dolorosa paliza, no tenían piedad con los ladrones sin importar su edad.



Por años tuvo que valerse de sobras y dormir en rincones oscuros bajo noches frías o lluviosas, aun con un pedazo de tela como manto, el poco calor que le brindaba era suficiente, a veces tenia la suerte de acomodarse bajo un techo. Fue que llegando a la adolescencia de sus 15 años, tuvo que recurrir a otros medios para obtener algún ingreso necesario que le brindara dinero o comida.



—¡Dios que pequeño pervertido apretado!.



Un gordo rottweiler dueño de una tienda de frutas, había llevado a su hogar a un joven oso quien le sedujo, este no tardo en arrastrarlo a su cama, desnudándolo como un depredador en celo y profanando su interior sin ninguna impunidad. Golpeando con tanta brutalidad su ser, el joven huérfano lo odiaba, sentía dolor, tristeza y rabia, al sentir como dentro suyo era golpeado por la intimidad erecta de un adulto.



El canido no sentía pena alguna por el oso, le daba igual su historia o que alguien tan juvenil Sapien recurra a vender su cuerpo para sobrevivir, solo le interesaba desnudarse y manifestar salvajemente toda su lujuria con esa carne joven. Ni siquiera hubo un momento para al menos lubricar al virgen oso y prepararlo para el oscuro mundo de los adultos, simplemente lo lanzo a la cama, lo desnudo, tomo de sus caderas y llevo a cabo sus actos de libertinaje.



Fue de esta manera en que un Tiqulis a sus 15 años, tuvo su primera vez, pero no fue la última, frecuento a venderle su cuerpo a clientes que mayormente eran de razas perrunas y felinos, a veces conseguía robar algo, para su mala suerte ser descubierto en algunas ocasiones. Solo que, en lugar de recibir palizas como de niño, su crecido cuerpo de adolescente había tentado a quienes le atraparon en medio del hurto, castigándole con el sodomizar de su ano y violar su boca a manos del propietario y sus empleados, y por algo de compasión, le entregaban aquella misera cantidad de comida que robo como compensación por sus “servicios”.



Por tres largos años, esa fue su vida, hasta que en una fría noche, se le apareció en frente de un fornido oso de pelo rubio, Tiqulis le sedujo proponiéndose una noche “inolvidable” a cambio de una pequeña suma. El oso pelirrubio acepto, y para sorpresa del muchacho Sapien, aquel adulto a quien dé un principio pensó que seria otro cliente que le cogería desmesuradamente, le cautivo en el fondo de su alma.



—Aquí tienes, come algo.



En lugar de llevarlo a su cama, lo llevo a su cocina, donde le preparo una sopa de verduras y carne, acompañándolo con pan.



—No lo entiendo, ¿por qué?.



—Viendo tu delgado cuerpo, noto que parece que no has comido por días -El oso contesto —Adelante come, hay más por si quieres repetir.



Tiqulis tomo la cuchara de madera y probo la sopa, cuando tal delicia caliente llego a su boca, no pudo evitar llorar, pero aquellas lagrimas no eran de tristeza, rabia o incertidumbre. Esas lagrimas que sus ojos derramaban a montón, era un sentimiento que no había sentido hace años, ese sentimiento es felicidad.



—Esta delicioso… -Un sincero Tiqulis dice con el sonar de su nariz.



—Me alegro que te guste -El oso adulto le sonríe —Dime muchacho, ¿cómo te llamas?.



—Me llamo Tiqulis… señor…



—Bien Tiqulis, es un placer conocerte, mi nombre es Torke, Torke Almaforga.



Continuara…
 
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CAPITULO 20


El aprendiz del maestro herrero Torke, relata su pasado, mientras avanzan hacia el rescate del herrero, Tiqulis cuenta el cómo se convirtió en su aprendiz. En su primer encuentro, Tiqulis solo tenia en mente seducirle y acostarle con él a cambio de dinero o comida.



—Esta delicioso… -Un sincero Tiqulis dice con el sonar de su nariz y el derramar de sus lágrimas.



Pero aquel oso, no llevo al joven a su hogar para dormir con él, le alimento, sin pedir nada a cambio, e incluso fue la primera persona, en preguntar por su nombre.



—Me alegro que te guste -El oso adulto le sonríe —Dime muchacho, ¿cómo te llamas?.



—Me llamo Tiqulis… señor…



—Bien Tiqulis, es un placer conocerte, mi nombre es Torke, Torke Almaforga.



Todas las personas con la que Tiqulis se acostó, solo le vieron con el simple interés de saciar su lujuria, a nadie le importaba quien era, su situación o siquiera como se llamaba, pero aquel amable Sapien, Torke, aquella noche fue la excepción.



—Gracias por la comida, señor Torke… -Dijo el joven osezno tras culminar con su plato.



—Toma más, insisto por favor, viendo tu cuerpo, no pareces haber comido bien por varios días.



El amable Sapien adulto le ofreció repetir el plato, razón tenia en saber que el muchacho no comía adecuadamente, pero no fueron en días, sino en varias semanas. Fueron días terribles en donde apenas tenia alguna que otra sobra, el propio joven lo recordaba a cada detalle con angustia.



[—————]​



En aquellas semanas sus mejores clientes eran aventureros, se detenía a vender sus servicios por la noche cerca del gremio, llamando la atención de muchos novatos y experimentados guerreros. Se acostaba con hasta cuatro aventureros a la vez, ya fuera en una habitación alquilada por esa misma noche o una prestada.



Los aventureros eran bruscos, no tenían delicadeza alguna, querían desahogar todo ese libido acumulado en ese joven oso, incluso tuvo la dolorosa experiencia de ser penetrado por dos miembros a la vez. En los primeros días, recibió buenas sumas de dinero, incluso permitiéndole dormir bajo un techo.



Después llegaron los abusos, la agresividad excesiva de ser nalgueado por algunos aventureros hacían uso de sus servicios, llegando también a recibir pagas de miserables cantidades, a pesar de haber saciado la lujuria de entre tres o incluso cinco individuos a la vez. Tal mezquino y abusivo trato siguió por más de una semana, consiguiendo apenas lo suficiente para comer o incluso pasando hambre por algunas noches.



Que en aquella noche que no olvidaría tal agobiante acontecimiento, cuatro Sapien le ofrecieron una considerable suma de dinero por toda una noche de diversión, el grupo lo componían dos perros, un gato y un conejo. Eran aventureros como sus anteriores clientes, pero ellos esta vez le habían ofertado con mucho dinero, y tal suma de Divitys, era más que tentador para el joven osezno, quien acepto y los acompaño, pero no a la morada de una habitación o una casa. El destino fue a un kilometro fuera de la ciudad Arquion, pues sus clientes, tenían un fuerte deseo de cogerle al aire libre.



Era una noche estrellada de luna nueva, la luz de la luna iluminaba lo suficiente, mientras lo hacían cerca de arbustos y árboles, nadie pasaría por allí a altas horas de la noche, y ningún monstruo o bandido tampoco tiene su presencia en dichas cercanías. El sexo fue acompañado de botellas de licor, del cual obligaron al muchacho oso a beber también.



Mientras su ano era empalado por vergas diferentes, su boca succionaba un falo con el acompañar de alcohol de por medio, Tiqulis no era alguien acostumbrado a beber alcohol, pues era su primera vez como tal. Sus sentidos pronto empezaron a entorpecerse, a pesar de aun sentir la brusquedad sexual de los aventureros, siguió siendo forzado a beber más.



Llego a un punto en que perdió el conocimiento, los aventureros ni siquiera se preocuparon por él, pues siguieron deleitándose de su ano y boca, a pesar de que el muchacho había caído en una intoxicación seria. Pero lo peor vino al amanecer, cuando la desgracia se le apareció en tales cantidades a partir de ese día.



Despertó al lado de su ropa hecha jirones, pero también estaba cubierto de la esencia masculina de varios de los Sapien con los cuales se acostó, incluso el olor de la orina estaba impregnado en su vestimenta, como también en su propio cuerpo. El dinero que le fue prometido, no tenía nada, no recibió ni una sola moneda, su cabeza dolía enormemente producto de la resaca, lloraba del dolor que sentía que le costaba levantarse.



Fue fácil intuir lo ocurrido, los aventureros le engañaron, le llevaron fuera de la ciudad, apartado de toda gente, le hicieron beber grandes cantidades de alcohol para que perdiera el sentido y fuera fácilmente violado por ellos. De tal manera, los cuatro con total garantía, saciaron su morbo sexual y sin siquiera pagarle. Pero lo más atroz, es que el poco dinero que guardaba en su vestimenta, ya no estaba, incluso le habían robado.



Tal frustración le hizo llorar como nunca, pero no pensó dejar las cosas así, por lo que se armo de valor y cuando se recuperó de la intoxicación del alcohol, se vistió rápidamente y marcho hacia el gremio de aventureros. Allí los espero por toda la noche, pues sus caras se habían quedado grabado en su memoria, recordando que en casi todas las noches que vendía sus servicios cerca del gremio, ellos salían o entraban a dicho lugar a tal hora.



Fue entonces que se volvió a cruzar con dos de los cuatro responsables, eran los dos guerreros perrunos, el oso se les acerco molesto y les pidió que le devolvieran su dinero, como también aquel que le debían por acostarse con ellos.



—Oh, claro, claro… por favor sígueme -Le pidió el aventurero con un rostro sonriente.



Tenia un mal presentimiento, pero no podía hacer nada más, para empezar, prostituirse en la calle era ilegal, dado a que existía un establecimiento dedicado al vicio del sexo en la ciudad, lucrarse sin el permiso de dicho negocio, le llevaría a problemas con la guardia. Pues hubo más de una ocasión en que la propia guardia le descubrió, pero estos, fueron fácilmente sobornables con lujuria, con la advertencia de no hacer tales cosas cerca de ellos en su ronda de patrulla. El joven oso intento una vez pedir trabajo al dueño del negocio de sexo para ganar dinero de manera legal, pero fue rechazado dado a que no aceptaban novatos tan jóvenes, viéndose entonces obligado a recurrir por la vía de la calle bajo su cuenta.



Por lo tanto, no podía acudir a la guardia porque él mismo siguió obrando ilegalmente en vender su propio cuerpo, conocía los riesgos, pues no todos sus clientes serian generosos o amables. Tiqulis entonces tuvo que seguir al aventurero, en el fondo quería creer que le daría su dinero, o recibiría una parte por sus servicios, fue un terrible error.



El aventurero le llevo a un callejón, en donde le distraía con charla sin sentido, mientras su compañero, colándose a sus espaldas, golpea en la nuca al indefenso oso, el joven osezno cae al suelo, sintiendo su consciencia atontarse por tal golpe.



—¿Por…que?... -Pregunto él resistiendo caer inconsciente.



—Oh, soporto el golpe, aunque quedo bastante atontado -Expresa el aventurero responsable del golpe, sintiéndose a gusto por ello —Solo tengo que darte otra tunda, y dulces sueños.



—¿Van a… matarme…?



—¡Jejeje!... oh, pequeña dulzura, claro que no vamos a matarte -Le dijo el segundo aventurero con el acercarle de su rostro —Solo te enseñaremos, el error de haber vuelto por nosotros, para hacer un reclamo inútil -Hace tal declaración mientras sonríe con malevolencia.



Los dos se ríen de su desgracia, el indefenso muchacho nada podía hacer, la guardia no estaba patrullando en dicha área, y aquellos dos aventureros tenían toda las de ganar, fue por eso que Tiqulis comprendido, lo estúpido como inútil que fue su intento por reclamar lo que era suyo por derecho. Era débil y vulnerable, no era alguien que la propia ciudad le importara lo que le ocurriera, por tales razones, daba igual lo que otros hicieran con él, esos mismos aventureros que eran más fuerte que él lo sabían perfectamente y por eso se complacían de sus actos viles.



—Descansa pequeño osito -El aventurero le propina otro golpe.



La consciencia de Tiqulis se desvanece y queda inconsciente, siendo cargado por uno de los aventureros.



—Jejeje… no tienes idea de lo que te espera cuando despiertes -Expreso el aventurero con el lamer de sus labios con lúgubres intenciones ocultas.



Continuara…
 
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CAPITULO 21


—(¿Dónde estoy?)…



Tiqulis estaba despertando, el joven oso entonces siente algo golpear por su retaguardia, al volver la luz a sus ojos entonces era consciente de lo que ocurría. Estaba desnudo, lejos de la ciudad de Arquion, en la propia naturaleza rodeado de follaje y árboles, el propio Sapien se encontraba boca arriba en posición cuadrúpeda, con otro individuo atrás suyo quien también estaba desnudo y penetrando su ano.



Se trataba de un puma con un cuerpo en forma, un guerrero sin duda, ¿cómo lo podía saber?, porque no estaba solo, estaba rodeado de 5 Sapien más a su alrededor, todos desvestidos con miradas lascivas maliciosas en conjunto con sus falos duros. Entre aquel grupo, estaban los dos perrunos aventureros, Tiqulis no tardo en entender la situación.



—(Me han traído hasta aquí… ¿para hacerme esto?) -Con frustración y pena concluyo en sus pensamientos.



El puma, como el resto de los demás que estaban acompañando a los dos Sapien perrunos, eran aventureros, todos ellos fueron llamados por esos mismos caninos, invitados para tal acto de depravación. Fuera de la ciudad, lejos de toda guardia o testigos, llevaron a cabo su perversión contra el muchacho huérfano, se turnaban para satisfacer sus instintos primarios sin pena o restricción.



—Despertaste, ya era hora carajo -Hablo un Sapien reptil.



Las escamas de su torso presentaban señales de viejas heridas sanadas, como el resto, su cuerpo estaba tonificado ya fuera por entrenamientos o experiencias físicas intensas, un reptiliano humanoide de verdes escamas y piel. A diferencia del resto, presentaba una peculiar particularidad, tenia dos penes, tal rasgo era propio de los Sapien de su raza, acerco su doble dureza sobre el rostro del oso.



—Vamos, haz algo útil con esa boca y comienza a chupar.



Su ano era profanado por un aventurero puma, y ahora su boca estaba obligado a complacer la demanda de un individuo de sangre fría, sin manera de oponerse y por miedo de ser golpeado, accedió entonces. Metió en su boca una de los falos del escamoso ser, saboreando a la fuerza aquella verga de reptil.



—Oye, ¿eres tonto o qué? -Le dijo el Sapien reptil —Puede que tu boca este haciendo un buen trabajo, pero aun tengo UNA SEGUNDA esperando también ser tan complacida como el primero.



Demandaba que su segundo miembro fuera estimulado a la vez como el primero, Tiqulis con su boca ocupada tuvo que recurrir a usar una de sus manos, masturbando a ese segundo falo.



—Si, de eso hablaba maldición… buen chico, se nota que tienes experiencia en esto -El Sapien reptil elogio la habilidad del muchacho.



—Jaja… oye no vayas a romperlo cuanto te toque disfrutar de su dulce trasero -Uno de los perrunos aventureros comento con ironía.



—Púdrete, cuando llegue mi turno será lo que deba ser, tengo curiosidad de saber como dominara este joven mi “doble lanza”.



—Jejeje… tenemos toda la noche para averiguarlo.



El puma gime llegando al orgasmo, expulsando su blanca semilla a montón dentro del oso, retira su pene haciendo que parte de esa blancura liquida caiga al suelo del lleno ano del úrsido. Solo para que otro miembro termine dentro de él, le había tocado el turno a un coyote, apenas empezó y agarrando la cintura de Tiqulis fue empujando a toda velocidad.



—Oye calma amigo, relájate y tómatelo tranquilo, jajaja… -Le aconsejo el puma.



—¡Que puta delicia!... ¿sabes hace cuanto que no hago esto?, tengo prohibido la entrada al prostíbulo, ¡todo por culpa de esa zorra que quería estafarme! -El coyote alego.



—¡Jajaja!, según yo entiendo, te negaste a pagar y recibiste una paliza, luego te quitaron el poco dinero que tenias para compensar los servicios de esa “zorra” y te echaron a patadas.



—¡Esa zorra me cobro una locura, por más apretado que fueran su culo y vagina, no valía ese precio para nada! -El coyote opina —¡Pero finalmente puedo descargar todo esa acumulación!, ¡dios… aquí viene!.



El coyote llega al clímax y bombea su semen, jadea regocijado luego de volver a sentir la lujuria en carne, pero no había terminado allí, volvió a moverse nuevamente para continuar penetrándole, y acabar una segunda vez a los pocos segundos.



—Diablos hombre, se nota que en verdad necesitabas un buen polvo.



El coyote saca su pene, afirmando que recuperara el aliento en unos minutos para volver a deleitarse con ese culo, luego de eso el reptil tomo el siguiente turno, estaba harto de la boca y mano del joven oso, aún no había eyaculado y ahora lo haría desde el interior del muchacho.



—Consejo simple mocoso, relájate y no te dolerá tanto, el semen de los otros ayudara a lubricar y que entre mejor -Le recomendó el aventurero reptil a Tiqulis —Lo digo por tu propio bien, mi raza no es muy bien reconocida por el anal.



Tiqulis ya había sido penetrado por dos miembros a la vez, pero por medio de dos Sapien, la doble penetración anal llevado a cabo por un Sapien reptil era una historia diferente. Se dice que sus falos se agrandan en conjunto cuando se rozan entre ellos mientras penetran a alguien, en el orgasmo los dos eyaculan a la vez, se dice que tal corrida es tan violenta que lo comparan con un volcán.



Una Sapien puede encargarse con normalidad de los miembros doble de un reptil con su vagina, pues a estas criaturas no se les recomienda brindarle sexo anal, debido al considerable peligro de dañar la cavidad rectal. Ya han surgido casos, Sapien tanto varones como mujeres con experiencia en el anal, les brindaron dichos servicios a clientes reptiles, solo para terminar con serias lesiones luego de ser penetrados analmente por ese doble falo. Todo prostíbulo en Gaia ha adquirido como sentido común, prohibirles el sexo anal a los Sapien reptiles.



—No… por favor… no… -Suplicaba el oso.



—Es inútil que ruegues, en verdad deseo hacer esto, los malditos desgraciado del prostíbulo no me permiten hacerlo, ¡entonces lo hare contigo y si te lastimo no me importara una mierda!, ¡jajajaja!.



Con toda vulgar malevolencia, el aventurero escamoso tenia todas las intenciones de saciar su lujuria a costa de dejar con serias heridas internas al pobre úrsido, el muchacho solo podía con frustración llorar. Sus nalgas eran golpeadas por esos penes dobles, el lagarto se le estaba burlando, con siniestra mentalidad le torturaba psicológicamente, esperando el momento para penetrarle.



—¡Vamos hombre!, apúrate que hay otros esperando tu turno.



—¡Ya lo se maldición!, solo quería calentar un poco, en ese caso iré al grano y romperé su culo.



El oso empezó a forcejear con intención de levantarse, no le importaba recibir una paliza, quería huir, pero el resto de los aventureros se lo impidieron, lo sujetaron fuerte tanto brazos y piernas, manteniéndolo en posición cuadrúpeda.



—¡Sera mejor que te calmes, maldito mocoso! -Uno de los aventureros perro exclama.



Tiqulis recibe sin misericordia un puñetazo del aventurero perro que le ordena no resistirse, luego toma su cuello y comienza a estrangularlo.



—Pequeña puta de mierda, ¿no entiendes la situación? -El canido le miro a los ojos con una mirada psicópata —¡No debiste volver por nosotros!, ¿¡en verdad creías que te íbamos a pagar!?, ¡tonto oso estúpido!, ¡ni de broma íbamos a darle dinero a un mocoso que vende ese culo barato! —Le declaro y luego soltó su cuello.



El joven úrsido respira con normalidad mientras sus ojos lloran sumido con un sentimiento de impotencia, aquel perro junto a sus amigos lo tenían sometido, sin posibilidad alguna de defenderse, de entre todas las agresiones que había recibido en el pasado, esta sin duda era la peor.



—¡Hermano tienes razón!, ¿¡porque nosotros unos reconocidos aventureros tenemos que pagarle a esta pequeña puta barata!? -Exclamo el segundo Sapien perruno con arrogancia —¡Deberías sentirte honrado de servir a nuestros penes y satisfacerlo!.



—¡Y una vez que terminemos de usarte a nuestro antojo!, eliminaremos toda evidencia de ti.



Esa última declaración dejo perplejo y un miedo inundo al oso.



—Un huérfano como tú no vale nada, pero NADA -comento el perruno aventurero.



—Dejarte vivo después de esto sería un problema, podrías manchar nuestra preciada reputación -El segundo agrego.



—¡Por esa razón debemos hacerte desaparecer!, te vamos a matar pequeño mierdoso, ¡jejejeje!.



—Esconder el cuerpo de un mocoso como tu no será problema alguno, ¡y nadie en la ciudad se dará cuenta!, ¡ninguno echara de menos a una putita como tú!.



—Oh, puede que algunos de sus clientes extrañen ese culo y lo recuerde en algunas noches solitarias.



—Cierto, muy cierto.



—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!.



Los aventureros reían con jubilosa maldad, sus actos quedarían impunes una vez llevada a cabo, porque todo lo que dijeron aquellos Sapien perros era cierto, Tiqulis estaba solo, no contaba con nadie, nadie notaria la desaparición de un huérfano. Solo seria otra pobre alma trágica del montón, era la cruda realidad.



—Señores, si no les importa, me gustaría probar ese culo de una maldita vez -Insistía el Sapien reptil.



—¡Adelante, no te distraeremos más! -El perruno aventurero dio su permiso.



—Si no le rompes el culo, lo haremos nosotros, ¡pero este mocoso debe desaparecer! -El segundo canido opino.



—Muy bien, aquí voy, prepárate chico, voy a hacer un desastre en ese culito tuyo.



Un indefenso Tiqulis estaba a punto de ser profanado con mortal brutalidad en su ano, la noche alegaba ser un destino funesto para el joven oso…



Continuara…
 
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CAPITULO 22

El indefenso Tiqulis estaba a merced de un grupo de aventureros, engañado y violado por ellos, planeaban sin escrúpulo alguno, el deshacerse de él, matarle y tirar su cuerpo lo más lejos posible, un cuerpo y una vida de un joven huérfano del cual nadie echaría de menos.



—(Este es el fin, supongo) -Fueron los tristes pensamientos del muchacho Sapien.



—Muy bien, aquí voy, prepárate chico, voy a hacer un desastre en ese culito tuyo.



La punta de uno de los penes del reptil ya estaba rozando su recto, el Sapien con toda su lujuria al borde del límite, estaba a segundos de liberar esa bestia de libido sobre el huérfano.



—Primero la punta, y luego…



Un fuerte ruido detiene al reptil, entonces de manera imprevista el Sapien escamoso cae de espalda quedando este inconsciente en el suelo, alejando su pene doble del trasero del muchacho.



—¿¡Oye que te ocurre!?, ¿¡porque te detiene y te recuestas de repente!? -El Sapien puma le pregunto molesto.



—¡Esta inconsciente!, ¡yo lo vi bien!, ¡le arrojaron una piedra! -El coyote atestiguo.



Una gran piedra del tamaño de un puño estaba al lado del reptil, este le había golpeado en la nuca con considerable fuerza al desprevenido aventurero de dos miembros erectos, tal fue el impacto que termino por dejarle inconsciente. El responsable de tal acto se muestra ante ellos, pero solo mostrándose como una silueta en la oscuridad, estaba armado con un mazo y un escudo, era un sujeto alto y corpulento.



—Maldito, ¿te atreves a jodernos la noche? -Uno del aventurero perruno le reclamo.



—¡Malnacido!, si buscas morir entonces lo tendrás -Le amenazo el segundo aventurero perro.



Los que aun estaban consciente, tomaron sus armas que estaban cerca de sus vestimentas y se lanzaron al ataque contra el misterioso agresor.



—(¿Aun estoy vivo?).



Tiqulis estaba confuso, pero en el fondo regocijado de saber que su recto no fue profanado brutalmente por la perversión cruel de aquel escamoso aventurero, oyó con claridad el sonido del metal chocar entre ellos. Volteo y observo, como su enigmático salvador luchaba contra sus violadores.



—(Esa persona… ¿me está ayudando?).



Su identidad e intenciones eran todo un misterio para él, pero ese joven oso estaba feliz de ser testigo de cómo un alma benevolente había acudido en su ayuda, acudir para salvar a un donnadie como él. Dado a que su misterioso salvador estaba luchando con desventaja numérica, se preocupo por este, pero se asombro con gran sorpresa al ver, que tal lucha estaba bajo control.



Los aventureros que le habían sometido a crueles tratos sexuales, armados y furiosos, atacaron al unisonó a ese misterioso atacante, y pese a ello estaban perdiendo, la habilidad de lucha de aquel personaje era notorio. Solo usaba su maza para defenderse en conjunto con su escudo, cuando contraatacaba, pateaba a esos violadores cuando guardia era vulnerable.



Uno de los perrunos violadores recibió una demolerá patada en la entrepierna, oyéndose el sonido de un “crack” que hizo estremecer en cuerpo y alma a los aventureros restantes, el herido perro se aleja con lagrimas en los ojos y sangre brotar de ese lado pateado que cubría con sus manos con intenso dolor.



—Mierda… le acaba de joder los huevos… -El puma con miedo comento.



—Este tipo es jodidamente peligroso -Opino un asustadizo coyote.



—¿Cómo puede ser tan fuerte? -El perruno aventurero restante se preguntó.



Cuando aquel benevolente luchador enigmático voltio su mirada enfocándose en los tres restantes, aquel trio de violadores sintiendo en carne un pavor como ninguno, huyen atemorizados, recogiendo su ropa en el proceso y marchándose lejos.



—(Se han ido… en verdad estoy salvado… seguiré viviendo otro día más).



Su salvador entonces dirigió su atención sobre el desnudo Tiqulis, el muchacho pese a saber que tal enigmático personaje le salvo de un trágico destino, no puedo evitar sentirse algo intimidado.



—Búscate otra forma de vivir chico, a este paso, tu muerte no será pacífica.



Después de decir tales palabras, el enigmático salvador se marcha entre las sombras, Tiqulis estaba con la duda sobre quien podría tratarse, pues quería agradecerle en el fondo su noble acción.



—Gracias, quien quiera que seas, muchas gracias… mi salvador.



[—————]​



Los recuerdos de ese casi trágico destino concluyen, el oso vuelve al momento en donde conoció al amable Torke Almaforga, quien le ofreció un techo y una comida caliente, tal amabilidad hizo que Tiqulis llorase de la alegría.



—Te dije que buscara otra forma de ganarte el pan, muchacho -Torke dijo —Aunque tampoco soy quién para sermonear, tu situación es difícil y comprendo porque lo haces.



Cuando Tiqulis escucho aquellas palabras salir de la boca del amable Torke, el tono de su voz, no solo era idéntico, ¡sino la misma!, solo ahora se había dado cuenta.



—Es usted… ¡usted me salvo esa noche! -El joven úrsido exclamo con regocijo.



—Solo hice lo que creí correcto, hacer tal depravación a un huérfano… en verdad me asquea -Dijo el oso adulto con el fruncir de su ceño.



Un enojo de gran proporción se manifiesta en su rostro, enseñando sus dientes y gruñendo, tales gestos hacen que el joven a su lado se asuste, cuando Torke se percata de ello, se detiene de inmediato.



—Discúlpame, me deje llevar por viejos odios -Aclaro el herero lamentándose por asustarle.



—No tiene que disculparse señor Torke, soy yo quien debería hacerlo, arriesgo su vida por mi sin esperar nada a cambio, y ahora me ofrece una comida caliente… -El muchacho sonríe —No hay forma de que pueda pagar tal amabilidad, yo… estaría más que dispuesto a ofrecerle mi propio cuerpo a su gusto si usted lo deseara, no me importa lo que hiciera conmigo.



—Por favor, no digas eso, debes valorarte más a ti mismo, que seas un huérfano, no significa que tu vida no valga nada -Fueron las palabras de su salvador —Ya sea lo que somos, y como forjamos nuestro camino, será la obra final de nuestros viajes, ya sea para el bien o mal, ¿de qué forma planear moldear esa vida?.



El principio de Torke Almaforga consistía en que dependiendo de las acciones que forjen dicha vida, serán las reacciones y consecuencia de esta misma que le deparen en el futuro, alguien de bien puede llevar una vida pacifica, alguien de mal a una turbulenta. Bien o mal son dos caras de una moneda, pero son detonantes de muchas e infinitas acciones en cada Sapien consciente de Gaia, ¿cual es el lado que forjaras en tu camino?.



—Bien o mal… no será si lo que hago este ligado por el buen o mal camino -Fueron las palabras de Tiqulis —Pero no tengo más opciones, deberé vivir pagando mis consecuencias al final, ¿no?.



Termino su plato de comida quedando totalmente satisfecho, agradeció por la comida a Torke y se marchó hacia la puerta.



—Espera, ¿acaso dormirás afuera? -Le pregunto el herrero.



—Estoy acostumbrado, invierto todo lo que gano en comida, si tengo muchísima suerte, tendré dos comidas por día.



—En ese caso trabajaba para mi -Le ofreció el herrero.



Tiqulis estaba atónito con tal propuesta, aquel amable Sapien, no solo le salvo y dio comida, incluso le ofrecía un trabajo legal.



—¿Trabajar para usted?.



—Se mi aprendiz, no tengo hijos, y dudo mucho que a estas alturas vaya a tener alguno -Hablo con sinceridad el oso herrero —Necesito dejar mi herrería a alguien digno, ¿te interesa?, te advierto que seré muy estricto, pero al menos puedo darte un techo donde dormir y comida caliente.



Un palpito se hizo de sentir en el pecho del joven úrsido, un cálido sentimiento inundo su interior, tal bondad y tal altruismo de parte de su salvador, aquel joven juro en lo más recóndito de su alma, servir a este herrero en cuerpo y espíritu, en carne y vida, hasta que la muerte segué su último aliento.



—¡Si!, estoy a su disposición… amo Torke.



—No me digas “amo”, insisto por favor, llámame solo por mi nombre -Le pidió el herrero con humildad.



—No puedo hacer eso, seria faltarle el respeto a mi salvador y maestro.



—En ese caso… solo dime maestro Torke.



—Si, maestro Torke -Replico el favor de su señor con una sonrisa.



[—————]​



En el presente mismo, la carreta que conducía hacia la mina personal de Torke, recorría un campo de hierbas altas, el cielo pronto se nublo, y Tiqulis, quien llevaba las riendas de la carreta se detiene de golpe.



—Esto es malo… -Dijo el joven Sapien con inquietud.



—¿Qué ocurre? -El humano le pregunto.



—Bandidos…



Un grupo de 7 bandidos rodeo la carreta, dos de ellos que eran arqueros le tenían en la mira, todos salieron de manera sorpresiva de las hierbas, aprovecharon la abundancia de esta para ocultarse y esperar el momento para emboscar a desafortunados viajeros.



—Nos tienen rodeados -Afirmo el aprendiz de herrero con temor.



Uno de los bandidos quien resultaba ser un dóberman, se sitúa en frente de la carreta y levantando su espada de bronce, señala con la punta de su arma a Tiqulis.



—Nos llevaremos todo lo que posean, incluyéndolos a ustedes -Declaro el bandido dóberman erigiéndose como el líder del grupo.



—No solo desean nuestras pertenencias, también quieren esclavizarlos -Con horror Kailo concluyo.



Isaac baja de la carreta, una mueca de disgusto se muestra en sus labios.



— Tiqulis, me quitare por un momento las vendas, ¿de acuerdo? -El humano pidió su permiso.



—S-si claro.



El joven oso aprendiz de herrero acepta su pedido, sentía como ese humano de alguna manera con ese cambio repentino de humor, manifestaba una presencia intimidante, Isaac se quita las vendas mostrando una iracunda faceta.



—¿Qué demonios eres tú? -El dóberman le miro con confusión y alerta.



—Me llamo Isaac el humano, y soy quien se encargará de ustedes, basuras.



Continuara…
 
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CAPITULO 23

7 bandidos rodearon a los tres, la carreta era amenazada por los arcos de dos tiradores con experiencia, el líder del grupo de maleantes se presenta como un dóberman armado con una espada de bronce. Exigiendo todo lo valioso que tuviera a la mano, como también sus vidas, no solo iban a robarle sus bienes materiales, sino sus libertades.



—No solo desean nuestras pertenencias, también quieren esclavizarlos -Con horror Kailo concluyo.



El humano pidiendo permiso al aprendiz de herrero, Tiqulis, se quita la venda, sus ojos iracundos miran con desdén al Sapien que llevaba las riendas del grupo de bandidos.



—¿Qué demonios eres tú? -El dóberman le miro con confusión y alerta.



—Me llamo Isaac el humano, y soy quien se encargará de ustedes, basuras.



Tras aquella declaración hecha por el humano, el dóberman se hecha a reír, y sus compañeros maleantes también lo hacen siguiéndole el juego.



—No se que mierda seas, pero eres realmente gracioso -Dijo el Sapien líder de los bandidos —Nunca está de más reírme un poco, si eres un buen chico y te rindes pacíficamente, te prometo hacerte mi perra personal y te tratare muy bien, hasta te alimentare con mi…



El humano silencia las palabras del bandido, cuando el dóberman observa como el humano blande su espada de bronce y le ataca sin escrúpulo.



—(¡Que rápido!) -Pensó el líder bandido.



La velocidad del humano era algo que sorprendió al propio Sapien, el bandido líder no podía hacerse a un lado a tiempo o responder adecuadamente en una posición eficiente a tal agresión. Solo pudo usar su propia arma como escudo y recibir de lleno toda la espada del humano, sintiendo la fuerza de tal golpe.



—(¡QUE FUERZA!)…



No solo era rápido, sino también muy fuerte, su espada le cubre con éxito de recibir tal filo en su cuerpo, pero tal fuerza hace retrocede al dóberman pocos metros hacia atrás, terminando este en el suelo. No tenia lesiones serias, solo leves raspones, pero el propio líder fue consiente con ese único movimiento del humano, lo peligroso que era.



—(¿Qué mierda es ese tipo?) -Pregunto con inquietud —(Su fuerza no es natural, ¡es un maldito monstruo!).



Incluso sus hombres que fueron testigo de ello, estaban perplejos con tal escena, si ese dóberman les dirigía, es porque era el más rudo y fuerte de los 7, él destacaba de entre todos, por eso fue erigido como el mandamás del grupo. Ese mismo líder, de un ataque, fue hecho retroceder con facilidad.



—¡No se queden allí carajo!, ¡todos atáquenle y acaben con ese fenómeno! -Ordeno el dóberman.



El líder de los maleantes da su orden, sus hombres hacen a un lado aquella perplejidad y dudas, acatando la orden de su superior, el primero de ellos en responder fue un perro de piel marrón y al estar más cerca de Isaac, carga contra el humano con una lanza de bronce. Apuntando desde su espalda, ya sea para perforarle un pulmón o en el mejor caso, el corazón.



—Muy lento…



El humano da un giro rápido de 180 grados evadiendo la punta de la lanza y contraataca apuñalando el pecho del forajido, la herida resulta ser tan letal que su muerte era inminente.



—(Tengo que deshacerme de ellos primeros) -Concluyo Isaac mirando a los arqueros.



Los tiradores no tardaron en responder tras ver como uno de los suyos fue abatido, tensando sus arcos apuntan contra el humano y le disparan, las flechas apuntaban hábilmente a la cabeza de este.



—¡Es un tiro seguro! -Exclamo confiado uno de los arqueros —¡No puede ser…!



Su confianza se destroza, cuando observa como ese humano hace uso del cuerpo del lancero como escudo, la espalda de este recibe las dos flechas que terminan con el sufrimiento del Sapien. El humano por consiguiente se desplaza rápidamente en dirección hacia los arqueros, brinca sobrehumanamente y desciende con su espada, apuñalando la cabeza de uno de ellos.



—¡NOOO!, ¡GOTHE! -El arquero restante pronuncia el nombre de su amigo con angustia —Maldito monstruo, lo mataste… ¡mataste a Gothe!, ¡no voy a perdonártelo!, ¡MUERE MONSTRUO!.



Alimenta su motivación con la rabia, tensando con manos agiles su arco, apuntando con rapidez al asesino de su amigo, lo tenia en la mira, su pecho seria la diana de su flecha, o al menos eso pensó.



—¿Eh?... ¿por qué la flecha aun fue disparada?...



Mirando atentamente sus manos, se da cuenta de que ya no las tenías, habían sido cortados de una tajada, el humano fue más rápido que él, tan pronto acabo con el primer arquero, fue directo por el segundo. Cuando este tenso su arco y tenia la flecha preparada, el filo de su hoja corta sus manos antes de que este disparase, el segundo tirador fue incapacitado casi al instante de ser eliminado el primero.



—Mis manos… ¡mis jodidas manos!... ¡Aaaaaaah!...



Suelta su arma tras perder sus manos, sangrando en mucha cantidad con tales heridas, intentando cubrirse con su vestimenta para evitar más perdida de sangre, ignorando que su enemigo aún seguía de frente. El humano apuñala su cuello y acaba con su agonía, de los 7 iniciales bandidos, ya solo quedaban 4 restantes.



—¿Perdonarme?, ¡ustedes son quienes no tienen perdón! -Exclama el humano enfurecido al asesinado arquero —La vida que escogieron… ¿¡a cuantos hicieron sufrir por su propio beneficio al escoger este tipo de camino!?.



—¡No te pases de listo con nosotros!, ¡maldito fenómeno!.



Un gato fornido de pelaje gris le ataca por la espalda, en sus manos portaba una pesada maza de batalla de bronce, estaba a escasos centímetros de alcanzar la retaguardia del humano, cuando un chorro de agua de fuerte presión golpea en su rostro.



—¡Mi ojo!, ¡un jodido proyectil de agua me dio en el puto ojo!.



El ataque pesado del gatuno ser es interrumpido, Isaac sale de sus pensamientos y vuelve en sí, se da media vuelta y apuñala el pecho de su agresor, un impacto directo que traspasa su corazón y toma la vida del maleante.



—(Me descuide por un momento… de no ser por Kailo, me habrían alcanzado)



Aquel proyectil de agua fue lanzado por su fiel amigo lince Kailo, en el momento oportuno cuido su espalda y permitió darle una oportunidad perfecta arremeter contra el agresor responsable.



—Ese tipo… ¡es un auténtico monstruo!



—¡Acabo con el resto como si nada!, ¡ahora vendrá por nosotros!.



Los dos bandidos restantes que seguían la orden del dóberman, empezaban a dudar, su moral cayo drásticamente al ver como sus camaradas fueron eliminados con tal destreza monstruosa por ese humano. Uno era de un gato de pelaje atigrado y el otro un perro blanco de manchas café, el primero portaba un escudo y espada corta, mientras el segundo una espada únicamente, pero era más larga que la de su compañero.



—Ustedes… ¡SIGUEN! -Declaro el humano mirando a esos dos Sapien.



Ambos bandidos sintieron la hostil mirada del humano, un miedo frio y penetrante recorrió cada centímetro de sus cuerpos, estaban aterrorizados, fue el ultimo empujón que acabo con la minúscula porción de mortal que tenían, su espíritu bandolero fue abatido.



—¿¡Que hacen ustedes dos allí parado!? -El dóberman les grito —¡Ataquen malnacidos, acaben con él!.



El humano tomo la iniciativa de entre los tres, y de un movimiento, tomo la vida del gato atigrado de escudo y espada corta, de un golpe sobrehumano le arrebata su pieza defensiva de la mano. Y luego apuñala su pecho acabando con su vida, el Sapien subalterno restante al ver como su compañero es asesinado, al estar a solo un metro de su asesino, suelta su arma y grita aterrorizado mientras huye a toda prisa.



—¡Vuelve aquí cobarde o lo lamentaras!.



Sin importar lo que el dóberman le dijera, aquel subalterno no volvería, emocionalmente fue aplastado, el miedo le poseyó en su totalidad y no había forma de que luchara por él contra el humano. Tan solo quedaba el líder, quien miraba a ese “monstruo” con desdén y cierto pavor que trataba de asimilar.



—Está roto…



La espada de Isaac se había partido, cuanto le quito de aquel golpe el escudo a ese ultimo bandido, esta se partió en el acto, pudo de todas formas usarla y apuñalarle, pero aquella arma ya no servía casi en su totalidad, tomo entonces la espada larga del perro bandolero que había huido.



—(Es tal y como dijo Kailo, las armas ordinarias no duraran mucho si peleo con este estilo de fuerza sobrehumana que uso) -Pensó Isaac.



El rescate del herrero le daría un arma resistente, pero de momento tenia que conformarse con armas ordinarias que podían romperse en cualquier momento que haga uso de esas proezas sobrehumanas suyas. Dejo de pensar en aquella problemático, y se centro en el bandido restante, aquel que dirigía a todos ellos.



—Mierda… ¡si ese maldito oso nos hubiera dado armas mágicas!, ¡no estaríamos teniendo estas dificultades! -Exclamo el dóberman con intranquilidad y rabia.



—¿Qué has dicho?.



El humano le oyó fuerte y claro, aquel criminal dijo “si ese maldito oso nos hubiera dado armas mágicas”, como si tuvieran a su disposición un oso herrero que trabaja contra su voluntad, fue fácil para Isaac intuir a que se refería.



—Ustedes los tienen…



Venas sobresalen de los brazos del humano, quien arremete contra el dóberman, de un golpe cargado con tanta fuerza, manda el arma del bandido fuera de las manos de este para dejarle desarmado, pero, en consecuencia, la propia que Isaac blandía se parte en dos. El humano toma su cuello, exigiendo respuestas.



—¡Más vale que te lo confieses todo, puto bandido! -Le ordeno el humano con el amenazarle de apuñalarle con la espada rota —Ese oso del que te referías, ¿¡es el mismo herrero Torke Almaforga!?.



[—————]​



En una ubicación desconocido dentro de lo que parecía ser una caverna, algunas antorchas iluminaban el lugar, una jaula albergaba en su interior, del cual se encontraba en su interior un desnudo oso corpulento. El Sapien estaba callado, sentado y meditando con los ojos cerrados, su cuerpo mostraba señales de golpes, señales de posibles torturas.



—¿Y bien Torke?, ¿has considerado mi oferta de una vez?.



La voz que le hacía tal pregunta, provenía del responsable de quien le había encerrado, aquel oso abrió sus ojos y miro con indiferencia a su captor, fuera de la jaula se hallaba un fornido tigre que vestía únicamente unos pantalones y sandalias, deleitando a la vista sus pectorales, su ojo izquierdo lo cubría un parche y poseía una cabellera picuda rojiza.



Continuara…
 
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CAPITULO 24

Los bandidos habían sido derrotados, de los 7 que desde un principio amenazaron la vida de los tres, 5 murieron a manos de Isaac, 1 logro huir por el miedo tras ser testigo de la muerte de sus camaradas y el restante…



—¡Más vale que te lo confieses todo, puto bandido! -Le ordeno el humano con el amenazarle de apuñalarle con la espada rota —Ese oso del que te referías, ¿¡es el mismo herrero Torke Almaforga!?.



El dóberman que se erigía como el líder del grupo, es derrotado e interrogado por el humano.



—¿Eres algún conocido suyo?, es obvio que no… más importante, ¿¡que mierdas eres tú!?, ¡no eres un Sapien y esas habilidades de combate con la que mataste a mis compañeros no eran ordi…!



El humano golpea con demoledora fuerza el estómago del dóberman callándole, tose enseguida y luego vomita, el bandido camina torpemente tratando de recuperar aliento y cae de rodillas. Isaac se coloca a sus espaldas y le pisa uno de sus tobillos, ejerciendo una presión lo suficiente para causarle dolor, pero no para rompérsela.



—Yo hago las preguntas aquí, ¿lo has entendido? -Agarro el cabello del Sapien y le dirigió aquellas palabras cara a cara.



Mirando detenidamente los ojos del humano, el dóberman sintió la ira y antipatía de Isaac, la mirada resonó en lo más recóndito de su ser, todas aquellas emociones asociados al miedo y desesperación despertaron a la vez en el Sapien.



—(Demonio… ¡este tipo es un demonio!) -Concluyo el bandido en sus pensamientos.



Kailo estaba preocupado, era la primera vez que observaba una faceta tan oscura de su mejor amigo, quería acercarse a él y detenerle, pero sus brazos le temblaban.



—(Soy tan patético) -Se dijo el lince a sí mismo.



Si tuviera el valor suficiente, correría hacia donde aguarda su amigo para hacerle volver en razón, ya que tal forma de ser, no era propio de ese amigo suyo, por eso razón detestaba tanto esa cobardía suya, porque esa misma cobardía alentaba la debilidad que tanto despreciaba.



—El oso del cual mencionaste, ¿es Torke Almaforga? -Le pregunto Isaac.



—¡Si, si… es él!, solo por favor… no me lastimes más…



El bandido estaba a punto de romper el llanto con el dolor de su tobillo siendo pisado, las interrogantes del joven no concluyeron allí, hay tenia más dudas acerca del tema.



—Esto lo confirma, Tiqulis, tu maestro sigue vivo, pero en manos de bandidos -Isaac se lo notifico al aprendiz.



—Maestro Torke… -Replico el aprendiz su nombre con tristeza.



—Escoria bandida, ¿dónde se encuentra cautivo Torke Almaforga?, ¡responde de una vez!.



—¡No esta muy lejos!, ¡esta solo a unos dos kilómetros de aquí!.



El bandido señalo el lugar, y como se veía la entrada de este, el propio aprendiz quien escuchaba todo, se sorprendió porque conoció ese sitio.



—¡Es la mina personal de mi maestro! -Afirmo el aprendiz —No hay duda, incluso la distancia que queda, ¡es ese lugar!.



Estaba más que confirmado, Torke Almaforga fue hecho prisionero por bandidos en su propia mina personal, cuando se le pregunto al bandido interrogado sobre como le capturaron, este no tardo en confesar los detalles.



—¡Nosotros habíamos hecho nuestra guarida allí hace solo una semana!, luego ese oso vino un día de la nada, ¡tanto nosotros como él estábamos sorprendidos! -Relata el bandido dóberman —Creímos que un sitio como ese no sería algo de interés para quien pasara por allí, lo que lo haría un escondite perfecto, ¡pero oso simplemente llego y no podíamos dejar bajo ninguna circunstancia que escapara!.



Una lucha se dio contra el oso, quien resultaba ser muy fuerte, logro acabar con varios bandidos, solo el jefe de ellos pudo vencerle y luego se le procedió a capturar para eventualmente encerrarle. La razón por la que no le mataron en el acto fue porque descubrieron que era un herrero, por eso el objetivo de los bandidos era incapacitarle para atraparle y convertirlo en un activo valioso para la guarida.



—Ese jefe tuyo, ¿¡quien es él!? -Exigió el humano tal información.



—Su nombre es… ¡Khenya “Puños de Terana”! -Revelo el dóberman.



El dóberman le temblaba el cuerpo de solo pronunciar ese nombre, su miedo era aun mayor comparado al que tenia por el humano, de modo que el grupo de 7 bandidos que le atacaron, solo era un pequeño conjunto armado de criminales con la labor de asaltar a los inocentes en los alrededores y recolectar esos “ingresos” para llevarlo a la guarida.



El dóberman solo era un líder de ese insignificante grupo, el verdadero mandamás de todos ellos era el tal Khenya, quien el bandido confiesa su aspecto que era el de un tigre con un destacable parche en su ojo izquierdo.



—“Puños de Terana” -El aprendiz de herrero replico tal nombre de manera muy pensativa —Ese nombre, ¿dónde lo he escuchado antes?, un momento… ¿¡acaso no es…!?



—Así es, él es “uno de ellos” -Confeso el dóberman.



—¿”Uno de ellos”?, ¿a quienes te refieres?.



—Es obvio a quienes, a ellos… “Los cuatro pilares del mal” -Cito el nombre de un grupo.



El humano estaba confuso, pues no tenia idea alguno de ese nombre y su significado, pero Kailo y Tiqulis, tras oírlo con toda claridad, empezaron a temblar del miedo, el propio aprendiz era quien más aterrado se mostraba, cayendo este de rodillas y a punto de llorar.



—No… no es posible… mi maestro… ¿es prisionero de uno de los cuatro pilares del mal?... -Se pregunto el aprendiz lleno de incertidumbre.



Ese nombre era sinónimo de problemas, Isaac estaba seguro de ello, dado a su desconocimiento sobre Gaia, él solo llevaba casi nada en este nuevo mundo, pero no había duda de algo. Khenya, el bandido líder responsable del secuestro del herrero, no era un enemigo a quien tomar a la ligera.



[—————]​



En una ubicación desconocido dentro de lo que parecía ser una caverna, la zona iluminada por antorchas revela a un Torke Almaforga encerrado dentro de una jaula, desnudo y con señales de golpes producto de posibles torturas. El oso herrero se encontraba meditando sentado, hasta la llegada de un individuo en concreto.



—¿Y bien Torke?, ¿has considerado mi oferta de una vez?.



Es hablado por un fornido tigre de pantalones corto y sandalias, deleitando a la vista sus pectorales, en su ojo izquierdo le cubría un parche y tenía un llamativo peinado picudo rojizo.



—Khenya… -Torke pronuncio su nombre con cierta familiaridad —Pensar que te convertirías en una basura como tal, te lo dije antes y lo volveré a decir, me decepcionas mucho.



—Jejeje, Torke viejo amigo, no has cambiado nada, ¿sigues apegado a ese patético código moral tuyo?, solo mira a donde te ha llevado ese endeble camino que sigues.



—Prefiero morir como un buen hombre, que como una manzana podrida como tú.



—¡Jajajaja!, a pesar de los años, sigues siendo tan terco y duro como siempre -El tigre le elogio —Pero es suficiente de esta charla nostálgica, vayamos al grano, ¿has considerado mi oferta de una vez?, se breve y responde.



Una proposición fue hecha por el propio Khenya al herrero Torke, luego de ser derrotado a manos del tigre y hecho prisionero de este.



—¿Vuelves a pedirme lo mismo?, ¡la respuesta es un rotundo NO! -Aclaro el herrero oso con desdén —Jamás entregaría mis habilidades en la herrería que tantos años he pulido, a manos de criminales, Khenya, tu mejor que nadie sabes que preferiría morir que fabricar un simple cuchillo de cocina para malhechores como tú.



—Es una pena, siendo un talentoso herrero con la habilidad de producir armas mágicas, negarte a un plan magistral como el mío, en verdad es una pena… -Dijo el tigre apenado.



—¿Plan magistral?, eres un bandido, Khenya, mancillaste tu noble pasado… ¿¡para convertirte en un criminal!? -El oso le replico furioso.



—Je… tu no entiendes nada, y no me importa que lo entiendas o no -Dejo el tigre en claro —Como no entiendes tu situación, es necesario aplicar un ejemplar castigo, dicho esto, necesitas otro escarmiento.



—¿Mandaras de nuevo a tus chicos a hacer tu sucio trabajo?.



—No, esta vez es personal.



El tigre llamo a dos de sus subordinados, uno de ellos quien tenia una llave en sus manos, abre con esta la jaula donde estaba prisionero Torke, mientras el segundo desviste a Khenya. El fornido Sapien felino enseña un flácido y durmiente miembro, quien es estimulado por el mismo subordinado que le retiro las ropas, pronto aquel falo recobra las fuerzas y apunta al oso con el palpitar de la emoción.



—Yo me encargare personalmente, de darte tu próximo escarmiento -Afirmo el tigre con un rostro teñido de malevolencia.



Continuara…
 
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CAPITULO 25

—Yo me encargare personalmente, de darte tu próximo escarmiento -Fueron las palabras del tigre con un rostro teñido de malevolencia.



Khenya, autoproclamado como el líder autentico de los bandidos responsable de apresar al herrero Torke Almaforga, abre la puerta de la jaula donde yace el apresado oso y se adentra a este totalmente desnudo. El herrero también se encontraba en las mismas condiciones de desnudez, deja de meditar y se pone en pie, con su guardia en alerta.



—¿Qué ridiculez es esta Khenya? -El oso le pregunto —Meterte en mi prisión, totalmente desarmado y con la puerta sin llave.



—Ya te lo dije Torke, seré quien te encargue de su siguiente encaramiento -Volvió a repetir el tigre —Mis muchachos para someterte tenían que depender de su numero y cuerdas, en este caso, conmigo es más que suficiente.



La distancia entre los dos era casi nada, el tigre se mostraba tranquilo, con sus brazos cruzados, sonriendo con toda confianza, caso contrario al oso, su inquietud era evidente, en una posición de guardia para luchar con sus puños y el temblar de su rostro mostraba inseguridad en su moral.



—Parece que has olvidado… ¡que soy un mago!.



Una llama se manifiesta en una de las manos de Torke y con ella lanza una llamarada al frente con obvio destino hacia el líder criminal felino, este se ríe y de un rápido movimiento se desplaza a la izquierda. Había salido exitosamente del rango de la llamarada del oso, pese a encontrarse dentro de un estrecho sitio como una jaula, luego contraataco con un puñetazo al estomago del herrero, quien cae adolorido de rodillas tratando de recuperar el aliento.



—Parece que has olvidado que en las condiciones que te encuentras, con apenas algo de fuerzas, tu magia es débil -Asevero Khenya —¿Además debo recordarte que fui yo quien te venció en uno a uno cuando viniste aquí?.



El oso lo recuerda con claridad, había venido a este sitio en busca de su mina personal de cobre, pero inesperadamente también se encontró con extraños instalados allí, por su aspecto, cantidad de armas y artículos acumulados de dudosa procedencia, fue fácil para intuir que eran bandidos.



El herrero alguna vez fue un aventurero, aunque actualmente dedique su vida a la herrería, aquellos años de experiencia en la lucha aun persisten en su ser, su arma predilecta eran un mazo y escudo de bronce. Cargo contra los maleantes, venciendo a todo aquel que le cruzara en su camino, hasta que un rostro conocido que se erigió con el líder de esos criminales, hizo acto de presencia.



Aquel tigre de un peinado picudo rojo, Khenya, los dos tuvieron un pasado en el gremio de aventureros, amigos y compañeros de armas, ambos destacaron como guerreros a las horas de realizar arduos trabajos, pero el tigre fue quien tenía el mayor mérito. Tanto tu fuerza y habilidad de lucha, quedaron registrados en el gremio como un talento prestigioso reconocido para la posteridad.



Torke estaba perplejo, cuando descubrió que aquel prestigioso aventurero de renombre, se había convertido en un forajido, dirigiendo una banda criminal, mancillando la noble profesión que alguna vez ejerció. Pero no titubeo, no dudo para nada en confrontar a ese viejo amigo, sin embargo, la diferencia de habilidad era obvia, el herrero perdió contra el tigre, Khenya seguía siendo alguien fuerte.



—No pudiste ni vencerme cuando estabas armado y en mejores condiciones, ¿qué te hizo pensar que tendrías una posibilidad ahora estando en tal deplorable estado? -El tigre le pregunto riéndose de ello —Con el escaso tiempo que duro nuestra lucha puedo concluir que… te has vuelto más débil, bueno, era de esperarse, dejaste tu vida como aventurero y te centraste en una dedicada en su totalidad a la herrería -Concluyo el Sapien criminal —Con toda tu dedicación en el arte de la herrería, descuidaste tus habilidades como guerrero, eres solo una sombra de aquel fornido aventurero de antaño.



—No seré el guerrero que fui antes, pero al menos no he me convertido en un vulgar criminal como tú.



—Je, sigues aun con ese sermón, como sea, no estoy aquí para charlar, dije que vine a darte un escarmiento, y cumpliré con mis palabras.



El oso intento invocar más llamas a sus manos, pero lastimado y cansado, las fuerzas no le alcanzaban para usar su don de la magia, pensó rápido entonces en responder con un codazo al estomago de su rival y luego tomar distancia. Pero el tigre leyó fácilmente sus movimientos y bloqueo su ataque.



—Es inútil, no solo eres predecible, incluso muy lento, jajajaja…



Tomo al oso de los brazos desde la muñeca y coloco al herrero contra el suelo en posición boca abajo, llevando sus manos a su nuca, inmovilizándolo y evitando toda posibilidad de que pudiera dar un cabezazo, con solo una mano mantuvo las dos del herrero ocupado sujetándolo desde las muñecas. Con la mano restante levanto las caderas de Torke, entonces el felino acerco su erecto falo de carne rozando las nalgas de este.



Torke al sentir el escarmiento que se avecinaba, forcejeo en un intento de liberarse, pero inútil eran, sus esfuerzos no conseguían ni el mínimo empeño para que el líder forajido le liberarse, y con que el tigre ejerciera un poco de presión en las muñecas, un dolor insoportable debilitaba todo ese esfuerzo al instante.



—Oh, esa brusca reacción de desesperación por liberarte, jejeje… aun no lo olvidas, ¿verdad? -El tigre pregunto con una maliciosa sonrisa —Esos trágicos recuerdos de tu pasado, cuando éramos amigos y compañeros de armas, tu mismo me lo contaste, ¿no te acuerdas?.



Fue ese “oscuro recuerdo” el motivante que despertó la desesperación del oso por liberarse de lo que le esperaba, en sus días de aventurero, él era alguien cercano a Khenya, su confianza depositada en él le vio como alguien a quien pudo compartir aquellos relatos de un pasado cargado de infortunio, fue el único a quien se lo había contado.



—Ya veo, ahora lo entiendo, este preciso momento, ¿esto te recuerda a ese “doloroso momento”? -Le pregunto él —Dime Torke, ¿yo te recuerdo a “él”?, a esa persona que tanto odias y siempre has tratado de evitar cuando ese tema es tocado, ¿eh?.



El oso frunce el ceño, intenta una vez más forcejear para liberarse, deposito todas sus fuerzas restantes en aquel intento, solo para sentir como la mano del líder bandido, presiona sus muñecas sometidas. El dolor se hace presente en todo su cuerpo, ese dolor mismo merma sus esfuerzos, debilita tu espíritu luchador y hecha abajo su intento, Torke ya no tenia fuerzas, estaba totalmente a merced de su captor.



—Lo tomare como un sí, y ahora, que comience el escarmiento.



Sin juego previo o preparación, el tigre hundió de golpe toda su verga dentro del ano del herrero, Torke emite un grito entrecortado, sintiendo dolor y frustración de lo que estaba padeciendo, y peor, de alguien a quien conoció y respeto no solo como un amigo.



—Hace tanto tiempo que no metía mi pene por aquí, esta bastante estrecho -Comento el tigre de forma burlona —Mierda que estas realmente estrecho, pero tengo el tiempo suficiente para arreglar eso.



Con cada empujada, cada vez que ese pene felino con espinas entraba y salía de su interior, Torke jadeaba, intentaba disimular ese gemido lo más despacio posible, pero a los ojos del tigre, tal cosa le era imposible de ocultar.



—No es la primera vez que lo sientes Torke, ¿por qué te avergüenzas en ocultar que te gusta sentirlo?, de todos modos, ¿no lo hemos hecho numerosas veces antes?, oh, los dulces recuerdos de nuestra juventud como aventureros.



—¡Yo no disfruto de ser violado por un miserable criminal!, ¡TÚ no eres el Khenya que conozco!, ¡TÚ eres solo una escoria que debe ser eliminada!.



Tales palabras el oso lo acompaño de unos ojos cargados con profundo desdén, su odio hacia su viejo amigo, estaba lo bastante intensificado para que el tigre sintiera sus reales intenciones por acabar con su vida.



—Que mirada tan fría e indiferente… una que me recuerda al feroz Torke de antaño, eso me excita bastante…



Khenya empuja con más brusquedad su miembro dentro del herrero, logrando de un golpe interno cargado con tanta fuerza el hacer que la boca del oso escapara un gemido, el falo del tigre eyacula en el acto llenando al úrsido.



—Que satisfactorio, he cogido con tantos tipos, pero nunca he tenido un sexo tan satisfactorio como hasta ahora -Con sinceridad Khenya expreso —Y eso lo sé, porque en el fondo siempre eche de menos nuestros días de antaño, yo te extrañe bastante Torke.



El herrero sintió la lengua del tigre lamiendo su rostro, mientras su mano restante se acerca a su pene, el oso aborrecido de ello, tan solo podía resistir tal ultraje, esperando a que todo acabara pronto.



—Puedes odiarme todo lo que quieras, pero tu cuerpo siempre será honesto, ya que esta parte de ti siempre tendrá una opinión diferente a la tuya -El tigre manoseaba el duro miembro del oso —Y yo aún no he terminado.



El tigre saca su miembro del recto de Torke, semen sale chorreando del agujero, pero ese falo felino estaba lejos de terminar, seguía erecto y palpitando, exigía más, anhelaba gozar aun de ese sometido herrero.



—Esto apenas ha empezado -El tigre lamio sus labios.



Continuara…
 
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CAPITULO 26

Sonidos lascivos resonaban en la jaula, mirones se asomaban a escondida para espiar con calentura y una respiración excitada, el evento principal era su jefe el tigre de peinado picudo rojizo, Khenya. El líder de los bandidos estaba fallándose a un antiguo amigo ahora convertido en su enemigo, el herrero Torke.



—Tu interior empieza a moldearse a la forma de mi pene, bien… -Fue un comentario lanzado por aquel tigre.



Torke estaba sentado sobre el miembro de Khenya, dándole la espalda al tigre, mientras su cintura era sujetada por los musculosos brazos del felino. Movía esas caderas para sentir con regocijo y gozo el interior de su viejo compañero de armas.



Pegando su cara sobre la mejilla del oso, lamiendo su rostro y labios, los ojos de Torke tenían una mirada perdida, no solo había sido sometido físicamente ante la voluntad del líder bandido, incluso también emocionalmente. De su boca sonaban gemidos que antes trataba de contener, tal era su sumisión, que el tigre no tenia contenido la cabeza del oso por temor a un posible cabezazo, ya que había cedido toda resistencia.



—¡AAAAAAAAH! -Exclaman los dos llegando al clímax.



El pene erecto de Torke tiembla y palpita, eyaculando pequeñas cantidades de semen, mientras Khenya llena el interior del herrero, una blancura pegajosa se desbordaba del recto del úrsido.



—Incluso los dos lo hicimos al mismo tiempo, nuestra sincronización es tan impecable como lo fue en nuestra época como aventureros -Afirmo el tigre del parche en su ojo izquierdo —No pareces satisfecho, eso es bueno, aun dispongo de tiempo extra para viejos conocidos.



El tigre acariciaba los testículos del oso, los estímulos hacían que el falo recobrara parte de su libido, a la vez que el miembro del felino también recobro sus fuerzas para otra ronda.



—¿También sientes sus miradas? -Le susurro Khenya al oído —Ellos nos observan, e incluso disfrutan de nuestro espectáculo.



El propio Khenya era consciente de que sus subordinados le espiaban con placer, la visión de su único ojo que era el derecho, podía ver como algunos llevaban sus manos a sus pantalones y comenzaban a tocarse su intimidad, otros en cambio se quitaban toda vestimenta de la cintura para abajo con el fin de tener una mejor comodidad a la hora de satisfacerse a sí mismo.



—Soy un jefe muy benevolente, ya que podría ordenarles irse de aquí por las malas, pero en cambio soy alguien que recompensa el arduo trabajo -Sostuvo —Mis muchachos han trabajo muy diligentemente en estos días, esta será su recompensa, les dejare disfrutar de esta entretenida función nuestra para que satisfagan todo ese deseo reprimido.



Torke no replicaba palabra alguna, solo puro murmullos, aquel vacío en su mirada seguía vigente, uno concluiría que había sido roto psicológicamente, pero el tigre era consciente, de que ese oso aun no estaba completamente destruido. Conocía a la perfección lo que Torke estaba experimentando, la razón del porque no respondía y era tan sumiso.



—Lo estas reviviendo, ¿no es así? -Le pregunto el tigre acompañado de una lamida en la oreja —No te culpo, aun recuerdo la primera vez que me lo contaste, tenias esa mirada, esa desesperación de revivirlo en carne propia, porque cuando se trata de recordar tienes un talento nato gracias a tu desempeño como herrero, es tu labor memorizar cada pieza, cada metal y cada técnica, pero también… esa buena memoria puede jugar una mala pasada.



Khenya recuesta al oso boca arriba sobre el suelo de la jaula, colocándose el tigre encima suyo, sus rostros se tocan entre ellos, pero Torke no parecía ser consciente de ello, dado a la actual condición que padecía.



—Es una perdida que tu “yo” no pueda sentirlo, mientras este atrapado en esa pesadilla -Lamento el tigre.



Besaba y lamia el cuello de Torke, llevo su lengua hacia abajo para manosear aquellos pezones, primero los lamio y luego pellizco, tal reacción hizo que Torke exclamase un pequeño grito. El pene del herrero palpitaba ante tal estimulo, el tigre jadeando de la excitación no lo resistió más y metió su pene dentro de él.



—¿Qué te parece viejo amigo?, esta era nuestra posición preferida…



El dúo se revolcaba con suma lujuria bajo la posición del misionero, Khenya pego su rostro sobre la mejilla del oso, respirando eróticamente sobre el oído de este, llevo una de sus manos al pezón de Torke para pellizcárselo, este replico con ese mismo grito de bajo volumen.



—¿En que momento te encuentras “reviviéndolo” Torke?, a esa persona detestable, ¿¡Cuánto duele tener que verlo una y otra vez sin poder ni siquiera hacer nada!?.



Aun ante la brusquedad de su enemigo, el oso no respondía ante tal profanación de su intimidad, ante tal atentado de su dignidad, su cuerpo era casi como un muñeco para el placer de ese líder bandido. Pero cierto era que el herrero no estaba destruido o psicológicamente roto, puesto que su psique en este momento combatía internamente contra un némesis de hace mucho tiempo atrás.



[—————]​



Un escenario se plasmaba, fragmentos del pasado reproducen un evento en el que se mostraba a un joven Torke en sus 15 años, el úrsido en sus años de adolescencia, trabajaba con diligencia en la herrería. Moldeaba espadas, mazas, lanzas y toda clase de armas y armaduras, aun era un novato en aquel entonces, puliendo su técnica que había sido enseñado por un ser querido.



—Algún día estaré a tu nivel, padre -Aseguro con una promesa mirando la fragua.



Aquella fragua era obra de las propias manos de esa preciada persona, fue esa misma su admiración y motivación por la herrería, siguiendo su legado, volcando toda su atención e ingenio en el desempeño de este oficio. Aun recordaba su imagen, aquel alto y forzudo oso, de amable carácter, explicaba paso a paso los procedimientos a seguir, los instrumentos esenciales de un herrero y la maestría en sus enseñanzas. Kort Almaforga, padre de Torke, era su modelo a seguir.



Sus antepasados provenían de una estirpe de guerreros mercenarios, que eventualmente se convertirían en aventureros con el surgir del gremio de aventureros, pero fue Kort quien puso un punto alto a tal tradición. No quería que sus descendientes tuvieran que vivir un legado destinado a un derramamiento de sangre eterno, así como él tampoco quería pasar toda su vida hasta la vejez luchando para siempre.



Repudiado por sus familiares, despreciado por su sangre, Kort fue exiliado de la estirpe guerrera, las cadenas que lo ataban a esa familia destinada a la lucha habían sido rotas, Kort era libre de seguir su propio sendero y eso lo llevo hasta la ciudad de Arquion. Allí se instalo probando suerte como aprendiz de herrero.



Pronto no tardo en descubrir ese nato talento para la herrería, tal era su desempeño y pericia, que en pocos años se gano gran popularidad en Arquion, su maestro eventualmente muere a causa de la vejez. No tenía herederos, dejando en su legado la herrería a su único y preciado aprendiz, Kort.



La herrería sin embargo necesitaba una revisión necesaria, el yunque estaba muy gastado y uno nuevo precisaba ser elaborado, pero quien necesitaba una remodelación era la fragua. El de su maestro estaba hecho de piedra, además de ser muy pequeño y el deterioro de los materiales del cual estaban hecho era evidente.



El opto por crear uno nuevo, le tomo su tiempo, pero consiguió construir una nueva hecho de un bronce tan resistente para las altas temperaturas con el cual se acostumbra trabajar. Era más grande que el anterior y su rendimiento demostraba sin duda ser superior, su maestro estaría orgulloso de ese aprendiz, o, mejor dicho, de quien ahora era el actual maestro.



Kort conocería a una Sapien de la cual se enamoraría y ese fruto daría a Torke, el propio Kort tras haber heredado la herrería de su maestro, también recibió su nuevo apellido, Almaforga. Aunque si buen no era su verdadero apellido, él quería separarse de toda relación con su antiguo linaje, por eso acepto esa nueva identidad con orgullo, y esta misma seria la de su hijo.



Cuando Torke tenia 5 años su madre murió de una enfermedad, y cuanto cumplió los 15, su padre tuvo un accidente en la producción de una armadura que le quemo el rostro, tales heridas eran tan criticas que no hubo manera de sanarle. El joven úrsido tuvo que valerse por su cuenta, había recibido buenas enseñanzas de su difunto padre, pero aun tenia un largo camino por recorrer para llegar a su nivel.



Él mismo se encargaba de atender la herrería de su difunto padre, produciendo armas y protecciones básicas a aventureros como también algunos viajeros, todo parecía marchar con normalidad. Pero tal historia tiene un lado oscuro, un aspecto podrido y sombrío, que quedo guardado como una mancha fétida en la psiquis del oso.



—Oye mocoso, ¿has terminado con eso?.



Torke estaba terminando de martillar una espada de bronce, cuando escucho aquella voz grave e irritante, frunció el ceño y sintió un enorme deseo de gruñirle, una ira acrecentaba en su interior. Suspiro, se relajo para ocultar esos sentimientos negativos y volteo para mirar a aquel que le hablaba.



Era un oso gordo y carente de cuero cabelludo, de un descuidado pelaje, una túnica sucia y apestada con alcohol, en sus manos tenía un balsamario, una botella de cerámica que contenía en su interior ciceón, una bebida alcohólica hecha de agua, cebadas y hierbas.



Los dos chocan sus miradas, el joven Torke trataba de mantener la compostura para no delatar su indignación, por que esa persona que estaba justo frente a él, era el individuo que más odiaba en toda su vida.



Continuara…
 
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CAPITULO 27


Recuerdos y odio, un horrido pasado de Torke Almaforga en sus 15 años es relatada, el muchacho ocupado en la producción de una espada, una voz interrumpe su concentración.



—Oye mocoso, ¿has terminado con eso?.



Un tono arrogante e irritante, un oso mayor carente de cabello y descuidada imagen, obeso y que bebía de un balsamario, una botella de cerámica que contenía en su interior una bebida alcohólica típica del campesino, ciceón. Torke sentía una inmensa aversión por dicho individuo, cuando volteo para verle, oculto todo ese desprecio en su mirada y tono de habla para evitar problemas.



—Me encuentro ocupando con un importante pedido, debo terminarlo para antes del anochecer -Aclaro él.



—Tsk… ¿y quien ira por más ciceón?, ya se me acabó el que tengo.



—Deberías tratar de beber lo menos posible, quizás te dure un poco más.



—Oye… ¿tratas de provocarme?.



El oso adulto se acerco furioso al muchacho y le tomo fuerte de su antebrazo, su mano presionaba con fuerza causándole dolor al joven.



—¿¡Intesta pasarte de listo conmigo!?, ¿eh?, ¿¡eh!?, ¡no te conviene hacerme enojar!.



—Solo trato de decir que deberías beber menos, te acabas muy rápido tu bebida -Argumenta un adolorido Torke.



El oso agresor le suelta y escupe en el suelo con frustración luego de beber las ultimas gotas de su botella, voltea para irse de la sala cuando declara algo más.



—No creas que no puedo sentir que me gruñes y me miras mal cuando no te veo, ¿acaso tienes algún problema conmigo? -Le pregunto con engreída actitud —Mas te vale acostumbrarte, chiquillo impertinente, soy tu “querido” tío legal en todo el asunto, y de acuerdos a las escrituras de tu padre, yo soy el “jefe” indiscutible de esta casa, hasta que tu cumplas los 18.



Luego de haber dicho tales palabras se retira en busca de más bebida, siendo la taberna su siguiente destino, cuando se oye el cerrar de la puerta y su ausencia en el hogar, Torke muestra sus verdaderas emociones. Grita de frustración golpeando con el martillo el yunque para calmar su enojo.



—Ese maldito infeliz, cuesta creer que padre compartiera sangre con ese sinvergüenza borracho -Expreso un descontento Torke.



El nombre de aquel Sapien de gran barriga y actitud agresiva era Biasti, hermano menor sanguíneo de Kort Almaforga, por lo tanto, pertenecían a la misma familia de estirpe guerrera. Biasti fue expulsado por su incompetencia de la familia, y por azares de la vida termino en la ciudad de Arquion, en donde busco la manera de ganarse la vida por su cuenta como aventurero.



Para Kort fue una sorpresa ver a su hermano menor en la misma ciudad que él, considerando lo lejos que estaba de su hogar natal, Biasti era el único con quien no se llevo mal en la familia. Lo que genero cierto afecto de Kort a Biasti por ver a un miembro de su antigua familia en la misma situación que la suya en lo de ser un exiliado.



Aunque al principio Kort invito a Biasti a vivir con su nueva familia, este declino la oferta bajo el pretexto de “ya seria bastante escandalosos conmigo”, pero siguieron viéndose a menudo para tomar algo en la taberna de la ciudad. Aquel oso se había ganado tanto el aprecio de Kort, que en su testamento en caso de ocurrirle algo, le encargo el cuidado de su único hijo y la herrería seria de su propiedad, hasta que Torke cumpliera la mayoría de edad.



Las reglas por las cuales se rigen el país, estipula con legalidad que toda persona menor de 18, no puede heredar tierras o propiedades hasta cumplir la edad legal requería que es 18 años. Hay excepciones, si la autoridad máxima de dicha nación confiere su “permiso real” entonces dicha persona, que aunque no tenga 18, le es posible entonces tomar tales herencias.



Pero Kort Almaforga no tenía relación alguna con la autoridad máxima de su país, el rey, solo era un simple herrero, por lo que su hijo debía seguir el protocolo legal que se imponía a nivel nacional. Pero dado a que murió antes de que su hijo cumpliese 18, se corría el peligro de que la propiedad fuera “clausurada” por las autoridades de Arquion hasta que el muchacho tuviera la edad requerida.



Es entonces donde el papel de Biasti juega su rol como tutor legal, mientras él este presente, la herrería evitaría dicha clausura, todo parecía ir por buen camino. Hasta que la verdadera faceta de esa persona sale a la luz, aquel tío que Torke desconocía, solo tenia entendido que era alguien simpático para su padre.



La realidad es que Biasti solo mantenía un comportamiento amistoso con Kort, porque tenía la esperanza de que algún día en caso de encontrarse con problemas económicas, pudiera rogarle a su hermano mayor por dinero. Si se llevaba bien con él, no debería tener problemas en conseguir algo de Divitys de él, pero jamás espero obtener una propiedad para sí mismo.



La muerte de Kort entristeció enormemente a Torke, pero Biasti en el fondo se regocijaba de la alegría, porque su difunto hermano mayor le dejo a cargo de la herrería, aunque también del muchacho. Es aquí donde ese Sapien deja de usar esa falta faceta de persona amistosa, para mostrar quien era en realidad.



Un ruin y grosero hombre, del cual casi todo el dinero que ganaba haciendo tareas como aventureros, lo despilfarraba en bebidas y putas, parecía ser un típico sinvergüenza del montón. Pero esa persona, tenia una personalidad explosiva, a la menor provocación lastimaba al joven Torke, y cuando se encontraba borracho, su ira iba a otro nivel…



—¡Mocoso de mierda, necesito que hagas más dinero!



Torke recordó aquella paliza de otro día cuando su tío llego a casa muy borracho y enojado, resulta que había perdida en un juego de azar y con ello, todo el dinero que tenia de la semana para satisfacer su demanda de alcohol y sexo. En su colera, le exigió Divitys al pequeño Torke, pero este le decía que el dinero que quedaba era solo lo suficiente para la comida y conseguir nueva materia prima para trabajar en la herrería.



—¡Mierda, maldita sea, MALDITA SEA!...



El embriagado oso pateo a un indefenso Torke quien se encontraba en un rincón recibiendo las patadas de su tío, cuando este finalmente se cansó, se marchó a la cama mientras lanzaba numerosas groserías sobre el joven úrsido.



—Duele… mucho…



Torke se puso de pie, se dirigía a la herrería para concluir un trabajo pendiente que tenia para entregar a un cliente, pero debido a la dolencia de la paliza recibida, no pudo aguantar más y cayo rendido al suelo. El joven herrero sentía la fatiga de estar trabajando arduamente, sumado a la reciente paliza de su tío, finalmente el cansancio cae de golpe sobre su cuerpo.



Por supuesto, tuvo que pedirle disculpas al cliente, dado a que tardo un día más en terminar el pedido, obligando a que Torke recibiera la mitad de la paga por dicha demora. Él estaba acostumbrado al maltrato físico, no era la primera que su tío usaba la violencia contra él, pero si la primera en que lo hizo muy embriagado.



Generalmente cuando llegaba ebrio a casa, simplemente se echaba a la cama y se quedaba a dormir allí para despertar cuando le conviniera la gana o sintiera hambre, pero ahora había mostrado un lado aun más agresivo suyo.



—¿A este paso terminare muerto en sus manos? -Se pregunto el joven herrero a sí mismo.



¿Por qué Torke aceptaba tal abuso?, ¿por qué no simplemente marcharse lejos si no podía soportarlo?, la respuesta era simple, no tenia a donde ir, sin su tío, la herrería pasaría a ser propiedad de las autoridades de la ciudad, hasta que el cumpliese 18. Obligándole a quedar sin padres ni hogar, no había orfanatos en Arquion, lo que llevaría a ese muchacho a una injusta vida en la calle.



Aunque tenía familiares en algún lugar, estos eran guerreros, y si expulsaron a su padre por no seguir sus costumbres, era dudoso que mostraran ser algo afable con su único hijo. El día en que Biasti se hizo con la herrería, pensaba en venderla al mejor postor, como era el propietario legal actual, no había forma de que Torke lo impidiera.



Así que hizo un trato, Torke le aseguro una fuente de ingresos regular si la herrería permanecía, dado a que si la vendiera, eventualmente el dinero que obtendría se acabaría algún día. Pero si la conservaba, el muchacho se encargaría de manejarla y hacer dinero, aquel codicioso y arrogante tío pensó lo beneficioso que era eso, porque de acabarse el dinero si vendiera el lugar, tendría que volver a hacer tareas en el gremio de aventureros. El buscaba la vía más rentable para saciar un estilo de vida en el que no precisara trabajar, y tuviera dinero sin hacer nada por sí mismo.



Es así, como Torke acepto de mala gana el trato que el mismo ofreció, literalmente era un esclavo de su tío, cuando no estaba ocupado en la herrería, debía de hacer recados para él que consistía en buscarle más ciceón. Pero lo soportaba, solo duraría tres años, luego cuando la propiedad fuera legalmente suya, entonces podría encargarse de él.



[—————]​



En una noche fresca de lluvia, Torke había regresado de la casa de baño, en donde pago por una buena ducha caliente, en el regreso a su hogar, tuvo que quitarse su ropa recién lavada en el mismo establecimiento donde se ducho. Esta se había empapado totalmente a causa de la lluvia, al llegar a su habitación se empezó a desvestir.



—Que mala suerte la mía, tenia que llover justo en el día que fui a la casa de baño -Suspira de la decepción.



Mientras buscaba algo de ropa seca para ponerse, alguien llega al hogar, un mojado oso panzón en estado de ebriedad, este camino tambaleando hasta llegar a la habitación de su sobrino. Miro su desnudo cuerpo, recordando con frustración que hoy no pudo ir al burdel porque tenia una orden de negársele el acceso a él por una semana entera, a causa de darle una fuerte bofetada a una de las prostitutas con quien pago por acostarse.



—(Ahora que me fijo mejor, mi sobrino tiene un lindo trasero) -Fueron los pensamientos lujuriosos de Biasti.



Una inunda sonrisa llena de perversión se cierne sobre su rostro, una erección se manifiesta en él, comenzó a desvestirse, fue entonces que Torke noto la presencia de su tío.



—¿Tío Biasti?, ¿qué… que estás haciendo?.



Un desnudo Biasti entonces se lanzo agresivamente contra Torke, arrojándolo a la cama de la habitación.



Continuara…
 
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CAPITULO 28

—¿¡Tío Biasti!?, ¿¡que estas haciendo!? -Un alarmado Torke pregunto.



Su tío se lanzo agresivamente contra él, tomándole de la cintura y arrojándolo a la cama, este miraba con depravación tanto las piernas y trasero de su sobrino, el cual estimulaba su libido.



—Querido sobrino, te ves tan lindo desnudo… ¿cómo pude no haberme dado cuenta de tal preciosidad? -Dijo con el relamerse de sus labios.



Un asustado Torke observo a su babeante tío acercársele poco a poco, noto como su miembro estaba erecto, el muchacho era consciente de lo que se avecinaba, trataba entonces de hacerle entrar en razón.



—¡T-tío por favor, vuelve en sí!, ¡estas ebrio!, ¡por favor basta!.



—Eres muy ruidoso… -Fue su respuesta.



Biasti llega a la cama poniéndose encima del chico, tomando sus brazos y llevando su boca sin impunidad a la suya, un repulsivo beso era perpetrado violando oralmente a su sobrino, una lengua de fuerte hedor a alcohol era el sabor que el joven úrsido tenia que soportar. Cuando finalmente dejo de besarle, fue que Torke aprovecho para pedirle una vez que se detuviera.



—Por favor tío… ya detente…



—¡Cállate! -Replico él con el tomarle de la cintura.



Le dio vuelta para tener un vistazo del trasero del chico, llevo su hocico a esas nalgas oliendo con sumo regocijo, sentía el aroma de un ano recién bañado, algo que a Biasti le gustaba mucho. Saco su lengua y empezó a lamerlo, Torke quien sentía la babeante lengua de su tío, se enrojecía de la vergüenza, seguía suplicándole que se detuviera, pero él hacía de oídos sordos.



—Que culo tan rico, es incluso más rico que la de esas putas del burdel…



El fetiche de aquel panzón Sapien era los culos, amaba todo lo relacionado con aquel sexual tema, en el burdel siempre pedía a las mujeres con los culos más grande y voluminosos. Torke aunque joven, era de contextura corporal robusta, sus glúteos tenían un tamaño que su tío encontraba como excitantes.



—Este agujerito está listo…



—¿Listo? -Torke replico y luego con temor comprendió a que se refería —No… detente… ¡por favor no!... ¡no lo hagas!...



Ignoro toda suplica y ruego, el Sapien adulto se comportaba como una criatura que había cedido a sus impulsos primarios, su boca chorreaba babas a montón, mantuvo inmovilizado al muchacho dejándole boca abajo. Su miembro empezó por rozar esas nalgas, liquido preseminal salía de la punta, eran sus deseos ansiosos de ser saciados.



—No más espera… aquí voy…



—¡POR FAVOR DETENTE TÍO, TE LO SUPLICO!, ¡TE LO… AAAAAAH!



Sus ruegos son callados cuando aquel vulgar falo de carne, profana la intimidad anal del joven, Torke nunca tuvo experiencia sexual previa alguna, esta era su primera vez. Siempre imagino que la primera vez seria especial, con alguien a quien apreciaría en el fondo.



Pero nunca espero que ese día llegara, que su primera experiencia fuera un momento traumático, aquel borracho familiar, aquel tío que debía cuidarle, se había convertido contra toda su voluntad, en su primera vez. Los llantos del joven úrsido resonaban en toda la habitación, pese a que Biasti le exigía que se callara, era imposible para él hacer obediencia de tal orden.



Ser violado a tal temprana edad de la adolescencia por un adulto, un miembro de su misma sangre, era una experiencia dolorosa, no solo físicamente, sino emocional también. Que Biasti callara el lloriqueo de Torke con forzados besos de lengua no hacían sino empeorar la experiencia.



No solo debía soportar sentir como su culo era golpeado internamente con brutalidad por ese hombre, sino encima de saborear su apestoso olor a alcohol en su boca, tal combinación era un mar de pesadillas para él.



—¡Mierda aquí viene…!



Biasti llega al clímax y con gran volumen manifiesta su orgasmo, jadea complacido levantándose de la cama, caminando desnudo con pasos torpes hasta su propia habitación, sacudiendo su miembro que volvía a la flacidez. Sobre la cama quedo un joven úrsido tiritando y sollozando con una mirada teñida de miseria.



De su ano se desbordaba semen y un poco de sangre, al ser aquello su primera vez, tal miembro era imposible que entrara en su totalidad, pero sin importarle la salud de su sobrino, el sinvergüenza adulto empujo y empujo deseoso de satisfacer su lujuria. Torke padecía un ligero desgarro en su ano por la dilatación repentina de este, por fortuna no era grave o algo que pusiera su vida en peligro, seria algo que sanaría por cuenta propia. Aunque también existen ungüentos para sanar tales lesiones en dicha región del cuerpo, pero de ninguna manera quería exponerse para pedir tal medicina para si mismo, pues él era conocido por el curandero que lo vendía.



—Papa… te extraño tanto…



Poniéndose en posición fetal el oso llora desconsoladamente, odiaba la vida que llevaba con su tío, de entre todos los abusos que había recibido de él, este era sin duda alguna el peor habría probado en carne propia. Sentía que vivía un infierno como tal, de no ser por la promesa hacia su padre de ser un gran herrero, habría huido o quizás quitado la vida por el peso de la angustia.



—Pero yo… no voy a rendirme, yo… lo lograre, ¡por ti papa!.



Las fuerzas obtenidas de la promesa restauraban su motivación, la moral que le permitía soportar aquel averno dirigido por su propio tío, rendirse no era una opción, con el puño en alto, juro prevalecer al final.



[—————]​





En los siguientes días todo volvió a su rutina habitual, Torke seguía trabajando en la herrería mientras su tío salía a emborracharse, el muchacho con esmero y dedicación blandía sus herramientas de herrero para trabajar diligentemente con todo pedido que tuviera. Cuando el día acababa, iba por un baño, luego cenaba algo y finalmente a dormir.



Cuanto llego a su habitación, alguien se le acerco por detrás y le tomo de la cintura con una fuerza considerable, una vulgar y apestosa lengua con hedor a alcohol lamia su cuello con perverso deseos.



—Aun recuerdo esa noche -Dijo su tío Biasti, la persona que se encontraba tomándole de las cinturas —Sin importar que tan bebido estaba, aun puedo recuerdo esa hermosa noche, una dulce experiencia como jamás había sentido en mi vida.



Una de sus manos empezó a manosear el trasero de Torke, el joven herrero sintió un temor manifestarse en su pelaje, por aquella horrible experiencia estaba cerca de volver a repetirse.



—Tío por favor… detente, no hagas esto, por favor…



—¿Vas a negarle a tu preciado tío el anhelo de tener un momento con su único sobrino? -Pregunto con tal descaro depravación —Mmm… desde esa noche, no he vuelto a pensar en el burdel, porque ninguna de esas putas puede igualar a ese hermoso culo tuyo, mi lindo sobrino.



—No tío… ya es suficiente -Trato Torke de quitar las manos del hombre de su cintura.



—¿No vas a complacer la humilde petición de tu tío?, vaya que sobrino tan descarado eres -Expreso el adulto con molestia —Eso me frustra bastante, me hace odiar este lugar, si tengo un mal humor, terminare por vender la herrería, ¿quieres que eso pase acaso?.



Una mordaz amenaza, Torke estaba en un callejón sin salida, desde el punto de vista de la realidad, solo tenia dos opciones, rechazar que aquella pesadilla vuelva a ocurrir, corriendo el riesgo de enfurecer a su tío, el actual dueño legal de la herrería y esta termine por venderlo. O… cumplir con sus angustiantes demandas.



—Si has entendido el mensaje, entonces ponte en cuatro patas sobre la cama y repite las siguientes palabras -El oso adulto le susurro lo que debía decir.



Torke estaba intranquilo, porque se avecinaba aquel mal momento traumatizante de la vez anterior, solo que ahora, ya no habría pretexto de alcohol de por medio, su tío estaba sobrio exigiendo satisfacer su libido de manera inmoral con su propio sobrino.



—¿Qué sucede?, ¿acaso piensas negarte? -Una mirada maliciosa se hace menester en el rostro del depravado oso.



Torke temblaba, la inquietud del momento era bastante para él, pero tomo las fuerzas para cumplir las horribles demandas de esa cruel y despiadada persona, camino hacia la cama y se puso en cuatro patas.



—“Por favor tío… te necesito dentro… de mi” -Fueron las palabras pronunciadas de Torke contra su voluntad.



—Que sobrino tan pervertido, pero como soy un tío generoso, cumpliré tu deseo -Sonrió con lasciva inmundicia.



Aquello noche volvió a repetirse, la pesadilla regreso, la lujuria del monstruo violo la inocencia de ese chico una vez más, la habitación era testigos de las voces y sonidos obscenos. Cuando su tío disparo su primera carga, este no había acabado aun, estando sobrio aquella lujuria suya era aun mayor, y otra exigencia fue demanda por este.



—Chúpalo, quiero que limpies toda mi verga del semen que queda, esto apenas es el principio, la noche es joven, jejeje…



Desde este punto, los días venideros se hicieron más sombríos y angustiosos, aquel maltrato que comenzó con insultos y golpizas, se convirtió a diario en un tormento sexual, la depravación de su tío llevo a hacerlo a diario con su sobrino. Incluso en horas de trabajo, ese pene siempre estaba ansioso por estar dentro del joven herrero, aquello fue el infierno de Torke.



[—————]​



—¡AAAAAAAAAH!...



El fuerte exclamar en toda la sala era el de un tigre en posición del misionero, inundando de su semilla el interior del oso, el retorno al presente nos deleitaba con el jefe de los bandidos, Khenya, llegando al clímax nuevamente. Mientras Torke tenia esa mirada perdida, atrapado en pesadillas del pasado.



—Revivir aquellos oscuros días con ese asqueante pariente tuyo, siento tanta pena por ti, Torke…



El tigre acaricia la mejilla del herrero y le consola con un beso de lengua, cuanto todo parecía apuntar que este momento candente iba a continuar, uno de los chicos de Khenya llega alterado al sitio dando un aviso importante.



—¡jefe siento mucho interrumpir!, ¡pero tenemos problemas! -Notifico el subordinado bandido a su líder —¡Intrusos!, ¡nos han invadido tres intrusos!.



—¿Intrusos?, ¿es que ustedes no pueden hacerse cargo de ellos?, tsk… en serio me molestan por estupideces, solo son tres, ¿qué tanto problemas pueden darles?.



—¡Pero uno de ellos es increíblemente fuerte!, y por si fuera poco, ¡no es un Sapien!.



—Oh, ¿cómo has dicho? -Pregunta el tigre despertando su interés tras oír aquello ultimo.



Invasores de la guarida de los bandidos, ¿podrían ser…?



Continuara…
 
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CAPITULO 29


Isaac junto a Kailo y Tiqulis continúan su avance hacia la mina personal de Torke, del cual habían descubierto además que los bandidos responsables de asaltarles, habían armado una guarida allí. Pero la peor noticia fue descubrir lo que fue del maestro herrero, Torke había sido hecho prisionero por el auténtico líder bandido, “Puños de Terana”.



—“Los cuatro pilares del mal” -Cito el humano —¿Quién son ellos?.



Tal nombre era en el sentido común de Gaia, algo muy reconocido, con una fama oscura y tenebrosa, dejaba a entender a la imaginación del humano que tal entidad era maligna. Fue el lince y mejor amigo, quien tomo el deber de explicárselo.



—Hace 400 años atrás, existió un poderoso demonio que se autoproclamo como “Rey de la desesperación”, su ambición era conquistarlo todo, comandaba un vasto ejército de monstruos -Relata el felino —Este país, Athias, se alió con los reinos vecinos para unir sus fuerzas y combatir contra el rey demonio y su ejército, una guerra de 50 años se desencadeno con la victoria de Athias y sus aliados.



—¿Qué relación hay entre este “Rey de la desesperación” y “Los cuatro pilares del mal”? -Pregunto Isaac.



—El demonio no solo contaba con monstruos en sus filas, sino también con leales Sapien, quienes les habían dado la espalda a los suyos y luchado a favor de ese demoniaco ser -Kailo hace pausa un breve momento.



Kailo explica entonces que “Los cuatro pilares del mal” son una organización criminal poderosa conocido tanto en Athias, el país en donde ellos se encontraban actualmente, pero también tal entidad tenia influencia y subordinados sobre las naciones vecinas. Sus lideres son 4 poderosos magos, que según se cuenta son descendientes de aquellos a quienes sirvieron al “Rey de la desesperación”.



Aunque aquella guerra de 50 años llevado a cabo hace más de tres siglos culmino con la victoria de Athias y sus aliados, hay algo que inquieta en los relatos de tal suceso escrito para la posteridad por los historiadores de aquella época, es sobre la presunta muerte del poderoso rey demonios a manos de los héroes.



—¿”Héroes”? -Cita Isaac con curiosidad.



—En aquella guerra destacaron muchas figuras importantes, algunos se convertirían con el tiempo en linajes respetados que hoy en día sus descendientes pertenecen a la alta clase -Explica Kailo.



La muerte del rey demonio narra a un gravemente herido y vencido ser demoniaco en su tenebroso palacio, este ríe con satisfacción y jura venganza algún día, para luego autodestruirse a sí mismo con sus poderes en frente de los propios héroes. Su risa persistió como una espectral voz infernal en el ambiente por varios minutos aun tras destruirse a si mismo y luego todo se volvió silencioso.



—Aunque el rey de la desesperación murió, un mal augurio siguió por provenir en torno a ese maligno ser, ¿sabes porque?.



—¿Acaso volverá?.



—Lo has acertado.



El rey de la desesperación fue derrotado, pero no eliminado por completo, algunos especulan que aunque cayo en batalla, su alma se encuentra rondando aun presente en este mundo, esperando algún día retoñar en un cuerpo nuevo, es esta teoría la que rinde su concepto a “Los cuatro pilares del mal”.



Ellos no solo buscan dominarlo todo, sino además también resucitar el alma del rey de la desesperación, con su retorno generaría otra guerra sin duda, incluso algunos creen, que, si el rey demonio volviera, tendría más poder que en el pasado, y fácilmente sometería a toda Gaia.



—Un futuro oscuro… -Opino Isaac.



Una guerra del pasado, un rey demoniaco con ansias de denominación mundial y una organización criminal con el objetivo de traer de vuelta a ese poderoso ser malévolo, Isaac digirió todos los detalles, sabia entonces lo serio de la situación. Torke Almaforga no se encontraba prisionero por cualquier bandido del montón, sino de un líder criminal perteneciente a una organización de gran poderío y cuya influencia como miembros, estaban distribuidos en varios países.



—¿Tu… podrás vencerlo? -Pregunto el aprendiz de herrero con temor.



—¿Te refieres a “Puños de Terana”? -Kailo pronuncia el nombre del líder bandido.



—Si… ¿puedes derrotarle? -El oso miro al humano con una esperanza inundada de nervios.



—No lo sabre hasta enfrentarlo -Declaro el humano —Pero no tengo pensado caer aquí y ser otra víctima de ese bastardo, luchare con todas mis fuerzas.



Las últimas del humano resultan tranquilizar a Tiqulis, pero Isaac en el fondo de su ser, se mostraba intranquilo, una inquietud emocional que disimulaba para no revelarlo a sus compañeros cercanos. El temor del humano no podría ser para menos, pues su enemigo a derrotar, no era otro que un cabecilla de una organización malvada de gran talla.



—(Dudo que negociar fuera una opción, una confrontación será inevitable) -Fueron los pensamientos del humano.



Solo podía prepararse física y mentalmente para lo que le aguardaba, una lucha ineludible le aguardaba contra alguien muy fuerte, su amigo Kailo, quien noto esa mirada de preocupación, sabia de aquella intranquilidad que trataba de ocultar, pero carecía de las palabras apropiadas para levantarle el ánimo.



[—————]​



—Hemos llegado -Notifico el aprendiz de herrero.



Un gran campo abarcaba en tal lugar, a la distancia se observaba un terreno con una extensa elevación con rocas a su alrededor, Tiqulis guio al grupo por un camino en concreto. Escalaron algunas rocas y subieron a aquel terreno elevado, para descubrir un pasaje oculto que daba con una cueva subterránea.



—Es allí dentro -Señalo el oso.



No seria de extrañar que fuera una mina personal para Torke, sin las indicaciones de Tiqulis, encontrar tal entrada subterránea al azar tomaría horas o quizás todo un día entero, para entonces el maestro herrero confiaba en que nadie se tomaría la molestia de explorar tanto tiempo un lugar sin encontrar nada en las primeras horas.



—Isaac, toma esto -El aprendiz de herrero le hace entrega de una espada de bronce.



El propio Tiqulis cargaba consigo con una pequeña bolsa con un par de espadas extras, luego de haber atestiguado el combate contra los bandidos, observo que los sublimes dotes de combate del humano y sus extraordinarios cualidades físicas, que le costaban el sacrificio del arma que empuñaba.



—Ahora entiendo mejor porque buscas la ayuda de mi maestro -Aclaro Tiqulis —Dado a que aun no posee su nato talento en la herrería, crear espadas mágicas esta fuera de mi especialización, pero no por ello, me quedare fuera de margen en ayudarle a rescatarle.



Tiqulis había traído una pequeña dotación de armas consigo, quizás su maestro le regañe por ello o no, pero estaba decidido a salvar su vida a como de lugar, Isaac empuño su arma y armado de valor, continua su camino hacia aquella cueva subterránea.



—(No hay duda de que este lugar está habitado) -Pensó Issac.



Antorchas colocadas en soportes se encontraban en su camino, según Tiqulis su maestro carga con una antorcha propia para guiarse, por lo que tales soportes y fuentes de luz no era suyo, en evidencia esto apuntaba a ser obra de los bandidos que hicieron de guarida tal sitio.



—¿¡Quienes son ustedes!?.



Fue que en su trayecto se encontraron con dos Sapien bloqueando el camino, vestían con una corta túnica y portaban armas blancas livianas de bronce, su rol era hacer de guardias, tan pronto como avistaron a los tres, se pusieron serios al respeto.



—Oye… ¿qué diablos es esa cosa? -Uno pregunto al mirar detenidamente a Isaac.



—Oh, ¿quiénes saber que soy? -El humano les pregunto.



—¿Q-quién eres?.



—Yo soy… un demonio.



Al oír aquella respuesta, los Sapien temblaron del miedo, sus cuerpos tiritaban cargados de un terror profundo.



—Torke Almaforga, ¿dónde está? -Pregunto el humano con una voz seria y mirada fría.



—El… el… el…



En un movimiento sobrehumano, Isaac le arrebata el arma a uno de ellos y lo toma del cuello, su compañero reacciona con temeroso asombro y toma distancia apuntándole con su arma.



—Volveré a preguntar, ¿dónde está?.



La temerosa mirada del humano se clavo en sus propios ojos, el Sapien sentía un pavor como ningún había experimentado en su vida, querría correr y dejar todo atrás, pero sus temblorosas piernas no respondían a sus órdenes. Fue entonces que espuma escurrió de su boca y luego cayo al suelo perdiendo la consciencia, luego el otro también termino padeciendo lo mismo, pero sin la espuma.



—Eso no lo vi venir -Comento el humano.



Los guardias habían sido incapacitados, pero no hubo forma de sacarles algo de información, intentar ser discretos era problemático, pues ni Isaac, Kailo o Tiqulis eran expertos en el tema de un rescate sigiloso.



—¿Y ahora qué? -Pregunto Kailo.



—Intentar noquear escondidos a tantos como se pueda, y si nos llegan a descubrir, habrá que cargar una lucha directa -Fue el plan trasado por Isaac.



Habían llegado a la mina personal de Torke y a la guarida de los bandidos, ¿cómo podrán confrontar a tantos y a su fuerte líder?.



Continuara…
 
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CAPITULO 30

—5… 7… 8… 10… maldición que son bastante…



Mientras se mantenían ocultos, Isaac contaba los bandidos que estaban a la vista, la mina personal de Torke estaba ubicada en una cueva subterránea, la banda criminal se había instalado, montando un campamento desde hace una semana. Numerosas tiendas estaban armadas, algunas para dormir en su interior, otras que eran más grande tenían el propósito de usarse para guardar las provisiones como comida, armas y todas las pertenencias obtenidas en el saqueo. Había una grande en particular que contenía en su interior toda una habitación personal, esta tienda era del líder de estos forajidos.



Isaac, Kailo y Tiqulis observaban en silencio las actividades de los bandidos, mientras algunos mantenían la limpieza y filo de sus espadas y otras armas, otros tenían el trabajo de la comida, encendiendo una fogata para cocinar carne con algo de vegetal en una cacerola bronceada.



—¿Van a encender fuego en medio de una cueva subterránea?, ¿no temen que se inunde de humo y mueran asfixiado? -Pregunto Isaac en voz baja.



—Puede que no lo parezca, pero esta cueva tiene pequeños canales de ventilación en el techo que son varios, mi maestro lo descubrió cuando se preparó algo aquí -Afirma Tiqulis.



Alrededor de 4 bandidos se ocupaban de preparar la comida, mientras que 5 del mantenimiento de las armas, entonces dos se dirigieron hacia la dirección en donde se encontraban Isaac y compañía. Estos dos bandidos le explican al resto que era hora del cambio de guardia, eso significa que iban hacia donde se encuentran los anteriores que habían sido dejado inconsciente por el humano.



—(Esto es malo) -El humano pensó.



Gracias a la cobertura brindada por una roca de considerable tamaño, podían evitar ser visto por los Sapien que se acercaban, pero ellos en cualquier momento darían con sus compañeros inconscientes. Isaac entonces planeo seguirle, dejo que continuaran su camino hasta alejarse del resto, eso llevo a que eventualmente ellos dieran con sus aliados inconsciente, pero estaban lo suficiente lejos de los demás.



—Sorpresa -Isaac golpea a uno por la nuca con considerable fuerza.



Aquel Sapien a quien sorprendió de un golpe le deja fuera de combate, el restante en total alerta desenfunda su arma, pero se sorprende como asusta al ver que el atacante no era un Sapien como él.



—¿Q-que diablos eres? -Pregunto.



—Soy un demonio -El humano volvió a utilizar aquella excusa —Y ustedes han invadido mi morada.



—¿D-d-demonio? -Replica el bandido terriblemente asustado.



—¿Eres consciente de la afrenta que tu y los tuyos han provocado al haber invadido mis dominios?.



—Y-yo… y-yo… ¡yo no se nada!, yo solo… sigo ordenes…



El Sapien tiritaba con intenso terror, el sudor era notable en su frente, las piernas temblaban hasta el punto de que quizás le fallarían en su intento por huir, el humano entonces saco provecho de su miedo.



—¿Cuántos son?.



—¿Q-que?.



—¿Cuánto son ustedes?, dime el numero exacto de los invasores que han osado invadir mis dominios -Ordeno el humano —Si te niegas, yo… me comeré tu cerebro, y usare mis poderes para mantenerte vivo mientras lo hagas, oponerte a un demonio conlleva a un castigo infernal.



El Sapien pronto empezó a respirar con agitación, casi pareciera que tuviera problemas respiratorios, el miedo inundo en sus propios huesos y con el tiritar grave en sus brazos, el humano aprovecho para desarmarle y agarrarle.



—¿Debo entonces aplicarte un castigo infernal?.



El humano enseño sus dientes rechinando con ellos, haciendo de su amenaza más realista, dado a que era otro mundo y que en Gaia existen criaturas fantásticas, pensó que quizás los demonios no serian la excepción. Como Isaac era algo que ningún Sapien conocía, aprovechar su identidad con la de un demonio, era una estrategia perfecta para obtener información.



—H-hablare… h-hablare… solo por favor… no te comas mi cerebro…



—Bien, bien, ustedes dos vengan aquí.



Isaac les pidió a Kailo y Tiqulis salir de su escondite, el humano mientras lidiaba con los guardias, les había dicho a los dos que mantuvieran la distancia, pero ahora les pidió acercarse y ellos hicieron caso. Cuando el bandido observo a los Sapien desconocidos, este pregunto quienes eran, a lo que Isaac aclaro con una mentira que eran sus esclavos sexuales. El lince y el oso entonces le siguieron el juego llamando al humano por “amo” para mantener ese engaño.



—Tu no me gustas como esclavo sexual, me comeré tu cerebro si no me dices lo que quiero, habla de una vez.



—El amo es muy estricto, te recomiendo cooperar o te dolerá mucho -Argumento Kailo.



El forajido hablo y con detalles en cada palabra que pronunciaba, revelo que había un total de 32 bandidos, contando al propio líder, 7 de ellos eran los que habían salido a buscar victimas para saquear, eran los mismo que habían sido derrotados por Issac. Mientras los demás eran los que estaban en el campamento de la guarida.



—¿¡32 en total!? -El aprendiz de herrero exclamo sorprendido —Nunca se ha visto tantos bandidos juntarse en un solo grupo.



—Es por “Puños de Terana”… nuestro actual líder… ¡es alguien increíblemente fuerte!... -El bandido interrogado sostiene —Yo pertenecía a otro grupo del cual solo éramos 6, él un día simplemente apareció y venció a nuestro anterior líder, desde entonces le hemos seguido.



Concluyeron que la forma de reclutar de este Puños de Terana, consistía en vencer pequeños grupos de bandidos, de esa manera aumentaba sus números, el que estén aquí en la mina personal de Torke no era coincidencia.



—Solo se… que nuestro líder tiene un asunto personal con una ciudad llamada… creo que Arquion o algo así…



La revelación del bandido confirma temores aún peores, ¿este Puños de Terana planeaba un asalto contra la ciudad de Arquion?, de ser la razón entonces la cosa apuntaba a ser bastante seria. Si lograban salvar a Torke y vencer al líder criminal en el proceso, no solo salvarían al maestro herrero, sino también a la ciudad de un posible ataque.



Pero por supuesto no seria una tarea sencilla, aquel líder forajido según se sabe pertenece a una peligrosa organización llamada “Los cuatro pilares del mal”, si tiene tal autoridad siendo parte de un peligroso grupo de talla internacional, entonces no seria alguien fácil de vencer, el humano lo entendía y aquello eran sus inquietudes para hacerle frente.



—¡Lo sabía!, ¡tenemos intrusos! -Un Terrier exclamo en voz alta.



Los tres son sorprendidos por 5 Sapien que venían del campamento, eran tres caninos (dos perros y un coyote), junto a dos felinos (dos gatos montes), cuatro empuñaban armas cuerpo a cuerpo, y el quinto uno de los felinos llevaba un arco. Un terrier lideraba al pequeño grupo.



—La tardanza de Rakr y Wrop era demasiado sospechoso -Concluyo el terrier.



Los nombres que había pronunciado, Rakr y Wrop, eran seguramente de los primeros guardias que Isaac dejo inconsciente, cuando el cambio de guardia iba a hacerse, estos dos no podían aguantar las ganas de comer. Uno de los Sapien del campamento, empezó a sospechar de la tardanza de sus compañeros siendo casi la hora de comer, y eso le llevo a investigar junto a un pequeño grupo.



—(Jamás pensé que tal error nos llevaría a ser descubierto)…



—¿¡Que mierda eres tú!? -El forajido se dirigió entonces al humano.



—Soy un demonio, y estas en mis domi…



—¡No te creo un diablo!, me da igual que seas, ¡eres un intruso y te voy a matar!



La artimaña ya no funciono una tercera vez, aquel terrier tenía un temperamento agresivo, tan pronto clavo sus ojos en los tres, despedía un fuerte deseo de rebanarle con su arma. La situación tan solo podía desembocar en un camino, Isaac entonces le propina un codazo en el cuello al bandido que interrogada dejándole inconsciente.



Luego corre hacia el resto con agilidad sobrehumana, con su fuerza aumentada consigue desarmar a uno de los gatos y propinarle un espadazo en el vientre, el arquero se disponía a atacar, pero es sorprendido por un chorro de agua que golpea sus ojos. Kailo a tiempo interrumpe con su magia al arquero hiriéndole levemente sus ojos.



—(Bien hecho Kailo).



La distancia entre el suelo y el techo eran de 3 metros y medio, el humano entonces dio un gran salto de tres metros y con su espada apuñalo al arquero en el cuello.



—¡Maldito!.



El terrier se dispone a atacar a Isaac, pero recibe un flechazo en una de sus piernas que le hace tropezar y caer del dolor, el agresor era el propio aprendiz herrero, Tiqulis llevaba consigo además un arco con algunas flechas.



—(Es increíble que las lesiones de caza del maestro Torke me sirviera para momentos como este) -Dijo el aprendiz de herrero asombrado en sus pensamientos.



Isaac acabo con el terrier al verle en un momento tan vulnerable, con los dos Sapien restante que quedaban, el humano consigue desarmar a uno de ellos y asestarle en el pecho su espada, pero en el transcurso termina partiendo a la mitad su arma. El ultimo aprovecho para huir mientras su compañero era eliminado, Tiqulis tensa su arco y le dispara una flecha, pero su puntería no era perfecta, termina fallando y el bandido huyendo exitosamente hacia el campamento.



—Nos delatara con los demás -Aseguro el lince.



—¿Qué hacemos entonces? -Pregunta el aprendiz de herrero.



—Ya no hay vuelta atrás, debemos confrontarles -Fue la conclusión del humano.



El campamento de bandidos sabría de su presencia, el sigilo ya no era opción, solo quedaba confrontarles, huir o perecer…



Continuara…
 
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CAPITULO 31


Los tres habían sido descubiertos, ahora toda la guarida de bandidos era consciente de sus presencias, aun quedaban casi 20 de ellos, contando a su líder, el sigilo ya no era una opción. El humano no tenia en mente huir a estas alturas, la confrontación directa sería inevitable.



—¡Están por aquí!.



Quien guiaba al grupo era el mismo Sapien que logro huir del grupo de 5 forajidos que descubrió al humano y sus acompañantes, luego de ello dio la alarma al resto, regresando con refuerzos al sitio en donde sus camaradas habían sido eliminados por la criatura humana.



—Tengan cuidado con esa cosa, es muy fuerte… -Les advirtió.



Tres arqueros, dos lanceros y un guerrero de espada con escudo conformaba este grupo armado, el Sapien que había dado la alarma era quien portaba la espada y la pieza defensiva. Al haber llegado al lugar, observan escases de luz y la ausencia de cuerpos.



—¡Los cuerpos de nuestros compañeros deberían estar aquí! -Aclara el Sapien que les guiaba.



—Las antorchas de esta parte fueron apagadas a propósito -Un segundo se percató de ello.



—¡Oigan!, veo rastros… de sangre en el suelo… -Un tercero descubre.



El Sapien guía entonces se da cuenta, era una trampa, los cuerpos fueron movidos con intención de confundirle y las antorchas apagadas con el propósito de entorpecer sus vistas. De repente una piedra del tamaño de un puño golpea a unos de los arqueros con una fuerza demoledora, tal golpe repercutió en su cuello y se oye el fuerte crack que termina por rompérselo en el acto.



—¡En una embocada! -Alerta a todo el grupo.



Una segunda roca golpea el brazo derecho de un segundo arquero rompiéndoselo, el bandido grita de dolor soltando su arma e incapacitándole para hacer uso de este. Se arma con una daga con su brazo intacto restante, pero nada le protege de otra roca que impacta en su yugular causándole una herida que lo mata en el acto.



—¡Van por los arqueros!, ¡rodeen al restante y protéjanle!.



El trio de bandidos hace un circulo entre los tres restantes para proteger a su compañero arquero que quedaba, el Sapien del arco mira por todos lados para buscar al agresor, de entre todos en el grupo, era quien mejor visión poseía en la oscuridad.



—(¿Dónde se esconde ese maldito?) -El arquero agitado por el miedo y estrés se preguntaba.



Su respuesta fue contestada de manera funesta, el agresor se mostro aterrizando sobre el tercer arquero, con su espada clavándose en la sien, el trio de Sapien encargados de su protección quedan boquiabiertos del asombro. Reaccionan entonces para al mismo tiempo entre los tres voltear y atacarle desde tres lados.



Pero aquel agresor fácilmente los evade con un salto de varios metros y tomando distancia de ellos, aun con tal oscuridad, podían observar como era aquella persona, el guía le reconoció al instante.



—¡Es esa cosa! -Señalo el Sapien.



Aquel que logro huir y evitar su espada con anterioridad volvió a verle cara a cara, a ese humano de aptitudes físicas excepcionales, los lanceros miraban a esa “extraña criatura” con ojos teñido de miedo e inquietud.



—¿Qué es… esa cosa?.



—No es un Sapien, ¡sin duda alguna no es un Sapien!.



El Sapien que los guía recuerda que aquel humano se presento como un “demonio”, pero no quería decírselo a los demás, de hacerlo solo podría alimentar el miedo y bajar la moral de los lanceros. Sin embargo, también era consciente de que las posibilidades de vencerle, eran muy escasas.



—(Pudo lidiar contra 4, siendo tres nosotros… es difícil que logremos vencer a ese monstruo) -Dedujo en sus pensamientos el bandido —(No hay forma de que pequeños grupos puedan lidiar con él, ¡desde el principio debimos atacarle con todo lo que teníamos!).



El Sapien quien consiguió huir con éxito a la primera, sabia que la mejor probabilidad de sobrevivir era haciéndolo una segunda vez, informar al resto de lo peligroso que era el intruso y convencerlos de atacarle con todo. Incluso el propio jefe debía enterarse de la situación en persona.



—(No le notificamos al jefe porque creíamos que nosotros bastaríamos para librarnos de esa cosa… pero que estúpido he sido subestimando la situación, ¡el jefe debe ser notificado de este individuo de inmediato!, quizás él… pueda vencerle).



Confiaba en la fuerza de su líder, en las habilidades del aclamado “Puños de Terana”, aprovechando de que los lanceros estaban totalmente atentos y centrados con la vista fija en el humano, él empezó a retroceder de manera disimulada para que ellos no se dieran cuenta, estaba decidido a huir de nuevo e informar a su jefe de la amenaza intrusa.



Entonces un látigo golpea la espalda de uno de los lanceros, el golpe resulta ser lo suficiente fuerte para derribarle, tal impacto había dejado su espalda mojada, el látigo en si era hecho de agua, producto de un mago que manipulaba dicho elemento y había atacado al bandido por sorpresa en su retaguardia.



—(Casi lo olvido, ese monstruo esta acompañado por dos Sapien que le ayudan, uno de ellos es un felino mago de agua).



Los compañeros de Isaac estaban ocultos en la sombra, apoyándole a la distancia, Kailo con su magia de agua y Tiqulis con un arco a la mano, entonces el bandido guía ya daba al 100% perdido este grupo. Cuando el lancero golpeado por el látigo de agua Kailo cae al suelo, su compañero de arma a su lado reacciona volteándole para verle un momento y asegurarse de su estado.



Ese preciso instante, esos segundos en que el lancero intenta corroborar la condición de su compañero derribado, el humano realiza una zancada, fue tan veloz y letal que su hoja atravesó el corazón del Sapien antes de que pudieran poner sus ojos de nuevo en el humano.



—(¡Ahora o nunca!).



El Sapien guía entonces huye, era el momento oportuno, una flecha golpea en uno de sus brazos, el aprendiz de herrero había conseguido darle, pero el bandido herido no se da por vencido o deja que tal lesión impida su huida, suelta sus armas y sigue corriendo. El lancero restante se pone de pie rápidamente tras presenciar la muerte de su compañero y corre a toda prisa cargando con su lanza hacia su asesino.



Isaac arroja al lancero que abatió hacia aquel que le atacaba, como un escudo fue su carne la que termino perforado por la lanza de su compañero de armas, tal suceso conmociono emocionalmente al lancero atacante deteniéndose. El humano saco provecho de su guardia baja y se aproximo a uno de los lados atravesándole con la espada en el pecho.



—Aun queda uno más… -El humano se dio cuenta del Sapien que huía.



La herida en su brazo ocasionado por una flecha de Tiqulis entorpeció su huida unos segundos, dándole el tiempo necesario para estar al alcance de Isaac, si usaba sus dotes sobrehumanos podría llegar a el y acabarle. Isaac Flexiono sus piernas, estaba a punto de realizar una zancada tan veloz como le fuera posible con aquel don que poseía.



—¿Qué es esta sensación? -El humano sintió un ligero dolor.



Una dolencia se hace presente en sus piernas, tal aflicción le impidió realizar la zancada y el Sapien consigue huir de nuevo, las extremidades inferiores del humano tiemblan un momento, pero vuelven a la normalidad unos segundos después, aquel dolor también había desaparecido por completo.



—(¿Qué fue eso?, es la primera vez que sucede…) -El humano se pregunta confuso.



Con el Sapien herido que logro escapar nuevamente, Isaac sabia que si volviera con más refuerzos, ya no serian grupos pequeños, ya toda la guarida comprendería mejor lo peligroso que era él. Comprenderían entonces, que para vencerle debían dar con todo lo que tuvieran, incluso especulo que aquel jefe que los lideraba, podría hacer acto de presencia.



—El mismo truco no funcionara dos veces -El aprendiz de herrero opino —Logramos embocarle una vez, pero un segundo intento…



—Tiqulis tiene razón, para la próxima vendrán en mayor número y traerán sus propias antorchas, es difícil que logremos emboscar una segunda vez -Kailo dio su punto de vista.



Aunque habían sido descubierto, intentaron usar las rocas y la oscuridad de la cueva subterránea para tomar por sorpresa a los bandidos que vinieran por ellos, como sus enemigos tenían la superioridad numérica, las emboscadas eran su mejor método para lidiar con ellos.



Pero cierto eran los comentarios de Kailo y Tiqulis, ellos no caerán una segunda vez, estarán preparados y quizás con una formación más acorde para lidiar con otro posible ataque de emboscada. Y luego están las posibilidades de que el líder intervenga, lo que hace que el riesgo aumente aún más.



—Solo hay una opción… -Isaac dijo en voz alta.



[—————]​



Khenya, el jefe de los bandidos, quien se encontraba violando a un Torke en un trance traumático, es interrumpido con uno de sus chicos quien llega alterado con un aviso importante.



—¡Jefe siento mucho interrumpir!, ¡pero tenemos problemas! -Notifico el subordinado bandido a su líder —¡Intrusos!, ¡nos han invadido tres intrusos!.



—¿Intrusos?, ¿es que ustedes no pueden hacerse cargo de ellos?, tsk… en serio me molestan por estupideces, solo son tres, ¿qué tanto problemas pueden darles?.



—¡Pero uno de ellos es increíblemente fuerte!, y por si fuera poco, ¡no es un Sapien!.



—Oh, ¿cómo has dicho? -Pregunta el tigre despertando su interés tras oír aquello ultimo.



Aquello ultimo estimulo la curiosidad del tigre líder, quien saco su miembro del interior del oso herrero, para luego tomar su ropa y vestirse con su pantalón corto y sandalias, con el torso desnudo acompaña al subordinado.



[—————]​



—Oh, no mentían cuando decían que no eres humano -Khenya expreso con cierta emoción.



El humano acompañado de Kailo y el aprendiz de herrero, habían llegado al campamento de los bandidos, Isaac miraba fijamente con ojos iracundos a ese tigre fornido del parche en su ojo izquierdo.



—Extraña criatura, ¿quién eres realmente? -El tigre jefe pregunto con una sonrisa maliciosa.



Continuara…
 
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CAPITULO 32

Isaac y compañía se habían adentrado al campamento de bandido montada bajo la cueva subterránea, dejándose ver ante todos los forajidos y también su líder, Khenya. El fortachón tigre de parche en el ojo izquierdo mira al humano con curiosidad, quien se detiene y sus miradas chocan entre sí.



Todos en el campamento bandido estaban en alerta, tenían sus manos sobre la empuñadura de su arma y aquellos tiradores sosteniendo sus arcos, el único que se mostraba calmado era Khenya.



—Extraña criatura, ¿quién eres realmente? -El tigre jefe pregunto con una sonrisa maliciosa.



El humano había utilizado la artimaña de presentarse como un “demonio” en ocasiones anteriores con los bandidos que lidiaba, usarla de nuevo no sería inteligente, su líder no parecía mostrar ser del tipo que se manipularía por el miedo con tal mentira. Y el interés que parecía mostrar por Isaac, estaba lejos de mostrar indicios de temor alguno.



—Me llamo Isaac Alkano, soy un humano.



—¿Humano? -Replico Khenya confuso —Nunca he oído hablar de algo llamado así.



—Y no seria de extrañar, ya que no soy de este mundo.



Los bandidos a su alrededor que escuchaban tal confesión se mostraron asombrados, uno se lo tomaría como una mera mentira, pero al ver lo que Isaac era, el escepticismo despertó en ellos, el tigre jefe reacciona con una carcajada.



—Jejeje… ¿eres de otro mundo?, en verdad eres interesante, “humano” -Opino el fortachón tigre —¿Y que te trae a mi campamento?, me han llegado noticia de que atacaste a mis hombres y acabaste con varios de ellos.



—Torke Almaforga, he venido por él.



—Oh, ¿por qué alguien como tú se interesaría por él?.



—¡Es por mí! -Tiqulis exclamo para presentarse —¡Soy el aprendiz del maestro Torke!, ¡por favor libere a mi maestro!.



El tigre al mirar a ese joven oso, lo comprendió todo al instante, la intrusión de los tres tenía como simple motivo el rescate de aquel herrero úrsido, todo a petición de ese aprendiz que Torke nunca jamás había mencionado.



—Así que Torke tenia un aprendiz, muy interesante… - Khenya sonrió con malevolencia —Me pregunto, ¿si cambiara de parecer cuando te muestre ante él?.



El tigre lo imagino, torturar al aprendiz frente a su maestro, ¿podría entonces el maestro herrero soportarlo o cedería ante la petición del líder de los bandidos?.



—¡Jajajaja!, ¡que hayas venido hasta aquí es de lo más oportuno!, ¡hombres capturen al oso y al resto elimínenlo!.



Con tal orden emitida, los forajidos desenfundan sus armas finalmente y los arqueros apuntan con ella hacia los tres, Kailo y Tiqulis se mostraban inquietos, abrumados con el número de maleantes que le rodeaban hasta el punto de sentirse incapaz de defenderse contra tantos, pero Isaac mantenía la calma sin quitar su desdeñosa mirada hacia el tigre.



—¡Te desafío a un combate! -Señalo Isaac a Khenya.



El tigre reacciona con confusión y sus hombres cesan toda hostilidad luego de oír tal exclamación.



—¿Estas sordo?, he dicho que te desafío a una pelea, por lo que he oído, has acumulado tantos “seguidores” a través de la fuerza -El humano hace sonar sus nudillos —Tu y yo, una lucha uno a uno, ¿o acaso no tienes las bolas suficiente para pelear contra mí?.



Los bandidos a su alrededor empezaron a murmurar entre sí, mostraran cierto interés en ver tal pelea entre su líder y aquel humano, el tigre por su parte se mostró impresionado y con sentido del humor.



—¡Jajajajaja!, en verdad eres interesante, ¿todos los humanos son así acaso? -Pregunta Khenya.



—Quien sabe, ¿entonces aceptaras mi pelea?.



—¡Eso no se pregunta!, ¡desde luego que lucharemos!, una justa pelea de uno contra uno -El tigre sonrió con malevolencia.



La forma de sonreír de aquel Sapien inquietaba al humano, alguien con la reputación de un jefe entre bandidos, no sembraba la confianza suficiente para creer que lucharía justamente. Pero Isaac no tenia otras alternativas, cuando se mostro ante Khenya en su campamento, solo de esta forma conseguiría derrotarle, porque de por sí ya era difícil vencer a todos los bandidos por cuenta de los tres.



Si el líder cae en esta lucha uno contra uno, los bandidos perderán y Torke volverá con su aprendiz, cuando el tigre del parche anuncio la pelea, todos sus subordinados exclamaron al unísono de la emoción.



—Isaac, ¿estas realmente seguro de esto? -Su amigo lince pregunto preocupado.



—A decir verdad, no lo sé… -Contesto el humano en voz baja —Pero no pienso caer aquí, Kailo, ganare esta pelea y volveremos todos juntos a casa.



—Por favor… no mueras -Le pide Kailo abrazando al humano desde su espalda.



Isaac quería responder “no lo hare” para tranquilizar las inquietudes del lince, pero en el fondo odiaba pronunciar una mentira como esa, viendo que su oponente no era alguien ordinario, sino alguien de un renombre criminal, tenia motivos para temer en el fondo de su corazón, pero anhelaba vencerle y no pensaba ceder al miedo o a la propia muerte tan fácilmente.



[—————]​



Los bandidos formaron un amplio circulo en donde seria la zona que se llevaría a cabo la lucha, Kailo y Tiqulis se encontraban de un lado observando con intranquilidad. Los bandidos no les hacían nada, porque tenían ordenes estricta de su jefe, no deben hacerle nada a ellos dos y tampoco deben interferir en la lucha en todo momento hasta que esta finalice.



Los contendientes estaban en el centro de aquel círculo, separados a una distancia de 5 metros, sus miradas chocaban entre sí, pero solo la del humano deleitaba una hostilidad visual hacia el tigre. El humano empuñaba una espada de bronce, pero Khenya no portaba nada en sus manos.



—¿Lucharas sin un arma? -El humano le pregunto.



—Jejeje… yo ya cuento con mis “propias armas” -Enseño sus puños.



Un bandido hizo de árbitro y se colocó en medio de entre los dos, le hablo a cada contendiente avisándoles de que se prepararan, Isaac adopta una postura mientras que el tigre jefe seguía en su misma posición y relajada actitud.



—¡A LUCHAR! -El árbitro declaro.



Cuando la lucha dio inicio, quien toma la iniciativa resulta ser el humano, Isaac de una sobrehumana zancada, avanza casi al instante hacia la posición de Khenya y ataca con su espada al pecho del tigre.



—Jejeje…



El tigre ríe con satisfacción y pronto la espada del muchacho golpea, pero no contra la carne del jefe de los bandidos, inesperadamente un muro de tierra se había levantado sorpresivamente del suelo a centímetros del Sapien y este le protegió en el acto.



—(¿Qué?... ¿qué ha pasado?) -El humano se pregunta confuso.



Isaac toma distancia, observa como aquel muro invocado tenia el tamaño y ancho del cuerpo del tigre, como si fuera un escudo ejercido sorpresivamente, este había salido por arte de magia de la propia tierra.



—¿Dónde?... ¿de dónde vino realmente ese muro?.



El muro desaparece en partículas de energía, el tigre aplaude y felicita al humano por su iniciativa tras comenzar la pelea.



—Nada mal, ustedes los humanos en verdad me resultan criaturas fascinantes, dime, ¿hay otros como tú? -Pregunta el tigre con curiosidad.



—No lo sé, no he visto a otro como yo en este mundo.



—Una lástima, en cuanto a tu forma de luchar, eres bastante veloz… ¿no lo parece?.



—Ese muro que te protegió… ¿acaso es…?



—Magia de tierra, soy un mago que manipula el elemento de la tierra, permíteme presentarme, soy Khenya “Puños de Terana”.



Su oponente no solo era alguien de renombre, confirmo poseer poderes mágicos, un mago de tierra, lo asombroso fue su reacción ante el ataque sobrehumano del humano. Aquel muro de tierra se había erigido casi al instante, superando incluso la velocidad de Isaac, el humano empieza a comprender como su oponente demuestra ser alguien notable.



—(No te dejes intimar, ¡se más rápido y acabe con él en el siguiente movimiento!).



El humano comienza a moverse en círculos a una velocidad que superaba los limites de su raza, su intención era marear o intimidar al tigre, pero Khenya se mostraba tranquilo, caso contrario de sus subordinados que estaban abrumados por las habilidades de Isaac.



—(¡Ahora o nunca!).



El humano finalmente lleva a cabo su siguiente movimiento, atacando al jefe de los bandidos por la espalda, de acertar le apuñalaría un pulmón y con suerte le dañaría el corazón en el transcurso.



—Que predecible…



Pero el tigre vuelve a abrumar nuevamente al humano, su desnuda espalda es cubierta de rocas, cuando la espada de Isaac asesta sobre aquello, el arma se parte en dos y no consigue dañar a su oponente, retrocede tras su fallido intento por apuñalar por su retaguardia al Sapien.



—(¿¡También puede recubrir su cuerpo con roca como si fuera una armadura!?) -Exclamo Isaac estupefacto de la sorpresa.



El tigre voltea mirando al humano a los ojos, sintió como aquel desdén del principio, se convertía de repente en inseguridad, y él lo sabía.



—¿Qué ocurre?, humano, ¿por qué de pronto todo ese odio tuyo se está transformando en temor? -Khenya a modo de provocación le pregunto.



La pelea había recién empezado y Khenya se mostraba dominante hasta en momento en la contienda, ¿podrá realmente el humano ganarle?.



Continuara…
 
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CAPITULO 33


Isaac confronta al líder de los bandidos, Khenya, una lucha entre los dos se desata, una victoria contra el jefe forajido derrotaría a la amenaza bandida y salvaría al cautivo herrero Torke Almaforga. Pero el combate no estaba tornándose a su favor, supuso que el tigre que dirigía a estos maleantes no era alguien débil, pero nunca pensó que su poder fuera notoriamente problemático.



—(¿¡También puede recubrir su cuerpo con roca como si fuera una armadura!?) -Exclamo Isaac estupefacto de la sorpresa.



Dos veces ataco, y el tigre quien revela ser un mago de tierra, fue capaz de invocar de manera rápida un muro defensivo de su elemento, y además recubrir su desnuda espalda con roca como si de una armadura se tratara. Su último intento fallido por herirle en su retaguardia, le costo su espada de bronce la cual se partió en dos, lo peor es que ni siquiera consiguió hacerle daño alguno.



—Ese nivel de magia de tierra, nadie debería poder invocar rocas alrededor de su cuerpo de esa manera tan nata y natural -Kailo comento asombrado —¿Cuánto poder mágico y talento lleva ese individuo como mago de tierra?.



—¿Este es el poder de uno de los “Los cuatro pilares del mal”? -Tiqulis pregunto con inquietud.



—¿Cuatro pilares del mal? -El tigre replico las palabras del joven oso con cierta confusión.



Khenya luego se hecha a reír un momento haciendo que sus subordinados, como también el humano y sus compañeros se sintieran confusos por tal actitud inesperada del líder bandido en medio de una pelea, el tigre ríe tanto hasta el punto de llorar por su único ojo visible, secando las lágrimas con sus dedos.



—Lo siento, no pude evitar darme una buena carcajada con lo que dijo ese joven e ignorante osito de allá -Señalo con su cabeza a Tiqulis —¿Qué soy uno de los pilares del mal?, jejeje… veo que mi antigua reputación me precede.



—¿Antigua reputación? -El humano replico sin comprenderlo.



—Ya no pertenezco a esa organización, deje de formar parte de ellos desde hace alrededor de 5 años -Confeso Khenya —Porque alguien más me venció y tomo mi lugar como uno de los cuatros líderes.



Tal revelación era inesperada, habían confirmado que ese tigre mago formaba parte de esa poderosa organización criminal, e incluso ocupaba uno de los puestos de líderes, pero ahora alguien más se lo había usurpado.



—Fui derrotado en ingenio y fuerza por ese Sapien, no… llamarlo monstruo seria más correcto, nunca tuve oportunidad en un frente a frente.



El humano ya era testigo de lo fuerte que era Khenya como oponente, pensar que alguien más le venció y según las palabras del propio tigre, parece que con relativa facilidad, uno llegaría a concluir que los lideres de “Los cuatros pilares del mal” son regidos por monstruos en términos de poder.



—De hecho, llevo huyendo de ellos, veras cundo perdí mi lugar como un líder, se me permitió seguir formando parte de la organización, pero con un rango inferior, el más bajo de todos -El tigre gruño tras recordar aquella anécdota —Fue el “castigo” que me dio el bastardo que me derroto, que por el resto de mi vida sirviera como el eslabón más bajo en la cadena de mandos, o más bien, como su puta personal.



Khenya apretaba sus puños emanando una notoria ira, venas sobresalen de su hocico en señal de un disgusto emocional, tales recuerdos más que ocasionarle dolor, eran una fuente de colera para el felino fortachón.



—Me negué a servirle como su “gatito faldero”, por supuesto, me acuso de traición e intentaron matarte, logre huir y desde entonces, me escondo y busco cazar a esos bastardos -Relata Khenya —Claro que también ellos están tras de mí, tienen asesinos especializados en sus filas, codician mi cabeza y subir de rango en la organización cuando la obtengan.



Una historia de humillación y traición, ¿pero quién era el villano principal aquí?, ¿aquel que se negó a aceptar ser humillado o aquel que intento humillarle?, el tigre valoraba por encima su dignidad, al punto de enemistarse con tal organización.



—He oído que tienes asuntos en la ciudad de Arquion, ¿qué planeas hacer allí? -Le pregunto el humano.



Uno de los bandidos confeso que su líder tenía propósitos de llevar a cabo un “asunto” en Arquion, pero sus subordinados desconocían que tipo de asuntos se traía su jefe en dicha ciudad.



—Jejeje, si de verdad quieres saberlo, derrótame y te lo contare.



El tigre miro el arma de Isaac, observando como esta estaba rota, luego camino hacia uno de sus chicos y tomo prestada una espada de bronce, arrojándoselo a las cercanías del humano.



—Toma el arma, seria aburrido luchar contigo en esas condiciones y vencerte fácilmente.



—(A pesar de que tenia todas las ventajas de ganar con el arma rota, este tigre parece tener una especie de código de honor para luchar).



La lucha continuaba, Isaac empuñando la nueva espada se mostraba atento como nervioso, ya fueron dos veces que ataco y aun no había conseguido herirle, la defensa de ese mago tigre era formidable.



—Bien ahora me toca, te he dado la posibilidad de atacarme dos veces –Khenya hablo.



—¿Qué?.



—Jejeje, chico mi especializada no es estar a la defensiva, soy un mago versado en el combate ofensivo.



El tigre convoco una columna de rocas y con sus puños los golpeos dispersando hacia el humano una cantidad de fragmentados proyectiles de piedra, a pesar de su pequeño tamaño, entre el numero y la velocidad a la que se desplazaban, nada tenían que envidiar a las piedras o balas arrojadas por una honda.



El humano uso de su poder para correr a velocidades que superaban sus límites físicos, consiguiendo evadir aquellos proyectiles, sin embargo, observo como tales piedras en su lugar atacan a los propios subordinados del tigre. Los dos estaban alrededor de un círculo, un ataque a distancia de Khenya que Isaac esquive por lógica seguiría su trayecto hasta dar en el propio público.



La lluvia de piedras que originalmente iba hacia el humano, termina impactando en tres de los subordinados del jefe bandido, los demás cercanos a las victimas consiguen por fortuna evitar daño alguno y se echan a correr. Aquellos tres Sapien alcanzados por las piedras son perforados en varias partes de sus cuerpos, desde el torso, cintura e incluso extremidades y cabeza, tales heridas los condujeron a la inminente muerte.



—Uh, olvide que mis muchachos y tus compañeros están a nuestro alrededor, una pena -Comento Khenya sin pena o remordimiento por la muerte de sus tres aliados.



—(A este tipo… ¿le da igual que sus propios compañeros mueran?) -Se pregunta Isaac en sus pensamientos con cierto molestar.



Al humano le sorprendió el código del tigre para que el combate fuera justo para ambos, dándole a Isaac una nueva arma para que no luchara desarmado, pero al ver que era capaz de atacar a los suyos, incluso matándolos por accidente y no sentir culpa por ellos, sintió un asco por ese felino del parche.



—Mejor pasare a puños solamente -El tigre expreso haciendo cubrir sus brazos.



Khenya adopto una posición en la que sus puños conformaban su estilo de lucha, luego procedió a correr y lanzar una serie de puñetazos, Isaac comenzó a estar en la defensiva, observo que los nudillos del tigre estaban recubiertos de rocas. El estilo desarmado de combate del mago tigre conllevaba a fortalecer sus propios puños con magia de tierra, endurecerlo como las rocas y combinado con su fuerza de un cuerpo esculpido con entrenamiento, era un guerrero nato formado con años de esfuerzo.



—¿Qué ocurre muchacho?, ¿por qué no me atacas?.



Cuando Khenya paso a la ofensiva directa, el humano no veía manera de contraatacar sin exponerse a que un puñetazo le diera con todas las posibilidades, además de que estaba el problema de la defensa mágica de tierra del tigre y, por si fuera poco, Isaac tenia que estar a la defensiva moviéndose con el uso de su poder sobrehumano.



—(Este sujeto esta a otro nivel, ¿cómo demonios puedo vencerlo?).



—Si sigues esquivando todo el tiempo, tarde o temprano acabare alcanzándote.



El sermón del tigre era cierto, el humano no podía estar para siempre a la defensiva, pronto empezó a sentir algo en sus piernas, una molestia que aun no se acercaba a ser doloroso, le recordó que sucedió algo similar antes. Cuando intento alcanzar a un bandido para que no diera la alarma, sus piernas reaccionaron con dolor y era incapaz de moverse bien.



—(¿Volverá a pasar acaso?) -Se pregunto inquieto en su mente.



Aquel poder era la principal pieza que le permitía sobrevivir y combatir en este mundo, siendo alguien que vivió casi toda su vida de forma pacífica, la capacidad de luchar, blandir un arma y derramar sangre. Todos aquellos factores no eran propios del humano, sino de ese misterioso don que le otorgaba cualidades capaces de superar sus límites físicos e incluso ejerce su influencia psicológicamente, para Isaac matar sería una gran presión emocional, ¿cómo podía un humano matar tan tranquilamente luego de vivir casi toda una vida sin violencia como la que afronta en Gaia?.



—(Si este poder tiene inconvenientes o efectos secundarios… que comenzaran a surgir en medio de la pelea, sería un desastre…)



Pronto aquel malestar en sus piernas se intensifico y ese mal presagio se hizo realidad, su movilidad con las piernas se entorpeció, fue en ese instante en que el propio tigre musculoso aprovecho para atacar.



—¡Te tengo! -Exclamo Khenya con regocijo.



—(¡Mierda!, ¡no puedo esquivarlo!).



Un puñetazo iba directamente hacia su pecho y él era incapaz de evadirlo, con tal fuerza demolerá demostrado por Khenya, ¿cómo podría resistirlo?, de recibirlo era 100% seguro la posibilidad de un daño grave, ¿será la inevitable derrota del humano?.



Continuara…
 
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CAPITULO 34


—¡Te tengo! -Exclamo Khenya con regocijo.



Un puñetazo del tigre se aproximaba al humano, Isaac era incapaz de esquivarlo a tiempo e inevitablemente estaba a segundos de recibir tal golpe cargado de brutal fuerza potenciada con magia de tierra sobre los nudillos.



—(Piensa rápido, ¡piensa en algo rápido!).



En su desesperación miro detenidamente su espada y encontró una solución alocada, sujetando firme su arma ataco con fuerzas sobrehumanas apuntando con la punta de su espada el puño del tigre. Tanto la espada y el puño de Khenya impactan entre sí, desatando una fuerza en la forma de una violenta corriente de aire, una que hace retroceder a los dos varios metros hacia atrás y hace que algunos de los espectadores terminen en el suelo como si los empujara.



El humano consigue haber evitado recibir ese puñetazo, al usar su arma como un medio defensivo, jamás espero que tal choque generarse tal fuerza en el ambiente que lo empujase tanto a él como su gran felino oponente, pero cumplió el propósito de evitarle un trágico resultado.



—Cuanto poder… -Kailo expreso son asombro.



—El es… en verdad increíble… -Tiqulis opino maravillado y abrumado.



El tigre fortachón hace tronar su cuello y el brazo con el que ejerció aquel puñetazo, verificando que su extremidad estaba aún en perfectas condiciones, miro a Isaac con una sonrisa maliciosa.



—¡Estoy impresionado!, ¡eres increíble muchacho!, ¡jajaja! -El tigre se ríe con total jubilo —Tengo una proposición para hacerte, ¡únete a mí!, con tal demostración de fuerza, te hare mi segundo al mando.



El lince y el aprendiz de herrero estaban sorprendidos de que aquel maleante líder le hiciera tal propuesta al humano, pero el rostro de Isaac no mostraba impresión alguna, solo indiferencia.



—Poder, comida, dinero y sexo… ¿qué es lo que tanto prefieres?, ten por seguro que lo tendrás, este grupo, aunque pequeño por ahora, crecerá con el tiempo y nuestra ambición se cumplirá, Los Cuatro pilares del mal, es mi objetivo darle caza y acabar con ellos, solo así viviré mis días en paz -Expuso el tigre su meta y promesas hacia el humano.



—¿Y tu forma de hacer “crecer” tal grupo es recurrir al bandolerismo?, ¿asaltar a inocentes, robarles y venderlos como esclavos? -Pregunto el humano.



—Para ser poderoso es necesario recurrir a tales medios para crecer tu influencia y autoridad, ¿cómo crees que “Los cuatro pilares del mal” son tan poderosos? -Dijo el tigre del parche —Chico, ya debes saber que la realidad es que el mundo es muy cruel, puedes convertirte en otra víctima del montón o hacerte fuerte y aplastar a aquellos que se te crucen en el medio, no aspiro morir aun y planeo usar este poder que he esculpido en años para cumplir mi meta.



El tigre había dejado en claro que alguna vez perteneció a aquella organización criminal, pero ahora había huido de este cuando intentaron matarle bajo la acusación de traición. Mientras dicha organización exista, siempre será cazador, de modo que el quiere convertirse en el cazador y acabar con las presas principales de dicha entidad malévola.



—Únete a mí, humano, con nuestros poderes combinados, seremos imparables.



—Eres un demente, si crees que yo aspiro a convertirme en alguien que vive de cometer tales actos inmundos e inmoral, eres una escoria que no merecer piedad ni perdón.



La visión de Khenya era todo lo que Isaac odiaba, como alguien proveniente de un mundo donde tales conceptos como la esclavitud, el robo y asesinato eran actos barbáricos y atroces, ante sus ojos veía a ese tigre como el antagonista de todo lo aborrecible de su mundo, en su interior crecía ese deseo por detenerle una vez por todas.



—Una verdadera lástima -El tigre fortachón suspira de la decepción —Si no estas conmigo, entonces eres un enemigo, ya sea que mueras o te capture, no mostrare misericordia alguna.



La mirada de Khenya se torno seria, el tigre se posiciono en una posición de lucha con sus brazos adelante y puños cerrados, una posición acorde a alguien que lucha con un estilo basados en puñetazos o lucha desarmado.



—(Esa energía que siento en él… ¿es su magia?, se esta concentrando en los nudillos de sus manos).



El humano empezó a notar la percepción de la magia en su oponente, Khenya como un mago de tierra, basaba su magia en su estilo de lucha fortaleciendo sus nudillos al recubrirlo de rocas. Cuanta más magia depositaba en estos, más fuerte y duro seria las rocas que le recubrían dicha parte, el humano no tardo en intuir tal lógica.



—(Antes no sentía que usará tanta magia en sus nudillos, ¿¡significa que ahora hará más fuertes sus puñetazos!?) -Fue la alarmante deducción de Isaac.



Si ya de por si aquel anterior puñetazo que casi recibe le pudo haber dejado en un estado fatal, pensar que ahora tales puños serian aun más fuerte, imaginarse de recibir un solo puño ahora mismo, lo dejaría en un estado aún más crítico o quizás sería su muerte inmediata.



—(No… no pienses en eso… ¡no te dejes vencer por el miedo o terminara afectándote!, ¿eh?)…



Mientras trataba de luchar por despejar todas sus inquietudes y mantenerse su moral emocional en calma, observo algo extraño en el tigre Sapien, sus ojos, sus pupilas las movía de un lado a otro. Es como si viera a su alrededor sin mover la cabeza, para que nadie se percatara de ello, pero para el humano era incomprensible la razón del porque el tigre hacia tal cosa.



—Mi poder mágico… necesito reponerlo -Dijo el líder bandido.



Khenya tomo de su pantalón un pequeño recipiente de arcilla el cual cabía perfectamente en la palma de su mano, retira el tapón hecho del mismo material y lo lleva a su boca, bebiendo un contenido liquido que se encontraba en su interior.



—Es penoso confesarlo, pero lamentablemente mi poder mágico ya no es tan grande como antes, con esta bebida he restablecido mi fuerza mágica y ahora puedo pelear con todas mis capacidades -Revelo el Sapien fortachón.



El humano estaba abrumado, según en palabras del propio tigre, ¿significa que antes luchaba con sus fuerzas al mínimo?, porque de ser así, ¿qué tan poderoso seria ahora ese tigre que ha restablecido su magia?. El humano trata de mantener la calma, pero ante tal revelación, los nervios e inquietud empezaban a opacar su mente.



—¡Prepárate! -El tigre flexiona sus piernas.



El Sapien lanza un gruñido y cuando parecía que iba a lanzarse sobre el humano, lanzo un puñetazo hacia atrás, pero no había nadie allí.



—Un momento… -El humano miro más detalladamente.



El tigre se había dado vuelta y lanzado un puño, pero no para golpear a alguien sino a algo, un pequeño proyectil, el puño del tigre lo repelió, a solo escasos metros, uno de sus subordinados sostenía con sus manos y usaba su boca para manipular una cerbatana.



—Te encontré maldito -El tigre sonríe complacido.



Se lanza hacia el atacante de la cerbatana y de un puñetazo propinado en la cabeza lo lleva contra una pared para aplastarlo sobre esta, con tal demoledor daño, acabo con él en el acto.



—Estúpido, necesitara más que un ataque sorpresa cobarde para elimi… ¡Aaaah!...



Un pequeño proyectil da en la desnuda espalda del líder bandido, era del mismo tamaño y tipo que el anterior que repelió con su puño, un dardo de cerbatana y se revela un segundo agresor entre sus subordinados, un Sapien chinchilla de baja estatura.



—Maldito tigre, lograste acabar con todos mis compañeros, pero finalmente te tengo donde quería -Dice el atacante chinchilla de la cerbatana.



—¿Tus compañeros será este pobre diablo al que acabo de liquidar y esos tres infelices que accidentalmente mate? -Pregunta el Sapien del parche.



—¿”Accidentalmente”?, es curioso que de esa forma “accidental”, hayas eliminado a tres de mis compañeros, tu… ya sabias sobre nosotros, solo que no sabias quienes eran entre todos -Dice el Sapien de la cerbatana.



La pelea había sido interrumpida por enigmáticos atacantes, el humano estaba confuso, tal cambio de situación era algo que no lo veía venir, incluso Kailo y Tiqulis eran incapaces de entender la reciente atmosfera de tales sucesos imprevisto.



—¿Este era tu plan?, ¿herirme con un insignificante dardo?, fue un dolor absurdo el que me provocaste, pero el que te dejare a ti será algo que…



Cuando el tigre volteo mirando a su atacante, deseoso de acabar con él, al intentar caminar hacia donde se encontraba, pronto siente como sus piernas dejan de responderle, cae de rodillas al suelo, incapaz de ponerse de pie.



—(¿¡Que demonios esta sucediendo aquí!?) -Exclama el humano en la incertidumbre.



Agresores misteriosos atacan a Khenya, ¿serán aliados o más enemigos?.



Continuara…
 
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CAPITULO 35

Un Sapien chinchilla armado con una cerbatana, consiguió darle con un dardo a un desprevenido Khenya, el líder bandido enfurecido por su traición, esta decidido a acabar con él. Hasta que de repente al dar el primer paso, siente como sus piernas dejan de responderle, cae de rodillas al suelo, incapaz de ponerse de pie.



—(¿¡Qué demonios está sucediendo aquí!?) -Exclama el humano en la incertidumbre.



Ni Isaac, Tiqulis o Kailo podían entender la situación, solo comprender que unos subordinados se habían rebelado contra su líder, el tigre intenta por todos los medios ponerse de pie, pero algo se lo impedía.



—Es inútil todo esfuerzo por intentarlo -Aclaro la chinchilla agresora —¿De verdad crees que soy tan estúpido para intentar herirte con un dardo común y corriente?.



—Veneno… -Susurro el tigre.



—¡Correcto!, los dardos estaban bañado en veneno, y no cualquier tipo de veneno -Relato el Sapien —Lo que sientes correr en su cuerpo es veneno de mantícora oscura.



Tanto los subordinados, como Kailo y el aprendiz de herrero estaban abrumados con tal sorpresa, Isaac por su parte no mostro impresión alguna, dado a su desconocimiento del tema. Khenya se mostraba aun más perplejo que el resto.



—Por supuesto que conoces perfectamente la letalidad de ese veneno -Dijo el Sapien chinchilla —Actúa en segundos luego de ser administrado, primero paraliza piernas y luego los brazos, entonces la victima sufre un terrible dolor y finalmente la toxina llega al corazón, matándolo en el acto, lo mejor de todo, ¡es que no hay antídoto alguno para el veneno de mantícora oscura!, ¡jajajajaja!.



Las mantícoras son monstruos descriptos con aspecto de un león cuadrúpedo de largos cuernos y alas, presencia de escamas sobre su pelaje y una cola de escorpión, son agiles, rápidos y sus garras capaces de romper armaduras u escudos fácilmente. Pero la verdadera letalidad de estas criaturas yace en su ponzoña.



Existen dos versiones de la mantícora, ambas ponzoñosas, pero una sobresale con un veneno seis veces más letal, la mantícora oscura es una variante caracterizado por poseer un pelaje negro como la noche misma, ojos rojos y alas rojizas. El número de la mantícora oscura es increíblemente escaso, por lo general habita en sitios oscuras muy difíciles de hallar y a diferencia de su anterior versión que solo caza en el día, esta variante es un depredador nocturno.



Conseguir encontrar una mantícora oscura es todo un desafío, conseguir derrotar a uno es una hazaña, ¡pero lograr obtener su veneno para uso personal es todo un ingenio puro!, los procedimientos de obtención de su toxina son desconocidos, que la mantícora debe estar vivo para que su cola la produzca, pero hasta la fecha es un misterio y pocos son los organismos en Gaia capaces de hacerse con su veneno.



—Je… que “Los Cuatro pilares del mal” se molestaran en enviar asesinos con un veneno tan valiosos contra mí, me hace sentir halagado -Comenta el tigre envenado reluciendo una sonrisa orgullosa aun en tal grave estado.



Cuando la revelación sobre la identidad de sus atacantes sale a la luz, sus subordinados miran al atacante no con ira luego de agredir a su jefe, sino con miedo, porque han descubierto entonces, que ese individuo trabajaba para tal organización poderosa.



—Oye… no me digas que… ¿¡es un asesino de “Los Cuatro pilares del mal”!? -Pregunto uno de sus subordinados asustado.



—No solo él… también había otros, ¿¡y si hay más entre nosotros!? -Un segundo cuestiono enseguida.



—¡Mierda!, ¡el jefe esta jodido y nosotros podemos ser los siguientes!, ¡tenemos que huir de aquí!.



El miedo y el temor los hizo actuar con la lógica de correr por sus vidas, pronto todos los bandidos subordinados corren despavoridos dejando el campamento atrás, sin tomar nada valioso más que las armas que empuñan. Khenya se sintió decepcionado por tal resultado, pero era algo que veía venir, pese a que sus hombres ya estaban al tanto de sus planes de confrontar tal organización, al ver que su líder había sido envenado y yaciendo a las puertas de la muerte, en el fondo no podía culparlos, era una reacción natural. Los únicos que aun quedaban allí era Isaac, Kailo, Tiqulis y el Sapien chinchilla que le enveneno.



—Tus hombres se han ido, has quedado completamente a solas -La chinchilla se burló.



—Al menos con su huida… puedo confirmar que la organización, envió a un total de 5 asesinos tras de mi -Khenya Afirmo.



—(¿5 asesinos?) -El humano se preguntó.



Uno de los agresores a los que el tigre repelió su dardo con su puñetazo y luego procedió a acabar con él, luego Isaac recordó aquellos tres Sapien subordinados que habían sido alcanzado de manera “accidental” por un ataque a distancia de una lluvia de rocas letales. Luego de escuchar la identidad de los agresores de Khenya en la propia boca del tigre, asesinos enviados por “Los Cuatro pilares del mal”.



—(Los tres que mato accidentalmente… entonces no lo hizo a propósito, ¡también eran asesinos como ese Sapien de la cerbatana!) -El humano entonces lo comprendió.



El tigre fortachón del parche en el ojo era buscado por la organización malvada que alguna vez formo parte, el mismo aclaro que su cabeza tenía un precio considerable como traidor y muchos miembros de tal entidad la cobrarían para subir de rango. Isaac nunca llego a esperar a ser testigo de la aparición de uno de ellos o cinco siquiera.



—Serás mío, traidor, me hare con una buena suma de dinero y una buena posición, una vez que les lleve tu cabeza -Aseguro el asesino chinchilla.



—Ciertamente no estoy en posición para luchar con todas mis fuerzas, pero no te equivoques, el grave error de ustedes es confiar que 5 bastarían contra mí.



—Me sorprende que puedas seguir hablando bajo los efectos del veneno de mantícora oscura, pero en cuestión de casi nada, serás un cadáver relegado al olvido.



—Y tu… me seguirás en el infierno.



—¿Eh?.



Khenya había creado una lanza corta hecha de tierra y arrojado velozmente al asesino chinchilla, el Sapien no pudo reaccionar lo suficiente a tiempo para evadirlo, su pecho fue atravesado acertando en su corazón causándole un daño de muerte.



—Mal… di… to…



De su boca escurre sangre a montón y se deja caer al suelo padeciendo la mortal herida para morir por consiguiente, el envenenado tigre había logrado acabar con todos sus asesinos, pero inevitablemente le aguardaba su fin.



—Es una pena… me hubiera gustado continuar nuestra lucha -Hablo Khenya con una respiración que se tornaba agitada —Eres un guerrero de lo más extraordinario… puedo sentir… que aun eres joven e inexperto… pero aquel poder que posees puede pulirse con el tiempo… convertirte en alguien poderoso… vive humano… y lucha…



Tras aquellas ultimas palabras del fortachón tigre, se deja caer boca abajo, su respiración poco a poco mermaba, era su fin definitivo.



—¿Finalmente ha acabado?, ¿hemos ganado? –Tiqulis se preguntó con cierta incredulidad.



—Si… hemos ganado -Expreso Kailo con gran alivio.



Pese a la victoria obtenida por el trio, Isaac no la sintió como una autentica, los factores inesperados desarrollados con la aparición de los asesinos de aquella organización criminal jugaron un papel crucial para ello. Si el humano hubiera continuado luchando, ¿habría ganado la pelea?, el mismo Khenya ha dejado en claro que Isaac es alguien de habilidades de combate notables, pero aun era un novato, luchar contra aquel veterano tigre mago le dejo en claro una lección. Debía hacerse más fuerte, porque tarde o temprano volvería a combatir contra alguien del nivel de Khenya, o incluso, contra alguien mucho más poderoso.



Con la derrota de los bandidos y su líder, el grupo se puso de inmediato a encontrar a Torke Almaforga, no tardaron en llegar a un apartado de la cueva en donde se encontraba una jaula cuyo interior yacía el maestro herrero oso. Se encontraba en el suelo, con los ojos cerrados, totalmente desnudo y con la vista de su ano aun chorreando semen fresco.



—¡Maestro! -Exclamo Tiqulis con angustia tras ver a su maestro en tal estado.



Isaac y Kailo al ver tal escena les era fácil intuir la degenerada tortura que aquel tigre o sus hombres llevaron a cabo contra el herrero, era algo imperdonable, pero finalmente todo había pasado. Para sorpresa de todos, la puerta de la jaula estaba abierta, ¿se habrían olvidado cerrarla o fue a propósito?, cualquiera que fuera el caso, el aprendiz fue el primero en entrar con toda prisa dirigiéndose hacia su maestro.



—¡Maestro Torke!, ¡por favor maestro despierte!, finalmente hemos llegado a usted… por favor maestro… no me deje…



Tiqulis abrazaba a su desnudo maestro con los ojos derramando lagrimas a montón, suplicando que abriera sus ojos, entre sollozos pronto oye una voz débil salir de los labios de Torke. La boca de Torke se mueve y sus ojos comienzan a abrirse lentamente, había recuperado el sentido y lo primero en ver era a su aprendiz.



—¿Tiqulis? -Cito su nombre con confusión y cierto regocijo.



—¡Si maestro!, soy yo… soy Tiqulis.



Los bandidos habían sido vencidos, su jefe silenciado y el maestro herrero rescatado, pero aun quedaba retornar a la ciudad de Arquion, esta aventura personal estaba cerca de su final.



Continuara…
 
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CAPITULO 36

Luego de haber liberado a Torke Almaforga, lo llevaron cuidadosamente al campamento bandido en donde le brindaron agua, comida y su ropa, era fácil encontrar todo lo que precisaban allí, mientras el maestro herrero tomaba asiento, comía algo y bebía agua, su aprendiz le explicaba la situación que lo llevo a terminar allí.



—Con que eso ocurrió…



Torke miraba al humano con notoria impresión, una reacción típica de los Sapien que le conocen por primera vez, cuando escucho las anécdotas en torno a su rescato, siendo ese humano la persona principal en aceptar ayudarle y cuya fuerza fue la clave en mayor parte para derrotar a los bandidos, esa impresión en torno a él se volvió increíblemente positiva.



—Muchísimas gracias, joven humano -El oso inclino su cabeza hacia abajo.



—No es necesario las formalidades señor Torke -Isaac insistió —Cuando vi la desesperación de Tiqulis tras su desaparición, no podía quedarme de brazos cruzados, poseo la fuerza para luchar, ¿entonces porque no usarlo para obrar bien?, y luego de oír su historia de como le conoció, ¡estaba determinado a salvarse cueste lo que cueste!.



Tal noble actitud, el oso herrero sintió en aquel humano un aura dotado de benevolencia y rectitud, se recordó a si mismo en sus primeros días como aventurero, aunque lo fundamental de todo aventurero era sobrevivir y hacer dinero, Torke siempre tuvo una mentalidad y moral guiado hacia el bien y la bondad.



Torke luego volteo en dirección para mirar fijamente a un Khenya boca abajo en el suelo y totalmente inmóvil, como había oído por medio de su aprendiz, aquel tigre que alguna vez fue su amigo y compañero aventurero en el pasado, ahora estaba muerto. Envenenado hasta la muerte por asesinos enviados de aquella organización criminal a la que perteneció alguna vez, “Los Cuatro pilares del mal”.



—¿Maestro Torke?, ¿se encuentra bien? -Su aprendiz pregunto preocupado al ver su mirada perdida.



—Si… ya todo esta bien -Un sonriente Torke le contesto.



—Una vez que termine de comer, podemos regresar tranquilos a la ciudad de Arquion -Aseguro el lince.



—Aun no… aun tengo algo pendiente por hacer aquí -Afirma el úrsido herrero.



Luego de terminar de comer, Torke guio al resto hacia una parte de la cueva en donde se pegó a una pared y empezó a golpearla despacio, nadie entendía el propósito del porque con excepción de su aprendiz.



—Maestro Torke, ¿realmente se los enseñara? -Pregunto Tiqulis.



—De no ser por ellos, no nos volveríamos a reencontrar, no tengo duda en lo que hago en este momento -Contesto Torke.



—(¿Enseñarnos algo?, ¿de qué se tratará?) -Pregunto el humano con curiosidad en sus pensamientos.



Las acciones de Torke le llevan entonces a empujar lo que era una pared falsa de roca hecha de un bronce ligero, con habilidad fue pintada para ser camuflada como parte de la rocosa estructura de la pared. Al quitarse aquella falsa pared se revela un camino lo suficiente grande y ancho para que el propio Torke se introdujera en este, llamo al resto quien los acompaño y al adentrarse llegaron a una zona oculta que dejo tanto al lince como al humano perplejos.



—¿Es esto cobre?... -Pregunto Isaac.



Aquel oculto lugar daba con un área repleta de depósitos de cobre, una mina llena de dicho material, la proporción en cantidad de lo que había, data para durar por décadas y quien sabe, quizás hasta un siglo. Pero eso no es todo, aquel cobre que yacía allí tenía concentrado energía mágica en su interior.



—No es cualquier veta de cobre… ¡es cobre mágico! -Exclamo Kailo —Hay veces que en que zonas con grandes concentraciones de magia natural y deposito de minerales se funden para generar este resultado, o incluso, han sucedido que sitios de enormes concentraciones naturales de magia originan depósitos de minerales de naturaleza mágica.



—Esto es la mina personal del maestro Torke -Revela Tiqulis —Los únicos que conocíamos de este lugar, era el maestro y yo.



—¿¡Es esta la mina personal de tu maestro!?, ¿¡y esta bien que nos la enseñes!?, ¡habíamos quedado en que no había problema en ocultar su ubicación! -Manifestó Isaac.



—Incluso si es necesario, Isaac y yo nos vendaremos los ojos al regresar a la ciudad, de esa manera no sabremos donde esta esta cueva -Kailo ofreció amablemente aquella decisión.



El maestro herrero declino la oferta del lince, y le dejo al humano en claro que no le importaba en absoluto que los dos conocieran tanto la ubicación de la cueva como también de la zona secreta donde esta su veta secreta de cobre que además era mágico.



—Ustedes han salvado mi vida, por alguien a quien poco conocían, incluso mantuvieron a salvo a mi preciado aprendiz -Expresa Torke su agradecimiento —No había a nadie de confianza a quien acudir, le pedí a mi aprendiz no divulgar la ubicación de este lugar incluso si no volviera, cuando fui capturado me aferre con la esperanza de encontrar una manera de volver y esa esperanza eres tú, Isaac el humano.



—Ha sido un placer haberlo ayudado señor Torke, siempre que lo necesite, estaré allí para echarle una mano, palabra de humano -Isaac se dio un leve golpe en el pecho en señal de promesa.



Los cuatros con júbilo rieron alegrando la atmosfera tras una ardua batalla y una experiencia horrible vivida por el maestro herrero, la razón del oso de llevarlos allí no era solo para conocer su veta personal de cobre, sino también de tomar algo de este para llevar a su herrería en Arquion. Por fortuna Torke lo tenia todo planeado, dentro del lugar se hallaba un carro minero hecho de bronce, guardado allí mismo para ser utilizado cuando el úrsido volviera, podía entrar como salir sin problema por la entrada secreta.



Torke se encargó de minar parte del cobre dado a que tenía la experiencia y habilidad para hacerlo con eficacia y menor tiempo, Tiqulis se ofreció a ayudar también a minar con la finalidad de aprender, a lo que su maestro accedió gustoso. Isaac y Kailo se encargaron de llevar el carro minero llena hacia la carreta que aguardaba afuera, aquel por el cual vinieron al principio en el rescate del maestro herrero. Cargaron unas cuantas cantidades más hasta llenar la carreta, pusieron los minerales mágicos en bolsas y se prepararon para partir, ya no tenían nada que hacer allí.



—¿Qué que hay de las cosas que dejaron los bandidos en la cueva? -Pregunta Kailo.



—Vendré con Tiqulis más tarde para recogerlas y llevárselas a las autoridades de Arquion, si todo lo de ahí es robado, entonces es mejor dejas las cosas en manos de la ley -Torke contesto.



Evitando filtrar la ubicación de la cueva, Torke inventaría la historia de su encuentro con bandidos, su inminente captura para ser llevado a una guarida en un bosque y de cómo el humano le rescato y salvo la vida.



—Entiendo lo usar un bosque para ocultar la cueva, ¿pero es necesario contar también sobre mí? -Pregunta Isaac.



—¡Por supuesto que sí!, eres mi salvador, además algo de crédito por salvar al herrero de la ciudad no te viene mal, ¿verdad?.



Torke tenia un punto bastante a favor, la reputación de Isaac y Kailo como aventureros repercutiría de manera positiva cuando las noticias sobre el rescate del maestro herrero llegaran a oídos de todos. En este momento el humano debe ganarse la confianza de los aventureros y la gente de Arquion, este acto sin duda le ayudara a forjar aquella confianza en ellos.



[—————]​



En las afueras de la cueva, la carreta se movilizo para emprender el retorno de Isaac y compañía hacia la ciudad de Arquion, sin saberlo, desde la proximidad y oculto en la hierba, se encontraba un Sapien rata de pelaje grisáceo quien con cautela mantuvo la cabeza agachada mirándolo desde las sombras hasta que la carreta marchándose se perdió a la vista.



—Fue buena idea escapar con el resto…



El Sapien se revela como parte de aquellos subordinados que habían huido tras descubrir la identidad de los agresores de su jefe, que eran asesinos enviados por aquella organización. Pero no todos pensaban en huir lo bastante lejos, él tenía otros planes en mente.



—Nadie más ha salido de allí, tampoco el asesino que enveneno al jefe, ¿habrá muerto? -Se pregunto el Sapien —Tampoco he visto que llevaran el cuerpo del jefe en esa carreta, lo que significa…



El roedor sonrió regocijado de codicia, su plan era esperar a que hubiera una posibilidad de que el asesino fuera eliminado y cuando aquel humano como el resto se marchara, dejarían el cuerpo de Khenya pudrirse allí. Entonces pensó en entregar la cabeza del cadáver de su asesinado jefe a “Los Cuatro pilares del mal”, obtener el dinero de la recompensa y quien sabe, un puesto en tal organización.



—¡Va a anochecer pronto, debo ir ahora!.



Con gran entusiasmo corrió hacia la cueva, ya no podía esperar más, llevaba consigo una espada de bronce, bastaría para cortar la cabeza del cuerpo y llevárselo en un saco que hallaría en el mismo campamento, pero el problema será una manera de contactar con aquella organización, aquel asunto lo pensaría con más detalles una vez obtuviera la cabeza de Khenya.



—¡Ya casi llego!, ¡ya casi estoy!...



Sin embargo, al llegar al campamento donde yacía el cuerpo de Khenya, pronto se detiene de golpe, el rostro del roedor se tiñe en una mezcla de confusión, incertidumbre y miedo. Porque había dado con otra cosa que no era aquel cadáver, algo que despertó un fuerte sentimiento de desesperación en su interior.



Continuara…
 
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