Quest S Historia Ola Violenta [Mai]

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"Ola Violenta"


Descripción de la Quest: Desde hace más de un año, tanto Mai como Jun han estado investigando el incidente de las fallas de comunicaciones en File City sin encontrar nada relevante. Recientemente su investigación ha tomado forma nuevamente debido a reportes que se están esparciendo rápidamente por File y Folder. Se ha dado a conocer que distintos grupos de renegados han logrado asesinar o capturar a tamer de variados niveles y reputación, su modus operandi ha sido descubierto gracias a un sobreviviente que logró activar su Home Gate en el último momento, apareciendo en la ciudad con heridas graves y su digimon al borde de la muerte.

Los casos inicialmente eran aislados, pero cada vez aumentan más y ya no se limitan a zonas en específico que están completamente alejadas de la ciudad. La central ha enviado a varios grupos de tamer a investigar, pero ésto ha resultado únicamente en muertes o heridas de gravedad; además de elllo, no han encontrado un patrón específico a los ataques, por lo que no es sencillo conectar los sucesos a un grupo en específico de renegados. Tampoco es fácil saber si están buscando a alguien en particular, ya que han atacado gente de todos los rangos y si llegan a asesinarlos, se encuentran sus cuerpos con todas las pertenencias (lo que evidencia que no se trata de robos). Éstos incidentes están ocasionando que las quest sean difícil de completar, ya que los tamer comienzan a preocuparse por el aumento de ataques y que no logran encontrar a los culpables.

El último tamer atacado fue un Elite que regresó a duras penas a Star City, el aludido ahora está en coma inducido médicamente, pero antes logró decir una sola palabra a los médicos: Deimos. Mai y Jun han decidido dirigirse personalmente al último sitio en el cual el tamer en cuestión realizó una misión, decididos a investigar el incidente más reciente y llegar al fondo de todo.

Escenario: File - Folder
Objetivos a cumplir:
- Dirigirse a la Sabana Guardián y buscar pistas sobre lo ocurrido con el Elite que casi fue asesinado.
- Descubrir qué es lo que está cortando las comunicaciones ahora.
- Descubrir la relación entre Deimos y los incidentes de asesinato/captura.
- Encontrar el sitio donde tienen retenidos a los tamer (tanto en File, como en Folder) y rescatarlos.
- Otros objetivos se irán agregando durante el transcurso de la quest.

Datos Extra:
- El modus operandi, según el primer sobreviviente, es el siguiente: todo inicia con imposibilidad de comunicarse entre ellos, con sus digimon o la central, tras lo que sus digimon entran sin explicación alguna en una evolución oscura, lo que los obliga a huir o intentar controlarlos - finalmente ocurre el asesinato o captura.
- Según los reportes, se puede asegurar que hay distintos grupos de renegados involucrados, desde novatos hasta veteranos. Lo que no se sabe es si están trabajando juntos o simplemente están uniéndose de forma independiente a la ola violenta al notar que los perpetradores originales no han sido detenidos.
- Se cree que los ataques son realizados entre varios a la vez (grupos de mínimo 3 renegados), enfocándose en tamer que trabajan solos o van en parejas; hasta ahora grupos de 3 o más no han sido atacados.
- El tamer de mayor rango que ha sido asesinado fue un Commander que se había separado de su guild mientras regresaban de una quest. Su digimon fue encontrado solo a las afueras del Bosque de las Pesadillas, éste se encontraba en una crisis diciendo que su evolución había sido repentinamente forzada y que él recuerda haber asesinado a su tamer mientras estaba afectado por la Dark Evolution.


Acompañantes: Andiramon y Sakuyamon. (Contratos)
Extra:
- Esta quest es "continuación" de Campamento Accidental.
- Junichirou Akamine y Mun Chin Hae aparecerán constantemente durante la quest.

Ficha: Mai Hitomi
Digivice: Variable

Blair Blair adelante puedes comenzar, que te diviertas o-o/
 
Última edición:

スパークル
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La luz del sol se coló por entre las cortinas que cubrían la ventana de la habitación, el varón de cabello marrón entre abrió los párpados y gruñó a causa de la luz, como si aquel ruido malhumorado fuera a provocar que el sol se ocultara nuevamente y dejara de molestarle. Sintió un suave roce sobre su mejilla y bajó la mirada, encontrándose con los dedos de una somnolienta nipona reposando sobre su rostro.

Créeme, la cortina no va a cerrarse por completo mágicamente porque la amenaces. – Le susurró, con la voz medio ronca por haber despertado hacía menos de un minuto. Jun apoyó sus labios sobre la frente de ella, besándola suavemente antes de acomodarse mejor, terminando con su barbilla sobre la cabeza de ella; afianzó mejor su abrazo, pegando el cuerpo semidesnudo de la pelirroja contra el propio.
Debería. – Contestó con simpleza a la par que volvía a cerrar los ojos con pereza. Se concentró en la mano de su novia sobre su mejilla y el calor que emanaba el cuerpo femenino sobre el propio.
I love you~ – La voz de la asiática volvió a llegar a los oídos del varón, el cual sonrió ampliamente y se movió sobre ella. Sus manos se entrelazaron con las ajenas y las “atrapó” contra el colchón a los lados de la cabeza de su homóloga en rango, con la mirada detalló las facciones de su pareja, descendiendo poco a poco para ver su barbilla, su cuello, la cadena que rodeaba el mismo y que terminaba en el dije de la lanza de Odín, el collar de Gungnir; sus ojos bajaron todavía más, pero se detuvo luego de unos segundos a la par que curveaba sus labios en una sonrisa.

Flexionó sus brazos, permitiéndole acercarse más a ella. Su frente se recargó en la de la fémina, sintiendo el suave roce de las hebras rojizas del flequillo de la chica, percibió el aliento de Mai chocando contra su nariz y finalmente se rindió, uniendo sus labios con los ajenos en un beso. Liberó las manos de la asiática del agarre y movió las propias, apoyando su brazo en la almohada a un lado de Mai para sostener su cuerpo, mientras que su otra mano yacía sobre la mejilla diestra de Hitomi. La pelirroja rodeó el cuello de su pareja con sus brazos, abrazándolo, correspondiendo el beso y el cariño; la situación se vio cortada repentinamente cuando ambos D-Terminal emitieron un sonido.

Tch.
Gruñón. – Pasó una de sus manos por el cabello en la nuca de Akamine y luego extendió ese brazo hacia un lado a la vez que Junichirou se tumbaba de nuevo en la cama para buscar su propio D-Terminal. Mai se incorporó rápidamente, arrastrando parte de la sábana consigo para cubrir la parte superior de su cuerpo y evitar exponer su piel a pesar de que no había nadie más en la habitación. Jun salió de la cama casi al mismo tiempo, buscando luego con los ojos a la pelirroja.
Vamos a ir, ¿cierto? – Cuestionó ella, aunque ya sabía la respuesta.
Llevamos siguiendo esto por más de un año, claro que iremos. Pero Mai, prométeme que no serás impulsiva. – Su mirada estaba repentinamente serena, la pelirroja se esforzaba por no demostrar la urgencia que sentía por esa situación en particular. – Es peligroso.
Sé que es peligroso. Pero alguien tiene que intervenir, dejar que éstos ataques sigan ocurriendo es inaceptable. – Apretó los puños sobre la sábana y desvió la mirada, el varón arrugó el entrecejo y acto seguido se metió a bañar sin decir algo más al respecto; Mai entendió la molestia, pero prefirió no presionar el tema. Se colocó la ropa que le faltaba y abrió la puerta de la habitación. – Coronamon, Ryudamon, prepárense para salir, tenemos una misión. – Desde el fondo del pasillo se escuchó un ruido y poco después las cabezas de ambos digimon se asomaron.
¿A dónde vamos?
Sabana Guardián, es urgente. – Los child se miraron entre sí y asintieron, corriendo hacia otra área del lugar en busca de las mochilas de los humanos.

[…]

Les tomó unos treinta minutos abandonar el departamento propiedad de Sleeping Knights; era un sitio que mantenían disponible en todo momento para que los miembros de su guild pudieran descansar en caso de estar en Holy Angel Citadel. Si bien su cuartel central ya no se encontraba en esa ciudad, no les parecía prudente deshacerse del sitio. Jun leyó una vez más el mensaje, tras lo que clavó sus ojos en los azules de su pareja.

¿Nos detendremos en Star o iremos directo a la Sabana? – Apenas terminó su pregunta, la de menor edad se llevó una mano al mentón, como meditando la situación.
Primero vamos a la Sabana a ver si encontramos algo, de regreso llegamos a Star City para conseguir el resto de la información que no nos hayan enviado por el mensaje. – Él asintió, satisfecho con la respuesta, tras lo que ambos hicieron un digisoul charge. Firamon y Raptordramon hicieron acto de aparición y cada uno de los humanos montó a su respectivo digimon, quienes rápidamente alzaron el vuelo y se encaminaron hacia la Sabana Guardián. Les tomaría un tiempo considerable llegar, pero volar sería la forma más rápida de hacerlo.

El silencio rodeó al grupo, para ambos digimon era evidente que los humanos tenían una especie de conflicto, no podían llamarlo una pelea porque no se veían molestos como tal, pero Junichirou no estaba portándose como comúnmente lo hacía y Mai parecía estar sumida en sus pensamientos. Raptordramon buscó con la mirada a su amigo digital, inseguro de si debían decir algo en ese momento o no, ¿sería prudente? Firamon negó con la cabeza, como entendiendo las dudas internas del cyborg.

Una hora pasó sin que ninguno de los humanos profiriera palabra o ruido alguno, el aire golpeaba contra los rostros del cuarteto y lo único audible era el batir de las alas del león. Jun respiró hondo y luego soltó el aire fuertemente, tras lo que ladeó el rostro para ver a su pareja, la chica tenía sus dedos mezclados en el pelaje de su digimon.

Quien sea que esté detrás de esto nos espía. – Dijo aquello con toda la naturalidad del mundo, Mai lo observó rápidamente y arqueó una de sus cejas.
¿Qué?
Vamos, no puede ser una coincidencia que nos tomamos vacaciones y esto pasa. Lo mismo cuando estuvimos en File. – Sonrió con calma, hasta ese momento fue que Mai entendió que su compatriota intentaba hacer un chiste, buscaba aligerar el ambiente mientras seguían avanzando hacia el sitio del ataque. El de cabello marrón además quería “romper el hielo” nuevamente con su pareja luego de lo ocurrido hace poco más de una hora, no quería empezar ese encargo enojado con ella ni viceversa.
¿Deberíamos tomar más vacaciones? Quizá así lo atraeríamos más rápido. – Bromeó ella en respuesta, arrancándole una risa al nipón.
Claro, en lugar de esperar un año pudo haber actuado la semana después de que encontramos esos aparatos~ – Volvió a reír, luego miró hacia el frente. Le alegraba poder relajar a su novia y a sí mismo con comentarios de ese tipo, cuando iniciaran de lleno la misión sería una mala idea el bajar la guardia o “relajarse”. Debía aprovechar cada segundo posible de ello.



everyday everyday ~
 

スパークル
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Un grito desgarrador se hizo presente de manera abrupta, seguido de cerca por el inconfundible estruendo provocado por una explosión. Los ojos del renegado se clavaron en la distancia, donde una fina línea de humo comenzaba a ascender desde entre la arboleda, ¿cuántos iban ya? Había perdido la cuenta e incluso comenzaba a aburrirse. En un inicio, aquella nueva estrategia para vencer tamer se le había hecho interesante y divertida, ahora era repetitivo, pero no podía detenerse; si bien ya había perdido lo novedoso, seguía siendo eficiente y eso no podía desperdiciarlo. Se acomodó en su sitio a la par que llevaba su mano sobre el oído, cubriendo el mismo para así mitigar el ruido del exterior a la par que intentaba escuchar lo que provenía del aparato.

Van hacia ti. – El adolescente extendió los brazos hacia arriba y estiró su espalda lo más posible, respirando hondo cuando sintió un crujido en su espalda. Sus ojos se enfocaron sobre su iC, el cual oprimió para permitir que su compañero saliera. Después de ese día, cinco años atrás, Plotmon había vuelto a ser un digitama y luego de renacer, su línea evolutiva se vio modificada considerablemente. El varón se pasó la mano libre por el pelo, peinándolo hacia atrás en un solo movimiento.
Yo me encargo. – Musitó en respuesta por el comunicador, tras lo que rodeó su mano en digisoul y acto seguido, presionó su extremidad sobre el aparato; la energía fue transferida hacia Plotmon, el cual tomó la forma de Meicrackmon. El perfect recién aparecido fijó sus orbes en la distancia por unos segundos, tras lo que observó sobre su hombro para estudiar el gesto de su compañero humano.
¿Nicolaj?
Solo mátalos, no es alguien importante ni para nosotros ni para Deimos. – Ordenó el adolescente, quien a la vez extraía un aparato parecido a un modem inalámbrico y lo encendió, el comunicador en su oído comenzó a emitir sonido de interferencia al instante. Recargó su cabeza en el tronco del árbol a la par que observaba la espalda del digimon, ya se había acostumbrado, pero mentiría si dijera que no extrañaba la línea evolutiva original del cachorro; misma que perdió luego de la emboscada fallida.
Vale. – El perfect regresó la vista al frente y extendió sus garras, el renegado simplemente se acomodó la ropa, ocultando el tatuaje de colmillo que apenas era visible al borde de su playera, a la altura de su clavícula.

[…]

Ambos digimon sobrevolaron la zona, las coordenadas correspondían con aquellas que hubieron recibido de parte de la central; había troncos destrozados y sangre seca en el suelo, pero aterrizar en la zona era complicado debido a que un grupo de Cockatrimon se encontraba en la zona. Los ojos de los pájaros estaban enfocados en el par de recién llegados, pero tanto Firamon como Raptordramon se mantenían a una distancia prudente, aprovechando que aquella especie en específico no podía volar.

Quiero acercarme más. – Musitó la pelirroja, el varón negó con la cabeza ligeramente.
No con todos ellos ahí, en cualquier momento podrán atacar. No parecen haberlo hecho aún debido a que estamos en el aire. – Apenas terminó de decir aquello, el pelo de ambos se movió violentamente a causa de una corriente intensa de viento provocada por un Aquilamon surcando los aires. La velocidad del adulto era considerable, misma que sorprendió a ambos humanos al no estar acostumbrados a ver un digimon de esa especie; definitivamente se movía más rápido que sus propios digimon, aunque en parte eso también se debía a que los adultos limitaban su velocidad para evitar que hubiera peligro de que sus tamer cayeran. Jun y Mai alzaron la vista para visualizar mejor el cuerpo del ave, el cual parecía estar rondando la zona, ¿pensaba atacarlos o alguna otra cosa pasaba por su mente?
Jun. – La voz de Raptordramon llamó la atención del Commander, el cual bajó la mirada para encontrarse con el rostro de su amigo y acto seguido, pasó su atención a lo que sea que el digimon estaba viendo. A la distancia pudo observar una torre de humo, parecía que un incendio llevaba rato ocurriendo en ese lugar.
¿Estará relacionado?
No lo sé. – La asiática vio lo mismo que su pareja, pero su mirada volvió a enfocarse en la zona donde el tamer había sido atacado; quería investigar más a fondo, no limitarse a sobrevolar el área en cuestión. Firamon pareció entender eso y movió ligeramente su cuerpo buscando acercarse, pero sin ponerse al alcance de los pájaros que no podían volar.

¿Crees que siga habiendo cosas ahí? Con los digimon tan cerca, no me sorprendería que ya hayan destruido cualquier tipo de pista. – Musitó el león, la antigua líder de Gungnir meditó las palabras del león y acto seguido, éste volvió a apartarse considerablemente del suelo; Mai debía admitir que le daba cierto nervio el Aquilamon que sobrevolaba la zona, ya que en cualquier momento podía atacarlos. El hecho de que el pájaro estaba en mayor altura significaba que tanto ella como su pareja se encontraban en peligro, puesto que serían los primeros en recibir la ofensiva.
Jun, ¿qué opinas?
Podemos apartarlos y explorar la zona. – Sugirió el de cabello marrón, con su atención igualmente dividida entre los digimon que estaban en el suelo, el que estaba sobre ellos y la fina línea de humo que era visible a la distancia. – Tratemos de mantener un ojo también en lo que sea que esté pasando allá.
¿Hay forma de apartarlos sin pelear con ellos? Nos superan en números. – La pelirroja miró de nueva cuenta a su pareja, el cual en ese momento veía al Aquilamon sobre sus cabezas.
¿Esperar a que se vayan? ¿Hacer un ruido intenso? – Raptordramon fue quien tomó la palabra, él no le había quitado los ojos de encima a los salvajes, quienes parecían no reaccionar de alguna manera en particular, ¿estarían debatiéndose entre hacerles algo o no? Quizá estaban demasiado conscientes de su inhabilidad para volar, por lo que preferían no iniciar un conflicto con el par de digimon alados.
No sé si un ruido solamente pueda provocar que reaccionen de forma defensiva. – Intervino el león, el cual en ese momento comenzó a batir sus alas para moverse en otra dirección, los orbes azules de la Commander fueron a dar en el pelaje de su compañero.
¿A dónde vamos?
Quiero seguir el rastro de la pelea, parece que está extendido a más allá de esa zona. – La pelirroja asintió ante lo dicho por su amigo y le hizo un gesto a su compatriota para que les siguieran; el cyborg le dio alcance al león, con el Commander tratando de estar siempre consciente de la ubicación del pájaro gigante que volaba más alto que ellos.

El dúo de digimon se movilizaba por sobre la zona árida, aprovechando que por allí había una menor cantidad de árboles al estar ingresando en el área desértica de la Sabana Guardián. Había rasguños en el suelo y en algún momento lograron ver algo de ropa rasgada semi-enterrada bajo la tierra. El varón fue quien comenzó a acercarse con ayuda de su digimon hacia ese descubrimiento en particular, pero el graznido de un Birdramon lo obligó a detenerse; Raptordramon se mantuvo detenido en el aire, sin ascender o descender un metro en lo absoluto.

¿Cuántos ves?
Cuatro. – Replicó el digimon, sus ojos ya habían escaneado la zona y en el rápido barrido visual detectó otro trío de digimon de la misma especie, parecían estar a la defensiva, listos para atacar en caso de que el cyborg se moviera un centímetro más en su dirección.
¿Será su territorio? – La voz de la pelirroja se oyó desde detrás del varón, éste ya había llegado a la misma conclusión y por consecuencia, pidió a su compañero que retrocediera. Los ojos de Birdramon estaban fijos sobre él a la par que sus alas se movían, manteniéndolo en una posición cómoda para abalanzarse sobre ellos al instante de ser necesario.
Mai, creo que sería mejor ir a preguntar directo a la Central lo que el sobreviviente les haya informado. – Akamine habló con serenidad, la antigua líder de Gungnir arrugó el entrecejo ligeramente; no estaba muy conforme con dejar las cosas así, pero a la vez entendía el motivo por el cual su pareja actuaba de esa manera. A juzgar por el ave de mayor tamaño que hubieron visto previamente y el cuarteto de las que ahora estaban a escasos metros de ellos, esa situación podía pasar de “pacífica” a violenta en cuestión de segundos; además, realmente no habían visto nada extremadamente relevante al sobrevolar la zona, quizá conseguirían mejor información directamente de la Central.
Vayamos primero a ver qué es lo que pasa allá. Si no es algo importante, nos vamos a Star. – Sugirió ella luego de unos momentos meditando las palabras de su compatriota, el de cabellos marrones asintió y ambos digimon se movilizaron al estar de acuerdo con el plan. Se alzaron lo suficiente para evidenciar que no tenían intención de irrumpir en el terreno de las aves y luego siguieron su curso; Mai y Jun repasaban las cosas en sus mentes, con ambos llegando a conclusiones similares por separado.

¿Qué tal si aquel incendio estaba siendo provocado por los mismos que atacaron al tamer por el cual ahora estaban ahí?


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スパークル
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La cabellera verde se movió hacia atrás con ayuda de las manos del varón, una fina línea de humo se alzaba frente a él, pero sus ojos la ignoraban ya que ésta era formada por el cigarrillo que sostenía con sus labios. Los ojos del coreano fueron a dar a alguna parte, enfocándose luego de unos segundos en una figura que se acercaba a la mesa donde él se encontraba sentado – acomodó el armazón de sus lentes con una de sus manos y con la otra retiró el cigarro de su boca, colocándolo suavemente sobre el cenicero.

¿Encontraste algo? – El varón volvió a acercar el cigarrillo a sus labios, atrapándolo entre éstos para inspirar profundamente. En el momento siguiente soltó el humo que había metido en sus pulmones, dejándolo llenar el aire inmediato frente a él.
Ellos fueron llamados – informó el digimon a la par que tomaba asiento en la silla inmediatamente frente al tamer – Chin Hae, ¿no crees que sería mejor sacarlos de la ecuación? – Su voz era baja, consiguiendo que sus palabras se perdieran entre las múltiples voces y conversaciones que ocurrían a su alrededor al encontrarse en una especie de restaurant-bar. – Sabes que es cuestión de tiempo que conecten la información.
No, yo puedo pulirla y tengo la idea perfecta de cómo hacerlo. – Sonrió tranquilamente, el gesto parecía extremadamente amigable a diferencia de las ideas que pasaban por su cabeza, mismas que podían considerarse retorcidas y oscuras. Presionó el cigarro contra el cenicero, apagándolo en el proceso y poniéndose de pie en el momento siguiente; tomó el saco del respaldo de su silla y se lo colocó tranquilamente. Dejó el dinero que debía sobre la mesa y salió del lugar siendo seguido de cerca por su compañero digital.
¿Qué haremos? – Cuestionó la vela parlante, recibiendo una mirada de su tamer conforme comenzaban a caminar hacia algún lugar en particular.
Seguiremos el plan original.
Entonces, ¿ninguno puede morir?
En efecto. Eso no me serviría de nada además de conseguir que ella me quiera muerto… Sería inútil. – Su respuesta simple haría a cualquiera estremecerse, ya que hablaban de muerte como si fuera la cosa más normal del mundo. Nadie realmente les prestaba atención, y si acaso lo hicieran, honestamente la zona en la que se encontraban no permitía que alguno se “entrometiera” en sus asuntos; el área era conocida por ser una especie de terreno central, sin ser expresamente el bajo mundo. Candmon de todos modos tenía cuidado con sus palabras, ya que no quería curiosos descubriendo las intenciones de su compañero humano.
¿A dónde iremos a buscarlos?
Seguramente fueron al último sitio… Yo haría eso. Solo habrá que contactar a los imbéciles que fallaron para saber si están allá o no. – Rodó los ojos al recordar el fallo, de verdad era mejor hacer las cosas él mismo que permitir que otros las arruinaran de esa manera; si la central comenzaba a dar con los aparatos que había diseñado, seguramente encontrarían la forma de contrarrestar el efecto o anularlo por completo y eso sería culpa de los ineptos que habían permitido que el tamer escapara con vida.

Extrajo su D-Terminal y envió un único mensaje, tras lo que simplemente se recargó en un árbol cercano con Candmon a su lado mientras esperaba respuesta. De vez en cuando movía la cabeza ligeramente para saludar a alguien, o bien alzaba su mano en respuesta a quien hiciera un gesto similar; su facilidad para actuar con completa naturalidad era escalofriante. El digimon a su lado observó a su tamer por un largo tiempo, ya que estaba acostumbrado a que el coreano no fuera del tipo de querer hacer las cosas personalmente si no era necesario; no se esforzaba más de la cuenta, pero esa faceta “relajada” se perdía por completo cuando la antigua líder de Gungnir estaba involucrada. Mun había admitido ya en varias ocasiones que Hitomi era alguien con un potencial brillante, mismo que únicamente se podía conseguir si él la pulía personalmente; Candmon no podía evitar sentir cierto desagrado por la Commander, él no consideraba que ella fuera merecedora de las “enseñanzas” de su tamer.

¿Te han dicho algo?
Paciencia, contestarán pronto. – La voz floja del coreano fue acompañada por un estiramiento que acomodó algunas cosas en su espalda, el crujido fue audible incluso entre el ruido que los rodeaba y la vela parlante bostezó conforme el tiempo seguía transcurriendo con calma. Un sonido alertó la llegada de un mensaje en el aparato de comunicación y Chin Hae lo leyó con calma, la sonrisa se volvió visible nuevamente. – Los vieron ya, vamos a movernos.

[…]

Acortar la distancia entre ellos y el humo parecía una tarea eterna, cosa que ninguno de los dos había esperado; a juzgar por el tamaño de la torre de humo, la pareja había asumido que se encontraba mucho más cerca, pero no. Lo que evidenciaba que la fuente de aquella sustancia fuera más grande de lo que habían pensado originalmente, Jun y Mai cruzaron miradas por un instante antes de pedir a sus respectivos digimon que aceleraran el paso. El cuarteto surcó los aires con maestría, siendo Raptordramon el que se ubicase ligeramente más adelante que el león.

¡Jun! – El grito de la asiática alertó a su compatriota, el cual tuvo que sostenerse con fuerza de su compañero cuando éste optó por girar su cuerpo dejando al humano de cabeza, permitiéndole evadir la ofensiva que había salido de la nada hacia ellos. SkullGreymon rugió con fuerza al tiempo que usaba sus inmensas extremidades para partir los árboles que le estorbaban en el proceso de salir de la zona medianamente boscosa, su boca se abrió más de la cuenta y una nube de humo púrpura comenzó a salir desde ella.
¡Cuidado!
¡Sostente! – Raptordramon acomodó su cuerpo para evitar que Akamine perdiera el agarre y recuperó la velocidad perdida por la maniobra anterior.
¡Firamon! – Hitomi atinó a colocarse su máscara de oxígeno, acción que Junichirou ya había realizado apenas unos instantes atrás - al menos así evitarían la parálisis provocada por el gas. Ambos humanos se sostuvieron como les fue posible de sus respectivos compañeros a sabiendas de que el aterrizaje forzoso ocurriría dentro de poco debido a que no tenían forma de evitar que éstos inspiraran aquel gas paralizante.

El descenso fue rápido y terminó de manera bastante abrupta, con ambos adultos impactando los árboles duramente; los humanos alcanzaron a sostenerse de algunas ramas para evitar lo peor de la caída al no ir a dar abruptamente contra el suelo como estaba ocurriendo con sus compañeros. Hitomi maldijo cuando sintió la sangre escurriendo desde varias partes de su cuerpo, las ramas le habían hecho un numerito tanto a ella como a su novio.

¡Firamon, ¿estás bien?! – Gritó, buscando con la mirada entre el polvo a su compañero digital, éste gruñó en respuesta, todavía sintiendo su cuerpo adormecido y encima adolorido por el golpe recibido. Raptordramon igualmente emitió un sonido y Akamine cuestionó su estado sin recibir una respuesta clara, producto de la parálisis. – Jun, ¿tú estás bien? – La chica en ese momento se las estaba arreglando para no caerse del árbol, las ramas estaban dañadas y no encontraba una en la que pudiera apoyarse correctamente. El japonés emitió un gruñido a la par que se soltaba de donde se estaba agarrando para aterrizar en otra rama que se veía en mejor estado.
Creo que me lastimé las costillas, fuera de eso estoy bien. – Resopló, buscando la manera de descender sin encorvarse demasiado, el pecho y abdomen le dolían por cómo había chocado contra un tronco al momento de recurrir a saltar a los árboles para salvarse de la caída.
Tch. – La chica miró por sobre su hombro, buscando entre las hojas de los árboles al digimon que había provocado que aterrizaran forzosamente; escuchaba sus rugidos y las pisadas, pero no lograba ubicarlo con exactitud. Eso le preocupaba de sobremanera.
No quiero invocar ninguna memoria, delataría nuestra posición y aunque nos está buscando, creo que no sabe con exactitud dónde estamos. – Informó la pelirroja, abrazándose del árbol a la par que descendía un poco más, encontrando una rama más estable para apoyar su pierna.
Parece más fuerte que el promedio… ¿Será necesario informar a la cen…? – Su frase no alcanzó a terminar para cuando el par escuchó gritos a la distancia, Mai fue quien se movió primero al no tener heridas que le dificultaran el movimiento como su pareja. Bajó del árbol con algo más de prisa, cayendo el último tramo y ahogando la queja por aquello; se agazapó y avanzó unos pasos hasta ocultarse tras otro árbol, observando un par de humanos corriendo del esqueleto, también pudo percatarse de que el compañero digital del otro cayó al suelo y poco a poco fue transformándose hasta evolucionar en Megidramon.

Mai se cubrió la boca para evitar decir algo, sus pensamientos estaban corriendo a mil por hora y con la mirada buscó a su pareja, quien cuestionó con la mirada lo que estaba siendo observado por su homóloga en rango.
¿Mai?
Son Dark Evolution.
Mierda. – El varón se las arregló para extraer su D-Terminal y tecleó un mensaje, pero al oprimir el botón de enviar nada ocurrió, el texto básicamente se quedó “atorado” en la bandeja de salida. – Mierda. – Repitió, Hitomi lo miró rápidamente al escuchar el segundo insulto.
¿Jun?
El D-Terminal no funciona.
Entonces…
Están atacando de nuevo. – Ambos humanos se miraron fijamente y luego voltearon a ver a sus respectivos compañeros digitales, los digimon ya comenzaban a recuperar movilidad, pero eso no los relajaba ni un poco. El hecho de que los digimon estuviesen siendo llevados a evoluciones oscuras sin que sus tamer pudieran evitarlo (lo cual era obvio debido a que básicamente estaban corriendo por sus vidas), sumando a ello el que la comunicación no funcionara, conectaba los “requisitos” de los ataques que habían estado ocurriendo últimamente.


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スパークル
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Andiramon alzó las orejas como queriendo escuchar algo con más atención, se mantuvo unos segundos en ese estado antes de girar su rostro hacia el camino de madera que cruzaba entre los árboles y dirigía hacia la cabaña de Gungnir. Escuchaba pasos acercándose desde allí, pero hasta ahora aún no veía a nadie debido a la naturaleza que rodeaba dicho trayecto.

Quizá es uno de los chicos regresando, ¿no terminaba Mai sus vacaciones en estos días? – Phil, quien estaba sentado cerca del conejo, alzó la voz para intentar relajar un poco al digimon de mayor nivel. Éste asintió en silencio.
¿Nunca has considerado irte? – La pregunta sorprendió un poco al sátiro, pero se recompuso rápidamente.
No, estoy muy entregado a la causa del grupo… A veces tienen sus conflictos, pero nadie está exento de esas cosas. – Le sonrió ligeramente, Andiramon asintió de nuevo. – ¿Qué hay de ti?
En alguna ocasión…
¿Quieres hablar de ello? – El conejo lo miró y luego devolvió sus ojos hacia el camino de madera, seguía sin ver alguna figura en particular, pero estaba seguro de que alguien estaba caminando por ahí.
Empecé a cuestionar si el camino que Mai estaba tomando era el correcto – Phil pareció entender de inmediato a lo que se refería e hizo un gesto ligeramente triste a la par que afianzaba el agarre de la taza de café entre sus manos –, cuando todo inició supongo que me percaté… Pero no quise decir nada al respecto en caso de que estuviera interpretando mal las cosas. Llevo un tiempo sintiendo que se encuentra caminando sobre una línea muy fina que se puede borrar si no tiene cuidado. Una que la puede llevar por el mal camino.
Comprendo… Tu preocupación no está mal colocada, pero personalmente creo que Mai está demasiado entregada a sus amigos como para hacer algo que los fuerce a ir en su contra. Sus ideales también son muy fuertes.
No puedes negar que está a un paso de perder el camino y hacer cosas inaceptables, aunque sean por una buena causa. – Bufó el conejo, Phil sonrió con calma y dejó la taza sobre la mesa.
Entonces ¿deseas irte para no presenciar eso si llega a suceder? ¿No es peor? Es el equivalente a darte por vencido con ella. – Sus ojos estaban fijos en el conejo, el cual se sobresaltó apenas un poco al escuchar esas palabras. – ¿Estás dispuesto a darte por vencido con ella? Porque yo no. Y puedo asegurarte que ninguno de sus amigos tampoco. Aunque no estén conformes con sus acciones o discutan, saben que no cruzará ese borde. Y si llegara a siquiera pensarlo, serían los primeros en hacerla entrar en razón.
Yo…
Si no quieres darte por vencido, quédate. De caso contrario, habla con ella y apártate… Quizá le duela, pero lo entenderá. – Sus palabras brutalmente honestas incomodaron un poco en el conejo, no porque no quisiera escucharlas, sino que le hacía ver las cosas desde un enfoque distinto, uno que no había considerado. Sí, su única razón para siquiera considerar el irse del lado de la nipona era esa: no soportaría verla cruzar al otro lado. Pero la solución no se encontraba en dejarla, ya que era el equivalente a rendirse porque significaba que ya esperaba que eso sucediera. ¿Cuándo había aceptado eso como el único futuro de la antigua líder de Gungnir?

Apretó los puños y se regañó a sí mismo, moviendo las orejas nuevamente al escuchar los pasos más de cerca y observó de nueva cuenta el camino de madera; esta vez pudo observar una figura a la distancia, reconociéndola rápidamente debido al báculo que sostenía en una de sus manos. Sakuyamon avanzaba apaciblemente, sus pies parecían deslizarse sobre cada tablón mientras que su cabello se meneaba de un lado a otro – la sacerdotisa traía una canasta en la mano que no estaba siendo ocupada por el báculo.

¿Crees que Mai vuelva a ser como antes? – Soltó la interrogante de manera repentina, su brazo se elevó ligeramente a modo de saludo, mismo que fue contestado por un movimiento de cabeza de parte de la Ultimate que se acercaba hacia la cabaña.
¿Exactamente como antes? No. Pero puede mejorar, ha hecho un gran avance en estos años y puede seguirlo haciendo… Últimamente me da la impresión de que se ha estado abriendo un poco más. Ya se permitió contratar a otro digimon incluso. Después de la emboscada que no hacía nada de eso.
Buenos días. – Sakuyamon hizo una ligera reverencia cuando ya se encontró frente al dúo de digimon y luego dejó la canasta en la mesa frente a Phil. – Traje algo de pan, por si alguno quiere un poco.
Buenos días. – El sátiro hizo un ligero movimiento de cabeza para saludarla, seguido por Andiramon, quien ya le había saludado de lejos.
Sakuyamon, ¿puedo hacerte una pregunta? – El conejo bajó del árbol en el que se hallaba, extendiendo su brazo para tomar algo de comida a la par que enfocaba su atención en la sacerdotisa. Ésta asintió con calma. – ¿Te uniste a Mai por el dinero o por otra cosa?
Hmm… Originalmente por el dinero, pero me parece una persona interesante.
Entonces, ¿si ella te diera la oportunidad de quedarte, lo harías? Incluso si no te pagara.
Hmm… Supongo que lo consideraría. – Meditó, cruzando las piernas luego de sentarse en otra silla que había alrededor de la mesa. – No me molesta estar aquí, si es a donde va tu tema de conversación… Puedo esperar sin problemas a que ella regrese, mientras el contrato no termine.
¿Y cuando termine?
Ya lo hablaré con ella. – Atinó a decir aquello, inspirando el olor que desprendía el café de Phil. – ¿Aún hay café?

[…]

Jun por fin logró bajar del árbol en el que se encontraba, claro que tuvo que recibir ayuda debido a la herida que le impedía moverse libremente. Grademon había sido el encargado de apoyarle mientras que Firamon se dedicaba a vigilar la zona junto con Hitomi; el dúo de humanos intercambió miradas una vez el de cabello marrón se encontraba a salvo en el suelo.
Deberíamos retirarnos. – Más que una sugerencia, parecía que la decisión ya estaba tomada por parte del miembro de Sleeping Knights. Mai arrugó el entrecejo, no muy conforme con la idea de abandonar a los tamer a su suerte, inevitablemente recordó su viaje al pasado, donde no hizo nada para detener el ataque terrorista a pesar de saber que pasaría.
¿Y dejarlos ser asesinados o secuestrados? Jun, no podemos hacer eso.
Estamos heridos y en una mala posición, sin que nadie sepa dónde demonios estamos metidos. Tu guild piensa que estás en Holy Angel Citadel, la mía también. – Refutó él, endureciendo su voz y sus gestos, no pensaba irse sin su pareja, pero tampoco pensaba quedarse como ella obviamente deseaba. – Debemos apartarnos y planear una estrategia.
No los voy a dejar. – Declaró y sin más, activó su digisoul para provocar la evolución en su compañero digital. Los árboles a su alrededor cedieron y se quebraron ante el tamaño del inmenso león de fuego, el Olympos se irguió con un gesto por demás severo y la pelirroja de pie en una de sus manos.
¡Mai! – Akamine chistó y miró a su propio digimon, rodeando su mano con digisoul para chocarla contra el tope del digivice. Se quejó por aquel movimiento, recargándose contra un árbol debido al dolor causado a la par que TigerVespamon se manifestaba detrás de él.
Jun, yo sé que no quieres dejarla, pero no te encuentras bien. – Manifestó el recién evolucionado, observando a su tamer sin salir de entre la arboleda.
Entonces terminemos con esto antes de que los renegados intervengan.

De verdad es una pena que desperdicies tu potencial de esta manera. Me da asco. Huyendo siempre que las cosas son ligeramente malas para ti. – Jun sintió su cuerpo entero tensarse, TigerVespamon se movió rápidamente, pero su brazo se detuvo abruptamente cuando una luz lo cegó. Su cuerpo dejó de responderle y cayó de rodillas al suelo, soltando sus armas y llevando sus manos a su cabeza, sosteniéndola con fuerza.
¡Jun, vete! ¡Apollomon! – Gritó, tratando de llamar la atención del dúo que recientemente había decidido hacerle frente a los digimon que estaban persiguiendo a los humanos.
Cualquier otra persona que sí sepa hacer uso de las herramientas que tiene podría salir de un aprieto como este enfrentándolo directamente. Como ella. – Deimos asomó su cuerpo desde detrás de un árbol, Junichirou tenía la mirada fija en el cuerpo de su compañero, mismo que se estaba transformando en un digimon que nunca antes había visto como parte de la línea natural de su amigo.
¿¡Qué mierda le hiciste!?
Liberé su verdadero potencial. – Mostró su D-3 unos instantes, para luego volver a apartarlo de la vista del otro humano. El nipón trató de moverse, pero el dolor lo hizo doblarse en su lugar.
¡Atrás! – La orden provino del Dios, el cual disparó flechas que impactaron entre el renegado y la pareja de Mai. El cuerpo de la chica se tensó cuando sintió cómo Apollomon se esforzó por no caer, algo había golpeado su anatomía con dureza; el león no dudó en subir a su tamer hasta su hombro, bajando luego ambas manos hacia su abdomen para sostener al insecto en armadura: GrandisKuwagamon.
¡Jun! – Hitomi gritó con fuerza cuando vio como una mano negruzca tomó el cuerpo del nipón, Bakemon se colocó detrás de Deimos una vez hubo capturado al humano.
¡Vete! – Gritó el de cabello castaño como le fue posible, haciendo un gesto de dolor cuando la mano que rodeaba su cuerpo lo apretó con algo de fuerza; la pelirroja fulminó con la mirada al de la máscara, el cual hizo un único movimiento con su mano.

Vamos, enséñame de qué eres capaz realmente. Sin filtros ni leyes estúpidas. – Cerró su mano en un puño, pero la atención que en ese momento estaba sobre perdió debido a un ataque que golpeó a Apollomon por la espalda. El león trastabilló, teniendo que apoyar el pie pesadamente en el suelo unos metros por delante para no irse de bruces contra el suelo; sus manos seguían ocupadas con GrandisKuwagamon, el cual parecía esforzarse por enfrentar físicamente al de Gungnir.
¡Mai, this is bad! – Gruñó, Megidramon estaba detrás de él. El otro digimon no estaba por ninguna parte, o al menos no por donde pudiera detectarlo, ¿la dark evolution había terminado? Igualmente tenía a dos enemigos encima en ese momento. – ¿Dónde está Ryu? ¡Necesito ayuda!

Otro grito por parte de Jun alertó a Mai, quien estaba por intentar algo cuando por el rabillo del ojo vio otra figura acercándose: Meicrackmon se movía a alta velocidad hacia su compañero digital. Extrajo el Home Gate rápidamente, dedicándole otra mirada rápida a Akamine, el cual volvió a pedirle con una mirada que se fuera.

Él se las arreglaría. O de eso intentaba convencerla.

¡Vete!

La pelirroja cerró los ojos a la par que oprimía el botón del aparato, Megidramon chocó de frente con GrandisKuwagamon a la par que Meicrackmon se detenía abruptamente. El dúo de Gungnir había desaparecido, dejando atrás al par de Sleeping Knights. Deimos chistó y miró de medio lado al de cabellos marrones, el cual en ese momento había dejado de intentar soltarse del agarre de Bakemon al saberlo imposible.

No te atrevas a hacerle algo.
¿Crees estar en posición de exigirme algo, Akamine? – El de la máscara se colocó frente a él mientras una niebla espesa los rodeaba, evitando así que los digimon afectados por la Dark Evolution los atacaran al no estar a la vista. – La estás intoxicando con tus estupideces. No permitiré que se vuelva un caso perdido como tú. – El Commander lo cuestionó con la mirada, Deimos sonrió, pero aquello no fue visible para el japonés. – Ella va a buscarte. Te mantendré vivo hasta entonces.
Deimos, los otros dos llegarán en dos minutos.
Prepárense para partir, capturen al digimon de Junichirou cuando pierda la evolución.
¿No sería mejor…?
Te di una orden, espero que la sigas. No quiero sorpresas.

[…]

Un fuerte estruendo se dejó oír de manera repentina al mismo tiempo que un montón de tierra se levantaba en varias direcciones. El muro que rodeaba Holy Angel Citadel tembló ligeramente, pero ningún daño o ruido posterior fue percibido debido a que el causante principal de aquello perdió su forma rápidamente. Coronamon estaba tumbado en el suelo, cerca de la entrada, su pecho se levantaba y bajaba rápidamente.

¡Maldita sea! – Mai golpeó el suelo con el puño, se esforzaba por no dejar salir las lágrimas que se amontonaban en sus ojos y la cabeza comenzaba a dolerle por forzarse a guardarse todo.
We gotta go back… – Coronamon soltó aquello apenas en un susurro, sus garras estaban encajadas en la tierra, liberando así un poco de su frustración a través de la fuerza impresa a través de sus dedos.
¡Ya lo sé! – Apretó la mandíbula, regañándose mentalmente. Al final no había logrado intervenir en la situación de los tamer atacados por sus propios digimon y encima había tenido que huir luego de que Jun fuese capturado. Su mente repasaba mil cosas a la vez, no era momento de quebrarse, tenía que dar con el paradero de Deimos y rescatar a su novio. – Vamos a la cabaña, necesitaremos ayuda.



Objetivos actualizados:
- Dirigirse a la Sabana Guardián y buscar pistas sobre lo ocurrido con el Elite que casi fue asesinado.
- Descubrir qué es lo que está cortando las comunicaciones ahora.
- Descubrir la relación entre Deimos y los incidentes de asesinato/captura.
- Encontrar el sitio donde tienen retenidos a los tamer (tanto en File, como en Folder) y rescatarlos.
- Investigar sobre el paradero de Deimos y por consecuencia, el de Jun.
- Encontrar y rescatar a Jun con vida.

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スパークル
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El sabor a sangre y olor a humedad fueron las primeras cosas registradas por su sistema, poco a poco abrió los ojos, resintiendo la extrema pesadez en sus párpados que le dificultaba separarlos por completo. Conforme su cuerpo fue reaccionando pudo percibir más cosas que originalmente no había notado: sus manos y tobillos estaban atados, los músculos le dolían, sus costillas seguían molestándole; no terminaba aún el 'recuento de daños' cuando el cuerpo tumbado de su Digimon llamó su atención.

Ryu… – Se movió un poco, solamente consiguiendo que todo su cuerpo le reclamara por hacerlo. Las cadenas que mantenían sus brazos alzados sobre su cabeza le incomodaron de sobremanera, alzó la cara para tratar de enfocar sus ojos entre la oscuridad, en intento de localizar dónde iniciaba el metal que lo tenía atrapado y colgado del techo. – Tch.
Te tomaste tu tiempo en despertar – la voz masculina llamó la atención del Commander, el cual movió su rostro nuevamente, ésta vez para localizar al dueño de aquellas palabras –. Si fuera por mí, estarías muerto… Pero Deimos te quiere vivo.
¿Por qué? – Su carácter tranquilo y centrado estaba entrando de lleno, no permitiéndose perder la cabeza, entrar en pánico o reaccionar de forma agresiva. No era como que tuviera mucha posibilidad de hacer lo último de todos modos, estaba inmovilizado; en su lugar, trataba de conseguir información que revelara las intenciones detrás de aquellos ataques que llevaban tiempo ocurriendo.
Cierta pelirroja que no es conocida por dejar atrás a sus compañeros – el castaño lo miró directamente a los ojos, como si lo estuviera retando –. Yo no creo que sea necesario mantenerte con vida… De todos modos te buscará, estés con vida o no, ella no tiene forma de saber. – Se encogió de hombros mientras jugueteaba con el iC entre sus manos, el de cabello marrón apretó sus puños ligeramente, con la poca fuerza que tenía en esa situación.
¿Para eso fueron todos los ataques?
¿Mmm? No, ella no es tan importante.
¿Entonces?
Simplemente están en el camino. – Nicolaj apretó el digivice con su diestra y se acercó hacia el de mayor rango, mirándolo de forma despectiva. – Fuiste uno de los más fáciles de atrapar, hasta me siento decepcionado. ¿No se supone eres de los más experimentados en Sleeping Knights? De ella no me sorprende que haya escapado, ya lo ha hecho antes. – Jun alzó una de sus cejas cuando escuchó aquello, confuso, ¿a qué se refería el renegado? – Ah, Mai es vieja conocida mía, espero con ansias volver a verla. Ya no soy el mismo de la última vez, en esta ocasión me aseguraré de que no escape. – Su mirada era gélida, el nipón no pudo evitar sentirse incómodo, ¿acaso era…?

La mente del Commander estaba comenzando a conectar la información cuando su proceso fue cortado de manera abrupta a causa de un golpe en su costado, el dolor recorrió todo su cuerpo y se mantuvo especialmente en la zona dañada. Una sensación punzante se presentó a la altura de sus costillas, en el área que se lastimó durante el descenso hacia los árboles que había ocurrido horas atrás. Tosió fuertemente y sintió náuseas provocadas por el dolor, terminando por escupir en el suelo frente a él; Nicolaj agitó su mano y cerró la misma nuevamente en un puño.
Me pregunto qué pensará cuando te vea en ese estado deplorable… ¿Perderá la cabeza a causa de la culpa de haberte abandonado en ese momento? – Sonrió confiado, Akamine apretó la mandíbula y volvió a desviar la mirada hacia su compañero digital, éste seguía completamente noqueado.

[…]

El león alado volaba lo más rápido que podía, ya habían pasado varias horas y era cerca del mediodía. Sentía que mientras más tardaran en ponerse a buscar al dúo de Sleeping Knights, más difícil sería encontrarlos, pero no quería hacer comentarios al respecto a su tamer, ya que asumía que ella tenía el mismo pensamiento en su cabeza.

No te detengas. – Pidió y el adulto accedió, continuando con el avance aéreo. Star City ya se encontraba a la vista.
Mai, lo siento.
¿Por qué? – Los ojos de ella buscaron la cabeza del ígneo, éste tenía la vista fija al frente.
Por lo que dije cuando llegamos a HAC.
Estabas frustrado, yo también… No quería dejarlos, pero la diferencia numérica iba a terminar mal… Nos hubieran capturado a todos. – Suspiró audiblemente, tras lo que pasó su mano suavemente por el pelaje de Firamon para transmitirle un poco de calma, aunque fuera una mínima cantidad. – Por eso vamos a la cabaña, los refuerzos nos vendrán bien.
¿Y si no hay nadie?
Andiramon y Sakuyamon deben estar ahí, es mejor que ir solos. – El león asintió ante aquella frase, era cierto, aunque el resto de los miembros de Gungnir estuvieran en algún otro encargo e imposibilitados de apoyarles en ese instante, podían contar con aquellos dos digimon. Agitó nuevamente sus alas para seguir avanzando y respiró hondo, el dejar que sus emociones nublaran su juicio no le ayudarían en lo absoluto – si de algo estaba seguro era de que habían aprendido de sus errores en el pasado. Esta vez, a diferencia de la Emboscada de años atrás, lo primero que estaban haciendo era pedir ayuda, no como aquella vez que su confianza en sus propias habilidades superaba lo que realmente podían manejar. Ahora no esperarían a estar acorralados y a punto de morir para aceptar que no era posible salir de la situación por sí mismos.

Una hora más y por fin ingresaron a Star City, pasaron de largo la central que yacía en ese lugar, encaminándose hacia el área donde estaba la cabaña de Gungnir. Firamon descendió cuando vio el inicio del camino de madera y comenzó a correr por éste, queriendo descansar un poco sus alas debido a la cantidad de tiempo que llevaba volando sin detenerse. Corrió recordándose a sí mismo la urgencia de la situación, resintiendo la falta de aire y de descanso desde que habían salido más temprano ese día.
Cuando lleguemos te meteré al V-Pet para que descanses. – Informó ella, Firamon asintió, se sentía cómodo haciendo aquello gracias a que la asiática no se encontraba en peligro inmediato. Prefería tener la mayor cantidad de energía posible cuando fuera realmente necesario.

El león visualizó la cabaña al final del camino y apretó el paso, jadeando un tanto en el proceso y deteniéndose cuando por fin estuvo a metros de la misma. Su evolución terminó abruptamente, llamando la atención de Andiramon y Sakuyamon, quienes estaban paseando por los alrededores del establecimiento como era costumbre.
¿Mai? – El conejo fue el primero en acercarse, percatándose de la ropa sucia y algo manchada de sangre de la pelirroja, su rostro incluso tenía restos secos de aquel líquido carmín, al igual que varias otras partes de su cuerpo. – ¿Qué pasó? Se suponía que volvías dentro de unos días.
Recibimos una alerta sobre otro ataque de esos que llevamos tiempo investigando. Fuimos a corroborarlo personalmente y bueno… – Apretó los puños y la mandíbula ligeramente, cosa que fue notada por ambos digimon. – ¿Pueden acompañarme? Tenemos que buscar a Jun.
¿Alguien más irá?
¿Hay alguien más en la cabaña?
Solo Phil. – Sakuyamon replicó con calma, Hitomi chaqueó la lengua y entró rápidamente al lugar seguida de cerca por Coronamon.
Come algo rápido, me daré un baño y cambiaré de ropa, si voy a la Central así llamaré mucho la atención.
¿Iremos a la Central?
Sí, tenemos que conseguir la información que íbamos a buscar originalmente con Jun. Quizá eso nos ayude a saber a donde los llevaron a Ryu y a él.
Hai.
¿Podemos ayudar en algo? – El conejo se movilizó hacia la pelirroja, quien asintió rápidamente.
Alguno de los dos adelántese a la Central, por favor. Lleva esto para que confirmen que estás conmigo, ya los conocen, pero el tema es algo delicado así que una forma de reforzar… – Dijo aquello conforme se retiraba el collar que la representaba como miembro de Gungnir, entregándoselo a Andiramon. El conejo lo sostuvo con cuidado en sus manos. – Pidan informes sobre el ataque de hoy en la mañana en la Sabana Guardián, digan que recibí un mensaje de la Central sobre eso y que estoy investigando el asunto… El otro quédese conmigo mientras Coronamon y yo estamos listos para irnos.

Conejo y sacerdotisa intercambiaron miradas, como decidiendo sin palabras quién haría el encargo de la nipona, finalmente optaron porque fuera la de mayor nivel quien se adelantara, siendo que para ella sería mucho más fácil conseguir que se le proporcionara la información en uno de los cubículos “privados” de la Central. Andiramon le entregó el collar a la de la armadura dorada y ésta partió al instante, perdiéndose de la vista de todos en cuestión de minutos.

Mai, ¿qué sucede? – El sátiro se asomó al escuchar más voces de lo esperado, sorprendiéndose ligeramente al ver el estado de la antigua líder.
¿Puedes darle algo de comer a Coronamon? Nos iremos pronto a otra misión. Estaremos en la Sabana, después no estoy segura de a dónde iremos. – Se apresuró a entrar a la cabaña, dirigiéndose rápidamente a su habitación, donde miró al adormilado gnome que había estado descansando allí en su ausencia. – ¿Cómo estás, amigo? ¿Listo para salir a una misión? – Z’ev se movió alegremente cuando vio a la pelirroja, cambiando el gesto cuando percibió las manchas de sangre que adornaban varias partes de su cuerpo.

[…]

“¿Estás seguro de que es ella?”
“Claro. Y Deimos está seguro de que vendrá de nuevo.”
“¿A dónde?”

“El último lugar donde vio a su compañero fue la Sabana Guardián, así que es casi seguro adivinar que volverá allí antes de buscar en cualquier otro lado.” Nicolaj se movió el cabello con la mano libre, mientras que con la otra sostenía el D-Terminal, pasaron varios segundos antes de que una alerta le avisara del nuevo mensaje.
“Voy en camino, esta vez no escapará.” Y con eso, el castaño cerró el aparato y levantó la vista para ver de nuevo el cuerpo magullado del Commander; Akamine estaba inconsciente y el silencio a su alrededor era total. Deimos llevaba unos minutos de haber abandonado el lugar, no sin antes encargarle al de menor edad que se mantuviera al pendiente por si el asiático despertaba, momento en el cual debería avisarle de ello.

[…]

Una vez conseguido el resto del reporte sobre el incidente de esa mañana, Sakuyamon salió de la Central para encontrarse con el grupo que debía llegar un poco más tarde. No pasó demasiado tiempo antes de que Andiramon apareciera con Mai y Z’ev en brazos, Coronamon no estaba a la vista, cosa que llamó la atención de la sacerdotisa.

¿Y Coronamon?
En el V-pet. Después de comer entró para poder descansar, hemos estado viajando prácticamente todo el día. – Algunos rasguños y moretones eran visibles en su cuerpo, pero gracias al baño que se había dado, la sangre ya no era visible. La Commander fue depositada en el suelo con cuidado, momento en el cual la ultimate le acercó un sobre con papeles.
Esto es lo que conseguí, puedo explicártelo todo o puedes leerlo.
Mejor dime mientras nos movemos, quiero investigar la zona donde se llevaron a Jun.
¿Qué harás respecto a quien se lo llevó? Dudo que siga ahí.
Quiero verificar si se quedó algo atrás, después tendremos que buscar la pista de Deimos.


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スパークル
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El trayecto transcurrió sin demasiados problemas, Sakuyamon se aseguró de proporcionar toda la información obtenida a la Commander, prestando especial atención a detalles que suponía serían importantes para su “misión” actual. Realmente los “nuevos” datos no eran tan nuevos, en su mayoría se trataba de cosas que ya eran conocidas por la pelirroja debido a los múltiples ataques previos al de ese día. La cuestión que rondaba en la cabeza de Mai se enfocaba más específicamente en las motivaciones de los renegados para elegir entre asesinar o capturas a los tamer que atacaban.

¿Algo más? – Los ojos azules de la chica fueron a dar en la de la armadura dorada, la sacerdotisa negó con la cabeza.
Está en un coma inducido médicamente, su estado físico era muy malo, por lo que tuvieron que recurrir a eso para intentar mejorar su condición y tratar sus heridas. – Informó, Mai sintió una presión en su pecho, ¿sobreviviría? Instantáneamente después sus pensamientos vagaron hacia el estado de su pareja, ¿Jun seguiría con vida? Apretó los puños y se obligó a pensar en otra cosa, ya que pensar aquello no le traería nada bueno.
¿Dónde fue el ataque a ustedes?
Técnicamente no nos atacaban a nosotros… Parece que estaban afectando a otros dos tamer cuando intentamos intervenir, pero forzaron la evolución de Ryudamon. Apollomon y yo escapamos cuando llegaron renegados y Jun había sido capturado. – Hizo una mueca tras decir lo último, seguía inconforme consigo misma por haber huido de la situación, pero a la vez estaba segura de que Akamine prefería aquello, permitiéndole reajustar su estrategia.
Entiendo. – Andiramon aterrizó en un árbol mientras seguía sosteniendo el cuerpo de Mai, sus orejas se alzaron considerablemente, observando una fina línea de humo que quedaba a la distancia. Los restos de un incendio de mayor tamaño que se había extinto hacía ya un rato. – ¿De casualidad…?
Sí, era por allá. – Ambos digimon intercambiaron miradas ante la confirmación de la asiática y reanudaron la marcha, poniendo especial atención a sus alrededores por si cualquier cosa se mostraba fuera de lugar. En ocasiones se topaban con digimon salvajes, pero éstos eran rápidamente alejados por la ultimate, quien durante todo el trayecto se había enfocado en defender al trío, tanto por su mayor nivel como por el hecho de que el conejo se encargaba de transportar a la humana para facilitar la movilidad del grupo.

¿Cuál es el plan si los renegados siguen allí? – La de armadura se detuvo sobre otro árbol cercano, elevando el rostro para observar a un digimon ave sobrevolando la zona, tal parecía que el alado se debatía entre luchar contra el grupo o simplemente dejarlos ser.
Pelear con ellos. De una u otra forma tenemos que conseguir información de dónde tienen a Jun y al resto de los tamer capturados… De igual modo me intriga saber qué es lo que los hace decidir entre capturar y asesinar. – Movió la cabeza de modo que le permitió estirar el cuello, sintiendo un ligero alivio muscular. – Si no conseguimos nada aquí, tendremos que buscar en el bajo mundo hasta que alguien nos dé una pista de Deimos. – Aquella afirmación no agradó del todo a Andiramon, quien definitivamente prefería que la asiática se mantuviera lo más alejada posible de esa área.

Recordó las palabras de Phil de manera repentina y se regañó mentalmente por muchas cosas a la vez. Si ya había decidido quedarse, acompañaría a la pelirroja hasta el final.


[…Mismo tiempo, ubicación desconocida...]


La voz de Ryudamon fue ingresando poco a poco en sus oídos, logrando finalmente detectarla lo suficiente para percatarse de que no estaba soñando. Akamine alzó la cabeza poco a poco y con notable dificultad, la sangre y el sudor se mezclaban en su rostro generando una imagen deplorable que, sin lugar a dudas, se quedaría grabada en la mente del digimon por tiempo indefinido. No era la primera vez que veía al japonés en mal estado, pero sabía que una captura de ese tipo era una experiencia que antes no habían tenido y que personalmente, prefería no haber conocido jamás.

El digimon tragó saliva pesadamente, alzando su voz nuevamente hasta lograr percatarse de que los ojos de su amigo estaban completamente fijos en él. El de cabellos marrones se movió ligeramente, apenas lo suficiente para ocasionar que una punzada de dolor atravesara todo su cuerpo, originándose en sus muñecas donde estaban los grilletes y extendiéndose rápidamente a través de sus músculos. El asiático chistó audiblemente, gruñendo luego en el esfuerzo de ahogar la queja provocada por el dolor.

¿Estás bien? Estuviste desmayado mucho tiempo. – Soltó la pregunta en un suspiro, tratando de poner su mejor rostro para el digimon que se encontraba tumbado en el suelo con su cuerpo igualmente rodeado por una cadena, lo que le impedía moverse libremente. No solo eso, dicha cadena estaba sujeta a una placa metálica en el muro, evitando que se alejara demasiado de donde se encontraba preso.
Lo siento, te fallé. – Su voz ronca ocasionó un ceño fruncido en el humano, el cual negó con la cabeza débilmente, era obvio que estaba cansado y que cada movimiento, por más ligero que fuese, le dolía de sobremanera.
No es tu culpa. Nos tomaron por sorpresa.
¿Mai y Coronamon?
Lograron escapar. – Se mordió el labio ligeramente, en parte rogaba porque la chica pidiera apoyo, pero por el tiempo que llevaba conociéndola sentía que Mai no se detendría a esperar a que alguien estuviese disponible para darle una mano. No bajo esas circunstancias. Se recriminó mentalmente por no haber actuado lo suficientemente rápido, por no poder convencerla de que se alejaran de esa situación en particular, él mismo había fallado en asegurarse de que las cosas no se les fueran de las manos y ahora se sentía responsable de lo que fuera a pasar con su novia a causa de su captura.

¿Qué haremos? – Ryudamon rompió el silencio que ya se le hacía incómodo, internamente esperaba que Jun tuviera alguna especie de plan.
Esperar.
¿Uh? – El tipo bestia parpadeó varias veces, confundido por la respuesta del humano.
Por más que quisiera que nuestra guild se involucrara, dudo que Mai los llame… Tendremos que esperar el momento adecuado para actuar. Hacerlo en este momento sería un suicidio. – Respiró hondo y esperó a recibir un asentimiento mudo por parte de su compañero antes de volver a cerrar los ojos, repasando en su mente lo que había pasado hasta ahora y recordando los rostros de las personas involucradas.

El adolescente que lo había golpeado, ¿lo había visto antes? No recordaba a alguien con sus características que fuera remotamente conocido. Ya fuera entre los buenos o los malos, ¿un mercenario? ¿Un infame? ¿De dónde conocía a Mai? Apretó un poco los párpados, ¿cuál sería el mejor momento para actuar? ¿Cuántas personas había en ese lugar? ¿Dónde estaban? Cada vez más cuestiones se abrían paso entre sus pensamientos, le incomodaba tener tan poca información de todo. ¿Qué tenía Deimos que ver con todo eso? Aparentemente era quien estaba a la cabeza, pero ¿por qué? ¿Cuál era su propósito?

Mordió ahora el interior de su mejilla en un intento de mantenerse consciente y centrado, acomodando lentamente las cosas que sabía, tratando de llenar los huecos con suposiciones lógicas o guiadas por corazonadas. ¿Desperdiciar su potencial? Abrió los ojos de manera repentina, recordando las palabras que habían sido emitidas por el renegado de alta categoría durante la captura. El adolescente que lo había golpeado le aseguró que no se trataba de Mai, pero por la forma en que Deimos se había referido a ella, podía asegurar que algo de aquello era con intenciones de atraerla. ¿Para qué? ¿Qué es lo que quería con ella? Mordió su mejilla contraria, sintiendo el sabor de la sangre, pero ayudándose a sí mismo a seguir concentrado y despierto.

¿Qué quieres de ella? – Pensó en voz alta, cosa que llamó la atención de Ryudamon. El digimon volteó a ver al humano, el cual seguía sumido en sus pensamientos.
¿Jun?
¿Cuánto tiempo llevamos solos?
Uh… No estoy seguro, pero no creo que estemos completamente solos. – Ladeó la cabeza, Akamine suspiró. Cómo deseaba que las respuestas a sus preguntas cayeran del cielo.


[…Horas después, Sabana Guardián...]

Andiramon inspeccionaba un árbol con suma atención, detectando rápidamente un pedazo de ropa que había pertenecido anteriormente al miembro de Sleeping Knights. Llamó a la humana que estaba cerca, atrayendo de paso la atención de Sakuyamon, quien igualmente se acercó hacia donde se encontraba el conejo digital.

Se parece a algo que le he visto puesto antes. – Informó, Mai no tardó en confirmar sus sospechas al estar completamente segura de lo que su pareja había estado utilizando por la mañana cuando habían decidido ir hacia aquel lugar en un intento de descubrir a los atacantes.
¿Esto fue ocasionado por ellos? – Indagó la ultimate, alzando el rostro para ver múltiples ramas rotas y chamuscadas, esa zona en particular demostraba una destrucción considerable, más de la que la asiática recordaba al momento de huir. ¿Qué había pasado después de su partida?
En parte… Algunos árboles están dañados porque tuvimos un aterrizaje forzoso. Había un SkullGreymon fuera de control, creo que se trataba de otro digimon sufriendo una Dark Evolution… Atacó con su gas paralizante y tanto Ryu como Firamon perdieron el control de su vuelo. Se desplomaron por allá – apuntó con su dedo a la zona en específica, era obvio que algo había atravesado es parte de los árboles debido a que había muchas ramas rotas y empujadas hacia “adentro”, la mayoría apuntaban en una misma dirección de quiebre –. Caímos más o menos por esta zona… Y Deimos estaba por allá cuando capturó a Jun. – Esta vez movió la cabeza y apretó los labios, el árbol detrás del cual había detectado al renegado por primera vez se encontraba destruido casi por completo y había manchas de sangre seca en el suelo. Se esforzó por mantener sus pensamientos bajo control, lo más alejados posible de un final catastrófico el cual no quería imaginarse. Miró de medio lado el V-Pet, el cual sostenía en su mano en caso de requerir la presencia de su compañero digital; trataba de que Coronamon descansara lo más posible mientras no fuera extremadamente necesario que estuviese presente. En ese momento, al menos, se encontraba bien protegida por el par de digimon de contrato que le hacía compañía.

¿Se te ocurre un lugar al que pudieron haber ido? – La sacerdotisa volvió a alzar una pregunta al aire conforme inspeccionaba el árbol mencionado por la Commander. La mancha de sangre del suelo no parecía ser algo de qué preocuparse con tanta seriedad ya que, a su juicio, no era demasiada como para matar a un humano. Notó un camino pequeño y casi imperceptible dejado por más manchas esporádicas que le hacían acordarse de un goteo constante.
Deimos no es tan reconocido por dejarse ver seguido. Ha hecho apariciones en los tres continentes, es muy cuidadoso con su presencia y su apariencia en general, básicamente nadie sabe cómo se ve realmente muy aparte de su altura y eso no es como que resuelva ni la mitad del problema. – Hitomi contestó con una calma forzada, claro que desearía tener más pistas de lo que sucedía y de dónde encontrar al varón, así simplemente podría ir hacia donde sabría que se encontraba y le exigiría dejar libre a su homólogo en rango.
Ya veo… Hay un rastro muy corto aquí, pero nada que realmente ayude demasiado. – Suspiró conforme erguía su cuerpo, su mirada se elevó más allá de los árboles, viendo momentáneamente el cielo el cual comenzaba a pintarse de ligeros tintes anaranjados. Dentro de una hora, quizá menos, comenzaría a anochecer.
Entonces tendremos que buscar pistas de Deimos en otra parte. Es al único que vi, además de que al Tamer que atacaron en la mañana también lo mencionó… Dudo que pueda moverse de un lado a otro tan rápidamente, así que es “seguro” asumir que está en Folder.
Si es que no se ha ido aún.
Mostró un interés algo específico en mí, tengo la sospecha de que no se ha ido. Y de que quiere que lo encuentre.


[…Minutos antes, Sabana Guardián...]


El cuerpo femenino se movió rápidamente mientras que su digimon volaba a su lado, LadyDevimon tenía un gesto indescifrable, mientras que la humana sonreía con malicia. A la distancia pudo distinguir la figura del adolescente que le hubo avisado sobre el paradero de la nipona a la cual seguía teniendo algo de desprecio.

¿Está cerca? – Alzó la voz sin importar que alguien más le escuchara, el varón asintió con un movimiento de cabeza.
Están inspeccionado la zona donde atrapamos a Akamine.
Me sorprende que te hayas contenido lo suficiente para no atacar en lo que llegaba.
Está acompañada por dos digimon de alto nivel, contratos. Andiramon ya tiene fama de estar con ella desde hace años. No soy idiota.
¿Mmm? Nicolaj, pero si tú siempre dices que podrías vencerla. – El chico arrugó el entrecejo y estuvo por contestar algo, pero finalmente nada salió de su boca. ¿Dudaba de sí mismo cuando se trataba de enfrentar a la pelirroja? Agitó la cabeza rápidamente y luego dedicó una mirada severa a su interlocutora.
Cállate de una vez.
Oh, ya estás pasando por la pubertad…
Hija de... – Casi se mordió la lengua para evitar que el resto de la oración saliera de su boca, los ojos de LadyDevimon estaban fijos sobre él de una manera demasiado pesada, se sintió incómodo de inmediato y optó por detenerse. Bien era sabido que la alada no permitía que se dirigieran de mala manera a su tamer y a decir verdad, no tenía intenciones de pelear con la chica. Si bien ya no estaban en la misma guild como años atrás, seguía sintiendo cierto apego hacia ella. Y a la promesa que habían hecho luego de fallar la emboscada años atrás. – Tch. Deberíamos ir antes de que vuelvan a la ciudad, sería un problema.

LadyDevimon.
Ni me lo tienes que decir, he esperado años este momento.
Plotmon.
Estoy lista. – Nicolaj rodeó su mano en digisoul y ocasionó la evolución de su compañera, ayudándola a llegar nuevamente hasta Meicrackmon. La fémina deslizó una carta por su digivice, ocasionando el mismo efecto en la digimon oscura, quien evolucionó a Lilithmon; los digimon se miraron entre sí y luego a los tamer, estaban en una posición que les permitía ocultarse de la asiática, pero sabían que apenas se movieran, estarían a la vista del trío y la batalla comenzaría. Tendrían que estar listos para actuar con todas sus fuerzas.
La capturaremos, ¿cierto?
¿Qué te hace creer eso?
Deimos…
Tú trabajas para él, yo no. – Ella sonrió de manera ladina y acto seguido, la Demon Lord activó su Phantom Pain. Un círculo mágico apareció en el aire y disparó un ataque de energía oscura, el cual se dirigió directamente hacia los árboles que cubrían apenas un poco la anatomía del trío conformado por los digimon contratados y Mai.

Sakuyamon giró sobre su eje rápidamente y golpeó el suelo con su báculo, una barrera esférica rodeó a los tres y detuvo el ataque enemigo, alertando tanto a la Tamer como al conejo. Mai se giró igualmente, ya que había estado caminando detrás de la sacerdotisa e intentaba ver quiénes los habían atacado por la espalda. Sus ojos fueron a dar en el digimon que estaba a la distancia, no demasiado lejos y se acercaba a mucha velocidad; Meicrackmon creó copias de su propio cuerpo con ayuda de su Felt Made, buscando confundir al grupo y así permitiéndole acercarse más hacia ellos.

Andiramon entregó el Gnome a Mai en un movimiento grácil antes de transformar sus brazos en armas, lanzándose hacia el frente para alejarse tanto de Mai como de Sakuyamon, permitiéndole así utilizar su Asipatravana con más libertad. Las copias fueron desapareciendo una tras otra y eventualmente, las garras del real fueron a dar con las hachas del conejo. Andiramon chistó y extendió su pata para golpear el costado del enemigo, el cual saltó de manera abrupta y esquivó la ofensiva que buscaba atacarle; su cuerpo giró en el aire y con ello logró tomar algo de distancia, tras lo que se abalanzó hacia el frente nuevamente, utilizando sus garras para empujar a Andiramon hacia atrás. De una sola arremetida demostró que su fuerza era superior a la del guardaespaldas personal de Mai.

Esta vez no escaparás. – Sentenció, al mismo tiempo que Lilithmon se dejaba ver desde un costado, su garra se extendió peligrosamente, siendo detenida por el arma sagrada de la Ultimate.

Mai liberó a Coronamon del aparato y en un movimiento pasó una carta por su digivice, al haber ido a la cabaña había optado por tomar de nuevo su D-Arc, a sabiendas de que sería más útil que el iC en las circunstancias en las que se encontraban. Coronamon cambió de forma hasta Flaremon, sosteniendo rápidamente un escudo invocado por una segunda carta pasada por la Tamer y recibiendo con éste el segundo Phantom Pain utilizado por la digimon oscura. El león gruñó ligeramente por la tensión que sintió en sus brazos al momento que el ataque impactó contra el escudo.

¿Quiénes son ellos?
No lo sé, pero saben dónde está Jun, había un Meicrackmon en la mañana, ¿Recuerdas? – Las palabras de la asiática llamaron la atención de ambos digimon contratados, quienes recordaron rápidamente el relato de los hechos recibido de parte de la antigua líder de Gungnir. Esa era su pista a seguir, debían ganar ese combate para poder encontrar algo, lo que fuera, en relación al tamer secuestrado.

Oh, sí sabes quiénes somos– Aquella voz tomó por sorpresa a Mai, quien miró en todas direcciones buscando el origen. – ¿Estar peleando en una zona boscosa no te trae muchos recuerdos? – Hitomi sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo y Flaremon puso un gesto de enojo que no pasó desapercibido para nadie. Sakuyamon aprovechó que Lilithmon parecía disfrutar de la tortura psicológica provocada por la voz de la humana oculta, lanzando sellos de papel hacia el cuerpo de la Demon Lord. La explosión pareció sacar a Flaremon de su trance, quien había retrocedido instintivamente para mantener su cuerpo lo más cerca posible a su amiga.
¡Mai! – Andiramon habló druamente a la par que era lanzado hacia un lado por Meicrackmon, Flaremon tomó a la humana e hizo un movimiento rápido, colocándose de espaldas al digimon atacante y protegiendo a Hitomi con su cuerpo, ya que la había colocado delante de él. Andiramon saltó rápidamente apenas se recuperó del impacto y pateó al enemigo para apartarlo de Flaremon, notando las marcas que el contrario había dejado en la espalda del león.

[…Mismo tiempo, ubicación desconocida...]

¿Dónde se metió Nicolaj? – El de la máscara cuestionó a una chica, quien alzó una de sus cejas.
Dijo que lo había enviado de vuelta a la Sabana a interceptar a un tamer… – Ladeó la cabeza y trató de descifrar la reacción del de mayor rango, pero era algo realmente difícil debido a que prácticamente no tenía lenguaje corporal y su gesto no era visible a causa de la máscara.
Asegúrate de que Akamine no intente nada raro.
Vale. – El Commander salió del lugar sin decir otra palabra, algo en el fondo le decía a la chica que Deimos estaba de mal humor.




Objetivos actualizados:
- Dirigirse a la Sabana Guardián y buscar pistas sobre lo ocurrido con el Elite que casi fue asesinado.
- Descubrir qué es lo que está cortando las comunicaciones ahora.
- Descubrir la relación entre Deimos y los incidentes de asesinato/captura.
- Encontrar el sitio donde tienen retenidos a los tamer (tanto en File, como en Folder) y rescatarlos.
- Investigar sobre el paradero de Deimos y por consecuencia, el de Jun.
- Encontrar y rescatar a Jun con vida.
- Enfrentar a los renegados que interceptaron al grupo.
- En caso de vencerlos, interrogarlos sobre el paradero de Deimos.

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Un árbol crujió conforme se desplomaba directo hacia el suelo tras haber recibido daño considerable en su tronco, Andiramon impactó en otro cercano a la par que Sakuyamon descendía después de un salto, golpeando duramente con sus pies a Meicrackmon para acto seguido blandir su arma, siendo ahora éste último el que saliera lanzado hacia un costado. La sacerdotisa miró de medio lado al conejo, asintiendo ligeramente con un movimiento de cabeza, Andiramon repitió el gesto a modo de agradecimiento silencioso por la ayuda brindada.

¿Estás bien? – Mai cuestionó desde su posición detrás de Flaremon, el león analizaba la situación, decidiendo mentalmente cuál sería su plan a seguir. No se le hacía inteligente pedir a su Tamer que lo evolucionara a la siguiente etapa debido a la dificultad de movimiento que tendría a causa de su tamaño; pero al mismo tiempo sentía cada vez más intensamente la diferencia de niveles entre Lilithmon y él mismo.
– replicó rápidamente conforme se ponía de pie, debía admitir que cada vez era más evidente que los compañeros de humanos lo superaban en fuerza, debía entrenar más si quería darles alcance y realmente ser útil para la pelirroja; apretó los puños y se abalanzó nuevamente en contra del perfect enemigo, momento en el cual Sakuyamon aprovechó para movilizarse en contra de la Digimon de oscuridad –, Flaremon. – Le llamó el conejo, percatándose de las intenciones de la sacerdotisa. De ese modo, Sakuyamon se enfrentaría contra un digimon de su mismo nivel, mientras que Flaremon podría pelear contra Meicrackmon y Andiramon se limitaría a sí mismo a labor de apoyo a los otros dos, así como protección directa a Hitomi como era su costumbre.

El conejo retrocedió al instante cuando el león tomó su lugar en el enfrentamiento directo contra el perfect contrario y aprovechó para tomar un respiro, hasta ahora prácticamente había sido utilizado como saco de boxeo por la diferencia en fuerza y velocidad. Pegó un salto cuando un ataque fue lanzado en su dirección y evadió el mismo por los pelos, clavando sus ojos en Lilithmon, quien sonreía de manera tétrica a la par que esquivaba un ataque de Sakuyamon. Al igual que él, parecía que la sacerdotisa era superada (aunque en menor medida) en capacidades físicas. La de armadura dorada sin embargo, parecía nivelar aquello con ataques contundentes, mismos que evidenciaban su maestría en combate y el hecho de que no había conseguido esa evolución sin esfuerzo.

Nicolaj se movilizó entre los árboles para mejorar su campo de visión, debatiéndose si era necesario intervenir o no. Realmente le desagradaba cómo la pelirroja siempre era escoltada por digimon como si se tratara de alguien importante; el dinero no era el único motivo por el cual el conejo viajaba constantemente con la asiática y eso el adolescente lo sabía. Lo que no entendía era qué instigaba al perfect a seguirla a todos lados y ahora una zorra se había unido al grupo de seres digitales que en ese momento se esforzaba por mantener con vida a la nipona. ¿Por qué no podían simplemente dejar que su destino llegara a ella? Ese que se vio interrumpido cinco años atrás a causa de la interferencia de la “heroína” y Loge. Apretó la mandíbula a la par que una cantidad considerable de digisoul se manifestaba en uno de sus puños.

¿Todavía piensas que es mejor capturarla? – La chica de cabellos negros sonrió de medio lado, llamando la atención del adolescente. Éste se limitó a gruñir por lo bajo, sabía que había hecho una promesa, pero al mismo tiempo ahora trabajaba con alguien más y ese alguien muy seguramente lo mataría si ellos asesinaban a Hitomi, ¿valdría la pena intercambiar su vida por la de la antigua líder de Gungnir? – Hay que romperla, Nico. Como la última vez. Que recuerde todo eso… – Sonrió de una manera tétrica, acto seguido se inclinó hacia el varón y rosó el oído de él con los labios. – Y ahora no podrá pedir ayuda, ¿cierto? Tienes como evitarlo. – El adolescente entrecerró los ojos y acto seguido impactó la palma de su mano contra la parte superior de su digivice.

La carga de digisoul viajó directo al cuerpo de Meicrackmon, quien sintió el subidón de energía y sin pensarlo dos veces se abalanzó hacia el frente, activó su Modestly Stun y las “extensiones” de su cuerpo se movilizaron hacia el cuerpo de Flaremon, pero Andiramon se travesó a tiempo para sacarlo de peligro. La anatomía del conejo fue la que terminó siendo apresada por la compañera digital de Nicolaj, su técnica estaba potenciada en fuerza por la carga de digisoul y encima de ello, la parálisis fue intensa y casi instantánea apenas el aguijón de la cola de la bestia se fue a encajar en Andiramon.

¡Suéltalo!
¡Andiramon! – El rugido de Flaremon y el grito de la Commander se mezclaron rápidamente, una carta fue utilizada por parte de Mai y al instante un aura brillante con forma de Omegamon rodeó el cuerpo del león. El aludido rugió una segunda vez, esta vez activando su técnica Seisei no Houkou, la cual paralizó el cuerpo del perfect contrario y causó dolor en el de la de mayor nivel; la sacerdotisa aprovechó aquello para blandir su báculo duramente, golpeando el abdomen de Lilithmon y obligándola a retroceder entre los árboles. Amagó con seguirla para continuar con la ofensiva, pero alcanzó a ver algo por el rabillo del ojo que la hizo detenerse en seco; un rayo salió disparado desde los árboles, el destello cegó momentáneamente a la sacerdotisa, pero el ataque eléctrico no había alcanzado a darle.

El rayo impactó con el cuerpo de Andiramon y Mai ahogó su grito al ver aquello, no habiendo sido capaz de reaccionar a tiempo para evitarlo. Parte del ataque también había dañado a Meicrackmon debido a la distancia, sin embargo, lo peor del golpe había recaído en el guardaespaldas de la asiática. La pelirroja apretó los labios y Flaremon respondió a la ofensiva ajena, lanzando su Gurenjūouha, la forma de león inicialmente de fuego tomó propiedades gélidas a causa de la carta utilizada por la Commander y el ataque no tardó en golpear al perfect. Meicrackmon retrocedió aturdido a la par que Mai trataba de ubicar al causante de la aparición de la memoria de Sinduramon, misma que había dejado en mal estado al conejo; Sakuyamon por su parte ya había reanudado la pelea contra Lilithmon y finalmente, Andiramon se encontraba tumbado en el suelo intentando reincorporarse a pesar de las protestas de la nipona.

La mente de Mai trabajaba a mil por hora, ¿sería prudente seguir peleando? Quería atender las heridas de Andiramon, pero no podía dejar a Z’ev a la vista debido a que seguían a medio combate, asimismo ¿quiénes eran los que los atacaban? Un escalofrío recorrió su espina dorsal nuevamente al recordar la voz que había escuchado poco atrás… ¿Podría ser? Tachó rápidamente aquella idea de su cabeza y trató de concentrarse, no estaban en una real desventaja numérica y definitivamente necesitaba vencerlos si quería conseguir información sobre el paradero de su novio.

Resiste un poco, por favor, no te sobre esfuerces. – Pidió la Commander, Andiramon retrocedió como pudo sin ponerse de pie por completo, cubriendo parte de su cuerpo con los árboles que los rodeaban. La frustración ya lo invadía casi por completo y el saberse inútil en esas circunstancias le carcomía internamente, sin embargo, el hecho de que Hitomi se preocupara por él le recordaba que así como había prometido mantenerla a salvo, él debía estar en un buen estado físico para seguir cumpliendo con su tarea. En esta ocasión podría recibir apoyo de Sakuyamon, podía confiar en ella para saber que la asiática seguiría a salvo.

Sakuyamon volvió a arremeter con fuerza y ante sus ojos, la Ultimate contraria de-evolucionó hacia la forma anterior. Quizá por agotamiento, quizá provocado por su compañero humano que seguía oculto y desconocían; Flaremon maldijo para sí mismo apenas vio las alas extendiéndose, girando levemente el rostro en un intento de voltear a ver a su tamer, pero una embestida de parte de Meicrackmon lo hizo volver a fijar su atención completamente en él. Debía derrotarlo pronto. El aura de Omegamon se perdió y con ello la visión del campo de batalla se hizo ligeramente más clara, provocando que el cuerpo de Hitomi se tensara apenas percibió la presencia de Lady Devimon.

Mai. – Llamó Andiramon, quien conocía la fobia de la humana. Sylph retrocedió instintivamente, su mirada reflejaba el miedo que sentía por dentro, así como el esfuerzo que hacía para mantenerlo aunque fuese mínimamente bajo control. Lady Devimon sonrió complacida, con sus ojos fijos en los de la humana de mayor rango presente.
La última vez no tuve oportunidad de terminar lo que empecé. – Movió su cuerpo de forma que evitó una embestida de Sakuyamon y acto seguido, pasó una de sus garras suavemente por su cuello, sin herirse. Aquella señalización fue suficiente para desatar por completo el ataque de ansiedad en la de cabellos rojizos, quien prácticamente recordó la emboscada como si hubiese ocurrido el día anterior. La de ojos azules retrocedió nuevamente, su corazón palpitaba demasiado rápido, su respiración se agitaba y sus manos temblaban y sudaban debido a la inquietud que estaba experimentando.
¡No te dejaré hacerle daño! – Flaremon se movió instintivamente hacia la alada y cuando Sakuyamon notó aquello, ella se dirigió sin retrasos hacia donde Meicrackmon se encontraba, interceptándolo en el proceso de atacar al león por la espalda. El de Gungnir gruñó con fuerza, activando una segunda vez la técnica paralizante y aprovechó tanto el impulso como la imposibilidad ajena de moverse libremente para cortar la distancia peligrosamente entre ambos. Sus garras estuvieron a centímetros de herir a la digimon oscura cuando un látigo de luz rodeó su cuerpo, dándole tiempo a la gravedad de hacer su trabajo y llevándolo de vuelta al piso abruptamente, con su anatomía rodeada por aquella función ampliamente conocida del digivice más usado por su compañera humana.

Los ojos de Flaremon siguieron el látigo hasta su origen, arrugando el entrecejo y poniendo una cara de aún más enojo al detectar a la culpable, confirmando definitivamente sus sospechas sobre la voz que hubo escuchado minutos atrás. Las piernas de Mai temblaron y parecieron dejar de contestarle, logrando que su cuerpo se desplomara conforme su respiración seguía siendo extremadamente acelerada. Sus ojos iban y venían entre Lady Devimon y la fémina que ahora mantenía preso a su compañero digital: eran quienes le habían atacado años atrás. Más específicamente la dupla que había conseguido dejarla ciega y consecuentemente, provocando el cambio de color en sus ojos al haberla obligado a someterse a un tratamiento para recuperar su vista.

No tienes idea de lo bien que se siente verte así de frágil, Hitomi. – Sonrió de manera ladina, contando mentalmente el tiempo que quedaba antes de que el látigo se desactivara. Disfrutaba de la reacción de la Commander, pero no podía dejarlo en eso, tenía que aprovechar la información que acababa de conseguir: la nipona estaba aterrada de su digimon. Más específicamente, de la evolución perfect de ésta. Se relamió los labios rápidamente y acto seguido ordenó a Lady Devimon atacar, quien obedeció sin siquiera pensárselo dos veces; la tipo virus voló en línea recta, pasando de largo a Flaremon y extendiendo sus garras en dirección a la asiática.

El cuerpo del conejo se atravesó con dificultades, evidenciando que sus heridas eran considerables y que le costaba moverse como lo hacía normalmente. Mai prácticamente vio en cámara lenta las acciones siguientes, el brazo de la enemiga transformándose en una especie de lanza, luego aquella arma atravesando el cuerpo de Andiramon a la altura del pecho. Los datos comenzaron a flotar en el aire desde la herida a la par que la anatomía del guardaespaldas de la Tamer caía al suelo a un lado de ella. Sus labios temblaron y al mismo tiempo, todo su tren de pensamiento pareció cambiar abruptamente de dirección; Flaremon se liberó a espaldas de Lady Devimon y se abalanzó contra ella, encajándole las garras en la espalda y ocasionándole igualmente una herida considerable, misma que se extendía a lo largo y no se concentraba únicamente en un punto, como le había ocurrido al conejo. El grito de la alada congeló momentáneamente a todos, especialmente a su propia compañera humana, quien frenéticamente y con enojo comenzó a buscar entre sus cartas para activar alguna que le ayudara en ese momento.

Pasó una que pensó podía ganarle algo de tiempo, convirtiendo el cuerpo de Lady Devimon en piedra y obligando a Flaremon a rugir con fastidio. Mai miró con claro odio a la renegada, sus puños estaban apretados con tanta fuerza que los nudillos se tornaron blancos y su brazo entero comenzó a temblar. Los labios apretados y el ceño fruncido eran la clara señal de que sus emociones habían dado un giro de 180 grados, ahora en lugar de encontrarse aterrada estaba furiosa. Bufó a la par que pasaba una carta por su digivice, otorgándole a Flaremon el Aviation Unit.

Esta vez no te irás con vida. – Sentenció, pero antes de proferir algo más, sintió el suave toque de Andiramon en su espalda. Consternada dirigió su atención hacia él. – Te sacaremos de aquí…
No pierdas la cabeza – soltó con dificultad, su mirada se encontraba algo perdida –. No eres como ellos. – Apretó los párpados, se esforzaba por no emitir alguna queja que evidenciara el dolor que estaba sintiendo. Hitomi apretó los labios, pero el enojo seguía abriéndose paso por su cuerpo y Flaremon igualmente resentía aquella emoción; no solo por lo ocurrido con Andiramon, sino por el hecho de que aquellas personas habían hecho mucho daño a Mai años atrás. El león se movió violentamente hacia un lado y sin pensarlo mucho disparó hacia la zona donde se encontraba la humana enemiga, la explosión elevó humo en todas direcciones.

Desde su escondite, Nicolaj maldijo por lo bajo y se regañó por haber actuado independientemente. La presencia de los dos digimon contratados por la antigua líder de Gungnir debieron haber sido suficientes para que cambiaran sus planes, quizá incluir en ellos al Commander que se las había arreglado para voltear el mundo de la Central de cabeza al otorgar herramientas a los renegados para lidiar con los “héroes”. El adolescente sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo cuando sintió una respiración chocar contra su cuello, deteniendo sus pensamientos de manera abrupta.

¿Sabes? No soy muy fanático de que me hagan intervenir. Tampoco de que me lleven la contraria. – Deimos rodeó los hombros del adolescente con su brazo, mismo que se quedó helado en su sitio; admitía que aquellas palabras eran amenazantes y le hacían preocuparse por su vida.
Y..yo…
Hablaremos de eso más tarde. – Sentenció el de la máscara, tras lo que se adelantó al ver la situación que ocurría entre ambas mujeres. Hizo una mueca debajo de la máscara, a sabiendas de que la intervención de aquella desconocida podía arruinar por completo su plan para corregir a Hitomi. O podía ayudarlo. No estaba seguro de la reacción que tendría la pelirroja y eso era una de las cosas que le atraían de ella.

Soltó un gruñido de fastidio a la par que Bakemon se movilizaba desde atrás de ambos humanos, pasándolos de largo no sin antes dedicarle una mirada de desagrado al de menor edad. Nicolaj tragó saliva incómodamente, si bien la mayoría de los aclamados héroes eran incapaces de asesinarlo ya que preferían “hacer lo correcto” y capturarlo, entregándolo a Digital Security, los renegados eran un cuento completamente distinto. Y uno de los más reconocidos en relación a asesinatos y tortura era Deimos, prácticamente a quien menos desearía uno hacer enojar. Maldijo por lo bajo, deseando que el enmascarado no se hubiera enterado de que él estaba involucrado en aquella situación en particular.

Tenemos que irnos. – Susurró, recordando inmediatamente después que los aparatos de comunicación no funcionaban. Apretó los puños y se mordió el labio, solamente para sentir su sangre helándose nuevamente cuando el Commander giró el rostro, mirándolo de medio lado.
Te recomiendo que te quedes, si tengo que buscarte solo me molestaré más. – Nicolaj asintió nerviosamente ante las palabras de Deimos y luego llevó sus ojos hacia Meicrackmon, percatándose de que finalmente había sido sometido por la digimon de mayor nivel. Sakuyamon, sin embargo, presentaba heridas considerables por el alargado combate contra Lilithmon, posteriormente Lady Devimon y ahora Meicrackmon; además Andiramon estaba en pésimo estado y Flaremon tenía su atención fija en Lady Devimon. Ninguno de ellos esperaba la llegada de Bakemon o el enmascarado, mismo que realísticamente, igualaba o superaba en fuerza a la antigua líder de Gungnir.

Mai… – La voz de Andiramon era cada vez más débil y Mai se esforzaba por mantenerse firme, evitando que Z’ev se pusiera en peligro y a la vez, tratando de controlar sus propias emociones para no empeorar la situación con una Dark Evolution en su compañero digital. El león peleaba agresivamente contra la alada, igualando las habilidades aéreas gracias a la carta que le había otorgado una armadura y buscando así agotar las últimas energías que le quedaban a la oscura; sabía que, tras el tiempo utilizando la evolución de mayor nivel, Lady Devimon debía estar casi completamente mermada de sus energías.

¡Ven acá de una vez! – Gruñó el de fuego, demasiado consciente de que el Aviation Unit terminaría pronto. Se movió de una forma abrupta y estiró su brazo lo más posible, aprovechó la “extensión” otorgada por el equipamiento para alcanzar a golpear la anatomía de la alada. La digimon oscura fue lanzada toscamente hacia un lado, irrumpiendo su vuelo y provocando que chocara contra un árbol. Mai tenía otra carta a la mano, su rostro aun evidenciando la combinación de furia, miedo y frustración; a Deimos no le costó mucho percatarse de que si la chica seguía peleando en contra del enojo, era por el débil contacto del conejo hacia ella.


Oh… – Sonrió debajo de la máscara cuando una idea apareció en sus pensamientos de manera repentina, dando una única instrucción a su compañero a la par que éste evolucionaba a su etapa máxima.
Con gusto, jefe. – Sakuyamon alertó a Hitomi del recién evolucionado y aquello pareció desbalancear el pobremente mantenido estado emocional de la Commander. Sus ojos viraron en torno a Barbamon, quien sin emitir palabra alguna disparó su Jigoku no Kaen en contra de Andiramon. Mai vio el rayo de fuego moverse casi en cámara lenta, impactando contra el cuerpo malherido del conejo y provocando un movimiento errático y mucho más veloz en los datos que ya llevaban un par de minutos visibles; la zona dañada se extendió y la cantidad de datos que flotó por los aires aumentó abruptamente.

Los labios de Mai temblaron a la par que movía sus brazos desesperadamente sobre el cuerpo de su acompañante digital, manteniéndolos firmemente sobre la herida inicial provocada por Lady Devimon. Intentaba detener la “hemorragia” digital, aunque internamente sabía que aquella táctica no tendría mucho éxito. Maldijo por lo bajo y sintió el líquido acumulándose en la parte baja de sus ojos, amenazando con salir en cualquier momento. Sakuyamon colocó su cuerpo entre el recién llegado y el dúo, mirándolo de forma amenazante; estaba cansada, pero no permitiría que aquel ser se acercara más a la asiática.

No te preocupes, no voy a dañarla a ella. – Las palabras salieron con total naturalidad, dedicándose simplemente a observar en silencio cómo los esfuerzos de Mai eran inútiles. Los ojos de Andiramon miraron perdidamente a la pelirroja y su cuerpo poco a poco se desintegró, las manos de Hitomi cayeron pesadamente contra el suelo cuando la parte del cuerpo del conejo en la que ejercía presión desapareció.

No dejes que te lleven… al otro lado. – Susurró a la par que su anatomía terminaba por desvanecerse, dejando únicamente un digitama en su lugar. Las lágrimas comenzaron a correr sin control por las mejillas de la Commander, cayendo una tras otra en el suelo. La pelirroja cerró su mano lentamente, arrastrando tierra y césped entre sus dedos hasta quedar atrapadas en su puño. Los ojos azules buscaron rápidamente al causante de aquella situación, Barbamon yacía en su lugar sin moverse en lo absoluto, ignorando categóricamente la presencia de Sakuyamon y con su mirada fija en la Tamer.

Tú… – Frunció los labios y apretó la mandíbula, no queriendo creer lo que acababa de presenciar. Pensaba en todo y nada a la vez, las emociones estaban a flor de piel y no sabía si intentar controlarlas o simplemente dejarlas fluir, el llanto seguía sin parar y su mente poco a poco fue poniéndose en blanco. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Su pecho se sintió a punto de explotar, a la par que el nudo en la garganta creció tanto que casi le era imposible respirar. Primero Jun había sido secuestrado y ahora había perdido a Andiramon, sus ojos se desviaron hacia el digitama, el cual tomó con manos temblorosas y observó por largos segundos que en cualquier otro contexto le hubiesen costado la vida.

Deimos arrugó el entrecejo aunque no era visible a causa de la máscara y finalmente se decidió a salir de entre la arboleda, colocándose a escasos metros de la asiática. Barbamon estaba inmutable a su lado, mirando la misma escena “deplorable” que su tamer.

Tus filtros te hacen alejarte de quien puedes llegar a ser, Mai. Tienes demasiado potencial. Ese digimon te estaba reteniendo. – Alzó la cabeza ligeramente, mirando el combate que seguía llevándose a cabo a la distancia entre Flaremon y Lady Devimon. El perfect ya no contaba con la armadura, sin embargo sus movimientos parecían volverse cada vez más erráticos, guiados por emociones primitivas como la venganza y la supervivencia. – Tu compañero parece estar entendiéndolo un poco, pelea mucho mejor cuando no se está reteniendo. Lo mismo pasaría contigo si no te limitaras de la forma en la que lo haces.
Cállate. – Zanjó ella, apretando la mandíbula nuevamente. Su entrecejo se frunció y una mirada gélida fue a dar directamente hacia su homólogo en rango, el coreano esbozó una sonrisa debajo de su máscara.
¡Anda, demuéstrame de qué eres capaz! – Extendió sus brazos animadamente, Barbamon se movió apenas unos centímetros, como preparándose para un combate. Hitomi tomó el digitama de Andiramon y se puso de pie lentamente sin separar los orbes del enemigo, el enmascarado seguía animado, cosa que crispaba los nervios de la pelirroja.
Eres basura, igual que el resto.
¿Y qué harás al respecto?
Te voy a… – Sus palabras se detuvieron de golpe cuando Sakuyamon se acercó hacia ella, extendiendo su brazo ligeramente frente a ella y negando suavemente con la cabeza, los ojos de la sacerdotisa se pasearon apenas ligeramente sobre el digitama y un nuevo nudo en la garganta le causó dolor a la humana. Mai recordó las últimas palabras del conejo y a marchas forzadas se obligó a detener sus pensamientos de venganza, Deimos miró a Barbamon y éste lanzó un ataque contra Sakuyamon, mismo que fue detenido por una barrera protectora. – Retirada. – Susurró Hitomi por medio del Sound Linker, aquella frase tomó por sorpresa a Flaremon, quien apenas logró evadir una ofensiva de la alada y respondió por reflejo con otra. Buscó con los ojos a su tamer, sintiendo un vacío en su pecho al ver el digitama en manos de ésta, ¿era Andiramon? Arrugó el entrecejo y rugió con fuerza, activando su técnica paralizante entre jadeos, el cansancio le estaba pasando factura y su estado emocional se desmoronaba rápidamente.

¡No he dicho que puedas irte aun! – Gritó el de cabellos verdes, elevando su digivice y apuntándolo hacia el león, pero nada pasó. Debajo de su máscara alzó una de sus cejas, confundido, ¿por qué el digimon no era afectado por la función de su digivice? De reojo logró ver un destello entre los ropajes de la Commander, pero no logró estudiarlo detalladamente gracias a que la sacerdotisa tomó a la chica entre brazos y se alejó de la zona rápidamente.

Flaremon rugió una segunda vez y acto seguido comenzó a correr detrás de Sakuyamon y Mai, maldiciendo mil y un veces al aire por lo que había pasado en ese día desde la mañana hasta ahora. Las lunas comenzaban a elevarse y la oscuridad se adueñaba cada vez más de los alrededores, ¿a dónde se dirigían? En ese momento simplemente trataban de perder la pista de quienes los perseguían. El trío de renegados parecía haber llegado a una tregua temporal, decididos a no permitir que el grupo de Gungnir escapara. Sakuyamon se detuvo y soltó a la Commander para atacar, intentando retener a quienes los perseguían.

Mai, una memoria nos sería útil. – El león jadeó, tanto la Ultimate como él estaban cansados y la Tamer parecía estar mentalmente en otra parte. El digimon gruñó y ahora él cargó a la humana, reanudando la carrera y siendo alcanzado dentro de poco por la sacerdotisa.
Trataré de detenerlos conforme ustedes se alejan más, los buscaré de nuevo en Star City. – Informó, Flaremon quería negarse después de lo pasado con Andiramon, pero sabía que necesitaban todo el tiempo que pudieran ganarse para lograr escapar. No abrió la boca y simplemente movió la cabeza de manera afirmativa, tras lo que la de armadura dorada volvió a quedarse atrás. No pasó mucho tiempo antes de que una explosión se escuchara a sus espaldas conforme él seguía corriendo lo más rápido que sus cansadas piernas se lo permitían.

Mai seguía con la mirada perdida, los ojos hinchados por llorar y sus brazos rodeando aprehensivamente el digitama. Z’ev apenas se había asomado de vez en cuando, parecía percibir la extrema tristeza de la humana e igualmente se mostraba decaído, mirando el huevo que yacía en posesión de la nipona.

El terreno comenzó a volverse más árido conforme se acercaban hacia Metal Empire, debido a la posición que se encontraban había sido mejor movilizarse en esa dirección en lugar de enfrentar más directamente a los renegados para volver a Star City, ya desde esa ciudad sería más fácil reacomodarse para volver a la cabaña de Gungnir. El león se detuvo en seco cuando algo explotó a escasos centímetros de él y giró apenas un poco el rostro para ver a Lady Devimon, la alada se había escapado de la defensa improvisada de Sakuyamon, sin embargo, el león igualmente pudo darse cuenta que únicamente ella era quien les había dado alcance.

Tch. Debí terminar contigo allá atrás.
No tendrás otra oportunidad de hacerlo. – Replicó ella, sonriendo ladinamente a la par que atacaba nuevamente. Un par de cañones aparecieron en su espalda, producto de la carta Hyper Mugen Cannon otorgada por su Tamer, aquello hizo sonreír aún más ampliamente a la alada oscura. Lady Devimon disparó sin dudar, Flaremon alcanzó a retroceder apenas lo suficiente para no recibir el ataque de lleno, pero el impacto lo lanzó hacia atrás y en el proceso lo obligó a soltar el cuerpo de Hitomi. Mai se hizo ovillo lo mejor posible, protegiendo instintivamente el digitama. Un nuevo ataque explosivo mandó escombros volando en distintas direcciones, el sonido de las piedras chocando contra el agua llamaron la atención de Flaremon, ¿en qué momento se habían acercado tanto al océano? Miró hacia atrás apresuradamente desde su posición en el suelo, logrando ver entre el polvo que estaban prácticamente a un lado de un acantilado.

Una caída enorme los separaba del Oceano Net.

Hasta nunca. – Atacó nuevamente y el suelo bajo los de Gungnir tembló y se resquebrajó, el león sentía su cuerpo pesado, imposibilitándole de reaccionar lo suficientemente rápido para moverse hacia la humana antes de que se encontraran en caída libre.
¡Mai!



Objetivos actualizados:
- Dirigirse a la Sabana Guardián y buscar pistas sobre lo ocurrido con el Elite que casi fue asesinado.
- Descubrir qué es lo que está cortando las comunicaciones ahora.
- Descubrir la relación entre Deimos y los incidentes de asesinato/captura.
- Encontrar el sitio donde tienen retenidos a los tamer (tanto en File, como en Folder) y rescatarlos.
- Investigar sobre el paradero de Deimos y por consecuencia, el de Jun.
- Encontrar y rescatar a Jun con vida.
- Enfrentar a los renegados que interceptaron al grupo.
- En caso de vencerlos, interrogarlos sobre el paradero de Deimos.
(Fallido)


everyday everyday sigo vivo, pero claramente ocupo plazo extra(?) porfa. Me iré a llorar bye
 

スパークル
Supermoderador
Offline

Lo que la rodeaba parecía haber dejado de existir de pronto, todo era borroso y sentía como si fuera ajena a la situación que estaba ocurriendo. La única sensación “real” que podía percibir era la de sus manos contra el digitama, aquel huevo que protegía y presionaba instintivamente contra su pecho. Un destello seguido de un borrón rojizo fue lo último que percibió antes de que todo se tornara completamente negro.


El sonido del cuerpo chocando contra el agua sonsacó una sonrisa en Lady Devimon, quien miraba con orgullo cómo la capa rojiza del caballero recién aparecido se perdía entre el mar rápidamente conforme el dueño de la misma se hundía. Ni siquiera pudo girar por completo para buscar con los ojos a su tamer, puesto que el bastón de Barbamon fue presionado contra el costado de su rostro.
¿Qué crees que haces? – La digimon oscura le dedicó una mirada intensa, misma que fue ignorada por completo por el de mayor nivel.
¿Tú qué crees que haces? Deimos dio indicaciones claras. Hitomi es capturada con vida.
Él no es mi jefe ni mi tamer.
Fuiste en contra de las órdenes de Deimos. – Su voz sonó por demás ronca, como si se estuviera obligando a mantener la calma y moderar el tono en sus palabras. La fuerza en el agarre del bastón aumentó y sin separar los ojos de la digimon, Barbamon apuntó su bastón hacia otro lado. Su brazo se movió de forma rápida y calculada, tras lo que un torrente ígneo salió disparado desde el arma; los ojos de Lady Devimon siguieron el ataque por mero reflejo, pero no pasó mucho tiempo para que su cuerpo se moviera en un intento de evitar lo inevitable. El ataque consumió en cuestión de segundos a la humana que era su Tamer desde hace años, los gritos de la fémina inundaron el ambiente y la alada sintió cómo se quedaba sin aliento.

Nicolaj se quedó petrificado en su sitio, viendo la naturalidad de Barbamon para simplemente moverse en dirección a Deimos, el enmascarado se encontraba observando desde su posición hacia abajo, tratando de ubicar con la mirada al dueto de Gungnir que había caído desde allí. Chistó audiblemente, ¿sería que la pelirroja había muerto? Algo dentro de sí le decía que no, pero en ese mismo instante no tenía forma de confirmarlo. Alzó la mirada cuando escuchó un grito proveniente de la Digimon que había perdido a su compañera humana.
Barbamon, hazte cargo de ella también o seguirá interponiéndose en nuestros planes. – Agregó simplemente, suspirando bajo su máscara; si bien la humana no tenía potencial y por lo tanto no le había importado en lo absoluto su muerte, la Digimon era una historia distinta. O eso había pensado hasta el momento en el que Lady Devimon hubo soltado ese grito lleno de dolor y sufrimiento.
El ultimate no contestó y simplemente volvió a levantar su arma, abriendo apenas un poco los ojos al notar que el cuerpo de Lady Devimon se transformaba de manera bastante grotesca; un aura oscura la rodeó por completo, sus alas desaparecieron y sus extremidades se alargaron de forma anormal. Nicolaj retrocedió al instante y su compañero digital hizo lo mismo, reconociendo que su antigua compañera de guild estaba sufriendo una dark evolution.
No quiero estar en medio de estos dos cuando peleen.
Ni yo. – Cruzaron miradas y luego llevaron sus ojos hacia el de mayor rango, quien simplemente movió su brazo, instruyendo a su Digimon que se hiciera cargo de “aquel inconveniente”. Por su parte, el Commander volvió su atención nuevamente hacia el mar. El grito grotesco de Diablomon heló los cuerpos del adolescente y su acompañante, a la par que Barbamon se movía ágilmente para enfrentar al digimon fuera de control; el cuerpo de la Tamer asesinada yacía en el suelo inerte, su rostro apenas era reconocible a causa de las quemaduras.

[…]

El rostro del nipón evidenciaba el cansancio, no estaba seguro ya de cuántas veces había perdido y recuperado el conocimiento. ¿Seguía siendo el mismo día? ¿Ya era otro? No confiaba en su propia noción del tiempo o espacio, la falta de iluminación natural que lo rodeaba no le permitía orientarse de mejor manera, todo a causa de que había estado ahí una cantidad desconocida de tiempo. El sonido de algo derrumbándose le llamó la atención, obligándose a sí mismo a recomponerse aunque fuera un poco, acomodando sus sentidos lo suficiente para tratar de averiguar lo que estaba ocurriendo.

¡Suéltame, agh! – Un grito, seguido de un gruñido, luego una especie de quejido ahogado. El cuerpo del dueño de aquella voz chocó contra la puerta de madera y el polvo automáticamente se liberó en varias direcciones, la tierra apenas era visible por la pobre iluminación de unas cuantas velas que estaban al borde de su tiempo vital.
Intenta algo como eso una vez más. Solo una. – Deimos apretó la mandíbula y respiró hondo, estaba molesto, había actuado en respuesta a lo sucedido con Hitomi y por lo tanto, la Tamer asesinada no había sufrido las consecuencias de sus actos como él normalmente hacía. Ahora tenía el impulso y la necesidad de que el adolescente pagara, pero a la vez le parecía que las acciones de éste habían sido influenciadas por la chica desconocida. Se esforzó por calmarse y pensar las cosas lentamente, decidiendo si era prudente o no el castigar al adolescente. – Sabes lo que hiciste mal, ¿no es así?
No seguir tus órdenes. – Escupió en el suelo luego de recibir otro golpe directo al abdomen y su cuerpo se recogió, pegándose contra la puerta que los separaba de la habitación donde el Commander secuestrado se encontraba.
Exacto. ¿Volverás a hacer algo como eso? Dímelo de una vez, para no perder mi tiempo. Sabes que detesto que me hagan perder el tiempo.
No, Deimos, no volverá a pasar.
Bien.

[…]

Abrió los ojos lentamente, sintiendo al instante dolor a lo largo de todo su cuerpo y además cansancio generalizado. Los párpados le pesaban, sus extremidades no contestaban con la libertad de siempre y se le antojaba imposible tan siquiera la idea de intentar levantarse; las memorias de antes de perder el conocimiento la invadieron de golpe y no pudo más que romperse en llanto. Ni siquiera intentó descubrir dónde se encontraba antes de dejar salir el cúmulo de emociones que se había estado guardando desde el secuestro de su novio, solamente se dejó llevar por la frustración, tristeza y demás sentimientos que atentaban con romperle el corazón.

Coronamon miraba derrotado a la pelirroja, sosteniendo el Digitama de quien fuese el guardaespaldas de la humana desde hacía años atrás. No se atrevía a acercarse a ella o a ponerle aquel objeto cerca; se sabía inútil en ese momento en particular, no había algo que pudiera hacer o decir para hacer sentir mejor a la humana. Bajó la mirada, viendo con extrema tristeza el huevo que mantenía entre sus manos; se mordió el labio inferior y apretó ligeramente sus dedos, pero no demasiado como para arriesgarse a dañar el digitama.

I’m sorry… – Movió los labios, pero las palabras no salieron de su garganta. Sus piernas temblaron ligeramente y finalmente terminó por abandonar la habitación, no podía contener sus emociones por más tiempo y no quería que Mai lo escuchase. Conforme avanzaba por el pasillo del hospital sintió las lágrimas derramándose por sus mejillas y continuó abrazando el digitama hasta que una voz familiar llamó su nombre, haciendo que el león virara su rostro en dirección a quien le había hablado. – ¿Lina?
¿Dónde está? – La chica de largos cabellos castaños simplemente bajó la mirada, Coronamon se sintió incómodo, no estaba acostumbrado a ver a la sub líder de Sleeping Knights tan seria.
Allá, pero… Necesita algo de tiempo.
Lo que menos tenemos es tiempo. – El varón que yacía de pie a un lado de la fémina alzó la voz, tenía cabello rubio que le caía por la frente, ojos azul claro y las manos estaban hundidas en las bolsas de su chaqueta. Ambos Tamer reanudaron la marcha con el león siguiéndolos de cerca, no tuvo tiempo siquiera de alertar a la nipona, puesto que en cuestión de segundos los humanos ya habían entrado a la habitación de Mai y Durán no dudó en comenzar a hablar.

Por más que me encantaría sentarme a platicar de cosas de chicas y de cómo estuvieron tus vacaciones, ambas sabemos que estoy aquí por algo importante. – Se cruzó de brazos a la par que se sentaba al borde de la cama, con sus ojos fijos en la ventana, o más bien, en algo que veía a través de ella. – Mira, sé que no estás en un buen lugar en este momento y lo entiendo, pero al mismo tiempo me cuesta entender que tu solución al problema sea quedarte ahí tumbada llorando.
No tienes idea de todo lo que ha pasado. – Mai se mordió el labio, su voz quebrándose, pero sin perder la postura que había tomado su cuerpo o dirigir su mirada hacia la visitante. Lina rodó los ojos y luego miró por un instante a Kang, quien simplemente se encogió de hombros.
Vale, intenté hablar contigo de buena manera – Coronamon se estremeció internamente, ¿eso era buena manera para ella? –, Jeremy no puede decir ya que no lo intenté y tengo a Kang de testigo. – Irguió su cuerpo al mismo tiempo que se ponía de pie, colocándose justo a un lado de la pelirroja y estirándole el brazo firmemente; se aseguró de no lastimarla, mas sí aplicó la fuerza suficiente para obligarla a sentarse en la cama.
Lin…
Cállate. Esto es lo que vamos a hacer: te vas a levantar, vas a cambiarte de ropa y en menos de 10 minutos nos iremos de aquí a investigar lo que sea que hayan empezado Junichirou y tú. Vas a aceptar nuestra ayuda y no es pregunta, porque tienen capturado a uno de los nuestros, no me importa si te tengo que arrastrar durante todo el proceso; ustedes iniciaron esto y lo verás hasta el final. – Durán endureció el gesto y la asiática no contestó ni una palabra, simplemente se puso de pie, casi como un robot. Coronamon miró a su amiga con cierta preocupación, sabía que su estado emocional no era el mejor, pero a la vez también recordaba perfectamente aquella vez en la que Mai se había “apagado” por completo después de la emboscada y la única forma de traerla de regreso había sido a base de “empujones” emocionales como el que la sub líder de Sleeping Knights estaba usando en ese momento. Apretó un poco el digitama entre sus brazos y siguió con la mirada a su Tamer. – Ve a avisarle a Sakuyamon que bajamos en unos minutos. – Los ojos de la fémina estaban fijos en su compañero de guild, el cual asintió ligeramente y abandonó el lugar en los momentos siguientes, el león se sobresaltó y la asiática miró a su homóloga en rango.
¿Sakuyamon?
Ella nos buscó. No llevas mucho de haberla contratado, ¿no? Parece que es más sensata que otros y sabe que necesitas ayuda. Se preocupa por ti, al igual que tus amigos, tanto los de Gungnir como nosotros. – Sentenció y finalmente se dirigió hacia la puerta, mirando sobre su hombro unos instantes. – Te voy a dar una paliza si Jeremy se entera de que dije eso. – Mai sonrió discretamente al escuchar esas palabras, de algún modo encontraba cierto confort en las palabras y la actitud de su acompañante, recordándole que aún no era tiempo de darse por vencida. Y que estaba bien recibir ayuda.

La castaña dirigió su atención rápidamente hacia la pelirroja, estudiándola por unos instantes y debatiéndose si debía decir algo más o no. Terminó optando por asumir que ya le había dicho lo suficiente y se movilizó, asumiendo que la menor le daría alcance pronto; internamente pedía porque su apuesta fuera correcta y que su homóloga en rango no la “defraudara” en relación a cómo pensaba de ella y de su fortaleza actual.
¿Debería hablar con King? – Los ojos del coreano recayeron sobre su sub líder, quien arqueó una de sus cejas en respuesta. – Tomaré eso como un no.
Sabes que está en medio de algo importante, de por sí ya nosotros abandonamos la misión a medio camino por lo que pasó con Jun.
¿No acabas de regañarla por no pedir ayuda? – La mirada intensa de Lina fue a dar instantáneamente sobre él, haciéndolo temer por su vida al conocer el carácter duro de la latinoamericana.
De ser necesario, pediré ayuda. Yo no soy una cabeza dura como ella, en especial cuando uno de nuestros miembros está en peligro. – Regresó su atención al frente, continuando su andar por los pasillos del hospital y en camino a la salida del mismo, donde Renamon y el resto de los Digimon esperaban por el regreso del dúo.

Mai mientras tanto ya se había cambiado y deshecho de los múltiples aparatos que habían estado conectados a su persona hasta ahora, todo indicaba que Durán ya se había hecho cargo de la mayoría del papeleo que permitiría a la antigua líder de Gungnir abandonar las instalaciones, solamente faltaba que la pelirroja confirmara que pensaba irse en contra de recomendación médica.
¿Estás segura de esto? Casi te ahogabas. Tu cuerpo necesita descansar más. – Quien se encargaba de su caso le dedicó una mirada larga y tendida, esperando que sus ojos suplicantes hicieran a la Commander cambiar de opinión.
Aún tengo cosas que hacer. – Se terminó de colocar una sudadera, cubriendo con la tela las múltiples áreas de su cuerpo que se encontraban recientemente tratadas y siendo protegidas por vendajes o gasas; el médico suspiró audiblemente, sintiéndose derrotado a causa de la negativa de la Commander de quedarse más tiempo internada.

[…]

El grupo conformado por Lina, Kang, Mai y los Digimon avanzaba por la ciudad y en rumbo a los bordes exteriores. En el trayecto, la pelirroja había informado a la de mayor edad sobre los detalles en relación al secuestro del miembro de Sleeping Knights, así como el encuentro más reciente con Deimos, que había terminado con ella casi ahogándose en el océano.
Quizá deberíamos ir con Digital Security – el coreano intercaló su mirada entre ambas mujeres –, según lo que escuchamos, ellos investigaron la zona donde ocurrió el segundo ataque. Ya que ese sí fue reportado. – El rubio enfatizó la última frase, evidentemente culpando a la de Gungnir por no haber avisado a nadie sobre lo sucedido con Akamine, ya que había evitado que Digital Security hiciera una investigación exhaustiva de la zona. Mai desvió la mirada de él, entendiendo el mensaje a la perfección.
Parece una buena idea, nos podrían brindar nueva información. – Concedió la mayor presente, la latinoamericana lideró la marcha en rumbo al cuartel de policía más cercano. El silencio reinó en el grupo, con Sakuyamon siguiendo al dueto de Gungnir de cerca en caso de que su contratista requiriera apoyo de cualquier tipo; debía admitir que, a pesar de no llevar demasiado tiempo con el grupo, había desarrollado una especie de amistad con el ahora difunto conejo y se sentía algo mal al respecto al no haber podido evitar que aquella situación ocurriera.

Les tomó cerca de veinte minutos llegar al lugar y otros varios en cruzar los filtros de seguridad, parecía que incluso el gremio policial había perdido miembros desde el inicio de aquellos ataques y se encontraban tan a la defensiva como el resto de las personas. Ya estando dentro fueron dirigidos a una especie de sala de juntas, donde dos policías les esperaban junto con un montón de papeles y otras cuantas cosas que llamaron la atención de los Tamer recién llegados.

Disculpen, tenemos algo de prisa. ¿Qué es lo que encontraron? – La latinoamericana comenzó sin rodeos, fijando su atención en ambos policías, quienes asintieron rápidamente y en cuestión de segundos ya se encontraban informando sobre los hallazgos del día anterior. Se informó sobre unos restos humanos aún sin identificar, así como que habían encontrado una especie de aparato que desconocían.
¿Aparato? – Hitomi interrogó con la mirada a su interlocutor, quien no tardó en buscar entre las cosas que tenían allí aquel artilugio. Lo deslizó sobre la mesa y la asiática no dudó en tomarlo, inspeccionándolo cuidadosamente con la mirada y recordando el detalle que había terminado de convencerla a ella y a su pareja de intervenir. – Con que ahora es algo portátil… – Murmuró, identificando la sustancia viscosa que hubo visto hace ya más de un año en File. Apretó la mandíbula y frunció los labios.
¿Mai?
¿Recuerdan la vez que Jun y yo quedamos atrapados en una cueva?
Empiezo a pensar que, por la salud de Akamine, debo alejarlo de ti. – Lina soltó una risa por lo bajo tras decir aquello y la tensión pareció disminuir en la habitación a consecuencia de las palabras de la sub líder. – Sí, lo recordamos… Terminaron encontrando algo grande por accidente, ¿no?
Sí… Tenía esta misma sustancia – apuntó con el dedo a la cosa viscosa que parecía tener vida propia dentro del aparato –, aunque cuando encontramos esos aparatos… Necesitaban una cantidad ridícula de cables y también había más de este líquido. Ahora parece que lograron hacerlo portátil.
¿Qué cosa?
El aparato que anula todo tipo de comunicación.

[…]

¿No crees que es peligroso usar esa apariencia? – Coronamon miró a la ahora castaña con atención, la máscara esquelética cubriendo el rostro de ésta, el león se encontraba evidentemente preocupado.
Necesito llamar la atención, pero no como Mai, sino como un renegado. – Se aseguró de que la máscara estuviese bien ajustada y acto seguido, pidió a su compañero que entrara al Storing Device; en esta ocasión sería Sakuyamon quien le acompañara físicamente.
¿Me recibes? – La voz de Lina entró directo al sistema auditivo de la asiática gracias al comunicador, la de Gungnir suspiró.
Sí, por favor mantente en silencio mientras hago esto, lo que menos necesito es una distracción adicional.
Oh, vamos, ¿tan nerviosa te pongo? No pensé que batearas para ese lado, Mai. – La asiática se sonrojó de sobremanera y tras hacer una mueca, decidió que lo más prudente era no contestar a aquella provocación de la sublíder. Jugó con el storing device entre sus dedos, incapaz de guardarlo debido a la incomodidad que le causaba aquello en esa situación en particular; se sentía más segura con la presencia de Sakuyamon y la sensación de la pequeña tarjeta en sus manos, lista para liberar a su compañero digital.

En un momento de mínima distracción bajó la guardia mental y la imagen de Andiramon invadió sus pensamientos, arrebatándole el aire y causándole un nudo en la garganta, seguía sin creer que su amigo de hacía ya varios años ahora se encontraba en una incubadora dentro de su Keychain. Un objeto más que contenía lo que quedaba de su guardaespaldas, ¿cuánto tiempo tardaría en volver a verlo? La negatividad atentó con apoderarse de todo su ser, especialmente a sabiendas de que Andiramon se había esforzado enormemente por llegar hasta la forma que tenía antes de su muerte. Sakuyamon la sacó de su mente con un ligero toque en el hombro, provocando que los ojos azules de la “sublíder” de Gungnir fueran a dar sobre ella.

No te tortures a ti misma. – Sus labios se curvearon para formar una sonrisa suave, Mai podría jurar que incluso era un tanto maternal, un gesto que antes hubo logrado ver en el conejo que le acompañó por años. La asiática sonrió con cierta nostalgia y agradeció con un simple gesto el apoyo de la sacerdotisa, tras lo que se cubrió parte del rostro con la capucha del manto; la máscara aún era parcialmente visible debajo de la tela y ese era un “efecto” que Hitomi buscaba lograr con tal de cumplir con su intención de llamar la atención.

El par conformado por la humana y la de nivel ultimate comenzó a avanzar por las calles de la ciudad y en rumbo a una zona más apartada y generalmente conocida como “peligrosa”; se trataba de una de las tantas áreas consideradas como “bajo mundo”. La nipona miraba en todas direcciones tratando de cuidarse la espalda, en ocasiones anteriores había tenido algo que dar a cambio a las personas que generalmente transitaban por esos lugares, pero ahora se las tenía que arreglar como le fuera posible. El haber dejado de laborar bajo Kahler le quitaba aquella “ayuda” que hasta ahora le había sido muy útil en sus infiltraciones al bajo mundo; la ausencia de “información” (en forma de papeles “oficiales” –falsos- de Digital Security) en ese momento le hacía pensar mil y un veces su plan, ¿habría forma de dar con el paradero de Deimos sin tener algo que ofrecer a cambio? Suponía que dependería de a quién le preguntara y de qué manera.

O si podría llamar la atención lo suficiente para que él se dirigiera directamente hacia ella.



Objetivos actualizados:
- Dirigirse a la Sabana Guardián y buscar pistas sobre lo ocurrido con el Elite que casi fue asesinado.
- Descubrir qué es lo que está cortando las comunicaciones ahora.

- Descubrir la relación entre Deimos y los incidentes de asesinato/captura.
- Encontrar el sitio donde tienen retenidos a los tamer (tanto en File, como en Folder) y rescatarlos.
- Investigar sobre el paradero de Deimos y por consecuencia, el de Jun.
- Encontrar y rescatar a Jun con vida.
- Enfrentar a los renegados que interceptaron al grupo.
- En caso de vencerlos, interrogarlos sobre el paradero de Deimos.
(Fallido)

Nota: Mai está usando change mirror para cambiar su apariencia (en la parte final del post) - durante ese tiempo se ve así y la máscara a la cual se hace mención es esta


everyday everyday veo la luz al final del tunel
 
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