Libre [Old Fashioned] Vanilla Ice Cream | Riko ft Ters

I, can never heal you but I promise I could try
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[Old Fashioned] Vanilla Ice Cream





Tye estaba sentado en la barra del kaitenzushi del barrio Yuki, miraba a su hermano y a su hermana de no-sangre sentados en una mesa cercana degustar los más caros platillos del lugar mientras él solamente bebía de una vieja pajilla reciclable una limonada muy fresca.

—Hey, perro —le llamo Khalf—, ¿quieres probar un poco de esto? —el chico señaló su propio plato, Einarr Ters frunció el ceño adivinando lo que vendría a continuación— Prometo llevarte las sobras a casa.

Una fuerte carcajada auspiciada no solo por su hermano sino también por quienes consumían en mesas alrededor, testigos de la vergonzosa escena, le hizo sentir entre furioso y asqueado. Apretó el vaso en sus manos haciéndolo añicos y luego lo lanzó en contra de la cara de Yeti para borrarle su sonrisa de mierda, pero por desgracia los reflejos de este, quien ostentaba el rango de chuunin, fueron rapidísimos para atrapar el contener y reconvertirlo en una bola de nieve que estampó de vuelta en la cara de su agresor, pues Tye había ido hacia él para iniciar un intercambio de golpes. Aún insatisfecho, Khalf embistió a su hermano adoptivo y lo estrelló contra la pared, Tye contratacó con un testarazo y después otra manopla de nieve. Ambos quedaron de frente y con sus puños en alto.

—¡Hijo de puta! —se quejó Khalf.
—Maricón de mierda —respondió entre dientes Tye.
—Cállense los dos, garlopos idiotas —intervino Fiora sin levantarse de su mesa—, arruinan mi almuerzo.

Einarr rompió su formación para enfilarse hacia la salida y abdicar del duelo en contra de su hermano imbécil. ¡Qué puto desperdicio de tiempo! Caminando por el patio del barrio Yuki, creyó que su día no podría ser más miserable cuando una serpiente apareció arrastrándose a duras penas por la resbaladiza planicie de hielo finamente pulido. El ser rastrero se movía de un lado a otro difícilmente, sin poder trazar una trayectoria con sentido. En situaciones normales, Einarr la hubiese ahogado con la punta de su zapato hasta verla morir bajo sus pies o desaparecer en una nube de humo, si es que era un animal de invocación. Pero la situación era anormal porque el animal llevaba en su hocico un pergamino con el sello impreso de la Mizukage. El peligris le arrebató el papel para leerlo y la aplastó con sus dos pies, de cualquier forma.

—¿Una puta misión? —dijo en voz alta.
—Y vamos tarde —escuchó a una chica hablar. Miró por encima de su hombro y le encontró ahí, de pie en la entrada al barrio de los frígidos: una asquerosa Terumi—, ¿qué estas esperando?
—¡No volveré a hacer equipo contigo, maldita lesbiana! —le señaló furioso con su dedo índice.
—Tu no decides eso —Terumi se encogió de hombros—. Dime, ¿qué es lo que te molesta más de mí? ¿Ser una lesbiana o ser una Terumi? —sonrió de manera filosa.
—Ambas por igual, garlopa inútil —Yuki hizo énfasis en su última palabra, es que un despectivo suyo jamás había cobrado tanto sentido: Riko Terumi le era inútil porque no soportaba su asqueroso calor y porque debido a sus inclinaciones sexuales, tampoco podía coger con ella.
—¿Garlopa?

Einarr marchó molesto, de brazos cruzados para alcanzar a su otra vez compañera de equipo (¿por qué la Mizukage se empeñaba en joderle de esa manera?) y dirigirse juntos, pero no tan juntos a causa del asqueroso miasma de vapor que desprendía la chica, hacia una de las zonas más transitadas de la aldea. Ni hablar. Si quería probar platillos más ostentosos que los que consumía el puto de su hermano Khalf, tenía que trabajar para lograrlo.





If I could take you somewhere I'd take you to the darkest place
Scatter you in art forms, admire the whore
Beauty in different ways, your hands on picture frames

Your eyes in the glass wear your face as a mask

¡Dame mi helado! (D)

Tenemos un problema, un gran problema que podría causar una guerra civil en la aldea. Se supone que todos los días, el heladero sale para dar a todo hombre mujer y niño su respectivo helado, pero algo malo sucedió; dicho hombre ha enfermado y eso no le gustará la población. Tenemos que darle a los civiles lo que quieren, y ya sabes qué es: ahora tú serás el nuevo heladero por un día.

Objetivos:
—Hablar con el heladero sobre la ruta de trabajo.
—Vender helados por toda la aldea.

Datos Extras:
—Tu ruta es el centro de la aldea, así que habrán bastantes personas.
—Tu horario de servicio es desde las 3 pm hasta las 6 pm.
—Se te entregará un traje y un camión para el trabajo.

Einarr convirtió el pergamino en una bola el papel y luego lo lanzó a la cabeza de Riko. Esa estúpida misión era como un mal karma que estaba pagando por aquel momento, días atrás, cuando acusara a la ‘Sorda Lesbiana’ de haberle abandonado herido de muerte en una misión en la cual debían repartir el correo de una zona en Kirigakure. Señalar a Terumi como mala compañera para zafarse de ella por supuesto no dio resultado, pues ninguno de los Jounin Especial creyó la calamidad de que un montón de cartas le hubiesen causado heridas de cuidado.

—¡Maldita sea! —Aporreó el suelo desvaneciendo los recuerdos, debía afrontar las consecuencias.
—No voy a permitir que me trates de esta forma —aseveró Riko sacudiéndose la cabeza y dirigiéndose a Einarr. Tenía la cara roja y el entrecejo ligeramente arrugado, estaba molesta—. Merezco respeto.
—¿Respeto? —el varón soltó una risotada burlona— ¿Qué puta mariquera es esa?
—Lo digo en serio.
—¿Qué harás al respecto, Sorda? —desafió—. Muéstrame tus mierteros poderes homosexuales —Yuki sacó la lengua repetida veces haciendo un gesto que a Terumi le pareció asqueroso. Ambos se apuntaron a la cara con una mirada asesina.
—¡Te devolveré de una patada a tu barrio de frígidos maleducados! —la temperatura alrededor de ellos subió a cincuenta grados centígrados. Tye apretó los dientes.
—¡Pondré mi blanco trasero para verte intentarlo! —contraatacó con un aura tan fría como el peor de los inviernos.

Los poderes de los jóvenes genin se contrarrestaron ocasionando una nube de humedad alrededor de ellos mientras discutían a gritos y caminaban hacia la plaza de la aldea, en donde encontrarían el carrito que corría el negocio de helados. Ahí serían esclavos durante tres largas y tortuosas horas. Tye se recargó sobre la puerta trasera de dicho carro, justo antes de ésta se abriera dando un portazo.

—Cierren la boca, van a espantar a los clientes —una mujer de edad joven adulta y aspecto fresco saltó para recibir a los shinobi. Einarr refunfuñó por el golpe obtenido en su espalda, pero después de notar lo atractiva que era aquella frente a sus ojos cambió su cara de pocos amigos por una maligna sonrisa: rubia, larga cabellera, caderas anchas. Definitivamente, la dueña de los helados era atractiva— ¿de qué te ríes, zopenco? —le preguntó esta.
—¿Tu eres la puta heladera? —el shinobi alzó su ceja izquierda y reclinó su cabeza hacia ella.
—¿P-puta? —la mujer le miró de arriba abajo con descrédito. Terumi reprendió a Yuki propinándole un manotazo en la nuca—. No soy puta y no soy la heladera —la sonrisa en el rostro del peligris se desvaneció—, mi esposo es el heladero —Ters abrió la boca, pero Riko le propinó otro manotazo antes de decir cualquier cosa.
—¡Agh! —se quejó.
—Somos shinobi y estamos aquí para ayudarle —Riko hizo una leve reverencia muy cordial. Pese a que ella también creía que su jefa provisional era un espléndido deleite para su pupila, sus modos de expresarse jamás iban a coincidir con los de su compañero de misión.
—Lo noté —obvió la heladera.
—Tú trabajarás con nosotros, ¿cierto? —Einarr se recompuso un poco—. Tu y yo dentro de ese angosto carrito de helados disfrutando de las más bajas temperaturas, deseando que no hubiese una detestable lesbiana calurosa derritiendo los helados y mirándonos —espetó al final para Riko.
—Ni lo sueñes, mentecato —la mujer le propinó un manotazo en la nuca.
—¡¡Agh!! —se quejó otra vez. Riko se cruzó de brazos y contuvo unas risas.
—Faltan diez minutos para que comience su jornada, será mejor que se pongan el traje.
—¿El traje? —inquirieron ambos shinobi.

El traje de heladero, Einarr y Riko tragaron saliva; dicho atuendo consistía en una botarga alta y muy gorda, con forma de cono de helado. la mueca de disgusto en la cara de los jóvenes no tenía precio. ¿Era de verdad necesaria esa indumentaria? La heladera amenazó con restarles paga si no la utilizaban. Riko suspiró resignada antes de hablar:

—Ters, solo hay un traje y por mi condición calurosa podría dañarlo, así que —miró de reojo a Einarr y entonó una mueca maliciosa.
 
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