Original Fic Organización K.I

𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

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Sinopsis.jpg


Tras los acontecimientos que desencadenaron hace años en el Digimundo, Koushiro Izumi decidió crear un grupo dedicado a investigar a los Digimons. Esta fue la mayor excusa para crear la Organización K.I, donde reúne a antiguos niños elegidos con el fin de mantener la paz en ambos mundos.

Sin embargo, dos Betamon que nacieron al mismo tiempo son separados, con el único fin de contentar aquel que desea alterar la paz en el Digimundo. Este nuevo enemigo quiere hacerse con el poder de ellos.

El grupo elegido para la misión hará lo que sea para frenar la amenaza y lucharán para encontrar la paz.

¿Podrá la Organización K.I hacer frente a esta nueva amenaza?



prologo.jpg


En el Digimundo vive una gran cantidad de criaturas llamadas Digimon, seres creados a partir de bits y datos. Este tipo de vida nace de un huevo llamado Digitama, al romper el cascarón, estos entes dan sus primeros pasos en la Ciudad del Comienzo, el lugar donde nacen todos los monstruos digitales.

El lugar, similar a una zona de juegos, tenía una gran cantidad de cubos y figuras repletas de plumas. Elecmon, que era quien se ocupaba de los bebés, iba de una cuna a otra, para poder alimentar o limpiar a los pequeños que lloraban sin cesar.

Aquel especie de conejo rojo, se acercó a dos digitama que se encontraban uno al lado del otro. Se tenía que asegurar, que se encontraban en perfecto estado y garantizar que no sufrieran ningún daño. Retenía en su mente las palabras que Leomon había pronunciado sobre ambos antes de irse: Vigilarlos y que nadie se acercara a ellos.

Al rozar su zarpa sobre uno de los digitama, notó como se movía, al parecer estaba a punto de eclosionar. El sentimiento de satisfacción por aquel suceso favorable, hizo que su rostro apagado mostrara una amplia sonrisa.

Al volver a tocar el digitama, sintió un extraño temblor que se aproximaba a él. Volteó su rostro para poder observar con atención, aquello que parecía estar más cerca de él y de aquellos dos pequeños que estaban a punto de nacer.

Si no me equivoco, has venido a por ellos. — apretaba Elecmon los dientes, al presenciar aquel digimon que le apuntaba con una de sus ametralladoras en su cabeza.

Aquel digimon parecido a un centauro con forma de soldado, amenazaba con una de sus armas al pequeño ser rojo, que protegía con su cuerpo los digitama. Al moverse, su pesado metal, hacía temblar el suelo de la ciudad, que provocaba que los bebés del lugar comenzaran a llorar asustados.



Mi amo me ha pedido que venga en persona a por los digitama, así que apártate de mi camino. — su voz metálica hizo retumbar los oídos de Elecmon.

El pequeño digimon rojo, intentó ponerse delante de los digitama, con tal de defender aquellas vidas con la suya propia.

El enorme digimon colocó su arma en la frente de Elecmon, este comenzó agitarse con movimientos rápidos, a causa del miedo que recorría su cuerpo. Cerró los ojos, percibió que tenía claro que ese iba a ser su final, estaba convencido que iba a desaparecer para siempre.

Cuando estaba convencido de su fin, una silueta libró a Elecmon de aquella amenaza que iba acabar con su vida. Alzó la mirada y ahí estaba, Leomon estaba dispuesto a darlo todo por proteger y evitar que el pequeño digimon rojo no recibiera ningún daño.

Elecmon, sal de aquí y llévate a esos Digitama lejos de aquí. — aquel digimon con forma de león miraba desafiante al atacante, que los volvía apuntar con su arma. — Yo me ocuparé de él.

Elecmon tomó con fuerza ambos Digitama y echó a correr rápidamente con pasos largos. Dirigió la vista hasta atrás, para ver como Leomon y aquel otro digimon luchaban a muerte. Sentía miedo de que le ocurriera algo malo a su amigo, deseaba hacer lo que fuera por poder enfrentarse a aquel enemigo.

Al fin, se encontraba en un lugar seguro, una porción de espacio en el que no podía ser visto por el enemigo. Aquella falla en el árbol, le había permitido adentrarse en su interior y mantenerse seguro durante un buen rato.

Leomon, espero que estés bien. — Elecmon se le escapó un suspiro de alivio, fuerte y prolongado.

Cerró los ojos y sintió que los dos digitama se movían con fuerza, volvió abrir la mirada y contempló como la cáscara de ambos se rompían. Los dos digimons que se estaban desarrollando en su interior habían nacido al mismo tiempo, dos pequeños microbios con forma de gota de agua, que bostezaron a la vez.

Sois Pitchmon, ¿por qué os quieren? — Elecmon los miró con curiosidad.

Los Pitchmon observaban con mucha atención a Elecmon, observaban aquel que consideraban su papá. El pequeño digimon rojo los abrazó con fuerza y comenzó a derramar lágrimas en señal del dolor que le causaba, al pensar que su amigo estaba en peligro.

¡Elecmon! — se escuchó gritar su nombre, no quería salir de su escondite, pero se percató que se trataba de la voz de Leomon.

El pequeño digimon rojo se asomó, aquel musculoso león suspiró al ver que Elecmon estaba a salvo.

¿Cómo has podido vencerle? — Elecmon estaba confuso, al ver que su amigo no tenía ningún rasguño.

No estaba solo, no lo estaba. — el Digimon león giró su cabeza en dirección a la Ciudad del Comienzo. — Regresa con los bebés y cuida a esos dos.

Leomon deslizó con suavidad su enorme zarpa sobre la cabeza de Elecmon, el pequeño Digimon rojo se sonrojó, al invadirle un sentimiento de satisfacción. Estaba orgulloso de haber protegido a los dos bebés. Los tiernos ojitos de los Pitchmon estaban centrados en su mirada, ¿cómo puede alguien querer algo tan bonito como ellos?
 
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𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

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2 años después…

Se escuchaban continuas risas, procedentes de aquel espacioso lago digital de aspecto agradable, donde dos pequeños Digimon con forma de renacuajos verdes, saltaban y nadaban juntos. Ambos gozaban con diversión de sus juegos, no podían imaginar la gran felicidad que transmitían con solo verlos. Solo bastaba con mirar al enorme dragón con forma de serpiente, que miraba con satisfacción lo entretenidos que estaban y la manera que tenían de pasar el tiempo. Recordaba sus momentos en aquella etapa, en la que hacía casi lo mismo que esos jóvenes. Los dos para él eran importantes, se habían convertido en aquello que deseaba proteger desde hace mucho tiempo.

Uno de los dos pequeños Digimon, se alejó un poco del lago y se puso a observar más allá del espeso bosque, rodeado de las matas y extraños arbustos que crecían bajo los árboles. Algo que se encontraba a la vista de él, hizo que su capacidad de reacción se viera paralizada.

¿Qué te ocurre, pequeño Betamon? — el enorme Digimon dragón aproximó su rostro al renacuajo, que parecía temblar.

Un niño humano apareció entre los árboles acompañado de un Digimon de aspecto demoníaco y delgado. El aspecto de ambos provocó en el pequeño una impresión de pavor, en su vida había visto algo similar.

Venga pequeño, elige a uno de los Betamon. — el Digimon se agachó para estar a la altura de aquel niño de cabellos negros y fría mirada.

Quiero a ese. — el niño señaló al primer Betamon que había visto nada más aparecer por el lugar.

¿Cómo osas aparecer por este lago y decidir llevaros a uno de estos Betamon así porque sí?

El ser señaló con uno de sus dedos con forma de cuchillas, al Digimon que se oponía a tal acto y con un veloz movimiento, se situó sobre la cabeza de aquel dragón que no pudo predecir su movimiento.

Un Seadramon, tal como había dicho mi superior. — el Digimon se puso de cuclillas, para observar con atención aquel dragón que mostraba los dientes. — Quédate calladito y deja que el niño elija a su compañero.

Seadramon se movió bruscamente para quitarse al misterioso Digimon de encima, sin embargo, este se movió a una gran velocidad y en un instante lo tenía ante su cabeza.

¡Aliento Frío!

El digimon dragón arrojó de su boca un aliento de hielo, que dio de golpe a la misteriosa criatura. Sin embargo, fue tan rápido que no le dio tiempo esquivarlo y aquel demonio, a una velocidad supersónica atravesó al Seadramon con sus cuchillas.

Débil… — fueron las palabras que aquel Digimon pronunció, tras asestarle el mortal ataque al enorme Seadramon, que se interponía ante sus planes.

El niño que acompañaba a aquel demonio se acercó al Betamon que se encontraba cerca del bosque, lo agarró y lo miró. El pequeño renacuajo se encontraba envuelto en un mar de lágrimas.

Quiero este, Matadrmon. — el gesto de su infantil rostro, transmitió un aura oscura.

El pequeño Betamon comenzó a temblar y volteó su rostro en dirección al otro. El intenso sentimiento de pena que sentía aquel renacuajo por la muerte de Seadramon, era tan fuerte, que no pudo impedir que el llanto se adueñara del lugar y más, si veía a su hermano dando brincos hacia aquel digimon dragón, que tanto los había cuidado.

¡Seadramon no te vayas! — lloraba el Betamon, emitiendo un fuerte grito tras ver como se desvanecía aquel Digimon.

Matadrmon y aquel niño, desaparecieron a través de un portal digital que llevaba al Mundo Real. El Betamon que se llevaron comenzó a gritar, estaba asustado, no quería separarse de aquel, quien consideraba un hermano para él.

¡Hermano!

Aquel grito supuso para el Betamon la carencia de la compañía que tanto había tenido hasta ahora, simplemente podía observar aquel Seadramon desapareciendo lentamente ante sus enormes y llorosos ojos.

Vete lejos Betamon, huye y escóndete, serás el siguiente… el siguiente…

Seadramon desapareció por completo y Betamon gritó con gran intensidad, que solo su voz se vio ensordecida con el silencio de aquel bello lago.

El pequeño se acercó al agua y su propia imagen se vio reflejada, no comprendía lo que había pasado. Su amigo no había hecho nada malo como para que se lo llevaran y mucho menos Seadramon. Los amaba tanto, era para él como una familia. Si fuera más fuerte, estaría dispuesto a salir tras aquellos individuos y rescatarlo.

¿Por qué él? ¿Por qué se lo llevaron?

Betamon soltó un agudo grito que se escuchó desde todos los rincones del lugar, sus lágrimas salieron disparadas y cayeron al digital agua del lago. Cuando menos se lo esperaba una luz lo iluminó por completó y al ver su reflejo se quedó perplejo. Aquella forma misteriosa de energía que lo envolvía, hizo que desapareciera del lugar a una gran velocidad.

Mundo Real
- Rignano Flaminio (Italia), año 2007


En una de tantas calles que formaba la ciudad, se escuchaba el llanto de una niña. Aquella pequeña de cabellos negros tapaba su pálido rostro con sus brazos y sus piernas. Ella era como aquello que se consideraba inservible, algo que debe ser desechado. Aquel sentimiento de pena, era difícil de soportar y no podía frenar aquel dolor que se había apropiado de ella y de su cuerpo.

Odio estar sola, no puedo más… — sollozaba aquella niña.

Mientras se encontraba sentada, una extraña y pequeña luz iluminó su cuerpo, ella alzó la mirada y se quedó desconcertada ante aquello que se mostraba ante ella. Era incierto y lo percibía como si eso formaba parte de su imaginación. Colocó sus manos, haciendo al fin visible su rostro de rasgos japoneses, entre mezclados con los occidentales del país en el que estaba. Sus rasgados ojos azules, no podían creer lo que estaba viendo. Aquel orbe brillante se había transformado en un extraño aparato, que sin saber que era, comenzó a toquetearlo y a pulsar los botones a lo loco.

¿Qué es esto?

De pronto, otra luz más grande se presentó ante ella y se formó una extraña criatura, un renacuajo grande y verde que hizo que los ojos de la niña se quedaran como platos. Sus miradas se cruzaron entre ellas, al parecer, aquello fue como si una cálida sensación de confianza los atrajera con suma facilidad.

¿También te sientes solo? — preguntó la niña un poco más calmada que antes.

¿Solo? — Betamon extendió su aleta hasta ella, para acariciar con delicadeza el rostro de la niña y con una de sus uñas, limpió una de sus lágrimas y con eso el pequeño Digimon se acercó a ella, para luego colocarse entre sus piernas. — Lo estaba.

Yo también. — la niña con cierta inseguridad acercó su mano a la cabeza del pequeño Digimon. Notó que aquella criatura era de fiar y no dudó en abrazarlo con todas sus fuerzas. — No quiero estar sola.

Nunca más estaremos solos, permaneceremos juntos, hasta que la muerte nos separe. — Betamon miró atento el rostro triste de la niña. — Eres mi compañera humana.

Mi nombre es Nika Mizuno, ¿qué eres? ¿Cuál es tu nombre?

Soy un digimon, un monstruo digital. Vengo de otro mundo, para estar a tu lado, Nika Mizuno. — el pequeño renacuajo verde mostró una amplia sonrisa, para que aquella niña pudiera al menos tener un gesto alegre hacia él. — Mi nombre es Betamon.

Al fin la niña deformó aquel triste gesto de sus labios a una sonrisa, que indicaba la confianza que aquel digimon había ganado. Estaba convencida de que al final no iba a estar sola, sin embargo, ¿cómo iba a ocultarlo? Si sus padres se daban cuenta de su existencia, a saber lo que pasaría.
 
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スパークル
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Me da curiosidad ver hacia donde se dirije tu historia, solo te recomendaría usar más sinónimos o formas de referirte a los personajes, ya que percibí bastantes redundancias a la hora de leer y me causaba cierto conflicto (igual puede ser tic propio, no te lo tomes a mal xD).
 

𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

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Me da curiosidad ver hacia donde se dirije tu historia, solo te recomendaría usar más sinónimos o formas de referirte a los personajes, ya que percibí bastantes redundancias a la hora de leer y me causaba cierto conflicto (igual puede ser tic propio, no te lo tomes a mal xD).
¿Redundancias y repiticiones? Y eso que las intento evitar a toda costa con sinónimos y definiciones :40:
 

スパークル
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El enorme digimon colocó su arma en la frente de Elecmon, este comenzó agitarse con movimientos rápidos, a causa del miedo que recorría su cuerpo. Cerró los ojos, percibió que tenía claro que ese iba a ser su final, estaba convencido que iba a desaparecer para siempre.

Cuando estaba convencido de su fin, una silueta libró a Elecmon de aquella amenaza que iba acabar con su vida. Alzó la mirada y ahí estaba, Leomon estaba dispuesto a darlo todo por proteger y evitar que el pequeño digimon rojo no recibiera ningún daño.
Creo que pudiste haber hecho eso en un mismo párrafo, describiéndolo distinto (o bien, si lo querías separado, iniciar el segundo párrafo de manera distinta, por ejemplo:

"El enorme digimon colocó su arma en la frente de Elecmon, este comenzó a agitarse con movimiento rápidos a causa del miedo que recorría su cuerpo. Cerró los ojos, tenía claro que ese iba a ser su final, estaba convencido de ello.

Cuando creyó que no tenía escapatoria, una silueta libró a Elecmon de aquella amenaza que amenazaba con terminar su vida..."

Cambié algunas cosas, pero personalmente es más "fluído" el texto, ya que esos dos "párrafos" se sienten como muy repetitivos (si lees el final del original, la última oración es redundante al decir dos veces que básicamente se va a morir).

El digimon dragón arrojó de su boca un aliento de hielo, que dio de golpe a la misteriosa criatura. Sin embargo, fue tan rápido que no le dio tiempo esquivarlo y aquel demonio, a una velocidad supersónica atravesó al Seadramon con sus cuchillas.
Aquí no se entiende muy bien lo que pasa, el "sin embargo" se siente como una conexión entre el ataque de Seadramon y la siguiente oración, así que lo entendí primero como que el ataque de Seadramon había sido muy rápido y el enemigo no lo pudo evitar, pero hacías referencia a que el demonio se movió y Seadramon fue el que no pudo evadirlo

El niño que acompañaba a aquel demonio se acercó al Betamon que se encontraba cerca del bosque, lo agarró y lo miró. El pequeño renacuajo se encontraba envuelto en un mar de lágrimas.

Quiero este, Matadrmon. — el gesto de su infantil rostro, transmitió un aura oscura.

El pequeño Betamon comenzó a temblar y volteó su rostro en dirección al otro.
Aquí usas el "pequeño" muy cerca uno del otro, creo hay más formas de hacer referencia a los digimon, pero constantemente usas el pequeño y se siente como repetitivo (again, es mi opinión, puede ser un tic propio)

Aquel sentimiento de pena, era difícil de soportar y no podía frenar aquel dolor que se había apropiado de ella y de su cuerpo.
El "aquel", podrías haberlo cambiado por algo más fluido como "Aquel sentimiento de pena era difícil de soportar y no podía frenar el dolor que se había apropiado..." vaya, no había necesidad de otro aquel, no sé si me explico ;_;


Son algunos ejemplos, creo que solo es cosa que volver a leer para notar ese tipo de detalles que le quitan algo de fluidez al texto :)
 

𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

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Mundo Real
- Rignano Flaminio (Italia), año 2009

Habían pasado ya dos años desde entonces, aquella expresión en la mirada de la niña, se había transformado y aquel gesto de pena había desaparecido por completo. Su valentía se había convertido en su mayor aliado gracias a la llegada de Betamon y ahora podía hacer frente, a los abusones que pretendían burlarse de sus rasgos asiáticos.


Nika seguía la ruta de la escuela a su casa, donde los edificios de estilo italiano eran dueños del lugar. Pensaba en como estaría en estos momentos Betamon, el cual se encontraba en la residencia. Siempre que llegaba se encontraba con su cuarto desordenado o con sus padres enfadados, los cuales conocían la existencia del Digimon. Su madre era la única que no estaba de acuerdo con la presencia del renacuajo, para ella, él fue el culpable del repentino cambio de su hija e incluso lo consideraba un obstáculo para ambas.

La niña llegó hasta el bloque de pisos en los que vivía, estaba un tanto incómoda, ya que se sentía observada desde hace un par de minutos. Para asegurarse de que no había nadie, miró de un lado a otro con cierta sensación de pánico. Al ver que estaba sola, suspiró aliviada y metió luego la llave en la ranura del portal, pero antes de que se diera cuenta, pudo percibir un pequeño y siniestro demonio a través del reflejo del pomo. Asustada se volteó y notó que en el lugar no había nadie, era extraño e incluso creía que el terrorífico ser la miraba con las palmas de sus propias manos.

Alucinaciones…

Al fin pudo llegar a su casa, al entrar se dirigió hacia la primera puerta del pasillo. Esta se trataba de su pequeño cuarto, sobre su escritorio, a parte del ordenador portátil, había varios folios con divertidos garabatos de colores que sacaron al fin una leve sonrisa en sus labios. Sobre el mullido colchón, se encontraba Betamon durmiendo plácidamente. Parecía tan tierno que deseó no despertarlo, pero al dejar su mochila apoyada en las patas del mueble, provocó que el renacuajo verde abriera los ojos lentamente.

Nika, ¿llegaste? — el gesto cansado de Betamon cambió a uno de felicidad.

Betamon saltó a los brazos de Nika, esta tomó a su compañero Digimon como si fuera un bebé y luego con cariño lo abrazó. Al ser hija única, había considerado la idea de adoptarlo como el hermano que nunca tuvo, era como si compartieran la misma sangre.


Se escuchó el crujir de la madera del cuarto y ambos se sobresaltaron del susto al sentir que una presencia los observaba. Betamon comenzó a gruñir al ver que detrás de Nika había una pequeña silueta oscura sentada sobre el escritorio y los dibujos que él había dibujado para su compañera.

Nika, detrás de ti… — las palabras de Betamon hizo que ella se volteara y observara aquel ser demoníaco. — Su olor me trae recuerdos de cuando murió Seadramon.

¿Qué dices amigo? Tal vez estés confundido. — el tono burlesco de aquel diminuto digimon, causó en Nika una momentánea impresión de miedo. Aquel ser colocó las manos de tal manera, que fueran visibles los ojos que se encontraban sobre estas. — ¿Por qué no jugamos a un juego?


El miedo quería jugar en contra de Nika. El misterioso Digimon simplemente era terrorífico con solo mirar aquello que tenía en las manos y sentir el pavor recorrer sus sentidos. Betamon saltó hacia aquel demonio con tal de atacarlo, este dio un salto con la intención de que el renacuajo chocara contra el escritorio y tirara todas las cosas al suelo, incluidos los dibujos que había hecho y el bote de lápices de colores que había usado.

¡Nika, ¿qué estás haciendo?!

La madre de Nika entró en su cuarto, tuvieron la mala suerte de que el Digimon desconocido se había escapado y dejado a Betamon solo ante la bronca. Había roto la lámpara, la hucha y una figura con forma de dragón, por suerte el portátil quedó intacto.

¡Se acabó, no lo aguanto más! — la madre de Nika se acercó a Betamon y le dio una buena bofetada. — Ha llegado mi paciencia a un límite, no entiendo como pude dejar que te quedaras.

¡Déjalo en paz! — Nika se enfrentó a su madre. — ¡Fue papá quien permitió que se quedara!


Aquella mujer bufó y se fue de la habitación, Nika preocupada se acercó a Betamon y lo abrazó con todas sus fuerzas. Se sentía culpable por lo que había pasado, no debía pasar por eso su mejor amigo.

Lo siento Betamon, no quiero que vuelvas a pasar por esto. — sollozaba Nika.

No te eches la culpa, aquí el verdadero culpable ha sido ese Digimon. — Betamon levantó su mirada hacia Nika, mostrándole una sonrisa para intentar tranquilizar a su compañera. — Ahora toca dar con ese tipo, creo que ha salido por la ventana.

Es verdad, vamos a darle caza.

Nika tomó a Betamon, salió de su cuarto y se encontró con su madre en el pasillo. Esta estaba llorando y lo único que hizo fue abrazar a su hija, parecía que se sentía culpable por lo de antes.

Lo siento hija, solo intento protegerte.

Nika se mantuvo callada, no sabía que responder ante las palabras de aquella mujer.

Lo siento señora Mizuno, no era mi intención romper lo del escritorio. — Betamon centró su mirada en el rostro de la madre de Nika. — Protegeré a tu hija, es para mí como una hermana.

No tendría que haberte golpeado Beta, no sé qué me pasa.

Mamá, tengo que volver a la escuela, se me ha olvidado algo. Voy a llevarme a Betamon. — fue lo primero que dijo Nika ante las disculpas de su madre.

¿Eso es lo que vas a decirme? — su madre parece que se había molestado.

No es eso mamá, tú sabes que te quiero mucho, pero ahora tengo que ir a la escuela con urgencia. — Nika intentó arreglar el mal entendido.


Ante las palabras de Nika, su madre no pudo evitar sentirse dolida con su actitud y decidió dejar que su hija se fuera. La niña salió con Betamon en brazos y miró atrás, comenzando a sentirse culpable por como la había tratado.

Tras rodear los bloques de pisos, pudo alcanzar a ver al diminuto y demoniaco Digimon. Este con una burlesca sonrisa comenzó a corretear y saltar por los tejados de los edificios. Nika corrió tras él con la intención de poder enfrentarse a él.

El Digimon salió de la ciudad, mientras que Nika miró hacia atrás y sintió que si continuaba avanzando se alejaría de la urbanización. Para ella no era una preocupación y siguió su persecución.

En aquel enorme y colorido prado verde, el sonido de los insectos eran dueños del lugar. Las ráfagas de viento comenzaron a darle de lleno a la joven, haciendo que sus cabellos negros se movieran al son de este. Debía seguir persiguiendo al Digimon, antes de que fuera demasiado tarde y ocasionara un daño mayor.


Aquí llegamos. — el demoníaco Digimon se paró en medio de la explanada. El ser colocó sus manos de tal manera, que hizo que los ojos de las palmas miraran fijamente a Nika y a Betamon. — Es de valientes intentar hacerme frente, pero no os preocupes, no me encuentro solo.

Betamon saltó de los brazos de Nika, para salir corriendo hacia el Digimon y hacerle frente. El renacuajo embistió al travieso demonio con un fuerte cabezazo, acompañado del grito de dolor del demonio, que espantó a los pájaros de la zona.

¡Maldito renacuajo! — gritó dolorido el Digimon. — ¿Cómo osas atacarme a mí? Al gran Dracumon.

¿Gran Dracumon? — Betamon hizo una mueca burlesca. — Si eres igual de pequeño que yo.

El Dracumon comenzó a soltar una sonora y prolongada carcajada, que se podía escuchar en las mediaciones de la zona. Por suerte, el lugar estaba apartado de la civilización. Betamon y Nika vieron que aquel Digimon no era un peligro para ellos, a no ser, que le dé por digievolucionar.

La escoria siempre va cogida de la misma mano. — Dracumon mantuvo las palmas de las manos abiertas, parecía que los observaban con odio. — Habéis caído en mi trampa. Mi superior me pidió que os trajera hasta un lugar amplio, para poder conseguir sus mayores deseos. — el Digimon comienza a dar varios pasos hacia atrás. — Matar a la humana y llevar al Betamon.

Lo sabía… — Betamon comenzó a mostrar sus dientes. — ¡Eres ese Digimon, el que se llevó a mi amigo y asesinó a Seadramon!

Eso es agua pasada amigo. — detrás de Dracumon una enorme anomalía digital se hizo presente. — Y antes de que sigas recordando el pasado, creo que deberías acabar muerto bajo las enormes manos de tu rival.

- Odaiba (Japón)

No puede ser, se ha detectado una anomalía en Italia. — el muchacho de cabellos rojos se levantó de golpe tirando la silla al suelo, al ver perplejo lo que se presentaba en la enorme pantalla de aquel súper ordenador. — ¿Qué debemos hacer?

La silueta de un dragón humanoide se hizo presente, sus enormes alas de carámbanos de hielo reflejaban el resto de rincones de las instalaciones del enorme edificio en el que estaban. Emitía un sonoro ruido con sus heladas patas a cada paso que daba, haciendo que el vapor de la boca de aquel joven se hiciera presente ante la cercana presencia del misterioso Digimon de hielo.

Iré yo, quiero evitar que los Digimon malos hagan más daño a los inocentes de este mundo.

El dragón humanoide alzó el vuelo y a una velocidad extrema, salió de allí volando en dirección Italia.

- Rignano Flaminio (Italia)

Un horripilante dragón cruzó aquella anomalía hasta llegar a la amplia zona verde en la que se encontraba Nika y Betamon, aquel Digimon tenía un solo ojo y su brazo derecho estaba anormalmente desarrollado.

Cyclomon, acaba con ellos, pero recuerda que el amo quiere al Betamon vivo. — Dracumon se puso sobre la cabeza de aquel Digimon.


El Digimon comenzó a rugir con fuerza, haciendo que una onda de energía envolviera la zona. Cyclomon dio un gran salto para atacar a Betamon, el cual se veía inofensivo ante el brutal golpe que recibió con el enorme brazo del enemigo.

¡Betamon! — Nika corrió hasta donde se encontraba su compañero Digimon.

La niña encontró por el suelo un enorme palo y se hizo con él para enfrentarse al Digimon. Se colocó entre Betamon y el amorfo dragón, que amenazaba con realizar su ataque.

¡Eso, mata a la humana! — gritaba Dracumon al ver la falta de prudencia de Nika.

Nika aprovechó el ataque de Cyclomon para clavarle el palo en la palma de su zarpa, por desgracia no le había hecho ningún daño. El Digimon simplemente reaccionó con rabia ante la precipitada ejecución que había realizado la niña contra él. Con su cola se llevó a ambos por delante y Betamon usó su propio cuerpo, como apoyo para proteger a su compañera.

¡Betamon! — Nika se sintió incómoda al ver que se había caído sobre su Digimon.

No te preocupes por mi Nika, estoy bien, hay que hacerle frente a ese Digimon y al graciosillo que lo acompaña. — dijo Betamon con dificultad, ya que su compañera se encontraba sobre él.


La valentía los impulsó para que se levantaran, querían seguir enfrentándose a Cyclomon, aunque la situación arriesgara sus vidas. Tenían la esperanza de que llegara un milagro y poder demostrar que estaban dispuestos a proteger su mundo de las manos del mal.

Entre las sombras de los árboles, la extraña silueta de un dragón humanoide observaba con atención el combate y la loca decisión de esos estúpidos.

Valientes… — su calmada voz se notaba preocupada. — Creo que debería actuar.

Betamon descarga con la ayuda de su cuerpo una gran cantidad de electricidad, para golpear la cabeza de Cyclomon. Mientras que Nika volvía a intentar pegarle con el mismo palo. Ambos ataques no tuvieron efecto y recibieron la manotada del horrible Digimon, que se reía a carcajadas del ridículo que estaban haciendo.

No podemos rendirnos… — Nika volvió a levantarse con su cuerpo resentido a causa del fuerte golpe. — ¡No nos vamos a rendir!


El Digivie de Nika comenzó a brillar al mismo tiempo que Betamon y la luz que este emitía, iluminó toda la zona en la que estaban hasta alcanzar el bosque. El misterioso Digimon que se encontraba oculto en la oscuridad se llevó su mano a su asombrado rostro.

¡Betamon digievoluciona en…! — aquel renacuajo comenzó a hacerse más grande y a transformarse en una gran serpiente con forma de dragón. — ¡Seadramon!

Ahora no era Betamon, él había evolucionado en Seadramon. Nika se había quedado asombrada por el hermoso aspecto de su compañero.

Betamon, has cambiado… — dijo Nika con la boca abierta.

Ya no soy Betamon, ahora soy Seadramon. — con sus ojos miró de reojo a Nika. — Aunque haya cambiado, sigo siendo tu compañero y en estos momentos, cumpliré con mi venganza.

¡Mátalos! — gritó Dracumon tembloroso con el aspecto desafiante de Seadramon.

Cuando Cyclomon iba a extender su brazo para atacar a Seadramon, este logró repelerlo lanzando una gran cantidad de fragmentos de su boca hacia el enemigo. Aquel ataque ocasionó que Dracumon se cayera de la cabeza del Digimon y se llevara un buen golpe. El amorfo dragón no pudo superar el poder de aquella fuerza y acabó desapareciendo en diminutas partículas, que se expandieron por todo el lugar que lo rodeaba.

¡No, no puede ser! — gritó Dracumon desesperado al ver como Cyclomon moría ante sus ojos.

Seadramon pretendía atacar a Dracumon con su cola, pero aquel Digimon demonio logró escapar a través de la anomalía digital y desaparecer con esta. Él enfurecido al no poder asestarle el golpe a ese asesino, rugió con tanta fuerza que llegó a escucharse en las mediaciones del lugar, incluso en la ciudad donde vivía Nika.

Basta Seadramon, podrías armar un buen jaleo. — Nika intentó calmar a su Digimon con una suave caricia.

Lo siento Nika. — Seadramon dejó de rugir para observar a su compañera. — Ese demonio pagará por sus crímenes.

Ese demonio pagará, te lo prometo, pero ahora debes calmarte.

Seadramon volvió a ser Betamon y este cayó sobre los brazos de Nika, ella con cariño abrazó a su compañero para que estuviera más tranquilo.

Es hora de volver a casa.

Antes de que se fueran, el dragón humanoide que se encontraba en las sombras del bosque se presentó ante ellos. Aquella criatura estaba formada de hielo, sus alas eran carámbanos y se notaba a leguas de que se trataba de un Digimon.

¿Quién eres? — Nika se sobresaltó al ver al Digimon, temiendo que este fuera otro enemigo.

Mi nombre es Crys Paledramon. — aquel Digimon se acercó aun más a Nika y a Betamon, haciendo presencia del frío que transmitía con solo tenerlo cerca. — No os haré daño, no soy vuestro enemigo.

Entonces… — Nika sentía cierta fascinación por aquel Digimon. — ¿Para qué has venido? ¿Sabes algo del Digimon que ha venido a atacarnos?

Solo quería acercarme para conoceros, tenéis potencial para pertenecer a la Organización K.I. — Crys Paledramon acercó su rostro a ambos y centró su mirada en Betamon. — Y sobre ese Digimon, sé quién es y a que ha venido, pero eso será mejor que lo conozcas en su debido momento. Cuando seas más mayor, lo sabrás.

¿Organización K.I? — Nika se quedó confusa ante las palabras del Digimon.

Crys Paledramon no respondió a sus dudas y simplemente, se largó volando a gran velocidad. Nika y Betamon se quedaron sin saber lo que querían escuchar, las palabras de aquel Digimon, generó en ambos inquietud por la incertidumbre que seguramente iba a convertirse en un impulso para poder seguir siendo más valientes.
 
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𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

𝔏𝔬𝔠𝔞 𝔡𝔢 𝔩𝔬𝔰 𝔅𝔢𝔱𝔞𝔪𝔬𝔫

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Vengo avisar que he decidido cambiar el título del Fanfic, me resulta más representativo este nuevo nombre que el otro, ya que todo va en torno a la Organización K.I, incluso este fanfic podría convertirse en un futuro no muy lejano en un fanfic colectivo, ya que encaja a la perfección, así que si os parece una gran idea, puedo escuchar ideas ^^
 

𝐁𝐞𝐭𝐚𝐦𝐨𝐧

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Cap3.jpg

10 años después…

Estimada Nika Mizuno:

Le envío este correo desde la Organización K.I, un grupo que se dedica a la investigación de Digimons y de reunir a antiguos niños elegidos, con el fin de luchar contra el mal y mantener la paz en ambos mundos.

Hace diez años me hablaron muy bien de usted y del Betamon que la acompaña, estuvimos esperando hasta que cumpliera la mayoría de edad para que al fin pudiera unirse a nuestra causa. Según hemos investigado, tiene ciertos problemillas en vuestra casa, pero que mejor solución que venir a nuestras instalaciones y decidir qué hacer con su futuro.

Tienes hasta el Sábado, ese día en el aeropuerto de Tokio la esperará un miembro de nuestra organización, se dará cuenta de que él no es japonés y además irá acompañado de un muñeco de peluche que resultará ser un Digimon.

Nika Mizuno, contaremos con usted y con Betamon.


Atentamente:

Koushiro Izumi, líder de la Organización K.I.

Después de diez años, sus dudas habían sido resueltas y sabía la verdad sobre esa Organización K.I, aquella de la que tanto había hablado el helado Digimon. Estaba tentada a unirse y sabía que Betamon deseaba que aceptara la oferta, para poder largarse de esa casa.

La manipuladora personalidad de su madre provocó el divorcio y su padre decidió largarse a Japón dejando a Nika con ella. Desde ese entonces, esta no quiere que su propia hija viaje a Japón para conocer sus orígenes. Su mayor sueño estaba siendo frustrado por el egoísmo de esa mujer que impedía que cogiera el avión hacia su futuro.

Harta del infierno que estaba viviendo, había decidido tomar la decisión de su vida, coger ese avión y reunirse con ese miembro de la Organización K.I. Ese era su futuro, el de mantener la paz entre el Mundo Digital y el Real, un objetivo que deseaba hacer junto a Betamon.

El aspecto de Nika había pasado por muchos cambios, ahora tenía una imagen más madura y su cabello estaba cortado hasta los hombros. Mantenía una mirada llena de odio y rencor, no podía olvidar el daño que había sufrido durante años en la escuela.

Al fin Betamon. — dijo Nika sin levantar la mano del ratón. — Se nos presenta la oportunidad de dejar esta ciudad inmunda y poder vivir de otra manera mucho más distinta, incluso podré reencontrarme con mi padre.

Sabes que iré allá donde tú vayas. — Betamon se acurrucó sobre las piernas de Nika.

Lo sé. — Nika acarició la cabeza de Betamon, formando una sonrisa en sus labios. — Voy a guardar el número de teléfono de este tal Koushiro, por si ocurre algún improvisto.

Nika observó la hucha con forma de pez que estaba sobre su mesa, se dispuso a abrir el tapón que tenía debajo y luego lo sacudió para sacar todo el dinero que tenía acumulado. Fue una gran idea ahorrar desde que podía hablar, todo lo que tenía ahí tirado le podría servir para algo.

Comenzó a buscar por Internet vuelos que fueran a Japón, se percató de algo que no le gustó para nada, lo caro que eran los billetes.

Mierda, no tengo seiscientos euros, tengo… — se puso a contar. — Quinientos ochenta y cinco. Solo me quedarían unos cincuenta para poder pagar el vuelo.

Tal vez puedas cogerle prestado a tu madre un billete para el día que te vayas, sabes donde tiene los ahorros.

Me sentiría culpable, pero no me queda otra que hacerlo así. — Nika soltó un suspiro de preocupación.

Instalaciones de la Organización K.I (Tokio)

Él caminaba por sus instalaciones con suma tranquilidad hasta llegar al enorme balcón del edificio, que servía como punto de salida de los Digimon que podían volar. Sobre la barandilla se encontró aquel a quien menos esperaba ver, el dragón humanoide de aspecto helado, que observaba el bosque y las luces de la lejana ciudad.

El muchacho de cabellos rojos se acercó al Digimon y observó que aun mantenía aquello que guardaba con cariño, un Digivice que tenía colgando de la tela de sus ropajes.

Hacía tiempo que no le veía, solo apareces cuando la cosa te interesa. — el muchacho se acercó a la barandilla y se apoyó. — Si estás aquí es por algo.

Solo espero la oportunidad de poder vengar a mi compañero. — la potente y triste voz de Crys Paledramon pudo penetrar los sentimientos del humano.

Va a venir solo un Betamon, me habías dicho que son dos.

Si, son dos.

¿Has dado con el otro?

Se produjo el silencio ante la pregunta y Crys Paledramon seguía perdido en el horizonte. Frustrado por no saber el paradero del otro Betamon y ante las dudas, decidió echar el vuelo y largarse de ahí, dejando al muchacho solo.

Bunkyo (Tokio)

En aquel extenso parque, una enorme serpiente alada ocupaba parte de la zona. Los habitantes del lugar salían huyendo, asustados ante la aparición de aquel monstruo y por lo que le acompañaba.

Un muchacho occidental de cabellos negros y ojos amielados, miraba con odio a un hombre de origen japonés. A su lado había un Digimon robot que no se podía mover, tal vez, el otro le había dejado inconsciente. El moreno con el puño cerrado golpeó al otro, haciéndole sangrar por la nariz y provocando el pavor en su mirada.

Dime, ¿dónde está? — el tono de aquel misterioso hombre era suave y tranquila, pero en el fondo, podía transmitir con solo sus ojos el odio.

No sé de quién hablas. — dijo el japonés con su temblorosa voz.

¡Del Betamon y su compañero humano! — el muchacho elevó su voz, haciendo que su calma se convirtiera en rabia.

No sé nada, lo juro. — el japonés puso su mano delante del muchacho para evitar que este le golpeara.

Me mientes. — dijo el misterioso joven entre dientes y apretando con más fuerza la camiseta de su víctima.

Por favor, ten piedad, no sé nada. — el japonés comenzó a llorar del miedo.

¡Airdramon, mata a su compañero Digimon! — gritó el joven dirigiendo su mirada al enorme dragón alado que mantenía aun el vuelo.

¡Aguja…! — el Airdramon comenzó a gritar el ataque que iba a lanzar.

¡Basta, te lo diré todo! — el hombre interrumpió al Airdramon.

Muy bien, entonces habla si no quieres que mi compañero mate a tu robot de hojalata.

Ese Betamon no tiene un compañero…

¿Cómo que no tiene un compañero? — el joven se quedó confuso ante las palabras del japonés.

Tiene una compañera…

Vaya, una mujer. — mantenía aun su fría mirada aun teniendo una información bastante interesante. — Pero me falta más, ¿dónde está?

Pronto se unirá a la Organización K.I, para el sábado es probable que llegue a Japón.

Muchas gracias.

El misterioso muchacho soltó al japonés con sutileza, al parecer tenía la intención de dejar que este se marchara, pero al final no iba a ser así. Sacó una pistola y sin pensarlo dos veces, disparó en tres ocasiones al hombre, mientras que Airdramon imitó sus gestos lanzando un ataque a partir de su boca, para acabar con la vida del Guardromon. Tenía todo lo que necesitaba y no quería ningún testigo con vida, su existencia debía ser un secreto.

Airdramon, ayúdame a deshacerme del cadáver. — dijo sin cambiar su frío semblante.

Claro. — fueron las primeras palabras que pronunció aquel enorme Airdramon.
 
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