Colección [OS] Locuras de una mente aburrida (Advance) "Dos Palabras"

H

Haruka- Evans

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Hola esta es mi vieja coleccion de One-shot de pokemon, como siempre la mayoria son de caracter advance, la vuelvo a poner esperando que les guste. Pondre todos los que he escrito hasta ahora juntos, a la espera de poder terminar y subir los nuevos en los que estoy trabajando.

Como una importante advertencia, los dos que estan en color rojo, son los dos con temas mas fuertes, mucha sangre, temas dificiles y escenas que pueden cuasar incomidad. Asi que solo lean si les gusta esta catergoria y pueden soportarlo.


Gracias

"Noches de alcohol y sorpresas de amor"

Noches de alcohol y sorpresas de amor

-¡Odio a mi padre y hermano!- exclamo una castaña de ojos azules que es una coordinadora muy conocida en el mundo pokemon. Salía hecha toda una furia de un elegante restaurante, con pasos furiosos y más maldiciones en sus labios que nunca en toda su vida.

Hoy tendría que haber sido una noche mágica y especial. Hoy debería haber sido el primer día del resto de toda su vida. Una aventura que debería terminar con un final feliz, de ser posible con puestas de sol en playas bañadas de arena ¡Pero más que nada, debería haber sido la noche en que dejaría de ser virgen!

Todo había sido planeado con mucho cuidado. El vestido rojo perfectamente entallado había sido seleccionado con un rigor digno de un doctor. El maquillaje y el peinado habían sido ensayados más allá de toda duda, para que fuera simplemente perfecto. El lugar corrió el mismo proceso de selección. Hasta el hombre había sido escogió como si fuera a participar en uno de sus concursos.

Brendan, era su amigo desde hace mucho tiempo. Le quería mucho, se llevaban bien, tenían buena química y una confianza absoluta entre ellos. Desde el punto de vista de cualquier mujer, era el indicado para poder iniciar una relación amorosa y duradera. Pero más que nada, para darle su virginidad y escapar de una vida de forzado celibato.

Era virgen por elección… pero no propia.

¡Tenía 23 años, por amor a Ho-oh! No quería saltar de cama en cama, ni convertirse en una promiscua de la noche a la mañana. Solo quería experimentar una vida feliz y normal como toda joven de su edad, con el importante bono del sexo. Tampoco quería tirarse a los brazos del primes infeliz que se le cruzara, por eso era tan selecta cuando a elegir al "elegido". Por eso a veces sus citas no tenían un final feliz. Por eso estaba tan segura de su excito de esta noche.

Todo estaba controlado y planeado. Excepto dos factores que por desgracia no podía manejar ni predecir. Para el momento, su idea de controlarlos incluía, sangre (mucha), dolor (específicamente físico) y mucha tierra (si la tumba llegaba al centro de la tierra mejor) Sin embargo, esa solución estaba más allá de toda contemplación porque (en teoría) amaba a los factores y (suponía) su madre iba a sufrir mucho (punto a reconsiderar debido a que ella también se quejaba mucho de los celos de ellos). Si, esa vía estaba totalmente cerrada.

Los factores en cuestión eran su padre y hermano menor.

Cuando había planeado esta velada, nunca se le paso por la mente que su amado (nunca supo que el sarcasmo llegaba a los pensamientos) padre y su queridísimo hermano habían tenido una muy amigable charla con su joven amigo, para explicarse en pocas palabras (de eso estaba segura, sus familiares son mas de gruñir) sobre cómo tratar a una dama y especialmente a ella.

Resultado, a la menor insinuación de una relación más allá de la amistad (ni siquiera tuvo que mencionar la palabra con s), Brendan se puso más blanco que su gorro (porque lo llevo a pesar de que el restaurante era muy elegante) y decir que salió corriendo despavorido, es contar la cosa con mucho optimismo.

Por lo que May termino, sin postre (al menos alcanzo a cenar), sin dinero (el estúpido salió sin pagar la cuenta) y por supuesto sin prospecto de novio (y claro sin sexo). Se paro en medio de la calle gritando toda una sarta de maldiciones (algunas bastantes imaginativas) para placer (y horror) de los inocentes peatones hasta que la furia irracional dejo lugar a un enojo lógico.

Decidida se encamino hacia al único lugar en el que podía pensar, rogando que él tuviera la suficiente reserva de alcohol para dejarla tumbada porque sino dos vidas peligraban (podía vivir con la culpa y madre siempre podría encontrar a alguien mas)

/

Ash estaba tranquilamente en su departamento de soltero (no pensaba quedarse con su madre por siempre) preparándose para salir esa noche chica que había conocido recientemente en un campeonato (que por supuesto gano). Mientras se encaminaba a la puerta, su mirada llena de orgullo (también arrogante) en la vitrina de trofeos que había acumulado en los últimos años.

Su larga trayectoria de entrenador estaba también documentada en varios artículos de revistas de muchas índoles. Por eso se había ganado la fama de ser el mejor en muchas áreas que iban (para su vergüenza) como el trasero más sexy hasta la mejor revelación del mundo de las batallas. Tal a eso se debía su nueva (e inesperada) vida nocturna en compañía de féminas para el asombro (y disgusto) de muchos de sus amigos.

Decido se encamino a la puerta con todas las esperanzas de pasarla bien esa noche. Solo que la puerta golpeándose fuertemente en su cara fue algo que daño considerablemente sus planes (sin mencionar su rostro). Quedo atontado en el suelo por unos minutos, viendo ángeles volando a su alrededor (sospechosamente se parecían a cierta coordinadora) antes de volver al mundo de los mortales, levantándose y profiriendo todo tipo de insultos.

-¿Con esa boca besas a tu madre?- escucho una voz femenina que se burlaba de él, por lo que se dio la vuelta enfrentándose a la causa de todos sus males (y dolores)

May estaba parada en su sala, aun vestida con la ropa de su cita, mirándolo con una extraña mescla en sus ojos azules. Siendo la más resaltada la ira, como Ash conocía el carácter de su amiga espero que el receptáculo de la misma no fuera él. Pero estaba seguro (mas después de hacer una lista mental) de que no había hecho nada para merecerla. Después de estar seguro que su integridad física no peligraba, pudo percatarse de cierto detalle y todo estuvo claro.

-¿De nuevo?- fue todo lo que pregunto.

-Sí, y más te vale que tengas una botella de alcohol en tu despensa porque si no te mato.

La seguridad con la que fue dicha esa amenaza fue suficiente para no dudar de su veracidad por lo que se encamino con un suspiro hacia la cocina en busca de la dichosa bebida. Aun no sabía muy bien los detalles de lo ocurrido pero si estaba seguro de una cosa, su cita se iría al demonio.

Por lo que mientras buscaba los vasos, tecleo un mensaje a la chica alegando una inesperada gripe y proponiendo un cambio en el itinerario. Volvió al salón con una botella de vodka y dos vasos para encontrarse con la castaña perfectamente acomodad en un sillón como si fuera esta su casa.

-Si, May puedes sentarte estás en tu casa-ironizo Ash, antes de dejar la botella en una pequeña mesita que estaba enfrente de ella. Terminada la acción se sentó a su lado en el sofá.

La chica no respondió a su acusación, sino que sin dudarlo se sirvió un vaso que apuro casi sin respirar. Prontamente se sirvió un segundo que ocurrió con el mismo destino. Se sirvió un tercero pero en vez de bebérselo como si no hubiera un mañana solo se quedo mirándolo fijamente. Ash no había abierto la boca pero estaba segura que en cualquier momento le reprocharía su forma de beber.

-Lamento haberte interrumpido la noche, no pregunte si tenias planes solo te impuse mi compañía.

-Vamos mejorando. Antes entrabas hecha una furia y vaciabas mi despensa. Al menos ahora te disculpas.

Le contesto de nuevo irónicamente. Se agacho para servirse en su propio vaso y rellenar el de visita que nuevamente estaba vacío. La chica comenzó a sacarse sus sandalias que le estaban matando debido a la caminata y alzo sus pies al sillón. Miro a Ash para ver si esto era de su agrado pero el solo giraba su vaso y no decía nada.

-Odio a mi padre y mi hermano.

-Me lo imagine. ¿Qué tal tu cita?

-Horrible.

-¿Qué tiene Brendan? Estabas muy emocionada

-No tiene los pantalones necesarios para enfrentarse a mi familia.

-Lástima que falto el requisito fundamental.

-Cállate, dices eso porque ellos te adoran.

-Es parte del encanto, pequeña Skitty.

-Te prefería más cuando eras un bobo inocente.

Se instalo un silencio que por supuesto no era incomodo. Esta situación ocurría (para desgracia de May) demasiado seguido por lo que ya era un hábito hablar mal de los familiares de la coordinadora (especialmente ella, Ash solo escuchaba), criticar los defectos de las citas (en eso Ash si colaboraba activamente) y terminar de hablar de nada y todo al mismo tiempo.

-¿Volverás a salir con Brendan?

-No creo, además me di cuenta que no era el indicado.

-Claro señorita diversión.

-¡HEY! ¡Que soy muy divertida!

-Supongo, aun recuerdo como "te divertiste" tanto la última vez que salimos que termine arrastrándote del bar.

-Tenia excusa, había ganado el Gran Festival en esa ocasión.

-Al menos tu adorable padre no se te entero de tu noche de diversión.

-No me lo nombres. Por su culpa moriré virgen.

-Si tú lo dices, querida.

Se sirvieron el último trago de la botella y May inquirió con la mirada a Ash para que fuera a buscar más. El chico se levanto (resignado a hacer el papel de mucamo) y fue por más. Tardo un poco mas esta vez porque también volvió con unos bocadillos (para agregar algo más que alcohol a sus organismos). May rápidamente agarro uno y sirvió de nuevo los vasos. Esta noche, estaba a decidida a ahogar la frustración en mucho vodka.

-¿Qué quisiste decir con lo ultimo?

-¿Querida? Bueno es algo que se dice cuando sientes cariño por alguien y por desgracia lo siento por ti.

-Idiota, no solo la última palabra sino toda la oración.

-Creo que la culpa de su celibato forzado, no es culpa enteramente de sus familiares.

-¿De quién entonces?

-Tuya.

-¿QUE?

-Acéptalo, no son solo tu padre y hermano, también eres tú. Eres demasiado selectiva.

-¡Perdón por no conformarme con cualquiera! Tengo cuidado con mis parejas, eso es todo.

-Rechazar a alguien porque no te gusta su manera de peinarse, no es cuidado es demencia pequeña Skitty.

La chica no respondió, solo se dirigió al baño para descargarse. Esta de más decir que su caminar estaba bastante alterado por las cantidades de alcohol que pesaban en sus venas. Al volver encontró a Ash, cerca del equipo de música buscando una emisora apropiada. La chica se encamino hasta a él, sacándole el control de las manos y eligiendo una ella misma.

Ash suspiro (ya perdía la cuenta de cuantas veces lo hacía en esa noche) y volvió a sentarse. La botella estaba peligrosamente cerca de vaciarse y reviso mentalmente que tenia para reemplazarla. Todo indicaba que la castaña quería tomar hasta caerse muerte. Mirándola con el ceño fruncido, siendo tan crítica con la música como lo era con todo en la vida desde un error que se produjo hace unos años.

Un error verde. Un error llamado Drew.

El chico la había pretendido desde mucho tiempo y la chica decidió darle una oportunidad. Para sorpresa de muchos (el incluido) resulto ser todo un caballero, amable, atento y demás virtudes utópicas que todas las jovencitas, asocian a su novio ideal. Pero el (de nuevo) no se sintió seguro. Siguiendo ese instinto que no podía precisar y no podría nombrar (celos seria un nombre apropiado), comenzó a investigarlo y lo que encontró no fue de su agrado.

Resulto ser que el perfecto caballero no tenía una sola damisela (incluso había rumores de que se había cruzado la vereda, si entienden lo que quiero decir). Ash no dudo y entrego la información a los verdugos correspondientes (si no saben quiénes son, no leyeron bien la historia) y se sentó a esperar los resultados. Innecesario decir que May le corto (Ash salto de felicidad internamente), protesto y lloro por meses. Obviamente, el entrenador fue su fuente de consuelo.

Desde entonces y para siempre (o lo que es lo mismo, el principio de esta historia) May convirtió el elegir a un hombre en algo parecido al arte. Decidida a no tropezar dos veces con una misma piedra. Eso le llevo a una búsqueda sin fin, porque el elegido simplemente no aparecía.

-Me gusta mucho esta. It's the first thing you see as you open your ice, the last than you said is you are saying goodbye. Something inside is crying…

-Describe muy bien tu desesperada situación, preciosa.

-¿Por qué eres siempre tan molesto?

-Soy adorable y por eso me amas.

-Eres un hipócrita.

-¿Por qué?

-Quien sabe con cuantas te has acostado y me das lecciones de moral.

-Eso es fácil, con ninguna.

May se quedo callada y asombrada por la revelación. Ante sus ojos estaba un igual. ¿Pero como eso podía ser posible? Ash salía en muchísimas citas (o al menos eso es lo que Brock cuenta entre lagrimas) y muchas de esas salidas salían publicadas en las revistas de moda (al igual que su alta pericia sexual, cosa que Brock también lloraba) ¿Y ahora salía con que era un virgen, con más tiempo en circulación que ella?

-¿Eso cómo es posible?

-Fácil, cuando la chica te invita a pasas, dices que no alegando alguna enfermedad, preferentemente venérea.

-No seas cínico, sabes bien de lo que estoy hablando. Sales con muchas mujeres, hay fotos, videos y hasta relatos de tu gran habilidad en la cama.

-¿Y supongo que tu siempre quisiste saber que tan cierta era? Para tu desgracia, te diré que las revistas solo ponen cosas aumenten su tirada.

-¿Pero en serio? ¿Ninguna? Misty estaba más que dispuesta. Dawn también quería ocupar el lugar.

-¿Celosa, querida Skitty? Ellas son amigas, muy queridas amigas pero ninguna es parte de mi harem de mujeres.

-Brock te mataría si supiera.

-He sobrevivido a peores cosas.

-Sinceramente, no puedo creer que no lo hayas hecho.

-¿Crees que solo tú eres selectiva con tus novios? Discúlpame si busco a alguien que me quiera por lo que soy.

Los dos se quedaron callados después de su último intercambio de palabras. El único ruido que se escuchaba era el de la botella, sirviendo mas liquido a sus vasos. May quería saber cuánto tiempo aguantaría hasta quedar inconsciente pero sentía una adrenalina en las venas que impedía estar totalmente ebria.

Discretamente comenzó a mirar a su amigo, analizándolo detenidamente. Se preguntaba hasta que punto conocía en verdad al entrenador. Se habia convertido en alguien mas maduro y mas astuto con el tiempo, pero aun conservaba algo de esa ingenuidad y esa energía sin medida que poseía desde chico. Estaba mucho mas guapo, alto y sin mencionar ciertas virtudes que habían salido a la luz con el tiempo, como su caballerosidad y su respeto hacia las mujeres.

-¿Qué buscas en una mujer?

-Alguien con quien pasar el tiempo, que sea divertida, inteligente y que comprenda la emoción de una batalla. Supongo que también que me tenga paciencia y sepa cocinar bien.

-Suena bastante bien.

-Lose y que hay de ti

-¿Disculpa?

- Que buscas en un hombre, aparte de que te desflore.

-¿Tienes que usar eufemismos?

-Claro son divertidos y Brock me enseño muchos.

-No lo dudo. No busco nada especial, lo mismo que tu, excepto en la parte de cocinar. Aprendi a hacerlo yo misma y lo hago bastante bien.

-¿No estarás enamorada de mi preciosa? Esa descripción se ajusta muy bien a mi.

-Podría decir lo mismo de ti, creo que el enamorado eres tu.

-Soy irresistible, admítelo.

Y sorprendentemente una parte de ella quería hacerlo. Con riesgo de sonar cursi obvia, era la primera vez que miraba a Ash como un hombre y todo lo que vio le gusto y mucho (mucho más de lo que estaba dispuesta a admitir aun consigo misma) Tal estaba más borracha de lo que pensaba porque lo próximo que supo de su cuerpo es que estaba enfrente de Ash, mirándolo intensamente (si no hubiera estado tan distraída hubiera visto la misma intensidad en los ojos de Ash)

-Bésame

Y tal vez el estaba más ebrio que ella porque la obedeció sin dudarlo.

(…)

-¿¡Como que May salió de nuevo en un viaje? ¿¡Encima ella sola?

La casa de la coordinadora era el mejor ejemplo de una revolución (creo que hasta la francesa le tendría envidia) cuando el padre y el hermano conocieron por boca de la única mujer que quedaba la noticia. (La castaña no era para nada tonta) La luz adorada de los dos hombres había partido (antes de que la pudieran detener) en una nueva travesía para mejorar sus habilidades.

Lo que más les asustaba era que su indefensa y dulce señorita (¿Estarán hablando de May) había ido sola y sin tener nadie que la defendiera de los perversos y horrorosos males que habitan en el mundo (especialmente aquellos que usan pantalones de nacimiento) ¿Quién sabe qué le harían a su dulce e inocente bebe? (De nuevo, se nota que no la conocen bien)

-¿Ash no podría acompañarla? Solo para estar más tranquilos…

-No, el se fue también a uno por su cuenta.

-¿¡Y ahora que haremos? ¡Se va a encontrar con millones de pervertidos y no podremos defenderla!

-Podríamos avisar en el centro pokemon más cercano de donde este, para que la retengan y así irla a buscar.

-Eso funcionara. Iré ya mismo a llamar a la enfermera del centro.

Caroline se fue dejando a sus dos hombres favoritos planeando ridículas estrategias que nunca iban a funcionar por la sencilla razón que la información que habían recibido estaba algo incompleto. Pero todo sea por la felicidad de su hija mayor y su nuevo yerno.

Querida Mama:

Al fin encontré al que tanto buscaba y tenías razón: ¡Siempre estuvo enfrente de mis ojos! No diré quien es porque seguro ya lo sabes (tampoco me arriesgare a que papa y Max se enteren y quede viuda antes de la boda) pero puedo decirte que es todo lo que soñé y más. También en eso tenias razón, la realidad no se compara a los sueños.

Como esto es nuevo, saldremos de viaje juntos para poder conocernos mejor como novios (y para evitar una masacre). Volveremos pronto, (no se que tanto) espero que un nueva copa listón y el con un nuevo campeonato a cuestas. También espero volver con una sorpresa (que espero que involucre un anillo y una promesa)

Te pido como favor que no le digas la verdad a papa y Max (al menos no toda) porque como dije, no quiero que la arruinen. Cuando volvamos, diremos la verdad y afrontaremos las consecuencias, tenlo por seguro.

Saludos de parte mía y Pikachu

May

Fin

"Amor de medianoche"

Amor de Media Noche

La noche era oscura y siniestra, el cielo estaba nublado y tormentoso .El manto nocturno se dibujaban rayos y se oían truenos, cada uno más potente que el anterior. El viento azotaba sin piedad las ramas de los árboles.

Pero a pesar de que todo indicaba tormenta, ninguna gota había caído aun de las nubes testarudas.

Los pokemones se escondían en sus hogares para hallar refugio del clima que sin piedad, se les venía encima, demostrando todo su poder. Asustados y temerosos, esperaban que todo acabara pronto.

En el pequeño pueblo que había a los pies de la colina, estaba la callada pero inquietante espera que no era augurio de nada bueno. Los habitantes del pueblo estaban todos metidos en sus camas, con las sabanas cubriéndoles las cabezas, rezando que este clima terminara pronto, sin ningún percance. El silencio y la oscuridad eran los únicos habitantes que rondaban por las calles.

Sin embargo, en el castillo que estaba por la colina, se veía una pequeña luz que colaba por una de las ventanas .Una joven estaba de pie contra el vidrio, observando impasible la futura tormenta. Sus constantes suspiros eran lo único que rompía el cielo de su habitación.

Sus cabellos castaños caían en cascada por su espalda, su delicada figura estaba cubierta por un camisón de seda blanco que apenas protegía su pálida piel del frio. Que no era notado por estar tan hundida en el mar de sus pensamientos. Sus ojos azules se llenaron de un minuto a otro con preocupación y junto sus manos en forma de ruego.

-Por favor, que venga. Que no le haya pasado nada- repetía en una letanía que parecía no tener final. Sus manos se apretaron más contra su pecho y cerro sus ojos.

De pronto, sus ruegos se vieron interrumpidos por un escalofrió que surco su espalda y estremeció su cuerpo. Pero en vez de asustarse, la castaña solo sonrió, aun con sus ojos cerrados. Ese era el mismo sentimiento que la embargaba cada vez que el estaba cerca.

Una rara mescla de adoración y terror, amor y miedo. Donde, claramente ganaban los primeros. Acentuó su sonrisa a medida que ese presentimiento se hacía cada vez más grande, señal de su cercanía.

Y como si hubieran leído su mente, unos brazos la rodearon por su cintura y la atrajeron hacia atrás. Sintió como un cuerpo conocido se pegaba a ella y la retenían con una fuerza que pretendía ser delicada. Feliz por hallarse en la prisión de sus brazos, recostó su cabeza en el pecho de su visitante y llevo sus manos a las que la estaban sujetando.

Su visitante acerco su rostro al cabello de la chica. Sus ojos permanecían ocultos por la sombra de su flequillo. Olio el suave perfume que emanaba esa cabellera y deslizo su nariz por todo su cuello. Froto la zona donde se unía con su cuello y deposito un beso. La castaña, aparto un poco su cabeza para que tuviera más acceso.

El sonrió un poco al ver la actitud de la joven entre sus brazos y sin ningún tipo de pudor, saco su lengua y lamio la carne expuesta. La joven, no hizo ningún gesto de molestia. Es más, dejo escapar un suspiro de placer cuando la lengua fue reemplazada por sus labios.

-Tardaste mucho- le espeto con una respiración algo agitada. Sentía como esos labios que tanto amaba llegaban hasta detrás de su oreja.

-Había mucha seguridad en el castillo esta noche- le replico besando su lóbulo y sonrió complacido ante los temblores que se produjeron- Pikachu se divirtió bastante.

- Mi padre es un exagerado- dijo la castaña, aun con los ojos cerrados. Inconscientemente se pego mas al cuerpo que estaba detrás de ella y sin darse cuenta comenzó a frotarse contra él.

-Lo comprendo. Si fuera el te pondría en una urna de cristal y no te dejaría salir- Apretó un poco mas su agarre en la cintura para dejar en claro a quién pertenecía ese cuerpo.

-Tú no lo necesitas- le dijo abriendo los ojos y dándose la vuelta sin soltar el abrazo- Yo te pertenezco.

Y para reafirmarlo, lo beso de lleno en los labios. Rodeo el cuello del joven con sus frágiles brazos y se entrego a las miles de sensaciones que la recorrían una vez que sus labios se encontraban. El la agarro de las caderas y corto todo el espacio que había entre ellos.

Sus bocas se abrieron sincronizadas y las lenguas dieron paso a una danza salvaje que tan bien conocían. En medio de esa lucha, la lengua de la joven se encontró con algo más que la lastimo un poco haciendo que unas gotas de sangre cayeran de ella. Pero en vez de alejarse, se froto un poco más, aumentando el corte pero sin hacerlo muy profundo.

Esta acción pareció enloquecer a su acompañante, porque la tomo con más fuerza y sus labios se volvieron más desesperados por profanar esa cavidad. En un momento dado, un poco de la sangre de la joven se escapo por la comisura de sus labios. Ahí su acompañante se separo mínimamente y lamio esa pequeña fuga.

-Sabes que hacer eso es peligroso- le dijo en un gruñido. Por primera vez sus ojos se mostraron sus ojos. Eran rojos como la sangre, y profundos como un abismo. Pero a pesar de la notoria maldad que emanaban, se podía ver el amor y la devoción que profesaba a la joven.

-Pero sé que te gusta Ash- le dijo en tono aniñado y se refugió en su pecho para escapar del regaño de sus ojos. Estos se cerraron un momento para apartar el deseo de la sangre para abrirse nuevamente dejando ver un tono chocolate.

-Eres deliciosa May- apunto, sin intenciones de negar lo obvio- Pero no deja de ser peligroso.

-Inconvenientes de enamorarse de un vampiro- dijo saliendo de su escondite, para mirarlo con esos ojos que destilaban un amor infinito.

Ash solamente sonrió, dejando ver dos afilados colmillos, de los que aun goteaba un poco de sangre. De nuevo acerco su nariz al cuello de May para oler esa fragancia que lo volvía loco más allá de su deseo por la sangre.

Hay quien dice que para los vampiros, la sangre era su vida. Pero para este vampiro su vida era la joven que tenía entre sus brazos.

Podía haber matado a muchas personas para saciar su sed, podía haber cometido todas las atrocidades del mundo solo por razones egoístas y millones de cosas más. Pero sabía que nunca podría lastimarla a ella. Ella era su mundo entero.

Se quedaron callados unos minutos, abrazados disfrutando de la presencia del otro. May volvía a esconder su cara en su pecho mientras que Ash la mantenía sujeta con un brazo y con el otro le acariciaba su cabeza. Pero ese silencio se vio interrumpido por la voz de la castaña.

-Te extrañe mucho hoy. Las fiestas no son lo mismo sin ti.

Al decir eso, los recuerdos de la mañana volvieron a la mente del joven vampiro. Los hechos o mejor dicho las acciones de cierta persona lo hicieron enfurecer. Se soltó del abrazo de su amada y camino con evidente paso tenso hasta una butaca donde se dejo caer.

-No hables de eso- dijo una vez sentado y con los ojos cerrados por la tensión- Nunca tuve tantas ganas de matar a alguien como hoy.

El tono lúgubre y toda la crueldad que se podía percibir en sus ademanes, dejaron en claro la verdad de su amenaza. La joven se quedo estática un momento. No estaba acostumbrada a su lado perverso. Cuando él estaba con ella, era puro amor.

- ¿Es por Drew?- pregunto cautelosa. Cuando vio que las manos de Ash, se aferraron con fuerza a los brazos de la butaca, supo que había acertado. Camino despacio hacia él y se dejo caer apoyando su cabeza en su regazo.

-No es la primera vez que ves que me besa- le dijo en un susurro. Las manos del joven dejaron los brazos del asiento y comenzaron a acariciar sus suaves cabellos castaños. Solo May podía calmar a la bestia que llevaba adentro que estaba deseosa de venganza.

-No fue el beso- le contesto con ira contenida- Sino su mirada. Vi sus ojos y supe lo que deseaba. A ti, deseaba tu cuerpo y tus caricias cuando solo yo tengo ese derecho.

Sus ojos se volvieron rojos, al recordar como ese maldito se atrevía a tocar su propiedad. Más aun, ansiaba usurparla, profanarla. Sin saber, que cada suspiro y que cada aliento tenia dueño. Era en esos momentos cuando mas odiaba que la relación que llevaba con May fuera un secreto.

-No tienes que preocuparte por eso- le saco su amada de sus pensamientos- No importa cuántos hombres deseen mis besos o mis caricias. Solo te pertenecen a ti.

Ash la tomo por su cintura y la levanto con delicadeza para no dañarla. Ella era tan frágil y el podía ser tan fuerte. La sentó en su regazo y May coloco hábilmente, sus piernas alrededor de su cadera, lo más que le permitía la butaca.

-¿Crees que se los permitiría?- le pregunto. Acerco su boca a su cuello y lo lamio una vez más- Estarían muertos antes de siquiera rozar tu mano. No dejare que nadie te toque, nunca.

Cualquier mujer se podría sentir ofendida por ese trato. Como si fuera solo un objeto, un trofeo que el joven adorase presumir. Pero para May esa actitud era una de las cosas que más amaba de él. Ver a sus ojos y saber que solo la miraban a ella, que la deseaban a ella y que nunca la dejaría.

Saberse poseedora de un amor tan profundo, lo que único que podía hacer, que sentía que podía hacer era corresponderle con toda la devoción que su humano corazón le permitiera. Porque había días que sentía que su corazón no aguantaría tanto amor por Ash, su adorado vampiro.

Porque él era tan suyo como ella era de él.

Y una vez mas sus labios se encontraron para sellar la promesa de su amor que estaba destinado a la eternidad. Las manos del joven subieron hasta sus hombros para bajar el bretel de su camisón y poder darle libertad de exploración a sus labios. La joven solo podía enredar sus manos en su cabello para indicarle que no cesaran las caricias hacia su cuerpo.

-¿Cuándo será la boda?- le pregunto con su boca aun pegada a su hombro.

May sinceramente tuvo que hacer un esfuerzo para acordarse de que hablaba su amado. La palabra boda le parecía tan irreal y lejana, mas aun cuando estaba experimentando sensaciones que no eran provocados por su prometido.

Prometido, sencilla palabra que trajo todos sus recuerdos a flote. Estaba destinada a casarse con un príncipe de una región vecina para consolidar un tratado entre sus reinos. Y pensar que los que la trataban como un simple objeto eran sus propios padres.

- Dos días- dijo en un murmullo ahogado tanto por el placer como por el temor de una nueva mala reacción por parte de Ash. Que por supuesto y fiel a su naturaleza vampírica no se hizo esperar.

Haciendo uso de su velocidad sobrenatural, oculta hasta ahora para no incomodar a su amada, la dejo en la butaca y comenzó a caminar en círculos por toda la habitación, murmurando planes que iban desde los más simples hasta los más crueles. Hasta ahora lo único que tenían en común era la muerte de cierto principito de cabellera verde.

-No les daré la oportunidad- repetía en una eterna letanía, mientras sus ojos rojos brillaban a causa de una posible masacre.

La joven al verlo perdido en su mundo de venganza, solo suspiro y se levanto de la butaca. Camino hasta un costado de su cama donde estaba la cesta de su Evee durmiendo, lo tomo en sus brazos y regreso a la butaca. Comenzó a acariciar a su dormido pokemon en espera de que Ash se calamara.

-Me pregunto dónde estará Pikachu- pensaba- Ash y el no se separan fácilmente.

Como si estuviera leyendo sus pensamientos, Ash llamo a su compañero que apareció misteriosamente al igual que hacia su amo siempre. La rata amarilla, avanzo hasta donde su amo se había inclinado y espero las ordenes de su amo.

May lo miro fascinada. Nada raro si tenemos en cuenta que el pokemon era un vampiro al igual que su amo. Cabe mencionar que todos los pokemones de Ash lo eran, el los quería tanto que decidió darles su misma vida para no separarse nunca Suspirando vio a su Evee y deseo poder compartir ese destino junto a él.

-Debemos prepararnos- oyó que le decía Ash a Pikachu- Avisa a los demás y preparen la ruta de escape. No quiero errores amigo, ni muertes innecesarias.

Su amigo asintió y volvió a desparecer de la estancia. Obviamente usando su increíble velocidad. Ante las extrañas órdenes dadas, May miro con curiosidad a Ash. ¿Desde cuándo el tenia problemas para escapar? A menos que…

Una vez que vio que Pikachu se fue, se giro hacia May para dar el último toque a su plan. Se acerco hasta donde la castaña estaba sentada y se arrodillo ante ella. Cuando tomo su mano, el corazón de May se acelero viendo una esperanza de que su anhelo, se cumpliera.

-Mi querida y dulce May- comenzó a decir Ash- Si bien mi corazón se paro hace tanto que ya no puedo recordarlo, se sintió vivo de nuevo el día que te conocí. Y en el momento que me aceptaste a tu lado, fui el ser más feliz de mi vida.

Se detuvo, para tomar aire. La joven lo miraba con una ansiedad increíble esperando que el discurso reiniciara.

-Eres lo que más amo en este mundo y tu ausencia seria peor que el infierno al que estoy destinado. ¿Te gustaría unirte a mí en la oscuridad a pesar de tus miedos y de los sacrificios que eso lleva?

Ahí estaba, la pregunta que ella había estado esperando desde que supo su verdadera naturaleza, desde el día que supo que su corazón estaba destinado a pertenecerle solo a él, al igual que todo su ser. Sintió su voz en su garganta formando la única respuesta posible.

-Sabes que perdí el miedo a la oscuridad, en el mismo momento que tus labios tocaron los míos por primera vez y que te convertiste en mi universo cuando dijiste que me amabas. Acepto unirme a ti porque sé que sin ti no podría vivir.

Al escuchar su respuesta, y sin darle tiempo a bajar a Evee, la alzo en el aire y comenzó a girar con ella antes de sus bocas se encontraran para sellar un nuevo pacto de amor entre ellos. Se separaron solo cuando sintieron el gruñido del molesto pokemon que se enojo al ser sacado de su sueño de esa manera.

-Espero que el ofrecimiento se extienda a Evee también.

-Por supuesto. Sabes bien que Pikachu y los demás lo consideran uno más

-¿Cuándo nos iremos? ¿Cuándo me convertirás?- preguntaba agitada la joven, no podía esconder su emoción y si por ella fuera se pondría a saltar por causa de esta.

-Esta noche- dijo intentando calmarla- Con respecto a lo otro, lo hare cuando hallas terminado de crecer.

-Así que solo te interesa mi exterior- dijo con su tono aniñado. Internamente sabía que era mentira, pero no podía evitar sentirse algo molesta por la espera que tenía por delante.

Manteniendo una actitud molesta, se dirigió a su cama para dejar a Evee en su cesta. Se sentó en su cama evitando mirar al vampiro que había dejado atrás, concentrándose en los doseles que caían alrededor de su cama.

Ash se quedo parado, quieto en su lugar. Su ágil mente proceso todo el problema en un momento y dio con la razón del enojo de su castaña. Sonrió, pensando en lo infantil que podía ser. Una razón más para postergar su conversión. Avanzo con cuidado hacia ella y se sentó a sus espaldas.

Puso sus manos en los hombros de ella y con sus dedos acaricio la base de su cuello. Sintió su cuerpo relajarse poco a poco. Lentamente acerco su boca a su oreja y con una voz extremadamente seductora le susurro:

- Verte crecer es igual que ver a una flor abrirse en primera. No quiero renunciar a ese placer tan pronto. Eres joven y tu hermosura no está madura. Cuando estés lista, te prometo que te daré mi sangre.

May se dejo llevar por esa voz que le nublaba los sentidos y le hacia una promesa de eternidad. Su mente entendió un poco mejor los motivos que antes, por su evidente inmadurez, no había comprendido. El solamente quería esperar hasta que estuviera lista para poder entrar al reino de la noche.

-Comprendo- le respondió al vampiro. Se dio la vuelta para besarlo una vez más- Esperare lo que tenga que esperar si la recompensa es estar a tu lado por siempre.

Se besaron un tiempo más hasta que las emociones los sobrepasaron a ambos. De la nada se hicieron consientes uno del otro en su totalidad como del lugar donde estaban. Era la primera vez que la pasión los consumía de tal manera que el control se evaporara cual brisa en medio de la noche.

-Dices que te parezco una flor, ahora ¿Quieres ayudarme a florecer?- le pregunto May con la voz más seductora que su timidez le permitió.

-Linda May soy una de las criaturas más egoístas de este mundo y siempre consigo lo que quiero. Y en este momento, se me antoja sentir tu cuerpo desnudo junto al mío.

-Entonces tómalo.

Sin más que decir, Ash la llevo al centro de la cama y rompió sus ropas. Como un simple envoltorio que, en este caso, guardaban uno de los más grandes tesoros de la humanidad. Sus manos hábiles, la recorrieron, la exploraron y con sus labios reclamo cada rincón de su cuerpo como suyo una vez más. Ella solo se entrego de lleno al torbellino de pasión.

Cuando ambos estuvieron desnudos y expuestos a los ojos del otro se dieron un beso cargado de todos los sentimientos que los llenaban en ese momento y las sombras los cubrieron cuando, se unieron y explotaron, hundidos en un mar de placer.

Al día siguiente, todo el castillo cayó en un revuelo por la desaparición de la princesa.

Fin

"Welcome to my hell"

Welcome to my hell

Ash se encontraba sentado en sillón de la sala. Uno de los tres muebles que adornaban su departamento de un solo ambiente, contando la mesa que estaba enfrente suyo y por supuesto el colchón que estaba en un rincón del lugar. Se cabeza estaba recostada en el respaldo con los ojos cerrados, completamente sumergido en el placer que la heroína le proporcionaba.

En frente, apoyada con cuidado estaba la jeringa cargada con su segunda dosis del día porque no quería que su cabeza abandone el letargo de la droga en la que estaba perdido por lo que cuando sintió que su mente atravesaba la nebulosa para hacerse camino en la realidad, sus ojos se abrieron y sus manos se dirigieron sin dudarlo a la jeringa.

La aguja hubiera penetrado en su lacerada piel una vez más si no hubiera escuchado unos golpeteos que llamaban con insistencia a su puerta no dando la opción de ignóralos. Se levanto muy molesto con millones de groserías y maldiciones para el supuesto desgraciado que se atrevía a irrumpir su sagrado momento. Su mente no podía darle una identidad al desconocido tras la puerta por que recordaba que sus amigos ya lo habían abandonado.

Con un paso ligeramente tembloroso y con excesiva fuerza abrió la puerta dispuesto a matar con la fuerza de sus ojos al imbécil que ensombrecía su rutina pero la intención no paso de ahí al ver a una joven castaña que lo miraba impasible, con unos ojos azules que hacía rato dejaron de brillar.

-He venido a aceptar tu oferta- le dijo respondiendo la pregunta implícita que estaba escrita en los ojos marrones del chico.

-¿El sexo o el abrazo?- le pregunto no entendiendo del todo las intenciones de su ¿Amiga? ¿Amante? ¿Compañera de juerga? A esta altura no lo sabía y sinceramente no le importaba. La chica se hizo a un lado dejando ver una simple y pequeña maleta. Para algunos eso sería insignificante pero para May contenía su vida.

-¿Tus padres?- fue todo lo que pregunto haciéndose a un lado para que la chica entrara al lugar dejando su maleta cerca de la puerta. Hoy no tenía fuerzas para cargarla, no se puede hablar de ganas porque hacía rato que estas le habían abandonado.

-Demasiados ocupados discutiendo para darse cuenta que existo- fue toda su respuesta mirando con atención la habitación que pasaría a ser su hogar dentro de poco, deteniéndose en la mesa para ver la jeringa y la heroína que esta contenía- Veo que la fiesta empezó tempano hoy.

-En tu caso puedo decir lo mismo- viendo la manga blanca de la camisa de May teñirse de rojo gradualmente y algunas gotas manchaban el piso. La chica miro su brazo con indiferencia pero no dijo nada, cuando estaba por sentarse Ash la interrumpió- Si quieres seguir con la fiesta en el baño está todo listo para tu ritual

El chico señalo la única puerta con un gesto de la cabeza. La chica dirigió su mirada ahí y sin saber porque la herida de su brazo pulso. Cambio el rumbo de sus pasos para dirigirse al lugar indicado pero Ash dejo un estuche de cuero negro en sus manos cuando paso a su lado. May lo miro con desconcierto y algo parecido a la gratitud. Abrió el cierre para ver mejor su contenido.

En ella se podía una colección de diversos tipos de cuchillos, navajas y tijeras de distinto con lo indispensable para curar cortes. La chica repaso la vista confundida porque los filos no tenían sangre seca como recordaba y el kit se veía bastante más lleno y surtido que la última vez.

-Lo olvidaste el jueves pasado- comenzó a explicar el chico con voz carente de expresión- Por lo que me tome la molestia de limpiarlo y recargarlo. Estaba aburrido como siempre.

La chica sin ni siquiera darle una mirada se dirigió al baño para, aparentemente, continuar con su tarea. Ash por el contrario se sentó enfrente de la mesa y con gesto molesto comenzó a guardar su jeringa para usarla en otra ocasión. Estaba enfadado porque gracias a la castaña no podría continuar con su sesión de drogas. Por alguna razón sentía que debía estar en sus cabales cuando estaba con ella, no fuera ser que se repitiera el último accidente.

Por lo que, cuando termino, se recostó y miro con gesto indiferente y aburrido el horizonte que conformaba su pared antes blanca pero que con los infinitas manos de pintura que él le había dado, estaba de un color difícil de identificar. Sus ojos marrones, al igual que los de su amiga y nueva compañera de piso, hacía rato que habían perdido su brillo, como si hubieran visto lo peor del mundo y estuvieran resignados a eso.

Es dolorosamente triste ver la derrota en ojos tan jóvenes.

Un movimiento al lado suyo lo saco de su mundo vacio y se dio la vuelta para encontrarse con May, sentada al lado suyo. Estaba usando una camiseta negra suya, la misma que siempre se ponía cada jueves que pasaba por ahí. Era una de las pocas prendas que siempre estaban limpias en ese lugar.

-¿No hay segundo round?- pregunto la chica con sus ojos en la mesa donde la segunda ración de droga yacía olvidada.

-Podría decirte lo mismo a ti- noto que la chica no se había abierto ninguna herida nueva en su cuerpo maltratado.

Se quedaron en silencio unos minutos ya que se habían tomado con una verdad implícita de ellos pero que ninguno estaba listo para enfrentar aun. Tal vez nunca lo estuvieran.

-¿Por qué me dejas cortarme?- expreso una duda que hacía rato tenia- Mis padres y mis antiguos amigos me suplicaban que no lo hiciera. Tú nunca haces o dices nada, solo me curas y limpias mi sangre.

-Es lo mismo que cuando me drogo- explico el chico-No importa cuánto me supliquen, se que lo hare y ellos también. Como es inevitable, prefiero hacértelo lo más fácil y seguro que pueda.

-Gracias.

-Tú esterilizas mis agujas así que estamos a mano.

Silencio de nuevo. Pero es importante resaltar que el silencio no era nunca incomodo entre ellos. Se habían llegado a conocer tanto entre ellos que sabían que las palabras floridas o de consuelo absurdo estaban demás entre ellos. May estaba a punto de recargar la cabeza en el hombro del chico pero sintió que este se levantaba y la tomaba del brazo estirándola con dirección al colchón tirado en un rincón.

-Ven.

Al llegar ahí, May se dejo caer sin dudarlo pero Ash tardo unos minutos más porque se saco sus vaqueros antes de acostarse mascullando algo sobre lo molesto que es acostarse así. Cuando sintió el cuerpo del chico, la castaña rápidamente se acurruco a su lado. Ash no la rechazo y la envolvió con uno de sus brazos.

Silencio de nuevo.

-¿Me tienes miedo?- pregunto May.

-¿Por qué habría de tenerlo?-inquirió a su vez el chico.

Por toda respuesta, la chica levanto su brazo izquierdo, donde los infinitos cortes con sus respectivas cicatrices formaban una telaraña horrorosa en una piel blanca que debía estar sin ningún tipo de imperfección.

-Todos se asustaban cuando las miran.

Imitando el ejemplo de la chica, Ash levanto su brazo derecho poniéndolo cerca del de May. Ahí se veían innumerables pinchazos que formaban un entramado que hubiera asqueado a cualquiera. Esos dos brazos juntos eran el perfecto símbolo de lo que muchos llamarían juventud desperdiciada.

-Estamos en las mismas pero si tú no me tienes miedo yo tampoco te temo-respondió Ash, usando su lacerado brazo para acariciar el lugar donde estaban las cicatrices de May.

-Es irónico, tenemos las vidas por las que cualquiera mataría y nosotros nos matamos a nosotros mismos- comento May.

-¿Quién no sueña con ser un famoso maestro pokemon o una gran coordinadora?- dijo en burla Ash- Si nos vieran ahora creo que pensarían dos veces antes de seguir nuestros ejemplos.

Las caricias en el brazo de May se hicieron más ardientes y lentamente descendieron por otras zonas. Pero extrañamente, ninguna emoción se refleja en sus rostros. ¿Tan vacios estaban que ni siquiera el fuego de la pasión los encendía? ¿O estaban tan acostumbrados a la agonía que sus rostros habían olvidado como demostrar amor? Cualquiera de las opciones era triste.

-¿Te gusta?- pregunto Ash volviendo su rostro hacia el de May que le asintió suavemente- ¿Lo hacemos?

-Claro.

De esa manera se besaron y por espacio de una hora y cuarenta minutos, se olvidaron de todo, como hacían cada jueves exactamente a los dos de la tarde. Si ahora están pensando que era prestaban demasiada atención al horario, ellos les responderías que cuando solo esperas que la vida acabe te acostumbras a contar las horas. De manera que porque no lo harías cuando te sientes vivo de nuevo.

Terminada su rutina, volvieron a abrazarse y se quedaron en silencio. Sos mentes habían bajado de su cielo y se sentían golpeados de nuevo por la realidad. Muchos pensarían que lo que habia entre ellos era amor o algún sentimiento parecido pero sus corazones estaban tan muertos que dudaban de que eso fuera posible. Si le preguntáramos a ellos porque están juntos, lo mas probable que definieran su relación como una necesidad, rayando el vicio. Algo mas fuerte que la aguja penetrando su carne o que el filo rasgando su piel.

-¿Quieres dejar de drogarte?

-Solo quiero ser feliz.

-¿No lo eres? Tienes gran fama y prestigio, incluso el dinero para no tener que robar nunca para conseguir tu droga.

-Vivo en medio de un ruido inútil y palabras falsas, quiero que alguien me aprecie a mi mismo, no a mis medallas o trofeos.

-Comprendo.

-¿Tu dejarías de cortarte?

-Me hace sentir viva.

-Irónico.

-Lo sé, pero estoy esclavizada a un fantasma que siento que nadie me ve como soy realmente. Temo que si no siento el dolor, ese fantasma se convierta en realidad.

-Somos patéticos.

-Lo sé.

-Cásate conmigo.

Esa pregunta se hizo en el tono de quien pregunta cómo está el clima o si se quiere tomar algo, fue por lo que respuesta en un tono similar. Pero si tenemos en cuenta que ellos dejaron sus posturas indiferentes para tratar el tema, sentados en lecho y viéndose a los ojos, tal vez el tema no fuera tan insignificante, tal vez sus corazones no estaban tan muertos después de todo.

-Sera un desastre.

-¿Eso es un si?

-¿Esto significa que estas enamorado de mi?

Una risa cargada de ironía lleno el ambiente. Cualquiera hubiera sentido lastima al escuchar esa risa tan lastimera y cualquier mujer se hubiera sentido ofendida porque surgiera en un momento así pero a esta altura ya debemos saber que ellos no son como cualquier persona.

-May tu y yo estamos rotos. Rotos sin solución, nuestros corazones están hechos trizas de tal manera que no creo que recuerden lo que es amar. Estamos cayendo en un pozo sin fondo y sin salvación.

-¿Entonces? Si no tenemos salvación, si estamos tan rotos y si no sabemos lo que es amar, ¿A qué se debe tu brillante idea?

-¿Lo has notado cierto? Cuando estamos juntos, seguimos siendo los mismos desgraciados pero en menor medida. Tú te cortas menos y yo no me drogo tanto.

-¿Qué quieres decir? Si lo he notado pero no creo que sea suficiente.

-Pero no perdemos nada con intentarlo. Ya estamos condenados pero tal vez podamos salvarnos, tal vez con los restos de nuestros corazones aun se pueda hacer algo.

-¿Estás dispuesto a aceptarme mutilada aun cuando mis propios padres me rechazaron?

-Solo si tú me aceptas en el estado que los demás me dejaron. Drogado y loco.

-Todos estamos un poco locos.

-¿Entonces aceptas?

-Llámame loca pero si.

-Genial- dijo el chico tomando su mano rudamente- May Balance, no te puedo prometer el mundo, ni momentos felices. Solo te puedo garantizar lagrimas y decepciones pero que hare mi mejor esfuerzo por hacerte lo feliz que pueda en este pozo en el que estamos cayendo.

-Ash Ketchum, no te puedo que estaré ahí siempre para ti ni que te ayudare a pelear us fantasmas ni que te estaré en las malas contigo. Pero prometo intentar sacarte a ti y a mi de este pozo y si no lo logro, caer contigo siempre.

-May bienvenida a mi infierno personal.

-Ash tu también eres bienvenido al mío.

Con eso sellaron en juramento un nuevo vicio, una promesa de salvarse mutuamente que tenia pocas esperanzas de cumplirse pero tal vez esta nueva droga fuera buena. Tal vez no todos los vicios son malos

Fin

"La Bella Durmiente"

La Bella Durmiente

"El día de tu cumpleaños numero dieciséis encontraras una rueca de coser y te pincharas con su uso un dedo de tu mano. Cuando eso ocurra, morirás."…

"No mi bella princesa, el día de tu cumpleaños numero dieciséis te pincharas el dedo con el uso de una rueca pero no morirás, sino que caerás en un profundo sueño que durara hasta que seas despertada con un beso de verdadero amor"…

"Cuando las hadas terminaron de dormir a todos en el castillo para que acompañaran el sueño de la dulce Aurora, las buenas hadas cubrieron el castillo con un grueso manto de espinas para que estuviera seguro"…

"Pero lo que nadie se imagino fue que el príncipe nunca llego por lo que la joven princesa nunca despertó. Poco a poco los espinos cubrieron cada vez más el castillo llegando incluso donde la joven estaba dormida, tragándose por completo el lugar. Ahí, la princesa aguarda dormida hasta que la despierten algún día"

Fin


-Pero que triste historia- se quejaba una chica castaña que estaba leyendo en su cama un libro de color negro con letras rojas en su portada- ¿Cómo puede ser que un cuento de hadas no tenga un final feliz? Pero ahora que lo pienso ninguno en este libro lo tiene.

Se acerco la portada a los ojos para examinarla con cuidado. La cubierta negra como la noche coronada con esas letras rojas que decían "Nuevas versiones de viejas historias", abajo del título estaba el nombre de la escritora de tan espeluznante libro y por detrás su fotografía.

-Haruka Evans- leyó la chica con sus bonitos ojos azules- Se ve que tiene muchos problemas mentales para hacer que los cuentos terminen así.

Porque ninguno de los conocidos cuentos de hadas tenían un final feliz. Todos morían, o el malo siempre era el que ganaba. No podía creer que su padre hubiera creído que un libro así le gustaría pero los padres nunca entienden los gustos de sus hijos.

-¡Ya es tarde!- grito mirando la hora-Si no me duermo ahora no podre despertarme para ir al colegio mañana.

Se levanto un poco para colocar el libro su mesa de luz pero extrañamente no se sentía cómoda teniendo el libro tan cerca de ella así que se levanto y fue hasta a su estantería para poder dejarlo ahí. Pero aun así, el libro la asustaba así que decidió ponerlo en la parte más alta del están.

Un poco más tranquila, volvió a su cama y se dispuso a dormir. Preparo sus ropas para el día siguiente y puso su despertador. Al acostarse sin que lo quisiera sus ojos volvieron al libro negro que era perfectamente visible desde su cama. Teniéndolo en mente se quedo dormida.

Sueño de May

La joven se despertó por un ruido y se levanto de donde estaba. Pudo ver que estaba tirada sobre la grama en un bosque muy hermoso. Le hacía recordar a los cuentos de hadas que tanto le gustaban y añoraban.

Se levanto y se dispuso a recorrerlo. Cerca de ella le pareció ver un cervatillo y unos pájaros que la miraban con sus ojos de caramelo haciéndole señas con la cabezas y sus alas de los siguiera. Muy risueña se dispuso a seguirlos.

El bosque era sencillamente mágico. El viento que silbaba entre las hojas de los arboles entonando una simpática melodía. Estas hojas, de un verde imposible, eran iluminadas por los rayos de sol sacándole reflejos que daban el más perfecto cuadro de la naturaleza jamás pensada. Que por supuesto se complementaba con las flores y los frutos que se veían por los alrededores.

Como dije simplemente mágico.

May estaba radiante por estar rodeada de tal belleza que solo creía posible en sus tan amados cuentos de hadas. Siguió uno de los tantos senderos que delimitaban las flores rogando encontrarse con alguno de sus personajes favoritos. Quería conocer alguna princesa, hada buena del bosque o porque a un príncipe.

Su deseo fue concedido al instante cuando siete pequeños hombrecitos, vestidos de obreros aparecieron en su camino. Ellos estaban en un pequeño grupo y cuchicheaban muy felices entre ellos. May se emociono al verlos cuando comprendió quienes eran. Los siete enanos de Blanca nieves, si ellos estaban por ahí ella no debía de estar lejos.

Muy feliz grito para llamar su atención. Los enanos dejaron de hablar entre ellos y se voltearon a verla. De la nada estallaron en gritos de alegría y corrieron hacia ella como si fueran unos pequeños niños más que los hombres maduros que eran en realidad.

Llegaron en un santiamén y se refugiaron entre los pliegues de su camisón rápidamente. Levantaron sus pequeñas cabezas y sonrieron llenos de inocencia. May les correspondió su sonrisa y acaricio sus cabellos de distinto tono, dando a conocer relativamente sus edades.

-Aurora al fin has vuelto- dijo uno de ellos contento. May estaba tan feliz de conocerlos que no dijo nada.

-Ven- dijo otro jalándole el brazo, los otros le hacían señas similares- Ven que tu hermana te está esperando.

-¿Están hablando de Blanca nieves?

- Si- les respondieron los enanos poniendo más empeño que en los siguiera-Ven que te está esperando. Te extraña mucho Aurora.

-Vamos entonces- les dijo comenzó a seguirlos y llenando el bosque con su cristalina risa.

Los enanos la guiaron por los arboles por diversos senderos. Llegado un momento la joven perdió la cuenta de cuantos conejitos saltarines se encontró por el camino. En un momento la marcha aminoro y se detuvieron enfrente a una pequeña casita que obviamente pertenecía a los enanos. May quiso entrar segura que la princesa la espera adentro realizando algunos quehaceres pero decidió asegurarse.

-¿Blanca nieves esta dentro?-les pregunto con una sonrisa- Seguro debe estar cocinando algo rico para la cena o limpiando la casa para cuando ustedes lleguen.

-No- negó uno de los enanos tomándole nuevamente la mano- Ella esta aun dormida, no puede despertar. Vamos a verla.

Volvieron a reemprender la marcha, dirigiéndose a un claro donde supuso que estaba la caja de cristal que los hombrecitos habían hecho para preservar su sueño. En medio de la caminata una duda le asalto. ¿Por qué seguía durmiendo? ¿Porque los enanos decían que no podía despertar? ¿Es que acaso el príncipe todavía no había llegado?

Metida en sus pensamientos se tropezó con uno de los enanos cuando no advirtió que estos habían frenado. Entonces voltearon a verla con sus sonrisas de infantes y señalaron sus espaldas. May entendió el gesto y supo que la joven estaba a unos metros de ella. Con una sonrisa avanzo dispuesta a contemplar la belleza de la chica.

Pero lo que sus ojos encontraron fue algo completamente distinto.

Blanca nieves si estaba descansando en su caja de cristal pero esta estaba completamente atravesada por gruesas picas que hacían que su sangre corriese por el cristal y manchando su hermoso vestido. Entre lo que el horrendo espectáculo le permitió observar, noto que el cabello de la chica no era negro como el ébano sino de color naranja.

Volteo asustada hacia los enanos esperando encontrarlos convertidos en demonios o algo así pero estos aun tenían su sonrisa de niños inocentes. Parecían sinceramente contentos por el espectáculo que tenían enfrente. Eso corrieron hacia donde estaba May que asustada cerró los ojos pero estos pasaron de largo.

-No quiso despertar y este su castigo será-cantaban alrededor de la caja como si fuera una de esas canciones con las que May saltaba la cuerda cuando era más chica. Mientras lo hacían, algunos comenzaron a incrustar más fuerte las picas en el cuerpo de la chica mientras los otros aplaudían felices este hecho y todos aumentaron sus sonrisas y cantos.

May muy asustada salió corriendo en la dirección contraria de ese horrendo espectáculo aguantándose las ganas de llorar y vomitar al mismo tiempo. Corrió alejándose lo más que sus piernas le permitiesen. Increíblemente el bosque no había perdido ese toque de inocencia y magia que había vislumbrado en un principio pero ese lejos de tranquilizarla la asustaba mas.

¿Era posible que tanta belleza ocultara tan gran nivel de maldad?

Corrió hasta chocharse contra otra persona. Asustada abrió los ojos para encontrarse con una figura que no le trajo con más seguridad por su papel de personaje de malo dentro su correspondiente historia.

Se había encontrado con la madrasta de Cenicienta.

Pero se había dirigido a ella con una sonrisa como si ella fuera una de sus amadas hijas. Sin embargo todavía en sus mentes las sonrisas inocentes con las que los enanos empalmaban a la pobre chica que seguía preso en su sueño de embrujo.

-Aurora, te estábamos esperando-le dijo señora- Ven vamos tu hermana estará contenta de verte.

-¿Habla de Cenicienta?- pregunto con tacto. No quería que la involucraran de nuevo en un show tan feo como el de hace unos momentos. Además ya se había dado cuenta de la manera rara en que la llamaban y eso tampoco la tranquilizaba demasiado.

-Sí, ella ahora está bailando con su príncipe- le contesto muy feliz, algo bastante incongruente si tenemos en cuenta el cuento- Estará muy feliz de verte.

-Yo no soy Aurora, mi nombre es May- repuso en un intento de escapar a esa pesadilla pero la señora lejos de permitirle marcharse, la tomo de los brazos y la condujo a otro claro. Para ser una señora de edad realmente era muy fuerte.

May tiro con fuerza de su brazo pero la vieja la sostenía con una fuerza que nadie creería a sus años. Viendo lo inútil que era escapar, decidió dejarse llevar. Su corazón latía asustado con cada paso y tenía mucho miedo de lo que iban a encontrar adelante. Pero, razono ella, si decía que Cenicienta estaba bailando tal vez no fuera tan malo.

Siguieron caminando unos minutos que se le hicieron eternos entre el repentino silencio y los largos parloteos de la madrasta. Esta comentaba lo mucho que quería a su hijastra y lo orgullosa que estaba de haber conseguido al príncipe. Tal vez estaba intentando ganarse a su hija para que no la dejara en la calle como ocurría en la historia.

En ningún momento la llamo con otro nombre que no fuera Aurora

De repente se detuvieron en otro claro parecido al que estaba Blanca nieves pero en este se podía escuchar una música de vals que sonaba de un lugar imposible de determinar.

La señora señalo un punto en el claro y May siguió con sus ojos la dirección del dedo, esperando encontrar otro baño de sangre parecido al que había contemplado con anterioridad. Solo que esta vez se llevo una sorpresa, al encontrar a la princesa en buen estado y efectivamente bailando con su príncipe. La castaña observo a la que supuestamente era su hermana, enfundada en un hermoso vestido de seda azul como su cabello bailando con un apuesto joven de pelo violeta.

Pero algo había en su rostro blanco que parecía fuera de lugar en la escena. Su sonrisa parecía más bien forzada y muy incómoda como si le estuviera costando horrores mantener una apariencia feliz. Tal vez era difícil ser feliz cuando sus hermanas estuvieran desdichadas o quizás algo completamente banal como que los zapatitos de cristal le estuvieran incomodando.

May bajo la vista para asegurarse que su teoría fuese correcta cuando el horror que tanto temía apareció de nuevo solo que estaba vez bajo la forma de dos pares de zapatos de hierro incandescente adornaban los pies el príncipe y Cenicienta, reemplazando a los zapatos de cristal tan famosos como su dueña. Con razón la pobre hacia tantos esfuerzos por sonreír si debía aguantar el peso y el calor de ese calzado.

-No quiso despertar- escucho que le decía la madrasta a su lado, algo que ya le sonaba repetitivo-Prefirió estar bailando con su príncipe a que despertar. Por eso debe pagar.

Seguida de estas palabras, una carcajada tan pura y sin ninguna pisca de maldad broto de la boca de la mujer asustando mas a la castaña que cualquier sonrisa maligna. Observo horrorizada el espectáculo una vez más antes de volver a huir despavorida del lugar.

Mientras corría, sus ojos se llenaron de lágrimas que entorpecían su visión pero no por eso dejaba de correr. Quería marcharse de lugar lo más rápido que pudiera. No quería ver de nuevo esas torturas y se temía encontrarse de nuevo con algún personaje de cuento que estuviera sufriendo un cruel castigo por algo que no terminaba de entender.

¿Qué significaba despertar en ese mundo tan torcido?

Por fin llego a un nuevo claro pero más grande que todos. Parecía ser el centro mismo del bosque. Estaba callado y completamente solo al punto que no había ni siquiera flores o alguno de esos tiernos animalitos que la joven había visto en la víspera. Tampoco estaba ningún personaje que le hiciera señas para ir a conocer a alguna de las princesas o como ellas la llamaban sus hermanas. La castaña se sentó en una piedra, abrazándose a sí misma como si tuviera frio y comenzando a regar la hierba con sus lágrimas.

-No me gusta este sueño- sollozo- No quiero estar más en el. Quiero despertar, solo eso. Por favor déjenme despertar.

La chica se cubrió el rostro con las manos y siguió su letanía por unos minutos. Sin importarle más nada. Incluso intento pellizcarse el hombro en un intento de que el dolor la llevara lejos de este lugar pero aun ese camino se vio impedido.

-Déjenme despertar, solo quiero estar despierta.

-Es curioso que tú justamente quieras despertar cuando la mayoría de tus hermanas no lo quiso hacer-le dijo una voz a sus espaldas. Asustándola e impresionándola mucho más de lo que ya estaba.

De dio la vuelta y se encontró con un personaje del que nunca había oído ni hablar. Era una chica aparentemente de su edad. Castaña como ella pero con el cabello más largo y unos extraños ojos rojo sangre. Estaba vestida con una túnica negra con capucha muy larga pero aun así no la sentía como un peligro inminente sino más bien como la chica la trataba con una indiferencia muy alarmante.

-¿Qué quieres decir con eso? ¿Quién eres?- pregunto y luego retrocedió unos pasos temerosa- ¿Eres la… muerte?- A su sorpresa la joven se rio a carcajadas.

-Me confundes con mi hermana. Yo solo ayudo a las almas a tener una nueva oportunidad- dijo mientras sacaba un cuchillo largo y se afilaba las largas uñas con el- Digamos que las ayudo a despertar y sino… bueno simplemente lo has visto.

-¿Esas torturas han sido culpa tuya?- pregunto con miedo e incredulidad. La joven se veía tan buena y amable.

-No, no es mi culpa- repuso con calma mientras seguía jugando con el cuchillo y asustando a May- Todas reciben una visita mía y les aviso que sucederán si no me hacen caso. Allá ellas si no aceptan.

-¿Visita tuya? Eso significa que yo también…-no se animo a completar la frase y sus temores se vieron confirmados cuando la chica asintió. La pobre sintió un escalofrió repentino en su cuerpo. Claro que estaba dispuesta a despertarse pero estaba segura que salir de ese suelo loco no era lo que la bruja enfrente de ella tenía en mente ¿Entonces que era despertar?

-Cuando lo entiendas lo sabrás, espero que llegue antes que tu castigo te encuentre- pronuncio esas palabras con algo de verdadera pena y compasión- Ahora debo mostrarte lo que has venido a ver y después dependerá todo de ti.

May quiso hacer más preguntas, indagar sobre lo que supuestamente debía ver y hacer pero la chica la miro con un gesto muy serio y su mano blanca señalo una dirección. La ojiazul miro un segundo pero cuando quiso volver a la joven esta había desaparecido. Con una mescla de sentimientos que a esta altura ya ni sabía que lo que sentía, se encamino despacio al lugar indicado.

Ahí pudo ver un lecho parecido al de Blanca nieves, solo que en vez del cristal y las picas estaba cubierto por una sabana de rosas y espinas. En el lecho y con mucha dificultad se podía a una joven vestida de rojo dormida. Hacia unos gestos como de dolor en medio de su sueño y esto no era de extrañar ya que las espinas las envolvían produciéndole cortes y heridas en su piel. Por lo que había podido deducir la joven era Aurora, la bella durmiente.

Solo que una nueva mirada le revelo algo que no la extraño tanto debido a las cosas que habían pasado anteriormente. La chica en la cama era una replica perfecta de May, incluso su cabello estaba peinado de la misma manera. De alguna manera ella era la bella durmiente o al menos una parte de ella pero estos datos aun no habían terminado de entrar en su cabeza cuando dos cosas pasaron al mismo tiempo.

Por un lado pudo ver como las tres hadas buenas del bosque descendían y se colocaban al lado del lecho donde su otra yo mirándola con infinita tristeza y sacando pañuelos para secarse las lagrimas mientras murmuraban palabras de consuelo para tratar de despertarla. Estallaban en lágrimas al ver que sus intentos eran totalmente en vano.

Al mismo tiempo la pequeña May fue sujetada bruscamente por alguien a su espalda que la había tomado pero aun así con ternura y delicadeza como si temería lastimarla con su enorme fuerza por lo que por un momento la chica se sintió segura y reconfortada. Sensación que pasó en unos segundos al sentir como las manos de la sombra la manoseaban en lugares moralmente prohibidos.

-May o mejor dicho Aurora- dijo la sombra antes de besar su cuello mientras sus manos seguían tocando a la paralizada chica- Soy tu príncipe, te he estado esperando mucho tiempo, aun lo hago. Despierta y estaremos juntos por toda la eternidad. Despierta.

La sombra acompañaba sus palabras con más besos y manoseos que podían a la castaña asustada y muy incómoda. Estaba por pedir ayuda a las hadas que seguían mirando a la bella durmiente cuando un cambio en sus miradas hizo que se detuvieran en seco. Las tres comenzaron a sacar sus varitas y con unos gestos se tornaron en mortíferas dagas que apuntaban con su filo directamente al corazón de la bella durmiente.

-Como no quieres despertar, dormirás mas de mil años pero muerta- sentencio primavera mientras era la primera en dejar su daga pero en un brazo de la chica. Fauna hizo lo mismo y atravesó el otro. Flora se preparaba para enterrar el suyo en el corazón de la chica.

May que sintió un pinchazo en ambos brazos quiso ir a evitar que el hada rosa cumpliera su propósito pero no podía porque la sombra le seguía manteniendo sujeta sin dejar ni de besarla como manosearla. Mucho menos había detenido su susurro en el oído de la chica.

-Soy tu príncipe, soy Ash llevo esperando, despierta únete a mi por siempre, llámame cuando estés lista- dijo besando sus cuello con más pasión de lo normal. De esta manera la castaña sintió como unos dientes se clavaban en su cuello al mismo tiempo que una daga atravesó su cuerpo sin piedad. El dolor en si fue tan grande que May salió de su sueño llevándose los ojos rojos de la chica como recuerdo

Fin del sueño de May

-¡AHHH!-grito la desventurada castaña para levantarse bruscamente de la cama. Instintivamente se llevo las manos al cuello y al pecho pero no encontró herida alguna. Eso la tranquilizo un poco y la asusto aun mas- Que sueño mas raro pero todo eso me recuerda a algo, esos finales que vi estoy segura que los leí antes… ¡Es cierto! ¡El libro!

Recordó que varios de los sucesos habían ocurrido en el libro que leyó antes de dormir y dejo en su estante para evitar verlo. Se levanto apresuradamente para buscarlo pero el libro al igual que la chica de su sueño no estaba.

-Que sueño más raro- se repitió y recordó las palabras de la chica sobre su castigo- Espero que no se cumpla.

Pero algo en su interior le decía que todo lo que había vivido en ese sueño no era fruto de su imaginación. Sentada ahí en su cama se sentía como si fuera una vulgar presa a la espera de que algo la encontrara. Su mente viajo a las hadas de igual manera lo hizo a la sombra de la que solo conocía la voz.

-Ash- repitió muy quedo- ¿Será cierto que el es mi príncipe?

De nuevo escucho la voz de la chica combinada con la de sombra en su oído dándole una extraña sensación de tranquilidad

-Cuando estés lista lo entenderás/ Cuando quieras despertar llámame.

Después volvió a quedarse dormida como si nada hubiese pasado.


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Había pasado una semana desde que la castaña tuvo ese sueño. En los días sucesivos, intento por todos los medios encontrar su libro en la casa o comprar de nuevo otra edición porque le fue virtualmente imposible. Sus padres se le quedaron mirando raro como si no estuvieran enterados de que era lo que estaba hablando la chica (ni siquiera se acordaban que el libro se lo habían dado ellos) y los de la librería juraron nunca haber escuchado de una autora con el nombre Haruka Evans ni el nombre de ese libro.

En un ambiente más cercano y mucho más terrorífico, dos chicas que ella conocía habían tenido dos graves accidentes. Una se llamaba Misty la que se había caído sobre una cerca y las agudas picas de metal habían lastimado su cuerpo. La otra chica era Dawn, que mientras bailaba con su novio sin querer se le habían caído aceite hirviendo en sus pies. No se encontraban en peligro mortal pero aun así estaban en el hospital.

Al principio se extraño por lo familiar que le parecieron esos accidentes pero luego recordo su sueño y esas dos chicas encajaban en lo que había visto que les ocurría a las desdichadas Cenicientas y Blanca nieves.

La bruja tenía razón y había un castigo por no despertar. Ella queria hacerlo pero no sabia como hacerlo, solo tenia las palabras misteriosas que le habian dicho en el sueño. Y según este también, moriría apuñalada por tres supuestas hadas si no lograba hacerlo.

El futuro se le hacia bastante funesto a la pobre chica.


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-Pero mama no me quiero poner esto- señalo la enojada May a su madre que le miraba divertida por el berrinche del que su hija era participe.

-Pero Aurora, te ves tan linda de esa manera- rio su madre haciendo clara referencia al difraz de bella durmiente que le habia confeccionado a su hija solo que de color rojo.

-¡NO ME LLAMES ASI!- exigio la chica con una voz que asusto por lo que enseguida rectifico la chica con la mejor sonrisa que pudo conseguir.- Perdon mama, debe ser que estoy nerviosa pero aun asi el vestido esta perfecto.

Su madre se quedo tranquila y la dejo mientras se iba a otra ieza comentando que divertido estaria el baile de disfraces de esa noche. No se dio cuenta de la mirada de tristeza que su hija le dirigia cuando salio del lugar. La castaña se miro en el espejo apenada, estaba exactamente como se vio en el sueño. Cerca de donde estaba una foto de ella con toda su familia le mostraba todo aquello que estaba por perder en breve.

-El final se acerca- pronuncio haciendo una reverencia hacia la foto. Una lagrima se escapo de sus zafiros.

Horas después

La chica volvia ella sola de la fiesta, sus padres y hermano se habían quedado a disfrutar mas del evento y ella no pudo negarles ese placer. Sin embargo se despidió de ellos aun con mas vehemencia de lo necesario pero con lo nerviosa que estaba prefería que sus padres la tomen por loca a que le pasara algo sin haberse podido despedir de sus padres apropiadamente.

Asi que siguió avanzando por la cuadra escuchando solo el sonido de sus tacos repicando contra la piedra. Sola y pensativa, tanto que no atino a ver a sus agresoras ni poder esquivar el golpe hasta que este se estrello contra su mejilla, llevándola de esta manera a un callejón oscuro.

Fue ahí que pudo dar cuenta de sus agresoras, tres mujeres que tenían toda la apariencia de ser vagabundas acostumbradas a robar a los que pasaban. A May no se le escapo el tono azul, verde y rosa de las tres y ahí estuvo segura que su castigo por no despertar la había alcanzado.

-Miren a la princesita- dijo la de azul que comenzó a sacar su navaja seguida por sus hermanas que se rieron de la cara de asustada de la castaña.- Seguro que nunca tuvo que mover un dedo en su vida.

-Cierto, la pobre idiota no sabe lo que es trabajar ni lo duro que es- respondió la verde mientras le hacia señas a su amiga de azul para que sujetara a May que intento en vano liberarse. Por su sueño, la castaña sabia lo que harían a continuación por lo que rogaba desesperadamente pero por supuesto sus ruegos no fueron escuchados porque la de rosa se acerco enarbolando su cuchillo mientrad decia:

-Pero tranquila que ahora te ayudares a despertar- mientras apuntaba su navaja al corazon de la chica y la dejaba caer fácilmente. May desesperada solo atino a gritar.

-ASH ESTOY LISTA, POR FAVOR VEN-siguio gritando ante las risas malvadas de las tres que no cesaban su ataque- DESPIERTAMENTE, POR FAVOR DESPIERTAME.

Y todo fue oscuridad al sentir como una sombra veloz impactaba contra las atacantes. Solo le quedo el recuerdo de unos ojos rojos y unos colmillos.


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Sentía un escozor muy fuerte en la garganta, como si hubiera sido siglos desde que no tomaba agua pero el solo pensar en el líquido no disminuía la sed. Como si el agua ya no pudiera saciarla nunca más. Tambien sintio sus dientes muy pesados y su piel aun mas perceptible que de costumbre.

Desperto de su ensueño y se topo con los ojos rojos que tanto había soñado pero no estaban en la cara de la chica, sino en el rostro de un moreno vestido absolutamente de negro con piel trigueña y unas setas en las mejillas. Sus ojos de sangre la miraban con un amor sin limites.

-Aurora, al fin estas conmigo- susurro el chico acariciando la anormalmente pálida mejilla de la chica con ternura. May cubrio la mano con la suya propia y la atrajo hacia ella.

-Ash, mi príncipe, al fin estamos juntos-susurro ella con la mente llena de recuerdos que antes no estaban ahí. Se acercaron lentamente y cuando estaban a punto de besarse una voz divertida interrumpió la escena.

-Si esperaron 400 años, pueden esperar unos minutos mas- comento una voz y los dos amantes recien encontrados vieron como la chica de pelo castaño estaba comodamente sentada en una silla cerca de la cama donde estaban ellos dos- Me alegra verte despierta, May quiero decir Aurora.

-Gracias pero aun quiero saber que paso y quien es usted- dijo la chica con calma mientras era envuelta en el abrazo de su príncipe.

-Soy Haruka, la bruja de las almas reencarnadas y maestra de los vampiros- dijo haciendo una reverencia y dejando ver sus colmillos al igual que Ash- También soy la hermana menor de la diosa de la muerte. Con respecto al que paso, creo que solo debes ver tus colmillos para saberlo.

Ash le paso un espejo de plata a su novia, donde la pequeña May pudo ver sus nuevos ojos rojos y un par de elegantes colmillos perlados. Pero esta vez lejos de asustarse solo sonrio feliz y contenta. El sentir a su pareja en su espalda le hacia sentir que todo valía la pena.

-Asi que esto es despertar- comento mientras cerraba los ojos por las caricias que Ash le daba en el cabello.

-Despertar de tu vida mortal para abrazar la inmortal y cumplir con el destino de tu alma- asintió la chica y dejo que sus nuevos sirvientes pudieran compartir su tan ansiado beso- Ahora deberas cumplir con tu primer deber.

-Lo que quiera ama- susurro la castaña poniendose de pie ayudada por el chico y los dos se pusieron a la espera de las ordenes de la chica.

-Tu deber es castigar a quellas que no quisieron despertar- dijo y señalo un lugar donde estaban Misty y Dawn, inconcientes y atadas.

-Sera un placer- susurraron los dos vampiros, lamiéndose la lengua por el festin de sangre que seguiría a continuación. En menos de un minuto, desaparecieron con las dos chicas y los gritos de dolor no tardaron de dejarse escuchar.

-Con eso nadie mas dudara en despertarse- comenzó a reírse pero de pronto unos golpecitos en la cabeza pararon con la accion- Hermana ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso?

La diosa de la muerte que habia hecho su aparacion, dejo de lado su guadaña y miro afectivamente a su pequeña hermana menor.

-No importa que tengas mas de mil años, siempre seras una niña Harukita- dijo Tamashi disfrutando de la mirada de su hermana.

-No me digas asi, copia de Meyer- respondio ella.

-Infantil

-Amargada

Y asi siguió una pelea afectuosa tan larga y destinada a nunca terminar como los vampiros.

Fin
 
Última edición por un moderador:
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Vaya soy el segundo en postear ^^ bien que dire. Me sorprendió ver todos estos one shots e un solo post. La mayoría sino es que todos los eh leído en fanfiction net. Pero no por ello dejo de sorprenderme es interesante verlos aquí en Dz y de hecho lee algunos de ellos me maravillo de buena manera, havia tomado tiempo desde que leí algunos de ellos.

jejejeje

Bien Haru es de buen ver el que estés siguiendo de nuevo tu colección de one shots así como tu fic el cual no eh podido postea todavía pero me daré algo de tiempo. De momento de deseo suerte y que lluevan las ideas para tu proyectos por venir, ya sean dentro de la temática pokemon o de otras corrientes. Per mas que nada, el ver mas temas Advanceshipping ^^ Si!!!!


ueno me despido hechare un vistazo al dormitorio de jovencitas y luego de ello daré una vuelta a F.F a ver que mas hay por ahi. jejeje


cuídate saludos de tu servicial y hentai vampiro favorito.

^¨ Sayo!!!
 

Alfa y RA

Uuuuh el invierno se aproxima
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comencemos....porque creo que en el primer OS, la actitud de Ash me recuerda a Tony Stark un tanto...¿o solo es mi imaginacion marveleana?, la cosa es q me gusto...
la segunda es digna del arte vampiro...solo tengo una objecion...!FALTO VAN HELSING¡ ajajajaja
la tercera historia me suena a la clasica pelicula anti-hippie de los 60's, aaaaah, adoro esas historias de pobres diablos que solo tienen a otro pobre diablo a su lado, me inspiran a escribir
y la ultima pues...batante retorcida...aunque falto nuevamente Van helsing, pero te perdono jajajajaja
gracias por la lecturas tan entretenidas Harukita
 
C

carlom

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Sin duda una interesante coleccion de historias aunque mi favorita fue sin duda la primera. Me gusto mucho.
 
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hacia tiempo que no leía algo aqui en Dz pero estos OS me gustan mucho ya que los habia leido antes, por lo menos los 3 primeros y son muy buenos, gracias por publicarlos
Sayo...^^
 

Ildri

ℑ 𝔠𝔞𝔫'𝔱 𝔯𝔢𝔪𝔢𝔪𝔟𝔢𝔯
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En mi opinion me encantaron los one-shots
mis preferidos fueron el 2 y el 4...sobretodo el 4 por tener una tematica un poco mas de terror
siguele subiendo mas que quiero seguir leyendo
 
H

Haruka- Evans

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Hola, aca dejo un nuevo one-shot que escribi, inspirado en Alicia en el pais de las maravillas y con mencion especial a la pelicula de Tim Burton. La que la hayan visto, sabran quien es el increible sombredero. Yo estaba igual que mi tocaya en la historia.


May en Pokelands

Era un día más para los viajeros Ash, May, Brock y Max en el tiempo que llevaban viajando por las regiones de Hoenn. Como otras tardes mas se habían detenido para preparar el campamento y la cena para poder descansar durante la noche, después de un largo día de aventuras y entrenamientos.

El objetivo a alcanzar era llegar a un nuevo concurso para que la coordinadora del grupo, gane su nuevo listón y este un paso más cerca en su sueño de ganar el gran festival. Después de eso, partirían para que Ash consiga su nueva medalla. Todo el día había sido muy tranquilo hasta que…

-¡Haruka!- exclamaron dos voces al mismo tiempo, con niveles distintos de preocupación y enfado en las mismas cortando el agradable silencio que se había instalado en el campamento. Todo parecía indicar una nueva aventura

Hasta que se habían topado con tres chicos que se dirigían hacia el mismo lugar por idénticas. Eran un grupo de tres personas, dos chicas y un chico. Estaban Tamashi la mayor y hermana de la otra chica y criadora de pokemon. Tal vez por ser la mayor, era la que tenía el carácter más serio y reservado de los tres pero no por ello menos agradable.

Seguía Haruka, hermana menor de Tamashi y novia del chico. Era coordinadora y uno puede decir sin exagerar que era una persona única en todos los sentidos. Desde su personalidad totalmente bipolar con un deje pervertido hasta las grandiosas ideas que solo a ella se le podrían ocurrir. También conocida por su torpeza.

El último miembro del grupo era Silver, novio de Haruka y rival de Tamashi. Y digo rival en todo el sentido de la palabra porque se peleaban hasta por el color del cielo. Es más, Tama los acompañaba porque no podía confiar en que cuidara bien a su hermana menor. Como Ash, era un entrenador que no se dejaba vencer por nada ni por nadie.

El grito oído trajo la atención de todos los del campamento para encontrase con una situación peculiar. Haruka se escondía detrás de Tama, protegiendo un libro en sus manos, al que Silver quería acceder como si su vida dependiera de ello. May se acerco a su tocaya castaña para ver qué pasaba, mientras Ash y Brock reían y Max solo miraba a todos reprobatoriamente.

-¿Qué pasa?

Fue lo que le pregunto a la chica. Aprovechando la distracción de la interrogación, Silver intento arrebatar el libro pero Tama no se había descuidado y le dio un golpe en el brazo, seguido por uno en la cabeza.

-Silver me quiere quitar mi libro favorito.

Explico algo bastante obvio porque las intenciones del moreno eran bastante claras. Brock y Ash ayudaron a su nuevo amigo a levantarse del suelo donde había quedado después de recibir los golpes. Al estar de pie de nuevo, un nuevo intento de robo fue impedido por la mirada fulminante de los ojos verdes de Tama. Color que compartía con su hermana que miraba a su novio suplicante.

-Eso es obvio pero puedes decirnos porque.

Hablo esta vez Max, ajustándose los lentes e intentando introducir algo de lógica en la situación. Haruka dejo su escondite detrás de su hermana para pasar a abrazarse a May, buscando no descuidar la protección de su amado libro. De color rojo con letras doradas y dibujos en sus portadas no parecía ser un peligro.

-El fantasma no aguanta la competencia ni aunque sea escrita.

Intento resolver la duda Tamashi, mirando con burla a su cuñado que le respondía con furia en sus ojos castaños. Ese simple comentario los hizo acordar como se conocieron más temprano en el día.

Haruka y Tamashi estaban las dos solas en el cruce discutiendo cual camino debían seguir mientras lo consultaban con un mapa. Las dos hermanas eran muy parecidas e igual de bonitas. Solo se diferenciaban por el color de pelo (una era castaña la otra morena) y su forma de vestir. La castaña usaba una remera negra con una hoja dorada en el centro, pantalones negros con muchos bolsillos y una gorra roja hacia atrás. Tama usaba una remera rosada con la palabra Naruto y pantalones de camuflaje y su pelo suelto.

La primera reacción de todos fue acercarse a saludar y ayudarlas como los buenos chicos que eran. Pero como siempre, Brock no puede encontrarse con dos chicas lindas sin hacer gala de su personalidad por lo que las dos (especialmente la castaña) fueron acosadas con rapidez por el moreno. Solo que estaba vez no hizo falta que Max lo pusiera en un lugar, porque un chico casi tan alto como él, vestido de campera de cuero negro con lentes a juego, barrio el suelo con él.

El chico que se presento como Silver, novio de Haruka (remarcando esa palabra) era el tercer miembro del grupo que se había ausentado por unos minutos para hacer sus necesidades en el bosque. Y obviamente se tomaba mal que acosaran a su novia. Debido a las explicaciones en junto de las dos chicas (sin mencionar que su novia lo sujeto justo a tiempo) y Ash, salvaron a Brock de una paliza memorable.

Después del malentendido, todos se pusieron hablar (Brock con mucho respeto) y se dieron cuenta que todos se dirigían para la misma ciudad. Fue ahí cuando se revelaron una de las extrañas ideas de la castaña porque esta no estaba dispuesta a presentarse al gran festival hasta no tener diez listones. May se preocupo mucho por su futura rival al saber que este iba a ser su octavo listón y que anteriormente había barrido el piso con su rival del pelo verde, al que Haruka califico como sin talento ni imaginación.

Ash y Silver se revelaron como dos entrenadores con los mismos objetivos y que habían estado en varios lugares similares. Tamashi estuvo algo distante hasta que su hermana la obligo a participar y se integro rápidamente con los demás. Pronto todos siguieron el viaje y acordaron seguir juntos hasta al menos terminar la competencia. Más allá de eso, era imposible ver qué sucedería.

Volviendo al presente teniendo en cuenta los celos de Silver hacia su novia, todos miraron muy curiosos al moreno para que explicara mejor su situación y la razón de enojo hacia el dichoso libro. AL principio se resistió un poco pero no pudo con la presión que los ojos de sus amigos ponían en el. Con un suspiro y levemente sonrojado, apunto al libro.

-Desde que leyó el libro y vio la película solo habla del maldito sombrerero.

Fueron las palabras salidas de su boca para justificar su accionar. Pero como obviamente pensó, las risas siguieron a continuación por un espaciado periodo de tiempo. El asunto intereso a May que le gustaba mucho el asunto de la lectura aunque no tanto como a su hermano Max.

-¿Es bueno el libro?

Por el gesto que Silver le dio, supo que la pregunta traería funestas consecuencias. Los ojos verdes de Haruka brillaron fanáticamente y comenzó a dar una exhaustiva explicación de por qué este era el mejor libro escrito por toda la humanidad, pasando al genio incomparable que tuvo el director de la película y sin obviar por supuesto al increíblemente apuesto actor que ocupaba el puesto del sombrerero en la película.

-Creo que ahora entienden porque quiero sacarle el maldito libro. Esta así desde hace meses.

Todos los presentes (especialmente los hombres) le dieron algo de razón. Haruka solo se indigno ante la falta de comprensión de su novio y comenzó a leer de nuevo, por millonésima vez el libro.

-Deja serla feliz, es bueno para mantenerla entretenida. Además concuerdo con ella es que la película estuvo genial.

Intercedió Tamashi a favor de su hermana con el bono siempre aceptable de molestar a su cuñado. No era que lo despreciara, solo que siempre lo vería como aquel que robo a su querida hermana menor y la llevo lejos de su protección. Aunque no lo demostrara podía llegar a ser mas celosa que el novio de su hermana.

-Solo una patética diosa de la muerte como tú, diría que esa película estuvo buena.

-¿Tienes algún problema fantasma de cuarta?

-Ya que lo dices, tiene el pelo negro y su nombre empieza con T.

-¿Por qué no me lo dices a la cara, entrenador patético?

-¡Bruja demente!

-¡Seras…!

Para este punto, Ash y Brock tuvieron que sujetarlos para no se lanzaran a los puños o algo peor (los dos ya estaban buscando sus pokebolas). Los hermanos Balance miraron preocupados la escena, no sabiendo bien cómo reaccionar ante un despliegue de odio y hostilidad tan evidente. Solo Haruka seguía inmersa en el libro sin dar muestras aparentes de ser consciente de su entorno inmediato. Fue ahí, cuando Ash dio muestras de su ingenio escasamente revelado sugiriendo una salida pacífica.

-¿Y si arreglan esto con una batalla pokemon?

Tan pronto la idea fue dicha, los rivales eternos estaban buscando en sus cinturones a sus mejores peleadores para que le sirvieran como ganadores en esta ocasión. Todos se miraron algo avergonzados por las actitudes bastante infantiles que sus recientes amigos estaban mostrando. May era la más divertida de todos porque le recordaban las peleas inútiles que tenia con Max.

-Supongo que me toca el papel de jueza como siempre.

Dejo caer Haruka que al parecer no estaba tan perdida como todos parecían pensar. La siguiente acción también dejo sin habla a algunos porque la castaña comenzó a caminar sin prestar atención a nada, solo al bendito libro. Por la forma en que caminaba y esquivaba algunos obstáculos, era obvio que no era la primera vez que lo hacía.

-¡Haruka!

Comenzaron a gritar todos los que la veían pero ella seguía ignorándolos sistemáticamente, convencida de que solo querían discutir con ella por su libro y eso era algo a lo que ella no estaba dispuesta a renunciar, como su gorra favorita o la pokebola de Flaeron. Era algo fuera de la discusión.

-¡Cuidado con el…!

Gritaron todos pero fue inútil porque inevitablemente se estrello contra un árbol que la chica no había advertido

La castaña cayó al suelo, con una enorme marca en la cara pero como todos lo esperaban, sin dar muestras de soltar el libro. Su novio y hermana dieron un largo suspiro y pospusieron su riña hasta un momento más adecuado por el propósito de ayudar a quien más amaban. Por más que sea la millonésima vez que se chocaba con un árbol por no soltar el bendito libro.

Ash, Brock y Max fueron detrás de los dos chicos para poder ayudarlos y auxiliar a la castaña de los ojos verdes. Esperando obtener beneficios ya sea viendo una gran pelea pokemon (Ash y Max) o poder toquetear inocentemente a Haruka y Tamashi (Brock).

May se quedo sentada en una piedra cercana tomando un poco de agua y mirando el paisaje circundante antes de ir tras la tropa. Sabía que de mucha ayuda no seria y tampoco era morbosa para ir a ver a alguien accidentado por lo que mucha prisa no tenía pero era una labor que no podía esquivar.

Por lo que estuvo decidida a levantarse e ir a ayudar cuando algo fuera de lo común invadió su campo visual y la dejo ahí sentada con el impulso de levantarse totalmente olvidado en alguna parte de su cerebro. Solo se quedo ahí dura sin creer lo que veía y sin poder decir nada.

Pikachu estaba usando un traje de color rojo y negro (con sombrero incluido) mientras miraba un extraño reloj con rayos en vez de números. Parecía preocupado y con mucha prisa porque salió disparado en la dirección contraria a donde estaban los demás. Y por más que estaba segura que era una locura estaba segura que escucho la frase

"Llego tarde"

Pikachu se estaba alejando a velocidad de trueno, convirtiéndose en una mancha amarrilla que se perdía en el horizonte. May seguía sin hacer nada, con su cerebro peleándose entre las dos mitades que intentaban explicar que era lo que estaba sucediendo. Una estaba convencida que solo era una alucinación y le rogaba que mirara a donde estaban sus compañeros para volver a la realidad. Pero la otra, (esa que siempre cree en lo imposible) le decía que siguiera a Pikachu.

Tal vez May estaba un poco loca (quien no lo está) o simplemente estaba aburrida y quería buscar una escusa para no trabajar. No importaba la razón, solo la acción por lo que contare que May se levanto a toda prisa para perseguir a la pelotita amarilla trajeada.

Corrió, corrió y corrió. Ese Pikachu era bastante rápido (incluso, contando los momentos en que se detenía para consultar su reloj). Concentrada en su carrera, no noto los cambios sutiles que se arremolinaban en torno a ella como la súbita niebla que se movía entre los árboles o el súbito silencio que se había instalado de la nada.

En algún momento se tropezó con alguna saliente o raíz traicionera porque su nariz fue en un viaje directo y sin retorno con el piso. Esto detuvo la carrera de la castaña coordinadora y la obligo a detenerse para poder observar mejor lo que la rodeaba (mientras esperaba que pasara el dolor) y noto que nada de lo que veía le recordaba al bosque ni al claro donde ella y sus amigos se habían detenido para dormir.

Desesperada se levanto del suelo, y comenzó a girar sin control intentando encontrar el camino de vuelta. Pero la neblina entorpecía su vista y el lúgubre silencio la hacía sentirse incomoda y algo asustada. No dejaba de recriminarse por haberse abandonado a la locura de perseguir una alucinación. Estaba imaginando escenarios donde sus amigos la buscaban muy preocupados o inclusive molestos. Seguro que la regañarían por ser tan imprudente al haberse alejado de esa manera.

Estaba a punto de emprender el camino inverso para intentar encontrar de vuelta el campamento cuando el sonido de unos pasos y voces que discutían le llamo la atención y la puso en alerta para poder conseguir ayuda. Decidió que lo mejor sería que esas personas la encontraran a ella a arriesgarse a perderse más en ese bosque.

En el horizonte la silueta de dos personas comenzaron a dibujarse, dando un cuerpo a los sonidos escuchados. Por las ropas holgadas y largas (que serian vestidos) supuso que eran mujeres y se termino de confirmar al ver sandalias de charol y sus cabellos recogidos en altas colas de caballo. Todo hubiera sido normal (dentro de lo que cavia) si no hubiera reconocido sus rostros.

Tamashi y Haruka.

Pero no eran las que había conocido esa mañana. Estaban vestidas con vestidos largos, blancos con lazos rozados bastantes pasados de época y muy infantiles para su edad. Al igual que los zapatos de charol negros. La vestimenta resaltaba enormemente su parecido a tal punto que solo las diferenciaba cuando podía ver el color de ojos de sus rostros. Se notaba a leguas que estaban discutiendo y Tamashi de vez en cuando golpeaba a Haruka en el brazo. Ella replicaba con fuerza mirando a Tamashi con testarudez.

-Es por aquí.

-Es por allá.

-¡Esto se resuelve aquí!

-¡Pero aquello se resuelve allá!

-¡Queremos resolver esto!

-¡No, aquello!

-¡¿Chicas de que hablan?

Fue la pregunta que salió de los labios de May al ver que ninguna lógica o cordura guiaba su conversación. Esa extraña conversación y los gestos de furia contenida y ojos llenos de obstinación como si fueran niñas pequeñas es algo que la asusta más que todo el jodido bosque junto.

-De esto.

-De aquello.

Le responden con una sonrisa de dientes perlados y guiños sinceros. Se corrige mentalmente, eso la asusta más que el jodido bosque. En un vano intento de conseguir información hace una pregunta.

-¿Qué es esto y aquello?

Lo que consigue es nuevamente una reacción inesperada. Porque la rodean inmediatamente y comienzan a hablar en susurros pero cambiando miradas de travesura como si estuvieran haciendo algo malo pero que les encanta.

-¿No me digas que no te has enterado de esto?

-¿Seguro que nadie te ha contado aquello?

-¿Qué cosa? ¿Qué paso?

-Silver

-El dewgong

-Devoro al equipo rocket

Silver salió a pasear

Con su pelo lleno de fulgor.

En la tarde de calor.

Con los shellders Rocket se encontró.

Nuestros listones logramos obtener

Por eso todo lo que paso pudimos ver

Recitaron las dos juntas como si fuera un acto escolar. No dejaban de mirar hacia los lados ni reírse como dos niñas pequeñas. May seguía sin entender nada de lo que estaba pasando.

-¿Silver se comió unas ostras o encontró unos shellders que el equipo Rocket secuestro?

-¡No te enteras de nada!

Grito Haruka muy enojada y señalo un lugar donde se podía ver a un chico moreno vestido de blanco sentado enfrente de un plato lleno de R mayúsculas.

-¡Silver se comió a los shellders-Rocket! Los Rocket curiosos.

-¡Pobres Rocket!

May intento decir algo más pero las chicas se tomaron de las manos y comenzaron a saltar y bailar por el bosque tan rápido que la castaña las perdió de vista. La coordinadora estaba cada vez más confundida por lo que pasaba que no estaba tan segura que hacer ni que rumbo tomar. Al menos eso fue hasta que Pikachu volvió a aparecer vestido igual que al principio y con el mismo reloj.

-¡Pikachu espera!

Sin embargo el ratoncito no le hizo caso y volvió a la carrera, intentando llegar al sitio al que le convocaban. May, sin otra alternativa más, lo volvió a seguir. Por capricho del destino (por no decir otra cosa) Pikachu tomo el camino por donde la neblina más se concentraba y la visibilidad era cada vez más complicada. Pero la consistencia de la niebla comenzó a cambiar, haciéndole toser

Era humo, no niebla.

En medio de todo ese humo que apenas la dejaba respirar, al ratoncito amarillo lo perdió de vista en un segundo. Dejo de correr y camino con cautela intentando no chocar con ningún árbol o alguna cosa parecida. Algo preocupada por no saber por dónde continuar, puso atención a los sonidos a su alrededor por lo que asi pudo escuchar como alguien declamaba.

El pequeño aprendiz para saber pelear

Siempre escucha los sabios consejos de Ash

La modestia hipócrita el error ha de señalar

Para mostrar cómo se debe batallar.

Siguiendo esa voz con cuidado (por lo familiar que le sonaba) no tuvo cuidado en su caminar y una rama descuidada fue a pisar. La vos detuvo su recitar y con mucha ira comenzó a preguntar

-¿Quién es?

May no respondió a la pregunta sino que uso ese tiempo para recorrer los metros que la separaban de la voz. Un nuevo escenario que la asusto e incomodo apareció ante sus ojos.

Solo que en diferente forma.

Llego a un paraje lleno de hongos altos, tanto que sentía que se había encogido. Los arboles no ayudaban en ese sentido porque también parecían muy altos, sin poder ver sus copas. Encima de los hongos, en diferentes cantidades y grupos, había muchas pokebolas. Sentado despreocupadamente, fumando una larga pipa y vestido de traje azul con puntos negros estaba un chico de pelo verde oscuro y gafas.

-¡Max!

Grito la castaña en sorpresa, acercándose mas a donde estaba su hermano para asegurarse que era el. Pero en vez de la respuesta cariñosa que se esperaba de el, obtuvo un golpe con la pipa de madera y una bocanada de humo en su rostro.

-¡Estúpida! ¡Max soy yo, no tu!

-¡Ouch! ¡No soy estúpida! ¡Soy tu hermana mayo...! ¡Ouch!

De nuevo la pipa golpea la cabeza de May cuando esta intenta responder a la pregunta y recibe una nueva bocanada de humo acompañada de una mirada de irritación de Max, mirándolo bien, sabe que es el mismo hermano menor de siempre. Pero a sus ojos luce algo mas pequeño que de costumbre.

-¡No te pregunte que eres! ¡Niña estúpida, no sabes responder!

-¡No soy estúpida y deja de fumar!

-No saber quién eres, me parece estupidez.

-Ya te lo dije soy tu….

-Mejor vuelve cuando lo sepas, niña estúpida.

Max siguió fumando y el humo lo volvió a cubrir, sin dejar que nada de su fisonomía se mostrara. Pero no fue solo eso, fue como que toda la zona se evaporara con el humo porque en cuestión de segundos estuvo completamente sola en el claro.

De nuevo confundida y perdida.

Esta parte del bosque donde había sido abandonada era mucho más frondosa y relativamente más oscura y tenebrosa. Viendo hacia arriba pudo comprobar que era mucho más tarde de lo que había supuesto ya que las estrellas y la luna (llena) brillaban con fuerza en el cielo negro.

Más preocupada que antes y mucho más ansiosa se restregó las manos y la cabeza intentando pensar en cómo saldría de este lio. Por la hora, supuso que los chicos habían dejado de buscarla por el momento, tal vez para volver a retomar la búsqueda por la mañana con mejor luz. Pero eso alegraba ni en lo más mínimo a May.

-Esta es una hermosa noche ¿No?

Esa vos la tomo por sorpresa (en parte en el buen sentido, en parte en el mal sentido) pero aun así ella busco con mucho ahínco para ver si alguien la podía ayudar o aunque sea solo hacerle compañía por la noche. Miro a su alrededor pero no encontró a nadie cercano hasta que escucho unos ruidos provenientes de las ramas, levanto la vista para encontrarse con meowth.

Pero no el común, sino uno que estaba riendo.

Presa de un ataque de histeria grito y señalo lo obvio.

-¡Estas sonriendo!

Su sonrisa menguo un poco y la miro con unos ojos calculadores y absolutamente lógicos. De algo estaba segura, el meowth que ella conocía no tenia sus ojos. Lo que hizo a continuación la convenció mas de su pensamiento anterior porque ante sus ojos el gato floto desde la rama hacia ella y se puso de cabeza.

-¿Sabes una cosa? Puedo hacer muchas cosas pero la gente solo recuerda que sonrio.

-¿Cosas como que?

-Estoy flotando, te estoy hablando y hasta puedo desaparecer.

Para probar que lo que decía era cierto desapareció de arriba de la cabeza de May para reaparecer detrás de ella pero solo en forma de cabeza flotante. La castaña se sobresalto, sorprendida como no lo había estado en toda la noche. Se pellizco el brazo para ver si no era un sueño pero sintió el dolor. Se miro las manos de forma extraña.

-¡Estoy loca!

-Esa no es una noticia nueva.

-¿Eh?

-Si estás aquí es porque estás loca. Todos los estamos.

-¿Eso qué quiere decir?

-No mucho la verdad pero si quieres dejar de estarlo deberías irte.

-Pero no sé cómo hacerlo, vine aquí siguiendo a Pikachu.

-Cierto, el pobre tenía mucha prisa.

-¿Lo viste?

-Si

-¿Entonces sabes dónde ha ido?

-No

-Pero creí que lo habías visto.

-No le pregunte donde iba. Ver que se iba y saber a dónde se iría son dos cosas muy distintas. Aunque solo hay un lugar donde podría ir con tanta prisa.

-¿Me llevarías hasta ahí?

-Podría pero me da mucha pereza. Pero te llevare hasta la fiesta del te, supongo que de ahí podrás encontrarlo sola.

-Gracias, supongo

Por espacio de unos treinta minutos, May siguió al meowth por una senda muy bastante tenebrosa, en donde su nerviosismo aumentaba cada vez más cuando el gato desaparecía para reaparecer en distintos lugares. La castaña se abrazaba continuamente los brazos intentando encontrar calor debido a lo frio que estaba la noche. El gato de vez en cuando se posaba en sus hombros pero eso solo hacia que se muriera de frio cuando este decidía desaparecer.

A lo lejos se veía que el sol estaba saliendo pero era tapado por unas nubes de tormenta. May estaba segura que no camino el tiempo suficiente como que para que pasara la noche. No sabia como influía en su cordura (que de por si ya no estaba del todo completa desde hace rato) saber que ni siquiera podía contar con la seguridad del tiempo.

-Me di cuenta de una cosa rara.

-Solo una, que niña tan observadora.

May no sabia muy bien como interpretar el comentario por lo que decidió obviarlo.

-El tiempo transcurre muy raro aquí. Cuando te vi era medianoche pero ahora amanece.

-Ocurre asi desde una ocasión estábamos todos aburridos y decidimos matar al tiempo

Lo dijo muy feliz por lo que creyó que se trataba de una broma pero enseguida vio que meowth señalaba una tumba que estaba bajo de un árbol. Cercano a eso, estaba una cosa aun más singular que la sepultura del tiempo, un cuervo sentado sobre un escritorio.

-Si adivinas en que se parecen esos dos, serás muy famosa en este lugar. El que lo invento, siempre esta retando a que lo resuelvan.

-Aun no se que es este lugar.

-Lo sabes pero no te quieres dar cuenta.

Al poco rato llegaron a un viejo molino destruido con un huerto marchito y una gran mesa llena de tortas viejas y tazas rotas. Avanzo con cuidado ya que comenzaba a conocer el lugar En ella había tres personas, uno sentado a la cabecera que parecía estar dormido pero no podía estar segura porque un sombrero de copas le tapaba la cara.

Otro estaba totalmente dormido (se escuchaban sus ronquidos) tirado sobre la mesa sobre lo que parecía un lecho de rosas y un tercero con unas orejas de conejo en la cabeza marrones tirando tazas por todos lados.

A esta altura May no se sorprendió reconocerlos. Casi se podía decir que se lo esperaba.

-Hola May

La saludo histriónicamente Brock tirando tazas para todos lados. Los otros ocupantes de la mesa las esquivaban dormidos. La coordinadora quiso preguntarle algo a su guía pero este había desaparecido.

-¿Qué haces?

-Practico mi puntería, tal vez así conquiste a más chicas.

-No creo que tirarle cosas a la gente ayude.

-El lo hace, incluso dormido, quiero ser como él. ¡Cuchara!

-¿Quieres ser una cuchara?

-No quiero ser como él.

Dijo insistentemente señalando al chico dormido de pelo verde sobre el lecho de rosas. A pesar de su ropa algo ridícula y sus orejas de lirón, pudo fácilmente reconocer a Drew. Viéndolo así dormido y sin la superioridad que le acompañaba pensó que era bastante lindo. Se pregunto cómo podía ser el conquistador que Brock tanto envidiaba pero al poco tiempo tuvo la respuesta. Le dio una rosa con una sonrisa de conquistador a pesar que estaba claramente dormido.

-¡Quiero ser asi! ¡Asi! ¡Asi!

Dijo lanzando muchas tazas en todas las direcciones sin la menor puntería ni cuidado. Todas volaron por el cielo y cayeron en el césped o rompieron varias de las otras que aun quedaban en la mesa. Solo una voló y despertó al sombrerero dormido.

Con todo lo que había visto y a pesar de haberlo esperado, ver esas zetas sobre las mejillas libres a la vista la sorprendió. Ash estaba vestido con un frac azul y un sombrero con un broche de Pikachu en la parte del frente. Al acercarse la chica, el broche cobro vida.

-Bienvenida a Pokelands

Dijo la copia de Ash, el broche también le dio la bienvenida.

-¿Pokelands?

-Seguiste a Pika y entraste. O simplemente estás loca y viniste a parar aquí.

-¿Sabes donde esta?

-Esta esperándote del otro lado del estadio. Ha estado preocupado todo el día por no llegar a tiempo

-Que consi….

-¿Sabes en que se parece un cuervo a un escritorio?

Le pregunto demencialmente sin esperar a que ella terminara su respuesta. May lo pensó detenidamente, meowth le había advertido sobre ese acertijo por lo que tomo unos minutos elaborar una respuesta.

-Supongo que ambos están locos.

Ash se quedo con la boca abierta sin poder creer que alguien le hubiera dado una respuesta a su acertijo sin solución. Decididamente debería pensar en uno más difícil la próxima vez. Tal vez que se parecía un hipopótamo a un inodoro pero eso sería más adelante.

-Interesante Lay, sabes he estado pensando en cosas cuyos nombres empiezan con L

-Sí, sí, sí muy bonito pero me llamo May.

-Hay cosas más interesantes con la L que con la M, Lay.

-No lo creo. ¿Cuáles son?

-Lago, laberinto, luna.

-Loca

Se rio de su propio chiste. Pero

-Linda.

Ash se levanto y la miro fijamente. La risa se corto y la suplanto una sensación rara en la boca del estomago. Ash se siguió acercando, notaba como sus ojos se iban oscureciendo y su voz adquiría un acepto muy extraño.

-Libre

Se acerco lo más que pudo y puso su mano en el centro del pecho de May. Sus ojos estaban cada vez mas oscuros con cada palabra que decía, al igual que su enronquecida voz.

-Latidos.

Cambio su mano a su cuello y la otra ciño su cintura. Acariciaba su cabello con mucha ternura para después pasar a tocar sus mejillas, cosa que la puso muy colorada. No podían apartar su mirada de , había algo que impedía que escapara de sus brazos.

-Lista.

Se acerco mas todavía hasta que casi respiraba el aire de May. La siguiente frase la dijo con sus labios parcialmente pegados a sus mejillas.

-Labios.

Se estaban por besar. Ambos cerraron los ojos.

-¡Sombrerero!

Gritaron Brock y Drew al mismo tiempo. Ash se giro bruscamente y May noto un cambio en el. Fue como si su cabeza (o su lógica) hubiera vuelto de repente (y en el peor momento). Cuando hablo su voz salió grave y forzada (como si se hubiera tragado un limón)

-Lo siento. Estoy bien.

La chica estaba por decir o hacer algo cuando una taza salto desde la mano de Brock y otra de las de Drew (los dos lo miraban desaprobatoriamente). Ash lo miro igualmente pero mas enfadado todavía.

-Liebre y lirón. Deberías irte Pika te está esperando y seguramente no se será el único.

May estaba algo decepcionada pero no replico y partió hacia el lugar donde indicaba Ash o mejor dicho el sombrerero. Seguramente era el estadio que había mencionado antes y donde seguramente esta Pikachu que la esperaba para llevara a casa donde los demás la estaban esperando. Al llegar vio que el estadio era en realidad un enorme jardín lleno de flores.

Una pareja estaba cercana a unos rosales blancos. Ella tenía un inmenso corazón colgado del pecho y una revista abrazada contra su pecho. Los labios fruncidos, implacables, y una túnica roja. May pensó inmediatamente en una cruel reina de corazones. Él también llevaba un corazón enorme colgado de cuello, junto con una cadena que parecía pesar bastante y que bajaba hasta sus muñecas y tobillos en forma de grilletes. Era por supuesto el rey.

-Pero Jesse, querida

-¡Nada! ¿Cómo te atreves? Estoy convencida de que eso es que no me quieres… ¿Cómo puedes haberme plantado un rosal blanco?

-Pero Jesse, querida

-Sabes perfectamente que las blancas son sus favoritas. ¿¡Cómo te atreves a hacerme esto, James ¡?

-Cuando las plante eran rojas. ¡Lo juro!

-Eso quiere decir que tus sentimientos las han hecho cambiar. ¡No me quieres! ¡La prefieres a ella!

-No lo hago. ¡Seguro fue ella las que las pinto de blanco! ¡Fue ella!

El rey James comenzó a gritar y señalando a May que miraba nerviosa a la reina e intentaba evadir la responsabilidad pero Jesse no le dio tiempo y grito llamando a su ejército de cartas con corazones.

-¡Atrápenla! ¡Quiero sus pokebolas! ¡Quiero su cabeza!

Todas las cartas se abalanzaron sobre May que se tiro al suelo asustada, con los ojos y los oídos tapados y gritando que la dejaran en paz, que ella no había pintado nada y que era inocente. Sentía las manos que la jalaban en todas direcciones pero ella respondía con puños y patadas tiradas a ciegas.

-¡May! ¡May! ¡Despierta! ¡Estas soñando!

Era la voz de Ash. De su Ash, el bobo, arrogante pero tierno entrenador de pueblo paleta. May abrió los ojos y vio a todos sus amigos que la miraban preocupados, especialmente el ya mencionado y su hermano pequeño.

-¿Estás bien? Te agitabas y decías cosas sin sentido como cuervos y sombrereros.

Le preguntaron sus amigos visiblemente preocupados. Incluso Haruka habia soltado su libro por la preocupación. La coordinadora se levanto algo confundida, mirando a todos lados como para asegurarse que todo estaba en su correcto lugar.

-Tuve un sueño. Y todos estaban en el.

Pero no pudo seguir porque todas las imágenes se le mesclaban y los personajes reales se le superponían con los imaginarios y ya no estaba segura de nada. No le sorprendería que Ash sacara un sombrero de la nada, que Pikachu hablara o Brock tirara tazas.

-Creo que estoy volviéndome loca.

Haruka avanzo hasta donde estaba ella sentada y fingió tomarle la temperatura.

-Es cierto estas totalmente chiflada.

-Lo supuse

-Pero te dire un secreto. Las mejores personas lo están.

Las dos se largaron a reir sin que los demás entendieran de qué iba la broma.

Claro, ellos no estaban locos.

Fin
 

Alfa y RA

Uuuuh el invierno se aproxima
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jajajjaja vaya ese ultimo si estuvo bastante fumado
aunque es de admitir que la historia de donde se basa no es tampoco normal
buena adaptacion
-diablos, yo queria hacer algo parecido a alicia :/ -
jajajaja
 
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Ildri

ℑ 𝔠𝔞𝔫'𝔱 𝔯𝔢𝔪𝔢𝔪𝔟𝔢𝔯
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que Loco...lei un fic muy cuerdo
 
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jaja muy buen trabajo, narras bastante bien y muy divertida la trama, solo le falto el beso de Ash y la loca May :D espero ue sigas subien mas one-shots, saludos
 
H

Haruka- Evans

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Hola, les traigo una pequeña adaptación de mi cuento favorito a advance. Espero que les guste y le den una oportunidad.


Dos palabras

May era vendedora de palabras, lo fue desde pequeña y nunca le intereso otra profesión. En su familia, al ser la más pequeña quedaba exenta de las labores más pesadas siendo la encargada de contar cuentos a su agotada familia que alivianen su corazón. Conocía el mundo de las palabras como nadie y hasta se decía que tenía el poder de tejer los sueños a su antojo.

Por eso cuando en medio de una sequia que mato a sus cuatro hermanos mayores, no dudo en encaminarse al sur para ejercer su único talento y de paso birlar a la muerte. Recorrió los caminos desérticos, bajo un sol implacable, en busca de los horizontes de la cuidad. En su camino encontró a mucho igual que ella, pero con una menor fuerza de espíritu que se dejaron caer bajo el peso de sus huesos.

May sin embargo, tozuda como era logro cumplir con su destino y de paso salvar su vida. Logro encontrar los aledaños de la civilización que tanto anhelaba y por un momento solo se conformo con un charco turbio donde pudo saciar su sed, tan enorme que no le importo si ahí se lavaban a los caballos. Una vez que estuvo saciada, contemplo su nuevo ambiente y se puso a evaluar sus posibilidades. Sabía que solo tenía como opciones emplearse de sirvienta o prostitutita por lo que la opción de vender palabras le pareció decente.

Empezó llevando las noticias de un lado a otro de los pueblos, así las personas podían enterarse que sucedía con las vidas ajenas, parientes distantes y los albores de la guerra. Lo mejor de su servicio es que contaba las noticias como si fueran historias de libros, como lo hacía una vez con sus hermanos y las personas les gustaban más oírlas de esa manera. Al llegar a un nuevo pueblo, los habitantes le pagaban para que añadiera líneas nuevas, murió tal persona, nació tal niño, se casaron nuestros hijos.

Un día, después de que terminara de contar su cuento del día, un chico se le acerco tímidamente a pedirle que elabore una carta para su enamorada. May sonrió porque lo estaba esperando. Compuso la carta para el chico y después tuvo tanto éxito que su oficio ya no solo se limito a las noticias ajenas, sino que por fin podía comerciar con las palabras como tanto quería.

Se sorprendió que nadie antes que ella se diera cuenta que las palabras andaban sueltas por el mundo y alguien con un poco de maña podía ganarse la vida en base a ellas. Eso aumento cuando se dio cuenta que las palabras también podían escribirse por lo que las proyecciones de su negocio aumentaron a proporciones casi infinitas por lo que gasto parte de sus ahorros en un cura que le enseñara a leer y a escribir. Con lo que sobro se compro un diccionario pero después lo tiro al mar porque no quería estafar a los clientes con palabras envasadas.

Ahora, dos años después de haber partido en su aventura podía decir que tenía una fama tras ella. No era necesario promocionarse porque de tanto recorrer los pueblos ya la conocían así que clientes no le faltaban cuando instalaba su toldo en una plaza abriendo su mochila de dónde sacaba su inseparable tintero y las hojas de su cuaderno de turno. También se enorgullecía de vender a precios justos.

Por cinco centavos armaba versos que nunca se iban de la memoria, por siete centavos mejoraba la calidad de los sueños con cuentos que nunca repetía, por nueve hacia cartas a los enamorados para consolidar su amor y por doce vendía insultos inventados para enemigos irreconciliables. Lo mejor de su servicio era que al que le comprara cincuenta centavos, le regalaba una palabra secreta que le servía a su dueño para alejar la soledad y espantar al miedo. Por supuesto ninguna era igual para los afortunados y todas las usaban con la certeza que de que nadie más la usaba para a apartar la melancolía en este mundo y mas allá.

Así era la vida de la castaña May feliz de haber dejado atrás la pobreza de familia que ni siquiera tenía para nombrar a sus hijos. Porque el nombre de ella, no era por atino de su madre o fe e bautismo sino porque ella misma se lo elogio para ella, convencida en que el mundo de palabras que en el que ella habitaba esa era la mejor para nombrarla a ella. Como decía era feliz hasta que Ash entro a su vida.

Ella estaba sentada una tarde de mayo debajo de su toldo contando las noticias como siempre hacia en medio de la muchedumbre que la escuchaba extasiados. Aparte de los que los escuchaban también era día de mercado por lo que las calles estaban llenas de gente y ruido. De la nada el alegre bullicio se vio interrumpida por una nube de polvo de la que salieron unos jinetes que en medio de golpes y amenazas dispersaron al gentío.

Eran la banda de Ash, el coronel como le conocían en esas tierras. Al frente venia Brock su mano derecha. Tanto Ash como Brock habían estado sumergidos en los asuntos de la guerra civil por lo que sus nombres venían asociados a calamidades, dejando de tras de sí una estela de miedo parecida a la de un huracán. Al verlos, las mujeres se escondieron con sus hijos, las gallinas volaron y hasta los perros se perdieron dejando a May como única alma en el tan poblado mercado.

Ella nunca había visto a Brock por lo que se extraño que se dirigiera a ella con paso firme y sin paciencia para replicas.

-Te vienes conmigo-fue todo lo que dijo antes de los hombres la tomaran en volantas, rompiendo el toldo y destrozando el tintero porque la costumbre de la violencia no se olvida fácilmente.

May fue atada de manos y puesta en la grupa del caballo como si fuera un paquete más. A May le tenía en claro que no podría resistirse así que guardo sus fuerzas para más adelante. Por lo que se limito a mantener la conciencia contando los minutos y viendo el paisaje para calcular la distancia recorrida, por lo que dedujo que iban a las colinas.

Pasadas las horas y con el convencimiento que su corazón se había convertido en arena por las sacudidas del caballo, llegaron y varios pares de manos invisibles la bajaron de la grupa a lo salvaje, ella quiso mantener la dignidad y andar por sus propios pies pero el cansancio y el desconcierto pudieron mas por lo que tan pronto su pie toco el suelo cayo sin ningún ruido.
Despertó unas horas después con el rostro de pocos amigos de Brock a sus pies que le tiraba una cantimplora con agua ardiente para que la vida volviera a ella murmurando lo débil que eran las mujeres y una sarta de palabrotas más. Pero May no se dejo intimidar y exigió conocer las causas de su secuestro temiendo lo peor pero Brock la tranquilizo diciendo que Ash necesitaba de sus servicios.

Sin ni siquiera darle tiempo para limpiarse, la condujeron sin ceremonia a los arboles bajo cuya sombra descansaba en su hamaca, Ash alias el coronel. A pesar de ser el hombre más temido del país quiso acercarse para ver su rostro pero la sombra del follaje y de la vida de muchos años siendo bandido no le permitió verlo. Sin embargo se lo imagino con rasgos arrogantes si todos sus hombres se dirigían a él con humildad.

-¿Eres May la que vende palabras?- le sorprendió su voz calmada y modulada, no la voz feroz y cruel que se asociaría con él.

-Para servirte- le dijo acercándose disimuladamente para ver mejor su rostro.

Ash se puso de pie y la luz del día le dio de lleno en el rostro. La muchacha vio sus cabellos negros, las setas de sus mejillas con agrado pero lo que más le llamo fueron sus ojos de puma que estaban cargados de soledad.

-Quiero ser presidente- fue todo lo que dijo como si con esa explicación todos los maltratos hacia May hubieran estados justificados. La joven meso con cuidado las palabras y respondió con tacto.

-Podrías ir y tomar la capital- le dijo- Ya has tomado varias cosas sin permiso. ¿Por qué no una más?

-Eso es justamente lo que me tiene cansado- replico él con un suspiro lleno de pesadez.

-¿Cansado?-pregunto sin entender.

-Estoy harto de la guerra inútil, de no tener a nadie que me espere- se explico algo avergonzado-Pero más que nada estoy harto del miedo de los ojos en las personas que me ven. Por eso quiero ser elegido por elecciones populares, no ser uno de los tantos tiranos más que abundan en el país.

-¿Para qué me necesitas entonces?-pregunto cada vez mas confundida.

-Si quiero ganar, debo hablar como un verdadero candidato. Por favor véndeme palabras para un discurso-pidió Ash a May.

La chica acepto indecisa, había aceptado muchos encargos pero ninguno como este pero decidió aceptar mas por temor que Ash se largara a llorar a que Brock u otro le pusiera una bala en medio de los ojos. Por otro lado, la visión del famoso coronel le produjo un desosiego, un deseo intenso de tocarlo y acunarlo entre sus brazos para hacer que esa soledad desapareciera.

Así que pidió las cosas necesarias para su misión y se sentó bajo un árbol bajo la mirada firme de Ash. Sentada de frente al papel en blanco y con el tintero cargado, May busco en su enorme arsenal de palabras aquellas que pudieran cumplir con su cometido.

Eligio aquellas que pudieran encender el entusiasmo de los hombres y que pasaran bajo el escrutinio de la intuición de las mujeres. Dejo aquellas que estaban gastadas por el uso, las muy floridas y esas que sonaban a promesas incumplidas para dejar solo las que transmitieran la más pura sinceridad.

Estuvo un día entero hasta que el discurso estuvo listo e hizo señas a Brock para que fuera a buscar a Ash.

Fue conducida de nueva cuenta ante el coronel y de nuevo se presento ese desconcierto en su presencia. Con manos temblorosas y ocultando su sonrojo le paso el papel que Ash tomo y se limito a mirar por unos cuantos minutos sujetándolo a unos centímetros de su rostro.

-¿Qué carajos dice acá?- fue lo último que atino a preguntar.

-¿No sabes leer?- le pregunto divertida.

-Lo que yo sé hacer es la guerra- respondió desviando su rostro para ocultar su vergüenza.

May entonces tomo entonces el papel y lo leyó en voz alta hasta que Ash se lo aprendió de memoria. Al terminar vio que cumplió su cometido al ver que la tropa quedo encandilada por la magia del discurso y los ojos de Ash brillaron emocionados.

-¿Cuánto te debo?- le pregunto el jefe.

-Un peso.

-No es caro- respondió buscando en su morral los restos del ultimo botín para pagar el trabajo de la mujer. Le pasó el dinero y vio algo raro en su actitud nerviosa.

-Tienes derecho a dos palabras secretas- dijo la chica, explicando que ella regalaba palabras exclusivas por cada cincuenta centavos.

Ash sinceramente no creía en esas estupideces pero no quiso ser descortés con alguien que lo había servido bien por lo que permitió que ella le susurrara en su oído. Ella se acerco sin prisa a darle su regalo.

Cuando estuvieron cerca, el pudo sentir el aroma de la mujer, el incendio de sus caderas y al hablarle al oído su aliento de yerba buena que se desprendió cuando le susurro las dos palabras a las que tenía derecho.

///////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////

Pasaron seis meses y Ash tenía asegurado el sillón presidencial. Había partido recorriendo todos los pueblos existentes aun los otros que los demás candidatos olvidaban para convencer a los pueblerinos que votaran por él. Si su discurso no hubiera estado hecho por palabras inquebrantables, posiblemente su discurso se habría vuelto polvo por el uso que le dio.

No importaba que sus subordinados repartieran regalos y golosinas o que pintaran su nombre en escarcha dorada porque las personas no se dejaban engañar por trucos de feria pero cuando Ash se ponía en el escenario y repetía su discurso, las personas solo podían caer bajo sus encantos, reemplazando la estela de miedo por una de esperanza semejante a la de un cometa.

Sus opositores estaban indignados de un hombre con cicatrices de guerra y un pasado lleno de pecados terribles le estuviera ganando en el afecto de la gente. Repitieron sus palabras en un intento de usurparlas pero no eran dichas con el tono apropiado y estas se negaban a colaborar con otra persona distinta para las que estaban hechas.

-Vamos bien- comento Brock al ver que las elecciones se acercaban y Ash estaba en la cima de las encuestas.

Pero esto al coronel no podía importarle menos ya que hallaba inmerso pronunciando sus dos palabras secretas como hacía desde la primera vez que las escucho. Ya que al hacerlo la melancolía se apartaba de él y volvía la imagen de May y con ella el recuerdo de su aroma, el calor del incendio y su aliento.

Era tanta la magia de esas palabras en el que comenzó a andar dormido repitiéndolas incansablemente hasta que sus hombres se preocuparon y Brock lo confronto con la preocupación escrita en sus ojos negros. Al primero Ash se sintió avergonzado pero al final tuvo que admitir que todo era por culpa de esas dos palabras que las tenias grabadas en la mente.

-A lo mejor si me las dices perderán su magia- le contesto Brock una vez que Ash se hubiera descargado.

-Son solo mías- replico el dejando a su fiel ayudante cada vez más confuso y preocupado.

Por lo que resolvió partir en busca de la bruja para librar a su amigo y jefe de su hechizo una vez que se convenció de que si Ash ganaba las elecciones, el triunfo no le duraría porque la pena era tal que lo despacharía a otro mundo.

La busco por toda la geografía siguiendo sus huellas hasta que un día la encontró en un pueblo del norte metida en su oficio, bajo un toldo nuevo y contando una vez más sus infinitas historias.

La miro con un gesto adusto y ella entendió porque también había estado esperando que la fueran a buscar de nuevo. Despidió a la gente, guardo su toldo y su nuevo tintero y se subió al anca del caballo sin decir ni una palabra.
No cruzaron palabra alguna en los cuatros días uno sumida en los recuerdos que tenia y el otro atemorizado por el poder de la lengua de esta.

Cuando llegaron al campamento, Brock la condujo a punta de rifle a donde estaba Ash. No estaba dispuesto a contar que todo el poderío de su jefe había caído con un simple encantamiento susurrado al oído.

Una vez más May y Ash estuvieron frente a frente.

-Te traje a la bruja para que le devuelvas sus palabras y salgas de ese embrujo.- Conto Brock apuntando su rifle a la nuca de May.

Ash y May se miraron y se midieron a distancia largamente.

Fue entonces cuando vieron avanzar a May y Ash uno en busca del otro, y de esa manera tanto los hombres como Brock se dieron cuenta que su jefe nunca se libraría el encanto de las dos palabras al ver que los ojos de puma se volvieron mansos.

Fin
 
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Hermosos sin duda, eres una gran escritora.
Solo una cosita que me gustaria comentarte... ¿Releiste los OS antes de subirlos?
Solo es un comentario por que note que en cada OS (Si, los leei todos... de una y sin descanzar, ahi sabras tu si me gustaron o no jajaja) hay frases no completas o que con las palabras que usaste no cuadran del todo, no te preocupes, no es algo destacable, despues de todo, como dije... son hermosos, sin duda y me han dejado encantado.

Si llegas a escribir cualquier cosa mas (De preferencia si es advance jeje) me encantaria leerlo. No dudes en avisarme.
Ya estoy leyendo "Travesia marina" y no e comentado aun por que no e podido terminar hasta el capitulo 9... Muy largos debo decir, pero asi me encantan... aunque tomando en cuenta que eran las 4 de la mañana cuando lo leia... nesesitaba dormir jajaja.

Me despido, un gusto leer algo tan bueno.
 

Ildri

ℑ 𝔠𝔞𝔫'𝔱 𝔯𝔢𝔪𝔢𝔪𝔟𝔢𝔯
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me gusto el relato, muy lindo OS....la historia me encanto y me gusto como llevabas la trama.
espero leer mas de tus historias advance^^
 
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una de mis historias favoritas haruka, por lo bien que esta narrada, por la gran trama y por el lindo final, sigue escribiendo así por favor, un gusto de leer tus escritos, saludos.
 
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