Otherworld

Izzet
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En más de una forma despertó de golpe. Fue un despertar súbito y brusco con una gran exhalación y a su vez fue un fuerte golpe contra la cama superior de la litera dónde dormía.

Maldijo entre dientes mientras intentaba reubicar sus alrededores. Se encontraba en una habitación de paredes amarillas un tanto carcomidas, iluminadas por la cálida luz que llegaba desde la puerta de herrería y cristal que daba al balcón desde dónde se podía ver la calle céntrica dónde vivirán. Era su habitación de siempre.
En ese preciso momento, alguien entró dando un portazo con un sartén en vilo listo para atacar. Arlinn dio un grito de sorpresa y la otra muchacha también, aunque ambas se reconocieron al instante

- ¡Linn! ¿Qué carajos, a qué hora llegaste? – Preguntó Samantha, la compañera de habitación de Arlinn, bajando la amenazante sartén.

- ¿de qué hablas? Aquí eh estado… - respondió ella aún soñolienta y tocando el sitio donde se había dado el golpe en la cabeza al despertar.

- ¿desde qué hora? – Dijo Samantha cada vez más contrariada – yo me fui a dormir como a las 12 y no estabas en tu cama…

Arlinn talló un poco más su adolorida cabeza mientras intentaba hacer memoria respecto a la noche anterior.

- Estuve aquí leyendo desde las 8… me quedé dormida cómo a eso de las 10…

Las dos amigas se miraron sin tener idea de lo que hablaba la otra, cada una exagerando un poco más la expresión de desconcierto que le devolvía la otra

- estas ebria – le dijo Samantha bromeando

- no más que tu… - Respondió Arlinn con una risa floja

- de cualquier forma, voy de salida – agregó su amiga. Arlinn notó que ya iba vestida lista para la universidad - ¿necesitas algo antes de que me vaya? ¿Quieres que te encamine a algún lado?

- no, no… estoy bien – respondió, bajando los pies de la cama al suelo por primera vez.

- Ok…oye y… - Samantha cambió a una expresión más cuidadosa, midiendo un tanto sus palabras – llegó otra ¿quieres que la tire?

La sangre se le fue a la cabeza y sintió un inmediato hastío. Aunque su compañera no había dicho la palabra para no molestarla más, el simple tono volvía obvio que hablaba de una carta de sus padres. Sopesó la opción de tirarla sin tener que verla siquiera. Normalmente lo haría sin pensarlo, pero había otra sensación de inseguridad en su pecho que se lo impedía. Se había despertado sumamente intranquila y apenas lo había percibido ¿Qué rayos había estado soñando? No lograba recordarlo

- ¿Linn?

- No, no… déjala allí, ya veré que haré con ella.

Samantha dio una despedida casual y partió hacia la universidad. Linn se quedó unos instantes más en cama, cuestionándose la carta que acababa de llegar. Tenía otras 3 debajo de la almohada en ese momento, todas instigándole a volver a casa. Siempre llegaban faltando aproximadamente un mes para el Samhain y todas incitaban a que intentara volver a convivir con los espíritus y ser uno con la naturaleza y como al hacerlo se daría cuenta de que no necesitaba las “tentaciones modernas” que la habían alejado del “verdadero camino”.

Extrañaba el Samhain (la más importante celebración druida) eso podía admitírselo. Extrañaba las canciones, jugar con los otros niños, pasear por el bosque toda la noche, contar historias, comer el festín del bosque. Pero no extrañaba tener que vivir aislada de los demás, no extrañaba tener que cazar y cosechar comida insípida todo el año, no extrañaba sólo poder leer y escuchar la música que aprobaran los espíritus, no extrañaba la idea de sólo poder ser curandera o esposa…

Si conservaba las cartas que llegaban en esas fechas en particular, era porque su padre durante esa época grababa el símbolo de los Sidhe en el dorso de cada carta. E independientemente de todo significado, a Arlinn le gustaba el símbolo.

¿Por qué le había dado por leer las cartas? Se preguntó Arlinn mientras preparaba un desayuno de huevos fritos ¿quizás por ellas había tenido pesadillas? La verdad era que tenía cierta nostalgia del hogar y sabía lo que estaba por llegar, por lo cual había estado danzando en su cabeza la idea del Samhain.
Si tan solo pudiera de verdad hacer tan sólo una visita corta a sus padres. Ir, partir el pan y celebrar sin tener la certeza de que intentarían amarrarla y exorcizarla en el momento en que intentara volver a irse.

Al sentarse a comer su desayuno el gato Laplace se le acercó lisonjeramente, esperando poder comer algo de su plato. Había tenido a Laplace desde que era niña y era de las pocas cosas que había traído con ella desde la villa. El gato negro con la mancha blanca en el pecho era raro, longevo, grande (muy grande) y sumamente inteligente, comprendía cuando Arlinn necesitaba consuelo o espacio, y a veces incluso llevaba regalos brillantes a la casa como hacen los cuervos. No soltaba pelo y nunca ensuciaba la casa. Aunque dejaran todas las ventanas y puertas cerradas no se podía contar con que Laplace no encontrara la forma de salir a la calle si le apetecía.

- eh, que aún tienes croquetas, y esto es mío – le dio Arlinn, empujándolo hacía atrás. Para su sorpresa, Laplace retrocedió y se quedó sentado frente a ella clavándole una mirada intensa.

- ¿qué? – le preguntó Arlinn con la boca llena de huevo. Laplace ya no intentaba acercase a su plato, a pesar de que Arlinn no se lo impedía más, tan sólo la veía intensamente - ¿qué quieres?

Una notificación sonó en su celular, distrayéndola del gato. La cafetería de la esquina necesitaba hacer un envío a unas oficinas, aquella era la señal de que su día había comenzado.

- Pues el deber llama Laplace – le dijo atiborrándose del huevo restante en el plato – tendremos esta conversación otro día.

Salió de prisa del departamento, cerrando torpemente la puerta y bajando a trote las escaleras. Desencadenó su bicicleta de las tuberías del vestíbulo del edificio y la sacó con cierto esfuerzo a la calle, dónde montó con un movimiento fluido y hecho a andar.

La paga no era mucha, pero amaba su trabajo: la ciudad era bella y solía recorrer una porción nueva de ella cada cuándo, además de que conocía a gente de todo tipo de personalidades y estratos sociales. La novedad la sacaba de la cama cada día.

Luego de pasar toda una mañana repartiendo cafés y desayunos a diferentes oficinas en el sector gubernamental de la ciudad, comienzan a llegar las solicitudes un tanto más personales. Pasteles de cumpleaños que enviar a escuelas, una pizza al medio día a un conjunto suburbano, chocolates a un motel, etc…

Salía de una entrega que la había llevado a una zona nueva de la ciudad. No estaba demasiado lejos de su departamento, pero nunca le había tocado pasar específicamente por aquella colonia. Era un sitio con calles repletas de árboles y plantas en los balcones, con pequeños parquecillos cada tantas esquinas con unos pocos ancianos regados escasamente entre las bancas.

Había estado pedaleando bajo el sol toda la mañana y parte ya de la tarde, el sudor escurría por la frente y empapaba toda su blusa, además de que el huevo frito de la mañana ya había abandonado su estómago. Al buscar un lugar dónde poder descansar, dio un giro por una calle desconocida creyendo que la llevaría de vuelta a su colonia, pero la calle tan sólo tenía una esquina que viraba hacía un callejón cerrado al final del cuál había otro de aquellos parquecillos.

“eh, bueno, tiene su encanto para descansar” Pensó

Avanzó por entre el callejón oscuro y abandonado, un espacio perdido entre dos edificios de departamentos lleno de basura y objetos perdidos y descolorados desde hacía tiempo. Sus ojos resintieron un poco el contraste de la penumbra del callejón con el sol brillante que residía sobre el parque.
En vez de una vieja fuente sin agua cómo tenían la mayoría de los parques por los que había pasado, este tenía una gran jardinera central circular, abarcada casi en su totalidad por un grueso y viejo roble. Otra diferencia con los demás parques, era que esta área verde no se encontraba delimitada por ningún tipo de reja y se podía caminar directamente hasta el árbol, cosa que Arlinn hizo curiosa.

Su familia siempre le hablaba de la importancia de los árboles viejos, y de cómo eran puertas al mundo de los Sidhe. Probablemente ellos habrían amado un árbol así, aunque se horrorizarían de ver que se encontraba en mitad de la gran ciudad.

Al verlo de cerca, Arlinn notó que tenía varios grabados burdos (frases de pandillas, penes, corazones de parejas) pero más grande que todos ellos y en el centro mismo del árbol, le sorprendió ver el símbolo Sidhe.

Sonrió ante la curiosidad y la nostalgia rozó su corazón por un momento. Decidió que aquel era un buen lugar para descansar y se sentó a la sombra del gran roble, recargando su espalda en su tronco.

Tomó un almuerzo frugal que llevaba consigo, y decidió quedarse un rato más. Definitivamente, aquel parquecillo y aquel árbol eran los tesoros que había logrado conseguir esa tarde de trabajo. Por ese tipo de descubrimientos valía la pena hacer su trabajo sin recurrir mucho a los mapas.

Se cuestionó un momento por quién habría grabado el símbolo en el árbol. No creía que el símbolo fuera un secreto y seguro debería aparecer en algunos libros de historia, pero la persona que lo grabó debía tener por lo menos cierta admiración por la mitología celta. Ya le había tocado conocer personas que le soltaban todo un discurso sobre “lo maravilloso” de la religión de sus padres en cuánto escuchaban su apellido, y aunque halagador, era cansino.

Su mente deambuló hacia la carta que había olvidado tomar del buzón al salir de casa a toda prisa. Le gustaría leerla en ese momento y perderse un rato en recuerdos de la infancia inocente. Sólo un rato, sólo bajo ese árbol…

Sin percatarse, el calor del sol y el murmullo del viento entre las hojas del roble comenzaron a adormecerla. Se sentía caer entre las brumas del sueño e ideas que se iban volviendo más y más abstractas sobre volver a casa. Caía dormida y soñaba que caía, que el árbol realmente abría una puerta al mundo de las hadas tras su espalda y ella caía por ella cómo Alicia perdida entre sueños de locura.

Y despertó nuevamente de golpe con una gran exhalación, golpeándose contra la litera superior de su habitación.

- ¡AUCH! – Gritó adolorida - ¿qué?... ¡¿QUÉ?!...
- ¡AHHHHHHHHH!
- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Se encontraba en su habitación, sin duda alguna, de vuelta en su cama. El sol que entraba por la ventana y la ropa que traía puesta le decía que no había pasado más de un par de minutos desde que llegó al parque, y un ligero residuo de tierra y ramitas en su ropa le decían que realmente había estado en el parque.
No había sido esto lo que la había hecho gritar por segunda vez, sino el repentino grito de voz masculina que se había escuchado en el instante que se levantó de la cama y se percató de la fuente de la cual provenía el grito.

Frente a su cama estaba un pequeño escritorio con su laptop. Y por si la impresión por la repentina tele transportación no fuera suficiente, su gato Laplace se encontraba sentado en la silla de su escritorio con la laptop abierta y midiendo al menos el triple de un gato común. No sólo esto, sino que se encontraba sentado erguido, con las patas traseras cruzadas y las delanteras aferrando el respaldo de la silla con una expresión de haber visto un fantasma.

Ambos se quedaron viendo un momento sin decir nada. Laplace relajó las patas y miró con extrañeza a Arlinn

- ehhh… ¿meow?

Arlinn volvió a gritar y comenzó a intentar meterse inútilmente al muro tras la cama.

- Bueno… igual parece que el momento es ideal – continuó Laplace atreves de los gritos, sentándose como un gato en la silla, pero sin volver a su tamaño normal – Me habría gustado ser más sutil, pero no sabía cómo empezar, además de que nunca estás en casa y cuándo estás nunca estas sola…

Arlinn dejó de gritar por un momento, y contempló incrédula al gato sin estar segura de estar viviendo la realidad.

- Hola Arlinn -siguió este - Tu me nombraste Laplace. Yo soy el rey de los gatos.
 

スパークル
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Era temprano por la mañana, el sol aún no salía y el hijo más joven de la reconocida familia Dahl se encontraba corriendo por uno de los bosques más frondosos de Aarhus; su respiración era constante, regulada, en sus oídos sonaba con fuerza la música que había elegido para su ejercicio matutino. Apenas movía los labios para expulsar una fina nube de su propio aliento, provocada por el frío, aunque él no lo sentía en lo absoluto sabía a causa de su aliento que la temperatura estaba bastante baja.

Please don’t make any sudden moves – vocalizó, el camino se volvió algo más empinado, pero su paso no disminuyó en lo absoluto; saltó sobre una rama para no tropezar y acto seguido continuó con su trayecto como si nada, el sudor le caía por la frente. Se acomodó un audífono sin detener su andar y luego miró hacia arriba, percatándose de que estaba muy nublado, parecía que ese día no vería el sol desde temprano puesto que, según las nubes, iba a haber una tormenta.

Apresuró el paso, pensaba llegar al punto más alto de aquel sitio antes de volver a casa, en solo unas horas tenía clases en la universidad y casi se sentía incapaz de concentrarse si no completaba su rutina de ejercicio. Continuó incluso aunque la tormenta ya estuviera comenzando y su ropa se mojaba paulatinamente, cada vez aumentaba más la altura del terreno y Emil lo sintió en sus piernas, el esfuerzo que involucraba subir una pendiente mientras esquivaba árboles ya que, muy típico de él, había optado por correr fuera del camino ya establecido. Todo porque le gustaba el reto y que fuera más complicado.


There's blood on the crown go and take it, you get one shot to make it out alive so… – El aire golpeó su cuerpo fuertemente cuando los árboles dejaron de protegerlo, se encontraba en la parte más alta de lo que parecía ser un acantilado, los rayos se observaban a la distancia y el mar se mostraba más violento de lo que se esperaba. ¿Había alguna alerta de una tormenta violenta?

Prove yourself and RISE

Un rayo iluminó el cielo, seguido de éste un trueno rugió con la misma fuerza que la luz había alumbrado previamente, Dahl miró con atención hacia las nubes. Una sombra era visible entre la luz que era provocada por los rayos y relámpagos, era enorme y estaba seguro de que no era una nube más; afiló la mirada, otro rayo tocó tierra y un nuevo trueno se dejó escuchar, uno que le puso los vellos de punta.

It's deep in your blood, go and take it

La sombra se hacía cada vez más grande, los ojos del danés se enfocaban en aquello que a momentos podía vislumbrar entre las nubes gracias a las descargas eléctricas. El aire seguía moviendo su ropa violentamente, estaba seguro de que, si fuera más delgado, alguna de las ráfagas de viento ya se lo hubiesen llevado volando. Un nuevo rayo se extendió a lo largo de todo el cielo que él alcanzaba a ver y chocó en tierra en alguna parte a la distancia, el trueno siguiente fue mucho más fuerte que los anteriores, pero en algún momento se transformó en otra cosa que no supo distinguir con seguridad.

And when the giants call to ask you what you're worth

Logró ver algo saliendo de entre las nubes, partiéndolas, un par de alas de enormes proporciones y la sombra comenzó a tomar una forma monstruosa. Aquello que al inicio eran simples sombras repartidas y sin sentido aparente, ahora se estaba materializando de una manera increíble; Dahl estaba congelado, no por el miedo, sino por la incredulidad - ¿era en serio lo que estaba visualizando? Estaba confundido, demasiado, ¿por qué no tenía miedo? ¿Por qué sentía tanta adrenalina y curiosidad?

Push through hell and
RISE

Frente a sus ojos había una criatura que él creía mitológica, una que era ampliamente conocida en su cultura, pero nunca antes había existido prueba de que fuese real. ¿Quizá se había caído en algún momento sin darse cuenta a causa de la tormenta y ahora estaba muerto? No, no era eso, el calor que sentía era demasiado real, demasiado para estar muerto. Un gruñido leve se escuchó desde la criatura, su respiración luego golpeó el rostro del castaño, definitivamente eso era demasiado real.

Te he estado buscando. – La voz se escuchó en su cabeza, los ojos anaranjados lo miraban fijamente y él miraba de vuelta como si aquello no fuera algo de otro mundo.
 

× Little Star ×
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Lilithella Higurashi
Se espabiló con un potente abismo en el pecho. Había algo raro en todo lo que pasaba, en todo lo que veía. Podía reconocer cada artefacto a su alrededor, desde la puerta en su habitación hasta cada libro que reposaba en su repisa, quién era y lo que hacía ahí, pero no era capaz de identificar la potente ansiedad que hormigueaba desde la punta de los dedos de sus pies. Una necesidad que le gritaba con intensidad que debía moverse, que debía irse.​
¿Ir a dónde?
No tenía idea, pero la consumía.​
Sacudió sus pensamientos e intentó mantener la calma, alejar la abrumadora sensación y conseguir volver a dormir. Eran sus primeras semanas a lado de su hermano después de mucho tiempo, había retomado su trabajo en el burdel con una actitud positiva, cosa que no mantendría si el insomnio continuaba siendo tan molesto.​
Suspiró profundamente y la ansiedad se apagó de la misma manera como apareció, sin una sola razón. Deslizó la mirada al despertador en la mesa de noche, aún quedaban unas horas antes de tener que levantarse, las suficientes para conseguir retomar el sueño de antes.​
Las suficientes para correr.
Volvió a detener sus pensamientos y mordió el interior de su mejilla.​
¿En qué demonios estaba pensando y por qué no dejaba de consumirla?
Agradeció mentalmente que el día siguiente trascurriera normalmente, acudiendo a la habitación de su mellizo temprano en la mañana para desearle los buenos días y después proceder a realizar las actividades en su lista de pendientes, que era para su fortuna ese día implicaba salir, aunque para su mala suerte, era ir a comprar alcohol para esa noche.​
Arrugó la nariz recordando que para ir de compras debía pedir dinero a “padre” y para ello entrar a su oficina que apestaba a tabaco y extraños fluidos; y aunque eso era medianamente tolerable, la actitud de ese hombre robusto era todo lo contrario. Aún contra su voluntad, se movilizó arrastrando sus pies hasta la puerta de madera y repiqueteó un par de veces, cuando una voz del otro lado respondió, procedió a abrirla.​
Padre, necesito el dinero de hoy para ir a comprar alcohol, estamos cortos.
El hombre no volteó a verla, carraspeó la garganta y abrió el cajón de su izquierda, sacando un conjunto de dinero que extendió. Ella acortó la distancia de la puerta al escritorio y acercó su mano al efectivo, pero antes de poder tomarlo él lo retiró.​
Lili— llamó, la aludida sufrió una arcada, tenía cierto repudió cada vez que “padre” la llamaba de esa forma, solo le parecía agradable cuando era pronunciado por Mamoru—, ¿tomaste tu medicación hoy?
Una pregunta rutinaria que se le había vuelto excesivamente molesta. Era natural que su hermano le preguntara porque había preocupación genuina; pero “padre” solo tenía dos vertientes de interés, la primera constaba en deshacerse de ella, y la segunda en que fuera presentable para algún cliente o el público, y no tener una noche desastrosa como el día de la crisis psicótica que la dejó internada.​
Por supuesto—zanjó con más dureza de la que esperaba—, padre. — agregó con un tono más suave de voz coronándolo con una sonrisa, y arrebató el grupo de billetes de su mano. Sabía que si hacía un alboroto su hermano aparecería de inmediato, y él no merecía preocuparse de problemas mundanos.​
Más te vale volver a tiempo.
Eso fue lo último que escuchó antes de cerrar la puerta a su espalda.​
Avanzó a lo largo del que llamaba hogar y salió por la puerta principal, topándose con agradables y desagradables miradas, donde vivía era una zona donde los hechos corrían presurosos de boca en boca, deformándose conforme avanzaban hasta volverse demasiado sorprendentes si eran buenos, o sumamente desagradables si eran malos; para su mala suerte ella formaba parte del segundo grupo. A ese punto tampoco era consciente de que clase de vida se suponía que era la suya por lo mucho que había sido deformada, pero le ahorraba problemas o situaciones innecesarias​
Se detuvo antes de cruzar la acera con los autos aún en movimiento y guardó los pensamientos en su mente, recordando que parte de sus pendientes era conseguir más vitaminas para Mamoru. Sintió una mirada escrutando en ella, no le sorprendió, pero si levantó la vista para enfrentarla. Su sentimiento defensivo se detuvo mucho antes de lo que esperaba, los ojos que la observaban eran distintos.​
Esos ojos no pertenecían ahí.
Un molesto sonido agudo cruzó sus tímpanos, un chillido que parecía intentar perforarla. Volteó a su alrededor y sabía que solo ella era capaz de escucharlo porque nadie parecía mostrar alguna molestia. Apoyó su palma en su oído intentando callarlo, pero sus intentos eran vanos, seguía vibrando y perforando.​
Cerró sus ojos suponiéndolo como una migraña e intentó mantener la calma.​
Pero todo cambió cuando volvió a abrirlos.​
A su alrededor no había nada más que blanco. Arriba, debajo, a los costados, ni una sola mancha ensuciaba lo pulcro que la rodeaba. No podía distinguir si se trataba de una habitación, o si tal vez era una inmensidad, no podía ver límites y tampoco podía ver objetos.​
No veía nada más que blanco.​
Estaba de pie, así que comenzó a caminar, era lo más viable a su parecer, sin embargo, cada paso no la llevaba a nada. Pareció por un momento que alguien avanzaba a su espalda, pero cada vez que volteaba no había nada más que vacío.​
De nuevo estoy soñando despierta. — Arrastró sus palabras con un bufido.​
Se detuvo en seco y agitó su cabello de los costados intentando despertarse. Al menos esta vez en su alucinación sus cabellos seguían siendo negros y no rojizos, cosa que la habría vuelto loca, y tampoco se habían vuelto blancos como su alrededor, lo que le dio una calma extrañamente familiar.​
Hola, Lili.
Ella se volteó de golpe. Detrás de ella ahora había una figura, una que reconocía.​
Era su propia figura.​
Esa otra persona era idéntica a ella, vestían lo mismo y contaban con la misma altura, pero había un par de rasgos que variaban. Ella era pelirroja y sus ojos no eran azules como los suyos. También sabía que no era la primera vez que la veía, razón por la que el terror la invadió.​
No otra vez—suplicó poniendo las manos en sus ojos—, solo despierta, solo despierta, solo despierta. —repitió constantemente con la voz a punto de quebrarse y tras unos segundos, volvió a abrir los ojos.​
Se llenó de alivió cuando la otra figura había desaparecido, aunque seguía en ese espacio vacío se sentía más seguro que con su otro yo presente.​
Apretó sus ojos como solía hacerlo, esperando volver a la avenida, a la tienda de licores, donde fuera que se supone que estaba en ese momento, y entonces volvió a abrirlos.​
No estaba en la avenida, ni en el burdel, ni en un lugar que ella fuera capaz de reconocer. Solo estaba de pie a mitad de un parque. Metió la mano en su bolsillo y agradeció a todos los dioses existentes y por existir que su teléfono móvil se encontrara ahí. Pasó la mirada a la hora marcada en la pantalla, quince minutos pasados de las tres de la tarde, lo que significaba que tenía más de seis horas perdidas.​
Mordió su labio inferior con amargura y se aguantó las ganas de llorar. No podría soportar que todo eso ocurriera y volver a ese desagradable hospital, su mente no era tan fuerte y sabía que acabaría quebrándose por completo.​
Sabía que, de pasar por todo otra vez, ella misma tomaría cartas en el asunto.​
De nuevo.​
Rebuscó entre sus cosas con desesperación, en busca de algo, lo que fuera, que le diera un indicio de lo que ocurrió en esas horas vacías. Abrió su cartera, hurgó en su celular como si fuera nuevo para ella, y a pesar de su esfuerzo, no encontró nada.​
Se desplomó por completo en el piso y acarició sus cabellos, intentando reconfortarse, tal vez no había pasado nada que fuera significativo, tal vez ella estaba creándose películas falsas en su mente, tal vez había podido controlarlo, y con algo de suerte lograría ocultarlo.​
O eso era lo que esperaba.​
Solo mantén la calma, Lilithella. —se dijo, guardando sus cosas en sus bolsillos—. Igual que antes.
Salió del parque, o del que creyó lo era, y se descolocó al notar que no estaba en algún lugar reconocible, conocía cada rincón lugar donde vivía así que estaba segura que no se encontraba cerca del burdel, lo que hizo a su preocupación resurgir. De nuevo recurrió a su celular e ingresó a la localización automática.​
No de nuevo. — Resopló.​
No estaba ni remotamente cerca de casa, ni siquiera conocía de antemano el nombre del sitio donde estaba. Con las manos temblorosas, ingresó su dirección, recibiendo más que nada ante la búsqueda.​
La red, claro, eso es —se explicó—, solo tengo que encontrar una estación de autobuses y buscar uno a casa. — volvió a avanzar, regulando su respiración—. No es difícil encontrar el camino a casa. — murmuró intentando convencerse.​
Avanzar por una acera que no reconocía era más complicado de lo que esperaba, sentía que las miradas se fijaban en ella, aunque no había nadie cercano alrededor, como si el viento supiera con exactitud que ella era una completa desconocida. Aunque mantener las apariencias era una de sus especialidades, no podía evitar al pánico crecer en su interior.​
Cruzó unas avenidas más, mucho más solitarias de lo que esperaba, hasta que creyó distinguir a una persona de pie unos metros más lejos. Apresuró el paso, necesitaba pedir indicaciones de inmediato, necesitaba volver antes de que su hermano mandara al ejército, la marina, o solo Yggdrasil sabía a quienes en su desesperada búsqueda.​
Pero cuando tuvo el cuadro completo, su paso fue aminorando. El desconocido, porque ahora podía ver que era masculino, comenzó a desvanecerse, al igual que su alrededor hasta que la imagen de la licorería se aclaró frente a ella, oteó con rapidez en el reloj de su celular, seguía teniendo seis horas perdidas, pero al menos estaba en un lugar conocido para ella.​
Suspiró de mala gana pensando en una excusa para “padre” y una confesión para Mamoru, porque sabía que su hermano le preguntaría de inmediato su estado de salud, aún cuando él solía llevarla peor que ella.​
Fijó la atención al frente, donde sus ojos chocaron con otro par de orbes de tonalidad similar a la suya, con danzantes cabellos celestes que se mecían a la par del viento.​
Lo reconoció de inmediato del hospital.​
Aquel que se dedicó a enseñarle tanto y cuidar de ella.​
Intentó acercarse, pero después de su primer paso, solo hubo oscuridad.​
[ . . . ]
Un suave golpe a su costado la despertó. Una de las chicas del burdel la codeó para movilizarse a entregar una orden. Lilithella lo hizo por inercia, conocía al cliente y el pedido habitual, pero no recordaba cómo había vuelto al burdel después de hacer las compras, y mucho menos el preámbulo al espectáculo acostumbrado; sin embargo, hizo caso omiso y volcó por completo su atención en el escenario donde su mellizo había tomado el completo control.​
Sus movimientos, suaves a la melodía, pero cargados de un bullicio de emociones sacudían su corazón. Los ojos de Higurashi brillaron a la par en que él lo hacía, fascinada por su baile, encantada por sus movimientos y envuelta en calma.​
Su hermano solía tener esa reacción en ella, de calmarla y hacerle ver que todo estaba bien, tan bien que obvio por completo el incidente de ese día. Todo parecía estar bien, así que no debía ser importante.​
Escuchó unos bullicios a su costado, de un par de hombres en una mesa, mencionando cosas sugestivas de su gemelo. Lili estaba acostumbrada a ello, a los comentarios despectivos hacia él, cargados de pensamientos asquerosos y deseos carnales. Estaba acostumbrada, pero eso no evitaba que fuera repulsivo para ella.​
Mamoru no era un objeto.​
Lili se movilizó grácilmente hacia la mesa, ganando la atención de las miradas lascivas de aquel par en su dirección, y sin pena ni gloria, levantó con firmeza un tenedor que clavó en la mano de uno de ellos, quien de inmediato soltó un sonoro chillido.​
Oh, mis disculpas. — Fingió una arrepentida expresión, cubriendo su boca sorprendida con su mano—. Se me resbaló. — Sonrió y se inclinó hasta su oído sin dejar de generar presión sobre la piel con el objeto metálico—. La próxima vez, no lo mataría ser más cordial con sus comentarios. — Sugirió irguiéndose, retirando el tenedor y lanzándolo al aire, antes de volver a atraparlo con una expresión jovial.​
El hombre se puso de pie de inmediato.​
¡Tu manejador me va a escuchar! — Chilló y se movilizó entre las mesas.​
Lilithella arrugó la nariz, manejador era excepcionalmente un término correcto para “padre” pero no dejaba de parecerle irritante. Soltó un bufido cuando lo vio dirigirse al sitio donde “padre” solía encontrarse; entre más habladores, más chillones solían ser.​
Devolvió la atención al espectáculo, donde su hermano estaba culminando, se lamentó por un momento por no poder disfrutarlo y porque en breve, probablemente tendrían problemas con “padre”, pero toda su atención cambió cuando notó a su mellizo trastabillar, un movimiento apenas notorio para el público, pero con enorme importancia para ella.​
Significaba que no había tomado sus medicamentos.​
A paso veloz, se movilizó a la cocina y luego directo tras vestidores, necesitaba cuidarlo, tanto como él cuidaba de ella.​
[ . . . ]
El hombre avanzó por el pasillo, sobando su mano con un sonido chillón en su voz. Abrió la puerta de la oficina del dueño de un golpe y soltó un exagerado alarido.​
¡Tu, pedazo de imbécil! Una de tus perras me ha herido, espero que tengas en mente una compensación ¡Una gran compensación!
La silla del escritorio estaba volteaba. Chillón supuso, por lo reclinada que estaba, que había alguien sentado, y no se equivocó. Tras el chillido del metal oxidado, la silla giró mostrando a lo que Chillón pensó era un adolescente e inmediatamente arqueó una ceja, irritado.​
¿Dónde está tu jefe? ¡Exijo verlo de inmediato!
¿Jefe? — Cuestionó con un tono burlón mientras se incorporaba—. No tengo un jefe; sin embargo, osaste insultar a alguien más importante.
¡¿Acaso no escuchaste lo que he dicho?! ¡¿Tienes idea de quien soy?!
Eras. — Corrigió.​
Chillón abrió la boca para quejarse, pero su grito fue ahogado por el fuego.​
Un fuego tan frío que quemaba.​
[ . . . ]
Lilithella abrió los ojos muy temprano a la mañana siguiente, con la misma sensación de ansiedad en su cuerpo, de sus piernas contrayéndose y su corazón acelerándose. Se sentó, entre el sin número de almohadas que la hacían sentir segura, y tomó aire relajando sus músculos.​
Con algo de suerte, el día iría perfectamente.​
Salió de su habitación y fue a la de su mellizo, a desearle su acostumbrado buenos días. Sus pasos fueron aminorando cuando notó a un par de figuras femeninas de pie en la entrada de su hermano, y tras el impacto, corrió la distancia restante.​
¡Mamoru! — Pegó un gritillo, topándose con la imagen de su hermano en cama. Una de las chicas lo había encontrado, y con ayuda del par en la puerta lo recostaron de nuevo en su cama.​
Lili se apresuró a tomarle la temperatura con su mano, no parecía tener fiebre, pero parecía agotado y estaba pálido, como si hubiera visto un fantasma. De golpe, la imagen de su hermano en el hilo de la vida y la muerte en el pasado atravesó su mente, la sangre bombardeó por su cuerpo tan rápido como cuando había bajado a sus talones por el susto, y a zancadas salió de la habitación.​
Pateó la puerta de su destino, aquel lugar donde “padre” siempre estaba, sin importarle que esta funcionara o no después de eso. “Padre” se puso de pie, iracundo.​
¡¿Qué demonios te pasa, pe—
Ella no lo dejó terminar. Acortó la distancia al escritorio y, con una fuerza que desconoció, alcanzó el cuello de la ropa de “padre” y tiró de él, hasta su altura.​
¡Cállate! Si le pasa algo a Mamoru, te juro que te haré sufrir ¡¿me has escuchado?!
“Padre” bufó, con un simple empujón despegó a Lilithella de sí, y aunque fue rudo y le dolió, ella no se intimidó. Él tampoco estaba sorprendido, no era la primera vez que Higurashi había tenido una reacción similar, estuvo a punto de reír antes de que el frío escalara por su espalda.​
Una figura cadavérica se irguió detrás de Lilithella, hecha de fuego danzante y una corona en lo alto. La chica arqueó una ceja ante la reacción de “padre”, que pusilánime volvió a tomar asiento en su escritorio.​
Sal de aquí… — Tartamudeó.​
Lilithella lo miró con confusión, sus ojos estaban confusos y asustados. Ella volteó a su espalda, donde creyó que él observaba, pero no había nada.​
¡He dicho que te largues!
Ella arqueó una ceja y salió.​
Se movilizó a la pieza de su hermano, las mujeres curiosas ya no estaban en la puerta, pero sabía que tenían un enorme aprecio por Mamoru y que probablemente volverían con alimento para él. Ingresó y tomó asiento a lado de su hermano, esperando a que despertara. Viró la atención a la ventana de la habitación, y lo claro del cielo le causó una emoción en el pecho que debió calmar regulando su respiración.​
¿Qué era esa sensación? Abrumadora y reconfortante al mismo tiempo.​
Quiero volver. — murmuró.​
Sus pensamientos se detuvieron, ¿a dónde exactamente quería volver?
 

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Con lentitud se alzaba cada vez mas el sol trayendo con el un nuevo día, iluminando las hermosas calles de la ciudad de París mientras que los primeros ruidos de las jornadas laborales comenzaban a escucharse por las silenciosas calles. Mas todo parecía permanecer en calma dentro de una de las habitaciones de aquel lugar, parado en el centro de dicha vivienda se encontraba un joven de su cabellera azabache se resbalaban pequeñas gotas de sudor mientras que respiraba algo agitado para volver a comenzar. Con lentitud coloco aquel instrumento nuevamente sobre su hombro seguido de un movimiento lento de su otra mano mientras colocaba el arco lentamente sobre las cuerdas para así proseguir con su practica. Repentinamente aquel leve ruido producido por las primeras personas que deambulaban por las calles parisinas parecía haber desaparecido al momento en el que el joven comenzó a tocar. La gracia y elegancia de sus movimientos los cuales producían una hermosa melodía que inundaba todo el lugar. Melodía que se encontraba cargada de melancolía y tristeza mas últimamente casi todo lo que lograba tocar con su violín evocaban a esos sentimientos. El joven lo asociaba simplemente al recuerdo de su difunta madre que aunque el motivo para seguir adelante fue cumplir con aquella promesa que a esta le hizo, mas seguía sintiendo que por mas que tocara y practicara su música aun se sentía algo vacía.

Abruptamente paro el movimiento de su mano cortando con la melodía —Ah...— suspiro mientras que relajaba su cuerpo desacoplando aquella pose rígida y se disponía a dejar el violín sobre una mesa cercana a su cama para luego reposar su cuerpo sobre esta —Mama...— pronuncio en una muy baja voz mientras que tomaba su celular para poder revisar la hora actual ya que había despertado a altas horas de la madrugada para poder practicar sin el molesto ruido producido por el ajetreo de la ciudad, ya eran pasadas las 6 AM.

...

Con lentitud bajo las escaleras desde el tercer piso el cual correspondía a su habitación, mientras mas se acercaba al segundo piso podía sentir como el aire era inundado por una gran cantidad de olores dulces y atrayentes los cuales hacían babear un poco al joven pelinegro mientras mas se acercaba a su destino, al terminar de bajar las escaleras y pasar por un pequeño pasillo donde se encontraba la puerta a la habitación de su padre logro llegar a la cocina.

—Buen día Jean-Luc— dijo una voz masculina la cual provenía de la escalera que conectaba con el primer piso, al voltear su mirada asia esta pudo ver a su interlocutor siendo este su padre un hombre muy parecido a Luc cuya diferencia mas notable era simplemente el color de sus ojos pues mientras que adulto poseía ojos de color café obscuro su pequeño retoño había heredado los ojos rojos directamente de su familia paterna ya que este fue un rasgo que pocos de su familia poseen.

—Buen día papa— respondió el saludo mientras que se acercaba a la mesa del comedor donde se encontraban gran cantidad diferentes de alimentos entre estos cereales, avena, pan, frutas entre otros y tomaba asiento —Veo que no fui el único que despertó temprano el día de hoy— pronuncio mientras que tomaba un croissant y se disponía a comerlo.

—Pues si hoy sera un día un poco agitado en la pastelería así que decidí comenzar desde temprano— dijo mientras que de igual forma tomaba asiento al lado opuesto de la mesa frente a su hijo —Aparte de eso el día de hoy necesito que te encargues un momento mientras salgo a hacer algunas compras— finalizo mientras que servia un poco de café en una taza y lo tomaba.

—Ok no hay problema— afirmo Luc mientras que seguía desayunando, la comida que hacia su padre sin duda alguna era la mejor que había probado en el mundo.


[Un desayuno y 3 horas después]
Jean-Luc se había mantenido atendiendo a los diferentes clientes que habían estado pasando constantemente durante las ultimas tres horas que su padre salio a hacer compras, según dijo había salido a reabastecer algunas cosas de la despensa pero ya habían transcurrido tres horas desde que su padre había salido y aun no regresaba. Pero eso no le preocupaba ya que sabia que muchas veces su padre se distraía hablando con varias personas por el camino debió a lo popular que era al ser el dueño de una de las mejores pastelerías de París. De pronto una pequeña alarma sonó sacando de sus pensamientos al chico, el cual había colocado un pequeño reloj de cocina para recordar sacar algunos de los dulces que había puesto a cocinar en el horno. Pero al momento en el que se disponía a sacar las cosas del horno otro sonido distrajo su atención este siendo el de la campanilla de la puerta.

—Bienvenido a casa— pronuncio de forma inconsciente Luc, para luego caer en cuenta que no sabia si la persona que había entrado o no a la pastelería era su padre pero por alguna extraña razón sabia que se trataba de el.

—Vaya, parece que ahora eres adivino— dijo su padre mientras que entraba en la parte trasera del local a donde se encontraban los hornos —¿Como sabias que era yo?— interrogo mientras que se acercaba a su hijo con una extraña pose manteniendo sus manos escondidas detrás de su espalda.

—Creo que fue una corazonada— respondió el joven algo extrañado tanto por lo que había dicho como por el raro comportamiento de su padre.

—Oye Luc, sabes que últimamente te había notado un tanto decaído— menciono mientras se acercaba un poco hasta estar junto a su hijo el cual aun buscaba ver que era lo que ocultaba —Se que luego de lo que ocurrió con tu madres, pues no es fácil— dijo con algo de tristeza pues era un tema algo delicado para ambos aun —Pero estuve pensando y pues creo que una de las cosas que tal vez te puedan ayudar sea tener un pequeño amigo que te haga compañía— al pronunciar dichas palabras los ojos de Jean-Luc se iluminaron como los de un niño pequeño —Bueno cierra los ojos para que así sea una sorpresa— tal vez era algo infantil pero su padre sabia que algo así emocionaría a su hijo, tal vez...

—Ooh— exclamo muy emocionado el joven francés mientras esperaba la sorpresa de su padre —Así que al final si consideraste mi propuesta de tener un perro— dijo emocionado mientras intentaba ver el animal que se encontraba escondido tras el cuerpo de su padre el cual parecía un poco nervioso —Espero sea un husky o un shiba, son muy lindos— tal vez escuchar esas palabras salir de la boca de un chico como el eran algo raras pero algo era cierto Luc ser volvía loco por los animales y sobre todo por los perros —Eres el mejor papa— dijo emocionado mientras cerraba los ojos esperando para ver a su nuevo compañero.

—Ok, listo acá esta tu nuevo compañero y "guardián"— dijo el adulto mientras que colocaba sobre las manos del joven al pequeño animal lo cual hizo que el chico abriera de golpe estos al notar que lo que había caído en su mano era mucho mas pequeño de lo que esperaba y se sentía muy raro para ser un perro —Pyro— termino de pronunciar ante la mirada incrédula de su hijo al ver en su mano un pequeño anfibio de color rojo muy brillante el cual no había nada mas que mantenerse inmóvil sobre sus manos.

—...—



 

Art of life
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Va, que empiezo....

Ya solo quedaba medio limón en el frigorífico y una botella de lo que antes, podría haber sido leche. Cerró con desesperación la puerta y exhaló aire para después toser con brusquedad. No era aire puro. Cerró los ojos y miró de nuevo el cuarto, donde antes, seguro que mucho tiempo antes, era un cuarto donde reinaba felicidad. El frigorífico estaría repleto de productos frescos, las despensas llenas de alimentos con fecha de caducidad y latas de conservas duraderas.

-Pero de eso ya ha pasado mucho tiempo -murmuró mientras subía el labio inferior en una media sonrisa con aires de melancolía -Ya nada volverá a ser igual.

Aún seguía solo en ese cuarto, pero hablar consigo mismo era la forma que usaba para no perder del todo la cabeza. -Así soy yo… -volvió a murmurar esta vez. Abrió de nuevo el frigorífico, como pensando, que, si lo abría de nuevo, aparecería algún tipo de alimento, que no fuera ese medio limón ya quemado y la botella llena de grumos blancos, pocos digestivos.

Suspiró mientras cerraba la puerta y miraba al otro lado del cuarto, donde se apreciaba un hueco de más de un metro de ancho, donde antes había una ventana. Aun se podía apreciar los trozos de cristales y el marco maltratado de haber sido forzada. Avanzó hacia allí mientras recordaba seguramente, un cristal impoluto, por donde entraban los pocos rayos de sol que dejaban traspasar unas cortinas de felpa rosáceas con dibujos de girasoles. Una pila con un fregadero, donde unas manos desgastadas de haber hecho la comida esa mañana, enjuagaba unas tazas rojas y las ponía a remojo. Una mujer de pelo castaño recogido en una cola de caballo, se daba la vuelta sonriente. El chico alargó la mano como si pudiera tocarla mientras decía en bajo “mamá”. Pero se tropezó con el escombro del suelo y cayó al suelo arañándose ambos brazos y la rodilla derecha. Sin quejarse, se volvió a levantar. La visión ya se había esfumado y solo le quedaba la realidad.

Un agujero donde se veía el cielo gris

Había pasado ya unos años desde esa fatídica explosión de gas. Su "hermano" pequeño y sus padres adoptivos murieron. Por "suerte" para él, se encontraba fuera en esos momentos. Desde aquél día, Saito ha ido pasando de familia en familia, como si de un juguete se tratara.
Salió de la casa y como hacía casi siempre, se sentaba en las escaleras. Se preguntaba todos los días cuando derruirian la casa. Pero mientras no lo hicieran,él seguiría yendo a visitarla todos los años.
Hoy era el cumpleaños de su "hermano". ¿Cuántos hubiera cumplido? seguro que estarían jugando con la consola mientras mamá les preparaba la tarta. Papá estaría poniendo la mesa mientras escuchaba de fondo el fútbol y alabando las jugadas de su equipo. Todo serían risas y el ambiente de felicidad se olería a distancia.
Se encendió el cigarro y le dio la primera calada cuando sintió una gota caer en su mejilla. ¿Estaba llorando?
No. Ya hacía mucho tiempo de ello.
Sintió la segunda y la tercera. La cuarta fue un sonido sordo en el ambiente seguido de una quinta. En unos segundos el cigarro se le apagó bajo un intenso aguacero seguido de unos fogonazos de luz en el cielo.
Pero él siguió sentado en el escalón sin importarle que se estuviera calando hasta los calzoncillos.


Seguro que estaba pensando en una vida mejor. Seguro que se maldecía por la “asquerosa “vida que estaba llevando en esos momentos.

No tendría que ir en moto a repartir pizzas. Sería jugador de baloncesto en algún buen instituto de la mediana. Ayudaría a su hermano con las matemáticas mientras él estaría estudiando para el examen de acceso a la universidad. No viviría en un cuchitril con moho en las paredes y cucarachas bajo los muebles de la cocina o el sumidero del cuarto de baño.

Se iría a la cama escuchando música con una sonrisa despidiéndose de sus padres…o mandando un mensaje a alguna chica. No tendría que atrancar la puerta rota con una silla…no tendría un bate de beisball en casa en modo de defensa, tal vez como hobbie por echar unos lanzamientos con su padre y hermano mientras su madre se tomaba un granizado de limón sentada viéndolos jugar o leyendo alguna revista de moda.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el caer de hielo. Esta vez si tuvo que acceder de nuevo a la vivienda y evitar la pedriza que caía en esos momentos.

De pronto, sintió algo. Algo que no había sentido desde hace unos días.

La primera vez fue hace muchos años. Estaba saliendo de la casa de acogida, una de tantas, pero esta era especial porque fue ahí donde se dio cuenta que algo andaba mal en su vida…



Flashback



-Vete de aquí!, te dije que si no traías buenas notas te irías pitando de esta casa. Solo nos traes problemas! Y encima llegas con la ropa sucia y echa una porquería

-p.pero si me….

-¡He dicho fuera!

El hombre arrastró al niño de malas maneras y lo empujó fuera. La mujer desde arriba le tiró una mochila y cerró la ventana corriendo las cortinas.

Se quedó unos minutos tirado en el suelo abrazando una mochila y apretando con furia los dientes. Miraba esa puerta vieja con profundo odio y rencor. Ya no volvería a ver a esos “padres” seguramente. Miraba el lado bueno. Ya no sentiría el roce de la hebilla del cinturón en su cuerpo ni las malas miradas de esa mujer.

¿Por qué cambiaron tanto?

Cuando llegó a esa casa todo era sonrisas y buenas palabras. Comía de caliente y se bañaba con agua tibia. Vestía buenos pijamas calentitos y por las noches lo arropaban.

Se sacudió la cabeza. Eso no era así. Tal vez el primer día para guardar las apariencias. Esos recuerdos que le salían era de su antigua casa…la de verdad…la de su verdadera familia.

Sus padres perdieron a sus hermanos en un accidente de avión. Sus tíos murieron cuando viajaban con sus abuelos. Por eso cuando perdió a sus padres, tuvo que irse a una casa de acogida.

¿Cuánto ha pasado de eso?

Ya ni lo recordaba.

Se levantó del suelo y fue a caminar cuando lo vio. Tan claro como el agua. Lo miraba con el hocico echado hacia delante y las dos alas desplegadas. Caminaba hacia él despacito como oliéndolo. Su primera reacción fue llevarse ambas manos a los ojos. La segunda dar dos pasos hacia atrás…y la tercera, cuando el dragón emitió un ruido fue correr.

Pero no vio el buzón de su antigua casa de acogida y se estampó de cara con él.

Cuando abrió los ojos solo vio el cielo de la noche de verano. Se empezó a rascar los brazos y las piernas. Le habían “devorado” los mosquitos. Se frotó el chichón y como si la imagen de ese dragón hubiera sido una alucinación, dejó de dar importancia. Echó una última mirada a esa casa y empezó a andar.

No sabía a donde ir. Tenía 13 años, una mochila con poca ropa y tal vez 500yens. Ni para el autobús le daba. Decidió caminar y ver hacia donde daban sus pasos. Por el camino iba pasando las viviendas de sus vecinos. Desde lejos podía ver la alegría de esas familias unidas. Él no volvería a sentir eso y aunque lo quisiera reprimir diciéndose así mismo que no lloraría más…solo tenía 13 años. Las lágrimas empezaron a caerle sin darse cuenta y decidió que si empezaba a correr, se tranquilizaría y dejaría de llorar.

Se cansaron sus piernas cuatro calles más abajo y tuvo que parar para respirar hondo. Olió en el ambiente a pizza y se giró para ver que había llegado a una pizzería. Su estómago le hizo el favor de recordarle que desde el bollo de pan con aceite y sal que le hizo aquella mujer haciéndose pasar por su madre, mientras ella se metía cuatro donuts y un batido al cuerpo, no había probado bocado. Caminó hasta la puerta y antes de entrar vio que salía un hombre con una caja de pizza.

-Está cerrado niño. Por cierto ¿Qué haces aquí a estas horas? –El hombre se agachó y vio más de cerca al niño -¿Vives en la calle o es que te has escapado de algún sitio?

-Tengo hambre –eran las primeras palabras que pronunciaba desde hace un rato y le salió con la boca seca –Me conformo con un borde de algún rastro de pizza…

El hombre suspiró y le puso la mano en la cabeza.

-Entra para dentro…dile a Yuuki que te envía Hide, y que te dé una pizza, la que quieras –le dijo el hombre mientras se apartaba y Saito aceptaba la invitación entrando sin mirar atrás. No escuchó como el hombre suspiraba y tiraba la caja al suelo para sentarse en el escalón y sacar el teléfono móvil.

No se lo contó hasta años después. Lo que él recuerda de esa noche es que se cenó dos medianas de pepperoni y cuatro quesos con un litro de cola descafeinada. Y que cuando vinieron a por él, él dormía en las rodillas de la mujer.



FIN FLASHBACK



Caminó unos pasos. Aun se escuchaba la fuera de la pedriza que caía fuera. Pero él, volvió a escuchar el sonido tan familiar, como si de un gorgoteo se tratara.

-Sé que estás aquí –dijo –Aun no sé lo que eres…apareces cuando quieres y de pronto toda mi vida mejora –podría pensar que estaba hablando solo. Pero él sabía que estaba ahí –Dime pequeño dragón –y ahí lo vio. En lo que antes era el salón de la casa bajo un chorro de agua que se filtraba por las viejas y destrozadas tejas del tejado -¿Te estás dando una ducha?- como contestación vio como el dragón se sacudía la cabeza y abría las alas para después volver a sacudirse entero, como si de un perro se tratara –Bien. Creo que esta es la primera vez después de unos años que te encuentro y no salgo corriendo. Quiero respuestas –se iba acercando al dragón a la vez que hablaba. Este lo miraba desde abajo, hasta que se elevó unos palmos del suelo para de pronto atacarlo. Saito no lo vio venir. Fue muy rápido pero lo preciso del ataque hizo que el chico perdiera el equilibrio hacia atrás y salvó una viga de la casa que le iba a caer encima. La fuerza del agua entraba por el salón. Saito no se lo pensó, desde el suelo vio como poco a poco ese tejado perdía fuerza y empezaba a caer. Vio al dragón volando mirándolo desde arriba. Hizo de nuevo un ruidito y señaló con su cabeza la salida. Saito asintió y salieron fuera.

El granizo había parado pero el agua seguía cayendo con fuerza. Desde fuera vio como después de años, la casa donde murieron sus padres se derruía.



Horas más tarde llegó a su casa. Atrancó como siempre la puerta y de paso aplastó algún bicho que salía al encender la luz. Había perdido de vista de nuevo a ese misterioso dragón. Miró hacia la pared donde vio varios dibujos que él pintaba en sus ratos. En todos aparecía ese dragón…su ángel de la guarda.

Se sentó en su colchón de muelles y dejó el casco de la moto en la mesita de noche. Estaba caladísimo y un escalofrío le entró. Decidió que lo mejor sería quitarse la ropa y meterse en la ducha.

Mientras el agua tibia le caía volvió a escuchar ese gorgoteo. Salió rápido de la ducha y sorpresa se llevó al ver que no estaba solo en casa.
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-¿Quién cojones eres tú? –estaba viendo ¿una chica? Sentada en su cama mirándolo incrédula. Se llevó ambas manos a su entrepierna para taparla y con algo de vergüenza se giró para coger una toalla y liársela en la cintura –Contesta. ¿Qué haces en mi casa? –miró hacia la puerta que seguía atrancada. ¿Cómo había entrado?

Pero su mayor sorpresa fue la contestación de esa chica…..un gorgoteo familiar.





Antes que nada. Mil disculpas por tardar. Mil disculpas por lo mal que está escrito y narrado.

Llevo varios años sin escribir y me siento muy oxidado.

Aclarar que la chica no es una chica, es su dragón. ¿Hacía falta aclarar eso? En apariencia humana. Jajajajajaja

Como dragón le encanta el frio, pero como humana le gusta el calor. Sabe hablar pero hacia muchísimos años que no y por eso al principio le sale el gorgoteo. Más adelante hablará.
Y ya sé que la imagen es de un chico l. Quería ponerlo en plan chica para hacer ver que el dragon no tiene sexo y él lo ve como una chica.


DFA
 
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Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Sentía mi cuerpo pesado, mi cabeza abombada me pedía a gritos una aspirina, mis piernas, acostumbradas a los calambres, se sentían como plomo, hacía mucho tiempo que no estaba tan mal físicamente, ¿será por la falta de medicamentos?, ¿la precaria alimentación que llevaba?, no tenía idea, simplemente me dolía todo.

Lentamente mis ojos fueron abriéndose, aparte del dolor de cabeza interno, sentía un chichón en la frente, de seguro me había desmayado, pero, no podía recordar nada, ¿Qué fue lo que me pasó?
De inmediato, vi unos ojos zafiros admirándome con preocupación, su cabello oscuro caía grácilmente por su pálida piel, sus rasgos femeninos y delicados eran hermosos, lo supe instantáneamente, era ella, el único ser por el cual aguantaba este calvario, era mi adorada hermana.

-despertaste- soltó con una mueca de tranquilidad, pero, a su vez, de preocupación, no me gusta verle así, es más bella cuando sonríe.

-lo siento...- solté en un susurro mientras sonreía cansadamente, aun sentía dolor en mi cabeza, pero era mejor no martirizarle con nimiedades, solo quiero que ella sonría.

-no Mamoru, no digas eso- soltó con algo de brusquedad haciendo berrinche –no es común que te desmayes de la nada, estaba realmente preocupada- soltó mientras sus ojos empezaban a brillar un poco –no quiero perderte hermano, sin ti yo...- tras dichas palabras oculta su rostro con su cabello, se veía afectada, simplemente suspiré a la par que, lentamente, llevaba mi mano a su rostro y le hacía mirarme.

-siempre juntos, nunca el uno...- le solté a la par que ella recargaba su mejilla en mi palma abierta y sonreía.

-sin el otro- completó más tranquila mientras me sonreía, su sonrisa era una especie de bálsamo que tranquilizaba mi alma, adormecía el dolor y llenaba de luz mi existencia, sin mi querida Zelda yo, de seguro, moriría.


Luego de unos momentos, tras unos golpes, aparece una de las chicas que allí trabajaban, traía una bandeja con alimentos y jugo, rápidamente Lili los toma y me los trae, en verdad es una buena chica, de seguro, podría ser la mejor esposa para cualquiera... siempre y cuando toleraran su mal carácter, su temperamento de los mil demonios y su satírico humor.


-…- una risilla sorda salió de mis labios tras ese pensamiento, mi futuro cuñado deberá tener paciencia de oro y clases de defensa personal para no morir por un berrinche.

-si te Ries así, significa que estas mejor- soltó mientras me entregaba la comida, sopa de miso, pescado, arroz pilaf y un pudin de postre, no podía decir que me fascinaran, pero comida es comida.

-sí, ya me siento mejor, gracias por estar conmigo, mi dulce Zelda- respondí ya más repuesto, es un hecho, estar con ella mejora mis ánimos y renueva mis fuerzas.

-no hay de que, mi preciado Link- contestó con una sonrisa tierna, aquella que tanto adoraba mirar y me recordaba que había hecho un buen trabajo en cuidarla, no permitiría que nadie mancille esa sonrisa, nadie, ni si quiera padre.


Minutos después ambos nos encontrábamos comiendo, ya eran cerca de las cuatro de la tarde, el local generalmente abría a las ocho de la noche, mis actuaciones son de medianoche hasta las dos o tres de la mañana, luego a dormir y así eran todos los días, una rutina que no cambiaba, siempre igual, era aburrido, pero no había más que hacer, no se podía hacer nada y eso, me frustra.

Tras terminar los platos y dejarlos en las bandejas decidí levantarme, tenía que empezar el calentamiento, los ejercicios diarios, practicar mis pasos y escoger las canciones que bailaría esta noche, todo me tomaba alrededor de seis a ocho horas para estar a punto en la función de la noche, todo debía salir perfecto, fallar, no era una opción.

Me dirigí al armario mientras escuchaba a Lili pedir disculpas y contarme lo que le había pasado, me detuve frente al armario y decidí girarme, me le acerqué y me arrodillé frente a ella, sus ojos demostraban temor, de seguro cree que la regañaré, pero nada más lejos de la realidad, jamás la regañaría por esas cosas.


-no puedo... decir que lo entiendo- me sinceré mientras tomaba sus manos y le miraba el rostro –pero puedo sentir tu temor- apreté un poco sus manos mientras ella escondía sus labios –si vuelve a pasar, piensa en mí- le pedí mientras ella se impresionaba y me miraba directo a los ojos –recuerda nuestros momentos juntos- le respondí a su silenciosa pregunta mientras le sonreía con cariño y amor –siempre que estés en problemas, yo estaré allí para ti, siempre juntos- le recordé mientras la abrazaba y le daba cariño -nunca lo olvides, la soledad mata si no estas con quienes te aman- solté mientras sentía sus brazos rodear mi cabeza, espero haberle ayudado, no quiero verle triste.


Tras aquel momento de amor fraternal, decidí cambiarme de ropa, lentamente volví al ropero y lo abrí, lo primero que noté fue que algunas prendas estaban cambiadas de lugar, nada del otro mundo, sin embargo, aquello que si me dejó paralizado, fue una mirada dorada junto a unas orejas pequeñas y puntiagudas, un rostro femenino y un gran busto que estaban sentados en una esquina, mirándome, escudriñándome y sonriéndome.


-ya despertaste, que bueno- soltó aquella voz femenina mientras mis ojos salían de su órbita y empezaba a boquear cual pez fuera del agua.

-¿Qué cara...?- soltó mi hermana mientras ella me hacía retroceder y se colocaba frente a mí en modo de escudo para, posteriormente, ver como aquella mujer de rasgos vulpinos salía de mi armario.

-un gusto Lilithella, soy Rita y soy la guardiana de tu mellizo Mamoru- contestó haciendo una reverencia y sus colas se mostraban en todo su esplendor.

“dime que no estoy loco” gesticulé a duras penas con mis manos mientras mi hermana también quedaba paralizada y negaba con la cabeza.

-también la veo y escucho- respondió mientras la mujer sonreía con delicadeza, parece que hacemos caras graciosas.

-mis niños, lamento que esto haya sido de esta manera- comentó mientras se acercaba, colocándonos a ambos a la defensiva –pero es necesario que sepan que corren peligro, extrañas criaturas han estado apareciendo por el mundo, el incubo de anoche solo era una nimiedad, cosas peores podrían venir- soltó mientras mi hermana intentaba entenderla y yo... solo me sonrojaba y miraba el piso, ese extraño sueño había sido real, que vergüenza.


Tras unos minutos hablando, bueno, preguntando y recibiendo respuestas ambiguas o contestaciones negativas, llegó la hora de hacer nuestro día, o en este caso, nuestra noche, sin embargo, tras pedirle a Rita que se quedara en mi habitación oculta, una chica del cabaret, ya con su corsé y mallas puestas, me entrega una carta sin firma ni remitente, pidiendo que la lea cuando esté solo, yo solo asentí mientras ella se retiraba rápidamente, parecía nerviosa y asustada, de seguro padre la regañó.

Fui a una habitación grande, de piso tatami y paredes de madera, amplia y cálida, perfecto para mis ejercicios.

Usualmente practico a solas, pocas veces mi hermana o las chicas con día libre vienen a verme, por otro lado, padre, el siempre viene a ver los bailes para dar el visto bueno o cambiarlo y en todas esas visitas las cosas fueron horribles, no era algo que quisiera recordar.

Rápidamente comencé con la calistenia básica, despertar mis músculos, estirar mis huesos y reactivar mi sistema, por lo general hago dos horas de ejercicio, con descansos de cinco minutos cada treinta minutos, luego empiezo con ejercicios fuertes y rápidos, acoplando algunos pasos de bailes y experimentando nuevas poses, esas ya son dos a tres horas, quedaba muy sudado, pero me sentía, de alguna extraña y curiosa razón, feliz y centrado.

Ya eran las ocho de la noche cuando mi entrenamiento había terminado, ahora tenía tres horas para escoger las canciones, preparar los bailes, ducharme y esperar mi turno en el escenario, todo tal cual como el itinerario estaba estipulado.

Escuchaba melodía tras melodía buscando alguna que me gustara y podría llamar la atención del público, eso, hasta que vi la carta, la curiosidad me ganó la partida y decidí leerla, pero al ver la caligrafía, cursiva con toques góticos, supe de inmediato de quien era y eso me lastimaba.
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𝕻𝖆𝖗𝖆 𝖒𝖎 𝖆𝖒𝖆𝖉𝖔 𝕸𝖆𝖒𝖔𝖗𝖚:


¿𝕮𝖚𝖆𝖓𝖙𝖔𝖘 𝖆𝖓̃𝖔𝖘 𝖍𝖆𝖓 𝖕𝖆𝖘𝖆𝖉𝖔 𝖞𝖆?, ¿𝖈𝖚𝖆𝖓𝖉𝖔 𝖋𝖚𝖊 𝖑𝖆 𝖚𝖑𝖙𝖎𝖒𝖆 𝖛𝖊𝖟 𝖖𝖚𝖊 𝖛𝖎 𝖙𝖚 𝖇𝖊𝖑𝖑𝖆 𝖘𝖔𝖗𝖓𝖎𝖘𝖆 𝖞 𝖙𝖚𝖘 𝖍𝖊𝖗𝖒𝖔𝖘𝖔𝖘 𝖔𝖏𝖔𝖘 𝖈𝖔𝖑𝖔𝖗 𝖗𝖚𝖇𝖎́?, ¿𝕬𝖚́𝖓 𝖘𝖎𝖌𝖚𝖊𝖘 𝖗𝖊𝖈𝖔𝖗𝖉𝖆𝖓𝖉𝖔𝖒𝖊 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖞𝖔 𝖙𝖊 𝖗𝖊𝖈𝖚𝖊𝖗𝖉𝖔?, ¿𝕸𝖊 𝖔𝖉𝖎𝖆𝖘 𝖕𝖔𝖗 𝖍𝖆𝖇𝖊𝖗𝖙𝖊 𝖉𝖊𝖏𝖆𝖉𝖔 𝖘𝖔𝖑𝖔 𝖙𝖔𝖉𝖔𝖘 𝖊𝖘𝖙𝖔𝖘 𝖆𝖒𝖆𝖗𝖌𝖔𝖘 𝖞 𝖈𝖗𝖚𝖊𝖑𝖊𝖘 𝖆𝖓̃𝖔𝖘?

𝕹𝖔 𝖙𝖊𝖓𝖌𝖔 𝖊𝖑 𝖗𝖔𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖎𝖒𝖕𝖑𝖔𝖗𝖆𝖗 𝖙𝖚 𝖕𝖊𝖗𝖉𝖔́𝖓, 𝖘𝖊 𝖖𝖚𝖊 𝖑𝖔 𝖖𝖚𝖊 𝖍𝖎𝖈𝖊 𝖊𝖘𝖙𝖚𝖇𝖔 𝖒𝖆𝖑, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖉𝖊𝖇𝖊𝖘 𝖘𝖆𝖇𝖊𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖞𝖔 𝖓𝖔 𝖖𝖚𝖊𝖗𝖎́𝖆 𝖍𝖆𝖈𝖊𝖗𝖑𝖔, 𝖞𝖔 𝖗𝖊𝖆𝖑𝖒𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖖𝖚𝖊𝖗𝖎́𝖆 𝖛𝖎𝖛𝖎𝖗 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖌𝖔 𝖊𝖓 𝖏𝖆𝖕𝖔́𝖓, 𝖗𝖊𝖆𝖑𝖎𝖟𝖆𝖗 𝖓𝖚𝖊𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖘𝖚𝖊𝖓̃𝖔 𝖉𝖊 𝖊𝖘𝖈𝖆𝖕𝖆𝖗 𝖏𝖚𝖓𝖙𝖔 𝖆 𝖙𝖚 𝖍𝖊𝖗𝖒𝖆𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖛𝖎𝖛𝖎𝖗 𝖙𝖗𝖆𝖓𝖖𝖚𝖎𝖑𝖔𝖘 𝖋𝖚𝖊𝖗𝖆 𝖉𝖊𝖑 𝖎𝖓𝖋𝖎𝖊𝖗𝖓𝖔 𝖖𝖚𝖊 𝖆𝖒𝖇𝖔𝖘 𝖈𝖔𝖒𝖕𝖆𝖗𝖙𝖎𝖒𝖔𝖘. 𝕻𝖊𝖗𝖔 𝖑𝖆 𝖛𝖎𝖉𝖆 𝖊𝖘 𝖈𝖗𝖚𝖊𝖑, 𝖓𝖔 𝖘𝖔𝖑𝖔 𝖕𝖔𝖗 𝖘𝖊𝖕𝖆𝖗𝖆𝖗𝖓𝖔𝖘 𝖊𝖓 𝖊𝖑 𝖒𝖚𝖓𝖉𝖔, 𝖘𝖎 𝖓𝖔, 𝖙𝖆𝖒𝖇𝖎𝖊́𝖓 𝖉𝖎𝖛𝖎𝖉𝖎𝖗 𝖓𝖚𝖊𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖑𝖆𝖟𝖔.

𝕷𝖆 𝖗𝖆𝖟𝖔́𝖓 𝖕𝖔𝖗 𝖑𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖙𝖊 𝖊𝖘𝖈𝖗𝖎𝖇𝖔 𝖊𝖘 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖉𝖊𝖈𝖎𝖗𝖙𝖊 𝖑𝖆 𝖛𝖊𝖗𝖉𝖆𝖉, 𝖉𝖊𝖑 𝖕𝖔𝖗𝖖𝖚𝖊́ 𝖉𝖊𝖘𝖆𝖕𝖆𝖗𝖊𝖈𝖎́ 𝖊𝖘𝖙𝖔𝖘 𝖑𝖆𝖗𝖌𝖔𝖘 𝖞 𝖈𝖗𝖚𝖊𝖓𝖙𝖔𝖘 𝖈𝖚𝖆𝖙𝖗𝖔 𝖆𝖓̃𝖔𝖘.

𝕿𝖚 𝖞𝖆 𝖘𝖆𝖇𝖊𝖘 𝖖𝖚𝖊 𝖒𝖎 𝖓𝖔𝖒𝖇𝖗𝖊 𝖊𝖘 𝕾𝖎𝖉𝖔𝖓, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖒𝖎 𝖆𝖕𝖊𝖑𝖑𝖎𝖉𝖔 𝖊𝖘 𝕸𝖆𝖈𝕷𝖊𝖔𝖉, 𝖘𝖔𝖞 𝖍𝖎𝖏𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖆𝖈𝖙𝖚𝖆𝖗 𝖗𝖊𝖌𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖚𝖓 𝖈𝖑𝖆𝖓 𝖊𝖘𝖈𝖔𝖈𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓 𝖌𝖗𝖆𝖓 𝖕𝖆𝖘𝖆𝖉𝖔 𝖞 𝖕𝖗𝖔𝖒𝖎𝖓𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖋𝖚𝖙𝖚𝖗𝖔, 𝖙𝖔𝖉𝖆 𝖚𝖓𝖆 𝖍𝖊𝖗𝖊𝖓𝖈𝖎𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖓𝖔 𝖖𝖚𝖎𝖊𝖗𝖔 𝖕𝖔𝖘𝖊𝖊𝖗, 𝖘𝖎𝖓 𝖊𝖒𝖇𝖆𝖗𝖌𝖔, 𝖆𝖖𝖚𝖎́ 𝖊𝖘 𝖉𝖔𝖓𝖉𝖊 𝖑𝖆𝖘 𝖈𝖔𝖘𝖆𝖘 𝖘𝖊 𝖙𝖔𝖗𝖓𝖆𝖓 𝖒𝖆𝖈𝖆𝖇𝖗𝖆𝖘.

𝕸𝖎 𝖕𝖆𝖉𝖗𝖊 𝖕𝖚𝖘𝖔 𝖛𝖎𝖌𝖎𝖑𝖆𝖓𝖙𝖊𝖘 𝖊𝖘𝖕𝖊𝖈𝖎𝖆𝖑𝖊𝖘 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖔𝖘𝖇𝖊𝖗𝖛𝖆𝖗 𝖞 𝖉𝖔𝖈𝖚𝖒𝖊𝖓𝖙𝖆𝖗 𝖙𝖔𝖉𝖔𝖘 𝖒𝖎𝖘 𝖒𝖔𝖛𝖎𝖒𝖎𝖊𝖓𝖙𝖔𝖘 𝖈𝖚𝖆𝖓𝖉𝖔 𝖛𝖎𝖆𝖏𝖆𝖇𝖆 𝖞 𝖆𝖘𝖎́ 𝖘𝖊 𝖊𝖓𝖙𝖊𝖗𝖔́ 𝖉𝖊 𝖙𝖎, 𝖎𝖓𝖙𝖊𝖓𝖙𝖔́ 𝖊𝖘𝖕𝖊𝖗𝖆𝖗 𝖚𝖓 𝖙𝖎𝖊𝖒𝖕𝖔 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖛𝖊𝖗 𝖘𝖎 𝖒𝖎 "𝖈𝖆𝖕𝖗𝖎𝖈𝖍𝖔" 𝖈𝖊𝖉𝖎́𝖆, 𝖘𝖎𝖓 𝖊𝖒𝖇𝖆𝖗𝖌𝖔, 𝖆𝖑 𝖓𝖔𝖙𝖆𝖗 𝖊𝖑 𝖆𝖒𝖔𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖙𝖊 𝖙𝖊𝖓𝖎́𝖆, 𝖉𝖊𝖈𝖎𝖉𝖎𝖔́ 𝖖𝖚𝖊 𝖊𝖗𝖆 𝖘𝖚𝖋𝖎𝖈𝖎𝖊𝖓𝖙𝖊, 𝖒𝖊 𝖒𝖆𝖓𝖉𝖔́ 𝖆 𝖑𝖑𝖆𝖒𝖆𝖗 𝖞 𝖙𝖚𝖛𝖊 𝖖𝖚𝖊 𝖗𝖊𝖌𝖗𝖊𝖘𝖆𝖗 𝖉𝖊 𝖎𝖓𝖒𝖊𝖉𝖎𝖆𝖙𝖔.

𝕰𝖓 𝖊𝖘𝖙𝖔𝖘 𝖈𝖚𝖆𝖙𝖗𝖔 𝖆𝖓̃𝖔𝖘 𝖍𝖆 𝖊𝖘𝖙𝖆𝖉𝖔 𝖔𝖇𝖑𝖎𝖌𝖆𝖓𝖉𝖔𝖒𝖊 𝖆 𝖛𝖊𝖗 𝖊𝖘𝖕𝖔𝖘𝖆, 𝖒𝖚𝖏𝖊𝖗 𝖙𝖗𝖆𝖘 𝖒𝖚𝖏𝖊𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖓𝖔 𝖕𝖚𝖊𝖉𝖊𝖓 𝖘𝖊𝖗 𝖓𝖎 𝖑𝖆 𝖘𝖔𝖒𝖇𝖗𝖆 𝖉𝖊 𝖑𝖔 𝖖𝖚𝖊 𝖗𝖊𝖆𝖑𝖒𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖋𝖚𝖎𝖘𝖙𝖊 𝖞 𝖘𝖎𝖌𝖚𝖊𝖘 𝖘𝖎𝖊𝖓𝖉𝖔 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖒𝖎, 𝖘𝖎𝖓 𝖊𝖒𝖇𝖆𝖗𝖌𝖔, 𝖙𝖗𝖆𝖘 𝖒𝖚𝖈𝖍𝖔𝖘 𝖒𝖔𝖛𝖎𝖒𝖎𝖊𝖓𝖙𝖔𝖘 𝖆𝖗𝖗𝖎𝖊𝖘𝖌𝖆𝖉𝖔𝖘 𝖉𝖊 𝖒𝖎 𝖕𝖆𝖗𝖙𝖊 𝖞 𝖆𝖌𝖗𝖊𝖘𝖎𝖛𝖔𝖘 𝖉𝖊 𝖒𝖎 𝖕𝖆𝖉𝖗𝖊, 𝖓𝖔 𝖒𝖊 𝖖𝖚𝖊𝖉𝖆 𝖒𝖆́𝖘 𝖆𝖑𝖙𝖊𝖗𝖓𝖆𝖙𝖎𝖛𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖗𝖆𝖊𝖗 𝖓𝖚𝖕𝖈𝖎𝖆𝖘 𝖈𝖔𝖓 𝖚𝖓𝖆 𝖈𝖍𝖎𝖈𝖆 𝖆𝖗𝖆́𝖇𝖎𝖈𝖆 𝖈𝖚𝖞𝖔 𝖕𝖆𝖉𝖗𝖊 𝖊𝖘 𝖉𝖚𝖊𝖓̃𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖘𝖊𝖘𝖊𝖓𝖙𝖆 𝖕𝖔𝖗𝖈𝖎𝖊𝖓𝖙𝖔 𝖉𝖊𝖑 𝖕𝖊𝖙𝖗𝖔𝖑𝖊𝖔, 𝖚𝖓𝖆 𝖆𝖑𝖎𝖆𝖓𝖟𝖆 𝖆𝖘𝖎́ 𝖕𝖔𝖉𝖗𝖎́𝖆 𝖉𝖊𝖏𝖆𝖗 𝖆 𝖓𝖚𝖊𝖘𝖙𝖗𝖆 𝖋𝖆𝖒𝖎𝖑𝖎𝖆 𝖊𝖓 𝖑𝖔 𝖆𝖑𝖙𝖔, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖞𝖔 𝖓𝖔 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖔 𝖊𝖘𝖙𝖔, 𝖞𝖔 𝖘𝖔𝖑𝖔 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖔 𝖈𝖆𝖘𝖆𝖗𝖒𝖊 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖌𝖔, 𝖆𝖒𝖆𝖗𝖙𝖊 𝖞 𝖈𝖚𝖎𝖉𝖆𝖗𝖙𝖊, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖊𝖍 𝖆𝖖𝖚𝖎 𝖊𝖑 𝖚𝖑𝖙𝖎𝖒𝖔 𝖉𝖆𝖙𝖔 𝖊𝖘𝖈𝖆𝖇𝖗𝖔𝖘𝖔 𝖉𝖊 𝖒𝖎 𝖕𝖆𝖉𝖗𝖊; 𝖘𝖎 𝖑𝖑𝖊𝖌𝖆𝖘𝖊 𝖆 𝖉𝖊𝖘𝖔𝖇𝖊𝖉𝖊𝖈𝖊𝖗 𝖘𝖚𝖘 𝖔𝖗𝖉𝖊𝖓𝖊𝖘 𝖓𝖔 𝖒𝖊 𝖍𝖆𝖗𝖎́𝖆 𝖓𝖆𝖉𝖆, 𝖞𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖘𝖔𝖞 𝖘𝖚 𝖚𝖓𝖎𝖈𝖔 𝖍𝖊𝖗𝖊𝖉𝖊𝖗𝖔 𝖛𝖆𝖗𝖔́𝖓 𝖞 𝖞𝖆 𝖊𝖘𝖙𝖆́ 𝖛𝖎𝖊𝖏𝖔 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖊𝖓𝖌𝖊𝖓𝖉𝖗𝖆𝖗 𝖆 𝖔𝖙𝖗𝖔, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖙𝖚 𝖒𝖎 𝖆𝖒𝖆𝖉𝖔 𝕸𝖆𝖒𝖔𝖗𝖚, 𝖙𝖚 𝖕𝖔𝖉𝖗𝖎𝖆𝖘 𝖘𝖆𝖑𝖎𝖗 𝖑𝖆𝖘𝖙𝖎𝖒𝖆𝖉𝖔 𝖊𝖓 𝖊𝖘𝖙𝖆 𝖙𝖊𝖗𝖗𝖎𝖇𝖑𝖊 𝖘𝖎𝖙𝖚𝖆𝖈𝖎𝖔́𝖓, 𝖘𝖊 𝖖𝖚𝖊 𝖊𝖘 𝖉𝖊 𝖈𝖔𝖇𝖆𝖗𝖉𝖊𝖘 𝖓𝖔 𝖊𝖓𝖋𝖗𝖊𝖓𝖙𝖆𝖗 𝖊𝖘𝖙𝖔𝖘 𝖕𝖗𝖔𝖇𝖑𝖊𝖒𝖆𝖘, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖘𝖔𝖑𝖔 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖔 𝖙𝖚 𝖇𝖎𝖊𝖓𝖊𝖘𝖙𝖆𝖗.

𝕰𝖓 𝖊𝖑 𝖘𝖔𝖇𝖗𝖊 𝖊𝖓𝖈𝖔𝖓𝖙𝖗𝖆𝖗𝖆𝖘 𝖉𝖔𝖘 𝖙𝖎𝖈𝖐𝖊𝖙𝖘 𝖉𝖊 𝖆𝖛𝖎𝖔́𝖓 𝖋𝖊𝖈𝖍𝖆𝖉𝖔𝖘 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖊𝖑 𝖆𝖓̃𝖔 𝖕𝖗𝖔𝖝𝖎𝖒𝖔, 𝖚𝖓𝖆 𝖘𝖊𝖒𝖆𝖓𝖆 𝖆𝖓𝖙𝖊𝖘 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝖎𝖓𝖒𝖎𝖓𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖇𝖔𝖉𝖆, 𝖗𝖊𝖆𝖑𝖒𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖆𝖗𝖎́𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖋𝖚𝖊𝖗𝖆 𝖉𝖎𝖋𝖊𝖗𝖊𝖓𝖙𝖊, 𝖕𝖊𝖗𝖔 𝖓𝖔 𝖍𝖆𝖞 𝖒𝖆́𝖘 𝖆𝖑𝖙𝖊𝖗𝖓𝖆𝖙𝖎𝖛𝖆𝖘, 𝖒𝖎 𝖕𝖆𝖉𝖗𝖊 𝖉𝖊𝖘𝖊𝖆 𝖊𝖘𝖙𝖔 𝖞 𝖓𝖔 𝖕𝖚𝖊𝖉𝖔 𝖎𝖗 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖗𝖆 𝖊́𝖑.

𝕸𝖊 𝖆𝖑𝖊𝖌𝖗𝖆𝖗𝖎́𝖆 𝖖𝖚𝖊 𝖛𝖎𝖓𝖎𝖊𝖗𝖆𝖘 𝖆 𝖛𝖊𝖗 𝖑𝖆 𝖈𝖊𝖗𝖊𝖒𝖔𝖓𝖎𝖆, 𝖆𝖑 𝖒𝖊𝖓𝖔𝖘, 𝖕𝖆𝖗𝖆 𝖕𝖔𝖉𝖊𝖗 𝖘𝖎𝖒𝖚𝖑𝖆𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖒𝖊 𝖈𝖆𝖘𝖔 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖌𝖔 𝖞 𝖓𝖔 𝖈𝖔𝖓 𝖉𝖎𝖈𝖍𝖔𝖘𝖆 𝖒𝖚𝖏𝖊𝖗, 𝖚𝖓𝖆 𝖒𝖚𝖏𝖊𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖏𝖆𝖒𝖆́𝖘 𝖆𝖒𝖆𝖗𝖊́ 𝖈𝖔𝖒𝖔 𝖙𝖊 𝖆𝖒𝖔 𝖆 𝖙𝖎.

𝕽𝖚𝖊𝖌𝖔 𝖆 𝖙𝖔𝖉𝖔𝖘 𝖑𝖔𝖘 𝖉𝖎𝖔𝖘𝖊𝖘 𝖍𝖆𝖇𝖎𝖉𝖔𝖘 𝖞 𝖕𝖔𝖗 𝖍𝖆𝖇𝖊𝖗 𝖖𝖚𝖊 𝖕𝖚𝖊𝖉𝖆𝖘 𝖛𝖊𝖓𝖎𝖗, 𝖗𝖊𝖆𝖑𝖒𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖙𝖊 𝖊𝖝𝖙𝖗𝖆𝖓̃𝖔 𝖈𝖔𝖓 𝖒𝖎 𝖈𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔́𝖓, 𝖒𝖎 𝖆𝖒𝖆𝖉𝖔 𝕷𝖎𝖓𝖐.


𝕬𝖙𝖙𝖊: 𝕾𝖎𝖉𝖔𝖓 𝖅𝖔𝖗𝖆 𝕸𝖆𝖈𝕷𝖊𝖔𝖉, 𝕱𝖚𝖙𝖚𝖗𝖔 𝖃𝖃𝖃𝕴 𝕷𝖎𝖉𝖊𝖗 𝖉𝖊𝖑 𝕮𝖑𝖆𝖓.


𝕻𝕯: 𝕿𝖊 𝖆𝖒𝖔 𝕸𝖆𝖒𝖔𝖗𝖚, 𝖞 𝖘𝖎𝖊𝖒𝖕𝖗𝖊 𝖊𝖘𝖙𝖆𝖗𝖆́𝖘 𝖊𝖓 𝖒𝖎 𝖒𝖊𝖓𝖙𝖊 𝖞 𝖈𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔́𝖓.

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Tras terminar de leer la carta, mis ojos rojos estaban llenos de lágrimas, mucho dolor en mi corazón, pero, sin duda alguna, me sentía desesperanzado, como puede ser tan cruel para enviarme esta carta, cuando al fin lograba separarme del fantasma de su amor, de aquello tan hermoso que me hizo sentir y ahora me hacía llorar de amargura y desolación, él se iba casar por el bien de su familia, hizo muchas cosas para protegerme a mí y mi hermana, realmente quería gritar, quería romperlo todo, ¿Por qué no pudo haberlo dejado como un hermoso recuerdo y ya?, ¿Por qué torturare con esto?, ¿Por qué yo?

La música de mi celular sonaba sin parar, pero mi mente estaba quebrada y mi corazón llorando sangre, dolía, dolía horrorosamente.

Mi cuerpo, como de costumbre, se levanta y empieza moverse, mi mente estaba bloqueada, solo podía recordar sus ojos dorados, su sonrisa cálida y sus manos grandes acariciando mis mejillas, su voz varonil y jovial incitándome a mejorar en todo, dándome apoyo y amor, siendo el único externo en saber mi secreto y que aun así me amara, ya no podía, mis lagrimas salían dolorosamente, realmente quería escapar.


La flauta traversa hizo su aparición, mi cuerpo lentamente empieza a resurgir de la imaginaria oscuridad, mis pasos, llenos de pesar, se adentraron en el escenario, me veía melancólico, triste y devastado, suavemente me abrazaba y lloraba, dando una imagen frágil en un momento de silencio.
La voz, melodiosamente melancólica, dolida y suave da pie a gentiles y lentos movimientos que se acoplan a la tristeza, al dolor y al desasosiego que experimento ahora, se sentía como un suave bálsamo que adormece aquello que me martiriza, era suave y lleno de sentimientos lejanos que alguna vez llegué a experimentar por él.

Las palabras marcadas en la letra mueven mi cuerpo, hacen nacer sentimientos enterrados desde hace mucho, hacen querer evocar aquello que se perdió hace mucho y que prefería poder olvidar pero que me hacían querer llamarlo, le necesitaba, le ansiaba y, sobre todo, aún le amaba.
La turbiedad de las nuevas notas me obligó a dar más énfasis a mis movimientos junto a la letra ya comenzada, lo que antes era tristeza, poco a poco, se convirtió en locura y dolor, en un sufrimiento de un pasado ya extinto.

Cada movimiento tensionaba mis músculos de manera horrible, sentía despedazar cada parte de mi cuerpo con un dolor y locura imaginaria horrible, cuando las notas largas llegaron, mis pasos cambiaron a estar buscando a alguien, alguien que jamás encontraría, que simplemente desapareció, la locura poco a poco se apoderaba de mi febril baile, la oscuridad en mis ojos se iba acentuando, mis movimientos febriles y raudos empezaron a cerrarse, juntando todo aquello que me colapsaba, todo aquello que me quería hacer huir, pero ya era tarde, estaba encerrado en mi mundo, estaba iracundo y lleno de sentimientos desbordantes, hasta que, finalmente, la explosión fue inevitable, como miles de chispas apagadas que se veían a mi alrededor.

Abrí mis brazos, dejando que polvillo violeta me envolviera, girara y creara figuras inconexas, pero eso no era todo, la nueva voz me hizo querer huir de ellas, quería salir, quería dejar de sentirme encerrado, nuevamente un crescendo y esta vez, la explosión se hizo presente junto a locura y dolor, giraba y movía mis músculos de forma dolorosa.

En mi mano, un puñal imaginario apareció, haciendo el amago de apuñalar mi corazón, el cual aún seguía palpitando de forma dolorosa pero que no creó mi muerte, un puñal que no podía darme libertad, luego de arrancar la ilusoria arma de mi pecho y lanzarla lejos, mi rictus de dolor cambió a uno lleno de desesperación, un grito silencioso salía de mis ojos llorosos, los giros, el polvillo violeta, todo, empezaba a juntarse hasta que, finalmente, en la explosión final, todo desapareció, dejándome en el centro del escenario, con los brazos extendidos y la mirada al cielo, derramando lágrimas de dolor, impotencia y perdida, me sentía miserable y, a su vez, dolido, realmente me odiaba.

Jadeos de dolor salían de mi boca, estaba realmente devastado, el cansancio corporal era ínfimo, pero el dolor en mi pecho era peor que mil puñales, realmente deseaba huir, perderme y no saber nada del mundo, solo estar con mi hermana y nadie más, no quería volver a sentir, ya no más.


-Bravo, Bravísimo, uno de tus mejores bailes hasta ahora- soltó una voz gruesa y cargada de ironía mientras aplaudía lentamente, era él.

-Padre- escupí con ira contenida mientras el apagaba la música y se me acercaba.

-tantos años preparándote, haciendo que bailes cual muñeca con hilos, han dado buenos resultados- soltó con ironía mientras quedaba frente a mí -pero creo que olvidas un pequeño e ínfimo detalle- soltó con lentitud mientras llevaba su mano a mi cuello y lo apretaba ligeramente -aquí vienen a ver a putas y a calentarse, no a ver los problemas amorosos de un idiota huérfano que nadie ama- siseo mientras hacía más presión en mi cuello, cortándome la respiración -Ya has causado muchos problemas Mamoru, he sido suave contigo porque siempre me das las mejores ganancias, pero con este tipo de espectáculos solo crearas la ruina de mi negocio- escupió mientras me levantaba del suelo aún agarrado del cuello, mis pies no podían tocar el suelo, me sentía débil a cada segundo que pasaba –recuerda quien es tu dueño, adora a quien te dio de comer, quien los tomó y los convirtió en lo que son, ¡ustedes me lo deben todo!- exclamó con odio a la par que una sonrisa sádica y llena de maldad, acto seguido, me suelta, haciéndome caer al suelo, débil, con la falta de aire y el cuello marcado por esas asquerosas garras de demonio, era de lo peor.

-…- simplemente boqueaba tratando de meter aire en mis pulmones mientras él iba a la puerta y la cerraba con pestillo, solo había hecho eso pocas veces en el pasado, pero aun así me aterraba.

-¿Acaso no recuerdas lo que le pasó al último imbécil que te hizo soñar?- preguntó con serenidad mientras empezaba a caminar en círculos amplios a mi alrededor –¿no recuerdas su garganta abierta y su rostro lleno de horror cuando lo encontraron en ese puente?- sus palabras eran desidiosas, hacían que mi mente evocara dichos recuerdos, la vez que el desapareció y fuese encontrado una semana después, yerto y frío en aquel río, mis lagrimas volvían a salir con fuerzas –eres solo una muñeca Mamoru, una muñeca que yo mismo creé, mis hilos te dan movimientos, yo te muevo tal como quiero, no tienes libertad para nada, no tienes permitido el pensar, el sentir ni el enfermarte sin que yo lo diga- sentenció mientras se volvía a alejar de mí, pero esta vez, las luces se apagaron dejándonos a ambos en la más profunda oscuridad –eres un mediocre en todo, solo sirves para el baile, pero un baile mediocre que no haría ruborizar a nadie, eres una puta y debes comportarte como tal, ¿no lo crees así Mamoru?- soltaba en medio de esa oscuridad, yo no era una puta, era un hombre, pero él tenía razón, mi trabajo es complacer la imaginación del público, debía darle ganancias a través del erotismo de mi cuerpo y nada más -pero como veo que ya estas perdiendo tu chispa, que ya no estás cumpliendo con tu parte, creo que es hora de cambiarte por alguien más, quizás, una niña virgen de mal temperamento y buen cuerpo, ¿no lo crees?- soltó mientras un escalofrío recorría mi cuerpo, esa descripción, aquellas definiciones solo podían ser de una persona, la rabia empezaba a tomar mi cuerpo, no podía, no lo haría... no debía.

-Deja... ¡Deja a Lilithella fuera de esto!, ¡Trabajaré el doble si eso quieres, pero a ella no la toques!- solté con furia mirando el vacío, mis ojos rojos casi centellando en la oscuridad demostraban mi rabia, sin embargo, la risa macabra y baja me hizo replantear mi posición, estaba a su merced en este lugar, cualquier cosa que hiciese era inútil contra él.

-¿y por qué debería hacerte caso?- soltó de repente cerca de mi oído, en un venenoso susurro que paralizó mi cuerpo –estas perdiendo tu toque, ya no estas rindiendo, ¿Por qué debería escuchar a un defectuoso como tú?- aquellas palabras me hicieron recordar mi infancia, cuando muchos hombres y mujeres, socios de Padre, miraban a mi hermana como si fuera una hermosa muñeca y a mí solo me decían defectuoso por mi albinismo, por mis ojos rojos me llamaban demonio sin alma y un muerto en vida por mi piel, solo me despreciaban, me llamaban de miles de formas denigrantes con tal de satisfacer sus morbosos pensamientos, solo por querer ser aceptado me rechazaban aún más, realmente los odiaba –oh, recuerdo tu pequeño rostro cuando te dije que tu hermana se convertiría en una prostituta cuando creciera, que todos la usarían como un mero objeto sexual, que la quebrarían y le harían desear la muerte, ¿lo recuerdas Ma-mo-ru?- soltó con burla mientras ese escenario volvía a mi mente, podía recordar claramente el terror en mi cuerpo, pensar que mi hermanita fuese ultrajada era una pesadilla, en eso, una imagen de mi hermana siendo abusada por viejas y horribles formas apareció en mi mente, podía escuchar sus gritos en mis oídos, rogaba ayuda, pedía la muerte y, por sobre todo, me llamaba, me pedía auxilio y yo, encadenado, no podía hacer más que mirar y gritar, era horrible.

-…- no pude detenerlo, empecé a vomitar allí por aquella horrible imagen, era asquerosa, pérfida y de horror, no podía dejar que eso pasara, jamás.

-jajajaja, que débil eres, pero que más podía esperar de un pervertido homosexual como tu Mamoru, ¿tanto asco te da el cuerpo de tu hermana?, ¿tan asqueroso te es?- soltó con sorna mientras sus palabras eran absorbidas por mi mente, haciéndome sentir más miserable y grotesco de lo que ya era –y con respecto a este chico escoces, no me habría molestado que se quedara contigo y con ese estorbo luego de haberles comprado, pero lastima, perdió su oportunidad- soltó a la ligera mientras la imagen de Sidon aparecía en mi mente –al igual que ese otro tipo que te descubrió, ¿Cuál era su nombre?, realmente era extraño, pero era un don nadie, no tenía familia, ni dinero, ni apellido, no tenía nada y aun así osó intentar algo contigo, ¿Quién es más enfermo?, ¿el que se enamora luego del chantaje o el idiota que, a pesar de ser chantajeado, se enamora?, en verdad estás enfermo Mamoru, tu enfermedad no conoce límites, ya que no existe eso que llaman “Amor”*- con aquellas mi mente recordó a mi segunda pareja, a ese chico de piel cobre y cabellera castaña, ojos azul mar y su sonrisa, su nombre era Aioros, un nombre raro en este país, pero a él le gustaba, decía que lo hacían único y especial, su dentadura blanca siempre se me era revelada cuando me veía bailar o cuando hablábamos, pero todo eso desapareció cuando lo encontraron muerto, sus ojos sin vida, su dentadura destruida, su piel pálida y su cabello apagado, podía sentir en su rictus el horror y la agonía, realmente era doloroso -¿lo entiendes ahora?, tu estas maldito, tu amor es la condena de otros, solo sirves para que te vean de lejos, una muñeca maldita y condenada a ser vista pero jamás tocada, ¿alguna vez escuchaste hablar de la rosa de sangre?, dicen que sus espinas absorben la sangre de sus víctimas y le da más color a sus pétalos, tu eres igual, todo aquel que entra en contacto contigo, tiende a perecer de alguna u otra forma, que destino tan cruel- se burlaba con falsa empatía mientras sus pasos se detenían, mis lagrimas brotaban y mi pecho dolía horriblemente, no quería más, pero ya nada podía hacer, estaba condenado -¿Quién es tu dueño Mamoru?- preguntó al aire, mi mente estaba colapsada por el dolor, la rabia se había extinguido, me sentía vacío y miserable -¿Quién es tu dueño?- volvió a preguntar mientras me abrazaba a mí mismo.

-tu... Padre- solté con voz monótona, carente de emoción y sin brillo, ya estaba hecho, yo solo le pertenecía a él y a nadie más, solo era una muñeca sin vida.

-perfecta respuesta- soltó luego de prender las luces –y quiero que esta noche des uno de tus mejores espectáculos, espero no me hagas quedar mal frente al cliente... ah, y pídele gracias a tu hermanita por esto, recuerda, todo en esta vida se paga- soltó para luego retirarse.

Silenciosamente me levanté de mi lugar y miré la carta que se había quedado en el piso, solo la tomé entre mis manos la guardé en el sobre y la rompí, luego seleccioné todas las canciones que recordaba, usaría una compilación, de esa manera padre estará complacido, de esa manera, Lilithella estará a salvo y de esta manera... yo, perdí mi libertad.

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Ya era media noche, en toda la tarde ignoré a todos y a todo, no quería saber nada del mundo, cuando mi hermana intentó hablar conmigo, amablemente, le pedí espacio, no podía mirarla a la cara sin pensar en todas las horribles cosas que Padre quería que ella hiciese, pero antes de irme, le pedí que no le desafiara nuevamente, que lo prometiera por mí, no quería que ella sufriese daño a causa de ese psicópata, yo cargaría con esto con tal de que ella fuese feliz, no quiero que le hagan daño, no lo soportaría.

Los bailes comenzaron, primero uno arábico, mostrando sensualidad y elegancia en los movimientos ondulantes, mostrando mucha flexibilidad y deseo carnal, incentivando la lujuria de todos, usando movimientos que jamás había usado por sentirlos denigrantes ahora salían de forma fluida, morbosa y candente.

El segundo baile fue en un ritmo más español, con castañas y guitarra española, mostraba la sensualidad de mi cuerpo al desplazarme por el escenario como si flotara, mis manos y brazos incitaban al público a sentirse extasiados, les hacía pedir por más, lentamente me deshacía del traje carmín para dejar al descubierto el corsé apretado de color negro y rojo, dándole más morbo al asunto.

El tercer y Cuarto baile fueron al ritmo de canciones en inglés, melodías llenas de sensualidad y locura, prometiendo grandes cantidades de sexo y placer inimaginables, podía ver a muchos hombres y mujeres babeando por mi silueta que brillaba tenuemente por aquel polvillo que no dejó de caer al piso, parecía que solo yo lo notaba, pero no importaba, debía seguir con mi trabajo.

Para mi última canción usé algo con lo cual todos los presentes quedaron con gran excitación, puesto que era una canción pura, una melodía llena de pureza e inocencia, pero luego todo se volvió más oscuro, la canción tenía altos y bajos, demostrando la decadencia humana y la lujuria contenida de todos, al querer quitar esa inocencia como sucedía en la canción, todos me profanaban con la mirada, tal como padre quería, solo una muñeca de aparador y nada más, realmente odiaba esto.
Los bailes ya habían terminado, el dinero y los aplausos eran inminentes, un trabajo frenético y lleno de sexo imaginario, una asquerosidad para mí, pero que todos disfrutaron y, por, sobre todo, lo que Padre esperaba de mí, me sentía sucio.

-Bravo Linket, esta vez te luciste- se acercó padre mientras mandaba a Lilithella a atender mesas y nos dejaba solos -¿vez?, solo necesitabas un pequeño incentivo, pero ahora necesito que te pongas esto y vengas conmigo- sentenció dándome un Kimono blanco cual nieve con un Obi celeste y un adorno de lirio blanco –no uses el falso con senos, solo póntelo y usa un velo blanco, rápido- me obligó a la par que yo accedía, no tenía de otra, debía acatar las órdenes.

El traje me quedaba hermoso, debía admitirlo, pero estaba más intrigado hacia el lugar donde Padre me llevaba, una parte de mi pedía que huyera, pero otra me obligaba a quedarme, todo sea por Lili, así que, decidí quedarme y seguir adelante.
A pesar de haber vivido toda mi vida en este lugar, todavía no lograba ubicar cuales eran los cuartos rojos y cuales los normales, este pasillo era nuevo para mí, algo está revolviéndose en mi estómago, siento que algo malo pasará.
Llegamos a frente a una puerta diferente a las demás, era de caoba importada, las marcas de esta eran más elegante que las demás, pero menos que la del despacho de padre.
Este abrió la puerta y me dijo que entrara, dentro, había una cama con dosel y cortinas vaporosas de color índigo, la habitación era de color violeta oscuro y el piso era alfombrado de terciopelo negro, a un lado había una puerta igual a la de la entrada que conectaba a un baño y dos lámparas de noche alumbraban la estancia, este lugar era diferente, no tenía olor pero estaba bien cuidada, pareciera que la habían aseado hace poco.


En ese momento, alguien llega, un hombre de contextura gruesa, llena de grasa, sin cuello y traje elegante, se veía como un puerco a primera vista, en ese instante, un miedo terrible se apoderó de mi cuerpo, quería huir, quería gritar, pero, sobre todo, quería morir, esto era lo que más temía, no quería esto.

-recuerda, sin marcas o te mataré- sentenció padre a la par que iba a la puerta –el dinero ya fue depositado, disfrútalo- finalizó para cerrar la puerta, sonriendo con petulancia.

Eso fue lo último que supe de él antes de sentir a ese puerco abalanzarse sobre mí, arrancando la parte superior del kimono y besando mi cuerpo, podía escuchar su voz cargada de lujuria mientras apretaba todas las partes de mi cuerpo, intenté resistirme, pero luego de un golpe en el estómago que me quitó el aire quedé a su merced, sin escapatoria.

Sentía su lengua viajar por mi cuerpo mientras sus manos pellizcaban mis pezones y me hacía llorar, estaba asqueado, su aroma me daba arcadas junto a la falta de aire, realmente quería huir, pero estaba débil, realmente me sentí miserable.

Sentía como lentamente quitaba el obi para dejarme en ropa interior, sus palabras eran denigrantes y cargadas de sentimientos asquerosos, yo no deseaba esto, pero ya era tarde, pude ver cómo empezó a quitarse la ropa mientras yo intentaba reponer el aire perdido, cuando al fin pude hacerlo, sentí como con sus manos tomaba mi cara y la estampaba contra el dossier, desorientándome, haciendo que perdiera fuerzas, ya no podía hacer nada, era débil, sin los hilos que me movían era solo una muñeca desvalida y eso, lo odiaba.

Rápidamente sus manos tomaron mis piernas y las separaron dolorosamente, para luego quitarme la ropa interior, dejándome expuesto, podía sentir su saliva en cada fibra de mi cuerpo, sentía asco, repulsión y, por sobre todo, quería morir.

No supe cómo, pero su miembro entró de forma violenta en mi boca, quería morderlo y escupirlo, pero sus amenazas referentes a Lili me hicieron descartarlo, esta vez Padre se había pasado esta vez, ya no había vuelta atrás.

El seguía empujando su miembro en mi boca, jadeando y gruñendo cual cerdo en chiquero, mis arcadas eras detenidas por aquel pedazo de carne tan asquerosa y olorosa, quería vomitar, pero no podía.

Tras unos minutos que parecieron eternos, al fin quitó aquella cosa de mi boca, tirándome al suelo donde al fin pude vomitar lo último que quedaba en mi estómago, me sentía asqueado, débil y sin ganas de vivir, pero aún faltaba lo peor.

Sentí que se colocaba encima de mí, lubricando su pedazo de carne con saliva y, sin contemplación alguna, me penetró, con violencia y sin cuidado alguno, un grito salió de mi garganta a la par que las lágrimas que había reprimido, sentía como aquel cerdo se regocijaba y disfrutaba, sentía mi sangre salir de mi ano maltrecho mientras el hombre seguía en su bombeo, dolía horrores, quería que parara, que se detuviera, pero nada hacía efecto, solo podía sentir como me usaba como depósito de semen, como me tocaba y me besaba contra mi voluntad, quería morir, ya no quería más esto.

-A... ayuda...- pedía en susurros mientras me penetraba con más violencia, su cuerpo se crispaba y al final, pude sentirlo, como se vaciaba en mi interior, como había perdido aquello que tanto había guardado, como aquella flor era despojada de todo pétalo y era manchada con rojo y blanco, me sentía sucio.

Cuando aquella bestia se retiró, me tiró unos cuantos billetes y se empezó a vestir, solo atiné a ponerme en posición fetal y llorar, llorar en silencio por aquel dolor que me atravesaba, realmente, deseaba morir.


En ese momento, se escucha como la puerta era azotada y rápidamente se prendía en fuegos azules y blanco, acto seguido, esta se convierte en cenizas, dejando ver a una mujer con ojos dorados, cabello negro y nueve colas blancas, se veía hermosa, pero a su vez peligrosa.

En cuanto ella me vio, sus ojos cambiaron a rojo, sus colmillos se acentuaron y sus manos, tan hermosas y delicadas, se volvieron afiladas garras, ya era demasiado tarde.

En un rápido movimiento, sentí que mi cuerpo era bañado en un cálido y carmín liquido mientras gritos de auxilios eran acallados a la brevedad, no supe bien que pasó, ya que estaba mirando a la pared y las sombras no se distinguían bien.

Cuando el silencio volvió a reinar en la habitación, pude sentir las manos de Rita tomando mi cuerpo tembloroso, no quería que nadie me tocara, pero ella solo me atrajo hacia sí misma y me abrazó con fuerza, pidiendo perdón mientras lloraba, se veía afectada y dolida, podía sentir su culpa e impotencia, realmente me sentía bien.

En ese instante, veo como entra un pequeño fuego de color azul a la habitación, seguido de mi hermana, quien me vio en este deplorable estado, quería decirle que todo estaba bien, que no se preocupara, pero no podía, ya no podía.


-Lilithella, es hora de irnos, conozco un santuario protegido en los límites de Tokyo donde jamás nos encontrarán, pero debemos destruir este lugar- sentenció Rita mientras me abrazaba más fuerte y luego me soltaba de un brazo –toma esto- le pidió mientras conjuraba un fuego azul en su palma –coloca estos fuegos fatuos en lugares estratégicos y luego búscame en la habitación de Mamoru, es hora de acabar con esto de una buena vez- sentenció mientras miraba la llama azul –Ayúdale Emperor, luego hablaremos- finalizó a la par que me cargaba y me llevaba a mi cuarto –realmente fallé como guardiana, pero ya no más, esta vez será a mi modo- soltó luego de entrar a mi cuarto, tomar algunas de mis cosas y meterlas en una bolsa de cuero café.


Vi que salió unos minutos, dejándome solo con algunos fuegos fatuos rodeándome, yo solo quería bañarme y desaparecer entre las mantas, pero mi cuerpo no respondía, me dolía todo, era horrible y más aún, me sentía quebrado, asqueroso y vació.

Rita volvió a los minutos junto a una mochila rosa, se le veía ansiosa y enojada, poco a poco el sueño se iba apoderando de mí, la adrenalina ya se iba disipando, pronto caería inconsciente.

No sé cuánto tiempo pasó antes de que Lili llegara con aquella llama y una bolsa llena de algo, pero lo siguiente fue surreal, ya que Rita había dado un salto en la habitación y se había convertido en un bello vulpino color blanco con partes negras, era elegante y fuerte.

Lo último que supe antes de caer en la inconsciencia entre lágrimas fue que mi hermana me sujetaba en el lomo de Rita mientras huíamos en medio de la noche entre los tejados, eso fue todo antes de sumirme en la oscuridad.

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Bueno, aquí mi intento chafa de maltrato psicologico y otras cosas, espero les guste y nos leamos más al rato, suerte a todos ^^~

por cierto... Vamonos a la verga, wey.jpg
 

Welcome to life, Welcome to this crazy world.
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......sera que siempre escribo después de Dave..... espero no ser la ultima (/w\) btw...2921 palabras wiii......estoy segura que esto se vera demasiado corto en el foro... why?.
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Lo admitía había hecho algo, estúpido, la escala de rareza estaba que se desbordaba, pero, Wil supuso que un ave parlante era lo menos extraño que le llego a pasar en ese día, rápidamente decidió que abrir la ventana para dejar entrar al animal no podía ser mala idea, el águila voló al interior, dando un pequeño circulo por el espacio aéreo de esta antes de tomar como percha la cabecera de su cama, desde donde pudo verle bien, el animal era blanco, moteadito en sus alas, que desprendían una tonalidad plateada, casi metálica, y allí se quedó, guardando silencio, parecía estudiarle, Wilow se rasco una mejilla, quizá lo había imaginado, aunque eso no explicaría porque el ave decidió entrar, el cansancio debía de estarle jugando una buena pasada, pero noto cierta inteligencia en sus ojos ambarinos, quizá, solo eligió examinarle en silencio, mas no tenía tiempo para premeditarlo, comenzó a ordenar su escritorio, agarrando el bonche de papeles con sus bosquejos y dejándolos caer en su mesita de trabajo, mandando a volar uno de los anillos sin acabar que había dejado en esta, suspiro, agachándose en lo que intentaba ver a donde es que había caído, se pasó la mano por su cara pesadamente al no encontrar rastro de este, iba a ser un martirio encontrar la piedrecita si es que esta también se había caído al suelo, exhalo fuertemente, agarrando los bosquejos de su examen, lo pego con cinta a la mesa, saco otro pliego de papel, prendió una de las lámparas que tenía arriba de su mesa de dibujo y se dispuso a trabajar.

Asi paso varios minutos, decidiendo olvidar la presencia del ave, el único sonido que se escuchaba era el que hacia su lápiz por sobre el papel, entonces escucho un leve aleteo, seguido de una pequeña silueta dibujada en el pliego de papel, el…¿la? águila estaba postrada encima de su lupa, en esos momentos, el animalito estaba escrudiñando lo que hacía por encima de su cabeza, parecía ensimismada concentrada en ver las líneas que estaba dibujando, lo suficiente como para hacerle sentir un poco incomoda. Su parpado temblaba, decidió mirar hacia arriba para toparse con la mirada penetrante del ave.

-Si….?-

“Para ser alguien que fue perseguida por un grupo de valkirias y una Erinia, te vez muy tranquila.”

-¿Una Erinia?.- pregunto, antes de que la realización le viniera como un balde de agua helada. Volteo hacia arriba, el animal le acababa de confesar que se había topado con un monstruo mitológico. -Espera, una Furia, aquí, ¡¿en la mitad de Alemania?!-

Se rio, tuvo el descaro de reírse, al diablo con su voz aterciopelada, a Wil se le estaban cruzando los cables.

“¿Que creías que nosotros íbamos a seguir las delimitaciones que ustedes los humanos tienen? Al parecer te querían para el Wilde Jagd.”

-Estas de broma verdad.-

El ave pareció arquear una ceja.

“si era una broma, esa cosa que te topaste fue una Mare, lo de la Wilde Jagd, y la Erinia me temo que si fue verdad”



-No es la primera vez que me meto en problemas, pero...-

“Pero si la primera vez que ves a uno de ellos, una Erinia, sus ojos te atormentaran por varias noches.”

El águila suspiro moviendo su cabeza de lado a lado, hinchándose un poco, aumentando su tamaño en una muestra de enojo pasajera que termino cuando esta se cubrió el pico con una de sus alas, para soltar en una voz leve, casi apenada.

“Bueno no pensé que intentarían deshacerse tan rápido de uno de los tuyos.”

Wilow sintió su ojo parpadear, aun mas, se tensó, la palabra que había usado era deshacerse, del verbo matar, que era lo que estaba pasando, pero, otra cosa también llamo su atención.

- ¿De… los míos? - pregunto parpadeando un par de veces, quedando más perpleja, en un descuido se atraganto con su saliva, resultando en un ataque de tos, aun asi logro preguntar entrecortadamente. -Te refieres a que hay otros como yo o….-

“Si, a otros como tú, tu clan está conformado por 12 pilares.”

El tic en su ojo volvió, bueno, siempre se había reprochado el que nunca le llegara su morpher para ser un Power Ranger, pero nunca supuso que la vida realmente le concedería el deseo, en esta situación se había dado de bruces con lo sobrenatural, pésimo servicio le daba un siete de diez, este animal le acababa de afirmar que estuvo cerca de morir.

-Demasiado hardcore para ser una alucinación causada por cansancio. -

SQUACK!

- ¡AY!-

El águila le abofeteo con su ala en la cabeza volviendo a postrarse en su lampara de noche.

“No soy una alucinación.” Le regaño

- ¿Entonces porque me querían, sacar del juego?-

“Porque, para muchos eres el reflejo de una tragedia cometida eones atrás, eres una irregularidad, la Erinia solo intentaba reestablecer el orden, pero dudo si llevarte o no porque no supo de qué lado pertenecías.” Carraspeo, viendo solemne a Wil, quien seguía sobándose la cabeza, para volver a suspirar. “No todas las criaturas pudieron mantener su sanidad, algunos sucumbieron a la corrupción de este mundo, por eso existen aquellos que decidieron intentar mantener el orden.”

Wilow tuvo un chispazo, en segundos una memoria llego, sintió un dolor en su cabeza, su vista se tornó a negro, la visión de ser superada en número le llego, sintió hastió, ira, luego le llego el penetrante olor a ozono como si hubiese caído un rayo, gritos de las personas, llantas chirriantes, seguido del silbato del metro. Sacudió la cabeza, los hechos estaban entremezclados, Wilow se dejó caer contra la mesita, los golpes hacían que las tintas que estaban en la plataforma pegada a esta se removieran.

“Ahh ya recordaste.” Puntualizo, ladeando la cabeza.

-Solo fragmentos, pero ¡ay!, mi cabeza me está matando. -

Solto lastimeramente, obteniendo una risa, el pájaro se estaba mofando otra vez con una risa melodiosa. ” Bueno chica es lo que pasa cuando uno cambia de estrato, aunque tú te caíste de golpe.”

Verdammit Entonces, todo era real. - Dijo finalmente, sosteniéndose la cabeza. -Eso, ese, ladrón, que era. – levanto la cara hacia donde estaba el ave, pero no se despegó de la mesa.

“Era algo que esta celoso de ti, y de cómo tú y los tuyos pueden, caminar por este contaminado mundo, te topaste con seres inhumanos, algunos ven a los humanos como simple ganado.”

Suspiro, era demasiado noche para que su cerebro funcionara adecuadamente, después de todo, corrió por la mitad de la ciudad en búsqueda de lo que ella creía era un ladrón, y había resultado ser algo inhumano. -Que está pasando. - resoplo, el dolor de cabeza regreso, haciendo que soltara un gruñido, dando un golpe sordo en la mesa, mandando al suelo su lapiz.

“Hay mucho que explicar. Pero, empecemos por lo primero, ¿quién eres? No puedo seguir diciéndote chica”.

-Ah- Wil se rasco la cabeza, irguiéndose.- Wilow E. Leonhardt

Wilow Leonhardt.- el águila ladeo su cabeza, como saboreando el nombre, después hizo una especie de reverencia, abriendo sus alas de par en par -soy tu guardián, puedes llamarme Griffin.-

-¿Griffin? Ese es tu nombre real. -

-Es el nombre por el que puedes llamarme. -

-Entonces…- Wilow dio un giro a su silla, estirando la mano para agarrar una botella que había abierto hacia quien sabe cuánto tomando un sorbo de refresco. Trago, haciendo una mueca, el líquido sabia mal cuando estaba a temperatura ambiente. - Espera tú sabes mi nombre.- Le apunto con el envase. - y yo tengo tu apodo, eso es injusto.-

“No es injusto, los nombres tienen poder por sobre las cosas, y aunque confió en ti, asi son las reglas.”

-Las reglas, ¿tienen reglas? has dicho cosas como el velo, las Erinias, la luz, remarcas mucho lo de la luz, pero tu estas aquí, porque no pueden caminar umm… Bajo el sol y la luna.--

Griffin suspiro, alta y tendidamente. “Es historia antigua.” Entonces lo sintió, como si en esos momentos se hubiese forjado una conexión, Wilow pudo percibir el vacilar de ella. “Siempre hemos estado aquí, al principio el trato era simple, las ciudades para los humanos los bosques para las criaturas, pero, algo paso, decidimos convivir hace mucho tiempo, todo se quebró gracias a una gran tragedia, entonces, tuvieron que adaptarse a ese cambio, todos de diferentes maneras muchos de la era antigua prefirieron dormir mortalmente, otros se tornaron a los humanos, desquitándose con ellos después de que se dieron cuenta de su supremacía, el resto… ” su voz fue apagándose, hasta culminar en un momento de silencio, como si estuviera decidiendo como continuar, o si no debería hacerlo. “el resto, los honorables, espero, un milagro quizás, yo fui de los que prefirió dormir, hasta que algo paso, y desperté en esta época, alas heme aquí, el mundo está cambiando, quizás y hasta en este mismo momento.”

-El mundo está cambiando. -Soltó Wil, pensante, girando en su silla, se quedó viendo su dibujo a medio acabar, el dolor de cabeza seguía atormentándole.

“Entonces, manejas el metal” el ave volvió a posarse en la lupa magnificadora,

-Ah, sí, bueno soy aprendiz de mi abuelo…-

“Aprendiz de herrero, que….apropiado.”

Siguió hablando, aunque nunca imagino que Griffin le haría compañía durante su desvelada.



“La carrera duro demasiado, había saltado la cerca de contención detrás de esa criatura, a lo lejos se escuchaban las sirenas, Schildergasse, el distrito comercial se había sumido en el caos, gracias a las fallas de los semáforos, pero ella no podía detenerse, escalo rápidamente, intentando darle alcance a la criatura quien aun sostenía su estuche, parecía reírse, eso hizo que le hirviera la sangre, Wilow estiro el brazo, agarrando la correa del estuche a tiempo en el que se detenía en seco, clavando sus talones en el suelo, la ladrona se tropezó, soltando su botín gracias al tirón que le dio, deslizándose por la tierra suelta, la capucha que traía se hizo hacia atrás, antes no podía verlo, pero en su sueño las horrorosas facciones de ese ente se definieron.

“No debiste hacer eso, cachorro humano.” Le soltó en una voz retorcida.

Estaba oscuro, el atardecer se convertía en el ocaso, casi dándole lugar a la noche, y en esta, el lugar en el que se había metido estaba desierto, la Mare salto hacia ella, su brazo se movió por instinto, dándole un golpe con su mochila en plena cara, no se quedó a ver si el golpe surtió efecto, no lo necesitaba, salió corriendo hacia la luz, intentando encontrar una salida, estaba lista para escalar la cerca otra vez, pero esta fue cortada, giro, decidiendo cortar camino por entra los edificios, pero, llego muy tarde, ojos destellaban en la oscuridad, ojos que no se le antojaban como de algún animal salvaje que podía haber estado viviendo en ese lugar, retrocedió, topándose con un tubo grande, al ver hacia arriba se topo con la zigzagueante estructura de una grúa, tras de si, se escucho un ruido que hizo regresar su atención al frente, para ver como desde las sombras, se dibujaban los perfiles de la ladrona, y no estaba sola.

“pobwe cachorro humano, estas lejos, lejos de la jungla de asfalto”, se rio acercándose hacia ella en pose agresivo “te atormentare en tus sueños elegida, elegida del acero”

Se acerco lo suficiente como para alcanzarle, Wilow volvió a golpearle con su bazooka a modo de Bat, pero esta solo atravesó su brazo, haciendo que el plástico se doblara por la mitad, la criatura agarro la correa de este, arrebatándose lo de las manos a Wil, lanzando los restos lejos, en un segundo, la agarro por el cuello, levantándola, lucho, intentando zafarse, la criatura reía, haciendo presión en su tráquea, librándole del aire, finalmente, le empujo con fuerza, su cabeza hizo un ruido que retumbo por el lugar al estrellarse con el metal de las vigas que sostenían la grúa, su mundo dio vueltas, a tiempo en el que escucho un pitido incesante, cerro los ojos por el dolor, dejando salir un pequeño tshh entre sus labios, cuando abrió los ojos se vio rodeada, esa criatura trajo consigo a sus amigos, uso el metal como sostén para levantarse, frente a ella, ninguno de ellos parecía contento, ¿Porque las personas siempre se enfurecían mas cuando se levantaba?, las uñas de su atacante destellaron cruelmente, alargándose, se precipito hacia ella, entonces, paso, se escuchó un estruendo, una luz cegadora ilumino el sitio de construcción, pareció haber caído un rayo, el ozono inundo su sentido del olfato, las criaturas detrás de ella chillaron, grabado en su subconsciente quedaron los ojos de la criatura ante ella, destellantes aun en la poca luz del atardecer, otro ruido corto el silencio, una viga metálica cayo frente ella, retrocedió, alrededor suyo vigas de acero caían, otro estruendo se escuchó, se arrastró hacia atrás, viendo como la criatura con los ojos destellantes estiraba su mano hacia ella, sin importarle que el lugar se estuviera cayendo, a lo lejos otro estruendo retumbo por el lugar las luces se apagaron.“

Wilow despertó sobresaltada los rayos de sol que se filtraban por su ventana le cegaron por un momento, que hizo para recomponerse unos segundos, intentando controlar su acelerado corazón, olvidando el recuerdo vivo que le atormento en sus sueños, lo bueno que tenía clases más tarde, lo malo es que aun debía entintar el boceto que hizo, al lado de su cama el águila estaba acurrucada sobre su lampara de noche, parecía dormida, Wil se tallo los ojos, dejando salir un bostezo, ya se imaginaba discutiendo con su padre si es que él llegaba a ver al animal, no papa no muerde, te juro que si se enoja no me sacara los ojos, si, me encargare de ella, suspiro, de seguro su abuelo estaría encantado con la presencia de este, volvió a suspirar, si esta vez iban a la feria medieval tendré una ave de acompañante, genial, ahora tenía otra excusa para terminar esa armadura, aunque no sabía si los caballeros de antaño tenían águilas….premedito esto por algún tiempo, perdiendo minutos en ese estado entre el sueño y realidad, hasta que decidió darse un par de palmadas en las mejillas para mantenerse despierta.

Se levanto de un salto, bostezando en lo que se estiraba, escuchando un pequeño crack en su espalda, camino hacia el baño para empezar su rutina matutina, en lo que se dirigía a su regadera, le llegaron los recuerdos de todo lo que había pasado desde que el ser, sep, ser, Griffin le reitero en repetidas ocasiones, que esa solo era una forma mundana que adapto para esa época, y presentarse ante ella sin que muriera de miedo.

Salió del baño justo a tiempo como para ver que el águila se había cambiado de sitio, ahora estaba en la ventana, viendo el panorama.

“Sentí algo, saldré a investigar.” informo extendiendo sus alas.” Quédate fuera de problemas, si puedes, no salgas.” En su cabeza la imagen de la última palabra apareció subrayada, en mayúsculas y remarcada en rojo, Wil se rió entre dientes, valla, eso le pasaba por contarle varias de sus faenitas a Griffin en lo que terminaba de dibujar sus bocetos. Solo atino a asentir, abriendo la ventana para que el guardián saliera, la dejo abierta, no sabía cuando iba a volver, y la guardiana no parecía ser un ave a la que le gustara el clima frió, a pesar de su aspecto, se encogió de hombros, cambiando de dirección, decidiendo ir a por su desayuno, bajo las escaleras de dos en dos, dando un salto en el último peldaño, pero, noto algo extraño, silencio, no había ningún tipo de ruido, ni siquiera en el primer piso, el abuelo normalmente comenzaba el día temprano, y que decir de Nana y su padre, normalmente el animal nocturno solía ser ella, hizo una mueca, rascándose la cabeza en lo que se dirigía hacia la cocina, gritando el nombre de su abuelo para ver si le contestaba en lo que caminaba en dirección a la alacena dispuesta a echarle una vista al reloj de pared, entonces, lo escucho, el ruido que hacia alguien pisando vidrios rotos, se tensó, caminando despacio, agachándose en lo que se pegaba hacia la pared, tratando de encontrar una explicación lógica, quizá era su padre que había roto algo… y estaba siendo muy silencioso para que nadie se diera cuenta, si, de seguro era eso, pero conforme el pensamiento se fue formando, más le inundo la sensación de peligro, algo andaba mal, sintió como se erizaban los vellitos de sus brazos, a tiempo en el que le recorría un escalofrió, tomo aire para echar un vistazo desde su escondite detrás de la pared, pensando que quizá quien fuese el que hizo ruido no le había escuchado gritar. Intento mirar, pero en el lugar no había nadie, Wilow se levantó, recargándose en el filo de la pared, perpleja al no ver nada, volvió a rascarse la cabeza en lo que soltaba un suspiro, ¿lo había imaginado?, otra sensación le inundo, el grito de su guardiana retumbo en su cerebro.

“¡WIL! ¡WIL SAL DE ALLI!”

Muy tarde, demasiado tarde, capto el movimiento por el rabillo del ojo, volteo, antes de sentir el golpe, una corriente de energía recorrió su cuerpo, se paralizo al instante, fue como si el golpe le empujara…fuera de su cuerpo, vio doble en lo que la sensación de disociación se apoderaba de ella, mientras caía la silueta de una figura humanoide se dibujó, todo se volvió blanco, lo último que escucho fue el ruido de un vidrio al romperse y el graznido de un águila enfurecida….
_______________________________-
Done... imaginad de que es la E. de el segundo nombre de WIllow.
Listo, postie, X Xx_davex_xX Mictlan Mictlan Kirari Kirari ya pueden guardar los picos, palos y antorchas
 
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Yo soy solo un Mic
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Lágrimas, sus ojos azules desprendían tristeza mientras me veían, ¿pero por qué lloran?, Su mirada duele, no sé quién es, su rostro es tapado por su cabello, pero por más que trato de identificar quien es, no puedo.
-Ojos azules, no llores- trato de decir pero mi voz no sale de mi garganta y aunque lo piense con fuerza mis pensamientos inertes no son más que una voz estéril perdida en aquella penumbra.

01
Yul se levantó con sobresalto de su cama, por alguna razón no había podido conservar su buen sueño en los últimos días, pesadillas de diversas indoles, además de que los trabajos de la escuela y trabajos paranormales no hacían más que parece ir en aumento .

-Deberias de ser más relajado Yul - Comentó el Quetzal que se había posado en el busto de palas.

-Pájaro horrendo de mil y un color ¿que acaso no deberías estar en migración?

-Oh vamos ¿acaso no aprecias el esplendor y grandiosidad de la serpiente emplumada? - Replicó el ave con falsa molestia por ello.

-Tú deberias de ser el compañero de ese tal Maladroit, Malacopa, Mala ¿que?- Dijo Yul recordando que días atrás se había topado con un joven que decía ser investigador de criaturas no naturales de este mundo.

-Malade se hacía llamar el tipo , que gracioso nombre , no creo que sea muy popular que digamos - Replicó el Quetzal

-como sea ¿No deberías de ayudarme a pensar en solucionar las cosa o no hacerme quedar como un loco?

-Tus malos hábitos hacen que seas fácilmente dominado, en todo caso como te dije es momento que escuches con atención.

-Ya te lo dije el mundo puede irse por un demonio y quedar destruido, para mi el mundo no es más que una falacia.

-Oh , parece que alguien está resentido con la vida y aun así salvaste a esa chica del vampiro.

Yul solamente volteo a ver al quetzal. Días atrás habían sentido un aura lo bastante amenazante por la zona donde vivían, en sus pesquisas encontraron a una sombra detrás de una mujer de unos 25 años , el resultado un ser denominado vampiro, agua bendita, una cruz y un conjuro católico habrían sido suficiente para sellar al ser según antiguas creencias, pero en este caso aquello que se entendía como vampiro lograba sobreponerse por los trucos baratos e improvisados de Yul, no fue por una extraña maniobra del quetzal compañero que el vampiro desapareció frente a los ojos del chico, la mujer que había salvado estaba sin conciencia en el piso, sin embargo para el joven moreno aquella acción parecia no haber significado nada.

-La psicosis colectiva puede ser un problema a veces- Dijo Yul sin hacer mucha bulla.

-¿Tanto te cuesta creer que esto es la realidad?

-¿Qué es lo real? ¿que me garantiza que todo lo que dices es verdad? ¿Como se que no eres el mal con el cual dices debo de pelear?

-Yul - al ave hablo- Eres un alma atormentada pero no creo que seas tan idiota para negar lo que sucede

-Entonces muéstrame que lo que dices es real

-No creo que estés listo para aquello, en tus acciones y forma de ser aún hay temores.

-Tú no sabes nada sobre mi

-Entonces si te muestro un poco de aquel infierno me ¿creerás?

-No lo sé, pero deberías de probar que honesto eres, al menos sabes que no me reiré de ti

ambos se miraron fijamente, Yul no creía del todo en el corazón del quetzal y en el quetzal sus ojos no miraban a alguien mas que a un complemento de su alma destrozada, ¿que tendría que haber pasado por miles de años para que su otra parte se volviera desconfiada de todo?


El ave se acercó al humano y con los ojos fijos el uno en el otro, Yul lo vio, miró aquello que alguna vez quiso olvidar....
 

Art of life
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Aun con la toalla liada caminó hasta el baño y cerró la puerta. El marco se tambaleó un poco y al estar prácticamente descolgada la puerta cayó sobre la cama. La chica pudo ver el culo de Saito en directo y otro gorgojeo le salió. Saito se giró y su entrepierna quedó de nuevo a la vista. Otro gorgojeo. Pero la mirada no la apartaba. Saito se puso un calzoncillo bóxer y salió de nuevo por el agujero que había dejado la puerta. Sin mediar palabra cogió la puerta y la colocó en las bisagras. La chica le miraba casi sin parpadear.



-No sé que pasa aquí –dijo el chico después de colocar la puerta –Pero quiero respuestas ya…dragón.

-Dra….gon –Saito abrió los ojos al máximo y se sentó a su lado.

-Hablas..

-Dra…gon –volvió a decir mirándolo. Cogió el rostro del chico con ambas manos –Soy…dragón –Saito se ruborizó por la distancia entre ambos pero dejó el contacto pues no podía dejar de mirar a la chica a los ojos.

-¿Qu..quién eres?

-Dragón-la chica soltó más convencida la palabra.

-Ya… -el chico apartó las manos de la chica con cuidado y suspiró apuntando los dibujos de la pared -¿Tú eres eso?

-Dragón… -la chica miró donde el dedo del moreno apuntaba y se levantó para dirigirse al mural de folios pegados con chinchetas con dibujos de dragones plateados y azules.-Dragones…. –murmuró la chica- Pero…no yo



Estuvieron un tiempo en que Saito sacaba más papeles de debajo de las mesas y se los mostraba. En todos había dibujado una criatura de distintas formas. La contó que tenía sueños con esas criaturas, un zorro de nueve colas, un ave estilo grifo, un dragón más feroz que ella, un gato negro, una criatura mitad tiburón mitad ballena, un pájaro multicolor , un lobo huargo, una especie de marmota, un lobo algo más amigable, una salamandra y por último una especie de…esqueleto de la muerte…y en todos salía ese dragón que tenía en el mural.



-¿Qué tienes que decirme sobre esto?

-No son dragones…bueno…este si –la chica cada vez hablaba más. Parecía como si hubiera estado mucho tiempo sin hablar y se estaba habituando –Este si es un dragón.

-No me refería a eso –Saito se llevó una mano a la cara. Parecía que hablaba con una niña pequeña –Digo que qué son…tiene que haber alguna conexión contigo, porque en mis sueños siempre sales tú…bueno…tu apariencia en forma de dragón, que por cierto…¿por qué apareces en forma de chica?

-¿Chica? –se miró asi misma –No soy chica…ni chico…soy dragón, con forma humana, para no llamar la atención. –A saito le caía una gota por la nuca. El labio le empezó a titubear y se preguntó por décima vez, si eso no era otro de sus sueños fantásticos.

-Bueno. Tengo que vestirme que tengo que ir a trabajar. ¿Vas a estar aquí cuando vuelva?

-Si –contestó la dragona en forma humana sentándose en la cama.

-Bien…pues… -se rascó la mejilla y cogió una camiseta y un pantalón de encima de una silla –Tienes algo de papeo en la nevera…no mucho, pero algo habrá.

-¿Papeo? –le miró interrogativa

-Sí…comida –contestó poniéndose los pantalones saltando a una pierna para guardar el equilibrio –Pero fíjate que no lleve sorpresa…

-¿Sorpresa? –Saito se acabó de poner la camiseta y suspiró.

-Algún bicho…¿no ves dónde y cómo vivo? –volvió a suspirar y cogió su gorra –Cuando llegue, hablaremos sobre esos sueños y sobre qué eres…

-Saito –dijo la chica cuando el moreno abrió la puerta. Este se dio la vuelta para mirarla –Saito –dijo de nuevo-

-Sí…ya veo que sabes leer –se señaló la placa identificativa de Pizzeria Hide con su nombre abajo –Hasta luego…Kori

-Kori… -la chica sonrió –Kori



Saito abandonó la casa y se subió en su moto. Demasiadas emociones. Arrancó y empezó a pensar en todo lo que estaba pasando. Cualquiera podría decir que nada tenía sentido pero la verdad era que desde hacía tiempo sabía que algo tenía que ver todos esos sueños y esa aparición de aquél dragón. Ahora que lo tenía todo casi casado, no lo iba a echar a perder. Apretó los dientes con fuerza. No podía dejar tirado a Hide así que tenía que ir a trabajar pero esperaba que la noche pasara pronto para ir de nuevo a casa y que esa chica…dragón, le contara todo lo que sabía y qué significaba todo para su vida. Tenía la sensación de que a partir de hoy nada sería igual y eso en cierto modo le causaba furor.

Llegó al aparcamiento y dejó la moto. Iba a entrar en la pizzería cuando notó que efectivamente…todo iba a cambiar.



La puerta estaba forzada. Había cristales y rastos de sangre en el suelo. Escuchó a una mujer llorar y entró rápidamente. En el suelo del mostrador estaba la mujer del gerente. Tenía restos de sangre en la ropa y cortes seguramente de los cristales en ambas piernas y brazos. Saito no esperó más y se agachó para ver el estado de la mujer de su amigo…su amiga también.

-¡YUUKI! -¿Qué..QUÉ HA PASADO? –Preguntó algo alterado. Su primer instinto fue mirar a todas partes. La pizzería estaba cerrada, las luces apagadas y parecía que solamente estaba ella. Por fortuna empezó a escuchar a la lejanía sirenas seguramente de policía.

-Saito…se…se lo han llevado –El chico al notar la ausencia de su buen amigo se pudo hacer una idea de quien hablaba. Apretó los puños con furia.

-¿Quién Yuuki…quién y por qué? –preguntó

-Unos…tipos raros. Iban con máscaras blancas…con unas caras terroríficas… -Saito se imaginaba esas máscaras de películas de terror –te buscaban… -saito se quedó helado y notó un frío pasar por su nuca –Hide…se enfrentó a ellos y lo dejarón inconsciente. Intenté detenerlos y me empujaron con una fuerza…atravesé el cristal y me quedé petrificada aquí…Saito… -la chica le miró con suplica -¿En qué lío te has metido? –El chico negó con la cabeza y se levantó aprentando los puños.

Miró el local. Yuuki era una mujer fuerte y más de una vez la había visto enfrentarse a borrachos que vienen a por pizza gratis. Hide era un hombre bueno pero se olía la chusma a kilómetros.

¿Quién lo buscaría?

Llevaba una temporada que no se metía con nadie…a no ser que alguien se intentara meter con él. Pero en el barrio ya había dejado claro que con él, no se podría andar con juegos. El bate de besiball de su piso no era un adorno precisamente.

-Yuuki…te prometo, que lo buscaré –Se levantó y cogió un cuchillo largo.

-¡Saito espera! La policía llegará y se encargarán…¡¡SAITO!! ¡¡¡SAITOOO!!!

El chico salió fuera haciendo oídos sordos de los gritos de su amiga. Se montó en su moto y cerró los ojos.

-Si es verdad que todo esto es por mi….ayúdame y guíame hacia esos desgraciados –abrió los ojos y arrancó acelerando con fuerza haciendo un caballito en el proceso.



Pasó a toda velocidad delante de la policía que llegaba al lugar y condujo hacia el sur…hacia donde estaba su primer hogar.



En su casa la dragona en forma humana, a la que Saito había bautizado como Kory, se asomaba por la ventana. Sus ojos brillaban de forma extraña. De pronto abrió la ventana y sin pensarlo saltó.



Saito llegó a un descampado que conocía bien. Recordaba que él hace muchos años atrás lo frecuentaba con su padre para jugar. Dejó la moto a un lado y se bajo. De pronto sintió un frio intenso y los pelos de sus brazos se erizaron. Enfrente de él se encontraban 3 tipos con capuchas largas y unas máscaras en la cara.



-Así que has venido –la voz parecía muy fantasmagórica. –Sabíamos que acabarías viniendo.

-No sé quienes sois. Pero hoy no quiero peleas. Dadme a Hide y os dejaré de una pieza –Sacó el cuchillo grande y lo mostró –No os lo repetiré más. –Lejos de asustarlos, los tres empezaron a reir. Se unieron en un circulo y se tomaron de los hombros empezando a girar.



De pronto se sintió mareado. El espacio y el tiempo estaban siendo alterados. Le empezó a faltar el aire y empezó a ver distorsiones. Soltó el cuchillo y se llevó las manos a la cara. Algo iba mal…se estaba empezando a marear.

Una persona hizo acto en el momento justo en que Saito había perdido el conocimiento en el suelo. La chica lo dejó con suavidad y apartó el cuchillo lejos de una patada.



-Guardian…¿te entrometeras en nuestra misión?

-No soy guardian…soy Kory
 

Chaotic and Crazy~~
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Podía verse dos siluetas caminando durante el atardecer, debido a la estatura que poseían ambas demostraba que ellas estaban en una edad infantil y estaban en su camino directo a casa. Mientras otras parecían esplendorosas y brillar aun cuando el sol estaba ocultándose en el ocaso, la otra lucia de lejos más sombría y poseía diversos vendajes por su rostro y sus brazos, ambas estaban caminando de la mano

── Tynia ¿Por qué esta vez…? ──Su tono no reflejaba enojo, sino preocupación sincera a la niña golpeada que solo desvió la mirada como si fuera un animal regañado por su dueño──

── Ellos…hablaron mal de ti…y de nuestros hermanos…cuando trate decirles que parara…me provocaron y…──Parecía su voz apagarse en un murmullo inentendible. Cuando la niña esplendorosa levanto la mano, ella estaba que le dijera cualquier cosa o hiciera cualquier cosa, sin embargo lo único que recibió era una suave caricia a su cabeza haciendo que elevara su mirada──

── Sé que te preocupas mucho por nosotros, pero me sentiría triste si Tynia se lastima por mi culpa, entonces…por favor no te lastimes más…──Como si fuera una especie de sabueso dejo que su cabeza frotara contra la palma de la mano de la chica──…Jejeje, buena chica, buena chica…

──…No soy un perro…

──…Entonces dejare de darte caricias…

──…




Sus ojos se abrieron. De nuevo esas memorias

Era casi como si su cerebro estuviera tratando de reprenderla de una manera usando tanto un recuerdo agradable como el recuerdo que desencadeno todo. Su memoria era una de las cualidades que ella podía apreciar de sí misma pero en ocasiones era una tortura para sí misma, pudo ver que el lobo bajo de ella y estaba acostado a un lado de su cama. Levanto su cuerpo lentamente y busco en su bolsillo un objeto en específico, resultando ser un collar negro suficiente amplio para poder guardar fotos en ella

Lo abrió con cuidado solo apareció una imagen en específico. No era que ella tuviera un problema con su familia…reformulemos la oración, tenía que tener familia para tener un problema. Por el mismo motivo por el cual la mayoría de las personas en la base la miraban de reojo era la misma razón por la cual casi no hablaba con sus padres, su última conversación fueron solo unas palabras que podía contar con los dedos de sus manos y era para que firmaran los papeles para registrarse formalmente al ejercito

Pero a ellos no le pertenecían la imagen que poseía en ese collar, ni tampoco la de sus otros talentosos hermanos, no…el collar mostraba una joven de cabellos oscuros con ojos amables que podrían cautivar a cualquier corazón y siempre estaba peinada con dos coletas siendo un rasgo por completo de su identidad. Era una foto de su hermana mayor…y eso junto con el último recuerdo del sueño antes de despertarse le brindó una mirada agria en su rostro

Todavía recordaba ese día…y una sensación agridulce combinada con una ira naciente desde lo más profundo de su ser

Sabía que permanecer ahí recordando solo le haría más mal que bien, por lo cual decidió levantarse, ponerse sus botas y caminar en dirección al gimnasio dentro de la base. Golpear el saco de boxeo hasta que estuviera satisfecha sería una buena forma de alejar esas emociones…pero sin embargo cayó en cuenta de algo

Estaba en los dormitorios…observo detenidamente los alrededores…no había absolutamente nadie. ¿Acaso durmió por un tiempo tan corto? Puede ser, quiero decir, aun cuando estaba justificado su descanso por ese día, ocasionalmente uno que otro cadete se escapaba de los ejercicios igualmente y volvía a aquí o los que estaban cansados caían directamente en la cama pero en todo el tiempo en que llego, se quedó dormida y se volvió a levantar…no había ni una sola alma en todo el cuarto de los dormitorios

¿Estaba siendo paranoica? Puede ser…pero estar frente a una especie de aberración la cual fuiste la única que pudo verlo te hace entrar en perspectiva…no era como si lo creyera enteramente…todavía estaba considerando que tal vez fue una alucinación pero una alucinación no precisamente noquea a tres personas y te golpea con una brutalidad aterradora

Sin embargo…era como si su mente tratara de mencionar que algo raro estuviera pasando…pero dejo de pensar en ello y siguió su camino hacia el gimnasio. Pudo escuchar un par de pasos extra, mucho más pequeños, además de los suyos y no tuvo que voltear para saber que Bruno también despertó y la estaba siguiendo

Era casi…como si pudiera entenderlo sin necesidad de alguna palabra o sonido, era surrealista. Podía notar que el también poseía esa inquietud que presentaba ella, podía sentir que él estaba atento con su oído atento a cualquier paso sospechoso, eso no le estaba ayudando, más bien parecía una manera justa de justificar su paranoia

Solo continúo su camino mirando los pasillos fuera de los dormitorios y…si la sensación de antes le parecía extraña, ahora si algo no cuadraba, no había nadie. Incluso si por mera ley de probabilidad y todos estuvieran en entrenamiento en ese momento o estuvieran en alguna actividad…por lo menos habría una persona o un guardia que estuviera rondando, más por el hecho de que hubo un intruso reciente, cada vez estaba más segura de que algo raro estaba pensando y podía sentir que Bruno estaba igual de tenso que ella

Ya su camino no era para ir al gimnasio, sino para buscar a una persona, solo para aliviar o buscar terminar aquel globo metafórico de paranoia que se estaba inflando en su mente. Solo una persona, solo alguien que pudiera decir que todos estaban en un ejercicio u ocupados

Sin embargo conforme daba paso tras paso, lo único que podía escuchar por el eco de los fríos pasillos era los pasos de ella y en menor medida los pasos de Bruno. Esa tensión estaba haciendo que el globo se inflara de tal manera que estaba segura que explotaría en cualquier momento

── Bruno ──Llame y el Husky estuvo atento a mi mirada── ¿Otro? ──Señalo su nariz, indicando que si podía oler a otra persona cerca──

El Husky entendiendo a lo que me refería empezó a mover su hocico demostrando que estaba buscando con el aroma antes de que elevara su cabeza aparentemente encontrando un rastro. Me miro al rostro casi indicando que lo siguiera y ambos avanzábamos por el pasillo antes de doblar a una esquina y llegar al lugar donde el había olido a una persona…y el globo metafórico estallo

¿Pudimos encontrar a otra persona? Si ¿La persona estaba bien?…no estaba segura. Su cuerpo parecía haber sido azotado contra el muro dejando una grieta en el concreto frio…solo era una estimación preliminar, pero si lo lanzaron contra el muro con una fuerza así de potente…estaba casi segura que mínimo uno que otro hueso no estaría a salvo. Estuve revisándolo y pude sentir su pulso, solo parecía noqueado, pude ver que se trataba de uno de los guardias de la base

Su arma estaba casi deslizándose de entre sus manos como si hubiera tratado de apuntarle a alguien y hubiera sido golpeado antes de siquiera disparar pero antes de que pudiera hacer algo más…Bruno empezó a gruñir hacia uno de los extremos del pasillo y ahí pude verlos, esta vez no era solo uno de esas criaturas de piel oscura y cabeza de cráneo sino esta vez eran dos, no era para nada comparado con la criatura colosal anterior pero…su apariencia delgada y esquelética solo los hacia más horribles

Instintivamente tomo la pistola perteneciente al guardia y apunto contra uno de los seres que parecían inmóviles solo mirándola con las cuencas vacías. Pude notar que el lobo gruñía a las criaturas frente a nosotros en un intento de intimidarla pero las criaturas solo se encorvaron y fueron corriendo hacia nuestra dirección

Yo solo reaccione de la manera natural

*Bang* *Bang* *Bang*

Agradecía que el guardia caído le hubiera quitado el seguro con anterioridad. Esos segundos preciosos fueron la diferencia entre ella y el, el no pudo disparar pero ella sí pudo haciendo que las criaturas evitaran los disparos. Parecía que su cuerpo delgado les permitía ser agiles pero no resistentes como el que ataco antes

Por su lado Bruno se abalanzo contra uno de ellos logrando derribarlo pero este con una agilidad imposible para un humano logro liberarse de la bestia encima. Por mi lado, el otro ser logro estirar su brazo antes de que pudiera seguir disparando apartando el arma de mis manos y haciendo que se cayera en el suelo, con agresividad busco conectarme otro golpe pero esta vez pude retroceder manteniendo distancia de la criatura

No estaba segura que eran…pero Bruno logro herir a uno de ellos con anterioridad…por lo cual pueden ser heridos…¿verdad?

Desenfunde el cuchillo desde la muslera y tome posición. La criatura castañeaba sus dientes calaverico en una especie de sonido tétrico pero me mantuve firme. La criatura se abalanzo repentinamente obligándome a agacharme y pasar por debajo de él, aprovechando para hacerle un corte en su cadera delgada.

El efecto fue aceptable, pude cortar su carne oscura pero fue superficial mientras la criatura se retorcía y volvía a abalanzarse hacia mí de forma apresurada. No podía afrontarlo con mis puños, puede parecer delgado pero parecía poseer fuerza suficiente para derribar a una persona en el momento en que me hizo tirar mi pistola. Por lo cual mi mejor opción era aprovechar cada momento para cortarlo o apuñalarlo hasta que quedara fuera de combate, lo cual fue mucho más sencillo decirlo que hacerlo

La criatura era endemoniadamente ágil al saber mi táctica y cada vez que se abalanzaba, parecía que su cuerpo retraerse o moverse de manera antinatural para evitar que lo alcanzara con mi cuchillo…era una jodida molestia y estaba sintiendo como la ira iba encendiéndose en mí.

── “No ahora…no pierdas el control ahora…” ──Pensaba para sus adentros── “Un bate de baseball golpea una pelota…un bate de baseball golpea dos pelotas…” ──Era irritable pero tenía que mantener el control, en el momento en que esa criatura me derribara…todo estaría dicho. Sin embargo esa distracción mental fue suficiente para que la criatura retorciéndose de forma en que se movilizaba con sus cuatro extremidades me embistiera logrando derribarme y posicionarse encima mío──

Use mi brazo para apartarlo haciendo fuerza en su cuello mientras aprovechaba de apuñalarlo en su cadera pero lejos de soltar un pequeño jadeo, la criatura no parecía importarle solo parecía enfocada en alcanzarme con sus fauces esqueléticas y la fuerza con la cual se me acercaba antinatural para alguien tan delgado. Solo estar en esa situación en lugar de asustarme…solo me causo ira…esa criatura molesta solo estaba tratando de morderme continuamente y la irritación inicial estaba transformándose en algo más peligroso

── “Un bate de baseball golpea siete pelotas…un bate de base…” ──Sin embargo su mantra mental fue interrumpido cuando los dientes de la cabeza de calavera se clavaron en su brazo haciendo que el dolor de sentir como estaban atravesando su piel la abrumara y finalmente…decidiera soltarse un poco── ¡Maldito! ──Exclamaba con un tono furioso apuntando mi cuchillo directo a su cabeza y con un fuerza movimiento, la hoja lograba atravesar el cráneo al descubierto pero no parecía matarlo ya que todavía estaba buscando morderme── ¡Ya muere! ──Hundía el cuchillo aún más mientras aprovechaba para dar lograr posicionarme encima de la criatura──

Ya sabía que su agilidad extraña lo haría liberarse pero tener el cuchillo en el cráneo parecía alentarlo

── No te escaparas…maldito…──Sacaba el cuchillo bruscamente para volverlo a clavar…y otra, y otra, y otra vez mientras al mismo tiempo lo golpeaba donde pudiera con todas mis fuerzas pero la criatura parecía continuar reaccionando──…¿Por qué no te mueres?… ──Murmuraba en un tono frustrante antes de observar el arma de fuego cerca──

En el momento en que fui tras ella, la criatura busco volver a derribarme solo para que tomara la pistola y lo apuntara, aprovechando su cercanía para asegurar el tiro a quemarropa

*Bang*

Esta vez la criatura recibió el disparo y parecía haberle hecho efecto pero no me detuve continúe jalando el gatillo

*Bang*

Continúe disparando aun cuando la criatura cayó al suelo soltando un lastimero alarido

*Bang*

Continúe aun cuando ya estaba en un charco de su propia sangre oscura

*Bang* *Click*

Y Finalmente el sonido que indicaba que las balas del cartucho finalmente se terminaron. Mi ira se iba disminuyendo…y un sabor amargo llegaba a mi boca, aunque fuera unos momentos…por poco pierdo el control de nuevo

*Grawr*

Un ladrido me llamo para ver a Bruno con su hocico manchado de la sangre oscura de la otra criatura. Su apariencia generalmente dócil y tierna, lucia intimidante al saber que esta vez acabo con su presa pero sus orejas se elevaron y gruño mirando hacia el pasillo. Pueden que no estén en frente pero se iban acercando…y Bruno parecía sentir que eran más de ese tipo de criaturas…no pude evitar maldecir en voz baja. Matar a uno de esos, era difícil…y ahora podían llegar ahora todavía mas…

Solo quedaba una opción plausible

── Irnos…──Indique a Bruno y este parecía de acuerdo con mi idea. Tome mi cuchillo y lo volví a guardar, revise al guardia encontrando un nuevo cartucho para el arma y nos fuimos por el lado opuesto de dónde venían las criaturas──

Si queríamos salir, teníamos que llevarnos algunas cosas para poder sobrevivir a otro enfrentamiento así…

Sea lo que sea que estaba pasando…su instinto solo le dijo que debía sobrevivir

...

Aunque las criaturas sean sobrenaturales. Tambien pueden ser heridas...pero obviamente son dificiles de herir. Espero no haber exagerado XD
 

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Hae Ra se miraba distraídamente, llevaba puesto unos jeans ajustados de tono oscuro, una sudadera también azul marino ceñida al torso, hacían resaltar los atributos de la chica, pese a la sencillez de su vestimenta, se puso una cinta en el cabello para evitar que le moleste y un poco de bálsamo de labios, sonrió al ver el reflejo del gran lobo detrás de ella – Eoduun, prepare algo delicioso para el almuerzo – dijo la muchacha con ánimos señalando la pequeña mesa llena de varios recipientes, pero luego la sonrisa se borró del rostro – No había pensado como comerás – parecía apenada.

-No te preocupes - dijo el guardián notando la preocupación de la chica, una luz morada envolvió por completo al lobo hasta que fue tomando una figura humana, era un rostro sumamente pálido, de delgados labios también pálidos y ojos azul cielo, llevaba una capucha que cubría por completo al guardián, y se asomaba un cabello negro azabache desordenado, el rostro de mismo imponía la misma solemnidad que del Huargo.

-¿Cómo es eso posible? – susurro la muchacha anonada con gran desconcierto, tenía razón. Aquel guardián solo era Eoduun en partes, en otras partes era algo más, un esbozo de sonrisa se avecino a los labios de su compañero espiritual.

-Ya te lo dije, soy el espíritu del Huargo con que el que entablaste aquella amistad, pero al mismo tiempo soy el espíritu del guardián de la oscuridad - respondió inclinándose a la mesa y comenzando a desayunar.

-¿Guardián de la Oscuridad? – inquirió Hae Ra más para sí misma, se sentó frente a él sobre el cojín del suelo, si bien se sentía cómoda con el lobo, tener al guardián era relativamente intimidante, comenzó a comer distraídamente y después de tragar su bocado pregunto - ¿Y bien?, ¿Cuál es la historia? – pregunto de golpe, el guardián la miro intrigado.

-¿Historia? – había mucha historia en todo el asunto, pero no comprendía a que se refería la chica.

-Sí, la historia, ya sabes – se encogió de hombros – ¿Por qué tengo un compañero espiritual?, O sí ¿esto está pasando a todo el mundo?, si no es así, ¿Por qué fui elegida?...

-¿No es muy temprano para tantas preguntas? – Hablo con seriedad ante la persistente mirada de la chica, suspiro resignado – Bien, son personas seleccionadas quienes tienen un compañero espiritual, personas con energía particular y algún don especial, como por ejemplo tú, tu elemento es la oscuridad, tu don, lo conoces mejor que yo – se quedaron ambos en silencio, Hae Ra sabía a que “don” se refería, aunque para ella siempre fue una maldición, ¿Qué quería decir con que su elemento era la oscuridad?, el sonido del celular la saco de sus pensamientos, se puso de pie y lo tomo en sus manos.

“-Hae Ryun – exclamo la chica con energía contestando la llamada de su hermana, la misma que sonaba preocupada
-¿Está todo bien? – quiso saber fingiendo una tranquilidad que no tenía
-¡Sí!, ningún contratiempo, ¿Por qué? – indago tranquilamente
-Por nada, solo estoy sentimental – suspiro aliviada su hermana melliza – Te extraño
-También yo – dijo sinceramente – tranquila, todo está bien – miro al guardián que había tomado nuevamente al forma del lobo
-Solo cuídate Hae Ra, por favor – dijo finalmente antes despedirse y colgar, su hermana tenía un sexto sentido, ella sabía cuando pasaban cosas malas, o estas estaban por suceder, colgó el teléfono aún más pensativa”

-¿No se te hace tarde? – pregunto el lobo sacando a la chica de sus pensamientos, miro la hora y pego un grito

-¡Si es tarde!! – se puso de pie corrió por el mono - ambiente terminando de arreglarse

-¿Por qué vamos un domingo a la universidad? – pregunto el Huargo mientras seguía a la chica

-Tengo que entregar una disección para el día martes – se paró de golpe antes de salir a la calle mirando a su compañero

-¿Ahora qué? – pregunto este interpretando la mirada de la chica.

-Bueno, supongo que se hará todo un revuelo si ven a un Huargo de tu tamaño caminando a mi lado – se encogió de hombros, el lobo negó.

-Solo pueden verme quienes sepan de mi – dijo tranquilamente saliendo antes que la chica

-Que conveniente - salió tras él, caminaron en silencio hasta la facultad de medicina, llegaron al anfiteatro donde la chica se puso el uniforme adecuado para ingresar, se sentó frente al cadáver que tenía designado su grupo de anatomía, día anterior ya habían abierto el cadáver dejando expuesta toda la cavidad toraco-abdominal, la chica analizo la posición de ambos pulmones, del corazón y comenzó tomando notas, observo con atención como los grandes vasos salían del corazón, mediante el tacto siguió su recorrido hasta llegar a cavidad abdominal, identifico cada una de sus ramas diferenciando claramente arterias de venas llegando hasta la bifurcación de las mismas, donde se perdían por fuera de la cavidad abdominal, libero cada vaso de sus envoltorios naturales dejándolos completamente expuestos, abrió aquellas pinturas especiales que tenía, se puso a pintar cada arteria de rojo, cada vena de azul y los nervios amarillos, llevando si tiempo en este proceso, su compañero se quedó por fuera del anfiteatro a esperar a su dueña, aquel penetrante olor a formol l era molesto para su sensible olfato.
Eoduun podía ver como la muchacha se veía concentrada, completamente perdida en su trabajo, perdiendo en absoluto la noción del tiempo, cuando finalmente hubo terminado la disección cardiovascular toraco-abdominal y también realizo el dibujo con la respectiva descripción en su libreta ya estaba oscureciendo.

-Hae Ra se hace tarde – dijo el Huargo arrugando la nariz al entrar al anfiteatro por el penetrante olor a formol, la chica levanto la vista y miro por la ventana ya estaba oscureciendo.

-Tienes razón, me daré una ducha – dijo la chica, alisto sus cosas y se dirigió a las duchas de la facultad, dejo caer el agua tibia sobre ella, lavando su cabello y cerró los ojos, sentía como el agua corría por su cuerpo, era una sensación agradable, un silencio sepulcral, de pronto el ambiente cambio de golpe, se sintió frio sepulcral y la luz comenzó a titilar, se escuchó el suave susurro de una risa maniaca, Hae Ra abrió rápidamente los ojos cerro el grifo y se cambió apresuradamente.

-¿Está todo bien? – preguntó el Huargo a verla pálida, ella asintió - ¡Vámonos! – dijo apresuradamente, caminaron apresuradamente por las oscuras calles de Japón, de repente la noche le pareció mucho más oscura de lo que realmente era, tenía una sensación de soledad y temor desde que aquella risa se escuchó –Quédate quieta – dijo de pronto el guardián, sus ojos azul cielo cambiaron a un rojo intenso, mostraba las fauces y olfateaba, Hae Ra cerro los ojos tratando de percibir que era. “vamos a divertirnos” era esa voz femenina nuevamente, la chica abrió de golpe los ojos y vio alrededor de 7 criaturas amorfas completamente negras y repulsivas con pelos negros cubriendo su cuerpo y ojos menudos grises, con fueros dientes

-¡Qué demonios! – dijo la chica viendo como el Huargo de enfrentaba a dos de ellos para defender a su compañera, la chica miraba paralizada aquella escena recordando cuando era pequeña “Pequeña inútil, nuevamente te quedaras de brazos cruzados, dejando que otros peleen las batallas por ti” de nuevo la voz -¡Cállate! – exclamo tapando sus oídos negando con la cabeza, debía ayudar, debía hacer algo, abrió los ojos viendo como el Hurgo peleaba con las 7 criaturas, la muchacha - ¡Déjenlo! – chillo la chica mirando con ira a cuatro de las criaturas canalizando la energía con las manos, las criaturas comenzaron a sentir un dolor insoportable sintió por todo su cuerpo, comenzaron a chillar, un sonido agonizante y deprimente, finalmente los sonidos callaron, las cuatro criaturas estaban tenidas en el suelo, Eoduun se encargó de las tres restantes y miro a su compañera.

-¡Vámonos! – grito su compañero, la chica se montó en el lomo del Huargo y salieron rápidamente del callejón, el ambiente cambio y la noche se hizo más iluminada, llegaron rápidamente al mono ambiente

-¿Qué era eso? – pregunto la chica, temblaba, parecía aterrorizada

-Demonios, hay un demonio que te está siguiendo desde que eras una niña – dijo seriamente, la chica finalmente cayo en cuenta de aquella voz, de aquella sombra, ¿Un demonio?...
 

Izzet
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- Debo ir a rehabilitación – se decía Arlinn, mientras enredaba un cigarrillo con manos temblorosas

- Arlinn ¿podrías al menos escuch…?

- DEBO. Ir. A rehabilitación – continuó Arlinn marcando las palabras. Se colocó el cigarrillo recién hecho entre los labios y lo encendió dando una profunda aspiración

- Ok, ¿entonces porque estas fumando?

- ¡porque necesito calmarme para poder ir a rehabilitación! – respondió exasperada. Se quedaron un momento en silencio, contemplándose mientras Arlinn fumaba.

- Vamos, sabes que lo que fumas no te haría ver un gato parlante… - Agregó Laplace después de un rato, alzando una ceja.

- Entonces debo ir a un psiquiatra – dijo Arlinn – estoy, empezando a perder fragmentos de mi vida, ni siquiera recuerdo cómo llegué a casa…

- Si lo recuerdas – agregó Laplace con un cambio significativo en su tono de voz – Encontraste un árbol sagrado del reino de los Sidhe, ¿no es así?

Arlinn recordó el enorme roble en el parque a unas calles y que ella misma había pensado que lucía cómo sus ancestros describirían a uno de los árboles que fueran puertas al mundo de los Sidhe. Revisó su teléfono, habían pasado tan sólo 20 minutos desde su última entrega lo cual no era suficiente tiempo para que se detuviera a comer y regresara a casa tan rápido. Al mirar a Laplace, este tenía una sonrisa de entendimiento y asintió con la cabeza.

- No puede ser… - dijo ella, sin poder evitar a la vez sentir un dejo de emoción.

- Tu pueblo ha sabido desde siempre sobre las puertas – continuó Laplace – pero alguien capaz de usarlas es muy raro, y sólo aparece una vez cada tantos milenios. Eres especial Arlinn, y es un honor poder servirte

- shut up – respondió ella, sin poder reprimir una risa nerviosa - ¿cómo que servirme?

Laplace saltó hasta la ventana y se puso a contemplar la ciudad con el mismo aire dramático con que comenzó a hablarle a Arlinn

- Ciertamente, no es algo ortodoxo. El pueblo de los gatos y tu pueblo hemos sido aliados desde la antigüedad, pero nunca ah habido realmente una relación de sumisión uno hacía el otro. Pero cómo dije, tu eres especial Arlinn, no sólo eres la primera en muchos años que puede abrir las puertas, sino que también eres la elegida para jugar un papel crucial en los eventos que están por ocurrir, eventos que probablemente sean tan trascendentales que sacudan la existencia misma del universo y cambien su faz para siempre. Alguien tan importante necesitaba alguien en quien confiar, alguien que le pueda guiar en lo que viene y aunque francamente no entiendo los caprichos del destino en elegir a alguien de tu pueblo en vez de a un gato para dicha tarea, al saber que era uno de ustedes eh decidido presentarme yo mismo para asumir esa tarea y honrar nuestra alianza

- Es cierto que sienten como que… las corrientes eléctricas ¿en los bigotes? – preguntó Arlinn dejando escapar el humo de su cigarrillo por la boca

- Si – respondió Laplace con el mismo tono ufano

- cool, cool…

Nuevamente, ambos se quedaron en silencio entre el humo

- ¿y cómo le hacen para poder caer de pie siempre?

- ¿No quieres saber más sobre el grandioso destino del que te ha…?

- ¡MI BICI!

Arlinn se levantó de golpe haciendo que Laplace se erizara de la sorpresa

- ¡se quedó en el parque! ¡Me la van a robar! ¡¿Con que voy a trabajar con que voy a comer?!

Rápidamente Arlinn bajó de la cama y echó a correr hacía la salida, con Laplace siguiéndola de cerca.

- Voy contigo. Y además, creo que deberías llevar el paquete de tus padres

Arlinn se detuvo de golpe a punto de poner la mano sobre la perilla de la salida. Al dirigir la mirada hacia la derecha pudo ver que efectivamente, no era un sobre lo que la esperaba en la mesita que designaban para el correo, sino una caja de mensajería. Sus padres jamás le habían enviado paquetes hasta ese momento.

Tomo la caja y observo la dirección y remitente escritos en la tosca caligrafía gótica inconfundible de sus padres. El paquete era pesado, dándole cierta realidad y peso a lo que estaba pasando.

Arlinn salió corriendo con la caja bajo el brazo y Laplace tras ella.

Le costó un poco poder volver a encontrar el parque ya que para llegar a él había que entrar por varias calles privadas desconectadas del entramado principal de la ciudad, por no mencionar que la primera vez había llegado desde el otro lado. La gente que llegaba a cruzarse se le quedaba viendo curiosa al notar que un gato la seguía como si se tratase de un perrito faldero, pero nadie intentó interactuar con ella. Finalmente, reconoció la calle privada que llevaba al callejón, que llevaba al parque. Atravesó con zancadas firmes y un corazón acelerado ambos tramos, sintiendo especial nervios al entrar al callejón.

“Tu bicicleta va a estar allí, nadie pasa por aquí” se decía a sí misma, pero sus nervios no bajaban del todo. En el fondo sabía que no era el posible robo de la bicicleta lo que la ponía nerviosa, sino que de estar allí la bici significaría que todo lo que estaba pasando era real, pero sino, sería un duro choque con la realidad y con la perspectiva de haber perdido por completo la cordura.

Recibió una confirmación de la realidad mucho antes de poder acercarse a la bicicleta, cuando una silueta les cerró el paso en el callejón. Laplace se erizó al instante y comenzó a hacer el gruñido bajo de los gatos amenazados.

- Arlinn – habló por primera vez desde que se pusieron en camino – abre el paquete por favor.

Sus nervios se transformaron de un mariposeo ansioso en su pecho a una hiel fría en el esternón. La silueta a contraluz al final del callejón asemejaba una mujer con largo pelo enmarañado que le cubría el rostro hasta la altura del estómago, que a su vez quedaba a la altura del rostro de Arlinn. La mujer no sólo era imposiblemente alta, sino también delgada, con brazos y piernas con un grosor y proporción más similares a las varas de palo que a la carne. A Arlinn se le hacía imposible que pudiera mantenerse en pie, pese a que lo hacía

- Laplace ¿Qué es eso? – al decir esto Arlin, la mujer se inclinó lentamente hacía adelante sobre sí misma, doblando sus articulaciones hacía adentro, quedando extendida cual larga era en la entrada del callejón, como un enorme saltamontes de pesadilla.

- Arlinn, insisto en que abras ya el paque…

Antes de que Laplace pudiera terminar de hablar, el pelo de la mujer se recorrió a los lados, revelando una enorme boca humana que abarcaba toda su cabeza de manera vertical sin dejar espacio para otro rasgo como ojos o nariz. La terrible boca aspiró aire con tal fuerza que hizo tambalear a Arlinn unos centímetros hacía adelante, e inmediatamente liberó un agudo grito atronador que arrojó hacia atrás los botes de basura e hizo reventar las botellas de vidrio vacías a lo largo del callejón.

Arlinn sintió como si todo el frente de su cuerpo se quemara y como si su cabeza estallara al ser golpeada por el grito. Sintió que sus oídos sangraban y le sorprendía muchísimo seguir escuchándolo y no haberse quedado sorda en el momento. Sintió nauseas, le faltaba el aire y estaba segura de que estaba por desmayarse cuando otro sonido comenzó a opacar el grito: Un armónico maullido prolongado en una nota aguda que subía y bajaba de cadencia. Al ver a Laplace, este nuevamente tenía el tamaño de un puma joven y además las partes blancas de su pelaje resplandecían de manera sobrenatural mientras entonaba su canto. Para sorpresa de Arlinn, al maullido de Laplace le fueron surgiendo ecos a la distancia, cientos y miles de maullidos a la vez, sonando por todo Dublin y en cuestión de segundos comenzaron a llegar gatos al callejón entonando el mismo canto hasta omitir por completo el grito del monstruo que se replegó sobre sí mismo.

- Arlinn, en serio, el paquete – dijo Laplace, habiendo terminado su canto. Acto seguido, se lanzó como un rayo hacía la criatura, seguido de cerca por los demás gatos que garras al aire comenzaron a atacar al monstruo, atrapando brazos y piernas entre sus patitas, hundiendo con fuerza los colmillos en su carne mientras bufaban. La criatura se retorcía y gruñía, lanzando a la manada contra los muros. Más y más gatos se unían descendiendo de los muros y ascendiendo de basureros y la criatura retrocedía pero seguía mandando a volar a los felinos. Arlinn reaccionó en este momento luego de estar captiva por la escena surreal y finalmente comenzó a desgarrar la cinta adhesiva que unía al paquete.

Esperaba encontrar algún tipo de arma, pero dentro de la caja no había más que un grueso libro de cubierta de cuero sin ningún tipo de inscripción y una pluma fuente. El libro no se veía viejo, pero ciertamente era rústico. Arlinn comenzó a hurgar en las páginas, esta vez con la esperanza de hallar hechizos mágicos, pero para su desesperación el libro estaba completamente en blanco.

- ¡Es un libro! – Le grito a Laplace – ¡es un libro en blanco Laplace!

- ¡¿qué?! – Preguntó Laplace, soltando un momento al monstruo y mirando a Arlinn que alzaba el libro abierto sobre su cabeza – ¡Ese maldito idiota…! – Laplace fue lanzado contra el suelo, pero logró ponerse de pie con la misma inercia del movimiento - ¡tenía que hacerse el listo en esto! ¡Lo sabía! – Esquivó por centímetros un pisotón de la criatura dando un salto – Después de lo que costó…

- ¡Laplace que hago! – gritó Arlinn exhasperada

- ¡Dibuja el símbolo Sidhe en una hoja y arráncala!

Confundida, pero sin tiempo que perder, Arlinn tomó la pluma fuente y trazó el símbolo que tan bien conocía a lo largo de toda la primera hoja del libro para inmediatamente después arrancarla.

- ¿y ahora?

Laplace fue lanzado contra el suelo, pero esta vez no se volvió a unir a la batalla sino que corrió hacía Arlinn.

- Piensa ¿cuál es el lugar más lejano del mundo que más anhelas visitar?

Los gritos de los gatos eran ensordecedores, aunque cada vez menos gatos se levantaban una vez que el monstruo los derribaba.

- ahmm… ahmmm… - Arlinn intentaba hacer correr su mente a mil por hora - ¿las islas galápagos?

- perfecta elección

Sólo quedaba un puñado de gatos, luchando por mantener la boca del monstruo cerrada con sus garras

- Necesito que saltes al símbolo y pienses con todas tus fuerzas en las islas galapados. NO SUELTES EL LIBRO.

El monstruo se soltó de los gatos que quedaban.

- ¡Retirada! – Gritó Laplace - ¡Todo el mundo retirada!

Los gatos que quedaban comenzaron a huir en todas direcciones, abandonando al monstruo que inmediatamente comenzó a tomar aire nuevamente. Arlinn tuvo que sujetar la hoja con fuerza para que no saliera despedida.

- ¡Arlinn hazlo ya!

Arlinn sujetó al símbolo frente a su rostro, visualizando con todo su poder mental las islas de blanca arena, especies exóticas y clima tropical dónde Darwin había hecho su tesis e ignorando con igual fuerza al horror que estaba por exhalar su grito de muerte

- Islas galapagos, islas galapagos ¡ISLAS GALAPAGOS!

Arlinn se lanzó hacía el símbolo con los ojos apretados y todo su miedo. El símbolo brilló de color verde y se extendió más allá del papel, quedando como una runa de luz en el aire en la que se fundió el cuerpo de Arlinn, haciéndolo desaparecer milésimas de segundo antes de que el grito hiciera grietas en el callejón. La runa flotó un instante más, para luego desaparecer dejando atrás el papel que cayó como simple basura al suelo.

Arlinn se sintió caer hacía adelante, y sintió como su rostro se estrellaba contra la tierra, generándole inmediatamente dolor. De repente hacía mucho más viento y vagamente alcanzaba a escuchar la brisa del mar.

Al incorporarse parpadeando y sujetando su frente se dio cuenta de que el sol brillaba mucho más intensamente y con más calor del que jamás había sentido en Dublín y de que se encontraba en mitad de una verde espesura. Al voltear a ver de dónde había salido, se encontró con una enorme palma, que inconfundiblemente tenia grabado el símbolo de sus ancestros.

- ¿Islas galápagos? - preguntó al viento

Y como si le respondieran, unos metros más adelante escuchó el inconfundible sonido de bocinas impacientes del tráfico mañanero, acompañadas por el sonido característico de varios motores en movimiento. Avanzó hacía el barullo y se encontró con que su espesura era tan sólo un pequeño jardín al borde de una carretera, aunque ciertamente se distinguía el mar en el horizonte.

- Creo que más bien es Yucatán…

La voz de Laplace la hizo saltar en su lugar, pero a la vez le proporcionó algo de calma ver al gato acercándosele entre la maleza. Había vuelto a su tamaño normal

- No está del todo mal, para ser la primera vez que lo haces conscientemente.

Arlinn contemplaba estupefacta el traslado kilométrico que se había dado en segundos. Aquel cambio era demasiado para ser sólo una alucinación de sus sentidos.

- No puede ser – le dijo a Laplace que la miraba con cierto dejo de orgullo - ¡MI BICI!
 
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Art of life
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Solo podía escuchar un molesto pitido que le nublaba la mente y le impedía poder abrir los ojos. Sentía náuseas y poco a poco un frío que le reconfortaba.

Desde pequeño le había gustado el frío. Los días que nevaba, se la pasaba jugando fuera sin importar que la temperatura no superase el grado centígrado. Cogía la nieve sin los guantes y no le molestaba cuando acababa de hacer un ángel y tenía la chaqueta húmeda. Siempre le reconfortaba.

Si por él pudiera ser, iría sin camiseta por la calle.

En casa ya iba desnudo…



-Os daré algo que no le doy a muchos…una oportunidad de rendiros– Saito no lo había escuchado. Pero la chica dragón había pronunciado esas palabras justo encima de él, poniéndose en posición de combate. Una pierna más delante que la otra, ligeramente encorvada con un brazo extendido hacia adelante y otro como resguardado en su cintura con el puño cerrado. (vamos, posición defensiva de Ai-Kido)

-Mala elección guardián…has elegido morir de forma prematura – Los tres encapuchados se dispersaron. Uno fue hacia la derecha, el otro a la izquierda y el otro había desaparecido a la vista de Kory. La dragona lejos de asustarse medio sonrió y echó un paso hacia atrás justo cuando una hoz caía desde el cielo sujetada por un encapuchado al que no se le veía el rostro.

-Buen truco



Kory se agachó y una espada larga le cortó varios pelos cortos de la cabeza. Se echó hacia un lado y soltó una patada al mango de un hacha que bajaba peligrosamente hacia su cuerpo. El encapuchado aguantó la fuerza de la patada y aún mantenía el hacha en la mano. Kory arrugó la nariz y se previó el siguiente ataque.

La hoz le pasó de nuevo cerca del cuello, tuvo que agacharse más de la cuenta y esta vez puso los dos brazos hacia arriba para parar la espada que la impactó con fuerza contra el suelo. Sus brazos eran fuertes, no en vano estaban hechos de escama de dragón, aunque a simple vista pareciera piel. Pero el ataque fue fuerte mas no letal. Sin tiempo de regañarse así misma, dio un giro en el suelo para esquivar el hacha e hizo un mortal hacia atrás para coger distancia de esas tres armas portadoras de tres encapuchados que no la daban tregua.



-Si solo pienso en defenderme esta pelea la tengo perdida….pero.. –su vista vio el cuerpo de Saito que seguía inconsciente en el suelo –Al menos les consigo alejar de él…



Esta vez no se dispersaron. Los tres se lanzaron en un ataque frontal con las armas al frente. Kory apretó los dientes y volvió a saltar justo a tiempo hacia atrás cuando los tres filos cayeron con violencia contra el suelo haciendo un boquete.



-Se han dejado de juegos…-pensó al ver la violencia del ataque –Entonces no me queda más remedio que usarlo…



Los encapuchados no dieron tiempo y los tres coordinados volvieron a lanzarse sobre el peliazul. Esta vez las tres armas impactaron con violencia sobre el cuerpo de Kory que solo pudo poner sus brazos. Salió volando hacia un lado hasta estrellarse contra el suelo. Kory se quedó sin aire y escupió un poco de sangre. Pero no había tiempo de sentarse. Saito estaba ahora solo a merced de esos tres que no dudarán en hacerlo cachitos y seguramente servirlo de kebab.



Corrió de nuevo y esta vez sacó su arma…sus garras de dragón. Saltó sobre un encapuchado y le rajó parte de la capa. Este se giró al tiempo y con un brazo esquelético la echó hacia un lado. Kory fue repartiendo uñas a diestro y siniestro mientras se defendía del hacha de este. Los otros dos vieron la oportunidad y se lanzaron sobre el cuerpo de Saito.



-¡¡NOO!! –Iba a correr hacia él pero el hacha la volvió a golpear en un hombro haciéndola un corte. Se llevó la garra a él y de su boca salió una llamarada furiosa de color azul que impacto sobre el cuerpo del encapuchado. Lanzó otras llamaradas a los otros dos que iban a matar a Saito haciendo que se desplegaran hacia un lado. Aprovechó la ocasión y se acercó más a ellos con las garras por medio esta vez muy enfadado.

El filo de la espada fue arañado y tuvo de nuevo que agacharse para evitar la guadaña. Dio dos puñetazos y lanzó una patada que derribó al que portaba la espada. Pero el del hacha ya estaba de pie y quería rematar la faena de antes. Pero los reflejos reptilianos de Kory lo vio llegar y consiguió apartarse de nuevo. Un nuevo boquete había dejado la pesada hacha contra el suelo. El de la espada impactó contra el cuerpo de Kory que de nuevo fue golpeado y mandado lejos.

Se llevó la mano al dañado esternón y se limpió la sangre del labio con el puño.



Tosió un par de veces y se levantó y decidida iba a correr hacia él hasta que lo vio.



Kory había quedado herida a lo lejos. Los tres como si telepáticamente se comunicaran alzaron sus armas y se dispusieron a ir a por el chico que en principio seguía tumbado inconsciente. Pero rápidamente se dieron cuenta que Saito estaba de pie, brillando en un tono blanquecino azulado y con los ojos cerrados.



-No puede ser… -dijo el que portaba la hoz

-Parece qué… -siguió hablando el de la espada

-Ha despertado… -el del hacha pronunció esas palabras al tiempo que se cubría de una tempestad helada que iba hacia él.



Los tres fueron despedidos hacia atrás y parte de sus capuchas fueron congeladas al instante. Se miraron y se desprendieron de ellas quedando solo unos huesos calavéricos propio de un disfraz de Halloween.



-Matémosle



Kory se había vuelvo a transformar en un dragón pequeño. Voló hacia donde estaba Saito y le miró. A simple vista parecía que el chico estaba como en un sueño. Seguía con los ojos cerrados. Estaba siendo guiado por un instinto que desconocía. La dragona se puso delante de él al tiempo que veía la figura de esos tres esqueletos armados yendo hacia ellos.



-No te preocupes –escuchó decir al chico –Yo me encargo.

-No seas insensato Saito –escuchó en su cabeza –No estás despierto…estás usando mucha energía, caerás de nuevo inconsciente.

-Puedes tener razón…pero siento que aún me queda un último ataque.

-Ni siquiera sabes lo que haces…Saito, escúchame, soy tu guardián, obedece y duerme de nuevo.



Lejos de obedecer Saito dio un paso al frente y alzó las manos al cielo. Empezó como a dibujar puntos y extendió los brazos hacia delante al mismo tiempo que una tempestad helada se levantaba.



-¡¡SAITO NO!!



Pero era demasiado tarde. La tempestad impactó de nuevo en los esqueletos que fueron impulsados de nuevo hacia atrás cayendo lejos de allí. Saito dio dos pasos y el dragón se transformó de nuevo en humano y le cogió al momento de volver a perder el conocimiento.



-Estás helado…no debiste sobrecargar tu cuerpo, te he avisado. Es demasiado pronto si no sabes controlar el poder. Podrías morir…



Kory miró al frente y la niebla había desaparecido. Al mismo tiempo que los tres esqueletos. Respiró hondo al ver que el peligro había pasado. Cogió a Saito como pudo y comenzó a andar hacia delante. Había dado solo unos pocos pasos pero de pronto sintió algo….familiar.



-¿Quién está ahí?







Un aporte. Si está mal avísenme. Quería poner como cuando se despierta el séptimo sentido en Saint Seiya. Saito no sabe ni cómo lo hizo. Es más, cuando despierte pensará que todo fue un sueño producto de la comida basura que come.

Quien quiera ser el que está ahí que lo ponga. Quería conocer ya a alguien que rolear solo se me hace algo tedioso jajajaja



DFA
 

Welcome to life, Welcome to this crazy world.
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Demasiado pinshis tarde, uff he tenido una de las semanas mas, movidas, anyways, happy halloween, feliz dia de los muertos, coman dulces, uhh..dont drink and drive.
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Wilow abrió los ojos de par en par... algo que lamento haber hecho casi inmediatamente, blanco, blanco, blanco, un blanco tan puro que lastimaba sus ojos, soltó un quejido de dolor, llevándose sus manos a su cara en un patético intento de cubrirse, huyendo de la molesta luz giro hacia su costado, gruño, en donde demonios estaba, entonces lo recordó, el sentimiento de peligro, ese vacío que sintió como si el tiempo se hubiera detenido y... El golpe, aparto sus manos de su rostro, atónita, mandando a la shiet la blancura luminiscente, palpo su estómago, mas no había dolor alguno, necesitaba investigar, recargo su mano en el suelo para levantarse y sintió... pasto.

Estaba en un extraño prado, inclusive sentía la brisa pasar por sus mejillas, por encima el cielo blanco se extendía en toda su imponente blancura.

¡Oh no! - se levantó, tropezándose un poco por el suelo irregular. - ¿¡Estoy muerta!?-

Se alboroto los cabellos, sosteniendo su cabeza en lo que buscaba en su cerebro una explicación coherente, finalmente había logrado pasar la línea… no eso no podía ser, debía recordar ok, veamos, se enteró de la existencia de seres mitológicos, vio a una Furia de frente, importantísimo, el recuerdo de sus ojos aun le atormentaba, un águila que juraba ser la representación pequeña de un ser más grande y aterrador le había hablado y finalmente un asesino se metió a su casa, para…¿¡para que!? Wilow suspiro, dejando caer sus brazos que explicación lógica ni que nada todo lo último visto desde este punto en ese prado vacío parecía más un sueño inducido por alguna especie de droga… o que finalmente el estrés había podido con ella y se le había zafado un tornillo, le paso por la cabeza el golpe, como, eso se sintió como si... si ¿Le hubieran sacado de su cuerpo?.

Una risa etérea retumbo en sus pensamientos, no era Griffin.

"hmnn, interesante, muy interesante, mi niña"

Wilow miro hacia arriba, mas no había ninguna otra persona, o águila surcando los cielos.

"Qué desgracia, estás aquí perdida, yo estoy aquí, pero, no teníamos que encontrarnos, no aun, querida, todavía no al menos, pero parece que el destino tenía otros planes…".Wilow encontró cierto humor en su voz, pero no era el simple humor que tenia su guardiana, este sonaba a decir verdad algo macabro, dudaba que esto fuera incidental.

"Y hay muchas cosas que no sabes", la voz era lastimera, fue como si alguien le hubiera agarrado, arrastrándole a través del el prado, el cambio de velocidad, de color, Wilow vio todo como si fuera un espectáculo de luces coloridas hasta que se detuvo en seco. de no ser por la presencia, se habría dado de bruces contra el suelo "es casi como si te obligaran a participar en una guerra que ni siquiera sabías que existía, lo cual es injusto, no te dejaron elegir, no podrías negar este regalo, no puedo permitirlo”. todo se había dicho con tono de burla, y de remordimiento, como cuando te encuentras con algún animalito moribundo al cual no puedes ayudar, Wil intento moverse, pero algo le mantenía en ese sitio, estuvo asi por algunos instantes, conteniendo el aliento, en ese punto se esperaba cualquier cosa.

La voz se había apagado, el ruido que hacen las raíces al moverse inundo el lugar, pronto al lado de Wil se alzaba un imponente saúco, y mas allá, en la lejanía la niebla comenzaba a disiparse, la sombra de un castillo, con lo que parecía ser murallas alrededor de este, se dibujo entre la bruma, un parpadeo,solo eso fue necesario para que la imagen se distorsionara, el cielo se torno rojo, humaredas de fuego se alzaban hacia el cielo, el lugar pacifico había desaparecido, reemplazado por el caos y la destrucción, fue allí cuando Wil sintió como algo le jalaba hacia este, el castillo estaba siendo asediado, sombrías criaturas trepaban los muros, era arrastrada hacia las puertas destartaladas, hacia el incontable numero de cuerpos mutilados y cadáveres, alrededor de ella el asedio del castillo tomaba lugar, personas pasaban a sus lados fugaces luchando contra algo, hasta que, el viento arrecio frente a ella, un dragón cayó del cielo, abriendo las fauces, que se iluminaron con un brillo amarillo antes de soltar frente a ella su calcinante aliento, cerro los ojos cubriéndose con sus manos, esperando el dolor, viendose mentalmente calcinada, más no sintió nada, abrió los ojos otra vez para verse rodeada de blanco, la escena desapareció sin dejar rastro.

Ahora, esto significa que, es mi turno, pero… tu quién eres, uno de los elegidos, eso es todo lo que sé…oh, aceleramos las cosas, déjame ver….los registros de tu alma.”

Wilow sintió el cambio, en un momento, su situación había cambiado, estaba sumergida hasta las rodillas en agua, miro asombrada como su alrededor cambio de densidad, la superficie cambio a algo similar al…agua, el blanco dio paso al plateado y finalmente, a un cristal, en un momento se encontró cara a cara con su reflejo, la Wilow del otro lado le regreso la mirada, se quedó así, contemplándose por un momento, hasta que intento mover las manos, encontrándose atrapada. El axis cambio, quedando en vertical, estaba encarándose a si misma como si se viera en un espejo de cuerpo completo, entonces lo escucho, sus manos que se aferraban a la extraña superficie cristalina la atravesaron, se fue de lleno, logrando dar una voltereta, terminando en el mismo lugar blanco, pero ahora, no había ninguna voz, se levantó, desempolvando sus pantalones de suciedad imaginaria en lo que comenzaba a mirar su entorno mas no había nada, inclusive la voz había callado, sentía como si estuviera flotando en una especie de líquido.

Entonces otra cosa apareció a su lado a tiempo en el que lugar adquirió gravedad, cayo en cuclillas al lado de la aparición.

Otra mujer, más alta que ella luciendo una extraña armadura plateada se materializo casi por arte de magia, su casco daba una extraña aura, la armadura tenía finos detalles, los puños embelesados con garras de águila, Wil se irguio, caminando alrededor de ella, fijándose en los terminados de esta, el set completo tenía una extraña forma de grifo, inclusive el animal relucía orgulloso en los acabados del casco que esta envolvía con su brazo, Wilow hizo por tocarle, Grifo, ¿Griffin?

No hubo respuesta a su interrogante, no es como si también pudiese preguntar, su mano atravesó la imagen, como si fuera un interruptor esta empezó a moverse, vio como caminaba, en tono ofuscado, hombros tensos, marchaba en círculos, parecía estar esperando algo, el resto del lugar, por arte de magia comenzó a teñirse, cobrando forma, largos pisos de marfil blanco y negro entrelazados se dibujaron debajo de sus pies, frente a ella una inmensa mesa de madera roja se materializo, sillas fuera de lugar, y con ellas mas personas sentadas en estas, un caballero enfundado en metal rojo jugaba con un cuchillo, pasando sus dedos por el filo de vez en cuando, otra silueta apareció postrada en el centro de la mesa, sus manos recargados en esta mientras parecía estudiar un mapa, nueve colas se movían rítmicamente detrás de ella, a su lado otro hombre más pálido adornado como un lobo parecía discutir con ella, llegando a golpear la mesa al ver que su punto no parecía contar con la aprobación de ella, más al fondo otro estaba viendo a través de una ventana, el caballero rojo clavo el cuchillo en la mesa comenzando a regañar a la que Wilow había bautizado como, Griffin, quien ignoro al gesto, más personas estaban esparcidas alrededor de la sala, volteo a tiempo para ver cómo alguien otro dragón comenzaba a discutir directamente con la mujer que había bautizado como Grifs, el ser con nueve colas alzo la cabeza para regañar al par desde su lugar.

Las puertas se abrieron, por ellas entro algo que parecía ser un centauro herido, sus cascos se deslizaron un poco al frenar de golpe su carrera, una larga espada ensangrentada pendía de uno de sus brazos.

¡Han pasado los muros!

Grito, haciendo el silencio, solo paso un segundo, todos se pusieron a la defensiva antes de pasar a la acción desenfrenada.

“Realmente interesante, eres la elegida del acero.”

Allí estaba ese nombre otra vez, mientras la voz seguía soltando cosas que Wilow no comprendía, sintió como su cuerpo se hundía aún más, a tiempo en la que pequeñas líneas casi como rastros de tinta, caían, tomando forma, la imagen que siguió fue aun peor.

Soldados amontonados, algunos heridos, otros inquietos, todos estaban en línea defendiendo lo que parecía ser una muralla, arqueros soltaban flechas, frenando el ascenso de algo, los truenos resonaban en un cielo que se volvía cada vez más oscuro, una lluvia torrencial pronto empezó a caer. Vislumbro el miedo, a tiempo en el que la multitud comenzaba a susurrar, la sensación le invadió hasta ella cuando vio algo dibujarse en la lejanía, todo se detuvo, los soldados miraban a esa figura acercarse con horror, los murmullos se convirtieron en voces estridentes, llenas de pánico, algunos abandonaron sus armas, listos para salir corriendo, reducidos a niños temblorosos, el torrente de flechas se detuvo, logrando que lo que sea que fuera aquello contra lo que peleaban, avanzara.

“¡Soldados!”

Un grito rompió el alboroto. Dos figuras se pararon frente a la muchedumbre inquieta, sus siluetes fueron remarcadas por el rugido del trueno en la distancia, el sonido regreso, la interrupción pareció centrarlos otra vez, los gritos de lo que parecía ser su capitán eran amplificados de alguna manera que no podía imaginarse.

“!No se si lo saben, pero el mundo pende de un hilo, esta era acaba con fuego y acero, bienvenidos al fin del mundo pero el final no es para nosotros, es para nuestro enemigo, desde que Black se tornó contra nosotros, su horda de corrompidos ha atacado al resto de naciones, nosotros somos los que han resistido esta horda por años, otra vez somos la única Barrera que impide su paso, es el fin del mundo señores, decidan como quieren que termine, que historia se cuente, quieren que se diga que nos acobardamos, o que peleamos hasta el ultimo aliento, nuestro enemigo esta enfrente, escala nuestras barreras, encarémoslo, hagamos que nos recuerde para siempre, hagamos que tiemble bajo el poder de nuestro acero!.”

Dicho eso, el primer monstruo termino su ascenso a la muralla, la mujer volteo, cortándole la yugular al monstruo a tiempo en el que los vitoreo empezaban.

Una onda pareció chocar contra ella, el recuerdo o lo que sea que se hizo añicos, la voz regresó parecía afligida.

“Oh bien…. Parece que nuestro tiempo juntas se acabó, te regreso a ese cuento de hadas moribundo, querida ... pero…creo que realmente no deberías estar donde sea que estés, te echaré una mano, para acelerar las cosas.”

Sintió el agarre otra vez, la presión se apodero de su cuerpo, mandandole hacia abajo, rompiendo el mundo blanco para ser tragada por lo que parecía ser obscuridad, la voz siguió, dispuesta a tener la ultima palabra.

“Busca pequeña, busca, no te preocupes, nos veremos otra vez, cuando te conviertas en un monstruo.”

sintió algo parecido a un beso en la mejilla, Wilow sintió nauseas, a tiempo en lo que se llevaba su muñeca a la cara intentando quitarse la sensación, entro entonces una corriente de aire alrededor suyo.

A veces la vida, es tierna, te agarra de la manita como si fueras un infante para guiarte a donde deberías estar, otras veces, harta de verte titubear te lanza hacia cierta dirección, sin importarle que te des de bruces contra la opción que te puso enfrente, pero, que pasaba cuando esta te fuerza a tomar un camino que ni siquiera tú sabias que existía. Caes de lleno y sin previo aviso, eso es lo que pasa, estrellándote, casi literalmente.

Wilow sintió el impacto contra el suelo, su espalda le iba a torturar el resto de la semana, y no quería imaginarse el morete que le iba a salir, se quedó allí tendida en el suelo, pequeñas lagrimitas se habían formado en los lados de sus ojos, al menos sabía que estaba viva, deseo saberlo de otra manera, sabía que cuando acabara ese extraño día y se levantara al siguiente, su cuerpo le dolería.

“! Will !”

Y allí estaba Griffin, quien planeo hasta llegar al suelo, posándose frente a ella, maldito avechucho, en donde diantres estaba hace cinco minutos cuando le necesitaba.

“Aquí estas, ¿estás bien?”

-Creo, que me di un buen golpe. -

“Ah por eso estas retorciéndote en el suelo.” La guardiana dijo secamente, con evidente sarcasmo.

-Sigo viva no te apures -soltó la chica en un hilillo de voz, hecha un ovillo en el suelo, abrio un ojo, dispuesta a ver sus alrededores, pero, no reconocía nada de lo que veia, volteo a ver hacia su guardián, tratando de contener lágrimas de dolor.-eh….Griffs, ¿En dónde estamos?.-

“Ehh…. eso era lo que tenía que decirte.”

-Aww…-dijo otra persona, con la que, al parecer, había colisionado, o mejor dicho quien al parecer había roto su caída.

“Willow, no creo que sigamos en Alemania.”

-¿Eh? ¡¿¿¡EEEHH!??!-

________________________________________

yy si, ya comenzamos a juntarnos.
 
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Yo soy solo un Mic
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02​
Muerte la frontera que termina con la vida y dónde comienza aquello que se le considera desconocido, los ojos del quetzal se posaban sobre los de Yul , el chico solamente atinó a verse reflejado en las pupilas y ver un hecho que lo marcaría en su vida...

Tan solo tenía 6 años cuando aferrado de su madre le preguntaba el por qué su padre había partido, no lo entendía del todo pero le dolía saber que no volvería a ver a aquel hombre que lo cargaba en sus brazos y jugaba con él, no entendía los detalles, pero ¿Por qué su padre no volvería más del trabajo a la casa? ¿Por qué simplemente era huérfano?

-Lamentarse del pasado no soluciona las cosas– el Quetzal dijo aquello con un tono pesado — los humanos son finitos pero recuerda que hasta el universo lo es, nada es eterno, pero no por ello deja de ser intrascendente Yul.

El quetzal se posó en el hombro de Yul que lloraba ,por el recuerdo de su padre, mientras el chico de a poco quedaba dormido.

04
¿Eh? ¿Nos saltamos un número?
Por razones de eventos escolares y como castigo para algunos (acá Yul) , la escuela donde estudiaba el chico del quetzal , tenía una salida para prácticas a un estado del país conocido como Yucatán .

—No te entiendo— comento un chico al lado de Yul, en el autobús donde iban

—¿Qué? — Preguntó sin entender nada Yul.

—Es el significado de la palabra Yucatán.

—Waldo me decías que yo era raro por tener a un Quetzal como mascota pero tú con tus datos nada útiles lo son más

—Jajajajajajaja vamos no está demás un ligero tema a tocar.

—Realmente eres un caos ¿no?

—Waldo no lo es tanto como tú Yul , a todo esto ¿Cómo conseguiste que un ave te siguiera a todos lados?— cuestionó una chica detrás del par.

—Jessica ni yo lo entiendo— Replicó Yul

El descenso al llegar a la zona donde harían sus prácticas sobre biología marina fue sin mucho escándalo , Yul apenas dejo su maleta salió hacia la zona litoral del lugar, hacia mucho tiempo que no visitaba el mar , cerca de donde se encontraba había una zona con vegetación por una extraña razón sentía que aquel lugar le llamaba.

—lo sientes también ¿No es así? – Cuestionó el quetzal mirando hacia la zona vegetal .

—¿Otro ser paranormal?

—No, es algo más fuerte, prepara tu corazón

Tanto el chico como el Quetzal se adentraron en la vegetación , la humedad dificultaba un poco la respiración, de repente sintieron algo detrás de ellos , un felino grande los veía de frente con movimientos lentos y como si fuera un ritual de hipnosis se trataba de acercar a ellos, Yul trataba de conservar la calma .

"Mientras no te muevas perderá el interés, pero ¿Esto qué es?¿Una jaguar, una pantera?" El chico trataba de adivinar la raza del felino y estaba a punto de exhalar algo si no fuera por su inoportuno compañero.

—Miren nada más es el rey de los gatos, ¿Acaso te dieron un golpe de estado?

—Pfff debes de tener más cuidado ave , los gatos solemos comer presas más grandes .

—¿Qué diantres? —Cuestiono Yul mirando como el felino se hacía más pequeño volviendo ser un gato —¿que clase de criatura es esa?

—Laplace ¿Encontraste mi Bici?

—Encontre algo mejor Arlinn .

—excuseme, who you? —Yul trataba de comunicarse con un mal inglés

_Laplace _Laplace ahí ya los junte
Los demás escogan a su víctima, digo compañero de viaje
 

Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Espero lo disfruten y lamento si quedó largo, espero les guste, cualquier cosa me avisan y lamento los horrores ortográficos, nos vemos ;3

PD: esta parte es algo random, si quieren leerla, son bienvenidos, si no, simplemente saltensela XD

_____________________________________________________________________________________________________
¿estoy respirando? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿sigo sintiendo?
¿alguien está aquí? ¿Dónde estás? ¿Por qué no me abrazas?
¿estoy muerto? ¿a quién busco? ¿Por qué aún le espero?
¿hay alguien allí? ¿Qué es este sitio?
¿puedo verte? ¿Quién eres?
¿volveré a ver el sol? ¿no me amas? ¿acaso tengo miedo?
¿Dónde estoy? ¿puedes perdonarme? ¿Por qué me olvidaste?
¿Por qué me duele el pecho? ¿Qué fue lo que perdí?
¿Qué tienen mis ojos? ¿soy anormal? ¿no soy suficiente?
¿me recuerdan? ¿alguien me necesita?
¿Por qué sigo aquí? ¿Qué quiero? ¿Qué espero?
¿Dónde estás hermana? ¿tengo hermana? ¿un cristal?
¿acaso sigo existiendo? ¿sigo respirando?
¿Quién se supone que soy? ¿perdonarme el que?
¿alguien me escucha? ¿soy feliz? ¿Quién es Mamoru?



¿Por qué... sigo con vida?​

Caía, me sentía caer cada vez más entre riscos hechos de obscuridad, las temperaturas eran variadas, a veces calor, a veces frío, en otras no sentía nada y a veces... sentía dolor.

Ojos azul cielo me observaban con recelo, ojos dorados me veían con lastima, ojos amarillos y sin brillo me consumían, ojos negros se trasponían sobre los otros, ojos rojos lloraban sangre.

¿seguía cayendo?, ¿estaba subiendo?, no... estoy bajando mientras subo.

Cadenas apresan mis muñecas y tobillos, pero en vez de querer quitármelas, me aferro a ellas, son cálidas, conocidas, pero también opresoras, no me las quitaran.

Un fuerte dolor me llena, viene de ningún lugar y a la vez de todo, mis dientes están resentidos, mi cabello pierde fuerza y se cae, lo que alguna vez fue dorado, ahora solo es blanco yerto, mis ojos están hinchados, me arden, mi vista cambia a carmín, mi cabeza se parte, no siento nada.

Nieve, mucha nieve a los alrededores, frío, congelado, yerto.

Una luz azul junto a una más oscura se acerca y desaparece, vuelvo a caer mientras subo.

Frió y calor a su vez, el dolor vuelve, pero esta vez de forma de oleadas, cada oleada es más dolorosa.
Fuegos azules y rojos me rodean, una sombra que viene y va se escabulle, mis manos cambiando a garras y volviendo a lo que fueron, regresando y degradándose, sin piel, sin músculos, solo hueso, solo polvo, solo... la nada.

Se detuvo, una esencia rosa aparece, una hoja de sakura cayendo a un estanque, un árbol de cerezo negro y blanco, un fruto resplandece, un cristal como el arcoíris, calor y frío.


–Rurira Rurira To hibiku uta-​


Una voz, una historia de cristales y flores, semillas y estanques, de amor y odio.


-…-
-¿qué?-
-…-
-¿Quién?-
-ru-
-¿canción?-
-A...o...r-
-¿Amor?-
-…-
-…-
-…-

Silencio y oscuridad, tengo miedo, quiero huir, pero no reaccionan mis piernas, no tengo piernas, mis brazos cuelgan, mi cabeza se retuerce, mi sangre son lágrimas, mis lagrimas... se vuelven sangre.
Quiero despertar.
_________________________________________________________________________________

Mis ojos estaban cerrados con fuerza, lentamente empiezo a volver, primero mis brazos, luego mis piernas, me duele el cuerpo, siento congelado y mi boca tenía un extraño sabor metálico, la conciencia poco a poco empieza a tomar fuerza, ya estoy despertando, al fin... pude abrir mis ojos.

Me sentía perdido, no era un techo conocido, sentía asco y debilidad.

A mi lado, una cabellera oscura se vislumbraba en medio de la tenue luna, su piel era pálida, se veía algo incomodo, de seguro tendría frió.

Con dolor y lentitud logro reincorporarme, dos mantas me arropaban, el helado piso me incomodaba, pero ese, por lo que puedo ver, chico necesitaba más el calor.

Tomando una manta le arropo parte de las piernas y el pecho, era alto, muy alto, la manta no le cubría mucho, pero al menos ahora estaba arropado.

Siento mucho frío, estaba desnudo, me dolían mis piernas y otras zonas, cubrí mi desnudez con la otra manta, este lugar me es desconocido.

Intenté pararme, pero mis caderas y piernas no reaccionaban, estaba jadeando, ¿Qué me sucedió?


-ya despertaste pequeño- una calmada y femenina voz me sacó de mi ensoñación, allí, en la puerta que daba el exterior, se podía ver a una mujer con nueve colas y orejas de zorro, con un hermoso Kimono blanco con negro, una pipa larga entre sus manos dejaba salir un olor empalagoso, pero no desagradable.

“¿Rita?” Gesticulé con curiosidad mientras ella asentía y dejaba la pipa de lado para acercarse a mí.

-tu hermana está hablando con Emperor, tomarán su tiempo- comunicó mientras ella me tomaba con la manta y me cargaba con ternura, aun así mi cuerpo tembló, sentí mi corazón latir más fuerte de lo normal y un miedo enorme se instaló en mi corazón, quería huir –tranquilo mi pequeño, te llevaré al estanque para que puedas asearte- intentó confortarme mientras caminaba hacia la puerta –Kori, despierta querido- le habló a un chico de cabello azul quien dormía sentado recargado a la pared –lo siento, ya estabas despierto, saldré con Mamoru unos momentos, no tardamos, cualquier necesidad, estaremos en el estanque- le sonríe mientras un asentimiento de su parte nos da luz verde para seguir hacia el estanque.


Lentamente fuimos saliendo de lo que alguna vez fue un hermoso templo, se veía viejo y capaz de caerse en cualquier momento, pero Rita solo mencionó que era una de las construcciones más estables y que ningún desastre natural podría destruirlo, pero el tiempo hizo su trabajo.

Caminó hasta que una capa de neblina se formó entre nosotros, lentamente podía sentir que el frío empezaba a amainar, un poco de calor se podía sentir, unos metros más lejos me percato de una especie de cueva por donde escapaba el vapor, nos adentramos a ella.

Unos pasos más y frente a nosotros había un gran estanque de cristalina agua, esta desprendía vapor y, por sobre nosotros, se podía ver el cielo estrellado.

Lentamente Rita me deja en la orilla, en donde mis pies tocan el cálido liquido del estanque, eran aguas termales, no estaba muy caliente pero tampoco congelada, estaba perfecta.


-entra en él, sanará tus heridas- afirmó mientras le miraba dubitativo, sin embargo, accedo, quitando la manta que me cubría me arrastro al agua, el calor del estanque empieza a envolver mi cuerpo, se sentía tranquilo y aquello, me gustó.


El silencio reinaba en el lugar, sentía como todas mis heridas empezaban a sanar lentamente, mi corazón parecía tener un respiro en dichas aguas, me sentí revitalizado.


-Mamoru...- me llamó Rita mientras abría mis ojos y la miraba de espaldas al estanque, sentada y vigilando la entrada -quizás tengas muchas dudas respecto pero... ¿me permitirías contarte una historia?- preguntó mientras giraba un poco su rostro para verme, podía observar sus ojos dorados llenos de dudas y a su vez de tristeza, se le veía, curiosamente, más frágil que un cristal, simplemente asentí mientras ella suspiraba y retomaba su postura de espaldas, lista para hablar en cualquier momento.


“Esta historia comienza hace milenios atrás, fácilmente podrían tratarse de veinte o treinta, un ser nació en este mundo, un ser lleno de odio y maldad, atacaba a todo lo que se moviese, disfrutaba del sufrimiento ajeno, junto a este ser, habían millares más, todos de formas diferentes y cualidades únicas, algunos decidieron dormir por más tiempos, otros fueron más benevolentes y ayudaban a otras criaturas, pero como el ser de esta historia, muchos más decidieron calmar su sed de sangre, fueron tres milenios, tres milenios en los cuales se dedicó a atormentar a cuanto ser viviente le conociese, arrancando corazones e hígados, escuchando los alaridos de aquellos que teñían de rojo las tierras, esta historia, Mamoru, es mi vida.”


Sus palabras me dejaron absorto, su voz tenía un extraño encanto hipnótico que me hacía querer saber más, me acerqué un poco más en el estanque para escucharle mejor, acomodándome en una roca cercana para seguir apreciando la historia sobre la vida de Rita.

“Al principio solo tenía una meta clara, la destrucción de todo ser viviente, saciar la sed de sangre que había nacido el mismo día que yo. Fueron muchas las victimas que tuve, hombres, mujeres, niños, ancianos, nada me era indiferente, exterminaba sin remordimiento, sin miedo ni control, era una época de caos.

Algunos siglos más tarde, en una cacería fallida, una trampa me atrapó, intenté salir de ella, pero nada podía hacer en mi forma Feral, en ese tiempo no sabía que podía adoptar alguna forma diferente a la original, por tanto, estaba perdida. Fue allí donde un humano joven me encontró, se le veía algo de experiencia en sus facciones, sin embargo, al verme, en vez de sacar un cuchillo u otra arma, saca un pedazo de carbón y un pergamino, aquello me confundió pero a la vez prendió mi curiosidad, ese joven empezó a realizar trazos en el pergamino, algunos largos y otros más cortos, siempre alternando su mirada en mí y en su pergamino, susurrando palabras que pedían que me quedara quieta, que solo serán unos minutos, que no desesperara, aquel humano era muy curioso y su vez molesto, deseé abrir su cuello, pero sus manos me tenían con curiosidad.

No recuerdo cuanto tiempo fue, pero al final el me mostró su pergamino, pareciese que un pequeño lago estaba allí, ya que podía verme reflejada, no se movía mi reflejo, pero todos mis detalles estaban plasmados allí, era hermoso. Ese hombre empezó a parlotear, llamándome <<Huli Jing*>>, en ese tiempo no sabía a qué se refería, pero luego aprendí lo que era y, de cierta forma, me sentí halagada. Ese hombre quitó la trampa en donde me encontraba atrapada y, en vez de salir huyendo como acostumbro, decidí pagar su buena acción, más que nada por curiosidad, para ver qué tanta destrucción era capaz de crear, así que, le di uno de mis fuegos fatuos, a diferencia del fuego normal, estos pueden mantenerse prendidos sin necesidad de alimentarlo, reaccionan a la voluntad de su portador y pueden crear fuegos negros capaces de consumirlo todo y mantenerse por algunos siglos antes de apagarse.

Quería ver que tanto Caos podría hacer, sin embargo, aquel humano logró lo que otros seres no pudieron; logró impresionarme.

Usando las llamas negras creó una fragua capaz de derretir piedras, con la luz que el fuego fatuo creó pequeñas torretas que de noche iluminaban el cielo nocturno y también, logró proteger a su aldea que estaba por allí, ese humano fue considerado como un Dios, aquello fue lo que gatilló en mi un cambio, quería saber que se siente ser adorada por aquellas criaturas tan débiles, quería que me dieran cosas como a ese humano, quería experimentar el ser importante.

Cuando me disponía a ir a esa aldea a destruirla y tomar por la fuerza aquello que quería, ese humano volvió a sorprenderme, creando al medio de la aldea, una especie de efigie, una escultura que era de mí, alzada en mis patas traseras, mirando el cielo dando un majestuoso rugido, mis nueve colas alzadas y serpenteantes eran representadas en aquella escultura y, finalmente, en el pecho, aquel fuego fatuo que le di a ese hombre, en ese momento, todos los aldeanos empezaron a alabar la escultura, fue la primera vez que sentí aquello, mi corazón siendo hinchado en regocijo, fue la primera vez... que sentí el orgullo.

Claramente no me iba a quedar de garras cruzadas, bajé a ese pueblo, donde fui recibida con bailes, canciones y regalos, desde carne, sacrificios humanos hasta las más bellas melodías jamás escuchadas, era estar en la gloria misma.

Desde ese día me convertí en la protectora del pueblo, vivía allí llena de lujos, cuidados y mimos, aquellas criaturas que alguna vez había llegado a odiar y destruir, destruir, se convirtieron en algo más que esclavos, se habían vuelto una familia.

Siglos más tardes decidí salir a viajar, conocer nuevas culturas, nuevos horizontes. Dejé al monje del lugar encargado de todo, pedí que se comportaran y esperasen mi regreso, eso fue lo último que dije antes de partir hacia el sur, quería conocer más del mundo”


Rita se veía tranquila, su voz era muy calmada y su semblante tranquilo, parece que dicho viaje fue muy divertido, un pequeño silencio se instaló entre ambos, pareciese que ella buscaba la forma de seguir con su relato, mientras que yo seguía en las cálidas aguas, dejándome llevar por la hipnotizante voz de aquel milenario Kitsune.

“Viajé primero a Taiwán, lugar donde aprendí a cambiar de formas, me quedé con la apariencia de las humanas, por alguna extraña razón era con la que más atención recibía.

Luego viajé a Corea, lugar donde vi muchas cosas, pero también aprendí de la dualidad humana, como el bien y el mal coexistían en armonía, muchos humanos se me acercaban, otros se alejaban, pero bueno, seguía teniendo mis necesidades y a más de uno maté con tal de consumir su carne, ellos me apodaron <<Gumiho*>>, y hasta el día de hoy siguen contando historias de mí, algunas como meras exageraciones, otras más verídicas y pocas más solo son farsas y chismes de las personas ignorantes, pasé unos cuantos siglos antes de seguir mi marcha.

Luego viajé a Japón, allí aprendí muchas cosas divertidas, como bailes y canciones, también historias y culturas, podría decirse que aquí es donde más cómoda me sentí, de hecho, este templo fue erigido en mi honor, muchos me llaman <<Kyuubi no Kitsune*>> y también inventaron que era una de las ayudantes de su diosa primordial <<Amateratsu*>>, realmente fueron bellos los momentos que pasé aquí, en este punto ya no devoraba humanos, algo dentro de mi había nacido, pidiendo cuidarles y protegerles, quizás sea esa deidad quien me dio estas emociones, o tal vez fue un aprendizaje por el tiempo, pero solo puedo decir, que ya no me era necesaria la sed de sangre.

Volví a mi hogar de origen, sin embargo, lo que alguna vez fue una hermosa villa llena de vitalidad y alegría, se convirtió en un bosque, ya no existía nadie que me adorara, solo mi estatua en medio de los frondosos bambúes se encontraba, llena de maleza y musgo, sin embargo, se veía bien cuidada, fue allí donde encontré al último ser que pertenecía de aquella villa, un hombre viejo que cuidaba la estatua con esmero, cuando me vio llegar, sus ojos se llenaron de lágrimas y dando una reverencia, me comentó lo sucedido, una hambruna llegó trecientos años más tarde desde mi partida, los lugareños decidieron marcharse al pensar que yo nunca volvería, excepto la familia de este hombre, quienes obtuvieron longevidad gracias a mi fuego fatuo, sin embargo, el hombre ya no podía seguir manteniéndose, con un abrazo y un beso en su frente fue que el dejó este mundo, dando las gracias por haber cumplido mi promesa, su sonrisa, algo vieja y desgastada fue lo más hermoso que vi, pude ver que se iba en paz y eso, fue lo que más me conmovió. El fuego fatuo de la estatua volvió a mí y, para mantener vivo a aquel ser que siempre confió en mí, lo convertí en un fuego fatuo, ahora siempre estará conmigo, como yo con él.
Mi viaje continuó, ahora hacia el Oeste, conociendo más y aprendiendo de todo un poco, fue una mañana que me topé con el mar, un lugar lleno de extrañas y raras criaturas, anteriormente había viajado en embarcaciones humanas y no lo había podido notar, el mar es una de las cosas más hermosas que haya visto y estaba lleno de criaturas hermosas... y deliciosas, como los salmones, los pulpos, las sardinas, los... erizos, el atún...”


En ese instante Rita se había quedado callada, intenté ver que le sucedía, pero una cascada de saliva caía de su boca mientras sus ojos brillantes tomaban formas de pez, en este punto ella ya estaba mirando hacia la fuente donde yo me encontraba, ya que estaba tapado tras una roca, sin embargo, tras lanzarle un poco de agua a la cara, ella pareció volver en sí, dando una leve aclaración de garganta decidió seguir con su relato.


“ejem, lamento la interrupción, como te contaba, el mar era hermoso, pero no por eso libre de peligros, aún recuerdo aquella vez que luché contra un calamar gigante, debo admitir que sabía de maravilla, o la vez que unos extraños cangrejos intentaron atrapar mis colas o esa vez donde tube una competencia de canto contra unas sirenas, la batalla fue reñida y pude haber ganado de no ser porque esas hijas de pescado habían hechizado al jurado.

Pero bueno, también me hice amiga de una ballena jorobada, los humanos le bautizaron <<Petronilla>>, era un poco tímida, pero logré hacerme su amiga, muchas veces le pedía cantar, pues su melodía parecía competir contra las sirenas, era algo maravilloso.

Viajé en su lomo varios días, observando las maravillas del mar, pero había algo que capturó por completo mi curiosidad, se trataban de unos seres marinos que viajaban rumbo al Noroccidente, decían que había una isla repleta de seres como yo, una especie de santuario para todas aquellas criaturas que querían vivir matando o en paz con los humanos, una zona neutral podría decirse, aquello debía verlo con mis propios ojos.

Pasé semanas en altamar junto a <<Petra>>, como le llamé de cariño, viajando por las corrientes marinas y descansando en las noches, era divertido escuchar las anécdotas marítimas.

Al final pudimos llegar a una isla en el noroccidente del Atlántico, y debo decirlo, fue algo maravilloso.
Mármol y perlas se mezclaban a la perfección mientras las calles eran bañadas en oro, existían cientos, no, miles de criaturas diferentes y a la vez iguales, todos disfrutando de la tranquilidad sin el ser humano de por medio, con comidas desconocidas y licores de toda clase, además de seres hermosos y otros menos agraciados, pero de habilidades mortíferas, era un paraíso para los seres como yo, un refugio, un hogar.
Estuve allí cerca de tres años, pero una noche de fiesta donde celebraban una competencia de licor fue que conocí a otro ser parecido a mi, un ser mitad reptil y mitad ave, era un ser capaz de crear vida y a su vez destruirla, su temperamento era calmo y muy elocuente, sin embargo, en dicha festividad, una chispa entre ambos nació, era una especie de rivalidad, al principio sana y tranquila, pero poco a poco se fue transformando en algo más profundo, más peligroso y a su vez, mucho más divertido.

Esa noche nos dedicamos a beber, él se jactó de que el licor oriental solo era una especie de zumo mientras que yo me burlaba de sus brebajes desabridos de occidente, grave error, ambos nos emborrachamos con el licor del contrario, él bebió Sake de arroz mientras que yo probé el Pulque, y bueno, una cosa llevó a la otra y, sin darme cuenta, estábamos en nuestras formas originales, luchando el uno contra el otro, el con su largo cuerpo y afiladas plumas mientras que yo usaba mis fuegos y mis garras, la batalla duró muchos días, ya habíamos olvidado como había empezado, solo queríamos derrotar al contrario, en ese momento alguien lanza más licor a nuestra dirección y eso fue lo último que recuerdo, solo sé que desperté unos días más tardes en alta mar, encima de una caja que apenas se mantenía a flote, estaba empapada, con dolor de cabeza y no muy lejos de mi ubicación, estaba aquella serpiente emplumada, aun durmiendo en lo que parecía ser el tejado de alguna casa, no lo asocié en ese momento, pero sin querer, habíamos hecho desaparecer una civilización.

Fue curioso que nadie nos detuviera, pero bueno, despues de todo no recuerdo mucho de que pasó luego de la dosis extra, pero no importa, luego de que Petra me fuera a buscar nos dirigimos al Este nuevamente, una vez en tierra nos despedimos y nos prometimos vernos en algún otro tiempo, esa fue la última vez que la vi, realmente la extraño.

Ya en tierra me dispuse a vagar por allí y por allá otros cientos de años, a veces en tierras secas y áridas, otras en lugares con nieve, debo decir que me gustaron los bosques del norte, allí existían seres conocidos como Pookas, eran una especie de criaturas afelpadas y grandes, de hermosos ojos negros y largas garras, en serio no pude resistirlo, tuve que abrazar a uno, me gané varias cicatrices por ello, pero valió la pena, abrazarles era como abrazar una nube de algodón, muy cálido y suave, aunque sus garras sí que eran peligrosas.

Luego viajé más al sur, lugar donde nuevas culturas se abrían ante mis ojos, sobre todo una donde hombres usaban el metal como ropas y los jóvenes luchaban en sanguinarias batallas, allí fue donde encontré a un ser mitad ave y mitad león, esta se hallaba dormida, pero como mi curiosidad era más fuerte tuve que despertarle, luego de librarme de una muerte segura, ella me empezó a contar de la cultura presente, eran los griegos y los romanos, poseían diferentes tipos de dioses y mucha inteligencia, pero también eran temeroso de lo desconocido y algo estúpidos a la hora de batallar, fueron unos días divertidos, también nos encontramos con un ser muy sabio capaz de crear los acertijos más enrevesados jamás escuchados, pero claro, como seres milenarios que éramos no nos costó mucho descifrar sus preguntas trampa.

Lastimosamente esa Griffo se fue a dormir algo malhumorada, diciendo algo que dé aún no era tiempo, yo simplemente la dejé irse a descansar, realmente me divertí mucho con su presencia, espero nos volvamos a encontrar algún día.

Seguí viajando de un lugar a otro por algunos siglos más, hasta que la era de los castillos de piedra y los guerreros en equinos se hicieron presente, lo que realmente me llamó la atención fueron esos largos vestidos y conos largos para la cabeza, quizá probarme dichas prendas y se me ajustaban bastante bien, parecían kimonos como los que usaba en antaño, me quedé una década antes de que me llevaran ante el monarca de dicho lugar, un hombre robusto y de poblado vello facial, quien pedía que fuese a una fiesta especial en una cueva cercana, yo solo accedí a ir por curiosidad.

Cuando me llevaron algunos guardias me dejaron en la entrada de dicha cueva y me pidieron quedarme allí unos minutos, yo solo accedí. Dichos minutos se transformaron en horas, pero luego de unos momentos más fue que él apareció, un ser gigante de grandes escamas rojas y cuernos blancos, de mirada penetrante y aliento a azufre, se veía fuerte y grande, pero a su vez sabio y elocuente.
Con grave voz se preguntó a quien le habrían llevado para no comerles, menuda sorpresa se llevó al verme, fue algo muy extraño al principio, pero luego de un tiempo conviviendo con él fue que nos volvimos algo cercanos. El me enseñaba algunas cosas sobre el reino que usaban a mujeres como sacrificios para que él no les destruyera, cosa algo irónica puesto que todas sus >>sacrificadas<< eran liberadas y enviadas a otras partes del mundo, hasta la música y bailes que el solía disfrutar de algunas mujeres agradecidas, mientras, yo le comentaba acerca del mundo en Oriente, culturas, bailes, canciones, de todo, fue una relación bastante amena cabe recalcar, aunque claro, a veces peleábamos acerca de ciertos eventos o posturas diferentes que teníamos, él era algo amargado, pero conmigo siempre fue amable y comprensivo, como un abuelo que escuchaba a su nieta o un padre con una hija. Cuando se enteró de que era un ser como él su rictus de seriedad se vio deformado a uno de asombro, aunque, claro, después de cien años juntos era algo normal que se diera cuenta, solo mírame, no envejezco nunca, quizás por eso el no notó la cantidad de años que habían pasado.

Dos siglos después nos despedimos, él viajó al sur mientras que yo a Oriente, fue la última vez que supe de él, pero espero siga viviendo, añoro su voz contándome historias, era como un hipnotizante bálsamo, creo que, de todas las criaturas existentes, él era con quien más confianza tuve.

Ya viajando por el oriente me encontré con un huevo, más grande de lo usual, quise comerlo pero algo dentro de mí me pedía cuidarlo, decidí seguir mis instintos y no me equivocaba, de aquel huevo nació una criatura muy hermosa, un dragón tan blanco como la nieve con unos hermosos y expresivos ojos azules, una parte de mi quiso cuidarlo y protegerlo y así lo hice, fueron los cien años más largos y traumantes de mi longeva vida, nunca creí que cuidar a un ser tan pequeño y dependiente fuese tan complicado, aún recuerdo la vez que casi se lo come un monstruo hecho de oscuridad, aquello fue angustiante y que decir cuando se me perdió en medio de la nieve, intenta buscar un ser blanco en medio de la inmaculada nieve, o esa vez que casi rostiza mi cola en medio de un entrenamiento de fuego, en fin, cientos de anécdotas que podrían ser divertidas ahora, pero créeme, en ese momento solo quería que acabara pronto.
La hermosa tortura duró doscientos años, momento en el cual el pequeño emprendió el vuelo, ya era tiempo de que dejara el nido. Fue un hermoso vuelo el que me dio de despedida, en serio me encariñé con ese renacuajo.

Años más tarde, me encontraba nuevamente en japón, lugar donde encontré este santuario en mi honor y aquí esperé, el que, aún no lo sabía, no fue hasta hace unos treinta años que tuve una revelación, sobre elegidos especiales con habilidades únicas y el caos destrozándolo todo, una inminente guerra y, entre medio de todos, estábamos tu y yo.”


-Desde ese día estuve esperando por ti, aguardando tu llegada y despertar- habló cabizbaja mientras apretaba sus puños -sin embargo, como has notado, no soy muy buena guardiana, permití que te hicieran cosas horribles- expuso con un hilo de voz antes de levantar su mirada llena de determinación -pero ya no más, esta vez te protegeré, no permitiré que nada te haga daño, ni si quiera...- sin embargo sus palabras se detuvieron al ver un cuerpo totalmente rojo flotando boca abajo en el pequeño estanque -¡MAMORU!- en efecto, se lanzó a salvarle de morir ahogado y sofocado.

Pasaron unos minutos para que el chico recuperara su conciencia y su calor corporal bajara, realmente había sido algo inesperado, Rita se hizo una promesa interna, no volver a despegar un ojo de Mamoru, de lo contrario... quizás solo terminaría protegiendo un cadáver.


-Rita...- soltó por primera vez Mamoru, dejando impresionada a la Kyuubi –gracias, por estar con nosotros- agradeció mientras la Kitsune salía de su shock inicial –el pasado... suele doler, pero... gracias a eso, aprendemos... a ser quienes somos- comentó mientras le sonreía tímidamente –quiero... seguir a tu lado... amiga- soltó finalmente mientras le abrazaba con algo de temor, sin embargo, se relajó un poco a los segundos después, era agradable poder sentir el calor de otro ser cuando no se sentía el peligro.


Rita no contestó, pero agradeció las palabras de manera silenciosa, pidiendo perdón en ese abrazo que había devuelto gustosa, era momento de avanzar y ayudaría a su protegido, cueste lo que cueste.
En ese instante aparece su hermana junto a su guardián, quienes traían unas toallas junto a un Kimono delicado de color verde vida con obi café y una máscara de Kitsune blanca con café y motivos verdes, conjunto que el menor tomó rápidamente y, ante la presencia de todos, empezó a vestirse, en su espalda y cuello aún lograban verse moratones y rasguños leves, quizás el dolor amainó, pero aquellas señales de agresión aún seguirían allí un tiempo, como recordatorio de que perdió algo importante, pero gracias a esa perdida, logró ganar algo más, algo que, desde que era un infante bailarín, había anhelado.


-libertad- susurró antes de acomodarse la máscara y girarse, mostrándose tan bello y efímero como siempre, confundiendo a todo ser que le viese como una delicada flor, este era su secreto familiar y nadie más lo sabría.

-siempre te gustó verte frágil Linket, pero admito que te queda hermoso, hermana- soltó con algo de burla Lilithella mientras Rita sonreía y Emperor negaba con la cabeza, esta será su nueva familia y la cuidaría con uñas y dientes de ser necesario.

-vaya, ya llegaron- soltó Rita al ver la entrada de la cueva, donde dos sombras se acercaban a paso lento, Mamoru solo tenía una duda en mente.


“¿Quién será ese chico con quien despertó a su lado?”


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1.- Huli Jing: Espiritu Zorro (En el contexto de la mitología china, una creencia común es la de que cualquier animal o cosa es capaz de adquirir forma humana, poderes mágicos, inmortalidad o incluso divinidad, si recibe suficiente energía en forma de aliento humano o esencia lunar o solar.)
2.- Kumiho/Gumiho: es una criatura que aparece en los cuentos orales y las leyendas de Corea, y son similares a las hadas europeas o a los hombres lobo. De acuerdo a tales cuentos, un zorro que vive miles de años se convierte en un kumiho, al igual que sus homólogos japoneses y chinos. Se puede transformar libremente, entre otros, en una hermosa mujer a menudo dispuesta a seducir a los hombres, y puede comerles el hígado o corazón (dependiendo de la leyenda). Hay numerosos cuentos en los cuales el kumiho aparece.
3.- Kyuubi no Kitsune: En la mitología japonesa china, Los "zorros de nueve colas" son kitsune que tienen mil años de edad. Físicamente, los kitsune sobresalen por su cantidad de colas, pues llegan a tener hasta nueve. Generalmente, un gran número de colas distingue a un zorro más longevo y más poderoso; de hecho, algunas narraciones populares mencionan que un zorro adquirirá colas adicionales cuando haya alcanzado los mil años. En las historias son comunes los kitsune de una, cinco, siete y nueve colas. Cuando un kitsune obtiene su novena cola, su pelaje se vuelve blanco o dorado. Los kitsune tienen la habilidad de ver y oír cualquier suceso que ocurra en el mundo. Otras historias le atribuyen sabiduría infinita, esencialmente omnisciente, además de los poderes tradicionales de los kitsune.
4.- Amateratsu: es la diosa del Sol en el sintoísmo y antepasada de la familia imperial de Japón según los preceptos de dicha religión. También conocida como ōhiru-menomuchi-no-kami, su nombre significa ‘diosa gloriosa que brilla en el cielo’. Es una de las deidades sintoístas (megami) más importantes.
 
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