Quest C Pesadillas [Avalon]

Estado
Cerrado para nuevas respuestas

Leo

¿No ves que te voy a matar (con feels)?
Registrado
17 Jun 2010
Mensajes
1,909
Offline
Las criaturas oscuras corrieron a toda velocidad en cuanto detectaron sonido. Un oficial de Digital Security apareció de pronto en aquel callejón al escuchar ruidos, encontrándose con una chica tirada en el suelo, acompañada de un Palmon que trataba de hacerla recuperar la consciencia.

-¿Está herida?-preguntó el policía al digimon, quien hizo un gesto negativo con la cabeza.
-S-Solo está dormida... si no fuera porque llegó también lo estaría, supongo...-se dijo.
-Aun así no se ve bien...-se dijo el hombre, notando una expresión inusual en el dormido rostro de la tamer-... Necesita ayuda.

"Pesadillas"
a) NPC que la solicita: Dana Dubois
b) Descripción de la misión: Al momento de llegar a File City, la corresponsal del WT de Oasis, Dana Dubois se ha encontrado con un encargo que llamó su atención al instante. Parece ser que una pandilla de Evilmon anda causando problemas en la ciudad, sumiendo a sus víctimas en pesadillas eternas gracias a su "Nightmare Shock". El Bakumon de Dana es ideal para contrarrestar los efectos, utilizando sus habilidades para comerse las pesadillas y despertar a los afectados, sin embargo esto no servirá si los Evilmon no son atrapados. Mientras ella se encarga de ayudar a las victimas, ¡Atrapa a los Evilmon!
c) Descripción del campo de juego: File City
d) Objetivos a cumplir:
  • Guíar a Dana por la ciudad, buscando a los afectados por el Nightmare Shock
  • Encontrar a los Evilmon y atraparlos
e) Notas
  • Según los testigos, debe tratarse de al menos tres Evilmon
  • Como Bakumon solo puede comer pesadillas en su etapa Child, se encontrará vulnerable mientras trata a los afectados, deben protegerlo tanto a él como a Dana de los Evilmon
  • Mínimo de post en Party/Guild: 3 por persona.
  • Paga máxima: 300 Bits
  • Tiempo Límite: 14 días
  • En caso de activo: Máximo 2 punto de fama/infamia.
  • Máximo 2 punto de stat.
Lady Beelze Lady Beelze [Ficha] [Digivice: D-Arc]
Erushi Tsuki22 [Ficha] [Digivice: Adventure]
[NPC]

Buena suerte.
 

Erushi

I'm a top magician
Registrado
1 Dic 2010
Mensajes
2,095
Offline
Quillan había hablado con Impmon sobre tener que conocer mejor a las chicas de la guild de la cual formaba parte.
Con Dana las cosas eran sencillas por su forma de ser, aparte que ella fuese la que lo había invitado e incluso le llevó un día para presentarlo a Nieves Katsukagi y Light hacía todo mucho más sencillo, pero con las otras dos chicas el encuentro no había sido tan bueno y el muchacho lo entendía, él mismo hubiese reaccionado igual que ellas si de repente su compañero hubiera aparecido en casa con un par de desconocidos, aún así creía que lo mejor era ir conociéndolas y lograr en un futuro poder tener una amistad con ellas y la castaña.

¿Y cuál es tu plan?― preguntó el diablillo. El moreno mientras estaban caminando le había mencionado que hoy iba a intentar hablar con Nieves pero en vez de desviarse para ir a Ávalon, habían seguido caminando hasta llegar a la Central y ahora andaban mirando que misión tomar como hacían usualmente.

Le propondré hacer una misión conmigo, por eso debemos buscar una interesante que pueda atraerle.

No conoces nada de ella, quizá lo que a ti te puede parecer interesante a ella no― no quería bajarle la moral, al contrario él era el primero que le animaba y al principio hasta le empujaba a relacionarse con los demás, pero quería prepararle por si la chica le decía que no, no se sintiera tan mal.

Pues me lo jugaré todo a una carta. Si acepta bien, si no cuando acabemos la misión iré a Ávalon y trataré de hablar con ella― en el fondo esperaba que aceptara, la segunda opción se le hacía algo incómoda por como había ido la primera vez que se vieron.

Una jugada arriesgada― sonrió de medio lado. Le gustaba como su tamer se esforzaba ―está bien te ayudaré a buscar una misión que sea tan tentadora que nadie pueda rechazarla.

Entre los dos encontraron una que se les hizo a ambos bastante interesante, debían atrapar a unos Evilmon que estaban causando un sueño eterno lleno de pesadillas a la gente. La tomaron y dijeron a la encargada de las misiones que iban a ser dos tamers y dos digimon pero que debían ir a buscar a su compañera.

De acuerdo pero trata de no tardar en traerla, es urgente atraparlos lo más rápido posible para que no sigan atacando a más gente― ambos asintieron, conforme que tratarían tardar lo menos posible ―avisaré a Dana Dubois que os espere.

Una vez todo arreglado, el moreno y el diablillo se apuraron para llegar a Ávalon. Por suerte la castaña les había dado la dirección por lo que no iban a tardar en encontrarlo.

Al llegar llamaron a la puerta y para sorpresa del chico quien abrió fue la de cabellos azules.

¿Quillan?― preguntó extrañada y sorprendida de verlo ahí.

Hola Nieves― el muchacho se pasó una mano por su nuca nervioso, en su imaginación era mucho más fácil.

Venimos a hacerte una proposición― ayudó el demonio.

¿Quieres hacer una misión con nosotros? Debemos atrapar a unos Evilmon que están sumiendo en pesadillas a la gente. Nosotros los tendríamos que atrapar y Dana, no la que conocemos― negó con su mano izquierda ―curará a la gente con su digimon según me dijo la encargada.

Hubo un momento de silencio donde el moreno no sabía donde mirar y la menor se quedó en el marco de la puerta sin saber qué responder. Ryudamon que se había acercado a ella al escuchar el nombre del chico como el responsable de haber llamado a la puerta intervino.

Puede ser buena idea― la alentó, si iban a ser compañeros lo mejor era conocerse y él mismo quería conocer mejor a esos dos chicos.

Después de compartir una mirada con su digimon la chica se decidió.

E-está bien, espera un minuto que tomo mis cosas― la chica se metió adentro, mientras su compañero se quedó en la puerta inspeccionándolos mejor.

Al estar bajo la mirada del digimon no hicieron ni dijeron nada, pero interiormente el moreno estaba aliviado y contento que hubiera aceptado su propuesta y su compañero estaba satisfecho que hubiera salido bien el plan.
Poco rato después Nieves apareció, cerrando la puerta de la casa acompañó a los chicos junto a Ryudamon que se mantenía a su lado en medio entre Quillan e Impmon y Nieves, yendo todos a la Central donde Dana esperaba para encontrarse con ellos.



Lady Beelze Lady Beelze
 

I'll drive you like a hammer on a bed of nails
Registrado
10 Ago 2004
Mensajes
6,283
Offline
Hicieron el camino a la central casi en silencio, pues ninguno de los dos jóvenes era muy propenso a la charla. Nieves se sentía un poco extraña tomando la misión con el joven; no porque le desagradara ni nada por el estilo, aunque no lo conocía mucho. Era más que nada por la idea de que, si acababan entendiéndose y llevándose bien, tarde o temprano Quillan viviría junto con el resto en el piso de Ávalon, y esto conseguía ponerla algo nerviosa. Las figuras masculinas —no digitales— más cercanas que tenía eran su amigo de la infancia, Gyan, a quien conocía tan bien como a ella misma, y su primo Darios, quien había hecho de hermano mayor para ella tanto como su prima Tahna. De ahí no había relaciones más “cercanas” con chicos. La Guild se había llenado de tamer femeninas de manera inconsciente, y sin darse cuenta, Nieves nunca pensó en la posibilidad de tener a un integrante masculino. ¿Sería complicado vivir con un chico? El asunto la traía preocupada.

—Así pues, joven Roghnithe—dejó salir Ryudamon repentinamente y de lo más natural—, ¿cómo se le dan las misiones enfrentando a oponentes peligrosos?

La pregunta tomó por sorpresa al mayor, quien dio un ligero respingo y trató de seguirle la corriente con normalidad.

—Creo que bien…no hemos tomado muchas tampoco—confesó con algo de vergüenza. Sabía que el historial de las chicas de Ávalon era extenso.

Impmon abajo vio la cara de pena de su compañero y se apresuró a ayudarlo.

—Pero nos esforzamos mucho y siempre damos lo mejor—acotó, logrando que su camarada se sintiera más aliviado.

El dragón sonrió levemente, notando que había un buen lazo de ayuda entre esos dos.

—Eso es lo primordial—dijo.

— ¿Qué digivice tienes?—preguntó Nieves, mirándolo levemente.

—IC, aunque no lo he traído ahora; todavía no he empezado el entrenamiento con mi digisoul…

—Ya veo.


Se hizo un breve silencio en el que Quillan quiso decir algo. Las puertas de la central se dibujaron más adelante y en ellas una pareja esperaba al equipo que ahora se acercaba. El joven barrió el suelo con los ojos, pensando en que tenía que decirlo ahora o pasaría mucho rato antes de que pudiera preguntarlo.

—Este, Nieves… ¿puedo pedirte algo para después? Digo, tal vez para mañana.

—Claro, ¿qué cosa es?

—Es que quisiera aprender a usar el lector de cartas y combinar éstas de manera adecuada.

—Ah, entiendo—
soltó la peli azul, sonriendo levemente—, ¿quisieras una clase en la academia?

—Sí por favor. Si es que se puede, claro.

—Por supuesto, no tengo ningún problema.


Quillan sonrió y asintió con la cabeza, agradeciéndole. Ambos chicos dejaron el tema de lado y se reunieron con la muchacha alta y rubia que los esperaba con un Bakumon. La joven tenía un aire ligero y desinhibido, y llevaba un bolso colgado al hombro, mientras que su camarada le recordó a Nieves el KoKabuterimon de Nishimura por su aire apocado y su gesto ameno.

— ¡Hola, chicos!—saludó la rubia con una mano en alto—Ustedes deben ser Nieves y Quillan, ¿cierto?

—Así es—
respondió el muchacho, sonriendo levemente y recibiendo la mano que la otra le ofrecía—, Quillan Roghnite, y ella es Nieves Katsukagi—dijo, indicando a la menor atrás con su mano—, y ellos son nuestros compañeros, Ryudamon e Impmon.

—Mucho gusto—
saludó el pequeño demonio moviendo su mano.

—Es un placer conocerle—le siguió el dragón, bajando levemente la cabeza.

—El placer es mío. Yo soy Dana Dubois~ y éste es quien será el héroe del día—dijo la italiana, indicando a su digimon abajo.

Todos se volvieron a ver a Bakumon, quien se avergonzó y se movió ligeramente detrás de la pierna de la otra.

—Por favor, no digas esas cosas, Dana…

— ¡Ahahah! Siempre es igual.


La peli azul sonrió al comprobar el parecido entre el digimon y el escarabajo azul de Nishimura. Dana se apresuró a sacar una libreta de notas de su bolsa en donde también tenía una pluma.

—Les agradezco que vinieran tan pronto. Vine por lo de la Tamer’s Academy y me topé con este raro asunto de las pesadillas generadas por los Evilmon—dijo, abriendo su cuaderno—, de lo que alcancé a investigar en estas horas de la mañana, al parecer tres de estos digimon están dando vueltas por la ciudad y han causado estragos afectando tanto a personas como a digimon con su Nightmare Shock, induciéndoles a horribles pesadillas de las que no pueden despertar.

Los dos humanos pusieron mala cara de escuchar eso; no sonaba nada de bien estar metido en un sueño terrorífico sin opción a despertarte. Ryudamon dio un respingo al hacer la relación.

—Entonces, ¿usará a Bakumon para sanarlos?

— ¡Precisamente! Su habilidad es idónea para este caso, y de paso yo me llevaré una excelente noticia para el Tengu de mañana, ¿qué dicen?—
preguntó ella, cerrando un ojo— ¿Están listos para esto?

—Por supuesto—
respondió Nieves, lista para ayudar.

—Ayudaremos cuanto podamos—le siguió Quillan con un gesto de su cabeza.

— ¡Estupendo! Movámonos entonces; tengo la dirección de la primera persona y también de la segunda, pero no tengo idea de cómo llegar allá y tampoco sabemos si hay más afectados por la ciudad. Debemos conseguir pistas sobre ellos y también sobre los Evilmon.

Todos asintieron y se pusieron en marcha. Dana les dio la dirección y los tamer le indicaron cómo llegar allá. Se trataba de una casa modesta ubicada a varias cuadras de la central, cerca del centro de la ciudad. Allí, una joven en cama se debatía en un sueño intenso y desagradable del que, ni con sacudidas, ni agua, ni llamándola, la chica podía despertar. Su compañero y otros dos amigos de cuarto con los que compartían la casa le miraban con preocupación, impotentes de no poder hacer nada. Llamaron a la puerta y uno de ellos fue a atender.

— ¡Buenos días!—saludó la rubia con energía. En algo se parecía mucho a la Dana de la guild—Soy Dana Dubois, corresponsal del Tengu Newspaper; hemos venido por un caso de pesadillas causadas por un Evilmon en una tamer que vive en esta residencia.

—Sí—
respondió el chico—ella está aquí, pero…

— ¿Nos permitirías pasar para revisarla, por favor?—
pidió la mayor—Estoy segura de que mi camarada aquí podrá hacer algo al respecto—dijo, indicando a Bakumon a su lado.

Inseguro de si debía hacer pasar a un grupo de extraños, el muchacho abrió enteramente la puerta y les dejó entrar. Quillan y Nieves se presentaron con los otros tamer para evitar desconcierto y confusión, explicándoles los motivos por los cuales venían. Una vez más tranquilos de saber a quiénes tenían metidos en su casa, los jóvenes les guiaron en donde estaba su compañera agonizante. La chica tenía los ojos fuertemente apretados, soltaba gemidos y sudaba, moviendo de vez en cuando la cabeza en la almohada. Bakumon se apresuró a su lado junto a la cama.

—No está bien—decretó—; esta pesadilla la tiene agotada, debo darme prisa.

Sin saber lo que ocurriría a continuación, Quillan, Nieves e Impmon observaron llenos de curiosidad, lo mismo el resto de los tamer. Ryudamon había visto aquella mecánica funcionando alguna vez, pero de igual modo observó el procedimiento. Bakumon cerró los ojos un largo momento, concentrado en canalizar las energías negativas metidas en el cuerpo de la joven y atraerlas hacia sí. Cuando estuvo listo, dejó salir todo el aire de su pecho, inspiró profundamente, y todos soltaron exclamaciones de sorpresa al ver una especie de humo oscuro casi traslúcido salir desde la boca y nariz de la muchacha, moverse a su alrededor y luego dirigirse hacia Bakumon, quien lo aspiró completamente y luego abrió los ojos. Ya había terminado.

—Ci-cielos…—dejó salir Katsukagi, totalmente asombrada. Había sido una de las cosas más raras que había visto en mucho tiempo.

—Increíble—soltó Quillan, mirando a la muchacha en la cama dejar de contraer su rostro y relajar su gesto compungido.

Palmon se le acercó con cuidado y le tomó la mano, moviéndola ligeramente. La muchacha luchó con los párpados pesados, los abrió con dificultad y dio un respingo por la sorpresa. Se levantó en la cama y observó a todos; sus amigos y los extraños.

— ¿Ahora sí estoy despierta?—preguntó, con la voz temblándole levemente.

—Así es, Alba—respondió su compañero, feliz de verla bien.

—Oh, dios—soltó ella, llevándose las manos a la cara—; fue un sueño espantoso. Cada vez que creía que despertaba por fin, esos monstruos aparecían nuevamente desde las paredes y empezaban a gritar, y yo corría y luego despertaba, ¡y el sueño empezaba otra vez!

Los dos amigos se abrazaron fuertemente bajo la mirada satisfecha de todos. Dana le puso la mano en la cabeza a su digimon, quien recibió el gesto con una sonrisa y moviendo las orejas.

Pasaron a la pequeña sala, en donde más repuesta, la joven Alba fue interrogada por Dana quien tenía su libreta abierta y la pluma en la mano.

— ¿Puedes darme detalles de lo que ocurrió cuando te atacaron?—pidió la rubia.

—Eso creo…—respondió la menor, rascándose la frente y haciendo memoria—Recuerdo que Palmon y yo íbamos de camino a la central, y de pronto escuchamos esa voz chillona y extraña que dijo algo como “¡Aquí tengo una!”.

Su camarada verde asintió y le siguió:

—Nos volvimos a ver y un Evilmon estaba volando muy cerca de nosotros. Yo me interpuse para proteger a Alba, pero el Evilmon me sacó de un golpe con su garra—dijo, indicando su brazo y cabeza golpeados en el costado—, y luego lo escuché atacar a Alba. Su Nightmare Shock la empujó al callejón en donde nos encontró el oficial unos minutos después.

— ¿Qué hizo el Evilmon después de atacar a tu tamer?—
preguntó Dana, haciendo anotaciones rápidas— ¿Le quitó algo?

La aludida se revisó los bolsillos del abrigo en donde guardaba su digivice y sus cosas. No le faltaba nada.

—No vi que quisiera hacerle algo más, simplemente la atacó, rió diciendo algo como “así aprenderán” o algo por el estilo, y se marchó volando calle abajo. No vi hacia dónde se dirigió después.

Nieves y Quillan se miraron mientras la rubia seguía escribiendo. Entonces… ¿se trataba de digimon que solo querían hacer daño a los humanos? No eran ladrones y al parecer tampoco eran tan agresivos, pues el Evilmon había tenido oportunidad de lastimar a la chica y a su digimon y no lo había hecho. Al parecer solo había querido demostrar algo. Dubois hizo un par de preguntas más, luego se levantó y agradeció por el tiempo prestado. Alba les agradeció a ellos y se agachó para darle un beso a Bakumon en la frente, haciendo que el digimon se sonrojara completamente. Se despidieron del grupo de tamer y pusieron nuevamente sus pies en las calles de File City.

—Bueno; tenemos nuestros primeros detalles, aunque no son muchos—dijo la reportera, leyendo la siguiente dirección—. Esperemos que el siguiente afectado pueda proporcionarnos algo de información y encontremos más pistas sobre los Evilmon en el camino. ¡Vámonos, chicos!

Echó a trotar sin que nadie le siguiera. Su digimon soltó un suspiro y le llamó:

— ¿Sabes a dónde vas?

La otra se detuvo en seco, se giró a ver y vio cómo los dos miembros de Ávalon le indicaban la dirección contraria. Ella se avergonzó, rió un poco ante su despiste y salió siguiendo al grupo.


Erushi Tsuki22 :D
 

Erushi

I'm a top magician
Registrado
1 Dic 2010
Mensajes
2,095
Offline
El carácter tan enérgico de la rubia y su alegría aún en una situación así era contagiosa, haciendo sentir al moreno más tranquilo que al principio de empezar la misión. Aún eso tenía sus objetivos bien en mente, tratar de relacionarse con Nieves y Ryudamon, lo más difícil a su parecer en ese momento y aparte y más importante, dar con los Evilmon, por lo que no bajaba la guardia y estaba pendiente de su alrededor mientras guiaban a Dana por las calles.

Llegaron al lugar donde residía el segundo afectado, era una especie de bloque de pisos no muy alto donde podrían vivir unas cinco personas, una por cada piso que parecía verse desde afuera. Según como les indicó la mayor tras haber consultado sus notas, el afectado vivía en el tercer piso de ese bloque, subieron las escaleras, llamaron a la puerta y esperaron que les abrieran. Tras un rato de espera, apareció una mujer mayor que no llegaría a los setenta años.

¿Es la señora Lakedeep?― la rubia preguntó tras haber mirado el nombre que tenía anotado en su libreta.

Sí ¿Sucede algo?― no soltaba la puerta, desconfiando seguramente de los tres humanos y digimon que estaban frente a ella.

Venimos por lo que le sucedió a su esposo, según indicó a la Digital Security usted denunció que su marido había sido atacado. Mi compañero puede ayudarlo― alzó una mano para acariciar la barbilla del tapir que estaba a su derecha.

La mujer se quedó callada unos segundos, sopesando si eran de fiar o no y cuando llegó a una decisión, abrió más la puerta para dejarlos pasar y los acompañó a la habitación. Dentro en una cama matrimonial se encontraba un hombre mayor de unos setenta y algo más de años, moviéndose agitadamente, sudando y que en ocasiones se quedaba sin respiración para luego dar una fuerte bocanada de aire, notándose como su pecho subía exageradamente bajo las sabanas. Quizá era por la edad o porque llevaba mucho tiempo sufriendo la pesadilla pero ese hombre tenía muy mal aspecto, a su lado dos digimon se ocupaban de secarle la cara del sudor y de tratar de acomodarlo de una postura en la que pudiera respirar mejor después haberse movido mucho.

¿Desde cuando está así?― se atrevió a preguntar Ryudamon al verlo tan mal.

Tan solo lleva un día entero así― le tembló la voz al decirlo y se llevó su diestra a la boca, aguantando las ganas de llorar ―pero con su corazón débil no sé si... ― se le quebró la voz sin poder acabar la frase.

La rubia se acercó a la mujer y la sacó de la habitación para tratar de calmarla, dentro quedó Bakumon junto a los dos digimon del matrimonio y en la puerta los chicos mirando.

Aunque Dana está con ella, procurad que no entre― dijo el tapir, preocupado de que la señora al ver ese humo salir de su marido se asustara y alterara más de lo que estaba.

El grupo asintió y el digimon pudo empezar con su trabajo, volviendo a repetir lo que ya había hecho con la chica de antes pero en este caso el hombre no despertó, cosa que alertó a los presentes, más al compañero del señor, un Lalamon.

¿P-por qué no se despierta?

Ryudamon se acercó al borde de la cama para comprobar si respiraba y llegó a una conclusión después de observarlo de más cerca.

Está durmiendo, la pesadilla debió agotarlo tanto que ahora simplemente duerme.

El Lalamon y la Kamemon que lo habían estado vigilando se abrazaron sonriendo de alegría mientras saltaban, y nada más romper el abrazo la tortuga fue a buscar a su compañera para darle la buena noticia.
Apenas segundos de que la digimon le avisara, la mujer había aparecido acompañada por Dana para ver el estado de su marido y más tranquila, lo había dejado descansar junto a el digimon planta y la tortuga soldado, mientras todo el grupo iba al salón para hacerle las preguntas pertinentes.

En un sofá individual la rubia estaba acariciando la cabeza de su compañero, felicitándolo por su trabajo, en otro sofá se encontraban los tamers sentados juntos y a cada lado sus compañeros se mantenían de pie, la señora por su parte se había sentado en otro sofá individual situado al frente del sofá grande.

¿Cómo pasó?― se aventuró a preguntar el diablillo.

No lo sé. Habíamos salido a comprar y yo me fui con los niños, nuestros compañeros digimon― aclaró para que supieran a quienes se referían con la palabra niños ―a comprar a una tienda, ellos iban a ayudarme a llevar las bolsas y mientras él había preferido quedarse afuera tomando el aire. Cuando volvimos nos encontramos con unas tres personas que estaban mirando a alguien en el suelo― hizo una pausa el recordarlo, aún le afectaba ―la persona en el suelo era mi marido. Les pregunté si alguien había visto lo sucedido pero solo llegaron a decirme que escucharon unos gritos, se acercaron a ver y lo encontraron en el suelo.

¿No distinguieron si los gritos eran de algún digimon?― habló la de cabellos azules.

No, aunque una de las personas me dijo que había visto una figura alejarse entre uno de los callejones pero por la situación de mi marido nadie la había seguido.

¿Le dieron algún detalle sobre la forma de la figura?― intervino ahora el moreno, pero no obtuvo nada, la señora sólo negó con la cabeza.

La periodista sopesó la nueva y escasa información que tenían, por mucho que quisiera conseguir saber más sobre lo sucedido la señora Lakedeep ya le había dicho todo lo que sabía al parecer.

Disculpe las molestias― se levantó junto al tapir ―ya nos vamos― con eso avisó a los muchachos que también se levantaron del sofá.

No hay nada que disculpar al contrario, gracias por salvar a mi marido― les acompañó a la puerta.

Cuando ya estuvieron fuera del edificio, la rubia se quejó, parecía que era algo que se había estado aguantando.

Que mala pata, no hemos obtenido algo que ayude― dejó caer algo sus hombros al pensar en eso, pero enseguida pareció recuperarse ―¡Vayamos a la siguiente dirección!

Antes que empezara a caminar hacía el lugar que no era el tapir la detuvo y le indicó que les diera a los tamers la libreta para que ellos la guiaran. La mujer se la pasó a Nieves y empezaron a dirigirse al nuevo lugar.
Ya que delante iban el moreno y la de cabellos azules y atrás estaban sus compañeros uno a cada lado de la rubia protegiéndola por si se acercaba algún Evilmon, el muchacho vio que podía aprovechar el momento para tratar de hablar un poco con su compañera de guild.

¿Te gusta leer?

La pregunta pilló algo de sorpresa a la chica que dio un respingo antes de mirar al chico y contestarle.

Sí, me gusta leer.

A mi también― se pasó una mano por su nuca sin saber bien que más añadir a eso, al menos ahora sabía que tenían algo en común ―¿Los videojuegos y los superhéroes también te gustan?― el prefería leer a jugar videojuegos pero de vez en cuando al menos en el mundo humano, había jugado videojuegos, aunque nada más tenía una videoconsola portátil y no una de sobremesa.

Sí y de hecho... se llama bati-cueva― comentó desviando por un momento su vista del muchacho.

¿El qué se llama bati-cueva?― ladeó la cabeza extrañado de escuchar ese nombre que tanto le recordaba a los mil objetos de cierto superhéroe.

―Nuestra guild Ávalon, a la casa le puse bati-cueva como nombre para el que sería el centro de operaciones.

El chico rió ante la explicación, haciéndola sonrojar levemente.

Me gusta el nombre. Luego se lo explicaré a Impmon, creo que le gustará saber que nuestra guild es la bati-cueva― por primera vez había dicho "nuestra guild" frente a la chica, ni frente al diablillo creía recordar que se había incluido cuando hablaban de Ávalon, siempre había dicho la guild, no nuestra guild.

Hubieran seguido con la charla, si no fuese porque el compañero de Nieves los alertó.

Un Evilmon― todos miraron al digimon y luego hacia donde señalaba, por uno de los callejones frente a ellos estaba caminando tranquilamente el virus, parecía estar buscando algo.

Nieves y Ryudamon se fueron detrás de él para no perderlo de vista y Quillan e Impmon se mantuvieron al lado de Dana mirando a su alrededor por si acaso había otro Evilmon que quisiera aprovechar para atacarla a ella y Bakumon.

La menor y su compañero se mantuvieron siguiendo lo más cerca posible que podían al virus sin ser descubiertos, y cuando lograron acercarse lo suficiente a él para por si acaso trataba de escapar darle alcance fácilmente, el compañero de la chica lo llamó.

¡Alto ahí!

El virus se giró y frunció su ceño molesto, pero al contrario de lo que esperaban en vez de huir trató de atacar a la chica como ya había hecho antes con otras personas, por suerte Ryudamon consiguió apartarla antes que le diera su ataque.

Ya me estaba aburriendo de no encontrar a alguien adecuado para atacar y apareces tu frente a mis ojos, hoy debe de ser mi día de suerte.



Lady Beelze Lady Beelze ya Quillan intentó hablar un poco más con Nieves, aunque sea muy poco :3
 

I'll drive you like a hammer on a bed of nails
Registrado
10 Ago 2004
Mensajes
6,283
Offline
Nieves frunció el ceño y sacó rápidamente su D-arc y sus cartas iniciales, pensando: esos Evilmon simplemente se andaban divirtiendo causando daño en las personas, o al menos era lo que éste le había dado a entender. No le gustaba nada eso y no permitirían que continuaran con sus fechorías. Ryudamon pensaba en lo mismo mientras observaba fijamente al otro y decidido a detenerlo completamente. Atrás, Dana, Quillan y sus compañeros aparecieron en la entrada del callejón para ver qué era lo que iba a suceder. Al ver que el Evilmon estaba preparado para pelear, lo mismo el dúo de Ávalon, el muchacho alto quiso intervenir.

—Debemos ayudarles, Impmon—llamó él a su compañero.

—No—le retuvo Nieves desde adelante, mirándole por sobre el hombro—; cubre a Dana, si hay un Evilmon aquí puede que sus compañeros estén cerca. Ryudamon y yo podremos encargarnos de él.

No era lo suyo el dividir al grupo cuando se trataba de una misión en conjunto. Ella en particular era partidaria del trabajo en equipo pero también había algo de razón en su decisión de enfrentar al Evilmon solos, pues si estaban ambos concentrados en luchar y alguno de sus compañeros murciélagos aparecía, Dana y Bakumon podían verse en problemas.

El moreno apretó los labios, inseguro de si debía hacer lo que le decían. Una parte de sí quería demostrarle a la líder de la Guild que ellos también podían luchar y estaban a la altura de la situación: que podían ser miembros valiosos para Ávalon, pero si Nieves le obligaba a quedarse en la retaguardia…

—Sé que nos quieres ayudar, Quillan—dijo la peli azul, despertándolo de su ensimismamiento y notando que el otro se había quedado bastante serio—y es lo que te estoy pidiendo que hagas, por favor.

Él entonces lo vio desde otra perspectiva. Para trabajar en grupo no era estrictamente necesario estar al frente peleando; también debían cubrir los otros flancos, y en este caso a Dana. Asintió y junto con Impmon estuvieron atentos por si otro de los Evilmon aparecía. Más tranquilos con esto, Nieves y Ryudamon pudieron concentrarse de lleno en detener al rival que tenían por delante. El digimon virus rió de manera extraña y les apuntó.

— ¿Realmente creen que van a hacerme frente con un digimon tan pequeño?—se burló.

Ryudamon enarcó una ceja y esbozó una leve sonrisa.

—Oh. ¿Te incomoda mi falta de tamaño? Eso se puede solucionar.

Ante sus palabras, Nieves levantó el digivice y su compañero brilló intensamente, lastimando los ojos de Evilmon y haciéndole retroceder. Cuando consiguió recuperar la vista, vio a un dragón grande y largo que le sacaba casi el doble de tamaño frente a él.

—Ow…

— ¡Tekkoujin!—
atacó GinRyumon, sin darle tiempo a nada.

Lo impactó tres veces con sus lanzas afiladas haciéndole dar media vuelta en su sitio, antes de que el rival consiguiera batir sus alas y tomar altura.

— ¡Nightmare Shock!—atacó el murciélago con un rayo desde su boca.

— ¡Hum!—bloqueó Nieves el impacto, usando su primera digicarta.

Su compañero voló contra el otro rodeado por el escudo de cristal e impactó con éste al oponente, desestabilizándolo y mareándolo un poco por el golpe. La japonesa rápidamente quitó el escudo alrededor de su compañero y deslizó una tercera y cuarta tarjeta para potenciar a su digimon: Powerfull will y MetalGarurumon, con la que GinRyumon disparó un rayo helado directo contra Evilmon y lo convirtió en unos cuantos segundos en una gran bola de hielo que cayó al suelo, sin posibilidad de moverse.

— ¡Qué bien!—exclamó la rubia atrás, acercándose rápidamente al Evilmon capturado.

GinRyumon aterrizó y soltó un suspiro helado de alivio, mientras su tamer se acercaba a él y le acariciaba el cuello, felicitándolo. Quillan e Impmon se acercaron también.

—Eso fue rápido—dejó salir el mayor, un tanto impresionado.

—Los Evilmon no son conocidos por ser digimon muy fuertes—explicó el dragón con amabilidad—pero sí son reconocidos por los estragos que causan con su Nightmare Shock. Además, la combinación que usó Nieves para ayudarme aumentó mis energías por sobre mi límite.

— ¿De veras? Vaya…yo aún no sé utilizar muy bien las digicartas.

—No te preocupes—
respondió la menor, mirándolo hacia arriba con una sonrisa—, en cuanto logremos atrapar a los demás Evilmon, vamos a practicar mucho con las cartas, ya verás.

Él sonrió y asintió con la cabeza mirando a su compañero abajo, quien lucía emocionado de poder recibir aumentos de fuerza y técnicas nuevas como había visto hacer a los otros dos. El cuarteto se reunió con Dana y Bakumon, quienes miraban de brazos cruzados al digimon atrapado. La joven rubia tenía los labios fruncidos.

—No podemos sacarle información a este Evilmon así como está…

Katsukagi y su compañero se quedaron de una pieza y soltaron un leve “ops”. El dragón procedió a disparar varias Tekkoujin contra la prisión de hielo del murciélago, rompiendo ésta y consiguiendo que el digimon cayera al suelo muerto de frío y maldiciendo. Entre todos los rodearon para evitar que se escapara.

—A ver, Evilmon—dijo la rubia, con aire severo—, vas a decirnos porqué tú y tus compañeros están atacando a las personas de ciudad File.

— ¡N-no les digo nada, estúpidos humanos!—
tartamudeó el otro con la mandíbula moviéndose por el frío— ¡Ni a sus es-estúpidos digimon mascotas!

—Será mejor que cooperes—
le advirtió Dubois—; no querrás que el señor aquí quiera practicar sus tiros de lanza contigo—añadió, indicando a GinRyumon con la mano abierta.

El aludido miró al Evilmon abajo con un gesto malvado para asustar al virus, lo que funcionó pero no sirvió para que soltara algo de utilidad.

— ¡Te-tenemos nuestros motivos, y son motivos justos!—se quejó Evilmon, frotándose los brazos con ambas manos— ¡No se metan en las venganzas de los demás!

— ¿Venganzas?—
repitieron todos a la vez, haciendo que el otro diera un respingo.

Soltó un chillido al notar el error que había cometido e inesperadamente comenzó a lanzar arañazos con sus garras afiladas para intentar liberarse y salir de allí. Los humanos se apartaron en un acto reflejo dejando sin querer espacio para que el murciélago tomara el vuelo. Sin embargo, Impmon reaccionó a tiempo y utilizó el factor del frío en el oponente para utilizar su técnica:

— ¡Night of Blizzard!—invocó levantando ambas manos.

Un círculo mágico se dibujó en el cielo, y de él un tifón de aire congelado y nieve impactó al Evilmon ya frío y herido, aplastándolo contra la pared del callejón y derribándolo. El virus cayó noqueado al suelo y empezando a ponerse azul.

— ¡Bien hecho, Impmon!—felicitó Quillan a su compañero.

—Fue una excelente elección el uso de ese movimiento—felicitó GinRyumon también, alabando la ventaja que aprovechó el pequeño demonio contra el oponente.

El aludido se sonrojó sin querer y se rascó la mejilla. Por su lado, Dana escribió la palabra “venganza” como la única pista que habían obtenido del digimon y cerró su libreta, guardándola en su bolsa.

—Bueno; será mejor que llevemos a este malandrín con la policía, a ver si consiguen sacarle algo. Nosotros debemos seguir con lo nuestro—dijo, mirando a Bakumon abajo.

El tapir lucía preocupado por los daños que estaban causando los Evilmon en las personas, y a juzgar por las pesadillas que estaban induciendo en ellas y que él había descifrado después de almacenarlas en su interior, comprendía ahora la sensación que éstas evocaban y estaban relacionadas con la supuesta “venganza”. La cuestión ahora era averiguar, ¿de qué se estaban vengando?


------------------------------------------------

cartas (en orden de uso):
>hum
>invalidation plug in p
>powerfull will
>metalgarurumon

atq 48 + 3 (natural carrier) = 51 + 7 powerfull will = 58 atq sentí que tenía que explicar el porqué del ataque tan fuerte

Erushi Tsuki22 lo dejé así para que evoluciones a impmon en el siguiente post, como me dijiste que querías hacer :>
 

Erushi

I'm a top magician
Registrado
1 Dic 2010
Mensajes
2,095
Offline
Con la ayuda de GinRyumon, llevaron hasta la Digital Security al Evilmon capturado y una vez entregado, el grupo se dirigió de camino al siguiente lugar de la lista de afectados.

Cuando estaban a medio camino de llegar a su siguiente destino, un tamer que cargaba a un digimon con aspecto de foca bebé en brazos se acercó a ellos todo alterado y apurado.

¿Ustedes son los que andan sacando de las pesadillas a la gente?

El moreno se extrañó de escuchar eso y frunció levemente su ceño. Era improbable por lo que había dicho el Evilmon que trabajaran con humanos, parecían no tenerlos precisamente en estima, aparte de que los casos anteriores habían sido atacados sólo humanos, pero que ese chico supiera que ellos se estaban encargando de ir curando a la gente le hizo estar algo alerta.

¿Cómo sabes sobre el tema?

Los amigos de Alba me enviaron un mail al D-Terminal cuando ya estaba bien, ya les explicaré mejor después pero ahora por favor ¡Curen a mi compañero!― se le empezaron a saltar las lágrimas y Dana intervino.

Está bien no te preocupes, Bakumon le ayudará.

La rubia los llevó a todos un lado de la calle para no estorbar al resto de la gente. El tamer del Gomamon se sentó en el suelo y apoyó la cabeza de su compañero sobre sus piernas, el tapir se acercó a ellos y empezó a absorber el humo que salió del dormido, comiéndose así su pesadilla. El digimon dormido enseguida despertó y miró confuso a su alrededor.

¿Dónde estamos? ¿Y el Evilmon? ¿Te ha hecho algo?― saltó de las rodillas de su tamer para comprobar por si mismo que estaba bien.

Estoy bien Gomamon, no te preocupes― pronunció el chico aliviado de verlo bien mientras se secaba las lágrimas.

Ahora si puedes contarnos lo sucedido― intervino la mayor.

El chico asintió y abrazó a su digimon antes de empezar a hablar.

Soy amigo de Alba, sus compañeros cuando la atacaron me avisaron y yo les dije que me mantuvieran informado en todo momento de si empeoraba o mejoraba. Hace un rato me enviaron un mensaje explicándome sobre vosotros y cuando nos dirigíamos a visitar a Alba para ver que ya estaba bien apareció un Evilmon, quiso atacarme pero Gomamon se puso en medio y me protegió. Cuando lo vi caer al suelo supuse que le habían hecho lo mismo que a ella, lo tomé en brazos y corrí todo lo que pude tratando de huir del Evilmon. El encontrarme con vosotros por el camino a sido pura suerte.

¿Quieres decir que ese Evilmon te ha atacado cerca de aquí?― trató de indagar la peli azul.

Justo eso, nos atacó dos calles más allá de esta, siguiendo el camino por el que vine corriendo.

¡Cambio de planes chicos, a por ese Evilmon!― anunció con energía la mayor.

Todos estuvieron de acuerdo con esa decisión, era mejor atrapar a otro de esos virus antes que atacara a más gente y se juntaran con más afectados que ir a por los dos que quedaban en la lista.
Corrieron a toda prisa siguiendo el camino que les había indicado aquel tamer, pasando las dos calles hasta llegar a la que había sido atacado pero no encontraron rastro del atacante. Se separaron, aunque no mucho para no dejar a Dana y Bakumon expuestos y miraron los alrededores en busca del digimon cuando de pronto escucharon un grito. Quillan e Impmon que eran los que estaban más cerca, según de donde parecía venir el grito, se echaron a correr en esa dirección sin esperar a los demás.

Al llegar a donde los gritos, encontraron a una chica que estaba tratando de hacer frente al Evilmon con gran esfuerzo, se notaba sobretodo por el aspecto de su digimon compañero, lucía demasiado cansado.

¡Hey tú!― gritó el diablillo para llamar la atención del virus, haciendo que este se girara y en ese momento el muchacho con un gesto les indicó que huyeran, ellos se iban a encargar de él.

¿Unos mocosos?― ladeó su cabeza y luego rió, creyéndose superior a ellos ―Vosotros habéis venido a ofreceros por lo que veo― le importaba bien poco que esa chica hubiese huido, ahora tenía otra presa frente a él.

No nos subestimes― pronunció Quillan decidido, frunciendo el ceño mientras miraba como el virus alzaba un poco el vuelo y ante sus palabras se retorcía en el aire riendo.

¿Un débil humano y su mascota creen poder hacerme frente?― rió más fuerte que antes, agarrándose la barriga con sus garras ―Me estáis matando de risa.

El pequeño demonio apretó sus puños molesto y sin esperar a nada, preparó en sus manos un Summon que lanzó al Evilmon aunque este lo pudo esquivar volando hacia a un lado.

No, no, no, mientras los adultos hablan los pequeños se están quietos sin hacer nada. ¡Nightmare Shock!

El moreno que se esperaba esa jugada se tiró sobre su compañero, haciendo que rodaran juntos por el suelo pero evitando que el ataque le diera. Lo que no esperó es que el virus bajaría y aprovechando que estaban en el suelo trataría de atacarlos con sus garras.

¡Tekkoujin!― se escuchó decir a una voz femenina y el murciélago fue lanzado hacia adelante sin llegar a tocar a los chicos en el suelo.

Utilizando ese ataque a su favor ya que había hecho caer al digimon, el moreno y el diablillo se levantaron y se pusieron en guardia no perdiendo su vista del virus.

Gracias Nieves― agradeció el muchacho por la ayuda brindada, ella tan solo negó con la cabeza.

No a sido nada.

¡Eso no me ha hecho ni cosquillas!― gritó furioso el Evilmon, aunque realmente si le había hecho bastante daño.

La peli azul se preparaba para hacerse cargo de la situación junto a su compañero, cuando el moreno levantó un brazo dando un paso hacia adelante junto al demonio.

Esta vez me encargo yo.

Tomó el digivice en su mano y lo miró un segundo y luego a su compañero, cruzando ambos las miradas, iba a ser la primera vez que evolucionaban. Después de casi un año de estar ahí, de tantas aventuras juntos, de entrenamientos, de gente y digimon con los que se habían cruzado, después de tanto tiempo... había logrado él mismo, hacerse los suficientemente fuerte para poder brindarle a su compañero más poder a la hora de las batallas, de repente se le vinieron todos esos pensamientos a la mente y otros tantos más. Y casi sin darse cuenta el digivice en su mano estaba brillando con una luz extraña que ya había visto antes, la luz de la evolución. Apuntó su digivice a Impmon y esa luz lo rodeó haciéndolo evolucionar.
El diablillo se transformó, pasando a ser más alto, llevar un bastón y ropajes de mago, no parecía el mismo aunque era exactamente igual.

Que hayas evolucionado no cambia nada― lanzó un Scratch Beat al digimon que lo logró esquivar.

El ahora mago hizo girar el bastón en su mano derecha y su izquierda la llevó al cuello de su capa comprobando que su pañuelo seguía anudado ahí, cosa que le hizo sonreír.

Ahora no soy tan pequeño― sonrió bajo la capa aunque el virus no le pudiera ver ―¡Thunder Cloud!- tenía todo el conocimiento de su nuevo poder en la cabeza, era algo extraño pero es como si fuese natural el que ahora tuviera esa forma y esos ataques, como si toda esa fuerza simplemente hubiese estado esperando a que fuera capaz de desbloquearla y usarla bien.

Evilmon esquivó que le diera de lleno, pero el ataque había logrado rozarle una de sus alas y ahora no podía volar tan bien, aprovechando eso antes que pudiera reponerse Wizarmon le lanzó desde su bastón un Blink Breeze que no pudo esquivar, haciéndole caer al suelo.
Dio unos pasos hacia adelante y le apuntó con su bastón, con su ceño visiblemente fruncido.

¿Sabes que sería adecuado para ti y tus compañeros? Que sufrierais lo mismo que han sufrido la gente a la que atacasteis ¡Terror Ilusion!― sabía que su ataque no le afectaría de la misma manera, ni siquiera era la mitad de horrible de lo que ellos habían hecho. También sabía que su evolución no iba a durar mucho más y no podría hacer que su castigo se alargase, pero aún todo eso, le hizo sentir medio satisfecho.

La peli azul se acercó al moreno y le entregó una cuerda, era de la única manera que podían mantener sujeto a ese digimon mientras le trataban de sacar información y luego entregarlo. Quillan se acercó a su compañero y con cautela por si el Evilmon se libraba de sus miedos antes de lo esperado, le ató las manos y las alas a su espalda.

Wizarmon dio un bastonazo en la cabeza al virus.

Eso fue innecesario― le dijo su tamer.

Por si acaso, además era para despertarlo.

El digimon algo confundido miró a su alrededor y chasqueó la lengua molesto por caer ante unos niños a su parecer.

Solo tuviste suerte, estaba cansado.

Puede ser, pero yo me podré hacer más fuerte y tu pagarás por lo que has hecho― mientras hablaba de-evolucionó, volviendo a ser el diablillo de siempre ―¿Qué es eso de una venganza? Uno de los tuyos lo mencionó ¿Y nada más sois tres o sois más?

¿Eres tan ingenuo de creer que te voy a responder?

Entre la rubia y GinRyumon trataron de interrogarlo pero no consiguieron que soltara nada más, de echo estaba tan molesto que dejó de hablar y ni siquiera siguió insultándolos mientras lo llevaban a la Digital Security.

Que frustrante, así no voy a poder hacer un articulo de calidad.

No te desanimes Dana― la animó su digimon ―aún queda, si los datos no son erróneos, un Evilmon más, quizá el nos de la información que necesitamos― y sobretodo él después de haber absorbido ya tres pesadillas, era el que más quería saber por qué estaban haciendo lo que hacían.

Ahora sería mejor que fuéramos a por el siguiente afectado― interrumpió la menor, con todo lo ocurrido se habían quedado a medio camino de ir.

Tienes razón ¡Guíanos por el buen camino!― comentó mucho más animada, alzando un puño al aire.

Sin más se fueron todos al siguiente destino.



Lady Beelze Lady Beelze mientras lo releía y editaba me puso una canción acorde al momento.
 
Última edición:

I'll drive you like a hammer on a bed of nails
Registrado
10 Ago 2004
Mensajes
6,283
Offline
Tardaron poco en llegar al siguiente punto. Se trataba de una pequeña pensión, en donde el dueño les indicó el número de habitación del tamer al que había visto llegar con un digimon en muy mal estado hacía un par de horas. El grupo se dirigió hasta la puerta y Dana llamó.

— ¿Quién es?—se escuchó una voz masculina, un poco mayor para lo que hubieran esperado.

—Buenas tardes—empezó la reportera—, mi nombre es Dana Dubois. Trabajo para el Tengu Newspaper y vengo junto con dos compañeros tamer de la centrar para ayudarle. Escuchamos de su caso, que fue atacado por un Evilmon el día de hoy…

Se escuchó el descorrer de un cerrojo y la puerta se abrió. Un sujeto que empezaba a hacerse hombre apareció en el umbral, con gesto preocupado y el pelo largo algo desordenado. Lucía nervioso.

—Pasen entonces—pidió, haciéndoles espacio.

Adentro estaba un poco oscuro pues las cortinas estaban cerradas. También olía a cigarrillo. El sujeto que se presentó como Adam, les llevó hasta el sillón desvencijado en donde un Hawkmon cubierto levemente por una sábana y con un paño mojado en la frente, se debatía en una horrible pesadilla que le hacía sacudir la cabeza y sudar copiosamente, soltando quejidos de malestar. Bakemon fue el primero en acercarse para inspeccionarlo. Nieves, Quillan y sus digimon se mantuvieron cerca de la puerta para no interrumpir. GinRyumon sin embargo era un verdadero estorbo con ese gran tamaño que tenía. “Debí quedarme en el pasillo” pensó con algo de vergüenza.

—Veníamos de almorzar en el restaurante de la esquina cuando ese maldito Evilmon apareció—explicó el hombre, frotándose el mentón con gesto preocupado—. Hawkmon lo repelió y cuando estaba evolucionando, el muy cobarde lo atacó con su Nightmare Shock, interrumpiendo su evolución y dejándolo como está.

Dana anotaba todo rápidamente en su libreta de notas, mientras su compañero empezaba el trabajo.

—Podrán ayudarlo, ¿cierto?

—Por supuesto—
respondió la rubia, sin dejar de escribir—, Bakumon es un experto en esta materia. Sólo véalo obrar.

El tapir se avergonzó un poco, pero procedió a hacer su parte. Tardó cerca de un minuto en concentrar sus energías para obligar al humo negro salir del cuerpo del ave rojiza y entrar en el suyo propio. Adam observó con asombro el proceso, y cómo poco a poco su compañero dejaba de sufrir y empezaba a relajarse en el sillón. Cuando Bakumon acabó, Hawkmon pudo abrir pesadamente los párpados, encontrándose con su tamer en frente.

—Hey…—dejó salir el aguilucho, muerto de cansancio, como si hubiera salido de una difícil pelea.

—Hey, amigo…—respondió el mayor, sonriendo como un niño y abrazando a su camarada.

Fue una escena conmovedora el ver a ese sujeto mayor acurrucar a su compañero como un pequeño a su cachorro. Dana les permitió el momento necesario para hacerse saber el uno al otro que estaban bien, y luego se metió en materia.

—Señor Adam; necesitamos que nos ayude con pistas para encontrar a Evilmon. Solo nos estaría faltando uno del supuesto trío que estaba causando estragos por la ciudad. ¿Puede ayudarnos?

—Por supuesto, lo que sea—
replicó él, decidido a poner también de su parte.

—Estupendo—soltó la rubia, levantando su cuaderno y escribiendo—. Cuénteme por favor cómo sucedió el ataque.

Adam se lo explicó parte por parte. Después de salir del restaurante y alejarse un par de calles, el Evilmon apareció por un callejón y derribó a su compañero inesperadamente, arrastrándolo al lugar cerrado. Él consiguió soltarle una patada en plena cara para que soltara a su digimon, consiguiendo darle espacio y fue así como se enfrascaron en la pelea, pero por la diferencia de niveles, Adam decidió hacer evolucionar a Hawkmon. En el momento en el que el aguilucho empezaba a evolucionar, el otro le disparó su Nightmare Shock a mansalva, sin darles la menor oportunidad a intentar nada.

—Rió como un demente diciendo algo como, “se lo merecen por molestarnos” o algo por el estilo—siguió explicando el mayor—, y eso que nosotros no le habíamos hecho nada. Luego se alejó volando por una calle. No iba a seguirlo—dijo, encogiéndose de hombros—, tenía que poner a salvo a Hawkmon y tratar de ver qué era lo que tenía. El dueño me dijo algo sobre el Nightmare Shock de Evilmon, pero no conocía ningún método para revertirlo. De nuevo les agradezco que nos ayudaran—terminó por fin, mirando de manera amable a Dana y a su Bakumon.

Ella se sonrojó ligeramente y terminó de escribir. Pidió la dirección del lugar del ataque y después de despedirse y desearles suerte, abandonaron el edificio para ir a inspeccionar el sitio.

—Si tenemos suerte puede que Evilmon esté en alguna calle por aquí—dijo la rubia con aire bastante optimista.

Echaron a andar revisando en los alrededores, preguntando y obteniendo noticias: algunas personas habían visto un murciélago negro rondar por allí. Iba y venía; los últimos que le habían visto dijeron divisarlo detrás de un puesto de comida rápida, escarbando en un basurero. Agradecieron y partieron tras él. No encontraron nada en quince largos minutos de búsqueda. Salieron a la calle principal, la que estaba vacía a esas horas de la tarde.

—Creo que se nos ha escapado—dijo Quillan, desordenándose un poco el cabello en un gesto preocupado.

—Habrá que seguir buscando—dijo GinRyumon, mirando en rededor—. Dijeron los que le vieron que iba de acá para allá. Tal vez estaba intentando reunirse con sus otros compañeros.

—Si es el caso, debemos acercar el radio de búsqueda a los lugares en donde atrapamos a los otros Evilmon—
dijo Dubois—, o sea, regresar sobre nuestros pasos y buscar en los alrededores.

Acordaron seguir aquel plan e hicieron la marcha de regreso, buscando en las calles adyacentes y cerca de los puntos en donde habían atrapado a los otros Evilmon. No se alejaban demasiado los unos de los otros, y Dana nunca se quedaba sin un escolta. “Ahora debimos haber traído a Hagurumon” pensó la peli azul, mordiéndose un labio. Era en aquel momento cuando les hacía falta un par de ojos extra. Avanzó el par de calles en dirección a donde se suponía que estarían Quillan y Dana, cuando al divisarlos a lo lejos, ahogó un grito de sorpresa: ¡El último Evilmon había venido por ellos y los estaba atacando desde el aire! Su compañero gruñó enfurecido y la observó rápidamente.

— ¡Debo ir!—dijo, advirtiéndole pues la dejaría sola un momento.

— ¡Date prisa!—le alentó ella, sacando su D-arc y sus cartas.

GinRyumon salió rápidamente al vuelo para alejar al murciélago de sus compañeros, mientras Nieves cubría el terreno corriendo. En el lugar, Impmon y Bakumon atacaban al adulto hacia el cielo; el diablillo con sus bolas de fuego y Bakumon con un humo oscuro y tenebroso que expelía de su boca, pero que Evilmon evitaba con un fuerte batir de sus alas.

— ¡Pagarán!—rugía el virus con su gran boca abierta— ¡Lo que le hicieron a mis compañeros y también a mí!

Disparó un Nightmare Shock contra Impmon, quien rodó por el suelo para evitarlo. Inesperadamente el digimon se dejó caer sobre Bakumon y lo llenó de arañazos, enfureciendo a su compañera.

— ¡Déjalo en paz!—exclamó ella, empujando al otro.

El digimon se giró y le disparó su rayo maligno directamente, causando el espanto de Quillan y Nieves. La muchacha italiana se tambaleó y cayó de espaldas al suelo, bajo la mirada horrorizada de Bakumon.

— ¡Dana!—soltó, poniéndose en pie con dificultad y yendo a su lado rápidamente— ¡Dana, Dana! ¿Estás bien?—le preguntaba, moviéndola con cuidado.

La chica empezó a mostrar los mismos síntomas que el resto: dientes y puños cerrados con fuerza, ojos que se movían nerviosos bajos los párpados, gemidos y labios temblorosos.

—Oh, no…—no su tamer, pensó él.

En su lugar, Evilmon se levantó justo para recibir una potente embestida de GinRyumon, quien lo sacó rodando un par de metros por el suelo. Frenó en seco y antes de que el otro pudiera levantarse, le soltó una triada de Tekkoujin que golpearon y sacudieron al virus. Quillan e Impmon se reunieron rápidamente con Bakumon y la desmayada reportera.

—No; le dio—soltó el moreno, agarrándose la frente y reprochándose.

Impmon exhibió un gesto hosco, se levantó de una vez y se apostó para ayudar a GinRyumon bajo la mirada sorprendida de su tamer. Había perdido la evolución hacía poco y eso le había dejado algo cansado, pero obviamente no tenía intenciones de quedarse de brazos cruzados. Él se quedó viendo a Bakumon y le dijo:

—Cura a Dana con tus habilidades, Bakumon; nosotros los protegeremos.

Se puso de pie en frente de la tamer caída para hacer como había dicho, junto a su compañero. Evilmon se puso de pie algo tembloroso, furioso por el golpe recibido.

— ¡Malditos!—resolló— ¡Los haré pagar!

— ¡¿De qué rayos estás hablando?!—
Exigió saber el dragón— ¿De qué quieren vengarse tus compañeros y tú?

— ¡No finjan!—
exclamó, disparando un nuevo Nightmare Shock contra el oponente.

El digimon voló lejos de su sitio y empezó a disparar sus lanzas, pero Evilmon aleteó esquivándolas por poco. Nieves se reunió con el grupo y vio a Dana en el suelo siendo curada por su compañero, lo que la alarmó. Quillan le explicó lo sucedido mientras abajo, Impmon disparaba sus bolas flamígeras para ayudar a derribar al otro virus, acertando algunas, pero sin conseguir grandes efectos en el oponente. Si bien este Evilmon estaba en iguales condiciones que sus compañeros, la furia que sentía le hacía más fuerte y le impulsaba a seguir peleando e ignorar el dolor. GinRyumon tenía problemas para alcanzarlo y tener que evadir su Nightmare Shock a la vez.

— ¡Ya sé!—soltó la peli azul, ocurriéndosele algo.

Tomó tres digicartas y las jugó a la vez.

— ¡Nakama no Kizuna!

Un rayo dorado salió desde su D-arc y tocó a Impmon, para sorpresa del dúo. Ella jugó rápidamente la siguiente carta.

— ¡Devimon Death Claw! ¡Impmon, atrapa a Evilmon por favor!—pidió ella.

Los brazos del demonio fueron mutados en unos grandes y alargados. Sin embargo, el rookie se mostró confundido.

— ¿Qué? ¡No! No podré contenerlo; es más fuerte que yo—quiso rebatir.

—Confía en lo que te dice—le indicó su tamer.

El digimon no tenía idea de qué iba a pasar, por lo que solo obedeció y con un esfuerzo, estiró los alargados brazos y consiguió atrapar a Evilmon en el aire, quien no se dio cuenta del ataque por el costado pues estaba pendiente de GinRyumon. Cuando consiguió capturarlo, Impmon sintió de inmediato la diferencia entre sus fuerzas y cerró lo mejor que pudo las garras en torno al otro. Nieves no podía usar esa carta en su propio digimon, por lo que al ver a Impmon luchando, se le ocurrió que él podría hacerlo. Jugó rápidamente su tercera carta, antes de que Evilmon escapara.

— ¡Defense Plug in P!

En menos de un parpadeo, el cuerpo pequeño del diablillo se convirtió en una estatua sólida y pesada de roca, la que quedó clavada al suelo e imposibilitada de mover. El virus arriba forcejó con los brazos de piedra que le contenían sin conseguir nada. Fue ese el momento que GinRyumon aprovechó para asestarle un poderoso cabezazo que lo noqueó y dejó colgando desmayado desde los largos brazos de Impmon.

— ¡Estupendo!—soltó Quillan, sorprendido por lo que había visto.

Nieves deshizo el efecto de las cartas e Impmon regresó a la normalidad, dejando caer al murciélago desde lo alto. Lucía cansado por el esfuerzo inicial, pero no sintió nada después cuando se convirtió en una estatua de piedra. Entre Quillan y la peli azul atraparon al Evilmon y lo ataron de pies y manos, para luego echarlo en la espalda de GinRyumon.

Bakumon terminó de absorber la pesadilla de su tamer, la que lentamente empezó a abrir los ojos y a sentarse, rascándose la cabeza algo adolorida. El tapir soltó un suspiro de alivio al verla bien.

—Fue una pesadilla horrible—dijo la rubia, restregándose los ojos y la frente—; gracias por ayudarme tan rápidamente, amigo.

—Ni lo digas—
respondió él, sonriendo y recibiendo una caricia en la cabeza.

Ambos se pusieron de pie y observaron al Evilmon capturado y desmayado. La italiana se cruzó de brazos, admirando el trabajo que habían hecho los dos tamer con sus digimon.

—Pues...no ha estado nada de mal, chicos de Ávalon—les felicitó, haciendo sonreír a ambos—. Vamos a llevar a este malandrín con Digital Security. Cuando consigan hacerlo hablar, quiero estar allí para tener todos los detalles de su supuesta venganza, y más les vale que sus motivos sean realmente tan “justos” como decían para haber causado todo este desmadre.

Quillan y Nieves, junto a sus digimon, tuvieron que darle la razón.

A la mañana siguiente en el Tengu Newspaper, la noticia de los tres Evilmon problemáticos estaba en la portada, junto las otras noticias más relevantes ocurridas en la ciudad. Allí se explicaba el caso del trío de virus que causaban estragos, vengándose precisamente por un ataque que habían recibido por parte de un tamer, hasta ahora de nombre y ubicación desconocida, que los había asaltado con un Angemon en el bosque, con la mera excusa de que por ser del tipo virus, debían ser exterminados. Esto puso en el tablero el clásico debate de los extremistas que destruían digimon únicamente por su tipo, considerándolos peligrosos y sin siquiera darles oportunidad de probarse por sus acciones. Los Evilmon ciertamente no eran ningún ejemplo remarcable, pero el asunto dio de qué hablar durante los días venideros entre las comunidades, bandos y Guilds de File City.


está listo Erushi Tsuki22 L Leo
 
Última edición:

Leo

¿No ves que te voy a matar (con feels)?
Registrado
17 Jun 2010
Mensajes
1,909
Offline
Lady Beelze Lady Beelze Erushi Tsuki22 mis disculpas por la tardanza con su evaluación. Dicho eso, pasemos al tema.

Realismo: Considero que los dos hicieron un buen trabajo ene ste aspecto, por lo que no tengo quejas. Bien hecho.
Ambos 25/25

Desarrollo: Su trabajo en conjunto me agradó bastante. Hubo buena coordinación tanto en la historia en sí como en el contenido de sus posts (a excepción de un detalle que destacaré en interpretación). Aparte de felicitarlos por el gran desempeño, no tengo mucho que agregar en este apartado.
Ambos 25/25

Narrativa: Considero que la narrativa de ambos fue realmente buena, sin embargo, me veo obligado a recalcar algunos detalles. Tsuki, tu trabajo fue bastante bueno, mas encontré uno que otro error de tipeo ("Aún eso tenía sus objetivos bien en mente"), así como redundancias ( "En un sofá individual la rubia estaba acariciando la cabeza de su compañero, felicitándolo por su trabajo, en otro sofá se encontraban los tamers sentados juntos y a cada lado sus compañeros se mantenían de pie, la señora por su parte se había sentado en otro sofá individual situado al frente del sofá grande."). Sugiero tengas cuidado cuando de descripciones relativamente detalladas se trata, donde noté que hubieron más de aquellos problemas
En cuanto a LB no tengo mucho que comentar. Tu trabajpo en este apartado es siempre excelente, pero si me topé con uno que otro error de tipeo ("Bakemon fue el primero en acercarse para inspeccionarlo." Bakemon y Bakumon, es solo una letra pero eso diferencia a digimon distintos). Un poco más de cuidado de seguro te arreglará este problema.
Tsuki22 22/25
Lady Beelze 24/25


Interpretación: En cuanto al manejo de sus personajes (y NPC) no tengo nada que criticarles. Sin embargo, entre los últimos posts de cada cual encontré un problema de concordancia. Tsuki en un momento mencionó: "Todos estuvieron de acuerdo con esa decisión, era mejor atrapar a otro de esos virus antes que atacara a más gente y se juntaran con más afectados que ir a por los dos que quedaban en la lista.". Sin embargo, durante el post de LB el grupo solo se encarga de una víctima más, siendo que anteriormente se mencionan dos. Independiente de el lado que haya cometido el error, les sugiero cuidado, pues como trabajo en equipo ambos han de permanecer atentos al contenido que el otro les proporciona.
Ambos 23/25


Total:
Tsuki22 95/100
Lady Beelze 97/100

Premio:
Tsuki22: 285 bits + 1 punto de EVO y 2 de ATK para Impmon + 2 puntos de fama
Lady Beelze: 290 bits + 1 punto de EVO y 2 de ATK para Ryudamon + 2 puntos de fama (y 10% a la blast gauge)


Yggdrasil Masaru Masaru
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Arriba Pie