Original Fic Pokémon: Connection [Capítulo IV subido - 25/8/18]

Registrado
23 Jul 2018
Mensajes
31
Offline
Pokémon: Connection



Introducción y palabras del Autor:

Hola y bienvenidos! Esta fanfic es un proyecto en que vengo trabajando desde Diciembre del año pasado, pero nunca pude llevarlo demasiado adelante ya que la facultad y la vida me estuvieron dificultando un poco el progreso de la fic. Sin embargo, ya hace un més volví a tener un poco más de tiempo para dedicarle a este proyecto, que sí o sí lo pienso terminar.

Unos detalles antes de subir el prólogo de la fic. La historia ocurre en Hoenn, más que nada basada en la Hoenn de los videojuegos. Años pasaron desde los eventos de ORAS y la región prosperó muchisimo, dando lugar a mejorías y cambios en la totalidad de ella. Sin embargo, esta prosperidad también parece haber traído un nuevo tipo de enemigos, enemigos que se van a revelar al decorrer de la fic.

También cabe aclarar que la fic va a ser escrita en castellano, pero los nombres de los personajes, ciudades, lugares, bosques y ataques de los pokémones van a estar escritos en inglés. Sé que por ahí esto moleste a álguien, pero la excusa es que este es mi estilo preferido. Si llega a molestar mucho a los lectores, lo cambiaré.

Bueno, sin más ni menos, dejo que sigan para la lectura principal. Si posible, disfruto que los lectores dejen feedback de si les parece buena o mala, sugestiones sobre que puedo cambiar y por supuesto, críticas.

-x-

Prólogo
3 de Enero, Localidad Desconocida, 18:20


- Lo encontré. – Dijo un científico, analizando una muestra de ADN en una computadora. – No lo puedo creer que lo encontré.

Al decir eso, otro científico, claramente un supervisor, se levanta de su asiento y camina por el inmaculadamente organizado y limpio laboratorio en que estaban situados. Los demás hombres que trabajaban allí paran lo que hacen y esperan oír el nuevo descubrimiento. El supervisor se acerca, mira la brillante pantalla de la computadora y lo mira al científico.

- ¡Creo que al fin los tres años que invertimos en este proyecto dieron frutos! ¡Encontramos al gen! - Exclamó el supervisor, con evidente felicidad y satisfacción en su cara. – Esto es un triunfo en el campo de la biología pokémon!


- Así que encontramos al Gen Alfa, Supervisor Adams? – Preguntó un científico del lado más lejano del laboratorio. – Creo que nos merecemos ese descanso y aumento de sueldo que el señor Hill nos ha prometido, no? - Terminó, riéndose.

Todo el laboratorio explotó con alegría, los científicos se abrazaban, aplaudían y festejaban, su tarea estaba completa. Por un lado del grande laboratorio se escuchaba el característico ruido del abrir de una botella de champagne.



-x-


4 de Enero, Ciudad Rustboro, 9:10

Era un día común y corriente en Rustboro, estaba soleado y despejado con una leve brisa, las personas vivían su vida, los adultos iban a trabajar en las diversas oficinas que existían en la ciudad, los niños llenaban las clases de la Escuela de Rustboro y habían entrenadores ya listos para intentar al gimnasio de la ciudad, liderado por la inteligente Roxanne. Uno de los puntos más importantes de interés de aquella ciudad era, además, el gran edificio de la Corporación Devon, el más alto e importante de allí.

Aquella mañana, frente las puertas del imponente edificio, una gran cantidad de reporteros se congregaba para poder transmitir un anuncio oficial de la compañía que se esperaba para aquella hora. Una figura sale del edificio; un hombre de mediana edad, alrededor de 55 años, alto y de buen porte físico. Tiene pelo corto y una barba candado, ambas de color grisáceo por la edad y usaba un traje gris informal con camisa blanca y zapatos negros. Se acerca a los reporteros y empieza a hablar.

- ¡Buen día! ¡Para los que no me conocen, mi nombre el Duncan Hill, dueño del Grupo Hill de empresas dedicadas a la investigación científica y el bienestar de ambos humanos y pokémones por todo el mundo! – Dijo, con un tono de voz bastante alegre y animador. – Me alegra mucho poder compartir este hermoso día y la noticia que tengo que dar con todos ustedes escuchando, es definitivamente un paso adelante para todo el Grupo Hill.

Era imposible no conocer al Grupo Hill. Durante los últimos cinco años fue el grupo empresarial con más evolución y crecimiento en Hoenn a causa de varios descubrimientos y desenvolvimiento de medicinas nuevas, nuevas pokébolas, entre otras actividades. Había empezado como un pequeño laboratorio que terminó comprando empresa tras empresa, ahora estaba a punto de cementarse como el grupo hegemónico de la región.

- ¡El Grupo Hill orgullosamente anuncia la adquisición de Corporación Devon y su integración completa! ¡Termino recién de firmar los papeles con el Señor Stone, los equipos legales y el equipo estatal y puedo decir que estoy muy feliz en poder seguir brindando bienestar y tecnología a Hoenn y todos sus habitantes, ahora de mucha mejor manera gracias a la infraestructura perteneciente a la Corporación Devon! – Exclamó Duncan a las cámaras, con una sonrisa permanente en su cara medianamente arrugada. – ¡Muchas gracias y hasta pronto! – Terminó, dando las espaldas a las cámaras y volviendo al edificio.

Los reporteros, desilusionados por la falta de interacción con la prensa, empezaron a gritarle preguntas al magnate, esperando poder sacarle algunas palabras.

- ¡Señor Hill! ¿No es intento de monopolio lo que está intentando hacer? ¡Devon era su competidor más importante! – Gritó una reportera.


- ¿Qué tiene usted a decir sobre las acusaciones de experimentación ilegal en pokemones? ¿No cree que debe usted ser un poco más humano para desenvolver sus productos? – Inquirió uno más de ellos.


Duncan escuchó de lejos a todas las preguntas que le estaban haciendo, pero la verdad es que por el momento no le podría importar menos los variados juicios legales en los que él estaba metido o las acusaciones que algún grupo ambientalista podría hacer. Finalmente había concretado su plan para dominar el campo de la investigación en Hoenn y no podría estar más contento. Ya en el edificio, cuando está por entrar al ascensor para ir a su oficina, su PokéNav Plus recibe un mensaje de un laboratorio. Duncan lo abre, lo lee y su cara evidencia más felicidad todavía, hoy de verdad era su día.

“¡Encontramos al Gen Alfa! Lo aislamos ayer y estuvimos haciendo pruebas de confirmación para estar 100% si lo encontramos. Esta vez no es solo un falso positivo, es real. Como dijo usted, las posibilidades medicinales de aislar este gen son tremendas, tengo que agradecerle por darme la oportunidad de trabajar en este proyecto. Llámeme cuando quiera que le presentemos los resultados de nuestro trabajo.”

Inmediatamente le manda un mensaje.

“¡Felicitaciones! Tráiganlo para Rustboro lo más rápido posible, el edificio de Devon va a ser nuestro nuevo centro de trabajo aquí en Hoenn.”


-x-
10 de Enero, Localidad Desconocida, 2:45

En el medio de un campo muy abierto, yacía una Mansión de estilo antiguo, alta y ancha, paredes de piedra pulida, cuatro pisos y un techo enorme. A primera vista uno puede pensar que es el hogar de un viejo empresario que está disfrutando su jubilación, sin embargo, la fachada lujosa de la mansión encubría algo mucho más siniestro.

Por un largo corredor con paredes de color beige, adornadas con varias pinturas antiguas caminaba una figura cubierta con una capa y una máscara blanca. Esa máscara se asemejaba a una máscara de teatro que encubría toda su cara, solamente dejando a la vista los cabellos blancos y largos de aquella persona. A su lado estaban dos hombres, vestidos con trajes, leyendo documentos en dos tablets. Estos lo acompañaban y le hablaban.

- El equipo de Rustboro ya está listo y tenemos a nuestro hacker conectado al sistema de seguridad del edificio de Corporaciones Devon. Están situados en la entrada de carga trasera, esperamos a sus órdenes. – Dijo el hombre situado a la izquierda de la figura.


- Tenemos también confirmación del equipo de Littleroot. Ellos están rodeando al Laboratorio del Profesor Birch y ya están en posición para ganzuar la puerta de entrada. – Continuó el hombre situado a la derecha, apretando algunos botones en la pantalla táctil de la tableta


- Y con eso ya estamos listos para empezar. Todos los equipos por Hoenn ya reportaron y confirmaron que están en buenas condiciones para llevar a cabo la operación. – Dijo de vuelta, el primer hombre.


La figura no dijo nada, solamente asintió con la cabeza y siguió caminando, en silencio. El corredor termina llevándolos a una enorme sala plagada de computadoras y pantallas, asemejándose a una sala de control de misiones espaciales. Una gran pantalla en la pared central del salón mostraba un enorme mapa de Hoenn y distintas localidades, cada una con un símbolo que significaba que había un equipo en cada una. Entre estas localidades estaban Rustboro, Littleroot, Lillycove, Mauville y Mossdeep. En cada computadora un agente estaba sentado, monitoreando cada uno sus diversas informaciones.

La misteriosa persona al fin rompe su silencio. Con una grave voz, tan grave que parece que estuviera siendo distorsionada por algún aparato, declara:

- Muy bien. Todos estamos en posición. Años pasaron desde nuestra incepción y este es nuestro punto culminante. En este momento damos marcha a nuestro plan maestro hacia un mundo mejor.


La gente que trabajaba en aquel salón empieza a aplaudir las palabras de la figura misteriosa.

- El mundo se va a enterar que para tener la igualdad y perfección que tanto desea, uno tiene que hacer sacrificios. ¡Es hora de romper las cadenas! Vamos a empezar. – Terminó, desplazándose a una computadora reservada para él.



-x-

En aquella sala el tiempo pasaba lento, cada minuto era lleno de tensión y cada reporte de los equipos de campo era una situación para preocuparse. Sin embargo, parecía que el trabajo se estaba llevando a cabo de manera correcta. Todos los reportes eran positivos.

“Aquí es el equipo de Littleroot, infiltramos al Laboratorio silenciosamente y empezamos a recolectar los documentos y reportes de investigaciones de mayor importancia. Conseguimos abrir la caja fuerte de los pokémones iniciales y los adquirimos. Sin embargo en un momento el Profesor, que estaba durmiendo en su cuarto se despertó. Actuamos rápido y lo pusimos de vuelta a dormir con un golpe. No creo que vuelva a despertar. Tiempo estimado restante para la operación, 20 minutos.”

“Aquí es el equipo de Rustboro. Infiltración al edificio de Corporación Devon fue fácil, el hacker consiguió deshabilitar el sistema de seguridad y abrió las puertas traseras de carga. La seguridad era escasa y conseguimos ponerlos a dormir con la ayuda de nuestros pokemones con Hipnosis. Mitad del equipo se repartió por el resto del edificio para colectar papeles y documentos importantes, así como dinero y artefactos de valor, la otra mitad subió hasta el último piso, la oficina principal, que no estaba vigilada por nadie y encontramos el objetivo principal. Los documentos originales que detallan todo sobre el Gen Maestro estaban en una caja fuerte en la pared de la oficina, nuestro Alakazam consiguió abrir la caja fuerte con sus poderes psíquicos. Tiempo estimado restante, 50 minutos, tenemos que reunir todo lo que adquirimos y esperar nuestro transporte.”

Los reportes de Mauville, Mossdeep y Lillycove aunque eran objetivos secundarios debido a su menor importancia comparado con los primeros dos objetivos también eran cien por ciento positivos. En las siguientes horas los equipos empezaron a reportar la conclusión de sus tareas y el trasladó de vuelta a la mansión para poder depositar todo lo conseguido. La figura misteriosa esperaba pacientemente su premio, el Gen Alfa.


 
Última edición:
Registrado
23 Jul 2018
Mensajes
31
Offline
Esto suena interesante, me pregunto que rayos es el gen alfa :s
Gracias por leer y comentar! Jajaja, el Gen Alfa va a ser uno de los puntos principales de la trama, preparate que esto no es nada más que la superficie.

Bueno, acá les traigo el primero Capítulo propiamente dicho, es un poco más largo, diganme si les parece bien o si prefieren un capítulo un poco más corto, porque al fin y al cabo, nadie tiene todo el tiempo del mundo para leerse una fic. :08: Ojalá lo disfruten y no se olviden de que si hay algo que quieran corregir u opinar, haganlo, todo feedback es bienvenido.


-x-

Capítulo I – Nuevos Comienzos


10 de Enero, Pueblo de Littleroot, 10:00

La mañana era hermosa en el Pueblo de Littleroot, el clima le fue fiel a la descripción popular del pequeño pueblo: “Pueblecito sencillo integrado a la perfección en la verde y exuberante naturaleza que lo rodea.”. El suave viento del mar soplaba en los arboles haciendo con que las hojas bailaran y dibujaran buenas sombras en el suelo cubierto por pasto. Los pokémones que allí vivían se podían ver saliendo de sus nidos, cuevas o árboles para disfrutar de la hermosa mañana, así como las propias personas salían de sus moradas para hacer sus tareas rutinarias. Aquel día también era especial ya que era el primer día en el que Profesor Birch abre su laboratorio y ofrece pokémones iniciales para los jóvenes que desean empezar su aventura en Hoenn y desafiar la Liga Pokémon o los espectaculares Concursos.

Sin embargo, aquel día era también especial porque era el día después del ataque llevado a cabo por criminales misteriosos fieles a una figura aún más misteriosa. El modesto laboratorio pokémon de Birch, el científico pokémon más importante en Littleroot, situado en un lado más alejado de la zona residencial del pequeño pueblo, estaba custodiado por policías, casi todos los canales de noticias estaban transmitiendo imágenes de los distintos lugares asaltados durante la madrugada anterior. A raíz de eso y de que todos los iniciales que había reservado para entregar habían sido robados, Birch no estaba esperando que nadie pasara por su laboratorio por un buen tiempo.

Sin embargo hay excepciones para todo. A las afueras de la zona residencial del pueblo, no tan cerca del laboratorio de Birch, vivía una familia, los Holter. Más bien vivian los que quedaban de esa familia, el padre y su hijo. Maxwell y William. En aquella mañana, el alarma del reloj de William inunda su desordenado cuarto, haciéndolo prácticamente saltar de la cama.


—Aaaah! — Exclamó el joven de 17 años, levantándose de su comodísima cama y mirando a su ventana entreabierta. —Lindo dia! Por lo menos va a ser un lindo día de caminata hasta Oldale. La verdad es que no puedo esperar. — Dijo a si mismo dejando escapar una sonrisa.

William, o como le gustaba que lo llamen, Will, era pelirrojo oscuro, con corto pelo rizado que le hacía contraste con el marrón intenso de sus ojos y su piel clara. Tenía un rostro de forma más ovalada sin ninguna característica muy especial aparte de una chica cicatriz en su labio inferior causada por un corte cuando era chico. Con metro setenta de altura y una constitución tirando al lado atlético, Will se sentía orgulloso de su cuerpo. Le gustaba vestirse con una campera de cuero gris oscura con detalles rojos y blancos a lo largo de las mangas acompañada generalmente una remera blanca, gris o negra. A eso le agregaba un jeans azul oscuro y zapatillas negras y blancas.

Will se levantó de su cama, se dio una rápida ducha, se lavó, puso su ropa habitual, agarró su mochila, cargada de útiles y cambios de ropa para su aventura, que había armado la noche anterior y bajó las escaleras de su casa para su amplia sala de estar. En la mesa central estaba su padre, Maxwell. Él ya era un hombre grande, con 65 años en sus espaldas. Tiene sus pelos bastante cortos (malas lenguas dicen que se está quedando pelado), de color grisáceo tirando para blanco y sus ojos son idénticos a los de su hijo. Él estaba sentado en la mesa central sosteniendo una taza de café caliente mirando a la ventana cerca de la puerta de entrada. La televisión estaba apagada.

—Buen día pa! ¿No pudiste arreglar la televisión todavía? —Preguntó el joven, dándose cuenta que su padre no estaba mirando las noticias, como lo hacía de a menudo. —Todavía creo que tenés que llamar al técnico. ¿Me preparaste el desayuno? ¡Gracias, sos un grande! —Dijo, ojeando a una taza fresca de café en el otro lado de la mesa, con un pote de yogur al lado.

— ¿Cómo estás hijo? Ojalá que bien. Más vale que te preparé el desayuno, no te podes atrasar. Y también ojalá que estés listo y seguro para hoy. — Respondió el padre, con una sonrisa, seguido por un sorbo de su café.

—Sabés, siento que fue una buena idea decidir irme ahora y no a los diez años. — Dijo Will, atacando al pobre pote de yogur.

— ¡Y yo agradezco que por lo menos hayas terminado la escuela secundaria! — Dijo Max, soltando una gran carcajada. —Una pena que no pude ver el pronóstico del tiempo, así ya te ibas de acá por lo menos sabiendo si la semana se va a poner fea o no. Sabes qué, tu mamá seguro está orgullosa. — Mientras le decía esas palabras a su hijo, sus ojos miraron a una foto de Max, Will y su mamá, Anna. En esa foto Anna era la figura que llamaba la atención, principalmente por sus ojos verdes y su largo pelo pelirrojo. — ¿Me imagino que tenés todo ya listo para empezar? — Al escuchar eso Will también miró al cuadro de su familia y sonrió.

—Yo creo que mamá se está haciendo la fiesta, esté adonde esté. — Respondió Will, terminando su café. —Y sí, tengo todo listo. PokéNav, ropas, algo de comida, bastante dinero y saco de dormir. — Dijo, chequeando por última vez su mochila y levantándose. —No me hagas llorar, vos sabes que odio despedidas. —Continuó, riéndose, anticipando que su padre se levantaba para ir a saludarlo.

Maxwell lo abrazó en frente de la puerta de entrada, un último adiós antes de dejar a su hijo a que vaya a explorar la región de Hoenn por sí solo, en sus ojos, Will se estaba convirtiendo en un hombre. Además, se iba a quedar solo en la casa, sin la compañía de su fallecida esposa. Algunas lágrimas cayeron de los ojos de ambos hombres cuando terminaron de abrazarse y hicieron un último apretón de manos, gesto que vale más de mil palabras. Ambos se dijeron hasta pronto y Will salió por la puerta principal.

— ¡No te olvides de USAR tus preservativos, no los compré para que se queden en tu mochila! — Gritó Maxwell, riéndose, cuando Will ya estaba un poco más alejado de la casa. Se escuchó al joven riéndose en la distancia.


-x-​


Cerca del Laboratorio de Birch, 10:45

El clima seguía perfecto en aquella mañana, Will la estaba pasando muy bien en su caminata. Disfrutaba ver a los pokémones caminando o volando por su ámbito natural, ya se imaginaba siendo el nuevo ganador de la Liga de Hoenn, el mismo sueño infantil que siempre tuvo. Capaz el sueño de la Liga era algo que transcendía las edades, quién sabe. Sin embargo, algo le había sorprendido durante su caminata. Había muy pocas personas en las calles y ni hablar después de salir de la zona residencial. Siendo el primer día de entrega de iniciales, la ruta en que el caminaba debería estar plagada de pequeños entrenadores, todos ansiosos para poder llegar temprano y conseguir sus nuevos compañeros, él lo sabía, ya que había presenciado ese hecho varias veces en el pasado. ¿Por ahí había ocurrido algo malo? ¿O por ahí la fecha de entrega se pospuso y él no se había enterado? Extraño o no, él ya estaba demasiado lejos para volver a su casa.

Al llegar al lugar del Laboratorio, Will se sorprendió. El Laboratorio estaba custodiado por unos agentes de la polícia, algo que no nunca había pasado en un día de entrega de pokémon, no había nadie, no se veía el profesor afuera del laboratorio y no había un solo pequeño entrenador. Will, intrigado, le va a hablar a uno de los policías, que lo mira y le responde que hubo un gran robo al laboratorio y que sería mejor que no disturbara al profesor por unos días.


— ¿En serio, se llevaron a todos los pokémones reservados para la entrega de hoy? —Exclamó Will, sorprendido y bastante decepcionado.

Atrás de Will se escucha un voz femenina, de tono fuerte y demandante, que lo interrumpía.

— ¡Perdón agente, pero yo que la verdad tengo que hablar con el profesor, no puedo esperar a que se recupere de su “evento traumático”! ¡Yo también ya fui robada y no tuve que tener días para recuperarme, ahora déjame pasar! —Dijo una joven mujer que aparecía desde atrás de Will y que aparentemente había escuchado lo que el agente había dicho. —Además, tengo a mi hermana conmigo. — Terminó, yendo hacia la puerta del laboratorio y golpeándola fuerte varias veces.

— Hannah, está bien, de verdad, podemos esperar unos días más, es una situación grave. —Respondió otra voz, esta vez más calma y baja.

Estas dos jóvenes eran Hannah y Hope McCarthy, hermanas. La primera, Hannah, tenía 19 años. Su piel no era tan clara como la de Will pero no llegaba a ser morena, tenía pelos largos y rubios, era de cuerpo bastante atlético, usaba una camisa de botones blanca, un pantalón jeans gastado con rupturas y unas zapatillas color azul marino. A Will le gustó lo que veía. También llevaba una mochila, un poco más grande que la de Will.

La segunda, Hope, tenía sus 17 años. Su piel era bastante pálida, su pelo también era largo pero bastante ondulado de color dorado claro y su cuerpo era más bien delgado. Sus iris eran blancas ya que Hope era ciega y por eso también llevaba un bastón especial para caminar. Llevaba un vestido casual de color rosa claro y sandalias blancas, así como una mochila en sus espaldas. Hope estaba sentada en el piso, un poco alejada de Will, en cuanto Hannah golpeaba la puerta. Will se quedó para ver lo que pasaba, los policías no gustaban de la situación.


— ¿Perdón, cómo te llamas? ¿Yo soy Will, vos sabias que no iban a haber pokémones iniciales hoy? — Le preguntó Will a Hannah, sorprendido por la situación. Hannah todavía golpeaba la puerta.

—Creo que podes descifrar que no tenía idea ninguna de que esto estaba pasando, si no no hubiera venido desde mi casa hasta acá con mi hermana ciega, genio. — Respondió fríamente la chica. —Pero bueno, ahora que estamos acá no me voy a ir tan fácilmente, supongo que vos tampoco, ya que seguís acá. Yo soy Hannah, allá sentada está mi hermana Hope.

—Eh, ya que estamos, no perdemos nada hablando con Birch, de ultima podemos intentar reservar nuestros pokémones para cuando tenga más. — Respondió Will, mirando de reojo a Hope. — Me gusta la voluntad de tu hermana, mismo ciega quiere empezar una aventura por Hoenn.

—Sí, sí, te escucho, pero la verdad que no estoy con ganas de… —Dijo Hannah, pero fue casi instantáneamente interrumpida por un ruido de llave abriendo la puerta del laboratorio.

— ¡De verdad pensé que no iba a haber nadie acá hoy! — Exclamó una voz grave que salía del laboratorio. —Gran sorpresa, gran sorpresa. ¿Creo que es una sorpresa para todos acá no? De cualquier manera, no creo que ustedes sean los mismos que me entraron ayer la noche, entren, vamos a hablar.

Ese hombre era profesor Birch, el científico principal del pueblo de Littleroot. Birch era un hombre bastante interesante, no era como los otros profesores, fácilmente era el más relajado y amistoso de todos, eso se notaba directamente ya que no parecía tan destrozado por los acontecimientos de la noche anterior. Tenía pelo y barba marrón, estaba un poco arriba de peso y usaba un delantal blanco, una remera azul oscura y bermudas caqui con sandalias.

Will fue el primero a entrar al laboratorio mientras que Hannah fue a buscar a Hope y acompañarla al laboratorio. Mismo que Hope supiera cómo manejarse con su bastón y había escuchado la conversación entre el profesor y los jóvenes, Hannah todavía se sentía con la responsabilidad de ayudar a su hermana lo máximo que podía.

Lo primero que vieron los tres cuando entraron fue el estado en que estaba el lugar. La primera palabra que podría describirlo seria “vacío”; no había una computadora en el lugar, se veían estanterías totalmente vacías que normalmente estarían llenas de libros o documentos y varios muebles habían sido tirados al piso y desordenados.

—Arceus. De verdad no me había imaginado que algo así podría pasarte, profesor. — Dijo Will, dándole una mirada al resto del lugar.

—Lo que me sorprende es que no se hayan enterado, según la policía, todos los canales están pasando algún tipo de programa cubriendo el tema, lo están llamando el “robo más grande de Hoenn”. — Respondió Birch, dejando escapar una risa.

— ¡Mi excusa es que mi televisión está rota! — Exclamó Will, riéndose. — ¿Y ustedes, chicas, por qué no se enteraron?

—Mi excusa fue ser cabeza dura y apurarme para salir. ¿Vos sos Will, no? ¡Escuché la conversación que tuviste con mi hermana, yo soy Hope! — La chica de pelos dorados exclama, rompiendo su silencio. —Además, una de nosotros estaba medio atrasada en el baño. — Dijo Hope, tocando la pierna de su hermana con su bastón, riéndose.

— ¡Hope, ya te dije que mi alarma no sonó cuando debía! — Respondió Hannah, sonrojándose de vergüenza. —En fin, nos apuramos y salimos sin mirar la tele. Nuestros padres tampoco estaban en casa, se fueron de la ciudad por cuestiones de trabajo y no nos llamaron. Me impresiona lo poco preocupado que está usted profesor.

Birch no evitó soltar una carcajada.

—El pasado ya está, tengo cosas que hacer, un laboratorio por reparar, investigaciones para hacer e iniciales para conseguir. Como mínimo tengo un mes de puro trabajo para poner este laboratorio en buenas condiciones, no voy a deprimirme ahora. — Retrucó el relajado profesor, guiñándole el ojo a Hannah.

Llegando a la sala principal del laboratorio, Birch y los jóvenes se sientan en un par de sillas frente a su vacío escritorio. Birch continuó hablando.

—Como seguramente se dieron cuenta, no tengo más iniciales para repartir hoy. Así que nada de Torchics, Treeckos o Mudkips por un buen tiempo. Y si, sé que es una pena y que eso va a cortar drásticamente la cantidad de entrenadores que van a empezar este año, pero no todo está perdido.

Hannah y Will se miran, ambos decepcionados, Hope suspira. Birch abre uno de los cajones de su escritorio y saca una bolsa de cuero, reposándola en el escritorio.

— Hoy a la mañana, después de llamar a la policía y de reportar todo lo que paso a los medios que vinieron a hacerme preguntas, un Pelipper del servicio de correo llegó con un paquete que venía de Kanto, del profesor Oak, con pokémones de Kanto que necesitaba para unos proyectos sobre adaptación pokémon entre regiones. La suerte que tienen ustedes es que todos esos proyectos fueron robados ayer así que los pokémones que me llegaron no me sirven, así voy a dejar que elijan uno cada uno; ¿les parece?

Los tres jóvenes instantáneamente cambiaron la expresión en sus caras, no podían creer que después de un sube y baja de expectativas aquella mañana finalmente iban a poder conseguir su pokémon. Seguramente no era lo que esperaban, pero tomando en cuenta la situación, eso era mejor que nada. Birch sacó cinco pokébolas de su bolsa y suelta los pokémones en el piso.

De la primera, sale un pequeño pokémon gris, musculoso, con tres rayas en su cabeza, imitando pelo. Al salir estiró sus músculos, flexiona sus brazos y deja salir unas palabras “Machop!”. De la segunda y de la tercera, respectivamente salen dos roedores, uno azul claro y otro violeta oscuro, ambos tienen espinas largas en su cuerpo y dientes grandes, al salir dijeron “Nidoran!”. De la cuarta sale una criatura de cuatro patas, marron y blanca, que agita su larga cola y tímidamente dice “Eevee!”. Por último, sale una criatura parada en dos patas con una calavera cubriendo su cara y sujetando un hueso. Sin embargo el pokémon no dice nada y se sienta, con cara triste. Hope y Will se ponen felices al ver y escuchar los pokémones que fueron liberados, Hannah los miraba con cierta indiferencia.

—YO QUIERO EL EEVEE! —Gritó Will, corriendo hacia el pequeño pokémon raposa, que instantáneamente se asustó, dejando salir un grito de susto y salió corriendo, poniéndose debajo de las piernas de Hope.

—Parece que Eevee quiere a la chica, Hope; ¿cierto? —Dijo Birch, mirando a Hope. — ¿Te gusta?

— ¡Claro que lo quiero! ¡Súbete a mis brazos! —Respondió Hope, riéndose se la reacción de Eevee y del grito que había dado Will.

Eevee no tardó en dejar de esconderse y subirse en los brazos de la joven chica. Hope lo acarició en la cabeza y Eevee se quedó quieto en sus brazos, uno estaba hecho para el otro. Will se había quedado decepcionado, ya no podía tener su inicial de Hoenn y el Eevee lo había rechazado. Fue ahí cuando vio al Cubone que parecía deprimido y le preguntó a Birch.

—¿Le pasa algo a ese Cubone?

—Hm, sí, buen ojo. —Respondió Birch, poniéndose un poco más serio. —Oak me dijo que había sido criado con su mamá y que la había perdido hace muy poco.

Will miró al pobre pokémon y lo agarró. Cubone, sorprendido, lo mira a Will y larga una sonrisa al ver que el joven le estaba dando atención.

— ¿Cu-cu-cubone? — Indaga el pequeño pokémon, preguntando si ese joven iba a ser su nuevo compañero.

— ¡Sí! ¡Claro que voy a ser tu nuevo compañero, chiquito! Siento mucho por lo de tu mamá, te prometo que conmigo vas a tener una nueva familia. — Respondió el pelirrojo, abrazando a su nuevo compañero. Hannah, Hope y Birch miran a los dos y aprecian el gesto de Will. — ¿Y vos Hannah, vas a elegir a alguien? —Preguntó de manera amigable, mirándola.

—Yo estoy aquí solo para acompañar a mi hermana, no pienso conseguir nada en especial. Además, no conozco a ninguno de estos. — Respondió.

—Hermana, yo creo que el Machop va a ser perfecto para vos. —Sugirió Hope, demostrando más conocimiento de pokémones que Hannah. —Es tipo Luchador, más o menos como vos. —Terminó, riéndose.

Machop, escuchando que hablaban sobre él, miró a Hope y luego miró a Hannah, que también lo estaba mirando y apuntó a la rubia.

—Machop! —Dijo el pokémon, desafiando a la joven.

— ¿Me estas desafiando a que te elija? —Respondió a Machop. — ¡Bien, dale, yo te elijo! Vamos a acompañar a Hope y a Eevee juntos, necesitamos a álguien bastante fuerte para ayudarlas.

El pequeño Machop asiente con la cabeza y camina hacia Hannah y le choca los puños. Ambos Nidoran son retornados a sus pokébolas por el profesor que también les da a los dos entrenadores sus respectivas pokébolas.

Todos parecían muy felices con el resultado de aquella reunión. Will ya había dado su primer paso como entrenador y las hermanas ya estaban equipadas para partir. Hasta Birch parecía haberse olvidado de lo ocurrido con sus pertenencias con el optimismo que la reunión había generado. ¿Pero hasta que punto este optimismo podría durar? ¿Acaso la vida del entrenador promedio había cambiado para siempre después de aquella noche? Solo el tiempo lo dirá.

 

Master Weasel

Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke
Registrado
16 Jul 2005
Mensajes
1,965
Offline
Entonces son tres personas contra el mundo, Will y las hermanas Hope y Hannah. Los iniciales me gustan, mira que comenzar con un Cubone, un Eeeve y un Machop xD. Y por su lado parece que Birch no tiene suerte; primero lo ataca un pokemon cuando le dá su pokemon a Brenan/May y ahora le roban xD
 

The PeaceMaker

Solo un monstruomaniaco más..
Registrado
22 Oct 2017
Mensajes
93
Offline
Cabe destacar que esto me esta gustando. Nunca vi pokemon ni he jugado ni uno de sus juegos, pero claramente puedo entender la trama de este fic.

Sigue subiéndolo, apuesto a que no soy el único que cree que esta bien, y que uses las jergas argentinas lo hace diferente a lo normal y por supuesto, le agrega un plus de comicidad.


Estaré esperando el próximo post con ansias!
 
Registrado
23 Jul 2018
Mensajes
31
Offline
Entonces son tres personas contra el mundo, Will y las hermanas Hope y Hannah. Los iniciales me gustan, mira que comenzar con un Cubone, un Eeeve y un Machop xD. Y por su lado parece que Birch no tiene suerte; primero lo ataca un pokemon cuando le dá su pokemon a Brenan/May y ahora le roban xD
Primero de todo, muchas gracias por leer y comentar! Al parecer parece que sí, vamos a ver qué guarda el futuro para nuestro tres compañeros! Que bueno que te gusta la idea de iniciales distintos a lo común, no quería caer en el cliché de que los personajes consiguen los mismo tres iniciales de siempre. Y no, Birch nunca tiene suerte jajaja pero él siempre se las arregla para encontrar el buen lado de todo, por eso es mi profesor favorito!

Cabe destacar que esto me esta gustando. Nunca vi pokemon ni he jugado ni uno de sus juegos, pero claramente puedo entender la trama de este fic.

Sigue subiéndolo, apuesto a que no soy el único que cree que esta bien, y que uses las jergas argentinas lo hace diferente a lo normal y por supuesto, le agrega un plus de comicidad.


Estaré esperando el próximo post con ansias!
Muchas Gracias también por leer y comentar, de verdad lo valoro mucho. También me alegro que te haya captado la fic mismo sin haber estado muy investido en Pokémon en sí. Este capítulo que voy a subir ahora es un poco más focalizado en pokémon pero todavía hay una buena parte de desarrollo de personaje y unos dialogos interesantes, espero que te guste. Y claro, voy a seguir escribiendo en argentino! Jajaja, me gusta, le da un toque distinto que creo que es hasta bastante apropiado como dialecto de la región geográfica en que ocurre la fic.

-x-
Bueno, buenas noches/tardes/día, como les va, todo bien? Tardé un poco más para terminar este capítulo porque eventualmente volví a la facultad, que está bastante dura y estos dias estuve yendo a unas entrevistas de empleo que me cortaron un poco el tiempo, así que tuve que escribir en la corta franja de tiempo que tuve. Pero bueno, mi idea es publicar un capítulo por semana (siempre que tenga oportunidad) y no quiero empezar a descumplir esa regla tan pronto xD Espero que mismo con los tiempos más apretado haya podido escribir un capítulo que a ustedes les guste y si no les gusta, creen que le falta algo, no es demasiado profundo, por favor, diganme, siempre valoro el feedback! Otra cosa, estaria bueno saber si el modo que describo las batallas les gusta, porque quiero encontrar una manera en que las batallas no se hagan si muy extensas/aburridas pero que tampoco sean muy cortas/simples. Bueno, hasta acá llego, buena lectura.


-x-



Capítulo II


Sede Regional de la Policía Internacional, Mar de Hoenn, 10 de Enero, 11:15 AM

Una de las características estratégicas más importantes de Hoenn es su gran cantidad de islas, esparcidas por su cuasi infinito océano. ¿Y qué mejor lugar para establecer la sede del organismo de seguridad más importante de la región que en una de esas islas? Al norte de Mossdeep se encuentra la llamada “Watcher Island”, nombrada por la propia Policía Internacional cuando decidieron establecerse en ella. Acá se localizaba el edificio supuestamente más seguro e importante para mantener la seguridad en Hoenn, lejos de cualquier intento de invasión o ataque, virtualmente era una fortaleza.

Sin embargo, la fortaleza que emana desde su exterior, aquél día no se traducía en el personal trabajando en el edificio. La enorme estructura tenía diversos pisos que albergaba varios departamentos, todos estaban en un estado prácticamente de desespero. Y cuando la policía muestra desespero, nunca es una buena señal.


“Detective Aaron! Presentarse a la oficia del Superintendente Rockwell de inmediato!” Este era el mensaje que el megáfono principal del despacho de detectives repetía. En una de las diversas salas del despacho, uno de los detectives se tomaba la cabeza con las manos, parecía frustrado.

- ¿Arceus, justo ahora, cuando estoy lleno de trabajo por hacer, me llamás? – Gritó el detective, al aire.

Este detective era Aaron Reiner, recientemente integrado a la fuerza. Tenía una piel color oliva, con ojos de color avellana. Su pelo era un negro oscuro, corto, para respetar las normas de la Policía. Regularmente se vestía con una camisa negra, saco y pantalones de color azul petróleo, zapatos negros y de vez en cuando se daba el lujo de llevar puesto un fedora también del color de sus pantalones. De cuerpo trabajado para mantener las exigencias de su trabajo, Aaron generalmente era un hombre alegre, siempre alerta y listo para trabajar. Sin embargo hoy no era uno de esos días. Había sido despertado en el medio de la madrugada en uno de sus pocos días de descanso para auxiliar en el caso del “mayor robo de Hoenn”. Su oficina estaba cubierta de papeles y su computadora no paraba de recibir correos electrónicos. La llamada del Superintendente era la frutilla del postre.

En un rápido momento, se levantó de su silla, se limpió las lagañas de sus cansados ojos, tomó un último sorbo de café y corrió hasta el ascensor, apretando el botón del piso de su jefe. Al llegar, tocó su puerta y lo dejaron entrar.

- Aaron! Antes de que me vengas a joder que no podes aceptar lo que te voy a dar porque estás lleno de trabajo, ya tengo un reemplazo para vos. Escúchame. – Dijo el superintendente, alzando la voz y fumando su cigarro.

Aquél era Superintendente Rockwell, jefe de la división regional de la Policía Internacional. Un hombre de estatura tirando para bajo, tenía una piel blanca pero con tonos rojizos, especialmente si estaba estresado y empezaba a sudar. Ya tenía más de cincuenta años, evidenciado por sus blancos cabellos cortos, o falta de los mismos. Estaba vestido de manera común, un saco y pantalones marrones con una camisa blanca. El humo de su cigarro inundaba la oscura habitación, haciendo que Aaron tosiera al entrar.

- Estoy necesitando más agentes en la isla de Hoenn, principalmente agentes como vos, detectives con experiencia en el campo. Yo hasta ahora no puedo creer que algo de tremenda magnitud haya pasado como si nosotros no fuéramos nada! Son unos inútiles los que están trabajando en el campo ahora, si seguimos así en cualquier momento empiezan a tomar control de ciudades. – Continuó el hombre, con su hábito de siempre exagerar y echar culpa a sus subordinados. – Entonces, lo que tengo para vos es lo siguiente, te va a encantar. Yo quiero que vayas por Hoenn y hagas lo que hacés mejor, investigar. Tu primer objetivo va a ser Duncan Hill, el presidente del Grupo Hill, seguro ya escuchaste de lo que hizo últimamente. Quiero que vayas al antiguo edificio de Devon en Rustboro y lo cuestiones. ¿Ok? – Terminó, dando otra pitada de su cigarro, agregando más humo a la oficina.

- Si señor, por supuesto. Por lo menos me libero del trabajo de oficina, no hay nada peor. – Respondió el detective, con poca profesionalidad.

- Si, si, las bolas que te liberas, completá tú trabajo hoy, andá a descansar y partís para Rustboro mañana, te va a esperar un helicóptero a las ocho en punto. Ahora vamos, tengo bastantes cosas que organizar por acá! Vaya.

Aaron asintió con su cabeza y salió de la oficina del superintendente, escondiendo de manera bastante pobre su frustración por tener que seguir tratando con el papeleo que lo esperaba en su despacho. Por lo menos solo le quedaban un par de horas más.

- Bueno, hora de recargar mi café. – Dijo a sí mismo, largando un bostezo al entrar al ascensor de vuelta.


-x-​


Afueras del Laboratorio de Birch, 12:00 PM

El trío se había despedido del optimista profesor, empezando cada uno a dar sus primeros pasos de su aventura en Hoenn. Ellos habían vuelto sus pokémones a sus pokébolas y empezaron a alejarse del famoso laboratorio, dejando para tras también a los policías que todavía custodiaban el lugar. En poco tiempo llegaron a la entrada de la Ruta 101, única salida de Littleroot que llevaba para el pueblo de Oldale. Will empieza a caminar hacia la entrada cuando se da cuenta que Hannah y Hope no lo van a seguir.

- ¡Chicas! ¿No van a seguir hasta Oldale conmigo? – Preguntó Will, rascándose la cabeza.

- Eh, no. – Respondió Hannah, de su particular manera distante.

- Han, no seas mal educada. – Dijo Hope, riéndose un poco. – Yo le pedí antes de que fueramos al laboratorio si nos podíamos quedar acá por Littleroot hasta mañana para poder descansar bien antes de empezar. Aparte, nosotras vamos a ver los Concursos, no creo que desafiemos ningún gimnasio. – Completó.

- Ah. Yo ya estaba empezando a pensar que íbamos a seguir viaje, viste, la clásica. Pero bueno, totalmente, no hay problema, ojalá las pueda encontrar de vuelta algún día, me cayeron re bien. – Dijo el colorado, medio tristón.

- Nos podés agregar en la PokéNav! Así seguro algún día nos vamos a cruzar. Te digo, mi usuario es HopeStar. Y el de mi hermana es…

- Y el mío, bueno, es, es, hmmm. – Hannah parecía estar avergonzada.

- ¡El de ella es HanHan♡! – Dijo rápido Hope, para molestar a su hermana. Will largó una carcajada que solo hizo que Hannah se pusiera más roja de lo que ya estaba.

- Bueno, bueno. – Dijo Will, intentando recomponerse de sus risas, agregando los contactos en su PokéNav. – ¡Entonces listo, fue muy bueno conocerlas a las dos, que la pasen genial viendo los Concursos! Yo me voy yendo, tendría que llegar a Oldale todavía hoy. ¡Me tengo que apurar!

Los jóvenes se saludaron y Will, después de un hondo respiro, empezó su caminata por la muy importante Ruta 101, el punto de partida para muchos nuevos entrenadores. ¿Qué será de su aventura? ¿Iba a ver a sus nuevas compañeras de vuelta? Todas esas preguntas volaban en la cabeza del colorado mientras se alejaba cada vez más de su pequeño pueblo natal, empezando una nueva etapa de su vida.


-x-​


Ruta 101, 15:00 PM

Después de horas de caminata bajo el agradable clima de aquél soleado día, Will se tomó un tiempo para descansar, sentándose al lado de una serie grandes árboles que creaban una sombra agradable. Lo primero que hace el entrenador es liberar su nuevo pokémon al aire libre, Will lo quería conocer mejor, saber sus movimientos, ya que no tenía una pokédex para hacerlo.

Cuando sale de su pokébola, el pequeño pokémon se ajusta la cabeza en su calavera y mira a sus alrededores, maravillándose con el espacio abierto y el hermoso día que hacía, según su reacción parecía que no había estado libre en un entorno natural por un buen tiempo. Cubone era un pokémon bípedo, de color beige, con extremidades más o menos cortas, incluyendo una cola y en sus pequeñas manos llevaba un hueso que lo usa para golpear, en su cabeza llevaba una calavera, cubriéndola enteramente.


- ¡Hola Cubone! – Dijo Will, agarrándolo en sus brazos, para la felicidad de su nuevo amigo. - ¿Lindo día no? El Profesor me dijo que tuviste algunos problemas últimamente. ¡Te quiero decir que yo te voy a cuidar lo mejor que puedo, la vamos a pasar muy bien juntos! – Continuó el colorado, recibiendo un gruñido de felicidad de Cubone. – Ahora, hay algo importante que te quiero preguntar. Para que nosotros batallemos contra otras personas y sus pokémones, tengo que saber tus movimientos. ¿Cuáles son?

El pequeño rápidamente entendió lo que su entrenador le estaba pidiendo y se alejó un poco de él para poder demonstrar sus habilidades. Empezó con sus movimientos preferidos, primero apuntando a un árbol cerca de Will, corriendo hacia él y pegándole un tremendo golpe con su cabeza, dejando una ruptura importante en el fuerte tronco. El cabezazo de Cubone causó que ramas empezaran a caer de la cima del árbol, por lo que el pequeño pokémon agarra su hueso más fuerte y espera que las ramas caigan un poco más para poder saltar y empezar a acertarlas con su hueso. Su entrenador lo miraba atentamente y aplaudía después de cada movimiento. Sin embargo Will no entendió cuando Cubone empezó a gruñir y a mover su cola, debido a su inexperiencia, él no sabía lo que estos básicos movimientos hacían. Hasta que ambos fueron interrumpidos.

- Esos ataques son lo más básico de lo básico, cuando gruñe, tu pokémon intimida al otro y disminuye su capacidad de atacar, cuando mueve su cola, está provocando al otro pokémon, haciéndolo que baje su guardia. – Dijo una voz masculina, que se acercaba a la dupla. – Que pena, un pokémon tan raro por Hoenn en manos de alguien tan inexperto.

La voz eventualmente dio lugar a la persona que le había hablado a Will y a su compañero. Era un joven, probablemente con menor cantidad de años que Will, pero no muchos menos. Tenía pelos amarronados y desprolijos, piel blanca y ojos negros que desafiaban al novato entrenador. Se vestía de manera común, una camisa de botones y un pantalón de jeans. Will se levantó del pasto para responderle al joven.

- Bueno, yo empecé hace muy poco a entrenar, no me sé todos los movimientos de cada uno. – Respondió Will, intentando ser diplomático.

- Sí, pero ya me doy cuenta que no vas durar nada en Hoenn. ¿Qué tipo de entrenador no tiene una pokédex para poder evaluar los movimientos de sus posesiones? – Dijo, sacando de su bolsillo un pequeño aparato rojo y analizando el Cubone de Will, era una pokédex. – Como yo me imaginé, principiante que sale a su aventura mal preparado. Si solo pusieran un simple exámen de filtro para los nuevos entrenadores, no tendríamos uno de los peores records en las competencias internacionales.

El colorado se vio visiblemente afectado por las palabras de aquel arrogante joven. Él se hartó de intentar ser amigable y lo confrontó.

- ¿Perdoname señor experto en tecnicatura pokémon, pero que hacés en la Ruta 101 si sos tán experto en batallas? – Preguntó, sarcásticamente. – ¿No deberías estar entrenando en la Batalla de la Frontera? O capaz me equivoco, capaz empezaste hace poco, papá te compró una pokédex, conseguiste un par de victorias y ya te creés el padrino de la Ruta 101. – Terminó Will, haciéndolo al joven frente a él que se cambiara totalmente la expresión. Sus ojos evidenciaban soberbia hace pocos momentos, ahora solamente mostraban rabia.

- ¿De verdad? Me decís a mí principiante pero no sabés los ataques más básicos de tu primer pokémon. Por lo menos yo estudié sobre mi primer pokémon antes de conseguirlo.

- Antes que tu papá te lo consiguiera. – Retrucó Will, entrando en modo cien por ciento provocador.

En un brote de rabia, el joven tiró su pokédex en el suelo entre medio de los dos, cerró sus puños y le apuntó a Will con uno de sus dedos.

- Ok, pedazo de idiota, ya me enrabiaste. Ya que veo que te gusta tanto este pedazo de porquería de pokédex, hagamos algo. Batalla uno contra uno, si ganás, te doy mi pokédex, si perdés, vos me dás tu Cubone y te voy a mostrar como de verdad se entrena a un pokémon.

En este momento Will se retracta un poco y lo mira a Cubone, empezó a pensar que la situación se estaba yendo de las manos. Pero al mirar a su nuevo compañero, este en vez de dudar, asintió con la cabeza y caminó hacia frente. Le apuntó al arrogante joven con su hueso y le gruñió, aceptando el desafío.

- ¿Estás seguro Cubone? – Preguntó Will, preocupado con su inexperiencia. El pequeño pokémon nomás asintió y se plantó, esperando su adversario.

- Así que este Cubone parece ser igual de terco que vos. Voy a disfrutar cuando lo tenga en mi equipo. ¡Sal, Shuppet! – Dijo el entrenador, tirando una pokébola al aire, que materializa a un pokémon claramente fantasma, de color violeta oscuro, con dos enormes ojos amarillos y azules. Su cuerpo se asemejaba a un pañuelo que tiene una mano adentro, suspendido en el aire.

Will al verlo, se sorprendió, nunca había visto un pokémon de tipo fantasma en persona, solo en algunas batallas por televisión, verlo en persona era una experiencia diferente, el contraste de los colores del fantasma y la manera de que se movía ejercía cierto temor en Will, era desconcertante, intimidante. Sin embargo Cubone no tuvo la misma reacción, se plantó en su lugar, lo miró a su entrenador y le gruñó, pidiendo para que comience, tenía confianza.

- Ok, Cubone, vamos a empezar. – Dijo Will, nervioso. – ¡Bajále la defensa, como me mostraste! – Will podría ser novato, pero se acordaba del aviso dado por el joven.

- Shuppet, no te preocupes por tu defensa, vamos por la ofensiva, quiero que uses Desarme.

Cubone parecía entender la lógica de Will, pero él estaba más preocupado por hacerle daño a su enemigo. Sin embargo obedeció el comando su entrenador y empezó a mover su cola, usando el ataque Látigo. Combinando el movimiento del pokémon tipo tierra y el comando de su entrenador, el fantasma se largó de primera al ataque, rápidamente golpeando a Cubone en su mano, haciendo que largara su hueso, que fue lanzado unos metros para atrás. Will intentó reaccionar rápidamente, le iba a pedir a su pokémon que utilizara Cabezazo, pero se acordó de último momento que ataques físicos de tipo normal, como Cabezazo, no afectaban a tipos fantasma. Tuvo que formar otra estrategia.

- ¡Cubone, quiero que uses Látigo una vez y que retrocedas a buscar tu hueso! – Gritó Will, con una idea en mente.

- ¡Ja! Sin su hueso Cubone no es nada, Shuppet, tranquilo, solo tenés que seguir golpeándolo, esta batalla ya la ganamos. ¡Quiero que uses Tinieblas!

El pequeño pokémon de Will parecía entender el plan de su entrenador, entonces volvió a abanicar su cola, provocando a su enemigo, que le clavó la mirada y volvió a atacarlo sin hesitar. Cubone empezó a correr hacia su hueso cuando de repente fue acechado por oscuras sombras que lo rodearon y parecían físicamente dañarlo, lanzando a Cubone unos metros para atrás, afortunadamente cerca de su hueso. Había vuelto a conseguir su arma, pero la fatiga era evidente, se lo veía medio agotado. Will apretó sus puños, preocupado.

- Shuppet, vamos a terminar esto, Desarme. No quiero darle ninguna chance a este entrenador, quiero una victoria aplastante. – Así, fríamente, el entrenador intentaba derrotar a su oponente.

- ¡Cubone! ¡Vos sabés que hacer, aprovechá nuestra ventaja, Hueso Palo! – Evocó el colorado, limpiándose el sudor de su frente.

Cubone rápidamente agarra su hueso firmemente, se posiciona frente al avance descuidado del fantasma y justo cuando iba a llevar a cabo el Desarme, el pokémon tipo tierra lo golpea fuertemente con su hueso en la parte que sería su cabeza, haciéndolo retroceder y mandándolo unos metros para atrás. El adversario de Will dejo escapar un ruido de incredulidad frente a la situación y rápidamente parecía desesperado. El colorado había leído bien la situación, sumando la baja habilidad defensiva base de Shuppet con los dos usos de Látigo, el pokémon fantasma estaba altamente vulnerable a cualquier ataque físico de Cubone. Will tenía la batalla en sus manos.

- ¡Shuppet, no te desesperes, todavía tenemos esto en nuestras manos, Tinieblas! – Exclamó el entrenador, no captando la ironía de lo que recién había dicho.

- Cubone, este es nuestro momento, te dije que te iba a cuidar de cualquier manera, no te voy a defraudar. ¡Último esfuerzo, vamos por otro Hueso Palo! – Dijo Will, motivando a su compañero.

La batalla llegaba a su final. Ambos lados estaban exhaustos, pero uno parecía determinado a ganar más que el otro. Shuppet, recibiendo el nerviosismo de su entrenador empezó a perseguir rápidamente a Cubone, que lo fue a atacar de frente. Shuppet empezó a crear las oscuras sombras una vez más, pero en un sublime movimiento Cubone salta por encima de las sombras recién creadas y se tira sobre el fantasma, pegándole críticamente con su hueso, levantando una gran nube de tierra y polvo en el momento en que ambos pokémones chocan con el piso. Cuando la nube se disipa, solo hay uno que sigue parado y este es el Cubone de Will.

Cuando Will lo ve, no lo puede creer. Corre a abrazar y a felicitar su nuevo amigo por la excelente batalla que hizo, sea principiante o no. El colorado estaba muy satisfecho, no solo porque había ganado su primera batalla, si no porque le había dado un cachetazo de humildad a su oponente, algo que siempre le gustaba hacer. Cuando vuelve a Cubone a su pokébola, lo confronta a su enemigo.


- ¿Quién es el novato ahora, genio?

- Tu vieja en tanga. – Le respondió el entrenador.

En un acto de infantilidad, el entrenador agarró su Pokédex y la arrojó adentro de la serie de árboles cerca de ellos, probablemente se había adentrado por los arbustos y plantas que cubrían gran parte de la Ruta 101. Al hacer eso, vuelve a Shuppet y se va de la zona de batalla, corriendo.

- Tarado. – Murmuró Will. – Ahora voy a tener que buscar esta cosa. ¡Pero hey, una Pokédex grátis! Te digo que no estoy en ninguna condición de quejarme. – Terminó, riéndose solo.

Will se empezó a meter entre la vegetación que, para decir la verdad, no era tan densa. Pero encontrar aquel aparato en el medio del pasto iba a probar ser difícil. Sin embargo, era definitivamente el día de suerte del colorado. Despues de unos minutos de búsquedas, sacándose arbustos de enfrente, Will se encuentra con un pequeño charco de agua. Al lado de ese charco, yacía un gracioso pokémon azul, con un pico amarillo y una enorme hoja verde en su cabeza, desmayado. Y para el alivio del colorado, con la Pokédex en la cabeza. Era un Lotad, Will lo reconocía, un vecino suyo tenía uno. El entrenador debería haberla tirado tan fuerte, que cuando le pegó a este pequeño pokémon, lo desmayó de primera.

- Aww, pobrecito. – Suspiró Will, con cara de pena. – Qué puedo hacer con vos para que no te quedes así solo?

Al agarrar la pokédex, sin embargo tuvo una idea. ¿Por qué no capturar su primer pokémon aquí y ahora? Aparte, era un Lotad, a quién no le gustan los Lotads, pensaba. Entonces abrió su mochila, sacó una de las pokéballs que su padre de había compado y la arrojó al desmayado pokémon, capturándolo instantáneamente.

- ¡Vamos todavía! Una pena que esté desmayado, no lo voy a poder conocer hasta que llegue a Oldale. – Habló consigo mismo. – Bueno, es mejor que siga camino, creo que ya gasté demasiado tiempo con todo este tema. Me imagino que hubiera pasado si no me hubiera encontrado a aquel pedazo de idiota. De verdad parece que hay un lado positivo para todo. – Terminó, agarrando la pokébola del suelo y guardándola en su mochila, así como su nueva Pokédex.

El joven rápidamente volvió al camino de la Ruta 101, apurando su paso. El atardecer ya se veía acercando en el cielo de Hoenn y el tono azul intenso del cielo empezaba a dar lugar a tonos naranjas y amarillentos. A medida que llegaba cada vez más cerca a las afueras de Oldale, él percibía más gente en la Ruta 101, esto lo dejaba un poco más aliviado, porque aunque intentara, un pensamiento no lo dejaba tranquilo. El robo que le hicieron al laboratorio de Birch. Seguramente no eran una pandilla de ladronzuelos que lo hicieron, se habían llevado de todo, no solo plata o pokémones. ¿Podría ser la vuelta de los viejos Equipos Aqua y Magma a Hoenn? Tenía que justo haber pasado en el año en que empezaba su aventura; ¿no? Por lo menos sus pensamientos mezclados con el hermoso atardecer lo distrajeron por el resto de su caminata. Después un buen tiempo, Will ya podía ver algunas construcciones del pueblo de Oldale en el horizonte, colocando una leve sonrisa en su rostro.
 

The PeaceMaker

Solo un monstruomaniaco más..
Registrado
22 Oct 2017
Mensajes
93
Offline
Me gusto mucho este cap, no solo por la primera pelea y la actitud de las hermanas (Lastima que no fueran con el, hubieran sido una gran adición al Harem de Will Equipo) Si no por esta nueva manera de experimentar tus escritos: Cuando describes al pokemon yo trato de hacer una imagen visual y luego buscarlo en Google. Bastante divertido para mi.

Esperare tu próximo post, que de seguro séra mejor que este.
 

Master Weasel

Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke
Registrado
16 Jul 2005
Mensajes
1,965
Offline
Vaya gente arrogante te encuentras en el camino, infantiloide y mamón, me imagino que este wey va a ser el rival de Will :b (lo bueno es que las chicas agarraron por su lado, cuando empiezan con el rollito del harem y demas babosadas los ficis comienzan a perder calidad en este foro, como si fuera una sentencia de muerte :|)
 
Registrado
23 Jul 2018
Mensajes
31
Offline
Me gusto mucho este cap, no solo por la primera pelea y la actitud de las hermanas (Lastima que no fueran con el, hubieran sido una gran adición al Harem de Will Equipo) Si no por esta nueva manera de experimentar tus escritos: Cuando describes al pokemon yo trato de hacer una imagen visual y luego buscarlo en Google. Bastante divertido para mi.

Esperare tu próximo post, que de seguro séra mejor que este.

Hey, como estás, bien? Gracias por seguir la fic che! A mi me gusta mucho el carácter de las hermanas y es re divertido escribirlas, te cuento que no es la última vez que las vemos, pero lo dejo ahí jaja. Está genial que hagas eso, así te vas familiarizando con los ocho millones de pokémones que existen e.e de verdad son un montón. Así que gracias por seguir leyendo, este capítulo no va a ser tan orientado a la acción, ojalá que lo disfrutes igual. Abrazo!


Vaya gente arrogante te encuentras en el camino, infantiloide y mamón, me imagino que este wey va a ser el rival de Will :b (lo bueno es que las chicas agarraron por su lado, cuando empiezan con el rollito del harem y demas babosadas los ficis comienzan a perder calidad en este foro, como si fuera una sentencia de muerte :|)
Jejeje, siempre está el cliché del enemigo mamón en las fics de pokémon y tenía que hacer alguna alusión al estereotipo. Aunque no voy a decir con exactitud quien va a ser el rival de Will, te digo que no va a ser este jajaja. Y si, de verdad, veo muchas fics en la zona que son basicamente harem, la idea es justo desviar del estereotipo y hacer algo diferente, aparte no soy de escribir ese estilo. Gracias por seguir acompañando la fic!


-x-

Hola de vuelta! Cortitas palabras, esta semana me atrasé un poco con la escritura porque tuve que rendir unos examenes en la facultad y estuve yendo a unas entrevistas de laburo. Así que si no les parece que la calidad del capitulo es tan buena como el de lo anteriores, perdón de antemano, el de la semana que viene va a estar más elaborado! Gracias por leer :D


-x-​


Capítulo III

10 de Enero, Afueras de Oldale, 19:45

El hermoso atardecer de aquella tarde ya había cedido su lugar a los comienzos de la oscura y fresca noche que, poco a poco, ya se asentaba en los cielos de Hoenn. No más los pokémones salvajes diurnos cantaban, volaban o merodeaban por la Ruta, si no que los nocturnos empezaban su “día”. Tampoco se veía más mucha gente en las afueras del pueblo, la mayoría volviendo a sus confortables casas después de un día más de trabajo, agradecidos por el llegar de la noche. Sim embargo, una persona seguía caminando por las afueras de Oldale, esperando llegar luego al Centro Pokémon del pueblo. Este era Will.

- ¡No te la puedo creer! Al fin llegué, pensé que no iba a tardar tanto, suerte que me apuré, si no, no llegaba más. – Dijo a sí mismo, con un tono de voz cansado.

No solo su voz lucía cansada, pero sus ojos ya mostraban signos de ojeras, producto del cansancio y también del poco sueño que había conseguido la noche anterior. Pero al dejar de mirar las estrellas que empezaban a aparecer en el cielo, avistó a lo lejos el particular techo de un Centro Pokémon. Esa mezcla roja y blanca de colores le puso una sonrisa en la cara al joven, motivándolo para los últimos metros.

- ¡ACÁ ESTÁ! – Exclamó, empezando a correr hacia la construcción, canalizando la última de sus energías. Finalmente había llegado a su primera parada.

Al legar a la puerta, sus piernas parecían que iban a ceder a cualquier momento, su respiración también, tenía la boca abierta, respirando la mayor cantidad de aire que podía. Capaz debería haber ido un tiempo al gimnasio antes de empezar.

Ya más recompuesto, Will entra al Centro Pokémon. Cuando lo ve por adentro, se sorprende; no había estado adentro de uno desde uno de sus viajes con la escuela secundaria hacia Rustboro. Era un grande edificio, espacioso por adentro, simplemente decorado, pero lleno de servicios destinados a entrenadores. Al centro estaba la estación principal, adonde varias enfermeras atendían a entrenadores y cuidaban de sus pokémones heridos. El ala izquierda del edificio estaba destinada a un comedor, adonde los entrenadores podían saciar su hambre y la de sus compañeros. El ala derecha era básicamente un hotel, allí los entrenadores podían solicitar un cuarto para pasar la noche, todo sin cargo.

Will eligió acercarse primero al sector médico. Está compuesto por varias divisiones, todas con una tecnológica máquina utilizada para curar a los pokémones, cada una bajo atención de una enfermera. Eligió una de las estaciones y se acercó, hablándole a una de las enfermeras.


- Hola, eh, perdón, pero necesito que cuides de mis pokémones, los dos están que no dan más. – Dijo Will, medio avergonzado.

- Buenas Noches. ¿Me imagino que sos un entrenador nuevo? Que tiempos más desafortunados para elegir empezar tu aventura; ¿no? – Preguntó la enfermera, simpáticamente. – Por favor, pásame tus pokebolas.

- Si, ni me hables, justo hoy empezé. El profesor Birch de Littleroot fue robado, se llevaron todos los iniciales que tenía para repartir. Por suerte había recibido unos pokémones extra justo aquella mañana. Tengo suerte, si no, no podría participar de la Liga Pokémon este año. – Respondió Will, poniendo sus pokébolas en el mostrador.

- Que bueno, tuviste suerte. Estuve viendo las noticias hoy, un montón de centros tecnológicos o laboratorios científicos fueron robados, lo increíble es que nadie sepa nada de como lo hicieron o hasta quien puede haber sido. – Dijo ella, dando una mirada de reojo a un televisor cerca de su estación y colocando las pokébolas del entrenador en la máquina. – Ya que querés seguir la Liga, entonces estás yendo para Rustboro, el primer gimnásio; ¿cierto?

- Si, voy a ir hasta Petalburg y desde ahí hasta Rustboro, la ruta clásica. Después me iré a Dewford y a Mauville. – Respondió Will, en cuanto miraba como la enfermera ponía sus pokébolas en el aparato que iba a mejorar a sus compañeros.

- ¡Mucha suerte entonces! – Sonrió la enfermera. – Tus compañeros van a estar sanos en unos minutos, alguien del personal de Centro te los va a llevar cuando estén listos. ¿Por adónde vas a estar?

- Ehm, creo que voy a comer algo antes de irme a dormir. – Dijo Will.

- Perfecto, nomás tenés que presentar tu documento, tenés derecho a un plato por día y un cuarto por noche si es que hay disponibilidad del último.

El colorado estaba satisfecho. Finalmente estaba haciendo su propia vida, se sentía por primera vez independiente. Se fue hasta el comedor, adonde, siguiendo las instrucciones de la enfermera, se pidió un plato de comida y un poco de comida pokémon para darle a sus compañeros cuando vuelvan. Se sentó a devorar su tan esperada comida. A los pocos minutos un joven del equipo del Centro le trajo sus dos pokébolas, avisando que ya estaban curados. Will no hesitó en liberarlos.

Por un lado salió Cubone, que parecía totalmente recuperado de la pelea y alegre de ver a su entrenador de vuelta. Por otro lado, el nuevo integrante del equipo, Lotad, fue liberado. Este sin embargo estaba bastante confundido. Claro, en un momento estaba tranquilo en su charco, es desmayado en cuestión de segundos y después se despierta en un lugar extraño, rodeado por individuos que nunca había visto antes.


- ¡Hola Lotad! Por tu cara veo que estás re confundido, tranqui amigo, vos estás bien con nosotros. – Dijo Will, con Cubone a su lado. – Te encontré desmayado en el bosque y me diste pena, te traje acá para curarte. – El Lotad todavía lo miraba con una visible confusión. – Eh. También tengo comida para vos, si es que tenés hambre. – Respondió Will, intentando sacar alguna reacción de aquél raro pokémon.

Afortunadamente, al ver la comida, Lotad se lanzó como un cohete al potecito, clavando su pico adentro y comiendo la mayor cantidad de comida pokémon que podía, sin darse ninguna pausa, parecía bastante feliz, estaba en su salsa. Cubone y Will se miraron y se rieron, cada uno también volcándose sobre su comida. En un par de segundos, Lotad ya había terminado. Ahora tenía una buena sonrisa en su cara, parece que finalmente había entendido que el colorado lo iba a cuidar. Luego después de terminar, se sube en la cabeza de su entrenador y le empieza a frotar su pico, agradeciéndolo, repitiendo su nombre varias.

- ¡Me alegro que te gustó tanto la comida! – Dijo Will, entremedio de una alta carcajada. - Te aseguro que si te quedas con nosotros vas a comer cosas así de montón.

Ellos se quedaron allí disfrutando de la cena hasta que el cansancio de apoderó del trio. En ese momento, Will regresó a Lotad y Cubone a sus pokébolas y se fue al sector de hospedaje. Rápidamente consiguió una habitación y cuando entró para verla, se sorprendió. No era nada cinco estrellas, pero una cama de dos plazas y un baño con ducha en cuarto no era nada mal. Sin embargo, la alegría le duró poco, porque en el momento que se tiró en la cama se rindió al sueño, terminando finalmente su primer día oficial como entrenador.



- x -​


11 de Enero, Localidad Desconocida, 3:15 AM

Era una noche más de trabajo en aquella misteriosa mansión adonde se controlaron y se llevaron a cabo los distintos ataques y robos por toda Hoenn. Finalmente el Gen Maestro había a las manos de aquella figura enmascarada, la primera y más importante parte de su plan estaba concretada.

En esta ocasión, la figura estaba es un salón grande y oscuro, iluminado apenas por el brillo de un proyector, que proyectaba en una pared la imagen de lo que parecía ser una molécula de ADN humana. El salón no estaba muy lleno, pero si hacían presencia personas de aparente suma importancia para el equipo de la enigmática persona. Hombres de traje y aparentes científicos estaban ahí con el objetivo de escuchar a su jefe y la nueva parte de su plan de acción.

Después de unos momentos, por una puerta entra la persona enmascarada, emanando su siniestra aura, que llegaba a intimidar a todos que lo veían pasar. Aquella noche parecía invisible, con la oscuridad del salón y su cuerpo entero cubierto por su oscura capa, los ojos de todos se centraban en su intimidante máscara, que brillaba por el reflejo del proyector. Una vez situado, la voz alterada de la persona se empezó a escuchar por los parlantes en la habitación.


- Todos los objetivos fueron cumplidos. – Dijo en voz calma, ya recibiendo aplausos. – Conseguimos lo más esencial. El gen maestro. Esta figura que ven es de nuestro ADN. – Siguió, apuntando a la proyección. - Ahora, lo que les voy a mostrar son moléculas de ADN de varios pokémones.

Las imágenes empezaron a pasar, primero el ADN de un Ditto, después de un Pikachu y así en adelante. Para los científicos allí presentes, no era nada una sorpresa, los ADN de humanos y pokémones eran 99% idénticos, especialmente porque la teoría de la evolución no es equivocada, humanos y pokémones tienen un ancestro en común. Pero ese 1% de diferencia era el foco que la figura enmascarada quería hacer.

- Como saben, las moléculas son casi idénticas. Pero solamente casi. Gracias a nuestros espías en el Grupo Hill, descubrimos que ellos encontraron la diferencia más importante entre nosotros y los pokémones. Esto es el Gen Maestro. – Siguió, haciendo énfasis en una nueva figura que describía lo que era este nuevo gen. – Lo llaman Maestro porque, basado en estudios preliminares, está ligado a la capacidad de obediencia de un pokémon, más específicamente, la obediencia a su entrenador. Estos mismos estudios, realizados por distintos laboratorios, indican que se puede sobre estimular la áreas “bajo efecto” del gen para podes tomar control absoluto de cualquier pokémon. Cualquiera, hasta de otras personas.

Las personas allí sentadas estaban visiblemente sorprendidas, principalmente los científicos, algunos directamente en shock por dicho descubrimiento. El ente enmascarado de pelos blanco no había terminado.

- Y esta es nuestra nueva etapa del plan de acción. Encontrar la manera de sobre estimular dichas áreas y adquirir la habilidad de controlar cualquier pokémon, en cualquier momento. Una vez que tengamos esa habilidad, empezaremos con nuestras operaciones de campo. Voy a asegurarme de mandarles copias de toda la información necesaria a sus equipos para que ya empiecen a trabajar. Buena suerte.

Y así como si nada, se apagó el proyector y el ente misterioso se retiró del salón, dirigiéndose probablemente a otro sector importante de su mansión, que doblaba como centro operacional para su organización. Organización que parecía muy bien compuesta y preparada para llevar a cabo las voluntades de su misterioso jefe.



-x-​


11 de Enero, Centro Pokémon, Pueblo de Oldale, 10:20 AM

De esta vez, Will no tenía alarma para despertarse temprano, o mejor dicho, si la tenía, su PokéNav podía hacer función de alarma perfectamente, pero el colorado no tenía que despertarse temprano, ya estaba cuidando de sí mismo, era independiente. Aunque sabía que era tarde, Will no se preocupó. Se levantó tranquilo de su cama, se bañó, agarró sus cosas y se retiró del Centro Pokémon, con sus ojos apuntando a Petalburg.

Esta ciudad, que estaba más o menos a la misma distancia entre Littleroot y Oldale, era la sede del quinto líder de gimnasio, Norman, el padre de la gran entrenadora May que, junto con su compañero Brendan, hacía seis años atrás habían salvado a Hoenn de una segura aniquilación bajo la autoría de Kyogre y Groudon, que estaban bajo el control de los Equipos Magma y Aqua, organizaciones mejor calificadas como terroristas ambientales.

Aparte de ser un stop obligatorio caso de que uno quiera ir a Rustboro a pie, Will quería ver una pelea de gimnasio en vivo, tenía que preparase, él tenía muy poca experiencia en batallas y seguramente que, al ver un experto, algunas cosas nuevas iba a aprender.

Ya una buena distancia del Centro Pokémon, Will liberó a su Cubone y a Lotad, para hacerle un poco de compañía. El pokémon calavera y su tipo agua estaban contentos de salir de sus pokébolas, el día seguía parecido al anterior, soleado y con la agradable brisa de mar que viene desde las costas de Hoenn humedeciendo el aire.

La figura del trío atraía las miradas del pequeño pueblo, con todo lo que estaba pasando, todas las malas noticias, era lindo ver que por lo menos un entrenador estaba feliz, caminando y hablando con sus pokémones. Sin embargo, no todo es lo que parece.


- Cubone, ya sé que no hay buen tiempo cierto para preguntarte esto no, pero; ¿te acordás lo que le pasó a tu madre? – Inquirió Will, después de pasar unos minutos debatiendo consigo mismo si preguntarle o no sobre el tema a su compañero.

Caminando a su lado, Cubone instantáneamente cambió su sonrisa por una cara triste y, abrazando su hueso, le empezó a responder (de la manera en que todos los pokémones hablan, repitiendo su nombre). Lotad, que estaba en la cabeza de Will, junto al propio colorado, se pusieron también tristes al escuchar al pequeño Cubone contando su historia.

- No sabés cuanto lo siento Cubone. – Dijo Will, dejando de caminar y abrazando a Cubone, hasta Lotad se sumaba al abrazo. – Igual tu mamá fue muy valiente, defenderte de cazadores para mantenerte a salvo fue lo mejor que ella pudiera haber hecho. – Siguió, limpiando una lágrima de Cubone con su camisa. – Te lo pregunto porque mi mamá también se murió. – Terminó Will.

Lo que había terminado de escuchar era una total sorpresa para el pokémon tipo tierra que hasta su cara de tristeza se había convertido en una de sorpresa. De su manera, Cubone le preguntó que le había pasado y Lotad, por otro lado, se retiró a un lado, con una idea.

- Atropellada por un ómnibus. – Dijo Will, intentando no poner una cara demasiado triste. Mismo que él ya había explicado lo que le había pasado a su madre a la gente muchas veces, siempre le pegaba de la misma manera. – Estaba cruzando la calle cuando un conductor no la vió. No se compara con lo que hizo tu madre, pero bueno. – Chisteó Will, intentando aliviar la situación con humor. - A lo que quiero llegar Cubone, es que, bueno, espero que con nosotros encuentres un nueva familia, ¿ok?

- ¡Cubone! – Dijo el pokémon de tierra, asintiendo con la cabeza, ya con una cara más contenta.

- ¡Genial! Y eso también va para vos Lotad. ¿Lotad? – Dijo el colorado, dándose cuenta que el ornitorrinco no estaba más con ellos.

Y no es que en ese momento el pequeño pokémon azul salta de un arbusto, con una gran sonrisa, llevando dos palos chicos en sus patitas y chocándolos, creando un ritmo divertido y poniéndose a bailar de manera tonta, todo para alegrar a sus compañeros. Frente a eso, Cubone y Will empiezan a carcajear. De hecho, toda la línea evolucionaria de Lotad es fiestera, no le gustan los momentos tristes, entonces va siempre a buscar una manera de aliviar el ambiente si lo nota necesario.

- ¿Tenías que hacerlo, no Lotad? – Preguntó Will, todavía entre risas. – Ahora ya sé quién llamar si necesito cortar un momento demasiado emotivo. – Chisteó.

Entre las emociones y las risas, los tres volvían a hacer su camino hacia Petalburg, cada vez más cercanos, sintiéndose invencibles. ¿Pero, frente a lo que está ocurriendo en Hoenn, serán de verdad?
 

Master Weasel

Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke
Registrado
16 Jul 2005
Mensajes
1,965
Offline
Caramba, entonces eso es lo que andan buscando los malos, formas de estimular el gen de control o.o! Esto se pone interesante :D
 
Registrado
23 Jul 2018
Mensajes
31
Offline
Caramba, entonces eso es lo que andan buscando los malos, formas de estimular el gen de control o.o! Esto se pone interesante :D
Ojalá que te esté atrapando la trama! La fic va a tener una buena cantidad de mistério, este capítulo es como un teaser para eso, ojalá que te guste. Gracias de vuelta por leer y comentar :D


-x-
Bueno, como siempre, rápidas palabras. Tuve una semana bastante más libre para escribir hoy y creo que hay un salto de calidad sobre el capítulo pasado, que fue más un "filler" si permiten el termino jaja que un capítulo posta. Este capítulo es más largo, más desarrollado. Como siempre, si tienen alguna crítica, sugestión, o cualquier cosa que decir, no duden en comentar. See ya'

-x-


Capítulo IV


11 de Enero, Ciudad de Rustboro, 11:05 AM

Rustboro, el corazón de los negocios en Hoenn. Los numerosos habitantes a esta hora ya entraban cada uno a sus trabajos o los jóvenes a estudiar, reactivando el motor de la sociedad, un dia a la vez. Y no era exageración, la ciudad ya era una potencia local años atrás, cuando la antigua Corporación Devon decidió instalarse en ella; en los últimos años había entrado en un rápido proceso de crecimiento empresarial debido a la situación económica favorable de Hoenn. La consecuencia de eso fue que la cantidad de empresas y consecuentemente, la cantidad de la población de la ciudad, explotó.

Y en esa ciudad había llegado recién el Detective Aaron, agente de la Policía Internacional. Su helicóptero aterrizó en el helipuerto de la estación de policía de la ciudad, un gran edificio, situado bien en el centro de ella. Rápidamente se presentó con el Intendente de Rustboro, la autoridad local, y efectivizó su permiso para realizar los interrogatorios pedidos por su agencia.

Él notó que la estación estaba en modo de alerta, claramente como consecuencia de los ataques en la ciudad de los días pasados, pero se estaba dando cuenta que el personal del local no estaba muy preocupado, no se movían con la urgencia que los agentes de la Policía Internacional se movían allá en la Isla Watcher. Medio desconcertado, Aaron encontró el primer agente que parecía tener rango más alto que cadete por el brazo y le pregunta:

- Ei, ei, agente, una pregunta. – Le dijo al hombre, mirándolo fijo. - ¿No se supone que deben estar en Protocolo Rojo? Por lo que yo sepa, hace poco ustedes dejaron que ocurra uno de los peores robos de la historia de la ciudad.

El agente se puso nervioso de primera, viendo que Aaron era de varios rangos superiores que él, aparte, no quería perder su trabajo.

- N-n-no señor, quie-quiero decir, sí, sí señor, se supone que estamos en Protocolo Rojo. Tenemos el doble de personal en las calles y acá estamos haciendo lo posible para resolver el caso. – Respondió el hombre, como podía.

- ¿Entonces por qué este lugar parece haberse rendido? No veo a nadie corriendo con papeles, ningún mensaje por los megáfonos, nada. ¿Cómo viene la investigación? – Vuelve a inquirir el Detective, soltando al hombre después de atraer unas miradas en el precinto.

- Hasta adonde mi rango me permite saber, no encontramos nada contundente en ninguna de las escenas del crimen, nada de ADN, nada de huellas, todas las cámaras fueron desactivadas o hackeadas antes del ataque, francamente creo que no podemos hacer nada por ahora, ellos trabajaron muy bien, hay que reconocerlo. – Terminó el hombre, ya más calmo.

Aaron se agarró la frente con una mano en frustración, no era posible que ninguna investigación haya dado frutos contundentes, la ciudad era bastante grande para que nadie se haya dado cuenta de nada.

- Bueno, ok, entonces no me mandaron acá para nada, hay bastante trabajo que hacer. – Respondió Aaron. – Pero antes que empiece, decime algo, yo estoy despierto desde las siete de la mañana y recién vengo de salir desde un helicóptero; ¿en dónde está la máquina de café?

Todavía medio nervioso, el agente apunta para el final el pasillo. Y casi que inmediatamente, Aaron despega y lo deja al pobre agente para atrás, buscando su néctar de los dioses. Rápidamente inserta la cantidad exacta de pokédolares para conseguir un vaso de “Pure Black Umbreon Brew”, un estilo de café que solo las máquinas de la policía servían, era uno de los cafés más fuertes que había, bien para dejarte despierto toda la noche revisando hojas y hojas de evidencia, el favorito del Detective.

La máquina no tardó en dispensar la bebida, que Aaron agarró y se la llevó a su boca para beberla. En unos instantes y unos sorbos de café después, estaba listo para empezar. Bajó las escaleras del edificio hasta la planta baja, saludó a la recepcionista y se tiró a las calles de Rustboro.

Esa última parte sin embargo, lo tomó un poco de sorpresa. Aaron había nacido en Lilycove, también una ciudad grande, así que no estaba intimidado por Rustboro, o como muchos locales la llamaban, el Golem de Hoenn, claramente por su tamaño. Pero su problema no estaba ahí, hacía mucho tiempo que no había visitado la ciudad, entonces estaba bastante desorientado por los cambios que le habían hecho. Pero así mismo, continuó adelante, sacó su PokéNav, en el GPS marcó la sede de Corporaciones Hill (el antiguo edificio de Corporaciones Devon) y empezó a caminar.


-x-​


Después de caminar unas cuadras, empezaba a darse cuenta lo difícil que se había vuelto patrullar la ciudad con efectividad. Había un gran flujo de gente, muchos que se habían mudado a la ciudad en tiempos recientes, el servicio de policía todavía claramente no se había adaptado a la creciente demanda de seguridad.

Pero tampoco justificaba la actitud que la policía local estaba tomando frente al problema, lo estaban tomando como algo común y corriente cuando claramente no era. ¿Lo estaban haciendo a propósito para suscitar reacción de sus superiores y obligar que hagan reformas? Aaron no lo sabía responder, pero iba a hacer lo posible para ayudar a resolver la situación.

Después de un rato más de caminar, el Detective ya estaba dejando el centro propiamente dicho de la ciudad, ya la densidad y altura de edificios se hacía bastante menor, ahora había entrado en una parte más “clase alta” de la ciudad, si se puede decir. Acá estaban tres de los puntos más emblemáticos de Rustboro, el complejo del Grupo Hill, el Gimnásio de la líder Roxanne y la Escuela Pokémon. Lo curioso era que este era el antiguo “centro” de la ciudad, que debido a la nueva riqueza de la ciudad, fue reformado y convertido en su mejor parte.

- Acá estamos. – Habló Aaron, para él mismo, dejando de mirar el mapa de su PokéNav y apuntando su vista al gran edificio. – Ojalá que este tipo coopere. Bah, a quien quiero engañar, la gente con guita nunca lo hace. – Dijo, riéndose.

Al llegar cerca del complejo, ve que era un complejo cerrado por cercas metálicas y solo un par de entradas, por la frente del complejo y por detrás en el área de carga. Desde el día después del robo, estaba fuertemente resguardado por agentes policiales. Pasando esas cercas, estaba el gran edificio. Construido en un estilo neo clásico, se parecía más a una mansión de alguna familia aristocrática de Kalos que un edificio de una empresa de alta tecnología, más todavía, dejaba en evidencia todo el poder económico que, en su época, la Corporación Devon llegó a acumular. Sin embargo también le hacía acordar a Aaron que ahora quien poseía más que cualquier otra empresa en Hoenn era el Grupo Hill, su primer objetivo para interrogar.

Aaron mostró sus credenciales al policía encargado de la entrada y después de una rápida confirmación de identidad, fue dejado entrar, no sin miradas poco amistosas de algunos de los guardias privados pertenecientes a la compañía. Sacó su PokéNav, empezó a grabar un mensaje y se dirigió hacia la puerta principal.

- Nota Uno: Estructura cercada en todo el perímetro, dos entradas prominentes. La seguridad privada no me ha sacado los ojos desde que pasé por la puerta, no quiere decir nada, pero es útil tomarlo en cuenta. – Dijo él al micrófono de su aparato, grabando una de las varias notas sobre sus investigaciones.

Por adentro, el edificio era muy lujoso. La planta baja consistía en una gran área de recepción y atendimiento a clientes, con diversos bancos en caso de esperas, estatúas decorando el amplio interior, más a un costado había un coffee shop, también para uso de los clientes y de los empleados. Al costado del área de recepción había cuatro ascensores. Aaron dejó de mirar como si fuera un turista y se dirigió a la recepción.

- Buen día, soy el Detective Aaron de la Policía Internacional, tengo una entrevista marcada con el Señor Hill. – Dijo, mostrando brevemente sus credenciales a la recepcionista de turno, que lo miró con curiosidad.

- Como no, el Señor Hill está en una reunión en el momento, pero puede subir, me dijo que lo haga esperar afuera de su oficina. – Respondió simpáticamente la recepcionista, chequeando los datos de Aaron. – Décimo piso.

El Detective agradeció y se dirigió a uno de los ascensores que ya estaba en la planta baja y apretó el botón del número diez. Rápidamente el ascensor se cerró y empezó a subir, no tardando nada en llegar a su destino. Sin embargo, al abrirse la puerta, una persona estaba al otro lado, una persona que Aaron conocía.

- Cathy. – Dijo Aaron, casi que instantáneamente, clavando su mirada en la mujer que tenía a su frente y saliendo del ascensor.

- Detective Aaron Reiner. – Respondió la mujer, con una leve sonrisa. - ¿Cómo estás, todo bien? Hace mucho tiempo que no te veo. Parece que seguís con la Policía.

- Con la policía sí, pero no la de Lilycove, la Internacional. – Retrucó. – Me sorprende verte acá. ¿Estás trabajando para Hill?

Esa mujer era Catherine Arakawa, ex compañera de Aaron en la fuerza, cuando todavía trabajaba para la policía local de Lilycove. Habían trabajado bastante tiempo juntos, de hecho, ellos dos habían estado en una relación durante dos años, habiendo terminado cuando Catherine eventualmente decidió dejar la fuerza y dejar la ciudad para poder hacer una nueva vida.

Ella era asiática, de piel blanca con ojos negros y un pelo largo, bastante lacio. En aquella oportunidad llevaba una vestimenta bastante formal, pantalón y saco, con una blusa por debajo, apropiado para la ocasión. De verdad era muy bonita y ella lo sabía, lo había usado muchas veces a su favor durante sus tiempos de investigadora policial y claramente lo sigue usando en su favor ahora.

- Interesante, me alegro por vos. Bien que lo hicieron, alguien leal y profesional como vos va a ser una pieza muy valiosa para los jefes en la Isla Watcher. – Dijo la mujer, mirando el horario en su reloj dorado. – Mirá, yo sé que Hill te está esperando para una “reunión”, así que no lo dejes esperar, si vos querés hablar, encontráme en la salida del edificio después de lo que sea que tengas que hablar con este tipo; ¿ok?

Y así nomás, Catherine, sin despedirse, agarró el mismo ascensor en que había venido Aaron y se retiró del piso. El Detective todavía estaba medio desconcertado con toda la situación, pero no podía dejar que eso lo distraiga, tenía que seguir con su trabajo. Sacó su Pokénav y empezó a grabar de vuelta.

- Nota Dos: Catherine estaba hablando con Hill.

Con eso hecho, se dirigió al final del pasillo que el ascensor lo había traído, hacia una gran puerta de vidrio, la magnánima entrada para la oficina de Duncan Hill. Parado en frente de la puerta, antes que Aaron pueda empujarla con sus manos, un sensor se enciende y con un flash de luz verde, la puerta se abre automáticamente, revelando adonde Hill trabajaba.

La oficina era la antigua oficina del Señor Stone, ex presidente de Devon, entonces todavía era frecuentada por las estatuas antiguas y esqueletos fosilizados pero estos estaban en proceso de ser cambiados. El nuevo look de la oficina era espacioso, con grandes ventanas de vidrio que habilitaban mirar gran parte de la activa ciudad, pantallas fijadas a la pared con información relevante para Hill, un gran escritorio moderno y claro, sus útiles laborales. Claramente le ganaba de goleada a la oficina de Aaron de la base en la Isla Watcher.

Y sentado en su imponente escritorio estaba el hombre más importante de la compañía, Duncan Hill. De esta vez usaba un conjunto de traje y pantalón plateados, combinando con el color de su pelo y barba candado, contrastados por una corbata roja, bastante llamativa. Además, dejaba en evidencia su poder económico completando su traje con gemelos de oro y una cadena, también de oro, que llevaba un decorativo con forma de orbe, totalmente negro. Era acertado decir que el Detective estaba un poco intimidado, pero eso no impediría que haga bien su trabajo.

- Señor Reiner. Bienvenido, siéntese. – Dijo el empresario, sin levantarse, apuntando a una silla empresarial bastante lujosa del otro lado del escritorio.

Sin responder, Aaron caminó hacia el escritorio y se sentó. Agarró su PokéNav y empezó a grabar la conversación, también sacó un bloque de notas de su bolsillo en el que él anotaba puntos y preguntas importantes para plantear. Por fin, vio que en el escritorio había un par de biromes sin utilizar y agarró una, sin preguntarle a Hill.

-Buenas tardes, muchas gracias por recibirme, también quería decirle que la Policía Internacional agradece mucho su cooperación. Empecemos. – Respondió Aaron, fríamente y directo al grano, era su táctica preferida. - ¿Estaba usted en este edificio el día del robo?

- Me gusta tu estilo Detective, ya veo porque te mandaron a vos y no a cualquier otro agente. – Dijo mirándolo fijo. – También me gusta tu estilo, un saco azul petróleo no se ve mucho hoy en día. – Terminó, comentando sobre la ropa del detective.

- Respóndame la pregunta, Hill. Estoy seguro que tenés otras cosas para hacer después de esta entrevista, no quiero perder mucho de tu tiempo. – Retrucó el detective.

- Oh, no, para nada, tengo mucho tiempo a mi disposición, lo bueno de ser el jefe es poder delegar casi todas tus responsabilidades si lo necesitás. – Mencionó, sarcásticamente. – Pero no, desafortunadamente no estaba en el edificio. Estaba en mi departamento. Si hubiera estado acá, no hubiera dejado que ladrones de mierda roben cosas tan valiosas e importantes como las que robaron. – Concluyó Hill, cambiando su estilo sobrador por un tono de voz serio.

- ¿Y qué cosas le robaron? – Inquirió el Detective.

- Ustedes ya tienen toda la información, la policía ya vino acá y ya me hizo todas las preguntas sobre el asalto. ¿No me creen? – Respondió, confortativo.

- Yo no estoy afiliado con la policía de Hoenn, Hill, yo soy Detective de la Policía Internacional, somos independientes. ¿Y si, por ejemplo, la policía de Rustboro está en la cama con los que te robaron? No desconfío de usted todavía, pero colabore conmigo. – Dijo el Detective, cambiando su tono de voz para uno más amigable.

- Heh, “todavía” no es muy asegurador. Pero bueno. Más vale que esto ayude. Nos robaron de todo que es maquinaria electrónica, computadoras, instrumentos, sensores, fabricadores, materia prima, hasta pokébolas. Nuestra división de ciencias avanzadas fue robada, cosas muy valiosas fueron robadas, papeles de investigación, resultados de dichas investigaciones, mucha teoría sobre todo lo que manejamos en la empresa. – Confesó.

Aaron no sabía lo que concluir de aquello, lo notaba aprehensivo a Hill, él sabía que no le estaba contando toda la historia, eso es típico de toda persona que él había interrogado en toda su carrera, todos mienten. Pero también veía el otro lado, es una persona que en poco tiempo pasó de estar en el auge de su carrera a estar en caída libre. Sin embargo el tren de pensamiento del detective fue interrumpido.

- ¿Sabés que el valor del Grupo Hill en la Bolsa no paró de descender desde el asalto, no? De hecho, todas las empresas afectadas tuvieron caída en su valor, hasta el gran complejo de Shoppings en Lilycove o algunas empresas en Mauville. ¿No hay ninguna movida en la Policía para investigar espionaje empresarial? – Preguntó el empresario, cambiando el foco de la situación.

- Si te digo la verdad, mis órdenes no fueron para investigar guerras corporativas, pero en este punto no hay un consenso firme en lo que pudo haber pasado, por eso tengo que hacer todas las preguntas posibles. Igual no descarto la posibilidad, todo es plausible por ahora. ¿Podemos continuar?

Hill asintió con la cabeza. La conversación se extendió por un largo tiempo, Aaron lo siguió bombardeando con preguntas relacionadas a sus empleados, si alguno podría estar involucrado con el asalto, otras preguntas relacionadas con posibles empresas competidoras que tengan la capacidad de llevar a cabo tamaña operación, posibles conexiones pasadas de Hill con criminales, algún tipo de grabación del crimen, posibles testigos oculares, pero desafortunadamente no consiguió los datos contundentes que buscaba.

Hill le contó que la policía local estaba en el proceso de cuestionar a todos los empleados del edificio pero que no había descubierto nada todavía, también dijo que no había nada en ninguno de los sistemas de seguridad, todos hackeados tampoco conocía de testigos oculares. Lo que sí habló con gusto fue sobre los posibles competidores de otras regiones con poder para llevar a cabo una cierta “guerra corporativa”, sin embargo esa hipótesis no le cerraba a Aaron por varias razones. El detective estaba insatisfecho, pero sentía que ya estaba golpeando su cabeza contra una pared, las casi tres horas lo habían agotado.

- Última pregunta Hill. Cuando llegué a la oficina había una mujer, yo estoy enterado de quien es ella. ¿Se puede saber cuál es la relación entre ustedes dos? – Preguntó Aaron, sabiendo que era una pregunta que se podía considerar como muy personal o fuera de lugar. Pero sus sentimientos le habían pasado una mala jugada.

- ¿Pregunta medio rara, no, detective? – Dijo Hill, entre risas. – Es una empleada, nada más que eso, le aseguro que no hay nada raro entre nosotros, si es que usted insinuaba eso. Pero en serio, usted debe conocer que ella fue ex policía, ella está haciendo una tarea investigativa, pero por mi cuenta. ¿Terminamos?

- Si, terminamos. Probablemente entre en contacto con usted si llego a necesitarlo de vuelta. Gracias por la cooperación. – Terminó, fríamente.

Aaron se levantó de su asiento y ambos hombres se dieron un apretón de manos. Sin saludarse, el detective recogió todas sus cosas, guardó la grabación en su PokéNav y dejó la espaciosa oficina, todavía intrigado con la respuesta que le había dado sobre Catherine. Sale rápidamente del edificio, su mente todavía concentrada en procesar todos los datos que Hill le había dicho, intentando juntar pieza con pieza para formar una narrativa. Sin embargo lo que aparentemente quedaba era una narrativa llena de huecos, porque nada le hacía click en la cabeza al detective. Después de pasar una vez más por la barrera policial, empezó a caminar hacia la estación de la Policía de Rustboro, cuando fue interrumpido.

- ¿Te olvidaste de que te iba a estar esperando? – Dijo Catherine, agarrándolo a Aaron de uno de sus brazos. – Sabía que te ibas a olvidar, tu cabeza siempre se concentra demasiado en algo cuando trabajas.

- ¡Ah! – Exclamó, sorprendido al principio. – Perdón, no pensé que de verdad me ibas a esperar. Aparte, la conversación que tuve con tu jefecito fue bastante agotadora, le gusta bastante su privacidad. – Dijo, sarcásticamente, Catherine no parecía reírse.

- No me imaginaba que él te lo iba a contar. La verdad es que te lo iba a decir yo cuando ya estuviéramos lejos de Hill. – Respondió ella, medio dudosa.

- ¿Me querés explicar bien el rol que estás jugando acá? Porque me parece todo medio raro, voy a investigar uno de los empresarios más poderosos de Hoenn que fue víctima de uno de los robos más importantes de la región y de la nada, el mismo día me encuentro con vos después de quien sabe cuánto tiempo. ¡No puede ser de casualidad! – Exclamó Aaron, llegando a punto de ebullición por toda la situación.

- Tenés que dejar de creer que todo está conectado, risitas. – Dijo ella, colocando su mano sobre el hombro de Aaron. – Yo estaba igual de sorprendida que vos de verte.

Al escuchar esas palabras Aaron volvía a estar más calmado. Muchas veces quedaba muy obsesionado con sus casos, frecuentemente no sabía separar el trabajo de su vida, pero Catherine lo hacía volver a tiempos más simples.

- Si, ya sé, pero vos me conocés, es mi trabajo. No puedo no sospechar de nada. ¿Si no te molesta, que tipo de tareas estás haciendo para Hill? – Preguntó, volviendo a sus cabales.

- Yo cuando dejé la policía, largué todo lo relacionado a la fuerza. Me fui a Johto, tomarme un tiempo de vacaciones. Cuando volví, empezé a buscar trabajo, pero nada me satisfacía tanto como investigar. Pero no podía volver a la policía, odio la burocracia y la manera de manejarse que tienen, vos lo sabés. Entonces empezé a trabajar como detective privada. – Explicó Catherine.

- Y te debe estar yendo muy bien, para que Hill te contrate.

- Si, no te miento, me fue bastante bien. Me gusta lo que hago. Y Hill me contrató para investigar lo que la policía no consigue tan efectivamente. Hago lo que la burocracia lo hace imposible. Pero tampoco soy perfecta.

- ¿En qué sentido?

- Creo que me vendría bien ayuda tuya, el caso es complicadísimo. Hill me dijo, “Quiero que encuentres al grupo que me robó.”, como si fuera simple. Ahora sí, tengo bastantes recursos, él me está financiando gran parte de la investigación. Pero aun así me parece que si nos ayudamos intercambiando información, lo podemos resolver más rápido, por el bien de Hoenn.

“Por el bien de Hoenn”. Esa frase retumbó en la mente de Aaron, es una frase que Catherine decía mucho durante su tiempo en Lilycove. Pero es ahí adonde el instinto policíaco del Detective se activó. Catherine, que trabaja para Hill, estaba intentando sacarle información oficial para ayudarla a ella a resolver el caso de Hill. Pero Hill la financiaba a ella. ¿Podría estar Hill intentando usar a Catherine para manipular y sacarle datos? Capaz eso era lo que Hill trataba de esconder. De cualquier manera, el deber vino primero.

- Cathy. No puedo. Mi deber es con la policía. Yo no puedo estar divulgando datos al aire libre. En mi lugar vos harías lo mismo.

- Ya sé. Es que me suena que esto es más grande de que lo que parece. Bastante más grande. Y no quiero estar en desventaja si la situación llega a empeorar. Llamálo instinto, intuición femenina, lo que sea, pero esto no termina acá. Mirá, te dejo mi número. – Le dijo, entregándole una tarjeta con información de contacto. – Llamame cuando quieras hablar o discutir algo; ¿ok?

Y con eso, le dio un beso en el cachete de despedida y empezó a caminar, alejándose del detective que volvía una vez más a maquinar en su cabeza los plausibles caminos que este caso podría llegar a crear, especialmente después del comentario que hizo Catherine sobre que este caso podría ser más grande de lo que ambos pensaban. ¿Lo sería?



 

Master Weasel

Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke
Registrado
16 Jul 2005
Mensajes
1,965
Offline
Siento que Aaron tiene razón de sobra para sospechar de Catherine, aunque pueda también que la detective privada no esté en colisión con nadie y quiera sacar info para resolver el caso por cuenta propia :s. Esto se pone bueno :0
 
Arriba Pie