+18 Pokémon: The seven leaves

Yuukuru

~The Pig Badass~

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El antiguo mundo Pokémon, aquella época donde la guerra era vigente, donde humanos como Pokémon vivián en armonía, sin embargo muchos los usaron como armas de destrucción, con el único objetivo de obtener riquezas, reinos, ciudades. Buscando un beneficio propio. En esos tiempos no existían las esferas que retenían a los Pokémon, por lo cual yacían siempre al lado de su entrenador. Y era bastante común, por no decir normal, que cada humano tuviese un solo compañero a su lado, ya que se expresaba que el vínculo era mayor. Y en este mundo plagado de incontables peligros, constantes guerras y combates sangrientos, la muerte era algo que llegarías a esperar a cualquier lugar donde vayas. Las leyes eran más estrictas, llegando a ver pena de muerte por crímenes cometidos. Llegando al punto de ejecuciones públicas. Era un mundo con leyes, pero al mismo tiempo no las tenía. Una década donde los ricos yacían en la cúspide de todos, mientras los plebeyos debían comer las migajas que estos les arrojaban.

En este mundo antiguo, las reglas eran sencillas como crueles, si eres de una casa noble, tu vida será maravillosa, si provienes de un campo de plebeyos, prepárate para una vida miserable o como sirviente. Los más débiles caían, lo más poderosos se alzaban. Así era este mundo hostil; pero no todos aceptan ese destino. En pos de tener una vida digna, muchos pobres se alzaron contra los ricos, en una constante lucha de poderes. Generando montones de muertes en distintas partes del mundo por el control. Causando pérdidas enormes de humanos y Pokémon por igual. Así eran las cosas en los antiguos tiempos.

Nuestra escena se traslada a un camino oscuro y rocoso, donde un par de figuras encapuchadas corrían por el desfiladero buscando el modo de no resbalar y caer a una muerta segura. Sin embargo el clima lluvioso complicaba eso bastante. Cada tanto una de las figuras observaba detrás de su persona, donde luces llameantes se observaban en el horizonte y parecían seguirle el paso. No lejos de esas dos personas estaban un par de Pokémon que les seguían de cerca. Por una mala jugada del destino, la persona que iba detrás tropezó y cayó fuertemente al piso, la otra se detuvo y procedió en ayudarle.


— ¡¿Te encuentras bien?! — expreso con preocupación, la otra personas realizo un apretón en su pierna y callo un grito al morder su labio, estaba rota.

— N-no puedo seguir con una pierna rota, discúlpeme — dijo con una voz gentil. De forma repentina el otro le alzo y coloco su brazo sobre sus hombros.

— ¡Saldremos de esta! — dijo con determinación en su voz aguda. La otra persona se asombró y dio una sonrisa.

“Perdóname, mi lady, pero usted es la única que puede evitar esta guerra”de forma repentina aquel encapuchado se soltó y sin pensarlo empujo a la otra.

Aquello asombro sin duda, uno de los Pokémon acompañante no dudo en saltar y tomar en brazos a quien caería por el desfiladero, sin embargo tampoco tenía de donde recuperarse para volver al camino, por lo que ambos iban cayendo hacía aquel abismo. La capucha del culpable se retiró y mostro a un joven de 20 años de cabellera rojiza quien mostraba una sonrisa tranquila. La capucha de la otra persona igualmente se retiró por el viento dejando mostrar una chica de mismo tono de pelo, cuyos ojos de curioso tono azulado miraban al hombre sonriente.

— ¡¡¡Hermano!!! — fue el grito desgarrador que se escuchó perder a medida que caía. Hasta que finalmente su voz y cuerpo se perdieron en la oscuridad junto con su compañero.

— ¡Lo encontré! — un grito masculino se oyó, un pelotón de humanos y Pokémon se hizo presente, el hombre de cabellos rojo suspiro y observo la multitud.

— Parece que no saldremos de esta, compañero — sus ojos rojos miraron a un Golduck quien asintió — Aun así, los mantendremos aquí el rato suficiente para que Mi Lady escape — sus orbes color sangre generaron un brillo intenso.

— ¡¡Gold!! — expreso con determinación el Pokémon acuático.

— ¡¡Idiota, planeas tu solo luchar contra nosotros!! — los Pokémon del pelotón dieron paso al frente, mostrando su obediencia para iniciar el combate. La cantidad intimidaría a cualquier, pero no era el caso de aquel joven.

— Je, es descortés subestimar al oponente — dijo con fiereza en su voz.

— ¡¡Mátenlo!! — grito uno de ellos, las criaturas místicas se lanzaron contra el hombre y su compañero. Ambos conscientes de que esa noche lluviosa y tormentosa sería la última de su vida, pero. Habían conseguido su cometido.

Mientras tanto, aquellos dos que cayeron por el acantilado estaban en tierra firme moviéndose aun. El Pokémon que iba con la chica era rápido y ágil, cargándola en su espalda mientras se movía increíblemente por los arboles cual ninja. Mientras la chica se aferraba a su cuerpo sollozando por el sacrificio de su hermano. Los rayos seguían cayendo y la lluvia era fuerte aun, el tiempo pasaba y el cansancio se iba apoderando de aquella criatura anfibia. Fue entonces que sus aguda visión se fijo en una especie de cabaña. Sin pensarlo demasiado tomo rumbo a ese lugar.

La misma parecía abandonada, por lo que se tomó la molestia de ingresar en ella sin permiso, aunque bastante alerta. Con sus agudos sentidos intento buscar signos de vida, pero no parecía ver alguno. La rana dejo a la chica en un mueble algo viejo y sucio. Esta yacía mojada debido al torrencial y su cuerpo temblaba, más las fuertes emociones de tristeza e impotencia que inundaban su cuerpo tampoco le ayudaban.


— Gra-gracias, Greninja — expreso con una tenue voz apagada y triste.

— Gre… — el Pokémon se movió por el lugar y noto una chimenea, pero no parecía forma de encenderla, aunque hallan troncos. Tomo una manta que parecía capaz de brindar calor necesario y se la coloco a la mujer quien se despojó de su ropaje quedando solo con tela cubriendo sus partes íntimas.

— No…quería que las cosas resultaran así, si tan solo fuese sido más fuerte…— sus ojos mostraban arrepentimiento y culpa por los acontecimientos actuales. Su compañero se posiciono frente su persona observando la puerta, como si esperase que alguien entrara y ejecutarlo. Estaba dispuesto a proteger a la chica con su vida. Una pobre inocente que creció en una familia inadecuada y por esa razón era cazada actualmente.

Pero lo que paso es que la chimenea apagada se encendió de forma repentina. Aquello asombro al tipo agua y la mujer quien rápidamente se puso tras su compañero. El Pokémon estaba atento observando alrededor, hasta que finalmente aprecio una silueta, una pequeña vela cerca de la chimenea cuya flama azul brillaba con fuerza. Aquella pequeña criatura alzo su mano mostrando ser un Pokémon.


— Litwick — movía suave su pata con una sonrisa que extraño a las dos presentes.

Fue entonces que Greninja observo como unas cosas caían del cielo, siendo esporas. Comprendía la razón de ello, y aunque intento rápidamente cubrirse, fue en vano. La mujer poco a poco fue cayendo hasta dar en el suelo y dormirse por el efecto. El tipo agua intento mantenerse despierto pero era casi imposible, y antes de perder la consciencia noto una figura que apareció de pronto, finalmente cayo vencido por las esporas.


— Vaya, vaya, tenemos invitados — expreso alguien con voz relajada pero algo tosca, sus ojos oscuros miraban a la chica caída — Y una muy molesta — dijo nuevamente con un suspiro.

La luz del fuego mostro el aspecto de un chico no mayor a los 18 con pelo oscuro, ojos de tono igual, su altura debía ser entre 1,68-1,70. Tenía una camisa de tiras marrón y pantalones de tela oscura. Con unas sandalias, en su espalda una espada yacía escondida en su funda de color oscuro. El chico desenfundo aquella arma la cual tenia hoja azulada y notoriamente filosa, además de una curiosa marca yacía cerca de la empuñadura. Paso por encima de los dos cuerpos dormidos y abrió la puerta de aquella cabaña. Apenas lo hizo observo un pelotón de personas y Pokémon frente esta.


— Sera una noche agitada —

— Leavanny —


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